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24 MAYO 2017
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>Entrevista a Daniel Innerarity

´Se vota más en contra que a favor´

Juan Carlos Hernández

La victoria de Pedro Sánchez en las primarias del PSOE expresa un voto contra el sistema establecido. Existe un deseo de cambio que en muchas ocasiones se expresa de un modo confuso. Conversamos con Daniel Innerarity sobre populismos y ciertos cambios de paradigmas en la política actual.

Muchos afirman que estamos en un momento de crisis. ¿Es suficiente esgrimir solamente razones económicas para explicarla?

La crisis económica ha actuado como elemento que precipita un estado de cosas en franca decadencia: rigidez constitucional, fatiga de las instituciones, cambio generacional… pero no se ha inventado nada que no estuviera latiendo en un malestar de fondo que explica más lo que nos pasa que la agitación de la superficie.

Usted señala que los populismos son un síntoma y que no tendrían éxito “si no hubiera sociedades dispuestas a darles crédito”. ¿Por qué habla de síntoma?

Hay muchos factores que son síntoma de cosas que pasan y no tanto estrategias deliberadas de los agentes políticos. Está claro que hay mucha gente que se siente desprotegida, con mayor o menor razón, en tanto que trabajador o en tanto que alguien identificado con una pertenencia nacional. Los espacios abiertos del mercado y de la globalización ofrecen enormes posibilidades pero también provocan miedo y un malestar difuso del que parasitan los populistas. Hay que ofrecer mejores remedios que estos para tratar una serie de problemas que son reales, especialmente en materia de protección social, sabiendo que la promesa de proteger como lo hacía el viejo estado nacional (en clave nacional para la derecha y en clave social para la izquierda) ya no es factible. Estamos obligados a proteger en entornos abiertos y para eso aún carecemos de conceptos y estrategias creíbles.

Es evidente que ciertas cosas en los partidos tradicionales no han funcionado correctamente pero ¿cómo es posible que tanta gente, entre ellos muchos jóvenes, den crédito al discurso populista?

En nuestras democracias se vota más en contra que a favor, por descarte, y entiendo que para una nueva generación (que por cierto no ve en peligro la democracia) sea sugestivo probar algo nuevo. Además, ese voto es más expresivo que constructivo; tiene una función de comunicar un malestar más que de proponer algo concreto para mejorar el estado de cosas que se considera intolerable.

Al mismo tiempo, parece que movimientos como el 15M son un desafío que hay que .afrontar ¿Qué parte de la indignación debe ser tenida en consideración o es estimable por usar sus palabras?

Conviene no olvidar que el 15M fue un estallido de rabia, que cumplió su función, pero ahora nos encontramos en otra fase política en la que se trata no tanto de impugnar y denunciar sino de construir alternativas viables. Por ahí van a ir nuestras futuras controversias. Se trata de evitar que aquella protesta quede en un grito improductivo y se traduzca en una fuerza que modifique nuestras sociedades y mejore la democracia.

Usted afirma en su libro La política en tiempos de indignación que “el gran desafío de nuestras sociedades democráticas es no dejar tranquilos a sus representantes sin destruir el espacio público ni despolitizarlo […] Corremos el riesgo de someter a la política a la inmediatez”. ¿Dónde debe de estar el equilibrio?

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"Se vota más en contra que a favor"

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Manchester, el reto de la barbarie

P.D.

Más de 20 muertos en Manchester. La forma de actuar del yihadismo se parece, en este caso, mucho al ataque en la sala Bataclan de París. No es terrorismo low cost, en este caso ha hecho falta al menos una cierta estructura. Buscamos datos para el análisis ante una macabra rutina (Berlín, Londres, Niza, Bruselas…) que cada día nos deja más indiferentes. Como si nos cansáramos hasta de contar muertos.

Por eso, antes que cualquier descripción analítica que nos permita volver a nuestros quehaceres habituales con cierta tranquilidad, el reto es tener presente el dolor de las víctimas y de sus familiares. El nihilismo destructivo que alienta a los terroristas se extiende entre los “buenos” como olvido de la dignidad infinita de los fallecidos: el mal triunfa cuando consigue que se conviertan en nada los asesinados. Al menos un instante en el que afirmar el valor de historia personal de cada uno de los muertos y de los heridos, más allá de la muerte, nos salva de la barbarie. No es verdad que la historia de los atacados sea nada como pretenden los que matan y los que hacen daño. Un instante de conciencia sobre la humanidad de los muertos y sobre la nuestra, la toma en consideración de sus deseos y de los nuestros, esa solidaridad de las almas, quizás un suspiro de petición, es el arma esencial para no ser derrotados. Ya no estamos seguros en ningún rincón y esta plaga exige de nosotros razones suficientes para vivir y morir.

Terror en Manchester, horas después de que se hayan cerrado contratos millonarios en Arabia Saudí. No se lucha contra el yihadismo vendiendo armas a aquellos países que, de modo directo o indirecto, lo alientan. El yihadismo europeo es más difícil de combatir cuando se le da poder a ciertas apropiaciones violentas e ideológicas del islam que se producen en Oriente Próximo.

Manchester, el reto de la barbarie

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Un Trump secular afronta el conflicto religioso

Robi Ronza

Se puede estar más o menos de acuerdo con su proyecto político, pero no sirve para nada seguir pretendiendo, como hace la mayor parte del sistema mediático occidental que le es hostil, que Trump sea un aficionado peligroso. Es evidente que su primer viaje de estado al exterior como presidente de los USA ha sido cuidadosamente ideado y preparado.

Puede ser muy interesante ver el discurso de Trump en Riad ante los representantes de casi 55 países musulmanes reunidos en la cumbre árabe islámica americana, donde Trump ha lanzado a todos los hombres de buena voluntad un llamamiento a una movilización planetaria contra el terrorismo. “Esta no es una batalla entre credos, visiones del mundo o civilizaciones distintas. Esta es una batalla entre bárbaros criminales que quieren aniquilar la vida humana y gente respetable de cualquier credo que intenta defenderla. Es una batalla entre el bien y el mal”. Y después no ha vacilado en añadir que “esto implica que nos confrontemos sin reservas con la crisis provocada por el extremismo islamista y los grupos terroristas que lo inspiran. Lo cual significa movilizarse juntos contra la muerte de musulmanes inocentes, la opresión de la mujer, la persecución de los judíos y la masacre de los cristianos”.

No había un lugar más sorprendente en el que lanzar un llamamiento así si tenemos en cuenta que Arabia Saudí es el corazón del wahhabismo, un movimiento islámico riguroso del que derivan Al-Qaeda, el Isis y todas las formas actuales de terrorismo islamista. Sin lugar a dudas, desde Arabia Saudí y otros estados árabes presentes en la cumbre de Riad llega desde hace años apoyo financiero a las filas del terrorismo islamista, y que el Isis o el Daesh, sin ese apoyo, no habría podido afirmarse. Entonces, ¿por qué Trump viaja precisamente a Rida para lanzar esta movilización internacional contra el islamismo (lo que se podría llamar una cruzada si no fuera porque esta palabra resulta totalmente inoportuna)? Probablemente, porque valora mucho, y puede que no se equivoque, que Arabia Saudí se esté dando cuenta de que ya no le es posible evitar la recaída en el seno de ese terrorismo islamista que ha apoyado desde aquí la presencia suní en el contexto de su lucha contra el chiismo y por tanto contra Irán. De hecho, en los últimos años –por cierto, sin que los grandes medios occidentales hablaran de ello más que con algunas menciones esporádicas– en Arabia Saudí el terrorismo no ha causado menos víctimas que en Europa.

Un Trump secular afronta el conflicto religioso

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Sánchez avisa: urge tender puentes

Fernando de Haro

Sánchez no ha ganado las primarias del PSOE, ha arrasado. Contra todos los medios tradicionales (apoyado por la guerra de guerrillas en redes sociales y por internet), contra los poderes económicos (apoyado con las herramientas de la sociedad líquida y por esa Sexta que concibieron líderes populares para pescar en el río revuelto de la polarización).

Susana Díaz ha sido, en efecto, la candidata-Cruzcampo, incapaz de cruzar Despeñaperros, espejismo de una Andalucía que es tradicional en su socialismo. Candidata del sur, a la que le ha faltado conocimiento real de dónde está su partido, contacto con esa izquierda urbana y postmoderna que está en otra clave. Su falta de discurso y de trabajo han hecho lo demás. Con la derrota de Susana Díaz ha sido archivado el PSOE de los 80, de los 90, también el PSOE de Zapatero, que esto va muy rápido, que ya no queda nada del pasado, del remoto y del reciente. El apoyo de la vieja guardia más que beneficiar a Susana le ha perjudicado. Pedro Sánchez ha sabido conectar con los militantes más jóvenes, y ha tenido un formidable jefe de campaña: Rajoy y los casos de corrupción de su partido. Cada nueva revelación de los sumarios sumaba miles de votos. Sánchez sabía que su fuerza era Rajoy. Esperemos que Rajoy no piense que su fuerza es Sánchez, que no piense que el nuevo secretario general puede ser un aliciente para recuperar, por la vía del miedo, los votos que perdió.

No es probable que prospere una moción de censura. Sánchez ha sido muy contradictorio a lo largo de su campaña. Unas veces la ha defendido y otras se ha distanciado de ella. La estabilidad está seguramente garantizada porque el ego de Iglesias y el ego de Sánchez impiden un acuerdo.

Pero en cualquier caso la victoria de Sánchez es un serio aviso. Hay un sector de la población, especialmente joven, que antes se identificaba con los postulados del centro-izquierda y que ahora, indignada por la corrupción, descontenta con la política económica y muy crítica con las instituciones, se radicaliza. Por eso es más necesario que nunca superar la polarización, tender puentes. El miedo trae victorias viejas y pírricas.

Sánchez avisa: urge tender puentes

Fernando de Haro | 0 comentarios valoración: 3  16 votos

Sánchez ha comunicado mejor

Ángel Satué

¿Es lo mismo decir Pedro que decir militancia? Hasta hoy, sí. Ahora Pedro Sánchez tiene la tarea de, siendo aparato, no ser élite. Esa élite percibida, acaso real, contra la que se ha votado el pasado domingo. ¿Será posible?

¿Es suficiente su reelección como secretario general del partido centenario para ganar las próximas elecciones? ¿Qué será necesario para recomponer un PSOE dividido por la mitad? ¿Está más cerca una entente con Podemos, o Pablo y Pedro son dos gallos en un mismo corral? ¿Qué habrá querido decir Sánchez cuando en su discurso de “acción de gracias”, tras ganar, se refirió a Susana Díaz y Patxi López como que “tenían distintas posiciones políticas”?

El pasado sábado Pedro Sánchez dio un discurso a unos 1.000 militantes socialistas –de compañeros y compañeras– en el Parque de Berlín. Asistí. Escuché con atención. Observé. No vi un partido ganador. Apenas había 1.000 personas cuando se esperaban 5.000. Todos los asistentes eran “afiliados y afiliadas” convencidos. No se agolpaban los madrileños esperanzados y entusiasmados por acariciar la toga del mesías o por escuchar unas palabras de su boca. No vi en los que no eran militantes esa expectación ni esas sonrisas de cuando se busca y se encuentra a un salvador –siempre en términos políticos–. ¿Quién nos salvará de Rajoy y de sus políticas? Nadie lo preguntaba.

Me temo que la militancia va por un lado, el antiguo aparato, incluyendo a González, Bono, Rubalcaba, ZP y Cebrián, por otro, y los simpatizantes socialistas y resto de la ciudadanía, por otro distinto. En Francia, en cambio, parece que Macron es ejemplo de todo lo opuesto. También me temo que Sánchez ha comunicado mejor su condición de víctima propiciatoria del Ibex35, la derecha y, si me apuran, los poderosos de Europa y del mundo, que el saliente aparato.

Sin duda, el reto de Sánchez más acuciante es la unidad interna del partido –“susanista el que no bote”, se escuchaba en Ferraz–, pero no puede hacerse a costa de especular con la unidad de España, esa nación de naciones… culturales (sic).

Ciertamente, aunque la lucha ha sido fratricida y propia de un patio de corrala, durante casi dos años, mediando dos derrotas estrepitosas de Sánchez en elecciones generales –batiendo suelos electorales–, la reaparición de Sánchez en la primera línea de vanguardia debilita la estabilidad parlamentaria a la que aún aspira el PP –presupuestos generales aún sin votar–. Los equilibrios van a ser a costa de cesiones a PNV, PDCat, Coalición Canaria y el otro diputado canario de Nueva Canarias (sobre todo), ¿nos suena esto? Se complican las cosas para Rajoy, que no dejará tiempo a Sánchez para recomponerse, luego, si nuevos casos de corrupción no lo impiden, es más probable que ayer que el presidente disuelva las cámaras. Volvemos a la debilidad del sistema autonómico, que pone el acento en la noción de autonomía y no en la de comunidades.

Sánchez ha comunicado mejor

Ángel Satué | 0 comentarios valoración: 3  17 votos
>Editorial

La derecha (y la izquierda) sin pueblo

Fernando de Haro

Todo iba o va razonablemente bien en España. El Gobierno en minoría de Rajoy sufre derrotas en el Parlamento, pero goza de estabilidad y va a sacar adelante los presupuestos. La economía, según Bruselas, va a ser la que más crezca en la zona euro: un 2,8 por ciento. El déficit está controlado y el problema del desempleo, si no solucionado, en vías de ir mejorando. Sin populismo de derechas, sin xenofobia y con un populismo de izquierdas (Podemos) estancado en 5 millones de votos (las últimas encuestas oficiales del CIS reflejan un descenso en intención de voto del partido morado de dos puntos en los últimos 7 meses) puede parecer un paraíso en la agitada Europa. Por lo demás, el referéndum secesionista catalán no se va a celebrar y los partidos independentistas van a hibernar un cierto tiempo para intentar resolver sus contradicciones internas.

Todo iba o va razonablemente en España, si no fuera porque el partido de Gobierno se desayuna casi todas las mañanas con una nueva revelación de los muchos casos de corrupción que se le investigan (Gürtel, Púnica, Lezo, Auditorio…). El propio Rajoy va a testificar a finales de julio en la segunda parte del juicio de la trama de Correa. Son casos de presunta financiación ilegal, de presunto y bochornoso enriquecimiento personal de líderes del PP (sobre todo en Madrid). Todo iba o va bien, menos el estado de preocupación por la corrupción, disparado hasta el 45 por ciento entre el público. Esa preocupación alimenta, a largo plazo, el populismo y la polarización entre los que consideran inaceptable a un PP no renovado (responsable de un pasado de suciedad) y los que, por miedo a lo que pueda venir, están dispuestos a mirar para otro lado en nombre de la estabilidad. La corriente avanza de forma silenciosa, sacando a los españoles de su estado natural de moderación y reduciendo las opciones de la socialdemocracia clásica. El resultado de las primarias en el PSOE es buena prueba de ello.

El PP no puede considerarse víctima ni de un sistema judicial desequilibrado ni de jueces estrella. Más bien es víctima de sí mismo, de sus años en el poder, de la antropología muy deficiente de algunos de sus líderes y de un modelo de partido alejado de la sociedad y de la experiencia popular. El PP, como la mayoría de los partidos españoles y europeos del momento, son organizaciones absolutamente verticales, con poco contenido ideal, focalizados casi exclusivamente en la ocupación del mayor espacio posible dentro y fuera de las administraciones y con un contacto directo con los votantes (cada vez mayores) a través del marketing electoral, que no deja entrada al aire de la sociedad civil.

>Editorial

La derecha (y la izquierda) sin pueblo

Fernando de Haro | 0 comentarios valoración: 3  21 votos

El silencio y las palabras de Benedicto

José Luis Restán

La publicación anticipada de un texto de Benedicto XVI que servirá como postfacio a la próxima edición del libro "La fuerza del silencio", del cardenal Robert Sarah, ha provocado una pequeña tormenta mediática. Algunos comentarios denuncian que el Papa emérito habría abandonado su retiro y bajado del monte para entrar en batalla. ¿Hay materia para este vocerío? Vayamos por partes.

Durante los últimos cuatro años Benedicto XVI se ha dedicado por entero a la oración por la Iglesia desde su retiro en el monasterio Mater Ecclesiae, dentro del recinto vaticano. Sus apariciones públicas han sido excepcionales y sus intervenciones, escasas y bien medidas. Muchas de ellas destinadas a mostrar su obediencia y amistad de corazón hacia su sucesor, el Papa Francisco. En todo caso el estatuto de un papa emérito no está definido en la Iglesia, más bien se está fraguando sobre la marcha. Benedicto dijo que quería vivir como un monje y así lo ha hecho, pero los monjes hablan en no pocas ocasiones. El propio Papa Francisco le ha invitado a dejarse ver y oír con más frecuencia. Hasta ahora nadie había puesto el grito en el cielo por las diversas intervenciones del Papa emérito, aunque algunas han tocado temas cruciales desde el punto de vista teológico y pastoral.

El texto que se ha convertido en piedra de escándalo se enmarca en la reflexión de Joseph Ratzinger sobre la liturgia, uno de los ejes de su trabajo teológico. En este caso se trata de un apunte breve pero enjundioso sobre el valor del silencio, al hilo de la obra del prefecto de la Congregación para el Culto divino y la disciplina de los sacramentos, el cardenal guineano Robert Sarah. Benedicto XVI vuelve sobre un tema que ha abordado con insistencia, por ejemplo en su trilogía sobre Jesús de Nazaret: la competencia histórica y lingüística, ciertamente necesaria, no es suficiente para entender la Escritura. A veces, incluso, se produce un exceso de verborrea que dificulta entrar en su significado. Lo que falta es "entrar en el silencio de Jesús, del cual nace su Palabra".

Dice Benedicto, y a nadie sorprenderá que lo diga, que "el conocimiento especializado puede en última instancia ignorar lo esencial de la Liturgia, si no se funda sobre el hecho de ser una sola cosa con la Iglesia orante, que aprende una y otra vez del propio Señor qué es el verdadero culto". Por cierto, creo que Francisco suscribiría punto por punto lo que ha escrito su predecesor, incluida la severa crítica al charloteo que termina por hacer superficial, e incluso envenenar, tantos ámbitos de la vida de la Iglesia.

El silencio y las palabras de Benedicto

José Luis Restán | 0 comentarios valoración: 4  33 votos
>Entrevista a Mikel Buesa

"No parece que de las primarias vaya a salir una solución que reconduzca y refuerce el partido"

Juan Carlos Hernández

Entrevistamos a Mikel Buesa acerca de las próximas primarias en el PSOE y la crisis del socialismo, que se debe reinventar o desaparecerá arrumbado por las corrientes revolucionarias de la extrema izquierda según Buesa.

¿Qué valoración hace del debate entre los candidatos a la Secretaría General del Partido Socialista?

Me pareció un debate interesante y deplorable. Interesante porque mostró el escaso nivel intelectual y político de los participantes y deplorable porque permitió constatar la profunda división que atenaza a los socialistas, de manera que no parece que de las primarias vaya a salir una solución que reconduzca y refuerce el partido.

¿Hay riesgo de que el PSOE actual se acabe pareciendo mucho a Podemos?

En mi opinión, en Podemos hay una línea política mejor definida y más clara, de carácter revolucionario, orientada a la destrucción del sistema democrático. Lo del PSOE es un radicalismo sin programa, una definición negativa (por oposición a las realizaciones del PP) de la política que carece de objetivos precisos.

Que Pedro Sánchez llegue con posibilidades de salir elegido, ¿es signo de que la política española se ha polarizado en parte?

Es uno de tantos elementos que señalan no sólo una polarización, sino una fragmentación del electorado y de la representación parlamentaria. Esto último es más problemático que lo primero, pues hace inviable cualquier intento de delimitar un acuerdo político que estabilice el sistema. En realidad la polarización viene de lejos, toda vez que tradicionalmente el voto se ha dividido entre dos partidos relevantes, a derecha e izquierda, que sumaban entre dos tercios y tres cuartos del electorado. Ahora esa suma está sólo un poco por encima del 50% porque el voto se ha fragmentado.

Según las encuestas, Javier Fernández es uno de los políticos mejor valorados. Por otra parte, ¿existe también un amplio espectro que busca la moderación?

Las valoraciones de las encuestas son poco fiables, pues no se ponderan con el nivel de conocimiento que tienen los líderes entre los electores. Por tanto, el caso de Javier Fernández es poco significativo y no señala necesariamente una moderación entre los votantes socialistas. Si tenemos en cuenta que estos últimos son predominantemente personas de cierta edad muy dependientes de las rentas que se transfieren desde el Estado del Bienestar, yo me inclino a pensar que el residuo de voto que le ha quedado al PSOE es más bien conservador con respecto al statu quo. No ideológicamente conservador, pero si sociológicamente conservador y refractario a los cambios en el sistema de transferencia de rentas.

En nuestro entorno, el socialismo sufre también crisis profundas como en el caso de nuestros vecinos franceses. ¿Se tiene que reinventar el socialismo?

El socialismo o se reinventa o desaparecerá arrumbado por las corrientes revolucionarias de la extrema izquierda. Tiene que buscar un discurso que incline hacia la izquierda el sistema democrático-constitucional y a la vez lo preserve frente a las corrientes revolucionarias que tratan de destruirlo.

En un artículo en El Mundo, Nicolás Redondo Terreros afirmaba: “El reto de los socialistas sería convertirnos en los reformadores de la globalización, siendo capaces, con programas posibilistas y pragmáticos, de disminuir sus efectos negativos y hacer comunes los innegables beneficios de una sociedad más global que nunca”. ¿Va en la línea que usted postula?

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"No parece que de las primarias vaya a salir una solución que reconduzca y refuerce el partido"

Juan Carlos Hernández | 0 comentarios valoración: 3  38 votos

Las periferias de un cardenal y de un historiador

Antonio R. Rubio Plo

Hace unos días asistí a la presentación del libro Periferias. Crisis y novedades para la Iglesia, del historiador Andrea Riccardi, fundador de la Comunidad de Sant’ Egidio. Tenía el acto un presentador excepcional, el cardenal Carlos Osoro, que se hace eco del deseo del papa Francisco de un cristianismo que salga a las periferias geográficas y existenciales. Riccardi también comparte esa pasión por la periferia, y la puso en práctica en 1968 con la fundación de su Comunidad en la parroquia romana de Santa María del Trastevere. No es casualidad que esta iglesia sea la “parroquia” en la Ciudad Eterna de don Carlos Osoro. Se trata de un templo que es mucho más que un museo de una esplendorosa geografía urbana. Podríamos definirla, sin miedo a exagerar, como la iglesia de la caridad en Roma, donde encuentran acogida refugiados llegados de la otra orilla del Mediterráneo, y toda clase de personas desfavorecidas, sin hogar ni compañía, necesitadas no solo de ayuda económica sino sobre todo de un calor humano tantas veces ausente en una sociedad tan global como individualista.

Había tenido ocasión de leer Periferie, la obra original, el año pasado. Me llamó la atención que fuera un libro de bolsillo, de no muchas páginas aunque bien trabajadas porque son el fruto de toda una vida de dedicación de su autor al encuentro con las periferias geográficas y existenciales. Publicado por una editorial milanesa, Jaca Book, se inserta en una colección de significativo título, Città possibile, una denominación que podría sonar a utopía. Con todo, si la “utopía” es cristiana, auténticamente cristiana, no tiene nada de utopía. Recordemos que Cristo dijo que su reino no es de este mundo (Jn 18,36), y no ha surgido para un escenario social concreto, lo que no significa, en absoluto, desentenderse de todo lo terreno. Antes bien, el cristianismo implica necesariamente renuncia, salida de uno mismo, porque las falsas seguridades, tentadoras para el cristiano en tiempos difíciles como el nuestro, reducen al creyente a vivir en un gueto o una cárcel, con el consuelo de un frágil espiritualismo que no aguantará los embates de la vida.

Periferias, publicado ahora en español (Ed. San Pablo), tiene ahora un tamaño más vistoso que el original italiano. Ha sido “magia” de los editores, como recordaba su autor en la presentación en Madrid, pero quizás sea un toque de atención a unos lectores que quieren que el mensaje les entre por los ojos, aunque también tiene que entrarles por la palabra, y ante todo por la Palabra. La Palabra es muy rica y continuamente sugerente. En concreto, este libro de Riccardi me ha recordado otros anteriores suyos como Dios no tiene miedo (Ed. San Pablo), en el que aparece una cita que lo explica todo porque es una llamada a participar de los mismos sentimientos de Cristo: “Al ver a la muchedumbre, sintió compasión de ella, porque estaban vejados y abatidos como ovejas que no tienen pastor” (Mt 9, 36). Aquí aparecen resumidos un diagnóstico y un programa de vida, pues es una interpelación que trasciende los límites de nuestros sentimientos y nos invita a actuar no con las propias fuerzas y buenas intenciones sino con el espíritu de Cristo.

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La fragilidad y la educación

Elena Santa María

Tras el ciberataque que sufrieron grandes empresas de todo el mundo el pasado fin de semana, Pedro G. Cuartango escribía lo siguiente en El Mundo: "En cierta forma, la tecnología ha convertido en dioses a los seres humanos, que han accedido a avances que hace pocos siglos eran impensables. Hemos llegado incluso a creer que en el futuro podríamos ser casi inmortales gracias a las expectativas de los hallazgos en materia de biogenética. Pero llegados a este punto, nos topamos con la sorprendente evidencia de que estamos a merced de muchos factores que no controlamos y que nos hacen tan frágiles como una hoja sacudida por el viento. Nos ha sucedido como a Ícaro: hemos volado tan alto que el sol ha fundido nuestras alas. Estamos descubriendo que no somos muy distintos al hombre de hace 30.000 años, acurrucado con sus terrores en la oscuridad de las cavernas".

Ante esta constatación, que somos frágiles frente al mundo, el filósofo navarro Gregorio Luri afirma en ABC: "la vida es compleja, llena de incertidumbres, y con un sometimiento terrible al azar". Y con respecto a la educación añade: "Estoy empezando a pensar que hay un sector de educadores postmodernos que se han convertido en el aliado más fiel de la barbarie, que lo que hacen es ocultar la realidad y sustituirla por una ideología buenista, acaramelada, y de un mundo de «teletubbies». Personalmente, me resultan más atractivas la valentía y el coraje de afirmar la vida. (...) Estamos creando niños muy frágiles y caprichosos, sin resistencia a la frustración, y además convencidos de que alguien tiene que garantizarles la felicidad".

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>Columna izquierda

>Editorial

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La derecha (y la izquierda) sin pueblo

Fernando de Haro

Todo iba o va razonablemente bien en España. El Gobierno en minoría de Rajoy sufre derrotas en el Parlamento, pero goza de estabilidad y va a sacar adelante los presupuestos. La economía, según Bruselas, va a ser la que más crezca en la zona euro: un 2,8 por ciento. El déficit está controlado y el problema del desempleo, si no solucionado, en vías de ir mejorando. Sin populismo de derechas, sin xenofobia y con un populismo de izquierdas (Podemos) estancado en 5 millones de votos (las últimas encuestas oficiales del CIS reflejan un descenso en intención de voto del partido morado de dos puntos en los últimos 7 meses) puede parecer un paraíso en la agitada Europa. Por lo demás, el referéndum secesionista catalán no se va a celebrar y los partidos independentistas van a hibernar un cierto tiempo para intentar resolver sus contradicciones internas.

Todo iba o va razonablemente en España, si no fuera porque el partido de Gobierno se desayuna casi todas las mañanas con una nueva revelación de los muchos casos de corrupción que se le investigan (Gürtel, Púnica, Lezo, Auditorio…). El propio Rajoy va a testificar a finales de julio en la segunda parte del juicio de la trama de Correa. Son casos de presunta financiación ilegal, de presunto y bochornoso enriquecimiento personal de líderes del PP (sobre todo en Madrid). Todo iba o va bien, menos el estado de preocupación por la corrupción, disparado hasta el 45 por ciento entre el público. Esa preocupación alimenta, a largo plazo, el populismo y la polarización entre los que consideran inaceptable a un PP no renovado (responsable de un pasado de suciedad) y los que, por miedo a lo que pueda venir, están dispuestos a mirar para otro lado en nombre de la estabilidad. La corriente avanza de forma silenciosa, sacando a los españoles de su estado natural de moderación y reduciendo las opciones de la socialdemocracia clásica. El resultado de las primarias en el PSOE es buena prueba de ello.

El PP no puede considerarse víctima ni de un sistema judicial desequilibrado ni de jueces estrella. Más bien es víctima de sí mismo, de sus años en el poder, de la antropología muy deficiente de algunos de sus líderes y de un modelo de partido alejado de la sociedad y de la experiencia popular. El PP, como la mayoría de los partidos españoles y europeos del momento, son organizaciones absolutamente verticales, con poco contenido ideal, focalizados casi exclusivamente en la ocupación del mayor espacio posible dentro y fuera de las administraciones y con un contacto directo con los votantes (cada vez mayores) a través del marketing electoral, que no deja entrada al aire de la sociedad civil.

La derecha (y la izquierda) sin pueblo

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>Editorial

Coptos: mártires por un fracaso

Fernando de Haro

Francisco viaja a finales de abril a un Egipto en el que el yihadismo de última generación, liderado por el Daesh, ha reconocido su fracaso. Las televisiones que emitirán las imágenes del Papa recorriendo las calles de El Cairo son las mismas televisiones que desde hace años se han convertido en el mejor altavoz de intelectuales y líderes de opinión que claman por un islam abierto a la modernidad. Por un islam dispuesto a aceptar una “muwatana” (ciudadanía) que de algún modo separe lo religioso de lo político. Egipto, que se ha convertido más que nunca en la tierra de los mártires coptos, lo es porque el ISIS se ha visto frustrado en su intento por extender la violencia sectaria.

Los atentados del Domingo de Ramos, los del pasado mes de diciembre y la limpieza étnica que el Daesh ha llevado a cabo en la Península del Sinaí (han expulsado de sus casas a 150 familias) forman parte de una nueva fase bien diferente en la persecución de los coptos. Los muertos entre diciembre (25) y abril (44) son muchos más que los provocados en las masacres precedentes: 28 muertos en Maspero (octubre de 2011) y los 22 de Alquidisim (enero de 2011). Pero el cambio no está solo en las cifras.

Hasta los años 80 del pasado siglo la situación de los coptos en Egipto era de una tranquilidad relativa, dentro de un régimen de libertad restringida. El giro de Sadat hacia el islamismo cambia las cosas. Y a partir de 2000 se empiezan a producir ataques frecuentes. El último Mubarak deja a los Hermanos Musulmanes el control de muchas mezquitas y de la educación, lo que populariza la violencia sectaria. Esa penetración en una parte de la sociedad es decisiva cuando llega la revolución de 2011. Los Hermanos Musulmanes tienen prisa en hacerse con la revolución que no han protagonizado. Y tienen que atacar un objetivo fácil (cristianos) cuando las masivas manifestaciones los echan del poder. Pero, a pesar de que la persecución se incrementa, no consigue destruir lo que Mokhtar Awad, investigador de la Georgetown University, llama la “relativa cohesión de la sociedad egipcia”.

Los coptos siguen haciendo política, siguen haciendo negocios, siguen manteniendo unas relaciones normales con una parte importante de la población musulmana. Su presencia anima a Al Sisi a pedir a Al Azhar que reforme el islam. Es difícil pensar que, sin los coptos en Egipto, Al Azhar, la gran mezquita de referencia para el mundo suní, hubiese celebrado en el mes de febrero un encuentro con una delegación del Vaticano y luego una conferencia sobre “libertad, ciudadanía, diversidad e integración”. Conferencia que ha terminado con una declaración sobre la coexistencia islámico-cristiana. Ha sido un escalón más en un proceso que dura ya años y que, con todas sus limitaciones, supone una importante apertura.

Coptos: mártires por un fracaso

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>Editorial

La Venezuela que ya es libre

Fernando de Haro

Error de cálculo, nerviosismo por el miedo a perder el poder. En los próximos días se irá aclarando por qué el chavismo protagonizó la semana pasada un autogolpe de Estado y después intentó dar marcha atrás. Todo indica que estamos ante una guerra civil dentro del propio chavismo. Maduro no controla todos los hilos.

Los hilos de las decisiones del Tribunal Superior de Justicia, que actúa como Tribunal Constitucional, los controla el Ejecutivo. Y el Ejecutivo, en principio, lo controla Maduro. Pero hay indicios de que las sentencias 155 y 156, que vaciaron de competencias a la Asamblea Nacional, son obra del ala extremista del chavismo liderada por Diosdado Cabello. Una decisión a la que se habría opuesto el propio Maduro. Eso explicaría las críticas de la fiscal general del Estado, Luisa Ortega Díaz, mujer que ha prestado grandes servicios al régimen. Sorprendieron sus declaraciones críticas con el Supremo y la descalificación del autogolpe que hizo el Consejo de Defensa Nacional, un organismo a medida del presidente.

El golpe de la semana pasada, impulsado por el sector radical, llegaba en el momento más inoportuno. Cuando la Organización de Estados Americanos (OE), después de años de dudas, estaba estudiando la aplicación de la Carta Interamericana a Venezuela. Esa carta supone en la práctica extender un certificado de dictadura o semidictadura. Privar al parlamento de sus poderes ha dado al resto de los países de la región motivos para su decisión.

El golpe podía ser inoportuno para quien quería mantener todavía una cierta apariencia de democracia. Pero no para los más extremistas, para esa facción del ejército con negocios de blanqueo y narcotráfico, dispuestos a que no haya más elecciones.

En realidad, el golpe en Venezuela ha sido un golpe a cámara lenta. Primero fue el encarcelamiento de muchos opositores (113 presos políticos), entre los que está Leopoldo López. Luego llegó el bloqueo permanente de la Asamblea, la utilización del Tribunal Supremo para validar un decreto de emergencia alimentaria que había rechazado la oposición, las trabas al referéndum revocatorio y su posterior suspensión, así como la eliminación de las elecciones locales. Y lo último había sido el complejo mecanismo, de cumplimiento obligatorio e imposible, para que los partidos de la oposición se inscribieran, de nuevo, en el Consejo Electoral Nacional. Decisión que, en realidad, suponía que las elecciones presidenciales de 2018 fueran elecciones de partido único.

A lo peor Diosdado Cabello y el ala radical del chavismo no han errado el cálculo y simplemente han buscado subir un grado más la polarización, con violencia en las calles, para justificar la cubanización definitiva del régimen.

La Venezuela que ya es libre

Fernando de Haro | 0 comentarios valoración: 2  275 votos

>CINE

La ciudad de las estrellas (La La Land)

Juan Orellana | 0 comentarios valoración: 2  684 votos
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Estreno de One, documental dedicado a los cristianos de la India

P.D.

One, la nueva película de Fernando de Haro que se estrena en Madrid el próximo lunes, cuenta lo que nunca te han contado sobre la India. En la mayor democracia del mundo, en el país que compite con China por el liderazgo de Asia y de buena parte del planeta, sigue vigente un rígido sistema de castas. Por eso la minoría cristiana, que se atreve a afirmar la igualdad efectiva entre los indios, es perseguida. Los parias (los sin-casta) que abandonan el hinduismo y abrazan el cristianismo, buscando una vida más digna, pierden las ayudas sociales. Los obstáculos legales que limitan las conversiones han sido respaldados por el Tribunal Supremo. Un nuevo nacionalismo hindú no duda en recurrir a la violencia para restringir la libertad y lleva a cabo prácticas que algunos califican como prácticas genocidas. Prueba de ello es lo que sucedió en el distrito de Kandhamal durante 2008. Se pretendió “limpiar” de bautizados una amplia zona.

Este documental está grabado en Nueva Delhi; en Bhubaneswhar, la gran ciudad del hinduismo; y en las selvas de Orissa, junto al Golfo de Bengala. Recoge los rostros y las historias de gente sencilla (la inmensa mayoría de los bautizados de la India son parias) que ha encontrado en el cristianismo una forma más humana de vivir. Muchos explican por qué abrazaron la nueva religión y han abandonado la antigua. Otros relatan las injusticias sufridas y los motivos que les permiten ser fieles al credo de la cruz. La película da voz también a los nacionalistas hindús que justifican las políticas de discriminación.

Estamos ante el cuarto documental de una serie dedicada a los cristianos perseguidos. El primero de ellos, "Walking next to the wall", fue rodado en Egipto y está dedicado a los coptos. El segundo, Nasarah, grabado en el Líbano, está dedicado a los sirios e iraquíes perseguidos por el Daesh. El tercero, Aleluya, a Nigeria. Los cuatro están disponibles en la plataforma Vimeo. La serie está dirigida por Fernando de Haro que trabaja con la productora N Medio. El proyecto se lleva a cabo con la ayuda del Instituto de Estudios Históricos de la Universidad CEU San Pablo y la Fundación Hernando de Larramendi.

A las 19 horas del lunes 23 de enero en el Salón de Grados de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales. Julián Romea, 23. 28003 Madrid.

Estreno de One, documental dedicado a los cristianos de la India

P.D. | 0 comentarios valoración: 2  647 votos

>Columna derecha

>CULTURA

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Caravaggio en Madrid

Elena Simón

Dedicado a Alicia

Caravaggio siempre es un reclamo excepcional por su revolución pictórica en busca de la realidad. En esta ocasión el Museo Thyssen presenta al gran pintor con sus apasionados seguidores del norte de Europa, 52 obras en total, con 12 del maestro. Su pintura claroscurista, con modelos de la realidad, alejada del ideal clasicista, coincidió con los intereses pictóricos de flamencos y alemanes. El viaje obligado para un artista del s. XVII a Roma, meca del Arte, provocó que en el primer tercio de esta centuria unos setecientos pintores extranjeros se instalaran allí, algunos privilegiados en los palacetes de los mecenas protectores, otros pasando hambre y frío.

Caravaggio inauguró el Barroco de manera rompedora, el mundo ideal neoplatónico se acabó. El concilio de Trento y los ejercicios espirituales de san Ignacio de Loyola pedían realidad, austeridad, ponerse en la situación real del suceso religioso a reflexionar, desechando todo idealismo. Y un hermano de Caravaggio, Juan Bautista, era sacerdote en Cremona. El barroco es movimiento con diagonales, escorzos, claroscuros, que traducen el movimiento interior de la mente de los protagonistas, cuanto más tenso mejor. Éste es su máximo interés, todos los contenidos que guarda, apoyados en las expresiones y en una rica simbología de todo tipo (objetos, animales, frutas y flores, colores…).

Es interesante conocer que Michelangelo Merisi, el Caravaggio, nació en Milán en 1571 y que su padre era arquitecto y administrador del marqués de Caravaggio, Francesco Sforza, casado con Constanza Colonna, con los que la familia tuvo una íntima relación. Estas nobles casas protegerán a Merisi, irascible hasta el enloquecimiento y pendenciero, en las huidas y condenas por sus delitos que llegaron al asesinato. Con cinco años se trasladó a Caravaggio y con trece por fin está en Milán, cumpliendo la promesa hecha a su padre en el lecho de muerte, en el taller de Simone Peterzano, seguidor de Tiziano, con el que vivió cuatro años para aprender el oficio de pintor. Con 19 años aterriza en su soñada Roma, donde, obligado por la necesidad, ejecuta naturalezas muertas y flores, de gran fortuna. Luego vendrán escenas de género como “Los tahúres”, tres medias figuras jugando a las cartas, adquirida por el ojo coleccionista y vanguardista del Cardenal del Monte que contrata al pintor, y pasa a su residencia, por fin con alojamiento y comida, donde bajo su protección pintará Los Músicos y la imponente Santa Catalina de Alejandría, tan venerada en Italia (una hermana del pintor también era Catalina). Sus modelos son mendigos, mujeres de la calle, pendencieros de la noche. La realidad más cruda está servida, con ella representará la experiencia religiosa en su más auténtica veracidad, como un suceso de la vida cotidiana.

Empieza el encargo para San Luis de los Franceses, ha cumplido los 25, y La Vocación y El Martirio de san Mateo dejarán huella en las almas, y en otros pinceles. La apertura de esta capilla con motivo del Jubileo del año 1600 le hizo el pintor más famoso y solicitado de Roma, con jugosos encargos tanto públicos como privados: El Sacrificio de Isaac, para el futuro papa Urbano VIII, o el imponente San Juan en el desierto encargado por el banquero Coste. Ambas pinturas brillan en esta exposición. San Juan Bautista, con la potencia del desnudo del David de su admirado Miguel Ángel, en una anatomía más suavizada, con el mismo dominio anatómico… y también la reflexión, la tensión interior del protagonista. La austeridad formal domina, una diagonal de luz divina sobre la anatomía de san Juan y la sombra sobre la que se recorta, fondo neutro sin elementos de distracción. La piel de camello que lo identifica, austero y ascético, y el rojo del manto, emblema de su sangre por la violencia de su muerte a manos de Herodes. Sujeta el bastón-cruz, él anuncia a Cristo y lo bautiza en el Jordán, inicio del camino a la Pasión. Figura de gran belleza e impactante presencia, con la que Caravaggio se presenta casi como el nuevo Miguel Ángel.

Caravaggio en Madrid

Elena Simón | 0 comentarios valoración: 2  907 votos
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Sorolla: un niño adoptado

Elena Simón

“Tenía Sorolla la vista fácilmente impresionable a cuanto se mueve, y como lo que más se mueve es la luz, cambiando a cada instante, ésta fue su musa” (A. Gimeno).

La cotización y valoración de Joaquín Sorolla sigue en alza. Barcelona nos ha deleitado este verano en Caixaforum con la atractiva y refrescante muestra “Sorolla y el Mar”. También Mapfre abre cartel en el otoño madrileño, hasta el 11 de enero, con una exposición llena de novedades, con la cara menos conocida del imparable artista: “Sorolla y América”, muestra que se inicia con su celebrada pintura social de finales de siglo, que emigró más allá del océano y paisajes urbanos neoyorquinos, retratos americanos, dibujos sobre cartas de menú, y también bocetos, mucho de todo ello guardado allí en la Hispanic Society de Nueva York, grandioso centro de referencia de la cultura española, museo y biblioteca, fundado en 1904 por el potentado del ferrocarril e hispanista Huntington, que fue el mecenas de Sorolla en América. Él le pagó los dos viajes de seis meses que el artista realizó con su familia a Nueva York. Su exposición de 1909 ni tuvo ni ha tenido igual, el pintor vendió cientos de obras y miles de catálogos… hasta el presidente de los EEUU quiso ser retratado por él.

Pero demos marcha atrás en la moviola hasta situarnos en su levante natal, donde se gestó el genio de Joaquín Sorolla. Los primeros años del artista quedan muy lejos de su posterior éxito, porque este pintor español, que tras Velázquez y Goya es la paleta española más cotizada fuera de nuestras fronteras, nació en Valencia el 27 de febrero de 1863 (¿conjunción de astros que dirían algunos lunáticos?). Sus padres, Joaquín y Concepción, del gremio del comercio de tejidos, murieron, quizá víctimas del cólera, en un margen de tres días, cuando el pequeño contaba dos años y medio. La tía materna Isabel y su marido José adoptaron a Joaquinito y a su hermana Isabel, de un año. Con 14 años Joaquín ayudaba a su tío en la modesta cerrajería familiar, pero su destreza para la pintura ya era reconocida y asistía por la noche a clases de pintura. Con dieciséis años entró en la Escuela de Bellas Artes de San Carlos de Valencia: las clases se iniciaban a las ocho, sin embargo su compañero, el también pintor Cecilio Plá, nos dice que Sorolla ya venía de sacar apuntes del natural por la ciudad. Ese mismo año, por su aplicación, la Escuela de Artesanos le otorgó un accésit y le obsequió con una caja de pinturas. Su padre adoptivo, consciente de la valía del chico, decidió pagarle clases especiales e intentó que Joaquín no perdiese más tiempo en las labores de cerrajero, pero el chico no lo permitió. A la par recibía la medalla de bronce de la Exposición Regional de Valencia por “El patio del instituto”. Su profesión de pintor ya estaba decidida.

Sorolla pasó cuarenta años pintando casi frenéticamente. Trabajador incansable realizó a la velocidad de la luz cerca de 2.200 cuadros, 9.000 dibujos, apuntes, bocetos, obras todas ellas en las que consiguió como nadie reflejar con una modernidad potente ese derecho que el instante tiene a la eternidad.

Sorolla: un niño adoptado

Elena Simón | 0 comentarios valoración: 2  2002 votos

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