Diario de información sobre la actualidad política, social, económica y eclesial
25 MARZO 2019
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>El futuro de la escuela

´Más que refundar la escuela hay que potenciar a los maestros´

P.D.

A raíz del nacimiento del primero de sus dos hijos, la periodista Eva Millet empezó a escribir sobre temas de educación y parenting. En 2014 puso en marcha un blog especializado en noticias que ayudan a educar.

¿En qué momento está nuestra escuela?

En una sociedad insatisfecha y exigente, que considera que tiene muchos derechos pero pocos deberes, la escuela, ya sea pública o privada, se cuestiona constantemente. Si a ello le sumamos los constantes cambios de los sucesivos gobiernos, que no han sido capaces de hacer el trabajo que deberían de hacer los políticos (lograr el "bien común", ¿les suena?), y ponerse de acuerdo y pactar una ley educativa para todos, que no cambie cada cuatro años, podría decirse que la escuela tampoco está muy bien tratada desde las administraciones.

Pero, pese a ello, yo quiero creer que la escuela, como institución, funciona. Porque la escolarización universal, gratuita y obligatoria es un éxito de toda sociedad, por mucho que se la ataque. Y yo, que he visitado muchas escuelas en los últimos años, con mis charlas sobre hiperpaternidad, puedo decirte que son lugares que me gustan, que funcionan: no he visitado una escuela que no me transmita buenas sensaciones.

¿Es necesaria una refundación? ¿En qué sentido?

En los últimos años han habido un montón de "refundaciones" de la escuela y del sistema educativo: de la obsesión por la estimulación precoz a finales de los 90/2000 al más reciente mantra de "darle la vuelta a las clases y a la escuela", acabar con el pasado, con las clases magistrales, sustituir al maestro por internet, sustituir al maestro por un coach, etc. ¡Uf! Creo que somos una sociedad un punto destructiva que no sabemos valorar lo que tenemos de bueno y arrasamos con el pasado reciente demasiado rápido.

También hay mucho márketing y mucha competencia entre centros (recordemos que cada vez hay menos niños) y mucha inseguridad de los padres. De repente, surge una nueva manera de enseñar que, nos aseguran, será "la definitiva" y hará más feliz/inteligentes y competentes a nuestros hijos y todos nos volvemos locos.

Es verdad que todos hemos de evolucionar, y la escuela no puede quedarse atrás, pero no creo que se esté quedando atrás, francamente. Mis hijos (ahora en la ESO, ambos en centro público) están estudiando cosas de la misma manera que las estudié yo y cosas de una manera completamente diferente. Ni mejor ni peor, distinta. Y estoy convencida de que una parte fundamental (creo que la más fundamental) del éxito de una escuela radica en la calidad de sus maestros: un buen maestro te cambia la experiencia escolar. Más que refundar la escuela, hay que potenciar a los maestros: ellos son clave. Sin olvidar la capacidad de esfuerzo de los alumnos y el compromiso, de colaboración (no intromisión) de los padres.

¿Qué reto y qué oportunidad supone la enseñanza de las STEM (Science, Technology, Engineering and Maths)? ¿Un enfoque en el desarrollo de habilidades STEM puede alejar de la reflexión?

>El futuro de la escuela

"Más que refundar la escuela hay que potenciar a los maestros"

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Locura ordinaria o compañía de personas reales

Giorgio Vittadini

¿Qué tiene que ver el aumento de sucesos violentos sin razón, el malestar y el sinsentido de las sociedades del mundo desarrollado, con la crisis de los cuerpos intermedios, los movimientos, las asociaciones, las compañías y las libres agregaciones de personas? Aparentemente, nada. Los cuerpos intermedios parecen estar en crisis irremediablemente por dos razones. La primera va ligada al derrumbe planetario de la confianza que estamos viviendo. Confianza entre países, entre ciudadanos de distinta procedencia, entre ciudadanos e instituciones, entre las personas y sus agregaciones.

El hombre contemporáneo ya lleva tiempo viviendo las dimensiones globales y “líquidas” de la sociedad, tan bien descritas por el sociólogo polaco Zigmunt Bauman. Todo eso ha llevado a pensar que toda forma de realidad organizada es portadora de intereses particulares contrarios al bien común y por tanto hay que mirarlo con sospecha. En escena solo quedan el Estado y el individuo. Cuando el capitalismo era industrial, necesitaba una mediación entre el individuo y la producción, como por ejemplo en la organización sindical. Pero eso ha cambiado con el tardo capitalismo, el financiero, que ve en la sociedad intermedia un obstáculo a la inmediatez de las transacciones económicas.

Luego hay una segunda razón que ha acelerado radicalmente el proceso. El acceso a la red global ha desatado los vínculos, hasta el punto –como hemos visto– de que muchos piensan que esta es una sociedad formada por mónadas, cada una con sus necesidades y deseos específicos, que contrastan con los de los demás.

En esta línea, Mark Zuckerberg, fundador de Facebook, hace un año publicó un largo manifiesto en el que alaba a las comunidades tal como las conocemos (plazas, clubes deportivos, iglesia), pero subraya que están en declive, así como la confianza y la esperanza, y que para preservarlas hay que restablecer sus “conexiones” a través de las redes sociales. Estas, según Mr. Facebook, no alienan a la gente sino que tienen de hecho un efecto positivo, pues refuerzan el tejido social. Hay quien habla de las redes sociales incluso como los “nuevos cuerpos intermedios”, destacando el valor de su dimensión incluso física, más que virtual. Se trataría de formas de agregación más informales y fluidas, con objetivos más específicos y sin jerarquías fijas, más bien como ámbitos de relación, espacios de sociabilidad.

Pero estas nuevas formas de agregación tampoco están siendo capaces de contener la crisis de confianza que está minando no solo a los cuerpos intermedios, sino a toda la vida social. La desbandada actual afecta a los fundamentos de la existencia porque afecta a la posibilidad de realizar un camino de crecimiento y satisfacción en la familia, en el trabajo, en la vida cotidiana. Parece imposible pensar que la gente pueda estar determinada por una irrenunciable capacidad de bien, de construcción, de positividad. Los cuerpos intermedios no están en crisis porque se hayan vuelto superfluos, sino porque, aislándose, la gente ha perdido la conciencia de su necesidad de relacionarse.

Locura ordinaria o compañía de personas reales

Giorgio Vittadini | 0 comentarios valoración: 2  17 votos
>Editorial

Europeos en suelo nuevo

Fernando de Haro

Las elecciones de mayo van a confirmar, salvo que todas las encuestas se equivoquen de forma rotunda, que la Europa de la postguerra se ha convertido en un fenómeno minoritario. Las dos familias políticas, la socialdemócrata y la popular (democratacristiana), las que inspiraron la gran reconstrucción de hace más de 60 años y han sido hegemónicas desde entonces, sumarán en torno a 318 diputados, según la media de las encuestas. La nueva Cámara contará con 705 escaños (pierde 45 por el Brexit). Algunas de las modificaciones serán consecuencia de la salida de los diputados británicos. Pero el mayor cambio lo provocará la falta de confianza en la Europa de siempre. El populismo de izquierda y de derecha, las formaciones antieuropeas y extremas de Italia, España, Alemania y Francia van a tener un peso considerable, dificultando el funcionamiento de las instituciones. Solo los liberales de ALDE, un grupo con ideologías muy diferentes, mejoras sus resultados.

Esta “pérdida de las esencias” en el seno de las instituciones europeas se ha acelerado a raíz de la crisis económica, pero venía ya produciéndose desde los primeros años del siglo. En Alemania, después de la unificación y durante todos los años 90, se mantuvo la hegemonía del SPD y la CDU con una suma de voto ligeramente inferior al 77 por ciento. Al cambiar el siglo, el porcentaje cae drásticamente. Aunque repunta de nuevo tras la segunda crisis de 2012, ahora estaría en el 45 por ciento. La derecha clásica y los socialistas franceses nunca tuvieron tanto apoyo como los alemanes, pero van a acabar en el mismo porcentaje. Antes de la crisis, en España, el PP y el PSOE se repartían el 84 por ciento de los diputados europeos. Esta vez no van a superar el 40 por ciento. En Italia la descomposición de la “Europa de siempre” ha sido mucho más acelerada. Antes de la crisis estaba en el 70 por ciento y ahora va a terminar por debajo del 30 por ciento.

>Editorial

Europeos en suelo nuevo

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>Entrevista Antonio Rivera, catedrático de Historia Contemporánea en la Universidad del País Vasco

"Es un disparate establecer el artículo 155 como una condición previa"

Fernando de Haro

Antonio Rivera es catedrático de Historia Contemporánea en la Universidad del País Vasco. Vinculado al Partido Socialista de Euskadi, fue diputado autonómico y viceconsejero. Es coautor del Informe Foronda, uno de los grandes esfuerzos que se han hecho para contar la verdadera historia del terrorismo de ETA.

Hay quien habla de la “cultura de la Transición” como un espejismo de reconciliación creado artificialmente para imponer el olvido. ¿Qué le parecen estas revisiones que se producen a los 40 años de la aprobación de la Constitución?

Me parecen absurdas políticamente, disparatadas desde el punto de vista historiográfico y peligrosas en el sentido social. La revisión es una actitud que debe ser constante: en política, en el trabajo del historiador o en lo que constituyen las convicciones de una sociedad siempre tenemos que estar en revisión. Pero, a la vez, tenemos que tener conciencia de que la historia solo se ha producido una vez; que podía haberse producido de mil maneras, pero que solo lo hizo de una. Quienes pretenden diseñar un futuro alternativo suelen empezar por dibujar un pasado diferente al asumido por la mayoría. Es normal hacerlo, pero hay que ser conscientes de lo que se está haciendo. La Transición fue el intermedio posible en aquel momento entre una oposición que movilizaba, pero no lo suficiente como para derribar los restos de la dictadura, y el epílogo de un régimen que, aunque muy debilitado y deslegitimado, todavía controlaba lo sustancial del Estado y mantenía la adhesión de la parte no movilizada de la población. Venir ahora a decir que todo podía haber sido diferente es pura melancolía, una reconstrucción ahistórica e insolvente. Hablar de traición de la izquierda es seguir con el clásico del izquierdismo que confunde su mejor con lo bueno y que pretende con ello quitarse de en medio a todos sus competidores que estuvieron allí, que tuvieron que ver con aquello. Cuestionar sin más la política del acuerdo, con gratuidad, es abrirnos a una manera de hacer política que resulta muy simpática en los ensayos –de Carl Smith a Laclau, todos los que apuestan por una “política de contrarios, de enemigos”–, pero muy peligrosa en sus resultados cuando se lleva a la realidad. Los pecados de nuestro tiempo no son de la Transición en su mayoría –sí algunos, por supuesto–; más bien pertenecen a las décadas de democracia –¡cuatro!– que hemos transitado sin reparar en errores que resultaban evidentes y que así se denunciaron en su día.

Hablando de cuatro décadas, ¿40 años después qué balance se puede hacer del modelo territorial de las Autonomías? ¿Cuáles son sus principales éxitos y sus principales fracasos?

>Entrevista Antonio Rivera, catedrático de Historia Contemporánea en la Universidad del País Vasco

"Es un disparate establecer el artículo 155 como una condición previa"

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>Entrevista a Miquel Escudero

'El horizonte se despejará si pretendemos, con hechos, una España de todos'

Fernando de Haro

Miquel Escudero es un hombre difícil de clasificar. Profesor de Matemática Aplicada de la Universidad Politécnica de Cataluña, crítico literario y articulista. Conversamos con él sobre el proceso de secesión, los 40 años de la Constitución y la crisis/oportunidad de una cultura en la que la belleza sigue siendo irrenunciable.

Hace unos días reseñaba el libro de Juan Claudio de Ramón Diccionario de lugares comunes sobre Cataluña (Deusto, 2018). De Ramón sostiene que incluir naciones políticas en un mismo Estado sería como "meter escorpiones en una botella: garantía de riña y autodestrucción". ¿Está de acuerdo en esa tesis?

En efecto; en nuestro caso no responde a la realidad y es garantía de pelea y división. Con este supuesto se abre de forma lógica el paso a porfirizar toda sociedad, dejándola desmenuzada; ninguna es monolítica. Hay que evitar las logomaquias, discusiones sobre palabras emotivas que nos alejan de lo fundamental. Lo que debería importar de veras es la ilusión de potenciar y desarrollar entre todos los ciudadanos una vida humana, que se guie por la razón y siempre en libertad.

De Ramón también defiende un diálogo en el marco de la ley, a tres niveles, entre catalanes; entre catalanes y el resto de los españoles; entre el gobierno central y los autonómicos. ¿Cuál debería ser el contenido de ese diálogo y cómo podría articularse?

No hay diálogo posible sin el reconocimiento personal de ‘los otros’, y esto exige respeto y juego limpio. Por desgracia, ambas cosas brillan por su ausencia. Así, tras un largo rodaje en el poder, el nacionalismo catalán convertido abiertamente al secesionismo no considera siquiera a la mayoría de los catalanes. Reparten el dinero público solo en función de sus intereses; de este modo, promueven el desentendimiento de la cosa pública y fomentan a la vez el fatalismo de su triunfo inevitable y la sumisión del silencio.

¿Cuál es el detonante del proceso de secesión de Cataluña? Jordi Amat sostiene que, sustancialmente, el proceso comienza en el momento en el que el Tribunal Constitucional corrige la reforma del Estatuto votada en referéndum. Sin embargo, Lola García, directora adjunta de La Vanguardia, en El Naufragio (Península, 2018) defiende que el origen del proceso está en la decisión de Artur Mas, tomada en 2012, de olvidarse de la reclamación de un modelo de financiación y de asumir las reivindicaciones de secesión para compensar la falta de popularidad por los recortes.

Todo estaba incubado desde hace muchos años. Tengo claro que el padre del ‘procés’ es el exhonorable Jordi Pujol. Los hitos que usted cita fueron materia de ruidosa propaganda y agravantes de lo que Josep Tarradellas dijo en 1981, al año de ser elegido Pujol presidente de la Generalitat, por primera vez: claramente se estaba gestando el deterioro de los afectos, lo que llevaría a la desunión, a tiranteces y a enfrentamientos. Fue una acusación muy grave pero certera, así ha sido.

Hemos celebrado recientemente el 40 aniversario de la Constitución. ¿Qué es lo más destacable del contexto en el que se redactó? ¿Cuál es su valor como referencia para una política en la que una gran mayoría pueda reconocerse?

>Entrevista a Miquel Escudero

'El horizonte se despejará si pretendemos, con hechos, una España de todos'

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Irán. Los orígenes de la revolución islámica

Carlo Cereti

“Sah raft, Imam amad”. Esta frase es la que mejor capta la esencia más profunda de los acontecimientos que tuvieron lugar el 16 de enero y el 1 de febrero de 1979 respectivamente, abriendo camino, el 11 de febrero de aquel mismo año, a lo que daría lugar a la República Islámica de Irán.

Un soberano cansado y enfermo abandonaba Irán, poniendo fin a la dinastía Pahlaví, cuyo fundador, Reza Khan, se inspiró en la república kemalista de Turquía y fue llevado por el propio clero a tomar la corona. Con el paso de los años, un enérgico ayatolá se presentaba como símbolo del nuevo Irán, líder inesperado de una revolución con muchas caras, hija de un proceso de modernización autóctono que dio comienzo en los primeros años del siglo XX para luego tejerse mediante miles de hechos puntuales.

Una revolución imprevista y tal vez imprevisible, dominada por la carismática figura de Ruhollah Jomeini, su guía incontestable. Una revolución marcada por los mismos ritmos que la religión, construida sobre manifestaciones que respetaban cadencias rituales, días de respeto y luto a los mártires, con himnos de alabanza a Dios. Todavía recuerdo el clima de aquellos días frenéticos que siguieron al nacimiento de la república islámica. En los primeros meses, la revolución latía en miles de almas con un movimiento desordenado pero tendente a un futuro mejor. Luego, tras la toma de la embajada de los Estados Unidos de América el 4 de noviembre, llegaron la tensión y la preocupación, un creciente aislamiento internacional, un estado de conflicto permanente. Hasta la agresión del Iraq guiado por Saddam Hussein, que imaginaba un Irán demasiado dividido para reaccionar y quiso aprovechar la ocasión para hacerse con el control del río Shat al-Arab y los campos de petróleo del Kurdistán iraní. El 22 de septiembre de 1980, el dictador iraquí ordenó a sus tropas marchar hacia las fronteras con Irán, cambiando así la historia de la recién nacida república y de hecho de todo Oriente Medio. La guerra que siguió solo fue la primera de un rastro ininterrumpido de sangre que llega hasta nuestros días.

Fazlollah Nurí y la revolución constitucional

Pero vayamos por orden. Las más antiguas raíces culturales y religiosas de lo que pasó nacen en las llanuras de Karbala, donde el tercer imán chiita Hussein encontró la muerte, o quizás antes aún, en las prodigiosas capitales de los imperios persas de la antigüedad, donde se formó la identidad iraní, un sentimiento de ser nación que aún hoy permea la política nacional.

De manera más sencilla, las raíces políticas de la revolución hay que buscarlas en los años de la Revolución Constitucional, entre 1906 y 1909, especialmente en la figura de un eminente líder del clero, Sheij Fazlollah Nurí, que jugó un importante papel en aquellos acontecimientos, primero como promotor de aquel movimiento y luego como paladín de la restauración monárquica, hasta que fue condenado a muerte cuando los constitucionalistas volvieron al poder.

La revolución constitucional consagró el nacimiento de la alianza entre clero y bazar, que unía rasgos de marcada conservación con aspiraciones reformadoras y sinceramente democráticas. Fazlollah Nurí, hombre de cualidades fuera de lo común, dio voz a las convicciones del clero, cuestionando la legitimidad del parlamento para legislar en ausencia de consenso entre jurisprudentes.

Irán. Los orígenes de la revolución islámica

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Amistad con el pueblo venezolano

CL América Latina

Por su interés, publicamos el comunicado emitido por Comunión y Liberación en América Latina para apoyar y acompañar al pueblo venezolano en todo el mundo.

La radiografía de un país reside en la vida cotidiana de sus habitantes. Es paradójico que Venezuela, con la mayor reserva de petróleo del planeta, no consiga resolver los problemas básicos de sus ciudadanos, quienes desde hace años viven con precarios servicios públicos, como agua, electricidad, gas y transporte público, junto con la falta de alimentos, medicinas y otros productos de primera necesidad. El estado de escasez generalizado, aunado a la situación política, ha creado un éxodo que afecta a más de tres millones de personas. A través de las fronteras con Colombia y Brasil, todos los días abandonan el país millares de personas que viajan en situaciones de extrema precariedad; traduciéndose en la crisis migratoria regional más importante del siglo.

Esta crisis social y política se ha sostenido por años, pero adquirió dimensiones internacionales cuando en 2017 la mayor parte de los países occidentales no reconocieron a la Asamblea Nacional Constituyente, conformada solo por el partido del gobierno, así como las elecciones presidenciales anticipadas convocadas por ésta, donde vence Maduro en mayo de 2018. En consecuencia, luego del 10 de enero al jurar Maduro por un nuevo mandato, no se produce su reconocimiento por la Asamblea Nacional electa en 2015 por la mayoría del pueblo venezolano. Con base en el artículo 233 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, el presidente de la Asamblea Nacional, Juan Guaidó, se proclama presidente interino con el apoyo de EEUU, el Grupo de Lima y, posteriormente, la Unión Europea.

Maduro a su vez continúa luchando por mantener el poder con las fuerzas armadas a su favor y gracias al apoyo de China, Rusia, Turquía, Cuba, Nicaragua y Bolivia; al mismo tiempo que ha rechazado todos los intentos de ayuda humanitaria y exige a la comunidad internacional que no interfiera en los asuntos internos de su país.

Frente a todo esto, algunos países –que se declaran neutrales– encabezados por México y Uruguay, se han reunido en Montevideo junto con cancilleres de la Unión Europea para ofrecer propuestas de diálogo ante este conflicto.

La Santa Sede ha sido llamada nuevamente a tomar partido o a ser mediadora del diálogo, y ha respondido recordando que para que éste sea viable es necesario el consentimiento de ambas partes; también el papa Francisco en reiteradas ocasiones ha manifestado la comunión con los obispos venezolanos, en particular se destaca lo expresado en la Visita Ad Limina Apostolarum en septiembre de 2017, cuando afirmó: “En la voz de los obispos venezolanos también resuena la mía”. Igualmente ha manifestado reiteradamente su dolor por el sufrimiento al cual ha sido sometido el pueblo venezolano, deseando que reine la concordia.

Amistad con el pueblo venezolano

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>Entrevista a José Antonio Garrido, presidente de Bilbao Metrópoli-30

"España necesita visión de largo plazo"

P.D.

José Antonio Garrido es doctor ingeniero industrial y graduado por el IESE en el Programa de Alta Dirección. Ha sido consejero delegado de Iberdrola y presidente del Consejo Asesor Internacional de MAPFRE Global Risk, impulsando más de 300 proyectos de investigación con empresas, universidades y centros tecnológicos del País Vasco. Actualmente preside la Asociación para la Revitalización del Bilbao Metropolitano Bilbao Metropoli-30.

¿Cuáles cree que son las claves para que una sociedad occidental de este siglo sea habitable, a medida de la persona?

En la sociedad nos enfrentamos al reto de adaptarnos a esa nueva realidad que es la globalización. Y en este punto tenemos que ser conscientes de que los gobiernos y las administraciones no pueden ocupar nuestro lugar. El primer paso nos corresponde a nosotros, que somos quienes, desde nuestra responsabilidad personal, tenemos que elegir el papel que queremos jugar en un mundo que, nos guste o no, es global.

En esencia la globalización define un contexto y un concepto de mundo. Y sin lugar a dudas en este nuevo contexto la principal barrera no es ni la distancia, ni las distintas regulaciones, sino la cultura y los valores. Por eso hoy se empieza a hablar de la emergencia de una economía global constituida por mercados culturales. Estos nuevos espacios culturales van a sustituir a los mercados protegidos y regulados por la nación-estado de la era industrial. Y es en medio de estos nuevos espacios culturales donde nosotros debemos ubicarnos.

Necesitamos proyectos que adecuen nuestras virtudes tradicionales –trabajo bien hecho, esfuerzo cotidiano, asunción de riesgos, etc.– a las realidades actuales. Tenemos que cambiar la dirección de la tendencia. Hemos de recuperar la preocupación por lo trascendente, por la convivencia, por la solidaridad y por la observancia de las normas éticas más elementales.

Los nuevos proyectos deben crear ilusión, generar expectativas, prometer y facilitar información y, sobre todo, poner a su frente líderes con credibilidad profesional y humana. Estos proyectos deben basarse en compartir una visión, unos valores esenciales y unos principios de actuación en los diferentes entornos.

Una nueva forma de ciudad ha aparecido con la globalización: la ciudad global. Las ciudades globales se han convertido en un elemento central del proyecto político de los principales estados. ¿Cuál es su opinión al respecto?

El mundo queda no suficientemente descrito si nos fijamos en las fronteras de los estados. Lo importante hoy, quien verdaderamente tiene el poder, son las ciudades globales. Para medir su importancia no hay baremo mejor que las conexiones que mantienen entre ellas, su conectividad, su grado de interacción respecto al resto, lo que nos permite evaluar su poder económico. La GaWC (Globalization and World Cities Research Network) propone desde 2010 una clasificación según la conectividad, de más a menos, de las que llama ciudades globales: ciudades alfa (entre las que destacan Londres y Nueva York, además de París y Pekín y más abajo Madrid y Barcelona), ciudades beta (Munich, Lyon, Dallas, Rotterdam…), ciudades gamma (Valencia, Bilbao…) y por último ciudades con cantidad suficiente de servicios (Málaga, Córdoba, Santa Cruz de Tenerife, Montpelier…).

Algunos aseguran que las ciudades globales van a ser las líderes de este siglo en el crecimiento económico, innovación… ¿Qué opina usted?

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"España necesita visión de largo plazo"

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>El kiosco

La convivencia es posible

Elena Santa María

Coincidiendo con San Valentín, que ha llenado redes y prensa de cursilerías y cantos y reflexiones sobre las nuevas formas de amor, varios columnistas habituales han abierto una rendija, a través de sus textos, para contar qué es el amor para ellos. Pilar Rahola, en La Vanguardia, lo hacía para felicitar el cumpleaños al "señor que acompaña mis pasos por la vida". "De golpe empiezan los recuerdos, se amontonan las vivencias y esa cosa pegajosa, pero linda, que es la nostalgia nos envuelve con ternura y nos da un momento nuestro, que no es de nadie. Pienso en la complicidad, ese barro sólido con el que cimentamos la convivencia, y me siento un poco orgullosa de lo que hemos construido, porque así lo hemos construido, pasito a pasito, verdad a verdad, reconstruyendo cada trocito de camino que se había degradado. No es fácil vivir con el otro sin ser el otro, pero el amor es justamente eso, un aprendizaje del otro, poquito a poquito, día a día".

Por otro lado, Juan Manuel de Prada respondía así en una entrevista de Iñako Díaz-Guerra en El Mundo, a raíz de su última novela: "La vida pierde misterio porque nosotros perdemos curiosidad. En cuanto al amor, por muy cínico que seas, por más sucedáneos que inventes, lo sigues necesitando. Todos aspiramos al amor porque hemos sido creados para estar unidos. Es el meollo de la existencia y del acto creativo. En mi novela, para el protagonista conocer a Lucía es dejar al hombre viejo y sufrir una metamorfosis completa. (...) Sé que ahora se dice que la mujer no tiene que ser musa. Es una monserga demencial de cierto feminismo. No veo mejor forma de cambiar eso que llaman el patriarcado que ser musa, porque la musa transforma radicalmente al hombre, te levanta de los escombros".

Tras describir una serie de casos que demuestran que "lo común es que te rompan el corazón en mil pedazos", Ana Sharife en Revista Contexto reconoce que "el amor nos proporciona una medida del tiempo y el espacio a través de la cual el mundo te pertenece por entero, parece hecho para ti. Una de las sensaciones más poderosas e intensas que la mente humana puede experimentar. Amar hasta sentir que el cielo roza el fondo dormido de los océanos".

También Sol Aguirre, en El Español, describe el amor al hablar de las enfermedades mentales. "Sostener al que, en un momento dado, no se sostiene por sí mismo nos pone a prueba, nos enfrenta con nuestros fantasmas, con nuestra propia debilidad. Esa que, inevitablemente, sentiremos en algún momento de nuestra vida y que, con suerte, o con ayuda, quedará en pura anécdota. Prestemos atención, a nosotros y a los nuestros. Insomnio, alejamiento de las amistades, incapacidad para afrontar los problemas cotidianos, abuso de drogas o alcohol, desórdenes alimenticios. Hagamos saltar la alarma. Querámonos mucho, cuidémonos en cuerpo y alma. No somos un ensayo".

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New York Encounter. Algo indestructible

Giorgio Vittadini

No es fácil contar a alguien que acabas de conocer qué es el New York Encounter, tres días de encuentros, exposiciones y espectáculos sobre temas de interés general, como científicos, económicos, sociales, religiosos. Después de visitar hace un par de semanas los locales del Metropolitan Pavilion de Manhattan, alguien comentaba: “Hay un programa lleno de encuentros, pero mucha gente parece haber venido aquí para pasar tiempo juntos. ¿Cuál es el objetivo de este evento? Sois católicos, ¿el objetivo de esta iniciativa es ampliar vuestra comunidad de pertenencia? Antes de venir pensaba que era un congreso cultural, pero en realidad en los encuentros se da mucho espacio al diálogo sobre experiencias personales”.

Efectivamente, pueden surgir ciertas dudas cuando al lado de la producción artística de Andy Warhol se habla de su experiencia religiosa, o cuando un importante jurista de la universidad de Princeton sube al escenario para hablar de Bob Dylan y tocar su música. O cuando un famoso columnista del New York Times cuenta su historia de caídas y recuperaciones porque uno puede estar “destrozado y cerrado o destrozado y abierto”.

Hay momentos en la historia en que hay que pararse a pensar cómo volver a empezar. Por eso hay que encontrarse, salir de los espacios en que uno se siente protegido. Hace falta mirarse a la cara, intentar entender y aprender del que tenemos delante. Para que se vuelvan a encender los motores, para aprender a desear más, para incrementar las ganas de conocer, construir, invertir en algo.

Esta es la convicción que ha llevado a los organizadores del NYE a poner en el centro de esta kermés precisamente ese “algo” que reacciona en nosotros, que se rebela, que no se rinde y que quiere volver a empezar. En esta edición se ha hablado del descubrimiento de nuevos planetas, de cómo hacer negocio humanamente, de cómo educar a los jóvenes, de migraciones, siempre con el objetivo de conocer, pero también de verificar si esta naturaleza nuestra que desea siempre más es realmente indestructible, si verdaderamente es “algo de lo que partir”, como decía el lema.

Para comprender la urgencia de esta pregunta, hay que ver qué ha pasado en América en los últimos años. “Las estadísticas no bastan, hay que mirar alrededor”, dice Angelo Sala, uno de los organizadores del Encounter: el malestar, la incertidumbre, la dificultad de vivir, incluso el miedo de mirar a los ojos al que tenemos delante son evidentes. Junto a una renovada exigencia de justicia (aun con fenómenos que a veces resultan excesivos, como podría ser el “Mee too”), el emerger de un tribalismo moderno, el aumento en la tasa de suicidios, la dependencia de drogas y opiáceos, la creciente soledad y el sofocante políticamente correcto que nos encierra en burbujas que limitan las posibilidades de expresarse.

Ni siquiera el deseo del éxito o de construir una familia es ya suficiente para afrontar el futuro con confianza. En vez de pararse a analizar lo que no funciona, los organizadores del NYE han querido poner en el centro de esta kermés experiencias personales donde se ve ese “algo” en nosotros que es indestructible. Como decía Luigi Giussani, recordado en una exposición realizada por alumnos de enseñanzas superiores, “amo a Cristo porque amo la vida, y no al contrario”.

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Recordemos lo aprendido en la crisis

Fernando de Haro

La frase ha provocado que la semana pasada se volviera a hablar de crisis. "El debilitamiento en los datos apunta a una moderación notable en el ritmo de expansión económica, que se extenderá a lo largo del año", aseguró Mario Draghi, el gobernador del BCE, el pasado jueves, en una comparecencia que había generado mucha expectación. La notable rebaja de las previsiones de crecimiento para 2019 en apenas unas semanas (del 1,7 por ciento de diciembre al 1,1 por ciento de comienzos de marzo) y, sobre todo, la contundencia de las medidas de política monetaria adoptadas, reflejan hasta qué punto el riesgo de que volvamos a tener problemas serios es alto. Tanto el BCE como la OCDE han rechazado la posibilidad de una nueva recesión (dos trimestres de crecimiento negativo), pero hay expertos menos optimistas.

¿Qué le pasa a Europa? ¿Otra nueva recaída, cuando, además, en el mes de mayo, las elecciones al Parlamento Europeo pueden suponer un tsunami político? La economía del Viejo Continente es una de las más expuestas a la situación global. Un estornudo de los dos gigantes, Estados Unidos y China, supone un resfriado o una gripe en Europa. La última crisis nos enseñó que los mercados perfectos no existen, la relación entre oferta y demanda no sigue unas leyes físicas neutrales que generan, de forma automática, el bienestar. Hay muchas “perturbaciones” que no permiten transformar el egoísmo de los que compran y venden en una globalización provechosa.

China y Estados Unidos compiten en una guerra tecnológica y comercial, animadas por una pulsión nacionalista, y eso no significa más crecimiento para todos. De momento supone una caída de las compras en el exterior, y eso nos afecta a los europeos, y especialmente al sector industrial (automovilístico) alemán. Las expectativas negativas de un Brexit sin acuerdo provocado por el nacionalismo británico también nos hacen daño. En este contexto es difícil entender el entusiasmo de algunos por “la solución rusa”, otro nacionalismo con severos problemas económicos y demográficos, que puede ofrecer gas, sí, pero sobre todo desestabilización democrática y noticias falsas (sus dos productos favoritos).

En este contexto de riesgo es esencial recordar lo que hemos aprendido en la última gran crisis: la ingenuidad liberal no está a la altura de los problemas. Estamos en un mundo globalizado en el que las soberanías nacionales no tienen prácticamente capacidad de intervención. Hacen falta decisiones políticas con más peso del que ofrece un solo país. Y a la par, aunque parezca paradójico, es necesario subrayar el protagonismo de la persona, no como individuo aislado que es capaz de sacar rédito del mercado, sino como sujeto relacional, dotado de toda una serie de recursos y de habilidades para reconstruir y reinventarse en un mundo global y en rápido proceso de digitalización, un mundo en el que las viejas formas de trabajo tienden a desaparecer.

Recordemos lo aprendido en la crisis

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Reconectar el voto con la experiencia

Fernando de Haro

Elecciones generales dentro de dos meses en España. Después de una de las legislaturas más convulsas de la reciente democracia. Ni rastro de desinterés por la política. “Desde que se han convocado las elecciones, el consumo de información política se ha disparado”, comenta el directivo de uno de los grandes medios de comunicación del país, acostumbrado a repasar las audiencias casi al minuto. Si acaso los jóvenes son los más desconectados. Nadie se fía de las encuestas porque todo ha cambiado radicalmente. “Un porcentaje muy alto de voto se decide en las últimas semanas, quizás en los últimos días de campaña, por eso es muy difícil hacer predicciones”, asegura uno de los pocos sociólogos que ha acertado en los últimos comicios.

En las elecciones de 2015 casi un 40 por ciento decidió su voto durante la campaña. Ha desaparecido el “voto de pertenencia”. La fidelidad es cosa del pasado para muchos votantes, como puso de manifiesto el estudio “Desafección política: alcance, causas y remedios” (julio 2018). Probablemente eso ha aumentado la distancia entre la experiencia de construcción social y la papeleta. Solo en el “voto identitario”, el de quien cree haber encontrado una fórmula para canalizar su desencanto, esa conexión parece recuperarse. Se trata de los votantes altamente ideologizados para los que no interesa tanto la capacidad de influir en las políticas comunes como hacer oír su voz. Pero esta es también una forma de desconexión entre voto y experiencia, al menos si por experiencia de participación ciudadana entendemos un fenómeno particular del que se extraen consecuencias para el conjunto.

La antipolítica, de momento, no ha triunfado, pero sí la distancia con la clase política. También en Desafección Política se señala que “en el caso español convive una mejora del interés por la política (...) con una intensificación de la distancia hacia una clase política a la que la gran mayoría percibe como desconectada de las circunstancias de la ciudadanía del común”. Las opciones políticas que se pueden votar se perciben alejadas de la vida real. La culpa no es solo de los partidos, según los autores de este informe, también es cosa de los ciudadanos que se dejan “intoxicar”. Los comportamientos de los políticos “pueden empujar a una ‘infantilización’ de la ciudadanía, por ejemplo, acostumbrándola a operar con heurísticas muy simples, como la del amigo/enemigo”. Esta dialéctica inducida desde arriba desconecta el voto de las relaciones reales y de las formas de participación ciudadana. La “abstracción” y la volatilidad además tienen que ver con una escasa implicación en la vida de la ciudad común. La participación electoral en España se mantiene en torno al 70 por ciento, la media de su entorno (con un descenso progresivo de los jóvenes en parte solucionado por la aparición de los nuevos partidos). Pero la participación ciudadana es solo del 20 por ciento.

El voto identitario (contención de valores, independentista, feminista, etc (el paréntesis es nuestro)), según el estudio, es más prominente que en el pasado, ya que “los distintos segmentos de la sociedad se ven cada vez más como portadores de intereses distintos (micro intereses) y, en alguna medida, contrarios a los de otros segmentos”. Reconectar el voto con la experiencia solo para hacer espacio a determinados intereses (muy legítimos) o un determinado grupo no sana la democracia.

Reconectar el voto con la experiencia

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>Editorial

Prisión permanente: justicia insuficiente

Fernando de Haro

El debate (en realidad no debate) sobre la ampliación de la llamada prisión permanente revisable, que ocupa a los españoles desde hace unos días, es el mejor reflejo de la dificultad de toda una sociedad por mantener vivo uno de sus principios fundacionales. Se diluye en las conciencias el principio de reinserción, recogido en el texto constitucional como traducción laica y penitenciaria de la misericordia cristiana y de la voluntad de reeducar a los presos (propia de la mejor tradición republicana). Frente al mal sufrido (mal grave), a muchos les parece razonable establecer la máxima distancia: la que proporciona tener al que ha cometido el delito entre rejas toda la vida.

Se le llama prisión permanente revisable, pero se trata de una cadena perpetua. La cadena perpetua siempre ha incluido la posibilidad de poner al reo en libertad pasado cierto tiempo. El Gobierno del PP la introdujo en el Código Penal en 2015 para delitos graves como el asesinato de menores de 16 años o los que se siguen después de un abuso sexual. Fue recurrida ante el Tribunal Constitucional.

Ahora que los populares no tienen mayoría en el Congreso de los Diputados, los grupos de oposición han presentado un proyecto para derogarla. El Gobierno ha respondido con una contrapropuesta para ampliarla a más supuestos. La ampliación no prosperará porque no cuenta con apoyos parlamentarios. No importa: lo que cuenta es mostrar “iniciativa política”. Rajoy, a pesar de la buena marcha de la economía, está bajo en las encuestas: el PP ha caído en el último año 7 puntos en intención de voto. El apoyo de la opinión pública al endurecimiento de las penas tras algunos casos especialmente dolorosos de violencia sexual y contra la infancia –piensan en el Gobierno– puede ser una gran baza.

En realidad, la prisión permanente revisable o cadena perpetua no responde a ningún problema. Su aparente necesidad responde a un claro caso de desinformación, a un espejismo provocado por las grandes cadenas de televisión. En su lucha por un par de puntos de share, las emisoras repiten hasta la saciedad los detalles de los casos más sangrantes de violencia sexual o de violencia contra la infancia.

España es uno de los países con más bajo índice de criminalidad de Europa. Cuenta, además, con uno de los códigos penales más duros de su entorno y con una mayor estancia media de los condenados en prisión. El sistema del cumplimiento íntegro de las penas y las sanciones previstas provocan que se pueda estar hasta 40 años en la cárcel si se han cometido los delitos más graves. Suficiente, en principio, para poner a salvo a la sociedad de aquellos que tuvieran voluntad de reincidir.

Prisión permanente: justicia insuficiente

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>Columna derecha

>CULTURA

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Caravaggio en Madrid

Elena Simón

Dedicado a Alicia

Caravaggio siempre es un reclamo excepcional por su revolución pictórica en busca de la realidad. En esta ocasión el Museo Thyssen presenta al gran pintor con sus apasionados seguidores del norte de Europa, 52 obras en total, con 12 del maestro. Su pintura claroscurista, con modelos de la realidad, alejada del ideal clasicista, coincidió con los intereses pictóricos de flamencos y alemanes. El viaje obligado para un artista del s. XVII a Roma, meca del Arte, provocó que en el primer tercio de esta centuria unos setecientos pintores extranjeros se instalaran allí, algunos privilegiados en los palacetes de los mecenas protectores, otros pasando hambre y frío.

Caravaggio inauguró el Barroco de manera rompedora, el mundo ideal neoplatónico se acabó. El concilio de Trento y los ejercicios espirituales de san Ignacio de Loyola pedían realidad, austeridad, ponerse en la situación real del suceso religioso a reflexionar, desechando todo idealismo. Y un hermano de Caravaggio, Juan Bautista, era sacerdote en Cremona. El barroco es movimiento con diagonales, escorzos, claroscuros, que traducen el movimiento interior de la mente de los protagonistas, cuanto más tenso mejor. Éste es su máximo interés, todos los contenidos que guarda, apoyados en las expresiones y en una rica simbología de todo tipo (objetos, animales, frutas y flores, colores…).

Es interesante conocer que Michelangelo Merisi, el Caravaggio, nació en Milán en 1571 y que su padre era arquitecto y administrador del marqués de Caravaggio, Francesco Sforza, casado con Constanza Colonna, con los que la familia tuvo una íntima relación. Estas nobles casas protegerán a Merisi, irascible hasta el enloquecimiento y pendenciero, en las huidas y condenas por sus delitos que llegaron al asesinato. Con cinco años se trasladó a Caravaggio y con trece por fin está en Milán, cumpliendo la promesa hecha a su padre en el lecho de muerte, en el taller de Simone Peterzano, seguidor de Tiziano, con el que vivió cuatro años para aprender el oficio de pintor. Con 19 años aterriza en su soñada Roma, donde, obligado por la necesidad, ejecuta naturalezas muertas y flores, de gran fortuna. Luego vendrán escenas de género como “Los tahúres”, tres medias figuras jugando a las cartas, adquirida por el ojo coleccionista y vanguardista del Cardenal del Monte que contrata al pintor, y pasa a su residencia, por fin con alojamiento y comida, donde bajo su protección pintará Los Músicos y la imponente Santa Catalina de Alejandría, tan venerada en Italia (una hermana del pintor también era Catalina). Sus modelos son mendigos, mujeres de la calle, pendencieros de la noche. La realidad más cruda está servida, con ella representará la experiencia religiosa en su más auténtica veracidad, como un suceso de la vida cotidiana.

Empieza el encargo para San Luis de los Franceses, ha cumplido los 25, y La Vocación y El Martirio de san Mateo dejarán huella en las almas, y en otros pinceles. La apertura de esta capilla con motivo del Jubileo del año 1600 le hizo el pintor más famoso y solicitado de Roma, con jugosos encargos tanto públicos como privados: El Sacrificio de Isaac, para el futuro papa Urbano VIII, o el imponente San Juan en el desierto encargado por el banquero Coste. Ambas pinturas brillan en esta exposición. San Juan Bautista, con la potencia del desnudo del David de su admirado Miguel Ángel, en una anatomía más suavizada, con el mismo dominio anatómico… y también la reflexión, la tensión interior del protagonista. La austeridad formal domina, una diagonal de luz divina sobre la anatomía de san Juan y la sombra sobre la que se recorta, fondo neutro sin elementos de distracción. La piel de camello que lo identifica, austero y ascético, y el rojo del manto, emblema de su sangre por la violencia de su muerte a manos de Herodes. Sujeta el bastón-cruz, él anuncia a Cristo y lo bautiza en el Jordán, inicio del camino a la Pasión. Figura de gran belleza e impactante presencia, con la que Caravaggio se presenta casi como el nuevo Miguel Ángel.

Caravaggio en Madrid

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Sorolla: un niño adoptado

Elena Simón

“Tenía Sorolla la vista fácilmente impresionable a cuanto se mueve, y como lo que más se mueve es la luz, cambiando a cada instante, ésta fue su musa” (A. Gimeno).

La cotización y valoración de Joaquín Sorolla sigue en alza. Barcelona nos ha deleitado este verano en Caixaforum con la atractiva y refrescante muestra “Sorolla y el Mar”. También Mapfre abre cartel en el otoño madrileño, hasta el 11 de enero, con una exposición llena de novedades, con la cara menos conocida del imparable artista: “Sorolla y América”, muestra que se inicia con su celebrada pintura social de finales de siglo, que emigró más allá del océano y paisajes urbanos neoyorquinos, retratos americanos, dibujos sobre cartas de menú, y también bocetos, mucho de todo ello guardado allí en la Hispanic Society de Nueva York, grandioso centro de referencia de la cultura española, museo y biblioteca, fundado en 1904 por el potentado del ferrocarril e hispanista Huntington, que fue el mecenas de Sorolla en América. Él le pagó los dos viajes de seis meses que el artista realizó con su familia a Nueva York. Su exposición de 1909 ni tuvo ni ha tenido igual, el pintor vendió cientos de obras y miles de catálogos… hasta el presidente de los EEUU quiso ser retratado por él.

Pero demos marcha atrás en la moviola hasta situarnos en su levante natal, donde se gestó el genio de Joaquín Sorolla. Los primeros años del artista quedan muy lejos de su posterior éxito, porque este pintor español, que tras Velázquez y Goya es la paleta española más cotizada fuera de nuestras fronteras, nació en Valencia el 27 de febrero de 1863 (¿conjunción de astros que dirían algunos lunáticos?). Sus padres, Joaquín y Concepción, del gremio del comercio de tejidos, murieron, quizá víctimas del cólera, en un margen de tres días, cuando el pequeño contaba dos años y medio. La tía materna Isabel y su marido José adoptaron a Joaquinito y a su hermana Isabel, de un año. Con 14 años Joaquín ayudaba a su tío en la modesta cerrajería familiar, pero su destreza para la pintura ya era reconocida y asistía por la noche a clases de pintura. Con dieciséis años entró en la Escuela de Bellas Artes de San Carlos de Valencia: las clases se iniciaban a las ocho, sin embargo su compañero, el también pintor Cecilio Plá, nos dice que Sorolla ya venía de sacar apuntes del natural por la ciudad. Ese mismo año, por su aplicación, la Escuela de Artesanos le otorgó un accésit y le obsequió con una caja de pinturas. Su padre adoptivo, consciente de la valía del chico, decidió pagarle clases especiales e intentó que Joaquín no perdiese más tiempo en las labores de cerrajero, pero el chico no lo permitió. A la par recibía la medalla de bronce de la Exposición Regional de Valencia por “El patio del instituto”. Su profesión de pintor ya estaba decidida.

Sorolla pasó cuarenta años pintando casi frenéticamente. Trabajador incansable realizó a la velocidad de la luz cerca de 2.200 cuadros, 9.000 dibujos, apuntes, bocetos, obras todas ellas en las que consiguió como nadie reflejar con una modernidad potente ese derecho que el instante tiene a la eternidad.

Sorolla: un niño adoptado

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Juan Carlos Hernández

Analizamos en profundidad con Daniel Innerarity el momento de la campaña electoral. Para el catedrático de Filosofía Política, existe una invasión de la mentalidad de campaña en todos los momentos del proceso político.

En las campañas electorales se producen situaciones de polarización, pero parece que desde diciembre de 2015 estamos en un escenario nuevo. La polarización ha aumentado tanto que parece haberse disuelto el “nosotros” de un país compartido. ¿Exageramos cuando aseguramos que se disuelve el “nosotros compartido? ¿Hay alguna relación entre esta disolución y la aparición de cordones sanitarios a izquierda y derecha?

Me da la impresión de que hay estrategias de los partidos, de unos más que de otros, que han puesto en marcha dinámicas que luego son difíciles de parar. En términos estructurales me parece que se podría hablar de una invasión de la mentalidad de campaña en todos los momentos del proceso político. ¿En qué se caracteriza una campaña? En que polariza y se critica al adversario (a veces en exceso). El problema es que luego hay que pactar con él y aquellas estrategias que sirvieron para ganar dificultan posteriormente la acción de gobierno, cuando se requiere la colaboración del adversario.

¿La polarización política es un falso espejo de la vida social? ¿En nuestro espacio público hay sujetos que se narran, hay relaciones interpersonales y relaciones entre entidades sociales más sanas de las que se dan en la política de partidos?

Es normal que en la política haya una dramatización de los antagonismos que no tiene por qué coincidir con el que hay en la vida real. En la política hay siempre esos dos elementos (antagonización y escenificación) y los ciudadanos tendríamos que aprender a descodificar un poco lo que observamos en la esfera política. Lo que ocurre es que a veces en la vida los personajes que interpretamos terminan devorando a la persona que somos.

Los estudios sociológicos reflejan un interés sostenido por lo político, pero una desafección hacia los líderes políticos. Parece imposible pensar en la política como una vocación animada por un ideal. ¿Qué nos ha pasado? ¿Tenemos graves carencias culturales y educativas?

En mi último libro “Comprender la democracia” analizo un problema que me preocupa desde hace tiempo. Hablamos de una ciudadanía que decide y controla, pero lo cierto es que carecemos de las capacidades necesarias para ello por falta de conocimiento político, por estar sobrecargados, incapaces de procesar la información cacofónica o simplemente desinteresados. El origen de nuestros problemas políticos reside en el hecho de que la democracia necesita unos actores que ella misma es incapaz de producir. Una opinión pública que no entienda la política y que no sea capaz de juzgarla puede ser fácilmente manipulable.

'El entrelazamiento de los destinos colectivos impide definir nuestro bien como el reverso del mal de otros'

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Fernando de Haro

Alberto López Basaguren es catedrático de Derecho Constitucional y se mueve en el entorno de los socialistas del País Vasco. Conversa con paginasdigital.es sobre el 40 aniversario de la Constitución y defiende una reforma de la Carta Magna. Se muestra convencido de la posibilidad de fraguar una mayoría no independentista en Cataluña y de un federalismo que, por fuerza, tiene que ser asimétrico.

¿Hemos conmemorado de modo adecuado los 40 años de la Constitución? ¿Qué es lo que debe quedar tras esta conmemoración?

La conmemoración del aniversario de la Constitución debía tener, necesariamente, un amplio aspecto de celebración, de reconocimiento laudatorio de su significado absolutamente excepcional en nuestra historia como sistema político democrático. Los elogios a la Constitución son absolutamente merecidos y es difícil excederse al hacerlos. Nada que objetar a ello. Es la primera Constitución plenamente democrática, en total sintonía con las de los sistemas democráticos más sólidos de Europa, que es integradora –y no de un partido– y que pervive durante cuarenta años. La combinación de estas características es única en nuestra historia, por lo que los elogios son merecidos. Pero he tenido la impresión de que, en muchos casos, los elogios eran una forma de auto-convencimiento, de encerramiento, de tratar de alejar cualquier otra consideración que no fuese la simplemente adulatoria, de tratar de que no se escuchase ninguna otra consideración. En mi opinión, se trata de alabanzas que, en el mejor de los casos, solo miran al pasado, de forma estéril, sin tratar de extraer ninguna enseñanza, sin mirar al futuro. Sin plantearse qué y cómo debemos hacer para que la Constitución, nuestro sistema democrático, tenga una más larga vida. Me gustaría que tras esta conmemoración quedase la convicción de que la Constitución, qué y cómo se hizo, es una fuente de enseñanza para ver cómo somos capaces de que, dentro de diez años, podamos conmemorar los cincuenta años de la Constitución; y de que las generaciones que nos siguen puedan llegar a conmemorar su primer centenario. Y estoy absolutamente convencido de que eso no se logrará sobre la base de declamaciones laudatorias puramente autocomplacientes, defensivas, atrincheradas en el inmovilismo, que se niegan a afrontar los retos que tenemos frente a nosotros, creyendo que esas declamaciones son una concha defensiva inexpugnable.

'Hay que advertir a los políticos de que es urgente la reforma de la Constitución'

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P.D.

paginasdigital.es conversa con Andrea Levy, vicesecretaria de Estudios y Programas del Partido Popular, sobre los retos de fondo que emergen en la campaña electoral. Levy responde a preguntas que no se le plantean habitualmente.

En las campañas electorales se produce una situación polarización, pero parece que desde diciembre de 2015 estamos en un escenario nuevo. La polarización ha aumentado tanto que parece haberse disuelto el “nosotros” de un país compartido.

Tenemos que asumir que España ha pasado de apostar por un sistema bipartidista que, a pesar de sus imperfecciones, otorgaba una estabilidad evidente al país, a un sistema pluripartidista con múltiples actores políticos donde se dificulta la posibilidad de alcanzar acuerdos y llegar a consensos debido a la multiplicidad de vetos cruzados.

Esto, además, es un balón de oxígeno para la izquierda, puesto que la dispersión del voto del centro derecha minimiza las opciones de gobierno. Lo vimos en 2015 en la ciudad de Madrid donde, a pesar de que el Partido Popular fue la fuerza más votada y preferida por los madrileños, los votos a VOX impidieron que tuviésemos la mayoría. Ahora, en el escenario electoral en el que nos encontramos, muchos advierten de la posibilidad de volver a vivir un escenario en el que el centro derecha tenga mayoría en votos pero cuya fragmentación disminuiría las opciones de una clara mayoría.

¿La opción por un determinado partido a la hora de votar tiene que ver más con opciones ideológicas o con pulsiones de última hora que con experiencias concretas de implicación social?

Las campañas electorales son más importantes que nunca. El ciudadano cada vez elige más tarde su voto por lo que los partidos nos vemos obligados a presentar los mejores proyectos posibles, los más viables y los más beneficiosos. Si algo ha cambiado en las últimas décadas es la infinidad de canales de comunicación existentes a través de los cuales cualquier ciudadano, con independencia de donde viva, puede tener acceso a toda la información sobre qué pensamos cada uno. En ese sentido, el Partido Popular tiene una clara ventaja: somos conocidos, reconocibles y previsibles. El ciudadano sabe que cuando gobierna el Partido Popular se crea empleo, se mejoran las condiciones de vida de la gente y se aumentan las oportunidades. Nos presentamos a las elecciones con un programa electoral atractivo para cumplirlo. Que nadie busque frases grandilocuentes disfrazadas de propuestas, porque lo que van a encontrar es soluciones reales a los problemas y preocupaciones de los ciudadanos, no eslóganes vacíos.

'Hay que huir del enfrentamiento y del revanchismo'

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>Reconectar el voto y la experiencia social

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P.D.

La Casa Estela de Cometa nació hace dos años, creada por un grupo de personas que hacen voluntariado de acompañamiento a niños y jóvenes tutelados que viven en residencias de la Comunidad de Madrid. La Casa se ocupa de acoger a jóvenes que han finalizado la tutela. Su directora, Meri Gómez, reflexiona con paginasdigital.es sobre el valor político de esta experiencia.

¿Qué experiencia de construcción social y de participación ciudadana habéis hecho desde que se fundara vuestra casa?

Construcción social se podría llamar a todo lo que hacemos. La casa se crea con la idea de construir un entorno en el que las chicas extuteladas puedan disfrutar de un lugar que les permita crecer como personas, formarse y poder participar de una vida activa dentro de la sociedad. Entendemos que para construir la sociedad hacen falta sujetos con una base firme en la vida y creemos que la casa es una experiencia de construcción social muy potente. Personas firmes en la vida son las que son capaces de construir dentro de la sociedad. En cuanto a participación ciudadana, en la casa hemos visto cómo hay un lenguaje que todo el mundo entiende y sabe hablar, basta tener un interlocutor, es el lenguaje de la caridad, hemos visto cómo gente, amigos cercanos, familiares, amigos de amigos, incluso desconocidos que han oído la existencia de la casa, nos han ayudado y nos ayudan diariamente, de muchas formas: con el mantenimiento de la casa, económicamente, con gestiones de cualquier índole y sobre todo siendo nuestros amigos. Hemos visto así que hay un punto común en el hombre más allá de condiciones sociales e ideologías en el que es posible el diálogo.

'Necesitamos un Gobierno que piense un futuro común para todos'

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>Entrevista a Daniel Gascón

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Juan Carlos Hernández

Entrevistamos a Daniel Gascón, es escritor, traductor y editor de la edición española de la revista Letras Libres. “A pesar de las circunstancias actuales, de una conversación pública irresponsable y propensa al antagonismo, las instituciones de la democracia liberal resisten”, afirma el articulista del periódico El País.

En un editorial de este periódico se afirmaba que “la democracia requiere de una conciencia del nosotros, de un bien común para aquellos que pertenecen a una comunidad siempre superior a los intereses de los grupos particulares y a sus diferencias. Es lo que ha desaparecido”. ¿Qué le sugiere esta afirmación?

Me parece que se produce una especie de rechazo a ciertos impulsos disgregadores: social y culturalmente rompen algunos vínculos; económicamente estamos en una situación más inestable e individualista. El mundo del trabajo ya no es como antes, una cierta idea de identidad que tenía que ver con la clase, con lo que eras y hacías, se debilita. El Estado-nación tampoco sirve para muchos de esos problemas. No hay otro modelo económico viable que la economía de mercado desde el 89, pero este tiene fallos y produce injusticias. Creo que son factores que influyen en una percepción de la identidad amenazada, y que eso tiene que ver con el rebrote de los nacionalismos, del repliegue. Defiendes algo que crees que corre peligro de desaparecer.

Muchos grupos tienden a intentar defender sus intereses particulares, que pueden ser legítimos, pero que a veces pueden caer en una estigmatización del que piensa distinto. Mark Lilla habla de una “política de la identidad”. ¿Podría ayudar el juicio de Lilla a explicar lo que está ocurriendo?

Estamos en un tiempo de subjetivismo y polarización. Es más importante el elemento expresivo, nuestra visión sobre el mundo, que lo que sucede fuera. Lilla dice que el énfasis en la identidad por parte de los progresistas ha sido contraproducente, porque debilita la unión que permitiría la victoria de la izquierda. Para él, tienes que ganar para defender los derechos de las minorías, tienes que buscar un discurso que unifique para luego implementar tu programa. Un problema de esa idea es que a lo mejor estás hablando de un mundo que ya no puede ser. El discurso encajaba en una comunidad más homogénea y afianzaba una coalición de votantes que ahora parece más complicada por muchos factores. Otros dirían que ese universalismo, que se presenta teñido de nostalgia, no dejaba de ser un particularismo, y que lo que se presentaba como algo para todos era menos inclusivo de lo que pensamos.

¿Cómo se pueden traducir sus ideas a la realidad española?

'Existe una percepción de la identidad amenazada, y es por los nacionalismos'

Juan Carlos Hernández | 0 comentarios valoración: 2  14 votos
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>Entrevista a Francisco Igea

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F.H.

Francisco Igea es médico, entró en política como diputado nacional de Ciudadanos tras las elecciones que hubo que repetir. Acaba de ganar las primarias de su partido en Castilla y León.

La polarización ha aumentado mucho en el último tiempo y parece que se ha disuelto la percepción del “nosotros” como país.

En los tiempos del miedo y la incertidumbre en que vivimos, que son tiempos de incertidumbre económica y política, lo que está triunfando en gran parte es el mensaje del egoísmo. El mensaje nacionalista no es más que un mensaje egoísta, es el egoísmo elevado a categoría política. Siempre he dicho que es un mensaje egoísta y adolescente que se mira a sí mismo. Y el mensaje populista también es un mensaje egoísta, de que el culpable es otro, hay un enemigo responsable, se huye de la responsabilidad. Y todo eso hace que se diluya el “nosotros”, que se diluya la capacidad de pensar que nosotros somos responsables, que todos y cada uno somos responsables de las cosas, que todos y cada uno participamos de esto, pues siempre es más fácil buscar un enemigo que buscar una solución o asumir una responsabilidad.

Tenemos una participación electoral en torno al 70%, pero la participación ciudadana en España es del 20%. ¿Hay desconexión entre la vida política y la actividad social?

Hay mucha desconexión porque los partidos son estructuras muy cerradas y la gente piensa que el mundo es lo que pasa en twitter. Nos pasa a todos que se nos olvida llegar a casa y abrir la ventana, salir y hablar con la gente, y ver que a la mayoría de la población la política no le ocupa casi nada de su tiempo, le ocupa su familia, la enfermedad, el trabajo, las cosas importantes. A veces los políticos somos incapaces de hablarle a la gente de esas cosas, de escucharles y dejar un rato de hablar de política, de ser humanos, que es una de las cosas que a veces uno pierde cuando se mete en esa burbuja.

¿Cree que hay una burbuja, que la vida social va por otro lado, que las relaciones interpersonales son más sanas que las que se viven en el ámbito de los partidos?

Creo que afortunadamente sí, aunque hay sitios de España donde desafortunadamente eso no es real y donde se vive una polarización social potente, por ejemplo en Cataluña, donde se vive un grado de enfrentamiento civil real, pero la mayoría de la población en España sigue compartiendo amigos de uno y otro lado, tiene una vida normal, y eso es lo que hay que intentar, que la división política no se convierta en división social. Siempre ha sido una de mis obsesiones acabar con el frentismo, luchar contra esa manera de entender la política tan del Madrid y del Barça que a veces tiene este país.

'Es necesaria una política que vuelva a ser servicio al ciudadano'

F.H. | 0 comentarios valoración: 2  21 votos
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>Entrevista a Manuel Reyes Mate, filósofo

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Fernando de Haro

Manuel Reyes Mate posiblemente es el pensador español que más esfuerzo ha dedicado a reflexionar sobre la condición de las víctimas. paginasdigital.es conversa con Reyes Mate sobre el reto de la globalización, la crisis migratoria, las identidades excluyentes, el nacionalismo y otras cuestiones que marcan la actualidad.

Usted ha asegurado que “la pregunta que se hiciera Hannah Arendt en su ensayo de 1943 ‘We refugees’ sobre la significación política del refugiado sigue teniendo actualidad en pleno siglo XXI”. ¿Por qué?

Para Arendt los refugiados son la vanguardia de los pueblos –y no la retaguardia o un efecto secundario– porque lo que se hizo con ellos, el poder lo puede hacer con cualquiera. “Ellos” eran el pueblo judío alemán, alemanes por los cuatro costados, que habían luchado por Alemania en la I Guerra Mundial, que se sentían totalmente asimilados, y que, de repente, son señalados como “otros”, privados de su nacionalidad, es decir, desnaturalizados. Son devueltos a su estado natural de meros seres humanos. Y ellos descubren que eso es ser menos que nada, porque lo importante son los papeles. Bueno, pues su tesis es que lo que el Estado hitleriano ha hecho con ellos, los judíos, porque son de otra sangre aunque compartan la misma tierra, lo pueden hacer mañana con los gitanos, con los enfermos mentales, con los improductivos o con los viejos. De poco sirve decir que “todos nacemos iguales y libres” si el Estado se arroga la facultad de decir quiénes son los sujetos de los derechos políticos y sociales. Ese era un problema que tenía la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano de 1789. Hay que tomarse en serio los derechos del hombre. No hay que admitir la distinción entre “nacionales” y “nacionalizados”. Y hay que exigir que el ser humano sea siempre un ciudadano.

¿Qué desvela sobre Occidente la reacción a los refugiados y a las migraciones?

'Nos hemos acostumbrado a marcar nuestras señas de identidad excluyendo'

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Juan José Laborda saludado por Su Majestad el Rey de España vista rápida >
>Entrevista a Juan José Laborda, expresidente del Senado

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Fernando de Haro

Juan José Laborda, socialista, fue una de las referencias en el Senado, donde tuvo escaño desde 1977 hasta 2004. Miembro del Consejo de Estado, analiza con www.paginasdigital.es los 40 años de la Constitución, el momento por el que pasa España y los retos del independentismo catalán.

Comienza el juicio por el proceso de secesión. ¿Además de una respuesta jurídica habría que dar otra política? ¿En qué términos?

La Justicia actúa de acuerdo con la ley, es independiente. Pero los que no acatan la Constitución dirán que el juicio es político. La respuesta política que los demócratas pueden dar es defender al Tribunal que juzga los delitos que presuntamente cometieron Carles Puigdemont, Oriol Junqueras y los demás procesados. Sería necesario que en este asunto hubiera una actitud común por parte de los partidos constitucionales, pero me temo que eso será imposible, lo cual me parece estúpido, además de negativo para la calidad de nuestra democracia.

¿Cómo sería posible volver a encuadrar a la mitad de los catalanes que apuestan por la independencia en el marco constitucional? ¿Es posible? ¿Qué sería necesario?

Para integrar a los catalanes que ahora no están dentro del marco constitucional, habrá que pensar primero en los catalanes que sí se sienten dentro de la Constitución Española. Y para eso es necesario argumentar en qué están equivocados los nacionalistas catalanes. Sin complejos, y con la verdad. No se puede ganar el juego de la integración sin rechazar la aceptación resignada de las ideas de los nacionalistas sobre el Estado y España. El Estado constitucional no es una jaula de nacionalidades, sino la norma que las ha reconocido por primera vez. Cataluña votó la Constitución el 6 de diciembre de 1978 con más porcentaje de votos afirmativos que la mayor parte de los territorios de España. El proceso de reintegración mayoritaria de los catalanes en un marco común requiere tiempo, y un consenso entre los constitucionalistas que dure todo ese tiempo. Y cuando hablo de consenso, no me refiero solo a los partidos. Existe una sociedad civil que espera un signo de la política para ponerse en marcha en ese proyecto, que podríamos calificar de patriotismo constitucional.

'La democracia es incompatible con la noción de enemigo'

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>Entrevista a Joseba Arregi

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Juan Carlos Hernández

Dialogamos con Joseba Arregi sobre los desafíos de la modernidad. “La posmodernidad es el resultado de la acumulación de los efectos colaterales secundarios no queridos pero estructuralmente propios de lo que ha querido la propia modernidad”, afirma exconsejero del Gobierno Vasco.

¿Existe una falta del sentimiento del nosotros que se diluye en los intereses particulares?

El nosotros, si tiene que ser un nosotros civilizado, cívico, adaptado al estado de derecho, no puede ser un yo o un nosotros construido fuera de la igualdad de derechos, fuera de la igualdad ante la ley. Tiene que ser contando y partiendo de esa igualdad ante la ley, igualdad en derechos y libertades. Lo que pasa es que los pequeños colectivos que se han constituido después de la crisis del capitalismo, de la cultura moderna, en el posmodernismo y demás, son yoes colectivos particulares pero que se unen en alguna identificación particular, no en la identificación universal de los derechos y de la igualdad ante la ley, sino en sentimientos étnicos, en las políticas de género, que también son identidades particulares que no llegan a ser universales.

En definitiva, no son representantes de un nosotros constituido en base a una conversación y a una negociación permanente de lo que es el bien público, el bien común. Son unidos por intereses o sentimientos particulares, y eso se ha acrecentado tremendamente en lo que se llama la cultura del capitalismo de consumo, que sobrevalora el sujeto, los sentimientos subjetivos, las emociones, los intereses colectivos particulares, sin que haya un horizonte de un nosotros que constituya al conjunto de la comunidad política.

Últimamente se ha hablado mucho de los movimientos feministas. ¿Cuál es su valoración?

'El populismo es peligroso cuando tiende a convertirse en totalitarismo'

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>Entrevista a Tulio Álvarez

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Juan Carlos Hernández

Hablamos con Tulio Álvarez, reconocido activista por los derechos humanos en Venezuela. Condenado por el régimen de Maduro, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos suspendió la sentencia condenatoria.

¿Cómo es la situación social hoy en día en Venezuela? Se ha hablado en los últimos días incluso de detenciones masivas y arbitrarias.

El rumor de que están llevándose jóvenes en las calles indiscriminadamente para una especie de reclutamiento forzado es falso. Creo que incluso está sembrado por el propio régimen. Lo que ha pasado es que muchachos jóvenes que han participado, como están participando todos los venezolanos, en la protesta han sido retenidos y detenidos, llevados a tribunales como si fueran adultos y condenados, y en este momento están retenidos varias decenas de niños y con órdenes de tribunales. Tenemos el testimonio de una juez que ha tomado esa decisión porque se ha visto forzado, lo cual no hace que esa decisión siga siendo aberrante, pero es una prueba irrefutable de la manipulación. Yo tengo conocimiento de tres jueces que han dictado medidas de detención de estos niños, son aproximadamente entre 70 y 100 niños. Estamos hablando de niños de 14-15 años, en realidad son niños que tienen conciencia política.

¿Cómo es la situación actual de abastecimiento de productos de primera necesidad?

Es imposible que yo te narre el drama social por el tema de la hambruna y la falta de medicinas que se vive en Venezuela. Si yo tratara de llevar esto al máximo grado de perversión que se pueda narrar, yo no tendría la capacidad de mostrar la situación límite en que está Venezuela. Es una situación de hambruna, donde no hay asistencia social, no hay medicinas. Todo enfermo de cualquier enfermedad que necesite un tratamiento está en riesgo de muerte. Las muertes en los hospitales son constantes. Tenemos una situación en la que no hay equipos médicos. Yo trabajo con empresas de equipos médicos que son las que prestan mantenimiento y no los hay. El 90% de los equipos médicos de los hospitales públicos en Venezuela están paralizados. No hay posibilidad de tratamiento de ningún tipo, no hay posibilidad de hacer exámenes básicos de hemodinamia, rayos X, radioterapia… ninguna posibilidad. Y las medicinas, cualquier ciudadano español que tenga una farmacia sabe que diariamente le llegan personas tratando de comprar medicinas para mandarlas a Venezuela. No hay ni las medicinas más básicas, ni para dolor de cabeza, ni antigripales… Es una situación desesperada.

Con la irrupción de Juan Guaidó, ¿se ha podido conseguir por fin la deseada unidad de la oposición en Venezuela?

En Venezuela no hay oposición. Oposición hay en un país que tiene democracia. En Venezuela hay factores democráticos activados y está unánimemente activado todo el factor democrático en contra de la dictadura.

¿Sería más correcto hablar de disidencia?

'En Venezuela no se enfrentan dos actores políticos, hay un régimen de facto contra un pueblo'

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