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19 NOVIEMBRE 2017
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>Entrevista a Teo Uriarte

`Los viejos partidos españoles están bunkerizados en exceso`

Juan Carlos Hernández

En un artículo afirmaba usted que “ha sido habitual en las sociedades y gobiernos débiles esconder los problemas”. ¿En qué percibe esta debilidad?

Percibo la debilidad en la incapacidad de detectar la dimensión de los problemas y en la capacidad de asumirlo con decisión. Pero hay una cuestión previa, la rutina partidista convierte a los partidos en un fin en sí mismo y, en segundo lugar, en un fin en sí mismo. Los viejos partidos españoles están en excesos bunkerizados para aproximarse a la realidad.

En ocasiones, usted ha sido crítico con la actual dirección del PSOE pero da la impresión que en las últimas semanas han apostado por la “opción constitucionalista”. ¿Cómo ve la posición actual del partido? ¿Podría ser el inicio para desmarcarse de Podemos?

Creo que la crisis provocada por el nacionalismo catalán ha obligado al PSOE de Sánchez a volver a la política y alejarse de facto del populismo. Opción forzada ante la ruptura con la anterior generación del propio partido y la debacle electoral.

Y las medidas adoptados por el Gobierno, ¿le parece que han sido adecuadas?

Las medidas adoptadas por el Gobierno han sido en general hábiles en un marco de obligación (sorprendente contradicción) marcado por el rey. Hábil la rápida convocatoria de elecciones, prudente la intervención administrativa, pero parca y arriesgada al dejar sin control los medios de comunicación dependientes de la Generalitat.

¿Es suficiente con la justa aplicación de las leyes para afrontar el desafío secesionista? ¿Se puede proponer un proyecto más ilusionante, más adecuado a la realidad del que proponen los independentistas?

La mera aplicación de la legalidad ante un problema político no sólo es insuficiente sino que muestra una actitud defensiva en un terreno fundamentalísimo de la política como es la destrucción del sistema. El problema catalán es un problema español, de la debilitación del discurso nacional al que nos ha conducido la partitocracia y su desgarradora dialéctica de enfrentamiento entre sus detentadores.

Las manifestaciones multitudinarias en Barcelona organizadas por Sociedad Civil Catalana, ¿pueden haber sido un punto de inflexión? ¿Cómo ve la respuesta de la sociedad civil?

Efectivamente, las manifestaciones promovidas por Sociedad Civil Catalana pueden significar un signo de inflexión, pero no nos engañemos, a la ciudadanía, a los demócratas, no les gusta salir a la calle, lo hace sólo en momentos críticos, es el Estado el que debe estar en ella. Por el contrario, los nacionalismos viven en la calle.

Stanley Payne ha afirmado que en la Transición hubiera sido deseable “una delimitación mucho más estricta de las competencias de las autonomías”. ¿Le parece acertado este diagnóstico?

Payne tiene razón en que se debía haber cerrado más el aspecto autonómico. Pero sospecho que no se llegó a más por el choque entre una concepción tradicionalista de la descentralización, en la que participaban los nacionalismos periféricos, y una tímida vocación federal de la izquierda a la que la derecha se enfrentó por la experiencia de la I República que se llamaba federal y fue cantonalista. Falta cerrar la descentralización bajo un modelo de participación federal que bien se podía haber inspirado en el alemán.

¿Nos ha faltado regar la planta que juntos construimos en la Transición?

>Entrevista a Teo Uriarte

'Los viejos partidos españoles están bunkerizados en exceso'

Juan Carlos Hernández | 0 comentarios valoración: 2  11 votos

21D en Cataluña. ¿Qué va a ocurrir?

Francisco Pou

Bucear entre datos históricos de elecciones en Cataluña lleva a conclusiones. Cada vez es más arriesgado en el siglo 21 aventurar resultados. Especialmente en Cataluña hoy, donde la tensión y el imprevisto imperan. He aquí algunas conclusiones de urgencia.

Primero: la tensión en la calle ha sido un motor de participación, particularmente en Cataluña. Es muy probable que el 21D la participación electoral alcance un récord sin precedentes. En 2006 fue del 56%, con subidas en 2010 y 2015 hasta el 67,7%. Si ahora el 21D llega a un máximo del 80% significaría que más de 206.000 abstencionistas acudirían a las urnas. Una cifra que puede llegar a 360.000 si contamos la generación que vota por primera vez, unos 160.000.

Segundo: La participación favorece a los partidos constitucionalistas, especialmente en la ciudad de Barcelona, que tiene un peso decisivo. Es, históricamente, su territorio. Aunque la ley electoral lo relativiza todo (en poblaciones como Lérida un escaño se consigue con menos votos, es más fácil), Barcelona aportará 85 diputados de los 135 del Parlament.

Tercero: Los partidos constitucionalistas necesitarán casi 300.000 votos más para romper la mayoría simple de los partidos secesionistas. Provendrían de los que se abstenían, los nuevos votantes y el cambio de voto. ¿Podrán? Según los sondeos de esta semana Ciutadans puede conseguir su cuota de objetivo, 28 escaños y subiendo. El PSC parte de un bajón respetable y es posible que pueda también remontar acercándose a su objetivo, quizá 20 diputados, aunque puede dar una sorpresa si consigue lanzar una propuesta de izquierda constitucionalista-autonomista responsable, hoy una oportunidad. El PP, sin embargo, no se mueve y con 10 ó 12 escaños se aleja del objetivo. Tiene sus votantes cautivos, pero la ausencia de respuesta política frente al reto independentista (dejándolo exclusivamente a los jueces y la intervención 155 ‘in extremis’) no logra cautivar.

Cuarto: El voto independentista está en los núcleos de población de menos de 50.000 habitantes y, en esa franja, mayoría de población joven y con estudios. Es la “Cataluña profunda” y el entorno de política municipal donde se fragua una mentalidad nacionalista con más tensión excluyente y con iniciativas propias. Es una dispersión territorial que hace a esos ayuntamientos más “incontrolables”, una especie de espíritu de “la última aldea gala”.

21D en Cataluña. ¿Qué va a ocurrir?

Francisco Pou | 0 comentarios valoración: 3  28 votos
>Entrevista a Agustín Domingo Moratalla

'¿Quiénes han regado la planta de la ética cívica que emergió en el 78?'

Juan Carlos Hernández

¿Cómo valora las medidas legales efectuadas hasta ahora por el Gobierno frente al desafío secesionista en Cataluña?

Son medidas necesarias en un estado de derecho. En los últimos años, el gobierno de España ha actuado confiando en todos los mecanismos del derecho para frenar el proceso soberanista pero no ha podido hacerlo. Mientras unos jugaban con una concepción del derecho presidida por la buena fe, otros instrumentalizaban el derecho y, por lo que hemos ido viendo, prescindiendo de la buena fe. La política tiene una dimensión ética, cultural e histórica que los juristas deberían conocer, más aún si esos juristas tienen vocación política y son profesionales de la política.

El Papa Francisco ha definido la época actual como “un cambio de época”. Ciertos valores ya no son evidentes y muchos de nuestros conciudadanos no se sienten libres bajo el actual Estado de Derecho. ¿Cree que estamos frente a un problema más de fondo que no se soluciona simplemente con la necesaria aplicación de leyes justas?

Hay un problema de fondo en este cambio de época y es la falta de conciencia histórica. El estado de derecho está muy bien, pero por sí mismo no genera las energías comunitarias y el vigor que las personas necesitamos para vivir. Lo he repetido hasta la saciedad en mis clases, ningún soldado de infantería ha dado su vida por las décimas de crecimiento económico de su ministro de Hacienda o por las instrucciones administrativas de los códigos civiles de su país. Hace falta una concepción ética de la libertad y una reflexión más seria o rigurosa sobre la condición humana. En las últimas décadas, nuestros hijos y alumnos se han encontrado con reflexiones sobre la libertad identificada como independencia, autosoberanía, desvinculación y “bienestarismo” social. No podemos esperar mucho de lo que se ha venido sembrando en las últimas décadas.

Las leyes justas no nacen de un programa de software o de una mecánica jurídica kelseniana. Además, no es justo que sólo los políticos estén sometidos a la caprichosa lupa de opinión pública para frenar la corrupción y otros profesionales como los jueces, los fiscales y los periodistas no carguen con la cuota de responsabilidad que les corresponde en la tarea de dinamización moral de los pueblos. El “estado de derecho” es una categoría moral que requiere vigor cívico para su gestación, administración y aplicación. ¿Quién o quienes han nutrido este vigor? ¿Quiénes han regado la planta de la ética cívica que emergió en el 78?

El filósofo Massimo Borguesi afirmaba en este diario que “en la Cataluña secularizada el nacionalismo llena el vacío dejado por la religión perdida”. ¿Podría ser este un factor que ayudaría a explicar el momento que vivimos?

>Entrevista a Agustín Domingo Moratalla

'¿Quiénes han regado la planta de la ética cívica que emergió en el 78?'

Juan Carlos Hernández | 0 comentarios valoración: 2  12 votos

Cataluña, España y Saturno

Francisco Pou

Sabiendo el lunes 30 de octubre que el destituido President y algunos consellers de la Generalitat de Cataluña estaban de urgente exilio en Bélgica, un amigo diputado de izquierda me decía: “¿no tienes también la sensación, con lo que está pasando, que de pronto aparecerán por detrás unas cámaras de TV llamándote ‘inocente, inocente’?”.

Es, la del diputado, una buena descripción. La declaración de la República catalana el pasado 27 de octubre ha tenido la misma eficacia real en la vida de los catalanes que hubiese tenido la anexión de Saturno. Todo el mundo fue a trabajar a las mismas empresas, pagó su café con la misma moneda, y esperaba las noticias con su capacidad de asombro ya prácticamente acostumbrada a todo. Habíamos visto un President que suspendía una República que no había proclamado, rechazando unas elecciones que tampoco había convocado y, finalmente, declarando una República con votantes en el anonimato del secreto y dejando al presidente Rajoy la iniciativa en el tablero de juego político, en la que ha resultado ser, Rajoy, un maestro de música en la administración de los tiempos y silencios.

Más de un millón en la calle, ¿la mayoría silenciada?

La fotografía de un millón de personas defendiendo en Barcelona el respeto a la Constitución española y avalando la convocatoria de elecciones –ahora sí, con la ley– demuestra que la realidad resulta ser más rica que el discurso nacionalista de “catalanes buenos” y “malos catalanes”. Ni siquiera “fachas”. Uno de los discursos de esa manifestación convocada por la Sociedad Civil Catalana fue a cargo de Paco Frutos, ex secretario general del Partido Comunista de España, mostrando su indignación por la incongruencia de los partidos que, pretendiendo ser de izquierdas, habían unido su camino a la causa nacionalista y en el fondo inconfesablemente derechista en Cataluña: “yo soy un traidor al racismo identitario que estáis creando”, dijo dirigiéndose a los nacionalistas.

Ve tú primero

Pretender explicar y casar el fenómeno nacionalista actual como destino inevitable de la Historia puede llegar a afirmaciones tan irreales como la anexión de Saturno y la República catalana en la que algunos pretenden vivir desde la semana pasada. No hace falta pretender casar a personajes históricos como Torras i Baigas o Prat de la Riba con Oriol Junqueras. El catalanismo pudo ser tanto un amor a una cultura y tradición cristiana entonces, un compañero después del liberalismo económico o, ahora, un aliado de viaje con las fuerzas antisistema que el populismo está trayendo a Europa hoy. En realidad no tienen nada que ver esos compañeros, y crear analogías puede llevar a planteamientos no sólo inexactos sino, lo que es peor, tremendamente cursis. A veces las causas de las cosas son también tremendamente simples. Hoy el temor a la aplicación de la ley ha llevado a los protagonistas del procés a la distancia supuestamente segura de Bruselas, seguramente con su patrimonio, como han hecho muchas empresas, a buen recaudo, lejos. Otros aspirantes a “protagonistas” de la Historia de esta planetaria república no lo han podido hacer. Se quedan en Cataluña, España aún, intentando ser fieles a la “desobediencia pacífica” que Puigdemont y sus consellers jalean estando, ellos sí, lejos de sus consecuencias. Como decía el del chiste, “ve tú primero, que a mí me da la risa”.

Cataluña, España y Saturno

Francisco Pou | 0 comentarios valoración: 3  25 votos
>Entrevista a Valentí Puig

'El procés está finiquitado'

P.D.

¿La fórmula utilizada por el Gobierno para aplicar el artículo 155 ha sido la adecuada?

Diría que sí. De entrada ha dejado estupefactos a los secesionistas entre otras cosas por su acotación en el tiempo y su acertada dosificación. La aplicación está bien modulada y, puesto que hablamos de un horizonte electoral para el 21 de diciembre, era mejor dejar temas difícilmente abordables en tan poco tiempo: educación o sanidad. Quedan fuera del marco ejecutivo del 155 y en manos de la Junta Electoral los medios de comunicación de la Generalitat. Tiene sentido pero TV3 y Catalunya Ràdio ya han comenzado a provocar para conseguir que el Estado tenga que imponerse y así tener su momento numantino. Respecto a los “mossos” el 155 parece bien encaminado. Por supuesto, se habla de gobiernos en el exilio, de parlamentos alternativos, pero lo cierto es que el “procés” está finiquitado. El “procés” –el procesismo– no es exactamente lo mismo que el independentismo. Los independentistas con cierto sentido de la realidad sabían que no existía amplia mayoría social para intentar una DUI, ni apoyos internacionales, ni vía jurídica. Eso ahora les obliga a una larga espera, mientras contemplan cómo el “procés” ha quedado en manos de una gestualidad radical y grotesca. En fin, se aplaca el “votarem” ilegal del secesionismo y tiene más eco el “votarem” legal constitucionalista. La nulidad estratégica de Puigdemont ha generado la reacción expresiva de quienes se sienten tan catalanes como españoles y que ya están en campaña electoral para intentar un giro sustancial.

¿Qué puede pasar en las elecciones?

A mi entender, las encuestas van a subir y bajar mucho, con un alto porcentaje de indecisos y mucho voto oculto. No pocos analistas auguran una coalición Esquerra Republicana, las huestes de Ada Colau y el PSC que es la que ahora suma. En tal caso, aunque todo sean hipótesis, el PSC –con todos sus matices– sería el cortafuegos al independentismo. Pero no todo está tan claro. Insisto en que puede ir habiendo notables sorpresas demoscópicas. A pesar de la prima en escaños que –por ejemplo– tiene Girona, en estas elecciones Barcelona va a tener mucho peso si esta vez –como parece– no se repite el abstencionismo crónico en el cinturón industrial. Un factor en el aire es la reconversión del PEdCAT al catalanismo clásico, sumando grupos como liberales Lliures y núcleos democristianos de Unió. En esa incógnita el “conseller” dimisionario Santi Vila busca su lugar. En general, cuando las circunstancias se polarizan tanto, las posiciones de centro pueden verse arrolladas. Y no hay tiempo material para constituir nuevos movimientos o partidos.

Hemos visto manifestaciones a favor de la España constitucional en Barcelona, secundadas de forma masiva. ¿Qué efectos tienen unas manifestaciones de este tipo?

>Entrevista a Valentí Puig

'El procés está finiquitado'

P.D. | 0 comentarios valoración: 2  24 votos

Prometía todo

F.H.

Lo peor de lo sucedido este jueves en Cataluña es que ha encarnado de forma hiperbólica la arbitrariedad y la inconsistencia de un poder que pretende intermediar, cuando no encauzar o responder, al destino, incluso la felicidad, de un pueblo. Se les ha pedido a los catalanes que entregaran todo a un proyecto de autodeterminación, un proyecto que les iba a dar todo, les iba a dar grandes dosis de satisfacción personal. Y cuando llegaba el momento culminante, uno más, su líder convocaba una comparecencia en la que parecía que se iba a echar hacia atrás con unas elecciones autonómicas, luego la aplazaba para finalmente suspenderla y retomarla solo horas después. Cuando por fin comparecía Puigdemont decía todo lo contrario de lo que parecía que iba a anunciar. Ni paso adelante ni paso atrás, ni elecciones autonómicas que hubieran suspendido la aplicación del 155, ni salto hacia el abismo, hacia la declaración unilateral de la independencia. Puigdemont no aceptaba una solución que hubiera sido buena.

La desproporción entre la promesa, entre el carácter casi sagrado del momento en el que se iba a recibir todo, y el titubeo, la falta de rumbo, la discrecionalidad del líder ahondaba la crisis. No solo la crisis institucional. Sino esa crisis que debe afrontar todo creyente al que se le ha pedido todo y está dispuesto a darlo, y el que, de pronto, se empieza a cuestionar si su credo no será una sublimación. Desde luego Puigdemont ha prestado un gran servicio: ha acelerado este proceso crítico tan necesario cuando se afirma cualquier tipo de convicción político-religiosa.

Todavía hay tiempo. El 155 es un remedio extremo, no se podrá aplicar bien. Hay utopía en el independentismo. Hay utopía en pensar que un artículo de la Constitución devuelve la realidad a su sitio.

Prometía todo

F.H. | 0 comentarios valoración: 2  23 votos
>Entrevista a Cristina Ayala, senadora del PP

'Puigdemont ha perdido una gran oportunidad al no venir al Senado'

Fernando de Haro

¿Cómo valora que al final Puigdemont no vaya al Senado?

Me parece una verdadera ocasión perdida, porque era la ocasión para repensarse todas estas barbaridades, todo este camino hacía ningún sitio que ha emprendido y volver a decir que vuelve al camino legal, que vuelve a las instituciones y explicar en el Senado cuál es su proyecto para Cataluña. Es una verdadera lástima que haya querido volver a perder otra ocasión de diálogo de las muchísimas que se le han ofrecido.

Él dice que ya estaba todo decidido, que se había decidido aplicar el 155, ¿eso es verdad?

No. De hecho, se ha visto en las últimas semanas que efectivamente se ha tardado mucho en tomar la decisión, porque sabemos que las medidas que comporta el 155 son medidas muy complicadas, y va a ser complicado implementarlas en Cataluña. En absoluto. Siempre se está a tiempo. El gobierno de Mariano Rajoy, a través de distintos ministros, ha estado comentando que había posibilidades, pero no una posibilidad de volver a hacer otra trampa, de eso no hay posibilidad, eso nunca ha quedado abierto. Se dijo que si él abjuraba de este proyecto hacia ningún sitio al que está llevando a los catalanes, desde luego se estaba dispuesto, siempre y cuando volviese a la legalidad, reconociese que no había declarado la independencia… Insisto en que es una ocasión perdida, una verdadera lástima.

Si convoca elecciones, ¿todavía hay posibilidad de que no se aplique el 155?

La verdad es que en este momento estamos un poco pendientes de todo lo que pueda pasar. No es solo cuestión de convocar elecciones, hay que ir mucho más allá. Y hay que dejar claro que lo hecho, hecho está, y eso tendrá el precio que tenga que tener la ley, sea político, administrativo, penal o civil. Pero independientemente de eso, convocar elecciones es solo una parte. También está por ver si entre medias hace alguna declaración extemporánea que llevaría a un paso absolutamente definitivo.

El Senado ha tomado una inusitada relevancia estos días.

Pues sí, efectivamente. Esto hace a uno caer en la cuenta de que las instituciones están para algo, y que tienen una misión constitucional. Esta cámara, como cámara territorial, ha tomado un protagonismo al que no estamos acostumbrados. Lo cual es una lástima porque en el Senado hay mucho debate, mucha parte de control del gobierno, y yo creo que no tiene toda la atención por parte de los medios de comunicación que debe tener una cámara. Es verdad que en este momento, con una decisión de tanta importancia, en la que nos jugamos la unidad y la indisolubilidad de España, que está fijada en el artículo 2 de la Constitución, ha tomado una relevancia muy importante.

>Entrevista a Cristina Ayala, senadora del PP

'Puigdemont ha perdido una gran oportunidad al no venir al Senado'

Fernando de Haro | 0 comentarios valoración: 1  15 votos

Puigdemont y Rajoy ante la grieta catalana

Francisco Pou

El 58,4% en Cataluña cree que el pulso político daña la convivencia. Un 59% ha dejado de hablar de política con algún amigo o familiar. Un 86,9% ha dejado de hablarse o verse con alguien, además de que un 87,7% ha dejado algún grupo de whatsapp por este motivo (encuesta Gesop esta semana para El Periódico). Y sin embargo, las portadas de periódico siguen hablando de enésimas etapas siempre “históricas” por llegar; cada semana es la decisiva. “Histórico” ya no define un día, sino una banalidad. Siempre viene “mañana” el fin de una historia que parece escribirse irremediablemente, a pesar nuestro.

Esta semana, una vez más, llega otro momento final, ahora con la esperanza de un posible acuerdo de camino común que pueda dibujarse en la comparecencia “in extremis” del president Puigdemont en el Senado. ¿Solución? Puede ser el inicio de un encuentro, pero la sociedad en Cataluña está ya fuertemente agrietada en dos polos profundos que hablan en longitudes de onda muy distintas. Unos hablan de ley, de legitimidad, de unidad y de conveniencia económica. Otros, sobre todo, de sentimientos y de un nuevo “derecho a decidir”. Todos, eso sí, esperando un irremediable curso de la Historia al que estamos convencidos de estar sujetos a pesar de nuestra libertad individual. ¿No hay remedio para el abismo?

La aplicación del artículo 155 de la Constitución española, como respuesta a la ilegitimidad del procés, abre la mayor regresión de autogobierno en Cataluña tras la Transición democrática. Es un saldo, como las grietas en la convivencia, que arroja “el procés”, y que no arreglará la intervención del Gobierno, por muy irremediable que fuese precisa. Pueden intervenirse las televisiones y radios públicas, pero su cultura caló hace tiempo en una población, acostumbrada también durante generaciones a ser educada en una Historia y Geografía diseñadas con la mirada en una nueva patria a la que llegar “mañana”.

Quizá la portada “histórica” de la Revolución francesa sea la toma de la Bastilla. Y sin embargo una nueva forma de conocer la realidad con la inmanencia de Descartes y el trabajo de la Enciclopedia diseñaron un conflicto que para miles de ciudadanos acabó en la persecución y la guillotina en aras del progreso.

Hoy la liquidación de personas y el porrazo en nombre de las ideas es un fenómeno en las redes sociales sí, pero que acaba en grupos y familias que se rompen, en empresas que se van o proyectos que se abortan. Se escriben historias reales con la tristeza de lo que se rompe. Ojalá sea esta nueva “fecha histórica” de Puigdemont en el Senado el final de ese “procés” y lleguemos a diseñar un camino nuevo en que quepan todos. Y que lo escribamos todos con una nueva forma de vivir y convivir que no subcontrate a un ideología política nuestra humanidad.

Puigdemont y Rajoy ante la grieta catalana

Francisco Pou | 0 comentarios valoración: 2  21 votos
>Entrevista a Jordi Amat

'Distingamos a Cataluña dentro de la Constitución'

Fernando de Haro

Jordi Amat se ha distinguido en los últimos años por ser un joven y agudo historiador de las ideas y de los procesos culturales que se viven en España. Hace dos años escribió “El llarg procés. Cultura i politica a la Catalunya contemporania (1937-2014)”, un libro que revisitamos en esta conversación.

¿Esto qué está pasando en Cataluña tiene causa solo en la corrección que hizo el Constitucional al Estatut o es un largo proceso que comienza en la transición o quizás antes?

Me pides una respuesta para lo que creo que va a ser el tema más importante de toda mi generación. No es nada fácil. Me pareció que echar la culpa solo a la sentencia del Constitucional sobre el Estatut era una explicación muy esquemática. La ciudadanía catalana no se puede dormir un día autonomista y despertar a la mañana siguiente independentista solo por una sentencia que la mayoría no leímos porque entonces no teníamos el conocimiento suficiente, Me parece que había muchas variables que se debían tener en cuenta. Una de ellas era el pujolismo, como un proyecto descaradamente nacionalizador que fue votado por la mayoría de los catalanes durante muchos años y que pasado el tiempo ha tenido unas determinadas consecuencias.

Sin pujolismo no habríamos llegado hasta aquí. ¿Pero Pujol hubiera llegado hasta aquí?

Me parece que has formulado una distinción muy precisa. El pujolismo en gran medida llegaba hasta aquí, pero es altamente probable que Pujol –que también era un político muy experimentado, muy consciente de la correlación de fuerzas– hubiera entendido que llevar el autogobierno catalán a este extremo era altamente perjudicial para sus propios intereses, no personales sino para la solidez del Gobierno catalán. Creo que era demasiado listo como para que la situación se le desbocase de esta manera.

En tu libro aparecen debates intelectuales de altura entre ese nacionalismo o pujolismo y la izquierda que existió hasta un determinado momento y ya no existe. ¿En qué momento desapareció ese sujeto que hacía oposición consistente, en el terreno de las ideas?

>Entrevista a Jordi Amat

'Distingamos a Cataluña dentro de la Constitución'

Fernando de Haro | 0 comentarios valoración: 2  23 votos

Sin prisas

R. Abril

Madrid parece un clamor reclamando que el Gobierno apriete ya el botón del 155 en Cataluña. Madrid, Andalucía, Extremadura... el 155 no es un botón mágico y el grave problema que tenemos no se soluciona sacando banderas constitucionales al balcón (quien quiera sacarlas que las saque).

El 155 de la Constitución es un proceso complejo, con muchas garantías jurídicas, que tiene delante a dos millones de catalanes, de los que una buena parte están dispuestos a pasarse mucho tiempo en la calle, a enfrentarse a la Policía Nacional y a la Guardia Civil. Hemos llegado hasta aquí después de mucha pasividad, de mucho no hacer nada. Pero ahora conviene no tener prisa. Con demasiada frivolidad, hay madrileños muy ilustrados que le restan importancia a la posibilidad de que en unos eventuales altercados se produjera un muerto. La ley es la ley. Sí, pero la ley no impide ser inteligente, prudente. La prisión preventiva de los “Jordis” al frente de ANC y Omnium Cultural, decidida por una juez, no por el Gobierno, es un aviso a navegantes. La derrota del Estado el 1 de octubre, con huida de la Policía Nacional incluida, debe estar muy presente en la memoria. Llegados a este punto no hay prisa. Puigdemont no quiere levantar la suspensión de la independencia no proclamada porque sabe que es lanzarse por el precipicio. Se lo ha dicho Artur Mas, se lo ha dicho Europa. La CUP, ACN y Omnium seguirán presionando, las empresas se seguirán marchando. El independentismo se cuece en el fuego lento de sus contradicciones. ¿Qué sentido tiene, llegados a este punto, darle pretextos para que retomen la iniciativa con victimismo? Llegados a este punto esto va de quién parpadea antes.

Sin prisas

R. Abril | 0 comentarios valoración: 3  29 votos
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