Diario de información sobre la actualidad política, social, económica y eclesial
29 MAYO 2020

Quiero que nada humano me sea ajeno. Absolutamente nada: Libertad, libertades, educación, libertad de educación, matrimonio, familia, amor, sexualidad, maternidad, paternidad, infancia, demografía, defensa de la vida, ciencia, conciencia, ciencia con conciencia, Religión, razón, Fe, verdad, Política, mentira, manipulación del lenguaje, ‘política’, políticos, Derecho, derechos, paz, guerras, violencia, terrorismo, víctimas del terrorismo…

El otro

Vicente A. Morro López

 El Rector de la Universidad San Dámaso de Madrid, Javier Prades, intervino hace poco en las Jornadas Sociales Católicas Europeas. En su intervención se refirió al valor de la antropología cristiana para la construcción de una nueva Europa, en la que el otro sea considerado un bien y no un enemigo o un objeto. En un momento de su intervención señaló que «el otro ser humano es siempre un bien. Lo es en sí mismo y lo es para nuestra vida. La persona humana es un fin en sí misma, y lo es en todos sus niveles: el biológico-somático, el emocional y el espiritual.»

¡Qué diferente este planteamiento de aquellos que solo ven al otro como un objeto, como un medio para conseguir los propios fines, para satisfacer los propios deseos! ¡Qué diferencia, también, con quienes ven al otro siempre como un enemigo, como un problema, como un obstáculo para la propia “felicidad”! El ‘otro’, «la mirada del otro» como decía Sartre, se convierte en el infierno para mí, si sólo pienso en mí mismo.

El hombre, alejándose de Dios, ha dejado de ser hermano para su prójimo y se ha convertido en lobo, en enemigo, en competidor, en ‘otro’ y otro que me molesta y me fastidia.Me molesta porque me obliga a salir de mi mismo si quiero tratarlo como en justicia se merece, como un igual. En estas actitudes se hace, tristemente, realidad la expresión de Tito Maccio Plauto (254-184 a.C.) en su obra Asinaria, «lupus est homo homini, non homo, quom qualis sit non novit» («Lobo es el hombre para el hombre, y no hombre, cuando desconoce quién es el otro»), popularizada por Thomas Hobbes, filósofo inglés del s. XVII. Esta es, precisamente, la clave: saber –conocer- quién es el otro, que no es un qué, un algo, sino un alguien, otro como yo. Mirarlo, conocerlo, ‘saber’ su verdad.

Si miramos al otro como quien realmente es no podemos desear su mal. Y esto es significativo también en la cuestión del aborto. Precisamente no “mirar” al otro, al embrión, al feto, como lo que es realmente es uno de los factores que han contribuido a lo que Julián Marías denominó «la aceptación social del aborto», convertida para él en lo más grave, «sin excepción», ocurrido en el siglo XX. Hoy en día, el seno materno es uno de los lugares más peligrosos del mundo para el ser humano porque se ignora, se evita, se esconde la realidad del feto: un ser humano vivo, distinto de su padre y su madre, aunque esté temporalmente albergado en su seno. Por eso es falso, también especialmente como justificación del aborto, el slogan “mi cuerpo es mío”.

«Mostrar al no nacido como el niño humano que es, para que entre por los ojos que es uno de los nuestros, uno como nosotros… Para recuperar la cultura de la vida, mostrar al niño no nacido…». A esto nos invita Benigno Blanco, Presidente del Foro de la Familia, en su libro “En defensa de la familia”.

Después de proclamar que «la guerra es una locura», el Papa Francisco dijo en la homilía de la Eucaristía celebrada en el cementerio militar de Redipuglia, recordando el comienzo de la Primera Guerra Mundial y a los caídos en esa y en todas las guerras, que «todas estas personas, cuyos restos reposan aquí, tenían sus proyectos, sus sueños… pero sus vidas quedaron truncadas. La humanidad dijo: “¿A mí qué me importa?”… Para ser honestos, la primera página de los periódicos debería llevar el titular: “¿A mí qué me importa?”. En palabras de Caín: “¿Soy yo el guardián de mi hermano?”» Esta es la actitud de quienes ignoran al otro, de quienes no quieren mirarlo: no me importa quién es el otro ni lo que le suceda, no es mi problema.

El otro

Vicente A. Morro López | 82 comentarios valoración: 3  516 votos
sobre este blog
Vicente Agustín Morro López

Gracias a Dios, 30 años felizmente casado y padre de 5 hijos. Trabajando, por maldición bíblica, y estudiando, por amor a la sabiduría y a la Verdad. Miembro del Foro de la Familia y de la Federación Católica de Asociaciones de Padres de Alumnos de Valencia. Luchando por la vida,  la libertad y la familia. Mi lema, el del caballo Boxer (Rebelión en la granja): ¡Trabajaré más fuerte!
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- animo Vicente¡ muy b uena idea ¡¡¡ - Por benito zuazu sanchez
Gracias - Gracias, Vicente, porque has conseguido, o te has propuesto conseguir, que lo urgente no desplace a lo importante. Te consta que yo sé muy bien lo que cuesta mantener un blog vivo y activo. Por eso estoy en condiciones de valorar en su justa medida el esfuerzo que estás haciendo para regalarnos con tus pensamientos iluminados por la fe. Mis mejores deseos y mi humilde plegaria para que desde esta plataforma de opinión consigas muchos y sabrosos frutos. O al menos, ¡que vaya muy bien la siembra! Un fuerte abrazo. - Por José Rafael Sáez March
Enhorabuena!!! - Enhorabuena, Vicente!!! Por tu 30 aniversario, por la boda de tu hijo y por el post tan bonito que has escrito. Me ha encantado! Un fuerte abrazo a toda la familia! - Por Amparo Baviera Puig
MUCHÍSIMAS GRACIAS - Muchísimas gracias por tu apoyo, gracias por tus letras y tus palabras, de corazón desde Cádiz, un millón de gracias!!!! - Por Begoña Huerta Gómez de Merodio
Nos importa a muchos - El problema es el de aquellos políticos que ven en su profesión, una oportunidad para encumbrarse personalmente y perpetuarse en el poder, el de aquellos que lejos de servir al bien común, se sirven de la política para medrar a costa de lo que sea, que anteponen los votos a las necesidades reales de las personas, que atienden a los,sondeos de opinión, antes que al clamor de la gente sencilla, de las familias que pasan dificultades para llegar a fin de mes, de los padres que quieren educar a sus hijos conforme a sus principios y no conforme a la ideología imperante. Ese es el problema.  Y en la causa de la vida y la defensa de la maternidad, somos mas de los que pensamos, pero no hacemos ruido, porque nos dedicamos día a día a sacar adelante a nuestra familia, a trabajar lo mejor posible en estos momentos difíciles y nos queda poco tiempo para lo demás. Porque pensamos que para eso deben estar los políticos , que son muchas veces los que nos ponen las cosas mas complicadas, olvidándose de su vocación ha de estar al servicio de los mas necesitados, de esas madres embarazadas con serias dificultades para seguir adelante. Y las abandonan en el angustioso abismo vital que supone el drama del aborto. Y aprueban deleznables e injustas leyes que no se merecen ni los animales. Y convierten en derecho el asesinato.  También hay políticos que miran hacia otro lado, que teniendo la oportunidad de arreglar las cosas no lo hacen por falta de "consenso interno en el partido". Tibios y mediocres son los apelativos mas suaves que se mercen, porque ese consenso y esa pasividad les hacen  complices de la barbarie de muerte y desesperación que conlleva cada aborto. Y efectivamente, les importa un rábano todo esto, porque tienen la sartén del BOE por el mango y pueden decidir lo que es legal o no en cada momento. Me gustaría saber cuántos de estos serviles conocen a alguna madre que haya sufrido el trance de abortar a su hijo, porque nadie les ha apoyado, porque los que tenían que defenderlas, promueven leyes de muerte o no las recovan cuando pueden. Este gobierno tiene en sus manos la oportunidad histórica de hacerlo.  Hay un proyecto de Ley que, aunque sigue manteniendo la puerta del aborto abierta, no lo hace de par en par, como la vigente normativa. Que sepan los que tienen capacidad de influencia o decisión en este punto, que si abandonan el proyecto de Ley, con él abandonarán a cientos de miles de madres necesitadas y a sus hijos. La decisión está en sus manos. De ella depende la mía -y me temo que la de muchos que estamos hartos y nos sentimos engañados-, en las próximas elecciones. No se fíen del voto cautivo o del mal menor.  Sean coherentes con su programa y fieles a sus principios. Es lo que esperamos de ustedes. Cada vida importa y muchas vidas dependen de ello. - Por Pablo Táuler