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11 DICIEMBRE 2017
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Cuando la justicia afirma al hombre por encima de su mal

EncuentroMadrid ha clausurado la edición de este año presentando la experiencia del método APAC en cincuenta cárceles de Brasil, una iniciativa apoyada por la justicia de este país que ha reducido drásticamente la reincidencia, la corrupción y la violencia en los últimos años. Un expresidiario, un magistrado y uno de los fundadores han mostrado cómo es posible una ejecución de la pena en la que confluyen el bien del Estado, la sociedad y el recuperando, partiendo de la premisa de que el crimen y el hombre que lo comete no son la misma cosa.

¿Es posible un sistema penitenciario en el que la sociedad se regenere haciendo la vida más justa para víctimas y delincuentes? Después de lo vivido en el Teatro Auditorio de la Casa de Campo en el acto de clausura de EncuentroMadrid, cabe decir que sí.

El método APAC (Asociación de Protección y Asistencia a los Condenados) nace como respuesta a la situación de abandono, corrupción y violencia que asola la mayoría de cárceles en Brasil, ofreciendo un tratamiento personalizado al recuperando por parte de funcionarios y voluntarios conscientes de que “no hay ni un solo error que un hombre cometa que otro no sea capaz de cometer”. Este proyecto, nacido de la experiencia del movimiento católico Cursillos de Cristiandad, se está extendiendo a varios países de todo el mundo, pues está produciendo resultados efectivos en la sociedad brasileña, como la reducción drástica de la reincidencia en unos reclusos que viven en unas cárceles sin guardias, armas, violencia, droga ni corrupción.

Valdeci Antonio Ferreira, presidente ejecutivo de APAC, ha señalado que su primer llamamiento es a la sociedad para que “toquen las heridas abiertas que hay en las cárceles aun sabiendo que al hacerlo se reabrirán también las suyas”. Estas heridas no son fáciles de curar, pues “los presos que llegan a la cárcel lo hacen destruidos física, psíquica y espiritualmente”. Respecto a su principal tarea, Ferreira destaca que consiste en “arrancar un corazón de piedra y poner uno de carne a través de la realidad”. Y para ello, una vez que los recuperandos son plenamente conscientes del mal que han cometido, les ayudan “a descubrir que son más grandes que su crimen” pues “el crimen y el hombre que lo comete no son la misma cosa”.

Luis Carlos Rezende e Santos, magistrado de la justicia brasileña, comenzaba su intervención asegurando que “la eficacia del sistema penal se mide por la eficacia de la pena, la cual tiene como beneficiarios al Estado, la sociedad y el delincuente”. Sin embargo, la experiencia mayoritaria en las penas privativas de la libertad es que “el Estado enclaustra, la comunidad culpa y el preso muere socialmente”. Rezende ha reconocido que apoya y abraza esta causa porque los jueces están asistiendo “a una verdadera resurrección de los vivos”.

Cuando la justicia afirma al hombre por encima de su mal

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>Editorial

Primera vuelta con López

Fernando de Haro

Me confieso. Este domingo he faltado a mis sacrosantos deberes profesionales. Mientras Francia votaba, en unas de las elecciones más decisivas para el país y para toda Europa, al menos durante una hora y media, no he apagado mi ansiedad como se debe hacer en estos casos. No he repasado por enésima vez los últimos sondeos, el empate técnico que daban las encuestas para Le Pen, Macron, Fillon, y Mélenchon. Tampoco he repasado los efectos del atentado de 2015 en la victoria del Frente Nacional en la primera vuelta de las regionales. Ni las posibilidades de que en la segunda vuelta pueda repetirse lo que sucedió en 2002, cuando Chirac consiguió un formidable 82 por ciento de votos para frenar a Le Pen padre que se había metido en la segunda vuelta.

Durante 90 minutos, quizás algo más, estuve escuchando una formidable conversación que se produjo en la edición 2017 de EncuentroMadrid. Una conversación entre el más famoso de los pintores españoles, Antonio López, y Rosa Hinojosa, una inteligente profesora de arte. Antonio López inició, junto a un grupo llamado la escuela realista de Madrid, una aventura muy arriesgada a mediados de los años 50: volver a hacer pintura figurativa después del largo viaje emprendido por el arte europeo con el postimpresionismo. La apuesta era difícil porque, como él mismo explica, a esas alturas la capacidad de representar la realidad era prerrogativa casi exclusiva del cine y de la fotografía. Ya parece que no es necesario un retrato de Inocencio X, como el de Velázquez, porque las disciplinas audiovisuales parecen darnos la representación perfecta de cosas y personas. López pinta objetos familiares, calles, vida cotidiana. Sus obras, realistas, tienen la fuerza y la discreción de un buen poema: invitan a mirar lo habitual de otro modo, es lo de siempre y ya no es lo de siempre, por algún sitio se abren a lo-no-visto.

Mientras escuchaba a Antonio López me distraje con la pregunta que me obsesionaba desde que a las ocho de la mañana habían abierto en los colegios electorales: ¿Cómo es posible que en Francia pueda haber una presidenta del Frente Nacional? ¿Cómo es posible que las encuestas otorguen a las opciones de ultraizquierda y ultraderecha, antieuropeas, un 40 por ciento en la intención de voto? Una frase del pintor me hizo volver a prestar atención a la conversación: en el arte hace tiempo que perdimos la claridad sobre cómo hacer las cosas. Antes se sabía cómo había que pintar. “Ahora –señalaba López– el arte es como en la vida, nada está claro. Es lo mismo que le pasa a la política. Te preguntas por qué no hay partidos a la altura de las circunstancias y te das cuentan de que tendrán que desaparecer, surgirán otros nuevos”.

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Primera vuelta con López

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>COMUNICADO FINAL DE ENCUENTROMADRID 2017

La herida de una belleza desarmada

Rafael Gerez

Una nueva edición de EncuentroMadrid llega a su fin. Una edición, la decimocuarta, en la que hemos buscado entender que la belleza es una necesidad constitutiva del hombre. Así lo han puesto de manifiesto los diferentes encuentros y exposiciones y, de modo muy destacado, las conversaciones que hemos mantenido con el pintor Antonio López, con el poeta Davide Rondoni o el concierto homenaje a Antonio Vega y su pasión por la belleza.

EncuentroMadrid es, además –ha querido serlo siempre–, un momento en el que mirar cara a cara la realidad. Una realidad en la que la confusión, la violencia y el desmoronamiento de certezas que creíamos inamovibles se encarna en conflictos como los de Oriente Medio, la persecución de los cristianos o los profundos cambios sociales y tecnológicos que estamos viviendo en nuestros días.

Seguramente muchos de los encuentros y exposiciones han abierto en nosotros heridas que desconocíamos o creíamos ya cicatrizadas. La experiencia de las cárceles APAC en Brasil, el testimonio de los mártires reflejado en la exposición de Ayuda a la Iglesia Necesitada o el diálogo en torno al acogimiento familiar abren un camino de esperanza para todos. En cualquier circunstancia, aun en las más desfavorables, son posibles el bien, el abrazo del otro –incluso de los enemigos, como nos recordaban los padres Ibrahim Alsabagh y Benham Benoka– y el florecer de una belleza inesperada.

Por eso parece particularmente pertinente el recorrido realizado por el padre Mauro Lepori. Él nos ha recordado que es en el rostro de Cristo donde acontece la belleza que permite al hombre recomenzar en cualquier situación en la que se encuentre, por difícil que sea. Esta belleza se hace carne hoy en la vida de la Iglesia, a través de todas las limitaciones de sus miembros. Es una belleza desarmada que se ofrece al mundo y que puede sanar sus profundas heridas, tan patentes en este momento de la historia. De hecho, EncuentroMadrid es un lugar donde se viene haciendo realidad una historia de amistad sencilla y sin pretensiones con personas de muy diversas procedencias culturales.

La forma alegre y gratuita en que se ha desarrollado una vez más el trabajo de seiscientos voluntarios, la presencia de cientos de familias con sus hijos, y el asombro que estos han manifestado al participar en la exposición infantil, conforman también un gesto que interpela a nuestra ciudad común y la enriquece.

>COMUNICADO FINAL DE ENCUENTROMADRID 2017

La herida de una belleza desarmada

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'No somos nosotros los que mantenemos viva la fe, es la fe la que nos mantiene vivos a nosotros'

El padre Ibrahim Alsabagh es desde 2014 párroco en la iglesia de San Francisco de Asís y responsable de la comunidad latina en Alepo, una de las ciudades más martirizadas por la guerra siria. El padre Behnam Benoka es sacerdote iraquí, sirocatólico si atendemos al rito de la Iglesia a la que pertenece. Lleva años compatibilizando su trabajo en Erbil, en el kurdistán iraquí, a donde se han desplazado casi la totalidad de la comunidad cristiana del país, con su presencia en distintos países para contar su testimonio. Ambos han dado su testimonio en el acto “Una belleza que construye historia. Crónicas de guerra y esperanza desde Siria e Irak”.

“Nuestras escuelas están destruidas. No hay hospitales, las iglesias se derrumban, no tenemos electricidad y llevamos 70 días sin agua. Acudir a los pozos más cercanos nos supone cuatro horas a pie. Estamos malnutridos, enfermos y el 85 por ciento de la población está en paro. Por eso dos tercios de los habitantes se ha lanzado al mar: para huir de una situación insostenible”. Con este crudo relato de la realidad de su país natal ha comenzado el padre Ibrahim Alsabagh, que actualmente atiende a la comunidad latina de Alepo, una de las ciudades más martirizadas por la guerra siria. Pero su ponencia en el acto “Una belleza que construye historia. Crónicas de guerra y esperanza desde Siria e Irak” no ha sido únicamente alarmista. Si bien ha querido explicar la difícil situación que atraviesan tanto los refugiados como los que han permanecido en el país, el franciscano ha afirmado que su pueblo se siente “tranquilo en las manos de un Padre que nos mira con ternura”: “Sólo la fe nos permite vivir aquí. No pensamos en el futuro, el hoy nos basta”.

En una conversación moderada por José Luis Restán, director editorial de la cadena COPE, tanto el padre Ibrahim como el padre Behnam Benoka han destacado la fuerza de la fe para sostener sus respectivas comunidades. “Pero no somos nosotros quienes mantenemos viva la fe, sino que es la fe la que nos mantiene vivos a nosotros, la que nos da sentido. Estamos viviendo un milagro; estamos viviendo por un milagro”, ha explicado Benoka, sacerdote sirio-católico que durante la salida de los cristianos de Mosul, a causa de los fuertes ataques del Estado Islámico, creó el sistema Sanitario de los campos de refugiados, gestionando el cuidado de los enfermos. “Vemos, por la historia, que la Iglesia es una planta débil, que ha sido devastada tantísimas veces… Pero nadie ha podido arrancar esta planta. Por eso la historia refuerza nuestra fe, y encontramos consuelo en el abandono y la contemplación de la belleza de Jesucristo; una belleza que vemos en los rostros de todos los que sufren”, ha añadido el padre Ibrahim.

'No somos nosotros los que mantenemos viva la fe, es la fe la que nos mantiene vivos a nosotros'

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Conversaciones sobre la belleza  con Antonio López

El pintor español Antonio López ha acudido a EncuentroMadrid para conversar sobre su obra y la belleza del arte con Rosa Hinojosa, profesora del Colegio Internacional JH Newman, patrocinador de este acto.

El encuentro ha comenzado con la interpretación de la canción Ramito de mejorana, que tanto gusta al pintor nacido en Tomelloso. López se formó en la Escuela de San Fernando, en Madrid, y ganó entre muchos otros premios el Príncipe de Asturias en 1985. Miguel Delibes lo describía así: “¿Qué admirar más en Antonio, su persona o su obra? Su bondad, la modestia machadiana de su aliño indumentario, su humildad creadora, su absorbente profesionalidad, el afán de apartarse, de desplazar sobre otros su valía”.  

A partir de las preguntas de Rosa, el artista ha ido reflexionando sobre el arte en la actualidad, su relación con la vida cotidiana, con la sociedad, y el encaje de su obra en este contexto. Primero ha hablado del instinto y del arte como reflejo de la verdad. Su obra tiene dos puntos de partida: la realidad objetiva y los sueños, aunque actualmente la pintura atraviesa un momento de desorientación.

Ante la pregunta por la influencia positiva del arte en la sociedad, López ha sido rotundo: “Vamos hacia el precipicio, no tiene arreglo, al lado de los problemas del mundo el problema de la pintura no es nada”. Rosa le ha preguntado también por la evolución en su pintura. “¿Se ha aclarado su paleta?”. Según el pintor, su obra ha evolucionado con él. “Mi rostro no es el mismo que el de hace 50 años, por eso mi pintura no es la misma (…) pero mi interés por acercarme a algo interesante no ha cambiado”.

También se le ha preguntado por el arte compartido, el trabajo conjunto con otros. López ha expresado la dificultad actual del arte contemporáneo para ello. “Antes había un lenguaje común, el pintor no trabajaba solo, tenía su equipo”. Se ha referido además a la obra de su mujer, también pintora, María Moreno. “Cuando se tiene un alma bella, la obra sale bella”, ha dicho de ella.

Pero no solo ha hablado de belleza, ha puesto de ejemplo a Caravaggio como artista que también refleja la suciedad y el conflicto, y que son también reflejo de lo que sucede en el mundo. Aun así, defiende que “es un alivio delante de tanta mugre estar delante de algo que tiene valor. El arte es lo mejor que tiene el hombre”.  

Las dos últimas preguntas se las ha lanzado el público. La primera sobre el agotamiento del arte abstracto, ante lo que ha respondido que en España tenemos miedo de jugárnosla con el arte figurativo. Y la última con respecto al futuro. ¿Qué recomienda a un joven que se quiere dedicar al mundo artístico? Que se deje apoyar en el camino, también en el fracaso y ante las dificultades, que siempre llegan.

Conversaciones sobre la belleza  con Antonio López

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'No hay verdadera belleza sin la herida abierta del costado de Cristo'

El obispo auxiliar de Madrid, monseñor Juan Antonio Martínez Camino, ha presidido esta mañana una eucaristía en EncuentroMadrid.

“¿De dónde nace la Iglesia? De la herida del costado de Cristo”. Esta ha sido la afirmación central de la homilía de monseñor Martínez Camino a los organizadores, voluntarios y participantes en el EncuentroMadrid, en referencia al lema que preside los actos de este año, “Heridos por la belleza”.

“La Iglesia no ofrece al mundo un sentido, sentido ofrecen mucho hoy. La Iglesia ofrece al mundo una sangre, que es el sentido de los sentidos”, ha añadido. “Por eso nosotros tenemos esperanza ante la fealdad de nuestro pecado, no por una utopía sino por esta esperanza que nace de la herida del costado de Cristo. Una belleza herida y una belleza que nos hiere, porque nosotros somos seres heridos”.

Martínez Camino ha manifestado su gratitud a la “gente contenta” del EncuentroMadrid, incluso ha hecho un guiño al cierre de los accesos a la Casa de Campo de Madrid esta mañana debido a la celebración de una maratón. “Entró Jesús en la casa donde estaban los discípulos, estando las puertas cerradas, dice el Evangelio. Igual que nosotros entramos hoy aquí por él, a pesar de que también estén cerradas las puertas de la Casa de Campo”.

Esta eucaristía se ha celebrado en un Teatro Auditorio repleto donde Rafael Gerez, presidente del EncuentroMadrid, ha expresado “nuestro agradecimiento a la presencia del obispo auxiliar y nuestra disponibilidad para estar al servicio de la Iglesia en Madrid”.

'No hay verdadera belleza sin la herida abierta del costado de Cristo'

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'El arte de educar'

El sábado, 22 de abril, asistieron a EncuentroMadrid los directores de tres centros educativos de la Comunidad de Madrid: Clara Fontana, del Colegio Internacional Kolbe; Ángel Serrano, del Centro de Formación Padre Piquer; y Francisco Romo, del Colegio San Ignacio de Loyola, para dialogar sobre “el arte de educar”. Llegaron acompañados de estudiantes y profesores de los centros, con el fin de dar voz a los protagonistas de este arte.

Ignacio de los Reyes, profesor de filosofía, ha presentado y moderado este encuentro, en el que cientos de asistentes se reunían para escuchar el diálogo sobre “cómo es posible educar”. El acto se ha dividido en tres grandes preguntas: ¿es posible educar?, ¿puede alguna propuesta educativa interesar a los adolescentes de hoy?, ¿cómo puede resurgir la persona en nuestros ambientes educativos?

Ángel Serrano, director de un centro en el que conviven una treintena de nacionalidades y una decena de religiones, explicaba que su proyecto educativo refleja que el estudiante –al contrario de lo que se suele creer– no es dependiente para siempre de su contexto, sino que puede soñar con un futuro distinto.

Su respuesta a la primera pregunta es taxativa: “es posible”. Es posible educar, también en contextos tan heterogéneos, porque sabemos cuál es nuestro principal tesoro: “el grupo de profesores excelentes, que atienden con vocación, amor, profesionalidad y pasión a los estudiantes cada día, siendo capaces de encontrar la belleza donde aparentemente no la hay”.

Francisco, antiguo alumno de este colegio, estudia actualmente 4º de medicina, y describía la experiencia de los años en el Padre Piquer como “una preparación para la vida”. Explicaba que aprendió a vivir con gente muy diferente a él, y que de esos años recuerda cómo los profesores vieron en él cualidades que otros no habían sabido ver.

Ahora bien, ¿puede alguna propuesta educativa interesar a los adolescentes de hoy? Para ello, Francisco Romo ha dado paso a dos estudiantes de su colegio a contar su experiencia. Natalia, de 1º de Bachillerato y recién llegaba al colegio, contaba que “es nuestra decisión vivir el bachillerato como una caseta de peaje o no”, y explicaba quees la primera vez que ha vivido la relación con un profesor como un guía que le ayuda, en vez de como un enemigo. Ha impresionado al público al afirmar que “el Quijote me ha acompañado, y Cervantes ha conseguido que una chica se involucre con la lectura, me ha entendido y me ha resuelto muchos problemas que ninguna persona había logrado”.

María, estudiante también de Bachillerato, nos hablaba de cómo puede interesar una propuesta educativa: “gracias a las cosas que me enseñan puedo disfrutar de la cosas más que nunca”.

Por su parte, Clara Fontana recordaba que la educación es la comunicación de uno mismo, es comunicar la belleza de la vida, siendo “imposible enseñar a caminar si uno no camina”. Macarena, profesora del Colegio IntenacionalKolbe, respondía a la tercera pregunta en primera persona: “mis estudiantes pueden entender que ser corregido es un bien si ven que también lo es para mí (…), si ven que yo tengo cada día que formarme y aprender”.

'El arte de educar'

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'Ningún pueblo puede vivir fuera de la belleza'

Durante casi una hora y media, el poeta italiano Davide Rondoni y la fotógrafa Lupe de la Vallina conversaron sobre el tema de la belleza, trayéndonos ejemplos extraídos de sus experiencias vitales y artísticas. Un rato en que el público tuvo ocasión de escuchar a dos personas que se enfrentan a diario a un asunto que, en el mundo de hoy,parece tan olvidado como necesario.

Davide Rondoni, poeta y escritor nacido en Forlì (Italia) en 1964, arrancó con una descripción de lo que para él significa belleza: “Nunca encontré la belleza, pero sí encontré muchas presencias que tienen una calidad que llamo belleza”. Rondoni, colaborador habitual en prensa y programas de televisión, explicó que “la belleza es una calidad que se reconoce en el presente, en vez de imponerse automáticamente”.

Además, el poeta insistió en la naturaleza de “signo” de la misma:“Justo por ser la belleza algo interpretable, en la relación con ella está en juego toda la libertad y el riesgo humano”, explicó. Pero, al mismo tiempo, para que el hombre sea capaz de interpretar este signo “debe intuir un riesgo en su vida, un desorden”. En este sentido, según el poeta, “la belleza es algo que nos indica el camino, que nos pone en juego”, y que puede convertirse “en instrumento de salvación”. “A mí no me interesa la poesía en cuanto literatura, pero me importa mucho la vida, me importa salvar mi vida, salvarme a mí mismo”, manifestó. Así, la belleza recuerda para Rondoni“el sentido del viaje y dignidad del hombre”.

Lupe de la Vallina, fotógrafa madrileña y colaboradora de periódicos y revistas como Jot Down y El País Semanal, también incidió en la posibilidad de salvación que brinda la belleza. “¿Cómo puede vivir alguien sin belleza?”, se preguntó la fotógrafa. “La belleza nos da nuestra auténtica estatura: la vida nos hace una herida y la belleza muestra un inicio de respuesta”. En este sentido, la belleza se vuelve para ella algo esencial para afrontar cada momento del día: “vuelve a poner delante de mí una esperanza y me pone en movimiento”. En la línea de Rondoni, Lupe afirmó la necesidad de que la libertad humana se ponga en juego para no dejarse vencer por el miedo y seguir la atracción que la belleza ejerce. En este aspecto, para Lupe su trabajo representa una ocasión privilegiada para ello: “Al hacer retratos, tanto yo como fotógrafa como el retratado nos encontramos en una situación de vulnerabilidad. Te haces cargo de la necesidad de la persona de enfrente de ser amado. A medida en que yo iba aceptando esto, mis retratos iban mejorando. Sin buscar la perfección, sino al entender quién es esa persona, lo que significa, precisamente, buscar en ella la belleza”.

'Ningún pueblo puede vivir fuera de la belleza'

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Revolución digital: cuando las preguntas superan a las respuestas

Nos guste o no, todos estamos dentro de la revolución tecnológica, que avanza imparable cambiando nuestras vidas y nuestra forma de relacionarnos. Se abren con ella grandes oportunidades pero también alguna amenazas. EncuentroMadrid aborda estos retos con Alberto Barrientos, director del Instituto de Ingeniería del Conocimiento; Luis Villa, director de estrategia de FJORD; y Carlos Kuchkovsky, CTO New Digital Business del BBVA.

“¿Dónde está la vida que hemos perdido en vivir?, ¿dónde está la sabiduría que hemos perdido en conocimiento?”. Curioso que un acto dedicado a los retos de la revolución tecnológica comience citando a Eliot, pero sus preguntas suenen proféticas en un momento de grandes cambios que se conjugan con tiempos de crisis, “donde el número de preguntas supera al número de respuestas”, afirma Luis Villa, quien no duda en señalar que “la tecnología fascina por el simple hecho de que funciona. Primero es mágico, luego es adictivo y puede terminar siendo tóxico”. En su opinión, es necesario “detectar patrones y generar herramientas que nos permitan valorar su impacto”. Pero lo cierto es que nadie puede sustraerse actualmente a estos cambios, que tienen un trasfondo último positivo, al hacernos pasar “de un mundo competitivo a un mundo colaborativo”.

“Es fundamental la transparencia, que podamos ser partícipes de los procesos tecnológicos y tener en cuenta lo realmente importante a la hora de utilizar la tecnología, inculcar a la gente una cultura tecnológica, que todos empiecen a aprender a gestionar sus datos tecnológicos”, añade Kuchkovsky, quien considera que “la sociedad civil debe dar un paso al frente”.

Tras treinta años de experiencia en IBM, Alberto Barrientos ilustró con detalle el “cambio de paradigma” que en los últimos tiempos ha supuesto la incorporación de la tecnología primero en la vida laboral y luego también en la personal y familiar. “El control de datos que imponía el host hace años ha quedado relegado por la creatividad de las personas. Igual que la máquina sustituyó ciertas habilidades del hombre, la inteligencia artificial también puede sustituir ciertas decisiones de las personas”. De ahí la importancia de no descuidad la centralidad del ser humano. “Esta forma de inteligencia siempre debe contribuir a incrementar la inteligencia humana, ser razonable para el ser humano y por tanto estas decisiones siempre deben estar supervisadas por el ser humano”.

“Las personas al final somos imprescindibles”, apunta el moderador, Javier Ortega, decano director de la Escuela Politécnica Superior de la Universidad Autónoma de Madrid, “porque no somos solo un cerebro que genera instrucciones lógicas. También somos afecto, pregunta, emoción, orden y desorden… algo que evidentemente no se puede automatizar”.

Revolución digital: cuando las preguntas superan a las respuestas

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'Aleluya'. La vida de los cristianos perseguidos en Nigeria

La sala Audiovisual del Pabellón de Cristal de la Casa de Campo ha acogido la proyección del documental “Aleluya” dirigido por el periodista Fernando de Haro. La película es una denuncia de la situación de los cristianos en el país, especialmente desde que apareció Boko Haram, pero sobre todo es un testimonio de estos cristianos que no renuncian a su fe.  

El documental comienza con el testimonio de una joven viuda que, tras perder a su marido y huir de los terroristas, se gana la vida cargando móviles en un campo de refugiados. La banda sonora es el “Aleluya” cantado por el coro de una Iglesia, que además de servir de hilo conductor da nombre a la película. Los testimonios se intercalan con la historia reciente de Nigeria y con la explicación de las escalofriantes cifras de secuestrados, asesinados y refugiados.

Nigeria es el país más poblado del África Occidental, y el más rico en recursos, aunque la inmensa mayoría de la población es pobre. El norte del país es de mayoría musulmana, mientras que en el sur se concentran los cristianos. Para estos últimos cada vez es más difícil vivir en el norte. En la ciudad de Kaduna, la más importante del norte, viven segregados. Los cristianos no solo sufren ataques sino que no pueden acceder a puestos en la administración.

Ante la instauración de la sharía en 1999, los cristianos organizaron manifestaciones pacíficas que sirvieron de pretexto para atacarles. Algunos se defendieron. Boko Haram, cuyo nombre significa “rechazo a la educación occidental”, empezó a ser violento en 2009, a raíz del asesinato de su líder. Crece en el medio rural, donde paga salarios muy altos a sus soldados, la mayoría pobres.

Desde ese año no han dejado de sucederse los ataques a iglesias, como sucedió en la Nochebuena de 2010. En 2011 atacaron la sede de Naciones Unidas; y en 2013 comenzaron la ofensiva para controlar algunos territorios del norte. El ejército es incapaz de parar su avance. Decenas de miles de personas han perdido la vida y cerca de dos millones han tenido que abandonar sus casas.

Pero los protagonistas de la película son los testimonios. Como el de Dauda Musa: “Los insurgentes aparecieron mientras estábamos en la misa de la mañana. Nunca pensamos que vendrían a por nosotros. Oímos los primeros disparos e intentamos salir por la ventana. Mataron a 25 personas en la iglesia. Luego la incendiaron. Los de Boko Haram querían que nos convirtiéramos al islam. Pero no lo hicimos. Secuestraron a mucha gente. Desde ese momento no he vuelto a ver a mi madre”.

'Aleluya'. La vida de los cristianos perseguidos en Nigeria

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20 artistas contemporáneos muestran el significado 'heridos por la belleza'

Con el lema de esta edición de EncuentroMadrid como punto de partida, 20 artistas españoles, entre ellos arquitectos, músicos, poetas, escultores y pintores, han compartido una obra suya que refleja por qué ellos están “heridos por la belleza” junto con una breve explicación.

20 artistas contemporáneos de distintas disciplinas, algunos ya consagrados y otros más jóvenes, se han unido en una exposición para responder a cuestiones como: “¿Tiene la belleza la facultad de despertar y avivar en nosotros el deseo de lo indecible, de recordarnos a dimensión inagotable de un destino de felicidad que inexorablemente perseguimos?¿Tiene la belleza la capacidad de herirnos para acrecentar en nosotros la nostalgia de lo verdadero,la sed de lo más íntimo y hondamente humano?”

En su búsqueda por definir la belleza, la mayoría están de acuerdo en que ésta se encuentra siempre de forma inesperada.”Un artista puede pedir la belleza, pero nunca puede planear hacerla. Ella surge, inesperadamente, hiriendo tanto al público como al propio artista”, explica el compositor Roberto Rondoni. Es lo que le sucedió al reconocido escultor Julio López durante la creación de la obra que presenta en la exposición (que describe como un regalo para él).

Esta belleza que aparece de forma inesperada se encuentra en las cosas cotidianas. El músico Pedro Alfaro cuenta acerca de su propia obra que “no es la comodidad lo que genera esa alegría, sino la visión de lo posible, lo que se construye cada día envuelto de torpezas, imprevistos, pequeñas y aparentes molestias…”. La arquitecto María José Aranguren está de acuerdo: “la belleza está en todas partes, también en lo pequeño, en lo cotidiano, en lo más humilde, en lo más sencillo, en lo más inesperado…sólo hay que aprender a verla”.

Pero estos artistas introducen también la herida que, paradójicamente, provoca esta belleza. “Es a la vez despojamiento y prensa de plenitud, salida de sí y recibimiento de lo otro. Herida sí, pero herida que no apena”, describe la poeta Carmen Palomo. La belleza es herida porque nos hace conscientes de nuestra pequeñez. “Es una constatación de mi poco valer, de mi inferioridad. Cuando aparece, nos derrota y deja arrasado el campo”. Es la experiencia de Julio Martínez Mesanza – también poeta -, que igualmente identifican el escultor Carlos Albert y la pintora Elena Martí Zaro. Es cierto, no obstante, que la belleza evoca a algo superior: “hay que dejarse herir por la belleza, sin ataduras, sin obstáculos, sin juicios, en total entrega: ¡abre tu corazón para encontrar esa Grandeza!”, nos invita a hacer María Tarruella, pintora y crítica de arte.

El último paso que dan los protagonistas de la exposición es que el arte les hace estar vivos. ”Nos hace percibir a un tiempo el dolor de la belleza y la belleza del dolor, nos hiere con herida gozosa, nos da ese manso golpe al corazón que nos dice: ¡Estás vivo!”, declara la poeta Beatriz Villacañas.

20 artistas contemporáneos muestran el significado 'heridos por la belleza'

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¿Qué es esta belleza que puede brillar en la fealdad?

El padre Mauro Giuseppe Lepori, filósofo, teólogo y abad general de la Orden Cisterciense desde 2010, ha sido el encargado de explicar el lema de la XIV edición de EncuentroMadrid 2017, “Heridos por la belleza”, y lo ha hecho intercalando preguntas a lo largo de su ponencia, que ha comenzado afirmando que la Belleza coincide con el rostro de Cristo. “Juan Pablo II nos dijo que la evangelización está fracasando no porque no sea verdadera, sino porque se ejerce sin despertar el atractivo de Cristo en el corazón de los hombres”.

¿Cómo es la belleza de Cristo?, se interroga Lepori. Y en su respuesta entendemos la primera arista de esta herida que abre la belleza: “Es un misterio que nunca podremos poseer. La fascinación de Su rostro se encierra precisamente en el hecho de que transmite algo que, mientras vivamos, no terminaremos de descubrir”. Por ello, continuaba el abad, ante ella “sólo podemos estar como el último de los mendigos, como el hombre común que hace horas de cola para contemplar, durante unos instantes, la belleza de un cuadro de Rembrandt”.

“La belleza hiere porque nos humilla, nos arranca la seguridad a la que nos aferramos, y nos convierte en mendigos de algo que no podemos poseer”, ha afirmado Lepori, que ha utilizado el relato del Génesis para explicar el significado de la belleza. “Cada día, cuando Dios creaba, ‘veía’ que todo era bueno. En hebreo, las palabras ‘bondad’ y ‘belleza’ coinciden. Y dice el Génesis que ‘vio’: no pensó teóricamente en la belleza de lo creado, sino que se puso delante de ello, delante del hombre, y vio el reflejo de Su belleza en él”.

Así describe el abad la belleza del hombre: como asombro frente a la belleza de Dios. “En el impacto con la belleza, el hombre está llamado a hacer experiencia del asombro, de ser creado como reflejo de la Belleza”. Esta belleza no es, según el suizo, un hobby o una cuestión de gusto estético o refinamiento cultural, sino que “tiene que ver con todo lo que el hombre es: el ser humano se sintió definido por Dios frente a todo lo creado como la criatura en la que toda la bondad y toda la belleza encuentran su reflejo, su cumplimiento”, y por ello la experiencia del asombro es ontológica en el hombre; “asombro ante una belleza donada”.

El hombre, según Lepori, está hecho para acoger la belleza como don, como gratuidad. No podría existir la belleza sin un hombre que se asombrara ante ella. Pero, ¿en qué se convierte el asombro cuando es traicionado? “La realidad, que antes era sólo buena y bella, que hacía que contuvieras la respiración y se te acelerara el corazón, ahora te quita el aliento y te agita el corazón que antes se ensanchaba con alegría. Ahora la realidad da miedo, es enemiga”, ha contestado el monje, cifrando una realidad en la que estamos inmersos.

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María de Villota: La vida es un regalo

Emilio de Villota, ex-piloto de Fórmula 1 y Alfonso Jiménez Prado, director general de la Fundación Deporte Joven del Consejo Superior de Deporte, han compartido en el entorno de EncuentroMadrid su experiencia con María de Villota y las razones por las que han constituido la fundación “Legado de María de Villota”.

A partir de la rueda de prensa que dio la familia de María de Villota después de su fallecimiento y la posterior lectura de su libro La vida es un regalo, Manuel Eusebio, presidente de la Asociación Banco de Solidaridad, y otros miembros de EncuentroMadrid han podido conocer a Emilio de Villota y a Alfonso Jiménez.

Alfonso Jiménez Prado, que tuvo la oportunidad de conocer a María cuando trabaja en las Relaciones Externas del Consejo Superior de Deportes y, escucharla posteriormente en la rueda de prensa que dio después del accidente que sufrió el 3 de julio del 2012 mientras que hacía unas pruebas para su escudería de Fórmula 1, quedó sorprendido por su personalidad ante palabras como “te das cuenta de que ves más que antes. Estoy viva”. Jiménez ha contado que su “vida cambió profundamente. Tenía una mirada, una sonrisa que te hacía decir: ¿esto qué es?”. Después de eso quiso que María de Villota fuera a trabajar a la Fundación Deporte Joven porque creía que “lo que ha dicho lo necesita la sociedad hoy”.

“Todos los que estamos aquí hemos pasado por un momento crítico, como María. Le doy las gracias por haberme ayudado a salir”, ha dicho Jiménez.

Emilio de Villota ha contado que su hija María llegó a la Fórmula 1 después de tres décadas en las que ninguna mujer había llegado a esos niveles, explicando que los dos han compartido treinta y tres años con misma pasión por el automovilismo. Emilio leyó el libro que había escrito su hija cuarenta y ocho horas después de su fallecimiento, y en ese momento se dio cuenta de la profundidad que tenía.

Con el vídeo podemos conocer más a María y participar en algo de su vida. “Un día te das cuenta de que vivías dormido”. “Tener un accidente puede ser un regalo porque te devuelve a tu niñez”. “Lo que de verdad importa es sacar lo mejor de nosotros mismos”. Después del accidente María de Villota comenzó a colaborar con una asociación de enfermedades poco frecuentes porque “hacer algo por los demás es lo más importante. Es muy gratificante. La sensación es tan plena que no hay mejor medicina. Tenemos una suerte tremenda. Siento que lo tengo que contar. La vida es un regalo y no nos damos cuenta”.

María de Villota: La vida es un regalo

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Acoger es un bien, ¿también en situaciones límite?

Belén deseaba acoger y sus niños llegaron justo cuando le diagnosticaron un cáncer. Carlos decidió acoger después de ver en el hospital a niños enfermos, como el suyo, pero no acompañados. Pablo, después de acoger a niños enfermos solo porque se lo pidieron, ha decidido empezar a acoger a otros que sufren otros tipos de dolor, como jóvenes embarazadas en riesgo de aborto. Alberto San Juan, director general de Familia y Menor, les acompaña y verifica con ellos su vocación a la política en tiempos difíciles.

Hay cosas que uno nunca creería hasta que las ve. Un ejemplo es la calidad de vida de los niños enfermos, de gran actualidad en este momento. Y eso es lo que se ha hecho patente esta mañana en EncuentroMadrid. “Mi batalla es desmitificar que una persona enferma no es feliz. Mi experiencia es justo lo contrario. Estos niños tienen una dependencia absoluta pero gozan la vida porque son queridos, es todo lo que desean. Basta acercarse a ellos. Os invito a acercaros un minuto a ellos, cualquiera que lo haga lo verifica en un momento”, afirma Pablo Boccanera, padre de acogida de niños con discapacidad y jóvenes embarazadas con riesgo de aborto. “No somos héroes en absoluto, somos personas normales, en algunos aspectos de nuestra vida incluso desastrosas. La única diferencia es que hemos dicho sí, porque si hubiéramos dicho no, nos habríamos quedado tristes. La excepcionalidad no consiste en algo nuestro. La excepcionalidad la traen estos niños, que hacen excepcional lo cotidiano”.

Carlos Abia es médico y padre de ocho hijos. El octavo llegó con una grave enfermedad y su hijo Pedro murió a los cinco años. “El debate de la calidad de vida de los niños enfermos en mi casa nos chirría mucho porque hemos visto a Pedro feliz. De hecho, en el hospital había un niño como él pero sin padres. Allí decidimos que cuando Pedro no estuviera, acogeríamos a niños enfermos que no estuvieran acompañados”. Una decisión fruto de la experiencia, no de una intención: “No se puede vivir contra la cruz. A la cruz o le das patadas y te despellejas los pies, o la abrazas”.

Belén Fernández del Moral siempre había tenido el deseo de acoger. Se puso en contacto con una asociación que trae a España niños africanos enfermos y necesita familias que los acojan mientras dura su tratamiento aquí. Los niños no llegaban y los años pasaban. Hasta que les llamaron. Había un niño, pero justo en ese momento a Belén le diagnosticaron un cáncer. Sin embargo, “decidir acoger justo en ese momento fue una decisión fácil para nosotros, aunque no para los demás. Decir “no” estaba más que justificado, pero sabíamos que entonces nos lo perderíamos todo”.

Acoger es un bien, ¿también en situaciones límite?

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'Del amor nadie huye'

Consuelo Madrigal, fiscal del Tribunal Supremo, Pilar González, abogada y mediadora, Javier Restán, comisario de la exposición, y Valdeci Antonio Ferreira, director de la Federación de APAC de Brasil, han protagonizado la inauguración de la exposición “La experiencia de las cárceles APAC en Brasil: del amor nadie huye” en EncuentroMadrid.

La esfera penitenciaria es la más sombría y desesperanzadora en el mundo jurídico. En su experiencia como magistrada en la Audiencia Provincial, Pilar González expresa su herida a causa de la violencia de los presos a los que ha juzgado a lo largo de su carrera y el profundo sufrimiento de sus víctimas. Resulta estremecedor pensar en la capacidad de los seres humanos para hacernos daño los unos a los otros. ¿Es acaso posible pensar en la resocialización del preso que persiguen las constituciones europeas? ¿Es posible restaurar la humanidad fracturada del delincuente?

Javier Restán nos introduce en su experiencia de encuentro con el método APAC, de la que habla absolutamente sorprendido: “en los seis días de viaje por las cárceles de APAC en Brasil, viví una intensidad inigualable y quedé atrapado por la belleza que allí reinaba. En una cárcel sin policía, organizada por los presos y el personal voluntario, se vive un extraño orden y naturalidad aparentemente incompatibles con la vida en prisión”. En este método es fundamental la confianza en los presos, el perdón para empezar de nuevo y la creación de un espacio no solo bello y cuidado, sino donde la humanidad de la persona es escuchada y cobra todo el protagonismo. Y así sucede paradójicamente, que se cuela entre las rejas la posibilidad de una vida nueva y liberada por completo.

Este revolucionario y novedoso método, nos cuenta Valdeci Ferreira, nació por iniciativa de un grupo de cristianos de la pastoral de Sao Paulo en Brasil, cuyo sistema penitenciario es conocido por ser el más duro y deshumanizado del mundo. La efectividad de este método es notoria y se está extendiendo como la pólvora a nivel nacional. En la actualidad existen 50 cárceles APAC en las que residen más de 10.000 presos y en los últimos días el ministro fiscal de Brasil ha pedido la creación de 30 centros más.

Pero, ¿cómo es posible una forma de vida así? ¿De dónde nace una experiencia así? Ferreira nos cuenta que, desde joven, ha estado profundamente marcado por el deseo de cambiar las situaciones de miseria que encontraba a su alrededor. Cuando hace 33 años conoció la vida en las cárceles de APAC, quedó aferrado por la belleza de este método y se unió a él. Aunque sigue encontrándose con personas heridas e historias terribles, la experiencia de APAC es para él sinónimo de esperanza para muchas personas abandonadas en las cárceles.

'Del amor nadie huye'

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'La belleza del martirio'

Este viernes 21 de abril se ha inaugurado en EncuentroMadrid la exposición organizada y patrocinada por la fundación pontificia ‘Ayuda a la Iglesia Necesitada’ que muestra la realidad del martirio de miles de cristianos en las playas de Oriente Medio, en las aulas universitarias de Kenia, en un parque de Pakistán y en las cárceles de China y Francia.

Para abrir la exposición han asistido al Pabellón de Cristal el Secretario de la Conferencia Episcopal Española, José María Gil Tamayo, junto con el director de Ayuda a la Iglesia Necesitada en España, Javier Menéndez Ros, y Antonio Sainz de Vicuña y Barroso, presidente de la misma, quien ha agradecido especialmente la presencia de la Conferencia Episcopal en el acto.

El presidente de EncuentroMadrid, Rafael Gerez, ha querido dar una calurosa bienvenida a los tres ponentes y a todos los voluntarios de la exposición. Asimismo, ha recordado la paradoja de poder sentirnos heridos por la belleza, y ha invitado a todos a visitar la exposición para descubrir cómo se diluye esa aparente contradicción.

A través de este recorrido se quiere mostrar, como explicaba Menéndez Ros, el dolor y la esperanza a la vez, los rostros esperanzados que hablan del sentido de ese dolor. Apuntaba también que “cuando pensamos en martirio, las imágenes son tremendas” y que, por tanto, “parece extraño querer encontrar belleza en torturas, que son más bien el reflejo profundo de lo peor del hombre”.

En cambio, cuando vemos el perdón en sus rostros, cómo soportan el dolor por una meta más alta, y “cómo dejan todo por un cielo que no se ve: entonces, solo entonces, vemos la belleza en el dolor”. ¿Esto no podría ser fanatismo o una cuestión de coraje o valentía de algunos? –se preguntaban los ponentes.  

Gil Tamayo aseguraba que el martirio “solo cabe en la lógica del Evangelio, que a nosotros nos deja perplejos, porque perdonar a los enemigos o poner la otra mejilla son cosas que no nos cuadran”. El martirio no es un acto heroico de las propias fuerzas, sino –como describía Menéndez Ros– es “una gracia concedida a personas heridas por la belleza de Cristo, por la hermosura infinita de su rostro”.

'La belleza del martirio'

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'One': ante el drama de la persecución, la belleza de la fe

En su último documental “One”, Fernando de Haro reflexiona sobre la terrible y poco conocida realidad de los cristianos perseguidos en India. El objetivo del periodista es dar a conocer y denunciar los hechos así como mostrar la belleza de esas personas “intocables”, a través de las cuales pasa el mensaje fundamental del cristianismo: ser amado incondicionalmente.

Como el propio Fernando de Haro deja claro al principio de la película, aunque India después de la independencia se haya declarado un país laico, sigue vigente un sistema organizado por castas. El Partido Popular Indio (BJP), fundado en 1980 y llegado al poder en las elecciones generales de 2014, lleva rasgos de la vieja identidad del país: el partido se convirtió en instrumento del hinduismo nacionalista promulgando leyes anti-conversion, normas que ya se habían endurecido en los años ’90. Hoy en día la situación de los “no-hinduistas” sigue siendo problemática; sobre todo para los cristianos, que con su forma de vida constituyen una “bomba de relojería” para el sistema de castas. De facto, los cristianos promueven un mensaje basado en la igualidad, que evidentemente trae consigo una fuerza revolucionaria muy peligrosa para una sociedad estructurada según un sistema jerárquico.

Con su documental, De Haro nos lleva a través de las crudas realidades de la India. Con un eficaz recorrido histórico, explica cómo a pesar de la profunda tradición cristiana y de la persistente presencia de los cristianos en el país, desde los años 80 ha ido reforzándose a nivel político y religioso el nacionalismo hindú. Según el periodista y activista de los derechos civiles John Dayal, entrevistado en el documental, este nacionalismo, culturalmente fomentado por la “filosofia política” del Hindutva, reproduce rasgos nacionalsocialistas. En 2008 en el estado de Orissa, en el distrito de Kandhamal, se desató una brutal oleada de violencia anticristiana, donde fueron asesinadas 101 personas (mártires que serán celebrados a partir de ahora todos los 30 de agosto) y 53.000 expulsadas de sus casas y forzadas a huir.

El documental de Fernando de Haro, además de hacernos concientes de las trágicas verdades de la India, quiere transmitirnos la belleza y la humanidad de esta gente: su fe, vivida con una autenticidad dificil de encontrar en los paises occidentales, les permite vivir “un cambio de mentalidad” y les “restituye la dignidad”. Como narra la dramatica experiencia de Meena Barwa, superviviente de un ataque en el que sufrió abusos, “Dios permitió esto para que yo después experimentara más su amor”.

'One': ante el drama de la persecución, la belleza de la fe

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¿Quién puede trabajar sin belleza?

Un encuentro sobre el impacto de la tecnología en nuestras vidas y, especialmente, como factor de cambio en el ámbito laboral ha dado inicio a la XIV edición de EncuentroMadrid. En la mesa redonda “Tecnologías y porvenir del trabajo. La evolución del trabajo en los próximos años” han intervenido Francisco Ruiz, Director de Políticas Públicas y Relaciones Institucionales para España y Portugal de Google; Stefano Fratta, Legal Director Consumer de Telefónica, y Bernard Scholz y Etore Pezzuto, presidentes de la Asociación Compañía de las Obras en Italia y España, respectivamente.

¿Cuál es el futuro del trabajo? ¿De qué forma el desarrollo de las nuevas tecnologías va a impactar en los ambientes laborales? ¿Habrá profesiones que cambien o que desaparezcan? Si es así, ¿por qué, cuáles y a qué ritmo? A estas preguntas se han enfrentado los ponentes de la primera mesa redonda de EncuentroMadrid 2017. “En este cambio de época, en esta cuarta revolución industrial, el debate gira en torno a la tecnología y el trabajo, pero también en torno a la belleza. Porque ¿quién puede trabajar sin belleza?”, se preguntaba Ettore Pezzuto, presidente de la Asociación Compañía de las Obras España.

El director de Políticas Públicas y Relaciones Institucionales de Google, Francisco Ruiz, se ha confesado “tecno-optimista” y se ha alegrado de que estuviéramos viviendo este “momento decisivo de la historia”, a la vez que daba cifras escalofriantes sobre la implantación de la tecnología en nuestros vidas: “Hay 3.200 millones de personas conectadas a Internet. 6.000 millones de móviles en el mundo. 60 billones de páginas web. 1.400 millones de usuarios de Facebook y 310 de Twitter, y cada minuto se suben 400 horas de vídeo a YouTube”.

Si la primera ola de la revolución tecnológica nos dio acceso a Internet y en la segunda se desarrolló el software en forma de comercio electrónico, redes sociales y aplicaciones, en esta tercera ola –que, según los ponentes, ha comenzado este 2017- se habla del Internet de todas las cosas: “Es la era de la conectividad ubicua, de la universalización de las tecnologías, del big data, de la inteligencia artificial y de la robotización”, concluía Ruiz.

Por su parte, Stefano Fratta, Legal Director Consumer de Telefónica, se ha detenido en hablar precisamente de algunas de las áreas laborales que se verán más afectadas por esta revolución acelerada: el mundo del automóvil (desde los párkings hasta las autoescuelas pasando por chóferes, taxistas, aseguradoras…) hasta el de la sanidad. “Hay una serie de características que comparten las profesiones que serán sustituidas: serán trabajos mecánicos, no intelectuales, repetitivos, no creativos, y su sustitución supondrá un ahorro cuantitativo de costes. Pero nunca se podrán sustituir las relaciones humanas, la creatividad, la pasión”.

¿Quién puede trabajar sin belleza?

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>Entrevista a Rafael Gerez

'EncuentroMadrid quiere ser un lugar en el que la belleza desarmada del cristianismo se haga presente'

P.D.

Este viernes da comienzo en la Casa de Campo de Madrid la edición 2017 del EncuentroMadrid, uno de los acontecimientos culturales más señalados de la primavera madrileña. Su presidente, Rafael Gerez, nos explica el programa y la experiencia que ha madurado en torno a esta iniciativa.

En el programa de este año del EM tiene un considerable peso la experiencia de las cárceles APAC en Brasil. ¿En qué consiste esta experiencia? ¿Por qué le habéis dado tanto peso?

La experiencia de las cárceles de APAC, Asociación para la Protección y Asistencia a los Condenados, en Brasil está suponiendo una pequeña revolución en el sistema carcelario de ese país, del que normalmente sólo llegan noticias totalmente marcadas por una violencia extrema. Se trata de una red de cárceles que busca la reinserción y la integración de delincuentes apostando por la libertad y la responsabilidad y no por la coacción, obteniendo resultados sorprendentes. Esta iniciativa entraña una belleza humana que enlazaba de modo muy claro con el lema y la temática elegida este año en EncuentroMadrid.

¿Por qué el lema “Heridos por la belleza”? ¿Por qué un monje para presentarlo?

El lema de este año partía de una constatación básica: todos necesitamos de la belleza para vivir. Pero, ¿a qué nos abre la belleza? ¿Qué permite que la belleza permanezca y no sea una mera ilusión que se desvanece ante las dificultades de la vida? De ahí la elección de un lema, “heridos por la belleza”, a priori paradójico, que hemos tomado de Benedicto XVI, quien utilizó esta expresión en diversas ocasiones para subrayar que la belleza es una categoría ligada a la verdad, por un lado, y que es la forma en la que el Señor nos abre y atrae a Él.

Retomar la idea de belleza enlaza asimismo con la preocupación educativa que en la actualidad tiene Julián Carrón, responsable del movimiento católico Comunión y Liberación –del que nace EncuentroMadrid–, quien no deja de insistir en la necesidad de que el cristianismo, en una sociedad como la actual, debe proponerse “desarmado”, con sencillez, sin pretensiones y sin complejos, pues sólo así puede convertirse en algo bello, en algo que atraiga a las personas que lo encuentran.

Y para explicar el lema pensamos en invitar al padre Mauro Lepori, abad general de la orden cisterciense, porque se trata de una persona que, por su vocación y su sensibilidad, une a un conocimiento profundo del hombre contemporáneo (no en vano se recorre el mundo de lado a lado todos los años visitando comunidades) el gusto por la belleza y una conciencia profunda de los aspectos esenciales de la fe cristiana.

EncuentroMadrid nació hace más de trece años. España ha pasado en los últimos doce años por circunstancias muy diversas. ¿De qué modo han influido esas circunstancias en este gran evento?

Sin duda alguna en la temática que hemos ido abordando a lo largo de todos estos años: casi desde el inicio, hemos querido poner de relieve la pertinencia del acontecimiento cristiano para responder a las necesidades reales de cada hombre o mujer de nuestro tiempo, convirtiéndose, de ese modo, en factor de construcción social y del bien común.

>Entrevista a Rafael Gerez

'EncuentroMadrid quiere ser un lugar en el que la belleza desarmada del cristianismo se haga presente'

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>EncuentroMadrid 2017

Heridos por la belleza

Elena Santa María

“Heridos por la belleza”. Este es el lema de EncuentroMadrid 2017, que se celebrará este fin de semana (21, 22 y 23 de abril) en el Pabellón de Cristal de la Casa de Campo. En esta edición, en la que se duplica la superficie, cantidad de actos y el programa infantil, el reto es responder a la siguiente pregunta: "En un momento histórico de desconcierto político, económico, social y personal, ¿puede la belleza de una experiencia humana abrirnos a la esperanza, al encuentro y a la creatividad social?". Tras tratar la crisis de Europa en la edición de 2016, ¿por qué este énfasis en la belleza? Porque, como decía Joseph Ratzinger en el Meeting de Rímini de 2002, “la belleza hiere, despierta la nostalgia por lo indecible y, de esta manera, recuerda al hombre su destino último”.

Este será precisamente el hilo conductor de los diferentes actos. La tecnología se ha hecho un hueco importante en el programa –como en nuestra cotidianidad– con dos mesas redondas, una el viernes, enfocada a su impacto en el mundo del trabajo, y otra el sábado sobre la revolución digital. Además este año los artistas de diferentes disciplinas son protagonistas, porque explican mejor que nadie esta herida que causa la belleza: el poeta Davide Rondoni, lecturas de Dostoievski, O'Connor y Aleksiévich o el pintor Antonio López. Habrá también testimonios sobre la acogida en la mesa “Acoger es un bien. Cuando el bien vence el límite del dolor y la enfermedad”; sobre lo que hablará también Emilio de Villota en la mesa “Lecciones de vida”; y se abordará de nuevo la educación desde estas preguntas: "¿Es posible educar? ¿Puede alguna propuesta educativa interesar a los adolescentes de hoy? ¿Cómo puede resurgir la persona en nuestros ambientes educativos?".

El acto principal lo protagonizará el padre Mauro Lepori, abad general de la orden cisterciense. Habrá tres exposiciones: “La belleza del martirio”, a cargo de Ayuda a la Iglesia Necesitada; “Heridos por la belleza. Aportaciones de 20 artistas contemporáneos”; y “Del amor nadie huye”, sobre la experiencia de las cárceles APAC en Brasil. Sobre esta última habrá además dos mesas redondas. La noche del viernes culminará con el concierto de Siempre Así, y el sábado habrá otro concierto homenaje a Antonio Vega, en el que se intentará conocer a este artista por dentro.

¿Puede la belleza de una experiencia humana abrirnos a la esperanza, al encuentro y a la creatividad social? Habrá que ir al Pabellón de Cristal a comprobarlo.

>EncuentroMadrid 2017

Heridos por la belleza

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>ENCUENTROMADRID

'El que llega es un desafío, pero no debemos ser esclavos de nuestros miedos'

Fernando de Haro

Publicamos la intervención del franciscano Ibrahim Alsabagh, párroco en Alepo (Siria) en el acto de clausura del EncuentroMadrid que llevaba por título “Aquí y ahora, un nuevo inicio”.

¿Cuál es la situación en este momento en Alepo tras el alto al fuego?

Desde hace 10 días hay un alto el fuego, pero ayer retomaron los lanzamientos de misiles y comenzaron a bombardear de nuevo la ciudad. Por un lado, lo hacen los grupos yihadistas y por otro el ejército sirio. Nosotros estamos en la parte del ejército. Han hablado de la vuelta del agua y la electricidad, pero la electricidad volvió sólo durante unas horas y desde hace una semana no tenemos electricidad, y en lo que respecta al agua desde hace cuatro días no tenemos. Ha vuelto la emergencia del agua.

¿Cómo se puede vivir sin agua?

Es muy difícil, complicado, la gente no aguanta más, está exhausta. A pesar de que las personas han esperado mucho tiempo, más de cinco años, que finalizara la guerra, cuando anunciaron que habría un alto al fuego la gente estaba feliz y con esperanza. Pero al mismo tiempo la situación sigue siendo dura, y económicamente aún más difícil, para los cristianos y para todos los habitantes de Alepo, porque no hay trabajo y además han vuelto a empezar los bombardeos.

Para nosotros es difícil entender cómo es la vida en una ciudad en guerra. ¿Cómo es la vida cotidiana?

Hay muy poca gente en las calles, el movimiento es mínimo. Muchos jóvenes han abandonado el país. Muchas de las casas ya no están habitadas. Los que se han quedado son los más pobres y aquellos que ni pueden soñar con salir del país porque no tienen el dinero y, al mismo tiempo, viven con lo mínimo, malnutridos y con miedo. La gente no va por la calle, y cuando lo hace, durante la mañana o al mediodía, camina muy rápido y con miedo en el corazón.

¿Pero hay bombardeos?

Sí, empezaron de nuevo ayer mismo. Antes de ayer un misil cayó sobre una zona habitada. La situación está algo tensa. El sufrimiento se percibe y se ve en los ojos de la gente. Cualquier conversación termina o empieza con los bombardeos, con la falta de trabajo, de agua, de electricidad, de medios para sobrevivir… Siempre se vuelve al mismo tema.

¿Cómo puede ayudar su parroquia en esta terrible situación?

Enseguida hemos empezado intentando aligerar el peso de la cruz de la gente, con ayudas puntuales. Después nos hemos centrado en las emergencias más graves, como la del agua por ejemplo. La seguimos distribuyendo, a través de grandes depósitos de agua de 500 o de 1.000 litros, a las casas que no tienen o en los lugares donde los depósitos han sido bombardeados. Hemos abierto el pozo del convento para toda la gente que necesita agua, de manera ordenada y organizada. Hemos organizado cuatro furgonetas, para dar empleo a jóvenes y padres de familia, para que distribuyan el agua por las casas, especialmente a los ancianos que no tienen a nadie o a familias con niños pequeños. Por lo tanto, antes que nada hemos comenzado con la respuesta a la emergencia del agua y continuamos haciendo también lo imposible para ayudar a la gente a tener agua en sus casas o, por lo menos, poderla conseguir en nuestro pozo.

La segunda emergencia es la sanidad. Nos hemos dado cuenta de que a causa de la malnutrición han surgido epidemias, enfermedades, incluso necesidades de intervenciones quirúrgicas que siguen aumentando. También comenzamos a distribuir medicinas, especialmente de manera mensual, a ancianos, a niños y a todos los que lo necesitan. Hemos empezado a distribuir y a pagar las medicinas, a pagar las visitas médicas, los análisis, cualquier tipo de análisis, e incluso las intervenciones quirúrgicas, de las más sencillas a las más sofisticadas.

La tercera emergencia que ha surgido son las casas dañadas o destruidas. Hemos tenido, por ejemplo, sólo en el mes de febrero, del día 4 al 14, cien casas, entre destruidas y dañadas. Esto significa que hay muchas familias sin techo que llaman a nuestra puerta, además de pidiendo alimentos y ropa, también un lugar donde vivir. Una casa donde poder continuar la vida. Por otro lado, hay muchas familias que han llamado a nuestra puerta y nos han pedido ayuda para reparar sus casas, en las que siguen viviendo.

Hemos escuchado que vuestro pozo de agua es un oasis en Alepo porque existe en él una gran diversidad. ¿Por qué es un oasis, en qué sentido se percibe esta diversidad en esta agua que vosotros distribuís?

>ENCUENTROMADRID

'El que llega es un desafío, pero no debemos ser esclavos de nuestros miedos'

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Los hilos que tejen una vida realmente humana

José Luis Restán

Al escuchar la intervención del sociólogo vasco Mikel Azurmendi en la reciente edición de EncuentroMadrid, no podía dejar de pensar que, por fin, aquel encuentro entre el mundo católico y el pensamiento laico, que auspiciara Benedicto XVI en su visita a Santiago de Compostela, empezaba a tomar cuerpo también en nuestro país, tan refractario a este empeño. Fue curioso, y a la vez encantador, escuchar cómo un laico bregado en mil batallas hacía una crítica sagaz y ponderada sobre los frutos del proyecto ilustrado, mientras un filósofo católico como Constantino Esposito reivindicaba la mejor Ilustración y mostraba en el nudo inextricable entre verdad y libertad el punto de amistad urgentísima entre la tradición cristiana y la ilustrada.

La intervención de Azurmendi superó con mucho una aproximación meramente académica al problema de Europa, y se convirtió por momentos en un auténtico testimonio, en el sentido más amplio y profundo de la palabra. Es lógico que un hombre que por el ejercicio público de su razón sufrió la persecución del terrorismo de ETA y se vio forzado al exilio, haya concentrado su energía en la defensa de los derechos humanos, que, como explicó, han sido la obra culminante del proyecto ilustrado tras los horrores de la guerra y de los totalitarismos del siglo XX. Defender los derechos con uñas y dientes, defender la ley, es proteger a cada persona del arbitrio del poder. ¡Y no es poca cosa!

Ha sido la propia experiencia (el fracaso, el amor, la lucha, el exilio, la enfermedad) la que ha permitido a este hombre ir más allá del esquema que, legítimamente, había siempre defendido. Como observó agudamente, los derechos vienen a decir a los otros, a las instituciones y al propio Estado: “¡no me toques!”. Es decir, establecen ese necesario espacio de seguridad y confort para que cada uno pueda pensar y actuar sin ser molestado, dentro de unas reglas comunes. Pero como él mismo ha experimentado, defender la “república” y los “derechos” no es suficiente para sostener una vida que necesita razones para la esperanza, aliento para levantarse de sus fracasos, un horizonte de bien por el que trabajar y, si fuera necesario, sufrir.

Me pareció que Mikel Azurmendi sabía de soledades y desengaños, pero misteriosamente eso no le ha amargado, al contrario, ha dado a su modo de estar en el mundo una sagacidad y una nobleza singulares. Si la vocación europea, tal como explicó Constantino Espósito, consiste en la búsqueda infatigable del sentido, de la verdad a través de la libertad, Azurmendi es un europeo cabal. “Aún no he llegado a esa meta, decía con una mirada limpia, pero a veces me despierto preguntándome a quién tengo que agradecer tantas cosas”. ¿A quién agradecer? Sólo desde la gratitud por algo recibido la vida puede volver a levantarse y caminar. Pero hoy, Azurmendi dixit, muchos ni se plantean agradecer, como si la sola indignación pudiese ser el motor para construir algo bueno.

Azurmendi, el laico, habló entonces de la necesidad de superar el aislamiento de los modernos, quizás protegidos en su jaula de derechos, pero convertidos en átomos aislados, sin relación, sin vínculos ni ideales. Y nos habló de educación, de familia, de comunidad, de tradición… Nos habló de virtudes y de “amistad social”, y todo parecía manar fresco y alegre, como el agua de una fuente tras el deshielo. Y podía abrir el corazón de tal forma porque había sucedido un encuentro, el abrazo que nos pedía el gran Benedicto en Compostela.

Sus palabras me parecían preciosas y cargadas de significado, palabras conocidas y apreciadas por un católico como yo, pero que sonaban con registros nuevos, abiertas, apasionantes, como hilos de oro que tejen una vida humana que merezca ese nombre. Mikel (a los amigos hay que llamarlos por su nombre) había mirado y compartido serenamente con nosotros sus 73 años de vida, pero en un momento dado quiso mirar al frente y preguntarse: “¿qué tengo que hacer para que el mundo sea mejor?... aún tengo cosas buenas que hacer por mucha gente”. Y era imposible no sentirle hermano, amigo, compañero en esta aventura no sólo europea, en esta aventura que es la vida. Gracias.

Los hilos que tejen una vida realmente humana

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>Entrevista a Costantino Esposito

'Europa debe tomar en serio sus preguntas para una verdadera batalla de libertad'

Elena Santa María

El filósofo italiano pasó por España este fin de semana para participar en el acto central del EncuentroMadrid dedicado a su lema, “Europa: un nuevo inicio”. Páginas Digital aborda con él en esta entrevista los restos de la identidad europea actual.

En un artículo publicado recientemente en www.paginasdigital.es, José Luis Restán afirmaba refiriéndose a Europa que "es preciso que los políticos se fajen también en la batalla cultural". ¿Por qué es importante la batalla cultural?

Yo creo que la batalla cultural –si tenemos que hablar de batalla– no se puede pensar según el esquema de ataque/defensa o de acción/reacción: y no porque estas categorías no indiquen fenómenos reales y, por tanto, bien presentes en el escenario de la geopolítica contemporánea, sino sobre todo porque todas las categorías serían poco eficaces sin sus matices de significado.

La matriz del sentido de cada batalla cultural es la conciencia del que entra en el campo. Para evitar entender la conciencia en sentido exclusivamente "moral" (como en la locución italiana: "essere un huomo di coscienza") quizá sería mejor hablar de autoconciencia, la conciencia de sí que constituye el rostro de un "yo".

Tal autoconciencia no es solo sensibilización de valores que defender o de ideales que promover (no es, en primer lugar, el orden del "deber ser") sino que es primero la percepción de aquello que es esencial en la vida, de aquello que emerge como necesidad y que nos atrae como deseo de poder existir como personas. La batalla comienza entonces en la experiencia, es más, podríamos decir que es precisamente la experiencia el campo de batalla en el que se juega el destino de nuestra época junto con el destino de cada existencia individual (que pertenece al orden del "ser").

Lo interesante de nuestro momento histórico, que llamaría postnihilista, es el hecho de que se juegan a la vez el rostro de Europa, el perfil del mundo y el rostro de cada uno de nosotros. Esta autoconciencia no debe entenderse sólo como el resultado de una batalla cultural, sino como su condición, como punto de partida. Podríamos decir que se puede comenzar a combatir sólo si ya hay vencedores, y si ya somos vencedores, nos hemos retirado del desafío de la época, si nace una pregunta sobre el sentido de sí y del mundo. La victoria del hombre está en su pregunta, mientras que tantas veces la cultura y la política se contentan con proporcionar respuestas preestablecidas o ideológicas.

Solo si los europeos y los occidentales (y no solo ellos, naturalmente) se tomaran en serio sus preguntas, solo si hicieran cuentas sinceramente con aquello que desean y verificaran a la vez si las respuestas que tienen entre manos satisfacen de verdad estas preguntas y estos deseos, podrían ser los protagonistas de una verdadera batalla de libertad.

¿Cómo podemos responder a la crisis que atraviesa Europa? ¿Qué papel juegan los cristianos ante este desafío?

>Entrevista a Costantino Esposito

'Europa debe tomar en serio sus preguntas para una verdadera batalla de libertad'

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>COMUNICADO FINAL DE ENCUENTROMADRID 2016

Europa, un nuevo inicio

Rafael Gerez

Miles de personas han participado en una nueva edición de EncuentroMadrid, que ha reflexionado este año sobre la crisis de Europa y la posibilidad de que el viejo continente recobre impulso desde su raíz más profunda. Como dijo el filósofo italiano Costantino Esposito, la vocación europea es la razón, pero una razón abierta al Misterio, que no censura las grandes preguntas sobre el significado. No podemos renunciar a la búsqueda de la verdad, cuya afirmación y propuesta solo pueden darse en la libertad. En este sentido, Esposito abogó por un reencuentro entre la tradición cristiana y la Ilustración.

Esta vocación europea se ha manifestado especialmente en el ámbito de la educación, de la ciencia y de las artes; en la iniciativa empresarial y en la capacidad de acogida y diálogo, aspectos que han encontrado su espacio en esta edición de EM, que también se ha ocupado de la dimensión político-institucional del proyecto europeo, cuya fragilidad actual requiere también un nuevo inicio.

En un precioso diálogo sobre la reciente historia europea, el sociólogo Mikel Azurmendi explicó que la codificación de los derechos humanos, la gran obra de la Ilustración, no es suficiente para sostener la esperanza y el ímpetu de construcción. Es necesario educar en la gratitud y el deseo de bien, y eso requiere un tejido comunitario, un diálogo sobre lo que es verdaderamente el hombre.

EncuentroMadrid también ha considerado el reflejo de la crisis europea en el momento actual de España. Como dijo el profesor Miguel Ángel Quintana, necesitamos un espacio público en el que puedan encontrarse y dialogar las diversas identidades que componen nuestra sociedad. En EM16 hemos visto en acto ese diálogo en el que han podido encontrarse personalidades del mundo católico y del pensamiento laico, exponentes de diversos partidos políticos, científicos y periodistas.

El nuevo inicio del que hablamos no es un diseño de laboratorio ni un proyecto ideológico, sino una vida que renace continuamente. En la figura de Abrahán, que ha centrado la principal exposición de esta edición de EM, reconocemos el inicio de una historia marcada por la relación del hombre con el Misterio. Una relación constitutiva que aclara las dimensiones de la persona, que le da una tarea y la coloca dentro de un pueblo.

A lo largo de estos tres días las mesas redondas, la música, el arte, la múltiples actividades en las que han participado desde los más pequeños hasta los mayores, y el trabajo gratuito y agradecido de más de 500 voluntarios han reflejado la vida de este pueblo que nace de la experiencia cristiana y que hace suya la invitación del arzobispo de Madrid, Carlos Osoro, también presente en EM, de salir al mundo “desarmados” con la única riqueza del encuentro con Cristo, que da a la vida un sabor y una luz inconfundibles.

>COMUNICADO FINAL DE ENCUENTROMADRID 2016

Europa, un nuevo inicio

Rafael Gerez | 0 comentarios valoración: 3  458 votos
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Aquí y ahora, un nuevo inicio. El padre Ibrahim clausura EncuentroMadrid

El padre Ibrahim, uno de los trece franciscanos que permanece en Alepo, Siria, ha dialogado con Martino Diez, director científico de la Fundación Oasis, y Pablo Llano, director general de la ONG Cesal, en el acto de clausura de EncuentroMadrid, moderado por el periodista Fernando de Haro sobre la posibilidad de un nuevo inicio para Europa.

En el espacio de dos horas, los kilómetros que separan Siria de Madrid se borran. Una conexión vía Skype nos permite acortar la distancia con el padre Ibrahim, uno de los pocos que han decidido permanecer en el centro del horror. En Alepo, Siria, una pequeña comunidad de franciscanos se enfrenta al terror de la guerra y a sus consecuencias más nefastas. “No tenemos agua, llevamos cuatro días sin electricidad. No tenemos comida, ni medios. Los bombardeos habían cesado pero han vuelto con fuerza. Ves que determinan las conversaciones de la gente, que el miedo es el centro de la vida”. El franciscano ha expresado los horrores de la guerra, pero afirmando el bien de permanecer en un lugar en el que “los únicos que quedan son los pobres y los enfermos que no pueden escapar”: “Nosotros hemos decidido permanecer aquí y ayudar, en la medida de nuestras posibilidades, a los afectados por la guerra. Esta es la misión que se nos ha encomendado”.

La pequeña comunidad de franciscanos de Alepo se centra en tres necesidades: el agua, la salud… y la compañía. “Hemos abierto nuestro pozo, que se ha convertido en un oasis en mitad del desierto: en él se encuentran niños y ancianos, hombres y mujeres, musulmanes y cristianos. Hemos conseguido traer medicinas, ayudar estableciendo un sistema de salubridad… Pero lo más importante que tenemos que ofrecer es nuestra paz”. El padre Ibrahim, con una sonrisa constante, ha destacado que su entrega es total: “Nosotros damos todo lo que tenemos. Pero lo más importante es nuestra acogida, nuestra sonrisa, la alegría de nuestro corazón”.

¿Permanecer en un país de conflicto depende sólo de la propia voluntad? “Para nosotros, permanecer aquí es testimoniar a Cristo y los valores de la paz, del amor, del diálogo, de la misericordia. ¿Cómo permanecer aquí sin una esperanza que viene de fuera? Sin la fe, que introduce un dato nuevo, no podríamos soportarlo”, ha contestado el padre Ibrahim. Esta es la única forma de acoger verdaderamente, de no tener “miedo a los refugiados: cada uno de ellos es Cristo mismo. Vivimos en la locura de la guerra, de la codicia, del fundamentalismo. ¡Pero frente a ella está la locura de Cristo!”.

Por su parte, Martino Diez, director científico de la Fundación Oasis, introdujo el contexto de la primaveras árabes y el problema político que ha acontecido en Siria. “El mayor conflicto se encuentra en la concepción del islam: no es sólo una cuestión religiosa, sino que promueve un sistema político”. Este devenir histórico y la post-revolución ha provocado que existan más de 60 millones de desplazados forzosos en el mundo y que seis de ellos sean sirios, como ha explicado Pablo Llano, director de la ONG Cesal. “La política europea oscila entre la acogida sin condiciones, un cierre práctico de las fronteras y una incapacidad total para actuar” y esto cristaliza en una parálisis y, a la vez, en una “decepción ante el proyecto europeo”.

Desde Cesal, que trabaja especialmente en los 26 campos de refugiados existentes en el Líbano, se han centrado en dos puntos: la educación, “para que pueda existir un futuro”, y la creación depuestos de trabajo, “porque la gente necesita volver a sentirse útil, pensar que puede construir su propio futuro”. En este sentido, ambos ponentes han expresado que “la religión, como punto de encuentro entre personas, forma parte de la solución, no del problema”, a lo que Fernando de Haro, presentador del acto, añadió: “La exigencia de significado (que se expresa en el sentido religioso) es tan grande que no podemos huir de ella, ninguno de nosotros. Busquemos lo que nos une, no lo que nos separa”.

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Aquí y ahora, un nuevo inicio. El padre Ibrahim clausura EncuentroMadrid

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Ramón Jáuregui: 'El relato europeo ha perdido emoción. Necesitamos uno nuevo'

Dos políticos de larga trayectoria española y europea, el socialista Ramón Jáuregui y el popular Eugenio Nasarre, han descrito en EncuentroMadrid la encrucijada en que se encuentra Europa y las "nobles razones" que existen para construir juntos un nuevo relato que vuelva a despertar el interés de la sociedad por Europa.

Ramón Jáuregui, diputado en el Parlamento Europeo, ha descrito algunos de los graves retos que afronta Europa en este momento: "La enfermedad más grave es el rebrote del nacionalismo. Europa no se puede hacer si no se cede soberanía, y hay muchas resistencias a nivel local, estatal y también populista. A eso se suma la dificultad de gestionar un grupo de 28 y el brexit. Si Reino Unido se va, se abre una puerta por la que podrían salir otros. Nos amputarían un pie". Sobre el problema de los refugiados, la gestión europea de este problema ha hecho que "ya no seamos ejemplo de nada".

El Presidente del Movimiento Europeo, Eugenio Nasarre, ha destacado la importancia de trabajar desde Europa en la reconstrucción de ese nuevo relato común necesario; empezando por identificar y aclarar varias trampas: "Yo no identificaría tecnocracia con Bruselas. Eso es un mantra que nos han vendido los euroescépticos y está funcionando".

Nasarre invita a crear alianzas a imitación de la Europa de los padres fundadores: "Los viejos enemigos de Europa vuelven a aflorar: los nacionalismos y los enemigos de la democracia. Las tres fuerzas que construyeron Europa (democristianos, socialdemócratas y liberales) deben unirse para identificar al adversario y trabajar juntos en una alianza o propuesta común".

Jáuregui, por su parte, ha insistido en el pragmatismo como medida necesaria: "Los propios padres fundadores mostraron un gran pragmatismo en su apuesta por la reconciliación. Era una reconciliación pragmática". "Ahora debemos ser conscientes de los riesgos que corremos con nuestros errores. Por ejemplo, si no acogemos a los jóvenes que huyen de las guerras de Oriente, ¿quién lo hará? ¿Qué motivos tendrán para no enrolarse en una guerra contra nosotros?".

Jáuregui ha destacado los positivos resultados de programas como Erasmus o la propuesta del gobierno italiano de un servicio civil europeo: "Todo eso hace Europa. Y es lo que necesitamos: un nuevo demos". De ahí la necesidad, según Nasarre, de "defender Europa en los ámbitos en que estamos. Se ha convertido en una causa noble por la que merece la pena dar batalla. Hay mucho en juego".

El moderador de la mesa, Andrés Contreras, consejero de Educación de la representación de España e la Unión Europea, ha destacado la novedad de ver en nuestro país a dos políticos de dos partidos que normalmente vemos discutir "coincidiendo en las razones de estar juntos y construir juntos. Realmente la política es un bien necesario. No necesitamos menos política, sino más; pero política con mayúsculas".

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Europa a través del cine: del nihilismo a la cultura del encuentro

En EncuentroMadrid también se dialoga mirando a la tradición cultural. En el acto titulado “Europa a través del cine”, el crítico Juan Orellana ha propuesto una reflexión sobre los procesos de fondo que se han vivido en Europa desde la Segunda Guerra Mundial a través de fragmentos de películas que ilustran los momentos de conciencia de sí misma que ha tenido en este periodo.

“No pretendemos hacer una interpretación filosófica completa de la infinidad de factores que se han puesto en juego en estos 70 años, sino sugerir un hilo conductor que tiene que ver con el destino que ha sufrido la tradición cristiana en este tiempo”. Juan Orellana, crítico de cine, profesor de Comunicación Audiovisual y autor de libros como “Celuloide posmoderno”, “Cine e ideología” o “Hombre y Dios en el cine posmoderno”, ha introducido el acto titulado “Europa a través del cine (1945-2015)”, que ha dividido en cuatro periodos.

En la primera fase, que atañe a los años 50 y se titula “La reconstrucción desde las cenizas… de la tradición”, camina desde el final de la guerra hasta los años revolucionarios que culminaron con el mayo francés de 1968. “Nos encontramos con dos referencias: el neorrealismo italiano, con Roberto Rossellini y Vittorio de Sica, y el cine nórdico protestante, con Ingmar Bergman y Carl Theodor Dreyer”. Según Orellana, ambas corrientes son “dos almas existencialistas que representan la evolución del alma europea”: mientras el neorrealismo “descubre la grandeza del hombre dentro del drama”, el existencialismo de Ingmar Bergman, “amenazado por la pérdida de sentido, impulsa las preguntas últimas hasta su declinación más angustiosa y crispada”. Pero en ambas permanece, sin embargo, la tradición cristiana: “en el neorrealismo, a través de una concepción grande del hombre; en el cine nórdico, la tradición pervive en forma de un sentido religioso que no censura la búsqueda de un significado”.

En el segundo periodo, que abarca las décadas de 1960 y 1970 y se titula “La tradición subvertida: mayo del 68”, el existencialismo, “a medida que se desarrolla desvinculándose de la tradición cristiana, busca respuestas en un cambio utópico y revolucionario”. Según el crítico de cine, “la gente necesita una esperanza para el presente, no sólo para el más allá”. Así ganan fuerza “la alianza entre el existencialismo y el marxismo, que propone el paraíso en la tierra”.

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El arzobispo de Madrid, Carlos Osoro, llama a los participantes en EncuentroMadrid a ser la sal del mundo

"Sois la sal de la tierra: entráis en el mundo para darle otro sabor, y también, una luz diferente". En su primera parte de la homilía, Monseñor Osoro hizo un llamamiento a los asistentes a la Eucaristía en EncuentroMadrid a salir al encuentro de nuestros contemporáneos, siendo conscientes de que es con Cristo como es posible que la vida cobre novedad, y no con las fuerzas del hombre: “Sin Jesús, la Iglesia no es nada; sólo una organización más. Nada podemos sin Él". Así, la atracción que genera el cristianismo se debe "no a una idea, sino a una persona: Jesucristo, que nos reúne".

El arzobispo continuó invitando a todos los participantes en EncuentroMadrid a seguir al sucesor de Pedro: "Vamos contigo, Francisco", y que caminemos juntos; pero siempre dejando que "Èl conquiste nuestro corazón". Hacía referencia al momento en que el Señor le pregunta a Pedro: “¿Me amas?". "Su pregunta, ¿me amas?, quiere decir: ¿Has puesto el corazón en mi, o en quién has puesto el corazón? ¿Me has abrazado a mí, o a quien has abrazado? ¿Me amas? Cuando con sinceridad nos dejamos hacer estas preguntas, todos nosotros nos entristecemos. El corazón a veces se agarra a otras cosas distintas que no son la fuerza que nos da Jesucristo ni sus modos de conquistar".

Sin embargo, el mensaje de Monseñor Osoro fue esperanzador: "Descubrid este Jesús que está con nosotros y en nosotros. En el evangelio se aparece a los discípulos cuando estaba ya amaneciendo, y es que Jesús no es oscuridad: nos da horizontes, perspectivas. Este Jesús que amanece nos dice: ¡Entrad, tirad la red!".

Subrayó que lo que un cristiano aporta al mundo "no es cualquier cosa, sino al Señor mismo". El arzobispo de Madrid terminó diciendo a los asistentes: "Os aseguro que hoy más que nunca sois un movimiento necesario; hombres y mujeres dispuestos a tener tan dentro a Dios que mostráis la luz y el sabor de Jesús, cambiando, quizás, un sabor que nos puede llenar un momento pero que no siempre es dulce".

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El arzobispo de Madrid, Carlos Osoro, llama a los participantes en EncuentroMadrid a ser la sal del mundo

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'Algo nuevo nace cuando encontramos a otros que están vivos: su corazón despierta el nuestro'

Ya al final del segundo día de EncuentroMadrid tuvimos la ocasión de disfrutar de un acto inundado de arte y nostalgia, de la mano de Rosa Hinojosa, Carmen Giussani y Juan Monsalve. Un acto protagonizado por la pintura de Joan Miró, los relatos de González Sainz y la belleza de los cantos tradicionales vascos interpretados por el orfeón Oldarra.

En la sociedad actual no suele darse el caso de dos estudiantes universitarios que se ponen delante de un auditorio repleto a hablar de su experiencia, de cuanto les ha conmovido o acompañado en su día a día un artista, la belleza. Es lo que sucedió en el acto “El corazón no se rinde”, que ofreció un intenso recorrido por la obra de Joan Miró, por la prosa de José Ángel González Sainz, y por la armonía de los cantos tradicionales vascos.

Carmen Giussani, directora de la revista Huellas y coordinadora del acto, destacó al principio que “algo nuevo nace cuando encontramos a otros que están vivos: su corazón despierta el nuestro”. De esta experiencia precisamente hablaron los ponentes, de cómo su corazón se despertó a través de las obras que compartieron con la audiencia.

Joan Miró, por medio de su obra mural para la Unesco, despertó en Rosa Hinojosa el amor a la realidad tal cual es, “desprendida de toda ideología”. Un canto a la sencillez, tan preciada a ojos del propio pintor: “Para mí, conquistar la libertad es conquistar la sencillez”.

Mediante el relato de González Sainz, Carmen Giussani nos mostró cómo la verdadera libertad nace, a través de los ojos de un niño, de la lógica de la preferencia. En el cuento leído, un niño acudía, como cada día, a la heladería; y en lugar de solicitar, o exigir, a la heladera con un “quiero esto”, o “sírveme este”, siempre preguntaba: “¿Qué me vas a dar hoy?”. La realidad, igual que para Miró, se presentaba a sus ojos como un regalo diario.

Finalmente, Juan Monsalve nos hizo disfrutar de la música de Oldarra, un grupo coral vasco. Y nos lanzó la pregunta: “¿Cómo puede una canción compuesta hace siglos despertar lo más hondo de nuestro corazón? ¿Cómo es posible que el dolor que expresa esta canción conviva con su belleza?”.

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'Algo nuevo nace cuando encontramos a otros que están vivos: su corazón despierta el nuestro'

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¿Cómo construir en educación?

EncuentroMadrid ha abordado la cuestión educativa en un debate en el que Jesús Muñoz de Priego, abogado y portavoz del Observatorio por la Libertad de Enseñanza en Andalucía (OLEA), Gregorio Luri, escritor y pedagogo, Xavier Pericay, responsable del área de educación de Ciudadanos, y Sandra Moneo, secretaria de educación del Partido Popular, han tratado de contestar a la pregunta que daba título al acto: “¿cómo construir en educación?”, moderado por Ferrán Riera, director de la Escola Llissach (Santpedor).

El acto de educación que ha tenido lugar en esta 13ª edición de EncuentroMadrid ha contado con la presencia de políticos y expertos de educación que ante más de 250 personas han querido responder a las preguntas que el moderador, Ferrán Riera, les ha planteado. Consciente de la multitud de temas educativos de los que se podría hablar, ha querido priorizar tres: los retos de la educación de hoy, el significado de la libertad de educación y el punto de partida para construir en educación.

Ante la pregunta de cuáles son los retos más importantes que hemos de afrontar en la educación, Jesús Muñoz de Priego ha afirmado que será muy difícil ponerse de acuerdo en esto. Por una falta de reflexión sobre los fines de la educación. Ha venido a decir que antes de elegir el medio de transporte, hemos de saber a dónde vamos. Gregorio Luri ha destacado dos retos: el abandono escolar, tan distinto entre Comunidades Autónomas;  y la eficiencia educativa, es decir, la capacidad que tiene un país de generar (y retener) talento. Por su parte, los políticos, Sandra Moneo y Xavier Pericay, han destacado que el reto es hacer que convivan la calidad, la equidad y la libertad en educación.

¿Qué significa esto de la libertad educativa y libertad de enseñanza? ¿Qué límites tiene? ¿Qué riesgos?, preguntaba Ferrán Riera. Gregorio Luri lo decía con seguridad: “Libertad, sí. Pero no absoluta”. El Estado ha de controlar que no puedan existir escuelas tóxicas, que fomenten fanatismos o que decidiesen no enseñar. “Y es que el principio de subsidiariedad no se creó para suplantar la tarea de las familias, sino para ayudarlas a tener iniciativa. No para que el Estado tuviese la iniciativa”, explicaba Muñoz de Priego. De nuevo Moneo y Pericay coincidían: “la libertad de enseñanza, la libertad de autonomía pedagógica ha de estar en el centro del pacto educativo”.

¿Hay un punto de partida para construir en educación? ¿Cuál es? – provocaba el moderador. Dos pesimistas, los expertos. Dos optimistas, los políticos. “Nos separan las evidencias. Hay que ir a ellas. Este puede ser el punto de partida, aunque la historia de la política educativa de España me hace ser poco optimista ante un pacto” – afirmaba Luri. Muñoz de Priego cree que mientras se intenten dar respuestas mágicas en las leyes educativas, en vez de un espacio para que otros las creen, nos equivocamos”. Pericay y Moneo volvían a estar de acuerdo en el punto central por el que comenzar: el artículo 27 de la Constitución.

En un encuentro como este no se trata de ceder, sino de mirar más a otros – concluía Ferrán Riera.

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'La ciencia, por sí sola, no puede responder a la crisis moral que vive Europa'

Antonio González-Martín, profesor de Antropología física, Juan José Gómez Cadenas, profesor de Investigación en el CSIC, y Juan Arana, catedrático de Filosofía, han mantenido un vivo diálogo en EncuentroMadrid sobre ciencia y religión.  

Al hilo del manifiesto de la Asociación Universitas (escrito con ocasión de las reacciones suscitadas tras la publicación en el BOE del temario de la asignatura de religión) los ponentes han comentado la inevitable tensión entre fe y razón. Juan Arana comenzó su intervención recordando que "no siempre se ha dado este conflicto en la historia del pensamiento europeo. No hay que olvidar –como ha recordado Benedicto XVI en numerosas ocasiones– el ímpetu racional que movió al cristianismo desde el siglo I. Es en el siglo XIX donde la colaboración entre ciencia, filosofía y religión pasa a convertirse en una confrontación explícita entre ciencia y religión".

El profesor Antonio González-Martín, ante este mismo dilema, ha insistido en la "oposición radical entre el método de la ciencia y el de la religión". Por el contrario, J. J. Gómez Cadenas, ha querido resaltar los puntos de conexión: "no es el método científico quien tiene la exclusiva sobre el conocimiento de la realidad. No existen hombres religiosos y no religiosos. Todos, de alguna manera, profesamos una religión. El problema, en realidad, es a cuál nos adscribimos. Todos los hombres utilizamos un conjunto de ideas y valores para explicarnos a nosotros mismos". La ciencia, en este sentido, "no puede resolvernos el problema de qué hacemos en este mundo, pero nos da herramientas para intentar comprender". El responsable del conocido experimento NEXT ha concluido con una declaración de principios: "Sigo abierto a la duda y a intentar entender".

Respondiendo a la pregunta realizada por José Díaz, catedrático de Biología en la UCM, acerca del sentimiento de sorpresa y desproporción que experimentan los científicos al aproximarse a la realidad, el genetista Antonio González-Martín ha reconocido el carácter limitado de toda aproximación científica: "La ciencia no hace aseveraciones absolutamente ciertas. Nos aproxima al objetivo o a la resolución más plausible. No podemos desterrar totalmente la incertidumbre. Lo que más me satisface como científico es aproximarme a una respuesta".

Juan Arana ha querido retomar alguna de las afirmaciones de los ponentes, proponiendo "una caracterización de la religión más adecuada. La religiosidad exige una respuesta total, aunque sea asumiendo un gran riesgo de equivocación. La ciencia, si quiere ser fiel a sí misma, no debería mirar con recelo este noble intento por buscar una respuesta total. Cada cual tiene que aprender de sus errores y mirar al otro con curiosidad y atención".

Para concluir estas reflexiones, Gómez Cadenas ha querido resaltar "el asombro que nos deja estupefactos ante la realidad del universo", al mismo tiempo que subrayaba la dificultad del trabajo de los genetistas y biólogos, que se topan una y otra vez "con la extraña condición humana, llena de belleza y miseria, de tensión entre un mecanismo prodigioso y el intento constante de superar nuestra condición de máquinas".

Para concluir, los tres ponentes han reflexionado acerca del papel de la ciencia en el marco europeo actual. "Es evidente que la ciencia no puede darnos una respuesta moral a los desafíos que hoy llaman a la puerta de Europa, empezando por la crisis de los refugiados", ha recalcado con decisión el profesor Cadenas. Al mismo tiempo que no podemos negar los éxitos de la ciencia, "tenemos que ser precavidos", como ha expresado el profesor Juan Arana: "Necesitamos una ciencia más humana y un desarrollo humanista que no desconfíe de la ciencia. El papel de la religión me parece fundamental para salvar esta distancia. Necesitamos con urgencia colaborar entre nosotros".

El profesor Díaz ha concluido el acto recordando la necesidad de "cultivar el atractivo que la realidad suscita en nosotros; atractivo que es el motor de la ciencia y de la vida humana. La realidad, al ofrecerse, no deja de mostrarnos su carácter insondable y misterioso".

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Fui forastero y me acogisteis

Tres personas marcadas por la experiencia de acoger nos hablan de cómo el diferente ha cambiado su vida: Belén Cabello, directora de la Fundación Familias para la Acogida; Daniel Almagro, misionero laico comboniano, director del albergue Misión Emmanuel; y José Luis Pinilla, director del Secretariado de Migraciones de la Conferencia Episcopal Española; en un encuentro moderado por Ángel Misut, presidente de la Asociación Casa San Antonio.

Pocos momentos históricos más oportunos para hablar del fenómeno de la acogida. En una “Europa que ve su conciencia moral puesta a prueba” por la crisis de los refugiados, se nos arroja la pregunta más determinante: ¿puede ser el diferente un bien? La acogida ¿es una iniciativa que nos humaniza, que nos enriquece?

Ante esta pregunta Belén Cabello, que acoge en su casa a madres solteras en dificultades, afirma que “no podría abrazar a otro, al diferente, si antes no hubiese sido previamente abrazada tal y como soy, por todo lo que soy”. Del agradecimiento por este abrazo, dice, nace su apertura para acoger. Daniel Almagro, de su experiencia en el albergue Misión Emmanuel, recuerda cómo empezaron, su familia y él, con mucho miedo. Pero que desde ese paso de fe “Dios nunca ha dejado de apoyarnos, de sostenernos, a través del rostro y las manos de tantos amigos”.

José Luis Pinilla, a su vez, ha destacado de toda una vida dedicada a la inmigración que “la apertura al otro enriquece en primer lugar al que acoge. Esta acogida es un Kairós, una gracia que acontece para el enriquecimiento de todos”.

Todos han coincidido en afirmar que “el asistencialismo es una lacra, porque pone al acogido y al que acoge en una situación de desigualdad”. También en que un fenómeno como el de los refugiados sólo puede afrontarse entre todos, desde la sociedad civil. Y en que acoger es mucho más que pan y techo: es apertura, es mirar al otro desde el amor y partiendo de que necesita lo mismo que todos.  

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Europa, un nuevo inicio

En la segunda jornada de EncuentroMadrid ha tenido lugar la conferencia central de esta edición, en la que Costantino Esposito, catedrático de Filosofía de la Universidad de Bari (Italia), y Mikel Azurmendi, profesor de Antropología de la Universidad del País Vasco, han dialogado sobre el lema, “Europa, un nuevo inicio”, en un acto moderado por David Blázquez, colaborador de El Mundo.

Los fundamentos de Europa se tambalean. La discusión sobre el ideal europeo es hoy más real y más necesaria que nunca. La situación social, política y económica del viejo continente no da más tregua: es imprescindible una reflexión profunda sobre los fundamentos de la convivencia de un continente que afronta retos de primer orden. “Y esta es la tarea de EncuentroMadrid”, ha destacado David Blázquez, encargado de moderar la conferencia que ha reflexionado sobre el futuro de Europa. “Este tiempo nos obliga a cuestionarnos, a preguntarnos, estar atentos. Ante la crisis económica y de refugiados, la constante sensación de inseguridad, el terrorismo plasmado en unos terribles atentados, los dramáticos indicadores sociales (que nos dicen que cuatro millones de personas se sienten solas o que 4.000 se quitaron la vida en 2015), ¿cómo se levanta uno por la mañana? ¿Cómo ir al trabajo con el deseo de construir?”.

A esta primera provocación ha contestado Mikel Azurmendi, profesor de Antropología en la Universidad del País Vasco. “Lo más increíble de EncuentroMadrid es que venimos a dejarnos convencer. Es un diálogo verdadero, que introduce una novedad. Durante toda mi vida he defendido los derechos humanos desde mis ideas, mis creencias y mi proceso histórico”, ha reconocido el vasco, que ha vivido gran parte de su vida amenazado por el terrorismo etarra. Para Azurmendi, el problema viene de la Ilustración, que “nos ha aislado, alejándonos de los que nos enseñaron a pensar: se han disuelto nuestros vínculos y hoy somos pequeñas esferas incapaces de comunicarnos. Libres para hacer cualquier cosa mientras no moleste a nadie. Así, ‘nos une lo que nos separa’”.

En cambio, para Costantino Esposito, la Ilustración es un punto de partida. Pero diferencia entre ésta y su ideología: “El cristianismo está en crisis, y el pensamiento ilustrado, en cuanto a ideología, a pensamiento a priori, también. Pero en realidad propone una apertura, una búsqueda de la razón de las cosas, una pregunta por el sentido último de la realidad. Tenemos que retomar esta concepción, abrir la inteligencia para que la realidad nos hable, nos comunique su significado”. Según el italiano, el punto fundamental es la pregunta sobre la naturaleza humana. Para Azurmendi, la pregunta tiene más que ver con la ética: “¿Qué clase de vida tenemos que llevar para que el mundo sea mejor desde que existimos nosotros? De lo que hacemos, ¿qué merece ser eterno? Si no hubiera nacido, ¿qué se perdería el mundo? ¿Cómo mejoramos el mundo? ¡Con nuestra aportación, buscando una vida buena!”.

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'El centro de las soluciones para nuestro país pasa por la palabra encuentro'

Esta mañana tres intelectuales se han sentado a poner en común sus diagnósticos sobre los retos actuales que afronta España en la mesa titulada "España, también un nuevo inicio". Un acto que el filósofo Miguel Ángel Quintana ha calificado de "nada habitual. Cuando me invitan a hablar en algún sitio lo normal es preguntar siempre quién va a estar, buscar al idéntico o, al menos, muy parecido a mí, lo cual resulta extemadamente aburrido. Lugares como este EncuentroMadrid, donde se dialoga con cualquiera, son excepcionales".

Junto a él, el sociólogo Fernando Vidal ha destacado, refiriéndose al nombre EncuentroMadrid, que "no sé si Madrid es efectivamente el centro de España, pero el centro de las soluciones para nuestro país pasa necesariamente por la palabra encuentro". En su opinión, "en España no somos capaces de coalición porque no hay cultura del encuentro. Para llegar a algo, es necesario experimentar que juntos servimos a algo. No se trata de vivir ensimismados, sino de servir juntos. La mejor forma de encontrarnos tú y yo es escuchar juntos a personas con necesidades".

Jon Juaristi, catedrático de Filología, considera que "estamos asistiendo a unas negociaciones donde no se habla de lo importante. Se proponen como nuevas soluciones y palabras que suenan a jurásico". Juaristi ha destacado la inutilidad de "buscar enemigos de antemano. Los enemigos ya saldrán; de hecho, son buenos. Lo que no se puede hacer es generar desde el principio enemigos o rehenes".

Quintana ha señalado que hay tres tipos de encuentros: "desde lo negativo, desde lo neutral y desde lo positivo. Desde lo negativo es el modelo en el que se usan grandes palabras que todos compartimos (democracia, libertad, justicia) pero cada uno concibe de manera distinta, de modo que hace falta un líder que defina esos términos y el pueblo se identifica con esa parte de la sociedad que está de acuerdo. Al final se crea una nueva fractura. El encuentro neutro es aquel que elimina las señas de identidad del espacio público, de modo que lo que se comparte es la nada, y si no se puede hablar del sentido desde luego no hay conflicto pero tampoco encuentro".

Vidal también ha subrayado la necesidad de una política positiva. "Ya sabemos lo que se puede hacer con el poder, ¿pero sabemos lo que se puede hacer con amor? ¿Miramos si las personas se siguen donando libremente? Esto implica una nueva forma de relacionarse. Cuando las palabras se han quemado solo quedan los puentes de belleza como posible encuentro. ¿Qué merece ser eterno? Eso es lo que se debe buscar en política". Una necesidad de autocrítica que también apunta Juaristi: "si en la Edad Media no se dedicaban a buscar culpables es porque sabían que no vivían en una sociedad perfecta".

"¿Qué permite a un yo ser protagonista?", preguntaba Juan Carlos Hernández, subdirector del diario Páginas Digital y moderador de esta mesa. "Encontrarse con gente viva, consciente de sus exigencias de sentido: eso es lo que permite que nazca en el hombre el deseo de construir y que permanezca en el tiempo, que no se quede en algo sentimental".

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'El centro de las soluciones para nuestro país pasa por la palabra encuentro'

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Abrahán o la irrupción de Dios en la historia

Ignacio Carbajosa, catedrático de Sagrada Escritura de la Universidad Eclesiástica San Dámaso; Pedro G. Cuartango, periodista de El Mundo, y Daniel Sada, rector de la Universidad Francisco de Vitoria, dialogan sobre la importancia de la figura del personaje bíblico en la presentación de la exposición “Abrahá. El nacimiento del yo”.

La primera jornada de EncuentroMadrid 2016 se cerró con la presentación de la exposición central de la edición de este año, “Abrahán. El nacimiento del yo”. Una muestra que tiene como comisarios a Giorgio Buccelatti, arqueólogo y profesor de Historia y Arqueología del Antiguo Oriente Próximo en la Universidad de California en Los Ángeles, e Ignacio Carbajosa, biblista especializado en Antiguo Testamento, que ha destacado que “con Abrahán se acaba el politeísmo, termina la fragmentación y apropiación racionalista de la realidad. Dios llama a Abrahán, y esto cambia la dinámica humana: comienza una relación personal entre el Destino y el hombre”.

En un diálogo guiado por Rafael Gerez, presidente de EncuentroMadrid, Carbajosa y Pedro Cuartango, periodista de amplio recorrido y columnista de El Mundo, han dialogado sobre la contemporaneidad de la figura de Abrahán: “Yo no soy un católico, si bien la religiosidad tiene una gran importancia en mi vida. Pero reconozco la inmensa fe de Abrahán y su relevancia última: con él comienza el monoteísmo y, por tanto, la conciencia individual, y con su salida de Ur se produce un cambio en la historia”.

“¿Por qué hablar de un personaje que vivió hace 4.000 años? ¿Qué tiene que enseñarnos un pastor nómada? ¿Y qué tiene que ver con Europa?”, preguntaba Gerez a los ponentes. “La exposición se titula ‘el nacimiento del yo’ porque para volver a construir (también en Europa) tenemos que renacer”, ha explicado Carbajosa. “Todos tenemos la experiencia de un yo fragmentado, que tiene libertad para todo menos para hacerse las preguntas últimas sobre su existencia”. Un punto dramático en el que también ha coincidido Cuartango, cuya sed de respuestas le ha llevado a plantearse, una y otra vez a lo largo de su vida, este grito: “Me sorprende que vivamos en un mundo donde se acalla la pregunta por el sentido. Las grandes cuestiones de la vida, como la muerte, el dolor o la soledad, son temas tabú. Es difícil plantear unas cuestiones así en una sociedad en la que prima el espectáculo y la representación, y esa es la causa última de nuestra frustración”. Para el periodista, este vivir de espaldas a las exigencias ha provocado “una especie de nihilismo” que ha derivado en un “materialismo y una frivolidad que recuerda a las grandes ideologías del siglo XX”.

¿Pero cómo un acontecimiento histórico puede marcar la naturaleza humana? Contesta Carbajosa: “Lo divino, entrando en la historia, cambia lo humano”. Responde también Luigi Giussani en leves pero grandiosos mensajes a lo largo de la exposición: “Sólo un acontecimiento, no un análisis, no un razonamiento, puede fundar el yo“. El Destino ya no es un ente opaco que hay que intentar traducir, sino que Dios se comunica con el hombre, y lo hace comunicándole su voluntad, encargándole una tarea: “El Señor dijo a Abrahán: «Deja tu tierra natal y la casa de tu padre, y ve al país que yo te mostraré. Yo haré de ti una gran nación y te bendeciré; engrandeceré tu nombre y serás una bendición. Bendeciré a los que te bendigan y maldeciré al que te maldiga, y por ti se bendecirán todos los pueblos de la tierra” (Gen 12, 1-3).

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Abrahán o la irrupción de Dios en la historia

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Un nuevo inicio que nace de la persona

EncuentroMadrid dio el pistoletazo de salida a su XIII edición con la presentación de la exposición “Empresa, persona y responsabilidad en François Michelin”. Domingo San Felipe, presidente de de la Cámara Franco-Española de Comercio e Industria; Luis Rubalcaba, catedrático de Economía Aplicada de la UAH; y Bernhard Scholz, presidente de la Asociación Compañía de las Obras comparecen en el acto inaugural de EncuentroMadrid, centrado en la concepción de la empresa, el trabajo y la persona del conocido fabricante de neumáticos francés.

Nada es posible sin las personas. Con esta afirmación dio comienzo EncuentroMadrid en el acto que inauguraba la exposición “Empresa, persona y responsabilidad en François Michelin”, que pretende mostrar cómo este afamado empresario francés ponía a la persona en el centro de la empresa y concebía el trabajo como un servicio. “Él no hablaba de empresa, hablaba de casa, y esta idea de construcción de la comunidad es lo que le hace original”, exponía Luis Rubalcaba, quien también insistía en que “para sostener a España y al mundo, es necesario obedecer a la realidad partiendo de las personas que se tienen delante”, pues para Michelin “todas las personas tienen un diamante dentro y el trabajo es sacar ese diamante a relucir”. El mismo ponente parafraseaba al creador de la renombrada marca de neumáticos indicando que “el sabio es aquél que sabe decir que no sabe y, con eso, construye”.

En su intervención, Domingo San Felipe destacaba que “lo que define al hombre es la contradicción, por su capacidad de aprender, de equivocarse y de maravillarse”, y que “el centro de la empresa, después del cliente, es el empleado”, pues “al empleado que se le da la capacidad de expresarse y de proponer, se le está dando el mejor arma para hacer progresar la empresa”. Más tarde afirmaría que “el trabajo es una posición de la persona y del colectivo”, que es mejor si se “hace por amor”.

Por su parte, Bernhard Scholz ha aseverado que poner en el centro a la persona significa “poner en el centro el deseo de la persona de crear un bien”, dándole valor “no como ejecutor, sino como colaborador”. Sobre los conflictos internos en la empresa, ha indicado que el mejor modo de trabajar con otros es “encontrar el punto de vista que sea más útil para el bien que se busca, insistiendo en la razonabilidad de una determinada posición”. Scholz ha afirmado que el fin de la empresa “no es crear beneficios, sino servir al cliente”, antes de concluir resaltando la figura de Michelin, de quien ha destacado que “es fascinante porque dialogaba mucho con el empleado y todas sus teorías nacían de una confrontación directa con la realidad”.

En este acto inaugural se ha podido vislumbrar que el nuevo inicio al que hace referencia el lema de EncuentroMadrid tiene un punto de partida inconfundible: la persona.

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'La batalla cultural es la tarea más urgente en la Europa que vivimos'

Elena Santa María

El ex diputado Eugenio Nasarre, presidente del Movimiento Europeo, participará este año en EncuentroMadrid, en la mesa redonda titulada “Europa en la encrucijada”, junto al eurodiputado socialista Ramón Jáuregui, y el consejero de Educación Andrés Contreras. Será este domingo 10 de abril a las 13.15h en la Sala de Conferencias del Pabellón Satélite Madrid Arena.

En un artículo publicado recientemente en www.paginasdigital.es, José Luis Restán afirmaba refiriéndose a Europa que “es preciso que los políticos se fajen también en la batalla cultural”. ¿Por qué es importante la batalla cultural?

El proyecto de integración europea, en la visión de los “padres fundadores” (Schuman, De Gasperi, Adenauer, Monnet), tenía un carácter moral y cultural. La Europa que había que edificar, tras los horrores de las dos guerras, tenía que asentarse en unos valores que garantizaran la paz, la libertad y la democracia en el continente. No era, en absoluto, un proyecto tecnocrático ni de carácter economicista. La “batalla cultural” consistía en remover todos los obstáculos para crear una convivencia en libertad en Europa. El sentido de aquella “batalla”, que fue ardua, porque tenía muchos enemigos, sigue vivo. Y retomarla es la tarea más urgente y necesaria en la Europa que vivimos.

¿Cómo podemos responder a la crisis que atraviesa Europa?

La crisis de la Europa de hoy nace del desconcierto por habernos alejado de los valores que cimentaron el proyecto europeo. Cuando se produjo la caída del muro de Berlín –que fue el gran triunfo de la libertad y de la democracia– los líderes europeos supieron afrontar el reto de la nueva Europa que surgía. Lo hicieron dando un impulso a la integración, incrementando la solidaridad, derribando barreras y fortaleciendo las instituciones comunes. Este es el camino que ahora tenemos que recorrer. Lo digo claramente: apostando por más Europa, combatiendo tenazmente los egoísmos nacionales, volviendo a poner en el centro de la política a la persona, retomando la bandera de los ideales de la Europa unida.

En una audiencia del Papa Francisco con algunos intelectuales franceses, el Pontífice decía que “el único continente que puede llevar una cierta unidad al mundo es Europa (…), sólo Europa tiene vocación de universalidad y de servicio”. ¿Por qué?

Sí, la identidad cultural de Europa se fragua por lo que se ha llamado la integración de las tres colinas: Jerusalén, Atenas y Roma. Lo mejor de la historia de Europa se produce por el esfuerzo intelectual de elaborar una concepción del hombre y de la sociedad con esa triple fuente, de la que nacen valores universales. También es cierto que Europa convirtió esa “vocación universal” en una pretensión imperialista, de imposición de poder. Pero ahora Europa ya no puede ser una potencia imperialista. Por eso está en mejores condiciones, con todo el potencial de un gran espacio económico y cultural de más de quinientos millones de habitantes, de proyectar esos valores en el conjunto del mundo. Es una gran oportunidad histórica, de la que los europeos deberíamos ser más conscientes.

En ese mismo encuentro el Papa afirmó que “la renovación (de Europa) no puede ser solo cuantitativa, si Europa quiere rejuvenecer hace falta que recupere sus raíces culturales”. ¿Cree que es posible recuperarlas? ¿Cómo?

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España, también ante un nuevo inicio

Juan Carlos Hernández

Vivimos en un momento marcado por una crisis institucional en la que llevamos varios meses sin formar gobierno. La crisis es institucional pero es algo más. Es un momento ambiguo. Entre los jóvenes y en algunos casos no tan jóvenes existe un interés renovado por la política. Un deseo de construir, de ser protagonistas. Una época marcada también por una ruptura con la tradición, con la autoridad y con el marco constitucional. Existe un deseo de autenticidad pero en muchas ocasiones se mueve hacia la utopía.

Normalmente cualquier hipótesis que surge como intento de respuesta a la exigencia de significado del hombre es excluida de la vida pública. Como observa agudamente uno de nuestros ponentes, Miguel Ángel Quintana, “cuando en el espacio público excluyes los símbolos culturales o religiosos, no estás creando un espacio neutro, sino un tipo de espacio muy concreto: el espacio que les gusta precisamente a los que quieren un ámbito público sin culturas ni religiones. Si apuestas por la nada, aparentemente no estás haciendo apuesta alguna, pero lo cierto es que sí: estás haciendo esa apuesta, la apuesta por la nada”.

¿Esta supuesta neutralidad que domina en el espacio público en España desde hace décadas y que excluye el debate sobre las cuestiones de significado tiene que ver con el deseo de una mayor autenticidad que ahora estalla?

Otro de nuestros ponentes, Fernando Vidal, afirma: “El horizonte vital de todo hombre es la belleza, la belleza que es bien y verdad”. Nuestro país vive un grado insoportable de dialéctica en distintos niveles de convivencia; el horizonte que plantea Vidal es una puerta a entablar un diálogo verdadero. El diálogo implica una conditio sine qua non: partir de la propia identidad. “Si no soy claro conmigo mismo, si no conozco mi identidad religiosa, cultural, filosófica, no puedo encontrarme con el otro. No hay diálogo sin pertenencia” (Papa Francisco).

Por otra parte, los partidos políticos se han convertido en un fin en sí mismos y los intereses de los partidos se han confundido con la política. Ello ha provocado en muchos una gran desafección hacia la política.

La sociedad civil, que en muchas ocasiones es débil, sin embargo también ha dado muestras de una gran proeza ya que, por ejemplo, ha sido el sostén en estos años de crisis. Desde ONG como Cáritas, pasando por los abuelos que han sostenido a muchas familias. Una sociedad civil es también uno de los contrapesos a la siempre permanente tentación de la política de ocuparlo todo. ¿Cómo potenciar la sociedad civil?

En esta nueva edición del EncuentroMadrid, para ayudarnos a entender el contexto actual en el que se mueve nuestro país, contaremos con la presencia de Fernando Vidal, doctor en Sociología, profesor de la Universidad Pontificia Comillas, Jon Juaristi, catedrático de Filología, y Miguel Ángel Quintana, profesor de Ética y Filosofía, el próximo sábado 9 de abril a las 11:00h en la mesa de EM titulada “España, también ante un nuevo inicio”.

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España, también ante un nuevo inicio

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Fui forastero y me acogisteis: la experiencia de acoger al diferente

Ángel Misut

Durante el año 2015, un millón de personas han llegado a la vieja Europa reclamando el estatuto de refugiado. Provienen de zonas en conflicto, especialmente Siria, Iraq, Afganistán y algunos puntos de África como Somalia y Sudán del Sur. Todos quieren llegar hasta Alemania y los países nórdicos pero, por razones lógicas de corresponsabilidad, serán distribuidos por todos los países de la Unión Europea.

Culturas diversas, religiones diversas, razones diversas, generarán problemas diversos, a los que no estamos habituados. Es una acogida que presenta considerables dificultades que no se pueden obviar.

De hecho ya han comenzado a surgir problemas, como ha sido la discriminación de los cristianos en muchos de los albergues donde han sido acogidos en Alemania, o los casos de violencia de género realizados durante la noche del 31 de diciembre en Colonia y otras ciudades europeas.

18.000 personas componen el contingente asignado a España. Algunas de ellas (pocas) han comenzado a llegar y recibir una ayuda institucional que se mantendrá durante seis meses. ¿Y después qué? España no será el destino elegido, sino el destino obligado y esto supondrá una dificultad adicional.

La administración tiene siempre la tentación de realizar una intervención directa a través de sus técnicos, concentrando a los refugiados en albergues y suministrándoles comida y algún dinero de bolsillo. Pero transcurrido el período previsto de seis meses, ¿cuál es el plan?

Para abordar todas estas cuestiones y otras, EncuentroMadrid albergará una mesa redonda con José Luis Pinilla, director del Secretariado de Migraciones de la Conferencia Episcopal Española; Daniel Almagro, misionero laico comboniano, director del Albergue Misión Emmanuel; y Belén Cabello, directora de la Fundación Acogida. Será el sábado 9 de abril a las 16h.

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La Europa trascendente de Platón

Fernando Vidal

“Una Europa que no es capaz de abrirse a la dimensión trascendente de la vida es una Europa que corre el riesgo de perder lentamente su propia alma y también aquel espíritu humanista que, sin embargo, ama y defiende”.

En los orígenes de Europa hay una historia fundacional que es muy interesante recordar. Pocos dudan de que Sócrates es una de las más importantes raíces de Europa y la civilización occidental. Cuando fue juzgado y condenado, se negó a huir. Su discípulo Platón estaba junto a él también en los días de prisión previos a su ejecución. Platón estaba desolado de ver cómo su maestro se dejaba matar por una acusación que era infundada e injusta. Pusieron a su disposición todos los medios para un exilio seguro y tranquilo, le dieron todas las ocasiones para escapar. El propio vigilante se ausentaba. Pero él no quiso ser infiel a los dioses de la ciudad, a Atenas: Sócrates llegó a su límite, no quiso saltar por encima de Atenas. Tomó el brebaje de hierbas ponzoñosas y así aceptó ser ejecutado.

El joven Platón se colapsó: ¿cómo es posible que el mayor sabio del mundo se dejara matar por Atenas? ¿Acaso Atenas era el dios mayor al que había que obedecer bajo toda condición? Platón no lo creía así. Para él, por encima de Atenas estaba la justicia de la verdad. ¿Y qué hizo Platón? Se exilió simbólicamente de la ciudad. Abandonó la ciudad y se exilió a 30 kilómetros, en Mégara. El lugar es muy importante porque Mégara era el puerto por donde entraban todos los que pretendían dar un golpe de Estado en Atenas o conquistar la ciudad por las armas. Platón hace todo lo contrario a un viaje de poder: hace el camino inverso al de los golpistas y todopoderosos. Se convierte en “nadapoderoso”.

Y Platón comienza un proceso crucial para la historia del pensamiento occidental, la razón pública e incluso la cultura cristiana: refunda el pensamiento socrático a la luz de los Misterios. Une la tradición de la razón práctica socrática y la tradición religiosa mistérica. Constituye así Platón la Metafísica. Por encima de Atenas había bienes universales, esos bienes siempre están encarnados y lo único que conduce a la sabiduría plena es el Amor. Ése es el programa platónico para Europa: trascendencia, compromiso y amor.

Atenas no era la última referencia de Atenas. Atenas tenía que servir a un bien y una humanidad más universales. Prisionera de los sofistas, los tecnocráticos y los poderosos, Atenas estaría condenada a morir. Sólo una Atenas que trascendiera de sí misma a una justicia mayor tendría futuro. Y no se equivocó.

Esta historia del exilio de Platón es penetrantemente potente en este momento de Europa. Europa no es el dios. El bienestar europeo no es el horizonte vital. Ni siquiera el permanente aumento de la esperanza de vida es el objetivo mayor de la vida de nadie. El horizonte vital de todo hombre es la belleza, la belleza que es bien y verdad. En la raíz de Europa está la salida de sí misma –el viaje de Platón– hacia un bien más universal, hacia un conocimiento más universal, abierta Europa al misterio de la condición humana, el universo y lo dios. Europa no muere en sí misma. Europa no puede agotarse en sus autorreferencias. El espíritu platónico de Europa hace que su razón sea universal y trascendente. Lo contrario, lleva a paralizar Europa como si hubiera bebido cicuta y hacerle parar su corazón.

¿Qué pasos son necesarios dar para recuperar la cultura política del encuentro?

El compromiso sociopolítico con la Casa Común y la superación de la crisis y sus divisiones requiere que entre todos seamos capaces de recrear redes, redescubrir valores y regenerar las instituciones. La Casa Común es todo lo que compartimos en nuestra sociedad para el buen vivir, la solidaridad con el cuidado común, el medio ambiente en que existimos, la memoria compartida de la historia, nuestro modo de celebrar y relacionarnos y toda la sabiduría que ayuda a discernir y deliberar juntos. Para eso es preciso reivindicar y dignificar la política. Pero la reivindicación de la política y la llamada a la participación no se puede hacer en las mismas condiciones que nos condujeron a esta crisis radical que padecemos.

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Michelin, viva la vida

José Luis Rodríguez Torrego

Vivimos una época de marcas blancas. No solo las vemos en el supermercado, o en la nueva política. También en muchas relaciones humanas, mediatizadas por la tecnología, se impone un cierto sabor a marca blanca, donde la identidad está proscrita o, al menos, difusa. Sin duda son un signo de los tiempos, donde la vida se hace cada vez más low cost, y los consumidores más conniventes con ello. Y sin embargo seguimos teniendo determinadas referencias comerciales –nuestra particular mitología de consumo– cuya sustitución nos resultaría poco menos que traumática. De hecho, alguna gran empresa de distribución que ha tonteado con la idea de eliminar de sus lineales algunas marcas líderes se ha visto obligada a recular al percibir el cabreo preventivo de sus clientes. Aunque las reglas del marketing estén cambiando rápidamente, la fidelidad a determinadas marcas sigue siendo algo sólido.

Pero, ¿qué hace grande a una marca? ¿Cómo se consigue mantener la confianza de los consumidores incluso en entornos de crisis económica? Todos sabemos que a una marca no la construyen solo el producto, su calidad, una publicidad ingeniosa, un buen precio o un packaging atractivo. Para generar una gran marca se necesita una relación personal con el consumidor, algo intangible, una afinidad que va más allá de la que puedan crear dichos elementos.

Estos días, la Compañía de las Obras presenta en EncuentroMadrid una exposición sobre la figura de François Michelin. La empresa Michelin es un ejemplo particularmente interesante de creación de valor de marca. Desde su creación a finales del XIX la historia de la compañía está jalonada por curiosas conexiones —algunas muy sugerentes— con la vida de la sociedad y su contexto histórico.

A modo de ejemplo, es bien conocida la historia de la Guía Michelin, de su selecto grupo de jueces, cuya identidad es desconocida incluso para la dirección de la compañía, y que se dedican fundamentalmente a comer bien y a escribir sobre ello: para muchos, el mejor trabajo del mundo. La Guía surge en 1900 con la idea de incentivar la industria del automóvil, promoviendo su uso turístico, incorporando para ello planos de carreteras e información útil. A partir de los felices 20 empieza a recoger el famoso listado de restaurantes. Podemos decir que la señalización de carreteras en Francia es obra de Michelin. Todos hemos oído en alguna ocasión cómo las tropas aliadas usaron los planos de la Guía para adentrase en Francia durante la invasión posterior al Día D (planos que eran usados también por el ejército alemán).

La implicación de la empresa en las guerras mundiales había comenzado en la Primera, en la que Michelin se zambulle en la construcción de aviones de combate baratos y ligeros, inventando también las primeras pistas de aterrizaje asfaltadas, para solventar el problema del barro. Su colaboración con la Resistencia y su actitud durante la Segunda le valió el reconocimiento posterior de los vencedores. La vocación aeronáutica de la compañía se concretará décadas más tarde en el suministro de los neumáticos del trasbordador espacial de la NASA, y en el posterior acuerdo con Airbus y Boeing.

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>Entrevista a Mikel Azurmendi

'Europa necesita llamar de nuevo al jardinero'

Elena Santa María

Mikel Azurmendi es uno de los invitados estrella del EncuentroMadrid de este año, que va a tener lugar del 8 al 10 de abril en el Pabellón Satélite de la Casa de Campo de Madrid. Azurmendi, antropólogo y escritor laico, participará en una mesa redonda con el filósofo Constantino Esposito. A debate, la situación de Europa. Hace 250 años Europa, en pleno apogeo de la Ilustración, creyó haber encontrado la fórmula para superar diferencias y conflictos: afirmó una serie de principios y de valores –como la libertad, la igualdad, la dignidad de toda persona– que parecían evidentes en sí mismos. No hacía falta discutir sobre sus fundamentos. Se creía que podían fundamentar la convivencia. Ahora es diferente. La crisis de refugiados y la crisis económica han puesto en cuestión el ideal de construcción europea, quizás hayan hecho aflorar un problema previo. Se cuestiona Schengen, se cuestionan los fundamentos de la Unión. Parecemos condenados a oscilar entre el buenismo y la xenofobia, Europa es una tierra en la que se afirma cada vez con más dificultad que el otro sea un bien. Hay miedo y desconcierto. Triunfan fórmulas utópicas. PaginasDigital.es ha conversado con Mikel Azurmendi sobre el tema de la mesa redonda que tendrá lugar en el EncuentroMadrid.

En su libro “La bellezza disarmata”, Julián Carrón afirma que: "(en Europa) se ha intentado afirmar los valores independientemente de aquello que los ha hecho germinar. En esta perspectiva, si la Iglesia ha sido útil para llegar a un cierto nivel de autoconciencia del hombre, una vez que este ha sido alcanzado se debe prescindir de ella". Pero este intento ha fallado. Ratzinger hablaba de "desmoronamiento de los sentimientos humanitarios". ¿Cómo valora este análisis? ¿Qué puede aportar el cristianismo a la Europa actual?

Cuando un jardinero inventa un esqueje de flor maravillosamente capitosa y la hace germinar en tiestos de tierra apropiada, nadie de sentido común medianamente sano se apropia de la flor, arrincona al jardinero y lo expulsa del jardín. Europa necesita llamar de nuevo al jardinero por si recuperamos el secreto de esa flor: la bondad de la vida (humana), la conversación con los maestros jardineros del pasado a fin de lograr modelos de excelencia y la realización de los bienes inherentes a nuestras actividades.

En su discurso en el Bundestag, Benedicto XVI afirmó: "a la pregunta de cómo se puede reconocer lo que es verdaderamente justo, y servir así a la justicia en la legislación, nunca ha sido fácil encontrar la respuesta y hoy, con la abundancia de nuestros conocimientos y de nuestras capacidades, dicha cuestión se ha hecho todavía más difícil". ¿En qué se sostiene hoy la cultura europea, la forma de legislar? ¿Cómo se puede reconocer hoy lo que es verdaderamente justo?

Nuestra forma de legislar tras un debate racional sin coacción en el parlamento requiere una masa ciudadana instruida e informada. Y un control estricto de nuestros elegidos. Ni los medios de comunicación ni los partidos políticos están contribuyendo a ello de manera orquestada, notoria. Más bien prefieren desinformarlo y manipularlo, convirtiéndolo periódicamente en mero votante. Hoy, por lo general, no es posible reconocer si una ley es más justa que cualquier otra alternativa. Con sensibilidad moral únicamente nos queda la posibilidad de reconocer su daño directo en las personas, como es el caso de esta ley europea por la deportación masiva de refugiados hacia Turquía. O como lo es nuestra actual ley del aborto.

Julián Carrón se pregunta en el libro mencionado, "¿cuál es el camino para renovar la fundación de nuestra vida común?". ¿Puede aventurar usted una respuesta?

Si lo supiese, escribiría sobre ello pero tengo para mí que es importante abrir la mente a cuestiones que carecen de respuesta fácil, una educación hacia el sentido del silencio y del respeto por la vida, y un sentimiento de compasión por los humanos así como por los demás seres y por el mundo mismo.

Don Giussani, fundador de Comunión y Liberación, insistía en la urgencia de redescubrir y comunicar el cristianismo en sus elementos originales, como acontecimiento cargado de atractivo, que aferra al hombre por su belleza, por su correspondencia con las exigencias del corazón. El EncuentroMadrid este año lleva por título “Europa, un nuevo inicio”. A la luz de esta idea de don Giussani, ¿es posible un nuevo inicio en Europa?

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>EncuentroMadrid

En la encrucijada entre naturaleza e historia

Ignacio Carbajosa

En el centro del EncuentroMadrid que tendrá lugar el próximo fin de semana estará la exposición "Abrahán, el nacimiento del yo". Ignacio Carbajosa, catedrático de la Universidad San Dámaso y el arqueólogo Giorgio Buccellati, especialista en Mesopotamia, son sus comisarios. La historia de Abrahán se propone como alternativa a un racionalismo, antiguo y moderno, que encierra al hombre en lo previsible y lo somete a la tiranía de la naturaleza.

El yo humano está en crisis. Ha perdido sus referencias fundamentales. Todo de acuerdo. Ninguna novedad. Entonces, ¿por dónde empezar? Lo más lógico sería mandarlo al psiquiatra, en un intento de analizar sus antecedentes biológicos, sociológicos o psicológicos. En una palabra: identificar las fuerzas que lo condicionan e implementar una terapia para tratar las consecuencias.

Don Luigi Giussani prefirió en cambio acudir a la historia. "El yo, tal como nosotros lo conocemos, ¿dónde nació?", se preguntaba. "¡En Abrahán!, respondía. Entonces volvamos a Abrahán para identificar los rasgos del verdadero rostro humano tal como llegaron a nosotros a través de la cultura judeo-cristiana.

Pero, ¿en qué sentido se puede hablar de "nacimiento" del yo en Abrahán, es decir, hacia el 1800 a.C., cuando el hombre ya llevaba varios siglos sobre la Tierra? Entre otras cosas, ¿no es verdad que el hombre es religioso desde el inicio, desde que el hombre es hombre? Cierto, pero aquel hombre "era incapaz de decir tú al hado", como confirma Giorgio Buccellati, famoso arqueólogo de la Mesopotamia del tercer y segundo milenio antes de Cristo.

Para los mesopotámicos, el mundo del que salió Abrahán, el hado era una realidad inerme, una suerte de fuerza interna de la naturaleza que únicamente podía ser "controlada" mediante una apropiación racional de un universo predecible. Del hado no se esperaba comunicación alguna. Se "expresaba" mediante su previsibilidad, a través de leyes que rigen las dimensiones horizontales y verticales de la realidad, es decir, la naturaleza de las cosas y su destino. ¿Y los dioses? No eran más ventanas abiertas a ese hado. Fragmentando el universo previsible se podía controlar mejor la realidad y las leyes que la rigen: justicia, fuerza, fecundidad, salud…

El primero que dijo tú al destino fue Abrahán. Porque el Misterio tomó vida en una llamada situada en el tiempo y en el espacio. Desde entonces el yo se comprende en relación con el Dios vivo, un Tú imprevisible que expresa una voluntad suya muy concreta, no controlable. El yo se comprende en un diálogo real con el Misterio vivo en la historia, ya no en un intento solitario de apropiarse de las leyes que rigen el universo previsible.

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EncuentroMadrid: más allá de occidentalismos (de museo)

Fernando de Haro

Europa: un nuevo inicio. Ese es el título de la nueva edición del EncuentroMadrid que la gente de Comunión y Liberación celebra en la Casa de Campo esta semana. La primera fue en 2003, o sea que la cosa va cogiendo solera. Asociar la expresión “nuevo inicio” a Europa supone, cuando menos, sugerir que la inercia de la tradición institucional, cultural e incluso política del Viejo Continente es insuficiente.

No sé si los organizadores han sido conscientes. Al elegir un lema que habla de la necesidad de otro comienzo se alejan de una sensibilidad muy extendida. Aquella que, de un modo consciente o inconsciente, piensa en Europa como una especie de refugio de bienestar y de civilización. Una suerte de Gran Suiza, el mejor de los mundos posibles, en medio de mercados globales, grandes corrientes de refugiados y terceras guerras mundiales por fascículos. Buena parte de los últimos brotes de nacionalismo y de populismo son una forma de protesta porque Europa no haya sabido permanecer al margen de la historia. Parecen reclamar como una virtud el defecto que denunciaba Octavio Paz en 1983 con precisión hiriente. Querrían que el Viejo Mundo se “repliegue sobre sí mismo y consagre sus inmensas energías a crear una prosperidad sin grandeza y a cultivar un hedonismo sin pasión y sin riesgos”.

El programa es sencillamente irrealizable. Ha aparecido un mundo “posteuropeo” que está fuera y dentro de Europa. El arco temporal que comenzó con Colón y Juan Sebastián Elcano se ha cerrado. A comienzos del siglo XX la población europea representaba algo más del 25 por ciento de la población mundial, hoy solo es el 8 por ciento. El PIB de China, medido en poder adquisitivo paritario, ha superado al de Estados Unidos. En los años 90 Europa ganaba el 72 por ciento de las votaciones en Naciones Unidas. Ahora es China la que vence en el 74 por ciento de las ocasiones y Europa solo en el 50 por ciento. El centro de gravedad del mundo se ha desplazado en términos políticos, militares y económicos hacia el eje Asia-Pacífico.

Los optimistas subrayan que el mundo posteuropeo es mucho más europeo de lo que se cree. Sería prueba de ello el hecho de que nuestras grandes conquistas –el mercado, la democracia basada en ciertos principios, la racionalidad científica hija de la secularización y la técnica- se han convertido en señas de identidad mundiales en el siglo XXI. Este occidentalismo, construido con muchas dosis de ingenuidad, sostiene que el Espíritu en su camino ascendente por la escalera de la historia ha consolidado y convertido en universales los valores de la Ilustración.

Todos los datos fuera y dentro del Viejo Continente apuntan en otra dirección. La desigualdad amenaza la eficacia del mercado. La democracia es cuestionada. La razón, encerrada en un búnker desde hace siglos, cada vez tiene menos confianza en sí misma. Curiosamente la ciencia, más humilde que nunca y más dispuesta a reconocer los diferentes caminos del conocimiento, es el saber más abierto. Pero la separación entre Iglesia y Estado, promovida por el cristianismo y solo materializada efectivamente 18 siglos después de su aparición, se ve amenazada por la extensión de nuevas y viejas experiencias religiosas que vuelven a intentar sacralizar al poder. Cierto miedo a la libertad y al otro son síntomas de que el edificio occidental de las luces se ha quedado vacío y amenaza ruina.

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EncuentroMadrid: más allá de occidentalismos (de museo)

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Sorprendidos

Comunicado final EM15

Sorprendidos. Así es como estamos después de esta edición de Encuentromadrid. Con bastante ingenuidad habíamos elegido el lema “Infinitos deseos. Deseo de infinito". Queríamos seguir una de las grandes provocaciones de la experiencia de D. Luigi Giussani, el fundador de Comunión y Liberación: el deseo es bueno; todo deseo humano es anhelo de infinito, camino y lenguaje en el que todos pueden reconocerse, a partir del cual se puede construir.

Y hemos quedado sorprendidos. Haber puesto en juego esa gran dimensión del deseo, aclarada, sostenida y acompañada por la experiencia cristiana ha sido la ocasión, en estos días, de encuentro con personas de identidades muy diversas: judíos, musulmanes, políticos, jueces, científicos.

Como Julián Carrón decía recientemente en el diario ABC, hemos visto la pertinencia de que en una sociedad plural cada uno narre aquello que le hace vivir. Eso abre espacios de libertad y de novedad insospechados. Lo hemos visto.

Esta edición de Encuentromadrid se ha celebrado en un momento en el que en España hay inquietud y una gran insatisfacción hacia las instituciones. Sin duda hace falta reformarlas, pero nuestros invitados nos han hecho comprender el valor de una conversación nacional sobre quiénes somos, sobre qué es una sociedad justa. Hemos visto cómo durante una semana se rasgaba la autocensura que suele haber en nuestra sociedad sobre las cuestiones relacionadas con el significado. Cuando esa gran cuestión no se censura aparecen espacios en los que, de hecho, se afronta con más inteligencia el reto apasionante de vivir juntos; el resentimiento da paso a la gratitud por que el otro, el diferente, exista, y la justicia puede incluso llegar a tocar ese vértice que supone el perdón.

Hemos tenido experiencia del valor histórico de esa gratuidad a través de las decenas de voluntarios que han hecho posible el Encuentromadrid.

Nuestros amigos musulmanes nos han recordado el valor del testimonio de los mártires cristianos del siglo XXI: el suyo no es solo un testimonio ético sino la constatación de que el único modo de afirmar el infinito, la verdad, es a través de una relación, una relación afectiva. Porque somos apertura al infinito no es justo que se nos imponga una neutralidad en la vida pública respecto a lo que cada uno afirma como lo más querido. La neutralidad, siempre abstracta, empobrece la vida democrática. Ningún miedo, pues, a que cada uno sea lo que es, todo lo contrario. Porque eso es lo que permite el encuentro y un diálogo que en gran medida han desaparecido en nuestro país.

También hemos constatado, a través de una exposición dedicada a las matemáticas y de la conversación con científicos, que el deseo tiene la forma de la razón y de una razón abierta. No hay lenguaje, no hay sistema que se justifique a sí mismo; toda gramática es apertura a la realidad. Y la realidad es asombrosamente correspondiente con la razón.

Estamos sorprendidos. Sorprendidos porque ha comenzado el cambio. Y estamos curiosos por saber a dónde nos lleva ese cambio.

Sorprendidos

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Juan José Cadenas: 'La vida tiene una dignidad cósmica'

Concluye la XI edición de EncuentroMadrid con la intervención de los científicos Marco Bersanelli, miembro investigador de la Agencia Espacial Europea, y Juan José Gómez Cadenas, científico, divulgador y ensayista. El primero ha estado involucrado en el proyecto del satélite Planck, destinado a estudiar las radiaciones cósmicas del fondo del universo, y el segundo ha dedicado su investigación científica al estudio de los neutrinos.

Javier Ortega, catedrático y decano de la Universidad Politécnica de Madrid, ha explicado los motivos por los que EncuentroMadrid ha decidido concluir su XI edición con una aproximación a la ciencia: "La ciencia nos proporciona un conocimiento seguro y nos obliga a medir y a verificar. Por otro lado, también la ciencia está cargada de creatividad. Ambos elementos, sintetizados por los conceptos de 'certeza' y 'libertad', nos invitan a profundizar en el lema de EncuentroMadrid ('Infinitos deseos. Deseo de infinito') desde la experiencia científica y a través del testimonio de dos grandes científicos".

Bersanelli y J.J. Gómez Cadenas han expuesto en primer lugar el campo de sus investigaciones y las razones de su pasión por la ciencia. "El satélite Planck ha escaneado toda la esfera celeste para estudiar la luz primordial, lo que nos ha permitido observar el universo instantes después de su nacimiento", ha explicado el profesor Bersanelli. "El cosmos, inicialmente informe, que hemos podido observar, se ha convertido con el tiempo en el universo que ha posibilitado nuestra vida".

Por su parte, el profesor Juan José Gómez, ha expuesto que "desde hace años en el proyecto Next buscamos una reacción nuclear rarísima, que nos permita saber si los neutrinos fueron los responsables de que la dualidad materia y antimateria se rompiera en favor de la primera. Para ello debemos aislar nuestros experimentos de toda la radiación de fondo que nos rodea, lo cual es dificilísimo".

Respondiendo a la pregunta del profesor Ortega acerca del papel que juega el asombro en el conocimiento científico y en su capacidad de generar certezas, el profesor Bersanelli ha afirmado: "La ciencia para nosotros es como una gran aventura humana. El punto de partida es algo que nos ha atraído, un territorio que está por conquistar, 'un sentido del misterio', como dice Einstein. El recorrido de la ciencia es arriesgado y no estamos seguros de llegar a buen puerto. Sin embargo, esto no es un obstáculo, sino que es parte de la grandeza de la tarea científica".

"La ciencia nos permite asomarnos a un espectáculo grandioso que nos habla también de la grandeza del hombre, por dos razones. En primer lugar, el hombre es aquel momento de la historia del universo en el que sucede algo inaudito: la autoconciencia, la capacidad del hombre de conocerse a sí mismo y de conocer cuanto le rodea. En segundo lugar, porque la historia del hombre sería inexplicable sin la entera historia del universo".

Juan José Cadenas: 'La vida tiene una dignidad cósmica'

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'El infinito en movimiento, el movimiento hacia el misterio'

Este sábado en EncuentroMadrid se han dado cita los cantaores y bailaores Francisco Hidalgo, Ana González, Luis Ortega, Caro Fernández y Caridad Vega, quienes el pasado martes participaron en el espectáculo Inmortal para quererte en el Teatro Infanta Isabel.

El encuentro titulado “Una mirada a la experiencia humana del flamenco” ha comenzado con la pregunta acerca de la vocación a este arte. A ninguno le ha resultado fácil identificar un momento concreto del inicio de su vocación, “yo con 3 ó 4 años me veía en el espejo y me ponía a bailar. Desde luego no es algo que me venga de familia. Mi padre daba palmas pero era soldador, mi madre ponía música pero no tenían que ver mucho con el flamenco”, ha explicado Ana González, conocida como ‘Ana de Cai’. “Yo tampoco recuerdo una fecha exacta. Empiezas casi como un hobby, como un juego”, añadía Luis Ortega. Caridad Vega ha sido quien supo definir más claramente el inicio de su pasión por el arte: “Recuerdo que mi deseo de empezar a cantar era reiterante. Mi familia es cantaora. Cuando veía el flamenco, algo en mí se movía”.

El acto ha tomado cuerpo cuando el moderador Emilio Pérez ha preguntado qué suponía para cada uno de ellos cantar y bailar: “¿Os acerca más al infinito?”. Luis Ortega reconocía que “lo que empieza como un juego o búsqueda, acaba siendo una satisfacción”, y en ese sentido podía afirmar que “sí, las chispas saltan con la búsqueda de esa felicidad, pero es verdad que luego en la profesión, cuando oyes comentarios de lo que han sentido los demás, uno toma una gran responsabilidad. Música y danza es algo también algo personal, de cada espectador. A cada cual le despierta algo distinto”. La bailaora chilena Caro Fernández ha ido más allá en ese sentido de responsabilidad, destacando la obligación del artista de hacer llegar adecuadamente su arte a un público, “ser capaces de transmitirles a ustedes lo que nuestro corazón quiere dar”, expresar lo que el artista no puede decir sino con su arte.

Con una copa de manzanilla regalo de la casa, llegó el turno de preguntar por los maestros, aquellos que marcaron a los que ahora son artistas profesionales. Caridad se ha acordado, por ejemplo, de su tía cantando saetas: “Ella me decía que la saeta no hay que cantarla, sino que hay que rezarla. Ahí hay una conexión en la que te entregas de verdad”. Fue entonces cuando el sentido del arte afloró al ser definido como el vehículo expresivo de la verdad. Son los maestros los que nos acercan a ello, pero no por su técnica, sino por la verdad personal de la historia de cada uno. “Los maestros nos van enseñando todo esto. Entender todo esto no es automático, sino que requiere su tiempo. Yo, por ejemplo, cuando me di cuenta de que esto no era solamente una búsqueda de felicidad fue con la pérdida de mi padre. Descubrí cómo sólo bailando podía cicatrizar mi herida”, confesaba Luis Ortega. Para Ana González, la personalización de su arte también vino de la mano de un maestro, en este caso, de la bailaora Ana Salazar: “Fui a ver a bailar a mi profesora y ahí descubrí a Ana Salazar y vi que cada cual tenía una manera de expresar el flamenco. Yo era muy tímida pero con los años y el tiempo, fui aprendiendo a expresar mi manera de bailar”. Emilio Pérez concluía así un acto en el que salía a relucir la necesidad del arte de los maestros para llegar a ser verdaderamente uno mismo, para abrirse conmovidos al misterio, un “infinito que está en movimiento”, según Caridad Vega. Un infinito por el que uno puede vivir.

'El infinito en movimiento, el movimiento hacia el misterio'

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'Tenía tanta hambre de volver a verte'

“Sabía que durante el camino habría chicas, visiones, de todo; sí, en algún lugar del camino me entregarían la perla”. Esta cita del famoso libro de Jack Kerouac “En la carretera” ha sido la primera leída en el encuentro de literatura “Al otro lado del océano”. Los participantes han leído una y otra vez diversos fragmentos de diversos –como no podía ser de otra forma– autores literarios que en su obra reflejan, de un modo u otro, queriendo o sin querer, el deseo de infinito que habita en el corazón del hombre.

Varios cientos de personas han acudido al teatro auditorio del recinto ferial de la Casa de Campo para adentrarse en un viaje que, a pesar de poder, de primeras, describirse como literario, ha sido mucho más. ¿Es cada cosa que sucede mucho más de lo que vemos, mucho más de lo que oímos?

“Todo parece repetirse indefinidamente… Necesito una vida apasionante. Poco me importa la forma que tome o el precio que tenga que pagar con tal de que me haga latir el corazón”. Estas palabras, tomadas prestadas de un personaje de un breve relato de F. Scott Fitzgerald, son otro ejemplo de lo que ha sucedido esta tarde en EncuentroMadrid. Un ejemplo de la necesidad del ser humano de que la vida, su vida, tenga sentido, relieve, densidad, color. Una necesidad que a veces está tan a flor de piel que el hombre no sabe si mirarla o no; ni, en caso de decidir mirarla, cómo hacerlo. “¿Por qué tengo semejantes deseos? ¿Acaso estar hecho así es una broma de mal gusto? No lo admito”. (“Memorias del subsuelo”, Dostoievski). Un deseo que hiere, el nuestro. Un deseo que siempre pide más. Y que, con el paso del tiempo, en algunos ese “algo luminoso pierde su brillo y su esplendor y nos parece un camino que no lleva a ninguna parte, una agrupación de necesidades incoherentes que se desarrollan en el vacío sin objeto y sin fin”.

¿Será cierto que nos movemos sin rumbo? ¿Será que lo que deseamos no sirve para nada? ¿Para qué tanta pregunta, tanto sufrimiento, tanta alegría? Conozcamos la respuesta o no, la experiencia nos indica que somos así. Así como describe el reconocido Albert Camus en su propio diario: “Cielo tormentoso de agosto. Vientos abrasadores. En el este, sin embargo, se vislumbra una banda azulada, delicada, transparente. Imposible de mirar. Su presencia es molesta para los ojos y el alma. Y es que la belleza es insoportable. La belleza nos desespera. Eternidad de un minuto que querríamos estirar en el tiempo”.

El infinito, que da lema a esta edición de EncuentroMadrid, ha sido el protagonista de este acto. Así lo ha reflejado no solo lo que se ha leído, sino también la propia escenografía, que ha incluido canciones en directo por Javier Andreo y Javier Portela y proyecciones de cuadros que acompañaban las lecturas. Al final de cada intervención se dejaban unos segundos de música clásica que invitaban a los espectadores, discretamente pero con una gran fuerza, a mirar esta cuestión a veces temida, a veces odiada, a veces amada, a la cara.

“¿Dónde está el amigo que busco por doquier? Cuando apunta el día, mi inquietud también aumenta. Cuando el día muere, lo busco todavía. Aunque el corazón me abrasa, yo voy siguiendo sus huellas en cualquier brote de vida…”. (“Fresas salvajes”, Ingmar Bergman).

El acto concluía fijando su mirada en la lectura del poeta Charles Pèguy, para quien ese anhelo de aquello que es todo y dura para siempre es el reflejo de Dios mismo. En la referencia a su “Balada del corazón que tanto ha latido”: “¿Hallarás tú alguna vez el fondo?, ¿hallarás tú alguna vez el descanso al atardecer?”, resuena la voz del Padre, la voz del Misterio. La voz de Aquel que te ha creado, que sale a tu encuentro pero de quien huyes, que te busca pero de quien te escondes, que te dice: “Tenía tanta hambre de volver a verte”.

'Tenía tanta hambre de volver a verte'

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>Wael Farouq en EncuentroMadrid

'Lo que genera violencia no es la religión, sino la ausencia de un encuentro'

“Queremos desvelar y dar respuesta a una problemática antigua, la de la imagen y el valor de lo religioso en el espacio público”. José Luis Restán, director editorial de la cadena Cope, ha introducido y esbozado las preguntas del acto principal de la segunda jornada de EncuentroMadrid, titulado “Religiones y violencia en la Europa del laicismo”. Tras los acontecimientos dramáticos a los que hemos asistido en los últimos tiempos, y que incluyen actos de violencia tan graves como los atentados de París y Copenhague, Restán ha planteado una serie de cuestiones: ¿cuál es la relación entre religión y violencia? ¿Cuál es la forma adecuada de afrontar humanamente este desafío? ¿Cómo comprenden el cristianismo y el islam este problema? ¿La violencia forma parte del hecho religioso?

“En Occidente la violencia es una de las mayores objeciones que se plantea a la religión, especialmente a la monoteísta, considerada intolerante en las sociedades democráticas”, ha explicado Javier Prades, que ha hecho alusión a la historia de incongruencia, infidelidad e instrumentalización de la religión por parte del hombre; una historia que hemos heredado, pero que nos permite hacer un juicio comparativo al ver que en una Europa liberada de esta “matriz religiosa” la violencia ha alcanzado, quizá, sus cotas más altas. “La ausencia de religión parece ser hoy la respuesta al problema: con una sociedad secularizada, aumenta la transigencia y, por ello, la paz”. Es el ideal que, como ha recordado, planteó Schopenhauer: “La intolerancia es intrínseca al monoteísmo: un Dios único es celoso (…); en cambio, el politeísmo es tolerante”. Pero esta acusación, según Prades, se extiende también a aquellos que defienden la existencia de la verdad.

La respuesta del cristianismo pasa por la apertura de la razón: la violencia no instaura el reino de Dios, sino que es un instrumento del diablo; no sirve a la humanidad, sino a la inhumanidad. En este punto, como ha recordado el teólogo, han coincidido numerosos estudiosos e, incluso, Benedicto XVI y el Papa Francisco. “El rechazo de la violencia religiosa se reconoce contemplando el corazón del Evangelio (la pasión, muerte y resurrección de Cristo): Jesús rompe el círculo de la violencia de los hombres, la vacía de poder por la potencia del amor de Dios. Estamos llamados a excluir toda violencia religiosa”.

El profesor Wael Farouq ha querido comenzar su respuesta con una afirmación tajante: “Todo lo que sucede es nuestra responsabilidad. De cada uno de nosotros. Y en este drama de Oriente Próximo la pregunta no es qué vemos, sino a quién vemos. Todos nosotros somos parte de este mal porque no damos testimonio del bien. En el drama que hemos visto, que hemos vivido, nos fijamos en la violencia, pero no vemos a los cientos de miles de personas que han elegido la fe en lugar de la vida. Los cristianos han elegido la fe, y ese es el testimonio más grande de nuestro tiempo”. Farouq ha querido hacer hincapié en que no se trata de un problema de invocar el Corán, sino de una falta de uso de la razón: ahí se produce “el choque entre la férrea tradición islámica, encerrada en la prisión de la forma, y los nobles valores occidentales que, por otro lado, hoy se encuentran vacíos de significado; un choque con un liberalismo sin libertad. El problema no es la ausencia de la modernidad, sino su presencia con valores humanos vacíos”. En este punto, el profesor egipcio ha aludido a datos para afirmar que solo una minoría (un 6 por ciento) de los ataques terroristas tiene una motivación religiosa: “el problema de la violencia no es la religión, sino su ausencia. La ausencia de la religión entendida no como forma, sino como encuentro, como experiencia vivida en la realidad”.

>Wael Farouq en EncuentroMadrid

'Lo que genera violencia no es la religión, sino la ausencia de un encuentro'

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España: una conversación necesaria, ¿posible?

El deseo de cambio de España ha sido el punto de partida de la segunda jornada del EncuentroMadrid 2015. Un deseo que sirve de chispa para construir un nuevo sistema, como las últimas encuestas electorales están poniendo de manifiesto, pero que requiere de una “dimensión realista” para poder construir.

“Se quiere otra vida”, ha afirmado en varias ocasiones durante su intervención el sociólogo Fernando Vidal. “Aparte de política económicas y de bienestar, hacen falta políticas de significado, el deseo de la gente es real, se ve en las redes sociales y en las movilizaciones políticas. Pero falta el cuerpo intermedio capaz de llevar todo ese deseo de la base hacia arriba”.

“La indignación de las generaciones actuales está bastante justificada”, ha afirmado Juan Antonio Ortega, que fue ministro de la UCD. “En cambio nuestra generación, la generación de la Transición, está en vías de extinción. Nosotros tuvimos una necesidad que nos hizo ponernos juntos frente al régimen. Ahora para ellos la Constitución es el régimen. España sigue siendo un país escindido”.

La perspectiva histórica de Juan Pablo Fusi ha introducido un punto de “escepticismo y perplejidad. Pues las democracias con muchos partidos históricamente han tenido consecuencias nefastas”. La clave, en opinión de los ponentes, pasa por la posibilidad de narrarse, de una conversación donde el punto de partida sea la apertura al otro. “Nuestro país ha hecho dejación de su libertad para conversar”, apunta Vidal.

“Pero para conversar hace falta un punto común”, tal como ha señalado el profesor Jon Juaristi, quien se lamenta de que “actualmente ni siquiera compartimos un código de lenguaje común. Las palabras significan para cada uno cosas distintas”. Además, los modelos de conversación actual en nuestro país no son “buenos modelos”, señala Ortega: “En el Parlamento el del otro bando nunca tiene razón por estar en el otro bando y el de mi bando tiene siempre razón por estar en mi bando. El otro modelo son las tertulias, donde cada uno sigue un guión perfectamente previsible”.

Hace falta una nueva forma de conversar y de pensar, señala Fusi, “pero el pensamiento requiere tiempo y ahora los creadores de opinión son los tertulianos”. La única posibilidad es una apertura que se capaz de reconocer al otro. “Porque el otro, cuando te adentras en quién es, suscita una curiosidad inagotable”.

“Y no solo el otro”, apunta Juaristi. “Hay que integrar al enemigo, que es nuestro bien político más preciado”. Ese deseo de reconocimiento del otro es el único código común posible, ha señalado en su conclusión el moderador de la mesa, el periodista Fernando de Haro: “El deseo, retomando el lema de este EncuentroMadrid, será el punto de partida que nos permita construir nuestro país”.

España: una conversación necesaria, ¿posible?

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Una mirada verdaderamente humana, fórmula de la auténtica integración

“¿Qué ocurre cuando un inmigrante llega a Europa? ¿Qué sucede con sus deseos de una vida mejor? ¿Se encuentra con una verdadera posibilidad de integrarse?”: con estas preguntas Pablo Llano, director general de la ONG Cesal, daba comienzo a la mesa redonda sobre la inmigración en la que Farhad Bitani, mediador social y ex capitán del ejército afgano, ha testimoniado su historia personal, comenzando con la educación fundamentalista que recibió en Afganistán, dominada por la violencia: “Participábamos en lapidaciones públicas, veíamos cadáveres en la calle todos los días. Era común ver el llamado ‘baile de la muerte’: decapitaciones públicas acompañadas de una danza alrededor de la cabeza rociándola con aceite”. A pesar de ello, “ha sido el amor a Dios lo que me llevó a desenmascarar toda esta mentira y vorágine de violencia. Con el tiempo, después de trasladarme a Italia, pude conocer vuestra verdadera cultura, la cultura del pueblo. Todo lo que he vivido en Italia, gestos de caridad y respeto hacia mí, me han ayudado a ir hasta el fondo de mi propia tradición y religión”. Respondiendo acerca de la situación que se ha encontrado en Europa, Bitani también ha afirmado que “los jóvenes europeos han perdido su identidad”.

Por su parte, Raúl Jiménez ha hablado de su experiencia como director del CEPI, en el que diariamente atienden y acompañan a jóvenes inmigrantes: “Los chicos del centro llegan a España con el deseo de encontrarse en el paraíso, pero cuando ven la realidad despiertan del sueño. Sin lazos familiares ni culturales se sienten perdidos. Nosotros intentamos que encuentren un lugar donde descubrir su verdadera humanidad, un lugar donde sentirse acogidos y valorados”.

“Si tuviéramos una fórmula mágica no tendríamos que trabajar en la integración”, ha explicado Marina del Corral, secretaria general de Inmigración del Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales, que ha tratado de abordar el tema de la inmigración desde un punto de vista político. “Es un camino y un encuentro en un proyecto común”.

En este acto, a través del testimonio y de la experiencia desde el ámbito de la política y de la ayuda social, se ha podido ver cómo no existe auténtica integración sin acogida, sin acompañamiento y sin una mirada humana sobre las personas que salen a nuestro paso.

Una mirada verdaderamente humana, fórmula de la auténtica integración

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El hombre, el centro de la justicia

La primera jornada de EncuentroMadrid 2015 tuvo como acto principal la mesa redonda “No hay paz sin justicia. No hay justicia sin perdón”. En ella participaron Julián Ríos, abogado y profesor de Derecho Penal en la Universidad Pontificia de Comillas, e Ignacio José Subijana, magistrado y presidente de la Audiencia Provincial de Guipúzcoa.

Muchos de los deseos que tenemos contienen grandeza. Otros son mezquinos. Unos buscan la paz y otros la discordia. Unos, el encuentro; otros, la guerra. La justicia, la paz y la verdad son cosas que todo hombre busca. Unas veces buscamos a través de vías adecuadas. Muchas otras, por vías que solo alejan del punto al que, en el fondo, querríamos llegar.

En el acto de este viernes Ignacio José Subijana arrancaba su intervención con una primera provocación al público: “La justicia tiene que ver con dónde y cómo ubicamos a los seres humanos”. Tras hacer un breve recorrido por los tres puntos elementales de la justicia penal (el infractor, la víctima y la ley), el magistrado ha considerado que el tipo de justicia más completa es la restaurativa, pues “intenta integrar elementos personales y elementos sociales”, lo que, según él, supone un cambio radical. “La justicia restaurativa brinda la oportunidad de comunicarse y, desde ahí, la posibilidad, tanto para una parte como para la otra, de que sus necesidades se respondan”. Ha subrayado que aplicando este tipo de justicia el juicio pasa de ser exclusivamente una decisión sobre si condenar a una persona o no a favorecer la atención, asistencia y comprensión de los implicados en él, que son, al contrario de lo que todos consideramos cuando etiquetamos a unos y a otros, personas. Subijana ha tratado la cuestión del perdón, algo que para una víctima “es una decisión muy íntima que no se puede imponer”, pero que, ha continuado, “permite construir un futuro no determinado por el delito”.

El otro ponente de la tarde ha señalado también la necesidad de que víctima e infractor, si es posible, se reencuentren. Julián Ríos, tras más de 25 años teniendo trato con personas que han cometido delitos graves, por un lado, y personas que han sufrido estos hechos dañosos, por otro, defiende que lo que mejor repara un daño grave es el perdón por parte de la víctima y el sincero arrepentimiento por parte del infractor. Asimismo, Ríos ha señalado que reducir a las personas a lo que han hecho –que significa reducirlas a ideas o conceptos– no sirve de nada. Ha puesto sobre la mesa situaciones que ha vivido en las que ha podido ser testigo de cómo lo que verdaderamente sana una herida tan profunda como la causada por un atentado terrorista es que una parte y otra se puedan encontrar en un espacio que favorezca el diálogo entre ellos, llevando esto, en última instancia, a la verdadera reparación. Solo así, ha subrayado, el corazón del hombre puede alcanzar el perdón y así “desatarse del todo el nudo del odio para poder liberarse y donarse, para poder amar”.

El hombre, el centro de la justicia

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>Comienza EncuentroMadrid 2015

El infinito como punto de partida

EncuentroMadrid inauguró su XI edición con la presentación de la exposición “De uno a infinito, en el corazón de las matemáticas”. Lorena Heras, directora general de Universidades e Investigación de la Comunidad de Madrid, y Camino Cañón, catedrática de Lógica Matemática de la Universidad Pontificia de Comillas, protagonistas del encuentro inaugural de EncuentroMadrid.

Este viernes ha dado comienzo la XI edición de EncuentroMadrid con la presentación de la exposición “De uno a infinito, en el corazón de las Matemáticas”, que pretende ser un “recorrido que nos ayude a alcanzar una familiaridad con la verdad”, como ha afirmado Ramón Rodríguez, profesor titular de Matemática Aplicada de la Universidad Politécnica de Madrid, quien además ha sugerido que “las matemáticas permiten al hombre reconocerse en certezas, lo que le posibilita conocer la verdad de las cosas que tiene a su alrededor”.

En su intervención, Lorena Heras agradecía a la Asociación Universitas el trabajo realizado en esta exposición, recalcando que “trabaja con gran curiosidad y sólidos principios”, dando paso a la catedrática Camino Cañón, quien ha resaltado “la belleza de la exposición, que muestra la búsqueda de la armonía y la belleza que se esconden tras el infinito” pues este, según ella, “ha sido siempre una piedra donde el hombre ha tropezado, pero a la vez una gran fuente de fecundidad”, citando ejemplos como los de la geometría fractal, el descubrimiento de los números irracionales, el teorema de Bolzano o la búsqueda de lo claro y lo distinto de Descartes.

Antonio Rodríguez, comisario de la exposición, ha explicado los pasos fundamentales de la misma, como la capacidad de demostración y evidencia, el vínculo entre las matemáticas y el infinito, la simetría y la relación con la realidad física. "En todos estos pasos", ha afirmado, "se puede ver y tocar, también a través de experimentos, el intento del hombre por comprender lo ignoto, por resolver las grandes incógnitas que han salido a nuestro paso" pues, según ha concluido, “el conocimiento es imparable, como el deseo de nuestro corazón”.

Con este acercamiento al saber matemático y, en definitiva, al deseo humano de conocer, ha dado inicio la XI edición de EncuentroMadrid, que durante los dos próximos días nos acercará a personalidades del mundo de la política, de la ciencia y del arte, ofreciendo un espacio privilegiado para el diálogo y la cultura.

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El infinito como punto de partida

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>Encuentromadrid:

España, deseo de cambio

F.H.

A menos de dos meses de las elecciones autonómicas y municipales, el deseo de cambio marca la actualidad en España. Ese deseo va a ser analizado en una de las mesas redondas del EncuentroMadrid este sábado por la mañana (11 horas) con cuatro invitados de peso: Jon Juaristi, ensayista y columnista; Mikel Buesa, economista; Juan Pablo Fusi, historiador; y Juan Antonio Ortega y Díaz Ambrona, uno de los protagonistas de la Transición.

A los invitados se les va a pedir que se pronuncien sobre la situación de España, tomando como herramienta de análisis algunos elementos del “pensamiento social” de Giussani. El fundador de CL decía que “la construcción auténtica –la construcción política, la construcción social– depende de la intensidad realista del deseo”. Según Giussani hay dos modos de afrontar el empeño social y político. Bien desde la utopía, desde una concepción preestablecida de la realidad, que cierra y violenta. O bien desde el deseo. El deseo entendido como esa exigencia de todo hombre por una vida más justa, más armónica, más pacífica.

Deseo o utopía. Esa es la alternativa de la que se va a hablar en la mesa redonda. En un momento en el que hay críticas a la partitocracia, hay proliferación de populismo, hay nuevos discursos utópicos y junto a eso emerge también un deseo justo, el deseo de un Estado no ensimismado, un Estado más abierto, más poroso, más volcado con la sociedad… hay un cansancio que parece lógico hacia el modo en el que hemos concebido el espacio público, se ha hecho mucha economía pero poca política. Juaristi ya ha señalado que “la extrema izquierda tiene razón cuando dice que los consensos básicos se han roto, pero no porque lo diga la extrema izquierda”. Por eso es necesaria una reconstrucción similar a la que Juan Pablo Fusi explica cuando asegura que “el pensamiento español a partir de los años 70 se dedica a proporcionar los instrumentos de análisis para la reconstrucción de la democracia en España tras la dictadura de Franco”.

Entonces el pensamiento y también la sensibilidad social hicieron posible ese cambio. Ahora ese cambio llegará si los sujetos sociales saben “narrarse”. Es la expresión que utilizó Julián Carrón, actual presidente de la Fraternidad de CL, en un artículo publicado en ABC hace unos días. “Lo que decidirá el futuro de Europa (podemos decir España) –señalaba Carrón– es si se convierte en un lugar de encuentro real entre diferentes propuestas de significado, por dispares y múltiples que sean. Ahora es cuando comienza para Europa (España) la prueba. Espacio de libertad quiere decir espacio donde poder narrarse. Que cada uno ponga a disposición de todos su visión y su modo de vivir. Esta colaboración facilitará que nos conozcamos a partir de la experiencia real de cada uno y no de estereotipos ideológicos que hacen imposible el diálogo”.

A los españoles nos ha faltado narrarnos unos a otros. A los invitados se les va a preguntar cómo recuperar esa narración. Y cómo recuperar la estima por el otro.

>Encuentromadrid:

España, deseo de cambio

F.H. | 0 comentarios valoración: 3  470 votos
>Editorial

EncuentroMadrid: el deseo hace bien

Fernando de Haro

El EncuentroMadrid, el evento que la gente de Comunión y Liberación organiza desde hace ya bastantes primaveras en la capital de España, tiene en esta edición como invitado a Wael Farouq. Farouq es un joven profesor de la American University de El Cairo, musulmán, apasionado defensor de la primavera egipcia. Después de algunas estancias en Estados Unidos y en Europa, tiene una especial agudeza para ver con una mirada fresca la sociedad occidental. Muy crítico con alguna de las expresiones del actual islam, ha desarrollado hipótesis interesantes para explicar qué nos sucede en esta parte del mundo.

Farouq ha leído con provecho a Patrick Smith, un ensayista que tuvo bastante éxito en los Estados Unidos de finales de los años 90 del pasado siglo. Smith explicaba que en el Japón de la postguerra el emperador siguió conservando sus atributos religiosos como una pura apariencia. Se creó entonces la “sacralidad de la nada”. Esa expresión, “sacralidad de la nada”, es la que, según el profesor musulmán, mejor expresa la vida occidental. Decimos regirnos por los grandes principios, los sagrados valores ilustrados de la libertad, la razón o la igualdad pero la postmodernidad los ha vaciado de contenido como vació la sacralidad imperial. La acusación es especialmente aguda porque Farouq la formuló hace unas semanas, cuando se llenaban páginas y páginas en defensa de la libertad de expresión, tras el atentado yihadista de París.

En la esfera pública es obligatorio someterse a la “sacralidad de la nada”. No puede haber identidades claras, religiosidad pública. Es necesario impedir que se discrimine al diferente y la mejor manera de evitarlo es que la diferencia no exista. Pero esa neutralidad es insostenible. Los valores de la república neutral, ideales de la Francia laica y de la España que tanto la imita –tan defendidos por Finkielkraut en su último libro La identidad desdichada-, se ven desbordados. Y las escuelas se llenan de velos y las librerías de manuales sobre budismo. La nada no puede satisfacer el hambre de pertenencia, de identidad. Por eso, dice Farouq, en realidad la “sacralidad de la nada” ha quedado superada por la existencia de dos mundos paralelos. “La nada y lo sacro”. Lo público es el campo regido por unos valores vacíos y lo privado el lugar del sentido. Lo privado no se somete al examen racional. La incomunicación es casi absoluta.

¿Qué hacer en esta situación? Desde luego no parece conveniente tirar por la borda una de las intuiciones de la ciudad moderna: la regla ilustrada que le pide al ciudadano que, en cuanto ciudadano, se exprese en términos universales. Es rechazable sin duda la pretensión de que lo religioso sea privatizado pero no la invitación a que comparezca en la vida pública en términos comprensibles y útiles para todos, la sugerencia de no prescindir de la razón.

>Editorial

EncuentroMadrid: el deseo hace bien

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Esperar contra toda esperanza

Nadezhda Voskresenskaja

España, julio de 1976. El rey Juan Carlos encarga la formación de su segundo gobierno a Adolfo Suárez. Un joven político del que se sabía muy poco pero que terminó superando con mucho los resultados esperados. Suárez mostró una estatura humana y política que nadie habría imaginado y ya en sus primeros años de gobierno consiguió dar cuerpo a la esperanza –tan deseada como aparentemente inalcanzable– de reconciliar esa ruptura que casi dos siglos de ideologías habían dado en llamar “las dos Españas”.

El recuerdo del presidente de la Transición nos lleva a divagar por los meandros de una política utópica. Los primeros años de su mandato fueron muy duros: el deseo de cambio se confundía a menudo con la reacción violenta de grupos extremistas y terroristas que seguían aferrándose a las orillas contrapuestas de un mismo río. ¿Qué hizo posible el milagro? La fuerza de hombres que creían firmemente que podían confiar en el corazón del hombre, en su necesidad de bien, de justicia y de verdad. Consciente del hecho de que un hombre solo no crea sociedad, Suárez supo buscar la compañía de aquellos que miraban el mismo horizonte que él, y que como él esperaban un “mañana abierto al infinito”, como dice un verso de Machado que él citaba a menudo.

No le importó que en su gabinete hubiera políticos de corrientes muy distintas porque estaba convencido de que los otros no eran una amenaza sino más bien aliados potenciales en la batalla por el bien común. Por eso legalizó los partidos políticos que habían estado prohibidos durante el régimen y preparó al país para sus primeras elecciones libres. Sabiendo que no hay paz sin perdón, decretó una amnistía para los presos políticos y permitió el retorno de los exiliados. Fiel al consejo evangélico de “dar al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios”, reelaboró la ley de la libertad religiosa, separando al gobierno estatal de la Iglesia, que así pudo gozar de una identidad propia. En resumen, un trabajador incansable que generó un clima de confianza y de convivencia social real, que permitió redactar y aprobar la Constitución de 1978, con el más amplio consenso de la historia del país.

Ucrania, febrero de 2014. Pocos días después de la fuga del presidente Yanukovich, su destitución por parte del parlamento ucraniano y la convocatoria de elecciones anticipadas para mayo, se inaugura en Kiev un Forum europeo que declara nacer con el objetivo de ofrecer una perspectiva a largo plazo para la sociedad civil ucraniana con respecto a la democracia. Los fundadores y responsables institucionales de la iniciativa son la Universidad Nacional de Kiev, la revista “La Règle du jeu”, y el Movimiento de Base Antirracista Europeo – EGAM. Este Forum quiere construir una plataforma interactiva donde puedan encontrarse intelectuales ucranianos y europeos, instaurando así un diálogo constructivo basado en el intercambio recíproco de experiencias y conocimientos, y al mismo tiempo se propone organizar en las principales ciudades de Ucrania una serie de conferencias con personalidades europeas del mundo de la política, la cultura, el arte y los servicios sociales.

Nadie duda de que estos son tiempos duros para Ucrania. Nuevos grupos armados se enfrentan desde ambas orillas del río y tratan de sembrar la desesperación, acallar las esperanzas en un futuro que parece tan incierto como el presente. Pero en medio de las divisiones, del miedo y de la desconfianza, hay hombres que creen todavía en el corazón, y que luchan sin tregua entre aguas impetuosas, tratando de encauzar ese deseo de justicia, de verdad y de bondad que permanece, invencible, en el corazón de la gente.

Esperar contra toda esperanza

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Buenas razones en los ojos

Fernando de Haro

El pasado fin de semana ha tenido lugar el EncuentroMadrid, un "hijo pequeño" del Meeting de Rimini que se celebra durante la primavera en esta ciudad. Se ha convertido en una rara avis en su género porque, aunque es una iniciativa católica, no se dedica a la apologética ni es una escuela de formación para cuadros. Es una clara manifestación de cultura popular que esta vez ha reunido a intelectuales judíos, periodistas ateos, representantes de la alta cocina y una variada gama de personajes que no suelen verse juntos. Algo normal en Italia pero extrañísimo en una España en la que siempre hay que estar de una parte: o con el frente de los derechos o con el de los valores, o con el prolife o con el prochoice, con la izquierda o con la derecha. Hace algún tiempo algo así hubiera parecido un sueño, pero cuando se tiene paciencia y se pone una cancha en la que se "utilizan palabras de verdad" hasta los muros más altos pueden caer.

El título de esta edición ha sido "Buenas razones para la vida en común". La sorpresa es que los voluntarios, los asistentes y los participantes en los diferentes encuentros no se han llevado en la cartera un largo catálogo de buenas intenciones ni argumentos esculpidos en piedra. Más bien han visto suceder ante sus ojos esas razones.

La edición de este año ha comenzado con un encuentro sobre Europa. El debate sobre el futuro de la Unión ha sido un paradigma del dilema ante el que todos nos encontramos para construir la vida en común. Las elecciones del próximo 25 de mayo son un auténtico referéndum sobre el proceso de construcción europea. Le Pen en Francia, Grillo en Italia, los nuevos euroescepticos holandadeses, filandeses y muchos otros más amenazan con hacer saltar por los aires todo lo que se levantó tras la Segunda Guerra Mundial. El nihilismo escapa hacia el nacionalismo. Pero la Unión, convertida en una máquina burocrática, no encuentra una identidad que resulte atractiva. El humus de la postguerra se ha disuelto. La incapacidad para dar el salto a la federación de los 28, con una política y una economía común, provoca que el Parlamento y la Comisión se enfoquen hacia la cuestión social. Y en la cuestión social domina el enfoque de los nuevos derechos. Ningún escándalo. Políticamente la Unión refleja la perplejidad del hombre postmoderno: ya no sabe quién es y le tienta convertirse en un experimento de sí mismo. No es solo el problema de los progresistas, también los defensores de la tradición sienten esa fascinación. Como ha asegurado el cardenal Scola, en su intervención en la Casa de Campo, donde se celebra el EncuentroMadrid, "todos somos boxeadores noqueados" que se consiguen levantar de la lona en el último momento.

¿Desde dónde recomenzar? Paradójicamente no hay buenas razones para percibir al otro como un bien, para una vida en común, sin realizar una indagación existencial. Junto a la posibilidad de convertirnos en doctores Frankestein de nosotros mismos, está la evidencia de que somos relación. Reconocerlo y desplegarlo es la primera política, como decían los grandes disidentes en la época en la que el comunismo dominaba media Europa. Ahora lo que domina es una ideología del mercado. Pretende hacernos olvidar que hasta lo más íntimo de la economía se rige por la gratuidad.

Si la primera política es reconocerse en relación –sin el otro no me comprendo– se entiende por qué el EncuentroMadrid ha reivindicado el testimonio como forma de "intervención histórica". No estamos hablando ni mucho menos de la "opción espiritual" que predicaban algunos católicos hace décadas. Todo lo contrario, el testimonio no es sólo una categoría ética, es aquello que permite comprender quién soy, quiénes son los demás. De ahí es de dónde surge la construcción, del acceso a una verdad llena de carne y de tiempo.

Todo esto exige abandonar la vieja mentalidad del militante. No hay ningún bastión que defender. No hay barrera que separe a católicos de no católicos, la fe no distancia, descubre inesperados compañeros de camino. Hace falta contarse unos a otros, con palabras comprensibles, lo que nos ha sucedido. Todo esto que aquí está dicho con muchas palabras, en la cara de los adolescentes que preparaban hamburguesas y limpiaban el suelo de la Casa de Campo estaba relatado, de un golpe, en la sonrisa de sus ojos.

Buenas razones en los ojos

Fernando de Haro | 0 comentarios valoración: 3  552 votos
>COMUNICADO CONCLUSIVO DEL ENCUENTROMADRID 2014

Testigos, y por ello constructores

Nosotros, como todos los hombres postmodernos, estamos ante una encrucijada. La ha definido con precisión el Cardenal Angelo Scola en el acto central de la edición 2014 del EncuentroMadrid. Perplejos y confusos ante un entorno complicado, tenemos que responder a una pregunta decisiva. ¿Somos un experimento del que somos también los artífices o, por el contrario, nuestra verdadera fisonomía está perfilada por nuestra relación con la realidad, con los otros o con el Misterio que hace todas las cosas?

Puede parecer paradójico subrayar este interrogante cuando este año elEncuentroMadrid ha tenido como lemaBuenas razones para la vida en común. Nada más pertinente, sin embargo, que hacer experiencia de nuestro auténtico yo para construir la ciudad de todos. En España, afortunadamente, en las últimas semanas se ha hecho un llamamiento para recuperar  la concordia de la transición. Y eso está muy bien. Pero la estima por el otro solo puede fundarse en un sólido juicio que arrastre el corazón. Necesitamos al otro para descubrir quiénes somos, para que el ejercicio de la libertad no nos conduzca a un individualismo suicida.

Estos días hemos podido constatar cómo  ellos ha sucedido ante nuestros ojos. Durante cuatro jornadas hemos tenido ocasión de encontrarnos con políticos, intelectuales, protagonistas de la escena internacional, jóvenes que hasta hace muy poco consideraban perdida su vida,músicos, cocineros famosos y un largo etcétera de personas con apasionanteshistorias. Hemos visto cómo cuando se parte de las exigencias y de los deseos más profundos, cuando se habla con verdad, el otro se despliega con toda su riqueza y uno mismo comprende la apasionante promesa y fecundidad, a menudo descuidada, que tiene dentro.

Hemos tenido la ocasión de constatar que aquellos que hemos sido alcanzados por el acontecimiento cristiano recorremos elmismo camino que todos. Por eso se nos ha hecho evidente que la mejor categoría para construir la ciudad común es el testimonio. La escucha y la narración franca de lo que nos ha sucedido. El testimonio, cuando no es reducido a ética y se convierte enconciencia y remisión a la verdad, es el factor más determinante para la vida social. Se edifica, en compañía de todos, a partir de ese punto.

Se hace posible de este modo, para sorpresa de todos, una presencia original, que se expresa en una capacidad de juicio nuevosobre la realidad, en gratuidad y en acogida. Nuestros cientos de voluntarios nos han vuelto a enseñar que la gratuidad es una categoría histórica, incluso económica. Hemos mirado juntos los retos que tienen por delante Europa y España. Necesitamos más Europa para no dejarnos llevar por el nacionalismo. Pero Europa no puede ser una instancia que progresa a base de impulsos ideológicos, legislando contra las evidencias elementales. Hemos tenido ocasión de oír un diálogo fecundo entre españoles de muy diversas posiciones. Algo casi inaudito y que ha sido posible porque se ha puesto en juego una humanidad común. Este es el método. Método que puede ser alentado por una educación que ponga en primer plano las preguntas por el sentido de la vida, a las que nadie se puede sustraer.

>COMUNICADO CONCLUSIVO DEL ENCUENTROMADRID 2014

Testigos, y por ello constructores

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Alvira: 'Un buen profesor debe amar con pasión lo que hace, la materia que imparte'

El acto central de la última jornada de EncuentroMadrid ha estado dedicado a la educación, con una mesa redonda titulada “Tiempo de educar” en la que han participado José María Alvira, secretario general de Escuelas Católicas, y Franco Nembrini, director de un colegio italiano y autor del libro El arte de educar.

Ambos han repasado los principales desafíos a los que se enfrenta en la actualidad el sistema educativo, “donde todo se mide”, como señaló el moderador, el profesor Ferrán Riera. En este sentido, Alvira que un colegio cumple los estándares de calidad cuando “tiene un proyecto educativo real, realizado en la manera de relacionarse el colegio con los alumnos, profesores, familias; cuando enseña bien, y por tanto tiene buenos resultados; cuando atiende especialmente a los más débiles de forma organizada y sistematizada, y no sólo a los más débiles intelectualmente, sino también económica y afectivamente”.

Por su parte, Nembrini enumeró las características de un buen profesor: “una persona viva, llena de curiosidad por aprender lo que enseña, que quiere a los chavales que tiene delante, y que ama lo que enseña”. Estos dos últimos requisitos fueron también destacados por Alvira: “El educador es un adulto que está y que acompaña, que no sustituye al alumno, o al hijo, que le deja libre, pero sabiendo que siempre estará ahí. Es fundamental querer al chaval, pero no intentarles conquistar, en todo caso estar disponible para dejarse conquistar. Y también es esencial amar con pasión lo que uno hace, la materia que se enseña, porque sólo así lo que tienen que estudiar los chicos podrá tener un sentido para ellos”. Nembrini mostró su acuerdo con Alvira y destacó que el hecho de que un joven sepa que el adulto que lo educa siempre va a estar “le garantiza la posibilidad de retornar siempre y libremente. Porque la libertad es esencial al hombre, ante su libertad hasta Dios se para”.

Alvira: 'Un buen profesor debe amar con pasión lo que hace, la materia que imparte'

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Un hombre que vive por los olvidados de los olvidados

Grégoire Ahongbonon ha recorrido desde 1983 miles de kilómetros polvorientos entre Costa de Marfil, Benin y Burkina Faso para sanar y recuperar a enfermos de toda índole. En 1992 comenzó a ocuparse de “los olvidados de los olvidados”, los enfermos mentales. En EncuentroMadrid nos contará por qué inició esta aventura y cómo la lleva a cabo.

“Los enfermos mentales representan una vergüenza para las familias, para la sociedad, para los poderes públicos, y debería serlo para la humanidad entera. Cuando veo a un hombre bloqueado en un tronco, es la imagen de mi propia persona y de la humanidad. Cuando veo a una mujer desnuda en la calle, prisionera en un tronco, es la imagen de mi madre y de todas las mujeres del mundo” (Grégoire Ah.).

Grégoire Ahongbonon rescata de la calle o de sus propias casas a los enfermos mentales, les da ropa limpia, medicamentos y un hogar (“jamás volverás a dormir en la calle”, les dice, a sabiendas de que niños y viandantes los apedrean y apalean). Finalmente, hace todo lo posible para que los enfermos puedan volver a sus casas y sean aceptados.

No creo que nadie pueda explicar exactamente de dónde sale Grégoire, por qué decidió dedicarse por entero a esos “diablos encadenados por sus propias familias”, de dónde saca el amor y la autoridad para abajarse a la tierra, romper (literalmente) las cadenas que los atan al infierno y desafiar a poblados enteros para que se atrevan a tratarlos con la dignidad y el respeto que nunca tuvieron. Es fácil olvidarse de África; también es fácil albergar sentimientos melifluos o desear cambiar la historia de los hombres. Grégoire, sin pedir permiso a nadie, ha comenzado a cambiar el mundo.

“Si un pobre hombre como yo, que no sabe de nada, que es un inútil, un inútil en todo, ha vuelto su mirada a estos enfermos, que están olvidados por todos los intelectuales, por todos los sabios del mundo; si Dios ha querido que un miserable como yo emprenda una actividad semejante es para que podamos todos abrir los ojos, es para permitir a la humanidad abrir los ojos. Hay hombres que están olvidados y Dios nos interpela, nos interpela a todos”.

Un hombre que vive por los olvidados de los olvidados

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David Muñoz: 'Nunca es tarde para empezar a hacer lo que a uno le gusta'

Con una espectacular puesta en escena, aparecieron los cocineros de “Un inicio para todos” en el escenario del Teatro Auditorio de la Casa de Campo en el marco del evento cultural EncuentroMadrid. Perfectamente coordinados se subieron al escenario y con total naturalidad empezaron a cocinar un gazpacho de fresas, plato creado en DiverXo y cedido por David Muñoz para el acto.

Edu Roselló, involucrado en la asociación cuyo nombre daba título al evento, que se dedica a acompañar a jóvenes en riesgo de exclusión social, ha conducido el acto, que ha girado en torno a cinco palabras que definen la historia de “Un inicio para todos”:

Encuentro

Algo real que no depende de nosotros y que, aunque nos enfademos porque las cosas no son como esperamos, vuelve a sorprendernos y encontramos de nuevo un motivo por el que vivir. Algo extraño que no entendemos por qué, pero sí que lo queremos para siempre.

El encuentro se ilustra con el testimonio de Hamza; un marroquí que después de haber conocido a Fernando Morán, implicado en “Un inicio para todos” y coordinador del CEPI Hispano-Dominicano (gestionado por la ong CESAL), aprende lo que significa “te quiero”. Su vida cambió desde que Fernando se preocupara por su vida.

Descubrimiento

El cocinero Chema de Isidro, en cuya escuela de hostelería viene impartiendo clases a los jóvenes desfavorecidos del CEPI los últimos dos años a raíz de una propuesta de CESAL, afirmó que “Un inicio para todos” ha supuesto un comienzo para él: “Porque enseñando a cocinar a este grupo soy feliz”. Esto es el descubrimiento.

Libertad

Edu Roselló definió la libertad como la posibilidad de decir sí. No se trata de defender una posición, sino de amar la libertad del otro. Para Fernando Morán es doloroso poner esta libertad por delante, porque siempre implica asumir más riesgos, “pero es más doloroso todavía que los chavales se queden con nosotros de un modo violento”.

Radicalidad

La disponibilidad nace de una radicalidad que permite afirmar que las cosas existen y queremos tratarlas bien, coincidían todos los protagonistas del acto. La cocina permite cuidar los pequeños detalles siguiendo a alguien que sabe más. Esto es lo que les ha llevado a buscar a los mejores cocineros de España, que se han movido porque han escuchado una historia real.

Ariel y Harraf testimonian la radicalidad que nace cuando alguien apuesta por ti y te dice que eres insustituible. También ellos se encontraron con Fernando y fueron al CEPI Hispano-Dominicano. Coinciden con sus compañeros en que todos juntos han formado una familia.

Servicio

Está última palabra explica la forma que eligieron para presentar el acto. En el servicio buscan que el otro sea más feliz, “porque es la única posibilidad de que las diferencias al que servimos sean insalvables”. Como decía Edu, “en el pequeño detalle es donde se cambia el mundo”.

Lo explicaban César Senra, otro de los coordinadores de “Un inicio para todos”, y David Muñoz. César es un profesor de primaria, que en su época de estudiante trabajó en un catering sirviendo en bodas. A él lo que le cambió la vida fue un profesor que le dijo: “Es bueno que tú existas”. A partir de entonces todos los días se convierten en un inicio para él.

El ganador de tres estrellas Michelín David Muñoz, por su parte, afirmó que un cocinero busca momentos de felicidad superlativos: “Nunca es tarde para empezar a hacer lo que a uno le gusta. Los sueños, cuanto más grandes, son más sacrificados”.

El show, patrocinado por Mercedes-Benz, terminó con la degustación del gazpacho por parte del público. Que se puso en pie mientras aplaudía entusiasmado.

David Muñoz: 'Nunca es tarde para empezar a hacer lo que a uno le gusta'

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Ucrania: ¿qué está en juego?

Los acontecimientos que se han sucedido en los últimos meses en Ucrania, desde las primeras manifestaciones en la plaza Maidan de Kiev hasta la huida del Presidente Yanukovich y la anexión de la península de Crimea a Rusia, han conmocionado a Europa y al mundo.

Muchos hablan de una crisis desconocida en territorio europeo desde la caída del muro de Berlín. En estos meses se multiplican los análisis geoestratégicos sobre el nuevo papel de Rusia, que exhibe su fuerza y pretende extender su influencia con aromas de nostalgia imperial, produciendo lógica preocupación en Polonia y los Países Bálticos. También se pondera la falta de reacción de la Unión Europea, incapaz de una política común efectiva e inmersa en una crisis cultural y moral que afecta a su propia identidad y a su papel en el mundo. Por otra parte se cuestiona el liderazgo de los Estados Unidos, a los que la administración Obama habría llevado, según algunos, a una irrelevancia creciente en la escena internacional.

Pero siendo interesantes todos estos factores, hay uno que nos resulta especialmente provocador, y sin embargo apenas aparece en las crónicas y análisis de los Medios. ¿Qué experiencia humana ha dado lugar al fenómeno ya histórico de la plaza Maidan? A través de numerosos testimonios, de relaciones y amistades tejidas estos años, hemos podido conocer algo del corazón de esta experiencia que ha llevado a hombres y mujeres de las más diversas procedencias a plantarse frente a un poder despótico heredado de la época soviética, a desear unas relaciones basadas en la verdad, a construir una convivencia que recoja la gran herencia de la tradición cristiana, que en Ucrania se alimenta de ambos pulmones, oriental y occidental. Esta experiencia se ha desarrollado en un contexto duro y no exento de contradicciones, pero nos parece importante rescatar su originalidad en este momento en que todo parece reducirse a caricaturas ideológicas y equilibrios de poder.

Constantin Sigov, profesor universitario en Kiev, personalmente comprometido en los acontecimientos de la plaza Maidan ha descrito el nuevo movimiento que se ha generado allí y la novedad que ha insertado en el ánimo de la sociedad ucraniana. Sin despreciar los aspectos políticos y estratégicos que en estos momentos están implicados, una experiencia plena de humanidad, cartada de una promesa que puede llegar a ser para toda Europa.

Ucrania: ¿qué está en juego?

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Pedro Cuartango: 'Lo que de verdad importa a la gente es el sentido de la vida y de lo que hace'

“Mirar al otro como un bien no es un problema sentimental, sino que hace falta una cultura”. Con estas palabras del moderador dio comienzo el encuentro titulado “Por una cultura del encuentro en la España del siglo XXI”, que reunió en Encuentromadrid a cuatro exponentes de la cultura española y de los medios de comunicación en nuestro país, en un momento en el que se acaba de volver la mirada al esfuerzo de reconciliación entre un bando y otro que supuso la Transición, tras el reciente fallecimiento de Adolfo Suárez.

Pedro García Cuartango, jefe de Cultura del periódico El Mundo, señaló que en la situación actual española no sólo ya no se mira al otro como un bien sino que más bien la mentalidad dominante tiende a parecerse más a una cita de Sartre: “El infierno son los otros”. “La historia española está caracterizada fundamentalmente por el cainismo”. Fernando Abril, consejero delegado del Grupo Prisa, corroboró esta tendencia española: “La persona ya no es lo primero. Con la globalización el margen que queda es muy pequeño, y eso sirve como excusa para que el otro ya no importe, sobre todo si dificulta el buen funcionamiento del sistema. El otro es importante no por él sino por su función: porque vota, porque consume…”.

César Nombela, rector de la Universidad Menéndez Pelayo, destacó que los últimos días vividos en España tras la muerte de Suárez han puesto de manifiesto “el anhelo de encontrarse con el otro que caracterizó la Transición y que es intrínseco a todo hombre”. Por su parte, el filósofo y escritor Jon Juaristi definió los últimos diez años de la historia española como “la década más sectaria del post-franquismo”. Además, señaló que “la Transición se ha mitificado después del 23-F como época de concordia, pero no se vivió así en el momento. Pero en el 23-F se empezaron a establecer unos principios fundamentales de consenso que funcionaron hasta 2004, cuando empezaron a saltar por los aires”.

Entre los motivos de tal enfrentamiento, Juaristi señala sobre todo los “nacionalismos que consisten sobre todo en una retórica independentista e intimidatoria”. Abril identifica también el hecho de que “hemos perdido la vertebración de la sociedad civil. Los grupos sociales han perdido su propósito, se han convertido en una especie de lobby donde cada uno defiende lo suyo. La confianza ahora está muy limitada, ya no es lo más importante en las relaciones”.

A consecuencia de esta pérdida de confianza, la población española empieza a caracterizarse por una notable pérdida de interés. Un ejemplo son las columnas de Cuartango, que confesó que cuando escribe de política apenas recibe comentarios, todo lo contrario de cuando escribe a partir de cuestiones personales. “Lo que realmente importa a la gente son otras cosas: el sentido de la vida, el sentido de lo que hacemos”. En esta línea, Nombela destacó que “hay una pregunta que acompaña al hombre siempre, en todo momento y situación: ¿por qué estoy aquí?”.

Pedro Cuartango: 'Lo que de verdad importa a la gente es el sentido de la vida y de lo que hace'

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La fe con más seguidores cada vez tiene más perseguidores

Pocos son los que se atreven a profundizar en el tema de los cristianos perseguidos, pero en la edición de EncuentroMadrid de este año 2014, se da un paso más preguntando: “¿Tiene algo que aportar la experiencia cristiana en los países en los que está presente? ¿Tiene sentido en una sociedad democrática?”.

Raquel Martin, responsable de comunicación de Ayuda a la Iglesia Necesitada, resumía rápidamente la situación de la Iglesia en el mundo contando que más de 200 millones de cristianos no pueden vivir libremente su fe. Además, según los datos recogidos por Ayuda a la Iglesia Necesitada, uno de cada seis cristianos no puede ejercer su fe, y el número de mártires cristianos en el siglo XX supera a los de los otros diecinueve unidos.

Pero, ¿por qué se quiere eliminar a los cristianos en el mundo? y ¿quiénes son los que les persiguen? Persigue el radicalismo de los países islámicos (como en Siria), persigue el comunismo (como en China) y persigue también un tipo de nacionalismo muy agresivo que ataca a aquellos que ejercen la caridad, a los que curan a los enfermos, los que acogen a los locos y mantienen los hospitales de forma gratuita e igualitaria. Y les atacan, continuaba Raquel, porque no pueden evitar que actúen con esta libertad a veces desconcertante, rompen sus estructuras. En estos países, los cristianos son hombres de tremenda fe que se juegan la vida al ir a misa, al ir al trabajo, al mostrar sus signos y símbolos y, al fin y al cabo, al vivir de acuerdo a sus creencias.

La situación en Siria, donde los cristianos han estado siempre presentes desde la conversión de San Pablo, es realmente difícil para esta minoría expuesta a la violencia y a los secuestros ya que los cristianos son moneda de cambio para los terroristas. Mireille Al Farah, estudiante siria grecocatólica de rito melquita, intervenía preguntando “¿Cuál es el papel de los cristianos en la guerra? Es fundamental establecer la paz. La religión cristiana es pacífica y tenemos la labor de perdonar, es difícil, no os voy a mentir, pero la gente lo hace.” Los cristianos no estamos aislados del mundo, somos miembros activos y somos ejemplo. Es a través de nuestra vida como el cristianismo llega a las personas que están a nuestro alrededor.

En China, el problema es mucho más radical, ya que es el primer país en cuanto a la hostilidad con la fe católica. Desde la llegada del comunismo al poder en los años cincuenta, los cristianos católicos han sido perseguidos hasta el punto de convertirse en una Iglesia casi totalmente clandestina. Felipe, seminarista chino, contaba cómo los obispos y los sacerdotes son encarcelados e incluso desaparecen sin que se vuelva a saber nada de ellos, y cómo en sus primeros años de seminarista pasaba meses sin salir de la casa que hacía las veces de seminario por el peligro que ello conllevaba.

“Mucha gente cuando cuento esto se queda triste”, continuaba, “pero cuando la Iglesia es perseguida se hace más fuerte, y la cosa más importante es pedir la fuerza para vivir la fe, pues la sangre de los mártires es la semilla de los nuevos cristianos”.

Finalmente, y después de contar algunas experiencias vividas de cómo afrontan la vida los cristianos que son perseguidos en sus países y de unirse los tres en la petición de orar por ellos, Raquel concluía diciendo: “Los cristianos humanizan la sociedad, evangelizan, acompañan, curan, educan… son el verdadero motor del desarrollo, a favor de la persona. Son una presencia pública, protagonistas en la paz y la reconciliación de los países.Son de gran valor para la sociedad en su conjunto”.

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La fe con más seguidores cada vez tiene más perseguidores

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Cardenal Angelo Scola: 'La política tiene que renacer desde una nueva vitalidad social'

El cardenal arzobispo de Milán, Angelo Scola, presenta ante más de 700 asistentes el lema de EncuentroMadrid 2014, "Buenas razones para la vida en común".

"¿Qué quiere ser el hombre postmoderno? ¿Queremos ser nuestro propio experimento, o queremos ser un yo-en-relación? Somos como un boxeador que ha sufrido un golpe tremendo y se levanta con dificultad. El hombre que viene tras las utopías está noqueado, pero no totalmente vencido. Juntos, con coraje, tenemos que aprender a vivir juntos. La vida social es un bien común, pero ya no puede ser sostenido mecánicamente. Tenemos que elegirlo como bien político". El cardenal Scola se ha pronunciado con valentía y originalidad acerca de los grandes temas que el hombre de hoy se ve obligado a afrontar: la crisis, la economía, la política, la sexualidad y la sociedad civil.

Al hilo del lema de EncuentroMadrid 2014, el cardenal Scola ha subrayado la necesidad y urgencia del testimonio, "que es un conocimiento adecuado de la realidad que es conocimiento de la verdad". Frente a las ideologías y frente al desencanto político, "es necesario construir juntos, como expresa la iniciativa cultural EncuentroMadrid". "No basta el buen ejemplo en la vida política", ha señalado el arzobispo de Milán. "Es necesario poner en juego la vitalidad de la cual puede nacer una nueva forma de hacer política. Es necesario pensar de un modo equilibrado la vida social y la vida de los partidos, permitiendo que la primera dé una nueva dirección a la segunda".

En relación con la vida política y social española, el cardenal ha afirmado que "tenemos que exponernos y narrar nuestra propia experiencia, para poder alcanzar el mayor reconocimiento mutuo posible. No puedo aceptar una concepción de laicidad que cancele la posición de la Iglesia sobre el matrimonio, por ejemplo". En este sentido, refiriéndose a la Unión Europea, se ha preguntado: "¿Por qué el Parlamento Europeo tiene que imponer una versión cultural dominante sin respetar la tradición de los pueblos que forman parte de ella?".

Reflexionando acerca de la crisis, Angelo Scola ha mostrado su preocupación acerca de la reducción de la vida social a un problema meramente económico: "No creo que estemos saliendo de la crisis; hasta que las finanzas no se equilibren no habrá salida posible. Es necesaria la educación en la gratuidad para que sea posible encontrar un equilibrio entre finanzas y producción. La gratuidad no es fundamentalmente generosidad, sino ante todo, un trabajo realizado con pasión e libertad creativa, es decir, con amor".

Como conclusión, el cardenal ha mostrado la importancia de salvaguardar los elementos distintivos de cada hombre y de cada realidad. En relación con los estudios de género, ha afirmado "que nacen con el deseo de superar la discriminación, la fijación de ciertos roles. Sin embargo, tienden a anular el valor insuperable, irreducible e indeducible de la diferencia sexual". Así, se comprende que la construcción social y personal no puede realizarse como abolición de las diferencias, sino "como un verdadero diálogo, en el que nos escuchamos para construir una ciudad común". Finalmente, reflexionando acerca del papel de los cristianos en esta tarea social, ha subrayado que “la fe es un abrazo lleno de realismo a todos los hombres, un acontecimiento que no puede ser reducido a una militancia o a una ideología socio política”.

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Cardenal Angelo Scola: 'La política tiene que renacer desde una nueva vitalidad social'

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Les veilleurs. Una presencia en la Francia laica

Les Veilleurs, unas veladas públicas en espacios abiertos, traen el estandarte de la cultura y dedican gran parte de su tiempo a crear un espacio de reflexión y diálogo. Son una respuesta del pueblo francés a una privación de libertad que tiene como origen unas polémicas sociales y políticas entre las que se encuentra la ley que regula el matrimonio homosexual, por ejemplo. Desde entonces esta iniciativa no ha dejado de crecer y sus actividades culturales se extienden por todo el país. A través de la música, de las lecturas de textos literarios, antropológicos, sociológicos o de testimonios personales, en definitiva de su propia cultura e historia buscan despertar la conciencia de la gente.

Alex Rokvam, estudiante de Ciencias Políticas en París, ha contado en EncuentroMadrid su experiencia al frente de estos encuentros. Para él la cultura es un medio de unidad del pueblo francés. "En las veladas cantamos y leemos textos literarios. Esto nos ayuda a tomar conciencia de que somos un pueblo y de que estamos unidos. La cultura dominante favorece el individualismo; por eso nuestras propuestas son novedosas y han suscitado tanto interés, porque son la expresión de un pueblo".

"Les veilleurs han surgido como un gesto gratuito y libre. No hay que tener miedo a expresar lo que somos, incluso cuando el ambiente hace difícil el diálogo. Nosotros queremos crear las condiciones para que se dé un verdadero diálogo. Después cada uno aceptarlo o renunciar a él". ¿Es posible no desesperar en un mundo marcado tantas veces por la hostilidad? Alex ha recordado que, a pesar de los intentos por parte de la policía y grupos radicales de disolver estos encuentros, saben que muchas personas han despertado gracias a sus iniciativas. "No nos importa si viene mucha gente o poca. Comenzamos a intuir aquello que dijo don Giussani, un sacerdote italiano: ' las fuerzas que cambian la historia son las mismas que cambian el corazón del hombre'". Esta fuerza se dejó ver con claridad cuando al término del diálogo afirmó: "nunca hemos sido tan nosotros mismos como en Les Veilleurs. Allí nos encontramos con nuestro verdadero rostro, y todo se vuelve más sencillo y más feliz".

Rocío Andreo, estudiante universitaria, ha concluido el acto subrayando el valor inmenso que pone de manifiesto el testimonio de Axel: "Nos llama profundamente la atención la libertad de Axel. La verdad que hemos encontrado la gente la puede reconocer también como algo atractivo".

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Les veilleurs. Una presencia en la Francia laica

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El bien de todos: un recorrido por Lorenzetti

La tarea de la construcción de la ciudad común constituye una de las principales preocupaciones de fondo del hombre de toda época, y la nuestra no implica en modo alguno una excepción. Retrotrayéndonos al siglo XIV, unos frescos del italiano Ambrogio Lorenzetti nos ayudarán, en esta exposición permanente del EncuentroMadrid, a entender mejor esta tarea de gobierno implícita en cualquier obra humana.

Esta “Alegoría del Buen y del Mal gobierno” del artista sienés les mostraba ya entonces a los gobernantes del Palacio Comunal de Siena, justo en el momento de deliberar acerca de la toma de disposiciones adecuadas para la ciudad, las causas y consecuencias que podían tener unas buenas o malas decisiones políticas.

El catedrático de Sociología y miembro de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas, Julio Iglesias de Ussel, y el vicepresidente de la diputación provincial de Cuenca, Julián Huete, han inaugurado la exposición de esta obra pictórica, expresión de la teoría política medieval, desvelando los entresijos de su significado y de la historia subyacente detrás de la pintura.

¿De qué fuente puede nacer hoy una humanidad capaz de un buen gobierno, de una sociedad comprometida por el bien de todos? ¿En qué se traduce el compromiso político por la justicia y por la paz? ¿Cómo han de entrelazarse sociedad y gobierno? Estos frescos pintados durante la Edad de Oro de Siena pueden darnos alguna respuesta al respecto.

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El bien de todos: un recorrido por Lorenzetti

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'Necesitamos un nuevo relato europeo'

El diputado español Eugenio Nasarre y el senador italiano Mario Mauro han inaugurado esta noche la undécima edición de EncuentroMadrid, que lleva por lema “Buenas razones para la vida en común”.

Los dos ponentes comenzaron haciendo un relato de los orígenes del proyecto común europeo, pues “un pueblo sin memoria no puede ser libre”, tal como señaló Mario Mauro. En un momento decisivo de cara a las elecciones europeas del próximo 25 de mayo, “en el que se juega el destino de Europa”, la partida se libra “entre los que apuestan por el proyecto de construcción europeo y los que lo ponen en peligro, empezando por los nacionalismos exacerbados”, señaló Nasarre, pero también por parte de “los que defienden una unión europea reducida”, indicó Mauro.

El senador italiano insistió en la necesidad de “recuperar un sentimiento profundo de unidad. Y no me refiero a una cuestión sentimental sino de percepción de la realidad. Sólo podremos afrontar las necesidades que tenemos si las compartimos. Este sentimiento común del origen, de la unidad, era lo que tenían los padres fundadores. Gracias a eso, una generación entera ha crecido viendo a Europa como una oportunidad, como una promesa. Una promesa lleva consigo un sentimiento, porque la promesa lleva dentro la posibilidad de cumplir un deseo”.

Por su parte, Eugenio Nasarre destacó que “Europa sigue siendo un polo de atracción muy potente. La posibilidad de salir de Europa sigue causando escalofríos”. Y puso como ejemplo lo que está sucediendo en Ucrania, ante un público donde se encontraba el embajador de Ucrania y el profesor universitario ucraniano Constantin Sigov, que el próximo sábado participará en el EncuentroMadrid.

Para Nasarre, es fundamental que exista “un nuevo relato europeo. Yo no tengo ese relato pero sí el primer capítulo, que empieza en el proyecto de los padres fundadores, un proyecto que merece la pena”. Ante la reducción de la unidad europea a una unión meramente económica, monetaria o jurídica, Nasarre destacó la importancia del discurso de Benedicto XVI en el Parlamento alemán: “El Papa emérito definió esta reducción como dramática, y apuntó a la necesidad de un nuevo encuentro entre los pueblos para redescubrir los cimientos de su unidad: memoria e identidad”.

El acto inaugural terminó con un breve testimonio de los ponentes sobre su “vocación política”, como la definió Nasarre. En palabras de Mauro, “la política es una apertura de corazón que te hace abrazar toda la humanidad del otro, que te hace amar la diferencia”. Para terminar, Rafael Gerez, presidente de EncuentroMadrid, leyó un comunicado valorando la importancia de la figura política de Adolfo Suárez, su realismo político y su sentido del ideal, que permitió que la Transición española se convirtiera en un caso paradigmático, uno de esos raros casos en los que un país pasa de una dictadura a una democracia sin violencia.

'Necesitamos un nuevo relato europeo'

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>Entrevista a Mª Ángeles Martín

'La naturaleza tiene un significado más allá de su utilidad, nos lo dice el corazón cuando contemplamos un paisaje'

Aurelia Rodríguez

Mª Ángeles Martín Rodríguez-Ovelleiro, doctora en Ciencias Biológicas, es una de las comisarias de la exposición “Hermana Madre Tierra” que se puede visitar este fin de semana en el EncuentroMadrid, en el Pabellón de Convenciones de la Casa de Campo de Madrid. La exposición se presentará esta tarde a las seis con la participación de Odile Rodríguez de la Fuente, directora de la Fundación Félix Rodríguez de la Fuente, José María Solano, asesor de la Dirección General de Desarrollo Rural y Política Forestal del Ministerio de Agricultura, y el comisario de la exposición Pablo Martinez de Anguita d´Huart, doctor ingeniero de Montes.

¿Cómo nace la idea de poner en marcha esta exposición?

Esta exposición surge por muchos motivos: desde siempre hemos sentido una gran fascinación por la naturaleza. Por una parte, a partir de  nuestro trabajo de investigación y de proyectos medioambientales nos hemos hecho cada vez más conscientes de la gravedad de la crisis ecológica, especialmente la que afecta a las gentes del tercer mundo. Y por otra, con el tiempo hemos ido comprendiendo cómo el estupor que nace de reconocer que esta belleza que encontramos en el mundo natural nos es dada tiene un significado mayor que la utilidad que nos genera. No solo dependemos en el sentido físico de la naturaleza, sino también en uno más profundo y antropológico.

La  conservación de la naturaleza se ha venido proponiendo desde hace más de 60 años como una serie de fórmulas científicas, sociales, filosóficas o políticas, que a veces no dan con la clave de encontrar un camino sostenible. Creemos que la conservación requiere una nueva dimensión que parta de reconocer la grandeza que subyace en el misterio de la Belleza de la Naturaleza, una grandeza que puede ser descubierta al explorar con nuestra fe y nuestra razón si es cierto que la naturaleza tiene un significado más allá de su utilidad como nos está reclamando nuestro corazón cuando contemplamos un paisaje.

Hace unos años el Papa Juan Pablo II afirmó que “es preciso, pues, estimular y sostener la «conversión ecológica», que en estos últimos decenios ha hecho a la humanidad más sensible respecto a la catástrofe hacia la cual se estaba encaminando”. Recogiendo la gravedad de la problemática  y estimulándonos a tomarnos como parte de nuestra vocación cristiana esta conversión, hace un año el Papa Francisco en su misa de entronización priorizó este mandato: “La vocación de custodiar no sólo nos atañe a nosotros, los cristianos, sino que tiene una dimensión que antecede y que es simplemente humana, corresponde a todos. Es custodiar toda la creación, la belleza de la creación, como se nos dice en el libro del Génesis y como nos muestra san Francisco de Asís: es tener respeto por todas las criaturas de Dios y por el entorno en el que vivimos”.

Esta exposición pretende por un aparte ayudarnos a profundizar en el significado de la naturaleza  y por otro a abrir un diálogo entre dos mundos que han estado en algunos casos distanciados, entre quienes efectivamente han comprendido la necesidad de cuidar la biodiversidad de modo efectivo, el mundo ambientalista, y quienes comenzamos a comprenderlo como parte de nuestra vocación cristiana.

El titulo de la exposición, “Hermana Madre Tierra”, expresión de San Francisco de Asís, reconoce que la tierra es madre, como el mundo conservacionista entiende, pero a la vez es hermana porque nos dice que tenemos un Padre. Esta respuesta que de algún modo parece tan nueva, realmente ha estado en la Iglesia desde siempre: los Salmos, la Tradición, nos han enseñado durante generaciones cómo la belleza de la naturaleza es una invitación con toda la creación a su plenitud en su Creador.

>Entrevista a Mª Ángeles Martín

'La naturaleza tiene un significado más allá de su utilidad, nos lo dice el corazón cuando contemplamos un paisaje'

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No podemos (ni queremos) eludir esta aventura

José Luis Restán

Verdaderamente hace falta una pizca (no exageremos) de ese “atrevimiento ingenuo” del que hablaba Don Luigi Giussani, para plantear como tema de un evento como EncuentroMadrid que existen “buenas razones para la vida en común”. Entiéndase, quizás no sea difícil invocarlas en un plano teórico e ideal, pero sí sostener la convicción práctica y documentar el hecho de que esas buenas razones tienen más peso y más capacidad de mover la historia que todos los fermentos de división y enfrentamiento que amenazan con asfixiar otra vez nuestra convivencia civil. De ingenuidad han tildado ya algunos este intento, y temo que el sentido que dan a la palabra tiene poco que ver con el empleado por Giussani.

Hace días un colega reivindicaba la aportación sustancial que la Iglesia Católica había realizado al proceso de la Transición en España, un dato con el que no puedo estar más de acuerdo. Sin la educación del pueblo llevada a cabo en los ámbitos eclesiales, sin la predicación constante de la reconciliación, sin la apertura de espacios reales de libertad, incluso para muchos que nada sintonizaban con la propuesta cristiana, sin su decidida voluntad de abandonar protecciones y garantías heredadas de la historia y sin su disposición a aprender (porque hacía falta aprenderlo) un modo nuevo de estar en la sociedad española, habría sido imposible aquel tránsito plagado de peligros. Refrescar esta memoria es un saludable ejercicio para todos, y es una obligación darla a conocer a las jóvenes generaciones. Pero no es suficiente para abordar el presente y el futuro.

Pretendo fijarme ahora en un bien concreto de la Transición que hoy está en grave riesgo. Me refiero a la valoración de la libertad religiosa, un concepto y una experiencia ciertamente espinosos en nuestra historia, desde el siglo XIX en adelante. Para la Iglesia esto significaba aceptar una navegación en mar abierto, la concurrencia (áspera o cordial) de diversos sujetos culturales, la renuncia a una pretensión de hegemonía social bajo el paraguas del Estado. Para el mundo de la cultura laica, de izquierda o derecha, significaba reconocer que el catolicismo es un factor esencial de la historia de la nación y que la Iglesia es un sujeto que contribuye activamente a la ciudad común. Por ambas partes fue preciso abandonar inercias y prejuicios, despojarse de armaduras, reconocerse mutuamente. Una bella imagen de todo esto la representó hace dos años la inauguración del EncuentroMadrid, con una mesa en la que se sentaron juntos el socialista Enrique Múgica y el arzobispo Fernando Sebastián. Era casi una parábola de lo mejor de nuestra historia reciente, que pudimos ver y tocar.

Pero la vida de las sociedades, como la de las personas, jamás es una foto fija, y cada nueva generación debe apropiarse de nuevo, creativamente, de los bienes que las precedentes le dejan como legado. Ese bien de la libertad religiosa, plasmado en el artículo 16 de nuestra Constitución, requiere ser nuevamente acogido en unas coordenadas históricas diferentes. En primer lugar ha decrecido dramáticamente aquel humus cultural cristiano que servía de base a tantos acuerdos y reconocimientos durante la Transición. Muchas certezas compartidas se han desvanecido y hoy hace falta emprender un fatigoso recorrido desde el principio, sin que exista un suelo común que daba seguridad y confort al diálogo. Por otra parte la imagen de la Iglesia, machaconamente grabada por los medios en amplios sectores sociales, es la del guardián correoso de una tradición en la que muchos ya no se reconocen.

No podemos (ni queremos) eludir esta aventura

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Se presenta la edición 2014 de Encuentro Madrid

En la mañana de hoy se ha presentado la edición 2014 de Encuentro Madrid, que tendrá lugar el jueves 3 de abril en la sede de la Fundación Rafael del Pino, y del viernes 4 al domingo 6 en los recintos feriales de la Casa de Campo de Madrid.

El presidente de Encuentro Madrid, Rafael Gerez, ha destacado que Encuentro Madrid trata de "insistir en la necesidad de convivir, de construir junto con los demás, y de ahí esa afirmación, escandalosa en el mundo moderno de que el otro es siempre un bien", subraya en contraposición a la dinámica que parece ser la actual "del enfrentamiento y la distancia, y por lo tanto, la de una dialéctica a veces insalvable". Destaca también "el aspecto propositivo del cristianismo, y en este sentido la expresión de cultura del encuentro acuñada por el papa Francisco define lo que EM ha intentado siempre, con un evento de naturaleza cultural en el que subyace la posibilidad de encontrarse con otros".

Tras la intervención de Rafael Gerez, ha tomado la palabra Carla Vilallonga, que ha presentado un rico programa cultural en el que figuran personalidades de gran relieve a nivel mundial, como el Cardenal Arzobispo de Milan, Angelo Scola, el exministro italiano Mario Mauro o el diputado Eugenio Nasarre que intervendrá en el acto inaugural. Destacan también los tres conciertos, las dos exposiciones y las actividades para los más pequeños dentro de un evento cultural y familiar.

Se presenta la edición 2014 de Encuentro Madrid

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Europa: razones para la unidad

Carla Vilallonga

¿Cuáles son los rasgos de identidad que otorgan un sentido unitario a Europa? Arranca la nueva edición de EncuentroMadrid con la conferencia “Europa: razones para la unidad”, en la que Eugenio Nasarre, Diputado en el Congreso, y Mario Mauro, Senador de Italia y ex ministro de Defensa, dialogarán sobre los desafíos a los que se enfrenta la UE.

¿Por qué hablar de Europa ahora? EncuentroMadrid (3-6 abril), que en su XI edición propone el lema “Buenas razones para la vida en común”, quiere poner encima de la mesa los grandes retos y perspectivas que se abren para Europa en un momento dominado por la crisis económica. A dos meses de las elecciones Parlamento Europeo, son muchos los temas que generan inquietud y polémica: la identidad europea, las salidas viables a la crisis, el problema de la inmigración, la encrucijada de culturas, el lugar de Ucrania y Crimea, la posibilidad de una convivencia pacífica, los nacionalismos, etc.

El mundo ha cambiado desde que, a mediados del pasado siglo, la idea de Europa se consolidara en la sociedad occidental, por lo que hoy se hace más evidente que nunca la necesidad de la unión para que el crecimiento, el desarrollo y la superación de los problemas actuales sean una realidad en la Unión Europea. Desde luego, para afrontar todos estos desafíos, no basta simplemente alcanzar un cierto acuerdo sobre medidas de carácter económico.

Mario Mauro, vicepresidente del Parlamento Europeo entre 2004-2009, y Eugenio Nasarre, con la moderación e introducción de Rafael Gerez, Presidente de EncuentroMadrid, expondrán sus ideas acerca del lugar y de la responsabilidad que le toca asumir a Europa en la encrucijada actual.

Europa: razones para la unidad

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>Entrevista a Rafael Gerez

'Encuentro Madrid quiere poner de manifiesto que necesitamos al otro'

José María Gutiérrez Montero

A partir del próximo jueves se celebra en la Fundacion Rafael del Pino y en la Casa de Campo de Madrid la edicion 2014 del Encuentromadrid. Su presidente nos da las claves de lo que va suceder.

¿Por qué el lema de este año?

La eleccióndel lema “Buenas razones para la vida en común” tuvo como punto de partida un artículo de Julián Carrón, presidente de la Fraternidad de Comunión y Liberación, en el que aparecía una afirmación que nos ha parecido muy provocativa en el contexto social y cultural de Europa y sobre todo de España, la afirmación de que “El otro es un bien”. Significa de alguna manera afirmar la necesidad de una convivencia por encima de las diferencias. Es, por tanto, afirmar el bien que supone vivir junto con otros y la necesidad para todos de esa categoría.

En segundo lugar, se eligió este lema porque es necesario dar razones para afirmarel bien de vivir con los demás en una sociedad plural. Es necesario saber y dar razón de por qué es bueno vivir y construir con el otro. Este lema nos ha parecido más pertinente aún con la situación de crisis y con el debate del anteproyecto del aborto. Existe la tentación de afirmar que sería más fácil que cada uno vaya por su cuenta, cuando lo que se pone de manifiesto en estas situaciones es, de nuevo,  la necesidad de contar con el otro para salir adelante.

Por otra parte, el lema está sacado de un libro del cardenal Angelo Scola, uno de los invitados, y una de las personalidades en el ámbito social y cultural europeo que más está poniendo de relieve que en sociedades plurales trabajemos en un diálogo común para construir una relación que es beneficiosa para todos. La ha llamado de diversas maneras. Una de las últimas expresiones que ha acuñado es la de “amistad cívica”, que deja claro el carácter social del hombre y la necesidad de afirmar al otro en la vida común independientemente de la ideología.

Otro aspecto que ha venido subrayando el cardenal Scola y que a nosotros nos parece relevante es lo que ha querido desarrollar bajo las categorías de “testimonio y narración”, como la forma de estar para los cristianos en una sociedad que ya no es cristiana. Dar testimonio de la vida de la Iglesia, narrar en el ámbito público la experiencia que se vive y, por lo tanto, hacer partícipe de esa experiencia a otras personas. El hecho cristiano no es subjetivo, sino que es para todos. El hecho de narrar nos vuelve a poner delante la necesidad de dar razón de lo que uno vive y hacerlo comprensible para todos. Esto sin renunciar nunca a la identidad de la experiencia de fe, que cuando va hasta el final nos pone delante la necesidad de transmitirla, en todos los ámbitos donde nos movemos, en cómo trabajamos, o en cómo educamos a nuestros hijos. La experiencia cristiana se pone así delante de todos en la sociedad madrileña de forma sencilla y accesible a todos.

Este año el Cardenal Scola estará en EM.

La invitación a Scola, que ya se le había hecho el año pasado y que con motivo de la renuncia de Benedicto XVI y la convocatoria del cónclave no pudo estar, responde a nuestra vocación de abrir un diálogo con la sociedad desde la experiencia cristiana. Porque el cardenal Scola siempre se ha caracterizado por subrayar la belleza de la experiencia cristiana, y por buscar, a la vez, en todos los lugares en los que ha estado, en Venecia, en Milán, un diálogo abierto, constructivo, sin miedo a las cuestiones más espinosas, con todas las fuerzas sociales, políticas y culturales. Con una gran osadía y con un gran conocimiento de la cultura moderna. Era particularmente pertinente en la sociedad y en la cultura eclesial española.

>Entrevista a Rafael Gerez

'Encuentro Madrid quiere poner de manifiesto que necesitamos al otro'

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>La experiencia ucraniana, en EncuentroMadrid

Hombres que esperan contra toda esperanza

P.D.

Julio de 1976, España. El rey Juan Carlos I encarga la formación de su segundo gobierno a Adolfo Suárez. La opinión pública apenas sabía nada de este joven político, pero su pasado al servicio de Franco hacía desconfiar a los que esperaban un giro radical que alejara al país de la herencia de una dictadura que ya había tenido una vida demasiado larga; al igual que su carácter abierto y su espíritu contemporáneo, hacían desconfiar a los que querían permanecer fieles a la deriva franquista. Suárez era, en definitiva, tan desconocido como temido. Sin embargo, todos los malos augurios resultaron falsos y los buenos (para quienes los tuvieran) se quedaron cortos. Adolfo Suárez demostró una talla humana y política que nadie se había imaginado y ya en los primeros años de su gobierno consiguió dar forma a una esperanza que parecía tan imposible como deseada: la reconciliación de lo que casi dos siglos de ideologías cada vez más extremas habían dado en llamar “las dos Españas”.

No es que el recuerdo del recientemente desaparecido presidente (fallecido el pasado 24 de marzo) nos haga divagar en la utopía de una Arcadia política. Aquellos primeros tiempos fueron tiempos difíciles, en los que los deseos –justos– de cambio se confundían a menudo con la reacción violenta de grupos extremistas y terroristas que, amantes del reino dividido, como “hijos de la mentira”, seguían lanzándose disparos desde las dos orillas del río. ¿Qué es lo que permitió, entonces, que se obrara el milagro? La fuerza de unos hombres que creyeron que aún se podía confiar en el corazón de los hombres, en sus deseos de bien, de justicia, de verdad. Consciente de que un hombre solo no crea la sociedad, Suárez supo buscar la compañía de quienes tenían su mismo horizonte y esperaban, como él, un “mañana abierto al infinito” (como rezaba un verso de Machado que él mismo citaba), sin importarle que en su gabinete se dieran cita políticos de las más diversas procedencias; convencido de que “los otros” no eran una amenaza, sino posibles aliados del bien común, legalizó los partidos políticos que se habían prohibido durante el régimen y preparó al país para sus primeras elecciones libres (1977); sabedor de que no hay paz sin perdón, decretó la amnistía de los presos políticos y de guerra y permitió el regreso de los exiliados; fiel al consejo evangélico de “dar al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios” reelaboró la ley de libertad religiosa, desligando a la Iglesia del gobierno y permitiéndola así gozar de su identidad propia; y finalmente, como incansable trabajador, creó un clima de confianza y convivencia que posibilitó –a través de las mutuas cesiones de la izquierda y la derecha– la elaboración y aprobación de la Constitución de 1978, aún vigente en España, y que contó con el grado más alto de consenso en la historia del país.

Febrero de 2014, Ucrania. Unos días después de la huida del presidente Yanukovich, de su destitución por parte del parlamento y de la convocatoria de elecciones para mayo, en Kiev se inaugura el “Fórum europeo”, cuyo objetivo es el de «estructurar, a largo plazo y a través del conocimiento, el apoyo de la sociedad civil europea, particularmente los intelectuales y los militantes de los derechos humanos, al compromiso de la sociedad civil ucraniana para la democracia». Sus fundadores y portadores institucionales son la Universidad Nacional de Kiev-Mohyla, la revista La Règle Du Jeu y el Movimiento Antirracista Europeo (EGAM). El fórum cuenta con una plataforma interactiva en la que se dan cita intelectuales ucranianos y europeos entablando un diálogo constructivo, basado en el intercambio mutuo de experiencia y conocimientos. Y, por otro lado, con un programa de conferencias que acogerá en Kiev a una serie de personalidades europeas del mundo de la política, la cultura, el arte y la acción social.

>La experiencia ucraniana, en EncuentroMadrid

Hombres que esperan contra toda esperanza

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>Editorial

Encuentro Madrid: algo muy común

Vuelve el EncuentroMadrid, el extraño evento (conferencias, exposiciones, conciertos) que desde hace más de diez años organiza la gente de Comunión y Liberación en Madrid. El programa de este año se antoja más completo que el de otras ediciones. Entre los invitados está el cardenal de Milán, Angelo Scola. Un peso pesado en la Iglesia. Los temas van desde Europa, las elecciones están cerca, hasta el medio ambiente. En esta edición los organizadores, a juzgar por el lema elegido (Buenas razones para la vida en común), se han metido en un buen lío.

Todo el mundo, en una situación de polarización y de desconcierto, hace llamamientos en favor de la unidad. Sobre todo ahora que acabamos de enterrar a Adolfo Suárez. Pero pocos saben indicar qué es lo común. Muchos, afortunadamente, subrayan que es necesario deshacerse de la ideología para vivir la vida peligrosamente (González Saiz). Pero ese buen intento se queda, a menudo, en asegurar que ideología es lo que tienen los demás (Savater). Digámoslo rápidamente: la voluntad de vivir juntos en paz y los llamamientos a la concordia, basados en razones abstractas, aunque son valiosos, suelen conducir a la frustración.

Por eso es interesante ver qué sucede el próximo fin de semana en la Casa de Campo de Madrid, donde se celebran estas jornadas que están a medio camino entre una fiesta del PCE y una universidad de verano. Seguiremos con curiosidad lo que les ocurre a los voluntarios que sostienen el EncuentroMadrid, a los invitados y a los asistentes. La vida en común, dicho en prosa, es vida con otro, con otros. Y ya estamos cansados de frases bonitas. Lo que necesitamos es ver experiencias de personas para las que los demás no son un accidente sino un complemento y una ayuda real para descubrir lo que todavía está oculto, para desplegar una riqueza que en solitario se marchita. El otro está en los ojos del mendigo que pide en el semáforo, en la mano opresora del jefe o del compañero de trabajo, en las costumbres del que se cree conocer desde siempre, en el sectario que repite una idea esquemática y machacona (sea el anticlerical tozudo o el católico doctrinario), o en el que por un milagro inesperado saca su corazón a pasear y se convierte en un inesperado compañero. Esperemos que el EncuentroMadrid, en sus cocinas, en sus horas fatigosas de montaje, en sus mesas redondas, llegue hasta este punto concretísimo. Es lo que más puede ayudar a los que se dejan la piel en levantarlo y a toda España.

Pero la experiencia de que el otro es un bien no es una flor silvestre. Hace falta mucha cultura, o sea mucho trabajo sobre uno mismo, para superar una mentalidad que considera la socialización como algo accesorio. El liberalismo nos ha enseñado que el mundo se mueve por el interés. Y el estatalismo de izquierdas y de derechas proclama que solo una Administración fuerte nos puede salvar del egoísmo. Desde la economía, sin embargo, se abren otras sensibilidades. Rifkin, por ejemplo, en The Age of empaty (2009), al describir los efectos de la revolución de internet y de la creación de redes ha indicado que ha quedado superada la idea de que el mercado funciona gracias al choque entre adversarios. La colaboración basada en los beneficios mutuos genera tanta o más riqueza.

>Editorial

Encuentro Madrid: algo muy común

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