Diario de información sobre la actualidad política, social, económica y eclesial
23 JULIO 2018
Búsqueda en los contenidos de la web

El algoritmo y el hombre

Giorgio Vittadini

Hace unas semanas circuló por las redes una fotografía falseada del hallazgo de tres niños muertos en un naufragio el 29 de junio en las costas libias. La intención era demostrar que no era real, sino que se había montado en un estudio, como si también la noticia fuera falsa. Pero el naufragio y los muertos se han confirmado y documentado. Llegados a este punto de manipulación tan odiosa, el tema de las noticias falsas nos obliga a mirar a fondo el problema de cómo se forma nuestro conocimiento.

Ciertamente, la desinformación no es un fenómeno nuevo. Solo que hoy se conoce más por la enorme cantidad de datos y por la velocidad con la que circulan por la red. El grado de falsedad que encontramos es variado y oculta diversas motivaciones, desde las económicas (los clics que incrementan el tráfico y por tanto la contratación de publicidad) a las ideológicas, con frases y títulos efectistas que pretenden dar un sentido general a fenómenos complejos, y cifras y datos sacados de contexto. Todo esto orientado naturalmente a nuestro lado más débil, pues todos sabemos que, como seres humanos, parece que por naturaleza necesitemos ver confirmados incluso nuestros prejuicios. Más que nunca en estos tiempos inciertos buscamos seguridad, asertividad, atajos en nuestra búsqueda de la verdad. Y cada vez estamos menos dubitativos, reflexivos y sedientos de conocer.

Pero buscar la verdad nunca es fácil. La verdad está viva, no soporta los automatismos. Es como si exigiera ser verdaderamente querida y buscada. Además, al engañamos de lo contrario disponemos de un acceso directo a la información que era impensable en otros tiempos. Por eso los big data de la era digital se valoran actualmente como si fueran el santo grial del conocimiento. La digitalización nos está obligando a dar un potente paso adelante con su idea de que recogiendo grandes cantidades de datos podremos hacer descubrimientos extraordinarios. Pero corremos el riesgo de olvidar que interpretar tanta información no solo requiere instrumentos específicos para “manejar” tal cantidad sino también criterios que valoren su calidad, más allá de enfoques interpretativos evidentes.

Paradójicamente, muchos datos en este momento corren el riesgo de no significar “más conocimiento” sino “más ideología”, porque para conocer hacen falta criterios y objetivos. Es decir, sabiduría. Para hacernos idea de la dificultad de una investigación, a mis alumnos de estadística les digo que es como estudiar la contaminación de un lago. Con las técnicas modernas podremos tener millones de datos. Si además llegáramos a descubrir que su efecto es nulo, podría suceder en cambio que en ese lago muera alguien a causa precisamente de algún agente contaminante. ¿Por qué? Porque la distribución de los agentes contaminantes puede no ser homogénea y concentrarse de manera nociva en ciertos puntos. Es decir, la peligrosidad de los agentes contaminantes no se puede detectar con un algoritmo “mecánico”, que resulta incapaz de captarla en la enorme masa del agua de un lago.

El algoritmo y el hombre

Giorgio Vittadini | 0 comentarios valoración: 3  12 votos

Educación, todo a babor

Antonio Amate

Con el nuevo Gobierno, la legislatura cambia también de rumbo a la orden de “todo a babor” de Pedro Sánchez. Las primeras declaraciones de los responsables políticos del MECD apuntan hacia una nueva reforma de la reforma educativa de la LOE que fue la LOMCE de Wert, y que pueda dar alguna satisfacción a los suyos, aunque jugando todavía con la bandera del Pacto educativo. El secretario de Estado, Alejandro Tiana, lo declaró recientemente con tres afirmaciones contundentes: no dudará, aplicará las políticas que estime necesarias y lo hará con la máxima aceptación posible. ¿Hasta dónde llegará esa máxima aceptación posible para evitar caer en la imposición? La serie histórica de los golpes de timón en nuestra política educativa puede dejarnos huérfanos, una vez más, de los cambios más necesarios y urgentes para modernizar nuestra enseñanza y acercarla a un modelo de sociedad definida por el cambio, por la multiculturalidad y por la digitalización.

No vendría mal también reflexionar sobre el profesorado, que soporta las cargas más fuertes del sistema, y orientar todos los esfuerzos en facilitar la tarea docente, eliminando trabas y obstáculos archidenunciados como la actual inflación burocrática y dejar hacer con más libertad, más creatividad e innovación y menos instrucciones a quienes están en las aulas. La ministra Celaá tantea y envía globos sonda a la opinión pública retomando las viejas polémicas educativas, envejeciendo con ellas de manera prematura y frenando en seco la tímida esperanza de aparejar un nuevo enfoque educativo que se centrara, por una vez, sobre las cuestiones educativas.

Paradójico, ¿no? Que la novedad consista en hablar de educación y no en seguir enfangados en resolver los intereses corporativos de los partidos políticos, los sindicatos, las asociaciones y todos los que no están en un aula dejándose la vida para enseñar. Pues no. Se recurrió otra vez a la estrategia de la tinta del calamar, al debate ideológico, que es como el laberinto del Minotauro. Un artificio para esconder lo que no se quiere mostrar, y es que pactar en educación consiste en establecer un orden de prioridades nuevo frente al que ya conocemos, que se ha mostrado incapaz e inútil para alcanzar ningún consenso. Aparecieron una vez más todos los fantasmas en laica procesión: la escuela concertada no será prioritaria sobre la escuela pública, la asignatura de religión vuelve a la configuración LOE y empeorada (¿sin alternativa?, ¿sin efectos académicos?) y, por último, apareció la estrella del Belén de Zapatero: la asignatura de valores cívicos obligatoria para todos y establecida sobre unos contenidos que van a dar mucho que hablar.

Michel Foucault expuso una idea interesantísima: las ideas no se ocultan por la represión y el silencio, sino por la sobreexposición y la escenificación. Para evitar hablar a fondo sobre cuestiones prácticas de la educación, sobre temas interesantes, se recurre a la sobreexposición del discurso normativo con su mitología clásica: conciertos, religión, educación para la ciudadanía, reválidas, itinerarios, etc.

Educación, todo a babor

Antonio Amate | 0 comentarios valoración: 3  27 votos

'Lo que hay que legalizar en España son los cuidados paliativos, que siguen siendo ilegales'

P.D.

Con motivo de la regulación de la eutanasia en España, hemos empezado a mirar con más atención la situación de los cuidados paliativos en nuestro país, donde parece que aún hay mucho por hacer. El doctor Carlos Centeno es director de la unidad de Medicina Paliativa en la Clínica Universitaria de Navarra.

¿Es verdad que en España aún hay mucho que desarrollar en el ámbito de los cuidados paliativos?

Sí, es cierto. En España, aunque hemos dado pasos importantes, más hace unos años que recientemente, aunque hemos desarrollado equipos de cuidados paliativos y los hemos integrado de alguna manera en ciertas estructuras como la atención primaria, desde luego que queda muchísimo por hacer.

En su práctica médica, ¿qué pueden hacer unos cuidados paliativos para una persona que está en la fase final de su vida?

Primero, los cuidados paliativos hay que separarlos del final, vamos a juntarlos más a la palabra vida que a la expresión “final de la vida”. Cuidados paliativos empieza a intervenir cuando ciertamente el horizonte de una persona se achica, disminuye, pero nos gusta poder trabajar, ayudar y acompañar –esa es una buena palabra– al paciente y a su familia –otra palabra clave– cuanto antes mejor, desde el momento en que en el horizonte se ve la incurabilidad, desde el momento en que la situación se torna más compleja, desde el momento en que podemos reconocer que no es posible curar la enfermedad pero es posible hacer muchísimas otras cosas.

¿Cuáles?

La primera y quizás más importante, digamos que la puerta de entrada, es aliviar el dolor. Quizá para muchos sería sorprendente saber que tampoco el dolor es uno de nuestros principales problemas. Cuando me avisan de que un paciente viene con dolor, yo en el fondo, como profesional, me alegro porque sé que ese paciente va a estar mejor, porque es difícil fallar en el dolor con las medicaciones, sé que vamos a tener éxito en un porcentaje enorme de los casos, y que ese paciente a corto plazo va a estar mejor. Esa es la puerta, si no la abrimos, si no dejamos al paciente libre de dolor, hay poco más que hablar, así que eso es lo primero que hay que trabajar. Pero también es sorprendente cómo a veces lo más importante no es el dolor, que se suele controlar bien ya desde el principio, incluso desde el médico de familia porque son medicaciones disponibles para todos los especialistas, hay otras cosas más complejas que esa. A veces es mucho más complejo, por ejemplo, que un paciente descanse por la noche, o la sensación de náusea crónica que algunos enfermos tienen en distintas patologías, en enfermedades que afectan al tubo digestivo o que tienen que ver con tumores cerebrales. O que está bajo de ánimo, no es que tenga una depresión o no, cada uno vive la enfermedad como puede, el paciente hace lo que puede y nosotros tenemos que saber apoyar, dar soporte a esa situación, a veces con medicación pero otras veces con un apoyo clínico, médico que alivie esa sensación de tristeza infinita que algunos pacientes tienen.

'Lo que hay que legalizar en España son los cuidados paliativos, que siguen siendo ilegales'

P.D. | 0 comentarios valoración: 2  29 votos
>Entrevista a Juan José Domínguez Toledano

Hay que valorar al emprendedor

Francisco Medina

Dialogamos con Juan José Domínguez Toledano, director de la empresa DÉDALO y promotor de la iniciativa IBERESPA, que promueve las relaciones entre iniciativas de España y de América Latina.

Has impulsado dos iniciativas: Dédalo Consultores e IBERESPA. ¿Cómo nace Dédalo?

Dédalo Consultores nace en 2005 cuando habíamos notado que en la construcción se empezaba a bajar en el precio en el ámbito de las ingenierías. Yo trabajaba como director técnico en una empresa grande, de auditor, y me di cuenta de que empezaba a bajar el precio. Entonces intenté posicionar una empresa diferente, que no hiciera lo mismo que hacía, ingeniería, para intentar hacer una empresa que de alguna manera marcara una forma de trabajo haciendo las cosas bien. Como yo había aprendido en las empresas donde había trabajado pero teniendo en cuenta que hay que luchar contra el precio, la idea era poder plantear una formación de las personas, un plan de innovación, hacer un modelo de empresa que a todos nos gusta.

Sin tener cultura empresarial en mi familia, yo tenía mi carrera de ingeniero de Caminos, un MBA, un máster de gestión de ONG, y al final decidí que si quería estar en una empresa que estuviera a la altura de mi corazón, tenía que arriesgarme yo a emprender. Sabía que era un riesgo pero lo pude hacer cuando había más trabajo, entre 2005 y 2007.

Justo antes de la crisis, entonces…

Ya se veía antes de la crisis que en el sector de la construcción empezaba a haber una bajada de precios: Había mucha construcción y a mí me interesaba seguir en una línea de trabajo constructiva y de crecimiento, no empezar a bajar los precios. Y esa fue la razón. Me gusta mucho la gestión de trabajo en equipo, monté la empresa y, finalmente, salió. No fue difícil, fue duro pero no era difícil antes de la crisis, había más facilidad para encontrar un apoyo de crédito privado.

¿Tanto público como privado? ¿O sólo privado?

Privado. Para llegar a un apoyo público vimos que era complicado. El apoyo público dependía de la apuesta innovadora de la empresa y nosotros empezamos como empresa de ingeniería.

Cuando un emprendedor empieza a poner en marcha una empresa, el tema es que aunque uno esté preparado, como era mi caso, si no tienes cultura empresarial al final hay muchas cosas para las que ese aprendizaje requiere muchísimo tiempo, y llegas a lo que puedes. Sí intentamos conseguir una financiación pública, pero había requisitos que no cumplíamos, y eso lo vas aprendiendo cuando lo haces, como todo. En un inicio tienes una etapa de aprendizaje

¿Qué oportunidades has tenido cuando empezaste esta iniciativa? ¿Se ha dado algún tejido de relaciones?

>Entrevista a Juan José Domínguez Toledano

Hay que valorar al emprendedor

Francisco Medina | 0 comentarios valoración: 3  13 votos

El mundial y la globalización

Ángel Satué

La selección de fútbol de España ha llegado al Mundial de Rusia 2018. Una selección nacional cuyo entrenador fue cesado fulminantemente, por haber anunciado urbi et orbe su fichaje por el Real Madrid antes del comienzo de aquel.

Todos han demostrado muy poca clase en estos hechos y, sobre todo, todos han demostrado que el poder, la gloria y el dinero siguen siendo tres estatuillas de barro ante las que aún los hombres se postran, esclavos de sus deseos. Estos dioses campan a sus anchas por nuestra sociedad, y venden camisetas a nuestros chavales y no tan chavales.

El fútbol emerge como deporte de la globalización, de la nueva cultura planetaria. Un amigo que ha trabajado en África para Naciones Unidas me decía hace tiempo que le seguía impresionando ver en Sudán a un chaval de 5 años con una camiseta de Messi. Es que el deseo de estar juntos, de alegría, de disfrutar del cuerpo echando una carrera, del esfuerzo, de ganar, de mejorar, de estar en compañía… es humano.

Rusia ha demostrado que está a la altura de la propaganda. A pesar de ser un estado autoritario, de haber invadido un país vecino y europeo, de amenazar el Báltico y de “ciber-interferir” en los procesos electorales de media Europa, esto no le ha penalizado, pues tal vez las opiniones públicas occidentales toleran más aquello que no poder participar en un mundial de fútbol.

En pocos años, le toca a Qatar, y en las olimpiadas, ya vimos China. De un tiempo a esta parte, deportes de impacto mundial son cada vez más utilizados por las satrapías del mundo y por las democracias socio-liberales, por su gran impacto mediático.

Son un nuevo campo de batalla de la geopolítica del deporte que los que vamos peinando algunas canas recordamos de los tiempos de la guerra fría. El fútbol es el nuevo campo de batalla estos días de la guerra soterrada de los estados nacionales. En su doble vertiente. Sirve internamente para mantener vivo un sentido de pertenencia y de orgullo tribales, mientras se “olvidan” problemas sociales graves y de convivencia, y externamente sirve para abordar la globalización desde una óptica netamente neo-imperialista, por tanto, realista, nada idealista y hegemónica.

Marcas, multinacionales del deporte y la FIFA emergen como actores globales, junto a las selecciones nacionales de los estados –esas abstracciones territoriales que conviven con las ciudades–, da igual el tipo de estados que sean.

Supongo que el tiempo dirá si seguiremos disfrutando de selecciones nacionales, o si disfrutaremos de mundiales de ciudades, o mejor dicho, de megametrópolis. Pero sobre todo, tenemos que acercarnos a este fenómeno del mundial con cuidado.

Disfrutemos de las tácticas, del poderío, del señorío, de las marrullerías, de los goles, de las carreras, de las emociones, pero sin olvidar que no se trata ya de un juego de niños o de un juego de idealistas. Se trata de poder, y del poder de los datos de cientos de millones de consumidores potenciales. Se trata del néctar del opio más dulce, el deporte.

El mundial y la globalización

Ángel Satué | 0 comentarios valoración: 2  17 votos

Escuela de verano de Pastoral de la Salud

La Escuela de Pastoral de la Salud del Centro de Humanización es un referente en la capacitación de religiosos, religiosas y cualquier otra persona interesada en profundizar en conocimientos, actitudes y habilidades de acompañamiento espiritual al enfermo.

Vinculada durante años a la FERS, es hoy un proyecto de los Religiosos Camilos, comprometidos en divulgar la cultura de la ética y la humanización en la atención integral a la persona.

Con la dirección de D. José Carlos Bermejo, religioso camilo, la escuela cuenta con un equipo variado de docentes expertos en áreas como la teología, psicología, medicina, bioética, duelo y counselling.

Siguiendo metodologías prácticas y participativas, el alumno podrá introducirse en la intervención pastoral de la salud así como asentar y poner en práctica conocimientos y habilidades útiles para el acompañamiento espiritual.

Destinatarios

• Cualquier persona interesada en profundizar en la dimensión espiritual del acompañamiento.

• Profesionales de la salud, así como de la intervención social o educativa y voluntarios interesados en adquirir competencias para el acompañamiento espiritual y religioso a enfermos y personas dependientes y sus familias.

• Voluntarios que acompañan a personas en duelo, enfermos o en otras situaciones de sufrimiento.

• Coordinadores y dinamizadores de servicios de atención espiritual y voluntariado en centros sanitarios o sociosanitarios.

• Seminaristas.

Del 02 al 06 de julio de 2018

Modalidad: Presencial

Créditos: 30 horas

Matrícula: 300 € (Régimen externado) 475€ (Régimen internado)

Horario: De lunes a viernes de 9.00 a 18.30.

Lugar: Centro de Humanización de la Salud. Sector Escultores 39. Tres Cantos (Madrid)

Para más información pincha aquí

Escuela de verano de Pastoral de la Salud

| 0 comentarios valoración: 1  12 votos

Ministerio de Ciencia: una agenda repleta

César Nombela

La noticia reciente de un nuevo Ejecutivo en España nos da cuenta de que una de las carteras incluidas es Ciencia, Innovación y Universidades. Como científico estoy del lado de los que piensan que la creación de conocimiento y todo lo que conlleva (transmisión, transferencia, explotación, tecnología, ingeniería, desarrollo…) debe constituir una prioridad. Priorizar en política significa invertir, significa gestionar con eficacia, al tiempo que reformar lo que sea necesario para que esa priorización dé sus frutos.

Parecería que, a la hora de establecer objetivos prioritarios para nuestra sociedad y su futuro, desarrollar Ciencia y Tecnología puede constituir un punto de encuentro, en el que las fuerzas políticas tienen una excelente ocasión para el consenso. Saludamos ciertamente la creación de un ministerio que lleva el rótulo de Ciencia. Pero tampoco se nos escapa que al incluir el nuevo Gobierno cuatro carteras más que el anterior, el esfuerzo del titular de Ciencia para hacer valer la prioridad de la I+D tendrá que ser muy grande.

Tres intentos anteriores

En 1979, tras ganar las elecciones al frente de la UCD, el presidente Suárez creó un Ministerio de Universidades e Investigación. Su existencia fue efímera, en apenas dos años y tras los avatares del 23F, las competencias volvieron al Ministerio clásico de Educación y Ciencia. No obstante, sí cabe decir que desde el comienzo de los ochenta se fue configurando en España un sistema de Ciencia y Tecnología que aspiraba a invertir, a seleccionar y a priorizar la investigación de calidad y a expandir el sistema universitario.

Hay que reconocer que la Administración del PSOE que encabezó Felipe González en 1983, manteniendo las competencias en Educación y Ciencia, promovió en 1986 la llamada Ley de la Ciencia, que fue aprobada también por la fuerza mayoritaria de la oposición, la entonces Alianza Popular. La referida ley supuso un impulso notable a nuestros esfuerzos en pro de la Ciencia y la Investigación, avanzamos en inversión, en producción científica y en internacionalización, con una gestión adecuada que estimuló la creación de grupos científicos en todos los organismos. Todo ello quedó reforzado con nuestro ingreso en la Unión Europea. En muchos foros he sostenido que esta Ley de la Ciencia, ampliamente consensuada, produjo excelentes frutos; en contraste, la Ley de Reforma Universitaria (LRU), con sólo algunos aciertos, puso las bases de muchos de los males que ahora aquejan a nuestra universidad, en especial la endogamia y la falta de movilidad del profesorado.

Ministerio de Ciencia: una agenda repleta

César Nombela | 0 comentarios valoración: 4  59 votos
>CESAL cumple 30 años

Del crecimiento al desarrollo humano

Giuseppe Folloni

El punto focal del método de CESAL en las actividades de cooperación al desarrollo es la “centralidad de la persona”; se podría decir también “partir de la persona”, la persona centro de toda acción.

Yo querría profundizar sobre lo que se entiende con tal afirmación para entender cuándo sucede verdaderamente, cuándo la persona es efectivamente el centro de un desarrollo humano integral, o cuándo, por el contrario, se afirma la frase pero no se capta el contenido.

Para llegar a esto me permitiré recordar algunos pasajes de cómo, en nuestra cultura pasada y presente, hemos entendido el desarrollo, reduciéndolo a crecimiento.

Desde hace mucho tiempo, hemos entendido el desarrollo de forma reducida, como un mecanismo que emergía del funcionamiento mismo de la economía, de la “mecánica” de los comportamientos económicos y que generaba, por sí mismo, el crecimiento del bienestar. La afirmación de Simon Kuznets (1955) de que el crecimiento primero sucede en un punto y después se difunde (aunque diciéndolo así se está tergiversando un poco a Kuznets, pero es así como fue entendida su posición) se convirtió en cultura dominante. No hacía falta nada más, bastaba esperar el resultado de las puras dinámicas económicas.

Algunos años después (1963) a JF Kennedy le fue atribuida una frase que, de forma más pintoresca, confirmaba que el mecanismo de los hechos económicos tenía por sí mismo efectos positivos. La frase era “a rising tide lifts all boats” (una marea creciente eleva todas las barcas).

La experiencia que hemos hecho, después de los primeros dos decenios de reconstrucción de los daños de la Guerra Mundial, dice, sin embargo, lo contrario. El crecimiento ha llevado frecuentemente a la desigualdad tanto entre los países como sobre todo dentro de los mismos. También en el campo específico de la cooperación internacional, un sistema de ayuda al desarrollo centrado solo en la entrega de recursos a administraciones o liderazgo local para la solución de problemas materiales ha tenido en muchas ocasiones efectos no positivos, generando corrupción, predominio de las élites y, como consecuencia, desigualdad y divisiones sociales en las comunidades. Es verdad que se ha producido una reducción del número de pobres, en particular de la pobreza extrema, pero esto normalmente en la gente ayudada a salir de la pobreza no ha generado una capacidad de estar adecuadamente frente a la realidad, sino dependencia.

Sólo comienza a darse un cambio real en la percepción de lo que es verdaderamente el desarrollo humano décadas después. Querría citar a Mahbub Ul Haq, que en los años 90 trabajaba en Naciones Unidas: “El desarrollo humano es el generarse de capacidades humanas –invirtiendo en las personas–haciendo que tales capacidades sean plenamente usadas”. Desde entonces, el término “desarrollo humano” ha entrado en el vocabulario de las instituciones internacionales y de las grandes fundaciones internacionales de cooperación, empezando así a subrayar lo que hemos llamado “centralidad de la persona”.

Centralidad de la persona

>CESAL cumple 30 años

Del crecimiento al desarrollo humano

Giuseppe Folloni | 0 comentarios valoración: 2  23 votos

Una broma juvenil que acaba en matrimonio

Federico Pichetto

Repasando las noticias de sociedad a veces encuentras historias muy particulares. Es el caso de Kimberley y Ron, una pareja de amigos de Minnesota que hace 37 años se prometieron matrimonio en broma y en caso de que ambos llegaran solteros a los 50 años. Sus vidas siguieron caminos distintos y ahora, cada uno con un matrimonio a la espalda, han decidido mantener aquel compromiso y volver a casarse.

Más allá de todos los rasgos típicamente americanos de esta historia, lo más interesante es la evidencia de que el matrimonio, antes que un sentimiento, es un juicio. Hace 37 años Kimberley y Ron reconocieron el uno en el otro un camino, una indicación para vivir, pero lo dejaron pasar porque se enamoraron de otros con los que se comprometieron afectivamente. Parece que la relación entre amor y matrimonio está totalmente por descubrir. Puede sonar un poco escandaloso, sin duda, pero uno no se puede casar solo por amor. Quererse, amarse, es por supuesto un motor, un motivo para elegir, pero la decisión es lo que marca la diferencia. Lo que adquiere rango jurídico no es el amor entre dos esposos sino el vínculo, el juicio que existe entre ambos: reconozco que tú eres decisiva para que yo sea más yo, para que tú seas más tú. Y poco importa si dentro de unas temporadas yo dejo de amarte, o te amo de otra manera, o me voy con otra persona. Ese juicio no decae, no se borra con las arrugas ni con el cambio de las circunstancias.

Hoy demasiados matrimonios lo apuestan todo al amor, con la complacencia colectiva y la miopía de muchos que pretenden transformar cualquier amor en matrimonio. Pero el fundamento del matrimonio no es la necesidad afectiva, la inspiración del corazón o el miedo a quedarse solos. El amor romántico es uno de las muchas maneras de amarse, pero para construir algo hace falta tu decisión, tu voluntad. De otro modo, pasamos de un matrimonio a otro, de un vínculo a otro, sin haber contraído nunca ninguno verdadero. Para elegirse hace falta ser libres de toda constricción cultural y social, hace falta madurez a la hora de querer perseguir la unidad, la fidelidad y la fecundidad en la vida, hace falta la conciencia de que el objetivo por el que optar es el bien de todos, el deseo de contribuir –con ese juicio– al bien de todos. Convirtiéndose en signo de que en la vida nada puede impedir acogerse mutuamente, ni siquiera el mal que nos podamos hacer, convertirse en el seno donde hacerse cargo de miles de humanidades que nos piden ser custodiadas y educadas, una casa donde cada uno se realiza no porque persigue su propia autoafirmación sino porque afirma que en el mundo existe una societas, la familia y las relaciones, cuyo bien es determinante para que se realice el bien de cada uno. Y todo eso puede nacer tal vez de una noche, una llamada, una broma en la que uno se promete –sin ni siquiera pensar por qué– matrimonio. Dejando espacio a una intuición que el amor puede confirmar o provocar, pero que es mucho más que un sentimiento. Es la percepción repentina del Destino.

Una broma juvenil que acaba en matrimonio

Federico Pichetto | 0 comentarios valoración: 1  17 votos
>Entrevista a Alberto Galiana, consejero de Educación de La Rioja

'Las Comunidades Autónomas necesitamos un pacto educativo'

F.H.

¿Qué supone para las Comunidades Autónomas que al final no haya Pacto Educativo?

En primer lugar, creo que es necesario decir que todavía no se han agotado todas las posibilidades de llegar a un Pacto Educativo. Sería ingenuo pensar que es fácil conseguirlo tras la retirada táctica del PSOE y Podemos, pero todavía es posible. Las Comunidades Autónomas necesitamos ese pacto. Como gestores directos de la Educación en España lo vemos como imprescindible. De hecho, algunas comunidades Autónomas gobernadas por el PSOE se inclinan a seguir negociando porque, en mi opinión, son conscientes de que hay un anhelo social por llegar a un acuerdo en esta materia tan importante y tan sensible. De hecho, y ante la coyuntura del nuevo cambio de Gobierno de España, en la primera oportunidad que tenga de hablar con la ministra y su equipo de Gobierno, les insistiré en la necesidad de retomar la senda del Pacto por el bien del sistema educativo. Es un compromiso en el no podemos dejar de insistir y avanzar.

¿Hubo en algún momento voluntad de acercamiento? ¿La ruptura ha sido por cuestiones económicas?

Sinceramente creo que ha habido por todas las partes voluntad real de acercamiento, sin perjuicio de que en algunos sectores de la izquierda ideológica haya predominado por desgracia un doble discurso que ha desembocado en la retirada táctica a la que antes me refería. En cuanto al aspecto económico, como consejero de Educación nunca voy a ver mal un incremento en el presupuesto en esta materia pero es también nuestra responsabilidad velar porque el uso del dinero público sea eficiente y llegue a resultados concretos y tangibles.

Tenemos el ejemplo de Uruguay para analizar lo vano del discurso incrementalista del gasto público en Educación. Este país sudamericano es ejemplar en muchos aspectos pero en los años 90 cayó en un discurso de incrementar el gasto sin atender a indicadores, sin mejorar metodologías y formación del profesorado y el resultado fue que la década siguiente empeoró significativamente los resultados a pesar de gastar mucho más. La conclusión es que no todo incremento de gasto conduce necesariamente a mejoras educativas. Todo depende de cómo se gaste y por ello es necesario introducir en las políticas educativas el concepto de evaluación de resultados e indicadores de eficiencia de la inversión. Primero hay que pensar qué deber hacerse y cómo, luego viene el presupuesto. No al revés.

¿Hay un antagonismo ideológico entre las posiciones del PP y del PSOE insuperable?

Ningún antagonismo ideológico es insuperable si quienes lo sostienen ponen sus ideas al servicio de las personas y la sociedad y no a la inversa. Tengo la sensación de que este momento de crisis en la negociación responde al tacticismo propio de precampañas electorales pero confío que pueda reconducirse y se vuelva a una estrategia de servicio a España con altura de miras. De lo contrario los españoles lo penalizarán electoralmente y tendrán razón al hacerlo. Por ello quiero insistir en que la nueva coyuntura a nivel nacional con el nuevo Gobierno que se acaba de formar, puede ofrecer una oportunidad para que se avance hasta alcanzarse el anhelado Pacto Educativo.

La LOMCE se ha ido quedando amputada. ¿Cuál es la solución?

Como toda obra humana, la LOMCE tiene sus virtudes y sus defectos, pero es la ley vigente y como tal ley debe cumplirse o modificarse con la mayoría parlamentaria correspondiente. Lo que no es admisible, salvo supuestos de objeción de conciencia que no parecen aplicables a este caso, es que organizaciones o incluso algunas Administraciones Públicas promuevan un incumplimiento de la ley. Pocas cosas pueden ir más en contra de un verdadero proceso educativo que promover que el sustento de nuestra convivencia democrática, que es el Estado de Derecho y sus leyes, no se cumplan dependiendo de si nos convienen o no. No creo que nuestros jóvenes deban ser alentados a incumplir las normas, ya que por desgracia si eso se hace, supone manipularlos al servicio de ideologías y no educarlos en el uso responsable de su libertad. Dicho esto, entiendo que la solución necesariamente pasa por el Pacto Educativo, de manera que pueda surgir del mismo una nueva Ley flexible pero con vocación de permanencia. Creo que hay que pasar de una actitud política cuya prioridad es la derogación de la LOMCE a otra en la que la prioridad sea la propuesta de mejoras de la normativa actual, cambiando lo que haga falta y conservando lo que pueda tener de positivo. Históricamente en España la idea de hacer tabla rasa con lo anterior ha estado más asociada a la imposición que al diálogo y la concordia, y es esto último lo que precisamente necesitamos en nuestro sistema educativo.

>Entrevista a Alberto Galiana, consejero de Educación de La Rioja

'Las Comunidades Autónomas necesitamos un pacto educativo'

F.H. | 0 comentarios valoración: 2  22 votos

Los niños, educadores para la paz

Antonio R. Rubio Plo

La lectura del libro “¡A la escuela de la paz! Educar a los niños en el mundo global” (ed. San Pablo) me ha reafirmado en la creencia de que el mundo será mucho más humano gracias a los niños. Los niños son una escuela de humanidad y, en consecuencia, de paz, y esto lo sabe muy bien la Comunidad de Sant’Egidio, que acaba de cumplir cincuenta años de existencia. Todos hemos oído hablar de la labor mediadora de Sant’Egidio en conflictos armados y sus actividades con la gente que vive en la calle o con los refugiados que arriesgan su vida en el Mediterráneo, pero es menos conocida la existencia de sus Escuelas de Paz, donde los protagonistas son los niños, niños marginados y explotados por las guerras o el crimen organizado. Pese a todo, encuentran una oportunidad en las Escuelas para reparar unas vidas lesionadas o rotas por la intransigencia y el egoísmo de los adultos, aferrados a sus intereses materiales o a sus ideologías excluyentes. Las Escuelas materializan el derecho a la educación de los niños que es, sin duda, un derecho al futuro.

No es un libro descriptivo de lo que son las Escuelas de Paz. No entra en consideraciones sociológicas o jurídicas. Lo que importa es la historia personal de cada niño en más de setenta países, desde El Salvador hasta Malaui, desde Buenos Aires a Nápoles. No hay métodos patentados ni reglas mágicas. Es una historia de afecto, ternura y comprensión la protagonizada por los miembros de Sant’Egidio, dirigida a niños carentes de una afectividad que no está entre las coordenadas de un mundo individualista y competitivo. En las Escuelas de Paz a los niños se les da la palabra y se escuchan sus razones. Estos chicos escriben sus testimonios en toda clase de cartas y notas, que no son una mera actividad escolar, sino que expresan el profundo deseo de esa parte fundamental de la humanidad que son los niños de que la paz y la solidaridad reinen en el mundo. Los niños han descubierto, gracias a las Escuelas de Paz, la fuerza de la amistad, que no se reduce, como suele ser habitual, a la gente de su edad, sino que se extiende también a los adultos y a los ancianos.

Para que las Escuelas de Paz se hayan hecho realidad ha sido necesario un viaje a las periferias, las geográficas de las macrociudades o simplemente las existenciales. Mucho antes de que el papa Francisco hablara de la cultura del encuentro, Sant’Egidio lo había puesto en práctica empezando por las periferias de la ciudad de Roma desde finales de la década de 1960. La cultura del encuentro implica además una preferencia por los débiles, entre los que se encuentran los niños, aunque sus testimonios en el libro pueden sorprendernos por lo que muestran de resiliencia y fortaleza. No es extraño que Jorge Mario Bergoglio, arzobispo de Buenos Aires, valorara positivamente la labor de Sant’Egidio en la capital argentina.

Los niños, educadores para la paz

Antonio R. Rubio Plo | 0 comentarios valoración: 2  21 votos

La depresión y el terror a que el bien nos deje para siempre

Federico Pichetto

Los últimos estudios revelan un aumento considerable en el consumo de antidepresivos, que en algunos países europeos alcanza niveles cercanos al 20% de la población. En cambio, admitir que se sufre una depresión exige superar una especie de tabú con cierto estigma social que afecta a todos los que atraviesan el largo calvario de las enfermedades mentales. Sobre la depresión en concreto, existen muchos mitos y pocas verdades; se ha dejado demasiado al imaginario colectivo.

Al contrario de lo que normalmente se piensa, puede caer en una depresión cualquiera que haya experimentado de manera fuerte y persuasiva un bien, una belleza, una situación de felicidad casi mágica, o de bienestar. En este contexto es donde se ponen de manifiesto ciertas señales, que pueden ser palabras, gestos o miradas de otros que te llevan al terrible pensamiento de que el bien saboreado puede dejar de existir, y que puede no ser “para mí”. Se abre paso la íntima convicción de que yo pueda quedar excluido de la alegría, de la vida.

Resulta paradójico cómo en este punto una parte de nosotros puede llegar a tomar el mando y empezar a comportarse como si ese juicio excluyente, de soledad y daño mental, fuese verdadero. Una parte de nuestra humanidad se encarga de ejecutar la sentencia que la mente ya ha establecido y empieza a provocar acciones y comportamientos que tienden a convalidar y confirmar que la vida, tal como la vivimos una vez, se ha acabado, se ha perdido, ya no volverá más. Y entramos en un torbellino en el que se instauran los esquemas de comportamiento que nutren y amplían la condena sentenciada por nuestra propia mente.

En este proceso se produce una triple trampa: en primer lugar, la identificación de la felicidad con la única felicidad que hasta ese momento hemos considerado como tal; luego la prisa con que se liquidan los gestos, las palabras o miradas que provocaron ese revés, esa turbación; y por último la proyección mental que lleva a aprobar la condena y hacerla efectiva. Identificación, prisa y proyección son los tres errores típicos de la mente que pueden dar lugar a algo capaz de alterar la percepción que tenemos de la realidad.

En un abismo tan profundo, el primer antídoto es el contacto, recuperar el contacto con uno mismo, con el propio cuerpo, con la naturaleza y con las cosas. Un contacto en el que empezar a experimentar una posibilidad de salir de ahí. En este punto del camino muchos se preguntan qué papel pueden jugar los fármacos, el psicoanálisis y la fe.

La depresión y el terror a que el bien nos deje para siempre

Federico Pichetto | 0 comentarios valoración: 2  13 votos

Un deber de humanidad, un trabajo por hacer

P.D.

La decisión del Gobierno de Pedro Sánchez de acoger en puerto español al Aquarius es una buena decisión. El populista Salvini de la Liga Norte, que es quien rige los destinos de Italia, rechazó el deber humanitario que tenía su país de acoger a los inmigrantes rescatados. Salvini manda en el país vecino a costa de explotar una falsa situación de alarma y de sensación de invasión de migrantes.

Es cierto que durante algunos años Italia fue el país al que más subsaharianos llegaron. Pero desde que la Unión Europea cerró un vergonzoso acuerdo con Libia, la vía italiana para llegar al Viejo Continente ha visto disminuir considerablemente su tránsito. Es precisamente en este momento cuando la xenofobia política italiana ha tomado una decisión que parece querer echar por la borda la labor humanitaria de años. No se puede justificar el gesto de Salvini como un gesto para llamar la atención sobre el problema del flujo migratorio. Son personas, eran personas a la deriva.

Sánchez no ha hecho buenismo. Ha hecho lo que marca el derecho internacional y lo que el deber de humanidad exige. Desde que se ha cerrado la vía italiana de acceso se ha abierto la española. No se pueden abrir de forma indiscriminada las fronteras. Pero no estamos ante la amenaza de una invasión que desestabilice nuestra economía y nuestra cultura. Los flujos migratorios deben regularse con inteligencia. El conjunto de Europa tiene que ayudar a los países del Sur a afrontar este gran reto, esta gran tarea. Y África no puede seguir siendo la gran olvidada.

Un deber de humanidad, un trabajo por hacer

P.D. | 0 comentarios valoración: 2  17 votos
>Entrevista a Pablo Llano, director de CESAL

'Los refugiados necesitan una acogida con razones' (y II)

Francisco Medina

Continuamos nuestro diálogo con Pablo Llano, director general de CESAL, en relación a la cuestión de los refugiados y de su experiencia en la labor de acogida a los refugiados en España.

¿De qué procedencia son las personas a las que acogéis?

De todo, en el CEPI atendemos sobre todo a dominicanos y marroquíes. La sorpresa con este programa de refugiados es que está llegando masivamente a España sobre todo gente desde Venezuela, son el primer país de procedencia que está solicitando ahora protección internacional. Ha dado un vuelco. En 2015 eran sobre todo sirios, ucranianos, afganos, y sin embargo en 2017, con diferencia, y en 2018 seguimos en la misma línea, son venezolanos. Es una situación para la que quizá no estamos preparados, pues no vienen huyendo de una guerra pero sí de una situación que se está poniendo muy difícil. También llegan muchos de Centroamérica, huyendo del tema de las maras, que allí siembran el terror, y están viniendo no pocos. Allí las maras (bandas) son un factor de desestabilización, en países como Honduras, Salvador, Guatemala, son un factor con gran influencia en la vida social, sobre todo en los jóvenes. Normalmente es un fenómeno que aquí llegaba poco porque se iban a Estados Unidos, miles de menores que huían allí, pero ahora también están llegando aquí. Son gente que sufre amenazas, extorsión y que empieza a solicitar asilo también en España.

En todos los casos, ¿puede decirse que hay una misma causa por la que vienen aquí?

Hay de todo. Eso hace que hay que estar abierto a ver quién es el que viene, desde un empresario sirio que allí era próspero y viene con toda su familia, o un africano de una aldea en guerra al que le han matado a toda su familia y viene solo, y que puede ser analfabeto. Tenemos el abanico completo. Son situaciones muy diferentes, gente que viene de pobreza y gente que tiene estudios y que incluso profesionalmente están bien situados.

Parece que en los medios ya no se habla tanto de la crisis de refugiados en la UE. ¿Puede decirse que la sociedad civil es consciente del fenómeno de la llegada de inmigrantes?

El problema es que la opinión social lamentablemente es muy voluble y va a empujones. Todo el mundo se volcó en un movimiento social enorme cuando todos vimos las imágenes de aquel pequeño en la playa, y hubo de repente una gran movilización, desde cierto punto de vista muy ingenua pero a la vez positiva porque se sensibilizaron con la problemática, pero en cuanto el tema ya toca a nuestras puertas y significa que viene aquí, que también quiere un empleo, que necesita una vivienda y que eso implica que hay que ceder parte de lo nuestro para acoger al otro, pues de repente ya los movimientos sociales han cambiado mucho, y qué decir de los políticos. Ahí nos hemos visto en una montaña rusa de vaivenes de la opinión pública.

>Entrevista a Pablo Llano, director de CESAL

'Los refugiados necesitan una acogida con razones' (y II)

Francisco Medina | 0 comentarios valoración: 2  17 votos
>Entrevista a Pablo Llano, director de CESAL

'Los refugiados necesitan una acogida con razones' (I)

Francisco Medina

Dialogamos con Pablo Llano, director general de CESAL, en relación a la cuestión de los refugiados y de su experiencia en la labor de acogida a los refugiados en España.

CESAL lleva trabajando en la atención a los refugiados en España desde hace años. ¿De dónde y por qué nace?

Llevamos trabajando con refugiados desde hace tiempo. Más que trabajando directamente en programas de acogida de refugiados, hemos tenido contacto con esa realidad, que efectivamente en España es muy reciente la llegada en números grandes de refugiados, sobre todo a raíz de la crisis siria, y ahora más evidente con el tema de Venezuela. Ha sido un crecimiento exponencial. Si en España había en torno a unas cuatro mil solicitudes al año, han pasado a treinta mil en 2017; un salto muy grande.

Nuestra iniciativa nace a raíz de este boom, esta entrada masiva de refugiados. Entonces nosotros, que llevamos más de diez años trabajando con inmigrantes a través del CEPI de Tetuán, nos derivaban refugiados desde otras instancias. Ahí es donde empezamos a conocer la problemática. En nuestro programa de acogida teníamos recursos muy limitados, el Ministerio tiene muy pocos recursos propios para acoger a refugiados, y tradicionalmente lo hacía directamente con dos o tres instituciones especializadas en este tema: Cruz Roja, CEAR (Comisión Española de Ayuda a Refugiados) y ACCEM. A la vista de que estas organizaciones se veían desbordadas, veíamos la necesidad de trabajar aún más en el proceso de integración de estas personas.

En este sentido, el problema que veíamos es que, en relación a estas personas, después de los seis meses desde que se garantiza la vivienda, esta fase de acompañamiento que estas instituciones hacían resultaba muy limitada, y nos derivaban refugiados que nos llegaban en esta segunda fase, que no sabían apenas nada del idioma, no sabían si podían empezar a trabajar o no, no sabían cómo moverse, y nosotros empezamos a trabajar ya con este tipo de población. De aquí surgió el diálogo con el Ministerio, que ya nos conocía y nos había apoyado en nuestro trabajo con inmigrantes, y nos propone participar en este programa de acogida por la experiencia que teníamos.

El Ministerio reconocía así una trayectoria que ya había nacido en la sociedad civil desde hacía años.

De partida, porque es imposible atender tal cantidad de solicitudes, estaba totalmente desbordado. Y aquí tradicionalmente siempre se apoya a las instituciones, pero las tres tradicionales ya no bastaban y ha tenido que abrir este programa a otras entidades, lógicamente que conozcan el trabajo de integración, no solo el de primera acogida.

¿En qué consiste concretamente vuestro programa de acogida?

Muy genéricamente, son tres fases. La primera acogida es entre seis y nueve meses, en los que les das una garantía total a estas personas que han llegado por mar, desde el aeropuerto, repatriado desde un campo de refugiados… A todas estas personas se les garantiza al menos entre seis y nueve meses la cobertura de todas las necesidades básicas: casa, alimentación y primeros trámites para poder empadronar a la familia, escolarizar a los hijos, sanidad, etcétera.

>Entrevista a Pablo Llano, director de CESAL

'Los refugiados necesitan una acogida con razones' (I)

Francisco Medina | 0 comentarios valoración: 2  17 votos

Confesiones de una millenial

Ana de Haro

Este mes he encontrado por todas partes alusiones a mayo del 68, esa revolución estudiantil que sucedió tres décadas antes de que naciese mi generación. Encuentro paradójico que mayo del 68 se haya vuelto historia y tradición de Occidente cuando el movimiento luchaba contra la tradición. A la generación millenial las batallitas de ocupaciones en la Universidad y pintadas nos quedan lejos. Igual que nos queda lejos la transición española y las anécdotas de la votación de la Constitución del 78. No te digo ya los acuerdos entre Schuman y compañía después de las guerras mundiales. ¿Qué interés tiene para nosotros la tradición, la herencia cultural de nuestros padres y abuelos? ¿Acaso no son ellos mismos los que aconsejaban la ruptura?

Quizá por lo pronto, del 68, nos interesa retomar la pregunta sobre la herencia.

Estos días leo las Confesiones de Agustín de Hipona por recomendación de una profesora. Es un libro que lleva, por lo menos, cuatro años en las estanterías de mi cuarto acumulando polvo. No lo he abierto hasta ahora porque consideré que nada tenía que decirme un hombre nacido en el año 354. A mí lo que me interesa es lo que me pasa ahora, lo que se cuece en este momento y me repulsa la idea de que pensar sea un ejercicio de pedalear sobre cosas dichas hace años sin incidencia en mi día a día. ¡Cuál es mi sorpresa cuando leyendo a Agustín de Hipona he sentido mis problemas, los de ahora, con más intensidad! Si al final este padre de la Iglesia va a tener razón y el pasado no existe. Y así, sus palabras solo existen en ese diálogo con el presente.

En El País, Manuel Rivas dice que el origen del 68 es un hambre de la libertad y que el movimiento es un “antídoto contra la resignación. Una melancolía rebelde”. Y así, otra vez, con sorpresa descubro que ese pasado que no existe se hace presente en mí. Es mía el hambre de libertad y esa melancolía rebelde.

Y ahora la pregunta es: ¿podemos los millenials decir lo mismo del proyecto democrático y de convivencia Occidental? No sé si todavía se han dado cuenta, pero de la respuesta a esa pregunta depende que el proyecto exista.

Confesiones de una millenial

Ana de Haro | 0 comentarios valoración: 3  24 votos

Las 'superbacterias' y el uso inadecuado de los antibióticos

Nicolás Jouve

Desde hace más de un siglo los “antibióticos” han constituido un medio eficaz para combatir y controlar las infecciones debidas a bacterias implicadas en muchas enfermedades. Sin embargo, en las últimas décadas los antibióticos han perdido su efectividad frente a determinadas infecciones. La causa hay que achacarla al modo en cómo se han venido utilizando los antibióticos.

Las bacterias constituyen un componente de presencia universal en la biosfera y en nuestro organismo como parte del “microbioma” que se encuentra de forma simbiótica extendida por todos nuestros órganos y tejidos. Cuando aparece una cepa infecciosa, o no beneficiosa, nuestro sistema inmunológico se encargará de eliminarla. Si la infección es grave y nuestras defensas no son suficientes, los médicos lo evaluarán y nos recomendarán el uso del antibiótico específico adecuado, que si todo va bien acabará con la cepa infecciosa. Utilizados correctamente, los antibióticos ayudan a destruir a las bacterias causantes de una infección, pero es necesario seguir las instrucciones del médico sobre las dosis y el tiempo de administración de este tratamiento.

Utilizar antibióticos cuando no hay necesidad o ante una enfermedad debida a un virus, como por ejemplo el de la gripe, sobre el que los antibióticos no ejercen ningún efecto, puede tener efectos colaterales muy negativos para la salud, de doble índole. En primer lugar, pueden destruir una variedad amplia de las bacterias propias del “microbioma” corporal, incluyendo muchos tipos de bacterias beneficiosas como por ejemplo las que ayudan a la digestión u otras que controlan las poblaciones de bacterias no benignas. En segundo lugar, pueden contribuir a generar la aparición y propagación de “superbacterias”, resistentes a múltiples antibióticos.

Es necesario llamar la atención sobre este problema, ya que la utilización de los antibióticos de forma comedida y puntual puede resolver un problema de salud, pero su utilización desmedida o fuera de un contexto médico, puede resultar devastadora.

Las 'superbacterias' y el uso inadecuado de los antibióticos

Nicolás Jouve | 0 comentarios valoración: 2  18 votos

Un cuento de hadas de verdad que despierta nuestra nostalgia

Federico Pichetto

¿Qué se esconde tras la atención que todos los medios y la gente de a pie ha dedicado a la boda entre el príncipe Harry y la hermosa Meghan? Sin duda la complicidad de quien al menos una vez en la vida se ha identificado con el novio o la novia; tampoco es nada secundario el morbo propio de la naturaleza humana cuando se asoma a la vida privada de otros indagando, escrutando y tratando de captar los secretos que puedan ocultarse; sin duda también abunda una buena dosis de sempiterna envidia social por las bodas de cuentos de hadas. Todo esto está, pero también hay algo más.

No solo es la parábola del hombrecillo blasonado que tantos recuerdan desfilando siendo aún un niño tras el féretro de su madre, muerta trágicamente en el túnel del Alma. Un chaval que tuvo que crecer solo, afrontando todo el malestar de un milenial y todo el honor de ser una personalidad pública, y que al final consiguió encontrar a la bella e independiente princesa que le redimiera y lo convirtiera en icono de un Imperio, el británico, temeroso de estar en primera línea. Aparte del drama humano, aparte de la curiosidad de sus súbditos y de los demócratas de otros países terriblemente huérfanos de sus reyes y reinas, lo que invade la atmósfera que se respira en torno a Windsor es la nostalgia. Nostalgia no de una Europa aristocrática y centro del mundo –que quizás también– sino sobre todo nostalgia de una fiesta a la que todos, en el fondo, se sienten invitados.

La verdad es que la nada en que vivimos, el terror de que cualquier sombra pueda ser algo malo, un enemigo que nos atenaza, al final no nos convencen. Como tampoco nos convence el sentimiento de frustración e injusticia que anima nuestras pulsiones más fervientes, que se transforma con gran facilidad en rabia y violencia. La noticia de las bodas del príncipe es como si viniera a rescatarnos. Como si la nada, la debilidad, la confusión y la maldad de nuestro tiempo no tuvieran la última palabra, como si esas bodas fueran también nuestras, mías. Hay una fiesta en el castillo y nuestra humanidad quiere ir allí, quiere participar, cansada de sentirse maltratada por los que engañan y mortifican nuestro corazón.

En la Odisea, Penélope, cuando reconoce por fin en el extranjero que tiene delante a su marido, justifica así su incertidumbre, su aparente cinismo. “Mi corazón se estremecía dentro del pecho por temor a que alguno de los mortales se acercase a mí y me engañara con sus palabras, pues muchos conciben proyectos malvados para su provecho”. La percepción de encontrarnos ante una auténtica fiesta, un cuento hecho realidad, reabre inesperadamente nuestro deseo de vivir y nos empuja a salir corriendo, todavía un poco escépticos, a ver qué puede haber de nuevo “en este maldito país”.

Un cuento de hadas de verdad que despierta nuestra nostalgia

Federico Pichetto | 0 comentarios valoración: 2  15 votos
>Entrevista a Francisco Igea

Eutanasia. 'Entre el suicidio y el horror hay un gran campo en el que trabajar'

P.D.

El diputado Francisco Igea, portavoz de Sanidad de Ciudadanos en el Congreso, valora para Páginas Digital la propuesta presentada por el partido socialista para regular la eutanasia en España.

¿Qué valoración hace de la propuesta del PSOE, de la oportunidad y necesidad de una regulación de la eutanasia en España en este momento?

Sorprende el cambio del PSOE porque su propuesta es muy similar a la que trajo Podemos en su momento. Nosotros pensamos que no podemos entrar en ese debate mientras no hayamos concluido el desarrollo de la ley, que nosotros entendemos que es el marco ideal, como lo entendía el PSOE en el debate anterior. Si la gente no sabe si tiene asegurado el derecho a la información veraz, a la suspensión del tratamiento, a los cuidados paliativos, a la intimidad, a la sedación…, si la gente no sabe todo eso, no podemos abrir el debate. Entre el suicidio y el horror, tenemos que construir un campo grande, en el que se mueve el 90% de la población. Nosotros no nos oponemos a abrir este debate, siempre que haya un consenso social y sepamos que tenemos todo esto asegurado, sabiendo primero que todo esto está resuelto. Y de momento no lo está.

¿Qué es lo peor de la propuesta que ha hecho el PSOE?

Desde mi punto de vista, lo peor que se hace es mezclar las dos cosas. Entiendo el debate del derecho a decidir en situaciones que no son irreversibles ni progresivas. Pero si lo mezclas con el debate sobre lo que hay que hacer con un enfermo con una enfermedad terminal progresiva, lo que haces es trampas. Y esta propuesta lo mezcla. Por eso nosotros insistimos en acabar el primer debate, en asegurar a enfermos terminales progresivos un final razonable con derechos garantizados y luego, si se quiere, abrimos el debate sobre si uno tiene el derecho a quitarse la vida o no. Con la norma vigente, yo conozco a un paciente con el que recientemente se pudo optar a una sedación para dar tiempo a la familia a despedirse sin que el enfermo sufriera dolor y fue una cosa bastante calmada. Pero si la gente no sabe esto, si no terminas de desarrollar la norma actual y apruebas la siguiente, introduces la eutanasia, y entonces para acceder a esa sedación tienes que ir de comité a comité rellenando papeles, cumpliendo plazos, y se complica todo mucho más en una situación que no tiene por qué liarse tanto. Porque la gente en esa situación no necesita lío sino compasión, cabeza, sentido común, información para decidir. Por eso no solo es peligroso por el debate que abre, por la cuestión filosófica que introduce, sino porque puede entorpecer la buena asistencia.

¿Qué es entonces lo que queda por resolver y concretar de la anterior regulación?

Primero, que todos los derechos que planteamos en la ley queden en la ley como derechos, todos los derechos citados en la pregunta anterior; que tenemos las garantías suficientes, es decir, un régimen sancionador administrativo eficaz. No tiene sentido es que la gente cuando se está muriendo tenga que estar en el juzgado, o su familia. Hay un acuerdo básico que tenía un respaldo muy importante, construyamos sobre ese marco y luego vemos qué es lo que queda y hablamos.

>Entrevista a Francisco Igea

Eutanasia. 'Entre el suicidio y el horror hay un gran campo en el que trabajar'

P.D. | 0 comentarios valoración: 2  23 votos

La sospecha de no ser queridos

Federico Pichetto

La violencia es hija de una promesa traicionada. Los informativos están llenos de sucesos que hablan de abusos sexuales extremos y crímenes atroces que nos sobrecogen uno tras otro. ¿Qué es esta ola de terror que avanza lenta pero inexorablemente entre nosotros, que enseguida volvemos a distraernos con el ruido de la política y los medios? ¿De dónde viene todo este mal que parece permear y corroer nuestra sociedad entera?

Todo nace de la soledad, de concebir al otro –la relación con el otro pero también el pensamiento del otro sobre mí– como aquel o aquella de quien lo esperamos todo. A veces nos parece que nuestra vida “funciona” porque conseguimos todo lo que queremos y los otros tienen una opinión estupenda de nosotros. Se crea así una especie de sistema mental donde mi felicidad depende de ti, tú eres quien –por obligación o por amor– puedes darme todo lo que necesito, tú eres la vida que se me ha prometido.

Martin Buber, gran filósofo hebreo del siglo XX, afirmaba que en nuestro tiempo el Tú del otro se ha reducido al Ello, fruto de un proceso de cosificación de las relaciones humanas destinada a despersonalizar a las personas y, por tanto, a considerarlas “a disposición” del capricho de turno. Por tanto, si tú me das la felicidad, si mi felicidad no existe sin ti, eso significa que en el momento en que tú traiciones la promesa que portas dejarás de tener valor y por consiguiente quedarás reducido simplemente a una cosa. Vivimos rodeados de cosas sobre las que ponemos grandes expectativas. Sobre la necesidad de que el bien exista, que el bien entre en mi vida, se instila la tentación de reducir lo que mi corazón espera a lo que mis ojos ven. Apenas el que tenemos delante deja de estimarnos, de seguir nuestro juego, en cuanto pone en discusión quiénes somos o cómo amamos, ahí, en ese preciso instante, estalla la violencia.

El nuestro es entonces un deseo encogido, un deseo que se conforma con lo que ve, un deseo que ya no es capaz de reconocer toda la amplitud y profundidad del corazón y por tanto se deja engañar por todo. La violencia no cesa por el enésimo sermón televisivo, por la enésima acción educativa o el enésimo castigo. La violencia cesa cuando vuelve a abrirse el deseo, cuando el corazón vuelve a empezar a desear cosas grandes y se da cuenta de que el que tiene delante no es lo que esperaba sino el inicio de aquello que su corazón espera realmente. Nuestra sociedad no cambiará cuando la crisis acabe, sino cuando experimente un Bien tan imponente que haga desvanecerse en la nada la sospecha más terrible que aflige al hombre de hoy, la sospecha de no ser querido.

La sospecha de no ser queridos

Federico Pichetto | 0 comentarios valoración: 2  29 votos
12  | 3  | 4  Siguiente >

>SÍGUENOS EN

El otro es un bien, también en política

Arte y pintura en Páginas Digital

El caballero de la mano en el pecho

David vencedor de Goliat de Caravaggio

>Boletín electrónico

Recibe los titulares de PÁGINASDIGITAL.es en tu correo electrónico
Darse alta y baja en el boletín electrónico

 

Darme de baja