Diario de información sobre la actualidad política, social, económica y eclesial
6 JUNIO 2020

Quiero que nada humano me sea ajeno. Absolutamente nada: Libertad, libertades, educación, libertad de educación, matrimonio, familia, amor, sexualidad, maternidad, paternidad, infancia, demografía, defensa de la vida, ciencia, conciencia, ciencia con conciencia, Religión, razón, Fe, verdad, Política, mentira, manipulación del lenguaje, ‘política’, políticos, Derecho, derechos, paz, guerras, violencia, terrorismo, víctimas del terrorismo…

¡Viva el Papa!

Vicente Agustín Morro López

Ante la Junta de los jefes ejecutivos del sistema de Naciones Unidas, con su Secretario General a la cabeza, el Papa Francisco ha pronunciado un importante discurso. Breve, pero rotundo, claro y valiente. Un discurso sencillo, pero de gran calado antropológico en su fondo, y centrado además en la preocupación por los seres humanos concretos, por cada individuo, cada persona. No ha hablado de abstracciones ni de teorías –humanidad, seres humanos, género humano-, tan caras por su vaciedad al lenguaje de la ONU, de sus agencias y organismos y de tantas otras instituciones internacionales. La ONU es el organismo internacional que más ha hecho para imponer, a fuerza de chantajes y fondos selectivamente repartidos, una visión antropológica radicalmente opuesta a la naturaleza humana: la ideología de género. El Papa ha hablado del valor de la familia y de la vida humana, de la necesidad de respetarlas y protegerlas. Justo lo contrario es lo que promueven muchas agencias de la ONU.

Las palabras del Santo Padre han sido contundentes, pero no han faltado, lógicamente, las imprescindibles formas suaves del lenguaje diplomático, pero sólo las justas. Con claridad meridiana, y suma finura, el Papa ha abordado cuestiones fundamentales para el futuro de nuestra sociedad. El Papa no ha querido limitarse a decir unas simples palabras de cortesía, sino que ha querido proclamar algunas verdades esenciales, pues conocía perfectamente el auditorio al que se dirigía. Es más, ha tenido la prudencia e inteligencia de no abordar en ese momento las cuestiones candentes y polémicas que han enfrentado recientemente al Vaticano y a la ONU. El Papa no ha querido convertir el encuentro en un simple acto social ni en una reivindicación de la Santa Sede frente a los injustos, graves y radicales pronunciamientos recientes de algunas instancias y oficinas de la ONU. Ha preferido, en cambio, recordar verdades permanentes. No ha sucumbido a la tentación de ajustar cuentas ni de justificarse.

La intervención ha sido un ejemplo excelente de aplicación de la célebre máxima de Marco Favio Quintiliano, suaviter in modo, fortiter in re –suavemente en la forma, con fuerza en el fondo-, expresión que fue asumida, por añadidura, por el jesuita italiano Claudio Acquaviva, que llegó a ser el quinto Superior General de la Compañía de Jesús a finales del siglo XVI.

¡Viva el Papa!

Vicente Agustín Morro López | 4 comentarios valoración: 3  1222 votos

DINERO DE SANGRE

Vicente A. Morro López

Quienes asistimos el pasado domingo a la celebración litúrgica del Domingo de Ramos escuchamos, al proclamarse la Pasión, el relato de la traición de Judas. Acosado por la desesperanza y el remordimiento, ya demasiado tarde, viendo que había traicionado a su amigo y a todo aquello que había vivido y en lo que creyó, Judas devolvió las treinta monedas y se ahorcó al no soportar su realidad: “Pequé entregando sangre inocente”. Los sumos sacerdotes se apresuraron a recoger las monedas, no fueran a ‘perderse’, y dijeron: “No es lícito echarlas en el tesoro de las ofrendas, porque son precio de sangre”. Esto nos dice San Mateo en su Evangelio (Mt. 27, 6). Precio de sangre, dinero sangriento.

Líbrenos Dios de vernos en similar tesitura. Siguiendo la máxima de “conócete a ti mismo”, no me atrevería a decir que yo no caería en el mismo pecado que Judas. El mismo San Pedro, lo leemos igualmente en el relato de la Pasión, tampoco conocía sus debilidades. No debe, pues, extrañarnos que en nuestra sociedad haya tanta gente dispuesta a traicionar aquello en lo que dice creer, vendiendo sus principios por un puñado de monedas, por unos cuantos votos, por la popularidad y la fama, por el ansia de conquistar o permanecer en el poder, por el afán de lucro, por el beneficio puro y duro. Poco importa si esas monedas están manchadas de sangre, de dolor, de muerte. Dinero sucio, precio de sangre inocente.

¡Cuántas situaciones encontramos actualmente con esa triste realidad! Dinero terriblemente sangriento es el que se mueve en el horrendo y lucrativo negocio del aborto. Pingües beneficios obtienen los empresarios de tan macabro comercio, aprovechándose del sufrimiento, miedos y dificultades de miles de mujeres engañadas, abandonadas, traicionadas. Empresas, asociaciones supuestamente filantrópicas y hasta organismos internacionales colaboran con el derramamiento de sangre inocente, la más inocente y desamparada que existe.

Dinero también muy sucio es el que mueve la prostitución, con sus graves consecuencias de esclavitud y comercio, explotación y trata de seres humanos. Millones de víctimas inocentes, muchas de ellas niños en los paraísos del turismo sexual, negocio sucio y despreciable donde los haya. Los supuestamente civilizados occidentales somos cómplices de ello: por acción, al ser los principales consumidores, o por omisión, al callar y mirar hacia otro lado mientras nuestros pecados destrozan el futuro y las ilusiones de tantas víctimas. La banalización de la sexualidad en nuestras sociedades, con propuestas que exaltan el uso y disfrute aquí y ahora de todos los placeres, es condición necesaria para ese triste negocio que cosifica a las personas. Nadie que conociera y amara el verdadero valor y sentido de la sexualidad y la dignidad inalienable de todo ser humano participaría en tan nauseabundo comercio. La pornografía y la contracepción, que engaña aportando una falsa seguridad y ‘soluciones’ a todos los problemas que se puedan presentar, mueven también miles de sucios millones.

Dinero ensangrentado es el que se mueve con los negocios de la guerra y el comercio, legal e ilegal, de armas. Hace poco más de tres años conocimos que bombas de racimo fabricadas en nuestro país y vendidas por nuestro gobierno, que supuestamente tenía un “ansia infinita de paz”, estaban siendo utilizadas por el tirano Gaddafi para masacrar a la población civil. ¡Terrible ironía que nuestras tropas tuvieran que proteger a la población sublevada contra el dictador de las armas que nosotros mismos le habíamos vendido! ¿Por qué no renunciamos a esas monedas manchadas de la sangre inocente? Gervasio Sánchez ya denunció, con sus fotografías y también en un valiente discurso, la hipocresía de nuestros gobiernos. Sangre inocente, dinero sucio, desprecio de la vida humana: prima la cuenta de resultados de las empresas y países “exportadores de muerte”. También los tráficos de diamantes, coltán y otras materias primas suponen un inhumano comercio.

Mucho dinero, sucio y manchado, hay en los negocios de la experimentación con embriones, de la clonación, de la manipulación genética. Mucho dinero y mucha hipocresía, de empresas y de administraciones públicas de todos los colores e ideologías. Se aducen razones supuestamente humanitarias, terapéuticas y de progreso social y científico para justificar algunas prácticas que tienen más que ver con eugenesia pura y dura (nazismo, Margaret Sanger, etc.) que con una ciencia al servicio del ser humano y la vida. ¿Es justo ‘conseguir’ un hijo a cualquier precio? ¿Se puede condenar a decenas de embriones para ‘fabricar’ uno con determinadas características?

DINERO DE SANGRE

Vicente A. Morro López | 384 comentarios valoración: 3  666 votos

LA DEFENSA DE LA VIDA, TAREA EDUCATIVA.

Vicente A. Morro López

I.- INTRODUCCIÓN.

José Javier Rodríguez Santos, filósofo y Técnico Municipal de Educación del Ayuntamiento de Salamanca, entre otras muchas cosas, comenzaba uno de sus artículos de opinión con esta contundente frase: «La defensa de la vida, una asignatura que la escuela suspende.»

En la raíz de la naturaleza del hombre, de su esencia, está la dignidad inviolable de toda vida humana, sea cual sea su estado de desarrollo y sus circunstancias particulares. Este ámbito, la defensa de la vida, es crucial para el futuro de la Humanidad. Una gran batalla cultural está librándose en torno a él especialmente desde el último tercio del Siglo XX. En ella está en juego la concepción misma del hombre. Tomando prestada la expresión de Ortega, podríamos decir que ‘el tema de nuestro tiempo’ es el ‘tema’ de la defensa de la vida, del mismo modo que la cuestión social fue el ‘tema’ de finales del Siglo XIX. Juan Pablo II, en la Encíclica Evangelium Vitae, llamaba la atención al respecto: «Hoy una gran multitud de seres humanos débiles e indefensos, como son, concretamente, los niños aún no nacidos, está siendo aplastada en su derecho fundamental a la vida. Si la Iglesia, al final del siglo pasado, no podía callar ante los abusos entonces existentes, menos aún puede callar hoy, cuando a las injusticias sociales del pasado, tristemente no superadas todavía, se añaden en tantas partes del mundo injusticias y opresiones incluso más graves, consideradas tal vez como elementos de progreso de cara a la organización de un nuevo orden mundial.» Monseñor Livio Melina, Presidente del Pontificio Instituto Juan Pablo II, lo expresa así: «Las cuestiones fundamentales del respeto de la vida humana… han sido profetizadas por el Magisterio de la Iglesia en su dimensión no solamente de moral individual, sino propiamente social: estas cuestiones son como la “nueva frontera” de la cuestión social.»

Monseñor Reig Plá insistía también en este aspecto: «La cuestión del amor humano podría calificarse como la gran cuestión de los tiempos actuales, como lo fue la “cuestión social” durante los cien años que van de la Rerum novarum de León XIII (1893) a la Centesimus annus de Juan Pablo II.» También la Conferencia Episcopal Española reforzaba esta idea, en el documento La familia, santuario de la vida y esperanza de la sociedad, al hacer presente que «al Evangelio del matrimonio y de la familia va estrechamente unido el Evangelio de la vida.» Es decir, la vinculación esencial entre ambos ámbitos hace que también el matrimonio y la familia se encuentren en el epicentro de la batalla cultural a la que hemos aludido. Con algo más de vehemencia se pronunciaba al respecto Giuliano Ferrara, director del diario italiano Il Foglio y promotor de una iniciativa para proponer a Naciones Unidas una moratoria en la aplicación del aborto, al proclamar que «la batalla contra el aborto y la eugenesia, contra el gesto más antifemenino que uno pueda imaginar y contra el programa de mejora de la raza, es la frontera decisiva de nuestro siglo.»

Además, si hay un ámbito en que fe y razón, religión y ciencia, se complementan y colaboran estrechamente, caminando unidas, es el de la defensa de la vida humana y de la promoción de su valor y dignidad. Sus descubrimientos, intuiciones, hallazgos, no entran en contradicción sino que mutuamente se refuerzan y confirman. Esta complementariedad la enunció ya el Papa Juan Pablo II, en su Encíclica Fides et Ratio: «La fe y la razón son como las dos alas con las cuales el espíritu humano se eleva hacia la contemplación de la verdad. Dios ha puesto en el corazón del hombre el deseo de conocer la verdad y, en definitiva, de conocerle a Él para que, conociéndolo y amándolo, pueda alcanzar también la plena verdad sobre sí mismo.» Monseñor Melina señala que «la Revelación cristiana ofrece posteriores confirmaciones a las indicaciones de la ciencia biológica y a las evidencias de la razón filosófica, proyectando una luz nueva sobre la dignidad singular de la persona.»

LA DEFENSA DE LA VIDA, TAREA EDUCATIVA.

Vicente A. Morro López | 309 comentarios valoración: 3  953 votos
sobre este blog
Vicente Agustín Morro López

Gracias a Dios, 30 años felizmente casado y padre de 5 hijos. Trabajando, por maldición bíblica, y estudiando, por amor a la sabiduría y a la Verdad. Miembro del Foro de la Familia y de la Federación Católica de Asociaciones de Padres de Alumnos de Valencia. Luchando por la vida,  la libertad y la familia. Mi lema, el del caballo Boxer (Rebelión en la granja): ¡Trabajaré más fuerte!
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- CINE Y FILOSOFÍA O EL DERECHO FUNDAMENTAL A FILOSOFAR EL DERECHO FUNDAMENTAL A FILOSOFAR CINE CONTINUO Mónica Herrera Rdríguez Si a las generaciones futuras se les reitera la importancia de su derecho a filosofar, tendremos un mundo crítico, creativo y cuidadoso. Antes de la lectura de este comentario cabe aclarar que lo descrito a continuación está basado en la entrevista hecha a Jordi Nomen en Aprendiendo juntos iniciativa de la compañía BBVA y a los diversos artículos que hablan de la Misión de Sabios en Colombia. Dicho esto, y contemplando la situación actual no solo de Colombia sino del planeta en términos ambientales, sociales, y salubres que ahogan poco a poco a las comunidades y dejan cada vez una estrecha cabida para la subsistencia de generaciones futuras, se plantea como la disciplina de la filosofía puede llegar a promover la solución definitiva a estos sucesos. Tenemos que comprender en primera instancia que el derecho a filosofar es un derecho innato con el cual cuenta el ser humano, y, a pesar de no ser una acción formal está implícito en nuestro actuar, pensar y hablar, es decir, es mediante este derecho como conocemos e indagamos del mundo y nuestro entorno. La filosofía como disciplina nos obliga a dejar del lado el “yo” para convertirlo en un “nosotros” permitiendo una construcción de una comunidad inclusiva, comprensible y respetuosa. Por lo cual, concordancia con lo propuesto por Jordi y los objetivos de la misión de sabios, donde confluyen en un punto común, como lo es el permitir la indagación del entorno desde edades tempranas, generando así que el individuo pueda identificar sus intereses personales, para luego brindarlos a una comunidad, permitirá la relación armónica de una comunidad que trabaja en un ideal común. En conclusión al permitir que la sociedad potencialice su derecho a filosofar para la comprensión de su entorno, generaremos una sociedad que le apasionan sus actividades y así podrán contribuir a la construcción de una sociedad crítica, creativa y cuidadosa de sus acciones, propuestas y convivencia. - Por Mónica Herrera Rodríguez
- CINE Y EL DERECHO FUNDAMENTAL DE FILOSOFAR Desde la perspectiva de Matthew Lipman con esta frase remarcable me gustaría dar comienzo a este ensayo: “La filosofía es una saber que nos hace críticos, nos hace creativos, nos hace cuidadosos”. Pero ¿Qué convierte esto en una realidad para mí? Creo que muchas veces este es el principal inconveniente con el que nos encontramos hoy en día. A pesar de ser un argumento de peso y fundamentado, muchas veces en nuestra vida nos limitamos a replicar opiniones de personas que han llegado a sus conclusiones, pero esto no significa que estas ejemplifiquen algo valioso para uno. Con esto no quiero decir que cualquier persona no tiene la capacidad de enseñarnos algo nuevo. Por lo contrario, comparto el pensamiento de Montaigne, que hablaba acerca de que los amigos nos permiten reconocernos a nosotros mismos, y de esta forma volvernos mejores. Sin embargo, la duda que me surge es ¿qué proceso conlleva cada persona para poder aceptar la opinión de otro?. Por ende, basándome en la película ágora, pude notar que el debate sano es aquello que lleva a generar el conocimiento, ya que, si todas las personas estuvieran de acuerdo en todas las instancias, no da lugar a filosofar, ni a los cuestionamientos, generando así un peor estancamiento que el que generó la quema de escritos en la ciudad de Alejandría. Por otra parte, Citando parte de la entrevista realizada a Jordi Nomen, donde él encierra que muchas veces lo jóvenes tienen conocimientos filosóficos, pero no saben filosofar. Me atrevería a decir que muchas veces como jóvenes tenemos mucha información acerca de nuestro entorno, pero ni siquiera sabemos interpretarla, ni mucho menos aportamos a este. Nos encontramos en una sociedad donde se nos inculca la obediencia y el memorizar, y se deja de lado crear, creer y aportar a un cambio. Ignorando, que todos en algún momento creamos un lazo y nos volvemos responsables de otros, como se da en el fragmento del principito donde se encuentra con la zorra y nos volvemos cada vez menos humanos. Estos actos de inhumanidad se han generado en múltiples ocasiones, pero en películas como Ágora, se evidencia que muchas veces como seres humanos no sacamos lo mejor de tener puntos de vista diferentes, sino que al contrario, nos sentimos atacados y recurrimos a la violencia ante la más mínima muestra de disparidad como se dio en esta película por la religión. Por esto para mi es importante que se conciba el filosofar como un derecho, pero de igual forma como un deber, ya que es necesario interrogarnos sobre las cosas. Esto nos permite volvernos mejores ciudadanos desde el punto de vista que nos vuelve más críticos y justos, y por ende mejores personas. Por esto como decía Matthew Lipman es necesario que los niños aprendan a filosofar, ya que, de no ser así, se seguiría una línea constante de puntos a los que han llegado otras personas a través de la interpretación personal, sin embargo, esa línea que nos guía muchas veces nos aparta de llegar a otros puntos a los cuales podemos llegar cuando nos atrevemos a interrogarnos filosóficamente. Rousseau, filósofo del siglo 18 el hombre debe superar su individualidad para buscar el bien común, ser pasar del yo al nosotros, para crear algo juntos que valga la pena. En conclusión, algo que realmente me agradó de la entrevista es que la vida no tan solo consiste en ser inteligente y creativo, sin embargo, es importante interactuar con los demás, ser más humanos. - Por KATALINA CANDELA NUÑE
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