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16 AGOSTO 2017
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>Editorial

El loco, las pastillas y la geoestrategia

Fernando de Haro

La época de la Guerra Fría desarrolló fórmulas diplomáticas mucho más complejas de las que se usan en estos tiempos. En plena tensión con el bloque comunista, la administración estadounidense creó la llamada “teoría del loco” como instrumento disuasivo. La utilizó el equipo de Nixon para intentar forzar a los vietnamitas a negociar. Kissinger tuvo mucho que ver en el desarrollo de un recurso que consistía en hacer creer a los soviéticos, o a cualquier potencial adversario, que en el Despacho Oval había sentado un presidente al que no se podía controlar, dispuesto a cualquier cosa.

Quizás la “teoría del loco” se haya sofisticado. Quizás las amenazas volcadas durante los últimos días por Trump contra Corea del Norte (también contra Venezuela) sean parte de una complicada operación de disuasión. Aunque es difícil creer que todo esté planificado. El presidente de Estados Unidos ha hablado de responder con “furia y fuego”, ha asegurado que está dispuesto a disparar y a provocar algo “que no se ha visto nunca”. El Secretario de Estado, Rex Tillerson, se ha ocupado, como en otras ocasiones, de hacer de “policía bueno” y de rebajar las amenazas. Ya ha sucedido en otros incendios de los muchos que ha provocado Trump.

Más que una sofisticada operación de simulación parece que estamos ante un nuevo error, consecuencia del gusto o de la necesidad de alimentar la imagen de la “fortaleza asediada”. A Trump no le importa tener unos índices de popularidad muy bajos, pero necesita que su suelo no descienda del 36 por ciento de aprobación. Y para ese fin es necesario mantener la imagen de un gran peligro del que hay que defenderse con firmeza y de forma elemental, algo más urgente para Trump que las victorias en política internacional.

El presidente, de hecho, al enzarzarse en una polémica con Kim Jong-un ha perdido buena parte de la ventaja que consiguió hace unos días su embajadora en Naciones Unidas. Nikki Haley arrancó una interesante resolución del Consejo de Seguridad para aumentar las sanciones. El veto a las exportaciones de carbón, hierro, plomo y marisco, al que no se opuso China, supuso una gran conquista. En lugar de quedarse callado, después de semejante avance, Trump ha incumplido una de las reglas fundamentales en cualquier conflicto: no polemices, no discutas con quien está en una posición inferior. Es el mismo error que ha cometido con Venezuela. Nada le puede venir mejor a Maduro que un presidente de los Estados Unidos amenazándole con una intervención armada.

La primera advertencia de “furia y fuego” se producía curiosamente después de que Trump participara en una reunión para afrontar la grave epidemia por el consumo de opiáceos que afecta al país. La cuestión es seria y refleja el profundo “estado de infelicidad” de un importante segmento de la población estadounidense. Por mucho que algunos pretendan restarle relevancia, recordando que ya hubo unas epidemias similares por el consumo de los derivados del opio en el siglo XIX, los datos son contundentes.

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El loco, las pastillas y la geoestrategia

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Venezuela: un cambio que puede tardar

Fernando de Haro

La palabra dictadura ha dejado de ser una metáfora para describir lo que sucede en Venezuela. El inicio de los trabajos de la falsa Constituyente, la destitución de la fiscal general Luisa Ortega -una de las pocas voces libres del chavismo que se alzaba todavía contra Maduro-, el modo en el que los opositores Leopoldo López y Antonio Ledezma han ido y vuelto desde sus casas a la prisión de Ramo Verde son todos ellos indicios más que suficientes. La decisión del Vaticano de reclamar la suspensión de la Asamblea, elegida de forma fraudulenta para redactar una nueva Constitución, supone la constatación de que el presidente venezolano ha volado todos los puentes.

La Secretaría de Estado está convencida de que en este momento no hay diálogo posible. Roma apuró hasta el final las posibilidades de un entendimiento, apuesta que muchos no entendieron. Es lógico que la Iglesia hablara con una voz a través de los obispos locales y con otra desde el Vaticano. Es una fórmula tradicional. Las críticas que ahora se formulan desde la Sede de Pedro pueden ser un buen ejemplo para Zapatero. El expresidente español intentó también una negociación que se ha visto frustrada por un régimen que no tiene ninguna voluntad de encontrar una salida a la situación. Ahora convendría que hablara.

Algunos exiliados cubanos encuentran muchas similitudes entre lo que está sucediendo este verano en Venezuela y lo que ocurrió en Cuba en enero de 1959, cuando Fidel Castro tomó el poder. No hay que exagerar los parecidos. No estamos ante un golpe sino ante un autogolpe de Estado. A diferencia de lo que ocurrió hace casi 60 años, en este caso hay un sólido bloque opositor que está resistiendo heroicamente al tirano, ahora no hay una Comunidad Internacional confundida (Estados Unidos reconoció el primer Gobierno de Fidel). Pero sí existe una alta posibilidad de que fragüe una dictadura sostenida por el ejército y por el negocio del narcotráfico de algunos de sus líderes. Una dictadura que, paradójicamente, no puede presentarse como la solución a la miseria del pueblo, al clima de terror y de violencia sino como una prolongación de una postración que dura ya demasiado tiempo.

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Venezuela: un cambio que puede tardar

Fernando de Haro | 0 comentarios valoración: 3  61 votos

La prioridad y el origen de la constituyente

Aliosha Miranda

El pasado 30 de julio el gobierno realizó la ilegítima elección de la asamblea nacional constituyente (minúsculas adrede). En la tarde de ese día, Diosdado Cabello, uno de los más grandes referentes del chavismo, dijo en una entrevista que “una de las primeras propuestas que haré en la constituyente será remover la inmunidad parlamentaria de los diputados opositores”. Por su parte, el presidente Nicolás Maduro, en horas de la noche, dijo que lo primero que debía hacer la asamblea nacional constituyente era retirar a la fiscal general del Ministerio Público, recordemos que, en los últimos meses, la fiscal general de la República se ha convertido en uno de los más grandes rivales de la dictadura.

Remover inmunidad parlamentaria a los diputados, retirar a la fiscal general; estas son las prioridades de la constituyente. No, no importa la crisis que vive el país, no importa la escasez de medicinas, no importan los miles de niños que mueren por desnutrición, no importan los padres que pasan hambre para que sus hijos puedan comer, estos son problemas menores, secundarios; lo más importante es eliminar al otro, eliminar a la oposición. Esta es la prioridad de la asamblea nacional constituyente: destruir al que se oponga al régimen, no lo digo yo, lo dice el régimen.

El pasado 30 de julio el gobierno realizó la ilegítima elección de la asamblea nacional constituyente, el pasado 30 de julio fue uno de los días más tristes en la historia de Venezuela, el pasado 30 de julio se le dio el golpe de gracia a la democracia en el país.

Fue un día triste, hubo 6 muertes en las manifestaciones en contra de la iniciativa constituyente, la cifra de muertos llegó a 125 desde que empezaron las protestas en abril, empleados públicos eran amenazados con ser despedidos si no iban a votar, hubo pronunciamientos de militares en los que afirmaban que cualquier intento de protesta sería reprimido, vimos cómo el poder en Venezuela le daba la espalda al clamor del pueblo, vimos muchos abusos y mucha injusticia.

Una de las cosas más indignantes –y al mismo tiempo, esperadas– fueron los resultados oficiales de estas elecciones. Según el poder electoral, la votación fue de cerca de 8,1 millones de votos, éste es un resultado absurdo. Basta decir que las encuestadoras más serias del país estimaban que la votación apenas podría superar los 3 millones, basta decir que en las elecciones parlamentarias de 2015 el chavismo obtuvo 5 millones y medio de votos, y luego, por arte de magia, la votación del chavismo aumentó 2 millones y medio en medio de una crisis terrible, basta decir que ni siquiera Chávez, en su clímax político, obtuvo tal cantidad de votos; esto sin mencionar la soledad en los centros de votación que los venezolanos observamos durante el 30 de julio. Los resultados ofrecidos por el poder electoral no sólo son un absurdo, son una calumnia, una blasfemia, una burla hacia todos los venezolanos. Pero, lamentablemente, esa burla era algo totalmente esperado.

Todos estos abusos sólo por llevar a cabo una iniciativa que, según el régimen, no busca solucionar la grave crisis que se vive en Venezuela, sino eliminar al que piensa distinto.

La prioridad y el origen de la constituyente

Aliosha Miranda | 0 comentarios valoración: 3  58 votos
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La legitimidad quebrada

Fernando de Haro

Fin de curso político. Todo parece invitar al optimismo, al menos desde la perspectiva española. Y, ¿por qué no?, también desde la europea. Hace once meses volvíamos de las vacaciones estivales con el miedo a las citas electorales en Holanda y en Francia. May estaba ya instalada en el número 10 de Downing Street con la promesa de negociar un Brexit duro y la amenaza de una salida del Reino Unido sin acuerdo. El descanso en la playa o en la montaña llega con un Macron, presidente europeísimo, en el Elíseo y con mayoría suficiente en las cámaras. Merkel está muy reforzada para los comicios de octubre. La lucha contra el proteccionismo y el “negacionismo ambiental” ha consolidado en el último G20 un cierto frente europeo que, de pronto, sabe por lo que luchar. Y la primera ministra británica ya no cuenta con mayoría absoluta, tendrá que aceptar un Brexit blando. El caso de Italia tendrá que esperar unos meses antes de que se despeje la incógnita. ¿Podemos dar por superada la turbulencia? ¿Año ganado al nacionalismo y al populismo que cuestionaban la Europa fraguada en la posguerra?

Hace un año España seguía sin Gobierno. Y se enfrentaba a un tormentoso verano, no eran descartables unas terceras elecciones. Por eso Rajoy se ha presentado en los últimos días, antes de unas “vacaciones normales”, como el campeón europeo de la estabilidad política y de los buenos resultados económicos. Ya dijo hace nueve meses Merkel que el español tenía la piel de elefante. A pesar de no poder contar el apoyo de los socialistas, Rajoy ha sacado adelante los Presupuestos de 2017, y va a conseguir aprobar los de 2018. La legislatura va a ser larga y el presidente, cuestionado en el año del bloqueo incluso dentro de su partido, acaricia la idea de volver a presentarse en las próximas elecciones. “¿Por qué no?”, debe preguntarse en sus paseos matinales. La economía española es la que más crece en el mundo desarrollado: acabará el año con un crecimiento superior al 3 por ciento. El PIB ha recuperado los niveles previos a la crisis, se generan más de 500.000 puestos de trabajo al año. Todo parece haber vuelto a la normalidad si no fuera porque el Gobierno de Cataluña quiere declarar la independencia dentro de unos meses. La “piel de elefante” de Rajoy le ha hecho un superviviente, a pesar de ser un líder de los 90, cuando su partido y todos los partidos hacían política de otra forma, sin controlar de dónde salía el dinero, sin poner distancia con la fiesta demasiado alegre de un mercado demasiado descontrolado.

¿Por qué no exportar el modelo Rajoy al resto de Europa? Políticos tranquilos, con partidos disciplinados, dispuestos a realizar reformas pero sin voluntad de liquidar el acuerdo tácito entre los liberales y los socialdemócratas para mantener en pie el Estado del Bienestar. Estabilidad y crecimiento económico para responder al populismo y al nacionalismo que inflama a la juventud, y no solo a la juventud, de toda Europa.

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La legitimidad quebrada

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Cataluña y sus circunstancias

Ángel Satué

Cataluña es una región gobernada por una élite política que persigue su propio ideal de felicidad. No es la excepción en la España de las Autonomías, de sus nacionalidades y regiones. Esta élite ya está separada de facto de los agobios cotidianos de sus vecinos, y de la sociedad global en la que vivimos. En Cataluña y en Lugo.

Me pregunto si los gobernantes nacionalistas conservadores –todo conservador, incluso del PP, tiende en el estado autonómico al nacionalismo- situados del lado del dinero, en unión a los anti institucionalistas, populistas e izquierdistas, del lado de las ganas, en el caso de que alcancen su arcadia feliz de la secesión de España, serán capaces de construir un país, en vez de destruir sus ricas tradiciones seculares y, con ellas, la convivencia entre vecinos y hermanos (capital social acumulado), por efecto del odio, el rencor, la discriminación y la discordia, porque de eso habrá y mucho.

Me pregunto si Cataluña por libre (que no es una Cataluña libre) habrá vivido más (en España) de lo que le pueda quedar que vivir (por su cuenta). Me pregunto si habrá versiones cartageneras, jienenses, alicantinas o salmantinas, de lo que acontece en País Vasco y Cataluña.

Opino que es muy dudoso que los políticos separatistas puedan liderar una convivencia en paz y justa en forma de estado, ni que Cataluña perviva en forma de pueblo. De hecho, ninguna región puede hacerlo cuando todo lo juega a la carta de la ideología de la separación sin causa justa. Realmente, ninguna ideología va a traer la unidad, pues sólo cuando se produzca el reconocimiento hacia el otro, vecino, como de gran valor para mí y la comunidad, cabe pensar en el milagro de la unidad armoniosa de un pueblo, y la existencia de un estado justo.

Al igual que en el futuro España pervivirá en la Unión Europea como un estado de una unión federal o confederal, pues la unidad es un bien absolutamente mayor, y por existir un poso común europeo a todas sus naciones (Ortega), las regiones españolas perviven con sus tradiciones, lenguas, cultura e idiosincrasia en la unidad de España, pues España es precisamente la amalgama de todo eso, puesta a andar en el tiempo. Siendo como dice Ortega el estado un movimiento, un puro dinamismo, el estado español, capaz de haber hecho convivir durante 40 años a 47 millones de españoles en paz y libertad, su impulso lo dirige ahora hacia Europa, el futuro. Cataluña, cuyo poso común es español, como el de Galicia o Madrid, busca el vector contrario de la historia.

En el plano geopolítico, ni la OTAN ni la Unión Europea van a permitir un estado nuevo, que pueda ceder sus puertos a Rusia o China. África es el nuevo campo de batalla de los intereses mundiales. De hecho, la ONU ha establecido en Valencia su cuartel general para el seguimiento de sus misiones de paz en África, y EE.UU. ha desplegado a sus marines en Morón de la Frontera y en Rota. También es poco probable que el resto de España quedara impasible.

Cataluña y sus circunstancias

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Venezuela. De la esperanza al escepticismo

Aliosha Miranda

El pasado 16 de julio se dio en Venezuela uno de los actos más grandes de democracia de toda su historia. 14 días después, el 30 de julio, se llevará a cabo uno de los actos más bochornosos y totalitaristas de toda su historia.

Así están las cosas en este país, en cuestión de dos semanas hemos visto muestras elevadas de democracia, que evidencian el deseo de paz y de libertad de un pueblo, vimos la alegría y el entusiasmo de un pueblo que dejaba claro que puede expresarse en paz y que desea una salida no violenta para la crisis que se está viviendo, vimos cómo la esperanza reinaba en los corazones de la gente aquel día. Pero también hemos visto a un régimen que sigue reprimiendo y asesinando, hemos visto que nuestros gobernantes reciben sanciones internacionales en las que pierden cientos de millones de dólares que, evidentemente, le han robado al pueblo. Hemos visto cómo, muy rápidamente, a medida que se acerca la elección de la asamblea nacional constituyente, la esperanza se ha convertido en escepticismo, pareciera que el 30 de julio es el día Juicio, que como no se pudo evitar esta elección ya no hay nada que hacer, que todo está perdido.

En dos semanas el ambiente ha pasado de la esperanza al escepticismo.

Pero hay razones para ello.

La semana pasada, luego del 16 de julio, luego de esa clamorosa expresión de libertad y democracia, la oposición, a través del poder legislativo, procedió a nombrar un nuevo poder judicial, lo que pasó luego de esto fue que varios de los magistrados de este nuevo poder judicial fueron arrestados por la dictadura; el régimen, a pesar de todo, no cambió su tónica de intransigencia y represión, no le importó privar su libertad a unos magistrados designados por una Asamblea Nacional legítimamente elegida; por si fuera poco, hubo detenciones arbitrarias, allanamientos, el alcalde de Lechería (opositor) fue destituido por la dictadura y no hubo ningún indicio de diálogo o negociación entre el gobierno y la oposición.

El inicio de esta semana estuvo marcado por la convocatoria de un paro cívico por la oposición. Ante la posición del gobierno, el miércoles y el jueves de esta semana la oposición convocó un paro cívico, es decir, durante esos días la oposición propuso no salir, no trabajar, no abrir negocios, no hacer nada, quedarnos todos en nuestras casas en señal de protesta. Sí, porque Venezuela sigue protestando, porque Venezuela está peor que cuando comenzaron las protestas.

Venezuela. De la esperanza al escepticismo

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El final de Charlie... el ultimo despropósito

Nicolás Jouve

Sobre Charlie Gard, el bebé de 11 meses que nació con una grave enfermedad mitocondrial, ya está casi todo dicho. Su patología determinaría un deterioro funcional que fue dictaminado como irreversible por los médicos del Great Ormond Street Hospital de Londres, aunque su evolución era controvertida y hubiera sido incierta de habérsele aplicado a tiempo algún tratamiento, si nos atenemos a las diferentes opiniones de otros médicos.

Desgraciadamente, cuando ya parecía ser tarde para detener el proceso de deterioro cerebral, muscular y respiratorio, los padres claudicaron de su intención de llevar al bebé a EE.UU. para seguir el tratamiento de nucleósidos, propuesto por el neurólogo americano Michie Hirano, jefe de la Unidad de Trastornos Neuromusculares y profesor de la Universidad de Columbia.

Lo último en este largo proceso fue la sentencia del juez del Tribunal Superior de Justicia de Gran Bretaña, Nicholas Francis, que dictaminó el 26 de julio que Charlie Gard fuera trasladado a un hospital de enfermos terminales, donde se le aplicarían unos cuidados que según señalaba prolongarían su vida algo más (?). Sin embargo, los padres del bebé, Connie Yates y Chris Gard, deseaban tenerlo en casa por el tiempo que le restase de vida. El martes dijeron que esperaban traer a su hijo a su hogar y tenerlo al menos hasta que cumpliera un año, lo que sucedería justo la semana que viene… El hecho es que el traslado al hospital de cuidados terminales, cuyo nombre no se ha señalado, supondría la retirada del respirador artificial y desde ese momento, en unas horas, se consumaría el final de la vida de Charlie…

El juez confiesa que ha sido una decisión muy triste. A quien esto escribe le asaltan todas las dudas sobre lo mal que se ha procedido en este caso y especialmente desde su judicialización. ¿Por qué ha decidir un juez sobre lo que es mejor o peor para la vida de un bebé?, ¿por qué se tardó tanto y al final, contra el deseo de los padres, se rechazó el traslado a un centro que ofrecía un tratamiento posible? Y al final, lo más asombroso y sorprendente de todo este triste caso, ¿por qué se resuelve que el bebé muera en un hospital en lugar de en su casa como desean sus padres?, ¿no sería preferible una atención paliativa domiciliaria en la que participaran los propios padres de Charlie? Seguro que esto les dejaría el mejor recuerdo de que tal vez el destino de su pequeño hijo estaba marcado y que no había nada que hacer, pero que ellos lucharon junto a él y lo tuvieron en sus brazos hasta el último momento.

El final de Charlie... el ultimo despropósito

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>Entrevista a Mikel Azurmendi

'Nadie trabaja por que los presos de ETA se replanteen la vida'

Fernando de Haro

Se habla muchas veces de la batalla que se está produciendo actualmente en el País Vasco, la batalla del relato, de lo que sucedió durante los largos y duros años en los que ETA mató. Ahí está el best-seller de Patria, la novela Ojos que no ven de Ángel González Sainz, y ahora se suma un trabajo que se titula precisamente así, El relato vasco, de Mikel Azurmendi. Hablamos con él.

En este libro usted recoge a escritores, cineastas, intelectuales que en los años duros digamos que hacían un relato alternativo al relato oficial sobre ETA. ¿Por qué recuperar en este momento a esta gente, como Cristina Cuesta, Fernando Aramburu, Aurelio Arteta, José María Calleja, que en los años difíciles querían construir un relato alternativo?

Ellos no querían construir un relato alternativo. Ellos lo que querían es mostrar lo que aquí pasaba, analizarlo, sistematizarlo y darnos razones, fundamentalmente darnos razones para combatir el nacionalismo obligatorio, para combatir el terrorismo. Ahora lo podemos llamar relatos pero eran actas casi notariales de lo que pasaba. Empezar a decir ahora e inventar cada cual según su memoria, pues oye… Aquí se ha hablado mucho de lo que pasaba año tras año, ha habido gente fundamental, escritores, algunos cineastas, incluso algún cantor, que han estado diciéndonos lo que pasaba y nos han animado, nos han incentivado, nos han clarificado la mente para que saliéramos en tromba. Lo de Miguel Ángel Blanco no habría sido posible si no hubiera habido un montón de gente que ya veía claro y que condenaba todo lo que estaba sucediendo, la pasividad y demás. Traerlos hoy, si se va a buscar alguna vez un consenso, vamos a pasar y repasar todo lo que ha sido escrito de lo que estaba sucediendo.

¿Hay una pretensión de imponer una visión políticamente correcto de lo sucedido en los años de ETA de tal modo y manera que haya una victoria última del terrorismo en la narración?

Yo no diría una victoria última, pero sí un empate. El empate es decir que ellos por supuesto hicieron mucho daño, y ahí queda, sin especificar cuál, como si el daño fuera “solo” haber matado a más de ochocientas personas, haber dejado sin brazos, sin piernas, a varios miles, etcétera. El relato que ellos buscan no es solo decir que han causado un daño sino que el Estado también hizo daño a la sociedad, con los casos Lasa y Zabala, por ejemplo, con que ahora no quiere atraer los presos hacia acá, como si eso fuera contra los derechos. Es decir, tratan de buscar una especie de empate en el que ni unos ni otros sino que todos tendríamos bastante culpa, todos habríamos hecho algo malo. Es una versión de la equidistancia, todos hemos cometidos errores, por tanto pelillos a la mar y empecemos de nuevo la nueva historia; la nueva historia empieza ahora. Eso es lo que trata de hacer el gobierno vasco, las instituciones están ahí.

>Entrevista a Mikel Azurmendi

'Nadie trabaja por que los presos de ETA se replanteen la vida'

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¿Qué (nos) pasa con el islam?

Miriam Díez Bosch

Samir Khalil Samir es un experto en islam. El periodista Fernando de Haro le ha entrevistado en un libro-entrevista editado por Encuentro. Ambos ahondan en el islam del siglo XXI, y advierten que el islam es plural y está demasiado estereotipado. “No podemos seguir viendo al otro como algo negativo. No es serio que sigamos así”, nos responde.

¿Qué pasa con el islam?

Pasan muchas cosas. ¿Qué nos pasa a nosotros con el islam? ¿Y qué le pasa al islam? Podríamos empezar por ahí. A nosotros nos sobra ignorancia y nos sobran interpretaciones ideológicas sobre el islam, nos sobran leyendas rosas y leyendas negras.

Creemos que el mundo del islam es un mundo compacto y uniforme, cuando es un mundo muy complejo.

De hecho habría que hablar de muchas formas de islam: del islam del pueblo, realmente religioso; del que ha sido instrumentalizado por proyectos políticos y de poder, o sea del islamismo; del chiismo; del sunismo, de las corrientes wahabitas dentro del chiismo que se extiende por el mundo gracias al dinero de Arabia Saudí, de corrientes que rechazan la crítica textual del Corán y que suelen ser poco claras con la cuestión de la violencia; del sunismo de Al Azhar, la gran mezquita del Cairo, que se abre a la libertad religiosa y al concepto de ciudadanía; del sunismo reformista que distingue comunidad religiosa y política; del islam europeo que se enfrenta con los retos de la modernidad…

Estamos hablando de un universo lleno de galaxias muy diferentes entre sí. Y a menudo nos pasa que reducimos esa gran complejidad a cuatro eslóganes o a una interpretación simplista.

Dentro del universo islámico se está viviendo una época de turbulencias muy semejante a la que se vivió en Europa en la I Guerra Mundial. Turbulencias culturales, religiosas, geoestratégicas.

El islam se encuentra ante el reto que la globalización plantea a cualquier forma de pertenencia. En muchos sitios las antiguas identidades están sufriendo una crisis severa. Los padres han perdido la capacidad de transferir sus creencias a los hijos y aparecen “identidades de sustitución”.

Los estamos viendo en Europa con los yihadistas que atentan. Ya no pertenecían a la comunidad islámica, se dedicaban a la droga y a internet. Y el Estado Islámico, que ni es Estado ni es Islámico, les ha ofrecido una identidad nueva, violenta, nihilista que toma como pretexto algunos pasajes del Corán. El islam se encuentra con el reto de hacer frente a esta forma de nihilismo que dice actuar en su nombre.

También hay intereses menos identitarios y más territoriales.

Sí, el reto tiene mucho que ver con las disputas territoriales. Arabia Saudí y los países del Golfo, patrocinadores del wahabismo suní, están luchando por una hegemonía en Oriente Próximo ante el temor de que Irán y la minoría chiita gane terreno. Sin esta clave no se entiende la fuerza del Daesh. Tampoco se entiende sin las equivocaciones de Occidente que sigue pensando en clave de choque de civilizaciones, que firma contratos millonarios con Riad y que da por adquiridos los presupuestos antropológicos necesarios para desarrollar una democracia como la nuestra.

¿Qué (nos) pasa con el islam?

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La verdadera victoria es la fe

José Luis Restán

El pasado martes algunos jóvenes cristianos iraquíes auparon sobre sus hombros al cardenal de Lyon, Philippe Barbarin, para que colocase una pequeña imagen de Nuestra Señora de Fourvière en un muro de la antigua catedral de Mosul. La ciudad había sido definitivamente liberada del Daesh hacía pocos días y la férrea seguridad en torno al gesto da idea de la precariedad que todavía domina la vida cotidiana. Pero el arzobispo de Lyon no ha querido esperar para cumplir la promesa realizada tres años atrás, cuando aseguró a los cristianos refugiados en Erbil que una vez liberada Mosul volvería trayendo la imagen de la patrona de la sede primada de las Galias.

La prontitud del cardenal francés para acudir no es una cuestión secundaria, porque hace saber y sentir a los cristianos de Iraq, en este momento trepidante en el que deciden la grave cuestión de la vuelta a sus tierras, que la Iglesia universal sufre y se alegra con ellos, y que no les deja solos. He contemplado las imágenes del cardenal recorriendo las calles de Qaraqosh y Mosul en medio de los aplausos y las lágrimas de los cristianos, muchos de ellos recién llegados. Antes de entrar en la iglesia de Nuestra Señora de la Inmaculada Concepción, en Qaraqosh, para celebrar la eucaristía, Barbarin se ha postrado en tierra junto a los obispos iraquíes y juntos han besado el suelo que da acceso al templo, un gesto que evoca el dolor provocado por la destrucción (no sólo material) que ha llevado a cabo el Daesh, con especial saña donde se encontraban los signos de la presencia cristiana.

Algunos han titulado hermosamente que “la Virgen vuelve a reinar en Mosul”. Dios lo quiera, aunque hay que entender bien ese reinado. Sin olvidar que de momento la ciudad es caótica e insegura, que muchos cristianos sienten miedo y comprensible incertidumbre, y que el panorama político-institucional es inquietante, con las maniobras de kurdos y chiíes para controlar el terreno y con las discordias que ya asoman entre algunos grupos cristianos sobre la mejor fórmula para asegurar su presencia en el futuro.

Las imágenes de estos días están llenas de esperanza y yo no puedo ni quiero sustraerme a la alegría, por ejemplo al contemplar repleta la nave de la iglesia de la Inmaculada en Qaraqosh, cuyos muros siguen ennegrecidos pero en los que vuelve a levantarse el Cuerpo del Señor. Estas imágenes nos hablan de una realidad que afecta a la Iglesia en todo tiempo y lugar. La Iglesia está siempre rompiéndose y reconstruyéndose, como dice Eliot en Los Coros de la Roca. Siempre está mordiendo el polvo y experimentando una regeneración que viene de lo Alto. Es importante observar esta dinámica de destrucción-reconstrucción que nuestros hermanos de Iraq contemplan ahora entre llantos y sonrisas, porque esta dinámica nos afecta a todos, a cada fiel cristiano y a cada una de sus comunidades.

La verdadera victoria es la fe

José Luis Restán | 0 comentarios valoración: 3  86 votos
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El loco, las pastillas y la geoestrategia

Fernando de Haro

La época de la Guerra Fría desarrolló fórmulas diplomáticas mucho más complejas de las que se usan en estos tiempos. En plena tensión con el bloque comunista, la administración estadounidense creó la llamada “teoría del loco” como instrumento disuasivo. La utilizó el equipo de Nixon para intentar forzar a los vietnamitas a negociar. Kissinger tuvo mucho que ver en el desarrollo de un recurso que consistía en hacer creer a los soviéticos, o a cualquier potencial adversario, que en el Despacho Oval había sentado un presidente al que no se podía controlar, dispuesto a cualquier cosa.

Quizás la “teoría del loco” se haya sofisticado. Quizás las amenazas volcadas durante los últimos días por Trump contra Corea del Norte (también contra Venezuela) sean parte de una complicada operación de disuasión. Aunque es difícil creer que todo esté planificado. El presidente de Estados Unidos ha hablado de responder con “furia y fuego”, ha asegurado que está dispuesto a disparar y a provocar algo “que no se ha visto nunca”. El Secretario de Estado, Rex Tillerson, se ha ocupado, como en otras ocasiones, de hacer de “policía bueno” y de rebajar las amenazas. Ya ha sucedido en otros incendios de los muchos que ha provocado Trump.

Más que una sofisticada operación de simulación parece que estamos ante un nuevo error, consecuencia del gusto o de la necesidad de alimentar la imagen de la “fortaleza asediada”. A Trump no le importa tener unos índices de popularidad muy bajos, pero necesita que su suelo no descienda del 36 por ciento de aprobación. Y para ese fin es necesario mantener la imagen de un gran peligro del que hay que defenderse con firmeza y de forma elemental, algo más urgente para Trump que las victorias en política internacional.

El presidente, de hecho, al enzarzarse en una polémica con Kim Jong-un ha perdido buena parte de la ventaja que consiguió hace unos días su embajadora en Naciones Unidas. Nikki Haley arrancó una interesante resolución del Consejo de Seguridad para aumentar las sanciones. El veto a las exportaciones de carbón, hierro, plomo y marisco, al que no se opuso China, supuso una gran conquista. En lugar de quedarse callado, después de semejante avance, Trump ha incumplido una de las reglas fundamentales en cualquier conflicto: no polemices, no discutas con quien está en una posición inferior. Es el mismo error que ha cometido con Venezuela. Nada le puede venir mejor a Maduro que un presidente de los Estados Unidos amenazándole con una intervención armada.

La primera advertencia de “furia y fuego” se producía curiosamente después de que Trump participara en una reunión para afrontar la grave epidemia por el consumo de opiáceos que afecta al país. La cuestión es seria y refleja el profundo “estado de infelicidad” de un importante segmento de la población estadounidense. Por mucho que algunos pretendan restarle relevancia, recordando que ya hubo unas epidemias similares por el consumo de los derivados del opio en el siglo XIX, los datos son contundentes.

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Venezuela: un cambio que puede tardar

Fernando de Haro

La palabra dictadura ha dejado de ser una metáfora para describir lo que sucede en Venezuela. El inicio de los trabajos de la falsa Constituyente, la destitución de la fiscal general Luisa Ortega -una de las pocas voces libres del chavismo que se alzaba todavía contra Maduro-, el modo en el que los opositores Leopoldo López y Antonio Ledezma han ido y vuelto desde sus casas a la prisión de Ramo Verde son todos ellos indicios más que suficientes. La decisión del Vaticano de reclamar la suspensión de la Asamblea, elegida de forma fraudulenta para redactar una nueva Constitución, supone la constatación de que el presidente venezolano ha volado todos los puentes.

La Secretaría de Estado está convencida de que en este momento no hay diálogo posible. Roma apuró hasta el final las posibilidades de un entendimiento, apuesta que muchos no entendieron. Es lógico que la Iglesia hablara con una voz a través de los obispos locales y con otra desde el Vaticano. Es una fórmula tradicional. Las críticas que ahora se formulan desde la Sede de Pedro pueden ser un buen ejemplo para Zapatero. El expresidente español intentó también una negociación que se ha visto frustrada por un régimen que no tiene ninguna voluntad de encontrar una salida a la situación. Ahora convendría que hablara.

Algunos exiliados cubanos encuentran muchas similitudes entre lo que está sucediendo este verano en Venezuela y lo que ocurrió en Cuba en enero de 1959, cuando Fidel Castro tomó el poder. No hay que exagerar los parecidos. No estamos ante un golpe sino ante un autogolpe de Estado. A diferencia de lo que ocurrió hace casi 60 años, en este caso hay un sólido bloque opositor que está resistiendo heroicamente al tirano, ahora no hay una Comunidad Internacional confundida (Estados Unidos reconoció el primer Gobierno de Fidel). Pero sí existe una alta posibilidad de que fragüe una dictadura sostenida por el ejército y por el negocio del narcotráfico de algunos de sus líderes. Una dictadura que, paradójicamente, no puede presentarse como la solución a la miseria del pueblo, al clima de terror y de violencia sino como una prolongación de una postración que dura ya demasiado tiempo.

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Terrorismo: ¿algo más que memoria?

Fernando de Haro

Las conclusiones de la cumbre del G20 celebrada en Hamburgo han incorporado una aportación española para que sean reconocidas y apoyadas las víctimas del terrorismo. España, después de haber sufrido durante años el terrorismo de ETA, se ha convertido en una experta en víctimas. Tiene mucho que decir en este campo ahora que la lacra del asesinato político e ideológico se extiende por todo el mundo.

La aportación llega cuando se cumplen 20 años del asesinato de ETA que cambió radicalmente las cosas: el asesinato de Miguel Ángel Blanco. Hasta bien entrada la década de los 90 había todavía una ambigüedad sobre la banda terrorista. Se condenaban los atentados. Pero perduraba la duda sobre la posible legitimidad no de los medios, pero sí de alguno de sus fines. Contribuía a ello que hubiera empezado a utilizar la violencia bajo la dictadura de Franco y la cantinela de que en el País Vasco había un conflicto político. El asesinato de Blanco en el 97 abrió los ojos, proporcionó una dolorosa claridad moral y permitió deshacerse de ciertos complejos propios de una democracia demasiado joven. A partir de ese momento fue evidente que los asesinos no podían seguir haciendo política.

Las víctimas, que durante muchos años habían sufrido no solo la violencia sino una perversa transferencia de culpa de los victimarios, empezaron a ser reconocidas política y socialmente. Se acuñó entonces el lema “memoria, dignidad y justicia”. Una fórmula que quería escribir en mármol el agradecimiento de la sociedad española a los más débiles, a los que más han sufrido y a los que han sido siempre leales al Estado de Derecho. Ahora que la violencia va quedando atrás y que es necesario construir el relato de lo ocurrido, el recuerdo de los asesinados, torturados, humillados, secuestrados, mutilados es esencial. Lo han puesto de manifiesto dos recientes novelas: Patria y Ojos que no ven.

Hasta el momento, la obstinación de una banda terrorista que se resiste a disolverse y la pretensión de sus sucesores políticos de imponer la mentira sobre lo sucedido han hecho difícil abrir una posibilidad que en casos similares ha servido para reparar muchas vidas y reconciliar algunas sociedades. Estamos hablando de la posibilidad de que las víctimas que lo deseen den un paso más allá de su gran sufrimiento. Gestos como el que ha hecho el alcalde de Rentería, de Bildu (partido sucesor de ETA), pidiendo perdón a dos víctimas facilitan las cosas.

Terrorismo: ¿algo más que memoria?

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Estreno de One, documental dedicado a los cristianos de la India

P.D.

One, la nueva película de Fernando de Haro que se estrena en Madrid el próximo lunes, cuenta lo que nunca te han contado sobre la India. En la mayor democracia del mundo, en el país que compite con China por el liderazgo de Asia y de buena parte del planeta, sigue vigente un rígido sistema de castas. Por eso la minoría cristiana, que se atreve a afirmar la igualdad efectiva entre los indios, es perseguida. Los parias (los sin-casta) que abandonan el hinduismo y abrazan el cristianismo, buscando una vida más digna, pierden las ayudas sociales. Los obstáculos legales que limitan las conversiones han sido respaldados por el Tribunal Supremo. Un nuevo nacionalismo hindú no duda en recurrir a la violencia para restringir la libertad y lleva a cabo prácticas que algunos califican como prácticas genocidas. Prueba de ello es lo que sucedió en el distrito de Kandhamal durante 2008. Se pretendió “limpiar” de bautizados una amplia zona.

Este documental está grabado en Nueva Delhi; en Bhubaneswhar, la gran ciudad del hinduismo; y en las selvas de Orissa, junto al Golfo de Bengala. Recoge los rostros y las historias de gente sencilla (la inmensa mayoría de los bautizados de la India son parias) que ha encontrado en el cristianismo una forma más humana de vivir. Muchos explican por qué abrazaron la nueva religión y han abandonado la antigua. Otros relatan las injusticias sufridas y los motivos que les permiten ser fieles al credo de la cruz. La película da voz también a los nacionalistas hindús que justifican las políticas de discriminación.

Estamos ante el cuarto documental de una serie dedicada a los cristianos perseguidos. El primero de ellos, "Walking next to the wall", fue rodado en Egipto y está dedicado a los coptos. El segundo, Nasarah, grabado en el Líbano, está dedicado a los sirios e iraquíes perseguidos por el Daesh. El tercero, Aleluya, a Nigeria. Los cuatro están disponibles en la plataforma Vimeo. La serie está dirigida por Fernando de Haro que trabaja con la productora N Medio. El proyecto se lleva a cabo con la ayuda del Instituto de Estudios Históricos de la Universidad CEU San Pablo y la Fundación Hernando de Larramendi.

A las 19 horas del lunes 23 de enero en el Salón de Grados de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales. Julián Romea, 23. 28003 Madrid.

Estreno de One, documental dedicado a los cristianos de la India

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Caravaggio en Madrid

Elena Simón

Dedicado a Alicia

Caravaggio siempre es un reclamo excepcional por su revolución pictórica en busca de la realidad. En esta ocasión el Museo Thyssen presenta al gran pintor con sus apasionados seguidores del norte de Europa, 52 obras en total, con 12 del maestro. Su pintura claroscurista, con modelos de la realidad, alejada del ideal clasicista, coincidió con los intereses pictóricos de flamencos y alemanes. El viaje obligado para un artista del s. XVII a Roma, meca del Arte, provocó que en el primer tercio de esta centuria unos setecientos pintores extranjeros se instalaran allí, algunos privilegiados en los palacetes de los mecenas protectores, otros pasando hambre y frío.

Caravaggio inauguró el Barroco de manera rompedora, el mundo ideal neoplatónico se acabó. El concilio de Trento y los ejercicios espirituales de san Ignacio de Loyola pedían realidad, austeridad, ponerse en la situación real del suceso religioso a reflexionar, desechando todo idealismo. Y un hermano de Caravaggio, Juan Bautista, era sacerdote en Cremona. El barroco es movimiento con diagonales, escorzos, claroscuros, que traducen el movimiento interior de la mente de los protagonistas, cuanto más tenso mejor. Éste es su máximo interés, todos los contenidos que guarda, apoyados en las expresiones y en una rica simbología de todo tipo (objetos, animales, frutas y flores, colores…).

Es interesante conocer que Michelangelo Merisi, el Caravaggio, nació en Milán en 1571 y que su padre era arquitecto y administrador del marqués de Caravaggio, Francesco Sforza, casado con Constanza Colonna, con los que la familia tuvo una íntima relación. Estas nobles casas protegerán a Merisi, irascible hasta el enloquecimiento y pendenciero, en las huidas y condenas por sus delitos que llegaron al asesinato. Con cinco años se trasladó a Caravaggio y con trece por fin está en Milán, cumpliendo la promesa hecha a su padre en el lecho de muerte, en el taller de Simone Peterzano, seguidor de Tiziano, con el que vivió cuatro años para aprender el oficio de pintor. Con 19 años aterriza en su soñada Roma, donde, obligado por la necesidad, ejecuta naturalezas muertas y flores, de gran fortuna. Luego vendrán escenas de género como “Los tahúres”, tres medias figuras jugando a las cartas, adquirida por el ojo coleccionista y vanguardista del Cardenal del Monte que contrata al pintor, y pasa a su residencia, por fin con alojamiento y comida, donde bajo su protección pintará Los Músicos y la imponente Santa Catalina de Alejandría, tan venerada en Italia (una hermana del pintor también era Catalina). Sus modelos son mendigos, mujeres de la calle, pendencieros de la noche. La realidad más cruda está servida, con ella representará la experiencia religiosa en su más auténtica veracidad, como un suceso de la vida cotidiana.

Empieza el encargo para San Luis de los Franceses, ha cumplido los 25, y La Vocación y El Martirio de san Mateo dejarán huella en las almas, y en otros pinceles. La apertura de esta capilla con motivo del Jubileo del año 1600 le hizo el pintor más famoso y solicitado de Roma, con jugosos encargos tanto públicos como privados: El Sacrificio de Isaac, para el futuro papa Urbano VIII, o el imponente San Juan en el desierto encargado por el banquero Coste. Ambas pinturas brillan en esta exposición. San Juan Bautista, con la potencia del desnudo del David de su admirado Miguel Ángel, en una anatomía más suavizada, con el mismo dominio anatómico… y también la reflexión, la tensión interior del protagonista. La austeridad formal domina, una diagonal de luz divina sobre la anatomía de san Juan y la sombra sobre la que se recorta, fondo neutro sin elementos de distracción. La piel de camello que lo identifica, austero y ascético, y el rojo del manto, emblema de su sangre por la violencia de su muerte a manos de Herodes. Sujeta el bastón-cruz, él anuncia a Cristo y lo bautiza en el Jordán, inicio del camino a la Pasión. Figura de gran belleza e impactante presencia, con la que Caravaggio se presenta casi como el nuevo Miguel Ángel.

Caravaggio en Madrid

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Sorolla: un niño adoptado

Elena Simón

“Tenía Sorolla la vista fácilmente impresionable a cuanto se mueve, y como lo que más se mueve es la luz, cambiando a cada instante, ésta fue su musa” (A. Gimeno).

La cotización y valoración de Joaquín Sorolla sigue en alza. Barcelona nos ha deleitado este verano en Caixaforum con la atractiva y refrescante muestra “Sorolla y el Mar”. También Mapfre abre cartel en el otoño madrileño, hasta el 11 de enero, con una exposición llena de novedades, con la cara menos conocida del imparable artista: “Sorolla y América”, muestra que se inicia con su celebrada pintura social de finales de siglo, que emigró más allá del océano y paisajes urbanos neoyorquinos, retratos americanos, dibujos sobre cartas de menú, y también bocetos, mucho de todo ello guardado allí en la Hispanic Society de Nueva York, grandioso centro de referencia de la cultura española, museo y biblioteca, fundado en 1904 por el potentado del ferrocarril e hispanista Huntington, que fue el mecenas de Sorolla en América. Él le pagó los dos viajes de seis meses que el artista realizó con su familia a Nueva York. Su exposición de 1909 ni tuvo ni ha tenido igual, el pintor vendió cientos de obras y miles de catálogos… hasta el presidente de los EEUU quiso ser retratado por él.

Pero demos marcha atrás en la moviola hasta situarnos en su levante natal, donde se gestó el genio de Joaquín Sorolla. Los primeros años del artista quedan muy lejos de su posterior éxito, porque este pintor español, que tras Velázquez y Goya es la paleta española más cotizada fuera de nuestras fronteras, nació en Valencia el 27 de febrero de 1863 (¿conjunción de astros que dirían algunos lunáticos?). Sus padres, Joaquín y Concepción, del gremio del comercio de tejidos, murieron, quizá víctimas del cólera, en un margen de tres días, cuando el pequeño contaba dos años y medio. La tía materna Isabel y su marido José adoptaron a Joaquinito y a su hermana Isabel, de un año. Con 14 años Joaquín ayudaba a su tío en la modesta cerrajería familiar, pero su destreza para la pintura ya era reconocida y asistía por la noche a clases de pintura. Con dieciséis años entró en la Escuela de Bellas Artes de San Carlos de Valencia: las clases se iniciaban a las ocho, sin embargo su compañero, el también pintor Cecilio Plá, nos dice que Sorolla ya venía de sacar apuntes del natural por la ciudad. Ese mismo año, por su aplicación, la Escuela de Artesanos le otorgó un accésit y le obsequió con una caja de pinturas. Su padre adoptivo, consciente de la valía del chico, decidió pagarle clases especiales e intentó que Joaquín no perdiese más tiempo en las labores de cerrajero, pero el chico no lo permitió. A la par recibía la medalla de bronce de la Exposición Regional de Valencia por “El patio del instituto”. Su profesión de pintor ya estaba decidida.

Sorolla pasó cuarenta años pintando casi frenéticamente. Trabajador incansable realizó a la velocidad de la luz cerca de 2.200 cuadros, 9.000 dibujos, apuntes, bocetos, obras todas ellas en las que consiguió como nadie reflejar con una modernidad potente ese derecho que el instante tiene a la eternidad.

Sorolla: un niño adoptado

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