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18 FEBRERO 2019
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>Entrevista a Joseba Arregi

´El populismo es peligroso cuando tiende a convertirse en totalitarismo´

Juan Carlos Hernández

Dialogamos con Joseba Arregi sobre los desafíos de la modernidad. “La posmodernidad es el resultado de la acumulación de los efectos colaterales secundarios no queridos pero estructuralmente propios de lo que ha querido la propia modernidad”, afirma exconsejero del Gobierno Vasco.

¿Existe una falta del sentimiento del nosotros que se diluye en los intereses particulares?

El nosotros, si tiene que ser un nosotros civilizado, cívico, adaptado al estado de derecho, no puede ser un yo o un nosotros construido fuera de la igualdad de derechos, fuera de la igualdad ante la ley. Tiene que ser contando y partiendo de esa igualdad ante la ley, igualdad en derechos y libertades. Lo que pasa es que los pequeños colectivos que se han constituido después de la crisis del capitalismo, de la cultura moderna, en el posmodernismo y demás, son yoes colectivos particulares pero que se unen en alguna identificación particular, no en la identificación universal de los derechos y de la igualdad ante la ley, sino en sentimientos étnicos, en las políticas de género, que también son identidades particulares que no llegan a ser universales.

En definitiva, no son representantes de un nosotros constituido en base a una conversación y a una negociación permanente de lo que es el bien público, el bien común. Son unidos por intereses o sentimientos particulares, y eso se ha acrecentado tremendamente en lo que se llama la cultura del capitalismo de consumo, que sobrevalora el sujeto, los sentimientos subjetivos, las emociones, los intereses colectivos particulares, sin que haya un horizonte de un nosotros que constituya al conjunto de la comunidad política.

Últimamente se ha hablado mucho de los movimientos feministas. ¿Cuál es su valoración?

>Entrevista a Joseba Arregi

"El populismo es peligroso cuando tiende a convertirse en totalitarismo"

Juan Carlos Hernández | 0 comentarios valoración: 2  17 votos

 

Exigir una infinita felicidad genera violencia

Cristina Llanos

Muchos de los casos de violencia de género encierran un mal más profundo. En el encuentro con el otro que es tan limitado como yo puede haber la tentación de exigirle una infinitud de felicidad o intentar cambiarle para hacerle a mi medida. Todo esto genera violencia.

En mi larga experiencia como abogada de oficio defendiendo a los presuntos maltratadores nunca se me dio la circunstancia de defender a una mujer maltratadora. Esto me parece significativo ya que culturalmente el varón no se ve denunciando los malos tratos que recibe de una mujer. El varón vive esa violencia doméstica en soledad. La mujer es más proclive a compartir sus problemas, por ello se ve reforzada a denunciar también por un deseo de proteger a sus hijos.

He visto denuncias por mujeres contra sus maridos o parejas, cuyo término es un juicio rápido, donde se resuelve –entre otras– imponer al maltratador una medida de alejamiento. Pues bien, he presenciado cómo la esposa o la mujer maltratada, directamente o por una amiga, intenta localizar y contactar con el sentenciado, incumpliendo el mandato judicial.

Este hecho, no poco frecuente, podía darse por varios motivos: desconocimiento, provocación o deseos de reanudar la convivencia. Les he visto llegar de la mano al juzgado solicitando la suspensión de la medida cautelar de alejamiento; he oído a una mujer pedir al fiscal que interceda para que no juzguen a su pareja por haber quebrantado la condena de la prohibición a acercarse a ella a menos de 500 metros: es que fueron encontrados en un hotel celebrando san Valentín.

Me daba cuenta de que aquel odio que se introdujo entre ellos había desaparecido. Porque el mal, al no tener raíz, no anida entre nosotros. Estamos hechos para el bien, e inconscientemente volvemos a vivir agarrados de la mano esperando el cumplimiento de esa promesa de felicidad que nació entre nosotros cuando nos enamoramos.

Quien se violente ante esta inclinación natural va contra su propia humanidad, se invierte, se enajena.

También he visto denuncias por mujeres a sus maridos o parejas que no se ajustaban a la realidad. Sí, es verdad que, y con seguridad, se partía de un grave conflicto que ya en el hogar se estuviera viviendo, pero he presenciado cómo mujeres simulaban la realidad, mentían.

Con una denuncia de una mujer formulada por teléfono narrando un miedo creíble, el varón es conducido por la policía a comisaría. Luego se averiguará lo sucedido. Y podrán, inclusive después, archivarse las diligencias con la consiguiente libertad para aquel presunto maltratador, pero durmió en el calabozo una noche.

Una simulación de delito por parte de la mujer debe abrir unas diligencias contra ella. No presencié nunca ninguna actuación en este sentido. Sí, por el contrario, severas amonestaciones verbales, por el juez y el fiscal, tanto a ella como a él.

¿Qué he aprendido de esta experiencia? Que tú, del que me enamoré aquel día, abriste en mí la esperanza de que tú ibas a solucionarme todos los problemas, que tú ibas a darme toda la felicidad que yo deseo en cada instante. Pero al no ser así, porque eres tan limitado como yo, puedo hacer dos cosas: exigirte esta infinitud de felicidad o intentar cambiarte para hacerte a mi medida.

Todo esto genera violencia.

Exigir una infinita felicidad genera violencia

Cristina Llanos | 0 comentarios valoración: 3  21 votos

Algo se esconde tras el apoyo de China y Rusia a Maduro

Mario Mauro

En el momento más dramático de las protestas contra Maduro, elegido presidente de Venezuela después de unas elecciones declaradas irregulares por el grueso de la comunidad internacional y poco después de dar comienzo a su segundo mandato, Juan Guaidó, joven líder de la Asamblea nacional y casi desconocido líder de la oposición al gobierno, se autoproclamó presidente de la república bolivariana. Estados Unidos y muchos países de la OEA (Organización de Estados Americanos) lo han reconocido como presidente, Rusia y China apoyan a Maduro, y la UE se muestra favorable a un proceso democrático. El hecho es que las sangrientas tensiones que está viviendo este país pueden acabar en una guerra civil.

Maduro presidente es el fruto de las elecciones fraudulentas del 20 de mayo de 2018. Cuenta con el reconocimiento de Cuba, Nicaragua, Bolivia, Rusia, China y Turquía. Auténticas dictaduras o países que han hecho evolucionar sus constituciones hacia la transformación del papel del presidente en un puesto vitalicio, aunque en Bolivia el intento ha fracasado.

Pero no son los únicos. También grupos terroristas como Hamás y Hezbolá han emitido dos comunicados oficiales declarando su apoyo al líder del Partito Socialista Unido de Venezuela (Psuv). Las organizaciones islamistas acusan al gobierno de Donald Trump de promover un “golpe de Estado” en Venezuela, omitiendo las irregularidades del proceso electoral que habría ganado Maduro.

Según Hamás, “el intento de Estados Unidos de organizar un golpe de Estado es una continuación de la política agresiva americana (…) y viola los principios democráticos y la libre voluntad del pueblo”. En su opinión, la postura estadounidense “representa una amenaza para la seguridad y estabilidad del mundo”.

El mismo tono utilizan las declaraciones de Hezbolá. En un comunicado difundido por la emisora libanesa Al-Manar, se lee que “todos saben que el objetivo de Estados Unidos no es defender la democracia y la libertad, sino apropiarse de los recursos del país y castigar a todos los estados que se oponen a la hegemonía estadounidense”.

El subcontinente latinoamericano, que hasta hace pocos meses era considerado un laboratorio de políticas progresistas, tiene ahora que afrontar una crisis política que corre el riesgo de convertirse en una matanza. Refiriéndose directamente al bolivarismo revolucionario, el ex líder venezolano Hugo Chávez promovió un tipo de socialismo, el “socialismo del siglo XXI”, basado en una exaltación de la democracia directa y en inversiones sociales masivas orientadas a la inclusión de las clases más desfavorecidas, a las que se asocia con una explícita postura anti-estadounidense y un proyecto pan-latinoamericano. Con la muerte de Chávez en 2013, un sucesor menos carismático, Nicolás Maduro, siguió gobernando Venezuela ante una creciente hostilidad interna e internacional. Guaidó, delfín de Leopoldo López, rival histórico de Chávez y líder del partido opositor Voluntad Popular, ha jurado la Constitución en Caracas, ante miles de personas, autoproclamándose presidente ad interim de la nación y ha invitado a las fuerzas armadas a comprometerse para “restablecer la Constitución”.

Desde el Palacio de Miraflores, Maduro ha calificado esta iniciativa del diputado opositor como un “golpe de Estado fascista”, exhortando a sus defensores a resistir contra el golpe orquestado, en su opinión, entre los muros de la Casa Blanca. Maduro también ha interrumpido sus relaciones diplomáticas con Washington y ha amenazado a los enviados estadounidenses presentes en Venezuela, dándoles pocas horas para abandonar el país.

Algo se esconde tras el apoyo de China y Rusia a Maduro

Mario Mauro | 0 comentarios valoración: 2  13 votos

Julen, los medios y la educación

José Luis Rodríguez Torrego

En las últimas semanas las columnas de los periódicos se han llenado de juicios de valor sobre el comportamiento de los medios durante el rescate del pequeño Julen, en los que se sostienen posiciones discrepantes sobre el tratamiento que se ha dado a la noticia. Unos afirman que, en líneas generales, este tratamiento ha sido adecuado y razonable, mientras que otros consideran que la información se ha convertido en puro espectáculo. Resulta curiosa la transversalidad de las opiniones de los columnistas, que se han agrupado en posiciones contrarias sin atender a los criterios ideológicos que a menudo presiden sus textos.

Uno se pregunta por qué se da esta gran diferencia de percepción en un tema sobre el que no pesa el condicionamiento ideológico que habitualmente lastra la opinión pública. Y hablo de percepción porque el material con el que se han confeccionado estos juicios se reduce –inevitablemente– a impresiones. Estas opiniones no hacen referencia a estudios realizados sobre el tratamiento mediático de la noticia de Julen, en los que se establezca qué medios analizar, con qué metodología, y a qué criterios éticos apelar para juzgar los distintos comportamientos, o para llegar a una conclusión general.

De entrada, parece razonable hacerse preguntas previas sobre lo publicado del caso: ¿hablamos solo de lo que se ha visto en medios tradicionales o incluimos el último tuit descerebrado de nuestro timeline, o incluso el hoax que nos llega por whatsapp? ¿Nos limitamos a considerar el contenido de los informativos y de la prensa, o metemos en el saco a las tertulias con las que televisiones y radios llenan horas de programación a un coste asumible? La propia definición de medio de comunicación es, en la época de la sociedad red, una cuestión abierta.

En estas críticas a la prensa (curiosamente publicadas por los propios periódicos) resuena la antigua cuestión de la construcción de las noticias por parte de los medios de comunicación, y también las teorías pesimistas –que Umberto Eco llamaba “apocalípticas”– sobre la cultura y la incapacidad de los receptores de los mensajes de sustraerse a la influencia de los medios: Lippmann, Young, Lasswell, y otros, a los que se incorporan perspectivas más actuales que añaden como factor la irrupción de las nuevas tecnologías. Preocupaciones y simpatías de autores solventes como Bauman, Habermas o Castells, o de personajes dudosos como el anti-tecnológico Harari (una especie de Unabomber inconsecuente, pacífico y vegano).

Julen, los medios y la educación

José Luis Rodríguez Torrego | 0 comentarios valoración: 2  21 votos

La teología real nace de la vida y busca respuestas

René Roux

Se acaba de publicar un libro titulado “Luigi Giussani. Il percorso teologico e l’apertura ecuménica” (‘Luigi Giussani. Itinerario teológico y apertura ecuménica’, Cantagalli 2018) que es fruto de un congreso científico celebrado en la Facultad de Teología de Lugano del 11 al 13 de diciembre de 2017 con motivo del 25º aniversario de la fundación de esa Facultad. El encuentro formaba parte de una serie de eventos dedicados al tema general, “Qué teología para el siglo XXI”, y la elección del pensamiento de Giussani correspondía al deseo de abordar un autor original de lengua italiana cuyo pensamiento teológico no hubiera quedado relegado a la academia sino que hubiera tenido un impacto real en la vida de la gente. Se trataba de marcar el estado de la situación de los estudios relativos al pensamiento de Giussani y constituir un punto de referencia para investigaciones posteriores.

Sin duda no se trataba de una empresa nada fácil. El relieve público del autor y las tensiones que sobre todo en los años 80 y 90 surgieron en el ámbito intraeclesial en torno al movimiento de Comunión y Liberación hicieron difícil y lo siguen haciendo aún hoy, en un clima decididamente más sereno, una reconstrucción histórica de su obra sin caer en el riesgo de la parcialidad. De ahí la decisión de centrarse en su pensamiento teológico, premisa necesaria en vistas de una interpretación historiográfica de conjunto.

Quizás a algunos hablar de una “teología” de Luigi Giussani pueda parecerles un poco provocador si solo se identifica “teología” con el género literario de la teología generada en la academia. Pero la teología real, como demuestran los textos de los Padres de la Iglesia, no es solo la “académica”. La teología nace de la vida y responde a ella. Los textos de Giussani son en gran medida textos ocasionales y no “científicos”. No tratan de elaborar un modelo sistemático de pensamiento abstracto, sino comunicar un mensaje, una experiencia de vida que, eso sí, se desvela concebida de un modo profundamente unitario y metodológicamente coherente, caracterizada por una visión de conjunto y una modalidad original de enfoque. La referencia constante a la prueba de la experiencia no constituye un venir a menos del “teologizar” sino que más bien representa el rasgo original del método, que da sus frutos más interesantes en el ámbito hermenéutico y filosófico, es decir, en el modo de dialogar con los textos bíblicos, pero también literarios, filosóficos y teológicos. En ese sentido, el pensamiento de Giussani puede ser justamente considerado como un “pensamiento original”, siguiendo una afortunada expresión utilizada en su momento a este propósito por el cardenal Scola.

El libro se propone por tanto sacar a la luz esa originalidad mediante un análisis ejemplificador de varios elementos, fuentes, encuentros, estudios que han concurrido a formar el pensamiento de Giussani, especialmente su antropología, y a resaltar su alcance educativo, mucho más allá de los límites confesionales.

La teología real nace de la vida y busca respuestas

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>Entrevista a Tulio Álvarez

'En Venezuela no se enfrentan dos actores políticos, hay un régimen de facto contra un pueblo'

Juan Carlos Hernández

Hablamos con Tulio Álvarez, reconocido activista por los derechos humanos en Venezuela. Condenado por el régimen de Maduro, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos suspendió la sentencia condenatoria.

¿Cómo es la situación social hoy en día en Venezuela? Se ha hablado en los últimos días incluso de detenciones masivas y arbitrarias.

El rumor de que están llevándose jóvenes en las calles indiscriminadamente para una especie de reclutamiento forzado es falso. Creo que incluso está sembrado por el propio régimen. Lo que ha pasado es que muchachos jóvenes que han participado, como están participando todos los venezolanos, en la protesta han sido retenidos y detenidos, llevados a tribunales como si fueran adultos y condenados, y en este momento están retenidos varias decenas de niños y con órdenes de tribunales. Tenemos el testimonio de una juez que ha tomado esa decisión porque se ha visto forzado, lo cual no hace que esa decisión siga siendo aberrante, pero es una prueba irrefutable de la manipulación. Yo tengo conocimiento de tres jueces que han dictado medidas de detención de estos niños, son aproximadamente entre 70 y 100 niños. Estamos hablando de niños de 14-15 años, en realidad son niños que tienen conciencia política.

¿Cómo es la situación actual de abastecimiento de productos de primera necesidad?

Es imposible que yo te narre el drama social por el tema de la hambruna y la falta de medicinas que se vive en Venezuela. Si yo tratara de llevar esto al máximo grado de perversión que se pueda narrar, yo no tendría la capacidad de mostrar la situación límite en que está Venezuela. Es una situación de hambruna, donde no hay asistencia social, no hay medicinas. Todo enfermo de cualquier enfermedad que necesite un tratamiento está en riesgo de muerte. Las muertes en los hospitales son constantes. Tenemos una situación en la que no hay equipos médicos. Yo trabajo con empresas de equipos médicos que son las que prestan mantenimiento y no los hay. El 90% de los equipos médicos de los hospitales públicos en Venezuela están paralizados. No hay posibilidad de tratamiento de ningún tipo, no hay posibilidad de hacer exámenes básicos de hemodinamia, rayos X, radioterapia… ninguna posibilidad. Y las medicinas, cualquier ciudadano español que tenga una farmacia sabe que diariamente le llegan personas tratando de comprar medicinas para mandarlas a Venezuela. No hay ni las medicinas más básicas, ni para dolor de cabeza, ni antigripales… Es una situación desesperada.

Con la irrupción de Juan Guaidó, ¿se ha podido conseguir por fin la deseada unidad de la oposición en Venezuela?

En Venezuela no hay oposición. Oposición hay en un país que tiene democracia. En Venezuela hay factores democráticos activados y está unánimemente activado todo el factor democrático en contra de la dictadura.

¿Sería más correcto hablar de disidencia?

>Entrevista a Tulio Álvarez

'En Venezuela no se enfrentan dos actores políticos, hay un régimen de facto contra un pueblo'

Juan Carlos Hernández | 0 comentarios valoración: 2  17 votos
>El kiosco

La pérdida y la espera

Elena Santa María

Poco a poco todo vuelve a la normalidad, pero la búsqueda y el posterior hallazgo del cuerpecito de Julen puso España patas arriba. Son muchos los que escribieron sobre lo que sucedió en esos días de rescate. Xavier Vidal-Folch escribió en El País que el rescate se hizo porque "tratando de rescatar lo imposible, esta sociedad por tantas cosas apurada pugnó por reencontrarse consigo misma, con sus valores elementales, la vida, la solidaridad frente al infortunio. Así, a todos los que no le conocíamos nos hizo mejores. A todos puso en disposición de alerta gratuita. Más importante que todo lo anterior. En el trato a Julen ha predominado lo mejor de la cultura obrera (que declina) de este país. La silenciosa sobriedad de los mineros asturianos. La disposición indómita de ingenieros y guardias. La habilidad técnico-industrial de los constructores de la caja metálica de salvamento. La cocina cotidiana de las mujeres del pueblo, ofreciendo antes que preguntando. Todos los que trabajaron perdiendo dinero, simplemente, porque había que hacerlo".

Pero tras el esfuerzo vino el hallazgo, y con él el silencio. También en El País, Félix de Azúa hablaba así de la muerte de un niño. "Toda pérdida es temible, pero la de un niño espanta en grado sumo. Es como si nos robaran la huella que debemos dejar por unos pocos años en este mundo. La sola memoria real a la que podemos aspirar. La pérdida de un niño es la experiencia más radical de la muerte. Puede morir un pariente o un respetado ciudadano y se le llora un tiempo, pero la muerte de un niño nos destruye hasta el tuétano, es una visión demasiado pavorosa de la fragilidad de nuestra condición. Basta doblar una esquina y la lluvia negra nos devora. Hace poco se publicó la fotografía de un niño ahogado tras el naufragio de una balsa. Estaba de rodillas y con los bracitos a lo largo del cuerpo, la cara hundida en la arena. No hay imagen más espantosa. Produce un miedo supremo ante la voracidad de la nada".

En una entrevista para ABC, Fernando Savater reconoce cuatro años después de haber perdido a su mujer que "el sufrimiento es permanente. Lloro a Sara todos los días, lo mismo en el primero que hoy. En eso no he cambiado en absoluto" y que "lo peor es descubrir que nada se derrumba después de la hecatombe, que mañana habrá otro amanecer y sus ojos no estarán para gozarlo. Lo peor es ver que los días se dilatan en su ausencia, y que no hay dolor que pare el tiempo".

>El kiosco

La pérdida y la espera

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>Editorial

Europa retratada

Fernando de Haro

El Nuevo Mundo vuelve a ser estos días el espejo en el que se refleja el Viejo Mundo. La respuesta a la crisis de Venezuela y la posición ante Juan Guaidó retrata la situación de una Europa que está en vísperas de unas elecciones decisivas. Es muy probable que, si la “operación Guaidó” se hubiera retrasado algunos meses, con el nuevo Parlamento Europeo ya constituido, el respaldo a los venezolanos que se movilizan para recuperar su libertad no hubiera sido tan contundente como el obtenido la semana pasada (439 votos a favor –de los populares, socialistas y liberales– y 104 en contra). Antonio Tajani, presidente de la Cámara, era claro horas después de que los eurodiputados reconocieran al presidente interino: “hay países europeos a los que les falta coraje para defender la democracia”. La falta de coraje denunciada por Tajani, que ha provocado el retraso en el reconocimiento de España y la negativa de Italia, Grecia y Austria, salvo sorpresa, aumentará tras las elecciones de mayo con el incremento de representación de los populismos.

A España le ha faltado coraje hasta este lunes porque el Gobierno de Sánchez, como en casi todo, no tiene un rumbo claro. ¿La falta de audacia de Italia está más relacionada con las simpatías rusas de Salvini o con la cercanía de Di Maio al populismo de izquierdas? Rusia tiene intereses geoestratégicos y petroleros para los que la caída de Maduro sería un desastre. En el caso de Grecia la amistad con Putin y el populismo de Syriza no dejan lugar a dudas. En Austria la posición filorrusa la provoca el populismo de derechas del Partido de la Libertad (ahora en el Gobierno) y la dependencia del gas que llega de Moscú.

La falta de coraje revela la falta de una evidencia democrática que considera natural aliarse con el caballo de Troya ruso. Falta de claridad y de coraje que se convierten en respuesta clara a la pregunta que se hacía Thomas Mann en 1932: “¿Son eternos y universales los valores clásicos europeos o son temporales y están atados a un episodio de la historia de la humanidad?”. El caso de Venezuela retrata lo temporales que son/han sido los valores clásicos europeos.

>Editorial

Europa retratada

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La Escuela que debe nacer de nuevo

Ferrán Riera

Los tiempos siguen cambiando y si algo caracteriza el nuestro es que la velocidad del cambio aumenta a la espera siempre de cosas nuevas que dejen atrás las anteriores. La tecnología sigue respondiendo a esa impaciencia estructural que se ha apoderado de los hombres. En los cafés y en los breves diálogos de la cola del supermercado nos quejamos de las prisas, de la dificultad para disfrutar el momento y de la imposibilidad para detenerse un momento y mirar. Nos quejamos y seguimos intentando no perder la base de ritmos suministrada por las noticias, los anuncios y los vaivenes económicos y sociales.

Ante este panorama difícil lo tienen las instituciones seculares que se dirigen a lo perenne, a lo que permanece. La escuela es una de ellas y en estos momentos se revuelve en la incomodidad de querer afirmar valores sólidos que puedan sostener a los hombres del mañana mientras se halla inmersa como lo estamos todos en la sociedad líquida para la que la única verdad reconocida parece ser el cambio.

Una rápida mirada a nuestro entorno político y social y podemos comprobar cómo en nuestro mundo se están poniendo patas arriba instituciones, tradiciones y estructuras que parecían intocables. Parece que las antiguas consignas de mayo del 68 (“bajo los adoquines está la playa”) y las proclamas inconformistas de quienes querían cambiarlo todo estén surtiendo efecto 50 años después. La democracia y el derecho tan reclamados por unos y otros están en crisis y a las puertas de un sistema que se ha vuelto inestable llaman a centenares de miles que huyen del propio y de su pobreza.

La escuela, como tantas otras herencias de nuestros padres, también ha sido sentada en el banco de los acusados. Se la acusa de no responder a las exigencias educativas del momento, de no estar al día, de no tener capacidad de reacción, de no ser útil, de intentar perpetuar un sistema que ha fracasado y los mejores maestros, los que se preocupan, van de un lado a otro intentando que los padres estén contentos, que los chicos aprendan y que no se pierdan nada. Subidos a la red boleando todas las pelotas que hay en juego deben estar atentos a que las piedras que caen no les pillen debajo y ya no les queda tiempo para pensar qué están haciendo ni cómo va el partido.

Pero si hay que pararse un momento es para mirar. El verbo más importante en educación es “mirar”. No podemos exigir otra cosa a los colegios que no sea esta. ¡Que los profesores miren! ¡Que la dirección mire! Que miren antes de actuar, antes de decidir, antes de reñir y antes de premiar. Que miren el entorno, el clima y el paisaje de sus alumnos, sus heridas y su necesidad.

La Escuela que debe nacer de nuevo

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Brexit de HBO

Javier García Arevalillo

Me ha llamado mucho la atención esta producción que, de una forma parecida a como dibujaba “Margin Call” la crisis de 2008, nos ofrece un relato ágil y profundo del referéndum por la salida de Reino Unido de Europa.

Se han centrado en la perspectiva de los dos directores de campaña. Dos personas con motivaciones opuestas para contar su historia: uno por ego, el otro por la amargura que genera haber perdido teniendo la razón. Aunque Benedict Cumberbatch lleva el peso narrativo, me ha gustado mucho el papel del jefe de campaña pro-Europa, interpretado por alguien muy familiar para los aficionados de Black Mirror… Es el famoso primer ministro del primer capítulo de la serie. Y, francamente, su actuación es impecable. Al ser el protagonista el director de campaña del OUT, ¿no acabamos empatizando con sus motivaciones? ¿No se da esa famosa idealización del villano?

Los guionistas son muy claros desde el principio en las motivaciones de cada uno. Y en el carácter manipulador de la campaña que dirige Dom Cunnings. La escena en la que deciden el lema es muy reveladora. Es la descripción de las fuerzas que mueven el populismo. Y hay que reconocerle a la película que, aunque ridiculiza a los personajes más ridículos del proceso (mención especial a Nigel Farage), es muy seria mostrando las pulsiones más preocupantes y serias que se generaron antes y después del referéndum, y que también estamos viviendo aquí.

Una cosa es criticar el Brexit, y otra criticar el referéndum. ¿Qué dicen los guionistas sobre este punto?

Podrían haber idealizado la figura de Dom como un idealista de la libertad que, aunque no esté a favor de la salida, sí lo está de que la gente se pronuncie… De hecho, esta claridad de juicio la mantiene en los siguientes eventos: el asesinato de la diputada pro-Europa, por supuesto. Pero hay otra escena en la que un grupo de control pierde completamente los papeles y manifiesta la división que está generando el referéndum entre vecinos, entre estratos sociales, entre generaciones… Los efectos nocivos que decía el propio Cunnings que tiene intentar reducir cuestiones complejas a preguntas de sí y no.

La producción se puede asimilar a un capítulo más de Black Mirror. Aunque el desarrollo del mensaje visceral es clave, el otro gran eje de la campaña fueron las redes sociales. Concretamente, el experimento de la empresa AggregateIQ por el que, según el propio Cunnings, hizo llegar más de mil millones de mensajes publicitarios a los votantes indecisos y micro-segmentados. La irrupción de los algoritmos en la campaña electoral. En palabras de nuestro protagonista, el instrumento con el que hackeó el sistema, y sin el cual no habría podido ganar. Asusta pensar en esta campaña, o en otras posteriores, en las que las “fake news”, los famosos bulos, no sólo han campado a sus anchas: han sido diseñados y teledirigidos a los colectivos de interés. Es Black Mirror en el mundo real.

Brexit de HBO

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28 de abril, no solo un cambio de Gobierno

Fernando de Haro

Las elecciones que se van a celebrar en España el próximo 28 de abril pondrán fin al ciclo que se inició con las celebradas en diciembre de 2015. O no. Los comicios de hace poco más de tres años tenían lugar en un país que había hecho un gran esfuerzo para responder a las crisis. Los recortes de Zapatero y las reformas de Rajoy habían dejado una sensación de cansancio y un distanciamiento de muchos electores de los dos partidos, PP y PSOE, que habían liderado la izquierda y la derecha durante décadas. El sufrimiento económico y social, la corrupción y el desencanto hicieron que muchos votantes, sobre todos los más jóvenes, buscaran otras opciones. Saltó por los aires el bipartidismo. Ni las nuevas ni las viejas formaciones estaban preparadas para afrontar una Cámara que necesitaba pactos. Los socialistas no dejaron gobernar al PP de Rajoy porque habían ido muy lejos en las críticas a la gestión de la crisis. Y la nueva izquierda, Podemos, no dejó gobernar al PSOE con los liberales de Ciudadanos. Impensable una gran coalición de socialistas y conservadores (aunque las coincidencias ideológicas son numerosas) en un país en el que el casticismo, la dialéctica del enemigo, domina la vida pública desde el año 2000. Prácticamente toda la clase política ha querido en este período instrumentalizar el desencanto y conducirlo hacia una creciente polarización que coloniza ideológicamente la experiencia social vivida durante la crisis. En lugar de destacar todas las energías positivas desplegadas, los partidos viejos y nuevos han favorecido una lectura de lo sucedido en términos de dialéctica de contrarios.

Hubo que repetir elecciones en 2016. Y esta vez los socialistas sí dejaron gobernar al centro derecha, pero Rajoy no supo entender que el Gobierno es más que gestión y que los casos de corrupción habían minado el crédito de su partido. Tampoco supo comprender y reaccionar ante el proceso secesionista en Cataluña. Y Sánchez, tras el éxito de su moción de censura, en lugar de convocar elecciones, decidió formar Gobierno. Era imposible acabar la legislatura por su escaso respaldo parlamentario y porque necesitaba el apoyo de los independentistas. Pero al líder de los socialistas le interesaba, sobre todo, utilizar la presidencia como herramienta de promoción personal para las siguientes elecciones.

Hace ocho meses era evidente que no existía la vía que solo Pedro Sánchez creía haber encontrado para conseguir el apoyo de los independentistas catalanes y no incumplir las mínimas reglas constitucionales. Desde el principio se sabía que el secesionismo no iba a renunciar a sus peticiones de máximos mientras no tuviera lugar el juicio y no hubiera sentencia sobre los doce líderes acusados por el intento de secesión. Si en algún momento hay solución política (que se debe explorar) a las pretensiones de independencia de la mitad de los catalanes, será después de que la sentencia sea firme.

28 de abril, no solo un cambio de Gobierno

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Ciudadanos, pero ¿de qué ciudad?

Fernando de Haro

El documento de Abu Dabi, dedicado a la fraternidad humana y firmado por el gran imán del Al Azhar y el Papa, da un paso más en la exploración de qué puede significar para la comunidad islámica el concepto de ciudadanía. Un avance que llega, curiosamente, desde el suelo más sagrado de los musulmanes (la Península Arábiga), cuando no han transcurrido aún cinco años de que cierta facción del sunismo proclamara un nuevo califato (con el proyecto de imponer una sanguinaria y falsa interpretación de la sharía). El islam se abre a la idea de una comunidad, que puede servir de referencia para las diversas pertenencias sociales y religiosas, mientras paradójicamente en Occidente el sentido del nosotros se diluye por identidades que casi absolutizan lo particular (género, religión, lengua, etnia, etc).

La defensa de la libertad religiosa, la condena del uso de la religión para justificar el terrorismo, y el compromiso “para establecer en nuestra sociedad el concepto de plena ciudadanía y de renunciar al uso discriminatorio de la palabra minorías” que contiene el documento de Abu Dabi llegan en un momento de especial tensión en Oriente Próximo. El abandono de las tropas de Estados Unidos de Siria resucita en el mundo sunní el miedo a una extensión de la influencia chiita. Puede completarse el arco que va desde Teherán al Mediterráneo (con el apoyo del Gobierno de Iraq, del régimen de Bachar al Asad que ha ganado la Guerra de Siria y de Hezbolá en Líbano). Fue ese miedo el que llevó a cierta parte del mundo sunní del Golfo Pérsico a apoyar la creación del Daesh. La hegemonía sunní está más condicionada que nunca, la política errática de Mohamed bin Salmán al frente de Arabia Saudí, la guerra de Yemen y el enfrentamiento entre Qatar y la casa de Saud son ingredientes más que suficientes para que el salafismo, la corriente más inmovilista del sunismo, se impusiera como única referencia. Por eso el texto de Abu Dabi, con su apertura, es especialmente significativo.

Un occidental cuando lee la expresión “plena ciudadanía” difícilmente comprende el valor que tienen esas dos palabras en los países de mayoría musulmana. Olivier Roy ha dejado claro que en la historia del islam no existe, como a menudo se piensa, una identificación absoluta entre la comunidad política y la comunidad religiosa (la separación ya apareció en el califato Omeya). Pero en el islam, cuando hay que afrontar el problema del estatus de aquellos miembros de la comunidad política que no son musulmanes, se toma como referencia la Constitución de Medina dada por Mahoma en el 622 y el documento del segundo califa, Omar, dictado en el 637 tras la toma de Jerusalén. Y la interpretación más extendida de los dos textos establece para los dhimmi (cristianos y judíos) un régimen de tolerancia basado en una condición de súbdito de segunda categoría que no goza de plenitud de derechos.

Ciudadanos, pero ¿de qué ciudad?

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Prisión permanente: justicia insuficiente

Fernando de Haro

El debate (en realidad no debate) sobre la ampliación de la llamada prisión permanente revisable, que ocupa a los españoles desde hace unos días, es el mejor reflejo de la dificultad de toda una sociedad por mantener vivo uno de sus principios fundacionales. Se diluye en las conciencias el principio de reinserción, recogido en el texto constitucional como traducción laica y penitenciaria de la misericordia cristiana y de la voluntad de reeducar a los presos (propia de la mejor tradición republicana). Frente al mal sufrido (mal grave), a muchos les parece razonable establecer la máxima distancia: la que proporciona tener al que ha cometido el delito entre rejas toda la vida.

Se le llama prisión permanente revisable, pero se trata de una cadena perpetua. La cadena perpetua siempre ha incluido la posibilidad de poner al reo en libertad pasado cierto tiempo. El Gobierno del PP la introdujo en el Código Penal en 2015 para delitos graves como el asesinato de menores de 16 años o los que se siguen después de un abuso sexual. Fue recurrida ante el Tribunal Constitucional.

Ahora que los populares no tienen mayoría en el Congreso de los Diputados, los grupos de oposición han presentado un proyecto para derogarla. El Gobierno ha respondido con una contrapropuesta para ampliarla a más supuestos. La ampliación no prosperará porque no cuenta con apoyos parlamentarios. No importa: lo que cuenta es mostrar “iniciativa política”. Rajoy, a pesar de la buena marcha de la economía, está bajo en las encuestas: el PP ha caído en el último año 7 puntos en intención de voto. El apoyo de la opinión pública al endurecimiento de las penas tras algunos casos especialmente dolorosos de violencia sexual y contra la infancia –piensan en el Gobierno– puede ser una gran baza.

En realidad, la prisión permanente revisable o cadena perpetua no responde a ningún problema. Su aparente necesidad responde a un claro caso de desinformación, a un espejismo provocado por las grandes cadenas de televisión. En su lucha por un par de puntos de share, las emisoras repiten hasta la saciedad los detalles de los casos más sangrantes de violencia sexual o de violencia contra la infancia.

España es uno de los países con más bajo índice de criminalidad de Europa. Cuenta, además, con uno de los códigos penales más duros de su entorno y con una mayor estancia media de los condenados en prisión. El sistema del cumplimiento íntegro de las penas y las sanciones previstas provocan que se pueda estar hasta 40 años en la cárcel si se han cometido los delitos más graves. Suficiente, en principio, para poner a salvo a la sociedad de aquellos que tuvieran voluntad de reincidir.

Prisión permanente: justicia insuficiente

Fernando de Haro | 0 comentarios valoración: 1  618 votos

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Caravaggio en Madrid

Elena Simón

Dedicado a Alicia

Caravaggio siempre es un reclamo excepcional por su revolución pictórica en busca de la realidad. En esta ocasión el Museo Thyssen presenta al gran pintor con sus apasionados seguidores del norte de Europa, 52 obras en total, con 12 del maestro. Su pintura claroscurista, con modelos de la realidad, alejada del ideal clasicista, coincidió con los intereses pictóricos de flamencos y alemanes. El viaje obligado para un artista del s. XVII a Roma, meca del Arte, provocó que en el primer tercio de esta centuria unos setecientos pintores extranjeros se instalaran allí, algunos privilegiados en los palacetes de los mecenas protectores, otros pasando hambre y frío.

Caravaggio inauguró el Barroco de manera rompedora, el mundo ideal neoplatónico se acabó. El concilio de Trento y los ejercicios espirituales de san Ignacio de Loyola pedían realidad, austeridad, ponerse en la situación real del suceso religioso a reflexionar, desechando todo idealismo. Y un hermano de Caravaggio, Juan Bautista, era sacerdote en Cremona. El barroco es movimiento con diagonales, escorzos, claroscuros, que traducen el movimiento interior de la mente de los protagonistas, cuanto más tenso mejor. Éste es su máximo interés, todos los contenidos que guarda, apoyados en las expresiones y en una rica simbología de todo tipo (objetos, animales, frutas y flores, colores…).

Es interesante conocer que Michelangelo Merisi, el Caravaggio, nació en Milán en 1571 y que su padre era arquitecto y administrador del marqués de Caravaggio, Francesco Sforza, casado con Constanza Colonna, con los que la familia tuvo una íntima relación. Estas nobles casas protegerán a Merisi, irascible hasta el enloquecimiento y pendenciero, en las huidas y condenas por sus delitos que llegaron al asesinato. Con cinco años se trasladó a Caravaggio y con trece por fin está en Milán, cumpliendo la promesa hecha a su padre en el lecho de muerte, en el taller de Simone Peterzano, seguidor de Tiziano, con el que vivió cuatro años para aprender el oficio de pintor. Con 19 años aterriza en su soñada Roma, donde, obligado por la necesidad, ejecuta naturalezas muertas y flores, de gran fortuna. Luego vendrán escenas de género como “Los tahúres”, tres medias figuras jugando a las cartas, adquirida por el ojo coleccionista y vanguardista del Cardenal del Monte que contrata al pintor, y pasa a su residencia, por fin con alojamiento y comida, donde bajo su protección pintará Los Músicos y la imponente Santa Catalina de Alejandría, tan venerada en Italia (una hermana del pintor también era Catalina). Sus modelos son mendigos, mujeres de la calle, pendencieros de la noche. La realidad más cruda está servida, con ella representará la experiencia religiosa en su más auténtica veracidad, como un suceso de la vida cotidiana.

Empieza el encargo para San Luis de los Franceses, ha cumplido los 25, y La Vocación y El Martirio de san Mateo dejarán huella en las almas, y en otros pinceles. La apertura de esta capilla con motivo del Jubileo del año 1600 le hizo el pintor más famoso y solicitado de Roma, con jugosos encargos tanto públicos como privados: El Sacrificio de Isaac, para el futuro papa Urbano VIII, o el imponente San Juan en el desierto encargado por el banquero Coste. Ambas pinturas brillan en esta exposición. San Juan Bautista, con la potencia del desnudo del David de su admirado Miguel Ángel, en una anatomía más suavizada, con el mismo dominio anatómico… y también la reflexión, la tensión interior del protagonista. La austeridad formal domina, una diagonal de luz divina sobre la anatomía de san Juan y la sombra sobre la que se recorta, fondo neutro sin elementos de distracción. La piel de camello que lo identifica, austero y ascético, y el rojo del manto, emblema de su sangre por la violencia de su muerte a manos de Herodes. Sujeta el bastón-cruz, él anuncia a Cristo y lo bautiza en el Jordán, inicio del camino a la Pasión. Figura de gran belleza e impactante presencia, con la que Caravaggio se presenta casi como el nuevo Miguel Ángel.

Caravaggio en Madrid

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Sorolla: un niño adoptado

Elena Simón

“Tenía Sorolla la vista fácilmente impresionable a cuanto se mueve, y como lo que más se mueve es la luz, cambiando a cada instante, ésta fue su musa” (A. Gimeno).

La cotización y valoración de Joaquín Sorolla sigue en alza. Barcelona nos ha deleitado este verano en Caixaforum con la atractiva y refrescante muestra “Sorolla y el Mar”. También Mapfre abre cartel en el otoño madrileño, hasta el 11 de enero, con una exposición llena de novedades, con la cara menos conocida del imparable artista: “Sorolla y América”, muestra que se inicia con su celebrada pintura social de finales de siglo, que emigró más allá del océano y paisajes urbanos neoyorquinos, retratos americanos, dibujos sobre cartas de menú, y también bocetos, mucho de todo ello guardado allí en la Hispanic Society de Nueva York, grandioso centro de referencia de la cultura española, museo y biblioteca, fundado en 1904 por el potentado del ferrocarril e hispanista Huntington, que fue el mecenas de Sorolla en América. Él le pagó los dos viajes de seis meses que el artista realizó con su familia a Nueva York. Su exposición de 1909 ni tuvo ni ha tenido igual, el pintor vendió cientos de obras y miles de catálogos… hasta el presidente de los EEUU quiso ser retratado por él.

Pero demos marcha atrás en la moviola hasta situarnos en su levante natal, donde se gestó el genio de Joaquín Sorolla. Los primeros años del artista quedan muy lejos de su posterior éxito, porque este pintor español, que tras Velázquez y Goya es la paleta española más cotizada fuera de nuestras fronteras, nació en Valencia el 27 de febrero de 1863 (¿conjunción de astros que dirían algunos lunáticos?). Sus padres, Joaquín y Concepción, del gremio del comercio de tejidos, murieron, quizá víctimas del cólera, en un margen de tres días, cuando el pequeño contaba dos años y medio. La tía materna Isabel y su marido José adoptaron a Joaquinito y a su hermana Isabel, de un año. Con 14 años Joaquín ayudaba a su tío en la modesta cerrajería familiar, pero su destreza para la pintura ya era reconocida y asistía por la noche a clases de pintura. Con dieciséis años entró en la Escuela de Bellas Artes de San Carlos de Valencia: las clases se iniciaban a las ocho, sin embargo su compañero, el también pintor Cecilio Plá, nos dice que Sorolla ya venía de sacar apuntes del natural por la ciudad. Ese mismo año, por su aplicación, la Escuela de Artesanos le otorgó un accésit y le obsequió con una caja de pinturas. Su padre adoptivo, consciente de la valía del chico, decidió pagarle clases especiales e intentó que Joaquín no perdiese más tiempo en las labores de cerrajero, pero el chico no lo permitió. A la par recibía la medalla de bronce de la Exposición Regional de Valencia por “El patio del instituto”. Su profesión de pintor ya estaba decidida.

Sorolla pasó cuarenta años pintando casi frenéticamente. Trabajador incansable realizó a la velocidad de la luz cerca de 2.200 cuadros, 9.000 dibujos, apuntes, bocetos, obras todas ellas en las que consiguió como nadie reflejar con una modernidad potente ese derecho que el instante tiene a la eternidad.

Sorolla: un niño adoptado

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