Diario de información sobre la actualidad política, social, económica y eclesial
12 DICIEMBRE 2017

Compartir, en un clima familiar, todo aquello que forman las anécdotas de muchos días, donde la fe en Dios, hace que muchas de ellas, se vivan de una forma u otra.

Recuperando cosas perdidas

Basta pasarse un tiempo sin acudir a la naturaleza para darse cuenta de lo mucho que ella nos enseña y ofrece. Darse un paseo por el bosque, la montaña, por la orilla del mar, supone redescubrir sensaciones, emociones y sentimientos antagónicos a los que vivimos en este mundo tecnológico de estrés, prisas, ruidos, nerviosismo y falta de reflexión interior. Algo de esto pude percibir hace pocos días al experimentar una sensación extraña, una vivencia que me incomodaba, una obsesión que me invadía al pensar en un detalle que formaba parte de mi rutina diaria. Me apresaba, me sentí dominado por algo, me daba la impresión de estar perdiendo disfrute y libertad.

Por un momento me percaté que todo este mundo tecnológico que devora los días con una exigencia y sumisión imperceptible me asfixiaba. Me venía a la cabeza el mundo de las redes sociales, esa necesidad de entrar en ellas, de curiosear todo lo que segundo a segundo sin tiempo de asimilar se publica, la atención continua que las alertas te obligan a mirar. Vivir pendiente de likes, retwitts, shares o similares. El whatsapp que no para, casi al ritmo de nuestra respiración, convirtiéndose muchas veces en algo tan vital como el oxígeno que inhalamos. Me detuve y caí en la cuenta de que nuestro móvil pasa más tiempo en las manos que depositado en cualquier otro lugar. Me sentí atascado, me invadió la sensación de estar esclavizado a todo ello y decidí romper mi angustia saliendo a dar una vuelta.

Me dí un paseo por el bosque, penetré en él y poco a poco experimenté una sensación conocida y desde hace tiempo olvidada. Las hojas de otoño con su hermoso color, la esencia del aire, la necesidad de realizar una profunda inspiración deseando que todo lo que contemplaba penetrara en mi interior.

Caminé, con renovada ilusión, no eché en falta nada de lo que me estaba agobiando, escuché ese precioso silencio que solo rompía el canto de algún pájaro y el de mis pisadas por encima de la hojarasca. ¡Madre mía! Cuantas cosas valiosas que nos rodean y que tenemos a nuestro alcance estamos dejando aparcadas…

Volví a casa renovado, me senté en el sofá, con el deseo de escuchar una música relajante, cerrar los ojos, rememorar lo experimentado. Me sentí feliz de haberme escapado de la angustia que me embistió. Invadido por esa dulce sensación, quise adentrarme en la influencia de toda esta tecnología virtual, asombrándome al encontrarme con testimonios parecidos a lo que había vivido. Seguí indagando y sorprendentemente conocí a los que decidieron romper con todo ese mundo de redes en el que se sintieron atrapados hasta la compulsividad. Se puede vivir perfectamente sin facebook, twitter, instagram y sin mirar una y otra vez el whatsapp. Por supuesto. No sé que haría en muchas ocasiones, sin ellos, lo confieso. Pero se trata de priorizar las relaciones humanas por encima de todo. De hecho, todos ellos compartían la misma conclusión: “Ahora vivo mucho más una vida real” , con un uso mejor de su tiempo y dedicación a los demás.

Hablando de esta relación real y cercana, me hizo pensar en que estamos a las puertas del tiempo de navidad, donde año tras año, nuestra bandeja de correo, nuestros muros en redes sociales y nuestro whatsapp, se llenan de numerosas felicitaciones, donde hay muy poco de personal y mucho de copiar y pegar.

Enviar postales por correo ordinario, en la época de navidad, fue una costumbre extendidísima, que en mi caso me enseñaron a practicar desde muy pequeño.  ¿Vale la pena seguir con esta tradición? Me gustaría convencer a todos los que me leen de que no solo vale la pena seguirla, sino fomentarla de nuevo.

Voy a confesar algo que tal vez pueda molestar a alguno de mis amigos, pero creedme que lo hago desde el afecto y el cariño que me une a ellos. No me gustan las felicitaciones navideñas de última hora, aquellas que recurren a las redes sociales, los correos electrónicos y los whatssapp. Me produce la misma sensación de los que compran el regalo prometido cuando se acuerdan en el aeropuerto o en la estación de tren, de que se les olvidó porque no dedicaron tiempo a buscarlo.

Recuperando cosas perdidas

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Amigos una vez más

La semana pasada recibí un WhatsApp de un amigo anunciándome que quería pasarse a visitarme, le contesté indicándole que podía hacerlo cuando quisiera , respondió de nuevo con un mensaje que me desconcertó. “Hace bastante que somos amigos y mi posición en algunos temas han cambiado, desearía que hoy no habláramos de tal y de cual”. Yo creía que los amigos podían hablar de todo cuando la cortesía y el respeto están instalados entre ellos.  Me pareció un contrasentido utilizar la palabra amigos y vetar el debate que pudiera surgir ante cualquier asunto. Y es que una vez más, me doy cuenta de que muy pocos son conscientes de todo lo que conlleva la palabra amistad en su valor más inmaculado.

Por ello me apetece escribir una vez más sobre ella ,por la valía que le concedo; de esa amistad que no se programa ni se planifica, de la que surge muchas veces casi por accidente y que se convierte en un tesoro de verdad, cuando hemos aprendido a alimentarla cada día, porque si no, tarde o temprano se mustia como una planta.

Ser amigos , exige el trato, el crecimiento en confianza, la aceptación del otro tal como es.  No es una pérdida de tiempo dedicar tiempo a los amigos de verdad. La amistad se convierte en profunda cuando se atiende con cuidado durante días, semanas, meses, años… A menudo tiene que pasar por la prueba, las dudas, los malentendidos, los errores, la controversia, y otros obstáculos que surgen en ese camino que se quiere recorrer juntos. Escollos que siempre desaparecen cuando el perdón asoma, cuando a la soberbia y al orgullo se le echan  de la senda que se recorre y cuando no se deja lugar a la distancia.

La amistad no es el fruto de una conquista, ni tampoco de una imposición; se labra, se abona con pequeños detalles, de cortesía, de ternura y sobre todo de lealtad. Se riega con el desinterés y el cariño silencioso. No importan los niveles sociales, la cultura, la edad; la amistad no pone barreras, ni condiciones.

Buscar el perfeccionismo en el otro solo conseguirá que la decepción se apodere de lo que creíamos un verdadero amigo. Lo perfecto no existe en este mundo, las caídas forman parte de toda la vida. Todo el que se mueve  tropieza alguna vez.  ¿Quién no ha conocido a un perfeccionista en su vida? Yo soy uno de los que a menudo se mueve en ello, y creo que es bueno serlo cuando se refiere a un trabajo bien hecho, pero también se vuelve en algo negativo cuando esa perfección en todo nuestro actuar, se convierte en exigencia para los demás.

Amigos una vez más

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Todo tiene consecuencias

Estamos viviendo tiempos convulsos, que desembocan de forma cada vez más preocupante en las redes sociales, enfrentando de forma inmisericorde a cualquiera que en ellas aparezca. Todos quieren tener razón, todos quieren que prevalezcan sus ideas y puntos de vista y no importa las consecuencias que de ello se obtienen. El resultado más penoso y triste llega cuando las secuelas de la rivalidad rompen vínculos que creíamos inquebrantables como son la familia y las amistades. Lo peligroso y alarmante asoma, cuando la mentira, la humillación, el odio, pasan de las palabras a la necesidad de plasmarlo ante los demás; entonces se entra en un círculo vicioso donde es difícil salir.

Ante los acontecimientos que estamos viviendo a causa de una posible independencia de Cataluña , se ha desatado en todos los ambientes sociales, una postura a favor y en contra, donde las reacciones han traspasado muchas líneas rojas y que como creyente me invitan a reflexionar sobre lo que considero el abuso , la adulteración, el sobeo, la manipulación y la apropiación mayor que he percibido, al usar por parte de algunos-as, palabras tan valiosas como comprensión, diálogo, caridad, amor, libertad , pacifismo , derechos, y una ristra de otras cuantas , saliendo fácilmente de su boca y de sus manos para dejarlas plasmadas en las cuentas personales de todas las redes sociales existentes. No se ha dudado emplearlas para disimular el rencor, la rabia, la impotencia, buscando en más de una ocasión y de forma reiterada un día y otro la provocación subjetiva, en defensa de sus posicionamientos. Todo vale y el fin parece justificar los medios.

Y quiero detenerme en las personas que deberían ser ejemplo de cordura, de paz, de unidad, de comprensión, de unión ante el disentimiento y la controversia, personas influyentes en los ámbitos en los que se mueven, ya sea a nivel profesional, social o en sus aportaciones a través de la red. Insisto en que hablo como creyente católico donde el mensaje en el que creo es en el de la Verdad con mayúsculas, en la universalidad del mensaje del Amor también con mayúsculas que se dan en Jesús Resucitado. Su anuncio no tiene ambigüedad: “El que no está conmigo está contra mí” (Lc. 11, 14-23) Y eso conlleva: Perdonar sin límite y a todos, amar ante todo, y sobre todo, construir y no dividir, respetar y no humillar, verdad y no mentira ni manipulaciones… Quien cree en el evangelio sabe sus exigencias y las renuncias que acarrean.

¿Y de qué personas hablo al escribir este post? Pues de todas aquellas que en la Iglesia son pastores y guías del rebaño que les ha sido encomendado, de los que han sido ungidos con los oleos sagrados , para ser sacerdotes y llevar a Jesús a toda persona y rincón del mundo sin distinción. A los que se han consagrado a Él en una vida de entrega y de renuncias, a los que ejercen la enseñanza, sabiendo que” la educación es el arma más poderosa que puedes usar para cambiar el mundo”, parafraseando a Mandela. Educadores que tienen la guía de personas que están todavía descubriendo y construyendo su personalidad, como son los niños y adolescentes, fáciles de influenciar. Ocasión maravillosa para trasladarles lo mejor del ser humano y del amor recibido a través de la fe.

Todo tiene consecuencias

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La Amo

Siguiendo uno de los post que escribí la semana pasada sobre el odio, me atrevo a volver sobre el tema ,al encontrarme en internet con una carta interesante. El odio por la Iglesia Católica viene desde todos los frentes y uno de estos ataques, el que dice que la Iglesia Católica es "corrupta, inmoral y plagada de delitos", es el más típico. La carta fue escrita por el Padre Dwight Longenecker titulada "¿Por qué amo a la Iglesia católica corrupta y cargada de delitos?" en su blog Standing on my head. El padre Dwight Longenecker es párroco de la Iglesia Nuestra Señora del Rosario en Greenville, Carolina del Sur. Es autor de varios libros sobre apologética, relatos de conversión y espiritualidad benedictina. Como me ha gustado su exposición la traigo a mi blog para compartirla con vosotros.

Mis tweets deben haberse retwitteado a una audiencia poco comprensiva porque luego apareció una respuesta que decía que cualquier persona que tuviera conciencia debería dejar de pertenecer a la "Iglesia católica corrupta, inmoral y llena de delitos".

Me parece curioso que en esta ola anti-católica los nuevos ateos y los viejos fundamentalistas recurran a muchos de los mismos ataques a la religión católica. El odio por la Iglesia Católica viene desde todos los frentes y uno de estos ataques, el que dice que la Iglesia católica es "corrupta, inmoral y plagada de delitos", es el más típico.

Nadie se detiene a pensar que ningún católico entendido discute que haya inmoralidad, delitos y corrupción en la Iglesia Católica.  Lo hemos sabido siempre.  De hecho, el mismo Señor Jesucristo dijo que las ovejas y las cabras estarían mezcladas y que el trigo y la paja crecerían en el mismo terreno.  De hecho, entre los santos apóstoles hubo algunos que eran menos que santos.  Judas fue un traidor que vendió al Señor y su alma por una bolsa de dinero y que luego se ahorcó.  Pedro fue un traidor elocuente, Tomás, un escéptico timorato, Pablo, un hombre violento e ignorante y un cómplice de asesinato.  La lista podría continuar.

Claro que hay inmoralidad, corrupción y delito en la Iglesia Católica.  ¿Qué esperaban? ¿Una secta rigurosa de blancos hacedores de buenas obras, sonrientes, de prolijo peinado, con zapatos lustrados y corbata, repartiendo folletos del Evangelio?  ¿Qué esperaban? ¿Un grupo de agradables ancianas que hornean galletas y administran un comedor de beneficencia?  ¿Qué esperaban? ¿Un grupo de activistas sinceros que bregan por un mundo políticamente más correcto para todas las personas por las que se debería sentir lástima?  Seguramente encontrarán grupos de hacedores de buenas obras como esos, pero no será la Iglesia Católica, sino más bien una suerte de secta aterradora en la que no querrían participar si tuvieran la oportunidad.

Por el contrario, en la Iglesia Católica -como en cualquier grupo de seres humanos- encontrarán a los buenos y a los malos todos mezclados.  Encontrarán la agonía y el éxtasis -la alegría y la pena-, al pecador y al santo, y ¿acaso no es eso lo que esperarían encontrar si estuvieran en la búsqueda de una religión auténtica?  ¿No es eso lo que encuentran cuando leen el Antiguo Testamento?  ¿No es eso lo que encuentran cuando leen la historia de la humanidad?  ¿No es eso lo que encuentran cuando estudian su propio árbol genealógico?  ¿No es eso lo que encuentran cuando se miran al espejo?

La Amo

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¿QUÉ TE HE HECHO?

"Si he faltado al hablar, muestra en qué he faltado; pero si he hablado como se debe, ¿por qué me pegas?" (Jn 18, 23)

Me viene a la mente este episodio de la pasión de Cristo ,tras una mañana en la que experimento un sentimiento de tristeza ante una muestra más de intolerancia, obcecación, extremismo, dureza..., mejor describirlo en su término más apropiado: ¡Odio! Sí,un día más la aversión hacia alguien se manifiesta en Internet; un sacerdote conocido, ha sido el blanco para dirigir de forma inmisericorde, toda clase de injurias, improperios, calumnias, humillaciones, creciéndose todos, a medida que cada comentario quiere superar al otro en su ataque, como si de un campeonato se tratase, a ver quién insulta más, quien tiene la chispa más original para despreciar, atacar, herir y aniquilar.

¿Y qué ha hecho este sacerdote para suscitar tal odio hacia él? Simplemente ser sacerdote (además de los buenos) y ejercer de forma admirable como tal, evangelizando en las redes sociales. Algunos ni siquiera se han molestado en escuchar el mensaje que transmite, manipulando de forma retorcida y vil cualquier palabra que les de motivos para su embestida.Me ha dolido por partida doble, al tratarse de un colega bloguero, conocido por muchos de vosotros. Desde aquí le doy todo mi apoyo y le manifiesto mi admiración y gratitud por el ejemplo dado.

¿Por qué, tanto desprecio instalado en los corazones de muchos? No logro entenderlo, soy incapaz de ponerme en el lugar de alguien que proclama su inquina hacia otro y tiene la necesidad de publicarlo de forma agresiva, amenazadora, violenta. En estas últimas semanas raro ha sido el día, que no he encontrado una noticia adornada por el odio. Parece formar parte de las actividades diarias de algunos; el enconamiento ha encontrado  de forma fácil, el lugar donde instalarse en este mundo, y de forma especial contra todo lo que lleve la etiqueta de católico. Un día si y otro también se busca, se rebusca, se inventa lo que sea necesario para justificar un ataque público a todo aquello que tenga que ver con el catolicismo. La humillación, la ridiculización, el insulto, la calumnia, las amenazas, alimentan cada vez más al insaciable odio que crece y crece a medida que se le va cebando.

¿Por qué? Me pregunto una vez más. Me resulta difícil encontrar respuestas que puedan justificarlo, sin separarlo de las raíces del mal que asola este mundo. ¿Sabéis cuál ha sido la respuesta del sacerdote a los que le han insultado? Al igual que Jesús ante Herodes, el silencio es lo que ha ofrecido a sus atacantes. Habló donde tenía que hacerlo, se dirigió a los que entienden el lenguaje del amor, a los que tienen sus puertas abiertas a conocer la Verdad. Me han impresionado sus palabras que dejó plasmadas en su página de Facebook:

“Hoy me han linchado con montones de insultos en esta web y en mi canal de YouTube sólo por ser sacerdote:

finofilipino.org/post/158387645602/cura-youtuber… (advierto que puede herir la sensibilidad).

Y al ver su odio y crueldad hacia mí, que no me conocen, no dejo de preguntarme cómo los cristianos hemos llegado a transmitir una imagen tan deformada de Dios y su Iglesia, que haya alimentado tanto odio.

Os agradezco también a los que os habéis puesto en contacto conmigo para ver cómo estaba. Sé que este es un precio que he de pagar por evangelizar en la Red. Sobre los sacerdotes cae fulminante el rayo del prejuicio, y todo el daño que se les haga parece justificado y bendecido. Yo me alegro de poder llevar un poco del peso de la cruz de Jesús, rezo por los violentos, sé que mucho de su odio es causa de nuestros pecados. Os pido que recéis por mí y por los sacerdotes que estamos presentes en la Red, para que podamos tener siempre los ojos puestos en la fuente y la meta: Jesús”.

¿QUÉ TE HE HECHO?

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DE LAS CENIZAS A DIAMANTE

En el mes de noviembre del pasado año, con una diferencia de 19 días se produjo la defunción de dos familiares muy cercanos, relativamente jóvenes. Cada vez que se produce el fallecimiento de alguien, sea conocido o no, me interpela fuertemente, siempre surgen interrogantes; el silencio y la reflexión son imprescindibles para encontrar las respuestas que llevan a la búsqueda de la verdad. En esta ocasión, lo que me produjo una nueva emoción fue el acto de enterramiento que se llevó a cabo y al que por primera vez en mi vida asistía. Me refiero a la incineración.

Antes de continuar escribiendo sobre el tema, quiero dejar claro algo que es obvio pero que conviene recordar de vez en cuando. Todo lo que escribo en este blog lleva el sello de mi opinión personal, comparto lo que yo experimento, transcribo lo que a mí me sugieren las cosas y los acontecimientos, todo lo que sale de mi teclado para plasmar en estas páginas, corresponden a una percepción y visión personal. Lejos de mí, crear alguna polémica de forma intencionada y mucho menos lastimar la sensibilidad de alguien.  Siempre estaré a favor del diálogo, del sano y sincero debate que busca enriquecerse mutuamente. Lo he dicho en otras ocasiones; a estas alturas de mi vida y con la experiencia vivida lo que  tengo cada vez más claro, es que juzgar las acciones de otro puede llevarnos a un gran error en nuestra valoración, por eso el respeto siempre debe primar antes de hablar o escribir algo. Llevo tiempo intentándolo y creo que en esa senda camino.

Tras este inciso, retomo el tema de la incineración. Tengo que decir tal vez de forma brusca y sin tapujos que, a mí, no me ha gustado nada la experiencia vivida. Encontré todo el ritual de una frialdad que me encogió el corazón. Mis hijas tuvieron la misma impresión. Como creyente me basta saber que la Iglesia lo permite, con unas directrices marcadas para que se lleve a cabo de forma adecuada, por tanto respeto la decisión legítima que cada uno haya tomado para este momento.

Pero el post de hoy tiene otra finalidad y es la de mostraros un vídeo reciente que visioné hace un par de semanas. Me pareció muy interesante por la información que ofrece y por el sorprendente descubrimiento que en él hice y que me dejó estupefacto. En la sociedad que algunos se empeñan en construir ya poco nos va a quedar para sorprendernos. La imaginación no tiene límites. La ética y la moral se aparcan y esconden. Sin darnos cuenta, estamos convirtiendo todo en un enorme y variado self service sin plantearnos las consecuencias de lo que elegimos; nos fijamos únicamente en lo atractivo de su presentación.

No quiero adelantar nada sobre el vídeo, me limito a una pequeña reflexión sobre el mundo que estamos construyendo, o destruyendo, según desde el punto de vista en que nos situemos, donde los intereses económicos - que siempre están detrás de todo este caos mundial -, se esconden de forma cada vez más difícil de detectar, entre los sentimientos de las personas. Las modas que surgen sin que muchos se planteen lo que hay detrás de ellas, y que parece hay que seguir para "ser progre". El vídeo también aporta documentación clara sobre lo que la Iglesia dice en lo referente a la incineración, que muchos desconocen. Por todo ello os aconsejo que lo veáis. Está en italiano y lo he subtitulado al español.

www.youtube.com/watch?v=yoFnAaOw0IQ

DE LAS CENIZAS A DIAMANTE

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Consejos Vendo y para mí no tengo

Que poco recomendable es tener como aliados en esta vida, al orgullo y la soberbia, los dos se empeñan en ponernos una venda en los ojos que nos impide ver los obstáculos que en el día a día se presentan inesperadamente. Qué razón tiene el dicho popular “El hombre es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra”. Lamentablemente son algo más de dos, las veces que la molesta piedra aparece para hacernos caer una y otra vez.

Que fácil resulta a veces corregir a los demás y que costoso cuando somos nosotros los corregidos. Hace poco tuve la ocasión de vivirlo y ante el descontento de mi actuación surgió una reflexión que hoy dejo en el blog. ¿Cómo encajo la corrección o censura? Tal vez tendría que preguntarme “¿por qué no se encajarlas?”¿Cómo hago yo una corrección?... Tendré que tener en cuenta aquel otro dicho que dice: “Consejos vendo y para mí no tengo”. Así que lo que hoy escribo, me lo aplico el primero.

Últimamente constato que cada vez que soy preguntado por algo que he hecho y que tiene pinta de haber errado en mi actuación, mi reacción inmediata es la de la excusa, la de la justificación, la de la aprobación. Cada uno de nosotros seguro que ha experimentado alguna vez la corrección que alguien le ha hecho a un acto, palabra o razonamiento. El evangelio nos invita a tener este acto de caridad cuando somos conscientes de la necesidad de enmienda.

Sí, es un acto de amor el poder ayudar a corregir errores, que el ego de cada uno impide ver. Todos tenemos necesidad de la visión de los demás, ante nuestro obrar. Caminamos frecuentemente, con la certeza de poseer siempre la verdad, el conocimiento real de las cosas, y nos olvidamos de las perspectivas en las que se mueven los otros.

Para corregir hay que aprender a ser corregido, y nuestra experiencia constata, que no es fácil. Para que esto ocurra, es necesario un valor especial para aceptar rectificar. Pretender enmendar a quien no tiene las mismas ideas, no comparte simpatías o antipatías, o no coincide en puntos de vista, puede convertirse en una intromisión a su libertad. Toda presión, insistencia, querer convencer a otro de lo que es mejor para él puede acabar en una manipulación de su conciencia si no hay un espíritu real de ayuda. Dejemos a un lado la tentación de actuar astutamente en nuestras maneras torcidas de obrar y decir, para acabar imponiendo nuestro criterio sobre otros.

Antes de hacer comprender al prójimo su desacierto, hay que demostrarle y convencerle de que es amado. Que es nuestro afecto y cariño el que nos mueve a enseñarle que lo escogido puede dañarle, que su actuación puede llevarle al precipicio, que sus palabras pueden volverse contra él.

La paciencia, la caridad, la misericordia, la sensibilidad, las buenas palabras son las luces necesarias a través de las cuales el otro puede percibir su error. Para corregir, además de la caridad, es necesaria la humildad. Humildad ante cualquier muestra de superioridad que pueda asaltarnos. El que es corregido debe comprender que quien lo amonesta, está en el mismo nivel para cometer errores. No es lo mismo escuchar: “Mira lo que has hecho” que  percibir “Mira lo que somos capaces de hacer”.

Consejos Vendo y para mí no tengo

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La amabilidad es una buena terapia

Lo primero que he hecho esta mañana al salir de casa, es ir a poner gasolina en el coche. Esta acción, rompía mi rutina habitual, convirtiéndose en el preámbulo, de un día cargado de optimismo.

La gasolinera, se encontraba en el mismo lugar de siempre, los surtidores eran los mismos, y mi mirada, se posó en el panel de precios de los carburantes. Entré al interior de la tienda para abonar mi combustible y… gluppppp...

Un joven dependiente que no había visto nunca, me recibió con una enorme sonrisa y se dirigió a mí, diciéndome: “Buenos días, ¿qué puedo hacer para que su día sea feliz?”…. ¡Alto, alto, alto!... Lo sabía, aún no estaba despierto, seguía dormido, estaba soñando, nadie me había dicho jamás algo, que me sorprendiera tanto. ¡Estaba claro, soñaba y estaba en otro planeta!

El amable joven que estaba detrás del mostrador, al comprobar mi identidad, tras entregarle mi tarjeta de crédito, volvió a dirigirse a mí, esta vez llamándome por mi nombre. “Señor Ángel, tengo estos chicles de oferta que le endulzaran la jornada y le ayudará a descargar tensiones”,-“no gracias”- le contesté. “Qué hermoso día tenemos hoy ¿verdad?, aquí tiene su ticket Sr. Ángel, muchas gracias y no se olvide hoy de mí”

Ese “no se olvide hoy de mí” me ha ido acompañando toda la jornada. Salí atónito de la gasolinera, sacudido por la fuerza de una amabilidad que hasta ahora no había experimentado. Podría parecer que tanta atención, rozaba la cursilería, o el joven tenía afición por lo barroco. Pero yo, me sentí bien. A mí, logró animarme, serenarme, afrontar el día con otra actitud. Tres minutos de amabilidad han sido capaces de cambiar completamente, mi rutina diaria.

Ofrecer un momento de afabilidad, puede poner color, al negro de nuestro presente. ¿Qué es ser amable, sino tratar bien a los demás? …Ojo, que nos estamos acostumbrando a los gritos, a las impaciencias, los insultos, los tacos, groserías, intolerancia… Ya casi forman de nuestra rutina, ya casi lo esperamos. Parece que la mayoría de días, vamos a encontrarnos con Atila y los Hunos.

Es verdad, que siempre, encontraremos algún antipático amargado, que haya perdido la agilidad de mover, los 17 músculos, que producen, que una sonrisa aparezca en nuestra expresión facial. Es verdad, que siempre podremos encontrar a personas que no valoren, la amabilidad que se le ofrece. Es verdad, que siempre encontraremos algunos, que se reirán de nuestro modo de hablar u obrar. Pero… ¿no vale la pena practicar la cordialidad?

Tengo la convicción de que a todos, nos agrada ser tratados con gestos que nos ayuden a apreciar la grandeza humana. Cuando nos tratan bien, adquirimos energía, para ofrecer también lo mejor de nosotros. La amabilidad, podría ser una hormona, que cuando está presente en nuestro organismo, lo estimula, produciendo un efecto beneficioso para sí mismo y para los demás.

No se me va de la cabeza, la petición del joven, que hoy ha sacudido mi ser: “no se olvide hoy de mí”... ¿Qué habrá querido decir?... La amabilidad y la cortesía hacen grande al hombre.

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Llamad y se os abrirá

¿Quién no se ha desalentado ante Dios, bajo su aparente silencio como respuesta a nuestras peticiones ? Se instala la sensación de que  nuestras manos sangran al golpear una y otra vez la aldaba de su puerta sin que nos oiga.Buscamos desesperadamente otras vías para llegar a Él y ser tenidos en cuenta, y recurrimos a una especie de mercadeo, de contrato de compraventa o incluso al chantaje, y hablo de la promesas hechas a Dios.

Creo que nadie ha escapado en alguna ocasión a este juego, al menos en el pensamiento de realizarlo. Nuestra falta de fe y confianza, nos empuja a veces a escalar las montañas más altas, confiando en nuestras fuerzas y sin equipo apropiado y luego pasa lo que pasa, que iniciamos el ascenso y enseguida nos damos cuenta de que no podemos. Pero voy a detenerme en una reflexión personal sobre esas promesas fáciles de hacer y fáciles de romper, como diría Mary Poppins.

“Te prometo Señor esto, si me concedes lo otro”. Siempre existe en este intercambio el “Si me...” es la condición que le ponemos a Dios, y en esta actitud, en realidad lo que le estamos presentando es algo de lo que no gozamos. No tenemos fe, ni esperanza, ni confianza, ni convicciones, ni seguridad que ofrecer  para efectuar el intercambio. Nos ponemos en actitud de hipotecar el amor que creemos tener a Dios. Con una promesa con condiciones, estamos regateando con el Señor, entramos en el camino de la mezquindad.

Dice Jesús “Yo os digo: “Pedid y se os dará; buscad y hallaréis; llamad y se os abrirá .Porque todo el que pide, recibe; el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá. ¿Qué Padre hay entre vosotros que, si su hijo le pide un pez, en lugar de un pez le da una culebra; o si pide un huevo, le da un escorpión? Si, pues, vosotros, siendo malos sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¡cuánto  más el Padre del cielo dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan!” (Lc, 11,913).

Dios ama sin condiciones, nunca dejará de darnos lo que le pedimos. Qué no vemos, que no oímos, que caminamos en el más árido desierto, que nuestras fuerzas están ya en las últimas, que caemos una y mil veces en nuestra escalada hacia el amor; pues un día y otro volvemos a llamar a la puerta. Nuestra perseverancia en ello, demostrará, que tenemos la seguridad de que un día el ruido del picaporte despertará al señor de la casa. Solo la fe mueve montañas, solo la fe, “derrite a Dios”.

El amor, no regatea, solo ofrece, “todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta”, como dice San Pablo . Y es en el amor del Otro, donde uno quiere corresponder entregándolo todo, y entonces sí, es ahí donde uno puede ofrecer las promesas que quiera. “Te prometo Señor... no si me concedes…  Te prometo Señor  esto… porque quiero corresponder a lo que ya me has dado” El amor lo cambia todo, llena de energías todo nuestro ser para ofrecer a Dios lo que ante Él creemos puede pedirnos. Con esa confianza podremos cumplir cualquier promesa hecha a Él.

Y dice Jesús que el Padre del cielo dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan. En el texto de Lucas antes mencionado nos dice "¡cuánto más el Padre dará..!" Como si nos dijera: ¡Por mucho que os conceda un padre terrenal a su hijo, Dios va a daros muchísimo más, va a dar lo mejor, y nos presenta al Espíritu Santo, que es el fruto del amor entre el Padre y el Hijo y ¿que nos regala con Él? Pues acudimos al catecismo para verlo.

Dones del Espíritu Santo:

Sabiduría: gusto para lo espiritual, capacidad de juzgar según la medida de Dios.  

Inteligencia (Entendimiento): Comprender la Palabra de Dios y profundizar las verdades reveladas.

Consejo: Ilumina la conciencia en las opciones que la vida diaria le impone, sugiriéndole lo que es lícito, lo que corresponde, lo que conviene más al alma.

Fortaleza: Fuerza sobrenatural que sostiene la virtud moral de la fortaleza.  Para obrar valerosamente lo que Dios quiere de nosotros, y sobrellevar las contrariedades de la vida. Para resistir las instigaciones de las pasiones internas y las presiones del ambiente. Supera la timidez y la agresividad.

Llamad y se os abrirá

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YO SOY EL QUE SOY

Me llamó mucho la atención, descubrir que los judíos que van a orar al muro de las lamentaciones, llegado el momento de terminar sus oraciones y  retirarse, no lo hacen girándose, sino que caminan muy despacio hacia atrás. ¿Por qué? … la respuesta es lo que me hizo que me detuviera a reflexionar sobre ello.

Cada viernes, antes de que el sol se ponga, el muro se llena de solemnidad. Allí encontraremos impecablemente vestidos con su reconocida ropa negra, la kipá y el talit (el gorro y el manto que tantas veces hemos visto en imágenes), a numerosos judíos esperando la llegada del Sabbat. El lugar se llena de  todo tipo de súplicas, llantos, promesas y letanías que emanan de los rollos de la Torá hasta rebotar contra las enormes piedras sagradas.

"¡Cómo dar la espalda a  algo tan sagrado!" Es la respuesta que encontrarás cuando interrogues sobre la forma de abandonar el muro. La contemplación de estas escenas  me lleva a considerar algunas actitudes externas ante lo divino en la sociedad de hoy. Conductas a veces irrespetuosas, que se han introducido como “lo habitual”, en nuestra presencia ante el Señor.

Se ha descuidado el sentido de lo sagrado en muchos católicos practicantes. Se confunde la cercanía, la confianza, y el trato con Dios, poniéndolo como una mas de nuestras amistades. En esta corriente de hoy día en la que no se duda mezclar todo lo alcanzable, no es difícil encontrar  la de lo sacro con lo profano, y en esa combinación, Dios no queda "bien parado".

Parto de la base que lo importante es la actitud que representan nuestros actos, pero hay que tener en cuenta también el lugar donde se producen. No es lo mismo ir a la playa que ir a la iglesia.

La descristianización de este mundo,ha ido debilitando a muchos cristianos. Se han buscado fórmulas entre los creyentes para acercarlos a Dios, y muchos han caído en el error de presentar sucedáneos en lugar del original. Una sociedad creada, a la que cada vez más, le cuesta reconocer los valores humanos, llevándose en su caída el sentido ético, moral y religioso.

Pero yo tengo la convicción de que mucho “freno”, en el avance de una vida coherente con la fe que se profesa, la tenemos los que nos declaramos practicantes. Hemos endulzado tanto nuestra relación con Dios, que nos olvidamos de que es el Altísimo, el Creador, el Omnipotente, el que se merece toda gloria y adoración. Nos hemos atrevido a utilizar los  mismos calificativos que usamos para cualquier "colega nuestro".  

Es entre los católicos, donde percibo una mayor pérdida de lo sagrado. No ha habido ni un solo domingo de todo este tiempo de verano, donde no  me haya encontrado con iglesias donde se hablaba sin parar a la espera de que empezara la santa misa. Personas que pasan delante del Sagrario sin un acto de adoración, posturas y vestimentas inapropiadas...Es igual, lo que importa es la actitud interior, mantienen algunos.

Tenemos que cuidar las pequeñas cosas, porque como dijo Jesús “El que es fiel en lo poco, también es fiel en lo mucho”. Es el sentido común, quien nos dice, que uno debe vestirse de acuerdo a las circunstancias, siempre decorosamente, pero la sacralidad del lugar santo pide que uno se vista decentemente.

¿Qué pensaríamos si alguien acudiera a la playa con pantalones largos, zapatos y camisa para pasar allí el día? Pues lo más triste sería, que esta visión nos pareciese más descabellada que asistir a la santa misa, en pantalón corto, chancletas o tirantes.

Dios es Padre, pero ante todo es Dios. Basta leer la aparición ante Moisés dictándole detalladamente como debía estar ante su presencia."No te acerques. Y descálzate, porque el lugar donde estás es sagrado" (Ex.3,5)

YO SOY EL QUE SOY

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La mamá

Oteando en mi pasado, me hubiese costado percibir por entonces, que palabras como : el honor, la coherencia, la lealtad, el compromiso, el respeto, la conciencia, lo racional, la nobleza, el deber, la responsabilidad y tantas palabras primas hermanas de éstas , se desinflarían , se vendrían abajo de forma latente, entre aquellos que un día juraron ante Dios, o ante su conciencia que iban a dedicarse por completo al bien de los demás. Esos que hoy suelen llamar  “la casta política”.

Hay otras que han ocupado su lugar: el cargo, la incongruencia, la deslealtad, la inconsciencia, los títulos, los honores, ¡la corrupción!...  y una lista cada vez más larga que crece a velocidad vertiginosa.

Y ante ello, a mí me invade la frustración, el desencanto, la impotencia, la tristeza, el llanto y unos cuantos sentimientos más ante la deshumanización de quienes nos gobiernan.

Gracias a Dios la repulsión de los pro-vida en las redes sociales y en numerosas páginas webs, ante la retirada de la ley del aborto que el PP llevaba en su programa,  ha sido fantástica, por eso no voy a entrar más en el tema.

No creo en “el mal menor” porque como es sabido, sigue siendo “un mal”; como aquello de “ es una mentira piadosa”, ”una mentirijilla”… pues no señor. No existen las mentiras piadosas. La mentira es siempre mentira en toda su pureza y crudeza, con todas las consecuencias hacia el mal.

Que cada uno actúe en consecuencia. Lo que tengo claro es que "yo" decido no votarlos, porque han puesto la defensa del no nacido, en una balanza, donde ha pesado más el rédito político que la salvación de una muerte atroz de muchos inocentes. ¿Cuánto vale la vida de uno de ellos? ... Con la ley que tenían prevista sacar adelante , no se conseguía la victoria sobre el aborto, pero se lograba el nacimiento de muchos y hubiese ayudado a recibir un redoblado aliento, en esta lucha por cada vida concebida.

Como al final de la película "La lista de Schindler" a  más de un político, puede presentársele un día la misma reflexión que Oskar Schindler se hizo, cuando percibió el valor de un ser humano : "Podría haber salvado a una persona más y no lo hice"

Me cuesta entender que no haya habido más dimisiones en el partido que prometió la reforma de ley sobre el aborto. Primero porque han mentido y segundo por dejar que la cultura de la muerte siga entre nosotros. Muchos de los distinguidos diputados se declaran católicos practicantes.  ¡Señores!... que hay que ser coherentes con lo que se manifiesta. Que el cargo , los honores,  el coche oficial, el sillón parlamentario, no puede anteponerse a la verdad. Que hay muchos cristianos perseguidos y asesinados a causa de su credo, que no dudan en dar su vida por defenderlo. ¡Que es muy fácil tranquilizar la conciencia, pensando que a mí no me toca!

Y ¿qué hay que hacer? Pues seguir combatiendo, porque cada vez somos más los que nos atrevemos a defender la vida desde su concepción, hasta su muerte natural. Y hay que batallar con todas las fuerzas que a diario se nos ofrecen, para dar testimonio acorde a lo que creemos, así que desde este pequeño blog, una vez más uso la que se me ha concedido este año, que está teniendo un poder descomunal. Los que seguís esta página, ya conocéis la historia, para los que no, os aconsejo entrar en ella. Podéis hacerlo con los dos post anteriores que escribí sobre los protagonistas, -Reinas de la vida (clic aquí) y Pepito (clic aquí) -.

Algunos no pueden acceder a los comentarios, o no suelen leerlos, así que estoy seguro que muchos se perdieron la confesión de vida que la  heroína de la historia compartió. Una verdadera bofetada a toda “esa casta” de  achantados, que ni siquiera se atreven a utilizar la mayoría parlamentaria, que les ha sido otorgada para imponerse.

Llenemos la red de testimonios osados, avergoncemos a los que solo buscan réditos electorales y a los que optan por una vía fácil. Me callo. Os dejo con una valiente de verdad:

“Lo importante es que esa personita que llevo dentro es luz, vida y esperanza, Sí, una persona desde el momento de la concepción pese a que muchos se nieguen a verlo, para mi perfectito solo con sentirlo y mucho antes de llegar a sentirlo.

La mamá

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Nace otra etapa

Recuerdo perfectamente la tarde del 2009, en la  que uno de mis mejores amigos, escuchaba con atención las anécdotas que le contaba , de nuestra vida familiar. De las trastadas y originalidades con las que nuestros cinco hijos, hacían que mi esposa y yo tuviéramos jornadas propias, de aventuras vikingas. Disfrutaba,  oyendo las carcajadas de mi amigo.

En la tranquilidad del descanso nocturno, me vino a la mente, la tarde estupenda que había pasado en compañía de alguien querido, y me asaltó la idea de crear un blog, sin tener mucha idea de lo que era y de las consecuencias a las que me conduciría, adéntrame en esa aventura..

Mi intención, era la de compartir con mis amigos y  seres más cercanos , esas vivencias familiares, que tanto habían deleitado a mi compañero, desconociendo el alcance tan universal que una página creada en internet, producía. Empecé colocando gustos personales, aconsejando artículos interesantes, la peli que me había llamado la atención, la música preferida, detalles de nuestros días familiares… ni siquiera sabía que podía recibir comentarios, así que cuando me llegó el primero,  me dieron ganas de decir, lo que escuchaba a menudo a mis hijos : “yo no he sido”.

Indagué, busqué información bloguera y empezó el descubrimiento de un camino, que desde hace cinco años recorro. Una senda, donde me he encontrado una rica variedad de paisajes. Me he topado con gente de todo el mundo, que han entrado poco a poco en mi intimidad, en la de mi familia; personas que ha ido ganando mi corazón. Pese a las advertencias de los peligros que la red ofrece en algunas ocasiones, ha podido más el cariño y afecto recibido, que  todos los avisos agoreros, intentando tumbar la ilusión acumulada.

He visto paisajes oscuros, donde los anónimos me han dirigido a veces palabras duras, que tambaleaban mi firmeza de continuar . He contemplado bellas salidas de sol brillante, con el testimonio compartido de muchos que han entrado en Siete en Familia. He percibido días nublados, donde el desaliento, la sequedad, la sensación de escribir para nadie, se ha instalado, paralizándome por un tiempo, sin poder dar un paso. Y he visto la puesta de sol más bella, al comprobar que Dios me ha hecho partícipe, contemplando el fruto de la semilla plantada.

Hoy Siete en Familia, se abre un poquito más, tímidamente, con un poquito de miedo, ante la posibilidad de llegar a más gente, a través de un medio de comunicación en la red.

Páginas Digital, me invitó a unirme a una comunidad bloguera, adosada a su edición digital. Me sentí honrado ante la oferta, pero no merecedor de ella , por considerarlo, un blog sumamente familiar y sencillo en sus escritos. Agradezco a todo el equipo la confianza y  la fantástica acogida que me han dispensado, alentándome a formar parte de esta sección bloguera. Así que ahora, también podréis encontrarme, en esta edición al servicio de los internautas.

A los que me seguís habitualmente, gracias por vuestra fidelidad, a los que entrarán por primera vez en Siete en  familia, a través de Páginas Digital,  les digo ya : ¡Bienvenidos!

Ojalá  que todo lo que comparto en un blog, sirva para reconocer que amar en este mundo es posible. Tenemos a todo un Dios, que lo hace con locura con todas sus criaturas , y muchos podemos dar testimonio de que así es.

Nace otra etapa

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sobre este blog
Angelo

Casado y padre de cinco hijos. Apasionado de mi familia. El mejor título que se me ha otorgado en la vida es el de la paternidad. Agradecido por tanto bien recibido. Feliz de haberme encontrado con Dios tras años de caminar perdido. Estoy convencido de que este mundo se puede cambiar, llevando amor aunque no se reciba. Y yo quiero empeñarme en ello
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