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18 DICIEMBRE 2017
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>Proceso de paz en Colombia

En búsqueda de lo humano

Andrea del Pilar Rodríguez Sánchez

No son tiempos sencillos en Colombia, aun después de la firma del acuerdo de paz el 24 de noviembre de 2016 con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, autodenominado Ejército del Pueblo –FARC-EP (FARC en adelante)–, la que fue la guerrilla más antigua del mundo por más de medio siglo. Están aún vivos en los corazones de muchos ciudadanos los recuerdos de la violencia que se ha vivido en la cual ha sido involucrado un país entero desdibujándose así las justificaciones para validar la defensa de los ideales guerrilleros enmarcados en la búsqueda de la justicia social. El camino hacia la paz hoy se transita lento, un país cansado de la guerra y desesperanzado por el miedo y desconfianza que la guerra genera. La guerrilla no ha sido ni es el único actor armado que habita este territorio, pero hoy en día es con ellos con quienes se ha firmado un proceso de paz y con quienes necesitamos hacer un camino para entender por qué estos hombres y mujeres que han decidido dejar las armas son un bien para nosotros.

Las FARC nacieron en 1964 en una zona rural de Colombia en medio de problemas sociales que venían agudizándose desde comienzos del siglo XX especialmente relacionados con la distribución de la tierra y la utilización de la violencia por parte de los partidos políticos. En este marco este grupo brota con un fuerte componente rural y un vínculo con las guerrillas liberales que fueron haciendo tránsito hacia el comunismo basados en la lucha de clases y las estrategias militares para lograr el poder político. Desde entonces este grupo ha buscado transformaciones económicas, sociales y políticas que desde su perspectiva necesitan los colombianos por medio de lo que se llama guerra de guerrillas.

El crecimiento de las FARC a lo largo de los años fue notorio, de hecho, en el año 2002 llegó a tener 20.766 combatientes, sin embargo, al momento de su desmovilización sus filas habían disminuido a 5.765 miembros, aun así un número de miembros significativo. El grupo estaba distribuido a lo largo del territorio colombiano, en 25 de los 32 departamentos. Participaron en sus filas hombres, mujeres e incluso fueron reclutados niños y niñas, muchos de los cuales pasaron toda su vida en el grupo armado hasta el día de hoy.

Varios gobiernos intentaron procesos de paz con las FARC. En 1982 se hace un primer avance de negociación fruto de lo cual se crea un partido político de los simpatizantes de la guerrilla llamado Unión Patriótica, sin embargo, esto no tuvo buen fin ya que fueron asesinados aproximadamente 3.000 de sus miembros lo cual replegó las negociaciones impidiendo concluirlas. El segundo intento se dio en 1992 instalando una mesa de negociación en México, la cual en reiteradas ocasiones se levantó por acciones violentas del grupo armado, de modo que no dejaban claros sus deseos de paz. Finalmente, entre 1998 y 2002 se dio el último intento de negociación despejando una porción de territorio colombiano para la guerrilla, sin embargo, no hubo cese al fuego, continuando la dinámica de la guerra con graves incidentes violentos. Para la opinión pública, especialmente en este último proceso, las FARC aprovecharon este tiempo y el territorio despejado para fortalecerse, lo cual hirió profundamente la confianza de la sociedad en ellos.

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En búsqueda de lo humano

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El diálogo con los musulmanes empieza dialogando entre nosotros

Angelo Scola

Derrotar al yihadismo y a las otras formas de terrorismo, ¿es una posibilidad real? Responder a esta pregunta es todavía más urgente tras los últimos atentados en España e Inglaterra. No basta el miedo, la condena firme, la rabia ante las atrocidades cometidas. Ni el trabajo necesario para poner en marcha medidas adecuadas de seguridad. En todo caso nunca serían suficientes para evitar la acción letal de los hombres bomba.

A menudo, la respuesta que llega desde los europeos –“No cambiaremos nuestros estilos de vida”– tiene más el tono de un manifiesto de firmeza que de la indicación de un camino. Es una respuesta a la que no le falta valentía. Siempre que seamos conscientes de que plantea un interrogante aún más radical. “¿Cuáles son, de hecho, nuestros estilos de vida?”. ¿Bastó en su momento con afirmar: “Volveremos al Bataclán, al estadio, al paseo marítimo de Niza”?

Nosotros, hombres del tercer milenio, para afrontar el cambio histórico actual que el Papa Francisco ha definido como “un cambio de época, no una época de cambios”, no podemos evitar afrontar una cuestión decididamente más comprometida: “¿Quién quiere ser el hombre del tercer milenio?”. Es la cuestión del sentido, es decir, del significado y de la dirección que queramos dar a nuestra vida personal y social. Independientemente de la cosmovisión en la que nos inspiremos los cristianos, los otros creyentes y los no creyentes, no podemos seguir huyendo de esta provocadora pregunta.

La cuestión del sentido

El trabajo realizado en Oasis desde hace quince años muestra analíticamente, entre otras cosas, el desafío que nos  ha planteado una parte del mundo musulmán. “Sois una ‘no civilización’. Habéis perdido toda fe, habláis de derechos y luego los pisoteáis. Sobre todo, no habéis dejado de recorrer, por vías cada vez más engañosas, el camino del dominio”. No podemos adentrarnos aquí en el análisis de las problemáticas que, a nivel religioso, civil, político, económico y ecológico, nos afligen. Ni rendir cuentas de una civilización que genera pobreza y exclusión, aquí y en muchas otras partes del mundo. Por no hablar de la facilidad que tenemos para olvidar la historia mundial en su integridad. Una historia que no solo registra violencia en nuestras relaciones con los musulmanes y que, por ello, deberíamos hacernos abandonar el lenguaje del “nosotros” y “ellos”.

Se trata de buscar el sentido adecuado del vivir y compartirlo en una confrontación apasionada que busque un reconocimiento mutuo. Y para hacerlo con los musulmanes hay que empezar a hacerlo aquí, entre nosotros.

Un instrumento abierto a todos: Oasis

El poeta T.S. Eliot hablaba en su tiempo de hombres “de paja”. Podría ser una descripción pertinente para nosotros, occidentales del tercer milenio, perdidos en un narcisismo autista que nos impide amar al otro porque no nos dejamos amar por Dios. Tal vez, deberíamos partir de este humilde reconocimiento en el diálogo con cualquiera de nuestros “hermanos los hombres”, por citar la expresión de Karl Barth. También con los musulmanes. Un conocimiento mutuo y amante que sepa narrar la belleza del vivir juntos es el único antídoto frente a cualquier forma de terrorismo.

La Fundación Internacional Oasis quiere ser un instrumento abierto a todos, sobre todo a aquellos que quiere construir una “civilización de la verdad y del amor”, por usar la expresión de san Juan Pablo II.

El diálogo con los musulmanes empieza dialogando entre nosotros

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Universitas: experiencia y razón de maestros

Una jurista, un físico, un matemático y un sociólogo dialogando entre sí un viernes por la tarde: ¿qué puede haber hecho que se reúnan estos profesores, con un reconocimiento altísimo en su propio campo, tan distintos entre sí? Es obligado preguntarse quién ha podido convocar un acto así. Universitas, una asociación de profesores y doctorandos que a lo largo de 20 años ha ido creando, a partir de su experiencia cristiana, una trama de relaciones de amistad y trabajo científico en la universidad española.

Uno de los aspectos más originales del acto fue que todos los ponentes aceptaron describir su currículum académico vinculándolo con su experiencia humana. Marta Cartabia, catedrática de Derecho Constitucional y vicepresidenta del Tribunal Constitucional italiano, fue la primera en intervenir. “Todo ha nacido de dos coordenadas: acoger lo que la realidad me ofrecía y seguir a grandes maestros”. La jurista insistió en que su camino “no ha sido fruto de una estrategia, sino de un ir siguiendo lo que se me ponía delante, las posibilidades y puertas que se me abrían, y también algunos desengaños”. Así sucedió cuando, por ejemplo, tuvo que trasladarse a una universidad que no le interesaba particularmente. “Allí conocí a Joseph Weiler, que me marcó definitivamente. He ido aprendiendo qué significa tener una identidad bien definida que permite entrar de manera constructiva y abierta en los problemas jurídicos”.

Este acento particular de describir episodios de la propia vida continuó con los demás invitados, que mostraron, de forma más o menos implícita, que hay una unidad profunda entre lo que se estudia, enseña o investiga, y el propio camino de experiencia vivida.

Los nuevos socios de honor de Universitas conceden una excepcional importancia al proceso educativo, la mayoría de ellos remitiéndose a un maestro como figura decisiva en la propia vida. Puede haber sido ya de adulto, como es el caso de Cartabia o Juan José Gómez Cadenas, director del grupo de Física de Neutrinos del Instituto de Física Corpuscular (centro mixto del CSIC y de la Universidad Politécnica de Valencia), a quien un eminente investigador norteamericano facilitó por pura gratuidad el acceso a la tecnología imprescindible para su proyecto; pero también en la niñez, como les sucedió a León Atilano González Sotos, catedrático de Ciencias de la Computación e Inteligencia artificial de la Universidad de Alcalá de Henares, y Víctor Pérez Díaz, catedrático de Sociología de la Universidad Complutense y Premio Nacional de Sociología y Ciencia Política en 2014, quien resaltó cómo un niño, a través de las grandes lecturas, puede entrar en un mundo de admiración, de disponibilidad para el aprendizaje y de posibilidades de relación radicalmente nuevas, evitando así quedar sometido al control del poder o de la mentalidad dominante.

“En las matemáticas encontré por primera vez cosas indiscutibles que podía comprender por mí mismo”. Para González Sotos este campo de conocimiento supuso (él era un “niño tímido”) un factor de educación importante en la formación de su personalidad. Defiende que la vida, cuando no tienes la posibilidad de que el conocimiento alcance certezas, es más pobre. Estas certezas pueden ser de tipo matemático, como las que encontró él, o abrirse también a otros aspectos de la vida, como le ha sucedido al sociólogo Pérez Díaz.

Universitas: experiencia y razón de maestros

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>Entrevista a Antoni Puigverd

'Todos, no solo los políticos, no solo una parte, debemos hacer autocrítica tras lo sucedido en Cataluña'

Fernando de Haro

www.paginasdigital.es conversa con Antonio Puigverd, poeta, escritor, columnista sobre la situación en Cataluña, sobre los fundamentos de la democracia. Una conversación sosegada con un observador que se define como catalanista.

En tus últimos artículos subrayas la necesidad de recuperar en este momento un espacio de fraternidad en la relación entre Cataluña y el resto de España, en la relación entre los catalanes ¿Cómo se puede recuperar este espacio de fraternidad?

La verdad es que no lo sé. Es decir, no veo condiciones objetivas para que esto se produzca. Es un deseo casi a la desesperada, personal, mío. Pero si pienso como analista, fríamente, no hay condiciones objetivas. Se ha producido una herida muy profunda, que se puede ver de muchas maneras. Desde la parte catalana, podríamos usar una metáfora muy clásica, que es la de Sant Jordi y el dragón. Si tú despiertas al monstruo tienes que tener capacidad de matarlo. Hay en la tradición española una visión del poder y de las relaciones internas que no se puede discutir. Solo se puede campear, se puede negociar, en situaciones de fuerza, de equilibrio, de necesidad, pero cuando se plantea con franqueza no hay posibilidad, al contrario, se despiertan los peores monstruos. Esto en la relación Cataluña-España. Por otra parte, en la relación de Cataluña consigo misma hay una confusión de la parte por el todo. Hay una comunidad catalana de carácter cultural –digámoslo así para no concretar más–, que ha sobrevivido casi milagrosamente al proceso de uniformización que los Estados generan. Ahora bien, esta comunidad cultural cuando se plantea en forma romántica, hablo de romántico en sentido literal, en el sentido herderiano del término - como la pervivencia de una identidad inmutable en los siglos a través de la lengua, la historia, el paisaje y la tradición (son las formas con que el nacionalismo alemán se proyecta y genera un discurso en toda Europa, y en todo el mundo) - no se consigue abrazar a los sectores que viven en Cataluña que son de otro origen.

Has escrito algo muy interesante en las últimas semanas sobre la errónea pretensión de basar las democracias solo en leyes. Me ha recordado la crítica de Habermas a una concepción liberal de la democracia en la que solo queda la ley positiva y no aparece ese otro factor fundamental que es el proceso de conversación, donde las diferentes identidades están dialogando. ¿Por qué has querido denunciar esta restricción?

No me gusta mucho que hables de Habermas en sentido profundo, porque Habermas es utilizado por ejemplo por Fernando Savater o muchos intelectuales que han tenido un papel primordial en el discurso político español de los últimos años.

Pero precisamente me refiero a Habermas para criticar una concepción de la democracia basada solo en la ley.

Se ha simplificado mucho, se le ha reducido a una caricatura que consiste en decir que lo único que nos tiene que unir son las leyes porque nada cuenta más.

>Entrevista a Antoni Puigverd

'Todos, no solo los políticos, no solo una parte, debemos hacer autocrítica tras lo sucedido en Cataluña'

Fernando de Haro | 0 comentarios valoración: 2  27 votos

www.paginasdigital.es conversa con Antonio Puigverd, poeta, escritor, columnista sobre la situación en Cataluña, sobre los fundamentos de la democracia. Una conversación sosegada con un observador que se define como catalanista.

"La belleza desarmada" ante la emergencia educativa

Mª Carmen Carrón

Sorprendidos por la preciosa experiencia de los diálogos que durante todo el año pasado tuvieron lugar en las presentaciones del libro “La belleza desarmada” de Julián Carrón y educados y movidos por la fecundidad a la que ha dado origen en todo el mundo, ARCYP, siendo una asociación de padres y profesores, ha decidido este curso comenzar a poner en la plaza pública la tercera parte del libro dedicada a la emergencia educativa.

La forma será también la de un diálogo abierto a 360°, al que invitaremos a profesores, alumnos, padres y algunas otras personalidades relevantes en dicho ámbito a confrontarse con el contenido de este libro.

Los capítulos de la tercera parte son tres (10-11-12) y por eso haremos tres encuentros coincidiendo con cada uno de los capítulos y con cada uno de los trimestres del curso escolar.

En el primero de los tres encuentros nos ocuparemos del capítulo 10, cuyo título, “Introducir en la realidad según la totalidad de los factores”, corresponde a la definición de educación que hemos aprendido de Luigi Giussani, quien a su vez la retoma de J.A. Jungmann.

Que esta definición no hable ni de contenidos ni de metodología ni de actitudes o comportamientos sino de la realidad es cuanto menos sorprendente. ¿Qué significa que educar sea “introducir en la realidad según la totalidad de los factores”? Quizás en este preciso momento es más fácil que nunca entenderlo siendo tan frágil la relación que los chicos tienen con la realidad. La evidencia de esta fragilidad nos la muestra el modo con el que se relacionan con ella. Lo sabemos bien los padres y los educadores. Por tanto, la pertinencia de hacernos esta pregunta y responder a ella es mayor, si cabe, que en otros momentos históricos. Nos va la vida en ello: nuestros hijos necesitan nuestra ayuda.

Por eso, para dialogar sobre esta cuestión y todas sus implicaciones, hemos querido invitar a tres profesores que puedan dar cuenta desde primaria a la universidad, si lo que el autor del libro propone como posibilidad de respuesta a esta pregunta se revela como adecuado al momento desafiante que vivimos. Ellos nos aportarán su experiencia y nos ayudarán seguramente a entender mejor el libro y, sobre todo, la realidad.

Dedicar un tiempo a mirar esta emergencia educativa, acompañados por sus protagonistas, es la mejor forma de continuar el curso (no esperando solo a que lleguen los puentes o las vacaciones) sino disfrutando de la belleza que nos permite levantarnos los lunes para hacer la tarea más necesaria y correspondiente a los problemas de nuestra sociedad y de nuestro país.

Porque como advierte el Papa Francisco: los educadores son «“artesanos de humanidad” y “¡constructores de la paz y del encuentro!”. Ojalá los gobiernos tomaran conciencia de la magnitud de su tarea».

Por eso os esperamos a todos aquellos a los que haceros esta pregunta os pueda ayudar a entender mejor la importancia de esta tarea. Invitar a aquellos que puedan beneficiarse es alargar la conciencia de esta tarea.

Cuándo: viernes 24 de noviembre a las 19:00h

Dónde: Colegio Mayor Juan XXIII Roncalli (C/ Ramiro de Maeztu, 3)

"La belleza desarmada" ante la emergencia educativa

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Roma bien valía un fratricidio

Carlos Pérez Laporta

En el origen de la civilizada Roma encontramos la más oscura violencia. Según nos cuenta Plutarco, la ciudad eterna habría nacido de la discordia entre los hermanos Rómulo y Remo acerca del lugar en que debían situarla. Estando la cosa necesariamente empatada, decidieron someter aquel choque de trenes al arbitrio de la divina fortuna; el referéndum de aquella época consistió en el avistamiento de buitres: aquel que contase un número mayor decidiría por ambos. ¡Nada de consensos! Rómulo, tras trampear en el recuento, dio por ganada la partida; el otro, conociendo el engaño, quiso entorpecer a su hermano. Entonces Rómulo no tuvo más remedio que matarlo. Eso sí, el nombre de la ciudad honraría a su difunto hermano.

Los separatistas tienen a los constitucionalistas como si fueran alemanes establecidos en Mallorca (oráculo de Arzalluz). Sin embargo, después del 155, se sienten guiris ellos mismos en una Cataluña aún perteneciente a España. Perplejos, observan que la república a la que desean pertenecer anda por tierras lejanas, portada por su legítimo Rey Sol (la Catalogne c’est moi). O lo que es peor, han tenido que escuchar por boca de una wagneriana Forcadell que en verdad la República siempre anduvo más lejos aún, luchando frente a quijotescos molinos (dicho sea de paso, de ser probado su simbolismo, en ella el arte total habría alcanzado una plenitud que el compositor teutón no podría haber imaginado nunca: la sociedad, sus empresas, sus instituciones, la UE,… ¡todo en movimiento para su gran obra! Con todo, no deja de ser arte alemán de vacaciones en la costa…).

Pero ahí siguen los hermanos, al borde del crimen. En nuestra historia Rómulo no ha matado a Remo, por mucho que a este último tampoco se le ha ocurrido nada nuevo tras el gran estorbo del 155. Pese al desdibujamiento de las trincheras, a juzgar por el tono apocalíptico de los contrincantes, ambos siguen en las mismas que hace unos meses. El hecho de que Forcadell no acudiese a la mani colorea todo de tremendo realismo. El 21D tiene el sabor avinagrado de refundación: se trata de acabar con lo anterior, independentista o español.

La paradoja está, como indica el mito, en que semejante acción monolítica nada tiene que ver con la política en sí. En sentido estricto, sólo haremos política cuando cejemos en el intento de refundar Roma. Rousseau señalaba, en una nota al pie olvidada del Contrato social, que la política como arte desaparecería cuando el interés particular quedase eclipsado por el interés general (quizá de ahí venga la confusión de nuestra artista total). Por eso, a orillas del invierno, quizá sea útil variar el tipo de teutón que visita nuestras ciudades; sería interesante algo de Realpolitik de corte bismarckiano, que rompiese definitivamente los frentes ideales para ocuparse de la vida en común de las partes. Artur Mas solicitaba verdaderos políticos tras el encarcelamiento de los exconsellers; si nos dejamos de paparruchas y pantomimas, este es el coste.

Roma bien valía un fratricidio

Carlos Pérez Laporta | 0 comentarios valoración: 2  20 votos
>Entrevista a Camille Eid

El plan de Arabia para incendiar Oriente Medio

Pensábamos que la tercera guerra mundial estallaría como consecuencia de la guerra contra el Isis, y volvemos a la pesadilla de la guerra nuclear cuando Corea del Norte se ha lanzado a desafiar al mundo. En cambio, el auténtico escenario de guerra que podría tener consecuencias devastadoras para todo el mundo se está perfilando allí donde nadie se lo esperaba hasta hoy. “Lo del príncipe heredero saudí Mohammad bin Salman ha sido un auténtico golpe”, afirma el profesor libanés Camille Eid, “que se ha consumado en 24 horas con el arresto de todos aquellos que apoyan en Arabia la línea suave con Irán, preparando el lanzamiento de un misil desde Yemen hacia Riad y generando misterio sobre el destino del primer ministro libanés Saad Hariri”. En su opinión, todo esto “forma parte de un plan preciso con el apoyo de Trump a una guerra que acabe con Hezgolá en Líbano y Siria, y con la influencia iraní, cada vez mayor”. Las consecuencias podrían llevar en los próximos meses a una guerra entre Arabia Saudí e Irán que afectaría a todo Oriente Medio. Parece una película de James Bond, pero ya hace tiempo que la realidad ha superado a la ficción.

El “misterio Hariri” ha desatado varias hipótesis: el secuestro, las declaraciones forzosas contra su país, la corrupción con miles de millones de dólares para desestabilizar Oriente medio, ¿cuál le parece la pista más plausible?

Están circulando muchísimas hipótesis. La más realista es la que da más miedo, que sea un plan saudí para agitar a los sunitas del Líbano y causar enfrentamientos civiles que puedan desembocar en una operación militar en el Líbano contra Hezbolá. Pero toda esta historia es bastante oscura.

¿Qué elementos le llevan a pensar en un escenario tan inquietante?

El timing con el que se ha desarrollado todo. Es cierto que Saad Hariri estaba convocado en Arabia, pero ya tenía una agenda llena de citas para los días siguientes, no hay ningún indicio para pensar que su intención era dimitir. Es imposible que un primer ministro viaje al extranjero y a las 24 horas comunique su dimisión sin ni siquiera haber avisado a su partido, a sus diputados, a su vicepresidente. Y luego está la manera en que ha sido recibido: agentes y secuestro de todos los teléfonos de sus colaboradores. Y el video con un folio en la mano cuyo contenido casi no se entiende, escrito con palabras que él nunca ha usado, terminando con su dimisión. Todo en las mismas horas en que se desarrollaba la “noche de los cuchillos largos”, con la detención de ex miembros del gobierno saudí y el lanzamiento de un misil hezbolá en Riad.

Parece la descripción de un golpe, ¿pero el Líbano qué tiene que ver con todo esto?

Es un golpe. Está claro desde que en las últimas horas el presidente libanés dijera oficialmente por primera vez que el primer ministro era rehén de los árabes, mientras que el ministro de Exteriores partía hacia las capitales europeas para pedir ayuda. Estamos viendo un acto de injerencia en un país contrario a los acuerdos de Viena.

¿Pero qué quiere Arabia Saudí del Líbano?

>Entrevista a Camille Eid

El plan de Arabia para incendiar Oriente Medio

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>Editorial

Soplando en soledad

Fernando de Haro

Tres escenas londinenses de la semana pasada. Miércoles: un grupo de estudiantes avanza por las calles de selecto barrio de Bloomsbury, muy cerca de la universidad central de la ciudad (UCL). Marchan bien organizados, al son de varios tambores, coreando consignas que piden un descenso drástico de las tasas universitarias. Un curso de grado puede llegar a costar 10.000 libras y consideran insultante que el Gobierno May haya prometido bajarlo a 9.500. La manifestación exhibe pancartas grandes y pequeñas, hay orden. Las bengalas de colores que encienden los estudiantes le dan un toque estético a la protesta. En su cara hay excitación, parecen estar contentos de luchar juntos por una buena causa. Es el gusto de hacer con otros. Los organizadores, que cuentan con el apoyo del Partido Laborista, esperaban a 10.000 participantes. Al pasar por Russell Square, los movilizados no llegan a 1.000. El vínculo de la causal social ha movido a pocos.

También el pasado miércoles. También en el barrio de Bloomsbury. Oficinas de la sede de Google. Ambiente informal, oficina de cristal. Reunión de los responsables de estrategia de YouTube. Un puñado de jóvenes directivos, con una media que no supera los 30 años, educados en las mejores escuelas de negocios del mundo, estudian el tiempo máximo y el tiempo mínimo que pueda durar un anuncio en cada una de las regiones del mundo para que el “vinculo” entre los anunciantes, los usuarios de la red social y los productores de contenidos no se vea perturbado. Están decidiendo el vínculo virtual que unirá a millones de personas en el planeta, vínculo de segundos, vínculo que no es vínculo.

Tercera escena. David Davis sale de Downing Street y anuncia que el acuerdo del Brexit se someterá al examen del parlamento. Es lo que exigían muchos diputados. El viernes Davis asegurará que el Reino Unido ya ha sido todo lo flexible que puede ser en su oferta de divorcio para separarse de la Unión Europea. El presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, le contestará que debe estar de broma. La Unión Europea lleva semanas exhibiendo dureza. La ruptura del vínculo entre el Reino Unido y los 27, que iba a traer el paraíso, se ha convertido en un infierno para la política británica. Tras la arrogancia de los primeros meses se ha hecho evidente la división entre los miembros del Gobierno, entre la clase dirigente y los políticos, entre los londinenses y el resto del país. El proyecto nacional que siempre estuvo claro ahora no aparece por ningún lado.

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Soplando en soledad

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La trampa del otoño

Federico Pichetto

“La corrupción acaba con la esperanza”, ha repetido insistentemente el papa Francisco en estos años. La cuestión es que llegados a un cierto punto de la vida, pública o personal, después de haber visto muchas cosas, nace en el corazón la tentación de pensar que todo es inútil y que la única vía realmente posible es la de ponerse a salvo, pensar en uno mismo y en la mejor manera de llevarse a casa algo “concreto”, abandonando para siempre los estériles ideales de la juventud. Se abre paso así un corazón cada vez más resignado y cínico, dispuesto a ver un complot en cada cosa, sospechoso tanto de la política como del Papa, de los compañeros de trabajo como de los vecinos de casa.

Comienza así una nueva época de egoísmos y resentimientos que buscan justicia y venganza sin recordar siquiera el motivo por el que se llegó a desear que el mundo –y la vida– no acabaran así. Se busca el dinero, el placer, la satisfacción, y nos alejamos cada vez más del punto en el que todo comenzó. Todo comenzó con un gran dolor, una gran desilusión, una traición a las expectativas del corazón que fue llenando la existencia de aridez, alejando cada vez más las esperanzas de la primavera y encogiendo los deseos del verano. Es el tiempo del otoño, el momento en que el final parece ya escrito y el desencanto parece ser la única salida posible.

Andrés es un chaval de dieciséis años con una historia difícil a sus espaldas, con abandonos y violencia. El otro día, en un pequeño centro de la periferia, le propusieron que guiara una visita de un grupo de alumnos de tercero a su instituto de enseñanza superior. Al tomar la palabra, empezó diciendo que él no sabía qué decir de su instituto, más allá del hecho de que en los últimos tres años se había dado cuenta de que entrar en clase significaba decidir entrar en una relación. Y que esta había sido la única novedad real en su vida.

“Porque cada día lo que te hace esperar no es aquello que consigues, sino aquello que miras. El problema es que muchas veces cuesta mirar la vida de frente, y pensamos que lo que sucede es más bien una desgracia. Pero las cosas pasan para que tú puedas recordar que antes de ese dolor, antes de esa rabia, antes de esa traición, tú eras una persona que solo quería ser feliz”. Cuando acabó de hablar nadie se atrevió a interrumpir el misterioso silencio que se había creado en el aula.

Ha habido un momento en que todos hemos salido de casa, hemos ido a la universidad, o nos hemos casado para ser felices. El problema es que lo hemos olvidado. Ante la corrupción, la única respuesta posible es mirar a Andrés, el milagro de un Andrés que vuelve a esperar porque se ha dejado mirar. A veces, la gente o los estados solo necesitan dejarse guiar por ese poco de bien que existe y que vive. En lo más secreto de su libertad, aunque quizá ellos no lo sepan, se juega todo su futuro.

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Una belleza más fuerte que el odio

Aliosha Miranda

«La belleza salvará al mundo» escribió Dostoievski. Sí, pero ¿qué belleza? ¿Qué belleza tiene el poder de pararse frente al mal y redimirlo? ¿Qué belleza puede salvar a Venezuela? ¿Qué nos puede salvar, entre otras cosas, de toda la violencia, la inseguridad y el odio que hay en el país?

La inseguridad en Venezuela es terrible: si se comparan cifras del Observatorio Venezolano de Violencia con cifras del Iraq Body Count, se observa que el número de muertes violentas entre 2011 y 2016 que hubo en Venezuela es similar al número de muertes de civiles que hubo en la guerra de Iraq entre 2003 y 2011. En mi país hay tantas muertes como en una guerra, se ha vuelto común que un amigo te sorprenda con una noticia diciéndote que mataron a alguien cercano, en mi país da rabia ver cómo tantas vidas se pierden en manos de la inseguridad y que nuestros gobernantes no mueven un dedo para afrontar este problema. Además, la impunidad es impresionante, aquí sabes que si le das un tiro a una persona lo más probable es que no te vaya a pasar nada; el sistema judicial es inútil; el Poder Judicial no hace nada en contra de quienes asesinan, pareciera que su única función es inhabilitar y apresar dirigentes opositores.

Y lo peor de todo: ¿cómo podemos consolar a todas las personas que han sufrido en carne propia este flagelo? A esa madre que con el corazón destrozado debe enterrar a su hijo, a ese hijo que con el corazón destrozado debe enterrar a su madre, a esas personas que ven a los asesinos de sus seres queridos cometiendo más fechorías mientras la asamblea nacional constituyente programa otra elección fraudulenta, promulga una palurda ley contra el odio y busca la manera de apresar a otro líder opositor. A esas personas en las que el rencor puede ser algo totalmente comprensible. ¿Qué se les puede decir? ¿Cómo pararse frente a esas personas, mirarlas a los ojos y decirles “no sientas odio hacia el que te ha hecho daño”? Pareciera imposible, incluso injusto, hacer algo así. ¿Cómo podemos evitar que el odio en el país se convierta en una espiral de violencia sin fin?

En una situación como esta uno podría pensar que la belleza no tiene nada que hacer, pareciera absurdo e idealista pensar que el origen de la solución a los problemas en mi país esté en la belleza. Pareciera que frente al odio y el rencor la belleza no tiene nada que hacer.

Sin embargo, Dostoievski también vivió situaciones dramáticas, basta decir que fue apresado y condenado a muerte injustamente, pero no dudó al escribirlo: «La belleza salvará al mundo».

Sí, pero ¿qué belleza? ¿Qué belleza es más fuerte que el odio? Para estas grandes preguntas, la organización “Caracas mi convive” ofrece una respuesta, ellos testimonian que esta belleza tiene un nombre concreto: el perdón.

Una belleza más fuerte que el odio

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Tres votos para Cataluña

Fernando de Haro

Cataluña vota este jueves. Cataluña vota después de una declaración unilateral de independencia, después de una intervención de su Gobierno autónomo. A juzgar por la participación récord que pronostican las encuestas (algunas han hablado de hasta un 90 por ciento que luego se ha rebajado al 82), una inmensa mayoría de los catalanes está convencido de la utilidad de su voto. Las elecciones no van a resolver de modo automático ningún problema. De hecho, es posible que haya que repetirlas. El resultado de las urnas no cerrará la herida de años, acrecentada tras los últimos meses. Pero los votos cuentan y cuentan mucho.

Los últimos datos económicos certifican por enésima vez las consecuencias de la quiebra de fe mutua entre los catalanes. El cuarto trimestre se cerrará en Cataluña con un incremento del 0,4/0,5 por ciento del PIB, la mitad de lo que creció en el trimestre anterior. Dicen los economistas que esta factura es la traducción en términos productivos del conflicto social. Sin confianza mutua no hay quien construya país. Según el Colegio General de Economistas se pueden dejar de crear 60.000 puestos de trabajo.

Habrá quien interprete los datos culpando a los de fuera. Las burbujas ideológicas suelen reciclar la realidad en su beneficio. Hay una gran tarea humana y cívica por hacer en Cataluña. Nunca se ha utilizado tanto la palabra diálogo y nunca ha sido tan escaso: diálogo para comprender las razones que llevan al otro a sostener lo que sostiene, para tener la experiencia de que el otro puede ser una riqueza. Nunca hasta ahora el “perdón” de la diferencia ha sido tan escaso. Nunca como hasta ahora se había delegado tanto la responsabilidad de la persona, única instancia de la que puede surgir el cambio, en “el país”, la ley o un proyecto abstracto.

La burbuja ideológica se irá desinflando a medida que se abra paso el diálogo sustantivo, el encuentro con el otro y la construcción personal (es decir social). El resultado electoral puede ayudar a remover obstáculos.

Y hay tres votos que pueden contribuir a pinchar la burbuja ideológica. El primero es el voto en blanco. En el bloque independentista, entre los que apuestan por la independencia y por el derecho a decidir, lo lógico es que se abriera paso un voto de reproche, quizás la abstención. La gestión del proceso ha sido un fiasco para quien quiere la secesión. Hasta el inventor, Artur Mas, horas antes de que Carles Puigdemont hiciese la declaración unilateral de independencia, reconocía que no era posible seguir adelante. Los propios promotores, como revelan las actas de sus reuniones de 2016, sabían que se encaminaban hacia el fracaso. Si la bunkerización frente a la realidad no fuera tan sólida, a estas horas estaríamos asistiendo a una discusión rotunda entre los independentistas en la que se exigirían responsabilidades. Los errores cometidos han hecho mucho daño a la causa. Tendría sentido no renovar la confianza a los que ofrecen más de lo mismo.

Tres votos para Cataluña

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Un documental de Nínive se estrena... mientras estalla otra vez la guerra

Miriam Díez Bosch

“Para mí ha sido una experiencia muy intensa estar en esos pueblos, derruidos, destrozados por la persecución. Ha sido un auténtico genocidio, según lo que dice el derecho internacional”. Son las declaraciones del director Fernando de Haro a Aleteia, que en los últimos días ha vivido “sobrecogido por la noticia de que 850 familias que habían vuelto a sus pueblos después de la derrota del Daesh hayan tenido que volver a huir por el enfrentamiento entre kurdos e iraquíes”.

La fe de estas personas no va a menos. “Lo sorprendente es que en medio de esa prueba haya muchos cuya fe haya crecido. Han tenido experiencia de que Dios los sostenía, los acompañaba”.

De hecho la película recoge el testimonio de un joven que se pregunta dónde está Dios en medio de tanta injusticia. “Es la pregunta que se hacía Job, la que nos hacemos todos. Y es sorprendente que, a través del encuentro con algunas personas, este chico haya redescubierto a un Dios que daba por descontado. Un testimonio así me acompaña”, cuenta de Haro.

“La situación es muy difícil. Hay una lucha intensa por hacerse con el control de la zona. Después de la derrota del Daesh, la lucha es ahora entre los kurdos y los iraquíes. Es necesario que las fuerzas internacionales pacifiquen la zona y que haya un proyecto de Iraq estable en el que los cristianos puedan vivir en paz. En el país han quedado muy pocos cristianos. Son el resto de Israel, pero ya hemos visto en otras ocasiones de la historia cómo la vida resurge a través de un resto”, añade.

La sede del CEU en Madrid, en la calle Julián Romea 23, será testigo el lunes día 30 del estreno de este documental sobre la llanura de Nínive, donde de nuevo se están enfrentando el ejército kurdo y el iraquí.

Este documental del periodista Fernando de Haro es la historia de las personas que han sufrido uno de los genocidios del siglo XXI, quizás el más reciente. Nínive relata la vida cotidiana de algunas de ellas. Entra en sus casas, en sus sufrimientos, en sus esperanzas. Recoge su testimonio de fidelidad y de amor a aquello en lo que creen.

En el verano de 2014, más de 120.000 cristianos se vieron obligados a huir de sus pueblos de la llanura de Nínive, una zona del norte de Iraq, que se encuentra cerca de Mosul. Es una de las cunas de la civilización. A la llanura de Nínive el cristianismo llegó en los primeros siglos y siempre ha sido un lugar con una presencia de bautizados muy significativa. En sus aldeas y sus pueblos se conservan las grandes tradiciones siriacas, caldeas y asirias.

Un documental de Nínive se estrena... mientras estalla otra vez la guerra

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Caravaggio en Madrid

Elena Simón

Dedicado a Alicia

Caravaggio siempre es un reclamo excepcional por su revolución pictórica en busca de la realidad. En esta ocasión el Museo Thyssen presenta al gran pintor con sus apasionados seguidores del norte de Europa, 52 obras en total, con 12 del maestro. Su pintura claroscurista, con modelos de la realidad, alejada del ideal clasicista, coincidió con los intereses pictóricos de flamencos y alemanes. El viaje obligado para un artista del s. XVII a Roma, meca del Arte, provocó que en el primer tercio de esta centuria unos setecientos pintores extranjeros se instalaran allí, algunos privilegiados en los palacetes de los mecenas protectores, otros pasando hambre y frío.

Caravaggio inauguró el Barroco de manera rompedora, el mundo ideal neoplatónico se acabó. El concilio de Trento y los ejercicios espirituales de san Ignacio de Loyola pedían realidad, austeridad, ponerse en la situación real del suceso religioso a reflexionar, desechando todo idealismo. Y un hermano de Caravaggio, Juan Bautista, era sacerdote en Cremona. El barroco es movimiento con diagonales, escorzos, claroscuros, que traducen el movimiento interior de la mente de los protagonistas, cuanto más tenso mejor. Éste es su máximo interés, todos los contenidos que guarda, apoyados en las expresiones y en una rica simbología de todo tipo (objetos, animales, frutas y flores, colores…).

Es interesante conocer que Michelangelo Merisi, el Caravaggio, nació en Milán en 1571 y que su padre era arquitecto y administrador del marqués de Caravaggio, Francesco Sforza, casado con Constanza Colonna, con los que la familia tuvo una íntima relación. Estas nobles casas protegerán a Merisi, irascible hasta el enloquecimiento y pendenciero, en las huidas y condenas por sus delitos que llegaron al asesinato. Con cinco años se trasladó a Caravaggio y con trece por fin está en Milán, cumpliendo la promesa hecha a su padre en el lecho de muerte, en el taller de Simone Peterzano, seguidor de Tiziano, con el que vivió cuatro años para aprender el oficio de pintor. Con 19 años aterriza en su soñada Roma, donde, obligado por la necesidad, ejecuta naturalezas muertas y flores, de gran fortuna. Luego vendrán escenas de género como “Los tahúres”, tres medias figuras jugando a las cartas, adquirida por el ojo coleccionista y vanguardista del Cardenal del Monte que contrata al pintor, y pasa a su residencia, por fin con alojamiento y comida, donde bajo su protección pintará Los Músicos y la imponente Santa Catalina de Alejandría, tan venerada en Italia (una hermana del pintor también era Catalina). Sus modelos son mendigos, mujeres de la calle, pendencieros de la noche. La realidad más cruda está servida, con ella representará la experiencia religiosa en su más auténtica veracidad, como un suceso de la vida cotidiana.

Empieza el encargo para San Luis de los Franceses, ha cumplido los 25, y La Vocación y El Martirio de san Mateo dejarán huella en las almas, y en otros pinceles. La apertura de esta capilla con motivo del Jubileo del año 1600 le hizo el pintor más famoso y solicitado de Roma, con jugosos encargos tanto públicos como privados: El Sacrificio de Isaac, para el futuro papa Urbano VIII, o el imponente San Juan en el desierto encargado por el banquero Coste. Ambas pinturas brillan en esta exposición. San Juan Bautista, con la potencia del desnudo del David de su admirado Miguel Ángel, en una anatomía más suavizada, con el mismo dominio anatómico… y también la reflexión, la tensión interior del protagonista. La austeridad formal domina, una diagonal de luz divina sobre la anatomía de san Juan y la sombra sobre la que se recorta, fondo neutro sin elementos de distracción. La piel de camello que lo identifica, austero y ascético, y el rojo del manto, emblema de su sangre por la violencia de su muerte a manos de Herodes. Sujeta el bastón-cruz, él anuncia a Cristo y lo bautiza en el Jordán, inicio del camino a la Pasión. Figura de gran belleza e impactante presencia, con la que Caravaggio se presenta casi como el nuevo Miguel Ángel.

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Sorolla: un niño adoptado

Elena Simón

“Tenía Sorolla la vista fácilmente impresionable a cuanto se mueve, y como lo que más se mueve es la luz, cambiando a cada instante, ésta fue su musa” (A. Gimeno).

La cotización y valoración de Joaquín Sorolla sigue en alza. Barcelona nos ha deleitado este verano en Caixaforum con la atractiva y refrescante muestra “Sorolla y el Mar”. También Mapfre abre cartel en el otoño madrileño, hasta el 11 de enero, con una exposición llena de novedades, con la cara menos conocida del imparable artista: “Sorolla y América”, muestra que se inicia con su celebrada pintura social de finales de siglo, que emigró más allá del océano y paisajes urbanos neoyorquinos, retratos americanos, dibujos sobre cartas de menú, y también bocetos, mucho de todo ello guardado allí en la Hispanic Society de Nueva York, grandioso centro de referencia de la cultura española, museo y biblioteca, fundado en 1904 por el potentado del ferrocarril e hispanista Huntington, que fue el mecenas de Sorolla en América. Él le pagó los dos viajes de seis meses que el artista realizó con su familia a Nueva York. Su exposición de 1909 ni tuvo ni ha tenido igual, el pintor vendió cientos de obras y miles de catálogos… hasta el presidente de los EEUU quiso ser retratado por él.

Pero demos marcha atrás en la moviola hasta situarnos en su levante natal, donde se gestó el genio de Joaquín Sorolla. Los primeros años del artista quedan muy lejos de su posterior éxito, porque este pintor español, que tras Velázquez y Goya es la paleta española más cotizada fuera de nuestras fronteras, nació en Valencia el 27 de febrero de 1863 (¿conjunción de astros que dirían algunos lunáticos?). Sus padres, Joaquín y Concepción, del gremio del comercio de tejidos, murieron, quizá víctimas del cólera, en un margen de tres días, cuando el pequeño contaba dos años y medio. La tía materna Isabel y su marido José adoptaron a Joaquinito y a su hermana Isabel, de un año. Con 14 años Joaquín ayudaba a su tío en la modesta cerrajería familiar, pero su destreza para la pintura ya era reconocida y asistía por la noche a clases de pintura. Con dieciséis años entró en la Escuela de Bellas Artes de San Carlos de Valencia: las clases se iniciaban a las ocho, sin embargo su compañero, el también pintor Cecilio Plá, nos dice que Sorolla ya venía de sacar apuntes del natural por la ciudad. Ese mismo año, por su aplicación, la Escuela de Artesanos le otorgó un accésit y le obsequió con una caja de pinturas. Su padre adoptivo, consciente de la valía del chico, decidió pagarle clases especiales e intentó que Joaquín no perdiese más tiempo en las labores de cerrajero, pero el chico no lo permitió. A la par recibía la medalla de bronce de la Exposición Regional de Valencia por “El patio del instituto”. Su profesión de pintor ya estaba decidida.

Sorolla pasó cuarenta años pintando casi frenéticamente. Trabajador incansable realizó a la velocidad de la luz cerca de 2.200 cuadros, 9.000 dibujos, apuntes, bocetos, obras todas ellas en las que consiguió como nadie reflejar con una modernidad potente ese derecho que el instante tiene a la eternidad.

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