Diario de información sobre la actualidad política, social, económica y eclesial
14 AGOSTO 2018
Búsqueda en los contenidos de la web

>Editorial

Las fuerzas que mueven la historia (3)

Fernando de Haro

No es la economía. Es la sensación de que las fuerzas de la historia definitivamente les han abandonado. A comienzos del verano, el prestigioso Pew Research hacía público un informe sobre las razones del auge del populismo en Europa. La inmensa mayoría de los votantes de los partidos populistas en Alemania y en Francia reconoce que la economía atraviesa un buen momento. Es la nostalgia la que mantiene alta la intención de voto de los que cuestionan el orden institucional. El 62% de los partidarios del Frente Nacional piensa que hace 50 años se vivía mejor en su país. El 44% de los partidarios de Alternativa por Alemania piensa lo mismo. Pero no son los populistas los únicos molestos por haber perdido el tren de la historia.

En realidad desde que los europeos nos hicimos modernos, todos perdimos el tren de la historia y las fuerzas que la mueven se convirtieron en algo muy diferente a las fuerzas que laten bajo los afanes personales, el deseo de felicidad, el anhelo de inmortalidad. De hecho, lo que nos caracteriza como modernos es haber separado los dos movimientos. Por eso es tan revolucionario el lema del Meeting de Rímini de 2018 al revindicar la identidad entre las fuerzas del corazón y de la historia.

Después de Galileo el Sol dejó de dar vueltas en torno a la Tierra y desde entonces todos empezamos a pensar que nuestros sentidos nos engañaban. No podíamos fiarnos de la realidad tal y como era percibida, lo único seguro eran nuestras sensaciones. Nos metimos en una jaula cruel. Fue necesario salir de ella. Para conseguirlo pensamos que había algo de lo que podíamos fiarnos: de lo que hacíamos. Nuestras acciones fueron el único terreno firme bajo nuestros pies. La acción y los procesos se convirtieron en el espacio a salvo de toda duda. La capacidad de hacer se nos antoja ahora menos etérea que la capacidad de asombrase y de pensar que siempre depende de datos externos, de algo que no se puede controlar. Y entonces el desarrollo y el progreso se transformaron en las dos palabras clave y todo se llenó de procesos. De la historia dejaron de interesarnos los acontecimientos singulares, los personajes particulares. ¿Qué eran y qué son los acontecimientos y los sujetos particulares en el océano de los procesos históricos severos, anónimos, científicos? Si acaso esos acontecimientos singulares y sujetos particulares mantuvieron un cierto valor para ilustrar y ayudar a las mentes más infantiles, siempre necesitadas de anécdotas. Pero para los iniciados, para los que acceden sin mediaciones primitivas al verdadero conocimiento, no había necesidad de fechas, nombres o lugares.

>Editorial

Las fuerzas que mueven la historia (3)

Fernando de Haro | 0 comentarios valoración: 2  8 votos

 

>Editorial

Las fuerzas que mueven la historia (2)

Fernando de Haro

Se han cumplido ya seis años de la famosa frase que salvó a la moneda única. “Haré todo lo posible por sostener el euro”, anunció Draghi arqueando una ceja. El gobernador del Banco Central Europeo corregía la posición de sus predecesores y adoptaba, con años de retraso, la política monetaria que había salvado a los Estados Unidos de la Gran Recesión: tipos de interés negativos y un ambicioso programa de Quantitative Easing (compra de deuda pública). Toda la munición posible para incrementar la liquidez y solucionar los problemas de los balances bancarios. Atrás quedaba el miedo de los alemanes a una subida de los precios por un exceso de demanda. A Draghi le quedan pocos meses para abandonar el BCE, la inflación no ha aparecido por ningún lado. La subida de los tipos de interés parece que está a la vuelta de la esquina y se discute la mejor agenda para la retirada de los estímulos.

La parte más dura de la Gran Recesión ha quedado atrás y ahora la digitalización se ha convertido en una fuente de optimismo. Se teme la aparición de nuevas burbujas pero de eso no se quiere hablar. Los últimos diez años han dejado numerosas heridas, la conciencia de que la desregulación fue un grave error. Pero el debate sobre la naturaleza del mercado, sobre las fuerzas que mueven económicamente la historia, no se ha abierto, siguen alejadas de las fuerzas que hacen al hombre feliz. A pesar de lo mucho sufrido durante los años de la crisis más severa desde la II Guerra Mundial, el homo economicus sigue en pie, con su racionalidad unidimensional, impulsada solo por el interés tanto en el ámbito del consumo como de la producción, protagonista de un mercado anónimo. Las fuerzas económicas, en contra de la experiencia, se siguen pensando anónimas, desvinculadas de las relaciones humanas que las sostienen.

Hay algo que corregir, sí, pero es externo. Quizás una nueva síntesis después de todo lo sucedido. Desde luego una mayor vigilancia, una regulación más precisa de los mercados, pero sin un replanteamiento antropológico. La IV Revolución Industrial parece hacer innecesaria esa corrección, es más, la digitalización alimenta de nuevo la utopía algo arrinconada de los mercados “perfectos” o “casi perfectos”. El Big Data, el blockchain y todas las nuevas herramientas pondrán, ponen ya de hecho, a disposición del consumidor una cantidad ingente de información que desplaza el poder efectivo desde el lado de la oferta al lado de la demanda. El viejo sueño de las decisiones “racionales”, guiadas por el interés particular, al alcance de la mano por un océano de datos que permiten decidir con una nueva supuesta transparencia. La mano invisible, de nuevo en marcha, al menos entre los teóricos, para hacer el milagro de la asignación de recursos escasos y la construcción de un bien superior en una totalidad anónima a partir de los egoísmos particulares. Este resurgir de la teoría clásica y neoclásica y de su modo de explicar las “fuerzas que mueven la historia” tiene que olvidarse de que todo ese flujo de información, puesto en teoría a disposición de las elecciones “racionales”, es en realidad utilizado por un nuevo poder de mediación o de instrumentalización de grandes compañías (Google, Amazon, Facebook, Apple y otras) con una capacidad de dominio hasta ahora desconocida.

>Editorial

Las fuerzas que mueven la historia (2)

Fernando de Haro | 0 comentarios valoración: 1  20 votos

Historias urbanas (II)

Ángel Satué

Parece que el hospital a las horas del mediodía se para y enmudece. Es como un gran trasatlántico, sigue navegando, pero más lento a medida que se acerca a la costa. Los pasajeros en sus camarotes. Los pacientes en sus habitaciones. La tripulación en la sala de máquinas, en la sala de mandos, en el puente, sobre cubierta. La plantilla de enfermeros en sus puestos, los médicos rotando.

Cuando a Julián le llama un compañero para ir a comer, antes le pide que le acompañe. Ayer fue a visitar a una paciente ingresada, algo grave, y un amigo le ha pedido que le eche un vistazo. Poco más, porque Julián es anestesista y poco sabe ya de otras historias. Pero Julián acepta y le acompaña, muerto de hambre.

Según subía el día anterior a la habitación de esta paciente, con su bata blanca, se sabía receptor de las miradas de las decenas de ojos somnolientos que pueblan las esperas, de las orejas que hacen corros en torno a las máquinas expendedoras ya de todo, antes de café.

Hoy pasa de nuevo, pero cuando van dos médicos, además, esos ojos y orejas se abren a su paso, como si dos fuera una combinación impetuosa, como si avanzar acompañado por los pasillos diera un aire marcial a la marcha.

Julián no sabe qué pensará su colega, Pere, que le acompaña antes de irse juntos a llenar el estómago, porque comer es otra cosa, es disfrutar del tiempo, de la amistad, de la conversación. Difícil a una hora de operar.

Cuando entran en la habitación ella les recibe sonriendo. Está grave. Los términos médicos desaparecen cuando ella sonríe. Pere se queda estupefacto. Mira a Julián, que arquea la ceja derecha, como diciendo “ya ves macho, está jodida y sonríe”. Pere se pregunta por qué sonríe esta paciente, cuando debiera estar sollozando, mustia, triste. Todo lo contrario. Julián apenas ha intercambiado unas palabras ayer y hoy, pero ella se siente acompañada por una mano invisible que no, no es la del mercado, esa no existe, es la mano invisible que envía amigos de amigos a acompañarla. Pere está incómodo. Se interroga. Ahora no entiende por qué Julián lleva dos días yendo a esta habitación. Este Julián mira que se complica la vida. Y menos aún, no comprende si debe estar ahí, siendo médico, pero como hombre, ¿dónde va a estar mejor que acompañando a su amigo y colega, que acompaña a una completa desconocida?

El pasillo se vuelve a llenar. Se les ha pasado la hora de la comida. Han hablado demasiado. Pere piensa que ella no está derrotada, sino que es expresión de una vida de categoría que sí merece la pena. Nunca mejor dicho Pere, la pena, se dice él mismo. El derrotado en el día de hoy cae en la cuenta de que hubiera sido él. Pero esta sonrisa de esta muchacha le ha rescatado de unos pasillos bañados en luz artificial, de ojos somnolientos y de olor a limpio. Todo gracias a Julián, que pudo decir no.

Historias urbanas (II)

Ángel Satué | 0 comentarios valoración: 1  19 votos
>Editorial

Las fuerzas que mueven la historia (1)

Fernando de Haro

Europa ha aplazado en los últimos días una guerra de aranceles con Estados Unidos. Guerra comercial tras la Gran Recesión, guerrillas geoestratégicas en todos los rincones del planeta. Confusión en torno a las claves de lo que ocurre. Por eso es interesante como hipótesis el lema del Meeting de Rímini que se celebrará en la ciudad italiana a finales de agosto: “Las fuerzas que mueven la historia son las mismas que hacen al hombre feliz”, o (infeliz) añadimos nosotros.

La frase que presidirá los encuentros del Meeting tiene mucho de provocativo, establece una conexión entre lo macro y lo micro. Así es más fácil superar la distancia entre el discurso y la realidad de un mundo dominado por la globalización y la multipolaridad.

Nos parece que hemos dejado atrás la época de las ideologías. Pero no es cierto. La versión más simplificada de cierto liberalismo ilustrado, el que surgió tras la II Guerra Mundial, se ha quedado entre nosotros como un paisaje, como una herramienta interpretativa. Suele ser la única que utilizamos y, por eso, aumenta nuestra perplejidad.

Hemos aceptado haber entrado en un mundo postoccidental: el mapa del mundo debe ser invertido y el eje sobre el que pivotamos se encuentra en el Pacífico. Pero a pesar de esta evidencia seguimos pensando que la democracia, la libertad, la igualdad de género y de oportunidades, la tolerancia… todos aquellos valores y creencias levantados por Occidente siguen en pie, robustos, quizás nublados, pero como un último imán y juez hacia los que el mundo converge. No es así. No hay valores sin sujeto, y el sujeto ya no existe o está muy debilitado. Las fuerzas que mueven la historia no son mecánicas, coinciden con el corazón del hombre concreto, histórico. Rodrik, en su famoso trilema, ha sostenido que no es posible compatibilizar globalización, democracia y soberanía nacional. Lo que no es posible es mantener los tres vectores activos sin persona, sin pueblo.

>Editorial

Las fuerzas que mueven la historia (1)

Fernando de Haro | 0 comentarios valoración: 2  43 votos
>La Unión Europea y China

¿San Jorge y el dragón chino?

Ángel Satué

No es fácil comprender la realidad de las relaciones exteriores de la Unión Europea en los últimos meses. Confluyen intereses nacionales de los estados europeos y muchos asuntos de geopolítica internacional, como la cuestión nuclear iraní, la guerra de Siria, las relaciones con EE.UU. en la OTAN, con el propio Trump, los oleoductos desde Qatar y el Cáucaso pasando por los gaseoductos desde Rusia, la lucha contra los terroristas musulmanes, etc. Además, están los nuevos retos de política global, como el tradicional comercio internacional, el cambio climático, el uso del espacio o el gobierno o arbitraje de la globalización.

En este juego de geopolítica, recientemente, la Unión Europea y China en su 20ª reunión bilateral, han acordado reforzar su “asociación estratégica” (strategic partnership) y su compromiso con las reglas del orden mundial actual, aunque China trabaja por construir un sistema propio, con instituciones mundiales propias.

Esta asociación, que no llega a alianza, incluye la adhesión al sistema de comercio internacional al que China se incorporó hace pocos años, la lucha contra el cambio climático –con una importante cita en diciembre de 2018 en Polonia– y la cooperación en materia de seguridad y en asuntos exteriores, poniendo el acento sobre todo en los progresos en materia de protección recíproca de inversiones. Por cierto, un capítulo este último donde España es un enano en comparación con el nivel de inversión chino en Italia, Francia y Alemania.

En cambio, por otro lado, China (pero también Rusia, buscando su salida al Mediterráneo, y Turquía, buscando su expansión histórica) se vuelca en los Balcanes y el este europeo. Sin duda alguna, el flanco geopolítico más débil de la Unión Europea, sin contar con el ensanchamiento del Océano Atlántico, con la salida del Reino Unido de la Unión. Las relaciones entre China y la Unión vemos que tienen cada vez más importancia. Somos, no en vano, una península euroasiática.

El este de Europa (sin contar la guerra-crisis entre Rusia y Ucrania) es nuevamente el tablón de ajedrez del continente – imperio europeo (Kaplan) que es la Unión Europea, y China quiere estar presente. La Unión, en paralelo, refuerza la europeidad de la región. Prueba de ello es la victoria política a cuya consecución la diplomacia europea no ha escatimado tiempo y recursos, con relación a la denominación del país Macedonia. Este país, junto con Albania, ha comenzado sus conversaciones para entrar en la Unión Europea.

Es en esta región en la que el dinero chino, que igual compra deuda yankee que da créditos a Bulgaria para construir una carretera, comienza a extender sus redes político-económicas, sin pretender “dividir la Unión Europea” en palabras del primer ministro chino, Li Keqiang (excusatio non petita, acusatio manifiesta). En cambio, vemos cómo a primeros de julio tuvo lugar un nuevo encuentro del grupo de países 16+1, donde ese 1 es China y, de los 16, 11 estados pertenecen a la Unión Europea, más otros cinco que no (Estonia, Letonia, Lituania, Hungría, Polonia, República Checa, Eslovaquia, Bosnia-Herzegovina, Croacia, Macedonia, Montenegro, Serbia, Eslovenia, Albania, Bulgaria y Rumanía).

>La Unión Europea y China

¿San Jorge y el dragón chino?

Ángel Satué | 0 comentarios valoración: 1  33 votos
>Counselling, duelo, gerontología, autocuidado, espiritualidad...

El Centro de Humanización de la Salud roza la quincena de novedades editoriales entre 2017-2018

En el ecuador de 2018, comprobamos cómo ha crecido el fondo bibliográfico del CEHS, rozando los 15 títulos de reciente creación. En total, más de 140 publicaciones de calidad agrupadas en 12 colecciones especializadas al servicio de la humanización de la salud.

Nacidas de la experiencia de 30 años de vida en el Centro de Humanización de la Salud, estas publicaciones son “expresión de nuestro esmero por estudiar, reflexionar y ordenar experiencias y temas que tenemos en el corazón y deseamos compartir”, explica José Carlos Bermejo, su director.

Y así, en 2017 nacieron los títulos:

Cuentos que sanan. Para regalar

Corazones al servicio de las fragilidades humanas. Voluntarios, testigos de esperanza

Orar el duelo

Salud y Felicidad

Pedagogía de los sentidos

Un corazón atento. Entre la misericordia y la compasión

Cuando nada tiene sentido. Reflexiones sobre el suicidio desde la logoterapia

La diaconía de la caridad

Y en lo que llevamos de 2018 han visto la luz, por el momento:

Counselling Humanista. Cómo humanizar las relaciones de ayuda

El duelo del perdón. Relatos para recibir y dar perdón

Sanar la culpa

Cuando tu sufrimiento y el mío son un mismo sufrimiento. La vida como sanación compasiva

Cuidar la casa común con los cinco sentidos

Inmunoterapia ética

>Counselling, duelo, gerontología, autocuidado, espiritualidad...

El Centro de Humanización de la Salud roza la quincena de novedades editoriales entre 2017-2018

| 0 comentarios valoración: 1  32 votos

Nelson Mandela, el triunfo de la persuasión

Antonio R. Rubio Plo

Si un profesor sugiere a sus alumnos hacer un trabajo sobre Nelson Mandela, se encontrará con una amplia unanimidad de elogios sobre el personaje, cuyo centenario del nacimiento estamos celebrando en este año. Otro tanto sucedería si el personaje propuesto fuera Gandhi, Luther King o la Madre Teresa. Brotarían por todas partes sentimientos de admiración y no habría apenas lugar para las críticas. Los trabajos que de allí salieran, incluido el de Mandela, rondarían las categorías de la hagiografía o el panegírico, que es lo que sucede cuando el mito cubre en su totalidad los rasgos del ser humano concreto.

No pasa esto con el libro de Javier Fariñas, Nelson Mandela. Un jugador de damas en Robben Island (ed. San Pablo). El periodista toledano y redactor jefe de la revista Mundo Negro admira, sin duda, a Nelson Mandela, pero al mismo tiempo profundiza en sus aspectos más humanos. El hilo conductor del libro podría resumirse en esta afirmación hija de una ancestral sabiduría africana: cada uno de nosotros nos convertimos en personas gracias a otros. Por eso los capítulos de esta obra llevan los nombres de las personas que han influido decisivamente en la vida de Mandela, con independencia de que sean amigos, familiares o adversarios. Sin ellos, su existencia habría sido completamente diferente. Nada que ver con el prototipo de persona supuestamente autónoma y autosuficiente que se nos vende en nuestro mundo posmoderno como ejemplo de plenitud del ser humano. Somos gracias a los otros, y no es aventurado decir que entre esos otros pueden estar también aquellos que no nos han querido bien.

En las biografías de las grandes personalidades se suele hacer hincapié en las lecturas que determinaron sus actuaciones, y no deja de ser un aspecto destacado, pero no es el más influyente, como tampoco lo es el currículo académico. En este libro no falta, entre otros muchos ejemplos, la referencia a la lectura por un Mandela juvenil de la Carta del Atlántico, documento resultante de la reunión de Churchill y Roosevelt en 1941, cuando EEUU aún no había entrado en guerra. Era una fecha en la que el colonialismo seguía siendo uno de los instrumentos del poder mundial, y no eran muchos los que percibían que eso cambiaría muy pronto. Pero a un sudafricano como Mandela tenía que impresionarle este párrafo de aquella declaración, demasiado consciente de que en su tierra natal veía cómo la teoría era negada en la práctica: “respetar los derechos de los pueblos a elegir el régimen de gobierno bajo el cual desean vivir, deseando que se restituyan los derechos soberanos y la independencia a los pueblos que han sido despojados por la fuerza de dichos derechos”. Recordemos que Mandela fue hombre de lecturas, pero fue más todavía hombre de amplias relaciones. Y son precisamente las relaciones personales las que dan a la vida de la gente una estructura narrativa.

Nelson Mandela, el triunfo de la persuasión

Antonio R. Rubio Plo | 0 comentarios valoración: 1  41 votos
>Entrevista a Francisco Aldecoa Luzárraga

"El tejado del edificio europeo es la reforma federal"

Ángel Satué

Francisco Aldecoa Luzárraga, catedrático de Relaciones Internacionales en la Universidad Complutense de Madrid, ha sido recientemente elegido presidente del Consejo Federal Español del Movimiento Europeo en sustitución de Eugenio Nasarre, que ha estado al frente del mismo los últimos seis años.

El Consejo es una de las 39 secciones del Movimiento Europeo Internacional, constituido en 1949. Tradicionalmente, su presidencia recae en una persona afín ideológicamente al gobierno de turno, y en este caso se ha vuelto a cumplir con esta regla no escrita que es un pacto entre caballeros. Una organización al servicio de Europa para propiciar una identidad europea y que España sea un factor dinamizador en el proceso de construcción de la Unión.  

Recientemente ha colaborado y coordinado con Eugenio Nasarre la edición de un libro llamado “Europa como tarea”. Cuando para unos la Unión ha llegado al máximo de sus posibilidades como superestructura política, mientras que para otros no es sino el comienzo de un proceso federativo mundial, ¿qué tarea es la que queda por hacer aún en Europa?

Me encuentro entre los que entienden que estamos en un momento avanzado del proceso de creación de la Federación Europea., esto es, poner tejado al edificio de la construcción europea. El tejado es la reforma federal. Por otro lado, el proceso federativo mundial de momento es otra cosa, y está parado.

¿Cómo se pueden trasladar las conclusiones e ideas del libro a la sociedad?

La idea del libro es que la Unión Europea está inacabada y hay que dar pasos sucesivos. En el Congreso de la Haya nace Europa, por impulso de la sociedad civil. Es esta la que debe estar presente en la profundización de lo que falta por hacer. Espontáneamente o, mejor, de forma canalizada, por la vía de una mejor participación.

Usted está acostumbrado a las lides europeas, es asiduo a los mentideros de Bruselas y de otras capitales europeas, está conectado con la juventud desde su cátedra en la Universidad Complutense y en asociaciones europeístas, ¿tiene Bruselas un modo tecnocrático de hacer política y economía, hasta llegar a ser un fin en sí misma para sus dirigentes?

Yo creo que no. Esta acusación, tan manida, sobre Bruselas es una exageración. Los hitos políticos importantes los ha hecho el Parlamento europeo. A veces ha habido excesos de regular cosas, si me permite la expresión, “tontas”, pero no en lo fundamental. El proceso político, hoy, es equivalente al de los países democráticos y, si cabe, menos tecnocráticos que el de los Estados miembros.

¿Se puede seguir hablando de déficit democrático en la Unión Europea?

No. El fundador de la Unión Europea de Federalistas, Spinelli, ya dijo que existía en el  84 un déficit democrático. Para solucionarlo nace la iniciativa del Parlamento Europeo de establecer un nuevo tratado. Posteriormente, ha habido cinco reformas de los tratados para mejorar el sistema, y actualmente el sistema democrático de la Unión es equivalente al de sus Estados miembros, o incluso en algunos casos es mejor, lo cual no quiere decir que no sea mejorable su calidad democrática, como el caso de nuestro Estado  español.

>Entrevista a Francisco Aldecoa Luzárraga

"El tejado del edificio europeo es la reforma federal"

Ángel Satué | 0 comentarios valoración: 1  41 votos
>Entrevista a Dolores González Pastor

"Corruptos y corruptibles habrá siempre, lo relevante es cómo lo afrontas y lo atajas"

Ángel Satué

Dolores González Pastor es diputada por el partido Ciudadanos en la Asamblea de Madrid. Es presidenta de la Comisión de Investigación sobre corrupción política en la Comunidad de Madrid y portavoz en la Comisión de Vigilancia de las Contrataciones, así como de Regeneración y Transparencia. Antes, durante 20 años, ha trabajado en multinacionales tecnológicas y de gran consumo. Es experta en análisis y estrategia de modelos de negocio, Big Data, innovación tecnológica y contenidos digitales.

Es usted una de nuestros representantes políticos españoles más comprometidos con la transparencia y la lucha contra la corrupción. ¿Qué lecciones para el futuro saca de su presidencia de la Comisión de Investigación sobre corrupción política en la Comunidad de Madrid?

Las lecciones concretas las estamos desarrollando en el dictamen de la Comisión, que ya hemos empezado a elaborar los grupos, sobre una muestra representativa de casos que elegimos en el plan de trabajo y que esperamos tener terminado para finales de este año. Era imposible abordar de forma exhaustiva todos los casos de los que hemos tenido indicios desde 2007, elegimos los más representativos desde el punto de vista del interés social y de lo que había que investigar como presunta corrupción política, fuese in vigilando, in eligendo o porque implicase un abuso de poder en la forma de organizar los procesos de gobierno y esto fuese indicio de algún delito que pueda concluirse llevar a la fiscalía. En todo caso, serían circunstancias de las que hay que rendir cuentas ante los ciudadanos en sede parlamentaria. Las comisiones de investigación están avaladas y protegidas por nuestra Constitución y el derecho parlamentario, como en las mejores democracias de nuestro entorno. Un hecho muy significativo es que ha sido el fin de las mayorías absolutas lo que ha permitido constituir comisiones de investigación parlamentarias independientes del gobierno de turno, a pesar de pataleos y presiones.

¿Cree que los madrileños se han sensibilizado respecto a la corrupción que, como dice el papa Francisco, es la polilla de la política, y de la propia sociedad?

El declive de viejos partidos que han ostentado largas mayorías absolutas, sea a nivel nacional o regional, es la muestra de que dicha sensibilización es un hecho. Pero como sociedad también debemos mirarnos a nosotros mismos. Es necesario que exijamos más a nuestros políticos y que no les permitamos ni la más mínima duda en la lucha contra la corrupción. A la larga, se está demostrando que la corrupción mal atajada pasa factura institucional, política y electoral. Hace unos días lo reconocía, por primera vez, la exvicepresidenta del gobierno de Rajoy en una entrevista, en la que decía que habían perdido tres millones de votos por la corrupción pero que los responsables eran los corruptos. Siguen errando el planteamiento: corruptos y corruptibles habrá siempre, lo relevante es cómo lo afrontas y lo atajas, qué controles y contrapesos dispones. Las mayorías absolutas han propiciado un desmantelamiento progresivo de controles independientes, el Consejo de Europa se lo ha afeado a España muchas veces. ¿Sabe qué país era profundamente corrupto a principios del siglo XX? Suecia. ¿Son los nórdicos hoy diferentes? Lo que es diferente es que hay controles efectivos y, por tanto, no hay impunidad, que es el germen de la corrupción sistémica.

>Entrevista a Dolores González Pastor

"Corruptos y corruptibles habrá siempre, lo relevante es cómo lo afrontas y lo atajas"

Ángel Satué | 0 comentarios valoración: 2  58 votos
>XXVIII Aula de Verano del Instituto E. Mounier

Noviolencia o destrucción

“No-violencia o destrucción” era la alternativa que presentaba Gandhi y que repetían sus discípulos. No-violencia era la respuesta del movimiento de liberación de la India, cuando las bombas de Hiroshima y Nagasaki apenas acababan de golpear la conciencia de la humanidad. La violencia se había desatado hasta el paroxismo recogiendo una cosecha de muerte como nunca había conocido la humanidad. En el futuro la destrucción total de la humanidad no era impensable. Por primera vez, decía Mounier, la humanidad tenía la posibilidad de elegir el suicidio colectivo. El camino de la violencia llevaba directamente a la destrucción masiva. Continuarlo era una locura. La cordura aconsejaba que había que cambiar de camino y poner la esperanza en la no-violencia activa.

Más de medio siglo después, hemos aprendido a ignorar el peligro, nos hemos acostumbrado a convivir con el mal en forma de destrucción mutua asegurada, y casi instantánea. A cambio hemos aceptado multitud de guerras diseminadas por toda la tierra que llevan la miseria, el envilecimiento y la muerte por tantos rincones de la tierra alejados de los países enriquecidos, tranquilos y apaciguados.

“Noviolencia o destrucción” es también el lema de la 28ª Aula de Verano del Instituto Emmanuel Mounier (Burgos, 26-29 de julio), con el que pretendemos recordar que esa alternativa está en letargo, pero sigue vigente, aunque lo hayamos olvidado. La violencia es acumulativa en relaciones sociales internas de las naciones y en las relaciones internacionales, basta una chispa para que estalle. Por eso, para desmontar la bomba de relojería, cuya hora está cubierta de incertidumbre, es necesario analizar la agresividad y la violencia latente en la naturaleza humana y la artificialmente creada por las sociedades actuales, un análisis que estará a cargo de los profesores Carlos Beorlegui y J. A. Zamora.

Uno de los mecanismos esenciales que generan la violencia es la codicia (David Montesinos). El mundo, decía Gandhi, puede satisfacer las necesidades humanas, pero nunca podrá satisfacer los deseos de la codicia humana. La codicia, la opulencia y la violencia están sólidamente fundidas. La humanidad debe aprender la pobreza –que no equivale a la miseria–, como capacidad de compartir solidariamente los bienes de la tierra. Desde el sermón de la montaña, hace 2000 años, la receta de la pobreza, la humildad y la mansedumbre está por aplicarse para sanar a una humanidad enferma. Hay enormes posibilidades de aplicarla en la cultura, en la economía, en la política y en la vida cotidiana para civilizar nuestras sociedades. Moisés Mato lo explicará, pero también lo mostrará de manera plástica en su Teatro del Abrazo.

Otros conferenciantes disertarán sobre la posibilidad de una guerra justa en las condiciones históricas actuales (Gonzalo Tejerina), sobre el comportamiento humano agresivo contra la naturaleza y sus consecuencias para la humanidad (Joaquín Araujo). Las experiencias de la lucha no violenta frente a la mafia en Sicilia llevada a cabo por Danilo Dolci y la objeción de conciencia promovida por D. Lorenzo Milani serán las aportaciones del profesor siciliano Nunzio Bombaci.

>XXVIII Aula de Verano del Instituto E. Mounier

Noviolencia o destrucción

| 0 comentarios valoración: 1  41 votos
12  | 3  | 4  Siguiente >

>Columna izquierda

>Editorial

vista rápida >
>Editorial

Las fuerzas que mueven la historia (2)

Fernando de Haro

Se han cumplido ya seis años de la famosa frase que salvó a la moneda única. “Haré todo lo posible por sostener el euro”, anunció Draghi arqueando una ceja. El gobernador del Banco Central Europeo corregía la posición de sus predecesores y adoptaba, con años de retraso, la política monetaria que había salvado a los Estados Unidos de la Gran Recesión: tipos de interés negativos y un ambicioso programa de Quantitative Easing (compra de deuda pública). Toda la munición posible para incrementar la liquidez y solucionar los problemas de los balances bancarios. Atrás quedaba el miedo de los alemanes a una subida de los precios por un exceso de demanda. A Draghi le quedan pocos meses para abandonar el BCE, la inflación no ha aparecido por ningún lado. La subida de los tipos de interés parece que está a la vuelta de la esquina y se discute la mejor agenda para la retirada de los estímulos.

La parte más dura de la Gran Recesión ha quedado atrás y ahora la digitalización se ha convertido en una fuente de optimismo. Se teme la aparición de nuevas burbujas pero de eso no se quiere hablar. Los últimos diez años han dejado numerosas heridas, la conciencia de que la desregulación fue un grave error. Pero el debate sobre la naturaleza del mercado, sobre las fuerzas que mueven económicamente la historia, no se ha abierto, siguen alejadas de las fuerzas que hacen al hombre feliz. A pesar de lo mucho sufrido durante los años de la crisis más severa desde la II Guerra Mundial, el homo economicus sigue en pie, con su racionalidad unidimensional, impulsada solo por el interés tanto en el ámbito del consumo como de la producción, protagonista de un mercado anónimo. Las fuerzas económicas, en contra de la experiencia, se siguen pensando anónimas, desvinculadas de las relaciones humanas que las sostienen.

Hay algo que corregir, sí, pero es externo. Quizás una nueva síntesis después de todo lo sucedido. Desde luego una mayor vigilancia, una regulación más precisa de los mercados, pero sin un replanteamiento antropológico. La IV Revolución Industrial parece hacer innecesaria esa corrección, es más, la digitalización alimenta de nuevo la utopía algo arrinconada de los mercados “perfectos” o “casi perfectos”. El Big Data, el blockchain y todas las nuevas herramientas pondrán, ponen ya de hecho, a disposición del consumidor una cantidad ingente de información que desplaza el poder efectivo desde el lado de la oferta al lado de la demanda. El viejo sueño de las decisiones “racionales”, guiadas por el interés particular, al alcance de la mano por un océano de datos que permiten decidir con una nueva supuesta transparencia. La mano invisible, de nuevo en marcha, al menos entre los teóricos, para hacer el milagro de la asignación de recursos escasos y la construcción de un bien superior en una totalidad anónima a partir de los egoísmos particulares. Este resurgir de la teoría clásica y neoclásica y de su modo de explicar las “fuerzas que mueven la historia” tiene que olvidarse de que todo ese flujo de información, puesto en teoría a disposición de las elecciones “racionales”, es en realidad utilizado por un nuevo poder de mediación o de instrumentalización de grandes compañías (Google, Amazon, Facebook, Apple y otras) con una capacidad de dominio hasta ahora desconocida.

Las fuerzas que mueven la historia (2)

Fernando de Haro | 0 comentarios valoración: 1  20 votos
vista rápida >
>Editorial

A la orilla del río

Fernando de Haro

Mañana. En una de las orillas del manso río Cam, en compañía de su agua verde, pacífica y educada. A las espaldas quedan los colleges, sus agujas góticas, sus jardines ahora secos (a lo mejor el agostamiento es consecuencia de un brexit imposible), sus iglesias, la mayoría con aíre de museo, la vida universitaria de uno de los centros que sigue siendo puntero en muchas cuestiones. Lejos, eso sí, muy lejos los años fundacionales, el distante siglo XIII de los orígenes, cuando el estudio era la expresión de una identidad precisa, clara. Cambridge, vieja ciudad europea, educada como su río, primero por los romanos y luego por los cristianos, se pasea junto al agua en un mosaico de roles. La ribera, salteada con grandes tilos, castaños y nogales asiste a un desfile: parejas de todo tipo, esforzados deportistas, asiáticos de acento británico, británicas que aspiran a ser latinas, amantes que desean ser miméticamente gemelos a pesar de la distante genética... la lista es interminable. Se antoja que solo los grandes árboles que crecen junto al río Cam saben quiénes son. Leo bajo ellos, citado por un buen amigo, algunas líneas del sociólogo de Erving Goffman, padre de la microsociología. Buenos párrafos para entender la procesión que tengo ante mis ojos.

No importa lo que uno sea, sino lo que logra parecer. El yo no existe, es un producto circunstancial, lo que realmente cuenta es el papel que se asume en función de la situación en la que se está. Es necesario abandonarse en el rol y aprovechar las ventajas de identidad que puede proporcionar, explica Goffman. Los paseantes junto al río Cam no lo hacen por maldad, por renegar del origen o de lo dado. ¿Quién conoce el origen? Simplemente están en su laberinto, en un juego de espejos infinito, sin más energía que la voluntad, sin más posibilidad que crearse y recrearse a sí mismos. Incluso los que, en su acento, en sus creencias, en sus ropas, quieren mostrarse “tradicionales”, han construido una máscara nueva, decorada eso sí con los viejos ornamentos de lo antiguo para huir del anonimato de la globalización. El manso Cam no refleja en su agua verde la educación de siglos (¿hay dónde encontrarla?). A los nuevos remeros y a los nuevos paseantes el agua del río, el camino, no les parecen suficientemente reales.

Tarde. En la sala de pintura italiana del museo Fitzwilliam. Quatroccento. Una Anunciación deliciosa. La casa de María pintada de un rosa pálido, el mundo atento a la escena a través de una ventana abierta. Gabriel sutilísimo, inclinado, con un dedo señalando al cielo. La Elegida, a unos metros, con los brazos cruzados sobre el pecho. Aceptando, acogiendo, diciendo sí. El silencio, la elocuencia del cuadro, de la escena, tiene siglos. Las dos libertades, la que elige y la que acepta la elección, en su momento más dramático. La Elegida conociéndose, descubriendo su identidad al aceptar la elección. Y no hay quien se separe de tanta belleza. Pasan los minutos en un suspiro. ¿Acaso ha dejado de suceder esta belleza en las riberas de los educados ríos de Europa? ¿No sucede o la hemos tapado? ¿Acaso no puede reconocerse y por eso hay que inventar?

A la orilla del río

Fernando de Haro | 0 comentarios valoración: 2  58 votos
vista rápida >
>Editorial

Cuando vuelva

Fernando de Haro, Gaza

Suhaila Tarazi completó sus estudios de Gestión y Dirección en Londres. Con unos 60 años, la actividad al frente del Al Ahli Hospital la tiene exhausta. Antes de responderme algunas preguntas se detiene para tomar aire. El hospital es un oasis en el centro de la ciudad de Gaza. Fuera de sus puertas la vida hierve. Las calles están sucias en la capital de la franja. Los carros tirados por burros o caballos son frecuentes. La gasolina es muy cara en esta gran prisión a cielo abierto de 365 kilómetros cuadrados de la que no pueden salir, salvo especial permiso que no se concede casi nunca, sus dos millones de habitantes.

Al occidental se le saluda con sorpresa, los niños ensayan su única frase en inglés al ver a los periodistas: “What is your name?”. La inmensa mayoría de los jóvenes menores de 20 años no han salido nunca de esta parte de los territorios palestinos. A pocos kilómetros de aquí, en la frontera este, algunos de esos jóvenes se enfrentan a las balas del ejército de Israel. Desde hace semanas el goteo de los que mueren solo se convierte en noticia cuando los fallecidos superan la docena. Jóvenes sin futuro, encarcelados por la política del Gobierno de Israel, ya sin los túneles hacia Egipto que Al Sisi ha cerrado (por los que llegaron a circular camiones), con una ira que el ineficiente y manipulador Gobierno de Hamas instrumentaliza para no asumir responsabilidad alguna y para no reconocer que es incapaz de proporcionar a su pueblo una vida digna.

Suhaila, tan pronto sale de su despacho y se dirige a las clínicas, es asaltada por un médico que le cuenta una nueva urgencia y por un paciente que le da las gracias. Nuestra conversación se ve interrumpida a menudo. Las instalaciones médicas son modestísimas. En un viejo y desvencijado frigorífico se guardan las bolsas de plasma. El frigorífico está conectado a un generador. En Gaza solo hay cuatro horas de electricidad al día y nunca se sabe cuándo se va a poder contar con ella. Si la luz llega de madrugada hay que aprovechar ese momento para poner una lavadora. Suhaila se detiene especialmente en la consulta infantil. Con la ayuda de la Misión Pontificia el hospital mantiene un programa para luchar contra la malnutrición de los niños. Hay zonas de la franja donde el 50 por ciento de los menores están por debajo del peso que deberían tener y la tasa de mortalidad infantil se acerca al 23 por mil. Cinco niños pálidos, sin fuerzas para jugar, esperan con sus madres el turno para ser atendidos.

Cuando vuelva

Fernando de Haro, Gaza | 0 comentarios valoración: 1  86 votos
vista rápida >
>Editorial

Prisión permanente: justicia insuficiente

Fernando de Haro

El debate (en realidad no debate) sobre la ampliación de la llamada prisión permanente revisable, que ocupa a los españoles desde hace unos días, es el mejor reflejo de la dificultad de toda una sociedad por mantener vivo uno de sus principios fundacionales. Se diluye en las conciencias el principio de reinserción, recogido en el texto constitucional como traducción laica y penitenciaria de la misericordia cristiana y de la voluntad de reeducar a los presos (propia de la mejor tradición republicana). Frente al mal sufrido (mal grave), a muchos les parece razonable establecer la máxima distancia: la que proporciona tener al que ha cometido el delito entre rejas toda la vida.

Se le llama prisión permanente revisable, pero se trata de una cadena perpetua. La cadena perpetua siempre ha incluido la posibilidad de poner al reo en libertad pasado cierto tiempo. El Gobierno del PP la introdujo en el Código Penal en 2015 para delitos graves como el asesinato de menores de 16 años o los que se siguen después de un abuso sexual. Fue recurrida ante el Tribunal Constitucional.

Ahora que los populares no tienen mayoría en el Congreso de los Diputados, los grupos de oposición han presentado un proyecto para derogarla. El Gobierno ha respondido con una contrapropuesta para ampliarla a más supuestos. La ampliación no prosperará porque no cuenta con apoyos parlamentarios. No importa: lo que cuenta es mostrar “iniciativa política”. Rajoy, a pesar de la buena marcha de la economía, está bajo en las encuestas: el PP ha caído en el último año 7 puntos en intención de voto. El apoyo de la opinión pública al endurecimiento de las penas tras algunos casos especialmente dolorosos de violencia sexual y contra la infancia –piensan en el Gobierno– puede ser una gran baza.

En realidad, la prisión permanente revisable o cadena perpetua no responde a ningún problema. Su aparente necesidad responde a un claro caso de desinformación, a un espejismo provocado por las grandes cadenas de televisión. En su lucha por un par de puntos de share, las emisoras repiten hasta la saciedad los detalles de los casos más sangrantes de violencia sexual o de violencia contra la infancia.

España es uno de los países con más bajo índice de criminalidad de Europa. Cuenta, además, con uno de los códigos penales más duros de su entorno y con una mayor estancia media de los condenados en prisión. El sistema del cumplimiento íntegro de las penas y las sanciones previstas provocan que se pueda estar hasta 40 años en la cárcel si se han cometido los delitos más graves. Suficiente, en principio, para poner a salvo a la sociedad de aquellos que tuvieran voluntad de reincidir.

Prisión permanente: justicia insuficiente

Fernando de Haro | 0 comentarios valoración: 1  317 votos

>Columna derecha

>CULTURA

vista rápida >

Caravaggio en Madrid

Elena Simón

Dedicado a Alicia

Caravaggio siempre es un reclamo excepcional por su revolución pictórica en busca de la realidad. En esta ocasión el Museo Thyssen presenta al gran pintor con sus apasionados seguidores del norte de Europa, 52 obras en total, con 12 del maestro. Su pintura claroscurista, con modelos de la realidad, alejada del ideal clasicista, coincidió con los intereses pictóricos de flamencos y alemanes. El viaje obligado para un artista del s. XVII a Roma, meca del Arte, provocó que en el primer tercio de esta centuria unos setecientos pintores extranjeros se instalaran allí, algunos privilegiados en los palacetes de los mecenas protectores, otros pasando hambre y frío.

Caravaggio inauguró el Barroco de manera rompedora, el mundo ideal neoplatónico se acabó. El concilio de Trento y los ejercicios espirituales de san Ignacio de Loyola pedían realidad, austeridad, ponerse en la situación real del suceso religioso a reflexionar, desechando todo idealismo. Y un hermano de Caravaggio, Juan Bautista, era sacerdote en Cremona. El barroco es movimiento con diagonales, escorzos, claroscuros, que traducen el movimiento interior de la mente de los protagonistas, cuanto más tenso mejor. Éste es su máximo interés, todos los contenidos que guarda, apoyados en las expresiones y en una rica simbología de todo tipo (objetos, animales, frutas y flores, colores…).

Es interesante conocer que Michelangelo Merisi, el Caravaggio, nació en Milán en 1571 y que su padre era arquitecto y administrador del marqués de Caravaggio, Francesco Sforza, casado con Constanza Colonna, con los que la familia tuvo una íntima relación. Estas nobles casas protegerán a Merisi, irascible hasta el enloquecimiento y pendenciero, en las huidas y condenas por sus delitos que llegaron al asesinato. Con cinco años se trasladó a Caravaggio y con trece por fin está en Milán, cumpliendo la promesa hecha a su padre en el lecho de muerte, en el taller de Simone Peterzano, seguidor de Tiziano, con el que vivió cuatro años para aprender el oficio de pintor. Con 19 años aterriza en su soñada Roma, donde, obligado por la necesidad, ejecuta naturalezas muertas y flores, de gran fortuna. Luego vendrán escenas de género como “Los tahúres”, tres medias figuras jugando a las cartas, adquirida por el ojo coleccionista y vanguardista del Cardenal del Monte que contrata al pintor, y pasa a su residencia, por fin con alojamiento y comida, donde bajo su protección pintará Los Músicos y la imponente Santa Catalina de Alejandría, tan venerada en Italia (una hermana del pintor también era Catalina). Sus modelos son mendigos, mujeres de la calle, pendencieros de la noche. La realidad más cruda está servida, con ella representará la experiencia religiosa en su más auténtica veracidad, como un suceso de la vida cotidiana.

Empieza el encargo para San Luis de los Franceses, ha cumplido los 25, y La Vocación y El Martirio de san Mateo dejarán huella en las almas, y en otros pinceles. La apertura de esta capilla con motivo del Jubileo del año 1600 le hizo el pintor más famoso y solicitado de Roma, con jugosos encargos tanto públicos como privados: El Sacrificio de Isaac, para el futuro papa Urbano VIII, o el imponente San Juan en el desierto encargado por el banquero Coste. Ambas pinturas brillan en esta exposición. San Juan Bautista, con la potencia del desnudo del David de su admirado Miguel Ángel, en una anatomía más suavizada, con el mismo dominio anatómico… y también la reflexión, la tensión interior del protagonista. La austeridad formal domina, una diagonal de luz divina sobre la anatomía de san Juan y la sombra sobre la que se recorta, fondo neutro sin elementos de distracción. La piel de camello que lo identifica, austero y ascético, y el rojo del manto, emblema de su sangre por la violencia de su muerte a manos de Herodes. Sujeta el bastón-cruz, él anuncia a Cristo y lo bautiza en el Jordán, inicio del camino a la Pasión. Figura de gran belleza e impactante presencia, con la que Caravaggio se presenta casi como el nuevo Miguel Ángel.

Caravaggio en Madrid

Elena Simón | 0 comentarios valoración: 2  2090 votos
vista rápida >

Sorolla: un niño adoptado

Elena Simón

“Tenía Sorolla la vista fácilmente impresionable a cuanto se mueve, y como lo que más se mueve es la luz, cambiando a cada instante, ésta fue su musa” (A. Gimeno).

La cotización y valoración de Joaquín Sorolla sigue en alza. Barcelona nos ha deleitado este verano en Caixaforum con la atractiva y refrescante muestra “Sorolla y el Mar”. También Mapfre abre cartel en el otoño madrileño, hasta el 11 de enero, con una exposición llena de novedades, con la cara menos conocida del imparable artista: “Sorolla y América”, muestra que se inicia con su celebrada pintura social de finales de siglo, que emigró más allá del océano y paisajes urbanos neoyorquinos, retratos americanos, dibujos sobre cartas de menú, y también bocetos, mucho de todo ello guardado allí en la Hispanic Society de Nueva York, grandioso centro de referencia de la cultura española, museo y biblioteca, fundado en 1904 por el potentado del ferrocarril e hispanista Huntington, que fue el mecenas de Sorolla en América. Él le pagó los dos viajes de seis meses que el artista realizó con su familia a Nueva York. Su exposición de 1909 ni tuvo ni ha tenido igual, el pintor vendió cientos de obras y miles de catálogos… hasta el presidente de los EEUU quiso ser retratado por él.

Pero demos marcha atrás en la moviola hasta situarnos en su levante natal, donde se gestó el genio de Joaquín Sorolla. Los primeros años del artista quedan muy lejos de su posterior éxito, porque este pintor español, que tras Velázquez y Goya es la paleta española más cotizada fuera de nuestras fronteras, nació en Valencia el 27 de febrero de 1863 (¿conjunción de astros que dirían algunos lunáticos?). Sus padres, Joaquín y Concepción, del gremio del comercio de tejidos, murieron, quizá víctimas del cólera, en un margen de tres días, cuando el pequeño contaba dos años y medio. La tía materna Isabel y su marido José adoptaron a Joaquinito y a su hermana Isabel, de un año. Con 14 años Joaquín ayudaba a su tío en la modesta cerrajería familiar, pero su destreza para la pintura ya era reconocida y asistía por la noche a clases de pintura. Con dieciséis años entró en la Escuela de Bellas Artes de San Carlos de Valencia: las clases se iniciaban a las ocho, sin embargo su compañero, el también pintor Cecilio Plá, nos dice que Sorolla ya venía de sacar apuntes del natural por la ciudad. Ese mismo año, por su aplicación, la Escuela de Artesanos le otorgó un accésit y le obsequió con una caja de pinturas. Su padre adoptivo, consciente de la valía del chico, decidió pagarle clases especiales e intentó que Joaquín no perdiese más tiempo en las labores de cerrajero, pero el chico no lo permitió. A la par recibía la medalla de bronce de la Exposición Regional de Valencia por “El patio del instituto”. Su profesión de pintor ya estaba decidida.

Sorolla pasó cuarenta años pintando casi frenéticamente. Trabajador incansable realizó a la velocidad de la luz cerca de 2.200 cuadros, 9.000 dibujos, apuntes, bocetos, obras todas ellas en las que consiguió como nadie reflejar con una modernidad potente ese derecho que el instante tiene a la eternidad.

Sorolla: un niño adoptado

Elena Simón | 0 comentarios valoración: 2  3195 votos

>SÍGUENOS EN

El otro es un bien, también en política

Arte y pintura en Páginas Digital

El caballero de la mano en el pecho

David vencedor de Goliat de Caravaggio

>Boletín electrónico

Recibe los titulares de PÁGINASDIGITAL.es en tu correo electrónico
Darse alta y baja en el boletín electrónico

 

Darme de baja