Diario de información sobre la actualidad política, social, económica y eclesial
22 JULIO 2018
Búsqueda en los contenidos de la web

El algoritmo y el hombre

Giorgio Vittadini

Hace unas semanas circuló por las redes una fotografía falseada del hallazgo de tres niños muertos en un naufragio el 29 de junio en las costas libias. La intención era demostrar que no era real, sino que se había montado en un estudio, como si también la noticia fuera falsa. Pero el naufragio y los muertos se han confirmado y documentado. Llegados a este punto de manipulación tan odiosa, el tema de las noticias falsas nos obliga a mirar a fondo el problema de cómo se forma nuestro conocimiento.

Ciertamente, la desinformación no es un fenómeno nuevo. Solo que hoy se conoce más por la enorme cantidad de datos y por la velocidad con la que circulan por la red. El grado de falsedad que encontramos es variado y oculta diversas motivaciones, desde las económicas (los clics que incrementan el tráfico y por tanto la contratación de publicidad) a las ideológicas, con frases y títulos efectistas que pretenden dar un sentido general a fenómenos complejos, y cifras y datos sacados de contexto. Todo esto orientado naturalmente a nuestro lado más débil, pues todos sabemos que, como seres humanos, parece que por naturaleza necesitemos ver confirmados incluso nuestros prejuicios. Más que nunca en estos tiempos inciertos buscamos seguridad, asertividad, atajos en nuestra búsqueda de la verdad. Y cada vez estamos menos dubitativos, reflexivos y sedientos de conocer.

Pero buscar la verdad nunca es fácil. La verdad está viva, no soporta los automatismos. Es como si exigiera ser verdaderamente querida y buscada. Además, al engañamos de lo contrario disponemos de un acceso directo a la información que era impensable en otros tiempos. Por eso los big data de la era digital se valoran actualmente como si fueran el santo grial del conocimiento. La digitalización nos está obligando a dar un potente paso adelante con su idea de que recogiendo grandes cantidades de datos podremos hacer descubrimientos extraordinarios. Pero corremos el riesgo de olvidar que interpretar tanta información no solo requiere instrumentos específicos para “manejar” tal cantidad sino también criterios que valoren su calidad, más allá de enfoques interpretativos evidentes.

Paradójicamente, muchos datos en este momento corren el riesgo de no significar “más conocimiento” sino “más ideología”, porque para conocer hacen falta criterios y objetivos. Es decir, sabiduría. Para hacernos idea de la dificultad de una investigación, a mis alumnos de estadística les digo que es como estudiar la contaminación de un lago. Con las técnicas modernas podremos tener millones de datos. Si además llegáramos a descubrir que su efecto es nulo, podría suceder en cambio que en ese lago muera alguien a causa precisamente de algún agente contaminante. ¿Por qué? Porque la distribución de los agentes contaminantes puede no ser homogénea y concentrarse de manera nociva en ciertos puntos. Es decir, la peligrosidad de los agentes contaminantes no se puede detectar con un algoritmo “mecánico”, que resulta incapaz de captarla en la enorme masa del agua de un lago.

El algoritmo y el hombre

Giorgio Vittadini | 0 comentarios valoración: 3  11 votos

 

Educación, todo a babor

Antonio Amate

Con el nuevo Gobierno, la legislatura cambia también de rumbo a la orden de “todo a babor” de Pedro Sánchez. Las primeras declaraciones de los responsables políticos del MECD apuntan hacia una nueva reforma de la reforma educativa de la LOE que fue la LOMCE de Wert, y que pueda dar alguna satisfacción a los suyos, aunque jugando todavía con la bandera del Pacto educativo. El secretario de Estado, Alejandro Tiana, lo declaró recientemente con tres afirmaciones contundentes: no dudará, aplicará las políticas que estime necesarias y lo hará con la máxima aceptación posible. ¿Hasta dónde llegará esa máxima aceptación posible para evitar caer en la imposición? La serie histórica de los golpes de timón en nuestra política educativa puede dejarnos huérfanos, una vez más, de los cambios más necesarios y urgentes para modernizar nuestra enseñanza y acercarla a un modelo de sociedad definida por el cambio, por la multiculturalidad y por la digitalización.

No vendría mal también reflexionar sobre el profesorado, que soporta las cargas más fuertes del sistema, y orientar todos los esfuerzos en facilitar la tarea docente, eliminando trabas y obstáculos archidenunciados como la actual inflación burocrática y dejar hacer con más libertad, más creatividad e innovación y menos instrucciones a quienes están en las aulas. La ministra Celaá tantea y envía globos sonda a la opinión pública retomando las viejas polémicas educativas, envejeciendo con ellas de manera prematura y frenando en seco la tímida esperanza de aparejar un nuevo enfoque educativo que se centrara, por una vez, sobre las cuestiones educativas.

Paradójico, ¿no? Que la novedad consista en hablar de educación y no en seguir enfangados en resolver los intereses corporativos de los partidos políticos, los sindicatos, las asociaciones y todos los que no están en un aula dejándose la vida para enseñar. Pues no. Se recurrió otra vez a la estrategia de la tinta del calamar, al debate ideológico, que es como el laberinto del Minotauro. Un artificio para esconder lo que no se quiere mostrar, y es que pactar en educación consiste en establecer un orden de prioridades nuevo frente al que ya conocemos, que se ha mostrado incapaz e inútil para alcanzar ningún consenso. Aparecieron una vez más todos los fantasmas en laica procesión: la escuela concertada no será prioritaria sobre la escuela pública, la asignatura de religión vuelve a la configuración LOE y empeorada (¿sin alternativa?, ¿sin efectos académicos?) y, por último, apareció la estrella del Belén de Zapatero: la asignatura de valores cívicos obligatoria para todos y establecida sobre unos contenidos que van a dar mucho que hablar.

Michel Foucault expuso una idea interesantísima: las ideas no se ocultan por la represión y el silencio, sino por la sobreexposición y la escenificación. Para evitar hablar a fondo sobre cuestiones prácticas de la educación, sobre temas interesantes, se recurre a la sobreexposición del discurso normativo con su mitología clásica: conciertos, religión, educación para la ciudadanía, reválidas, itinerarios, etc.

Educación, todo a babor

Antonio Amate | 0 comentarios valoración: 3  26 votos

Los ríos de leche y miel

Lucas de Haro

Con ese título enmarca Sergio Ramírez el formidable undécimo capítulo de su “Adiós muchachos”, un relato autobiográfico escrito hace veinte años que narra la revolución sandinista de 1979 y su subsiguiente larga década en el poder. Un libro que luce actual tras el Premio Cervantes recibido por Ramírez y las nuevas revueltas en Nicaragua.

El pasado otoño se anunció que el Cervantes iría para el nicaragüense Ramírez; yo había visitado ese país por primera vez en el mes de septiembre, lo que sumado a mis frecuentes viajes a las Américas me había despertado el interés en conocer a este nuevo vate. Sorprendentemente, me fue más fácil encontrar el libro en Madrid que en las librerías latinoamericanas, así que finalmente pude emprender la lectura hace algunas semanas.

Los primeros capítulos de “Adiós muchachos” se hacen fáciles de leer debido a la coherente y limpia escritura del autor; sin embargo, los excesivos datos y detalles acerca de la revolución del 79, sus idas y venidas, alianzas y tensiones, frentes, guerrillas y siglas me hacían perder mucha información de fondo. Se trata de un relato óptimo para los que disfrutan desarrollando complejos mapas de personajes y cronologías mientras leen. Superado este escollo, insisto en la agradabilísima lectura del libro, que muestra –entre otras muchas cosas– la hiperconectividad entre los países americanos (sin olvidar Canadá, ni mucho menos Estados Unidos). Una interconexión especialmente viva durante las múltiples aventuras sociales y políticas de la segunda mitad del siglo pasado y que sigue bien vigente hoy; probablemente porque ya se iniciara en los siglos de la conquista y las independencias. Especialmente relevante en el relato de Ramírez son los papeles que desempeñan Castro, Carter y Reagan. El primero, admirado por los revolucionarios nicaragüenses, pero cuyo apoyo no fue tan neto como el de los ticos. Por su lado, Carter manejó con mano izquierda el proceso de levantamiento sandinista y facilitó la salida de Somoza, pero todo cambió tras su derrota contra Reagan en 1980; a pesar de ello, siguió ligado con gran autoridad moral a todos los procesos de negociación y paz durante la década de los ochenta. Ramírez no perdona ni una sola de las decisiones de la Administración Reagan en Nicaragua, el exgobernador de California se empeñó en luchar contra cualquier germen de influencia soviética en su continente, por más que el autor relativiza las conexiones entre los sandinistas y Moscú. Ronnie lideraría el financiamiento sostenido de Los Contras (la contrarrevolución a los sandinistas) y, en consecuencia, más de una década de guerra que enlazaba con la que la revolución había declarado anteriormente a Somoza; igualmente, vetaría varios préstamos del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) al gobierno de Ortega y Ramírez. Pero las conexiones americanas no se restringen sólo a presidentes y cargos públicos, el libro nos permite ver también las interacciones literarias, políticas y de acción revolucionaria de Ramírez y sus muchachos con García Márquez y Cortázar entre otros.

Los ríos de leche y miel

Lucas de Haro | 0 comentarios valoración: 2  16 votos
>Editorial

El PP y la verdadera fuente de renovación

Fernando de Haro

España cambió de Gobierno hace 45 días. En este mes y medio se han producido dos grandes novedades. El Gobierno socialista, que por primera vez desde la transición llegó al poder sin pasar por las urnas y sin ser el partido más votado, paradójicamente no tiene fuerza más que para tomar medidas de alto voltaje ideológico. Medidas que tienen poco que ver con las necesidades de la gente-gente. Sea porque quiere ocultar su debilidad con gestos simbólicos, sea porque tiene que cumplir con sus múltiples socios de la izquierda-izquierda o del nacionalismo, todo lo que ha hecho hasta ahora ha sido impulsar una agenda de polarización y de un radicalismo de bajo vuelo.

Por eso ha frenado el desarrollo de los cuidados paliativos para impulsar la eutanasia, ha querido presentarse como el Gobierno más antifranquista en un país en el que no hay franquistas, como el más feminista cuando el origen de la violencia machista sigue sin atacarse de modo adecuado. Es un Gobierno que resucita conflictos viejos contra la dictadura, la clase de Religión, o la enseñanza concertada (de iniciativa social). Socialismo del siglo XX cuando el siglo XXI reclama reforma en el sistema de pensiones, reforma del mercado laboral, reforma fiscal, reforma para mejorar la productividad y la competitividad… y una larga lista de cambios de los que ni habla. El ciclo de expansión económica permite continuar la política de aumento del gasto iniciada por el PP y olvidarse de lo importante.

El Gobierno socialista ha iniciado, eso sí, un intento de diálogo con el independentismo que puede ser útil como fuente de distensión pero que está condenado al fracaso. El secesionismo catalán, a pesar de su intensa gesticulación, está en un impasse: sabe que no puede seguir por la vía de la ruptura, al menos de momento, pero no encuentra una salida honrosa. En esta cuestión poco ha cambiado en los últimos 45 días. Donde sí han cambiado las cosas y mucho es en el PP, en un centroderecha que está profundamente desorientado. Es lógico que no haya asimilado la repentina pérdida de poder (después de siete años y después de haber ganado las últimas elecciones con un nada despreciable porcentaje del 33 por ciento). Ni el partido ni el expresidente Rajoy estaban mentalmente preparados para asimilar el daño que le estaban haciendo los juicios por casos de corrupción ni la posibilidad de ser derrotados por un pacto tan heterogéneo como el que hizo falta el uno de junio. No se habían dado cuenta de lo profundo y lo intenso que era el “Rajoy no”.

Tampoco ahora el PP parece haber entendido el alcance del proceso de primarias que se ha autoimpuesto. Ha caído en una dicotomía falsa. Los dos candidatos de la segunda vuelta, Soraya Sáenz de Santamaría (la que fue mano derecha en los gobiernos de Rajoy) y Pablo Casado (un hombre de partido, pero sin experiencia de Gobierno) quieren que el próximo sábado los compromisarios elijan entre dos alternativas rotundamente enfrentadas. La tecnocracia eficaz, pragmática y experimentada, útil en una sociedad que necesita, sobre todo, buena gestión que encarna Santamaría y la juventud de un Casado, con menos pasado, alejado de la corrupción, con unos “principios, valores e ideas” que este último postula recuperar.

>Editorial

El PP y la verdadera fuente de renovación

Fernando de Haro | 0 comentarios valoración: 3  27 votos

No cualquier PP sirve a la sociedad española

Eugenio Nasarre

España necesita en estos momentos un fuerte partido de centroderecha. El PP puede serlo con tal de que cumpla tres requisitos: primero, una profunda renovación interna para que vuelva a ser un cuerpo vivo y no un caparazón vacío; segundo, un proyecto ilusionante que vuelva a conectar con la que fue su base social –las amplias clases medias–, de los que más de tres millones y medio lo han abandonado desde 2015; tercero, recuperar sus señas de identidad, fraguadas en torno a unos principios sólidos que hay que proyectar en la sociedad española de hoy. Es una tarea titánica, pero no imposible.

El próximo 21 de julio los tres mil compromisarios del Congreso extraordinario del PP tendrán que decidir quién puede llevar a cabo mejor esta triple tarea. Tengo la convicción de que Soraya Sáenz de Santamaría no está en condiciones para acometerlas y conduciría al PP por una senda de mayor declive. Creo que, bajo determinados requisitos, Pablo Casado es el único de los dos candidatos capaz de afrontar esta ardua acción política con posibilidades de éxito.

Explicaré las razones de esta posición, que sólo puede apoyarse en una comprensión de lo que ha pasado en España en estos tres años, en el marco de lo que está sucediendo en Europa. Quien no tenga conciencia de la situación excepcional que vivimos con tres desafíos formidables (la salvación de la unidad nacional, la continuidad de la “España constitucional” derivada de la obra de la Transición y el fortalecimiento de la Europa Unida frente a sus envalentonados enemigos) no podrá entender el sentido de la acción política que es imprescindible emprender. El éxito de la moción de censura, propio de las páginas más negras de nuestra historia contemporánea, muestra los riesgos que se ciernen sobre nosotros.

Primero, la renovación del PP. El menguado censo de los electores de las primarias ha desvelado la calamitosa situación del PP. Los ochocientos mil militantes eran una pura ficción. En los últimos años muchos se dieron de baja, otros dejaron de pagar sus cuotas, las sedes apenas tenían vida, porque los militantes ya no acudían a sus reuniones. El PP se iba desangrando, pero el aparato del partido practicaba la política del avestruz, aunque algunos defendimos que había que reconocer la verdad como base para una renovación auténtica. En las últimas elecciones el PP ya no era capaz de reclutar interventores y apoderados para los colegios electorales. Aunque los organizadores de las primarias establecieron un mecanismo para animar a votar a la militancia (saldar los impagos de las cuotas, abonando 20 euros), muy pocos se acogieron a él, lo que mostró el desánimo y desmoralización de la otrora poderosa militancia del partido que supo representar la rica composición del centroderecha español. El PP, como partido, como organización, está enfermo y su sanación exige una ardua tarea, aunque quizás ya no podamos pensar en el modelo de los tradicionales “partidos de masas”.

No cualquier PP sirve a la sociedad española

Eugenio Nasarre | 0 comentarios valoración: 2  23 votos

Las primarias del PP y el final del vasallaje

Agustín Domingo Moratalla

Bienvenidas las primarias en el PP. Este partido ha iniciado un proceso de primarias anterior al congreso que elegirá no sólo al próximo presidente sino a su equipo. Las primarias suponen un ejercicio de deliberación política por el que el partido puede salir del sueño dogmático de una estructura organizativa caracterizada por ancestrales relaciones vasallaje. Un momento importante para revisar el tipo de liderazgo y el perfil ideológico de las élites con las que competir en la arena política. Los partidos en España no están entrenados para este ejercicio y es un buen momento para que empiecen a debatir sin miedo sobre ideas y personas, líderes y equipos, valores y relatos.

La organización de este debate ha resultado compleja y lo que empezó siendo una clarificación del censo y los compromisarios se ha convertido en un duelo a muerte entre gladiadores. Estos días previos al congreso, la deliberación ha sido sustituida por las candidaturas, y en lugar de encontrarnos en un debate de ideas nos encontramos ante un ajuste de cuentas. Esto no es bueno ni para el partido, ni para los simpatizantes, ni para los votantes del PP. Y menos aún para el tipo de liderazgo que se necesita.

Los actuales líderes no están a la altura moral de sus votantes, sus simpatizantes y sus militantes. Durante las últimas etapas calificadas por algunos como post-aznarismo y marianismo-sorayismo, el PP como organización le ha dado la espalda a las creencias, los valores y convicciones de muchos españoles que habían depositado su confianza. El votante medio del PP se ha encontrado en el partido con líderes y representantes orgánicos acomplejados no sólo para hablar de principios, creencias y valores sino para defenderlos. ¿Qué modelo de sociedad diferente al resto de partidos nos han ofrecido? Se han amparado en la tecnocracia, el hiper-individualiso y las tablas de excell para refugiarse en una eficiencia administrativa, un cálculo sin valores y un utilitario desprecio a las fuentes de vigor cultural, moral y religioso. El militante, el simpatizante y el votante del PP ha comprobado cómo, desde los congresos de 2004 y 2008, los lidercillos del partido no han estado a la altura de sus ilusiones y expectativas. La creación, consolidación y estabilización de Ciudadanos como partido de la “nueva política” no se explica sólo como reacción a la corrupción sino por este clamoroso desamparo moral de las bases.

Aunque el partido está reclamando a gritos una renovación ideológica, esta no se va a producir durante las actuales primarias. Son semanas en las que están empezando a desaparecer los complejos y, en las diferentes agrupaciones locales, la gente, casi por primera vez, está empezando a decir lo que de verdad piensa. Han descubierto, como en el cuento de Andersen, que el rey está desnudo. Han comprobado que no están solos a la derecha de la izquierda y que, a medio y largo plazo otros partidos como VOX, Avanza y Ciudadanos pueden disputarles el espacio ideológico. En la plaza pública hay partido. Gane quien gane, será necesario asumir responsabilidades y algunos tendrán que volver a sus antiguos oficios.

Las primarias del PP y el final del vasallaje

Agustín Domingo Moratalla | 0 comentarios valoración: 2  30 votos

El Papa con sus hermanos de Oriente y la urgencia de salvar a los cristianos

Federico Pichetto

Casi ha pasado desapercibido el histórico encuentro en Bari entre el Papa y los delegados de las iglesias orientales para afrontar juntos la dramática situación de los cristianos en Oriente Medio. Nunca antes en la historia un pontífice había conseguido reunir una especie de mini-concilio ecuménico de unas horas con representantes de todas las confesiones religiosas presentes en un territorio. Será por la urgencia del momento –en Iraq los cristianos han pasado del millón en 2003 (antes de la guerra de Bush) a los actuales poco más de 200.000–, será por la estrecha red de relaciones personales con todos los líderes religiosos que Bergoglio ha establecido en estos años de pontificado, o será por Bari, la más ecuménica de las ciudades italianas que custodia las reliquias de san Nicolás. El caso es que el milagro ha sucedido y la iniciativa del pontífice podría no quedarse en un evento aislado.

De hecho, como Francisco ha repetido varias veces, en la sangre de sus mártires –más que en las reflexiones o en los tratados políticos– es donde los cristianos pueden reconocer mejor su unidad. Vivimos una época que el recientemente desaparecido cardenal Tauran no dejaba de calificar como amenazada no por “un choque de civilizaciones sino más bien por un choque de ignorancias y radicalismos” que impiden la paz, que dificultan el conocerse y el reconocerse.

Pero algunas mentes mal intencionadas han destacado que en Bari se han visto pocos “líderes”. Muchos delegados pero ningún jefe de verdad. El hecho es que nunca como ahora ha tenido que afrontar el cristianismo eso que san Pablo llamaba la esclavitud de los “stoikeia tou cosmou”, los elementos del mundo, es decir, todos esos factores culturales que se proponen determinar la identidad del Yo antes que la fe. San Pablo pensaba en los planetas y en los astros, de los que los hombres hacían derivar su propio destino a través de los horóscopos. Hoy son en cambio los nacionalismos, los distintivos de etnia, género y rol social los que vienen a invalidar la experiencia personal de los creyentes, insinuando la sospecha de que el ser de un país, hombre o mujer, empleado o en paro, resulta mucho más determinante para la persona que el reconocimiento de Cristo presente.

La cuestión es más urgente que nunca, ¿qué es lo más determinante en este momento histórico? ¿Qué factor es el que expresa más quién soy yo? ¿Qué es lo que más “pesa” en mi manera de afrontar la realidad? Hay toda una generación de cristianos que sostiene, implícita o explícitamente, que lo que hoy decide quiénes somos es la pertenencia a una patria o las circunstancias que vivimos, como si pesara mucho más el ser rusos, franceses, o el vivir solos, que el ser hombres salvados. La experiencia de la fe es débil porque no incide en la conciencia del yo, sigue siendo como algo añadido a lo que hace de mí lo que Yo soy, haciendo así que el determinismo sea más letal para la fe incluso que el relativismo.

El Papa con sus hermanos de Oriente y la urgencia de salvar a los cristianos

Federico Pichetto | 0 comentarios valoración: 2  28 votos

Lo primero en las primarias

Fernando Vidal

Lo primero de las primarias del PP es su aportación a la cultura política española. En los tiempos que se avecinan, las cuestiones de identidad y sentido van a cobrar cada vez mayor fuerza. Por eso nuestras democracias deben cultivar el interior colectivo, aquello formado por los valores, creencias y formas de sentir de un pueblo. Las primarias de los partidos permiten aumentar la capacidad reflexiva de una sociedad, siempre que realmente se abra un debate profundo sobre ideas y proyectos.

Se pueden hacer unas primarias de primera o primarias de segunda. Son “de segunda” cuando no hay debate real ni público, cuando no se invita a elegir entre distintos programas y modelos. Las primarias son “de primera” cuando hay transparencia y maduramos para que la diversidad ideológica y de estilos dentro de un partido puedan convivir y crear juntos un gran proyecto. En un país tan tendente a la polarización como España, eso nos llevaría a otro escenario de diálogos y cooperación entre personas y grupos de distintas ideologías y creencias.

Cuando las primarias no son “de primera”, el poder y los clientelismos siguen dominando el escenario político. Lo que se calla nos envenena. El principio de transparencia es sano, hace que el poder tenga menos papel y ganen mayor protagonismo la deliberación y el valor de las ideas. Las primarias de primera mejoran la calidad democrática.

Hay miedo a que las primarias a corazón abierto generen divisiones, expongan las vulnerabilidades de la organización, generen heridas entre corrientes del partido, extiendan la confusión. La opción contraria es seguir en las dinámicas del Juego de Tronos o House of Cards. No podemos seguir con un concepto infantil de la ciudadanía, ni sospechar todo el tiempo de su capacidad de discernimiento.

La deliberación pública es un asunto de costumbres. Las primeras experiencias de primarias en un país siempre generan aspectos negativos, pero cuando la gente se acostumbra a que en un mismo partido conviven diferentes sensibilidades, la diversidad de proyectos deja de ser novedad y se convierte en interés. La única opción es profundizar en la cultura de primarias. No hay que tener miedo a la transparencia. Por eso es importante que el PP implemente un buen modelo.

El PP tiene que elegir entre dos líderes de alto perfil –Soraya y Casado– pero lo primero en las primarias del PP es hacerlas bien, que sean un principio activo que incorpore a todo el centro derecha a la Democracia de Discernimiento. Pocos procesos pueden contribuir a ello con tanta fuerza como unas primarias sanas y transparentes, unas Primarias de Primera.

Lo segundo en las primarias: Soraya o Pablo

El pentágono democrático en el que parece que nos hemos instalado ha cambiado el mapa de la cultura política española: PP, Ciudadanos, partidos nacionalistas, PSOE y Podemos forman un pentágono en el que el PP debe recolocarse estratégicamente. Las razones de la pérdida de votos del PP son las que nos ayudan a ver las diferencias entre Soraya y Casado.

El ascenso de Ciudadanos –y, por tanto, la división del centro derecha– pivota sobre seis pilares:

Lo primero en las primarias

Fernando Vidal | 0 comentarios valoración: 2  28 votos

La Europa del presidente Trump

Antonio R. Rubio Plo

La agenda europea de Donald Trump en julio de 2018 habla por sí sola: presencia en la cumbre de la OTAN en Bruselas, visita a Theresa May en Londres y encuentro con Vladimir Putin en Helsinki. Tres eventos claramente diferenciados entre sí. La Europa de Trump es poliédrica y multilateral, y no tanto un encuentro de amigos y aliados. El sentimiento mutuo de serlo parece que se está desvaneciendo.

Con ocasión de otras cumbres atlánticas, un presidente americano visitaba sucesivamente diversas capitales de los aliados europeos. En estos momentos todo eso carece de significado: no nos imaginamos a Trump visitando a Merkel en Berlín. Tuvieron suficiente tiempo de hablar de sus divergencias comerciales en la cumbre del G7. Visitar a Macron tuvo su ocasión en 2017 cuando el presidente estadounidense estuvo presente en el desfile militar del 14 de julio. Viajar a Varsovia tuvo su momento hace un año con un discurso muy elaborado en el que repasaba la historia heroica de Polonia en los últimos dos siglos. ¿Y otros países europeos? Sencillamente no pasan por la mente de Trump. Además, para algunos jefes de gobierno hasta resultaría una incomodidad perturbadora de sus asuntos domésticos. Otros, en cambio, estarían encantados, pero su peso en la escena europea no es tan relevante como para recibir una visita del inquilino de la Casa Blanca.

¿Qué queda entonces tras la cumbre de la OTAN? Sencillamente Gran Bretaña, pero no parece que sea para recordar la alianza forjada por Winston Churchill, hijo de británico y americana. En la mente de Trump estará más presente el Brexit, por no decir las cuestiones comerciales, que otra cosa, aunque en los discursos haya un lugar para aquello de “nunca tantos debieron a tan pocos” o “sangre, sudor y lágrimas”. En apariencia, lo primero es la economía, o a lo mejor habría que decir el comercio internacional, donde los proteccionistas pasan por librecambistas y los librecambistas por proteccionistas. De la agenda de la cumbre de la OTAN pocos se quedan con lo de la ‘smart defence’, las maniobras en las fronteras de Rusia o las complejidades que acarrea la ciberguerra. Lo único que merece la atención es el estribillo del incremento de los gastos de defensa, que vuelve a sonar aunque algunos aliados, pero no todos, hayan prometido, por activa o pasiva, que alcanzarán el objetivo del dos por ciento del PIB en 2024. De todos modos, la visita a May sirve para recordar, a quien no quiera recordarlo, que las relaciones bilaterales para Trump son más importantes que las multilaterales. Para esto es útil el encuentro con los primos anglosajones, aunque ese encuentro carezca de sustancia, en un tiempo en que el gobierno de Theresa May vive horas bajas.

La Europa del presidente Trump

Antonio R. Rubio Plo | 0 comentarios valoración: 1  26 votos

El deshielo del corazón

Francisco Pou

Me dicen de Torra que es mucho más dialogante y razonable que lo que escribe. No he tenido todavía ocasión de compartir con él un diálogo, pero parece ser por las fotografías que Pedro Sánchez, en La Moncloa, sí. Y las fotografías ya son algo. Algunos rememoran las difíciles conversaciones del president Tarradellas con el presidente Suárez, en las que aunque no se llegaba a nada, oficialmente convenían en declarar que habían sido un éxito.  

Indudablemente, que el gato y el ratón de la batalla política en la brecha de España hoy sean capaces de pasear por un jardín y esbozar una sonrisa es un paso cuando veníamos de abucheos futboleros y caceroladas como argumento. El escenario, la fuente de las citas secretas de Antonio Machado, ahora convertidas en plató escénico y simbólico para la televisión. Indudablemente se ha llegado a poco: Torra llevaba el pertinaz lazo amarillo y Sánchez el marco obligado de la ley. Torra ha sido vapuleado por sus hooligans: “no se negocia con secuestradores”, le han echado textualmente en cara sus incondicionales. “Comités de defensa de la República”. A Sánchez, el partido Ciudadanos también. Han querido los de Ciudadanos enseñar la apertura al diálogo de Sánchez como una traición a una causa general, en su esfuerzo por ser vistos en un momento en el que Ciudadanos, tras su burbuja, empieza a contar ya cada vez menos.

Decía Torra tras la entrevista que los “temas sociales habían sido prioridades menores”. Pero hablando se entiende la gente, y todos esperamos que juntos empiecen a caer en la cuenta de lo que en la calle ya sabemos todos; que lo social, un pueblo dividido ahora en dos, necesita una solución y un diálogo precisamente “social” que hoy, con el ruido de la propaganda, todavía no existe. Ahí quedó la fuente de las citas con Guiomar, como recordándonos a todos que en Cataluña, una de las dos Españas nos está helando el corazón.

El deshielo del corazón

Francisco Pou | 0 comentarios valoración: 2  33 votos
12  | 3  | 4  Siguiente >

>Columna izquierda

>Editorial

vista rápida >
>Editorial

El PP y la verdadera fuente de renovación

Fernando de Haro

España cambió de Gobierno hace 45 días. En este mes y medio se han producido dos grandes novedades. El Gobierno socialista, que por primera vez desde la transición llegó al poder sin pasar por las urnas y sin ser el partido más votado, paradójicamente no tiene fuerza más que para tomar medidas de alto voltaje ideológico. Medidas que tienen poco que ver con las necesidades de la gente-gente. Sea porque quiere ocultar su debilidad con gestos simbólicos, sea porque tiene que cumplir con sus múltiples socios de la izquierda-izquierda o del nacionalismo, todo lo que ha hecho hasta ahora ha sido impulsar una agenda de polarización y de un radicalismo de bajo vuelo.

Por eso ha frenado el desarrollo de los cuidados paliativos para impulsar la eutanasia, ha querido presentarse como el Gobierno más antifranquista en un país en el que no hay franquistas, como el más feminista cuando el origen de la violencia machista sigue sin atacarse de modo adecuado. Es un Gobierno que resucita conflictos viejos contra la dictadura, la clase de Religión, o la enseñanza concertada (de iniciativa social). Socialismo del siglo XX cuando el siglo XXI reclama reforma en el sistema de pensiones, reforma del mercado laboral, reforma fiscal, reforma para mejorar la productividad y la competitividad… y una larga lista de cambios de los que ni habla. El ciclo de expansión económica permite continuar la política de aumento del gasto iniciada por el PP y olvidarse de lo importante.

El Gobierno socialista ha iniciado, eso sí, un intento de diálogo con el independentismo que puede ser útil como fuente de distensión pero que está condenado al fracaso. El secesionismo catalán, a pesar de su intensa gesticulación, está en un impasse: sabe que no puede seguir por la vía de la ruptura, al menos de momento, pero no encuentra una salida honrosa. En esta cuestión poco ha cambiado en los últimos 45 días. Donde sí han cambiado las cosas y mucho es en el PP, en un centroderecha que está profundamente desorientado. Es lógico que no haya asimilado la repentina pérdida de poder (después de siete años y después de haber ganado las últimas elecciones con un nada despreciable porcentaje del 33 por ciento). Ni el partido ni el expresidente Rajoy estaban mentalmente preparados para asimilar el daño que le estaban haciendo los juicios por casos de corrupción ni la posibilidad de ser derrotados por un pacto tan heterogéneo como el que hizo falta el uno de junio. No se habían dado cuenta de lo profundo y lo intenso que era el “Rajoy no”.

Tampoco ahora el PP parece haber entendido el alcance del proceso de primarias que se ha autoimpuesto. Ha caído en una dicotomía falsa. Los dos candidatos de la segunda vuelta, Soraya Sáenz de Santamaría (la que fue mano derecha en los gobiernos de Rajoy) y Pablo Casado (un hombre de partido, pero sin experiencia de Gobierno) quieren que el próximo sábado los compromisarios elijan entre dos alternativas rotundamente enfrentadas. La tecnocracia eficaz, pragmática y experimentada, útil en una sociedad que necesita, sobre todo, buena gestión que encarna Santamaría y la juventud de un Casado, con menos pasado, alejado de la corrupción, con unos “principios, valores e ideas” que este último postula recuperar.

El PP y la verdadera fuente de renovación

Fernando de Haro | 0 comentarios valoración: 3  27 votos
vista rápida >
>Editorial

Cuando vuelva

Fernando de Haro, Gaza

Suhaila Tarazi completó sus estudios de Gestión y Dirección en Londres. Con unos 60 años, la actividad al frente del Al Ahli Hospital la tiene exhausta. Antes de responderme algunas preguntas se detiene para tomar aire. El hospital es un oasis en el centro de la ciudad de Gaza. Fuera de sus puertas la vida hierve. Las calles están sucias en la capital de la franja. Los carros tirados por burros o caballos son frecuentes. La gasolina es muy cara en esta gran prisión a cielo abierto de 365 kilómetros cuadrados de la que no pueden salir, salvo especial permiso que no se concede casi nunca, sus dos millones de habitantes.

Al occidental se le saluda con sorpresa, los niños ensayan su única frase en inglés al ver a los periodistas: “What is your name?”. La inmensa mayoría de los jóvenes menores de 20 años no han salido nunca de esta parte de los territorios palestinos. A pocos kilómetros de aquí, en la frontera este, algunos de esos jóvenes se enfrentan a las balas del ejército de Israel. Desde hace semanas el goteo de los que mueren solo se convierte en noticia cuando los fallecidos superan la docena. Jóvenes sin futuro, encarcelados por la política del Gobierno de Israel, ya sin los túneles hacia Egipto que Al Sisi ha cerrado (por los que llegaron a circular camiones), con una ira que el ineficiente y manipulador Gobierno de Hamas instrumentaliza para no asumir responsabilidad alguna y para no reconocer que es incapaz de proporcionar a su pueblo una vida digna.

Suhaila, tan pronto sale de su despacho y se dirige a las clínicas, es asaltada por un médico que le cuenta una nueva urgencia y por un paciente que le da las gracias. Nuestra conversación se ve interrumpida a menudo. Las instalaciones médicas son modestísimas. En un viejo y desvencijado frigorífico se guardan las bolsas de plasma. El frigorífico está conectado a un generador. En Gaza solo hay cuatro horas de electricidad al día y nunca se sabe cuándo se va a poder contar con ella. Si la luz llega de madrugada hay que aprovechar ese momento para poner una lavadora. Suhaila se detiene especialmente en la consulta infantil. Con la ayuda de la Misión Pontificia el hospital mantiene un programa para luchar contra la malnutrición de los niños. Hay zonas de la franja donde el 50 por ciento de los menores están por debajo del peso que deberían tener y la tasa de mortalidad infantil se acerca al 23 por mil. Cinco niños pálidos, sin fuerzas para jugar, esperan con sus madres el turno para ser atendidos.

Cuando vuelva

Fernando de Haro, Gaza | 0 comentarios valoración: 2  38 votos
vista rápida >
>Editorial

Prisión permanente: justicia insuficiente

Fernando de Haro

El debate (en realidad no debate) sobre la ampliación de la llamada prisión permanente revisable, que ocupa a los españoles desde hace unos días, es el mejor reflejo de la dificultad de toda una sociedad por mantener vivo uno de sus principios fundacionales. Se diluye en las conciencias el principio de reinserción, recogido en el texto constitucional como traducción laica y penitenciaria de la misericordia cristiana y de la voluntad de reeducar a los presos (propia de la mejor tradición republicana). Frente al mal sufrido (mal grave), a muchos les parece razonable establecer la máxima distancia: la que proporciona tener al que ha cometido el delito entre rejas toda la vida.

Se le llama prisión permanente revisable, pero se trata de una cadena perpetua. La cadena perpetua siempre ha incluido la posibilidad de poner al reo en libertad pasado cierto tiempo. El Gobierno del PP la introdujo en el Código Penal en 2015 para delitos graves como el asesinato de menores de 16 años o los que se siguen después de un abuso sexual. Fue recurrida ante el Tribunal Constitucional.

Ahora que los populares no tienen mayoría en el Congreso de los Diputados, los grupos de oposición han presentado un proyecto para derogarla. El Gobierno ha respondido con una contrapropuesta para ampliarla a más supuestos. La ampliación no prosperará porque no cuenta con apoyos parlamentarios. No importa: lo que cuenta es mostrar “iniciativa política”. Rajoy, a pesar de la buena marcha de la economía, está bajo en las encuestas: el PP ha caído en el último año 7 puntos en intención de voto. El apoyo de la opinión pública al endurecimiento de las penas tras algunos casos especialmente dolorosos de violencia sexual y contra la infancia –piensan en el Gobierno– puede ser una gran baza.

En realidad, la prisión permanente revisable o cadena perpetua no responde a ningún problema. Su aparente necesidad responde a un claro caso de desinformación, a un espejismo provocado por las grandes cadenas de televisión. En su lucha por un par de puntos de share, las emisoras repiten hasta la saciedad los detalles de los casos más sangrantes de violencia sexual o de violencia contra la infancia.

España es uno de los países con más bajo índice de criminalidad de Europa. Cuenta, además, con uno de los códigos penales más duros de su entorno y con una mayor estancia media de los condenados en prisión. El sistema del cumplimiento íntegro de las penas y las sanciones previstas provocan que se pueda estar hasta 40 años en la cárcel si se han cometido los delitos más graves. Suficiente, en principio, para poner a salvo a la sociedad de aquellos que tuvieran voluntad de reincidir.

Prisión permanente: justicia insuficiente

Fernando de Haro | 0 comentarios valoración: 1  268 votos

>Columna derecha

>CULTURA

vista rápida >

Caravaggio en Madrid

Elena Simón

Dedicado a Alicia

Caravaggio siempre es un reclamo excepcional por su revolución pictórica en busca de la realidad. En esta ocasión el Museo Thyssen presenta al gran pintor con sus apasionados seguidores del norte de Europa, 52 obras en total, con 12 del maestro. Su pintura claroscurista, con modelos de la realidad, alejada del ideal clasicista, coincidió con los intereses pictóricos de flamencos y alemanes. El viaje obligado para un artista del s. XVII a Roma, meca del Arte, provocó que en el primer tercio de esta centuria unos setecientos pintores extranjeros se instalaran allí, algunos privilegiados en los palacetes de los mecenas protectores, otros pasando hambre y frío.

Caravaggio inauguró el Barroco de manera rompedora, el mundo ideal neoplatónico se acabó. El concilio de Trento y los ejercicios espirituales de san Ignacio de Loyola pedían realidad, austeridad, ponerse en la situación real del suceso religioso a reflexionar, desechando todo idealismo. Y un hermano de Caravaggio, Juan Bautista, era sacerdote en Cremona. El barroco es movimiento con diagonales, escorzos, claroscuros, que traducen el movimiento interior de la mente de los protagonistas, cuanto más tenso mejor. Éste es su máximo interés, todos los contenidos que guarda, apoyados en las expresiones y en una rica simbología de todo tipo (objetos, animales, frutas y flores, colores…).

Es interesante conocer que Michelangelo Merisi, el Caravaggio, nació en Milán en 1571 y que su padre era arquitecto y administrador del marqués de Caravaggio, Francesco Sforza, casado con Constanza Colonna, con los que la familia tuvo una íntima relación. Estas nobles casas protegerán a Merisi, irascible hasta el enloquecimiento y pendenciero, en las huidas y condenas por sus delitos que llegaron al asesinato. Con cinco años se trasladó a Caravaggio y con trece por fin está en Milán, cumpliendo la promesa hecha a su padre en el lecho de muerte, en el taller de Simone Peterzano, seguidor de Tiziano, con el que vivió cuatro años para aprender el oficio de pintor. Con 19 años aterriza en su soñada Roma, donde, obligado por la necesidad, ejecuta naturalezas muertas y flores, de gran fortuna. Luego vendrán escenas de género como “Los tahúres”, tres medias figuras jugando a las cartas, adquirida por el ojo coleccionista y vanguardista del Cardenal del Monte que contrata al pintor, y pasa a su residencia, por fin con alojamiento y comida, donde bajo su protección pintará Los Músicos y la imponente Santa Catalina de Alejandría, tan venerada en Italia (una hermana del pintor también era Catalina). Sus modelos son mendigos, mujeres de la calle, pendencieros de la noche. La realidad más cruda está servida, con ella representará la experiencia religiosa en su más auténtica veracidad, como un suceso de la vida cotidiana.

Empieza el encargo para San Luis de los Franceses, ha cumplido los 25, y La Vocación y El Martirio de san Mateo dejarán huella en las almas, y en otros pinceles. La apertura de esta capilla con motivo del Jubileo del año 1600 le hizo el pintor más famoso y solicitado de Roma, con jugosos encargos tanto públicos como privados: El Sacrificio de Isaac, para el futuro papa Urbano VIII, o el imponente San Juan en el desierto encargado por el banquero Coste. Ambas pinturas brillan en esta exposición. San Juan Bautista, con la potencia del desnudo del David de su admirado Miguel Ángel, en una anatomía más suavizada, con el mismo dominio anatómico… y también la reflexión, la tensión interior del protagonista. La austeridad formal domina, una diagonal de luz divina sobre la anatomía de san Juan y la sombra sobre la que se recorta, fondo neutro sin elementos de distracción. La piel de camello que lo identifica, austero y ascético, y el rojo del manto, emblema de su sangre por la violencia de su muerte a manos de Herodes. Sujeta el bastón-cruz, él anuncia a Cristo y lo bautiza en el Jordán, inicio del camino a la Pasión. Figura de gran belleza e impactante presencia, con la que Caravaggio se presenta casi como el nuevo Miguel Ángel.

Caravaggio en Madrid

Elena Simón | 0 comentarios valoración: 2  2042 votos
vista rápida >

Sorolla: un niño adoptado

Elena Simón

“Tenía Sorolla la vista fácilmente impresionable a cuanto se mueve, y como lo que más se mueve es la luz, cambiando a cada instante, ésta fue su musa” (A. Gimeno).

La cotización y valoración de Joaquín Sorolla sigue en alza. Barcelona nos ha deleitado este verano en Caixaforum con la atractiva y refrescante muestra “Sorolla y el Mar”. También Mapfre abre cartel en el otoño madrileño, hasta el 11 de enero, con una exposición llena de novedades, con la cara menos conocida del imparable artista: “Sorolla y América”, muestra que se inicia con su celebrada pintura social de finales de siglo, que emigró más allá del océano y paisajes urbanos neoyorquinos, retratos americanos, dibujos sobre cartas de menú, y también bocetos, mucho de todo ello guardado allí en la Hispanic Society de Nueva York, grandioso centro de referencia de la cultura española, museo y biblioteca, fundado en 1904 por el potentado del ferrocarril e hispanista Huntington, que fue el mecenas de Sorolla en América. Él le pagó los dos viajes de seis meses que el artista realizó con su familia a Nueva York. Su exposición de 1909 ni tuvo ni ha tenido igual, el pintor vendió cientos de obras y miles de catálogos… hasta el presidente de los EEUU quiso ser retratado por él.

Pero demos marcha atrás en la moviola hasta situarnos en su levante natal, donde se gestó el genio de Joaquín Sorolla. Los primeros años del artista quedan muy lejos de su posterior éxito, porque este pintor español, que tras Velázquez y Goya es la paleta española más cotizada fuera de nuestras fronteras, nació en Valencia el 27 de febrero de 1863 (¿conjunción de astros que dirían algunos lunáticos?). Sus padres, Joaquín y Concepción, del gremio del comercio de tejidos, murieron, quizá víctimas del cólera, en un margen de tres días, cuando el pequeño contaba dos años y medio. La tía materna Isabel y su marido José adoptaron a Joaquinito y a su hermana Isabel, de un año. Con 14 años Joaquín ayudaba a su tío en la modesta cerrajería familiar, pero su destreza para la pintura ya era reconocida y asistía por la noche a clases de pintura. Con dieciséis años entró en la Escuela de Bellas Artes de San Carlos de Valencia: las clases se iniciaban a las ocho, sin embargo su compañero, el también pintor Cecilio Plá, nos dice que Sorolla ya venía de sacar apuntes del natural por la ciudad. Ese mismo año, por su aplicación, la Escuela de Artesanos le otorgó un accésit y le obsequió con una caja de pinturas. Su padre adoptivo, consciente de la valía del chico, decidió pagarle clases especiales e intentó que Joaquín no perdiese más tiempo en las labores de cerrajero, pero el chico no lo permitió. A la par recibía la medalla de bronce de la Exposición Regional de Valencia por “El patio del instituto”. Su profesión de pintor ya estaba decidida.

Sorolla pasó cuarenta años pintando casi frenéticamente. Trabajador incansable realizó a la velocidad de la luz cerca de 2.200 cuadros, 9.000 dibujos, apuntes, bocetos, obras todas ellas en las que consiguió como nadie reflejar con una modernidad potente ese derecho que el instante tiene a la eternidad.

Sorolla: un niño adoptado

Elena Simón | 0 comentarios valoración: 2  3147 votos

>SÍGUENOS EN

El otro es un bien, también en política

Arte y pintura en Páginas Digital

El caballero de la mano en el pecho

David vencedor de Goliat de Caravaggio

>Boletín electrónico

Recibe los titulares de PÁGINASDIGITAL.es en tu correo electrónico
Darse alta y baja en el boletín electrónico

 

Darme de baja