Diario de información sobre la actualidad política, social, económica y eclesial
16 JULIO 2018
Búsqueda en los contenidos de la web

>Editorial

El PP y la verdadera fuente de renovación

Fernando de Haro

España cambió de Gobierno hace 45 días. En este mes y medio se han producido dos grandes novedades. El Gobierno socialista, que por primera vez desde la transición llegó al poder sin pasar por las urnas y sin ser el partido más votado, paradójicamente no tiene fuerza más que para tomar medidas de alto voltaje ideológico. Medidas que tienen poco que ver con las necesidades de la gente-gente. Sea porque quiere ocultar su debilidad con gestos simbólicos, sea porque tiene que cumplir con sus múltiples socios de la izquierda-izquierda o del nacionalismo, todo lo que ha hecho hasta ahora ha sido impulsar una agenda de polarización y de un radicalismo de bajo vuelo.

Por eso ha frenado el desarrollo de los cuidados paliativos para impulsar la eutanasia, ha querido presentarse como el Gobierno más antifranquista en un país en el que no hay franquistas, como el más feminista cuando el origen de la violencia machista sigue sin atacarse de modo adecuado. Es un Gobierno que resucita conflictos viejos contra la dictadura, la clase de Religión, o la enseñanza concertada (de iniciativa social). Socialismo del siglo XX cuando el siglo XXI reclama reforma en el sistema de pensiones, reforma del mercado laboral, reforma fiscal, reforma para mejorar la productividad y la competitividad… y una larga lista de cambios de los que ni habla. El ciclo de expansión económica permite continuar la política de aumento del gasto iniciada por el PP y olvidarse de lo importante.

El Gobierno socialista ha iniciado, eso sí, un intento de diálogo con el independentismo que puede ser útil como fuente de distensión pero que está condenado al fracaso. El secesionismo catalán, a pesar de su intensa gesticulación, está en un impasse: sabe que no puede seguir por la vía de la ruptura, al menos de momento, pero no encuentra una salida honrosa. En esta cuestión poco ha cambiado en los últimos 45 días. Donde sí han cambiado las cosas y mucho es en el PP, en un centroderecha que está profundamente desorientado. Es lógico que no haya asimilado la repentina pérdida de poder (después de siete años y después de haber ganado las últimas elecciones con un nada despreciable porcentaje del 33 por ciento). Ni el partido ni el expresidente Rajoy estaban mentalmente preparados para asimilar el daño que le estaban haciendo los juicios por casos de corrupción ni la posibilidad de ser derrotados por un pacto tan heterogéneo como el que hizo falta el uno de junio. No se habían dado cuenta de lo profundo y lo intenso que era el “Rajoy no”.

Tampoco ahora el PP parece haber entendido el alcance del proceso de primarias que se ha autoimpuesto. Ha caído en una dicotomía falsa. Los dos candidatos de la segunda vuelta, Soraya Sáenz de Santamaría (la que fue mano derecha en los gobiernos de Rajoy) y Pablo Casado (un hombre de partido, pero sin experiencia de Gobierno) quieren que el próximo sábado los compromisarios elijan entre dos alternativas rotundamente enfrentadas. La tecnocracia eficaz, pragmática y experimentada, útil en una sociedad que necesita, sobre todo, buena gestión que encarna Santamaría y la juventud de un Casado, con menos pasado, alejado de la corrupción, con unos “principios, valores e ideas” que este último postula recuperar.

>Editorial

El PP y la verdadera fuente de renovación

Fernando de Haro | 0 comentarios valoración: 2  3 votos

 

Las primarias del PP y el final del vasallaje

Agustín Domingo Moratalla

Bienvenidas las primarias en el PP. Este partido ha iniciado un proceso de primarias anterior al congreso que elegirá no sólo al próximo presidente sino a su equipo. Las primarias suponen un ejercicio de deliberación política por el que el partido puede salir del sueño dogmático de una estructura organizativa caracterizada por ancestrales relaciones vasallaje. Un momento importante para revisar el tipo de liderazgo y el perfil ideológico de las élites con las que competir en la arena política. Los partidos en España no están entrenados para este ejercicio y es un buen momento para que empiecen a debatir sin miedo sobre ideas y personas, líderes y equipos, valores y relatos.

La organización de este debate ha resultado compleja y lo que empezó siendo una clarificación del censo y los compromisarios se ha convertido en un duelo a muerte entre gladiadores. Estos días previos al congreso, la deliberación ha sido sustituida por las candidaturas, y en lugar de encontrarnos en un debate de ideas nos encontramos ante un ajuste de cuentas. Esto no es bueno ni para el partido, ni para los simpatizantes, ni para los votantes del PP. Y menos aún para el tipo de liderazgo que se necesita.

Los actuales líderes no están a la altura moral de sus votantes, sus simpatizantes y sus militantes. Durante las últimas etapas calificadas por algunos como post-aznarismo y marianismo-sorayismo, el PP como organización le ha dado la espalda a las creencias, los valores y convicciones de muchos españoles que habían depositado su confianza. El votante medio del PP se ha encontrado en el partido con líderes y representantes orgánicos acomplejados no sólo para hablar de principios, creencias y valores sino para defenderlos. ¿Qué modelo de sociedad diferente al resto de partidos nos han ofrecido? Se han amparado en la tecnocracia, el hiper-individualiso y las tablas de excell para refugiarse en una eficiencia administrativa, un cálculo sin valores y un utilitario desprecio a las fuentes de vigor cultural, moral y religioso. El militante, el simpatizante y el votante del PP ha comprobado cómo, desde los congresos de 2004 y 2008, los lidercillos del partido no han estado a la altura de sus ilusiones y expectativas. La creación, consolidación y estabilización de Ciudadanos como partido de la “nueva política” no se explica sólo como reacción a la corrupción sino por este clamoroso desamparo moral de las bases.

Aunque el partido está reclamando a gritos una renovación ideológica, esta no se va a producir durante las actuales primarias. Son semanas en las que están empezando a desaparecer los complejos y, en las diferentes agrupaciones locales, la gente, casi por primera vez, está empezando a decir lo que de verdad piensa. Han descubierto, como en el cuento de Andersen, que el rey está desnudo. Han comprobado que no están solos a la derecha de la izquierda y que, a medio y largo plazo otros partidos como VOX, Avanza y Ciudadanos pueden disputarles el espacio ideológico. En la plaza pública hay partido. Gane quien gane, será necesario asumir responsabilidades y algunos tendrán que volver a sus antiguos oficios.

Las primarias del PP y el final del vasallaje

Agustín Domingo Moratalla | 0 comentarios valoración: 2  13 votos

El Papa con sus hermanos de Oriente y la urgencia de salvar a los cristianos

Federico Pichetto

Casi ha pasado desapercibido el histórico encuentro en Bari entre el Papa y los delegados de las iglesias orientales para afrontar juntos la dramática situación de los cristianos en Oriente Medio. Nunca antes en la historia un pontífice había conseguido reunir una especie de mini-concilio ecuménico de unas horas con representantes de todas las confesiones religiosas presentes en un territorio. Será por la urgencia del momento –en Iraq los cristianos han pasado del millón en 2003 (antes de la guerra de Bush) a los actuales poco más de 200.000–, será por la estrecha red de relaciones personales con todos los líderes religiosos que Bergoglio ha establecido en estos años de pontificado, o será por Bari, la más ecuménica de las ciudades italianas que custodia las reliquias de san Nicolás. El caso es que el milagro ha sucedido y la iniciativa del pontífice podría no quedarse en un evento aislado.

De hecho, como Francisco ha repetido varias veces, en la sangre de sus mártires –más que en las reflexiones o en los tratados políticos– es donde los cristianos pueden reconocer mejor su unidad. Vivimos una época que el recientemente desaparecido cardenal Tauran no dejaba de calificar como amenazada no por “un choque de civilizaciones sino más bien por un choque de ignorancias y radicalismos” que impiden la paz, que dificultan el conocerse y el reconocerse.

Pero algunas mentes mal intencionadas han destacado que en Bari se han visto pocos “líderes”. Muchos delegados pero ningún jefe de verdad. El hecho es que nunca como ahora ha tenido que afrontar el cristianismo eso que san Pablo llamaba la esclavitud de los “stoikeia tou cosmou”, los elementos del mundo, es decir, todos esos factores culturales que se proponen determinar la identidad del Yo antes que la fe. San Pablo pensaba en los planetas y en los astros, de los que los hombres hacían derivar su propio destino a través de los horóscopos. Hoy son en cambio los nacionalismos, los distintivos de etnia, género y rol social los que vienen a invalidar la experiencia personal de los creyentes, insinuando la sospecha de que el ser de un país, hombre o mujer, empleado o en paro, resulta mucho más determinante para la persona que el reconocimiento de Cristo presente.

La cuestión es más urgente que nunca, ¿qué es lo más determinante en este momento histórico? ¿Qué factor es el que expresa más quién soy yo? ¿Qué es lo que más “pesa” en mi manera de afrontar la realidad? Hay toda una generación de cristianos que sostiene, implícita o explícitamente, que lo que hoy decide quiénes somos es la pertenencia a una patria o las circunstancias que vivimos, como si pesara mucho más el ser rusos, franceses, o el vivir solos, que el ser hombres salvados. La experiencia de la fe es débil porque no incide en la conciencia del yo, sigue siendo como algo añadido a lo que hace de mí lo que Yo soy, haciendo así que el determinismo sea más letal para la fe incluso que el relativismo.

El Papa con sus hermanos de Oriente y la urgencia de salvar a los cristianos

Federico Pichetto | 0 comentarios valoración: 2  12 votos

Lo primero en las primarias

Fernando Vidal

Lo primero de las primarias del PP es su aportación a la cultura política española. En los tiempos que se avecinan, las cuestiones de identidad y sentido van a cobrar cada vez mayor fuerza. Por eso nuestras democracias deben cultivar el interior colectivo, aquello formado por los valores, creencias y formas de sentir de un pueblo. Las primarias de los partidos permiten aumentar la capacidad reflexiva de una sociedad, siempre que realmente se abra un debate profundo sobre ideas y proyectos.

Se pueden hacer unas primarias de primera o primarias de segunda. Son “de segunda” cuando no hay debate real ni público, cuando no se invita a elegir entre distintos programas y modelos. Las primarias son “de primera” cuando hay transparencia y maduramos para que la diversidad ideológica y de estilos dentro de un partido puedan convivir y crear juntos un gran proyecto. En un país tan tendente a la polarización como España, eso nos llevaría a otro escenario de diálogos y cooperación entre personas y grupos de distintas ideologías y creencias.

Cuando las primarias no son “de primera”, el poder y los clientelismos siguen dominando el escenario político. Lo que se calla nos envenena. El principio de transparencia es sano, hace que el poder tenga menos papel y ganen mayor protagonismo la deliberación y el valor de las ideas. Las primarias de primera mejoran la calidad democrática.

Hay miedo a que las primarias a corazón abierto generen divisiones, expongan las vulnerabilidades de la organización, generen heridas entre corrientes del partido, extiendan la confusión. La opción contraria es seguir en las dinámicas del Juego de Tronos o House of Cards. No podemos seguir con un concepto infantil de la ciudadanía, ni sospechar todo el tiempo de su capacidad de discernimiento.

La deliberación pública es un asunto de costumbres. Las primeras experiencias de primarias en un país siempre generan aspectos negativos, pero cuando la gente se acostumbra a que en un mismo partido conviven diferentes sensibilidades, la diversidad de proyectos deja de ser novedad y se convierte en interés. La única opción es profundizar en la cultura de primarias. No hay que tener miedo a la transparencia. Por eso es importante que el PP implemente un buen modelo.

El PP tiene que elegir entre dos líderes de alto perfil –Soraya y Casado– pero lo primero en las primarias del PP es hacerlas bien, que sean un principio activo que incorpore a todo el centro derecha a la Democracia de Discernimiento. Pocos procesos pueden contribuir a ello con tanta fuerza como unas primarias sanas y transparentes, unas Primarias de Primera.

Lo segundo en las primarias: Soraya o Pablo

El pentágono democrático en el que parece que nos hemos instalado ha cambiado el mapa de la cultura política española: PP, Ciudadanos, partidos nacionalistas, PSOE y Podemos forman un pentágono en el que el PP debe recolocarse estratégicamente. Las razones de la pérdida de votos del PP son las que nos ayudan a ver las diferencias entre Soraya y Casado.

El ascenso de Ciudadanos –y, por tanto, la división del centro derecha– pivota sobre seis pilares:

Lo primero en las primarias

Fernando Vidal | 0 comentarios valoración: 2  15 votos

La Europa del presidente Trump

Antonio R. Rubio Plo

La agenda europea de Donald Trump en julio de 2018 habla por sí sola: presencia en la cumbre de la OTAN en Bruselas, visita a Theresa May en Londres y encuentro con Vladimir Putin en Helsinki. Tres eventos claramente diferenciados entre sí. La Europa de Trump es poliédrica y multilateral, y no tanto un encuentro de amigos y aliados. El sentimiento mutuo de serlo parece que se está desvaneciendo.

Con ocasión de otras cumbres atlánticas, un presidente americano visitaba sucesivamente diversas capitales de los aliados europeos. En estos momentos todo eso carece de significado: no nos imaginamos a Trump visitando a Merkel en Berlín. Tuvieron suficiente tiempo de hablar de sus divergencias comerciales en la cumbre del G7. Visitar a Macron tuvo su ocasión en 2017 cuando el presidente estadounidense estuvo presente en el desfile militar del 14 de julio. Viajar a Varsovia tuvo su momento hace un año con un discurso muy elaborado en el que repasaba la historia heroica de Polonia en los últimos dos siglos. ¿Y otros países europeos? Sencillamente no pasan por la mente de Trump. Además, para algunos jefes de gobierno hasta resultaría una incomodidad perturbadora de sus asuntos domésticos. Otros, en cambio, estarían encantados, pero su peso en la escena europea no es tan relevante como para recibir una visita del inquilino de la Casa Blanca.

¿Qué queda entonces tras la cumbre de la OTAN? Sencillamente Gran Bretaña, pero no parece que sea para recordar la alianza forjada por Winston Churchill, hijo de británico y americana. En la mente de Trump estará más presente el Brexit, por no decir las cuestiones comerciales, que otra cosa, aunque en los discursos haya un lugar para aquello de “nunca tantos debieron a tan pocos” o “sangre, sudor y lágrimas”. En apariencia, lo primero es la economía, o a lo mejor habría que decir el comercio internacional, donde los proteccionistas pasan por librecambistas y los librecambistas por proteccionistas. De la agenda de la cumbre de la OTAN pocos se quedan con lo de la ‘smart defence’, las maniobras en las fronteras de Rusia o las complejidades que acarrea la ciberguerra. Lo único que merece la atención es el estribillo del incremento de los gastos de defensa, que vuelve a sonar aunque algunos aliados, pero no todos, hayan prometido, por activa o pasiva, que alcanzarán el objetivo del dos por ciento del PIB en 2024. De todos modos, la visita a May sirve para recordar, a quien no quiera recordarlo, que las relaciones bilaterales para Trump son más importantes que las multilaterales. Para esto es útil el encuentro con los primos anglosajones, aunque ese encuentro carezca de sustancia, en un tiempo en que el gobierno de Theresa May vive horas bajas.

La Europa del presidente Trump

Antonio R. Rubio Plo | 0 comentarios valoración: 2  12 votos

El deshielo del corazón

Francisco Pou

Me dicen de Torra que es mucho más dialogante y razonable que lo que escribe. No he tenido todavía ocasión de compartir con él un diálogo, pero parece ser por las fotografías que Pedro Sánchez, en La Moncloa, sí. Y las fotografías ya son algo. Algunos rememoran las difíciles conversaciones del president Tarradellas con el presidente Suárez, en las que aunque no se llegaba a nada, oficialmente convenían en declarar que habían sido un éxito.  

Indudablemente, que el gato y el ratón de la batalla política en la brecha de España hoy sean capaces de pasear por un jardín y esbozar una sonrisa es un paso cuando veníamos de abucheos futboleros y caceroladas como argumento. El escenario, la fuente de las citas secretas de Antonio Machado, ahora convertidas en plató escénico y simbólico para la televisión. Indudablemente se ha llegado a poco: Torra llevaba el pertinaz lazo amarillo y Sánchez el marco obligado de la ley. Torra ha sido vapuleado por sus hooligans: “no se negocia con secuestradores”, le han echado textualmente en cara sus incondicionales. “Comités de defensa de la República”. A Sánchez, el partido Ciudadanos también. Han querido los de Ciudadanos enseñar la apertura al diálogo de Sánchez como una traición a una causa general, en su esfuerzo por ser vistos en un momento en el que Ciudadanos, tras su burbuja, empieza a contar ya cada vez menos.

Decía Torra tras la entrevista que los “temas sociales habían sido prioridades menores”. Pero hablando se entiende la gente, y todos esperamos que juntos empiecen a caer en la cuenta de lo que en la calle ya sabemos todos; que lo social, un pueblo dividido ahora en dos, necesita una solución y un diálogo precisamente “social” que hoy, con el ruido de la propaganda, todavía no existe. Ahí quedó la fuente de las citas con Guiomar, como recordándonos a todos que en Cataluña, una de las dos Españas nos está helando el corazón.

El deshielo del corazón

Francisco Pou | 0 comentarios valoración: 2  19 votos

Fuera cristianos de Jerusalén

Fernando de Haro, Jerusalén

Abu Walid, musulmán, echó los dientes en el Hotel Imperial. Lo regentaba su padre y muy de niño aprendió el negocio. El hotel, a pocos metros de la puerta de Jaffa, una de las puertas principales de la Ciudad Vieja de Jerusalén, está a la entrada del barrio cristiano y del barrio armenio. Un enclave estratégico. Desde su terraza, Abu Walid nos muestra las cúpulas de la Basílica del Santo Sepulcro, la Explanada de las Mezquitas donde estuvo el templo, y la Torre de David. El padre de Abu Walid fue arrendatario, como él, de la iglesia ortodoxa a la que pertenece el Hotel Imperial. Su despacho está lleno de fotos del propio Abu Walid con mandatarios de Oriente Próximo y líderes eclesiales.

Abu Walid, que está a punto de cumplir los 75 años, derrocha energía. Mientras contesta a mis preguntas, atiende al teléfono, escucha a sus clientes, anota reservas. El hotel se construyó a finales del siglo XIX, y ha sido remozado en varias ocasiones. Pero hay rincones que necesitarían una mano de pintura, un repaso. Pero a Abu Walid no le dejan ni cambiar una bombilla sin permiso de las autoridades. A Abu Walid y a la Iglesia ortodoxa en realidad le quieren quitar el Hotel Imperial. Es una más de las operaciones en marcha para reducir la presencia de los cristianos en la ciudad en la que murió y resucitó Jesús.

En el breve mandato (2004-2005) del patriarca ortodoxo Ireneo se vendieron y se cedió el usufructo de una serie de propiedades de la Iglesia a tres sociedades internacionales vinculadas a la sociedad nacionalista judía Ateret Cohanim. La sociedad tiene como propósito la colonización judía de la parte cristiana de Jerusalén. La cesión del usufructo se hizo en evidente fraude de ley, por un importe muy inferior al precio de mercado (un millón de euros) y aprovechando las debilidades del patriarca. A pesar del claro engaño, los tribunales de Israel le han dado la razón a los representantes de Ateret Cohanim. El caso está en el Tribunal Supremo y se espera una resolución para el mes de octubre.

Abu Walid lleva más de diez años batallando para que el hotel no pase a manos judías. Han sido años difíciles. Recibe todo tipo de presiones. Cada poco tiempo le hacen una oferta y los compradores le explican que puede determinar la cantidad que considera conveniente, que el dinero no es el problema. Durante ocho meses una periodista le estuvo siguiendo para grabar su vida familiar, su tiempo libre, su tiempo de trabajo, con el fin de producir un documental. En el documental Abu Waid aparece solo tres minutos. No es extraño que algunos guías lleven a sus clientes al hotel para enseñárselo y para explicarles que el alojamiento es de origen judío y que está, de forma temporal, en manos cristianas. Por eso Abu Waid ha decidido colgar en la entrada un gran retrato del actual patriarca.

“Me paso las noches pensando qué puedo hacer para evitar el desalojo, pero ya no sé muy bien cómo seguir”, confiesa Abu Waid. “Los judíos nos mandan a su gente para quedarse con esta parte de la Ciudad Vieja y los cristianos no hacen nada”, añade.

Fuera cristianos de Jerusalén

Fernando de Haro, Jerusalén | 0 comentarios valoración: 2  19 votos

Manos de caridad

Fernando de Haro, Gaza

Son las cuatro de la tarde. Y un sol de justicia me hace buscar las sombras del casco viejo de la ciudad de Gaza. El asentamiento tiene 4.000 años, lo fundaron los cananeos. Al comienzo tampoco fue fácil la vida para los cristianos en esta localidad. Incluso después de Constantino, la iglesia principal se construyó fuera de las murallas para evitar los ataques. Las dos parroquias que siguen abiertas, la ortodoxa de San Porfirio y la católica de la Sagrada Familia, no están identificadas con cruces en sus puertas.

A San Porfirio, a pesar del calor, entran mujeres y hombres vestidos de negro, traen sus mejores galas. Suben al primer piso de los locales parroquiales, y allí, separados por sexos, se les ofrece un café negro fuerte y agua fresca. Han venido a participar en el memorial que se celebra a la semana del fallecimiento de un miembro de la comunidad. En este caso se trata de una mujer, muy querida por todos, que ha muerto con poco más de 60 años de cáncer. Obtuvo el permiso del Gobierno de Israel para salir de la Franja en los dos primeros ciclos de quimioterapia, pero no para el tercero. Los conocidos se acercan durante toda la tarde para dar sus condolencias a la familia. Entre ellos hay musulmanes.

Jaber, un laico que en gran medida hace de líder parroquial, les invita a visitar la iglesia y les explica los tesoros que contiene. El templo, cuya primera factura es del siglo V, ha quedado semienterrado. La entrada principal da directamente al coro. Jaber se detiene ante los iconos, ante la tumba de San Porfirio, y les explica a dos mujeres cubiertas con velo el significado de lo que ven. “Nuestra convivencia con los musulmanes aquí no tiene ningún problema”, me dirá luego Jaber. No quiere hablar de los ataques que sufrió el convento y el colegio de las Hermanas del Rosario (católicas) hace once años. “Fue cosa de algunos pocos extremistas, no de Hamas”, me comenta otro de los parroquianos. En San Porfirio no se oyen críticas contra el gobierno de los islamistas, en realidad en San Porfirio no se quiere hablar de ningún Gobierno. Los cristianos de Gaza prefieren no hablar ante los periodistas, tienen miedo, no se quieren hacer notar, su entrada y salida de la Franja, su posible tratamiento, su visita a Jerusalén depende de unos permisos que en la pasada Pascua no se concedieron.

Jaber enseña a los visitantes también el pequeño cementerio que hay junto a la iglesia de San Porfirio. Un trozo de terreno con tantas tumbas que resulta difícil caminar. Se detiene ante la de su madre y reza. “Nuestras raíces están aquí”, me explica. “¿Y no temes que dentro de poco de los cristianos de Gaza solo queden sus tumbas?”, le pregunto. “Eso no va a suceder –me dice con esperanza– seremos pocos, pero seguiremos aquí”. Un grupo nutrido de jóvenes scout pasa junto a nosotros rompiendo el recogimiento en el que nos hemos quedado.

Manos de caridad

Fernando de Haro, Gaza | 0 comentarios valoración: 3  25 votos
>Editorial

Cuando vuelva

Fernando de Haro, Gaza

Suhaila Tarazi completó sus estudios de Gestión y Dirección en Londres. Con unos 60 años, la actividad al frente del Al Ahli Hospital la tiene exhausta. Antes de responderme algunas preguntas se detiene para tomar aire. El hospital es un oasis en el centro de la ciudad de Gaza. Fuera de sus puertas la vida hierve. Las calles están sucias en la capital de la franja. Los carros tirados por burros o caballos son frecuentes. La gasolina es muy cara en esta gran prisión a cielo abierto de 365 kilómetros cuadrados de la que no pueden salir, salvo especial permiso que no se concede casi nunca, sus dos millones de habitantes.

Al occidental se le saluda con sorpresa, los niños ensayan su única frase en inglés al ver a los periodistas: “What is your name?”. La inmensa mayoría de los jóvenes menores de 20 años no han salido nunca de esta parte de los territorios palestinos. A pocos kilómetros de aquí, en la frontera este, algunos de esos jóvenes se enfrentan a las balas del ejército de Israel. Desde hace semanas el goteo de los que mueren solo se convierte en noticia cuando los fallecidos superan la docena. Jóvenes sin futuro, encarcelados por la política del Gobierno de Israel, ya sin los túneles hacia Egipto que Al Sisi ha cerrado (por los que llegaron a circular camiones), con una ira que el ineficiente y manipulador Gobierno de Hamas instrumentaliza para no asumir responsabilidad alguna y para no reconocer que es incapaz de proporcionar a su pueblo una vida digna.

Suhaila, tan pronto sale de su despacho y se dirige a las clínicas, es asaltada por un médico que le cuenta una nueva urgencia y por un paciente que le da las gracias. Nuestra conversación se ve interrumpida a menudo. Las instalaciones médicas son modestísimas. En un viejo y desvencijado frigorífico se guardan las bolsas de plasma. El frigorífico está conectado a un generador. En Gaza solo hay cuatro horas de electricidad al día y nunca se sabe cuándo se va a poder contar con ella. Si la luz llega de madrugada hay que aprovechar ese momento para poner una lavadora. Suhaila se detiene especialmente en la consulta infantil. Con la ayuda de la Misión Pontificia el hospital mantiene un programa para luchar contra la malnutrición de los niños. Hay zonas de la franja donde el 50 por ciento de los menores están por debajo del peso que deberían tener y la tasa de mortalidad infantil se acerca al 23 por mil. Cinco niños pálidos, sin fuerzas para jugar, esperan con sus madres el turno para ser atendidos.

>Editorial

Cuando vuelva

Fernando de Haro, Gaza | 0 comentarios valoración: 2  24 votos

"Lo que hay que legalizar en España son los cuidados paliativos, que siguen siendo ilegales"

P.D.

Con motivo de la regulación de la eutanasia en España, hemos empezado a mirar con más atención la situación de los cuidados paliativos en nuestro país, donde parece que aún hay mucho por hacer. El doctor Carlos Centeno es director de la unidad de Medicina Paliativa en la Clínica Universitaria de Navarra.

¿Es verdad que en España aún hay mucho que desarrollar en el ámbito de los cuidados paliativos?

Sí, es cierto. En España, aunque hemos dado pasos importantes, más hace unos años que recientemente, aunque hemos desarrollado equipos de cuidados paliativos y los hemos integrado de alguna manera en ciertas estructuras como la atención primaria, desde luego que queda muchísimo por hacer.

En su práctica médica, ¿qué pueden hacer unos cuidados paliativos para una persona que está en la fase final de su vida?

Primero, los cuidados paliativos hay que separarlos del final, vamos a juntarlos más a la palabra vida que a la expresión “final de la vida”. Cuidados paliativos empieza a intervenir cuando ciertamente el horizonte de una persona se achica, disminuye, pero nos gusta poder trabajar, ayudar y acompañar –esa es una buena palabra– al paciente y a su familia –otra palabra clave– cuanto antes mejor, desde el momento en que en el horizonte se ve la incurabilidad, desde el momento en que la situación se torna más compleja, desde el momento en que podemos reconocer que no es posible curar la enfermedad pero es posible hacer muchísimas otras cosas.

¿Cuáles?

La primera y quizás más importante, digamos que la puerta de entrada, es aliviar el dolor. Quizá para muchos sería sorprendente saber que tampoco el dolor es uno de nuestros principales problemas. Cuando me avisan de que un paciente viene con dolor, yo en el fondo, como profesional, me alegro porque sé que ese paciente va a estar mejor, porque es difícil fallar en el dolor con las medicaciones, sé que vamos a tener éxito en un porcentaje enorme de los casos, y que ese paciente a corto plazo va a estar mejor. Esa es la puerta, si no la abrimos, si no dejamos al paciente libre de dolor, hay poco más que hablar, así que eso es lo primero que hay que trabajar. Pero también es sorprendente cómo a veces lo más importante no es el dolor, que se suele controlar bien ya desde el principio, incluso desde el médico de familia porque son medicaciones disponibles para todos los especialistas, hay otras cosas más complejas que esa. A veces es mucho más complejo, por ejemplo, que un paciente descanse por la noche, o la sensación de náusea crónica que algunos enfermos tienen en distintas patologías, en enfermedades que afectan al tubo digestivo o que tienen que ver con tumores cerebrales. O que está bajo de ánimo, no es que tenga una depresión o no, cada uno vive la enfermedad como puede, el paciente hace lo que puede y nosotros tenemos que saber apoyar, dar soporte a esa situación, a veces con medicación pero otras veces con un apoyo clínico, médico que alivie esa sensación de tristeza infinita que algunos pacientes tienen.

"Lo que hay que legalizar en España son los cuidados paliativos, que siguen siendo ilegales"

P.D. | 0 comentarios valoración: 2  26 votos
12  | 3  | 4  Siguiente >

>Columna izquierda

>Editorial

vista rápida >
>Editorial

Cuando vuelva

Fernando de Haro, Gaza

Suhaila Tarazi completó sus estudios de Gestión y Dirección en Londres. Con unos 60 años, la actividad al frente del Al Ahli Hospital la tiene exhausta. Antes de responderme algunas preguntas se detiene para tomar aire. El hospital es un oasis en el centro de la ciudad de Gaza. Fuera de sus puertas la vida hierve. Las calles están sucias en la capital de la franja. Los carros tirados por burros o caballos son frecuentes. La gasolina es muy cara en esta gran prisión a cielo abierto de 365 kilómetros cuadrados de la que no pueden salir, salvo especial permiso que no se concede casi nunca, sus dos millones de habitantes.

Al occidental se le saluda con sorpresa, los niños ensayan su única frase en inglés al ver a los periodistas: “What is your name?”. La inmensa mayoría de los jóvenes menores de 20 años no han salido nunca de esta parte de los territorios palestinos. A pocos kilómetros de aquí, en la frontera este, algunos de esos jóvenes se enfrentan a las balas del ejército de Israel. Desde hace semanas el goteo de los que mueren solo se convierte en noticia cuando los fallecidos superan la docena. Jóvenes sin futuro, encarcelados por la política del Gobierno de Israel, ya sin los túneles hacia Egipto que Al Sisi ha cerrado (por los que llegaron a circular camiones), con una ira que el ineficiente y manipulador Gobierno de Hamas instrumentaliza para no asumir responsabilidad alguna y para no reconocer que es incapaz de proporcionar a su pueblo una vida digna.

Suhaila, tan pronto sale de su despacho y se dirige a las clínicas, es asaltada por un médico que le cuenta una nueva urgencia y por un paciente que le da las gracias. Nuestra conversación se ve interrumpida a menudo. Las instalaciones médicas son modestísimas. En un viejo y desvencijado frigorífico se guardan las bolsas de plasma. El frigorífico está conectado a un generador. En Gaza solo hay cuatro horas de electricidad al día y nunca se sabe cuándo se va a poder contar con ella. Si la luz llega de madrugada hay que aprovechar ese momento para poner una lavadora. Suhaila se detiene especialmente en la consulta infantil. Con la ayuda de la Misión Pontificia el hospital mantiene un programa para luchar contra la malnutrición de los niños. Hay zonas de la franja donde el 50 por ciento de los menores están por debajo del peso que deberían tener y la tasa de mortalidad infantil se acerca al 23 por mil. Cinco niños pálidos, sin fuerzas para jugar, esperan con sus madres el turno para ser atendidos.

Cuando vuelva

Fernando de Haro, Gaza | 0 comentarios valoración: 2  24 votos
vista rápida >
>Editorial

Tierra Santa, tierra hostil para cristianos

Fernando de Haro, Jerusalén

Se pone el sol en Jerusalén con un cielo incendiado. Se pone el sol y se levanta esa brisa fresca que acompaña siempre las noches de verano de la ciudad llorada por Jesús. Al fresco, en la parte árabe, los hombres toman el té delante de grandes pantallas instaladas para el mundial.

Esta Jerusalén, como toda Tierra Santa, se ha convertido en una tierra hostil para cristianos. El muro de separación de Cisjordana, una discriminación de baja intensidad por un Gobierno cada vez más confesional como el de Netanyahu, la falta de oportunidades económicas, la presión de los ultraortodoxos judíos, pero también la mutación genética que se ha producido en el sentimiento nacional de los palestinos amenazan con dejar al país de Jesús sin cristianos.

Lo que ha sucedido en los últimos años en el triángulo formado por Belén, Beit Sahour (donde el ángel anunció a los pastores que un niño se les había dado) y Beit Jala es muy significativo. Este es el triangulo en el que más cristianos viven de toda Cisjordania. Desde 2007 el número de vecinos bautizados ha disminuido considerablemente. En Beit Jala, por ejemplo, ha pasado de representar el 70 por ciento a quedarse en el 60 por ciento. Muchas familias han perdido sus campos por las expropiaciones que se han hecho para construir el muro. En Belén ya solo son el 12 por ciento. Un estudio reciente de la Universidad Dar al-Kalima apunta que el 28 por ciento de los cristianos de esta zona quieren marcharse cuanto antes.

A comienzos del siglo XX, en el momento en el que se derrumbó el Imperio Otomano, los cristianos en Tierra Santa representaban en torno al 11 por ciento de la población. En este momento no llegan al 2 por ciento. El descenso más significativo se produjo entre 1948-1949, en el momento en el que se creó el Estado de Israel. Fue entonces cuando descendió del 8 al 2,3 por ciento. La construcción del Muro a partir de 2002 ha acelerado las salidas al extranjero. Las condiciones laborales se han complicado y el acceso a las celebraciones en Jerusalén es cada vez más difícil. No solo se producen salidas desde Cisjordania, en los últimos años se han marchado de Gaza el 40 por ciento de los pocos cristianos que había en la franja.

La vida no es fácil para los cristianos en los territorios ocupados ni en Israel. La polémica fiscal de las autoridades de Jerusalén y del Gobierno de Netanyahu con las iglesias durante los últimos meses ha sido emblemática. El Gobierno inició la tramitación de un controvertido proyecto de ley por el que se iba a permitir al Estado expropiar las tierras cedidas o vendidas a partir de 2010 por las iglesias a entidades privadas. El ayuntamiento de la ciudad reclamaba, por su parte, 150 millones de euros por unos impuestos que los lugares sagrados no habían pagado nunca. Se dio un paso atrás, pero quedó la amenaza. La red de escuelas que los cristianos mantienen en el conjunto del país cada vez cuenta con menos ayudas.

Tierra Santa, tierra hostil para cristianos

Fernando de Haro, Jerusalén | 0 comentarios valoración: 2  31 votos
vista rápida >
>Editorial

Al amanecer, cantos

Fernando de Haro

Es un pánico moral, sin base en la realidad. Alimentado por los fantasmas, por las frustraciones, por un enfado con un mundo insatisfactorio, por la búsqueda de un chivo expiatorio en el que descargar los (supuestos) agravios sufridos. El Viejo Continente se agita estos días dividido ante el nuevo y previsible fracaso del Consejo Europeo del jueves y del viernes próximo. Seis meses después de que fuera imposible un acuerdo sobre la política de asilo e inmigración, nada ha avanzado, salvo la histeria. Este domingo Juncker convocó cumbre informal en Bruselas y el Consejo ha hecho circular la propuesta de las “plataformas” en África, una especie de placebo para alejar el pánico. Mano dura para una amenaza más pensada que real. A lo mejor esta Europa del miedo aprende algo si escucha qué se dice, cómo se ve la realidad, cómo se reza en algunos de los barcos de subsaharianos.

La crisis política provocada por la inmigración se produce en un momento de descenso del flujo de personas. La OCDE hacía públicas hace unos días las cifras de llegadas a los 37 países de esta organización. Por primera vez desde 2011, han disminuido un 5 por ciento. Alemania, que es en gran medida el epicentro del terremoto, vio cómo en 2017 las peticiones de asilo se reducían de forma drástica (un 44 por ciento). El impacto en la población laboral de los refugiados que nos han llegado al mundo desarrollado, según la OCDE, será de menos del 1 por ciento.

Durante los cinco primeros meses del año, según la OIM (Organización Internacional de las Migraciones), han llegado a través del Mediterráneo algo más de 40.000 inmigrantes, el año pasado en el mismo período lo habían hecho 80.000 y en 2015 fueron 215.000. Salvini ha desatado la crisis cuando las estadísticas son contundentes. Según Frontex, en los cuatro primeros meses del año las llegadas a Italia se han reducido un 60 por ciento, después de que en 2017 se hubieran reducido ya un 60 por ciento respecto a 2016. En España se han triplicado, pero según los últimos datos del CIS, la inmigración solo representa un problema para el 6 por ciento de los ciudadanos. No hay una relación directa entre la preocupación de la opinión pública, la reacción de los políticos y los hechos.

Al amanecer, cantos

Fernando de Haro | 0 comentarios valoración: 2  40 votos
vista rápida >
>Editorial

Un miedo a los inmigrantes que nos retrata

Fernando de Haro

La flotilla del Aquarius ha recalado en Valencia después de que el Gobierno del socialista Pedro Sánchez aceptara dar puerto seguro a los 630 inmigrantes sacados del mar. Mientras los barcos se acercaban a la ciudad levantina, en las horas previas a su llegada, cerca de 1.000 subsaharianos eran rescatados en las costas andaluzas. En el sur de España, desde hace algunos meses, hay un Aquarius cada poco tiempo. Hasta el pasado mes de mayo las llegadas se habían duplicado respecto al año pasado. Según algunas estimaciones habían llegado 8.300 inmigrantes en cinco meses. La primera obligación es sacar del agua a los que están a punto de fenecer. Garantizar unas fronteras seguras no significa ni mucho menos dejar morir a nadie. Si Europa dejara de ser Europa, si Europa dejara de proteger efectivamente la dignidad de cualquier persona, no sería ese paraíso al que muchos quieren saltar.

La ruta que antes llevaba a Italia hora encamina a España. El número de inmigrantes a costas italianas en lo que va de 2018 ha disminuido un 80 por ciento. En los últimos meses las llegadas se han reducido considerablemente tras el más que dudoso acuerdo al que llegó la Unión Europea con Libia para cerrar “la vía italiana”. Los países del sur están armados de razones para quejarse de la falta de apoyo y de ayuda que reciben de sus socios de la Unión. Lo dijeron en la cumbre celebrada el pasado mes de enero en Roma. Lo han repetido en su encuentro de las últimas horas el francés Macron y el italiano De Ponte: esto es cosa de todos. Eso no significa ni mucho menos que esté justificado lo que ha hecho Salvini, el líder de la Liga Norte, y el verdadero hombre fuerte de Italia: dejó a la deriva al Aquarius para dar un golpe en la mesa. Los 630 del Aquarius no podían ni debían haber sido utilizados como herramienta política.

La crisis migratoria es algo muy serio. Pero no son los refugiados y los migrantes económicos los que nos han puesto en crisis, ellos simplemente reflejan la crisis política, cultural y existencial que vive Europa. Si Europa estuviera unida y compartiera un proyecto tendríamos recursos institucionales para dar respuestas al reto migratorio con más inteligencia y con más eficacia. La solución no es fácil pero otra Europa podría convertir este desafío en una oportunidad.

Un miedo a los inmigrantes que nos retrata

Fernando de Haro | 0 comentarios valoración: 2  52 votos
vista rápida >

Tierra baldía para millennials

Fernando de Haro, Londres

A crowd flowed over London Bridge, so many (sobre el Puente de Londres la multitud fluía). No es el Puente de Londres, sino Hyde Park. Y tampoco exactamente una multitud, pero sí muchos millennials, universitarios con mochila a las espaldas, auriculares en los odios, solitarios. Todos encaminándose hacia una de las más importantes universidades de Londres. Ciudad irreal, esta vez bajo la luz de una mañana que no acaba de arrancar. Como en el gran poema de Thomas, otra vez, cada cual lleva la vista fija ante sus pies (And each man fixed his eyes before his feet). Vienen muchos de ellos de residencias o pisos compartidos en los que no han hablado durante días con nadie, si acaso unas palabras de cortesía muy británica que distancian aún más.

Algunos de estos estudiantes se forman en las mejores universidades del mundo, las de Londres compiten abiertamente con las top de los Estados Unidos. Aprenden con los mejores profesores, con los mejores investigadores, cuentan con la mejor tecnología, con clases grabadas, con seminarios abiertos, con excepcionales bibliotecas y laboratorios… el máximo de lo deseable.

Esta mirada fija ante sus pies esconde un secreto doloroso. En el reino de la soledad, en Londres, los millennials son los más solos. La Oficina Nacional de Estadística hacía público hace unas semanas el informe Loneliness - What characteristics and circumstances are associated with feeling lonely? Según ese trabajo, los “jóvenes adultos” con edades comprendidas entre los 16 y los 24 años se sienten más solos que la gente de mayor edad. Investigación que se complementa con otra realizada por la Universidad de Cambridge (Lonely young adults in modern Britain: findings from an epidemiological cohort study) en la que se concluye que un 7 por ciento de los nacidos entre 1994 y 1995 se sienten a menudo solos. A un porcentaje comprendido entre el 23 y el 31 por ciento no les resulta extraño sentirse aislados o faltos de acompañamiento.

Antes de entrar en clase, o en la biblioteca, se puede desayunar en cualquiera de los supermercados de camino al campus. Londres, que hasta hace unos años era la ciudad en la que no se podía comer dignamente sin gastar una fortuna, cuenta ahora con un supermercado en cada esquina. Ensaladas para uno, platos preparados para uno, alimentos orgánicos para uno, la fórmula es económica, saludable, por poco más de tres libras el almuerzo o la cena están solucionados. No hay que preocuparse por cocinar. Está socialmente aceptado comer a todas horas, comer incluso en clase mientras el profesor imparte sus lecciones. No es necesario socializar para alimentarse. En realidad, sentarse a la mesa va camino de convertirse en una costumbre del pasado.

Tierra baldía para millennials

Fernando de Haro, Londres | 0 comentarios valoración: 2  67 votos
vista rápida >
>Editorial

Prisión permanente: justicia insuficiente

Fernando de Haro

El debate (en realidad no debate) sobre la ampliación de la llamada prisión permanente revisable, que ocupa a los españoles desde hace unos días, es el mejor reflejo de la dificultad de toda una sociedad por mantener vivo uno de sus principios fundacionales. Se diluye en las conciencias el principio de reinserción, recogido en el texto constitucional como traducción laica y penitenciaria de la misericordia cristiana y de la voluntad de reeducar a los presos (propia de la mejor tradición republicana). Frente al mal sufrido (mal grave), a muchos les parece razonable establecer la máxima distancia: la que proporciona tener al que ha cometido el delito entre rejas toda la vida.

Se le llama prisión permanente revisable, pero se trata de una cadena perpetua. La cadena perpetua siempre ha incluido la posibilidad de poner al reo en libertad pasado cierto tiempo. El Gobierno del PP la introdujo en el Código Penal en 2015 para delitos graves como el asesinato de menores de 16 años o los que se siguen después de un abuso sexual. Fue recurrida ante el Tribunal Constitucional.

Ahora que los populares no tienen mayoría en el Congreso de los Diputados, los grupos de oposición han presentado un proyecto para derogarla. El Gobierno ha respondido con una contrapropuesta para ampliarla a más supuestos. La ampliación no prosperará porque no cuenta con apoyos parlamentarios. No importa: lo que cuenta es mostrar “iniciativa política”. Rajoy, a pesar de la buena marcha de la economía, está bajo en las encuestas: el PP ha caído en el último año 7 puntos en intención de voto. El apoyo de la opinión pública al endurecimiento de las penas tras algunos casos especialmente dolorosos de violencia sexual y contra la infancia –piensan en el Gobierno– puede ser una gran baza.

En realidad, la prisión permanente revisable o cadena perpetua no responde a ningún problema. Su aparente necesidad responde a un claro caso de desinformación, a un espejismo provocado por las grandes cadenas de televisión. En su lucha por un par de puntos de share, las emisoras repiten hasta la saciedad los detalles de los casos más sangrantes de violencia sexual o de violencia contra la infancia.

España es uno de los países con más bajo índice de criminalidad de Europa. Cuenta, además, con uno de los códigos penales más duros de su entorno y con una mayor estancia media de los condenados en prisión. El sistema del cumplimiento íntegro de las penas y las sanciones previstas provocan que se pueda estar hasta 40 años en la cárcel si se han cometido los delitos más graves. Suficiente, en principio, para poner a salvo a la sociedad de aquellos que tuvieran voluntad de reincidir.

Prisión permanente: justicia insuficiente

Fernando de Haro | 0 comentarios valoración: 1  255 votos

>Columna derecha

>CULTURA

vista rápida >

Caravaggio en Madrid

Elena Simón

Dedicado a Alicia

Caravaggio siempre es un reclamo excepcional por su revolución pictórica en busca de la realidad. En esta ocasión el Museo Thyssen presenta al gran pintor con sus apasionados seguidores del norte de Europa, 52 obras en total, con 12 del maestro. Su pintura claroscurista, con modelos de la realidad, alejada del ideal clasicista, coincidió con los intereses pictóricos de flamencos y alemanes. El viaje obligado para un artista del s. XVII a Roma, meca del Arte, provocó que en el primer tercio de esta centuria unos setecientos pintores extranjeros se instalaran allí, algunos privilegiados en los palacetes de los mecenas protectores, otros pasando hambre y frío.

Caravaggio inauguró el Barroco de manera rompedora, el mundo ideal neoplatónico se acabó. El concilio de Trento y los ejercicios espirituales de san Ignacio de Loyola pedían realidad, austeridad, ponerse en la situación real del suceso religioso a reflexionar, desechando todo idealismo. Y un hermano de Caravaggio, Juan Bautista, era sacerdote en Cremona. El barroco es movimiento con diagonales, escorzos, claroscuros, que traducen el movimiento interior de la mente de los protagonistas, cuanto más tenso mejor. Éste es su máximo interés, todos los contenidos que guarda, apoyados en las expresiones y en una rica simbología de todo tipo (objetos, animales, frutas y flores, colores…).

Es interesante conocer que Michelangelo Merisi, el Caravaggio, nació en Milán en 1571 y que su padre era arquitecto y administrador del marqués de Caravaggio, Francesco Sforza, casado con Constanza Colonna, con los que la familia tuvo una íntima relación. Estas nobles casas protegerán a Merisi, irascible hasta el enloquecimiento y pendenciero, en las huidas y condenas por sus delitos que llegaron al asesinato. Con cinco años se trasladó a Caravaggio y con trece por fin está en Milán, cumpliendo la promesa hecha a su padre en el lecho de muerte, en el taller de Simone Peterzano, seguidor de Tiziano, con el que vivió cuatro años para aprender el oficio de pintor. Con 19 años aterriza en su soñada Roma, donde, obligado por la necesidad, ejecuta naturalezas muertas y flores, de gran fortuna. Luego vendrán escenas de género como “Los tahúres”, tres medias figuras jugando a las cartas, adquirida por el ojo coleccionista y vanguardista del Cardenal del Monte que contrata al pintor, y pasa a su residencia, por fin con alojamiento y comida, donde bajo su protección pintará Los Músicos y la imponente Santa Catalina de Alejandría, tan venerada en Italia (una hermana del pintor también era Catalina). Sus modelos son mendigos, mujeres de la calle, pendencieros de la noche. La realidad más cruda está servida, con ella representará la experiencia religiosa en su más auténtica veracidad, como un suceso de la vida cotidiana.

Empieza el encargo para San Luis de los Franceses, ha cumplido los 25, y La Vocación y El Martirio de san Mateo dejarán huella en las almas, y en otros pinceles. La apertura de esta capilla con motivo del Jubileo del año 1600 le hizo el pintor más famoso y solicitado de Roma, con jugosos encargos tanto públicos como privados: El Sacrificio de Isaac, para el futuro papa Urbano VIII, o el imponente San Juan en el desierto encargado por el banquero Coste. Ambas pinturas brillan en esta exposición. San Juan Bautista, con la potencia del desnudo del David de su admirado Miguel Ángel, en una anatomía más suavizada, con el mismo dominio anatómico… y también la reflexión, la tensión interior del protagonista. La austeridad formal domina, una diagonal de luz divina sobre la anatomía de san Juan y la sombra sobre la que se recorta, fondo neutro sin elementos de distracción. La piel de camello que lo identifica, austero y ascético, y el rojo del manto, emblema de su sangre por la violencia de su muerte a manos de Herodes. Sujeta el bastón-cruz, él anuncia a Cristo y lo bautiza en el Jordán, inicio del camino a la Pasión. Figura de gran belleza e impactante presencia, con la que Caravaggio se presenta casi como el nuevo Miguel Ángel.

Caravaggio en Madrid

Elena Simón | 0 comentarios valoración: 2  2029 votos
vista rápida >

Sorolla: un niño adoptado

Elena Simón

“Tenía Sorolla la vista fácilmente impresionable a cuanto se mueve, y como lo que más se mueve es la luz, cambiando a cada instante, ésta fue su musa” (A. Gimeno).

La cotización y valoración de Joaquín Sorolla sigue en alza. Barcelona nos ha deleitado este verano en Caixaforum con la atractiva y refrescante muestra “Sorolla y el Mar”. También Mapfre abre cartel en el otoño madrileño, hasta el 11 de enero, con una exposición llena de novedades, con la cara menos conocida del imparable artista: “Sorolla y América”, muestra que se inicia con su celebrada pintura social de finales de siglo, que emigró más allá del océano y paisajes urbanos neoyorquinos, retratos americanos, dibujos sobre cartas de menú, y también bocetos, mucho de todo ello guardado allí en la Hispanic Society de Nueva York, grandioso centro de referencia de la cultura española, museo y biblioteca, fundado en 1904 por el potentado del ferrocarril e hispanista Huntington, que fue el mecenas de Sorolla en América. Él le pagó los dos viajes de seis meses que el artista realizó con su familia a Nueva York. Su exposición de 1909 ni tuvo ni ha tenido igual, el pintor vendió cientos de obras y miles de catálogos… hasta el presidente de los EEUU quiso ser retratado por él.

Pero demos marcha atrás en la moviola hasta situarnos en su levante natal, donde se gestó el genio de Joaquín Sorolla. Los primeros años del artista quedan muy lejos de su posterior éxito, porque este pintor español, que tras Velázquez y Goya es la paleta española más cotizada fuera de nuestras fronteras, nació en Valencia el 27 de febrero de 1863 (¿conjunción de astros que dirían algunos lunáticos?). Sus padres, Joaquín y Concepción, del gremio del comercio de tejidos, murieron, quizá víctimas del cólera, en un margen de tres días, cuando el pequeño contaba dos años y medio. La tía materna Isabel y su marido José adoptaron a Joaquinito y a su hermana Isabel, de un año. Con 14 años Joaquín ayudaba a su tío en la modesta cerrajería familiar, pero su destreza para la pintura ya era reconocida y asistía por la noche a clases de pintura. Con dieciséis años entró en la Escuela de Bellas Artes de San Carlos de Valencia: las clases se iniciaban a las ocho, sin embargo su compañero, el también pintor Cecilio Plá, nos dice que Sorolla ya venía de sacar apuntes del natural por la ciudad. Ese mismo año, por su aplicación, la Escuela de Artesanos le otorgó un accésit y le obsequió con una caja de pinturas. Su padre adoptivo, consciente de la valía del chico, decidió pagarle clases especiales e intentó que Joaquín no perdiese más tiempo en las labores de cerrajero, pero el chico no lo permitió. A la par recibía la medalla de bronce de la Exposición Regional de Valencia por “El patio del instituto”. Su profesión de pintor ya estaba decidida.

Sorolla pasó cuarenta años pintando casi frenéticamente. Trabajador incansable realizó a la velocidad de la luz cerca de 2.200 cuadros, 9.000 dibujos, apuntes, bocetos, obras todas ellas en las que consiguió como nadie reflejar con una modernidad potente ese derecho que el instante tiene a la eternidad.

Sorolla: un niño adoptado

Elena Simón | 0 comentarios valoración: 2  3133 votos

>SÍGUENOS EN

El otro es un bien, también en política

Arte y pintura en Páginas Digital

El caballero de la mano en el pecho

David vencedor de Goliat de Caravaggio

>Boletín electrónico

Recibe los titulares de PÁGINASDIGITAL.es en tu correo electrónico
Darse alta y baja en el boletín electrónico

 

Darme de baja