Diario de información sobre la actualidad política, social, económica y eclesial
26 JUNIO 2017
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>Editorial

El cantero de Alepo

Fernando de Haro

El cantero de Alepo es un hombre minucioso. No han dado aún las 9 de la mañana. Hace las marcas en una gran piedra blanca y luego las corta con esmero. Son las piedras que servirán para reparar la catedral melquita que ha perdido toda la cubierta por las bombas. La catedral melquita, la catedral armenia y la catedral maronita están juntas, en la pequeña Plaza de Fharat, donde comienza o comenzaba el Viejo Alepo. En las fiestas, en la plaza no cabía un alfiler.

Pero este domingo no hay nadie. Cuando el cantero apaga la sierra mecánica vuelve el silencio y se oye a las tórtolas de Alepo. Las tórtolas se posan sobre las piedras caídas, sobre los muros derribados. Se oyen las tórtolas volar y de vez en cuando las bombas que lanza todavía el ejército de Al Asad contra las posiciones de los yihadistas al oeste de la ciudad. (“No es nada -te explican los amigos cuando pones cara de preocupación- es solo para recordarles a los rebeldes que el ejército tiene controlada la ciudad”).

“Ver cómo ha quedado el Viejo Alepo hace mal al corazón”, me ha dicho una de las personas con las que he hablado estos días. Y lleva razón. No podías imaginar que las palabras mentirosas, la ideología, que parece un juego, sea capaz de sembrar tanta destrucción. Hasta que la ves. Y aquí son las piedras -piedras nobles, calles estrechas, tesoro de siglos que a pesar de haber sido prácticamente reducido a cascotes conserva su belleza-, pero el daño en las madres, en las esposas, en los hijos, ese daño que no se ve es como un océano de dolor inmenso y silencioso. Un océano que se vierte en lágrimas cuando entras en las casas de los vecinos de Alepo y empiezas a escuchar. No hay iglesia en la que no se celebre un funeral.

La bella Alepo, la ciudad cortejada por los cruzados, la que criaba a las más guapas princesas, es ahora una población diezmada. Todos los millennials deberían pasear por la zona este de Alepo, por sus calles reducidas a escombros, por los edificios semidesnudos, por el recuerdo vivísimo del infierno que se ha sufrido aquí en los dos últimos años. Todos deberían pasearse por estas calles de Alepo este para quedar dominados al menos un segundo por el silencio asombrado que te embarga al ver las consecuencias de las ideologías. Para derribar por un instante esa banalidad obstinada en la que vivimos. Detrás de cada piedra que está fuera de su sitio hay una historia, un drama.

Alepo este es una ciudad inhabitable. Alepo oeste es una ciudad sin luz regular, donde truenan los generadores, sin ascensores, con restaurantes de grandes comedores en los que solo se sirve café. A veces da la sensación de que solo las zapaterías y las heladerías tienen género. En algunos barrios solo hay agua corriente dos veces por semana. Y la mayoría de las familias no pueden pagar lo que cuesta un generador para poner una lavadora.

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El cantero de Alepo

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Hermanos musulmanes, gas y fútbol. Los "pecados" de Doha

Caleb J. Wulff

La maniobra de cerco a Qatar guiada por Bahrein y Arabia Saudita ha sido definida por gran parte de la prensa como “improvisada pero no inesperada”, puesto que las tensiones con los países árabes de la zona ya son de hace tiempo y llevaron a una ruptura de relaciones diplomáticas en 2014. Entonces la causa fue el apoyo de Qatar a las primaveras árabes y concretamente a los Hermanos Musulmanes, un apoyo que sigue siendo una de las razones que mantienen el conflicto abierto.

Bastante distinta resulta la motivación de la financiación y colusión de Qatar con el Isis, Al Qaeda y demás movimientos extremistas con una acusación que viene de Arabia Saudita, que en esta materia puede dar lecciones. Esta vez no se trata de una interrupción en las relaciones diplomáticas durante unos meses, como en 2014, sino de un auténtico asilamiento de Qatar, tanto diplomático como geográfico, con la expulsión no solo de sus diplomáticos sino también de todos sus ciudadanos presentes en los países partícipes, la interrupción de los vuelos con origen o destino en Qatar y el bloqueo de fronteras.

Habrá que preguntarse por las verdaderas razones de esta decisión y por qué justo ahora. Un motivo de fondo que une al menos a algunos de los estados, Arabia Saudita y Bahrein principalmente, son las buenas relaciones de Doha con Teherán, debido al aprovechamiento común de un enorme yacimiento de gas natural que hace de Qatar el tercer productor mundial de gas natural y el primer exportador de gas natural licuado. Los sauditas están comprometidos con una sangrienta guerra en Yemen contra los rebeldes Houthi, chiitas y apoyados por Irán, que está provocando una catástrofe humanitaria silenciada probablemente por la participación de Estados Unidos, y esperan problemas a causa de su consistente minoría chiita. A su vez, Bahrein está gobernado por una dinastía sunita que se siente amenazada por una revuelta de la población, de mayoría chiita y apoyada por Irán.

Los aspectos anti-iranís explican, según muchos, por qué la iniciativa se ha tomado justo ahora, interpretando como una suerte de vía libre la visita de Trump a Riad y su ataque al acuerdo nuclear con Teherán. La participación de Egipto podría derivar sobre todo del ya citado apoyo de Doha a los Hermanos Musulmanes y a Hamás. Junto al Isis, la Hermandad representa el mayor peligro para el régimen militar de El Cairo.

Da la impresión de que Arabia Saudita está acelerando la definición de las relaciones de fuerza apoyada en la claridad, para bien y para mal, de la política de Trump, en comparación con la opacidad e incertidumbre de Obama. Resulta significativa la prudente respuesta del principal acusado, Irán, al menos por parte del reelegido moderado presidente Rohani, con la invitación a llegar a un acuerdo entre los diversos contendientes. Una invitación parecida ha llegado de Turquía, en buenas relaciones con los Hermanos Musulmanes y preocupada por tomar posiciones sauditas en la maraña siria que puedan ser “incómodas” para Ankara. Los países del Golfo se han alineado con los sauditas y ahora piden rudamente a Qatar que decida de qué parte está, saliendo de su tradicional posición de jugador a varias bandas gracias a sus considerables recursos financieros.

Hermanos musulmanes, gas y fútbol. Los "pecados" de Doha

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Diario de Siria 5

Fernando de Haro, Homs

La casa de Fadua, a las afueras de Homs, no es una casa bonita. Es un bajo en un bloque a medio terminar. Pero la parra que tiene a la entrada lo llena todo de dignidad. Las uvas están todavía verdes. La calle, una calle pobre, está llena de alegría por los almendros cargados, por los nísperos que ya están maduros y por las higueras que en este tiempo ya son toda una promesa. Un grupo de hombres, sentados a la puerta, toma el café que les ha servido Fadua, lo acompañan de almendras y de pipas de calabaza salada. En la casa de Fadua, para entrar hay que descalzarse. Fadua viste un modesto pantalón vaquero y una camiseta algo raída. El esmalte de las uñas desgastado, el pelo largo y negro, desarreglado.

Fadua vive en las afueras de Homs porque en agosto de 2015 el Daesh entró en su pueblo, Qaryatyn. En la pequeña aldea, a una hora de Homs, murieron más de 20 cristianos que intentaron escapar. A Fadua la tuvieron detenida en medio del monte durante días, en un campo de internamiento improvisado, y luego la metieron en prisión con cinco mujeres más. Mañana y tarde le decían que el cristianismo no era una religión y que debía convertirse al islam. “Mientras estábamos en el monte rezaba en silencio, en mi corazón. Cuando podíamos nos reuníamos dos o tres y, en voz muy baja, para que no nos escucharan los vigilantes del Daesh, decíamos el Padre Nuestro”, explica.

El caso de Fadua y el de la aldea de Qaryatyn ilustra lo que algunas llaman el sufrimiento dentro del sufrimiento. Cristianos y musulmanes son perseguidos en esta guerra por el Daesh. Pero hay sitios y circunstancias en las que la persecución es especialmente sangrienta con los bautizados. Lo que sucedió en Qaryatyn sucede en todas aquellas zonas donde los diferentes yihadismos que combaten en Siria tienen el control: la provincia de Idlib, en el noroeste, y la zona en torno a Raqqa, en el noreste. En estas dos bolsas los cristianos sufren más que los musulmanes.

En cualquier caso Fadua lo tiene claro. Mujer tranquila, solo se altera cuando le pregunto si en algún momento no ha pensado hacerse musulmana. El sol declina mientras Fadua le da de comer pan duro a sus cinco gallinas. Esta última luz del día dibuja con más precisión la destrucción de una de las ciudades más devastadas por la guerra. El 60 por ciento de las casas del centro de Homs están dañadas. El paisaje urbano es extraño. Los edificios están en pie pero desencarnados, con el hormigón destrozado por las bombas, las fachadas acribilladas a balazos. Y en el edificio que parece el retrato del infierno aparece a veces una niña, un anciano, señal de que la familia ha vuelto a pesar de no contar con agua corriente y electricidad. Y piensa uno que esta ciudad, que se la antoja tan irreal, la ha visto en otro sitio. Y es verdad que estaba en otra parte, estaba en los libros de historia, así eran las fotos de las ciudades de la postguerra europea. Pero esto no son imágenes, esto que veo tiene la solidez del cemento que ha saltado por los aires, la memoria insistente, obsesiva, de la metralla.

Diario de Siria 5

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>El Kiosco

Personajes "locos"

Elena Santa María

Esta semana han salido en la prensa, quizá en segundo plano, varios personajes que llaman la atención; son distintos, se podría incluso decir que están locos. Son ellos:

Kilian Jornet, un alpinista catalán que ha subido recientemente al Everest (dos veces en seis días), en un artículo que publica El País explica: "muchas veces uno ha de vivir su locura para sentir algo (...) estar solo es importante para asimilar las cosas, para ver quién eres".

Jonás Mekas, cineasta y máximo exponente del cine underground, dice en El Mundo: "Ahora la gente solo habla de pan y trabajo, hemos olvidado todo lo demás (...) La economía ha enterrado todo. Pero el pan y el trabajo no lo son todo en la vida. No soy un hombre religioso pero creo en la espiritualidad del hombre, en esa cualidad sutil, misteriosa y profunda". Confiesa que está leyendo toda la obra de Cervantes. "Don Quijote es un idealista, un soñador extremo y eso es algo que necesitan todas las épocas. Aunque fracasen, lo que necesitamos son soñadores".

A Ignacio Echeverría ya le conocemos, ha recibido alabanzas por su heroica actuación en los atentados de Londres, donde perdió la vida. Sin embargo, cuando ya han pasado varios días, el asombro y agradecimiento del principio han dado paso a algunas críticas y comentarios de todo tipo. Diego Crespo describía en El Mundo los horrores que vemos a diario, lo mal que está el mundo, pero en un momento determinado añadía: "Ignacio no es una anécdota, su grandeza escapa al personaje que parece apeado de la viñeta (refiriéndose a la de Malagón)".

>El Kiosco

Personajes "locos"

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Los refugiados como factor actual de la vocación cristiana

Jorge Martínez Lucena

El número de personas que mueren en el Mediterráneo sigue incrementándose drásticamente. Las noticias se suceden. El 17 de enero de 2017 Europa Press decía: “Las muertes en el Mediterráneo se duplican en 2017, con 219 inmigrantes fallecidos”, solo en 17 días. A mediados del año pasado, el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados, afirmaba que desde 2014 habían muerto ya 10000 personas en este mare nostrum convertido en cementerio. El Papa ha estado en Lampedusa y en Lesbos, rezando por los difuntos y pidiendo ayuda para los que han conseguido llegar y malviven en condiciones denigrantes, sometidos a las inclemencias meteorológicas y a una espera sin sentido ni final previsible. Incluso las portadas han apelado a nuestra conciencia a través de fotografías de niños muertos en las playas, como la de Aylan Kurdi, que no conseguiremos olvidar, en 2015.

El problema no es el silencio mediático. Las noticias no dejan de llegar, aunque pierden notoriedad rápidamente, porque la gente no las elige, no las lee, ni las retuitea o comparte en Facebook. Porque de lo que se trata, no lo olvidemos, es de ser feliz en la medida de nuestras pequeñas posibilidades, y ver la desgracia de nuestros hermanos los inmigrantes y refugiados no ayuda demasiado al buen rollito.

Mientras tanto, nos llenamos la boca de lo importante que es la educación de nuestros hijos, de que el proyecto ilustrado ha fracasado (aunque por suerte a algunos nos queda el cristianismo), de que sólo es posible transmitir los propios valores a través del testimonio de vida, etc. Tenemos clarísimo lo fundamental de transmitir la tradición cristiana a nuestros hijos.

Sin embargo, a uno se le hace un poco cuesta arriba la contradicción entre los alarmantes datos de los refugiados, sus condiciones de vida paupérrimas y en confinamiento, y la irreverente falta de hospitalidad de Europa, que nos convierte en una sociedad post-cristiana de pleno derecho. Algo especialmente sorprendente en países de tradición católica incuestionable como España, donde hace pocos años teníamos marchas por la vida y la familia con casi un millón de manifestantes en las calles de Madrid.

Es verdad que en Barcelona se reunieron 200.000 personas bajo el lema “Nuestra casa, vuestra casa” este febrero y que este mayo hemos visto a 100.000 personas en Milán marchando y coreando el “Juntos sin muros”, encabezados por 200 refugiados portando una lancha neumática. Pero son marchas menos numerosas que la antes mencionada y mucho más plurales y transversales ideológicamente. Lo cual, en dos sentidos, es muy positivo: primero, porque estas manifestaciones se convierten en ocasiones de cohesión social en el contexto de una causa común justa; y segundo, porque una de las razones de la falta de concurrencia católica en dichas manifestaciones es que los obispos no han llamado a filas, lo cual está muy bien, porque así no se substituye la conciencia y la libertad de los feligreses, y podemos tomarle el pulso a nuestro grado de somnolencia real.

Los refugiados como factor actual de la vocación cristiana

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Diario de Siria 4

Fernando de Haro, Malula

Bajo una morera con las moras todavía verdes y bajo dos nogales, Elías y Osama se bañan en la acequia que recorre la parte baja de Malula. No hace calor, corre una brisa deliciosa, los dos niños se bañan vestidos por el gusto de jugar con el caño del agua. Los juegos han vuelto a esta aldea que arranca de una hendidura en la piedra donde se fundó en el siglo IV, si no antes, un convento dedicado a Santa Tecla, una de las discípulas de San Pablo. El villorrio está abrazado por dos montañas de una caliza roja. Y abundan las cuevas. Muchas de las casas en realidad no son más que prolongaciones de grandes agujeros que parecen haber sido excavados por el viento. Cuando se abre el valle, los huertos completan la belleza de un paisaje moldeado por la mano humana durante siglos. El asentamiento se hunde en el pozo del tiempo.

Las rosas están en flor en este, uno de los pocos pueblos del mundo donde se habla el mismo dialecto del siriaco que hablaba Jesús, el arameo. Es una lengua solo hablada, sin escritura. Entre sus calles, muchas de ellas estrechas, reina un silencio sólo desmentido por las huellas de los tiroteos en muchos muros. En septiembre de 2013 los yihadistas se apostaron cerca del convento de Santa Tecla y comenzaron a gritar en el nombre de Alá, el eco multiplicaba sus voces. Parecían miles. Marah, 27 años, recuerda muy bien el momento porque pasaron delante de su puerta. Estaba embarazada. A su marido, Sarkis, lo secuestraron mientras iba a trabajar al campo. Pidieron un alto rescate, estuvo 50 días en manos de los yihadistas. Antoinette, soltera, cerca de los 40, también recuerda aquella mañana, los asaltantes pidieron a sus hermanos que salieran de su habitación prometiéndoles que no les harían nada. Uno de ellos fue asesinado a sangre fría delante de sus ojos. Antoniette ha vuelto a su casa. Hablamos en la terraza en la que mataron a su hermano. La casa de Antoniette, como la de Marah, cuelga de la roca. Antoniette cuida de su padre casi durante las 24 horas del día, el anciano tiene dificultad para moverse. Marah amasa pasteles caseros sin perder un ojo del hijo por el que tanto temió.

Antoniette y Marah no dudaron en volver a Malula a los pocos días de que fuera liberado. Antoniette está convencida de que fue una intervención divina la que le salvó de la muerte y la que le ha permitido recuperar la movilidad en un brazo, afectado por los disparos. Marah le da las gracias a Dios por haber recuperado a su marido. Sarkis, cuando estaba secuestrado, una de las pocas veces que le permitieron hablar por teléfono, le pidió que rogara a la Virgen y a Jesús por su liberación. Las dos mujeres se emocionan cuando recuerdan aquellos días terribles pero se muestran orgullosas de haber vuelto. La mitad de los cristianos ha retornado a sus casas, las monjas lo harán cuando acaben las labores de reconstrucción de Santa Tecla. Todo en Malula está en obras, para borrar las huellas del terror, para rehacer la vida. El dinero llega de fuera.

Diario de Siria 4

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Diario de Siria 3

Fernando de Haro, Damasco

“¡Mujer no llores!”. Balbuceo algunas palabras de consuelo. Y luego me callo por respeto a esta dolorosa que acabo de conocer. “Aquí fue donde me lo encontré”. Lina Hazim se deshace en lágrimas y se me abraza en el patio del colegio de los armenio-católicos, junto a Bab Touma, la puerta de Santo Tomás, una de las siente puertas del antiguo Damasco. Lina vive a unos metros de Bab Touma, convertida ahora en una zona fuertemente militarizada. Vive en una casa pequeña a la que se sube por una empinada escalera. Fue por estos escalones por los que se lanzó hace cuatro años cuando oyó que había caído un mortero. Tenía el presentimiento de que algo le podía suceder a sus gemelos de 10 años. Y se encontró en el suelo a uno de ellos, a Sinar. Lina lo perdió cuando tenía diez años, su llanto es silencioso y desgarrado. Solo después de unos largos minutos se repone. Caminamos por las calles aledañas a Bab Touma, el barrio cristiano de Damasco, a cien metros la casa de Ananías donde San Pablo se convierte en apóstol. Ha sido el barrio más castigado durante la guerra.

Lina anda sobre unos tacones altos, en vaqueros, con una belleza madura que no esconde. No pasa inadvertida. Parece una figura delicada entre tantos fusiles y tantos uniformes. Pero se muestra muy firme cuando uno de los soldados nos franquea el paso. ¿Por qué el yihadismo atacó especialmente el barrio de Bab Touma? “Por dos razones -me contesta Lina- porque sabían que era un barrio cristiano y porque estaba junto al frente”. Sus vecinos conocen perfectamente el sonido de “los amigos”, así llaman a los misiles del ejército del Gobierno. Primero suena como una cadena rozando sobre metal. Es el momento en el que la han lanzado. Luego hay que esperar algo más de un minuto y entonces se puede oír una explosión ronca. Es el momento en el que ha estallado. Todo es lejano, irreal. El ejército de Al Asad bombardea el vecino barrio de Yoba, el último bastión yihadista. Todo ocurre mientras nos tomamos un café, mis interlocutores no se alteran lo más mínimo.

Bab Touma ha visto correr demasiada sangre en los últimos años. ¿Por qué no te marchas, Lina? “Porque soy de Siria, esta es mi tierra”. ¿Y la fe, tu fe cristiana, cómo te ayuda? “Me ayuda mucho, al principio estaba enfadada con Dios por la muerte de Sinar, ahora no. Ahora sé que está en un lugar seguro”, me contesta.

Diario de Siria 3

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La energía eléctrica: responsabilidad de cada uno

Francisco Medina

El pasado mes de mayo salió en la prensa la noticia del resultado del laudo dictado por la Corte de Arbitraje del Banco Mundial (CIADI), por el que se condenaba al Reino de España al pago de 128 millones de euros a la firma británica Eiser Infrastructure Limited y a su filial de Luxemburgo Energía Solar Luxembourg, por los recortes a la retribución a la producción de energía eléctrica mediante fuentes renovables. Tal laudo no es sino uno de los 30 que tiene pendientes de resolver en los que España está envuelta como parte demandada.

En el fondo de este laudo, estaba en discusión la reforma del sector eléctrico llevada a cabo por el Partido Popular, la cual no era sino el resultado de una serie de reales decretos-leyes y reales decretos que venían siendo aprobados por el Gobierno Zapatero: además del Real Decreto 661/2007; el Real Decreto 1578/2008, de 26 de septiembre, para la producción de energía eléctrica a través de tecnología solar fotovoltaica –y sus modificaciones posteriores, como la del Real Decreto 1699/2011, de 18 de noviembre–; o el Real Decreto-Ley 6/2009, de 30 de abril, que estableció un registro de preasignación para la retribución de la producción de energía eléctrica para aquellas tecnologías distintas de la fotovoltaica –eólica, cogeneración, termoeléctrica, termosolar…–; el Real Decreto 1565/2010, que hacía modificaciones en cuanto al régimen primado de los parques eólicos experimentales… hasta llegar a la supresión de los Registros de preasignación que permitían inscribir a las instalaciones para disfrutar de la prima, acordada por el Real Decreto-Ley 1/2012, de 28 de enero.

En realidad, no fue con la supresión de los procedimientos de inscripción en los registros de preasignación cuando empezó el problema, sino mucho antes. Los Reales Decretos de 2007 y 2008, antes citados, abrieron indiscriminadamente la veda para que cualquiera –y digo cualquiera, porque muchos de los que iniciaron inversiones de este tipo jamás habían trabajado en el sector de la energía– se embarcase en una inversión para realizar una instalación de producción de energía con la esperanza de conseguir una prima; hasta el punto de que el déficit del sistema eléctrico se agrandó, con el agravante de que muchas de las inversiones realizadas no llegaron a finalizarse.

La pregunta que cabe hacerse es: ¿hace responsable al Gobierno de España el establecimiento de un nuevo régimen retributivo para el sector eléctrico por la aprobación de la nueva Ley 24/2013, de 26 de diciembre? Es cierto que la nueva regulación fue, ciertamente, sorpresiva. El sistema de régimen primado establecido para las plantas fotovoltaicas preveía su funcionamiento en cuanto no se superasen los objetivos. En este sentido, sí se quebró la confianza legítima de los inversores por cuanto a que nada hacía prever una regulación tan cambiante. Así lo señaló el Tribunal Supremo en diversas sentencias (SSTS 1734/2016, 1870/2016 y 1871/2016), el cual, al resolver diversas reclamaciones de responsabilidad patrimonial formuladas por diversas empresas titulares de instalaciones de energía eléctrica afectadas por la suspensión, únicamente consideró indemnizables los gastos que devinieron inútiles, es decir, gastos necesarios correspondientes a instalaciones que finalmente no fueron inscritas en el Registro de preasignación.

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>Entrevista a Valentí Puig

"Cataluña no es la del 34, hay que milimitrar la respuesta"

P.D.

El escritor Valentí Puig valora para paginasdigital.es el anuncio de un referéndum en Cataluña el próximo 1 de octubre. Está convencido de que lo que hay por delante no es una secesión sino unas elecciones autonómicas.

El viernes pasado Puigdemont anunció fecha y pregunta del referéndum para la secesión. Hay quien lo ha comparado con el anuncio que Companys hace en octubre del 34. ¿Son más las diferencias o las similitudes?

Lo que Puigdemont ofició el pasado viernes fue un brindis al sol, una declaración política –mendaz y manipuladora de la realidad de Cataluña– que, siendo inquietante y a la vez grotesca, jurídicamente no tiene valor ejecutivo. La respuesta jurídica del Estado se activará en el momento en que el anuncio de convocatoria de un referéndum a todas luces ilícito –de sinrazón iliberal– quede reflejado en un documento oficial, lo que constituirá una ilegalidad claramente punible según dicte la ley. Es significativo que tanto representantes de la policía autonómica –los “mossos d’esquadra”– como portavoces del funcionariado en general estén advirtiendo que no secundarán ninguna ilegalidad. En el caso de octubre de 1934, Companys proclamó el Estado Catalán y así se lo hizo saber al Capitán General, conminándole a ponerse a sus órdenes. Entonces hubo barricadas, actuación de grupos paramilitares independentistas y el ejército tuvo que proclamar el estado de guerra. Total: cuarenta y seis muertos. Companys y sus adláteres fueron condenados por rebelión militar. En el caso actual, el panorama más a mano no es el de una declaración unilateral de independencia sino el de elecciones autonómicas anticipadas, por lo que la escenificación del viernes va a constatarse como una farsa, un desprecio al pluralismo y un gesto de subversión institucional pero, en el fondo, el secesionismo sabe que el referéndum no tendrá lugar. De hecho la legislatura que han gestionado –es un decir– Junts pel Sí y los antisistema de la CUP ha expirado hace ya tiempo. Ahora de lo que se trata es de estar bien situado en la línea de salida para unas elecciones autonómicas que se querrá disfrazar de plebiscitarias. Evidentemente, por ahora toda irresponsabilidad vale.

Según las encuestas hay una mayoría de catalanes que no quieren un referéndum unilateral. ¿Cómo debería moverse a partir de este momento para hacer cumplir la ley y no generar más adeptos a la causa independentista?

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"Cataluña no es la del 34, hay que milimitrar la respuesta"

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¿Dónde tienen al obispo Shao?

José Luis Restán

El pasado 18 de mayo, Pedro Shao Zhumin, obispo de Wenzhou, en la región china de Zhejiang, fue convocado de urgencia a la Oficina de Asuntos Religiosos de su ciudad. Desde entonces no hay noticias sobre su paradero ni sobre su estado y condición, como acaba de denunciar la Agencia Asia News, vinculada al Pontificio Instituto de Misiones Extranjeras (PIME). La madre del obispo, una mujer enferma con más de 90 años, ha solicitado reiteradamente poder ver a su hijo pero las autoridades chinas no ofrecen ninguna respuesta. En realidad no hay de qué asombrarse, porque esta es una práctica habitual del régimen de Pekín y el propio Mons. Shao la ha sufrido ya en varias ocasiones, desde que era un joven sacerdote.

El obispo Shao tiene un solo problema: el Papa le había nombrado obispo coadjutor de Wenzhou y le confirmó como pastor de la diócesis al fallecer su predecesor, pero el Gobierno no le ha reconocido como tal. En su caso no se alcanzó el laborioso acuerdo logrado para otras diócesis tras extenuantes tiras y aflojas entre la Santa Sede y el régimen. Pedro Shao nunca ha pertenecido a la Asociación de Católicos Patrióticos, y es posible (aunque la opacidad es total al respecto) que su detención pretenda doblegarle para que acepte encuadrarse en ella. Tampoco es casualidad que esto acontezca en un momento en que diversas fuentes hablan de un bloqueo del diálogo entre la Santa Sede y Pekín con el fin de establecer un marco de funcionamiento para la Iglesia católica en China, que debe incluir un procedimiento que salvaguarde la naturaleza de la Iglesia y que salve los recelos chinos ante supuestas injerencias de una “potencia extranjera”.

Pero decíamos que Mons Shao, a pesar de su juventud (tiene 54 años) ya conoce los delicados procedimientos de la burocracia comunista. En 1999 sufrió un primer arresto, y en 2007, tras un viaje a Europa, fue nuevamente detenido y se le mantuvo en prisión durante nueve meses. Este mismo año, siendo ya obispo de Wenzhou, fue literalmente secuestrado en los días previos a la Pascua para impedir que pudiese presidir los oficios litúrgicos de Triduo Santo. Como se ve, estos funcionarios son detallistas en todo lo que se refiere a los grandes eventos de la comunidad cristiana. Ironías aparte, se trata de enviar un mensaje a la comunidad católica, que en Wenzhou ha estado profundamente dividida entre quienes han buscado adaptarse a las exigencias del régimen y quienes han preferido mantener su libertad en nombre de la fe. El mensaje es que Pedro Shao, a pesar del mandato del Papa, no podrá presidir la diócesis en condiciones seguras mientras no ceda. Así se intenta, además, que no se cierre la fractura entre una parte y otra de la comunidad católica. Por eso su figura representa todo el drama que vive ahora mismo la Iglesia en China.

¿Dónde tienen al obispo Shao?

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El mal del bando

Fernando de Haro

No se había podido poner mejor ejemplo. El cambio de posición de los socialistas españoles respecto al CETA, el acuerdo de libre comercio de Europa con Canadá, es un caso paradigmático del llamado “mal del bando”. El PSOE, como todo el socialismo europeo, estaba a favor del acuerdo al que solo se oponen los verdes, la extrema derecha y la izquierda extrema de la eurocámara. Pero su nuevo líder quiere cambiar de bando, quiere acercarse a Podemos, y las razones que hasta hace unos días eran válidas han dejado de serlo para castigo de los muchos socialistas que siguen usando la cabeza.

El mal del bando se caracteriza por una pertenencia muy poco sana que clausura la apertura de la razón. En política se justifica por razones tácticas, primero afecta a los partidos y a sus líderes y después a sus votantes. La fórmula se extiende también a la vida social de diferentes modos. El mal del bando le impide al PP, que se autoconcibe como la derecha que ha salvado a España del desastre y que ha hecho posible la recuperación económica, reconocer lo evidente: la falta de control y la acumulación de poder fue un caldo de cultivo para numerosos casos de corrupción. Algunos de sus votantes que lo son porque están convencidos de que el PP puede evitar una descomposición del país, porque creen que es la solución menos mala para la libertad de enseñanza, se sienten moralmente obligados a no tener muy en cuenta sus debilidades: su inclinación a la tecnocracia; su incapacidad para afrontar con seriedad todo lo que tiene que ver con la cultura o la educación; o simplemente su dificultad para dialogar con la sociedad. Como si el voto fuese una suerte de compromiso de fidelidad a unas siglas que exige no ser exhaustivo en la ponderación de los actores en juego. En la cuestión de la independencia de Cataluña o la unidad de España sucede lo mismo: hay formas de estar juntos, bajo ciertas siglas y ciertas identidades, que alimentan la pereza y que impiden escuchar al que no piensa igual.

El mal del bando tiene especiales consecuencias en la vida social. Si se pertenece, por ejemplo, al de los intelectuales que abanderaron en algún modo el 68 y han hecho un camino de vuelta, se hará gala de un occidentalismo sin fisuras. Nunca se estará dispuesto a reconocer algún valor al mundo musulmán, a la izquierda, y al deseo de cambio del movimiento en que militaron.

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El cantero de Alepo

Fernando de Haro

El cantero de Alepo es un hombre minucioso. No han dado aún las 9 de la mañana. Hace las marcas en una gran piedra blanca y luego las corta con esmero. Son las piedras que servirán para reparar la catedral melquita que ha perdido toda la cubierta por las bombas. La catedral melquita, la catedral armenia y la catedral maronita están juntas, en la pequeña Plaza de Fharat, donde comienza o comenzaba el Viejo Alepo. En las fiestas, en la plaza no cabía un alfiler.

Pero este domingo no hay nadie. Cuando el cantero apaga la sierra mecánica vuelve el silencio y se oye a las tórtolas de Alepo. Las tórtolas se posan sobre las piedras caídas, sobre los muros derribados. Se oyen las tórtolas volar y de vez en cuando las bombas que lanza todavía el ejército de Al Asad contra las posiciones de los yihadistas al oeste de la ciudad. (“No es nada -te explican los amigos cuando pones cara de preocupación- es solo para recordarles a los rebeldes que el ejército tiene controlada la ciudad”).

“Ver cómo ha quedado el Viejo Alepo hace mal al corazón”, me ha dicho una de las personas con las que he hablado estos días. Y lleva razón. No podías imaginar que las palabras mentirosas, la ideología, que parece un juego, sea capaz de sembrar tanta destrucción. Hasta que la ves. Y aquí son las piedras -piedras nobles, calles estrechas, tesoro de siglos que a pesar de haber sido prácticamente reducido a cascotes conserva su belleza-, pero el daño en las madres, en las esposas, en los hijos, ese daño que no se ve es como un océano de dolor inmenso y silencioso. Un océano que se vierte en lágrimas cuando entras en las casas de los vecinos de Alepo y empiezas a escuchar. No hay iglesia en la que no se celebre un funeral.

La bella Alepo, la ciudad cortejada por los cruzados, la que criaba a las más guapas princesas, es ahora una población diezmada. Todos los millennials deberían pasear por la zona este de Alepo, por sus calles reducidas a escombros, por los edificios semidesnudos, por el recuerdo vivísimo del infierno que se ha sufrido aquí en los dos últimos años. Todos deberían pasearse por estas calles de Alepo este para quedar dominados al menos un segundo por el silencio asombrado que te embarga al ver las consecuencias de las ideologías. Para derribar por un instante esa banalidad obstinada en la que vivimos. Detrás de cada piedra que está fuera de su sitio hay una historia, un drama.

Alepo este es una ciudad inhabitable. Alepo oeste es una ciudad sin luz regular, donde truenan los generadores, sin ascensores, con restaurantes de grandes comedores en los que solo se sirve café. A veces da la sensación de que solo las zapaterías y las heladerías tienen género. En algunos barrios solo hay agua corriente dos veces por semana. Y la mayoría de las familias no pueden pagar lo que cuesta un generador para poner una lavadora.

El cantero de Alepo

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>Editorial

Cataluña, a través de la libertad

Fernando de Haro

Dentro de unos meses, quizás semanas, se va a convocar el segundo referéndum de secesión en el seno de la Unión Europea. El primero fue el de Escocia en 2014, el segundo el de Cataluña. Nada impedía que los miembros del Reino de Escocia, unido al de Inglaterra en 1707, votasen tres siglos después sobre una eventual separación. En el caso de España la prohibición de la consulta está contenida en la Constitución de 1978. La libertad de unos cuantos no puede ejercerse sin contar con el soberano, el pueblo. Pero cuando las aguas se tranquilicen, habrá que dar alguna salida al “deseo de decidir” (la libertad) de muchos: las constituciones no son eternas.

En los últimos días hemos conocido el borrador de la llamada “ley de desconexión”. Un texto secretísimo que el Gobierno de la Generalitat de Cataluña tiene preparado para declarar de forma unilateral la independencia. Madrid no va permitir, a diferencia de lo que sucedió en 2014, que el Gobierno independentista instale las urnas para un referéndum que ha sido prohibido por el Tribunal Constitucional. Sobre el papel, según la ley de desconexión, tras la prohibición, se crearía de forma unilateral la República de Cataluña que pasaría a ser titular de los bienes del Estado español en la zona, asumiría a los funcionarios y nombraría a los jueces. El español dejaría de ser lengua oficial.

Con toda probabilidad, nada de esto va a suceder. De hecho, los partidos que defienden la independencia se preparan para unas elecciones autonómicas tras la anulación de la consulta por parte del Tribunal Constitucional. ERC, la formación que, según todos los pronósticos, va a vencer aplazará durante un tiempo la agenda independentista.

Todas las encuestas reflejan que Cataluña está dividida por la mitad entre los partidarios y los contrarios a la independencia (con una ventaja de 4 puntos entre los contrarios que va en aumento). Casi un 70 por ciento de los catalanes rechaza una declaración unilateral de independencia. Pero los partidarios del referéndum, si es pactado, superan el 70 por ciento. Hay una gran mayoría que quiere decidir.

Con el tiempo hemos ido siendo cada vez más conscientes de que en democracia no se pueden mantener en pie valores, por muy esenciales que sean, que no son evidentes para el soberano, es decir para el pueblo. Eso no quiere decir que en democracia todo esté siempre a disposición de cualquier mayoría. La Constitución, como pacto fundacional, establece el cauce por el que el soberano, el pueblo, quiere que naveguen las mayorías. El principio de autolimitación de las libertades rige también para la definición de quién es el propio soberano: una minoría no puede ir contra la mayoría del pueblo de España constitucionalmente definido.

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>Editorial

La Venezuela que ya es libre

Fernando de Haro

Error de cálculo, nerviosismo por el miedo a perder el poder. En los próximos días se irá aclarando por qué el chavismo protagonizó la semana pasada un autogolpe de Estado y después intentó dar marcha atrás. Todo indica que estamos ante una guerra civil dentro del propio chavismo. Maduro no controla todos los hilos.

Los hilos de las decisiones del Tribunal Superior de Justicia, que actúa como Tribunal Constitucional, los controla el Ejecutivo. Y el Ejecutivo, en principio, lo controla Maduro. Pero hay indicios de que las sentencias 155 y 156, que vaciaron de competencias a la Asamblea Nacional, son obra del ala extremista del chavismo liderada por Diosdado Cabello. Una decisión a la que se habría opuesto el propio Maduro. Eso explicaría las críticas de la fiscal general del Estado, Luisa Ortega Díaz, mujer que ha prestado grandes servicios al régimen. Sorprendieron sus declaraciones críticas con el Supremo y la descalificación del autogolpe que hizo el Consejo de Defensa Nacional, un organismo a medida del presidente.

El golpe de la semana pasada, impulsado por el sector radical, llegaba en el momento más inoportuno. Cuando la Organización de Estados Americanos (OE), después de años de dudas, estaba estudiando la aplicación de la Carta Interamericana a Venezuela. Esa carta supone en la práctica extender un certificado de dictadura o semidictadura. Privar al parlamento de sus poderes ha dado al resto de los países de la región motivos para su decisión.

El golpe podía ser inoportuno para quien quería mantener todavía una cierta apariencia de democracia. Pero no para los más extremistas, para esa facción del ejército con negocios de blanqueo y narcotráfico, dispuestos a que no haya más elecciones.

En realidad, el golpe en Venezuela ha sido un golpe a cámara lenta. Primero fue el encarcelamiento de muchos opositores (113 presos políticos), entre los que está Leopoldo López. Luego llegó el bloqueo permanente de la Asamblea, la utilización del Tribunal Supremo para validar un decreto de emergencia alimentaria que había rechazado la oposición, las trabas al referéndum revocatorio y su posterior suspensión, así como la eliminación de las elecciones locales. Y lo último había sido el complejo mecanismo, de cumplimiento obligatorio e imposible, para que los partidos de la oposición se inscribieran, de nuevo, en el Consejo Electoral Nacional. Decisión que, en realidad, suponía que las elecciones presidenciales de 2018 fueran elecciones de partido único.

A lo peor Diosdado Cabello y el ala radical del chavismo no han errado el cálculo y simplemente han buscado subir un grado más la polarización, con violencia en las calles, para justificar la cubanización definitiva del régimen.

La Venezuela que ya es libre

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>CINE

La ciudad de las estrellas (La La Land)

Juan Orellana | 0 comentarios valoración: 2  863 votos
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Estreno de One, documental dedicado a los cristianos de la India

P.D.

One, la nueva película de Fernando de Haro que se estrena en Madrid el próximo lunes, cuenta lo que nunca te han contado sobre la India. En la mayor democracia del mundo, en el país que compite con China por el liderazgo de Asia y de buena parte del planeta, sigue vigente un rígido sistema de castas. Por eso la minoría cristiana, que se atreve a afirmar la igualdad efectiva entre los indios, es perseguida. Los parias (los sin-casta) que abandonan el hinduismo y abrazan el cristianismo, buscando una vida más digna, pierden las ayudas sociales. Los obstáculos legales que limitan las conversiones han sido respaldados por el Tribunal Supremo. Un nuevo nacionalismo hindú no duda en recurrir a la violencia para restringir la libertad y lleva a cabo prácticas que algunos califican como prácticas genocidas. Prueba de ello es lo que sucedió en el distrito de Kandhamal durante 2008. Se pretendió “limpiar” de bautizados una amplia zona.

Este documental está grabado en Nueva Delhi; en Bhubaneswhar, la gran ciudad del hinduismo; y en las selvas de Orissa, junto al Golfo de Bengala. Recoge los rostros y las historias de gente sencilla (la inmensa mayoría de los bautizados de la India son parias) que ha encontrado en el cristianismo una forma más humana de vivir. Muchos explican por qué abrazaron la nueva religión y han abandonado la antigua. Otros relatan las injusticias sufridas y los motivos que les permiten ser fieles al credo de la cruz. La película da voz también a los nacionalistas hindús que justifican las políticas de discriminación.

Estamos ante el cuarto documental de una serie dedicada a los cristianos perseguidos. El primero de ellos, "Walking next to the wall", fue rodado en Egipto y está dedicado a los coptos. El segundo, Nasarah, grabado en el Líbano, está dedicado a los sirios e iraquíes perseguidos por el Daesh. El tercero, Aleluya, a Nigeria. Los cuatro están disponibles en la plataforma Vimeo. La serie está dirigida por Fernando de Haro que trabaja con la productora N Medio. El proyecto se lleva a cabo con la ayuda del Instituto de Estudios Históricos de la Universidad CEU San Pablo y la Fundación Hernando de Larramendi.

A las 19 horas del lunes 23 de enero en el Salón de Grados de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales. Julián Romea, 23. 28003 Madrid.

Estreno de One, documental dedicado a los cristianos de la India

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>Columna derecha

>CULTURA

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Caravaggio en Madrid

Elena Simón

Dedicado a Alicia

Caravaggio siempre es un reclamo excepcional por su revolución pictórica en busca de la realidad. En esta ocasión el Museo Thyssen presenta al gran pintor con sus apasionados seguidores del norte de Europa, 52 obras en total, con 12 del maestro. Su pintura claroscurista, con modelos de la realidad, alejada del ideal clasicista, coincidió con los intereses pictóricos de flamencos y alemanes. El viaje obligado para un artista del s. XVII a Roma, meca del Arte, provocó que en el primer tercio de esta centuria unos setecientos pintores extranjeros se instalaran allí, algunos privilegiados en los palacetes de los mecenas protectores, otros pasando hambre y frío.

Caravaggio inauguró el Barroco de manera rompedora, el mundo ideal neoplatónico se acabó. El concilio de Trento y los ejercicios espirituales de san Ignacio de Loyola pedían realidad, austeridad, ponerse en la situación real del suceso religioso a reflexionar, desechando todo idealismo. Y un hermano de Caravaggio, Juan Bautista, era sacerdote en Cremona. El barroco es movimiento con diagonales, escorzos, claroscuros, que traducen el movimiento interior de la mente de los protagonistas, cuanto más tenso mejor. Éste es su máximo interés, todos los contenidos que guarda, apoyados en las expresiones y en una rica simbología de todo tipo (objetos, animales, frutas y flores, colores…).

Es interesante conocer que Michelangelo Merisi, el Caravaggio, nació en Milán en 1571 y que su padre era arquitecto y administrador del marqués de Caravaggio, Francesco Sforza, casado con Constanza Colonna, con los que la familia tuvo una íntima relación. Estas nobles casas protegerán a Merisi, irascible hasta el enloquecimiento y pendenciero, en las huidas y condenas por sus delitos que llegaron al asesinato. Con cinco años se trasladó a Caravaggio y con trece por fin está en Milán, cumpliendo la promesa hecha a su padre en el lecho de muerte, en el taller de Simone Peterzano, seguidor de Tiziano, con el que vivió cuatro años para aprender el oficio de pintor. Con 19 años aterriza en su soñada Roma, donde, obligado por la necesidad, ejecuta naturalezas muertas y flores, de gran fortuna. Luego vendrán escenas de género como “Los tahúres”, tres medias figuras jugando a las cartas, adquirida por el ojo coleccionista y vanguardista del Cardenal del Monte que contrata al pintor, y pasa a su residencia, por fin con alojamiento y comida, donde bajo su protección pintará Los Músicos y la imponente Santa Catalina de Alejandría, tan venerada en Italia (una hermana del pintor también era Catalina). Sus modelos son mendigos, mujeres de la calle, pendencieros de la noche. La realidad más cruda está servida, con ella representará la experiencia religiosa en su más auténtica veracidad, como un suceso de la vida cotidiana.

Empieza el encargo para San Luis de los Franceses, ha cumplido los 25, y La Vocación y El Martirio de san Mateo dejarán huella en las almas, y en otros pinceles. La apertura de esta capilla con motivo del Jubileo del año 1600 le hizo el pintor más famoso y solicitado de Roma, con jugosos encargos tanto públicos como privados: El Sacrificio de Isaac, para el futuro papa Urbano VIII, o el imponente San Juan en el desierto encargado por el banquero Coste. Ambas pinturas brillan en esta exposición. San Juan Bautista, con la potencia del desnudo del David de su admirado Miguel Ángel, en una anatomía más suavizada, con el mismo dominio anatómico… y también la reflexión, la tensión interior del protagonista. La austeridad formal domina, una diagonal de luz divina sobre la anatomía de san Juan y la sombra sobre la que se recorta, fondo neutro sin elementos de distracción. La piel de camello que lo identifica, austero y ascético, y el rojo del manto, emblema de su sangre por la violencia de su muerte a manos de Herodes. Sujeta el bastón-cruz, él anuncia a Cristo y lo bautiza en el Jordán, inicio del camino a la Pasión. Figura de gran belleza e impactante presencia, con la que Caravaggio se presenta casi como el nuevo Miguel Ángel.

Caravaggio en Madrid

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Sorolla: un niño adoptado

Elena Simón

“Tenía Sorolla la vista fácilmente impresionable a cuanto se mueve, y como lo que más se mueve es la luz, cambiando a cada instante, ésta fue su musa” (A. Gimeno).

La cotización y valoración de Joaquín Sorolla sigue en alza. Barcelona nos ha deleitado este verano en Caixaforum con la atractiva y refrescante muestra “Sorolla y el Mar”. También Mapfre abre cartel en el otoño madrileño, hasta el 11 de enero, con una exposición llena de novedades, con la cara menos conocida del imparable artista: “Sorolla y América”, muestra que se inicia con su celebrada pintura social de finales de siglo, que emigró más allá del océano y paisajes urbanos neoyorquinos, retratos americanos, dibujos sobre cartas de menú, y también bocetos, mucho de todo ello guardado allí en la Hispanic Society de Nueva York, grandioso centro de referencia de la cultura española, museo y biblioteca, fundado en 1904 por el potentado del ferrocarril e hispanista Huntington, que fue el mecenas de Sorolla en América. Él le pagó los dos viajes de seis meses que el artista realizó con su familia a Nueva York. Su exposición de 1909 ni tuvo ni ha tenido igual, el pintor vendió cientos de obras y miles de catálogos… hasta el presidente de los EEUU quiso ser retratado por él.

Pero demos marcha atrás en la moviola hasta situarnos en su levante natal, donde se gestó el genio de Joaquín Sorolla. Los primeros años del artista quedan muy lejos de su posterior éxito, porque este pintor español, que tras Velázquez y Goya es la paleta española más cotizada fuera de nuestras fronteras, nació en Valencia el 27 de febrero de 1863 (¿conjunción de astros que dirían algunos lunáticos?). Sus padres, Joaquín y Concepción, del gremio del comercio de tejidos, murieron, quizá víctimas del cólera, en un margen de tres días, cuando el pequeño contaba dos años y medio. La tía materna Isabel y su marido José adoptaron a Joaquinito y a su hermana Isabel, de un año. Con 14 años Joaquín ayudaba a su tío en la modesta cerrajería familiar, pero su destreza para la pintura ya era reconocida y asistía por la noche a clases de pintura. Con dieciséis años entró en la Escuela de Bellas Artes de San Carlos de Valencia: las clases se iniciaban a las ocho, sin embargo su compañero, el también pintor Cecilio Plá, nos dice que Sorolla ya venía de sacar apuntes del natural por la ciudad. Ese mismo año, por su aplicación, la Escuela de Artesanos le otorgó un accésit y le obsequió con una caja de pinturas. Su padre adoptivo, consciente de la valía del chico, decidió pagarle clases especiales e intentó que Joaquín no perdiese más tiempo en las labores de cerrajero, pero el chico no lo permitió. A la par recibía la medalla de bronce de la Exposición Regional de Valencia por “El patio del instituto”. Su profesión de pintor ya estaba decidida.

Sorolla pasó cuarenta años pintando casi frenéticamente. Trabajador incansable realizó a la velocidad de la luz cerca de 2.200 cuadros, 9.000 dibujos, apuntes, bocetos, obras todas ellas en las que consiguió como nadie reflejar con una modernidad potente ese derecho que el instante tiene a la eternidad.

Sorolla: un niño adoptado

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