Diario de información sobre la actualidad política, social, económica y eclesial
17 NOVIEMBRE 2018

Quiero que nada humano me sea ajeno. Absolutamente nada: Libertad, libertades, educación, libertad de educación, matrimonio, familia, amor, sexualidad, maternidad, paternidad, infancia, demografía, defensa de la vida, ciencia, conciencia, ciencia con conciencia, Religión, razón, Fe, verdad, Política, mentira, manipulación del lenguaje, ‘política’, políticos, Derecho, derechos, paz, guerras, violencia, terrorismo, víctimas del terrorismo…

DISCREPANDO RADICALMENTE, SIN DISCRIMINAR A NADIE

Vicente A. Morro López

DISCREPANDO RADICALMENTE, SIN DISCRIMINAR A NADIE

El pasado 23 de julio tuve el honor de comparecer ante la Comisión de Políticas de Igualdad de Género y del Colectivo LGTBI, en Les Corts Valencianes, para intervenir en la Comisión Especial de Participación Ciudadana en la tramitación del “Proyecto de Ley, de la Generalitat, de igualdad de las personas LGTBI”; honor, porque aunque sea desde la discrepancia más profunda y radical, es un deber cívico colaborar con el Estado de Derecho en la elaboración de las normas que a todos nos obligan y afectan, manifestando la opinión y propuestas, por vía de enmiendas, de una parte de la sociedad civil.

Uno de nuestros propósitos, al comparecer, era demostrar que la nuestra es una sociedad plural, en la que no existe el pensamiento único ni la ideología única, al menos de momento. Hay multitud de ciudadanos que no se sienten identificados ni vinculados con la ideología de género, que es el pensamiento políticamente correcto que se impone a toda la sociedad desde determinados grupos o colectivos. La ideología dominante de género, difundida por “tierra, mar y aire”, y regada con abundantes fondos, públicos y privados, no puede limitar la libertad de pensamiento, de expresión y de conciencia de los ciudadanos que no la compartimos. No somos la mayoría, pues de nueve comparecientes ocho eran miembros de diferentes colectivos y organizaciones vinculadas al denominado “colectivo LGTBI” y apoyaban, lógicamente, la necesidad de la norma, y solo uno –nosotros- éramos contrarios tanto a su contenido como a la necesidad de su aprobación, al considerar que es redundante en nuestro ordenamiento jurídico, de profunda carga ideológica y que ignora el derecho a la libertad de educación.

La lástima es que, dado el formato de las comparecencias, es imposible responder a las múltiples y siempre interesantes preguntas de sus Señorías. Después de 8 minutos de exposición, los representantes de los grupos parlamentarios –cinco en este caso- tienen cuatro minutos para preguntar al compareciente y, finalmente, el compareciente tiene solo un turno de cuatro minutos finales para “responder”, lo cual es obviamente imposible, cuando se realizan más de veinte preguntas.

Link a la grabación de la comparecencia:

http://videos.cortsvalencianes.es/seneca/ds.asp

Link a la página de FCAPA, donde consta el texto de la comparecencia y otros materiales relativos a la ideología de género:

http://www.fcapa-valencia.org/documentos/fcapa/comparecencia_corts_valencianes_230718.pdf

DISCREPANDO RADICALMENTE, SIN DISCRIMINAR A NADIE

Vicente A. Morro López | 1 comentarios valoración: 4  12 votos

El pasado 23 de julio tuve el honor de comparecer ante la Comisión de Políticas de Igualdad de Género y del Colectivo LGTBI, en Les Corts Valencianes, para intervenir en la Comisión Especial de Participación Ciudadana en la tramitación del “Proyecto de Ley, de la Generalitat, de igualdad de las personas LGTBI”; honor, porque aunque sea desde la discrepancia más profunda y radical, es un deber cívico colaborar con el Estado de Derecho en la elaboración de las normas que a todos nos obligan y afectan, manifestando la opinión y propuestas, por vía de enmiendas, de una parte de la sociedad civil.

Uno de nuestros propósitos, al comparecer, era demostrar que la nuestra es una sociedad plural, en la que no existe el pensamiento único ni la ideología única, al menos de momento. Hay multitud de ciudadanos que no se sienten identificados ni vinculados con la ideología de género, que es el pensamiento políticamente correcto que se impone a toda la sociedad desde determinados grupos o colectivos. La ideología dominante de género, difundida por “tierra, mar y aire”, y regada con abundantes fondos, públicos y privados, no puede limitar la libertad de pensamiento, de expresión y de conciencia de los ciudadanos que no la compartimos. No somos la mayoría, pues de nueve comparecientes ocho eran miembros de diferentes colectivos y organizaciones vinculadas al denominado “colectivo LGTBI” y apoyaban, lógicamente, la necesidad de la norma, y solo uno –nosotros- éramos contrarios tanto a su contenido como a la necesidad de su aprobación, al considerar que es redundante en nuestro ordenamiento jurídico, de profunda carga ideológica y que ignora el derecho a la libertad de educación.

'Tabarnia' de género: 'Portavoza' no es una anécdota, es una tragedia.

Vicente Agustín Morro López

Necesitamos una “tabarnia” de género, un espejo que refleje lo grotesco y alejado de la realidad de la mayoría de las situaciones a que conducen las imposiciones de los ideólogos de género. La ideología de género, nueva pseudociencia/pesudoreligión, es el núcleo esencial de la actual ideología burguesa (la casta política y sus adláteres son una nueva “burguesía”, de facto) dominante: pensamiento único, corrección política, persecución al discrepante; la verdad oficial se acata, y punto.

Una nueva sandez (DRAE: Despropósito, simpleza, necedad), una más, de Irene Montero –podía haber sido cualquier otro u otra- ha vuelto a poner de manifiesto esta cuestión. Risible de pura ridiculez, ha generado miles de comentarios en las redes sociales, los medios de comunicación o las conversaciones familiares, y también respuestas serias y documentadas de algunas escritoras y académicas, aunque no solo de ellas, que, de haberse producido en el entorno de las redes habrían merecido el apelativo de rotundos “zascas”, pero al haber sido en entrevistas formales cabría denominar como bofetadas intelectuales.

Más allá de la anécdota, y de las risas que ha provocado, nos encontramos ante una cuestión muy seria. Por una parte, porque precisamente esa consideración del uso de “portavoza” como una mera anécdota, que es además reiteración de otras previas –“jóvenes”, “miembras”-, impide ver la profundidad del peligro que hay detrás de esa forma de emplear y manipular el lenguaje, el famoso supuesto “lenguaje sexista” que invisibiliza a la mujer. Y, por otra, porque esa forma de utilizar el lenguaje como arma ideológica revela la existencia de una ideología que pretende imponerse a toda la sociedad como única verdad oficial en todos los ámbitos. Una ideología que prescinde de la razón o la ciencia cuando no se avienen a sus “diktats” e incluso de las evidencias y datos de la realidad cuando contradicen sus principios y formulaciones (aquello de “no dejes que la realidad te estropee un titular”, traducido a no dejes que la realidad te estropee un prejuicio). PSOE y Podemos han coincidido en ponerse por encima de la Real Academia Española, que es la institución científica y técnica que cuida del buen uso de nuestra lengua, y que comete, al parecer, el pecado de no hacer ideología sino ciencia y de no someterse al poder político o a presiones sociales.

Es trágico que nuestra sociedad esté siendo colonizada ideológicamente sin darse cuenta, en silencio, incluso con una especie de aceptación social (recuerden a Julián Marías con la cuestión de la “aceptación social del aborto”): si aducen que es por una cuestión de igualdad, de justicia, de derechos, pues será bueno, ¿no? A través de los medios de comunicación –series, películas, tratamiento de las noticias- se va dando una única visión y versión oficial de la realidad.

El género todo lo invade. Impuesto desde arriba, desde las más altas esferas internacionales (agencias de la ONU, gobiernos, parlamentos); regado con abundantes subvenciones oficiales y particulares –de fundaciones multimillonarias supuestamente filantrópicas-; acatado sumisa, y en ocasiones gustosamente, por gobernantes, políticos, sindicalistas, eclesiásticos, figuras mediáticas. ¿Habrá algún pequeño David, o algunos, que se atreva a enfrentarse a tan poderoso Goliat?

Si tal ocurre, no hay problema. Está previsto. La prueba la tenemos en las leyes que se han ido aprobando en la mayoría de las Comunidades Autónomas o en las iniciativas que se están tramitando ahora (por ejemplo la de Podemos en el Congreso de los Diputados). Hay todo un sistema de sanciones (económicas y administrativas) o castigos (reprobación social, ostracismo, denuncia de xxxxxxfobia –pues al parecer hay multitud de fobias posibles en esto-) para quien ose no atender los principios de la ideología de género. Esto para los irreductibles ahora (pues, de momento, parece descartable el recurso a campos de reeducación, estilo Pol Pot).

'Tabarnia' de género: 'Portavoza' no es una anécdota, es una tragedia.

Vicente Agustín Morro López | 1 comentarios valoración: 4  15 votos

Entonces, ¿para qué diablos sirve el Partido Popular?

Vicente A. Morro López

Al contrario de lo que hace el PP, cumplo la promesa que anuncié al publicar mi último post. El anterior se titulaba “Los tres poderes del Estado, el Partido Popular y el Tribunal Constitucional”. En él ya se denunciaba el incumplimiento por Mariano Rajoy y su Gobierno de las promesas electorales del PP en aspectos fundamentales para el futuro de nuestra sociedad: las cuestiones de principios y valores. Este artículo ya fue publicado, hace ahora dos años, en el diario Las Provincias y en la web Análisis Digital. Se vuelve a publicar sin retocar ni rectificar nada, pues desgraciadamente está plenamente vigente. Es más, visto lo visto, cabe decir con toda justicia que lo poco que han hecho el Señor Rajoy y el Partido Popular lo han hecho muy mal. La LOMCE es puro continuismo maquillado; el Anteproyecto de modificación de la ley del aborto se ha abortado sin explicación –como ampara la Ley que los populares quieren mantener, la “Ley Aído/ZP/Rajoy”-; en ‘apoyo’ a la familia, palabrería y promesas vacías, que los Presupuestos Generales contradicen año tras año. En fin, continuismo de los populares con las políticas radicales, pura ideología de género, de los gobiernos de ZP.

Gracias a Dios, la sociedad civil española no está dispuesta a rendirse con fatalismo. El 22N en Madrid, cientos de miles de españoles demostramos que no vamos a acostumbrarnos a lo que Marías, cuyo centenario celebramos, denominó "aceptación social del aborto". Pueden incumplir y mentir, pero se lo demandaremos. No estamos cautivos, ni nuestros votos. Somos libres y responsables, por eso no vamos a aceptar que nos impongan una sociedad enemiga de la vida, la mujer y la maternidad.

Entonces, ¿para qué diablos sirve el Partido Popular?

El Partido Popular está dedicándose, exclusivamente, a intentar resolver algunos asuntos urgentes de contenido económico, pero está olvidando las cuestiones esenciales, las que afectan a la defensa de la vida, el matrimonio, la familia y la libertad de educación. Y esto sí que supone una traición real a su electorado y al programa con el que concurrió a las elecciones, pues no pueden argumentarse en este ámbito razones de emergencia sobrevenida o de imposición exterior.

En su descargo hay que reconocer que está siendo sometido, desde el primer minuto, a una presión social y política desaforada por aquellos que durante años han permanecido devotamente rendidos o complacientemente silentes ante las políticas del anterior ejecutivo. También está teniendo que hacer frente a la herencia recibida del último Presidente del Gobierno, aquel que decía que le convenía la crispación, y en eso siguen estando sus adeptos, o que había que hacer las cosas “como sea”, con tal de imponer su ideología.

Reconocido lo anterior, en la situación actual tenemos que preguntarnos qué está haciendo el Partido Popular en relación con las cuestiones fundamentales a las que antes hemos aludido, no perdiendo de vista que esas son las trascendentales para el futuro de nuestra sociedad.

En la cuestión del aborto, nada de nada. Llevamos casi un año, con más de 300 abortos diarios, y sólo hemos escuchado palabras y más palabras, pero ni una decisión concreta. La responsabilidad de que se mantenga la legislación promulgada por Zapatero, Aído y compañía, la comparten el Tribunal Constitucional, que no quiso suspender su ejecución, y el Partido Popular, que en su momento interpuso un contundente recurso que parece ahora haber olvidado. Nada impide ahora al Gobierno, apoyado en su mayoría absoluta parlamentaria, promulgar una nueva ley que frene ya la actual sangría.

Tampoco en educación, de momento, se ha hecho nada en profundidad. Se han limitado los daños que causaba “Educación para la Ciudadanía”, y poco más. Existe una propuesta de Ley Orgánica para la Mejora de la Calidad Educativa, pero es un paso insuficiente. Tiene aspectos muy positivos, pero sus carencias son aún mayores. Tres sencillos ejemplos: olvida el papel fundamental de las familias como titulares del derecho a la educación de sus hijos, no propone ningún cambio efectivo que aumente la libertad real de las familias y no hace modificación alguna respecto al actual tratamiento que se da a la asignatura de Religión, claramente alejado de la propia normativa vigente y de los acuerdos y pactos internacionales suscritos por España, así como de la jurisprudencia del Constitucional y del Supremo.

Entonces, ¿para qué diablos sirve el Partido Popular?

Vicente A. Morro López | 4 comentarios valoración: 3  527 votos

Al contrario de lo que hace el PP, cumplo la promesa que anuncié al publicar mi último post. El anterior se titulaba “Los tres poderes del Estado, el Partido Popular y el Tribunal Constitucional”. En él ya se denunciaba el incumplimiento por Mariano Rajoy y su Gobierno de las promesas electorales del PP en aspectos fundamentales para el futuro de nuestra sociedad: las cuestiones de principios y valores. Este artículo ya fue publicado, hace ahora dos años, en el diario Las Provincias y en la web Análisis Digital. Se vuelve a publicar sin retocar ni rectificar nada, pues desgraciadamente está plenamente vigente. Es más, visto lo visto, cabe decir con toda justicia que lo poco que han hecho el Señor Rajoy y el Partido Popular lo han hecho muy mal. La LOMCE es puro continuismo maquillado; el Anteproyecto de modificación de la ley del aborto se ha abortado sin explicación –como ampara la Ley que los populares quieren mantener, la “Ley Aído/ZP/Rajoy”-; en ‘apoyo’ a la familia, palabrería y promesas vacías, que los Presupuestos Generales contradicen año tras año. En fin, continuismo de los populares con las políticas radicales, pura ideología de género, de los gobiernos de ZP.

Gracias a Dios, la sociedad civil española no está dispuesta a rendirse con fatalismo. El 22N en Madrid, cientos de miles de españoles demostramos que no vamos a acostumbrarnos a lo que Marías, cuyo centenario celebramos, denominó "aceptación social del aborto". Pueden incumplir y mentir, pero se lo demandaremos. No estamos cautivos, ni nuestros votos. Somos libres y responsables, por eso no vamos a aceptar que nos impongan una sociedad enemiga de la vida, la mujer y la maternidad.

Los tres poderes del Estado, el Partido Popular y el Tribunal Constitucional

Vicente A. Morro López

Los tres poderes del Estado, el Partido Popular y el Tribunal Constitucional

Con tristeza y dolor me veo en la necesidad de rescatar dos artículos escritos hace ya casi dos años, pero cuyo contenido está plenamente vigente. El incumplimiento por Mariano Rajoy y su Gobierno de las promesas electorales del Partido Popular en aspectos fundamentales para el futuro de nuestra sociedad, las cuestiones de principios y valores, los vuelve a poner desgraciadamente de actualidad. Son dos artículos que me publicaron, en noviembre de 2011, en el diario valenciano Las Provincias y en la página web Análisis Digital. He preferido editarlos tal como se publicaron en su momento, sin matización alguna. Lo único que señalo ahora es que en aquel momento el Presidente del TC era D. Pascual Sala Sánchez y ahora es D. Francisco Pérez de los Cobos Orihuel.

El primero, Los tres poderes del Estado, el Partido Popular y el Tribunal Constitucional, se refería a la Sentencia del TC sobre el incorrectamente denominado “matrimonio homosexual” y a su alegre, y aliviada, asunción por el Partido Popular –por cierto, silente aún a fecha de hoy en su inmensa mayoría ante el incumplimiento de Rajoy y su Gobierno en la cuestión del aborto-.

El segundo, que publicaré en el siguiente post dentro de unos días, titulado Entonces, ¿para qué diablos sirve el Partido Popular?, analizaba el continuismo de los populares con las políticas radicales, especialmente en materia de ideología de género, de los gobiernos de Rodríguez Zapatero, que justifican, por ejemplo, que podamos denominar a la vigente regulación del aborto en España como “Ley Aído/ZP/Rajoy”.

 

Los tres poderes del Estado, el Partido Popular y el Tribunal Constitucional

¡Pobre Charles Louis de Secondat, Señor de la Brède y Barón de Montesquieu! Viene el Tribunal Constitucional de España y, por la vía de los hechos –inapelable Sentencia contra lo que fuera en su día el matrimonio-, le remata nuevamente. Muchos han sido en la Historia los que, por la fuerza bruta o por alambicadas argumentaciones, le han vuelto a enterrar mil veces. Alfonso Guerra, uno de los más renombrados entre nosotros. Parece que el Partido Popular, casi en pleno, está dispuesto a echar unas cuantas paletadas más de tierra sobre su tumba y su obra.

Montesquieu, en su célebre “Del Espíritu de las Leyes”, formuló la teoría de la separación de poderes: ejecutivo, legislativo y judicial. Tras esta reciente intervención de nuestro Tribunal, el título ya no podría ser el mismo. Montesquieu, desde ultratumba, debería pensar uno nuevo. Me atrevo a sugerirle alguno: “De la Sociología de las Leyes”, “De la Opinión Pública en la conformación de las Leyes”, “De las Leyes ahormadas a lo Políticamente Correcto”, “De las Leyes ajustadas al ‘Señor, sí, Señor’, que para eso Vd. me nombró”.

Con esta Sentencia –¡esto sí que es un fallo, en el sentido más literal y común!-, el Constitucional sigue demostrando que da por superada la teoría de Montesquieu, quizá porque desde 1748 han pasado muchos años, la gente ya no piensa lo mismo, la sociedad ha evolucionado…

Con la sola existencia de estos Excelentísimos Señores, que lo mismo normalizan organizaciones filoterroristas que destrozan instituciones civiles multiseculares o desbaratan el mapa de España, los sufridos contribuyentes nos podríamos ahorrar millones de euros. Aunque tuviéramos que pagar algo más en horas extras, ahorraríamos un montón en burócratas, diputados, senadores, jueces, secretarios, ministros y políticos en general. ¡Algo bueno tendrían que tener!

Los tres poderes del Estado, el Partido Popular y el Tribunal Constitucional

Vicente A. Morro López | 2 comentarios valoración: 3  517 votos

Con tristeza y dolor me veo en la necesidad de rescatar dos artículos escritos hace ya casi dos años, pero cuyo contenido está plenamente vigente. El incumplimiento por Mariano Rajoy y su Gobierno de las promesas electorales del Partido Popular en aspectos fundamentales para el futuro de nuestra sociedad, las cuestiones de principios y valores, los vuelve a poner desgraciadamente de actualidad. Son dos artículos que me publicaron, en noviembre de 2011, en el diario valenciano Las Provincias y en la página web Análisis Digital. He preferido editarlos tal como se publicaron en su momento, sin matización alguna. Lo único que señalo ahora es que en aquel momento el Presidente del TC era D. Pascual Sala Sánchez y ahora es D. Francisco Pérez de los Cobos Orihuel.

El primero, Los tres poderes del Estado, el Partido Popular y el Tribunal Constitucional, se refería a la Sentencia del TC sobre el incorrectamente denominado “matrimonio homosexual” y a su alegre, y aliviada, asunción por el Partido Popular –por cierto, silente aún a fecha de hoy en su inmensa mayoría ante el incumplimiento de Rajoy y su Gobierno en la cuestión del aborto-.

El segundo, que publicaré en el siguiente post dentro de unos días, titulado Entonces, ¿para qué diablos sirve el Partido Popular?, analizaba el continuismo de los populares con las políticas radicales, especialmente en materia de ideología de género, de los gobiernos de Rodríguez Zapatero, que justifican, por ejemplo, que podamos denominar a la vigente regulación del aborto en España como “Ley Aído/ZP/Rajoy”.

¿Qué demonios tendrán contra las legales tutoras los senadores españoles y las senadoras españolas?

Por increíble que parezca, la LOMCE ha salido de su paso por el Senado peor de lo que llegó. La verdad es que, de no ser por lo que comentaremos más adelante, este trámite hubiera sido intrascendente, puesto que se mantiene la misma falta de ambición, el mismo continuismo con las leyes educativas previas, el mismo olvido y desdén por las libertades y los derechos de los padres.

Trataremos de explicar en este nuevo post –el segundo de este blog- qué tienen los senadores españoles y las senadoras españolas, o las senadoras españolas y los senadores españoles, pues desconozco cuál debería ser el orden políticamente correcto.

Es llamativo que se hayan presentado 896 enmiendas al texto aprobado por el Congreso de los Diputados, ¡más de 500 páginas del Boletín Oficial de las Cortes Generales! De esa ingente cantidad de enmiendas sólo se han aceptado por la mayoría 35: 10 de otros grupos y 25 del propio Partido Popular. ¿Significa esto que el Gobierno no presentó la mejor ley posible y hasta el mismo partido que lo sustenta tuvo que enmendarle la plana en algunos aspectos? ¿El Gobierno no contó con el partido y sus especialistas y portavoces en materia de educación? Es realmente llamativo.

Pero lo más grave es que entre esas pocas enmiendas aceptadas a la oposición hay una de enorme calado por lo que revela, aunque seguro que a muchos les parecerá poco más que una anécdota. Revela que el Gobierno de España comparte con la oposición, o acepta mansamente que se la impongan, una concreta visión antropológica, una perspectiva ideológica que se quiere imponer a toda la sociedad como la única posible, la única verdaderamente democrática, la única realmente progresista y moderna. Se obvian cuestiones fundamentales –por ejemplo, mejorar el tratamiento de la asignatura de Religión, garantizar con medidas efectivas la libertad de los padres y su derecho a elegir la educación de sus hijos (no sólo en la elección inicial sino a lo largo de todo el proceso educativo), o equiparar la enseñanza concertada a la pública no considerándola como algo residual, accesorio o subsidiario- pero se tiene sumo cuidado en ser políticamente correcto.

Esa concepción que se cree en posesión de la verdad, que se considera moral y éticamente superior a cualquier otro planteamiento posible, que se define como más democrática sin necesidad de aportar pruebas o datos que lo avalen, no puede ocultar sus raíces y vinculaciones con la ideología de género. Utiliza, además, una de las herramientas favoritas de esa ideología: la manipulación del lenguaje, la utilización ideológica de la lengua para conformar un pensamiento específico, sirviendo además para señalar quiénes son buenos ciudadanos y quiénes pueden ser tachados de crímenes de lesa democracia, pues no aceptan la imposición de ese pensamiento único, supuestamente avalado por la mayoría y más supuestamente aún fundamentado en una razón igualitaria, no discriminatoria y no sexista.

El Partido Popular, de manera absolutamente sorprendente e ilógica, ha aceptado una enmienda de modificación a todo el proyecto, por utilizar un lenguaje supuestamente sexista. ¿No se habían dado cuenta ni el Gobierno ni el partido, en ninguna de las versiones previas del texto, que estaban utilizando un lenguaje “sexista”? Realmente era un texto que llamaba poderosamente la atención porque daba la impresión de que no había sucumbido a la dictadura de lo políticamente correcto, que no había acatado el diktat de los inquisidores de género. Utilizaba el lenguaje normal de los ciudadanos, de la calle, alejado de modas y, sobre todo, ajustado a las normas de la Real Academia Española.

¿Qué demonios tendrán contra las legales tutoras los senadores españoles y las senadoras españolas?

| 5 comentarios valoración: 3  580 votos

Por increíble que parezca, la LOMCE ha salido de su paso por el Senado peor de lo que llegó. La verdad es que, de no ser por lo que comentaremos más adelante, este trámite hubiera sido intrascendente, puesto que se mantiene la misma falta de ambición, el mismo continuismo con las leyes educativas previas, el mismo olvido y desdén por las libertades y los derechos de los padres.

Trataremos de explicar en este nuevo post –el segundo de este blog- qué tienen los senadores españoles y las senadoras españolas, o las senadoras españolas y los senadores españoles, pues desconozco cuál debería ser el orden políticamente correcto.

sobre este blog
Vicente Agustín Morro López

Gracias a Dios, 30 años felizmente casado y padre de 5 hijos. Trabajando, por maldición bíblica, y estudiando, por amor a la sabiduría y a la Verdad. Miembro del Foro de la Familia y de la Federación Católica de Asociaciones de Padres de Alumnos de Valencia. Luchando por la vida,  la libertad y la familia. Mi lema, el del caballo Boxer (Rebelión en la granja): ¡Trabajaré más fuerte!
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El PP se ha rendido - Vicente, magnífico post. Das en el clavo, el PP ha renunciado a todo lo que ha motivado que muchísimos españoles le diéramos nuestra confianza. Hay un excelente artículo al respecto de Francisco J. Contreras  en Libertad Digital. Es muy penoso que no hayan derogado, completa, la Ley 3/2007, aquella que invertía la carga de la prueba, siendo así que el que es denunciado por discriminación hacia las mujeres tenga que probar que no lo ha hecho. En esa ley se nos impone a todos una ideología -que parte de una falsedad-, la ideología de género. Y en esa ley encontramos este artículo, que el PP no ha tenido narices de derogar al día siguiente de llegar al poder. Se comenta por sí sólo: Art. 14 de la Ley Orgánica 3/2007: (Criterios generales de actuación de los Poderes Públicos). 11. “La implantación de un lenguaje no sexista en el ámbito administrativo y su fomento en la totalidad de las relaciones sociales, culturales y artísticas”. ¡Gracias, sabio amigo! - Por JOAQUIN POLO
Poco futuro - Excelente artículo, es muy completo, se agradece. Es una pena que el ministro Wert, se haya encerrado, sin escuchar a nadie-nadie. Quien saldrá perdiendo de estos desencuentros serán, -una vez más-, nuestros hijos. - Por José Luis Amat
Tutora legal - La desprotección de las "tutoras legales" es realmente significativa... Un juez podría acogerse a esta omisión para privar del derecho de educación a los hijos adoptivos de una pareja de lesbianas...  - Por Anselmo
Gracias, gracias y gracias. - Agradezco de corazón vuestros comentarios. Para mí es un privilegio poder escribir en Páginas Digital. Me parece increíble que haya gente que se moleste en leerme y votar. Espero no defraudar a nadie. Quiera Dios que lo poco o mucho que se pueda hacer desde este blog sirva para acercar a alguien a la Verdad. - Por Vicente Morro López
- animo Vicente¡ muy b uena idea ¡¡¡ - Por benito zuazu sanchez