Diario de información sobre la actualidad política, social, económica y eclesial
1 OCTUBRE 2016
Búsqueda en los contenidos de la web

>Editorial

#prayandunderstandSiria

Fernando de Haro

Lo primero la compasión, y con la compasión, la compresión y el juicio. Alepo, zona cero del planeta. Después de cinco años de guerra, ahora la ofensiva final de Asad y de Putin sin distinguir entre “rebeldes buenos” y yihadistas. Sin miramiento alguno con la población civil. Ahora se comprende por qué la tregua de la semana pasada ha saltado por los aires, por qué el convoy humanitario de Naciones Unidas no llegó a su destino.

Alepo es una ciudad llena de “dolorosas”. Las agencias internacionales enviaban este fin de semana, tras los últimos bombardeos, una foto durísima, una foto que cuesta trabajo mirar. Una madre vestida de negro sostiene en sus brazos un niño con una gran herida en la cabeza. Un hiyab le tapa la boca. La mujer llora sin lágrimas. El pañuelo enmarca con más fuerza sus ojos, ojos levantados hacia el cielo, encharcados por el gran dolor, que no lo hay más grande que perder a un hijo.

Querría uno mirar para otro lado, que ya tiene uno bastante con lo suyo, y que ahora encima mirar a lo de Siria es demasiado. Parece que esta vez la actitud del postmoderno (esto-ya-lo-he-visto-y-ya-me-lo-sé) parece si no honrosa al menos recomendable.

Pero cuando se vence la primera resistencia se da uno cuenta de que mirar es conveniente, no por la dolorosas de Alepo, que también, sino por uno mismo. Todo es más humano que mirar para otro lado. Y al mirar uno puede blasfemar, puede quedarse en silencio, puede gritar, puede rezar, cada uno mirará con sus ojos, no puede ser de otro modo. Pero es más humano vivir con los dolores de los otros, que la compasión no ocupa espacio y recoloca todo, resitúa. Es más humano mirar la vida con los ojos llenos de las dolorosas de Alepo, con sus miradas doliente clavadas en el cielo.

Las dolorosas de Alepo lo son por una combinación de luchas de poder y porque algunos siguen cometiendo la inmensa torpeza de concebir la democracia como algo abstracto. Ni Asad ni Putin han querido una tregua efectiva, como tampoco la quisieron en febrero, porque ven cerca una victoria total. Sobre el Daesh, sobre el antiguo Al Nusra (filial de Al Qaeda) y sobre los grupos rebeldes no yihadistas. En realidad nadie sabe bien dónde está la frontera entre unos y otros, desde luego no lo sabe Estados Unidos que apadrina a la oposición nacida de la primavera Siria (¿qué quedará de ella?). Rusia ha encontrado la guerra perfecta para su nuevo imperialismo. El petróleo a menos de 48 dólares no es problema, tampoco lo es la crisis económica y demográfica si Moscú tiene una península de Crimea que invadir y subir así su testosterona nacionalista. No hay nada que le pueda venir mejor que plantarse en el Mediterráneo, segunda tenaza que encaja con la primera del Mar Negro. Y Putin no está para “delicadezas” occidentales. Si mueren unos cientos, unos miles, unas decenas de miles de civiles siempre será secundario para exhibir una victoria sobre el Daesh y para eliminar a la oposición no yihadista. Con Asad y con Irán de aliados, frente a Arabia Saudí.

>Editorial

#prayandunderstandSiria

Fernando de Haro | 0 comentarios valoración: 3  24 votos

La imagen del día

>Editorial
>Editorial

Vista de la Vïa Láctea desde el Macizo Jura en Berna (Suiza). Fotografía de Anthony Anex.

>SÍGUENOS EN

Víctimas de Boko Haram

Cristianos en Siria

Arte y pintura en Páginas Digital

El descendimiento de Cristo de la cruz

El caballero de la mano en el pecho

Ministerio de educación y cultura

>Boletín electrónico

Recibe los titulares de PÁGINASDIGITAL.es en tu correo electrónico
Darse alta y baja en el boletín electrónico

 

Darme de baja

>DESCARGA NUESTRA APP