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24 SEPTIEMBRE 2018
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Diez claves para el PP de Casado

Agustín Domingo Moratalla

1.- Integración y ajuste de cuentas. Las primarias han dejado el partido más tocado de lo que era previsible. La herencia de los congresos de 2004 y 2008 no se arregla repintando la casa sino revisando los cimientos. Una manita de pintura puede ser engañosa, hace falta construir desde las bases porque hay aluminosis. Aunque tendrá que andarse con cuidado con los suyos, serán tiempos de ajuste de cuentas que exigirán cautela, prudencia y menos buena fe de la que demostró simpáticamente en las primarias.

2.- Techo de cristal. Semanas antes de saber los resultados, algunos militantes históricos del PP comentaron que Pablo Casado tenía el “techo de cristal”. No sé si utilizaron esta expresión para moderar las expectativas que empezaba a generar, porque conocían su ambiciosa trayectoria desde pequeñito o porque conocían las debilidades de su liderazgo. Quienes le conocen saben que además de la humildad y la proximidad deberá prestar atención a la sinceridad y la autenticidad.

3.- Expectativa nacional sin experiencia local. A pesar de la experiencia acumulada en los últimos años, en Casado pesan más las expectativas que ha despertado que su competencia o capacidad para reconstruir lo que fue el proyecto político anterior a los congresos de 2004. Tendrá que contar con gente de mucha experiencia para que sus expectativas no sean ilusorias sino ilusionantes. No basta clonar el “estilo Rivera” para hacerse con la España de las banderas, hace falta conocer de primera mano el desvigorizado músculo local y autonómico del partido. Las elecciones andaluzas están a la vuelta de la esquina.

4.- Régimen del 78. El momento político español está determinado por las dudas que genera el PSOE para mantener su fidelidad al régimen político del 78. Hay serias dudas de que Pedro Sánchez quiera contentar a la vieja guardia socialista que nunca coqueteó con los populismos. Los socialistas, los comunistas y los liberales más “clásicos” o responsables deberían ser aliados de Casado en su nuevo horizonte político. El vigor moral de la sociedad que promovió la Constitución del 78 se ha fragmentado, diluido y casi liquidado. Los diferentes gobiernos de las últimas décadas no regaron esa planta y ahora se encuentran con el invernadero de la sociedad española culturalmente agostado y vulnerable.

5.- Vino nuevo en odres viejos. La reconstrucción del PP debe realizarse desde abajo y contando con experiencias cívicas de participación que ya existen. No hay que inventar nada sino limpiarse los oídos, graduarse las gafas y tomar un cuaderno para apuntar lo que dice la gente. Los viejos clichés de las ejecutivas tienen que ser cuestionados porque parece ser que Casado quiere representar a la clase media y no a los grupos de poder económico, cultural y mediático que, como hemos visto, no tienen ningún interés en fortalecer vínculos comunitarios o promover ciudadanos mayores de edad.

Diez claves para el PP de Casado

Agustín Domingo Moratalla | 0 comentarios valoración: 2  11 votos
>Entrevista a Dolores González Pastor

'Corruptos y corruptibles habrá siempre, lo relevante es cómo lo afrontas y lo atajas'

Ángel Satué

Dolores González Pastor es diputada por el partido Ciudadanos en la Asamblea de Madrid. Es presidenta de la Comisión de Investigación sobre corrupción política en la Comunidad de Madrid y portavoz en la Comisión de Vigilancia de las Contrataciones, así como de Regeneración y Transparencia. Antes, durante 20 años, ha trabajado en multinacionales tecnológicas y de gran consumo. Es experta en análisis y estrategia de modelos de negocio, Big Data, innovación tecnológica y contenidos digitales.

Es usted una de nuestros representantes políticos españoles más comprometidos con la transparencia y la lucha contra la corrupción. ¿Qué lecciones para el futuro saca de su presidencia de la Comisión de Investigación sobre corrupción política en la Comunidad de Madrid?

Las lecciones concretas las estamos desarrollando en el dictamen de la Comisión, que ya hemos empezado a elaborar los grupos, sobre una muestra representativa de casos que elegimos en el plan de trabajo y que esperamos tener terminado para finales de este año. Era imposible abordar de forma exhaustiva todos los casos de los que hemos tenido indicios desde 2007, elegimos los más representativos desde el punto de vista del interés social y de lo que había que investigar como presunta corrupción política, fuese in vigilando, in eligendo o porque implicase un abuso de poder en la forma de organizar los procesos de gobierno y esto fuese indicio de algún delito que pueda concluirse llevar a la fiscalía. En todo caso, serían circunstancias de las que hay que rendir cuentas ante los ciudadanos en sede parlamentaria. Las comisiones de investigación están avaladas y protegidas por nuestra Constitución y el derecho parlamentario, como en las mejores democracias de nuestro entorno. Un hecho muy significativo es que ha sido el fin de las mayorías absolutas lo que ha permitido constituir comisiones de investigación parlamentarias independientes del gobierno de turno, a pesar de pataleos y presiones.

¿Cree que los madrileños se han sensibilizado respecto a la corrupción que, como dice el papa Francisco, es la polilla de la política, y de la propia sociedad?

El declive de viejos partidos que han ostentado largas mayorías absolutas, sea a nivel nacional o regional, es la muestra de que dicha sensibilización es un hecho. Pero como sociedad también debemos mirarnos a nosotros mismos. Es necesario que exijamos más a nuestros políticos y que no les permitamos ni la más mínima duda en la lucha contra la corrupción. A la larga, se está demostrando que la corrupción mal atajada pasa factura institucional, política y electoral. Hace unos días lo reconocía, por primera vez, la exvicepresidenta del gobierno de Rajoy en una entrevista, en la que decía que habían perdido tres millones de votos por la corrupción pero que los responsables eran los corruptos. Siguen errando el planteamiento: corruptos y corruptibles habrá siempre, lo relevante es cómo lo afrontas y lo atajas, qué controles y contrapesos dispones. Las mayorías absolutas han propiciado un desmantelamiento progresivo de controles independientes, el Consejo de Europa se lo ha afeado a España muchas veces. ¿Sabe qué país era profundamente corrupto a principios del siglo XX? Suecia. ¿Son los nórdicos hoy diferentes? Lo que es diferente es que hay controles efectivos y, por tanto, no hay impunidad, que es el germen de la corrupción sistémica.

>Entrevista a Dolores González Pastor

'Corruptos y corruptibles habrá siempre, lo relevante es cómo lo afrontas y lo atajas'

Ángel Satué | 0 comentarios valoración: 2  74 votos
>Entrevista a Mikel Buesa

'La elección de Pablo Casado supone una ruptura en el proceso de desideologización de la política en España'

Juan Carlos Hernández

El cambio de liderazgo y de discurso que supone la elección de Casado puede no sólo frenar la deriva de su partido, sino posibilitar que recupere a una parte de los electores que lo abandonaron, afirma Mikel Buesa.

Más allá de las imágenes que sobre Pablo Casado se quieran proyectar, a su juicio, ¿qué supone desde un punto de vista ideológico su elección?

Creo que lo fundamental es la recuperación de las ideas básicas del discurso del centro-derecha: libertad, familia, papel subsidiario del Estado, unidad de España, solidaridad, etc. Esa recuperación supone una ruptura con el proceso de desideologización que había experimentado la política en España, especialmente en el caso del PP, y que había dado lugar tanto al descontento de una parte del electorado como sobre todo a su desorientación. La política se había convertido con Rajoy en puro pragmatismo y ello había dado lugar a un fracaso principalmente en dos terrenos: uno, el del malestar de las clases medias, exacerbado con la crisis financiera; y dos, el de la ruptura de la unidad de España con la independencia de Cataluña.

Su elección ¿podría ser signo de un descontento dentro del PP por la gestión de los últimos años?

En la elección de Casado han cristalizado los descontentos de la gente de centro-derecha. Los empobrecidos con la crisis, los desorientados con el discurso apolítico de Rajoy, los cristiano-demócratas que vieron desechadas sus políticas sociales, los liberales inconformes con el modo de afrontar la intervención del Estado, los que tienen una visión patriótica de la política. Buena parte de esos descontentos abandonaron al PP en las últimas elecciones (tres millones de votos) y se desplazaron hacia Ciudadanos o la abstención. Pero con el fracaso que evidenció la declaración de independencia de Cataluña, según las encuestas, se sumaron otros más (entre millón y millón y medio). El PP iba a una debacle que, paradójicamente, frenó la moción de censura a Rajoy.

¿Podría frenar la caída en intención de voto del PP?

Creo que, efectivamente, el cambio de liderazgo y de discurso que supone la elección de Casado puede no sólo frenar la deriva de su partido, sino posibilitar que recupere a una parte de los electores que lo abandonaron. Será, en todo caso, un proceso lento, al menos al principio, y seguramente lleno de trampas puestas por la izquierda. La habilidad de Pablo Casado para superarlas mostrará si tiene madera de líder o si su elección es sólo flor de un día.

¿Cuáles son los desafíos más urgentes que debe de afrontar?

Su desafío inmediato es rehacer la estructura del partido y ordenar y dotar de coherencia al discurso político-ideológico del PP. A partir de ahí puede ejercer una poderosa oposición, pues no en vano tiene la mayoría del Senado y es el primer partido en el Congreso. Su acción debe ser justificada en razones ideológicas; y a la vez podrá mostrarse capaz de llegar a acuerdos con el gobierno. Está, además, la preparación de las elecciones que se van a suceder a partir del otoño, lo que implica hacer una buena selección de candidatos y un programa electoral que entiendan los votantes.

>Entrevista a Mikel Buesa

'La elección de Pablo Casado supone una ruptura en el proceso de desideologización de la política en España'

Juan Carlos Hernández | 0 comentarios valoración: 2  37 votos

Pablo Casado, ¿una nueva derecha?

Francisco Pou

La fórmula monárquica absolutista de los partidos tradicionales se rompe. Y le tocaba el turno al Partido Popular. De un delfinato múltiple y reñido, y en forma de intento de democratizar la elección, ha sido finalmente Pablo Casado, con el 57% de los votos, el elegido para suceder a Rajoy. Han sido unos pocos “compromisarios”, una figura que en los partidos intenta ser la “salvaguardia de las esencias”, quienes han decidido, por más que la mayoría de los observadores nos preguntamos si realmente había “esencias que guardar”.

Y sin embargo siempre hay espacio para la esperanza. Pablo Casado, nacido en 1981, tiene certificado de juventud. Importante cuando parece que la efebocracia, el gobierno de la juventud, parece que se extiende en Europa, por más que Soraya Sáenz de Santamaría se esforzase en recordar que lo de la juventud es algo que se arregla con el tiempo. Hay quien esperaba que la condición de género de Soraya podía ser un factor decisivo en una democracia, la española, que no cumple esa hueca exigencia de las cuotas. Ciertamente, no hemos tenido todavía ninguna presidenta en una España donde la “cuestión” de género no es que importe cada vez más, sino que puede ser decisiva en la formación de gabinetes, con miembros y miembras intentando alcanzar la proporción, el cóctel culturalmente correcto en una sociedad escrupulosa en su nueva ingeniería moral.

¿Cuál va a ser el cambio, la diferencia? Muchos ven a Casado como un sucesor de Aznar como contraposición a una versión extendida del Rajoyato con Sáenz de Santamaría. Ese esperar para seguir esperando como postura vital, y esa tozuda y evasiva subcontratación a los jueces o a los tribunales las decisiones que un presidente debía tomar en el ámbito político. Ciertamente son dos estilos. El de Soraya Sáenz de Santamaría evadiendo en su campaña el llamado “debate ideológico”, que sitúa, para algunos, a Pablo Casado como “extrema derecha” por no haberse situado como proabortista ni tampoco entusiasta del matrimonio del mismo género.

Ciertamente la esperanza va más allá. Cuando las ideologías se han mostrado estériles para generar ilusiones y certezas, y cuando el pacto de la democracia con la sociedad del bienestar no se está cumpliendo, solo una nueva forma de empezar a hacer política, una nueva forma de vivir, puede ilusionar a las nuevas generaciones que quieren propuestas algo más consistentes que embalsamar una Transición democrática. Una fórmula que no ha renovado sus propuestas y su atractivo para una unidad de España que se está rompiendo, una monarquía con una seria crisis reputacional, y una pirámide de población –¡ay esa correcta ingeniería moral!– que no garantiza ese bienestar que la democracia prometía.

Llega Pablo Casado con una tarea de recomponer un partido acomplejado que, a base de no decir nada, había dejado a un partido como Ciudadanos recogiendo sus defraudados, del PP y también del PSOE. Va a necesitar tiempo… urgentemente ante unas elecciones, las próximas generales, que sin ser “constituyentes” van a constituir el perfil –¿Venezuela, Francia, USA, Italia?– con el que debamos definir nuestra convivencia en España.

Pablo Casado, ¿una nueva derecha?

Francisco Pou | 0 comentarios valoración: 3  29 votos

No cualquier PP sirve a la sociedad española

Eugenio Nasarre

España necesita en estos momentos un fuerte partido de centroderecha. El PP puede serlo con tal de que cumpla tres requisitos: primero, una profunda renovación interna para que vuelva a ser un cuerpo vivo y no un caparazón vacío; segundo, un proyecto ilusionante que vuelva a conectar con la que fue su base social –las amplias clases medias–, de los que más de tres millones y medio lo han abandonado desde 2015; tercero, recuperar sus señas de identidad, fraguadas en torno a unos principios sólidos que hay que proyectar en la sociedad española de hoy. Es una tarea titánica, pero no imposible.

El próximo 21 de julio los tres mil compromisarios del Congreso extraordinario del PP tendrán que decidir quién puede llevar a cabo mejor esta triple tarea. Tengo la convicción de que Soraya Sáenz de Santamaría no está en condiciones para acometerlas y conduciría al PP por una senda de mayor declive. Creo que, bajo determinados requisitos, Pablo Casado es el único de los dos candidatos capaz de afrontar esta ardua acción política con posibilidades de éxito.

Explicaré las razones de esta posición, que sólo puede apoyarse en una comprensión de lo que ha pasado en España en estos tres años, en el marco de lo que está sucediendo en Europa. Quien no tenga conciencia de la situación excepcional que vivimos con tres desafíos formidables (la salvación de la unidad nacional, la continuidad de la “España constitucional” derivada de la obra de la Transición y el fortalecimiento de la Europa Unida frente a sus envalentonados enemigos) no podrá entender el sentido de la acción política que es imprescindible emprender. El éxito de la moción de censura, propio de las páginas más negras de nuestra historia contemporánea, muestra los riesgos que se ciernen sobre nosotros.

Primero, la renovación del PP. El menguado censo de los electores de las primarias ha desvelado la calamitosa situación del PP. Los ochocientos mil militantes eran una pura ficción. En los últimos años muchos se dieron de baja, otros dejaron de pagar sus cuotas, las sedes apenas tenían vida, porque los militantes ya no acudían a sus reuniones. El PP se iba desangrando, pero el aparato del partido practicaba la política del avestruz, aunque algunos defendimos que había que reconocer la verdad como base para una renovación auténtica. En las últimas elecciones el PP ya no era capaz de reclutar interventores y apoderados para los colegios electorales. Aunque los organizadores de las primarias establecieron un mecanismo para animar a votar a la militancia (saldar los impagos de las cuotas, abonando 20 euros), muy pocos se acogieron a él, lo que mostró el desánimo y desmoralización de la otrora poderosa militancia del partido que supo representar la rica composición del centroderecha español. El PP, como partido, como organización, está enfermo y su sanación exige una ardua tarea, aunque quizás ya no podamos pensar en el modelo de los tradicionales “partidos de masas”.

No cualquier PP sirve a la sociedad española

Eugenio Nasarre | 0 comentarios valoración: 2  33 votos

Las primarias del PP y el final del vasallaje

Agustín Domingo Moratalla

Bienvenidas las primarias en el PP. Este partido ha iniciado un proceso de primarias anterior al congreso que elegirá no sólo al próximo presidente sino a su equipo. Las primarias suponen un ejercicio de deliberación política por el que el partido puede salir del sueño dogmático de una estructura organizativa caracterizada por ancestrales relaciones vasallaje. Un momento importante para revisar el tipo de liderazgo y el perfil ideológico de las élites con las que competir en la arena política. Los partidos en España no están entrenados para este ejercicio y es un buen momento para que empiecen a debatir sin miedo sobre ideas y personas, líderes y equipos, valores y relatos.

La organización de este debate ha resultado compleja y lo que empezó siendo una clarificación del censo y los compromisarios se ha convertido en un duelo a muerte entre gladiadores. Estos días previos al congreso, la deliberación ha sido sustituida por las candidaturas, y en lugar de encontrarnos en un debate de ideas nos encontramos ante un ajuste de cuentas. Esto no es bueno ni para el partido, ni para los simpatizantes, ni para los votantes del PP. Y menos aún para el tipo de liderazgo que se necesita.

Los actuales líderes no están a la altura moral de sus votantes, sus simpatizantes y sus militantes. Durante las últimas etapas calificadas por algunos como post-aznarismo y marianismo-sorayismo, el PP como organización le ha dado la espalda a las creencias, los valores y convicciones de muchos españoles que habían depositado su confianza. El votante medio del PP se ha encontrado en el partido con líderes y representantes orgánicos acomplejados no sólo para hablar de principios, creencias y valores sino para defenderlos. ¿Qué modelo de sociedad diferente al resto de partidos nos han ofrecido? Se han amparado en la tecnocracia, el hiper-individualiso y las tablas de excell para refugiarse en una eficiencia administrativa, un cálculo sin valores y un utilitario desprecio a las fuentes de vigor cultural, moral y religioso. El militante, el simpatizante y el votante del PP ha comprobado cómo, desde los congresos de 2004 y 2008, los lidercillos del partido no han estado a la altura de sus ilusiones y expectativas. La creación, consolidación y estabilización de Ciudadanos como partido de la “nueva política” no se explica sólo como reacción a la corrupción sino por este clamoroso desamparo moral de las bases.

Aunque el partido está reclamando a gritos una renovación ideológica, esta no se va a producir durante las actuales primarias. Son semanas en las que están empezando a desaparecer los complejos y, en las diferentes agrupaciones locales, la gente, casi por primera vez, está empezando a decir lo que de verdad piensa. Han descubierto, como en el cuento de Andersen, que el rey está desnudo. Han comprobado que no están solos a la derecha de la izquierda y que, a medio y largo plazo otros partidos como VOX, Avanza y Ciudadanos pueden disputarles el espacio ideológico. En la plaza pública hay partido. Gane quien gane, será necesario asumir responsabilidades y algunos tendrán que volver a sus antiguos oficios.

Las primarias del PP y el final del vasallaje

Agustín Domingo Moratalla | 0 comentarios valoración: 2  37 votos

Lo primero en las primarias

Fernando Vidal

Lo primero de las primarias del PP es su aportación a la cultura política española. En los tiempos que se avecinan, las cuestiones de identidad y sentido van a cobrar cada vez mayor fuerza. Por eso nuestras democracias deben cultivar el interior colectivo, aquello formado por los valores, creencias y formas de sentir de un pueblo. Las primarias de los partidos permiten aumentar la capacidad reflexiva de una sociedad, siempre que realmente se abra un debate profundo sobre ideas y proyectos.

Se pueden hacer unas primarias de primera o primarias de segunda. Son “de segunda” cuando no hay debate real ni público, cuando no se invita a elegir entre distintos programas y modelos. Las primarias son “de primera” cuando hay transparencia y maduramos para que la diversidad ideológica y de estilos dentro de un partido puedan convivir y crear juntos un gran proyecto. En un país tan tendente a la polarización como España, eso nos llevaría a otro escenario de diálogos y cooperación entre personas y grupos de distintas ideologías y creencias.

Cuando las primarias no son “de primera”, el poder y los clientelismos siguen dominando el escenario político. Lo que se calla nos envenena. El principio de transparencia es sano, hace que el poder tenga menos papel y ganen mayor protagonismo la deliberación y el valor de las ideas. Las primarias de primera mejoran la calidad democrática.

Hay miedo a que las primarias a corazón abierto generen divisiones, expongan las vulnerabilidades de la organización, generen heridas entre corrientes del partido, extiendan la confusión. La opción contraria es seguir en las dinámicas del Juego de Tronos o House of Cards. No podemos seguir con un concepto infantil de la ciudadanía, ni sospechar todo el tiempo de su capacidad de discernimiento.

La deliberación pública es un asunto de costumbres. Las primeras experiencias de primarias en un país siempre generan aspectos negativos, pero cuando la gente se acostumbra a que en un mismo partido conviven diferentes sensibilidades, la diversidad de proyectos deja de ser novedad y se convierte en interés. La única opción es profundizar en la cultura de primarias. No hay que tener miedo a la transparencia. Por eso es importante que el PP implemente un buen modelo.

El PP tiene que elegir entre dos líderes de alto perfil –Soraya y Casado– pero lo primero en las primarias del PP es hacerlas bien, que sean un principio activo que incorpore a todo el centro derecha a la Democracia de Discernimiento. Pocos procesos pueden contribuir a ello con tanta fuerza como unas primarias sanas y transparentes, unas Primarias de Primera.

Lo segundo en las primarias: Soraya o Pablo

El pentágono democrático en el que parece que nos hemos instalado ha cambiado el mapa de la cultura política española: PP, Ciudadanos, partidos nacionalistas, PSOE y Podemos forman un pentágono en el que el PP debe recolocarse estratégicamente. Las razones de la pérdida de votos del PP son las que nos ayudan a ver las diferencias entre Soraya y Casado.

El ascenso de Ciudadanos –y, por tanto, la división del centro derecha– pivota sobre seis pilares:

Lo primero en las primarias

Fernando Vidal | 0 comentarios valoración: 2  37 votos

El deshielo del corazón

Francisco Pou

Me dicen de Torra que es mucho más dialogante y razonable que lo que escribe. No he tenido todavía ocasión de compartir con él un diálogo, pero parece ser por las fotografías que Pedro Sánchez, en La Moncloa, sí. Y las fotografías ya son algo. Algunos rememoran las difíciles conversaciones del president Tarradellas con el presidente Suárez, en las que aunque no se llegaba a nada, oficialmente convenían en declarar que habían sido un éxito.  

Indudablemente, que el gato y el ratón de la batalla política en la brecha de España hoy sean capaces de pasear por un jardín y esbozar una sonrisa es un paso cuando veníamos de abucheos futboleros y caceroladas como argumento. El escenario, la fuente de las citas secretas de Antonio Machado, ahora convertidas en plató escénico y simbólico para la televisión. Indudablemente se ha llegado a poco: Torra llevaba el pertinaz lazo amarillo y Sánchez el marco obligado de la ley. Torra ha sido vapuleado por sus hooligans: “no se negocia con secuestradores”, le han echado textualmente en cara sus incondicionales. “Comités de defensa de la República”. A Sánchez, el partido Ciudadanos también. Han querido los de Ciudadanos enseñar la apertura al diálogo de Sánchez como una traición a una causa general, en su esfuerzo por ser vistos en un momento en el que Ciudadanos, tras su burbuja, empieza a contar ya cada vez menos.

Decía Torra tras la entrevista que los “temas sociales habían sido prioridades menores”. Pero hablando se entiende la gente, y todos esperamos que juntos empiecen a caer en la cuenta de lo que en la calle ya sabemos todos; que lo social, un pueblo dividido ahora en dos, necesita una solución y un diálogo precisamente “social” que hoy, con el ruido de la propaganda, todavía no existe. Ahí quedó la fuente de las citas con Guiomar, como recordándonos a todos que en Cataluña, una de las dos Españas nos está helando el corazón.

El deshielo del corazón

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'La solución de la eutanasia es un chantaje emocional a los más débiles'

P.D.

El doctor Marcos Gómez Sancho, coordinador del Observatorio de Atención Médica al Final de la Vida de la Organización Médica Colegial, valora la tramitación a debate de la ley de la eutanasia en España.

Se ha aprobado en el congreso el inicio de la posible ley de eutanasia. Usted ha sido muy crítico con una ley de este tipo, ¿por qué?

Creo que es inoportuna. Ahora mismo lo prioritario no es una ley que despenalice la eutanasia sino que sería prioritaria una ley que asegure la atención a los enfermos. Es muy de lamentar que los grupos políticos en las últimas legislaturas no hayan sido capaces de aprobar una ley que asegure y garantice la adecuada atención al final de la vida a todos los ciudadanos españoles. Sabemos que cada año hay 75.000 españoles que mueren en una situación de sufrimiento intenso, que sería perfectamente evitable si tuvieran acceso a un buen programa de cuidados paliativos, y no lo tienen. Por tanto, creo que en esta situación tan mala que tenemos con los cuidados paliativos en España, despenalizar alguna forma de acabar con ella es una irresponsabilidad política.

¿Por qué hay 75.000 personas que no reciben un tratamiento adecuado de paliativos?

Tenemos una cobertura aproximada del 35-40% así que faltan muchísimos más recursos. Hacen falta muchos más equipos de cuidados paliativos. Hay una gran inequidad en el acceso a los cuidados paliativos en España, que está muy lejos de ser universal. Depende de cada comunidad autónoma, las hay que van mejor, otras que van peor, pero también dentro de cada comunidad autónoma hay ciudades que van mejor que otras, incluso dentro de la misma ciudad depende del distrito, y ya no digamos las diferencias tan dramáticas que hay entre el medio urbano y el rural. Luego, otra gran inequidad son las tremendas ineficiencias que hay en el asunto de los cuidados paliativos pediátricos, que en España hay poquísimas unidades.

¿Cree usted que es temible que si se autoriza la eutanasia se descuiden los paliativos?

Ese es un riesgo claro. Parece evidente que si hay una manera de resolver los problemas que encima es gratis, tal como dice el propio desarrollo de la ley, que no necesita partida presupuestaria porque es gratis, ese es un riesgo. Yo estoy seguro de que quienes han propuesto esta ley no lo han hecho pensando en esto, pero evidentemente un país donde existe la eutanasia, ese es un riesgo para las personas más desfavorecidas y frágiles. En España hay 30.000 enfermos de cáncer mayores de 65 años que viven solos. Esa persona tal vez la única alternativa que puede tener es la muerte, y eso es tristísimo. En España también hay 300.000 ancianos que son maltratados, la mayoría de las veces por sus familiares. Dígame si no es fácil que esos mismos familiares de alguna forma no le pueden inducir a que “voluntariamente” solicite la eutanasia. Es un chantaje emocional a los más débiles, sin lugar a dudas. Además, creo que no estamos hablando de algo progresista, sino bastante reaccionario.

¿Por qué lo dice?

'La solución de la eutanasia es un chantaje emocional a los más débiles'

P.D. | 0 comentarios valoración: 2  29 votos

'Regular la eutanasia supone reconocer un fracaso'

P.D.

Pilar Cortés Bureta fue la diputada del PP a la que le tocó prestar la posición de su partido rechazando la regulación de la eutanasia en el Congreso de los Diputados.

¿Por qué el PP rechaza esta regulación de la eutanasia, que la permitirá para los casos de enfermedad grave incurable y discapacidad grave?

Nuestra postura es de oposición porque nosotros entendemos que regular la eutanasia supone reconocer un fracaso, en el sentido de que estas personas que se encuentran en situaciones realmente extremas nos piden una solución y la única solución que nosotros podemos darles desde nuestra posición política es una ley que les permita morir o se les ayude a morir. Creemos que es un fracaso que no seamos capaces de ofrecer otra alternativa para su situación, fundamentalmente, aparte de los riesgos que lleva aparejada una regulación.

¿Qué riesgos?

En los pocos países donde se ha regulado la eutanasia, se presenta el principio, y el partido socialista lo hace, para unos casos muy concretos y con una serie de controles y garantías, que pueden parecer estrictas y que lo son, pero poco a poco, con el paso del tiempo, esos casos dejan de ser tan excepcionales y se convierten en más habituales, con lo cual ya no se ve tanto la excepcionalidad. Además, a veces se presenta incluso como una solución ventajosa, en el sentido de que el paciente puede pedir su malinterpretado derecho a morir dulcemente, rápidamente y sin dolor, el médico puede decir que es una solución que requiere menos trabajo y esfuerzo, y el gestor sanitario incluso puede pensar que es una solución económicamente más beneficiosa. Con lo cual, poco a poco la eutanasia va ganando terreno al cuidado paliativo, al tratamiento del dolor, incluso a la medicina y se va extendiendo a más enfermos y a más enfermedades. Y eso ha pasado en los países donde se ha regulado la eutanasia. Los mismos profesionales lo dicen. La pendiente resbaladiza es peligrosa y de hecho existe.

Había en fase de tramitación una proposición o proyecto de ley también para mejorar los cuidados paliativos, a propuesta de Ciudadanos, ¿todo eso quedaría aparcado?

No, eso es lo curioso. Por eso yo decía que me parecía irresponsable presentar esta iniciativa antes de acabar la que estamos haciendo. La tramitación de la ley de derechos y garantías en el proceso final de la muerte, que es la ley que presentó Ciudadanos, llevamos muchísimo tiempo trabajando en ella y estamos casi en el final de esa tramitación. Cuando tengamos una ley como esta, que regule los cuidados paliativos, cuando consigamos implantarlos, financiarlos y extenderlos a todo el sistema sanitario, y estén bien afianzados, veremos, porque sucede en los sitios donde se han regulado, que las demandas de eutanasia descienden exponencialmente. Es más, en aquellos países donde se ha regulado la eutanasia, la inversión en investigación en cuidados paliativos y en tratamiento del dolor desciende, por lo que vayamos primero con una cosa y luego veremos la otra.

Eso es un problema, porque suponemos que mucha gente prefiere los cuidados paliativos.

'Regular la eutanasia supone reconocer un fracaso'

P.D. | 0 comentarios valoración: 3  5 votos
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