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27 MAYO 2018
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>Entrevista a Camille Eid

´No es verdad que haya ganado Hezbolá´

I.S.

Las primeras elecciones libanesas después de nueva años dejan un panorama confuso de un país dividido y a merced de grandes coaliciones como la de Hezbolá. Hablamos con el profesor libanés Camille Eid.

Lo primero que llama la atención es la baja participación, menos del 54% en las últimas elecciones de hace nueve años. ¿A qué se debe?

Personalmente, me esperaba una participación al menos del 60% pero evidentemente la nueva ley electoral, de tipo proporcional, le ha parecido demasiado confusa a los electores. Esta abstención se agrava aún más porque de un millón y medio de inmigrantes con ciudadanía libanesa solo han solicitado el voto 90.000, y de estos han votado 50.000.

¿Es fruto de la desconfianza en la política durante estos nueve años?

Exactamente, el país hoy queda muy dividido entre posiciones antitéticas.

Se habla de una victoria de Hezbolá, ¿es así realmente?

No, de ninguna manera. Cuando se habla de Hezbolá y de elecciones, hay que hablar de una coalición llamada 8 de Marzo que contiene fuerzas muy distintas entre sí, por ejemplo una parte del partido cristiano maronita. Se habla de 67 escaños conquistados por Hezbolá, pero si Hezbolá llega al 12% ya es mucho. Se trata de 27 escaños chiítas divididos entre Amal y Hezbolá. También hay que decir que en su fortaleza electoral Hezbolá ha perdido dos escaños de diez, que han ido a parar uno a una lista rival y otro a las Fuerzas Libanesas.

Fuerzas Libanesas, un grupo cristiano de matriz anti-iraní y anti-siria, ha doblado sus escaños, llegando a 15, ¿cómo es posible?

Expresa un crecimiento del sentimiento anti-íraní y anti-Hezbolá debido a la guerra en Siria. De hecho, la nueva ley electoral ha roto el monopolio de las coaliciones, que ahora están obligadas a repartir la tarta con otros grupos.

Estados Unidos y Arabia Saudí apostaron por Hariri, actual jefe del gobierno, pero a él tampoco le ha ido muy bien, ¿qué supone esto?

Todos recordamos el humillante episodio en que Haariri fue prácticamente detenido en Riad por el delito de romper la alianza con Hezbolá. Esto redujo el número de libaneses favorables a Arabia Saudí, pero Hariri no fue capaz de recuperar su popularidad, dañada por la sospecha de connivencia con los árabes. Probablemente será de nuevo el jefe de gobierno, como prevé la constitución libanesa, con un primer ministro suní, un presidente de la cámara chiíta, y un presidente de la república cristiano. Sin duda se verá obligado a llegar a ciertos compromisos, permitiendo entrar como ministros de su gobierno a miembros de Hezbolá.

¿Qué significa para Israel este resultado electoral?

No cambia gran cosa. El problema es qué pasará a nivel geopolítico, tenemos por delante una semana caliente en la que Trump viajará a inaugurar la embajada norteamericana en Jerusalén. Si luego el presidente americano deja realmente el acuerdo nuclear iraní, el Líbano terminará situado en medio de un conflicto que le afectará.

Sobre el conflicto entre Israel e Irán que debería combatirse en territorio sirio, ¿cuál es la importancia de Beirut en todo lo que está en juego?

>Entrevista a Camille Eid

"No es verdad que haya ganado Hezbolá"

I.S. | 0 comentarios valoración: 2  17 votos

 

¿Tenemos algo en común?

Javier Prades

Los últimos procesos electorales en EE.UU. y en Europa han avivado la discusión entre las políticas que impulsan «movimientos identitarios» y las que reivindican la «ciudadanía». Las primeras favorecen los intereses de grupos específicos y las segundas privilegian los aspectos formales del procedimiento democrático, como garantía de igualdad en la sociedad civil. El debate jurídico y político resulta complejo, pero saca a la luz algo que incumbe a los actores de la vida social: ¿cómo fomentar que la política no acabe reduciéndose a la defensa de intereses particulares –a veces mediante lobbies muy poderosos– o a una protección abstracta del interés general? La respuesta supera los límites estrictos de la política y nos interpela a cada uno. Necesitamos voces desde todos los sectores sociales que asuman la responsabilidad de señalar lo que compartimos quienes vivimos en España. ¿Podríamos aceptar que existe algo así como un «nosotros» si, por ejemplo, sentásemos en una mesa a representantes de todos los partidos parlamentarios? ¿Y si reuniéramos a españoles arraigados aquí desde hace siglos con emigrantes recién llegados, o a castellanos con catalanes? ¿Y si nos sentásemos en una mesa creyentes junto con agnósticos o ateos? En esta época parece más fácil exigir lo «nuestro» frente a lo de «los otros». Nos cuesta ceder al reto fatigoso de identificar un «nosotros» que no excluya a nadie, a ser posible. Bien mirado, no podemos esquivar la tarea de afirmar un «nosotros» de algún modo. Lo hacemos continuamente. Por eso debemos reconsiderar cómo sucede. Se trata de volver a pensar sobre las notas de lo humano en cuanto tal. Lo más delicado es establecer el modo en que se disciernen las características comunes, cuando vemos las dificultades por las que atraviesan las categorías clásicas de ley natural o de bien común en el terreno moral y jurídico. Algo similar cabe decir sobre el debate reciente entre multiculturalismo, «movimientos identitarios» y «ciudadanía», con todas sus variantes. ¿Qué camino nos conviene seguir? Un primer paso consiste en admitir que las diferencias no pueden llegar hasta el punto de negar lo común. Pensadores como Husserl o Wittgenstein, Lévinas o Derrida, nos recuerdan que la extrañeza y la incomprensibilidad sólo son posibles en un marco de comprensibilidad. Sin esto no se podría ni siquiera advertir lo extraño. Somos distintos, pero no radicalmente extraños: hay entre nosotros –los seres humanos– una identidad más profunda que todas las diferencias, precisamente la que posibilita percibir al otro como diverso de mí. Pues, ¿quién es el «otro»? Es siempre un alter ego, es «otro como yo pero que no soy yo». Si el «otro» no fuera comprendido como un «yo», se oscurecería su alteridad humana y con ello su dignidad fundamental.

¿Tenemos algo en común?

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Scola: 'Todavía nos estamos defendiendo del «despertador» de Francisco'

Andrea Tornielli

«Para nosotros los europeos la elección del Papa Francisco fue como un gancho al estómago, un “despertador”. No sé qué tanto hemos hecho nuestro este “despertador” o cuánto todavía nos estamos defendiendo». El arzobispo emérito ambrosiano, Angelo Scola, participó en la presentación del libro de Massimo Borghesi “Jorge Mario Bergoglio. Una biografía intelectual”, organizada por el Centro Cultural de Milán. A su lado, además del autor del volumen, estaba el encargado de la vicepresidencia de la Pontificia Comisión para América Latina, Guzmán Carriquiry Lecour. Es una de las primeras apariciones en público desde que el cardenal dejó la guía de la diócesis. Y también fue la ocasión para desmontar esas que el cardenal Scola llama «leyendas metropolitanas» sobre el Papa Bergoglio, su pensamiento y su formación teológica.

Carriquiry, que fungió como trámite entre Borghesi y el Papa para que el autor obtuviera las cuatro preciosas entrevistas en las que Bergoglio responde a las preguntas del profesor, comenzó recordando la «abundancia de publicaciones» sobre el actual Pontífice; una abundancia que a menudo hace difícil distinguir y «jerarquizar» la mole de información. No dejó de criticar la «sobreexposición mediática» del Papa y la «autoreferencialidad» de muchos de estos textos, que tienen a «separar su figura del pueblo de Dios», convirtiéndolo casi en un súper héroe. Textos cuyo efecto es el de concentrarse sobre el dedo en lugar de fijarse en la luna, es decir la persona y la personalidad del Pontífice en lugar de su mensaje.

«El libro de Borghesi –continuó– se aleja netamente de toda esta sobreabundancia de títulos y contribuciones, y ayuda a conocer mejor su personalidad, no solo intelectual». Carriquiry recordó que «el Papa Francisco no pretende definirse “teólogo”» y que su mensaje parece pasar gracias a la «gramática de la simplicidad, que nunca es simplismo», porque «se concentra en lo esencial». Las raíces de esta actitud, evidente en el documento programático del Pontificado, la exhortación “Evangelii gaudium”, se encuentran en el documento final de Aparecida, redactado al final del encuentro del Episcopado latinoamericano en el Santuario mariano más importante de Brasil en 2007.

Para concluir, el encargado de la vicepresidencia de la Pontificia Comisión para América Latina, uruguayo que ha vivido gran parte de su vida trabajando en la Curia romana, recordó los prejuicios «de esos ambientes que ven desde lo alto al “Papa latinoamericano”», con la misma actitud de todos los que, cuando comenzó el Pontificado de Juan Pablo II, veían con suficiencia al «Papa polaco».

Al tomar la palabra, el cardenal Scola subrayó la importancia del volumen de Borghesi, aunque se quejó, bromeando, por la tipografía elegida, «un poco demasiado pequeña para los de mi edad». Dijo que este libro es «una empresa difícil y compleja», con un «resultado precioso para la Iglesia universal». El de Francisco, explicó el arzobispo emérito de Milán, retomando una imagen que el mismo Francisco ha utilizado en varias ocasiones, «es un papado poliédrico, y su magisterio es también poliédrico». Scola dijo que el libro de Borghesi ayuda a «superar ciertas leyendas metropolitanas» e insistió en que el pensamiento de Francisco es «muy sólido». «Hay que desmontar un prejuicio –continuó–, según el cual un pensador católico, sobre todo un teólogo, tiene que ser forzosamente un académico. No es así».

Scola: 'Todavía nos estamos defendiendo del «despertador» de Francisco'

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>Crónicas del Punt BCN

Pilar Rahola: "El cristianismo ya no es una religión de poder y se vuelve a visibilizar la vigencia de su esencialidad"

PuntBCN ha recogido varios testimonios que han mostrado la necesidad de un encuentro desarmado entre las diferentes ideologías y sensibilidades. Allí donde las guerras, el hambre, las miserias del ser humano han arrasado con el corazón de los hombres, los pobres y débiles nos recuerdan la esencialidad del mensaje cristiano. La hospitalidad solo se entiende por la fuente de la que emana, evidente en aquél que no tiene nada, el necesitado.

El filólogo Jordi Amat fue el primero en presentar su libro “La conjura de los irresponsables”. En el encuentro el autor reflexionaba sobre los retos que la situación en Cataluña y España plantea a la política. Más allá de limitarse a una mera relación de hechos, Amat explicó cómo el desarrollo territorial de la Constitución del 78 ha generado un conflicto institucional que se explica con diferentes relatos poco realistas. Esto se enmarca en un fenómeno global, el de la crisis de representatividad, que evidencia que los Estados no responden a las necesidades del yo. Por todo esto, lejos de continuar generando interpretaciones, es necesario trabajar para neutralizar la confusión y hacer política para los hombres y mujeres. “Hay una falta de lealtad a una idea de consenso por parte de las Instituciones, por eso es necesario generar espacios de encuentro donde se pueda hacer frente a los problemas de las personas. El mundo con el que empieza el ‘procès’ es más simple que el que sale; será necesario entonces construir teniendo en cuenta los retos que vienen y la esperanza de la gente”.

Después Pilar Rahola presentó su libro “S.O.S Cristianos” con el periodista Fernando de Haro. Rahola subrayó el interés que el concepto cristiano de prójimo le genera, como idea original de la solidaridad que hay en el mundo. Por eso, como hija de la Ilustración, confesó que necesitaba entrar en la razón para comprender y defender a los cristianos, sobre todo en un siglo XXI que es el siglo del martirio. “Perdón y martirio son provocaciones poderosas al orgullo. El testimonio de estos mártires es testimonio de vida que con su humildad vence al poder y cambia la sociedad. Por todo esto y porque el cristianismo ya no es una religión de poder, se vuelve a visibilizar la vigencia de su esencialidad”. Asimismo Rahola fue muy crítica con el papel de la ONU en la cuestión de la falta de actuación en la persecución política. En medio de todas estas redes de poder, Rahola dijo que el cristianismo lanza un rayo de luz. “El cristianismo es un acontecimiento de luz en medio del desconcierto y la oscuridad de nuestra sociedad. A mí el cristianismo me interesa, y le interesa a mi sociedad”.

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Pilar Rahola: "El cristianismo ya no es una religión de poder y se vuelve a visibilizar la vigencia de su esencialidad"

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>Editorial

Liberación número 1

Fernando de Haro

Hablo con Irene Villa mientras ETA, la última banda terrorista de Europa, anuncia su disolución sin pedir perdón a las víctimas, reivindicando su pasado de sangre. Irene Villa perdió, cuando tenía doce años, las dos piernas. Fue en un atentado de los que, en estos días, al despedirse, justifican su violencia por la represión de la Guerra Civil. Mentira arqueológica.

“Tras al atentado empecé una vida mucho más dramática de lo que había pensado. Mi vida era la de una adolescente feliz. De pronto, empecé a vivir sin piernas -me cuenta Villa-. Decidí perdonar porque quería rehacerme, renacer”.

Escucho a Irene mientras las televisiones emiten una y otra vez el acto montado por el ya disuelto grupo terrorista en Cambo, en el País Vasco francés. Los autodenominados mediadores internacionales dan lectura a la Declaración de Arnaga. Horas antes, Josu Ternera, el que fuera jefe de los terroristas, ha grabado un mensaje para solemnizar el punto final.

La Declaración de Arnaga, como el mensaje de Ternera, falta dolorosamente a la verdad cuando hay más de 850 personas asesinadas. Llama a ETA grupo armado, sigue hablando de “conflicto”, pide solución para los presos y para los fugados de la justicia y le riñe al Gobierno por no haber dialogado con los terroristas.

Aparto la vista del televisor y me agarró, como un náufrago a punto de sucumbir, a la voz firme de Villa. Voz firme y cálida que perdió la adolescencia, pero no la vida y que me rescata de esa ola de suciedad que despierta en mí el mal y el daño que causaron y causan los violentos.

“El hecho de perdonar significa romper el vínculo con la persona que te ha hecho daño -me explica Irene-. Cuando no perdonas a alguien, te mantienes de algún modo vinculado al mal que te ha hecho esa persona. Hay un hilo invisible que te vincula al terrorista para siempre. Lo he visto en mi hermana, que estuvo a punto de quedarse sin hermana y sin madre y que es incapaz de perdonar. He visto en ella más dolor que en mí porque yo perdoné”.

>Editorial

Liberación número 1

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1.700 alumnos han participado de la formación universitaria de posgrado en el Centro de Humanización de la Salud

El Centro de Humanización de la Salud presenta la oferta de formación de posgrado para el nuevo curso 2018-2019 con el aval de 29 años experiencia.

Nuestro Centro, por el que ya han pasado más de 1.700 alumnos de posgrado, se caracteriza por ofrecer un acompañamiento personalizado y una formación de calidad a todos sus alumnos homologada por la Universidad Ramón Llull. Además posee instalaciones completamente equipadas con Cámara Gesell para las prácticas y un campus virtual que facilita los procesos de aprendizaje a distancia.

Todo ello nos ha llevado a obtener la certificación EFQM +500, que acredita al Centro como entidad enmarcada en el modelo de la Excelencia Europea, especialmente por la coherencia entre sus valores y la gestión y por el compromiso permanente de calidad y mejora.

Esta propuesta de formación se dirige prioritariamente a profesionales de los ámbitos sociosanitario, educativo, de la gestión, de la pastoral y a toda persona que quiera mejorar su relación con los que sufren o realizar un camino de crecimiento personal.

Primer Máster de Intervención en Duelo en España

Este Máster presenta la experiencia del Centro de Escucha San Camilo, que lleva más de 17 años acompañando a personas en situación de duelo. Atendiendo a más de 800 personas al año y que ha dado lugar a más de 35 centros repartidos por la geografía española y 6 en Latinoamérica.

Máster de Counselling

El Máster de Counselling acredita una experiencia de 16 años formando a alumnos que desean especializarse en el acompañamiento a personas que viven una situación de crisis, dificultad o necesitan asesoramiento en toma de decisiones. El modelo de aprendizaje del Centro de Humanización de la Salud es muy práctico con entrevistas supervisadas en cámara Gesell con actores, con compañeros y el análisis de entrevistas en grupo.

Diploma de Especialización Universitaria de gestión y atención a la Dependencia

Más de 700 alumnos han cursado en el Centro de Humanización de la Salud el Diploma de Especialización Universitaria en Gestión de centros y Servicios para personas mayores y atención a la Dependencia.

Esta titulación se dirige fundamentalmente a aquellas personas que dirigen o quieran liderar un centro o servicio de atención a la dependencia. De hecho, este curso habilita para la dirección de centros residenciales y servicios sociales conforme a la normativa de la Comunidad de Madrid.

De modalidad semipresencial, cuenta con un valor añadido notable: el Prácticum, con el que los alumnos pueden presenciar, vivir y participar de la planificación de actividad residencial en el Centro Asistencial San Camilo.

Diploma de Especialización Universitaria en modalidad a distancia en Cuidados Paliativos Multidisciplinares,

Humanización de la Salud e Intervención Social y

Pastoral de la Salud, con sesiones presenciales opcionales:

El Diploma de Especialización Universitaria en Cuidados Paliativos se dirige a todos los profesionales vinculados con personas al final de la vida: sanitarios, religiosos, trabajadores sociales, educadores, asistentes espirituales… Y ofrece un Prácticum, consistente en la realización de prácticas supervisadas en la Unidad de Cuidados Paliativos San Camilo, Unidad que ha cumplido 14 años de vida.

1.700 alumnos han participado de la formación universitaria de posgrado en el Centro de Humanización de la Salud

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>Entrevista a Massimo Borghesi

"La amenaza: convertir la gracia en un presupuesto, no la ideología mundana contra la recta doctrina"

Fernando de Haro

El filósofo Massimo Borghesi, autor de “Una biografía intelectual. Dialéctica y mística”, libro en el que desgrana el pensamiento del primero cardenal Bergoglio y luego Papa Francisco, aborda en esta entrevista los pasajes de la carta apostólica Gaudete et Exsultate dedicados al pelagianismo y al gnosticismo.

En la reciente exhortación apostólica de Francisco, Gaudete et Exsultate, hay todo un capítulo dedicado a explicar los peligros de pelagianismo y gnosticismo. Es esta una constante en las intervenciones del Papa. ¿Por qué en el pensamiento de Bergoglio estas dos viejas herejías se asocian a la mundanidad?

Porque expresan la secularización dentro de la Iglesia, no fuera de ella. El peligro de la fe hoy proviene, según el Papa, no tanto ni solo de las ideologías mundanas sino de la mundanización interna a la propia Iglesia. El “mundo” está dentro de la Iglesia y no solo “fuera”. En esto Francisco refleja plenamente la persuasión de Henri de Lubac, uno sus grandes maestros ideales. De Lubac escribía en Meditación sobre la Iglesia: “Lo que Dom Vonier llamaba «la mundanidad espiritual» constituye el mayor peligro para la Iglesia que nosotros somos, la tentación más pérfida, la que renace siempre, insidiosamente, cuando todas las demás son vencidas, y que estas mismas victorias alimentan. Entendemos por ello, decía él, «lo que prácticamente se presenta como un desapego de la otra mundanidad, cuyo ideal moral, incluso espiritual, sería el hombre y su perfeccionamiento, en lugar de la gloria del Señor. La mundanidad del espíritu es una actitud radicalmente antropocéntrica»”. Pelagianismo y gnosticismo son hoy la expresión de esta mundanidad espiritual. El Papa lo dice insistentemente. En la Evangelii gaudium, párrafos 93-97, en su discurso a la Iglesia italiana del 10 de noviembre de 2015, en el capítulo segundo de la exhortación apostólica Gaudete et Exsultate. También se mencionan en la carta Placuit Deo, del 22 de febrero de 2018, a cargo de la Congregación para la Doctrina de la Fe.

¿Pero por qué gnosticismo y pelagianismo, dos viejas herejías, constituyen los dos peligros para esa mundanidad de la Iglesia hoy?

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"La amenaza: convertir la gracia en un presupuesto, no la ideología mundana contra la recta doctrina"

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>Crónicas del PuntBCN

"Nunca nadie me había dado nada gratis"

PuntBCN abrió sus puertas con un acto titulado “Prostitutas y publicanos os precederán”, dando voz al testimonio de Astrid Daniela, ex prostituta y transexual, y Nacho Sánchez, fundador de la Asociación María Magdalena. Este último contó por qué empezó a preocuparse por la vida de las prostitutas que trabajan en el Camp Nou y cómo empezó a visitarlas, mostrándoles una estampa de la Virgen María y ofreciéndoles una compañía sencilla. “Debemos ponernos en los zapatos de todas las personas, todos somos queridos en nuestras circunstancias”. Sánchez destacó la generosidad y agradecimiento de Astrid y el resto de transexuales amigas que se han acercado a la asociación. “Ellas tienen muy claro qué han hecho bien y qué han hecho mal, no como muchos de nosotros que estamos viendo de qué manera estafar, engañándonos a nosotros mismos. Ellas viven como pajarillos del campo, repartiendo lo que tienen”.

Astrid conmovió a un auditorio lleno –más de 150 personas– con el relato de su vida marcada por la relación con los hombres (un padre ausente, una violación de un hombre cuando tenía 5 años, las más de 35 puñaladas y disparos de bala que tiene en el cuerpo, la intervención de cambio de sexo, etc.). Reconoce cómo todas estas dificultades y pruebas forman parte de una historia que tiene un significado último. A partir del encuentro con Nacho sus circunstancias han sido una ocasión para renacer y entender su aportación al mundo. “Nunca en la vida tanta gente me había demostrado su amor tan intensamente. Quiero que mi corazón se llene de la escasez, la Asociación María Magdalena es la familia que nunca tuve”. En su testimonio destacó sobre todo la necesidad que tiene de trasladar su experiencia al mundo, su preocupación por sus amigas, y pidió la colaboración de los presentes en este camino de dignificación. “Tal vez estoy empezando un camino, pero en cada paso que doy no pienso en mí, pienso en toda esta gente que necesita que su vida cambie, como me cambió a mí”.

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"Nunca nadie me había dado nada gratis"

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>Entrevista a Álvaro de Diego

"La transición eleva a la categoría política lo que socialmente ya existía"

Juan Carlos Hernández

Álvaro de Diego es el autor del libro “La transición sin secretos” (Ed. ACTAS). Según el autor los franquistas abrieron la puerta de la democracia y fue en gran parte una obra de Torcuato Fernández Miranda.

Usted afirma en su libro que un sector del franquismo lidera la transición. ¿Por qué?

La forma en que España entra en la democracia, en la segunda parte de los años 70 del siglo pasado, es una forma legalista, ordenada, relativamente pacífica y que además se ha tomado como ejemplo en otros países, como modelo o paradigma a imitar. ¿En qué consiste básicamente? En que no hay una ruptura, no hay una revolución del tipo que sea, lo que hay es una reforma ordenada desde la propia dictadura, una dictadura larga, nacida a consecuencia de una guerra civil, pero que al ser tan longeva y tan larga va evolucionando. Entonces son los protagonistas de esta dictadura, una vez muerto Franco, los que impulsan el proceso de cambio, y sobre todo los que abren la puerta de la democracia. Yo incluso matizaría el subtítulo del libro, no tanto “los franquistas trajeron la democracia”, que fue una obra colectiva, sino “es verdad que los franquistas abrieron la puerta de la democracia”, es decir, facilitaron el tránsito ordenado desde un sistema autoritario a un sistema parlamentario, partidista, a través de esa ley para la reforma político.

Pero dentro del franquismo existían distintas familias.

La dictadura es relativamente plural en los años 70, hay fuerzas que son aperturistas, que están a favor del cambio, de un cambio ordenado, que respete la legalidad, que no vaya contra nadie, que tenga cierta consideración para con quienes han sido vencedores de la guerra, pero que a la vez desde dentro desmonte el sistema dictatorial. ¿Qué ocurre? Que al final del franquismo, al final de la dictadura, la correlación de fuerzas es partidaria una parte de la apertura y otra no. Al morir Franco, cambia la cabeza de la jefatura del Estado y es en la cúspide donde hay un partidario de la reforma, que es el propio Rey, un Rey que pertenece a otra generación, que ha nacido en Roma en el 38, que no tiene las hipotecas que tiene un vencedor de la guerra civil, y que por tanto también trata de cambiar la cúspide de ese régimen para tener cerca de él personas partidarias del cambio.

¿No es la sociedad civil también un motor de ese cambio?

Si bien es verdad que la Transición es un proceso desde arriba, estoy convencido de que es un proceso político al que el pueblo se suma y respalda rotundamente. Si en el último franquismo se había apostado por el inmovilismo y por no avanzar en reformas políticas, es verdad que una vez muerto Franco esto cambia completamente. La cosa tiene sus reticencias y marchas atrás, pero lo cierto es que hay un liderazgo claro que permite que se lleve a cabo la Transición con éxito. Ahora bien, también es cierto que hay una sociedad civil que demanda esto.

¿Qué motivos mueven a la sociedad civil?

>Entrevista a Álvaro de Diego

"La transición eleva a la categoría política lo que socialmente ya existía"

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El amor es inventivo hasta el infinito

Una gota. Y qué fuerza hemos visto que puede tener esa gota. Las dimensiones y la repercusión social de PuntBCN son como una gota en medio de un océano de indiferencia. Pero durante tres días hemos mirado con atrevimiento algunos de los desafíos más acuciantes de nuestro mundo. De este mundo; no el imaginado. No el mundo posible.

Si bien muchos de nuestros problemas empezaron en el mundo de nuestros padres, el periodista Jordi Amat ha subrayado que “es necesario construir teniendo en cuenta el mundo que viene”. En un contexto de crisis de la representatividad de los Estados, o específicamente en el marco delicado de la situación de bloqueo institucional en Cataluña, no podemos seguir elaborando interpretaciones. Es necesario trabajar para neutralizar la confusión. Hacer política. Construir. Si nos centramos en la lucha por reivindicar la ciudad que cada uno desea, “corremos el riesgo de ser irresponsables ante el reto de la convivencia en el contexto actual”. “Hay que generar espacios de encuentro para afrontar los problemas de hoy”, ha insistido Amat.

¿Qué ha sucedido estos días? ¿Qué hemos aprendido y qué aportación podemos ofrecer? Solo es posible salir de la confusión si se está dispuesto a acoger una novedad pertinente. Es posible romper la lógica de la agitación y el bloqueo. El método es el de la acogida. No el de la reivindicación de lo propio. Paradójicamente, lo más pertinente para reivindicar lo propio es dar espacio al otro.

La historia ya nos ha mostrado qué sucede cuando se trata de conquistar espacios de poder para cambiar el mundo. Pilar Rahola, que ha vuelto a estar presente en PuntBCN, también nos ha recordado qué aportación puede hacer una experiencia verdadera: “En su discreción, en su humildad, el cristianismo que no se identifica con el poder es revolucionario porque desafía las estructuras de poder”. Pequeños gestos de humanidad que cambian la vida. Así lo ha afirmado con contundencia Farhad Bitani. El excapitán del ejército afgano ha reconocido que su razón empezó a abrirse por el encuentro con algunos cristianos, cuyos gestos de humanidad desafiaron su percepción reducida e ideológica del islam: “he cambiado por el encuentro con otro”. En el mismo sentido, el testimonio de Astrid Daniela nos ha conmovido: “nunca nadie me había dado nada gratis hasta que conocí a los amigos que vienen a cuidar a las chicas del Camp Nou”. Esa gratuidad le permitió empezar a salir de la confusión. Y ella, ¿qué nos ha dado ella a nosotros al confiarnos su vida, una vida en la que el amor ha vencido en la más oscura de las situaciones?

¡Cuánto necesitamos el encuentro desarmado! Salir de la lógica de los bloques y generar espacios de gratuidad. Porque solo una gota puede entrar en el corazón del hombre y liberarlo de los muros de la indiferencia. Es pertinente dejarse alcanzar por esos pequeños gestos de humanidad que, como insistentemente repite el papa Francisco, no buscan la conquista de espacios de poder, sino que inician procesos: “tal vez estoy empezando un camino –ha reconocido Astrid–, pero en cada paso que doy, no pienso en mí, pienso en toda esta gente que necesita que su vida cambie, como me cambió a mí”.

La pertinencia de un gesto como PuntBCN es su interés por construir estos espacios de gratuidad. Porque ofrece una alternativa cultural necesaria para afrontar los retos de la convivencia. Es una aportación adecuada por la experiencia que ofrece. ¿Quién se atreve a reivindicar el diálogo desarmado, sin miedo? PuntBCN es un gesto que además se construye por el compromiso de ciudadanos libres que desean vivir de esta paradoja: son voluntarios. En PuntBCN no buscamos reivindicar el propio interés. Es un intento de construir junto con otros. Es un intento de ir a buscar al otro. ¡PuntBCN existe para reivindicar la presencia del otro! Esta es la fuerza de nuestra propuesta: la gratuidad. Una relación de amistad que permite vivir cotidianamente los retos de nuestro tiempo.

No hay nada más poderoso que el amor gratuito, frágil y discreto como una gota, que se inventa para alcanzar el corazón de todos los hombres. Esta es la revolución imposible que cambia el mundo. Es la revolución que nosotros necesitamos y de la que solo nosotros podemos decidir si queremos participar.

El amor es inventivo hasta el infinito

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El resentimiento que rechazamos

Fernando de Haro

El nombramiento de Quim Torra como nuevo presidente de la Generalitat de Cataluña, a pocos días de que expirara el plazo para la convocatoria de unas nuevas elecciones, supone el inicio de un capítulo inédito en el proceso de secesión. El nuevo capítulo inédito, en un océano de capítulos inéditos, está sin duda marcado por la nula voluntad de Torra de encontrar un punto de entendimiento con el Gobierno. No hay voluntad de encontrar una fórmula posible, de esperar para ampliar las bases de los partidarios de la independencia tal y como reclamaba ERC. Torra aplica la política que marca el expresident Puigdemont desde Berlín. Va a la confrontación directa y elige para su nuevo Gobierno a cuatro exconsejeros que están en prisión o en el exilio, procesados por delito de rebelión.

Pero el capítulo es inédito, sobre todo, porque supone la “verbalización del rencor” por parte de quien tiene la máxima responsabilidad institucional. Torra es conocido por sus tuits y por sus escritos en los que les falta el respeto a los españoles no catalanes. Son ellos, los maleducados, los que solo saben expoliar, los ocupadores desde 1714. Torra verbaliza la culpa situándola en el otro de forma expresa. Incomoda a los defensores de la Constitución del 78 y a muchos independentistas que se ven atrapados en la descalificación.

Es la dinámica que domina buena parte de la vida política del planeta y, aunque con otros tonos, todos la hemos practicado. Es el signo de los tiempos en esta edad de la ira. En Alemania se azuza el odio al inmigrante, al que se le culpa de todos los males; el islamismo radical, en nombre de una tradición que desconoce, se lanza contra el occidente laico del que copia su última estación nihilista; la islamofobia aglutina a los que se sienten olvidados en sociedades desiguales; los nacionalistas proteccionistas del comercio y de una cultura que ya no tiene nada que ver con local se lanzan contra la mundialización… la lista de los fenómenos es muy larga y cada uno de ellos tiene muchas cosas en común.

Lo de Torra tiene precedentes muy clásicos en la historia de Europa. Con mucha menos genialidad intelectual, con menos capacidad de construcción de discurso, el nuevo presidente de la Generalitat alimenta la misma reacción que tuvo parte de la cultura alemana romántica cuando vio avanzar la ideología de la Ilustración francesa. Era necesario, frente al proyecto homologador, que el individuo volviera a sentirse bien en su mundo, rescatar la comunidad tradicional, reencontrar el orgullo frente al otro, huir de la tecnocracia, recuperar el espíritu, consumar la “transferencia de sacralidad”, de modo que los nombres de la fe quedaran vacíos de contenido y ahora exaltaran la nueva patria. Entonces como ahora, la reacción se parece mucho a la acción. Ni la tradición es tradición ya, ni el espíritu pertenece al pueblo ni hay memoria viva. Son construcciones que toman de prestado el contenido y la forma de aquello contra lo que se sublevan.

El resentimiento que rechazamos

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Sucederá la flor, también al final

Fernando de Haro

Ha llegado estos días a las librerías españolas un librito, “Sucederá la flor” (Pretextos). Pocas páginas en las que el joven poeta Jesús Montiel relata con excelente prosa sus experiencias mientras su hijo es tratado de leucemia. En el hospital, con el sufrimiento de los inocentes en el alma, con la muerte en ocasiones como compañera, Montiel, herido por el hijo enfermo, llorando, escribe que “el dolor se abraza o no se abraza” y confiesa que “el dolor me ha dado el canto”.

Páginas luminosas y silenciosas las de Montiel que llegan mientras en la vida pública aparece la enésima crispación, por el enésimo debate, que lo llena todo de un griterío sordo. Esta vez se trata de la eutanasia. El último de los “nuevos derechos” que no estaba recogido en la legislación española. Se alzan voces encrespadas, casi todas ellas muy diferentes a las que se emplean en los pasillos y en las habitaciones de los hospitales.

Hasta hace poco más de un año el PSOE había rechazado que la eutanasia y el suicidio asistido se convirtieran en derechos. Coincidía con el PP, el partido en el Gobierno, y ese acuerdo básico de las dos formaciones todavía (quizás por poco tiempo) mayoritarias permitió frenar el cambio de legislación propuesto por Podemos. Pero hace unos días los socialistas, con un giro inesperado, han presentado en el Congreso una propuesta que recoge las principales ideas de la formación morada sobre la llamada “muerte digna”. También se ha tomado en consideración una propuesta similar que llega desde el Parlament de Cataluña. El PP sigue en contra, pero está en minoría.

Antes de iniciarse cualquier tipo de diálogo sobre una cuestión tan delicada, ya ha quedado sentenciada para la opinión pública. De un lado están los que, probablemente con un amplio apoyo, entienden que es inconcebible no sacar hasta el final las consecuencias del principio de autodeterminación personal. Consideran inaceptable, una rémora de una cultura religiosa que ensalza el sufrimiento, admitir algún tipo de coto al derecho a decidir sobre la propia existencia. Máxime cuando se trata de decidir sobre el final. Es el último resto de dependencia a una referencia externa que limita la libertad. De otro lado se sostiene que el principio del valor de la persona, desde su nacimiento hasta su último respiro, es innegociable, expresión de su dignidad. Parece no comprenderse que en democracia un principio es innegociable para quien lo es, y para todos si lo determina la Constitución o la mayoría.

Sucederá la flor, también al final

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>Editorial

Liberación número 1

Fernando de Haro

Hablo con Irene Villa mientras ETA, la última banda terrorista de Europa, anuncia su disolución sin pedir perdón a las víctimas, reivindicando su pasado de sangre. Irene Villa perdió, cuando tenía doce años, las dos piernas. Fue en un atentado de los que, en estos días, al despedirse, justifican su violencia por la represión de la Guerra Civil. Mentira arqueológica.

“Tras al atentado empecé una vida mucho más dramática de lo que había pensado. Mi vida era la de una adolescente feliz. De pronto, empecé a vivir sin piernas -me cuenta Villa-. Decidí perdonar porque quería rehacerme, renacer”.

Escucho a Irene mientras las televisiones emiten una y otra vez el acto montado por el ya disuelto grupo terrorista en Cambo, en el País Vasco francés. Los autodenominados mediadores internacionales dan lectura a la Declaración de Arnaga. Horas antes, Josu Ternera, el que fuera jefe de los terroristas, ha grabado un mensaje para solemnizar el punto final.

La Declaración de Arnaga, como el mensaje de Ternera, falta dolorosamente a la verdad cuando hay más de 850 personas asesinadas. Llama a ETA grupo armado, sigue hablando de “conflicto”, pide solución para los presos y para los fugados de la justicia y le riñe al Gobierno por no haber dialogado con los terroristas.

Aparto la vista del televisor y me agarró, como un náufrago a punto de sucumbir, a la voz firme de Villa. Voz firme y cálida que perdió la adolescencia, pero no la vida y que me rescata de esa ola de suciedad que despierta en mí el mal y el daño que causaron y causan los violentos.

“El hecho de perdonar significa romper el vínculo con la persona que te ha hecho daño -me explica Irene-. Cuando no perdonas a alguien, te mantienes de algún modo vinculado al mal que te ha hecho esa persona. Hay un hilo invisible que te vincula al terrorista para siempre. Lo he visto en mi hermana, que estuvo a punto de quedarse sin hermana y sin madre y que es incapaz de perdonar. He visto en ella más dolor que en mí porque yo perdoné”.

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>Editorial

Prisión permanente: justicia insuficiente

Fernando de Haro

El debate (en realidad no debate) sobre la ampliación de la llamada prisión permanente revisable, que ocupa a los españoles desde hace unos días, es el mejor reflejo de la dificultad de toda una sociedad por mantener vivo uno de sus principios fundacionales. Se diluye en las conciencias el principio de reinserción, recogido en el texto constitucional como traducción laica y penitenciaria de la misericordia cristiana y de la voluntad de reeducar a los presos (propia de la mejor tradición republicana). Frente al mal sufrido (mal grave), a muchos les parece razonable establecer la máxima distancia: la que proporciona tener al que ha cometido el delito entre rejas toda la vida.

Se le llama prisión permanente revisable, pero se trata de una cadena perpetua. La cadena perpetua siempre ha incluido la posibilidad de poner al reo en libertad pasado cierto tiempo. El Gobierno del PP la introdujo en el Código Penal en 2015 para delitos graves como el asesinato de menores de 16 años o los que se siguen después de un abuso sexual. Fue recurrida ante el Tribunal Constitucional.

Ahora que los populares no tienen mayoría en el Congreso de los Diputados, los grupos de oposición han presentado un proyecto para derogarla. El Gobierno ha respondido con una contrapropuesta para ampliarla a más supuestos. La ampliación no prosperará porque no cuenta con apoyos parlamentarios. No importa: lo que cuenta es mostrar “iniciativa política”. Rajoy, a pesar de la buena marcha de la economía, está bajo en las encuestas: el PP ha caído en el último año 7 puntos en intención de voto. El apoyo de la opinión pública al endurecimiento de las penas tras algunos casos especialmente dolorosos de violencia sexual y contra la infancia –piensan en el Gobierno– puede ser una gran baza.

En realidad, la prisión permanente revisable o cadena perpetua no responde a ningún problema. Su aparente necesidad responde a un claro caso de desinformación, a un espejismo provocado por las grandes cadenas de televisión. En su lucha por un par de puntos de share, las emisoras repiten hasta la saciedad los detalles de los casos más sangrantes de violencia sexual o de violencia contra la infancia.

España es uno de los países con más bajo índice de criminalidad de Europa. Cuenta, además, con uno de los códigos penales más duros de su entorno y con una mayor estancia media de los condenados en prisión. El sistema del cumplimiento íntegro de las penas y las sanciones previstas provocan que se pueda estar hasta 40 años en la cárcel si se han cometido los delitos más graves. Suficiente, en principio, para poner a salvo a la sociedad de aquellos que tuvieran voluntad de reincidir.

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>Columna derecha

>CULTURA

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Caravaggio en Madrid

Elena Simón

Dedicado a Alicia

Caravaggio siempre es un reclamo excepcional por su revolución pictórica en busca de la realidad. En esta ocasión el Museo Thyssen presenta al gran pintor con sus apasionados seguidores del norte de Europa, 52 obras en total, con 12 del maestro. Su pintura claroscurista, con modelos de la realidad, alejada del ideal clasicista, coincidió con los intereses pictóricos de flamencos y alemanes. El viaje obligado para un artista del s. XVII a Roma, meca del Arte, provocó que en el primer tercio de esta centuria unos setecientos pintores extranjeros se instalaran allí, algunos privilegiados en los palacetes de los mecenas protectores, otros pasando hambre y frío.

Caravaggio inauguró el Barroco de manera rompedora, el mundo ideal neoplatónico se acabó. El concilio de Trento y los ejercicios espirituales de san Ignacio de Loyola pedían realidad, austeridad, ponerse en la situación real del suceso religioso a reflexionar, desechando todo idealismo. Y un hermano de Caravaggio, Juan Bautista, era sacerdote en Cremona. El barroco es movimiento con diagonales, escorzos, claroscuros, que traducen el movimiento interior de la mente de los protagonistas, cuanto más tenso mejor. Éste es su máximo interés, todos los contenidos que guarda, apoyados en las expresiones y en una rica simbología de todo tipo (objetos, animales, frutas y flores, colores…).

Es interesante conocer que Michelangelo Merisi, el Caravaggio, nació en Milán en 1571 y que su padre era arquitecto y administrador del marqués de Caravaggio, Francesco Sforza, casado con Constanza Colonna, con los que la familia tuvo una íntima relación. Estas nobles casas protegerán a Merisi, irascible hasta el enloquecimiento y pendenciero, en las huidas y condenas por sus delitos que llegaron al asesinato. Con cinco años se trasladó a Caravaggio y con trece por fin está en Milán, cumpliendo la promesa hecha a su padre en el lecho de muerte, en el taller de Simone Peterzano, seguidor de Tiziano, con el que vivió cuatro años para aprender el oficio de pintor. Con 19 años aterriza en su soñada Roma, donde, obligado por la necesidad, ejecuta naturalezas muertas y flores, de gran fortuna. Luego vendrán escenas de género como “Los tahúres”, tres medias figuras jugando a las cartas, adquirida por el ojo coleccionista y vanguardista del Cardenal del Monte que contrata al pintor, y pasa a su residencia, por fin con alojamiento y comida, donde bajo su protección pintará Los Músicos y la imponente Santa Catalina de Alejandría, tan venerada en Italia (una hermana del pintor también era Catalina). Sus modelos son mendigos, mujeres de la calle, pendencieros de la noche. La realidad más cruda está servida, con ella representará la experiencia religiosa en su más auténtica veracidad, como un suceso de la vida cotidiana.

Empieza el encargo para San Luis de los Franceses, ha cumplido los 25, y La Vocación y El Martirio de san Mateo dejarán huella en las almas, y en otros pinceles. La apertura de esta capilla con motivo del Jubileo del año 1600 le hizo el pintor más famoso y solicitado de Roma, con jugosos encargos tanto públicos como privados: El Sacrificio de Isaac, para el futuro papa Urbano VIII, o el imponente San Juan en el desierto encargado por el banquero Coste. Ambas pinturas brillan en esta exposición. San Juan Bautista, con la potencia del desnudo del David de su admirado Miguel Ángel, en una anatomía más suavizada, con el mismo dominio anatómico… y también la reflexión, la tensión interior del protagonista. La austeridad formal domina, una diagonal de luz divina sobre la anatomía de san Juan y la sombra sobre la que se recorta, fondo neutro sin elementos de distracción. La piel de camello que lo identifica, austero y ascético, y el rojo del manto, emblema de su sangre por la violencia de su muerte a manos de Herodes. Sujeta el bastón-cruz, él anuncia a Cristo y lo bautiza en el Jordán, inicio del camino a la Pasión. Figura de gran belleza e impactante presencia, con la que Caravaggio se presenta casi como el nuevo Miguel Ángel.

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Sorolla: un niño adoptado

Elena Simón

“Tenía Sorolla la vista fácilmente impresionable a cuanto se mueve, y como lo que más se mueve es la luz, cambiando a cada instante, ésta fue su musa” (A. Gimeno).

La cotización y valoración de Joaquín Sorolla sigue en alza. Barcelona nos ha deleitado este verano en Caixaforum con la atractiva y refrescante muestra “Sorolla y el Mar”. También Mapfre abre cartel en el otoño madrileño, hasta el 11 de enero, con una exposición llena de novedades, con la cara menos conocida del imparable artista: “Sorolla y América”, muestra que se inicia con su celebrada pintura social de finales de siglo, que emigró más allá del océano y paisajes urbanos neoyorquinos, retratos americanos, dibujos sobre cartas de menú, y también bocetos, mucho de todo ello guardado allí en la Hispanic Society de Nueva York, grandioso centro de referencia de la cultura española, museo y biblioteca, fundado en 1904 por el potentado del ferrocarril e hispanista Huntington, que fue el mecenas de Sorolla en América. Él le pagó los dos viajes de seis meses que el artista realizó con su familia a Nueva York. Su exposición de 1909 ni tuvo ni ha tenido igual, el pintor vendió cientos de obras y miles de catálogos… hasta el presidente de los EEUU quiso ser retratado por él.

Pero demos marcha atrás en la moviola hasta situarnos en su levante natal, donde se gestó el genio de Joaquín Sorolla. Los primeros años del artista quedan muy lejos de su posterior éxito, porque este pintor español, que tras Velázquez y Goya es la paleta española más cotizada fuera de nuestras fronteras, nació en Valencia el 27 de febrero de 1863 (¿conjunción de astros que dirían algunos lunáticos?). Sus padres, Joaquín y Concepción, del gremio del comercio de tejidos, murieron, quizá víctimas del cólera, en un margen de tres días, cuando el pequeño contaba dos años y medio. La tía materna Isabel y su marido José adoptaron a Joaquinito y a su hermana Isabel, de un año. Con 14 años Joaquín ayudaba a su tío en la modesta cerrajería familiar, pero su destreza para la pintura ya era reconocida y asistía por la noche a clases de pintura. Con dieciséis años entró en la Escuela de Bellas Artes de San Carlos de Valencia: las clases se iniciaban a las ocho, sin embargo su compañero, el también pintor Cecilio Plá, nos dice que Sorolla ya venía de sacar apuntes del natural por la ciudad. Ese mismo año, por su aplicación, la Escuela de Artesanos le otorgó un accésit y le obsequió con una caja de pinturas. Su padre adoptivo, consciente de la valía del chico, decidió pagarle clases especiales e intentó que Joaquín no perdiese más tiempo en las labores de cerrajero, pero el chico no lo permitió. A la par recibía la medalla de bronce de la Exposición Regional de Valencia por “El patio del instituto”. Su profesión de pintor ya estaba decidida.

Sorolla pasó cuarenta años pintando casi frenéticamente. Trabajador incansable realizó a la velocidad de la luz cerca de 2.200 cuadros, 9.000 dibujos, apuntes, bocetos, obras todas ellas en las que consiguió como nadie reflejar con una modernidad potente ese derecho que el instante tiene a la eternidad.

Sorolla: un niño adoptado

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