Diario de información sobre la actualidad política, social, económica y eclesial
28 JUNIO 2017
Búsqueda en los contenidos de la web

>Entrevista a Teresa López

`La maternidad subrogada que propone Cs desnaturaliza la familia`

P.D.

Este martes Ciudadanos ha presentado una proposición de ley en el Congreso para dar carta de naturaleza a los vientres de alquiler. La propuesta exige a la mujer gestante tener más de 25 años, ser española, haber sido madre con anterioridad y cumplir con una renta mínima. La fórmula ha provocado divisiones en el partido. Hablamos con María Teresa López López, presidenta del Comité de Bioética.

¿Por qué el Comité de Bioética ha rechazado la fórmula de la maternidad subrogada?

Fundamentalmente por el respeto a la dignidad de la mujer y a la dignidad del niño, porque cuando hablamos de maternidad subrogada siempre pensamos en los derechos de la mujer y aquí hay un tercero implicado, y los derechos del menor tienen que estar por encima de todo.

La propuesta que ha hecho Ciudadanos es una propuesta de maternidad subrogada gratuita, ¿eso no resuelve el problema principal?

No resuelve absolutamente nada y la falta de respeto a la explotación de la mujer y a los derechos del menor siguen produciéndose exactamente igual, sea o no remunerada. En cualquier caso, ahí tenemos un problema añadido porque la propuesta es no remunerada pero sí con compensación, por lo tanto el control de qué signifique esa compensación puede terminar cayendo en lo mismo, es decir, en una remuneración materializada de otra manera. Luego hay una segunda razón importante y es que desnaturaliza la familia, porque nos podríamos encontrar con una abuela que es madre a la vez, o una tía que es a la vez madre, es decir, es difícil entender que, sin existir ningún tipo de relación familiar, alguien se preste a un desconocido a gestar el hijo de un tercero al que no conoce o que simplemente no tiene ninguna relación con él. Lógicamente, si eso no es así, como está pasando en otros países, y es la madre la que está gestando el hijo a su hija, pues tenemos un conflicto en la esencia de la persona. Esa mujer, ¿es madre o es abuela? No tiene ningún sentido.

¿Hay un vacío legal que exija regular esta figura de la gestación subrogada?

No hay ningún vacío legal, puesto que en el caso de España lo que tenemos es la ley de reproducción asistida y las distintas reformas que se han ido haciendo, donde figura como un contrato que no tiene ninguna consecuencia, por tanto es nulo y las consecuencias no están reconocidas como tales. Está regulado, lo único que hay que hacer es aplicar la ley vigente, y si el contrato es nulo lo serán también las consecuencias de ese contrato.

>Entrevista a Teresa López

'La maternidad subrogada que propone Cs desnaturaliza la familia'

P.D. | 0 comentarios valoración: 5  6 votos

Occidente e islam, ¿encuentro o enfrentamiento?

Javier Prades

El último informe del Pew Research Center ofrece datos sorprendentes sobre la evolución de las religiones: el cristianismo representa hoy el 31,2 % de la población mundial, y el islam, el 24,1%. Se estima que en 2060 el cristianismo alcanzará un 31,8% frente al 31,1% del islam. La estadística prevé la equiparación de estas dos religiones a mediados del siglo, así como la evidencia de que entre ambas sumarán casi el 63% de la población mundial. La evolución de cada una de ellas, y su relación recíproca, es del mayor interés para el debate social en Occidente. En efecto, el islam pregona una forma de monoteísmo que quiere reformar y superar al monoteísmo judeocristiano, y además pretende ser una verdad universal, de un modo distinto, por ejemplo, al de las religiones del Extremo Oriente. Por eso, la creciente presencia de musulmanes en Europa reabre la pregunta por la compatibilidad entre distintas cosmovisiones en la esfera pública. ¿Cabe un encuentro entre Occidente e islam o están condenados al enfrentamiento? Las sociedades europeas se encuentran en dificultades para afrontar esta delicada situación, con obvias diferencias entre ellas que no es posible detallar. En términos generales, la cultura dominante ha puesto en crisis las afirmaciones antropológicas de alcance universal, y especialmente las de la religión vivida en Occidente: el cristianismo. La unidad cultural y política de la fe medieval se fracturó, tras la Reforma, en bandos que se combatieron con guerras cuyos efectos fueron devastadores para la vida social. Por eso la filosofía moderna nació –entre otros objetivos– con la intención de superar las divisiones confesionales y mantener alguna referencia universal que garantizase la convivencia. Al final del proceso, el valor universal de la singular confesión de fe cristiana quedó cuestionado, apareciendo formas alternativas de universalidad secularizada. El lugar de Dios lo fueron ocupando la Razón, la Ciencia, el Estado, la Historia, la Raza, el Mercado... No obstante, es frecuente oír hablar de «modernidad insatisfecha». El indiscutible progreso tecno-científico de Europa occidental, su altísimo nivel de desarrollo económico y social (que tantos envidian) no ha ido acompañado de un avance similar en lo tocante a las preguntas últimas sobre el sentido de la vida y sobre Dios. Las dos atroces guerras del siglo XX y los totalitarismos han dejado una huella sombría en Europa.

Occidente e islam, ¿encuentro o enfrentamiento?

Javier Prades | 0 comentarios valoración: 3  10 votos

África o la hipocresía

Giorgio Vittadini

Al hablar solemos usar expresiones como “bomba de relojería”, “eje de la balanza del nuevo orden mundial”, pero a pesar de estos epítetos tan cargados de significado de África nunca se habla lo suficiente. Ni siquiera cuando los países del G20 se ponen a debatir sobre su desarrollo, como la semana pasada en Berlín, un hecho que pasó casi inadvertido.

En cambio, habría que tenerla siempre presente y vigilar lo que los gobiernos de los países más ricos del mundo pretenden hacer para afrontar las tensiones sociales, económicas y demográficas del continente negro (en 2050 su población se doblará, llegando a 2.500 millones), pero también las enormes oportunidades que podría ofrecer, sobre todo a sus propios habitantes.

Lo más preocupante es el progresivo neocolonialismo que sigue presente en África. Diez países ricos en recursos absorben el 72% de las inversiones europeas (como Egipto, Marruecos, Nigeria, Kenia y Sudáfrica), mientras que “países frágiles” como los del África subsahariana (Costa de Marfil y Ghana) o Tanzania, Etiopía, Mozambique se quedan totalmente descuidados, abandonados al hambre y al subdesarrollo.

Según un informe de Ernst & Young (mayo 2017), las inversiones directas extranjeras en África en 2016 crecieron un 31%, llegando a 94.000 millones de dólares. Las europeas, que en los últimos años llegan un poco a corriente alterna, alcanzarán los 48.000 millones de euros en 2020 (el último dato de 2015 es de 30.900). El primero inversor en África (36.000 millones, +38%) ha sido en 2016 China, cuyo presidente Xi Jinping ha anunciado que quiere llegar a 60.000 millones al año en sus inversiones en el continente. Por lo tanto, las inversiones crecen por todas partes, ¿pero para hacer qué?

Resulta especialmente emblemática la actitud de China. El país del dragón no lleva a África tecnología ni educación, ni promueve el flujo de jóvenes estudiantes africanos a China. La renta “distribuida” es en gran parte para “mano de obra”, explotación de los recursos mineros de África (petróleo, uranio, metales, etc) a un precio bajísimo, intervenciones en la construcción, por ejemplo en la realización de megaestadios de fútbol en muchas ciudades africanas, como Kinshasa en el Congo).

Por si no fuera suficiente, la explotación de los recursos naturales por parte de los países desarrollados se suele pagar con armas que llegan a manos de los tiranos o rebeldes de turno, que siguen garantizando la continuidad de intereses neocoloniales. África se ha convertido en el mercado privilegiado para la exportación de armas de las industrias occidentales y asiáticas.

África o la hipocresía

Giorgio Vittadini | 0 comentarios valoración: 3  36 votos
>El Kiosco

Época de transición

Elena Santa María

“De todas las crisis que hoy nos envisten, una nos golpea por encima de todas. Me refiero a la ilusión". Así empieza Joana Bonet su última columna en La Vanguardia. "La ilusión es el condimento imprescindible para que levantarse de la cama e ir al trabajo no sea un patético dibujo animado. Es la voluntad de asombro que tan bien le sienta a nuestro rostro (...) El desencanto se ha apoltronado en miles de vidas cotidianas, rebajando los niveles de dicha”. Más adelante, la catalana pone un ejemplo representativo de esta idea: “En la España de hoy se ha desterrado la ilusión. Chocante ha sido el contraste con la celebración del 40º aniversario de las primeras elecciones democráticas, donde muchos han evocado la febril ilusión de 1977 en un país que lo tenía todo por hacer, ante un clarísimo horizonte triangular: pluralismo-modernidad-Europa. De ella no queda casi ni la nostalgia”. De este aniversario hablaba también Manuel Hidalgo en El Mundo. “Sabíamos que íbamos a ser protagonistas de la vida de nuestro país y protagonistas de nuestra propia vida, y sabíamos que ambas iban a estar muy relacionadas. Todo estaba por hacer, y lo íbamos a hacer nosotros (...) Cuando hoy celebramos las elecciones de aquel 15-J, han pasado, precisamente, 40 años –como habían pasado para mi padre en el 77–, y ya hay muchas voces que desaprueban lo que se hizo y se pudo hacer entonces y en los años siguientes. ¿Ha empezado la transición a otra época?”.

Esta pregunta también la hace, de otra manera, Leila Guerriero en El País: “Ayer recordé cómo era el mundo cuando el mundo era otro”, al contar una visita, hace muchos años, a una aldea de Tailandia. “Llegábamos en la tarde, poco antes del rezo, para escuchar el llamado del muecín lleno de melancolía, devoción y dulzura. Yo, atea iluminada, hubiera querido morirme porque no se podía aguantar tanta belleza (...) Por entonces usabas una cruz cristiana de madera colgada del cuello que, creo, alguien te había regalado en Brasil. No se nos ocurrió que eso pudiera ser agresivo o peligroso. Y no lo era. Los habitantes de la aldea veían tu cruz y sonreían y decían ‘¡christian, christian!’, y eso era todo. Como quien dice ‘todos creemos en algo’. Volvíamos de noche en moto a nuestra cabaña, lejos de ahí, sintiendo que dejábamos atrás algo entrañable y misterioso, pero algo a lo que siempre podríamos regresar. Quiero pensar que todavía podríamos, podemos”.

Manuel Arias Maldonado, también en El País, intenta responder a la pregunta en una tribuna que acaba así: “A largo plazo, sería aconsejable que las sociedades democráticas hiciesen un esfuerzo de maduración, a fin de comprenderse mejor a sí mismas. O sea: como suma de ciudadanos responsables que forman parte de una comunidad política pluralista y asumen su irremediable orfandad tras la muerte del viejo padre soberano. Porque estamos solos. Y en esa soledad democrática debemos encontrarnos”.

>El Kiosco

Época de transición

Elena Santa María | 0 comentarios valoración: 3  36 votos
>El Kiosco

Personajes 'locos'

Elena Santa María

Esta semana han salido en la prensa, quizá en segundo plano, varios personajes que llaman la atención; son distintos, se podría incluso decir que están locos. Son ellos:

Kilian Jornet, un alpinista catalán que ha subido recientemente al Everest (dos veces en seis días), en un artículo que publica El País explica: "muchas veces uno ha de vivir su locura para sentir algo (...) estar solo es importante para asimilar las cosas, para ver quién eres".

Jonás Mekas, cineasta y máximo exponente del cine underground, dice en El Mundo: "Ahora la gente solo habla de pan y trabajo, hemos olvidado todo lo demás (...) La economía ha enterrado todo. Pero el pan y el trabajo no lo son todo en la vida. No soy un hombre religioso pero creo en la espiritualidad del hombre, en esa cualidad sutil, misteriosa y profunda". Confiesa que está leyendo toda la obra de Cervantes. "Don Quijote es un idealista, un soñador extremo y eso es algo que necesitan todas las épocas. Aunque fracasen, lo que necesitamos son soñadores".

A Ignacio Echeverría ya le conocemos, ha recibido alabanzas por su heroica actuación en los atentados de Londres, donde perdió la vida. Sin embargo, cuando ya han pasado varios días, el asombro y agradecimiento del principio han dado paso a algunas críticas y comentarios de todo tipo. Diego Crespo describía en El Mundo los horrores que vemos a diario, lo mal que está el mundo, pero en un momento determinado añadía: "Ignacio no es una anécdota, su grandeza escapa al personaje que parece apeado de la viñeta (refiriéndose a la de Malagón)".

>El Kiosco

Personajes 'locos'

Elena Santa María | 0 comentarios valoración: 3  58 votos

Los refugiados como factor actual de la vocación cristiana

Jorge Martínez Lucena

El número de personas que mueren en el Mediterráneo sigue incrementándose drásticamente. Las noticias se suceden. El 17 de enero de 2017 Europa Press decía: “Las muertes en el Mediterráneo se duplican en 2017, con 219 inmigrantes fallecidos”, solo en 17 días. A mediados del año pasado, el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados, afirmaba que desde 2014 habían muerto ya 10000 personas en este mare nostrum convertido en cementerio. El Papa ha estado en Lampedusa y en Lesbos, rezando por los difuntos y pidiendo ayuda para los que han conseguido llegar y malviven en condiciones denigrantes, sometidos a las inclemencias meteorológicas y a una espera sin sentido ni final previsible. Incluso las portadas han apelado a nuestra conciencia a través de fotografías de niños muertos en las playas, como la de Aylan Kurdi, que no conseguiremos olvidar, en 2015.

El problema no es el silencio mediático. Las noticias no dejan de llegar, aunque pierden notoriedad rápidamente, porque la gente no las elige, no las lee, ni las retuitea o comparte en Facebook. Porque de lo que se trata, no lo olvidemos, es de ser feliz en la medida de nuestras pequeñas posibilidades, y ver la desgracia de nuestros hermanos los inmigrantes y refugiados no ayuda demasiado al buen rollito.

Mientras tanto, nos llenamos la boca de lo importante que es la educación de nuestros hijos, de que el proyecto ilustrado ha fracasado (aunque por suerte a algunos nos queda el cristianismo), de que sólo es posible transmitir los propios valores a través del testimonio de vida, etc. Tenemos clarísimo lo fundamental de transmitir la tradición cristiana a nuestros hijos.

Sin embargo, a uno se le hace un poco cuesta arriba la contradicción entre los alarmantes datos de los refugiados, sus condiciones de vida paupérrimas y en confinamiento, y la irreverente falta de hospitalidad de Europa, que nos convierte en una sociedad post-cristiana de pleno derecho. Algo especialmente sorprendente en países de tradición católica incuestionable como España, donde hace pocos años teníamos marchas por la vida y la familia con casi un millón de manifestantes en las calles de Madrid.

Es verdad que en Barcelona se reunieron 200.000 personas bajo el lema “Nuestra casa, vuestra casa” este febrero y que este mayo hemos visto a 100.000 personas en Milán marchando y coreando el “Juntos sin muros”, encabezados por 200 refugiados portando una lancha neumática. Pero son marchas menos numerosas que la antes mencionada y mucho más plurales y transversales ideológicamente. Lo cual, en dos sentidos, es muy positivo: primero, porque estas manifestaciones se convierten en ocasiones de cohesión social en el contexto de una causa común justa; y segundo, porque una de las razones de la falta de concurrencia católica en dichas manifestaciones es que los obispos no han llamado a filas, lo cual está muy bien, porque así no se substituye la conciencia y la libertad de los feligreses, y podemos tomarle el pulso a nuestro grado de somnolencia real.

Los refugiados como factor actual de la vocación cristiana

Jorge Martínez Lucena | 0 comentarios valoración: 3  72 votos

La energía eléctrica: responsabilidad de cada uno

Francisco Medina

El pasado mes de mayo salió en la prensa la noticia del resultado del laudo dictado por la Corte de Arbitraje del Banco Mundial (CIADI), por el que se condenaba al Reino de España al pago de 128 millones de euros a la firma británica Eiser Infrastructure Limited y a su filial de Luxemburgo Energía Solar Luxembourg, por los recortes a la retribución a la producción de energía eléctrica mediante fuentes renovables. Tal laudo no es sino uno de los 30 que tiene pendientes de resolver en los que España está envuelta como parte demandada.

En el fondo de este laudo, estaba en discusión la reforma del sector eléctrico llevada a cabo por el Partido Popular, la cual no era sino el resultado de una serie de reales decretos-leyes y reales decretos que venían siendo aprobados por el Gobierno Zapatero: además del Real Decreto 661/2007; el Real Decreto 1578/2008, de 26 de septiembre, para la producción de energía eléctrica a través de tecnología solar fotovoltaica –y sus modificaciones posteriores, como la del Real Decreto 1699/2011, de 18 de noviembre–; o el Real Decreto-Ley 6/2009, de 30 de abril, que estableció un registro de preasignación para la retribución de la producción de energía eléctrica para aquellas tecnologías distintas de la fotovoltaica –eólica, cogeneración, termoeléctrica, termosolar…–; el Real Decreto 1565/2010, que hacía modificaciones en cuanto al régimen primado de los parques eólicos experimentales… hasta llegar a la supresión de los Registros de preasignación que permitían inscribir a las instalaciones para disfrutar de la prima, acordada por el Real Decreto-Ley 1/2012, de 28 de enero.

En realidad, no fue con la supresión de los procedimientos de inscripción en los registros de preasignación cuando empezó el problema, sino mucho antes. Los Reales Decretos de 2007 y 2008, antes citados, abrieron indiscriminadamente la veda para que cualquiera –y digo cualquiera, porque muchos de los que iniciaron inversiones de este tipo jamás habían trabajado en el sector de la energía– se embarcase en una inversión para realizar una instalación de producción de energía con la esperanza de conseguir una prima; hasta el punto de que el déficit del sistema eléctrico se agrandó, con el agravante de que muchas de las inversiones realizadas no llegaron a finalizarse.

La pregunta que cabe hacerse es: ¿hace responsable al Gobierno de España el establecimiento de un nuevo régimen retributivo para el sector eléctrico por la aprobación de la nueva Ley 24/2013, de 26 de diciembre? Es cierto que la nueva regulación fue, ciertamente, sorpresiva. El sistema de régimen primado establecido para las plantas fotovoltaicas preveía su funcionamiento en cuanto no se superasen los objetivos. En este sentido, sí se quebró la confianza legítima de los inversores por cuanto a que nada hacía prever una regulación tan cambiante. Así lo señaló el Tribunal Supremo en diversas sentencias (SSTS 1734/2016, 1870/2016 y 1871/2016), el cual, al resolver diversas reclamaciones de responsabilidad patrimonial formuladas por diversas empresas titulares de instalaciones de energía eléctrica afectadas por la suspensión, únicamente consideró indemnizables los gastos que devinieron inútiles, es decir, gastos necesarios correspondientes a instalaciones que finalmente no fueron inscritas en el Registro de preasignación.

La energía eléctrica: responsabilidad de cada uno

Francisco Medina | 0 comentarios valoración: 3  71 votos
>El Kiosco

¿Quién eres?

Elena Santa María

El pasado sábado por la noche, mientras el Madrid ganaba la Champions, un nuevo ataque terrorista en suelo europeo volvió a dejarnos mudos. Esta vez en Londres, una ciudad de la que Ignacio Pereyó habla así en El Mundo: "Durante siglos, el amor por Londres ha ido de la mano del amor por la libertad". El autor cita las palabras de un líder conservador: "si el Reino Unido ha sido el mayor éxito político, cultural y social de los últimos 300 años es por la convicción de que gentes con distintas historias e identidades pueden vivir juntos, y que esa diversidad hace su cultura, su economía y su política más fuertes". Y añade: "Londres ha sido, incluso en las circunstancias más ásperas, el decantado recinto de la libertad, donde los pubs se negaron a cerrar bajo las bombas nazis no ya por la cerveza, sino por esa declinación de la libertad que es la conversación. Cada mañana, a pesar de las bombas, el transporte funciona, se reparten las cartas, el pan y la leche llegan a la puerta".

Tras varios días de espera, la confirmación de la muerte de un español, Ignacio Echeverría, en los atentados, mientras protegía a otras víctimas ha sacudido una vez más nuestras rutinas. De nuevo, se hace evidente nuestra fragilidad. Una fragilidad que constata Leila Guerriero en su columna de El País al describir el entierro del padre de unos amigos: "por una grieta del cielo pesado de nubes como montañas se coló la pena del mundo. Siempre es difícil ser feliz. Ese día me bastó saber que, cuando caemos, no estamos solos". Esta fragilidad la describe de forma muy clara el exfutbolista Pedja Mijatovic en una entrevista que concede a El Mundo: "En los años más bonitos de mi carrera viví la enfermedad de mi hijo. En esos momentos en los que crees que incluso puedes volar, cuando te sentías poderoso y notabas el calor de toda la gente, mi hijo siempre tenía crisis. Muchos días y noches en el hospital. Yo me decía: no eres nadie, ya ves que no eres nadie, no puedes hacer nada para que tu hijo mejore. Te preguntas: ¿quién eres? y la respuesta es nadie. Mi hijo ha tenido una misión en mi vida. La de salvar a su padre. Piensas que eres Dios y en realidad no eres nadie”.

El periodista Carles Capdevila, recientemente fallecido, también se enfrentaba diariamente a la fragilidad desde que le diagnosticaron su enfermedad. Con motivo de su muerte el periódico Ara ha vuelto a publicar este texto que él escribió hace unos meses: "Tras meses de tratamiento mi pelo se ha rendido. Me lo he tenido que cortar. Es un problema pequeño, el drama auténtico es que hace tiempo que tengo que mirar la muerte de cara, y no con qué cara lo hago, pero este cambio de imagen forzado, a pesar de ser banal, superficial, anecdótico, lo he vivido como un pequeño luto. Una derrota triste. Porque no era ninguna decisión, era una nueva renuncia, una prueba más de que no tienes la vida bajo control (...) El primero en recibirme en casa fue mi hijo pequeño, de 8 años. ‘¡Pero qué guapo que quedas con la gorra, papá, qué envidia!’, exclamó con unos ojos brillantes y una sinceridad entrañable. Me cayó la lagrimita, y era de alegría. (...) La belleza está en la mirada, y no hay privilegio más hermoso que ser observado desde el amor incondicional y la alegría de vivir, como hace esta criatura dulcísima. (...) No hay ninguna inversión más segura y rentable que rodearnos de personas que nos quieren tal como somos, que nos encuentran guapísimos al margen de lo que dicte el espejo. Porque nos miran siempre con buenos ojos".

>El Kiosco

¿Quién eres?

Elena Santa María | 0 comentarios valoración: 3  98 votos
>Entrevista a Nieves González

'La violencia en las relaciones es signo de falta de autoestima'

Juan Carlos Hernández

Nieves González, directora de la Fundación Desarrollo y Persona, conversa con Páginas Digital acerca de la baja natalidad en nuestro país y sobre la llamada “violencia de género”.

Usted es la directora de la Fundación Desarrollo y Persona. ¿Podría explicarnos la labor que desarrollan?

Fundación Desarrollo y Persona es una organización sin ánimo de lucro con ámbito de actuación nacional e internacional y tiene por objeto la asistencia, ayuda y promoción de la familia, los jóvenes, los adolescentes y niños. Las actividades que desarrollamos se desglosan en educativas, preventivas y asistenciales:

APRENDAMOS A AMAR es un proyecto de educación afectiva y sexual que consta de unos materiales de trabajo y una oferta de cursos de formación de monitores y talleres para alumnos en centros educativos, parroquias y entidades. El pasado curso escolar abarcó con su trabajo a 18.000 personas y cuenta actualmente con un Centro Acreditado en México además de España.

ESCUELA DE FAMILIAS orienta y ayuda a las familias en el camino de la educación de sus hijos, para facilitar la convivencia, la educación y el desarrollo pleno de todos sus miembros.

CENTRO DE ACOMPAÑAMIENTO INTEGRAL A LA FAMILIA es un Centro Sanitario autorizado por la Comunidad de Madrid ubicado en la Universidad Francisco de Vitoria que ofrece un servicio de atención a las familias para dar respuesta a los conflictos que se dan a lo largo de su ciclo vital. Cuenta con un equipo de orientación y terapia psicológica.

Desde enero de 2017 la Fundación está plenamente integrada en la Universidad Francisco de Vitoria de Madrid y desarrolla su actividad en toda España y América Latina.

España es uno de los países con un índice de natalidad más baja de nuestro entorno. ¿Qué medidas a nivel económico y social deberían tomar las administraciones para revertir esta situación?

El invierno demográfico español no es un hecho irreversible, sino un problema a solucionar con políticas realistas, la primera de todas entender que apoyar a la familia es una inversión social y no un gasto que lastra los presupuestos. Otros países en Europa han conseguido cambiar esas tendencias, pero hace falta un baño de realidad, que comenzaría por conceder a la familia un protagonismo social en las propias administraciones públicas y en los presupuestos para situarnos en la media europea del 2,3% sobre el PIB. Existe un Plan Integral de Apoyo a la Familia, insuficiente a todas luces, que habría que revalorizar. No es descabellado proponer un ministerio de la familia, y políticas sociales de estímulo y de protección a la natalidad y a la maternidad, equiparables a las de países de nuestro entorno, por ejemplo ayudas directas por hijo, mantenidas durante el periodo de sus estudios. Hace falta igualmente una cultura de la familia desde los poderes públicos, que tenga reflejo en la educación y que permeabilice todos los espacios y ámbitos sociales, culturales y mediáticos. La familia como entidad imprescindible de la sociedad exige ser respetada y promovida, también y sobre todo en el respeto a la vida naciente. El aborto es la primera causa de muerte en la sociedad española. Y la protección y cuidado de la vida es lo más adecuado que podemos defender, para garantizar un desarrollo humano, para nosotros y para las generaciones futuras.

>Entrevista a Nieves González

'La violencia en las relaciones es signo de falta de autoestima'

Juan Carlos Hernández | 0 comentarios valoración: 3  103 votos

Lo que dicen los muertos de Londres

P.D.

El locutor de la BBC este domingo por la mañana estaba sorprendentemente tranquilo, a pesar de lo sucedido en el Puente de Londres la noche anterior. Seis muertos, 50 heridos. El tercer ataque en menos de tres meses. El primero en el puente de Westminster (5 muertos), el segundo en Manchester (22 muertos), el tercero junto a la Torre de Londres. En vísperas de unas elecciones generales.

El locutor de la BBC se mantenía tranquilo, quizás era una consigna del Gobierno. Una consigna necesaria en un momento tan difícil. Y los invitados a los que entrevistaba insistían en que Londres es una ciudad con gran resistencia y que era necesario que siguiera con el modo de vida que le es propio para no dar la razón a los terroristas. Es un deseo que compartimos todos. Soportar el sufrimiento con dignidad, saber sufrir humanamente cuando la muerte y el dolor causado por la barbarie se han convertido en algo demasiado frecuente como para poderlo sobrellevarlo.

No, no era un cínico el locutor de la BBC ni tampoco lo eran sus invitados. Sus voces sonaban como una petición, como una oración. Demasiado dolor en poco tiempo como para olvidar, como para pensar que una barbarie tan grande pueda frenarse solo con soluciones políticas, policiales o militares (siempre necesarias). ¿Qué nos permitirá seguir con nuestro modo de vida? Desde luego no la inercia. Los muertos, que suplican una oración por el descanso de su alma, indican con discreción la necesidad de recuperar las razones, olvidadas, para seguir con nuestro modo de vivir, con nuestro modo de morir. Los muertos de Londres susurran, al despedirse, que necesitamos una Razón, una vibración, una mano cercana y poderosa para poder seguir paseando en las noches de primavera junto al río (de la vida).

Lo que dicen los muertos de Londres

P.D. | 0 comentarios valoración: 3  112 votos

¿Nostalgia del comunismo?

Francisco Pou

Lo reporta esta semana “The Objective”. En la residencia de ancianos Alexa, de Dresde, han ambientado la sala con iconos de la antigua Alemania del Este en los años 60. Una vieja estufa de leña, modelos de teléfono color naranja, lámparas con pompones y motivos de los primitivos y escasos anuncios naif con aquellos diseños de “auténtica imitación” de la libertad.

Los cuidadores reportan ahora que esos viejos artefactos, como lavaderos de los años 60 o viejas canciones en un viejo tocadiscos, estimulan a pacientes que antes no se levantaban de la cama. “Desde el primer día este salón ha sido un éxito”, cuenta Wolfram, director del asilo. “La gente se siente feliz de ver las cosas de los viejos tiempos. De inmediato se sienten muy cómodos”. Ahora los 130 residentes parecen “más felices” entre las nuevas cortinas sicodélicas. De hecho ahora hay lista de espera para ingresar allí, y otros centros están imitando esas recreaciones.

La libertad puede vivir en jaulas de oro. La nostalgia que, como el perfume, desatan esos cacharros vintage no es por el color de la jaula o el muro. Es precisamente revivir, trasladarse a cuando pudieron encontrar el reto de la libertad, más profundo que las limitaciones de una ley impuesta o una frontera cerrada con llave. “En lugar de prestar atención a la película en la sala de cine, estaban pendientes de un antiguo modelo de moto, recordando cómo encenderla y recordando emocionados paseos al mar Báltico”, cuenta el director.

Ahora la “libertad de las nuevas libertades” de esos residentes no aleja de su recuerdo el goce de la auténtica libertad, esa que nunca pudo cerrar una ley o un candado. “Si quieres construir una barca –escribió Antoine de Sant-Exupéry– no reúnas hombres para cortar leña, repartir las tareas e impartir órdenes. Enséñales la nostalgia por el mar vasto e infinito”. No cabe duda; la raíz de la nostalgia, como esa nostalgia del mar Báltico, no está en unos cachivaches de su jaula vintage; la nostalgia es el aroma de la belleza de la auténtica libertad; es la libertad lo que vuelve a mover, como un perfume revolviendo pasiones, a esas personas en su “post-re-modelada” residencia de Dresde.

¿Nostalgia del comunismo?

Francisco Pou | 0 comentarios valoración: 3  102 votos
>El Kiosco

La cultura en tiempos difíciles

Elena Santa María

Félix de Azúa rescataba en su columna de El País las palabras de Malraux, un presidente soviético, con las que clausuraba el Congreso Internacional de Escritores para la Defensa de la Cultura de 1935. "Una obra de arte es un objeto, pero también un encuentro con el tiempo", cita Azúa, "creamos las obras de arte cuando ellas nos crean a nosotros", y continúa él su relato: "se dirigió entonces a los soviéticos para decirles que estaban allí para crear una nueva conciencia ‘con el milenario dolor de los humanos’. Para lo cual era imprescindible que las obras de arte resucitaran y nos miraran a los ojos y nos permitieran ver, porque eso era la cultura, volver a ver".

Sobre este mismo concepto reflexionaba Imma Monsó en La Vanguardia con motivo de la presentación del libro L'amic de la Finca Roja, de Mercé Ibarz. Dice: "su lectura me dejó preguntándome, una vez más, cómo se proporciona cohesión a una multiplicidad de intereses culturales (y cotidianos) tan diversos. Con la pregunta venía la respuesta: lo que proporciona cohesión es la capacidad de maravillarse de la autora". Más adelante explica por qué: "cose bien los puntos de luz que iluminaron su formación. A veces son muy distantes y a menudo brillan donde no se los espera. Lo difícil es darles una forma. Yo los he visto en este libro en forma de constelación. Un puñado de estrellas (no inalcanzables sino vividas, conocidas, visitadas, leídas, miradas, admiradas por la autora)".

Podríamos decir que un ejemplo de hacer cultura, así entendida, es lo que escribe Pilar Rahola sobre su hija de diecisiete años: "La contemplo en su belleza insolente, en su despreocupada felicidad, y la mezcla de orgullo y miedo se enquista en la mitad de la garganta, allí donde mueren los gritos que no queremos gritar. Y, sin embargo, gritaríamos, ¡no, para!, ni se te ocurra dejar atrás esa niñita deliciosa que paraba el mundo cuando lo miraba con sus bellos ojos rasgados. Pero no hay nada más implacable que la biología, y aunque queramos retener a la niña que fue, hay una adolescente que pide paso, como una intrusa, está aquí, con su bandera en medio de la plaza, reclamando su tiempo, convertida en la escriba del libro de su vida. Quizás es eso, esa capacidad de los diecisiete para tocar la campanita, nong, nong, se nos va, ya no seremos sus sabios de los deberes, sus infalibles ante las dudas, sus héroes de los cuentos. Otros llegaron que picaron a la puerta y entraron sin permiso, sus amigos, sus novios, sus universos ajenos. Y aunque metamos la nariz por la ranura, así despacito, perdón, permiso, somos extranjeros en ese mundo desconocido. ¿Cómo pasó? Y pasó, y ahí está escuchando consejos de otros, ¿quiénes son? (...) Pero entonces me mira, ¡está tan bella!, y de golpe todo miedo se desvanece".

>El Kiosco

La cultura en tiempos difíciles

Elena Santa María | 0 comentarios valoración: 3  107 votos
>El Kiosco

El despertar

Elena Santa María

La vida de Francisco Luzón, el que fuera mano derecha de Emilio Botín en el Banco Santander, cambió radicalmente cuando hace tres años y medio le diagnosticaron ELA (Esclerosis Lateral Amiotrófica). En una entrevista que publicaba esta semana El Mundo contaba su nueva cotidianidad: "Me descubro ante el espejo, la imagen se desdobla, Paco me mira con gesto serio y con crudeza y realismo me pregunta: «¿por qué el empeño en mantener tanta actividad cuando una enfermedad tan perversa se ha metido en tu cuerpo?». Me mantengo frente al espejo, desvío ligeramente la mirada, Paco me sonríe y me aconseja que no haga caso de la perorata, que merece la pena dar esta batalla hasta el último minuto. Con esta escena arrancan mis días. La eterna lucha entre dos almas, con sus razones y argumentos demoledores en cualquiera de los casos".

Probablemente la lucha de Vanessa Redgrave por las mañanas, aunque no sufra ELA, sea parecida, al menos desde el día que vio en televisión el cadáver de Aylan Kurdi en la playa. A sus 80 años -informa El Mundo- se ha estrenado como directora en el festival de Cannes, donde ha presentado su documental sobre refugiados: Sea Sorrow (El dolor del mar). "No quiero pasarme los meses o años que me queden de vida dando discursos. Por eso me decidí a ponerme detrás de la cámara. Quise hacer una elegía. La película no es más que una expresión del dolor; un dolor muy concreto. Europa prometió ayudar a gente que escapaba de la guerra y que nos veía como un santuario, el único en el mundo. Y hemos roto esa promesa. Les hemos traicionado. Hemos olvidado quiénes somos y por qué somos europeos".

Por otro lado, es posible que el político Juan Carlos Girauta también se enfrente a una lucha matutina semejante. Escribe en su columna de El Español, titulada “Creer en algo”, lo siguiente: "Hay que reconocer que nadie previó mejor que el católico Chesterton la credulidad absoluta e indiscriminada en que iba a caer Occidente una vez perdida la fe en Dios (...) Tolstoi en La Confesión ilustra maravillosamente la necesidad de la religión para unas gentes sencillas que padecían tanto como el campesinado ruso. Es la misma idea de Marx cuando compara la religión con el opio, una reflexión bondadosa contra la interpretación habitual: no es el opio literario de la huida placentera, es el opio solemne que aplaca el dolor insufrible de la existencia necesitada. Quien haya precisado alguna vez la morfina, quien conozca ese paso casi instantáneo del dolor extremo al bienestar ataráxico sabrá muy bien a qué me refiero. Marx no insultaba a la religión en aquella frase, no menos popular que la de Chesterton. Pero, a diferencia del polígrafo británico, no comprendió que lo insufrible no era la existencia en precario sino la existencia sin más, y que privados del opio auténtico, muchos se lanzarían desesperados en busca de cualquier chute, polvo cortado, cigarrillo cargado o pastilla dudosa".

>El Kiosco

El despertar

Elena Santa María | 0 comentarios valoración: 3  135 votos

El debate ético sobre la 'edición' de genes humanos

Nicolás Jouve

Se considera la Bioética como un foro de debate aparecido en el último tercio del siglo XX, con el fin de reflexionar sobre las investigaciones y técnicas que ponen en riesgo la vida humana o el equilibrio de la naturaleza. Se trata de un ámbito de reflexión multidisciplinar en el que se trata de establecer los límites de la ciencia de acuerdo con unos principios éticos básicos. Tras su implantación en el campo de la Medicina no ha dejado de atender a su conocido eslogan de que «no todo lo científicamente posible es éticamente aceptable», Este conocido aserto resume el compromiso de decenas de científicos reunidos en febrero de 1975 en el centro de conferencias de la ciudad californiana de Asilomar para reflexionar sobre los riesgos biológicos potenciales de las primeras investigaciones sobre ingeniería genética con bacterias.

Desde su nacimiento, la Bioética ha sufrido continuos desafíos por parte de muchos investigadores que ven en esta actividad un corsé que solo sirve para poner trabas y ralentizar el progreso científico.  Sin embargo, sería bueno considerar que hubiera pasado de no existir los foros y comités de Bioética ante aventuras como la clonación de seres humanos siguiendo la estela del logro de la oveja “Dolly”, o la desmesurada e infructuosa utilización de embriones humanos para obtener las células troncales (mal llamadas células madre) a principios del siglo XXI, o la aplicación de nuevos fármacos a pacientes sin ensayos clínicos previos, o la modificación genética de animales o plantas sin tener en cuenta los efectos sobre el medio ambiente, etc.

La historia se repite y de nuevo, tras el descubrimiento de cómo funciona un sistema inmunológico que existe en la naturaleza en las bacterias, llamado CRISPR/Cas9, se ha incendiado el mundo de la investigación biomédica al tratar de aplicarlo para la corrección de genes responsables de enfermedades. El debate se entabla entre quienes desean avanzar en las aplicaciones de esta novedosa técnica sin restricciones y quienes piden reflexionar sobre su seguridad y las consecuencias de modificar el genoma de los seres vivos, en un momento en que existe aun un importante rango de error. Se vea los “bioeticistas” no son personas contrarias al progreso de la ciencia, sino personas que miran más allá del éxito académico y/o económico y que, ante una nueva aplicación tecnológica, por muy prometedora que se pretenda, tratan de mantener una postura de equilibrio entre la regulación y la aceptación de acuerdo con unos principios morales que velen por la seguridad de las personas y del medio natural, y especialmente el respeto a la dignidad de la vida humana presente y futura.

El debate ético sobre la 'edición' de genes humanos

Nicolás Jouve | 0 comentarios valoración: 3  125 votos
>El Kiosco

La fragilidad y la educación

Elena Santa María

Tras el ciberataque que sufrieron grandes empresas de todo el mundo el pasado fin de semana, Pedro G. Cuartango escribía lo siguiente en El Mundo: "En cierta forma, la tecnología ha convertido en dioses a los seres humanos, que han accedido a avances que hace pocos siglos eran impensables. Hemos llegado incluso a creer que en el futuro podríamos ser casi inmortales gracias a las expectativas de los hallazgos en materia de biogenética. Pero llegados a este punto, nos topamos con la sorprendente evidencia de que estamos a merced de muchos factores que no controlamos y que nos hacen tan frágiles como una hoja sacudida por el viento. Nos ha sucedido como a Ícaro: hemos volado tan alto que el sol ha fundido nuestras alas. Estamos descubriendo que no somos muy distintos al hombre de hace 30.000 años, acurrucado con sus terrores en la oscuridad de las cavernas".

Ante esta constatación, que somos frágiles frente al mundo, el filósofo navarro Gregorio Luri afirma en ABC: "la vida es compleja, llena de incertidumbres, y con un sometimiento terrible al azar". Y con respecto a la educación añade: "Estoy empezando a pensar que hay un sector de educadores postmodernos que se han convertido en el aliado más fiel de la barbarie, que lo que hacen es ocultar la realidad y sustituirla por una ideología buenista, acaramelada, y de un mundo de «teletubbies». Personalmente, me resultan más atractivas la valentía y el coraje de afirmar la vida. (...) Estamos creando niños muy frágiles y caprichosos, sin resistencia a la frustración, y además convencidos de que alguien tiene que garantizarles la felicidad".

>El Kiosco

La fragilidad y la educación

Elena Santa María | 0 comentarios valoración: 3  158 votos

La colaboración entre la Administración, la empresa privada y las entidades sociales para acabar con la pobreza farmacéutica

La pobreza farmacéutica es un problema cada vez más acuciante. “Es difícil escoger entre comer o medicarse y actualmente hay muchas personas que se encuentran en esta situación”, confirmó este sábado 13 de mayo en el Centre Cívic Cotxeres de Sants Jordi Bosch, director de la ONG Banco Farmacéutico, en la mesa redonda “La persona en el centro: con la audacia del realismo” en el foro de diálogo PuntBCN.

Banco Farmacéutico dedica su labor precisamente a luchar contra esta pobreza, colaborando, tal y como destacó Montse Mesas, delegada social del Grupo Clece, “con la administración pública, la empresa y las entidades sociales”.

La importancia del “acceso a la salud, el trabajo y la vivienda es fundamental para el desarrollo total de las personas”, aseguró Pilar Solanas, directora del programa de Salud del Ayuntamiento de Bacelona, porque la persona tiene muchas necesidades y, tal y como aseguraba el título de la conferencia, “debe estar en el centro”. Pero, dijo Solanas, “no solo es crucial el dinero, sino todo lo que hay alrededor de la persona”.

Pero trabajar con personas es difícil, o al menos así lo aseguró Mesas que dijo que “hay que saber potenciar en el valor de cada uno”. Por eso en el Grupo Clece, afirmó su representante, “participamos sobre todo con acciones y no tanto con dinero”.

Así, el Banco Farmacéutico tiene como objetivo a la persona en su totalidad y no solo una ayuda concreta para cubrir una necesidad farmacológica, sino que, a través de esa cobertura quiere entablar una relación humana más profunda “que llegue a cubrir todos los aspectos de la vida”, destacó Jordi Bosch.

Porque para el Banco Farmacéutico, dijo Pepita Rodriguez, ex responsable del Área del Trabajo Social de Barcelona, es muy importante la colaboración entre la administración, la empresa y el Tercer Sector, “ya que solos podemos pocas cosas, pero en coordinación con otros podemos hacer proyectos muy grandes”.

La colaboración entre la Administración, la empresa privada y las entidades sociales para acabar con la pobreza farmacéutica

| 0 comentarios valoración: 3  157 votos

El 5 es aprobado... raspado

Antonio Amate

Durante las últimas semanas se ha hablado mucho sobre el nuevo Real Decreto que el Ministerio de Educación tiene que publicar para terminar de aclarar la evaluación final de la ESO y del Bachillerato. El protagonista del debate ha sido una cifra simbólica para la enseñanza, el tan maltratado 5. ¿Cuál era la sustancia de la polémica, el fondo de la cuestión? Pues un enredo político motivado por la contramarcha en la aplicación de la LOMCE que el Ministerio de Educación aceptó desde comienzo del presente curso escolar para “facilitar” el diálogo en el nuevo Pacto de Estado por la educación. La LOE existe, está vigente, modificada por la LOMCE desde diciembre de 2013, aunque actualmente su aplicación está paralizada en aspectos tan relevantes como las condiciones para la obtención del título de Secundaria y del Bachillerato. Hemos llegado al estrambote de una convivencia indefinida entre lo viejo y lo nuevo, creando una situación ridícula e incomprensible. ¿Aprobado con menos de un 5? Pues sí, porque cumple los requisitos de titulación, o al menos así se explicará en el título de la ESO junto a una calificación inferior a 5.

¿Cómo se ha llegado hasta aquí? Vamos por partes. El texto original de la LOE de 2006 era claro y generoso en relación a los requisitos mínimos para obtener el título de ESO. Se podía aprobar con dos asignaturas suspensas, e incluso tres excepcionalmente “cuando el equipo docente considere que la naturaleza de las mismas no le impide seguir con éxito el curso siguiente, se considere que tiene expectativas favorables de recuperación y que dicha promoción beneficiará su evolución académica”.

La LOMCE tenía como objetivo loable elevar un poco la exigencia de la evaluación final en esta etapa. Tan sólo un poco. Por ello, y para obtener el título de secundaria, era necesario alcanzar dos calificaciones de 5. El primero en el examen externo, “la archifamosa y siniestra reválida” y el segundo 5 en la ponderación entre la nota media de la ESO y esa prueba externa en una relación de peso entre ambas del 70% al 30%, siendo el 30% para la calificación de la prueba externa, en este momento desvirtuada y relegada a una especie de limbo, pues no tendrá efectos académicos.

Después viene el lío. Otro más. Cuando se quiere reformar lo reformado por la LOMCE sin claudicar ante el formato LOE primitivo. Y, además, con la emoción añadida de hacer todos estos cambios con el curso empezado. Todavía, a estas alturas de mayo, sigue sin estar publicado en el BOE ese Real Decreto que modifica a la actual LOE-LOMCE vigente y su sistema de calificación para la obtención de ambos títulos. Llegará en el último momento, como el 7º de caballería.

Como dije antes, a la espera de que seamos rescatados de este atasco monumental por un Pacto de estado educativo, “largo me lo fiais”, los restos legislativos de la LOMCE zombi se han transformado en obstáculos que hay que esquivar para poder transitar en los centros educativos a la hora de tomar decisiones. El famoso 5 final de secundaria es de los más folklóricos.

El 5 es aprobado... raspado

Antonio Amate | 0 comentarios valoración: 3  167 votos

Un musulmán, una judía, una protestante y una católica se sientan para hablar de convivencia en PuntBCN

La convivencia entre las diferentes religiones es muy complicada. Por eso el foro de diálogo PuntBCN celebrado este fin de semana organizó una mesa redonda en la que se han sentado juntos un musulmán, una judía, una protestante y una católica para, según ha descrito Enric Vendrell, director general d’Afers Religiosos de la Generalitat de Catalunya, hablar “de lo que tenemos en común los creyentes y que puede ayudar a nuestra sociedad”.

Mohamed El Amrani, musulmán y presidente de la Asociación cultural Xarxa de Convivència de Roses, ha manifestado la necesidad de “que los ciudadanos de Cataluña seamos abiertos y podamos entender que nuestra sociedad es muy rica y diversa”. Porque, tal y como ha destacado Ada Castells, escritora de origen protestante, “las diferencias que encontré cuando salí de mi núcleo familiar y empecé mi camino en el mundo laboral me hicieron crecer y ser la persona que soy hoy”.

“Cuando tenía ocho años pensaba que todo el mundo era protestante. Mi familia lo era, iba a un colegio protestante y todas mis amigas lo eran, no fue hasta mucho después que descubrí que había gente diferente”, ha relatado Castells. Un descubrimiento que, según afirma ella, no fue algo negativo, sino que le aportó una riqueza que es lo que “ha hecho que ahora yo sea escritora”.

Moriah Ferrús, directora de culto de la Comunidad judía Atid de Cataluña, ha defendido que “todos los creyentes tendríamos que juntarnos para transmitir el mensaje que albergan nuestras creencias, que al final es el mismo”. Porque para Ferrús, “la divinidad es una, miremos como la miremos, y todos formamos parte de su proyecto que no es otro que el de mejorar el mundo; que cada noche cuando vayamos a dormir sea un poquito mejor que cuando nos hemos levantado”.

Para Anna Almuni, delegada del Apostolado seglar del arciprestazgo de Barcelona, esta comunión entre las diferentes religiones debe ser continua y diaria, “escuchando al otro tal y como yo quiero ser escuchado por él y poniéndome en su piel”. “Porque vivimos en una aldea global, pero el peso de la xenofobia sigue siendo muy grande”, ha reconocido Almuni. Precisamente por eso, para la delegada del Apostolado seglar, es necesario trabajar esa convivencia teniendo claro que “la diversidad solo se puede alcanzar descubriendo nuestra propia identidad”.

El pluralismo como una realidad diaria

Todos los ponentes han estado de acuerdo en que la pluralidad y la diversidad es un hecho en nuestra sociedad. Almuni ha relatado cómo en un instituto público en el que trabajaba “la diversidad era vivida día a día, teníamos un 90% de inmigrantes y yo llegué a tener una clase con un alumno de cada país”.

Un musulmán, una judía, una protestante y una católica se sientan para hablar de convivencia en PuntBCN

| 0 comentarios valoración: 3  171 votos
>El Kiosco

La necesidad de expresar algo

Elena Santa María

A propósito de la lectura de un libro de Ponç Puigdevall, Imma Montsó escribía esto en La Vanguardia: "es particularmente sobrecogedor contemplar cómo sólo a través de la escritura se eleva el autor por encima del caos, del spleen y del infierno descarnado que describe. No usa otros recursos para sublimar la miseria". Escribir es lo que han hecho Antonio López Ortega y Pilar Rahola, en El País y La Vanguardia respectivamente.

El primero lo hace sobre la situación venezolana: "si antes el dolor se obviaba, ahora está sentado en el corazón de nuestra cotidianidad (...), el dolor se alimenta de los seres perdidos, de los hijos extraviados, de los hogares rotos, de los parientes enfermos, de los prójimos que mueren de hambruna, de los estudiantes alcanzados por una bala, de los jóvenes que emigran para siempre. El país es un gran desangre y todos nos abocamos a cerrar esas heridas, intuyendo que ya es un poco tarde (...). El peso de las ideas muertas, fosilizadas, que tanto inmovilizan, es un fardo que lo condiciona todo: desde la mesa en la que se come hasta la cama en la que se duerme". Y añade: "Con ellos marchan los otros, sus otros, los que ya no pueden marchar porque han muerto, han enfermado o se han ido. Esa resquebrajadura que cada quien lleva dentro de sí, es la que se ve en las imágenes que dan la vuelta al mundo. Son rostros recios, desmedidos, expectantes, temerarios, de marcas profundas porque ya no hay llanto (...). Estas imágenes terminales de duelo indican que en la Venezuela de hoy la sensibilidad está de un solo lado: de los que viven para que la vida recupere algún sentido".

Por su parte, Pilar Rahola describe así su experiencia del pasado lunes por la mañana: "De camino al Tallat party de Basté, oí la noticia del terrible accidente de un castillo hinchable que acabó con la muerte de una pequeña de seis años. Era lunes y el día prometía noticias ruidosas: el resultado de las francesas, el paseíllo por el TSJC de Forcadell y Somí, la última cruzada del Estado español contra las urnas catalanas... la ensalada de siempre. El cerebro se disponía a imaginar las respuestas a las cuestiones del día y la inercia del lunes empujaba el coche hacia su meta, pero el relato de la tragedia paró en seco la mañana. Una niña de seis años, un castillo hinchable, un día de fiesta, una explosión, la muerte inesperada... Y a pesar de que el día continuó, inflexible en su tictac, y las noticias previstas deambularon por el micrófono, ávidas de alguna idea sugerente, y todo pasó como si fuera un lunes cualquiera, a pesar de todo, el alma quedó en suspenso, ahí, en ese castillo hinchable, en esa familia rota, en esa niña de purpurina y miel que, zas, se fue". Añade más adelante: "No pensaba hacer este artículo. Me dije: ‘¿Qué voy a escribir?’ (...) Pero al rato, buf, vuelve el impulso, la necesidad de expresar algo".

>El Kiosco

La necesidad de expresar algo

Elena Santa María | 0 comentarios valoración: 3  177 votos
>Entrevista a Jordi Bosch

'Queremos quitar muros, vivir expuestos'

P.D.

Este fin de semana se celebra en Barcelona PuntBCN. Una de sus mesas redondas estará dedicada a las iniciativas de solidaridad. Moderada por Jori Bosch, director del banco Farmacéutico, estará dedicada a la “audacia y el realismo”. Bosch explica que “realismo y audacia van de la mano para poder ayudar a las personas que tienen que escoger entre comer o medicarse”.

Modera una mesa redonda en el PuntBCN sobre la colaboración entre el Tercer Sector, las Administraciones Públicas y la empresa. ¿Por qué este tema tiene cabida en el PuntBCN?

Porque en Punt BCN queremos quitar muros, vivir expuestos, fuera de los propios bastiones existenciales, desplazarnos a la periferia del otro, donde es posible el encuentro bello y desarmado. La experiencia en el Banco Farmacéutico ha sido un claro recorrido en esta dirección. Queremos explicar esta experiencia como esa posibilidad.

¿Por qué han querido titular el encuentro "Entre la audacia y el realismo"?

Porque respondiendo a la realidad de la pobreza farmacéutica que las trabajadoras sociales nos mostraban en una relación donde la persona y su necesidad estaban en el centro, nos dimos cuenta de que podíamos establecer de manera audaz un método, una experiencia que respondiese a esa situación. Realismo y audacia de la mano para poder ayudar a las personas que tienen que escoger entre comer o medicarse. De ahí ha surgido una relación de amistad con los diferentes protagonistas: trabajadoras sociales, personas de la Administración, de la empresa privada, etc. Queremos promover una cultura colaborativa entre personas de distintos ámbitos de la sociedad, que dé respuesta a la pobreza farmacéutica.

Usted dirige el Banco Farmacéutico. ¿Qué experiencia tiene de esta colaboración?

La figura de Director del Banco Farmacéutico es de hace un año, el tiempo que llevo en el Banco Farmacéutico. Como experiencia solo puedo decir que el deseo que tengo en el corazón se ve colmado por esta labor. Es una experiencia de gratuidad que responde plenamente a mi deseo. Poder presentar el Banco desde el origen, sin quitar nada de la gratuidad que nos hace nacer, es algo realmente precioso.

Catalunya tiene un amplio Tercer Sector. A menudo la Administración piensa que el Tercer Sector es subsidiario del Estado. Pero el principio de subsidiariedad clásico da el protagonismo a la sociedad. ¿Tenemos dificultad para entender el orden de los factores?

Tantas veces hay una dificultad en entender esto. Después de una larga experiencia como administrador en colegios concertados en Catalunya, he visto claramente esta dificultad. En ese camino, en el que he conocido CL, he visto cómo el método educativo era fundamental para poder entender de dónde podíamos partir, en esa perversión ideológica. Ya no es tanto una relación entre Administraciones y Tercer Sector; se trata de una relación entre personas que ponen en el centro a la persona y su necesidad. A partir del encuentro personal, la barrera ideológica sobre la concepción del principio de subsidiariedad cae, y la propuesta es otra. El principio de subsidiariedad tiene en cuenta la dignidad, libertad y diversidad de la sociedad y, por encima de todo, su capacidad para contribuir al bien común. En este sentido, el trabajo colaborativo desde diferentes ámbitos, público y privado, es la manera más eficaz y eficiente para dar soluciones a problemas sociales.

>Entrevista a Jordi Bosch

'Queremos quitar muros, vivir expuestos'

P.D. | 0 comentarios valoración: 3  191 votos
12  | 3  | 4  Siguiente >

>SÍGUENOS EN

El otro es un bien, también en política

Marcados con la N de nazareno

Persecución en Kaduna

Arte y pintura en Páginas Digital

El caballero de la mano en el pecho

David vencedor de Goliat de Caravaggio

Ministerio de educación y cultura

>Boletín electrónico

Recibe los titulares de PÁGINASDIGITAL.es en tu correo electrónico
Darse alta y baja en el boletín electrónico

 

Darme de baja

>DESCARGA NUESTRA APP