Diario de información sobre la actualidad política, social, económica y eclesial
20 SEPTIEMBRE 2017
Búsqueda en los contenidos de la web

Encrucijada

Gabriel Richi Alberti

“No conseguirán cambiar nuestra forma de vivir”. Esta es una de las expresiones que más se han repetido tras los terribles atentados de Barcelona y de Cambrils. La hemos escuchado en boca de políticos, de periodistas, de muchas de personas de buena voluntad que han manifestado públicamente su repulsa ante semejantes crímenes irracionales. “No conseguirán cambiar nuestra forma de vivir”. ¿Estamos seguros? De hecho, lo queramos o no, algunas cosas cambian: se acentúan las medidas de seguridad –cada vez más necesarias–, surgen brotes no solo de intolerancia, sino también de odio al islam y a los musulmanes que viven entre nosotros, brotes que pueden conducir a la violencia; y, sobre todo, se difunde una desconfianza generalizada respecto a lo diferente.

Ante esta expresión, sin embargo, se hace presente una batería de preguntas todavía más radicales: ¿cómo es que ahora hablamos de “nuestra forma de vivir”? ¿Qué significa ese “nuestra”? ¿Es posible identificar un núcleo de bienes y de valores comunes a todos por los que estamos dispuestos a trabajar juntos? ¿Qué hacemos entonces con el primado del individualismo que gobierna nuestra vida social? De repente, ante la hostilidad asesina del yihadismo, resurge de las cenizas la reivindicación de una “forma de vivir” –la occidental– que ha caracterizado Europa durante la llamada modernidad y que, casi solemnemente, se había dado ya por fenecida. Las muertes de los atentados parecen tener la virtud de resucitar el ideal ilustrado de una sociedad libre y racional, como si fuese un ideal socialmente compartido y anhelado por todos. Pero ¿es así? La fragmentación a todos los niveles que impera en la vida personal y social parece negarlo. Al menos el individualismo galopante de nuestra sociedad, que nos hace cada vez más incapaces de comunicar entre nosotros, no nos permite referirnos de forma pacífica e ingenua a una supuesta “forma de vivir” común. Basta pensar en las lógicas de exclusión que rigen la economía y la política y, por tanto, las relaciones sociales. La fragmentación impera hasta tal punto que se hace difícil poder decir con verdad que existe “nuestra forma de vivir”. En efecto, «el individualismo posmoderno y globalizado favorece un estilo de vida que debilita el desarrollo y la estabilidad de los vínculos entre las personas» (Francisco, Evangelii gaudium 67). Ciertamente la situación es más compleja. No faltan entre nosotros, en efecto, expresiones de solidaridad y trabajo común –las hemos visto en acto durante los años más duros de la crisis– que señalan una cierta persistencia de la idea de bien común. Y, sin embargo, dichas expresiones –verdaderas y generadoras de vida buena en la sociedad– no parecen tener la fuerza de modificar la mentalidad individualista dominante.

¿Entonces?

Ante estos atentados –respecto a los que es necesario reaccionar con todas las medidas oportunas que asegura el estado de derecho y a todos los niveles, también y fundamentalmente a nivel educativo– cada uno de nosotros se encuentra ante una alternativa radical. Puede ser más o menos consciente de ella, pero el modo en el que “recomience” su existencia cotidiana tras la noticia de los atentados mostrará cuál es su elección.

Encrucijada

Gabriel Richi Alberti | 0 comentarios valoración: 5  6 votos

Libertad de educación, apertura a la razón

Giorgio Vittadini

En el estupendo libro de Marco Bersanelli, titulado "El gran espectáculo del cielo", se narra la historia de las relaciones entre Albert Einstein, descubridor de la teoría de la relatividad general, y George Lemaître, sacerdote y estudioso muy importante, aunque menos conocido fuera del ámbito de los especialistas. Lemaître avanzó tres hipótesis sobre la estructura del cosmos: su origen con el big bang, su expansión y la llamada constante cosmológica, hoy aceptadas como verdaderas por toda la comunidad científica. El hecho es que Einstein no solo rechazó al inicio las tres hipótesis sino que trató a Lemaître con suficiencia. Pero con el paso de los años se convenció de la primera tesis, y se hizo amigo de Lemaître, aunque nunca llegó a aceptar las otras dos.

Ni siquiera Einstein, hombre con amplitud de miras y de gran humanidad, fue inmune al riesgo de caer en prejuicios cerrados. No son raras estas situaciones en el mundo científico. Pasteur también fue ferozmente contestado por los científicos de su tiempo, que tenían miedo a perder sus privilegios si las teorías que defendían se veían confutadas. Delante de propuestas nuevas, un científico no puede preocuparse de defender su "patria", sino que debe ser en cierto modo "apátrida": abrirse a la novedad y verificar a quién dan la razón los hechos. Eso no significa renunciar a la propia tradición, sino someterla a crítica sin ahorrarse nada para ver si vale en el presente. Este enfoque realista, en el ámbito educativo, lo sugieren muchos libros de Luigi Giussani contra dos extremismos ideológicos opuestos: el empirista-relativista, que no tiene valores ni principios; y el idealista, que defiende a priori la propia convicción contra la evidencia.

Dice Giussani en "Educar es un riesgo": «Nosotros insistimos en una educación crítica: el muchacho recibe el pasado a través de una vivencia presente en la que está implicado, que le propone ese pasado y le proporciona sus razones; pero él debe tomar ese pasado y esas razones, ponérselas delante, compararlas con su corazón y decir: "es verdad", "no es verdad" o "dudo"».

Un enfoque así no pone en discusión el propio credo ni los propios ideales. No se trata de poner en discusión dogmas ni pertenencias, ni verdades morales, sino ver cómo respecto al mundo de lo cognoscible, siempre en movimiento, nunca igual a sí mismo, se puede tener en cuenta todo. No se puede juzgar una afirmación extrapolándola del contexto al que se refiere si no queremos ser incorrectos o incluso facciosos.

Libertad de educación, apertura a la razón

Giorgio Vittadini | 0 comentarios valoración: 3  29 votos

Colegio: lugar para el encuentro

Ferrán Riera

Empezamos el curso escolar a medio camino entre los atentados de Barcelona y Cambrils y el desafío soberanista catalán cuyo punto álgido se prevé para el próximo 1 de octubre. ¿Qué tienen que ver ambos hechos –tristemente entrelazados por la mezquindad y la irresponsabilidad política de algunos cargos electos de nuestro país– con lo que va a suceder en las aulas de nuestras escuelas estos días? ¿Qué significa hoy para un colegio y para sus profesores tener en cuenta las circunstancias históricas que nos toca vivir a la hora de educar a nuestros chavales y jóvenes de un modo que esté a la altura de responder a la estatura de su corazón? Grande es el desafío y no menos grande debe ser nuestra respuesta si no queremos traicionar el destino y el cumplimiento de la vida a la que están llamados y al que, a su vez, te reclaman con su mirada cada vez que vuelven a entrar en el aula en la que los esperas.

En estos días nos han acompañado análisis y diagnósticos sobre lo sucedido el 17 de agosto. En muchos medios se ha apuntado a la educación como factor clave para evitar la ideologización de los musulmanes de 2ª o 3ª generación. En otros tantos se repartía esta responsabilidad con medidas políticas de incidencia social y económica. Muchos han insistido en desviar la causa de un hecho o militancia religiosa a la consecuencia del nihilismo y la falta de sentido de nuestro mundo occidental. Pocos han hablado de algo que en la tradición de la Iglesia se denomina como “misteryum iniquitatis” (misterio del mal).

En su gran obra literaria, Tolkien describe de forma paradigmática la dinámica a través de la cual el mal se extiende por la Tierra Media. No hay una causa contingente única sino que el propio mal (identificado con Sauron, el ojo de Mordor que todo lo ve y que no tiene cuerpo) aprovecha todos los factores a su alcance para extender su tenebrosa sombra y estos factores van asociados siempre al olvido que los hombres experimentan de los motivos de su existencia, de las razones que tenían para vivir y para morir. De hecho, tan sólo podrán hacer frente a la destrucción y al terror aquellos cuya compañía es el lugar de la memoria de aquellas razones que los hombres, reyes poderosos algunos, habían olvidado.

Nuestra sociedad líquida, la de la posverdad, no puede responder a la falta de significado del hombre de hoy. El consumo y la autorreferencialidad que se expresa en “la república independiente de tu casa” (según reza una famosa campaña publicitaria), en los selfies, el culto desmesurado al propio cuerpo, las interminables fiestas de cumpleaños y los proyectos educativos que transforman al niño de protagonista a rey de una monarquía absoluta, o aquellos que tan solo pretenden desarrollar la eficiencia del chico en un mundo que te mide por lo que eres capaz de hacer, son intentos de respuesta (a veces conmovedores) que se acaban convirtiendo en el envoltorio lujoso del vacío existencial que deja esa ausencia de significado.

Colegio: lugar para el encuentro

Ferrán Riera | 0 comentarios valoración: 3  64 votos

No solo contra los muros, con un método para superarlos

Fernando de Haro

“Cien por cien pizza, cien por cien kebab”, es una de las frases que pronuncia unos de los protagonistas de la exposición Nuevas Generaciones. Es una de las exposiciones estrella en la edición del Meeting de Rimini de este año y refleja bien su espíritu. La muestra recoge, con varios vídeos, los testimonios de inmigrantes de segunda generación que se han integrado. La diversidad es una riqueza, dice alguno de ellos. La identidad no tiene por qué ser exclusiva o excluyente.

Con el mismo propósito, a lo largo de toda la semana, están teniendo lugar una serie de encuentros y conversaciones dedicados a los muros. Los muros que se levantan contra la inmigración, contra los otros. Hay un espacio especial dedicado a estos encuentros, que reflejan cien por cien la sensibilidad Francisco. De hecho, el vídeo que se proyecta en ese espacio muestra al Papa apoyado en el muro de la vergüenza de Palestina.

También uno de los encuentros centrales del Meeting, en los que participan varios miles de personas, ha tenido como título “Más allá de los muros”. Ha estado guionizado por la presidenta de la RAI Mónica Maggioni con un estilo muy televisivo. De hecho, los vídeos se han alternado con música, lectura de textos y cortos testimonios de protagonistas de lo que sucede en Venezuela, en Uganda y en países en vida de desarrollo.

En una de las pantallas gigantes se han proyectado las imágenes de la caída del Muro de Berlín, los rostros de alegría de los que por fin veían derribarse la terrible barrera. Y a continuación han aparecido las declaraciones de Trump, prometiendo la construcción del muro con México. Mientras los diferentes protagonistas de la mesa redonda contaban sus experiencias, la gran pantalla emitía los planos aéreos de la parte de la valla estadounidense que ya se ha levantado. Sobrecogedor el contraste.

Posición clara: no a los muros. Tomasi, muchos años nuncio de la Santa Sede ante Naciones Unidas, contaba su experiencia al cruzar el muro con algunos mexicanos. Todo no se acaba cuando se llega a suelo estadounidense. Alejandro Marius, trabajador social en Venezuela, relataba el muro del miedo que se ha levantado con la política de Maduro. Miedo por falta de libertad, por inseguridad, miedo a ponerse enfermo por la carencia de medicinas. Contundente la crítica de Rosemary Nyirumbe que se dedica a ayudar a los niños soldado en Uganda.

Aportaciones valiosas. Aunque la novedad del encuentro ha estado en la segunda parte, cuando los invitados han tenido que responder a una pregunta del moderador sobre cómo se consigue ir más allá de los muros, cómo se cruzan.

Contra los muros, pero sin la ideología “antimurista”.

No solo contra los muros, con un método para superarlos

Fernando de Haro | 0 comentarios valoración: 3  103 votos
>Editorial

Meeting de Rímini: nuestra herencia no viene de ningún testamento

Fernando de Haro

“Nuestra herencia no proviene de ningún testamento”, decía el poeta surrealista René Char. Y, sin embargo, desde que estallara la crisis de las subprime hace diez años y desde que la globalización económica ha hecho notar sus efectos en todo el planeta, no se habla más que del testamento. De los testamentos legados por un pasado que se recuerda con nostalgia, como una época dorada. Sería la recuperación de ese pasado el que permitiría tener una identidad fuerte ahora que las soberanías nacionales están diluidas y solo impera el mercado. Esta operación está en la base de muchos de los fundamentalismos que han crecido a comienzos del siglo XXI.

En nombre del pasado, el salafismo quiere recuperar las tradiciones medievales del Golfo Pérsico. Pretende universalizarlas y convertirlas en la forma definitiva de un islam que se siente agredido por la modernidad. También en nombre del pasado el movimiento nacionalista hindú, que gobierna al 20 por ciento de la población mundial, y que ha crecido con la ruptura de las barreras culturales, pretende mantener estable un sistema de castas. Tiene 5.000 años -aseguran sus responsables-, ¿por qué tenemos que cambiarlo? Los tiempos pretéritos son, de igual modo, los que se invocan para conseguir un rearme moral que responda a las nuevas ideologías de la deconstrucción. El Meeting de Rímini ha comenzado este domingo. Tiene como lema: “Lo que heredaste de tus padres, vuelve a ganártelo para que sea tuyo”. Habla de una herencia pero, por lo que hemos visto en su arranque, no parece que sea una simple reivindicación del pasado.

En realidad, es imposible fundar una identidad en un testamento que per se tuviera la fuerza de mantenerse en pie. El hecho de que se invoque continuamente el pasado es la mejor constatación de que la tradición se ha roto. La tradición, cuando estaba viva, siempre era algo del presente. Se habla mucho de testamento, de legado, porque está perdido.

El fracaso para transmitir la tradición europea que se produjo hace décadas en la mayoría de nuestros colegios o la impotencia de muchas familias musulmanas para transmitir la pertenencia a una comunidad islámica, en un contexto occidental, ha provocado que los mercados de las ideologías coticen al alza las “identidades de sustitución”. Son barnices baratos, pertenencias virtuales que no tienen capacidad para desafiar la razón ni para sostener la fatiga del vivir. Muchos de los nuevos terroristas yihadistas, antes de atentar en nombre del Corán, se han dedicado a la droga y alcohol. No vienen de ninguna historia consistente relacionada con el islam. Cuanto uno más bucea en los orígenes del islamismo político suní y chiita, más se encuentra la pista del pensamiento revolucionario y rupturista que se enseñaba en las universidades europeas hace décadas. Lo mismo sucede con el hinduismo ideológico fabricado en el Reino Unido con los moldes del nacionalismo del XIX.

>Editorial

Meeting de Rímini: nuestra herencia no viene de ningún testamento

Fernando de Haro | 0 comentarios valoración: 3  119 votos

El final de Charlie... el ultimo despropósito

Nicolás Jouve

Sobre Charlie Gard, el bebé de 11 meses que nació con una grave enfermedad mitocondrial, ya está casi todo dicho. Su patología determinaría un deterioro funcional que fue dictaminado como irreversible por los médicos del Great Ormond Street Hospital de Londres, aunque su evolución era controvertida y hubiera sido incierta de habérsele aplicado a tiempo algún tratamiento, si nos atenemos a las diferentes opiniones de otros médicos.

Desgraciadamente, cuando ya parecía ser tarde para detener el proceso de deterioro cerebral, muscular y respiratorio, los padres claudicaron de su intención de llevar al bebé a EE.UU. para seguir el tratamiento de nucleósidos, propuesto por el neurólogo americano Michie Hirano, jefe de la Unidad de Trastornos Neuromusculares y profesor de la Universidad de Columbia.

Lo último en este largo proceso fue la sentencia del juez del Tribunal Superior de Justicia de Gran Bretaña, Nicholas Francis, que dictaminó el 26 de julio que Charlie Gard fuera trasladado a un hospital de enfermos terminales, donde se le aplicarían unos cuidados que según señalaba prolongarían su vida algo más (?). Sin embargo, los padres del bebé, Connie Yates y Chris Gard, deseaban tenerlo en casa por el tiempo que le restase de vida. El martes dijeron que esperaban traer a su hijo a su hogar y tenerlo al menos hasta que cumpliera un año, lo que sucedería justo la semana que viene… El hecho es que el traslado al hospital de cuidados terminales, cuyo nombre no se ha señalado, supondría la retirada del respirador artificial y desde ese momento, en unas horas, se consumaría el final de la vida de Charlie…

El juez confiesa que ha sido una decisión muy triste. A quien esto escribe le asaltan todas las dudas sobre lo mal que se ha procedido en este caso y especialmente desde su judicialización. ¿Por qué ha decidir un juez sobre lo que es mejor o peor para la vida de un bebé?, ¿por qué se tardó tanto y al final, contra el deseo de los padres, se rechazó el traslado a un centro que ofrecía un tratamiento posible? Y al final, lo más asombroso y sorprendente de todo este triste caso, ¿por qué se resuelve que el bebé muera en un hospital en lugar de en su casa como desean sus padres?, ¿no sería preferible una atención paliativa domiciliaria en la que participaran los propios padres de Charlie? Seguro que esto les dejaría el mejor recuerdo de que tal vez el destino de su pequeño hijo estaba marcado y que no había nada que hacer, pero que ellos lucharon junto a él y lo tuvieron en sus brazos hasta el último momento.

El final de Charlie... el ultimo despropósito

Nicolás Jouve | 0 comentarios valoración: 3  170 votos

Borghesi: 'Las lágrimas de Scalfari valen más que 30 tratados de teología'. El periodista responde

Paolo Vites

Toma y daca entre el filósofo Massimo Borghesi y el fundador del diario La Repubblica, Eugenio Scalfari. Un toma y daca de alto nivel, como solo las mentes libres y abiertas al diálogo pueden hacer. Hace unos días Borghesi publicó un artículo en La Stampa donde analizaba el nuevo encuentro-entrevista entre el Papa Francisco y el periodista, que como ya sucedió en ocasiones anteriores parecidas, había suscitado cierto malestar en algunos ámbitos católicos. Borghesi subrayó la sorprendente amistad que une a dos personas aparentemente tan distintas, un hombre de izquierda y un pontífice. A Borghesi le había llamado la atención la conmoción de Scalfari delante de Francisco: “Sus lágrimas valen más que 30 tratados de teología”.

De modo que Scalfari respondió a Borghesi con un largo artículo en La Repubblica, titulado “Mi amistad con Francisco, la conciencia del yo y las falsas preocupaciones del alma”. En su escrito, el exdirector de La Repubblica reconoce la apertura del filósofo, citando la última parte de su artículo, donde Borghesi dice que esta amistad entre ambos es “un reconocimiento peligrosos. Tanto a los ojos de los laicos integristas como de los antipapa más firmes, así como de laicos ‘ortodoxos’ y de la ideología. (…) Más allá de estas oposiciones, aliadas en su lucha, se sitúa el espacio del encuentro entre un pontífice y un intelectual laico a quien le preocupa, a pesar de todo, el misterio de la vida”.

Scalfari afirma no sentirse “preocupado” pero reconoce que desde hace tiempo “la vida de nuestra especie, a diferencia de los demás seres vivientes vegetales o animales, está dominada por la existencia del yo. Nosotros somos y estamos dominados por la conciencia de nuestro yo, que se duplica: el yo que actúa y vive, y el yo que lo guía desde fuera y lo juzga. El yo humano es doble, en el sentido de que mientras vive, habla, lucha, se resigna, está alegre, insatisfecho, desesperado, triste, ama, odia, tiene valor, tiene miedo, y entretanto se mira desde fuera y se juzga. A menudo este juicio es negativo y no siempre pero muchas veces es justo, sin embargo en el trasfondo de cada uno de nosotros está este verse desde fuera mientras se actúa y se vive”.

Scalfari recuerda que hace veinte años escribió un libro titulado “Encuentro con Yo”, donde el protagonista es Odiseo, “el héroe moderno que suplanta conscientemente al yo (…) Soy consciente de que toda nuestra actividad, desde la más banal a la más significativa, está dominada por el yo aunque no siempre lo sepamos ni nos demos cuenta. Normalmente, las multitudes ni siquiera saben que el problema del yo existe. Siguen sus instintos, sus pulsiones, su timidez, su miedo o su coraje y su audacia, pero esto ya lo he dicho, lo que más escapa de ellos es la profunda diversidad de las variadas formas de la naturaleza humana”, añade.

Borghesi: 'Las lágrimas de Scalfari valen más que 30 tratados de teología'. El periodista responde

Paolo Vites | 0 comentarios valoración: 3  155 votos

¿Qué será de Charlie?

Ilaria Bertini

Desde hace días, la historia de Charlie Gard está ante los ojos de todos y ha desatado las reacciones más diversas, sobre todo de consternación, rabia y angustia. Reacciones sin duda más que naturales porque no parece otra cosa que un homicidio a manos del Estado donde los padres han quedado relegados en un rincón sin poder tomar decisión alguna respecto a la salud (o mejor dicho, salvación) de su propio hijo. ¿Pero cuántos de nosotros nos hemos preguntado si las informaciones que nos bombardean desde la prensa, los blogs, las redes sociales, etc, están describiendo de verdad la realidad de los hechos?

Ni siquiera ha bastado el testimonio de una enfermera que trabaja en ese hospital para interpelarnos, rápidamente se la ha etiquetado de visionaria. ¿Cuántos de nosotros, aparentemente tan interesados en “entender”, han encontrado tiempo y ganas de abordar las sentencias inglesas, las del Tribunal Europeo de Derechos Humanos (donde además se incluyen todas las evidencias médicas recogidas durante meses) o los comunicados oficiales del hospital donde Charlie está ingresado para conocer mejor su historia, qué le ha llevado hasta allí y por qué su caso ha terminado ante los tribunales? Este es el único material del que disponemos. No hay que ser expertos en el oficio para poder hacerlo porque no se trata ante todo de un problema de vericuetos legales sino de verificar si lo que nos ofrecen como verdad realmente lo es. Entonces podremos dar la batalla para defenderla. Pero no antes.

¿Qué será de Charlie?

Ilaria Bertini | 0 comentarios valoración: 3  141 votos

Charlie Gard y la muerte digna

Nicolás Jouve

De verdad que resulta patético y causa un cierto dolor contemplar el espectáculo de tribunales de justicia, órganos internaciones de supuesta defensa de los Derechos Humanos, autoridades políticas, médicos y particulares pronunciarse sobre el caso de un bebé de 11 meses, Charlie Gard, aquejado de una enfermedad mitocondrial, y sentenciar que se le debe retirar todo tipo de cuidados médicos porque según señalan su enfermedad es irreversible. Un primer motivo de asombro se produce cuando se sabe que el niño no sufre y que los padres solo desean agotar todas las posibilidades médicas de paliar la enfermedad y mientras gozar de la presencia de su hijo.

Los médicos del Great Ormond Street Hospital de Londres que lo atienden opinan que el bebé tiene un daño cerebral invariable, que apenas puede moverse, ni llora, ni oye… Pero sus jóvenes padres, Connie Yates y Chris Gard, se aferran a la esperanza de algún tratamiento que al menos permita prolongar su vida. Desean la curación del bebé del que afirman no sufre ningún dolor y piden que se le permita agotar todas las posibilidades de tratamiento médico. Para ello, han recaudado una suma importante de fondos mediante un crowdfunding y están dispuestos a luchar por prolongar la vida del pequeño hasta el final.

La rara enfermedad de Charlie Gard es grave, pero hay distintos equipos médicos que afirman tener soluciones para al menos paliar los efectos de una enfermedad degenerativa mitocondrial que va minando las energías del bebé. Así, el Dr. Ramon Martí, líder del grupo de patología neuromuscular y mitocondrial, del Institut de Recerca de Vall d’Hebron (VHIR) de Barcelona y sus colaboradores, entre ellos varios de otros países, afirman tener un tratamiento experimental que han aplicado a 19 pacientes, 13 de ellos en España, con otra anomalía genética fisiológicamente parecida a la de Charlie Gard. ¿Qué se pierde por intentarlo?

El revuelo que ha causado este caso se parece mucho a otros que sirvieron para crear un caldo de cultivo favorable a alguna de las ideas que a la postre determinaron la implantación de alguna de esas leyes de “ingeniería social” que se disfrazan de progresismo… Se utiliza la emotividad para después justificar una ley de rango más amplio, aunque se lleve por delante principios o valores de orden superior, como la familia, la maternidad, la patria potestad, la vida del no nacido o la objeción de conciencia. No otra cosa es lo que pasó con el aborto en caso de violación o de enfermedades “graves” detectadas por diagnóstico genético prenatal, o con las leyes de protección de determinados colectivos, no particularmente con los discapacitados, o cuando se utiliza la llamada maternidad altruista, o el derecho a morir dignamente… y así sucesivamente.

Charlie Gard y la muerte digna

Nicolás Jouve | 0 comentarios valoración: 3  150 votos
>El Kiosco

Días de verano

Elena Santa María

Llega el verano, el calor asfixiante y, para muchos, el tiempo libre. Tiempo que, aunque esperado, al final se pierde. El periodista José Ayma, en El Mundo, lo describe así: "conviene quitarse de vez en cuando el prieto vendaje de la costumbre, el histérico murmullo de grillos que se empeña en hacer de lo cotidiano (la realidad es otra cosa) un basurero de ideas mendaces, de vanas golosinas envenenadas, terrible munición contra la sencilla verdad de lo sencillo. Es insultante vivir asediado por ese coro, de cuya inmundicia sólo eres consciente cuando escapas por un rato". Pero Ayma ha encontrado la forma de salir de la inmundicia, leyendo la poesía de Claudio Rodríguez. "En sus poemas mejores se entiende que nada ocurre porque sí. Ni las cosechas. Ni las tiranías. Ni las democracias. Ni la sed que todo lo exagera. Ni el canto del jilguero. Algunos creadores hacen de su forma de mirar una profunda forma de conocimiento para que los demás podamos meter los pies en el río. A veces estorban porque alumbran. Porque no se ocultan. Porque dispensan ráfagas de una filosofía que al biempensante incomoda, al veneno de su melodía, a su flaqueza maliciosa. Y te llevan a pensar igual en lo cotidiano que en lo extraordinario. En la labranza y en la nostalgia. En la enfermedad y en la alegría. En lo que una vida tiene de desperdicio si no sabe decir en algún momento la palabra vida, la palabra fuera, la palabra basta, la palabra no".

Ayma confiesa que cada verano retoma los versos de Claudio Rodríguez. Por su parte, Josep María Fonalleras se decanta por el cine, en concreto por la película 'Estiu 1993'. Este es el resumen que hace en El Periódico: "Una niña ha perdido a sus padres, ambos muertos en poco tiempo. No llora. Va a vivir en casa de un tío y de su familia. Se traslada de la ciudad a una Garrotxa idílica y salvaje. No sabe cómo reaccionar, pero no llora. De hecho, todavía no tiene conciencia de la trascendencia de la tragedia. (...) Con el fin de protegerse, decide construir una coraza, el material de la cual oscila entre el enojo, la malevolencia infantil y el descubrimiento de la naturaleza. Ensimismada, solo vive instantes fugaces de felicidad. Como dice el poeta Ted Kooser, ‘hay días en que el miedo a la muerte es tan ubicuo como la luz’. La niña, desvalida, tiene miedo y se defiende como puede. Pero si la muerte no tuviera una presencia tan evanescente y pastosa, ‘quizá no me habría dado cuenta de esta mariquita’. Es así como la niña fabrica la coraza. Vive porque el vacío la acosa".

>El Kiosco

Días de verano

Elena Santa María | 0 comentarios valoración: 3  151 votos

Si no se alcanzan los objetivos, ¿repetir curso así es la solución?

Jesús Pueyo

Como muchos de los alumnos de nuestro sistema educativo que no han logrado alcanzar los objetivos propuestos en este curso, la “Subcomisión del Congreso de los Diputados para el Pacto Educativo” tampoco ha logrado el suyo y tendrá que prorrogar sus trabajos otros seis meses. Lejos de suponer un fracaso como puede ser entendido en el caso de la mayoría de los alumnos a los que les toca repetir, el solo hecho de que se haya constituido este grupo de trabajo y estén compareciendo distintas personalidades expertas en el mundo educativo, representantes de instituciones vinculadas a la educación, miembros de la comunidad educativa o perfiles políticos ya supone un gran paso para acercarse a la consecución de un consenso que permita alcanzar unas conclusiones finales que dé como fruto un Pacto de Estado Social y Político por la Educación, resultado de las aportaciones y los distintos puntos de vista de todos los que han participado en el debate.

Muchos están siendo los temas abordados y, entre ellos, uno que especialmente debe preocuparnos, si el objetivo es mejorar el sistema y por ende la formación de nuestras generaciones futuras, es la repetición de curso de aquellos que no han alcanzado las metas propuestas al inicio. En la subcomisión se ha planteado desde su supresión hasta su modificación o su consolidación.

Desde la Federación de Sindicatos Independientes de Enseñanza (FSIE), una de las voces que ya se han oído en esta subcomisión, se ha trasladado a sus señorías que la repetición de curso se debe debatir, analizar y modificar. No son nuevos los estudios que cuestionan la eficacia de nuestro sistema de repeticiones y señalan el elevado coste de las mismas. Urge por lo tanto analizar en profundidad este asunto y proponer otras medidas alternativas que puedan servir para lograr el mismo objetivo siendo más eficaces.

¿Se han preguntado alguna vez de qué cifras estamos hablando? En España el porcentaje de alumnos que no terminan la ESO en el año que les corresponde es de los más elevados de Europa. Según la OCDE, “los alumnos escolarizados en 4º de la ESO que han repetido al menos un año representan el 35%, muy lejos de la media de la OCDE que está en el 13%”. Este mismo estudio afirma que “el coste de la repetición supone unos 20.000 euros por cada alumno, lo que supone un 8% del gasto en Educación Primaria y Secundaria”. El informe, entre sus conclusiones, también afirma que “si España redujese las tasas de repetición y la brecha de rendimiento entre los alumnos repetidores y no repetidores, el sistema educativo español se posicionaría en el mismo nivel o superior al de la OCDE”.

Estos datos reflejan la gravedad del problema y ponen el acento en lo que muchos docentes ya vienen expresando desde las aulas hace años, confirmando que es necesaria la reflexión sobre lo que estamos haciendo, ya que son muchos los que repiten pero muy pocos los que mejoran de verdad.

Si no se alcanzan los objetivos, ¿repetir curso así es la solución?

Jesús Pueyo | 0 comentarios valoración: 3  167 votos

Energía eléctrica y pertinencia de la Laudato Si'

Francisco Medina

Hace poco plasmé algunas consideraciones acerca del último laudo de la Corte de Arbitraje del Banco Mundial (CIADI), en el que se condenaba a España a indemnizar por los recortes a la retribución de la producción de energía eléctrica a consecuencia de la nueva reforma introducida por el Gobierno a partir de una serie de Reales Decretos-Leyes y de la nueva Ley del Sector Eléctrico. Reflexiones tales que trataban de iluminar la complejidad del campo del sector energético de las renovables, la pluralidad de actores y la coyuntura de la producción de energía eléctrica derivada de los sucesivos reales decretos del Gobierno Zapatero.

Era el déficit del sistema tarifario –causante de la necesidad de una reforma dirigida a su reducción– y su articulación en lo que me había centrado por cuanto resultaba, y resulta aún, desconocido por gran parte de la sociedad. La cuestión del origen de una reforma un tanto drástica pero necesaria necesitaba, pues, ser iluminada a la luz del citado laudo arbitral del CIADI. Salieron a la palestra la cuestión de las inversiones realizadas –muchas de ellas fallidas– en tecnología solar fotovoltaica y demás fuentes de energía renovables; como también el mecanismo de régimen económico mediante primas a la producción con el sistema de la inscripción en los Registros de preasignación de retribución estatal y los Registros de producción en régimen especial autonómico; sin olvidar la cuestión tan controvertida desde el punto de vista jurídico de la “rentabilidad razonable” –de la que el Tribunal Supremo ha mencionado en reiterada jurisprudencia–… ello para aclarar, finalmente, que la reforma del sector eléctrico en España había venido avalada tanto por nuestro Tribunal Constitucional como por la Comisión Europea. Siendo, pues, compleja pero interesantísima la realidad del sector energético, me encaminé al principal objetivo de tratar de dilucidar la responsabilidad que tenemos todos en este ámbito porque, sea directa o indirectamente, constituye un tema que nos afecta.

Habría mucho que decir sobre cuestiones como el mecanismo de la retribución de la producción de energía eléctrica en los territorios insulares y extrapeninsulares, del que no me detendré ahora, o del aprovechamiento de la energía solar a través de la tecnología fotovoltaica. De este último aspecto, cabe llamar la atención que ha sido una tecnología muy en boga en los últimos años, como se ve en muchos huertos solares de muchas regiones rurales de España (Castilla La Mancha, Extremadura, Navarra, entre muchas otras) o en instalaciones sobre cubierta de domicilios particulares o naves industriales; por no olvidar que, en ciudades como Madrid, el funcionamiento de los parquímetros se utiliza con esta tecnología.

Energía eléctrica y pertinencia de la Laudato Si'

Francisco Medina | 0 comentarios valoración: 3  155 votos
>El Kiosco

Huida

Elena Santa María

Con el mes de julio empiezan las vacaciones para muchos. Esperamos con ansia su llegada, días en que cambiaremos la cotidianidad por la novedad. Días de descanso, de olvidar por unos días preocupaciones, agobios. Todos esperan las vacaciones pero, ¿vacaciones de qué? En El Periódico, Milena Busquets dice: "Yo no necesito hacer vacaciones de mi casa, que me encanta, ni de mi ciudad, a la que adoro, ni de mi país, que tal vez sea el más bonito del mundo después de Italia. Quiero hacer vacaciones de los ojos de besugo de la frutera (...) Quiero echar furiosamente de menos a mis amigos, al quiosquero, a la secretaria del colegio, al viejecito fatigoso que siempre me cuenta su proyecto de novela. Quiero vacaciones de los demás. Pero sobre todo, quiero hacer vacaciones de mí misma".

Esta especie de huida de uno mismo la encontramos también en la literatura. Manuel Jabois dice en El País, recordando los libros que marcaron su infancia, que "hay una literatura con la que se aprende que la mayor ambición, desde escapar de casa hasta conquistar el mundo, responde a un objetivo infantil; se lee para salir del cuarto, y cuando se deja de leer no se puede volver a ningún sitio". La literatura siempre ha formado parte de lo que llamamos cultura, aunque este concepto cada vez es más confuso. Recuerda Félix de Azúa en El País al primer ministro de cultura que hubo en Francia, André Malraux. Dice de él lo siguiente: "Malraux tenía una idea elevada de la cultura, la cual no era, dijo, ‘el conjunto de misteriosas respuestas que puede darse un hombre cuando contempla en el espejo lo que será su rostro tras la muerte’ –y añade Azúa– los años transcurridos desde entonces han eliminado cualquier tentación de darle un significado a la nada, de ‘arrancarle algo a la muerte’. Y la cultura de Estado es hoy el Día del Orgullo Gay, la Liga, o la Diada Nacional. Diversiones para gente persuadida de ser inmortal".

¿Cómo encaja la definición de cultura de Malraux en el mundo de hoy? Con motivo de la celebración del 40º aniversario de las primeras elecciones democráticas, Antoni Puigverd expresaba en La Vanguardia que "las nuevas generaciones no aceptan el relato beatífico de la transición porque se sienten expulsadas. Cataluña expresa seria desafección porque siente que el pacto de 1978 ha sido reinterpretado en su contra". Y se pregunta: "¿Quién apadrinará en España estos dos fenómenos a fin de llevarlos fraternalmente hacia el camino de la reforma?".

>El Kiosco

Huida

Elena Santa María | 0 comentarios valoración: 3  150 votos

Los valores de la Transición española, hoy

Los próximos días 13 y 14 de julio la Universidad Europea Miguel de Cervantes celebra la segunda edición del curso de verano “Los valores de la Transición española, hoy”, auspiciado por Miguel Ángel Quintana Paz, director del curso y uno de nuestros colaboradores habituales, Cayetana Álvarez de Toledo y Arcadi Espada.

El curso trata de proseguir el debate acerca de si los valores que hicieron posible la Transición española a la democracia siguen siéndonos útiles a los españoles de hoy. Para ello contarán con la contribución de distintas personalidades del mundo de la política e intelectual española como Fernando Savater, Nicolás Redondo Terreros, Andrea Levy, Óscar Puente, Mikel Azurmendi… La clausura contará con una de las figuras principales de la Transición, Rodolfo Martín Villa, acompañado de la rectora de la UEMC, Imelda Rodríguez Escanciano. El evento tendrá lugar en la Casa Revilla, una vivienda nobiliaria medieval situada justo en el centro de Valladolid.

Algunas de las preguntas que se afrontarán en el curso serán: ¿fue la Transición un momento del que debemos sentirnos orgullosos los españoles, o es acertado el menosprecio que ha recibido en los últimos tiempos desde algunos ámbitos? ¿Podemos inspirarnos hoy en el espíritu de concordia que guio a los protagonistas de la Transición, o es un modo de hacer política ya caduco? ¿En qué aspectos concretos puede ayudar hoy a los españoles revivir los valores que animaron la Transición?

El espíritu de la Transición hizo posible que gentes con ideas diferentes construyeran juntos un marco en que esas diferencias se abordaran democráticamente: nuestro Estado de Derecho. Marco que, por más amenazas que hoy le asedien, sigue haciendo de nuestro país uno de los más prósperos, democráticos y libres del mundo.

Los valores de la Transición española, hoy

| 0 comentarios valoración: 3  159 votos

La 'edición de genes'. Una tecnología al servicio de la humanidad

Nicolás Jouve

Hace más de veinte años que el microbiólogo ilicitano Francisco Juan Martínez Mojica, que firma sus publicaciones como Francis Mojica, descubrió que unos microorganismos que habitan en las salinas de Santa Pola (Alicante), las arqueas de la especie Haloferax mediterranei, poseen en su genoma unas cortas secuencias de ADN, repetidas regularmente e interespaciadas, a las que dio el nombre de CRISPR, que en combinación con una enzima llamada Cas9 constituye un sistema de defensa frente a ADN extraño que pudiera invadir su ambiente intracelular [1]. Este descubrimiento es doblemente trascendental, tanto por el interés básico que encierra como por sus potenciales aplicaciones.

En primer lugar por desvelar que no solo los seres más evolucionados han desarrollado sistemas inmunológicos para defenderse de los miles de agentes agresivos que limitan su existencia. El trabajo de Mojica demostraba que también los procariotas unicelulares, archaeas y bacterias, poseen un sistema para defenderse de sus enemigos naturales, usualmente ADN invasor procedente de virus (bacteriófagos), plásmidos u otros orígenes. La primera vez que un ADN extraño entra en el ámbito citoplásmico de una bacteria o una archaea, el ADN invasor se trocea y los pequeños trocitos se integran en el genoma de la bacteria, justo en los espacios intercalares que median entre las secuencias repetidas del sistema CRISPR. Estas pequeñas secuencias de ADN invasor se denominan protoespaciadores y serán utilizadas para defenderse de una ulterior entrada de ADN del mismo agente invasor. La denominación Cas9 se refiere a una enzima que corta el ADN invasor. De este modo, cuando se produce el segundo ataque o posteriores de ADN extraño, la bacteria expresa la región CRISPR. Es decir genera una molécula de ARN mediante el ensamblado de bases nucleotídicas complementarias del ADN previamente integrado, los protoespaciadores. Esta molécula será procesada para dar lugar a varios ARN más pequeños denominados crARN (CRISPR ARN) cada uno de los cuales llevará información de un protoespaciador distinto y una parte de las secuencias repetidas. Lo que va a ocurrir a continuación, es que cada crARN se unirá a otro ARN del sistema denominado transactivador y juntos formarán un complejo con la enzima Cas9. El protoespaciador presente en cada complejo dirige al conjunto hacia las secuencias del ADN invasor, reconoce las bases homólogas presentes en él, hibrida con ellas y promueve su degradación por medio de la enzima Cas9. Se trata de un sistema inmunológico magníficamente ordenado y su descubrimiento se debe a la excelente y meticulosa investigación de Francis Mojica [1].

La 'edición de genes'. Una tecnología al servicio de la humanidad

Nicolás Jouve | 0 comentarios valoración: 3  169 votos
>El Kiosco

Lo terreno y lo eterno

Elena Santa María

El Mundo ha publicado esta semana una entrevista de Antonio Lucas al monje benedictino Moisés Salgado, prior del monasterio de Silos. Le pregunta sobre diversos temas de actualidad: terrorismo, política, nacionalismos, crisis, la Iglesia actual... ¿Qué tiene que decir un hombre que lleva 51 años en un monasterio sobre nuestro mundo? Lo primero que aclara es que "estamos dentro del mundo, pues el ser humano es el mismo esté donde esté". De hecho, desde su retiro, entiende bien el momento: "vivimos en una época muy compleja. La inmensa mayoría de la gente no tiene conciencia clara de lo que está sucediendo. Todo está en crisis (...) En el fondo de muchos ciudadanos hay una mezcla de ansiedad, vacío y desconcierto. No estamos serenos".

Este es el diagnóstico de un hombre que ha consagrado su vida a Dios porque no encuentra "una fuente de sentido mayor que la que ofrece Jesús de Nazaret". Pero el monasterio de Silos, aunque privilegiado, no es el único lugar en el que lo terreno y lo eterno se acercan. En un artículo también publicado por El Mundo, Rafael Bachiller expone todo el vocabulario que utilizamos a diario y que está relacionado, aunque no nos demos cuenta, con el cielo. Al final de la larga lista de palabras explica: "la gran influencia de los términos astronómicos en nuestro lenguaje cotidiano revela la íntima conexión del hombre con el cosmos, la fascinación que siempre ha sentido por saber qué hay en esos cielos inalcanzables y misteriosos. Según conocemos más y más de este universo inmenso y en expansión incesante, más se nos escapa su último sentido y más conscientes somos de nuestra pequeñez y fugacidad".

Precisamente, lo eterno es el título de la última columna de Rosa Montero en El País Semanal. Toda una reflexión sobre la vida y la muerte, que brota en ella tras el fallecimiento de un querido amigo. En un determinado momento dice: "justamente ese estar abocados a la nada convierte la vida en algo precioso y único". También se plantea el problema del mal ("yo le dije que por desgracia los malos ganaban casi siempre"), y así le respondía su amigo Antonio Sarabia, al que rendía homenaje el artículo: "No siempre -ganan los malos- linda, y sus pequeñas victorias solo impresionan a los más tontos que ellos. Las verdaderas victorias ni siquiera son públicas".

>El Kiosco

Lo terreno y lo eterno

Elena Santa María | 0 comentarios valoración: 3  186 votos
>Entrevista a Teresa López

'La maternidad subrogada que propone Cs desnaturaliza la familia'

P.D.

Este martes Ciudadanos ha presentado una proposición de ley en el Congreso para dar carta de naturaleza a los vientres de alquiler. La propuesta exige a la mujer gestante tener más de 25 años, ser española, haber sido madre con anterioridad y cumplir con una renta mínima. La fórmula ha provocado divisiones en el partido. Hablamos con María Teresa López López, presidenta del Comité de Bioética.

¿Por qué el Comité de Bioética ha rechazado la fórmula de la maternidad subrogada?

Fundamentalmente por el respeto a la dignidad de la mujer y a la dignidad del niño, porque cuando hablamos de maternidad subrogada siempre pensamos en los derechos de la mujer y aquí hay un tercero implicado, y los derechos del menor tienen que estar por encima de todo.

La propuesta que ha hecho Ciudadanos es una propuesta de maternidad subrogada gratuita, ¿eso no resuelve el problema principal?

No resuelve absolutamente nada y la falta de respeto a la explotación de la mujer y a los derechos del menor siguen produciéndose exactamente igual, sea o no remunerada. En cualquier caso, ahí tenemos un problema añadido porque la propuesta es no remunerada pero sí con compensación, por lo tanto el control de qué signifique esa compensación puede terminar cayendo en lo mismo, es decir, en una remuneración materializada de otra manera. Luego hay una segunda razón importante y es que desnaturaliza la familia, porque nos podríamos encontrar con una abuela que es madre a la vez, o una tía que es a la vez madre, es decir, es difícil entender que, sin existir ningún tipo de relación familiar, alguien se preste a un desconocido a gestar el hijo de un tercero al que no conoce o que simplemente no tiene ninguna relación con él. Lógicamente, si eso no es así, como está pasando en otros países, y es la madre la que está gestando el hijo a su hija, pues tenemos un conflicto en la esencia de la persona. Esa mujer, ¿es madre o es abuela? No tiene ningún sentido.

¿Hay un vacío legal que exija regular esta figura de la gestación subrogada?

No hay ningún vacío legal, puesto que en el caso de España lo que tenemos es la ley de reproducción asistida y las distintas reformas que se han ido haciendo, donde figura como un contrato que no tiene ninguna consecuencia, por tanto es nulo y las consecuencias no están reconocidas como tales. Está regulado, lo único que hay que hacer es aplicar la ley vigente, y si el contrato es nulo lo serán también las consecuencias de ese contrato.

>Entrevista a Teresa López

'La maternidad subrogada que propone Cs desnaturaliza la familia'

P.D. | 0 comentarios valoración: 3  195 votos

Occidente e islam, ¿encuentro o enfrentamiento?

Javier Prades

El último informe del Pew Research Center ofrece datos sorprendentes sobre la evolución de las religiones: el cristianismo representa hoy el 31,2 % de la población mundial, y el islam, el 24,1%. Se estima que en 2060 el cristianismo alcanzará un 31,8% frente al 31,1% del islam. La estadística prevé la equiparación de estas dos religiones a mediados del siglo, así como la evidencia de que entre ambas sumarán casi el 63% de la población mundial. La evolución de cada una de ellas, y su relación recíproca, es del mayor interés para el debate social en Occidente. En efecto, el islam pregona una forma de monoteísmo que quiere reformar y superar al monoteísmo judeocristiano, y además pretende ser una verdad universal, de un modo distinto, por ejemplo, al de las religiones del Extremo Oriente. Por eso, la creciente presencia de musulmanes en Europa reabre la pregunta por la compatibilidad entre distintas cosmovisiones en la esfera pública. ¿Cabe un encuentro entre Occidente e islam o están condenados al enfrentamiento? Las sociedades europeas se encuentran en dificultades para afrontar esta delicada situación, con obvias diferencias entre ellas que no es posible detallar. En términos generales, la cultura dominante ha puesto en crisis las afirmaciones antropológicas de alcance universal, y especialmente las de la religión vivida en Occidente: el cristianismo. La unidad cultural y política de la fe medieval se fracturó, tras la Reforma, en bandos que se combatieron con guerras cuyos efectos fueron devastadores para la vida social. Por eso la filosofía moderna nació –entre otros objetivos– con la intención de superar las divisiones confesionales y mantener alguna referencia universal que garantizase la convivencia. Al final del proceso, el valor universal de la singular confesión de fe cristiana quedó cuestionado, apareciendo formas alternativas de universalidad secularizada. El lugar de Dios lo fueron ocupando la Razón, la Ciencia, el Estado, la Historia, la Raza, el Mercado... No obstante, es frecuente oír hablar de «modernidad insatisfecha». El indiscutible progreso tecno-científico de Europa occidental, su altísimo nivel de desarrollo económico y social (que tantos envidian) no ha ido acompañado de un avance similar en lo tocante a las preguntas últimas sobre el sentido de la vida y sobre Dios. Las dos atroces guerras del siglo XX y los totalitarismos han dejado una huella sombría en Europa.

Occidente e islam, ¿encuentro o enfrentamiento?

Javier Prades | 0 comentarios valoración: 3  198 votos

África o la hipocresía

Giorgio Vittadini

Al hablar solemos usar expresiones como “bomba de relojería”, “eje de la balanza del nuevo orden mundial”, pero a pesar de estos epítetos tan cargados de significado de África nunca se habla lo suficiente. Ni siquiera cuando los países del G20 se ponen a debatir sobre su desarrollo, como la semana pasada en Berlín, un hecho que pasó casi inadvertido.

En cambio, habría que tenerla siempre presente y vigilar lo que los gobiernos de los países más ricos del mundo pretenden hacer para afrontar las tensiones sociales, económicas y demográficas del continente negro (en 2050 su población se doblará, llegando a 2.500 millones), pero también las enormes oportunidades que podría ofrecer, sobre todo a sus propios habitantes.

Lo más preocupante es el progresivo neocolonialismo que sigue presente en África. Diez países ricos en recursos absorben el 72% de las inversiones europeas (como Egipto, Marruecos, Nigeria, Kenia y Sudáfrica), mientras que “países frágiles” como los del África subsahariana (Costa de Marfil y Ghana) o Tanzania, Etiopía, Mozambique se quedan totalmente descuidados, abandonados al hambre y al subdesarrollo.

Según un informe de Ernst & Young (mayo 2017), las inversiones directas extranjeras en África en 2016 crecieron un 31%, llegando a 94.000 millones de dólares. Las europeas, que en los últimos años llegan un poco a corriente alterna, alcanzarán los 48.000 millones de euros en 2020 (el último dato de 2015 es de 30.900). El primero inversor en África (36.000 millones, +38%) ha sido en 2016 China, cuyo presidente Xi Jinping ha anunciado que quiere llegar a 60.000 millones al año en sus inversiones en el continente. Por lo tanto, las inversiones crecen por todas partes, ¿pero para hacer qué?

Resulta especialmente emblemática la actitud de China. El país del dragón no lleva a África tecnología ni educación, ni promueve el flujo de jóvenes estudiantes africanos a China. La renta “distribuida” es en gran parte para “mano de obra”, explotación de los recursos mineros de África (petróleo, uranio, metales, etc) a un precio bajísimo, intervenciones en la construcción, por ejemplo en la realización de megaestadios de fútbol en muchas ciudades africanas, como Kinshasa en el Congo).

Por si no fuera suficiente, la explotación de los recursos naturales por parte de los países desarrollados se suele pagar con armas que llegan a manos de los tiranos o rebeldes de turno, que siguen garantizando la continuidad de intereses neocoloniales. África se ha convertido en el mercado privilegiado para la exportación de armas de las industrias occidentales y asiáticas.

África o la hipocresía

Giorgio Vittadini | 0 comentarios valoración: 3  205 votos
>El Kiosco

Época de transición

Elena Santa María

“De todas las crisis que hoy nos envisten, una nos golpea por encima de todas. Me refiero a la ilusión". Así empieza Joana Bonet su última columna en La Vanguardia. "La ilusión es el condimento imprescindible para que levantarse de la cama e ir al trabajo no sea un patético dibujo animado. Es la voluntad de asombro que tan bien le sienta a nuestro rostro (...) El desencanto se ha apoltronado en miles de vidas cotidianas, rebajando los niveles de dicha”. Más adelante, la catalana pone un ejemplo representativo de esta idea: “En la España de hoy se ha desterrado la ilusión. Chocante ha sido el contraste con la celebración del 40º aniversario de las primeras elecciones democráticas, donde muchos han evocado la febril ilusión de 1977 en un país que lo tenía todo por hacer, ante un clarísimo horizonte triangular: pluralismo-modernidad-Europa. De ella no queda casi ni la nostalgia”. De este aniversario hablaba también Manuel Hidalgo en El Mundo. “Sabíamos que íbamos a ser protagonistas de la vida de nuestro país y protagonistas de nuestra propia vida, y sabíamos que ambas iban a estar muy relacionadas. Todo estaba por hacer, y lo íbamos a hacer nosotros (...) Cuando hoy celebramos las elecciones de aquel 15-J, han pasado, precisamente, 40 años –como habían pasado para mi padre en el 77–, y ya hay muchas voces que desaprueban lo que se hizo y se pudo hacer entonces y en los años siguientes. ¿Ha empezado la transición a otra época?”.

Esta pregunta también la hace, de otra manera, Leila Guerriero en El País: “Ayer recordé cómo era el mundo cuando el mundo era otro”, al contar una visita, hace muchos años, a una aldea de Tailandia. “Llegábamos en la tarde, poco antes del rezo, para escuchar el llamado del muecín lleno de melancolía, devoción y dulzura. Yo, atea iluminada, hubiera querido morirme porque no se podía aguantar tanta belleza (...) Por entonces usabas una cruz cristiana de madera colgada del cuello que, creo, alguien te había regalado en Brasil. No se nos ocurrió que eso pudiera ser agresivo o peligroso. Y no lo era. Los habitantes de la aldea veían tu cruz y sonreían y decían ‘¡christian, christian!’, y eso era todo. Como quien dice ‘todos creemos en algo’. Volvíamos de noche en moto a nuestra cabaña, lejos de ahí, sintiendo que dejábamos atrás algo entrañable y misterioso, pero algo a lo que siempre podríamos regresar. Quiero pensar que todavía podríamos, podemos”.

Manuel Arias Maldonado, también en El País, intenta responder a la pregunta en una tribuna que acaba así: “A largo plazo, sería aconsejable que las sociedades democráticas hiciesen un esfuerzo de maduración, a fin de comprenderse mejor a sí mismas. O sea: como suma de ciudadanos responsables que forman parte de una comunidad política pluralista y asumen su irremediable orfandad tras la muerte del viejo padre soberano. Porque estamos solos. Y en esa soledad democrática debemos encontrarnos”.

>El Kiosco

Época de transición

Elena Santa María | 0 comentarios valoración: 3  206 votos
12  | 3  | 4  Siguiente >

>SÍGUENOS EN

El otro es un bien, también en política

Marcados con la N de nazareno

Persecución en Kaduna

Arte y pintura en Páginas Digital

El caballero de la mano en el pecho

David vencedor de Goliat de Caravaggio

Ministerio de educación y cultura

>Boletín electrónico

Recibe los titulares de PÁGINASDIGITAL.es en tu correo electrónico
Darse alta y baja en el boletín electrónico

 

Darme de baja

>DESCARGA NUESTRA APP