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13 DICIEMBRE 2017
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Cataluña: la vía del encuentro

Mikel Azurmendi, María Teresa Compte y Ferrán Riera

www.paginasdigital.es organizó el pasado sábado 25 de noviembre una mesa redonda sobre la situación que se está viviendo en Cataluña. María Teresa Compte, profesora de doctrina social, Mikel Azurmendi, escritor y pensador, y Ferrán Riera, director de Escola Llissach, fueron los ponentes. Sus intervenciones tienen especial actualidad en estos días en los que tiene lugar la campaña electoral. Se ha mantenido el tono coloquial de la conversación.

Fernando de Haro

Gracias a todos por vuestra presencia. Me gustaría que antes de nada habláramos de lo que casi nadie habla. ¿En qué contexto antropológico se produce lo que está ocurriendo en Cataluña?

María Teresa Compte

Agradezco mucho esta invitación, cuando me lo dijo Fernando dije que sí. El sábado pasado otros amigos del Movimiento Cultural Cristiano me invitaron a hablar de este tema en Valladolid y también dije que sí, porque además me gusta hacerlo desde donde soy. Quizás os sorprenda que quiera resaltar tanto esto, pero es verdad, soy catalana, y además en mi caso soy catalana hija de catalanes, como san Pablo, fariseo hijo de fariseos. Pero para mí es una identidad importante porque creo que el tema de las identidades es importante, pero lo vivo como una identidad abierta, no cerrada. Que nadie piense que porque empiece por aquí ya… No, pero soy catalana, y me gusta serlo, además, y estoy profundamente orgullosa de serlo, aunque lo he vivido de manera muy dramática estos meses. Antes de nada, me voy a definir, así como no me conocéis sabemos todos dónde estoy. Durante este proceso, y también lo hemos comentado en mi familia, que no somos nacionalistas, ni independentistas, ni secesionistas, ni soberanistas, ni nada de todo eso, he descubierto que soy más catalanista de lo que yo creía, porque para mí no había sido nunca una identidad conflictiva. El ser catalana para mí era una manera de ser española, y lo sigue siendo. Pero yo soy de esos muchos catalanes que aprendió a hablar en catalán, que aprendió a leer en catalán antes de ir al colegio, fui al colegio con tres años, pero mi madre me enseñó a leer antes en catalán, que aprendió a rezar en catalán y que sigue rezando en catalán. Yo no soy capaz de rezar el padrenuestro en español pese a llevar treinta años en Madrid, soy incapaz, lo siento, no me sale, no sé hacerlo. Quizás no he puesto el interés suficiente. No lo sé, quiero decir que estas cosas de alguna manera me definen. Y luego también me apasiona la cuestión política porque estudié políticas y me doctoré en ciencias políticas y me dedico a cuestiones relacionadas con lo social, con la doctrina social de la Iglesia, etc.

Cataluña: la vía del encuentro

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www.paginasdigital.es organizó el pasado sábado 25 de noviembre una mesa redonda sobre la situación que se está viviendo en Cataluña. María Teresa Compte, profesora de doctrina social, Mikel Azurmendi, escritor y pensador, y Ferrán Riera, director de Escola Llissach, fueron los ponentes. Sus intervenciones tienen especial actualidad en estos días en los que tiene lugar la campaña electoral. Se ha mantenido el tono coloquial de la conversación.

 

>Entrevista a Antoni Puigverd

"La victoria de Arrimadas podría provocar la autocrítica que las decisiones judiciales han tapado"

P.D.

El analista Antoni Puigverd desglosa para www.paginasdigital.es las que considera las claves de las elecciones catalanas. La clave para entender lo que está sucediendo puede ser la competencia entre ERC y la antigua Convergencia.

La primera sensación cuando uno mira las encuestas es que hay un ligero avance del constitucionalismo, un pequeño retroceso del bloque independentista. Pero en realidad, si se cumplen las previsiones, vamos a tener los dos bloques como estaban, parece que la cosa cambia poco.

Cambia poco, sí. Solo depende de un factor, que es el factor PSC/ex Unió Democrática. Depende de cómo avancen las encuestas, de momento no les va mal pero tampoco les va bien. Ya sabes que está el factor del carro ganador, esto es lo que ha dado fuerza a Ciudadanos en relación con el PP, que puede quedar desangrado. Si Ciudadanos, con su empuje de carro ganador, no solo arrastra el votante del PP sino también parte del votante socialista, entonces la operación socialista queda como estaba. La única posibilidad de un cierto cambio en estos dos bloques es que Iceta consiguiera, que de momento ha conseguido un poco, una cierta subida.

¿La única posibilidad de cambio es que la operación Iceta funcione?

Que funcione mínimamente, que consiga aparecer como algo creíble, con la posibilidad incluso de llegar a la presidencia, con pactos muy complicados. Iceta hace una campaña catalanista, como ha sido siempre el PSC. El PSC ha sido siempre un partido catalanista, lo cual no quiere decir nacionalista, hay que distinguir bien.

Pero en caso de que funcione la operación Iceta, llegar a un pacto es muy complicado.

Los acuerdos postelectorales son complicadísimos, pero tampoco podemos avanzarlos ahora. Depende de los resultados. Por ejemplo, si ERC, que parecía ir por delante, tiene un resultado muy menor en relación con las expectativas, si como dice el CIS ganara Ciudadanos, aunque fuera en votos, todo eso tendría un impacto muy grande sobre todas las posiciones del independentismo. El independentismo acusaría finalmente el golpe. No lo ha acusado ahora gracias a la inestimable colaboración de la judicatura. La presión de algunos de los promotores de la DIU le permite mantener una posición de resistencialismo victimista. Así el independentismo aguanta y puede eclipsar la necesidad de una autocrítica. Pero si las elecciones acabaran con victoria de Arrimadas, aunque tenga un peso alto el independentismo pero muy por debajo de las expectativas, veríamos qué hacen. También puede darse lo contrario. Que los independentistas tengan un resultado mayor del esperado, que el CIS haya cocinado demasiado la realidad. Dependerá del impacto del resultado.

A Puigdemont, que parecía que estaba bastante amortizado, las encuestas en cambio no le dan mal.

>Entrevista a Antoni Puigverd

"La victoria de Arrimadas podría provocar la autocrítica que las decisiones judiciales han tapado"

P.D. | 0 comentarios valoración: 2  6 votos

El analista Antoni Puigverd desglosa para www.paginasdigital.es las que considera las claves de las elecciones catalanas. La clave para entender lo que está sucediendo puede ser la competencia entre ERC y la antigua Convergencia.

Alemania, ¿vector o pilar de la Unión Europea?

Ángel Satué

Hay dos frases que explican el encaje de Alemania en Europa en los últimos tiempos, así como las tensiones políticas, económicas y geopolíticas, que de uno u otro modo pasan por Berlín en estos primeros años 20, que ya acaban, del nuevo siglo.

Una es de Henry Kissinger cuando, sobre el tamaño relativo de Alemania, dijo que era “demasiado grande para Europa, demasiado pequeña para el mundo”. Otra, pronunciada por el autor de La Montaña Mágica, Thomas Mann, en 1953, conminando a un grupo de estudiantes de Hamburgo a luchar “no por una Europa alemana sino por una Alemania europea”.

La primera frase es cierta. Alemania necesita de Europa para contar en el mundo globalizado, pero Europa se siente incómoda con una Alemania impetuosa. Fue Woody Allen el que decía que al escuchar a Wagner le entraban ganas de invadir Polonia. Este es el miedo de Europa, que contrarresta muy bien Francia que, no obstante, tiene también ciertos aires imperialistas, pero mejor marketing.

La segunda frase, en resumen, es el proyecto de Merkel, una “Alemania europea”, algo que está aún por conseguir en mi opinión. Salvador de Madariaga les tenía por un pueblo en exceso cerrado y rígido, necesitado de la espontaneidad española. Se sienten por tanto muy cómodos en el primer enunciado de la frase (una Europa alemana), dado que es la primera economía de la Eurozona.

Desde hace décadas Alemania es uno de los dos pilares de la Unión Europea. Francia, con Macron, es en cambio, además del otro pilar, su primer vector, pues si hubiera un Capitán Europa, sin duda alguna sería el ciudadano del Elíseo quien mejor lo encarnaría.

Este estatismo alemán, en mi opinión consustancial al carácter germano, ahora se hace más evidente porque le dificulta ser vector. Y desde luego el resultado de las pasadas elecciones de septiembre, en que el centrista CDU-CSU de Merkel no obtuvo mayoría absoluta para gobernar, no ayuda.

Una vez rotas las negociaciones para la formación del gobierno a la jamaicana (liberales, ecologistas y centristas), está en ciernes, con una probabilidad del 50%, una reedición de una GROSKO (Gran Coalición) entre la CDU con los socialdemócratas del SPD. A este respecto, el congreso del SPD reeligió la semana pasada a Schulz para dirigirlo, y le dio luz verde e incondicional para iniciar “unas conversaciones abiertas” con Merkel.

El presidente de Alemania, por otro lado, reforzado en su papel moderador tras estas semanas de parálisis política, podrá convocar en enero unas nuevas elecciones, o bien instar a Merkel a gobernar en minoría, si no se da al final la GROSKO.

Dado que el SPD se la ha jugado de cara a sus bases y sus juventudes entrando a negociar con la CDU, más aún cuando el socio bávaro de ésta –la CSU– acaba de elegir a un líder radical, la sola mención a nuevas elecciones debe provocar en Schulz como mínimo sudores fríos pues ya en septiembre tocó su suelo electoral (20,5%). Es de esperar, en pago por la responsabilidad de estado, un gobierno merkeliano minoritario si no hay GROSKO, antes que un anticipo electoral.

Alemania, ¿vector o pilar de la Unión Europea?

Ángel Satué | 0 comentarios valoración: 3  4 votos
>Editorial

A la espera de una herida que sane

Fernando de Haro

La semana pasada dos noticias simultáneas, pero no paralelas. Con resultados divergentes. Las negociaciones para cerrar la primera fase del brexit (los términos del divorcio) y el comienzo de la campaña electoral en Cataluña han coincidido en el tiempo. Una y otra eran consecuencia del nacionalismo. El Gobierno del Reino Unido tiene que concretar la ruptura con la Unión aprobada en el nefasto referéndum de junio de 2016. Los partidos en Cataluña empezaban a buscar el voto, después de que el independentismo hiciera necesaria una intervención del Gobierno autónomo y la convocatoria de comicios.

Solo hace ocho meses May partía con una posición arrogante. Pedía formalmente en una carta subida de tono la salida de la Unión. Y llegaba a amenazar con no colaborar en cuestiones de seguridad. Al final la primera ministra británica ha acabado aceptando todo lo que pedía la Comisión. Ha aceptado el pago de la factura pendiente que le reclamaba Bruselas (hasta 60.000 millones de euros) y la tutela de los derechos de los ciudadanos europeos que viven en el Reino Unido, incluida la jurisdicción del Tribunal Europeo de Derechos Humanos. No habrá tampoco frontera entre la República de Irlanda e Irlanda del Norte.

La frontera del Ulster, que parecía el escollo insalvable (el Gobierno de May se apoya en los diputados unionistas), ha dejado de ser un obstáculo para convertirse en la oportunidad de negociar un brexit blando. Esa frontera es la memoria de una herida muy presente, la que durante años sembró muertos y terror. Levantar de nuevo la marca hubiera sido volver al escenario anterior a los Acuerdos del Viernes Santo (1998) que hicieron posible la paz. Y pocos estaban dispuestos a ello. Para evitar la frontera entre las dos Irlandas se ha recurrido a mantener en el Ulster el mercado único y en la unión aduanera a cambio de que haya una “convergencia regulatoria” entre la provincia del Reino Unido y la República de Irlanda (UE). Ya han empezado a oírse voces que reclaman la misma solución para todo el país. Si así fuera el brexit se sustanciaría con una fórmula de asociación como la que tiene Noruega: participación en el mercado único sin intervención en sus órganos de decisión. Brexit blando, brexit que con el tiempo sería reversible porque no tiene ninguna ventaja.

No parece una causalidad que la herida abierta entre las dos Irlandas, la memoria y el deseo de no volver a un pasado sombrío, haya sido un elemento determinante para disolver parte de la ceguera ideológica. Hay otros factores sin duda. En el gen británico, junto al nacionalismo, el vector pragmático es decisivo. La humillación de May en las elecciones de junio, la presión de los sectores económicos (en especial de la city) por lo mucho que se puede perder y la firmeza de la Europa que quiere seguir unida han sido también determinantes. Pero las Irlandas que no quieren muro han contado mucho.

>Editorial

A la espera de una herida que sane

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La guerra en Líbano no conviene ni a Arabia ni a Israel

Marina Calculli

Un nuevo conflicto parece perfilarse en el horizonte del Líbano. Una percepción corroborada en parte por la decisión del jefe de las fuerzas armadas libanesas, Joseph Aoun, de desplegar el ejército en la frontera por precaución. Pero una guerra contra Hezbolá en este momento no conviene a casi nadie. Sobre todo a quien quiere “hacerla”. A propósito de esto, hay que tener en cuenta que, mientras Arabia Saudí exacerba las presiones internacionales contra Hezbolá, el reino de Salman no sería capaz de lanzar ninguna acción militar directa contra el partido libanés. El príncipe heredero Mohammed Bin Salman (presunto autor del embrollo libanés) probablemente quería estimular el prurito de Israel contra su archienemigo en el Líbano.

El eje Arabia Saudí – Israel está fundado sobre la oposición común a Teherán y sus aliados. Sin embargo, un ataque israelí no provocado en territorio libanés tendría sobre todo el efecto de robustecer la legitimidad popular de Hezbolá en la región, cuando está en mínimos históricos tras la decisión del partido de entrar en Siria del lado del dictador Assad. Israel ha aprendido, sobre todo después de la guerra de julio de 2006, que el apoyo popular es uno de los instrumentos de supervivencia del Partido de Dios, fuerte al menos en armas. Por tanto, a Israel no le interesa fortalecer la reputación de Hezbolá, transformándolo en un mártir en el altar de los sacrificios junto a (y no en contra de) todo el Líbano.

Casi se puede dar por descontado que una potencial nueva invasión del Líbano tendría una magnitud muy superior a la de la guerra de 2006. De hecho, aquel mes de julio de hace once años tuvo lugar una no-victoria para Israel y una victoria fingida para Hezbolá. Con esta perspectiva, un ataque sin provocación tendría duras consecuencias en la reputación de Israel que, a pesar del éxito relativo de una campaña de criminalización del movimiento BDS (Boycott, Disinvestment, Sanctions), tiene que medirse con una montaña de críticas internacionales a sus políticas.

Por otro lado, Israel y Hezbolá ya están librando una guerra de baja intensidad en territorio sirio, donde Israel puede contar con una legitimidad moral mucho más sólida, aunque aquí Rusia haga de mediador entre su amistad con Tel Aviv y la salvaguarda de sus intereses en Siria, donde Hazbolá es un socio crucial para Moscú.

La guerra en Líbano no conviene ni a Arabia ni a Israel

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>Entrevista a Valentì Puig

"Puigdemont está al alza e Iceta tiene en contra la herencia del tripartito"

P.D.

Valentí Puig analiza para www.paginasdigital.es los primeros días de la campaña en Cataluña. El analista y escritor señala que no se puede minusvalorar el ascenso de Puigdemont y advierte de la existencia de voto oculto y de un gran porcentaje de indecisos.

La encuesta del CIS refleja un ligero desgaste de los tres partidos independentistas. ¿Es significativo?

Aunque queda mucho trecho por delante, con posibilidad de sorpresas que alteren las tendencias actuales, parece evidente que Ciudadanos está al alza y que por el momento hay una leve reducción del voto independentista, con un factor nuevo que consiste en la paulatina subida de la tan peculiar lista electoral de Carles Puigdemont. Aun así, es aconsejable desestimar previsiones taxativas, entre otras cosas por el voto indeciso –casi un 30 por ciento– y los que manifiestan que no saben cuál será su voto. Por otra parte, existe un contingente indefinible de voto oculto. Y el deslizamiento de votos puede prolongarse hasta el día del escrutinio. Esta no es una elección cualquiera. Tengamos en cuenta que –según las organizaciones empresariales– Cataluña está reduciendo su crecimiento a la media española y la producción empresarial cae.

Ciudadanos podría ser la fuerza más votada. Pero parece que no hay grandes movimientos en los grandes bloques. Si se cumplen las previsiones llegaremos a una situación de bloqueo. ¿Qué solución hay?

Es así. Se dan dos grandes bloques, el independentista y el constitucionalista. En estos momentos y salvo que se perfilen nuevas tendencias, no hay transvases de votos, que sean significativos, de un bloque a otro, mientras que en cada bloque los votos pueden ir de un lado para otro. Por ejemplo: de ERC a la candidatura de Puigdemont y, en el bloque constitucionalista, es evidente que la candidatura de Inés Arrimadas atrae votos del PP, un partido que puede quedar por detrás de los antisistema de la CUP. Es decir: la diferencia entre uno y otro bloque está en poco más de un escaño, dado un sistema electoral que prima el voto de Girona sobre el voto de Barcelona. Esa es una cuestión nuclear y que a veces se olvida, perdiendo de vista que en el parlamento autonómico anterior, el bloque constitucionalista superaba en votos a la alianza independentista, que tenía más escaños. Más allá del reparto de escaños, existe la perspectiva de una sociedad con confrontaciones internas cada vez más graves. Si la respuesta electoral es de fragmentación, la pérdida de autoestima y la desconfianza ciudadana irán en aumento.

¿Tiene alguna posibilidad la “operación Iceta”? ¿Con que apoyos podría contar?

>Entrevista a Valentì Puig

"Puigdemont está al alza e Iceta tiene en contra la herencia del tripartito"

P.D. | 0 comentarios valoración: 2  21 votos

Valentí Puig analiza para www.paginasdigital.es los primeros días de la campaña en Cataluña. El analista y escritor señala que no se puede minusvalorar el ascenso de Puigdemont y advierte de la existencia de voto oculto y de un gran porcentaje de indecisos.

Diálogo, Dia-Logos

Aliosha Miranda

El mes de noviembre ha dejado cifras alarmantes para la realidad del país caribeño: solamente desde el 1 de noviembre hasta el 1 de diciembre el dólar subió de 41.000 bolívares a 103.000, la hiperinflación es algo cada vez más cercano para la economía del país; por su parte, el hambre que se vive es cada vez más triste. Según Cáritas, en 2016 los venezolanos bajaron unos 12 kg en promedio de manera involuntaria; para 2017, según esa misma organización, los venezolanos bajaron otros 14 kg en promedio. Por si fuera poco, Cáritas también alertó que si no se toman cartas en el asunto, la hambruna que se vive en el país se podría cobrar la vida de 300.000 niños. Mientras tanto, los representantes gubernamentales siguen declarando abiertamente que en el país no existe crisis humanitaria y que incluso estarían dispuestos a rechazar ayuda humanitaria internacional.

Así de indiferente es el gobierno frente al sufrimiento de sus compatriotas; como siempre, sigue buscando culpables en el imperio, la Iglesia Católica o la derecha parasitaria mientras la población clama por un cambio.

En este contexto tan alarmante gobierno y oposición se han sentado en una mesa de diálogo que se ha iniciado entre el 1 y 2 de diciembre en República Dominicana. Este es un tema muy complicado en Venezuela, ya a finales de 2016 hubo un intento de diálogo que fue utilizado por el gobierno para ganar tiempo, el gobierno no cumplió los acuerdos a los que se llegaron en aquel proceso y fue evidente que estos nunca tuvieron una intención real de un cambio que trajera mejoras para la triste situación de los venezolanos. Así pues, la palabra “diálogo” genera gran desconfianza y escepticismo en la población venezolana.

Ahora bien, ¿qué es el diálogo? Y más importante, ¿es realmente el diálogo una herramienta útil para superar una crisis como la que está viviendo el país, de modo que nunca tengamos que decir que el hambre se cobró la vida de 300.000 niños?

En este punto, vienen a la mente palabras de monseñor Aldo Giordano, Nuncio Apostólico en Venezuela, en una asamblea con la comunidad de Comunión y Liberación realizada el 2 de diciembre del 2016 en la ciudad de Mérida en Venezuela. En dicho encuentro monseñor Giordano explicó la concepción cristiana del diálogo. Retomar lo que este jerarca de la Iglesia dijo en aquella asamblea puede ayudarnos a redescubrir el valor del diálogo y a ser conscientes de que este es uno de los elementos fundamentales del poder de los sin poder.

Aquella tarde, monseñor Giordano comenzaba diciendo: «Al ver la palabra diálogo tenemos que “dia” significa diferencias, la distancia que existe entre nosotros; sin distancia y diferencias no puede existir el diálogo, no puede existir diálogo si no hay distancia como cultura, como edad, como religión, como visión política. Para el diálogo hace falta este espacio entre nosotros. Sin embargo, en este espacio la novedad es el “logos”. En nuestra tradición cultural europea y latinoamericana la palabra “logos” se ha traducido a discurso, es decir, un discurso o razón que antes no existía y que podemos construir gracias al diálogo. La palabra “logos” se ha traducido también a relación. En este sentido, gracias al diálogo se puede establecer una relación entre dos partes que son diferentes y distantes».

Diálogo, Dia-Logos

Aliosha Miranda | 0 comentarios valoración: 2  15 votos

Cataluña: los números de una sociedad dividida en dos

Francisco Pou

Mejor no repitamos las mismas cifras. Toda la prensa nacional lo ha hecho, destacando que ni en votos ni en escaños, según la encuesta del CIS, ganarían los independentistas, aunque los Comunes, con menos del 9% de votos, tendrán poder para decidir el signo separatista o no del futuro gobierno que salga de la cita electoral del 21 de diciembre. La experiencia en los procesos electorales de Obama, Cameron, Merkel, Macron nos anticipa… que se puede anticipar poco. La sorpresa puede surgir con deslizamientos de apenas un 5% en los resultados finales, y las redes sociales han impreso una velocidad de onda expansiva de las emociones, imágenes y sensaciones que hacen muy largas las dos semanas largas que faltan para llegar al final.

Por eso, por ahora, nada mejor que leer entre líneas para adivinar no quién va a ser president, sino cosas mucho más evidentes. Como, por ejemplo, en qué estado de cosas ha quedado Cataluña tras el famoso “procès”.

Porque en la misma encuesta del CIS resulta que la primera preocupación de los catalanes es el paro (27,6%), los problemas económicos (8,1%)… frente al independentismo. Sólo el 14% de la población cree que es el problema más importante. ¿La “falta de democracia”? Pues resulta que sólo un 2% está preocupado por una supuesta falta de democracia, mientras que casi un 9% lo está por la fuga de empresas… y sólo un 0,4% considera un problema “el intento de erradicar el catalán o nuestra cultura”.

¿Qué está ocurriendo? En primer lugar, que Cataluña ha sufrido un tajo que la ha dividido en dos, y serán los indecisos y los Comunes quienes digan quién va a formar gobierno. Que preocupa mucho más el pan que los fueros y la economía, que había empezado a sonreír en negocios y hogares, se ha convertido en un motivo de preocupación en un mercado turístico ahora a la baja y una procesión de negocios parados o que cambian de sede, llevándose la dirección y el valor añadido directivo.

En realidad pocas cosas nuevas fuera de lo que se podía fácilmente intuir: que una sociedad diversa pero unida en un mismo proyecto de convivencia es mucho más fértil que lo que tenemos hoy. Hoy Cataluña es una sociedad dividida en busca de una solución que aún no se divisa en el horizonte. Aunque, siguiendo la encuesta del CIS, muchos empiezan a intuir que la falta de diálogo por ambas partes es el problema (12,2%). El 43% se siente “tan español como catalán”, frente a un 22,7 que se siente “únicamente catalán” Aunque, eso sí, un 29,7% cree que las comunidades autónomas deberían tener mayor autonomía en España; un 17 las dejaría igual o con menos y un 44% querrían “un Estado en el que se reconociese a las comunidades autónomas la posibilidad de convertirse en Estados independientes”. Aproximadamente el mismo porcentaje que independentistas.

Tienen estos datos la incerteza de las estadísticas, pero seguramente mayor fidelidad a la verdad que el mundo cerrado que ofrece una campaña oficial en TV3 y las radios y prensa subvencionados en Cataluña.

Cataluña: los números de una sociedad dividida en dos

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La diplomacia de la misericordia

Cristiana Caricato

Mucho se ha hablado de los seis días que el Papa ha pasado entre Myanmar y Bangladesh. Hay a quien le parece demasiado, o demasiado poco, sin faltar los que han intentado interpretar cada gesto o palabra. Quizás se ha dado cuenta y por eso ha querido narrarlo él mismo en el vuelo de regreso a Roma.

Probablemente, en este interrogatorio al que dócilmente Francisco se somete cada vez que vuelve a casa después de un viaje, completamente dedicado esta vez a su visita al sureste asiático, sin otras digresiones, haya querido contribuir a aclarar las cosas. Sobre la cuestión de los rohingya, ha querido ponernos delante toda la importancia y sabiduría que tiene eso que ya se ha dado en llamar la “diplomacia de la misericordia”. Una cosa es cierta. Obligando a los medios a seguir y profundizar en esta crisis y en el destino de la minoría étnica más perseguida del mundo, deja los focos encendidos sobre esta región del planeta incluso después de su marcha.

Pero conoce bien a sus ovejas, y tal vez por eso ha querido hacer él mismo el balance y análisis de este viaje, señalando ciertos puntos.

1. La palabra “rohingya” la ha pronunciado cuando el momento estaba maduro. Es decir, al término de un viaje que le ha llevado a ponerse cara a cara con los generales birmanos y con la Premio Nobel San Suu Kyi, abrazando a los pobrecillos de los campos de Cox's Bazar.

2. Nunca tuvo la intención de callarse nada, pero en nombre del diálogo (o del fin, como diría Maquiavelo) ha querido dejar pasar oportunamente el mensaje antes que levantar obstáculos terminológicos embarazosos.

3. A veces un poco de paciencia consigue más que un “portazo en las narices”.

4. Sí, cuando abrazó a los refugiados rohingya, lloró, aunque intentó que no se notara.

5. Cierto, la sospecha sobre la petición de adelanto de la cita por parte de los generales birmanos le abordó (se presentaron el mismo día de la llegada de Bergoglio a Myanmar, en el arzobispado, antes de los encuentros institucionales con el presidente y la consejera de Estado, como si quisieran decir: aquí mandamos nosotros)…

6. …pero él siempre abre la puerta a quien llama.

7. En ningún caso ha negociado la Verdad.

8. A pesar de las dificultades innegables, no pierde la esperanza de una solución para la crisis rohingya. La suya es una esperanza cristiana.

9. Todos saben que le gustaría ir a China, pero no será en breve.

10. En el fondo, lo que más le ha gustado de este viaje ha sido la posibilidad de hablar con el pueblo. El pueblo de Dios. Eso le hace feliz.

Podríamos seguir. Pero está claro que la visita a Myanmar y Bangladesh es algo que Francisco no olvidará fácilmente. Y nosotros tampoco.

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Cristiana Caricato | 0 comentarios valoración: 1  17 votos
>Editorial

Lo viejo y lo nuevo

Fernando de Haro

El cocinero y el político. Lo nuevo y lo viejo. Lo nuevo buscado con ahínco, con mucho anhelo, casi con angustia. Lo viejo, como un respiro, como un alivio, pero insuficiente. Dos escenas. Una en Madrid y otra en Berlín. En Madrid, me toca entrevistar delante de un público selecto a Ferrán Adrià. El cocinero más famoso del mundo, cinco años después de haber cerrado El Bulli, el restaurante que fue sinónimo de revolución, sigue rodeado de gurús de la tecnología, de las finanzas, de la gestión que esperan de sus labios el método para crear lo nuevo, para identificar una ley universal de la que surja la creatividad. En Berlín, horas después, Martin Schulz, el líder del SPD, anuncia las condiciones para que vuelva lo viejo, el posible acuerdo con Angela Merkel que reedite algo parecido a la Gran Coalición. Respiro porque las palabras de Schulz alejan el fantasma de nuevas elecciones en Alemania. Alivio porque lo conocido vuelve, porque la fórmula supone más Europa y se despejan las incertidumbres.

¿Será que lo nuevo es solo un juego para snob? No parece a juzgar por la seriedad con la que escuchan mis preguntas y las respuestas de Adrià los directivos de las grandes corporaciones. Al cocinero le han convertido en profesor de Harvard y los sesudos profesores del MIT, que trabajan 16 horas y duermen en el despacho, se desviven por escuchar la receta que convirtió lo de siempre, comer y dar de comer, en un nuevo mundo. Adrià cobra 80.000 euros por conferencia, pero sus respuestas dejan insatisfecho a quien busque una fórmula general. La creatividad no es continuidad ni desarrollo, pero tampoco surge de la nada, aparece en una larga tradición, en este caso la de alimentarse. “Hicimos algo distinto, llevamos la cocina al límite, pero seguía siendo cocina, no era una performance”, señala. Trabajo, horas, renovación de plantilla… Parece difícil encontrar el secreto que hizo saltar una particular chispa frente al Mediterráneo, bajo unos pinos catalanes.

>Editorial

Lo viejo y lo nuevo

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A la espera de una herida que sane

Fernando de Haro

La semana pasada dos noticias simultáneas, pero no paralelas. Con resultados divergentes. Las negociaciones para cerrar la primera fase del brexit (los términos del divorcio) y el comienzo de la campaña electoral en Cataluña han coincidido en el tiempo. Una y otra eran consecuencia del nacionalismo. El Gobierno del Reino Unido tiene que concretar la ruptura con la Unión aprobada en el nefasto referéndum de junio de 2016. Los partidos en Cataluña empezaban a buscar el voto, después de que el independentismo hiciera necesaria una intervención del Gobierno autónomo y la convocatoria de comicios.

Solo hace ocho meses May partía con una posición arrogante. Pedía formalmente en una carta subida de tono la salida de la Unión. Y llegaba a amenazar con no colaborar en cuestiones de seguridad. Al final la primera ministra británica ha acabado aceptando todo lo que pedía la Comisión. Ha aceptado el pago de la factura pendiente que le reclamaba Bruselas (hasta 60.000 millones de euros) y la tutela de los derechos de los ciudadanos europeos que viven en el Reino Unido, incluida la jurisdicción del Tribunal Europeo de Derechos Humanos. No habrá tampoco frontera entre la República de Irlanda e Irlanda del Norte.

La frontera del Ulster, que parecía el escollo insalvable (el Gobierno de May se apoya en los diputados unionistas), ha dejado de ser un obstáculo para convertirse en la oportunidad de negociar un brexit blando. Esa frontera es la memoria de una herida muy presente, la que durante años sembró muertos y terror. Levantar de nuevo la marca hubiera sido volver al escenario anterior a los Acuerdos del Viernes Santo (1998) que hicieron posible la paz. Y pocos estaban dispuestos a ello. Para evitar la frontera entre las dos Irlandas se ha recurrido a mantener en el Ulster el mercado único y en la unión aduanera a cambio de que haya una “convergencia regulatoria” entre la provincia del Reino Unido y la República de Irlanda (UE). Ya han empezado a oírse voces que reclaman la misma solución para todo el país. Si así fuera el brexit se sustanciaría con una fórmula de asociación como la que tiene Noruega: participación en el mercado único sin intervención en sus órganos de decisión. Brexit blando, brexit que con el tiempo sería reversible porque no tiene ninguna ventaja.

No parece una causalidad que la herida abierta entre las dos Irlandas, la memoria y el deseo de no volver a un pasado sombrío, haya sido un elemento determinante para disolver parte de la ceguera ideológica. Hay otros factores sin duda. En el gen británico, junto al nacionalismo, el vector pragmático es decisivo. La humillación de May en las elecciones de junio, la presión de los sectores económicos (en especial de la city) por lo mucho que se puede perder y la firmeza de la Europa que quiere seguir unida han sido también determinantes. Pero las Irlandas que no quieren muro han contado mucho.

A la espera de una herida que sane

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>CINE

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Un documental de Nínive se estrena... mientras estalla otra vez la guerra

Miriam Díez Bosch

“Para mí ha sido una experiencia muy intensa estar en esos pueblos, derruidos, destrozados por la persecución. Ha sido un auténtico genocidio, según lo que dice el derecho internacional”. Son las declaraciones del director Fernando de Haro a Aleteia, que en los últimos días ha vivido “sobrecogido por la noticia de que 850 familias que habían vuelto a sus pueblos después de la derrota del Daesh hayan tenido que volver a huir por el enfrentamiento entre kurdos e iraquíes”.

La fe de estas personas no va a menos. “Lo sorprendente es que en medio de esa prueba haya muchos cuya fe haya crecido. Han tenido experiencia de que Dios los sostenía, los acompañaba”.

De hecho la película recoge el testimonio de un joven que se pregunta dónde está Dios en medio de tanta injusticia. “Es la pregunta que se hacía Job, la que nos hacemos todos. Y es sorprendente que, a través del encuentro con algunas personas, este chico haya redescubierto a un Dios que daba por descontado. Un testimonio así me acompaña”, cuenta de Haro.

“La situación es muy difícil. Hay una lucha intensa por hacerse con el control de la zona. Después de la derrota del Daesh, la lucha es ahora entre los kurdos y los iraquíes. Es necesario que las fuerzas internacionales pacifiquen la zona y que haya un proyecto de Iraq estable en el que los cristianos puedan vivir en paz. En el país han quedado muy pocos cristianos. Son el resto de Israel, pero ya hemos visto en otras ocasiones de la historia cómo la vida resurge a través de un resto”, añade.

La sede del CEU en Madrid, en la calle Julián Romea 23, será testigo el lunes día 30 del estreno de este documental sobre la llanura de Nínive, donde de nuevo se están enfrentando el ejército kurdo y el iraquí.

Este documental del periodista Fernando de Haro es la historia de las personas que han sufrido uno de los genocidios del siglo XXI, quizás el más reciente. Nínive relata la vida cotidiana de algunas de ellas. Entra en sus casas, en sus sufrimientos, en sus esperanzas. Recoge su testimonio de fidelidad y de amor a aquello en lo que creen.

En el verano de 2014, más de 120.000 cristianos se vieron obligados a huir de sus pueblos de la llanura de Nínive, una zona del norte de Iraq, que se encuentra cerca de Mosul. Es una de las cunas de la civilización. A la llanura de Nínive el cristianismo llegó en los primeros siglos y siempre ha sido un lugar con una presencia de bautizados muy significativa. En sus aldeas y sus pueblos se conservan las grandes tradiciones siriacas, caldeas y asirias.

Un documental de Nínive se estrena... mientras estalla otra vez la guerra

Miriam Díez Bosch | 0 comentarios valoración: 1  76 votos

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Caravaggio en Madrid

Elena Simón

Dedicado a Alicia

Caravaggio siempre es un reclamo excepcional por su revolución pictórica en busca de la realidad. En esta ocasión el Museo Thyssen presenta al gran pintor con sus apasionados seguidores del norte de Europa, 52 obras en total, con 12 del maestro. Su pintura claroscurista, con modelos de la realidad, alejada del ideal clasicista, coincidió con los intereses pictóricos de flamencos y alemanes. El viaje obligado para un artista del s. XVII a Roma, meca del Arte, provocó que en el primer tercio de esta centuria unos setecientos pintores extranjeros se instalaran allí, algunos privilegiados en los palacetes de los mecenas protectores, otros pasando hambre y frío.

Caravaggio inauguró el Barroco de manera rompedora, el mundo ideal neoplatónico se acabó. El concilio de Trento y los ejercicios espirituales de san Ignacio de Loyola pedían realidad, austeridad, ponerse en la situación real del suceso religioso a reflexionar, desechando todo idealismo. Y un hermano de Caravaggio, Juan Bautista, era sacerdote en Cremona. El barroco es movimiento con diagonales, escorzos, claroscuros, que traducen el movimiento interior de la mente de los protagonistas, cuanto más tenso mejor. Éste es su máximo interés, todos los contenidos que guarda, apoyados en las expresiones y en una rica simbología de todo tipo (objetos, animales, frutas y flores, colores…).

Es interesante conocer que Michelangelo Merisi, el Caravaggio, nació en Milán en 1571 y que su padre era arquitecto y administrador del marqués de Caravaggio, Francesco Sforza, casado con Constanza Colonna, con los que la familia tuvo una íntima relación. Estas nobles casas protegerán a Merisi, irascible hasta el enloquecimiento y pendenciero, en las huidas y condenas por sus delitos que llegaron al asesinato. Con cinco años se trasladó a Caravaggio y con trece por fin está en Milán, cumpliendo la promesa hecha a su padre en el lecho de muerte, en el taller de Simone Peterzano, seguidor de Tiziano, con el que vivió cuatro años para aprender el oficio de pintor. Con 19 años aterriza en su soñada Roma, donde, obligado por la necesidad, ejecuta naturalezas muertas y flores, de gran fortuna. Luego vendrán escenas de género como “Los tahúres”, tres medias figuras jugando a las cartas, adquirida por el ojo coleccionista y vanguardista del Cardenal del Monte que contrata al pintor, y pasa a su residencia, por fin con alojamiento y comida, donde bajo su protección pintará Los Músicos y la imponente Santa Catalina de Alejandría, tan venerada en Italia (una hermana del pintor también era Catalina). Sus modelos son mendigos, mujeres de la calle, pendencieros de la noche. La realidad más cruda está servida, con ella representará la experiencia religiosa en su más auténtica veracidad, como un suceso de la vida cotidiana.

Empieza el encargo para San Luis de los Franceses, ha cumplido los 25, y La Vocación y El Martirio de san Mateo dejarán huella en las almas, y en otros pinceles. La apertura de esta capilla con motivo del Jubileo del año 1600 le hizo el pintor más famoso y solicitado de Roma, con jugosos encargos tanto públicos como privados: El Sacrificio de Isaac, para el futuro papa Urbano VIII, o el imponente San Juan en el desierto encargado por el banquero Coste. Ambas pinturas brillan en esta exposición. San Juan Bautista, con la potencia del desnudo del David de su admirado Miguel Ángel, en una anatomía más suavizada, con el mismo dominio anatómico… y también la reflexión, la tensión interior del protagonista. La austeridad formal domina, una diagonal de luz divina sobre la anatomía de san Juan y la sombra sobre la que se recorta, fondo neutro sin elementos de distracción. La piel de camello que lo identifica, austero y ascético, y el rojo del manto, emblema de su sangre por la violencia de su muerte a manos de Herodes. Sujeta el bastón-cruz, él anuncia a Cristo y lo bautiza en el Jordán, inicio del camino a la Pasión. Figura de gran belleza e impactante presencia, con la que Caravaggio se presenta casi como el nuevo Miguel Ángel.

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Sorolla: un niño adoptado

Elena Simón

“Tenía Sorolla la vista fácilmente impresionable a cuanto se mueve, y como lo que más se mueve es la luz, cambiando a cada instante, ésta fue su musa” (A. Gimeno).

La cotización y valoración de Joaquín Sorolla sigue en alza. Barcelona nos ha deleitado este verano en Caixaforum con la atractiva y refrescante muestra “Sorolla y el Mar”. También Mapfre abre cartel en el otoño madrileño, hasta el 11 de enero, con una exposición llena de novedades, con la cara menos conocida del imparable artista: “Sorolla y América”, muestra que se inicia con su celebrada pintura social de finales de siglo, que emigró más allá del océano y paisajes urbanos neoyorquinos, retratos americanos, dibujos sobre cartas de menú, y también bocetos, mucho de todo ello guardado allí en la Hispanic Society de Nueva York, grandioso centro de referencia de la cultura española, museo y biblioteca, fundado en 1904 por el potentado del ferrocarril e hispanista Huntington, que fue el mecenas de Sorolla en América. Él le pagó los dos viajes de seis meses que el artista realizó con su familia a Nueva York. Su exposición de 1909 ni tuvo ni ha tenido igual, el pintor vendió cientos de obras y miles de catálogos… hasta el presidente de los EEUU quiso ser retratado por él.

Pero demos marcha atrás en la moviola hasta situarnos en su levante natal, donde se gestó el genio de Joaquín Sorolla. Los primeros años del artista quedan muy lejos de su posterior éxito, porque este pintor español, que tras Velázquez y Goya es la paleta española más cotizada fuera de nuestras fronteras, nació en Valencia el 27 de febrero de 1863 (¿conjunción de astros que dirían algunos lunáticos?). Sus padres, Joaquín y Concepción, del gremio del comercio de tejidos, murieron, quizá víctimas del cólera, en un margen de tres días, cuando el pequeño contaba dos años y medio. La tía materna Isabel y su marido José adoptaron a Joaquinito y a su hermana Isabel, de un año. Con 14 años Joaquín ayudaba a su tío en la modesta cerrajería familiar, pero su destreza para la pintura ya era reconocida y asistía por la noche a clases de pintura. Con dieciséis años entró en la Escuela de Bellas Artes de San Carlos de Valencia: las clases se iniciaban a las ocho, sin embargo su compañero, el también pintor Cecilio Plá, nos dice que Sorolla ya venía de sacar apuntes del natural por la ciudad. Ese mismo año, por su aplicación, la Escuela de Artesanos le otorgó un accésit y le obsequió con una caja de pinturas. Su padre adoptivo, consciente de la valía del chico, decidió pagarle clases especiales e intentó que Joaquín no perdiese más tiempo en las labores de cerrajero, pero el chico no lo permitió. A la par recibía la medalla de bronce de la Exposición Regional de Valencia por “El patio del instituto”. Su profesión de pintor ya estaba decidida.

Sorolla pasó cuarenta años pintando casi frenéticamente. Trabajador incansable realizó a la velocidad de la luz cerca de 2.200 cuadros, 9.000 dibujos, apuntes, bocetos, obras todas ellas en las que consiguió como nadie reflejar con una modernidad potente ese derecho que el instante tiene a la eternidad.

Sorolla: un niño adoptado

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