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25 MAYO 2017
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El gobernador Ahok en prisión. Temor por el futuro de Indonesia

José Luis Restán

En Yakarta, capital de la inmensa, dinámica y contradictoria Indonesia, se está jugando una partida crucial para el futuro. El pasado martes el Tribunal del Distrito Norte ha dictado condena de dos años de prisión para quien hasta hace pocos días ha sido su gobernador, Basuki Purnama, por delito de blasfemia. Aunque sus abogados interpondrán un recurso ante la Corte del Estado, ya ha sido conducido a prisión. Purnama es un cristiano de raíces chinas conocido por el apodo de Ahok, y goza de enorme popularidad en Yakarta. A pesar de eso, fue derrotado inesperadamente hace apenas un mes en la segunda vuelta de unas elecciones que ha vencido el candidato apoyado por los grupos extremistas musulmanes.

Ambos procesos, judicial y electoral, han corrido entrelazados y se han resuelto con sendas derrotas para Ahok. Pero no sólo para él, también para quienes luchan por una Indonesia abierta y respetuosa de los derechos de sus diversos componentes culturales y religiosos. De hecho Ahok es uno de los baluartes de la política de apertura del presidente Joko Widodo, un musulmán que está en la diana de los fundamentalistas islámicos desde que lograra la victoria con un programa decididamente reformista, claramente protector de la libertad religiosa. La condena de Ahok y su derrota en Yakarta han sido pésimas noticias para todo lo que Widodo trata de impulsar desde la presidencia.

Recordemos brevemente que Ahok fue acusado por varios grupos fundamentalistas de haber incurrido en delito de blasfemia. La excusa fueron sus palabras en un mitin electoral en el que había denunciado el uso abusivo de un texto del Corán por parte de los fundamentalistas, que sostienen que los musulmanes no pueden votar, en ningún caso, a uno que no lo sea. Desde que comenzara el proceso, la presión de los fundamentalistas ha sido tenaz y violenta, con masivas manifestaciones en la calle y toda clase de manipulaciones y chantajes en diversos ámbitos sociales. Yakarta es una ciudad moderna y variopinta (lo que explica también la popularidad del cristiano Ahok) pero eso no ha impedido que sus ciudadanos hayan padecido esa presión a flor de piel.

La mayor parte de los observadores independientes consideran que la presión ha hecho mella también en los jueces del Tribunal del Distrito, que han sido objeto de señalamiento por parte de estos grupos radicales. De hecho ha sorprendido que la condena haya sido mucho más dura de la que proponía el fiscal, que solicitaba la opción de libertad condicional. En los días previos a dictarse la sentencia, cuando ya se conocía su derrota electoral, miles de ciudadanos de Yakarta no han dejado de desfilar por la sede de la municipalidad para dejar flores y mensajes de agradecimiento. Ahora la sensación es de miedo e incertidumbre, porque se ha comprobado la debilidad congénita del sistema constitucional indonesio y la fragilidad del edificio reformista del presidente Widodo. La lucha será larga y el riesgo es que una parte de la sociedad civil se sienta amedrentada.

El gobernador Ahok en prisión. Temor por el futuro de Indonesia

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El imán de Al Azhar, la modernidad del islam y sus enemigos

Fady Noun

Detrás de la mirada oblicua de Ahmad al Tayyeb, gran imán de Al Azhar, que le asemeja en cierto modo a un animal atrapado, se esconde alguien “extremadamente tímido”, asegura el exministro libanés de Cultura, Tarek Mitri. Le conoce desde la época universitaria que pasaron juntos en París: uno estudiaba la filosofía de las relaciones internacionales, y el otro la filosofía de las religiones. Nos encontramos muy lejos de las imágenes de feroces “guardianes del dogma” o “grandes inquisidores” que uno podría hacerse al seguir su carrera pública.

Hijo del jeque de una “tarika”, una vía sufí del Said (Alto Egipto), Ahmad el-Tayyeb, 71 años, cuenta con una sólida formación filosófica adquirida en la Sorbona, en los cursos de Paul Ricoeur. “Su pensamiento religioso está formado por una parte por el misticismo y por otra por la filosofía”, precisa Tarek Mitri. “No es un ‘fakih’, un jurista o un canonista”.

En el discurso que pronunció en la universidad de Al Azhar el pasado 27 de abril, el imán reclamó al existencialismo y habló de la posmodernidad. ¿Solo exhibicionismo? El exministro libanés no opina así: “Cuando se expresa en público, el imán se encuentra con una lógica de choque entre la fe religiosa y el nihilismo moderno. Pero en realidad es un hombre que dialoga con la modernidad. Está por tanto el hombre y su función. En público, su función toma todo el protagonismo, pero creo que le preocupa mucho conseguir que el mensaje religioso resulte plausible, creíble a los ojos de los ‘modernos’. Es consciente de que hay una modernidad llena de angustia en el mundo musulmán”.

En el ámbito público, el gran imán de Al Azhar, nombrado por el entonces presidente Hosni Mubarak en 2010, cuenta sin duda con la aprobación de muchos, pero también es objeto de amplias críticas. Los fundamentalistas lo detestan y el poder político conspira para echarlo. En 2011, durante las jornadas revolucionarias que acabaron con Mubarak, los revolucionarios le acusaron de ser un aliado del régimen. Él, sin ser revolucionario, era muy sensible a lo que los jóvenes reclamaban. Por eso, los que ostentaban el poder perdieron la confianza en él, sospechando que era demasiado favorable a las nuevas ideas.

“Como un hecho sin precedentes –califica Mitri– el imán decidió hacer de Al Azhar un lugar de diálogo. Creó la Beit el A’ila el Masria (la Casa de la familia egipcia), un lugar donde todos los líderes religiosos cristianos se sienten como en casa e intentan resolver y desatascar las tensiones confesionales, alcanzar soluciones puntuales a problemas puntuales, como hace una familia. Durante los últimos dos años ha reunido en varias ocasiones a intelectuales islamistas más o menos moderados, así como liberales musulmanes y cristianos. De ahí ha nacido un compromiso con la noción de Estado constitucional. También ha proclamado –después de consultarlo con gran número de intelectuales de todas las posiciones– una carta de libertades que llegan muy lejos: libertades artísticas, libertades intelectuales e incluso libertad de conciencia, aunque sin utilizar esta palabra. En definitiva, ha intentado infundir el concepto de ciudadanía en el mundo islámico”.

El imán de Al Azhar, la modernidad del islam y sus enemigos

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Urge una solución no militar para Corea del Norte

Robi Ronza

Después de generar una gran aprensión –realmente mucho más en Europa que en Estados Unidos y en otros países más directamente interesados– la crisis desatada a propósito de Corea del Norte parece que se está desinflando. En todo esto hay algo de ritual. Un país hambriento, atrasado, sometido al juego de una feroz dictadura hereditaria, Corea del Norte gasta la mayor parte de sus pocos recursos en armamento estratégico (artillería nuclear, misiles de largo alcance) que blande contra Corea del Sur y Japón, y con el que pretende algún día conseguir amenazar a los Estados Unidos.

Efectivamente, tal amenaza no tiene el más mínimo fundamento. Con su fuerza militar desmesuradamente superior respecto a todo el resto del mundo y con su control absoluto de toda la red mundial de telecomunicaciones, los USA están preparados en todo momento para defenderse a sí mismos y a sus aliados. Sin dificultades, puede dejar puntualmente fuera de juego las armas estratégicas de Corea del Norte, cuya artillería nuclear entre otras cosas hasta ahora no consiste más que en potentes minas y no auténticas cabezas nucleares disponibles para lanzar con misiles.

Hasta ahora, Washington ha preferido mantener a raya a Corea del Norte de manera discreta. En este sentido, bajo la presidencia de Barack Obama, el Pentágono puso a punto sus herramientas de ataque cibernético y electrónico contra el arsenal misil norcoreano, gracias a lo cual los misiles que Corea del Norte intenta lanzar o bien explotan en vuelo o bien son interceptados y desviados a alta mar. Señal de que el sistema sigue funcionando es que el misil lanzado el día de Pascua explotó en vuelo, a pocas horas de la llegada del vicepresidente americano Mike Pence a Seúl, capital de Corea del Sur.

Pero parece que a Trump esta solución puramente práctica del problema no le basta. De hecho, tras aterrizar en Corea del Sur, primera etapa de un viaje de diez días por varios países del Extremo Oriente con meta en Japón, el vicepresidente americano declaró que por lo que se refiere a Corea del Norte “el tiempo de la paciencia estratégica se ha acabado”. Hasta hoy, esa paciencia resultaba inevitable en parte porque la dictadura norcoreana podía contar con el apoyo incondicional de China. Pero parece que ahora Pekín ya no está dispuesto a dar su apoyo a toda costa a un aliado embarazoso que le ofrece muy pocas ventajas. Sin embargo, tampoco está dispuesto a aceptar la perspectiva de un ataque militar y por tanto un final catastrófico para el régimen norcoreano, con todos los daños y desequilibrios que esto conllevaría. Por otro lado, un aliado de EE.UU como Corea del Sur no saldría indemne, por rápida que fuera la guerra. Su capital, Seúl, está muy cerca de la frontera con Corea del Norte, a tiro de una amplia formación de artillería pesada norcoreana, siempre dispuesta a abrir fuego, por lo que no puede ser objeto de un ataque preventivo sin poner en riesgo a Seúl.

Urge una solución no militar para Corea del Norte

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No basta tolerar. Hace falta amar

Wael Farouq

Los cristianos coptos saben que hoy en Egipto ir a la iglesia a rezar es arriesgado. Daesh ha amenazado con quemarlos en las iglesias y solo unos días antes las fuerzas de seguridad desactivaron un artefacto en el mismo templo que el Domingo de Ramos sufrió uno de los terribles atentados terroristas. Sin embargo, los cristianos egipcios siguen yendo a la iglesia a rezar. El Domingo de Ramos es un día especial para los niños. Antes las madres se dedicaban a crear símbolos y juguetes con hojas de palma. Nosotros, niños musulmanes, recibíamos coronas, estrellas y espadas hechas con estas hojas, mientras los niños cristianos llevaban las cruces. Les acompañábamos en cortejo hasta las puertas de la iglesia. Ellos entraban en misa y a nosotros nos daban algún dulce. Luego, esperando a que salieran, protegíamos a la iglesia de enemigos y demonios invisibles con nuestras espadas verdes.

Creo que la mía fue la última generación que vivió esta alegría. Después, a finales de los años 70 del siglo XX, el presidente Anwar al-Sadat abrió el espacio público a los islamistas y millones de egipcios emigraron hacia los países del Golfo, a sociedades uniformes que no conocían el pluralismo religioso ni lo aceptaban. Fue el inicio de la propaganda del ocio contra los cristianos en general y los egipcios en particular. En todos los barrios había una mezquita controlada por los propagandistas del islam político. Bajo la protección de Sadat y la indiferencia de sus sucesores, la propaganda contra los cristianos duró cuarenta años. Los jeques decían a los musulmanes que los cristianos eran “incrédulos”, que no había que comer de su comida, que no debíamos amarlos. “Matan a vuestros hermanos en Iraq, Palestina y Afganistán”, decían: “No les felicitéis en sus fiestas, no les dirijáis el saludo”.

Pero a pesar de los años que duró esta macabra propaganda, los egipcios supieron recuperar su unidad en la plaza Tahrir. La revolución creó un espacio de encuentro entre el musulmán, que había sido tentado de olvidar el amor y una convivencia secular, y el cristiano, que se había resignado a emigrar o aislarse del mundo, encerrándose entre los muros de su iglesia en su propio país. La revolución, en los pocos años que han pasado, destruyó décadas de odiosa propaganda. Muchos egipcios, a pesar de la propaganda del odio y de las matanzas terroristas, están redescubriendo el bien de la unidad. Tras los atentados del Domingo de Ramos, los cristianos rendían homenaje en las redes sociales a los heroicos agentes –todos musulmanes– que habían muerto mientras cumplían con su deber de proteger la misa oficiada por el papa Tawadros. Él era el objetivo principal de los ataques. El primero, en la iglesia de Tanta, tenía el objetivo de llamar la atención para golpear pocas horas después al líder espiritual de los cristianos coptos en la catedral de San Marcos de Alejandría. Pero el terrorista, al no conseguir entrar, se hizo estallar en la puerta del templo, matando así a cristianos y musulmanes.

No basta tolerar. Hace falta amar

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Trump y los católicos decepcionados

Massimo Borghesi

La decepción, palpable, de los católicos trumpianos con el presidente de los USA debería ser motivo de reflexión. Hasta hace unas semanas, eran paladines entusiastas del emperador contra el “papa obamiano”. Ahora parece que Trump también se ha vuelto “obamiano”. La explicación es que ha cedido al “aparato” militar-industrial-neocon. No ha estado a la altura. Pero entonces también Obama, tan criticado en parte justamente dada su desastrosa política en Oriente Medio, habría cedido al “aparato”.

¿Cuál es la diferencia –preguntemos a los entusiastas decepcionados– entre Trump y Obama si el “aparato” lo decide todo? Bien entendido, el aparato existe pero la capacidad de un presidente consiste en manejarlo y no dejarse manejar por él. En cualquier caso, a la luz de los hechos, ¿acaso no tenía razón monseñor Parolin cuando, en nombre del Papa, declaraba, en relación con Trump, que había que esperar a los hechos antes de juzgar? Los católicos que tanto se jactaban de un Papa a merced del cambio histórico mundial, del eje Trump-Putin, tienen ahora un motivo para reflexionar. Esperamos que lo hagan, por su bien.

Es una invitación a ser más críticos con los poderes del mundo. Tanto entusiasmo por los emperadores, enfrentándose al Papa, resulta realmente embarazoso para los que se consideran tutores de la ortodoxia. La historia de la Iglesia debería enseñarnos algo. Estas sencillas observaciones valen también para aquellos que, aun habiendo apoyando lealmente a Francisco tras todos los vergonzosos ataques de los que ha sido objeto, han avalado igualmente la decisión de Trump sobre Siria.

Esos deberían recordar que fue el Papa, con su vigilia de oración en la plaza de San Pedro, quien ofreció apoyo a Putin como mediador en el momento mismo en que Obama, después de decir que se había cruzado la línea roja, se veía casi “obligado” a la guerra. Una guerra de resultados catastróficos. El Papa entonces estaba contra Obama. Así que no se entiende por qué hoy debería estar, ante la misma situación, a favor de Trump.

Trump y los católicos decepcionados

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>De los archivos secretos ucranianos

La KGB y la gran carestía

Angelo Bonaguro

Los servicios secretos ucranianos (SBU) han publicado dos informaciones sobre el último director de la KGB soviética, el general Nikolai Golusko, que a finales de los 80 se refería a la multiplicación de iniciativas occidentales que documentaban el “holodomor”, la carestía causada por el régimen estalinista en los años 30 en Ucrania, en el bajo Volga y en algunas regiones kazajas al forzar la colectivización de los campos y deshacerse de los campesinos obligados a abandonar sus habituales formas de vida.

En las dos breves informaciones, de los años 1988 y 1990 respectivamente, desclasificadas hace unos años, Golusko con tono irritado refiere al comité central del partido comunista ucraniano “los intentos del enemigo de preparar una campaña antisoviética debido a la llamada ‘carestía inducida’ en los años 1932-33”, así como los “esfuerzos de la campaña antisoviética en el extranjero, en relación al hambre masiva en Ucrania”, con el objetivo de “acusar a la URSS de haber cometido un ‘genocidio’ con el pueblo ucraniano”.

La noticia se publicó el pasado 18 de febrero en la página de Facebook del SBU, donde algunos colgaron ciertos comentarios polémicos, como: “¿y dónde está el secreto?”, o “¿todo lo que tienen los archivos ocupa solo dos páginas?”.

En realidad, la publicación no era más que un gesto simbólico del gobierno ucraniano para honrar la memoria de James Mace (1952-2004), historiador y profesor americano que hizo muchas investigaciones sobre el tema del “holodomor” y que justo el 18 de febrero habría cumplido 65 años. Entre 1986 y 1990, Mace fue director de la Comisión americana de investigación sobre esta carestía y grabó numerosos testimonios orales de la diáspora ucraniana en América antes de trasladarse a Kiev para dar clase de ciencias políticas.

La primera información de Golusko, fechada el 5 de mayo de 1988, iba dirigida a Vladimir Scerbicki, por aquel entonces secretario primero del comité central del PC ucraniano, que estuvo en el cargo de 1972 a 1989. En el lenguaje ideológico de la época, Golusko ataca la actividad “antisoviética” de los “centros subversivos” occidentales y cita como ejemplo los libros del “sovietólogo reaccionario” Robert Conquest (sobre todo “La cosecha del dolor”); los ensayos “Ejecución por hambre” y “El holocausto escondido” del lingüista y periodista ucraniano Miron Dolot (con el pseudónimo de Simon Starov, definido como un “traidor a la patria” por haberse refugiado en América después de la Segunda Guerra Mundial); y el documental “La cosecha de la desesperación: el Holocausto desconocido”, de los “nacionalistas” Slavko Novyckij y Jurij Lugovyj.

Una primera amenaza a la posición de la historiografía soviética sobre el “holodomor” ya se había presentado años atrás con la fundación del Instituto de Estudios sobre Ucrania, en Edmonton (Canadá) y en Harvard.

“Desde sus primeros años de actividad –escribe Argentieri en su presentación del libro de Conquest ‘La cosecha del dolor’– el instituto [de Harvard] se planteó el problema de romper definitivamente la cortina de silencio que había caído desde la época del holodomor”. Junto a Conquest se situó Mace, “un joven investigador en vías de concluir su tesis doctoral bajo la dirección de Roman Szporluk, uno de los exponentes más ilustres de la historiografía ucraniana en el exterior”.

El negacionismo soviético

>De los archivos secretos ucranianos

La KGB y la gran carestía

Angelo Bonaguro | 0 comentarios valoración: 3  141 votos
>ENTREVISTA CON LA ESCRITORA TURCA NIHAL BATDAL

'Una derrota para Erdogan'

I.S.

“Habrá una única bandera, una única nación y sobre todo un único pueblo”, dijo Erdogan al cerrar las urnas, pero los votos del domingo son una bofetada para el hombre que quería para sí toda la nación turca. La reforma constitucional pasa con el 51,3% de votos afirmativos, apenas un millón más que los negativos, mayoritarios en tres de las principales ciudades del país, como Estambul, Ankara y Esmirna. En su discurso, el presidente ha invocado el respeto al resultado, diciendo que “sobre todo los países que consideramos aliados deberían respetar nuestras decisiones”. Una declaración en cierto modo preocupante, que no elimina del todo el miedo a nuevas tensiones en Turquía y que invita a la cautela en los países europeos.

Con la victoria del Sí, Turquía abandona el sistema parlamentario establecido por Mustafa Kemal en 1924 y adopta un sistema presidencial que concede amplísimos poderes al jefe del Estado. La reforma abole el cargo de primer ministro y transfiere sus poderes al presidente, que se convierte así en jefe de Estado y de gobierno. El presidente nombra a los ministros y a los altos funcionarios, sin necesidad de consultar con el parlamento ni obtener su aprobación, nombra a cuatro de los trece miembros del Consejo Superior de jueves y ministerios públicos, así como al ministro de Justicia y a su secretario de Estado, decide el nombramiento de los rectores universitarios y puede disolver las cortes en cualquier momento.

“Turquía se ha roto en dos –dice al teléfono la escritora turca Nihal Batdal—. Este resultado demuestra que el pueblo no está contento con una campaña electoral tan agresiva y destructiva, y Erdogan tendrá que medirse con este enfoque que ha elegido”.

El presidente refuerza sus poderes. Con la nueva reforma constitucional podrá seguir en el poder hasta el año 2034.

Creo que aún no hay certezas sobre esa fecha, pero es evidente que con tales poderes no será fácil que Erdogan deje pronto su cargo de presidente.

¿Turquía sigue siendo una democracia?

Depende de la definición que se dé a la democracia. Si se entiende como el poder de la mayoría, sí. Pero si la entendemos también como separación de poderes, entonces no, ya no será un país democrático.

“Es un sí a una nación, una bandera, una patria, un estado”, ha dicho Erdogan. ¿Cómo debemos entender esta declaración?

Me parece más bien un eslogan para convencer al electorado del movimiento nacionalista y tener a todos contentos, defendiendo la unidad nacional.

¿Quién es en este momento el principal adversario de Erdogan?

Los dos principales partidos de la oposición sostienen que el sistema presidencial abrirá el camino a un régimen de un solo hombre al mando. El referéndum ha demostrado que todavía hay mucha gente que apoya a la oposición.

Los defensores del No han denunciado actos de violencia e intimidación, ¿es cierto?

Más allá de la violencia y la intimidación, está también el hecho de que un número elevado de certificados electorales no llevan el timbre oficial, y sin embargo se han considerado votos regulares. Erdogan saludó a sus simpatizantes celebrando la victoria antes incluso de conocerse los resultados oficiales.

>ENTREVISTA CON LA ESCRITORA TURCA NIHAL BATDAL

'Una derrota para Erdogan'

I.S. | 0 comentarios valoración: 3  149 votos

Bombas contra coptos: objetivo, el islam que se abre

F.H.

El Domingo de Ramos es siempre un gran día para los fieles coptos. Acuden desde muy temprano a la catedral de San Marcos de Alejandría. En la verja de entrada hay numerosos vendedores de palmas decoradas, talladas, trenzadas. Este domingo las palmas han sido más que un producto de artesanía, han sido las palmas para los nuevos mártires. Para los que han perdido su vida a las orillas del Mediterráneo, en la ciudad a la que llegó el cristianismo en el primer siglo, y en Tanta. Otra vez las víctimas son gente corriente cuyo único delito es acudir a misa, llevar tatuada la cruz en la muñeca. Otra vez la Iglesia de Egipto vuelve a ser la Iglesia de los mártires.

Y otra vez está el Daesh, ataca a los coptos para desestabilizar al Gobierno. Antes y después de la primavera árabe, los Hermanos Musulmanes atacaron a los cristianos para hacer política, para hacerse con el poder cuando no lo tenían y para afianzarse en él en los escasos meses en los que lo controlaron.

Pero ahora no son los Hermanos Musulmanes sino el Daesh. El ataque de este domingo, con sus cerca de 50 muertos, forma parte del mismo plan que incluye el ataque de diciembre contra la catedral del Cairo y la limpieza étnica que ha obligado a 150 familias a abandonar el Sinaí. En el Sinaí el Daesh ha querido demostrar que tiene capacidad para modificar la demografía. Con los atentados de este domingo y del pasado mes de diciembre el Daesh quiere cambiar el régimen político de Egipto, como hizo en Iraq y en Siria. El objetivo es Al Sisi, el presidente creyente, que apuesta por otro islam. Al Sisi con todas sus limitaciones promueve un islam respetuoso con la minoría cristiana. Al Sisi empuja a Al Azhar, la gran mezquita de referencia del mundo suní, a la condena de la violencia religiosa, al reconocimiento de cierta libertad de conciencia. Al Azhar acaba de celebrar en febrero un gran simposio con el Vaticano sobre la laicidad y la ciudadanía en el mundo musulmán. Por eso, porque Egipto es un hervidero del islam que quiere abrirse a la modernidad, el Papa va a viajar al Cairo. El Daesh mata coptos para impedir cualquier apertura en el islam. Y los coptos, la pobre gente que lleva la cruz tatuada, confiesa su fe ante el mundo. Aclaman ya desde la Jerusalén del cielo. Se les oye con sus palmas: ¡Hosanna!

Bombas contra coptos: objetivo, el islam que se abre

F.H. | 0 comentarios valoración: 3  181 votos

Una tragedia que parece esconder verdades incómodas

Patrizio Ricci

El 4 de abril un ataque aéreo de la aviación siria en el pueblo de Khan Shaykhun, situado en la fortaleza yihadista de Idlib, causó más de 70 muertos y al menos un centenar de heridos. El Observatorio sirio de derechos humanos ha declarado que la aviación siria usó gas sarín. La noticia se ha dado a conocer junto a una serie de imágenes que muestran a los “cascos blancos” socorriendo a las víctimas del ataque, entre ellas numerosos niños.

Ante estos hechos, la comunidad internacional atribuyó rápidamente la responsabilidad de lo sucedido a Assad y condenó el episodio amenazando con medidas serias. Las acusaciones de los líderes europeos y del propio presidente Trump han sido muy fuertes. Este último incluso ha querido reforzar sus palabras refiriéndose al ataque químico en Guta (Damasco) el 21 de agosto de 2013 (que se ha demostrado que no fue obra de Assad) para criticar a Obama, calificando de “error” no haber ordenado entonces un ataque directo.

Rusia también da su versión. El representante del Ministerio de Defensa ruso, Igor Konashenkov, afirmó que la aviación siria atacó el 4 de abril bases en Khan Shaykhun donde los militantes trabajaban en la producción de municiones con agentes químicos. La explosión volatilizó y dispersó las sustancias tóxicas almacenadas por los terroristas. Por su parte, el gobierno sirio ha desmentido haber utilizado nunca munición química y ha declarado que no la posee.

Pero Estados Unidos, Reino Unido y Francia mantienen sus acusaciones y han presentado una moción de condena al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas contra la República Árabe Siria, que no habría cumplido sus obligaciones en la destrucción de armas químicas. El documento se ha topado con el veto ruso.

Es evidente que lo sucedido peca de un defecto ya muy repetido. Deberíamos empezar por analizar los hechos de manera leal y abstenernos de hacer condenas preventivas antes de que se demuestren. Las declaraciones de condena de la comunidad internacional no han tenido en cuenta numerosos factores. El ejemplo de esta praxis se demuestra en las palabras de Trump, que todavía atribuye al gobierno sirio la matanza de Guta en 2013.

Es imposible que el presidente de los Estados Unidos de América no conozca los resultados de las investigaciones realizadas tras aquella masacre. Él sabe perfectamente que todas las indagaciones exoneraban al gobierno sirio. Sin embargo, no solo lo omite sino que utiliza aquel episodio para regenerar el clima de aquellos días.

Vale la pena recordar aquel episodio porque parece la fotocopia del ataque químico en Idlib. De Guta no se sabe exactamente el número de víctimas y la Comisión de la ONU aún no ha conseguido dirimir las responsabilidades. Además de los informes oficiales, destaca la investigación realizada por el premio Pulitzer Seymour Hersh, icono del periodismo de investigación mundial, titulada “Whose sarin?”. El resultado es que el ataque fue realizado por fuerzas rebeldes y no gubernamentales.

Una tragedia que parece esconder verdades incómodas

Patrizio Ricci | 0 comentarios valoración: 3  184 votos

El papel de Al-Azhar en la lucha contra el fanatismo

Muhyī al-Din `Afīfī Ahmad

El extremismo nace debido a varias causas. Veamos algunas.

1. Escaso conocimiento de la religión

Algunas personas se atreven a emitir normas jurídicas, sobre todo en referencia a cuestiones doctrinales, partiendo de un análisis superficial de ciertos versos coránicos y afirmaciones del profeta, pero sin conocimiento alguno de otros textos ligados al martirio y sus fundamentos, considerando pasajes alegóricos del Corán y dejando fuera otros más explícitos, o tomando aspectos particulares a expensas de las reglas generales. Los que emiten las fatwa, sobre todo en referencia al ámbito doctrinal, deberían cumplir unos requisitos científicos necesarios para predicar a la gente presentando su propia visión islámica de la vida. Esto confirma la importancia de dedicarse con celo al estudio de la religión y poseer una preparación específica. Quien actúa sin conocimiento corre el riesgo de causar más mal que bien.

2. Imitación ciega

La imitación ciega nace del fanatismo y de la confianza en la guía que se toma como modelo, en su metodología y en su enfoque interpretativo. No obstante, por lo que se refiere a las cuestiones jurídicas, el taqlid es una necesidad legal, pues no podemos pretender que todos se formen una interpretación personal de la ley. Si se abren las puertas de la interpretación a los que carecen de preparación científica, caeremos en infinitos errores que nos alejarán completamente de la religión. Como dijo un sabio de manera admirable, “no seguir un madhhab [escuela jurídica] es la puerta de la irreligión”.

3. Replegarse en sí mismo

Los fanáticos parten de su comprensión particular y de su reflexión. Por vía de su fanatismo, no se dejan persuadir por la opinión de otros ni llegan a persuadir a otros. Cada uno de ellos considera que sus propias ideas y su propio punto de vista coinciden con la religión, y que todos los demás puntos de vista son errores manifiestos. Con el paso del tiempo, el individuo se repliega sobre sí mismo, cerrando la puerta del diálogo y de la comprensión mutua.

La mayor parte de los fanáticos se concentra en una única idea y se limita a leer ciertas páginas específicas de determinados libros, pensando que no hay nada más allá de eso. Esto, junto a muchos otros factores, conduce a replegarse en sí mismos y al aislamiento doctrinal que les impide gozar de los frutos producidos por generaciones de juristas, intelectuales e investigadores.

4. No consideración del nexo de causalidad

Entre las causas del fanatismo, están la ausencia de una mentalidad científica y metodológicamente formada que respete las leyes del movimiento histórico, la ausencia de la idea de causalidad, la destrucción de los criterios necesarios para la corrección, la crítica y la revisión, la eliminación de las finalidades de la acción humana y la proclamación de eslóganes desviados revestidos de una pátina religiosa según los cuales estamos llamados a actuar pero no a considerar las consecuencias de nuestras acciones. Estos factores llevan a la confusión conceptual y al retroceso, alimentando el aislamiento y el inmovilismo intelectual respecto a las leyes que regulan la vida.

El papel de Al-Azhar en la lucha contra el fanatismo

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El empeño del Isis por convertirnos en un 'gran Israel'

Gianluigi Da Rold

El atentado de Londres nos deja sin aliento y sume a Europa entera, a todo Occidente, en el drama y ansiedad que genera la más oscura incertidumbre. Los servicios ingleses y de Scotland Yard, probablemente los mejores del mundo, fueron rápidos a la hora de calificar el atentado terrorista y luego, como de costumbre, parcos en los detalles de la investigación.

Según los expertos en seguridad, el método utilizado por los ingleses es propio de quien tiene una pista concreta que seguir y lo hace con una discreción indispensable. El ataque terrorista se ha producido en Westminster, que es el corazón de la capital británica, el lugar que representa históricamente el centro, donde nació la democracia parlamentaria y representativa. Un simbolismo que supone una hipótesis que aún hay que verificar.

Todo se está sucediendo en un clima de alarma terrorista mundial, que se repite después de los atentados de Francia, con una cadencia continuada y obsesiva, y que coincide con una serie de aniversarios: los 60 años de Europa, los atentados de Bruselas hace un año, las próximas manifestaciones que ponen en discusión las decisiones políticas que se toman en Europa y en Occidente en general.

No cabe duda de que la raíz ideológico-político-religiosa que anima estos atentados nos reconduce al Isis, al estado islámico y sus “profetas” asesinos. Pero encontrar en estos atentados una estrategia y una racionalidad bélicas, aun en la asimetría propia del terrorismo, resulta difícil y complicado.

Las noticias hablan de un hombre que lanzó su coche, un todo terreno, por el puente de Westminster contra la multitud, embistiendo a la gente. Luego se apeó armado con un cuchillo, apuñaló a un policía y fue abatido por otros agentes, como si hubiera ido buscando el “sacrificio” para ganarse el paraíso y honrar el “verbo” del califa. Sigue el patrón del atentado suicida tristemente habitual en estos últimos años.

Se puede pensar que la guerra siria e iraquí, con el estado islámico en dificultades para actuar sobre el terreno, esté buscando respuestas desesperadas e incite por ello a sus simpatizantes a cometer atentados en Occidente. Se puede pensar en respuestas de venganza por la posible caída de Mosul y los problemas en Raqqa, la “capital” del califato.

Pero según los expertos occidentales en materia de seguridad, todos estos razonamientos, estos símbolos son fruto de la racionalización occidental, es decir, de nuestra racionalización. Lo demás es solo el fruto de una estrategia terrorista que ha llegado a un segundo nivel y solo quiere crear precariedad e incertidumbre. Pero la base de este terrorismo se basa sobre todo en una espontaneidad que nos deja atónitos.

Parece ser que los nuevos terroristas ni siquiera frecuentan las mezquitas, que los nuevos adeptos se han radicalizado tras conocer los ambientes del fundamentalismo islámico. Muchos son jóvenes inmigrantes de segunda generación que viven sumidos en una situación de malestar y que encuentran una razón para vivir y para morir en el sacrificio supremo del atentado, que se convierte casi inevitablemente en una forma de suicidio. La historia de Abu Muhammad Al Adnani es emblemática en este sentido.

El empeño del Isis por convertirnos en un 'gran Israel'

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Quién es Aoun, el nuevo presidente libanés

Amin Elias

Si el general Michel Aoun ha llegado al palacio presidencial de Baabda, en Beirut, es porque ha conseguido convertirse en el punto de convergencia de una triple alianza (maronita-sunita-chiíta) entre tres rivales. Esta triple alianza, de momento, ha salvado el acuerdo de Taif –tratado inter-libanés firmado en 1989 que puso fin a la guerra civil libanesa– y le ha dado un nuevo significado. La gran pregunta que se plantea ahora es si este acuerdo puede representar una nueva posibilidad de encuentro islamo-cristiano en el Líbano. Hay que tener en cuenta que, en una región donde los cristianos son perseguidos en Iraq y Siria por grupos extremistas islámicos sunitas y chiítas, en Líbano un partido religioso chiíta, Hezbolá, y una corriente de mayoría sunita llamada Futuro (Al-Mustaqbal), de Saad Hariri, han decidido apoyar la candidatura del general Aoun como gesto de reconocimiento de la importancia que tiene el papel de los cristianos en el Líbano y en toda la región.

Desde el punto de vista de la geopolítica regional, la llegada del general Aoun a la presidencia tiene diversos significados. En primer lugar, hay una clara voluntad internacional real de estabilizar política y económicamente el Líbano, considerado un enclave indispensable en medio del caos de Oriente Medio para gestionar la crisis medioriental y la cuestión de los refugiados sirios. En segundo lugar, la llegada de Aoun refleja el equilibrio actual en el Líbano entre las fuerzas del eje Arabia Saudí-Qatar, apoyado por Estados Unidos, y el eje Siria-Iraq-Irán, apoyado por Rusia. Respecto a las alianzas internas, la elección de Aoun ha conseguido restablecer relaciones equilibradas entre Siria, Irán y Rusia por un lado, y Estados Unidos, Francia y Qatar por otro. Sobre este punto, conviene recordar que los responsables franceses han tenido un papel discreto pero muy importante para convencer a Arabia Saudí de que retirara su veto contra el general, lo que permitió a Saad Hariri apoyar a Aoun.

Quién es el exgeneral

Hijo de una familia modesta de Hārit Hrayk, barrio de la periferia sur de Beirut, y formado en la escuela militar, Michel Naïm Aoun llegó a ser comandante en jefe del ejército en 1984 después de una brillante carrera militar coronada por una serie de victorias contra las milicias drusas del señor feudal Walid Jumblat, en su momento apoyado por tropas palestinas y sirias en el frente del Souq al-Gharb, al norte de Beirut. Durante su carrera, el general Aoun siempre se opuso al establishment político que, en su opinión, no había previsto la inminencia de la guerra civil en Líbano y no hizo nada por evitarla. Luego también se opuso al gobierno de las milicias que siguió al estallido de las guerras de 1975. Mientras tanto, la clase política libanesa no fue capaz de elegir a un nuevo presidente para la República, razón por la cual el general se sintió en el deber de generar las condiciones necesarias para las elecciones presidenciales en el plazo más breve posible. También se implicó en una doble lucha contra el ejército sirio que desplegado en aquel momento en el territorio libanés y en el que Aoun veía un ejército de ocupación.

Simultáneamente, el escenario internacional y regional se vio sacudido por una serie de cambios dramáticos de naturaleza militar, política y geoestratégica: la caída de la Unión Soviética y el ascenso de Estados Unidos como primera y única fuerza regional, la invasión de Kuwait por parte de las fuerzas iraquíes y la consiguiente creación de la coalición internacional liderada por EE.UU contra el Iraq de Saddam Hussein. En aquel momento, la comunidad internacional decidió poner fin a la crisis libanesa que se remontaba a 1975 y se llegó entonces a un compromiso internacional y regional donde los actores principales eran Estados Unidos, Siria y Arabia Saudí. El compromiso establecía un nuevo pacto para los libaneses, previa subordinación del Líbano a una tutela siro-saudí. En otros términos, el presidente Hafez al-Assad, que había apoyado y defendido la coalición internacional contra Iraq, se vio recompensado viendo cómo le ofrecían el Líbano en bandeja de plata. Para hacer efectivo el compromiso internacional y regional, solo faltaba la aprobación de los libaneses. Para ello, los diputados libaneses fueron convocados en Taif, Arabia Saudí, para firmar, bajo la forma de un acuerdo, el compromiso americano-siro-saudí aprobado por los países europeos y el Vaticano. El general Michel Aoun se opuso entonces al compromiso. El 13 de octubre de 1991, los cazas sirios atacaron el palacio presidencial anunciando la entrada en vigor de Taif. El general Aoun abandonó el palacio y el poder para refugiarse con su familia en la embajada de Francia antes de emprender camino al exilio.

Quién es Aoun, el nuevo presidente libanés

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Negociaciones en Ginebra y bombas en Homs, así es el 'método' de Arabia Saudí

Patrizio Ricci

Las negociaciones de paz de Ginebra entre el gobierno sirio y la oposición armada que dieron comienzo el 23 de febrero está previsto que lleguen a su fin el próximo viernes 3 de marzo. El principal obstáculo es que las facciones líderes de Riad son las más representativas y tratan de excluir a cualquier otro grupo opositor que no apruebe la intransigente visión saudí.

Los métodos de persuasión son los habituales, pero las negociaciones se vieron empañadas el sábado por un sangriento atentado en Homs. Seis terroristas suicidas pertenecientes al grupo Fateh al Sham (Al Nusra) se hicieron estallar durante un encuentro entre el general dedicado a la seguridad local y algunos de sus superiores directos que se habían desplazado hasta allí procedentes de Damasco. Las deflagraciones acabaron con la vida de más de cuarenta personas entre militares y civiles.

Dada la influencia que Arabia Saudí ejerce en este grupo, no se descarta que Al Nusra haya cometido este atentado justamente para incrementar el peso específico de sus patrocinadores en las negociaciones de paz. Por otro lado, los estrechos vínculos que unen Al Nusra con Arabia Saudí no son ningún misterio, pues hay numerosos documentos reservados traspapelados en Wikileaks que revelan que “los gobiernos de Arabia Saudí y Qatar siguen proporcionando ayuda financiera y logística clandestina al Isis y a otros grupos radicales sunitas”.

Ya lo reconoció el mismísimo vicepresidente americano Joe Biden en una conferencia a los estudiantes de la Universidad de Harvard en 2014. En aquella ocasión, Biden señaló a Turquía, Arabia Saudí y los Emiratos Árabes como los países más determinantes para derrocar a Assad. Biden también detalló que ellos habían proporcionado “cientos de decenas de millones de dólares y toneladas de armas a todos aquellos que luchaban contra Assad”. El vicepresidente especificó que las personas que recibían ese suministro pertenecían al grupo terrorista Al Nusra, incluyendo todos los grupos afiliados a Al Qaeda y los elementos extremistas yihadistas procedentes de todos los rincones del mundo. También afirmó que los países del Golfo seguían armando a los grupos terroristas a pesar de la contrariedad americana y que los grupos beneficiados incluían también el Isis.

Según el vicepresidente estadounidense aquel apoyo continuó hasta 2014, cuando hasta los países del Golfo comprendieron que los grupos que estaban abasteciendo habían llegado a ser peligrosos incluso para ellos. En una entrevista en el periódico alemán Kölner Stadt-Anzeiger realizada en Alepo, el líder de Al Nusra, Abu Al Ezz, confirmó todo lo dicho por el vicepresidente Biden salvo que ese apoyo hubiera terminado.

Negociaciones en Ginebra y bombas en Homs, así es el 'método' de Arabia Saudí

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Trump, la posdemocracia y la Unión Europea: de la amenaza a la oportunidad (II)

Ángel Satué

Durante la cumbre del mes de septiembre del Consejo Europeo, en Bratislava (Unión Europea), tras la resaca del Brexit –junio– y antes del triunfo electoral de Trump –noviembre–, la Unión Europea ya se sabía en un momento crítico.

Por eso, para los 27 la palabra Bratislava es algo así como un revulsivo, una palabra mágica que pronunciar a modo de conjuro.

El “efecto Bratislava”, en teoría, debe de tener su colofón final en apenas unas semanas, cuando en marzo de 2017 se conmemore en Roma el 60º aniversario del Tratado que lleva el nombre de la ciudad eterna. En este momento se establecerán las orientaciones para el futuro en común de los europeos y todos nosotros desfilaremos por los Campos Elíseos, bajo la Puerta de Brandemburgo o el Quirinale, pintados de azul pitufo, cantando el himno de la Alegría.

La realidad sin embargo es tozuda, y las elecciones en Francia, Alemania y Holanda, y el auge de la alt-right europea, o “derecha identitaria” (excluyente), tipo UKIP, así como del populismo neocomunista, antiliberal y antiglobalización, amenazan con un divorcio sonado entre la Unión y la gente, y con desgarro de la propia convivencia entre europeos de todas las creencias.

Al mismo tiempo, sabemos que la Unión obedece más a una obra de ingeniería social y política de arriba hacia abajo –no hay más que ver el aún relativo papel del Parlamento europeo–, que parte más bien de la iniciativa de políticos funcionariales y de funcionarios políticos que del deseo del hombre europeo, por muchas ventajas que pueda tener viajar a Eurodisney sin pasaporte o mojarse el culete en Canarias o Mallorca. El resto de beneficios solo los podemos ver si estamos en el día a día de los asuntos europeos; si no, hay que explicarlos.

Al apenas conectar con los deseos nacionales se avanza sin la gente y se configura una alt-Europa, fuera de la realidad, y la Unión Europea corre el grave riesgo de quedar en manos de la posdemocracia, una ideología que bien pudiera representar las declaraciones de Javier Solana, cuando el pasado viernes 10 de febrero en Casa América mencionaba que los americanos debían repensar su sistema de votaciones cada dos años, porque ponen patas arriba todo, y decisiones tomadas en términos locales en EE.UU. está visto que tienen efectos globales más o menos de efecto inesperado (Trump), conjeturó.

Trump, la posdemocracia y la Unión Europea: de la amenaza a la oportunidad (II)

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>CONFERENCIA DE SEGURIDAD DE MÚNICH 2017

Aplausos tibios y preocupación por Occidente

Antonio R. Rubio Plo

La Conferencia de Seguridad de Múnich, celebrada anualmente en febrero, no ha servido para tranquilizar a los aliados europeos a un mes de la toma de posesión del presidente Trump. No ha acudido, desde luego, el mandatario americano, pues prefiere cultivar el favor del electorado de la América que le respalda con una agenda más volcada en los asuntos internos, sociales o económicos. La política exterior la deja para sus subordinados, cuya misión se ha reducido a intentar tranquilizar o matizar las opiniones controvertidas de Trump, aunque poco se puede explicar de sus silencios, que son el terreno favorito para las ambigüedades de una presidencia cuyo rasgo principal es la capacidad de resistencia del inquilino de la Casa Blanca ante las tormentas mediáticas, sociales o políticas.

El secretario de Defensa, Jim Mattis, habló del legado de la libertad y la amistad en la Alianza Atlántica, o de trabajar juntos para un futuro pacífico o próspero, sin dejar de recordar que no solo existen las realidades estratégicas sino también las necesidades políticas, que hacen indispensable compartir las cargas económicas de la seguridad. No era un discurso fervientemente atlantista, centrado en los valores compartidos, pero tampoco era del todo novedoso. Obama habría sido menos explícito que los miembros de la Administración Trump en las exigencias económicas, si bien compartía este punto de vista y su europeísmo siempre resultó poco convincente ante quienes creían que EEUU estaba desplazando sus intereses a las orillas del Pacífico. Pero la intervención del vicepresidente Mike Pence en Múnich no fue más afortunada, pese a insistir en que EEUU apoya fuertemente a la OTAN, aunque repitió que los costes deben ser compartidos. No faltaron tampoco los recuerdos históricos: caída del muro de Berlín, liderazgo de Reagan, Thatcher, Kohl, Walesa, Havel… Sin embargo, su discurso solo alcanzó aplausos tibios.

En resumen, ¿alguien se creyó que la relación trasatlántica seguiría como hasta ahora, o incluso más potenciada, si los aliados incrementaran sus gastos de defensa?

La preocupación ante los discursos de los representantes de la Administración Trump en Múnich va más allá de lo meramente económico o estratégico. Lo que está en juego es el concepto de Occidente, tal y como lo hemos conocido desde el final de la II Guerra Mundial. EEUU no cometió el error de desentenderse de Europa, tal y como había hecho en la contienda anterior, y promovió una alianza de las democracias de Europa y América del Norte frente al bloque comunista. Esta alianza, la OTAN, actuaba en paralelo al proceso de integración europea, aunque en algunas ocasiones afloraran sonoras discrepancias entre europeos y americanos. Finalizada la guerra fría, las ampliaciones de la OTAN y la UE pretendieron ser un ejemplo de que Occidente expandía sus valores, aunque el tiempo ha demostrado que el apresuramiento en algunas adhesiones de países, en aras de la estabilidad, no resultó un buen consejero.

>CONFERENCIA DE SEGURIDAD DE MÚNICH 2017

Aplausos tibios y preocupación por Occidente

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El futuro de Irán después de Rafsanjani

Claudio Fontana

El equilibrio político de Irán se ha visto sacudido por la inesperada muerte del expresidente de la República islámica, Ali Akbar Hashemi Rafsanjani. Desde la revolución islámica de 1979, Rafsanjani, en cuyos funerales ha participado una multitud enorme, a pesar de la gran parte de la población que lo consideraba un emblema de la corrupción que aflige al país, ha tenido un papel central en el panorama político iraní. Portavoz parlamentario en los años 80, comandante en jefe de las fuerzas armadas en los momentos finales de la sangrienta guerra entre Irán e Iraq, presidente de la República durante dos mandatos, presidente del Consejo para el Discernimiento (órgano encargado de redimir las controversias entre el Parlamento y el Consejo de los Guardianes) y miembro de la Asamblea de Expertos. El conservador pragmático Rafsanjani supo atravesar, permaneciendo siempre en el centro del tablero político, todas las etapas de la vida de la República islámica. Tanto cuando eran reformistas los que gestionaban el poder como cuando los ultraconservadores ocupaban los cargos políticos más importantes.

Pejman Abdolmohammadi, investigador de la London School of Economics y profesor en la Universidad de Génova, subraya la centralidad de Rafsanjani, muerto en Teherán a los 82 años por un paro cardiaco, en la historia reciente de su país, y explica qué efectos tendrá su desaparición en Irán y esa turbulenta región. El mismo guía supremo, el ayatolá Ali Jamenei, “difícilmente habría ocupado su posición actual si, a la muerte del ayatolá Ruhollah Jomeini, Rafsanjani no lo hubiera apoyado”, explica Abdolmohammadi. Se trata de un dato que Jamenei recuerda con cierta dificultad. No es casual que el guía haya enviado su mensaje de condolencias por Rafsanjani no utilizando el título de ayatolá –que le pertenecía– sino el de hojjatoleslam, que es inferior en el clero chíita, casi como queriendo remarcar su superioridad.

El ascenso de los pasdaran

A pesar de las divergencias entre ambos, la capacidad del pragmático Rafsanjani para desarrollar un papel de equilibrio entre los distintos centros de poder iraníes le faltará al guía supremo, que sigue estando privado de uno de los “pilares” de la República islámica. El expresidente erra uno de los pocos, quizás el único, que desde su posición podía criticar el sistema, hablando sin rodeos hasta con él. Basta pensar que fue Rafsanjani en 2011 quien aconsejó al guía supremo que marginara a los ultraconservadores, explicándole los riesgos del “fascismo islámico” de los pasdaran (guardianes de la revolución), declara Riccardo Redaelli, profesor de Geopolítica en la Universidad Católica de Milán. Precisamente esta es la previsión de Abdolmohammadi: al faltar Rafsanjani, se hace más fuerte el empuje hacia el poder por parte de los pasdaran y del frente conservador cercano al establishment militar. Rafsanjani habría podido influir en el futuro incluso en las negociaciones para la elección de un nuevo guía supremo, dada la edad –77 años– y la salud incierta de Jamenei. Y en las negociaciones para la elección del guía supremo, el dominus de todo el sistema político-religioso iraní, quieren jugar un papel cada vez más importante, incluso a pesar del clero tradicional, muchas “instituciones revolucionarias”, como los pasdaran y las bonyad, fundaciones y centros de poder económico local que controlan capitales enormes.

Rouhani y Zarif

El futuro de Irán después de Rafsanjani

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>Entrevista a Wael Farouq

Quiénes son los estados árabes que miman al Isis

Andrea Mainardi

“El problema no es el islam, sino el islam político: el islamismo. Es decir, una ideología. Favoreciendo una ideología religiosa moderada no es como Europa vencerá a esa ideología extremista que es el terrorismo. En el mundo de la ideología vence el más fanático y organizado, el que arma la cultura de la violencia”. Son palabras de Wael Farouq, egipcio y musulmán, profesor de Ciencias lingüísticas en la Universidad Católica de Milán.

¿Eso es lo que está pasando en Turquía?

El atentado de Estambul fue consecuencia del apoyo de Erdogan a los grupos combatientes islámicos en Siria, como Al-Nusra. Potencias regionales como el régimen de Erdogan creen poder controlar a grupos como Al-Nusra y utilizarlos para conseguir sus propios objetivos. Quizás puedan controlar el destino del grupo interno, pero no a los miles de individuos que pertenecen a este grupo, a los que se les ha hecho un lavado de cerebro y que están dispuestos a hacerse explotar en nombre de Dios. Algunos autores occidentales han publicitado a Erdogan como símbolo de un islamismo moderado, pero este último año ha mostrado su rostro autoritario.

¿Debemos preocuparnos de lo que sucederá a partir de ahora?

En Siria, Occidente ha cometido el grave error de apoyar, en los primeros años del conflicto, a los grupos islamistas armados, presentándolos como combatientes por la libertad. Ahora, miles de jóvenes europeos que se han enrolado en estos grupos con un papel importante en esta guerra, ¿qué harán si el acuerdo de paz tiene éxito? No creo que vuelvan a Europa para descansar, sino para continuar su lucha y vengar la caída del Califato. Ya pasó en los años 90, cuando, al acabar la guerra de Afganistán contra los soviéticos, los combatientes islámicos apoyados por Occidente volvieron a Argelia, Egipto y Túnez, y tuvimos una década de terrorismo. Aunque espero equivocarme.

¿Recibir buenos deseos para el nuevo año ofende su sensibilidad religiosa?

Eso es una estupidez. Solo quien vive encerrado en su mundo de miedo e indiferencia es incapaz de ver las celebraciones en los países musulmanes. En Bagdad está el árbol de Navidad más alto del mundo. Millones de cristianos y musulmanes lo festejan juntos. Los coptos y el presidente del gobierno han celebrado la Navidad ortodoxa en Egipto. En El Cairo, las mujeres musulmanas compran muñecos de Papá Noel. Tratemos de mirar la realidad entera. Yo vivo en Milán y mis tres hijos, vestidos de ángeles, han participado con decenas de otros niños, musulmanes y cristianos, en un belén viviente organizado por las monjas de Via Martinengo. ¿Queremos contar estas cosas?

En Turquía se han oído sermones en contra de las fiestas navideñas. Hace unos días, el imán Hocine Drouiche denunció que la mayoría de los imanes de Francia y Bélgica habían prohibido a sus fieles celebrar Navidad y año nuevo.

Eso son tonterías de algún estúpido que quiere encerrar a los musulmanes en un estereotipo. Las fatwā del seij de Al-Azhar, la mayor autoridad religiosa islámica, y el Gran Muftí de Egipto han dicho muy claro que no hay contradicción alguna en el islam al celebrar la Navidad. No podemos ocultar que hay imanes y musulmanes que son presa de la ideología, pero hacemos mucho daño a todos si secundamos ese estereotipo. El mundo es mucho más grande que los imanes de Qatar o Turquía.

Europa vive bajo presión, ¿cómo evitar sospechas contra los musulmanes?

También se vive bajo presión en Siria, en Bagdad y en Egipto, que está sufriendo el terrorismo contra musulmanes y cristianos desde hace años. ¿Y quién reacciona contra el Isis? Los jóvenes musulmanes iraquíes, kurdos, egipcios, que han liberado pueblos cristianos en Siria y devuelto la cruz a algunas iglesias de Iraq. El problema de Occidente es otro.

¿Cuál?

>Entrevista a Wael Farouq

Quiénes son los estados árabes que miman al Isis

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Tres años del Maidán. La memoria sangra

Han pasado ya tres años desde las revueltas de protesta popular en Kiev, que llevaron a un nuevo gobierno, una nueva convivencia civil e incluso una guerra obstinada que hiere al país, aunque rehúye a las conciencias porque ya es casi imperceptible.

Las conmemoraciones del Maidán, tan intensas que todavía no se pueden calificar como “celebraciones”, se unen al rito fúnebre por las nuevas víctimas de la guerra, que precisamente estos días ha reactivado su violencia en la zona de Avdiivka. Las escaramuzas cotidianas, que acabaron convirtiéndose en rutina, han sufrido una escalada inesperada, hasta el punto de que las autoridades locales están preparadas para una evacuación total en caso de que los conflictos continúen.

Entre la memoria de los días de 2014, la aparente normalidad actual y el homenaje a las nuevas y jóvenes víctimas, señalamos un comentario publicado en redes: «En el frente, todos los días muere alguien, y así desde hace dos años. Todos los días entierran a alguien en silencio, no como en el Maidán sino en familia, sin fanfarrias. Y todo esto pasa sin que nosotros nos demos cuenta, sin que nos demos cuenta realmente de lo que eso significa. Tal vez ahora sí, después de recordar el Maidán, ahora podamos entender el precio de la paz que todavía disfrutamos en el resto de Ucrania».

Tres años del Maidán. La memoria sangra

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>Nínive 7

Keremles

Fernando de Haro

“Aloja” es la palabra que utiliza Almass para referirse a Dios. Es un término del dialecto siriaco de Keremles, uno de los pueblos cristianos de la llanura de Nínive. En Qaraqosh, a escasos kilómetros, se habla otro dialecto. Keremles tiene una larga historia. Su origen se hunde en el tiempo de los sumerios. Todavía en el centro del pueblo, ahora abandonado, hay una arquitectura popular que recuerda las formas asirias. Su iglesia más antigua, la de San Jorge, es una fundación del siglo VI.

Almass, madre de familia, se seca las lágrimas con un pañuelico de papel. Se acerca a unos 50 llenos de vida, se mueve como un rabo de lagartija. Llora al contemplar el que fue su cuarto hasta que el Daesh les obligó a escaparse, a ella y a su familia, en una noche que recuerda con dolor. El vinagre sobre la encimera de la cocina, las camas en la azotea (en las noches de un verano de 50 grados se duerme al raso ), el cepillo de dientes sobre el lavabo hablan de esas horas en las que dejó todo atrás. “Mis hijos ya estaban dormidos, eran las 12 de la noche, los desperté y nos metimos en el coche”, recuerda. Antes de abandonar el pueblo, después de más de dos años de ocupación, el Daesh quemó su hogar como quemó el 80 por ciento de las casas de Keremles.

Ya han pasado dos veranos pero Almass no se acostumbra. “En Keremles teníamos una vida bonita, por la mañana iba a la iglesia a rezar y después volvía a trabajar en las cosas de la casa”, explica. El marido de Almass era un hombre de varios oficios, como casi todo el mundo en el pueblo. Le dedicaba un rato al campo, trabajaba en la construcción y también en un taller mecánico. Me lo enseña con orgullo. En la puerta, una jaculatoria a “Aloja”. La higuera, tenaz, en el jardincillo donde estaban las gallinas, se resiste a la guerra. El marido de Almass además es diácono y se dedicaba a enseñar a los niños en la escuela de la iglesia la escritura caldea, una de las variantes del siriaco que contrae la lengua. Por eso guardaba con mimo, junto a su cuarto, una respetable biblioteca que ahora está reducida a cenizas.

Paseamos por un Keremles desierto en compañía de Almass y su marido. El día es soleado y bajo una tierna luz de invierno que calienta el alma se suaviza el aspecto de las calles desiertas, el abandono y la soledad. La iglesia parroquial se ha salvado del incendio pero las cruces están, como siempre, mutiladas. En su atrio se esconde el doble martirio de un sacerdote de Mosul. El padre Ragheed, originario de Keremles, fue asesinado por Al Qaeda en Mosul cuando todavía era muy joven. Le amenazaron de muerte pero no quiso abandonar a sus fieles. Ahora su tumba, en la que fue su parroquia, está profanada. El Daesh no lo ha dejado reposar en paz. También están profanadas las tumbas que rodean la cercana iglesia de san Jorge. Un ataúd abierto yace a la entrada.

Almass estrecha el pañuelico de sus lágrimas entre las manos y le viene un suspiro al pecho. Llora con los ojos y me sonríe con la boca. “Nuestra vida no puede ser otra cosa que confiar en Dios (Aloja), rezarle”, me dice. Pocas palabras, rotundas, ciertas. Pocas palabras que sostienen una vida difícil.

Keremles está lleno de túneles. El Daesh los utilizaba para escapar. Entramos en uno de ellos que se alarga unos 70 metros. En las paredes, sacos terreros. Sobre el suelo todavía la sandalia de algún combatiente. Y la porquería de la guerra: ropa sucia, una caja de queso de marca egipcia rasgada, restos de combustible, el humo negro de un generador y los nombres de los combatientes escritos aquí y allí.

Almass, como todos los cristianos de la llanura de Nínive, tenía la costumbre de visitar el monasterio de san Behnam. Un monasterio levantado en el siglo IV. Junto a la tumba de uno de los fundadores del cristianismo en esta región, se construyó una iglesia ricamente decorada con un estilo oriental fascinante. La iglesia está rodeada de numerosas estancias donde las familias solían pasar varios días de celebración y de fiesta.

>Nínive 7

Keremles

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>Nínive 6

Qaraqosh, Iraq

Fernando de Haro

Yohanna Towaya rebusca entre sus libros. Por las ventanas rotas entra un viento helado. Quizás el frío esté dentro del cuerpo. Quizás el frío provenga de la destrucción a la que no te acostumbras, de las casas sin alma ni vida, de que todo esté sucio, con ese polvo siniestro que deja la guerra.

Yohanna es un nombre siriaco. Este profesor de derecho comercial, que en el tiempo libre explotaba una granja familiar, a sus 60 años, ha comenzado la vida tres veces. Huyó de Mosul por las amenazas de Al Qaeda, huyó de Qaraqosh pocas horas antes de que llegara el Daesh. Y ha vuelto a empezar en Erbil. “Lo primero que les dije a mis hijos y a mis hermanos cuando llegamos al Kurdistán con lo puesto fue que tenían que olvidarse del pasado, que no podíamos lamentarnos por lo perdido, que había que empezar de nuevo”, me dice. No se lamenta delante de su antigua biblioteca, saca de un montón un libro de arte cristiano de la llanura de Nínive, lo limpia, y me lo regala. Las jornadas con Yohanna, que me acompaña desde hace varios días, son de trece horas. No se para a comer. Solo el domingo se detiene una hora para asistir a misa.

“Estuve en los Estados Unidos explicando lo que nos había pasado. La comunidad internacional tiene razón al calificar lo que le ha sucedido a la minoría yazidí como un genocidio –explica–. Pero no pueden negar que a nosotros nos ha sucedido lo mismo. Naciones Unidas no quiere reconocer nuestro genocidio porque dice que tuvimos la opción de quedarnos en nuestras casas pagando el impuesto islámico. ¿Qué opción es esa? Además no es cierto, la única opción era convertirse al islam”. Yohanna no se lamenta, no se altera pero tiene una tenacidad de hierro. “No podemos volver a nuestras casas mientras no haya seguridad. Y la batalla que se va a producir después de la batalla de Mosul ya ha comenzado. Los kurdos quieren quedarse con la llanura de Nínive, los chiítas quieren quedarse con llanura de Nínive, y los estadounidenses, como siempre, como en 2003, no tienen un plan para el día después” –asegura–.

Yohanna lo da todo por su pueblo pero es muy crítico con lo que está sucediendo en los campos de refugiados. “Hemos cambiado desde que salimos de Qaraqosh. Cuando vivíamos allí éramos laboriosos, estudiábamos. Ahora el dinero fácil de la ayuda de las Iglesias y de la comunidad internacional nos está volviendo perezosos. Yo le he dicho a los obispos que no tienen que repartir a todos, solo a los más necesitados. Lo que hay que hacer es buscarles trabajo. Nos pagan poco, pero si no trabajamos no tenemos futuro. No se puede educar a los jóvenes si creamos un sistema de asistencia permanente”, señala.

Entramos en una pequeña instalación militar y Yohanna me presenta a Jaward Habbed, el general que está al mando de la Niniveh Plain Protection Units. Una milicia cristiana formada por 500 hombres que presta, sobre todo, servicios de seguridad bajo el paraguas del ejército iraquí. Su valor es solo testimonial. “Nosotros estamos aquí para proteger a los cristianos, porque nadie se ocupa de ellos”. Poco pueden hacer un puñado de hombres en una región en la que se han desplegado casi todos los poderes de Próximo Oriente.

A Yohanna le llaman desde Mosul sus amigos musulmanes, los que le ayudaron a escapar una vez. Le dicen que han ido a comprar cartones de cigarrillos para celebrar la liberación de su barrio. De fondo se oye el combate.

Nos encaminamos al cementerio de Qaraqosh. Una patrulla iraquí no quiere dejarnos pasar. Es el único momento en el que Yohanna se altera. Al final lo consigue. Las tumbas están saqueadas, las cruces destruidas. Algunos cuerpos han sido extraídos de sus nichos. Yohanna se detiene ante la tumba de su padre y reza unos minutos. Yohanna reza; Yohanna quiere que su pueblo trabaje; Yohanna no mira al pasado; Yohanna quiere futuro. Yohanna es un cristiano recio. Yohanna es un cristiano.

>Nínive 6

Qaraqosh, Iraq

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