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21 ENERO 2020
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>Entrevista a Miriam González

´Los ciudadanos debemos implicarnos en política´

F.H.

Miriam González Durántez, autora de Devuélveme el poder (Península), es abogada especialista en comercio internacional.

¿Quién tiene que devolver el poder?

Los partidos políticos y sus líderes. Tenemos un sistema que concentra muchísimo poder en los políticos, y además les pone muy pocos controles, creo que se debe a nuestras circunstancias históricas, a querer que no descarrilara la Transición, pero ya ha pasado medio siglo y es hora de que lo modernicemos un poco.

¿Cuál fue el mecanismo para que los políticos tuvieran tanto poder? Dice usted que tiene que ver con la Transición, ¿cuáles son las causas de que los partidos hayan acumulado tanto poder?

En ese momento, justo después de salir de una dictadura, que además acaba porque el dictador muere ya mayor en cama, había interés en que el poder no se compartiera mucho con los ciudadanos, porque cuanto más desagregas el poder, más fácil es que las cosas vayan en direcciones que tú no controlas. Se ve en el hecho de no haber puestos controles en la administración, por ejemplo; los contratos públicos se han podido hacer de manera muy directa por parte de los partidos políticos y gobernantes. Las listas electorales son un buen ejemplo, no se nos deja elegir exactamente al candidato que queremos sino que nos los ponen en una lista y en el orden que quieren. Como ciudadano, no hay nada que tú puedas hacer para elegir a la persona que quieres. Esas cosas a lo mejor tenían sentido a finales de los 70, en los 80, pero ya han pasado 40 años y creo que la sociedad española ha dado muchísimos ejemplos de madurez, hay muchísimos controles que tienen lugar en muchos países similares al nuestro, donde con toda naturalidad se puede controlar al poder político, y no sé por qué los españoles nos tenemos que contentar con darles tanto poder a nuestros políticos.

Hay una responsabilidad por parte de la clase política, que si se encuentra el terreno abonado, tira hacia adelante, ¿pero qué responsabilidad tenemos los españoles como sociedad civil, somos especialmente pasivos, estamos dispuestos a tragar con casi todo, haría falta empezar a tomar conciencia de esto? De abajo arriba, ¿qué falta para recuperar el poder?

Yo defiendo la implicación de los ciudadanos en la política, que además no creo que implicarse en política signifique necesariamente presentarse como candidato a parlamentario, sino que hay muchísimas maneras en las que se puede participar, a nivel local, regional, simplemente haciéndoles saber a los políticos tus opiniones. Normalmente nos quejamos por escrito con más facilidad de un restaurante que no nos gusta que de una política que no nos gusta. Se nota una cierta inercia, una cierta pasividad, y para mí, personalmente, el año 2010, cuando llegó el voto de Trump, el voto del Brexit, fue una llamada de atención a la implicación, a que hay que implicarse. De hecho, para mí este libro es una forma de implicarme desde donde estoy, que es muy lejos de España, pero creo que cada uno de nosotros debe buscar su manera. Si no reformamos el sistema desde dentro, se va a romper desde fuera, y eso se ve cada vez de una manera más clara. Los últimos resultados son una prueba más de ello.

>Entrevista a Miriam González

"Los ciudadanos debemos implicarnos en política"

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El cuidado de la casa común no es ideología

Francisco Medina

Se ha convertido en el tema de estos días: la organización de la Conference Of Parties (COP) o Cumbre de Naciones Unidas para el Cambio Climático muestra que la cuestión medioambiental ya no es coyuntural. Con independencia de lo que pueda objetarse con el asunto Greta Thunberg, lo cierto es que no se trata de un exceso puntual. Se trata de cómo las consecuencias de un modelo de desarrollo económico sin horizonte ni brújula se están reflejando también a nivel medioambiental. Ya no se trata sólo de los incendios provocados, sino de las toneladas de residuos que se vierten o las emisiones de gases de efecto invernadero que se irradian a la atmósfera.

Existen varias señales que muestran que este tema no es meramente ideológico, aunque, de hecho, pueda ser instrumentalizado de continuo. Primero, por cómo la cuestión ha sido abordada en el ámbito de la Unión Europea: hace poco, el discurso inaugural de la nueva presidenta de la Comisión, Ursula Von der Leyen, señalaba el cambio climático como uno de los desafíos a abordar en el seno de la Unión, y señalaba los ejes de su actuación para los próximos años, destinados a la reducción de las emisiones de CO2 en un 50-55% para el año 2030; la formulación de un Pacto Verde para Europa; la presentación de una propuesta de Ley Europea sobre el Clima, la creación de un Plan de Inversiones Sostenibles para Europa; o la conversión de parte del Banco Europeo de Inversiones en un Banco Climático; sin olvidar el establecimiento de precios a las emisiones, el impuesto sobre el carbono en frontera, o la creación de un Fondo de Transición Justa.

En su discurso dado el miércoles 4 de diciembre en la COP de Naciones Unidas, en Madrid, Von der Leyen ya expuso tal contenido programático, en línea con la posición del Consejo Europeo ante dicha Cumbre, adoptada en febrero de este año, en el que hablaba de la Diplomacia Climática, recordando la amenaza y los efectos devastadores del cambio climático, así como la insuficiencia de las medidas adoptadas para contenerlo. Resulta claro el compromiso de la Unión Europea con el Acuerdo de París, como marco en el que se engloba la lucha mundial contra el cambio climático. Se oyen cada vez más conceptos como economía circular, transición climática o neutralidad climática. Y se busca seguir liderando la acción por el clima a nivel mundial y trabajar para reforzar aún más la cooperación internacional en materia climática.

El cuidado de la casa común no es ideología

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¿Auto-domesticación o simplemente humanidad?

Nicolás Jouve

Recientemente se ha publicado una serie de artículos que sugieren que los seres humanos somos el producto de una auto-domesticación [1]. La idea es que los primeros humanos serían seres poco favorecidos y violentos, y que de ahí la especie habría evolucionado, por una acción directa sobre sí mismos, hacia una mejor apariencia física y unos comportamientos cada vez menos agresivos.

En primer lugar, no debe extrañaros la idea de que el hombre pudo seguir un proceso evolutivo. En eso seguimos las mismas pautas que los demás seres de la naturaleza. Sin embargo, es difícil entender cómo dadas sus características personales pudo modificarse a sí mismo, del mismo modo que lo hizo para domesticar a los animales salvajes y las plantas silvestres.

“La auto-domesticación implicaría un proceso de cribado genético selectivo”

Me explico. Cuando se habla de domesticación hay que pensar en un proceso de cribado genético selectivo, para favorecer lo “mejor” y eliminar lo “peor” a lo largo de las generaciones. Es decir, hay que llevar a cabo una selección artificial basada en las diferencias genéticas para que sea efectiva. Quienes sostienen la idea de que en el hombre se ha practicado una auto-domesticación, han encontrado al menos un gen regulador, el BAZ1B, que controla a una batería de genes estructurales que intervienen en las características faciales, y que nos diferencian de los neandertales [2].

“Podría ser consecuencia de una tendencia natural inherente al propio ser humano”

Sin duda, puede haber habido una selección natural en base a la diversidad en estos genes, pero no hay por qué pensar en la voluntad de obtener generaciones de personas mejor parecidas y menos agresivas, sino que esto podría ser consecuencia de una tendencia natural inherente al propio ser humano, motivado por el atractivo interpersonal y la supervivencia de los más altruistas frente a los más violentos.

Por otro lado, es difícil entender que en una hipotética domesticación humana intervengan los mismos genes en caracteres tan dispares como los rasgos faciales y el comportamiento. Podemos pensar que, tanto en el aspecto físico del rostro como en nuestras acciones como humanos, haya genes que determinen, con sus múltiples variantes alélicas, un rango más o menos amplio de variación. Pongamos por caso alelos para rostro duro o rostro agradable, con diversas alternativas, y también un sistema complejo de múltiples genes repartidos por el genoma con diversos alelos para unas tendencias de comportamiento desde muy bondadoso a muy agresivo, con toda una amplia gama de manifestaciones, condicionadas por factores ambientales. Hoy constatamos que existe esa diversidad tanto para las características físicas como para el comportamiento, tanto más en poblaciones pretéritas. Está claro que, habiendo variabilidad genética puede haber respuesta a la selección. Así, ocurrió con el paso del lobo al perro, los felinos silvestres a los gatos o el teosinte al maíz cultivado.

¿Auto-domesticación o simplemente humanidad?

Nicolás Jouve | 0 comentarios valoración: 2  21 votos
>Editorial

Demasiadas suposiciones

Fernando de Haro

La crisis de la OTAN resuelta. Al menos momentáneamente. Por elevación. Los desacuerdos entre Estados Unidos y Europa se han querido solventar apuntando al riesgo que supone China. La OTAN es más que una organización militar. Es el símbolo de un mundo en el que la cultura occidental estaba todavía en pie para hacer frente al totalitarismo y a las amenazas contra el mundo libre.

Trump y Macron, aunque enfrentados, cada uno a su manera, han denunciado en los últimos meses que la Organización tiene serios problemas. Está en crisis ciertamente la estrategia de defensa. Pero también el acuerdo tácito entre Estados Unidos, los países del Oeste y del Este de Europa para defender los valores que sustentaron las democracias liberales. De esto no hablan los líderes. Turquía en realidad nunca participó en esos valores. Y ahora la OTAN parece buscarse una cierta unidad en torno a una nueva frontera, no física, pero sí económica, tecnológica, y por supuesto antropológica. ¿Hay todavía algo común en el terreno de los ideales entre los que siguen siendo formalmente aliados? ¿Hay algo que pueda mantenerlos unidos? ¿Qué respuesta tiene, tenemos, al reto que supone un capitalismo de Estado como el chino en el que el valor del yo no puede darse por supuesto?

La cumbre de Londres amenazaba fracaso. Trump está convencido de que los socios europeos son unos aprovechados porque siguen sin pagar la fiesta que le proporciona el ejército más caro del mundo. Y Macron había dicho en The Economist aquello de que la organización está en coma cerebral y que es necesario impulsar un proyecto de seguridad europea. Razón no le falta. No hay estrategia común para hacer frente al yihadismo en el Sahel ni en Siria. La Organización sigue siendo necesaria para contener la amenaza de Rusia en Europa del Este. Pero Turquía se ha aliado con Rusia para ganarle terreno a los kurdos y los alemanes dependen del gas ruso. De momento Estados Unidos y Europa, especialmente Francia, se han reconocido en la amenaza que supone el desarrollo armamentístico chino y las inversiones del Gigante Asiático en el Ártico, en África, y en sectores estratégicos de la economía del Viejo Continente así como en el desarrollo de la tecnología del 5G.

>Editorial

Demasiadas suposiciones

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>Entrevista a Carlos Hoevel, profesor de Filosofía de la Economía en la Universidad Pontificia de Chile

'En América Latina hay hartazgo por la endémica cultura del privilegio'

Fernando de Haro

Carlos Hoevel repasa para www.paginasdigital.es las causas de las protestas en América Latina. No están animadas solo por cuestiones económicas, según Hoevel, que apunta a cuestiones antropológicas. El profesor de la Universidad Pontificia de Argentina repasa y juzga los acontecimientos que han marcado las últimas semanas en su país y en Argentina.

¿Hay algún denominador común en las protestas que se están produciendo en Colombia, Bolivia, Ecuador y Chile?

Tiendo a interpretar el movimiento de protestas en América Latina dentro del contexto de las protestas que observamos en muchas partes del mundo. Lo común que veo tanto en Santiago como en El Cairo, en Bogotá como en París o en La Paz como en Hong Kong, es un descontento muy grande con la clase dirigente en general, sea esta última de izquierda, de centro o de derecha. En muchas partes parece registrarse un fin de la tolerancia por parte del ciudadano común, a una clase dirigente que, al mismo tiempo que acumula cada vez más privilegios y sospechas de corrupción, no ofrece soluciones a los problemas de su vida cotidiana. También veo en común el papel que están teniendo las nuevas tecnologías de la comunicación para potenciar enormemente -y a veces de modo irrealista- tanto las expectativas de progreso como las posibilidades de acción conjunta, rápida y sorpresiva, de los hasta hace no mucho tiempos silenciosos y dispersos disconformes.

Un tercer elemento en común es la crisis de la globalización que ha detenido, de modo bastante abrupto, el crecimiento del consumo y la mejora del bienestar en estos países. Hay que tomar en cuenta el hecho de que por primera vez en la historia de América Latina -gracias a la prosperidad inédita por el auge del precio de los commodities durante el vertiginoso ascenso de China- muchas personas han logrado salir de la indigencia o la pobreza crónica e ingresado ya sea a un estado de pobreza más tolerable o al estrato más bajo de la clase media. Pero al detenerse el flujo de dinero que entraba por las exportaciones, este ascenso que venían disfrutando se ha detenido. A esto hay que sumarle el uso puramente consumista que han hecho varios gobiernos -populistas o no- del dinero ingresado en los últimos tiempos de prosperidad. Muchos se han concentrado en cobrar impuestos, aumentar el gasto estatal, fomentar inversiones estatales o de empresas subsidiadas no competitivas, generando una cultura consumista de base económica débil que produce expectativas poco realistas y desmesuradas de progreso rápido y fácil, y han descuidado la inversión privada genuina a largo plazo que es la que crea empleos competitivos y estables.

¿Y el factor de la desigualdad?

>Entrevista a Carlos Hoevel, profesor de Filosofía de la Economía en la Universidad Pontificia de Chile

'En América Latina hay hartazgo por la endémica cultura del privilegio'

Fernando de Haro | 0 comentarios valoración: 3  121 votos

Carlos Hoevel repasa para www.paginasdigital.es las causas de las protestas en América Latina. No están animadas solo por cuestiones económicas, según Hoevel, que apunta a cuestiones antropológicas. El profesor de la Universidad Pontificia de Argentina repasa y juzga los acontecimientos que han marcado las últimas semanas en su país y en Argentina.

>Entrevista a Abel Hernández

'El Gobierno de gran coalición reduciría unos años los extremismos y enfrentamientos'

Juan Carlos Hernández

El periodista apuesta decididamente por un entendimiento entre el PSOE y el PP ya que "el acuerdo es imprescindible, se forme el Gobierno que se forme, en los grandes asuntos de Estado y en las grandes reformas".

A pesar de las evidentes contradicciones del presidente del Gobierno, el PSOE ha sido el partido que más votos ha recibido en las dos últimas elecciones. ¿Por qué? ¿Ha conseguido el PSOE mostrar una imagen, ya sea ficticia o real, de moderación y modernidad?

Lo que ha conseguido con seguridad es mostrar al electorado la imagen deformada de la derecha, poco menos que en manos de los extremistas de Vox. Esta ha sido, y sigue siendo, la clave de su propaganda: el miedo a la ultraderecha y a los compromisos del PP y Ciudadanos con ella. Todos en el mismo saco. Las poderosas terminales mediáticas de la izquierda han contribuido a esta deformación, y en eso siguen. A pesar de todo, Pedro Sánchez sufrió el 10-N una evidente derrota moral: perdió tres escaños en el Congreso, 750.000 votos y la mayoría en el Senado. Además en la campaña ofreció, en efecto, una falsa imagen de moderación. Le quitaba el sueño la idea de pactar con Unidas Podemos y se mostraba radicalmente enfrente de los separatistas catalanes a los que no haría ninguna concesión. Mucha gente se lo creyó. Y ahí anda el hombre intentando formar Gobierno con los que había repudiado.

¿Qué valoración le merece el acuerdo del PSOE con Unidas Podemos?

Me produce una fuerte inquietud, tanta como le producía a Sánchez hace menos de un mes sentar a Pablo Iglesias en el Consejo de Ministros, con todos los “poderes fácticos” en contra. Unidas Podemos es el heredero del Partido Comunista, enemigo declarado de la Monarquía parlamentaria y de la Constitución del 78 y defensor de la autodeterminación de Cataluña y del País Vasco. Suficientes motivos para la preocupación. Sin contar su influencia en la política económica y social, que puede ser funesta, con una crisis en puertas, para la confianza de los inversores y el pulso de la recuperación.

“El pacto de la izquierda con los nacionalistas es una contradicción y no puede traer nada bueno”

¿Es el acercamiento a ERC un suicidio político para el PSOE?

Con Pedro Sánchez al frente, el PSOE está apostando fuerte por la autodestrucción. Desde luego, sus acuerdos con los separatistas catalanes y vascos se corresponden con una tendencia, sobre todo desde Zapatero, a uncir su suerte a ellos de forma suicida. En este caso, dependerá del alcance de los compromisos. Para los observadores más críticos, es una amenaza a la pervivencia de España. Personalmente no voy tan lejos. El pacto de la izquierda con los nacionalistas es una contradicción y no puede traer nada bueno.

¿Es la irrupción de Vox algo coyuntural?

>Entrevista a Abel Hernández

'El Gobierno de gran coalición reduciría unos años los extremismos y enfrentamientos'

Juan Carlos Hernández | 0 comentarios valoración: 2  24 votos
>Entrevista a Antonio Salvador

"Queda aún mucho para poder decir que el caso ERE ha terminado"

Juan Carlos Hernández

El coautor de “El saqueo de los ERE” (Investigación) nos explica los entresijos del caso donde la Administración autonómica implantó un sistema con el que eludió deliberadamente los mecanismos de control y la fiscalización de las ayudas según la sentencia. El periodista también afirma que una democracia sólo es robusta si cuenta con medios de comunicación libres e independientes que pueden ejercer ese papel de contrapeso del poder sin limitaciones.

¿Podría explicar a nuestros lectores qué se ha juzgado en el caso de los ERE?

En la pieza de la que acabamos de conocer la sentencia se ha juzgado si era legal el procedimiento instaurado por la Junta de Andalucía para el reparto de ayudas a prejubilaciones y empresas en crisis durante una década (2000-2009). A la espera de que se pronuncie el Tribunal Supremo cuando resuelva los recursos que anuncian los condenados, la sentencia de la Audiencia de Sevilla es contundente: la Administración autonómica implantó un sistema con el que eludió deliberadamente los mecanismos de control y la fiscalización de las ayudas. Se trata de la primera pieza de esta macrocausa que ha sido juzgada. En ramas separadas se irá dilucidando durante los próximos años la responsabilidad penal derivada de la concesión y percepción de cada una de las ayudas concedidas con cargo a la partida presupuestaria 31.L, rebautizada como “fondo de reptiles” por el ex director general de Trabajo y Seguridad Social Javier Guerrero cuando declaró como testigo ante la Policía Nacional en diciembre de 2010. Queda aún mucho para que pueda afirmarse que el caso ERE ha terminado.

“El reparto arbitrario de las ayudas permitió conseguir la ‘paz social’ en una comunidad muy castigada por el desempleo y muy probablemente apuntalar la hegemonía del Partido Socialista”

Por tanto, ¿se podría decir que más que un negocio económico se trataría de un negocio político que ha permitido al PSOE andaluz ser hegemónico durante años en Andalucía?

>Entrevista a Antonio Salvador

"Queda aún mucho para poder decir que el caso ERE ha terminado"

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>Columna izquierda

>Editorial

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Indio americano o cachorro dálmata

Fernando de Haro

Tom Peters es un británico de 32 años que se ha paseado en las últimas semanas por los programas matutinos de televisión explicando que quiere ser un cachorro dálmata. Declara que le gustaría ser reconocido como el primer hombre transespecie, mezcla de humano y de perro. El caso parece el producto típico de un momento de crisis en los medios: las televisiones generalistas luchan con cualquier cosa contra la inexorable caída de audiencia en favor de pantallas y contenidos más segmentados. Las televisiones de siempre intentan evitar su declive con la industria de la nostalgia, la explotación del miedo y los relatos inverosímiles. En cualquier caso, Tom Peters insiste en que, desde hace años, al salir de su trabajo, vive como si fuera un perro, come golosinas para mascotas y pienso para animales. Asegura que lo hace para huir de una realidad que le resulta demasiado gravosa. Es fácil imaginarnos respondiendo a Tom con un largo discurso dedicado a la objetividad de su naturaleza y la belleza de la condición humana. Podríamos leerle el discurso de Pico de la Mirándola sobre la excelencia de la especie a la que pertenece. Pero seguramente no nos escucharía o diría que precisamente lo que está haciendo es responder a la invitación del gran humanista: ha elegido, y ha elegido no ser hombre. Toda esta conversación (no-conversación) sería fácil. Más difícil es comprender por qué Tom quiere ser perro. Más interesante es asumir, acompañar la soledad, el desconcierto, la inquietud que lleva a Tom a ponerse su disfraz canino.

Miguel Ángel Quintana Paz explicaba en un acertado artículo hace unos días lo que nos ocurre y por qué se dan casos como el de Tom. Quintana no es precisamente un tradicionalista que defienda la incuestionable evidencia objetiva de la naturaleza humana. Se dedica a los estudios de género. El filósofo ha dedicado buenas energías en defensa no de la ideología de género, que dice que no existe, pero sí de todos los valores culturales, variables, que junto al sexo determinan la personalidad. Quintana señala atinadamente que vivimos en una época de hiperindividualismo. Podría parecer que este término es contradictorio con el auge de los nacionalismos y de otros tipos de identidades de grupo. Quintana sostiene que son dos fenómenos confluyentes. “¿No vivimos una época en que cada vez más personas se sienten parte de una identidad común y ansían disolverse en ella? ¿No estamos ante un apogeo de los nacionalismos, ante un resurgir de los fundamentalismos religiosos, ante un empeño de todos por fundirse cada cual en su colectivo (las mujeres, los gais, los distintos grupos de inmigrantes, los negros, los pensionistas, los triscaidecáfobos) y olvidarnos allí de que yo soy yo?” –se pregunta el pensador–. Estamos ante “colectivos que elige el individuo: esa es la ironía de nuestros días”. Es lo que está pasando “con el fundamentalismo islámico: a menudo son jóvenes musulmanes los que optan por afiliarse a mezquitas más y más radicales, obedecer a imanes más y más integristas, alejándose así del islam más moderado de sus familias (o del que ellos mismos profesaban poco tiempo atrás). Es una decisión estrictamente individual. También en los nacionalismos podemos observar idéntico fenómeno. Pronto, con el transhumanismo, quizá podamos elegir incluso nuestra especie o en qué soporte (o bien un cuerpo de carne y hueso, o bien unos bits en un superordenador) preferimos vivir”.

Indio americano o cachorro dálmata

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>Editorial

Esperando el #Me Too del islam

Fernando de Haro, Lahore

El comisario del servicio secreto militar me explica con mucho énfasis que en el islam no está permitido que el hombre lleve al descubierto la parte del cuerpo comprendida entre el ombligo y las rodillas. Lo hace levantándome la camiseta y tocándome las piernas. El clérigo de la madrasa (escuela coránica) donde sucede la escena mira al militar con satisfacción. La madrasa en la que hemos estado grabando hasta unos minutos es una de las históricas de Lahore, la capital del Punjab. En sus aulas, sentados en el suelo, con movimientos rítmicos, a gritos, los niños aprenden de memoria las suras del Corán. El interrogatorio del comisario, que nos obligará más tarde a abandonar precipitadamente Pakistán, demuestra quién manda en el país. Da igual que el primer ministro sea de un partido musulmán o un play boy populista. Quien rige los destinos de esta nación de más de 200 millones de habitantes, encrucijada de Asia, es la alianza entre islamismo y ejército que le dio su identidad. El comisario tiene que demostrar al clérigo que hace cumplir la interpretación más estricta del islam y el clérigo presta su apoyo al comisario. Hasta no hace mucho era frecuente en Lahore, la ciudad fronteriza con la India, que los hombres paseasen con pantalones cortos y zapatillas por sus parques. El avance del partido radical Tehreek-e-Labaik ha cambiado las costumbres. Islamismo sobre islamismo, sobre el de Ali Bhutto de los años 70, sobre el del general Zia de los años 80, sobre el islamismo que impulsó Estados Unidos para combatir en Afganistán a los talibanes.

Mientras escucho al comisario predicar se me viene a la cabeza el rostro de Sadaf, una niña de 12 años que horas antes acaba de contarme su historia. Sadaf usa un pañuelo que le cubre la cabeza, viste como una musulmana, o como una hindú. Muchos cristianos del Punjab no se distinguen por su ropa. Son el vivo retrato de lo que decía la carta a Diogneto. Sadaf tiene el rostro severo y la expresión tímida pero enseguida le sale el carácter. Sadaf me ha explicado que una compañera de clase le invitó el pasado mes de abril a pasar una tarde con ella. Después de resistirse durante un tiempo accedió. La invitación fue una trampa para que el hermano de su compañera, Sabtain, la raptara. A Sadaf la drogaron, la trasladaron a Faisalabad y allí Sabtain abusó de ella. Sadaf lo relata todo con aplomo, sin bajar la mirada. Después de la agresión sexual, recibió una instrucción rápida de nociones sobre el islam y fue forzada a convertirse. A la conversión forzada se unió un matrimonio también forzado con un expediente falso. Sadaf no quería ser musulmana y no quería ser una posesión de Sabtain. Así que en un nuevo traslado tuvo el coraje de saltar del autobús en el que viajaba. Huyó y pidió un móvil a una persona desconocida. Consiguió llamar a su padre que fue rápidamente a recogerla. Ahora ha vuelto a ser acogida en su familia. Sadaf, que ya no tiene la mirada de una niña, me explica que ella no quería dejar de ser cristiana.

Esperando el #Me Too del islam

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>Editorial

Convicciones sin realidad

Fernando de Haro

La miniserie Chernóbil de HBO ha hecho furor. Los cinco capítulos escritos por Craig Mazin y dirigidos por Johan Renck han ocupado el hueco dejado en la audiencia por Juego de Tronos. La pasión por lo sucedido en el reactor nuclear ha generado un extraño turismo de la catástrofe. Chernóbil es mucho más que un desastre nuclear. El accidente de 1986, la cadena de decisiones tomadas, la reacción del poder soviético, la respuesta de los científicos y de la población nos hablan del riesgo de la energía atómica, pero también de la fe y de la realidad, de una realidad negada, y de un pensamiento, de una creencia que construía/construye un sistema contra la experiencia.

Nos atrae la serie porque en estos tiempos de miedo y de incertidumbre refleja las consecuencias de un uso imprudente de la tecnología. Efectos que se prolongan en el tiempo más allá de lo que se puede imaginar. No es solo terror al átomo. La ficción da forma a ese fantasma de la sociedad del riesgo que llevamos en el alma y que puede tener mil maneras de concretarse. El temor está dentro de nosotros y sentimos cierta afinidad por los relatos que alimentan lo que el sociólogo Luhmann llamaba “la extravagante preocupación por las improbabilidades extremas”. Es improbable una invasión de migrantes, una muerte por epidemia generalizada, una violenta guerra en todo el planeta. Pero las distopías cinematográficas que insisten en mundos creados por sucesos de este tipo florecen. La afición que tenemos en este comienzo del siglo por las improbabilidades extremas de destrucción más que por las improbabilidades extremas de ser nos retrata.

Ha habidos algunas críticas que le han afeado a Chernóbil no haber reflejado de modo adecuado cómo funcionaba el poder soviético a mitad de los años 80. Probablemente no se le puede pedir a una serie capacidad suficiente para describir algo que era no solo un conflicto entre la verdad o la mentira, o entre los expertos y los burócratas. Los privilegios de las autoridades, la escasa estima por la vida humana y el abuso del Estado marcaron la reacción a la crisis. Pero el caso Chernóbil es más que todo eso. Es el momento en el que se hace evidente el choque entre la fe del hombre soviético y la realidad. Por eso es tan actual. Y por eso hay que volver a la lectura de Voces de Chernóbil. Con el imponente mosaico de testimonios que construye Svetlana Alexievich, en la que aparece la vida real, el amor, el sufrimiento de los que vivieron el accidente y de los que trabajaron cerca de la central, se comprende por qué, como dice uno de los protagonistas, lo ocurrido sirvió para “aprender a decir yo”.

El monólogo de Marat Filipovich, ex ingeniero del Instituto de Energía Nuclear, refleja el sistema de “doble verdad” en el que se vivía y que se parece, a pesar de que estamos en sociedades libres, al nuestro. El problema era la fe, una fe sin base alguna en la realidad.

Convicciones sin realidad

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>Editorial

Prisión permanente: justicia insuficiente

Fernando de Haro

El debate (en realidad no debate) sobre la ampliación de la llamada prisión permanente revisable, que ocupa a los españoles desde hace unos días, es el mejor reflejo de la dificultad de toda una sociedad por mantener vivo uno de sus principios fundacionales. Se diluye en las conciencias el principio de reinserción, recogido en el texto constitucional como traducción laica y penitenciaria de la misericordia cristiana y de la voluntad de reeducar a los presos (propia de la mejor tradición republicana). Frente al mal sufrido (mal grave), a muchos les parece razonable establecer la máxima distancia: la que proporciona tener al que ha cometido el delito entre rejas toda la vida.

Se le llama prisión permanente revisable, pero se trata de una cadena perpetua. La cadena perpetua siempre ha incluido la posibilidad de poner al reo en libertad pasado cierto tiempo. El Gobierno del PP la introdujo en el Código Penal en 2015 para delitos graves como el asesinato de menores de 16 años o los que se siguen después de un abuso sexual. Fue recurrida ante el Tribunal Constitucional.

Ahora que los populares no tienen mayoría en el Congreso de los Diputados, los grupos de oposición han presentado un proyecto para derogarla. El Gobierno ha respondido con una contrapropuesta para ampliarla a más supuestos. La ampliación no prosperará porque no cuenta con apoyos parlamentarios. No importa: lo que cuenta es mostrar “iniciativa política”. Rajoy, a pesar de la buena marcha de la economía, está bajo en las encuestas: el PP ha caído en el último año 7 puntos en intención de voto. El apoyo de la opinión pública al endurecimiento de las penas tras algunos casos especialmente dolorosos de violencia sexual y contra la infancia –piensan en el Gobierno– puede ser una gran baza.

En realidad, la prisión permanente revisable o cadena perpetua no responde a ningún problema. Su aparente necesidad responde a un claro caso de desinformación, a un espejismo provocado por las grandes cadenas de televisión. En su lucha por un par de puntos de share, las emisoras repiten hasta la saciedad los detalles de los casos más sangrantes de violencia sexual o de violencia contra la infancia.

España es uno de los países con más bajo índice de criminalidad de Europa. Cuenta, además, con uno de los códigos penales más duros de su entorno y con una mayor estancia media de los condenados en prisión. El sistema del cumplimiento íntegro de las penas y las sanciones previstas provocan que se pueda estar hasta 40 años en la cárcel si se han cometido los delitos más graves. Suficiente, en principio, para poner a salvo a la sociedad de aquellos que tuvieran voluntad de reincidir.

Prisión permanente: justicia insuficiente

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>Columna derecha

>CULTURA

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Caravaggio en Madrid

Elena Simón

Dedicado a Alicia

Caravaggio siempre es un reclamo excepcional por su revolución pictórica en busca de la realidad. En esta ocasión el Museo Thyssen presenta al gran pintor con sus apasionados seguidores del norte de Europa, 52 obras en total, con 12 del maestro. Su pintura claroscurista, con modelos de la realidad, alejada del ideal clasicista, coincidió con los intereses pictóricos de flamencos y alemanes. El viaje obligado para un artista del s. XVII a Roma, meca del Arte, provocó que en el primer tercio de esta centuria unos setecientos pintores extranjeros se instalaran allí, algunos privilegiados en los palacetes de los mecenas protectores, otros pasando hambre y frío.

Caravaggio inauguró el Barroco de manera rompedora, el mundo ideal neoplatónico se acabó. El concilio de Trento y los ejercicios espirituales de san Ignacio de Loyola pedían realidad, austeridad, ponerse en la situación real del suceso religioso a reflexionar, desechando todo idealismo. Y un hermano de Caravaggio, Juan Bautista, era sacerdote en Cremona. El barroco es movimiento con diagonales, escorzos, claroscuros, que traducen el movimiento interior de la mente de los protagonistas, cuanto más tenso mejor. Éste es su máximo interés, todos los contenidos que guarda, apoyados en las expresiones y en una rica simbología de todo tipo (objetos, animales, frutas y flores, colores…).

Es interesante conocer que Michelangelo Merisi, el Caravaggio, nació en Milán en 1571 y que su padre era arquitecto y administrador del marqués de Caravaggio, Francesco Sforza, casado con Constanza Colonna, con los que la familia tuvo una íntima relación. Estas nobles casas protegerán a Merisi, irascible hasta el enloquecimiento y pendenciero, en las huidas y condenas por sus delitos que llegaron al asesinato. Con cinco años se trasladó a Caravaggio y con trece por fin está en Milán, cumpliendo la promesa hecha a su padre en el lecho de muerte, en el taller de Simone Peterzano, seguidor de Tiziano, con el que vivió cuatro años para aprender el oficio de pintor. Con 19 años aterriza en su soñada Roma, donde, obligado por la necesidad, ejecuta naturalezas muertas y flores, de gran fortuna. Luego vendrán escenas de género como “Los tahúres”, tres medias figuras jugando a las cartas, adquirida por el ojo coleccionista y vanguardista del Cardenal del Monte que contrata al pintor, y pasa a su residencia, por fin con alojamiento y comida, donde bajo su protección pintará Los Músicos y la imponente Santa Catalina de Alejandría, tan venerada en Italia (una hermana del pintor también era Catalina). Sus modelos son mendigos, mujeres de la calle, pendencieros de la noche. La realidad más cruda está servida, con ella representará la experiencia religiosa en su más auténtica veracidad, como un suceso de la vida cotidiana.

Empieza el encargo para San Luis de los Franceses, ha cumplido los 25, y La Vocación y El Martirio de san Mateo dejarán huella en las almas, y en otros pinceles. La apertura de esta capilla con motivo del Jubileo del año 1600 le hizo el pintor más famoso y solicitado de Roma, con jugosos encargos tanto públicos como privados: El Sacrificio de Isaac, para el futuro papa Urbano VIII, o el imponente San Juan en el desierto encargado por el banquero Coste. Ambas pinturas brillan en esta exposición. San Juan Bautista, con la potencia del desnudo del David de su admirado Miguel Ángel, en una anatomía más suavizada, con el mismo dominio anatómico… y también la reflexión, la tensión interior del protagonista. La austeridad formal domina, una diagonal de luz divina sobre la anatomía de san Juan y la sombra sobre la que se recorta, fondo neutro sin elementos de distracción. La piel de camello que lo identifica, austero y ascético, y el rojo del manto, emblema de su sangre por la violencia de su muerte a manos de Herodes. Sujeta el bastón-cruz, él anuncia a Cristo y lo bautiza en el Jordán, inicio del camino a la Pasión. Figura de gran belleza e impactante presencia, con la que Caravaggio se presenta casi como el nuevo Miguel Ángel.

Caravaggio en Madrid

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Sorolla: un niño adoptado

Elena Simón

“Tenía Sorolla la vista fácilmente impresionable a cuanto se mueve, y como lo que más se mueve es la luz, cambiando a cada instante, ésta fue su musa” (A. Gimeno).

La cotización y valoración de Joaquín Sorolla sigue en alza. Barcelona nos ha deleitado este verano en Caixaforum con la atractiva y refrescante muestra “Sorolla y el Mar”. También Mapfre abre cartel en el otoño madrileño, hasta el 11 de enero, con una exposición llena de novedades, con la cara menos conocida del imparable artista: “Sorolla y América”, muestra que se inicia con su celebrada pintura social de finales de siglo, que emigró más allá del océano y paisajes urbanos neoyorquinos, retratos americanos, dibujos sobre cartas de menú, y también bocetos, mucho de todo ello guardado allí en la Hispanic Society de Nueva York, grandioso centro de referencia de la cultura española, museo y biblioteca, fundado en 1904 por el potentado del ferrocarril e hispanista Huntington, que fue el mecenas de Sorolla en América. Él le pagó los dos viajes de seis meses que el artista realizó con su familia a Nueva York. Su exposición de 1909 ni tuvo ni ha tenido igual, el pintor vendió cientos de obras y miles de catálogos… hasta el presidente de los EEUU quiso ser retratado por él.

Pero demos marcha atrás en la moviola hasta situarnos en su levante natal, donde se gestó el genio de Joaquín Sorolla. Los primeros años del artista quedan muy lejos de su posterior éxito, porque este pintor español, que tras Velázquez y Goya es la paleta española más cotizada fuera de nuestras fronteras, nació en Valencia el 27 de febrero de 1863 (¿conjunción de astros que dirían algunos lunáticos?). Sus padres, Joaquín y Concepción, del gremio del comercio de tejidos, murieron, quizá víctimas del cólera, en un margen de tres días, cuando el pequeño contaba dos años y medio. La tía materna Isabel y su marido José adoptaron a Joaquinito y a su hermana Isabel, de un año. Con 14 años Joaquín ayudaba a su tío en la modesta cerrajería familiar, pero su destreza para la pintura ya era reconocida y asistía por la noche a clases de pintura. Con dieciséis años entró en la Escuela de Bellas Artes de San Carlos de Valencia: las clases se iniciaban a las ocho, sin embargo su compañero, el también pintor Cecilio Plá, nos dice que Sorolla ya venía de sacar apuntes del natural por la ciudad. Ese mismo año, por su aplicación, la Escuela de Artesanos le otorgó un accésit y le obsequió con una caja de pinturas. Su padre adoptivo, consciente de la valía del chico, decidió pagarle clases especiales e intentó que Joaquín no perdiese más tiempo en las labores de cerrajero, pero el chico no lo permitió. A la par recibía la medalla de bronce de la Exposición Regional de Valencia por “El patio del instituto”. Su profesión de pintor ya estaba decidida.

Sorolla pasó cuarenta años pintando casi frenéticamente. Trabajador incansable realizó a la velocidad de la luz cerca de 2.200 cuadros, 9.000 dibujos, apuntes, bocetos, obras todas ellas en las que consiguió como nadie reflejar con una modernidad potente ese derecho que el instante tiene a la eternidad.

Sorolla: un niño adoptado

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