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21 ABRIL 2019
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>Reconectar el voto y la experiencia social

`Hay que entender los fenómenos sociales y culturales que hay detrás de la polarización política`

F.H.

Ferrán Pedret es portavoz de los socialistas catalanes en el Parlament. En conversación con paginasdigital.es sostiene que el tejido social está menos polarizado que la vida política. Apuesta por reconstruir consensos básicos.

Siempre las campañas electorales son motivo de polarización, pero parece que esta vez la polarización se ha exagerado tanto que el sentimiento de un “nosotros” desaparece. Hay cordones sanitarios de izquierda y derecha, ¿tú por qué crees que se ha intensificado tanto esta polarización?

Lo primero que hay que tomar en consideración es que tampoco somos un fenómeno aislado en la política mundial y europea. Hay una tendencia desde la crisis económica que estalló en 2007-08 hasta ahora a una creciente polarización en el conjunto de las sociedades de nuestro entorno, también en otras sociedades occidentales, e incluso está pasando en otros sitios del mundo. Con lo cual, tampoco somos tan especiales. Y lo segundo es tratar de ver los fenómenos sociales, económicos y de cambio cultural que están detrás de eso.

¿Cuáles son? ¿Por qué se diluye el “nosotros”, que antes estaba más claro?

Hay algún estudio reciente bastante interesante en Estados Unidos sobre los cambios en el lenguaje de la política en los últimos 15-20 años y cómo se va produciendo una creciente simplificación. Se van perdiendo los matices y se van perdiendo las posiciones digamos ponderadas, y va todo a un lenguaje que apela mucho más a la emoción que a la razón. Eso, sin duda, dificulta el encuentro de consensos porque al final, sobre cuestiones más o menos racionales, ideológicas y demás, uno puede tener distintas visiones del mundo, distintas políticas, medidas concretas, pero respecto a identidades, emociones y demás, es muy difícil llegar a acuerdos.

Sobre esta cuestión, ¿crees que el voto es cada vez más identitario, partiendo de una experiencia concreta de construcción social donde es más fácil el diálogo y el encuentro entre la gente?

En parte sí, en el sentido de que hay un voto identitario que tiene que ver con cuestiones de carácter nacional, por ejemplo, pero no solo. Puede haber identidades a las cuales uno se adhiere y que no necesariamente tienen que ver con el origen o la lengua sino con otras cuestiones de experiencia vital. Pero a la vez también es verdad que se ha perdido ese voto de aserción ideológica firme, que duraba décadas, y es más volátil. Como no soy sociólogo, se me hace difícil saber cómo se conjuga eso, pero yo diría que las dos cosas son verdad. Como nuestra sociedad es muy fragmentada, quizás las distintas identidades van migrando de instrumento de representación política a medida que uno decepciona a ese sector concreto de la ciudadanía.

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'Hay que entender los fenómenos sociales y culturales que hay detrás de la polarización política'

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Milan Kundera, los 90 años de un genio

Niccolò Magnani

Cumple 90 años uno de los escritores más geniales del siglo pasado, protagonista de la Primavera de Praga y exiliado de su país (y de su cultura) no solo por la URSS sino por toda la “intellighenzia” comunista que le oprimió durante décadas. Desde “La insoportable levedad del ser”, escrito en 1982, han pasado muchos años pero en el caso de Milan Kundera, poeta, ensayista, dramaturgo y escritor nacido en Brno, sus obras maestras no se limitan solo a aquella genial composición. Ahí están “La broma”, “La vida está en otra parte”, “La inmortalidad”, o más recientemente “La fiesta de la insignificancia”.

Apoyó sin fisuras la Primavera de Praga, por una nueva cultura que liberada al ser humano del yugo que lo sometía. Por eso le obligaron primero a abandonar su puesto de trabajo como profesor y más tarde, en 1970, fue expulsado del partido. Sus obras fueron prohibidas en su país hasta mucho después de la caída de la Unión Soviética. Por el escándalo que suscitó su obra más conocida, “La insoportable levedad del ser”, tuvo que esperar hasta 2006 para verla publicada en su República Checa.

Tenía en contra a los comunistas, pero también a los intelectuales disidentes, tanto dentro como fuera de las fronteras checoslovacas. De hecho sigue viviendo en Francia con su mujer, Vera. De su apartamento en el barrio latino de París siguen saliendo libros, ensayos e ideas.

En una entrevista histórica publicada en el New York Times en 1985, la periodista Olga Carlisle preguntaba a Kundera sobre la polémica entre izquierdas y derechas, a lo que él respondía: “El peligro que nos amenaza es el imperio totalitario. Jomeini, Mao, Stalin ¿son de izquierdas o de derechas? El totalitarismo no es una cosa ni la otra, en su seno estas distinciones no tienen sentido. Nunca he sido creyente, pero después de haber visto a los católicos checos perseguidos durante el terror estalinista siento la más profunda solidaridad con ellos. Lo que nos separaba, la fe en Dios, iba después de lo que nos unía, la solidaridad de los ahorcados”. Para él, “la estúpida batalla entre izquierdas y derechas me parece obsoleta y bastante provinciana. Odio participar en la vida política, aunque luego la política me fascine como espectáculo, un espectáculo trágico, mortal en el imperio del Este, intelectualmente estéril aunque divertido aquí en Occidente”.

La genialidad de un ser liberado, aunque siempre sufriente por las libertades que le faltaban en los tiempos modernos, se vislumbra también en una respuesta fulminante a propósito de la represión-censura en el arte y la literatura. “La opresión política se sigue presentando con otro peligro que –sobre todo para un novelista– es aún peor que la censura y el control policial. Me refiero al moralismo. La opresión crea una frontera demasiado evidente entre lo bueno y lo malo, y al escritor le surge la tentación de ponerse a predicar. Para el género humano es algo atractivo, para la literatura resulta mortal. Hermann Broch, mi novelista austriaco preferido, decía que «la única moralidad del escritor es el conocimiento». Solo tiene razón de ser un trabajo literario que desvele un fragmento desconocido de la existencia humana. Escribir no es predicar una verdad. Es descubrirla”.

Milan Kundera, los 90 años de un genio

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>Reconectar el voto y la experiencia social

'Un Gobierno lo menos ideologizado posible sería la mejor ayuda'

F.H.

Bocatas es una iniciativa que desde hace 12 años acompaña a personas enganchadas a la droga en la Cañada Real de Madrid. paginasdigital.es habla con su responsable, Jesús de Alba, sobre el valor pre-político y político de esta obra. Sobre lo mucho que puede enseñar la experiencia de esta iniciativa a construir desde la base.

¿Qué experiencia de construcción social y de participación ciudadana habéis hecho en este tiempo desde que se fundara vuestra obra?

Habitualmente, las personas suelen dedicar su tiempo y espacio a su entorno más cercano: su trabajo y desarrollo profesional, su familia y algunos amigos. Es el tipo de vida considerado “normal”, fruto de un desarrollo económico y cultural, de una forma de pensar común que podríamos llamar o resumir como la cultura occidental. Puede tener distintas vías o subrayados pero todos vivimos de alguna manera así.

Sin embargo, este tipo de vida “tranquilo” no acaba de convencernos ni de agotar todas las posibilidades en que lo humano puede dar de sí. Dentro de la Iglesia hemos aprendido que el entorno social, de construcción social, de generar obras que mejoren la vida de todos, especialmente de los más desfavorecidos, es un bien infinito y merece la pena también abrirse a este entorno. Sentirse responsable no solo de los más cercanos, sino de los que lo están pasando mal, en nuestro caso de los drogadictos que compran diariamente su droga en nuestra ciudad de Madrid, es algo precioso y un bien necesario también para la vida común. Hace gente más atenta al prójimo, más responsable, más amable con el otro, que empieza a ser un bien en vez de un enemigo a saltar para cumplir mis objetivos ya sean laborales, políticos, económicos, deportivos o de ocio.

A la vez, abrirse a esta posibilidad hace que entre en la vida una alegría, una satisfacción, un respiro, que se nota que hace mucha falta en nuestras sociedades de hoy. Nos hemos puesto cada uno en el centro de nuestras vidas y ya no sabemos salir de nosotros mismos, estamos en la prisión de nuestro yo, ahogados en mil batallas, impotencias, inútiles peleas, luchas furibundas, estreses galopantes.

De esta experiencia, ¿qué puede tener valor como método y como contenido para el conjunto de la sociedad española?

El hecho de favorecer obras donde se enseñe a la persona a cuidar del bien común, no sólo del bien propio y allegados, hace una sociedad con más empaque, más cohesionada, con menos enfrentamientos, con más posibilidades y opciones de respuesta a los imprevistos que surgen, más amable con todos. Una sociedad más abierta, respetuosa y siempre lanzada a ayudar al que lo necesita, a echarle un cable. Más humanidad, más disfrute y más avanzamos juntos.

Habéis trabajado con algunas administraciones. ¿Cuál es la fórmula que permite que el trabajo entre entidades sociales y Administración sea más eficaz y constructiva?

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'Un Gobierno lo menos ideologizado posible sería la mejor ayuda'

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Entre Netanyahu y Gantz, si vía de salida palestina

Filippo Landi

Apagados los focos sobre Gaza, la campaña electoral en Israel retoma su curso “normal”. La política israelí, en esto, resulta un poco extraña a ojos europeos. El problema de encontrar solución al conflicto con los palestinos se ha convertido en un obstáculo a las estrategias de partidos, viejos y nuevos, que se disputan la mayoría de los 120 diputados de la Knéset, el parlamento israelí. Se habla de todo, de Jerusalén al Golán, de la confrontación con los países árabes “moderados” a la guerra latente con Irán, del apoyo de Donald Trump a Israel a las nuevas posibles alianzas con Arabia Saudí, Egipto…

Por estas razones, misil disparado desde Gaza que explotó en la periferia de Tel Aviv no ha desviado el curso de la campaña electoral. El primer ministro Netanyahu ha intentado evitar una nueva guerra a poco más de una semana de las elecciones, ha debido considerar que el impacto electoral no sería positivo.

El pasado domingo se reabrieron los puestos de control en la frontera entre Israel y Gaza, el de Kerem Shalom para el paso de mercancías y el de Erez para el tránsito de personas. Todo ello a pocas horas de los últimos bombardeos, pero esa reapertura formaba parte del compromiso no escrito que llevó, el día anterior, a contener la rabia de los palestinos de Gaza, que salieron a la calle para recordar el primer aniversario de la Marcha del Retorno de refugiados. Hace un año, en mayo, en un solo día murieron casi setenta palestinos. El pasado sábado, el balance de víctimas fue de cuatro jóvenes muertos a manos de soldados israelíes y un centenar de heridos. Un balance dramático, sin duda, pero contenido. El gobierno de Netanyahu ofreció en las horas previas una serie de aperturas para aliviar las consecuencias del asedio de Gaza en la población: camiones de mercancías y ayuda humanitaria, ampliación de la zona de pesca frente a las costas de Gaza, energía eléctrica más horas al día, luz verde a las ayudas financieras prometidas por Qatar.

Cuando parece que ha vuelto la calma, Netanyahu y su nuevo principal adversario, el ex general Benny Gantz, junto a los líderes de una miríada de pequeños partidos posibles aliados unos de otros, han vuelto a la “confrontación”. Los sondeos afirman que el nuevo partido de “centro” Azul y Blanco de Gantz podría llegar a 31 escaños, distanciándose del Likud de Netanyahu, que podría quedarse en 27. Pero el bloque los partidos de centro-derecha, empezando por los que se nutren de los votos judíos ultraortodoxos, podría regalar a Netanyahu la mayoría en la Knéset, haciéndole superar el listón de los 60 votos necesarios para la mayoría. Ya pasó en las elecciones de febrero de 2009, cuando Tzipi Livni, líder de Kadima, derrotó al Likud de Netanyahu, pero nada pudo contra el bloque de sus aliados.

Entre Netanyahu y Gantz, si vía de salida palestina

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>Editorial

Objetivo nosotros

Fernando de Haro

No es bueno que en España, tras las próximas elecciones generales, haya un gobierno en minoría, apoyado por la nueva izquierda de Podemos y por los independentistas catalanes. Es una opción que, según las encuestas, suma. La otra posibilidad que se le ofrece a los españoles en la campaña es un Gobierno de PP y de Ciudadanos, en minoría, apoyado por la nueva derecha de Vox. Esta opción, si nos atenemos a la mayoría de los sondeos, no suma de momento (la corrupción, el exceso de tecnocracia y la falta de respuesta eficaz a los intentos de secesión en Cataluña le pasan una alta factura a los populares). Bien es verdad que los sondeos revelan que un 30 por ciento no ha decidido aún su voto, lo que hace difícil cualquier pronóstico. La combinación de PSOE, Podemos e independentistas sacaría a los socialistas de la tradición socialdemócrata europea y los situaría en una posición alejada de los grandes consensos del centro. La fórmula de la contención (una combinación que diera protagonismo a Vox) tiene importantes costes y riesgos: permitiría que cuajase un partido, si no netamente populista, muy cercano a los movimientos antieuropeos, antiinmigración y soberanistas. Un partido que transforma malestares comprensibles en fracturas invencibles.

No hay unanimidad en las encuestas sobre la posibilidad de una tercera suma: PSOE y Ciudadanos. Si llegara a concretarse podría hacer que los socialistas se olvidaran de sus negociaciones con el secesionismo y de su tendencia a ciertos extremismos ideológicos (alentados por Podemos). Extremismos que les llevan, por ejemplo, al sectarismo con la iniciativa social en materia de enseñanza. Tampoco esta opción está exenta de problemas (Ciudadanos ha dado todavía muestras de inmadurez para ser partido de Gobierno). Hay una cuarta suma que sí daría para formar un nuevo Gobierno. Está en todas las encuestas pero en ninguna quiniela por el nivel de confrontación. Es la combinación de los tres partidos constitucionalistas (PSOE, Ciudadanos y PP). Solución, a la alemana, que si llegara a ser estable alimentaría los radicalismos. La existencia de un tercer partido, Ciudadanos, de carácter liberal, podría ser una buena fórmula para no tener que recurrir a la gran coalición. Puede y debe discutirse cuánto bien posible contienen cada una de estas posibilidades y alguna más.

>Editorial

Objetivo nosotros

Fernando de Haro | 0 comentarios valoración: 2  23 votos
>Reconectar el voto y la experiencia social

'Es tremendo que ciertos sectores rehúyan el contacto con la política: favorecen poderes opacos'

F.H.

Juan José Laborda, expresidente del Senado, histórico socialista y director de la cátedra Monarquía Parlamentaria, analiza con paginasdigital.es el contexto en el que se desarrollan las próximas elecciones.

En las campañas electorales se produce una situación de polarización, pero parece que desde diciembre de 2015 estamos en un escenario nuevo. La polarización ha aumentado tanto que parece haberse disuelto el “nosotros” de un país compartido.

Desde 2015, pero vendría de más lejos, nuestra democracia se rige por la lógica del enemigo, una lógica que Carl Schmitt desarrolló perfectamente, y hay que saber que Schmitt fue el teórico y doctrinario más eficaz y brillante contra la democracia liberal o representativa. En pocas palabras, la democracia está sufriendo mucho porque hoy se rige con premisas contradictorias a su lógica. Eso afecta a la convivencia social y también a la convivencia nacional y territorial. Sólo una cierta adhesión a la idea de Europa nos salva de una crisis total.

¿Cuál es el nuestro nivel de diálogo social?

Hay poco diálogo porque no hay debate en las instituciones parlamentarias o representativas. La red y los medios de comunicación, la videopolítica de Giovanni Sartori, hemos comprobado que no crean el demos democrático. Tendrían que ser los sismógrafos de la opinión pública nacional, regional y local, y resulta que producen terremotos.

¿Votamos más por pulsiones de última hora que haciendo una valoración en función de nuestras experiencias concretas de implicación social?

Tengo la impresión de que a partir de ahora el votante elige por motivaciones que son sólo interesadas, sin el componente ético o ideológico de hace unos años. Hay desconfianza en los líderes, no se conoce a la gran mayoría de los candidatos, y se elige en el cerrado espacio del supermercado de los partidos políticos. Como no hay ideales o metas políticas, el votante opta o prueba la mercancía de este día, la que le parece mejor, más barata o más divertida.

¿La polarización política refleja la polarización social o es un falso espejo de la vida social?

Hay muchos sectores y actividades valiosos social y moralmente que rehúyen el contacto con la política. Es tremendo, porque esa realidad sólo favorece a los poderes opacos, sean mediáticos, económicos o ideológicos. Los estudios sociológicos reflejan un interés sostenido por la política, pero una desafección hacia los líderes políticos.

Parece imposible pensar en la política como una vocación animada por un ideal. ¿Qué nos ha pasado? ¿Tenemos graves carencias culturales y educativas?

Pienso desde hace veintitrés años que los partidos políticos están anticuados; en realidad no cumplen lo que estipula la Constitución en su artículo 6. ¡Y está en el capítulo más importante de la Constitución de 1978, el de los principios de nuestro sistema constitucional!

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'Es tremendo que ciertos sectores rehúyan el contacto con la política: favorecen poderes opacos'

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De la tolerancia a la estima. El mensaje de Francisco y Mohammed VI

Michele Brignone

“¡Síiiii!”, gritan a coro los jóvenes de un grupo escolar respondiendo al profesor que les pregunta si creen que la convivencia interreligiosa es posible. Sucede después de visitar una exposición sobre la presencia cristiana en Marruecos, instalada en el Archivo del Reino de Rabat con motivo de la llegada del Papa a la capital del país. No es que la muestra presentada al público sea particularmente rica. No podría ser de otro modo, puesto que Marruecos ha sido tradicionalmente tierra de cohabitación entre musulmanes y judíos, más que entre musulmanes y cristianos. En la época precolonial, se trata sobre todo de salvoconductos concedidas por califas y sultanes para permitir el tránsito o estancia de religiosos cristianos en su territorio. En la siguiente etapa, la exposición muestra las obras caritativas y educativas gestionadas en Marruecos por congregaciones católicas y las relaciones entre el Reino norteafricano y la Santa Sede. En cambio, no están las páginas más incómodas de esta historia, como el caso de los protomártires franciscanos o el compromiso parcial del catolicismo con el mundo colonial. De hecho, lo que importa es el mensaje contenido en el subtítulo: “La vida en común”, que el Reino se empeñó en difundir por las escuelas para preparar a las nuevas generaciones no solo para recibir al pontífice, sino también para inmunizarse del exclusivismo fundamentalista.

Desde 2003, año de los atentados de Casablanca, el rey Mohamed VI ha emprendido una tarea de renovación en las instituciones islámicas del país, y ha convertido esta apertura al otro en la tarjeta de presentación de Marruecos al exterior. En el discurso en cuatro idiomas pronunciado en la explanada de la torre Hassan, el monarca insistió especialmente en los valores comunes a los tres monoteísmos, pero también añadió que el diálogo y la tolerancia son “insuficientes en la realidad actual”. Las tres religiones abrahámicas, según el rey, no existen de hecho “para tolerarse, con resignación fatalista o educada aceptación, sino para abrirse unas a otras y conocerse mutuamente en la búsqueda constante del bien de todos”. Inmediatamente, el papa Francisco mostró en este punto una notable sintonía con su anfitrión. “Es necesario que pasemos siempre de la simple tolerancia al respeto y a la estima de los demás. Porque se trata de descubrir y aceptar al otro en la peculiaridad de su fe y enriquecerse mutuamente con la diferencia, en una relación marcada por la benevolencia y la búsqueda de lo que podemos hacer juntos. Así entendida, la construcción de puentes entre los hombres, desde el punto de vista interreligioso, pide ser vivida bajo el signo de la convivencia, de la amistad y, más aún, de la fraternidad”.

De la tolerancia a la estima. El mensaje de Francisco y Mohammed VI

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>El kiosco

Vulnerables

Elena Santa María

Tras el atentado en el que murieron 50 musulmanes en Nueva Zelanda, la primera ministra, Jacinda Ardern, dijo “ellos son nosotros”. Una frase contraria a la que nos encontramos por todas partes “nosotros y ellos”. Con este gesto, reconoce Máriam Martínez-Bascuñán en El País, “no fue debilidad lo que mostró Jacinda Ardern: exhibió, por contra, una fortaleza inusual en la clase política dirigente, reconociendo la vulnerabilidad como el punto de referencia para pensar la política desde otro lugar. Al mostrarse con un pañuelo negro sobre su cabeza para acompañar a las víctimas de las comunidades musulmanas atacadas, abrazándolas y consolándolas, creaba ese ‘nosotros’ que puede surgir en torno a una herida, al sentimiento de pérdida, a esa sensación de vulnerabilidad que experimentamos cuando nos percatamos de que nuestras vidas siempre estarán expuestas al capricho del otro, pero también a su empatía. Ninguna respuesta enérgica, ningún llamamiento a la guerra o la revancha después de un atentado puede cambiar esa azarosa dependencia”.

Es en esa vulnerabilidad donde Lorena G. Maldonado (El Español) se reconoce con Juan José Cortés, que no en sus ideas. “Del dolor uno sabe que requiere rabia, y luego, silencio. Del dolor uno entiende que la compañía no sirve, que las pastillas no sirven, que la compasión no sirve. Del dolor uno cree que devasta, pero al final asume que sólo modifica. Del dolor uno acaba siendo expulsado como un órgano mal trasplantado; del dolor uno se quita los restos húmedos, como de placenta membranosa en la edad adulta, y retoma la vida otra vez, con una identidad a estrenar. Nadie es el mismo después del dolor. Pero ocurre algo: el dolor es ordinario y no milagroso. El dolor no nos beatifica ni nos vuelve ejemplarizantes. El dolor no nos hace puros, quizá al contrario: nos subraya, con implacable crudeza, como lo que nunca dejamos de ser: lúgubremente humanos”.

También se reconoce Juan José Millás (El País) con sus compañeros de vagón. “Había leído las noticias financieras y las deportivas y las culturales y las de sociedad y las de política nacional e internacional, por ese orden, sin dar un solo paso en la dirección del conocimiento. El mundo continuaba siendo impenetrable. Tras su lectura, solo sabía que los que íbamos en aquel vagón tarde o temprano moriríamos”.

“Hacer nada significa soportar el vacío, aguantar la perplejidad de estar libre, asumir la energía acumulada. Hacer nada implica no buscar justificación para estar vivo y comprender que lo que tiene que pasar pasará en el momento que convenga. Hacer nada supone una tal confianza en la vida, una tal convicción de que ella decidirá bien, que habitualmente lleva al vértigo y a la claudicación en favor de cualquier acto que nos entretenga, un chat, una compra, una lectura. Un acto que nos lleva a hacer en vez de a sostener la fe”. Es lo que propone Flavia Company en La Vanguardia. ¿Nos atrevemos?

>El kiosco

Vulnerables

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>Entrevista a Nihal Batdal

La nueva fuerza que ha derrotado a Erdogan en Turquía

I.S.

La derrota de Erdogan en Turquía ha sido dura, tanto que esta vez ha sido él quien ha denunciado un fraude electoral exigiendo un recuento de votos, sobre todo en Ankara, la capital de país, que ha pasado a la oposición después de 25 años. Pero no solo Ankara. La oposición laica ha ganado en las principales ciudades turcas, desde el centro industrial de Adana al turístico en Antalya. Pero, sobre todo, pierde Estambul. Hablamos con la periodista turca Nihil Batdal.

¿Ya se ha confirmado la derrota en Estambul?

Por lo que dicen hasta las agencias estatales, en Estambul, aunque por pocos miles de votos, ha ganado el candidato del partido republicano, Ekrem Imamoglu. Es un dato de enorme importancia. El propio Erdogan dijo en campaña que perder Estambul significaba perderlo todo.

Estas grandes victorias en los principales centros metropolitanos, ¿eran esperadas o ha sido una sorpresa?

La gente no se lo esperaba, muchos ni siquiera han ido a votar porque ya están desilusionados y empiezan a pensar que es imposible hacer algo contra un gobierno que lo controla todo. Por suerte, ha habido mucha gente que ha votado de todas formas, a pesar de estar segura de que la victoria no era posible. La gente era muy pesimista.

Entonces la sorpresa ha sido doble, pero en Anatolia y en la Turquía rural Erdogan ha ganado. ¿El país está dividido después de estas elecciones?

La pérdida de las grandes metrópolis supone una gran pérdida, el propio Erdogan empezó su carrera política como alcalde de Estambul, le interesaba especialmente mantener su control. La pérdida de Ankara es también muy importante, era algo que no pasaba desde hace muchos años. Pero no diría que la nación está dividida en dos, como dice el gobierno.

¿Qué importancia ha tenido en estas elecciones la profunda crisis económica de Turquía y el voto anti-Erdogan?

La crisis económica es el principal motivo de esta victoria, pero la novedad que nos muestran estas elecciones es que se han unido dos fuerzas. El voto político anti-Erdogan no bastaba para conseguir el cambio que se ha logrado, se ha unido la clase intelectual y cultural con la clase medio-baja que necesita un bienestar económico. Las dos cosas juntas han dado lugar a esta victoria.

Erdogan ya ha dicho que habrá que esperar a las próximas elecciones dentro de cuatro años, mientras que en Turquía siempre se ha votado una vez al año, ¿es señal de que el presidente está asustado?

Sí, porque cuando uno tiene miedo al cambio obviamente prefiere la estabilidad. Se votaba una vez al año para confirmar su poder, en cambio, ahora que sabe que corre el riesgo de perderlo todo prefiere espaciar el voto cada cuatro años, con la esperanza de recuperar apoyos.

¿Se puede decir que Turquía asiste por fin a un cambio inesperado?

>Entrevista a Nihal Batdal

La nueva fuerza que ha derrotado a Erdogan en Turquía

I.S. | 0 comentarios valoración: 1  11 votos
>El futuro de la escuela

"Un buen profesor es insustituible"

P.D.

Dialogamos con Alberto Royo, profesor de instituto, musicólogo y autor de Contra la nueva educación sobre el futuro de la escuela.

¿Por qué crees que hay que ir contra la nueva educación? ¿Qué tiene de malo?

Estar en contra de la “nueva educación” significa estar en contra de la idea de que solamente lo novedoso es bueno para la enseñanza. Hay que estar a favor de la buena educación, es decir, de aquella que más se acerque al noble propósito de que todos los alumnos, independientemente de su origen o procedencia, puedan desarrollar al máximo sus capacidades. Y para lograr este objetivo tenemos que basarnos en la experiencia de los profesionales y en la evidencia de quienes investigan sobre educación.

¿Qué reto y qué oportunidad supone la enseñanza de las STEM (Science, Technology, Engineering and Maths)? ¿Un enfoque en el desarrollo de habilidades STEM puede alejar de la reflexión?

Me parece que es compatible estar al día en lo tecnológico y valorar y defender lo humanístico, hoy en momentos de descrédito. Pero sí creo que nuestros alumnos adolescentes necesitan reposo y aprender a mantener la atención. Necesitan ese reposo para combatir la dispersión generalizada, la falta de concentración, la superficialidad y la rapidez con que asumen casi cualquier actividad. Este es, según mi experiencia, uno de los grandes problemas con que los profesores nos encontramos. La idea de la multitarea, por ejemplo, es muy peligrosa. Querer hacer muchas cosas al mismo tiempo puede suponer que todas se hagan medio bien, lo que no es muy distinto de hacerlas medio mal.

Cada vez es más necesaria la creatividad, ¿cómo vincular STEM con innovación?

Bueno, no acostumbro a hablar de aquello que desconozco. En mi asignatura, que es la música, la vinculación con la creatividad es más que evidente. Pero es importante señalar que la auténtica creatividad (no la extravagancia) requiere de un profundo conocimiento sobre la materia y de un importante bagaje de rutinas. Requiere tesón y esfuerzo. En cuanto a la innovación, ocurre algo similar: solo desde el profundo conocimiento de lo que se tiene entre manos (y, por supuesto, de la tradición de la que se procede), es posible trascender lo ya conocido e innovar de verdad. Por otro lado, ¿qué profesor no está continuamente innovando? Se tiene una imagen del profesor que no se corresponde con la realidad de hoy. Precisamente porque nos preocupa que nuestros alumnos aprendan, hacemos lo posible por emplear una metodología flexible, amplia, diversa y, sobre todo, eficaz.

¿La insistencia en el desarrollo de competencias puede convertir la educación en instrucción?

Al contrario, más bien. Ojalá todos tuviéramos claro que enseñar es instruir, es formar, es refinar. La insistencia en las competencias convierte la enseñanza en algo inconsistente, pues es absurdo disociar contenidos y procedimientos. Esta aparente dicotomía es, además, muy antigua, pero reaparece cada cierto tiempo para reclamar más procedimientos y menos contenidos. No tiene sentido. Sin contenidos, no hay procedimiento que valga. Si no sabes nada, nada tienes que poner en práctica. Y, por supuesto, nada tienes que enseñar.

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"Un buen profesor es insustituible"

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Aprender del Imperio, no defenderlo

Fernando de Haro

Mario Vargas Llosa, al responder a Andrés Manuel López Obrador, ha retomado una interesante línea de autocrítica sobre la revolución liberal y el proceso de independencia de América. Sus palabras han rescatado la tesis de Octavio Paz con el que coincidió en muchas cosas y discutió en otras. A estas alturas es difícil seguir manteniendo un relato simplista, sostenido por algún criollismo de élite y por algún indigenismo ideológico, sobre el papel de España en el Nuevo Mundo.

El Premio Nobel de Literatura aprovechó el III Congreso Internacional de la Lengua para criticar las cartas con las que el presidente de México ha reclamado al Rey de España y al Papa que pidan perdón por los excesos de la conquista. Vargas Llosa recordó que América es independiente de España desde hace doscientos años y que sigue teniendo millones de indios marginados, pobres e ignorantes. Sorprende que, después de todo lo que se ha escrito y estudiado en las últimas décadas, López Obrador haya recurrido a la versión más simple de la leyenda negra. El recurso a los fantasmas del pasado, el abuso de la memoria, sigue siendo un resorte político útil.

El lema que acompañó a López Obrador hasta las elecciones fue “Primero los pobres”. Si alguien sabe de pobreza y exclusión en México son los indios. En México hay una población de 15,7 millones. Casi todos sufren la marginación.

López Obrador quiso en su campaña fotografiarse con indios de estados como el Chiapas, les prometió trenes y estaciones hidroeléctricas. Pero los líderes de las comunidades llevan semanas criticándole por hacer demagogia.

La economía mexicana se ha enfriado desde el pasado mes de octubre y apenas ha crecido en los primeros meses del año. La mayoría de los economistas pronostica un drástico declive en los ingresos públicos este año, así como un descenso de las inversiones extranjeras y nacionales. El presidente ha prometido pensiones para los ancianos, becas para los estudiantes, asistencia financiera para las personas con discapacidad y muchas cosas más. Va a ser difícil que cumpla sus promesas. Tampoco está, de momento, teniendo mucho éxito en la lucha contra la violencia. Resucitar un debate sobre los excesos del imperio siempre es más fácil que gobernar.

Aprender del Imperio, no defenderlo

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En busca de las confluencias

Fernando de Haro

Afortunadamente la propuesta realizada por Vox en la precampaña electoral, para permitir un más fácil acceso a las armas de autodefensa personal, ha sido rechazada por la inmensa mayoría de la opinión publicada, queremos creer también que del público y por el resto de los partidos. Es un ejemplo extremo de creación de un conflicto artificial y de su utilización para captar la atención y ganar adeptos. El resto de formaciones políticas no han llegado –todavía hay grandes diferencias– a una tergiversación e instrumentalización de la realidad tan radical para aprovecharse de un miedo creado o existente. Pero en la política española y europea cunde la tendencia a exagerar las diferencias, a centrarse en problemas inexistentes, a no afrontar en su complejidad los auténticos, a alentar las enemistades y a silenciar las conversaciones públicas, los puntos positivos de construcción.

Lo peor es que un estado de conflicto y de pánico (in) moral, jaleado por los medios de comunicación, coloniza la conciencia de la ciudadanía que, a menudo, tiene dificultades para leer su experiencia social, que suele ser mucho más rica y más alentadora. Lo ha hecho Vox con las armas. Y, salvando todas las diferencias, que son muchas, lo ha hecho la Liga en Italia con la inmigración. Lo hace el PSOE cuando sostiene que necesita un nuevo mandato para que la vuelta de la derecha al poder no acabe con el Estado del Bienestar que Mariano Rajoy estuvo a punto de destruir. Lo hace el PP cuando augura que un nuevo Gobierno de Sánchez supondrá el fin de la libertad de educación y un acuerdo con los independentistas que romperá España. Lo hace Ciudadanos cuando promete no pactar con Sánchez, limitando así uno de los posibles Gobiernos constitucionales. Es así en España desde 1996, desde que Aznar obtuvo la primera mayoría absoluta. El expresidente se ha convertido en uno de los promotores del pánico moral que él mismo sufrió.

La técnica del pánico llega a su punto máximo de inmoralidad cuando el riesgo en nombre del que se quiere actuar no existe. Es el caso de las armas. La inseguridad ciudadana es el decimosegundo problema para los españoles. Solo 2 de cada 100 españoles la ven como amenaza. El 69 por ciento aseguran sentirse seguros porque viven en un país seguro. En España apenas se cometieron el último año 225 robos por cada 100.000 con fuerza en viviendas.

La cuestión de la inmigración no es exactamente igual pero tiene similitudes. Un estudio publicado hace unos días por el Pew Research Institute refleja que, en los 20 países de todo el mundo que más inmigrantes han recibido en los últimos años, la inmensa mayoría de los ciudadanos piensa que la llegada de extranjeros hace más fuerte su nación. Curiosamente algunos de los países que menos inmigrantes han recibido en ese grupo son los que peor valoran a los inmigrantes. En esos países hay partidos políticos dispuestos a explotar el pánico moral.

Ni las armas personales son necesarias para defenderse, ni los inmigrantes llegados constituyen necesariamente una amenaza, ni una victoria de los socialistas supone el fin de la España constitucional y de la libertad educativa ni tampoco una victoria del PP acabaría con las conquistas sociales. Al menos en términos netos. Las cosas son mucho más complejas.

En busca de las confluencias

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>Editorial

Recordemos lo aprendido en la crisis

Fernando de Haro

La frase ha provocado que la semana pasada se volviera a hablar de crisis. "El debilitamiento en los datos apunta a una moderación notable en el ritmo de expansión económica, que se extenderá a lo largo del año", aseguró Mario Draghi, el gobernador del BCE, el pasado jueves, en una comparecencia que había generado mucha expectación. La notable rebaja de las previsiones de crecimiento para 2019 en apenas unas semanas (del 1,7 por ciento de diciembre al 1,1 por ciento de comienzos de marzo) y, sobre todo, la contundencia de las medidas de política monetaria adoptadas, reflejan hasta qué punto el riesgo de que volvamos a tener problemas serios es alto. Tanto el BCE como la OCDE han rechazado la posibilidad de una nueva recesión (dos trimestres de crecimiento negativo), pero hay expertos menos optimistas.

¿Qué le pasa a Europa? ¿Otra nueva recaída, cuando, además, en el mes de mayo, las elecciones al Parlamento Europeo pueden suponer un tsunami político? La economía del Viejo Continente es una de las más expuestas a la situación global. Un estornudo de los dos gigantes, Estados Unidos y China, supone un resfriado o una gripe en Europa. La última crisis nos enseñó que los mercados perfectos no existen, la relación entre oferta y demanda no sigue unas leyes físicas neutrales que generan, de forma automática, el bienestar. Hay muchas “perturbaciones” que no permiten transformar el egoísmo de los que compran y venden en una globalización provechosa.

China y Estados Unidos compiten en una guerra tecnológica y comercial, animadas por una pulsión nacionalista, y eso no significa más crecimiento para todos. De momento supone una caída de las compras en el exterior, y eso nos afecta a los europeos, y especialmente al sector industrial (automovilístico) alemán. Las expectativas negativas de un Brexit sin acuerdo provocado por el nacionalismo británico también nos hacen daño. En este contexto es difícil entender el entusiasmo de algunos por “la solución rusa”, otro nacionalismo con severos problemas económicos y demográficos, que puede ofrecer gas, sí, pero sobre todo desestabilización democrática y noticias falsas (sus dos productos favoritos).

En este contexto de riesgo es esencial recordar lo que hemos aprendido en la última gran crisis: la ingenuidad liberal no está a la altura de los problemas. Estamos en un mundo globalizado en el que las soberanías nacionales no tienen prácticamente capacidad de intervención. Hacen falta decisiones políticas con más peso del que ofrece un solo país. Y a la par, aunque parezca paradójico, es necesario subrayar el protagonismo de la persona, no como individuo aislado que es capaz de sacar rédito del mercado, sino como sujeto relacional, dotado de toda una serie de recursos y de habilidades para reconstruir y reinventarse en un mundo global y en rápido proceso de digitalización, un mundo en el que las viejas formas de trabajo tienden a desaparecer.

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Prisión permanente: justicia insuficiente

Fernando de Haro

El debate (en realidad no debate) sobre la ampliación de la llamada prisión permanente revisable, que ocupa a los españoles desde hace unos días, es el mejor reflejo de la dificultad de toda una sociedad por mantener vivo uno de sus principios fundacionales. Se diluye en las conciencias el principio de reinserción, recogido en el texto constitucional como traducción laica y penitenciaria de la misericordia cristiana y de la voluntad de reeducar a los presos (propia de la mejor tradición republicana). Frente al mal sufrido (mal grave), a muchos les parece razonable establecer la máxima distancia: la que proporciona tener al que ha cometido el delito entre rejas toda la vida.

Se le llama prisión permanente revisable, pero se trata de una cadena perpetua. La cadena perpetua siempre ha incluido la posibilidad de poner al reo en libertad pasado cierto tiempo. El Gobierno del PP la introdujo en el Código Penal en 2015 para delitos graves como el asesinato de menores de 16 años o los que se siguen después de un abuso sexual. Fue recurrida ante el Tribunal Constitucional.

Ahora que los populares no tienen mayoría en el Congreso de los Diputados, los grupos de oposición han presentado un proyecto para derogarla. El Gobierno ha respondido con una contrapropuesta para ampliarla a más supuestos. La ampliación no prosperará porque no cuenta con apoyos parlamentarios. No importa: lo que cuenta es mostrar “iniciativa política”. Rajoy, a pesar de la buena marcha de la economía, está bajo en las encuestas: el PP ha caído en el último año 7 puntos en intención de voto. El apoyo de la opinión pública al endurecimiento de las penas tras algunos casos especialmente dolorosos de violencia sexual y contra la infancia –piensan en el Gobierno– puede ser una gran baza.

En realidad, la prisión permanente revisable o cadena perpetua no responde a ningún problema. Su aparente necesidad responde a un claro caso de desinformación, a un espejismo provocado por las grandes cadenas de televisión. En su lucha por un par de puntos de share, las emisoras repiten hasta la saciedad los detalles de los casos más sangrantes de violencia sexual o de violencia contra la infancia.

España es uno de los países con más bajo índice de criminalidad de Europa. Cuenta, además, con uno de los códigos penales más duros de su entorno y con una mayor estancia media de los condenados en prisión. El sistema del cumplimiento íntegro de las penas y las sanciones previstas provocan que se pueda estar hasta 40 años en la cárcel si se han cometido los delitos más graves. Suficiente, en principio, para poner a salvo a la sociedad de aquellos que tuvieran voluntad de reincidir.

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>Columna derecha

>CULTURA

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Caravaggio en Madrid

Elena Simón

Dedicado a Alicia

Caravaggio siempre es un reclamo excepcional por su revolución pictórica en busca de la realidad. En esta ocasión el Museo Thyssen presenta al gran pintor con sus apasionados seguidores del norte de Europa, 52 obras en total, con 12 del maestro. Su pintura claroscurista, con modelos de la realidad, alejada del ideal clasicista, coincidió con los intereses pictóricos de flamencos y alemanes. El viaje obligado para un artista del s. XVII a Roma, meca del Arte, provocó que en el primer tercio de esta centuria unos setecientos pintores extranjeros se instalaran allí, algunos privilegiados en los palacetes de los mecenas protectores, otros pasando hambre y frío.

Caravaggio inauguró el Barroco de manera rompedora, el mundo ideal neoplatónico se acabó. El concilio de Trento y los ejercicios espirituales de san Ignacio de Loyola pedían realidad, austeridad, ponerse en la situación real del suceso religioso a reflexionar, desechando todo idealismo. Y un hermano de Caravaggio, Juan Bautista, era sacerdote en Cremona. El barroco es movimiento con diagonales, escorzos, claroscuros, que traducen el movimiento interior de la mente de los protagonistas, cuanto más tenso mejor. Éste es su máximo interés, todos los contenidos que guarda, apoyados en las expresiones y en una rica simbología de todo tipo (objetos, animales, frutas y flores, colores…).

Es interesante conocer que Michelangelo Merisi, el Caravaggio, nació en Milán en 1571 y que su padre era arquitecto y administrador del marqués de Caravaggio, Francesco Sforza, casado con Constanza Colonna, con los que la familia tuvo una íntima relación. Estas nobles casas protegerán a Merisi, irascible hasta el enloquecimiento y pendenciero, en las huidas y condenas por sus delitos que llegaron al asesinato. Con cinco años se trasladó a Caravaggio y con trece por fin está en Milán, cumpliendo la promesa hecha a su padre en el lecho de muerte, en el taller de Simone Peterzano, seguidor de Tiziano, con el que vivió cuatro años para aprender el oficio de pintor. Con 19 años aterriza en su soñada Roma, donde, obligado por la necesidad, ejecuta naturalezas muertas y flores, de gran fortuna. Luego vendrán escenas de género como “Los tahúres”, tres medias figuras jugando a las cartas, adquirida por el ojo coleccionista y vanguardista del Cardenal del Monte que contrata al pintor, y pasa a su residencia, por fin con alojamiento y comida, donde bajo su protección pintará Los Músicos y la imponente Santa Catalina de Alejandría, tan venerada en Italia (una hermana del pintor también era Catalina). Sus modelos son mendigos, mujeres de la calle, pendencieros de la noche. La realidad más cruda está servida, con ella representará la experiencia religiosa en su más auténtica veracidad, como un suceso de la vida cotidiana.

Empieza el encargo para San Luis de los Franceses, ha cumplido los 25, y La Vocación y El Martirio de san Mateo dejarán huella en las almas, y en otros pinceles. La apertura de esta capilla con motivo del Jubileo del año 1600 le hizo el pintor más famoso y solicitado de Roma, con jugosos encargos tanto públicos como privados: El Sacrificio de Isaac, para el futuro papa Urbano VIII, o el imponente San Juan en el desierto encargado por el banquero Coste. Ambas pinturas brillan en esta exposición. San Juan Bautista, con la potencia del desnudo del David de su admirado Miguel Ángel, en una anatomía más suavizada, con el mismo dominio anatómico… y también la reflexión, la tensión interior del protagonista. La austeridad formal domina, una diagonal de luz divina sobre la anatomía de san Juan y la sombra sobre la que se recorta, fondo neutro sin elementos de distracción. La piel de camello que lo identifica, austero y ascético, y el rojo del manto, emblema de su sangre por la violencia de su muerte a manos de Herodes. Sujeta el bastón-cruz, él anuncia a Cristo y lo bautiza en el Jordán, inicio del camino a la Pasión. Figura de gran belleza e impactante presencia, con la que Caravaggio se presenta casi como el nuevo Miguel Ángel.

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Sorolla: un niño adoptado

Elena Simón

“Tenía Sorolla la vista fácilmente impresionable a cuanto se mueve, y como lo que más se mueve es la luz, cambiando a cada instante, ésta fue su musa” (A. Gimeno).

La cotización y valoración de Joaquín Sorolla sigue en alza. Barcelona nos ha deleitado este verano en Caixaforum con la atractiva y refrescante muestra “Sorolla y el Mar”. También Mapfre abre cartel en el otoño madrileño, hasta el 11 de enero, con una exposición llena de novedades, con la cara menos conocida del imparable artista: “Sorolla y América”, muestra que se inicia con su celebrada pintura social de finales de siglo, que emigró más allá del océano y paisajes urbanos neoyorquinos, retratos americanos, dibujos sobre cartas de menú, y también bocetos, mucho de todo ello guardado allí en la Hispanic Society de Nueva York, grandioso centro de referencia de la cultura española, museo y biblioteca, fundado en 1904 por el potentado del ferrocarril e hispanista Huntington, que fue el mecenas de Sorolla en América. Él le pagó los dos viajes de seis meses que el artista realizó con su familia a Nueva York. Su exposición de 1909 ni tuvo ni ha tenido igual, el pintor vendió cientos de obras y miles de catálogos… hasta el presidente de los EEUU quiso ser retratado por él.

Pero demos marcha atrás en la moviola hasta situarnos en su levante natal, donde se gestó el genio de Joaquín Sorolla. Los primeros años del artista quedan muy lejos de su posterior éxito, porque este pintor español, que tras Velázquez y Goya es la paleta española más cotizada fuera de nuestras fronteras, nació en Valencia el 27 de febrero de 1863 (¿conjunción de astros que dirían algunos lunáticos?). Sus padres, Joaquín y Concepción, del gremio del comercio de tejidos, murieron, quizá víctimas del cólera, en un margen de tres días, cuando el pequeño contaba dos años y medio. La tía materna Isabel y su marido José adoptaron a Joaquinito y a su hermana Isabel, de un año. Con 14 años Joaquín ayudaba a su tío en la modesta cerrajería familiar, pero su destreza para la pintura ya era reconocida y asistía por la noche a clases de pintura. Con dieciséis años entró en la Escuela de Bellas Artes de San Carlos de Valencia: las clases se iniciaban a las ocho, sin embargo su compañero, el también pintor Cecilio Plá, nos dice que Sorolla ya venía de sacar apuntes del natural por la ciudad. Ese mismo año, por su aplicación, la Escuela de Artesanos le otorgó un accésit y le obsequió con una caja de pinturas. Su padre adoptivo, consciente de la valía del chico, decidió pagarle clases especiales e intentó que Joaquín no perdiese más tiempo en las labores de cerrajero, pero el chico no lo permitió. A la par recibía la medalla de bronce de la Exposición Regional de Valencia por “El patio del instituto”. Su profesión de pintor ya estaba decidida.

Sorolla pasó cuarenta años pintando casi frenéticamente. Trabajador incansable realizó a la velocidad de la luz cerca de 2.200 cuadros, 9.000 dibujos, apuntes, bocetos, obras todas ellas en las que consiguió como nadie reflejar con una modernidad potente ese derecho que el instante tiene a la eternidad.

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