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19 SEPTIEMBRE 2020
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>Entrevista a Valentí Puig

`El independentismo solo asume la ruptura con España, sin alternativas ni matices`

Juan Carlos Hernández

El articulista y escritor acaba de publicar el ensayo "Memoria o caos" (Ed. Destino), una interesantísima reflexión sobre cómo la aceleración del tiempo acorta nuestra memoria y, en consecuencia, nos desliga irremediablemente de las formas del pasado. Según Puig, “sería necesario un acuerdo constitucionalista de mínimos que pueda ser dique de contención. Pero no hay lideratos constitucionalistas surgidos de la sociedad y es un momento de poca estrategia general en el constitucionalismo”.

La sentencia del procés ha sido criticada duramente tanto por los constitucionalistas como por los independentistas. En todo caso, es la sentencia que se ha emitido y hay que acatarla. Pero, a largo plazo, ¿podría ser esta sentencia la que mejor puede ayudar a afrontar los desafíos del secesionismo desde el punto de vista de los constitucionalistas?

Lo cierto es que cualquier sentencia salvo la absolución sería considerada injusta por el secesionismo. No creo que sea el mismo caso con los constitucionalistas. En realidad, el constitucionalismo consiste en acatar cualquier decisión judicial, aunque todas sean criticables. Eso es lo que requiere este momento. ¿Qué otra sentencia sería más positiva? Pues la que dictasen los jueces en cada momento. Hay que tener siempre “in mente” que el independentismo solo asume la ruptura con España, sin alternativas ni matices. Suponer otra cosa es el error de lo que llamamos “tercera vía”.

¿Podría la sentencia tener un efecto beneficioso, a largo plazo, en el sentido de frenar la tentación a la ilegalidad en los dirigentes independentistas catalanes actuales? ¿Puede la sentencia ayudar a devolverles a la realidad?

Por el momento, no. Quizás atemorice a los menos belicosos pero en el independentismo radical la desconexión con España se da ya por hecha. Durante años el Estado prefirió ignorar que un buen número de pequeños municipios ya estaban desconectados. No hubo sanciones. Mientras tanto, hasta un punto que muchos no nos creíamos, estaba incubando la idea de secesión en pleno pujolismo de transacción. Dada la voluntad integradora de la Constitución de 1978 esa es, sin ambages, la historia de una deslealtad.  

No se puede afrontar un desafío de tal calibre desde la posición de un solo partido aunque fuera el partido del gobierno. Es absolutamente necesario que los partidos constitucionalistas hagan frente común. Sin embargo, ni la derecha ni la izquierda consideran legítimos al otro.  ¿Cómo superar estas diferencias?

De momento, siendo cierto que las luchas internas en el seno del separatismo son brutales, el constitucionalismo también anda dividido. Algunos apostamos por un constitucionalismo “mainstream”, un acuerdo constitucionalista de mínimos que pueda ser dique de contención. Por ahora, las elecciones generales obstaculizan ese empeño en lugar de darle fuerza. No hay lideratos constitucionalistas surgidos de la sociedad. Es un momento de poca estrategia general en el constitucionalismo y, al mismo tiempo, en el independentismo incluso elementos radicales como el “Tsunami democràtic” y los CDR están enfrentados. Compiten en capacidad destructiva. Vamos hacia la anomia.

No todo el independentismo es necesariamente violento y estoy hablando a nivel de sociedad civil y esta violencia daña la convivencia también entre los partidarios de la independencia. ¿El fanatismo que hemos visto estos días en las calles puede ser contraproducente desde el punto de vista del independentismo?

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'El independentismo solo asume la ruptura con España, sin alternativas ni matices'

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Contención y paciencia

Lola Martínez

Torra no es creíble cuando condena a última hora, tras tres noches de disturbios, la violencia. Los radicales están en la calle, incendian las ciudades catalanas, provocan sufrimiento y desorden. Difícilmente el independentismo puede afirmar que la guerrilla callejera es consecuencia de grupos infiltrados. Hay guerrilla porque se ha alimentado un determinado discurso. Los Mossos, la Policía Nacional, con su contención, con su equilibrio están ganando una batalla esencial para el futuro: no hay soluciones milagrosas para Cataluña y desenmascarar la violencia independentista es un gran paso.

Estamos hablando mucho de la ley de Seguridad Nacional pero no se puede pensar que esa ley sea un instrumento que de forma milagrosa resuelva todos los problemas, quizás haya que usarla y sea conveniente usarla, pero no resolvería todos los problemas. Todos, especialmente los catalanes, que están sufriendo la violencia de los radicales, querríamos que esa violencia se acabase pronto. Pero las cosas no son tan fáciles, no se soluciona necesariamente todo incrementado la fuerza usada por el Estado, de hecho un uso de la fuerza desmedido puede ser contraproducente. Porque aquí es necesario ganar no una batalla sino una guerra a largo plazo, es necesario restar adhesiones al independentismo unilateral.

La ley de Seguridad Nacional es una especie de bisturí jurídico que permite que sea el Estado quien coordina, es decir, quien tiene la dirección política sobre la seguridad nacional. El control directo de cualquier órgano de cualquier administración, funcionarios o policías, estaría en manos de la Administración General del Estado. Eso permitiría quitar al Torra el control de los Mossos. Se acabaría la ambigüedad de Torra pero, de momento, los Mossos están luchando contra el desorden. Hace falta seguir teniendo contención y paciencia.

Contención y paciencia

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Todo fue una quimera

Lola Martínez

La sentencia del procés, que conviene leer, explica que el derecho a decidir, que siempre ha invocado el independentismo, no existe en el derecho internacional ni en la Constitución. No existe el derecho a la autodeterminación salvo para los pueblos coloniales y oprimidos, que no es el caso.

A los chicos que recurren a la violencia para protestar por la sentencia quizás les convendría leerla, leer los párrafos en los que se dice que los condenados hicieron creer “a los ilusionados ciudadanos que el llamado referéndum de autodeterminación conduciría al ansiado horizonte de una república soberana”. Hay quien puede pensar que una condena por sedición con 12 o 13 años de cárcel, 12 o 13 años de inhabilitación es poca cosa. No estamos hablando de delitos de sangre. Los jueces explican que hubo violencia. Pero la violencia no fue funcional, no fue suficiente para romper con el orden constitucional y la integridad territorial. Bastaron unas líneas del BOE, dicen los jueces, para que el proyecto se acabase. Y añaden que "el Estado mantuvo en todo momento el control de la fuerza, militar, policial, jurisdiccional e incluso social. Y lo mantuvo convirtiendo el eventual propósito independentista en una mera quimera". Quimera, quizás es una de las palabras claves de la sentencia. Nunca estuvo realmente en riesgo la integridad de España. Si alguno de los que se ha manifestado en las últimas horas, de los que han cortado las carreteras, se tomase la molestia de leer algunas líneas de la sentencia, quizás se sentiría tentado de quitarse la capucha, de quitarse el lazo amarillo y de marcharse a casa y ponerse a trabajar para construir la Cataluña real.

Conviene también leer las páginas en las que el Supremo se pronuncia sobre la concesión del tercer grado penitenciario. Los condenados, que llevan ya dos años en prisión, pueden obtener pronto un régimen que les permita pronto solo ir a dormir a la cárcel. La fiscalía había solicitado que a los acusados se les impusiera el llamado periodo de seguridad que impide obtener el tercer grado penitenciario antes de que se haya cumplido la mitad de la pena. El Supremo no le ha hecho caso a la fiscalía porque argumenta que no se puede imponer el periodo de seguridad. Los jueces no creen que haya posibilidad de reincidencia. Junqueras dijo claramente que volvería a hacerlo. Si Junqueras dijo que volvería a hacerlo, ¿por qué los jueces del Supremo aseguran que no hay pronóstico de reincidencia? Para cometer un nuevo delito de sedición Junqueras y sus compañeros tendrían que volver a ser consejeros de la Generalitat y no es posible porque han sido inhabilitados por mucho tiempo.

¿Es un coladero? El Código Penal es el que es, la rebelión exige violencia funcional. Las competencias penitenciarias están cedidas. Y la justicia no consiste nunca en que alguien que ha cometido un delito grave se pudra en la cárcel.  

Todo fue una quimera

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PP y PSOE con ADN compartido: ni tan mal

Lola Martínez

“Es una anomalía democrática, es un desprecio a la democracia que el presidente en funciones no quiera someterse a debates electorales”. Eso es lo que decía en las elecciones de 2015 y en las de 2016 el líder de la oposición que era Sánchez. Ahora ha quedado claro que al Sánchez presidente en funciones no le gustan los debates. En abril tardó en comprometerse a debatir y cuando no le quedó más remedio intentó solo asistir al debate de TVE. Iglesias, Casado y Rivera le obligaron a ir al de Antena 3. A Sánchez no le gustan los debates pero sí le gustan las entrevistas. En la última ha declarado que Cataluña no necesita una reforma del Estatuto. En julio de 2018 Sánchez se estrenaba en el Gobierno prometiendo una reforma del Estatuto de Cataluña para que los catalanes votasen dentro de la Constitución.

Ya lo único que le falta es decir que no habrá indultos. En realidad ya lo ha dicho Iceta. El líder del PSC ha asegurado en las últimas horas que no habrá amnistías. Las amnistías en España están prohibidas desde la Constitución. Se refería a los indultos. El Sánchez constitucionalista suena bien si uno se olvida de muchas cosas.

Sánchez quiere recuperar los votos de Ciudadanos. Casado quiere recuperar los votos de Vox. Le ha pedido a Abascal que haga un Errejón y no se presente en las 26 circunscripciones en las que Vox resta. En abril 800.000 votos de Vox se quedaron sin representación.

Abascal ha reaccionado ofendido asegurando que el PP y el PSOE tienen el mismo ADN. No sería mala cosa que el PP y el PSOE tuvieran una composición genética similar. Por encima de sus diferencias son dos partidos de Estado.

PP y PSOE con ADN compartido: ni tan mal

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Acuerdo PSOE-PP: ¿imposible?

Lola Martínez

Estamos más cerca del Brexit duro. La carta que ha mandado Johnson a Bruselas supone volar la salvaguarda para Irlanda del Norte que había pactado May con la UE. La cláusula de salvaguardia establecía que el Reino Unido seguiría en la Unión Aduanera después de 2020, mientras que Irlanda del Norte seguiría en el mercado único para mantener abierta la frontera. Lo que propone Johnson es que el Reino Unido salga de la Unión Aduanera, que Irlanda del Norte siga bajo algunas reglas de mercado único pero que se extiendan fronteras virtuales y, sobre todo, que esa excepción se acabe en 2025. Ya veremos cuál es la reacción de la UE. La ruptura está más cerca cuando en España ha quedado certificada, con los datos de paro registrado en septiembre, la ralentización en la creación de empleo.

Todo esto nos pilla sin Gobierno, y lo que es peor aún, con unas encuestas que dicen que no hay mayorías ni en el bloque de izquierda ni en el de derechas. Casado está explicando a quien le pregunta que su avance en la intención de voto se debe a que ha dejado atrás la cultura del bloqueo. ¿Está dispuesto Casado a llevar esa filosofía del no bloqueo hasta las últimas consecuencias, está dispuesto a propiciar un acuerdo con Sánchez o a evitar con su abstención una nueva repetición electoral? La abstención ya se la dieron los socialistas con Rajoy. El acuerdo entre populares y socialistas está inédito. Le daría mucha fuerza a Podemos, pero en Alemania algo similar ha funcionado. ¿Somos tan diferentes?

Acuerdo PSOE-PP: ¿imposible?

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Saturados de esnobismo político

Antonio Amate

Iniciamos el nuevo curso escolar sin nuevo Gobierno desde las pasadas elecciones de abril y con la convocatoria de nuevas elecciones generales en noviembre. Han sido la demoscopia y la es-trategia solipsista de los partidos quienes han decidido por encima del interés general. La vida política sigue su curso, en paralelo con la de la gente a la que pretende servir, jugando su parti-cular partida por el poder en un ejercicio de irresponsabilidad y narcisismo impúdico, eso sí, en primera plana todos los días.

Parece que los líderes “estrellita” de los partidos quieren principalmente eso, que los veamos, que les prestemos atención, que estemos pendientes de ellos y de sus ocurrencias porque esa es su razón de ser, acaparar protagonismo. No ha habido al final pacto de izquierdas. Tampoco acuerdo entre los partidos constitucionalistas. Lo que sí sabemos es que no habrá novedad algu-na en la formación del Gobierno que sea porque todo huele a rancio y a requetesabido. A fuerza de oír siempre lo mismo, todo el discurso se vuelve vacío e inerte. Las ideas, a fuerza de repetir-las, se desgastan.

Nuestros políticos juegan a pactar para ganar. Alimentan con sus acciones y sus declaraciones las facciones sociales, la competición entre los intereses legítimos de los españoles y siempre sembrando la desconfianza entre todos para poder justificar una política de buenos y malos donde, mire usted por dónde, los malos siempre son los otros. La educación es un termómetro magnífico para tomar la temperatura a la idiocia política.

El aspirante a presidir el Gobierno de todos los españoles, Pedro Sánchez, este verano se reunía con algunas organizaciones para definir las propuestas que regirán la educación de todos si con-sigue la confianza del Congreso. ¿Caen en la cuenta? Acordamos con unos y luego imponemos a todos los demás. ¿En eso consiste la democracia? ¿En el turno del poder de las ideas antagó-nicas, de los proyectos políticos enfrentados, de los intereses legítimos divididos y hostiles en-tre sí? Antes se decía que la política era el arte de lo posible y, sin embargo, en los tiempos que corren, lo que domina es un espectáculo de lucha, de victoria y sumisión. La bronca permanen-te.

No me creo el progreso de los progresistas. No creo porque leo. Y lo escrito, escrito está. Las propuestas educativas del PSOE para seducir a Unidas Podemos en los sucesivos intentos de conformar gobierno coinciden con sus programas electorales milimétricamente, el de los dos partidos, claro. Más Estado con más impuestos, más inflamación de lo público con la excusa de la igualdad y un impulso a todos los nuevos esnobismos de la modernidad que ya cuentan con el consentimiento generalizado de la mayoría a golpe de telediario y teleopinión dirigida. Nues-tra cultura es fundamentalmente eso, esnobista. Para que algo sea atractivo, tiene que ser nuevo; si algo es antiguo, aunque funcione, no tiene fuerza de atracción y se deshecha. Chesterton, con su habitual intuición, decía: “Tener una mente abierta es como tener la boca abierta. No es un fin, es un medio. Y el fin es cerrar la boca sobre algo sólido”.

Saturados de esnobismo político

Antonio Amate | 0 comentarios valoración: 2  25 votos

La voz del independentismo pacífico

Lola Martínez

Muchas veces, como científica o como madre de familia, no puedes comprobar personalmente los hechos. No puedes ir al Amazonas para ser testigo de la tala de árboles o no puedes interpretar una radiografía. Y entonces, como científica o como madre de familia, tienes que buscar a alguien que te haga un relato de los hechos lo más verídico posible y una interpretación fiable. ¿De quién nos podemos fiar? En las últimas horas nos hemos encontrado ante esa disyuntiva.

Tenemos un hecho: la detención de nueve personas en seis localidades catalanas, entre ellas Sabadell y Sant Vicenç de Torelló, que tenían material para fabricar explosivos. La operación, dirigida por el juez de la Audiencia Nacional Manuel García-Castellón, persigue posibles delitos de terrorismo y rebelión. De un lado tenemos la explicación de la Fiscalía que nos ha dicho que los detenidos son un "grupo terrorista". El ministerio público asegura que ha actuado contra ellos ante la "certeza" de que pensaban "perpetrar" acciones "entre el aniversario del referéndum ilegal de autodeterminación del 1 de octubre de 2017 y el anuncio de la sentencia del juicio del procés”. Del otro lado tenemos la explicación que nos ha dado Torra, el presidente de la Generalitat, que en un tuit ha afirmado que las detenciones de estas personas, miembros de los llamados CDR, es una represión del Estado español que quiere construir un relato de violencia para preparar la sentencia del Supremo. La interpretación de Torra ha sido compartida por todo el independentismo, desde ERC hasta la CUP, pasando por la ANC y Omnium Cultural. ¿Qué interpretación es más fiable?

Después de las detenciones Torra ha seguido diciendo que el independentismo es pacífico. Es una generalización que no se compadece con los hechos. Hay un independentismo pacífico y hay otro violento. La Fiscalía del Supremo dio por probado que en el intento de independencia de Cataluña se utilizó una violencia suficiente para provocar una rebelión. La Fiscalía aseguró que hubo nexo causal entre esa violencia y la finalidad de la declaración de independencia: los acusados tuvieron conocimiento de que se iban a producir enfrentamientos y si se sirvieron o instrumentalizaron esa violencia. Ya veremos lo que dice la sentencia. La Generalitat presidida por Torra reconoció hace ya meses que los llamados CDR han protagonizado actos de violencia en sus protestas. Se han abierto decenas de diligencias judiciales por presuntos delitos de desorden público. Los tribunales catalanes ya condenaron este verano a una pareja por ese delito.

Hay un independentismo pacífico y hay otro independentismo violento. Si el independentismo pacífico no alza la voz para distanciarse del independentismo violento valida sus métodos.

La voz del independentismo pacífico

Lola Martínez | 0 comentarios valoración: 2  19 votos

Buscando consuelo

R.I.

Hubo una época en España en que cumplir con la tarea que el artículo 99 atribuye al Rey era algo relativamente fácil. Fue desde 1977 hasta 2015. El Rey recibía en esa época a los partidos políticos, el candidato que había sido más votado llevaba los apoyos preparados y el Rey encargaba la investidura. Nadie rechazaba el encargo del Rey, ningún republicano le pedía al Rey que hiciera de presidente de República y nadie llegaba al palacio de la Zarzuela después de haber fingido buscar un acuerdo durante meses sin haber movido un dedo. Nadie fingía a última hora estar dispuesto a abstenerse a cambio de condiciones no negociadas previamente. Pero todo eso cambió en enero de 2016. Aquel mes y aquel año Rajoy rechazó el encargo del Rey porque sabía que no tenía apoyos suficientes y porque quería evitar que se pusiera en marcha el plazo de dos meses que disuelve de forma automática las cortes.

Después de eso, desde de las elecciones del pasado mes de abril, hemos visto de todo. Hemos visto que el líder del partido más votado, Sánchez, ha dejado correr el calendario buscando las tablas. Sánchez se ha reunido con todos los colectivos de la sociedad civil que le son amables pero que no le pueden dar votos. Sánchez ha hecho kilómetros para negociar el voto de un solo diputado, pero no ha querido reunirse con el líder de Podemos. Hemos visto reuniones de los equipos negociadores de Podemos y del PSOE en las que no se ha hablado de nada durante cuatro horas. Hemos visto cómo el supuesto socio republicano de Sánchez, Iglesias, desesperado, le pedía a Felipe VI que borboneara como hacía su bisabuelo Alfonso XIII antes de perder el trono. Iglesias le ha pedido a Felipe VI que se olvidara de la Constitución del 78 y que se convirtiera a Sánchez en un Maura con él dentro del Gabinete. Y por si no habíamos tenido suficiente circo, Rivera ha ofrecido una abstención de última hora, a cambio de tres condiciones de imposible cumplimiento. Rivera ha querido, incluso después de la conversación con el Rey, mantener ficticiamente abierta la partida.

Un triste espectáculo. Buscando consuelo político, solo encontramos dos motivos. El primero: es mejor no tener Gobierno a tener un Gobierno débil que hubiera dependido en parte de los independentistas. Y el segundo es que Rivera ahora parece dispuesto a acercarse a Sánchez.

Buscando consuelo

R.I. | 0 comentarios valoración: 1  14 votos

No hay quien se lo crea, Albert

R.I.

Estábamos este lunes muy olvidados de la política, pendientes sobre todo de recibir a los campeones del mundo para celebrar con ellos la victoria y decidió Rivera intentar hacerse un hueco en la pantalla de Gasol, Rubio y Scariolo.

Cuando ya estaba en marcha la segunda ronda de consultas del Rey con los grupos políticos, cuando todo sesteaba hacia las elecciones buscadas por Sánchez, Rivera decidió hacerse un hueco. Todas las encuestas dicen que Rivera va a ser el gran perdedor de la más que posible repetición electoral, con una caída que puede llevarle de 57 escaños a 35. Rivera hasta ahora ha sostenido que con Sánchez no había nada que hablar. Para intentar evitar el desastre (su desastre) Rivera le propuso una reunión a Casado para explorar una posible abstención de Ciudadanos y del PP si Sánchez cumplía tres condiciones. Las tres condiciones eran: la ruptura del pacto con Bildu en Navarra, que el PSN-PSOE acordase un gobierno constitucionalista de coalición con Navarra Suma; el compromiso de no subir los impuestos; y la apertura de una mesa de negociación para estudiar la aplicación de nuevo del artículo 155 de la Constitución en Cataluña si Torra desacata la sentencia del procés.

Las tres condiciones para la abstención parecían pensadas para provocar el no de Sánchez. Sánchez no podía, por ejemplo, romper un pacto con Bildu que nunca ha admitido. O no podía deshacer el Gobierno de la Comunidad Foral con Geroa Bai en horas. Pero una vez hecha la oferta, podía pensarse que el Rey estaba obligado a convocar un debate de investidura para explorar la hipotética abstención de Ciudadanos, aunque Sánchez no quisiera ni por asomo ser investido presidente del Gobierno. Para evitar cualquier equívoco, Sánchez se dio prisa en rechazar las tres condiciones, asegurando que solo aceptaba una abstención técnica de Ciudadanos y del PP a cambio de nada.

Desde el momento en que se producía esa respuesta de Sánchez, volvíamos al punto de partida. Después de la respuesta de Sánchez, Rivera está obligado a votar en contra.

Rivera que durante meses no ha querido hablar con el PSOE, Rivera, empeñado en ser el líder de la oposición, empeñado en ser más duro que el PP, en realidad no ha cambiado de criterio. La jugada de Rivera ha sido demasiado evidente: ha querido evitar el desgaste. Otro político utilizando las instituciones en su favor.

No hay quien se lo crea, Albert

R.I. | 0 comentarios valoración: 2  14 votos

Estamos en campaña

R.I.

La presidenta del Congreso, Meritxell Batet, anunció ayer que habrá una nueva ronda de consultas del Rey con los grupos parlamentarios, el próximo lunes y el próximo martes. Pero el modo en el que hizo el anuncio sugirió que volveremos a votar, porque en realidad Batet hizo campaña. Meritxell Batet no solo anunció la fecha de las nuevas consultas, aseguró que el Rey y ella coinciden en que España debe tener Gobierno y que ese Gobierno debe ser estable.

Le faltó a Batet decir que el Rey, el Jefe del Estado y ella, piensan que el Gobierno debe ser el de Sánchez con los votos de Iglesias y, si es posible, de alguien más. No lo dijo pero lo sugirió con sus palabras. La presidenta del Parlamento hizo un uso partidista de su función institucional. Ahora se ha puesto de moda eso de contar lo que se ha hablado con el Rey.

La presidenta del Congreso no tiene entre sus funciones empujar para que haya Gobierno. Tampoco es la de del Rey. A Meritxel Batet le puede parecer bien o mal que haya Gobierno, pero lo prudente como presidenta del Parlamento es no expresar su opinión al anunciar una nueva ronda de consultas, sobre todo si esa opinión es favorable a su partido.

El espíritu del artículo 99 de la Constitución establece que el Rey encargará la formación de Gobierno a quien tiene los apoyos parlamentarios. La investidura se encarga a quien tiene los apoyos, no se encarga para que se busquen los apoyos. Nuestra Constitución tiene lagunas y por eso el primer encargo hay que hacerlo para que corra el plazo y pueda haber unos comicios si no se consiguen los apoyos suficientes. Pero el Rey no es un presidente de República ni es el informateur, una figura neutral de la política de los Países Bajos cuya misión es mediar entre los partidos y explorar las opciones para facilitar un acuerdo. Las instituciones del Estado, tal y como está redactada nuestra Constitución, no pueden decantarse por la formación de Gobierno o por la repetición de elecciones.

Otra prueba de que las elecciones están más cerca es que Tezanos nos ha sacado otro CIS que favorece al PSOE. Recoge datos de hace casi tres meses. El CIS asegura que el PSOE tendría más votos que PP, Cs y Podemos juntos. En las pasadas elecciones, estos tres partidos lograron 4,7 millones de votos más de los que logró el Partido Socialista. No habla el CIS de Tezanos del incremento que otras encuestas pronostican para el PP. Ciudadanos y Vox bajarían pero el PP no capitalizaría ninguna de esas caídas. Estamos en campaña.  

Estamos en campaña

R.I. | 0 comentarios valoración: 2  18 votos
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