Diario de información sobre la actualidad política, social, económica y eclesial
25 NOVIEMBRE 2020

Quiero que nada humano me sea ajeno. Absolutamente nada: Libertad, libertades, educación, libertad de educación, matrimonio, familia, amor, sexualidad, maternidad, paternidad, infancia, demografía, defensa de la vida, ciencia, conciencia, ciencia con conciencia, Religión, razón, Fe, verdad, Política, mentira, manipulación del lenguaje, ‘política’, políticos, Derecho, derechos, paz, guerras, violencia, terrorismo, víctimas del terrorismo…

Errare humanum est, Señor Rajoy

Don Mariano, «equivocarse es humano» es un conocido aforismo latino que en ocasiones se completa añadiendo que «permanecer en el error es diabólico». Equivocarse es de hombres, Señor Rajoy, y rectificar de sabios. Hasta el momento, en el balance de su Gobierno hay más de lo primero que de lo segundo. No dudo, en absoluto, que usted es capaz de reconocer sus errores, rectificarlos y encaminarse por la senda de la verdad, la justicia y la recta razón.

Permanecer en el error es lo que el Diccionario de la Real Academia Española define como primera acepción de ‘contumacia’: «tenacidad y dureza en mantener un error.» Estoy seguro de que usted no está dispuesto a mantener esa actitud, a permanecer porfiadamente en sus errores. Distinto sería si estuviéramos hablando de los anteriores gobernantes: me temo que pedirles rectificación sería predicar en el desierto. En dos ocasiones anteriores ya califiqué de este modo la actitud de los gobernantes del Partido Socialista (en septiembre de 2008 –“Contumaces y falsarios”- y en febrero de 2010 –“Falsarios y contumaces, y también sectarios”-). Pero, veamos ahora sus errores, Señor Rajoy.

Se ha equivocado usted, en primer lugar, al no mantener la política tradicional de su partido en relación con los sanguinarios terroristas de ETA y con sus víctimas. Las víctimas del terrorismo merecen respeto, y no maltrato, por su testimonio de humanidad y su coraje cívico. La lucha incansable de algunos de sus colectivos por la memoria, la dignidad y la justicia, es un ejemplo de auténtica ciudadanía democrática y responsable que todos deberíamos imitar. En lugar de eso, han sido postergadas en toda decisión y han debido soportar que se diera prioridad a argumentos de cuestionable, como mínimo, validez legal para justificar acciones vergonzantes. Han tenido que ver a los asesinos en la calle, disfrutando de inmerecidos derechos. Las decisiones, en demasiadas ocasiones, han sido ejecutadas con una pasmosa diligencia digna de mejores y más justas causas. Y para justificar esto, los poderes del Estado –todos, desde los tres constitucionales hasta el denominado “cuarto poder”- han elaborado retorcidas argumentaciones, faltas en ocasiones del más elemental sentido común y de la Justicia: decisiones quizá legales, pero no legítimas.

También en las políticas sobre el matrimonio y el apoyo a la familia se ha equivocado usted, Don Mariano. En esto el más grave de sus errores, por la trascendencia que tiene para el futuro de nuestra sociedad, ha sido mantener la desconfiguración de la institución matrimonial que impulsó Rodríguez Zapatero. La propia sentencia del Tribunal Constitucional, de fecha 6 de noviembre de 2012, sobre el mal llamado ‘matrimonio homosexual’ ofrecía una oportunidad de rectificación que, de momento, ustedes no han querido aprovechar. La Sentencia dice en diversas ocasiones que el legislador en 2005 optó por una de las configuraciones posibles respecto del matrimonio, pero que no era la única opción constitucionalmente válida. Es decir, hubiera sido igualmente constitucional mantener la definición inicial del matrimonio, adoptando otra regulación legal para las uniones estables de personas del mismo sexo. Que se mantenga todavía la opción elegida por los socialistas en 2005, opción estrechamente vinculada a los dictados de la ideología de género, es responsabilidad exclusiva del actual Gobierno de España. En este momento el Partido Popular tiene capacidad –cuantitativa y cualitativamente- para recuperar la configuración legal original del matrimonio, aquella que se supone defendían al interponer recurso de inconstitucionalidad. Más aún, el tiempo transcurrido ha demostrado que no existía ninguna demanda social real ni ninguna razón de peso, más allá de prejuicios ideológicos contra el matrimonio y la familia.

La familia continúa, y es otro de sus errores, sin una adecuada protección social, a pesar del mandato constitucional del artículo 39.1.: «Los poderes públicos aseguran la protección social, económica y jurídica de la familia.» Una ley de apoyo integral o una carta de derechos de la familia, una ley de protección de la maternidad, son medidas imprescindibles. Sería pura justicia social reconocer así el extraordinario papel que la familia está desempeñando en nuestra sociedad, especialmente en estos tiempos de crisis.

Errare humanum est, Señor Rajoy

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sobre este blog
Vicente Agustín Morro López

Gracias a Dios, 30 años felizmente casado y padre de 5 hijos. Trabajando, por maldición bíblica, y estudiando, por amor a la sabiduría y a la Verdad. Miembro del Foro de la Familia y de la Federación Católica de Asociaciones de Padres de Alumnos de Valencia. Luchando por la vida,  la libertad y la familia. Mi lema, el del caballo Boxer (Rebelión en la granja): ¡Trabajaré más fuerte!
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