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27 SEPTIEMBRE 2016
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Sánchez, hipérbole de la desconexión

P.D.

Sánchez se ha convertido en el paradigma del gran mal de la política española: una creciente desconexión de la realidad y una concepción del partido y del líder como un fin en sí mismo. El suyo es un ejemplo hiperbólico, llevado al extremo de lo ridículo si no fuera trágico, didáctico en su exageración: si las urnas me retiran el apoyo, se trata de fabricar unas urnas buenas, unas urnas que me pongan a salvo de la realidad. Para eso está la democracia directa, la convocatoria de primarias, la celebración de un Congreso. No importa que coincida con las fechas de la investidura, no importa que eso suponga unas terceras elecciones. Sánchez secuestra a su partido, deja a España sin Gobierno, se inventa una fractura ideológica interna y recurre a la democracia directa de los militantes. La democracia directa suele ser la solución menos democrática porque siempre plantea cuestiones previamente mediatizadas e instrumentalizadas por el líder.

El futuro del PSOE está seriamente comprometido. El PSOE que lo fuera de González y de Zapatero puede desaparecer. Puede desaparecer como el partido de Gobierno que, en alternancia con el PP, vertebra políticas constitucionales, realistas y eficaces. Todo eso puede saltar por los aires. El liderazgo de la izquierda puede ser asumido por Podemos. Pablo Iglesias, que se moviliza como los tiburones cuando huele sangre, ya nada hacía su víctima. A pesar de haber perdido terreno y de su división interna, ha visto en la crisis del PSOE una gran oportunidad. Buena parte del antiguo voto socialista en próximos comicios puede ir a la formación morada. Algunos restos urbanos decantarse por Ciudadanos y el resto a la abstención. Solo quedarán los fieles, cada vez menos. O la rebelión es intensa o el desastre está asegurado.

Sánchez, hipérbole de la desconexión

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Obstinadas urnas

P.D.

Este lunes comienza el juicio por las tarjetas black de CajaMadrid. Pasarán delante del juez lo más granado de la partitocracia y la sindicatocracia española. La semana que viene se inicia el juicio por el caso Gürtel. Vamos a tener ración sobrada de corrupción. Hay una corrupción que encaja en los tipos penales. Y hay otra, quizás más grave, que consiste en ignorar la realidad e intentar blindarse frente a las urnas. De esa hemos tenido mucha desde hace nueve meses. El dictamen de las urnas es, sin embargo, testarudo. Y lo ha vuelto a ser en el elecciones gallegas y vascas. El PP que triunfa es del Feijóo; Sánchez ha conseguido que su partido pierda el liderazgo de la izquierda; el PNV no secesionista, que se aleja de la secesión y que pide perdón a las víctimas triunfa; Podemos ha venido para quedarse y Ciudadanos no cuaja fuera de las grandes ciudades.

Feijóo revalida su mayoría absoluta en Galicia. Su forma de hacer política convence aun en los momentos más difíciles. Ha combinado buena gestión con sensibilidad social y con una claridad rotunda en la crítica a la corrupción. Gana puntos para un desembarco en Madrid.

Algo parecido se puede decir del País Vasco. El PNV de Urkullu gana las elecciones después de una gestión realista, alejada de cualquier secesionismo. Ha sabido distanciarse del radicalismo de Bildu que resta apoyos después del fin de la violencia.

Por el contrario, el PSOE de Pedro Sánchez pierde mucho terreno en Galicia y en el País Vasco. Este PSOE, alejado de la socialdemocracia clásica, es difícil de distinguir de opciones más a la izquierda. Y los votantes prefieren el original a la copia. Por eso En Marea adelanta a los socialistas en votos en Galicia y se convierte en la cuarta fuerza en el País Vasco. En las dos Comunidades Autónomas el descalabro es relevante. Los socialistas siguen bajando escalones en una deriva que puede hacerlos irrelevantes.

Es fácil deducir de los comicios de este domingo una advertencia para el líder de los socialistas. Si Sánchez se empeña en formar gobierno con Podemos y los independentistas, corre el peligro de entregar el liderazgo de la izquierda a su más cercano competidor. Eso en un momento en el que Podemos y sus confluencias acusan la debilidad de haber perdido un millón de votos y de las divisiones internas.

Obstinadas urnas

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Vence un nuevo pacto social

Giovanna Parravicini

“El resultado electoral constituye una vez más una reacción de nuestros ciudadanos ante las presiones que llegan desde fuera de Rusia, con amenazas, sanciones, intentos de desestabilizar la situación de nuestro país desde dentro”. Son palabras de Vladimir Putin la semana pasada, tras conocer los resultados definitivos de las elecciones y que ofrecen una clave de lectura de lo sucedido en Rusia durante la jornada electoral del 18 de septiembre.

Los resultados son buenos y malos para el gobierno actual, pues sale vencedor pero al mismo tiempo derrotado en varios aspectos. Vencedor porque Rusia Unida ha obtenido 343 escaños y la mayoría absoluta de la Duma. El nuevo parlamento conserva los mismos cuatro partidos que la legislatura anterior; además del partido en el gobierno, los comunistas tendrán 42 escaños, los demócratas liberales (LDPR, el partido de Zhirinovski) 39, y Rusia Justa 23. Por comparar con el año 2011 y la Duma saliente, el partido de Putin obtuvo entonces 238 escaños, los comunistas 92, LDPR 64 y RJ 56.

Hace cinco años, en diciembre de 2011, unas elecciones que parecían obvias, después de una serie de fraudes electorales de dimensiones realmente excesivas incluso para Rusia, dieron lugar a una gran oleada de protestas y desacuerdos que solo se aplacaron con el paso de los años. Ahora, para evitar posibles problemas de este tipo, el gobierno de Medvedev ha hecho todo lo posible por dar legitimidad a la votación. En 2015 cambió la ley electoral, introduciendo un sistema mixto (proporcional y mayoritario), redujo el umbral del siete al cinco por ciento para permitir una mínima participación, permitiendo entrar incluso, por primera vez a nivel federal, al partido disidente Parnas, fundado por el ex vice primer ministro Boris Nemcov, asesinado en Moscú. También admitió la participación de 18 candidatos apoyados por el oligarca “enemigo” Chodorkovski. Al frente de la Comisión electoral se situó a Ella Pamfilova, respetada presidenta de Transparency International-Rusia», donde sustituye a Curov, que en 2011 fue el primer objetivo de las protestas contra el fraude. Ahora se dice que el fraude no habría sido tanto. Pamfilova, que la víspera de la votación prometió su dimisión en caso de “fiasco”, ha determinado que las elecciones pueden considerarse “legítimas” si bien no “inmaculadas”. Además, el informe de la OSCE tampoco ha sido negativo en términos generales.

Hasta aquí la victoria. ¿Y la derrota? Sin duda se sitúa en la caída de la afluencia a las urnas: 47,8%, la tasa más baja de toda la historia de Rusia. Aunque ya lo veía venir el centro estadístico Levada, que unos días antes reveló una flexión de los apoyos a la mayoría y sobre todo una caída en el interés por la convocatoria electoral, por lo que inmediatamente fue acusado de ser un “agente extranjero”.

Vence un nuevo pacto social

Giovanna Parravicini | 0 comentarios valoración: 4  1 votos
>Entrevista a Fernando de Haro

«El cristianismo es una gran provocación histórica»

Rosa María Jané Chueca

Ayuda a la Iglesia Necesitada nos invita el jueves 29 de septiembre, a las 19.00, a visionar en la Institución Javeriana (c/ Avellà, 1 – Barcelona) el documental Aleluya de Fernando de Haro. Se trata de un film centrado en la realidad de Nigeria, enmarcado en una serie que el periodista Fernando de Haro dedica a la persecución de los cristianos en el mundo. De momento, ha realizado cuatro sobre Egipto, Líbano, Nigeria e India. Como explica De Haro, «existe una cierta unidad, que es el reflejo de la situación de los cristianos en los países donde hay restricciones serias de libertad religiosa».

¿Qué encontramos en este documental?

Nigeria es un país donde los cristianos sufren una persecución durísima protagonizada por Boko Haram. Tiene un gran valor testimonial la fe de esos cristianos perseguidos que viven la fe en unas circunstancias muy difíciles y complicadas. En Aleluya podemos descubrir la fe de los cristianos nigerianos, que está hecha de mucha alegría, de mucha intensidad en la celebración, de caridad y de afecto de gente sencilla. La película nos pone ante la gran provocación de estos mártires y testigos. La inmensa mayoría de los cristianos entregan la vida por su fe. Y eso, para una Europa cansada, escéptica, sin certezas... es una intensa provocación. Toda la película es un contraste entre la dureza de la persecución y la sencilla alegría y gratitud de quien vive la fe como algo novedoso. Esto para los occidentales y europeos, que hemos perdido esa frescura en cuanto aparece el sacrificio y lo cuestionamos todo, es una interesante provocación de belleza y de paradoja: vivir la alegría en la más desfavorable de las circunstancias, que es el sacrificio de entregar la vida.

¿Podemos caer en la tentación del impacto pasajero?

Yo tenía la necesidad profesional de contar lo que allí sucede. El reto, para mí, ha sido no solo reflejar un impacto momentáneo, sino facilitar que el espectador se ensimisme con estos testigos de la fe que nos llegan de África. Mi tarea es no solo provocar un impacto inmediato, sino que aquellas historias que se cuentan se conviertan en compañeras del espectador. Que los testigos vayan más allá del impacto inmediato. Mi interés es reflejar, contar, mostrar, no solo el impacto, que es importante y que hay que cuidar, sino transmitir la compañía de los testigos, que viven de otra manera la vida.

¿Qué es lo que más le ha impresionado?

La alegría de gente sencilla que estima la gracia recibida más que la vida; que en un contexto muy difícil de violencia no se quejan ante las circunstancias, sino que viven con alegría. Otra cosa muy importante es el valor de una educación auténtica, que supera la violencia, la pobreza, la miseria... es la obstinación positiva de la alegría, de transmitir la fe.

¿Cuántos cristianos más deben morir para que el mundo reaccione?

No lo sé. Ya han muerto muchos y siguen muriendo muchos. Las estimaciones son de 150.000 muertos al año. Esto es un genocidio y lo que es incomprensible es que el derecho a la libertad religiosa se considere menos derecho que otros. Todo tipo de discriminación que provoca la muerte debe ser combatido. Creo que es un prejuicio ideológico de izquierdas y de derechas. Y la ideología impide reconocer que el derecho a la libertad religiosa es un derecho fundamental. Estamos ante una auténtica epidemia de persecución religiosa, especialmente sufrida por el cristianismo. El cristianismo es una gran provocación histórica, irrumpe con una experiencia de igualdad y de dignidad humana que los poderes de este mundo muchas veces no quieren aceptar. La geografía de la persecución es la geografía de la lucha entre el poder y la libertad. El poder frente al testimonio del amor y de la caridad, de la dignidad y la igualdad de la persona... las raíces de la persecución tienen mucho que ver con un poder que no tolera una diversidad antropológica generada por la fe.

Tertuliano decía que la sangre de los mártires es semilla de nuevos cristianos...

Absolutamente cierto. En los países que he visitado no solo he realizado un viaje geográfico, sino que tengo la impresión de estar viviendo en el siglo I-II del cristianismo. Es como un viaje en la historia. Es sorprendente cómo el martirio, la fuerza de la caridad y el testimonio, hace una Iglesia mucho más fuerte y «en salida» como dice el papa Francisco. El martirio es el testimonio del amor y provoca fascinación y admiración, genera interrogantes, mueve las conciencias y los corazones. Es así.

Entrevista publicada en Catalunya Cristiana

>Entrevista a Fernando de Haro

«El cristianismo es una gran provocación histórica»

Rosa María Jané Chueca | 0 comentarios valoración: 5  4 votos
>Editorial

#prayandunderstandSiria

Fernando de Haro

Lo primero la compasión, y con la compasión, la compresión y el juicio. Alepo, zona cero del planeta. Después de cinco años de guerra, ahora la ofensiva final de Asad y de Putin sin distinguir entre “rebeldes buenos” y yihadistas. Sin miramiento alguno con la población civil. Ahora se comprende por qué la tregua de la semana pasada ha saltado por los aires, por qué el convoy humanitario de Naciones Unidas no llegó a su destino.

Alepo es una ciudad llena de “dolorosas”. Las agencias internacionales enviaban este fin de semana, tras los últimos bombardeos, una foto durísima, una foto que cuesta trabajo mirar. Una madre vestida de negro sostiene en sus brazos un niño con una gran herida en la cabeza. Un hiyab le tapa la boca. La mujer llora sin lágrimas. El pañuelo enmarca con más fuerza sus ojos, ojos levantados hacia el cielo, encharcados por el gran dolor, que no lo hay más grande que perder a un hijo.

Querría uno mirar para otro lado, que ya tiene uno bastante con lo suyo, y que ahora encima mirar a lo de Siria es demasiado. Parece que esta vez la actitud del postmoderno (esto-ya-lo-he-visto-y-ya-me-lo-sé) parece si no honrosa al menos recomendable.

Pero cuando se vence la primera resistencia se da uno cuenta de que mirar es conveniente, no por la dolorosas de Alepo, que también, sino por uno mismo. Todo es más humano que mirar para otro lado. Y al mirar uno puede blasfemar, puede quedarse en silencio, puede gritar, puede rezar, cada uno mirará con sus ojos, no puede ser de otro modo. Pero es más humano vivir con los dolores de los otros, que la compasión no ocupa espacio y recoloca todo, resitúa. Es más humano mirar la vida con los ojos llenos de las dolorosas de Alepo, con sus miradas doliente clavadas en el cielo.

Las dolorosas de Alepo lo son por una combinación de luchas de poder y porque algunos siguen cometiendo la inmensa torpeza de concebir la democracia como algo abstracto. Ni Asad ni Putin han querido una tregua efectiva, como tampoco la quisieron en febrero, porque ven cerca una victoria total. Sobre el Daesh, sobre el antiguo Al Nusra (filial de Al Qaeda) y sobre los grupos rebeldes no yihadistas. En realidad nadie sabe bien dónde está la frontera entre unos y otros, desde luego no lo sabe Estados Unidos que apadrina a la oposición nacida de la primavera Siria (¿qué quedará de ella?). Rusia ha encontrado la guerra perfecta para su nuevo imperialismo. El petróleo a menos de 48 dólares no es problema, tampoco lo es la crisis económica y demográfica si Moscú tiene una península de Crimea que invadir y subir así su testosterona nacionalista. No hay nada que le pueda venir mejor que plantarse en el Mediterráneo, segunda tenaza que encaja con la primera del Mar Negro. Y Putin no está para “delicadezas” occidentales. Si mueren unos cientos, unos miles, unas decenas de miles de civiles siempre será secundario para exhibir una victoria sobre el Daesh y para eliminar a la oposición no yihadista. Con Asad y con Irán de aliados, frente a Arabia Saudí.

>Editorial

#prayandunderstandSiria

Fernando de Haro | 0 comentarios valoración: 4  16 votos

FARC. ¿Y después de la guerra, qué?

Andrea Bonzo

Ahora que ya se firmó el Acuerdo Final y “solo” falta el referendum del 2 de octubre (los últimos sondeos muestran la ventaja del SI y el NO en ligero ascenso), los guerrilleros de las Farc siguen preguntándose sobre su futuro. ¿Qué harán después de la guerra?

El diario colombiano El tiempo fue a ver qué dicen los guerrilleros en el campo mixto Isaías Pardo, a 160 kilómetros de San Vicente del Caguán (en el centro sud de Colombia). Hace ya 23 meses que en ese campamento no se escucha el ruido de las balas o el estallido de las bombas. Los guerrilleros –confiesan– esperan no escucharlos nunca más.

Los uniformes, dice El Tiempo, están limpios. Hay un clima de tranquilidad, ya no tienen que estar alerta por posibles incursiones del Ejército. La gente se despierta a las 5 d la mañana para hacer ejercicio y preparar el desayuno. Después hay una actividad nueva, que antes no tenía sentido: reuniones donde se explican los acuerdos y los pasos que seguirán. Aquí se aclaran las dudas y se “aprende” sin ambigüedades qué establecen las doscientas páginas firmadas en La Habana tras cuatro años de negociaciones. Es ni más ni menos que una “escuela de la paz”.

Pero lo que más preocupa a los ex combatientes es una sola cosa: su futuro.

Algunos dicen –o tal vez esperan– que la organización no se desintegrará, porque hace años que forman parte de ella y es su familia, y además es el único tipo de vida que conocen. Otros explican que será difícil volver con su familia biológica. “No puedo aparecer así no más donde mi mamá después de 22 años sin saber de mí. Hay que hacerlo poco a poco”, cuenta uno de ellos, al que llaman Omar. Aunque ni siquiera sabe si su familia sigue viviendo donde la dejó. Para protegerlos, dice, prefirió no aparecer más. Lo que más le duele son los amigos que murieron durante el conflicto. “¿Cuántos muertos nos hubiéramos ahorrado si la paz se firma hace 10 años o 20 o 30 años?”, se pregunta.

Hay otros –los más jóvenes– que entraron a las Farc no hace mucho, como Raúl, que está desde hace un año y ya le ha llegado el tiempo de la paz. Otro de ellos se llama Antonio y aunque tiene 22 años acredita una larga militancia a sus espaldas. Se unió a las Farc hace diez años, cuando apenas tenía 12. “Lo que tengo se lo debo a las Farc, aquí aprendí todo lo que sé. Entré a las Farc por las condiciones de vida que tenía, me tocaba trabajar y no podía estudiar”. Él piensa que el futuro es que todos continúen siendo parte de la organización para trabajar en política.

Todos ellos, jóvenes y viejos, reclutas y veteranos, comparten la misma incertidumbre por el futuro: qué harán para ganarse la vida, qué aprenderán para la vida de todos los días, o en términos más generales, cómo será la reincorporación a la vida política, económica y social de los guerrilleros.

Es también lo que preocupa a Nancy, una joven de 26 años que ni siquiera terminó la primaria porque entró a las Farc a los 12 años y en ese momento ya no iba a la escuela. Pero hay algo que aprendió muy bien: “Como hombres y mujeres tenemos los mismos derechos y no pueden existir diferencias”. Nancy no comprendió enseguida el contenido del Acuerdo Final, “porque había terminologías que uno no entendía”. Pero para ella, la respuesta sobre el futuro es la misma que para sus compañeros: seguir en política, mantener unida la organización, dejar las armas para siempre.

FARC. ¿Y después de la guerra, qué?

Andrea Bonzo | 0 comentarios valoración: 2  6 votos
>Entrevista a Teo Uriarte

"Las elecciones vascas y gallegas no van a modificar el criterio de los partidos"

Elena Santa María

Los partidos se han centrado en las elecciones vascas y gallegas tras la investidura fallida de Rajoy. ¿Son claves estas elecciones autonómicas de cara a la formación de un futuro gobierno?

No creo que las elecciones vascas y gallegas modifiquen el criterio de los partidos a la hora de facilitar el Gobierno de España. En concreto diría que el partido clave para tal realización, el PSOE, carece en su seno de capacidad crítica discursiva que pueda capacitarle para cualquier reflexión que supere su infantil fobia al PP.

¿Será difícil formar Gobierno en Euskadi sin tenerlo en España?

En Euskadi es mucho más fácil crear Gobierno que en España pues la investidura de su lehendakari se realiza positivamente, no existen votos en contra. Se presentan candidatos y el que más votos saque es el presidente. Una concepción mucho más constructiva que la usada para el Gobierno de España.

¿Cuáles son los retos a los que se enfrenta el próximo Gobierno vasco?

Los retos del Gobierno vasco son los mismos que los del resto de la nación pero dulcificados por una financiación privilegiada. Pero ésta a la larga está teniendo la perversa consecuencia de conformar una sociedad sin impulso, muy acostumbrada a la sopa boba de la subvención. Se han acabado los hombres arriesgados, los capitanes de empresas, incluso los aventureros. Ahora todos quieren ser funcionarios.

>Entrevista a Teo Uriarte

"Las elecciones vascas y gallegas no van a modificar el criterio de los partidos"

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>Entrevista a Mikel Buesa

"Descarto una deriva a la catalana para el PNV"

Juan Carlos Hernández

Páginas Digital dialoga con Mikel Buesa acerca de la actualidad previa a las elecciones en el País Vasco del 25-S.

¿Qué valoración hace de esta última legislatura presidida por Íñigo Urkullu en el País Vasco?

Creo que, en términos generales, la valoración de la actuación de Urkullu al frente del Gobierno vasco es positiva. Ha moderado el nacionalismo, haciendo más realistas y menos extremas sus reivindicaciones identitarias. Ha supeditado cualquier objetivo independentista a la recuperación económica de la región. Y ha apaciguado la convivencia. Es verdad que se pueden apuntar algunas actuaciones en sentido inverso, pero pienso que ello tiene que ver con las dificultades que, para el nacionalismo, conlleva la gestión de los asuntos identitarios. En todo caso, me parece que si la trayectoria del nacionalismo institucional (no me refiero, por ello, al independentismo auspiciado por ETA) sigue por esa vía, la política autonómica será más integradora que en las etapas anteriores.

Los partidos constitucionalistas concurren a las elecciones con la seria desventaja del gran número de personas que han emigrado en el País Vasco en las últimas décadas. Con todo su incidencia parece menguar últimamente. ¿Qué camino deben recorrer los partidos constitucionalistas para recuperar el protagonismo perdido?

Aunque la diáspora vasca, que terminó hace aproximadamente una década, haya podido tener alguna influencia sobre el voto a los partidos constitucionalistas, lo cierto es que éstos han experimentado una crisis electoral que es más bien fruto de sus errores políticos, además de compartir la caída general que han experimentado en el conjunto de España. El PSOE entró en una deriva pseudonacionalista, fruto de su propuesta federal, que no ha hecho otra cosa que desorientar a sus electores tradicionales de las clases trabajadoras de origen inmigrante o de los núcleos obreros de Vizcaya. El PP no supo encontrar su lugar ni desarrollar el discurso post-ETA. Ambos partidos han tenido dirigentes muy mediocres en los últimos años, especialmente los socialistas. En el caso del PP la renovación con Alfonso Alonso se ha producido demasiado tarde, aunque no descarto que, a lo largo de la legislatura que se abre con estas elecciones, pueda volver a fortalecer su partido.

Dada la experiencia de la antigua CiU que ha disminuido drásticamente su protagonismo al formar alianzas con los partidos más radicales, ¿guardará el PNV cierta “prudencia” con partidos como Bildu o Podemos?

Predecir en política es como mirar los posos del café. Pero si nos atenemos a la trayectoria del PNV en estos últimos años, no cabe esperar otra cosa que una política moderada y centrista, en la que puedan caber reclamaciones de autogobierno dentro del marco constitucional. Descarto una deriva a la catalana para el PNV. Más bien creo que orientará su proyecto siempre dentro del ámbito español, lo que no excluye tensiones, pero en ningún caso amenazas de ruptura. El PNV aprendió con Ibarretxe que la aventura independentista es extremadamente arriesgada porque conduce a la pérdida del poder. Hoy Ibarretxe es un apestado y el nacionalismo ha recuperado su posición tradicional. Ahora lo que busca es reforzarla en un marco muy pluralista, como es siempre el vasco, sabiendo que, además, tras la legislatura que ahora se cierra, el independentismo está en su nivel más bajo dentro de la opinión pública. El principal reto político del PNV hoy en día es volver a atraer a sus filas a la gente joven y, para ello, la radicalidad independentista no le sirve, sencillamente porque las minorías radicales están en otra parte, en Bildu y en Podemos.

Según los últimos sondeos dentro del electorado del PNV no hay una predilección clara sobre con qué partido formar coaliciones. ¿Qué escenario se vislumbra?

>Entrevista a Mikel Buesa

"Descarto una deriva a la catalana para el PNV"

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Cuando está nublado los cerebros oscurecen

Francisco Pou

Ahí estaba, atrapada en el tiempo, desde abril de 1934. En la ciudad polaca de Zlozienic ha aparecido un cilindro sellado que contenía dos volúmenes de Mein Kampf de Hitler, acreditaciones nazis, monedas, algunos periódicos de la época y un cuaderno ilustrado con información de la vida diaria de la localidad. ¿Con qué animo se depositó esta “captura de tiempo”? El colegio de mis hijos, que iniciaba ahora unas obras de un nuevo edificio, depositó también hace unos días una “cápsula” sellada para extraer del hormigón al cabo de 100 años. Periódicos, fotografías, cartas. ¿Ganas de prevalecer?

¿Se sabía lo que pasaba?

No sé si los polacos (¿o invasores nazis?) que enterraron esa “radiografía” preservada de una época y un momento hicieron el ejercicio de pensar cómo sería la vida 83 años después, esto es, la semana pasada. Pero sí que intuían que Mein Kampf y los nazis no iban a pasar de puntillas por la Historia. No muy lejos de la cápsula con vocación arqueológica hoy se alza, en piedra para siempre, el macabro campo de concentración de Auschwitz, a 43 kilómetros de Cracovia, donde se calcula que fueron enviadas cerca de un millón trescientas mil personas, de las cuales murieron un millón cien mil, la mayoría judías. ¿No intuían esos “enterradores del cilindro del tiempo” de Zlozienic (entonces llamada Falkenburg) el trágico fin de la aventura ideológica del super-hombre y la super-nación “distinta” y la cruel criminalidad de sus métodos? Probablemente sí. O, mejor dicho, probablemente preferían no saber más.

Hace seis años se publicaron los cuadernos del funcionario alemán Friederick Kellner, escritos entre 1939 y 1945, y que habían sido custodiados por la familia. El título es tan expresivo como las columnas de humo de los campos de concentración: “Cuando está nublado todos los cerebros oscurecen”. Esta “cápsula del tiempo” rompe el mito de que “el pueblo alemán no se enteraba de lo que estaba pasando”. Sus comentarios de la vida cotidiana y algunas transcripciones de periódicos y radios de la época son definitivos. Cualquier persona con dos dedos de frente podía deducir con una mínima posición crítica la conclusión a la que Friederick, crítico con el sistema, llegaba: “Está claro (escribe horrorizado), se trata del exterminio de los judíos y los polacos”. Friederick irónico con la propaganda oficial, se fija hasta en el anormal crecimiento de las esquelas en los periódicos como en el Hamburger Fremdenbalt: 281. Extrapolando esa información a las esquelas en otras ciudades, la cifra de alemanes muertos (300.000 al año daría ese cálculo, anotando que “la cifra debe ser más alta porque muchos soldados rasos –¿y los judíos?– no reciben el honor de una esquela”) no cuadraba con la propaganda oficial que hablaba de “algunos casos aislados”. “¿Dónde ha ido la familia Stein?”. En las calles de Alemania, en las tiendas, se preguntaba poco y se contestaba menos, o mucho más; con silencio.

¿Se repite la Historia?

Cuando está nublado los cerebros oscurecen

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El hombre de las mil caras

Juan Orellana

Siempre nos quejamos de la falta de cine histórico-crítico en España, y nos comparamos con los americanos que saben hacer eso muy bien. El hombre de las mil caras es el ejemplo de que el cine español también es capaz de hacer revisiones inteligentes de nuestro pasado reciente cuando quiere, sin recurrir a la manida guerra y posguerra civiles.

La película indaga en uno de los agujeros negros de nuestra democracia: el caso Roldán, el director de la Guardia Civil que se fugó de España con 1.500 millones pesetas de la Benemérita. Pero el verdadero protagonista del film es Francisco Paesa, el James Bond español, un agente secreto del Gobierno famoso por sus golpes a ETA. Paesa ayudó a Roldán a escapar y luego se la jugó. Y se quedó con todo el dinero. Aunque él lo niega. Quién sabe.

La cosa es que es que Alberto Rodríguez, que siempre ha retratado con talento el lado oscuro de nuestra España contemporánea, ha vuelto a dar en el clavo con este thriller nada maniqueo ni ideológico. Recordemos no sólo los aclamados thrillers La isla mínima, ambientado en la transición, y Grupo 7, situado en los previos de la Expo de Sevilla, sino por ejemplo El traje (2002), una humanísima historia sobre la inmigración; o After (2009), un dedo en la llaga de la sociedad en la que vivimos. Es decir, que estamos ante un cineasta sensible y conocedor de la España de los ochenta, la España del felipismo. Con el caso Roldán era fácil hacer una astracanada, o una película de cartón-piedra o, en fin, un compendio de tópicos y lugares comunes. Pero no. Ha hecho una película de personajes, de conflictos dramáticos, sin renunciar a las características del género y a la necesaria dosificación inteligente del suspense. Esto no hubiera sido posible sin el trabajo impecable de Eduard Fernández (Paesa), realmente memorable. Le da la réplica un José Coronado, único personaje de ficción, que hace de narrador de la historia en su condición de amigo fiel de Paesa. Por su parte, Roldán –probablemente el papel más difícil– está interpretado por Carlos Santos, superando el reto con dignidad. Consigue que el espectador sienta cierta compasión por un hombre tan inmoral como triste y patético. Y esta es otra virtud del film. Que no juzga, no condena, no busca una fácil moraleja. Simplemente despliega todo el abanico del drama humano, con sus grandezas y miserias, y deja que el espectador haga su propio camino y llegue a sus propias conclusiones.

En fin, un film brillante, entretenido, interesante, y que sin duda debería tener su ración de Goyas este invierno.

El hombre de las mil caras

Juan Orellana | 0 comentarios valoración: 2  12 votos
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#prayandunderstandSiria

Fernando de Haro

Lo primero la compasión, y con la compasión, la compresión y el juicio. Alepo, zona cero del planeta. Después de cinco años de guerra, ahora la ofensiva final de Asad y de Putin sin distinguir entre “rebeldes buenos” y yihadistas. Sin miramiento alguno con la población civil. Ahora se comprende por qué la tregua de la semana pasada ha saltado por los aires, por qué el convoy humanitario de Naciones Unidas no llegó a su destino.

Alepo es una ciudad llena de “dolorosas”. Las agencias internacionales enviaban este fin de semana, tras los últimos bombardeos, una foto durísima, una foto que cuesta trabajo mirar. Una madre vestida de negro sostiene en sus brazos un niño con una gran herida en la cabeza. Un hiyab le tapa la boca. La mujer llora sin lágrimas. El pañuelo enmarca con más fuerza sus ojos, ojos levantados hacia el cielo, encharcados por el gran dolor, que no lo hay más grande que perder a un hijo.

Querría uno mirar para otro lado, que ya tiene uno bastante con lo suyo, y que ahora encima mirar a lo de Siria es demasiado. Parece que esta vez la actitud del postmoderno (esto-ya-lo-he-visto-y-ya-me-lo-sé) parece si no honrosa al menos recomendable.

Pero cuando se vence la primera resistencia se da uno cuenta de que mirar es conveniente, no por la dolorosas de Alepo, que también, sino por uno mismo. Todo es más humano que mirar para otro lado. Y al mirar uno puede blasfemar, puede quedarse en silencio, puede gritar, puede rezar, cada uno mirará con sus ojos, no puede ser de otro modo. Pero es más humano vivir con los dolores de los otros, que la compasión no ocupa espacio y recoloca todo, resitúa. Es más humano mirar la vida con los ojos llenos de las dolorosas de Alepo, con sus miradas doliente clavadas en el cielo.

Las dolorosas de Alepo lo son por una combinación de luchas de poder y porque algunos siguen cometiendo la inmensa torpeza de concebir la democracia como algo abstracto. Ni Asad ni Putin han querido una tregua efectiva, como tampoco la quisieron en febrero, porque ven cerca una victoria total. Sobre el Daesh, sobre el antiguo Al Nusra (filial de Al Qaeda) y sobre los grupos rebeldes no yihadistas. En realidad nadie sabe bien dónde está la frontera entre unos y otros, desde luego no lo sabe Estados Unidos que apadrina a la oposición nacida de la primavera Siria (¿qué quedará de ella?). Rusia ha encontrado la guerra perfecta para su nuevo imperialismo. El petróleo a menos de 48 dólares no es problema, tampoco lo es la crisis económica y demográfica si Moscú tiene una península de Crimea que invadir y subir así su testosterona nacionalista. No hay nada que le pueda venir mejor que plantarse en el Mediterráneo, segunda tenaza que encaja con la primera del Mar Negro. Y Putin no está para “delicadezas” occidentales. Si mueren unos cientos, unos miles, unas decenas de miles de civiles siempre será secundario para exhibir una victoria sobre el Daesh y para eliminar a la oposición no yihadista. Con Asad y con Irán de aliados, frente a Arabia Saudí.

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Fernando de Haro | 0 comentarios valoración: 4  16 votos

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Antes de ti

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Cristianos de Siria

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Elena Simón

Dedicado a Alicia

Caravaggio siempre es un reclamo excepcional por su revolución pictórica en busca de la realidad. En esta ocasión el Museo Thyssen presenta al gran pintor con sus apasionados seguidores del norte de Europa, 52 obras en total, con 12 del maestro. Su pintura claroscurista, con modelos de la realidad, alejada del ideal clasicista, coincidió con los intereses pictóricos de flamencos y alemanes. El viaje obligado para un artista del s. XVII a Roma, meca del Arte, provocó que en el primer tercio de esta centuria unos setecientos pintores extranjeros se instalaran allí, algunos privilegiados en los palacetes de los mecenas protectores, otros pasando hambre y frío.

Caravaggio inauguró el Barroco de manera rompedora, el mundo ideal neoplatónico se acabó. El concilio de Trento y los ejercicios espirituales de san Ignacio de Loyola pedían realidad, austeridad, ponerse en la situación real del suceso religioso a reflexionar, desechando todo idealismo. Y un hermano de Caravaggio, Juan Bautista, era sacerdote en Cremona. El barroco es movimiento con diagonales, escorzos, claroscuros, que traducen el movimiento interior de la mente de los protagonistas, cuanto más tenso mejor. Éste es su máximo interés, todos los contenidos que guarda, apoyados en las expresiones y en una rica simbología de todo tipo (objetos, animales, frutas y flores, colores…).

Es interesante conocer que Michelangelo Merisi, el Caravaggio, nació en Milán en 1571 y que su padre era arquitecto y administrador del marqués de Caravaggio, Francesco Sforza, casado con Constanza Colonna, con los que la familia tuvo una íntima relación. Estas nobles casas protegerán a Merisi, irascible hasta el enloquecimiento y pendenciero, en las huidas y condenas por sus delitos que llegaron al asesinato. Con cinco años se trasladó a Caravaggio y con trece por fin está en Milán, cumpliendo la promesa hecha a su padre en el lecho de muerte, en el taller de Simone Peterzano, seguidor de Tiziano, con el que vivió cuatro años para aprender el oficio de pintor. Con 19 años aterriza en su soñada Roma, donde, obligado por la necesidad, ejecuta naturalezas muertas y flores, de gran fortuna. Luego vendrán escenas de género como “Los tahúres”, tres medias figuras jugando a las cartas, adquirida por el ojo coleccionista y vanguardista del Cardenal del Monte que contrata al pintor, y pasa a su residencia, por fin con alojamiento y comida, donde bajo su protección pintará Los Músicos y la imponente Santa Catalina de Alejandría, tan venerada en Italia (una hermana del pintor también era Catalina). Sus modelos son mendigos, mujeres de la calle, pendencieros de la noche. La realidad más cruda está servida, con ella representará la experiencia religiosa en su más auténtica veracidad, como un suceso de la vida cotidiana.

Empieza el encargo para San Luis de los Franceses, ha cumplido los 25, y La Vocación y El Martirio de san Mateo dejarán huella en las almas, y en otros pinceles. La apertura de esta capilla con motivo del Jubileo del año 1600 le hizo el pintor más famoso y solicitado de Roma, con jugosos encargos tanto públicos como privados: El Sacrificio de Isaac, para el futuro papa Urbano VIII, o el imponente San Juan en el desierto encargado por el banquero Coste. Ambas pinturas brillan en esta exposición. San Juan Bautista, con la potencia del desnudo del David de su admirado Miguel Ángel, en una anatomía más suavizada, con el mismo dominio anatómico… y también la reflexión, la tensión interior del protagonista. La austeridad formal domina, una diagonal de luz divina sobre la anatomía de san Juan y la sombra sobre la que se recorta, fondo neutro sin elementos de distracción. La piel de camello que lo identifica, austero y ascético, y el rojo del manto, emblema de su sangre por la violencia de su muerte a manos de Herodes. Sujeta el bastón-cruz, él anuncia a Cristo y lo bautiza en el Jordán, inicio del camino a la Pasión. Figura de gran belleza e impactante presencia, con la que Caravaggio se presenta casi como el nuevo Miguel Ángel.

Caravaggio en Madrid

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Sorolla: un niño adoptado

Elena Simón

“Tenía Sorolla la vista fácilmente impresionable a cuanto se mueve, y como lo que más se mueve es la luz, cambiando a cada instante, ésta fue su musa” (A. Gimeno).

La cotización y valoración de Joaquín Sorolla sigue en alza. Barcelona nos ha deleitado este verano en Caixaforum con la atractiva y refrescante muestra “Sorolla y el Mar”. También Mapfre abre cartel en el otoño madrileño, hasta el 11 de enero, con una exposición llena de novedades, con la cara menos conocida del imparable artista: “Sorolla y América”, muestra que se inicia con su celebrada pintura social de finales de siglo, que emigró más allá del océano y paisajes urbanos neoyorquinos, retratos americanos, dibujos sobre cartas de menú, y también bocetos, mucho de todo ello guardado allí en la Hispanic Society de Nueva York, grandioso centro de referencia de la cultura española, museo y biblioteca, fundado en 1904 por el potentado del ferrocarril e hispanista Huntington, que fue el mecenas de Sorolla en América. Él le pagó los dos viajes de seis meses que el artista realizó con su familia a Nueva York. Su exposición de 1909 ni tuvo ni ha tenido igual, el pintor vendió cientos de obras y miles de catálogos… hasta el presidente de los EEUU quiso ser retratado por él.

Pero demos marcha atrás en la moviola hasta situarnos en su levante natal, donde se gestó el genio de Joaquín Sorolla. Los primeros años del artista quedan muy lejos de su posterior éxito, porque este pintor español, que tras Velázquez y Goya es la paleta española más cotizada fuera de nuestras fronteras, nació en Valencia el 27 de febrero de 1863 (¿conjunción de astros que dirían algunos lunáticos?). Sus padres, Joaquín y Concepción, del gremio del comercio de tejidos, murieron, quizá víctimas del cólera, en un margen de tres días, cuando el pequeño contaba dos años y medio. La tía materna Isabel y su marido José adoptaron a Joaquinito y a su hermana Isabel, de un año. Con 14 años Joaquín ayudaba a su tío en la modesta cerrajería familiar, pero su destreza para la pintura ya era reconocida y asistía por la noche a clases de pintura. Con dieciséis años entró en la Escuela de Bellas Artes de San Carlos de Valencia: las clases se iniciaban a las ocho, sin embargo su compañero, el también pintor Cecilio Plá, nos dice que Sorolla ya venía de sacar apuntes del natural por la ciudad. Ese mismo año, por su aplicación, la Escuela de Artesanos le otorgó un accésit y le obsequió con una caja de pinturas. Su padre adoptivo, consciente de la valía del chico, decidió pagarle clases especiales e intentó que Joaquín no perdiese más tiempo en las labores de cerrajero, pero el chico no lo permitió. A la par recibía la medalla de bronce de la Exposición Regional de Valencia por “El patio del instituto”. Su profesión de pintor ya estaba decidida.

Sorolla pasó cuarenta años pintando casi frenéticamente. Trabajador incansable realizó a la velocidad de la luz cerca de 2.200 cuadros, 9.000 dibujos, apuntes, bocetos, obras todas ellas en las que consiguió como nadie reflejar con una modernidad potente ese derecho que el instante tiene a la eternidad.

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