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24 ENERO 2017
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>¿Cuáles son los desafíos a los que debe responder la política?

Los catalanes en busca de un hogar

Lluís Formiga i Fanals

En estas fechas de Navidad, uno se pregunta muchas cosas y durante las largas comidas también me han preguntado muchas. Dentro del tópico de preguntas sobre trabajo, familia y proyectos futuros ha ganado adeptos preguntar sobre el famoso “proceso catalán”. Los puntos de vista de esta amalgama de preguntas y respuestas son tan múltiples y variados que uno no sabe muy bien cómo empezar, bien hablando de sentimientos, historia, economía o cultura entre otros. En mi caso, sólo puedo hablar en base a mi experiencia y de por qué yo he acabado rebelándome contra el status actual para desear un modo de vivir mejor.

Seguimos sumidos en dos Españas ideológicas con una derecha autoritaria y de pensamiento único que con el tiempo se ha cargado sus facciones más moderadas y una izquierda con graves problemas de ascendencia y liderazgo, véase la situación actual del PSOE y Podemos. Y en frente de esto tenemos la realidad catalana, que aunque cierta prensa nacional la conciba como Mordor a la orden de Sauron-Puigdemont y Junqueras-Saruman, con nuestro Gollum-Pujol, yo personalmente no lo percibo así ni en la calle ni en trabajo. Los catalanes hemos intentado construir España y el encaje de sus múltiples talantes muchas veces, desde la Mancomunidad hasta el Estatut de 2006 pasando por la transición hasta los pactos del Majestic. Pero…

¿Qué es lo que ha sido capaz de unir a alrededor de 2 millones de catalanes adultos (el 49% de su población)? ¿Qué piden los catalanes? ¿Qué hay detrás del deseo de independencia?

Durante los últimos seis años se ha pasado de un sentimiento independentista arropado por una minoría (10% de la población) a una reivindicación de desconexión arropada hacia alrededor de la mitad de la población. Teniendo en cuenta que la otra mitad es un conglomerado de federalistas (PSC / Unió), unionistas (C’s y PP), populistas (En Comú Podem) y desinteresados de la política (25% de abstención) se puede decir que el ideal de desconexión es el mayoritario en Catalunya. Quiero destacar que uso la palabra desconexión muy conscientemente porque me niego a hablar de sentimiento independentista. Lo que lleva sucediendo desde el año 2012 no es cuestión de sentimiento nacional ni un exabrupto dada la crisis económica y social de los últimos años. Muchos activistas del proceso se sienten orgullos de ser españoles y hablar español. Ni Antonio Baños, ni Gabriel Rufián, ni Eduardo Reyes ni Sonia Berlanas (entre otros) reniegan de su lengua madre (el castellano) ni del patrimonio cultural español recibido en herencia de muchas generaciones. Pero a diferencia de tantos otros, no contraponen su estima por la lengua y cultura catalana a la estima por la patria española. Reconocen en la sociedad, cultura y lengua catalanas una sociedad que les ha acogido y les ha abrazado con los brazos abiertos vengan de donde vengan y piensen lo que piensen. De hecho, la mentalidad jacobina, centralista y anti-diversidad promulgada desde tiempos del Conde-Duque está en plena decadencia y en quiebra. Soy consciente que esto que digo puede provocar cierta disonancia cognitiva a los que han visitado poco Euskadi, Galicia o Cataluña pero es así.

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Los catalanes en busca de un hogar

Lluís Formiga i Fanals | 0 comentarios valoración: 3  66 votos

¿Reforma constitucional? Primero, hacer sociedad

Francisco Medina

Ha comenzado una legislatura incierta que, previsiblemente, nos va a deparar sorpresas. Hace poco se celebró el aniversario de nuestra Constitución, aquel pacto culminatorio de la Transición iniciada en 1975 del régimen a la democracia, fruto del acuerdo nacido entre las fuerzas políticas. Echaba a andar no sólo nuestra democracia, un juego siempre precario por nuestras circunstancias históricas, sino también la actividad legislativa y política de las Cortes Generales.

Fue mucho lo que se negoció y lo que se tuvo que ceder. Ha pasado un tiempo suficientemente largo (casi 40 años) para poder calibrar el alcance de lo consagrado en su articulado. En efecto, la mención –en el artículo 2– de España como un Estado social y democrático de Derecho, y la regulación de los derechos y libertades del capítulo segundo del Título I, que son materia objeto de Ley Orgánica (derechos de los artículos 14 a 29 y la objeción de conciencia del artículo 30), así como los derechos económicos y sociales (artículos 31 a 52), y los principios rectores de la política social y económica, no son más que un reflejo del evidente cariz socialdemócrata de nuestro modelo constitucional, que consagra el Estado del bienestar y –ha de decirse– deja poco margen a la sociedad civil más allá de los derechos reconocidos –que no es baladí–.

Buenos ejemplos de ello, a mi juicio, son: por un lado, la ambigua regulación de la libertad de educación contenida en el artículo 27. Se reconoce, en primer término, el derecho a la educación de todos y la libertad de enseñanza, pero el papel que se da a la Administración en la programación general de la enseñanza y el hecho de que deba garantizar el derecho de todos a la educación y el que los padres puedan elegir la formación moral y religiosa para sus hijos sitúa al aparato administrativo en una posición que matiza fuertemente el papel protagonista de los padres. ¿Cabría entender una cierta concurrencia del principio de subsidiariedad? A mi juicio, no. Hay una dependencia última de los poderes públicos. Por eso, creo que el problema de cómo garantizar el derecho de los padres a elegir o crear centros docentes, no resuelto en la Norma Fundamental, a pesar del funcionamiento del sistema de conciertos sigue siendo fuente de controversia.

El segundo de los ejemplos es más patente aún: el sistema asimétrico establecido en la organización territorial del Estado. El Título VIII de la Constitución ha devenido muy problemático, por ese principio de café para todos que está dando lugar a fuertes tensiones centrífugas en Cataluña y País Vasco –las llamadas regiones históricas–. La cuestión de las nacionalidades –recogidas en el artículo 2 del texto constitucional–, que se había vinculado a la igualdad y a la solidaridad entre comunidades autónomas, está originando problemas legislativos y jurídicos que entorpecen el tráfico mercantil y el funcionamiento de las Administraciones Públicas, creando diferencias entre ellas. Conflictos de competencias, requerimientos entre Administraciones, intervenciones desafortunadas del Tribunal Constitucional (el gravísimo error de derogar la Ley Orgánica de Armonización del Proceso Autonómico abrió la espita para sucesivas reivindicaciones nacionalistas), la regulación de los procesos de constitución de las Comunidades Autónomas, el reparto competencial establecido en los artículos 148 y 149… a fuerza de ser esgrimidos para reivindicar, por parte de las autonomías, más materias, han devenido en un galimatías que ha erosionado la capacidad de cohesión del Estado.

Habría que detenerse también, en la configuración del Título IV, relativo al Gobierno y la Administración. La clara subordinación de la Administración Pública al Gobierno plasmada en los artículos 97 y 103 han constituido, en mi opinión, una puerta abierta a una legislación en materia de función pública que remató el proceso de politización corporativa y los fenómenos de clientelismo en gran parte de la Administración española.

¿Reforma constitucional? Primero, hacer sociedad

Francisco Medina | 0 comentarios valoración: 3  83 votos

Construir una nueva ley educativa sin repetir algunos fallos de la LOMCE

Jesús Pueyo

Todo apunta a que el Gobierno y el Partido Popular (PP) han iniciado la voladura controlada de la LOMCE, una ley que les ha reportado muchos dolores de cabeza, desavenencias con las administraciones autonómicas (incluso las afines), y un enfrentamiento con la comunidad educativa fomentado por el tándem Wert-Gomendio, que se permitió el lujo, en una cuestión como la que nos ocupa, de despreciar el diálogo, silenciar el debate y aparcar la participación. La consecuencia: se quedaron solos.

Ha tenido que haber un año de barbecho político y llegar un Ejecutivo en minoría para que entendieran la disyuntiva: cesión a las presiones o derogación de la ley impulsada por la oposición. Así, inteligentemente, han dado un paso al frente y se han adelantado ofertando que una de las medidas estrella de su reforma se quedara en nada, y es así como las tan controvertidas “reválidas”, o evaluaciones finales de Primaria, ESO y Bachillerato, solo conserven a día de hoy, de su concepto original, poco más que el nombre.

Ahora bien, si nos ceñimos al acuerdo alcanzado por PP, PSOE y Ciudadanos para elaborar una nueva ley que sustituya a la legislación vigente, lo que verdaderamente se va a sustituir es la LOE –no solo la LOMCE– e incluso podría ampliarse la revisión a otras leyes en vigor como puede ser la LODE. Por eso, es momento de ver con calma cuáles son los cambios a realizar, las cesiones que habrá que hacer, y cómo abordarlas.

Pero volviendo al asunto que nos atañe, y analizando algunos de los “porqués” que se esconden tras el fracaso de la LOMCE, no podemos quedarnos únicamente con la falta de diálogo o pericia técnica y política del ministerio de Wert y debemos ir más allá y detenernos en cuestiones de fondo.

Se introdujeron cambios en el sistema educativo que nunca debieron ser impuestos, sobre todo porque necesitaban de la colaboración de un profesorado con el que nunca se contó y al que se obligó a afrontar en un plazo de dos años las reformas aprobadas sin darle la preparación y formación necesarias. La etapa de Educación Infantil quedó completamente olvidada como si no formara parte del sistema. En Primaria se platearon cambios más cosméticos que efectivos, como volver a la división de cursos en lugar de ciclos o separar la asignatura de Conocimiento del Medio en Sociales y Naturales.

Pongamos las cosas en su sitio. Las etapas de Infantil y Primaria son fundamentales como cimientos sobre los que se sostiene nuestro sistema educativo, etapas en las que los alumnos construyen su base como personas y asimilan los valores y conocimientos que luego les permiten afrontar las posteriores como ESO, FP o Bachillerato. Es durante estos años en los que la prevención y la detección de problemas deberían trabajarse a fondo para reducir los índices de fracaso y abandono escolar, y sería interesante pensar en la incorporación o colaboración externa de profesionales de la pedagogía, la psicología e incluso de trabajadores sociales para que junto a los maestros y maestras se logre reducir la desigualdad y atajar de manera temprana problemas dentro de las aulas y otros que sobrepasan sus límites, pero que son igual de importantes, como los que se relacionan con las familias, las condiciones y el entorno socioeconómico en el que crecen los menores… Desde luego, craso error pasar de puntillas sobre todo esto.

Construir una nueva ley educativa sin repetir algunos fallos de la LOMCE

Jesús Pueyo | 0 comentarios valoración: 3  96 votos
>Entrevista a Carlos Vidal

'No creo que el independentismo se contente con modificar el modelo territorial'

Elena Santa María

Carlos Vidal es profesor titular de Derecho Constitucional en la UNED. Abordamos con él algunas de las cuestiones más debatidas de la Constitución española.

Estamos celebrando el 38º aniversario de la Constitución Española. ¿Qué supuso su aprobación?

Supuso poner fin a un periodo de 40 años de dictadura, gracias a la generosidad y el esfuerzo de los españoles, que supieron pasar página, mirar al futuro, y buscar los puntos de encuentro. La Constitución es el marco básico de convivencia, no tiene que regularlo todo. Recoge los fundamentos del régimen político, que luego se desarrollarán mediante otras fuentes del Derecho (leyes orgánicas, ordinarias, reglamentos...) que deben someterse a la Norma Suprema, la Carta Magna.

El consenso que la hizo posible, ¿es posible ahora?  

El consenso necesario viene determinado por la propia Constitución: mayorías reforzadas de dos tercios o de tres quintos, en función de los procedimientos de reforma que se utilicen. El hecho de no sobrepasar ampliamente esas mayorías no debe suponer una barrera para acometer o aprobar la reforma. En todo caso, cuanto más consenso haya, mejor. Lo que ocurre es que hoy, algunos (Podemos, por ejemplo) parece que están más por la ruptura que por la reforma, por eso hablan de un nuevo proceso constituyente.

Sobre la mesa está el debate acerca de una posible reforma de la Carta Magna. ¿Será esta la legislatura de la reforma?

Creo que esta legislatura se comenzará a hablar y a negociar, pero lo más normal es que la reforma se lleve a cabo, efectivamente, en la próxima legislatura. Entre otras cosas, porque si se escoge la vía del procedimiento agravado es necesario disolver las cámaras y convocar nuevas elecciones.

En el centro del debate está la reforma del modelo territorial. ¿Qué supondría esta reforma, especialmente en cuanto a Cataluña?

Tengo dudas de que cualquier modificación del modelo territorial sirva para contentar a los independentismos, porque la Constitución, por ejemplo, no puede (ni debe) contener un supuesto derecho a decidir. El sujeto de la soberanía solamente puede ser uno, que es el pueblo español. A partir de ahí, es necesario cerrar el modelo territorial, como ya dijera el Consejo de Estado en su informe de 2006. Si recurrir al modelo federal sirve para cerrar el modelo, puede ser una vía. Pero al margen de las denominaciones, nuestro modelo es ya muy descentralizado, y lo que hay que hacer es analizar si las políticas son eficaces o no: la descentralización no es buena o mala en sí misma, lo que hay que buscar es el interés de los ciudadanos, y de igual modo que puede haber materias en las que haya que intensificar la descentralización de las competencias, en otras puede ser necesario una corrección en sentido contrario.

A su juicio, ¿qué aspectos necesitan ser reformados?

Ya hemos hablado del modelo territorial, que es uno de ellos. Por otro lado, hay algunas reformas pequeñas pero necesarias, como son las que se refieren a la mención a la Unión Europea, incluir los nombres de las Comunidades Autónomas, o la supresión de la preferencia del varón sobre la mujer en la sucesión a la Corona. Además, hay que revisar el catálogo de derechos fundamentales y su sistema de garantías, especialmente en lo que se refiere a los derechos sociales.

>Entrevista a Carlos Vidal

'No creo que el independentismo se contente con modificar el modelo territorial'

Elena Santa María | 0 comentarios valoración: 3  79 votos
>Entrevista a Francesc Carreras

'La Constitución es un ente vivo para todos'

Elena Santa María

Francesc Carreras es jurista y artículista, y catedrático de Derecho Constitucional en la Universidad Autónoma de Barcelona. Analiza con Páginas Digital el valor de la Constitución española coincidiendo con su aniversario.

Celebramos el aniversario de la Constitución del 78. ¿Qué supuso su aprobación?

Supuso cerrar el ciclo de la Transición, que a su vez cerraba el ciclo de la dictadura, y empezar otro de libertad y democracia y convertirnos en un país de sistema político similar a los demás países europeos con una democracia que hoy en día se ha consolidado absolutamente.

Muchos jóvenes, que no vivieron la etapa de la Transición ni la aprobación de la Constitución, no entienden su importancia. ¿Qué se puede rescatar de esos años para la actualidad? ¿Qué valor tiene hoy?

La Constitución no es solo un conjunto de palabras escritas y aprobadas en un momento dado. Sino que estas palabras son interpretadas por el legislador, por quien ostenta los gobiernos y por quien emite sentencias. Por tanto hay que entender, y así se entiende en los países democráticos, que la Constitución es una ley que está viva, que se puede reformar si es el caso, que sus palabras se pueden transformar si es el caso, pero que se puede desarrollar de muy distintas maneras, y la Constitución Española es un ejemplo de cómo los diversos gobiernos de posiciones políticas distintas, en el Estado y en las Comunidades Autónomas han desarrollado esto de maneras distintas, y en el futuro seguirá siendo así. Esto que se dice de la Constitución como un ente vivo, no es de aquellos que la aprobaron en un momento determinado sino que es de todos. Tal y como la Constitución americana que fue aprobada en 1787, hace bastante más de 200 años y que sigue vigente y nadie la pone en duda. Ha sido reformada en muy pocas ocasiones. En España sucede con otras leyes como el Código Civil, que es de finales del siglo XIX, y se ha reformado en algunos puntos, pero sigue vigente, podría añadir muchas otras leyes. La idea de "como yo no la voté, no me afecta, o querría votar otra", ni se aplica ni se entiende en los países de democracias consolidadas, ni se entiende si lo comparamos con otras leyes españolas.

¿Es posible actualizar el consenso que hubo entonces ahora que se habla de reforma?

Por lo que veo este consenso es enormemente difícil. Hay tres partidos, hablando en general, quizá cuatro, que son el Partido Socialista, el Partido Popular, Ciudadanos y quizá en este momento el PNV, y algún otro pequeño partido, que podrían llegar a un acuerdo para reformar alguno de los aspectos que se crean convenientes reformar en la Constitución, pero no veo que ni por parte de partidos nacionalistas catalanes o vascos, que optan por la independencia y por tanto dicen que esto de la Constitución no les interesa, ni siquiera en Cataluña la celebran hoy, o por parte de Podemos y sus confluencias que dicen que hay que iniciar un nuevo proceso constituyente sobre bases democráticas distintas, que no es la democracia liberal sino otra cosa, y por tanto ponen en cuestión las raíces mismas de la Constitución; no pueden estar de acuerdo con los tres partidos centrales PSOE, Ciudadanos y PP. Tal como están las cosas ahora -haría falta iniciar conversaciones para un nuevo consenso- lo veo muy difícil.

Hablaba usted ahora de Cataluña. El acercamiento de posturas con respecto a la cuestión catalana, ¿pasa por una reforma constitucional? ¿Y la vasca?

Los vascos, tanto el lehendakari Urkullu como los socialistas que lo sostienen en el poder, han dicho que quieren hacer una reforma del Estatuto dentro del marco constitucional, entiendo que del marco actual. Aquí no se plantea problema.

En el caso catalán, con sus diversos partidos, con unos matices u otros, han sostenido que lo que quieren no es otra cosa que la independencia, y por tanto buscar una manera, un procedimiento por el cual se pueda acceder a esta independencia. Unos lo ven como un referéndum y otros como una declaración unilateral de independencia por parte del parlamento. Creo que en ninguno de los dos casos, en el segundo seguro que no, se ve que quieran una reforma de la Constitución, porque es pretender que se incluya dentro de la Constitución una cláusula que permita un referéndum de autodeterminación. Eso no se admite en ninguna Constitución del mundo, excepto Etiopía y alguna isla del Caribe, países no homologables con democracias de nuestra cultura política. El derecho de autodeterminación lo ejercieron los españoles en el momento de darse una Constitución hace 38 años, y pueden seguir ejerciéndolo, a través del procedimiento que se establece en el título décimo de la Constitución actual.

>Entrevista a Francesc Carreras

'La Constitución es un ente vivo para todos'

Elena Santa María | 0 comentarios valoración: 3  79 votos

A las cosas, también en política

R.I.

El acercamiento en el Gobierno y el PSOE certificado este jueves en el Consejo de Política Fiscal y Financiera es una buena noticia. Socialistas y populares han acercado posiciones para sacar adelante el techo de gasto, primer paso para los presupuestos. Las Comunidades Autónomas socialistas necesitaban más margen de déficit, el Gobierno les ha ofrecido un 0,6 por ciento, y en ese porcentaje se han puesto de acuerdo. Podemos grita. Que grite. A los socialistas, que necesitan tiempo para rehacerse, les conviene aparecer como un partido de gobierno, como un partido centrado. Es una buena señal que haya un acercamiento práctico del PP, del PSOE y de Ciudadanos sobre la política económica que necesita España. Y al Gobierno le conviene que el PSOE pueda exhibir ciertas victorias, ciertas concesiones.

El relevo de Sánchez por la gestora y los primeros anuncios del Gobierno del PP, que ya no está en campaña, han facilitado una paulatina confluencia de las posiciones de los partidos mayoritarios.

Tal y como afirmaban los socialistas en las dos campañas electorales que hemos tenido en el último año, no es posible, de momento, bajar impuestos para cumplir el objetivo de déficit. El importante crecimiento del PIB no permite por sí solo lograr la consolidación fiscal si no se quieren realizar ajustes en los gastos que comprometan prestaciones sociales. En esto están de acuerdo los dos partidos. El Gobierno de Rajoy ya ha dejado claro que habrá que incrementar los ingresos subiendo los impuestos. No sería imposible que los dos partidos siguieran acercando posiciones.

En la cuestión de las pensiones también ha habido acercamiento. En la primera reunión del Pacto de Toledo la ministra Báñez ha abierto la posibilidad de utilizar los impuestos para sufragar algunas pensiones y las bonificaciones, como pedían los socialistas. En las últimas horas han negociado la eliminación de los topes máximos de las cotizaciones, una reivindicación de la izquierda.

Más allá de las diferencias ideológicas, frente a los problemas concretos, hay un terreno amplio para el entendimiento. A las cosas, también en política.

A las cosas, también en política

R.I. | 0 comentarios valoración: 3  82 votos

'El PNV sabe que la independencia es inviable porque los dejaría fuera de la UE'

Juan Carlos Hernández

El profesor y economista Mikel Buesa analiza para PáginasDigital el reciente pacto de gobierno entre el PNV y el PSE en el País Vasco.

El reciente pacto entre PNV y PSE plantea, entre otros aspectos, una reforma del estatuto de Guernica. ¿Se está más cerca de la autodeterminación?

No lo creo, aunque dependerá del planteamiento que finalmente se haga del tema en función de los acontecimientos y de la discusión política entre los nacionalistas. Es claro que Bildu y Podemos, que en esto son bastante simplistas, hacen de la autodeterminación su bandera. Sin embargo, el PNV parece que preferiría un País Vasco dentro de España aunque reconocido como entidad nacional y, por tanto, con una relación bilateral con el Estado. Es verdad que el PNV no ha clarificado demasiado sus pretensiones ni ha definido de manera nítida su proyecto. Pero en el PNV saben y asumen que la independencia es inviable porque dejaría a los vascos fuera de la Unión Europea, y que la independencia sólo tiene la adhesión de una cuarta parte de la población vasca. Y en consecuencia, no han hecho desde hace tiempo ningún planteamiento secesionista, seguramente también porque recuerdan que el último intento en ese sentido (el Plan Ibarretxe) le condujo a perder el poder (o sea, a la catástrofe). En resumen, me parece que en estos asuntos conviene no simplificar las cosas. Ello no obsta para que considere que el PSE ha hecho demasiadas cesiones en su pacto con el PNV, especialmente en el terreno simbólico y en el reconocimiento del planteamiento nacionalista.

La política de dispersión de presos de la ETA se realizó en un contexto de fuerte presión de la banda terrorista. Ahora esa presión ha disminuido al menos en sus expresiones más sanguinarias ¿Sería un momento adecuado para el acercamiento de presos bajo determinadas condiciones? ¿Sería fiable un gobierno PNV-PSE con las competencias de prisiones en este contexto?

La dispersión de los presos de ETA debe, en mi opinión, mantenerse mientras ETA no se disuelva y siga aspirando a ser un interlocutor político. Otra cosa distinta sería que, entre esos presos, se promoviera la desvinculación con respecto a la organización terrorista, de manera que uno de sus frutos fuera el acercamiento al País Vasco e incluso una rebaja de penas. Puntualizo que una política de este tipo debería realizarse mediante una ley específica (no mediante una relajación de los criterios con los que se aplica el actual código penal o mediante un "hacer la vista gorda") circunscrita únicamente a los miembros de ETA que no son responsables de asesinatos (por tanto, dejando fuera a los dirigentes y a los ejecutores de atentados con resultado de muerte o heridos). Actualmente hay unos 290 etarras en prisión dentro de España y otros 100 en Francia. De ellos, sólo unos 150 carecen de delitos de sangre, por lo que una política como la que acabo de enunciar tiene un alcance limitado.

'El PNV sabe que la independencia es inviable porque los dejaría fuera de la UE'

Juan Carlos Hernández | 0 comentarios valoración: 3  79 votos
>Entrevista a Daniel Innerarity

'Miramos al otro con recelo por inseguridad'

Fernando de Haro

Daniel Innerarity es una de esas nuevas voces del panorama cultural español que refresca el ambiente. Catedrático de filosofía política y social en la Universidad del País Vasco, ha escrito “La política en los tiempos de indignación” (Galaxia Gutemberg, 215). Innerarity sostiene que, aunque ya tengamos Gobierno es necesario un cambio de cultura política, un diálogo basado en las necesidades concretas.

Por fin después de diez meses tenemos Gobierno. ¿Ha cambiado algo en la cultura política española en estos diez meses? ¿Los políticos han entendido la necesidad de pactos y acuerdos, o simplemente este es un Gobierno por agotamiento?

Yo más bien me inclino por lo segundo, porque de hecho da la impresión por lo que hemos visto de sesión de investidura, en el tipo de discursos, que en general ha sido una cuestión de pura necesidad. La necesidad apretaba y la necesidad ha ahogado. Las tres fuerzas que han contribuido a que fuera posible este gobierno creo que han actuado más por necesidad que por convicción. Quizás lo más interesante de todo es cómo hemos estado durante mucho tiempo haciendo propuestas de cómo gobernar bien, cómo regenerar la democracia, cómo hacerla más representativa, etc., y nos habíamos olvidado de que para eso antes es necesario gobernar. Y, por ejemplo, la cuestión de cómo se gobierna una sociedad compleja, y concretamente una sociedad más pluralista como es la española actualmente, es una cuestión que todavía está pendiente de resolver. Estamos en una sociedad compleja, donde probablemente no vuelva a haber las mayorías anteriores, pero parece también que falta una cultura de diálogo político, de acuerdos,

¿Por qué la democracia española, que hizo tantas cosas bien ha fallado? ¿A qué se puede atribuir esta torpeza, esta dificultad, incluso esta incapacidad para superar las diferencias ideológicas?

Habría muchas explicaciones, pero fundamentalmente me vienen a la cabeza ahora dos: una de tipo constitucional y otra de tipo de cultura política. La de tipo constitucional es que todas nuestras previsiones constitucionales estaban pensadas para conseguir gobiernos estables. La previsión de técnica constitucional que favorece mayorías absolutas, que dificulta mucho la formación de un Gobierno, pero igualmente dificulta mucho la revocación de ese Gobierno. Cosa que no ocurre en algunas autonomías.

Fue el mal recuerdo de la II República lo que llevó a los constitucionalistas a hacer algo de este tipo.

Seguramente. Yo recuerdo aquellos debates. La obsesión por la estabilidad era una cuestión fundamental. Y había pocos partidos que tenían capacidad de gobernar.

Luego está el tema de la cultura política, que es muy interesante.

Lo primero sería relativamente fácil de solucionar, incluso una de las reformas que se podrían proponer es hacerlo de otra manera, aunque no soy un especialista. Lo otro me preocupa más porque me parece que es más difícil. Viendo también los debates de la investidura se percibe que, a pesar de un cierto buen tono en algunas cosas, hay una cierta cultura política por la que no nos necesitamos unos a otros. Desde el punto de vista ideológico y territorial, no estamos a la altura de una convivencia en una sociedad compleja. No estamos en una sociedad donde el 60% pueda gobernar sobre el otro 40%, o el centro sobre las periferias. Nuestra sociedad requiere un trabajo de deliberación, de argumentación, y sobre todo de confianza entre los agentes políticos que me parece que no tenemos.

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'Miramos al otro con recelo por inseguridad'

Fernando de Haro | 0 comentarios valoración: 3  80 votos
>Entrevista a Teo Uriarte

'El PSOE debe hacer una profunda autocrítica'

Juan Carlos Hernández

Teo Uriarte habla con Páginas Digital sobre la crisis interna del PSOE. El exdirigente socialista denuncia la influencia ideológica de Podemos sobre el socialismo y apuesta por una refundación del partido en un congreso.

¿Le parece, como ha dicho Javier Fernández, que una parte del PSOE se ha podemizado?

Eso es evidente. El discurso izquierdista iniciado por Zapatero facilitó el bagaje ideológico de Podemos y desde éste, hoy en día, se influye de una manera muy profunda en un socialismo sin defensas ideológicas ante este fenómeno.

¿Qué camino debe recorrer el PSOE para recuperar su espacio de centro-izquierda en el arco político español? En este sentido, ¿es suficiente la labor de Javier Fernández para llevar el partido a la centralidad?

Javier Fernández está realizando un papel con gran prudencia, pero con gestos que buscan reconducir su partido. El problema es que acabará dejándolo. No va a ser suficiente su labor personal. La clave estaría en el congreso, que debiera tener un carácter de refundación, y para ello tendrá que partir de una profunda autocrítica, tarea para la que no está preparado el PSOE, a pesar de que los descalabros electorales sean la prueba palpable de la necesidad de la autocrítica.

En una entrevista para este periódico, Nicolás Redondo Terreros expresaba “lo que nos unía y nos puede unir al centro-derecha y al centro-izquierda, por la defensa de la libertad, la defensa de la democracia, la defensa de la Constitución del 78 [...] y no tenemos que avergonzarnos por este pensamiento común”. ¿El PSOE actual tiene clara esta idea que expresaba el exsecretario del PSE?

El problema es que, pensando así, Redondo se vio apartado del partido. Hoy este discurso democrático es minoritario en el PSOE, el PSOE se avergüenza del espacio común con la derecha, ha alcanzado la cumbre del maniqueísmo que hiciera imposibles otras experiencias como la II República.

En esa misma entrevista Redondo Terreros afirmaba: “La aparición de otros partidos, que han roto en cierta medida el bipartidismo, obedece a cierto desagrado por parte de la sociedad a la ocupación de todos los espacios por la política, la política no tiene que ocupar todos los ámbitos”. ¿Qué le parece esta afirmación?

Creo que se refería, más que a la política, que efectivamente monopoliza de una manera frívola los espacios de audiencia en televisiones, a la influencia de los partidos añejos en la sociedad. El final del bipartidismo es producto, en gran medida, de la excesiva influencia de los partidos.

>Entrevista a Teo Uriarte

'El PSOE debe hacer una profunda autocrítica'

Juan Carlos Hernández | 0 comentarios valoración: 3  78 votos
>Entrevista a Mikel Buesa

'Las bajas que se han producido en el gobierno me parecen acertadas'

Elena Santa María

El catedrático de Economía Mikel Buesa valora para Páginas Digital la composición del nuevo gobierno de Mariano Rajoy.

¿Qué le parece la composición del nuevo Ejecutivo? ¿Por qué cree que ha apostado Rajoy por él?

Es difícil formarse un juicio razonable sobre un gobierno antes de que empiece su andadura política, especialmente cuando incorpora figuras que carecen de experiencia ministerial previa. No obstante, sí puedo decir que las bajas que se han producido me parecen acertadas, pues en mi opinión García Margallo era disonante y Fernández Díaz sumaba demasiados fracasos en su haber. En este terreno de las bajas podría haber estado la vicepresidenta Sáenz de Santamaría, aunque no me sorprende su permanencia.

El nuevo gobierno, por otra parte, se resuelve en función de los equilibrios internos entre las diferentes corrientes o familias que hay en el PP. No se trata sólo de la presencia de Sáenz de Santamaría vs. Cospedal. Está también la cuota catalana y, en el área económica, la bipolaridad entre Guindos y Montoro (que en el pasado implicó bastante disfuncionalidades y conflictos) que ahora puede verse descompensada con la presencia de Nadal.

Pero todo esto son especulaciones. Habrá que ver la acción del gobierno en concreto y la capacidad de los ministros para arbitrar acuerdos con la oposición y, de esa manera, para dar salida a un programa reformista razonable.

Montoro seguirá al frente del Ministerio de Hacienda y De Guindos del de Economía. En cambio Rajoy ha prescindido de Fernández Díaz, Margallo y Morenés. ¿Qué le parece?

La continuidad de Guindos estaba cantada. Es un extraño ministro al que, cuando habla de asuntos económicos enrevesados, le entiende todo el mundo; y aunque no es popular, sí es respetado con generalidad. Cuenta además con unas excelentes relaciones exteriores, lo que hace de él una persona muy valiosa. Y a todo ello añade un gran conocimiento de la economía. En cuanto a Montoro hay que decir que su gestión en el pasado, aunque criticable en algunos aspectos (como el de la configuración actual del impuesto sobre la renta), ha sido en general exitosa, salvo en lo que concierne al freno del déficit público en las Comunidades Autónomas. Parece que este asunto se lo va a quedar la vicepresidencia, con lo que le ahorrarán quebraderos de cabeza a Montoro. Este ministro tiene, además, respaldo orgánico en el PP y ello le hacía difícilmente sustituible.

En cuanto a las bajas, ya lo he dicho, García Margallo era claramente disonante, se ha metido en charcos que no le correspondían (como el de Cataluña) y hacía la guerra por su cuenta. Esto último es muy malo para un gobierno minoritario que ha de actuar con una coordinación férrea. A su vez, Fernández Díaz, además de haberse metido en escándalos conspiratorios impropios de un ministro de Interior, ha tenido una gestión muy deficiente en lo referente tanto al final de ETA como a las víctimas del terrorismo. Y por último, Morenés quería dejar el gobierno hace tiempo y, aunque su gestión ha sido acertada a pesar de la constricción presupuestaria, parece que Rajoy ha encontrado la oportunidad de sustituirlo para colocar a Cospedal.

>Entrevista a Mikel Buesa

'Las bajas que se han producido en el gobierno me parecen acertadas'

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