Diario de información sobre la actualidad política, social, económica y eclesial
24 JUNIO 2018
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Ministerio de Ciencia: una agenda repleta

César Nombela

La noticia reciente de un nuevo Ejecutivo en España nos da cuenta de que una de las carteras incluidas es Ciencia, Innovación y Universidades. Como científico estoy del lado de los que piensan que la creación de conocimiento y todo lo que conlleva (transmisión, transferencia, explotación, tecnología, ingeniería, desarrollo…) debe constituir una prioridad. Priorizar en política significa invertir, significa gestionar con eficacia, al tiempo que reformar lo que sea necesario para que esa priorización dé sus frutos.

Parecería que, a la hora de establecer objetivos prioritarios para nuestra sociedad y su futuro, desarrollar Ciencia y Tecnología puede constituir un punto de encuentro, en el que las fuerzas políticas tienen una excelente ocasión para el consenso. Saludamos ciertamente la creación de un ministerio que lleva el rótulo de Ciencia. Pero tampoco se nos escapa que al incluir el nuevo Gobierno cuatro carteras más que el anterior, el esfuerzo del titular de Ciencia para hacer valer la prioridad de la I+D tendrá que ser muy grande.

Tres intentos anteriores

En 1979, tras ganar las elecciones al frente de la UCD, el presidente Suárez creó un Ministerio de Universidades e Investigación. Su existencia fue efímera, en apenas dos años y tras los avatares del 23F, las competencias volvieron al Ministerio clásico de Educación y Ciencia. No obstante, sí cabe decir que desde el comienzo de los ochenta se fue configurando en España un sistema de Ciencia y Tecnología que aspiraba a invertir, a seleccionar y a priorizar la investigación de calidad y a expandir el sistema universitario.

Hay que reconocer que la Administración del PSOE que encabezó Felipe González en 1983, manteniendo las competencias en Educación y Ciencia, promovió en 1986 la llamada Ley de la Ciencia, que fue aprobada también por la fuerza mayoritaria de la oposición, la entonces Alianza Popular. La referida ley supuso un impulso notable a nuestros esfuerzos en pro de la Ciencia y la Investigación, avanzamos en inversión, en producción científica y en internacionalización, con una gestión adecuada que estimuló la creación de grupos científicos en todos los organismos. Todo ello quedó reforzado con nuestro ingreso en la Unión Europea. En muchos foros he sostenido que esta Ley de la Ciencia, ampliamente consensuada, produjo excelentes frutos; en contraste, la Ley de Reforma Universitaria (LRU), con sólo algunos aciertos, puso las bases de muchos de los males que ahora aquejan a nuestra universidad, en especial la endogamia y la falta de movilidad del profesorado.

Ministerio de Ciencia: una agenda repleta

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>Entrevista a Nicolás Redondo Terreros

"Habría que haber ido a elecciones"

Juan Carlos Hernández

Redondo Terreros afirma que depender de partidos que no creen en el país no es bueno y hoy dependemos más que nunca de los partidos nacionalistas.

Con la perspectiva que da el tiempo pasado, ¿Qué valoración le merece la moción de censura?

En la política se ha instalado la cultura o forma de ser de los forofos. No hay nadie que critique a los suyos. Los del PP verán bien todo lo que sucedió y los del partido socialista están encantados con que haya prosperado la moción. Pero esa es una visión de forofo, de hincha. Sinceramente, creo que Rajoy se tenía que haber ido y que teníamos que haber ido a elecciones. La situación era y es suficientemente complicada como para que la normalidad la busquemos en unas elecciones, para que decidan los ciudadanos. Todo el mundo está proponiendo el derecho a decidir, se vota hasta la compra de una casa por parte del líder de Podemos. No sé por qué los españoles tenemos que ser los únicos y los últimos que decidamos.

¿Qué papel cabe esperar de Pedro Sánchez? El Pedro Sánchez cercano a Podemos o el Pedro Sánchez jugando un papel más constitucionalista.

No tengo ni idea, y tampoco me importa. La tendencia en España es tanto analizar a la persona que al final siempre nos equivocamos. Yo soy muy partidario de las ideas un poco más abstractas para la interpretación, entre otras, esa de Camus que decía que los medios justifican o no los fines. Creo sinceramente que había que haber ido a elecciones y el gobierno está condicionado, por muy bien que lo haga Pedro Sánchez, que yo espero que lo haga bien, por un pecado original. Hemos dado un salto cualitativo a la política española, no sé si para bien o para mal, pero a mí desde luego me preocupa, y es que los nacionalistas ya no solo apoyan al gobierno sino que deciden quién gobierna, y eso no me gusta.

A la vista de los ministros elegidos parece un Gobierno menos ideológico y con personas de valía contrastada. Pero, por muy buen equipo que pueda ser ¿Se pude construir de forma consistente con 84 diputados?

>Entrevista a Nicolás Redondo Terreros

"Habría que haber ido a elecciones"

Juan Carlos Hernández | 0 comentarios valoración: 2  9 votos
>CESAL cumple 30 años

Del crecimiento al desarrollo humano

Giuseppe Folloni

El punto focal del método de CESAL en las actividades de cooperación al desarrollo es la “centralidad de la persona”; se podría decir también “partir de la persona”, la persona centro de toda acción.

Yo querría profundizar sobre lo que se entiende con tal afirmación para entender cuándo sucede verdaderamente, cuándo la persona es efectivamente el centro de un desarrollo humano integral, o cuándo, por el contrario, se afirma la frase pero no se capta el contenido.

Para llegar a esto me permitiré recordar algunos pasajes de cómo, en nuestra cultura pasada y presente, hemos entendido el desarrollo, reduciéndolo a crecimiento.

Desde hace mucho tiempo, hemos entendido el desarrollo de forma reducida, como un mecanismo que emergía del funcionamiento mismo de la economía, de la “mecánica” de los comportamientos económicos y que generaba, por sí mismo, el crecimiento del bienestar. La afirmación de Simon Kuznets (1955) de que el crecimiento primero sucede en un punto y después se difunde (aunque diciéndolo así se está tergiversando un poco a Kuznets, pero es así como fue entendida su posición) se convirtió en cultura dominante. No hacía falta nada más, bastaba esperar el resultado de las puras dinámicas económicas.

Algunos años después (1963) a JF Kennedy le fue atribuida una frase que, de forma más pintoresca, confirmaba que el mecanismo de los hechos económicos tenía por sí mismo efectos positivos. La frase era “a rising tide lifts all boats” (una marea creciente eleva todas las barcas).

La experiencia que hemos hecho, después de los primeros dos decenios de reconstrucción de los daños de la Guerra Mundial, dice, sin embargo, lo contrario. El crecimiento ha llevado frecuentemente a la desigualdad tanto entre los países como sobre todo dentro de los mismos. También en el campo específico de la cooperación internacional, un sistema de ayuda al desarrollo centrado solo en la entrega de recursos a administraciones o liderazgo local para la solución de problemas materiales ha tenido en muchas ocasiones efectos no positivos, generando corrupción, predominio de las élites y, como consecuencia, desigualdad y divisiones sociales en las comunidades. Es verdad que se ha producido una reducción del número de pobres, en particular de la pobreza extrema, pero esto normalmente en la gente ayudada a salir de la pobreza no ha generado una capacidad de estar adecuadamente frente a la realidad, sino dependencia.

Sólo comienza a darse un cambio real en la percepción de lo que es verdaderamente el desarrollo humano décadas después. Querría citar a Mahbub Ul Haq, que en los años 90 trabajaba en Naciones Unidas: “El desarrollo humano es el generarse de capacidades humanas –invirtiendo en las personas–haciendo que tales capacidades sean plenamente usadas”. Desde entonces, el término “desarrollo humano” ha entrado en el vocabulario de las instituciones internacionales y de las grandes fundaciones internacionales de cooperación, empezando así a subrayar lo que hemos llamado “centralidad de la persona”.

Centralidad de la persona

>CESAL cumple 30 años

Del crecimiento al desarrollo humano

Giuseppe Folloni | 0 comentarios valoración: 3  9 votos
>Entrevista a Jordi Amat

"Torra no desobedece, Sánchez puede restar tensión"

P.D.

paginasdigital.es toma el pulso a la situación catalana en conversación con el escritor Jordi Amat.

¿El cambio de Gobierno de España puede ayudar a resolver el conflicto catalán?

Lo seguro, para empezar, es que no lo empeorará. Al presidente Sánchez la tensión le perjudica. Y lo más probable es que tome algunas medidas de distensión. Pero tampoco va a solucionarlo porque no tiene tiempo: el enquistamiento del conflicto, que es institucional y social, pide períodos largos de sosiego y consensos que deben ser construidos de nuevo.

Batet ha ofrecido reforma de la Constitución, recuperar artículos del Estatut anulados por el Constitucional... Es difícil que eso se pueda concretar. ¿Pero puede tener algún efecto la promesa?

La promesa es ya una distensión. Es un gesto constructivo tras demasiado tiempo de falta de gestos o gestos destructivos. Y más que la reforma de la Constitución, que un día llegará, tal vez antes incluso que la recuperación de los artículos, es más probable que puedan reactivarse leyes aprobadas en el Parlament (incluso con el voto favorable del PP) que luego fueron recurridas por el Gobierno en el Tribunal Constitucional. Más que promesas, esos gestos pueden convertir las buenas palabras en hechos tangibles.

¿Cómo valoras la posición de Torra? Sigue reclamando la DUI y el referéndum.

El president Torra creo que parte con una ventaja: la acción política de su antecesor fue básicamente destructiva y sus costes han sido enormes (en relación a la pérdida de poder, a la pérdida de la institución y la pérdida de consensos básicos de la sociedad catalana). Puede que Torra sea cautivo de la lógica del procés, que aleja la política de la realidad, pero por ahora, más allá de las palabras, su acción no pivota sobre la desobediencia.

¿En qué pueden acercarse posiciones?

Se debe reconstruir la lealtad institucional para que el independentismo gubernamental abandone de manera explícita la unilateralidad. Esa es una condición previa. Y lo es también la exploración de todo aquello que esté en manos del Gobierno para mejorar la situación injusta de los presos políticos, un elemento que hoy intoxica todo acercamiento.

>Entrevista a Jordi Amat

"Torra no desobedece, Sánchez puede restar tensión"

P.D. | 0 comentarios valoración: 1  9 votos

Una broma juvenil que acaba en matrimonio

Federico Pichetto

Repasando las noticias de sociedad a veces encuentras historias muy particulares. Es el caso de Kimberley y Ron, una pareja de amigos de Minnesota que hace 37 años se prometieron matrimonio en broma y en caso de que ambos llegaran solteros a los 50 años. Sus vidas siguieron caminos distintos y ahora, cada uno con un matrimonio a la espalda, han decidido mantener aquel compromiso y volver a casarse.

Más allá de todos los rasgos típicamente americanos de esta historia, lo más interesante es la evidencia de que el matrimonio, antes que un sentimiento, es un juicio. Hace 37 años Kimberley y Ron reconocieron el uno en el otro un camino, una indicación para vivir, pero lo dejaron pasar porque se enamoraron de otros con los que se comprometieron afectivamente. Parece que la relación entre amor y matrimonio está totalmente por descubrir. Puede sonar un poco escandaloso, sin duda, pero uno no se puede casar solo por amor. Quererse, amarse, es por supuesto un motor, un motivo para elegir, pero la decisión es lo que marca la diferencia. Lo que adquiere rango jurídico no es el amor entre dos esposos sino el vínculo, el juicio que existe entre ambos: reconozco que tú eres decisiva para que yo sea más yo, para que tú seas más tú. Y poco importa si dentro de unas temporadas yo dejo de amarte, o te amo de otra manera, o me voy con otra persona. Ese juicio no decae, no se borra con las arrugas ni con el cambio de las circunstancias.

Hoy demasiados matrimonios lo apuestan todo al amor, con la complacencia colectiva y la miopía de muchos que pretenden transformar cualquier amor en matrimonio. Pero el fundamento del matrimonio no es la necesidad afectiva, la inspiración del corazón o el miedo a quedarse solos. El amor romántico es uno de las muchas maneras de amarse, pero para construir algo hace falta tu decisión, tu voluntad. De otro modo, pasamos de un matrimonio a otro, de un vínculo a otro, sin haber contraído nunca ninguno verdadero. Para elegirse hace falta ser libres de toda constricción cultural y social, hace falta madurez a la hora de querer perseguir la unidad, la fidelidad y la fecundidad en la vida, hace falta la conciencia de que el objetivo por el que optar es el bien de todos, el deseo de contribuir –con ese juicio– al bien de todos. Convirtiéndose en signo de que en la vida nada puede impedir acogerse mutuamente, ni siquiera el mal que nos podamos hacer, convertirse en el seno donde hacerse cargo de miles de humanidades que nos piden ser custodiadas y educadas, una casa donde cada uno se realiza no porque persigue su propia autoafirmación sino porque afirma que en el mundo existe una societas, la familia y las relaciones, cuyo bien es determinante para que se realice el bien de cada uno. Y todo eso puede nacer tal vez de una noche, una llamada, una broma en la que uno se promete –sin ni siquiera pensar por qué– matrimonio. Dejando espacio a una intuición que el amor puede confirmar o provocar, pero que es mucho más que un sentimiento. Es la percepción repentina del Destino.

Una broma juvenil que acaba en matrimonio

Federico Pichetto | 0 comentarios valoración: 1  10 votos
>Editorial

Un miedo a los inmigrantes que nos retrata

Fernando de Haro

La flotilla del Aquarius ha recalado en Valencia después de que el Gobierno del socialista Pedro Sánchez aceptara dar puerto seguro a los 630 inmigrantes sacados del mar. Mientras los barcos se acercaban a la ciudad levantina, en las horas previas a su llegada, cerca de 1.000 subsaharianos eran rescatados en las costas andaluzas. En el sur de España, desde hace algunos meses, hay un Aquarius cada poco tiempo. Hasta el pasado mes de mayo las llegadas se habían duplicado respecto al año pasado. Según algunas estimaciones habían llegado 8.300 inmigrantes en cinco meses. La primera obligación es sacar del agua a los que están a punto de fenecer. Garantizar unas fronteras seguras no significa ni mucho menos dejar morir a nadie. Si Europa dejara de ser Europa, si Europa dejara de proteger efectivamente la dignidad de cualquier persona, no sería ese paraíso al que muchos quieren saltar.

La ruta que antes llevaba a Italia hora encamina a España. El número de inmigrantes a costas italianas en lo que va de 2018 ha disminuido un 80 por ciento. En los últimos meses las llegadas se han reducido considerablemente tras el más que dudoso acuerdo al que llegó la Unión Europea con Libia para cerrar “la vía italiana”. Los países del sur están armados de razones para quejarse de la falta de apoyo y de ayuda que reciben de sus socios de la Unión. Lo dijeron en la cumbre celebrada el pasado mes de enero en Roma. Lo han repetido en su encuentro de las últimas horas el francés Macron y el italiano De Ponte: esto es cosa de todos. Eso no significa ni mucho menos que esté justificado lo que ha hecho Salvini, el líder de la Liga Norte, y el verdadero hombre fuerte de Italia: dejó a la deriva al Aquarius para dar un golpe en la mesa. Los 630 del Aquarius no podían ni debían haber sido utilizados como herramienta política.

La crisis migratoria es algo muy serio. Pero no son los refugiados y los migrantes económicos los que nos han puesto en crisis, ellos simplemente reflejan la crisis política, cultural y existencial que vive Europa. Si Europa estuviera unida y compartiera un proyecto tendríamos recursos institucionales para dar respuestas al reto migratorio con más inteligencia y con más eficacia. La solución no es fácil pero otra Europa podría convertir este desafío en una oportunidad.

>Editorial

Un miedo a los inmigrantes que nos retrata

Fernando de Haro | 0 comentarios valoración: 3  17 votos
>Entrevista a Ferrán Pedret

"Hay un divorcio entre la retórica de Torra y su actuar conforme al ordenamiento jurídico"

Rafael Izquierdo

El portavoz del PSC en el Parlamento de Cataluña, Ferran Pedret, valora para paginasdigital.es el posible impacto del cambio de Gobierno en el conflicto catalán.

¿Puede servir de ayuda lo que está poniendo encima de la mesa el Gobierno de Sánchez, la propuesta de Meritxell Batet sobre la reforma de la Constitución…? ¿En qué sentido puede servir para facilitar un diálogo, o un avance?

De entrada, lo primero y más importante es que a ambos lados del conflicto hay un cambio de interlocutores. Eso por sí solo, y creo que en muchos de los conflictos observados a lo largo de la historia, ya puede facilitar en algo que haya un diálogo, aunque sea por el mero hecho de que los interlocutores presentes tienen menos historia de desconfianza el uno en el otro. En segundo término, es verdad que hay un cambio de tono en el discurso por parte del Gobierno de España. Pedro Sánchez aborda la cuestión catalana con mucha más sensibilidad hacia la pluralidad interna de España. Hay que ver, teniendo en cuenta el pensamiento acreditado a lo largo de muchos años del señor Torra, si gobierno catalán es capaz de este cambio de tono. Lo veremos. De momento no lo parece, aunque hay alguna tímida apertura. Y luego está la cuestión política. Nosotros llevamos en el programa, en las dos últimas elecciones generales, la reforma de la Constitución en un sentido federal. La ministra ha dicho que esto es urgente que se hable y que es necesario, cosa con la que no podemos más que coincidir. Sin embargo, a nadie se le oculta la complejidad de abordar la tarea tan inmensa en una coyuntura como la actual. Eso no significa que no se pueda descomponer el problema complejo que tenemos en otros problemas más fáciles de abordar, y que se puedan ir abordando uno a uno. Cuando la situación es de bloqueo, hay que tratar de avanzar en cuestiones que son aparentemente más sencillas y que permiten ir desbloqueando nuevos pasos en el diálogo constitucional.

Torra sigue insistiendo en que su punto de partida es la DUI y el referéndum.

Eso quizá sea más retórico que otra cosa porque, a la luz de los acontecimientos recientes, no parece que esté abogando por reiterar la vía unilateral de septiembre y octubre pasados. Todos los pasos que ha ido dando han sido de adecuarse al principio de realidad y al ordenamiento jurídico, aunque ha intentado una política de gestos y símbolos para decirle a los que están en su espacio político que persiste en su idea. No parece que haya actuado de esa forma. Creo que vamos a ver un creciente divorcio entre la retórica en el campo independentista y la práctica.

Para el diálogo, para el encuentro entre Torra y Sánchez, ¿sería conveniente exigir algunas cosas, como que los espacios públicos no estuvieran ocupados por los símbolos independentistas?

>Entrevista a Ferrán Pedret

"Hay un divorcio entre la retórica de Torra y su actuar conforme al ordenamiento jurídico"

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Qué futuro para los huérfanos de la yihad

Claudio Fontana

Alepo, la ciudad siria más poblada, capital económica del país antes de la guerra, lleva cuatro años dividida en dos: la parte occidental, controlada por las fuerzas gubernamentales y las milicias aliadas a Damasco, y la oriental, bajo control de la galaxia de fuerzas opositoras al presidente Bashar al-Assad.

Con el decisivo y controvertido papel de las fuerzas rusas e iraníes, la batalla de Alepo terminó a finales de 2016 con el abandono de la zona oriental por parte de los rebeldes y de las milicias yihadistas.

Más de dos mil huérfanos

Pero una ciudad destruida por los bombardeos y miles de muertos no son la única herencia del conflicto en esta zona de Siria. En los años de la ocupación de parte del centro urbano, a los milicianos de Jabhat al-Nusra, grupo yihadista originariamente ligado a Al-Qaeda, y del Estado islámico se sumaron sus esposas, pues se casaron con mujeres del lugar y secuestraron a las jóvenes que pertenecían a minorías religiosas para convertirlas en esclavas sexuales.

De estas uniones han nacido miles de niños que hoy, muertos o huidos sus padres, han quedado huérfanos y sin reconocimiento por parte del Estado. Algunos de ellos ya tienen seis o siete años. “Es una parte de la sociedad a la que nadie quiere mirar, un problema que se suele esconder para no crear escándalo”, afirma un documento de la Asociación Pro Terra Sancta.

“Un nombre y un futuro”

Para hacer frente a esta emergencia la Iglesia ha puesto en marcha un proyecto con este nombre dedicado enteramente a estos niños y a sus madres y hermanas. De momento ya atiende a casi 200 niños abandonados que, después de haber sufrido los traumas de la guerra y de los bombardeos, corren el riesgo de ser víctimas de redes criminales o terroristas. Son niños que no reciben ningún tipo de asistencia, el Estado no se hace cargo de ellos y además se les suele “mirar con hostilidad porque son considerados hijos del pecado”, según narran los dos sacerdotes responsables de esta iniciativa, fray Firas Lutfi y monseñor Abou Khazen, vicario apostólico latino de Alepo.

El primer punto de este proyecto pide modificar la legislación siria y promover la aprobación de una norma que permita “censar” a estos niños, sin que se les endose la culpa de sus padres. Actualmente, la ley se está discutiendo en el Parlamento. Paralelamente a esta primera fase, gracias a la estructura organizativa puesta a disposición de la asociación Pro Terra Sancta, encargada de la recogida de fondos, se quiere atender las necesidades esenciales de 500 familias, en términos de alimentación, ropa y otros bienes de primera necesidad.

Pero el proyecto, a cargo conjuntamente de las comunidades católicas locales –que según monseñor Abou Khazen tienen un papel de “puente”– y de las autoridades musulmanas, va más allá de la asistencia básica. Mediante el apoyo a nivel psicológico, pedagógico y con la participación en proyectos educativos específicos, esta iniciativa quiere permitir que cada niño pueda integrarse totalmente en la sociedad, favoreciendo la superación de los traumas causados por la guerra.

Qué futuro para los huérfanos de la yihad

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>Entrevista a Alberto Galiana, consejero de Educación de La Rioja

"Las Comunidades Autónomas necesitamos un pacto educativo"

F.H.

¿Qué supone para las Comunidades Autónomas que al final no haya Pacto Educativo?

En primer lugar, creo que es necesario decir que todavía no se han agotado todas las posibilidades de llegar a un Pacto Educativo. Sería ingenuo pensar que es fácil conseguirlo tras la retirada táctica del PSOE y Podemos, pero todavía es posible. Las Comunidades Autónomas necesitamos ese pacto. Como gestores directos de la Educación en España lo vemos como imprescindible. De hecho, algunas comunidades Autónomas gobernadas por el PSOE se inclinan a seguir negociando porque, en mi opinión, son conscientes de que hay un anhelo social por llegar a un acuerdo en esta materia tan importante y tan sensible. De hecho, y ante la coyuntura del nuevo cambio de Gobierno de España, en la primera oportunidad que tenga de hablar con la ministra y su equipo de Gobierno, les insistiré en la necesidad de retomar la senda del Pacto por el bien del sistema educativo. Es un compromiso en el no podemos dejar de insistir y avanzar.

¿Hubo en algún momento voluntad de acercamiento? ¿La ruptura ha sido por cuestiones económicas?

Sinceramente creo que ha habido por todas las partes voluntad real de acercamiento, sin perjuicio de que en algunos sectores de la izquierda ideológica haya predominado por desgracia un doble discurso que ha desembocado en la retirada táctica a la que antes me refería. En cuanto al aspecto económico, como consejero de Educación nunca voy a ver mal un incremento en el presupuesto en esta materia pero es también nuestra responsabilidad velar porque el uso del dinero público sea eficiente y llegue a resultados concretos y tangibles.

Tenemos el ejemplo de Uruguay para analizar lo vano del discurso incrementalista del gasto público en Educación. Este país sudamericano es ejemplar en muchos aspectos pero en los años 90 cayó en un discurso de incrementar el gasto sin atender a indicadores, sin mejorar metodologías y formación del profesorado y el resultado fue que la década siguiente empeoró significativamente los resultados a pesar de gastar mucho más. La conclusión es que no todo incremento de gasto conduce necesariamente a mejoras educativas. Todo depende de cómo se gaste y por ello es necesario introducir en las políticas educativas el concepto de evaluación de resultados e indicadores de eficiencia de la inversión. Primero hay que pensar qué deber hacerse y cómo, luego viene el presupuesto. No al revés.

¿Hay un antagonismo ideológico entre las posiciones del PP y del PSOE insuperable?

Ningún antagonismo ideológico es insuperable si quienes lo sostienen ponen sus ideas al servicio de las personas y la sociedad y no a la inversa. Tengo la sensación de que este momento de crisis en la negociación responde al tacticismo propio de precampañas electorales pero confío que pueda reconducirse y se vuelva a una estrategia de servicio a España con altura de miras. De lo contrario los españoles lo penalizarán electoralmente y tendrán razón al hacerlo. Por ello quiero insistir en que la nueva coyuntura a nivel nacional con el nuevo Gobierno que se acaba de formar, puede ofrecer una oportunidad para que se avance hasta alcanzarse el anhelado Pacto Educativo.

La LOMCE se ha ido quedando amputada. ¿Cuál es la solución?

Como toda obra humana, la LOMCE tiene sus virtudes y sus defectos, pero es la ley vigente y como tal ley debe cumplirse o modificarse con la mayoría parlamentaria correspondiente. Lo que no es admisible, salvo supuestos de objeción de conciencia que no parecen aplicables a este caso, es que organizaciones o incluso algunas Administraciones Públicas promuevan un incumplimiento de la ley. Pocas cosas pueden ir más en contra de un verdadero proceso educativo que promover que el sustento de nuestra convivencia democrática, que es el Estado de Derecho y sus leyes, no se cumplan dependiendo de si nos convienen o no. No creo que nuestros jóvenes deban ser alentados a incumplir las normas, ya que por desgracia si eso se hace, supone manipularlos al servicio de ideologías y no educarlos en el uso responsable de su libertad. Dicho esto, entiendo que la solución necesariamente pasa por el Pacto Educativo, de manera que pueda surgir del mismo una nueva Ley flexible pero con vocación de permanencia. Creo que hay que pasar de una actitud política cuya prioridad es la derogación de la LOMCE a otra en la que la prioridad sea la propuesta de mejoras de la normativa actual, cambiando lo que haga falta y conservando lo que pueda tener de positivo. Históricamente en España la idea de hacer tabla rasa con lo anterior ha estado más asociada a la imposición que al diálogo y la concordia, y es esto último lo que precisamente necesitamos en nuestro sistema educativo.

>Entrevista a Alberto Galiana, consejero de Educación de La Rioja

"Las Comunidades Autónomas necesitamos un pacto educativo"

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Los niños, educadores para la paz

Antonio R. Rubio Plo

La lectura del libro “¡A la escuela de la paz! Educar a los niños en el mundo global” (ed. San Pablo) me ha reafirmado en la creencia de que el mundo será mucho más humano gracias a los niños. Los niños son una escuela de humanidad y, en consecuencia, de paz, y esto lo sabe muy bien la Comunidad de Sant’Egidio, que acaba de cumplir cincuenta años de existencia. Todos hemos oído hablar de la labor mediadora de Sant’Egidio en conflictos armados y sus actividades con la gente que vive en la calle o con los refugiados que arriesgan su vida en el Mediterráneo, pero es menos conocida la existencia de sus Escuelas de Paz, donde los protagonistas son los niños, niños marginados y explotados por las guerras o el crimen organizado. Pese a todo, encuentran una oportunidad en las Escuelas para reparar unas vidas lesionadas o rotas por la intransigencia y el egoísmo de los adultos, aferrados a sus intereses materiales o a sus ideologías excluyentes. Las Escuelas materializan el derecho a la educación de los niños que es, sin duda, un derecho al futuro.

No es un libro descriptivo de lo que son las Escuelas de Paz. No entra en consideraciones sociológicas o jurídicas. Lo que importa es la historia personal de cada niño en más de setenta países, desde El Salvador hasta Malaui, desde Buenos Aires a Nápoles. No hay métodos patentados ni reglas mágicas. Es una historia de afecto, ternura y comprensión la protagonizada por los miembros de Sant’Egidio, dirigida a niños carentes de una afectividad que no está entre las coordenadas de un mundo individualista y competitivo. En las Escuelas de Paz a los niños se les da la palabra y se escuchan sus razones. Estos chicos escriben sus testimonios en toda clase de cartas y notas, que no son una mera actividad escolar, sino que expresan el profundo deseo de esa parte fundamental de la humanidad que son los niños de que la paz y la solidaridad reinen en el mundo. Los niños han descubierto, gracias a las Escuelas de Paz, la fuerza de la amistad, que no se reduce, como suele ser habitual, a la gente de su edad, sino que se extiende también a los adultos y a los ancianos.

Para que las Escuelas de Paz se hayan hecho realidad ha sido necesario un viaje a las periferias, las geográficas de las macrociudades o simplemente las existenciales. Mucho antes de que el papa Francisco hablara de la cultura del encuentro, Sant’Egidio lo había puesto en práctica empezando por las periferias de la ciudad de Roma desde finales de la década de 1960. La cultura del encuentro implica además una preferencia por los débiles, entre los que se encuentran los niños, aunque sus testimonios en el libro pueden sorprendernos por lo que muestran de resiliencia y fortaleza. No es extraño que Jorge Mario Bergoglio, arzobispo de Buenos Aires, valorara positivamente la labor de Sant’Egidio en la capital argentina.

Los niños, educadores para la paz

Antonio R. Rubio Plo | 0 comentarios valoración: 2  20 votos
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Un miedo a los inmigrantes que nos retrata

Fernando de Haro

La flotilla del Aquarius ha recalado en Valencia después de que el Gobierno del socialista Pedro Sánchez aceptara dar puerto seguro a los 630 inmigrantes sacados del mar. Mientras los barcos se acercaban a la ciudad levantina, en las horas previas a su llegada, cerca de 1.000 subsaharianos eran rescatados en las costas andaluzas. En el sur de España, desde hace algunos meses, hay un Aquarius cada poco tiempo. Hasta el pasado mes de mayo las llegadas se habían duplicado respecto al año pasado. Según algunas estimaciones habían llegado 8.300 inmigrantes en cinco meses. La primera obligación es sacar del agua a los que están a punto de fenecer. Garantizar unas fronteras seguras no significa ni mucho menos dejar morir a nadie. Si Europa dejara de ser Europa, si Europa dejara de proteger efectivamente la dignidad de cualquier persona, no sería ese paraíso al que muchos quieren saltar.

La ruta que antes llevaba a Italia hora encamina a España. El número de inmigrantes a costas italianas en lo que va de 2018 ha disminuido un 80 por ciento. En los últimos meses las llegadas se han reducido considerablemente tras el más que dudoso acuerdo al que llegó la Unión Europea con Libia para cerrar “la vía italiana”. Los países del sur están armados de razones para quejarse de la falta de apoyo y de ayuda que reciben de sus socios de la Unión. Lo dijeron en la cumbre celebrada el pasado mes de enero en Roma. Lo han repetido en su encuentro de las últimas horas el francés Macron y el italiano De Ponte: esto es cosa de todos. Eso no significa ni mucho menos que esté justificado lo que ha hecho Salvini, el líder de la Liga Norte, y el verdadero hombre fuerte de Italia: dejó a la deriva al Aquarius para dar un golpe en la mesa. Los 630 del Aquarius no podían ni debían haber sido utilizados como herramienta política.

La crisis migratoria es algo muy serio. Pero no son los refugiados y los migrantes económicos los que nos han puesto en crisis, ellos simplemente reflejan la crisis política, cultural y existencial que vive Europa. Si Europa estuviera unida y compartiera un proyecto tendríamos recursos institucionales para dar respuestas al reto migratorio con más inteligencia y con más eficacia. La solución no es fácil pero otra Europa podría convertir este desafío en una oportunidad.

Un miedo a los inmigrantes que nos retrata

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Tierra baldía para millennials

Fernando de Haro, Londres

A crowd flowed over London Bridge, so many (sobre el Puente de Londres la multitud fluía). No es el Puente de Londres, sino Hyde Park. Y tampoco exactamente una multitud, pero sí muchos millennials, universitarios con mochila a las espaldas, auriculares en los odios, solitarios. Todos encaminándose hacia una de las más importantes universidades de Londres. Ciudad irreal, esta vez bajo la luz de una mañana que no acaba de arrancar. Como en el gran poema de Thomas, otra vez, cada cual lleva la vista fija ante sus pies (And each man fixed his eyes before his feet). Vienen muchos de ellos de residencias o pisos compartidos en los que no han hablado durante días con nadie, si acaso unas palabras de cortesía muy británica que distancian aún más.

Algunos de estos estudiantes se forman en las mejores universidades del mundo, las de Londres compiten abiertamente con las top de los Estados Unidos. Aprenden con los mejores profesores, con los mejores investigadores, cuentan con la mejor tecnología, con clases grabadas, con seminarios abiertos, con excepcionales bibliotecas y laboratorios… el máximo de lo deseable.

Esta mirada fija ante sus pies esconde un secreto doloroso. En el reino de la soledad, en Londres, los millennials son los más solos. La Oficina Nacional de Estadística hacía público hace unas semanas el informe Loneliness - What characteristics and circumstances are associated with feeling lonely? Según ese trabajo, los “jóvenes adultos” con edades comprendidas entre los 16 y los 24 años se sienten más solos que la gente de mayor edad. Investigación que se complementa con otra realizada por la Universidad de Cambridge (Lonely young adults in modern Britain: findings from an epidemiological cohort study) en la que se concluye que un 7 por ciento de los nacidos entre 1994 y 1995 se sienten a menudo solos. A un porcentaje comprendido entre el 23 y el 31 por ciento no les resulta extraño sentirse aislados o faltos de acompañamiento.

Antes de entrar en clase, o en la biblioteca, se puede desayunar en cualquiera de los supermercados de camino al campus. Londres, que hasta hace unos años era la ciudad en la que no se podía comer dignamente sin gastar una fortuna, cuenta ahora con un supermercado en cada esquina. Ensaladas para uno, platos preparados para uno, alimentos orgánicos para uno, la fórmula es económica, saludable, por poco más de tres libras el almuerzo o la cena están solucionados. No hay que preocuparse por cocinar. Está socialmente aceptado comer a todas horas, comer incluso en clase mientras el profesor imparte sus lecciones. No es necesario socializar para alimentarse. En realidad, sentarse a la mesa va camino de convertirse en una costumbre del pasado.

Tierra baldía para millennials

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Prisión permanente: justicia insuficiente

Fernando de Haro

El debate (en realidad no debate) sobre la ampliación de la llamada prisión permanente revisable, que ocupa a los españoles desde hace unos días, es el mejor reflejo de la dificultad de toda una sociedad por mantener vivo uno de sus principios fundacionales. Se diluye en las conciencias el principio de reinserción, recogido en el texto constitucional como traducción laica y penitenciaria de la misericordia cristiana y de la voluntad de reeducar a los presos (propia de la mejor tradición republicana). Frente al mal sufrido (mal grave), a muchos les parece razonable establecer la máxima distancia: la que proporciona tener al que ha cometido el delito entre rejas toda la vida.

Se le llama prisión permanente revisable, pero se trata de una cadena perpetua. La cadena perpetua siempre ha incluido la posibilidad de poner al reo en libertad pasado cierto tiempo. El Gobierno del PP la introdujo en el Código Penal en 2015 para delitos graves como el asesinato de menores de 16 años o los que se siguen después de un abuso sexual. Fue recurrida ante el Tribunal Constitucional.

Ahora que los populares no tienen mayoría en el Congreso de los Diputados, los grupos de oposición han presentado un proyecto para derogarla. El Gobierno ha respondido con una contrapropuesta para ampliarla a más supuestos. La ampliación no prosperará porque no cuenta con apoyos parlamentarios. No importa: lo que cuenta es mostrar “iniciativa política”. Rajoy, a pesar de la buena marcha de la economía, está bajo en las encuestas: el PP ha caído en el último año 7 puntos en intención de voto. El apoyo de la opinión pública al endurecimiento de las penas tras algunos casos especialmente dolorosos de violencia sexual y contra la infancia –piensan en el Gobierno– puede ser una gran baza.

En realidad, la prisión permanente revisable o cadena perpetua no responde a ningún problema. Su aparente necesidad responde a un claro caso de desinformación, a un espejismo provocado por las grandes cadenas de televisión. En su lucha por un par de puntos de share, las emisoras repiten hasta la saciedad los detalles de los casos más sangrantes de violencia sexual o de violencia contra la infancia.

España es uno de los países con más bajo índice de criminalidad de Europa. Cuenta, además, con uno de los códigos penales más duros de su entorno y con una mayor estancia media de los condenados en prisión. El sistema del cumplimiento íntegro de las penas y las sanciones previstas provocan que se pueda estar hasta 40 años en la cárcel si se han cometido los delitos más graves. Suficiente, en principio, para poner a salvo a la sociedad de aquellos que tuvieran voluntad de reincidir.

Prisión permanente: justicia insuficiente

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Caravaggio en Madrid

Elena Simón

Dedicado a Alicia

Caravaggio siempre es un reclamo excepcional por su revolución pictórica en busca de la realidad. En esta ocasión el Museo Thyssen presenta al gran pintor con sus apasionados seguidores del norte de Europa, 52 obras en total, con 12 del maestro. Su pintura claroscurista, con modelos de la realidad, alejada del ideal clasicista, coincidió con los intereses pictóricos de flamencos y alemanes. El viaje obligado para un artista del s. XVII a Roma, meca del Arte, provocó que en el primer tercio de esta centuria unos setecientos pintores extranjeros se instalaran allí, algunos privilegiados en los palacetes de los mecenas protectores, otros pasando hambre y frío.

Caravaggio inauguró el Barroco de manera rompedora, el mundo ideal neoplatónico se acabó. El concilio de Trento y los ejercicios espirituales de san Ignacio de Loyola pedían realidad, austeridad, ponerse en la situación real del suceso religioso a reflexionar, desechando todo idealismo. Y un hermano de Caravaggio, Juan Bautista, era sacerdote en Cremona. El barroco es movimiento con diagonales, escorzos, claroscuros, que traducen el movimiento interior de la mente de los protagonistas, cuanto más tenso mejor. Éste es su máximo interés, todos los contenidos que guarda, apoyados en las expresiones y en una rica simbología de todo tipo (objetos, animales, frutas y flores, colores…).

Es interesante conocer que Michelangelo Merisi, el Caravaggio, nació en Milán en 1571 y que su padre era arquitecto y administrador del marqués de Caravaggio, Francesco Sforza, casado con Constanza Colonna, con los que la familia tuvo una íntima relación. Estas nobles casas protegerán a Merisi, irascible hasta el enloquecimiento y pendenciero, en las huidas y condenas por sus delitos que llegaron al asesinato. Con cinco años se trasladó a Caravaggio y con trece por fin está en Milán, cumpliendo la promesa hecha a su padre en el lecho de muerte, en el taller de Simone Peterzano, seguidor de Tiziano, con el que vivió cuatro años para aprender el oficio de pintor. Con 19 años aterriza en su soñada Roma, donde, obligado por la necesidad, ejecuta naturalezas muertas y flores, de gran fortuna. Luego vendrán escenas de género como “Los tahúres”, tres medias figuras jugando a las cartas, adquirida por el ojo coleccionista y vanguardista del Cardenal del Monte que contrata al pintor, y pasa a su residencia, por fin con alojamiento y comida, donde bajo su protección pintará Los Músicos y la imponente Santa Catalina de Alejandría, tan venerada en Italia (una hermana del pintor también era Catalina). Sus modelos son mendigos, mujeres de la calle, pendencieros de la noche. La realidad más cruda está servida, con ella representará la experiencia religiosa en su más auténtica veracidad, como un suceso de la vida cotidiana.

Empieza el encargo para San Luis de los Franceses, ha cumplido los 25, y La Vocación y El Martirio de san Mateo dejarán huella en las almas, y en otros pinceles. La apertura de esta capilla con motivo del Jubileo del año 1600 le hizo el pintor más famoso y solicitado de Roma, con jugosos encargos tanto públicos como privados: El Sacrificio de Isaac, para el futuro papa Urbano VIII, o el imponente San Juan en el desierto encargado por el banquero Coste. Ambas pinturas brillan en esta exposición. San Juan Bautista, con la potencia del desnudo del David de su admirado Miguel Ángel, en una anatomía más suavizada, con el mismo dominio anatómico… y también la reflexión, la tensión interior del protagonista. La austeridad formal domina, una diagonal de luz divina sobre la anatomía de san Juan y la sombra sobre la que se recorta, fondo neutro sin elementos de distracción. La piel de camello que lo identifica, austero y ascético, y el rojo del manto, emblema de su sangre por la violencia de su muerte a manos de Herodes. Sujeta el bastón-cruz, él anuncia a Cristo y lo bautiza en el Jordán, inicio del camino a la Pasión. Figura de gran belleza e impactante presencia, con la que Caravaggio se presenta casi como el nuevo Miguel Ángel.

Caravaggio en Madrid

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Sorolla: un niño adoptado

Elena Simón

“Tenía Sorolla la vista fácilmente impresionable a cuanto se mueve, y como lo que más se mueve es la luz, cambiando a cada instante, ésta fue su musa” (A. Gimeno).

La cotización y valoración de Joaquín Sorolla sigue en alza. Barcelona nos ha deleitado este verano en Caixaforum con la atractiva y refrescante muestra “Sorolla y el Mar”. También Mapfre abre cartel en el otoño madrileño, hasta el 11 de enero, con una exposición llena de novedades, con la cara menos conocida del imparable artista: “Sorolla y América”, muestra que se inicia con su celebrada pintura social de finales de siglo, que emigró más allá del océano y paisajes urbanos neoyorquinos, retratos americanos, dibujos sobre cartas de menú, y también bocetos, mucho de todo ello guardado allí en la Hispanic Society de Nueva York, grandioso centro de referencia de la cultura española, museo y biblioteca, fundado en 1904 por el potentado del ferrocarril e hispanista Huntington, que fue el mecenas de Sorolla en América. Él le pagó los dos viajes de seis meses que el artista realizó con su familia a Nueva York. Su exposición de 1909 ni tuvo ni ha tenido igual, el pintor vendió cientos de obras y miles de catálogos… hasta el presidente de los EEUU quiso ser retratado por él.

Pero demos marcha atrás en la moviola hasta situarnos en su levante natal, donde se gestó el genio de Joaquín Sorolla. Los primeros años del artista quedan muy lejos de su posterior éxito, porque este pintor español, que tras Velázquez y Goya es la paleta española más cotizada fuera de nuestras fronteras, nació en Valencia el 27 de febrero de 1863 (¿conjunción de astros que dirían algunos lunáticos?). Sus padres, Joaquín y Concepción, del gremio del comercio de tejidos, murieron, quizá víctimas del cólera, en un margen de tres días, cuando el pequeño contaba dos años y medio. La tía materna Isabel y su marido José adoptaron a Joaquinito y a su hermana Isabel, de un año. Con 14 años Joaquín ayudaba a su tío en la modesta cerrajería familiar, pero su destreza para la pintura ya era reconocida y asistía por la noche a clases de pintura. Con dieciséis años entró en la Escuela de Bellas Artes de San Carlos de Valencia: las clases se iniciaban a las ocho, sin embargo su compañero, el también pintor Cecilio Plá, nos dice que Sorolla ya venía de sacar apuntes del natural por la ciudad. Ese mismo año, por su aplicación, la Escuela de Artesanos le otorgó un accésit y le obsequió con una caja de pinturas. Su padre adoptivo, consciente de la valía del chico, decidió pagarle clases especiales e intentó que Joaquín no perdiese más tiempo en las labores de cerrajero, pero el chico no lo permitió. A la par recibía la medalla de bronce de la Exposición Regional de Valencia por “El patio del instituto”. Su profesión de pintor ya estaba decidida.

Sorolla pasó cuarenta años pintando casi frenéticamente. Trabajador incansable realizó a la velocidad de la luz cerca de 2.200 cuadros, 9.000 dibujos, apuntes, bocetos, obras todas ellas en las que consiguió como nadie reflejar con una modernidad potente ese derecho que el instante tiene a la eternidad.

Sorolla: un niño adoptado

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