Diario de información sobre la actualidad política, social, económica y eclesial
24 ENERO 2019
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>El kiosco

En busca de un lenguaje común

Elena Santa María

Tras describir la crisis que vivimos, Manuel Hidalgo en El Mundo dice que en este paisaje está ocurriendo algo interesante. "Preguntas individuales: ¿quién soy yo?, ¿qué quiero?, ¿pienso como siempre he creído y dicho que pensaba?, ¿qué clase de vida deseo vivir?". Y lo explica como "un suspiro de basta ya" o como "un murmullo de hastío que, como siempre, tiene que ver con la libertad, con su conquista o con su pérdida".

La sensación de que todo desaparecerá la describe Leila Guerriero en El País. "Supongo que creen que nunca estarán cansados. Cítricamente cansados. Como una piedra muerta. Supongo que creen que la vida les va a durar toda la vida. Que la alegría les va a durar toda la vida". Pero advierte con un poema de Mariano Blatt: "Vas a dejar cosas en el camino / hasta que al final vas a dejar el camino. / Vas a estar estancado pero sin cultivar enfermedad. / No te vas a pudrir, ni vas a provocar fermentación. / Lo que renueves, se renovará por sí. Lo que no circules, se renovará por sí. / No vas a promover conflictos: / nadie se pelearía por vos. Vas a carecer de valor".

Rosa Montero ha hecho este recorrido que describen Hidalgo y Guerriero en su columna de El País Semanal. Confiesa que "el otro día escuché en una radio la noticia de la muerte de Chérif Chekatt, el asesino del mercado navideño de Estrasburgo, que fue abatido en un tiroteo por la policía, y mi primer sentimiento fue de puro júbilo: un monstruo integrista menos, aplaudió mi miedo. Pero un instante después entró en funcionamiento la razón, que me hizo experimentar cierto de¬sasosiego. Porque por supuesto es lógico sentir un hondo alivio, pero ¿es imprescindible esa alegría feroz?".

Y añade: "no me gusto cuando soy así. Y no lo digo en defensa de la vida y de los principios del humanitarismo (que, en el fondo, también), sino sobre todo porque creo que entregarse sin trabas al odio no es bueno para nadie, ni individual ni socialmente. Y alegrarse de la muerte de un ser vivo es la culminación del odio. Es caer en un aborrecimiento tan extremo que deshumanizas al odiado". Esta experiencia suya la traslada a la sociedad. “El presente asusta y el futuro aterra. La violencia y el enfrentamiento suben en el mundo como la espuma, cosa que hace que se acreciente el miedo. Y lo más trágico es que ese miedo desaforado engendra el monstruo del odio, que a su vez provoca más enfrentamiento y más violencia”.

Pedro G. Cuartango, en su columna de ABC, parece completar a Montero. "Preferimos seguir mirando al pasado porque el porvenir nos aterra en la medida que hemos perdido el control de los cambios (...). Todo se ha vuelto incierto y volátil, lo que nos incita a buscar falsas seguridades en las cuales no vamos a encontrar nuestra salvación sino nuestra perdición".

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En busca de un lenguaje común

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La nueva época, marcada por los muros

Antonio Polito

Hace treinta años, la caída de un muro puso fin a la guerra fría. Treinta años después, América cierra sus puertas, la cerradura más larga de la historia, para construir un muro. Hasta 1989 Occidente quería abatir las barreras para liberar a los que habían quedado dentro. En 2019 quiere alzarlas para dejar fuera a los que quieren entrar. No hay nada más simbólico que una simple pared de cemento para entender cómo ha cambiado la historia del mundo en solo tres décadas. Con el Muro de Berlín acabó la gran ilusión del comunismo, para dar paso un nuevo orden liberal que ahora se desvanece.

Cambiamos globalización por cosmopolitismo y estamos pagando el precio con la venganza de las naciones. La historia, que al profesor Fukuyama le parecía acabada, ha vuelto a ponerse en marcha, pero hacia atrás. Cuando los berlineses se libraron del muro, había 16 muros en el mundo. Treinta años después, hay 63. Una cerca para mantener fuera a los mexicanos se levanta ya a lo largo de más de mil kilómetros, con sensores electrónicos y visores nocturnos, pero a Donald Trump no le basta. Por su parte, los mexicanos se han construido uno para mantener fuera a los guatemaltecos. Hungría, el país que inutilizó el Muro de Berlín desmantelando el alambre de espino electrificado en la frontera con Austria y abriendo así un paso hacia Occidente a los alemanes que huían del este, ahora ha reconstruido su propia barrera de alambre de espino, de 175 kilómetros de largo y 3,5 metros de alto, en la frontera con Serbia, para frenar a los inmigrantes.

Los pueblos que quedaron atrapados tras el Telón de Acero son hoy los más ansiosos por construir uno nuevo. Y donde hay mar, y no se pueden construir muros, se cierran fronteras, como con el brexit, o puertos, como Salvini. Desde que el mundo es mundo, las civilizaciones utilizan las obras de albañilería como si fueran un código político, un programa cultural, construyendo o derrumbando. El emperador Quin Shi Huang unificó China haciendo la Gran Muralla. Los comunes italianos, al culminar la unión, edificaron catedrales y torres. Osama bin Laden pasó a la historia por sus dotes demoledoras. Los que tienen miedo construyen muros, los que tienen confianza construyen puentes. Al final del siglo XIX, el Circo Barnum llevó al puente de Brooklyn a 21 elefantes para convencer a los neoyorquinos de que era estable y sólido. Génova todavía tiene que demoler el puente Morandi para poder tener uno así.

Los que tienen esperanza construyen calles. Por las vías del imperio romano ha pasado la civilización entera, mercancías e ideas, soldados y apóstoles. En su apogeo, la red se extendía por cien mil kilómetros de calles pavimentadas, que entre ellas unían a 32 naciones de nuestros días. Sin ellas el cristianismo nunca habría podido difundirse por la cuenca del Mediterráneo a tal velocidad, y la historia de Europa habría sido muy distinta. Digamos que más bárbara. Construir es el destino del hombre.

La nueva época, marcada por los muros

Antonio Polito | 0 comentarios valoración: 2  10 votos
>Entrevista a Julián Carrón

«Los soberanismos están condenados al fracaso»

Gian Guido Vecchi

«Recuerdo la impresión que me produjo la noticia de un inmigrante paquistaní: llegó extenuado a un centro de acogida italiano, y allí conoció a un voluntario que le llamó por su nombre y le preguntó si quería pasta sola o con salsa, carne o pescado. El hombre rompió a llorar, porque desde que había salido de su país nadie le había llamado hasta entonces por su nombre. Un gesto sencillo de humanidad le hizo cambiar de idea sobre los que, hasta ese momento, para él eran solo “infieles”». Julián Carrón, elegido por el fundador don Giussani como sucesor suyo, guía Comunión y Liberación desde 2005.

Han pasado diecinueve días antes de que alguien ayudase a las cuarenta y nueve personas que se hallaban en alta mar. ¿Qué está sucediendo en Europa para que haya hecho falta que interviniera Francisco en el Ángelus para despertar a los dirigentes?

«Es el signo de una crisis que no es ante todo política o económica, sino antropológica, porque tiene que ver con los fundamentos de la vida personal y social. Un ofuscamiento del pensamiento obliga al Papa a volver a poner delante de todos la realidad, antes que las ideas o los posicionamientos. Ya Benedicto XVI recordaba que la experiencia migratoria hace vulnerables a las personas: explotación, abusos, violencia. Por eso el pontífice actual reclama a todos a respetar el imperativo moral de garantizar a los migrantes la tutela de sus derechos fundamentales y a respetar su dignidad. El cristiano reconoce que los migrantes tienen necesidad de leyes y de programas de desarrollo, y también de “ser mirados a los ojos”, como decía Francisco: “Necesitan a Dios, al que encuentran en el amor gratuito”. Entonces todo puede cambiar».

Quizá el problema es que se habla de números, de «ilegales» en abstracto…

«Así es. Forma parte de nuestra mirada reducida, que nos impide percibir lo humano. Los migrantes, antes que números, son personas concretas, rostros, nombres, historias, como dijo el Papa en Lesbos en 2016. Debería ser algo evidente, pero ya no lo es, señal de que está en crisis nuestra relación con la realidad: por eso suenan tan “revolucionarias” sus palabras. Miramos todo a través de filtros que ya no llegan hasta la persona real. El Papa nos indica el método: “Solo se ve bien con la cercanía que da la misericordia”».

Francisco ha denunciado la reaparición de populismos y nacionalismos que «debilitan» el «sistema multilateral». ¿Por qué sucede esto?

«Con el tiempo, ha terminado prevaleciendo la dimensión universal, un intento que hunde sus raíces en la Ilustración: salvaguardar los valores –persona, vida, familia, sociedad– desligándolos de la pertenencia a la historia particular que los había generado. A la globalización, expresión última del intento ilustrado, se opone una concepción de pertenencia nacionalista. Pero tal reacción no resuelve el problema, únicamente lo traslada al futuro posponiendo su solución: un equilibrio correcto entre pertenencia a una historia particular y apertura a lo universal».

¿Cómo se puede remediar la estrategia del miedo?

>Entrevista a Julián Carrón

«Los soberanismos están condenados al fracaso»

Gian Guido Vecchi | 0 comentarios valoración: 2  26 votos
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Año nuevo, ¿vida nueva?

Elena Santa María

El cambio de año es un momento inevitable de balance del año que se va, de repasar los mejores y peores momentos y de hacer, o al menos intentarlo, "borrón y cuenta nueva". Edurne Portela, en El País, decía que "enseguida sustituimos el objeto roto por otro nuevo, despedimos el año viejo y abrazamos el nuevo como si de repente, por cambiar de número en el calendario, dejáramos atrás nuestras penas y dolores; nosotros a quienes no nos enseñan qué hacer con los afectos que se rompen salvo reprimirlos o relegarlos al olvido".

El 1 de enero llega siempre como una bocanada de aire nuevo, es la posibilidad de volver a empezar, de volver a vivir, aunque el panorama que tenemos por delante sea aparentemente oscuro. Decía Iñaki Gil en El Mundo que "pese a todas las incertidumbres mundiales, pese a que nuestra clase política parezca llena de replicantes, 2019 pinta mucho mejor que como lo imaginó Blade Runner". "Es tiempo de vivir", añadía. Pero, ¿qué pasa con esas penas y dolores que arrastrábamos en diciembre? "No tarda en aparecer la materia macilenta, eterna y común, de los viejos días, y con ella las cuitas y problemas que quisimos desterrados en diciembre", reflexionaba Juan Claudio de Ramón en The Objective. Su hipótesis es: "no seamos cenizos, y disfrutemos mientras dure la ilusión de una vida que hoy –refiriéndose al 1 de enero– al menos hoy, precisamente hoy, nos parece una pisada fresca en la arena".

Aunque, como vemos, cada uno responde como puede, lo que está claro es que los primeros días del año, incluso ya cuando empieza de nuevo la vorágine cotidiana, tienen un telón de fondo de silencio. Precisamente, "la práctica del silencio nos enseña a aprender a estar en la vida y no huir de ella", decía Manuel Llorente en El Mundo. Y continuaba: "hay que volver a lo que hay. Hay que saber estar en lo que estás, ahí está la vida".

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Año nuevo, ¿vida nueva?

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Penalización por maternidad y reto demográfico

Viviana González Hincapié

En España nacen 1,3 hijos por mujer. Quizás se trate de un dato ya conocido por muchos, gracias a la preocupación mediática y política que produce la situación demográfica actual. No se trata de un fenómeno nuevo: desde mediados de la década de los 70, el número medio de hijos por mujer (Indicador Coyuntural de Fecundidad) no ha dejado de disminuir, situándose por debajo del nivel de reemplazo generacional desde mediados de los 80. No se trata del único cambio de los últimos 40 años. En este mismo período de tiempo ha tenido lugar uno de los grandes cambios sociales en la España contemporánea: la incorporación creciente de la mujer al trabajo remunerado. Y es que, según datos de la Encuesta de Población Activa (INE), en 1977 las mujeres “activas” apenas superaban los 3,7 millones, con una tasa de actividad del 28%. En 2017, su número se había incrementado por encima de los 10,5 millones, alcanzando una tasa de actividad superior al 53%.

Mucho se ha escrito acerca de las desigualdades que ellas afrontan en el mercado de trabajo remunerado. Pero se ha analizado poco la incidencia de los “hijos” sobre las posibles desventajas que experimentan las mujeres que son madres en el mercado de trabajo —la llamada “penalización por maternidad”—. “¿Existe penalización por maternidad? Mujeres y mercado laboral en España desde una perspectiva de familia”. Así se titula el estudio que acaba de publicar la Unidad de Investigación de Acción Familiar junto al Grupo de Investigación en Políticas de Familia de la Universidad Complutense y profesores de la Universidad de Sevilla.

Utilizando microdatos de la Agencia Tributaria y la Muestra Continua de Vidas Laborales, el estudio concluye que son las madres jóvenes —hasta los 34 años— quienes experimentan una mayor penalización en términos de menor incremento salarial y mayor probabilidad de caer en desempleo. La interpretación de estos resultados requiere precaución: respecto al menor incremento salarial en mujeres que son madres, habría que distinguir qué parte corresponde a una discriminación —directa o indirecta— por parte del empleador, y qué parte responde a decisiones y opciones tomadas por parte de la propia trabajadora —por ejemplo, una reducción de jornada—. Porque una pérdida de incremento salarial no siempre constituye una “penalización”, sobre todo si responde a preferencias o necesidades personales de otro tipo, y si termina generando consecuencias positivas en la calidad de vida.

Resulta preocupante la mayor probabilidad de caer en desempleo que experimentan las madres jóvenes, teniendo en cuenta que alrededor del 60% de los nacimientos en España lo son de mujeres entre 20 y 34 años. La legislación española ampara a las mujeres embarazadas frente al despido, pero los datos indican que, de hecho, todavía operan lógicas distintas. Quizás la protección jurídica no sea suficiente o efectiva frente a la posible discriminación en el momento de la contratación. La estructura de las prestaciones sociales y del mercado de trabajo, unida a elementos culturales, podría estar operando una desincentivación de la contratación de mujeres madres jóvenes. Nuestros resultados obligan a plantearse la pregunta.

Penalización por maternidad y reto demográfico

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¿Qué podemos ofrecer a estos jóvenes 'sin pasado'?

Federico Pichetto

El año que acabamos de empezar es el vigésimo del tercer milenio de la era vulgar. Eso significa que ya existe una generación entera que no ha visto el siglo XX, que eran muy pequeños el día que cayeron las Torres Gemelas y que no recuerdan a ningún Juan Pablo II. Las características de esta generación, que la hacen tan distinta de las anteriores, no dependen ni de las últimas consecuencias del proceso cultural fruto del 68, ni de un problema existencial de consistencia interior que a finales de los años 80 dio en llamarse de manera oportuna “efecto Chernobyl”. Sin duda estos datos existen, pero no son tan determinantes como antes.

Ahora lo que está en crisis es el propio concepto de experiencia. De hecho, para hacer experiencia de la realidad hace falta un espacio, un tiempo y un criterio de juicio. Pero, si bien el criterio de juicio sigue siendo el mismo –la alternativa tremenda que cada uno tiene de definirlo en virtud de la moda del momento o las exigencias de bien que llevamos dentro–, el espacio y el tiempo ya no son los de hace veinte años. Cuando en el colegio me peleaba con mi amigo Gigi, para aclarar las cosas –si no quería esperar a la mañana siguiente– tenía que pedir permiso a mi madre para llamar a la otra mamá y que me pasara con mi amigo. Este proceso de “intermediarios” hacía que mi rabia se fuera transformando y la plasmaba, la hacía reposar. Hoy, para hablar con Gigi basta un Whatsapp. El tiempo de la experiencia se ha reducido casi a cero. Si hace veinte años un laboratorio de investigación de Silicon Valley hacía un descubrimiento sensacional, hasta el punto de estimular mi ingenio por querer ver cómo se trabajaba en ciertos ambientes, el camino era muy sencillo: adquirir las competencias, los medios económicos y los permisos para ir hasta allí y buscar la manera de implicarme con ellos en algún itinerario formativa. Hoy, la propia Silicon Valley, a través de sus canales sociales, me permite asistir a ciertas clases y sesiones. Solo en el año que acabamos determinar he participado por skype en una veintena de conferencias en América y, por el momento, nunca he ido a América. El espacio se ha reducido casi a cero.

Esta doble y progresiva reducción a cero del espacio y el tiempo mina la posibilidad de hacer experiencia de la realidad o, mejor dicho, cambia la manera en que uno experimenta la realidad. Ya no hace falta hacer un trabajo para que una verdad llegue a ser mía. La reducción a cero de las coordenadas espacio-temporales lleva consigo la transformación de la relación con la realidad en consumo. Todo se consume a gran velocidad y ni siquiera el criterio de juicio, aunque se aplique, llega a sedimentar.

¿Qué podemos ofrecer a estos jóvenes 'sin pasado'?

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Global Compact en tiempos de migraciones

Francesco Teruggi

La conferencia de Marrakech del 10 y 11 de diciembre ha supuesto la última tesela en un proyecto que dio inicio en septiembre de 2016 con la “Declaración de Nueva York”, cuando los 193 países miembros de Naciones Unidas firmaron un acuerdo sobre la gestión del fenómeno migratorio. De hecho, en la ciudad marroquí se ha ratificado el llamado “Global compact para una migración segura, ordenada y regular”.

Este texto destaca la responsabilidad común de la gestión de un fenómeno transnacional como es la migración. No es vinculante pero ofrece una dirección compartida para abordar el problema. En el artículo 16 se indican 23 líneas-guía a seguir para coordinar el trabajo, desde la creación de medidas basadas en datos al reconocimiento en el lugar de entrada y una serie de iniciativas para contrastar comportamientos criminales.

Han suscitado perplejidad en algunos estados ciertos puntos que animan a una mayor inclusión en el tejido social y a la participación en la vida pública del país de destino. Después de Estados Unidos y Australia, también Austria y los llamados países del llamado grupo de Visegrado (Polonia, República Checa, Eslovaquia y Hungría) se retiraron con este punto de perplejidad. Y si bien en Bélgica el Gobierno discute sobre el Global Compact, Italia, Suiza, Israel, Estonia, Eslovenia y Bulgaria han dejado la firma en suspenso.

El punto de partida de esta medida es que la migración forma parte de la experiencia humana desde siempre. Si el movimiento del ser humano es, de hecho, una característica suya por naturaleza, que lo distingue desde sus orígenes, las migraciones a las que estamos asistiendo se realizan más bien sobre tableros fraccionados, estratificados y divididos. Por tanto, la problemática migratoria se vuelve crítica y digna de atención solo en el momento en que “la línea que se atraviesa geográfica y administrativamente se convierte en una construcción social y política”.

La declaración de Marrakech se encuentra así con la necesidad de conciliar la cooperación internacional y la responsabilidad de la protección con límites jurisdiccionales y la soberanía territorial propia de cada país. Pero no es la primera vez que el debate entre soberanía interna e intervención externa es objeto de discusión. ¿Hasta cuándo puede un estado ejercer el control de sus propias fronteras? ¿Cuándo adquiere la comunidad internacional el derecho, o incluso el deber, de intervenir? La ONU se ha tenido que confrontar muchas veces con estas preguntas, como demuestran los casos de Bosnia y Ruanda.

La situación en Siria y Afganistán

Si nos centramos en las personas que se han visto obligadas a emigrar, en 2017 los datos hablan de más de 65 millones de personas, de ellos el 30% de África y el 40% de Oriente Medio. En Afganistán se registran casi 2,6 millones de personas obligadas a dejar su país, donde la seguridad y las garantías políticas brillan por su ausencia. Recientemente han sido noticia los votos no válidos de la sección de Kabul durante las últimas elecciones, a causa de la mala gestión de la comisión encargada de supervisar las votaciones y los fraudes que han minado la credibilidad del voto.

Global Compact en tiempos de migraciones

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Otra revolución molecular. El atlas del desarrollo embrionario humano

Nicolás Jouve

Nadie debería dudar a las alturas de los avances de la biología en que nos encontramos de que cada individuo humano, cada ser humano, cada persona, es una realidad independiente que vive su vida en un marco vital que comienza cuando se constituye la información genética que le es propia, de la que dependen sus características biológicas, y que tendrá un final con la muerte, que conducirá a la suspensión de todas sus funciones vitales.

Sin embargo, por conveniencias sociales o razones ideológicas, hay aún quienes adoptan dos tipos de posturas: una, la más común, ignorar los datos científicos con tal de minimizar el significado biológico del embrión, y otra, la de no pararse a pensar en las consecuencias éticas del valor equivalente de la vida humana en cualquier etapa de la vida, estableciendo diferencias en lo que debería ser una equivalente protección jurídica. Por supuesto, también los hay que se apuntan a ambos tipos de posturas.

Lo cierto es que hay ya numerosas evidencias para ir cediendo al hecho incuestionable de que el inicio de la vida humana tiene lugar en cuanto se constituye la información genética. Es decir, el programa de instrucciones del que depende el desarrollo y edificación de todo el organismo desde la fecundación. De este modo el cigoto, constituido por la fusión de los gametos masculino y femenino, encarna la primera realidad corporal del nuevo individuo. Por esta razón tiene sentido decir que la formación del cigoto constituye el big-bang de una nueva vida. Constituido el cigoto se pone en marcha el reloj molecular de la vida.

Y precisamente en las últimas décadas se han ido acumulando pruebas experimentales de los mecanismos moleculares, genéticos y celulares de cómo se materializa el desarrollo de la nueva vida a partir de esa célula inicial, única y “totipotente”, que es el cigoto. Esta célula encierra el programa de desarrollo que inmediatamente se pone en marcha para construir, paso a paso, de forma regular y sin interrupción el ente que verá la luz cuando alcance el grado de madurez suficiente, lo que regularmente ocurre nueve meses después de la fecundación.

En el desarrollo de un ser humano a partir de la célula inicial intervienen al menos tres tipos de fenómenos: la “multiplicación” de sus células por sucesivas mitosis, previa replicación de la información genética contenida en el núcleo de cada célula; la “diferenciación celular”, que va a hacer que las células en proliferación se vayan dirigiendo hacia una futura especialización funcional; y la “organogénesis”, que supone la aparición de estructuras en 3D constituidas por las células que organizan los diferentes tipos de tejidos de los distintos órganos. Pero todo esto no ocurre de cualquier manera, sino que los avances de la biología molecular y de la genética han permitido conocer que el desarrollo embrionario sigue un orden y obedece a un programa perfectamente coordinado de actividades genéticas, regulado en espacio y tiempo; es continuo, ya que de una etapa se pasa a la siguiente sin solución de continuidad; y es gradual, ya que a medida que pasa el tiempo y crece el organismo, van surgiendo las rutas de especialización de las células que lo integran, para formar los distintos tejidos y órganos.

Otra revolución molecular. El atlas del desarrollo embrionario humano

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>Entrevista a Alberto Ares Mateos

'Es un espejismo pensar que el control de fronteras es la mejor herramienta'

Juan Carlos Hernández

Dialogamos con Alberto Ares, director del Instituto Universitario de Estudios sobre Migraciones de la Universidad Pontificia Comillas, acerca de los desafíos de la inmigración en nuestra sociedad. Este profesor reclama a una mirada integral, donde trabajemos en programas encaminados a la integración y a la cohesión social.

¿Cómo ha sido la evolución en España de la inmigración? Tanto a nivel cuantitativo como cualitativo. ¿Ha habido una evolución del perfil del inmigrante, que primero era por razones económicas y ahora predomina el refugiado que huye de las guerras y el terrorismo?

En la primera década de este siglo, a España han llegado más de 6 millones de personas, se ha ido estabilizando con vaivenes de retornos o segundos procesos migratorios, junto a nuevas llegadas. Hoy en día en España residen 6.853.914 personas de origen migrante, lo que supone un 14% de la población total según los datos del INE.

El perfil de la persona inmigrante en España ha sido tradicionalmente un migrante por razones económicas proveniente de América Latina y del norte de África, junto con personas de Europa del Este, y con una menor presencia de comunidades del continente asiático y del resto de África. En los últimos años los conflictos armados y los desplazamientos medioambientales han provocado una llegada mayor de solicitantes de asilo desde Siria, desde diversos países del África subsahariana, de Venezuela, Colombia o Centroamérica, entre otros. Por poner un ejemplo, el año pasado, según datos del INE, la comunidad venezolana creció un 44,2% y la colombiana por encima del 15%. Cada año llega a España alrededor de medio millón de inmigrantes. El año pasado fueron 532.482 personas. Es la razón por la que, aun teniendo un saldo vegetativo negativo (desde hace más de tres años las personas que mueren en España sobrepasan a los nacimientos), España sigue aumentando su población. Según datos a 1 de julio de 2018 en España residen 46.733.038 personas.  

Entiendo que es especialmente preocupante la situación de los niños y mujeres, que hacen el viaje en una situación de gran indefensión. ¿En qué estado afectivo llegan los inmigrantes?

Cuando en los procesos migratorios no existen suficientes vías para realizar una migración segura y regulada, se generan en paralelo mecanismos alternativos que trafican con la vida de las personas. En esta circunstancia la indefensión es mayor para los colectivos más vulnerables, especialmente los niños y niñas. En algunos lugares, como en la ruta centroamericana a Estados Unidos, siete de cada diez mujeres migrantes sufren abusos sexuales, y nueve de cada diez acoso sexual. Ante los múltiples casos de abusos y violaciones, muchas mujeres migrantes utilizan anticonceptivos hormonales. Es frecuente que, ante el riesgo de sufrir abusos, muchas mujeres se vean forzadas a tener un “marido”. Es tal el acoso que se unen a grupos de hombres, con quienes pactan protección a cambio de relaciones sexuales durante el viaje. Esta misma situación, incluso en peores condiciones, ocurre en nuestra frontera sur española.

He escuchado en primera persona y he acompañado a personas migrantes que han sufrido auténticos traumas personales en sus procesos migratorios, algunos de ellos dentro de nuestro propio territorio, como en los Centros de Internamiento para Extranjeros (CIE). Muchos de estos traumas persisten durante años, y sin duda los acompañarán toda la vida. Algunos hablan de estrés migratorio o síndrome de Ulises.  

>Entrevista a Alberto Ares Mateos

'Es un espejismo pensar que el control de fronteras es la mejor herramienta'

Juan Carlos Hernández | 0 comentarios valoración: 2  27 votos
>Entrevista a Pablo Ferrari, fundador de felixnomad.com

'Lo más efectivo que podemos dar a un pobre es afecto'

P.D.

Con una prometedora carrera en Silicon Valley, Pablo decidió cambiar de proyecto de vida cuando vio que llegaba a la cima. Lo que para cualquiera que mire desde fuera puede parecer “dejarlo todo” para él ha sido la ocasión de “empezarlo todo”.

¿Qué es felixnomad?

Felix es el nombre de nuestro primer asistente virtual para la gente más desfavorecida. Es "El Siri de los homeless", como lo decimos en inglés, aquí quizás se pueda decir "El Siri de los pobres". Felix es el nómada urbano digital, que puede ayudar a la gente a vivir una mejor vida de nómada urbano, o a salir de ella.

¿Cómo surgió ese nombre?

Felix significa "aquel que se considera Feliz o afortunado". Lo elegimos porque queremos crear una experiencia a nuestros usuarios alrededor de la felicidad y la alegría. No solo queremos darles la información clave para ayudarles a salir de la calle, también queremos animarles y motivarles pues es clave para que salgan adelante, y esto está en todo lo que hacemos hacia ellos, incluido el nombre. Si pudiera dar solo una cosa a la gente de la calle para ayudarles a salir adelante, en mi experiencia la cosa más efectiva es darles amor. Felix está elegido para inspirarlo en todo momento.

¿De dónde surge tu inquietud solidaria por las personas sin hogar?

¡Complicada pregunta! Es algo que se hace desde el corazón y sin esperar nada a cambio, es posiblemente lo contrario a todo lo que nos enseña el día a día, así que espero no sonar muy irracional, pero intentaré ser lo más racional posible.

He pasado un periodo existencial en el que me he planteado seriamente qué quiero hacer con mi tiempo. Además me doy muy poca importancia a mí mismo, así que lo que haga con mi vida realmente no es importante. Lo importante es el proyecto, no la persona.

Mi inquietud ha estado conmigo toda la vida: he sido voluntario en Cáritas y en Nuevo Futuro toda mi vida en Madrid, he ayudado a montar hospitales en Perú y he estado allí atendiendo y ayudando a los más desfavorecidos, ¡he hecho cantidad de voluntariado!

Pero me doy cuenta de que cambié mucho cuando hace cuatro años me formé en lo que los budistas llaman "compasión global", que implica desarrollar una compasión por igual tanto por tus más cercanos como por aquellos que desconoces. Ellos, los budistas, son más extremos y desarrollan compasión también por plantas, animales o insectos... yo no he llegado a eso, la verdad, ya me está dando mucho trabajo extenderlo a los humanos…

>Entrevista a Pablo Ferrari, fundador de felixnomad.com

'Lo más efectivo que podemos dar a un pobre es afecto'

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¿Por qué se suicidan tantos jóvenes en Japón?

Federico Pichetto

El encuentro entre una cultura arraigada en el sentido del deber y los mecanismos del sistema capitalista ha llevado al nacimiento y a la fortuna del Japón contemporáneo. Reducir un país a una estructura económica, y creer comprenderlo, siempre es una operación arriesgada. Sin embargo, impresiona ver cumplidas en el Japón actual muchas de las profecías con que Pasolini acompañaba la autoafirmación de la sociedad de consumo y su individualismo desenfrenado. El mito del éxito y la conducta perfecta ha transformado la promesa de bienestar de la sociedad occidental en una pretensión que es la principal causa, según el ministerio nipón de Interior, del récord de suicidios entre menores de 18 años, líder mundial desde 1986.

Pero ni siquiera el suicidio es el signo más preocupante. Medio millón de hikikomori –gente que se encierra en casa retirándose de la vida– hablan de una alienación radical que afecta transversalmente a ancianos y a jóvenes, dejándolos a todos más solos y más vacíos.

Así se entienden las noticias que a veces se miran de pasada, como si fueran mero folclore, como el matrimonio de un hombre de 35 años con el holograma de una estrella del pop que no existe sino que es fruto de un sintetizador de voz, o la extraordinaria afluencia de peregrinos a un santuario donde se reza para tener un pelo bonito. Mantener unidos todos estos factores parece complicado, mientras se intenta leerlos sociológicamente, como si tuvieran que revelarnos algo lejano o exótico, mientras que por el contrario se desvelan con una naturalidad extraordinaria cuando nos miramos en casa, fijando nuestra atención en la cantidad de jóvenes que se han quedado literalmente bloqueados en el engranaje que les acoge en el mundo laboral.

¿Qué puede llevar al suicidio, a la extrañeza, al aislamiento? La respuesta es casi banal, pero no podemos darla por descontado. Cada vez que percibimos la falta de espacio para nosotros mismos, un espacio donde poder decir “yo” con toda la originalidad e irreductibilidad que se percibe cuando afirmamos lo que somos, todo se vuelve chantaje, medida, y el valor de nuestra vida se pone en función del éxito, del consenso con el jefe, de los objetivos alcanzados, del hecho de ser aptos según los estándares propuestos.

Es el grito que expresa uno de los últimos éxitos de la banda One Republic, “Connection”, cuando el cantante se pregunta: “Si hay tanta gente aquí, ¿por qué estoy entonces tan solo?”. La falta de un momento de tiempo donde tener espacio para uno mismo, para el propio corazón, genera soledad, distancia y desesperación. En una época hiperconectada, acabamos desconectados de nosotros mismos y de los que tenemos al lado, dotados de la dignidad que puede darles un candado, pendientes de que nadie les sustituya rápidamente o –cosa mucho más plausible– de una inteligencia artificial que en el plazo de diez años sabrá hacer muchas de las cosas que ya sabemos hacer nosotros, pero mucho mejor que nosotros.

¿Por qué se suicidan tantos jóvenes en Japón?

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>ENTREVISTA A TOMÁS GÓMEZ

'En la política energética española nos falta tener reguladores independientes'

Francisco Medina

Páginas Digital analiza con el profesor Tomás Gómez, del Instituto Tecnológico de la Universidad Pontificia de Comillas-ICAI, los retos energéticos de España en el momento actual.

A modo de visión global, ¿cuál es el panorama del sector energético en España y en la Unión Europea?

El mundo de la energía ha ido atravesando diferentes etapas a lo largo de las últimas décadas. En los años 70 la crisis del petróleo con sus consecuencias sobre los precios y el desarrollo de los programas de eficiencia energética. En los 90, la introducción de los mercados y la globalización Hoy en día, el cambio climático y los impactos ambientales de la energía plantean la urgente necesidad de descarbonizar el sistema energético. Es algo que muy pocos dudan, aunque hay todavía quien se resiste. Ligado a esto, el potencial de las energías renovables para conseguir este objetivo permite ser optimistas. Hace unos años estas tecnologías estaban en su infancia, pero hoy en día ya son competitivas. Además se cuenta con el impulso político logrado con los acuerdos de París. La Unión Europea está también acordando objetivos ambiciosos para reducir más las emisiones de CO2 en 2030 y 2050. Las propias empresas energéticas están tomando decisiones estratégicas para virar a negocios basados en la generación y consumo de energía limpia. Yo diría que estamos en una dinámica para avanzar decididamente hacia la descarbonización de la economía en los próximos 20-30 años.

¿Cuál es el problema de las energías tradicionales frente a las energías renovables? ¿Por qué surge esta necesidad de descarbonizar la economía? Se han esgrimido factores medioambientales, pero también se habla de factores económicos…

La producción y consumo de energía siempre ha tenido una serie de externalidades sobre el medio ambiente y la salud de las personas que no se han internalizado en la toma de decisiones de las empresas. Sean un ejemplo la producción de energía con centrales de carbón o nucleares. Mientras esas externalidades no se internalicen mediante señales de precio, o regulaciones que limiten su uso, no habrá cambios reales, y el mundo seguirá consumiendo petróleo. Yo creo que ahora, motivado por la urgencia de combatir el cambio climático, las cosas están cambiando. Ya existe la idea de que el CO2 no se puede emitir gratuitamente, En Europa tenemos el mercado de emisiones de CO2, en otros lugares se han impuesto tasas a dichas emisiones. También tenemos regulaciones más estrictas con las emisiones de gases contaminantes de los vehículos. Todo ello debe resultar en que tanto las decisiones económicas de las empresas, como las propias restricciones en el uso de determinados tipos de tecnologías, nos conduzcan hacia una economía descarbonizada con ciudades más limpias y saludables.

Es decir, se está descubriendo que las energías renovables no solo son rentables, sino que son más limpias. ¿Qué ventajas ves en el uso de estas energías?

>ENTREVISTA A TOMÁS GÓMEZ

'En la política energética española nos falta tener reguladores independientes'

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La hipocresía ante la manipulación de embriones humanos para investigación

Nicolás Jouve

Hace tres años que un gran revuelo en el mundo científico la noticia de que unos investigadores chinos habían manipulado unos embriones humanos, con la técnica llamada CRISPRCas9 [1]. La justificación que se usó es que los embriones eran no viables y que nunca serían implantados. El pequeño detalle de su naturaleza de seres humanos en el inicio de su desarrollo fue así ignorado.

El CRISPRCas9 es un mecanismo natural de defensa que existe en las bacterias, para eliminar ADN extraño, que fue descubierto hace más de veinte años por el microbiólogo ilicitano Francisco Juan Martínez Mojica [2]. Tras ello, y aprovechando que desde hace ya quince años se conoce el genoma completo del ser humano, el ADN, y después el de miles de otras especies, los investigadores han emprendido la utilización del sistema CRISPRCas9 en el laboratorio, como una herramienta que permite localizar y eliminar o modificar editar), cualquier secuencia de ADN de bases nucleotídicas conocidas. A diferencia de otros métodos de corrección de genes ensayados previamente, el sistema CRISPRCas9 es más económico, rápido y preciso, por lo que su utilización se ha extendido por los laboratorios de todo el mundo. Esta ingeniosa herramienta de ingeniería genética se ha convertido en las manos de los genetistas en un gran procedimiento para modificar a voluntad el genoma de bacterias, hongos, plantas o animales, con expectativas espectaculares de aprovechamiento en la industria farmacéutica, la mejora genética de plantas cultivadas y de animales domésticos, y ahora para la terapia de enfermedades humanas debidas a alteraciones de los genes.

Realmente Francis Mojica no investigaba para editar genes, sino para conocer mejor la organización estructural y funcional del genoma de los microorganismos, pero su extraordinario descubrimiento dio paso a que se pensara en aplicaciones de todo tipo. Las relacionadas con la corrección de genes implicados en patologías fueron planteadas por dos investigadoras, la francesa Emmanuelle Charpentier y la americana Jennifer Doudna, que propusieron el uso de CRISPR–Cas9 como herramienta para la curación de enfermedades humanas importantes [3].

El uso previsto era en células somáticas de los pacientes, que serían convenientemente extraídas, modificadas o editadas genéticamente en el laboratorio y devueltas a los pacientes. Los errores potenciales solo se evidenciarían en el propio paciente. Desde un principio se descartó la utilización de esta técnica en células del tejido germinal, el que da lugar a los gametos, para evitar que cualquier error pasase a las generaciones futuras.

De hecho, en 2015, ante la precipitación de este tipo de investigaciones, los doctores David Baltimore, Premio Nobel de Medicina en 1975, y Paul Berg, Premio Nobel de Química de 1980, entre otros, promovieron una moratoria voluntaria para la aplicación de las nuevas tecnologías CRISPR–Cas9 con fines de modificación del genoma de la línea germinal en los seres humanos. Se trataba de detener este tipo de aplicaciones hasta tener garantías de seguridad y un buen análisis de las consecuencias [4].

La hipocresía ante la manipulación de embriones humanos para investigación

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>Entrevista a César Nombela, catedrático de Microbiología

'El dominio de la técnica es incompleto por lo que es totalmente rechazable el hacerlo con un embrión humano'

Juan Carlos Hernández

“La edición genética CRISPR-Cas en células de mamíferos presenta aún dudas en cuanto a la especificidad total del resultado”, afirma el expresidente del CISC acerca de unos supuestos experimentos genéticos en una pareja de bebés china.

Recientemente ha salido a la luz la noticia sobre dos bebés gemelas modificadas genéticamente en China. Más allá de la veracidad de la información, ya que es un estudio que no está publicado en ninguna revista científica, ¿es posible técnicamente hoy en día esta posibilidad?

Técnicamente es posible plantear esta intervención para tratar de modificar genéticamente las células de un embrión en estadíos tempranos. Pero lo único que cabe es experimentar, intentar el proceso a ver si sale, o a ver qué sale. El dominio de la técnica es incompleto por lo que es totalmente rechazable el hacerlo con un embrión humano y mucho más el transferir dicho embrión modificado al útero de una mujer para su gestación.

¿La mayor limitación, hoy en día, sería la falta de certeza sobre la seguridad de esta técnica?

Efectivamente, la técnica CRISPR-Cas en un caso como este puede inducir un cambio muy específico, pero nada asegura que no induzca otros que puedan afectar tanto al desarrollo del embrión como al organismo al que diera lugar tras su gestación. Lo que parece haber hecho el investigador He Jiankui se sitúa en el terreno de la pura experimentación que sólo es admisible con animales y en determinadas condiciones, nunca con seres humanos.

¿Existen estudios sobre los efectos posibles a largo plazo de esta “edición genética”? ¿Qué valoración ética le merece?

La edición genética CRISPR-Cas, que por cierto recibe este nombre por el fenómeno biológico descubierto por el microbiólogo español Francisco Mojica, tiene ya notables aplicaciones. Por ejemplo, para la modificación genética de microorganismos o de plantas. Pero en células de mamíferos hay aún dudas en cuanto a la especificidad total del resultado, incluso hay indicaciones de que puede causar otras modificaciones en otros genes, además de los pretendidos.

El pasado año el investigador Mitalipov creó deliberadamente embriones humanos, portadores de un gen alterado que determina una cardiopatía grave, para proceder a su edición genética correctora de dicha cardiopatía mediante CRISPR-Cas. Nunca pretendió que esos embriones fueran a transferirse para su gestación, la reserva ética aquí está en crear embriones para experimentación. El resultado de estos experimentos de Mitalipov aún es objeto de discusión, incluso se cuestiona que lograra la curación del defecto genético y se sabe además que generó cierta heterogeneidad entre las células del embrión temprano. Todo ello avala el que los experimentos de Jiankui constituyen una auténtica imprudencia que merece el reproche ético por parte de toda la comunidad científica.

¿Sería necesario hacer una distinción entre un uso que busque una finalidad terapéutica y un uso que busque la mejora genética del individuo?

En este aspecto hay que reconocer diferencias de criterio y de valoración ética. Muchos postulamos que la experimentación con embriones sólo es admisible para el beneficio del propio embrión y no a costa de crear otros que serán descartados. Pero muchos comités postulan que cabe experimentar de forma segura siempre que se trate de curar alguna deficiencia genética que dé lugar a patología, no para producir un (supuesto) mejoramiento genético dentro de lo que llamamos eugenesia.

>Entrevista a César Nombela, catedrático de Microbiología

'El dominio de la técnica es incompleto por lo que es totalmente rechazable el hacerlo con un embrión humano'

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¿TV, cine? Las series, a por la nueva audiencia digital

Francisco Pou

Por primera vez el consumo medio de TV en España está bajando. Desciende especialmente entre los millenials, quienes ven ahora casi una hora y media menos al día de TV convencional que el resto, que la ve con una media de 4 horas y 22 minutos cada día. Sin embargo, nunca hemos estado tanto tiempo ante una pantalla. Lo que ocurre es que las plataformas de “videos bajo demanda” para la gran pantalla o para el móvil o el laptop no se consideran “televisión”, no entran en los estudios de audiencias, y sin embargo están cambiando nuestros contenidos, nuestros formatos y nuestros hábitos de entretenimiento. Formatos y hábitos que contemplan -y miden- fenómenos como los “binge watch”, los atracones de series que aquí han recibido la helénica y épica denominación de “maratón”.

Ciertamente no es estrictamente TV. Ni siquiera son películas “en” o “para” la TV. Las series de nueva generación están diseñadas para ser consumidas así, en atracones, o en dosis (“temporadas”) tan largas como la audiencia aguante. Por primera vez los presupuestos de producción compiten con la industria de Hollywood (150 millones de dólares para episodios de “Juego de Tronos”, por ejemplo) y, ciertamente, junto a morralla de desecho, encontramos también piezas cinematográficamente ágiles, frescas, de gran calidad narrativa y con sugestivas propuestas.

Hay de todo. “El aburrimiento acecha, ¡prepárate!”, advierte una de las plataformas “on demand”. Video bajo demanda especial, que en realidad se clasifica en “catch-up TV”, esto es, canales on-line en los que poder ver lo que te has perdido en la TV en directo, y que lo ofrecen 24 horas combinado con lo que han producido y seleccionado especialmente desde Youtube. Es el caso de los nuevos canales Flooxer, PlayZ o Mtmad, creados desde las grandes televisiones de siempre. Son canales gratuitos, esculpidos a la medida de una audiencia adolescente, con productos y capítulos “snack”, de 3 minutos de duración y poca necesidad de reflexión. Y de belleza. Entre los anuncios de contenidos hay “mini documentales” con títulos como “No comas esto o tus pedos olerán fatal”, o “Susana y Manu sobre su vida sexual; nuestras relaciones son la hostia”.

Sin embargo, no todo el contenido bajo demanda es morralla. Plataformas de pago como Netflix se han convertido no sólo en distribuidoras de contenido, sino en productores de primerísima línea. Compiten con la TV convencional, pero sobre todo con una veterana industria del cine que tiene que repensarse a sí misma. En muchos hogares hay ya imagen y sonido de más calidad que en las salas, con entradas que además cuestan casi el importe de un mes de “barra libre” entre decenas de miles de títulos para escoger. No sólo con Netflix, HBO, Movistar o Amazon Prime Video; también cine europeo independiente (el que llamábamos antes de “arte y ensayo” o “de autor”) como Filmin (en España), o de todo el cine castizo-costumbrista-histórico español, como es el caso de FlixOlé.

¿TV, cine? Las series, a por la nueva audiencia digital

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La Universidad Complutense acoge unas jornadas sobre 'La ética al final de la vida'

Los próximos días 3 y 4 de diciembre de 16.00 a 20.00 se van a celebrar las II Jornadas de Bioética en la facultad de Farmacia de la Universidad Complutense de Madrid, en la que abordaremos el tema de “La ética al final de la vida”.

Contaremos con la presencia de personalidades como Antonio del Moral, magistrado juez del Tribunal Supremo; César Nombela, catedrático de Farmacia y miembro del Comité de Bioética de España; o Álvaro Gándara, expresidente de la Sociedad Española de Cuidados Paliativos.

El objetivo de las Jornadas de Bioética es fomentar entre los estudiantes de ciencias biosanitarias y por extensión a toda la comunidad universitaria esa dimensión ética necesaria para ejercer las distintas profesiones de las ciencias de la salud de manera correcta. En estas jornadas en particular trataremos el tema de la ética en los últimos momentos de vida del paciente desde una perspectiva médica, jurídica y humana.

Están organizadas por la Asociación Universitaria Ápex en colaboración con la Fundación Jerome-Lejeune, la Asociación Española de Farmacéuticos Católicos y la Asociación Universitaria de Médicos por la Ética Clínica de la Universidad Autónoma de Madrid.

La Universidad Complutense acoge unas jornadas sobre 'La ética al final de la vida'

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>EL ROSTRO DE LA GENTE-GENTE

'El inmigrante viene a aportar, no a quitar nada'

Francisco Medina

Dialogamos con Ángel Misut, de la Casa de San Antonio, que nos cuenta su experiencia en la acogida de inmigrantes.

Vamos a empezar por tu historia. ¿Por qué te lanzas a esta iniciativa de la Casa de San Antonio?

En realidad, la Casa de San Antonio surgió en 2005. Nosotros teníamos una asociación que daba soporte a determinadas actividades de tipo cultural o social, pero empezar a trabajar con la pobreza, con gente necesitada, empezó en 2005. Y no empezó porque tuviéramos un programa sino porque, en un momento dado, en la parroquia donde estábamos, y yo vimos la necesidad de empezar a hacer algo para las personas que venían buscando un refugio, un sitio donde poder dormir. No había más plan que ese. De hecho, en un inicio habíamos pensado en montar un pequeño albergue para transeúntes.

¿De dónde nace esta inquietud?

Yo llevaba años colaborando con distintas obras, pero, al final, la inquietud surge porque ves cosas y empiezas a hacerte preguntas. Conocía el movimiento de Comunión y Liberación desde hacía unos años. Ese carisma provocó en mi vida el hecho de empezar a hacerme preguntas por todo lo que me sucedía. Empezó a venir gente que no tenía dónde dormir y yo me preguntaba qué tenía eso que ver conmigo, qué podía hacer yo por ellos. Estas preguntas las empecé a compartir con un amigo. Empezamos, simplemente, a hablar acerca de si era simplemente una pretensión absurda o realmente podía tener sentido. En un cierto momento, decidimos contarlo a otros amigos e hicimos una reunión con unas cincuenta personas, les contamos lo que queríamos hacer, que era ofrecer a esta gente un lugar donde dormir. Eran transeúntes que estaban de paso y nosotros nos limitábamos a darles dinero para que subieran al metro y se fueran al albergue de San Isidro de Madrid.

Empezamos a preguntarnos qué podíamos hacer: ¿eso tenía algo que ver con nuestra vida o no? Y decidimos intentar abrir un pequeño albergue. Se lo propusimos a un montón de amigos, después de estudiar el tema durante cinco o seis meses, viendo posibilidades, dificultades, inconvenientes, etc. La mayoría nos dijo que no, que eso era imposible, que trabajar con este tipo de personas era muy difícil y que no sabíamos dónde nos estábamos metiendo.

Este era el primer reto, el de la acogida…

Sí. Pero hubo cuatro o cinco que se sumaron y seguimos dando pasos. Recuerdo que teníamos ni un euro en la cuenta para empezar. Es más, aquella noche, que habíamos preparado una cena, recuerdo que les dije a todos –porque todos preguntaban de dónde íbamos a sacar el dinero–: “la cena ha costado tres euros, así que ponemos seis y ya tenemos un excedente para empezar a dar pasos”. Y así fue como empezamos. Surgió la necesidad de la acogida, empezamos a cuidar esta necesidad de acoger a la gente que no tenía dónde dormir y, aproximadamente, un año después abrimos nuestra primera casa de acogida; dada la demanda que teníamos, se dirigió a mujeres sin hogar. Hoy tenemos cuatro, dos para mujeres sin hogar con sus hijos, otra a hombres sin hogar y otra a familias. Ahora tenemos a 30 personas acogidas, y en lo que va de año han pasado 53.

¿Todos eran inmigrantes?

>EL ROSTRO DE LA GENTE-GENTE

'El inmigrante viene a aportar, no a quitar nada'

Francisco Medina | 0 comentarios valoración: 3  19 votos

Historias urbanas

Ser alcalde de San Montemares es una de las cosas más apasionantes que me han pasado en la vida. Llevo ya varias legislaturas, que la verdad, se me han pasado muy rápido. Se lo comentaba a mi suegro, cerca ya de la centena, y me apuntó una cosa realmente interesante cuando le dije que la sociedad ahora reclama que los políticos no sean profesionales de la política, y que roten cada cierto tiempo, y vuelvan de donde se supone debieron venir, de sus trabajos, carreras y oficios.

Pues bien, Don Jacinto me dijo, con toda la retranca de un buen hombre que lo ha visto todo en la vida, que no hay talento ni líderes políticos para tanta rotación, que no hay tanta gente dispuesta a empeñar su vida en estas lides de la política, y menos ahora que te miran con lupa la talla del calcetín –me dijo otra prenda–, y que no hay gente tan preparada para los cometidos que deben desempeñar si llegan al gobierno.

Y tiene razón, al fin y al cabo los ciudadanos nos entregan a los políticos su Hacienda, y en algunas democracias y en todas las dictaduras, hasta la vida. El Código Fiscal y el Código Penal, por no decir el alma, como quieren ahora las sacerdotisas del género masculino, femenino y sobre todo neutro, y los sacerdotes de la memoria, arcanos de la Historia, custodios de las leyendas de esta tierra media cada vez más mediocre, como todas las de occidente.

Por una parte, si en San Montemares sigo como alcalde, es más bien porque mi gestión ha sido un bien para los vecinos, es decir, para el pueblo entero, y he de decir, no sin pena, que muchos de los aspirantes a entrar en política, contrincantes míos, no tuvieron esa vocación política que tan bien describió el bueno de Don Gabriel Elorriaga padre en su libro homónimo.

El sistema no es capaz de generar tipos que resistan los embates de la política partidista, interna y respecto de los adversarios, de aguantar un escrutinio sobre la vida personal y profesional, y que estén medianamente preparados para poder saber lo que es bueno y lo que es malo, lo que es legal y lo que es ilegal, lo que generará justicia y libertad, y lo que no.

Por supuesto, no diré que tengo esas cualidades, pero no diré tampoco que no las quiera para mí. Soy una rara excepción. Acaso, una invención. Hay que aspirar a esas cualidades mejores, superiores –esos carismas mejores que dijera San Pablo, y que nos recuerdan en casi todas las bodas actuales a las que asisto–, para poder quedarse unos peldaños más abajo.

Si una persona escucha una llamada a gastar su vida, literalmente, por su comunidad, no veo mejor ni mayor empeño que este. Si una persona desea para los demás lo que quiere para sus más cercanos y queridos, es decir, una vida próspera, honesta, más libre y en paz, no veo la razón para abandonar la política por cumplir determinada edad o llevar no sé cuántas legislaturas, siempre que funcionen las instituciones de control, los pesos y los contrapesos y el Código penal. Si no parece más un quítate tú, que me pongo yo, y los que me acompañan.

Historias urbanas

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Inútiles estrategias defensivas

P.D.

Hay ámbitos en los que la ideología reina con gran intensidad. Esta ideología hace pensar que el deseo de felicidad se verá satisfecho casi por completo cuando triunfe un proyecto político. El nivel de ideologización se constata por la imposibilidad de distinguir entre las ideas y la experiencia vital de las personas. Cuanto más ideología hay, más intensa es la incapacidad para ver al otro. Si el nivel de la ideologización es muy alto, el otro no cuenta, solo cuentan sus ideas. La idea se hace superior a la realidad.

Cuando las diferencias son extremas y conducen a la confrontación es necesario que entre en juego la ley. Pero la ley, la tutela de los derechos, no puede fundamentar por sí misma la convivencia. Desaparece la amistad.

Las estrategias defensivas frente a la ideología suelen ser poco útiles. Las estrategias defensivas suelen convertir la verdad que se quiere defender en algo muy parecido a la ideología que se quiere contrarrestar. Las estrategias defensivas suelen jugar en el campo de la ideología a la que se hace frente. Al final lo que cuenta es quién grita más fuerte o quién tiene más poder. La ideologización no se suele superar por confrontación sino por elevación. La verdad se abre paso con otros ritmos y con otras maneras diferentes a la confrontación, sobre todo porque requiere de la libertad.

Ya lo dijo Francisco en la Evangelii Gaudium: “el conflicto no puede ser ignorado o disimulado. Ha de ser asumido. Pero si quedamos atrapados en él, perdemos perspectivas, los horizontes se limitan y la realidad misma queda fragmentada. Cuando nos detenemos en la coyuntura conflictiva, perdemos el sentido de la unidad profunda de la realidad” (n. 226). Frente a este perderse en el conflicto la actitud más adecuada es “aceptar sufrir el conflicto, resolverlo y transformarlo en el eslabón de un nuevo proceso” (n. 227). Esto es “indispensable para construir la amistad social” (n. 228). Nuevos procesos, de eso es de lo que tenemos necesidad.

Inútiles estrategias defensivas

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Savia nueva

Rafael Martínez

Dentro de quince años uno de cada cuatro españoles tendremos más de 65 años. Son algunas de las conclusiones de las últimas proyecciones demográficas del INE conocidas hace algunas horas. La Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal ha asegurado que la población española va a aumentar en los próximos 30 años hasta en 13 millones de personas. Podemos llegar a ser 60 millones. Este incremento de la población española será posible si llegan a España 270.000 inmigrantes al año y si la tasa de fertilidad se eleva del 1,3 al 2. El futuro demográfico de España depende pues de la llegada de extranjeros y de un drástico aumento de la cantidad de hijos que tenemos. Algo tendremos que hacer para que tener un hijo no sea heroico en España.

Se nos invita a mirar los flujos migratorios no como una amenaza sino como una oportunidad. Sin duda esos flujos migratorios tienen que ser ordenados, es necesario garantizar la seguridad. Pero el futuro pasa por un nuevo mestizaje que requiere de la cultura y de la identidad española una profunda renovación. La llegada de los inmigrantes nos invita a pensar, a contar quiénes somos, qué es ser español, para poder conseguir una integración auténtica.

En este contexto es una gravísima irresponsabilidad que haya nuevos líderes políticos que quieran abrirse paso con frases como estas: “los españoles, primero”, “el estado del bienestar es para los españoles”. Es una grave irresponsabilidad basada en la mentira la explotación del miedo al inmigrante para hacer hueco a unas nuevas siglas. Es cierto que la llegada de inmigrantes irregulares a través del Mediterráneo se ha multiplicado en los últimos meses. Es cierto que es necesario proteger las fronteras, garantizar la seguridad y exigir a Europa que colabore con los países del sur. Pero no es menos cierto que es un deber elemental de humanidad atender a quien se está ahogando en el mar. Los inmigrantes no están recibiendo una ayuda que se les niega a los nacidos en España. Los estudios son contundentes y reflejan que: los inmigrantes han contribuido a dinamizar la economía, a mantener a flote el sistema de la Seguridad Social, a contrarrestar el envejecimiento de la población. España envejece y los inmigrantes son savia nueva. La inmigración tiene que ser regulada, ordenada, pero los inmigrantes no nos quitan nada.

Savia nueva

Rafael Martínez | 0 comentarios valoración: 2  21 votos
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