Diario de información sobre la actualidad política, social, económica y eclesial
9 DICIEMBRE 2018
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>Editorial

El sueño de volver a contar

Fernando de Haro

En España, la celebración del 40 aniversario de la Constitución ha coincidido con la aparición como fuerza parlamentaria (de momento solo en Andalucía) de una fuerza de derecha con un ideario hasta ahora ausente. Vox cuestiona algunos de los principios esenciales de la Carta Magna como Podemos lo hace por la izquierda o el independentismo catalán de forma transversal. El nuevo partido, al rechazar el modelo territorial de las Comunidades Autónomas (un federalismo no reconocido ni vertebrado del todo), alimenta uno de sus vectores en la reacción al proceso secesionista que se intentó materializar hace algo más de un año. Es nuevo. Ni siquiera hace cuatro décadas existía una derecha parlamentaria que rechazara el texto constitucional.

La solemnidad de las celebraciones del 40 cumpleaños de la Constitución, con buenos discursos de la presidenta del Congreso y del Rey Felipe VI, ha silenciado por unos momentos la crisis política. Cuanto más solemnes han sido las celebraciones en torno a la Constitución de 1978 (la que más tiempo ha estado en vigor desde que se iniciara la revolución liberal en España hace 200 años), más evidente se ha hecho que en las cuatro últimas décadas la experiencia que la hizo posible ha ido apagándose por la “neutralidad liberal” que domina el espacio público. Una neutralidad, alimentada por izquierda y derecha, que ha considerado una cuestión privada el reconocimiento del otro, la reconciliación, la unidad pre-política y pre-jurídica, los elementos de significado implicados en el hecho de ser ciudadano.

Más de un 85 por ciento de los españoles hacen una valoración positiva de la Constitución del 78. Valoración que no es del texto sino del acuerdo que lo fundamenta. Pero un 27 por ciento cree que en este momento España está estancada. Al menos uno de cada cuatro españoles cuestiona los partidos y la política. No es de extrañar que desde la derecha surjan ahora “opciones de protesta” que hasta el momento no habían existido. La política como pura gestión, la política como fuente de corrupción, provoca rechazo y resurge la política como utopía, como queja. Es el síntoma de un proceso que exige una respuesta adecuada. Al final lo que está en juego es si la participación en el espacio público tiene que optar entre la tecnocracia neutral o la frustración, si hay algún protagonismo posible en un ámbito dominado por la partitocracia.

Vox ha surgido en Andalucía con fuerza (10 por ciento de votos) sumando, según los primeros estudios demoscópicos, diversos elementos. El rechazo a la descentralización autonómica es uno de ellos, seguramente el más importante. A eso hay que añadir la reacción provocada por aumento de la llegada de inmigrantes (percibida falsamente como una suerte de invasión) y la voluntad de que, por fin, haya quien defienda cierta “agenda católica”. Una agenda que querría ser respuesta a una secularización inducida desde el poder y que pone el énfasis en ciertos aspectos –la defensa del no nacido, respuesta a la ideología de género– y minusvalora otros –migrantes, proyecto común–. A todo eso hay que sumar la reacción a las políticas emprendidas para luchar contra la tremenda lacra de la violencia que sufren las mujeres (la inmensa mayoría de los votantes de Vox son hombres). Hay muchos otros componentes que con el tiempo irán desvelando su peso.

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El sueño de volver a contar

Fernando de Haro | 0 comentarios valoración: 5  1 votos

 

Tras las elecciones andaluzas: ahora, la responsabilidad

Francisco Medina

El resultado de las elecciones andaluzas ha sido contundente pero no totalmente imprevisible: es evidente que VOX iba a resurgir ante el agotamiento de los dos grandes partidos (PSOE y Partido Popular) y la política tan errática de confrontación ideológica por parte de la izquierda populista (Podemos, IU), que no ha dudado en activar una especie de “cordón sanitario” en torno al partido liderado por Santiago Abascal, legitimando sus alianzas con partidos nacionalistas y antisistema que han hecho del rechazo a la Constitución y de la utopía de un Estado independiente (PdCat, Junts per Sí, CUP, Bildu, EAJ-PNV, EA, Geroa Bai) su seña de identidad, y ello en aras de su proyecto político de una España confederal y republicana, aderezada con un concepto doctrinario de ciudadanía. La socialdemocracia ha sido engullida por un movimiento hegemónico en el ámbito de la cultura y cierto pensamiento dominante –importado de las corrientes sociológicas de izquierda del momento–, caracterizado por una desconfianza –yo diría aún más: un miedo– a una sociedad civil articulada en lazos personales y familiares generadores de vínculo, independientes del partido y del Estado.

Con todo, y siendo esto cierto, resulta evidente que en Andalucía ha sucedido algo: el surgimiento del partido VOX en el Parlamento andaluz con nada más y nada menos que 12 escaños; lo que significa que mucha gente –incluidos votantes de Podemos– han decidido dar su apoyo a un partido que ha puesto sobre el tapete muchas propuestas que, ab initio, suscribiría cualquier ciudadano sensato. Muchos hablan de aire fresco; y, en cierto modo, VOX viene a serlo en cuanto a que socava el tradicional bipartidismo de una forma importante. Ahora es llave de gobernabilidad: eso es un dato a tener en cuenta.

Sin embargo, no me sustraigo al hecho de un inquietante proceso que parece inundar ya el panorama político y social europeo y nacional: el de la búsqueda de soluciones fáciles a la complejidad y riqueza de los fenómenos y procesos sociales, políticos y jurídicos. Es decir, la tentación de respuestas simples y contundentes a problemas como la inmigración, la cultura del descarte, la extensión de los nuevos derechos (la identidad de género, la denominada “muerte digna”, la gestación subrogada…), la memoria histórica, la educación, la sanidad, la justicia, la política económica, la política energética y medioambiental.

VOX ha vuelto a propugnar, recientemente, esgrimiendo como parte de la negociación, la reducción de competencias autonómicas en sanidad y educación; parte de considerar la inmigración como un problema a resolver con la restricción de entrada y la supresión del arraigo; vuelve a una acuñación de la identidad nacional, de la historia de España y del castellano en clave nacionalista; y una política económica y social en clave muy liberal; la propugnación de una política familiar con un Ministerio de Familia y ayudas y subvenciones… si se echa un vistazo al programa electoral el latente recurso a la defensa de los valores en casi todas sus medidas –llevado casi al extremo– hace difícil no ver en ello otra forma de populismo. La identidad y la pertenencia que se presentan aquí como propuesta tienen un tinte hegemónico.

Tras las elecciones andaluzas: ahora, la responsabilidad

Francisco Medina | 0 comentarios valoración: 4  13 votos
>Entrevista a José María Marco

"El balance de estos cuarenta años es muy positivo"

Juan Carlos Hernández

“Los que propugnan una República la imaginan no como un régimen neutro en lo ideológico –como es la monarquía–, sino como una palanca para un cambio, cuando no una revolución”, afirma el profesor de la Universidad Pontificia de Comillas.

En este próximo cuarenta aniversario de la Constitución, ¿cuál le parece que podría ser el balance global?

Excelente, en casi todos los términos. La España de hoy es un país más próspero, más moderno, más abierto y los españoles están mejor preparados e incluso han empezado a dejar atrás algunos de los complejos que las minorías gobernantes siempre se habían empeñado en inculcarles. Hay problemas, claro está: una educación que no acaba de despegar, con un fracaso escolar dramático; una economía dual, que deja a mucha gente fuera; un exceso de gasto por el Estado y, sobre todo –herencia de estos cuarenta años–, un empeño suicida en construir una democracia liberal sin nación que la sostenga, como si las naciones fueran algo prescindible o caduco. De ahí el poder que han adquirido los nacionalistas, que hasta hace muy pocos años eran un elemento vertebrador de España y el colmo del progresismo. Los que no comulgábamos con los nacionalistas fuimos fascistas hasta ayer.

¿Es necesaria una reforma constitucional? ¿Existe una clase política con la suficiente altura de miras para llevar a cabo una obra de tal calibre?

No es absolutamente necesaria una reforma constitucional, pero estaría bien proceder a fijar de una vez las competencias del Estado central y las de las Autonomías. Podría ser una reforma federal, y no obligadamente recentralizadora. Se trata de reafirmar lo que nos es común a todos los españoles. El problema, como insinúa usted, es que la reforma de la Constitución no es posible en la actualidad. Se ha frivolizado con la reforma constitucional hasta el punto de hacer de ella parte de algunos programas políticos. Así se ha bloqueado cualquier reforma. Efectivamente, los políticos españoles, a veces, no parecen muy finos.

Nuestra monarquía se pone actualmente en tela de juicio desde algunos sectores. Sin duda un sistema republicano es también una forma de gobierno lícita y, de hecho, es el sistema de democracias occidentales análogas a la nuestra. Pero en el caso concreto de España parece que siempre la opción de una república es más por un deseo de ruptura que una propuesta propositiva. ¿Qué opinión le merece?

>Entrevista a José María Marco

"El balance de estos cuarenta años es muy positivo"

Juan Carlos Hernández | 0 comentarios valoración: 2  9 votos

La hipocresía ante la manipulación de embriones humanos para investigación

Nicolás Jouve

Hace tres años que un gran revuelo en el mundo científico la noticia de que unos investigadores chinos habían manipulado unos embriones humanos, con la técnica llamada CRISPRCas9 [1]. La justificación que se usó es que los embriones eran no viables y que nunca serían implantados. El pequeño detalle de su naturaleza de seres humanos en el inicio de su desarrollo fue así ignorado.

El CRISPRCas9 es un mecanismo natural de defensa que existe en las bacterias, para eliminar ADN extraño, que fue descubierto hace más de veinte años por el microbiólogo ilicitano Francisco Juan Martínez Mojica [2]. Tras ello, y aprovechando que desde hace ya quince años se conoce el genoma completo del ser humano, el ADN, y después el de miles de otras especies, los investigadores han emprendido la utilización del sistema CRISPRCas9 en el laboratorio, como una herramienta que permite localizar y eliminar o modificar editar), cualquier secuencia de ADN de bases nucleotídicas conocidas. A diferencia de otros métodos de corrección de genes ensayados previamente, el sistema CRISPRCas9 es más económico, rápido y preciso, por lo que su utilización se ha extendido por los laboratorios de todo el mundo. Esta ingeniosa herramienta de ingeniería genética se ha convertido en las manos de los genetistas en un gran procedimiento para modificar a voluntad el genoma de bacterias, hongos, plantas o animales, con expectativas espectaculares de aprovechamiento en la industria farmacéutica, la mejora genética de plantas cultivadas y de animales domésticos, y ahora para la terapia de enfermedades humanas debidas a alteraciones de los genes.

Realmente Francis Mojica no investigaba para editar genes, sino para conocer mejor la organización estructural y funcional del genoma de los microorganismos, pero su extraordinario descubrimiento dio paso a que se pensara en aplicaciones de todo tipo. Las relacionadas con la corrección de genes implicados en patologías fueron planteadas por dos investigadoras, la francesa Emmanuelle Charpentier y la americana Jennifer Doudna, que propusieron el uso de CRISPR–Cas9 como herramienta para la curación de enfermedades humanas importantes [3].

El uso previsto era en células somáticas de los pacientes, que serían convenientemente extraídas, modificadas o editadas genéticamente en el laboratorio y devueltas a los pacientes. Los errores potenciales solo se evidenciarían en el propio paciente. Desde un principio se descartó la utilización de esta técnica en células del tejido germinal, el que da lugar a los gametos, para evitar que cualquier error pasase a las generaciones futuras.

De hecho, en 2015, ante la precipitación de este tipo de investigaciones, los doctores David Baltimore, Premio Nobel de Medicina en 1975, y Paul Berg, Premio Nobel de Química de 1980, entre otros, promovieron una moratoria voluntaria para la aplicación de las nuevas tecnologías CRISPR–Cas9 con fines de modificación del genoma de la línea germinal en los seres humanos. Se trataba de detener este tipo de aplicaciones hasta tener garantías de seguridad y un buen análisis de las consecuencias [4].

La hipocresía ante la manipulación de embriones humanos para investigación

Nicolás Jouve | 0 comentarios valoración: 3  14 votos

Cambio es cambio

Rafael Izquierdo

Cambio es cambio. Cambio en Andalucía es que deje de gobernar el PSOE, que el PSOE deje de decidir después de 36 años y después de que una mayoría de andaluces haya apostado por un relevo histórico. Las elecciones andaluzas de este domingo no son cualquier cosa. Son históricas. PP, Ciudadanos y Vox suman 59, cuatro más que la mayoría absoluta. Pero Juan Marín quiere presidir la Junta. ¿Hasta dónde está dispuesto Ciudadanos a llevar su pretensión de presidir la Junta? Sería incomprensible que Ciudadanos frenara el cambio o provocara una repetición de las elecciones por poner a su candidato como presidente. ¿Pretende Ciudadanos llegar a un nuevo acuerdo con los socialistas para que cambie todo y no cambie nada? Rivera dijo en el final de campaña que no iba a rechazar los votos de Vox. ¿Por qué quiere ahora Ciudadanos buscar al PSOE?

Hay muchas cosas que analizar del resultado de las elecciones andaluzas. En tres años los socialistas han perdido uno de cada tres electores. ¿Qué ha pasado? Han pasado muchas cosas. Sin duda muchos votantes de siempre del PSOE en Andalucía están escandalizados y desanimados por la política de Sánchez, por su acercamiento al independentismo. Las elecciones andaluzas han sido las primeras tras la moción de censura. El votante socialista de Andalucía es un votante constitucionalista que no entiende los acuerdos con el secesionismo, con Podemos y con Bildu. La gestión de Susana Díaz, además, ha sido una mala gestión. La corrupción es una factura que, a largo plazo, siempre se paga. Y Andalucía está a la cola en número de empresas, en resultados educativos, en atención sanitaria. Susana Díaz se ha quedado sin futuro político, ha ido de derrota en derrota. Lo sorprendente es que ahora haga un llamamiento a los partidos constitucionalistas para frenar el cambio. Ese razonamiento valía hasta junio de este año.

Cambio es cambio

Rafael Izquierdo | 0 comentarios valoración: 3  15 votos
>Entrevista a César Nombela, catedrático de Microbiología

'El dominio de la técnica es incompleto por lo que es totalmente rechazable el hacerlo con un embrión humano'

Juan Carlos Hernández

“La edición genética CRISPR-Cas en células de mamíferos presenta aún dudas en cuanto a la especificidad total del resultado”, afirma el expresidente del CISC acerca de unos supuestos experimentos genéticos en una pareja de bebés china.

Recientemente ha salido a la luz la noticia sobre dos bebés gemelas modificadas genéticamente en China. Más allá de la veracidad de la información, ya que es un estudio que no está publicado en ninguna revista científica, ¿es posible técnicamente hoy en día esta posibilidad?

Técnicamente es posible plantear esta intervención para tratar de modificar genéticamente las células de un embrión en estadíos tempranos. Pero lo único que cabe es experimentar, intentar el proceso a ver si sale, o a ver qué sale. El dominio de la técnica es incompleto por lo que es totalmente rechazable el hacerlo con un embrión humano y mucho más el transferir dicho embrión modificado al útero de una mujer para su gestación.

¿La mayor limitación, hoy en día, sería la falta de certeza sobre la seguridad de esta técnica?

Efectivamente, la técnica CRISPR-Cas en un caso como este puede inducir un cambio muy específico, pero nada asegura que no induzca otros que puedan afectar tanto al desarrollo del embrión como al organismo al que diera lugar tras su gestación. Lo que parece haber hecho el investigador He Jiankui se sitúa en el terreno de la pura experimentación que sólo es admisible con animales y en determinadas condiciones, nunca con seres humanos.

¿Existen estudios sobre los efectos posibles a largo plazo de esta “edición genética”? ¿Qué valoración ética le merece?

La edición genética CRISPR-Cas, que por cierto recibe este nombre por el fenómeno biológico descubierto por el microbiólogo español Francisco Mojica, tiene ya notables aplicaciones. Por ejemplo, para la modificación genética de microorganismos o de plantas. Pero en células de mamíferos hay aún dudas en cuanto a la especificidad total del resultado, incluso hay indicaciones de que puede causar otras modificaciones en otros genes, además de los pretendidos.

El pasado año el investigador Mitalipov creó deliberadamente embriones humanos, portadores de un gen alterado que determina una cardiopatía grave, para proceder a su edición genética correctora de dicha cardiopatía mediante CRISPR-Cas. Nunca pretendió que esos embriones fueran a transferirse para su gestación, la reserva ética aquí está en crear embriones para experimentación. El resultado de estos experimentos de Mitalipov aún es objeto de discusión, incluso se cuestiona que lograra la curación del defecto genético y se sabe además que generó cierta heterogeneidad entre las células del embrión temprano. Todo ello avala el que los experimentos de Jiankui constituyen una auténtica imprudencia que merece el reproche ético por parte de toda la comunidad científica.

¿Sería necesario hacer una distinción entre un uso que busque una finalidad terapéutica y un uso que busque la mejora genética del individuo?

En este aspecto hay que reconocer diferencias de criterio y de valoración ética. Muchos postulamos que la experimentación con embriones sólo es admisible para el beneficio del propio embrión y no a costa de crear otros que serán descartados. Pero muchos comités postulan que cabe experimentar de forma segura siempre que se trate de curar alguna deficiencia genética que dé lugar a patología, no para producir un (supuesto) mejoramiento genético dentro de lo que llamamos eugenesia.

>Entrevista a César Nombela, catedrático de Microbiología

'El dominio de la técnica es incompleto por lo que es totalmente rechazable el hacerlo con un embrión humano'

Juan Carlos Hernández | 0 comentarios valoración: 4  25 votos
>Editorial

La Europa del contrapunto

Fernando de Haro

Huang y John han seguido con poca atención la cumbre del G20. John, vecino de Miami, ha visto las imágenes de la cena de Donald Trump y de Xi Jinping en la televisión del 7Eleven donde suele comprar su café con sabor a vainilla. Y Haung le ha echado un vistazo a la foto publicada en la prensa oficial. No se ha detenido a leer la información. Ni Huang ni John siguen de cerca la guerra comercial que desde junio enfrenta a las dos principales economías del mundo.

Huang trabaja en una compañía inmobiliaria de Wenzhou, una ciudad al borde del mar, de tamaño medio, en la costa, en plena expansión. El clima es más benigno que en la cercana Sanghai. La empresa de Huang, controlada por el Estado, realiza inversiones en la Nueva Ruta de la Seda. Huang trabaja muy duro, su nivel de vida ha subido, está orgulloso de lo que está haciendo Xi Jinping por su país, orgulloso de la capacidad de control que el Estado tiene sobre los ciudadanos –es una garantía de seguridad–, de la expansión más allá de los mares de Asia. Huang piensa que, después de tantos años de un trabajo callado, China por fin puede mostrarle al mundo cómo es de grande.

John es votante de Trump, siente rechazo hacia su arrogancia, hacia sus excesos. No le gusta el modo que tiene de hablar de los inmigrantes. Pero aunque no se lo confiese del todo, vibra cuando le escucha hablar de América. Aunque no es ese el motivo por el que votó al actual presidente. Le votó y le volvería a votar porque su historia le impide votar a los demócratas. John es un hombre religioso, convertido después de algunos problemas con el alcohol, rechaza la vida de los ricos que han venido a jubilarse a Florida. Rechaza esa vida liberal, que parece haber perdido las esencias de la América que madruga, esos Estados Unidos de la infelicidad donde cunde la adicción a los opiáceos.

Huang y John no deciden el destino del mundo. O sí. Al menos no lo deciden como sus presidentes, pero sin ellos no hubiéramos tenido el G20 que se ha celebrado en Buenos Aires. A comienzos de siglo ya era evidente que el Planeta Tierra necesitaba algo así como un “Gobierno del Mundo”. Sabíamos que las soberanías nacionales, tal y como habían quedado definidas en Westfalia, eran incapaces de hacer frente a las necesidades de la globalización, al imperio del dinero. Tampoco los proyectos de integración regional estaban a la altura. Era necesario crear nuevas instancias. Y por algunos momentos se pensó que el G20 podría servir como herramienta inicial para desarrollar ese nuevo gobierno global. La cumbre del G20, de hecho, celebrada en Washington en 2008, si no fue un Consejo de Ministros planetario al menos sirvió para tomar la decisión de no cometer los errores del 29 y apostar por la mayor fiesta de política monetaria expansiva de la historia.

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La Europa del contrapunto

Fernando de Haro | 0 comentarios valoración: 2  14 votos

¿Qué voto para un cambio en Andalucía?

P.D.

¿Qué puede hacer un votante en Andalucía que sigue valorando la Constitución del 78, que no gusta de radicalismos y que se mueve en ese amplio espectro de la moderación que el realismo político aconseja? El PSOE andaluz no es como el PSOE de Sánchez. El partido de Susana Díaz es un partido mucho más centrado que el que gobierna en este momento España. Su distancia con el radicalismo de Podemos es grande. El constitucionalismo de los socialistas andaluces, frente a los embates independentistas, está fuera de duda. Si el PSOE a nivel nacional fuera como el PSOE andaluz todo nos iría mejor. Siempre y cuando no hubiera estado casi 40 años en el poder y, siempre y cuando, abandonara ciertos prejuicios ideológicos hacia la iniciativa social. Pero el problema es que el PSOE lleva demasiados años gobernando en Andalucía y ha desarrollado un estatalismo inconveniente. La falta de relevo ha provocado una fusión entre el partido y la Administración que desaconseja apostar por Susana Díaz. De hecho, el 60 por ciento de los andaluces quieren un cambio. Para propiciarlo no parece adecuado votar al PSOE.

¿En qué medida Ciudadanos puede propiciar ese cambio? Ciudadanos, como todos recordamos, apoyó al PSOE en la última legislatura. Ahora ha prometido que no volverá a hacerlo. Eso lo incluye entre las opciones posibles para fomentar el relevo. Pero el voto a Ciudadanos implica asumir el riesgo de que la formación no cumpla con su promesa. El partido naranja queda como opción de cambio para los que quieran asumir una cierta tasa de incertidumbre, y que por razones muy comprensibles no se sientan cómodos con el voto a favor del PP. Es lógico que entre algún sector de votantes partidarios del relevo esté muy presente la falta de vigor, de propuesta, las divisiones internas de los populares. Aunque también es lógico que para otros partidarios de acabar con una historia de casi 40 años todas esas objeciones no sean invencibles. Estamos hablando fríamente, de política, de lo posible. Es lógico que entre los andaluces que quieren cambio haya muchos que estén cansados de la situación política de su Comunidad Autónoma. Es lógico que haya alarma por lo que está sucediendo en los últimos meses en el Estrecho, muchos migrantes se han ahogado y Andalucía no cuenta con suficiente apoyo de Madrid y de Bruselas para hacer frente a la crisis migratoria.

Pero ni el cansancio ni la crisis de los últimos meses parece justificar el voto a VOX, un voto protesta que demoniza a los inmigrantes, que cuestiona a Europa y que resta más que suma para el voto del cambio. La prueba es que en la recta final de campaña Susana Díaz ha hablado mucho de Vox: es la derecha que puede ser funcional. Votar es un ejercicio de coraje y el mayor coraje es el realismo de aceptar lo posible.

¿Qué voto para un cambio en Andalucía?

P.D. | 0 comentarios valoración: 2  19 votos

¿TV, cine? Las series, a por la nueva audiencia digital

Francisco Pou

Por primera vez el consumo medio de TV en España está bajando. Desciende especialmente entre los millenials, quienes ven ahora casi una hora y media menos al día de TV convencional que el resto, que la ve con una media de 4 horas y 22 minutos cada día. Sin embargo, nunca hemos estado tanto tiempo ante una pantalla. Lo que ocurre es que las plataformas de “videos bajo demanda” para la gran pantalla o para el móvil o el laptop no se consideran “televisión”, no entran en los estudios de audiencias, y sin embargo están cambiando nuestros contenidos, nuestros formatos y nuestros hábitos de entretenimiento. Formatos y hábitos que contemplan -y miden- fenómenos como los “binge watch”, los atracones de series que aquí han recibido la helénica y épica denominación de “maratón”.

Ciertamente no es estrictamente TV. Ni siquiera son películas “en” o “para” la TV. Las series de nueva generación están diseñadas para ser consumidas así, en atracones, o en dosis (“temporadas”) tan largas como la audiencia aguante. Por primera vez los presupuestos de producción compiten con la industria de Hollywood (150 millones de dólares para episodios de “Juego de Tronos”, por ejemplo) y, ciertamente, junto a morralla de desecho, encontramos también piezas cinematográficamente ágiles, frescas, de gran calidad narrativa y con sugestivas propuestas.

Hay de todo. “El aburrimiento acecha, ¡prepárate!”, advierte una de las plataformas “on demand”. Video bajo demanda especial, que en realidad se clasifica en “catch-up TV”, esto es, canales on-line en los que poder ver lo que te has perdido en la TV en directo, y que lo ofrecen 24 horas combinado con lo que han producido y seleccionado especialmente desde Youtube. Es el caso de los nuevos canales Flooxer, PlayZ o Mtmad, creados desde las grandes televisiones de siempre. Son canales gratuitos, esculpidos a la medida de una audiencia adolescente, con productos y capítulos “snack”, de 3 minutos de duración y poca necesidad de reflexión. Y de belleza. Entre los anuncios de contenidos hay “mini documentales” con títulos como “No comas esto o tus pedos olerán fatal”, o “Susana y Manu sobre su vida sexual; nuestras relaciones son la hostia”.

Sin embargo, no todo el contenido bajo demanda es morralla. Plataformas de pago como Netflix se han convertido no sólo en distribuidoras de contenido, sino en productores de primerísima línea. Compiten con la TV convencional, pero sobre todo con una veterana industria del cine que tiene que repensarse a sí misma. En muchos hogares hay ya imagen y sonido de más calidad que en las salas, con entradas que además cuestan casi el importe de un mes de “barra libre” entre decenas de miles de títulos para escoger. No sólo con Netflix, HBO, Movistar o Amazon Prime Video; también cine europeo independiente (el que llamábamos antes de “arte y ensayo” o “de autor”) como Filmin (en España), o de todo el cine castizo-costumbrista-histórico español, como es el caso de FlixOlé.

¿TV, cine? Las series, a por la nueva audiencia digital

Francisco Pou | 0 comentarios valoración: 2  20 votos

Andalucía necesita un cambio

Rafael Izquierdo

Susana Díaz, la candidata del PSOE a presidir la Junta de Andalucía, señaló en el debate del pasado lunes que Andalucía es un referente en las políticas de bienestar. Bruselas ha señalado a Andalucía como la región más corrupta de España. Andalucía es, con Canarias, la Comunidad Autónoma con peores indicadores de calidad de vida. En este momento el abandono educativo temprano está 13 puntos por encima de lo que lo está en la UE.

Andalucía es la segunda Comunidad Autónoma de España con menos proporción de enfermeras por habitante, en algunas provincias los médicos de familia tienen asignados más de 1.500 pacientes y no pueden atender un mínimo de diez minutos a cada paciente. No hay ni libertad para prescribir ni para encargar todas las pruebas que consideren suficientes. Andalucía sigue siendo, de hecho, la Comunidad que menos presupuesto por habitante destina a sanidad. La comunidad con peor ratio de camas hospitalarias de España por cada mil habitantes

La cifra es redonda: la Comunidad Autónoma de Andalucía ha recibido en los últimos años 100.000 millones de ayuda de Europa. ¿Por qué, si ha recibido tanto dinero, Andalucía tiene una tasa de paro del 46 por ciento entre la gente joven? ¿Por qué es unas de las regiones más pobres de Europa? Porque las políticas económicas de los últimos 40 años, las políticas económicas del PSOE, han sido políticas económicas malas. No se han dedicado a fortalecer la capacidad productiva de Andalucía, han buscado, sobre todo, fortalecer las instituciones públicas regionales. El dinero ha mejorado el Estado del Bienestar, es cierto, ha habido mejoras, pero el segundo objetivo ha sido fortalecer al Partido-Estado de Andalucía. Los gobiernos del PSOE en los últimos 40 años no han fomentado el desarrollo de la industria, no han ido de la mano de los empresarios. Hay una Andalucía que exporta, que innova, hay industria aeronáutica, pero el objetivo de los gobiernos socialistas ha sido la tranquilidad y no fomentar una mejora de la educación, un apoyo a sectores de valor añadido. Por eso la economía andaluza depende en exceso del turismo, de actividades de bajo valor añadido y poco uso de mano de obra. Andalucía necesita una política económica menos conservadora, con más industria, con menos burocracia, con más capacidad de atraer inversión. El PSOE ha demostrado no tener capacidad de innovación.

Andalucía necesita un cambio

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El sueño de volver a contar

Fernando de Haro

En España, la celebración del 40 aniversario de la Constitución ha coincidido con la aparición como fuerza parlamentaria (de momento solo en Andalucía) de una fuerza de derecha con un ideario hasta ahora ausente. Vox cuestiona algunos de los principios esenciales de la Carta Magna como Podemos lo hace por la izquierda o el independentismo catalán de forma transversal. El nuevo partido, al rechazar el modelo territorial de las Comunidades Autónomas (un federalismo no reconocido ni vertebrado del todo), alimenta uno de sus vectores en la reacción al proceso secesionista que se intentó materializar hace algo más de un año. Es nuevo. Ni siquiera hace cuatro décadas existía una derecha parlamentaria que rechazara el texto constitucional.

La solemnidad de las celebraciones del 40 cumpleaños de la Constitución, con buenos discursos de la presidenta del Congreso y del Rey Felipe VI, ha silenciado por unos momentos la crisis política. Cuanto más solemnes han sido las celebraciones en torno a la Constitución de 1978 (la que más tiempo ha estado en vigor desde que se iniciara la revolución liberal en España hace 200 años), más evidente se ha hecho que en las cuatro últimas décadas la experiencia que la hizo posible ha ido apagándose por la “neutralidad liberal” que domina el espacio público. Una neutralidad, alimentada por izquierda y derecha, que ha considerado una cuestión privada el reconocimiento del otro, la reconciliación, la unidad pre-política y pre-jurídica, los elementos de significado implicados en el hecho de ser ciudadano.

Más de un 85 por ciento de los españoles hacen una valoración positiva de la Constitución del 78. Valoración que no es del texto sino del acuerdo que lo fundamenta. Pero un 27 por ciento cree que en este momento España está estancada. Al menos uno de cada cuatro españoles cuestiona los partidos y la política. No es de extrañar que desde la derecha surjan ahora “opciones de protesta” que hasta el momento no habían existido. La política como pura gestión, la política como fuente de corrupción, provoca rechazo y resurge la política como utopía, como queja. Es el síntoma de un proceso que exige una respuesta adecuada. Al final lo que está en juego es si la participación en el espacio público tiene que optar entre la tecnocracia neutral o la frustración, si hay algún protagonismo posible en un ámbito dominado por la partitocracia.

Vox ha surgido en Andalucía con fuerza (10 por ciento de votos) sumando, según los primeros estudios demoscópicos, diversos elementos. El rechazo a la descentralización autonómica es uno de ellos, seguramente el más importante. A eso hay que añadir la reacción provocada por aumento de la llegada de inmigrantes (percibida falsamente como una suerte de invasión) y la voluntad de que, por fin, haya quien defienda cierta “agenda católica”. Una agenda que querría ser respuesta a una secularización inducida desde el poder y que pone el énfasis en ciertos aspectos –la defensa del no nacido, respuesta a la ideología de género– y minusvalora otros –migrantes, proyecto común–. A todo eso hay que sumar la reacción a las políticas emprendidas para luchar contra la tremenda lacra de la violencia que sufren las mujeres (la inmensa mayoría de los votantes de Vox son hombres). Hay muchos otros componentes que con el tiempo irán desvelando su peso.

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La Europa del contrapunto

Fernando de Haro

Huang y John han seguido con poca atención la cumbre del G20. John, vecino de Miami, ha visto las imágenes de la cena de Donald Trump y de Xi Jinping en la televisión del 7Eleven donde suele comprar su café con sabor a vainilla. Y Haung le ha echado un vistazo a la foto publicada en la prensa oficial. No se ha detenido a leer la información. Ni Huang ni John siguen de cerca la guerra comercial que desde junio enfrenta a las dos principales economías del mundo.

Huang trabaja en una compañía inmobiliaria de Wenzhou, una ciudad al borde del mar, de tamaño medio, en la costa, en plena expansión. El clima es más benigno que en la cercana Sanghai. La empresa de Huang, controlada por el Estado, realiza inversiones en la Nueva Ruta de la Seda. Huang trabaja muy duro, su nivel de vida ha subido, está orgulloso de lo que está haciendo Xi Jinping por su país, orgulloso de la capacidad de control que el Estado tiene sobre los ciudadanos –es una garantía de seguridad–, de la expansión más allá de los mares de Asia. Huang piensa que, después de tantos años de un trabajo callado, China por fin puede mostrarle al mundo cómo es de grande.

John es votante de Trump, siente rechazo hacia su arrogancia, hacia sus excesos. No le gusta el modo que tiene de hablar de los inmigrantes. Pero aunque no se lo confiese del todo, vibra cuando le escucha hablar de América. Aunque no es ese el motivo por el que votó al actual presidente. Le votó y le volvería a votar porque su historia le impide votar a los demócratas. John es un hombre religioso, convertido después de algunos problemas con el alcohol, rechaza la vida de los ricos que han venido a jubilarse a Florida. Rechaza esa vida liberal, que parece haber perdido las esencias de la América que madruga, esos Estados Unidos de la infelicidad donde cunde la adicción a los opiáceos.

Huang y John no deciden el destino del mundo. O sí. Al menos no lo deciden como sus presidentes, pero sin ellos no hubiéramos tenido el G20 que se ha celebrado en Buenos Aires. A comienzos de siglo ya era evidente que el Planeta Tierra necesitaba algo así como un “Gobierno del Mundo”. Sabíamos que las soberanías nacionales, tal y como habían quedado definidas en Westfalia, eran incapaces de hacer frente a las necesidades de la globalización, al imperio del dinero. Tampoco los proyectos de integración regional estaban a la altura. Era necesario crear nuevas instancias. Y por algunos momentos se pensó que el G20 podría servir como herramienta inicial para desarrollar ese nuevo gobierno global. La cumbre del G20, de hecho, celebrada en Washington en 2008, si no fue un Consejo de Ministros planetario al menos sirvió para tomar la decisión de no cometer los errores del 29 y apostar por la mayor fiesta de política monetaria expansiva de la historia.

La Europa del contrapunto

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>Editorial

Prisión permanente: justicia insuficiente

Fernando de Haro

El debate (en realidad no debate) sobre la ampliación de la llamada prisión permanente revisable, que ocupa a los españoles desde hace unos días, es el mejor reflejo de la dificultad de toda una sociedad por mantener vivo uno de sus principios fundacionales. Se diluye en las conciencias el principio de reinserción, recogido en el texto constitucional como traducción laica y penitenciaria de la misericordia cristiana y de la voluntad de reeducar a los presos (propia de la mejor tradición republicana). Frente al mal sufrido (mal grave), a muchos les parece razonable establecer la máxima distancia: la que proporciona tener al que ha cometido el delito entre rejas toda la vida.

Se le llama prisión permanente revisable, pero se trata de una cadena perpetua. La cadena perpetua siempre ha incluido la posibilidad de poner al reo en libertad pasado cierto tiempo. El Gobierno del PP la introdujo en el Código Penal en 2015 para delitos graves como el asesinato de menores de 16 años o los que se siguen después de un abuso sexual. Fue recurrida ante el Tribunal Constitucional.

Ahora que los populares no tienen mayoría en el Congreso de los Diputados, los grupos de oposición han presentado un proyecto para derogarla. El Gobierno ha respondido con una contrapropuesta para ampliarla a más supuestos. La ampliación no prosperará porque no cuenta con apoyos parlamentarios. No importa: lo que cuenta es mostrar “iniciativa política”. Rajoy, a pesar de la buena marcha de la economía, está bajo en las encuestas: el PP ha caído en el último año 7 puntos en intención de voto. El apoyo de la opinión pública al endurecimiento de las penas tras algunos casos especialmente dolorosos de violencia sexual y contra la infancia –piensan en el Gobierno– puede ser una gran baza.

En realidad, la prisión permanente revisable o cadena perpetua no responde a ningún problema. Su aparente necesidad responde a un claro caso de desinformación, a un espejismo provocado por las grandes cadenas de televisión. En su lucha por un par de puntos de share, las emisoras repiten hasta la saciedad los detalles de los casos más sangrantes de violencia sexual o de violencia contra la infancia.

España es uno de los países con más bajo índice de criminalidad de Europa. Cuenta, además, con uno de los códigos penales más duros de su entorno y con una mayor estancia media de los condenados en prisión. El sistema del cumplimiento íntegro de las penas y las sanciones previstas provocan que se pueda estar hasta 40 años en la cárcel si se han cometido los delitos más graves. Suficiente, en principio, para poner a salvo a la sociedad de aquellos que tuvieran voluntad de reincidir.

Prisión permanente: justicia insuficiente

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>Columna derecha

>CULTURA

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Caravaggio en Madrid

Elena Simón

Dedicado a Alicia

Caravaggio siempre es un reclamo excepcional por su revolución pictórica en busca de la realidad. En esta ocasión el Museo Thyssen presenta al gran pintor con sus apasionados seguidores del norte de Europa, 52 obras en total, con 12 del maestro. Su pintura claroscurista, con modelos de la realidad, alejada del ideal clasicista, coincidió con los intereses pictóricos de flamencos y alemanes. El viaje obligado para un artista del s. XVII a Roma, meca del Arte, provocó que en el primer tercio de esta centuria unos setecientos pintores extranjeros se instalaran allí, algunos privilegiados en los palacetes de los mecenas protectores, otros pasando hambre y frío.

Caravaggio inauguró el Barroco de manera rompedora, el mundo ideal neoplatónico se acabó. El concilio de Trento y los ejercicios espirituales de san Ignacio de Loyola pedían realidad, austeridad, ponerse en la situación real del suceso religioso a reflexionar, desechando todo idealismo. Y un hermano de Caravaggio, Juan Bautista, era sacerdote en Cremona. El barroco es movimiento con diagonales, escorzos, claroscuros, que traducen el movimiento interior de la mente de los protagonistas, cuanto más tenso mejor. Éste es su máximo interés, todos los contenidos que guarda, apoyados en las expresiones y en una rica simbología de todo tipo (objetos, animales, frutas y flores, colores…).

Es interesante conocer que Michelangelo Merisi, el Caravaggio, nació en Milán en 1571 y que su padre era arquitecto y administrador del marqués de Caravaggio, Francesco Sforza, casado con Constanza Colonna, con los que la familia tuvo una íntima relación. Estas nobles casas protegerán a Merisi, irascible hasta el enloquecimiento y pendenciero, en las huidas y condenas por sus delitos que llegaron al asesinato. Con cinco años se trasladó a Caravaggio y con trece por fin está en Milán, cumpliendo la promesa hecha a su padre en el lecho de muerte, en el taller de Simone Peterzano, seguidor de Tiziano, con el que vivió cuatro años para aprender el oficio de pintor. Con 19 años aterriza en su soñada Roma, donde, obligado por la necesidad, ejecuta naturalezas muertas y flores, de gran fortuna. Luego vendrán escenas de género como “Los tahúres”, tres medias figuras jugando a las cartas, adquirida por el ojo coleccionista y vanguardista del Cardenal del Monte que contrata al pintor, y pasa a su residencia, por fin con alojamiento y comida, donde bajo su protección pintará Los Músicos y la imponente Santa Catalina de Alejandría, tan venerada en Italia (una hermana del pintor también era Catalina). Sus modelos son mendigos, mujeres de la calle, pendencieros de la noche. La realidad más cruda está servida, con ella representará la experiencia religiosa en su más auténtica veracidad, como un suceso de la vida cotidiana.

Empieza el encargo para San Luis de los Franceses, ha cumplido los 25, y La Vocación y El Martirio de san Mateo dejarán huella en las almas, y en otros pinceles. La apertura de esta capilla con motivo del Jubileo del año 1600 le hizo el pintor más famoso y solicitado de Roma, con jugosos encargos tanto públicos como privados: El Sacrificio de Isaac, para el futuro papa Urbano VIII, o el imponente San Juan en el desierto encargado por el banquero Coste. Ambas pinturas brillan en esta exposición. San Juan Bautista, con la potencia del desnudo del David de su admirado Miguel Ángel, en una anatomía más suavizada, con el mismo dominio anatómico… y también la reflexión, la tensión interior del protagonista. La austeridad formal domina, una diagonal de luz divina sobre la anatomía de san Juan y la sombra sobre la que se recorta, fondo neutro sin elementos de distracción. La piel de camello que lo identifica, austero y ascético, y el rojo del manto, emblema de su sangre por la violencia de su muerte a manos de Herodes. Sujeta el bastón-cruz, él anuncia a Cristo y lo bautiza en el Jordán, inicio del camino a la Pasión. Figura de gran belleza e impactante presencia, con la que Caravaggio se presenta casi como el nuevo Miguel Ángel.

Caravaggio en Madrid

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Sorolla: un niño adoptado

Elena Simón

“Tenía Sorolla la vista fácilmente impresionable a cuanto se mueve, y como lo que más se mueve es la luz, cambiando a cada instante, ésta fue su musa” (A. Gimeno).

La cotización y valoración de Joaquín Sorolla sigue en alza. Barcelona nos ha deleitado este verano en Caixaforum con la atractiva y refrescante muestra “Sorolla y el Mar”. También Mapfre abre cartel en el otoño madrileño, hasta el 11 de enero, con una exposición llena de novedades, con la cara menos conocida del imparable artista: “Sorolla y América”, muestra que se inicia con su celebrada pintura social de finales de siglo, que emigró más allá del océano y paisajes urbanos neoyorquinos, retratos americanos, dibujos sobre cartas de menú, y también bocetos, mucho de todo ello guardado allí en la Hispanic Society de Nueva York, grandioso centro de referencia de la cultura española, museo y biblioteca, fundado en 1904 por el potentado del ferrocarril e hispanista Huntington, que fue el mecenas de Sorolla en América. Él le pagó los dos viajes de seis meses que el artista realizó con su familia a Nueva York. Su exposición de 1909 ni tuvo ni ha tenido igual, el pintor vendió cientos de obras y miles de catálogos… hasta el presidente de los EEUU quiso ser retratado por él.

Pero demos marcha atrás en la moviola hasta situarnos en su levante natal, donde se gestó el genio de Joaquín Sorolla. Los primeros años del artista quedan muy lejos de su posterior éxito, porque este pintor español, que tras Velázquez y Goya es la paleta española más cotizada fuera de nuestras fronteras, nació en Valencia el 27 de febrero de 1863 (¿conjunción de astros que dirían algunos lunáticos?). Sus padres, Joaquín y Concepción, del gremio del comercio de tejidos, murieron, quizá víctimas del cólera, en un margen de tres días, cuando el pequeño contaba dos años y medio. La tía materna Isabel y su marido José adoptaron a Joaquinito y a su hermana Isabel, de un año. Con 14 años Joaquín ayudaba a su tío en la modesta cerrajería familiar, pero su destreza para la pintura ya era reconocida y asistía por la noche a clases de pintura. Con dieciséis años entró en la Escuela de Bellas Artes de San Carlos de Valencia: las clases se iniciaban a las ocho, sin embargo su compañero, el también pintor Cecilio Plá, nos dice que Sorolla ya venía de sacar apuntes del natural por la ciudad. Ese mismo año, por su aplicación, la Escuela de Artesanos le otorgó un accésit y le obsequió con una caja de pinturas. Su padre adoptivo, consciente de la valía del chico, decidió pagarle clases especiales e intentó que Joaquín no perdiese más tiempo en las labores de cerrajero, pero el chico no lo permitió. A la par recibía la medalla de bronce de la Exposición Regional de Valencia por “El patio del instituto”. Su profesión de pintor ya estaba decidida.

Sorolla pasó cuarenta años pintando casi frenéticamente. Trabajador incansable realizó a la velocidad de la luz cerca de 2.200 cuadros, 9.000 dibujos, apuntes, bocetos, obras todas ellas en las que consiguió como nadie reflejar con una modernidad potente ese derecho que el instante tiene a la eternidad.

Sorolla: un niño adoptado

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