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26 SEPTIEMBRE 2016
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El hombre de las mil caras

Juan Orellana

Siempre nos quejamos de la falta de cine histórico-crítico en España, y nos comparamos con los americanos que saben hacer eso muy bien. El hombre de las mil caras es el ejemplo de que el cine español también es capaz de hacer revisiones inteligentes de nuestro pasado reciente cuando quiere, sin recurrir a la manida guerra y posguerra civiles.

La película indaga en uno de los agujeros negros de nuestra democracia: el caso Roldán, el director de la Guardia Civil que se fugó de España con 1.500 millones pesetas de la Benemérita. Pero el verdadero protagonista del film es Francisco Paesa, el James Bond español, un agente secreto del Gobierno famoso por sus golpes a ETA. Paesa ayudó a Roldán a escapar y luego se la jugó. Y se quedó con todo el dinero. Aunque él lo niega. Quién sabe.

La cosa es que es que Alberto Rodríguez, que siempre ha retratado con talento el lado oscuro de nuestra España contemporánea, ha vuelto a dar en el clavo con este thriller nada maniqueo ni ideológico. Recordemos no sólo los aclamados thrillers La isla mínima, ambientado en la transición, y Grupo 7, situado en los previos de la Expo de Sevilla, sino por ejemplo El traje (2002), una humanísima historia sobre la inmigración; o After (2009), un dedo en la llaga de la sociedad en la que vivimos. Es decir, que estamos ante un cineasta sensible y conocedor de la España de los ochenta, la España del felipismo. Con el caso Roldán era fácil hacer una astracanada, o una película de cartón-piedra o, en fin, un compendio de tópicos y lugares comunes. Pero no. Ha hecho una película de personajes, de conflictos dramáticos, sin renunciar a las características del género y a la necesaria dosificación inteligente del suspense. Esto no hubiera sido posible sin el trabajo impecable de Eduard Fernández (Paesa), realmente memorable. Le da la réplica un José Coronado, único personaje de ficción, que hace de narrador de la historia en su condición de amigo fiel de Paesa. Por su parte, Roldán –probablemente el papel más difícil– está interpretado por Carlos Santos, superando el reto con dignidad. Consigue que el espectador sienta cierta compasión por un hombre tan inmoral como triste y patético. Y esta es otra virtud del film. Que no juzga, no condena, no busca una fácil moraleja. Simplemente despliega todo el abanico del drama humano, con sus grandezas y miserias, y deja que el espectador haga su propio camino y llegue a sus propias conclusiones.

En fin, un film brillante, entretenido, interesante, y que sin duda debería tener su ración de Goyas este invierno.

El hombre de las mil caras

Juan Orellana | 0 comentarios valoración: 2  9 votos

Antes de ti

Inmaculada Navas

No soy una experta en crítica de cine, pero creo que me puedo atrever a decir algo sobre esta película que trata de modo tan directo sobre el tema de la discapacidad, sobre lo que sí cuento con una larga experiencia.

La trama es clara desde el principio (no desvelo ningún secreto). Will Traynor, un hombre con gran éxito profesional y personal, tiene un desafortunado accidente que le deja postrado en silla de ruedas. Su familia le ofrece la posibilidad de cuidarle con todo tipo de lujo (inalcanzable para la inmensa mayoría de los discapacitados reales) e incluso le proporciona un enfermero-fisioterapeuta particular y una asistente personal que le acompañe (la señorita Clark o “Lou”). La relación entre ellos no es fácil inicialmente, pero poco a poco la dulzura de ella, su natural alegría y su persistencia va calando en la coraza de amargura del corazón de Will y florece una relación verdaderamente bella entre ambos. Ella es capaz de hablarle de las cosas cotidianas de las que disfruta y en él se empiezan a esbozar sonrisas y la posibilidad de gozar de nuevos amaneceres y tormentas. Parece que la vida empieza de nuevo en el corazón de este chico, en el que todo se había acabado. Una vida distinta sí, no una vida de éxitos financieros ni de amores frívolos, sino una vida con su carga de sufrimiento, pero también bordada con gestos verdaderos, cariño y amor sincero. Una vida distinta, opuesta a las imágenes que él tendría en la cabeza sobre sí mismo, pero pensemos seriamente, ¿era tan mala esta vida de después? ¿No había ganado nada?

Y estamos tranquilamente, disfrutando del recorrido dulce de la película cuando surge con fuerza el drama, el drama más dramático que el hecho de haberte quedado discapacitado para siempre. No estoy hablando del drama que muestra la película (el de la decisión tomada de antemano), ni siquiera del segundo drama que parece esbozar (el de respetar o no su decisión). Para mí el verdadero drama es si abrazar o no lo que viene dado después. Sí, ¡lo que te es dado! Después del accidente, después de la discapacidad, después de todas las decepciones, después de comprender que no vas a volver a caminar. ¡Cuántas cosas suceden después, cuántas luchas propias y de la gente que te quiere, cuántos amores verdaderos descubiertos, cuántos tiempos perdidos que ya no volverán a serlo! ¿Verdaderamente esto se puede echar a perder? ¿Esto no vale nada? Y esto sí sucede en la vida real, también de los discapacitados que no son millonarios. No estoy diciendo que la enfermedad sea un bien, pero puede haber un bien mayor que uno descubre después de la enfermedad (como se ve muy claro en la película), y esto uno puede abrazarlo, y quererlo, y entender que la vida puede merecer la pena seguir viviéndola. Pero uno también puede seguir aferrado a su imagen de lo que querría vivir. Ese es para mí el verdadero drama. No el drama de la gente con discapacidad. El drama probablemente de cada uno de los hombres.

Y la película en mi opinión no esconde sólo este verdadero drama, sino una gran mentira. Y me perdone la autora de la novela, pero creo firmemente que es así. No se quita uno de en medio y no pasa nada. No se queda una sin el amor de su vida y la vida sigue como si nada. La experiencia de perder un hijo o la persona amada es terrible. Cuando esta pérdida es fruto de una decisión voluntaria genera un dolor aún más intenso, con mil dudas añadidas, con mil preguntas sin responder. No es la solución fácil, ni mucho menos. Ojalá viviéramos en una sociedad donde se facilitaran los derechos de la gente con discapacidad, donde fuera fácil que estuvieran integrados, donde se mirara con buenos ojos que lucharan por vivir. Sería un bien no sólo para ellos, sino para todos nosotros, ganaríamos en humanidad, y no se aplaudirían películas aparentemente inocentes donde la vida se deja ir tranquilamente como una hoja se cae de un árbol.

Antes de ti

Inmaculada Navas | 0 comentarios valoración: 1  135 votos

Expediente Warren: El caso Enfield

Víctor Alvarado

Tengo que reconocer que el género de terror no es plato de mi gusto porque me aburre o simplemente porque no me apetece o no me interesa. No obstante, las películas del cineasta James Wan tienen una magia especial capaz de envolverte, ya que asustan no por un golpe de volumen, sino porque crea una atmósfera que te predispone a pasarlo mal y lo consigue.

Eso fue exactamente lo que ocurrió con <i>Insidious</i>, que nos ofrece una primera parte realmente atractiva que decae un tanto en la segunda parte de la producción. Sin embargo, la obra maestra de este director fue <i>Expediente Warren: The Conjuring</i>, que a mi juicio es la mejor película que se ha hecho sobre casas encantadas, pues estaba basada en hechos reales, ya que se trata de un conocido matrimonio católico, expertos en fenómenos paranormales, que se tomaban en serio su trabajo, intentando a toda costa no dar gato por liebre.

Los actores que dan vida a los personajes de esta secuela que mezcla algunos subgéneros siguen siendo Patrick Wilson y Vera Farmiga, que lo bordan. Esta mujer nos ha deleitado con un abanico amplísimo de registros.

El cineasta explicó a Fotogramas las razones que le llevaron a repetir con un proyecto que había funcionado con anterioridad: “Sólo me atrevo con una secuela cuando sale de forma natural. La prueba está, entiendo, en que no he dirigido ninguna continuación de la saga <i>Saw</i>. Pero Ed y Lorraine son dos personajes muy ricos y me apetecía volver a sus vidas, saber y contar más cosas sobre ellos. Soy un fan absoluto del cine de terror y, al contrario de lo que se piensa, en este género los personajes son tan importantes como el guión, la atmósfera y los sustos. Si amas a tus personajes, cualquier situación te funcionará porque no quieres que les pase nada malo”.

Estas palabras del director nos dan pie a constatar lo trabajados que están los personajes, puesto que, con pequeñas pinceladas, nos hacen caer en la cuenta de que se trata de personas de una sólida formación, buenos principios y gran coherencia cristiana. Ellos, antes de aventurarse a pensar que se trata de un fenómeno paranormal, se aseguran y descartan que no se trate de una enfermedad de tipo psiquiátrico. Estos dos profesionales son buscadores de la verdad con mayúsculas. No estamos, por tanto, ante los típicos personajes esquemáticos de la mayoría de las cintas de terror adolescente. Se deduce que el realizador se ha documentado acertadamente para dar a conocer el modo de pensar de la Iglesia Católica sin desvirtuar su mensaje. El valor de la familia queda patente tanto en la realidad de las víctimas como en la de los héroes, como el lugar en el que se sanan las heridas, se comprende al otro y se liman las diferencias.

Cambiando de tema, este cineasta es un profundo conocedor del género. Te introduce en la historia mediante una presentación muy impactante que, a mitad de metraje, cuando está casi en su punto álgido, se le va un poco de las manos, pero que sabe reconducir, manejando los sustos en el momento adecuado, no dejando ningún cabo suelto para que no quede duda de la gran calidad de su guión.

Expediente Warren: El caso Enfield

Víctor Alvarado | 0 comentarios valoración: 1  141 votos

Mi hija, mi hermana

Víctor Alvarado

Todos hemos disfrutado con películas del oeste protagonizadas por John Wayne como El dorado y Río rojo de Howard Hawks o las dirigidas por Raoul Walsh, ¿se acuerdan ustedes de Murieron con las botas puestas o Una trompeta lejana? Pues bien, la cinta en cuestión es un homenaje al mejor cineasta de la historia, John Ford, autor de la “Trilogía de la caballería” o Centauros del desierto, producción que guarda ciertos paralelismos con Mi hija, mi hermana. La diferencia del afrontamiento de dos generaciones distintas ante esa situación traumática entre el padre y el hermano de la secuestrada es un signo de distinción con respecto al western del citado cineasta de origen irlandés.

Alain es un francés que todos los años disfruta con su familia del festival de música country de su país con una fragancia a Far West. Ese mismo día su hija desaparece, con lo que la familia queda destrozada. Este hombre moverá Roma con Santiago para localizar a su hija con la ayuda del hermano de ésta.

Este trabajo ha sido dirigido por Thomas Bidegain. Se trata de un guionista de prestigio ganador de los César al Mejor Guión por Un profeta y Óxido y hueso. Además, ha escrito el libreto de la taquillera La familia Belier. Como habrán podido imaginar, esta cinta tiene un claro aroma a western con buenos paisajes, presentando un ritmo pausado, que invita a la reflexión para comprender la odisea del personaje, pero que puede resultar cansino para el espectador medio acostumbrado otro tipo de cadencia.

El protagonista de esta producción es François Damiens, al que recordarán por su excelente trabajo en la melancólica pero intensa La delicadeza, basada en la novela de David Foenkinos. El actor transmite la autenticidad y la serenidad necesarias para no ponerse nervioso en situaciones de extrema tensión.

Mi hija, mi hermana refleja la necesidad que tenemos de saber lo que pasa con nuestros seres queridos. Vemos la actitud de un padre coraje que no se resigna y la entrega generosa y desinteresada de un hermano capaz de sacrificar su juventud. La película deja entrever la problemática de las personas que caen en las redes del islamismo radical, elemento que encaja a la perfección en una sociedad como la gala donde se fomenta el multiculturalismo, al tener unas raíces superficiales que permiten ser manipuladas con facilidad. Nos parece imprescindible el juego de miradas de los últimos fotogramas del largometraje para comprender el calvario de los protagonistas y, con gran economía de gestos, se transmite esperanza; y la escena final pone los pelos de punta.

Mi hija, mi hermana

Víctor Alvarado | 0 comentarios valoración: 1  43 votos

Si Dios quiere

Víctor Alvarado

La película que les presentamos viene avalada por el éxito en la taquilla italiana, donde el debate sobre ateísmo y fe se contrapone en una divertida producción.

La dirección corresponde a Edoardo Falcone, nacido en Roma, autor del guión de “Viva la Italia” y del libreto de una pequeña película bastante interesante como “¿Te acuerdas de mí?”, que nos recordaba que el amor es una conquista diaria. Para este arrollador debut cinematográfico, el realizador ha pensado que era posible generar un conflicto entre un prestigioso, altivo y ateo cirujano con un hijo muy creyente que quiere ser sacerdote, mostrando que el humor no está reñido con la profundidad. El realizador se muestra admirador de la comedia de su país y sus directores como Mario Monicelli, Dino Risi, Pietro Germi o Ettore Scola. El humor blanco e inteligente brilla por su presencia con ciertos toques, en momentos puntuales, que rozan la astracanada, recordando a Muñoz Seca, aunque salvando las distancias. Si a esto le añadimos unos cuantos giros argumentales, el resultado final roza el notable.

El reparto lo encabezan Marco Giallini y Alesandro Gassman, hijo del archiconocido Vittorio Gassman, lo que confirma nuestra teoría de que el enchufismo en el cine funciona, que lejos de lo anecdótico habría que decir que no sería justo no reconocer el indudable talento del actor.

El planteamiento del realizador novel no está exento de dificultades porque, a diferencia de la mayoría del cine español actual, no se hace caricatura del cura a pesar del tono cómico, siendo mostrado como ese sacerdote que todos conocemos que, con sus defectos y cualidades, orienta con cariño a sus feligreses; conoce la realidad que les rodea; se acuerda de los más necesitados; es un buen amigo capaz de ver más allá. Te plantea la vocación, pero dejando libertad y respetando las decisiones individuales. Nos ha gustado particularmente cómo es mostrada la juventud que está harta de todo y se encuentra vacía y que tiene la valentía de hacerse preguntas y tener ciertos gestos para cambiar su vida de otra manera, convirtiéndose en seguidor de Jesucristo.

Si Dios quiere

Víctor Alvarado | 0 comentarios valoración: 2  30 votos

Una madre imperfecta

Víctor Alvarado

El cine ha mostrado en innumerables ocasiones los distintos tipos de madres que pueden existir, como se puede leer en el libro “Madres de cine” (Alianza) de Óscar López y Pablo Vilaboy. “Una madre imperfecta” nos ofrece el particular punto de vista de Lorene Scafaria, que nos cuenta una historia que tiene mucho que ver con la relación de la cineasta de origen italiano con su madre.

La directora declaró lo que nos íbamos a encontrar del siguiente modo: “Mi madre se pasa mucho tiempo sola. Me siento muy culpable por eso. Tengo mucho resentimiento por esa culpa, y luego más culpa por ese resentimiento, con muchas capas de amor entre medias. Ojalá pudiera llenar el vacío que dejó mi padre, pero era alguien fuera de lo común. Y lo echo muchísimo de menos. Tras la muerte, mi madre y yo lloramos de forma tan distintas que costaba encontrar puntos en común. Pero al verla sobrellevar su dolor de forma tan maravillosa y tan optimista, quería contar su historia”.

Se trata de una película más bien episódica con varios momentos perfectamente olvidables que no dejan de ser entretenidos porque el humor hace acto de presencia. No obstante, parece que no queda claro por dónde quiere llevarnos la cineasta. La excepción la encontramos en la memorable primera escena en la que el actor JK Simmons aparece, donde se crea una situación “mágica” con Susan Sarandon en la que la química entre ambos es muy especial porque la conversación que mantienen destaca por su naturalidad y realismo. El juego de gestos y miradas sin excesos hace el resto. Tampoco hay que perderse la conversación que mantiene la protagonista con la familia del marido, que refleja los valores de la familia tradicional italiana.

La película nos cuenta la historia de una optimista viuda que está dispuesta a ayudar a cualquiera que quiera aceptar sus consejos, ya sea a una señora enferma; ya sea a organizar la boda de una mujer que se casa en un claro guiño a la ideología de género; ya sea apoyando a su hija que necesita superar una mala racha. En definitiva, la cinta intenta mostrarnos los aciertos y errores de una madre mediterránea, preocupada por el bienestar de la familia, que da muestras de su generosidad y sinceridad, ya que busca lo mejor para sus hijos, recordándonos que uno es padre y madre para el resto de su vida.

Una madre imperfecta

Víctor Alvarado | 0 comentarios valoración: 1  30 votos

X-men: Apocalipsis

Víctor Alvarado

Aunque hayan podido pasar desapercibidas las dos sagas que se han hecho de los X-men entre tanto Spiderman, Los Vengadores, Superman y Batman, las películas que se han realizado sobre la Patrulla X, que es como se les conoce en España, destacan por su intriga, por el intenso drama de sus miembros rechazados por el mundo, por la complejidad llevadera de sus tramas, por el alma que transmite el profesor Xavier a sus alumnos y por la extraordinaria calidad de los dibujos y guiones de los cómics en los que se basan. De este modo, si el anterior episodio de la saga X-men “Días del futuro pasado” estaba inspirado en la novela gráfica de John Byrne y Chris Claremont de homónimo título, X-men Apocalipsis se basa en la serie Factor X de Bob Layton y Jackson Guice, donde apareció por primera vez el supervillano que da lugar a este largometraje, aunque con algunas licencias por lo que se deduce de las declaraciones de su director a Fotogramas: “Con la cinta anterior borré las tres primeras entregas. No tengo que atenerme a una continuidad porque manipulamos el tiempo. Podríamos coincidir con otras franquicias como Deadpool o ir hasta el punto de partida de la primera de este equipo de superhéroes. Eso es lo que contamos en esta producción, su creación. Apocalipsis es a la vez el origen de los X-men y el cierre de seis películas”. Por cierto, ya era hora de que Cíclope y Jane Grey ocuparan el lugar que se merecen.

Por otra parte, el reparto lo conforman, entre otros, Oscar Isaac, Michael Fassbender, Jennifer Lawrence y James McAvoy, mientras que Bryan Singer, recordado por la película “Sospechosos habituales”, continúa dirigiendo el universo en cuestión. Lo que más llama la atención de este trabajo cinematográfico es que las tramas se suceden sin solución de continuidad e, incluso, hay tiempo para profundizar en el perfil de los personajes. El director ha creado una atmósfera desasosegante que provoca la emoción necesaria para introducirse en los sentimientos que pasan por la mente de sus protagonistas. En cuanto a las escenas de acción hay que decir que la escena final se alarga innecesariamente. Sin embargo, debemos prestar especial atención, por lo simpática que nos ha parecido, a la aparición de una especie del primo hermano del Flash de la compañía DC, pero con claro aroma Marvel. Merece la pena no perderse los créditos que dan inicio a la cinta por sus guiños al cristianismo y al renacimiento, detalle que puede que sorprenda a algún espectador.

Nos interesa particularmente el contraste entre el malvado Apocalipsis representante de la New Age frente al comando de valores como la ética y la capacidad de sacrificio del profesor Xavier; la lealtad de Bestia; la intensa oración de un cristiano católico como Rondador Nocturno; la fe en los mutantes de Tormenta; la capacidad de empatía y de liderazgo en la sombra de Jane Grey; la confianza de Scott Summer en su maestro o el intento de redención de Mística. En definitiva, la esperanza de los que distinguen entre el bien y el mal frente a una especie de nihilismo esotérico.

Finalmente, la pregunta que nos hacemos es que si tantas películas de superhéroes estrenadas en el plazo de cuatro meses no producirán empacho.

X-men: Apocalipsis

Víctor Alvarado | 0 comentarios valoración: 2  30 votos

La punta del iceberg

Víctor Alvarado

Al salir de la sala tuve la impresión de que el problema de esta historia radicaba en que no resultaba verosímil, pero cuál fue mi sorpresa al descubrir que estaba basada en los hechos ocurridos en la Renault francesa en los años 80. No obstante, mi respeto hacia esta producción crece a medida que pasan los días tras su visionado.

Sofía es una directiva de una importante multinacional, a la que le encomiendan la difícil misión de descubrir qué se esconde detrás del suicidio de tres empleados pertenecientes a una filial de la empresa matriz.

El director novel David Cánovas ha sido el encargado de dirigir este largometraje que ha tardado dos años en estrenarse, ya que el rodaje terminó en diciembre de 2014. Este realizador adapta la obra de teatro de Antonio Tabares, transmitiendo la lógica frialdad de este tipo de corporaciones en las que el ser humano es considerado una simple pieza del engranaje que, como dice uno de los personajes, recuerdan a la célebre película de Charles Chaplin Tiempos modernos. Los diálogos resultan muy clarificadores y se mantiene la intriga hasta final. En pequeños detalles se nota la inexperiencia del director, su montaje no es del todo redondo. Sin embargo, con estos buenos mimbres, el presente y el futuro de este realizador están garantizados.

Tanto los actores secundarios como los principales, como Carmelo Gómez, están muy bien. Maribel Verdú expresa la impotencia de una gran mujer enfrentándose a una especie de Goliat que se las sabe todas. Por cierto, los citados intérpretes ya habían trabajado juntos en la tierna Canción de cuna de José Luis Garci.

Salvando las distancias, porque no está abierta a la trascendencia, esta historia recuerda a los largometrajes de Frank Capra. La punta del iceberg presenta un aroma capriano por esas personas que se enfrentan a un ente que les supera, luchando por una causa que consideran justa. Si en algunas ocasiones hemos criticado la incoherencia y la limitación de la libertad del sistema de producción comunista, esta interesante cinta es una denuncia al capitalismo feroz, que no tiene en cuenta los derechos del trabajador y la vida personal de sus empleados, olvidándose de su dignidad, puesto que solo sé fija en los beneficios económicos, deshumanizando la vida laboral. Este aspecto del buen trato es cuidado por algunos empresarios, aunque cada vez más se está entendiendo en muchos de ellos el desprecio por los trabajadores.

Finalmente, la cinta refleja las graves secuelas psicológicas que el aborto deja en las mujeres y las presiones a las que estas se ven sometidas para no quedarse embarazadas si quieren ascender, un hecho muy generalizado en la sociedad del siglo XXI.

La punta del iceberg

Víctor Alvarado | 0 comentarios valoración: 2  120 votos

El libro de la selva

Víctor Alvarado

Parece inevitable que la maquinaria de la factoría Disney frene su nueva política, dado el éxito de transformar sus películas de animación en largometrajes de personajes de carne y hueso como ya hizo con Maléfica y Alicia en el país de las maravillas, por poner un par de ejemplos.

Mowgli es un niño criado por una manada de lobos. Este pequeño deberá abandonar la selva porque el tigre Shere Khan le persigue. Sin embargo, el chaval no está solo, ya que algunos animales, como un oso y una pantera, le protegen.

El encargado de llevar a buen puerto este proyecto ha sido un especialista en el cine de superhéroes. John Favreau nos hizo reír y vibrar en la butaca gracias a sus trabajos en las dos primeras partes de Iroman, protagonizadas por Robert Downey Jr. El cineasta se enfrenta a un reto porque El libro de la selva ha tenido buenas adaptaciones cinematográficas de la novela de Rudyard Kipling. Por lo visto, la producción combina tanto las técnicas más avanzadas en animación como las nuevas tecnologías que permiten capturar el movimiento de los animales para que todo parezca lo más real posible y uno se introduzca totalmente en la historia. Como dato curioso, el director compara la relación de Mowgli y Baloo con la de él y su abuelo. Además, el realizador explicó que para él no sólo la técnica es suficiente, sino que se deben transmitir emociones. Una de las claves para entender el buen funcionamiento del largometraje ha sido alcanzar el equilibrio entre el drama y la acción trepidante, sin olvidar ciertos toques de humor y nostalgia que, lógicamente, nos hace mirar hacia 1967 y Wolfgang Reitherman que nos tocó el corazón en la archiconocida y divertida cinta de de dibujos animados que se homenajea.

Tanto cineasta como guionista han tratado no sólo de entretener, sino de ser fieles a los valores que transmiten los textos del escritor nacido en el siglo XIX, como el de la amistad de dos puntos de vista, el de su mentor Bagheera y el de un espíritu libre como el de Baloo. Merece la pena prestar atención al tema de la acogida, puesto que ha sido tratado con un gusto exquisito, lo que permitiría plantear un cine fórum por el sacrificio que supone este gesto y la enorme recompensa. Por otro lado, el concepto de trascendencia se sugiere sutilmente por el enorme respeto que profesan todos los animales hacia los elefantes, a los que consideran los creadores de ese “paraíso” terrenal. Y es que, en este caso, hay que reconocer que Disney cuida esos pequeños detalles que mejoran y engrandecen a sus antecesoras como ya se hizo en el planteamiento inicial de la versión del año anterior de Cenicienta.

El libro de la selva

Víctor Alvarado | 0 comentarios valoración: 2  158 votos

Batman v Superman: El amanecer de la justicia

Víctor Alvarado

Cuando dos titanes como Batman y Superman se enfrentan en la pantalla, las expectativas suelen ser muy elevadas y, aunque la película resulta entretenida, nos parece mejorable por varios motivos.

Esta producción guarda cierta relación con Trinidad de Matt Wagner; Batman: El regreso de un caballero oscuro de Frank Miller y Klaus Janson; y Superman/Batman: Enemigos públicos de Jeph Loeb y Ed McGuinnes, que amablemente han sido cedidos por la editorial ECC para hacer un análisis comparativo.

Batman v Superman: El amanecer de la justicia es la secuela de El hombre de acero que dirigiera Zack Snyder, que repite como cineasta. La película no está bien diseñada porque 150 minutos se nos antojan excesivos, teniendo en cuenta que la mayoría del tiempo se dedica a la acción, introduciendo demasiadas tramas. A pesar de no olvidarse del intenso drama de los personajes, se deja mucho a la imaginación, simplificando con un par de frases escuetas en cada diálogo. La banda sonora y la fotografía son inmejorables. El final queda totalmente abierto y todo apunta a la primera entrega de La Liga de la Justicia. Hay una escena que demuestra la capacidad de los americanos para trascender, pues se escucha la plegaria de una persona que teme por su vida y llama la atención la falta de complejos de éstos hacia su patria y su bandera.

La principal diferencia con respecto a los cómics es que tanto Superman como Batman presentan unas manchas en sus expedientes, ya que Superman viene de partirle el cuello a Zod y El Hombre Murciélago tiene un gatillo fácil, lo que choca bastante, pues en los tebeos Superman siempre defiende la vida, mientras que Batman pasa ciertas rayas, pero nunca mata a sus rivales por su ética bien entendida. Por otra parte, el realizador estadounidense conserva la esencia de los protagonistas, pero profundiza poco, puesto que Batman tiene un pasado oscuro por la muerte traumática de sus padres, tan importantes en la infancia de un chavalito. Este hombre hace justicia de un modo peculiar, generando miedo en los delincuentes para combatir el mal. En cambio, para Clark Kent, el ejemplo a seguir lo ha encontrado en sus padres, que siempre le han guiado por el buen camino; le han hecho la vida fácil, animándole en su vocación. No obstante, el lado inocente de Superman de los cómics queda empañado en la película.

El carácter mesiánico del hombre de acero queda patente en el amor que profesa a Lois Lane y a la humanidad, lo que se convierte en su punto débil porque frena su potencial desde el punto de vista de Batman, mientras que Bruce Wayne, como buen detective, no deja que los sentimientos interfieran en sus acciones. De hecho, a pesar de que se le atribuya a Bruce fama de mujeriego, para él es difícil llevar una relación de pareja por su cruzada contra el mal. Sin embargo, este último aspecto no aparece en la película.

Finalmente, los protagonistas Henry Cavill, Ben Affleck y Amy Adams están razonablemente bien. Jessey Eisenber en el personaje de Lex Luthor no presenta ese toque de ambigüedad y de ingenio que hizo grande a Gene Hackman, mientras que Jeremy Irons no encaja en el papel de Alfred porque resulta muy frío, faltándole ese punto de humanidad que le caracteriza.

Batman v Superman: El amanecer de la justicia

Víctor Alvarado | 0 comentarios valoración: 2  148 votos

El cuento de la princesa Kaguya

Víctor Alvarado

Una de los pocas producciones que pudo hacer sombra a la gran y positiva cinta de Disney el año pasado, Big Hero 6, en la lucha por el Oscar a la Mejor Película de Animación, fue El cuento de la princesa Kaguya, que por fin se ha estrenado en España. Una pareja de entrañables ancianos se encuentran a una niña diminuta y la cuidan con mimo hasta que se acaba convirtiendo en una guapa mujer, pretendida por todos, que esconde un secreto.

El encargado de llevar a cabo este proyecto ha sido Isao Takahata, uno de los estandartes de los estudios Ghibli junto al inolvidable Hayao Miyazaki. A este cineasta lo recordamos por un dramón de dibujos animados, llamado La tumba de las luciérnagas, así como obras maestras de la televisión como Heidi o Ana de las tejas verdes. Y si hace dos años se despidió Miyazaki con El viento se levanta, el año pasado fue el turno de la otra estrella del anime japonés que, en teoría, se despide con El cuento de la princesa Kaguya, basada en el cuento popular del siglo IX El cortador de bambú.

Sin embargo, no se engañen, el realizador de este largometraje hace un tipo de animación más apropiada para el público adulto que para el infantil. Las situaciones vividas te acaban dejando tocado, acuérdense de la serie Marco. Podemos decir que el punto luminoso de los estudios Ghibli lo pone Miyazaki, mientras que Takahata presenta un toque más pesimista. Algunos pueden pensar que la cinta se alarga innecesariamente y no les quitamos la razón, porque 137 minutos son excesivos, teniendo en cuenta la parsimonia nipona. Lo que pasa es que se recrea en los paisajes, a cada cual más bonito, ya que cada plano es un cuadro que merecería una exposición.

Esta producción intenta concienciarnos de que la ambición del ser humano puede ser un obstáculo para disfrutar con las personas a las que queremos. Por otra parte, su visionado nos sugiere que la felicidad no la da la posición social, sino el saber mirar al corazón de los demás. Por último, el valor de la acogida tiene gran importancia en este relato y la escena, de bella factura, donde la princesita gatea y da los primeros pasos expresa esa idea.

El cuento de la princesa Kaguya

Víctor Alvarado | 0 comentarios valoración: 1  75 votos

Poveda

Juan Orellana

El director afincado en Ciudad Rodrigo, Pablo Moreno, fundador de Contracorriente-Three Columns Entertainment, que sorprendió al público con Un Dios prohibido, sobre los mártires de Barbastro en la Guerra Civil, vuelve a esa época de nuestro pasado para acercarnos a algunos momentos de la vida de San Pedro Poveda, que fue asesinado en las tapias del cementerio de la Almudena de Madrid el 28 de julio de 1936.

Poveda arranca en el momento del arresto de Pedro Poveda (Raúl Escudero) nada más estallar la guerra. Un miliciano, Felipe (Miguel Berlanga) decide interrogarle para saber quién es realmente, y ese va a ser el recurso narrativo para que, a base de flashbacks, conozcamos algunos momentos clave en la vida y obra del santo. Así, vamos a asomarnos a su trabajo educativo con los cueveros de Guadix, a su creación en Asturias de una Academia Femenina para estudiantes de Magisterio, y a la fundación de la Institución Teresiana, entre otras cosas. También seremos testigos de sus dificultades intraeclesiales, así como del recelo que sus iniciativas pedagógicas van a despertar en los líderes del laicismo educativo del momento.

Pablo Moreno es un director y guionista solvente, que ha vuelto a demostrar que sabe rentabilizar al máximo los presupuestos de que dispone, normalmente limitados para lo que es una película de época. Aunque es el primer biopic, al menos contemporáneo, que se realiza sobre Pedro Poveda, es fácil encontrar ecos en la película de cintas recientes como Don Bosco, Encontrarás dragones, Prefiero el paraíso... y otros elementos más puntuales que evocan títulos como La Misión o Los chicos del coro.

No cabe duda de que uno de los mayores aciertos del film es el recurso, ya usado en su anterior film, de "humanizar al antagonista", en este caso el miliciano Felipe. Esta fórmula es útil para evitar caer en guerracivilismos, algo difícil y que Pablo Moreno ha sabido resolver siempre muy bien. Por otra parte, resulta muy sugerente y políticamente incorrecto que la película ponga el acento en la promoción de la mujer frente a un machismo instalado en la propia República de izquierdas. La película, además de su interés histórico y divulgativo, tiene una tremenda actualidad en cuestiones como la libertad de enseñanza y la emergencia educativa.

Poveda

Juan Orellana | 0 comentarios valoración: 2  86 votos

La verdad duele

Víctor Alvarado

El cine deportivo no funciona demasiado bien en la taquilla española, aunque los americanos son genios en este género del que han salido obras maestras como El orgullo de los yanquis, Elegidos para la gloria o, la más reciente, El entrenador Carter. Todas ellas están basadas en hechos reales al igual que ocurre con la cinta La verdad duele, una producción con alto contenido de cine de denuncia.

La dirección ha corrido a cargo del periodista Peter Landesman, conocido por ser el excelente guionista de Matar al mensajero, que está preparando una interesante película sobre el enfrentamiento entre judíos y romanos en el sitio de Masada para la productora de Ridley Scott.

Este cineasta ha tratado de explicar las consecuencias de la práctica del fútbol americano para la salud de deportistas profesionales en declaraciones a Fotogramas: “Un partido es espectacular, aunque no somos conscientes de lo que esos golpes y choques violentos causan en el cerebro de los deportistas. Los equipos más importantes y las corporaciones que manejan la liga profesional no querían que se hiciera esta película. Que se emita un programa en televisión tampoco les inquieta, hay otras cadenas que dan partidos y noticias y que generan muchos dólares en publicidad. Pero si haces una película con una gran estrella, entonces les entra miedo e intentan boicotearte”. En cuanto a este relato cinematográfico hay que decir que entretiene y conmueve, pero presenta algún que otro bajón de intensidad.

Para ello, el realizador ha contado con la indiscutible estrella Will Smith. Este actor ha sido uno de los promotores de la campaña contra los Oscar 2016 por no haber ningún negro nominado en ninguna categoría. Sin querer entrar en polémica, tanto la interpretación como la película merecerían haber corrido mejor suerte en la carrera por los Oscar. Para ser sinceros, el citado actor afroamericano se luce en cada plano. Si echamos un vistazo a todas las nominadas, choca que una película como La gran apuesta haya entrado en la lucha por los Oscar, como ocurrió el año pasado con otra película del mismo director, David O Russell, como la nefasta La gran estafa americana, que parece que vive de las rentas.

Esta película cuenta la vida de un excelente médico, Bennet Omalu, que trata con la máxima dignidad a todos los sujetos a estudio por raro que pueda parecer, ya que se trata de un forense. Esta producción nos puede ayudar a reflexionar sobre cómo un cristiano coherente y comprometido debe actuar cuando su búsqueda de la verdad puede suponer un freno a su éxito profesional haciendo honor a la evangélica frase: “La verdad os hará libres”. Por otra parte, invita a pensar en qué puede pasar si dejamos nuestra vidas en manos de Dios para tomar decisiones importantes.

La verdad duele

Víctor Alvarado | 0 comentarios valoración: 2  18 votos

El renacido (The revenant)

Víctor Alvarado

De entre los western de aventuras que se han hecho a lo largo de la historia podríamos destacar algunos como Centauros del desierto, El oro de McKenna y Las aventuras de Jeremías Johnson, protagonizado por Robert Redford, con la que esta guarda ciertos paralelismos. La historia que se cuenta está basada en hechos reales y parte de la novela de Michael Punke. La vida de este hombre ya fue llevada a la gran pantalla por el cineasta C. Safarian, titulada El hombre de una tierra salvaje.

Hugh Glass es un experimentado trampero de la América profunda, que es traicionado por un miembro de su equipo. Este hombre demostrará su capacidad para resurgir de las cenizas e irá en busca del citado individuo para capturarlo.

Esta producción viene avalada por 12 nominaciones a los Óscar (esta es la mejor película de la temporada hollywoodiense junto a El puente de los espías y Marte), dirigida por un interesante director mexicano como Alejandro González Iñarritu, autor de Babel, 21 gramos o la excesivamente valorada Birdman. Este cineasta se ha superado, haciendo un gran favor al crepuscular género del oeste y nos encontramos ante el mejor de sus trabajos con diferencia. El film es duro e intenso. No deja tiempo al espectador ni para respirar a pesar de su extensión. La duración no es un problema porque se pasa en un suspiro. La fotografía es maravillosa y para conseguir ese tipo de iluminación se rodaba tres horas al día, lo que generó el consecuente agotamiento de los actores por la dureza del clima.

Los temas de la película son la capacidad de superación y el espíritu de venganza pero, con matices, ya que esta frase lo dice todo: “La venganza está en manos de Dios”, con lo que podemos decir que el protagonista confía en la Providencia y se encuentra con esos pequeños ángeles que se cruzan en su camino. La luz juega un papel trascendental en los acontecimientos y está cargada de simbolismo, ofreciéndonos algunas señales del acercamiento del director al catolicismo, puesto que su filmografía, si exceptuamos su éxito del año pasado, parece que progresivamente va trasmitiendo en su obra un mensaje esperanzador que busca el encuentro onírico, en este caso con Jesucristo, aunque podamos cuestionar las acciones del protagonista.

En el reparto destacan actores de la talla de Tom Hardy, Donhall Gleeson y un DiCaprio que vuelve a estar en la lucha por la ansiada estatuilla. Perdóname Leo por la confianza, pero si no la consigues en esta ocasión, nunca lo lograrás. Te lo mereces.

El renacido (The revenant)

Víctor Alvarado | 0 comentarios valoración: 1  80 votos

Creed. La leyenda de Rocky

Víctor Alvarado

Todos hemos oído decir que segundas partes nunca fueron buenas. El caso es que esta séptima entrega deja en mal lugar a ese refrán. En nuestra modesta opinión debería entrar en el ranking de las grandes películas de boxeo de la historia en las que estarían Gentleman Jim, Kid Galahad, Nadie puede vencerme, Marcado por el odio, The fighter, Huracán Carter o Cinderella man, todo ello sin olvidar la primera parte de Rocky y la obra en cuestión: Creed. La leyenda de Rocky.

En esta ocasión, este icono del pugilismo cinematográfico cuelga los guantes de boxeador para convertirse, haciéndose querer, en el entrenador del hijo de Apollo Creed, nada más y nada menos.

La dirección ha corrido cargo de Ryan Coogler, que se confiesa fan del personaje y que ha sacado lo mejor de la saga, aprovechando el poso dejado por los anteriores guiones, con lo que gran parte del trabajo ya estaba hecho. Tan sólo era necesario hacer una serie de ajustes para que el engranaje de la historia funcionara a la perfección, alcanzando el notable alto. El cineasta dosifica la información y hace pequeños giros argumentales para que el espectador no pierda la atención. El único pero lo encontramos en la trama amorosa, coincidiendo con lo dicho por un crítico de prestigio, ya que lastra el magnífico relato, donde no faltan las inolvidables coreografías y la famosa escalera del museo de Filadelfia (me encantaría subirla, escuchando su banda sonora).

La interpretación de Sylvester Stallone es merecedora de una nominación al Óscar, que me alegraría que ganase aunque parece que el actor Mark Rylance, que hacía de espía ruso en la sobresaliente El puente de los espías, tiene todas las papeletas para lograr la ansiada estatuilla. No obstante, el dato más interesante es su vuelta a la fe católica como se puede comprobar en las siguientes perlas que les mostramos de su espiritualidad: “Cuanto más voy a la iglesia y más profundizo en mi creencia en Jesús y escucho su Palabra, a la vez que dejo que su mano me guíe, siento cómo me libero de mis presiones. La iglesia es el gimnasio del alma”.

El tema principal de este largometraje es el valor de la acogida porque todos merecemos una oportunidad para intentar ser felices. Por otra parte, esta producción apunta la defensa de la dignidad de la persona con una certera frase de Rocky hacia su pupilo y la réplica de éste, en otro momento, animándole a que no se rinda ante la dificultad. Tampoco podemos olvidar que se trata de una cinta abierta a la trascendencia en la que Balboa habla con Adrien en una escena muy fordiana en un cementerio católico que nos puede hacer reflexionar sobre el amor auténtico y verdadero.

Creed. La leyenda de Rocky

Víctor Alvarado | 0 comentarios valoración: 2  57 votos

Odiosos ocho

Víctor Alvarado

Aunque las películas violentas no son santo de mi devoción, a Quentin Tarantino se le perdona casi todo, ya que saca no sólo lo mejor de los actores, sino que sus historias son muy buenas, acuérdense de Pulp Fiction, Malditos bastardos o Django Desencadenado, que sirvió para lucimiento personal de Christoph Waltz.

Este reconocido guionista y excelente director estrena su segundo western y ha conseguido revitalizar el género con tan sólo dos películas, la primera bastante mejor que esta segunda. Para la banda sonora ha contado con un compositor de campanillas como Ennio Morricone que, como curiosidad, se trata de un comprometido católico, razón por la cual le han negado algún que otro premio de prestigio. Por otra parte, de todos es conocido el amor que profesa el citado realizador por el cine, negándose a filmar en digital, al considerar que se pierde la esencia del séptimo arte y como buen cinéfilo explicó a Fotogramas que el cine refleja el sentir de una época del siguiente modo: “En el de los años 30, todo es blanco y negro. Los de la época de Eisenhower vendían la América ideal de los 50. Luego vienen los spaghetti-western de los 60 y los hippie western de los 70, cargados de cinismo”.

El hecho es que no es el mejor trabajo de Tarantino, a pesar de que guarda ciertos paralelismos en su desenlace con Malditos bastardos, porque la reivindicación que se hace o porque el modo de hacer justicia de este cineasta es particularmente sangriento. Estamos ante una historia brutal con moraleja que pretende hacernos reflexionar sobre el significado de rechazar a alguien por motivo de su raza.

El problema de esta producción, con aroma a película del oeste italiana de estética católica, que recuerda la novela de Agatha Christie Los ocho negritos, es su duración. Estamos ante la nada despreciable cifra de 187 minutos de reloj con diálogos interminables no siempre bien resueltos, ni demasiado brillantes. Sin embargo, existen varias escenas de humor bastante simpáticas. De todas formas, en este caso, a pesar de que hay muchos detalles que nos gustan, tenemos la impresión de que el talento se le ha subido a la cabeza o, en caso contrario, es que necesita un buen montador que hubiera hecho unos cuantos recortes; de haberlo logrado, hubiese llegado a su habitual nivel.

Las caracterizaciones de los actores nos parecen inmejorables y, como el propio título indica, la forma de ser de los personajes provoca un rechazo inmediato por parte del espectador. No obstante, a pesar de que Samuel L. Jackson, su actor fetiche, no está nominado a los Óscar, el repertorio de gestos y miradas lo convierte en el simbólico ganador de la estatuilla. En el reparto destacan intérpretes de la talla de Kurt Russell, Tim Roth y Jennifer Jason Leigh, nominada a los Óscar 2016.

Odiosos ocho

Víctor Alvarado | 0 comentarios valoración: 2  27 votos

Mia madre

Juan Orellana

Se estrena la última película del famoso director y actor italiano Nanni Moretti, al que llevábamos tiempo sin ver en nuestras pantallas (Habemus Papam, La habitación del hijo…) y que en esta ocasión nos ofrece un drama personal, dedicado a su madre, en el que sin duda hay muchos elementos autobiográficos.

Un ejemplo de esta sombra personal y biográfica es que la protagonista, Margherita (interpretada magníficamente por Margherita Buy), hace el papel de una directora de cine social, una mujer políticamente comprometida, como precisamente ha sido siempre Nanni Moretti. Margherita se está divorciando de Vittorio, un actor con el que tiene una hija adolescente, Livia. El hermano de Margherita (interpretado por Nani Moretti) decide dejar el trabajo para dedicarse completamente a su madre, gravemente enferma en el hospital. Curiosamente también Moretti se divorció de una actriz de tres películas suyas (Silvia Nono) y con la que tuvo un hijo que cumplirá ahora 20 años. Así pues estamos ante un film que nace del corazón de Moretti, de sus sentimientos de hijo, y que quizá quiera rendir homenaje a su madre a la vez que alcanzar una cierta catarsis personal.

La película analiza el alma dividida de la protagonista, que debe atender a su absorbente trabajo y cuidar a su hija adolescente, a la vez que acompañar a su madre en el tramo final de su existencia. La película no se recrea en culpabilidades ni ofrece un cargante psicoanálisis, solo habla del amor y del sufrimiento, desnudos, sin discurso, a lo Moretti (recordemos La habitación del hijo). Pero también, como en aquel film sobre la muerte –no de una madre sino de un hijo– se echa de menos una mínima apertura a las preguntas de sentido y a la trascendencia. Este tono dramático está compensado con el humor característico del director, en este caso servido a través del personaje de Barry Huggins (John Turturro), que hace de actor inseguro e histriónico en el rodaje que dirige Margherita. Esta aportación cómica es arriesgada pues no está claro que engarce bien con el tono dramático del film. En cualquier caso, estamos ante una película muy humana, que ofrece una mirada realista y positiva sobre la familia, y que obtuvo el Premio SIGNIS del Jurado Ecuménico en el Festival de Cannes, así como dos David de Donatello para las dos protagonistas femeninas.

Mia madre

Juan Orellana | 0 comentarios valoración: 2  20 votos

El hijo de Saúl

Juan Orellana

Polonia, 1944. Saúl Ausländer (Géza Röhrig) es un prisionero judío húngaro que es obligado a trabajar en los hornos crematorios de Auschwitz. Un día descubre entre los que van a ser incinerados el cuerpo de un joven a quien Saúl cree su hijo. Entonces lo oculta y busca un rabino para poder enterrarlo con dignidad. Todos sus compañeros le empiezan a considerar como un loco, que además pone en peligro sus planes de fuga.

Sorprendente opera prima del húngaro László Nemes (Budapest, 1977). Sus padres se instalaron en París huyendo del comunismo, con lo que Nemes tuvo una educación en gran parte francesa. Aprendió el oficio de la mano del cineasta Béla Tarr, quien le enseñó a mirar la realidad de una forma más artística. Quizá por ello esta película no se parezca a nada de lo que se ha hecho anteriormente sobre el Holocausto.

Casi toda la película está rodada desde el punto de vista del protagonista, casi como una sucesión de largos planos subjetivos. A esta arriesgada fórmula narrativa se añade la escasa profundidad de campo de los encuadres, que nos obliga a ver desenfocadas las escenas más terribles del exterminio de los judíos en las cámaras de gas. Se trata de una opción más ética que estética, ya que pone al espectador frente a esa tragedia moral sin hacer de ello un espectáculo. Por otra parte, el argumento mismo nos muestra a un hombre que por creer incondicionalmente en la dignidad de un ser humano particular acaba convirtiéndose en un loco a los ojos de propios y ajenos. Quizá por ello el director declara: “En una historia tan oscura como la aquí narrada, creo que también se palpa un gran sentimiento de esperanza: a través de la pérdida total de la integridad, de los valores y de la religión, un hombre comienza a escuchar una débil voz en su interior, que le empuja a realizar una hazaña aparentemente vana e inútil, para terminar encontrando moralidad y un afán de supervivencia en su interior”.

El hijo de Saúl obtuvo el Gran Premio del Jurado y Premio Fipresci en el pasado Festival de Cannes, y ha sido seleccionada por Hungría para los Oscar, en los que parte como una de las favoritas en la categoría de Película de habla no inglesa.

El hijo de Saúl

Juan Orellana | 0 comentarios valoración: 1  96 votos

Palmeras en la nieve

Juan Orellana

Clarence (Adriana Ugarte) descubre una carta olvidada durante años que le empuja a viajar desde las montañas de Huesca a Bioko para visitar la tierra en la que su padre Jacobo (Alain Hernández) y su tío Killian (Mario Casas) pasaron la mayor parte de su juventud, la colonia española de Fernando Poo. Allí Clarence desentierra el secreto de una historia de amor prohibido entre un colono y una guineana. Este es el argumento de Palmeras en la nieve, adaptación de la novela homónima de Luz Gabas, con guión de Sergio G. Sánchez, dirigida por Fernando González-Molina (Tengo ganas de ti, Tres metros sobre el cielo…) y protagonizada por el actor fetiche de este director, Mario Casas. Le dan la réplica Berta Vázquez, Macarena García, Adriana Ugarte, Emilio Gutiérrez Caba y Celso Bugallo, entre un elenco de más de setenta actores.

Aunque esta producción de Atresmedia es la película española de mayor presupuesto en los últimos años, el resultado no está a la altura de su inversión. Ciertamente el dinero se nota en el diseño de producción, en los sets de las formidables localizaciones de Colombia, Huesca y Gran Canaria, en la dirección artística, los diseños digitales y en los más de dos mil extras empleados en el rodaje. Pero lo más barato es lo que falla, el guión, que difumina los auténticos conflictos morales en un marco colonialista para centrarse en una historia demasiado mimetizada a los culebrones televisivos de sobremesa. Además el director, que ha dirigido más series televisivas que largometrajes, parece sentirse cómodo con este planteamiento formal. Pero hay otro elemento que resta fuerza al film, y es la interpretación de Mario Casas, poco convincente y escasa de registros. Al margen de todo esto, probablemente al film le pueda ocurrir el mismo fenómeno que le sucedió a Carne de Neón, también con Mario Casas: fracasó al incluir en una trama para adultos un actor de éxito juvenil. No fueron a verla ni unos ni otros por la ambigüedad de su propuesta. Palmeras en la nieve tiene una temática más cercana a un público maduro, pero el protagonismo de Mario Casas es un guiño a un target adolescente. Sólo un marketing abrumador podrá tratar de sortear este error de concepción. El arranque es una impactante escena sexual interracial que ya es una declaración de principios: la película quiere, sobre todo, vender. Todo lo demás está supeditado a la comercialidad del producto. Y eso es lícito, pero rara vez sale bien. Es una película más de ejecutivos que de cineastas.

Palmeras en la nieve tiene aspectos brillantes, amén de los ya aludidos, con algunas subtramas con interés; y la interpretación de la actriz ucraniana-etíope Berta Vázquez es formidable. También lo es la banda sonora de Lucas Vidal. Asimismo se agradece el tono equilibrado con el que muestra la presencia española en la isla. Pero la película se queda muy corta en el desarrollo de personajes, en la hondura dramática de los conflictos más allá de los tópicos, y queda como resultado una desproporción entre lo sofisticado del envoltorio y lo parco del contenido.

Palmeras en la nieve

Juan Orellana | 0 comentarios valoración: 2  86 votos

Niebla

Juan Orellana

Desde Corea y tras su paso por el Festival de San Sebastián nos llega este estremecedor drama de inmigración dirigido por el debutante Shim Sung-bo. Kang Chul-joo (Kim Yoon-seok) es el capitán de un viejo barco pesquero que no pasa por sus mejores días. Es marinero vocacional pero está amargado, entre otras cosas porque su mujer le engaña. Un día le hacen una propuesta que puede sanear sus finanzas: transportar inmigrantes provenientes de China. Todo va más o menos bien hasta que el encuentro con una patrullera coreana impondrá un giro drástico a la historia.

La película, rodada con esa desinhibición de la violencia característica del cine coreano, indaga con acierto en esa sutil barrera de la libertad y de la voluntad que lleva del bien al mal y viceversa. Los marineros del barco son buena gente, que no quieren hacer mal a nadie, y que sólo desean llevar adelante su vida. Cuando acceden al tráfico de seres humanos, casi por imposición del capitán, abren la puerta a unas situaciones nunca antes imaginadas que sacarán lo mejor o lo peor de cada uno de ellos, al estilo de “El señor de las moscas”, donde la isla es sustituida por un barco. Es la instintividad sexual la que se lleva la palma, amén del citado hiperrealismo violento.

Afortunadamente existe una trama romántica, protagonizada por el cantante y rapero coreano Micky YooChun que encarna a Dong-sik, y que es casi la única trama verdaderamente humana que sobrevive al desastre, y deja el buen sabor de boca de que la última palabra no la tenga el mal. Una película bien contada, bien rodada, pero muy extrema, muy coreana en definitiva.

Niebla

Juan Orellana | 0 comentarios valoración: 1  130 votos
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