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20 MARZO 2019
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A toro pasado

Juan Orellana

Con la distancia de unos días es como mejor se valoran unos premios como los Oscars, cuando ya se ha extinguido el eco de la Gala y los pasajeros efluvios de la alfombra roja, que siempre distorsionan la percepción. Nunca llueve a gusto de todos, y menos cuando se trata de unos galardones de cine, donde caben tantos gustos como colores. Pero este año había bastante consenso en la opinión pública, al menos en unas cuantas categorías.

El Oscar a la mejor película se debatía entre Boyhood y Birdman. La primera tiene el valor del experimento. Pero experimento de producción, que no de lenguaje cinematográfico. La segunda, finalmente triunfadora, también tiene mucho de experimental, pero sí desde el punto de vista fílmico. Un falso plano-secuencia recorre la existencia de un hombre atravesando sus deseos y frustraciones para desembocar en un final mágico que clama por la redención del drama humano. No es película popular, sino más bien cinéfila, y alejada del tono habitual de su director, Alejandro González-Iñárritu, que se ha llevado también el Oscar al Mejor Director, y su parte correspondiente del premio al Mejor Guion Original. Ese tácito miedo que muchos académicos tienen a la creciente presencia mexicana en la industria, parece que este año no ha condicionado los premios como sí ocurrió en ediciones anteriores (recordemos el caso de Gravity).

Nadie dudaba del Oscar a Eddie Redmayne por La teoría del todo. Sin duda consigue una interpretación extraordinaria. Pero en la Academia de Hollywood está arraigada una muy discutible tradición: el galardón se lo lleva el actor que ese año haya interpretado a un tullido, un deficiente, un deforme o un alcohólico. Aun así, probablemente esta vez sea un Oscar sobradamente merecido. Tampoco se dudaba del premio a Julianne Moore como Mejor Actriz por Siempre Alice. Ella lleva años mereciendo ese premio. Desde que rodara con el fallecido Louis Malle Vania en la calle 42. Muchos años y tres nominaciones frustradas. Ahora le ha tocado un papel que está de moda: el de una enferma de Alzheimer. Hay que decir que en esta ocasión sus méritos no eran mayores que los de su contrincante Marion Cotillard, por su trabajo en Dos días, una noche. Si la Moore es una de las mejores actrices anglosajonas, Cotillard es quizá la mejor intérprete europea del momento.

El gran hotel Budapest se ha llevado lo que merecía: los Oscars estéticos (maquillaje, vestuario, diseño de producción, banda sonora). No merecía más. Es un divertimento pasajero muy bien envuelto. Y son los envoltorios los que se han llevado los premios.

La interesante película Whiplast ha obtenido tres Oscars, dos de ellos técnicos, pero uno para su Actor secundario, J. K. Simmons, merecidísimo. Es el típico secundario brillante que en este drama da el do de pecho, encarnando a un exigente profesor de Jazz. El Oscar para la actriz secundaria ha sido para Patricia Arquette de Boyhood, la película más perdedora de este año. Nada hay que reprochar a este premio, pero Keira Knightley y Emma Stone, también nominadas, hubieran merecido igualmente ese reconocimiento.

En fin, se puede decir que este año, sin grandes sorpresas, los Oscars han sido bastante justos, y han primado los criterios cinematográficos sobre otras consideraciones. Tampoco es que la temporada haya sido memorable, con numerosas obras maestras. Ha sido un año corrientito, con algunas películas más o menos brillantes. Y nada más.

A toro pasado

Juan Orellana | 0 comentarios valoración: 3  199 votos

El francotirador

Víctor Alvarado

Uno de los grandes temas de la filmografía tanto de actor como de director de Clint Eastwood ha sido el género bélico, aunque los domina casi todos como ha demostrado con películas 5 estrellas como Sin perdón, Fuera de la ley, El intercambio y Million dollar baby. Sin embargo, con Gran Torino, una de sus obras maestras, parecía que había enterrado el "hacha" de guerra que vuelve a resucitar con su nuevo trabajo: El francotirador.

Esta película se basa en las memorias de Chris Kyle, que cuenta su experiencia en la guerra de Iraq. Entre los cineastas que barajaron el proyecto estuvo Steven Spielberg. Como dato curioso, este militar antes de morir expresó que el citado Eastwood era el candidato idóneo. La película, de algún modo y salvando las distancias, guarda ciertos paralelismos con El sargento York de Howard Hawks en gran parte del planteamiento porque nos encontramos con que su protagonista protege a sus compañeros, aunque vaya en contra de su modo de pensar.

Estos son los nombres de los actores que participan en este relato cinematográfico: Sienna Miller, Lukes Grimes Kyle Gallner y la indiscutible estrella, Bradley Cooper, que ha recibido su tercera nominación consecutiva, hito conseguido por actores del talento de Gregory Peck, Jack Nicholson, Spencer Tracy o Russell Crowe. El mencionado intérprete muestra gran cantidad de registros, pues esta cinta tiene momentos tristes y alegres, acompañados de trepidantes escenas junto a varias situaciones que nos permitirán esbozar una sonrisa.

Este largometraje presenta distintos dilemas morales a los que se enfrenta un cristiano practicante como el de, por ejemplo: ¿cómo actuar cuando tus compañeros están en peligro y un niño se acerca con una granada en la maño para lanzarla contra ellos? La familia es otro tema de gran importancia porque podemos comprobar cómo la comunicación tanto en sentido positivo como negativo parece esencial para el buen funcionamiento o no de una relación de pareja. Finalmente, el realizador no elude la idea de las consecuencias que la guerra deja en sus participantes y la huella psicológica con la que marca hasta a una persona aparentemente segura.

La dirección de Eastwood vuelve a sorprendernos, ya que ha filmado las escenas de acción con maestría, no siendo una de las especialidades de este hombre, un detalle que no ha pasado desapercibido por parte de la Academia de Hollywood, pues la cinta no sólo ha recibido nominaciones a mejor película o actor, sino a los efectos de sonido, que es finalmente el que se ha llevado. El único pero que le podemos poner es que puede resultar reiterativa.

La película ha arrasado en la taquilla estadounidense, aunque no está exenta de polémica. Algunos verán un exceso de patriotismo, pero en ese país conocen el modo con el que hay que tratar a sus héroes a diferencia de lo que lo ocurre a los españoles que ahora y muy lentamente están empezando a darse cuenta de la importancia de sus hazañas como es el caso de la Contra armada, Blas de Lezo y otros hechos silenciados. Y es que resulta emocionante el homenaje que muchos estadounidenses rindieron a este recordman de la élite del ejército americano. Por cierto, varias han sido las películas, videojuegos y cómics donde se destaca la labor para bien o para mal de estos soldados especializados.

El francotirador

Víctor Alvarado | 0 comentarios valoración: 3  215 votos
>Silvered water, Syria Self-Portrait

En defensa de la verdad/2

Juan Orellana

La semana pasada citábamos una película que llega a nuestras pantallas de forma precaria. No es una película de ficción, ni un documental. No sé lo que es, ni qué nombre ponerle, pero es inolvidable. Son 1001 fragmentos de video, grabados con el móvil o con cámaras muy baratas por sendos 1001 sirios durante la guerra civil previa a la irrupción del Estado Islámico en el escenario.

Tras la llamada “primavera árabe”, a principios de 2011, gran parte de la población siria salió a la calle reclamando del todopoderoso presidente Bashar al-Asad, hijo del anterior presidente Hafez al-Asad, respeto por los derechos humanos, libertad, justicia y pan. La represión fue brutal y desembocó en una Guerra Civil, en la que occidente apoyaba a los rebeldes y Rusia al presidente. En 2012 la guerra llegó a sus niveles más cruentos, destacando el asedio y ataque a la ciudad de Homs. En esa ciudad vivía una mujer kurda, Wiam Simav Bedirxan, que horrorizada al ver lo que ocurría a su alrededor comienza a grabar y a recopilar videos y a mandárselos a París a un exiliado sirio, Ossama Mohammed, al que solo conoce por internet. Este comienza a editar el video, mientras mantiene con ella una fluida relación de reflexión conjunta y apoyo mutuo. El resultado es esta escalofriante película, presentada en Cannes, y que funciona como un puñetazo en el estómago de quien lo ve. Hay que advertir que la película, una auténtica snuff movie sin intereses económicos, ofrece imágenes que hasta ahora sólo habíamos visto en el cine en formato de ficción. Aquí las torturas, muertes, bombardeos… son reales. El dolor es real, la angustia es auténtica.

La calidad de las imágenes, excepto las grabadas en París o directamente por Simav, es muy deficiente, pero casi se agradece por velar en cierto modo algo del horror explícito. Se trata, como las cintas que citábamos la semana pasada, de una película necesaria. No bastan los telediarios para construir una imagen fidedigna de lo que está ocurriendo en Oriente Medio. Y en una cultura audiovisual como la nuestra, es importante incorporar estos fotogramas a nuestro imaginario colectivo.

De todas formas, no se puede decir que la película sea desesperada. La propia Simav es motivo de esperanza. Y al final de la película, el día de Navidad, comienza a nevar sobre ruinas y hombres sin techo. Y en off Mohammed le escribe a Simav: “¡Feliz Navidad! Hoy hace un año que recibí tu primer mensaje. Celebraré los dos aniversarios, el tuyo y el del Jesús, el Mesías. Hoy es nuestro día”.

>Silvered water, Syria Self-Portrait

En defensa de la verdad/2

Juan Orellana | 0 comentarios valoración: 3  194 votos

Foxcatcher

Víctor Alvarado

Reconozco que me suelen gustar las películas estadounidenses de deportes, aunque en España este tipo de producciones no llegan a funcionar del todo bien en la taquilla. La semana pasada se estrenó una cinta sobre lucha, titulada Foxcatcher y que ha entrado en la lista de candidatas al Oscar. Concretamente ha recibido 5 nominaciones. Estamos ante una historia basada en hechos reales y cargada de tintes dramáticos.

Está dirigida por el director Bennett Miller que nos permitió conocer los entresijos de los fichajes de deportistas de béisbol en la inteligente y entretenida Moneyball, protagonizada por Brad Pitt.

Su realizador ha contado con tres actores de primera línea como Steve Carell, irreconocible y muy bien caracterizado, junto a Channing Tatum y a un Mark Ruffallo que parece que ha cogido carrerilla, ya que ha participado en tres películas de interés en un corto espacio de tiempo, como Amor sin control, Begin again o Foxcather. El ritmo de la misma es intencionadamente pausado, como queriendo que nos introduzcamos en la mente de los personajes y buscando momentos de silencio, haciendo honor a la expresión: una imagen vale más que mil palabras. La cinta cuenta con varios hándicaps: el ya citado ritmo que puede llegar a ser insoportable; el tema de la lucha que es un deporte muy minoritario y que no entendemos qué tiene esta historia de especial como para querer contarla. Por otra parte, de todas las nominadas, esta es la que presenta menos posibilidades y pensamos que otras de mayor nivel se han quedado injustamente fuera como Trash, ladrones de esperanza o Perdida.

La cinta reflexiona sobre el concepto de patriotismo cuando roza el fanatismo porque entendemos que ese valor utilizado en su justa medida es positivo para construir una nación, pero el personaje de Steve Carell lo transforma. Por otra parte, la actitud de ese personaje sirve para preguntarse hasta dónde alguien está dispuesto a llegar para conseguir un objetivo.

Entre tanto drama, el elemento que arroja más luz es el de la relación que mantiene David, uno de los campeones olímpicos, con su hermano Mark, pues a pesar de estar muy comprometido en el cuidado de su familia e hijos, está pendiente de su pariente. Intenta levantarle la moral y actuar como los padres que nunca tuvieron porque eran huérfanos, siendo consciente del malestar que genera el desarraigo. Y es que otro de los grandes temas del largometraje es el de la fragilidad del ser humano que, aunque se encuentre en el mejor momento de su vida, un hecho concreto puede afectarle psicológicamente más de lo debido.

Foxcatcher

Víctor Alvarado | 0 comentarios valoración: 3  195 votos

Al servicio de la verdad

Juan Orellana

Charlie Hebdo hacía uso de la libertad de expresión. Al servicio de la burla y el humor cínico. Sus trabajadores se jugaron la vida por el derecho a reírse de todo. Pero en el mundo de la comunicación de masas hay personas que también se están jugando la vida por contar la verdad sobre el radicalismo islámico. Los verdugos son los mismos en ambos casos, pero el agravio es mucho mayor en el segundo caso. Para el reino de la mentira hay un demonio peor que la burla: la verdad.

La semana pasada presentábamos Timbuktú, una sencilla película que mostraba la persecución que sufren los musulmanes verdaderamente religiosos por parte del yihadismo. Hace pocos meses se estrenaba el documental Walking Next to the Wall de Fernando de Haro, sobre la situación que viven los cristianos coptos en Egipto. La próxima semana llega a nuestras salas Silvered Water, Syria Sel-Portrait, del exiliado sirio Ossama Mohammed y la kurda Wiam Simav Bedirxan, otro documental sobre el horror que se está viviendo en Siria realizado a base de videos amateurs clandestinos. Pero hoy queremos llamar la atención sobre una película muy importante que se estrenará en España en primavera: El apóstol, de Cheyenne-Marie Carron.

Una película que sólo una distribuidora valiente y comprometida con la realidad es capaz de estrenar, como es el caso de European Dreams Factory. La película tiene muchos elementos autobiográficos de la cineasta, y nos cuenta la historia de Akim, un joven musulmán francés de origen argelino cuya familia tiene un honorable proyecto para él: que se convierta en imán. Pero un día Akim se conmueve ante un gesto de caridad cristiana protagonizado por un sacerdote católico y se despierta su curiosidad por conocer algo del cristianismo. Comienza su “indagación” de forma clandestina, ya que su hermano y su tío son musulmanes muy celosos y no le toleran ningún contacto con nada que huela a cristianismo. Sus pesquisas le llevan a encontrarse naturalmente con varios católicos, incluido el sacerdote que despertó su interés, y en un determinado momento llega a una alegre y trágica conclusión: quiere hacerse cristiano. El resto, obviamente, no lo vamos a desvelar, aunque no es difícil imaginar lo espeluznante que puede llegar a convertirse su vida.

Estamos ante una película necesaria. Si es buena o mala pasa a segundo plano, aunque aprovechamos para dejar claro que es muy buena -estamos hablando de una veterana cineasta-. Una película necesaria porque se lanza a reflexionar con infinita ponderación y equilibrio sobre cosas de las que nadie se atreve a hablar en público. No se trata tanto de comparar dos religiones y sacar conclusiones, sino de exponer en qué consiste verdaderamente la naturaleza del llamado sentido religioso. El apóstol es sobre todo una película sobre el corazón humano, y sobre aquello que le corresponde y lo que no.

La cineasta Cheyenne-Marie Carron era una niña musulmana argelina que fue abandonada de pequeña. Fue acogida por una familia católica francesa que la cuidó y educó en la fe católica. La tutela la tenía la Administración francesa y por ello sus padres de acogida no podían bautizarla. Hace un año, Cheyenne, con 37 años de edad, decidió bautizarse. Ante la brutal persecución que sufren los católicos en tantos lugares en los que ha arraigado el veneno de la yihad, Carron ha decidido rodar esta película hecha a base de “pedazos” de realidad que ella ha vivido. Como ella declaró a la revista francesa L1visible: “Cuando muchos de nuestros hermanos cristianos están siendo masacrados en el mundo, es una gran ocasión para que recordemos a nuestros amigos musulmanes el artículo 18 de la Declaración Universal de Derechos Humanos: Toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión; este derecho incluye la libertad de cambiar de religión o de creencias y la libertad de manifestar su religión o creencia, ya sea solo o en común con otros y en público o en privado, enseñarla, practicarla, el culto y la observancia de los ritos”.

No olviden el nombre de esta película profética que está llamada a provocar una honda reflexión sobre multiculturalidad, al margen de tópicos ideológicos y pueriles utopías y alianzas de civilizaciones. No es casual que el Vaticano la haya señalado con el premio Capax Dei Foundation del Festival Mirabile Dictu del año pasado.

Al servicio de la verdad

Juan Orellana | 2 comentarios valoración: 3  215 votos

Timbuktu

Juan Orellana

Afortunadamente se asoma a nuestras pantallas esta perla que llegó a las orillas del pasado Festival de Cannes. Allí causó tanta impresión que hasta en Hollywood la han nominado como Mejor Película de habla no inglesa. Pero también está a la espera de los Premios Cesar, de la Academia francesa, para los que acumula ocho nominaciones. Timbuktu está dirigida por Abderrahman Sissako, un cineasta de cincuenta y tres años, uno de los pocos directores africanos de proyección internacional.

Nacido en Mauritania pero crecido en Mali, concibió primero el film como un documental, pero en seguida se dio cuenta de que si entrevistaba a musulmanes víctimas del yihaidismo, podrían sufrir terribles represalias de los islamistas radicales. Así que optó por una película de ficción, eso sí, inspirada en un caso real. Quiso rodar en Mali, pero la situación se tornó extremadamente peligrosa y finalmente rodó casi todo en Mauritania.

La película se centra en Kidane y Satima, una entrañable pareja que vive en una tienda de campaña con su hija mientras cuidan de sus vacas. Su vida se ve perturbada por tristes acontecimientos mientras paramilitares yihaidistas toman el control del pueblo. El líder local de la yihad se enfrentará al imán de la mezquita: un musulmán piadoso de enorme autoridad en el pueblo que está convencido de que el yihaidismo contraviene gravemente al Corán. “Es desastroso que un grupo de gente pueda dar la vuelta y transformar la sociedad islámica de Mali, que durante siglos ha sido abierta y amistosa, en algo tan intolerante", afirmo Sissako en su rueda de prensa en Cannes.

Esta coproducción entre Francia y Mauritania es una película sencilla, de poca envergadura de producción, pero enormemente elocuente en la simplicidad de su mensaje: los musulmanes son las primeras víctimas de la yihad. Un buen musulmán no puede ser yihaidista. Pero tampoco se trata de una película maniquea. Sissako declaró a la BBC: "Yo no quise presentar a los yihadistas como monstruos: algunos pueden ser brutos o hipócritas o pueden actuar por egoísmo, pero son seres humanos".

Se trata de una película muy necesaria cuyo valor es mucho mayor que su calidad cinematográfica. Está dirigida al mundo occidental, pero especialmente a los millones de musulmanes moderados que pueden terminar bajo el triste yugo del islamismo radical.

Timbuktu

Juan Orellana | 0 comentarios valoración: 3  220 votos

The Imitation Game (Descifrando Enigma)

Víctor Alvarado

“La persona a la que nadie imagina capaz de nada es la que hace cosas que nadie imagina”. Todavía se puede encontrar en las salas de proyección de varias ciudades españolas la película “The Imitation Game (Descifrando Enigma)”, que vuelve a ser noticia, a pesar de haberse estrenado en navidades, al haber recibido varias nominaciones a los Oscar, entre ellas a mejor película. Ésta y “La teoría del todo” son mis preferidas de momento de entre las estrenadas en España para la esperada gala.

Todos los años por estas fechas se estrena alguna que otra cinta relacionada con la Segunda Guerra Mundial. En este mes de enero han aparecido en cartelera “Corazones de acero”, “La conspiración del silencio” y la película en cuestión.

“The Imitation Game (Descifrando Enigma)” es una producción británica de Morten Tyldum (Headhunters) que ha recibido el premio del público en el Festival de Toronto. No es la primera vez que se habla en el cine de la importancia de las comunicaciones en periodos bélicos, ya lo pudimos comprobar en largometrajes como Enigma y Windtalkers. Su director ha contado la historia de unos hombres que fueron capaces de descifrar el código secreto con el que se comunicaban los alemanes, que fue determinante para que Hitler no obtuviera la ansiada victoria. Muchas veces hemos criticado el indiscriminado uso del flashback por parte de algunos cineastas. En este caso son necesarios para conocer por qué el protagonista actúa de determinado modo y han sido utilizados en el momento oportuno.

El actor Benedict Cumberbatch, al que todos recordarán por su papel de Sherlock Holmes, representa a un héroe marginado por su orientación sexual, que explicó a Fotogramas las características de su personaje: “Su rostro debería aparecer en los billetes o en las postales de los libros de texto, ya que su trabajo secreto evitó la muerte de 14 millones de personas. Este científico, Alan Turing, era un hombre gay, un atleta, un ser humano sensible, inteligente, que fue destruido por la sociedad que él contribuyó a salvar”.

Tras el visionado de la película, uno puede reflexionar sobre el horror de la guerra y el valor incalculable de la vida, invitando a pensar en la dignidad de la persona sea cual sea su condición. No obstante, los líderes de la ideología de género utilizarán esta cinta como propaganda. Por último, no podemos olvidar resaltar que todos recibimos dones que debemos de poner al servicio de los demás.

The Imitation Game (Descifrando Enigma)

Víctor Alvarado | 0 comentarios valoración: 3  196 votos
>Nightcrawler

La traición al periodismo

Juan Orellana

Desgraciadamente hoy son muchos los profesionales de la información que, voluntariamente o no, han renunciado a la ética periodística en aras de índices de audiencia, números de visitantes o ejemplares vendidos. La facturación se ha impuesto a la verdad, el dinero a la información objetiva. Todo vale para vender más. La verdad de los hechos pasa a segundo plano, es una irrelevante excusa para contar lo que vende más, lo que responde mejor a los intereses mezquinos del medio o del periodista en cuestión. Afortunadamente no todos los medios se comportan así, pero se ha creado un clima en el que hacer periodismo serio es nadar contra corriente. Se conoce como nightcrawler (merodeador de la noche) a la versión televisiva del paparazzi de las revistas, es decir, al reportero que aparece con su cámara en la escena de un crimen o de un accidente para captar las imágenes más impactantes.

Nightcrawler, nominada al Oscar por su guión, es una crítica implacable a una forma de entender el trabajo de informador tan inmoral que destruye todo lo que toca… pero que conduce al éxito. Louise Bloom (un estremecedor Jake Gyllenhaal) es un solitario buscavidas, delincuente de poca monta, que desea trabajar en algo que le proporcione suficientes ingresos económicos. Cuando descubre que un video doméstico que capte un suceso callejero relevante es susceptible de ser vendido a una televisión, decide convertirse en un profesional de los sucesos locales. Intercepta la radiofrecuencia de la policía de Los Ángeles para presentarse en el lugar de los hechos antes que nadie, grabar el suceso y vender la grabación rápidamente a una televisión. Comprueba que cuanto más morbosa es la grabación, más se paga por ella, hasta que encuentra a Nina Romina (Rene Russo, esposa del cineasta en la vida real), editora de informativos de una cadena local, que se muestra muy interesada en sus productos. Comienza entre ellos una colaboración que va a violar todos los códigos éticos de la profesión.

El director y guionista Dan Gilroy deja muy claro que Bloom es un personaje abominable antes de acercarse al reporterismo, y que las claves de su éxito están en haber traicionado por completo su conciencia. Los seres humanos con los que se topa, incluido su ayudante Rick (Riz Ahmed), son meros medios para conseguir dinero. Herramientas de usar y tirar, sin que medie la más mínima empatía afectiva con ellos. Sin embargo, Gilroy quiere llegar a comprenderle: “Sólo es un joven desesperado, y en el mundo hay muchos jóvenes desesperados que se ven forzados, según mi parecer, a tomar decisiones y a aceptar trabajos que en condiciones normales rechazarían”.

Para aumentar la veracidad del film y su carácter de fábula moral urgente, en él hacen cameos todas las estrellas de los informativos televisivos de Los Ángeles, como Kent Shocknek, Pat Harvey, Rick García, Sharon Tay o Bill Seward. “Quisimos reflejar este pequeño nicho de mercado y los medios de Los Ángeles de la forma más realista posible, y dejar que el espectador decida quién es el malo y dónde radica el problema”, declara el cineasta.

Este director, guionista de títulos como El sueño de Alexandria, Apostando al límite, Acero puro y El legado de Bourne, debuta detrás de la cámara con este film que ha cosechado críticas muy positivas. Ha contado con una interesante banda sonora de James Newton Howard. Estas declaraciones expresan bien su preocupación de fondo: “Creo que en cuanto se pretende que los informativos de un medio ganen dinero, las noticias se convierten en un entretenimiento, y pienso que todos perdimos un gran valor cuando aquello sucedió porque, más que obtener historias en detalle que nos educan y nos informan, nos dan narrativas confeccionadas para vender un producto. La narrativa de Los Ángeles, y creo que la de la mayoría de cadenas de información locales –Michael Moore lo trató en Bowling for Columbine–, es la narrativa del miedo”.

>Nightcrawler

La traición al periodismo

Juan Orellana | 2 comentarios valoración: 3  206 votos

La conspiración del silencio

Juan Orellana

El cine alemán de los últimos años está acabando precisamente con la conspiración del silencio. Ha abierto un proceso muy afinado de revisión de su propia historia reciente, tanto del totalitarismo nazi como del comunista. Recordemos títulos como La vida de los otros, Goodbye Lenin, Barbara, El hundimiento, Dos vidas, R.A.F. Facción del Ejército Rojo, Si no nosotros, ¿quién?, El noveno día, Diplomacia… Ahora que el próximo día 27 se cumple el 70 aniversario de la liberación de Auschwitz se estrena La conspiración del silencio, del actor milanés afincado en Alemania Giulio Ricciarelli, que debuta en el largometraje tras una larga carrera como actor.

La película cuenta la historia de Johann Radmann (interpretado por Alexander Fehling), un joven fiscal que, a finales de los cincuenta, comienza a investigar lo sucedido en Auschwitz. En aquel momento los alemanes habían corrido un tupido velo sobre el III Reich y el Holocausto, y nadie sabía ni quería saber nada de crematorios, cámaras de gas ni exterminios masivos de judíos. Todo el mundo tenía nazis en su familia y habían optado como pueblo por mirar hacia adelante imponiendo un tácito olvido del pasado. Soldados que en la guerra habían humillado, torturado y asesinado a pobres inocentes, ahora trabajaban como ciudadanos normales en talleres o restaurantes. La desnazificación programada por los aliados contaba con la implícita cláusula no escrita de echar tierra sobre las vergüenzas nacionales. Con Nüremberg se daba por saldada la cuenta histórica y ahora tocaba mirar al futuro. Pero ¿era eso justo? Es la pregunta que lleva al fiscal Radmann a reabrir viejas heridas: lo que ocurrió en Auschwitz ¿puede quedar impune ante los ojos de la Historia? ¿Pueden diluirse en una responsabilidad abstracta y genérica -la del III Reich- las barbaridades perpetradas por alemanes con nombres y apellidos, y que a menudo obraban por su cuenta, sin obedecer órdenes? Radmann, con el apoyo moral del Fiscal General, comienza a investigar casos particulares de brutalidades y asesinatos perpetrados en Auschwitz. Muchos colegas de la Fiscalía le consideran un traidor, e incluso muchas víctimas prefieren no revivir aquel infierno. Pero Radmann se debe a su conciencia, y está convencido de que sin reparación moral Alemania no puede construirse un futuro digno. La verdad debe ponerse encima de la mesa para que los alemanes puedan volver a mirarse a los ojos… o en el espejo. La investigación llega a un punto crítico cuando se topa con dos nombres especialmente significativos y escalofriantes, el doctor Josef Mengele y el teniente coronel de las SS Adolf Eichmann. En ese momento Radmann se da cuenta de que las clases dirigentes, incluso aliadas, no están por la labor de ir hasta el final.

Interesantísima película que, bajo el paraguas de un relato de ficción, cuenta la historia real de tres fiscales jóvenes, Joachim Kügler, Georg Friedrich Vogel y Gerhard Wiese. Sí que es real el periodista Thomas Gnielka, que fue quien propició la puesta en marcha del caso; así como el fiscal general Fritz Bauer -encarnado por Gert Voss-, superviviente del Holocausto y que lideró la investigación que culminó en los juicios de Auschwitz.

Sólo un miembro del Gobierno de Hitler, el arquitecto Albert Speer, hizo suyo el presupuesto moral en el que se basa esta película: era necesario asumir la verdad entera, pedir perdón y pagar las consecuencias. Cumplió íntegra su condena en Spandau. Aunque hay dos buenas series de televisión, sería necesario un buen largometraje actual sobre este personaje tan singular.

La conspiración del silencio

Juan Orellana | 2 comentarios valoración: 3  204 votos

La teoría del todo

Victor Alvarado

El biopic es un género que, por sus características, facilita el lucimiento de los actores que se introducen en el pellejo de los famosos a los que dan vida.

Este largometraje cuenta la historia de amor entre el astrofísico Stephen Hawking y Jane. Este conmovedor relato comienza antes de que la enfermedad se desarrollase con toda su crudeza en un momento en el que este hombre de ciencias se encontraba en plenitud de facultades, practicando incluso deporte.

La dirección ha corrido a cargo de James Marsh, autor de producciones desconocidas en España. Este realizador ha demostrado gran talento para narrar la vida de un científico que nos resulta familiar sin que esté edulcorada, puesto que ha sabido compensar las escenas lacrimógenas con otras bastante simpáticas, consiguiendo que nunca perdamos el interés. La banda sonora de Jóhann Jóhannsson nos parece de una calidad insuperable.

Cambiando de tema, cuando el personaje interpretado por un actor supera a la persona que representa, podemos decir que el éxito está garantizado. Por poner un ejemplo, eso es lo que le pasaba al humorista Fernando Echeverría cuando reproducía la voz del periodista José María García. Precisamente, es exactamente lo que le ha ocurrido al actor Eddy Redmayne, ganador del Globo de oro al mejor actor dramático por esta cinta y aspirante al Oscar. El intérprete ha logrado que no consigamos distinguirlo del original. Sin embargo, este excepcional trabajo no debe eclipsar a su compañera de reparto, Felicity Jones, ya que su actuación está al mismo nivel y cada gesto es respondido con una brillante réplica.

Muchos pensarán que se trata de otro relato más de una superación personal y puede que tengan razón. No obstante, la relación sentimental de esta pareja rompe fronteras porque supuso un gran sacrificio generoso que no todo el mundo es capaz de afrontar. Por otra parte, de todos es conocido el ateísmo militante de Hawking. De hecho, el titulo de la película (La teoría del todo) hace referencia a la idea de que la explicación del origen del universo se puede reducir a una ecuación, aunque este hombre deja una puerta abierta a la esperanza en relación a la posibilidad de trascendencia. El visionado de la cinta garantiza el debate entre agnósticos y creyentes donde tanto unos como otros exponen sus argumentos sin que salten chispas. En cambio, la fe de ella era a prueba de bombas, estando vinculada al anglicanismo. Parece que el director ha pretendido mostrar como razonable ambas posturas. Y es que no parece descabellado que la fe y la razón puedan contribuir a demostrar la existencia de un ser superior.

La teoría del todo

Victor Alvarado | 3 comentarios valoración: 3  192 votos

Quédate conmigo

Víctor Alvarado

De vez en cuando, en nuestra labor de crítica cinematográfica, nos gusta destacar pequeñas producciones que ofrezcan algo diferente. Quédate conmigo nos presenta una manera distinta de afrontar la enfermedad del Alzheimer y enfermedades similares.

Craig lleva casado 61 años con la mujer de su vida, Irene. Ésta se encuentra enferma. Por esa razón, Craig construye una casa con sus propias manos para facilitar la autonomía de su mujer. Al no cumplir con los requisitos legales, las autoridades locales le amenazan con la cárcel, si no abandona su propósito.

Varias han sido las producciones que han tratado el tema con la seriedad y la profundidad adecuada como Antonio Mercero en ¿Y tú quién eres?, Alexander Payne en Nebraska o Freddy Mas Franqueza con Amanecer de un sueño. Sin embargo, la principal baza de esta producción es que está basada en hechos reales, lo que le da más fuerza y credibilidad a la historia. Este largometraje se podría decir que es la versión realista y esperanzadora frente a la negativa visión de la cinta Amor de Michael Haneke. Michael McGowan ha sido el encargado de llevar a cabo este proyecto. Este realizador ha dirigido la serie infantil Las aventuras de Henry y tres películas: En busca del milagro, One week y A hockey musical.

El mayor peso dramático recae en dos veteranos de segunda línea, pero no por eso de inferior profesionalidad. Los encargados de dar vida a esa pareja, que se ama con todas las consecuencias, han sido James Cromwell, que fue nominado al Oscar al mejor actor de reparto por Babe, el cerdito valiente, y Genieve Bujold, cuya magnífica interpretación en Ana de los mil días le permitió ganar un Globo de Oro como mejor actriz, siendo nominada ese mismo año al Oscar.

Hay que prestarle atención a la escena en la que una vecina se compromete a traer el almuerzo una vez a la semana en señal de agradecimiento por la ayuda recibida en situaciones peliagudas, ya que viene a decir que quien se preocupa desinteresadamente por los demás se encuentra recompensado con creces. Tampoco podemos ignorar la oración condicionada del protagonista que recurre a la trascendencia a pesar de sus dudas junto a la evolución de su personaje.

La construcción de la casa es una metáfora o una representación de las personas que realizan su trabajo a conciencia y sustentan los pilares de su vida en sólidos principios, valores y virtudes. La mejor definición sobre este largometraje la encontramos en el titular del New York Times que dice lo siguiente: “El matrimonio es el corazón y el alma de esta pequeña, pero robusta película”.

Quédate conmigo

Víctor Alvarado | 0 comentarios valoración: 3  207 votos

Walesa, la esperanza de un pueblo

José Luis Restán

Ayer tuve la suerte en ver la película recién estrenada “Walesa, la esperanza de un pueblo”, sobre el líder del sindicato polaco Solidaridad. La vi con mi familia, en una sala absolutamente vacía, lo que dice algo sobre dónde andamos, cuáles son los intereses y reclamos a los que atiende nuestra sociedad. Pobres de nosotros. Es una película que recomiendo vivamente para no caer en la terrible pobreza de la desmemoria, que nos hace tan débiles hoy a los occidentales.

No voy a juzgar los méritos cinematográficos de la película, aunque sí digo que la dirige nada menos que Anderzj Wajda, no un aficionado. Cada uno le podrá poner sus “peros”, ahora bien, me parece que capta de forma extraordinaria la personalidad de Walesa: un hombre del pueblo, un electricista, no un intelectual ni un político, con su corazón grande, su amor a la libertad, su instinto a favor de la justicia y su visión del mundo educada por la fe de la Iglesia. La película no nos ahorra los límites y defectos de Walesa: una cierta grandilocuencia, su puntín de vanidad, sus maneras algo autoritarias… Y eso lo hace todavía más grande: porque a través de esa humanidad sucedió el auténtico milagro del resurgir de la persona, y con ella del pueblo, pese a la tiranía del sistema.              

Walesa nunca ha caído bien a nuestros bienpensantes occidentales, tan cómodos ellos, tan listos para dictaminar lo que es “moderno”, lo que es correcto. Y claro, el electricista de Gdansk, católico y polaco para más señas, no podía ser correcto para ellos. Así que dudo que la película sea un éxito de taquilla e incluso de crítica por estos pagos. Pero nosotros, los de mi generación y la de nuestros hijos, no deberíamos dejar de verla para que nos interpele, para que nos recuerde que la última palabra no es del poder y de la mentira, pese a todas las apariencias.  

Walesa, la esperanza de un pueblo

José Luis Restán | 0 comentarios valoración: 3  196 votos

El Hobbit: La batalla de los cinco ejércitos

Víctor Alvarado

Peter Jackson siempre será recordado por las dos adaptaciones-trilogías que ha hecho de J R R Tolkien, la profunda mitología cristiana de El señor de los anillos y la entretenida aventura de El Hobbit, ambas rozando el sobresaliente. Con esta última ha estirado el chicle todo lo que ha podido (la economía es la que manda), una práctica muy habitual en los últimos años. El cineasta ha tenido que recurrir a apuntes y anexos del autor para completarla, pues la novela no supera las 300 páginas

El realizador explicó a Fotogramas lo que nos íbamos a encontrar en esta tercera entrega: “Se trata de un thriller psicológico con escenas de acción espectaculares y una estructura narrativa ajustada al milímetro. Hay pocas películas de suspense que duren casi tres horas y esta es de la que estoy más orgulloso”. No obstante, aunque suene contradictorio, la mayor virtud y el mayor defecto, según se mire, se encuentra en que las escenas de una alta carga dramática se desarrollan con mucha parsimonia, mientras que las batallas gozan de demasiado dinamismo, alargándose en exceso, con lo que se rompe el equilibrio.

El reparto lo forman Ian McKellen, Richard Armitage, Luke Evans que interpreta a un importante personaje como el bardo, ya que estamos ante uno de los principales héroes de esta tercera entrega junto con el indiscutible Martin Freeman.

Esta producción invita a pensar sobre la auténtica amistad, entendida no solo como un sentimiento sino como un sacrificio por el otro. El amor de pareja tiene mucho que decir, pues no banaliza el término, haciendo honor a la frase de un cantante que decía que el amor no es amor si no causa dolor. Por otra parte, como resulta lógico en los textos del citado autor católico, se destaca la idea de que el poder corrompe y que las personas están por encima de cualquier riqueza material.

Finalmente, queremos destacar que estas películas están muy conseguidas, las dos primeras más que esta última. Sin embargo lo más importante es acercarse a las obras del escritor y a los analistas de este genio de la literatura anglosajona para comprender el mensaje tan positivo que esconde dentro.

El Hobbit: La batalla de los cinco ejércitos

Víctor Alvarado | 0 comentarios valoración: 3  210 votos
>Arqueología de nuestro presente/3

El cine y la desnaturalización de la fe

Juan Orellana

Uno de los síntomas de la crisis profunda que vivimos, y no me refiero ni a la económica ni a la moral, sino a la que acompaña a cualquier extinción de una época –incluso de una civilización–, es la multiplicación de manifestaciones irracionales de la religiosidad. Entre los no creyentes, por supuesto, pero también entre los que tienen fe. El horror vacui propio del ser humano se dilata ante el tsunami del nihilismo que arrasa con todo. Cualquier hijo de vecino necesita certezas últimas, y la gente sencilla es capaz de agarrarse a cualquier cosa con tal de aferrar un significado para afrontar las tribulaciones del tiempo presente.

Proliferan las sectas, y el cine se hace eco (Martha Marcy May Marlene, 2011); se reavivan las prácticas espiritistas, y se refleja en la gran pantalla (Ouija, 2014); se espera incluso que del progreso cibernético nos llegue una hipótesis de sentido, como cuenta la película The Zero Theorem (2013); pero la última película de Jason Reitman, Hombres, mujeres y niños (2014) nos lo dice bien claro: “No hay ningún indicio en el Universo de que vaya a venir alguien a salvarnos”. Por eso se entiende el boom de películas distópicas que proponen un futuro apocalíptico y asfixiante que añora una redención. Siempre queda el efímero placer evasivo que proponen las filosofías new age (Orígenes, 2014).

Entre los creyentes el miedo a la zozobra presente se puede traducir de dos formas peligrosas: la de la regresión fundamentalista, y la que el padre Carlos Stehlin llamaba el maravillosismo. El fundamentalismo propone un tipo de fe que, en vez de abrir al mundo, protege de él; que en vez de descubrir la Gracia por doquier, sólo descubre pecado; una fe cristalizada en normas restrictivas y asfixiantes. Pero una fe, al cabo, que aparentemente ofrece certezas inamovibles, muy socorridas en tiempos de angustia. Esto es lo que nos cuentan las recién estrenadas Electrick Children (Rebecca Thomas, 2012) sobre una familia mormona, y la alemana Camino de la cruz (Dietrich Brüggemann, 2014) sobre otra familia, seguidora del tradicionalismo lefebvriano. Ambas tienen como protagonista a una adolescente que se caracteriza por su inocencia y la pureza de su corazón. Rachel (Julia Garner) vive en una granja de mormones fundamentalistas del Estado de Utah. Huye de su casa cuando, habiéndose quedado embarazada, afirma que se trata de una concepción virginal como la de María. Inicia entonces un periplo que va a buscar ciertos paralelismos –ciertamente libérrimos– con los misterios que contemplamos desde la Anunciación a la Natividad. Por su parte, María (Lea van Acken), protagonista de Camino de la cruz, quiere seguir el camino de la ascesis para ser una discípula ejemplar y poder presentarse ante Dios limpia de pecado. En su vida se van a reproducir, de forma analógica, las catorce estaciones del Vía Crucis; incluso la última panorámica vertical ascendente puede sugerir el decimoquinto paso, el de la Resurrección.

>Arqueología de nuestro presente/3

El cine y la desnaturalización de la fe

Juan Orellana | 1 comentarios valoración: 3  228 votos

Woody no se resigna a la apariencia

Fernando de Haro

Woody is back. Solo él podía llevar a la pantalla con gran seriedad, a través de una comedia, en un lenguaje que entienden todos los públicos y de forma abierta la pregunta por el misterio de la vida. Lo ha hecho con música de los años 20, con mansiones en la Costa Azul, con un guión aparentemente ligero. Pero se ha lanzado a hacer tres afirmaciones que ya nadie formula con claridad en público: no es razonable creer, no hay más que la apariencia en la que vivimos, solo el amor de una mujer nos devuelve cierta esperanza. ¡Viva el señor Allen!

Woody Allen volvió con Blue Jasmine. Después del mal cine que hizo en los últimos años en su gira estética por Europa (que tuvo su momento más desafortunado con Vicky Cristina Barcelona), ha retornado con algo que se compadece de su filmografía precedente.

Antes de haber escrito Magia a la luz de la luna, Woody ha debido estar releyendo, acompañado de unas buenas latas de cerveza y en camiseta –como le gusta a él hacer– a Feuerbach. El personaje principal, un formidable Colin Firth, mago de profesión, queda prendado de forma inconcebible de una de las mentalistas y espiritistas que suele desenmascarar. El encuentro entre los dos se convierte en la ocasión para que Allen lleve hasta los diálogos la pregunta sobre Dios y la nada. “¿Por qué iba Dios a tomarse tantas molestias si fuéramos nada?”, se afirma en uno de ellos. “¿Acaso la vida es algo más que lo que vemos y tocamos?”, apunta otro. Firth, que encarna a un ateo empedernido, incluso llega a rezar al Dios desconocido. Después de dejar a los espectadores suspendidos en ese momento dramático, el director de Annie Hall cierra el asunto con una solución muy “europea”: la fe es consecuencia de la voluntad de creer. Para que la fe fuera digna de crédito tendría que estar sustentada en razones adecuadas. Y nuestro mago descubre que no las tiene.

La película se resuelve con una negación que no está a la altura de la gran pregunta abierta. Por supuesto que el personaje que Firth encarna no ha tenido razones para creer. Estamos hablando de muertos y de viejas divinidades familiares. Si lo hubiera hecho no hubiera sido humano, había vuelto a la religión pagana. La sublimación es insostenible. ¿Pero su oración a un Tú desconocido no es acaso verdadera? Es tan razonable que nuestro querido Woody tiene que segarla de un tajo con el sarcasmo. Querido Señor Allen: ha hecho usted una película religiosa. No porque cuente historias de espíritus, de dioses manes, sino porque se ha atrevido a hablar de las cosas y de mujeres bellas, y tanto unas como otras siempre gritan más allá.

Woody no se resigna a la apariencia

Fernando de Haro | 0 comentarios valoración: 3  203 votos
>Arqueología de nuestro presente /2

Exodus de Ridley Scott

Juan Orellana

En un lapso de pocos meses se han estrenado dos superproducciones bíblicas de manos de los nuevos Cecil B. de Mille, a saber: Darren Aronofsky, con Noé, y Ridley Scott con Exodus, Dioses y reyes. Pero los tiempos ya no son los del peplum clásico en los que un joven Charlton Heston encarnaba a Moisés para un público familiarizado con los relatos de la tradición judeocristiana. Hoy no sólo ha desaparecido esa familiaridad, que ha dejado espacio a una ignorancia casi absoluta de la propia tradición, sino que los artistas que plasman esas historias han dejado de comprenderlas. La tradición se ha interrumpido. Ya está en otro idioma. Ha quedado en un indescifrable pasado. ¿Y en qué consiste esa decisiva mutación? En un cambio antropológico por el que al hombre se le ha castrado la religiosidad. Las primeras células cancerígenas aparecieron antes de la Ilustración, con el racionalismo y el posterior empirismo. La muerte clínica ha llegado ahora, con el cambio de milenio. La sangre de la tradición occidental ha dejado de regar la cultura, la política, la ciencia,… ¡incluso la religión!, convertida en un espiritualismo esotérico de marca new age.

Exodus, Dioses y reyes es la historia bíblica de Moisés que hemos visto tantas veces en el cine, desde Los Diez Mandamientos a El príncipe de Egipto, probablemente la mejor versión. Moisés pasa de ser el predilecto del Faraón, en perjuicio de su hijo Ramsés, a liderar la liberación del pueblo de Israel, esclavizado por Egipto. Sin olvidarnos de las plagas, el paso del Mar Rojo, y el solemne final con las tablas de la Ley. Pero al margen de la fidelidad mayor o menor al texto, en la película es evidente la citada mutación.

Y es que es muy evidente la incapacidad que tiene el “intelectual” contemporáneo de entender realmente la experiencia religiosa universal. La desligan con tanta fuerza de la razón humana, también pobremente concebida, que acaba siendo un aborto entre sentimental y estrafalario, imposible de digerir. De esta manera, la religiosidad se atribuye en exclusiva a unos personajes de perfil siempre excéntrico, que ven lo que nadie ve, y que actúan sin visos de racionalidad. En realidad es más fácil entenderlos como unos fanáticos que tratan de ser coherentes con sus “visiones” iluminadas que como modelos ideales de humanidad, ¡y de racionalidad!

Por esta razón, el Moisés (Christian Bale) que presenta Ridley Scott, un cineasta agnóstico que declara abiertamente no tener ningún interés por la historia de las religiones, está atravesado de esta mentalidad. El guionista, Steven Zaillian, que se define como ateo, fue elegido por Scott precisamente por esa condición, para buscar “soluciones inteligentes” en el guión. El resultado es una historia en la que Dios tiene un papel muy difuso –casi como en el Noé de Aronofski–, y Moisés se convierte en un líder a medio camino entre fanático terrorista y militar visionario.

>Arqueología de nuestro presente /2

Exodus de Ridley Scott

Juan Orellana | 1 comentarios valoración: 3  204 votos

Trash. Ladrones de esperanza

Víctor Alvarado

Está dirigida por un valor seguro como Stephen Daldry, al que recordamos por excelentes películas como Billy Elliot y El lector. Varios de sus trabajos han sido nominados a los Óscar. Seguro que les suenan títulos como Las horas o Tan fuerte, tan cerca. Dos de las protagonistas de sus películas obtuvieron la ansiada estatuilla (Nicole Kidman y Kate Winslet). El realizador adapta una novela de Andy Mulligan, llamada Los reyes de la basura. En su planteamiento recuerda a Slumdog millonaire. El cineasta imprime a la historia una velocidad endiablada, manteniendo la tensión de principio a fin. Dosifica la información inteligentemente y compagina la aventura, el drama y la intriga con maestría.

Cuenta la historia de tres chavales que se encuentran una cartera con información sensible que puede afectar a las altas esferas, lo que les coloca en una situación complicada.

En el reparto destacan la actriz Rooney Mara junto a todo un "veterano" de la Guerra del Vietnam, que participó en Apocalipsis Now. Su nombre es Martin y su apellido Sheen. Se trata de un actor que, después de una vida desastrosa, se convirtió al catolicismo y, de vez en cuando, participa en largometrajes en los que la religión juega un importante papel. Si hace unos años fue la estrella de The Way que habla sobre la peregrinación a Santiago de Compostela, en Trash. Ladrones de esperanza da vida a un misionero de carne y hueso con fortalezas y debilidades. Como dato curioso, se contó con Fernando Meirelles, autor de Ciudad de Dios, ambientada en las favelas brasileñas, pues ya tenía experiencia con actores no profesionales como las auténticas estrellas de esta película: Rickson Tevez, Eduardo Luis y Gabriel Weinstein. Los tres están esplendidos.

El autor de largometraje ha conseguido hacer algo difícil, contar una historia comercial que no está reñida con la profundidad. Deja meridianamente clara la abnegada labor de la Iglesia con los más desfavorecidos de la sociedad. La Biblia que aparece de modo continuado en la cinta siempre ofrece dobles lecturas, una mundana y otra más espiritual. La cinta muestra la importante huella de fe que un sacerdote y una voluntaria dejan en los chavales que no la pierden ante las dificultades, agradeciendo los favores que Dios les concede y confiando en la Providencia. La lista de valores de esta producción un tanto violenta (necesaria para mostrar cómo se las gastan en esos países) es interminable como por ejemplo: la generosidad, el perdón, la caridad, la amistad, la lealtad y la valentía.

Finalmente, la anécdota la encontramos en que se creó un vertedero artificial mediante cartones y envases de plástico para evitar la transmisión de enfermedades.

Trash. Ladrones de esperanza

Víctor Alvarado | 0 comentarios valoración: 3  192 votos
>Rastros de sándalo

La creciente angustia por la identidad

Juan Orellana

Mina (Nandita Das) es la actriz india más famosa de la industria de Bollywood. Su gran obsesión es encontrar a su hermana pequeña (Aina Clotet), que le fue arrebatada en Bombay tras morir su madre, cuando a Mina la intentaron introducir en el mundo de la prostitución. Sólo sabe que unas monjas católicas se hicieron cargo de la niña y ahora, treinta años después, renace la esperanza de encontrarla.

María Ripoll (Lluvia en los zapatos, 1996) vuelve a la gran pantalla después de ocho años centrada en la dirección de spots publicitarios. Y lo hace adaptando parte de una novela, Rastros de sándalo, escrita en 2007 por Anna Soler-Pont, guionista y productora del film, y Asha Miró.

Es una alegría ver una película catalana que plantea la cuestión de la identidad en términos de “encuentro”. La película no tiene nada que ver con el nacionalismo catalán pero la reflexión de fondo que plantea sobre la construcción de la identidad es universal. El personaje de Paula aprende quién es realmente ella mirándose en el espejo de su hermana biológica, y dejándose sorprender por las cosas que descubre y los hechos que le suceden. No se trata de renegar de la propia historia -no hay indicios de que Paula lo haga- sino de integrar los factores nuevos, como enterarse de que ella es realmente india y que es una hija adoptiva. Se trata de sumar no de restar. Pero una barcelonesa, occidental, investigadora de vanguardia, refinada… sólo puede asumir su origen de otra raza, de máxima pobreza, en Bombay… a través del amor imprevisto e incondicional de su inesperada hermana biológica. El descubrimiento conmovedor de la manera en la que su hermana le salvó la vida de pequeña pone en marcha el mecanismo del corazón y de la razón capaz de integrar su nueva identidad, su identidad completa.

La película, sin embargo, tiene un trazo más grueso cuando dibuja la relación de Paula con sus padres adoptivos. Esta trama hubiera requerido un mayor desarrollo y un desenlace más integrador y que hubiera coronado con un brillo más verdadero la cuestión de la identidad.

Rastros de sándalo cuenta con un guión muy bien tejido, una fotografía excelente y unas buenas actrices capaces de sostener vigorosos primeros planos. Un equipo técnico atestado de mujeres, que confirman que desde hace unos años lo mejor del cine español tiene nombre de mujer.

>Rastros de sándalo

La creciente angustia por la identidad

Juan Orellana | 0 comentarios valoración: 3  204 votos
>Dios tiene necesidad de los hombres

Arqueología de nuestro presente

Juan Orellana

En 1950 Europa comenzaba a disfrutar de los esfuerzos de reconstrucción de un continente arrasado por la guerra, a la vez que sufría un nuevo mesianismo letal en las nuevas repúblicas socialistas del este. Pero en el Occidente libre, mientras muchos movimientos antifascistas ven el comunismo como la promesa de una plenitud histórica, otros descubren en la tradición cristiana la posibilidad de una verdadera restauración en los europeos de un horizonte ideal. La alternativa es el desencanto de las ideologías que sólo se encarnan con violencia y privación de libertad. La alternativa es el nihilismo.

En ese caldo de cultivo, un cineasta francés ateo de origen protestante, Jean Delannoy, decide llevar a la pantalla la novela El párroco de la Isla de Sein del famoso escritor bretón Henri Queffelec, publicada justo el año del armisticio. La historia se centra en dicha isla atlántica, a mediados del siglo XIX, cuyos habitantes tienen fama en el continente de ladrones y asesinos. Harto de sus pobladores, el párroco les abandona y se marcha de la isla. En ausencia del clérigo y debido a la fuerte tradición religiosa del pueblo, el sacristán Thomas decide asumir un liderazgo religioso en la parroquia que se torna dramático cuando los fieles empiezan a exigirle cosas que sólo puede hacer un sacerdote legítimamente ordenado: dar la absolución, consagrar, exorcizar… Por otra parte, la jerarquía continental, sabedora de la inquietante situación, decide poner fin a esa surrealista locura.

Esta película puede leerse en diferentes claves, y así se ha hecho ciertamente. Desde los que han visto en ella una precoz dialéctica entre institución y carisma, hasta los que han visto una crítica antiburguesa de tono buñueliano. Pero más allá de interpretaciones de corte ideológico Luigi Giussani, fundador de Comunión y Liberación, ofrece una lectura antropológica, lejos de leer el film como un alegato anticatólico o antirromano, ve en él una interesante descripción del sentido religioso del ser humano. Los personajes viven un sentimiento original de dependencia del Misterio, incluso dentro de la más grave inmoralidad; por otra parte, no es un sentido religioso abstracto, new age, sino que precisa de signos concretos, de sacramentos. Es un sentido religioso que clama por la encarnación, por la humanización de lo divino.

Con el paso de los años, esta película ha adquirido un nuevo valor. Si en 1985 Giussani calificaba la película en el Meeting de Rímini como un film “olvidado”, en 2014 hay que decir que se trata ya de un film “incomprensible”. Dios tiene necesidad de los hombres muestra un pueblo definido y cohesionado por una honda religiosidad ajena a cualquier moralismo. El que mata sabe que no puede morir sin absolución y el que roba sabe que debe ayudar económicamente para la reconstrucción del templo. Un pueblo que lo es porque todos comparten una íntima conciencia de dependencia de Dios, y una última obediencia a quien reconocen como signo presente del Misterio divino. Quien no haya vivido hoy, por edad o contexto, una situación con analogías a la descrita no estará en condiciones de entender lo que muestra el film, que resultará definitivamente extraño, más surrealista de lo que es, y del todo inverosímil. La película no generará rechazo, sino el desinteresado estupor de quien escucha un idioma del que no conoce ni palabra. Quizá, como mucho, una tierna curiosidad. Esta película del año 50 es en sí misma una constatación de un cambio antropológico sin precedentes. En poco más de medio siglo se ha disuelto una tradición que estaba en la base misma de la sociedad desde hacía más de mil años. Se ha disuelto en la sociedad porque ha desaparecido como contenido de la conciencia del individuo. Ante este nuevo escenario histórico -epocal, más bien- sólo es posible partir de cero, como los antiguos cristianos hicieron con los bárbaros. Frente a ello, sin embargo, son posibles dos actitudes estériles: la nostalgia triste y quejosa del “cualquier tiempo pasado fue mejor” y la conciencia equivocada de que aún es posible reconquistar hegemónicamente para la Iglesia el espacio perdido. Quien piensa así hace mucho tiempo que dejó de ver películas…

>Dios tiene necesidad de los hombres

Arqueología de nuestro presente

Juan Orellana | 3 comentarios valoración: 3  210 votos

Ver el infierno, descubrir la tierra

Maddalena Bertolini

Sebastião Salgado es un hombre de sal, sus ojos son como dos cristales salinos con brillos oceánicos. Ha llevado su cámara fotográfica como si fuera su antorcha, con ella ha mirado la tierra entera, sus habitantes, sus destructores, sus carniceros, sus custodios, a todos los ha iluminado, inmortalizándoles.

Del trabajo de toda su vida ha nacido el documental de Wim Wenders titulado “La sal de la tierra”, que ha obtenido varios reconocimientos, como el premio especial del jurado de Cannes en la sección “Una cierta mirada”. Rodado en colaboración con el hijo de Salgado, Juliano Ribeiro, es un espectáculo extraordinario.

No se trata de una biografía, aunque sin duda la vida del fotógrafo es algo fuera de lo común, pero el registro biográfico solo se nota como trasfondo de la representación de toda la humanidad moderna. Nunca está solo con su objetivo, en la película de su alma penetran los hombres y el paisaje de su destino. Pero la voz de Salgado acompaña todo el film, con intervenciones de Wenders y de su hijo, y finalmente de su amada esposa, Leila.

Esa voz da rienda suelta a nuestras emociones, que empiezan a asomar en nosotros desde el principio, con la famosa foto de los mineros de Sierra Pelada: hombres libres, señala la voz narradora, que se convierten en esclavos del hambre del oro. Aparecen como una plaga de insectos en el barro, con sus espaldas aplastadas por sacos sucios donde esperan hallar alguna pepita: un chico descansa apoyado en un poste; parece un Cristo oculto. De hecho, el título es una cita evangélica, pero el fotógrafo tuvo que huir por su fe marxista de Brasil y de su granja en el estado de Minas Geiras, donde dejó a sus padres y a siete hermanas.

Se graduó en economía en Francia, su mujer fue quien le regaló su primera cámara. Pocos años después tomaron, de mutuo acuerdo, la decisión de dejar un cómodo empleo en un banco londinense y empezar a peregrinar. Primero regresó a Brasil: allí comenzó su caza del hombre. En la pantalla empiezan a sucederse imágenes de hombres lejanos, tribus indias, amazónicas, rostros que se retuercen como raíces, que son efectivamente las raíces de Brasil, de las Otras Américas (título de su primer trabajo), del universo humano.

Creo que el propio Salgado ha quedado sorprendido e impactado por su forma de estar ante esos hombres. Ante sus hijos. Rubio y con barba, aparece como un semidios, y quizás ellos creyeran que lo era. Quizás nosotros también, al fin y al cabo. Porque él siempre llega hasta esa luz que reside en cada mirada, incluso en la de una mujer Tuareg ciega.

Son ardientes las imágenes del corazón del film: cuando las manos de los hombres, primero trabajadas y artesanas, se convierten en manos vacías y homicidas. Hambrientas. Dolorosas como bofetadas son las imágenes del hambre y la carestía: niños desnutridos, madres vacías, padres inermes. Es la shoah desconocida, los genocidios africanos.

Ver el infierno, descubrir la tierra

Maddalena Bertolini | 0 comentarios valoración: 3  219 votos
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>Entrevistas

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Lo que han premiado los Oscar

Fernando de Haro

Alberto López Basaguren es catedrático de Derecho Constitucional y se mueve en el entorno de los socialistas del País Vasco. Conversa con paginasdigital.es sobre el 40 aniversario de la Constitución y defiende una reforma de la Carta Magna. Se muestra convencido de la posibilidad de fraguar una mayoría no independentista en Cataluña y de un federalismo que, por fuerza, tiene que ser asimétrico.

¿Hemos conmemorado de modo adecuado los 40 años de la Constitución? ¿Qué es lo que debe quedar tras esta conmemoración?

La conmemoración del aniversario de la Constitución debía tener, necesariamente, un amplio aspecto de celebración, de reconocimiento laudatorio de su significado absolutamente excepcional en nuestra historia como sistema político democrático. Los elogios a la Constitución son absolutamente merecidos y es difícil excederse al hacerlos. Nada que objetar a ello. Es la primera Constitución plenamente democrática, en total sintonía con las de los sistemas democráticos más sólidos de Europa, que es integradora –y no de un partido– y que pervive durante cuarenta años. La combinación de estas características es única en nuestra historia, por lo que los elogios son merecidos. Pero he tenido la impresión de que, en muchos casos, los elogios eran una forma de auto-convencimiento, de encerramiento, de tratar de alejar cualquier otra consideración que no fuese la simplemente adulatoria, de tratar de que no se escuchase ninguna otra consideración. En mi opinión, se trata de alabanzas que, en el mejor de los casos, solo miran al pasado, de forma estéril, sin tratar de extraer ninguna enseñanza, sin mirar al futuro. Sin plantearse qué y cómo debemos hacer para que la Constitución, nuestro sistema democrático, tenga una más larga vida. Me gustaría que tras esta conmemoración quedase la convicción de que la Constitución, qué y cómo se hizo, es una fuente de enseñanza para ver cómo somos capaces de que, dentro de diez años, podamos conmemorar los cincuenta años de la Constitución; y de que las generaciones que nos siguen puedan llegar a conmemorar su primer centenario. Y estoy absolutamente convencido de que eso no se logrará sobre la base de declamaciones laudatorias puramente autocomplacientes, defensivas, atrincheradas en el inmovilismo, que se niegan a afrontar los retos que tenemos frente a nosotros, creyendo que esas declamaciones son una concha defensiva inexpugnable.

'Hay que advertir a los políticos de que es urgente la reforma de la Constitución'

Fernando de Haro | 0 comentarios valoración: 2  11 votos
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>Reconectar el voto y la experiencia social

Lo que han premiado los Oscar

P.D.

paginasdigital.es conversa con Andrea Levy, vicesecretaria de Estudios y Programas del Partido Popular, sobre los retos de fondo que emergen en la campaña electoral. Levy responde a preguntas que no se le plantean habitualmente.

En las campañas electorales se produce una situación polarización, pero parece que desde diciembre de 2015 estamos en un escenario nuevo. La polarización ha aumentado tanto que parece haberse disuelto el “nosotros” de un país compartido.

Tenemos que asumir que España ha pasado de apostar por un sistema bipartidista que, a pesar de sus imperfecciones, otorgaba una estabilidad evidente al país, a un sistema pluripartidista con múltiples actores políticos donde se dificulta la posibilidad de alcanzar acuerdos y llegar a consensos debido a la multiplicidad de vetos cruzados.

Esto, además, es un balón de oxígeno para la izquierda, puesto que la dispersión del voto del centro derecha minimiza las opciones de gobierno. Lo vimos en 2015 en la ciudad de Madrid donde, a pesar de que el Partido Popular fue la fuerza más votada y preferida por los madrileños, los votos a VOX impidieron que tuviésemos la mayoría. Ahora, en el escenario electoral en el que nos encontramos, muchos advierten de la posibilidad de volver a vivir un escenario en el que el centro derecha tenga mayoría en votos pero cuya fragmentación disminuiría las opciones de una clara mayoría.

¿La opción por un determinado partido a la hora de votar tiene que ver más con opciones ideológicas o con pulsiones de última hora que con experiencias concretas de implicación social?

Las campañas electorales son más importantes que nunca. El ciudadano cada vez elige más tarde su voto por lo que los partidos nos vemos obligados a presentar los mejores proyectos posibles, los más viables y los más beneficiosos. Si algo ha cambiado en las últimas décadas es la infinidad de canales de comunicación existentes a través de los cuales cualquier ciudadano, con independencia de donde viva, puede tener acceso a toda la información sobre qué pensamos cada uno. En ese sentido, el Partido Popular tiene una clara ventaja: somos conocidos, reconocibles y previsibles. El ciudadano sabe que cuando gobierna el Partido Popular se crea empleo, se mejoran las condiciones de vida de la gente y se aumentan las oportunidades. Nos presentamos a las elecciones con un programa electoral atractivo para cumplirlo. Que nadie busque frases grandilocuentes disfrazadas de propuestas, porque lo que van a encontrar es soluciones reales a los problemas y preocupaciones de los ciudadanos, no eslóganes vacíos.

'Hay que huir del enfrentamiento y del revanchismo'

P.D. | 0 comentarios valoración: 2  14 votos
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>Reconectar el voto y la experiencia social

Lo que han premiado los Oscar

P.D.

La Casa Estela de Cometa nació hace dos años, creada por un grupo de personas que hacen voluntariado de acompañamiento a niños y jóvenes tutelados que viven en residencias de la Comunidad de Madrid. La Casa se ocupa de acoger a jóvenes que han finalizado la tutela. Su directora, Meri Gómez, reflexiona con paginasdigital.es sobre el valor político de esta experiencia.

¿Qué experiencia de construcción social y de participación ciudadana habéis hecho desde que se fundara vuestra casa?

Construcción social se podría llamar a todo lo que hacemos. La casa se crea con la idea de construir un entorno en el que las chicas extuteladas puedan disfrutar de un lugar que les permita crecer como personas, formarse y poder participar de una vida activa dentro de la sociedad. Entendemos que para construir la sociedad hacen falta sujetos con una base firme en la vida y creemos que la casa es una experiencia de construcción social muy potente. Personas firmes en la vida son las que son capaces de construir dentro de la sociedad. En cuanto a participación ciudadana, en la casa hemos visto cómo hay un lenguaje que todo el mundo entiende y sabe hablar, basta tener un interlocutor, es el lenguaje de la caridad, hemos visto cómo gente, amigos cercanos, familiares, amigos de amigos, incluso desconocidos que han oído la existencia de la casa, nos han ayudado y nos ayudan diariamente, de muchas formas: con el mantenimiento de la casa, económicamente, con gestiones de cualquier índole y sobre todo siendo nuestros amigos. Hemos visto así que hay un punto común en el hombre más allá de condiciones sociales e ideologías en el que es posible el diálogo.

'Necesitamos un Gobierno que piense un futuro común para todos'

P.D. | 0 comentarios valoración: 2  15 votos
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>Entrevista a Francisco Igea

Lo que han premiado los Oscar

F.H.

Francisco Igea es médico, entró en política como diputado nacional de Ciudadanos tras las elecciones que hubo que repetir. Acaba de ganar las primarias de su partido en Castilla y León.

La polarización ha aumentado mucho en el último tiempo y parece que se ha disuelto la percepción del “nosotros” como país.

En los tiempos del miedo y la incertidumbre en que vivimos, que son tiempos de incertidumbre económica y política, lo que está triunfando en gran parte es el mensaje del egoísmo. El mensaje nacionalista no es más que un mensaje egoísta, es el egoísmo elevado a categoría política. Siempre he dicho que es un mensaje egoísta y adolescente que se mira a sí mismo. Y el mensaje populista también es un mensaje egoísta, de que el culpable es otro, hay un enemigo responsable, se huye de la responsabilidad. Y todo eso hace que se diluya el “nosotros”, que se diluya la capacidad de pensar que nosotros somos responsables, que todos y cada uno somos responsables de las cosas, que todos y cada uno participamos de esto, pues siempre es más fácil buscar un enemigo que buscar una solución o asumir una responsabilidad.

Tenemos una participación electoral en torno al 70%, pero la participación ciudadana en España es del 20%. ¿Hay desconexión entre la vida política y la actividad social?

Hay mucha desconexión porque los partidos son estructuras muy cerradas y la gente piensa que el mundo es lo que pasa en twitter. Nos pasa a todos que se nos olvida llegar a casa y abrir la ventana, salir y hablar con la gente, y ver que a la mayoría de la población la política no le ocupa casi nada de su tiempo, le ocupa su familia, la enfermedad, el trabajo, las cosas importantes. A veces los políticos somos incapaces de hablarle a la gente de esas cosas, de escucharles y dejar un rato de hablar de política, de ser humanos, que es una de las cosas que a veces uno pierde cuando se mete en esa burbuja.

¿Cree que hay una burbuja, que la vida social va por otro lado, que las relaciones interpersonales son más sanas que las que se viven en el ámbito de los partidos?

Creo que afortunadamente sí, aunque hay sitios de España donde desafortunadamente eso no es real y donde se vive una polarización social potente, por ejemplo en Cataluña, donde se vive un grado de enfrentamiento civil real, pero la mayoría de la población en España sigue compartiendo amigos de uno y otro lado, tiene una vida normal, y eso es lo que hay que intentar, que la división política no se convierta en división social. Siempre ha sido una de mis obsesiones acabar con el frentismo, luchar contra esa manera de entender la política tan del Madrid y del Barça que a veces tiene este país.

'Es necesaria una política que vuelva a ser servicio al ciudadano'

F.H. | 0 comentarios valoración: 2  21 votos
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>Entrevista a Manuel Reyes Mate, filósofo

Lo que han premiado los Oscar

Fernando de Haro

Manuel Reyes Mate posiblemente es el pensador español que más esfuerzo ha dedicado a reflexionar sobre la condición de las víctimas. paginasdigital.es conversa con Reyes Mate sobre el reto de la globalización, la crisis migratoria, las identidades excluyentes, el nacionalismo y otras cuestiones que marcan la actualidad.

Usted ha asegurado que “la pregunta que se hiciera Hannah Arendt en su ensayo de 1943 ‘We refugees’ sobre la significación política del refugiado sigue teniendo actualidad en pleno siglo XXI”. ¿Por qué?

Para Arendt los refugiados son la vanguardia de los pueblos –y no la retaguardia o un efecto secundario– porque lo que se hizo con ellos, el poder lo puede hacer con cualquiera. “Ellos” eran el pueblo judío alemán, alemanes por los cuatro costados, que habían luchado por Alemania en la I Guerra Mundial, que se sentían totalmente asimilados, y que, de repente, son señalados como “otros”, privados de su nacionalidad, es decir, desnaturalizados. Son devueltos a su estado natural de meros seres humanos. Y ellos descubren que eso es ser menos que nada, porque lo importante son los papeles. Bueno, pues su tesis es que lo que el Estado hitleriano ha hecho con ellos, los judíos, porque son de otra sangre aunque compartan la misma tierra, lo pueden hacer mañana con los gitanos, con los enfermos mentales, con los improductivos o con los viejos. De poco sirve decir que “todos nacemos iguales y libres” si el Estado se arroga la facultad de decir quiénes son los sujetos de los derechos políticos y sociales. Ese era un problema que tenía la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano de 1789. Hay que tomarse en serio los derechos del hombre. No hay que admitir la distinción entre “nacionales” y “nacionalizados”. Y hay que exigir que el ser humano sea siempre un ciudadano.

¿Qué desvela sobre Occidente la reacción a los refugiados y a las migraciones?

'Nos hemos acostumbrado a marcar nuestras señas de identidad excluyendo'

Fernando de Haro | 0 comentarios valoración: 2  22 votos
Juan José Laborda saludado por Su Majestad el Rey de España vista rápida >
>Entrevista a Juan José Laborda, expresidente del Senado

Lo que han premiado los Oscar

Fernando de Haro

Juan José Laborda, socialista, fue una de las referencias en el Senado, donde tuvo escaño desde 1977 hasta 2004. Miembro del Consejo de Estado, analiza con www.paginasdigital.es los 40 años de la Constitución, el momento por el que pasa España y los retos del independentismo catalán.

Comienza el juicio por el proceso de secesión. ¿Además de una respuesta jurídica habría que dar otra política? ¿En qué términos?

La Justicia actúa de acuerdo con la ley, es independiente. Pero los que no acatan la Constitución dirán que el juicio es político. La respuesta política que los demócratas pueden dar es defender al Tribunal que juzga los delitos que presuntamente cometieron Carles Puigdemont, Oriol Junqueras y los demás procesados. Sería necesario que en este asunto hubiera una actitud común por parte de los partidos constitucionales, pero me temo que eso será imposible, lo cual me parece estúpido, además de negativo para la calidad de nuestra democracia.

¿Cómo sería posible volver a encuadrar a la mitad de los catalanes que apuestan por la independencia en el marco constitucional? ¿Es posible? ¿Qué sería necesario?

Para integrar a los catalanes que ahora no están dentro del marco constitucional, habrá que pensar primero en los catalanes que sí se sienten dentro de la Constitución Española. Y para eso es necesario argumentar en qué están equivocados los nacionalistas catalanes. Sin complejos, y con la verdad. No se puede ganar el juego de la integración sin rechazar la aceptación resignada de las ideas de los nacionalistas sobre el Estado y España. El Estado constitucional no es una jaula de nacionalidades, sino la norma que las ha reconocido por primera vez. Cataluña votó la Constitución el 6 de diciembre de 1978 con más porcentaje de votos afirmativos que la mayor parte de los territorios de España. El proceso de reintegración mayoritaria de los catalanes en un marco común requiere tiempo, y un consenso entre los constitucionalistas que dure todo ese tiempo. Y cuando hablo de consenso, no me refiero solo a los partidos. Existe una sociedad civil que espera un signo de la política para ponerse en marcha en ese proyecto, que podríamos calificar de patriotismo constitucional.

'La democracia es incompatible con la noción de enemigo'

Fernando de Haro | 0 comentarios valoración: 3  23 votos
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>Entrevista a Joseba Arregi

Lo que han premiado los Oscar

Juan Carlos Hernández

Dialogamos con Joseba Arregi sobre los desafíos de la modernidad. “La posmodernidad es el resultado de la acumulación de los efectos colaterales secundarios no queridos pero estructuralmente propios de lo que ha querido la propia modernidad”, afirma exconsejero del Gobierno Vasco.

¿Existe una falta del sentimiento del nosotros que se diluye en los intereses particulares?

El nosotros, si tiene que ser un nosotros civilizado, cívico, adaptado al estado de derecho, no puede ser un yo o un nosotros construido fuera de la igualdad de derechos, fuera de la igualdad ante la ley. Tiene que ser contando y partiendo de esa igualdad ante la ley, igualdad en derechos y libertades. Lo que pasa es que los pequeños colectivos que se han constituido después de la crisis del capitalismo, de la cultura moderna, en el posmodernismo y demás, son yoes colectivos particulares pero que se unen en alguna identificación particular, no en la identificación universal de los derechos y de la igualdad ante la ley, sino en sentimientos étnicos, en las políticas de género, que también son identidades particulares que no llegan a ser universales.

En definitiva, no son representantes de un nosotros constituido en base a una conversación y a una negociación permanente de lo que es el bien público, el bien común. Son unidos por intereses o sentimientos particulares, y eso se ha acrecentado tremendamente en lo que se llama la cultura del capitalismo de consumo, que sobrevalora el sujeto, los sentimientos subjetivos, las emociones, los intereses colectivos particulares, sin que haya un horizonte de un nosotros que constituya al conjunto de la comunidad política.

Últimamente se ha hablado mucho de los movimientos feministas. ¿Cuál es su valoración?

'El populismo es peligroso cuando tiende a convertirse en totalitarismo'

Juan Carlos Hernández | 0 comentarios valoración: 2  17 votos
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>Entrevista a Tulio Álvarez

Lo que han premiado los Oscar

Juan Carlos Hernández

Hablamos con Tulio Álvarez, reconocido activista por los derechos humanos en Venezuela. Condenado por el régimen de Maduro, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos suspendió la sentencia condenatoria.

¿Cómo es la situación social hoy en día en Venezuela? Se ha hablado en los últimos días incluso de detenciones masivas y arbitrarias.

El rumor de que están llevándose jóvenes en las calles indiscriminadamente para una especie de reclutamiento forzado es falso. Creo que incluso está sembrado por el propio régimen. Lo que ha pasado es que muchachos jóvenes que han participado, como están participando todos los venezolanos, en la protesta han sido retenidos y detenidos, llevados a tribunales como si fueran adultos y condenados, y en este momento están retenidos varias decenas de niños y con órdenes de tribunales. Tenemos el testimonio de una juez que ha tomado esa decisión porque se ha visto forzado, lo cual no hace que esa decisión siga siendo aberrante, pero es una prueba irrefutable de la manipulación. Yo tengo conocimiento de tres jueces que han dictado medidas de detención de estos niños, son aproximadamente entre 70 y 100 niños. Estamos hablando de niños de 14-15 años, en realidad son niños que tienen conciencia política.

¿Cómo es la situación actual de abastecimiento de productos de primera necesidad?

Es imposible que yo te narre el drama social por el tema de la hambruna y la falta de medicinas que se vive en Venezuela. Si yo tratara de llevar esto al máximo grado de perversión que se pueda narrar, yo no tendría la capacidad de mostrar la situación límite en que está Venezuela. Es una situación de hambruna, donde no hay asistencia social, no hay medicinas. Todo enfermo de cualquier enfermedad que necesite un tratamiento está en riesgo de muerte. Las muertes en los hospitales son constantes. Tenemos una situación en la que no hay equipos médicos. Yo trabajo con empresas de equipos médicos que son las que prestan mantenimiento y no los hay. El 90% de los equipos médicos de los hospitales públicos en Venezuela están paralizados. No hay posibilidad de tratamiento de ningún tipo, no hay posibilidad de hacer exámenes básicos de hemodinamia, rayos X, radioterapia… ninguna posibilidad. Y las medicinas, cualquier ciudadano español que tenga una farmacia sabe que diariamente le llegan personas tratando de comprar medicinas para mandarlas a Venezuela. No hay ni las medicinas más básicas, ni para dolor de cabeza, ni antigripales… Es una situación desesperada.

Con la irrupción de Juan Guaidó, ¿se ha podido conseguir por fin la deseada unidad de la oposición en Venezuela?

En Venezuela no hay oposición. Oposición hay en un país que tiene democracia. En Venezuela hay factores democráticos activados y está unánimemente activado todo el factor democrático en contra de la dictadura.

¿Sería más correcto hablar de disidencia?

'En Venezuela no se enfrentan dos actores políticos, hay un régimen de facto contra un pueblo'

Juan Carlos Hernández | 0 comentarios valoración: 2  17 votos

El otro es un bien, también en política

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