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22 MAYO 2018
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>Entrevista a Camille Eid

`No es verdad que haya ganado Hezbolá`

I.S.

Las primeras elecciones libanesas después de nueva años dejan un panorama confuso de un país dividido y a merced de grandes coaliciones como la de Hezbolá. Hablamos con el profesor libanés Camille Eid.

Lo primero que llama la atención es la baja participación, menos del 54% en las últimas elecciones de hace nueve años. ¿A qué se debe?

Personalmente, me esperaba una participación al menos del 60% pero evidentemente la nueva ley electoral, de tipo proporcional, le ha parecido demasiado confusa a los electores. Esta abstención se agrava aún más porque de un millón y medio de inmigrantes con ciudadanía libanesa solo han solicitado el voto 90.000, y de estos han votado 50.000.

¿Es fruto de la desconfianza en la política durante estos nueve años?

Exactamente, el país hoy queda muy dividido entre posiciones antitéticas.

Se habla de una victoria de Hezbolá, ¿es así realmente?

No, de ninguna manera. Cuando se habla de Hezbolá y de elecciones, hay que hablar de una coalición llamada 8 de Marzo que contiene fuerzas muy distintas entre sí, por ejemplo una parte del partido cristiano maronita. Se habla de 67 escaños conquistados por Hezbolá, pero si Hezbolá llega al 12% ya es mucho. Se trata de 27 escaños chiítas divididos entre Amal y Hezbolá. También hay que decir que en su fortaleza electoral Hezbolá ha perdido dos escaños de diez, que han ido a parar uno a una lista rival y otro a las Fuerzas Libanesas.

Fuerzas Libanesas, un grupo cristiano de matriz anti-iraní y anti-siria, ha doblado sus escaños, llegando a 15, ¿cómo es posible?

Expresa un crecimiento del sentimiento anti-íraní y anti-Hezbolá debido a la guerra en Siria. De hecho, la nueva ley electoral ha roto el monopolio de las coaliciones, que ahora están obligadas a repartir la tarta con otros grupos.

Estados Unidos y Arabia Saudí apostaron por Hariri, actual jefe del gobierno, pero a él tampoco le ha ido muy bien, ¿qué supone esto?

Todos recordamos el humillante episodio en que Haariri fue prácticamente detenido en Riad por el delito de romper la alianza con Hezbolá. Esto redujo el número de libaneses favorables a Arabia Saudí, pero Hariri no fue capaz de recuperar su popularidad, dañada por la sospecha de connivencia con los árabes. Probablemente será de nuevo el jefe de gobierno, como prevé la constitución libanesa, con un primer ministro suní, un presidente de la cámara chiíta, y un presidente de la república cristiano. Sin duda se verá obligado a llegar a ciertos compromisos, permitiendo entrar como ministros de su gobierno a miembros de Hezbolá.

¿Qué significa para Israel este resultado electoral?

No cambia gran cosa. El problema es qué pasará a nivel geopolítico, tenemos por delante una semana caliente en la que Trump viajará a inaugurar la embajada norteamericana en Jerusalén. Si luego el presidente americano deja realmente el acuerdo nuclear iraní, el Líbano terminará situado en medio de un conflicto que le afectará.

Sobre el conflicto entre Israel e Irán que debería combatirse en territorio sirio, ¿cuál es la importancia de Beirut en todo lo que está en juego?

>Entrevista a Camille Eid

'No es verdad que haya ganado Hezbolá'

I.S. | 0 comentarios valoración: 2  17 votos

A todas las naciones, ¡escuchad y someteos!

Por su interés, publicamos la declaración conjunta de los patriarcas greco-ortodoxo, siriaco-ortodoxo y greco-melquita católico de Antioquía y de Todo el Oriente sobre el bombardeo contra Siria.

Nosotros los Patriarcas,

 Juan X, Patriarca greco-ortodoxo de Antioquía y de Todo el Oriente;

 Ignacio Efraín II, Patriarca siriaco-ortodoxo de Antioquía y de Todo el Oriente y

 José Absi, Patriarca greco-melquita católico de Antioquía, de Alejandría y de Jerusalén,

condenamos y denunciamos la agresión brutal que tuvo lugar la mañana del pasado 14 de abril contra Siria, nuestro tan querido país, por parte de Estados Unidos, Francia y el Reino Unido, bajo alegaciones de uso de armas químicas por el gobierno sirio.

Elevamos nuestras voces para afirmar lo siguiente:

1. Esta agresión brutal constituye una violación manifiesta de las leyes internacionales y de la Carta de las Naciones Unidas ya que se trata de una agresión injustificada contra un país soberano, miembro de la ONU.

2. Sufrimos al comprobar que esos bombardeos han sido perpetrados por países poderosos a los que Siria no ha causado ningún tipo de perjuicio.

3. Las alegaciones de Estados Unidos y de otros países, según las cuales el ejército sirio usa armas químicas y Siria es un país que posee y utiliza ese tipo de armamento, son injustificadas y no se basan en pruebas suficientes y claras.

4. El calendario de esta agresión injustificada contra Siria socava el trabajo de la Comisión Investigadora internacional e independiente, que está a punto de viajar a Siria.

5. Esta agresión brutal destruye las posibilidades de alcanzar una solución pacífica y provoca una escalada de la violencia y más complicaciones.

6. Esta agresión injusta estimula a las organizaciones terroristas y las impulsa a proseguir sus actos barbaros.

7. Demandamos al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas que asuma su papel aportando paz en lugar de contribuir a la escalada de guerra.

8. Hacemos un llamado a todas las Iglesias de los países que participaron en el bombardeo a cumplir con sus deberes cristianos, según las enseñanzas del Evangelio, a condenar esta agresión y a que llamen sus gobiernos a comprometerse en la protección de la paz internacional.

9. Saludamos el coraje, el heroísmo y los sacrificios del Ejército Árabe Sirio, que protege Siria con valentía y garantiza la seguridad de su pueblo. Rezamos por las almas de los mártires y por el restablecimiento de los heridos. Estamos seguros de que el Ejército no se inclinará ante las agresiones terroristas externas o internas; de que seguirá luchando valientemente contra el terrorismo hasta que cada centímetro de la tierra siria sea purificado del terrorismo. Saludamos igualmente la posición valiente de los países aliados de Siria y de su pueblo.

Elevamos nuestras plegarias por la seguridad, la victoria y la liberación de Siria frente a todas las formas de guerra y de terrorismo. Rezamos igualmente por la paz en Siria y en el mundo entero y llamamos a redoblar los esfuerzos en pro de la reconciliación nacional con vista a proteger el país y a preservar la dignidad de todos los sirios.

A todas las naciones, ¡escuchad y someteos!

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¿África nos salvará?

Robi Ronza

¿África nos salvará? Probablemente sí. Nos salvará o al menos contribuirá a salvarnos, y no solo desde el punto de vista económico. La gran censura que caracteriza la tendencia dominante en el circo mediático mundial no hace justicia a su realidad, que no solo está hecha de lo que nos suelen contar. Tanto a nivel cultural como de desarrollo, África está jugando hoy una parte mucho más importante que la que los grandes amos de la comunicación dejan que nos cuenten.

Para empezar, sin los votos de los estados africanos, siempre movilizados en defensa de la vida y de la familia natural, la ONU ya se habría convertido en el principal motor de empuje hacia la transformación del nihilismo y el relativismo cultural en el pensamiento único del mundo contemporáneo. Por poner un ejemplo, el pasado mes de diciembre los países africanos, junto al pequeño estado caribeño de Santa Lucía, no dudaron en exigir que se introdujera en un documento de la ONU el derecho de los padres a la hora de tomar decisiones relativas a la educación sexual de los niños, oponiéndose a países del norte de Europa que presionaban en sentido contrario. Una posición nada fácil teniendo en cuenta que se trataba de oponerse a países que son los grandes donantes de ayuda al desarrollo. Por otro lado, es sobre todo gracias al bloque de los países africanos que el aborto no haya pasado oficialmente como un “derecho humano” reconocido por la ONU.

Mientras nos lo muestran tan solo como una parte del mundo sin futuro de la que huyen todos los que puede, África es hoy el único continente que crece de manera significativa tanto económica como demográficamente. Según las últimas valoraciones del Fondo Monetario Internacional, el PIB del África subsahariana crecerá un 3,3% en 2018 y un 3,5 en 2019. Pero esta tendencia se sigue enfrentando a la falta de acceso en grandes zonas a la energía tanto eléctrica como térmica, a lo que se añade la ausencia de las llamadas “redes de interconexión”, como ferrocarriles, carreteras, gaseoductos o líneas de alta tensión. Para ayudar a cerrar esta brecha, la Unión Europea ha creado un fondo específico de inversiones externas dotado con 3.400 millones de euros que en veinte años debería poner en marcha inversiones por casi 4.400 millones de euros. Se abren así nuevos e interesantes mercados empresariales que deberían abordar nuestros gobiernos europeos.

Mientras tanto, África camina. Como muestra de ello, después de dos años de negociaciones, el pasado 21 de marzo 44 países africanos firmaron en Kigali (Ruanda) un acuerdo para la creación de una zona de libre comercio continental. Ahora cada país tendrá que ratificarlo a nivel nacional y entrará en vigor en el arco de seis meses. Por el momento, quedan fuera las dos principales economías de la zona, es decir Nigeria y Sudáfrica, pero existe la esperanza de que en la próxima cubre, prevista para el próximo mes de julio en Mauritania, se creen las condiciones necesarias para que sus reservas se diluyan.

¿África nos salvará?

Robi Ronza | 0 comentarios valoración: 2  10 votos

Bombardeo en Siria

Miguel García García-Revillo

Afortunadamente, el reciente bombardeo por parte de Estados Unidos, Francia y el Reino Unido de instalaciones sirias que, según los autores del ataque, se dedicaban a la producción y almacenamiento de armas químicas no ha causado muertos ni heridos, civiles o militares.

Ciertamente, el uso reiterado de armas químicas, prohibidas por el Derecho Internacional, del que se acusa al régimen sirio de Bachad El Asad, causando numerosas víctimas, es un hecho muy grave y de trascendencia internacional. Pero en esto, como en tantas otras cosas, no hay atajos. La respuesta por la Comunidad Internacional tiene que ser con arreglo al Derecho, a la ley.

En Derecho Internacional, el uso de la fuerza (como el producido por los bombardeos de la semana pasada) únicamente está permitido en caso de legítima defensa o si media una autorización del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, mediante una resolución aprobada en virtud del Capítulo VII de la Carta de la ONU. No hay otras excepciones.

Ninguna de las circunstancias mencionadas concurre en el presente caso. No hay legítima defensa, porque los autores del bombardeo no defienden a Siria de un ataque armado de otro Estado ni han recibido una petición del Estado agredido para defenderle. Y no hay autorización del Consejo de Seguridad porque cuatro de los cinco Estados con derecho a veto en dicho Consejo, precisamente Estados Unidos, Reino Unido y Francia, por una parte, y Rusia, por la otra, han hecho imposible esa resolución.

A falta de cobertura jurídica, provocada en gran parte por la sobreprotección de Rusia a uno de sus viejos aliados de la Guerra Fría en Oriente Medio, el régimen sirio de los Asad, padre e hijo, Estados Unidos, el Reino Unido y Francia, con el apoyo político de otros Estados occidentales, han decidido saltarse el procedimiento y actuar unilateralmente, volviendo, una vez más, a las políticas de fuerza, al margen del Derecho, propias de siglos pasados.

Cometen un grave error, reincidiendo además en errores anteriores. Al saltarse el mecanismo legal, habilitan a Rusia y China para saltárselo también, con el pretexto que prefieran, cuando, donde y como lo consideren oportuno (lo que han hecho, igualmente, de manera reiterada); desautorizan además al Consejo de Seguridad, que ellos deberían ser los primeros en defender, siendo como son miembros permanentes y privilegiados por el derecho de veto, desacreditando al mismo tiempo a la propia ONU en su conjunto; y transmiten al mundo la sensación de que hay causas para las que todo vale, siempre que sean propias, y de que hay una doble vara de medir los comportamientos y los regímenes, según sean amigos o enemigos. No es teoría, es práctica: lo más práctico es potenciar el mecanismo, no desacreditarlo.

Obviamente, me siento mucho más cercano a regímenes democráticos con un alto nivel de exigencia en la defensa de los derechos humanos fundamentales (EEUU, Reino Unido y Francia) que a regímenes dictatoriales (Siria) o cuyas democracias están más que puestas en cuestión (Rusia). Sin embargo, precisamente por eso, me parece un serio error saltarse las normas, sobre todo cuando quienes se las saltan son países que se denominan a sí mismos Estados de Derecho.

Bombardeo en Siria

Miguel García García-Revillo | 0 comentarios valoración: 2  17 votos

Otra intervención equivocada en Siria

R.I.

Estados Unidos, Reino Unido y Francia han lanzado un nuevo ataque contra tres centros, uno en Damasco y dos en Homs, en el que el régimen de Bachar Al Asad estaría produciendo armas químicas. Trump ha presentado el ataque como la respuesta al uso de esas armas por parte del ejército sirio en el enclave yihadista de Duma. Francia ha respaldado la operación realizada desde aire y mar argumentando que ha sido proporcionada y que ha contribuido a garantizar la seguridad de Europa. Semejante razonamiento ha utilizado el Reino Unido.

Lo cierto es que este ataque, como el que protagonizó Estados Unidos hace un año, no va a servir para resolver nada. No es un ataque con fines humanitarios.

El ataque se ha producido sin cobertura del derecho internacional, sin que hubiese terminado la investigación sobre el uso de las armas químicas. El ataque ha sido percibido por los rusos como una ofensa porque no han sido avisados.

Hay varias razones que apuntan a que este ataque ha sido una nueva equivocación de la coalición internacional.

La coalición internacional, liderada por Estados Unidos, ha intervenido durante los últimos años en la guerra de Siria sin una estrategia clara, sin hacer una valoración adecuada de lo que estaba en juego y de la solución más conveniente. Donald Trump, que ahora asegura que está dispuesto a mantener su respuesta hasta que se dejen de utilizar las armas químicas, hace pocos días aseguraba que era necesario salir cuanto antes de Siria. La falta de una estrategia clara de Estados Unidos, de Francia y del Reino Unido ha marcado su intervención. Al comienzo de la guerra se empeñaron en exigir la salida de Bachar Al Asad del poder para desarrollar una democracia que siguiera el modelo occidental. Esta insistencia, luego olvidada, provocó un retraso en la victoria sobre el ISIS. Y fue la torpeza de Occidente la que permitió que Rusia consiguiera, con menos recursos, un gran protagonismo en el conflicto. Bachar Al Asad es un tirano que utiliza métodos inadecuados para luchar contra el yihadismo. Pero Occidente no ha sabido combatirlo bien.

La intervención es un error porque contribuye a desestabilizar el tablero sirio, que es un tablero que se parece mucho al de una guerra mundial en miniatura. Al no haber informado previamente a los rusos, Trump, Macron y May han levantado la ira de Moscú. Putin no es un angelito. Rusia interviene en Siria para tener una salida al Mediterráneo y para saciar sus afanes imperiales. Pero una intervención debe tener el realismo de no empeorar aún más las cosas. Con este bombardeo Estados Unidos, Francia y Reino Unido se ponen en frente de Rusia y de Irán, que también ha sido decisivo en la derrota del yihadismo sirio. Con este bombardeo Estados Unidos, Francia y Reino Unido se ponen descaradamente del lado de Arabia Saudí y de Israel en el complicado tablero de Oriente Próximo.

Otra intervención equivocada en Siria

R.I. | 0 comentarios valoración: 2  18 votos
>Entrevista a Monseñor Georges Abou Khazen

Un puñado de cristianos muestra que un pueblo entero puede renacer

P.V.

El 19 de julio de 2012 las milicias rebeldes anti-Assad, gran parte de las cuales se nutre de grupos yihadistas, atacaron la ciudad de Alepo, después de Damasco la más importante y poblada de Siria. El ataque llevó en pocas semanas a su división en dos: la zona este en manos rebeldes y la oeste con tropas gubernamentales. Es el inicio de una de las batallas más sangrientas de la historia moderna, que no terminó oficialmente hasta el 22 de diciembre de 2016, cuando el último convoy de los rebeldes que se habían rendido dejó la ciudad.

El altísimo número de muertes entre combatientes y sobre todo civiles se calcula en torno a las 31.000 víctimas, tanto que a Alepo la llaman “la Stalingrado de Siria”. Al acabar los combates, la ciudad estaba prácticamente a ras del suelo y casi todos los habitantes que no habían muerto habían huido. Monseñor Georges Abou-Khazen, de la Custodia de Tierra Santa y vicario apostólico de Alepo, afirma que la situación ahora es aún más difícil, y que el abandono de los cristianos sigue siendo una triste realidad.

Ha pasado más de un año desde el fin de la batalla, ¿cómo es la situación actual de Alepo?

Gracias a Dios, desde que Alepo fue liberada los combates acabaron, pero todavía estamos en situación de emergencia más de un año después.

¿Por qué?

La gran parte de las viviendas sigue estando destruida. Si queremos que la gente regrese hay que darle una vivienda y un trabajo, que ahora faltan casi por completo.

En Alepo había una de las comunidades cristianas más numerosas, ¿ha vuelto alguien desde que se acabó el conflicto?

Algunas familias han vuelto, pero por desgracia al mismo tiempo otras han querido irse. Aquí no hay trabajo ni casas para tener una existencia digna.

¿Y desde el punto de vista de la ayuda humanitaria?

La ayuda llega gracias a nuestros benefactores y a las organizaciones eclesiásticas. De este modo podemos ayudar a casi toda la gente que lo necesita: un paquete de alimentos al mes, educadores en las escuelas que siguen en pie, y sobre todo medicinas y cuidados para los que sufren. Intentamos por todos los medios salir al encuentro de las necesidades de la gente. Doy gracias a Cáritas Internacional, a Ayuda a la Iglesia Necesitada, y a todos los que nos permiten subsistir.

Después de la Semana Santa hemos llegado a la Pascua, ¿cómo se vive este evento en una ciudad mártir que ha visto tanta muerte y destrucción?

Una Semana Santa que dura desde hace siete años. Alepo es una auténtica ciudad mártir. Ahora el temor es que Siria sea dividida. Hay kurdos, turcos, americanos, iraníes que quieren hacerla pedazos y esto sería un daño gravísimo. Siria es un hermoso mosaico de etnias y religiones distintas que vivían en paz, ahora este mosaico lo están haciendo pedazos y también tienen culpa las potencias occidentales. Tenemos miedo de que en vez del antiguo mosaico Siria quede teñida de un solo color, el negro.

¿Qué significaría esto para los cristianos?

>Entrevista a Monseñor Georges Abou Khazen

Un puñado de cristianos muestra que un pueblo entero puede renacer

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Putin, señor del tiempo

Antonio R. Rubio Plo

La esperada victoria de Vladimir Putin en las elecciones presidenciales rusas abre un cuarto mandato presidencial de seis años que finalizaría en 2024. A su término se podrá decir que Putin ha estado en el poder casi un cuarto de siglo, pues durante la presidencia de Medvedev ejerció de primer ministro, y cabe preguntarse si el actual presidente pensará entonces en la retirada de la vida pública o bien buscará algún modo de prolongar su mandato. El partido Rusia Unida, que sustenta a Putin, fue creado en función del presidente, y no se percibe a ningún político, salido de sus filas, capaz de sustituirle. Además en las pasadas elecciones, Putin se presentó como independiente de la mano del Frente Popular Panruso, como queriendo indicar que está por encima de los partidos. Por lo demás, el remplazo no es sencillo en ningún régimen personalista, pues a un mandatario nunca le parece suficiente el tiempo de estar en el poder. Siempre está diciendo que su obra no ha sido completada y que necesita más tiempo. Lo hemos visto recientemente en tantos ejemplos de presidentes latinoamericanos deseosos de prolongar su mandato, pese a las disposiciones constitucionales contrarias.

Las continuidades son posibles, en la mayoría de las ocasiones, si hay un partido de masas detrás del líder. De ahí puede salir un sucesor que dé continuidad a un movimiento político. No es este el caso del presidente Putin, pues la historia de Rusia no sería la que ha sido si fuese de otra manera. Rusia tiene una historia marcada por hombres providenciales, y en algún caso mujeres como Catalina la Grande, y siempre ha tenido el problema de su remplazo. En principio, la sucesión estaba asegurada por la monarquía hereditaria zarista, pero esto no impedía las luchas por el poder como sucedió en los siglos XVII y XVIII. Los gobernantes rusos, según señala el analista Maxim Trudolyubov, pretendían ser señores del tiempo, unas veces para inmovilizarlo, tal y como sucedió con Nicolás I o Breznev, y otras para acelerarlo, llevando a Rusia por el camino de las reformas, como fue el caso de Pedro el Grande, Alejandro I, Lenin, Stalin y Kruschev. Eran personalidades políticas que marcaban profundamente los tiempos, con independencia de que alcanzaran o no sus propósitos. Ni que decir tiene que no estaban dispuestos a ceder el poder. En el caso de Kruschev tuvo que ceder el poder por una “revolución palaciega”; Gorbachov no tuvo más remedio que dimitir al constatar que era presidente de un país, la URSS, que había dejado de existir; y Yeltsin renunció por razones de salud y de debilidad política.

Putin, señor del tiempo

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Gestos que son más que palabras

Fernando de Haro, Ben du Zhuang

Seguimos en Hebei. Anoche, después de que allanaran la puerta del apartamento, me acosté con la decisión de parar. De acuerdo. El Gran Hermano me ha derrotado. Ha conseguido su propósito. Llevo más de una semana en China y el cerco se ha hecho más fuerte. Allí donde voy, llevo la amenaza, el miedo. ¿Qué sentido tiene continuar? Después de un confinamiento, un arresto y un allanamiento de morada, hay que saber dónde está el límite. Sobre todo por lo que voy sembrando. Pero el día ha amanecido despejado, ha desaparecido la neblina que llena el corazón de frío. Y cambio de opinión. Les había dicho a Jessica y a Ignacio que íbamos a dedicar la jornada a grabar mercados y tráfico. Les informo del cambio de planes. Nos vamos a buscar a Ben Du Zhuang, un pueblo de católicos y, después, a Zhaoxian, una ciudad de la provincia de Hebei donde unas hermanas abrieron el primer orfanato tras la apertura de Deng Xiaoping.

El taxista se confunde y nos deja lejos de la entrada de Ben Du Zhuang. Caminamos con el equipo a cuestas durante un par de kilómetros. Nos sigue el coche de lunas tintadas de rigor. En la entrada al pueblo hay un par de vigilantes uniformados. Segundos antes de que los alcancemos aparece un motocarro, su conductor les da instrucciones. Le dicen a Jessica que no se puede pasar al pueblo y Jessica pone el grito en el cielo asegurando que ella es católica y que va a rezar a la iglesia. Los dejo discutiendo y me voy con Ignacio a grabar. Un grupo de hombres juega al dominó chino en un gran tablero de madera. Caras curtidas, gente de campo. Ríen y disfrutan de la partida. Jessica se nos ha unido ya. Le pido que les pregunte si son católicos y cuando van a responderme se acerca uno de los vigilantes y les grita: “nadie puede hablar”. Cambia el rostro de los jugadores. Ahora se muestran serios. Le pido a Ignacio la cámara pequeña y empiezo a grabar descaradamente a los vigilantes. Eso les mantiene un rato alejados. Pero luego se acerca uno de ellos y me señala con el dedo. Le contesto en español, enseñándole mi visado de periodista y diciéndole que no puede amenazarme. Se retira unos metros. Mientras sigo grabando le pido a Jessica que intente otra entrevista en el pequeño colmado que tenemos al lado. Lo hace y aparece otro matón para amenazar a la dependienta. Nos internamos en el pueblo. Un grupo nos sigue de lejos. Conseguimos hablar con una familia que está arreglando su casa. La mujer nos cuenta que como católicos tienen algunas dificultades que no pueden explicar. Y después de una conversación de minutos aparece un matón en bicicleta. La cara de la mujer se transforma.

Se han acabado las entrevistas. Los niños juegan en la plaza. Un electricista itinerante arregla una báscula a una vecina. Los hombres de la partida se han duplicado. Los matones y los vigilantes se quedan tranquilos cuando nos marchamos.

Gestos que son más que palabras

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Una repentina amenaza para la salud

Fernando de Haro, Shijiazhuang

Viajamos en tren de alta velocidad hacia Shijiazhuang, la capital de la provincia de Hebei.

Los viajes en tren en China son una buena ocasión para realizar una inmersión en la cultura popular del país. Empujones, masas en las colas, estaciones inmensas. En los vagones muchos de los pasajeros hablan a voces a través de sus teléfonos móviles o ven películas sin auriculares. Los extranjeros, para poder obtener un billete, tenemos que utilizar el pasaporte. El Gran Hermano sabe ya que viajamos hacia una de las provincias con más cristianos del país. El obispo de la diócesis desapareció hace algunos meses, la primavera pasada, por negarse a participar en la consagración de otro prelado que no había sido autorizada por el Vaticano. Le sometieron a unos cursos de “formación”. Gracias a la habilidad de algunos católicos el régimen ha tolerado la creación de la ONG Jinde, dedicada a la caridad, y de una modesta agencia de noticias conocida como Hebei Faith Press. Hace meses sus responsables aceptaron la solicitud de una entrevista. Pero poco antes de viajar la anularon. He conseguido que otro sacerdote nos atienda. No tenemos fijado el lugar de la cita pero hemos quedado en hablar al llegar. Jessica, la argentina que nos hace de traductora y productora, le ha mandado una copia de los billetes por We Chat. Temo que no nos dejen bajar del tren.

Avanzamos por un paisaje industrial siniestro, bajo un cielo blanco lleno de contaminación, el suelo parece abrasado. Se suceden enormes ciudades que no conocemos. Bloques y bloques de edificios llenos de almas. Supongo, o quiero suponer, que en tantas almas, de estos paisajes devastados, haya el consuelo de alguna belleza. Que no puede ser el consumo, que no puede ser la expansión inmobiliaria, que no puede ser la riqueza inhumana que solo llega a algunos pocos.

Una repentina amenaza para la salud

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De Nasser a Al Sisi, el complicado equilibrio copto

Alessia Melcangi

En el pequeño pueblo de Al-Ur, al sur de Egipto, se inauguró hace unas semanas una catedral dedicada a los 21 coptos decapitados por el estado islámico en Libia en febrero de 2015. Financiada por el gobierno, este nuevo templo se inserta en la estrategia del presidente Al Sisi, también de cara a las próximas elecciones, para reforzar su alianza con la Iglesia copta. Siguiendo las huellas de su predecesor Nasser, el rais trata de superar las críticas de quienes le acusan de no hacer lo suficiente para tutelar los derechos de los cristianos en Egipto.

El 25 de junio de 1968, Nasser, presidente de la república egipcia, en una solemne ceremonia, inauguró junto al patriarca Cirilo VI la nueva catedral copta en el centro de El Cairo. La implicación directa del entonces rais se puso de manifiesto de varias maneras. En primer lugar, con una generosa contribución económica que donó personalmente a la Iglesia egipcia para la edificación del nuevo lugar de culto, poniendo a disposición de los trabajos a las empresas nacionalizadas. Después, acelerando las praxis exigidas para conseguir la aprobación de construcción de nuevas iglesias, que normalmente corrían el riesgo de perderse en un itinerario burocrático que la mayor parte de las veces acababa fracasando. Y por último, con el discurso que pronunció durante la puesta de la primera piedra, el 24 de julio de 1965, con un mensaje de hermandad y colaboración entre las dos comunidades religiosas egipcias. Pero sobre todo fue esencial la presencia de Nasser durante toda la ceremonia inaugural, inmortalizado de la mano con Cirilo VI en una imagen que confería a la sacralidad del evento un aspecto marcadamente político.

De hecho, este encuentro marcó el inicio de una larga colaboración entre el gobierno egipcio y el patriarcado alejandrino, que aseguraría el apoyo constante e imperecedero de la comunidad copta a los regímenes egipcios y una inclusión (aunque a menudo solo aparente) de los cristianos en el sistema social y político.

El golpe de estado llevado a cabo en julio de 1952 por los Oficiales Libres imprimió un cambio radical no solo en la forma de gobierno -la monarquía cedió el paso a un sistema republicano- sino también a nivel ideológico, político, social y económico. Los primeros años cincuenta, con la presidencia de Muhammad Nagib (1953-54), fueron los años de la consolidación del poder militar. Desde el principio promovieron enérgicamente la puesta en marcha de una política que previera la implicación de la comunidad copta (presencia antigua cuyo porcentaje actual en Egipto se estima en torno al 10% de la población) en apoyo del nuevo gobierno, lanzando a todos los egipcios un llamamiento a la unidad, la igualdad y el respeto del ideal nacional.

De Nasser a Al Sisi, el complicado equilibrio copto

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Emperador vitalicio

Fernando de Haro, Beijing

Beijing colapsado por la celebración de la Asamblea del Pueblo. El tráfico está cerrado kilómetros antes de la plaza de Tiananmen. Hemos conseguido colarnos con la cámara pequeña en el símbolo de la represión del régimen, pero no podemos hacerlo con la grande. En cada esquina de la ciudad hay voluntarios del partido con uniformes negros y rojos. El que está a la salida de nuestro hutong, callejón antiguo típico de Beijing en el que las casas no suelen tener baño, se pasa el día entero de plantón, apoyado en una barra de metal. El frío le ha cortado la cara.

El Beijing sucio y frío, en el que no termina nunca de salir el sol, ondea en cada esquina con enseñas rojas. En el noticiario de las ocho de la tarde, el único, arrecia la propaganda. Imposible informarse por otra vía. Paradoja de una China en la que todo el mundo está conectado y todo el mundo mira obsesivamente la pantalla de su teléfono móvil. Paradoja de un país en el que sus ciudadanos no pueden enterarse de lo que sucede porque el acceso a internet es limitado. Todo está centralizado por medio de la aplicación We Chat, no se puede utilizar Google. We Chat sirve para trazar la ruta, para pedir un taxi, para mandar un mensaje a los amigos, para pagar. Sin We Chat no se puede hacer nada en China y los datos de We Chat son analizados y monitorizados permanentemente por el Gobierno. Nadie tiene que explicárnoslo. Lo hemos sufrido. Cualquier persona con la que conectamos a través de esta aplicación es amenazada o seguida. El Gran Hermano, el 1984 de Orwell, hecho realidad.

Los sistemas de análisis de Big Data trabajan estos días a pleno rendimiento en Beijing. La Asamblea del Pueblo, el Parlamento de pega del régimen comunista chino, tiene que aprobar una modificación de la Constitución para hacer posibles los mandatos vitalicios del presidente. No es una exageración afirmar que Xi Jinping está decidido a convertirse en el nuevo Mao. El paso que se da estos días profundiza lo aprobado en el XIX Congreso del pasado mes de octubre. Pero hay muchos nervios en el entorno del presidente porque, por primera vez, el respaldo puede no ser del todo unánime. Las corrientes que traen y llevan a los delegados que han llegado a Beijing desde todas las provincias son un misterio casi insondable.

Emperador vitalicio

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Cuando el emperador no es todo

Fernando de Haro, Shanghai

El obispo Ma, obispo auxiliar de Shanghai, vive en una de las zonas más selectas de la ciudad. A las afueras. Rodeado por árboles viejos y canales, en medio del silencio, ese bien tan preciado, donde los ricos más ricos se construyen sus chalets. El obispo Ma vive en el seminario de Sheshan, al pie del monasterio del mismo nombre. El obispo Ma vive sin libertad, confinado en arresto domiciliario, alejado de sus fieles.

Ma, sacerdote legitimado por la Asociación Patriótica, cuando fue ordenado con el consentimiento del Vaticano, hace 10 años, renunció públicamente a sus vínculos con el instrumento que utiliza el partido para controlar a la Iglesia católica. Después se desdijo porque seguramente pensó, como tantos otros, que es mejor seguir perteneciendo a la Asociación Patriótica si eso permite ejercer el ministerio y celebrar abiertamente los sacramentos.

Al seminario en el que el obispo Ma está confinando se accede por una pequeña cancela en la que nos apostamos con la cámara. Para hacer una guardia, para esperar a que alguien nos deje entrar, para intentar hablar con el obispo Ma. La mañana anuncia primavera y no hace ese frío gélido y sucio que deja el cielo blanco y que nos ha acompañado desde que llegamos. El portero no nos deja pasar. Esperamos algo más de una hora con el fin de que se ablande. Conseguimos el teléfono de uno de los seminaristas que están dentro y, por fin, nos abren la puerta. Nos informan que los sacerdotes no pueden hablar porque están haciendo tres días de retiro. Mientras mi equipo lava unas fresas con el portero, me interno en el seminario y veo pasar a dos curas. Les pregunto si me pueden llevar hasta las habitaciones del obispo Ma y se llevan el dedo a la boca para pedirme silencio: “estamos rezando, no podemos hablar”.

Volvemos al día siguiente y nos encontramos con el cura que me mandó estar callado. Le pido que me responda a cámara algunas preguntas y se sonríe para luego decirme que no. Mientras confiesa a algunos peregrinos consigo que un seminarista sea más explícito y con miedo me responde que el obispo está bien, que lo ve a menudo. Se me acercan tres peregrinos, gente muy sencilla, con las caras curtidas. Se sonríen. “Venimos a rezar”, me dice una mujer. Y me añade: “dile a la cámara que queremos que nuestro obispo vuelva, queremos tener obispo”. Es la voz del pueblo sencillo y fiel. La voz de los que piden pastor frente a la tiranía del emperador. Ya hace 5.000 años que había aquí un emperador. Y el nuevo emperador, Xi Jinping, es como los anteriores pero con Big Data. Ya antes de que el emperador fuera comunista, no toleraba un poder externo. Y las mujeres sencillas que rezan en Seshan son una amenaza: cuestionan el círculo perfecto de un poder sin referencia externa alguna. Al pedir un pastor bendecido por Roma socavan, como lo hicieron los primeros cristianos, el carácter absoluto del emperador. “Dile a la cámara que queremos obispo”. Queda dicho.

Cuando el emperador no es todo

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Las nuevas hijas de Sheshan

Fernando de Haro, Shanghai

Cindy tiene 26 años. Menuda, anda siempre con prisa y siempre tiene frío. Cindy solo guarda un par de zapatillas en el armario de su cuarto, no le cabe mucha ropa. Comparte piso, comparte habitación y hasta comparte cama en un apartamento de Shanghai. Cindy tiene el pequeño trozo de pared que le corresponde lleno de imágenes religiosas. Hoy está haciendo su primera visita a Sheshan, el santuario de referencia del catolicismo chino.

Sube casi corriendo la empinada cuesta que llega hasta la cima. Se detiene a rezar ante algunas imágenes. Escucho su relato en la única colina que hay cerca de Shanghai. El lugar escogido para erigir el santuario es un remanso de paz. A unos kilómetros queda el paisaje urbano de la gran ciudad, duro, comercial, competitivo. Aquí todo es verde. A los peregrinos les reciben unas abuelucas que se ríen mucho y que vende fresas, algunas verduras y los famosos huevos del té. Tras la primera ascensión, tres imágenes, las de María, José y Jesús. Ante cada una de ellas se detienen los devotos: cantan, rezan el rosario, piden confesión. Es el nuevo mundo al que pertenece Cindy. Más arriba, la basílica. Fue aquí donde se refugiaron muchos durante la persecución de la Revolución Cultural.

Cindy nació en una ciudad pequeña del sur, en una familia pobre. Sus padres se dedican a vender fruta. Ni siquiera en un día tan señalado como el de comienzo de año dejan de trabajar. Ha estudiado comercio internacional y habla francés e inglés.

En su casa no saben qué es el cristianismo. Cuando les anunció que se iba a bautizar le preguntaron por qué había escogido un Dios occidental. Le recordaron que hay muchos dioses orientales para quien siente algún vacío en su vida.

“La primera vez que oí hablar del cristianismo fue en una película estadounidense. La protagonista era una católica que se iba a confesar por haber engañado a su marido. No se confesó solo una vez. Fue dos veces y allí estaba el cura la segunda vez. ¿Cómo es posible eso?, me pregunté”, relata. Después de su primer encuentro a través del cine Cindy buscó cristianos y la casualidad hizo que entrara a trabajar con el que ahora es su padrino, un francés con el que se enseguida le unió un estrecho lazo. “Hablábamos de todo, comíamos juntos, empezamos una amistad”, cuenta. Después vino el catecumenado.

“Una noche vi un episodio de la serie Anatomía de Grey. Es el capítulo en el que uno de los protagonistas se muere. Para mí la mujer de ese personaje lo tenía todo: un marido que le quería, hijos. Estuve toda la noche sin dormir. Y al levantarme pensé que no podía entregar mi amor a alguien que se muriera, entonces pedí el bautismo”, me cuenta la joven. No le pregunto si sabe que es lo mismo que le pasó a Francisco de Borja, porque Cindy no conoce al santo jesuita.

Las nuevas hijas de Sheshan

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Juicio de Dios bajo el comunismo

Fernando de Haro, Shanghai

El padre Joseph Shi, jesuita, es toda una institución. Tiene 90 años. Ha asesorado a varios papas y su intervención, con toda probabilidad, tiene mucho que ver con la búsqueda de un acuerdo con el Gobierno de Xi Jinping que impulsa el Papa Francisco.

Se apoya en un bastón y aparece en la gran recepción de la residencia que hay junto a la catedral de Shanghai. Es un edificio frío y desangelado. Hemos esperado a que el padre Shi almorzara, en China se hace a las 11.30.

Nuestra conversación durará hora y media. Se excusa porque dice que a los 90 años ya no tiene bien la cabeza. Le menciono, para darle la enhorabuena, un artículo que ha escrito en La Civiltà Católica. Y me dice que escribir y hablar son dos cosas muy diferentes. Todo pura pose. En ningún momento le falla ni la memoria ni la lógica en su exposición. Controla hasta el último detalle de cada una de sus palabras.

Shi ya era jesuita cuando Mao llegó al poder. En la compañía sabían que el triunfo de los comunistas en la guerra civil no podía traer nada bueno, así que a los más jóvenes los mandaron a Filipinas. “Yo no viví la época de Mao, estaba fuera y solo nos llegaban algunas noticias por los misioneros extranjeros”, me asegura. Cuando le insisto en la persecución que sufrieron los cristianos en aquella época y en los 70 millones de muertos provocados por el maoísmo me recuerda la fascinación con la que se seguían los pasos del autor del Libro Rojo en Europa. “Después de la formación en Filipinas, me mandaron a Roma, allí yo hacía de traductor y fui formando una biblioteca sobre cuestiones chinas. Venían a pedirme el Libro Rojo de Mao porque les fascinaba, quería que lo explicara”, me replica dejando claro que a sus 90 años está en plena forma. Le sigo apretando. Repaso los años terribles de la Revolución Cultural, la fase de apertura y la nueva política de Xi Jinping que quiere volver a un mayor control. No consigo arrancarle una valoración. ”Yo de las cosas de las que me habla no tuve experiencia. No estaba aquí. Puedo hablar de forma teórica pero prefiero hablar desde mi experiencia”, me contesta. “Pero usted conoce la falta de libertad”, le replicó. Shi se calienta, “pues claro que conozco la falta de libertad que hay en China, todo el mundo sabe eso. Pero uno no decide dónde nace. Hay gente que nace en Washington, yo he nacido aquí. Dios me ha puesto aquí”. “¿Y usted, que es un hombre de fe, me puede decir por qué Dios le ha puesto aquí, cuál es el designio de Dios para esta circunstancia?”, le respondo. Shi entonces se convierte en un profeta y alza la voz: “no os basta con juzgar a los hombres y, encima, queréis juzgar a Dios”.

Este jesuita nonagenario sostiene que al hablar de Iglesia subterránea y de Iglesia oficial los periodistas hemos caído en la trampa de la propaganda. “Hablar aquí de dos iglesias es hacerle el juego al Gobierno. Nunca hubo un cisma, la Iglesia no se rompió, unos están de acuerdo con el Gobierno, otros no”, asegura.

Juicio de Dios bajo el comunismo

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Confinado en la Jerusalén de China

F.H., Wenzhou, China

Confinado durante 24 horas en Wenzhou. El Gobierno no parece dispuesto a que se difunda lo que ocurre en la llamada Jerusalén de China. Wenzhou es una ciudad que se encuentra a 400 kilómetros al sur de Shanghai. Esta urbe es pequeña para lo habitual en el país, solo tiene nueve millones de habitantes y en los pueblos que la circundan la minoría cristiana tiene peso. Los protestantes suman dos millones y los católicos, 200.000. Tomamos mi equipo y yo un tren de alta velocidad muy temprano. No tenemos garantizado el billete de vuelta porque terminan las celebraciones de comienzo de año y muchos vuelven a casa. Nos arriesgamos. El paisaje se llena pronto de canales, colinas y cultivos muy cercanos al mar. Nos espera un contacto, un empresario que pertenece a la Iglesia clandestina.

Al bajar del tren nos llama y nos dice que se retrasa. No lo llegaremos a ver. Mientras avanzamos por el arcén nos rodean siete policías. Uno de ellos nos graba con una cámara. Nos piden los pasaportes y uno de ellos, el que debe ser el jefe, se dirige a mi traductor en chino para que me pregunte cuál es el propósito de mi viaje: “Retratar el desarrollo de China, su modernización”. “Es un objetivo demasiado genérico, ¿puede concretar?”, me pide a través del intérprete. “Retratar el desarrollo de China y la capacidad de sus jóvenes para afrontar el futuro porque en España hay mucho interés sobre este asunto”, le contesto. “Acompáñenos, por favor, a tomar un té con nosotros”, responde. La invitación es muy cortés en las formas pero de una firmeza que no da lugar a equívocos.

El policía de la cámara sigue grabando. Nos sirven él te en una sala lujosa de reuniones donde nos dan conversación. “Estamos comprobando el visado”, nos informan. Después de media hora, el policía jefe, de paisano, nos comunica que nuestro visado no permite hacer entrevistas ni grabar en Wenzhou. Comienza entonces una larga conversación sobre lo que tenemos permitido hacer. Conversación que se resume en que nos moveremos en su coche, grabaremos lo que ellos digan y en todo momento estaremos acompañados. Uno de los miembros del equipo policial entiende español. Con mi intérprete hablo italiano pero en un momento de la conversación me dirijo a mi operador de cámara y se ve que me comprende.

Confinado en la Jerusalén de China

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En Shanghai nadie habla

Fernando de Haro, Shanghai

Shanghai es la Nueva York de China. 22 millones de habitantes. El Bond, el barrio de grandes rascacielos, tráfico ordenado y aceras limpias, tiene un atractivo parecido al de Manhattan. La vida es cara en esta megaurbe, comunismo de mercado. Por un apartamento de tres habitaciones y dos baños se paga un millón de euros. El precio sube más si la vivienda queda cerca del histórico barrio francés o de la zona del centro donde impera el lujo.

La gran ciudad nos recibe en una tarde nublada, el sol apenas se asoma entre unas nubes altas. Llegamos con facilidad y con las últimas luces a la parroquia de San Miguel, una iglesia que se levanta entre edificios de oficinas. Quedan muy atrás los años de la revolución cultural y de la banda de los cuatro. No hay huella alguna de destrucción o saqueo, ni siquiera de descuido. San Miguel es una parroquia cuidada, con bancos nobles y vidrieras costeadas. Nos abre las puertas Beda Zhu, uno de sus parroquianos. Beda tiene poco más de 60 años y se ha jubilado hace poco. Se encargaba del servicio de publicaciones de la diócesis. Una diócesis que, como todas las diócesis de China, está bajo la supervisión de la Asociación Patriótica, institución ideada por Mao para tener bajo control a la Iglesia católica.

Beda Zhu no quiere hablar de lo que llama “cuestiones delicadas”. Nos cuenta que en China hay alrededor de 40 millones de cristianos (algunos elevan la cifra hasta 100 millones). Son más los protestantes, que están creciendo con fuerza, sobre todo en las ciudades. La llamada “fiebre cristiana” que llevó en los años 90 del pasado siglo a acercarse a muchos miembros de la clase media urbana a las iglesias sigue haciendo efecto. “Especialmente entre los jóvenes, hay una búsqueda de valores universales -explica Beda- que les acerca al cristianismo”.

Las “cuestiones delicadas” de las que Beda no quiere hablar son el acercamiento entre el Vaticano y las autoridades de China para llegar a un acuerdo que pondría fin a más de 60 años de “anomalías”. Mao, con su Asociación Patriótica, promovió ordenaciones ilegítimas, no inválidas, de obispos que no habían sido nombrados por el Papa. Esos obispos, que no han formado una iglesia herética y que muchos de ellos han pedido el reconocimiento de Roma, conforman la que se conoce como la “Iglesia oficial”. Es aquella parte de la Iglesia que ha aceptado las imposiciones del régimen para hacer posible la administración pública de los sacramentos. La otra Iglesia, la llamada Iglesia subterránea, la que se sigue escondiendo, ha reivindicado con su independencia frente al poder una labor profética. Así lo ha explicado recientemente el secretario de Estado, el cardenal Parolín. Nos despedimos de Beda a las puertas de San Miguel, donde un grupo de mujeres baila. Es el ejercicio de después de la cena.

En Shanghai nadie habla

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>Diálogo entre las dos Coreas

Seúl supera a Trump con ayuda china

Entrevista a Carlo Jean

Hay una carta misteriosa, cerrada y bien sellada, que según fuentes diplomáticas de Seúl, Kim Jong-un ha dado a sus enviados para que se la entreguen personalmente a Donald Trump cuando dentro de unos días viajen a Washington. Después del imprevisto de que se abriera paso el diálogo con el primer encuentro entre el dictador norcoreano y los enviados de Corea del Sur, todo el mundo piensa que esa carta contiene algo que hasta ahora era imposible imaginar, la invitación a un encuentro oficial entre Corea del Norte y Estados Unidos.

Trump ya ha respondido con nuevas sanciones después de establecer que Kim Jong Nam, hermanastro de Kim Jong-un, muriera por mandato suyo. Son muchos los interrogantes que se abren mientras el mundo pierde aliento por miedo a una guerra nuclear. Según el general Carlo Jean, detrás de todo esto está China. Hablamos con él.

Pyongyang y Segúl anunciaron hace unas semanas un encuentro oficial para decidir una moratoria nuclear, mientras parece que Kim Jong-un está disponible a encontrarse incluso con Trump. ¿Qué le parecen estos cambios?

El presidente surcoreano Moon, a diferencia de su predecesor, siempre se ha mostrado favorable al diálogo con sus primos del norte. Creo que podemos decir que detrás de la voluntad de Kim Jong-un de abrir un diálogo se encuentran fuertes presiones desde China.

¿Está seguro? Hasta ahora parecía que Pekín no quería involucrarse.

Hay que mirar los hechos. Y los hechos nos dicen que antes de las Olimpiadas y de la consiguiente invitación de una delegación norcoreana a los Juegos, Moon fue invitado a Pekín. Lo siguiente es que Pekín señala la vía de apertura a Seúl, aconsejándole actuar como hicieron Nixon y Mao en 1972, con la famosa “diplomacia del ping pong”. Esta vez podemos hablar de diplomacia del esquí, pero parece que ha logrado exactamente igual que entonces la apertura del diálogo entre EE.UU y China, a través del deporte. Lo que no sabemos es qué ha ofrecido Seúl a cambio a Pekín.

¿Usted tiene alguna idea?

Corea del Sur tiene un gran resentimiento hacia Estados Unidos, después de que estos impusieran tasas aduaneras a la exportación surcoreana a América, derogando de hecho los acuerdos comerciales alcanzados con Obama. Pero el pueblo surcoreano tampoco ama especialmente a los americanos. Recordemos las grandes manifestaciones de protesta contra el Thaad, la instalación del sistema antimisiles americano en Corea del Sur. Por último, como decía, Moon nunca ha querido oír hablar de acciones de guerra.

¿Se puede decir que Trump sale derrotado en este escenario?

La línea de Corea del Sur ha prevalecido sobre la de Washington, que ha tenido que tomar conciencia del hecho de que los surcoreanos no quieren saber nada de una acción de fuerza. Y sin ellos, militarmente los USA no están en condiciones de actuar contra Corea del Norte.

¿Por qué?

Estados Unidos necesita las bases militares y al ejército surcoreano para declarar la guerra a Pyongyang. Aunque no se hubiera llegado a las armas nucleares, una guerra significaría para Seúl, una ciudad de 21 millones de habitantes, cientos de miles de muertos.

Trump ha colgado un tuit mostrando su alegría por la apertura del diálogo entre las dos Coreas, pero al mismo tiempo ha aprobado nuevas sanciones contra Pyongyang. ¿Tiene un pie en cada orilla?

>Diálogo entre las dos Coreas

Seúl supera a Trump con ayuda china

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>Entrevista a Tewfik Aclimandos

Egipto y el monólogo electoral

El único candidato que se ha atrevido a desafiar al presidente egipcio Abdelfatah al-Sisi es uno de sus defensores, Moussa Mostafa Moussa, que hasta unos días antes de presentarse recogía firmas en favor de su futuro rival. Al cabo de pocas semanas, varios candidatos y posibles rivales del rais han abandonado su carrera o se han visto obligados a hacerlo, dejando vacante la próxima cita electoral.

El sobrino del expresidente Anwar el-Sadat ha abandonado; el excandidato y figura del viejo régimen de Hosni Mubarak, Ahmed Shafik, ha anunciado su retirada tras haber sido deportado al exilio en los Emiratos. Y el más serio de los posibles candidatos, el general y exjefe del Estado mayor Sami Anan, fue arrestado horas después de anunciar sus intenciones. Además, el excandidato presidencial islamista Abdel Moneim Abol Fotouh –que se presentó en 2012– ha sido detenido por presuntos contactos con su antiguo grupo, los Hermanos Musulmanes.

Grupos y asociaciones de derechos humanos egipcios e internacionales han hablado de “farsa electoral”, han acusado a Al-Sisi de “pisotear hasta los requisitos mínimos para unas elecciones libres”. En un Egipto cansado por una complicada situación económica (que ha obligado al presidente a poner en marcha reformas inéditas) y por reiterados ataques terroristas en el corazón de sus ciudades contra la minoría cristiana y en el norte del Sinaí, cuartel de yihadistas, las libertades personales se han reducido drásticamente y ha aumentado la represión del régimen.

La promesa de mantener la seguridad –hace unos días dio comienzo una operación militar contra grupos yihadistas en el Sinaí, en la región del Delta del Nilo y en el desierto occidental, hacia la porosa frontera con Libia– y ahorrarle al país una suerte como la de Siria, Yemen o Libia le sigue garantizando al rais cierto margen de maniobra tanto en casa como en el exterior.

Aunque Al-Sisi, que se presenta a su segundo mandato sin rivales, pierda popularidad, según nos explica Tewfik Aclimandos, profesor de Relaciones Internacionales en la Universidad francesa de Egipto, “la sociedad, cansada, teme nuevos levantamientos y no quiere más revueltas. Eso juega a favor del presidente”.

¿Qué han significado para la sociedad y la economía las relaciones entre las diversas confesiones religiosas y los cuatro años de presidencia de Al-Sisi?

>Entrevista a Tewfik Aclimandos

Egipto y el monólogo electoral

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Se caldea el frente sirio de los USA

Caleb J. Wulff

El final de la guerra en Siria sigue estando lejos y las consecuencias cada vez son más dolorosas para la población civil. La amenaza del extremismo islámico sigue estando presente a pesar de la derrota del Isis, que no es definitiva, y continúa el enfrentamiento contra el gobierno de Damasco.

Esta guerra está poniendo de manifiesto los errores de cálculo de la administración Obama, que esperaba una caída rápida del régimen, con la consiguiente estabilización de Siria bajo la égida de Washington. Assad continúa en el poder, el papel de Rusia es cada vez más decisivo, se ha abierto el frente kurdo con la consiguiente intervención de Turquía, que sigue manteniendo un comportamiento ambiguo respecto a los extremismos islámicos, y cada vez resulta más difícil identificar a los “moderados” entre las numerosas milicias sobre el terreno y sus mutables alianzas.

Donald Trump tampoco ha sido capaz de resistir al poder del establishment, que puede continuar con su irracional y peligrosa estrategia, que parece no tener en cuenta las experiencias previas. La de Iraq, por ejemplo, donde antes de la invasión americana en 2003 la minoría suní gobernaba con fuerza sobre la mayoría chií y los kurdos. Tras la caída de Hussein, la mayoría chií consolidó su predominio, una de las causas por las que hasta los suníes más alejados del Isis se volvieron partidarios suyos. Por su parte, los kurdos ya no se conforman con su autonomía actual dentro de un Iraq unido y piden la independencia total.

En Siria la minoría alauí, perteneciente al mundo chií, gobernaba con fuerza sobre la mayoría suní y el temor de los chiíes a una represión en una Siria gobernada por los suníes es una de las razones de que se mantenga el régimen de Assad. Por otro lado, los suníes han demostrado estar notablemente divididos en su seno. En este contexto, solo un acuerdo real entre las potencias extranjeras implicadas en el país, empezando por EE.UU. y Rusia, seguidos por Irán, Turquía y Arabia Saudí, podría llevar a imponer una solución aceptable para todas las facciones locales en lucha. Pero por desgracia, esta hipótesis parece estar muy lejos.

En realidad, Donald Trump sí ha logrado un cambio con su rechazo al acuerdo nuclear con Irán y con su clara apertura al gobierno de Benjamin Netanyahu. Esta actitud ha favorecido de hecho la agresiva estrategia del premier israelí en Siria, con reiterados bombardeos sobre las posiciones gubernamentales. Siria se están convirtiendo así en tierra de enfrentamientos entre Irán e Israel, por el momento indirectos pero podría convertirse en una guerra frontal, y hay que recordar que Israel posee armas atómicas y podría verse obligado a utilizarlas para impedir que las construya, o las consiga, también Teherán.

Se caldea el frente sirio de los USA

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No solo terrorismo. El verdadero desafío es la libertad

Martino Diez y Michele Brignone

Todavía nos quedan muchos años que seguir oyendo hablar de yihadismo, pero no está mal echar la vista de vez en cuando un poco más allá, hacia un Oriente Medio que después de décadas de hegemonía cultural islamista trata de dar un giro, cuando hasta en Arabia Saudí el príncipe heredero Mohamed Bin Salman anuncia que quiere abrir una nueva etapa a nivel económico y político, pero también cultural y religioso.

Aparte de las valoraciones sobre la viabilidad de esta proclama saudí, es difícil que la reforma religiosa que tantos invocan pueda llevarse a cabo realmente si no se toma en serio la insistente demanda que resuena desde 2011: libertad. Después de años de violencia yihadista, sectarismos, derivas neo-autoritarias, volvemos a partir de aquí. De lo contrario, nos adentraremos cada vez más en una guerra total.

Esta pregunta acompaña realmente todo el último siglo y medio de la historia árabe islámica, desde que a mediados del XIX el pensamiento reformista pusiera en el centro de su reflexión la limitación del arbitrio político. El texto más significativo de ese periodo, el libro-manifiesto del sirio Abd al-Rahman al-Kawakibi sobre el despotismo, sigue siendo una referencia para las generaciones futuras, y nutre la teoría política de toda una generación de ideólogos e intelectuales islamistas.

Sin embargo, el antídoto que estos últimos proponen contra la tiranía, un sistema vinculado a la ley divina, considerada como la garantía más sólida para la libertad humana, termina en el callejón sin salida de la teocracia. Así, como reacción a la presión islamista, el pensamiento sobre la libertad busca hoy nuevos caminos. Uno es el que propone Emran El-Badawi, director ejecutivo de IQSA (International Qur'anic Studies Association): la apertura de los estudios coránicos y en general de la producción científica islámica a los instrumentos de investigación crítica modernos que, bloqueados por las instituciones oficiales, han encontrado un canal de expresión en internet, las redes sociales y vía satélite.

Luego está la solución “laica” de quien no adelanta necesariamente lecturas nuevas del islam, pero confía la tutela de las libertades civiles y políticas a los instrumentos que ofrece la tradición jurídica moderna. Es lo que hizo hace poco el presidente tunecino Beji Caid Essebsi, modificando las normas del derecho matrimonial y abriendo la paridad sucesoria entre hombre y mujer, con una decisión, que ha pillado a contrapié al partido islámico Ennahda. El tema de la libertad es también especialmente querido para los cristianos del mundo árabe, que desde hace más de dos siglos lo enarbolan. Comprensiblemente, puesto que su futuro está en juego. La necesidad de contrarrestar el paso del pseudo-califato ha llevado a las instituciones religiosas oficiales, con Egipto y Marruecos a la cabeza, a volver a hablar, tal vez con un plus de convicción inducido por las ondas de choque de Al-Baghdadi y sus socios, de ciudadanía e igualdad de derechos entre musulmanes y no musulmanes.

No solo terrorismo. El verdadero desafío es la libertad

Martino Diez y Michele Brignone | 0 comentarios valoración: 1  19 votos
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