Diario de información sobre la actualidad política, social, económica y eclesial
20 ENERO 2019
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>Entrevista a Pablo Ferrari, fundador de felixnomad.com

`Lo más efectivo que podemos dar a un pobre es afecto`

P.D.

Con una prometedora carrera en Silicon Valley, Pablo decidió cambiar de proyecto de vida cuando vio que llegaba a la cima. Lo que para cualquiera que mire desde fuera puede parecer “dejarlo todo” para él ha sido la ocasión de “empezarlo todo”.

¿Qué es felixnomad?

Felix es el nombre de nuestro primer asistente virtual para la gente más desfavorecida. Es "El Siri de los homeless", como lo decimos en inglés, aquí quizás se pueda decir "El Siri de los pobres". Felix es el nómada urbano digital, que puede ayudar a la gente a vivir una mejor vida de nómada urbano, o a salir de ella.

¿Cómo surgió ese nombre?

Felix significa "aquel que se considera Feliz o afortunado". Lo elegimos porque queremos crear una experiencia a nuestros usuarios alrededor de la felicidad y la alegría. No solo queremos darles la información clave para ayudarles a salir de la calle, también queremos animarles y motivarles pues es clave para que salgan adelante, y esto está en todo lo que hacemos hacia ellos, incluido el nombre. Si pudiera dar solo una cosa a la gente de la calle para ayudarles a salir adelante, en mi experiencia la cosa más efectiva es darles amor. Felix está elegido para inspirarlo en todo momento.

¿De dónde surge tu inquietud solidaria por las personas sin hogar?

¡Complicada pregunta! Es algo que se hace desde el corazón y sin esperar nada a cambio, es posiblemente lo contrario a todo lo que nos enseña el día a día, así que espero no sonar muy irracional, pero intentaré ser lo más racional posible.

He pasado un periodo existencial en el que me he planteado seriamente qué quiero hacer con mi tiempo. Además me doy muy poca importancia a mí mismo, así que lo que haga con mi vida realmente no es importante. Lo importante es el proyecto, no la persona.

Mi inquietud ha estado conmigo toda la vida: he sido voluntario en Cáritas y en Nuevo Futuro toda mi vida en Madrid, he ayudado a montar hospitales en Perú y he estado allí atendiendo y ayudando a los más desfavorecidos, ¡he hecho cantidad de voluntariado!

Pero me doy cuenta de que cambié mucho cuando hace cuatro años me formé en lo que los budistas llaman "compasión global", que implica desarrollar una compasión por igual tanto por tus más cercanos como por aquellos que desconoces. Ellos, los budistas, son más extremos y desarrollan compasión también por plantas, animales o insectos... yo no he llegado a eso, la verdad, ya me está dando mucho trabajo extenderlo a los humanos…

>Entrevista a Pablo Ferrari, fundador de felixnomad.com

'Lo más efectivo que podemos dar a un pobre es afecto'

P.D. | 0 comentarios valoración: 2  46 votos

 

>Entrevista a Fernando Palmero

"El proceso de descentralización ha sido muy rápido"

Rafael Izquierdo

Fernando Palmero es el autor de Homenaje a la Constitución, un volumen en el que reputados especialistas y personalidades de la vida pública hacen una valoración de los 40 años de la Constitución del 78.

¿Podemos decir que la Constitución del 78 es un éxito?

Sin ninguna duda. La Constitución y todo el proceso de la Transición fue un éxito, no solo de la clase política sino también de la sociedad española. En el libro he hecho catorce entrevistas. Algunos reconocen que estaban en contra de la Constitución y del proceso de Transición, unos porque querían una mayor ruptura, otros porque querían una ruptura menor, pero todos llegan a la misma conclusión: la Constitución no es solo un texto jurídico, que también lo es, también es un símbolo de la unidad nacional, de la integración española y fundamentalmente de la reconciliación nacional. Una reconciliación que se hizo en un periodo cortísimo de tiempo. A veces se nos olvida que desde la muerte de Franco el 20 de noviembre de 1975 hasta la aprobación de la Constitución en diciembre del 78 pasan tres años escasos, y en esos tres años se desmonta un régimen que había sido una dictadura que había durado casi cuarenta años, una clase política –las cortes franquistas– se hace el harakiri, una clase nueva entra sin rencor, aprueba una ley de amnistía, aunque muy dura para muchos sectores es lo que se reclamaba por la izquierda, y una Constitución que es de todos, y eso es lo fundamental. Porque hasta entonces nuestra historia constitucional había sido una historia trágica donde las constituciones solo habían sido la constatación de una relación de poder de una España sobre otra España. En este caso no, y la prueba está en sus 40 años y en que todos los españoles se sienten representados. De alguna forma en el prólogo que nos hace Fernando Savater dice que la Constitución es buena porque a ninguno nos gusta del todo, todos tuvieron que ceder, todos estamos a gusto con ella y a disgusto con alguna parte, y eso es la democracia, la tolerancia y la convivencia con el otro.

En estas entrevistas abordas muchas cuestiones: poder judicial, Tribunal Constitucional… pero el modelo territorial autonómico, cuestionado ahora, con los límites del Título VIII, aparece por todas partes. De la conversación con tantas personalidades inteligentes, ¿qué conclusión sacas sobre esta cuestión?

>Entrevista a Fernando Palmero

"El proceso de descentralización ha sido muy rápido"

Rafael Izquierdo | 0 comentarios valoración: 1  33 votos
>Entrevista a Agustín Domingo Moratalla

"Bergoglio está obsesionado por transmitir esperanza y comunicar vida"

F.H.

Agustín Domingo Moratalla, catedrático de Filosofía de la Universidad de Valencia, ha participado en la presentación del libro de Massimo Borghesi, Bergoglio: un biografía intelectual (Ediciones Encuentro). Conversamos con él sobre el contenido del volumen.

¿Qué nos descubre el libro de Borghesi sobre Bergoglio?

Como indica en el subtítulo, nos descubre el itinerario intelectual de Jorge Mario Bergoglio. No es el itinerario filosófico, teológico o cultural sino las fuentes o raíces intelectuales que nos permiten entender la complejidad del Papa Francisco. Muchas veces no es fácil precisar dónde está lo teológico, lo filosófico o simplemente lo cultural porque son autores que no han llegado por ciencia infusa sino por el contacto con intelectuales como Amelia Podetti, Alberto Methol Ferré o Juan Carlos Scanonne. El libro nos descubre el itinerario intelectual de un liderazgo complejo donde las etiquetas de las viejas escolásticas teológicas o filosóficas debían dejar paso a una apasionada razón vital, histórica y cordial. Nos descubre la mística de un intelectual de altura que está más obsesionado por transmitir esperanza y comunicar vida que por ser catalogado en rancias escolásticas que no responden a los desafíos del siglo XXI.

¿Por qué es importante distinguir el "pensamiento polar" de Bergoglio de la "síntesis" de Hegel?

La síntesis de Hegel es compleja y no siempre la describe de la misma forma en sus primeros escritos o en la transcripción que tenemos de sus Lecciones. Ni siquiera podemos decir que en el conjunto de la obra de Hegel hay un único modo de entender la "síntesis" como "Aufhebung". Unas veces hay superación que anula y otras veces que conserva los opuestos en una realidad nueva. El pensamiento polar de Bergoglio incide en el dinamismo o tensión de la dialéctica no utilizada para anular o suprimir sino para resaltar el valor de la una relación entendida como encuentro. En lugar de pensar la naturaleza de la experiencia humana desde una dialéctica cognitiva y sistémicamente entendida (Hegel), Bergoglio participa de una original interpretación de la dialéctica desde la experiencia. Como Blondel, Guardini y otros pensadores del siglo XX, hay que pensar la dialéctica desde la experiencia, no al revés. La presencia de Guardini, De Lubac, Przywara o incluso von Balthasar debe ser planteada en esta clave, donde cualquier modo de entender la dialéctica debe ser entendido desde la experiencia y no al revés.

Pensamos que el contexto cultural en el que Bergoglio desarrolló su trabajo como jesuita y como arzobispo es muy diferente al europeo. ¿Es cierto?

>Entrevista a Agustín Domingo Moratalla

"Bergoglio está obsesionado por transmitir esperanza y comunicar vida"

F.H. | 0 comentarios valoración: 2  33 votos

Vox y la búsqueda de sentido

Francisco Pou

Tendemos tanto a etiquetar… Y a simplificar. ¿Por qué la quinta posición en votos en las elecciones de Andalucía, algo más de un 10%, se convierte en el tema central? Porque estamos hablando de Vox, para la prensa liberal-correcta “extrema derecha” (aunque en esa geometría la extrema izquierda no exista) y para otros, sencillamente, fascismo puro. ¿Es todo así de fácil?

Todos han hecho la campaña de Vox, a quien se le dio el papel de “gran amenaza” en ese guiñol electoral de caza de buenos y malos en el que han venido a convertirse las tradiciones de ese maratón de celebraciones y mítines de la vieja democracia. Mítines, curioso nuevo término españolizado del inglés, meeting, que utilizado así, en campaña, convierte la reunión de unos cuantos en una celebración quasi litúrgica con un nuevo significado si de sacralizar la democracia se trata.

En esa sagrada geometría de las ideas Vox se ha quedado con la posición de la cual todos huyen, en su caza del codiciado “centro”. Un centro que, cada vez más, consiste en no decir casi nada. Santiago Abascal, el líder de Vox, no es Mussolini, y con un mínimo de pensamiento crítico es difícil asimilar su ideario al “fascismo”, sencillamente porque propone (porque hoy por hoy es eso, proponer, no imponer) una forma de Estado distinta al modelo de las Autonomías, que muchos otros liberales (que no son eso, “fascistas”) consideran poco eficaz y poco rentable.

Lo cierto es que para Vox lo “eficaz” y “rentable” es lo que debe imponer el criterio de lo político. Poco parece importarles que el “tema” catalán y vasco sean realidades de tropezones históricos a veces mal resueltos a cañonazos. Para Vox supone posicionarse en una oferta que parece “nueva” a los cansados testigos ajenos, como los andaluces, a las tensiones con los nacionalistas-separatistas. Para Vox, muerto el perro se acabó la rabia; con un Estado central simétrico no hay debate del distinto. Igual que para Vox ha sido rentable su “moderado” posicionamiento sobre el aborto. Que la Seguridad Social no lo pague, es su programa. El aborto ha sido la prueba del algodón para quienes considerándose nacional-católicos buscaban una sociedad sana a base de esculpir contra la piedra una legislación a costa de todos. Tarde o temprano se pierde, porque la democracia se construye con personas, y son las personas que votan las leyes quienes hoy están en una lamentable situación abortiva de sentido.

Podemos seguir intentando clasificar, que si galgos o podencos, este nuevo fenómeno de Vox que todos necesitan etiquetar y que quizá es un síntoma de que la propuesta del Estado burgués de bienestar cada vez funciona peor, con un horizonte de bancarrota. Vox se nutre de clases medias desencantadas, también procedentes en Andalucía de una izquierda que había instaurado un nuevo sistema de nobleza subvencionada. Otra vez el populismo haciendo cosecha. Con Podemos, difícilmente clasificable como “extrema” izquierda, aparece Vox y se añade a esa carta de oferta, con todos los sabores; una promesa al desencanto de una civilización vieja que no funciona y que intenta arreglarse tapando los síntomas de su vacío. ¡Idiota, no era la economía, era la sustancia, el sentido!

Vox y la búsqueda de sentido

Francisco Pou | 0 comentarios valoración: 2  32 votos
>Editorial

Un sí obstinado

Fernando de Haro

La experiencia que dio lugar al relato del Génesis y su valor político quizás sea lo más revolucionario en este tiempo en el que proliferan las soluciones antipolíticas, populistas e independentistas. Desde luego lo es para una España en la que cierto secesionismo catalán vuelve a creer en una ruptura como la propiciada hace año y medio. En un país en el que la polarización a izquierda y derecha diluye la certeza de un bien compartido y parece minusvalorar la intuición de que es posible construir desde una positividad experimentada junto a todos.

“Todo era bueno”, afirma con insistencia el primer capítulo del primer libro de la Biblia. Estas tres palabras se han quedado sepultadas y recluidas en el mundo espiritual sin que se perciba la gran carga de juicio histórico y social que las acompaña. La reducción que han sufrido muestra hasta qué punto la secularización es un hecho contundente en el mundo occidental.

La polarización, la apuesta por soluciones políticas de queja (antipolítica), en las que lo importante es la ruptura, tienen mucho que ver con una visión negativa del mundo propia del gnosticismo y del maniqueísmo. La vida, el tiempo, la sociedad, no son buenas, están sometidas al contraste violento del dios bueno y del dios malo. Eso dirían los viejos maniqueos. El avance del adversario ideológico, del extranjero, del otro, es percibido como una prueba clara de que el mundo, tal y como debe ser vivido, no tiene un orden último. Sugieren los nuevos maniqueos. Todo no es bueno y por eso está bloqueado el reconocimiento en deseos y necesidades con el que piensa diferente. Hay que alcanzar, a través del conocimiento, de la dictadura del proletariado, de los nuevos partidos, de la nueva nación, una nueva fase, el nuevo reino. Del maniqueísmo gnóstico se pasa a la región política. Como bien señaló Voegelin, hay un hilo que une el gnosticismo maniqueo del siglo II con las grandes religiones políticas del siglo XIX y XX. El marxismo no es sino una forma de gnosticismo. Quizás podríamos decir lo mismo de la antipolítica, del nacionalismo o del secesionismo. Como todo ha dejado de ser bueno, es necesario alcanzar un punto que esté más allá del mundo presente (independencia, freno a los desmanes de la izquierda, freno a los desmanes de la derecha, recuperación de la nación perdida en un mundo globalizado, recentralización, muro ante la inmigración, etc). No todo es bueno y, por eso, la idea de la realidad acaba estando por encima de la realidad.

Todo no es bueno y, por tanto, la vida política y social están regidas por una dialéctica en la que el bien ha de salir del mal, la luz de las tinieblas. Hay que alcanzar una síntesis abstracta en la que el otro polo, el opuesto, quede destruido. La ruptura con Madrid, la ruptura con “el régimen del 78” y con el sistema constitucional, la ruptura con los que rompen el país, en cualquier caso la ruptura, se convierte en una necesidad para afirmar la propia identidad. La negación, lo malo, se considera como una herramienta para alcanzar lo bueno. Todos gnósticos y maniqueos aunque aparentemente católicos, todos marxistas aunque formalmente liberales, todos confiando en nuevas formas de religión política aunque rabiosamente laicos.

>Editorial

Un sí obstinado

Fernando de Haro | 0 comentarios valoración: 2  35 votos
>Entrevista a Olivier Roy

"Los islamistas se radicalizan en la cárcel"

P.R.

“Radicalizarse en prisión significa ante todo recuperar la dignidad perdida”, afirma el orientalista y politólogo francés Olivier Roy. “Además, la conversión a un islam extremo te puede hacer entrar en una fraternidad que te ayuda a combatir la violencia en las cárceles. Cuando formas parte de un clan musulmán, los demás se lo piensan dos veces antes de agredirte porque tienes a tus ‘hermanos’ para defenderte”.

¿Este es el motivo por el que la mitad de los terroristas franceses tienen antecedentes penales?

Sí, la delincuencia y la prisión suelen preceder a la islamización más extrema. Pero radicalizarse en la cárcel también es una forma de autoafirmarse. Da la impresión de que has llegado a ser alguien, porque la prisión también es una contra-sociedad con sus dinámicas perversas, a las que los grupos islamizados resisten mejor. El que se convierte al islam, o a un islam más “puro”, se siente “renacer”.

¿Pero cómo se radicalizan en prisión?

Nunca hemos identificado un imán enviado a las cárceles para radicalizar a los jóvenes delincuentes. Eso sucede siempre por voluntad individual. El que predica suele tener más carisma que los demás y u n poder de convicción que hace que todos le escuchen, no es por su sabiduría real sino por su prestigio. Luego, los presos están abandonados a su suerte y en una celda con seis personas basta una radicalizada para convencer fácilmente a las demás.

¿Radicalizarse puede ser también una forma de revuelta?

Claro, es una revuelta generacional contra el orden del mundo, contra el islam de sus padres, contra los valores de la sociedad, y no es para nada una construcción ideológica.

¿Todos los que se radicalizan en la cárcel son jóvenes, pobres y desempleados de los suburbios?

No son necesariamente pobres y desempleados, pero dos tercios de ellos son inmigrantes de segunda generación que viven en barrios complicados.

Lo que está claro es que no ha bastado con derrotar al Califato en Raqqa y Mosul para acabar con los atentados.

No, porque no es el Estado islámico el que recluta a estos terroristas, sino que son los jóvenes radicalizados los que quieren enrolarse en sus filas. Dicho esto, gracias a la destrucción de gran parte de su logística en Siria e Iraq, en los últimos dos años los atentados terroristas en Europa han sido artesanales e individuales, es decir, realizados por gente que puede haber sido contactada por algún emisario yihadista.

¿Es posible detenerlos?

Puesto que no se trata de fenómenos sociales ni grupos organizados ni movimientos de masas, la única carta que les queda a las autoridades es la de la inteligencia, que funciona bastante bien, pues Chérif, el terrorista de Estrasburgo, estaba en la lista de posibles terroristas para ser detenido. Gracias a esto, muchos jóvenes radicalizados han sido encarcelados antes de que cometieran un atentado.

Entonces, ¿debemos acostumbrarnos a la idea de que cualquier lobo solitario pueda cometer una masacre en Europa?

Habrá una cadena de atentados, pero se irá desvaneciendo con el tiempo. Algo parecido pasó en Italia. Después de que el Estado derrotara a las Brigadas Rojas, durante un tiempo aún hubo algunos atentados esporádicos, pero luego se acabó. Y creo que la estrategia yihadista está actualmente muy debilitada.

>Entrevista a Olivier Roy

"Los islamistas se radicalizan en la cárcel"

P.R. | 0 comentarios valoración: 2  25 votos

Cuarenta años de democracia

Juan Carlos Hernández

Con motivo del aniversario de la Constitución española hemos querido retomar algunas ideas que algunos autores han dicho en estas Páginas sobre este periodo de nuestra historia reciente.

Según el prestigioso hispanista Stanley Payne, la Transición española fue “un modelo porque consiguió la transformación de una dictadura fuertemente arraigada, y establecida por mucho tiempo [...] Fue un paso original no solo en la historia política de España, sino en la historia política de Europa y del mundo. Y fue respaldado enseguida por el apoyo del pueblo. Se cometieron algunos errores, en cuanto al modelo de Estado, pero abrió paso a una nueva fase de democratización en todo el mundo”.

El historiador Álvaro de Diego habla de “un proceso político al que el pueblo se suma y respalda rotundamente una sociedad civil bastante pujante que está preparada para el cambio y que quiere hacerlo además de forma ordenada, no quiere perder la relativa tranquilidad”. Este periodo, afirma Álvaro de Diego, se puede describir por la frase de que “el empresario era el Rey, el que tenía la idea de llevar al país a la democracia desde la cúspide del Estado, de que hubo un autor de escena que fue Torcuato Fernández Miranda, que era el que tenía el guion y finalmente el actor principal, el que ejecuta lo que otro quiere y lo que otro diseña, que es Adolfo Suárez”.

La consecución de una nueva Constitución a pesar de: una reciente Guerra Civil, los años de dictadura, las propias limitaciones humanas… es posible porque hay una sociedad civil con un deseo positivo y una clase política que lidera este deseo positivo.

Fernando Álvarez de Miranda afirmaba: “Yo creo que sería imprescindible volver a ese deseo positivo y a esa actitud de concordia para poder resolver nuestra vida parlamentaria. Yo recuerdo un espíritu después de las elecciones del 15 de junio de 1977, a pesar de las diferencias políticas, de concordia por parte de todos para poder buscar fórmulas de entendimiento y de articular lo que llego pues a ser primero la Constitución de 1978 y luego la consolidación de toda la transición”.

La España de hoy en día no es la del 78, ni podemos pretender que vuelva a serlo. Pero sí podemos aprender las lecciones de la historia.

El que fuera presidente de las Cortes Constituyentes, en una entrevista para este periódico poco antes de fallecer, nos dejaba una tarea ante los desafíos del presente. Recuperar el espíritu de concordia suficiente para poder vivir en una democracia parlamentaria.

Posiblemente el valor de nuestra Constitución no esté tanto en el propio texto, siempre susceptible de ser mejorado, sino en el espíritu que lo hizo posible.

Cuarenta años de democracia

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¿Por qué se suicidan tantos jóvenes en Japón?

Federico Pichetto

El encuentro entre una cultura arraigada en el sentido del deber y los mecanismos del sistema capitalista ha llevado al nacimiento y a la fortuna del Japón contemporáneo. Reducir un país a una estructura económica, y creer comprenderlo, siempre es una operación arriesgada. Sin embargo, impresiona ver cumplidas en el Japón actual muchas de las profecías con que Pasolini acompañaba la autoafirmación de la sociedad de consumo y su individualismo desenfrenado. El mito del éxito y la conducta perfecta ha transformado la promesa de bienestar de la sociedad occidental en una pretensión que es la principal causa, según el ministerio nipón de Interior, del récord de suicidios entre menores de 18 años, líder mundial desde 1986.

Pero ni siquiera el suicidio es el signo más preocupante. Medio millón de hikikomori –gente que se encierra en casa retirándose de la vida– hablan de una alienación radical que afecta transversalmente a ancianos y a jóvenes, dejándolos a todos más solos y más vacíos.

Así se entienden las noticias que a veces se miran de pasada, como si fueran mero folclore, como el matrimonio de un hombre de 35 años con el holograma de una estrella del pop que no existe sino que es fruto de un sintetizador de voz, o la extraordinaria afluencia de peregrinos a un santuario donde se reza para tener un pelo bonito. Mantener unidos todos estos factores parece complicado, mientras se intenta leerlos sociológicamente, como si tuvieran que revelarnos algo lejano o exótico, mientras que por el contrario se desvelan con una naturalidad extraordinaria cuando nos miramos en casa, fijando nuestra atención en la cantidad de jóvenes que se han quedado literalmente bloqueados en el engranaje que les acoge en el mundo laboral.

¿Qué puede llevar al suicidio, a la extrañeza, al aislamiento? La respuesta es casi banal, pero no podemos darla por descontado. Cada vez que percibimos la falta de espacio para nosotros mismos, un espacio donde poder decir “yo” con toda la originalidad e irreductibilidad que se percibe cuando afirmamos lo que somos, todo se vuelve chantaje, medida, y el valor de nuestra vida se pone en función del éxito, del consenso con el jefe, de los objetivos alcanzados, del hecho de ser aptos según los estándares propuestos.

Es el grito que expresa uno de los últimos éxitos de la banda One Republic, “Connection”, cuando el cantante se pregunta: “Si hay tanta gente aquí, ¿por qué estoy entonces tan solo?”. La falta de un momento de tiempo donde tener espacio para uno mismo, para el propio corazón, genera soledad, distancia y desesperación. En una época hiperconectada, acabamos desconectados de nosotros mismos y de los que tenemos al lado, dotados de la dignidad que puede darles un candado, pendientes de que nadie les sustituya rápidamente o –cosa mucho más plausible– de una inteligencia artificial que en el plazo de diez años sabrá hacer muchas de las cosas que ya sabemos hacer nosotros, pero mucho mejor que nosotros.

¿Por qué se suicidan tantos jóvenes en Japón?

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Estados Unidos reconsidera su mítico derecho a la felicidad

Giorgio Vittadini

Las elecciones de medio mandato de Estados Unidos del pasado 6 de noviembre, desde el punto de vista del analista político no han tenido nada realmente excepcional. El pato no ha acabado cojo del todo, como se suele decir en el mundo anglosajón, con la imagen que identifica a un presidente de EE.UU que pierde la mayoría en el Congreso. Resumiendo mucho, al perder la cámara, Donald Trump podrá ver bloqueadas sus leyes fundamentales sobre política interna, como impuestos e inmigración, pero reforzado en el Senado no tendrá condicionamientos importantes en política exterior, que es de su estricta competencia, y podrá ver confirmados muchos de los nombramientos importantes que vaya a hacer.

Si se confirma el hecho de que las elecciones de medio mandato se usan tradicionalmente para reequilibrar el poder entre fuerzas políticas, y resulta por tanto habitual que suelan ir acompañadas de un castigo al presidente en el cargo (también la pasó a líderes considerados de éxito, como Ronald Reagan o Barack Obama), podríamos concluir que no hay nada nuevo bajo el sol. Pero en realidad, EE.UU está viviendo la crisis de identidad más aguda de toda su historia. Hasta el punto de que, como me comentaba un amigo californiano, el sentimiento dominante está atravesado por preguntas angustiosas, como “¿todavía existe un pueblo americano?, ¿qué significa ser americanos?, ¿qué es capaz de unir?”. Otro amigo neoyorquino me decía: “Nunca he visto un país tan partido en dos: dos sociedades totalmente divididas que parecen no tener nada que decirse y tampoco quieren intentarlo”.

En realidad, hay muchísimas facciones, tantas que se vuelve a hablar de tribalismo. Los Estados Unidos nacieron con una gran ambición, la de afirmar el derecho de todos a perseguir el progreso y la felicidad, como recita la Constitución de 1776. “Los pueblos americanos reconocen la dignidad de la persona, y sus constituciones nacionales reconocen que las instituciones jurídicas y políticas, que regulan la vida de la sociedad humana, tienen como principal objetivo la tutela de los derechos esenciales del hombre y la creación de condiciones que le permitan realizar un progreso espiritual y material, y alcanzar la felicidad”.

Es la idea de que cualquiera puede hacerse rico, elevarse socialmente, favorecerse del dinamismo excepcional de la vida económica. A fin de cuentas, es la misma idea de la conquista del Oeste, la frontera que se convierte en dinámica cotidiana: aun afrontando peligros, dificultades enormes, incluso violencia y abusos –muchos, en comparación con el resto del mundo–, lo conseguirán. Una selección basada en el mérito, en las capacidades, en el valor, tal como documenta la mayoría de las películas que vienen del otro lado del charco. Pero se trata de una afirmación de igualdad que ha producido en cambio profundas desigualdades. Pensemos en el genocidio de los nativos americanos, la discriminación racial que ni siquiera la guerra civil consiguió resolver. Así como los incontables perdedores que siguen poblando esta sociedad.

Estados Unidos reconsidera su mítico derecho a la felicidad

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>ENTREVISTA A TOMÁS GÓMEZ

"En la política energética española nos falta tener reguladores independientes"

Francisco Medina

Páginas Digital analiza con el profesor Tomás Gómez, del Instituto Tecnológico de la Universidad Pontificia de Comillas-ICAI, los retos energéticos de España en el momento actual.

A modo de visión global, ¿cuál es el panorama del sector energético en España y en la Unión Europea?

El mundo de la energía ha ido atravesando diferentes etapas a lo largo de las últimas décadas. En los años 70 la crisis del petróleo con sus consecuencias sobre los precios y el desarrollo de los programas de eficiencia energética. En los 90, la introducción de los mercados y la globalización Hoy en día, el cambio climático y los impactos ambientales de la energía plantean la urgente necesidad de descarbonizar el sistema energético. Es algo que muy pocos dudan, aunque hay todavía quien se resiste. Ligado a esto, el potencial de las energías renovables para conseguir este objetivo permite ser optimistas. Hace unos años estas tecnologías estaban en su infancia, pero hoy en día ya son competitivas. Además se cuenta con el impulso político logrado con los acuerdos de París. La Unión Europea está también acordando objetivos ambiciosos para reducir más las emisiones de CO2 en 2030 y 2050. Las propias empresas energéticas están tomando decisiones estratégicas para virar a negocios basados en la generación y consumo de energía limpia. Yo diría que estamos en una dinámica para avanzar decididamente hacia la descarbonización de la economía en los próximos 20-30 años.

¿Cuál es el problema de las energías tradicionales frente a las energías renovables? ¿Por qué surge esta necesidad de descarbonizar la economía? Se han esgrimido factores medioambientales, pero también se habla de factores económicos…

La producción y consumo de energía siempre ha tenido una serie de externalidades sobre el medio ambiente y la salud de las personas que no se han internalizado en la toma de decisiones de las empresas. Sean un ejemplo la producción de energía con centrales de carbón o nucleares. Mientras esas externalidades no se internalicen mediante señales de precio, o regulaciones que limiten su uso, no habrá cambios reales, y el mundo seguirá consumiendo petróleo. Yo creo que ahora, motivado por la urgencia de combatir el cambio climático, las cosas están cambiando. Ya existe la idea de que el CO2 no se puede emitir gratuitamente, En Europa tenemos el mercado de emisiones de CO2, en otros lugares se han impuesto tasas a dichas emisiones. También tenemos regulaciones más estrictas con las emisiones de gases contaminantes de los vehículos. Todo ello debe resultar en que tanto las decisiones económicas de las empresas, como las propias restricciones en el uso de determinados tipos de tecnologías, nos conduzcan hacia una economía descarbonizada con ciudades más limpias y saludables.

Es decir, se está descubriendo que las energías renovables no solo son rentables, sino que son más limpias. ¿Qué ventajas ves en el uso de estas energías?

>ENTREVISTA A TOMÁS GÓMEZ

"En la política energética española nos falta tener reguladores independientes"

Francisco Medina | 0 comentarios valoración: 2  30 votos
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>Columna izquierda

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Reacción y refugio

Fernando de Haro

“¡Orderrrr!”. No parece casualidad que este grito del speaker del Parlamento británico, que se ha oído con fuerza durante los últimos debates sobre el Brexit y en la moción de censura a May, se haya convertido en un fenómeno viral. El video con los gritos del excéntrico John Bercow, intentando poner orden en los debates, ha tenido decenas de miles de visitas. Es paradójico que lo que más interese del Reino Unido en redes sociales, en un momento en el que los políticos del país parecen empeñados en consumar un suicidio de inspiración nacionalista, sea la anécdota de un personaje que pretende encauzar la conversación.

No parece tampoco casualidad que el otro personaje del momento sea Marie Kondo (@MarieKondo), la consultora japonesa que, a través de su serie en Nextflix, nos aconseja cómo mantener nuestra casa, y de paso nuestra vida, en orden. El #10yearschallenge (el ultimísimo reto en redes sociales que consiste en colgar una foto actual y otra de diez años para comprobar las diferencias) nos ha sorprendido a todos más deseosos de orden que en 2008. Porque entendemos cada vez menos el mundo y porque, en muchas ocasiones, aspiramos a defendernos de él, a encontrar una “opción refugio” que pueda ponernos a salvo de los nuevos bárbaros.

Las consecuencias nefastas de buscar una “opción refugio” a toda costa están a la vista de todos en el Reino Unido. El Brexit, que iba a convertir a las islas en un oasis, está haciendo de ellas un endiablado laberinto. Es difícil que May pueda presentar el próximo 29 de enero un nuevo plan para la salida de la Unión Europea que cuente con apoyos suficientes. Y el mes de abril, con la posibilidad desastrosa de un Brexit sin acuerdo, está cada vez más cerca. Afortunadamente la Unión Europea se mantiene firme, no cambia las condiciones, y pone al nacionalismo británico ante sus propias contradicciones. Los políticos británicos no acaban de darse cuenta de que hay solo tres opciones: un brutal Brexit sin acuerdo que los dejaría absolutamente solos y muy indefensos ante un mundo globalizado, aceptar el acuerdo de transición (que supone no salir del todo de la Unión pero no contar con sus ventajas) pactado con Bruselas o volver atrás, celebrar otro referéndum y quedarse en la Unión como estaban.

Políticos laboristas y conservadores, parece que también una parte importante de la sociedad británica, están subyugados por el espíritu de la reacción. Posiblemente también muchos de los espectadores de Marie Kondo. Por todos lados proliferan los que ante la confusión reclaman una vuelta a los principios y los valores de la tradición, al orden.

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Occidentalismo del pánico

Fernando de Haro

Primeros pasos del nuevo partido ¿populista? que ha aparecido en Europa. Vox, formación que se autodenomina de “extrema necesidad”, ha llegado a un acuerdo con el PP para facilitar el relevo en el Gobierno de la Comunidad Autónoma de Andalucía. El texto del compromiso para ceder votos tiene muy poco de populista y nada de extremo. Pero, a pesar de lo firmado, los líderes del nuevo partido insisten en afirmar que se ha atendido una de sus reivindicaciones originales (muchas de ellas irrealizables y extravagantes): la expulsión de 52.000 inmigrantes irregulares que el Gobierno de Andalucía habría estado camuflando. No es cierto. Pero en el tiempo de las fake la veracidad no cuenta. Lo importante es poder utilizar el pánico que genera una “invasión de subsaharianos” en unos tiempos en los que el valor de la persona se ha oscurecido.

Hace semanas el secretario general de Vox, Ortega Smith, hablaba precisamente de una invasión de inmigrantes que estarían recurriendo a estrategias militares. El presidente del PP, Pablo Casado, se refería a “una avalancha” de millones de africanos. Palabras especialmente graves porque el PP es partido de Gobierno. Parece trasladarse miméticamente a España un discurso del miedo que se extiende en Italia y en Alemania, en buena parte de Europa.

El discurso del pánico no se alimenta de realidad sino de terrores y de desconciertos. La llegada de inmigrantes irregulares a Europa durante 2017 ha descendido a los niveles más bajos de los últimos cinco años. Mientras el “relato de la invasión” se disparaba exponencialmente en Italia durante 2018, las llegadas se reducían un 80 por ciento (23.000). Es cierto que en España las entradas irregulares (57.000) han marcado un récord. Pero esa cifra no supone ni mucho menos un dato que justifique una alerta desmedida. Según algunas estimaciones, entre un 33 y un 50 por ciento de los llegados son devueltos a su país de origen porque la mayoría de ellos son marroquíes o argelinos. Los últimos datos oficiales disponibles son los de 2016. Ese año llegaron 15.000 inmigrantes de forma irregular y fueron expulsados 19.000. El miedo se extiende, en parte, por la mala gestión que hace de la situación el Gobierno socialista de Sánchez (los centros de acogida e internamiento no funcionan, no se pide ayuda a Frontex para los rescates).

Hay que tener además en cuenta que la inmigración irregular representa un pequeño porcentaje respecto a la que establece de forma regular su residencia en España. En 2017 llegaron de forma regular más de 500.000 personas, las llegadas irregulares no alcanzaron el 5 por ciento. Solo desde 2016 el saldo migratorio, en un país que no tiene hijos, ha vuelto a ser positivo.

¿Por qué en España y en Europa se extiende este estado de pánico sin fundamento real? Cuando acabó la II Guerra Mundial, el Viejo Continente hubiera estallado por los aires si aquella generación hubiera tenido que afrontar el problema de los desplazados y refugiados con la conciencia que tenemos ahora. Todos los desplazados eran europeos, sí, pero eso hacía incluso más difícil el realojo porque pertenecían muchos de ellos a minorías y los particularismos representaban un gran obstáculo.

Occidentalismo del pánico

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>Editorial

Prisión permanente: justicia insuficiente

Fernando de Haro

El debate (en realidad no debate) sobre la ampliación de la llamada prisión permanente revisable, que ocupa a los españoles desde hace unos días, es el mejor reflejo de la dificultad de toda una sociedad por mantener vivo uno de sus principios fundacionales. Se diluye en las conciencias el principio de reinserción, recogido en el texto constitucional como traducción laica y penitenciaria de la misericordia cristiana y de la voluntad de reeducar a los presos (propia de la mejor tradición republicana). Frente al mal sufrido (mal grave), a muchos les parece razonable establecer la máxima distancia: la que proporciona tener al que ha cometido el delito entre rejas toda la vida.

Se le llama prisión permanente revisable, pero se trata de una cadena perpetua. La cadena perpetua siempre ha incluido la posibilidad de poner al reo en libertad pasado cierto tiempo. El Gobierno del PP la introdujo en el Código Penal en 2015 para delitos graves como el asesinato de menores de 16 años o los que se siguen después de un abuso sexual. Fue recurrida ante el Tribunal Constitucional.

Ahora que los populares no tienen mayoría en el Congreso de los Diputados, los grupos de oposición han presentado un proyecto para derogarla. El Gobierno ha respondido con una contrapropuesta para ampliarla a más supuestos. La ampliación no prosperará porque no cuenta con apoyos parlamentarios. No importa: lo que cuenta es mostrar “iniciativa política”. Rajoy, a pesar de la buena marcha de la economía, está bajo en las encuestas: el PP ha caído en el último año 7 puntos en intención de voto. El apoyo de la opinión pública al endurecimiento de las penas tras algunos casos especialmente dolorosos de violencia sexual y contra la infancia –piensan en el Gobierno– puede ser una gran baza.

En realidad, la prisión permanente revisable o cadena perpetua no responde a ningún problema. Su aparente necesidad responde a un claro caso de desinformación, a un espejismo provocado por las grandes cadenas de televisión. En su lucha por un par de puntos de share, las emisoras repiten hasta la saciedad los detalles de los casos más sangrantes de violencia sexual o de violencia contra la infancia.

España es uno de los países con más bajo índice de criminalidad de Europa. Cuenta, además, con uno de los códigos penales más duros de su entorno y con una mayor estancia media de los condenados en prisión. El sistema del cumplimiento íntegro de las penas y las sanciones previstas provocan que se pueda estar hasta 40 años en la cárcel si se han cometido los delitos más graves. Suficiente, en principio, para poner a salvo a la sociedad de aquellos que tuvieran voluntad de reincidir.

Prisión permanente: justicia insuficiente

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>Columna derecha

>CULTURA

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Caravaggio en Madrid

Elena Simón

Dedicado a Alicia

Caravaggio siempre es un reclamo excepcional por su revolución pictórica en busca de la realidad. En esta ocasión el Museo Thyssen presenta al gran pintor con sus apasionados seguidores del norte de Europa, 52 obras en total, con 12 del maestro. Su pintura claroscurista, con modelos de la realidad, alejada del ideal clasicista, coincidió con los intereses pictóricos de flamencos y alemanes. El viaje obligado para un artista del s. XVII a Roma, meca del Arte, provocó que en el primer tercio de esta centuria unos setecientos pintores extranjeros se instalaran allí, algunos privilegiados en los palacetes de los mecenas protectores, otros pasando hambre y frío.

Caravaggio inauguró el Barroco de manera rompedora, el mundo ideal neoplatónico se acabó. El concilio de Trento y los ejercicios espirituales de san Ignacio de Loyola pedían realidad, austeridad, ponerse en la situación real del suceso religioso a reflexionar, desechando todo idealismo. Y un hermano de Caravaggio, Juan Bautista, era sacerdote en Cremona. El barroco es movimiento con diagonales, escorzos, claroscuros, que traducen el movimiento interior de la mente de los protagonistas, cuanto más tenso mejor. Éste es su máximo interés, todos los contenidos que guarda, apoyados en las expresiones y en una rica simbología de todo tipo (objetos, animales, frutas y flores, colores…).

Es interesante conocer que Michelangelo Merisi, el Caravaggio, nació en Milán en 1571 y que su padre era arquitecto y administrador del marqués de Caravaggio, Francesco Sforza, casado con Constanza Colonna, con los que la familia tuvo una íntima relación. Estas nobles casas protegerán a Merisi, irascible hasta el enloquecimiento y pendenciero, en las huidas y condenas por sus delitos que llegaron al asesinato. Con cinco años se trasladó a Caravaggio y con trece por fin está en Milán, cumpliendo la promesa hecha a su padre en el lecho de muerte, en el taller de Simone Peterzano, seguidor de Tiziano, con el que vivió cuatro años para aprender el oficio de pintor. Con 19 años aterriza en su soñada Roma, donde, obligado por la necesidad, ejecuta naturalezas muertas y flores, de gran fortuna. Luego vendrán escenas de género como “Los tahúres”, tres medias figuras jugando a las cartas, adquirida por el ojo coleccionista y vanguardista del Cardenal del Monte que contrata al pintor, y pasa a su residencia, por fin con alojamiento y comida, donde bajo su protección pintará Los Músicos y la imponente Santa Catalina de Alejandría, tan venerada en Italia (una hermana del pintor también era Catalina). Sus modelos son mendigos, mujeres de la calle, pendencieros de la noche. La realidad más cruda está servida, con ella representará la experiencia religiosa en su más auténtica veracidad, como un suceso de la vida cotidiana.

Empieza el encargo para San Luis de los Franceses, ha cumplido los 25, y La Vocación y El Martirio de san Mateo dejarán huella en las almas, y en otros pinceles. La apertura de esta capilla con motivo del Jubileo del año 1600 le hizo el pintor más famoso y solicitado de Roma, con jugosos encargos tanto públicos como privados: El Sacrificio de Isaac, para el futuro papa Urbano VIII, o el imponente San Juan en el desierto encargado por el banquero Coste. Ambas pinturas brillan en esta exposición. San Juan Bautista, con la potencia del desnudo del David de su admirado Miguel Ángel, en una anatomía más suavizada, con el mismo dominio anatómico… y también la reflexión, la tensión interior del protagonista. La austeridad formal domina, una diagonal de luz divina sobre la anatomía de san Juan y la sombra sobre la que se recorta, fondo neutro sin elementos de distracción. La piel de camello que lo identifica, austero y ascético, y el rojo del manto, emblema de su sangre por la violencia de su muerte a manos de Herodes. Sujeta el bastón-cruz, él anuncia a Cristo y lo bautiza en el Jordán, inicio del camino a la Pasión. Figura de gran belleza e impactante presencia, con la que Caravaggio se presenta casi como el nuevo Miguel Ángel.

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Sorolla: un niño adoptado

Elena Simón

“Tenía Sorolla la vista fácilmente impresionable a cuanto se mueve, y como lo que más se mueve es la luz, cambiando a cada instante, ésta fue su musa” (A. Gimeno).

La cotización y valoración de Joaquín Sorolla sigue en alza. Barcelona nos ha deleitado este verano en Caixaforum con la atractiva y refrescante muestra “Sorolla y el Mar”. También Mapfre abre cartel en el otoño madrileño, hasta el 11 de enero, con una exposición llena de novedades, con la cara menos conocida del imparable artista: “Sorolla y América”, muestra que se inicia con su celebrada pintura social de finales de siglo, que emigró más allá del océano y paisajes urbanos neoyorquinos, retratos americanos, dibujos sobre cartas de menú, y también bocetos, mucho de todo ello guardado allí en la Hispanic Society de Nueva York, grandioso centro de referencia de la cultura española, museo y biblioteca, fundado en 1904 por el potentado del ferrocarril e hispanista Huntington, que fue el mecenas de Sorolla en América. Él le pagó los dos viajes de seis meses que el artista realizó con su familia a Nueva York. Su exposición de 1909 ni tuvo ni ha tenido igual, el pintor vendió cientos de obras y miles de catálogos… hasta el presidente de los EEUU quiso ser retratado por él.

Pero demos marcha atrás en la moviola hasta situarnos en su levante natal, donde se gestó el genio de Joaquín Sorolla. Los primeros años del artista quedan muy lejos de su posterior éxito, porque este pintor español, que tras Velázquez y Goya es la paleta española más cotizada fuera de nuestras fronteras, nació en Valencia el 27 de febrero de 1863 (¿conjunción de astros que dirían algunos lunáticos?). Sus padres, Joaquín y Concepción, del gremio del comercio de tejidos, murieron, quizá víctimas del cólera, en un margen de tres días, cuando el pequeño contaba dos años y medio. La tía materna Isabel y su marido José adoptaron a Joaquinito y a su hermana Isabel, de un año. Con 14 años Joaquín ayudaba a su tío en la modesta cerrajería familiar, pero su destreza para la pintura ya era reconocida y asistía por la noche a clases de pintura. Con dieciséis años entró en la Escuela de Bellas Artes de San Carlos de Valencia: las clases se iniciaban a las ocho, sin embargo su compañero, el también pintor Cecilio Plá, nos dice que Sorolla ya venía de sacar apuntes del natural por la ciudad. Ese mismo año, por su aplicación, la Escuela de Artesanos le otorgó un accésit y le obsequió con una caja de pinturas. Su padre adoptivo, consciente de la valía del chico, decidió pagarle clases especiales e intentó que Joaquín no perdiese más tiempo en las labores de cerrajero, pero el chico no lo permitió. A la par recibía la medalla de bronce de la Exposición Regional de Valencia por “El patio del instituto”. Su profesión de pintor ya estaba decidida.

Sorolla pasó cuarenta años pintando casi frenéticamente. Trabajador incansable realizó a la velocidad de la luz cerca de 2.200 cuadros, 9.000 dibujos, apuntes, bocetos, obras todas ellas en las que consiguió como nadie reflejar con una modernidad potente ese derecho que el instante tiene a la eternidad.

Sorolla: un niño adoptado

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