Diario de información sobre la actualidad política, social, económica y eclesial
20 ABRIL 2018
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Más allá de las modas pedagógicas

Ferrán Riera, director de Escola Llissach

El tiempo de la pantalla y del selfie, de la relación virtual, del autodiagnóstico y la automedicación a través de internet, de la sabiduría popular substituida por la arrogancia del yo que lo sabe todo porque de todo ha oído hablar… es el tiempo de las descripciones de cosas que no tienen que ver con uno mismo, de los adjetivos que se aplican a substantivos que no conocemos o de los que no tenemos experiencia. El lenguaje en los medios de comunicación, en la vida social y política y en las tertulias sirve paras subministrar un substituto de la experiencia personal. Cuanto más difícil y enrevesado o cuanto más vestido de “conocimiento” se dicen las cosas, más validez y legitimidad se le dan, tengan o no nada que ver con la propia experiencia.

El mundo escolar es un gran escaparate de discursos que todos más o menos compramos o que tenemos que comprar si no queremos quedar fuera del mercado. Es obligatorio tener nombre y apellidos adecuados para la propuesta pedagógica y…, después, ya veremos qué significa. De la omnipresente “educación en valores” de los primeros años del siglo XXI se ha pasado a la educación competencial, a los entornos amigables, a las comunidades de aprendizaje y servicio, a la escuela lenta, cooperadora, democratizante, colaboradora, mediadora, vertebradora, plurilingüe, internacional, a tiempo completo, equitativa y cohesionadora donde empoderamos a los niños que elevamos en un ascensor social. Es inevitable entrar en este bosque inmenso de la nomenclatura pedagógica. Lo que ya no está tan claro es si en los colegios tenemos la capacidad de asumir el significado de todas estas cosas sin que sean modas pasajeras y se pueda generar una verdadera experiencia educativa.

Para que un hecho, un acontecimiento educativo, genere experiencia real hace falta, entre otras cosas, que se pueda extender en el tiempo y en el espacio, que no quede cerrado en el universo de quien lo ha vivido, que pueda replicarse y reproducirse aunque cambien los protagonistas.

¿Pero es posible reivindicar esta estabilidad de la experiencia en un mundo que te reclama constantemente al cambio? ¿Es posible doblegarse a la objetividad de lo que sucede en las aulas y en las familias en vez buscar constantemente en la realidad excusas para defender la propia intuición y manía? ¿No habremos puesto a la escuela en un callejón sin salida del que no es posible salir sin romper nada?

Los colegios que no quieren perder el compás del tiempo ni el tren de la discusión pedagógica, que buscan lo más verdadero de cada nueva propuesta y que no se casan con ninguna metodología porque tienen la capacidad de valorar la utilidad de cada una de ellas, saben cuándo y por qué aplican algo. Son colegios que requieren un factor de cohesión y unidad a su quehacer. De otro modo se convierten en supermercados de ofertas educativas, vendedores de modas pedagógicas.

Más allá de las modas pedagógicas

Ferrán Riera, director de Escola Llissach | 0 comentarios valoración: 3  5 votos

 

¿África nos salvará?

Robi Ronza

¿África nos salvará? Probablemente sí. Nos salvará o al menos contribuirá a salvarnos, y no solo desde el punto de vista económico. La gran censura que caracteriza la tendencia dominante en el circo mediático mundial no hace justicia a su realidad, que no solo está hecha de lo que nos suelen contar. Tanto a nivel cultural como de desarrollo, África está jugando hoy una parte mucho más importante que la que los grandes amos de la comunicación dejan que nos cuenten.

Para empezar, sin los votos de los estados africanos, siempre movilizados en defensa de la vida y de la familia natural, la ONU ya se habría convertido en el principal motor de empuje hacia la transformación del nihilismo y el relativismo cultural en el pensamiento único del mundo contemporáneo. Por poner un ejemplo, el pasado mes de diciembre los países africanos, junto al pequeño estado caribeño de Santa Lucía, no dudaron en exigir que se introdujera en un documento de la ONU el derecho de los padres a la hora de tomar decisiones relativas a la educación sexual de los niños, oponiéndose a países del norte de Europa que presionaban en sentido contrario. Una posición nada fácil teniendo en cuenta que se trataba de oponerse a países que son los grandes donantes de ayuda al desarrollo. Por otro lado, es sobre todo gracias al bloque de los países africanos que el aborto no haya pasado oficialmente como un “derecho humano” reconocido por la ONU.

Mientras nos lo muestran tan solo como una parte del mundo sin futuro de la que huyen todos los que puede, África es hoy el único continente que crece de manera significativa tanto económica como demográficamente. Según las últimas valoraciones del Fondo Monetario Internacional, el PIB del África subsahariana crecerá un 3,3% en 2018 y un 3,5 en 2019. Pero esta tendencia se sigue enfrentando a la falta de acceso en grandes zonas a la energía tanto eléctrica como térmica, a lo que se añade la ausencia de las llamadas “redes de interconexión”, como ferrocarriles, carreteras, gaseoductos o líneas de alta tensión. Para ayudar a cerrar esta brecha, la Unión Europea ha creado un fondo específico de inversiones externas dotado con 3.400 millones de euros que en veinte años debería poner en marcha inversiones por casi 4.400 millones de euros. Se abren así nuevos e interesantes mercados empresariales que deberían abordar nuestros gobiernos europeos.

Mientras tanto, África camina. Como muestra de ello, después de dos años de negociaciones, el pasado 21 de marzo 44 países africanos firmaron en Kigali (Ruanda) un acuerdo para la creación de una zona de libre comercio continental. Ahora cada país tendrá que ratificarlo a nivel nacional y entrará en vigor en el arco de seis meses. Por el momento, quedan fuera las dos principales economías de la zona, es decir Nigeria y Sudáfrica, pero existe la esperanza de que en la próxima cubre, prevista para el próximo mes de julio en Mauritania, se creen las condiciones necesarias para que sus reservas se diluyan.

¿África nos salvará?

Robi Ronza | 0 comentarios valoración: 3  3 votos
>Entrevista a Pedro G. Cuartango

'Rajoy tendrá que sacrificar a Cifuentes'

P.D.

¿Cuáles son las claves del caso Cifuentes, que se ha convertido en un problema para el PP? ¿Qué puede pasar?

Creo que es un ejemplo de una serie de malas decisiones que se han ido tomando y que han ido complicando el asunto. Me parece que el tema de los títulos, que también afecta a Pablo Casado y a otras personas, se está sacando de quicio, nos estamos volviendo un poco locos con esto. Parece que ahora vamos a revisar todos los títulos de todas las personas que ejercen la actividad pública. El tema de fondo no me parecía tan importante, pero hay una cuestión esencial: si ella ha mentido o ha dicho la verdad. Todo gira en torno a eso. Si ha mentido, y parece que ha mentido –parece–, tiene que irse; y si ha dicho la verdad, evidentemente, no hay ningún motivo para que se vaya.

Desde el punto de vista político, tenemos poco más de un año para nuevas elecciones, Madrid es muy importante.

Para el PP es un revés muy importante, no se puede permitir el lujo de perder la Comunidad de Madrid. Y para el PSOE sería un gran éxito colocar a su candidato al frente de la Comunidad. Al final, por sentido común, creo que Rajoy de alguna forma tendrá que asumir que tiene que sacrificar a Cristina Cifuentes para mantener la Comunidad, porque dejarle a Gabilondo un año como presidente de la Comunidad de Madrid me parece que es hacerle un enorme papel al PSOE.

¿Y el papel de Ciudadanos?

Tiene un papel muy complicado porque tiene una contradicción entre su discurso de la regeneración y sus intereses políticos. A Ciudadanos no le conviene para nada que prospere una moción de censura, no le conviene para nada poner en bandeja el gobierno de Madrid al PSOE. Por eso ha tenido una actitud un tanto ambigua. Finalmente han tenido que decidir apoyar la moción de censura si Cifuentes no dimite, pero creo que ese escenario no se va a producir. Me parece que lo que va a pasar es que en los próximos días Cifuentes, como hizo Pedro Antonio Sánchez en Murcia, renunciará y el PP buscará un nuevo candidato.

>Entrevista a Pedro G. Cuartango

'Rajoy tendrá que sacrificar a Cifuentes'

P.D. | 0 comentarios valoración: 2  3 votos

Drama e indiferencia, las dos caras de una crisis del corazón

Federico Pichetto

Extraña guerra la que tiene lugar en Siria. Masacres tantas veces ignoradas, éxodos bíblicos ya incontables y periódicamente titulares de apertura en páginas web y emisoras de televisión sobre bombas químicas que atacan objetivos sensibles. De las causas y objetivos de esta guerra circulan por la red informaciones tan contradictorias y disparatadas que en el fondo ya nadie sabe cuál es la verdad más fiable.

Toda esta confusión es la imagen de nuestros tiempos. Entre unas cosas y otras, hay una guerra entre nosotros. Una guerra de la que sabemos poco, excepto que es potencialmente muy peligrosa. Se alimenta de la incertidumbre, esa sensación de indefinición que atraviesa todo Oriente Medio y también el corazón de cada uno de nosotros. Lo que la motiva es la búsqueda del control, de la posesión, como única posibilidad de realización y promoción de uno mismo. El mal que vemos fuera, los ruidos que nos llegan en medio del desierto, son solo un eco de lo que sucede dentro.

Tal vez por eso no somos capaces de entenderlo, porque no está claro para qué sirve todo este dolor que llevamos encima y que se agudiza con cada tuit, con cada frase a medias pronunciada por quien no te esperarías y que inevitablemente hace más difícil soportarse, acogerse. Nuestro interés por esta situación es fragmentado, informe, líquido, pasamos de la crisis más aguda a la indiferencia más total. A pesar de ello, precisamente por ello, todos sabemos que no es posible ignorarlo. Cada uno tiene su propia lectura, su opinión, sus expectativas. Pero, en el fondo, nadie sabe cómo salir.

Luego te llegan noticias de algunos amigos que viajan a Alepo justo los días de los bombardeos americanos, que están allí junto a los pobres, huérfanos y viudas, que les sonríen y celebran la vida. Entonces, como los discípulos en los días siguientes a la Pascua, cuesta creer lo que estás viendo, una vida que vuelve a empezar, una humanidad que no renuncia a ponerse en camino. Porque incluso bajo las bombas, incluso en medio de la crisis más oscura, lo que marca la diferencia es una presencia, una historia particular, que vuelve a empezar a amar y que –a través de ese bien tan gratuito– hace de nuevo posible mirar al futuro sin ser esclavos del mal ni rehenes de la necesidad de un poder que lo somete todo y que nos acaba matando.

Dentro de nosotros hay muchos pueblos que necesitan ser reconstruidos y también perdonados. Solo a partir de este nuevo inicio puede llegar la paz, el paso de la necesidad del poder al poder de la necesidad, del deseo definitivo de ser verdaderamente hombres. Pero sin un hecho histórico cargado de positividad y belleza es imposible librarse de la ilusión de que basta con poseer para disfrutar, y entonces todo, absolutamente todo, puede ser manipulado.

Drama e indiferencia, las dos caras de una crisis del corazón

Federico Pichetto | 0 comentarios valoración: 3  6 votos

Bombardeo en Siria

Miguel García García-Revillo

Afortunadamente, el reciente bombardeo por parte de Estados Unidos, Francia y el Reino Unido de instalaciones sirias que, según los autores del ataque, se dedicaban a la producción y almacenamiento de armas químicas no ha causado muertos ni heridos, civiles o militares.

Ciertamente, el uso reiterado de armas químicas, prohibidas por el Derecho Internacional, del que se acusa al régimen sirio de Bachad El Asad, causando numerosas víctimas, es un hecho muy grave y de trascendencia internacional. Pero en esto, como en tantas otras cosas, no hay atajos. La respuesta por la Comunidad Internacional tiene que ser con arreglo al Derecho, a la ley.

En Derecho Internacional, el uso de la fuerza (como el producido por los bombardeos de la semana pasada) únicamente está permitido en caso de legítima defensa o si media una autorización del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, mediante una resolución aprobada en virtud del Capítulo VII de la Carta de la ONU. No hay otras excepciones.

Ninguna de las circunstancias mencionadas concurre en el presente caso. No hay legítima defensa, porque los autores del bombardeo no defienden a Siria de un ataque armado de otro Estado ni han recibido una petición del Estado agredido para defenderle. Y no hay autorización del Consejo de Seguridad porque cuatro de los cinco Estados con derecho a veto en dicho Consejo, precisamente Estados Unidos, Reino Unido y Francia, por una parte, y Rusia, por la otra, han hecho imposible esa resolución.

A falta de cobertura jurídica, provocada en gran parte por la sobreprotección de Rusia a uno de sus viejos aliados de la Guerra Fría en Oriente Medio, el régimen sirio de los Asad, padre e hijo, Estados Unidos, el Reino Unido y Francia, con el apoyo político de otros Estados occidentales, han decidido saltarse el procedimiento y actuar unilateralmente, volviendo, una vez más, a las políticas de fuerza, al margen del Derecho, propias de siglos pasados.

Cometen un grave error, reincidiendo además en errores anteriores. Al saltarse el mecanismo legal, habilitan a Rusia y China para saltárselo también, con el pretexto que prefieran, cuando, donde y como lo consideren oportuno (lo que han hecho, igualmente, de manera reiterada); desautorizan además al Consejo de Seguridad, que ellos deberían ser los primeros en defender, siendo como son miembros permanentes y privilegiados por el derecho de veto, desacreditando al mismo tiempo a la propia ONU en su conjunto; y transmiten al mundo la sensación de que hay causas para las que todo vale, siempre que sean propias, y de que hay una doble vara de medir los comportamientos y los regímenes, según sean amigos o enemigos. No es teoría, es práctica: lo más práctico es potenciar el mecanismo, no desacreditarlo.

Obviamente, me siento mucho más cercano a regímenes democráticos con un alto nivel de exigencia en la defensa de los derechos humanos fundamentales (EEUU, Reino Unido y Francia) que a regímenes dictatoriales (Siria) o cuyas democracias están más que puestas en cuestión (Rusia). Sin embargo, precisamente por eso, me parece un serio error saltarse las normas, sobre todo cuando quienes se las saltan son países que se denominan a sí mismos Estados de Derecho.

Bombardeo en Siria

Miguel García García-Revillo | 0 comentarios valoración: 3  9 votos

El caso Zuckerberg y la soledad

Riro Maniscalco (EE.UU)

Yo uso Facebook. Un poco. No es que haga allí grandes cosas. Más que nada, cuelgo mis artículos, los eventos que quiero dar a conocer al mundo entero y consulto la lista de cumpleaños. De vez en cuando cambio la foto de portada. En definitiva, soy uno de los dos mil millones de seres humanos a los que Mark Zuckerberg ha congregado en esta enorme comunidad virtual nacida de la nada en los últimos 14 años. En California tengo amigos que trabajar allí. Una idea genial, un desarrollo imprevisible, un negocio multimillonario, un montón de cosas buenas e interesantes… ¿y ahora? Ahora pasa que el Sr. Zuckerberg, el empresario prodigio treintañero que nunca acabó la universidad (cosa que no le afectó especialmente), tiene que comparecer ante dos comisiones del senado que lo van a freír a causa del uso impropio de los datos personales de millones de usuarios.

Hay más. El año pasado Facebook ya admitió que casi 1,8 millones de personas habían empezado a seguir ciertas páginas asociadas a una entidad rusa no identificada, extremadamente activa durante la campaña presidencial norteamericana. No es para bromear, la cosa es seria. Y Zuckerberg plenamente consciente, tanto que tanto él como Sheryl Sandberg, jefa de operaciones del coloso de Menlo Park, empezaron hace tiempo su campaña pública de petición de perdón, con una oleada de entrevistas que los medios nunca habían ni soñado. Para decir que “no hicimos lo suficiente para impedir que estos instrumentos se utilizaran para fines dañinos”. Y que obviamente están trabajando en ello.

Sea como sea, qué hace falta para controlar a un mastodonte como Facebook es algo que no me atrevo ni siquiera a imaginar, pero yo no soy Zuckerberg ni tengo que sentarme en la parrilla ardiente de la comisión del senado. Yo tengo mis preocupaciones. Pero lo que más me llama la atención en la aventura de Facebook es cómo se ha introducido en ese limbo terrenal, en ese sutil y casi invisible espacio entre la privacidad y la soledad que es la residencia habitual de tantos americanos y cada vez más en el mundo occidental. Con Facebook, la privacidad, un cierto tipo de privacidad, desaparece, y no es cuestión de rusos ni de consultores ingleses que quieren comernos el cerebro.

Aunque nadie renuncia a poner ciertos límites entre mi casa y la del vecino, desde que Zuckerberg entró en nuestras vidas nada me frena a la hora de informar al mundo entero (con imágenes, palabras e incluso con música) de que me caso, soy abuelo, juego al lego, tengo que salir corriendo al baño, tengo un hámster o qué sé yo. De hecho, hoy igual que ayer, y posiblemente igual que mañana, cientos de millones de usuarios seguirán pinchando, comentando y compartiendo. El hecho de que Zuckerberg tenga que declarar ante el senado parece que no interesa demasiado ni que vaya a cambiar nuestro modo de relacionarnos con las redes sociales.

El caso Zuckerberg y la soledad

Riro Maniscalco (EE.UU) | 0 comentarios valoración: 3  10 votos

Otra intervención equivocada en Siria

R.I.

Estados Unidos, Reino Unido y Francia han lanzado un nuevo ataque contra tres centros, uno en Damasco y dos en Homs, en el que el régimen de Bachar Al Asad estaría produciendo armas químicas. Trump ha presentado el ataque como la respuesta al uso de esas armas por parte del ejército sirio en el enclave yihadista de Duma. Francia ha respaldado la operación realizada desde aire y mar argumentando que ha sido proporcionada y que ha contribuido a garantizar la seguridad de Europa. Semejante razonamiento ha utilizado el Reino Unido.

Lo cierto es que este ataque, como el que protagonizó Estados Unidos hace un año, no va a servir para resolver nada. No es un ataque con fines humanitarios.

El ataque se ha producido sin cobertura del derecho internacional, sin que hubiese terminado la investigación sobre el uso de las armas químicas. El ataque ha sido percibido por los rusos como una ofensa porque no han sido avisados.

Hay varias razones que apuntan a que este ataque ha sido una nueva equivocación de la coalición internacional.

La coalición internacional, liderada por Estados Unidos, ha intervenido durante los últimos años en la guerra de Siria sin una estrategia clara, sin hacer una valoración adecuada de lo que estaba en juego y de la solución más conveniente. Donald Trump, que ahora asegura que está dispuesto a mantener su respuesta hasta que se dejen de utilizar las armas químicas, hace pocos días aseguraba que era necesario salir cuanto antes de Siria. La falta de una estrategia clara de Estados Unidos, de Francia y del Reino Unido ha marcado su intervención. Al comienzo de la guerra se empeñaron en exigir la salida de Bachar Al Asad del poder para desarrollar una democracia que siguiera el modelo occidental. Esta insistencia, luego olvidada, provocó un retraso en la victoria sobre el ISIS. Y fue la torpeza de Occidente la que permitió que Rusia consiguiera, con menos recursos, un gran protagonismo en el conflicto. Bachar Al Asad es un tirano que utiliza métodos inadecuados para luchar contra el yihadismo. Pero Occidente no ha sabido combatirlo bien.

La intervención es un error porque contribuye a desestabilizar el tablero sirio, que es un tablero que se parece mucho al de una guerra mundial en miniatura. Al no haber informado previamente a los rusos, Trump, Macron y May han levantado la ira de Moscú. Putin no es un angelito. Rusia interviene en Siria para tener una salida al Mediterráneo y para saciar sus afanes imperiales. Pero una intervención debe tener el realismo de no empeorar aún más las cosas. Con este bombardeo Estados Unidos, Francia y Reino Unido se ponen en frente de Rusia y de Irán, que también ha sido decisivo en la derrota del yihadismo sirio. Con este bombardeo Estados Unidos, Francia y Reino Unido se ponen descaradamente del lado de Arabia Saudí y de Israel en el complicado tablero de Oriente Próximo.

Otra intervención equivocada en Siria

R.I. | 0 comentarios valoración: 3  13 votos
>Editorial

Chacras para lo humano

Fernando de Haro, Lima

Cerro Esmeralda, en Lima, está a menos de una hora en carro del centro de la ciudad donde se celebra la VIII Conferencia de las Américas. Pero parece que un abismo separa el barrio de Huachipa del Gran Teatro Nacional, en San Borja, donde las calles están bien asfaltadas y limpias. En el Cerro Esmeralda la tierra tiene color arcilla, la arcilla que sirve para hacer ladrillos y que ha dado de comer ya a varias generaciones desde que llegaron los primeros desde el Perú más pobre hasta este asentamiento informal donde han sido tanto o más pobres de lo que lo eran antes. La tierra de Cerro Esmeralda es polvo porque rara vez cae la garua, la lluvia escasa de Lima que moja poco. Y el polvo es duro, como la vida en el cerro. Los jóvenes se juntan pronto, que no se casan. Las chicas se suelen quedar embarazadas antes de los 17 años y se unen a los padres de sus hijos sin que muchas veces haya amor. Las parejas no suelen compartir lo poco que tienen y los hombres a menudo se buscan a otra mujer. Los jóvenes padres trabajan haciendo ladrillos, de taxistas, vendiendo algo en los mercados de la ciudad. No les gusta que las jóvenes madres estén fuera de casa. A menudo hay violencia doméstica y mucho alcohol para acompañar la miseria. Y los niños en Cerro Esmeralda crecen sin afecto. Al volver a casa desde el colegio no hay ni tiempo ni sitio ni ganas para estudiar. Y sin estudiar no hay futuro.

No hay mucho verde en los ojos de los niños de Cerro Esmeralda porque el polvo lo llena todo. Las chacras, los pequeños campos de cultivo que se abastecían del agua del río, se han ido abandonado. La fiebre del ladrillo lo llenó todo, cambió el terreno. El superciclo de las materias primas que, gracias a la explotación de la minería, dejó tasas de crecimiento en Perú del 7% anual provocó una intensa actividad ladrillera en Huachipa. Pero la lluvia de millones que cayó entre 2003 y 2013 en una buena parte de América Latina sorprendió a muchas zonas sin capacidad ni voluntad de diversificar económicamente, sin instituciones democráticas consolidadas, sin buena gobernanza como la llaman ahora. Y se acabó el dinero, ya no hay garua de millones, y muchas cosas han seguido igual en Huachipa.

>Editorial

Chacras para lo humano

Fernando de Haro, Lima | 0 comentarios valoración: 4  23 votos

Razón y fe, el desafío pendiente de la Ilustración

Costantino Esposito

Al contrario de lo que se suele pensar, la Ilustración es fruto de la historia cristiana. Resulta paradójico, si lo pensamos, que la ideología ilustrada se afirme tanto como una oposición radical frente a la tradición cristiana y el principio de autoridad de la religión en la Europa moderna de los siglos XVII y XVIII. Un periodo marcado, por un lado, por las guerras de religión (o mejor dicho, de política religiosa, justo después de la reforma luterana) que estallaron sobre todo entre católicos y protestantes; y por otro lado, por la lucha por el control y la moralización de la vida política por parte de las iglesias. Con la consiguiente búsqueda de una "tolerancia" posible que salvara, gracias al uso sensato de la razón y del conocimiento, del abuso de una legislación moral de impronta religiosa a toda la sociedad.

Pero este fenómeno no se resuelve solo como una contraposición frontal y teorizada entre Ilustración y cristianismo (como en las puntas extremas de las ideologías francesas de Voltaire o Diderot, entre materialismo, escepticismo y "deísmo"). En realidad, en muchos otros casos la Ilustración europea se concibe ante todo como el cumplimiento o verificación de la tradición cristiana. Pero, esta es la cuestión, entendiendo tal verificación como una reabsorción del evento histórico original en la pureza de la razón moral.

Pero el resultado de esta operación interpretativa no debe hacernos dar por descontado el origen o impronta cristiana de la Ilustración. De hecho, fue por motivos netamente históricos, y no abstractamente racionales, por lo que la Ilustración pudo concebir sus principios fundamentales. Pienso en la exaltación de la libertad y la razón como constitutivos del individuo, o en el derecho a la igualdad, o en la idea de la historia como progreso hacia un fin completamente humano y racional del mundo. Resulta luminoso en este sentido el juicio del cardenal Ratzinger en 'La Europa de Benito en la crisis de las culturas', sobre el que ha llamado la atención, como contribución esencial para comprender el momento actual, Julián Carrón en los dos primeros capítulos de su libro 'La belleza desarmada'.

Se trata de un fenómeno en cierto modo parecido al que se está poniendo de manifiesto en nuestra época. Del acontecimiento de la encarnación deriva una nueva actitud cultural, pero llegado a cierto punto esa actitud cultural se traduce paradójicamente en una eliminación de la historia que la generó.

Vayamos a lo que escribe el gran Kant en su 'Respuesta a la pregunta: ¿qué es la Ilustración?' (1784). Dice que "es la salida del hombre de su autoculpable minoría de edad", como si uno siguiera siendo menor de edad por decisión propia. Y eso no depende de "una falta de intelecto" sino de la "falta de decisión y de valentía a la hora de servirse del propio intelecto sin la guía de otro".

Razón y fe, el desafío pendiente de la Ilustración

Costantino Esposito | 0 comentarios valoración: 1  10 votos
>Entrevista a María Elvira Roca

"Los Austrias eran más modernos que Lutero"

Fernando de Haro

La leyenda negra forma parte de la conciencia de España desde hace mucho tiempo. Es una leyenda negra que han fabricado otros pero que nosotros hemos acabado repitiendo. Es sorprendente la cantidad de tópicos y estereotipos sobre nosotros mismos que hemos aceptado y que prepararon los italianos, los franceses, los alemanes… De estas cosas habla Mª Elvira Roca en su libro titulado “Imperofobia y leyenda negra”.

Los españoles somos judíos y a la vez bárbaros, decían los italianos.

Decían los italianos, sí. El prejuicio antisemita, que realmente hubiera merecido una monografía desde hace ya mucho, ha acompañado la hispanofobia a lo largo del tiempo, por muchos siglos. La vinculación del español con esa especie de pasado extraño con una gran presencia de judíos, que era algo así como público y notorio que en España había muchos y además socialmente muy bien posicionados, horrible palabra, pero que tenían una proyección social incluso en la corte, cerca de los reyes, etc. Cuando empezó a excitarse el prejuicio antiimperial, que es algo casi universal, y se buscan razones para decir que no son tan altos ni tan guapos, ni se merecen para nada el imperio que tienen, los judíos chocaban muchísimo, el prejuicio antisemita estaba arraigadísimo, y era fácil relacionar a los españoles con sus judíos.

Pero se nos acusa por un lado de ser judaizantes y luego de expulsar a los judíos con Isabel la Católica. Se nos acusa de las dos cosas.

Se nos acusa. La cuestión está en entender que hay que acusar. Luego uno ya buscará razones. Uno de los motivos por los que nunca se ha entendido bien la leyenda negra es porque se ha considerado que los pretextos eran causas. Y los pretextos son pretextos, no causas. No aparece la leyenda negra o la hispanofobia en Italia porque los españoles tuvieran un vínculo tradicional con los judíos y aquí hubiera muchos judíos y mezcla de sangre. No. Es que los italianos buscan razones en las que cimentar ese enorme malestar, esa especie de mezcla virulenta de envidia y admiración que produce quien ocupa un poder hegemónico en una época determinada en un sitio determinado. Si buscas razones las vas a encontrar.

Otra de las fuentes de la leyenda negra es Flandes, la crítica a los Austrias. Hemos interiorizado en gran medida que los Austrias fueron unos reyes un poco raros porque eran muy religiosos, porque quisieron preservar un imperio cuando era poco razonable. ¿Qué parte hay de leyenda negra interiorizada y qué parte hay de historicidad en esa relación tan problemática y crítica que tenemos fundamentalmente con Carlos V y Felipe II?

>Entrevista a María Elvira Roca

"Los Austrias eran más modernos que Lutero"

Fernando de Haro | 0 comentarios valoración: 2  27 votos
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Chacras para lo humano

Fernando de Haro, Lima

Cerro Esmeralda, en Lima, está a menos de una hora en carro del centro de la ciudad donde se celebra la VIII Conferencia de las Américas. Pero parece que un abismo separa el barrio de Huachipa del Gran Teatro Nacional, en San Borja, donde las calles están bien asfaltadas y limpias. En el Cerro Esmeralda la tierra tiene color arcilla, la arcilla que sirve para hacer ladrillos y que ha dado de comer ya a varias generaciones desde que llegaron los primeros desde el Perú más pobre hasta este asentamiento informal donde han sido tanto o más pobres de lo que lo eran antes. La tierra de Cerro Esmeralda es polvo porque rara vez cae la garua, la lluvia escasa de Lima que moja poco. Y el polvo es duro, como la vida en el cerro. Los jóvenes se juntan pronto, que no se casan. Las chicas se suelen quedar embarazadas antes de los 17 años y se unen a los padres de sus hijos sin que muchas veces haya amor. Las parejas no suelen compartir lo poco que tienen y los hombres a menudo se buscan a otra mujer. Los jóvenes padres trabajan haciendo ladrillos, de taxistas, vendiendo algo en los mercados de la ciudad. No les gusta que las jóvenes madres estén fuera de casa. A menudo hay violencia doméstica y mucho alcohol para acompañar la miseria. Y los niños en Cerro Esmeralda crecen sin afecto. Al volver a casa desde el colegio no hay ni tiempo ni sitio ni ganas para estudiar. Y sin estudiar no hay futuro.

No hay mucho verde en los ojos de los niños de Cerro Esmeralda porque el polvo lo llena todo. Las chacras, los pequeños campos de cultivo que se abastecían del agua del río, se han ido abandonado. La fiebre del ladrillo lo llenó todo, cambió el terreno. El superciclo de las materias primas que, gracias a la explotación de la minería, dejó tasas de crecimiento en Perú del 7% anual provocó una intensa actividad ladrillera en Huachipa. Pero la lluvia de millones que cayó entre 2003 y 2013 en una buena parte de América Latina sorprendió a muchas zonas sin capacidad ni voluntad de diversificar económicamente, sin instituciones democráticas consolidadas, sin buena gobernanza como la llaman ahora. Y se acabó el dinero, ya no hay garua de millones, y muchas cosas han seguido igual en Huachipa.

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Fernando de Haro, Lima | 0 comentarios valoración: 4  23 votos
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Liberación: ninguna pulsión antimoderna

Fernando de Haro

No hay por qué negarlo. Han vuelto las viejas cadenas. Cadenas gastadas, simples. 50 años después de que el deseo de liberación se impusiera como criterio único (68), la fuerza de múltiples poderes se ha incrementado. Un buen ejemplo es la guerra comercial entre Estados Unidos y China, episodio de rancio nacionalismo. Lo extraño es que el fracaso del deseo de liberación sirva para descalificar, como si fueran lo mismo, la aspiración de mayor libertad con los métodos utilizados para conseguirla y los resultados obtenidos. La pulsión antimoderna no distingue.

La insistencia, el tiempo y la energía que se dedican a analizar y denostar los rasgos de la cultura de la post-liberación (género, liquidez, etc.) son inversamente proporcionales a la capacidad de rescatar el deseo de libertad que renace una y otra vez, y de emprender caminos nuevos. La pulsión antimoderna, blandiendo los fracasos de la Ilustración y del 68, quiere rescatar el viejo temor al deseo (la hibris tiene que ser conjurada). Quiere hacernos creer que hay algo de peligroso en convertir la libertad -la crítica subjetiva, la satisfacción, el camino de cada uno- en criterio. El nuevo miedo a la libertad y al sujeto es parte de la crisis, del problema, no de la solución.

Vamos con el ejemplo de la guerra comercial. Si Estados Unidos y China acaban imponiendo aranceles por valor de 50.000 o 100.000 millones de dólares se produciría un desastre. Se rompería el difícil equilibrio que permite un sistema de colaboración entre las dos principales economías del planeta (China exporta al Tío Sam, Estados Unidos financia al Gigante Asiático). Estamos al borde de una gran catástrofe porque buena parte de los estadounidenses y de los chinos están dispuestos a satisfacer su deseo de liberación en el nacionalismo low cost de Trump y de Xi Jinping. Trump sabe que se juega su futuro en las elecciones de noviembre. Por eso, en contra la de élite republicana, está dispuesto a alimentar esa sustitución de las aspiraciones existenciales de buena parte del electorado estadounidense por un buen chivo expiatorio. Los chinos son los culpables de la decadencia porque venden a los americanos lo que antes les han robado, asegura el karma nacionalista. Del otro lado, lo mismo. Los pasos dados por Xi Jinping para consolidarse como el nuevo Mao hubieran sido imposibles sin la exaltación que habla mañana, tarde y noche de un país fuerte, líder mundial. El verdadero rostro del comunismo-capitalismo también es nacionalista. No habría guerra comercial sin manipulación antropológica, si el nuevo poder no ofreciera libertad a cambio de banderas.

Nadie lo niega ya. La Ilustración ha fracasado. Pero como solución, no como aspiración. Porque el deseo de universalidad es inextirpable. Y porque la laicidad, una vez que entró en la historia, se ha mostrado más conveniente que todas las teologías políticas que confunden Iglesia-Estado. El siglo XXI de momento está siendo un siglo muy religioso y las teologías políticas de la confusión han vuelto con fuerza.

Liberación: ninguna pulsión antimoderna

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>Editorial

Prisión permanente: justicia insuficiente

Fernando de Haro

El debate (en realidad no debate) sobre la ampliación de la llamada prisión permanente revisable, que ocupa a los españoles desde hace unos días, es el mejor reflejo de la dificultad de toda una sociedad por mantener vivo uno de sus principios fundacionales. Se diluye en las conciencias el principio de reinserción, recogido en el texto constitucional como traducción laica y penitenciaria de la misericordia cristiana y de la voluntad de reeducar a los presos (propia de la mejor tradición republicana). Frente al mal sufrido (mal grave), a muchos les parece razonable establecer la máxima distancia: la que proporciona tener al que ha cometido el delito entre rejas toda la vida.

Se le llama prisión permanente revisable, pero se trata de una cadena perpetua. La cadena perpetua siempre ha incluido la posibilidad de poner al reo en libertad pasado cierto tiempo. El Gobierno del PP la introdujo en el Código Penal en 2015 para delitos graves como el asesinato de menores de 16 años o los que se siguen después de un abuso sexual. Fue recurrida ante el Tribunal Constitucional.

Ahora que los populares no tienen mayoría en el Congreso de los Diputados, los grupos de oposición han presentado un proyecto para derogarla. El Gobierno ha respondido con una contrapropuesta para ampliarla a más supuestos. La ampliación no prosperará porque no cuenta con apoyos parlamentarios. No importa: lo que cuenta es mostrar “iniciativa política”. Rajoy, a pesar de la buena marcha de la economía, está bajo en las encuestas: el PP ha caído en el último año 7 puntos en intención de voto. El apoyo de la opinión pública al endurecimiento de las penas tras algunos casos especialmente dolorosos de violencia sexual y contra la infancia –piensan en el Gobierno– puede ser una gran baza.

En realidad, la prisión permanente revisable o cadena perpetua no responde a ningún problema. Su aparente necesidad responde a un claro caso de desinformación, a un espejismo provocado por las grandes cadenas de televisión. En su lucha por un par de puntos de share, las emisoras repiten hasta la saciedad los detalles de los casos más sangrantes de violencia sexual o de violencia contra la infancia.

España es uno de los países con más bajo índice de criminalidad de Europa. Cuenta, además, con uno de los códigos penales más duros de su entorno y con una mayor estancia media de los condenados en prisión. El sistema del cumplimiento íntegro de las penas y las sanciones previstas provocan que se pueda estar hasta 40 años en la cárcel si se han cometido los delitos más graves. Suficiente, en principio, para poner a salvo a la sociedad de aquellos que tuvieran voluntad de reincidir.

Prisión permanente: justicia insuficiente

Fernando de Haro | 0 comentarios valoración: 1  133 votos

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Caravaggio en Madrid

Elena Simón

Dedicado a Alicia

Caravaggio siempre es un reclamo excepcional por su revolución pictórica en busca de la realidad. En esta ocasión el Museo Thyssen presenta al gran pintor con sus apasionados seguidores del norte de Europa, 52 obras en total, con 12 del maestro. Su pintura claroscurista, con modelos de la realidad, alejada del ideal clasicista, coincidió con los intereses pictóricos de flamencos y alemanes. El viaje obligado para un artista del s. XVII a Roma, meca del Arte, provocó que en el primer tercio de esta centuria unos setecientos pintores extranjeros se instalaran allí, algunos privilegiados en los palacetes de los mecenas protectores, otros pasando hambre y frío.

Caravaggio inauguró el Barroco de manera rompedora, el mundo ideal neoplatónico se acabó. El concilio de Trento y los ejercicios espirituales de san Ignacio de Loyola pedían realidad, austeridad, ponerse en la situación real del suceso religioso a reflexionar, desechando todo idealismo. Y un hermano de Caravaggio, Juan Bautista, era sacerdote en Cremona. El barroco es movimiento con diagonales, escorzos, claroscuros, que traducen el movimiento interior de la mente de los protagonistas, cuanto más tenso mejor. Éste es su máximo interés, todos los contenidos que guarda, apoyados en las expresiones y en una rica simbología de todo tipo (objetos, animales, frutas y flores, colores…).

Es interesante conocer que Michelangelo Merisi, el Caravaggio, nació en Milán en 1571 y que su padre era arquitecto y administrador del marqués de Caravaggio, Francesco Sforza, casado con Constanza Colonna, con los que la familia tuvo una íntima relación. Estas nobles casas protegerán a Merisi, irascible hasta el enloquecimiento y pendenciero, en las huidas y condenas por sus delitos que llegaron al asesinato. Con cinco años se trasladó a Caravaggio y con trece por fin está en Milán, cumpliendo la promesa hecha a su padre en el lecho de muerte, en el taller de Simone Peterzano, seguidor de Tiziano, con el que vivió cuatro años para aprender el oficio de pintor. Con 19 años aterriza en su soñada Roma, donde, obligado por la necesidad, ejecuta naturalezas muertas y flores, de gran fortuna. Luego vendrán escenas de género como “Los tahúres”, tres medias figuras jugando a las cartas, adquirida por el ojo coleccionista y vanguardista del Cardenal del Monte que contrata al pintor, y pasa a su residencia, por fin con alojamiento y comida, donde bajo su protección pintará Los Músicos y la imponente Santa Catalina de Alejandría, tan venerada en Italia (una hermana del pintor también era Catalina). Sus modelos son mendigos, mujeres de la calle, pendencieros de la noche. La realidad más cruda está servida, con ella representará la experiencia religiosa en su más auténtica veracidad, como un suceso de la vida cotidiana.

Empieza el encargo para San Luis de los Franceses, ha cumplido los 25, y La Vocación y El Martirio de san Mateo dejarán huella en las almas, y en otros pinceles. La apertura de esta capilla con motivo del Jubileo del año 1600 le hizo el pintor más famoso y solicitado de Roma, con jugosos encargos tanto públicos como privados: El Sacrificio de Isaac, para el futuro papa Urbano VIII, o el imponente San Juan en el desierto encargado por el banquero Coste. Ambas pinturas brillan en esta exposición. San Juan Bautista, con la potencia del desnudo del David de su admirado Miguel Ángel, en una anatomía más suavizada, con el mismo dominio anatómico… y también la reflexión, la tensión interior del protagonista. La austeridad formal domina, una diagonal de luz divina sobre la anatomía de san Juan y la sombra sobre la que se recorta, fondo neutro sin elementos de distracción. La piel de camello que lo identifica, austero y ascético, y el rojo del manto, emblema de su sangre por la violencia de su muerte a manos de Herodes. Sujeta el bastón-cruz, él anuncia a Cristo y lo bautiza en el Jordán, inicio del camino a la Pasión. Figura de gran belleza e impactante presencia, con la que Caravaggio se presenta casi como el nuevo Miguel Ángel.

Caravaggio en Madrid

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Sorolla: un niño adoptado

Elena Simón

“Tenía Sorolla la vista fácilmente impresionable a cuanto se mueve, y como lo que más se mueve es la luz, cambiando a cada instante, ésta fue su musa” (A. Gimeno).

La cotización y valoración de Joaquín Sorolla sigue en alza. Barcelona nos ha deleitado este verano en Caixaforum con la atractiva y refrescante muestra “Sorolla y el Mar”. También Mapfre abre cartel en el otoño madrileño, hasta el 11 de enero, con una exposición llena de novedades, con la cara menos conocida del imparable artista: “Sorolla y América”, muestra que se inicia con su celebrada pintura social de finales de siglo, que emigró más allá del océano y paisajes urbanos neoyorquinos, retratos americanos, dibujos sobre cartas de menú, y también bocetos, mucho de todo ello guardado allí en la Hispanic Society de Nueva York, grandioso centro de referencia de la cultura española, museo y biblioteca, fundado en 1904 por el potentado del ferrocarril e hispanista Huntington, que fue el mecenas de Sorolla en América. Él le pagó los dos viajes de seis meses que el artista realizó con su familia a Nueva York. Su exposición de 1909 ni tuvo ni ha tenido igual, el pintor vendió cientos de obras y miles de catálogos… hasta el presidente de los EEUU quiso ser retratado por él.

Pero demos marcha atrás en la moviola hasta situarnos en su levante natal, donde se gestó el genio de Joaquín Sorolla. Los primeros años del artista quedan muy lejos de su posterior éxito, porque este pintor español, que tras Velázquez y Goya es la paleta española más cotizada fuera de nuestras fronteras, nació en Valencia el 27 de febrero de 1863 (¿conjunción de astros que dirían algunos lunáticos?). Sus padres, Joaquín y Concepción, del gremio del comercio de tejidos, murieron, quizá víctimas del cólera, en un margen de tres días, cuando el pequeño contaba dos años y medio. La tía materna Isabel y su marido José adoptaron a Joaquinito y a su hermana Isabel, de un año. Con 14 años Joaquín ayudaba a su tío en la modesta cerrajería familiar, pero su destreza para la pintura ya era reconocida y asistía por la noche a clases de pintura. Con dieciséis años entró en la Escuela de Bellas Artes de San Carlos de Valencia: las clases se iniciaban a las ocho, sin embargo su compañero, el también pintor Cecilio Plá, nos dice que Sorolla ya venía de sacar apuntes del natural por la ciudad. Ese mismo año, por su aplicación, la Escuela de Artesanos le otorgó un accésit y le obsequió con una caja de pinturas. Su padre adoptivo, consciente de la valía del chico, decidió pagarle clases especiales e intentó que Joaquín no perdiese más tiempo en las labores de cerrajero, pero el chico no lo permitió. A la par recibía la medalla de bronce de la Exposición Regional de Valencia por “El patio del instituto”. Su profesión de pintor ya estaba decidida.

Sorolla pasó cuarenta años pintando casi frenéticamente. Trabajador incansable realizó a la velocidad de la luz cerca de 2.200 cuadros, 9.000 dibujos, apuntes, bocetos, obras todas ellas en las que consiguió como nadie reflejar con una modernidad potente ese derecho que el instante tiene a la eternidad.

Sorolla: un niño adoptado

Elena Simón | 0 comentarios valoración: 2  3011 votos

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