Diario de información sobre la actualidad política, social, económica y eclesial
24 JUNIO 2019
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>Editorial

En medio de la encrucijada asiática

Fernando de Haro, Islamabad

Encrucijada de todos los caminos de Asia y uno de los puntos de más alto riesgo de enfrentamiento nuclear del planeta (ese riesgo no ha desaparecido), Pakistán es una tierra dura para los cristianos. La absolución de Asia Bibi y su salida del país para vivir en Canadá no significan que la vida haya cambiado sustancialmente para una minoría integrada por dos o tres millones de personas en una población de casi 200 millones. Es el caso de Jonathan, un muchacho de quince años que vive en el Barrio 100, un suburbio donde se han ido reuniendo cristianos que han llegado en las últimas dos generaciones desde el Punjab a la capital. Jonathan, que arrastra uno de sus pies por haber sido víctima de un ataque terrorista, ha sufrido también la discriminación. “Mis compañeros de clase, como era cristiano, no me dejaban beber de la misma fuente que ellos porque eran musulmanes”, me cuenta sin acritud.

El gran mundo no se ocupa de los problemas de chicos de quince años. El enfrentamiento del pasado mes de febrero con la India, en la siempre caliente zona fronteriza de Kachemira, tras un atentado cometido por un grupo terrorista de matriz pakistaní (Jais e-Mohamme), nos recordó a todos que los dos países tienen armamento nuclear. La escalada puso en evidencia hasta qué punto las heridas de la partición de 1947 (1,5 millones de muertos y 20 millones de desplazados) siguen abiertas. Nada le venía en ese momento mejor a Modi, el presidente indio, para las elecciones que se celebrarían semanas después que alimentar el nacionalismo en un enfrentamiento con su vecino de mayoría musulmana. Nacionalismo musulmán y nacionalismo hindú, frente a frente para dejar claro que el mundo del siglo XXI no es un mundo secular. Los enfrentamientos en la frontera de Kachemira son un buen producto político y también un buen producto para los medios de comunicación indios cuando necesitan aumentar su audiencia. Nada, por otra parte, como el atentado para poner de relieve que la presidencia del populista y famoso jugador de criquet Imra Khan iniciada el pasado verano no ha servido para cambiar nada. Aunque Khan se presentara como la alternativa a los que han mandado siempre, los destinos de Pakistán siguen en manos de un “Estado profundo” dominado por los militares que instrumentalizan para sus fines el islamismo radical. La alianza puesta en pie entre ejército e islamismo por el general Zia en los años 80 sigue muy viva. El “Estado profundo” puede utilizar el terrorismo o no combatirlo, no acabar del todo con los talibanes. Si le resulta útil.

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En medio de la encrucijada asiática

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El mundo del papa Francisco

Giorgio Vittadini

Con una carta abierta a jóvenes economistas, emprendedores y emprendedoras de todo el mundo, religión y nacionalidad, el papa Francisco ha convocado una jornada de tres días para “estudiar y practicar una economía diferente”. Inspirado en el santo patrón de Europa, la cita se titula “Economy of Francesco” y se celebrará en Asís del 26 al 28 de marzo de 2020. En la carta, el Papa afirma: “Vuestras  universidades, vuestras empresas, vuestras organizaciones son canteras de esperanza para construir otras formas de entender la economía y el progreso, para combatir la cultura del descarte, para dar voz a los que no la tienen, para proponer nuevos estilos de vida”.

Merece la pena detenerse en el alcance de esta gran iniciativa, que ya ha empezado a estimular el interés de muchos jóvenes y que se empezará a anticipar en cierto modo en el Meeting de Rímini del próximo mes de agosto.

La crisis económica de 2008 ha puesto la palabra fin a la ilusión de las “magníficas y progresivas suertes” que dominaban el mundo hasta entonces. La monocultura neoliberal, con la idea de que el desarrollo llevará tarde o temprano al bienestar de todos, considera cualquier crisis coyuntural como un mal inevitable (cuando no necesario) y “externalidades negativas” a las anomalías causadas, como la creciente desigualdad, las enormes rentas financieras, el desarrollo sin empleo, la sumisión de la vida humana al trabajo, el cambio climático o la destrucción del planeta.

¿Por dónde empezar para dar una nueva perspectiva al sistema económico mundial? Desde hace más de veinte años, se empezó a usar el término “sostenibilidad” para afirmar algo muy sencillo: el objetivo del desarrollo es el bien común. La ONU estableció 17 objetivos de sostenibilidad para el año 2030 que se refieren a una amplia gama de temas económicos, sociales, ambientales. Para entender por dónde empezar y para apreciar el valor de esta iniciativa del Papa, hay que comprender cuál es el punto de conexión entre los objetivos de sostenibilidad, es decir, el bien común: la centralidad de la persona y de la cultura consiguiente, es decir, la subsidiariedad.

El economista Giancarlo Mazzocchi hablaba en los años 70 de un tipo de empresa que no ponía en el centro sus “recursos humanos” sino a la persona como recurso, y perseguía su beneficio teniendo en cuenta el bien de la comunidad y del territorio en que trabajaba. Precisamente esas dimensiones que ignoran los políticos y los economistas responsables del desbarajuste actual. Desde entonces se empezó a investigar a nivel global sobre las cualidades humanas que están en juego en el aprendizaje y en el trabajo: responsabilidad, estabilidad emocional, capacidad de aprender de la experiencia y de la realidad, empatía y amigabilidad en el trabajo, sentido del propio destino. Estos estudios no delinean nuevos esquemas económicos sino que “sencillamente” devuelven a la persona íntegra al centro de la vida económica, después de que fuera expulsada por muchos (en la época positivista, neoclásica y en la monetarista actual) que piensan que la economía es como una ciencia natural, y por tanto está sujeta a mecanismos previsibles que se pueden estudiar.

El mundo del papa Francisco

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Gobernar en el reino de la vetocracia ¿para qué?

Rafael Izquierdo

Creíamos que el poco edificante espectáculo de una clase política encerrada en una burbuja acabaría con las elecciones de finales de mayo, celebradas después de las elecciones de abril. Creíamos que el poco edificante espectáculo de la clase política incapaz de pactar había acabado con la designación de alcaldes. Pero seguimos instalados en una vetocracia lamentable. Cuando hay pactos se cierran sin transparencia alguna, se sigue hablando de sillones y no de programas (lo de la alcaldía de Madrid es un buen ejemplo). La falta de rumbo de Ciudadanos es palmaria. Cortan con Valls por haber impedido que el independentismo gobierne en la alcaldía de Barcelona. Rivera se niega a facilitar la investidura de Sánchez a cambio de compromisos firmes de alejamiento del independentismo y de una política razonable en economía. Lo hace porque quiere quitarle el liderazgo de la oposición al PP, pero ha acabado reforzando al PP en los ayuntamientos y en las Comunidades Autónomas.

Ciudadanos sin rumbo y el PP y Vox enredados por el pacto que firmaron para hacer a Almeida alcalde de Madrid. El pacto del PP y de Vox en la alcaldía de Madrid no se ha hecho público, no es un pacto programático, es un pacto de sillones que no se puede dar a conocer. Mala cultura de pactos.

Mientras, Sánchez espera que le caiga del cielo una investidura que no se trabaja. Después de lo ocurrido en el Parlamento navarro, los socialistas están más cerca, muy cerca, de gobernar la comunidad navarra y Sánchez está más lejos de la investidura. Si no hay sorpresa tendremos una presidenta socialista en Navarra, apoyada por nacionalistas y con la abstención de Bildu. El líder de UPN ya ha dicho que, después de lo que ha sucedido en Navarra, Sánchez no puede contar con la abstención de los dos diputados de UPN.

El PNV de Andoni Ortuzar se ha mostrado encantado, aunque el PNV no ha comprometido todavía sus seis votos. Sánchez los tendrá. Pero siguen sin salir los números. Ya estaba justo en 173 votos Sánchez, pero sin la abstención de UPN no le da, salvo que ERC se abstenga. La investidura es complicada, pero más aún la legislatura. Si Sánchez no consiguió sacar adelante unos presupuestos, ¿cómo va a gobernar? Desde 2015 el Parlamento español no ha sacado adelante una sola reforma de calado. El objetivo no puede ser gobernar a cualquier precio, se gobierna para algo, hay una lista muy larga de reformas que están por hacer.

Gobernar en el reino de la vetocracia ¿para qué?

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>Entrevista a Jean Druel

"A los jóvenes egipcios no les basta el discurso de Al Azhar"

Chiara Pellegrino

Dominico francés, estudioso de la gramática árabe, Jean Druel vive en Egipto desde hace veinte años, y desde 2014 dirige el Instituto Dominico de Estudios Orientales en El Cairo. Hablamos con él de su colaboración con la universidad de Al-Azhar, de la religiosidad de los jóvenes egipcios, de las tensiones entre el presidente Al Sisi y el gran imán Al-Tayyeb y de la declaración de Abu Dabi sobre la “fraternidad humana”.

El Instituto Dominico de Estudios Orientales de El Cairo ha convertido el estudio del islam en su vocación, para construir un diálogo académico e interreligioso. Desde hace unos años empezó a colaborar con la mezquita-universidad de Al-Azhar. ¿En qué consiste dicha colaboración?

Al-Azhar está formada por varias entidades: la Mashyakha (el despacho del jeque de Al-Azhar), la universidad, las escuelas de primaria y secundaria, la mezquita, etcétera. Siempre hemos tenido una óptima relación con la Mashyakha. Lo que es nuevo es la colaboración con la universidad. Los alumnos francófonos son los que nos lo han pedido, especialmente los de ciencias humanas. Les interesa la epistemología, el método histórico y literario, la traductología, el análisis de textos y discursos. Sus profesores no se oponen pero nos miran desde la distancia. La universidad de Al Azhar tiene 70 facultades, la mitad de las cuales son religiosas. Entre las facultades laicas están las de medicina, economía, lengua y literatura, pero no existe una facultad de filosofía. En El Cairo hay seis facultades teológicas y casi una veintena de facultades laicas, algunas femeninas y otras masculinas. De las facultades de teología, solo una es femenina. En el resto de Egipto sucede lo contrario, hay sobre todo facultades teológicas y casi ninguna facultad laica. Los graduados de las facultades de teología se pueden presentar al concurso anual del gobierno para ser imán. Es un concurso abierto a todos, pero sobre todo se presentan los que vienen de Al Azhar. En las facultades religiosas estudian muchos extranjeros que, una vez obtenido su título, regresan a sus países de origen.

Nosotros trabajamos con las secciones francófonas de las facultades de lengua y traducción (masculina), ciencias humanas (femenina) y con un departamento de enseñanza del francés a los alumnos de la facultad de teología. Desde hace dos años, organizamos seminarios mensuales. El año pasado conseguimos una importante financiación de la Unión Europea (500.000 € para cuatro años) que nos permite organizar cursos de francés con el Instituto Francés y exámenes para la certificación del nivel DELF, ofrecer estancias en Francia, pagar a profesores europeos que vienen a impartir seminarios de metodología, cubrir los gastos de viaje de los profesores egipcios que participan en congresos en el extranjero.

¿Por qué cree que existe este interés por las ciencias humanas entre los jóvenes?

>Entrevista a Jean Druel

"A los jóvenes egipcios no les basta el discurso de Al Azhar"

Chiara Pellegrino | 0 comentarios valoración: 2  7 votos
>Entrevista a Gregorio Luri

"Estoy deseando conocer algún nihilista de verdad"

P.D.

El pensador Gregorio Luri comenta la entrevista de Julián Carrón en L’Osservatore Romano.

¿Qué le ha parecido la entrevista de Julián Carrón?

He de comenzar mi respuesta con una confesión. Soy un mal cristiano. No es un ejercicio de retórica o de humildad. Eso es lo que soy. De hecho, me molesta un poco que, cuando lo confieso, los cristianos genuinos se apresuren a asegurarme que no, que no es para tanto, que ellos también son malos cristianos. Yo soy un mal cristiano decidido a apoyar a los buenos cristianos, aunque con frecuencia no los entienda del todo ni comparta íntegras sus tesis.

¿El miedo que parece dominar el tiempo presente está relacionado con el problema del significado?

No acabo de entender eso de que el miedo domine el presente.

Estamos en una época nihilista. ¿Destella por algún sitio el deseo de ser querido?

Estoy deseando conocer algún nihilista de verdad. Cuando lo encuentre, me postraré a sus pies para reconocer su grandeza, porque abrazar la nada y mantenerse indemne es algo heroico. Con lo que me encuentro es, más bien, con un nihilismo blando, de domingo por la tarde. Aseguraba Cioran que “la única función del amor es hacernos soportables las tardes de domingo”. Este es el nihilismo del presente, un nihilismo de personas que han comido bien y les da pereza recoger la mesa. Esas horas melancólicas en las que se acerca el crepúsculo anunciando el madrugón del lunes ya fueron cantadas por Etta James: “I want a Sunday kind of Love”. Esta es la melancolía propia de aquel niño que fuimos, que se despierta en nuestra conciencia las tardes de los domingos sobresaltado por si tiene deberes pendientes para el lunes. Espero que esta respuesta no se entienda como una frivolidad. No pretende serlo. El nihilista trivial que habita en el siglo XXI, más que afirmar su nihilismo, lo que hace es compadecerse de sí mismo por su falta de alegría… o, mejor, de reconocimiento. El deseo de ser reconocido por aquellos a los que admiramos me parece más intenso que el amor.

Carrón denuncia el divorcio entre pensamiento y experiencia. ¿Qué le parece esta valoración?

Siempre hay un cierto divorcio entre pensamiento y experiencia porque pensamos con palabras cuya definición precisa está en el diccionario, mientras que la experiencia se da en el tiempo. En este sentido, pensar es el intento de recoger en conceptos fijos lo que por su naturaleza es flujo. El desencaje entre tiempo y lógica es el lugar preciso de nuestra vida.

>Entrevista a Gregorio Luri

"Estoy deseando conocer algún nihilista de verdad"

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>La cuestión social y la cuestión medioambiental

España ante el diván

Angel Satué de Córdova

En estos momentos es necesario en España un partido, o un movimiento, o que los partidos se centren en la cuestión social y en la cuestión medioambiental, así como en el avance del municipalismo (sin abandonar la conciencia de que el mundo se ha globalizado). Esto es poner a la persona en el centro, y no al dinero, a las leyes, a los valores.

Partiendo de estos cuatro ejes (social, medioambiental, municipalismo y globalización) se puede construir una alternativa al pensamiento colectivista y estatalista, propio de la izquierda, y al pensamiento individualista y de mercado, propio del liberalismo y del capitalismo. Ambas “nociones” están siendo superadas por la realidad, si bien el estado como lo conocemos es muy necesario para garantizar en la globalización una serie de derechos y bienestar (Mario Losano), y el mercado, en una dimensión cercana, para garantizar una mínima prosperidad y creatividad.

Desde el principio de solidaridad y de subsidiariedad, tan vinculados ambos a la libertad para hacer con los demás y a la responsabilidad, se pueden asentar las bases para un ciudadano responsable, capaz de, en comunidad, hacer frente a los retos que tenemos por delante, profundizando en relaciones de amistad social, cívica, operativa. Es importante situar a la persona-ciudadana (que trabaja, tiene hijos…), por delante de la persona-usuaria, cliente o consumidora, la gran adversaria de la dignidad humana cuando la persona se cosifica. No cabe la “cosificación” de la persona por el estado ni por el mercado. La persona se “descosifica” en sus ambientes sociales y humanos más cercanos.  

Los aspectos morales, relativos a la vida como el aborto o la eutanasia; la prostitución; las drogas; el útero de alquiler; la investigación con animales o humanos; su regulación debería de realizarse, a mi juicio, desde los principios que informan la cuestión social y la cuestión medioambiental. Esto es, siempre la defensa de la parte más débil o desfavorecida –en cualquier relación comercial, humana, laboral… siempre la hay (cuestión social)– y favorecer las condiciones de cuanta más buena vida mejor como ideal (cuestión de algún modo medioambiental, pues somos biología, aunque en mi opinión “animada, con alma”).  

Por una parte, hay que liberar las energías de la sociedad civil española, de la nación, de todas sus personas, de su capital humano, político, social, sindical, empresarial y comprender a España dentro del fenómeno cambiante y poliédrico de la globalización, que impacta en las condiciones de vida y antropológicas de las personas, que impacta en la noción de estado y en la noción de mercado.

Ante la globalización, su humanización debe pasar por la construcción de relaciones sociales, dentro de los grupos sociales, entre los grupos sociales, dentro de un estado, entre otros estados. De vecinos a hermanos.  

Por otra parte, debemos adaptarnos estructural y orgánicamente a una globalización que desborda todo lo conocido hasta la fecha, actuando además en: A) la cuestión territorial, y B) la cuestión del equilibrio entre el estado social, el democrático, el de derecho y el autonómico.

>La cuestión social y la cuestión medioambiental

España ante el diván

Angel Satué de Córdova | 0 comentarios valoración: 2  8 votos
>Entrevista a Juan José Gómez Cadenas

"Carrón ofrece una respuesta sincera a las preguntas que todos nos hacemos"

P.D.

Juan José Gómez Cadenas, físico de partículas, comenta para www.paginasdigital.es la entrevista de Julián Carrón publicada en L’Osservatore Romano bajo el título “La fuerza desequilibrada del cristianismo”.

¿Qué reacción le ha provocado la entrevista de Julián Carrón?

Me ha parecido muy valiente y muy ambiciosa. Las preguntas tocan problemas fundamentales del hombre moderno, empezando por ese miedo omnipresente que nos invade. Las respuestas de Carrón no tienen desperdicio. Su profundidad intelectual y generosidad espiritual (y en último término su optimismo militante) son un raro regalo en estos tiempos de desengaño y nihilismo.

¿El miedo que parece dominar el tiempo presente está relacionado con el problema del significado?

Entre otras cosas. Creo que el miedo surge como consecuencia de grandes desequilibrios. Leonard Cohen lo refleja en una de sus canciones:

There is a war between the rich and poor,

A war between the man and the woman.

There is a war between the left and right,

A war between the black and white,

A war between the odd and the even.

Este juego de opuestos, esta tensión entre ricos y pobres, ideologías, razas y sexos crea desequilibrios y el desequilibrio implica miedo. Por otra parte, y ahí estoy de acuerdo con Carrón, el antídoto contra el miedo no puede ser otro que el significado. Creo que se teme cuando no se entiende. Entender la realidad y entender al otro son dos reivindicaciones de todo aquel que desee elevarse por encima de ese miedo.

Estamos en una época nihilista. ¿Destella por algún sitio el deseo de ser querido?

Por todas partes y a la vez por ninguna. Reivindicamos continuamente el amor, pero los matrimonios se divorcian más que nunca, los hijos se marchan pronto de casa y los viejos acaban en residencias para ancianos. Estamos desesperados por que nos quieran, pero nos ocultamos tras las máscaras de las redes sociales y cada día tememos más intimar con el otro. Creo que nos da miedo amar y nos conformamos con sucedáneos. Aquí me vienen a la cabeza otros versos, estos de Lluís Llach:

No era això, companys, no era això

pel que varen morir tantes flors,

pel que vàrem plorar tants anhels.

Potser cal ser valents altre cop

i dir no, amics meus, no és això.

La letra refiere sobre todo a la lucha política, pero creo que se aplica a las conquistas humanas, personales. El amor de usar y tirar, el amor de figure y postureo… no es eso, amigos, no es eso.

Carrón denuncia el divorcio entre pensamiento y experiencia. ¿Es oportuna la denuncia?

Acertadísima, como todo lo que dice en la entrevista, incluyendo las partes en las que reivindica una fe que yo no comparto pero que no deja de asombrarme. La humanidad de Julián es un bálsamo contra ese nihilismo del que hablábamos antes. Lo que admiro de él, y en cierto modo del pensamiento cristiano que representa, es que ofrece una respuesta sincera a esas preguntas esenciales que todos nos hacemos. Una cuestión crucial para mí es si la respuesta es viable también para el no creyente. Mi percepción es que, en gran medida, puede serlo.

>Entrevista a Juan José Gómez Cadenas

"Carrón ofrece una respuesta sincera a las preguntas que todos nos hacemos"

P.D. | 0 comentarios valoración: 3  15 votos

Juan José Gómez Cadenas, físico de partículas, comenta para www.paginasdigital.es la entrevista de Julián Carrón publicada en L’Osservatore Romano bajo el título “La fuerza desequilibrada del cristianismo”.

La empresa que piensa en la persona

Giorgio Vittadini

La economía debería volver a plantearse como una ciencia humana, y no debería sonar paradójico. Llevamos al menos veinte años hablando de sostenibilidad como una traducción ampliamente compartida y desideologizada del bien común. De hecho, con este concepto se quiere afirmar que, en una sociedad democrática, la economía no solo debe funcionar sino también garantizar equidad y justicia social a las generaciones futuras y al medio ambiente.

Han pasado casi sesenta años desde la afirmación de uno de los grandes nombres del pensamiento liberal, Milton Friedman: “La única tarea de una empresa es la de hacer buenos negocios”. Una visión que solo tiene en cuenta las exigencias del mercado e ignora todas las implicaciones sociales, económicas, humanas en general, que la actividad empresarial comporta en el territorio en el que actúa.

La duración de la crisis que estalló en 2008 está sacando definitivamente a la luz las limitaciones de esta perspectiva y la enfermedad sistémica que ha desatado, alimentada por el sector financiero y la llamada “felicidad de los accionistas”, para quienes los mecanismos económicos no se hablan con los políticos, los financieros ya no se ponen de acuerdo con los económicos y además las dinámicas sociales los retrasan, haciendo que todo el sistema pierda vigor.

En un escenario tan complicado, ¿qué significa volver a poner al hombre en el centro? ¿Cómo ir más allá de meras declaraciones de principios? Sin duda habrá que reconsiderar el valor del trabajo, su dignidad, recuperando y renovando también la función que desempeñan los sindicatos. Un desarrollo sin empleo sería un atentado a la dignidad de las personas. “El dinero no se gana con dinero” sino con un trabajo que debe ser digno, como recuerda insistentemente el papa Francisco.

Estamos hablando de uno de los puntos centrales de la cuestión económica. Es un tema que extrañamente se suele descuidar, cuando se trata de la naturaleza y función de la empresa. Lo señalaba recientemente Emanuele Cusa, profesor de derecho comercial en la Università degli Studi Bicocca de Milán, hablando de los límites de la “monocultura capitalista” y las ventajas que podría suponer un “polimorfismo empresarial”. El modelo de empresa afirmado durante los últimos treinta años no es capaz de perseguir el desarrollo económico en una democracia. Pero este modelo sigue siendo dominante, aunque no es el único previsto por el ordenamiento, que contempla también formas empresariales que no imponen la búsqueda del máximo beneficio como objetivo principal sino unas ganancias justas unidas al pleno empleo, al desarrollo de la comunidad y del territorio, y a la tutela del medio ambiente allí donde la empresa trabaja.

Resumiendo: existen empresas sociales, cooperativas sociales, sociedades de ayuda mutua, innovadoras start up con vocación social, cooperativas comunitarias, empleados de banca dedicados a financiación ética y sostenible, todas ellas realidades que podrían gozar de beneficios institucionales y aportar grandes ventajas a la colectividad, porque se dedican sobre todo a maximizar la ocupación y no el beneficio, movidos por un ideal de cohesión y sensibilidad social.

La empresa que piensa en la persona

Giorgio Vittadini | 0 comentarios valoración: 2  10 votos
>Entrevista a Joseba Arregi

"Tiene razón Carrón: el miedo surge de la falta de significado"

P.D.

Joseba Arregi, columnista y exconsejero del Gobierno Vasco comenta para www.paginasdigital.es la entrevista de Julián Carrón en L’Osservatore Romano, titulada “La fuerza desequilibrada del cristianismo”.

¿Qué impresión le ha producido esta entrevista?

Es de una gran riqueza que obliga a leerla una y otra vez, y que solo puede surgir de lo que pone de manifiesto, de haber entrado en contacto con la presencia de Cristo. Pocas veces se pueden encontrar pensamientos tan críticos y constructivos para los problemas de nuestro tiempo.

El miedo que parece dominar el tiempo presente, ¿está relacionado con el problema del significado?

Sin duda alguna. Hay quien se refiere al miedo como sensación de desamparo, otros hablan de desorientación, de falta de brújula, y también hay quien piensa que el miedo nace de la sensación de vacío, tanto mayor cuantas más cosas poseemos. Creo que nuestra cultura y nuestras sociedades padecen lo que se podría llamar el problema de la herencia de la muerte de Dios. Hegel afirma que la doble muerte de Dios –en la cruz de Jesucristo históricamente y en la cultura moderna metafísicamente– es el suceso constitutivo de la cultura moderna. Ésta no encuentra la forma de gestionar esa herencia creada por la desaparición de Dios del horizonte del pensamiento moderno. Nuestra cultura y nuestras sociedades están enfermas por su incapacidad de gestionar esa herencia tremenda del "Dios ha muerto". Si no hay Dios, no hay realidad, todo se vuelve inconsistente, nada es objetivo, todo se reduce a la subjetividad. Las palabras no significan, no es posible el acuerdo que requiere dejarse limitar por el sentido de las palabras, de la realidad, de algo objetivo. El significado no es posible en una cultura de la que se ha expulsado a Dios (Descartes decía que podía existir un Dios maligno que hiciera creer a los hombres que existía la realidad, por eso necesitaba a Dios para relegar al ser que piensa con la realidad exterior). Hans Jonas, filósofo alemán judío, dice que el existencialismo y el nihilismo modernos obligan al sujeto a ser el creador del sentido, del significado, empeño en el que no tiene más remedio que fracasar. Tiene toda la razón Julián Carrón cuando dice que el miedo surge de la falta de significado. Sería colocar al ser humano en la posición del Barón de Münchausen, figura literaria del romanticismo alemán que intenta salvarse de ser engullido por las tierras movedizas de un lodazal tirándose de su propia coleta.

Estamos en una época nihilista. ¿Destella por algún sitio el deseo de ser querido?

>Entrevista a Joseba Arregi

"Tiene razón Carrón: el miedo surge de la falta de significado"

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Joseba Arregi, columnista y exconsejero del Gobierno Vasco comenta para www.paginasdigital.es la entrevista de Julián Carrón en L’Osservatore Romano, titulada “La fuerza desequilibrada del cristianismo”.

Cirilo y Metodio. La Europa real y el arte de vivir juntos

Giovanna Parravicini

Durante la reciente visita del papa Francisco a Bulgaria y Macedonia del Norte, estuve con un grupo de amigos en Salónica –la antigua Tesalónica–, centro de la Macedonia griega adonde llegó san Pablo después de haber tenido en sueños la visión de un macedonio que invocaba la predicación del Evangelio. Allí nacieron los hermanos santos Cirilo y Metodio, misioneros apostólicos de los eslavos.

El Papa citó a ambos, señalando que la visión de Pablo es un “símbolo de la entrada del cristianismo en Occidente”. Cambió radicalmente los proyectos del apóstol, pues “él se iba a Asia. Es un misterio esa llamada”. Y marcó el inicio de la universalidad del cristianismo, más allá de la civilización europea. Respecto a Cirilo y Metodio, recalcó el hecho de que, “mientras los signos premonitorios presagiaban las dolorosas divisiones que sucederían en los siglos posteriores, eligieron la perspectiva de la comunión. Misión y comunión: dos palabras que se entrelazan siempre en la vida de los dos santos y que pueden iluminarnos el camino para crecer en fraternidad”.

Probablemente no muchos reconozcan en este aparente limbo de tierra en la periferia de Europa, fuera de los tableros de juego de las grandes potencias y de los circuitos intelectuales que forman opinión, un lugar y una experiencia que durante milenios ha determinado en muchos aspectos el rostro de nuestro continente. Sin embargo, ya en el siglo V a.C. el griego Lisias señaló un acontecimiento que tuvo lugar en estas regiones durante las Termópilas en el año 480, un hecho extraordinario. “Aquel día –afirma el orador griego– se instauró la libertad en Europa”. Un puñado de heroicos combatientes salió al encuentro de la muerte, hasta el último día, para impedir al ejército persa la conquista de su tierra. Era el desafío de unos cuantos contra una multitud; la afirmación del valor de la libertad y el honor antes que el propio bienestar y comodidad; el apego a la patria hasta el sacrificio extremo, la conciencia de que el individuo no es inicio y fin de todas las cosas, sino que puede sacrificarse por la comunidad y por los hijos, aun sin esperanza de satisfacción inmediata.

En un valle solitario, que hoy sigue despoblado, donde solo una lápida recuerda el heroísmo de Leónidas y sus 300 soldados espartanos, hace 2.500 años nacía la conciencia que hizo grande la civilización europea; 500 años después, una misteriosa llamada daría rostro y nombre a la nostalgia de la belleza última que distingue al mundo griego. Transcurrirían otros ocho siglos antes de que la consciente y sufrida decisión de Cirilo y Metodio de adoptar una posición propositiva y abierta juntos –algo que hoy a muchos les parece imposible conseguir– pusiera las bases de la unidad de la “Europa del Atlántico a los Urales”, usando una expresión de Juan Pablo II.

Cirilo y Metodio. La Europa real y el arte de vivir juntos

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Convicciones sin realidad

Fernando de Haro

La miniserie Chernóbil de HBO ha hecho furor. Los cinco capítulos escritos por Craig Mazin y dirigidos por Johan Renck han ocupado el hueco dejado en la audiencia por Juego de Tronos. La pasión por lo sucedido en el reactor nuclear ha generado un extraño turismo de la catástrofe. Chernóbil es mucho más que un desastre nuclear. El accidente de 1986, la cadena de decisiones tomadas, la reacción del poder soviético, la respuesta de los científicos y de la población nos hablan del riesgo de la energía atómica, pero también de la fe y de la realidad, de una realidad negada, y de un pensamiento, de una creencia que construía/construye un sistema contra la experiencia.

Nos atrae la serie porque en estos tiempos de miedo y de incertidumbre refleja las consecuencias de un uso imprudente de la tecnología. Efectos que se prolongan en el tiempo más allá de lo que se puede imaginar. No es solo terror al átomo. La ficción da forma a ese fantasma de la sociedad del riesgo que llevamos en el alma y que puede tener mil maneras de concretarse. El temor está dentro de nosotros y sentimos cierta afinidad por los relatos que alimentan lo que el sociólogo Luhmann llamaba “la extravagante preocupación por las improbabilidades extremas”. Es improbable una invasión de migrantes, una muerte por epidemia generalizada, una violenta guerra en todo el planeta. Pero las distopías cinematográficas que insisten en mundos creados por sucesos de este tipo florecen. La afición que tenemos en este comienzo del siglo por las improbabilidades extremas de destrucción más que por las improbabilidades extremas de ser nos retrata.

Ha habidos algunas críticas que le han afeado a Chernóbil no haber reflejado de modo adecuado cómo funcionaba el poder soviético a mitad de los años 80. Probablemente no se le puede pedir a una serie capacidad suficiente para describir algo que era no solo un conflicto entre la verdad o la mentira, o entre los expertos y los burócratas. Los privilegios de las autoridades, la escasa estima por la vida humana y el abuso del Estado marcaron la reacción a la crisis. Pero el caso Chernóbil es más que todo eso. Es el momento en el que se hace evidente el choque entre la fe del hombre soviético y la realidad. Por eso es tan actual. Y por eso hay que volver a la lectura de Voces de Chernóbil. Con el imponente mosaico de testimonios que construye Svetlana Alexievich, en la que aparece la vida real, el amor, el sufrimiento de los que vivieron el accidente y de los que trabajaron cerca de la central, se comprende por qué, como dice uno de los protagonistas, lo ocurrido sirvió para “aprender a decir yo”.

El monólogo de Marat Filipovich, ex ingeniero del Instituto de Energía Nuclear, refleja el sistema de “doble verdad” en el que se vivía y que se parece, a pesar de que estamos en sociedades libres, al nuestro. El problema era la fe, una fe sin base alguna en la realidad.

Convicciones sin realidad

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¿De qué marca son hoy los tanques?

Fernando de Haro

Las palabras de justificación del ministro de defensa chino, Wie Fenghe, han clarificado casi todo. Cuando se cumplían 30 años de la masacre de Tiananmen, el Gobierno-Partido que rige los destinos del Imperio del Centro, ha explicado que era necesario, para mantener la estabilidad y generar la prosperidad de las tres últimas décadas, reprimir a unos estudiantes que reclamaban más libertad. Casi todo ha quedado claro. En 1989 hubo que recurrir a la violencia y matar a miles de universitarios y hoy es necesario seguir utilizando campos de internamiento, la amenaza, la tortura, la persecución del disidente.

Antes del aniversario se habían recrudecido los controles en torno a la plaza de Tiananmen, como cuando se celebra la reunión anual de un Parlamento totalmente controlado por Xi Jinping. Pekín ha vivido las jornadas habituales de un nerviosismo cuyo origen es difícil de precisar. Los responsables de los hoteles, los miembros de base del partido, la ciudad entera está atenta para identificar cualquier movimiento, cualquier persona, que pueda ser una “fuente de inestabilidad”. Las cámaras distribuidas por cada rincón de la capital recogen todas las imágenes posibles y estos días se han examinado, gracias a la nueva tecnología, con especial vigilancia para detectar cualquier tipo de anomalía. Ahora no es como hace 30 años, el poder totalitario con sistemas de Inteligencia Artificial lo hace mucho más eficaz.

Con dificultad se ha podido acceder a la plaza para, aunque sea en silencio, hacer memoria de aquel joven desconocido que desafió a una fila de tanques. No importa. Desde cualquier región del planeta, se puede rendir homenaje a aquel muchacho indefenso, con los brazos caídos, pero con la cabeza bien erguida, delante de un carro de combate con su cañón enorme listo para disparar. La máquina de la opresión es un crustáceo gigante: el tanque de la nada, el tanque de la historia, el tanque sin rostro dispuesto a aplastar frente a la figura solitaria que se mantiene en pie. No se puede rendir homenaje a todas las víctimas sin releer las páginas de los Escritos Corsarios del gran Pasolini denunciando las nuevas formas de dominación de un poder que ya no necesita de la violencia para imponerse. ¿Han desaparecido los tanques de la nada, como decían los liberales ilustrados, precisamente hace tres décadas? ¿Cuáles son ahora los tanques del nuevo poder que domina las plazas del mundo? ¿Cuál es la marca de los nuevos carros de combate?

Ian Buruma, en un provocativo artículo publicado estos días, ha destacado en Tiananmen no triunfó el régimen comunista, sino “un capitalismo autoritario”, el creado por Deng Xiaoping, el hombre de la apertura. “Las clases urbanas educadas de las que había salido la mayoría de los estudiantes que protestaron en 1989 recibieron grandes beneficios”, a cambio de no meterse en política. Lo ocurrido tras Tiananmen dejó claro que democracia y capitalismo eran perfectamente separables. Posiblemente han hecho faltan treinta años para que nos demos cuenta. “Lo que sucedió tras su aplastamiento señala que el capitalismo autoritario se ha convertido en un modelo atractivo para autócratas de todo el mundo, incluso en países que hace treinta años consiguieron librarse del yugo comunista”, concluye con agudeza Buruma.

¿De qué marca son hoy los tanques?

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>Editorial

Prisión permanente: justicia insuficiente

Fernando de Haro

El debate (en realidad no debate) sobre la ampliación de la llamada prisión permanente revisable, que ocupa a los españoles desde hace unos días, es el mejor reflejo de la dificultad de toda una sociedad por mantener vivo uno de sus principios fundacionales. Se diluye en las conciencias el principio de reinserción, recogido en el texto constitucional como traducción laica y penitenciaria de la misericordia cristiana y de la voluntad de reeducar a los presos (propia de la mejor tradición republicana). Frente al mal sufrido (mal grave), a muchos les parece razonable establecer la máxima distancia: la que proporciona tener al que ha cometido el delito entre rejas toda la vida.

Se le llama prisión permanente revisable, pero se trata de una cadena perpetua. La cadena perpetua siempre ha incluido la posibilidad de poner al reo en libertad pasado cierto tiempo. El Gobierno del PP la introdujo en el Código Penal en 2015 para delitos graves como el asesinato de menores de 16 años o los que se siguen después de un abuso sexual. Fue recurrida ante el Tribunal Constitucional.

Ahora que los populares no tienen mayoría en el Congreso de los Diputados, los grupos de oposición han presentado un proyecto para derogarla. El Gobierno ha respondido con una contrapropuesta para ampliarla a más supuestos. La ampliación no prosperará porque no cuenta con apoyos parlamentarios. No importa: lo que cuenta es mostrar “iniciativa política”. Rajoy, a pesar de la buena marcha de la economía, está bajo en las encuestas: el PP ha caído en el último año 7 puntos en intención de voto. El apoyo de la opinión pública al endurecimiento de las penas tras algunos casos especialmente dolorosos de violencia sexual y contra la infancia –piensan en el Gobierno– puede ser una gran baza.

En realidad, la prisión permanente revisable o cadena perpetua no responde a ningún problema. Su aparente necesidad responde a un claro caso de desinformación, a un espejismo provocado por las grandes cadenas de televisión. En su lucha por un par de puntos de share, las emisoras repiten hasta la saciedad los detalles de los casos más sangrantes de violencia sexual o de violencia contra la infancia.

España es uno de los países con más bajo índice de criminalidad de Europa. Cuenta, además, con uno de los códigos penales más duros de su entorno y con una mayor estancia media de los condenados en prisión. El sistema del cumplimiento íntegro de las penas y las sanciones previstas provocan que se pueda estar hasta 40 años en la cárcel si se han cometido los delitos más graves. Suficiente, en principio, para poner a salvo a la sociedad de aquellos que tuvieran voluntad de reincidir.

Prisión permanente: justicia insuficiente

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>Columna derecha

>CULTURA

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Caravaggio en Madrid

Elena Simón

Dedicado a Alicia

Caravaggio siempre es un reclamo excepcional por su revolución pictórica en busca de la realidad. En esta ocasión el Museo Thyssen presenta al gran pintor con sus apasionados seguidores del norte de Europa, 52 obras en total, con 12 del maestro. Su pintura claroscurista, con modelos de la realidad, alejada del ideal clasicista, coincidió con los intereses pictóricos de flamencos y alemanes. El viaje obligado para un artista del s. XVII a Roma, meca del Arte, provocó que en el primer tercio de esta centuria unos setecientos pintores extranjeros se instalaran allí, algunos privilegiados en los palacetes de los mecenas protectores, otros pasando hambre y frío.

Caravaggio inauguró el Barroco de manera rompedora, el mundo ideal neoplatónico se acabó. El concilio de Trento y los ejercicios espirituales de san Ignacio de Loyola pedían realidad, austeridad, ponerse en la situación real del suceso religioso a reflexionar, desechando todo idealismo. Y un hermano de Caravaggio, Juan Bautista, era sacerdote en Cremona. El barroco es movimiento con diagonales, escorzos, claroscuros, que traducen el movimiento interior de la mente de los protagonistas, cuanto más tenso mejor. Éste es su máximo interés, todos los contenidos que guarda, apoyados en las expresiones y en una rica simbología de todo tipo (objetos, animales, frutas y flores, colores…).

Es interesante conocer que Michelangelo Merisi, el Caravaggio, nació en Milán en 1571 y que su padre era arquitecto y administrador del marqués de Caravaggio, Francesco Sforza, casado con Constanza Colonna, con los que la familia tuvo una íntima relación. Estas nobles casas protegerán a Merisi, irascible hasta el enloquecimiento y pendenciero, en las huidas y condenas por sus delitos que llegaron al asesinato. Con cinco años se trasladó a Caravaggio y con trece por fin está en Milán, cumpliendo la promesa hecha a su padre en el lecho de muerte, en el taller de Simone Peterzano, seguidor de Tiziano, con el que vivió cuatro años para aprender el oficio de pintor. Con 19 años aterriza en su soñada Roma, donde, obligado por la necesidad, ejecuta naturalezas muertas y flores, de gran fortuna. Luego vendrán escenas de género como “Los tahúres”, tres medias figuras jugando a las cartas, adquirida por el ojo coleccionista y vanguardista del Cardenal del Monte que contrata al pintor, y pasa a su residencia, por fin con alojamiento y comida, donde bajo su protección pintará Los Músicos y la imponente Santa Catalina de Alejandría, tan venerada en Italia (una hermana del pintor también era Catalina). Sus modelos son mendigos, mujeres de la calle, pendencieros de la noche. La realidad más cruda está servida, con ella representará la experiencia religiosa en su más auténtica veracidad, como un suceso de la vida cotidiana.

Empieza el encargo para San Luis de los Franceses, ha cumplido los 25, y La Vocación y El Martirio de san Mateo dejarán huella en las almas, y en otros pinceles. La apertura de esta capilla con motivo del Jubileo del año 1600 le hizo el pintor más famoso y solicitado de Roma, con jugosos encargos tanto públicos como privados: El Sacrificio de Isaac, para el futuro papa Urbano VIII, o el imponente San Juan en el desierto encargado por el banquero Coste. Ambas pinturas brillan en esta exposición. San Juan Bautista, con la potencia del desnudo del David de su admirado Miguel Ángel, en una anatomía más suavizada, con el mismo dominio anatómico… y también la reflexión, la tensión interior del protagonista. La austeridad formal domina, una diagonal de luz divina sobre la anatomía de san Juan y la sombra sobre la que se recorta, fondo neutro sin elementos de distracción. La piel de camello que lo identifica, austero y ascético, y el rojo del manto, emblema de su sangre por la violencia de su muerte a manos de Herodes. Sujeta el bastón-cruz, él anuncia a Cristo y lo bautiza en el Jordán, inicio del camino a la Pasión. Figura de gran belleza e impactante presencia, con la que Caravaggio se presenta casi como el nuevo Miguel Ángel.

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Sorolla: un niño adoptado

Elena Simón

“Tenía Sorolla la vista fácilmente impresionable a cuanto se mueve, y como lo que más se mueve es la luz, cambiando a cada instante, ésta fue su musa” (A. Gimeno).

La cotización y valoración de Joaquín Sorolla sigue en alza. Barcelona nos ha deleitado este verano en Caixaforum con la atractiva y refrescante muestra “Sorolla y el Mar”. También Mapfre abre cartel en el otoño madrileño, hasta el 11 de enero, con una exposición llena de novedades, con la cara menos conocida del imparable artista: “Sorolla y América”, muestra que se inicia con su celebrada pintura social de finales de siglo, que emigró más allá del océano y paisajes urbanos neoyorquinos, retratos americanos, dibujos sobre cartas de menú, y también bocetos, mucho de todo ello guardado allí en la Hispanic Society de Nueva York, grandioso centro de referencia de la cultura española, museo y biblioteca, fundado en 1904 por el potentado del ferrocarril e hispanista Huntington, que fue el mecenas de Sorolla en América. Él le pagó los dos viajes de seis meses que el artista realizó con su familia a Nueva York. Su exposición de 1909 ni tuvo ni ha tenido igual, el pintor vendió cientos de obras y miles de catálogos… hasta el presidente de los EEUU quiso ser retratado por él.

Pero demos marcha atrás en la moviola hasta situarnos en su levante natal, donde se gestó el genio de Joaquín Sorolla. Los primeros años del artista quedan muy lejos de su posterior éxito, porque este pintor español, que tras Velázquez y Goya es la paleta española más cotizada fuera de nuestras fronteras, nació en Valencia el 27 de febrero de 1863 (¿conjunción de astros que dirían algunos lunáticos?). Sus padres, Joaquín y Concepción, del gremio del comercio de tejidos, murieron, quizá víctimas del cólera, en un margen de tres días, cuando el pequeño contaba dos años y medio. La tía materna Isabel y su marido José adoptaron a Joaquinito y a su hermana Isabel, de un año. Con 14 años Joaquín ayudaba a su tío en la modesta cerrajería familiar, pero su destreza para la pintura ya era reconocida y asistía por la noche a clases de pintura. Con dieciséis años entró en la Escuela de Bellas Artes de San Carlos de Valencia: las clases se iniciaban a las ocho, sin embargo su compañero, el también pintor Cecilio Plá, nos dice que Sorolla ya venía de sacar apuntes del natural por la ciudad. Ese mismo año, por su aplicación, la Escuela de Artesanos le otorgó un accésit y le obsequió con una caja de pinturas. Su padre adoptivo, consciente de la valía del chico, decidió pagarle clases especiales e intentó que Joaquín no perdiese más tiempo en las labores de cerrajero, pero el chico no lo permitió. A la par recibía la medalla de bronce de la Exposición Regional de Valencia por “El patio del instituto”. Su profesión de pintor ya estaba decidida.

Sorolla pasó cuarenta años pintando casi frenéticamente. Trabajador incansable realizó a la velocidad de la luz cerca de 2.200 cuadros, 9.000 dibujos, apuntes, bocetos, obras todas ellas en las que consiguió como nadie reflejar con una modernidad potente ese derecho que el instante tiene a la eternidad.

Sorolla: un niño adoptado

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