Diario de información sobre la actualidad política, social, económica y eclesial
17 NOVIEMBRE 2018
Búsqueda en los contenidos de la web

Gran imán de Egipto: `No queremos conquistar Europa`

Francesco Battistini

“No queremos construir una civilización islámica en Europa, solo queremos una civilización humana y del corazón”. En el gran salón de su residencia, a dos pasos de la universidad de Al Azhar, el gran imán sunita recibe a una delegación del Meeting de Rímini citando a Juan Pablo II (“no queremos construir una civilización cristiana…”). Son días complicados. El caso Khassoggi golpea al islam y reabre en Occidente las preguntas sobre a quién defender y a quién no…

El noble jeque Ahmad al-Tayyeb es educado pero está un poco cansado al volver de un viaje al Vaticano. No habla de política. Solo de san Francisco y del sultán, de su amistad con el papa Francisco. Luego, la foto con un libro de Luigi Giussani en árabe. Y los temas del extremismo religioso, el sufrimiento de los pobres, porque en la ayuda a los últimos el gran imán encuentra un terreno común con el mundo cristiano. “Nosotros no creemos en las teorías del choque de civilizaciones –dice– sino en el encuentro y en el reconocimiento mutuo”.

Encontrarse, reencontrarse: seamos realistas, decían en el 68, pidamos lo imposible. O al menos lo improbable. Por ejemplo, entrando en el reino del faraón Al Sisi –donde es mejor no hablar de revoluciones– con una exposición sobre el 68 y la revolución de las costumbres. Y llegar a las raíces del sunismo para llevar el evento más arraigado del catolicismo italiano, el Meeting de Rímini. En definitiva, salir al encuentro de este papa de los musulmanes de medio mundo. Por primera vez desde las primaveras árabes, Comunión y Liberación ha viajado a Egipto para intentar llevar a cabo un diálogo que a decir verdad nunca se ha roto del todo pero sí se ha deshilachado un poco.

Bajo el signo del “pluralismo que construye el yo”, se ha celebrado un encuentro de tres días entre la Biblioteca de Alejandría y El Cairo, reiterando a una platea islámica que “yo soy el otro y el otro es un bien para mí”, como resume Roberto Fontolan. “El concepto de la libertad religiosa es un derecho de la persona sobre el que se fundamenta nuestra sociedad plural. Hay que encontrar una tierra media entre el fundamentalismo y el relativismo”. También porque las preguntas que se plantea la juventud egipcia, recuerda la presidenta del Meeting, Emilia Guarnieri, “no son distintas de las que se planteaban los jóvenes a finales de los años sesenta”.

“Es importante interrogarse sobre el extremismo que nació después del 68 –señala el escritor Ahmed Bahaa el-din Shaaban, que era universitario en aquellos años de contestación–, especialmente ahora que nos asedia otro extremismo. Entonces, ninguno de nosotros se interesaba por la religión. Pero al final fue la religión quien se interesó por nosotros”. Se muestra de acuerdo el intelectual Sayed Mahmoud: “La frustración del 68 se parece a la de los jóvenes de las revueltas de la plaza Tahrir contra Mubarak. El caos expresivo del 68 fracasó igual que el de 2011. Lo que queda es la esperanza de una mayor tolerancia y de un posible diálogo”.

Gran imán de Egipto: 'No queremos conquistar Europa'

Francesco Battistini | 0 comentarios valoración: 2  14 votos

Memoria, esperanza, perdón: la respuesta de los cristianos de Oriente ante la persecución

Amal Marogy

“Pero ten cuidado y guárdate bien de olvidar las cosas que han visto tus ojos y que no se aparten de tu corazón mientras vivas; cuéntaselas a tus hijos y a tus nietos” (Dt 4,9). Son las palabras que Moisés dirige a los israelitas en el desierto tras haber derrotado a Sijón, rey de los amorreos, y Og, rey de Basán. Resumen perfectamente la herencia de mi familia y la de tantas otras familias cristianas que recientemente han vuelto a sus ciudades, en los pueblos liberados del Isis al norte de Iraq y en la llanura de Nínive. ¿Pero qué pide Dios a los israelitas y cuál es esta herencia?

“Congrégame al pueblo y les haré oír mis palabras para que aprendan a temerme mientras vivan en la tierra, y las enseñen a sus hijos” (Dt 4,10). A primera vista, la respuesta podría sorprender, puesto que hablar del temor de Dios en tiempos de persecución sería difícil de aceptar. Frente al sufrimiento, ¿acaso no es el temor lo que nos esforzamos en evitar? Ante esta paradoja, el principio de la hermenéutica de la continuidad del papa Benedicto XVI podría ayudarnos, por analogía, a distinguir un rasgo significativo y en sintonía con el comportamiento y la respuesta de los cristianos de Oriente Medio a la persecución que sufren.

Solo poniendo el acento en la respuesta cristiana al sufrimiento y a la persecución, resulta más claro ver que el temor de Dios siempre ha sido el antídoto al odio y a la desesperación. Lo más asombroso de vivir en el temor de Dios en tiempos de persecución es que eso nos pueda empujar a recordar su bondad pasada y confiar en su providencia. El temor de Dios no es más que una solicitud de sabiduría y comprensión, y la oración para no perder el sentido de nuestro ser pecadores, vulnerables.

Por eso, cuando la oleada de persecuciones disminuye, los supervivientes se enfrentan a tres preguntas existenciales: cómo dar sentido a un pasado trágico; cómo afrontar un presente desconsolador, marcado por lo que se ha perdido y por la incertidumbre; y qué futuro podemos garantizar a nuestros hijos y nietos. Estas preguntas nos permiten centrarnos en tres palabras clave que, a lo largo del tiempo, engloban la respuesta cristiana a la persecución: la memoria, la esperanza y el perdón.

Los perseguidos también han visto golpeada su posibilidad de sostenimiento cotidiano y han sufrido pérdidas materiales, exilio y humillaciones. Muchos han pagado con el sacrificio último. Aliviar las necesidades materiales inmediatas de nuestros hermanos y hermanas supone por tanto una cuestión de justicia y caridad. Sin embargo, no podemos sucumbir a la tentación de convertir estas ayudas en la respuesta principal, en condición sine qua non para la supervivencia de la Iglesia perseguida. De hecho, los perseguidos tienen necesidades espirituales a las que hay que responder con igual celo y fervor. Hacerse cargo espiritualmente de los perseguidos no es un deber sino un privilegio. Aún debe madurar una adecuada atención pastoral orientada especialmente a las víctimas de persecución, tanto durante como después de la misma.

Memoria, esperanza, perdón: la respuesta de los cristianos de Oriente ante la persecución

Amal Marogy | 0 comentarios valoración: 2  26 votos

La Europa del presidente Trump

Antonio R. Rubio Plo

La agenda europea de Donald Trump en julio de 2018 habla por sí sola: presencia en la cumbre de la OTAN en Bruselas, visita a Theresa May en Londres y encuentro con Vladimir Putin en Helsinki. Tres eventos claramente diferenciados entre sí. La Europa de Trump es poliédrica y multilateral, y no tanto un encuentro de amigos y aliados. El sentimiento mutuo de serlo parece que se está desvaneciendo.

Con ocasión de otras cumbres atlánticas, un presidente americano visitaba sucesivamente diversas capitales de los aliados europeos. En estos momentos todo eso carece de significado: no nos imaginamos a Trump visitando a Merkel en Berlín. Tuvieron suficiente tiempo de hablar de sus divergencias comerciales en la cumbre del G7. Visitar a Macron tuvo su ocasión en 2017 cuando el presidente estadounidense estuvo presente en el desfile militar del 14 de julio. Viajar a Varsovia tuvo su momento hace un año con un discurso muy elaborado en el que repasaba la historia heroica de Polonia en los últimos dos siglos. ¿Y otros países europeos? Sencillamente no pasan por la mente de Trump. Además, para algunos jefes de gobierno hasta resultaría una incomodidad perturbadora de sus asuntos domésticos. Otros, en cambio, estarían encantados, pero su peso en la escena europea no es tan relevante como para recibir una visita del inquilino de la Casa Blanca.

¿Qué queda entonces tras la cumbre de la OTAN? Sencillamente Gran Bretaña, pero no parece que sea para recordar la alianza forjada por Winston Churchill, hijo de británico y americana. En la mente de Trump estará más presente el Brexit, por no decir las cuestiones comerciales, que otra cosa, aunque en los discursos haya un lugar para aquello de “nunca tantos debieron a tan pocos” o “sangre, sudor y lágrimas”. En apariencia, lo primero es la economía, o a lo mejor habría que decir el comercio internacional, donde los proteccionistas pasan por librecambistas y los librecambistas por proteccionistas. De la agenda de la cumbre de la OTAN pocos se quedan con lo de la ‘smart defence’, las maniobras en las fronteras de Rusia o las complejidades que acarrea la ciberguerra. Lo único que merece la atención es el estribillo del incremento de los gastos de defensa, que vuelve a sonar aunque algunos aliados, pero no todos, hayan prometido, por activa o pasiva, que alcanzarán el objetivo del dos por ciento del PIB en 2024. De todos modos, la visita a May sirve para recordar, a quien no quiera recordarlo, que las relaciones bilaterales para Trump son más importantes que las multilaterales. Para esto es útil el encuentro con los primos anglosajones, aunque ese encuentro carezca de sustancia, en un tiempo en que el gobierno de Theresa May vive horas bajas.

La Europa del presidente Trump

Antonio R. Rubio Plo | 0 comentarios valoración: 2  33 votos

Fuera cristianos de Jerusalén

Fernando de Haro, Jerusalén

Abu Walid, musulmán, echó los dientes en el Hotel Imperial. Lo regentaba su padre y muy de niño aprendió el negocio. El hotel, a pocos metros de la puerta de Jaffa, una de las puertas principales de la Ciudad Vieja de Jerusalén, está a la entrada del barrio cristiano y del barrio armenio. Un enclave estratégico. Desde su terraza, Abu Walid nos muestra las cúpulas de la Basílica del Santo Sepulcro, la Explanada de las Mezquitas donde estuvo el templo, y la Torre de David. El padre de Abu Walid fue arrendatario, como él, de la iglesia ortodoxa a la que pertenece el Hotel Imperial. Su despacho está lleno de fotos del propio Abu Walid con mandatarios de Oriente Próximo y líderes eclesiales.

Abu Walid, que está a punto de cumplir los 75 años, derrocha energía. Mientras contesta a mis preguntas, atiende al teléfono, escucha a sus clientes, anota reservas. El hotel se construyó a finales del siglo XIX, y ha sido remozado en varias ocasiones. Pero hay rincones que necesitarían una mano de pintura, un repaso. Pero a Abu Walid no le dejan ni cambiar una bombilla sin permiso de las autoridades. A Abu Walid y a la Iglesia ortodoxa en realidad le quieren quitar el Hotel Imperial. Es una más de las operaciones en marcha para reducir la presencia de los cristianos en la ciudad en la que murió y resucitó Jesús.

En el breve mandato (2004-2005) del patriarca ortodoxo Ireneo se vendieron y se cedió el usufructo de una serie de propiedades de la Iglesia a tres sociedades internacionales vinculadas a la sociedad nacionalista judía Ateret Cohanim. La sociedad tiene como propósito la colonización judía de la parte cristiana de Jerusalén. La cesión del usufructo se hizo en evidente fraude de ley, por un importe muy inferior al precio de mercado (un millón de euros) y aprovechando las debilidades del patriarca. A pesar del claro engaño, los tribunales de Israel le han dado la razón a los representantes de Ateret Cohanim. El caso está en el Tribunal Supremo y se espera una resolución para el mes de octubre.

Abu Walid lleva más de diez años batallando para que el hotel no pase a manos judías. Han sido años difíciles. Recibe todo tipo de presiones. Cada poco tiempo le hacen una oferta y los compradores le explican que puede determinar la cantidad que considera conveniente, que el dinero no es el problema. Durante ocho meses una periodista le estuvo siguiendo para grabar su vida familiar, su tiempo libre, su tiempo de trabajo, con el fin de producir un documental. En el documental Abu Waid aparece solo tres minutos. No es extraño que algunos guías lleven a sus clientes al hotel para enseñárselo y para explicarles que el alojamiento es de origen judío y que está, de forma temporal, en manos cristianas. Por eso Abu Waid ha decidido colgar en la entrada un gran retrato del actual patriarca.

“Me paso las noches pensando qué puedo hacer para evitar el desalojo, pero ya no sé muy bien cómo seguir”, confiesa Abu Waid. “Los judíos nos mandan a su gente para quedarse con esta parte de la Ciudad Vieja y los cristianos no hacen nada”, añade.

Fuera cristianos de Jerusalén

Fernando de Haro, Jerusalén | 0 comentarios valoración: 2  36 votos

Manos de caridad

Fernando de Haro, Gaza

Son las cuatro de la tarde. Y un sol de justicia me hace buscar las sombras del casco viejo de la ciudad de Gaza. El asentamiento tiene 4.000 años, lo fundaron los cananeos. Al comienzo tampoco fue fácil la vida para los cristianos en esta localidad. Incluso después de Constantino, la iglesia principal se construyó fuera de las murallas para evitar los ataques. Las dos parroquias que siguen abiertas, la ortodoxa de San Porfirio y la católica de la Sagrada Familia, no están identificadas con cruces en sus puertas.

A San Porfirio, a pesar del calor, entran mujeres y hombres vestidos de negro, traen sus mejores galas. Suben al primer piso de los locales parroquiales, y allí, separados por sexos, se les ofrece un café negro fuerte y agua fresca. Han venido a participar en el memorial que se celebra a la semana del fallecimiento de un miembro de la comunidad. En este caso se trata de una mujer, muy querida por todos, que ha muerto con poco más de 60 años de cáncer. Obtuvo el permiso del Gobierno de Israel para salir de la Franja en los dos primeros ciclos de quimioterapia, pero no para el tercero. Los conocidos se acercan durante toda la tarde para dar sus condolencias a la familia. Entre ellos hay musulmanes.

Jaber, un laico que en gran medida hace de líder parroquial, les invita a visitar la iglesia y les explica los tesoros que contiene. El templo, cuya primera factura es del siglo V, ha quedado semienterrado. La entrada principal da directamente al coro. Jaber se detiene ante los iconos, ante la tumba de San Porfirio, y les explica a dos mujeres cubiertas con velo el significado de lo que ven. “Nuestra convivencia con los musulmanes aquí no tiene ningún problema”, me dirá luego Jaber. No quiere hablar de los ataques que sufrió el convento y el colegio de las Hermanas del Rosario (católicas) hace once años. “Fue cosa de algunos pocos extremistas, no de Hamas”, me comenta otro de los parroquianos. En San Porfirio no se oyen críticas contra el gobierno de los islamistas, en realidad en San Porfirio no se quiere hablar de ningún Gobierno. Los cristianos de Gaza prefieren no hablar ante los periodistas, tienen miedo, no se quieren hacer notar, su entrada y salida de la Franja, su posible tratamiento, su visita a Jerusalén depende de unos permisos que en la pasada Pascua no se concedieron.

Jaber enseña a los visitantes también el pequeño cementerio que hay junto a la iglesia de San Porfirio. Un trozo de terreno con tantas tumbas que resulta difícil caminar. Se detiene ante la de su madre y reza. “Nuestras raíces están aquí”, me explica. “¿Y no temes que dentro de poco de los cristianos de Gaza solo queden sus tumbas?”, le pregunto. “Eso no va a suceder –me dice con esperanza– seremos pocos, pero seguiremos aquí”. Un grupo nutrido de jóvenes scout pasa junto a nosotros rompiendo el recogimiento en el que nos hemos quedado.

Manos de caridad

Fernando de Haro, Gaza | 0 comentarios valoración: 3  33 votos

No lejos del pesebre

Fernando de Haro, Belén

Claire me enseña con orgullo una talla de madera de olivo en la que aparece la Sagrada Familia y de fondo un muro que se quita y se pone. Claire está muy orgullosa de haber sido ella la que ha diseñado este recuerdo de Belén. Es uno de los productos que se ofrecen en su tienda, un local muy poco visitado al que sólo cada media hora llega algún estadounidense o algún ruso extraviado.

La tienda de Claire se encuentra en los bajos de su casa. Una casa en la que se ve el muro que separa a los vecinos de Belén de Jerusalén, desde la habitación de invitados, y desde el lado opuesto, desde la cocina y el huerto. La casa de Claire está literalmente rodeada por el muro de la vergüenza. Lo levantaron en una noche, en la que era la carretera principal a Jerusalén y ahora hace un recodo frente al hogar de esta cristiana. Antes de que levantaran en una noche los bloques de hormigón, Claire tuvo durante mucho tiempo, enfrente de su ventana, a un grupo de francotiradores del ejército israelí. Una noche, de eso hace muchos años, puso música y los invitó a bailar. Y bailaron. Pero la mayor parte del tiempo no dejaban su fusil ni para dormir. Fueron meses, años, oyendo disparos. Incluso para subir a la azotea para abrir las cisternas del agua les tenía que pedir permiso. “Entonces fue cuando aprendí a confiar en la fuerza del Espíritu Santo. Fue el Espíritu Santo el que nos salvó. Esta es la tierra de los milagros, y que no muriéramos en la guerra de los años 90 fue un auténtico milagro”. Claire espera a sus clientes con paciencia y mientas me cuenta que hay muchos cristianos de Belén que pueden viajar por todo el mundo pero no recorrer los pocos kilómetros que les separan de Jerusalén para celebrar la Navidad o la Pascua. No pueden hacerlo si las autoridades israelíes no les dan un permiso. “A pesar de todo yo no pienso marcharme. Esta es mi tierra, esta es la tierra en la que nació Jesús, nuestra misión es estar aquí, ¿qué sería de la tierra de Jesús si nos marchamos?” –comenta–. “El muro caerá, más tarde o más temprano. Dios hizo milagros conmigo durante la guerra, los hará con el muro” –sentencia–.

No lejos del pesebre

Fernando de Haro, Belén | 0 comentarios valoración: 3  5 votos

Qué futuro para los huérfanos de la yihad

Claudio Fontana

Alepo, la ciudad siria más poblada, capital económica del país antes de la guerra, lleva cuatro años dividida en dos: la parte occidental, controlada por las fuerzas gubernamentales y las milicias aliadas a Damasco, y la oriental, bajo control de la galaxia de fuerzas opositoras al presidente Bashar al-Assad.

Con el decisivo y controvertido papel de las fuerzas rusas e iraníes, la batalla de Alepo terminó a finales de 2016 con el abandono de la zona oriental por parte de los rebeldes y de las milicias yihadistas.

Más de dos mil huérfanos

Pero una ciudad destruida por los bombardeos y miles de muertos no son la única herencia del conflicto en esta zona de Siria. En los años de la ocupación de parte del centro urbano, a los milicianos de Jabhat al-Nusra, grupo yihadista originariamente ligado a Al-Qaeda, y del Estado islámico se sumaron sus esposas, pues se casaron con mujeres del lugar y secuestraron a las jóvenes que pertenecían a minorías religiosas para convertirlas en esclavas sexuales.

De estas uniones han nacido miles de niños que hoy, muertos o huidos sus padres, han quedado huérfanos y sin reconocimiento por parte del Estado. Algunos de ellos ya tienen seis o siete años. “Es una parte de la sociedad a la que nadie quiere mirar, un problema que se suele esconder para no crear escándalo”, afirma un documento de la Asociación Pro Terra Sancta.

“Un nombre y un futuro”

Para hacer frente a esta emergencia la Iglesia ha puesto en marcha un proyecto con este nombre dedicado enteramente a estos niños y a sus madres y hermanas. De momento ya atiende a casi 200 niños abandonados que, después de haber sufrido los traumas de la guerra y de los bombardeos, corren el riesgo de ser víctimas de redes criminales o terroristas. Son niños que no reciben ningún tipo de asistencia, el Estado no se hace cargo de ellos y además se les suele “mirar con hostilidad porque son considerados hijos del pecado”, según narran los dos sacerdotes responsables de esta iniciativa, fray Firas Lutfi y monseñor Abou Khazen, vicario apostólico latino de Alepo.

El primer punto de este proyecto pide modificar la legislación siria y promover la aprobación de una norma que permita “censar” a estos niños, sin que se les endose la culpa de sus padres. Actualmente, la ley se está discutiendo en el Parlamento. Paralelamente a esta primera fase, gracias a la estructura organizativa puesta a disposición de la asociación Pro Terra Sancta, encargada de la recogida de fondos, se quiere atender las necesidades esenciales de 500 familias, en términos de alimentación, ropa y otros bienes de primera necesidad.

Pero el proyecto, a cargo conjuntamente de las comunidades católicas locales –que según monseñor Abou Khazen tienen un papel de “puente”– y de las autoridades musulmanas, va más allá de la asistencia básica. Mediante el apoyo a nivel psicológico, pedagógico y con la participación en proyectos educativos específicos, esta iniciativa quiere permitir que cada niño pueda integrarse totalmente en la sociedad, favoreciendo la superación de los traumas causados por la guerra.

Qué futuro para los huérfanos de la yihad

Claudio Fontana | 0 comentarios valoración: 2  18 votos

En Siria cada uno libra su propia guerra

Giovanni Parigi

Siete años desde que comenzó la guerra civil, en marzo de 2011, el final del conflicto en Siria parece estar lejos y la situación sobre el terreno sigue siendo crítica e incierta. Más aún, el escenario sirio deja entrever lo que podrían ser los síntomas de un nuevo y preocupante ciclo de conflictos cruzados.

Francia ha asegurado su apoyo y ha ofrecido su mediación para estabilizar la región norte de Siria, controlada por los kurdos, aliados desde hace años de Europa y América en su misión anti-Isis. Esta zona es escenario de una operación militar de Turquía desde el 20 de enero. Parece que París está dispuesta a enviar tropas al Manbij para evitar una ofensiva turca en la ciudad controlada por las Fuerzas Democráticas Sirias. Se trata de milicias árabes sunitas, turcomanas y asirias, pero compuestas de hecho por fuerzas kurdas de la Unidad de Protección Popular (YPG), un grupo considerado terrorista por Ankara. Tras el encuentro del presidente francés Emmanuel Macron con una delegación de este movimiento, la reacción contrariada del gobierno turco no se hizo esperar. “Rechazamos cualquier esfuerzo dirigido a promover un diálogo, contacto o mediación entre Turquía y estos grupos terroristas”, declaró el portavoz de la presidencia turca, Ibrahim Kalin.

Pero este contraste entre turcos y sirios kurdos frente al posible despliegue francés solo es un episodio más en una serie de conflictos paralelos surgidos en estos años de guerra en Siria.

Sobre el terreno

Con la caída de Raqqa en Siria y Mosul en Iraq, el estado islámico quedó relegado a áreas marginales. De hecho, con muchas ambigüedades, la lucha contra el Isis aparentemente ponía de acuerdo a todos los actores presentes en Siria. Ahora, con la derrota del califato, pierde fuelle la justificación que muchos utilizaron para participar en el conflicto, y emergen de manera evidente los intereses particulares.

En segundo plano, la “Pax Russica”, el proceso de estabilización puesto en marcha desde Moscú para salvar el régimen de Bashar el-Assad, no termina de despegar. Una cosa es ganar la guerra contra los rebeldes anti-gubernamentales, otra es imponer una paz que supere los vetos cruzados entre los propios aliados. En otros términos, Rusia, aun manteniendo su alianza con Turquía, Irán y el gobierno sirio, no consigue equilibrar los intereses de los aliados y obligarles a aceptar un compromiso de no beligerancia.

Pero entretanto, Moscú se ve obligada a unos equilibrismos políticos y diplomáticos a la larga insostenibles, que la exponen a un juego muy peligroso. Por ejemplo, el Kremlin tiene buenas relaciones tanto con Israel como con Irán, pero abastece con armas a las fuerzas sirias e iraníes que Israel bombardea; otro ejemplo de la ambigua posición de Moscú está en su coordinación sobre el terreno con Ankara, mientras mantiene buenas relaciones con los movimientos kurdos sirios, a los que se opone la acción del presidente y aliado Recep Tayyip Erdogan.

Además, después de negociar duramente la creación de cuatro zonas de distensión, Rusia ve ahora cómo dos de estas sufren los ataques del propio gobierno sirio al que apoya, el Ghouta e Idlib.

En Siria cada uno libra su propia guerra

Giovanni Parigi | 0 comentarios valoración: 2  20 votos
>Entrevista a Camille Eid

'No es verdad que haya ganado Hezbolá'

I.S.

Las primeras elecciones libanesas después de nueva años dejan un panorama confuso de un país dividido y a merced de grandes coaliciones como la de Hezbolá. Hablamos con el profesor libanés Camille Eid.

Lo primero que llama la atención es la baja participación, menos del 54% en las últimas elecciones de hace nueve años. ¿A qué se debe?

Personalmente, me esperaba una participación al menos del 60% pero evidentemente la nueva ley electoral, de tipo proporcional, le ha parecido demasiado confusa a los electores. Esta abstención se agrava aún más porque de un millón y medio de inmigrantes con ciudadanía libanesa solo han solicitado el voto 90.000, y de estos han votado 50.000.

¿Es fruto de la desconfianza en la política durante estos nueve años?

Exactamente, el país hoy queda muy dividido entre posiciones antitéticas.

Se habla de una victoria de Hezbolá, ¿es así realmente?

No, de ninguna manera. Cuando se habla de Hezbolá y de elecciones, hay que hablar de una coalición llamada 8 de Marzo que contiene fuerzas muy distintas entre sí, por ejemplo una parte del partido cristiano maronita. Se habla de 67 escaños conquistados por Hezbolá, pero si Hezbolá llega al 12% ya es mucho. Se trata de 27 escaños chiítas divididos entre Amal y Hezbolá. También hay que decir que en su fortaleza electoral Hezbolá ha perdido dos escaños de diez, que han ido a parar uno a una lista rival y otro a las Fuerzas Libanesas.

Fuerzas Libanesas, un grupo cristiano de matriz anti-iraní y anti-siria, ha doblado sus escaños, llegando a 15, ¿cómo es posible?

Expresa un crecimiento del sentimiento anti-íraní y anti-Hezbolá debido a la guerra en Siria. De hecho, la nueva ley electoral ha roto el monopolio de las coaliciones, que ahora están obligadas a repartir la tarta con otros grupos.

Estados Unidos y Arabia Saudí apostaron por Hariri, actual jefe del gobierno, pero a él tampoco le ha ido muy bien, ¿qué supone esto?

Todos recordamos el humillante episodio en que Haariri fue prácticamente detenido en Riad por el delito de romper la alianza con Hezbolá. Esto redujo el número de libaneses favorables a Arabia Saudí, pero Hariri no fue capaz de recuperar su popularidad, dañada por la sospecha de connivencia con los árabes. Probablemente será de nuevo el jefe de gobierno, como prevé la constitución libanesa, con un primer ministro suní, un presidente de la cámara chiíta, y un presidente de la república cristiano. Sin duda se verá obligado a llegar a ciertos compromisos, permitiendo entrar como ministros de su gobierno a miembros de Hezbolá.

¿Qué significa para Israel este resultado electoral?

No cambia gran cosa. El problema es qué pasará a nivel geopolítico, tenemos por delante una semana caliente en la que Trump viajará a inaugurar la embajada norteamericana en Jerusalén. Si luego el presidente americano deja realmente el acuerdo nuclear iraní, el Líbano terminará situado en medio de un conflicto que le afectará.

Sobre el conflicto entre Israel e Irán que debería combatirse en territorio sirio, ¿cuál es la importancia de Beirut en todo lo que está en juego?

>Entrevista a Camille Eid

'No es verdad que haya ganado Hezbolá'

I.S. | 0 comentarios valoración: 2  17 votos

A todas las naciones, ¡escuchad y someteos!

Por su interés, publicamos la declaración conjunta de los patriarcas greco-ortodoxo, siriaco-ortodoxo y greco-melquita católico de Antioquía y de Todo el Oriente sobre el bombardeo contra Siria.

Nosotros los Patriarcas,

 Juan X, Patriarca greco-ortodoxo de Antioquía y de Todo el Oriente;

 Ignacio Efraín II, Patriarca siriaco-ortodoxo de Antioquía y de Todo el Oriente y

 José Absi, Patriarca greco-melquita católico de Antioquía, de Alejandría y de Jerusalén,

condenamos y denunciamos la agresión brutal que tuvo lugar la mañana del pasado 14 de abril contra Siria, nuestro tan querido país, por parte de Estados Unidos, Francia y el Reino Unido, bajo alegaciones de uso de armas químicas por el gobierno sirio.

Elevamos nuestras voces para afirmar lo siguiente:

1. Esta agresión brutal constituye una violación manifiesta de las leyes internacionales y de la Carta de las Naciones Unidas ya que se trata de una agresión injustificada contra un país soberano, miembro de la ONU.

2. Sufrimos al comprobar que esos bombardeos han sido perpetrados por países poderosos a los que Siria no ha causado ningún tipo de perjuicio.

3. Las alegaciones de Estados Unidos y de otros países, según las cuales el ejército sirio usa armas químicas y Siria es un país que posee y utiliza ese tipo de armamento, son injustificadas y no se basan en pruebas suficientes y claras.

4. El calendario de esta agresión injustificada contra Siria socava el trabajo de la Comisión Investigadora internacional e independiente, que está a punto de viajar a Siria.

5. Esta agresión brutal destruye las posibilidades de alcanzar una solución pacífica y provoca una escalada de la violencia y más complicaciones.

6. Esta agresión injusta estimula a las organizaciones terroristas y las impulsa a proseguir sus actos barbaros.

7. Demandamos al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas que asuma su papel aportando paz en lugar de contribuir a la escalada de guerra.

8. Hacemos un llamado a todas las Iglesias de los países que participaron en el bombardeo a cumplir con sus deberes cristianos, según las enseñanzas del Evangelio, a condenar esta agresión y a que llamen sus gobiernos a comprometerse en la protección de la paz internacional.

9. Saludamos el coraje, el heroísmo y los sacrificios del Ejército Árabe Sirio, que protege Siria con valentía y garantiza la seguridad de su pueblo. Rezamos por las almas de los mártires y por el restablecimiento de los heridos. Estamos seguros de que el Ejército no se inclinará ante las agresiones terroristas externas o internas; de que seguirá luchando valientemente contra el terrorismo hasta que cada centímetro de la tierra siria sea purificado del terrorismo. Saludamos igualmente la posición valiente de los países aliados de Siria y de su pueblo.

Elevamos nuestras plegarias por la seguridad, la victoria y la liberación de Siria frente a todas las formas de guerra y de terrorismo. Rezamos igualmente por la paz en Siria y en el mundo entero y llamamos a redoblar los esfuerzos en pro de la reconciliación nacional con vista a proteger el país y a preservar la dignidad de todos los sirios.

A todas las naciones, ¡escuchad y someteos!

| 0 comentarios valoración: 3  26 votos

¿África nos salvará?

Robi Ronza

¿África nos salvará? Probablemente sí. Nos salvará o al menos contribuirá a salvarnos, y no solo desde el punto de vista económico. La gran censura que caracteriza la tendencia dominante en el circo mediático mundial no hace justicia a su realidad, que no solo está hecha de lo que nos suelen contar. Tanto a nivel cultural como de desarrollo, África está jugando hoy una parte mucho más importante que la que los grandes amos de la comunicación dejan que nos cuenten.

Para empezar, sin los votos de los estados africanos, siempre movilizados en defensa de la vida y de la familia natural, la ONU ya se habría convertido en el principal motor de empuje hacia la transformación del nihilismo y el relativismo cultural en el pensamiento único del mundo contemporáneo. Por poner un ejemplo, el pasado mes de diciembre los países africanos, junto al pequeño estado caribeño de Santa Lucía, no dudaron en exigir que se introdujera en un documento de la ONU el derecho de los padres a la hora de tomar decisiones relativas a la educación sexual de los niños, oponiéndose a países del norte de Europa que presionaban en sentido contrario. Una posición nada fácil teniendo en cuenta que se trataba de oponerse a países que son los grandes donantes de ayuda al desarrollo. Por otro lado, es sobre todo gracias al bloque de los países africanos que el aborto no haya pasado oficialmente como un “derecho humano” reconocido por la ONU.

Mientras nos lo muestran tan solo como una parte del mundo sin futuro de la que huyen todos los que puede, África es hoy el único continente que crece de manera significativa tanto económica como demográficamente. Según las últimas valoraciones del Fondo Monetario Internacional, el PIB del África subsahariana crecerá un 3,3% en 2018 y un 3,5 en 2019. Pero esta tendencia se sigue enfrentando a la falta de acceso en grandes zonas a la energía tanto eléctrica como térmica, a lo que se añade la ausencia de las llamadas “redes de interconexión”, como ferrocarriles, carreteras, gaseoductos o líneas de alta tensión. Para ayudar a cerrar esta brecha, la Unión Europea ha creado un fondo específico de inversiones externas dotado con 3.400 millones de euros que en veinte años debería poner en marcha inversiones por casi 4.400 millones de euros. Se abren así nuevos e interesantes mercados empresariales que deberían abordar nuestros gobiernos europeos.

Mientras tanto, África camina. Como muestra de ello, después de dos años de negociaciones, el pasado 21 de marzo 44 países africanos firmaron en Kigali (Ruanda) un acuerdo para la creación de una zona de libre comercio continental. Ahora cada país tendrá que ratificarlo a nivel nacional y entrará en vigor en el arco de seis meses. Por el momento, quedan fuera las dos principales economías de la zona, es decir Nigeria y Sudáfrica, pero existe la esperanza de que en la próxima cubre, prevista para el próximo mes de julio en Mauritania, se creen las condiciones necesarias para que sus reservas se diluyan.

¿África nos salvará?

Robi Ronza | 0 comentarios valoración: 2  16 votos

Bombardeo en Siria

Miguel García García-Revillo

Afortunadamente, el reciente bombardeo por parte de Estados Unidos, Francia y el Reino Unido de instalaciones sirias que, según los autores del ataque, se dedicaban a la producción y almacenamiento de armas químicas no ha causado muertos ni heridos, civiles o militares.

Ciertamente, el uso reiterado de armas químicas, prohibidas por el Derecho Internacional, del que se acusa al régimen sirio de Bachad El Asad, causando numerosas víctimas, es un hecho muy grave y de trascendencia internacional. Pero en esto, como en tantas otras cosas, no hay atajos. La respuesta por la Comunidad Internacional tiene que ser con arreglo al Derecho, a la ley.

En Derecho Internacional, el uso de la fuerza (como el producido por los bombardeos de la semana pasada) únicamente está permitido en caso de legítima defensa o si media una autorización del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, mediante una resolución aprobada en virtud del Capítulo VII de la Carta de la ONU. No hay otras excepciones.

Ninguna de las circunstancias mencionadas concurre en el presente caso. No hay legítima defensa, porque los autores del bombardeo no defienden a Siria de un ataque armado de otro Estado ni han recibido una petición del Estado agredido para defenderle. Y no hay autorización del Consejo de Seguridad porque cuatro de los cinco Estados con derecho a veto en dicho Consejo, precisamente Estados Unidos, Reino Unido y Francia, por una parte, y Rusia, por la otra, han hecho imposible esa resolución.

A falta de cobertura jurídica, provocada en gran parte por la sobreprotección de Rusia a uno de sus viejos aliados de la Guerra Fría en Oriente Medio, el régimen sirio de los Asad, padre e hijo, Estados Unidos, el Reino Unido y Francia, con el apoyo político de otros Estados occidentales, han decidido saltarse el procedimiento y actuar unilateralmente, volviendo, una vez más, a las políticas de fuerza, al margen del Derecho, propias de siglos pasados.

Cometen un grave error, reincidiendo además en errores anteriores. Al saltarse el mecanismo legal, habilitan a Rusia y China para saltárselo también, con el pretexto que prefieran, cuando, donde y como lo consideren oportuno (lo que han hecho, igualmente, de manera reiterada); desautorizan además al Consejo de Seguridad, que ellos deberían ser los primeros en defender, siendo como son miembros permanentes y privilegiados por el derecho de veto, desacreditando al mismo tiempo a la propia ONU en su conjunto; y transmiten al mundo la sensación de que hay causas para las que todo vale, siempre que sean propias, y de que hay una doble vara de medir los comportamientos y los regímenes, según sean amigos o enemigos. No es teoría, es práctica: lo más práctico es potenciar el mecanismo, no desacreditarlo.

Obviamente, me siento mucho más cercano a regímenes democráticos con un alto nivel de exigencia en la defensa de los derechos humanos fundamentales (EEUU, Reino Unido y Francia) que a regímenes dictatoriales (Siria) o cuyas democracias están más que puestas en cuestión (Rusia). Sin embargo, precisamente por eso, me parece un serio error saltarse las normas, sobre todo cuando quienes se las saltan son países que se denominan a sí mismos Estados de Derecho.

Bombardeo en Siria

Miguel García García-Revillo | 0 comentarios valoración: 2  18 votos

Otra intervención equivocada en Siria

R.I.

Estados Unidos, Reino Unido y Francia han lanzado un nuevo ataque contra tres centros, uno en Damasco y dos en Homs, en el que el régimen de Bachar Al Asad estaría produciendo armas químicas. Trump ha presentado el ataque como la respuesta al uso de esas armas por parte del ejército sirio en el enclave yihadista de Duma. Francia ha respaldado la operación realizada desde aire y mar argumentando que ha sido proporcionada y que ha contribuido a garantizar la seguridad de Europa. Semejante razonamiento ha utilizado el Reino Unido.

Lo cierto es que este ataque, como el que protagonizó Estados Unidos hace un año, no va a servir para resolver nada. No es un ataque con fines humanitarios.

El ataque se ha producido sin cobertura del derecho internacional, sin que hubiese terminado la investigación sobre el uso de las armas químicas. El ataque ha sido percibido por los rusos como una ofensa porque no han sido avisados.

Hay varias razones que apuntan a que este ataque ha sido una nueva equivocación de la coalición internacional.

La coalición internacional, liderada por Estados Unidos, ha intervenido durante los últimos años en la guerra de Siria sin una estrategia clara, sin hacer una valoración adecuada de lo que estaba en juego y de la solución más conveniente. Donald Trump, que ahora asegura que está dispuesto a mantener su respuesta hasta que se dejen de utilizar las armas químicas, hace pocos días aseguraba que era necesario salir cuanto antes de Siria. La falta de una estrategia clara de Estados Unidos, de Francia y del Reino Unido ha marcado su intervención. Al comienzo de la guerra se empeñaron en exigir la salida de Bachar Al Asad del poder para desarrollar una democracia que siguiera el modelo occidental. Esta insistencia, luego olvidada, provocó un retraso en la victoria sobre el ISIS. Y fue la torpeza de Occidente la que permitió que Rusia consiguiera, con menos recursos, un gran protagonismo en el conflicto. Bachar Al Asad es un tirano que utiliza métodos inadecuados para luchar contra el yihadismo. Pero Occidente no ha sabido combatirlo bien.

La intervención es un error porque contribuye a desestabilizar el tablero sirio, que es un tablero que se parece mucho al de una guerra mundial en miniatura. Al no haber informado previamente a los rusos, Trump, Macron y May han levantado la ira de Moscú. Putin no es un angelito. Rusia interviene en Siria para tener una salida al Mediterráneo y para saciar sus afanes imperiales. Pero una intervención debe tener el realismo de no empeorar aún más las cosas. Con este bombardeo Estados Unidos, Francia y Reino Unido se ponen en frente de Rusia y de Irán, que también ha sido decisivo en la derrota del yihadismo sirio. Con este bombardeo Estados Unidos, Francia y Reino Unido se ponen descaradamente del lado de Arabia Saudí y de Israel en el complicado tablero de Oriente Próximo.

Otra intervención equivocada en Siria

R.I. | 0 comentarios valoración: 2  23 votos
>Entrevista a Monseñor Georges Abou Khazen

Un puñado de cristianos muestra que un pueblo entero puede renacer

P.V.

El 19 de julio de 2012 las milicias rebeldes anti-Assad, gran parte de las cuales se nutre de grupos yihadistas, atacaron la ciudad de Alepo, después de Damasco la más importante y poblada de Siria. El ataque llevó en pocas semanas a su división en dos: la zona este en manos rebeldes y la oeste con tropas gubernamentales. Es el inicio de una de las batallas más sangrientas de la historia moderna, que no terminó oficialmente hasta el 22 de diciembre de 2016, cuando el último convoy de los rebeldes que se habían rendido dejó la ciudad.

El altísimo número de muertes entre combatientes y sobre todo civiles se calcula en torno a las 31.000 víctimas, tanto que a Alepo la llaman “la Stalingrado de Siria”. Al acabar los combates, la ciudad estaba prácticamente a ras del suelo y casi todos los habitantes que no habían muerto habían huido. Monseñor Georges Abou-Khazen, de la Custodia de Tierra Santa y vicario apostólico de Alepo, afirma que la situación ahora es aún más difícil, y que el abandono de los cristianos sigue siendo una triste realidad.

Ha pasado más de un año desde el fin de la batalla, ¿cómo es la situación actual de Alepo?

Gracias a Dios, desde que Alepo fue liberada los combates acabaron, pero todavía estamos en situación de emergencia más de un año después.

¿Por qué?

La gran parte de las viviendas sigue estando destruida. Si queremos que la gente regrese hay que darle una vivienda y un trabajo, que ahora faltan casi por completo.

En Alepo había una de las comunidades cristianas más numerosas, ¿ha vuelto alguien desde que se acabó el conflicto?

Algunas familias han vuelto, pero por desgracia al mismo tiempo otras han querido irse. Aquí no hay trabajo ni casas para tener una existencia digna.

¿Y desde el punto de vista de la ayuda humanitaria?

La ayuda llega gracias a nuestros benefactores y a las organizaciones eclesiásticas. De este modo podemos ayudar a casi toda la gente que lo necesita: un paquete de alimentos al mes, educadores en las escuelas que siguen en pie, y sobre todo medicinas y cuidados para los que sufren. Intentamos por todos los medios salir al encuentro de las necesidades de la gente. Doy gracias a Cáritas Internacional, a Ayuda a la Iglesia Necesitada, y a todos los que nos permiten subsistir.

Después de la Semana Santa hemos llegado a la Pascua, ¿cómo se vive este evento en una ciudad mártir que ha visto tanta muerte y destrucción?

Una Semana Santa que dura desde hace siete años. Alepo es una auténtica ciudad mártir. Ahora el temor es que Siria sea dividida. Hay kurdos, turcos, americanos, iraníes que quieren hacerla pedazos y esto sería un daño gravísimo. Siria es un hermoso mosaico de etnias y religiones distintas que vivían en paz, ahora este mosaico lo están haciendo pedazos y también tienen culpa las potencias occidentales. Tenemos miedo de que en vez del antiguo mosaico Siria quede teñida de un solo color, el negro.

¿Qué significaría esto para los cristianos?

>Entrevista a Monseñor Georges Abou Khazen

Un puñado de cristianos muestra que un pueblo entero puede renacer

P.V. | 0 comentarios valoración: 2  19 votos

Putin, señor del tiempo

Antonio R. Rubio Plo

La esperada victoria de Vladimir Putin en las elecciones presidenciales rusas abre un cuarto mandato presidencial de seis años que finalizaría en 2024. A su término se podrá decir que Putin ha estado en el poder casi un cuarto de siglo, pues durante la presidencia de Medvedev ejerció de primer ministro, y cabe preguntarse si el actual presidente pensará entonces en la retirada de la vida pública o bien buscará algún modo de prolongar su mandato. El partido Rusia Unida, que sustenta a Putin, fue creado en función del presidente, y no se percibe a ningún político, salido de sus filas, capaz de sustituirle. Además en las pasadas elecciones, Putin se presentó como independiente de la mano del Frente Popular Panruso, como queriendo indicar que está por encima de los partidos. Por lo demás, el remplazo no es sencillo en ningún régimen personalista, pues a un mandatario nunca le parece suficiente el tiempo de estar en el poder. Siempre está diciendo que su obra no ha sido completada y que necesita más tiempo. Lo hemos visto recientemente en tantos ejemplos de presidentes latinoamericanos deseosos de prolongar su mandato, pese a las disposiciones constitucionales contrarias.

Las continuidades son posibles, en la mayoría de las ocasiones, si hay un partido de masas detrás del líder. De ahí puede salir un sucesor que dé continuidad a un movimiento político. No es este el caso del presidente Putin, pues la historia de Rusia no sería la que ha sido si fuese de otra manera. Rusia tiene una historia marcada por hombres providenciales, y en algún caso mujeres como Catalina la Grande, y siempre ha tenido el problema de su remplazo. En principio, la sucesión estaba asegurada por la monarquía hereditaria zarista, pero esto no impedía las luchas por el poder como sucedió en los siglos XVII y XVIII. Los gobernantes rusos, según señala el analista Maxim Trudolyubov, pretendían ser señores del tiempo, unas veces para inmovilizarlo, tal y como sucedió con Nicolás I o Breznev, y otras para acelerarlo, llevando a Rusia por el camino de las reformas, como fue el caso de Pedro el Grande, Alejandro I, Lenin, Stalin y Kruschev. Eran personalidades políticas que marcaban profundamente los tiempos, con independencia de que alcanzaran o no sus propósitos. Ni que decir tiene que no estaban dispuestos a ceder el poder. En el caso de Kruschev tuvo que ceder el poder por una “revolución palaciega”; Gorbachov no tuvo más remedio que dimitir al constatar que era presidente de un país, la URSS, que había dejado de existir; y Yeltsin renunció por razones de salud y de debilidad política.

Putin, señor del tiempo

Antonio R. Rubio Plo | 0 comentarios valoración: 2  27 votos

Gestos que son más que palabras

Fernando de Haro, Ben du Zhuang

Seguimos en Hebei. Anoche, después de que allanaran la puerta del apartamento, me acosté con la decisión de parar. De acuerdo. El Gran Hermano me ha derrotado. Ha conseguido su propósito. Llevo más de una semana en China y el cerco se ha hecho más fuerte. Allí donde voy, llevo la amenaza, el miedo. ¿Qué sentido tiene continuar? Después de un confinamiento, un arresto y un allanamiento de morada, hay que saber dónde está el límite. Sobre todo por lo que voy sembrando. Pero el día ha amanecido despejado, ha desaparecido la neblina que llena el corazón de frío. Y cambio de opinión. Les había dicho a Jessica y a Ignacio que íbamos a dedicar la jornada a grabar mercados y tráfico. Les informo del cambio de planes. Nos vamos a buscar a Ben Du Zhuang, un pueblo de católicos y, después, a Zhaoxian, una ciudad de la provincia de Hebei donde unas hermanas abrieron el primer orfanato tras la apertura de Deng Xiaoping.

El taxista se confunde y nos deja lejos de la entrada de Ben Du Zhuang. Caminamos con el equipo a cuestas durante un par de kilómetros. Nos sigue el coche de lunas tintadas de rigor. En la entrada al pueblo hay un par de vigilantes uniformados. Segundos antes de que los alcancemos aparece un motocarro, su conductor les da instrucciones. Le dicen a Jessica que no se puede pasar al pueblo y Jessica pone el grito en el cielo asegurando que ella es católica y que va a rezar a la iglesia. Los dejo discutiendo y me voy con Ignacio a grabar. Un grupo de hombres juega al dominó chino en un gran tablero de madera. Caras curtidas, gente de campo. Ríen y disfrutan de la partida. Jessica se nos ha unido ya. Le pido que les pregunte si son católicos y cuando van a responderme se acerca uno de los vigilantes y les grita: “nadie puede hablar”. Cambia el rostro de los jugadores. Ahora se muestran serios. Le pido a Ignacio la cámara pequeña y empiezo a grabar descaradamente a los vigilantes. Eso les mantiene un rato alejados. Pero luego se acerca uno de ellos y me señala con el dedo. Le contesto en español, enseñándole mi visado de periodista y diciéndole que no puede amenazarme. Se retira unos metros. Mientras sigo grabando le pido a Jessica que intente otra entrevista en el pequeño colmado que tenemos al lado. Lo hace y aparece otro matón para amenazar a la dependienta. Nos internamos en el pueblo. Un grupo nos sigue de lejos. Conseguimos hablar con una familia que está arreglando su casa. La mujer nos cuenta que como católicos tienen algunas dificultades que no pueden explicar. Y después de una conversación de minutos aparece un matón en bicicleta. La cara de la mujer se transforma.

Se han acabado las entrevistas. Los niños juegan en la plaza. Un electricista itinerante arregla una báscula a una vecina. Los hombres de la partida se han duplicado. Los matones y los vigilantes se quedan tranquilos cuando nos marchamos.

Gestos que son más que palabras

Fernando de Haro, Ben du Zhuang | 0 comentarios valoración: 2  25 votos

Una repentina amenaza para la salud

Fernando de Haro, Shijiazhuang

Viajamos en tren de alta velocidad hacia Shijiazhuang, la capital de la provincia de Hebei.

Los viajes en tren en China son una buena ocasión para realizar una inmersión en la cultura popular del país. Empujones, masas en las colas, estaciones inmensas. En los vagones muchos de los pasajeros hablan a voces a través de sus teléfonos móviles o ven películas sin auriculares. Los extranjeros, para poder obtener un billete, tenemos que utilizar el pasaporte. El Gran Hermano sabe ya que viajamos hacia una de las provincias con más cristianos del país. El obispo de la diócesis desapareció hace algunos meses, la primavera pasada, por negarse a participar en la consagración de otro prelado que no había sido autorizada por el Vaticano. Le sometieron a unos cursos de “formación”. Gracias a la habilidad de algunos católicos el régimen ha tolerado la creación de la ONG Jinde, dedicada a la caridad, y de una modesta agencia de noticias conocida como Hebei Faith Press. Hace meses sus responsables aceptaron la solicitud de una entrevista. Pero poco antes de viajar la anularon. He conseguido que otro sacerdote nos atienda. No tenemos fijado el lugar de la cita pero hemos quedado en hablar al llegar. Jessica, la argentina que nos hace de traductora y productora, le ha mandado una copia de los billetes por We Chat. Temo que no nos dejen bajar del tren.

Avanzamos por un paisaje industrial siniestro, bajo un cielo blanco lleno de contaminación, el suelo parece abrasado. Se suceden enormes ciudades que no conocemos. Bloques y bloques de edificios llenos de almas. Supongo, o quiero suponer, que en tantas almas, de estos paisajes devastados, haya el consuelo de alguna belleza. Que no puede ser el consumo, que no puede ser la expansión inmobiliaria, que no puede ser la riqueza inhumana que solo llega a algunos pocos.

Una repentina amenaza para la salud

Fernando de Haro, Shijiazhuang | 0 comentarios valoración: 3  22 votos

De Nasser a Al Sisi, el complicado equilibrio copto

Alessia Melcangi

En el pequeño pueblo de Al-Ur, al sur de Egipto, se inauguró hace unas semanas una catedral dedicada a los 21 coptos decapitados por el estado islámico en Libia en febrero de 2015. Financiada por el gobierno, este nuevo templo se inserta en la estrategia del presidente Al Sisi, también de cara a las próximas elecciones, para reforzar su alianza con la Iglesia copta. Siguiendo las huellas de su predecesor Nasser, el rais trata de superar las críticas de quienes le acusan de no hacer lo suficiente para tutelar los derechos de los cristianos en Egipto.

El 25 de junio de 1968, Nasser, presidente de la república egipcia, en una solemne ceremonia, inauguró junto al patriarca Cirilo VI la nueva catedral copta en el centro de El Cairo. La implicación directa del entonces rais se puso de manifiesto de varias maneras. En primer lugar, con una generosa contribución económica que donó personalmente a la Iglesia egipcia para la edificación del nuevo lugar de culto, poniendo a disposición de los trabajos a las empresas nacionalizadas. Después, acelerando las praxis exigidas para conseguir la aprobación de construcción de nuevas iglesias, que normalmente corrían el riesgo de perderse en un itinerario burocrático que la mayor parte de las veces acababa fracasando. Y por último, con el discurso que pronunció durante la puesta de la primera piedra, el 24 de julio de 1965, con un mensaje de hermandad y colaboración entre las dos comunidades religiosas egipcias. Pero sobre todo fue esencial la presencia de Nasser durante toda la ceremonia inaugural, inmortalizado de la mano con Cirilo VI en una imagen que confería a la sacralidad del evento un aspecto marcadamente político.

De hecho, este encuentro marcó el inicio de una larga colaboración entre el gobierno egipcio y el patriarcado alejandrino, que aseguraría el apoyo constante e imperecedero de la comunidad copta a los regímenes egipcios y una inclusión (aunque a menudo solo aparente) de los cristianos en el sistema social y político.

El golpe de estado llevado a cabo en julio de 1952 por los Oficiales Libres imprimió un cambio radical no solo en la forma de gobierno -la monarquía cedió el paso a un sistema republicano- sino también a nivel ideológico, político, social y económico. Los primeros años cincuenta, con la presidencia de Muhammad Nagib (1953-54), fueron los años de la consolidación del poder militar. Desde el principio promovieron enérgicamente la puesta en marcha de una política que previera la implicación de la comunidad copta (presencia antigua cuyo porcentaje actual en Egipto se estima en torno al 10% de la población) en apoyo del nuevo gobierno, lanzando a todos los egipcios un llamamiento a la unidad, la igualdad y el respeto del ideal nacional.

De Nasser a Al Sisi, el complicado equilibrio copto

Alessia Melcangi | 0 comentarios valoración: 2  14 votos

Emperador vitalicio

Fernando de Haro, Beijing

Beijing colapsado por la celebración de la Asamblea del Pueblo. El tráfico está cerrado kilómetros antes de la plaza de Tiananmen. Hemos conseguido colarnos con la cámara pequeña en el símbolo de la represión del régimen, pero no podemos hacerlo con la grande. En cada esquina de la ciudad hay voluntarios del partido con uniformes negros y rojos. El que está a la salida de nuestro hutong, callejón antiguo típico de Beijing en el que las casas no suelen tener baño, se pasa el día entero de plantón, apoyado en una barra de metal. El frío le ha cortado la cara.

El Beijing sucio y frío, en el que no termina nunca de salir el sol, ondea en cada esquina con enseñas rojas. En el noticiario de las ocho de la tarde, el único, arrecia la propaganda. Imposible informarse por otra vía. Paradoja de una China en la que todo el mundo está conectado y todo el mundo mira obsesivamente la pantalla de su teléfono móvil. Paradoja de un país en el que sus ciudadanos no pueden enterarse de lo que sucede porque el acceso a internet es limitado. Todo está centralizado por medio de la aplicación We Chat, no se puede utilizar Google. We Chat sirve para trazar la ruta, para pedir un taxi, para mandar un mensaje a los amigos, para pagar. Sin We Chat no se puede hacer nada en China y los datos de We Chat son analizados y monitorizados permanentemente por el Gobierno. Nadie tiene que explicárnoslo. Lo hemos sufrido. Cualquier persona con la que conectamos a través de esta aplicación es amenazada o seguida. El Gran Hermano, el 1984 de Orwell, hecho realidad.

Los sistemas de análisis de Big Data trabajan estos días a pleno rendimiento en Beijing. La Asamblea del Pueblo, el Parlamento de pega del régimen comunista chino, tiene que aprobar una modificación de la Constitución para hacer posibles los mandatos vitalicios del presidente. No es una exageración afirmar que Xi Jinping está decidido a convertirse en el nuevo Mao. El paso que se da estos días profundiza lo aprobado en el XIX Congreso del pasado mes de octubre. Pero hay muchos nervios en el entorno del presidente porque, por primera vez, el respaldo puede no ser del todo unánime. Las corrientes que traen y llevan a los delegados que han llegado a Beijing desde todas las provincias son un misterio casi insondable.

Emperador vitalicio

Fernando de Haro, Beijing | 0 comentarios valoración: 3  20 votos

Cuando el emperador no es todo

Fernando de Haro, Shanghai

El obispo Ma, obispo auxiliar de Shanghai, vive en una de las zonas más selectas de la ciudad. A las afueras. Rodeado por árboles viejos y canales, en medio del silencio, ese bien tan preciado, donde los ricos más ricos se construyen sus chalets. El obispo Ma vive en el seminario de Sheshan, al pie del monasterio del mismo nombre. El obispo Ma vive sin libertad, confinado en arresto domiciliario, alejado de sus fieles.

Ma, sacerdote legitimado por la Asociación Patriótica, cuando fue ordenado con el consentimiento del Vaticano, hace 10 años, renunció públicamente a sus vínculos con el instrumento que utiliza el partido para controlar a la Iglesia católica. Después se desdijo porque seguramente pensó, como tantos otros, que es mejor seguir perteneciendo a la Asociación Patriótica si eso permite ejercer el ministerio y celebrar abiertamente los sacramentos.

Al seminario en el que el obispo Ma está confinando se accede por una pequeña cancela en la que nos apostamos con la cámara. Para hacer una guardia, para esperar a que alguien nos deje entrar, para intentar hablar con el obispo Ma. La mañana anuncia primavera y no hace ese frío gélido y sucio que deja el cielo blanco y que nos ha acompañado desde que llegamos. El portero no nos deja pasar. Esperamos algo más de una hora con el fin de que se ablande. Conseguimos el teléfono de uno de los seminaristas que están dentro y, por fin, nos abren la puerta. Nos informan que los sacerdotes no pueden hablar porque están haciendo tres días de retiro. Mientras mi equipo lava unas fresas con el portero, me interno en el seminario y veo pasar a dos curas. Les pregunto si me pueden llevar hasta las habitaciones del obispo Ma y se llevan el dedo a la boca para pedirme silencio: “estamos rezando, no podemos hablar”.

Volvemos al día siguiente y nos encontramos con el cura que me mandó estar callado. Le pido que me responda a cámara algunas preguntas y se sonríe para luego decirme que no. Mientras confiesa a algunos peregrinos consigo que un seminarista sea más explícito y con miedo me responde que el obispo está bien, que lo ve a menudo. Se me acercan tres peregrinos, gente muy sencilla, con las caras curtidas. Se sonríen. “Venimos a rezar”, me dice una mujer. Y me añade: “dile a la cámara que queremos que nuestro obispo vuelva, queremos tener obispo”. Es la voz del pueblo sencillo y fiel. La voz de los que piden pastor frente a la tiranía del emperador. Ya hace 5.000 años que había aquí un emperador. Y el nuevo emperador, Xi Jinping, es como los anteriores pero con Big Data. Ya antes de que el emperador fuera comunista, no toleraba un poder externo. Y las mujeres sencillas que rezan en Seshan son una amenaza: cuestionan el círculo perfecto de un poder sin referencia externa alguna. Al pedir un pastor bendecido por Roma socavan, como lo hicieron los primeros cristianos, el carácter absoluto del emperador. “Dile a la cámara que queremos obispo”. Queda dicho.

Cuando el emperador no es todo

Fernando de Haro, Shanghai | 0 comentarios valoración: 2  23 votos
12  | 3  | 4  Siguiente >

>SÍGUENOS EN

El otro es un bien, también en política

Arte y pintura en Páginas Digital

El caballero de la mano en el pecho

David vencedor de Goliat de Caravaggio

>Boletín electrónico

Recibe los titulares de PÁGINASDIGITAL.es en tu correo electrónico
Darse alta y baja en el boletín electrónico

 

Darme de baja