Diario de información sobre la actualidad política, social, económica y eclesial
4 DICIEMBRE 2016

Este blog surge ante la necesidad que reconocer lo verdadero que encierra la cultura escénica y cinematográfica y poder entender estas artes como una auténtica escuela de vida.

Punk Rock

El retrato de una generación perdida puede sonar a topicazo y a algo ya muy visto. Tienen razón si piensan esto, los adultos suelen mirar a la generación que les precede con negatividad, preguntándose qué será del futuro con ellos. Todos, cuando miramos atrás, pensamos que en nuestro tiempo las cosas eran mejores. Pero ¿éramos mejores o los tiempos eran mejores? En Punk Rock esta generación grita con un lenguaje incomprensible para muchos, pero tan agudo y desesperado que la angustia te petrifica en la butaca.

Para arrancar la nueva temporada La Joven Compañía arriesga con un texto de Simon Stephens, dramaturgo inglés de referencia en la actualidad. Los siete jóvenes de Stockport (pueblo cercano a Manchester) que protagonizan esta tragedia retratan una juventud animalada, salvaje, perdida... Cada uno distinto, pero en el fondo iguales, perdidos en una sociedad que aborrecen y critican, son el reflejo mimético de lo que no quieren llegar a ser. Son jóvenes que juegan a ser adultos, autosuficientes, pero que deambulan por la vida sin un horizonte siquiera intuido; siempre juntos en la misma sala pero infinitamente lejos los unos de los otros; amigos en la forma pero enemigos en el corazón. Son la generación sin pertenencia a lugar alguno, incapaces de reconocerse en el tiempo que les toca vivir y la cultura que les rodea: huérfanos sociales.  Como dice el tema de Linkin Park que suena en la obra: “just stuck, hollow and alone […] I wanna heal, I wanna feel like I´m close to something real. I wanna find something I wanted all along, somewhere I belong”. ¿Cómo encontrar el lugar al que pertenezco si no me han permitido descubrir mi propia humanidad?

Si ya nos sorprendieron con la adaptación de Fuenteovejuna y se “salieron” con El Señor de las Moscas, La Joven Compañía, en este caso, arriesga fuerte y gana. Una puesta en escena brutal con proyecciones audiovisuales que realmente expresan la historia, un arranque magistral en la primera escena que encierra ya toda la obra, una música muy bien escogida en la que las letras no están de más y unos actores que se entregan apasionadamente. Punk Rock es una producción teatral propia de los grandes y experimentados pero les recuerdo que esta compañía de teatro está formada íntegramente por jóvenes entre 18 y 25 años. Como ven, estos jóvenes son la antítesis de sus personajes. La Joven Compañía está acercando al teatro a un público adolescente que en otras circunstancias no pisaría una sala. Sin embargo creo que en esta ocasión Punk Rock es una historia que les queda grande a los alumnos de secundaria y bachillerato. No por la violencia o la crudeza (ven cosas peores en la televisión o por internet) sino porque se pueden quedar en la superficie y no ahondar en la raíz de la tragedia. Simon Stephens describe el conflicto pero no muestra salida.

Les confieso que me he hecho “follower” de La Joven Compañía y estoy expectante ante sus  próximos proyectos: Hey boy, hey Girl, Romeo y Julieta y una nueva versión de Fuenteovejuna.

@Chema_Alejos

Toda la actualidad teatral de Madrid en www.hoyenlacity.com

Punk Rock

| 0 comentarios valoración: 3  134 votos

La Venus de las Pieles

¡Qué oscuro y profundo puede llegar a ser el corazón humano! En él guardamos desde los anhelos más sublimes hasta los deseos más inconfesables. Aunque porque salgan desde lo más profundo del hombre no quiere decir que todo vale. Hay deseos que nos engrandecen, nos humanizan, nos hacen ser más nosotros mismos pero hay otros que nos vuelven viscerales, instintivos, salvajes... Estos últimos nos pueden sacar una grotesca y esperpéntica caricatura de nosotros mismos. La bondad del placer puede arrebatarnos vertiginosamente hacia lo más tenebroso.

Así salgo del teatro, con estas reflexiones en mi cabeza y un poco asustado después de ver La Venus de las pieles. Asustado por el fondo de la trama pero a la vez enamorado del teatro bien hecho, por esto salgo tan conmovido. Esta obra por sí misma exige un gran director y unos actores que lo pongan todo sobre el escenario. Si no es así, estén seguros que aburriría y sería poco creíble. No es el caso.

Diego del Pino (Diego Martín) es un dramaturgo en busca de la actriz perfecta para que interprete la adaptación de la polémica novela La Venus de las pieles (origen del sadomasoquismo y un auténtico escándalo en el siglo XIX). Inesperadamente aparece Vanda (Clara Lago) una actriz extrovertida y vulgar que cuando empieza el casting encarna a la perfección a Wanda von Dunajew. A partir de este momento Diego y Vanda a asumir los roles de la adaptación de La Venus de la pieles (la novela) sin marcar los límites entre ellos y los personajes. Realidad, ficción, improvisación, vuelta a la novela, a la fantasía... lo que empieza como un juego toma tintes de realidad y comienzan a aflorar lo más oscuro de ellos mismos. Están interpretando el papel de sus vidas o, más bien, están expresando el personaje que querrían tener en la vida.

Sobre el escenario acontece lo que el pintor romántico Füssli plasmó en La pesadilla: una criatura que atormenta nuestros sueños pero que despierta un placer oculto. La Venus de las pieles (la novela) está también en esa corriente del XIX salpicada por la crítica de Nietzsche a la cultura occidental y la exaltación de lo dionisiaco frente a lo apolineo, la liberación de los deseos más ocuros – el vértigo que representa Vanda- y la estabilidad tradicional – la felicidad que representa la prometida de Diego-.

Al igual que los dioses griegos o romanos que cambiaban de apariencia y seducían fácilmente a los mortales, Diego Martín y Clara Lago cambian de registro con solo pestañear. Al igual que el Titán Atlas sostiene sobre sus hombros la Tierra, Diego y Clara sostienen la carga dramática de la obra con una interpretación extraordinaria y una gracia insospechada. Uno puede  contar hasta más de dos y más de tres registros distintos en estos actores en un tiempo mínimo. Clara Lago se impone como una de las mejores actrices del momento, es una Venus de los escenarios que seduce con una mirada dulce y desafiante. Diego Martín se encumbra también como uno de los grandes que atrae por la gran expresividad que ofrece con su rostro (qué lástima que los papeles que le suelen dar en la pequeña pantalla no saquen de él todo su talento) y una presencia que llena el escenario. Y, por supuesto, David Serrano, el director de la obra, es quien ha sabido explotar el potencial interpretativo de estos actorazos.

Esta obra, escrita por uno de los aclamados dramaturgos estadounidenses, David Ives, fue estrenada en el off-Broadway en 2010 y ha ido cosechando éxitos allá donde se ha estrenado, espero que en Madrid ocurra lo mismo. El Teatro Español nos vuelve a sorprender esta temporada con otra obra de gran calidad. Una oportunidad más para poder disfrutar de la magia y la seducción de las artes escénicas. Pero algunos se empeñan en no ir al teatro por quedarse frente a la “caja tonta”...

@Chema_Alejos

Toda la actualidad teatral en hoyenlacity.com

La Venus de las Pieles

| 0 comentarios valoración: 3  597 votos

La fuerza arrolladora de la palabra

La fuerza que tiene la palabra es arrolladora. Un discurso, una frase, unas letras pueden elevarte o hundirte, llenarte de sentido o raptarte a la desesperanza. En España decimos con facilidad “vale más un gesto que mil palabras”. Los gestos son importantes, pero las palabras... crean.

En una sociedad donde prima la imagen, Replika Teatro nos propone poesía, pura poesía sostenida elegantemente por las notas de un piano. Instante recoge la poesía de la Premio Nobel Wislawa Szymborska y le da vida. La palabra poética toma cuerpo en unos soberbios actores que no pueden apoyarse más que en la belleza estética y simbólica de lo que declaman. Szymborska sugiere en sus poemas lo sencillo de la vida, lo insignificante, aquello a lo que nos aferramos porque está cargado de sentido y positividad, frente a un mundo que destruye, que camina muy rápido y nos quiere alienar con los antidepresivos, con guerras, con destrucción. La imagen de la vida se presenta con el personaje de la mujer de Lot, puedes continuar caminando en esperanza o fijar tu mirada en la destrucción, que nos atrae. Szymborska sabe que mirar la destrucción te convierte en sal. Sufrió el nazismo y puso su esperanza en el comunismo hasta que empezó a sufrir la imposición soviética y el adoctrinamiento comunista. En su madurez hace una poesía reflexiva, suelta, despojada de adornos. Nos entrega relámpagos en medio de la noche, como la sala oscura en la que seis actores traspasan nuestro corazón, nuestra memoria, nuestra humanidad con la luz de la poesía.

Beatriz Grimaldos, Manuel Tiedra, Rebeca Vecino, Daniel Ghersi, Juan Erro y Raúl Chacón se dejan modelar por lo poético y ofrecen sus cuerpos como instrumento expresivo de la belleza que encierra la obra de Szymborka. Uno percibe ante este espectáculo que el arte (y aquí hay mucho) eleva el alma, la mirada, el deseo hacia algo humanamente inalcanzable pero profundamente deseado. Uno sale enamorado, conmovido y preguntándose qué ha sucedido en esa sala de teatro. La belleza como trascendental se llega a palpar en el alma que escucha con sinceridad, que se deja cautivar por el asombro de lo real e intuye el ser de las cosas. “Todo termina siendo metafísico” como dice Szymborka en una de sus últimas entrevistas.

Instante, bajo la dirección de Mikolaj Bielski es uno de los 93 estrenos que ofrece la muestra Surge Madrid para promover el teatro alternativo, las nuevas tendencias escénicas y también propuestas profesionales. Esta es una buena escusa para acercarse al teatro, la otra es que el precio único por entrada es de 12€ (esta, para los que nos tenemos que apretar el cinturón).

@Chema_Alejos

Toda la actualidad teatral en hoyenlacity.com

La fuerza arrolladora de la palabra

| 1 comentarios valoración: 3  48 votos

El Señor de las Moscas

¿Qué es lo originario en el hombre: la bondad o la maldad? ¿Es la sociedad la que nos perturba como señala Rousseau en Emilio? ¿Qué función tienen la autoridad, las normas y el orden? ¿Existe el 'buen salvaje'? La novela de William Golding, El Señor de las Moscas, plantea estas preguntas y muchas más. Ha sido llevada al cine en dos ocasiones, 1963 y 1990 (la primera versión personalmente me parece una joya) y adaptada al teatro por Nigel Williams en 1996. Por primera vez se estrena esta versión teatral en España después de haber arrasado en Reino Unido y más de 20 países.

La novela narra la situación extrema que viven un grupo de niños supervivientes de un accidente aéreo en una isla desierta. No hay adultos, ni autoridad, ni reglas. Esta exótica aventura se convierte poco a poco en el reflejo de lo profundo de la naturaleza humana. Con palabras del filósofo francés Rene Girard, se manifiesta lo mimético, la violencia de las sociedades primitivas y la necesidad de lo sagrado. Es una historia que no deja indiferente a nadie.

Golding propone en sus niños náufragos la tensión de la sociedad donde muchas veces lo irracional -Jack y su grupo-  acallan y ridiculizan el sentido común -Piggy, Ralph y los suyos-. Es conmovedor y muy sugerente el inicio de esta adaptación: el grupo de niños uniformados entonando un Kyrie Eleison. Es la plegaria que brota de lo profundo del corazón porque si Alguien no nos rescata, esto es lo que nos sucede. Aquí hay mucha tela que cortar y mi tentación es convertir esta crítica en una reflexión de antropología teológica sobre qué es lo original en el ser humano. Pero no lo voy a hacer.

Poner sobre el escenario esta adaptación de Williams es un reto que sólo una compañía osada, con fuerza y amante del teatro puede realizar. No sé si me impresionó más la historia en sí o ver que este proyecto está siendo realizado por un equipo de jóvenes que quieren contagiar su pasión por las artes escénicas. La Joven Compañía es esto. Desde los actores hasta iluminación, decorados, acogida o comunicación lo llevan chicos y chicas que quieren acercar el teatro a su generación. Esta producción tiene un toque especial y merece que todas sus representaciones se llenen.

La escenografía, iluminación y música están muy cuidadas y dan un toque cinematográfico que seguro agradecerán los jóvenes que vayan a verla. Sin sacarte de escena acompañan muy bien la acción dramática. Los decorados son muy sugerentes y ofrecen constantemente la sensación de peligro, de un hábitat que no está hecho para un niño.

No me atrevo a hablar de actores “amateur” porque, aunque jóvenes, tienen tablas y se dejan la piel en el escenario. Esta Joven Compañía ya nos demostró su potencial y talento en la adaptación de Fuenteovejuna. Espero que sigan ofreciéndonos más proyectos la próxima temporada y que su ideal de acercar el teatro a la juventud no sea una utopía sino algo real. Ya saben como apoyar esta iniciativa, ¿verdad? Yendo al teatro.

@Chema_Alejos

Toda la actualidad teatral de Madrid en hoyenlacity.com

El Señor de las Moscas

| 0 comentarios valoración: 3  127 votos

La Vida Resuelta

Cuando uno es pequeño y se proyecta al futuro se ve apagando fuegos, salvando vidas, siendo una estrella de rock, astronauta... La imaginación nos lleva a apuntar siempre a lo más alto, a las profesiones más espectaculares porque las identificamos con la felicidad. Cuando uno se hace mayor reduce ese listón de heroicidad por cosas más banales como el dinero, una gran casa, vacaciones lujosas, una novia mucho más joven... pero sigue habiendo un punto en común: buscamos la felicidad. El corazón del ser  humano no se conforma con menos.

El hilarante  drama que viven los personajes de La vida resuelta está marcada por este deseo infinito que nos mueve a todos pero que, cuando uno no lo alcanza rozando los cuarenta, es un peso que agota. La caricatura de toda una generación que se enfrenta de bruces con respuestas que no corresponden con la vida.  

Luis (Carlos Santos) y Laura (Laura Domínguez) son un matrimonio que se ha intercambiado los roles, ella trabaja como arquitecto y él se encarga de la casa y del hijo. Jaime (Javier Mora) se acaba de separa de su mujer y vive una vuelta a la juventud enrollándose con Lluvia (Adriana Torrebejano) una chica veinte años más joven. Y Raquel (Cristina Alcázar) es madre soltera que pasados los treinta añora formar la familia perfecta que parece que otros tienen. Estos personajes se encuentran solicitando plaza en una de las mejores guarderías de la ciudad. La espera en ese aula llena de juguetes y sillas para niños hará que afloren todas las contradicciones que viven día a día.

El guión de Marta Sánchez y David S. Olivas es ágil, cargado de genio, giros inesperados y muy sensato. No recurre a ocultar la realidad para ofrecer mayor comicidad, más bien partiendo de situaciones muy reales las eleva y deja caer de golpe para dirigir, cual director de orquesta, la risa y el pesar de todo el patio de butacas. Parten de situaciones cotidianas en personajes muy creíbles, tan creíbles que aquel que parece más imposible, Lluvia, poco a poco es el menos ficticio de todos. Adriana Torrebejano seguro que termina conquistándoles el corazón.

La vida resuelta es una comedia de contrastes: adultos encerrados en un espacio de niños, niños que sueñan con ser mayores, hombres y mujeres que juegan a ser padres perfectos, príncipes azules que destiñen, la vida ofreciendo felicidad a borbotones y ellos buscándola donde no está.

¿Alguno ha alcanzado a ser lo que deseaba de pequeño? ¿La felicidad prometida, la hemos alcanzado? Vayan al Teatro Infanta Isabel y ríanse todo lo que puedan, me lo agradecerán, pero si escrutan un poco más allá en esta historia verán que hay ciertas preguntas que tarde o temprano tenemos que responder. Eso sí, hagan como en La vida resuelta y no censuren el humor en este camino de jugar a ser mayores.

@Chema_Alejos

Toda la actualidad teatral en hoyenlacity.com

La Vida Resuelta

| 0 comentarios valoración: 3  194 votos

En el estanque dorado

Solamente por ver a Lola Herrera y a Héctor Alterio, dos de los grandes en un mismo escenario, merece la pena acudir al Teatro Bellas Artes a ver En el estanque dorado. Aquí debería acabar mi crítica, pero créanme que si les esbozo un poco, sólo un poco más de la obra, verán que no hay más opción que ir al teatro a verla.

El libreto de Ernest Thompson es conocido porque se llevó a la gran pantalla en los 80, pero la dirección de Magüi Mira aporta a esta historia un toque mucho más humano y por ello más cercano, casi familiar, al drama que viven Norman y Etel. Ya con 70 años parece que uno tiene la vida resuelta, pero no es así. 49 años de matrimonio no aseguran nada; es más, quizá cuanto más tiempo va pasando, más exigencia de entrega urge en la pareja, porque cuanto más se acerca uno al otro, más incomprensible resulta, más misterioso, y por ello más necesitado de amor.

Les confieso que tener delante, aunque sea de una forma ficticia, un matrimonio de ancianos que se quieren, no de forma ideal sino concreta, provoca el deseo de querer vivir esa misma experiencia, porque el amor es tal cuando está por encima del sentir y se vive desde la donación. Así es como vive Etel (Lola Herrera): se entrega a su marido a pesar de los obstáculos que él pone, porque “amo a este viejo tonto”. Pero Norman (Héctor Alterio) ha tirado la toalla, no de amar a su mujer, sino de vivir. La vejez, y por ello la muerte, está presente en el horizonte como ese estanque que, sin verlo durante toda la obra, el espectador no olvida que está. Habrá que cruzarlo antes o después, como la laguna Estigia, para alcanzar la otra orilla, para adentrarnos en lo que no conocemos y nos asusta. El estanque es el personaje omnisciente, una presencia que ha sido testigo de la vida de este matrimonio, y que les ha permitido durante años levantar la mirada y dejarse asombrar por la belleza de la realidad. La simbología clásica del agua es muerte y vida. Este estanque dorado es un punto de fuga.

La vejez pone a Norman frente al sentido de su existencia porque se da cuenta de que está perdiendo memoria, de que tiene miedo al mundo, de que su papel como padre ha sido un fracaso y de que su apellido acabará con él. El deseo de inmortalidad aflora, no como una lucha contra la naturaleza, sino como un deseo de permanecer en la historia. “Dejar huella quería”, como dice Jaime Gil de Biedma. El “sentido” llega a Norman con el rostro de un adolescente maleducado de 15 años, Billy Rey hijo (Mariano Estudillo). Héctor Alterio llena el escenario y carga sobre sus hombros una historia que sería “una más” si no fuera por su soberbia actuación.

En el estaque dorado aborda muchos temas: la familia, las relaciones, el amor, la muerte, la vejez, la aceptación de la realidad, las consecuencias de nuestras decisiones… pero, sobre todo, acentúa el drama tan actual de la incomunicación. En una familia tan pequeña como ésta, el drama se marca porque no se pueden encontrar entre ellos. La exigencia de unos hacia otros, la dificultad generacional, el egoísmo, el propio choque entre sexos… No hay comunicación porque no hay escucha, y no hay escucha porque se ven pero no se miran. Por eso el espectador es privilegiado: porque mira y entiende, sufre y ríe, juzga y perdona a unos personajes que nos perfilan a todos nosotros. Como Norman, nos escudamos en el sarcasmo para no afrontar la incómoda realidad, o como Etel, nos desvivimos por maquillar lo imperfecto, o como Chelsi (Luz Valdenebro), nos asusta descubrir que somos como aquel que odiamos.

Sin embargo, frente a tantos desencuentros, nudos, rencillas, dolores, enfermedades, insatisfacciones, y un largo etcétera, En el estanque dorado nos enseña que la realidad está cargada de positividad, que una caricia, un beso o una sonrisa valen más que todo lo anterior. El determinismo es mentira. Uno va construyendo la vida en cada decisión, y cada decisión, cada vaciarse de uno por el otro, va llenando de sentido la existencia. El estanque está ahí, y cada año que pasa parece que es más real que uno mismo. Pero ese estanque, no se olviden, es dorado, aunque uno nunca se pare a contemplarlo.

Supongo que ya tienen suficientes motivos para ir a ver esta obra, ¿verdad? Pues falta uno más: hay más comedia que drama.

@Chema_Alejos

Más actualidad teatral en www.hoyenlacity.com

En el estanque dorado

| 0 comentarios valoración: 3  316 votos

Amantes de Vicente Aranda

Hacer una adaptación de Amantes para teatro es una apuesta segura. Y no lo digo porque sea o no una obra redonda, sino porque contiene objetivamente los elementos necesarios para colgar el cartel de “no hay localidades” día sí y día también. ¿Qué elementos? Adaptación de una polémica película de principios de los 90 por sus escenas de cama, rostros conocidos de series de tv y una historia facilita de seguir. Auguro una temporada larga sobre los escenarios.

El argumento es fiel a la obra cinematográfica del olvidado Vicente Aranda (La Pasión Turca, Celos, La Mirada del otro, Juana la Loca, Carmen...). Ambientada en el Madrid de los años 50, el joven Paco (Marc Clotet), que acaba de terminar el servicio militar, tiene toda una vida por construir junto a su novia Trini (Natalia Sánchez). Ella, dulce y trabajadora, quiere una vida plena y anhela casarse, cuidar de su marido y trabajar para él si hace falta porque entiende que el amor se expresa en la entrega. Luisa (Marta Belaustegui) alquila una habitación a Paco. Ella es una mujer madura, viuda, zarandeada por la vida, pasional que busca amor. Mujeres antagónicas para un joven inmaduro que no discierne entre el amor y la pasión. No llega a comprender la entrega total y verdadera que busca Trini pero sí el coito inmediato que le ofrece Luisa y que les creará una dependencia mortal. Son tres personas que se mueven en tres niveles distintos de la realidad por lo que más que encontrarse, se chocan entre ellos.

La historia no da para más; es predecible. No es culpa de la adaptación sino del guión original firmado por Carlos Pérez Merinero, Vicente Aranda y Álvaro del Amo. La película de Aranda adolece de los mismo. Es cierto que en la adaptación se ha introducido un pasado a los personajes pero no les hace lo suficientemente consistentes para entender sus actos. No están bien dibujados en el guión y hace que no sean creíbles. Marta Belaustegui, Natalia Sánchez y Marc Clotet hacen un muy buen trabajo sobre un guión que pierde ritmo y tensión.

Fiel a la película protagonizada por Victoria Abril, Maribel Verdú y Jorge Sanz, Amantes contiene escenas que pueden resultar muy incómodas para el espectador (y creo que también para los actores). Se puede provocar más al espectador cuando se sugiere que cuando se explicita Cuando una escena erótica no está justificada en la trama y no es crucial para el argumento, está de más. Sería una pena que el reclamo de una obra radique en la cantidad de carne y no en su calidad dramática.

La escenografía de Paco Azorín y la música merecen un aplauso. Los personajes se mueven sobre tres niveles, el más bajo son dos tarimas inclinada en forma de “V” que sugiere cómo esta situación pasional hace que los personajes no puedan pisar en firme y estén en el constante riesgo de caer. Es muy sugerente.

Amantes es cine adaptado al teatro, el movimiento contrario al que estamos acostumbrados, y que seguramente este tipo de adaptaciones se empiecen a hacer mucho más frecuentes.

@Chema_Alejos

Toda la actualidad teatral en

www.hoyenlacity.com

Amantes de Vicente Aranda

| 0 comentarios valoración: 3  48 votos

Brecht y La mujer judía

Enfrentarse cara a cara con un texto de Brecht no es algo baladí y, sin embargo, debería ser mucho más común en el panorama teatral. Hay autores que no deberían faltar de nuestras salas porque sus palabras siguen siendo actuales y, sobretodo, porque contemplar ciertas obras parece que nos devuelven un poco la humanidad; nos despiertan de un sueño tonto en el que estamos inmersos a través de una bofetada dramática.

Quizá La mujer judía no es el texto más conocido de Bertolt Brecht pero, ¿cuántas veces este nombre resuena sobre nuestros escenarios? Desgraciadamente muy pocas. Uno de los grandes dramaturgos del sXX merece ser representado aunque esto suponga una apuesta muy arriesgada no sólo por la dificultad interpretativa sino por encontrar un hueco en alguna sala que acepte ese riesgo. Por esto hay que agradecer de antemano la osadía tanto de María Porcel como del Teatro del Arte por traer a la escenografía madrileña La mujer judía.

 Este monólogo cincelado en el realismo propio de Brecht denuncia, incomoda, sugiere más de lo que parece. Parece que uno se pierde entre tanta conversación telefónica y simulacro de diálogos, pero el espectador tiene que componer las piezas, ir dándole forma. Brecht exige que el espectador esté activo y participe del libreto desde su butaca. Reduciríamos la obra si la centramos en una simple denuncia al nacionalsocialismo alemán porque Judith Keith, la mujer judía, es una mujer que se mueve entre lo que debe hacer para salvar su vida y lo que realmente desea. Son conversaciones dramáticas en las que una mujer debe seguir aparentando normalidad mientras que, tanto sus amigos como ella misma, saben el contenido real de su mensaje. Judith se tiene que camuflar socialmente aunque se encuentre desnuda.

María Porcel se despoja literalmente de todo lo que estorba al personaje. Salva la originalidad del texto recurriendo a una bombilla, una tiza,un trozo de pan duro y un improvisado armario. Que nada pueda distraer al espectador. No necesita añadidos porque las palabras de Judith van más allá de sí mismas. Se nota que  María Porcel ha trabajado mucho este texto, que entiende a Bretch, y a este personaje porque no deriva en el sentimentalismo de lágrima fácil (que sería fácil con este monólogo) sino que invita al espectador a pensar, a distanciarse de lo que ocurre y contemplar. Notable interpretación y genial puesta en escena (la forma creativa como resuelve el diálogo entre Judith y Fritch es muy sugerente).

Ponerse cara a cara con Brecht no es fácil. No les propongo algo ligerito para pasar el rato sino un monólogo que requiere un tiempo de reposo tras los aplausos. El Teatro del Arte acoge una obra de gran calidad literaria e interpretativa. Merece la pena echar un ojo a las propuestas de esta pequeña sala.

@Chema_Alejos

Toda la actualidad teatral de Madrid en

www.hoyenlacity.com

Brecht y La mujer judía

| 0 comentarios valoración: 3  47 votos

Lorca rescatado

Hay ciertas obras que te dejan clavado en la butaca del teatro con la impresión de haber sido testigo de algo que es mucho más grande que tú. ¡Qué grande Lorca, sus Bodas de Sangre y la Compañía Tejido Abierto! Parece que el nombre de este grupo teatral refleja lo que han conseguido con la obra del de Granada. Han rasgado de par en par la piel, el tejido que protege y guarda la esencia de esta tragedia y muestran un corazón apuñalado, enamorado, deshonrado, herido por la pasión, una humanidad que llora, baila, canta, sueña, se venga... Y testigo de todo esto es el tiempo, el calor, el frío, la luna...

La adaptación que Tejido Abierto ha hecho de la obra de Lorca es digna de aplauso. 1941.Bodas de Sangre es teatro sobre teatro. En un pueblecito del sur de España, un grupo ensaya clandestinamente esta tragedia. El frío que paraliza se cuela en el lugar de ensayo, es el alma de una España en luto por la pérdida de tantos hijos, es el alma de una madre y una esposa que pierden a lo más querido. Esto choca con el calor de Bodas de Sangre; calor que sofoca, agobia, molesta, hiere. Dos climas opuestos, dos bandos políticos, dos familias enfrentadas, la vida y la muerte, el amor y la pasión, la condición humana que conoce el bien pero realiza el mal, que desea el amor pero se deja arrastrar por la pasión... El personaje de la Novia encierra este misterio:

“Yo corría con tu hijo que era como un niñito de agua, frío,y el otro me mandaba cientos de pájaros que me impedían el andar y que dejaban escarcha sobre mis heridas de pobre mujer marchita, de muchacha acariciada por el fuego. Yo no quería, ¡óyelo bien!; Yo no quería.”

¿Quién puede escapar de esta experiencia? Uno contempla sobre el escenario un sufrimiento que purifica.

Bodas de Sangre es el misterio de la Vida, la grandeza y bajeza del hombre, la alegría que desborda y la tragedia que paraliza y mata, poco a poco, a los que viven. Todo esto bajo la mirada del tiempo, de la luna, del río, del bosque que, observadores del drama, hacen que la vida continúe como si no pasara nada.

“Giraba,

giraba la rueda

y el agua pasaba.”

Como cuando se acaba de representar una tragedia, y el actor, después de haber encarnado una historia que toca el alma, vuelve a su quehacer como si no hubiera sucedido nada. "Giraba la rueda y el agua pasaba...”.

Teatro, poesía, cante y baile flamenco, simbolismo, Lorca realmente comprendido, grandes actores, exquisita puesta en escena, sencillez que llena el escenario, pero sobretodo arte, mucho arte. ¡Gracias!

(hasta el 12 de enero de 2014 en el Teatro Valle-Inclán)

@Chema_Alejos

www.hoyenlacity.com

Lorca rescatado

| 0 comentarios valoración: 3  49 votos

No son maneras de alcanzar la fama

Les voy a ser muy sincero. Hay días en los que uno tiene que ir al teatro porque le toca cubrir una obra que no ha elegido. Y si encima es una tarde de domingo lluviosa... hay pocas ganas de moverse de casa. Este es mi caso. Cuando vi el cartel de la obra en cuestión, las pocas funciones que ofrece y que era un musical en un pequeño teatro, pensé que No son maneras de tratar a una dama sería una mezcla entre el petardeo de Perdona bonita pero Lucas me quería a mí y la baja calidad musical de Al otro lado de la cama. ¡Qué pereza! Pero la obligación es la obligación y dejando la desgana acurrucada en el sofá de casa, busqué buena compañía y me encerré la tarde del domingo en el teatro Alfil. ¡Por lo menos allí puedes tomarte una copa mientras esperas la apertura del telón!

Sé que estas no son maneras de acudir al teatro, partiendo de prejuicios y sin dar oportunidad alguna. ¡Menos mal que la realidad suele superar nuestras expectativas! Esta comedia-negra-musical merece ser vista y, por supuesto, aplaudida.

Al entrar en la sala la voz de Ella Fitzgerald nos arrastra al Manhattan de los años 30 mientras esperamos que comience la función. Ambientada en las calles de la Gran Manzana un asesino en serie está sembrando el pánico. Las víctimas aparecen estranguladas y con la marca de un beso de carmín rojo sobre la frente. El asesino es Kit, un actor desequilibrado y condicionado por la presencia de su difunta madre, que busca ser portada del Times a toca costa. El poli bueno es Morris Brummell un detective del montón, que en su anodina existencia se le presentan dos grandes oportunidades: un gran caso y una exuberante mujer, demasiado para un tipo como él.

De tema de fondo es la búsqueda de la fama como fin en sí mismo. ¿Hasta dónde estaríamos dispuestos a llegar por conseguir la notoriedad? Desgraciadamente algo de gran actualidad. Nos hemos acostumbrado a ver todo tipo de personajes que son capaces de vender no solo sus intimidades sino hasta la propia dignidad por alcanzar algo de notoriedad en la sociedad (enciendan el televisor...). ¿Merece la pena? La fama suele ser bastante efímera pero si perdemos el norte podemos caer en lo mismo. Y cuando digo fama podría ser un ascenso en el trabajo, popularidad entre los amigos o vivir pendiente de los “follows” o “unfollows” de la cuenta de Twitter ¿Qué estarías dispuesto a sacrificar? No son maneras de tratar a una dama nos puede hacer reflexionar entre risas y ritmo de jazz.

Estamos ante una historia sencilla pero muy bien construida con personajes bien perfilados y creíbles. Está basada en la novela homónima de William Goldman y adaptada magníficamente a la estructura del musical por Douglas J. Cohen, quien ya tuvo su merecido éxito en el off-Broadway. Ahora se estrena por primera vez en España de la mano de Pablo Muñoz-Chápuli y la productora Tela-Katola.

Los actores encarnan muy bien los clichés de sus personajes, cantan notablemente bien y nos meten en escena rápidamente. Personalmente creo que el asesino llega a ser demasiado histriónico en algunas escenas pero es un detalle sin importancia respecto al conjunto de la representación.

El teatro Alfil nos ofrece con esta obra jazz en directo, melodías que ambientan perfectamente la trama y una escenografía con pocos recursos pero muy ingeniosa que nos evoca a los cómics del clásico Dick Tracy. Hacía tiempo que no salía con tan buen sabor de boca de una sala (y les prometo que no fue por el gin-tonic que cayó).

No son maneras de tratar a una dama es una comedia ligera, sin grandes pretensiones, y esto es lo que la hace muy recomendable. Ofrece lo que tiene: entretenimiento para esas tardes de domingo que uno no sabe muy bien qué hacer. Entre tanta oferta teatral a veces uno encuentra una joyita. ¡No se la pierdan!

@Chema_Alejos

www.hoyenlacity.com

No son maneras de alcanzar la fama

| 0 comentarios valoración: 3  386 votos

No puedo separar teatro y cine

No puedo separar teatro y cine. Ya sé que son distintas artes pero donde empezó mi pasión por ambas, en un pueblecito al sur de Madrid, la sala de teatro era también donde se proyectaban películas. De niño nunca me paré a pensar la diferencia esencial entre estas artes porque mi experiencia sentado en esa butaca roja era muy parecida. Se apagaban las luces, se abría el telón y contemplaba asombrado historias, lugares, personas que no conocía pero que de algún modo hablaban de mí. Era una gran ventana a realidades que se escapaban a mi imaginación con historias y rostros que afloraban en mí el deseo de una vida por realizar. He llorado, reído, gritado, silbado, huído y hasta me he enamorado sentado en una butaca. Aplausos o rótulos finales, se encendían de nuevo las luces y necesitaba mi tiempo, reposar lo que había visto, darle vueltas a esa historia o, simplemente, recuperar la respiración y contener alguna lágrima. Vivía con tal intensidad esa experiencia que alguna vez me sorprendí a mí mismo echando un rezo para bien de los personajes. ¡Cuánto he recibido en aquel teatro!

Hoy vivo quizá con mayor pasión estas dos artes. Puede que no tenga ya ni el tiempo ni la capacidad de asombro de un niño, perdida por la actitud casi involuntaria de reducir lo que sucede (estoy empeñado en recuperar esta capacidad), pero acudo al teatro y al cine como lugar donde se refleja mi humanidad y sigo aprendiendo, de los grandes maestros, que la vida se vuelve cada vez más interesante, no fácil, pero sí interesante.

Compartiré en el blog las críticas de teatro que escribo para la revista digital hoyenlacity.com, ideas y comentarios sobre cine y series de televisión y, de vez en cuando, escenas del verdadero teatro, que es la vida. ¿O acaso en cada despertar no subimos el telón de nuestros párpados, entra la luz y comienza una nueva escena? Somos espectadores cuando nos sentamos en una butaca pero, en el día a día, nos alzamos como absolutos protagonistas de una historia que está por contar. Nuestro guión lo escribimos a la vez que vivimos y, aunque tanto el teatro como el cine tienen un final, nosotros esperamos que, aún apagándose las luces, el telón no bajará y en esa pausa silenciosa y atemporal, dará comienzo la esperada y definitiva escena de nuestra vida.

No puedo separar teatro y cine

| 0 comentarios valoración: 3  41 votos
sobre este blog
Chema Alejos

Búsqueda en los contenidos de la web

La imagen del día

>SÍGUENOS EN

Julián Carrón sobre los desafíos de Europa

Marcados con la N de nazareno

Persecución en Kaduna

Arte y pintura en Páginas Digital

El caballero de la mano en el pecho

David vencedor de Goliat de Caravaggio

Ministerio de educación y cultura

>Boletín electrónico

Recibe los titulares de PÁGINASDIGITAL.es en tu correo electrónico
Darse alta y baja en el boletín electrónico

 

Darme de baja

>Últimos post

24 NOVIEMBRE 2014

Punk Rock

23 MAYO 2014

La Venus de las Pieles

29 ABRIL 2014

La Vida Resuelta

>Últimos comentarios

la vida - Aprovechemos los días que son cortos, cristo viene por su pueblo - Por Eliel sequera

>DESCARGA NUESTRA APP