Diario de información sobre la actualidad política, social, económica y eclesial
22 FEBRERO 2017
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Es el momento de acabar con la incertidumbre en la enseñanza concertada

Jesús Pueyo

Es el momento, el momento de la renovación de forma generalizada de los conciertos educativos suscritos entre distintas administraciones públicas y centros educativos de iniciativa social. Es el momento, y de las decisiones de las Consejerías de Educación dependerá que los conciertos continúen, lo que va unido a cierta inquietud y preocupación en aquellos territorios que están a la espera de lo que suceda.

Para no caer en la exageración, en la inmensa mayoría de los casos se cumplirá con el procedimiento administrativo y todo continuará igual. Pero esto no quita para que, como consecuencia de la escasez de alumnado, habrá unidades, tanto de la red pública como de la concertada, que no podrán seguir abiertas. Por eso hay que trabajar para que esta reducción sea mínima, pensando en que lo ideal sería poder dar un tratamiento individualizado a los alumnos –sí reduciendo el número de ellos por aula, no reduciendo aulas– lo que, si duda, contribuiría a atajar las altas tasas de abandono y fracaso escolar que tanto lastran nuestro sistema escolar.

Y en este momento, ¿por qué hay inquietud en los centros concertados, en los profesionales o en las familias? Partiendo de la premisa de que el derecho de los padres a la libre elección del tipo de educación que desean para sus hijos no es absoluto, tal y como deja claro reiterada jurisprudencia, las administraciones públicas tienen la obligación de garantizar que todos los ciudadanos tengan una plaza escolar, para lo que deben respetar ese derecho de elección realizando para ello una programación de la oferta educativa teniendo en cuenta, entre otras cuestiones, la demanda social. Es por esta razón por la que en sus manos está tomar decisiones o adoptar medidas que puedan favorecer este derecho o, por el contrario, dificulten su ejercicio.

Dicho esto, ahora podemos entender la inquietud por parte de un amplio sector de la comunidad educativa en aquellas comunidades donde los responsables políticos ya han deslizado mensajes que anuncian la aplicación del falaz principio de subsidiariedad de la enseñanza concertada respecto de la enseñanza pública, a pesar de la ilegalidad de este enunciado, tal y como sentenció recientemente la justicia de nuestro país.

Y lo peor no es el mensaje, sino la ejecución del mismo, que se está traduciendo no solo en la negativa a incrementar las aulas concertadas en aquellos centros que están acreditando un exceso de demanda, sino que se están cerrando unidades y se están denegando los conciertos a centros que hoy ya tienen suficiente número de alumnos, a los que, en contra de los deseos de sus familias, se les está derivando a centros públicos que tienen plazas vacantes, lo que a todas luces es un ataque directo al derecho de los padres a elegir libremente, derecho que una administración responsable debe proteger y que, sin embargo, queda supeditado a la imposición de un centro educativo que no han elegido.

Es el momento, el momento de recordar que el Tribunal Supremo, el pasado 25 de mayo, como consecuencia de un procedimiento iniciado por el sindicato FSIE frente a una decisión administrativa que atacaba frontalmente la libertad de enseñanza, dictó una importante sentencia que anulaba tal decisión. Dicha administración aplicaba el citado principio de subsidiariedad de la enseñanza concertada con respecto a la enseñanza pública para justificar el cierre de un aula concertada con suficiente número de alumnos para trasvasarlos a un aula de un centro público que estaba prácticamente vacío.

Es el momento de acabar con la incertidumbre en la enseñanza concertada

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El futuro de Irán después de Rafsanjani

Claudio Fontana

El equilibrio político de Irán se ha visto sacudido por la inesperada muerte del expresidente de la República islámica, Ali Akbar Hashemi Rafsanjani. Desde la revolución islámica de 1979, Rafsanjani, en cuyos funerales ha participado una multitud enorme, a pesar de la gran parte de la población que lo consideraba un emblema de la corrupción que aflige al país, ha tenido un papel central en el panorama político iraní. Portavoz parlamentario en los años 80, comandante en jefe de las fuerzas armadas en los momentos finales de la sangrienta guerra entre Irán e Iraq, presidente de la República durante dos mandatos, presidente del Consejo para el Discernimiento (órgano encargado de redimir las controversias entre el Parlamento y el Consejo de los Guardianes) y miembro de la Asamblea de Expertos. El conservador pragmático Rafsanjani supo atravesar, permaneciendo siempre en el centro del tablero político, todas las etapas de la vida de la República islámica. Tanto cuando eran reformistas los que gestionaban el poder como cuando los ultraconservadores ocupaban los cargos políticos más importantes.

Pejman Abdolmohammadi, investigador de la London School of Economics y profesor en la Universidad de Génova, subraya la centralidad de Rafsanjani, muerto en Teherán a los 82 años por un paro cardiaco, en la historia reciente de su país, y explica qué efectos tendrá su desaparición en Irán y esa turbulenta región. El mismo guía supremo, el ayatolá Ali Jamenei, “difícilmente habría ocupado su posición actual si, a la muerte del ayatolá Ruhollah Jomeini, Rafsanjani no lo hubiera apoyado”, explica Abdolmohammadi. Se trata de un dato que Jamenei recuerda con cierta dificultad. No es casual que el guía haya enviado su mensaje de condolencias por Rafsanjani no utilizando el título de ayatolá –que le pertenecía– sino el de hojjatoleslam, que es inferior en el clero chíita, casi como queriendo remarcar su superioridad.

El ascenso de los pasdaran

A pesar de las divergencias entre ambos, la capacidad del pragmático Rafsanjani para desarrollar un papel de equilibrio entre los distintos centros de poder iraníes le faltará al guía supremo, que sigue estando privado de uno de los “pilares” de la República islámica. El expresidente erra uno de los pocos, quizás el único, que desde su posición podía criticar el sistema, hablando sin rodeos hasta con él. Basta pensar que fue Rafsanjani en 2011 quien aconsejó al guía supremo que marginara a los ultraconservadores, explicándole los riesgos del “fascismo islámico” de los pasdaran (guardianes de la revolución), declara Riccardo Redaelli, profesor de Geopolítica en la Universidad Católica de Milán. Precisamente esta es la previsión de Abdolmohammadi: al faltar Rafsanjani, se hace más fuerte el empuje hacia el poder por parte de los pasdaran y del frente conservador cercano al establishment militar. Rafsanjani habría podido influir en el futuro incluso en las negociaciones para la elección de un nuevo guía supremo, dada la edad –77 años– y la salud incierta de Jamenei. Y en las negociaciones para la elección del guía supremo, el dominus de todo el sistema político-religioso iraní, quieren jugar un papel cada vez más importante, incluso a pesar del clero tradicional, muchas “instituciones revolucionarias”, como los pasdaran y las bonyad, fundaciones y centros de poder económico local que controlan capitales enormes.

Rouhani y Zarif

El futuro de Irán después de Rafsanjani

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Trump y la Unión Europea: peligro (I)

Ángel Satué

El show de Trump ha dado el salto de la pantalla a la arena de las relaciones internacionales. El showman-businessman venido a “político” declaró recientemente obsoleta a la OTAN, criticó gravemente la política de acogida de refugiados de Merkel, afirmó que la Unión es un pretexto para Alemania poder controlar Europa, se ha salido del Tratado Transatlántico de Inversiones con la Unión Europea y propuso a un candidato a embajador –Malloch– ante la Unión Europea en cuyo bagaje encontramos su apoyo al Brexit, su oposición al euro y, para más inri, se jactó de haber colaborado para acabar con la Unión Soviética, y que podría hacer lo propio con otra Unión (la europea). Esto es en política exterior lo que viene a ser en gastronomía comerse un percebe a las bravas, cosa que, por cierto, servidor vio de otro americano en una cena informal con su Administración. Es lo que sucede cuando aparece un liderazgo superpersonalista y autoritario. Nunca hay suficientes paños calientes.

La respuesta de Europa ha sido inequívoca, pero aún se queda en palabras. Aún en estado de shock por una ruptura del orden internacional conocido hasta la fecha, y la necesidad de tener que volar sola después de un letargo de 70 años, nuestro Donald, el bueno, Tusk, presidente del Consejo europeo, ha llegado a afirmar que “la presidencia de Trump es un riesgo para Europa”. Véase que no dice la Unión, sino que aquí está pensando, como buen polaco, en el oso ruso, en el este de Ucrania, en el Cáucaso, por no hablar de los estados bálticos.

Sirva esta metáfora: un nuevo vecino ha venido, y es un macarra de cuidado, que ni come ni dejará comer. Los niños formales europeos no saben qué hacer, y el chivato o pepito grillo se ha ido con los donuts y varias ojivas nucleares. Además, hay otro macarra al este (mucho) y un chino enorme que no sabe si seguir comiendo o ayudar a los asustados chavalitos.

Al tiempo, nuestro Donald tuiteó que “debemos recordar verdades olvidadas: una Europa unida para evitar otra catástrofe histórica. Los tiempos de la unidad europea se corresponden con los mejores de nuestra historia”.

Con este tweet, el presidente del Consejo Europeo se lanzaba a defender Europa el pasado 31 de enero, antes de la cumbre informal de Malta, en clara alusión a la situación geopolítica de 2017, mencionando veladamente las guerras mundiales, el nazismo, el fascismo y el comunismo, la guerra fría y, en definitiva, el drama del hombre europeo de finales del siglo XX y primeros del XXI. Pero, ¿por qué? ¿Estamos ante un envite tan grande para Europa como para sacar a pasear nuestros monstruos familiares? Cuesta creerlo. Es más bien pasar a la mayoría de edad.

Recordar verdades. Verdades olvidadas. Sin duda, es una buena noticia que desde la atalaya del Consejo europeo, que impulsa y define las orientaciones políticas generales de la Unión, se recuerde a los europeos que existen al menos dos verdades, en lo que llaman la era de la postverdad (relativismo que anunciara el Papa BXVI): (1) que nos unimos para evitar otra catástrofe histórica; (2) que los tiempos de la unidad europea son los mejores en la centenaria historia europea.

Trump y la Unión Europea: peligro (I)

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Los retos de la ciencia en la Universidad española

Nicolás Jouve

En 1930 ya señaló Ortega y Gasset que la “Misión de la Universidad” es enseñar las profesiones intelectuales y hacer investigación científica y preparar futuros investigadores.

El principal destinatario de lo que se hace en la Universidad es la sociedad, por la repercusión en el nivel cultural y bienestar a través de la formación de profesionales en todos los campos y por la repercusión de los avances científicos en la salud, alimentación, comunicaciones, transporte, etc.

Si nos fijamos en el fomento de la investigación, el principal problema de los responsables de la política científica es el de dar prioridad a los campos que más y mejor vayan a repercutir en beneficio de la sociedad. Pero cuando hablamos de beneficio no necesariamente estamos hablando de economía. Hay otros déficits que afectan al nivel cultural y social. Aunque a veces no lo parezca, no solo de tecnología vive el hombre, y no hay que volcar todos los esfuerzos en ciencia y tecnología. Hay un desequilibrio patente entre lo que hacemos o podemos hacer y lo que afecta al pensamiento, y la moral… por lo que habrá que dedicar más atención a otras áreas del conocimiento, como las humanidades, el arte, la literatura o la música, por ejemplo. No nos quejemos después del desmoronamiento de la sociedad en las costumbres y el comportamiento. A esto se refiere el filósofo alemán Hans Jonas, que echa en falta un análisis de los fines de las investigaciones y denuncia el hecho de sus consecuencias: “El ser humano –dice Jonas– ha aumentado su poder dominador de la naturaleza, pero no se ha preocupado por crecer con la misma intensidad en el conocimiento de las consecuencias de ese poder”.

Es preciso tener en cuenta todo esto y ampliar el horizonte respecto a la idea de algún partido político en las elecciones del 20 de diciembre de 2015 de crear un “Comité de Ciencia y Tecnología” para asesorar al Gobierno de la nación en temas de investigación y desarrollo en el que intervinieran investigadores y especialistas de reconocido prestigio españoles y extranjeros.

Un segundo frente en la expectativa de la ciencia afecta a la propia Universidad. La positiva evolución económica de las últimas décadas y la descentralización de las competencias educativas tras la aprobación de la Constitución de 1978 ha llevado a la existencia de una excesiva dotación que según datos oficiales actuales se traduce en 85 universidades, con 1.828 centros entre públicas y privadas, y una oferta de unas 13.500 titulaciones diferentes. Lo mucho no es equivalente a lo bueno, y así ocurre que en el Ranking Web de las Universidades, donde se comparan los resultados académicos de 12.000 universidades de todo el mundo –en base a su producción científica y el número de citaciones en revistas de investigación de todas las ramas–, las universidades españolas no están muy bien colocadas. Los primeros puestos los acaparan las universidades americanas (Harvard, Stanford, Massachusetts, Berkeley…), y hay que descender a la posición 141 para encontrar la primera de entre las españolas, la de Barcelona (que ocupa el puesto 36 entre las europeas)… y aún más allá de los 200 primeros lugares encontraremos las siguientes, en el 205 la Complutense de Madrid, en el 209 la de Granada y en el 210 la de Valencia (72, 74 y 75 entre las europeas, respectivamente).

Los retos de la ciencia en la Universidad española

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>Editorial

Vacuna corta

Fernando de Haro

Lo sucedido este fin de semana parece confirmar que España podría haberse convertido en un oasis político. En Francia, los leales a Europa tiemblan porque no tienen candidato. Le Pen de momento acapara el cartel electoral. El terremoto nacionalista amenaza con sacudir con fuerza en las elecciones holandesas y alemanas. Italia sigue a la espera. Por el contrario, los congresos simultáneos del PP, partido de Gobierno, y de Podemos, la fuerza populista, sugieren una cierta estabilidad dentro de los cauces del más tradicional y positivo europeísmo.

No hay formación xenófoba articulada a la vista. Y el enfrentamiento fratricida entre los dos grandes fundadores de Podemos, Iglesias y Errejón, en Vistalegre II (el Congreso que debía convertir al nuevo partido en opción de Gobierno) ha puesto de manifiesto que la nueva política puede convertirse de forma rápida en vieja política. De momento los sondeos no reflejan el desgaste de las luchas internas (Podemos mantiene una intención de voto del 22 por ciento y el segundo puesto) pero la aureola de “redentora” que acompañaba a la formación ha desaparecido. Y es difícil (aunque todo es posible) que en el inmediato futuro los socialistas vuelvan a buscar un pacto con quien le disputa el espacio político.

El PP ha celebrado quizás el más pacífico de los Congresos de su historia. El partido en el Gobierno está tranquilo por el rápido cambio de ciclo que se ha producido en el último año y medio. El único sucesor de Rajoy es el propio Rajoy. Hace quince meses, el ciclo del actual presidente del Gobierno era claramente declinante. La factura por los casos de corrupción, el deseo de una forma diferente de hacer política, el desgaste de las políticas aplicadas durante la crisis y la conjunción de fuerzas de izquierda hacían pensar que el PP, a pesar de ser la fuerza más votada, iba a estar alejada un tiempo de los centros de decisión. La marca PP era una marca de la que había que alejarse.

Ahora las cosas han cambiado. En 2106 el PP demostró disponer de un suelo electoral alto y, lo más importante, capacidad de recuperar votantes. Rajoy se ha redimido en gran medida al haber superado un veto que, según todos los españoles, había durado ya demasiado. Y además en los últimos meses ha convertido a los socialistas en su mejor socio de Gobierno. Muchos aplauden, incluso, el que consideran inteligente uso del miedo a Podemos. Un Podemos en el 22 por ciento de intención de voto es, según estos, el mejor argumento para mantener una alta fidelidad entre los votantes conservadores de siempre.

>Editorial

Vacuna corta

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>ENTREVISTA A ADOLFO PÉREZ ESQUIVEL

"Trump hará mucho daño"

Alver Metalli

Combativo como siempre y con 85 años bien llevados. La marcha por las calles estrechas y polvorientas, entre cobertizos y casas sin terminar, para recordar a dos jóvenes muertos por la policía en una villa miseria de la periferia de Buenos Aires no lo ha dejado exhausto ni mucho menos. A Adolfo Pérez Esquivel, premio Nobel de la Paz 1980, arrestado y torturado por los militares argentinos en 1977, todavía le quedan energías para mandarle un mensaje a ese Trump que tanto aprecia la tortura y quisiera volver a usarla. “Es un hombre que hará mucho daño”, dice sacudiendo la cabeza blanca. “Es propio de una mentalidad arrogante y totalitaria pensar que el castigo corporal induce a decir la verdad, incluso la que no es verdadera, con tal de que termine la tortura”. Concluye su intervención el día de la memoria del asesinato de los dos villeros alentando a “no dejar de sonreírle a la vida” y baja del precario palco de tablones sostenido por el brazo del padre José María di Paola.

¿Hay buenas razones para sonreírle a la vida?

El día que dejemos de hacerlo, querrá decir que hemos perdido la esperanza y que nos han derrotado. Fíjese bien que cuando se pierde la esperanza, también se pierde la capacidad de luchar, la convicción de que se puede cambiar una determinada situación. Para sostener el compromiso hay que tener una esperanza, un objetivo, un sentido de la vida y de la lucha. De esa manera se puede sonreír a la vida en cualquier situación, resistir, no bajar la guardia. Eso es lo que da la fuerza para seguir adelante. El que lucha por cambiar la vida no puede vivir amargado.

¿Cree que en Argentina está vivo ese espíritu de lucha, ese buscar el cambio?

Nos encontramos en una situación contradictoria, como es inevitable. Hubo algunas conquistas sociales, otras quedaron a mitad de camino. Muchas veces por cálculo político, por especulación, por haber eludido el deber de una edificación social, cultural y política. La democracia no es gratis, no es poner una boleta en una urna cada cuatro años, es una construcción permanente y colectiva, día a día. Democracia y derechos civiles son valores inseparables; si estos se violan, la democracia se debilita hasta que deja de serlo.

Usted fue torturado cuando lo arrestaron en la época militar, en 1977. El nuevo presidente de Estados Unidos acaba de decir que los interrogatorios con ciertas prácticas de tortura han dado resultado. Tanto es así que no sería un error volver a usarlas… ¿Con usted dieron resultado?

¡No! [carcajada]

¿Qué efecto le produce un comentario como ése, a favor de la tortura?

Es propio de una mentalidad totalitaria pensar que el castigo corporal induce a decir la verdad, incluso la que no es verdadera, con tal de que termine la tortura. Trump es un hombre que hará mucho daño, y ya lo está haciendo por la manera como enfoca la cuestión migratoria, la xenofobia que demuestra, el racismo que alienta. Habrá que ver hasta dónde llega, pero si sigue así, poniendo en práctica lo que ha dicho durante la campaña electoral, le hará mucho mal al mundo pero también al pueblo de Estados Unidos, que afortunadamente está reaccionando. Habrá que ver…

Entonces usted cree que hay posibilidades…

En mi opinión, en Estados Unidos no gobierna el presidente; el verdadero poder lo tienen el complejo industrial-militar y las grandes empresas. Ellos serán los que le pongan límites. Obama no pudo hacer grandes cosas; hablaba de cerrar la cárcel de Guantánamo, de terminar la guerra en Iraq y en Afganistán, de darle al mundo más seguridad, y ya vimos que no pudo hacerlo. Me lo dijo en una carta. Los republicanos también están divididos y las divisiones se agudizarán; tienen la mayoría en el Congreso pero no son unánimes dentro del partido. Algunos de ellos, aunque son de derechas, tienen una ética y valores, y sienten que Trump los está pisoteando.

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"Trump hará mucho daño"

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>Entrevista a Alicia Miyares

"¿Realmente los deseos pueden estar por encima de los derechos?"

Fernando de Haro

Últimamente se habla mucho de los vientres de alquiler, sobre todo porque hay quien quiere en el Partido Popular que se debata. Hay quien lo defiende, hay quien lo critica. He leído con mucho interés un manifiesto firmado por un grupo de feministas, el grupo Notable. Un manifiesto con el que yo personalmente no coincido en todo, pero que me ha parecido muy provocativo. Una de las personas que ha apoyado este manifiesto, titulado “No somos vasijas”, es Alicia Miyares, filósofa, ensayista, escritora, con una trayectoria feminista acreditada.

Lo primero que ustedes dicen en este interesante manifiesto es que no se utilicen eufemismos en esta cuestión, que no se hable de “gestación subrogada” sino que se le llame a esto por su nombre. ¿Por qué son ustedes tan críticas con esto del eufemismo?

Evidentemente, cuando tú utilizas, para referirte a una mujer embarazada, el término “gestante”, cuando omites la palabra embarazo y hablas de “gestación”, lo único que quieres hacer es que las personas que se enfrentan a esta situación por primera vez no tomen conciencia de que estamos hablando de una mujer embarazada, de un embarazo y de un parto. Lo de la “gestante” últimamente empieza a sonar como un árbol frutal.

También critican lo de “alquilar” o “comprar”, que esto es una mercantilización de la mujer. Hablan ustedes claramente de un neoliberalismo que mercantiliza y usan una expresión muy interesante, la “cosificación” de las personas. ¿Es la transformación del ámbito de lo humano en un producto mercantil?

En esta práctica de vientres de alquiler, es eso. Cuando tú utilizas un lenguaje donde no quieres hablar del proceso de embarazo ni parto, sino que hablan de eso tan extraño que la gente no entiende, ¿qué es eso de la gestación subrogada? Se trata de que las personas no tomen conciencia de que estamos hablando de que una mujer, por contrato, antes de que se produzca el embarazo ha de renunciar a sus derechos de filiación y custodia para cedérselo a terceras personas. Eso es de lo que estamos hablando.

Renuncia a su hijo y vende un servicio que es algo que no se puede contratar como prestación de servicios. No todo es prestación en la persona, ¿no?

Totalmente de acuerdo. Nosotras precisamente salimos en su momento para decir que la práctica de los vientres de alquiler tiene unas consecuencias éticas y jurídicas que de momento todavía nadie quiere hablar de ellas. ¿Realmente como sociedad no vamos a poner un límite a lo que se pueda comprar y vender? Estamos hablando de personas. No estamos hablando solo de una mujer embarazada sino también de una criatura que nace. ¿Y realmente vamos a aceptar que esto se mercantilice? Hay una cosa en los defensores de esta práctica que realmente llama la atención. Le llaman técnica de reproducción asistida. Yo pregunto, sobre todo a las que son madres: ¿realmente el embarazo es una técnica?

El embarazo es una relación que tú tienes con tu hijo o hija.

Niegan. En el fondo están negando el vínculo.

Comercializando el vínculo.

Eso por supuesto. Pero esa es una implicación ética que, como sociedad al menos, debemos plantearnos. Luego está la implicación jurídica, de la que nadie quiere hablar.

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"¿Realmente los deseos pueden estar por encima de los derechos?"

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>El Kiosco

¿Cuál es nuestra historia?

Elena Santa María

La conversación se muere. Así titula Isabel F. Lantigua su artículo publicado en El Mundo sobre el libro “En defensa de la conversación” que ha publicado Sherry Turkle en España esta semana, en el que la autora analiza "el riesgo que corremos al perder la capacidad de hablar a la cara, al eliminar el contacto visual, al negarnos la espontaneidad en una charla en persona", "la tecnología ha hecho que estemos experimentando una huida de la conversación cara a cara" y esto tiene consecuencias muy negativas porque "la conversación es la base de la democracia y los negocios, sustenta la empatía y es básica para la amistad, el amor, el aprendizaje y la productividad". Sin ella, dice esta experta, "perdemos aquello que nos diferencia del resto de las especies, perdemos nuestra humanidad". En el libro "Turkle constata que ahora ‘esperamos más de la tecnología y menos del otro’ y que ‘hemos sacrificado la conversación por la mera conexión’. Pero que tras esto se esconde una dolorosa realidad: ‘la sensación de que nadie nos escucha’". Añade la autora del artículo que "en una entrevista con EL MUNDO, Turkle comenta que al poco de empezar a investigar se dio cuenta de ‘la estrecha relación que existía entre la huida de la conversación y la huida de la soledad. La gente tiene miedo de pasar tiempo a solas. Trabajos realizados con estudiantes universitarios demuestran que éstos prefieren administrarse descargas eléctricas a sí mismos antes que estar a solas con sus pensamientos, sin teléfono, sin dispositivos o sin un libro. Para estos jóvenes, la soledad, con su carencia de estímulos externos es algo literalmente insoportable’".

"La presencia de dispositivos interactivos que siempre llevamos encima implica que nunca más tenemos que sentirnos solos. Esto se hace evidente en la cola del supermercado o en un semáforo en rojo: la gente no se permite tiempo para reflexionar. Pero la capacidad para pasar tiempo con uno es un requisito para cualquier relación", añade la autora. Y es importante porque trasciende el ámbito privado. Lo explica Turkle: "Ahora mismo en EEUU estamos viviendo un momento en el que necesitamos pensar profunda y críticamente sobre cuestiones políticas. No podemos limitarnos a reaccionar sin más", a tuitear sin más, "necesitamos pensar las cosas con calma. Reflexionar las consecuencias. Hablar con uno para poder hablar luego con los demás". Pero esto no está ocurriendo. "Hacemos cosas que eran muy raras pero a las que nos hemos acostumbrado muy rápido. Por ejemplo, mandamos sms o entramos en Facebook durante reuniones corporativas. Chateamos en funerales. Nos alejamos de nuestro duelo para meternos en el móvil", cita de nuevo Isabel a Turkle.

En El País, Manuel Cruz escribe sobre otro libro, “Hannah Arendt y la literatura”. "Calificamos de enorme la importancia de lo narrativo porque va más allá de la mera constatación de su relevancia gnoseológica, asunto sobre el cual las manifestaciones arendtianas son de una inequívoca rotundidad (‘ninguna filosofía, análisis o aforismo, por profundo que sea, puede compararse en intensidad y riqueza de significado a una historia bien narrada’), para adentrarse en el terreno en cierto modo más básico, constituyente, de la definición del ser humano en cuanto tal (así, al comienzo de su trabajo sobre Rahel Varnhagen, destaca Arendt la significativa afirmación: ‘¿Qué es el hombre sin su historia? Un producto de la naturaleza, nada personal’). Pero tampoco esta última dimensión consigue agotar la formidable potencia de las narraciones, que, finalmente, deben ser consideradas también a la luz de la relación que son capaces de establecer con la vida de los hombres y, más en particular, con su sufrimiento (‘todos los sufrimientos se hacen soportables si se ponen en una historia o se cuenta una historia sobre ellos’, escribe en “La condición humana”, haciendo suya una frase de Isak Dinesen)", explica Cruz.

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Vértigo francés

José Luis Restán

La última encuesta publicada sobre las presidenciales francesas ofrece unos resultados de vértigo. Según ese estudio, realizado entre los días 31 de enero y 1 de febrero, la líder del Frente Nacional, Marine Le Pen, obtendría en la primera vuelta un 25% de los sufragios; le seguiría el independiente Emmanuel Macron (que se define como social-liberal) con un 20,5%; descendería a la tercera posición el candidato del centro-derecha François Fillon, con un 18,5%, mientras que el socialista Benoit Hamon quedaría relegado a la cuarta plaza con un 16,5%. Siempre según esta foto, en la segunda vuelta Macron se alzaría con la victoria con un 63% frente al 37% de Le Pen. Lo cierto es que la situación es tremendamente volátil, pero en los cuarteles generales de socialistas y republicanos cunde el pánico, y no sólo allí.

Le Pen ha lanzado su campaña en Lyon con un discurso incendiario, consciente de que es la única capaz de explotar el malhumor de los franceses, su hastío por la debilidad de los partidos centrales y su miedo al futuro: miedo a la globalización, al terrorismo, a la pérdida de la propia identidad. Miedos legítimos con una base real, aunque después alimenten figuras grotescas y reclamen salidas disparatadas. Miedos que no habrían debido ser menospreciados, tampoco cortejados (como hace Le Pen) sino tenidos en cuenta para mantener un verdadero diálogo social, una conversación nacional viva. La respuesta de Le Pen es brutalmente sencilla: nacionalismo, proteccionismo, desvinculación de la Unión Europea, rechazo a los inmigrantes. Y todo ello envuelto en un discurso grandilocuente con muy escasa densidad pero enorme eficacia movilizadora. Un discurso, por cierto, que aunque invoque tramposamente a la tradición, nada tiene que ver con la raíz cristiana de Francia

No es extraño que aquella inquietante y desconocida “prima”, la prima de riesgo, haya vuelto a presentar su tarjeta de visita en los mercados europeos. La victoria final de Le Pen significaría el acta de defunción de la Unión Europea, cuyo germen está en el abrazo de hierro franco-alemán para garantizar paz, libertad y estabilidad al continente. Seguramente Le Pen no se sentará esta vez en El Elíseo, pero el mero hecho de que sea la más votada en la primera vuelta colocaría a la Unión en una situación de tremenda inquietud y abriría un periodo de debilidad difícilmente previsible.

Lo cierto es que Sarkozy dejó su trabajo reformista a medio camino, mientras Hollande ha decepcionado a propios y extraños. En economía ha navegado patéticamente entre dos aguas, mientras que en las cuestiones culturales y de proyecto nacional ha profundizado en el viejo sectarismo de una parte de la izquierda. Con todo ello ha achicharrado a la joven promesa de Emmanuel Valls.

El PSF está abierto en canal, roto por el eje, con dos almas irreconciliables. Pero se alzado con la victoria más arcaica, la que representa Benoit Hamon, relegado a una humillante cuarta plaza en las encuestas. Hamon representa una suerte de autismo político, como si nada de lo que ha sucedido en el mundo los últimos diez años fuese con él. Sigue aferrado al estatalismo y al laicismo, y sueña con soluciones que no hacen cuentas con la disciplina que implica la moneda común. Por desgracia para él, sus cantos de sirena no reverdecen las esperanzas de la izquierda. Aquellos a los que querría dirigirse prefieren comprar su producto a la señora Le Pen, amarga paradoja que ya experimentó hace años el comunismo francés.

Vértigo francés

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Todorov y su resistencia ante el totalitarismo

Corrado Bagnoli

Ha muerto, a los 77 años de edad, Tzvetan Todorov (1939-2017), uno de los intelectuales europeos más relevantes y aclamados, pero paradójicamente entre los menos escuchados en estos años en que la deriva del pensamiento hacia formas de negación de la dignidad humana y su involución hacia la incapacidad de aceptar al otro se están convirtiendo en la clave de la sociedad contemporánea.

El último libro de este pensador, nacido en Bulgaria pero establecido en Francia desde la época de su colaboración con Roland Barthes, es un himno a los valores de la libertad y la justicia mediante la celebración de personajes que han afrontado el suplicio y la muerte para defender estos valores hasta el fondo. “Resistentes” es el título de este último acto en un itinerario que se atraviesa toda la cultura del siglo XX y que se cierra aquí recordando las experiencias de Etty Hillesum, Boris Pasternak, Nelson Mandela entre otros, con una advertencia que Todorov siempre ha señalado desde las páginas de sus libros y en todas las ocasiones públicas que ha tenido. Una advertencia que ya expresó de manera admirable en un ensayo de 2007, “La literatura en peligro”, donde recuerda que la literatura, las grandes obras de arte, también deben entrar “en el gran diálogo entre los hombres que empezó en la noche de los tiempos y del que cada uno de nosotros, por insignificante que parezca, sigue formando parte”.

Cuando apenas tenía 24 años, Todorov llegó a París procedente de un país donde el régimen comunista había aniquilado toda forma de libertad intelectual. Él mismo narra su experiencia como estudioso de la literatura en su patria, dominada por el totalitarismo comunista. Decidió sustraerse de las exigencias de la ideología dominante, ocupándose en su tesis de aquellos aspectos que no tenían nada que ver con la ideología, es decir, todo lo que en las obras literarias tuviera que ver con el texto como tal y sus formas lingüísticas. Fue una decisión que le libró de la censura y que le llevó a dedicarse al estilo, la composición, las formas narrativas, en una palabra a las técnicas literarias, obligándole a dejar a un lado lo que en cambio constituye el auténtico valor de la literatura: el pensamiento, los valores expresados en una obra, su significado más profundo.

Ya en Francia, combatió tenazmente las ideas del formalismo que había contribuido a difundir y comienza progresivamente su reflexión sobre aspectos como la relación con el otro, tema dominante en “La conquista de América” (1982), donde pone bajo sospecha el pensamiento colonizador. De 1991 es “Frente al límite”, donde nos pone en guardia ante los horrores del totalitarismo, al que sigue considerando un peligro importante para nuestra sociedad, en absoluto derrotado, precisamente porque lo considera un producto perverso de la sociedad de masas, cuya potencia deshumanizadora nunca ha dejado de crecer.

En todos sus libros, hasta el último, Todorov subraya con fuerza el valor de la voluntad y responsabilidad individuales, incluso en las peores situaciones de abuso y opresión. También sobre el tema del terrorismo se expresó con claridad, sin olvidar nunca que el enemigo no era el otro, que el mal habita en el corazón del hombre, de todo hombre, y que ahí es donde cada uno de nosotros debe combatirlo. “El enemigo también es interior, nuestros demonios nos llevan a parecernos al adversario para combatirlo mejor. Pero aterrorizar a los terroristas significa hacerse como ellos”. Lo que decía Todorov de la literatura, de la que hablaba como una experiencia “cuyo último horizonte no es la verdad sino el amor”, resume en última instancia su inagotable labor de búsqueda siempre orientada a salvaguardar, en todos los ámbitos de su producción, las formas más altas de la relación entre los hombres, a defender el valor absoluto de cada persona concreta.

Todorov y su resistencia ante el totalitarismo

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Abatid los bastiones educativos

Fernando de Haro

En España se prepara un nuevo debate educativo. ¿Serán los cristianos, en este caso, algo más que una de las partes en litigio? ¿Podrán aportar algo original? ¿Están obligados a identificarse con una de las esperadas y conocidas posiciones que se van a enfrentar? La semana pasada se constituyó en el Congreso de los Diputados una subcomisión para estudiar un posible pacto de Estado sobre enseñanza. Pacto que ha sido imposible desde la vuelta a la democracia. Los trabajos van a incluir la comparecencia de 80 ponentes entre profesores, padres, alumnos y expertos.

La legislación educativa española ha sido hegemónicamente socialista desde la transición. Eso le ha dado un claro sesgo comprensivo. El segundo gobierno de Aznar, a última hora (2002), aprobó una ley que intentaba corregir las consecuencias negativas de la comprensividad. El primer Gobierno de Rajoy, con escaso convencimiento, poca ambición y sin escuchar a la comunidad educativa, aprobó una reforma (LOMCE, 2013) encaminada, sobre todo, a conseguir mejores resultados académicos y una cierta unidad en todo el territorio nacional. El segundo Gobierno de Rajoy ya ha renunciado algunos aspectos de la pasada reforma (las reválidas), rechazados radicalmente por la oposición. Y busca, parece que con más sinceridad que los socialistas (Zapatero), un acuerdo.

El problema es que las distancias ideológicas parecen insalvables. Los socialistas y el resto de partidos de izquierda están convencidos de que el Estado, en este caso las Comunidades Autónomas, que son las que tienen transferidas las competencias, son el sujeto educativo primordial para garantizar la igualdad. La planificación para que los nuevos centros de iniciativa social reciban dinero debe someterse, según este modo de pensar, a la existencia de una red completa de colegios de gestión pública. Se trata de una subsidiariedad a la inversa, a favor del Estado. El PP, por su parte, insiste en superar la mentalidad comprensiva, introducir criterios objetivos de evaluación y de calidad. El centro-derecha es más receptivo a defender la tímida subsidiaridad que supone el sistema de conciertos (creado por los socialistas). Un modelo que permite integrar en la red pública a colegios de iniciativa social con autonomía y libertad de ideario. En algunas Comunidades Autónomas donde gobierna el PP, no en todas, esta red subsidiaria supone hasta el 50 por ciento de los centros. Donde gobiernan los socialistas o Podemos el porcentaje tiende a reducirse drásticamente. En realidad, la bandera de los conciertos la mantiene levantada la comunidad católica.

Antes de seguir adelante dejemos claro que el sistema de conciertos, con todas sus imperfecciones, ha sido un instrumento útil para que los padres elijan la enseñanza que quieren para sus hijos. En una sentencia de mayo de 2016, el Tribunal Supremo además dejaba claro que la legislación no otorga “a los centros concertados un carácter secundario o accesorio respecto de los centros públicos, para llegar únicamente donde no lleguen estos últimos, es decir, para suplir las carencias de la enseñanza pública”.

Abatid los bastiones educativos

Fernando de Haro | 0 comentarios valoración: 3  29 votos
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>Editorial

Vacuna corta

Fernando de Haro

Lo sucedido este fin de semana parece confirmar que España podría haberse convertido en un oasis político. En Francia, los leales a Europa tiemblan porque no tienen candidato. Le Pen de momento acapara el cartel electoral. El terremoto nacionalista amenaza con sacudir con fuerza en las elecciones holandesas y alemanas. Italia sigue a la espera. Por el contrario, los congresos simultáneos del PP, partido de Gobierno, y de Podemos, la fuerza populista, sugieren una cierta estabilidad dentro de los cauces del más tradicional y positivo europeísmo.

No hay formación xenófoba articulada a la vista. Y el enfrentamiento fratricida entre los dos grandes fundadores de Podemos, Iglesias y Errejón, en Vistalegre II (el Congreso que debía convertir al nuevo partido en opción de Gobierno) ha puesto de manifiesto que la nueva política puede convertirse de forma rápida en vieja política. De momento los sondeos no reflejan el desgaste de las luchas internas (Podemos mantiene una intención de voto del 22 por ciento y el segundo puesto) pero la aureola de “redentora” que acompañaba a la formación ha desaparecido. Y es difícil (aunque todo es posible) que en el inmediato futuro los socialistas vuelvan a buscar un pacto con quien le disputa el espacio político.

El PP ha celebrado quizás el más pacífico de los Congresos de su historia. El partido en el Gobierno está tranquilo por el rápido cambio de ciclo que se ha producido en el último año y medio. El único sucesor de Rajoy es el propio Rajoy. Hace quince meses, el ciclo del actual presidente del Gobierno era claramente declinante. La factura por los casos de corrupción, el deseo de una forma diferente de hacer política, el desgaste de las políticas aplicadas durante la crisis y la conjunción de fuerzas de izquierda hacían pensar que el PP, a pesar de ser la fuerza más votada, iba a estar alejada un tiempo de los centros de decisión. La marca PP era una marca de la que había que alejarse.

Ahora las cosas han cambiado. En 2106 el PP demostró disponer de un suelo electoral alto y, lo más importante, capacidad de recuperar votantes. Rajoy se ha redimido en gran medida al haber superado un veto que, según todos los españoles, había durado ya demasiado. Y además en los últimos meses ha convertido a los socialistas en su mejor socio de Gobierno. Muchos aplauden, incluso, el que consideran inteligente uso del miedo a Podemos. Un Podemos en el 22 por ciento de intención de voto es, según estos, el mejor argumento para mantener una alta fidelidad entre los votantes conservadores de siempre.

Vacuna corta

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>CINE

La ciudad de las estrellas (La La Land)

Juan Orellana | 0 comentarios valoración: 2  211 votos
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Estreno de One, documental dedicado a los cristianos de la India

P.D.

One, la nueva película de Fernando de Haro que se estrena en Madrid el próximo lunes, cuenta lo que nunca te han contado sobre la India. En la mayor democracia del mundo, en el país que compite con China por el liderazgo de Asia y de buena parte del planeta, sigue vigente un rígido sistema de castas. Por eso la minoría cristiana, que se atreve a afirmar la igualdad efectiva entre los indios, es perseguida. Los parias (los sin-casta) que abandonan el hinduismo y abrazan el cristianismo, buscando una vida más digna, pierden las ayudas sociales. Los obstáculos legales que limitan las conversiones han sido respaldados por el Tribunal Supremo. Un nuevo nacionalismo hindú no duda en recurrir a la violencia para restringir la libertad y lleva a cabo prácticas que algunos califican como prácticas genocidas. Prueba de ello es lo que sucedió en el distrito de Kandhamal durante 2008. Se pretendió “limpiar” de bautizados una amplia zona.

Este documental está grabado en Nueva Delhi; en Bhubaneswhar, la gran ciudad del hinduismo; y en las selvas de Orissa, junto al Golfo de Bengala. Recoge los rostros y las historias de gente sencilla (la inmensa mayoría de los bautizados de la India son parias) que ha encontrado en el cristianismo una forma más humana de vivir. Muchos explican por qué abrazaron la nueva religión y han abandonado la antigua. Otros relatan las injusticias sufridas y los motivos que les permiten ser fieles al credo de la cruz. La película da voz también a los nacionalistas hindús que justifican las políticas de discriminación.

Estamos ante el cuarto documental de una serie dedicada a los cristianos perseguidos. El primero de ellos, "Walking next to the wall", fue rodado en Egipto y está dedicado a los coptos. El segundo, Nasarah, grabado en el Líbano, está dedicado a los sirios e iraquíes perseguidos por el Daesh. El tercero, Aleluya, a Nigeria. Los cuatro están disponibles en la plataforma Vimeo. La serie está dirigida por Fernando de Haro que trabaja con la productora N Medio. El proyecto se lleva a cabo con la ayuda del Instituto de Estudios Históricos de la Universidad CEU San Pablo y la Fundación Hernando de Larramendi.

A las 19 horas del lunes 23 de enero en el Salón de Grados de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales. Julián Romea, 23. 28003 Madrid.

Estreno de One, documental dedicado a los cristianos de la India

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>Columna derecha

>CULTURA

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Caravaggio en Madrid

Elena Simón

Dedicado a Alicia

Caravaggio siempre es un reclamo excepcional por su revolución pictórica en busca de la realidad. En esta ocasión el Museo Thyssen presenta al gran pintor con sus apasionados seguidores del norte de Europa, 52 obras en total, con 12 del maestro. Su pintura claroscurista, con modelos de la realidad, alejada del ideal clasicista, coincidió con los intereses pictóricos de flamencos y alemanes. El viaje obligado para un artista del s. XVII a Roma, meca del Arte, provocó que en el primer tercio de esta centuria unos setecientos pintores extranjeros se instalaran allí, algunos privilegiados en los palacetes de los mecenas protectores, otros pasando hambre y frío.

Caravaggio inauguró el Barroco de manera rompedora, el mundo ideal neoplatónico se acabó. El concilio de Trento y los ejercicios espirituales de san Ignacio de Loyola pedían realidad, austeridad, ponerse en la situación real del suceso religioso a reflexionar, desechando todo idealismo. Y un hermano de Caravaggio, Juan Bautista, era sacerdote en Cremona. El barroco es movimiento con diagonales, escorzos, claroscuros, que traducen el movimiento interior de la mente de los protagonistas, cuanto más tenso mejor. Éste es su máximo interés, todos los contenidos que guarda, apoyados en las expresiones y en una rica simbología de todo tipo (objetos, animales, frutas y flores, colores…).

Es interesante conocer que Michelangelo Merisi, el Caravaggio, nació en Milán en 1571 y que su padre era arquitecto y administrador del marqués de Caravaggio, Francesco Sforza, casado con Constanza Colonna, con los que la familia tuvo una íntima relación. Estas nobles casas protegerán a Merisi, irascible hasta el enloquecimiento y pendenciero, en las huidas y condenas por sus delitos que llegaron al asesinato. Con cinco años se trasladó a Caravaggio y con trece por fin está en Milán, cumpliendo la promesa hecha a su padre en el lecho de muerte, en el taller de Simone Peterzano, seguidor de Tiziano, con el que vivió cuatro años para aprender el oficio de pintor. Con 19 años aterriza en su soñada Roma, donde, obligado por la necesidad, ejecuta naturalezas muertas y flores, de gran fortuna. Luego vendrán escenas de género como “Los tahúres”, tres medias figuras jugando a las cartas, adquirida por el ojo coleccionista y vanguardista del Cardenal del Monte que contrata al pintor, y pasa a su residencia, por fin con alojamiento y comida, donde bajo su protección pintará Los Músicos y la imponente Santa Catalina de Alejandría, tan venerada en Italia (una hermana del pintor también era Catalina). Sus modelos son mendigos, mujeres de la calle, pendencieros de la noche. La realidad más cruda está servida, con ella representará la experiencia religiosa en su más auténtica veracidad, como un suceso de la vida cotidiana.

Empieza el encargo para San Luis de los Franceses, ha cumplido los 25, y La Vocación y El Martirio de san Mateo dejarán huella en las almas, y en otros pinceles. La apertura de esta capilla con motivo del Jubileo del año 1600 le hizo el pintor más famoso y solicitado de Roma, con jugosos encargos tanto públicos como privados: El Sacrificio de Isaac, para el futuro papa Urbano VIII, o el imponente San Juan en el desierto encargado por el banquero Coste. Ambas pinturas brillan en esta exposición. San Juan Bautista, con la potencia del desnudo del David de su admirado Miguel Ángel, en una anatomía más suavizada, con el mismo dominio anatómico… y también la reflexión, la tensión interior del protagonista. La austeridad formal domina, una diagonal de luz divina sobre la anatomía de san Juan y la sombra sobre la que se recorta, fondo neutro sin elementos de distracción. La piel de camello que lo identifica, austero y ascético, y el rojo del manto, emblema de su sangre por la violencia de su muerte a manos de Herodes. Sujeta el bastón-cruz, él anuncia a Cristo y lo bautiza en el Jordán, inicio del camino a la Pasión. Figura de gran belleza e impactante presencia, con la que Caravaggio se presenta casi como el nuevo Miguel Ángel.

Caravaggio en Madrid

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Sorolla: un niño adoptado

Elena Simón

“Tenía Sorolla la vista fácilmente impresionable a cuanto se mueve, y como lo que más se mueve es la luz, cambiando a cada instante, ésta fue su musa” (A. Gimeno).

La cotización y valoración de Joaquín Sorolla sigue en alza. Barcelona nos ha deleitado este verano en Caixaforum con la atractiva y refrescante muestra “Sorolla y el Mar”. También Mapfre abre cartel en el otoño madrileño, hasta el 11 de enero, con una exposición llena de novedades, con la cara menos conocida del imparable artista: “Sorolla y América”, muestra que se inicia con su celebrada pintura social de finales de siglo, que emigró más allá del océano y paisajes urbanos neoyorquinos, retratos americanos, dibujos sobre cartas de menú, y también bocetos, mucho de todo ello guardado allí en la Hispanic Society de Nueva York, grandioso centro de referencia de la cultura española, museo y biblioteca, fundado en 1904 por el potentado del ferrocarril e hispanista Huntington, que fue el mecenas de Sorolla en América. Él le pagó los dos viajes de seis meses que el artista realizó con su familia a Nueva York. Su exposición de 1909 ni tuvo ni ha tenido igual, el pintor vendió cientos de obras y miles de catálogos… hasta el presidente de los EEUU quiso ser retratado por él.

Pero demos marcha atrás en la moviola hasta situarnos en su levante natal, donde se gestó el genio de Joaquín Sorolla. Los primeros años del artista quedan muy lejos de su posterior éxito, porque este pintor español, que tras Velázquez y Goya es la paleta española más cotizada fuera de nuestras fronteras, nació en Valencia el 27 de febrero de 1863 (¿conjunción de astros que dirían algunos lunáticos?). Sus padres, Joaquín y Concepción, del gremio del comercio de tejidos, murieron, quizá víctimas del cólera, en un margen de tres días, cuando el pequeño contaba dos años y medio. La tía materna Isabel y su marido José adoptaron a Joaquinito y a su hermana Isabel, de un año. Con 14 años Joaquín ayudaba a su tío en la modesta cerrajería familiar, pero su destreza para la pintura ya era reconocida y asistía por la noche a clases de pintura. Con dieciséis años entró en la Escuela de Bellas Artes de San Carlos de Valencia: las clases se iniciaban a las ocho, sin embargo su compañero, el también pintor Cecilio Plá, nos dice que Sorolla ya venía de sacar apuntes del natural por la ciudad. Ese mismo año, por su aplicación, la Escuela de Artesanos le otorgó un accésit y le obsequió con una caja de pinturas. Su padre adoptivo, consciente de la valía del chico, decidió pagarle clases especiales e intentó que Joaquín no perdiese más tiempo en las labores de cerrajero, pero el chico no lo permitió. A la par recibía la medalla de bronce de la Exposición Regional de Valencia por “El patio del instituto”. Su profesión de pintor ya estaba decidida.

Sorolla pasó cuarenta años pintando casi frenéticamente. Trabajador incansable realizó a la velocidad de la luz cerca de 2.200 cuadros, 9.000 dibujos, apuntes, bocetos, obras todas ellas en las que consiguió como nadie reflejar con una modernidad potente ese derecho que el instante tiene a la eternidad.

Sorolla: un niño adoptado

Elena Simón | 0 comentarios valoración: 2  1536 votos

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