Diario de información sobre la actualidad política, social, económica y eclesial
27 SEPTIEMBRE 2016

Quiero que nada humano me sea ajeno. Absolutamente nada: Libertad, libertades, educación, libertad de educación, matrimonio, familia, amor, sexualidad, maternidad, paternidad, infancia, demografía, defensa de la vida, ciencia, conciencia, ciencia con conciencia, Religión, razón, Fe, verdad, Política, mentira, manipulación del lenguaje, ‘política’, políticos, Derecho, derechos, paz, guerras, violencia, terrorismo, víctimas del terrorismo…

«Decíamos ayer...» (Sobre el permanente problema de la educación)

Vicente A. MORRO LÓPEZ

«Decíamos ayer…» Así comenzó Fray Luis de León la primera clase al volver a su cátedra en la Universidad de Salamanca. Había estado apartado de ella cinco años. Cinco años prisionero de la Inquisición, en el Siglo XVI, en un proceso en el que finalmente fue absuelto. También Miguel de Unamuno empleó esta frase al regresar a su cátedra en la misma Universidad, después de unos años de exilio interior y exterior en el pasado Siglo XX.

«Decíamos ayer…» Escribíamos ayer, me atrevo a utilizar yo, al retomar después de unos meses de ausencia este blog que tan amablemente me cede Páginas Digital. Desde el pasado 12 de abril, por razones que no vienen ahora al caso, este es el primer post que puedo escribir. Advierto desde ya al amable lector de que no será el último, si Dios quiere.

Al volver a escribir lo hago sobre la situación de la educación, problema permanente en nuestra sociedad. También en esto podríamos repetir «decíamos ayer…», y anteayer, y hace un año, y dos y tres, y algunas décadas. Al no ir a la raíz de la cuestión, y actuar sólo, y esto en contadas ocasiones, sobre las consecuencias y manifestaciones exteriores, las reflexiones y críticas se pueden reiterar una y otra vez casi con las mismas palabras.

El Papa Benedicto XVI describió la situación de la formación de los niños y jóvenes en nuestro mundo occidental como de «emergencia educativa», en ajustada y objetiva expresión. En el caso del sistema educativo español la descripción no podía ser más acertada. Estamos en situación de emergencia permanente, de crisis crónica, agravada no por la inacción de los actores del sistema sino por su mala praxis.

Coexisten diversos actores en el ámbito educativo. Es lo que algunos denominan, con más buena voluntad que realismo y acierto, comunidad educativa: alumnos, padres, profesores, personal no docente, titulares de los centros, directores, sindicalistas, pedagogos, políticos. En las últimas décadas, a casi todos ellos se les ha echado –se nos ha echado- la culpa del estado de semiruina, de colapso, del sistema. No olvidemos que su situación ha generado multitud de estudios y análisis serios, profundos y realmente alarmados, que han recibido títulos como “El destrozo educativo”, “La gran estafa”, “El profesor en la trinchera”, “La escuela contra el mundo”, “La enseñanza destruida”, “La secta pedagógica”, “Genocidio educativo”, “De la buena y la mala educación” o “La educación en peligro”. ¡Como para no preocuparse!

En uno u otro momento, casi todos los sectores hemos sido considerados culpables de la situación de nuestra educación. Repara, querido lector, en que he vuelto a emplear “casi todos”. Obviamente, quienes tienen la capacidad y la responsabilidad de tomar decisiones, los políticos, y quienes les aconsejan y aplauden en ocasiones, los sindicalistas y los pedagogos, no se auto inculpan por los fallos del sistema. A lo sumo, según los colores y las épocas, señalan y critican los errores de los del otro bando, pero jamás se les ha ocurrido pensar que ellos podían tener parte de la responsabilidad, o toda.

A los alumnos se les ha echado la culpa por no esforzarse lo suficiente, por no aprovechar las oportunidades y los medios que sus familias y la sociedad entera ponen a su disposición; por imposibilitar la docencia con su indisciplina; por no mostrar interés en aprender. A los padres, en otros momentos, se nos ha culpado por estar ausentes de la educación o, en el sentido contrario, por querer “meternos” hasta en la cocina del colegio; por “aparcar” a nuestros hijos en los centros educativos; por sobrecargarlos de actividades extraescolares y por tolerar que los maestros y profesores los sobrecarguen inhumanamente de deberes y tareas; por despreocuparnos totalmente o por estar siempre encima de los profesores y hasta quitarles la autoridad.

«Decíamos ayer...» (Sobre el permanente problema de la educación)

Vicente A. MORRO LÓPEZ | 1 comentarios valoración: 3  114 votos

EL P.P. Y EL ABORTO

Estas son algunas -pocas- cosas que me gustaría recordar a los Diputados del PP ante la votación del próximo 14 de abril sobre el simulacro de reforma de la legislación del aborto en España:

Señor Diputado/Señora Diputada:

Permítame robarle unos minutos de su tiempo ante la crucial votación del próximo martes sobre la leve e inconsistente reforma que se propone realizar el Partido Popular de la legislación del aborto promulgada por el anterior gobierno socialista, que supondría el mantenimiento casi íntegro de la norma que su partido recurrió ante el Tribunal Constitucional, en fecha 1de junio de 2010, en un excelente y bien fundamentado recurso.

Como votante -hasta las pasadas elecciones- de su partido, le reclamo que sea coherente con lo que ha defendido tradicionalmente el Partido Popular, especialmente desde la oposición:

- Compromiso adquirido en su programa electoral del año 2011, en el que prometieron cambiar «el modelo de la actual regulación sobre el aborto para reforzar la protección del derecho a la vida, así como de las menores.»

- Voto Particular al Informe de la Subcomisión sobre la aplicación de la legislación en materia de interrupción voluntaria del embarazo (154/4), firmado por la actual Vicepresidenta del Gobierno, entonces portavoz del Grupo parlamentario, Dª Soraya Sáenz de Santamaría el 16 de Febrero de 2009.

- Voto en contra de la Ley de Salud Sexual y Reproductiva y de la Interrupción Voluntaria del Embarazo en el Congreso y en el Senado (donde ni un sólo senador popular dejó de estar presente y de votar contra la Ley).

- Recurso de inconstitucionalidad, antes citado.

 - Artículo 3 de los vigentes Estatutos del Partido Popular: «El Partido Popular quiere distinguir su actuación general por un compromiso renovado con el derecho a la vida.»

- Ponencia Política del XVI Congreso del Partido Popular (Valencia, junio 2008), punto 158: «El PP promoverá medidas económicas, sociales y culturales para garantizar un verdadero derecho a la maternidad de las mujeres embarazadas con problemas. Así mismo, promocionará las redes sociales de atención a la mujer embarazada que ayuden a cumplir dicho derecho.»

Creo firmemente, y estoy seguro de que Vd. lo comparte, que no hay mejor causa que la defensa de todas las vidas humanas, y especialmente las de los más débiles e indefensos, las personas no nacidas que padecen una discapacidad. Deseo animarle a no dejarse engañar –el consenso es imposible en las cuestiones de valores y principios-, a no dejarse vencer por el temor o la mentira, a no apoyar la postura de quienes creen que unas vidas son más dignas o mejores que otras (aborto eugenésico, lo que más critican algunos incluso dentro de su propio Partido), a no situarse al lado de algunos insolidarios desalmados que han llegado a decir de las personas que padecen alguna discapacidad que son “monstruos”, “deformes”, “peores”, “muy caros de mantener”.

Le animo encarecidamente a seguir luchando por la defensa de la vida humana y le ruego que no permitan que su partido político ceda, sean cuales sean las presiones. La reforma, integral y profunda, radical en el sentido orteguiano, es cada vez más urgente y necesaria, pues cada día se aborta en España, de forma totalmente libre y arbitraria, a más de 320 niños que jamás podrán ver la luz, pues su vida no es interrumpida sino arrancada del seno de su madre. Con esa reforma conseguiremos hacer entre todos que España sea un país cada vez más humano, más libre, más respetuoso con el derecho a la vida como primer derecho humano fundamental y más habitable.

EL P.P. Y EL ABORTO

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El don de la paternidad

Vicente Agustín Morro López

La festividad del Patriarca San José, día en también celebramos el Día del Padre, es un buen momento para recordar que la vida es un don, siempre un don. Para los que somos creyentes, es un don de Dios, que ha pensado con amor en cada uno de nosotros; para los que no lo son, puede ser simple fruto de la naturaleza –intencionado y calculado, o por azar o inesperado “fallo” o error-, o consecuencia de la técnica y los “avances” científicos. Hasta podría ser solo el fruto de «de la ciega evolución bioquímica del carbono», en acertada expresión de Benigno Blanco.

Lo acaba de recordar el Papa Francisco en la Audiencia General del 18 de marzo, al hablar de los niños. Todos somos hijos, y esto nos hace presente que la vida la hemos recibido de otros y no nos la hemos procurado ninguno de nosotros.

Siendo la vida un don, no puede ser otra cosa que puro don aquello que está en su origen: la paternidad y la maternidad. Parece mentira que esto, que es tan natural y evidente, haya que recordarlo constantemente en nuestra sociedad. Algo tan simple como decir ¡feliz Día del Padre!, se ha convertido, casi, en un grito revolucionario en una sociedad que menosprecia, esconde y trata de anular la figura del padre (y de otro modo, de la madre).

En este día festivo no debemos olvidar, ni mucho menos, los múltiples ataques que sufre la paternidad en este supuestamente civilizado mundo occidental: ideología de género, aborto, vientres de alquiler, parentalidad “individual” buscada, y a veces forzada interesadamente.

Ya hemos hablado en otros post sobre la ideología de género y sus nefastas consecuencias en nuestra sociedad y su ataque organizado y generalizado contra la institución familiar.

Qué decir del aborto, que deja al padre, de forma injusta e inhumana, sin la más mínima capacidad de decisión en la defensa de la vida del hijo que ha contribuido a engendrar.

También hemos alzado la voz, a diferencia de las feministas, contra la nueva esclavitud que suponen los vientres de alquiler: convierten a la madre y al hijo en mercancía, y desnaturalizan los lazos y vínculos físicos y emocionales ligados a la paternidad y maternidad naturales. Ni el dinero, la fama o el poder que utilizan con frecuencia los que "fabrican" y compran un hijo, pueden sustituir –faltaría más- lo que sabiamente la naturaleza ha construido durante milenios.

El don de la paternidad

Vicente Agustín Morro López | 3 comentarios valoración: 4  45 votos

Entonces, ¿para qué diablos sirve el Partido Popular?

Vicente A. Morro López

Al contrario de lo que hace el PP, cumplo la promesa que anuncié al publicar mi último post. El anterior se titulaba “Los tres poderes del Estado, el Partido Popular y el Tribunal Constitucional”. En él ya se denunciaba el incumplimiento por Mariano Rajoy y su Gobierno de las promesas electorales del PP en aspectos fundamentales para el futuro de nuestra sociedad: las cuestiones de principios y valores. Este artículo ya fue publicado, hace ahora dos años, en el diario Las Provincias y en la web Análisis Digital. Se vuelve a publicar sin retocar ni rectificar nada, pues desgraciadamente está plenamente vigente. Es más, visto lo visto, cabe decir con toda justicia que lo poco que han hecho el Señor Rajoy y el Partido Popular lo han hecho muy mal. La LOMCE es puro continuismo maquillado; el Anteproyecto de modificación de la ley del aborto se ha abortado sin explicación –como ampara la Ley que los populares quieren mantener, la “Ley Aído/ZP/Rajoy”-; en ‘apoyo’ a la familia, palabrería y promesas vacías, que los Presupuestos Generales contradicen año tras año. En fin, continuismo de los populares con las políticas radicales, pura ideología de género, de los gobiernos de ZP.

Gracias a Dios, la sociedad civil española no está dispuesta a rendirse con fatalismo. El 22N en Madrid, cientos de miles de españoles demostramos que no vamos a acostumbrarnos a lo que Marías, cuyo centenario celebramos, denominó "aceptación social del aborto". Pueden incumplir y mentir, pero se lo demandaremos. No estamos cautivos, ni nuestros votos. Somos libres y responsables, por eso no vamos a aceptar que nos impongan una sociedad enemiga de la vida, la mujer y la maternidad.

Entonces, ¿para qué diablos sirve el Partido Popular?

El Partido Popular está dedicándose, exclusivamente, a intentar resolver algunos asuntos urgentes de contenido económico, pero está olvidando las cuestiones esenciales, las que afectan a la defensa de la vida, el matrimonio, la familia y la libertad de educación. Y esto sí que supone una traición real a su electorado y al programa con el que concurrió a las elecciones, pues no pueden argumentarse en este ámbito razones de emergencia sobrevenida o de imposición exterior.

En su descargo hay que reconocer que está siendo sometido, desde el primer minuto, a una presión social y política desaforada por aquellos que durante años han permanecido devotamente rendidos o complacientemente silentes ante las políticas del anterior ejecutivo. También está teniendo que hacer frente a la herencia recibida del último Presidente del Gobierno, aquel que decía que le convenía la crispación, y en eso siguen estando sus adeptos, o que había que hacer las cosas “como sea”, con tal de imponer su ideología.

Reconocido lo anterior, en la situación actual tenemos que preguntarnos qué está haciendo el Partido Popular en relación con las cuestiones fundamentales a las que antes hemos aludido, no perdiendo de vista que esas son las trascendentales para el futuro de nuestra sociedad.

En la cuestión del aborto, nada de nada. Llevamos casi un año, con más de 300 abortos diarios, y sólo hemos escuchado palabras y más palabras, pero ni una decisión concreta. La responsabilidad de que se mantenga la legislación promulgada por Zapatero, Aído y compañía, la comparten el Tribunal Constitucional, que no quiso suspender su ejecución, y el Partido Popular, que en su momento interpuso un contundente recurso que parece ahora haber olvidado. Nada impide ahora al Gobierno, apoyado en su mayoría absoluta parlamentaria, promulgar una nueva ley que frene ya la actual sangría.

Tampoco en educación, de momento, se ha hecho nada en profundidad. Se han limitado los daños que causaba “Educación para la Ciudadanía”, y poco más. Existe una propuesta de Ley Orgánica para la Mejora de la Calidad Educativa, pero es un paso insuficiente. Tiene aspectos muy positivos, pero sus carencias son aún mayores. Tres sencillos ejemplos: olvida el papel fundamental de las familias como titulares del derecho a la educación de sus hijos, no propone ningún cambio efectivo que aumente la libertad real de las familias y no hace modificación alguna respecto al actual tratamiento que se da a la asignatura de Religión, claramente alejado de la propia normativa vigente y de los acuerdos y pactos internacionales suscritos por España, así como de la jurisprudencia del Constitucional y del Supremo.

Entonces, ¿para qué diablos sirve el Partido Popular?

Vicente A. Morro López | 3 comentarios valoración: 4  65 votos

Al contrario de lo que hace el PP, cumplo la promesa que anuncié al publicar mi último post. El anterior se titulaba “Los tres poderes del Estado, el Partido Popular y el Tribunal Constitucional”. En él ya se denunciaba el incumplimiento por Mariano Rajoy y su Gobierno de las promesas electorales del PP en aspectos fundamentales para el futuro de nuestra sociedad: las cuestiones de principios y valores. Este artículo ya fue publicado, hace ahora dos años, en el diario Las Provincias y en la web Análisis Digital. Se vuelve a publicar sin retocar ni rectificar nada, pues desgraciadamente está plenamente vigente. Es más, visto lo visto, cabe decir con toda justicia que lo poco que han hecho el Señor Rajoy y el Partido Popular lo han hecho muy mal. La LOMCE es puro continuismo maquillado; el Anteproyecto de modificación de la ley del aborto se ha abortado sin explicación –como ampara la Ley que los populares quieren mantener, la “Ley Aído/ZP/Rajoy”-; en ‘apoyo’ a la familia, palabrería y promesas vacías, que los Presupuestos Generales contradicen año tras año. En fin, continuismo de los populares con las políticas radicales, pura ideología de género, de los gobiernos de ZP.

Gracias a Dios, la sociedad civil española no está dispuesta a rendirse con fatalismo. El 22N en Madrid, cientos de miles de españoles demostramos que no vamos a acostumbrarnos a lo que Marías, cuyo centenario celebramos, denominó "aceptación social del aborto". Pueden incumplir y mentir, pero se lo demandaremos. No estamos cautivos, ni nuestros votos. Somos libres y responsables, por eso no vamos a aceptar que nos impongan una sociedad enemiga de la vida, la mujer y la maternidad.

Los tres poderes del Estado, el Partido Popular y el Tribunal Constitucional

Vicente A. Morro López

Los tres poderes del Estado, el Partido Popular y el Tribunal Constitucional

Con tristeza y dolor me veo en la necesidad de rescatar dos artículos escritos hace ya casi dos años, pero cuyo contenido está plenamente vigente. El incumplimiento por Mariano Rajoy y su Gobierno de las promesas electorales del Partido Popular en aspectos fundamentales para el futuro de nuestra sociedad, las cuestiones de principios y valores, los vuelve a poner desgraciadamente de actualidad. Son dos artículos que me publicaron, en noviembre de 2011, en el diario valenciano Las Provincias y en la página web Análisis Digital. He preferido editarlos tal como se publicaron en su momento, sin matización alguna. Lo único que señalo ahora es que en aquel momento el Presidente del TC era D. Pascual Sala Sánchez y ahora es D. Francisco Pérez de los Cobos Orihuel.

El primero, Los tres poderes del Estado, el Partido Popular y el Tribunal Constitucional, se refería a la Sentencia del TC sobre el incorrectamente denominado “matrimonio homosexual” y a su alegre, y aliviada, asunción por el Partido Popular –por cierto, silente aún a fecha de hoy en su inmensa mayoría ante el incumplimiento de Rajoy y su Gobierno en la cuestión del aborto-.

El segundo, que publicaré en el siguiente post dentro de unos días, titulado Entonces, ¿para qué diablos sirve el Partido Popular?, analizaba el continuismo de los populares con las políticas radicales, especialmente en materia de ideología de género, de los gobiernos de Rodríguez Zapatero, que justifican, por ejemplo, que podamos denominar a la vigente regulación del aborto en España como “Ley Aído/ZP/Rajoy”.

 

Los tres poderes del Estado, el Partido Popular y el Tribunal Constitucional

¡Pobre Charles Louis de Secondat, Señor de la Brède y Barón de Montesquieu! Viene el Tribunal Constitucional de España y, por la vía de los hechos –inapelable Sentencia contra lo que fuera en su día el matrimonio-, le remata nuevamente. Muchos han sido en la Historia los que, por la fuerza bruta o por alambicadas argumentaciones, le han vuelto a enterrar mil veces. Alfonso Guerra, uno de los más renombrados entre nosotros. Parece que el Partido Popular, casi en pleno, está dispuesto a echar unas cuantas paletadas más de tierra sobre su tumba y su obra.

Montesquieu, en su célebre “Del Espíritu de las Leyes”, formuló la teoría de la separación de poderes: ejecutivo, legislativo y judicial. Tras esta reciente intervención de nuestro Tribunal, el título ya no podría ser el mismo. Montesquieu, desde ultratumba, debería pensar uno nuevo. Me atrevo a sugerirle alguno: “De la Sociología de las Leyes”, “De la Opinión Pública en la conformación de las Leyes”, “De las Leyes ahormadas a lo Políticamente Correcto”, “De las Leyes ajustadas al ‘Señor, sí, Señor’, que para eso Vd. me nombró”.

Con esta Sentencia –¡esto sí que es un fallo, en el sentido más literal y común!-, el Constitucional sigue demostrando que da por superada la teoría de Montesquieu, quizá porque desde 1748 han pasado muchos años, la gente ya no piensa lo mismo, la sociedad ha evolucionado…

Con la sola existencia de estos Excelentísimos Señores, que lo mismo normalizan organizaciones filoterroristas que destrozan instituciones civiles multiseculares o desbaratan el mapa de España, los sufridos contribuyentes nos podríamos ahorrar millones de euros. Aunque tuviéramos que pagar algo más en horas extras, ahorraríamos un montón en burócratas, diputados, senadores, jueces, secretarios, ministros y políticos en general. ¡Algo bueno tendrían que tener!

Los tres poderes del Estado, el Partido Popular y el Tribunal Constitucional

Vicente A. Morro López | 2 comentarios valoración: 3  57 votos

Con tristeza y dolor me veo en la necesidad de rescatar dos artículos escritos hace ya casi dos años, pero cuyo contenido está plenamente vigente. El incumplimiento por Mariano Rajoy y su Gobierno de las promesas electorales del Partido Popular en aspectos fundamentales para el futuro de nuestra sociedad, las cuestiones de principios y valores, los vuelve a poner desgraciadamente de actualidad. Son dos artículos que me publicaron, en noviembre de 2011, en el diario valenciano Las Provincias y en la página web Análisis Digital. He preferido editarlos tal como se publicaron en su momento, sin matización alguna. Lo único que señalo ahora es que en aquel momento el Presidente del TC era D. Pascual Sala Sánchez y ahora es D. Francisco Pérez de los Cobos Orihuel.

El primero, Los tres poderes del Estado, el Partido Popular y el Tribunal Constitucional, se refería a la Sentencia del TC sobre el incorrectamente denominado “matrimonio homosexual” y a su alegre, y aliviada, asunción por el Partido Popular –por cierto, silente aún a fecha de hoy en su inmensa mayoría ante el incumplimiento de Rajoy y su Gobierno en la cuestión del aborto-.

El segundo, que publicaré en el siguiente post dentro de unos días, titulado Entonces, ¿para qué diablos sirve el Partido Popular?, analizaba el continuismo de los populares con las políticas radicales, especialmente en materia de ideología de género, de los gobiernos de Rodríguez Zapatero, que justifican, por ejemplo, que podamos denominar a la vigente regulación del aborto en España como “Ley Aído/ZP/Rajoy”.

Lo que las mujeres necesitan

ROSARIO BACHILLER LUQUE. Vicente Morro

Internet ofrece muchas oportunidades. A veces esas oportunidades son buenas; otras, y es el caso que nos ocupa, muy buenas. Navegando por la web, siguiendo el consejo de unos sabios amigos, he encontrado una de esas perlas que no deben pasar desapercibidas para el gran público. Se trata de un artículo publicado hace días en el diario “El Norte de Castilla”. Es un intenso, claro y valiente artículo de Rosario Bachiller Luque, médico pediatra y Presidenta de “RedMadre” en Castilla y León. Está escrito con la lucidez y sensibilidad que solo las mujeres son capaces de aportar en la cuestión de la vida y la maternidad. Con el ánimo de que este hermoso texto pueda llegar a un mayor número de gente, pues no todos tenemos la suerte de poder desayunar leyendo el citado diario, y pedido el preceptivo beneplácito, copio el artículo en este blog, agradeciendo a Chari, y a todas las personas que trabajan en RedMadre –mayoritariamente mujeres- su fantástico trabajo a favor de la vida humana.

Dos pequeñas muestras, para incitaros a la lectura atenta: «La sociedad civil seguirá trabajando para hacer lo que los políticos son incapaces: proteger a la mujer que quiera, con verdadera libertad, tener su hijo a pesar de todas las dificultades.» «Es triste que, cuando iba a aprobarse una ley de ámbito nacional que apoyaba y protegía la maternidad y al concebido, parece que esa aprobación restaría votos y que no existía suficiente consenso. Señores políticos, el tan deseado consenso lo dan los votos en las urnas. Y el programa electoral. No lo olvidemos.»

He aquí el texto completo:

Lo que las mujeres necesitan

Rosario Bachiller Luque

Lo que las mujeres necesitamos es que se nos valore y reconozca como sexo diferente del varón, y con una capacidad que ellos no poseen: La capacidad de gestar hijos, futuros ciudadanos. El embarazo y crianza suponen un desgaste físico, económico y emocional que sólo las mujeres conocemos. Y las que somos madres más. Nunca se ha reconocido suficientemente esta imprescindible función social, siendo considerada como un mal menor con repercusiones laborales y económicas no deseables para las empresas. ¡Cuántas mujeres no son madres por problemas laborales!

Es duro criar cuando trabajas muchas horas fuera de casa. Es imposible conciliar ese trabajo menos retribuido que el de tu compañero varón. Es mucho más duro cuando la irresponsabilidad sexual del varón te deja absolutamente sola, sin ni siquiera responder a los derechos civiles que el hijo de ambos tiene. La auténtica libertad de la mujer tiene que pasar por un reconocimiento de esta realidad biológica incontestable. Si no, será una manipulación machista más de este tema que, alentada bajo unos gritos ya trasnochados de unos grupos muy concretos que gritan un «derecho a decidir sobre mi cuerpo», favorece la no corresponsabilización en las consecuencias del uso de la sexualidad humana.

Lo que las mujeres necesitan

ROSARIO BACHILLER LUQUE. Vicente Morro | 2 comentarios valoración: 3  42 votos

Internet ofrece muchas oportunidades. A veces esas oportunidades son buenas; otras, y es el caso que nos ocupa, muy buenas. Navegando por la web, siguiendo el consejo de unos sabios amigos, he encontrado una de esas perlas que no deben pasar desapercibidas para el gran público. Se trata de un artículo publicado hace días en el diario “El Norte de Castilla”. Es un intenso, claro y valiente artículo de Rosario Bachiller Luque, médico pediatra y Presidenta de “RedMadre” en Castilla y León. Está escrito con la lucidez y sensibilidad que solo las mujeres son capaces de aportar en la cuestión de la vida y la maternidad. Con el ánimo de que este hermoso texto pueda llegar a un mayor número de gente, pues no todos tenemos la suerte de poder desayunar leyendo el citado diario, y pedido el preceptivo beneplácito, copio el artículo en este blog, agradeciendo a Chari, y a todas las personas que trabajan en RedMadre –mayoritariamente mujeres- su fantástico trabajo a favor de la vida humana.

Dos pequeñas muestras, para incitaros a la lectura atenta: «La sociedad civil seguirá trabajando para hacer lo que los políticos son incapaces: proteger a la mujer que quiera, con verdadera libertad, tener su hijo a pesar de todas las dificultades.» «Es triste que, cuando iba a aprobarse una ley de ámbito nacional que apoyaba y protegía la maternidad y al concebido, parece que esa aprobación restaría votos y que no existía suficiente consenso. Señores políticos, el tan deseado consenso lo dan los votos en las urnas. Y el programa electoral. No lo olvidemos.»

El otro

Vicente A. Morro López

 El Rector de la Universidad San Dámaso de Madrid, Javier Prades, intervino hace poco en las Jornadas Sociales Católicas Europeas. En su intervención se refirió al valor de la antropología cristiana para la construcción de una nueva Europa, en la que el otro sea considerado un bien y no un enemigo o un objeto. En un momento de su intervención señaló que «el otro ser humano es siempre un bien. Lo es en sí mismo y lo es para nuestra vida. La persona humana es un fin en sí misma, y lo es en todos sus niveles: el biológico-somático, el emocional y el espiritual.»

¡Qué diferente este planteamiento de aquellos que solo ven al otro como un objeto, como un medio para conseguir los propios fines, para satisfacer los propios deseos! ¡Qué diferencia, también, con quienes ven al otro siempre como un enemigo, como un problema, como un obstáculo para la propia “felicidad”! El ‘otro’, «la mirada del otro» como decía Sartre, se convierte en el infierno para mí, si sólo pienso en mí mismo.

El hombre, alejándose de Dios, ha dejado de ser hermano para su prójimo y se ha convertido en lobo, en enemigo, en competidor, en ‘otro’ y otro que me molesta y me fastidia.Me molesta porque me obliga a salir de mi mismo si quiero tratarlo como en justicia se merece, como un igual. En estas actitudes se hace, tristemente, realidad la expresión de Tito Maccio Plauto (254-184 a.C.) en su obra Asinaria, «lupus est homo homini, non homo, quom qualis sit non novit» («Lobo es el hombre para el hombre, y no hombre, cuando desconoce quién es el otro»), popularizada por Thomas Hobbes, filósofo inglés del s. XVII. Esta es, precisamente, la clave: saber –conocer- quién es el otro, que no es un qué, un algo, sino un alguien, otro como yo. Mirarlo, conocerlo, ‘saber’ su verdad.

Si miramos al otro como quien realmente es no podemos desear su mal. Y esto es significativo también en la cuestión del aborto. Precisamente no “mirar” al otro, al embrión, al feto, como lo que es realmente es uno de los factores que han contribuido a lo que Julián Marías denominó «la aceptación social del aborto», convertida para él en lo más grave, «sin excepción», ocurrido en el siglo XX. Hoy en día, el seno materno es uno de los lugares más peligrosos del mundo para el ser humano porque se ignora, se evita, se esconde la realidad del feto: un ser humano vivo, distinto de su padre y su madre, aunque esté temporalmente albergado en su seno. Por eso es falso, también especialmente como justificación del aborto, el slogan “mi cuerpo es mío”.

«Mostrar al no nacido como el niño humano que es, para que entre por los ojos que es uno de los nuestros, uno como nosotros… Para recuperar la cultura de la vida, mostrar al niño no nacido…». A esto nos invita Benigno Blanco, Presidente del Foro de la Familia, en su libro “En defensa de la familia”.

Después de proclamar que «la guerra es una locura», el Papa Francisco dijo en la homilía de la Eucaristía celebrada en el cementerio militar de Redipuglia, recordando el comienzo de la Primera Guerra Mundial y a los caídos en esa y en todas las guerras, que «todas estas personas, cuyos restos reposan aquí, tenían sus proyectos, sus sueños… pero sus vidas quedaron truncadas. La humanidad dijo: “¿A mí qué me importa?”… Para ser honestos, la primera página de los periódicos debería llevar el titular: “¿A mí qué me importa?”. En palabras de Caín: “¿Soy yo el guardián de mi hermano?”» Esta es la actitud de quienes ignoran al otro, de quienes no quieren mirarlo: no me importa quién es el otro ni lo que le suceda, no es mi problema.

El otro

Vicente A. Morro López | 2 comentarios valoración: 3  54 votos

Y el aborto... ¿a mí qué me importa?

Vicente A. Morro López

Después de proclamar que «la guerra es una locura», el Papa Francisco ha dicho en la homilía de la Eucaristía celebrada en el cementerio militar de Redipuglia, recordando el comienzo de la Primera Guerra Mundial y a los caídos en esa y en todas las guerras, que «todas estas personas, cuyos restos reposan aquí, tenían sus proyectos, sus sueños… pero sus vidas quedaron truncadas. La humanidad dijo: “¿A mí qué me importa?”… Para ser honestos, la primera página de los periódicos debería llevar el titular: “¿A mí qué me importa?”. En palabras de Caín: “¿Soy yo el guardián de mi hermano?”»

Esto que ha dicho el Papa sobre la guerra lo podemos aplicar también al aborto. Por desgracia, también en él, la humanidad ha dicho “¿A mí qué me importa?” No es casualidad, sino pura coherencia, que el Papa en su viaje a Corea el pasado mes de agosto, en la localidad de Kkottongnae, rezara también en un cementerio de víctimas del aborto, al que ha calificado de «crimen abominable.» ¡Cuánto Caín en nuestra sociedad que no se siente en la obligación de ocuparse ni preocuparse de la vida de los demás, y menos si son no nacidos! ¡Cuántas vidas truncadas por el aborto! ¡Cuántas mujeres han visto sus sueños y proyectos truncados!

Y el aborto… ¿a mí qué me importa? Esta es la postura que nos ha conducido a una sociedad tan injusta e inhumana, a una situación de extrema gravedad en la cuestión de la defensa de la vida humana.

Y el aborto… ¿a mí qué me importa? ¿Qué me importa que haya mujeres que se vean abandonadas por todos, presionadas por todos, engañadas por todos, y que lleguen a ver el aborto como solución a sus problemas? ¿Soy yo acaso el guardián de estas hermanas mías? ¡Que se apañen, yo tengo mis problemas!

Y el aborto... ¿a mí qué me importa?

Vicente A. Morro López | 8 comentarios valoración: 3  67 votos

Médicos sin Fronteras... ¡y sin coherencia!

Vicente A. Morro López

Médicos sin Fronteras es una institución creada en 1971 en Francia. Ha recibido diversos reconocimientos internacionales, como el Premio Príncipe de Asturias en 1991 o el Nobel de la Paz en 1999. Su labor, fruto del trabajo abnegado de miles de voluntarios, es humanitaria y benemérita en la inmensa mayoría de los casos, pero no en todos.

En un documento de la organización, titulado “Identidad de Médicos sin Fronteras” se indica expresamente que «la razón de ser de Médicos Sin Fronteras es contribuir a la salvaguardia de la vida y al alivio del sufrimiento, respetando la dignidad.» Desgraciadamente esto no se cumple siempre y ahí radica su falta de coherencia. Su postura ante el aborto es, como mínimo, calculadamente ambigua. Igual sucede en el caso de otros organismos y entidades internacionales, también supuestamente humanitarios: Amnistía Internacional o UNICEF, por ejemplo. ¿Son compatibles «salvaguardia de la vida» y aborto? La ciencia nos dice que no; la ideología justifica lo contrario.

«Ser humano salva vidas», dicen en una reciente campaña de captación de fondos. Tienen razón, mucha razón. Claro que sí, ser humano salva vidas, por eso el aborto es radical, esencialmente inhumano. Por eso son incompatibles «salvaguardia de la vida» y aborto. El aborto provocado, al eliminar deliberadamente una vida humana, se sitúa en las antípodas de la humanidad. Es cierto que ser humano salva vidas, como hacen miles de voluntarios de Médicos sin Fronteras, y de otras muchas organizaciones. Pero también es verdad que muchos seres humanos se dedican a destruir vidas, en ocasiones bajo un halo de justicia, progreso, falsa piedad o libertad. Por ejemplo, los médicos que practican abortos y quienes les ayudan o asisten. También los que promueven, justifican y promocionan esa forma violenta de acabar con una vida humana: incipiente, pero humana; en formación, pero humana; dependiente de su madre, pero humana; débil e indefensa, pero humana.

«El sufrimiento humano no admite dilemas», añaden en su campaña. También en esto tienen razón, pero también falla la coherencia. El sufrimiento de un feto al ser abortado tampoco debería admitir dilema alguno, para nadie. Está sobradamente acreditado el sufrimiento del pequeño ser humano en algunos de los procedimientos abortivos más cruentos. Tampoco el sufrimiento de la madre debería admitir dilemas. La madre sufre, en algunas ocasiones en el propio acto y, en un alto porcentaje, a posteriori. Está descrito clínicamente el denominado síndrome post-aborto, por más que algunos quieran negar su existencia: también en esto hay falta de humanidad.

¿Por qué estos dilemas se ignoran? Seguramente, por un equivocado relativismo moral, en ocasiones casi inconsciente, inducido por la ideología dominante. Ésta, un progresismo difuso, imbuido de ideología de género, conforma un pensamiento único políticamente correcto al que nuestra sociedad se somete de forma automática y acrítica, casi mística. Como toda ideología, se sitúa por encima de cualquier principio, ya sea moral o científico, y por supuesto religioso. Este pensamiento único se adjudica el papel de verdad universal y pretende dejar, de forma más o menos radical o violenta, en el ostracismo a toda forma de pensar que no acate los dogmas oficiales. En el caso del aborto se ve esto con meridiana claridad… si se quiere ver, obviamente.

Esta sumisión social a una supuesta verdad repetida miles de veces es la única explicación que se me ocurre para que una entidad, que en la mayoría de sus acciones se dedica a salvar vidas, admita, tolere o fomente en ocasiones la práctica del aborto. No se me ocurre otra razón para tan grave incoherencia.

El Consejo Internacional de Médicos sin Fronteras, en un documento de 21 de noviembre de 2004, afirmaba que «la disponibilidad del aborto seguro debe integrarse como una parte de los cuidados sanitarios especializados en reproducción en todos los contextos en que sea relevante.» Desde luego, no es nunca «seguro» para el niño cuya vida va a ser eliminada. Y en muchas ocasiones tampoco para la madre. Quizá se pretenda que sea seguro sanitariamente, evitando complicaciones como hemorragias o infecciones. Pero no será nunca emocional ni vitalmente «seguro».

Médicos sin Fronteras... ¡y sin coherencia!

Vicente A. Morro López | 3 comentarios valoración: 3  71 votos

Filosofar

Vicente A. Morro López

Etimológicamente, ‘filosofía’ significa amor a la sabiduría. La auténtica sabiduría no puede ser sino conocimiento, o al menos búsqueda, de la verdad. Verdad que no es opinión subjetiva sino adecuación a la naturaleza y realidad de las cosas. Tenemos así que la filosofía es, en puridad, amor a la verdad de las cosas en su propia realidad, sean las cosas de las que en cada momento se trate personas, ideas, animales, conceptos o simples objetos. Si hablamos del hombre, por ejemplo, la filosofía no puede sino mostrarnos su esencial dignidad y su naturaleza, independientemente de sus circunstancias concretas o de su situación particular. La filosofía no es pues un saber puramente especulativo, que puede hacer, deshacer o rehacer la realidad a su antojo. La filosofía está limitada por la realidad, es decir, por la verdad de las cosas tal como son.

Si no es un mero saber especulativo, y tiene además que ajustarse a la realidad de las cosas, la filosofía, para tener sentido, no puede ser una actividad meramente teórica. La filosofía no puede ser una colección de elucubraciones, por elaboradas y brillantes que puedan parecer. La filosofía tiene que ser un saber práctico. Un saber que, al decirnos algo sobre la naturaleza de las cosas, nos sea útil para nuestra vida, para nuestra propia realidad, para nuestra circunstancia personal, histórica o social. La filosofía es un saber que nos dice algo sobre la realidad, y nos lo dice para algo. No puede ser un saber para iniciados que solo algunos expertos entiendan; no puede ser una jerga técnica que en lugar de mostrarnos la realidad la enmascare o desfigure. La filosofía que no incita a actuar es un saber inútil (por cierto, el hombre, por su propia naturaleza, jamás es una pasión inútil). Más aún, una filosofía que lleve al inmovilismo, la parálisis o el conformismo, no es ‘filosofía’.

Como saber práctico sobre la realidad de las cosas, la filosofía nos debe servir para poder cambiar aquello que deba ser transformado. Volviendo al ejemplo anterior del hombre, si algo atenta contra su dignidad, por violencia, injusticia, manipulación o mentira, la función de la filosofía será denunciarlo e indicarnos cómo cambiarlo. La filosofía, si es auténtica y quiere ser fiel a sí misma, no podrá ignorar cualquier realidad que atente contra la dignidad del ser humano, ni limitarse a describirla ni, menos aún, podrá hacer un discurso que oculte o desvirtúe esa realidad. En ese sentido, y solo en ese, la filosofía tiene que ser una herramienta, un arma si es preciso.

Por eso, me parece muy acertada la crítica que hace Marx en la undécima de sus conocidas Tesis sobre Feuerbach: «Los filósofos no han hecho más que interpretar de diversos modos el mundo, pero de lo que se trata es de transformarlo.» Transformar, y no inventar, rehacer o recrear. Filosofar tendrá sentido si sirve para restituir las cosas a su verdad, a su naturaleza, a su esencia, cuando han sido desvirtuadas o manipuladas por el hombre. No tendrá sentido si lo que se pretende es inventar una realidad alternativa, desligada de la verdad. Desgraciadamente, hay mucho “filósofo” –el profesional, académico o no, especialmente- que sigue interpretando el mundo sin vinculación alguna a la realidad: juegos de palabras –palabrería- simplemente.

Cuando tratemos del ser humano, la filosofía será siempre Política, entendida como búsqueda del bien común. Filosofar será, necesariamente, hacer Política –pero aquí es donde radica el peligro de que la filosofía se convierta en pura ideología: cuando la verdad no se ajuste a nuestros apriorisimos y prejuicios y por eso decidamos que no nos vale, que no nos interesa, y decidamos ignorarla-. Política como saber y actividad destinada a mejorar el mundo que habitamos. Política, y no política. Política que busque la verdad y, una vez alcanzada, se ajuste a ella. No política que se aleje de la verdad o que pretenda manipularla –ideología- para conseguir sus objetivos, aunque estos lo que hagan sea apartarse de la realidad, de las evidencias, de la naturaleza de las cosas. En este sentido, la expresión Filosofía Política sería un pleonasmo. La filosofía sería así un arma contra las políticas alejadas de lo verdaderamente humano.

Filosofar

Vicente A. Morro López | 1 comentarios valoración: 3  57 votos

¡Viva el Papa!

Vicente Agustín Morro López

Ante la Junta de los jefes ejecutivos del sistema de Naciones Unidas, con su Secretario General a la cabeza, el Papa Francisco ha pronunciado un importante discurso. Breve, pero rotundo, claro y valiente. Un discurso sencillo, pero de gran calado antropológico en su fondo, y centrado además en la preocupación por los seres humanos concretos, por cada individuo, cada persona. No ha hablado de abstracciones ni de teorías –humanidad, seres humanos, género humano-, tan caras por su vaciedad al lenguaje de la ONU, de sus agencias y organismos y de tantas otras instituciones internacionales. La ONU es el organismo internacional que más ha hecho para imponer, a fuerza de chantajes y fondos selectivamente repartidos, una visión antropológica radicalmente opuesta a la naturaleza humana: la ideología de género. El Papa ha hablado del valor de la familia y de la vida humana, de la necesidad de respetarlas y protegerlas. Justo lo contrario es lo que promueven muchas agencias de la ONU.

Las palabras del Santo Padre han sido contundentes, pero no han faltado, lógicamente, las imprescindibles formas suaves del lenguaje diplomático, pero sólo las justas. Con claridad meridiana, y suma finura, el Papa ha abordado cuestiones fundamentales para el futuro de nuestra sociedad. El Papa no ha querido limitarse a decir unas simples palabras de cortesía, sino que ha querido proclamar algunas verdades esenciales, pues conocía perfectamente el auditorio al que se dirigía. Es más, ha tenido la prudencia e inteligencia de no abordar en ese momento las cuestiones candentes y polémicas que han enfrentado recientemente al Vaticano y a la ONU. El Papa no ha querido convertir el encuentro en un simple acto social ni en una reivindicación de la Santa Sede frente a los injustos, graves y radicales pronunciamientos recientes de algunas instancias y oficinas de la ONU. Ha preferido, en cambio, recordar verdades permanentes. No ha sucumbido a la tentación de ajustar cuentas ni de justificarse.

La intervención ha sido un ejemplo excelente de aplicación de la célebre máxima de Marco Favio Quintiliano, suaviter in modo, fortiter in re –suavemente en la forma, con fuerza en el fondo-, expresión que fue asumida, por añadidura, por el jesuita italiano Claudio Acquaviva, que llegó a ser el quinto Superior General de la Compañía de Jesús a finales del siglo XVI.

¡Viva el Papa!

Vicente Agustín Morro López | 3 comentarios valoración: 3  773 votos

Sobre personas indignadas que defienden la vida y Papas santos

Vicente Morro e Isabel Alastrué

Permíteme amable lector hacer un post algo especial, pero que se ciñe escrupulosamente al espíritu y contenido habitual de este blog, “NADA HUMANO ME ES AJENO”. En este post voy a incluir unos cuantos de mis últimos tweets (@VICENTEMORRO), referidos al acontecimiento histórico, y providencial, de la canonización de los Papas Juan XXIII y Juan Pablo II. También voy a incluir un artículo de una mujer indignada, artículo deudor en el fondo de la vida y obra de San Juan Pablo II como “Papa de la Familia” y defensor incansable de la vida humana. Una mujer, Isabel Alastrué Agudo, Diplomada en Trabajo Social y Técnico Superior en Integración Social, indignada y valiente, muy valiente. Está empeñada en la lucha por la eliminación del supuesto de aborto eugenésico precisamente porque ella sufre una discapacidad y conoce la realidad de primera mano. Ha participado activamente en las movilizaciones en torno al Día Internacional de la Vida en Valencia y ha dado su testimonio personal en varios foros y medios locales.

Vicente Morro Lopez ‏@VICENTEMORRO 19 h

S. Juan XXIII y S. Juan Pablo II, 2 hombres que no amaron tanto su vida que temieran perderla: la entregaron por amor a Dios y a los hombres

Vicente Morro Lopez ‏@VICENTEMORRO 22 h

La familia, la defensa de la vida humana, la paz, la libertad, la verdad, la dignidad y derechos del hombre, el amor, ¡esto es la IGLESIA!

Vicente Morro Lopez ‏@VICENTEMORRO 22 h

¡Viva el Papa! "Tú eres Pedro". Hoy, en Roma, cielo y tierra se unen: el hombre entra en el cielo. "No tengáis miedo" pic.twitter.com/CoVw5FCCay

Vicente Morro Lopez ‏@VICENTEMORRO 22 h

La SANTIDAD es el primer y más grande fruto en cada hombre de la RESURRECCIÓN de JESUCRISTO, vencedor de la muerte. pic.twitter.com/abA5LeKcyd

Vicente Morro Lopez ‏@VICENTEMORRO 22 h

La SANTIDAD es el ejemplo supremo de LIBERTAD, incardinada en la VERDAD: la libertad gloriosa de los Hijos de Dios. pic.twitter.com/tuwuUKrHmq

Vicente Morro Lopez ‏@VICENTEMORRO 22 h

La Santidad no es una magia o un mito, es la plena coherencia de vida de alguien amado y que ama sin límites a todos. pic.twitter.com/w8gIGZoCzi

Vicente Morro Lopez ‏@VICENTEMORRO 22 h

¡GRAN NOTICIA! DOS SANTOS. En un mundo lleno de odio, guerra, abortos, la Iglesia proclama triunfo del amor y la paz! pic.twitter.com/xjkPVzuOz3

Sobre personas indignadas que defienden la vida y Papas santos

Vicente Morro e Isabel Alastrué | 4 comentarios valoración: 3  234 votos

DINERO DE SANGRE

Vicente A. Morro López

Quienes asistimos el pasado domingo a la celebración litúrgica del Domingo de Ramos escuchamos, al proclamarse la Pasión, el relato de la traición de Judas. Acosado por la desesperanza y el remordimiento, ya demasiado tarde, viendo que había traicionado a su amigo y a todo aquello que había vivido y en lo que creyó, Judas devolvió las treinta monedas y se ahorcó al no soportar su realidad: “Pequé entregando sangre inocente”. Los sumos sacerdotes se apresuraron a recoger las monedas, no fueran a ‘perderse’, y dijeron: “No es lícito echarlas en el tesoro de las ofrendas, porque son precio de sangre”. Esto nos dice San Mateo en su Evangelio (Mt. 27, 6). Precio de sangre, dinero sangriento.

Líbrenos Dios de vernos en similar tesitura. Siguiendo la máxima de “conócete a ti mismo”, no me atrevería a decir que yo no caería en el mismo pecado que Judas. El mismo San Pedro, lo leemos igualmente en el relato de la Pasión, tampoco conocía sus debilidades. No debe, pues, extrañarnos que en nuestra sociedad haya tanta gente dispuesta a traicionar aquello en lo que dice creer, vendiendo sus principios por un puñado de monedas, por unos cuantos votos, por la popularidad y la fama, por el ansia de conquistar o permanecer en el poder, por el afán de lucro, por el beneficio puro y duro. Poco importa si esas monedas están manchadas de sangre, de dolor, de muerte. Dinero sucio, precio de sangre inocente.

¡Cuántas situaciones encontramos actualmente con esa triste realidad! Dinero terriblemente sangriento es el que se mueve en el horrendo y lucrativo negocio del aborto. Pingües beneficios obtienen los empresarios de tan macabro comercio, aprovechándose del sufrimiento, miedos y dificultades de miles de mujeres engañadas, abandonadas, traicionadas. Empresas, asociaciones supuestamente filantrópicas y hasta organismos internacionales colaboran con el derramamiento de sangre inocente, la más inocente y desamparada que existe.

Dinero también muy sucio es el que mueve la prostitución, con sus graves consecuencias de esclavitud y comercio, explotación y trata de seres humanos. Millones de víctimas inocentes, muchas de ellas niños en los paraísos del turismo sexual, negocio sucio y despreciable donde los haya. Los supuestamente civilizados occidentales somos cómplices de ello: por acción, al ser los principales consumidores, o por omisión, al callar y mirar hacia otro lado mientras nuestros pecados destrozan el futuro y las ilusiones de tantas víctimas. La banalización de la sexualidad en nuestras sociedades, con propuestas que exaltan el uso y disfrute aquí y ahora de todos los placeres, es condición necesaria para ese triste negocio que cosifica a las personas. Nadie que conociera y amara el verdadero valor y sentido de la sexualidad y la dignidad inalienable de todo ser humano participaría en tan nauseabundo comercio. La pornografía y la contracepción, que engaña aportando una falsa seguridad y ‘soluciones’ a todos los problemas que se puedan presentar, mueven también miles de sucios millones.

Dinero ensangrentado es el que se mueve con los negocios de la guerra y el comercio, legal e ilegal, de armas. Hace poco más de tres años conocimos que bombas de racimo fabricadas en nuestro país y vendidas por nuestro gobierno, que supuestamente tenía un “ansia infinita de paz”, estaban siendo utilizadas por el tirano Gaddafi para masacrar a la población civil. ¡Terrible ironía que nuestras tropas tuvieran que proteger a la población sublevada contra el dictador de las armas que nosotros mismos le habíamos vendido! ¿Por qué no renunciamos a esas monedas manchadas de la sangre inocente? Gervasio Sánchez ya denunció, con sus fotografías y también en un valiente discurso, la hipocresía de nuestros gobiernos. Sangre inocente, dinero sucio, desprecio de la vida humana: prima la cuenta de resultados de las empresas y países “exportadores de muerte”. También los tráficos de diamantes, coltán y otras materias primas suponen un inhumano comercio.

Mucho dinero, sucio y manchado, hay en los negocios de la experimentación con embriones, de la clonación, de la manipulación genética. Mucho dinero y mucha hipocresía, de empresas y de administraciones públicas de todos los colores e ideologías. Se aducen razones supuestamente humanitarias, terapéuticas y de progreso social y científico para justificar algunas prácticas que tienen más que ver con eugenesia pura y dura (nazismo, Margaret Sanger, etc.) que con una ciencia al servicio del ser humano y la vida. ¿Es justo ‘conseguir’ un hijo a cualquier precio? ¿Se puede condenar a decenas de embriones para ‘fabricar’ uno con determinadas características?

DINERO DE SANGRE

Vicente A. Morro López | 1 comentarios valoración: 3  199 votos

LA DEFENSA DE LA VIDA, TAREA EDUCATIVA.

Vicente A. Morro López

I.- INTRODUCCIÓN.

José Javier Rodríguez Santos, filósofo y Técnico Municipal de Educación del Ayuntamiento de Salamanca, entre otras muchas cosas, comenzaba uno de sus artículos de opinión con esta contundente frase: «La defensa de la vida, una asignatura que la escuela suspende.»

En la raíz de la naturaleza del hombre, de su esencia, está la dignidad inviolable de toda vida humana, sea cual sea su estado de desarrollo y sus circunstancias particulares. Este ámbito, la defensa de la vida, es crucial para el futuro de la Humanidad. Una gran batalla cultural está librándose en torno a él especialmente desde el último tercio del Siglo XX. En ella está en juego la concepción misma del hombre. Tomando prestada la expresión de Ortega, podríamos decir que ‘el tema de nuestro tiempo’ es el ‘tema’ de la defensa de la vida, del mismo modo que la cuestión social fue el ‘tema’ de finales del Siglo XIX. Juan Pablo II, en la Encíclica Evangelium Vitae, llamaba la atención al respecto: «Hoy una gran multitud de seres humanos débiles e indefensos, como son, concretamente, los niños aún no nacidos, está siendo aplastada en su derecho fundamental a la vida. Si la Iglesia, al final del siglo pasado, no podía callar ante los abusos entonces existentes, menos aún puede callar hoy, cuando a las injusticias sociales del pasado, tristemente no superadas todavía, se añaden en tantas partes del mundo injusticias y opresiones incluso más graves, consideradas tal vez como elementos de progreso de cara a la organización de un nuevo orden mundial.» Monseñor Livio Melina, Presidente del Pontificio Instituto Juan Pablo II, lo expresa así: «Las cuestiones fundamentales del respeto de la vida humana… han sido profetizadas por el Magisterio de la Iglesia en su dimensión no solamente de moral individual, sino propiamente social: estas cuestiones son como la “nueva frontera” de la cuestión social.»

Monseñor Reig Plá insistía también en este aspecto: «La cuestión del amor humano podría calificarse como la gran cuestión de los tiempos actuales, como lo fue la “cuestión social” durante los cien años que van de la Rerum novarum de León XIII (1893) a la Centesimus annus de Juan Pablo II.» También la Conferencia Episcopal Española reforzaba esta idea, en el documento La familia, santuario de la vida y esperanza de la sociedad, al hacer presente que «al Evangelio del matrimonio y de la familia va estrechamente unido el Evangelio de la vida.» Es decir, la vinculación esencial entre ambos ámbitos hace que también el matrimonio y la familia se encuentren en el epicentro de la batalla cultural a la que hemos aludido. Con algo más de vehemencia se pronunciaba al respecto Giuliano Ferrara, director del diario italiano Il Foglio y promotor de una iniciativa para proponer a Naciones Unidas una moratoria en la aplicación del aborto, al proclamar que «la batalla contra el aborto y la eugenesia, contra el gesto más antifemenino que uno pueda imaginar y contra el programa de mejora de la raza, es la frontera decisiva de nuestro siglo.»

Además, si hay un ámbito en que fe y razón, religión y ciencia, se complementan y colaboran estrechamente, caminando unidas, es el de la defensa de la vida humana y de la promoción de su valor y dignidad. Sus descubrimientos, intuiciones, hallazgos, no entran en contradicción sino que mutuamente se refuerzan y confirman. Esta complementariedad la enunció ya el Papa Juan Pablo II, en su Encíclica Fides et Ratio: «La fe y la razón son como las dos alas con las cuales el espíritu humano se eleva hacia la contemplación de la verdad. Dios ha puesto en el corazón del hombre el deseo de conocer la verdad y, en definitiva, de conocerle a Él para que, conociéndolo y amándolo, pueda alcanzar también la plena verdad sobre sí mismo.» Monseñor Melina señala que «la Revelación cristiana ofrece posteriores confirmaciones a las indicaciones de la ciencia biológica y a las evidencias de la razón filosófica, proyectando una luz nueva sobre la dignidad singular de la persona.»

LA DEFENSA DE LA VIDA, TAREA EDUCATIVA.

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Errare humanum est, Señor Rajoy

Don Mariano, «equivocarse es humano» es un conocido aforismo latino que en ocasiones se completa añadiendo que «permanecer en el error es diabólico». Equivocarse es de hombres, Señor Rajoy, y rectificar de sabios. Hasta el momento, en el balance de su Gobierno hay más de lo primero que de lo segundo. No dudo, en absoluto, que usted es capaz de reconocer sus errores, rectificarlos y encaminarse por la senda de la verdad, la justicia y la recta razón.

Permanecer en el error es lo que el Diccionario de la Real Academia Española define como primera acepción de ‘contumacia’: «tenacidad y dureza en mantener un error.» Estoy seguro de que usted no está dispuesto a mantener esa actitud, a permanecer porfiadamente en sus errores. Distinto sería si estuviéramos hablando de los anteriores gobernantes: me temo que pedirles rectificación sería predicar en el desierto. En dos ocasiones anteriores ya califiqué de este modo la actitud de los gobernantes del Partido Socialista (en septiembre de 2008 –“Contumaces y falsarios”- y en febrero de 2010 –“Falsarios y contumaces, y también sectarios”-). Pero, veamos ahora sus errores, Señor Rajoy.

Se ha equivocado usted, en primer lugar, al no mantener la política tradicional de su partido en relación con los sanguinarios terroristas de ETA y con sus víctimas. Las víctimas del terrorismo merecen respeto, y no maltrato, por su testimonio de humanidad y su coraje cívico. La lucha incansable de algunos de sus colectivos por la memoria, la dignidad y la justicia, es un ejemplo de auténtica ciudadanía democrática y responsable que todos deberíamos imitar. En lugar de eso, han sido postergadas en toda decisión y han debido soportar que se diera prioridad a argumentos de cuestionable, como mínimo, validez legal para justificar acciones vergonzantes. Han tenido que ver a los asesinos en la calle, disfrutando de inmerecidos derechos. Las decisiones, en demasiadas ocasiones, han sido ejecutadas con una pasmosa diligencia digna de mejores y más justas causas. Y para justificar esto, los poderes del Estado –todos, desde los tres constitucionales hasta el denominado “cuarto poder”- han elaborado retorcidas argumentaciones, faltas en ocasiones del más elemental sentido común y de la Justicia: decisiones quizá legales, pero no legítimas.

También en las políticas sobre el matrimonio y el apoyo a la familia se ha equivocado usted, Don Mariano. En esto el más grave de sus errores, por la trascendencia que tiene para el futuro de nuestra sociedad, ha sido mantener la desconfiguración de la institución matrimonial que impulsó Rodríguez Zapatero. La propia sentencia del Tribunal Constitucional, de fecha 6 de noviembre de 2012, sobre el mal llamado ‘matrimonio homosexual’ ofrecía una oportunidad de rectificación que, de momento, ustedes no han querido aprovechar. La Sentencia dice en diversas ocasiones que el legislador en 2005 optó por una de las configuraciones posibles respecto del matrimonio, pero que no era la única opción constitucionalmente válida. Es decir, hubiera sido igualmente constitucional mantener la definición inicial del matrimonio, adoptando otra regulación legal para las uniones estables de personas del mismo sexo. Que se mantenga todavía la opción elegida por los socialistas en 2005, opción estrechamente vinculada a los dictados de la ideología de género, es responsabilidad exclusiva del actual Gobierno de España. En este momento el Partido Popular tiene capacidad –cuantitativa y cualitativamente- para recuperar la configuración legal original del matrimonio, aquella que se supone defendían al interponer recurso de inconstitucionalidad. Más aún, el tiempo transcurrido ha demostrado que no existía ninguna demanda social real ni ninguna razón de peso, más allá de prejuicios ideológicos contra el matrimonio y la familia.

La familia continúa, y es otro de sus errores, sin una adecuada protección social, a pesar del mandato constitucional del artículo 39.1.: «Los poderes públicos aseguran la protección social, económica y jurídica de la familia.» Una ley de apoyo integral o una carta de derechos de la familia, una ley de protección de la maternidad, son medidas imprescindibles. Sería pura justicia social reconocer así el extraordinario papel que la familia está desempeñando en nuestra sociedad, especialmente en estos tiempos de crisis.

Errare humanum est, Señor Rajoy

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Arde París... ¡por la vida!

El pasado domingo, 19 de enero, las calles de París se llenaron de una enorme marea humana defendiendo el derecho a la vida de los seres más indefensos que existen: los humanos no nacidos. Seguro que Juan Pablo II, el Papa de la vida, y su amigo Jérôme Lejeune sonrieron satisfechos al ver que se sigue manteniendo el combate por la vida en esta vieja Europa. Vieja por sus siglos de historia, pero vieja también, y más, por sus actuales planteamientos antihumanos, contrarios a la vida.

Esta gran manifestación tuvo, además, protagonismo español. Una nutrida representación de españoles, desde políticos a líderes provida, pasando por residentes en París. Los organizadores, tiñendo de rojo y gualda las pancartas y carteles de la manifestación, quisieron rendir homenaje a la lucha por la vida en España. Esta lucha ha conseguido arrancar un Anteproyecto de Ley para derogar la actual legislación del aborto, heredada de los socialistas. En su intervención ante los manifestantes, Benigno Blanco, presidente del Foro Español de la Familia, proclamó que «por primera vez desde que en los años setenta del siglo XX se extendió en Europa la legalización del aborto, un país de la Europa occidental comienza el camino de recuperar el compromiso con el derecho a la vida.»

Arde París... ¡por la vida!

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CONSEGUIREMOS ERRADICAR EL ABORTO

En una sociedad como la nuestra, instalada en el pensamiento único políticamente correcto, imbuida de ideología de género hasta la saciedad, acostumbrada a disculparlo y justificarlo todo invocando una falsa idea de libertad (“cada uno puede hacer lo que quiera mientras no moleste a los demás”), habituada a pasar más horas ante la pantalla de televisión que ante las páginas abiertas de un libro (y encima atiborrándose de programas basura, aunque se justifique diciendo que le gustan los documentales), en una sociedad así, que además prefiere los slogans a las ideas, las pancartas a la reflexión y los gritos a las razones, es difícil convencer a alguien sólo con argumentos.

Incluso en temas tan fundamentales como la defensa de la vida humana y su dignidad, nuestra sociedad prefiere las cómodas certezas de la ideología (el líder, el jefe, el partido, siempre tienen razón) a las razones y evidencias científicas, el interés y comodidad particular a la asunción de responsabilidades y el compromiso. Por eso cualquier barbaridad puede calar en la conciencia social si es convenientemente presentada –no olvidemos que en estos casos la verdad es lo de menos-. Y por eso mismo es tan difícil después corregir los errores instalados socialmente. Hace falta mucho esfuerzo pedagógico, pero no es imposible. Esto es lo que ha pasado con el aborto, como ya denunció Julián Marías: «la aceptación social del aborto es, sin excepción, lo más grave que ha ocurrido en el siglo XX.»

En estos momentos, a la vista de la desaforada reacción de los partidarios del aborto ante la presentación de un Anteproyecto de Ley que quiere, tímidamente, iniciar un cambio de tendencia a favor de la protección de la vida, puede parecer una utopía plantearse la abolición total del aborto en nuestra sociedad. Pero las utopías pueden hacerse realidad. Ya lo advertía Leszek Kołakowski en su obra El hombre sin alternativa: «¿Por qué la utopía representa la condición previa de todo movimiento revolucionario? Porque existe una gran experiencia histórica, la cual alienta de un modo más o menos difuso en la conciencia social, que enseña que las metas cuya consecución no es posible por el momento no se realizarán jamás si no se las formula cuando todavía resultaban irrealizables. Dicho en otras palabras: aquello que era imposible en un momento dado, resultará posible en otro momento distinto tan sólo si fue considerado posible en el momento en que todavía era imposible. » Pues aunque parezca imposible vamos a conseguir, cívica, pacífica y democráticamente, erradicar el aborto.

Permíteme, amigo lector, que en este post copie los tweets que he ido publicando en mi cuenta (@VICENTEMORRO) desde la presentación del Anteproyecto. He dudado en presentarlos agrupados por destinatarios (Srs. del PP, PSOE y otros partidarios del aborto, etc.) o hacerlo cronológicamente. Finalmente me ha parecido más razonable esta última opción, pues muchos de ellos han respondido al momento concreto en que se han producido determinadas noticias o situaciones. Si eres partidario del aborto, nada me gustaría más que conseguir que te replantearas tu postura. 

11 ene

La libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos”. Como la vida. ¡Se libre, DEFIENDE LA VIDA!

11 ene

La verdadera LIBERTAD es la capacidad de elegir lo justo, lo bueno y lo bello. ¡ELIGE LA VIDA! Que no te impongan el ABORTO como "solución".

11 ene

Srs. del PP: tratándose de salvar vidas humanas no se puede invocar la "inoportunidad". Cada día son abortados más de 320 niños. #SIALAVIDA

11 ene

Algunos se creen con derecho a decidir qué vidas merecen ser vividas y cuáles deben ser eliminadas. ABORTAR ES MANDAR SOBRE LA VIDA DE OTRO.

10 ene

Srs. del PP: el "consenso" de la ley de 1985 o del TC no es suficiente, ni puede ser coartada. Hay que PROGRESAR en la DEFENSA DE LA VIDA.

10 ene

Srs. del PP: cuidado con la expresión "mejorar la ley". Mejorar sólo será proteger la vida del nasciturus y erradicar el ABORTO. El resto, 0

10 ene

Srs. del PP: No prefieran la corrección política, la ideología, los cálculos electorales o sus intereses personales a la razón y la ciencia.

10 ene

Srs. del PP: la CLAVE en el ABORTO es que existe una VIDA HUMANA DISTINTA de la madre. NO ES PROPIEDAD DE NADIE, NO HAY DERECHO A ELIMINARLA

10 ene

Srs. del PP: la pregunta no es "si es razonable obligar a una mujer a seguir con el embarazo cuando no lo quiere", es si es HUMANO y JUSTO.

9 ene

¿Se puede defender la dignidad y "calidad" de vida y los Derechos Humanos a la vez que se justifica el ABORTO? Sí, prescindiendo de la razón.

CONSEGUIREMOS ERRADICAR EL ABORTO

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La permanente novedad del Evangelio

Salvador Dalí, entusiasta admirador de Velázquez, visitaba frecuentemente el Museo del Prado, en una búsqueda incansable de la perfección técnica y estética. Se cuenta que en cierta ocasión alguien, extrañado por tanta visita a la pinacoteca, preguntó a Dalí: «Maestro, pero ¿hay algo nuevo en El Prado?» Dalí, sorprendido, respondió: «¿Qué hay de nuevo? Velázquez, es lo nuevo.» El tratamiento de la luz, el color, la composición, la “fotografía” de la realidad, la captación de la atmósfera. La maestría técnica y la emoción estética: aquí radica la novedad permanente a la que se refería el maestro. Por separado, técnica y emoción, no hubieran pasado de hacer de Velázquez uno más entre los grandes genios de la pintura; juntas logran convertirlo en una fuente de la que brota permanentemente el asombro y la admiración renovadas.

Con más profundidad, y plenamente enraizada en lo humano, podemos encontrar en nuestra sociedad una auténtica fuente de permanente novedad: el Evangelio, la “Buena Nueva” de Jesucristo resucitado, vencedor de la muerte. Jesucristo, cuyo nacimiento acabamos de festejar, elevando al hombre a categoría divina transforma la humanidad en Humanidad, pues el hombre ya no volverá en adelante ni a estar sólo ni a ser una masa informe. Jesucristo entrando en la historia humana la hace Historia, dándole un sentido y un futuro. Esta es la novedad permanente del Evangelio: pasado, presente y futuro, en perfecta sintonía en cada encuentro personal con Jesucristo, en cada manifestación del Espíritu Santo, en cada manifestación de Dios. El “hombre nuevo”, presente ya tanto en el «hago nuevas todas las cosas» del Apocalipsis (21,5), como en los «cielos nuevos y la tierra nueva» anunciados por Isaías (65,11).

El Papa Francisco ha aludido a esta visión radicalmente nueva de la historia en la Homilía (www.vatican.va/holy_father/francesco/homilies/2013/index_sp.htm) en la celebración de las primeras vísperas de la Solemnidad de Santa María, Madre de Dios y Te Deum de acción de gracias, el 31 de diciembre de 2013, en la Basílica de San Pedro: «La visión bíblica y cristiana del tiempo y de la historia no es cíclica, sino lineal: es un camino que va hacia un cumplimiento. Un año que ha pasado, por lo tanto, no nos lleva a una realidad que termina sino a una realidad que se cumple, es un ulterior paso hacia la meta que está delante de nosotros: una meta de esperanza y una meta de felicidad, porque encontraremos a Dios, razón de nuestra esperanza y fuente de nuestra alegría.»

Una experiencia más concreta, más directa, más vivencial, de esta permanente novedad del Evangelio la tenemos, precisamente, en el Evangelio de la Vida y la Familia, buena noticia que hunde sus raíces en la auténtica naturaleza –«recta antropología», en expresión del Beato Juan Pablo II- de lo humano, frente a tanto desvarío ideológico, llamado por su propia naturaleza radicalmente falsa, a ser efímero y caduco.

Veamos la hermosa invitación del Papa, el domingo 16 de junio de 2013, en la Plaza de San Pedro, en la Homilía (www.vatican.va/holy_father/francesco/homilies/2013/documents/papa-francesco_20130616_omelia-evangelium-vitae_sp.html) en la Santa Misa para la Jornada Evangelium Vitae: «Miremos a Dios como al Dios de la vida, miremos su ley, el mensaje del Evangelio, como una senda de libertad y de vida. El Dios vivo nos hace libres. Digamos sí al amor y no al egoísmo, digamos sí a la vida y no a la muerte, digamos sí a la libertad y no a la esclavitud de tantos ídolos de nuestro tiempo; en una palabra, digamos sí a Dios, que es amor, vida y libertad, y nunca defrauda (cf. 1 Jn. 4,8, Jn. 11,25, Jn. 8,32), a Dios que es el Viviente y el Misericordioso. Sólo la fe en el Dios vivo nos salva; en el Dios que en Jesucristo nos ha dado su vida con el don del Espíritu Santo y nos hace vivir como verdaderos hijos de Dios por su misericordia. Esta fe nos hace libres y felices. Pidamos a María, Madre de la Vida, que nos ayude a acoger y dar testimonio siempre del ‘Evangelio de la Vida’.»

 

La permanente novedad del Evangelio

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¿Para siempre? ¡Es posible!

 Esta semana, por una feliz “coincidencia” provocada por la Providencia Divina, vamos a festejar en mi familia dos grandes acontecimientos. Uno es la celebración de los primeros treinta años de mi matrimonio, otro, sólo tres días después, la boda de mi hijo mayor. Estos hechos, junto al sentimiento de sincero agradecimiento a Dios por su bondad infinita, me han provocado algunas reflexiones que deseo compartir con quienes tengáis la amabilidad de leer este tercer post.

 El título intenta expresar la idea de que el matrimonio “para toda la vida”, como se decía antes, es realmente posible, pero sólo “posible”. Es decir, no hay ningún automatismo que garantice el éxito, por muchas que sean las virtudes y cualidades personales o humanas de los cónyuges. La clave está en la forma de construir: puedes edificar por tus fuerzas, tus valores y tus conocimientos, o puedes construir sabiendo que, a pesar de tus limitaciones y debilidades, si dejas entrar a Dios en tu matrimonio las cosas serán más fáciles.

 «¡El futuro de la humanidad se fragua en la familia!», dijo Juan Pablo II en la Familiaris consortio (nº 86). Pero podríamos añadir que no sólo el de la humanidad, de modo abstracto, sino el futuro de cada persona, de cada ser humano. Como dijo también el Santo Papa Juan Pablo II (es santo ya, sólo falta el reconocimiento formal), «la primera estructura fundamental a favor de la ‘ecología humana’ es la familia, en cuyo seno el hombre recibe las primeras nociones sobre la verdad y el bien; aprende qué quiere decir amar y ser amado, y por consiguiente qué quiere decir en concreto ser una persona» (Centesimus annus, nº 39). Por esto la familia tiene un impresionante papel social, aunque no es generalmente reconocido, normalmente por prejuicios ideológicos.

  Pero, ¿por qué el futuro de la persona, de cada persona, se fragua en la familia? Benedicto XVI lo explicó con claridad: «Es necesario reafirmar que el matrimonio y la familia tienen su fundamento en el núcleo más íntimo de la verdad sobre el hombre y su destino; una comunidad digna del ser humano sólo se puede edificar sobre la roca del amor conyugal, fiable y estable, entre un hombre y una mujer» (Discurso a los representantes pontificios en América Latina al final de una reunión preparatoria para la V Conferencia general del Episcopado Latinoamericano. 17-2-2007). En efecto, la naturaleza humana es relacional, es social. Al mismo tiempo, el hombre es la criatura más indefensa en sus primeros años de vida (y por desgracia, aún antes de nacer a causa de la aberración del aborto provocado). Esta indefensión, esta dependencia, esta incapacidad para sobrevivir por sí mismo, es la que hace que la familia sea una institución natural, el lugar idóneo para desarrollarse. No es un invento o una convención social, es algo intrínseco al ser humano.

¿Para siempre? ¡Es posible!

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¿Qué demonios tendrán contra las legales tutoras los senadores españoles y las senadoras españolas?

Por increíble que parezca, la LOMCE ha salido de su paso por el Senado peor de lo que llegó. La verdad es que, de no ser por lo que comentaremos más adelante, este trámite hubiera sido intrascendente, puesto que se mantiene la misma falta de ambición, el mismo continuismo con las leyes educativas previas, el mismo olvido y desdén por las libertades y los derechos de los padres.

Trataremos de explicar en este nuevo post –el segundo de este blog- qué tienen los senadores españoles y las senadoras españolas, o las senadoras españolas y los senadores españoles, pues desconozco cuál debería ser el orden políticamente correcto.

Es llamativo que se hayan presentado 896 enmiendas al texto aprobado por el Congreso de los Diputados, ¡más de 500 páginas del Boletín Oficial de las Cortes Generales! De esa ingente cantidad de enmiendas sólo se han aceptado por la mayoría 35: 10 de otros grupos y 25 del propio Partido Popular. ¿Significa esto que el Gobierno no presentó la mejor ley posible y hasta el mismo partido que lo sustenta tuvo que enmendarle la plana en algunos aspectos? ¿El Gobierno no contó con el partido y sus especialistas y portavoces en materia de educación? Es realmente llamativo.

Pero lo más grave es que entre esas pocas enmiendas aceptadas a la oposición hay una de enorme calado por lo que revela, aunque seguro que a muchos les parecerá poco más que una anécdota. Revela que el Gobierno de España comparte con la oposición, o acepta mansamente que se la impongan, una concreta visión antropológica, una perspectiva ideológica que se quiere imponer a toda la sociedad como la única posible, la única verdaderamente democrática, la única realmente progresista y moderna. Se obvian cuestiones fundamentales –por ejemplo, mejorar el tratamiento de la asignatura de Religión, garantizar con medidas efectivas la libertad de los padres y su derecho a elegir la educación de sus hijos (no sólo en la elección inicial sino a lo largo de todo el proceso educativo), o equiparar la enseñanza concertada a la pública no considerándola como algo residual, accesorio o subsidiario- pero se tiene sumo cuidado en ser políticamente correcto.

Esa concepción que se cree en posesión de la verdad, que se considera moral y éticamente superior a cualquier otro planteamiento posible, que se define como más democrática sin necesidad de aportar pruebas o datos que lo avalen, no puede ocultar sus raíces y vinculaciones con la ideología de género. Utiliza, además, una de las herramientas favoritas de esa ideología: la manipulación del lenguaje, la utilización ideológica de la lengua para conformar un pensamiento específico, sirviendo además para señalar quiénes son buenos ciudadanos y quiénes pueden ser tachados de crímenes de lesa democracia, pues no aceptan la imposición de ese pensamiento único, supuestamente avalado por la mayoría y más supuestamente aún fundamentado en una razón igualitaria, no discriminatoria y no sexista.

El Partido Popular, de manera absolutamente sorprendente e ilógica, ha aceptado una enmienda de modificación a todo el proyecto, por utilizar un lenguaje supuestamente sexista. ¿No se habían dado cuenta ni el Gobierno ni el partido, en ninguna de las versiones previas del texto, que estaban utilizando un lenguaje “sexista”? Realmente era un texto que llamaba poderosamente la atención porque daba la impresión de que no había sucumbido a la dictadura de lo políticamente correcto, que no había acatado el diktat de los inquisidores de género. Utilizaba el lenguaje normal de los ciudadanos, de la calle, alejado de modas y, sobre todo, ajustado a las normas de la Real Academia Española.

¿Qué demonios tendrán contra las legales tutoras los senadores españoles y las senadoras españolas?

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Por increíble que parezca, la LOMCE ha salido de su paso por el Senado peor de lo que llegó. La verdad es que, de no ser por lo que comentaremos más adelante, este trámite hubiera sido intrascendente, puesto que se mantiene la misma falta de ambición, el mismo continuismo con las leyes educativas previas, el mismo olvido y desdén por las libertades y los derechos de los padres.

Trataremos de explicar en este nuevo post –el segundo de este blog- qué tienen los senadores españoles y las senadoras españolas, o las senadoras españolas y los senadores españoles, pues desconozco cuál debería ser el orden políticamente correcto.

Nada humano me es ajeno

Quiero que nada humano me sea ajeno. Absolutamente nada. Libertad, libertades, educación, libertad de educación, matrimonio, familia, amor, sexualidad, maternidad, paternidad, infancia, demografía, defensa de la vida, ciencia, conciencia, ciencia con conciencia, religión, razón, Fe, verdad, Política, mentira, manipulación del lenguaje, ‘política’, políticos, Derecho, derechos, paz, guerras, violencia, terrorismo, víctimas del terrorismo…

Nada humano me es ajeno

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sobre este blog
Vicente Agustín Morro López

Gracias a Dios, 30 años felizmente casado y padre de 5 hijos. Trabajando, por maldición bíblica, y estudiando, por amor a la sabiduría y a la Verdad. Miembro del Foro de la Familia y de la Federación Católica de Asociaciones de Padres de Alumnos de Valencia. Luchando por la vida,  la libertad y la familia. Mi lema, el del caballo Boxer (Rebelión en la granja): ¡Trabajaré más fuerte!
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El PP se ha rendido - Vicente, magnífico post. Das en el clavo, el PP ha renunciado a todo lo que ha motivado que muchísimos españoles le diéramos nuestra confianza. Hay un excelente artículo al respecto de Francisco J. Contreras  en Libertad Digital. Es muy penoso que no hayan derogado, completa, la Ley 3/2007, aquella que invertía la carga de la prueba, siendo así que el que es denunciado por discriminación hacia las mujeres tenga que probar que no lo ha hecho. En esa ley se nos impone a todos una ideología -que parte de una falsedad-, la ideología de género. Y en esa ley encontramos este artículo, que el PP no ha tenido narices de derogar al día siguiente de llegar al poder. Se comenta por sí sólo: Art. 14 de la Ley Orgánica 3/2007: (Criterios generales de actuación de los Poderes Públicos). 11. “La implantación de un lenguaje no sexista en el ámbito administrativo y su fomento en la totalidad de las relaciones sociales, culturales y artísticas”. ¡Gracias, sabio amigo! - Por JOAQUIN POLO
Poco futuro - Excelente artículo, es muy completo, se agradece. Es una pena que el ministro Wert, se haya encerrado, sin escuchar a nadie-nadie. Quien saldrá perdiendo de estos desencuentros serán, -una vez más-, nuestros hijos. - Por José Luis Amat
Tutora legal - La desprotección de las "tutoras legales" es realmente significativa... Un juez podría acogerse a esta omisión para privar del derecho de educación a los hijos adoptivos de una pareja de lesbianas...  - Por Anselmo
Gracias, gracias y gracias. - Agradezco de corazón vuestros comentarios. Para mí es un privilegio poder escribir en Páginas Digital. Me parece increíble que haya gente que se moleste en leerme y votar. Espero no defraudar a nadie. Quiera Dios que lo poco o mucho que se pueda hacer desde este blog sirva para acercar a alguien a la Verdad. - Por Vicente Morro López
- animo Vicente¡ muy b uena idea ¡¡¡ - Por benito zuazu sanchez

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