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24 ENERO 2017
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En 2017... la educación tiene grandes retos que afrontar

Jesús Pueyo

Ha transcurrido poco de este recién estrenado 2017 y predecir qué es lo que nos deparará el nuevo año en lo que a educación se refiere parece osado, teniendo en cuenta los mimbres que tenemos. Así que mejor abandonar el ejercicio adivinatorio y centrarse en algunas de las cuestiones que conforman los grandes retos que se deben afrontar si nuestra meta es aprovechar lo que nos resta de año para mejorar el sistema educativo.

En 2017, es esencial que los partidos políticos tomen conciencia de la importancia que la educación tiene en la sociedad, hecho lo cual deberían actuar en consecuencia y entender que no puede utilizarse como arma dentro de su habitual confrontación dialéctica. Es momento de entender que no pueden tener primacía los cortoplacistas intereses electorales si queremos avanzar. Es momento de entender que jugar con el presente y futuro de miles de alumnos que mañana liderarán el destino de un país es una responsabilidad de tal calado que debe resultarles suficiente para ponerse a trabajar en lo que parece que todos están de acuerdo: el pacto educativo. Y a pesar de la poca esperanza en que este pacto se alcance en los ya arrancados “6 meses” que se anunciaron como plazo, y conscientes de que no es asunto baladí como para que haya cristalizado antes de que estemos preparando la llegada de 2018, no podemos permitirnos desaprovechar el tiempo y dejar de dar pasos para tomar decisiones que permitan que sea una realidad cuanto antes. Los próximos meses nos darán pistas.

Y metidos en materia, y fuera del debate sobre un pacto o sobre una nueva ley educativa, ¿alguien se ha preguntado qué es lo que realmente necesita la educación española? Pues la respuesta puede ser fácil si analizamos los ingredientes del pastel: alumnos, centros, financiación, libertad de elección, profesionales…

En 2017, hay que trabajar en reformar en profundidad la profesión docente, perdón, reformarla y regularla primeramente, puesto que carecemos de una carrera profesional que dignifique y prestigie una profesión que más que importante es esencial en la sociedad. ¿Sorprendidos? Aunque pueda parecer increíble, no existe en España una carrera docente, ni una ley de la función docente, ni incentivos ni reconocimientos de la labor del profesional, ni posibilidad de mejora o promoción, por no hablar de si la formación inicial de nuestros docentes es la adecuada o si la formación permanente es la que se requiere en una realidad tan cambiante como la que nos ha tocado vivir.

Aunque resulte duro decirlo, los docentes han estado y están abandonados a su suerte. Se les forma en las facultades universitarias para algo que luego no se encuentran en la escuela. ¿Es lo mismo prepararse para ser químico trabajando en un laboratorio que para ser profesor de química? Evidentemente no. ¿Y sobre la vida?, ¿qué se enseña a los docentes sobre los problemas que encontrará en el aula que van más allá de lo académico y pedagógico?, ¿se les prepara para afrontar problemas sociales, de convivencia o económicos?, y ¿qué decimos de las numerosas trabas burocráticas con las que tiene que lidiar? Ya no basta con ser docente, hay que ser asesor familiar, psicólogo, pediatra, mediador, experto en nuevas tecnologías, saber idiomas, dedicar tiempo personal y dinero de tu bolsillo a mejorar la formación, innovar, investigar… y además, si es que cabe un “más”, ser espectador atónito de continuos cambios de legislación sin tener, sorprendentemente, voz para decir tu parecer. Cambios que en la mayoría de ocasiones impiden saber qué es lo que funciona realmente o no, porque lamentablemente se derivan de criterios políticos, alejándose del tinte profesional e independiente que debería marcarlos. Y lo más grave de todo es que aún no se ha entendido que será difícil mejorar el sistema educativo mientras no se mejore la situación profesional y laboral en la que se encuentra el profesorado, porque se está desaprovechando el enorme potencial de estos profesionales, que es mucho y de gran calidad.

En 2017... la educación tiene grandes retos que afrontar

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Confesionalismo de género

Benigno Blanco

El proyecto de ley integral del reconocimiento del derecho a la identidad y expresión de género en la Comunitat Valenciana, como otros similares aprobados recientemente en distintas CCAA, supone algo novedoso y preocupante en nuestra democracia: la asunción por la ley –y a través de ella por la Administración pública– de una ideología, renunciando así a la neutralidad ideológica de los poderes públicos, con el consiguiente riesgo cierto para la libertad de aquella parte de la sociedad que no comparte esa ideología que pasa a ser la única oficial. Por eso me he referido en alguna ocasión a este tipo de leyes como a un nuevo “confesionalismo”: el confesionalismo de género.

Hasta ahora las opiniones sobre la sexualidad pertenecían al ámbito de la libertad de pensamiento e ideológica de los ciudadanos. De aprobarse esta norma, en la Comunidad Valenciana habrá una visión de la sexualidad asumida por el poder público y, en consecuencia, los ciudadanos que no comparten esa visión o ideología verán restringida su libertad de pensamiento y expresión en la materia.

Este proyecto de ley es un peligro para las libertades dada la asunción de ese confesionalismo de género y además, por su carácter intervencionista hasta el agobio, pues pretende aplicarse –como indica su art. 2.1– “a cualquier persona física o jurídica, pública o privada, cualquiera que sea su edad, domicilio o residencia, que se encuentre o actúe en el ámbito territorial de la Comunitat Valenciana”.

Es decir, no solo será de aplicación a la Administración pública, sino también a todas las personas e instituciones y en todos los ámbitos de la vida pública y privada, personal, familiar y social. Basta repasar el índice de los títulos de su articulado para comprobar que contiene normas para la imposición del nuevo “confesionalismo de género” en las Administraciones públicas, en la sanidad, en la educación, en las relaciones laborales, en las empresas, en la formación de los funcionarios y de los profesores, en las familias, en el ocio, la cultura, la cooperación internacional y hasta en los medios de comunicación.

Para redondear este carácter impositivo e intervencionista, la ley se dota de un aparato sancionador y compulsivo (el Título sexto, art. 46 a 54) con multas de hasta 45.000 euros y prohibiciones de prestar servicios públicos, recibir subvenciones o contratar con la Administración para quienes no acepten la nueva ideología oficial sobre sexualidad y se resistan a conformar su conducta y actuación pública o privada –incluso en la intimidad de la familia– a los postulados ideológicos de la nueva ley.

La ideología que hace suya el proyecto de ley supone las siguientes afirmaciones que yo –y supongo que muchos valencianos– no compartimos porque entendemos que son opiniones científica y filosóficamente erróneas sobre el ser humano:

a) primer supuesto ideológico: hay una identidad sexual o de género de la persona que se identifica con ésta y que solo cada uno puede definir y tiene derecho a imponer a los demás como rasgo definitorio de su personalidad y que determina un status jurídico singular y distinto del propio del resto de seres humanos. Esta es la idea que se formula expresamente en la exposición de motivos del proyecto de ley desde su párrafo inicial y que se explicita en sus art. 1 y 3 y en el 4, especialmente en los números 1 a 5 al definir los conceptos de identidad de género, expresión de género, persona trans, transxesual y transgénero.

Confesionalismo de género

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>Editorial

Un espacio a la altura del emperador

Fernando de Haro

Fue un discurso religioso. En realidad, todos los discursos de los nuevos presidentes de los Estados Unidos lo son de un modo u otro. Pero este lo fue especialmente. No solo por la presencia de la biblia de Lincoln y de la que le regaló su madre. No solo por las oraciones y por las referencias a Dios. Lo fue porque el presidente número 45 de los Estados Unidos ofrece nacionalismo como respuesta al deseo de salir de la nada, de esa nada en la que se sienten muchos de los que le han votado. “Os digo a todos los estadounidenses, en todas las ciudades próximas y lejanas, pequeñas y grandes, de montaña a montaña y de océano a océano, que oigáis estas palabras: nunca volveréis a ser ignorados”, anunció el nuevo inquilino de la Casa Blanca desde las escaleras del Capitolio. En la tierra en la que quizás más se lee la Escritura, muchos estadounidenses supieron identificar rápidamente en esas palabras una actualización de las promesas del gran profeta del Antiguo Testamento. Nunca más llamarán a tu tierra –el Medio Oeste, las ciudades de Detroit, Columbus o San Luis– devastada y abandonada. Ahora le llega un marido.

El que fuera un discurso religioso no significa ni mucho menos que fuese positivo. Las viejas religiones, las que no distinguían lo que había que dar al César y lo que había que dar a Dios, siempre acababan y acaban en idolatría del emperador. En estos tiempos dominados por la perplejidad que provoca la globalización vuelve lo viejo, la sacralización del poder. De momento el Trump presidente sigue siendo como el Trump candidato. Sabe bien cuál es su base. Se ha convertido en el número 45 de los Estados Unidos gracias a la frustración de buena parte de la clase media blanca. Una frustración no solo económica, una frustración antropológica: la de una soledad tan feroz como solo puede generarse en los Estados Unidos. Entre esos blancos las tasas de suicidio, alcoholismo y drogadicción se han incrementado de forma muy significativa. No se puede vivir mucho tiempo ignorado, ignorado por la élite de las costas y, sobre todo, por el destino.

La democracia de los Estados Unidos nunca ha sido laica, al menos tal y como la entendemos en Europa. Pero hay que distinguir. Una cosa es el deseo de construir la ciudad en la colina de los padres fundadores. Y otra cosa bien distinta es el ciclo de sacralización del poder que se ha producido desde que el segundo Bush fue elegido presidente, un ciclo que con Trump se ahonda. Con W. Bush llegaron a la Casa Blanca los teocon, de procedencia izquierdista, intelectuales que pretendían contrarrestar el relativismo y defender los valores del occidental con una sólida teología política. Obama fue una reacción y, como todas las reacciones, se pareció mucho a aquello a lo que se opuso (al movimiento anti-Trump va camino de pasarle lo mismo, se parece demasiado a Trump. Como el antifascismo se parecía mucho al fascismo). El primer presidente negro de los Estados Unidos vino acompañado de un mesianismo voluntarista resumido en el “Yes, We Can”. La política hecha de otro modo, la política bonita para la gente. La palabra gente es quizás la que más veces usó Trump en su primer discurso. La gente contra los políticos, la gente que, por fin, va a salir de la nada. El ciclo de presidencias “religiosas” en los Estados Unidos, muy diferente a las presidencias pragmáticas de Reagan, del primer Bush y de Clinton, es sin duda un signo de los tiempos. No hay quien soporte en la vida diaria el nihilismo postmoderno y el vacío fomenta la transferencia de la sacralidad. El deseo de no ser ignorado es irrefrenable, necesita una respuesta, aunque sea parcial.

>Editorial

Un espacio a la altura del emperador

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Trump a través de su discurso: la familia es lo primero

Ángel Satué

Benjamin Franklin dijo en uno de sus escritos que conoció a un tal Steele, protestante, que decía que la única diferencia entre la Iglesia Católica y la de Inglaterra era que la primera era infalible, mientras que la segunda siempre tenía razón. Pues bien, Trump parece infalible y, además, él cree que siempre tiene razón. Esta gran seguridad en sus formas y tono, que acaso esconda soberbia, algo que el lenguaje corporal parece dejar entrever, se refuerza con un discurso muy simple, de corte nacionalista, aunque se vista de patriotismo, y populista, aunque se vista de justicia.

El discurso del 45º presidente de los EE.UU. de Norteamérica (América para él), pronunciado después de su juramento y en el marco de fastos, desfiles, bailes y cenas de gala en Washington, villa y corte tejano-versallesca de las Américas por unos días, se resume en lo siguiente: Trump es un personaje demasiado conservador para ser revolucionario, y demasiado revolucionario para ser conservador.

El trumpismo, que no es solo una manera de hacer negocios, sino que será un “political case” a estudiar en las escuelas de políticas, sociología y comunicación del mundo, tiene lo que tienen los liderazgos populistas, que están hechos a medida del líder. La cuestión a dilucidar en los próximos cuatro años será el precio a pagar por las instituciones representativas y los sistemas de pesos y contrapesos, y si saldrán reforzados o debilitados tras los probables intentos de control desde el ala oeste de la Casablanca, o no.

Recordemos que cuando Reagan llegó al poder en 1981, la propia efectividad de la institución del presidente estaba puesta en cuestión, dados los retos del mundo a finales del siglo XX. En este sentido, Michael Kazin (profesor de historia en la Universidad de Georgetown y editor de Dissent), como dice en el número de diciembre de 2016 de la revista Foreign Affairs -dedicada al fenómeno populista- , puede tener razón al advertir, no sin cierto fatalismo, que “el populismo puede ser peligroso, pero puede ser necesario” para revitalizar la democracia cada cierto tiempo. La historia americana ya ha vivido antes este fenómeno y salió reforzada.

Al comenzar el discurso dio las gracias también a los ciudadanos del mundo, como todo buen César del mundo. Comenzó su retórica sobre la base de la idea de devolver el poder “a la Gente” desde el traidor “establishment” (poderes fácticos), ante el cual hablaba, y del que se desmarcaba asombrosamente pese a ser parte de él y haber nombrado un gabinete en que varios miembros son mil y dos mil y tres mil millonarios.

El carácter mesiánico de su mensaje y tono, y la apelación a volver a hacer grande a América (“Make America Great Again”), así como su alegato en defensa de los legítimos intereses de EE.UU. apelando al eslogan “primero, América, y más alto” (“America First and Higher”) -y después, ya si eso, los demás, y ya veremos si…, como diría el humorista manchego José Mota-, fueron los ejes de su mensaje alrededor de cuarto de hora.

Como le recordó en su bendición un pastor protestante, cuando comenzó a hablar Dios le bendijo, pues comenzó a llover. Es una interpretación. Otra sería la de las lágrimas del dios de la lluvia azteca Tlaloc, que lloraría por los mexicanos y migrantes, perseguidos por un nuevo Diocleciano.

Trump a través de su discurso: la familia es lo primero

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Cuestiones centrales en el marco del desarrollo de la nueva ley educativa

Ferrán Riera

Con independencia de lo que pueda suceder con el programa de implantación de la LOMCE, todo parece indicar que está activo el rumbo hacia lo que se denomina “una nueva educación”. Este artículo, sin intención de ser exhaustivo, pretende poner sobre la mesa algunos elementos a tener en cuenta en el análisis de la toma de decisiones que los centros educativos tendrán que llevar a cabo en los próximos cursos.

Vientos de cambio en el paradigma educativo

Cataluña se encuentra actualmente atravesada por un huracán, un vendaval de propuestas educativas. No hay un solo día en que no salga en artículos o programas de televisión lo que se conoce como la “construcción de una nueva escuela catalana”, donde se recogen de forma fiel los postulados competenciales de la nueva ley y se propone como modelo a seguir la escuela de innovación tecnológica, basada en gran parte en la teoría de inteligencias múltiples de Gardner y en los nuevos conocimientos que ha dado la neurociencia de cómo el cerebro aprende, en el marco de la sociedad tecnológica y cambiante del siglo XXI.

Se aprovecha el desarrollo de la nueva ley para proponer con todos los medios posibles una apuesta pedagógica estructurada sobre cuatro ejes. El primero de estos ejes considera que el objetivo de la educación es proporcionar competencias a los chicos y chicas, esto es, que “sepan hacer”. El segundo eje postula que las prácticas de aprendizaje deben estar basadas en el conocimiento de la manera en que el alumno aprende y, por tanto, conviene que sean prácticas basadas en sistemas colaborativos, de aprendizaje-servicio, etc. El tercer eje es la centralidad de la autoevaluación, la autorregulación del propio alumno en el proceso de aprendizaje. En cuarto lugar y último eje tenemos la organización autónoma y flexible de la misma escuela.

Hay cosas positivas en todo esto. La primera es que se percibe que alguna cosa se está moviendo y, por tanto, que la olla está en ebullición. Esto en sí ya es bueno pero corremos el riesgo de sentirnos (sobre todo en los colegios pequeños con dificultades económicas para subsistir) como quien está delante de una ola gigante que se nos viene encima, y que sí o sí nos va a arrastrar.

El papel del maestro

¿Qué debemos hacer los maestros ante todo esto? Se trata de una situación en la que no vale dejarse arrastrar simplemente. El respeto hacia la propia profesión, a la sagrada vocación de enseñar, requiere que los maestros hoy, desde infantil hasta Bachillerato, se planteen con seriedad y rigor qué experiencia han hecho y hacen dentro de las aulas para poder decidir (con la libertad necesaria para después poder educar) qué tren cogen y en qué vagón se instalan para poder desarrollar su profesión y, por tanto, también una parte significativa de su vida.

En su libro “El arte de educar”, el profesor Franco Nembrini (posiblemente uno de los genios educativos más brillantes que ha tenido el sur de Europa en los años 90 y 2000) dice que el profesor “tiene la responsabilidad del encuentro entre el chaval y la realidad”. Esto quiere decir que el profesor no es simplemente un puente entre el alumno y la realidad sino que es responsable de este encuentro, y lo es en la medida en que es testimonio de su propia relación con la realidad.

Si siguiendo los postulados de la vanguardia pedagógica hoy en día todos estamos de acuerdo en que “una definición, para que no sea la imposición de un esquema, ha de ser la consecución de algo que ha sido previamente conquistado”, entonces, dentro de esta dinámica, podemos entender que el maestro es testimonio delante del alumno (y no un mero mediador) porque documenta con su propia presencia esta “conquista” e impulsa al joven a ponerse en marcha para realizar la suya.

El objetivo de la educación

Cuestiones centrales en el marco del desarrollo de la nueva ley educativa

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Estreno de One, documental dedicado a los cristianos de la India

P.D.

One, la nueva película de Fernando de Haro que se estrena en Madrid el próximo lunes, cuenta lo que nunca te han contado sobre la India. En la mayor democracia del mundo, en el país que compite con China por el liderazgo de Asia y de buena parte del planeta, sigue vigente un rígido sistema de castas. Por eso la minoría cristiana, que se atreve a afirmar la igualdad efectiva entre los indios, es perseguida. Los parias (los sin-casta) que abandonan el hinduismo y abrazan el cristianismo, buscando una vida más digna, pierden las ayudas sociales. Los obstáculos legales que limitan las conversiones han sido respaldados por el Tribunal Supremo. Un nuevo nacionalismo hindú no duda en recurrir a la violencia para restringir la libertad y lleva a cabo prácticas que algunos califican como prácticas genocidas. Prueba de ello es lo que sucedió en el distrito de Kandhamal durante 2008. Se pretendió “limpiar” de bautizados una amplia zona.

Este documental está grabado en Nueva Delhi; en Bhubaneswhar, la gran ciudad del hinduismo; y en las selvas de Orissa, junto al Golfo de Bengala. Recoge los rostros y las historias de gente sencilla (la inmensa mayoría de los bautizados de la India son parias) que ha encontrado en el cristianismo una forma más humana de vivir. Muchos explican por qué abrazaron la nueva religión y han abandonado la antigua. Otros relatan las injusticias sufridas y los motivos que les permiten ser fieles al credo de la cruz. La película da voz también a los nacionalistas hindús que justifican las políticas de discriminación.

Estamos ante el cuarto documental de una serie dedicada a los cristianos perseguidos. El primero de ellos, "Walking next to the wall", fue rodado en Egipto y está dedicado a los coptos. El segundo, Nasarah, grabado en el Líbano, está dedicado a los sirios e iraquíes perseguidos por el Daesh. El tercero, Aleluya, a Nigeria. Los cuatro están disponibles en la plataforma Vimeo. La serie está dirigida por Fernando de Haro que trabaja con la productora N Medio. El proyecto se lleva a cabo con la ayuda del Instituto de Estudios Históricos de la Universidad CEU San Pablo y la Fundación Hernando de Larramendi.

A las 19 horas del lunes 23 de enero en el Salón de Grados de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales. Julián Romea, 23. 28003 Madrid.

Estreno de One, documental dedicado a los cristianos de la India

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Nuevo presidente en EE.UU, nueva oportunidad para relanzar el proyecto europeo

Carlos Uriarte

La Unión Europea debe adelantarse a los nuevos posibles cambios en positivo y con una política reactiva de propuestas. Ante el nuevo escenario habrá que ser más creativos que nunca y relanzar el proceso de construcción europeo que el 25 de marzo de 2017 cumplirá 60 años después de la firma del Tratado de Roma. En este proceso de relanzamiento del proyecto europeo la redifinición de las relaciones entre la Unión Europea y los EE.UU. deben ocupar un papel central.

El 8 de noviembre todo el mundo quedó sorprendido por la clara victoria de Trump en las elecciones presidenciales de los EE.UU. en las que todas las encuestas daban vencedora a Hillary Clinton. Nos acabamos de enterar por un informe de la CIA de que un ciberataque ruso pudo muy probablemente tener como objetivo interferir en el resultado de las elecciones celebradas en EE.UU.

El nuevo periodo que puede abrirse respecto a las relaciones transatlánticas entre los EE.UU y Europa, que debe de ser visto en clave de oportunidad podría resumirse en:

- Una nueva política comercial con Europa: ¿qué ocurrirá con el TTIP? Todo indica que permanecerá congelado hasta que se celebren las elecciones en Francia, Países Bajos y Alemania. Los expertos indican que muy probablemente este tiempo sea utilizado por la administración Trump para seguir negociando con la Unión Europea, pues ésta tiene interés en proseguir con este diálogo. No obstante, parece ser que el nuevo presidente electo prefiere una relación comercial con la Unión Europea basada en la negociación de acuerdos sectoriales y no en la firma de un gran acuerdo global de comercio e inversiones. Además, Trump preferirá la negociación bilateral y en cierta medida defenderá el aislacionismo frente al intervencionismo en un campo más amplio de las relaciones internacionales.

- Una nueva política exterior de los EE.UU que puede afectar a la seguridad europea: frente a esto la Unión Europea mantiene su coherencia con nuevas sanciones respecto a Rusia dejando claro cuál es su posición respecto a la agresión rusa sobre Ucrania. En este sentido, produce cierta contrariedad la nueva relación que podría entablarse entre EE.UU y Rusia provocada por la buena sintonía entre Trump y el presidente Putin. Esto preocupa sobremanera a los europeos que en Ucrania ven un problema no resuelto que enturbia las relaciones de la Unión Europea con Rusia. Estos confían además en el sólido sistema de contrapesos de la democracia norteamericana.

- Una nueva política de seguridad y defensa de EE.UU que solicita a los europeos que sean responsables de su propia seguridad: esto no es nuevo y ya había sido requerido por anteriores administraciones. Y se había manifestado de manera patente en el requerimiento de la OTAN en la cumbre de Cardiff en el que se solicitaba a los Estados miembros de la Alianza Atlántica que incrementaran sus presupuestos hasta alcanzar la cifra del 3%. En este sentido, la Unión Europea se ha propuesto desarrollar un “Paquete de Defensa y Seguridad de la Unión Europea”, que implemente la Estrategia Global de la Unión Europea.

Nuevo presidente en EE.UU, nueva oportunidad para relanzar el proyecto europeo

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>Nínive 7

Keremles

Fernando de Haro

“Aloja” es la palabra que utiliza Almass para referirse a Dios. Es un término del dialecto siriaco de Keremles, uno de los pueblos cristianos de la llanura de Nínive. En Qaraqosh, a escasos kilómetros, se habla otro dialecto. Keremles tiene una larga historia. Su origen se hunde en el tiempo de los sumerios. Todavía en el centro del pueblo, ahora abandonado, hay una arquitectura popular que recuerda las formas asirias. Su iglesia más antigua, la de San Jorge, es una fundación del siglo VI.

Almass, madre de familia, se seca las lágrimas con un pañuelico de papel. Se acerca a unos 50 llenos de vida, se mueve como un rabo de lagartija. Llora al contemplar el que fue su cuarto hasta que el Daesh les obligó a escaparse, a ella y a su familia, en una noche que recuerda con dolor. El vinagre sobre la encimera de la cocina, las camas en la azotea (en las noches de un verano de 50 grados se duerme al raso ), el cepillo de dientes sobre el lavabo hablan de esas horas en las que dejó todo atrás. “Mis hijos ya estaban dormidos, eran las 12 de la noche, los desperté y nos metimos en el coche”, recuerda. Antes de abandonar el pueblo, después de más de dos años de ocupación, el Daesh quemó su hogar como quemó el 80 por ciento de las casas de Keremles.

Ya han pasado dos veranos pero Almass no se acostumbra. “En Keremles teníamos una vida bonita, por la mañana iba a la iglesia a rezar y después volvía a trabajar en las cosas de la casa”, explica. El marido de Almass era un hombre de varios oficios, como casi todo el mundo en el pueblo. Le dedicaba un rato al campo, trabajaba en la construcción y también en un taller mecánico. Me lo enseña con orgullo. En la puerta, una jaculatoria a “Aloja”. La higuera, tenaz, en el jardincillo donde estaban las gallinas, se resiste a la guerra. El marido de Almass además es diácono y se dedicaba a enseñar a los niños en la escuela de la iglesia la escritura caldea, una de las variantes del siriaco que contrae la lengua. Por eso guardaba con mimo, junto a su cuarto, una respetable biblioteca que ahora está reducida a cenizas.

Paseamos por un Keremles desierto en compañía de Almass y su marido. El día es soleado y bajo una tierna luz de invierno que calienta el alma se suaviza el aspecto de las calles desiertas, el abandono y la soledad. La iglesia parroquial se ha salvado del incendio pero las cruces están, como siempre, mutiladas. En su atrio se esconde el doble martirio de un sacerdote de Mosul. El padre Ragheed, originario de Keremles, fue asesinado por Al Qaeda en Mosul cuando todavía era muy joven. Le amenazaron de muerte pero no quiso abandonar a sus fieles. Ahora su tumba, en la que fue su parroquia, está profanada. El Daesh no lo ha dejado reposar en paz. También están profanadas las tumbas que rodean la cercana iglesia de san Jorge. Un ataúd abierto yace a la entrada.

Almass estrecha el pañuelico de sus lágrimas entre las manos y le viene un suspiro al pecho. Llora con los ojos y me sonríe con la boca. “Nuestra vida no puede ser otra cosa que confiar en Dios (Aloja), rezarle”, me dice. Pocas palabras, rotundas, ciertas. Pocas palabras que sostienen una vida difícil.

Keremles está lleno de túneles. El Daesh los utilizaba para escapar. Entramos en uno de ellos que se alarga unos 70 metros. En las paredes, sacos terreros. Sobre el suelo todavía la sandalia de algún combatiente. Y la porquería de la guerra: ropa sucia, una caja de queso de marca egipcia rasgada, restos de combustible, el humo negro de un generador y los nombres de los combatientes escritos aquí y allí.

Almass, como todos los cristianos de la llanura de Nínive, tenía la costumbre de visitar el monasterio de san Behnam. Un monasterio levantado en el siglo IV. Junto a la tumba de uno de los fundadores del cristianismo en esta región, se construyó una iglesia ricamente decorada con un estilo oriental fascinante. La iglesia está rodeada de numerosas estancias donde las familias solían pasar varios días de celebración y de fiesta.

>Nínive 7

Keremles

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De "infames" a "sostenidos en la fe y en la esperanza"

José Luis Restán

El 22 de noviembre de 1981 el papa Juan Pablo II firmaba la Exhortación Apostólica “Familiaris Consortio” que exponía su magisterio sobre el matrimonio y la familia tras acoger el amplio diálogo entre los obispos de todo el mundo desarrollado durante la primera asamblea sinodal de su pontificado, dedicada a “La misión de la familia cristiana en el mundo contemporáneo”. Un primer dato significativo es que tanto Juan Pablo II como Francisco hayan querido dedicar el primer sínodo de sus respectivos pontificados a la familia.

Pero hagamos memoria. El papa Wojtyla, que apenas llevaba dos años en la sede de Pedro, quiso designar como relator general de aquel delicado Sínodo al cardenal Joseph Ratzinger, todavía entonces arzobispo de Munich, gran teólogo caracterizado por el amor a la Tradición y la apertura al diálogo con el mundo moderno. Es curioso, sólo tres días después de firmar la Exhortación, Juan Pablo II llamó al cardenal Ratzinger a Roma para asumir la Congregación para la Doctrina de la Fe. Es evidente que, ya entonces, la compenetración entre ambos (por otra parte tan distintos en cuanto a temperamento e historia) será profunda y muy operativa.

Uno de los asuntos que abordó aquel Sínodo de 1980 es el de la atención pastoral a las denominadas “situaciones irregulares”, y en particular a los divorciados que han contraído un nuevo matrimonio civil. Desde la atalaya de la Exhortación Amoris Laetitia del papa Francisco, es interesante contemplar lo que tuvo lugar entonces, treinta y seis años atrás. En aquel momento seguía vigente el Código de Derecho Canónico de 1917, lógicamente aún no se había modificado dicho texto para introducir todo el bagaje del Concilio Vaticano II, lo cual tendría lugar en 1983.

Pues bien, el CDC entonces aún vigente consideraba a los fieles divorciados vueltos a casar como “ipso facto infames” y “publice indigni” (Can. 2356). Naturalmente, estas calificaciones jurídicas (que expresaban sin duda un aspecto verdadero) no reflejaban la totalidad ni la amplitud del sentimiento y de la conciencia maternal de la Iglesia (ya entonces) respecto a esos hijos suyos, pero sí denotan una cierta sensibilidad pastoral que era hija de unas coordenadas sociológicas e históricas. Como sucedía en tantos otros campos, y seguirá sucediendo, porque la Iglesia vive, piensa y actúa en la historia, no fuera de ella.

Es impactante contrastar esas palabras con la nueva sensibilidad expresada por el número 84 de Familiaris Consortio, en el que Juan Pablo II (con evidente acuerdo de su mano derecha en materia doctrinal) realizaba importantes distinciones: “los pastores, por amor a la verdad, están obligados a discernir bien las situaciones… hay diferencia entre los que sinceramente se han esforzado por salvar el primer matrimonio y han sido abandonados del todo injustamente, y los que por culpa grave han destruido un matrimonio canónicamente válido… están los que han contraído una segunda unión en vista a la educación de los hijos, y a veces están subjetivamente seguros en conciencia de que el precedente matrimonio, irreparablemente destruido, no había sido nunca válido…”. Y a continuación Juan Pablo II instaba a los pastores y a las comunidades “para que ayuden a los divorciados, procurando con solícita caridad que no se consideren separados de la Iglesia” y urge a que la Iglesia los sostenga “en la fe y en la esperanza como madre misericordiosa”.

De "infames" a "sostenidos en la fe y en la esperanza"

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>América Latina

Las elecciones que vienen en 2017

Alver Metalli

Tres presidenciales y algunas legislativas modificarán sensiblemente el panorama electoral latinoamericano antes de que estallen los fuegos artificiales a fines de 2017. Ecuador elegirá al reemplazante de Rafael Correa en febrero, Chile al de Michelle Bachelet en noviembre y Honduras concurrirá a las urnas para confirmar en un segundo mandato al actual presidente Juan Orlando Hernández o sustituirlo. En los dos primeros casos los presidentes salientes no participarán en la contienda electoral, en el tercero sí.

En Ecuador, las elecciones se han fijado para el 19 de febrero; si ninguno de los candidatos alcanza la mayoría absoluta habrá segunda vuelta, prevista para abril, entre los dos candidatos más votados en la primera. En esa misma jornada electoral los ecuatorianos deberán votar también por 137 diputados de la Asamblea Nacional, el Parlamento unicameral creado por la Constitución de 2008 que se renueva completamente cada cuatro años.

El candidato de la coalición oficialista, una alianza de quince partidos, Lenín Moreno, muestra una ventaja prácticamente en todos los estudios de opinión con el 30% de aprobación, y aunque en los últimos tiempos los relevamientos preelectorales en América Latina terminaron ruidosamente desmentidos, como ocurrió también en otras latitudes, es previsible que el candidato de Alianza PAIS sea el nuevo presidente de Ecuador. Exempresario y miembro destacado de su partido, Moreno fue vicepresidente de Correa en su primer mandato (2007-2013) y recibió del secretario general de las Naciones Unidas Ban Ki Moon el nombramiento de Enviado Especial para la Discapacidad y Accesibilidad. Desde 1998 él mismo se encuentra recluido en una silla de ruedas debido a la lesión provocada por un disparo a quemarropa durante un intento de robo. En caso de triunfar, Moreno tendrá la no fácil tarea de recoger la herencia política de Correa, sin duda uno de los presidentes más populares de la historia reciente de Ecuador. Sus opositores en las elecciones de febrero no han logrado converger en un único nombre y se presentarán en forma independiente con los tres candidatos que catalizaron más votos en los sondeos realizados hasta el momento: Guillermo Lasso, de centro derecha, ex super ministro de Economía en el gobierno de Jamil Mahuad entre 1998 y enero de 2000, Cynthia Viteri, del Partido Social Cristiano, que en agosto fue expulsada de Venezuela porque visitó a algunos presos políticos, entre ellos los famosos Antonio Ledesma y Leopoldo López; y Paco Moncayo, un exmilitar que fue alcalde de Quito durante dos mandatos consecutivos y se ubica en una línea política de centro izquierda que coincide en muchos puntos con el presidente saliente Rafael Correa.

La elección presidencial en Chile se celebrará a fin de año, en noviembre. Puede tener una segunda vuelta con balotaje, como prácticamente todos los países de América Latina. Con diez meses por delante, las previsiones son muy aleatorias y por el momento solo a título de orientación se puede hacer referencia a algunos estudios –cinco para ser más exactos– que dan una ventaja del 26 por ciento en la intención de voto al expresidente Sebastián Piñera. Detrás de él, a poca distancia, se ubica el senador independiente Alejandro Guilliere, con un pasado de periodista en la prensa escrita, radio y televisión que le ha dado una amplia popularidad y una carrera política en el Partido Radical Socialdemocrático que confluyó en la alianza Nueva Mayoría. El tercer puesto en las encuestas lo ocupa el socialista Ricardo Lagos, político de larga trayectoria y presidente de Chile desde el 11 de marzo de 2000 hasta el 11 de marzo de 2006.

>América Latina

Las elecciones que vienen en 2017

Alver Metalli | 0 comentarios valoración: 2  31 votos
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Un espacio a la altura del emperador

Fernando de Haro

Fue un discurso religioso. En realidad, todos los discursos de los nuevos presidentes de los Estados Unidos lo son de un modo u otro. Pero este lo fue especialmente. No solo por la presencia de la biblia de Lincoln y de la que le regaló su madre. No solo por las oraciones y por las referencias a Dios. Lo fue porque el presidente número 45 de los Estados Unidos ofrece nacionalismo como respuesta al deseo de salir de la nada, de esa nada en la que se sienten muchos de los que le han votado. “Os digo a todos los estadounidenses, en todas las ciudades próximas y lejanas, pequeñas y grandes, de montaña a montaña y de océano a océano, que oigáis estas palabras: nunca volveréis a ser ignorados”, anunció el nuevo inquilino de la Casa Blanca desde las escaleras del Capitolio. En la tierra en la que quizás más se lee la Escritura, muchos estadounidenses supieron identificar rápidamente en esas palabras una actualización de las promesas del gran profeta del Antiguo Testamento. Nunca más llamarán a tu tierra –el Medio Oeste, las ciudades de Detroit, Columbus o San Luis– devastada y abandonada. Ahora le llega un marido.

El que fuera un discurso religioso no significa ni mucho menos que fuese positivo. Las viejas religiones, las que no distinguían lo que había que dar al César y lo que había que dar a Dios, siempre acababan y acaban en idolatría del emperador. En estos tiempos dominados por la perplejidad que provoca la globalización vuelve lo viejo, la sacralización del poder. De momento el Trump presidente sigue siendo como el Trump candidato. Sabe bien cuál es su base. Se ha convertido en el número 45 de los Estados Unidos gracias a la frustración de buena parte de la clase media blanca. Una frustración no solo económica, una frustración antropológica: la de una soledad tan feroz como solo puede generarse en los Estados Unidos. Entre esos blancos las tasas de suicidio, alcoholismo y drogadicción se han incrementado de forma muy significativa. No se puede vivir mucho tiempo ignorado, ignorado por la élite de las costas y, sobre todo, por el destino.

La democracia de los Estados Unidos nunca ha sido laica, al menos tal y como la entendemos en Europa. Pero hay que distinguir. Una cosa es el deseo de construir la ciudad en la colina de los padres fundadores. Y otra cosa bien distinta es el ciclo de sacralización del poder que se ha producido desde que el segundo Bush fue elegido presidente, un ciclo que con Trump se ahonda. Con W. Bush llegaron a la Casa Blanca los teocon, de procedencia izquierdista, intelectuales que pretendían contrarrestar el relativismo y defender los valores del occidental con una sólida teología política. Obama fue una reacción y, como todas las reacciones, se pareció mucho a aquello a lo que se opuso (al movimiento anti-Trump va camino de pasarle lo mismo, se parece demasiado a Trump. Como el antifascismo se parecía mucho al fascismo). El primer presidente negro de los Estados Unidos vino acompañado de un mesianismo voluntarista resumido en el “Yes, We Can”. La política hecha de otro modo, la política bonita para la gente. La palabra gente es quizás la que más veces usó Trump en su primer discurso. La gente contra los políticos, la gente que, por fin, va a salir de la nada. El ciclo de presidencias “religiosas” en los Estados Unidos, muy diferente a las presidencias pragmáticas de Reagan, del primer Bush y de Clinton, es sin duda un signo de los tiempos. No hay quien soporte en la vida diaria el nihilismo postmoderno y el vacío fomenta la transferencia de la sacralidad. El deseo de no ser ignorado es irrefrenable, necesita una respuesta, aunque sea parcial.

Un espacio a la altura del emperador

Fernando de Haro | 0 comentarios valoración: 3  13 votos
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Jonás llevaba razón

Fernando de Haro (Qaraqosh, Iraq)

Escribo desde Qarasqosh, el ground zero del genocidio cristiano en el norte de Iraq. Un genocidio que no se quiere reconocer. Cinco check points desde Erbil para llegar a la que fue la mayor ciudad cristiana del país. Los tres primeros de los peshmergas. El ejército kurdo dosifica la entrada. Desde la siete de la mañana, largas colas para cruzar los controles. Los kurdos permiten a los cristianos visitar sus casas a cuenta gotas. Dos horas antes de la puesta del sol tienen que volver. El ejército iraquí, que controla la zona más cercana a Qaraqosh, es más flexible. A la entrada de la ciudad patrullan también las fuerzas estadounidenses. De fondo se oyen los bombardeos, explosiones roncas, irreales. El responsable de la milicia cristiana cuenta que ha detenido a dos miembros del Daesh a escasos kilómetros.

Al llegar a las primeras calles la imagen es dantesca. Como la que he visto al norte de Mosul, en Batnaya y en Teleskof. Pero aquí la desolación si cabe es más impresionante. Se trata de un gran pueblo fantasma. La única ventaja es que no hay minas. Las casas abandonadas a toda prisa están saqueadas. Muchas de ellas bombardeadas por la coalición internacional. Los cristianos que han conseguido entrar esta mañana queman sus ropas a las puertas de sus hogares. No quieren recuperar nada que los milicianos del Daesh hayan usado. Se elevan columnas de humo aquí y allá. Todos los muebles han desaparecido. Cuando alguien del Daesh se casaba venía a Qaraqosh a abastecerse. Las pocas mujeres que no se marcharon fueron violadas repetidamente y convertidas en “esposas” del Estado Islámico.

En la gran catedral sirio católica, levantada con el esfuerzo de todo el pueblo, los representantes del califato instalaron una galería de tiro. Han quemado el techo y en las columnas de la nave principal hay pintadas en favor del Estado Islámico. La voluntad de destrucción del Daesh tiene una obsesión: las cruces. Las mutila todas, las derriba, las fusila.

El cementerio está custodiado por el ejército iraquí. Hace falta una larga negociación para visitarlo. La soledad de los muertos solo está acompañada por el ladrido de perros sin sueño. El Estado Islámico ha profanado las tumbas, como en los pueblos del norte.

Se ha cumplido la profecía del profeta Jonás. Las madres de los niños cristianos de Nínive les enseñaban a sus hijos desde hace 30 años que la profecía se había cumplido tres veces. Pero esta es la cuarta vez que Nínive (Mosul) y su llanura es destruida. Jonás llevaba razón. No será la última, pronto puede llegar la definitiva. El Daesh no es ya la mayor amenaza.

Cuando el Daesh tomó la llanura de Nínive había 120.000 cristianos. Escaparon a Erbil y a los pueblos del norte. La mitad se ha marchado ya del país. Y los otros 60.000 no saben si volver. Todo el mundo tiene pretensiones sobre sus tierras. Los kurdos, que no lo defendieron en su momento, quieren ampliar su frontera. El gobierno de Iraq, chiíta, acaricia la idea de transformar los pueblos cristianos en una zona de su propia confesión que sirva de contención a los suníes. La moderación islámica de los kurdos parece estar convirtiéndose en radicalismo.

Lo “extraño” es que, en estas circunstancias, Naciones Unidas se niegue a calificar lo sucedido como un genocidio. Lo ha hecho Estados Unidos y lo ha hecho el Parlamento Europeo. ¿Por qué no una resolución que reconozca los hechos? ¿Es necesario contentar en este caso las pretensiones chiítas?

Nínive ha sido destruida por cuarta vez pero Jonás sigue saliendo de la ballena al tercer día. Los cristianos no saben si podrán volver. Pero no pocos en estas circunstancias redescubren su fe. Con conmoción se puede escuchar cómo un joven de 20 años, que huyó del Daesh, en su cuarto desordenado y utilizado por el califato, me dice que en estos dos años y medio se ha dado cuenta de que Dios está a su lado. Si un joven mira sin odio su destino es que la ballena ha sido vencida. Jonás llevaba razón.

Jonás llevaba razón

Fernando de Haro (Qaraqosh, Iraq) | 0 comentarios valoración: 3  53 votos

>CINE

La ciudad de las estrellas (La La Land)

Juan Orellana | 0 comentarios valoración: 3  63 votos
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Estreno de One, documental dedicado a los cristianos de la India

P.D.

One, la nueva película de Fernando de Haro que se estrena en Madrid el próximo lunes, cuenta lo que nunca te han contado sobre la India. En la mayor democracia del mundo, en el país que compite con China por el liderazgo de Asia y de buena parte del planeta, sigue vigente un rígido sistema de castas. Por eso la minoría cristiana, que se atreve a afirmar la igualdad efectiva entre los indios, es perseguida. Los parias (los sin-casta) que abandonan el hinduismo y abrazan el cristianismo, buscando una vida más digna, pierden las ayudas sociales. Los obstáculos legales que limitan las conversiones han sido respaldados por el Tribunal Supremo. Un nuevo nacionalismo hindú no duda en recurrir a la violencia para restringir la libertad y lleva a cabo prácticas que algunos califican como prácticas genocidas. Prueba de ello es lo que sucedió en el distrito de Kandhamal durante 2008. Se pretendió “limpiar” de bautizados una amplia zona.

Este documental está grabado en Nueva Delhi; en Bhubaneswhar, la gran ciudad del hinduismo; y en las selvas de Orissa, junto al Golfo de Bengala. Recoge los rostros y las historias de gente sencilla (la inmensa mayoría de los bautizados de la India son parias) que ha encontrado en el cristianismo una forma más humana de vivir. Muchos explican por qué abrazaron la nueva religión y han abandonado la antigua. Otros relatan las injusticias sufridas y los motivos que les permiten ser fieles al credo de la cruz. La película da voz también a los nacionalistas hindús que justifican las políticas de discriminación.

Estamos ante el cuarto documental de una serie dedicada a los cristianos perseguidos. El primero de ellos, "Walking next to the wall", fue rodado en Egipto y está dedicado a los coptos. El segundo, Nasarah, grabado en el Líbano, está dedicado a los sirios e iraquíes perseguidos por el Daesh. El tercero, Aleluya, a Nigeria. Los cuatro están disponibles en la plataforma Vimeo. La serie está dirigida por Fernando de Haro que trabaja con la productora N Medio. El proyecto se lleva a cabo con la ayuda del Instituto de Estudios Históricos de la Universidad CEU San Pablo y la Fundación Hernando de Larramendi.

A las 19 horas del lunes 23 de enero en el Salón de Grados de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales. Julián Romea, 23. 28003 Madrid.

Estreno de One, documental dedicado a los cristianos de la India

P.D. | 0 comentarios valoración: 3  26 votos

>Columna derecha

>CULTURA

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Caravaggio en Madrid

Elena Simón

Dedicado a Alicia

Caravaggio siempre es un reclamo excepcional por su revolución pictórica en busca de la realidad. En esta ocasión el Museo Thyssen presenta al gran pintor con sus apasionados seguidores del norte de Europa, 52 obras en total, con 12 del maestro. Su pintura claroscurista, con modelos de la realidad, alejada del ideal clasicista, coincidió con los intereses pictóricos de flamencos y alemanes. El viaje obligado para un artista del s. XVII a Roma, meca del Arte, provocó que en el primer tercio de esta centuria unos setecientos pintores extranjeros se instalaran allí, algunos privilegiados en los palacetes de los mecenas protectores, otros pasando hambre y frío.

Caravaggio inauguró el Barroco de manera rompedora, el mundo ideal neoplatónico se acabó. El concilio de Trento y los ejercicios espirituales de san Ignacio de Loyola pedían realidad, austeridad, ponerse en la situación real del suceso religioso a reflexionar, desechando todo idealismo. Y un hermano de Caravaggio, Juan Bautista, era sacerdote en Cremona. El barroco es movimiento con diagonales, escorzos, claroscuros, que traducen el movimiento interior de la mente de los protagonistas, cuanto más tenso mejor. Éste es su máximo interés, todos los contenidos que guarda, apoyados en las expresiones y en una rica simbología de todo tipo (objetos, animales, frutas y flores, colores…).

Es interesante conocer que Michelangelo Merisi, el Caravaggio, nació en Milán en 1571 y que su padre era arquitecto y administrador del marqués de Caravaggio, Francesco Sforza, casado con Constanza Colonna, con los que la familia tuvo una íntima relación. Estas nobles casas protegerán a Merisi, irascible hasta el enloquecimiento y pendenciero, en las huidas y condenas por sus delitos que llegaron al asesinato. Con cinco años se trasladó a Caravaggio y con trece por fin está en Milán, cumpliendo la promesa hecha a su padre en el lecho de muerte, en el taller de Simone Peterzano, seguidor de Tiziano, con el que vivió cuatro años para aprender el oficio de pintor. Con 19 años aterriza en su soñada Roma, donde, obligado por la necesidad, ejecuta naturalezas muertas y flores, de gran fortuna. Luego vendrán escenas de género como “Los tahúres”, tres medias figuras jugando a las cartas, adquirida por el ojo coleccionista y vanguardista del Cardenal del Monte que contrata al pintor, y pasa a su residencia, por fin con alojamiento y comida, donde bajo su protección pintará Los Músicos y la imponente Santa Catalina de Alejandría, tan venerada en Italia (una hermana del pintor también era Catalina). Sus modelos son mendigos, mujeres de la calle, pendencieros de la noche. La realidad más cruda está servida, con ella representará la experiencia religiosa en su más auténtica veracidad, como un suceso de la vida cotidiana.

Empieza el encargo para San Luis de los Franceses, ha cumplido los 25, y La Vocación y El Martirio de san Mateo dejarán huella en las almas, y en otros pinceles. La apertura de esta capilla con motivo del Jubileo del año 1600 le hizo el pintor más famoso y solicitado de Roma, con jugosos encargos tanto públicos como privados: El Sacrificio de Isaac, para el futuro papa Urbano VIII, o el imponente San Juan en el desierto encargado por el banquero Coste. Ambas pinturas brillan en esta exposición. San Juan Bautista, con la potencia del desnudo del David de su admirado Miguel Ángel, en una anatomía más suavizada, con el mismo dominio anatómico… y también la reflexión, la tensión interior del protagonista. La austeridad formal domina, una diagonal de luz divina sobre la anatomía de san Juan y la sombra sobre la que se recorta, fondo neutro sin elementos de distracción. La piel de camello que lo identifica, austero y ascético, y el rojo del manto, emblema de su sangre por la violencia de su muerte a manos de Herodes. Sujeta el bastón-cruz, él anuncia a Cristo y lo bautiza en el Jordán, inicio del camino a la Pasión. Figura de gran belleza e impactante presencia, con la que Caravaggio se presenta casi como el nuevo Miguel Ángel.

Caravaggio en Madrid

Elena Simón | 0 comentarios valoración: 2  291 votos
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Sorolla: un niño adoptado

Elena Simón

“Tenía Sorolla la vista fácilmente impresionable a cuanto se mueve, y como lo que más se mueve es la luz, cambiando a cada instante, ésta fue su musa” (A. Gimeno).

La cotización y valoración de Joaquín Sorolla sigue en alza. Barcelona nos ha deleitado este verano en Caixaforum con la atractiva y refrescante muestra “Sorolla y el Mar”. También Mapfre abre cartel en el otoño madrileño, hasta el 11 de enero, con una exposición llena de novedades, con la cara menos conocida del imparable artista: “Sorolla y América”, muestra que se inicia con su celebrada pintura social de finales de siglo, que emigró más allá del océano y paisajes urbanos neoyorquinos, retratos americanos, dibujos sobre cartas de menú, y también bocetos, mucho de todo ello guardado allí en la Hispanic Society de Nueva York, grandioso centro de referencia de la cultura española, museo y biblioteca, fundado en 1904 por el potentado del ferrocarril e hispanista Huntington, que fue el mecenas de Sorolla en América. Él le pagó los dos viajes de seis meses que el artista realizó con su familia a Nueva York. Su exposición de 1909 ni tuvo ni ha tenido igual, el pintor vendió cientos de obras y miles de catálogos… hasta el presidente de los EEUU quiso ser retratado por él.

Pero demos marcha atrás en la moviola hasta situarnos en su levante natal, donde se gestó el genio de Joaquín Sorolla. Los primeros años del artista quedan muy lejos de su posterior éxito, porque este pintor español, que tras Velázquez y Goya es la paleta española más cotizada fuera de nuestras fronteras, nació en Valencia el 27 de febrero de 1863 (¿conjunción de astros que dirían algunos lunáticos?). Sus padres, Joaquín y Concepción, del gremio del comercio de tejidos, murieron, quizá víctimas del cólera, en un margen de tres días, cuando el pequeño contaba dos años y medio. La tía materna Isabel y su marido José adoptaron a Joaquinito y a su hermana Isabel, de un año. Con 14 años Joaquín ayudaba a su tío en la modesta cerrajería familiar, pero su destreza para la pintura ya era reconocida y asistía por la noche a clases de pintura. Con dieciséis años entró en la Escuela de Bellas Artes de San Carlos de Valencia: las clases se iniciaban a las ocho, sin embargo su compañero, el también pintor Cecilio Plá, nos dice que Sorolla ya venía de sacar apuntes del natural por la ciudad. Ese mismo año, por su aplicación, la Escuela de Artesanos le otorgó un accésit y le obsequió con una caja de pinturas. Su padre adoptivo, consciente de la valía del chico, decidió pagarle clases especiales e intentó que Joaquín no perdiese más tiempo en las labores de cerrajero, pero el chico no lo permitió. A la par recibía la medalla de bronce de la Exposición Regional de Valencia por “El patio del instituto”. Su profesión de pintor ya estaba decidida.

Sorolla pasó cuarenta años pintando casi frenéticamente. Trabajador incansable realizó a la velocidad de la luz cerca de 2.200 cuadros, 9.000 dibujos, apuntes, bocetos, obras todas ellas en las que consiguió como nadie reflejar con una modernidad potente ese derecho que el instante tiene a la eternidad.

Sorolla: un niño adoptado

Elena Simón | 0 comentarios valoración: 1  1389 votos

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