Diario de información sobre la actualidad política, social, económica y eclesial
17 NOVIEMBRE 2018
Búsqueda en los contenidos de la web

Cataluña y el juicio a los jueces en España

Francisco Pou

Ha sido una semana letal para la reputación de la administración de justicia en España. Un Tribunal Supremo fracturado en sentencia y contrasentencia sobre quién debe pagar el impuesto sobre las hipotecas, en un lamentable espectáculo que ha causado indignación a todos, intentando solucionar un problema donde no lo había y creando uno mayor. La misma semana, el Tribunal de Estrasburgo sentencia parcialidad en la causa contra Otegui, con pena cumplida pero con una inhabilitación de cargos que ahora es recurrible. ¿Y qué tiene que ver todo esto con el “asunto de Cataluña”? Pues, como ocurre con las ideologías, todo tiene relación y todo lo explica el relato: “Madrid es el mal. ¿Es que no lo ven? Esa es la ‘comprada’ justicia que agrede a Cataluña” con las causas sobre el 1-O.

La división de poderes es un principio político básico de la democracia; una mala solución, sí, pero la mejor de todas de las que el hombre ha diseñado para la convivencia, la libertad política, y la eliminación del abuso de poder. Y probablemente lo que está ocurriendo en el sistema político español no es, exactamente, una injerencia del poder ejecutivo en el judicial, sino sobre todo un abandono de funciones que deberían ser propias de los políticos y que literalmente se trasladan a los jueces.

Pongamos el caso del “asunto catalán”. El fracaso político de los gobiernos del PSOE y del PP (sobre todo el PP) en Cataluña desde la transición hasta hoy ha consistido en aprovechar la falta de sintonía en Cataluña para pactar el atornillamiento en el sillón del poder en Madrid a costa de ceder. Ceder recursos prácticamente ilimitados de adoctrinamiento en educación y medios de comunicación que han devenido de lo que sólo era un “asunto” político que ajustar a lo que hay ahora; un endémico nacionalismo erupcionando odio, pobreza y un ataque de termitas que amenaza a toda la estructura política de la convivencia en España.

¿Es de verdad “Cataluña” sólo un asunto de los jueces?

Si pretendemos que “el remedio” es el juicio de los jueces quizá lo que evidenciamos es que somos nosotros los que estamos perdiendo el juicio, pensando que la “democracia” y todo su edificio legal es la solución perfecta de todos los problemas: es “asunto de las leyes”. Un prejuicio conductista que quiere explicar y simplificar nuestra conducta, acusando a norma positiva cuando vemos violencia de género, o una hipoteca que de repente es injusta (aunque es el impuesto estatal lo que de la encarece…) o una sociedad como la catalana que se fracciona. Que lo arreglen los jueces, decimos… ignorando que ha sido la educación, el ávido apetito impositivo del Estado y la mala praxis política los que las han causado respectivamente. Ha sido el hombre, no un “fallo en el mecanismo legal” que pretendemos que sea infalible.

Cataluña y el juicio a los jueces en España

Francisco Pou | 0 comentarios valoración: 2  11 votos
>Entrevista a Vicente Lozano, columnista de El Mundo

'No es centralismo versus nacionalismo'

Juan Carlos Hernández

¿Cuál es su valoración de lo que llevamos de legislatura?

Es una legislatura muy complicada, como estamos viendo en los Presupuestos, que es la ley más importante que tiene que aprobar un gobierno cada año y, por tanto, un fracaso no poder aprobarla. Y da la sensación de que no va a poder sacarla. Es una legislatura muy complicada porque se trata de un gobierno en minoría que tiene que aliarse con partidos más pequeños y muy distintos unos de otros. A los independentistas les da igual lo que pase en España y Podemos es una izquierda radical que va a sacar el máximo partido también para su idea de España, que es muy distinta de la del PSOE. No es una coalición de gobierno que tiene un fin común que es mejorar el país, mejorar la cohesión social, etc. Luego, tenemos una oposición en una situación difícil porque un PP muy tocado por la corrupción tiene una nueva dirección que debe consolidarse. No se sabe qué va a pasar en las elecciones andaluzas y en función de ello tendrá que tomar un derrotero u otro. Tampoco hay una oposición cualificada por mucho que ahora Pablo Casado haya radicalizado la postura del PP en sus ataques al gobierno. Hay inestabilidad en todos los terrenos.

En un artículo reciente, a raíz de la victoria de Bolsonaro, afirmaba que “los partidos tradicionales ya no son capaces de encauzar las aspiraciones y objetivos de buena parte de los ciudadanos”. ¿Podría profundizar en dicha afirmación?

Brasil es un caso paradigmático. Recuerdo la alegría en muchos sectores cuando ganó Lula la presidencia porque por fin un partido de izquierda radical había llegado al poder. Lula había sido un sindicalista muy querido y, de repente, cae en picado por la corrupción. Su sucesora, una persona también con carisma, tiene que dejar el gobierno. Y ahora, ¿quién va a votar al Partido de los Trabajadores? La gente siente que le han defraudado. No son fallos en cuestiones puntuales, es que han hecho todo lo contrario a lo que estaban proponiendo. Entonces, la ciudadanía se va a otro lado. Y ¿qué hay en el otro lado? Al final, busca firmeza, solidez en los argumentos, aunque puedan ser argumentos muy preocupantes. La gente les vota al sentirse defraudada en sus aspiraciones. En cierta medida, ha pasado lo mismo con Trump. Sin duda, está creciendo el extremismo tanto de izquierdas como de derechas.

La irrupción de los populismos, ¿podría ser un síntoma?

Está claro y todos tienen una cosa en común: son firmes en sus convicciones. A Salvini no le importa fotografiarse delante de las inundaciones de Venecia y Bolsonaro no esconde su odio a los homosexuales… Pero en Brasil han votado a Bolsonaro casi 58 millones de personas y hay que preguntarse qué está pasando. La moderación se entiende como algo melifluo, que no tiene fuerza ni solidez y muchos ahora prefieren estos populismos...  Salvini, Orban… tienen muchos votos de ciudadanos que han vivido y viven en democracia. Esta es la contradicción.

>Entrevista a Vicente Lozano, columnista de El Mundo

'No es centralismo versus nacionalismo'

Juan Carlos Hernández | 0 comentarios valoración: 2  15 votos
>Entrevista a Javier Nadal, presidente de la Asociación Española de Fundaciones

'La sociedad civil tiene más capacidad de entendimiento y comprensión que la política'

Juan Carlos Hernández

“Existe un sujeto que es capaz de moverse con generosidad”, afirma Javier Nadal, que ve el 15-M como resultado del desencuentro entre cómo había evolucionado el sistema político y la sociedad civil.

¿Qué labor desarrolla la Asociación Española de Fundaciones?

La Asociación Española de Fundaciones aglutina a un número muy significativo de fundaciones españolas de todo tipo, porque bajo el paraguas del concepto de fundación se hacen muchas actividades. Lo que nos une es el modo jurídico de fundación, que tiene algunas características importantes, y a partir de ahí lo que pretendemos es que las fundaciones se profesionalicen, que mejore el gobierno de la organización, la transparencia y el conocimiento público. Y también que mejore el entorno jurídico y fiscal en el que se desenvuelven, porque las fundaciones, si en algo se caracterizan es en una cuestión muy importante: que su actividad siempre está orientada al interés general, nunca al interés particular, que son organizaciones sin ánimo de lucro y que nacen siempre a partir de un impulso de generosidad.

El fundador siempre pone un recurso, un capital, un patrimonio, aparte de su trabajo o de actividades siempre orientadas al interés general, y ese patrimonio que pone a disposición de la fundación nunca más vuelve a él. Es una donación para una actividad de interés general que, si alguna vez la fundación desapareciese, ese patrimonio necesariamente tiene que ir a adscribirse a otra fundación que tenga una actividad similar. La asociación las aglutina, ayuda a su profesionalización, a la formación, a modernizarse, a ver las tendencias que por el mundo se pueden observar, y tratar de que las fundaciones españolas las adopten.

Oír hablar de impulso de generosidad así puede sorprender a muchos. ¿Existe ese sujeto en España?

Existe, existe y es muy importante. Y esa es una de las obligaciones que nos ponemos en la asociación: darlo a conocer. En España hay 8.500 fundaciones activas aproximadamente, que se financian en el 85% con dinero privado, no solo con donaciones, también porque hacen actividades con las que se financian o a veces por su propia actividad, por ejemplo, una organización que tenga una residencia para colectivos en riesgo, que a veces cobra una parte de ese servicio. El 15% restante tiene un origen público, porque a veces se firman contratos con el sector público ya que en algunas ocasiones el Estado contrata ciertos servicios a una fundación. Estas fundaciones son de origen privado, son personas físicas o jurídicas, y el dinero que se destina a esa fundación es donado por personas o por empresas. El dinero que el conjunto de fundaciones moviliza en España cada año es alrededor de 8.000 millones de euros, lo que supone una media de un millón de euros. Hay muchas fundaciones mucho más pequeñas, y también las hay mucho más grandes, como pasa siempre. La media no suele representar la realidad. Además, hay aproximadamente 240.000 personas trabajando en estas fundaciones, con su salario, aparte de los miles de voluntarios.

Esta realidad es, en muchas ocasiones, desconocida en España.

Es verdad que mucha gente en España puede desconocer qué es una fundación, pero alrededor de todos nosotros están pasando todos los días muchas cosas que se deben a fundaciones, y sin ellas el país sería muy diferente, pues estamos hablando de unos activos muy importantes.

>Entrevista a Javier Nadal, presidente de la Asociación Española de Fundaciones

'La sociedad civil tiene más capacidad de entendimiento y comprensión que la política'

Juan Carlos Hernández | 0 comentarios valoración: 2  16 votos

Oposición, mejor en el centro

Rafael Martínez

España tiene un mal Gobierno. Un Gobierno muy débil que tiene que tomar decisiones permanentemente por decreto, que se apoya en minorías radicales que representan a un porcentaje pequeño de la sociedad, un Gobierno que polariza, que está obsesionado con la imagen. Pero como tenemos un Gobierno malo, necesitamos una buena, una muy buena oposición. Necesitamos una oposición que corrija errores del pasado, que sea muy precisa en sus acusaciones, que no caiga en la trampa de la polarización. Alguien tiene que dedicarse a construir en España.

La inmensa mayoría de los españoles pertenecemos a un centro moderado, con diferencias nada extremas en nuestras convicciones sobre la convivencia, la economía, y muchas cosas más. La oposición, si quiere ser una oposición inteligente, tiene que pensar en esa mayoría centrada. El mal Gobierno, con sus acuerdos con las minorías radicales, silencia a la mayoría centrada. No puede hacer lo mismo la oposición dando voz a algunas minorías del otro extremo. Las elecciones se ganan en el centro. El país se construye en el centro.

Oposición, mejor en el centro

Rafael Martínez | 0 comentarios valoración: 2  30 votos
>Entrevista a Andrés Trapiello

'Es necesaria una reforma constitucional'

Juan Carlos Hernández

El escritor Andrés Trapiello valora para páginasDigital.es la actualidad de nuestro país. Según este intelectual, son necesarias correcciones fundamentales en la educación y en la propaganda para afrontar el desafío catalán.

¿Cuál es su valoración de la legislatura?

Teniendo en cuenta que Sánchez promovió la moción de censura para convocar elecciones; que está pactando los presupuestos generales del Estado, y lo que haga falta, con los golpistas catalanes; que no se han abordado ninguna de las reformas capitales del Estado (cambio de la ley electoral, supresión de privilegios regionales, garantía de la igualdad de educación y sanidad); que el propio Sánchez es un plagiario; que está decidido a llevar la legislatura hasta 2020, convirtiéndola en una campaña electoral financiada por los presupuestos generales del Estado… En fin, teniendo en cuenta todo esto: mi valoración es de lo más positiva.

Vivimos en un momento marcado por la política de la imagen. Hay, muchas veces, una separación entre las preocupaciones de la gente en su vida cotidiana y el discurso de la clase política. ¿Existe una corresponsabilidad de la sociedad civil en esta deriva?

Lo de la imagen, la buena imagen, fue las dos primeras semanas, y se evaporó el día que cesó a su ministro de Cultura. El CIS se empleará a fondo para hacer que la ilusión dure todo lo más posible. Cuando la tendencia cambie a la baja, Sánchez, Iglesias y Junqueras convocarán elecciones. En cuanto a las responsabilidades de la sociedad civil, ¡¿qué quiere que le diga?! La sociedad civil valoraba a Rosa Díez como la mejor política española, y a UPyD el mejor partido: sacó menos votos que el partido animalista. Lo decía Ramón Gaya: “Me gustan mucho las gentes, pero espero muy poco de ellas”.

¿Qué puede ayudar a la sociedad civil a recuperar independencia respecto a la partitocracia?

Ahora que el congreso ha apoyado por unanimidad la enseñanza de la filosofía en los institutos, no vendría mal que los diputados se aplicaran el cuento, y empezaran leyendo a los filósofos: si ellos mismos no creen ni en la libertad ni en la igualdad de los españoles, ¿con qué cara se les va a exigir nada a los ciudadanos?

Usted afirma en un artículo reciente (El procés en su fase bífida), que “la mayoría de los dirigentes independentistas jamás creyeron que la independencia fuera viable”. ¿Es el procés, principalmente, una construcción artificiosa para que algunos se mantengan en el poder?

Como digo, eso es precisamente lo que saben ellos. Las ficciones son ficciones desde el primer momento. En El barón rampante de Calvino se nos presenta a un noble que se sube a un árbol y que no se baja de él durante muchos años. Es una ficción, pero uno la cree, por el poder fabulador de Calvino, desde la primera página. Claro que las ficciones literarias raramente tienen consecuencias sociales (hubo excepciones a esto: Werther, sembrando Europa de suicidios), en tanto las ficciones políticas han sembrado de millones de muertos el mundo.

>Entrevista a Andrés Trapiello

'Es necesaria una reforma constitucional'

Juan Carlos Hernández | 0 comentarios valoración: 1  24 votos

Volver a aprender el valor de la democracia

Juan Carlos Hernández

El sábado 13 de octubre se celebró en EncuentroMadrid una mesa titulada “España, a 40 años de la Constitución”. Los tres ponentes coincidieron en la debilidad del Estado de derecho frente al desafío de los movimientos independentistas y populistas.

Si no tenemos una nación es imposible que no florezcan los nacionalismos, afirmaba Teo Uriarte. Por otra parte, el periodista Fernando Palmero aseveraba, acerca del desafío independentista, que el problema está en Cataluña pero es un problema español.

¿Cómo afrontar los desafíos de los nacionalismos con una propuesta más conveniente? ¿Cómo no caer en el mismo error pero con un nacionalismo español? ¿Tienen algún valor concreto, para un sujeto de hoy, las palabras nación, tradición, patriotismo…? Sin caer en una reducción que nos pone frente al otro como un enemigo. Acaso la debilidad del Estado no es expresión de una debilidad última del sujeto ¿Está en crisis la persona?

Benedicto XVI en Spe Salvi formulaba que una convicción no existe por sí misma, sino que “ha de ser conquistada comunitariamente siempre de nuevo”. Soledad Becerril lo expresaba con otras palabras al decir que “la democracia siempre está en riesgo. Si no hubiera riesgo significaría que no habría libertad”.

No se puede hacer todo con legislación; hay un momento donde la sociedad tiene que ser protagonista o, mejor dicho, donde el sujeto debe corresponsabilizarse de forma comunitaria. Teo Uriarte testimoniaba cómo en sus comienzos, en la banda terrorista ETA, no luchaban por la libertad sino por imponer un proyecto político. En un momento de su vida empieza a reconocer la validez de la otra persona y es cuando se sorprende luchando por la libertad.

La transición española es un ejemplo paradigmático ya que, sin estar exenta de límites y dificultades, realizó una transición donde primó la generosidad y donde una clase política no alejada de la realidad lideró el deseo de libertad y reconciliación de la mayoría de la sociedad civil española.

Se empieza a reconstruir a partir de un yo que vive seriamente esta exigencia de libertad, no de forma individualista sino en relación con otros. Como testimoniaron Teo Uriarte, Soledad Becerril y Fernando Palmero. ¿Será que la libertad tiene que ver con entregar la vida buscando el bien común?

Volver a aprender el valor de la democracia

Juan Carlos Hernández | 0 comentarios valoración: 2  30 votos
>Entrevista a Amelia Valcárcel

'El problema no es la rabia sino el fervor'

Fernando de Haro

Amelia Valcárcel, gran referente intelectual de la izquierda española y del feminismo, reflexiona con www.paginasdigital.es sobre la crisis democrática.

Decía en un artículo publicado en El País algo muy provocativo: en estos momentos todavía no estamos oyendo “el ruido del populismo genuino”, ¿por qué cree que aún no estamos delante de un auténtico populismo?

Porque falta el carisma. Estamos en los propileos, pero si no aparece realmente el liderazgo carismático, todavía no estamos ante el verdadero populismo.

¿Y eso de qué depende? ¿De que aparezca alguien, por ejemplo, como Trump?

No, con Trump incluso sus seguidores reconocen que carece por completo de carisma. Tenemos que pensar en individuos carismáticos. Individuos carismáticos genuinos no se comienzan a presentar en la política hasta después de la Revolución Francesa, es decir, son producto de las democracias o de sus intentos. No podemos encontrar individuos de este tipo, conductores políticos, antes. En el Antiguo Régimen funciona de otra manera. El carisma que tiene un monarca es otorgado de otra forma, no es el fervor popular el que lo apoya.

También habla de un hastío, ¿por qué? Por ejemplo, vamos a celebrar los 40 años de la Constitución. ¿Por qué en este periodo hemos pasado de un entusiasmo, de una estima por las instituciones, a ese hastío en España?

No creo que el hastío sea muy grande. He de matizar un juicio que quizá suene demasiado fuerte. Pero las generaciones se suceden y quien consigue las cosas y quien las disfruta no son los mismos, y pueden tener juicios bastante diferentes sobre lo que se ha conseguido. Pensemos que una persona que ha hecho, con cierta dificultad o no, una carrera universitaria y que no encuentra un trabajo como el que desea puede pensar perfectamente que después de todo, ¿dónde está el regalo?

¿Ha habido entonces una falta de transmisión de una generación a otra del valor de las instituciones

No. El asunto es que la globalización, un proceso que solo se está iniciando, no va a ser un proceso fácil. Hay muchas cosas en juego, hay valores en juego y hay enormes flujos económicos en juego. Cuando esto pasa, la gente teme por su presente y por su futuro, y deja de apreciar la política formal democrática. Puede ver que no le da soluciones a lo suyo, directamente, y entonces empieza el sentimiento de desafección. Ese sentimiento de desafección se puede transformar, y de hecho se ha transformado, en rabia, en ocasiones. Pero lo grave llega cuando se transforma en fervor por el líder carismático. Pensemos por ejemplo en un caso clarísimo. El primer gran líder carismático que nace en el tiempo es Napoleón. Napoleón es un producto de las nuevas condiciones de la Revolución Francesa. Napoleón es impensable en el Antiguo Régimen. Y es un tipo con carisma, ¡vaya si lo es! Y con un culto a la personalidad enorme, al cual se resistió poquísima gente. Pero el asunto es qué es el carisma; es una relación, no es algo que alguien tenga.

En ese proceso, ¿qué importancia tiene, por ejemplo, el agotamiento de un proyecto socialdemócrata clásico, de un proyecto conservador clásico…? ¿Eso pesa para ese hastío?

>Entrevista a Amelia Valcárcel

'El problema no es la rabia sino el fervor'

Fernando de Haro | 0 comentarios valoración: 2  27 votos
>Entrevista a Joseba Arregui

'Los partidos no trabajan en el horizonte del bien común sino en el horizonte electoral'

Juan Carlos Hernández

La sociedad civil, la gente en su vida cotidiana, tiene su parte de responsabilidad ya que a cada grupo solo le interesa lo suyo, afirma Joseba Arregui. El ex consejero del Gobierno Vasco destaca que solo desde y en una situación de estabilidad se pueden llevar a cabo cambios y reformas duraderos.

¿Cuál es su valoración de la legislatura?

Su característica principal es la inestabilidad, la gran dificultad para llevar a cabo los proyectos políticos necesarios para el país, las reformas necesarias para el país. En un editorial reciente, y refiriéndose al discurso de Torra dirigiendo un ultimátum al presidente Sánchez, decía que en realidad el ultimátum se dirigía a los partidos de la oposición: debían unirse al gobierno en una respuesta común a los nacionalistas. Lo curioso es que esa unidad al parecer no era necesaria al comienzo de la legislatura para permitir la abstención a Rajoy, o para plantear una coalición PP-PSOE. Ahora que el gobierno está en manos del PSOE reclama El País unidad. ¿Y hasta ahora? Hasta los argumentos y la forma de pensar se han vuelto inestables, no porque cambien, sino porque cambian a rebufo de quien manda. Una legislatura perdida, estéril y que resultará dañina para todos al final.

Usted ha afirmado que los partidos políticos se limitan a hacer política partidista. Existe, muchas veces, una separación entre las preocupaciones de la gente en su vida cotidiana y el discurso de la clase política.

Al afirmar que los partidos hacen política partidista pretendía reclamar el buen nombre de la política. El mal nombre de la política lo merece la acción que llevan a cabo los partidos: partidismo puro y duro. La política no se agota en eso. Es algo más y lo debemos reclamar. Especialmente cuando el partidismo -no soy tan ingenuo como para no saber que los partidos tienen que hacer partidismo- pierde toda relación con el bien común y solo se dejan dirigir por las necesidades electorales, por la conquista del poder y por su mantenimiento.

>Entrevista a Joseba Arregui

'Los partidos no trabajan en el horizonte del bien común sino en el horizonte electoral'

Juan Carlos Hernández | 0 comentarios valoración: 2  18 votos
>Entrevista a Jordi Amat

'Hace falta un juicio independiente por la desobediencia en Cataluña'

P.D.

Jordi Amat, el autor de “La conjura de los irresponsables”, valora para paginasdigital.es el momento que se vive en Cataluña cuando se va a cumplir un año del referéndum de secesión. Amat señala que Sánchez no cuenta con suficientes apoyos para encontrar una solución estable y que Torra solo habla.

¿Las actitudes y los gestos del Gobierno de Sánchez pueden facilitar un entendimiento para solucionar la crisis catalana?

¿Para que haya solución debe haber entendimiento? La respuesta parece evidente. Si no hay entendimiento la inestabilidad se cronificará. El problema es que, más allá de las actitudes (que son constructivas), los gestos del Gobierno Sánchez siempre serán precarios porque no tiene una mayoría suficiente para explorar un escenario de resolución pactada.

¿Qué balance haces del Gobierno de Torra?

Como venimos de un Gobierno instalado en la desobediencia y venimos de la destitución de dicho Gobierno, el primer balance es que no se ha seguido por esa deriva. El Govern Torra, donde ahora se dirime la eterna pugna entre Esquerra y la otra familia numerosa del independentismo, poco ha podido hacer más que evidenciar la falta de normalidad de la situación actual. Palabras, palabras, palabras.

Hay líderes de ERC que vienen pronunciándose por una "vía realista" que aplace la independencia y que busque en este momento alguna fórmula de compromiso. ¿Qué te parece esta propuesta? ¿Cuál puede ser esa vía realista?

Parece sensata, pero apenas concretada. Sensata porque afronta la carencia básica del independentismo político: no contar con una mayoría calificada que avale la demanda de secesión.

¿Cómo es de importante encontrar una solución a la situación de los políticos presos? ¿Cuál puede ser esa solución?

Sin una solución a la situación de los presos y los políticos que han marchado de España, no habrá condiciones para que se empiece a trabajar en una solución política a la crisis institucional. La solución, y es sólo una opinión, pasa por que el juicio no sea planteado por el Estado como una venganza contra el movimiento independentista y juzgue lo que, como espectador, creo que sin duda sucedió: una desobediencia a gran escala. ¿La solución? La solución es un juicio independiente, como debe ser.

Volviendo a la situación de toda España, ¿qué valoración haces de este tipo de Gobierno del PSOE?

Hay un contraste entre la ilusión que genera el cambio y la posibilidad de que ese cambio tenga concreción política. Esa concreción pasa por asumir el gran cambio que se ha producido durante los últimos años en nuestro país: el multipartidismo está aquí para quedarse y todos deben actuar en función de ese cambio pensando en el beneficio común.

¿Y del relevo en el liderazgo del PP?

Casado parece un líder de escasa entidad y, además, debe competir con otro líder –Rivera– que tiene una agenda muy pero que muy similar a la suya.

>Entrevista a Jordi Amat

'Hace falta un juicio independiente por la desobediencia en Cataluña'

P.D. | 0 comentarios valoración: 1  24 votos

Diez claves para el PP de Casado

Agustín Domingo Moratalla

1.- Integración y ajuste de cuentas. Las primarias han dejado el partido más tocado de lo que era previsible. La herencia de los congresos de 2004 y 2008 no se arregla repintando la casa sino revisando los cimientos. Una manita de pintura puede ser engañosa, hace falta construir desde las bases porque hay aluminosis. Aunque tendrá que andarse con cuidado con los suyos, serán tiempos de ajuste de cuentas que exigirán cautela, prudencia y menos buena fe de la que demostró simpáticamente en las primarias.

2.- Techo de cristal. Semanas antes de saber los resultados, algunos militantes históricos del PP comentaron que Pablo Casado tenía el “techo de cristal”. No sé si utilizaron esta expresión para moderar las expectativas que empezaba a generar, porque conocían su ambiciosa trayectoria desde pequeñito o porque conocían las debilidades de su liderazgo. Quienes le conocen saben que además de la humildad y la proximidad deberá prestar atención a la sinceridad y la autenticidad.

3.- Expectativa nacional sin experiencia local. A pesar de la experiencia acumulada en los últimos años, en Casado pesan más las expectativas que ha despertado que su competencia o capacidad para reconstruir lo que fue el proyecto político anterior a los congresos de 2004. Tendrá que contar con gente de mucha experiencia para que sus expectativas no sean ilusorias sino ilusionantes. No basta clonar el “estilo Rivera” para hacerse con la España de las banderas, hace falta conocer de primera mano el desvigorizado músculo local y autonómico del partido. Las elecciones andaluzas están a la vuelta de la esquina.

4.- Régimen del 78. El momento político español está determinado por las dudas que genera el PSOE para mantener su fidelidad al régimen político del 78. Hay serias dudas de que Pedro Sánchez quiera contentar a la vieja guardia socialista que nunca coqueteó con los populismos. Los socialistas, los comunistas y los liberales más “clásicos” o responsables deberían ser aliados de Casado en su nuevo horizonte político. El vigor moral de la sociedad que promovió la Constitución del 78 se ha fragmentado, diluido y casi liquidado. Los diferentes gobiernos de las últimas décadas no regaron esa planta y ahora se encuentran con el invernadero de la sociedad española culturalmente agostado y vulnerable.

5.- Vino nuevo en odres viejos. La reconstrucción del PP debe realizarse desde abajo y contando con experiencias cívicas de participación que ya existen. No hay que inventar nada sino limpiarse los oídos, graduarse las gafas y tomar un cuaderno para apuntar lo que dice la gente. Los viejos clichés de las ejecutivas tienen que ser cuestionados porque parece ser que Casado quiere representar a la clase media y no a los grupos de poder económico, cultural y mediático que, como hemos visto, no tienen ningún interés en fortalecer vínculos comunitarios o promover ciudadanos mayores de edad.

Diez claves para el PP de Casado

Agustín Domingo Moratalla | 0 comentarios valoración: 1  26 votos
12  | 3  | 4  Siguiente >

>SÍGUENOS EN

El otro es un bien, también en política

Arte y pintura en Páginas Digital

El caballero de la mano en el pecho

David vencedor de Goliat de Caravaggio

>Boletín electrónico

Recibe los titulares de PÁGINASDIGITAL.es en tu correo electrónico
Darse alta y baja en el boletín electrónico

 

Darme de baja