Diario de información sobre la actualidad política, social, económica y eclesial
25 SEPTIEMBRE 2016
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>Entrevista a Teo Uriarte

`Las elecciones vascas y gallegas no van a modificar el criterio de los partidos`

Elena Santa María

Los partidos se han centrado en las elecciones vascas y gallegas tras la investidura fallida de Rajoy. ¿Son claves estas elecciones autonómicas de cara a la formación de un futuro gobierno?

No creo que las elecciones vascas y gallegas modifiquen el criterio de los partidos a la hora de facilitar el Gobierno de España. En concreto diría que el partido clave para tal realización, el PSOE, carece en su seno de capacidad crítica discursiva que pueda capacitarle para cualquier reflexión que supere su infantil fobia al PP.

¿Será difícil formar Gobierno en Euskadi sin tenerlo en España?

En Euskadi es mucho más fácil crear Gobierno que en España pues la investidura de su lehendakari se realiza positivamente, no existen votos en contra. Se presentan candidatos y el que más votos saque es el presidente. Una concepción mucho más constructiva que la usada para el Gobierno de España.

¿Cuáles son los retos a los que se enfrenta el próximo Gobierno vasco?

Los retos del Gobierno vasco son los mismos que los del resto de la nación pero dulcificados por una financiación privilegiada. Pero ésta a la larga está teniendo la perversa consecuencia de conformar una sociedad sin impulso, muy acostumbrada a la sopa boba de la subvención. Se han acabado los hombres arriesgados, los capitanes de empresas, incluso los aventureros. Ahora todos quieren ser funcionarios.

>Entrevista a Teo Uriarte

'Las elecciones vascas y gallegas no van a modificar el criterio de los partidos'

Elena Santa María | 0 comentarios valoración: 2  4 votos
>Entrevista a Mikel Buesa

'Descarto una deriva a la catalana para el PNV'

Juan Carlos Hernández

Páginas Digital dialoga con Mikel Buesa acerca de la actualidad previa a las elecciones en el País Vasco del 25-S.

¿Qué valoración hace de esta última legislatura presidida por Íñigo Urkullu en el País Vasco?

Creo que, en términos generales, la valoración de la actuación de Urkullu al frente del Gobierno vasco es positiva. Ha moderado el nacionalismo, haciendo más realistas y menos extremas sus reivindicaciones identitarias. Ha supeditado cualquier objetivo independentista a la recuperación económica de la región. Y ha apaciguado la convivencia. Es verdad que se pueden apuntar algunas actuaciones en sentido inverso, pero pienso que ello tiene que ver con las dificultades que, para el nacionalismo, conlleva la gestión de los asuntos identitarios. En todo caso, me parece que si la trayectoria del nacionalismo institucional (no me refiero, por ello, al independentismo auspiciado por ETA) sigue por esa vía, la política autonómica será más integradora que en las etapas anteriores.

Los partidos constitucionalistas concurren a las elecciones con la seria desventaja del gran número de personas que han emigrado en el País Vasco en las últimas décadas. Con todo su incidencia parece menguar últimamente. ¿Qué camino deben recorrer los partidos constitucionalistas para recuperar el protagonismo perdido?

Aunque la diáspora vasca, que terminó hace aproximadamente una década, haya podido tener alguna influencia sobre el voto a los partidos constitucionalistas, lo cierto es que éstos han experimentado una crisis electoral que es más bien fruto de sus errores políticos, además de compartir la caída general que han experimentado en el conjunto de España. El PSOE entró en una deriva pseudonacionalista, fruto de su propuesta federal, que no ha hecho otra cosa que desorientar a sus electores tradicionales de las clases trabajadoras de origen inmigrante o de los núcleos obreros de Vizcaya. El PP no supo encontrar su lugar ni desarrollar el discurso post-ETA. Ambos partidos han tenido dirigentes muy mediocres en los últimos años, especialmente los socialistas. En el caso del PP la renovación con Alfonso Alonso se ha producido demasiado tarde, aunque no descarto que, a lo largo de la legislatura que se abre con estas elecciones, pueda volver a fortalecer su partido.

Dada la experiencia de la antigua CiU que ha disminuido drásticamente su protagonismo al formar alianzas con los partidos más radicales, ¿guardará el PNV cierta “prudencia” con partidos como Bildu o Podemos?

Predecir en política es como mirar los posos del café. Pero si nos atenemos a la trayectoria del PNV en estos últimos años, no cabe esperar otra cosa que una política moderada y centrista, en la que puedan caber reclamaciones de autogobierno dentro del marco constitucional. Descarto una deriva a la catalana para el PNV. Más bien creo que orientará su proyecto siempre dentro del ámbito español, lo que no excluye tensiones, pero en ningún caso amenazas de ruptura. El PNV aprendió con Ibarretxe que la aventura independentista es extremadamente arriesgada porque conduce a la pérdida del poder. Hoy Ibarretxe es un apestado y el nacionalismo ha recuperado su posición tradicional. Ahora lo que busca es reforzarla en un marco muy pluralista, como es siempre el vasco, sabiendo que, además, tras la legislatura que ahora se cierra, el independentismo está en su nivel más bajo dentro de la opinión pública. El principal reto político del PNV hoy en día es volver a atraer a sus filas a la gente joven y, para ello, la radicalidad independentista no le sirve, sencillamente porque las minorías radicales están en otra parte, en Bildu y en Podemos.

Según los últimos sondeos dentro del electorado del PNV no hay una predilección clara sobre con qué partido formar coaliciones. ¿Qué escenario se vislumbra?

>Entrevista a Mikel Buesa

'Descarto una deriva a la catalana para el PNV'

Juan Carlos Hernández | 0 comentarios valoración: 2  8 votos
>Entrevista a Alberto Galiana

'Los grandes partidos están condenados a entenderse'

Elena Santa María

Alberto Galiana es director general de Educación en la Consejería de Educación de La Rioja. Es licenciado en Derecho y en Ciencias Económicas y Empresariales por la Universidad Pontificia de Comillas (ICADE). Ha ocupado diferentes cargos como técnico de Administración General de la Comunidad Autónoma de La Rioja desde el año 2000, destacando la Jefatura de Servicio de Centros Concertados y Subvenciones Educativas en 2007-11. En 2011 es nombrado subdirector general de Personal y Centros Docentes y desde 2014, director general de Educación.

Tras 9 meses sin Gobierno está aumentando considerablemente la desafección por la política, cuando hace solo unos meses parecía que había un interés renovado por la misma (nacimiento de nuevos partidos, la situación de crisis, etc...). En un artículo publicado en Páginas, Eugenio Nasarre habla de la fractura entre la "España oficial" y la "España vital". ¿Cómo se puede salvar esa fractura?

Desgraciadamente la fractura señalada por Nasarre se está agrandando como consecuencia del bloqueo político que padecemos. La aparición de los nuevos partidos tampoco está dando la respuesta esperada por muchos y eso demuestra una vez más que el acercamiento de la España oficial a la vital no se va a conseguir por medio de respuestas fáciles o rápidas. Una enfermedad grave no se curará con medicinas estéticas o recetas milagro, sino con el esfuerzo del paciente que afronta una larga convalecencia con responsabilidad suficiente y la paciencia que necesitan los grandes retos.

En ese mismo artículo Nasarre insiste en la necesidad de constituir un Gobierno presidido por una persona que esté en las mejores condiciones para recomponer esta grave situación. ¿Deben Rajoy y Sánchez dar un paso atrás? ¿Podrían sus partidos resolver la situación sin ellos?

Desde luego que ambos partidos son mucho más que sus líderes pero también sería injusto aplicar un mismo rasero a los dos, cuando en un caso se tiene el apoyo de una mayoría aunque insuficiente y en el otro de una minoría cada vez más reducida. Creo que en estos momentos la posición de bloqueo responde fundamentalmente a un bloqueo interno en el PSOE que tiene que decidir si vuelve a adoptar la postura de un partido con visión de Estado o si cae en las manos de su sector más radical. La lucha en el PSOE es entre sus dos almas, si pudiéramos denominarlas así. En el Congreso de Suresnes, durante la Transición, venció el sector socialdemócrata con Felipe González, y eso hizo posible la estabilidad de España durante décadas. La situación actual requiere una decisión de similar magnitud por parte de sus cuadros dirigentes.

¿Las terceras elecciones son inevitables?

No son inevitables aunque cada vez parecen más cercanas y reales. Va a depender en gran medida de lo que ocurra justo después de las elecciones vascas y gallegas. Por otra parte, no está claro que el resultado electoral vaya a ser sustancialmente diferente del actual, así que los grandes partidos están condenados a entenderse. Cuanto más tarde lo hagan, mayor será la factura para España.

Después de haber acudido a las urnas dos veces, los electores observamos con resignación la situación. En un pequeño pueblo salmantino el alcalde declaró que no sacaría las urnas el día de Navidad, en El País se ha publicado un artículo de opinión titulado "Huelga de electores". ¿Qué podemos hacer?

No creo que la abstención sea un buen camino en esta situación. Creo que es precisamente la participación, con un análisis de quiénes son los mayores responsables del bloqueo y su penalización, la que puede ayudar a salir de este problema. Los españoles deberían votar considerando quién o quiénes son los mayores responsables de la situación penalizando su actuación y apoyando a los que tratan de buscar soluciones. De lo contrario, los electores se harían corresponsables de la parálisis.

>Entrevista a Alberto Galiana

'Los grandes partidos están condenados a entenderse'

Elena Santa María | 0 comentarios valoración: 2  9 votos
>Entrevista a Ana Oramas

'Muchas veces pactar es ceder, pero siempre es ganar'

Juan Carlos Hernández

Ana Oramas, diputada de Coalición Canaria en el Congreso, valora para Páginas Digital la fallida investidura de Mariano Rajoy.

Tras dos investiduras fallidas parece que vamos hacia una nueva convocatoria de elecciones. ¿Cree que estamos a tiempo de poder evitarlo?

Sí, pero para ello tienen que cambiar claramente las actitudes de los partidos que tienen en su mano que eso no suceda. Si el PSOE persiste en su actitud de bloqueo y de inmovilismo y si el Partido Popular no promueve un diálogo real y propicia con su comportamiento un mayor acercamiento a las fuerzas que pueden darle su apoyo, será muy difícil ponerse de acuerdo. Eso nos llevaría a unas terceras elecciones, un escenario que no me quiero plantear porque sería un fracaso de la clase política y una falta de respeto a la ciudadanía.

Con el apoyo, tras las negociaciones pertinentes, a la investidura de Mariano Rajoy tanto Ciudadanos como Coalición Canaria han realizado un ejercicio de corresponsabilidad en la gobernabilidad del país. Esto demuestra que es posible construir juntos. ¿Puede ser un buen punto de partida en el futuro el acuerdo logrado entre los tres partidos?

Debería serlo. El Partido Popular es el único que, hoy por hoy, tiene posibilidad real de formar gobierno y Rajoy es el candidato propuesto por el Rey para ello. Y nosotros, en consecuencia, hemos aportado nuestro grano de arena para que se pueda avanzar. En el caso de Coalición Canaria, estamos donde hemos estado siempre, anteponiendo la defensa de las políticas sociales que afectan a la ciudadanía del Estado y defendiendo, por encima de todo, la agenda canaria, que contiene los grandes asuntos que es importante poner en marcha ya en las islas y que tienen que ver con los planes específicos de empleo, la mejora de las pensiones no contributivas, la economía, la financiación, el avance y la competitividad del archipiélago y, por tanto, el bienestar de sus ciudadanos. Temas fundamentales que no son privilegios, sino actos de justicia con un territorio singular que requiere que se cumplan los compromisos adquiridos y leyes como el REF para poder desarrollarse en igualdad de condiciones. Nosotros no podemos hablar por otros partidos y su intención de sumarse al pacto o no. Nuestro voto positivo para la investidura fue un gesto que creímos importante para avanzar, para hacer ver que este país no puede seguir sin gobierno, que no podemos seguir quietos mientras los ciudadanos siguen teniendo los mismos problemas.

El Papa Francisco, en un discurso reciente, reclamaba que “el mejor modo para dialogar no es el de hablar y discutir, sino hacer algo juntos, construir juntos […] sin miedo de realizar el éxodo necesario en todo diálogo auténtico”. Desde su experiencia, ¿qué le parece dicha afirmación?

>Entrevista a Ana Oramas

'Muchas veces pactar es ceder, pero siempre es ganar'

Juan Carlos Hernández | 0 comentarios valoración: 3  15 votos

La factura de las mentiras

Francisco Pou

¿Opiniones? No. Se trata presuntamente de “informaciones”. Según el diario nacionalista catalán Ara, 1.000.000 de personas se manifestaron en la “diada” en Cataluña, convocada este año como “exclusiva” para independentistas. Las policías locales, todas en ciudades con consistorios secesionistas, hablaban de 870.000 personas en la calle. La “Societat Civil Catalana”, utilizando cartografía y cálculo con fotos aéreas, daba la cifra de 292.000. ¿Quién tiene razón?

Hoy las fuentes de información, por no hablar de fuentes de “opinión, están atomizadas. Y los lectores compran y leen lo que quieren leer y lo que quieren tragar como cierto, también en formatos de mal llamados “debates” que no son más que espectáculos de zascas, frases ingeniosas y palabras gruesas. ¿Se puede defender o argumentar una verdad en dos minutos?

La era de la post-verdad

The Economist dedicaba la pasada semana su portada al “Arte de la Mentira” hablando de “la era de la post-verdad”. Para The Economist el auge del populismo tiene sus raíces en la globalización de la mentira. La mentira es un estilo de debate político, donde la revista británica ve a Donald Trump como paradigma de este estilo populista. Un estilo hoy en la vida pública que utiliza herramientas como las poses de Musolini, el odio de Hitler, el caudillismo de Perón y la polarización de Chávez. Lo cierto es que en la era de Internet, en la que cada página de Facebook puede ser una “información global” (las redes sociales como nueva prensa) y la nueva prensa, a su vez, debate con las redes sociales para captar la atención, la oferta de contenidos nunca había sido tan amplia. Y los contenidos, y también las opciones políticas, tan radicalizadas.

El filósofo Schopenhauer escribió su “Arte de tener siempre la razón” como 38 estratagemas de dribbling dialéctico para dejar KO al adversario; utilizando sus propios argumentos, exagerando, ridiculizando, evadiendo el tema… independientemente de dónde estuviese la verdad. Si leemos hoy ese breve compendio antiepistemológico reconoceremos una por una esas “llaves de judo” dialécticas en la televisión. La epistemología escéptica se convierte en defensa y ataque independientes de la búsqueda de la verdad y, en palabras de una de las obras del filósofo de Danzing, se presenta “el mundo como voluntad y representación”. Perfecto análisis de cómo la realidad es vista por esos rings electrónicos aventados por audiencias convertidas en hooligans: voluntad y representación.

La factura de la mentira

Pero si The Economist percibe la mentira y “las mentiras” en general, es porque tiene que haber “verdades” y “verdad” en general, por más que la pregunta escéptica de Pilatos, “¿y qué es la verdad?”, sea la posición corriente de una prensa liberal para la que la verdad es solo un estadio de la opinión.

Hay prácticas periodísticas bien intencionadas, pero falsas también. Buscar la verdad como un promedio equidistante de mentiras opuestas, por ejemplo, solo lleva a otra mentira “más aceptada y más cómoda” pero mentira al fin y al cabo. “Cuando las mentiras hacen que el sistema político no funcione, alimentan la falta de confianza en las instituciones que hace posible este juego de la post-verdad”, concluye The Economist. Al final la verdad pasa factura; la democracia aguanta… un tiempo. No hay democracia sin información. Y no hay periodismo sin búsqueda de la verdad, esté donde esté de lejos del debate.

La factura de las mentiras

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Nostalgia en el 11-S catalán

Jorge Martínez

Hay quien disfruta y se pone nostálgico hablando de las dos Españas. Invocar las díadas siempre ha sido una vieja estrategia maniquea para dividir el mundo y procurarnos con ello unos ejes axiales y con ello un orden y una justicia que uno tiende a echar en falta.

Tras meses de improperios, pactos e investiduras fallidas, da la sensación de que nuestros políticos y las burbujas mediáticas que los promueven, no es que configuren dos Españas en el viejo sentido guerracivilista, sino que, viviendo todos físicamente en el mismo país, sus mundos virtuales o ideológicos, desde los que codifican la realidad, son recíprocamente estancos, no se tocan, no interactúan más que reactivamente, al son de un toma y daca prácticamente mecánico hecho espectáculo, en el que no hay ningún atisbo de admiración ante el adversario, sino meras interpretaciones o reinterpretaciones que simple y llanamente le dan la razón al que escucha.

En tiempos más hegelianos que los nuestros, las divergencias abocaban a la sociedad a determinados vértigos y cambios. Sin embargo, actualmente, sumidos en un pensamiento dominante que nadie discute, cada grupo vive dentro de su burbuja tecnológica y social y se mantiene a salvo del otro. Así, la realidad política española ha caído en una suerte de inmovilismo endémico confiado a la magia de las urnas, que no se sabe bien por qué hablarán ahora como el mismísimo oráculo de Delfos, cuando en las dos ocasiones anteriores, parece, erraron.

La manifestación del 11-S es una nueva ocasión para constatar esto. El president Puigdemont sigue con la hoja de ruta secesionista y acusa al Estado español de haberse desconectado de Cataluña. Y, mientras cientos de miles de catalanes y españoles (hasta que no se demuestre lo contrario) salen a la calle bajo el lema “Nos sentimos a punto para conseguir nuestro sueño, la República catalana”, el presidente en funciones Mariano Rajoy se limita a administrar y a calcular cuántos votos va a sacar del aburrimiento y de la desidia política en la que andamos sumidos en este país.

Por esos derroteros, quizás el PP pase de los 150 escaños en la nueva partida electoral. Incluso probablemente pueda confiar en que, en un país con la pirámide demográfica invertida, las cartas le seguirán sonriendo de la mano del pragmatismo y del miedo al cambio (si consigue mantener las pensiones, claro). Sin embargo, decía Antoine de Saint-Exupéry: “si quieres construir una barca no reúnas hombres para cortar leña, preparar las herramientas, dividir las tareas e impartir órdenes, más bien despierta en ellos la nostalgia por el mar vasto e infinito”. Sumidos en esa nostalgia, y no en la de las dos Españas, es donde los políticos se descubrirían hermanos y dialogarían y se ayudarían a reparar ese maltrecho buque fantasma llamado España que, pese a crecer al 3% sin gobierno, sigue navegando sin rumbo en la niebla.

La pregunta que se impone es: ¿tenemos la inmensa mayoría de los españoles algún ideal compartido capaz de generar nostalgia, que pueda jugar el papel de mar infinito?

P.D. Cuando intentemos contestar a esto tengamos, por favor, en cuenta el adjetivo “compartido” y recordemos las horquillas: izquierda/derecha, pueblo/casta, incluidos/excluidos, secesionistas/constitucionalistas, etc. NO ES FÁCIL.

Nostalgia en el 11-S catalán

Jorge Martínez | 0 comentarios valoración: 2  13 votos
>Repaso a la prensa semanal

Huelga de electores: más allá de la pugna ideológica

Elena Santa María

Esta semana ha sido la de las reacciones a la fallida investidura de Rajoy. La gente empieza a estar harta. Hay quien, como Santos Juliá en su tribuna de El País, llama a la huelga general de electores porque "que el debate más intenso mantenido entre los candidatos se haya centrado en un cambio de ley para evitar que se formen corros de villancicos en los colegios electorales muestra bien la miseria en la que se hunde la política en España". Almudena Grandes expresaba la distancia entre políticos y sociedad. "Los españoles ya no tenemos fuerza para decir lo mismo (que nuestros políticos nos representan), porque en la inmensa desilusión en la que se ha convertido España, ni los políticos se sentirían afectados por una afirmación semejante". La incertidumbre por el futuro preocupa, decía Pedro G. Cuartango en El Mundo que "no sólo no tengo ni idea (de lo que va a pasar) sino que además creo que nadie lo sabe". No faltan las propuestas: "hace falta partir del reconocimiento de los grandes desacuerdos que existen y tratar de aproximar posiciones con propuestas factibles que impliquen cesiones, pero también ganancias (...) es preciso sacar el debate del terreno de la pugna ideológica", explicaba un editorial de El País sobre educación.

Hay sobre la mesa otros debates interesantes, como el de la identidad. Afirmaba Cayetana Álvarez Toledo en El Mundo que "enarbolar ahora la idea de identidad es renunciar a nuestra mayor conquista: la idea de ciudadanía" y también que "la identidad se define por oposición a un otro". Es cuanto menos provocador, ¿es así?, ¿es ese el problema? La Unión Europea, la crisis de los refugiados, el auge de los populismos, el debate sobre la religión, terrorismo... hay mucho en juego.

Con estos desafíos en el punto de mira no dejan de aflorar signos de humanidad. Hablando de levadura, Luis Martín insinuaba en el mismo periódico que "de un tiempo a esta parte nos pasamos el día y las primeras horas de la noche exigiendo, buscando, suplicando por las cosas auténticas". En una entrevista con motivo de la presentación de su libro, el periodista francés Antoine Leiris, que perdió a su mujer Hélene aquella noche de noviembre en el Bataclan de París, reconoce que está casi bien: "llevo todas mis maletas, todos mis errores y todas mis debilidades conmigo, pero desde hace años estoy así; casi bien. Y eso es algo casi formidable. Eso sí, no se parece en nada al estar bien ni a la felicidad de un anuncio de una compañía de seguros". En otra entrevista, el famoso Beck Weathers, el hombre que sobrevivió a la desgracia del Everest en 1996, desvelaba que el motivo por el que escaló la montaña más alta del mundo fue la huida de una tremenda depresión.

Sin embargo, delante de este grito, de este momento de incertidumbre tenemos delante ejemplos de esperanza. El primero es la vida de la misionera española asesinada en Puerto Príncipe, Isabel Solá. Con motivo de su trágica muerte, La Vanguardia ha rescatado estas palabras suyas escritas tras el terremoto que devastó Haití: "Pensaréis que cómo puedo seguir viviendo en Haití, entre tanta pobreza y miseria, entre terremotos, huracanes, inundaciones y cólera. Lo único que podría decir es que Haití es ahora el único lugar donde puedo estar y curar mi corazón. Haití es mi casa, mi familia, mi trabajo, mi sufrimiento, y mi alegría, y mi lugar de encuentro con Dios".

El segundo lo estamos viendo en Colombia, donde el próximo 2 de octubre tendrá lugar un plebiscito para ratificar el acuerdo de paz entre el Gobierno y las FARC. El País recogía las declaraciones de Martha Amorocho, que hace ya 20 años vio morir a su hijo Antonio a manos de la guerrilla. "Estar acá hablando de perdón es ante todo un compromiso, es un acto de fe para creer que estamos empezando un proceso que depende de todos (...) queremos construir la historia de Colombia".

Por último, esta semana todos hemos podido recordar la figura de la ya Santa Teresa de Calcuta. Quizá podamos reconocernos en las palabras de la profesora Ninfa Watt: "hay quienes se empeñan en rebuscar o crear en su figura supuestos lados oscuros (...) ante la incapacidad de comprender la bondad, la verdad o la belleza, la niegan". Y más adelante: "me reconcilia con la especie humana saber que en ella hay seres como la Madre Teresa. Si para el ser humano es posible alcanzar tal plenitud, amar así, vivir así, aún hay esperanza". Desde luego, tenemos a dónde mirar.

>Repaso a la prensa semanal

Huelga de electores: más allá de la pugna ideológica

Elena Santa María | 0 comentarios valoración: 2  19 votos
>Entrevista a Teo Uriarte

'El poder hace disparates porque la sociedad es sumisa'

Elena Santa María

Teo Uriarte, miembro de la Fundación para la Libertad, analiza para Páginas Digital la inédita situación política que atraviesa nuestro país.

Tras dos investiduras fallidas parece de momento que la única salida es una nueva convocatoria de elecciones. ¿Hay otra?

Realmente es muy difícil una salida que evite las elecciones. Primero, porque desde hace una década, inaugurado por Zapatero, se inició en la izquierda un proceso izquierdista y sectario que rompía los vínculos que la política en democracia requiere. A su vez, en la derecha se articuló una burbuja defensiva que le enajena de la realidad y le convierte en un instrumento muy pobre en el ejercicio del poder. Volveremos a unas elecciones.

Algunas voces están pidiendo que Rajoy y Sánchez den un paso atrás. ¿Podrían sus partidos resolver la situación sin ellos?

Hoy en día son incapaces los partidos, dada la concentración de poder que se produce en la cúspide, de plantear la sustitución de los líderes para facilitar una solución pactada a la crisis política. Por lo demás, ambos han perdido la cultura del pacto. Por eso son incapaces de gestionar una situación propicia a las reformas habida en cuenta la inexistencia de mayorías absolutas.

Tras 9 meses sin Gobierno está aumentando considerablemente la desafección por la política, cuando hace solo unos meses parecía que había un interés renovado por la misma (nacimiento de nuevos partidos, la situación de crisis, etc...). En un artículo publicado en Páginas, Eugenio Nasarre habla de la fractura entre la "España oficial" y la "España vital". ¿Cómo se puede salvar esa fractura?

Salvar la fractura entre la España oficial y vital es muy difícil, porque aunque ambas son muy interdependientes cada una de ellas tiene un discurso diferente. En cierta manera el foso entre ambas es debido al creciente papel de los medios de comunicación, finalmente la oficial sabe que esa comunicación es unidireccional, que la dominación sobre la sociedad está asegurada, hasta el momento explosivo, y que la sociedad es bastante sumisa y manipulable. Por ello desde el poder se han hecho grandes disparates.

Después de haber acudido a las urnas dos veces, los electores observamos con resignación la situación, en un pequeño pueblo salmantino el alcalde declaró que no sacaría las urnas el día de Navidad, en El País se ha publicado un artículo de opinión titulado "Huelga de electores". ¿Qué podemos hacer?

Nos acordamos de Santa Bárbara cuando truena, pero esto se venía venir desde hace años. La distancia entre la superestructura política y la sociedad era creciente, las lagunas y fallos existentes en la Constitución y su desarrollo nadie sinceramente quería remediar de cara al futuro, los partidos eran finalmente un fin en sí mismo y se dedicaban a disfrutar del poder frente a una sociedad educada en el consumismo y muy poco ciudadana. Hay que empezar por la educación, hay que exigir mucho más nivel cultural y profesionalidad a los medios, y menos sectarismo, proximidad entre los partidos y el electorado, y finalmente cultura y responsabilidad a la gente.

>Entrevista a Teo Uriarte

'El poder hace disparates porque la sociedad es sumisa'

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La rebelión de los alcaldes

Eugenio Nasarre

Hace algunos días el alcalde de un pequeño pueblo de la Salamanca profunda declaró: “En mi pueblo el día de Navidad no se vota”. Otros dos regidores de pueblos salmantinos secundaron el pronunciamiento del edil de Tabera de Abajo. Por fortuna en la historia de España siempre hay algún alcalde que nos salva. Bien lo vio Calderón de la Barca que convirtió al Alcalde de Zalamea en la encarnación de la defensa del valor que entonces más se apreciaba: el honor, que no es otra cosa que la expresión de la dignidad personal. Ahora la rebelión de un modesto alcalde salva nuestra dignidad como ciudadanos.

El horizonte de unas terceras elecciones el día de Navidad nos pareció a todos impensable, una quimera, cuando se anunció. Pero -he aquí el problema- ese horizonte estaba y sigue estando en el Boletín Oficial de las Cortes Generales, firmado nada menos que por la presidenta del Congreso. ¿Podemos tomar como broma lo que aparece en los Boletines Oficiales del Estado? Al alcalde de Tabera de Abajo las autoridades provinciales se apresuraron a tranquilizar: ese supuesto no se producirá, le dijeron, sin aclarar, desde luego, por qué vías o con qué procedimientos. El alcalde de Tabera de Abajo tiene toda la razón. El calendario establecido es una falta de respeto a la España real.

Ahora, tras el fracaso de la investidura del presidente del gobierno, autorizados voceros de las bancadas parlamentarias han afirmado que no es “razonable” votar el día de Navidad. Y pudiera ocurrir que la duodécima legislatura pasara a la historia con el baldón de tener como haber una única producción normativa: la modificación de la ley electoral… ¡para evitar que se vote el día de Navidad!

El episodio trasciende la anécdota. No sólo, al menos a mí, nos llena de bochorno. Es un claro reflejo de la degradación de nuestra vida política. He dedicado algún tiempo de mi descanso estival a leer páginas de Ortega. Y se me hacía vivo nuestro filósofo al seguir las nueve horas del debate de investidura. Porque la desazonadora impresión que saqué de él fue la brutal reaparición de las “dos Españas” en un doble sentido: las dos Españas enfrentadas ideológicamente, por una parte, y por otra la fractura de la “España oficial” y la “España vital”, por utilizar las palabras de Ortega. La combinación de esta doble fractura tiene efectos devastadores para nuestra convivencia.

El alejamiento de la “España oficial” de la “España vital” en tiempos de Ortega se debía a los vicios que fueron instalándose en el sistema político de la Restauración, básicamente el caciquismo y los manejos electorales, que no fueron regenerados, a pesar de algunos loables intentos, como el de Maura, lo que convirtió al sistema canovista, según Ortega, en “fantasmagoría”, que vivía para sí mismo y crecientemente distanciado de una sociedad española viva y en cambio. Los dos partidos turnantes fueron incapaces de abordar las reformas regeneradoras y el sistema colapsó.

En nuestros tiempos los males que se han instalado en nuestra democracia, y que configuran la “España oficial”, pueden resumirse con una palabra: la partitocracia, que, llevada a sus extremos, ha generado, entre otros, dos efectos perversos. El primero, la invasión de los partidos en esferas que deberían ser propias de la sociedad civil, lo que, a la postre, dificulta el despliegue de las energías de la sociedad y multiplica las tentaciones de corrupción. El caso de las cajas de ahorro es paradigmático y ha tenido como triste desenlace la extinción de unas beneméritas entidades surgidas en su tiempo por la iniciativa social. El segundo efecto perverso es el creciente poder de los aparatos de los partidos, convertidos no tanto en sanas corrientes de opinión de una sociedad pluralista sino en máquinas electorales sometidas a una férrea disciplina de la dirección de los partidos. Esta realidad provoca que cuando más necesario es el debate interno en los partidos, el debate o es sumamente pobre (caso del partido socialista) o sencillamente es inexistente (caso del partido popular). El modelo desemboca inexorablemente en el “cierre de filas”.

La rebelión de los alcaldes

Eugenio Nasarre | 0 comentarios valoración: 2  22 votos
>Entrevista

'Con la abstención el PSOE podría influir decisivamente en la legislatura'

Elena Santa María

-¿Cómo valora las intervenciones del debate de investidura?

Un debate en el que algunos parecen más interesados en volar puentes que en tenderlos. Ciudadanos ha demostrado que somos los únicos empeñados en la tarea.

-Después de escuchar las intervenciones de Sánchez y Rajoy parece imposible que vaya a haber investidura. Sin embargo durante su intervención, Albert Rivera ha afirmado que de los 150 puntos del acuerdo firmado con el PP, 100 son comunes al que firmó hace unos meses con el PSOE. ¿Por qué cree que son incapaces de llegar a un acuerdo?

Esos 100 puntos demuestran que hay un espacio común de acuerdo que hace posible un conjunto de reformas urgentes. Demuestra también que ha habido, y hay, quien pone consideraciones personales delante del interés de los españoles.

-Pedro Sánchez ha dejado clara su postura, pero no propone ninguna alternativa. ¿En qué posición se encuentra el PSOE?

El PSOE no puede formar gobierno ni llevar al país a las elecciones sin ser considerado responsable. Es muy difícil apoyar a un candidato como Rajoy pero debe entender que abstenerse es darse a sí mismo la oportunidad de influir decisivamente en una legislatura de reformas lideradas por un parlamento sin mayorías. El parlamento será el centro de la vida política por primera vez en lustros y es ahí donde el PSOE puede lucir sus propuestas y hacer efectivo gran parte de su programa.

-Ciudadanos ha llegado a un acuerdo con el PP después de haberlo hecho con el PSOE, sin embargo sus diputados no son suficientes para desbloquear la situación. ¿Cuál es su papel en este momento?

El papel de Ciudadanos ha sido el de recoger la voz de la calle, la voz de la sensatez, de quienes no quieren ver a este país parado un día más y quieren reformas y entendimiento. Hemos conseguido introducir gran parte de nuestro programa en la agenda que es lo que un político debe a sus electores.

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'Con la abstención el PSOE podría influir decisivamente en la legislatura'

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