Diario de información sobre la actualidad política, social, económica y eclesial
11 DICIEMBRE 2017
Búsqueda en los contenidos de la web

>Editorial

A la espera de una herida que sane

Fernando de Haro

La semana pasada dos noticias simultáneas, pero no paralelas. Con resultados divergentes. Las negociaciones para cerrar la primera fase del brexit (los términos del divorcio) y el comienzo de la campaña electoral en Cataluña han coincidido en el tiempo. Una y otra eran consecuencia del nacionalismo. El Gobierno del Reino Unido tiene que concretar la ruptura con la Unión aprobada en el nefasto referéndum de junio de 2016. Los partidos en Cataluña empezaban a buscar el voto, después de que el independentismo hiciera necesaria una intervención del Gobierno autónomo y la convocatoria de comicios.

Solo hace ocho meses May partía con una posición arrogante. Pedía formalmente en una carta subida de tono la salida de la Unión. Y llegaba a amenazar con no colaborar en cuestiones de seguridad. Al final la primera ministra británica ha acabado aceptando todo lo que pedía la Comisión. Ha aceptado el pago de la factura pendiente que le reclamaba Bruselas (hasta 60.000 millones de euros) y la tutela de los derechos de los ciudadanos europeos que viven en el Reino Unido, incluida la jurisdicción del Tribunal Europeo de Derechos Humanos. No habrá tampoco frontera entre la República de Irlanda e Irlanda del Norte.

La frontera del Ulster, que parecía el escollo insalvable (el Gobierno de May se apoya en los diputados unionistas), ha dejado de ser un obstáculo para convertirse en la oportunidad de negociar un brexit blando. Esa frontera es la memoria de una herida muy presente, la que durante años sembró muertos y terror. Levantar de nuevo la marca hubiera sido volver al escenario anterior a los Acuerdos del Viernes Santo (1998) que hicieron posible la paz. Y pocos estaban dispuestos a ello. Para evitar la frontera entre las dos Irlandas se ha recurrido a mantener en el Ulster el mercado único y en la unión aduanera a cambio de que haya una “convergencia regulatoria” entre la provincia del Reino Unido y la República de Irlanda (UE). Ya han empezado a oírse voces que reclaman la misma solución para todo el país. Si así fuera el brexit se sustanciaría con una fórmula de asociación como la que tiene Noruega: participación en el mercado único sin intervención en sus órganos de decisión. Brexit blando, brexit que con el tiempo sería reversible porque no tiene ninguna ventaja.

No parece una causalidad que la herida abierta entre las dos Irlandas, la memoria y el deseo de no volver a un pasado sombrío, haya sido un elemento determinante para disolver parte de la ceguera ideológica. Hay otros factores sin duda. En el gen británico, junto al nacionalismo, el vector pragmático es decisivo. La humillación de May en las elecciones de junio, la presión de los sectores económicos (en especial de la city) por lo mucho que se puede perder y la firmeza de la Europa que quiere seguir unida han sido también determinantes. Pero las Irlandas que no quieren muro han contado mucho.

>Editorial

A la espera de una herida que sane

Fernando de Haro | 0 comentarios valoración: 3  4 votos

 

La guerra en Líbano no conviene ni a Arabia ni a Israel

Marina Calculli

Un nuevo conflicto parece perfilarse en el horizonte del Líbano. Una percepción corroborada en parte por la decisión del jefe de las fuerzas armadas libanesas, Joseph Aoun, de desplegar el ejército en la frontera por precaución. Pero una guerra contra Hezbolá en este momento no conviene a casi nadie. Sobre todo a quien quiere “hacerla”. A propósito de esto, hay que tener en cuenta que, mientras Arabia Saudí exacerba las presiones internacionales contra Hezbolá, el reino de Salman no sería capaz de lanzar ninguna acción militar directa contra el partido libanés. El príncipe heredero Mohammed Bin Salman (presunto autor del embrollo libanés) probablemente quería estimular el prurito de Israel contra su archienemigo en el Líbano.

El eje Arabia Saudí – Israel está fundado sobre la oposición común a Teherán y sus aliados. Sin embargo, un ataque israelí no provocado en territorio libanés tendría sobre todo el efecto de robustecer la legitimidad popular de Hezbolá en la región, cuando está en mínimos históricos tras la decisión del partido de entrar en Siria del lado del dictador Assad. Israel ha aprendido, sobre todo después de la guerra de julio de 2006, que el apoyo popular es uno de los instrumentos de supervivencia del Partido de Dios, fuerte al menos en armas. Por tanto, a Israel no le interesa fortalecer la reputación de Hezbolá, transformándolo en un mártir en el altar de los sacrificios junto a (y no en contra de) todo el Líbano.

Casi se puede dar por descontado que una potencial nueva invasión del Líbano tendría una magnitud muy superior a la de la guerra de 2006. De hecho, aquel mes de julio de hace once años tuvo lugar una no-victoria para Israel y una victoria fingida para Hezbolá. Con esta perspectiva, un ataque sin provocación tendría duras consecuencias en la reputación de Israel que, a pesar del éxito relativo de una campaña de criminalización del movimiento BDS (Boycott, Disinvestment, Sanctions), tiene que medirse con una montaña de críticas internacionales a sus políticas.

Por otro lado, Israel y Hezbolá ya están librando una guerra de baja intensidad en territorio sirio, donde Israel puede contar con una legitimidad moral mucho más sólida, aunque aquí Rusia haga de mediador entre su amistad con Tel Aviv y la salvaguarda de sus intereses en Siria, donde Hazbolá es un socio crucial para Moscú.

La guerra en Líbano no conviene ni a Arabia ni a Israel

Marina Calculli | 0 comentarios valoración: 1  2 votos
>Entrevista a Valentì Puig

"Puigdemont está al alza e Iceta tiene en contra la herencia del tripartito"

P.D.

Valentí Puig analiza para www.paginasdigital.es los primeros días de la campaña en Cataluña. El analista y escritor señala que no se puede minusvalorar el ascenso de Puigdemont y advierte de la existencia de voto oculto y de un gran porcentaje de indecisos.

La encuesta del CIS refleja un ligero desgaste de los tres partidos independentistas. ¿Es significativo?

Aunque queda mucho trecho por delante, con posibilidad de sorpresas que alteren las tendencias actuales, parece evidente que Ciudadanos está al alza y que por el momento hay una leve reducción del voto independentista, con un factor nuevo que consiste en la paulatina subida de la tan peculiar lista electoral de Carles Puigdemont. Aun así, es aconsejable desestimar previsiones taxativas, entre otras cosas por el voto indeciso –casi un 30 por ciento– y los que manifiestan que no saben cuál será su voto. Por otra parte, existe un contingente indefinible de voto oculto. Y el deslizamiento de votos puede prolongarse hasta el día del escrutinio. Esta no es una elección cualquiera. Tengamos en cuenta que –según las organizaciones empresariales– Cataluña está reduciendo su crecimiento a la media española y la producción empresarial cae.

Ciudadanos podría ser la fuerza más votada. Pero parece que no hay grandes movimientos en los grandes bloques. Si se cumplen las previsiones llegaremos a una situación de bloqueo. ¿Qué solución hay?

Es así. Se dan dos grandes bloques, el independentista y el constitucionalista. En estos momentos y salvo que se perfilen nuevas tendencias, no hay transvases de votos, que sean significativos, de un bloque a otro, mientras que en cada bloque los votos pueden ir de un lado para otro. Por ejemplo: de ERC a la candidatura de Puigdemont y, en el bloque constitucionalista, es evidente que la candidatura de Inés Arrimadas atrae votos del PP, un partido que puede quedar por detrás de los antisistema de la CUP. Es decir: la diferencia entre uno y otro bloque está en poco más de un escaño, dado un sistema electoral que prima el voto de Girona sobre el voto de Barcelona. Esa es una cuestión nuclear y que a veces se olvida, perdiendo de vista que en el parlamento autonómico anterior, el bloque constitucionalista superaba en votos a la alianza independentista, que tenía más escaños. Más allá del reparto de escaños, existe la perspectiva de una sociedad con confrontaciones internas cada vez más graves. Si la respuesta electoral es de fragmentación, la pérdida de autoestima y la desconfianza ciudadana irán en aumento.

¿Tiene alguna posibilidad la “operación Iceta”? ¿Con que apoyos podría contar?

>Entrevista a Valentì Puig

"Puigdemont está al alza e Iceta tiene en contra la herencia del tripartito"

P.D. | 0 comentarios valoración: 2  18 votos

Valentí Puig analiza para www.paginasdigital.es los primeros días de la campaña en Cataluña. El analista y escritor señala que no se puede minusvalorar el ascenso de Puigdemont y advierte de la existencia de voto oculto y de un gran porcentaje de indecisos.

Diálogo, Dia-Logos

Aliosha Miranda

El mes de noviembre ha dejado cifras alarmantes para la realidad del país caribeño: solamente desde el 1 de noviembre hasta el 1 de diciembre el dólar subió de 41.000 bolívares a 103.000, la hiperinflación es algo cada vez más cercano para la economía del país; por su parte, el hambre que se vive es cada vez más triste. Según Cáritas, en 2016 los venezolanos bajaron unos 12 kg en promedio de manera involuntaria; para 2017, según esa misma organización, los venezolanos bajaron otros 14 kg en promedio. Por si fuera poco, Cáritas también alertó que si no se toman cartas en el asunto, la hambruna que se vive en el país se podría cobrar la vida de 300.000 niños. Mientras tanto, los representantes gubernamentales siguen declarando abiertamente que en el país no existe crisis humanitaria y que incluso estarían dispuestos a rechazar ayuda humanitaria internacional.

Así de indiferente es el gobierno frente al sufrimiento de sus compatriotas; como siempre, sigue buscando culpables en el imperio, la Iglesia Católica o la derecha parasitaria mientras la población clama por un cambio.

En este contexto tan alarmante gobierno y oposición se han sentado en una mesa de diálogo que se ha iniciado entre el 1 y 2 de diciembre en República Dominicana. Este es un tema muy complicado en Venezuela, ya a finales de 2016 hubo un intento de diálogo que fue utilizado por el gobierno para ganar tiempo, el gobierno no cumplió los acuerdos a los que se llegaron en aquel proceso y fue evidente que estos nunca tuvieron una intención real de un cambio que trajera mejoras para la triste situación de los venezolanos. Así pues, la palabra “diálogo” genera gran desconfianza y escepticismo en la población venezolana.

Ahora bien, ¿qué es el diálogo? Y más importante, ¿es realmente el diálogo una herramienta útil para superar una crisis como la que está viviendo el país, de modo que nunca tengamos que decir que el hambre se cobró la vida de 300.000 niños?

En este punto, vienen a la mente palabras de monseñor Aldo Giordano, Nuncio Apostólico en Venezuela, en una asamblea con la comunidad de Comunión y Liberación realizada el 2 de diciembre del 2016 en la ciudad de Mérida en Venezuela. En dicho encuentro monseñor Giordano explicó la concepción cristiana del diálogo. Retomar lo que este jerarca de la Iglesia dijo en aquella asamblea puede ayudarnos a redescubrir el valor del diálogo y a ser conscientes de que este es uno de los elementos fundamentales del poder de los sin poder.

Aquella tarde, monseñor Giordano comenzaba diciendo: «Al ver la palabra diálogo tenemos que “dia” significa diferencias, la distancia que existe entre nosotros; sin distancia y diferencias no puede existir el diálogo, no puede existir diálogo si no hay distancia como cultura, como edad, como religión, como visión política. Para el diálogo hace falta este espacio entre nosotros. Sin embargo, en este espacio la novedad es el “logos”. En nuestra tradición cultural europea y latinoamericana la palabra “logos” se ha traducido a discurso, es decir, un discurso o razón que antes no existía y que podemos construir gracias al diálogo. La palabra “logos” se ha traducido también a relación. En este sentido, gracias al diálogo se puede establecer una relación entre dos partes que son diferentes y distantes».

Diálogo, Dia-Logos

Aliosha Miranda | 0 comentarios valoración: 2  11 votos

Cataluña: los números de una sociedad dividida en dos

Francisco Pou

Mejor no repitamos las mismas cifras. Toda la prensa nacional lo ha hecho, destacando que ni en votos ni en escaños, según la encuesta del CIS, ganarían los independentistas, aunque los Comunes, con menos del 9% de votos, tendrán poder para decidir el signo separatista o no del futuro gobierno que salga de la cita electoral del 21 de diciembre. La experiencia en los procesos electorales de Obama, Cameron, Merkel, Macron nos anticipa… que se puede anticipar poco. La sorpresa puede surgir con deslizamientos de apenas un 5% en los resultados finales, y las redes sociales han impreso una velocidad de onda expansiva de las emociones, imágenes y sensaciones que hacen muy largas las dos semanas largas que faltan para llegar al final.

Por eso, por ahora, nada mejor que leer entre líneas para adivinar no quién va a ser president, sino cosas mucho más evidentes. Como, por ejemplo, en qué estado de cosas ha quedado Cataluña tras el famoso “procès”.

Porque en la misma encuesta del CIS resulta que la primera preocupación de los catalanes es el paro (27,6%), los problemas económicos (8,1%)… frente al independentismo. Sólo el 14% de la población cree que es el problema más importante. ¿La “falta de democracia”? Pues resulta que sólo un 2% está preocupado por una supuesta falta de democracia, mientras que casi un 9% lo está por la fuga de empresas… y sólo un 0,4% considera un problema “el intento de erradicar el catalán o nuestra cultura”.

¿Qué está ocurriendo? En primer lugar, que Cataluña ha sufrido un tajo que la ha dividido en dos, y serán los indecisos y los Comunes quienes digan quién va a formar gobierno. Que preocupa mucho más el pan que los fueros y la economía, que había empezado a sonreír en negocios y hogares, se ha convertido en un motivo de preocupación en un mercado turístico ahora a la baja y una procesión de negocios parados o que cambian de sede, llevándose la dirección y el valor añadido directivo.

En realidad pocas cosas nuevas fuera de lo que se podía fácilmente intuir: que una sociedad diversa pero unida en un mismo proyecto de convivencia es mucho más fértil que lo que tenemos hoy. Hoy Cataluña es una sociedad dividida en busca de una solución que aún no se divisa en el horizonte. Aunque, siguiendo la encuesta del CIS, muchos empiezan a intuir que la falta de diálogo por ambas partes es el problema (12,2%). El 43% se siente “tan español como catalán”, frente a un 22,7 que se siente “únicamente catalán” Aunque, eso sí, un 29,7% cree que las comunidades autónomas deberían tener mayor autonomía en España; un 17 las dejaría igual o con menos y un 44% querrían “un Estado en el que se reconociese a las comunidades autónomas la posibilidad de convertirse en Estados independientes”. Aproximadamente el mismo porcentaje que independentistas.

Tienen estos datos la incerteza de las estadísticas, pero seguramente mayor fidelidad a la verdad que el mundo cerrado que ofrece una campaña oficial en TV3 y las radios y prensa subvencionados en Cataluña.

Cataluña: los números de una sociedad dividida en dos

Francisco Pou | 0 comentarios valoración: 2  19 votos

La diplomacia de la misericordia

Cristiana Caricato

Mucho se ha hablado de los seis días que el Papa ha pasado entre Myanmar y Bangladesh. Hay a quien le parece demasiado, o demasiado poco, sin faltar los que han intentado interpretar cada gesto o palabra. Quizás se ha dado cuenta y por eso ha querido narrarlo él mismo en el vuelo de regreso a Roma.

Probablemente, en este interrogatorio al que dócilmente Francisco se somete cada vez que vuelve a casa después de un viaje, completamente dedicado esta vez a su visita al sureste asiático, sin otras digresiones, haya querido contribuir a aclarar las cosas. Sobre la cuestión de los rohingya, ha querido ponernos delante toda la importancia y sabiduría que tiene eso que ya se ha dado en llamar la “diplomacia de la misericordia”. Una cosa es cierta. Obligando a los medios a seguir y profundizar en esta crisis y en el destino de la minoría étnica más perseguida del mundo, deja los focos encendidos sobre esta región del planeta incluso después de su marcha.

Pero conoce bien a sus ovejas, y tal vez por eso ha querido hacer él mismo el balance y análisis de este viaje, señalando ciertos puntos.

1. La palabra “rohingya” la ha pronunciado cuando el momento estaba maduro. Es decir, al término de un viaje que le ha llevado a ponerse cara a cara con los generales birmanos y con la Premio Nobel San Suu Kyi, abrazando a los pobrecillos de los campos de Cox's Bazar.

2. Nunca tuvo la intención de callarse nada, pero en nombre del diálogo (o del fin, como diría Maquiavelo) ha querido dejar pasar oportunamente el mensaje antes que levantar obstáculos terminológicos embarazosos.

3. A veces un poco de paciencia consigue más que un “portazo en las narices”.

4. Sí, cuando abrazó a los refugiados rohingya, lloró, aunque intentó que no se notara.

5. Cierto, la sospecha sobre la petición de adelanto de la cita por parte de los generales birmanos le abordó (se presentaron el mismo día de la llegada de Bergoglio a Myanmar, en el arzobispado, antes de los encuentros institucionales con el presidente y la consejera de Estado, como si quisieran decir: aquí mandamos nosotros)…

6. …pero él siempre abre la puerta a quien llama.

7. En ningún caso ha negociado la Verdad.

8. A pesar de las dificultades innegables, no pierde la esperanza de una solución para la crisis rohingya. La suya es una esperanza cristiana.

9. Todos saben que le gustaría ir a China, pero no será en breve.

10. En el fondo, lo que más le ha gustado de este viaje ha sido la posibilidad de hablar con el pueblo. El pueblo de Dios. Eso le hace feliz.

Podríamos seguir. Pero está claro que la visita a Myanmar y Bangladesh es algo que Francisco no olvidará fácilmente. Y nosotros tampoco.

La diplomacia de la misericordia

Cristiana Caricato | 0 comentarios valoración: 1  14 votos
>Editorial

Lo viejo y lo nuevo

Fernando de Haro

El cocinero y el político. Lo nuevo y lo viejo. Lo nuevo buscado con ahínco, con mucho anhelo, casi con angustia. Lo viejo, como un respiro, como un alivio, pero insuficiente. Dos escenas. Una en Madrid y otra en Berlín. En Madrid, me toca entrevistar delante de un público selecto a Ferrán Adrià. El cocinero más famoso del mundo, cinco años después de haber cerrado El Bulli, el restaurante que fue sinónimo de revolución, sigue rodeado de gurús de la tecnología, de las finanzas, de la gestión que esperan de sus labios el método para crear lo nuevo, para identificar una ley universal de la que surja la creatividad. En Berlín, horas después, Martin Schulz, el líder del SPD, anuncia las condiciones para que vuelva lo viejo, el posible acuerdo con Angela Merkel que reedite algo parecido a la Gran Coalición. Respiro porque las palabras de Schulz alejan el fantasma de nuevas elecciones en Alemania. Alivio porque lo conocido vuelve, porque la fórmula supone más Europa y se despejan las incertidumbres.

¿Será que lo nuevo es solo un juego para snob? No parece a juzgar por la seriedad con la que escuchan mis preguntas y las respuestas de Adrià los directivos de las grandes corporaciones. Al cocinero le han convertido en profesor de Harvard y los sesudos profesores del MIT, que trabajan 16 horas y duermen en el despacho, se desviven por escuchar la receta que convirtió lo de siempre, comer y dar de comer, en un nuevo mundo. Adrià cobra 80.000 euros por conferencia, pero sus respuestas dejan insatisfecho a quien busque una fórmula general. La creatividad no es continuidad ni desarrollo, pero tampoco surge de la nada, aparece en una larga tradición, en este caso la de alimentarse. “Hicimos algo distinto, llevamos la cocina al límite, pero seguía siendo cocina, no era una performance”, señala. Trabajo, horas, renovación de plantilla… Parece difícil encontrar el secreto que hizo saltar una particular chispa frente al Mediterráneo, bajo unos pinos catalanes.

>Editorial

Lo viejo y lo nuevo

Fernando de Haro | 0 comentarios valoración: 2  21 votos

El yihadismo y la ruptura del vínculo entre religión y cultura

Olivier Roy

Las formas de violencia a las que actualmente estamos asistiendo, es decir, la yihad global y el terrorismo, son nuevas en cuanto a su conceptualización, ideologización y estética, pero no en los términos que la describen. De hecho, yihad es un término tan antiguo como islam.

Sin embargo, aparte de los textos de ideólogos como Sayyid Qutb o Muhammad Abd al-Salam Faraj, el primero que intentó instituir una yihad global y globalizada fue Abdallah Azzam (1941-1989). Palestino con pasaporte jordano y profesor en Arabia Saudí, Azzam lanzó un llamamiento a principios de los años 80 invitando a los jóvenes musulmanes de todo el mundo a combatir en Afganistán contra los soviéticos.

Su teoría de la yihad contrasta con la tradición dominante de los juristas. Para él, la yihad, lejos de ser una obligación colectiva, es un deber individual. En otras palabras, el hecho de que haya militantes comprometidos con la yihad no significa que los demás musulmanes queden dispensados de ello. La yihad afecta a todos.

Una nueva noción de yihad

Azzam se distancia así del derecho islámico clásico, según el cual la yihad se limita a un momento y un espacio precisos y solo puede ser proclamada por las autoridades competentes, aparte del hecho de que un menor solo puede participar con autorización de sus padres.

Ciertos pensadores de la galaxia yihadista llegan incluso a declarar que una mujer no necesita autorización de su marido para unirse a la yihad, lo que sin duda supone una ruptura con la tradición musulmana. Azzam añade además que no es necesario que un musulmán esté interesado personalmente en el ataque enemigo. No tiene que esperar una amenaza sobre su territorio sino que tiende a defender a cualquier país musulmán que pueda estar en peligro.

Para Azzam, la yihad no es simplemente una guerra para defender un territorio musulmán sino una forma de ascetismo, una acción espiritual durante la cual el yihadista debe aprender ante todo a separarse de sus vínculos personales, de su familia, de su nación, de su etnia y tribu. Por tanto, la idea es formar un cuerpo de caballeros de la fe que pueda trasladarse a cualquier parte del mundo, unido a un espíritu corporal sin ningún vínculo social.

El proyecto de Azzam no es crear un estado islámico. Se lo dijo muy claramente a los voluntarios que partían hacia Afganistán, a los que ordena no interferir en la vida política afgana. Una vez ganada la guerra –añadió– los voluntarios dejarían el país e irían a luchar a otra parte. Por último, conviene subrayar que esta concepción de yihad no es de naturaleza terrorista. En los años 80, los yihadistas internacionales no atacaban a civiles soviéticos, aviones de línea, diplomáticos… Su yihad es puramente militar.

Abdallah Azzam fue asesinado en 1989 por un grupo de desconocidos y la organización que fundó fue entregada en manos de Osama Bin Laden, que introdujo el terrorismo como método de acción.

El yihadismo y la ruptura del vínculo entre religión y cultura

Olivier Roy | 0 comentarios valoración: 2  20 votos
>Entrevista a Marta Cartabia, vicepresidenta del Tribunal Constitucional de Italia

"La ley no puede impedir lo que la conciencia social no reconoce"

Fernando de Haro

Marta Cartabia, catedrática de Derecho Constitucional, vicepresidenta del Tribunal Constitucional de Italia, ha visitado Madrid para intervenir en el acto en el que la Asociación Universitas la ha nombrado socia de honor. www.paginasdigital.es ha conversado con ella sobre la reforma constitucional, los retos de fraguar el nuevo consenso y sobre la relación entre moral y ley.

En El Federalista (publicación que recoge la discusión entre los constituyentes estadounidenses) ya se produce una discusión interesante entre Jefferson y Madison sobre el tiempo en el que debe estar en vigor una constitución. Jefferson argumenta que en cada generación se debe cambiar porque los jóvenes tienen que renovar el acuerdo político de sus mayores. Madison, sin embargo, apunta que la nueva generación da un consentimiento tácito. Es una discusión que adquiere nuevo interés. No solo para España, donde se debate la conveniencia de la reforma de la Carta Magna, sino en toda Europa: estamos dominados por la quiebra generacional de los principios constitucionales de postguerra. ¿Quién lleva razón, Jefferson o Madison?

No es solo una discusión entre Jefferson y Madison porque en la revolución francesa existía la idea de que una generación no se puede vincular a la siguiente. Se pensaba que hacía falta un consenso, identificando la democracia con la voluntad del pueblo. Esta es una visión que ha quedado superada con las constituciones rígidas de la segunda posguerra. Rígidas no significa congeladas. “Rígida” es una expresión técnica que se refiere a las constituciones que no pueden ser modificadas con el procedimiento habitual que se utiliza para el cambio de las leyes ordinarias sino con el apoyo de unas mayorías cualificadas de las que sostienen a un Gobierno.

En mi opinión, el pacto fundante requiere una estabilidad. No se puede reformar la casa todas las semanas. La Constitución, decía un gran padre constitucional italiano, La Pira, es la Casa Común. Por tanto, se pueden hacer trabajos de mantenimiento. Pero no se puede restructurar continuamente la casa y vivir dentro de ella. Creo que una cierta estabilidad en el tiempo es necesaria porque si no la vida política se centra en discutir sobre cómo hacer reformas. Si se reforman las estructuras debe ser para responder mejor a las necesidades de la gente. Pero ciertamente tampoco se puede hacer de la Constitución un mito de modo que tocarla suponga un atentado al Estado. Modificar la Constitución no es un sacrilegio. Puesto que la Constitución expresa la vida de un pueblo, es muy importante que sea dinámica: ya sea a través de la interpretación que de ella hacen las Cortes -que desarrollan su contenido respondiendo a nuevas necesidades-, ya sea a través de su modificación.

>Entrevista a Marta Cartabia, vicepresidenta del Tribunal Constitucional de Italia

"La ley no puede impedir lo que la conciencia social no reconoce"

Fernando de Haro | 0 comentarios valoración: 2  41 votos

Cataluña, el derrumbe de las evidencias

Pincha aquí para seguir el audio de la mesa redonda organizada por Páginas Digital el pasado sábado 25 de noviembre con el antropólogo Mikel Azurmendi, la profesora María Teresa Compte y el director de colegio Ferrán Riera.

Cataluña, el derrumbe de las evidencias

| 0 comentarios valoración: 1  28 votos
12  | 3  Siguiente >

>Columna izquierda

>Editorial

vista rápida >
>Editorial

A la espera de una herida que sane

Fernando de Haro

La semana pasada dos noticias simultáneas, pero no paralelas. Con resultados divergentes. Las negociaciones para cerrar la primera fase del brexit (los términos del divorcio) y el comienzo de la campaña electoral en Cataluña han coincidido en el tiempo. Una y otra eran consecuencia del nacionalismo. El Gobierno del Reino Unido tiene que concretar la ruptura con la Unión aprobada en el nefasto referéndum de junio de 2016. Los partidos en Cataluña empezaban a buscar el voto, después de que el independentismo hiciera necesaria una intervención del Gobierno autónomo y la convocatoria de comicios.

Solo hace ocho meses May partía con una posición arrogante. Pedía formalmente en una carta subida de tono la salida de la Unión. Y llegaba a amenazar con no colaborar en cuestiones de seguridad. Al final la primera ministra británica ha acabado aceptando todo lo que pedía la Comisión. Ha aceptado el pago de la factura pendiente que le reclamaba Bruselas (hasta 60.000 millones de euros) y la tutela de los derechos de los ciudadanos europeos que viven en el Reino Unido, incluida la jurisdicción del Tribunal Europeo de Derechos Humanos. No habrá tampoco frontera entre la República de Irlanda e Irlanda del Norte.

La frontera del Ulster, que parecía el escollo insalvable (el Gobierno de May se apoya en los diputados unionistas), ha dejado de ser un obstáculo para convertirse en la oportunidad de negociar un brexit blando. Esa frontera es la memoria de una herida muy presente, la que durante años sembró muertos y terror. Levantar de nuevo la marca hubiera sido volver al escenario anterior a los Acuerdos del Viernes Santo (1998) que hicieron posible la paz. Y pocos estaban dispuestos a ello. Para evitar la frontera entre las dos Irlandas se ha recurrido a mantener en el Ulster el mercado único y en la unión aduanera a cambio de que haya una “convergencia regulatoria” entre la provincia del Reino Unido y la República de Irlanda (UE). Ya han empezado a oírse voces que reclaman la misma solución para todo el país. Si así fuera el brexit se sustanciaría con una fórmula de asociación como la que tiene Noruega: participación en el mercado único sin intervención en sus órganos de decisión. Brexit blando, brexit que con el tiempo sería reversible porque no tiene ninguna ventaja.

No parece una causalidad que la herida abierta entre las dos Irlandas, la memoria y el deseo de no volver a un pasado sombrío, haya sido un elemento determinante para disolver parte de la ceguera ideológica. Hay otros factores sin duda. En el gen británico, junto al nacionalismo, el vector pragmático es decisivo. La humillación de May en las elecciones de junio, la presión de los sectores económicos (en especial de la city) por lo mucho que se puede perder y la firmeza de la Europa que quiere seguir unida han sido también determinantes. Pero las Irlandas que no quieren muro han contado mucho.

A la espera de una herida que sane

Fernando de Haro | 0 comentarios valoración: 3  4 votos

>CINE

vista rápida >

Un documental de Nínive se estrena... mientras estalla otra vez la guerra

Miriam Díez Bosch

“Para mí ha sido una experiencia muy intensa estar en esos pueblos, derruidos, destrozados por la persecución. Ha sido un auténtico genocidio, según lo que dice el derecho internacional”. Son las declaraciones del director Fernando de Haro a Aleteia, que en los últimos días ha vivido “sobrecogido por la noticia de que 850 familias que habían vuelto a sus pueblos después de la derrota del Daesh hayan tenido que volver a huir por el enfrentamiento entre kurdos e iraquíes”.

La fe de estas personas no va a menos. “Lo sorprendente es que en medio de esa prueba haya muchos cuya fe haya crecido. Han tenido experiencia de que Dios los sostenía, los acompañaba”.

De hecho la película recoge el testimonio de un joven que se pregunta dónde está Dios en medio de tanta injusticia. “Es la pregunta que se hacía Job, la que nos hacemos todos. Y es sorprendente que, a través del encuentro con algunas personas, este chico haya redescubierto a un Dios que daba por descontado. Un testimonio así me acompaña”, cuenta de Haro.

“La situación es muy difícil. Hay una lucha intensa por hacerse con el control de la zona. Después de la derrota del Daesh, la lucha es ahora entre los kurdos y los iraquíes. Es necesario que las fuerzas internacionales pacifiquen la zona y que haya un proyecto de Iraq estable en el que los cristianos puedan vivir en paz. En el país han quedado muy pocos cristianos. Son el resto de Israel, pero ya hemos visto en otras ocasiones de la historia cómo la vida resurge a través de un resto”, añade.

La sede del CEU en Madrid, en la calle Julián Romea 23, será testigo el lunes día 30 del estreno de este documental sobre la llanura de Nínive, donde de nuevo se están enfrentando el ejército kurdo y el iraquí.

Este documental del periodista Fernando de Haro es la historia de las personas que han sufrido uno de los genocidios del siglo XXI, quizás el más reciente. Nínive relata la vida cotidiana de algunas de ellas. Entra en sus casas, en sus sufrimientos, en sus esperanzas. Recoge su testimonio de fidelidad y de amor a aquello en lo que creen.

En el verano de 2014, más de 120.000 cristianos se vieron obligados a huir de sus pueblos de la llanura de Nínive, una zona del norte de Iraq, que se encuentra cerca de Mosul. Es una de las cunas de la civilización. A la llanura de Nínive el cristianismo llegó en los primeros siglos y siempre ha sido un lugar con una presencia de bautizados muy significativa. En sus aldeas y sus pueblos se conservan las grandes tradiciones siriacas, caldeas y asirias.

Un documental de Nínive se estrena... mientras estalla otra vez la guerra

Miriam Díez Bosch | 0 comentarios valoración: 1  73 votos

>Columna derecha

>CULTURA

vista rápida >

Caravaggio en Madrid

Elena Simón

Dedicado a Alicia

Caravaggio siempre es un reclamo excepcional por su revolución pictórica en busca de la realidad. En esta ocasión el Museo Thyssen presenta al gran pintor con sus apasionados seguidores del norte de Europa, 52 obras en total, con 12 del maestro. Su pintura claroscurista, con modelos de la realidad, alejada del ideal clasicista, coincidió con los intereses pictóricos de flamencos y alemanes. El viaje obligado para un artista del s. XVII a Roma, meca del Arte, provocó que en el primer tercio de esta centuria unos setecientos pintores extranjeros se instalaran allí, algunos privilegiados en los palacetes de los mecenas protectores, otros pasando hambre y frío.

Caravaggio inauguró el Barroco de manera rompedora, el mundo ideal neoplatónico se acabó. El concilio de Trento y los ejercicios espirituales de san Ignacio de Loyola pedían realidad, austeridad, ponerse en la situación real del suceso religioso a reflexionar, desechando todo idealismo. Y un hermano de Caravaggio, Juan Bautista, era sacerdote en Cremona. El barroco es movimiento con diagonales, escorzos, claroscuros, que traducen el movimiento interior de la mente de los protagonistas, cuanto más tenso mejor. Éste es su máximo interés, todos los contenidos que guarda, apoyados en las expresiones y en una rica simbología de todo tipo (objetos, animales, frutas y flores, colores…).

Es interesante conocer que Michelangelo Merisi, el Caravaggio, nació en Milán en 1571 y que su padre era arquitecto y administrador del marqués de Caravaggio, Francesco Sforza, casado con Constanza Colonna, con los que la familia tuvo una íntima relación. Estas nobles casas protegerán a Merisi, irascible hasta el enloquecimiento y pendenciero, en las huidas y condenas por sus delitos que llegaron al asesinato. Con cinco años se trasladó a Caravaggio y con trece por fin está en Milán, cumpliendo la promesa hecha a su padre en el lecho de muerte, en el taller de Simone Peterzano, seguidor de Tiziano, con el que vivió cuatro años para aprender el oficio de pintor. Con 19 años aterriza en su soñada Roma, donde, obligado por la necesidad, ejecuta naturalezas muertas y flores, de gran fortuna. Luego vendrán escenas de género como “Los tahúres”, tres medias figuras jugando a las cartas, adquirida por el ojo coleccionista y vanguardista del Cardenal del Monte que contrata al pintor, y pasa a su residencia, por fin con alojamiento y comida, donde bajo su protección pintará Los Músicos y la imponente Santa Catalina de Alejandría, tan venerada en Italia (una hermana del pintor también era Catalina). Sus modelos son mendigos, mujeres de la calle, pendencieros de la noche. La realidad más cruda está servida, con ella representará la experiencia religiosa en su más auténtica veracidad, como un suceso de la vida cotidiana.

Empieza el encargo para San Luis de los Franceses, ha cumplido los 25, y La Vocación y El Martirio de san Mateo dejarán huella en las almas, y en otros pinceles. La apertura de esta capilla con motivo del Jubileo del año 1600 le hizo el pintor más famoso y solicitado de Roma, con jugosos encargos tanto públicos como privados: El Sacrificio de Isaac, para el futuro papa Urbano VIII, o el imponente San Juan en el desierto encargado por el banquero Coste. Ambas pinturas brillan en esta exposición. San Juan Bautista, con la potencia del desnudo del David de su admirado Miguel Ángel, en una anatomía más suavizada, con el mismo dominio anatómico… y también la reflexión, la tensión interior del protagonista. La austeridad formal domina, una diagonal de luz divina sobre la anatomía de san Juan y la sombra sobre la que se recorta, fondo neutro sin elementos de distracción. La piel de camello que lo identifica, austero y ascético, y el rojo del manto, emblema de su sangre por la violencia de su muerte a manos de Herodes. Sujeta el bastón-cruz, él anuncia a Cristo y lo bautiza en el Jordán, inicio del camino a la Pasión. Figura de gran belleza e impactante presencia, con la que Caravaggio se presenta casi como el nuevo Miguel Ángel.

Caravaggio en Madrid

Elena Simón | 0 comentarios valoración: 2  1665 votos
vista rápida >

Sorolla: un niño adoptado

Elena Simón

“Tenía Sorolla la vista fácilmente impresionable a cuanto se mueve, y como lo que más se mueve es la luz, cambiando a cada instante, ésta fue su musa” (A. Gimeno).

La cotización y valoración de Joaquín Sorolla sigue en alza. Barcelona nos ha deleitado este verano en Caixaforum con la atractiva y refrescante muestra “Sorolla y el Mar”. También Mapfre abre cartel en el otoño madrileño, hasta el 11 de enero, con una exposición llena de novedades, con la cara menos conocida del imparable artista: “Sorolla y América”, muestra que se inicia con su celebrada pintura social de finales de siglo, que emigró más allá del océano y paisajes urbanos neoyorquinos, retratos americanos, dibujos sobre cartas de menú, y también bocetos, mucho de todo ello guardado allí en la Hispanic Society de Nueva York, grandioso centro de referencia de la cultura española, museo y biblioteca, fundado en 1904 por el potentado del ferrocarril e hispanista Huntington, que fue el mecenas de Sorolla en América. Él le pagó los dos viajes de seis meses que el artista realizó con su familia a Nueva York. Su exposición de 1909 ni tuvo ni ha tenido igual, el pintor vendió cientos de obras y miles de catálogos… hasta el presidente de los EEUU quiso ser retratado por él.

Pero demos marcha atrás en la moviola hasta situarnos en su levante natal, donde se gestó el genio de Joaquín Sorolla. Los primeros años del artista quedan muy lejos de su posterior éxito, porque este pintor español, que tras Velázquez y Goya es la paleta española más cotizada fuera de nuestras fronteras, nació en Valencia el 27 de febrero de 1863 (¿conjunción de astros que dirían algunos lunáticos?). Sus padres, Joaquín y Concepción, del gremio del comercio de tejidos, murieron, quizá víctimas del cólera, en un margen de tres días, cuando el pequeño contaba dos años y medio. La tía materna Isabel y su marido José adoptaron a Joaquinito y a su hermana Isabel, de un año. Con 14 años Joaquín ayudaba a su tío en la modesta cerrajería familiar, pero su destreza para la pintura ya era reconocida y asistía por la noche a clases de pintura. Con dieciséis años entró en la Escuela de Bellas Artes de San Carlos de Valencia: las clases se iniciaban a las ocho, sin embargo su compañero, el también pintor Cecilio Plá, nos dice que Sorolla ya venía de sacar apuntes del natural por la ciudad. Ese mismo año, por su aplicación, la Escuela de Artesanos le otorgó un accésit y le obsequió con una caja de pinturas. Su padre adoptivo, consciente de la valía del chico, decidió pagarle clases especiales e intentó que Joaquín no perdiese más tiempo en las labores de cerrajero, pero el chico no lo permitió. A la par recibía la medalla de bronce de la Exposición Regional de Valencia por “El patio del instituto”. Su profesión de pintor ya estaba decidida.

Sorolla pasó cuarenta años pintando casi frenéticamente. Trabajador incansable realizó a la velocidad de la luz cerca de 2.200 cuadros, 9.000 dibujos, apuntes, bocetos, obras todas ellas en las que consiguió como nadie reflejar con una modernidad potente ese derecho que el instante tiene a la eternidad.

Sorolla: un niño adoptado

Elena Simón | 0 comentarios valoración: 2  2765 votos

>SÍGUENOS EN

El otro es un bien, también en política

Arte y pintura en Páginas Digital

El caballero de la mano en el pecho

David vencedor de Goliat de Caravaggio

>Boletín electrónico

Recibe los titulares de PÁGINASDIGITAL.es en tu correo electrónico
Darse alta y baja en el boletín electrónico

 

Darme de baja

>DESCARGA NUESTRA APP