Diario de información sobre la actualidad política, social, económica y eclesial
29 JULIO 2017
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>Entrevista a Mikel Azurmendi

`Nadie trabaja por que los presos de ETA se replanteen la vida`

Fernando de Haro

Se habla muchas veces de la batalla que se está produciendo actualmente en el País Vasco, la batalla del relato, de lo que sucedió durante los largos y duros años en los que ETA mató. Ahí está el best-seller de Patria, la novela Ojos que no ven de Ángel González Sainz, y ahora se suma un trabajo que se titula precisamente así, El relato vasco, de Mikel Azurmendi. Hablamos con él.

En este libro usted recoge a escritores, cineastas, intelectuales que en los años duros digamos que hacían un relato alternativo al relato oficial sobre ETA. ¿Por qué recuperar en este momento a esta gente, como Cristina Cuesta, Fernando Aramburu, Aurelio Arteta, José María Calleja, que en los años difíciles querían construir un relato alternativo?

Ellos no querían construir un relato alternativo. Ellos lo que querían es mostrar lo que aquí pasaba, analizarlo, sistematizarlo y darnos razones, fundamentalmente darnos razones para combatir el nacionalismo obligatorio, para combatir el terrorismo. Ahora lo podemos llamar relatos pero eran actas casi notariales de lo que pasaba. Empezar a decir ahora e inventar cada cual según su memoria, pues oye… Aquí se ha hablado mucho de lo que pasaba año tras año, ha habido gente fundamental, escritores, algunos cineastas, incluso algún cantor, que han estado diciéndonos lo que pasaba y nos han animado, nos han incentivado, nos han clarificado la mente para que saliéramos en tromba. Lo de Miguel Ángel Blanco no habría sido posible si no hubiera habido un montón de gente que ya veía claro y que condenaba todo lo que estaba sucediendo, la pasividad y demás. Traerlos hoy, si se va a buscar alguna vez un consenso, vamos a pasar y repasar todo lo que ha sido escrito de lo que estaba sucediendo.

¿Hay una pretensión de imponer una visión políticamente correcto de lo sucedido en los años de ETA de tal modo y manera que haya una victoria última del terrorismo en la narración?

Yo no diría una victoria última, pero sí un empate. El empate es decir que ellos por supuesto hicieron mucho daño, y ahí queda, sin especificar cuál, como si el daño fuera “solo” haber matado a más de ochocientas personas, haber dejado sin brazos, sin piernas, a varios miles, etcétera. El relato que ellos buscan no es solo decir que han causado un daño sino que el Estado también hizo daño a la sociedad, con los casos Lasa y Zabala, por ejemplo, con que ahora no quiere atraer los presos hacia acá, como si eso fuera contra los derechos. Es decir, tratan de buscar una especie de empate en el que ni unos ni otros sino que todos tendríamos bastante culpa, todos habríamos hecho algo malo. Es una versión de la equidistancia, todos hemos cometidos errores, por tanto pelillos a la mar y empecemos de nuevo la nueva historia; la nueva historia empieza ahora. Eso es lo que trata de hacer el gobierno vasco, las instituciones están ahí.

>Entrevista a Mikel Azurmendi

'Nadie trabaja por que los presos de ETA se replanteen la vida'

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Cataluña: la hora de los fantasmas

Francisco Pou

La verdad es que no quedan muchas cosas por decir. Millones de tuits, memes, columnas de opinión, whatsaps, debates, firmas, apoyos, pancartas y zascas han corrido ya. El proceso de los independentistas para Cataluña sigue copando primeras páginas de unos periódicos que cada vez venden menos ejemplares. Y cada vez, cansados todos, interesa menos. Las razones en un sentido u otro, muy pocas, ya se han dicho. De todos los colores. Desde sesudas defensas de la ley y la Constitución, hasta contabilidades macro para todos los gustos.

He tenido ocasión de compartir estos días impresiones con gobierno y con govern con parte de los protagonistas de ese llamado “choque de trenes” que viene el 1 de octubre, ese pretendido referéndum que hoy por hoy, como en el caso de Venezuela, no sustenta ninguna ley. Entendiendo la ley como un terreno de verdad aceptado por todos. Para convivir. Pues bien, la impresión para todos es que lo que viene es inevitable: un impredecible guión que, con las razones agotadas, será violento.

Ante el inminente choque de “sin razones” el govern, de monocolor independentista, se ha reservado el control de la policía autonómica en su referéndum sustituyendo a su director por Pere Soler, calificado incluso por la prensa pro-govern con adjetivos como “exaltado” o “hiperventilado”.

Esa misma mañana la propaganda secesionista hacía aparecer en ciudades de toda Cataluña una enorme fotografía de Franco con un mensaje: “No votes, el 1 de octubre, No a la República”. Después de una larga etapa de repetitiva propaganda se está conjurando ya el miedo del pasado para huir a un pretendido futuro imaginado e impuesto. Es el momento de los exaltados, los “hiperventilados”; de esas locas historias que precipitan la Historia que desde el gobierno de Rajoy no se ha querido ver. A tiempo. Una táctica, la de la avestruz, que personalmente le ha podido salir bien para “resistir” él, pero que para la convivencia en Cataluña deja “la gran finale” fuera de control y en manos de quienes con por exaltación podemos llegar a volver a ver tiempos que dábamos ya por enterrados. Al final vence siempre el diálogo. Lo malo es que seguramente no hemos llegado al final.

Cataluña: la hora de los fantasmas

Francisco Pou | 0 comentarios valoración: 2  20 votos

'No hemos estado lo suficientemente atinados frente a los indignados'

Juan Carlos Hernández

Entrevistamos a Óscar Puente, portavoz de la Ejecutiva Federal del PSOE y alcalde de Valladolid. El dirigente socialista participará como ponente este viernes en el curso “Los valores de la Transición, hoy”, organizado por la Universidad Europea Miguel de Cervantes.

Usted va a ser unos de los ponentes del curso de verano “Los valores de la transición, hoy” organizado por el profesor Quintana Paz. ¿Qué podemos aprender de este periodo de nuestra historia?

Lo primero que debemos aprender, o mejor no olvidar, es que hubo muchas personas, anónimas la mayor parte de ellas, de diferentes sensibilidades políticas, que lucharon denodadamente por traer la libertad y la democracia a nuestro país. Y no pocas de ellas lo pagaron caro.

Y segundo, que la Transición entre la dictadura y la democracia constituyó uno de los procesos políticos más interesantes de los que se han producido en la historia reciente, por cuanto supuso un cambio transcendental, no solo de carácter político sino también social, que no había tenido parangón hasta entonces en todo el mundo. Y lo relevante de ese proceso es que el diálogo y el acuerdo primaron sobre las diferencias entre quienes tenían distinta concepción ideológica.

Se ha resaltado, con razón, la talla política y el buen talante que demostraron aquellos políticos que fueron responsables de sacar adelante la Constitución española, el símbolo más destacado de ese proceso conocido como la Transición, y que solo fue posible porque primó el consenso entre quienes pensaban diferente. Aquellos políticos, que demostraron una gran altura de miras, sabían de la dificultad de la empresa y actuaron con generosidad. Esta es otra de las cuestiones que debemos aprender.

Y tampoco podemos olvidar que, a pesar de la bondad de ese proceso que nos condujo a la democracia, el camino no fue ni mucho menos fácil. En este sentido, cabe recordar que entre 1975 y 1983 se produjeron en nuestro país casi seiscientas muertes por violencia política, especialmente por parte del terrorismo de ETA, pero no solo, puesto que los pistoleros de extrema derecha y los excesos de algunos de los miembros de las llamadas por entonces Fuerzas de Orden Público contribuyeron a engrosar esa lista, bien es cierto que en menor medida. Tampoco cabe obviar el golpe de estado de 1981, y los intentos previos, que contribuyeron a que en España hubiera en esa época un temor evidente a lo que podría suponer el ruido de sables.

En definitiva, se trató de un proceso con muchas luces, pero también con ciertas sombras. A pesar de lo cual considero que el resultado del mismo ha sido netamente positivo.

En el texto de presentación del curso se plantea si podemos inspirarnos hoy en el espíritu de concordia que guio a los protagonistas de la Transición. ¿Hemos perdido la conciencia de que el adversario político es un bien, no un enemigo?

Hoy también resulta necesario el entendimiento entre quienes piensan distinto, no solo entre los políticos, sino también en el conjunto de la sociedad, en la que se observa un cierto grado de crispación que hace difícil el debate sereno.

'No hemos estado lo suficientemente atinados frente a los indignados'

Juan Carlos Hernández | 0 comentarios valoración: 2  23 votos
>Entrevista a Amelia Valcárcel

'Se subroga una hipoteca, pero un embarazo no se compra'

Fernando de Haro

Amelia Valcárcel, catedrática de Filosofía moral y política, miembro del Consejo de Estado, referente en el feminismo español valora la maternidad subrogada y el momento que vive España.

Se habla mucho últimamente de los vientres de alquiler o gestación subrogada. Hay quien lo presenta como una forma de autodeterminación. Usted es de las que están en contra de esta fórmula, ¿por qué?

Yo estoy en contra del eufemismo. Hay muchas cosas que no se pueden subrogar. Se puede subrogar una hipoteca, pero las enfermedades, por ejemplo, no hay manera de subrogarlas, no tiene sentido de hablar con eufemismos para que una práctica parezca lo que no es. De lo que se trata es de que en el cuerpo de una mujer se implanta un embrión cuyo óvulo, normalmente, es de otra mujer y el espermatozoide de un varón que se supone que de esa manera no va a tener su carga genética, eso es lo que se busca, que la carga genética de la mujer que va a ser madre no sea la del embrión. Eso es tanto como desconocer todo lo que es la epigenética y desde luego es una mentira desde el inicio. No hay nada que se llame técnica de reproducción asistida en esto. Esto es un embarazo normal, con el anidamiento de un embrión en el útero de una mujer que es su madre, y que lo va a gestar durante 40 semanas, y que va a desprenderse de esa criatura porque alguien se la va a llevar mediante dinero. Y no tiene más. Nadie en su sano juicio puede estar a favor de una práctica que vulnera derechos inalienables. Hay cosas que no se pueden comprar ni vender, la vida humana. Nos ha costado siglos hacernos cargo de esta verdad. Muchas sociedades pensaron, por supuestos, que los seres humanos se pueden comprar y vender, muchísimas. Hemos acabado con la esclavitud casi no hace un siglo en algunos lugares. De tal manera que pretender, llamándole técnica a lo que no lo es, o llamando subrogación a una compra, volver a introducir por la puerta de atrás una práctica tan detestable como esta, que consiste en que una madre no tenga derechos sobre la criatura que gesta y pare, que esa criatura vaya a terceros que se encargan de un pago, que puede decirse también con un eufemismo que es por las molestias habidas, que un embarazo no son unas molestias habidas sino como la gente solemos venir al mundo.

Parece que estamos cerca de un pacto contra la violencia de género, pero dicen los juristas que ya se puede afinar poco el ordenamiento jurídico para combatir esta plaga, ¿qué nos falta en el terreno educativo? ¿Las nuevas generaciones femeninas han perdido una sólida autoestima que permita vencer la violencia de género no solo en el ámbito jurídico sino en el ámbito cultural, el de las relaciones? ¿Qué nos falta para poder responder seriamente a este gravísimo problema que sufrimos?

>Entrevista a Amelia Valcárcel

'Se subroga una hipoteca, pero un embarazo no se compra'

Fernando de Haro | 0 comentarios valoración: 2  29 votos
>Entrevista a José María Marco

'El perdón y la reconciliación en la transición fue la traducción práctica de algo que ya estaba en la sociedad'

Juan Carlos Hernández

José María Marco valora para Páginas Digital el momento de la transición política en España. Marco apuesta por un bien común que, en términos cívicos, se llama España.

Recientemente hemos conmemorado el cuarenta aniversario de las primeras elecciones democráticas en España después de la dictadura de Franco. Con la perspectiva que nos da el tiempo transcurrido, ¿qué cree que hizo posible que cuarenta años después de una guerra civil se pudieran celebrar unas elecciones con ese espíritu de concordia?

El perdón y la voluntad de reconciliación. En nuestro país se dieron, como en el resto de países europeos, en ese largo período que va del final de la guerra a los años 60. Es el mismo movimiento que lleva a asumir la creación de lo que luego sería la UE. Eso fue lo que hizo posible la Transición, que es la traducción práctica de algo que ya había cuajado en la sociedad. También lo hizo posible el desarrollo económico, de ritmo distinto al de los otros países europeos pero de consecuencias idénticas, en particular la consolidación de una amplia clase media.

Sin embargo, muchos ponen hoy en tela de juicio la época de transición, sin querer idealizar ninguna obra humana pero ¿hemos fallado en la transmisión a las nuevas generaciones del valor que tenía la reconciliación y el enorme mérito que supuso esa época?

Me parece que no todos hemos fallado, o no hemos fallado igual. Una parte muy importante de la izquierda no ha admitido nunca, al menos en el discurso y en la estrategia, que todos los que aceptan la democracia liberal tienen la misma legitimidad política. En consecuencia, siempre ha habido partidos y personas más demócratas que los demás. Tampoco se ha hecho el menor esfuerzo por articular la identidad española, que la generalidad de los españoles (salvo la elite político intelectual) ha vivido hasta ahora con naturalidad, y la acción cívica y política. Así que hemos acabado viviendo en una sociedad en la que la lealtad política no se funda en la convicción de que existe un bien común, que en términos cívicos se llama España. Al contrario, esta palabra (y la nación, que es su fórmula política) están siempre bajo sospecha. En vez de profundizar en la reconciliación, basada en el perdón, desde las propias instituciones se ha fomentado –no hay más que ver la enseñanza y la cultura oficial– la sospecha y la revisión de los términos en los que se hizo la Transición. Frivolidad y cobardía son los términos que definen la acción realizada.

En una entrevista a este periódico, Fernández Álvarez de Miranda afirmaba poco antes de fallecer: “Lo que soñábamos entonces y que creíamos haber consolidado, que era un sistema democrático parlamentario suficientemente estructurado, de repente pues parece que va fallando, que no se consigue en estos momentos normalizar el juego democrático”. Decía Von Goethe que “lo que heredaste de tus padres, conquístalo para poseerlo”. ¿Cómo podemos reconquistar nuestra democracia?

>Entrevista a José María Marco

'El perdón y la reconciliación en la transición fue la traducción práctica de algo que ya estaba en la sociedad'

Juan Carlos Hernández | 0 comentarios valoración: 3  41 votos
>Entrevista a Rodolfo Martín Villa

'Nos movió un deseo infinito de reconciliación'

Fernando de Haro

Rodolfo Martín Villa era ministro de Gobernación, lo que sería ahora ministro del Interior, en el Gobierno que organizó las primeras elecciones democráticas en España hace 40 años. Martín Villa, uno de los hombres de la Transición recuerda las claves de lo sucedido hace cuatro décadas.

La época de la Transición fue de mucha violencia, ETA quiso boicotear las elecciones del 77, pero también había violencia de la extrema derecha. Recordemos el atentado de Atocha contra los abogados laboralistas. ¿Por qué cree usted que a pesar de esa intensa violencia la Transición salió adelante?

Fundamentalmente porque teníamos una España abierta y socialmente democrática y avanzada. Es verdad que no lo era el régimen político, pero fue fundamental la transformación social, cultural y económica. El desarrollo de los años 70-75 fue esencial para permitirlo. El Gobierno de Suárez fue el verdadero Gobierno de la Transición, porque al final de su mandato donde no había partidos los había, donde no había cámaras legislativas las había, donde no había pluralismo sindical lo había. Por primera vez en la historia de España, en muchos años, no había un solo preso político ni un solo exiliado. Tuvo fe el Gobierno. Porque hubo momentos gravísimos, especialmente a finales de enero de 1977.

Fue aquella semana trágica.

La semana trágica fue entre el 23 y el 30 de diciembre. A los atentados de los abogados laboralistas de Atocha, siguieron los atentados de ETA, también estaba presente el Grapo… hubo secuestros. Pero hay que decir, con humildad, pero también con orgullo, que no cedimos ni un milímetro. Tuvimos que atemperarnos en el ritmo a estos acontecimientos, pero en el objetivo, que era que al final tuviéramos una España democratizada y unas Cámaras impecablemente representativas del pueblo español que hicieran una Constitución, no cedimos.

En el caso del atentado contra los abogados laboralistas, el PCE estuvo a la altura, ¿no?

Estuvo a la altura todo, pero en concreto el PCE lo estuvo claramente. En la cabeza de aquel Gobierno y en concreto de la de su presidente Adolfo Suárez ya estaba la idea de su legalización. Pero si había alguna duda - como dice el viejo dicho de que se escribe derecho con renglones torcidos-, el torcidísimo renglón de los atentados produjo un comportamiento del PCE como un partido de orden, de su orden, pero de orden.

Torcuato Fernández Miranda tenía la obsesión de que se pasara “de la ley a la ley”, de la legislación franquista a la legislación democrática, y en ese lema se enmarca la reforma política del 77. Precisamente eso es lo que se cuestiona ahora. Se dice que, en realidad, la única sucesión legal que hubiera sido legítima es la que hubiera recuperado la legalidad republicana. Esta es una de las objeciones que se le hace a la Transición.

>Entrevista a Rodolfo Martín Villa

'Nos movió un deseo infinito de reconciliación'

Fernando de Haro | 0 comentarios valoración: 3  43 votos

Imaginación para ver más allá del dolor propio

Elena Santa María

En estos días en que se cumple el vigésimo aniversario de la liberación de Ortega Lara y del secuestro y asesinato de Miguel Ángel Blanco, los medios se llenan de reportajes que recuerdan aquellos días, cuando toda la sociedad salió a la calle –también en el País Vasco– a pedir su liberación primero, y a condenar su asesinato después. Este aniversario ha coincidido además con una gran noticia: por primera vez un ayuntamiento gobernado por EH Bildu, el de Rentería (Guipúzcoa), ha homenajeado a tres víctimas de ETA. Durante el acto el alcalde Julen Mendoza citaba las siguientes palabras de Ion Arretxe: "En este país no hemos tenido imaginación suficiente para ponernos en el lugar del otro. Le veíamos como un enemigo, no una persona".

Para mí ETA es algo del pasado, un capítulo doloroso, sí, pero desde el que ha llovido mucho. Yo no recuerdo dónde estaba la tarde que mataron a Miguel Ángel Blanco, probablemente jugando (tenía tres años), pero estas palabras que retomaba el alcalde de EH Bildu son más actuales que nunca.

Más actual que nunca es también el último libro de Fernando Aramburu, Patria, uno de los más vendidos en el último año en España. Aramburu describe a los distintos miembros de dos familias marcadas, de manera radicalmente distinta, por el terrorismo. La esencia de la sociedad española está descrita a la perfección, pues los personajes, cada uno con su personalidad, podrían ser cualquiera: se van haciendo su hueco en el mundo, algunos estudian, otros no, viajan, se van a vivir a otra ciudad o incluso país por algún tiempo, tienen hijos, se separan, sufren enfermedades. La diferencia es que tienen una herida incurable que les acompaña desde que se levantan hasta que se acuestan, cada día, desde hace ya tantos años. La viuda y los hijos porque han sufrido la mayor injusticia del mundo, son familia de un asesinado, víctimas de por vida. El miembro de la banda porque se da cuenta de que sus argumentos son pobres, que aquello por lo que ha luchado toda su vida, por lo que ha perdido su juventud, no es sostenible y no le sostiene, y está solo. Los demás porque se han visto obligados a tomar partido en una guerra que ni siquiera entienden y que ha destrozado familias, pueblos y relaciones de amigos.

Imaginación para ver más allá del dolor propio

Elena Santa María | 0 comentarios valoración: 3  52 votos
>Entrevista a Pablo Iglesias (Servimedia)

'El PSOE está secuestrado por sus prejuicios y condicionantes actuales'

Juan Carlos Hernández

Pablo Iglesias, director de información y contenidos de Servimedia, valora para Páginas Digital la actualidad política de nuestro país.

La legislatura parece haber dado un giro con la elección de Pedro Sánchez como secretario general del PSOE. El partido socialista parece acercarse a los postulados de Podemos. ¿Es un acercamiento táctico o una confluencia de sensibilidades?

Cuando el PSOE y Podemos tuvieron la posibilidad de formar un gobierno y echar al PP de la Moncloa fue el año pasado. Entonces la suma de sus diputados daba y lo permitía, y no pudieron ponerse de acuerdo porque hubo una persona que lo boicoteó, y fue Pablo Iglesias, el único que se opuso e hizo todo lo posible, con unas exigencias totalmente exageradas y desproporcionadas. Si no lo hubo entonces, parece muy difícil que pueda haber ahora una alternativa real cuando ahora la suma ya no da, porque PP y Ciudadanos suman más y tendrían que juntarse con todas las fuerzas nacionalistas e independentistas. Da que pensar que es imposible. La rápida reunión que han tenido Pablo Iglesias y Pedro Sánchez después del congreso del PSOE lo que busca en realidad por los dos lados es demostrar que ellos sí quieren que haya un cambio de gobierno y lo mismo que sucedió los meses anteriores, que por cada uno de ellos por separado no va a quedar. Es decir, están en una especie de competición por demostrar quién quiere el cambio de verdad, por lo menos en apariencia. Luego la realidad de los hechos es otra, y hace un año quien impidió que hubiera un gobierno alternativo al PP en España fue Pablo Iglesias. Si hubiera sido por Pedro Sánchez, sí lo habría habido.

¿La aparición de los populismos es síntoma de que algo no funciona bien?

>Entrevista a Pablo Iglesias (Servimedia)

'El PSOE está secuestrado por sus prejuicios y condicionantes actuales'

Juan Carlos Hernández | 0 comentarios valoración: 3  64 votos
>Entrevista a Valentí Puig

'Cataluña no es la del 34, hay que milimitrar la respuesta'

P.D.

El escritor Valentí Puig valora para paginasdigital.es el anuncio de un referéndum en Cataluña el próximo 1 de octubre. Está convencido de que lo que hay por delante no es una secesión sino unas elecciones autonómicas.

El viernes pasado Puigdemont anunció fecha y pregunta del referéndum para la secesión. Hay quien lo ha comparado con el anuncio que Companys hace en octubre del 34. ¿Son más las diferencias o las similitudes?

Lo que Puigdemont ofició el pasado viernes fue un brindis al sol, una declaración política –mendaz y manipuladora de la realidad de Cataluña– que, siendo inquietante y a la vez grotesca, jurídicamente no tiene valor ejecutivo. La respuesta jurídica del Estado se activará en el momento en que el anuncio de convocatoria de un referéndum a todas luces ilícito –de sinrazón iliberal– quede reflejado en un documento oficial, lo que constituirá una ilegalidad claramente punible según dicte la ley. Es significativo que tanto representantes de la policía autonómica –los “mossos d’esquadra”– como portavoces del funcionariado en general estén advirtiendo que no secundarán ninguna ilegalidad. En el caso de octubre de 1934, Companys proclamó el Estado Catalán y así se lo hizo saber al Capitán General, conminándole a ponerse a sus órdenes. Entonces hubo barricadas, actuación de grupos paramilitares independentistas y el ejército tuvo que proclamar el estado de guerra. Total: cuarenta y seis muertos. Companys y sus adláteres fueron condenados por rebelión militar. En el caso actual, el panorama más a mano no es el de una declaración unilateral de independencia sino el de elecciones autonómicas anticipadas, por lo que la escenificación del viernes va a constatarse como una farsa, un desprecio al pluralismo y un gesto de subversión institucional pero, en el fondo, el secesionismo sabe que el referéndum no tendrá lugar. De hecho la legislatura que han gestionado –es un decir– Junts pel Sí y los antisistema de la CUP ha expirado hace ya tiempo. Ahora de lo que se trata es de estar bien situado en la línea de salida para unas elecciones autonómicas que se querrá disfrazar de plebiscitarias. Evidentemente, por ahora toda irresponsabilidad vale.

Según las encuestas hay una mayoría de catalanes que no quieren un referéndum unilateral. ¿Cómo debería moverse a partir de este momento para hacer cumplir la ley y no generar más adeptos a la causa independentista?

>Entrevista a Valentí Puig

'Cataluña no es la del 34, hay que milimitrar la respuesta'

P.D. | 0 comentarios valoración: 3  134 votos

Demos gracias nosotros a los Echevarría

F.H.

Ana Echevarría, la hermana del héroe del puente de Londres, sale de un juzgado donde le acaban de comunicar cómo murió su hermano. Han hecho falta cuatro días para que se le informara oficialmente. Por la tarde, por fin la familia ha podido ver el cadáver de Ignacio. Pero solo a través de un cristal. Y todavía harán falta algunos días más para que vuelva a España. Y de la boca de Ana no salen más que agradecimientos. A los amigos, a las autoridades británicas a las que todo el mundo critica, a las autoridades españolas. Sin quejas, sin intentar echar la culpa a nadie, sin resentimiento. Así lleva toda la familia casi una semana. Por una vez los periodistas hemos sido discretos, hemos esperado a que quisieran hablar. Porque cuando aparece lo sorprendente hasta los periodistas sabemos callar. Lo sorprendente es que Ana ha dicho que “algo muy triste, muy duro se está convirtiendo en algo muy bonito y muy grandioso”.

“Pero, Dios mío, ¿quién es esta gente?”, nos preguntamos todos. Porque delante de un micrófono siempre hay lamentos: contra la policía, contra los políticos, contra los recortes, contra los pájaros que cantan demasiado pronto o demasiado tarde, contra la vida, contra el destino... Y esta familia, destrozada por el dolor, no hace más que dar las gracias. Ignacio dio la vida por salvar a una mujer que estaba siendo agredida, y su familia prolonga su extraño modo de vivir y de perder a un ser querido, su extraña manera de usar la razón. Y nosotros, siempre quejosos, siempre queriendo preservar como nuestro cada minuto de vida, por una vez callamos, por una vez reconocemos que ante el desgarro de la muerte, ante el último precipicio, no solo hay un abismo, que también se puede no-estar-cabreado por el que se va y por el que se queda. Demos las gracias nosotros a los Echevarría porque, de pronto, hemos visto cómo queremos vivir y cómo queremos morir.

Demos gracias nosotros a los Echevarría

F.H. | 0 comentarios valoración: 3  186 votos
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