Diario de información sobre la actualidad política, social, económica y eclesial
25 NOVIEMBRE 2020

Quiero que nada humano me sea ajeno. Absolutamente nada: Libertad, libertades, educación, libertad de educación, matrimonio, familia, amor, sexualidad, maternidad, paternidad, infancia, demografía, defensa de la vida, ciencia, conciencia, ciencia con conciencia, Religión, razón, Fe, verdad, Política, mentira, manipulación del lenguaje, ‘política’, políticos, Derecho, derechos, paz, guerras, violencia, terrorismo, víctimas del terrorismo…

El otro

Vicente A. Morro López

 El Rector de la Universidad San Dámaso de Madrid, Javier Prades, intervino hace poco en las Jornadas Sociales Católicas Europeas. En su intervención se refirió al valor de la antropología cristiana para la construcción de una nueva Europa, en la que el otro sea considerado un bien y no un enemigo o un objeto. En un momento de su intervención señaló que «el otro ser humano es siempre un bien. Lo es en sí mismo y lo es para nuestra vida. La persona humana es un fin en sí misma, y lo es en todos sus niveles: el biológico-somático, el emocional y el espiritual.»

¡Qué diferente este planteamiento de aquellos que solo ven al otro como un objeto, como un medio para conseguir los propios fines, para satisfacer los propios deseos! ¡Qué diferencia, también, con quienes ven al otro siempre como un enemigo, como un problema, como un obstáculo para la propia “felicidad”! El ‘otro’, «la mirada del otro» como decía Sartre, se convierte en el infierno para mí, si sólo pienso en mí mismo.

El hombre, alejándose de Dios, ha dejado de ser hermano para su prójimo y se ha convertido en lobo, en enemigo, en competidor, en ‘otro’ y otro que me molesta y me fastidia.Me molesta porque me obliga a salir de mi mismo si quiero tratarlo como en justicia se merece, como un igual. En estas actitudes se hace, tristemente, realidad la expresión de Tito Maccio Plauto (254-184 a.C.) en su obra Asinaria, «lupus est homo homini, non homo, quom qualis sit non novit» («Lobo es el hombre para el hombre, y no hombre, cuando desconoce quién es el otro»), popularizada por Thomas Hobbes, filósofo inglés del s. XVII. Esta es, precisamente, la clave: saber –conocer- quién es el otro, que no es un qué, un algo, sino un alguien, otro como yo. Mirarlo, conocerlo, ‘saber’ su verdad.

Si miramos al otro como quien realmente es no podemos desear su mal. Y esto es significativo también en la cuestión del aborto. Precisamente no “mirar” al otro, al embrión, al feto, como lo que es realmente es uno de los factores que han contribuido a lo que Julián Marías denominó «la aceptación social del aborto», convertida para él en lo más grave, «sin excepción», ocurrido en el siglo XX. Hoy en día, el seno materno es uno de los lugares más peligrosos del mundo para el ser humano porque se ignora, se evita, se esconde la realidad del feto: un ser humano vivo, distinto de su padre y su madre, aunque esté temporalmente albergado en su seno. Por eso es falso, también especialmente como justificación del aborto, el slogan “mi cuerpo es mío”.

«Mostrar al no nacido como el niño humano que es, para que entre por los ojos que es uno de los nuestros, uno como nosotros… Para recuperar la cultura de la vida, mostrar al niño no nacido…». A esto nos invita Benigno Blanco, Presidente del Foro de la Familia, en su libro “En defensa de la familia”.

Después de proclamar que «la guerra es una locura», el Papa Francisco dijo en la homilía de la Eucaristía celebrada en el cementerio militar de Redipuglia, recordando el comienzo de la Primera Guerra Mundial y a los caídos en esa y en todas las guerras, que «todas estas personas, cuyos restos reposan aquí, tenían sus proyectos, sus sueños… pero sus vidas quedaron truncadas. La humanidad dijo: “¿A mí qué me importa?”… Para ser honestos, la primera página de los periódicos debería llevar el titular: “¿A mí qué me importa?”. En palabras de Caín: “¿Soy yo el guardián de mi hermano?”» Esta es la actitud de quienes ignoran al otro, de quienes no quieren mirarlo: no me importa quién es el otro ni lo que le suceda, no es mi problema.

El otro

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Arde París... ¡por la vida!

El pasado domingo, 19 de enero, las calles de París se llenaron de una enorme marea humana defendiendo el derecho a la vida de los seres más indefensos que existen: los humanos no nacidos. Seguro que Juan Pablo II, el Papa de la vida, y su amigo Jérôme Lejeune sonrieron satisfechos al ver que se sigue manteniendo el combate por la vida en esta vieja Europa. Vieja por sus siglos de historia, pero vieja también, y más, por sus actuales planteamientos antihumanos, contrarios a la vida.

Esta gran manifestación tuvo, además, protagonismo español. Una nutrida representación de españoles, desde políticos a líderes provida, pasando por residentes en París. Los organizadores, tiñendo de rojo y gualda las pancartas y carteles de la manifestación, quisieron rendir homenaje a la lucha por la vida en España. Esta lucha ha conseguido arrancar un Anteproyecto de Ley para derogar la actual legislación del aborto, heredada de los socialistas. En su intervención ante los manifestantes, Benigno Blanco, presidente del Foro Español de la Familia, proclamó que «por primera vez desde que en los años setenta del siglo XX se extendió en Europa la legalización del aborto, un país de la Europa occidental comienza el camino de recuperar el compromiso con el derecho a la vida.»

Arde París... ¡por la vida!

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CONSEGUIREMOS ERRADICAR EL ABORTO

En una sociedad como la nuestra, instalada en el pensamiento único políticamente correcto, imbuida de ideología de género hasta la saciedad, acostumbrada a disculparlo y justificarlo todo invocando una falsa idea de libertad (“cada uno puede hacer lo que quiera mientras no moleste a los demás”), habituada a pasar más horas ante la pantalla de televisión que ante las páginas abiertas de un libro (y encima atiborrándose de programas basura, aunque se justifique diciendo que le gustan los documentales), en una sociedad así, que además prefiere los slogans a las ideas, las pancartas a la reflexión y los gritos a las razones, es difícil convencer a alguien sólo con argumentos.

Incluso en temas tan fundamentales como la defensa de la vida humana y su dignidad, nuestra sociedad prefiere las cómodas certezas de la ideología (el líder, el jefe, el partido, siempre tienen razón) a las razones y evidencias científicas, el interés y comodidad particular a la asunción de responsabilidades y el compromiso. Por eso cualquier barbaridad puede calar en la conciencia social si es convenientemente presentada –no olvidemos que en estos casos la verdad es lo de menos-. Y por eso mismo es tan difícil después corregir los errores instalados socialmente. Hace falta mucho esfuerzo pedagógico, pero no es imposible. Esto es lo que ha pasado con el aborto, como ya denunció Julián Marías: «la aceptación social del aborto es, sin excepción, lo más grave que ha ocurrido en el siglo XX.»

En estos momentos, a la vista de la desaforada reacción de los partidarios del aborto ante la presentación de un Anteproyecto de Ley que quiere, tímidamente, iniciar un cambio de tendencia a favor de la protección de la vida, puede parecer una utopía plantearse la abolición total del aborto en nuestra sociedad. Pero las utopías pueden hacerse realidad. Ya lo advertía Leszek Kołakowski en su obra El hombre sin alternativa: «¿Por qué la utopía representa la condición previa de todo movimiento revolucionario? Porque existe una gran experiencia histórica, la cual alienta de un modo más o menos difuso en la conciencia social, que enseña que las metas cuya consecución no es posible por el momento no se realizarán jamás si no se las formula cuando todavía resultaban irrealizables. Dicho en otras palabras: aquello que era imposible en un momento dado, resultará posible en otro momento distinto tan sólo si fue considerado posible en el momento en que todavía era imposible. » Pues aunque parezca imposible vamos a conseguir, cívica, pacífica y democráticamente, erradicar el aborto.

Permíteme, amigo lector, que en este post copie los tweets que he ido publicando en mi cuenta (@VICENTEMORRO) desde la presentación del Anteproyecto. He dudado en presentarlos agrupados por destinatarios (Srs. del PP, PSOE y otros partidarios del aborto, etc.) o hacerlo cronológicamente. Finalmente me ha parecido más razonable esta última opción, pues muchos de ellos han respondido al momento concreto en que se han producido determinadas noticias o situaciones. Si eres partidario del aborto, nada me gustaría más que conseguir que te replantearas tu postura. 

11 ene

La libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos”. Como la vida. ¡Se libre, DEFIENDE LA VIDA!

11 ene

La verdadera LIBERTAD es la capacidad de elegir lo justo, lo bueno y lo bello. ¡ELIGE LA VIDA! Que no te impongan el ABORTO como "solución".

11 ene

Srs. del PP: tratándose de salvar vidas humanas no se puede invocar la "inoportunidad". Cada día son abortados más de 320 niños. #SIALAVIDA

11 ene

Algunos se creen con derecho a decidir qué vidas merecen ser vividas y cuáles deben ser eliminadas. ABORTAR ES MANDAR SOBRE LA VIDA DE OTRO.

10 ene

Srs. del PP: el "consenso" de la ley de 1985 o del TC no es suficiente, ni puede ser coartada. Hay que PROGRESAR en la DEFENSA DE LA VIDA.

10 ene

Srs. del PP: cuidado con la expresión "mejorar la ley". Mejorar sólo será proteger la vida del nasciturus y erradicar el ABORTO. El resto, 0

10 ene

Srs. del PP: No prefieran la corrección política, la ideología, los cálculos electorales o sus intereses personales a la razón y la ciencia.

10 ene

Srs. del PP: la CLAVE en el ABORTO es que existe una VIDA HUMANA DISTINTA de la madre. NO ES PROPIEDAD DE NADIE, NO HAY DERECHO A ELIMINARLA

10 ene

Srs. del PP: la pregunta no es "si es razonable obligar a una mujer a seguir con el embarazo cuando no lo quiere", es si es HUMANO y JUSTO.

9 ene

¿Se puede defender la dignidad y "calidad" de vida y los Derechos Humanos a la vez que se justifica el ABORTO? Sí, prescindiendo de la razón.

CONSEGUIREMOS ERRADICAR EL ABORTO

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sobre este blog
Vicente Agustín Morro López

Gracias a Dios, 30 años felizmente casado y padre de 5 hijos. Trabajando, por maldición bíblica, y estudiando, por amor a la sabiduría y a la Verdad. Miembro del Foro de la Familia y de la Federación Católica de Asociaciones de Padres de Alumnos de Valencia. Luchando por la vida,  la libertad y la familia. Mi lema, el del caballo Boxer (Rebelión en la granja): ¡Trabajaré más fuerte!
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Una fe razonable y humana. - Joaquín y José Luis: Muchas gracias por vuestros comentarios y vuestras votaciones. Sois demasiado amables. Tenemos la gran suerte de tener una fe razonable y humana. No es una fe contraria a la razón, que exija sumisión ("La verdad se propone, no se imponer", dijo Juan Pablo II en su último viaje a España). Es una fe humana, para gente corriente, es la fe de los sencillos, no para superhombres ni supersabios, ni para 'talibanes'. Lo auténticamente maravilloso es que las intuiciones de la fe se ven corroboradas conforme avanzan las ciencias. Razón y fe, ciencia  y teología, se complementan. La verdad no es divisible. Todo lo que la fe nos ha propuesto sobre la familia, el matrimonio, la maternidad, la vida, la libertad, la justicia, la razón nos lo va confirmando, desmontando las mentiras de las ideologías. Gracias, de nuevo. - Por Vicente Agustín Morro López
Agradecimiento. - Os agradezco mucho vuestros comentarios y buenos deseos. Estos días han sido muy intensos en mi familia, y muy felices. Un auténtico regalo, absolutamente inmerecido. Es una pena que por simples intereses ideológicos se pueda atentar contra algo que es esencial para la felicidad de las personas: una familia estable. Un proyecto familiar ilusionante. Después nuestra libertad y las circunstancias marcarán la realidad, pero sin un proyecto inicial que busque la estabilidad y el bien de los demás -de nuestra familia, y de toda la sociedad-, el resultado seguro que es negativo. De nuevo, gracias a todos. - Por Vicente A. Morro López
- Vicente, al celebrar en estos momentos mis 25 años de casado, comparto íntegramente todos tus comentarios, los cuales asumo también como vivencia personal. Felicidades y que podamos seguir cumpliendo muchos más. - Por Abel Martínez Planells
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Defender la vida, tarea de todos - Ultimamente parece que la defensa de los niños no nacidos y de sus madres es tarea de unos pocos -la fundación Red Madre por ejemplo- que dedican todos sus esfuerzos en dar esperanza y apoyo a esas madres embarazadas en dificultades. Hemos perdido el norte. Cuando se pone mas empeño en defender a las focas y a los,galgos que a los niños inocentes e indefensos, se demuestra que a una parte de la sociedad y la mayoría de la clase dirigente de un país, le,faltan los mas elementales principios. Y es que toda una civilización se tambalea sin resorte morales. Se anteponen las cosas y los,animales a las personas. Mal vamos. - Por Pablo Tauler