Diario de información sobre la actualidad política, social, económica y eclesial
17 OCTUBRE 2018
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>Editorial

Futuro mestizo

Fernando de Haro

España ya ha superado en los últimos meses a Italia en la llegada de inmigrantes irregulares por mar. Durante los nueve primeros meses de 2018 han sido más de 41.000. Cerrada la ruta de Libia y con la política de Salvini (con su negativa a dar puerto seguro a los barcos de rescate), las rutas de los que buscan un paraíso mejor tienen ahora como objetivo Andalucía.

Durante el verano ha crecido significativamente la preocupación de los españoles por la crisis migratoria, según las encuestas más acreditadas ha pasado del 3 por ciento al 11 por ciento. Son porcentajes relevantes pero muy distantes de la media europea (38 por ciento) y de la preocupación que sigue habiendo en Alemania (39 por ciento). Son llamativos estos datos porque la política del Gobierno socialista de Sánchez ha sido durante los últimos meses totalmente errática. Ha pasado de acoger a los que viajaban en un barco de rescate (Aquarius) a rechazarlos en otra operación y a practicar “devoluciones en caliente” (sin respetar los requisitos y los plazos de identificación de los que han llegado) criticadas severamente por Bruselas. El Gobierno de Sánchez tiene desbordados los Centros de Internamiento de Migrantes (CIES), no sabe qué hacer con los menores no acompañados (no pueden ser devueltos) que se han convertido en “niños de la calle” en ciudades como Madrid y Barcelona. Tampoco pone sobre la mesa soluciones para afrontar la tragedia del Mediterráneo (cinco años después de la tragedia de Lampedusa, Vicent Cochelet de ACNUR ha denunciado que “la gente se muere ante la creciente indiferencia”) ni reclama con contundencia en Bruselas una política de apoyo a los países del sur (se suceden los Consejos Europeos sin que la cuestión se aborde con seriedad).

Una gestión nefasta del problema migratorio por parte del Gobierno socialista sería el campo abonado para que la preocupación se hubiera disparado y para que la “inquietud por una invasión” fuera utilizada políticamente. La oposición critica la falta de una estrategia de Sánchez, pero no explota el miedo al extranjero. No puede hacerlo. Las encuestas reflejan que el 70 por ciento de los españoles eran partidarios de dar acogida a los rescatados en el Aquarius. Los partidarios de la acogida en el centroderecha eran el 50 por ciento. No hay, de momento, en España ni movimientos anti-inmigración, ni instrumentalización política. El populismo es de izquierdas y, después de su gran crecimiento inicial, ahora está en un 16 por ciento de intención de voto (propia de un partido neocomunista). La destrucción de ciertas evidencias cívicas, a pesar de la creciente polarización, parece que va más lenta que en otras partes de Europa. Quizás influya el hecho de que España y Portugal sean las democracias más jóvenes del Viejo Continente. En cualquier caso esas certezas sobre el valor del otro pueden disolverse en cualquier momento.

Paradójicamente son los otros los que pueden salvar a España. El invierno demográfico y el envejecimiento de la población son dos problemas muy severos. La tasa de fertilidad está en el 1,3, una de las más bajas en Europa, y se prevé que los españoles y los japoneses sean los que tengan un mayor porcentaje de viejos en 2050.

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Futuro mestizo

Fernando de Haro | 0 comentarios valoración: 2  23 votos

 

Memoria, esperanza, perdón: la respuesta de los cristianos de Oriente ante la persecución

Amal Marogy

“Pero ten cuidado y guárdate bien de olvidar las cosas que han visto tus ojos y que no se aparten de tu corazón mientras vivas; cuéntaselas a tus hijos y a tus nietos” (Dt 4,9). Son las palabras que Moisés dirige a los israelitas en el desierto tras haber derrotado a Sijón, rey de los amorreos, y Og, rey de Basán. Resumen perfectamente la herencia de mi familia y la de tantas otras familias cristianas que recientemente han vuelto a sus ciudades, en los pueblos liberados del Isis al norte de Iraq y en la llanura de Nínive. ¿Pero qué pide Dios a los israelitas y cuál es esta herencia?

“Congrégame al pueblo y les haré oír mis palabras para que aprendan a temerme mientras vivan en la tierra, y las enseñen a sus hijos” (Dt 4,10). A primera vista, la respuesta podría sorprender, puesto que hablar del temor de Dios en tiempos de persecución sería difícil de aceptar. Frente al sufrimiento, ¿acaso no es el temor lo que nos esforzamos en evitar? Ante esta paradoja, el principio de la hermenéutica de la continuidad del papa Benedicto XVI podría ayudarnos, por analogía, a distinguir un rasgo significativo y en sintonía con el comportamiento y la respuesta de los cristianos de Oriente Medio a la persecución que sufren.

Solo poniendo el acento en la respuesta cristiana al sufrimiento y a la persecución, resulta más claro ver que el temor de Dios siempre ha sido el antídoto al odio y a la desesperación. Lo más asombroso de vivir en el temor de Dios en tiempos de persecución es que eso nos pueda empujar a recordar su bondad pasada y confiar en su providencia. El temor de Dios no es más que una solicitud de sabiduría y comprensión, y la oración para no perder el sentido de nuestro ser pecadores, vulnerables.

Por eso, cuando la oleada de persecuciones disminuye, los supervivientes se enfrentan a tres preguntas existenciales: cómo dar sentido a un pasado trágico; cómo afrontar un presente desconsolador, marcado por lo que se ha perdido y por la incertidumbre; y qué futuro podemos garantizar a nuestros hijos y nietos. Estas preguntas nos permiten centrarnos en tres palabras clave que, a lo largo del tiempo, engloban la respuesta cristiana a la persecución: la memoria, la esperanza y el perdón.

Los perseguidos también han visto golpeada su posibilidad de sostenimiento cotidiano y han sufrido pérdidas materiales, exilio y humillaciones. Muchos han pagado con el sacrificio último. Aliviar las necesidades materiales inmediatas de nuestros hermanos y hermanas supone por tanto una cuestión de justicia y caridad. Sin embargo, no podemos sucumbir a la tentación de convertir estas ayudas en la respuesta principal, en condición sine qua non para la supervivencia de la Iglesia perseguida. De hecho, los perseguidos tienen necesidades espirituales a las que hay que responder con igual celo y fervor. Hacerse cargo espiritualmente de los perseguidos no es un deber sino un privilegio. Aún debe madurar una adecuada atención pastoral orientada especialmente a las víctimas de persecución, tanto durante como después de la misma.

Memoria, esperanza, perdón: la respuesta de los cristianos de Oriente ante la persecución

Amal Marogy | 0 comentarios valoración: 2  26 votos

¿Por qué todo puede ser ocasión?

Federico Pichetto

Delante de los discípulos, que se alarman por los desconocidos que usan el nombre de su maestro para realizar milagros, Jesús se muestra libre y desarmado, y les invita a ir más allá de los bandos y reconocer en esos milagros el signo de la benevolencia del Padre. Esta libertad interior la ha señalado el Papa para indicar –en el Ángelus del domingo– una actitud radical, una posición revolucionaria que está muy lejos del corazón de muchos pero que resulta decisiva para el camino humano de cada uno: la apertura última del corazón a algo que no es nuestro, a lo que no viene de nosotros, a las sorpresas de Dios.

La comunidad cristiana en Occidente está actualmente impregnada de un nuevo sectarismo, una incapacidad última para percibir y acoger el bien que proviene del otro. Es como si el diálogo entre cristianos estuviera construido sobre la búsqueda del error del otro, impugnando esta o aquella doctrina para demostrar una incoherencia, una herejía, que solo puede condenarse con la exclusión de la comunidad o del grupo de los que son creíbles.

La cuestión es que esta actitud no proviene de un defecto del sistema propio del cristianismo, sino de una humanidad que todavía no está educada del todo, por una última resistencia ante el don de la fe. De hecho, toda cerrazón esconde un miedo, el miedo a perder algo, a verse expropiados de algo que percibimos como nuestro, sin lo cual nos sentimos perdidos, irreconocibles. La raíz definitiva de todo esto es la pereza, el antiguo vicio capital que deja a los hombres parados, sin aceptar hacer un camino, considerando lo que poseen como más importante que lo que aman.

La libertad interior de la que habla Francisco es por tanto una pobreza de espíritu integral, que nace de la conciencia de que nada es nuestro, que todo es recibido y podría desaparecer. Por eso el Papa ha rezado en el Ángelus mostrando su cercanía al pueblo indonesio en un momento en que, ante la indiferencia colectiva, sufre un gran duelo a causa de los desastres naturales. Porque no existe contradicción entre la pobreza que pide el Evangelio y conciencia de que toda nuestra riqueza, aunque aparentemente nos la quiten, será devuelta, donada de nuevo.

El Papa pide a la Iglesia que entre en la lógica de la cruz. Disponibles a dar la vida –todo lo que es nuestro y está vivo– con la conciencia de que todo nos será misteriosamente devuelto, con la conciencia de que la misericordia es la última palabra sobre la existencia. Una palabra para la cual no hay excusas. De hecho, todo lo que se defiende es, según esto, el residuo de un poder, de una posesión, que aridece la vida y condena al hombre a la insatisfacción, a un continuo y rencoroso resentimiento que todo lo transforma en lamento, que mortifica el deseo y aleja cualquier posible gusto de vivir.

¿Por qué todo puede ser ocasión?

Federico Pichetto | 0 comentarios valoración: 2  27 votos
>A propósito de la demanda social

El carácter social de la enseñanza concertada

Antonio Amate

En un tuit reciente, el secretario general adjunto de Escuelas Católicas, Luis Centeno, sintetiza-ba el fondo de la polémica surgida estas últimas semanas a raíz de las primeras declaraciones de la ministra de Educación y Formación Profesional, Isabel Celaá: “el PSOE y Podemos están muy preocupados por la educación y por ello marcan los objetivos urgentes: eliminar progresi-vamente la enseñanza concertada, rebajar el estatus de la religión escolar, calificar los itinerarios segregadores, etc. Solucionado el problema”.

Es una desgracia que cuando cambia el Gobierno en España, se revitalice el debate educativo y volvamos a ocupar portadas con los trending topics sobre los mismos temas de siempre, sin nin-guna novedad: conciertos educativos y la asignatura de Religión. El acceso al poder de las iz-quierdas en plural ha desatado una nueva oleada de revanchismo antiLOMCE, cuyo alcance real es difícil de valorar dada la exigua representación del partido del Gobierno en el Congreso y el conglomerado de intereses que lo apoyan.

En las dos comparecencias que la ministra Celaá ha realizado ante la Comisión de Educación del Congreso, hemos podido comprobar lo lejos que estamos de alcanzar el Pacto Político y Social (aunque todos sigan hablando de él) y, a la vez, lo enconadas que están las posiciones, con todos los partidos rehenes de los programas electorales y de la presión de sus clientelas en la comunidad educativa. El ideal de la escuela pública, única y laica sigue presente, y además de manera excluyente, frente al derecho inalienable de los padres a ser los agentes principales en la educación de sus hijos, lo que significa en resumidas cuentas poder elegir escuela en condi-ciones de gratuidad equivalentes en las dos redes de centros sostenidos con fondos públicos, la red pública y la privada concertada. O sea, la demanda social tan cacareada estas últimas sema-nas.

La principal novedad de estas comparecencias vino de la mano del turno de réplica de Celaá que, fuera del guión, nos regaló varias ideas sorpresa en el discurso educativo. En julio explicó con gran convicción que “el derecho a la educación siempre recae sobre los individuos que son sujetos de aprendizaje, no recae sobre las familias, ni sobre los territorios, ni sobre las religiones. ¿Quién no puede estar de acuerdo con este matiz tan importante?”. Ahí es nada. De repente nos hemos visto transportados en el tiempo hacia una especie de nueva agogé espartana en la que el Estado asume un papel primordial en la educación de sus ciudadanos amparándose en una lec-tura demasiado dopada del derecho a la educación; sin embargo, como opinamos muchas orga-nizaciones, este derecho no exige necesariamente que se haga en régimen de monopolio por parte del Estado, sino que es perfectamente compatible y complementario con la libertad de enseñanza que, por cierto, es el segundo pilar básico del primer y único gran acuerdo educativo que ha sido el artículo 27 de la Constitución.

>A propósito de la demanda social

El carácter social de la enseñanza concertada

Antonio Amate | 0 comentarios valoración: 3  38 votos
>Gratuitas. 24 de septiembre, 3 y 4 de octubre

Las cuestiones éticas al final de la vida y otros desafíos asistenciales protagonizan las Jornadas de Puertas Abiertas y las Jornadas de Familia y Cuidados Paliativos en el CEHS

El Centro de Humanización de la Salud, fiel a su compromiso social de promover e impulsar el conocimiento para el bienestar de los más frágiles y vulnerables, ha potenciado su foco sobre el final de la vida y todo lo que le rodea. Así, antes de celebrar las veteranas Jornadas de Familia y Cuidados Paliativos, que tendrán lugar en el CEHS los días 3 y 4 de octubre (13ª edición), ahondará en esta realidad ya en otras Jornadas previas, las de Puertas Abiertas, el próximo 24 de septiembre. Y es que en este evento, donde el Centro abre sus puertas para todos aquellos interesados en conocer de primera mano el trabajo y la actividad de los profesionales, destaca una Másterclass impartida por www.josecarlosbermejo.es/" target="_blank">José Carlos Bermejo, Director del Centro, sobre "Cuestiones éticas al final de la vida".

JORNADA DE PUERTAS ABIERTAS

Es la ocasión perfecta para conocer de primera mano nuestro modelo académico, unas instalaciones formativas de vanguardia y los distintos programas de formación que ponemos a tu disposición: Formación de posgrado, másters, diplomas de especialización universitaria, Certificados de profesionalidad, formación profesional…

Conocerás, directamente de mano de los profesionales, una amplia oferta de acciones formativas para contribuir a la humanización de la salud, la intervención social, el ámbito educativo… y por supuesto la propia vida personal. Te invitamos a participar de esta actividad que se llevará a cabo el próximo 24 de septiembre a partir de las 16:30 horas. ¿El lugar? El auditorio del Centro de Humanización de la Salud, (en el Centro San Camilo, Sector Escultores 39, 28760 Tres Cantos, Madrid). Además, en la Jornada contaremos con la presencia y participación de José Carlos Bermejo, Director del Centro, que impartirá una masterclass muy especial sobre "Cuestiones éticas al final de la vida".

INSCRÍBETE Y RESERVA TU PLAZA

XIII JORNADAS DE FAMILIA Y CUIDADOS PALIATIVOS

Para ir "abriendo boca", os avanzamos que en las Jornadas de Familia y Cuidados Paliativos contaremos con la presencia de Rafael Mota, Presidente de la Sociedad Española de Cuidados Paliativos (SECPAL). Impartirá la conferencia inaugural sobre "Desafíos del cuidado paliativo a las personas con enfermedad avanzada".

También resulta interesante, viendo el programa, otra conferencia de la mano de Javier de la Torre, Teólogo y Director del Máster de Bioética de la Universidad Pontificia de Comillas, sobre "Eutanasia y cuidados paliativos".

No faltarán actividades "veteranas" de estas jornadas, como la Celebración del Día Mundial de los Cuidados Paliativos (con la lectura del manifiesto, una actividad celebrativa, un homenaje...) o los espacios temáticos –talleres– simultáneos.

En esta ocasión, profesionales de medicina, psicología, enfermería, teología, bioética y cuidados paliativos tratarán "El final de la vida a través del cine", "Nutrición y alimentación creativa al final de la vida", "La importancia de los ritos al final de la vida", "Claves para la comunicación alternativa en pacientes con ELA y dificultades para la expresión oral"... Estas Jornadas están acreditadas por la SECPAL.

PROGRAMA COMPLETO E INSCRIPCIÓN

>Gratuitas. 24 de septiembre, 3 y 4 de octubre

Las cuestiones éticas al final de la vida y otros desafíos asistenciales protagonizan las Jornadas de Puertas Abiertas y las Jornadas de Familia y Cuidados Paliativos en el CEHS

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El Centro de Humanización de la Salud, fiel a su compromiso social de promover e impulsar el conocimiento para el bienestar de los más frágiles y vulnerables, ha potenciado su foco sobre el final de la vida y todo lo que le rodea. Así, antes de celebrar las veteranas Jornadas de Familia y Cuidados Paliativos, que tendrán lugar en el CEHS los días 3 y 4 de octubre (13ª edición), ahondará en esta realidad ya en otras Jornadas previas, las de Puertas Abiertas, el próximo 24 de septiembre. Y es que en este evento, donde el Centro abre sus puertas para todos aquellos interesados en conocer de primera mano el trabajo y la actividad de los profesionales, destaca una Másterclass impartida por José Carlos Bermejo, Director del Centro, sobre "Cuestiones éticas al final de la vida".

>Editorial

Políticos, no intachables

Fernando de Haro

La España de Pedro Sánchez tiene un aire a la España y a la Italia de los años 90, al último Felipe González y a la época de Mane Pulite. No hay que agrandar las similitudes. El Gobierno socialista no está al fin de una larga época de más de diez años en el poder, acosado por una gran fatiga de materiales y por los casos de corrupción. Tampoco hay un sistema judicial que en nombre de la limpieza de la política se extralimite en sus competencias y tenga el objetivo de acabar con un cierto sistema de partidos.

Pero sí arde con intensidad una hoguera nacional en la que presuntas irregularidades cometidas por los miembros del Gobierno –ninguna de ellas constitutiva de delito– quema la actualidad, la vida de los partidos, la opinión publicada. Los medios se lanzan día tras día a rescatar y a detallar la última incorrección cometida en algún momento de su pasado por un ministro o por el presidente (trabajos académicos plagiados, conversaciones con policías corruptos, sociedades para pagar menos impuestos). La oposición exige dimisiones hasta que aparece, a las pocas horas, el siguiente caso. No se hace política ni por parte del Gobierno, que no tiene apoyo parlamentario para hacerla, ni por parte de la oposición que solo alimenta la polarización a la espera de que la caída de Sánchez sea inminente. Como en los años 90, se exige una ética que olvida la principal regla moral en política: el bien del pueblo.

Sánchez arde en su propia hoguera de inalcanzable intachabilidad. Para comprender la situación es necesario recordar cómo el socialista llegó al Gobierno. Lo consiguió con solo 84 diputados (de un total de 350) tras la sentencia del caso Gürtel que daba por probada la financiación ilegal del PP y que condenaba al partido (si bien por un ilícito civil y en dos supuestos pequeños). La sentencia de la primera época de la Gürtel conocida en mayo no es la más dañina para el PP en términos jurídicos. Mucho más demoledores son las posibles tramas que se investigan en Madrid o en Valencia. Pero el PP no supo ver el cambio radical que se ha producido en la opinión pública en los últimos 25 años. Después de una gravísima crisis y del cuestionamiento de las instituciones por parte del populismo, la tolerancia a la corrupción es mínima. Rajoy no quiso verlo, no quiso pedir perdón y el resucitado Aznar sigue negando cualquier irregularidad. La soberbia de un partido que había prestado grandes servicios al país facilitando una alternancia y respondiendo a los desafíos de la crisis (como habían hecho los socialistas durante los 80) le impidió pedir perdón. Le impidió reconocer que a nivel regional los muchos años en el poder (coincidentes con el boom inmobiliario) desarrollaron una cultura en que la financiación irregular y, sobre todo, las comisiones para beneficio particular no eran extraños. Las urnas daban sensación de impunidad.

Como el PP en los 90, con una opinión pública más sensible a la corrupción, Sánchez llegó hace tres meses a la Moncloa montado en el caballo de una regeneración que ahora le patea. No quiso distinguir grados en la corrupción, casos investigados de casos sentenciados. Delitos de cosas feas.

>Editorial

Políticos, no intachables

Fernando de Haro | 0 comentarios valoración: 2  38 votos
>Entrevista a Massimo Borghesi

"Para Bergoglio el ideal es el poliedro"

Fernando de Haro

Massimo Borghesi acaba de publicar “Jorge Mario Bergoglio. Una biografía intelectual” (Ediciones Encuentro). Es un libro que sale a la luz en España solo semanas después de que, en un gesto sin precedentes, un ex nuncio, empujado por sectores de la Iglesia de los Estados Unidos, haya pedido la dimisión del Papa. En un momento en el que, de nuevo, Francisco es puesto en cuestión por quien quiere enseñarle al sucesor de Pedro cómo hay que guiar al Pueblo de Dios y afrontar los signos de los tiempos, el volumen adquiere especial relevancia.

¿Por qué te pareció necesario escribir un libro sobre el pensamiento de Bergoglio?

La idea surgió a partir de los ataques que el Papa sufrió justo después de la publicación de Amoris Laetitia en 2016. Los críticos, que llegaron hasta el punto de acusar a Francisco de “hereje”, objetaban la escasa preparación del Papa, su “falta de fiabilidad” teológica, su falta de pensamiento “católico”. Después de leer muchos textos de Bergoglio, junto a la espléndida biografía de Austen Ivereigh, tomé plena conciencia de la inconsistencia de estas críticas. De ahí surgió la idea de escribir un libro sobre la formación intelectual de Bergoglio. Curiosamente no solo los críticos del Papa sino tampoco sus admiradores sospechaban, después de cuatro años de pontificado, que Bergoglio tuviera un pensamiento tan profundo y original. Sus defensores pensaban que su formación era solo de tipo “pastoral”. Así fue como surgió Jorge Mario Bergoglio. Una biografía intelectual, ahora traducida al español en Ediciones Encuentro.

En el volumen se señala que el concepto de las periferias lo toma Bergoglio de la pensadora argentina Amelia Podetti. ¿Es una categoría solo sociológica? ¿Por qué para Bergoglio el centro de la experiencia de la Iglesia se ve mejor desde la periferia?

No, no es una categoría “solo” sociológica. También tiene un valor existencial. El mundo, incluido el “mundo de la vida”, se ve mejor desde los bordes que desde el centro. En el centro todo es hermoso, como en las grandes ciudades. En las periferias es donde se comprende lo que el centro desprecia, no quiere ver. Si se quiere curar heridas, sanar puntos frágiles, ocuparse del bien común de la sociedad, no hay que colocarse en el centro de la esfera. El centro es una burbuja que corre el riesgo de estallar si las periferias se incendian. El Papa parte de los últimos, de los descartes de la era de la globalización. Y no por una ideología pauperista-populista sino por espíritu evangélico, por la paz de los pueblos y naciones. No hay ninguna demagogia en todo esto. Lo que hay es ciertamente una gran preocupación por el desierto moral y la ruptura de los vínculos sociales, que se han extendido desmesuradamente en la era de la globalización.

Dedicas un amplio espacio a describir el origen del "pensamiento polar" en Bergoglio. ¿Cuáles son los autores que influyen más en él en esta cuestión?

>Entrevista a Massimo Borghesi

"Para Bergoglio el ideal es el poliedro"

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La vuelta al cole, ¿con velo o sin él?

Federico Pichetto

Todo empieza con un anuncio. La campaña de vuelta al cole de la marca de ropa americana Gap ha quedado inmortalizada con la imagen de un grupo de niños pasándoselo bien donde una de ellos lleva velo. La aparición de la prenda tradicional del islam en una campaña publicitaria ha abierto debates y discusiones sobre todo en Francia. Según el ala más conservadora del partido de Macron y los líderes republicanos, la imagen segrega a la niña, viola la laicidad y sobrepasa el sacrosanto derecho del menor a su autodeterminación. Luego hay posturas aún más firmes que identifican en la vestimenta de la protagonista del anuncio su presunto malestar, su presunta estigmatización, el presunto abuso de poder perpetrado en contra de su libertad.

El que firma sabe bien que hoy, más que hace unos años, resulta muy difícil definir con claridad lo que es adecuado y lo que no, y que sobre estos temas se corre el riesgo de reiterar frases hechas, lugares comunes, posiciones que no ayudan a dar un paso y que simplemente confirman prejuicios previos. Por eso conviene ordenar una serie de convicciones que sin duda son opinables pero que resultan indispensables para reconstruir un espacio público significativo de reflexión y de acción común.

1. La laicidad de un Estado no consiste en su neutralidad, sino en la estima por parte del propio Estado por todas las experiencias de identidad, por todas las tradiciones culturales presentes en su territorio.

2. Un Estado laico es por tanto un Estado que permite que todas las identidades puedan expresarse.

3. La expresión de una identidad cultural está llamada a encontrarse con las expresiones de otras culturas.

4. Se crea así en la sociedad un perímetro de encuentro, choque, intercambio que debe tener como objetivo el de elaborar una ética pública común sobre un determinado problema.

5. Esto no sucede solo una vez, sino potencialmente en todos los ámbitos donde pueda haber visiones del mundo o rasgos distintivos diferentes que necesitan encontrarse: en la escuela, en el trabajo, en la política, en los barrios…

6. La tarea de un Estado no es salvaguardar una posición preconcebida previamente, cubriéndola de una capa de imparcialidad inexistente, ni defender una visión del mundo a expensas de otra. La tarea del Estado es exhortar de todos los modos posibles al diálogo, al encuentro, a la síntesis.

7. La libertad del individuo no se tutela impidiéndole pertenecer a una historia (no se respeta a un niño por impedir que le bauticen o le pongan un velo) sino animándole a verificar la historia en la que ha nacido y vive inmerso, ayudándole a comparar incesantemente las preguntas de su corazón con las decisiones que toma.

8. Los dos grandes pilares de esta sociedad 3.0 son la acción política, entendida como intento de crear espacios de encuentro y confrontación a todos los niveles y en todos los ámbitos sociales, y la acción educativa, entendida como transmisión de un método para poder juzgarlo todo partiendo de la propia humanidad.

La vuelta al cole, ¿con velo o sin él?

Federico Pichetto | 0 comentarios valoración: 2  27 votos
>Entrevista a Jordi Amat

'Hace falta un juicio independiente por la desobediencia en Cataluña'

P.D.

Jordi Amat, el autor de “La conjura de los irresponsables”, valora para paginasdigital.es el momento que se vive en Cataluña cuando se va a cumplir un año del referéndum de secesión. Amat señala que Sánchez no cuenta con suficientes apoyos para encontrar una solución estable y que Torra solo habla.

¿Las actitudes y los gestos del Gobierno de Sánchez pueden facilitar un entendimiento para solucionar la crisis catalana?

¿Para que haya solución debe haber entendimiento? La respuesta parece evidente. Si no hay entendimiento la inestabilidad se cronificará. El problema es que, más allá de las actitudes (que son constructivas), los gestos del Gobierno Sánchez siempre serán precarios porque no tiene una mayoría suficiente para explorar un escenario de resolución pactada.

¿Qué balance haces del Gobierno de Torra?

Como venimos de un Gobierno instalado en la desobediencia y venimos de la destitución de dicho Gobierno, el primer balance es que no se ha seguido por esa deriva. El Govern Torra, donde ahora se dirime la eterna pugna entre Esquerra y la otra familia numerosa del independentismo, poco ha podido hacer más que evidenciar la falta de normalidad de la situación actual. Palabras, palabras, palabras.

Hay líderes de ERC que vienen pronunciándose por una "vía realista" que aplace la independencia y que busque en este momento alguna fórmula de compromiso. ¿Qué te parece esta propuesta? ¿Cuál puede ser esa vía realista?

Parece sensata, pero apenas concretada. Sensata porque afronta la carencia básica del independentismo político: no contar con una mayoría calificada que avale la demanda de secesión.

¿Cómo es de importante encontrar una solución a la situación de los políticos presos? ¿Cuál puede ser esa solución?

Sin una solución a la situación de los presos y los políticos que han marchado de España, no habrá condiciones para que se empiece a trabajar en una solución política a la crisis institucional. La solución, y es sólo una opinión, pasa por que el juicio no sea planteado por el Estado como una venganza contra el movimiento independentista y juzgue lo que, como espectador, creo que sin duda sucedió: una desobediencia a gran escala. ¿La solución? La solución es un juicio independiente, como debe ser.

Volviendo a la situación de toda España, ¿qué valoración haces de este tipo de Gobierno del PSOE?

Hay un contraste entre la ilusión que genera el cambio y la posibilidad de que ese cambio tenga concreción política. Esa concreción pasa por asumir el gran cambio que se ha producido durante los últimos años en nuestro país: el multipartidismo está aquí para quedarse y todos deben actuar en función de ese cambio pensando en el beneficio común.

¿Y del relevo en el liderazgo del PP?

Casado parece un líder de escasa entidad y, además, debe competir con otro líder –Rivera– que tiene una agenda muy pero que muy similar a la suya.

>Entrevista a Jordi Amat

'Hace falta un juicio independiente por la desobediencia en Cataluña'

P.D. | 0 comentarios valoración: 1  24 votos

¿Qué Europa hace falta después de Salzburgo? Esta seguro que no

Robi Ronza

La cumbre de Salzburgo de la semana pasada entre jefes de Estado y de gobierno de la Unión Europea era una cita informal. Eso significa que la reunión tenía un orden del día que pretendía favorecer un intercambio de ideas, pero no el objetivo de llegar a decisiones concretas y comprometidas. En ese sentido, no estaba prevista la publicación de comunicado alguno al término de las sesiones. Paradójicamente, eso hacía el encuentro aún más interesante desde el punto de vista político. No teniendo la obligación de llegar a la firma conjunta de un documento final, los 28 líderes podían manifestar mucho más libremente sus respectivas posiciones.

De la cumbre ha salido por tanto un cuadro bastante claro de la situación actual de Europa y más concretamente de la UE. Lo bueno es que ese cuadro está claro, lo malo que la situación es evidentemente desastrosa. No tanto por los resultados inmediatos de la cumbre, que de hecho son mejores de lo que se podía esperar, sino por el vacío de ideas y de perspectiva que lo ha caracterizado. También podemos decir que esto no es una novedad, sino solo la confirmación de una situación que lleva años así. El problema es que mientras tanto el mundo no para de cambiar, y eso hace que la inercia de Europa sea cada vez menos sostenible, no solo para Europa sino para el mundo entero.

Incluir en la agenda, como se ha hecho, sustancialmente solo la cuestión de la inmigración irregular y la salida de Gran Bretaña de la Unión significa cerrarse en un perímetro defensivo de corto respiro. Afrontar estas dos cuestiones debe tener sin duda toda la importancia táctica que merece. Sin embargo, a pesar de todo lo que la prensa cuenta, las prioridades estratégicas son bien distintas. Hasta el presidente del Consejo europeo, Donald Tusk, fiel portavoz de Bruselas, lo ha tenido que reconocer respecto a los flujos migratorios de los que se decía que, “a pesar de la retórica agresiva, las cosas se están movimiento en la dirección adecuada”. Los resultados obtenidos hasta el momento se deben “principalmente al hecho de que nos hemos centrado en el control de las fronteras externas y en la cooperación con terceros países, que ha reducido el número de migrantes irregulares de casi dos millones en 2015 a menos de cien mil este año”. En definitiva, el problema se ha afrontado y se ha alejado de la fase de emergencia. Y todo gracias al hecho de que a fin de cuentas, mientras se ponía en la picota a los “malvados” que se alineaban en contra del flujo caótico e incontrolado de inmigrantes, en la realidad de las cosas se han puesto en marcha las políticas y controles que estos proponían en virtud de cuatro puntos: aumento de inversiones en África, reforma del tratado de Dublín, revisión de la operación Sophia, reforma de la Agencia europea para el control de fronteras externas de la Unión.

¿Qué Europa hace falta después de Salzburgo? Esta seguro que no

Robi Ronza | 0 comentarios valoración: 1  27 votos
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Futuro mestizo

Fernando de Haro

España ya ha superado en los últimos meses a Italia en la llegada de inmigrantes irregulares por mar. Durante los nueve primeros meses de 2018 han sido más de 41.000. Cerrada la ruta de Libia y con la política de Salvini (con su negativa a dar puerto seguro a los barcos de rescate), las rutas de los que buscan un paraíso mejor tienen ahora como objetivo Andalucía.

Durante el verano ha crecido significativamente la preocupación de los españoles por la crisis migratoria, según las encuestas más acreditadas ha pasado del 3 por ciento al 11 por ciento. Son porcentajes relevantes pero muy distantes de la media europea (38 por ciento) y de la preocupación que sigue habiendo en Alemania (39 por ciento). Son llamativos estos datos porque la política del Gobierno socialista de Sánchez ha sido durante los últimos meses totalmente errática. Ha pasado de acoger a los que viajaban en un barco de rescate (Aquarius) a rechazarlos en otra operación y a practicar “devoluciones en caliente” (sin respetar los requisitos y los plazos de identificación de los que han llegado) criticadas severamente por Bruselas. El Gobierno de Sánchez tiene desbordados los Centros de Internamiento de Migrantes (CIES), no sabe qué hacer con los menores no acompañados (no pueden ser devueltos) que se han convertido en “niños de la calle” en ciudades como Madrid y Barcelona. Tampoco pone sobre la mesa soluciones para afrontar la tragedia del Mediterráneo (cinco años después de la tragedia de Lampedusa, Vicent Cochelet de ACNUR ha denunciado que “la gente se muere ante la creciente indiferencia”) ni reclama con contundencia en Bruselas una política de apoyo a los países del sur (se suceden los Consejos Europeos sin que la cuestión se aborde con seriedad).

Una gestión nefasta del problema migratorio por parte del Gobierno socialista sería el campo abonado para que la preocupación se hubiera disparado y para que la “inquietud por una invasión” fuera utilizada políticamente. La oposición critica la falta de una estrategia de Sánchez, pero no explota el miedo al extranjero. No puede hacerlo. Las encuestas reflejan que el 70 por ciento de los españoles eran partidarios de dar acogida a los rescatados en el Aquarius. Los partidarios de la acogida en el centroderecha eran el 50 por ciento. No hay, de momento, en España ni movimientos anti-inmigración, ni instrumentalización política. El populismo es de izquierdas y, después de su gran crecimiento inicial, ahora está en un 16 por ciento de intención de voto (propia de un partido neocomunista). La destrucción de ciertas evidencias cívicas, a pesar de la creciente polarización, parece que va más lenta que en otras partes de Europa. Quizás influya el hecho de que España y Portugal sean las democracias más jóvenes del Viejo Continente. En cualquier caso esas certezas sobre el valor del otro pueden disolverse en cualquier momento.

Paradójicamente son los otros los que pueden salvar a España. El invierno demográfico y el envejecimiento de la población son dos problemas muy severos. La tasa de fertilidad está en el 1,3, una de las más bajas en Europa, y se prevé que los españoles y los japoneses sean los que tengan un mayor porcentaje de viejos en 2050.

Futuro mestizo

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>Editorial

Políticos, no intachables

Fernando de Haro

La España de Pedro Sánchez tiene un aire a la España y a la Italia de los años 90, al último Felipe González y a la época de Mane Pulite. No hay que agrandar las similitudes. El Gobierno socialista no está al fin de una larga época de más de diez años en el poder, acosado por una gran fatiga de materiales y por los casos de corrupción. Tampoco hay un sistema judicial que en nombre de la limpieza de la política se extralimite en sus competencias y tenga el objetivo de acabar con un cierto sistema de partidos.

Pero sí arde con intensidad una hoguera nacional en la que presuntas irregularidades cometidas por los miembros del Gobierno –ninguna de ellas constitutiva de delito– quema la actualidad, la vida de los partidos, la opinión publicada. Los medios se lanzan día tras día a rescatar y a detallar la última incorrección cometida en algún momento de su pasado por un ministro o por el presidente (trabajos académicos plagiados, conversaciones con policías corruptos, sociedades para pagar menos impuestos). La oposición exige dimisiones hasta que aparece, a las pocas horas, el siguiente caso. No se hace política ni por parte del Gobierno, que no tiene apoyo parlamentario para hacerla, ni por parte de la oposición que solo alimenta la polarización a la espera de que la caída de Sánchez sea inminente. Como en los años 90, se exige una ética que olvida la principal regla moral en política: el bien del pueblo.

Sánchez arde en su propia hoguera de inalcanzable intachabilidad. Para comprender la situación es necesario recordar cómo el socialista llegó al Gobierno. Lo consiguió con solo 84 diputados (de un total de 350) tras la sentencia del caso Gürtel que daba por probada la financiación ilegal del PP y que condenaba al partido (si bien por un ilícito civil y en dos supuestos pequeños). La sentencia de la primera época de la Gürtel conocida en mayo no es la más dañina para el PP en términos jurídicos. Mucho más demoledores son las posibles tramas que se investigan en Madrid o en Valencia. Pero el PP no supo ver el cambio radical que se ha producido en la opinión pública en los últimos 25 años. Después de una gravísima crisis y del cuestionamiento de las instituciones por parte del populismo, la tolerancia a la corrupción es mínima. Rajoy no quiso verlo, no quiso pedir perdón y el resucitado Aznar sigue negando cualquier irregularidad. La soberbia de un partido que había prestado grandes servicios al país facilitando una alternancia y respondiendo a los desafíos de la crisis (como habían hecho los socialistas durante los 80) le impidió pedir perdón. Le impidió reconocer que a nivel regional los muchos años en el poder (coincidentes con el boom inmobiliario) desarrollaron una cultura en que la financiación irregular y, sobre todo, las comisiones para beneficio particular no eran extraños. Las urnas daban sensación de impunidad.

Como el PP en los 90, con una opinión pública más sensible a la corrupción, Sánchez llegó hace tres meses a la Moncloa montado en el caballo de una regeneración que ahora le patea. No quiso distinguir grados en la corrupción, casos investigados de casos sentenciados. Delitos de cosas feas.

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>Editorial

Prisión permanente: justicia insuficiente

Fernando de Haro

El debate (en realidad no debate) sobre la ampliación de la llamada prisión permanente revisable, que ocupa a los españoles desde hace unos días, es el mejor reflejo de la dificultad de toda una sociedad por mantener vivo uno de sus principios fundacionales. Se diluye en las conciencias el principio de reinserción, recogido en el texto constitucional como traducción laica y penitenciaria de la misericordia cristiana y de la voluntad de reeducar a los presos (propia de la mejor tradición republicana). Frente al mal sufrido (mal grave), a muchos les parece razonable establecer la máxima distancia: la que proporciona tener al que ha cometido el delito entre rejas toda la vida.

Se le llama prisión permanente revisable, pero se trata de una cadena perpetua. La cadena perpetua siempre ha incluido la posibilidad de poner al reo en libertad pasado cierto tiempo. El Gobierno del PP la introdujo en el Código Penal en 2015 para delitos graves como el asesinato de menores de 16 años o los que se siguen después de un abuso sexual. Fue recurrida ante el Tribunal Constitucional.

Ahora que los populares no tienen mayoría en el Congreso de los Diputados, los grupos de oposición han presentado un proyecto para derogarla. El Gobierno ha respondido con una contrapropuesta para ampliarla a más supuestos. La ampliación no prosperará porque no cuenta con apoyos parlamentarios. No importa: lo que cuenta es mostrar “iniciativa política”. Rajoy, a pesar de la buena marcha de la economía, está bajo en las encuestas: el PP ha caído en el último año 7 puntos en intención de voto. El apoyo de la opinión pública al endurecimiento de las penas tras algunos casos especialmente dolorosos de violencia sexual y contra la infancia –piensan en el Gobierno– puede ser una gran baza.

En realidad, la prisión permanente revisable o cadena perpetua no responde a ningún problema. Su aparente necesidad responde a un claro caso de desinformación, a un espejismo provocado por las grandes cadenas de televisión. En su lucha por un par de puntos de share, las emisoras repiten hasta la saciedad los detalles de los casos más sangrantes de violencia sexual o de violencia contra la infancia.

España es uno de los países con más bajo índice de criminalidad de Europa. Cuenta, además, con uno de los códigos penales más duros de su entorno y con una mayor estancia media de los condenados en prisión. El sistema del cumplimiento íntegro de las penas y las sanciones previstas provocan que se pueda estar hasta 40 años en la cárcel si se han cometido los delitos más graves. Suficiente, en principio, para poner a salvo a la sociedad de aquellos que tuvieran voluntad de reincidir.

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>Columna derecha

>CULTURA

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Caravaggio en Madrid

Elena Simón

Dedicado a Alicia

Caravaggio siempre es un reclamo excepcional por su revolución pictórica en busca de la realidad. En esta ocasión el Museo Thyssen presenta al gran pintor con sus apasionados seguidores del norte de Europa, 52 obras en total, con 12 del maestro. Su pintura claroscurista, con modelos de la realidad, alejada del ideal clasicista, coincidió con los intereses pictóricos de flamencos y alemanes. El viaje obligado para un artista del s. XVII a Roma, meca del Arte, provocó que en el primer tercio de esta centuria unos setecientos pintores extranjeros se instalaran allí, algunos privilegiados en los palacetes de los mecenas protectores, otros pasando hambre y frío.

Caravaggio inauguró el Barroco de manera rompedora, el mundo ideal neoplatónico se acabó. El concilio de Trento y los ejercicios espirituales de san Ignacio de Loyola pedían realidad, austeridad, ponerse en la situación real del suceso religioso a reflexionar, desechando todo idealismo. Y un hermano de Caravaggio, Juan Bautista, era sacerdote en Cremona. El barroco es movimiento con diagonales, escorzos, claroscuros, que traducen el movimiento interior de la mente de los protagonistas, cuanto más tenso mejor. Éste es su máximo interés, todos los contenidos que guarda, apoyados en las expresiones y en una rica simbología de todo tipo (objetos, animales, frutas y flores, colores…).

Es interesante conocer que Michelangelo Merisi, el Caravaggio, nació en Milán en 1571 y que su padre era arquitecto y administrador del marqués de Caravaggio, Francesco Sforza, casado con Constanza Colonna, con los que la familia tuvo una íntima relación. Estas nobles casas protegerán a Merisi, irascible hasta el enloquecimiento y pendenciero, en las huidas y condenas por sus delitos que llegaron al asesinato. Con cinco años se trasladó a Caravaggio y con trece por fin está en Milán, cumpliendo la promesa hecha a su padre en el lecho de muerte, en el taller de Simone Peterzano, seguidor de Tiziano, con el que vivió cuatro años para aprender el oficio de pintor. Con 19 años aterriza en su soñada Roma, donde, obligado por la necesidad, ejecuta naturalezas muertas y flores, de gran fortuna. Luego vendrán escenas de género como “Los tahúres”, tres medias figuras jugando a las cartas, adquirida por el ojo coleccionista y vanguardista del Cardenal del Monte que contrata al pintor, y pasa a su residencia, por fin con alojamiento y comida, donde bajo su protección pintará Los Músicos y la imponente Santa Catalina de Alejandría, tan venerada en Italia (una hermana del pintor también era Catalina). Sus modelos son mendigos, mujeres de la calle, pendencieros de la noche. La realidad más cruda está servida, con ella representará la experiencia religiosa en su más auténtica veracidad, como un suceso de la vida cotidiana.

Empieza el encargo para San Luis de los Franceses, ha cumplido los 25, y La Vocación y El Martirio de san Mateo dejarán huella en las almas, y en otros pinceles. La apertura de esta capilla con motivo del Jubileo del año 1600 le hizo el pintor más famoso y solicitado de Roma, con jugosos encargos tanto públicos como privados: El Sacrificio de Isaac, para el futuro papa Urbano VIII, o el imponente San Juan en el desierto encargado por el banquero Coste. Ambas pinturas brillan en esta exposición. San Juan Bautista, con la potencia del desnudo del David de su admirado Miguel Ángel, en una anatomía más suavizada, con el mismo dominio anatómico… y también la reflexión, la tensión interior del protagonista. La austeridad formal domina, una diagonal de luz divina sobre la anatomía de san Juan y la sombra sobre la que se recorta, fondo neutro sin elementos de distracción. La piel de camello que lo identifica, austero y ascético, y el rojo del manto, emblema de su sangre por la violencia de su muerte a manos de Herodes. Sujeta el bastón-cruz, él anuncia a Cristo y lo bautiza en el Jordán, inicio del camino a la Pasión. Figura de gran belleza e impactante presencia, con la que Caravaggio se presenta casi como el nuevo Miguel Ángel.

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Sorolla: un niño adoptado

Elena Simón

“Tenía Sorolla la vista fácilmente impresionable a cuanto se mueve, y como lo que más se mueve es la luz, cambiando a cada instante, ésta fue su musa” (A. Gimeno).

La cotización y valoración de Joaquín Sorolla sigue en alza. Barcelona nos ha deleitado este verano en Caixaforum con la atractiva y refrescante muestra “Sorolla y el Mar”. También Mapfre abre cartel en el otoño madrileño, hasta el 11 de enero, con una exposición llena de novedades, con la cara menos conocida del imparable artista: “Sorolla y América”, muestra que se inicia con su celebrada pintura social de finales de siglo, que emigró más allá del océano y paisajes urbanos neoyorquinos, retratos americanos, dibujos sobre cartas de menú, y también bocetos, mucho de todo ello guardado allí en la Hispanic Society de Nueva York, grandioso centro de referencia de la cultura española, museo y biblioteca, fundado en 1904 por el potentado del ferrocarril e hispanista Huntington, que fue el mecenas de Sorolla en América. Él le pagó los dos viajes de seis meses que el artista realizó con su familia a Nueva York. Su exposición de 1909 ni tuvo ni ha tenido igual, el pintor vendió cientos de obras y miles de catálogos… hasta el presidente de los EEUU quiso ser retratado por él.

Pero demos marcha atrás en la moviola hasta situarnos en su levante natal, donde se gestó el genio de Joaquín Sorolla. Los primeros años del artista quedan muy lejos de su posterior éxito, porque este pintor español, que tras Velázquez y Goya es la paleta española más cotizada fuera de nuestras fronteras, nació en Valencia el 27 de febrero de 1863 (¿conjunción de astros que dirían algunos lunáticos?). Sus padres, Joaquín y Concepción, del gremio del comercio de tejidos, murieron, quizá víctimas del cólera, en un margen de tres días, cuando el pequeño contaba dos años y medio. La tía materna Isabel y su marido José adoptaron a Joaquinito y a su hermana Isabel, de un año. Con 14 años Joaquín ayudaba a su tío en la modesta cerrajería familiar, pero su destreza para la pintura ya era reconocida y asistía por la noche a clases de pintura. Con dieciséis años entró en la Escuela de Bellas Artes de San Carlos de Valencia: las clases se iniciaban a las ocho, sin embargo su compañero, el también pintor Cecilio Plá, nos dice que Sorolla ya venía de sacar apuntes del natural por la ciudad. Ese mismo año, por su aplicación, la Escuela de Artesanos le otorgó un accésit y le obsequió con una caja de pinturas. Su padre adoptivo, consciente de la valía del chico, decidió pagarle clases especiales e intentó que Joaquín no perdiese más tiempo en las labores de cerrajero, pero el chico no lo permitió. A la par recibía la medalla de bronce de la Exposición Regional de Valencia por “El patio del instituto”. Su profesión de pintor ya estaba decidida.

Sorolla pasó cuarenta años pintando casi frenéticamente. Trabajador incansable realizó a la velocidad de la luz cerca de 2.200 cuadros, 9.000 dibujos, apuntes, bocetos, obras todas ellas en las que consiguió como nadie reflejar con una modernidad potente ese derecho que el instante tiene a la eternidad.

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