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27 AGOSTO 2016
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>Meeting de Rimini

En medio del genocidio, el canto

Fernando de Haro

“Es un genocidio, lo que están sufriendo los cristianos en Oriente Próximo es un genocidio en el sentido técnico de la palabra, tal y como se usa en el derecho internacional. Un millón de cristianos han tenido que abandonar sus casas en Siria y otro millón en Iraq”. Jan Figel, enviado especial de la Comisión Europea para la promoción de la libertad de religión  fuera de la Unión Europea, no se exalta en el Meeting de Rimini  al hacer una afirmación tan fuerte pero es contundente. Figel, de origen eslovaco, ocupa un puesto de reciente creación en Bruselas. Un puesto que refleja hasta qué punto las cosas han cambiado en la Comisión, cómo hay una nueva sensibilidad sobre la necesidad de proteger la libertad religiosa. El enviado especial invita al parlamento italiano (suponemos que también al español) a declarar genocidio la persecución de los bautizados de Oriente Medio,  como ya han hecho el parlamento europeo, el parlamento británico, el de Australia y la secretaria de Estado de Estados Unidos. Es un genocidio que repite lo sucedido hace un siglo en Armenia. Figel está impresionado por lo que ha visto en los dos últimos días en el Meeting de Rimini. Destaca algunos de los testimonios, especialmente la experiencia APAC en las cárceles brasileñas, y hace suyo el lema del encuentro de Comunión y Liberación: tú eres un bien para mi. “El lema de este Meeting expresa lo que asegura la Carta de las Naciones Unidas de 1948, donde hay muchos derechos y el deber de fraternidad”, señala Figel. La libertad de religión y la libertad de cambiar de religión son de los primeros derechos. “Hay tres zonas en el mundo en las que son especialmente atacados: Oriente Medio, el Sudeste Asiático y  África Septentrional”, añade. Las formas de conculcación de esta libertad fundamental varían: sistema de castas, leyes antiblasfemia y un largo etcétera. Figel, que asumió su responsabilidad al tiempo que se le concedía el premio Carlomagno a  Francisco, cree que el papa encarna el espíritu de fraternidad de la Unión Europea.

Junto a Figel ha hablado uno de los testigos del genocidio. El padre Fieras Lufti, de la parroquia y del convento de los franciscanos en Alepo. Sorteando no pocos  riesgos,  el fraile francisco ha podio salir de la ciudad siria martirizada. “Alepo –señala el padre Fieras- es en este momento una ciudad arrasada. Falta de todo, agua, comida, electricidad. Vivimos bajo las bombas”. El fraile acompaña sus afirmaciones con fotos que ha tomado desde la ventana de su estudio. En una de esas imágenes aparece reconstruyendo el marco de una ventana. La ventana da uno de los patios del convento. Hace un mes   estalló en el alfeizar un alfeizar. Unos pocos centímetros más y se hubiese colado en una gran habitación en la que se encontraban refugiados decenas de vecinos de Alepo. “Mi tarea es reconstruir, nosotros somos reconstructores   en medio de las bombas”, señala Lufti. Los franciscanos mantienen el único colegio de sordomudos abierto de Alepo. Y este verano han organizado un campamento de verano en el convento. Mientras las bombas siguen cayendo, en el patio atacado  días antes, un grupo de chichos y chicas cantaban en un escenario adornado con globos, quién sabe de dónde los han sacado. “Quiero oir la campana de mi colegio, quiero cantar, quiero vivir en paz”, dice la la letra de la canción. “Para los niños es muy importante una actividad como el campamento de verano, porque son niños, necesitan jugar”. Necesitan algo más que esas bombas que se oyen mientras juegan. En medio del genocidio la vida sigue, la vida se afirma con tenacidad. Los padres franciscanos han creado un oasis en medio del infierno. Y el padre Fierras recurre a la encíclica Spe Salvi para explicar lo que sucede en su convento: “el mensaje cristiano no es solo informativo sino performativo. El evangelio no es, sobre todo, una comunicación de cosas que se pueden saber sino una comunicación que produce hechos que cambian la vida”. En medio del Genocidio, el canto. Así nace la pequeña esperanza.

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En medio del genocidio, el canto

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No números, sino personas

Al empezar el acto, se proyecta el video de apertura de la exposición “Inmigrantes, el desafío del encuentro”, abierta al público durante todo el Meeting. “Las imágenes y las palabras que el Papa Francisco, en su visita a la isla de Lesbos, pronunció el pasado 16 de abril nos permiten identificarnos con la vida de los sesenta millones de refugiados presentes en Europa. ¿Cuál es nuestra tarea?”. Con estas palabras, el periodista Giorgio Paolucci presenta a los ponentes: Monseñor Silvano Maria Tomasi, miembro del Pontificio Consejo Justicia y Paz; Romano Prodi, presidente de la Fundación por la colaboración entre los pueblos; y Naguib Sawiris, director general y presidente del CdA de Orascom Telecom Media and Technology Holding Sae.

Monseñor Tomasi abordó el tema de la acogida como camino posible para el desarrollo de los países que ya están recibiendo inmigrantes. “Nuestro mundo no funciona bien cuando miles de personas encuentran la muerte en el fondo del Mediterráneo”, subrayó el prelado, “no podemos seguir atrincherados tras las barreras del miedo. ¿Por qué no acogemos a quien huye de situaciones imposibles?”. Hoy prevalece el miedo, pero las migraciones son un fenómeno constante en la historia de la humanidad. El problema es que el éxodo ha comenzado y no se sabe cuánto va a durar, por eso predomina la incertidumbre. “Hay hombres y mujeres que, inspirados por el mensaje del Evangelio o incluso solo por su propio corazón, ejercitan la acogida en nombre del hecho de que el otro me ofrece la posibilidad de entenderme mejor a mí mismo. El otro puede convertirse en una auténtica fuerza de propulsión para una sociedad que atraviesa una crisis tan grave desde el punto de vista demográfico. Necesitamos a los inmigrantes, y ellos pueden integrarse eficazmente. La acogida que se ofrece es la preparación de la nueva sociedad y de un camino hacia el futuro”. Pero eso solo puede suceder en un contexto social que comparta valores y orientaciones comunes.

Para Romano Prodi, Europa se encuentra miope ante los desafíos de la inmigración. Se mueve de manera desordenada, sin un proyecto unitario ni estrategias coordinadas. Resulta evidente en su comportamiento con los refugiados sirios y libios, que entre otras cosas “deberían gozar de una preferencia sobre los inmigrantes económicos”. El profesor abordó después las dificultades no solo en la acogida sino también en la integración. “Muchos se quedan unos años en Italia, pero precisamente porque falta una integración real, los mejor dotados se marchan atraídos por metas más prometedoras”. Un recorrido sólido de integración solo se puede llevar a cabo en plazos muy largos, lo que no hace más que aumentar el miedo a perder el estado de bienestar. Según el ponente, la deriva populista (como sucede con el apoyo ya Trump en Estados Unidos o a Le Pen en Francia), que comporta estar dispuestos a renunciar en todo o en parte a la democracia, también tiene su origen en el miedo.

Sawiris se mostró de acuerdo en el hecho de que el problema de la inmigración revela una estrategia miope por parte de la comunidad internacional. “No se ha querido apoyar a los fermentos que procedían del movimiento de las primaveras árabes”. El empresario egipcio barajó la hipótesis de comprar una isla del Mediterráneo donde realizar una patria para los flujos de emigrantes que llegan y preparar con ellos un modelo de desarrollo basado en la construcción de viviendas, hospitales, centros educativos. “La posibilidad financiera existe, solo falta la libertad política”. Es, por tanto, una cuestión de miedo. “Los europeos no pueden tener miedo, pero los medios solo se dedican a dar malas noticias”.

No números, sino personas

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>Meeting de Rímini

Del amor nadie huye

Fernando de Haro

Luiz Da Silva fue condenado en Brasil después de haber sido el líder de una banda violentísima que sembraba la destrucción por el deseo de vengar a su hermano asesinado. Cumplió los primeros diez años de pena en una cárcel tradicional. Lo que en su país significa no tener para comer, no tener aire fresco para respirar, estar internado en una celda de 6 metros cuadrados con otros 20 reclusos. Después pasó a una extraña prisión, a una cárcel sin carceleros, sin policías, gestionada por los propios condenados. Da Silva cuenta su experiencia en una sala del Meeting de Rímini en la que escuchan 5.000 personas. Presenta la exposición titulada “Del amor no se huye”, preparada por los españoles Julián de la Morena y Javier Restán para dar a conocer la obra iniciada por Mario Ottoboni al comienzo de los años 70. Fue en ese momento cuando lo que sus propios promotores denominan el “método APAC” (Asociación de Protección y Asistencia a los condenados) se puso en marcha. Ottoboni, con un grupo de voluntarios, promovió entonces un modo diferente de mirar y de tratar a los presos. De aquella mirada ha surgido una iniciativa social con importantes consecuencias políticas en el corazón de América Latina donde la falta de seguridad condiciona la vida de casi todos los países. “La sociedad vive normalmente con el prejuicio de que los que están en las cárceles tienen que sufrir. Nosotros, con las APAC, hemos defendido que el detenido es un misterio”, explica Valdecí Antonio Ferrerira, uno de los responsables de este movimiento que lucha en favor de los derechos de los reclusos. El preso es un misterio que merece ser tratado con la dignidad de una persona, mirado con la misericordia con la que es mirado por Dios. Ya en los años 70 el grupo de Ottoboni recibe el encargo de gestionar, a través de sus voluntarios, una cárcel en el Estado de Sao Paulo. Ahora son ya más de 40 las cárceles gestionadas por diferentes APAC. El método es el mismo en todas ellas: se fomenta el sentido de comunidad, se cuida el orden, la belleza. Los presos, a los que se les llaman “recuperandos”, comen bien, trabajan mucho. Sus familias deben residir cerca. Y se les invita a encontrarse con sus víctimas, a protagonizar procesos de justicia reparativa. El trabajo para que reconozcan el mal causado y pidan perdón es intenso. Los resultados son llamativos: mientras en el resto de las cárceles la tasa de reincidencia es del 70 por ciento, la tasa de reincidencia de los APAC es del 10 por ciento. El coste de la gestión de las APAC es un tercio del coste de la gestión de las cárceles del Estado. Las APAC implican a las comunidades locales donde se instalan, que deben consentir su creación. Cada APAC alberga como máximo a 200 recuperandos.

La experiencia cristiana de la que nace las APAC no se oculta a nadie. Experiencia que se propone a la libertad de los recuperandos. Da Silva explica que su ingreso en una APAC fue difícil porque se encontró con sus enemigos, con los que habían matado a su hermano. Nadie le ahorró el dolor por el mal causado. Pero el ser considerado un recuperando, alguien que merece ser abrazado, amado, afirmado en su dignidad, mirando con misericordia, le llevó a la conversión. Ahora tiene 32 años, se ha casado y ha fundado una familia. Al entrar en la cárcel tenía 19 y una larga pena porque su banda había cometido 400 atentados contra la vida. Nadie le quitó importancia a lo que había hecho. Pero se ha encontrado con gente para la que el mal hecho no era la última palabra. Ahora está recuperado. La suya es una historia particular, como la de todos los presos de las APAC. Una historia particular que se ha convertido en un modo diferente de afrontar uno de los mayores problemas sociales y políticos de América Latina. De la misericordia a la gestión subsidiaria.

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Del amor nadie huye

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¿A dónde vas Europa? Espacio privilegiado de la esperanza del hombre

Coincidiendo con la cumbre de Ventotene, también en el Meeting se habla de Europa. Roberto fontolan, director del Centro Internacional de Comnión y Liberación, conduce el diálogo con Enzo Moavero, profesor de Derecho de la Unión Europea y Joseph Weiler, presidente del Instituto Universitario Europeo.

Fontolan abre con la pregunta: "en plena crisis de los refugiados, ¿para qué sirve Europa hoy, si los países miembros no son capaces de adecuarse a los principios de los padres fundadores, y se limitan a la aplicación eventual de reglamentos? ¿Es suficiente esta Europa? Weiler responde primero resaltando que la percepción del problema migratorio esconde una evidente miopía. "Los europeos, y no los gobiernos de los Estados miembros, no ven que la crisis demográfica en la que se encuentran necesita de los imigrantes, si quieren imaginar un futuro dentro de un estado social como el que tienen hoy". Para Moavero, que se muestra de acuerdo con lo afirmado por Weiler, la UE "se ha quedado sola para afrontar el problema y faltan instrumentos normativos suficientes para hacerlo". Ciertamente podría superar tal necesidad, pero en la política de hoy de los líderes europeos falta la previsión de los padres fundadores.

El segundo tema propuesto por Fontolan es una interpretación del Brexit: "¿los ingleses han dicho no a demasiada o a demasiada poca Europa? ¿Y por qué la generación de los adultos no está convencida de esta Europa? ¿Qué consecuencia tendrá todo esto en el continente?" Para Moavero los ingleses, dentro de todas las contradicciones y la poca claridad de intenciones han decidido realmente salir de Europa. Pero esto se llevará a cabo solo a través de negociaciones que se realizarán en el marco de cuatro o cinco años. Es más inmediato otro problema que se deja entrever: la grieta generacional expresada en la manifestación del 'remain' entre los jóvenes, aunque esto tiene un aspecto positivo, el de una persona europea que se está formando gracias al plan Erasmus y a las redes sociales. Para Weiler el referéndum sobre el Brexit es consecuencia, en parte, de la falta de conciencia que ha habido en Europa tras el referéndum en Francia y Holanda sobre la Constitución. "No bastan la paz y el bienestar; es indispensable que se cree una comunidad de destino" continúa Weiler, llevando a la reflexión sobre la necesidad de poner en práctica los valores copartidos hasta identificar una modalidad europea precisa para afrontar problemas.

Sobre este punto, Fontolan pide a los ponentes que identifiquen los 'ladrillos' de la identidad europea. "La herencia helenística y judeo-cristiana" responde Weiler, a lo cual Moavero añade "toda la latina de la Roma imperial, la inteligencia ingenierística y el Derecho".

El último tema propuesto por Fontolan lleva a los ponentes a reflexionar sobre los Millennians: "Qué Europa veis en los jóvenes?" Para Moavero son más 'europeos' que las generaciones precedentes, pero tienen miedo: "seguridad, trabajo y ahorro son los problemas que afligen  a esta generación". "A los jóvenes les digo que heredan un mundo donde la libertad económica y los derechos fundamentales están garantizados -concluye Weiler- ¿qué queréis hacer?".

Fontolan cierra el diálgo citando un pasaje de la entrevista a Julián Carrón: "si ha sido posible reconstruir después de la Segunda Guerra Mundial, ¿por qué no debería ser posible hoy?".  

¿A dónde vas Europa? Espacio privilegiado de la esperanza del hombre

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Comunión y Liberación. El Meeting y las señales del cambio

Dario Di Vico

En el programa oficial del Meeting ni siquiera aparece su nombre entre los ponentes, pero don Julián Carrón, el sucesor de don Giussani, está pilotando con seguridad un profundo cambio de piel de Comunión y Liberación. Paseando por los pasillos de la feria de Rímini o asistiendo a los atestados debates, no es fácil -por lo menos para los observadores externos- entender con precisión qué está sucediendo. Cuáles son las diferencias que se esconden tras los ritos de siempre o simplemente detrás de la sonrisa contagiosa de los 2.000 voluntarios que renuncian a sus vacaciones para dar vida al espectáculo. Los periodistas han apuntado que este año una parte de los sponsor han cortado el grifo y han reducido las contribuciones, que las empresas de juego y apuestas ya no aparecen en la lista de financiadores y sin embargo se ha sostenido mejor la captación de fondos. También los periodistas esperaban con curiosidad el debut en el Meeting del cómico Gene Gnocchi, que sorprendentemente ha sido precedido por una entrevista en el Avvenire en la que recordó que está licenciado en Filosofía del Derecho y que se considera además un discípulo de Hans-Georg Gadaner, el pensador alemán alumno de Heidegger.

Pero más allá de los detalles coloridos, Rímini 2016 establece el nacimiento de un CL menos dado a la ostentación y que, sobre todo, para sostener sus raones no necesita encontrar a toda cosra un adversario. Para un movimiento nacido para proponer con vigor la originalidad de la experiencia cristiana en la Italia de los años 60, que ya le parecía a don Giussani cínica y secularizada, trasladar hoy el acento del "yo" al "tú" -que aparece en todas partes en Rïmini- no es una operación pequeña (el presidente Sergio Mattarella, de hecho, ha mostrado apreciarlo). Existe el riesgo de perder un trozo de identidad. Pero en la extrema confusión de la modernidad, que ha perdido su sentido de marcha, Carrón no quiere añadir más ruido de fondo proponiendo un CL demasiado lleno de sí mismo y de capacidad de magnetizar el consenso. Prefiere en cambio poner el acento sobre todo aquello que puede unir. Puentes, hilos y diálogo son las palabras del momento en lugar de conflictos, contraposiciones y alternativas. "Tú eres necesario para que yo exista" es la frase que quizá mejor sintetiza el cambio del que hablamos. Y mientras el movimiento se reposiciona y saborea las ventajas del buenismo se van al hoyo, hay dos opciones en el corazón del sucesor de don Giussani: desaparece la centralidad política-organizativa de Milán y se realiza una silenciosa renovación generacional del grupo dirigente que llevará en primera fila nombres hasta ahora desconocidos al gran público. No es poco, y el pueblo cielino, por su naturaleza obediente, está metabolizando un cambio que viene, por otro lado en plena sintonía con el Vaticano. Sin querer hacer una confrontación con el reclamo de sus predecesores el Papa Francisco es un punto de referencia importante para el movimiento y una brújula de navegación para Carrón.

Para complicar todavía más la cuadratura del círculo está el cambio de la jerarquía de las contradicciones que hoy proyecta en primer plano el riesgo de una nueva guerra mundial. Comunión y Liberación niega  en esta fase la centralidad de la cuestión islámica y Davide Rondoni, escritor y poeta cercano al movimiento, en el editorial del Avvenire del otro día, llegó a escribir que "hay un yo sumido tanto en el radicalismo islámico como en el occidente neocapitalista". La frase asusta y no se puede firmar como licencia poética pero en Rímini honestamente no ha causado escándalo. Es evidente, por otro lado, que el movimiento no tiene ninguna gana de alistarse, que prefiere el sueño de una integración absoluta con los inmigrantes a las proclamas bélicas, un alargamiento de una comunidad basada en el mero reconocimiento de la necesidad. Sin la necesidad de teorizar algún modelo y menos de abrazar el verbo del multiculturalismo. Todo en plena sintonía con el itilerario elegido por el papa Francisco.  

Comunión y Liberación. El Meeting y las señales del cambio

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>Meeting Rímini

El islam no es el enemigo

Fernando de Haro

La tinta del Corriere della Sera, que llevo bajo el brazo, estaba todavía fresca cuando comienza en el Meeting de Rímini una mesa redonda sobre el islam en Europa. Los invitados, Wael Farouq, profesor egipcio de la Universidad Católica de Milán, y Aziz Hasanovic, gran muftí de Croacia. Mientras se sientan ojeo en el Corriere una larga entrevista a Julián Carrón, el actual presidente de Comunión y Liberación. “¿Usted no cree que en Europa sea central la cuestión islámica?”, pregunta Dario de Vico al español. “No –contesta Carrón- pienso que lo que urge en Europa es transmitir a las personas una concepción de la vida que les ayude a vivir en la confusión de esta fase de la modernidad. Comunión. Liberación, para vivir, no tiene necesidad de un enemigo”.

El muftí Hasanovic no puede ser considerado ciertamente un enemigo. Perdió a 38 miembros de su familia en la última guerra de los Balcanes. Y no quiere olvidar. Por eso lucha contra la violencia, especialmente contra la violencia que cometen algunos musulmanes. En los últimos años se ha puesto a disposición del papa Francisco para viajar por aquellos países en los que los cristianos son perseguidos, quiere defenderlos. El mutfí se dirige a las 2.000 personas que le escuchan en árabe. Sus afirmaciones revelan la existencia de un islam no confundido, atropellado, por la modernidad. Hasanovic rechaza categóricamente la violencia, subraya la historia de convivencia pacífica entre musulmanes, judíos y cristianos. Invoca también la suprema regla: “no puede haber constricción en materia de religión” para los creyentes del libro. Y su intervención se hace especialmente significativa cuando distingue tradición de religión. Sus palabras lo sitúan a años luz del wahabismo rigorista. “Muchos musulmanes –asegura- asumen ciertas costumbres porque tienen miedo de perder su religión. Las costumbres sobre cómo debe vestir la mujer son un buen ejemplo. Pero esas costumbres no son el islam, son elementos culturales que no son esenciales. El problema es que, a menudo, no se conoce lo suficiente el islam para vivirlo de un modo diferente según los contextos en los que se está. Para el islam europeo es un deber buscar, estudiar el islam puro”. Hasanovic invita a una criticidad dentro del islam que también invoca Farouq: “tenemos la tarea de volver al corazón de islam –señala el egipcio-. Nos hemos olvidado de la invitación del profeta que nos llama a interrogar nuestro corazón. La pregunta al corazón se ha sustituido por las fatwas (pronunciamientos jurídicos). Hay que volver a usar la razón en el islam, no hay religión musulmana sin razón. Si no es así, el islam puede convertirse en una ideología”. Farouq defiende una exégesis seria del Corán “que no fue escrito en tiempo de Mahoma sino en un tiempo medieval”.

La superación dentro del islam, según Hasanovic, es lo que permitirá luchar contra el terrorismo. A juicio del gran muftí croata, la violencia es fruto “de la manipulación de la enseñanza. Un verdadero musulmán no puede ni matar ni matarse. El que atacó en Niza no es un musulmán. Tenemos que comprender lo que le llevó a cometer el acto de barbarie, no para justificarlo, sino para evitarlo”. “Hay una diferencia clara entre el musulmán verdadero y el islamista –añade Farouq-. El musulmán verdadero cree que Dios le protege, el islamista cree que él protege a Dios”. Según el egipcio, Europa tiene una tarea por delante: la integración. Una integración que no puede estar fundamentada en el nihilismo, “en una nada sagrada”. Hasanovic también pide ayuda para el islam de Europa sea verdadero islam. “Necesitamos un programa, que se pueda aplicar con la ayuda de los gobiernos, para protegernos de la manipulación que sufren los musulmanes”. La nada sagrada es una amenaza también para el islam.

Se acaba la mesa redonda y me fijo en otra de las respuestas que da Carrón: “las migraciones e incluso los atentados pueden representar un estímulo para proponer de nuevo la originalidad cristiana. Es un reto. Debemos preguntarnos con qué se encuentran los migrantes que llegan”.

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El islam no es el enemigo

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Hacer la voluntad del Padre Nuestro,un diálogo entre judíos y cristianos

El diálogo entre cristianos y judíos, histórico leitmotiv del Meeting, dio ayer un nuevo paso fascinante. Ignacio Carbajosa Pérez, catedrático de Antiguo Testamento en la facultad de Teología de la Universidad San Dámaso de Madrid, y Eugene B. Korn, director académico del Centro de cooperación judeo-cristiana, abordaron juntos la declaración “Hacer la voluntad del Padre Nuestro en el cielo: hacia un partenariado entre judíos y cristianos”, redactada el pasado mes de diciembre por 28 rabinos. En ella se afirma que el cristianismo no fue un incidente sino parte del plan divino de Dios.

Alberto Savorana, portavoz de Comunión y Liberación y moderador del acto, explicó el sentido de este encuentro, al que atribuyó un valor excepcional. A partir de la Nostra Aetate, el moderador hizo un excursus histórico del camino realizado por ambas partes, que testimonia el deseo de un verdadero encuentro entre judíos y cristianos. Tampoco faltaron menciones a Luigi Giussani, que siempre estuvo atento a ofrecer la riqueza hebrea para una verdadera comprensión del cristianismo.

El rabino Korn explicó por qué han hecho falta cincuenta años para que los rabinos tomaran una iniciativa así. «Antes de la Nostra Aetate los sentimientos hacia la Iglesia católica eran muy negativos». Mediante diapositivas, describió un itinerario histórico que generó en los judíos una sensación de exclusión y humillación. «Dominaba la idea extendida de que el cristianismo había sustituido al judaísmo, y que el judaísmo era por tanto una religión falsa. Se pensaba que los judíos estaban ciegos ante el mensaje del mesías, y malditos por ser considerados responsables de la muerte de Jesús», por citar solo algunos juicios infundados, así como otras consecuencias históricas de dura persecución para el pueblo judío antes aún de la Shoah.

«El holocausto contra los judíos perpetrado en el corazón de la cristiandad en el siglo pasado abrió en la Iglesia una etapa de reflexión y purificación que llegó a la Nostra Aetate; donde se afirma que la Iglesia condena todas las formas de antisemitismo, que los judíos no son responsables de la muerte de Jesús y que el judaísmo no fue sustituido por la Iglesia», continúa el rabino citando el documento de diciembre. «Cristianos y judíos deben trabajar juntos. El cristianismo no es un accidente ni un error, solo hay diferencias teológicas importantes. Ni la iglesia ni la sinagoga pueden realizar solas el gran designio de Dios en el mundo. Tenemos en común mucho más de lo que nos separa: servicio al prójimo, amor, familia, paz en el mundo, son principios que compartimos». ¿Qué quiere Dios de nosotros? Una visión de libertad, paz, seguridad, donde todos comprendan la autoridad y moralidad de la ley de Dios y podamos caminar juntos en el nombre de Dios.

En su respuesta, Carbajosa trató de mostrar cómo se fue corrompiendo la relación con el Antiguo Testamento durante el siglo XVI en el ámbito protestante, como resultado de un proceso histórico que comenzó con Joaquín de Fiore y todo un eje que comprende la escolástica posterior a Tomás de Aquino, Lessing, Harnack. Todo un proceso histórico de devaluación del Antiguo Testamento que llevó hasta la promoción del discurso antisemita. Pero al principio no fue así. En el siglo segundo, la herejía marcionita fue claramente condenada por la Iglesia y en la carta a los Romanos (capítulos 9 a 11) el apóstol espera del designio de Dios la participación total en la salvación del pueblo judío. Pío XI escribe en 1937 una encíclica para hacer frente a la ideología del Tercer Reich, donde habla de «blasfemia contra la palabra de Dios» la condena del Antiguo Testamento. «Nuestra tarea es volver juntos a nuestras raíces, a la misión entre judíos y cristianos, es decir, que el designio de Dios sea conocido en el tiempo», concluyó el teólogo español.

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'CL no necesita un enemigo ni vive para las migajas del poder'

Dario Di Vico

Han pasado cuatro años desde el primer artículo en el que don Julián Carrón, el sucesor de don Giussani, invitaba a Comunión y Liberación a liberarse del peso de la búsqueda de la hegemonía y a redescubrir el auténtico valor del testimonio. Corría el año de gracia de 2012 y el movimiento vivía días bastante difíciles. El compromiso (y el éxito) político se estaba revelando como una trampa, y los medios de comunicación asociaban a CL a términos como «lobby» y «corrupción». A muchos observadores aquel escrito les pareció incluso ingenuo, y pocos habrían apostado por los resultados.

A distancia de 50 meses, ¿puedo pedirle un balance?

No realicé una campaña contra la hegemonía, sino que me limité a proponer de nuevo la belleza de la experiencia de nuestro fundador, don Giussani, sosteniendo que no era necesario validarla con ningún poder añadido. La única forma de relación con la verdad es la libertad, y por eso la búsqueda de la hegemonía está en contradicción con la verdad.

Sin embargo se ha desmantelado de este modo una extraordinaria máquina política como era la CL de los años de oro.

Nuestro objetivo es contribuir al bien común; no quiero perder el valor de la pasión política, pero recordé que teníamos como motivación algo más fascinante que recoger las migajas del poder.

¿Y de este modo os habéis desarmado?

Sí. Hemos devuelto al primer puesto la pertinencia de la fe a las exigencias de la vida. Prefiero el testimonio a la militancia. Además, Dios ha llamado discretamente a la puerta de nuestros corazones, no ha hecho uso de su poder exterior, sino que ha suscitado amor.

¿No teme que en esta operación CL sufra una pérdida drástica de identidad?

Despojarse del poder no quiere decir perder identidad. Dios ha actuado así y se ha hecho carne; también nosotros podíamos hacer algo parecido, aunque infinitamente más pequeño.

Entretanto, la historia no se ha detenido (¡en absoluto!), y se genera una paradoja. Habéis militado contra la secularización y el 68 y hoy, frente a la amenaza del islamismo radical, os profesáis desarmados.

Le respondo ante todo al tema de los años 70. Don Giussani explicó con posterioridad que nos habíamos movido animados por una «inseguridad existencial», que habíamos aceptado el mismo campo de juego de aquellos a los que criticábamos. Al final fuimos una presencia reactiva cuando debíamos de haber sido una presencia original. Para vivir, CL no necesitaba y no necesita un enemigo. Y lo mismo vale para el islam.

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'CL no necesita un enemigo ni vive para las migajas del poder'

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El encuentro imposible: terroristas y víctimas

Fernando de Haro

“De pronto descubrí que el dolor no era algo exclusivo nuestro, de las víctimas. También hay un dolor de los verdugos. He conocido personas que se presentan, te dicen su nombre y a continuación añaden el nombre de las personas que han asesinado y viven siempre con eso encima”, explica Agnese Moro, la hija de Aldo Moro, el que fuera primer ministro de Italia hasta su asesinato en 1978. Agnese ha sido una de las protagonistas de la mesa redonda sobre la justicia que va más allá de la pena. La mesa ha reunido a los protagonistas de una serie de encuentros que se han producido en los últimos años entre terroristas y víctimas de una violencia que dejó entre los años 60 y los 80 casi 500 muertos en Italia. Eran los años de plomo, jóvenes universitarios, “en búsqueda de una vida mejor, de más vida, ofendimos la vida, la dañamos” como explica uno de ellos. El encuentro era tan imposible, a juzgar por lo que han contado unos y otros, como necesario. Después de meses de conversaciones, de gritarse, de abrazarse, han constatado que necesitaban del otro - víctima de la violencia o responsable de la misma- para rehacer sus vidas. Nadie en su sano juicio hubiera afirmado, antes de escucharlos, que la víctima y el verdugo son un bien el uno para el otro. Lo han hecho ellos, los únicos autorizados. Junto a Agnese Moro ha relatado su experiencia Maria Grazia Grena, ex-terrorista que ha cumplió largos años de cárcel.

Agnese Moro es lucidísima en la descripción del dolor de la joven de 25 años que era cuando su padre fue asesinado. Su único delito fue querer formar un Gobierno con la democracia cristiana y los comunistas. Agnesea recuerda el zarpazo de la ausencia y después “la soledad de no tener a nadie a quien preguntarle por qué ha sucedido lo que ha sucedido”. “La violencia- añade la hija de Moro- nos cosifica. Cosifica a los que matan y cosifica a las víctimas. Los culpables son juzgados, cumplen su condena. Y eso es necesario porque la sociedad tiene que distinguir lo que está bien de lo que está mal y castigarlo. Pero esa justicia no es suficiente. En realidad no sabemos definir qué es la justicia, pero lo que sí sabemos es qué es la injusticia. Sabemos qué es la justicia cuando nos falta”. La hija de Moro relata que ha encontrado parte de esa justicia que le falta al superar el papel social asignado a la víctima. “Como víctima tienes un papel social, todo el mundo sabe quién eres, qué representas”, señala. Pero esa etiqueta no le sirvió durante décadas para que aflorase su humanidad herida por el asesinato del padre. En la mayor de las paradojas, esa humanidad sí ha reaparecido en el encuentro con los verdugos. Lo que hasta el momento era un soliloquio atormentado se ha convertido en un diálogo. Un diálogo que no justifica al verdugo, que no puede ser buenismo porque tiene lugar en un terreno en el que el mal ha sido demasiado serio. Un diálogo que permite, misteriosamente, salir de lo que estaba definitivamente cerrado. “El cambio –explica Agnese- no es que el pasado desaparezca, el pasado sigue allí, pero ocupa su puesto”. No mina ni el presente ni el futuro.

Maria Gracia Grena no tenía ningún interés en encontrarse con las víctimas. Había cumplido con su pena, se dedicaba a la asistencia a los presos –“para devolverle a la sociedad parte de lo mucho que le había quitado”, señala-. “Creía haber rehecho mi vida. Al final me atrajo la curiosidad de estos grupos de encuentro y acabé participando en ellos”. Entonces se dió cuenta de que había cerrado en falso su historia. Los años duros de cárcel no le habían servido para comprender qué le había sucedido. “La cárcel no te ayuda a comprender qué te ha pasado. Nosotros optamos por la lucha armada porque queríamos conseguir cosas justas, algunas de esas cosas por las que luchamos hacen mejor nuestro país”. Pero la gran cuestión que según Grena necesitaba afrontar era cómo esa lucha llegó a justificar la violencia. “En los primeros encuentros con las víctimas tenía delante de mí a personas que me gritaban”, señala Grena. El diálogo con las víctimas le ha dado mucho más que los años de prisión, le ha ayudado a comprenderse. Moro escucha con atención a Grena. Cuando le aplaude con cariño. Grena le lanza un beso. “No se por qué os interesa tanto nuestra historia”, concluye Agnese. Ahora nos tocaría gritar a nosotros: porque esta es la historia imposible del bien del otro que ningún tratado de psicología se atrevería a formular, porque el otro que te ha hecho el mayor mal se ha convertido en un bien, porque también nosotros necesitamos una historia así. La historia de una justicia limitada superada por el ilimitado don de un tú.

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El encuentro imposible: terroristas y víctimas

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'Sobre la tregua en Alepo no cedo'

Maurizio Vitali

Sobre la tregua para Alepo, Staffan De Mistura no tiene ninguna intención de abandonar. El enviado especial de la ONU en Siria, ocupado en una fase delicadísima de la diplomacia internacional, lo dijo con claridad en el escenario del Meeting de Rímini. "He suspendido la reunión de la fuerza humanitaria -explicó- sobre todo para subrayar con fuerza la necesidad de una tregua de al menos 48 horas. Ni siquiera un convoy humanitario ha podido alcanzar la parte asediada de Alepo". Y para marcar su determinación, confió en que, por lo generl, en los momentos más críticos se repite el viejo refrán: "Has probado? Prueba otra vez. ¿Has fracasado? Prueba de nuevo, fracasarás mejor. Y prueba otra vez, y otra, y otra. No te rindas". Mensaje claro. ¿De qué sirve una tregua si dura poco? "Una tregua -De Mistura no tiene dudas- puede salvar vidas. Puede dar un respiro a la población e incluso puede romper la espiral de violencia. Las ciudades son  como nuestras vidas: en los momentos de dificultad tienen necesidad de reencontrar la fe en ellas mismas, pero sobre todo, de sentir la confianza de los otros, de no sentirse abandonadas".

Las ciudades. Aquellas que corren el riesgo de morir bajo las bombas y el terrorismo. Ciudades como Giuba (Sudan), Dubrovnik (Croacia), Beirut (Líbano) y por supuesto Alepo, en Siria. De Mistura, en el curso de sus 19 misiones internacionales, ha vivido en primera persona el drama de estas ciudades. Giuba, donde en 1989 se consiguió romper el asedio con un vuelo humanitario gracias a la ayuda de la Madre Teresa de Calcuta. Dubrovnik ("donde durante 42 días tuve que utilizar cerveza para lavarme por falta e agua"), reducida a escombros por las bombas, abandonada por los que pudieron huir. "Pero Dubrovnik no murió -recuerda el embajador- porque quien entre los supervivientes sabía tocar un instrumento dio vida a un increíble concierto en la plaza mientras los asediantes estaban todavía en las colinas en torno a la ciudad. Es como decir: podéis bombardearnos a nosotros, pero no a nuestros valores, a nuestra alma". "Las ciudades no pueden morir" era el título del encuentro en el que intervino De Mistura. "Un título que es como un grito" dijo Andrea Simoncini, profesor de Derecho Constitucional, explicando que se trata de la recuperación de la institución de Giorgio La Pira, que en el 55 dio vida en FLorencia a unas conferencias de los ayuntamientos de todo el mundo por la paz. Pero no se trata solo de la recueración de la institución. Aceptando la propuesta del actual ayuntamiento de la ciudad del lirio, el Meeting por la amistad entre los pueblos se ha mostrado dispuesto a acoger, a partir del año que viene, análogos encuentros mundiales de ayuntamientos de las grandes ciudades.

El encuentro de ayer fue como un previo, o una muestra, de esta empresa. Participaron ayuntamientos y representantes de ciudades emblemáticas de los dramas de nuestro tiempo: el drector del Museo del Bardo de Túnez, Moncef Ben Moussa; la alcaldesa de Diyabarkir, en el Kurdistán turco, Goultan Kisanak; la alcaldesa de Lampedusa, Giusi Nicolini; el alcalde de Florencia Dario Nardella.

Hiroshima fue destruida por la bomba atómica. Para el director del Bardo, "la nueva bomba atómica H es la ignorancia de la historia y de la cultura de un pueblo. La ciudad es el lugar de culturas diversas que se conocen y conviven. Y esto es lo que el terrorismo y el racismo quieren atacar. La colaboración para relanzar la cultura y ela rte con las ciudades italianas, Florencia, Turín, Asís, Sestri Levante y ahora Rímini, es extraordinaria. El museo ha perdido visitantes internacionales a causa del atentado, pero los italianos siguen siendo los más numerosos y los tunecinos están aprendiendo, a través del redescubrimiento de nuestros tesoros artísticos, a conocer su propia cultura.

Diyarbakir tiene casi dos millones de habitantes que pertencen a 33 etnias distintas, el 70% de los habitantes son de lengua kurda. Está al sudeste de Estambul, a una distancia de 1400 km; Alepo en Siria y Mosul en Iraq están solo a 400km. Diyarbakir, donde las armas y la violencia no han cesado, acoge a nada menos que 300.000 refugiados provenientes de Siria. Ha ayudado con todos los medios posibles a los habitantes o a prófugos de ciudades masacradas como Sinjar, Sirnak y Kobane. Defiende con uñas y dientes el pluralismo, la tolerancia y la democracia. Estas son sus armas contra el terrorismo, así como la cultura lo es para el director del museo de Túnez. Es como la acogida humanitaria de la combativa e incansable Giusi Nicolini de Lampedusa, orgullosa de que su pequeña isla sea la salvación para 300.000 refugiados. Por ahora.

>Meeting Rímini

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Habrá Gobierno, la crisis (política) sigue

Fernando de Haro

En España habrá Gobierno. Después de ocho meses. Salvo que todo se tuerza mucho habrá Gobierno a finales de agosto o a principios de septiembre. Se cerrará así la crisis política más larga desde la recuperación de la democracia en 1975. El cambio de posición de Ciudadanos habrá sido decisivo para superar el bloqueo. Ciudadanos ha exigido al PP de Rajoy 6 condiciones, encaminadas fundamentalmente a la lucha contra la corrupción, para darle el sí de sus 32 diputados en la investidura. Las condiciones son perfectamente asumibles por el partido ganador en las elecciones que hubo que repetir. El líder de los populares se ha dado unos días para que su cesión no parezca demasiado rápida. Podrá así presentarse en el Congreso con el respaldo de 169 diputados que serán 170 (con el apoyo de la diputada canaria). Está a seis diputados de una mayoría suficiente y sería incomprensible que los socialistas no facilitaran la formación de Gobierno cuando hay una agenda tan urgente que afrontar. Por fin habrá solución aritmética. La crisis más urgente se resuelve, pero permanecen los problemas de fondo que lastran la vida democrática: la ideologización de la política que impide el acercamiento al otro y un sistema de partidos distanciado de la vida social. Sin afrontarlos este largo período se habrá cerrado en falso.

El nuevo Gobierno no debería olvidarse de que la crisis (término que no tiene por qué ser negativo) política no comienza tras las elecciones de 2015. Aflora con las concentraciones del movimiento del 15 M de 2011. Los indignados que se concentran en la Puerta del Sol son la punta del iceberg de un amplio rechazo al sistema de partidos creado tras la muerte de Franco. Incluso entre los votantes más conservadores ese rechazo avanza a lo largo de la legislatura del PP. Entre 2011 y 2015 los populares pierden más de 3,5 millones votos por los sacrificios exigidos. Pero también por la partitocracia y la corrupción, la excesiva tecnocracia y la falta de alma cultural de la política del centro-derecha. En 2015 el bipartidismo no desaparece pero los votantes buscan alternativas. Los dos nuevos, aunque no tan fuertes como en un principio se pensaba, se han quedado en el Congreso y condicionan la formación de mayorías. La falta de flexibilidad de los viejos partidos ha hecho el resto.

Hay algo en el sistema institucional de la democracia española que ha favorecido esta situación. La democracia española pertenece a lo que Huntington llama la tercera ola democratizadora. La primera se produce en el XIX y es directamente heredera de las revoluciones francesa y estadounidense. La segunda es la que llega tras la II Guerra Mundial y la tercera es la que protagonizan Portugal, España y Grecia. Del Mediterráneo salta a América Latina y Asia Oriental. La tercera ola democrática, dispuesta a corregir los errores de las anteriores, y el mal recuerdo de la II República, busca la estabilidad institucional. El sistema electoral corrige la proporcionalidad y tiende a ser mayoritario, sobre todo en las circunscripciones con poca población. Esas circunscripciones tienen mucho peso. Se favorece la creación de un sistema de partidos fuertes, que acaban encerrados en sí mismos. Los diputados no necesitan escuchar las demandas sociales, no dependen de forma directa de sus votantes. Las propuestas y el posicionamiento ideológico no vienen de abajo a arriba. La base cuenta poco. Son los “gurús” demoscópicos los que “diseñan” el “producto político” que más venta puede tener. Se forma así un círculo vicioso, la sociedad civil débil, heredada de la dictadura, no tiene interlocutores políticos y los políticos no tienen interés en la conversación social.

De una situación así no se puede salir con invocaciones a la buena voluntad. Urge una reforma del sistema electoral que “invite” a los políticos a estar en la calle. De las seis peticiones de Ciudadanos al PP la más interesante a largo plazo es la que reclama superar el sistema de listas cerradas y desbloqueadas. La Constitución española no permite listas abiertas. Pero si permite un sistema electoral como el alemán. El modelo germánico es complejo a la hora de distribuir los escaños pero sencillo para el elector. El votante dispone de dos votos, uno para una lista cerrada y otro para elegir directamente a un diputado (escaño uninominal) en cada circunscripción. Al final la composición del Bundestag depende a partes iguales de los votos directos y de los votos de la lista cerrada. Eso le quita poder a los partidos, obliga a una parte importante de los diputados a estar tan pendientes de la gente. Sin volver a conectar la política con la vida social, más tarde o más temprano, el populismo que ahora está agazapado, avanzará.

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Sorolla: un niño adoptado

Elena Simón

“Tenía Sorolla la vista fácilmente impresionable a cuanto se mueve, y como lo que más se mueve es la luz, cambiando a cada instante, ésta fue su musa” (A. Gimeno).

La cotización y valoración de Joaquín Sorolla sigue en alza. Barcelona nos ha deleitado este verano en Caixaforum con la atractiva y refrescante muestra “Sorolla y el Mar”. También Mapfre abre cartel en el otoño madrileño, hasta el 11 de enero, con una exposición llena de novedades, con la cara menos conocida del imparable artista: “Sorolla y América”, muestra que se inicia con su celebrada pintura social de finales de siglo, que emigró más allá del océano y paisajes urbanos neoyorquinos, retratos americanos, dibujos sobre cartas de menú, y también bocetos, mucho de todo ello guardado allí en la Hispanic Society de Nueva York, grandioso centro de referencia de la cultura española, museo y biblioteca, fundado en 1904 por el potentado del ferrocarril e hispanista Huntington, que fue el mecenas de Sorolla en América. Él le pagó los dos viajes de seis meses que el artista realizó con su familia a Nueva York. Su exposición de 1909 ni tuvo ni ha tenido igual, el pintor vendió cientos de obras y miles de catálogos… hasta el presidente de los EEUU quiso ser retratado por él.

Pero demos marcha atrás en la moviola hasta situarnos en su levante natal, donde se gestó el genio de Joaquín Sorolla. Los primeros años del artista quedan muy lejos de su posterior éxito, porque este pintor español, que tras Velázquez y Goya es la paleta española más cotizada fuera de nuestras fronteras, nació en Valencia el 27 de febrero de 1863 (¿conjunción de astros que dirían algunos lunáticos?). Sus padres, Joaquín y Concepción, del gremio del comercio de tejidos, murieron, quizá víctimas del cólera, en un margen de tres días, cuando el pequeño contaba dos años y medio. La tía materna Isabel y su marido José adoptaron a Joaquinito y a su hermana Isabel, de un año. Con 14 años Joaquín ayudaba a su tío en la modesta cerrajería familiar, pero su destreza para la pintura ya era reconocida y asistía por la noche a clases de pintura. Con dieciséis años entró en la Escuela de Bellas Artes de San Carlos de Valencia: las clases se iniciaban a las ocho, sin embargo su compañero, el también pintor Cecilio Plá, nos dice que Sorolla ya venía de sacar apuntes del natural por la ciudad. Ese mismo año, por su aplicación, la Escuela de Artesanos le otorgó un accésit y le obsequió con una caja de pinturas. Su padre adoptivo, consciente de la valía del chico, decidió pagarle clases especiales e intentó que Joaquín no perdiese más tiempo en las labores de cerrajero, pero el chico no lo permitió. A la par recibía la medalla de bronce de la Exposición Regional de Valencia por “El patio del instituto”. Su profesión de pintor ya estaba decidida.

Sorolla pasó cuarenta años pintando casi frenéticamente. Trabajador incansable realizó a la velocidad de la luz cerca de 2.200 cuadros, 9.000 dibujos, apuntes, bocetos, obras todas ellas en las que consiguió como nadie reflejar con una modernidad potente ese derecho que el instante tiene a la eternidad.

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