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17 ENERO 2018
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Mas siempre dimite y nunca se va

R.I.

Artur Mas, el máximo responsable de la conversión del catalanismo en independentismo irredento, dimite, lo ha hecho ya dos veces, pero nunca se va. Es la segunda vez que anuncia un paso al lado. La primera vez fue hace dos años porque así lo exigía la CUP para la investidura. Ahora lo hace porque la criatura que él mismo creó, independencia o independencia, está en manos del expresident que ha convertido la independencia o independencia en Puigdemont o Puigdemont, incluso a costa de frustrar un gobierno de las fuerzas secesionistas. Mas se vuelve a ir para no irse, para dejar claro que las esencias de Convergencia, que son las estructuras profundas del país, no aprueban la locura del huido. Este martes Artur Mas ha hablado mucho de los procesos judiciales que tiene por delante. En la reunión del Comité Nacional del PDeCAT, celebrada el lunes, pronunció unas palabras que son el juicio definitivo sobre su nefasta decisión de hace algunos años. El responsable de la antigua CiU aseguró que los resultados de las elecciones del 21 de diciembre no permiten al independentismo imponer nada y que es necesaria una investidura rápida. El resultado de los últimos comicios es muy similar al de 2015, el que llevó a Artur Mas a comenzar el proceso de secesión. Entonces sí le pareció que sirvieran para imponer la ruptura. Más hizo “un May” en 2012, convocó elecciones anticipadas para conseguir la mayoría absoluta y perdió 12 escaños. Inició entonces una escapada sin retorno que solo quiso frenar pocos días antes de la DIU.

Ahora el partido del expresidente de la Generalitat y la propia ERC están a merced de los planes disparatados de quien reclama ser investido en un plasma. La renuncia al acta de diputado del exconsejero Mundó pulveriza el plan C o D, se va el único hombre que podría encauzar las cosas mientras Junqueras sigue en prisión. El independentismo necesita llegar a un acuerdo para elegir un candidato que realmente pueda ser investido. Pero Puigdemont no está dispuesto. El independentismo está preso del expresident. Solo lo pueden liberar sus propios fieles y votantes. No quisieron hacerlo en diciembre y ahora se les hace difícil salir del laberinto.

Mas siempre dimite y nunca se va

R.I. | 0 comentarios valoración: 1  14 votos
>Entrevista a Mikel Buesa

'Se concibe la independencia como un hecho liberador y su logro se supedita a cualquier sacrificio'

Juan Carlos Hernández

Según Mikel Buesa la hipótesis más plausible es que, debido a la situación procesal de Puigdemont, no logrará formarse un gobierno presidido por éste; y que ello conducirá a una probable repetición de las elecciones

¿Cuál es su valoración de los resultados de las elecciones catalanas?

Como cabía esperar teniendo en cuenta los resultados de las encuestas previas a su convocatoria, las elecciones catalanas han revalidado a la opción independentista, han evidenciado la profunda brecha que separa a los nacionalistas de los ciudadanos que quieren seguir siendo españoles y, seguramente, no han arreglado nada con respecto a la rebelión previa a la aplicación del artículo 155 de la Constitución. El hecho de que Ciudadanos haya sido el partido más votado es meritorio y tendrá consecuencias en el resto de España, pero no permite una reconducción de la política catalana hacia la normalización constitucional. La aplicación del 155 ha sido tardía y su orientación hacia la celebración inmediata de elecciones no ha tenido los resultados apetecidos para el Gobierno y para la mayoría de los españoles. Ha sido un fracaso y debiera tener consecuencias políticas en los partidos (Ciudadanos, PSOE y PP) que la han adoptado.

Aunque es verdad que el bloque constitucionalista ha subido en votos y escaños respecto a las últimas elecciones no ha sido suficiente y los independentistas parecen considerarse triunfadores. ¿Estamos mejor o peor?

Si evaluamos el resultado electoral teniendo en cuenta que el principal problema era la rebelión nacionalista, no cabe más que una valoración negativa. Ese resultado apenas ha modificado el reparto previo del poder, ha afianzado el separatismo y no posibilita una alternativa integradora de Cataluña en España, sea cual sea la hipótesis que se maneje en cuanto a la formación del futuro gobierno catalán. A este respecto considero que la hipótesis más plausible es que, debido a la situación procesal de Puigdemont, no logrará formarse un gobierno presidido por éste; y que ello conducirá a una probable repetición de las elecciones cuando se agoten los plazos. Si esto es así, no creo que el españolismo logre el mismo nivel de movilización del electorado que el pasado 21 de diciembre; pero sí considero que los nacionalistas seguirán a la misma altura, con lo que no descarto que ganen de nuevo las elecciones con un margen mayor.

¿Qué efecto ha podido tener el 155 sobre el resultado electoral? Muchos han echado en falta algún tipo de control sobre TV3. ¿Debería haber sido así?

El 155 no ha servido más que para hacer la convocatoria. Las elecciones no han sido manipuladas desde el poder central del Estado; han sido, en este sentido, muy respetuosas con el procedimiento democrático. Por eso, su resultado está siendo indiscutible e indiscutido. En cuanto al control de TV3, me parece que cualquier intervención del Gobierno al respecto habría sido políticamente contraproducente. Ello no obsta para que, en mi opinión, los medios audiovisuales públicos (radio, TV, portales de internet) deberían desaparecer en su totalidad o ser privatizados, como ocurrió al comienzo de la Transición con la Prensa del Movimiento. En una sociedad democrática no se necesitan esos medios; y menos aún si se manipulan desde el poder por los partidos o los sindicatos.

¿Han castigado estas elecciones a los que han tenido una postura ambigua en un sentido u en otro?

>Entrevista a Mikel Buesa

'Se concibe la independencia como un hecho liberador y su logro se supedita a cualquier sacrificio'

Juan Carlos Hernández | 0 comentarios valoración: 2  25 votos

Cataluña: habrá que negociar

Fernando de Haro

En Cataluña ha ganado el independentismo, no cualquier independentismo, el más radical. El de Carles Puigdemont, el del expresidente de la Generalitat que está fugado de la justicia en Bruselas. El escenario va a ser muy complicado porque el apoyo social del secesionismo unilateral sigue intacto. El independentismo ha ganado, porque suma mayoría absoluta. Lo que cuenta es la suma. La fuerza más votada ha sido Ciudadanos, por primera vez se hace con la victoria en votos y en escaños una fuerza claramente antinacionalista. Los constitucionalistas, contarios a la secesión, suman más votos. Pero todo eso cuenta poco. Cataluña sigue estando dividida por mitad y la ley electoral favorece en escaños al independentismo. Es el premio al voto rural.

El independentismo ha perdido menos de un punto porcentual en votos y solo dos diputados respecto a las elecciones de 2015. La lectura es fácil: la burbuja ideológica no se pincha. No se ha vuelto, como algunos dicen, a la casilla de salida. Hace dos años el independentismo todavía tenía un proyecto no estrenado que vender. En estas elecciones el producto electoral del secesionismo era, en principio, sinónimo de la frustración: rechazado por la Unión Europea, por el resto de la comunidad internacional, asociado a la fuga de empresas, al empobrecimiento. Pero ese producto, a pesar del empeño de la realidad por desprestigiarlo, ha sido apoyado por los mismos que lo apoyaron hace 24 meses. No hay desgaste. El resultado, de hecho, se parece mucho al que han arrojado todas las elecciones en Cataluña desde hace quince años. Está claro que media Cataluña no cree estar en un fondo de saco y, con eso, habrá que contar.

Lo normal es que el independentismo, después de esta victoria, se sentara a negociar desde una posición de fuerza. Eso sería normal si estuviéramos hablando de política. La independencia unilateral no es posible, pero con un apoyo intacto, a pesar de todo lo que ha llovido, el secesionismo podría obtener muchas concesiones: fiscalidad, federalismo asimétrico, reforma constitucional y un largo etcétera. Pero esto no va de política, esto va de ideología. Si ERC hubiera sido la fuerza secesionista más votada todavía se podría hablar de un posible compromiso. Pero al ser la lista de Puigdemont la más votada las cosas se complican mucho más. Porque Puidgdemont encarna la utopía, la negativa a aceptar la realidad, el desafío a la justicia y al Estado de Derecho sin compromiso posible. Habiendo quedado por delante de ERC, revindicará ser investido como presidente. Y al Gobierno le quedará poco margen de maniobra. Porque volverá a España y los jueces ordenarán su detención. Lo primero que dijo anoche Puigdemont es que el Estado había sido derrotado.

Sabíamos que la suspensión del gobierno autónomo no era suficiente. Que no era suficiente una intervención gubernativa, ni la aplicación de la ley. Ahora ya ha quedado notablemente claro que es necesario algo más para desbloquear la situación. Después de este resultado el Gobierno de Rajoy tendrá menos apoyo de Europa y está obligado a encontrar soluciones imaginativas, reconociendo su debilidad. Por el bien de la sociedad catalana, para que el muro entre los catalanes no se perpetué.

Cataluña: habrá que negociar

Fernando de Haro | 0 comentarios valoración: 2  29 votos

Cataluña vota, esperamos un cambio

P.D.

Hoy Cataluña vota. Estas elecciones se celebran después de que haya sido necesario tomar medidas excepcionales provocadas por una Declaración Unilateral de Independencia contraria a derecho que ha provocado un callejón sin salida. Esta noche sabremos cuántos votantes apoyan el discurso de las formaciones independentistas que no han cambiado sustancialmente de propuesta. Según las encuestas van a seguir contando con el apoyo de una gran minoría, quizás una exigua mayoría. Muchos achacan este fenómeno al adoctrinamiento. Sin duda, puede ser un factor decisivo, pero no es suficiente para explicar la situación. No es solamente un problema político, la cuestión de fondo es la caída de las evidencias. Sin estas evidencias que han sostenido la vida de los hombres en los últimos siglos ocurre lo que explicaba el filósofo Massimo Borghesi en este diario: “en la Cataluña secularizada el nacionalismo llena el vacío dejado por la religión perdida”.

La difícil victoria del bloque constitucionalista sería un buen paso para avanzar en cierta normalización. El mejor modo de destruir una utopía es ponerla en práctica, decía Chesterton. La realidad ha mostrado ya las consecuencias de haber intentado poner en marcha una independencia unilateral. Pero la burbuja ideológica aún no ha se ha desinflado. Si vence el constitucionalismo será más fácil que pueda ir perdiendo fuerza la utopía nacionalista. Pero no será suficiente.

Es necesario redescubrir que el otro es un bien para poder redescubrir que España es un bien. Cataluña y el resto de España necesitan ver ejemplos en lo cotidiano donde la unidad social y territorial sean una ayuda para una vida mejor. Es necesario que hagamos cosas juntos para descubrirnos con la misma necesidad.

Queda un largo camino por recorrer que puede ser una tarea de generaciones. Esperemos que lo que suceda hoy nos ayude a ponernos frente a la realidad. También al constitucionalismo, que hasta ahora no sabido dar una respuesta a la altura del desafío cultural. Se debe esperar algo más que el necesario 155. Se hace acuciante la necesidad de poner delante un proyecto más ilusionante y más adecuado. Por parte de los políticos habrá llegado el momento de dejar de generar esa polarización que separa del otro y lo convierte en su chivo expiatorio.

Cataluña vota, esperamos un cambio

P.D. | 0 comentarios valoración: 1  33 votos
>Entrevista a David Pérez, diputado del PSC

'No hay otro camino que la reconciliación'

P.D.

David Pérez está en la lista del PSC por Barcelona. Explica en www.paginasdigital.es, a pocas horas de que se cierre la campaña, cuál es la propuesta de los socialistas para salir del laberinto creado por el independentismo.

El PSC ha apostado en esta campaña por la reconciliación, ¿qué puede hacer la política en este sentido?

Es el único camino. En estos momentos la sociedad catalana está fracturada en dos y eso ve en el entorno familiar, empresarial, en las instituciones, en la política. Y lo primero que hay que hacer es empezar a coser, a reconciliar. Seguramente, para empezar a coser, a reconciliar, a poderse hablar, para que nuestros hijos puedan decir que no son independentistas sin que les llamen fachas, lo primero que tenemos que hacer es encontrar puntos de acuerdo y entendimiento, escucharnos un poco más. Empezar un proceso de diálogo o de negociación y de pacto. Dentro de Cataluña sobre todo, por supuesto, y también fuera de Cataluña, hay que ver cuál es la mejor manera para que Cataluña se sienta más a gusto compartiendo el proyecto de una España federal. No va a ser un camino fácil ni corto ni sencillo, pero sinceramente es el único camino. No hay otro.

Borrell decía que antes que cerrar heridas hay que desinfectar.

Efectivamente, lo dijo pensando en aquello que había dicho Miquel Iceta del indulto. Es posible. Yo diría que hemos de encontrar un proyecto y un acuerdo que nos pueda unir al 80% de los ciudadanos. Eso quiere decir que habrá personas que seguramente no les interesará ese proyecto de reconciliación y pacto, se quedarán al margen. Habrá  un 20% de radicales, de un lado y de otro. Yo creo que Borrell cuando hablaba de la necesidad de desinfectar, de cauterizar las heridas, de evitar que eso se vuelva a producir, está pensando en esto.

¿Pero qué proyecto puede conseguir unir tanto como un 80%?

Fuera de Cataluña, un proyecto federal en el que Cataluña se sienta más a gusto. Nosotros hemos insistido mucho en esta idea de buscar un propuesta federal para España, un nuevo sistema de financiación, una nueva ley electoral, una planificación de competencias, y por supuesto una nueva redefinición de Cataluña. En el antiguo Estatuto de Cataluña, en su preámbulo, decía que una buena parte de los ciudadanos de Cataluña piensa que Cataluña es una nación. Lo decía en el preámbulo, no tenía ninguna consecuencia jurídica. Esta fue una de las primeras cosas que de alguna manera el Partido Popular,  a través del Tribunal Constitucional, dejó sin validez.  Hay  que empezar a hablar de estos temas porque si no, el camino es cada vez mayor división y mayor fractura. Con tranquilidad y con serenidad. Hoy en día hablar de una reforma de la Constitución le parece bien a Ciudadanos, al PP y a otras formaciones políticas. Hace tres años, cuando los socialistas  decían que hay que reformar la Constitución en una línea federal, tanto el PP como Ciudadanos decían que ni hablar, que no se tocaba ni una coma, que querían romper España. Pues bien, habrá que empezar a hablar.

¿Una solución sería volver al Estatuto en el punto anterior a la revisión del Constitucional?

>Entrevista a David Pérez, diputado del PSC

'No hay otro camino que la reconciliación'

P.D. | 0 comentarios valoración: 1  35 votos

David Pérez está en la lista del PSC por Barcelona. Explica en www.paginasdigital.es, a pocas horas de que se cierre la campaña, cuál es la propuesta de los socialistas para salir del laberinto creado por el independentismo.

>Entrevista a Josep López de Lerma

'Muchos en Cataluña no entienden que lo hecho por Puigdemont es muy gordo'

P.D.

Recta final de la campaña catalana. La analizamos con la ayuda de Josep López de Lerma, que fue diputado de CiU y que ha escrito hace unos meses un libro titulado “Cuando pintábamos algo en Madrid”.

¿Cómo está viendo usted la campaña?

Con preocupación respecto del contenido y del futuro resultado. Respecto del contenido, porque no lo hay. Es una simplificación con titulares mediáticos, nada didáctica respecto de qué se piensa hacer en aspectos muy importantes como la sanidad, la cultura, la enseñanza, etc. Y también muy preocupado por el resultado porque el conjunto de las encuestas publicadas dicen que la cosa está muy codo a codo y que hay un importante número de catalanes, más o menos entre cuatrocientos y seiscientos mil, que aún se lo están pensando.

¿Cree usted que los indecisos van a caer del lado independentista?

Yo creo que los independentistas quedan como están. No hay más. Lo que ocurre es que tienen movilizados, a través de mentiras muy gruesas y falsedades, a los suyos. En cambio, entre los no independentistas hay todo un segmento electoral que está dudando si ir o no a votar. No es que estén indecisos respecto a qué formación política votar, sino que –si me permite la expresión–, están cansados y cabreados por la situación política a la que ha llegado Cataluña inusitadamente. Y pueden pasar de las elecciones, y regalar la victoria a los independentistas.

Desmovilización de un cierto votante constitucionalista.

Sí, así lo creo. Y los independentistas ya tienen los votos que tenían, se están disputando entre Esquerra y la lista inventada por Puigdemont en el último instante. La CUP creo que bajará, su elector natural no quiere que sea parte de un gobierno. Lo suyo es la revolución pura y dura, por tanto por aquí pueden bajar. Pero la movilización del voto independentista, que ahora sí que debe optar entre Esquerra y Junts per Catalunya, está muy fuerte, se van a repartir indecisos, que los ha.

Confieso mi incapacidad para comprender ciertos fenómenos. Si Puigdemont apostó por una independencia unilateral y fracasó, ¿cómo es que sigue teniendo apoyo? Lo digo incluso desde dentro de la lógica independentista.

Tiene toda la razón del mundo y entiendo perfectamente sus dudas e incluso su estupefacción, pero no olvide que en Cataluña se llevan cinco años, estos dos últimos con mayor intensidad, tocando los tambores de la independencia y echando las culpas de todo a eso que se llama Madrid, muy particular y especialmente al PP, que en Cataluña es lo más minoritario que hay. Este es el gran desierto que tiene el PP.

Y todos esos tambores que están sonando impiden reconocer el fracaso de Puigdemont.

Sí, efectivamente. La gente normal y corriente no entiende que Puigdemont llevó a cabo algo muy gordo, un golpe de Estado jurídico. Y que la justicia se ha puesto en movimiento y ha judicializado todo este proceso, o parte del mismo, porque esto va en contra de lo que el Tribunal Constitucional dijo hace años. Se saltó incluso el propio Estatuto.

¿Y esa burbuja cómo se puede pinchar? ¿Cómo se puede hacer que la realidad entre en el búnker? Porque no es el búnker de un partido político sino de muchos catalanes.

>Entrevista a Josep López de Lerma

'Muchos en Cataluña no entienden que lo hecho por Puigdemont es muy gordo'

P.D. | 0 comentarios valoración: 1  31 votos
>Entrevista a Fernando García de Cortázar

'El catalanismo nace como un intento de mejora de España'

Juan Carlos Hernández

Entrevistamos al catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad de Deusto Fernando García de Cortázar. La historia no reconoce en el actual secesionismo nada que tenga que ver con el catalanismo tradicional, afirma el escritor.

¿Cuál es el origen del nacionalismo catalán? ¿Es independentista desde sus inicios?

Más allá de lo que quieran decir ahora los líderes independentistas la historia contradice sus reflexiones sobre el independentismo catalán. El catalanismo nace como un intento de mejora de la España de finales del siglo XIX a principios del siglo XX. En absoluto era independentista. Era una ideología regionalista que nada tiene que ver con el independentismo actual que ellos proclaman. La historia no reconoce en el actual secesionismo al catalanismo tradicional y tampoco al republicanismo popular. Tanto uno como otro pensaron siempre Cataluña como parte de España.

Por tanto, el nacionalismo catalán tiene que ver con el desastre del 98.

Efectivamente, por un deseo de mejora de la España de aquel momento. Y nadie podría decir que unas de las tradiciones sociales más importantes, del primer tercio del siglo pasado, de la Cataluña obrera que es el sindicalismo anarquista hayan venido a parar en la pintoresca demanda de un estado propio. El catalanismo siempre se presentó como un gran proyecto español. En el que Cataluña tenía que cumplir ese papel de motor social, de motor intelectual y de motor económico. Tenemos multitud de testimonios de Prat de la Riba y de Cambó como padres de ese catalanismo y lo que ellos realmente procuraban era la regeneración de España.

Catalanismo como gran proyecto español. La línea de Josep Borrell en su discurso en la manifestación promovida por la Sociedad Civil Catalana apuntaba en este sentido. Recuperar lo mejor de la tradición del catalanismo como punta de lanza de una España moderna.

Yo entiendo que esa ha sido la historia del catalanismo y que, realmente, lo que está ocurriendo ahora atenta contra la tradición catalanista de Prat de la Riba, de Cambó… de la Lliga Regionalista, y en buena medida de la burguesía catalana que quería ser motor de España y contribuir a la España plural y diversa pero también unida.

Entonces ¿el independentismo contemporáneo atenta contra sus propias raíces?

Efectivamente, es un atentado contra las propias raíces. Y hay que tener en cuenta que este independentismo ha podido tener fuerza por la conjunción con una ideología populista que también se ha extendido por buena parte de Europa. El independentismo basado en esas mitificaciones y en esos atentados contra la historia no hubiese podido llegar a donde ha llegado, a ese golpe de estado desde las instituciones, si no hubiera contado con la fuerza del populismo.

Separemos el trigo de la paja. Hagamos un esfuerzo por entender las razones del otro. ¿Existe alguna reivindicación del independentismo actual que sí podría ser razonable atender?

>Entrevista a Fernando García de Cortázar

'El catalanismo nace como un intento de mejora de España'

Juan Carlos Hernández | 0 comentarios valoración: 2  35 votos
>Entrevista a Ferrán Riera, director de Escola Llissach

'En Cataluña los políticos tienen que salir de sus esquemas'

P.D.

Los bloques siguen donde estaban. Queda poco de campaña y los resultados se pueden repetir.

Si el resultado es el que pronostican las encuestas va a ser muy difícil que haya Gobierno en Cataluña. Se mantiene el reparto de votos. Soy un poco pesimista.

Lo sorprendente es que en el bloque independentista no haya habido una reconsideración de la situación. ¿Por qué en el bloque de la independencia no hay autocrítica hacia la unilateralidad?

No sé si es totalmente así. Ha habido declaraciones de todo tipo, incluso dentro de ERC. Hay gente que sigue apostando por la unilateralidad, otros no. Lo que está claro es que el bloque independentista se ha solidificado. Con lo de la unilateralidad ya veremos qué pasa. Ya veremos si se ha aprendido algo. De momento el mensaje está más fuerte.

Había voces de ERC partidarias de aplazar de momento la independencia. Incluso Junqueras consideraba esa posibilidad. Pero ese discurso ha desaparecido.

Está desapareciendo. Se está haciendo pétrea una posición de rencores mutuos. Se dice: “yo tenía razón y tú no”. Y eso se está produciendo en los dos lados. La separación entre los dos bloques está siendo mayor.

¿Cómo se explica que Puigdemont, después de haber cosechado un fracaso (también desde el punto de vista independentista) esté incrementando su intención de voto?

El liderazgo de ERC no es el mismo. Se nota que no está Junqueras. Y el discurso de que no ha podido ser porque no nos han dejado tiene sus adeptos. Hay gente que compra el mensaje de que hay que seguir insistiendo porque hay dos millones de personasque quieren la independencia.

Es un voto Puigdemont, no para el PDeCAT.

Es un voto para Puigdemont, que ha tenido la inteligencia de hacer una lista con mucha gente de la vida social.

Lo curioso es que no haya un sector independentista que apueste por nuevas fórmulas.

Estoy perplejo. No se piensa, solo se siente. Hay un sentimiento entre los independentistas de que son víctimas del 155.

Iceta está haciendo una buena campaña, ¿no?

Se está mostrando como el político que apuesta por el diálogo. Como discurso es necesario. Otra cosa es que haya una capacidad de diálogo entre los dos bloques. Todo el mundo se acusa mutuamente. No creo que haya interés en buscar aquello en lo que se coincide.

Pero el diálogo es complicado si no hay algún reconocimiento del error de la DUI.

Es verdad. Y esto no está. Tengo la sensación de que la tensión va a más.

¿Y si gana Arrimadas no se podría pinchar la burbuja del bloque favorable a la independencia? ¿No serviría eso para mostrar la realidad?

La posibilidad es que la victoria de Arrimadas sea por pocos votos. Pero eso no pincharía nada.

>Entrevista a Ferrán Riera, director de Escola Llissach

'En Cataluña los políticos tienen que salir de sus esquemas'

P.D. | 0 comentarios valoración: 2  30 votos
>Entrevista a Juan Milián, diputado del PPC

'Es esencial que en Cataluña cambiemos el modo de vernos, dejemos de ser enemigos'

P.D.

El diputado del PP en Cataluña Juan Milián habla con www.paginasdigital.es de la marcha de la campaña y de los retos tras el 21-D.

Parece que los bloques siguen sin moverse, que vamos a un resultado parecido al de 2015.

En esta campaña habrá partido hasta el último minuto. Es cierto que hay movimientos dentro de los bloques, pero muy poco movimiento de bloque a bloque. Al final tendremos a independentistas o no independentistas que ganan por uno o dos diputados. Está siendo una campaña muy emocional. Pero en caso de ganar los independentistas no podrán mantener su promesa de saltarse la ley. Ya hemos visto lo que hay, y ellos también lo han visto: el Estado de Derecho actúa. Aquel engaño que antes pretendían sostener ahora no lo van a poder mantener. Saben que no podrán saltarse la ley. Soy optimista.

¿Cree posible una victoria de Arrimadas?

No sé quién será la fuerza más votada del bloque constitucionalista, dependerá de tres partidos, pero creo que Arrimadas no es la que tiene más opciones para gobernar. En este caso el PP será clave en Cataluña, ha aplicado el 155, ha cesado al gobierno de la Generalitat y ha convocado estas elecciones para salir de la situación de bloqueo en que estábamos. Para a que Arrimadas pudiese gobernar los Comunes tendrían que abstenerse y no parece que eso vaya a pasar.

Ahí está la clave, veremos qué hacen los Comunes.

Lo que me preocupa de ellos es esa equidistancia, diciendo que ni 155 ni Declaración de Independencia. No es verdad, al final siempre están con los de la Declaración de Independencia como caballo de Troya, siempre están en las manifestaciones a favor del independentismo. Podemos se encarga de recurrir el 155 cuando no recurre nada de la declaración de independencia.

De hecho, las encuestas dicen que están perdiendo votos en todas las direcciones.

Podemos hablar de muchas cosas, pero a la hora de votar hay que ver si quieren estar en España o seguir con el procés. Al no dar una respuesta clara a esto, se encuentran con esa pérdida.

¿Es posible la operación Iceta? Quizás en ese caso los Comunes sí se abstendrían.

Quizás dé más juego esta hipótesis, habrá que ver la aritmética del 21 de diciembre. Seguro que tiene más opciones de pacto que Arrimadas.

Puigdemont sigue estando muy fuerte. Lo creíamos políticamente derrotado y está fuerte.

Es una lucha entre independentistas, entre las bases de voto de Esquerra y Convergencia, una lucha muy emocional que depende de la última jornada, hasta entonces no veremos si los votos se van a un partido u otro. Lo importante es que esa suma cada día sea menor. Creo que el cambio de clima social en Cataluña va a penalizar a Puigdemont. Hemos vivido, hasta que se aplicó el 155, unos meses de tensión absoluta. Creo que la gente tiene muy vivo el recuerdo de lo que se ha vivido los meses de septiembre y octubre en Cataluña, con sensación de miedo, fuga de empresas, eso ya provoca cansancio. Después del 155 y la convocatoria de elecciones hay un cierto alivio. Ahora está claro que no existe esa independencia sin costes y a corto plazo, y que Puigdemont siga hablando de seguir con el procés me parece la peor opción.

>Entrevista a Juan Milián, diputado del PPC

'Es esencial que en Cataluña cambiemos el modo de vernos, dejemos de ser enemigos'

P.D. | 0 comentarios valoración: 3  52 votos

El diputado del PP en Cataluña Juan Milián habla con www.paginasdigital.es de la marcha de la campaña y de los retos tras el 21-D.

Cataluña: la vía del encuentro

Mikel Azurmendi, María Teresa Compte y Ferrán Riera

www.paginasdigital.es organizó el pasado sábado 25 de noviembre una mesa redonda sobre la situación que se está viviendo en Cataluña. María Teresa Compte, profesora de doctrina social, Mikel Azurmendi, escritor y pensador, y Ferrán Riera, director de Escola Llissach, fueron los ponentes. Sus intervenciones tienen especial actualidad en estos días en los que tiene lugar la campaña electoral. Se ha mantenido el tono coloquial de la conversación.

Fernando de Haro

Gracias a todos por vuestra presencia. Me gustaría que antes de nada habláramos de lo que casi nadie habla. ¿En qué contexto antropológico se produce lo que está ocurriendo en Cataluña?

María Teresa Compte

Agradezco mucho esta invitación, cuando me lo dijo Fernando dije que sí. El sábado pasado otros amigos del Movimiento Cultural Cristiano me invitaron a hablar de este tema en Valladolid y también dije que sí, porque además me gusta hacerlo desde donde soy. Quizás os sorprenda que quiera resaltar tanto esto, pero es verdad, soy catalana, y además en mi caso soy catalana hija de catalanes, como san Pablo, fariseo hijo de fariseos. Pero para mí es una identidad importante porque creo que el tema de las identidades es importante, pero lo vivo como una identidad abierta, no cerrada. Que nadie piense que porque empiece por aquí ya… No, pero soy catalana, y me gusta serlo, además, y estoy profundamente orgullosa de serlo, aunque lo he vivido de manera muy dramática estos meses. Antes de nada, me voy a definir, así como no me conocéis sabemos todos dónde estoy. Durante este proceso, y también lo hemos comentado en mi familia, que no somos nacionalistas, ni independentistas, ni secesionistas, ni soberanistas, ni nada de todo eso, he descubierto que soy más catalanista de lo que yo creía, porque para mí no había sido nunca una identidad conflictiva. El ser catalana para mí era una manera de ser española, y lo sigue siendo. Pero yo soy de esos muchos catalanes que aprendió a hablar en catalán, que aprendió a leer en catalán antes de ir al colegio, fui al colegio con tres años, pero mi madre me enseñó a leer antes en catalán, que aprendió a rezar en catalán y que sigue rezando en catalán. Yo no soy capaz de rezar el padrenuestro en español pese a llevar treinta años en Madrid, soy incapaz, lo siento, no me sale, no sé hacerlo. Quizás no he puesto el interés suficiente. No lo sé, quiero decir que estas cosas de alguna manera me definen. Y luego también me apasiona la cuestión política porque estudié políticas y me doctoré en ciencias políticas y me dedico a cuestiones relacionadas con lo social, con la doctrina social de la Iglesia, etc.

Cataluña: la vía del encuentro

Mikel Azurmendi, María Teresa Compte y Ferrán Riera | 0 comentarios valoración: 2  32 votos

www.paginasdigital.es organizó el pasado sábado 25 de noviembre una mesa redonda sobre la situación que se está viviendo en Cataluña. María Teresa Compte, profesora de doctrina social, Mikel Azurmendi, escritor y pensador, y Ferrán Riera, director de Escola Llissach, fueron los ponentes. Sus intervenciones tienen especial actualidad en estos días en los que tiene lugar la campaña electoral. Se ha mantenido el tono coloquial de la conversación.

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