Diario de información sobre la actualidad política, social, económica y eclesial
24 SEPTIEMBRE 2018
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>Comunicado final del Meeting 2018

«Tu nombre nació de lo que mirabas»

El Meeting 2018 en tres breves afirmaciones. «¿Qué he visto en Rímini? Visitando la exposición sobre el papa Francisco no podía dejar de llorar de conmoción todo el tiempo, y luego me pasó lo mismo con las muestras dedicadas a Brunelleschi y Job». Son palabras de un intelectual europeo, uno de los exponentes punteros de la arquitectura contemporánea, Alberto Campo Baeza. «Ser felices es ser abrazados», ha dicho la joven escritora argentina Verónica Cantero Burroni, durante un testimonio que ha dejado huella en el Meeting de este año. Y la última es del testimonio de un joven visitante. «¿El Meeting? Para mí era el mal absoluto. Ahora que lo he visitado comprendo lo estúpido que he sido por no haber venido nunca. El Meeting es una experiencia, hay que vivirlo, da igual tu nacionalidad, tu religión o lo que pienses».

Tres experiencias aparentemente frágiles y no relevantes: la conmoción ante la belleza, la felicidad como un abrazo, el descubrimiento de uno mismo en el encuentro con el otro. El Meeting 2018 ha apostado hasta con el lema por el único factor que mueve realmente la historia de un modo positivo y duradero, la persona. «Atención, no contraponiendo la felicidad individual a un mundo malvado y hostil», explica la presidenta de la Fundación Meeting, Emilia Guarnieri, «sino poniendo en evidencia una cantidad impresionante de experiencias de realización humana y construcción social, en las favelas de Salvador de Bahía o en la investigación de cuidados paliativos, diseñando innovación más allá de la mera tecnología o mostrando con unos ojos nuevos el Infinito de Leopardi».

«No hay fórmula o algoritmo que valga», añade Giorgio Vittadini, presidente de la Fundación por la Subsidiariedad, «para hacer frente al declive hay que apostar por la persona, dar espacio al relato de quienes se convierten en emprendedores de sí mismos, incluso en la búsqueda de empleo, favoreciendo el diálogo entre personas de diferente religión, cultura, orientación política, como ha sucedido con el Intergrupo por la Subsidiariedad. Ocho días de Meeting demuestran que todo esto es práctica vivida y contribución real a la vida del país, no utopía. No en vano la edición de este año ha supuesto el signo del que volver a empezar tras la tragedia de Génova, con la presencia del presidente Toti, el alcalde Bucci, los parlamentarios, pero también el momento de una reflexión orgánica sobre lo que ha pasado, con las voces del Puerto de Génova, los operadores de terminales, las redes ferroviarias, y con encuentros sobre las grandes obras y la relación entre las infraestructuras y la movilidad».

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«Tu nombre nació de lo que mirabas»

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>Entrevista a Alejandro Bonet

"Bergoglio tiene una visión poliédrica del mundo"

F.H.

En el Meeting de Rímini, la exposición “Gestos y palabras”, dedicada a Bergoglio, ha querido recorrer la historia personal que ha fraguado al actual Papa. Alejandro Bonet, profesor de Doctrina Social de la Iglesia, ha sido el comisario.

¿Cuál ha sido el propósito de la exposición?

El propósito de la exposición no fue hacer ni apología ni apologética de Jorge Mario Bergoglio, sino presentarlo, indagar en su historia y en el misterio de su persona con la intención de responder a la pregunta sobre quién es este hombre elegido por el Espíritu Santo para conducir hoy la Iglesia, intentando verificar en sus gestos y en sus palabras en qué sentido ha sido y es una presencia original.

La exposición comienza con imágenes de Bergoglio confesando. ¿Qué importancia ha tenido en la vida y en la vocación del Papa la confesión?

Bergoglio siempre ha expresado como autoconciencia más profunda aquella de ser un "pecador que ha sido mirado con misericordia por el Señor". De hecho, su vocación sacerdotal nació el 21 de septiembre de 1953, fiesta de San Mateo, en ocasión de confesarse en la parroquia de su barrio. Al elegir su lema episcopal, rescató del Evangelio de San Mateo "Miserando atque eligendo", con la que el evangelista narra el modo en que fue mirado y elegido por Cristo, tal como lo ilustra el famoso cuadro de Caravaggio que Bergoglio solía ir a contemplar a San Luis de los Franceses cada vez que pasaba por Roma.

Bergoglio tiene pronto responsabilidades muy altas en la Compañía de Jesús. Pero cuando es aún muy joven se queda sin una tarea concreta. Son los largos años en la ciudad de Córdoba. ¿Qué importancia tiene este periodo en su vida?

Durante algunos años, después de que progresivamente le fueron quitando en la Compañía de Jesús todas sus responsabilidades, experimenta una etapa crítica en su vida, que califica como de "desolación y consolación", que, vividas en el silencio y en la oración, forjaron su temperamento adulto por medio del discernimiento. En esta etapa madura la impronta definitiva de su personalidad y las intuiciones de pensamiento y acción que lo acompañarán a lo largo del resto de su vida, antes y después de ser elegido para la sede de Pedro.

Destaca en la exposición la influencia del pensamiento de Guardini y de la unidad polar. ¿Qué significa esto?

En su encuentro ideal con Romano Guardini, Bergoglio encuentra el fundamento filosófico de aquello que ya había intuido a través de la lectura más temprana de Gastón Fessard, quien profundiza el contenido teológico de los Ejercicios Espirituales de San Ignacio de Loyola: que las tensiones polares existentes en la vida y en la sociedad son opuestos que necesitan ser resueltos en un plano superior: plenitud y límite, realidad e idea, el todo y la parte.

¿Qué relación tiene Bergoglio con el peronismo?

>Entrevista a Alejandro Bonet

"Bergoglio tiene una visión poliédrica del mundo"

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Servir al pueblo en vez de cazar apoyos

Maurizio Vitali

El 68 del compañero Aldo Brandirali tiene un nombre: “Servir al pueblo”. Era el órgano de prensa de la Unión de los comunistas italianos marxista-leninistas, el partido que fundó él mismo, pero también y sobre todo era la definición perentoria e inequívoca del motivo ideal de su decisión revolucionaria.

El partido revolucionario acabó, pero el ideal no. Sigue más vivo que nunca. El compañero Brandirali atravesó muchas tempestades, pero nunca dejó la política en virtud de aquel ideal. Tampoco ahora, aunque ya no se sienta en el consejo municipal de Milán y se dedica al “coach ético-metafísico” en una comunidad de rehabilitación para jóvenes drogodependientes, una definición poco comprensible a la que Aldo se refiere con gran ironía.

En realidad, a los 77 años, el viejo compañero se implica con dedicación total en la problemática existencia de estos chicos e intenta acompañarles por un camino de renacimiento, de reencuentro con su propio yo y con su utilidad para el mundo. Más seriamente, se autodefine como “educador”. También está convencido de que el problema de la política, hoy de manera clamorosa, “está más allá de la política”. El político o sirve al pueblo o es un cazador de apoyos.

El fracaso de las instancias revolucionarias post-68 provocó entre sus protagonistas suicidios, confusión, viajes a nirvanas orientales, y en la mayoría de los casos aburguesamiento y conformismo. Pero eso no le pasó al compañero Brandirali. ¿Qué fue lo que marcó la diferencia? «Obrero, hijo de obreros, con un fuego ardiendo dentro que era el deseo de ser útil para la vida de la gente pobre, de mi gente. Por eso me dediqué al sindicalismo desde muy joven, entré en el PCI hasta formar parte de la dirección nacional. Descubrí la contradicción entre el ideal comunista y la práctica del poder. Fundé un partido, la Unión, donde el ideal de la igualdad se viviera diariamente. Formamos una comuna en la que todos poníamos dinero y todo lo que teníamos. Después de unos años todo eso entró en crisis, lo habíamos entregado todo y el ideal no se realizaba, el comunismo imaginado era liberación pero el que habíamos realizado era opresión. Mi crisis, del 76 al 82 fue muy profunda porque separarme de los errores de nuestro proyecto, tan totalizante como era, fue como separarme de mí mismo y convertirme en otra persona, en Luigi en vez de Aldo».

Fue decisivo su encuentro con don Giussani. «La primera vez que hablé con él me sorprendió de manera increíble. Dijo que le llamaba la atención el entusiasmo y dedicación que mostrábamos por nuestros ideales. Pude hacer un trabajo para salir de los errores sin perderme a mí mismo. Más tarde me contó que cuando era un joven sacerdote se cruzó una noche con dos jóvenes que se estaban besando, se detuvo y –con gran embarazo (eran otros tiempos)– les preguntó qué tenía que ver lo que estaban haciendo con las estrellas. Entonces me dije: ¿pero tú dónde estabas?, te he buscado desde siempre». A partir de entonces, sin separarse nunca, de manera dramática, sin automatismo alguno, sin alejarse nunca de Cristo, «una mano dulce y suave me conduce, de manera que ahora todo es un bien para mí».

Servir al pueblo en vez de cazar apoyos

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El pacífico 68 de la Europa del este

En el ciclo de encuentros dedicado en el Meeting al 50º aniversario de las protestas de 1968, se ha celebrado uno titulado “Más allá del 68. El 68 visto desde Oriente”, organizado con Rusia Cristiana, cuyo presidente, Francesco Braschi, ha vinculado este tema con el lema de este año en Rímini. Los jóvenes que salieron a la calle a protestar contra el régimen comunista lo hicieron con un único objetivo: perseguir la felicidad de su nación, y por tanto de los hombres.

La investigadora Annalia Guglielmi, historiadora experta en países del este recordó la coincidencia de la invasión de la República Checa por parte de la URSS hace también exactamente cincuenta años. Las protestas, de naturaleza completamente pacífica, buscaban la reforma del partido socialista y sus estructuras internas, para que se pusiera al hombre en primer plano, y no una ideología comunista. Citando a Hanna Arendt, Guglielmi afirma que “la utopía y la ideología consiste en sustituir la realidad por una representación, poniendo una barrera entre el hombre y el ámbito en que vive. Reformar un socialismo de rostro humano significaba tomar conciencia de la realidad, por lo que había que adaptarse al contexto, sin esclavizar al hombre con la ideología”.

Sobre la humanidad de las protestas del 6 en el este de Europa, Adriano Dell’Asta, profesor de Lengua y Literatura Rusa en la Universidad Católica de Brescia y de Milán, comenta que “los jóvenes del este, al contrario de los que protestaban al oeste del continente europeo, arriesgaron su vida persiguiendo el fin de la belleza. Este era el único medio que tenían para combatir la mentira de la ideología comunista sin caer en ella y en sus medios autoritarios”. Dell’Asta ilustró la reacción italiana, donde las protestas fueron duramente condenadas por el partido comunista que, como toda la izquierda occidental, aspiraba a la ideología comunista pero no llegó a comprender hasta el fondo las dificultades y necesidades de los países del este, donde el comunismo era una realidad muy concreta. Por este motivo no se comprende la gran potencia que tenían estas revueltas que fueron el fermento de las revoluciones de 1989.

Para terminar Braschi recordó el lema del Meeting de este año. “Los hechos sucedidos en la Europa del este en 1968 actualizan estas palabras. Pueblos que de forma pacífica luchan por mejorar sus condiciones de vida y hacen así progresar la historia”.

El pacífico 68 de la Europa del este

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>Entrevista a Francesco Magni

"Las preguntas del 68 son muy actuales"

F.H.

Francesco Magni es uno de los organizadores de "¡Queremos todo!", la exposición del Meeting de Rímini sobre el 68. Magni nos cuenta el enfoque de la muestra y el método utilizado para prepararla.

Habéis querido hacer una exposición sobre el 68 no negativa, ¿por qué?

Porque nace de las preguntas de un grupo de jóvenes universitarios y se ha ido desarrollando en torno a esos puntos que a ellos les parecían más interesantes en comparación con su propia experiencia. Empezó siendo una exposición sobre el 68 pero se ha convertido en una exposición sobre los años sesenta, donde la gran parte del interés se ha concentrado en ese deseo de relaciones auténticas, de autenticidad, de participar en la evolución y en las fatigas del mundo, que es uno de los aspectos que más ha llamado la atención de los jóvenes con los que hemos construido esta muestra. Inevitablemente, esto luego ha despertado también una forma de construir la exposición como ha quedado finalmente y no como teníamos pensado en un primer momento. Eso no significa que no haya un recorrido histórico, que lo hay, pero el núcleo que identifica el punto central de la exposición han sido las preguntas de los chicos: cómo podemos construir una sociedad mejor, cambiar el mundo, dar nuestra contribución… Preguntas que nos resultan muy actuales para hoy.

Hay una valoración muy interesante de este deseo de autenticidad en la sociedad de consumo que tenían los jóvenes en los años sesenta y que vosotros mostráis como algo muy positivo.

Sí, una parte muy positiva que precede al 68, durante toda la década de los sesenta, que paradójicamente luego se transformará en algo contradictorio. Esa sociedad de consumo a la que querían contestar, pidiendo mayor democracia, colectivismo, etc, da paso paradójicamente a una sociedad individualista, más aislada, donde la gente está sola, desaparece la figura del padre… Esta contradicción consiste en una de las principales críticas. Aquello en contra de lo que se pretendía ir al final termina prevaleciendo después de la contestación.

Es muy interesante la comparación entre lo que sucede en la Europa del este y en la Europa occidental. El deseo de autenticidad es el mismo, pero aquí hay violencia, en el este no, ni tanta ideologización. ¿Dónde está el punto en común y dónde la diferencia entre el 68 occidental y el de la Europa del este?

Podemos decir que el 68 es un fenómeno global que tiene ciertos rasgos comunes. En poquísimo tiempo se vuelve internacional todo el deseo de ser protagonistas en la historia del mundo, el tema de la pobreza, los oprimidos. Luego está el Concilio Vaticano II que cambia también el rostro de la Iglesia. Es un fenómeno global que interesa a América del Sur, del Norte, a la Europa del este, pero con declinaciones muy diferentes porque incluso entre el 68 italiano y el francés hay diferencias. La Primavera de Praga tiene un contexto soviético que en Occidente no existe. Ese deseo de libertad se ve sofocado con la ocupación, pero eso llevará años después a todo lo que vendrá después, podemos decir que Praga vive un 68 largo. En Italia también vemos unos años sesenta dramáticos, violentos, con la lucha armada, el terrorismo, hasta la tragedia del homicidio de Aldo Moro en el 78.

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"Las preguntas del 68 son muy actuales"

F.H. | 0 comentarios valoración: 2  31 votos

Entre la ideología y la realidad

El Meeting de Rímini acoge un ciclo de encuentros dedicados al 68. En esta ocasión el protagonista es Franco Bonisoli, ex terrorista de las Brigadas Rojas que participó en el secuestro de Aldo Moro y homicidio de su escolta. Junto a él Annalisa Costanzo, una de las comisarias de la exposición “Lo queremos todo”, y Marta Busani, coordinadora del ciclo y encargada de abrir el diálogo: “El motivo de invitar a Bonisoli ha sido el hecho de que su vida se ha movido por el deseo de construir un mundo nuevo, determinada por una ideología que le llevó a una deshumanización. La ideología tiende a dar una explicación simplificada de la realidad, como vemos que pasa también en nuestros días”.

Bonisoli aceptó la invitación sin sustraerse a ninguna de las preguntas, ante un público atento, curioso y muy numeroso. Habló de sí mismo, de su historia personal, de cómo vivió a los 13 años la revolución del 68. “Se palpaba la exigencia de sentirse protagonistas, de obtener el reconocimiento de los adultos. La contestación era un viento que soplaba y te arrastraba. Expresaba la exigencia de construir una sociedad más justa”.

¿Cómo llegó a la lucha armada?, le pregunta Costanzo. “Nací en una familia obrera que sufrió la Segunda Guerra Mundial y la lucha partisana, como otros jóvenes sentía la exigencia de llevar a cumplimiento lo que la Resistencia no había conseguido realizar”. Tras abandonar prematuramente la escuela, “abracé la ideología marxista-leninista”. Pero para luchar contra el Estado hacían falta armas. “Eso presupone el homicidio político”, afirma lentamente, casi conteniendo las palabras, con los ojos visiblemente brillantes. “Tomar la decisión de la lucha armada no fue por motivos de poder. Era la decisión de dar la vida por una causa. Pensábamos que valía la pena”.

Bonisoli se conmueve profundamente cuando lo cuenta. “Cuando pones en práctica estas teorías que suponen matar a quienes ahora llamo personas, acabas negando los valores que te llevaron al principio a tomar esa decisión. Sí, porque primero debes cosificarlos, reducirlos”. ¿Qué le permitió salir de esta espiral de violencia? “No fue fácil. Después de ser arrestado y condenado con cuatro cadenas perpetuas, por un total de 105 años, me sentí aún más confirmado en mis teorías. Ibas al proceso como si fuera el congreso del partido, donde se establecía la línea a seguir”.

En la cárcel Le Vallette de Turín, después de largas peregrinaciones por prisiones de máxima seguridad, empezó a suceder algo. “Empezaron a surgir dudas. Por aquel entonces me daba respuestas remitiéndome a la mente de Marx, El Capital, pero no me bastaba. Empecé a dejar de creer”. En la cárcel empezaron las deserciones, los arrepentimientos. “Empezó una etapa inesperada. Los que cedían eran vistos como manzanas podridas. Pero cada vez eran más. Empezamos a matarnos entre nosotros”. Junto a otros brigadistas, como Alberto Franceschini, fundador de las BR, Bonisoli se puso en huelga de hambre. “Coincidió con la idea de deponer las armas”. En la opinión pública tuvo gran resonancia la carta de un capellán militar hablando abiertamente de “un terrorismo de estado dentro de la cárcel”. Un hecho clamoroso que hizo que los políticos empezaran a prestar atención a lo que estaba pasando en prisión.

“Un día me encontré sentado a mi lado a Marco Pannella. Creí que era un efecto de la huelga de hambre”, bromea Bonisoli. La conversación con el capellán, “ante todo un hombre”, y luego con el director de la cárcel le permitieron subir “del infierno, como diría Dante, hasta el purgatorio de la expiación”. En los últimos años ha ido madurando un camino de diálogo con familiares de las víctimas. Al principio con mucha discreción y con la mediación del padre jesuita Guido Bertagna, el criminólogo Adolfo Ceretti y la jurista Claudia Mazzuccato, luego los contenidos se hicieron público en el volumen titulado “El libro del encuentro”.

Entre la ideología y la realidad

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¿Hasta dónde llega la libertad religiosa?

Para responder a esta pregunta, el Meeting ha propuesto un nuevo formato, enfrentando a dos equipos de jóvenes juristas y abogados en una especie de proceso judicial. Un experimento que parece haber encontrado un gran interés entre el público, puesto que los 150 asientos de la sala se han quedado pequeños.

El tribunal estaba presidido por Sabino Cassese, juez emérito del Tribunal Constitucional italiano, y formado por Francesca Martines, profesora de derecho internacional en la Universidad de Pisa, y Andrea Simoncini, profesor de derecho constitucional en la Universidad de Florencia. El origen de la controversia es una empleada musulmana despedida por negarse a no llevar el velo en horario laboral, tal como requería una directiva empresarial que pretendía garantizar la neutralidad religiosa en el lugar de trabajo.

Más allá de los argumentos estrictamente legales expuestos por ambos colegas a favor de sus representados –sobre temas que hoy se han vuelto muy complejos y delicados debido a niveles de tutela de los derechos fundamentales tanto en las constituciones nacionales como europeas– las cuestiones tratadas generaron un gran interés, y después del debate llegaron las preguntas, esta vez a Joseph H.H. Weiler, profesor de la NYU Law School y senior fellow en el Centro de Estudios Europeos de Harvard, que moderaba el encuentro.

La confrontación resultó muy estimulante, por un lado gracias al nuevo formato, que permitía entrar en vivo hasta en los perfiles más técnicos de estos problemas, pero dejando también por otro lado la posibilidad de abordar concretamente cuestiones como la libertad y la valoración crítica de los intereses que siempre acompañan estos casos.

¿Hasta dónde llega la libertad religiosa?

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¿Por qué los musulmanes van al Meeting de Rímini?

Wael Farouq

¿Por qué los musulmanes van al Meeting de Rímini? ¿Qué buscan? ¿Puede haber un verdadero encuentro con ellos? Los europeos siguen huyendo de su pasado, pero los musulmanes en cambio siguen huyendo hacia su pasado. Entonces, ¿qué presente podrá reunirlos?

Dos guerras mundiales han dejado en la conciencia europea una herida muy profunda que hace que cualquier intento por crear o definir un significado para la vida, para el ser humano, la sociedad o la historia, se perciba como una exclusión de todo lo que quede fuera de esa definición, y se cree que esa exclusión podría amenazar el pluralismo y llevarnos al infierno de la guerra y de la destrucción. Así cayeron las grandes narraciones: la religión, la ideología y por último la ciencia. Lejos de las grandes narraciones, cada uno de nosotros ha creado su pequeña narración, pero si no involucra a nadie más ya nace muerta. La única huella que puede dejar es algún que otro “like” o emoticono. Toda cualidad humana ya se ha cosificado y transformado en una serie de “signos” que no permiten que nuestra pequeña narración se haga grande, apresándola dentro de un modelo que se repite hasta el infinito.

Pero en el mundo islámico la subordinación política, económica y cultural que ha sustituido al colonialismo ha dejado en la conciencia una herida profunda que hace que cualquier intento por generar un significado para la vida sea visto como un refuerzo de la propia humillación cultural y una amenaza a la pureza de sus orígenes. De hecho, el retorno a los orígenes se ha convertido en la única opción posible ante el oleaje causado por el colonialismo salvaje y similares. De modo que “los orígenes” se convierten en la gran narración que engulle a las demás pequeñas narraciones, impidiéndoles generar un significado. ¿Pero cómo generar significado cuando todo lo que se hace es una eterna repetición de los míticos orígenes que están por encima de la realidad y de la historia?

Hoy, la civilización occidental se parece a un hombre que decide castrarse porque no quiere engendrar a un hijo malvado. La civilización islámica, en cambio, se parece a un hombre que mata a todos sus hijos que no se parecen a esos antepasados que él sin embargo no ha visto nunca. El mundo occidental se miente a sí mismo diciendo que no necesita hijos y que no le importa el futuro. El mundo islámico se miente a sí mismo pensando que parecerse a un antepasado ausente puede invertir la dirección del tiempo. El mundo occidental miente a los demás intentando convencerles de que sus nobles valores no tienen raíces ni historia. El mundo islámico miente a los demás intentando convencerles de que sus nobles valores siguen con vida y no son solo una máscara que oculta su decadencia moral y su degeneración humana.

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Nínive. Tras la persecución vuelve la fe

En el marco del ciclo de proyecciones denominado “Caminos”, a cargo de Raffaella Di Noia y Roberto Fontolan, se ha emitido en el Meeting de Rímini el reportaje de 56 minutos “Nínive”, del periodista Fernando de Haro. Un documental que se rodó cuando el Daesh (o autodenominado estado islámico) controlaba la ciudad.

No lejos de aquellos lugares volvían a recrudecerse los combates. En la presentación, De Haro recordó que en 2016 la Secretaría de Estado de EE.UU. y el Parlamento europeo reconocieron el carácter de genocidio de lo que estaba sucediendo con los cristianos, desde la entrada del Daesh en la llanura de Nínive. En cambio, la ONU no lo reconoció porque “los cristianos tenían la posibilidad de elegir convertirse al islam”.

Desde las ciudades de Qaraqosh, Teleskof y Batnaya huyeron 120.000 cristianos. “Hoy está teniendo lugar un milagro: el 25% de los desplazados están volviendo”. Lo que vemos en este film son imágenes angustiosas. Una ciudad fantasma, casas en ruinas, iglesias profanadas, monasterios abandonados, saqueados y quemados. El relato de los protagonistas, gente común, personalidades políticas y religiosas, describe las atrocidades sufridas, el chantaje de conversiones forzosas o el pago de jizya (el impuesto islámico) a cambio de la vida, y el testimonio heroico de los que han querido mantenerse fieles a Cristo.

“Desde que estuve con ellos, mi vida ha cambiado. Es impresionante ver en sus testimonios que el cristianismo es una presencia que te hace compañía”, afirma De Haro. Durante la persecución, mucha gente se preguntaba: “¿dónde está Dios?, ¿qué está pasando?, ¿por qué a nosotros?”. En los campos de refugiados, los cristianos podían celebrar la misa. En la antigua ciudad de Nínive hay cristianos desde finales del siglo I. Para ellos es esencial poder volver a su tierra. “Pueden llevarse las piedras, pero la fe siempre renace”, afirma al final del reportaje Basha Mati Warda, obispo de los caldeos.

Nínive. Tras la persecución vuelve la fe

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Estreno teatral de "El zapato de raso"

La representación teatral “Atravesando el mal del deseo” puesta en escena por el Meeting de Rímini en las aguas del Puente de Tiberio, restaurado recientemente, narra en poco más de cien minutos la complicada historia de amor entre Doña Prudencia y Don Rodrigo. Libremente adaptado del texto de Paul Claudel “El zapato de raso”, dirigido Otello Cenci, este espectáculo ha apasionado, divertido y conmovido a un numeroso público repartido por los espacios al aire libre.

Un gran espectáculo y también un gran acontecimiento popular para contar y poner en evidencia el mensaje contenido en el Meeting: el deseo de cada uno de nosotros de amar y ser amado, de ser acogido por los hombres y por el gran abrazo del Padre.

“Atravesando el mar del desierto” ofrece un gran fresco de la vida a partir de una de las obras menos conocidas del gran escritor y que se ha llevado a escena ahora por primera vez en Italia. La representación de “El zapato de raso”, que Claudel definió como su testamento espiritual, celebra así de un modo muy original el 150º aniversario del nacimiento del dramaturgo francés.

Estamos en la España del siglo XVI. La protagonista, Doña Prudencia, esposa de Don Pelayo, se siente atraída apasionadamente por Rodrigo, pero una toma una decisión extrema y de gran fe cristiana: poner su zapato de raso en manos de la Virgen para que le indique el camino a recorrer. En el drama de los dos enamorados, el director ha introducido diálogos divertidos y cantos sobre la política y el papel de los poderosos, de manera que los actores consiguen entablar un diálogo espontáneo con el público mediante bromas y gags. Tras mil peripecias, al final Prudencia alcanzará el amor más grande, el del Padre, capaz de abrazar y dar significado y espesor al amor humano.

Estreno teatral de "El zapato de raso"

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China: una pequeña gran grieta en la esfera

Fernando de Haro

Se equivocan los que critican el acuerdo de Pekín con el Vaticano al estimar que Roma ha cedido demasiado. Es justo lo contrario: una victoria en toda regla en el corazón del nuevo emperador. La China que ha firmado con la Santa Sede un acuerdo para la designación de los obispos es una China abiertamente expansiva. Xi Jinping ha hecho de ella un imperio que no se esconde, ha recuperado el control absoluto del partido y del Gobierno como lo tenía Mao. Y el presidente plenipotenciario ya no oculta sus intenciones de una hegemonía mundial, como sí la ocultaron sus predecesores.

Los errores de Trump con la guerra comercial, su aislacionismo en Asia, el modo en el que ha negociado con Corea del Norte y su enfrentamiento con todos sus posibles socios están allanándole el camino a Xi. La expansión a través del Golfo de Malaca y el control de cabezas de puente como el puerto del Pireo en Grecia están permitiendo hacer realidad una Nueva Ruta de la Seda que llega hasta América Latina. La nueva China por fin ha dejado de ser una potencia solo terrestre, ha realizado su sueño de dominar también los mares.

La expansión exterior está acompañada de un creciente nacionalismo que le da a Xi apoyo popular. Buena parte de la opinión pública china, si es que cabe utilizar esa expresión, se siente orgullosa de los sistemas de control de un Estado que lo filma todo, lo graba todo, lo controla todo con una inteligencia artificial muy potente. El consumo y la posibilidad de hacer dinero se encargan de sumar a lo peor del comunismo lo peor del capitalismo.

¿Cómo es posible que esta China haya firmado un acuerdo con el Papa de Roma (que no tiene legiones ni dinero) para aceptar alguna forma de soberanía externa en la designación de los líderes de la comunidad católica (obispos)? Mucho antes de que el comunismo llegase al país, China se concebía ya como una esfera cerrada. La mentalidad de un Imperio milenario, en la que el marxismo no modifica los resortes más profundos, concibe el poder como algo autosuficiente. La Ciudad Prohibida no es solo el palacio del emperador, en todo el país, en su conjunto está vetado tener referencias externas. El emperador es el principio y el fin. Por eso es tan relevante que, para el nombramiento de obispos, Xi reconozca que hay algo fuera de él. Hay algo fuera de la esfera y se llama Papa de Roma.

El acuerdo con la Santa Sede es provisional. Y Pekín lo incumplirá, lo incumplirá quizás una de cada dos veces, una de cada cuatro. Siempre es así, porque nada en China es lineal, porque nada está sometido al principio de no contradicción. China dirá que el acuerdo sigue vigente y probablemente volverá a designar obispos no autorizados por el Papa. No importa.

China: una pequeña gran grieta en la esfera

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Diez años de una crisis (de confianza)

Fernando de Haro

Diez años de la quiebra de Lehman Brothers, diez años de estallido de la crisis que cambió definitivamente nuestras vidas. ¿Cuándo se equivocaron las autoridades estadounidenses? ¿Se equivocaron cuando dejaron quebrar a Lehman y no lo rescataron como habían hecho antes con Bear Stearns y harían luego con JP Morgan? ¿Se equivocó George Bush y su equipo al corregir su credo liberal y adoptar una intervención no vista hasta el momento? La discusión no se ha terminado todavía. Se cometió una injusticia porque se utilizó el dinero de todos para rescatar bancos quebrados por la codicia de algunos. ¿Era necesario asumir una gran injusticia, el riesgo moral de acciones canallas (el “envasado” de hipotecas basura), para salvar el bien de todos?

Las preguntas persisten, pero al menos, una década después, hay algunas respuestas. No podemos seguir diciendo con la alegría de los años 90 aquello de que es necesario “menos Estado y más sociedad”. Sobre todo si más sociedad se entiende como más mercado. Difícilmente la burbuja hubiera crecido tanto sin la desregulación del sistema financiero. No le hubiera sido tan fácil a las finanzas de la codicia convertir, a través de la titulización, deudas fallidas en productos de inversión aparentemente convenientes y rentables. No se distinguían de los que estaban relacionados con la economía productiva. El sistema financiero inventó herramientas diabólicas para multiplicar un fraude que las instituciones públicas debían haber detectado y prohibido. Pero la soberanía de los supervisores había desaparecido en un mercado global. Todo ello mientras se teorizaba sobre las falsas virtudes liberales, esas que, por arte de magia, convierten el egoísmo privado en un bien público. Tras la caída de Lehman descubrimos que no había mercados perfectos, capaces de autorregularse y de proporcionarnos una transparencia que nos haga libres. Dejado a su inercia, el mercado es víctima de la codicia y se olvida de que las finanzas deben estar al servicio de la economía real, del trabajo de la gente.

La crisis de hace diez años no fue como la del 29 porque hubo una intervención decidida del Estado a través de la Reserva Federal y del Banco Central Europeo (este último lo hizo tarde porque hasta la llegada de Draghi los europeos estuvimos atenazados por el tabú antiinflacionista de los alemanes). Afortunadamente al frente de la Reserva Federal estaba entonces Bernanke que había estudiado los errores cometidos en el 29 y apostó desde el principio por una política monetaria expansiva de tipos de interés negativos y de compra de activos. Toda la munición disponible y más, inventando nuevos instrumentos, para meter mucha liquidez en el sistema. Era necesario que corriera el dinero. La solución no llegó a Europa hasta que en 2015 el BCE no puso en marcha nuestro programa de Quantitative Easing. Diez años después de esta política de dinero barato estamos experimentado la resaca de tanta expansión monetaria. Desde que Estados Unidos empezó a retirar los estímulos y dejó atrás la política de tipos ultrabajos, los países emergentes han empezado a notarlo. No sabemos lo que pasará en Europa. La guerra comercial, la transición digital y la subida del precio del petróleo plantea nuevas incógnitas.

Diez años de una crisis (de confianza)

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La gran luz del pontificado de Francisco

Fernando de Haro

En medio de la gran tormenta, de la traición, del pecado de los suyos, la mirada la mantiene fija en lo esencial. A la vuelta de su viaje a Irlanda, uno de los países donde la pederastia y los delitos de los sacerdotes más daño han hecho, después de que el ex nuncio Viganò pidiera su renuncia con mentiras, Francisco afirma en la audiencia general: Cristo quiere “hacer del mundo un hogar donde nadie esté solo, no querido, o excluido”. Los ojos del papa argentino buscan, en un momento de prueba, la mirada de Jesús hacia el mundo. No cae en la trampa, mil veces denunciada, de la autorreferencialidad. Francisco reacciona ante la crisis como un cristiano en el que el cristianismo no se ha convertido en una “doctrina sin misterio” o en una “voluntad sin humildad”. Responde, alzando la vista, “reconociendo la presencia de Jesucristo y siguiendo”. Este cristianismo cristiano de Francisco, este estar “fascinado y lleno de estupor ante la excepcionalidad” del “encuentro con un acontecimiento, con una Persona” es lo que hace luminoso su pontificado. Luz para un mundo en transición, herido por el colapso de los tiempos modernos. Claridad para una Iglesia afectada por una crisis severa en la que la fe de los sencillos pretende ser confundida por instancias clericales que cuestionan su fundamento y garantía: la autoridad. Francisco mira a lo esencial y anuncia, incasablemente, la gran alegría de la encarnación.

Bergoglio es un joven que encuentra su vocación en un confesionario. Luego será un joven ex provincial de los jesuitas que, sin tarea alguna, pasa larguísimas horas en otro confesionario. Y en los confesionarios aprende cuál es el signo de los tiempos. En un mundo postcristiano, “el deseo de la bondad divina es lo propio del hombre de hoy” que “bajo la pátina de seguridad de sí mismo y de la propia justicia, esconde un profundo conocimiento de sus heridas” (Benedicto XVI). Ya no es el hombre quien se justifica ante Dios, sino Dios el que se justifica ante el hombre, como Aquel que responde al mal con una ternura vencedora. Esta es la gran inteligencia histórica de Bergoglio, el jesuita, el papa para el que solo la Misericordia es digna de fe. Ante el don de un papado así es sorprendente que prevalezca la queja o la incomodidad por el “estilo de Francisco”, por su forma de hablar, por sus supuestas imprecisiones o imprudencia.

La gran luz del pontificado de Francisco

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>Editorial

Un Gobierno antifranquistamente franquista

Fernando de Haro

Ni un minuto más. A España no le conviene caer en la trampa en la que le quiere meter el Gobierno de Pedro Sánchez. No le conviene seguir hablando ni un minuto más de Franco. El Gobierno socialista ha comenzado un largo proceso para sacar los restos mortales del dictador del Valle de los Caídos, un mausoleo casi olvidado, construido por presos de la república, en el que yacen fallecidos de los dos bandos de la Guerra Civil.

El proceso de la exhumación va a durar tres meses. Una desgracia, lo mejor que podría suceder es que el Gobierno lo hiciera mañana mismo. Para que 40 años después de aprobada la Constitución no se vuelva a caer en la buscada y ficticia polarización franquismo-antifranquismo. Que lo vuelvan a enterrar donde quieran, pero que lo entierren otra vez.

Es evidente que es un despropósito iniciar el proceso de exhumación con un decreto-ley, figura legal prevista para los casos urgentes. El dictador lleva más de 40 años en su tumba. Es evidente que el Gobierno no ha buscado consenso alguno. La Comisión de Expertos que en 2011 recomendó el traslado de Franco lo hizo con importantes votos particulares en contra. En abstracto, parece recomendable el traslado. Pero como no hay nada abstracto, lo mejor es que se hubiera llegado a un acuerdo con la familia y con todos los grupos parlamentarios. Ahora que el Gobierno ha decidido resucitar a Franco (para esconder su debilidad parlamentaria, para contentar a la izquierda-izquierda, para ganar quién sabe qué votos) hay que pedirle que se dé prisa. Se equivoca el PP al anunciar el recurso al decreto de exhumación (algo que técnicamente no tiene sentido porque se convalidará como ley) y al insistir en criticar con pasión la decisión. Era precisamente el objetivo buscado por un Gobierno débil que no puede ni quiere gobernar. Está en campaña electoral.

Como señalaba en su momento con agudeza Augusto del Noce, en ocasiones, la mejor manera de ser fascista es ser un antifascista. El antifascismo, como el antifranquismo, está definido por aquello a lo que se opone. Franco fue despiadado con su anticomunismo. El propio Del Noce señalaba que “el postfascismo no debe ser un fascismo en sentido contrario (antifascismo) sino lo contrario del fascismo”. El Gobierno de Sánchez se empeña en enterrar el postfascismo y el postcomunismo construidos por la sociedad española durante la transición.

El verdadero milagro español, propiciado por comunistas y católicos (muy conscientes de sus errores) fue que, de un modo natural, popular, el país salió de la dictadura con una democracia postfranquista y postcomunista. Los dos polos estaban superados. No aniquilados, no superados por una síntesis que anulara las experiencias, las creencias, las heridas de las personas de una u otra sensibilidad. La lección, el tesoro, de la transición española es que se produjo, como en toda verdadera reconciliación, algo nuevo que superó a lo antiguo. Es por lo que luchaba hace muchas décadas Bergoglio: ni peronismo ni antiperonismo, sino unidad polar. No hay que negar nada para afirmar cada parte, no hay que buscar una síntesis dialéctica sino algo nuevo, superior, en lo que todos puedan reconocerse. Y eso fue lo que tuvimos.

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>Editorial

Prisión permanente: justicia insuficiente

Fernando de Haro

El debate (en realidad no debate) sobre la ampliación de la llamada prisión permanente revisable, que ocupa a los españoles desde hace unos días, es el mejor reflejo de la dificultad de toda una sociedad por mantener vivo uno de sus principios fundacionales. Se diluye en las conciencias el principio de reinserción, recogido en el texto constitucional como traducción laica y penitenciaria de la misericordia cristiana y de la voluntad de reeducar a los presos (propia de la mejor tradición republicana). Frente al mal sufrido (mal grave), a muchos les parece razonable establecer la máxima distancia: la que proporciona tener al que ha cometido el delito entre rejas toda la vida.

Se le llama prisión permanente revisable, pero se trata de una cadena perpetua. La cadena perpetua siempre ha incluido la posibilidad de poner al reo en libertad pasado cierto tiempo. El Gobierno del PP la introdujo en el Código Penal en 2015 para delitos graves como el asesinato de menores de 16 años o los que se siguen después de un abuso sexual. Fue recurrida ante el Tribunal Constitucional.

Ahora que los populares no tienen mayoría en el Congreso de los Diputados, los grupos de oposición han presentado un proyecto para derogarla. El Gobierno ha respondido con una contrapropuesta para ampliarla a más supuestos. La ampliación no prosperará porque no cuenta con apoyos parlamentarios. No importa: lo que cuenta es mostrar “iniciativa política”. Rajoy, a pesar de la buena marcha de la economía, está bajo en las encuestas: el PP ha caído en el último año 7 puntos en intención de voto. El apoyo de la opinión pública al endurecimiento de las penas tras algunos casos especialmente dolorosos de violencia sexual y contra la infancia –piensan en el Gobierno– puede ser una gran baza.

En realidad, la prisión permanente revisable o cadena perpetua no responde a ningún problema. Su aparente necesidad responde a un claro caso de desinformación, a un espejismo provocado por las grandes cadenas de televisión. En su lucha por un par de puntos de share, las emisoras repiten hasta la saciedad los detalles de los casos más sangrantes de violencia sexual o de violencia contra la infancia.

España es uno de los países con más bajo índice de criminalidad de Europa. Cuenta, además, con uno de los códigos penales más duros de su entorno y con una mayor estancia media de los condenados en prisión. El sistema del cumplimiento íntegro de las penas y las sanciones previstas provocan que se pueda estar hasta 40 años en la cárcel si se han cometido los delitos más graves. Suficiente, en principio, para poner a salvo a la sociedad de aquellos que tuvieran voluntad de reincidir.

Prisión permanente: justicia insuficiente

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>Columna derecha

>CULTURA

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Caravaggio en Madrid

Elena Simón

Dedicado a Alicia

Caravaggio siempre es un reclamo excepcional por su revolución pictórica en busca de la realidad. En esta ocasión el Museo Thyssen presenta al gran pintor con sus apasionados seguidores del norte de Europa, 52 obras en total, con 12 del maestro. Su pintura claroscurista, con modelos de la realidad, alejada del ideal clasicista, coincidió con los intereses pictóricos de flamencos y alemanes. El viaje obligado para un artista del s. XVII a Roma, meca del Arte, provocó que en el primer tercio de esta centuria unos setecientos pintores extranjeros se instalaran allí, algunos privilegiados en los palacetes de los mecenas protectores, otros pasando hambre y frío.

Caravaggio inauguró el Barroco de manera rompedora, el mundo ideal neoplatónico se acabó. El concilio de Trento y los ejercicios espirituales de san Ignacio de Loyola pedían realidad, austeridad, ponerse en la situación real del suceso religioso a reflexionar, desechando todo idealismo. Y un hermano de Caravaggio, Juan Bautista, era sacerdote en Cremona. El barroco es movimiento con diagonales, escorzos, claroscuros, que traducen el movimiento interior de la mente de los protagonistas, cuanto más tenso mejor. Éste es su máximo interés, todos los contenidos que guarda, apoyados en las expresiones y en una rica simbología de todo tipo (objetos, animales, frutas y flores, colores…).

Es interesante conocer que Michelangelo Merisi, el Caravaggio, nació en Milán en 1571 y que su padre era arquitecto y administrador del marqués de Caravaggio, Francesco Sforza, casado con Constanza Colonna, con los que la familia tuvo una íntima relación. Estas nobles casas protegerán a Merisi, irascible hasta el enloquecimiento y pendenciero, en las huidas y condenas por sus delitos que llegaron al asesinato. Con cinco años se trasladó a Caravaggio y con trece por fin está en Milán, cumpliendo la promesa hecha a su padre en el lecho de muerte, en el taller de Simone Peterzano, seguidor de Tiziano, con el que vivió cuatro años para aprender el oficio de pintor. Con 19 años aterriza en su soñada Roma, donde, obligado por la necesidad, ejecuta naturalezas muertas y flores, de gran fortuna. Luego vendrán escenas de género como “Los tahúres”, tres medias figuras jugando a las cartas, adquirida por el ojo coleccionista y vanguardista del Cardenal del Monte que contrata al pintor, y pasa a su residencia, por fin con alojamiento y comida, donde bajo su protección pintará Los Músicos y la imponente Santa Catalina de Alejandría, tan venerada en Italia (una hermana del pintor también era Catalina). Sus modelos son mendigos, mujeres de la calle, pendencieros de la noche. La realidad más cruda está servida, con ella representará la experiencia religiosa en su más auténtica veracidad, como un suceso de la vida cotidiana.

Empieza el encargo para San Luis de los Franceses, ha cumplido los 25, y La Vocación y El Martirio de san Mateo dejarán huella en las almas, y en otros pinceles. La apertura de esta capilla con motivo del Jubileo del año 1600 le hizo el pintor más famoso y solicitado de Roma, con jugosos encargos tanto públicos como privados: El Sacrificio de Isaac, para el futuro papa Urbano VIII, o el imponente San Juan en el desierto encargado por el banquero Coste. Ambas pinturas brillan en esta exposición. San Juan Bautista, con la potencia del desnudo del David de su admirado Miguel Ángel, en una anatomía más suavizada, con el mismo dominio anatómico… y también la reflexión, la tensión interior del protagonista. La austeridad formal domina, una diagonal de luz divina sobre la anatomía de san Juan y la sombra sobre la que se recorta, fondo neutro sin elementos de distracción. La piel de camello que lo identifica, austero y ascético, y el rojo del manto, emblema de su sangre por la violencia de su muerte a manos de Herodes. Sujeta el bastón-cruz, él anuncia a Cristo y lo bautiza en el Jordán, inicio del camino a la Pasión. Figura de gran belleza e impactante presencia, con la que Caravaggio se presenta casi como el nuevo Miguel Ángel.

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Sorolla: un niño adoptado

Elena Simón

“Tenía Sorolla la vista fácilmente impresionable a cuanto se mueve, y como lo que más se mueve es la luz, cambiando a cada instante, ésta fue su musa” (A. Gimeno).

La cotización y valoración de Joaquín Sorolla sigue en alza. Barcelona nos ha deleitado este verano en Caixaforum con la atractiva y refrescante muestra “Sorolla y el Mar”. También Mapfre abre cartel en el otoño madrileño, hasta el 11 de enero, con una exposición llena de novedades, con la cara menos conocida del imparable artista: “Sorolla y América”, muestra que se inicia con su celebrada pintura social de finales de siglo, que emigró más allá del océano y paisajes urbanos neoyorquinos, retratos americanos, dibujos sobre cartas de menú, y también bocetos, mucho de todo ello guardado allí en la Hispanic Society de Nueva York, grandioso centro de referencia de la cultura española, museo y biblioteca, fundado en 1904 por el potentado del ferrocarril e hispanista Huntington, que fue el mecenas de Sorolla en América. Él le pagó los dos viajes de seis meses que el artista realizó con su familia a Nueva York. Su exposición de 1909 ni tuvo ni ha tenido igual, el pintor vendió cientos de obras y miles de catálogos… hasta el presidente de los EEUU quiso ser retratado por él.

Pero demos marcha atrás en la moviola hasta situarnos en su levante natal, donde se gestó el genio de Joaquín Sorolla. Los primeros años del artista quedan muy lejos de su posterior éxito, porque este pintor español, que tras Velázquez y Goya es la paleta española más cotizada fuera de nuestras fronteras, nació en Valencia el 27 de febrero de 1863 (¿conjunción de astros que dirían algunos lunáticos?). Sus padres, Joaquín y Concepción, del gremio del comercio de tejidos, murieron, quizá víctimas del cólera, en un margen de tres días, cuando el pequeño contaba dos años y medio. La tía materna Isabel y su marido José adoptaron a Joaquinito y a su hermana Isabel, de un año. Con 14 años Joaquín ayudaba a su tío en la modesta cerrajería familiar, pero su destreza para la pintura ya era reconocida y asistía por la noche a clases de pintura. Con dieciséis años entró en la Escuela de Bellas Artes de San Carlos de Valencia: las clases se iniciaban a las ocho, sin embargo su compañero, el también pintor Cecilio Plá, nos dice que Sorolla ya venía de sacar apuntes del natural por la ciudad. Ese mismo año, por su aplicación, la Escuela de Artesanos le otorgó un accésit y le obsequió con una caja de pinturas. Su padre adoptivo, consciente de la valía del chico, decidió pagarle clases especiales e intentó que Joaquín no perdiese más tiempo en las labores de cerrajero, pero el chico no lo permitió. A la par recibía la medalla de bronce de la Exposición Regional de Valencia por “El patio del instituto”. Su profesión de pintor ya estaba decidida.

Sorolla pasó cuarenta años pintando casi frenéticamente. Trabajador incansable realizó a la velocidad de la luz cerca de 2.200 cuadros, 9.000 dibujos, apuntes, bocetos, obras todas ellas en las que consiguió como nadie reflejar con una modernidad potente ese derecho que el instante tiene a la eternidad.

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