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24 SEPTIEMBRE 2018
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¿Un Meeting `pasota`? Nos interesa la persona

Giorgio Vittadini

En un comentario publicado el 22 de agosto en el Corriere della Sera, Dario Di Vico señala que la reflexión del Meeting se ha centrado “en valores de largo recorrido pero no en la militancia de antaño”. Dice que parece un oasis, un lugar donde “no parece que el país esté atravesando uno de los momentos más complicados de su historia”. De manera implícita, plantea una pregunta decisiva: ¿qué contribución puede aportarse desde Rímini en un mundo en crisis?

¿Pero qué es lo que está realmente en crisis hoy? La persona. Por eso el Meeting no quiere ser un útero protector sino un estímulo para la construcción social.

¿Cómo puede encontrarse la persona a sí misma después de cualquier caída o dolor, cómo estar a la altura del cambio de época? No hay fórmulas ni algoritmos que valgan. Si prevalece un vacío, todo lo que se haga estará cargado de queja o rencor. Hay que encontrar testimonios personales –lo más seguido del Meeting– que muestren una positividad indómita y buscar su origen.

Hay que vivir en realidades sociales que ayuden a ver estos ejemplos y que eduquen en un espíritu crítico que no reduzca el deseo infinito del corazón. Esto pone en movimiento a la sociedad sin necesidad de gritar, hace amar el trabajo, que transforma la realidad para hacerla más acorde al hombre, permite no rendirse en el declive.

En la sociedad existen los otros, los que son diferentes, por etnia, religión, cultura, ideales. Podemos intentar anularlos, asustados por su diversidad, o percibirlos como un bien del que aprender, incluso cuando nos sean hostiles. El encuentro con judíos, musulmanes, veteranos del 68, políticos de varios partidos que tiene lugar en el Meeting es un pequeño ejemplo.

Se puede volver a empezar a construir una sociedad fundada sobre una sincera apertura al otro, sobre la subsidiariedad y el bien común, ofreciendo la propia contribución a un Estado basado en reglas compartidas y en una convivencia internacional donde prevalezca la cultura del encuentro.

¿Puede valer esta contribución frente a la crisis de la democracia? Para muchos, todo lo dicho parece demasiado poco, casi insignificante, respecto al alcance del desafío. Como lo pareció el intento de san Benito ante los desafíos no menores de su época, nos recordaba el papa Francisco en su mensaje al Meeting. Lo iremos viendo.

¿Un Meeting 'pasota'? Nos interesa la persona

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>Comunicado final del Meeting 2018

«Tu nombre nació de lo que mirabas»

El Meeting 2018 en tres breves afirmaciones. «¿Qué he visto en Rímini? Visitando la exposición sobre el papa Francisco no podía dejar de llorar de conmoción todo el tiempo, y luego me pasó lo mismo con las muestras dedicadas a Brunelleschi y Job». Son palabras de un intelectual europeo, uno de los exponentes punteros de la arquitectura contemporánea, Alberto Campo Baeza. «Ser felices es ser abrazados», ha dicho la joven escritora argentina Verónica Cantero Burroni, durante un testimonio que ha dejado huella en el Meeting de este año. Y la última es del testimonio de un joven visitante. «¿El Meeting? Para mí era el mal absoluto. Ahora que lo he visitado comprendo lo estúpido que he sido por no haber venido nunca. El Meeting es una experiencia, hay que vivirlo, da igual tu nacionalidad, tu religión o lo que pienses».

Tres experiencias aparentemente frágiles y no relevantes: la conmoción ante la belleza, la felicidad como un abrazo, el descubrimiento de uno mismo en el encuentro con el otro. El Meeting 2018 ha apostado hasta con el lema por el único factor que mueve realmente la historia de un modo positivo y duradero, la persona. «Atención, no contraponiendo la felicidad individual a un mundo malvado y hostil», explica la presidenta de la Fundación Meeting, Emilia Guarnieri, «sino poniendo en evidencia una cantidad impresionante de experiencias de realización humana y construcción social, en las favelas de Salvador de Bahía o en la investigación de cuidados paliativos, diseñando innovación más allá de la mera tecnología o mostrando con unos ojos nuevos el Infinito de Leopardi».

«No hay fórmula o algoritmo que valga», añade Giorgio Vittadini, presidente de la Fundación por la Subsidiariedad, «para hacer frente al declive hay que apostar por la persona, dar espacio al relato de quienes se convierten en emprendedores de sí mismos, incluso en la búsqueda de empleo, favoreciendo el diálogo entre personas de diferente religión, cultura, orientación política, como ha sucedido con el Intergrupo por la Subsidiariedad. Ocho días de Meeting demuestran que todo esto es práctica vivida y contribución real a la vida del país, no utopía. No en vano la edición de este año ha supuesto el signo del que volver a empezar tras la tragedia de Génova, con la presencia del presidente Toti, el alcalde Bucci, los parlamentarios, pero también el momento de una reflexión orgánica sobre lo que ha pasado, con las voces del Puerto de Génova, los operadores de terminales, las redes ferroviarias, y con encuentros sobre las grandes obras y la relación entre las infraestructuras y la movilidad».

>Comunicado final del Meeting 2018

«Tu nombre nació de lo que mirabas»

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Francisco, una novedad que aprender

Maurizio Vitali

Es un cardenal Angelo Scola en cierto modo inédito el que hemos podido ver en el Meeting de Rímini, donde el arzobispo emérito de Milán ha respondido a las preguntas del portavoz de CL, Alberto Savorana, expresando a corazón abierto sus juicios sobre las grandes cuestiones de nuestra época, y al mismo tiempo mostrando detalles desconocidos de su propia vida personal y de su más íntimo trabajo espiritual.

A sus 77 años, vive en la pequeña localidad de Imberigo (Lecco), cerca de donde nació. La ocasión de este diálogo ha sido la publicación de su libro-entrevista, realizado con el experto periodista Luigi Geninazzi, un libro que a efectos prácticos resulta una autobiografía, titulada “Ho scommesso sulla libertà” (He apostado por la libertad, ed. Solferino). «La vida de Scola me ha parecido como una gran novela. Su nacimiento en una familia modesta, el catolicismo de aquellos años que respiró de manera natural, luego la pasión política heredada de su padre, camionero, partisano y socialista. El encuentro con don Giussani y Gioventù Studentesca. La vocación sacerdotal, su confrontación con los eclesiásticos milaneses, la ordenación. A principios de los años 70 enfermó gravemente durante seis largos años. Luego estudió teología, dialogando con De Lubac, Balthasar, Ratzinger. Juan Pablo II lo nombró obispo a los 49 años, el más joven de Italia. Después llegó a las academias pontificias, al patriarcado de Venecia y por último arzobispo de Milán».

¿Pero cómo empezó este largo camino?, pregunta Savorana. «Por un encuentro que me hizo descubrir el bautismo como fuente de una novedad real para la vida. Hablo del encuentro con el carisma de Giussani, en dos etapas: cuando le oí hablar de la juventud como tensión y me sorprendió porque no hablaba de manera clerical, y cuando oí a un chaval de GS decir que si Cristo no tuviera que ver hasta con la bombilla que cuelga del techo del salón, él no sería cristiano». Fue el descubrimiento de un Cristo vivo y real.

«El cambio de época que señala el papa Francisco –continuó respondiendo a otra pregunta– es la post-secularización, la negación completa de la posibilidad de que un Hombre, un Hecho particular sea la razón de todo. Ahora se trata de volver a levantar la mirada y mendigar que una acontezca una novedad para nuestra persona». El método es el testimonio. Aunque hay quien cree que es demasiado poco, señala Savorana. «El testimonio no es valor moral sino conocimiento de la realidad y comunicación de la verdad con la propia vida. Y eso vale también para el compromiso público».

¿Y a usted no le sorprende un poco el papa Francisco? «Es un saludable golpe en el estómago. Francisco es una novedad de estilo, de ejemplo, de cultura popular y de magisterio que debemos aprender».

Francisco, una novedad que aprender

Maurizio Vitali | 0 comentarios valoración: 2  29 votos
>Entrevista a Alejandro Bonet

'Bergoglio tiene una visión poliédrica del mundo'

F.H.

En el Meeting de Rímini, la exposición “Gestos y palabras”, dedicada a Bergoglio, ha querido recorrer la historia personal que ha fraguado al actual Papa. Alejandro Bonet, profesor de Doctrina Social de la Iglesia, ha sido el comisario.

¿Cuál ha sido el propósito de la exposición?

El propósito de la exposición no fue hacer ni apología ni apologética de Jorge Mario Bergoglio, sino presentarlo, indagar en su historia y en el misterio de su persona con la intención de responder a la pregunta sobre quién es este hombre elegido por el Espíritu Santo para conducir hoy la Iglesia, intentando verificar en sus gestos y en sus palabras en qué sentido ha sido y es una presencia original.

La exposición comienza con imágenes de Bergoglio confesando. ¿Qué importancia ha tenido en la vida y en la vocación del Papa la confesión?

Bergoglio siempre ha expresado como autoconciencia más profunda aquella de ser un "pecador que ha sido mirado con misericordia por el Señor". De hecho, su vocación sacerdotal nació el 21 de septiembre de 1953, fiesta de San Mateo, en ocasión de confesarse en la parroquia de su barrio. Al elegir su lema episcopal, rescató del Evangelio de San Mateo "Miserando atque eligendo", con la que el evangelista narra el modo en que fue mirado y elegido por Cristo, tal como lo ilustra el famoso cuadro de Caravaggio que Bergoglio solía ir a contemplar a San Luis de los Franceses cada vez que pasaba por Roma.

Bergoglio tiene pronto responsabilidades muy altas en la Compañía de Jesús. Pero cuando es aún muy joven se queda sin una tarea concreta. Son los largos años en la ciudad de Córdoba. ¿Qué importancia tiene este periodo en su vida?

Durante algunos años, después de que progresivamente le fueron quitando en la Compañía de Jesús todas sus responsabilidades, experimenta una etapa crítica en su vida, que califica como de "desolación y consolación", que, vividas en el silencio y en la oración, forjaron su temperamento adulto por medio del discernimiento. En esta etapa madura la impronta definitiva de su personalidad y las intuiciones de pensamiento y acción que lo acompañarán a lo largo del resto de su vida, antes y después de ser elegido para la sede de Pedro.

Destaca en la exposición la influencia del pensamiento de Guardini y de la unidad polar. ¿Qué significa esto?

En su encuentro ideal con Romano Guardini, Bergoglio encuentra el fundamento filosófico de aquello que ya había intuido a través de la lectura más temprana de Gastón Fessard, quien profundiza el contenido teológico de los Ejercicios Espirituales de San Ignacio de Loyola: que las tensiones polares existentes en la vida y en la sociedad son opuestos que necesitan ser resueltos en un plano superior: plenitud y límite, realidad e idea, el todo y la parte.

¿Qué relación tiene Bergoglio con el peronismo?

>Entrevista a Alejandro Bonet

'Bergoglio tiene una visión poliédrica del mundo'

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Servir al pueblo en vez de cazar apoyos

Maurizio Vitali

El 68 del compañero Aldo Brandirali tiene un nombre: “Servir al pueblo”. Era el órgano de prensa de la Unión de los comunistas italianos marxista-leninistas, el partido que fundó él mismo, pero también y sobre todo era la definición perentoria e inequívoca del motivo ideal de su decisión revolucionaria.

El partido revolucionario acabó, pero el ideal no. Sigue más vivo que nunca. El compañero Brandirali atravesó muchas tempestades, pero nunca dejó la política en virtud de aquel ideal. Tampoco ahora, aunque ya no se sienta en el consejo municipal de Milán y se dedica al “coach ético-metafísico” en una comunidad de rehabilitación para jóvenes drogodependientes, una definición poco comprensible a la que Aldo se refiere con gran ironía.

En realidad, a los 77 años, el viejo compañero se implica con dedicación total en la problemática existencia de estos chicos e intenta acompañarles por un camino de renacimiento, de reencuentro con su propio yo y con su utilidad para el mundo. Más seriamente, se autodefine como “educador”. También está convencido de que el problema de la política, hoy de manera clamorosa, “está más allá de la política”. El político o sirve al pueblo o es un cazador de apoyos.

El fracaso de las instancias revolucionarias post-68 provocó entre sus protagonistas suicidios, confusión, viajes a nirvanas orientales, y en la mayoría de los casos aburguesamiento y conformismo. Pero eso no le pasó al compañero Brandirali. ¿Qué fue lo que marcó la diferencia? «Obrero, hijo de obreros, con un fuego ardiendo dentro que era el deseo de ser útil para la vida de la gente pobre, de mi gente. Por eso me dediqué al sindicalismo desde muy joven, entré en el PCI hasta formar parte de la dirección nacional. Descubrí la contradicción entre el ideal comunista y la práctica del poder. Fundé un partido, la Unión, donde el ideal de la igualdad se viviera diariamente. Formamos una comuna en la que todos poníamos dinero y todo lo que teníamos. Después de unos años todo eso entró en crisis, lo habíamos entregado todo y el ideal no se realizaba, el comunismo imaginado era liberación pero el que habíamos realizado era opresión. Mi crisis, del 76 al 82 fue muy profunda porque separarme de los errores de nuestro proyecto, tan totalizante como era, fue como separarme de mí mismo y convertirme en otra persona, en Luigi en vez de Aldo».

Fue decisivo su encuentro con don Giussani. «La primera vez que hablé con él me sorprendió de manera increíble. Dijo que le llamaba la atención el entusiasmo y dedicación que mostrábamos por nuestros ideales. Pude hacer un trabajo para salir de los errores sin perderme a mí mismo. Más tarde me contó que cuando era un joven sacerdote se cruzó una noche con dos jóvenes que se estaban besando, se detuvo y –con gran embarazo (eran otros tiempos)– les preguntó qué tenía que ver lo que estaban haciendo con las estrellas. Entonces me dije: ¿pero tú dónde estabas?, te he buscado desde siempre». A partir de entonces, sin separarse nunca, de manera dramática, sin automatismo alguno, sin alejarse nunca de Cristo, «una mano dulce y suave me conduce, de manera que ahora todo es un bien para mí».

Servir al pueblo en vez de cazar apoyos

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El pacífico 68 de la Europa del este

En el ciclo de encuentros dedicado en el Meeting al 50º aniversario de las protestas de 1968, se ha celebrado uno titulado “Más allá del 68. El 68 visto desde Oriente”, organizado con Rusia Cristiana, cuyo presidente, Francesco Braschi, ha vinculado este tema con el lema de este año en Rímini. Los jóvenes que salieron a la calle a protestar contra el régimen comunista lo hicieron con un único objetivo: perseguir la felicidad de su nación, y por tanto de los hombres.

La investigadora Annalia Guglielmi, historiadora experta en países del este recordó la coincidencia de la invasión de la República Checa por parte de la URSS hace también exactamente cincuenta años. Las protestas, de naturaleza completamente pacífica, buscaban la reforma del partido socialista y sus estructuras internas, para que se pusiera al hombre en primer plano, y no una ideología comunista. Citando a Hanna Arendt, Guglielmi afirma que “la utopía y la ideología consiste en sustituir la realidad por una representación, poniendo una barrera entre el hombre y el ámbito en que vive. Reformar un socialismo de rostro humano significaba tomar conciencia de la realidad, por lo que había que adaptarse al contexto, sin esclavizar al hombre con la ideología”.

Sobre la humanidad de las protestas del 6 en el este de Europa, Adriano Dell’Asta, profesor de Lengua y Literatura Rusa en la Universidad Católica de Brescia y de Milán, comenta que “los jóvenes del este, al contrario de los que protestaban al oeste del continente europeo, arriesgaron su vida persiguiendo el fin de la belleza. Este era el único medio que tenían para combatir la mentira de la ideología comunista sin caer en ella y en sus medios autoritarios”. Dell’Asta ilustró la reacción italiana, donde las protestas fueron duramente condenadas por el partido comunista que, como toda la izquierda occidental, aspiraba a la ideología comunista pero no llegó a comprender hasta el fondo las dificultades y necesidades de los países del este, donde el comunismo era una realidad muy concreta. Por este motivo no se comprende la gran potencia que tenían estas revueltas que fueron el fermento de las revoluciones de 1989.

Para terminar Braschi recordó el lema del Meeting de este año. “Los hechos sucedidos en la Europa del este en 1968 actualizan estas palabras. Pueblos que de forma pacífica luchan por mejorar sus condiciones de vida y hacen así progresar la historia”.

El pacífico 68 de la Europa del este

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¿Hasta dónde llega la libertad religiosa?

Para responder a esta pregunta, el Meeting ha propuesto un nuevo formato, enfrentando a dos equipos de jóvenes juristas y abogados en una especie de proceso judicial. Un experimento que parece haber encontrado un gran interés entre el público, puesto que los 150 asientos de la sala se han quedado pequeños.

El tribunal estaba presidido por Sabino Cassese, juez emérito del Tribunal Constitucional italiano, y formado por Francesca Martines, profesora de derecho internacional en la Universidad de Pisa, y Andrea Simoncini, profesor de derecho constitucional en la Universidad de Florencia. El origen de la controversia es una empleada musulmana despedida por negarse a no llevar el velo en horario laboral, tal como requería una directiva empresarial que pretendía garantizar la neutralidad religiosa en el lugar de trabajo.

Más allá de los argumentos estrictamente legales expuestos por ambos colegas a favor de sus representados –sobre temas que hoy se han vuelto muy complejos y delicados debido a niveles de tutela de los derechos fundamentales tanto en las constituciones nacionales como europeas– las cuestiones tratadas generaron un gran interés, y después del debate llegaron las preguntas, esta vez a Joseph H.H. Weiler, profesor de la NYU Law School y senior fellow en el Centro de Estudios Europeos de Harvard, que moderaba el encuentro.

La confrontación resultó muy estimulante, por un lado gracias al nuevo formato, que permitía entrar en vivo hasta en los perfiles más técnicos de estos problemas, pero dejando también por otro lado la posibilidad de abordar concretamente cuestiones como la libertad y la valoración crítica de los intereses que siempre acompañan estos casos.

¿Hasta dónde llega la libertad religiosa?

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Entre la ideología y la realidad

El Meeting de Rímini acoge un ciclo de encuentros dedicados al 68. En esta ocasión el protagonista es Franco Bonisoli, ex terrorista de las Brigadas Rojas que participó en el secuestro de Aldo Moro y homicidio de su escolta. Junto a él Annalisa Costanzo, una de las comisarias de la exposición “Lo queremos todo”, y Marta Busani, coordinadora del ciclo y encargada de abrir el diálogo: “El motivo de invitar a Bonisoli ha sido el hecho de que su vida se ha movido por el deseo de construir un mundo nuevo, determinada por una ideología que le llevó a una deshumanización. La ideología tiende a dar una explicación simplificada de la realidad, como vemos que pasa también en nuestros días”.

Bonisoli aceptó la invitación sin sustraerse a ninguna de las preguntas, ante un público atento, curioso y muy numeroso. Habló de sí mismo, de su historia personal, de cómo vivió a los 13 años la revolución del 68. “Se palpaba la exigencia de sentirse protagonistas, de obtener el reconocimiento de los adultos. La contestación era un viento que soplaba y te arrastraba. Expresaba la exigencia de construir una sociedad más justa”.

¿Cómo llegó a la lucha armada?, le pregunta Costanzo. “Nací en una familia obrera que sufrió la Segunda Guerra Mundial y la lucha partisana, como otros jóvenes sentía la exigencia de llevar a cumplimiento lo que la Resistencia no había conseguido realizar”. Tras abandonar prematuramente la escuela, “abracé la ideología marxista-leninista”. Pero para luchar contra el Estado hacían falta armas. “Eso presupone el homicidio político”, afirma lentamente, casi conteniendo las palabras, con los ojos visiblemente brillantes. “Tomar la decisión de la lucha armada no fue por motivos de poder. Era la decisión de dar la vida por una causa. Pensábamos que valía la pena”.

Bonisoli se conmueve profundamente cuando lo cuenta. “Cuando pones en práctica estas teorías que suponen matar a quienes ahora llamo personas, acabas negando los valores que te llevaron al principio a tomar esa decisión. Sí, porque primero debes cosificarlos, reducirlos”. ¿Qué le permitió salir de esta espiral de violencia? “No fue fácil. Después de ser arrestado y condenado con cuatro cadenas perpetuas, por un total de 105 años, me sentí aún más confirmado en mis teorías. Ibas al proceso como si fuera el congreso del partido, donde se establecía la línea a seguir”.

En la cárcel Le Vallette de Turín, después de largas peregrinaciones por prisiones de máxima seguridad, empezó a suceder algo. “Empezaron a surgir dudas. Por aquel entonces me daba respuestas remitiéndome a la mente de Marx, El Capital, pero no me bastaba. Empecé a dejar de creer”. En la cárcel empezaron las deserciones, los arrepentimientos. “Empezó una etapa inesperada. Los que cedían eran vistos como manzanas podridas. Pero cada vez eran más. Empezamos a matarnos entre nosotros”. Junto a otros brigadistas, como Alberto Franceschini, fundador de las BR, Bonisoli se puso en huelga de hambre. “Coincidió con la idea de deponer las armas”. En la opinión pública tuvo gran resonancia la carta de un capellán militar hablando abiertamente de “un terrorismo de estado dentro de la cárcel”. Un hecho clamoroso que hizo que los políticos empezaran a prestar atención a lo que estaba pasando en prisión.

“Un día me encontré sentado a mi lado a Marco Pannella. Creí que era un efecto de la huelga de hambre”, bromea Bonisoli. La conversación con el capellán, “ante todo un hombre”, y luego con el director de la cárcel le permitieron subir “del infierno, como diría Dante, hasta el purgatorio de la expiación”. En los últimos años ha ido madurando un camino de diálogo con familiares de las víctimas. Al principio con mucha discreción y con la mediación del padre jesuita Guido Bertagna, el criminólogo Adolfo Ceretti y la jurista Claudia Mazzuccato, luego los contenidos se hicieron público en el volumen titulado “El libro del encuentro”.

Entre la ideología y la realidad

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>Entrevista a Francesco Magni

'Las preguntas del 68 son muy actuales'

F.H.

Francesco Magni es uno de los organizadores de "¡Queremos todo!", la exposición del Meeting de Rímini sobre el 68. Magni nos cuenta el enfoque de la muestra y el método utilizado para prepararla.

Habéis querido hacer una exposición sobre el 68 no negativa, ¿por qué?

Porque nace de las preguntas de un grupo de jóvenes universitarios y se ha ido desarrollando en torno a esos puntos que a ellos les parecían más interesantes en comparación con su propia experiencia. Empezó siendo una exposición sobre el 68 pero se ha convertido en una exposición sobre los años sesenta, donde la gran parte del interés se ha concentrado en ese deseo de relaciones auténticas, de autenticidad, de participar en la evolución y en las fatigas del mundo, que es uno de los aspectos que más ha llamado la atención de los jóvenes con los que hemos construido esta muestra. Inevitablemente, esto luego ha despertado también una forma de construir la exposición como ha quedado finalmente y no como teníamos pensado en un primer momento. Eso no significa que no haya un recorrido histórico, que lo hay, pero el núcleo que identifica el punto central de la exposición han sido las preguntas de los chicos: cómo podemos construir una sociedad mejor, cambiar el mundo, dar nuestra contribución… Preguntas que nos resultan muy actuales para hoy.

Hay una valoración muy interesante de este deseo de autenticidad en la sociedad de consumo que tenían los jóvenes en los años sesenta y que vosotros mostráis como algo muy positivo.

Sí, una parte muy positiva que precede al 68, durante toda la década de los sesenta, que paradójicamente luego se transformará en algo contradictorio. Esa sociedad de consumo a la que querían contestar, pidiendo mayor democracia, colectivismo, etc, da paso paradójicamente a una sociedad individualista, más aislada, donde la gente está sola, desaparece la figura del padre… Esta contradicción consiste en una de las principales críticas. Aquello en contra de lo que se pretendía ir al final termina prevaleciendo después de la contestación.

Es muy interesante la comparación entre lo que sucede en la Europa del este y en la Europa occidental. El deseo de autenticidad es el mismo, pero aquí hay violencia, en el este no, ni tanta ideologización. ¿Dónde está el punto en común y dónde la diferencia entre el 68 occidental y el de la Europa del este?

Podemos decir que el 68 es un fenómeno global que tiene ciertos rasgos comunes. En poquísimo tiempo se vuelve internacional todo el deseo de ser protagonistas en la historia del mundo, el tema de la pobreza, los oprimidos. Luego está el Concilio Vaticano II que cambia también el rostro de la Iglesia. Es un fenómeno global que interesa a América del Sur, del Norte, a la Europa del este, pero con declinaciones muy diferentes porque incluso entre el 68 italiano y el francés hay diferencias. La Primavera de Praga tiene un contexto soviético que en Occidente no existe. Ese deseo de libertad se ve sofocado con la ocupación, pero eso llevará años después a todo lo que vendrá después, podemos decir que Praga vive un 68 largo. En Italia también vemos unos años sesenta dramáticos, violentos, con la lucha armada, el terrorismo, hasta la tragedia del homicidio de Aldo Moro en el 78.

>Entrevista a Francesco Magni

'Las preguntas del 68 son muy actuales'

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¿Por qué los musulmanes van al Meeting de Rímini?

Wael Farouq

¿Por qué los musulmanes van al Meeting de Rímini? ¿Qué buscan? ¿Puede haber un verdadero encuentro con ellos? Los europeos siguen huyendo de su pasado, pero los musulmanes en cambio siguen huyendo hacia su pasado. Entonces, ¿qué presente podrá reunirlos?

Dos guerras mundiales han dejado en la conciencia europea una herida muy profunda que hace que cualquier intento por crear o definir un significado para la vida, para el ser humano, la sociedad o la historia, se perciba como una exclusión de todo lo que quede fuera de esa definición, y se cree que esa exclusión podría amenazar el pluralismo y llevarnos al infierno de la guerra y de la destrucción. Así cayeron las grandes narraciones: la religión, la ideología y por último la ciencia. Lejos de las grandes narraciones, cada uno de nosotros ha creado su pequeña narración, pero si no involucra a nadie más ya nace muerta. La única huella que puede dejar es algún que otro “like” o emoticono. Toda cualidad humana ya se ha cosificado y transformado en una serie de “signos” que no permiten que nuestra pequeña narración se haga grande, apresándola dentro de un modelo que se repite hasta el infinito.

Pero en el mundo islámico la subordinación política, económica y cultural que ha sustituido al colonialismo ha dejado en la conciencia una herida profunda que hace que cualquier intento por generar un significado para la vida sea visto como un refuerzo de la propia humillación cultural y una amenaza a la pureza de sus orígenes. De hecho, el retorno a los orígenes se ha convertido en la única opción posible ante el oleaje causado por el colonialismo salvaje y similares. De modo que “los orígenes” se convierten en la gran narración que engulle a las demás pequeñas narraciones, impidiéndoles generar un significado. ¿Pero cómo generar significado cuando todo lo que se hace es una eterna repetición de los míticos orígenes que están por encima de la realidad y de la historia?

Hoy, la civilización occidental se parece a un hombre que decide castrarse porque no quiere engendrar a un hijo malvado. La civilización islámica, en cambio, se parece a un hombre que mata a todos sus hijos que no se parecen a esos antepasados que él sin embargo no ha visto nunca. El mundo occidental se miente a sí mismo diciendo que no necesita hijos y que no le importa el futuro. El mundo islámico se miente a sí mismo pensando que parecerse a un antepasado ausente puede invertir la dirección del tiempo. El mundo occidental miente a los demás intentando convencerles de que sus nobles valores no tienen raíces ni historia. El mundo islámico miente a los demás intentando convencerles de que sus nobles valores siguen con vida y no son solo una máscara que oculta su decadencia moral y su degeneración humana.

¿Por qué los musulmanes van al Meeting de Rímini?

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Nínive. Tras la persecución vuelve la fe

En el marco del ciclo de proyecciones denominado “Caminos”, a cargo de Raffaella Di Noia y Roberto Fontolan, se ha emitido en el Meeting de Rímini el reportaje de 56 minutos “Nínive”, del periodista Fernando de Haro. Un documental que se rodó cuando el Daesh (o autodenominado estado islámico) controlaba la ciudad.

No lejos de aquellos lugares volvían a recrudecerse los combates. En la presentación, De Haro recordó que en 2016 la Secretaría de Estado de EE.UU. y el Parlamento europeo reconocieron el carácter de genocidio de lo que estaba sucediendo con los cristianos, desde la entrada del Daesh en la llanura de Nínive. En cambio, la ONU no lo reconoció porque “los cristianos tenían la posibilidad de elegir convertirse al islam”.

Desde las ciudades de Qaraqosh, Teleskof y Batnaya huyeron 120.000 cristianos. “Hoy está teniendo lugar un milagro: el 25% de los desplazados están volviendo”. Lo que vemos en este film son imágenes angustiosas. Una ciudad fantasma, casas en ruinas, iglesias profanadas, monasterios abandonados, saqueados y quemados. El relato de los protagonistas, gente común, personalidades políticas y religiosas, describe las atrocidades sufridas, el chantaje de conversiones forzosas o el pago de jizya (el impuesto islámico) a cambio de la vida, y el testimonio heroico de los que han querido mantenerse fieles a Cristo.

“Desde que estuve con ellos, mi vida ha cambiado. Es impresionante ver en sus testimonios que el cristianismo es una presencia que te hace compañía”, afirma De Haro. Durante la persecución, mucha gente se preguntaba: “¿dónde está Dios?, ¿qué está pasando?, ¿por qué a nosotros?”. En los campos de refugiados, los cristianos podían celebrar la misa. En la antigua ciudad de Nínive hay cristianos desde finales del siglo I. Para ellos es esencial poder volver a su tierra. “Pueden llevarse las piedras, pero la fe siempre renace”, afirma al final del reportaje Basha Mati Warda, obispo de los caldeos.

Nínive. Tras la persecución vuelve la fe

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Estreno teatral de 'El zapato de raso'

La representación teatral “Atravesando el mal del deseo” puesta en escena por el Meeting de Rímini en las aguas del Puente de Tiberio, restaurado recientemente, narra en poco más de cien minutos la complicada historia de amor entre Doña Prudencia y Don Rodrigo. Libremente adaptado del texto de Paul Claudel “El zapato de raso”, dirigido Otello Cenci, este espectáculo ha apasionado, divertido y conmovido a un numeroso público repartido por los espacios al aire libre.

Un gran espectáculo y también un gran acontecimiento popular para contar y poner en evidencia el mensaje contenido en el Meeting: el deseo de cada uno de nosotros de amar y ser amado, de ser acogido por los hombres y por el gran abrazo del Padre.

“Atravesando el mar del desierto” ofrece un gran fresco de la vida a partir de una de las obras menos conocidas del gran escritor y que se ha llevado a escena ahora por primera vez en Italia. La representación de “El zapato de raso”, que Claudel definió como su testamento espiritual, celebra así de un modo muy original el 150º aniversario del nacimiento del dramaturgo francés.

Estamos en la España del siglo XVI. La protagonista, Doña Prudencia, esposa de Don Pelayo, se siente atraída apasionadamente por Rodrigo, pero una toma una decisión extrema y de gran fe cristiana: poner su zapato de raso en manos de la Virgen para que le indique el camino a recorrer. En el drama de los dos enamorados, el director ha introducido diálogos divertidos y cantos sobre la política y el papel de los poderosos, de manera que los actores consiguen entablar un diálogo espontáneo con el público mediante bromas y gags. Tras mil peripecias, al final Prudencia alcanzará el amor más grande, el del Padre, capaz de abrazar y dar significado y espesor al amor humano.

Estreno teatral de 'El zapato de raso'

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Retorno a una tierra nunca visitada

Fernando de Haro

Ha sido, querido mío, el retorno a una tierra nunca visitada, a la de esa razón que siempre dijimos amar. No se me ocurre, para contarte la lectura que Julián ha hecho en el Meeting del libro de Job, otra imagen. La imagen de un viaje de vuelta a un país que no hemos visitado. Porque, querido mío, tenemos que reconocerlo, tú y yo, tan iguales en muchas cosas y tan diferentes, cuando llega el dolor, cuando llega el mal, estamos desterrados, huérfanos. El dolor que hemos vivido en los últimos años, hemos de reconocerlo, nos ha dejado perplejos, nos ha encontrado abstractos, nos ha dejado muchas veces solos.

No ha sido, querido mío, una lección. La periodista Monica Maggioni, que lleva lo bueno de la televisión en la sangre y que ha sido la que ha conducido el encuentro, nos ha hecho recorrer el libro de Job, los millones de Jobs que pueblan el mundo, con fotos, música y un diálogo vivísimo. El canto de la siria Mirna Kassis, su voz dulce y trágica, me ha recordado a la madre que perdió al hijo en los bombardeos de Damasco, a la de Homs que fue secuestrada por el Daesh, a la joven casada de Malula que estuvo a punto de convertirse en viuda. ¿Te acuerdas, querido mío, del genocidio que hemos visto con nuestros ojos? ¿Te acuerdas del llanto de las inocentes, de Alepo arrasado? Sobre el suelo sirio, la misma pregunta que suscitaba la Shoah. La misma pregunta que han suscitado esos dolores nuestros, esos pequeños y grandes genocidios, querido mío, de los que tú y yo ni siquiera nos hemos atrevido a hablar. La misma pregunta: ¿pero Tú, Dios, donde estás? ¿Estás? ¿Por qué pasa esto?

El filósofo laico Salvatore Natoli, que ha leído con Julián el viaje de Job, ha coincidido en señalar que la pregunta a un Dios que se antoja injusto por tolerar el mal supone haberse puesto ya en marcha. Porque los antiguos consideraban el mal como parte del paisaje. Hay montañas, hay ríos, y también hay injusticia, sufrimiento, las cosas son así, pensaban los antiguos. Cuando lo he oído, querido mío, he pensado que nosotros los modernos somos como los antiguos. Porque para ti y para mí, para creyentes y no creyentes, el Misterio es tan abstracto que ya no existe o es una fórmula catequética. Y cuando llega el zarpazo de la prueba nos quedamos muchas veces solos, con una pregunta retórica, acallada por la etiqueta del gnosticismo o de la sana doctrina. "En el momento de la prueba aparece lo que define la vida", ha dicho Julián. ¿Verdaderamente, nosotros modernos, tú y yo, cuando nos ha llegado la prueba nos hemos enfadado, preguntado, llorado, clamado a ese Dios del que tanto hablamos para defenderlo o atacarlo? Este exilio, querido mío, es el exilio que Julián ha puesto de manifiesto. Era extraño, porque al oírlo hablar estaba uno ya en marcha. "Job le pregunta a Dios por qué le hace pasar lo que le hace pasar porque no quiere perderlo", ha añadido Natoli.

Retorno a una tierra nunca visitada

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Descubriendo el pensamiento de Bergoglio

Alejandro Bonet, profesor de Doctrina Social de la Iglesia Católica en los seminarios de la archidiócesis de Santa Fe y Rosario en Argentina, moderó una mesa redonda en la que tres ilustres estudiosos se confrontaban sobre las peculiaridades pastorales y culturales de los cinco años de pontificado de Jorge Mario Bergoglio.

Guzmán Carriquiry, vicepresidente de la Comisión Pontificia para América Latina, puso de relieve la sólida sucesión de papas desde el Concilio Vaticano II. “El diablo no tolera que haya unidad entre los pontífices, y en cambio esa es la característica más propia de la continuidad entre las figuras que se sucedieron desde san Juan XXIII hasta llegar al papa emérito Benedicto XVI y el papa Francisco”. En un mundo donde ya “las periferias irrumpen en la cristiandad”, este último, “tan argentino, tan latinoamericano, tan jesuita, representa el itinerario propio de una particularidad que desafía la esterilidad del gran catolicismo europeo. Este pontífice no ha inmerso en la mística de la misericordia y se inclina ante los pobres”. Todo su pontificado es una invitación a la conversión, a la gran purificación, sobre todo de los obispos y sus colaboradores, en un mundo que no tolera, a pesar de nuestras miserias, que la Iglesia sea baluarte entre poderes que asumen rostros cada vez más inhumanos.

“Los que oponen la memoria de Juan Pablo II a Francisco no saben que la primera peregrinación que hizo Karol Wojtyla como Papa fue a Puebla, adonde fue para conocer de cerca la teología de la liberación”. Así empezó Rocco Buttiglione, director de la Cátedra Juan Pablo II en la Pontificia Universidad Lateranense. Como polaco, Juan Pablo II conocía muy bien el “fracaso del marxismo” como instrumento analítico de la historia. “Yo fui a América Latina en aquellos años –recuerda Buttiglione– con don Francesco Ricci para visitar a un grupo de teólogos que habían tomado en serio la invitación del Papa: Juan Carlos Scannone, Lucio Gera y Jorge Mario Bergoglio, que era entonces rector del seminario de San Miguel”. Ellos concebían su tarea como una nueva teología un poco más “al modo de Comunión y Liberación”. El desafío fue creciendo dentro de la lucha por la liberación de la dictadura de los coroneles. “Bergoglio repetía que un hombre es un hombre, y como tal tiene derechos y una lucha que ignora la dignidad de la persona concreta no puede generar una verdadera liberación”. De ahí nace uno de los principales puntos cardinales del pensamiento del papa Francisco: la unidad es más fuerte que la división. Sobre este punto muchos derramaron su sangre y aquí el profesor recordó a un queridísimo amigo de Bergoglio, mons. Enrique Angelelli, obispo de La Rioja, asesinado por los militares, cuyo proceso de beatificación ha comenzado recientemente.

Descubriendo el pensamiento de Bergoglio

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El mensaje del Papa al Meeting 2018

El lema del Meeting –“Las fuerzas que mueven la historia son las mismas que hacen feliz al hombre”– retoma una expresión de don Giussani que hace referencia a ese momento crucial que vivió la sociedad en torno al 68, cuyos efectos no se han agotado cincuenta años después, tanto que el papa Francisco afirma que «hoy no vivimos una época de cambios sino un cambio de época» (Discurso al V Congreso nacional de la Iglesia italiana, Florencia, 10 de noviembre de 2015).

La ruptura con el pasado se convierte en el imperativo categórico de una generación que ponía sus esperanzas en una revolución de las estructuras capaz de asegurar una mayor autenticidad de vida. Muchos creyentes cedieron a la fascinación de esa perspectiva e hicieron de la fe un moralismo que, dando la Gracia por descontado, confiaba en los esfuerzos de realización práctica de un mundo mejor.

Por eso es significativo que, en ese contexto, a un joven totalmente implicado en la búsqueda de las “fuerzas que dominan la historia”, don Giussani le dijera: «Las fuerzas que mueven la historia son las mismas que hacen feliz al hombre» (Luigi Giussani. Su vida, Encuentro 2015). Con estas palabras, le desafiaba a verificar cuáles son las fuerzas que cambian la historia, elevando así el rasero con el que medir su empeño revolucionario.

¿Qué ha sido de aquel intento? ¿Qué ha quedado de aquel deseo de cambiarlo todo? No es este el lugar para hacer un balance histórico, pero podemos reconocer ciertos síntomas que emergen de la situación actual de Occidente. Vuelven a erigirse muros en vez de construirse puentes. Se tiende a cerrarse, en vez de abrirse al otro que es diferente a nosotros. Crece la indiferencia más que el deseo de tomar la iniciativa para un cambio. Prevalece una sensación de miedo sobre la confianza en el futuro. Y nos preguntamos si en este medio siglo el mundo se ha vuelto más habitable.

Esta pregunta también nos afecta a nosotros cristianos, que hemos pasado por la etapa del 68 y que ahora estamos llamados a reflexionar, junto a muchos otros protagonistas, y preguntarnos: ¿qué hemos aprendido?, ¿qué podemos atesorar?

Desde siempre, la tentación del hombre es la de pensar que su inteligencia y sus capacidades son los principios que gobiernan el mundo, una pretensión que se realiza de dos maneras. «Una es la fascinación del gnosticismo, [...] donde en definitiva el sujeto queda clausurado en la inmanencia de su propia razón o de sus sentimientos. La otra es el neopelagianesimo [...] de quienes en el fondo solo confían en sus propias fuerzas» (Exhort. ap. Evangelii gaudium, 94).

Pero entonces, ¿el cristiano que quiera evitar estas dos tentaciones debe necesariamente renunciar al deseo de cambio? No, no se trata de retirarse del mundo para no correr el riesgo de equivocarse ni para conservar la fe como una especie de pureza incontaminada, porque «una auténtica fe [...] siempre implica un profundo deseo de cambiar el mundo» (ibid.., 183), de mover la historia, como dice el lema del Meeting.

El mensaje del Papa al Meeting 2018

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Las fuerzas que mueven la historia (3)

Fernando de Haro

No es la economía. Es la sensación de que las fuerzas de la historia definitivamente les han abandonado. A comienzos del verano, el prestigioso Pew Research hacía público un informe sobre las razones del auge del populismo en Europa. La inmensa mayoría de los votantes de los partidos populistas en Alemania y en Francia reconoce que la economía atraviesa un buen momento. Es la nostalgia la que mantiene alta la intención de voto de los que cuestionan el orden institucional. El 62% de los partidarios del Frente Nacional piensa que hace 50 años se vivía mejor en su país. El 44% de los partidarios de Alternativa por Alemania piensa lo mismo. Pero no son los populistas los únicos molestos por haber perdido el tren de la historia.

En realidad desde que los europeos nos hicimos modernos, todos perdimos el tren de la historia y las fuerzas que la mueven se convirtieron en algo muy diferente a las fuerzas que laten bajo los afanes personales, el deseo de felicidad, el anhelo de inmortalidad. De hecho, lo que nos caracteriza como modernos es haber separado los dos movimientos. Por eso es tan revolucionario el lema del Meeting de Rímini de 2018 al revindicar la identidad entre las fuerzas del corazón y de la historia.

Después de Galileo el Sol dejó de dar vueltas en torno a la Tierra y desde entonces todos empezamos a pensar que nuestros sentidos nos engañaban. No podíamos fiarnos de la realidad tal y como era percibida, lo único seguro eran nuestras sensaciones. Nos metimos en una jaula cruel. Fue necesario salir de ella. Para conseguirlo pensamos que había algo de lo que podíamos fiarnos: de lo que hacíamos. Nuestras acciones fueron el único terreno firme bajo nuestros pies. La acción y los procesos se convirtieron en el espacio a salvo de toda duda. La capacidad de hacer se nos antoja ahora menos etérea que la capacidad de asombrase y de pensar que siempre depende de datos externos, de algo que no se puede controlar. Y entonces el desarrollo y el progreso se transformaron en las dos palabras clave y todo se llenó de procesos. De la historia dejaron de interesarnos los acontecimientos singulares, los personajes particulares. ¿Qué eran y qué son los acontecimientos y los sujetos particulares en el océano de los procesos históricos severos, anónimos, científicos? Si acaso esos acontecimientos singulares y sujetos particulares mantuvieron un cierto valor para ilustrar y ayudar a las mentes más infantiles, siempre necesitadas de anécdotas. Pero para los iniciados, para los que acceden sin mediaciones primitivas al verdadero conocimiento, no había necesidad de fechas, nombres o lugares.

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Las fuerzas que mueven la historia (3)

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Las fuerzas que mueven la historia (2)

Fernando de Haro

Se han cumplido ya seis años de la famosa frase que salvó a la moneda única. “Haré todo lo posible por sostener el euro”, anunció Draghi arqueando una ceja. El gobernador del Banco Central Europeo corregía la posición de sus predecesores y adoptaba, con años de retraso, la política monetaria que había salvado a los Estados Unidos de la Gran Recesión: tipos de interés negativos y un ambicioso programa de Quantitative Easing (compra de deuda pública). Toda la munición posible para incrementar la liquidez y solucionar los problemas de los balances bancarios. Atrás quedaba el miedo de los alemanes a una subida de los precios por un exceso de demanda. A Draghi le quedan pocos meses para abandonar el BCE, la inflación no ha aparecido por ningún lado. La subida de los tipos de interés parece que está a la vuelta de la esquina y se discute la mejor agenda para la retirada de los estímulos.

La parte más dura de la Gran Recesión ha quedado atrás y ahora la digitalización se ha convertido en una fuente de optimismo. Se teme la aparición de nuevas burbujas pero de eso no se quiere hablar. Los últimos diez años han dejado numerosas heridas, la conciencia de que la desregulación fue un grave error. Pero el debate sobre la naturaleza del mercado, sobre las fuerzas que mueven económicamente la historia, no se ha abierto, siguen alejadas de las fuerzas que hacen al hombre feliz. A pesar de lo mucho sufrido durante los años de la crisis más severa desde la II Guerra Mundial, el homo economicus sigue en pie, con su racionalidad unidimensional, impulsada solo por el interés tanto en el ámbito del consumo como de la producción, protagonista de un mercado anónimo. Las fuerzas económicas, en contra de la experiencia, se siguen pensando anónimas, desvinculadas de las relaciones humanas que las sostienen.

Hay algo que corregir, sí, pero es externo. Quizás una nueva síntesis después de todo lo sucedido. Desde luego una mayor vigilancia, una regulación más precisa de los mercados, pero sin un replanteamiento antropológico. La IV Revolución Industrial parece hacer innecesaria esa corrección, es más, la digitalización alimenta de nuevo la utopía algo arrinconada de los mercados “perfectos” o “casi perfectos”. El Big Data, el blockchain y todas las nuevas herramientas pondrán, ponen ya de hecho, a disposición del consumidor una cantidad ingente de información que desplaza el poder efectivo desde el lado de la oferta al lado de la demanda. El viejo sueño de las decisiones “racionales”, guiadas por el interés particular, al alcance de la mano por un océano de datos que permiten decidir con una nueva supuesta transparencia. La mano invisible, de nuevo en marcha, al menos entre los teóricos, para hacer el milagro de la asignación de recursos escasos y la construcción de un bien superior en una totalidad anónima a partir de los egoísmos particulares. Este resurgir de la teoría clásica y neoclásica y de su modo de explicar las “fuerzas que mueven la historia” tiene que olvidarse de que todo ese flujo de información, puesto en teoría a disposición de las elecciones “racionales”, es en realidad utilizado por un nuevo poder de mediación o de instrumentalización de grandes compañías (Google, Amazon, Facebook, Apple y otras) con una capacidad de dominio hasta ahora desconocida.

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Las fuerzas que mueven la historia (2)

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Las fuerzas que mueven la historia (1)

Fernando de Haro

Europa ha aplazado en los últimos días una guerra de aranceles con Estados Unidos. Guerra comercial tras la Gran Recesión, guerrillas geoestratégicas en todos los rincones del planeta. Confusión en torno a las claves de lo que ocurre. Por eso es interesante como hipótesis el lema del Meeting de Rímini que se celebrará en la ciudad italiana a finales de agosto: “Las fuerzas que mueven la historia son las mismas que hacen al hombre feliz”, o (infeliz) añadimos nosotros.

La frase que presidirá los encuentros del Meeting tiene mucho de provocativo, establece una conexión entre lo macro y lo micro. Así es más fácil superar la distancia entre el discurso y la realidad de un mundo dominado por la globalización y la multipolaridad.

Nos parece que hemos dejado atrás la época de las ideologías. Pero no es cierto. La versión más simplificada de cierto liberalismo ilustrado, el que surgió tras la II Guerra Mundial, se ha quedado entre nosotros como un paisaje, como una herramienta interpretativa. Suele ser la única que utilizamos y, por eso, aumenta nuestra perplejidad.

Hemos aceptado haber entrado en un mundo postoccidental: el mapa del mundo debe ser invertido y el eje sobre el que pivotamos se encuentra en el Pacífico. Pero a pesar de esta evidencia seguimos pensando que la democracia, la libertad, la igualdad de género y de oportunidades, la tolerancia… todos aquellos valores y creencias levantados por Occidente siguen en pie, robustos, quizás nublados, pero como un último imán y juez hacia los que el mundo converge. No es así. No hay valores sin sujeto, y el sujeto ya no existe o está muy debilitado. Las fuerzas que mueven la historia no son mecánicas, coinciden con el corazón del hombre concreto, histórico. Rodrik, en su famoso trilema, ha sostenido que no es posible compatibilizar globalización, democracia y soberanía nacional. Lo que no es posible es mantener los tres vectores activos sin persona, sin pueblo.

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Las fuerzas que mueven la historia (1)

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Nínive: a pesar del genocidio

Fernando de Haro

El Meeting de Rímini estrena la versión italiana de Niniveh, mi película sobre el genocidio que han sufrido los cristianos en la llanura que rodea a Mosul. El documental fue grabado cuando el Daesh todavía controlaba la ciudad. A muy pocos kilómetros de donde filmábamos se sucedían los combates y tuvimos la ocasión de visitar las posiciones que los yihadistas acababan de abandonar. En algunas casas ocupadas todavía había comida de los combatientes. Algunas de las personas que nos ayudaron en nuestro trabajo escuchaban los mensajes de radio del que entonces pretendía ser el ejército del nuevo califato. Querían saber si tenían que volver a escapar.

La película reconstruye el abandono de pueblos cristianos como Qaraqosh, Teleskof o Batnaya hace ahora cuatro años. Se marcharon 120.000 personas ante la inminente llegada de los yihadistas. Todavía no se ha esclarecido por qué el ejército de Iraq y los Peshmergas (el ejército kurdo) no los protegieron. ¿Fue simplemente por la debilidad de los que deberían haber defendido a la población civil (en este caso formada por bautizados)? ¿Es una locura pensar, como sostienen algunos, que había un cierto acuerdo para repartirse la Llanura de Nínive, zona disputadísima entre suníes, chiitas y kurdos? La comarca que rodeó Mosul ya fue en los años 70 del pasado siglo un lugar en el que se llevó a cabo una intensa política para alterar la composición demográfica en favor de los suníes. Hace cuatro años las ciudades de Nínive eran muy atractivas para un Kurdistán definitivamente independiente que extendiera sus fronteras desde la cercana Erbil. También lo era y lo sigue siendo para suníes y chiitas. Este mismo mes de agosto el Consejo de la Provincia de Nínive ha hecho frente al Gobierno Federal que quería asentar a 450 familias suníes al sur y al este de Mosul.

Un año después de la liberación definitiva de Mosul, los cristianos están volviendo a sus ciudades de origen. Es un milagro si se tiene en cuenta la situación en la que quedaron. Eran auténticos pueblos fantasmas, como se puede ver en el documental. Destruidos por los feroces combates entre el Daesh de un lado y el ejército de Iraq y los Peshmergas de otro. Los bombardeos, necesarios, de los estadounidenses, lo habían dañado todo. Las iglesias estaban profanadas, las tumbas abiertas y saqueadas. En este momento el 45 por ciento de las familias que huyeron han vuelto, el 35 por ciento de las casas que habían sido destruidas son ya habitables. Avanzan también los trabajos de recuperación de las iglesias.

Nínive: a pesar del genocidio

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Roy en Rimini: la amenaza de una religión sin cultura

Fernando de Haro, Rimini

Difícilmente hubiera podido encontrar el Meeting de Rimini una figura más apropiada para profundizar en el lema de este año (Lo que heredaste de tus padres, vuelve a ganártelo para que sea tuyo) que Olivier Roy. El pensador francés ha hecho de la falta de transmisión de la tradición la gran hipótesis para explicar el origen del yihadismo y del nihilismo que afecta a la nueva generación de europeos. La Santa Ignorancia, el título de su último libro, no es solo un mal del pensamiento laico contemporáneo. También una actitud religiosa que afecta cada vez más a los católicos. Lleva a considerar al pensamiento dominante como un pensamiento hostil y pagano. Es la consecuencia de la “deculturación de la religión”. “Ha desaparecido la zona gris entre creyentes y no creyentes” señala Roy. Hasta los años 60 del pasado siglo, según Roy, los valores de los laicos y de los religiosos eran compartidos. En Francia el conflicto entre unos y otros en el siglo XIX no era consecuencia de la diferencia de valores sino de luchas de poder. Los laicos, antes de los años 60, no eran antiespirituales, eran anticlericales. El divorcio entre los dos se produce hace 50 años. No es solo una cuestión sociológica, en Estados Unidos el 59 por ciento se declara creyente, pero ya no vive con los valores religiosos.

En Francia, para solucionar el problema que crea la “deculturación de la religión”, “se ha decidido sacar lo religioso del espacio público. Un creyente moderado debe ser alguien que rece de forma moderada. Si en el control de un aeropuerto un musulmán declara rezar las cinco veces al día que prescribe el islam se convierte en un sospechoso”, explica Roy. Es una forma de actuar que tiene precedentes, ya a comienzos del siglo XX, un católico que fuera todos los días a misa no podía llegar a los puestos más altos del ejército. El pensador francés critica que la solución sea relegar lo religioso a lo privado, solución a la que muchos creyentes responden con una voluntad de reconquistar el mundo perdido. Según el autor de Generación Yihad, para responder al nihilismo de los yihadistas, “es absurdo hablar de una reforma del islam porque los radicales no se han equivocado interpretando el Corán, han encontrado en el Corán lo que buscaban. No es el Estado el que tiene que reformar la religión. La respuesta debe ser de la sociedad civil”, señala. Y añade: “en una sociedad democrática hay que aceptar que haya gente con valores conservadores. No puede ser el Estado el que decide los valores de sus ciudadanos”. Tampoco pueden ser los Estados extranjeros, los Estados de Próximo Oriente los que formen los valores de los musulmanes europeos.

Roy en Rimini: la amenaza de una religión sin cultura

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La Venezuela que construye

F.H.

Hay una Venezuela, que a pesar de todo, construye. Que sin libertad de expresión, sin libertades políticas básicas, en un país sin comida y sin medicinas, sigue propiciando el encuentro, la vida social. Esa es la Venezuela que ha sido protagonista en el Meeting de Rimini. Tres emprendedores sociales han presentado sus obras, no han hablado de política, o mejor, han hablado de la mejor política, la que se hace desde abajo, la que abre espacios de libertad donde solo hay represión.

Sumito Estévez, famoso chef y promotor de la Fundación Fogones y Bandera, ha contado en el Meeting su itinerario personal. Su conversión llegó tras el encuentro con varias personas. Y Estevez ha convertido el encuentro personal en el método para crear una escuela de cocina. Cocinero famoso desde hace muchos años, al cumplir los 50, se ha convertido en emprendedor social, atento a sus alumnos, dispuesto a escuchar cualquier sugerencia.

La obra de Ana Cristina Vargas, arquitecta y profesora de arquitectura, está dedicada a los espacios públicos. Mujer joven de gran talento, premiada en el MIT, decidió volver a Venezuela para crear espacios comunes en un país donde el urbanismo ha crecido de forma desordenada sin dejar lugares para que las personas se encuentren. Vargas no solo diseña esos nuevos espacios sino que ha creado un método para que la generación de esos espacios le dé protagonismo a la gente, le haga encontrarse desde el principio. El método de Vargas consiste en escuchar a los vecinos, hacer encuestas. Forma grupos de voluntarios que recogen opiniones, hacen maquetas, dialogan sobre los rincones que van a rehacer. “Nuestro objetivo es crear un lugar para que la gente se encuentre y que se encuentre haciendo”, señala.

Alejandro Marius está al frente de la asociación Trabajo y Persona, una fundación que lucha contra la exclusión social a través de la formación profesional. Marius se ha convertido en un emprendedor creativo. Sin dinero, consigue los recursos no monetarios de empresas para crear una red de nuevas profesionales de la peluquería o de la manufactura del cacao. “Esta forma de emprendimiento social, de hacer cooperación donde no hay cooperación es un modo revolucionario de hacer política, es más incidente que la política de siempre”, señala Marius. Hay una Venezuela que, a pesar de todo, ya construye.

La Venezuela que construye

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El Meeting y la manzana de Newton

Giorgio Vittadini

Ius soli/ius culturae, grandes acuerdos, Europa, ¿a favor o en contra? Es más que normal preguntarse qué piensa el pueblo del Meeting de Rimini sobre temas calientes que interesan a todos. Pero el Meeting, también este año, quiere reivindicar su papel, que no es el de engrosar las filas de un bando sino crear momentos de reflexión y mostrar ejemplos de cultura y de misión.

Un ejemplo son las respuestas que los chicos que se han visto interpelados han dado sobre el ius soli/ius culturae. Opiniones diversas, a veces discordantes, pero argumentadas, no ideológicas. Otro ejemplo lo encontramos en la exposición sobre el trabajo, donde los jóvenes han dado voz a las preguntas más dispares que llevan en su corazón (cómo moverse en el mercado laboral, cómo afrontar los fracasos, cómo no perder de vista el propio crecimiento personal), sin dejarse bloquear por las dificultades del momento actual.

Tener una identidad no significa alinearse en un escenario en blanco y negro. A menudo significa buscar, interrogarse, confrontarse. En una palabra, razonar, no ser hinchas en un estadio. En este clima tan confuso, corremos el riesgo enorme de banalizar problemas complejos. Sin embargo, es más necesario que nunca detenerse para comprender, confrontar, profundizar.

Y sobre todo preguntarse qué mundo queremos dejar a los que vengan después de nosotros. Por ejemplo, ¿qué tipo de sociedad están creando los flujos migratorios, cómo acompañar la integración de las diversas culturas, cómo tutelar a los más débiles? El Meeting no tiene la exigencia de responder según los tiempos de la política. Más bien le son propios los de la reflexión y la experiencia (que lee también la historia del hombre), porque su contribución consiste en formar un sujeto que desee desarrollar su conocimiento y su autoconciencia.

Hecha esta obligada premisa, hay que decir que las decisiones del Meeting están claras. Ante todo contra la indiferencia populista, y teniendo en cuenta el malestar y el sufrimiento de las personas, seguimos animando a las instituciones, pero no porque pensemos que da todo igual sino porque no hemos perdido el orden de prioridades. Las instituciones tienen la tarea de garantizar ante todo el bien común, el bien de todos.

Luego, naturalmente, consideramos que las instituciones deben ser subsidiarias, es decir, ser expresión de las realidades populares que representan, más que de los gobiernos. No sentimos ninguna nostalgia por hombres solos que están al mando, ni mucho menos por los nacionalismos del XIX. Ahí están los ejemplos de CERN, los Erasmus, la Agencia espacial, donde las instituciones dejan espacio a la autonomía. Ejemplos de una Europa subsidiaria.

Otro punto donde el Meeting sigue teniendo las ideas claras es el valor del testimonio, que no es en absoluto hagiográfico sino por la importancia de ejemplos que puedan sugerir un método válido de amplio espectro. Como ha sucedido por los proyectos de solidaridad del Banco de Alimentos o la Casa musulmana de Cultura en Milán. Si la manzana hubiera caído en la cabeza de Newton ahora, alguno habría gritado “al ataque” contra el agricultor. En cambio Newton, a partir de un episodio particular, llegó a descubrir una ley universal.

El Meeting y la manzana de Newton

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Un modo de ponerse del que aprender

Fernando de Haro

El Meeting de Rimini todos los años, a través de sus decenas de encuentros, tiene el interés de mostrar una forma de presencia cristiana, la que nace de Comunión y Liberación. En el Meeting es interesante comprender el “modo de ponerse” en el mundo de los miembros de CL.

La agenda seleccionada de temas supone ya un gran indicador. Los temas “estrella” son los que marca la agenda civil: el reto de la integración provocado por los flujos masivos de los inmigrantes, las nuevas formas de trabajo en el momento de la revolución digital, la inteligencia artificial y el diálogo interreligioso e intercultural en una sociedad cada vez más plural, entre otros. Podrían ser los temas del Foro de Davos, si el Foro de Davos seleccionase las cuestiones que debate con más apertura. No existe la tradicional agenda católica en el Meeting de Rimini.

Frente a la variedad de cuestiones y la complejidad de la situación del mundo, se ha abandonado la vieja pretensión, muy marxista en su origen, de hacer cultura católica ofreciendo una síntesis para cada uno de los problemas. Se percibe el deseo no de cerrar las cuestiones sino de mostrar la capacidad del sujeto cristiano para hacerse preguntas, encarar la complejidad, hacer con otros. La inteligencia de la fe no se concreta como inteligencia de la realidad por la capacidad de fijar rápida y definitivamente una posición política o una posición cultural sino por la apertura a reconocer la verdad en cada esquina y por un modo de caminar más abierto, más humano. Hay respuestas que no están a la altura de los desafíos. Son respuestas que clericalizan, ideologizan, matan la responsabilidad e impiden que se despliegue la novedad que está por venir. Esas son las que se rechazan en Rimini.

Los organizadores del Meeting de Rimini están recibiendo este año críticas por no haber tomado posición ante cuestiones que se debaten en Italia, por ejemplo la conveniencia de que la nacionalidad de los inmigrantes de segunda generación se adquiera por nacimiento. Las críticas les llegan a los organizadores de algunos de sus antiguos amigos. La respuesta del Meeting es interesante para comprender un modo de “ponerse” que se reinventa continuamente. Giorgio Vittadini, uno de los organizadores, en un artículo publicado esta semana explicaba que “el Meeting no tiene como papel engordar la fila de algún posicionamiento (de políticos católicos podemos añadir nosotros) sino crear momentos de reflexión y contar ejemplos de cultura y de misión”. “Tener una identidad no significa tomar posición en un bando. Significa interrogarse, buscar, confrontarse”, añade. En un escenario como el italiano, con unas elecciones a las puertas, el Meeting no quiere responder siguiendo los tiempos de la política sino con su contribución original: formando un sujeto y realizando reflexiones que partan de la experiencia. Siempre de arriba abajo, a favor de las instituciones y subrayando el valor del testimonio que no es un ejemplo moral sino un ejemplo de un método que se puede aplicar a niveles más amplios que los personales.

Un modo de ponerse del que aprender

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La otra justicia, la reparativa

F.H.

El Meeting de Rimini de 2017, como ya lo hiciera el del año pasado, ha dedicado atención a la justicia reparativa. La justicia que intenta ir más allá de las sentencias que hacen pagar a los culpables su responsabilidad o que le dan la razón a una de las partes en los conflictos civiles. Auspiciados por Marta Cartabia, vicepresidenta del Tribunal Constitucional de Italia, se han desarrollado una serie de encuentros que relatan la ventaja de esta forma de hacer justicia. En la edición de 2016 los protagonistas fueron las víctimas y los responsables de la violencia terrorista de los años 70. Este año hemos escuchado el valor de la mediación en el ámbito familiar y civil, y en el de las prisiones.

Cartabia, con una reflexión que ha partido de las tragedias griegas y de la justicia protagonizada por Orestes, ha insistido en la necesidad de “buscar nuevas formas de hacer justicia para responder mejor a las necesidades humanas”. “Hemos visto -añadía la magistrada- cómo a los responsables de atentados terroristas no les bastaban muchos años de cárcel para superar la culpa y cómo tampoco les bastaban a las víctimas las condenas para rehacer sus vidas. Es necesaria otra justicia para romper la cadena del mal”. Cartabia ha explicado que la justicia tradicional mantiene como instrumento una parte de la venganza que quiere evitar. “La justicia tradicional toma prestado algo de la violencia original”. Sin embargo, la justicia reparativa, en el encuentro entre víctima y victimario, entre las diferentes partes en conflicto, quiere reparar de algún modo el mal causado y el mal sufrido.

Carmen Velasco, notaria española, ha contado su experiencia en la mediación, y su utilidad, por ejemplo en el campo de los créditos hipotecarios. Según Velasco, más allá de las soluciones técnicas, es necesario entender la necesidad de la persona que no puede pagar un crédito, hacerse cargo de la vergüenza que sufre, ayudarle a que ella misma busque soluciones. La experiencia de las cárceles APAC en Brasil ha ilustrado cómo un preso puede hacer un camino para reconocer su culpa, buscar la reparación de la víctima y reconstruir su vida.

Hasta Gherardo Colombo, uno de los magistrados más implacables en aquello que se llamó “manos limpias”, ha venido al Meeting a hablar de las ventajas de la justicia reparativa, de una forma alternativa de hacer justicia.

La otra justicia, la reparativa

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Un patriarca, un inversor de riesgo

Fernando de Haro

El Meeting ha encargado este año la explicación de su lema a un amante de las inversiones de riesgo. No se trata de un gestor de fondos sino del administrador apostólico de los latinos de Jerusalén, o sea el patriarca. Aunque él mismo confiesa: “ya no sé que soy, si un fraile franciscano, un obispo o qué…”.

Ante varios miles de personas que le esperaban, algunos desde una hora antes, Pizzaballa ha hablado sobre la herencia recibida de nuestros padres y la necesidad de ganársela de nuevo. Tímido, hablando de prisa, algo embarazado ante tanto público, el en otro tiempo Custodio de Tierra Santa ha asegurado que en este tiempo de cambio no es posible dar una definición única de lo que está sucediendo. Estamos en el tiempo de la postverdad, de la sociedad líquida, donde el sentido de pertenencia no es suficiente. Es un mundo en el que muchos rechazan la salvación que se propone. Como creyentes, señaló Pizzaballa, es necesario vivir dentro de la complejidad. Para proponer la fe en estas circunstancias no solo hay que encontrar un nuevo lenguaje, ni encontrar una nueva fórmula, “es necesario adoptar una nueva postura”, invertir la herencia recibida.

Pizzaballa busca en la Biblia cuál es el verdadero significado de la palabra herencia. La herencia es el don de Dios al pueblo de Israel en forma de una tierra. Pero el pueblo de Israel es también una heredad para Dios, una heredad que Él reconquista siempre de nuevo a través del perdón. La herencia, como establece el Éxodo, debe ser recordada y debe ser recordada bien. Si olvidas que has recibido la herencia como don la pierdes. La parábola de los talentos es, a juicio del franciscano, la mejor expresión de lo que Escritura entiende por herencia. En la parábola de Jesús el siervo que ha recibido un talento y que no lo invierte es reprendido duramente por Jesús. No ha invertido lo que había recibido, no lo ha puesto en riesgo, no lo ha hecho suyo, y por eso lo ha perdido. Ha tenido miedo. Sugiere Pizzaballa que conservar es perder.

“Es necesaria una relación serena y adulta con la memoria”, señala el obispo. Por eso, para ganarse de nuevo una herencia no basta una nostalgia. No se pone en juego la herencia repitiendo lo que hicieron nuestros padres sino haciendo memoria del deseo que tuvieron nuestros padres y realizando cosas nuevas con ese deseo. Cuando el creyente hace experiencia de la salvación no es un custodio, es alguien creativo. Y Pizzaballa recurre, para explicar esta idea, a la figura de San Benito. El santo no reconstruyó un imperio en ruinas, hizo algo nuevo. “Nuestra herencia -añade- es la Pascua”. Y cita a San Pablo que estuvo dispuesto a perder todo por Cristo. Nuestra herencia es la relación con Dios, es Cristo mismo.

Un patriarca, un inversor de riesgo

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Europa, la que ya existe

Fernando de Haro, Rímini

El Meeting de Rímini se celebra en la feria de la ciudad. En la feria de la ciudad hay unas pantallas grandes instaladas en cada uno de los corredores por los que se accede a las salas. Y en esas pantallas están proyectando un breaking news, una última hora sobre los ataques en Cataluña. Ha sido encontrado un sospechoso con un cinturón de explosivos en Subirats, parece tratarse de Younes Abouyaaqoub, el autor del masivo atropello de Barcelona.

Es media tarde. En la sala más grande, donde se reúnen varios miles de personas, se desarrolla un encuentro dedicado a Europa. El moderador, Giorgio Vittadini, en su introducción hace una declaración a favor de Europa y del euro, “sin el euro la crisis hubiera sido mucho peor”. Afirmación que distancia al Meeting del populismo de izquierdas y de derechas que en Italia ha crecido en los últimos tiempos. A favor de Europa sí, pero no de la Europa lejana, la Europa de los análisis, sino a favor de la Europa que ya existe. Por eso la mesa redonda comienza con la intervención de un científico del CERN, el proyecto de estudio de las micropartículas, y de una estudiante que ha disfrutado con provecho de una beca Erasmus. Vittadini en la conclusión subrayará que estas y otras experiencias es necesario convertirlas en método. Lo que ya existe nos enseña cómo construir. De un modo subsidiario, de abajo a arriba.

Siguen llegando noticias, ahora a través de los móviles. En Subirats el terrorista ha sido abatido después de haber gritado “Alá es grande”. Se confirma que se trata del autor del atropello de la Rambla de Barcelona, es autor material de al menos 13 asesinatos.

Precisamente del reto del yihadismo habla uno de los ponentes, Antonio Tajani, presidente del Parlamento Europeo. “El terrorismo, la inmigración y el desempleo son los tres grandes retos que en este momento tiene Europa”, sostiene Tajani. La respuesta al terrorismo, apunta, no puede ser solo militar o policial, es necesaria una respuesta cultural. Las nuevas generaciones tienen que entender que nuestra sociedad no está hecha del éxito o del dinero que se obtiene. Tajani apunta a la fractura educativa que hay detrás del yihadismo. Es la cuestión propuesta por el Meeting en el lema de este año: “lo que heredaste de tus padres, vuelve a ganártelo para que sea tuyo”.

En los móviles, junto a la noticia de la captura de Younes se puede leer una entrevista con los abuelos de algunos miembros de la célula terrorista. Dicen que sus nietos no aprendieron el radicalismo con ellos, en Marruecos.

Tajani añade que el miedo al otro solo se produce cuando se tiene una identidad débil. Y cuenta el caso de un misionero en tierras de mayoría musulmana al que respetan porque en un contexto de poca libertad religiosa ha anunciado que va a celebrar misa.

Europa, la que ya existe

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El mensaje del Papa al Meeting 2017

Pietro Card. Parolin

Los lemas del Meeting cada año invitan a reflexionar sobre aspectos existenciales que el ritmo apremiante de la vida cotidiana obliga muy a menudo a poner entre paréntesis. Parece que ya nada tenga importancia, dejándonos llevar por el ansia de pasar página a toda prisa. De este modo la vida se fragmenta corriendo el riesgo de volverse árida. Por esta razón, es precioso de vez en cuando pararse a considerar los grandes interrogantes que definen nuestro ser humano y que son imposibles de dejar de lado del todo.

Desde este punto de vista se puede interpretar también el lema del Meeting 2017: «Lo que heredaste de tus padres, vuelve a ganártelo para que sea tuyo» (Goethe, Fausto). Es una invitación a volver a apropiarse de nuestros orígenes desde dentro de una historia personal. Durante demasiado tiempo se ha pensado que la herencia de nuestros padres hubiera permanecido con nosotros como un tesoro que bastaba custodiar para mantener encendida la llama. No ha sido así: ese fuego que ardía en el pecho de quienes nos han precedido se ha ido debilitando poco a poco.

Uno de los límites de la sociedad actual es tener poca memoria, eliminar como una carga inútil y pesada aquello que nos ha precedido. Sin embargo, esto tiene consecuencias graves. Pensemos en la educación. ¿Cómo esperamos educar las nuevas generaciones sin memoria? ¿Cómo pensamos edificar el futuro sin tomar una posición respecto a la historia que ha generado nuestro presente? Como cristianos no alimentamos ningún apego nostálgico a un pasado que ya no existe. Miramos con fe hacia adelante.

No tenemos parcelas que defender porque el amor de Cristo no conoce fronteras que no se puedan superar. Vivimos en una época favorable para una iglesia en salida, pero una Iglesia rica en memoria e impulsada por el viento del Espíritu para ir al encuentro del hombre que busca una razón para vivir. Las huellas de la presencia de Dios son innumerables a lo largo de la historia del mundo; de hecho todo, empezando por la creación, nos habla de Él. Dios real y vivo ha querido compartir nuestra historia: «El Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros» (Jn 1,14). Dios no es un recuerdo, sino una presencia, que acoger nuevamente cada vez, como el amado por la persona que ama.

El mensaje del Papa al Meeting 2017

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No números, sino personas

Al empezar el acto, se proyecta el video de apertura de la exposición “Inmigrantes, el desafío del encuentro”, abierta al público durante todo el Meeting. “Las imágenes y las palabras que el Papa Francisco, en su visita a la isla de Lesbos, pronunció el pasado 16 de abril nos permiten identificarnos con la vida de los sesenta millones de refugiados presentes en Europa. ¿Cuál es nuestra tarea?”. Con estas palabras, el periodista Giorgio Paolucci presenta a los ponentes: Monseñor Silvano Maria Tomasi, miembro del Pontificio Consejo Justicia y Paz; Romano Prodi, presidente de la Fundación por la colaboración entre los pueblos; y Naguib Sawiris, director general y presidente del CdA de Orascom Telecom Media and Technology Holding Sae.

Monseñor Tomasi abordó el tema de la acogida como camino posible para el desarrollo de los países que ya están recibiendo inmigrantes. “Nuestro mundo no funciona bien cuando miles de personas encuentran la muerte en el fondo del Mediterráneo”, subrayó el prelado, “no podemos seguir atrincherados tras las barreras del miedo. ¿Por qué no acogemos a quien huye de situaciones imposibles?”. Hoy prevalece el miedo, pero las migraciones son un fenómeno constante en la historia de la humanidad. El problema es que el éxodo ha comenzado y no se sabe cuánto va a durar, por eso predomina la incertidumbre. “Hay hombres y mujeres que, inspirados por el mensaje del Evangelio o incluso solo por su propio corazón, ejercitan la acogida en nombre del hecho de que el otro me ofrece la posibilidad de entenderme mejor a mí mismo. El otro puede convertirse en una auténtica fuerza de propulsión para una sociedad que atraviesa una crisis tan grave desde el punto de vista demográfico. Necesitamos a los inmigrantes, y ellos pueden integrarse eficazmente. La acogida que se ofrece es la preparación de la nueva sociedad y de un camino hacia el futuro”. Pero eso solo puede suceder en un contexto social que comparta valores y orientaciones comunes.

Para Romano Prodi, Europa se encuentra miope ante los desafíos de la inmigración. Se mueve de manera desordenada, sin un proyecto unitario ni estrategias coordinadas. Resulta evidente en su comportamiento con los refugiados sirios y libios, que entre otras cosas “deberían gozar de una preferencia sobre los inmigrantes económicos”. El profesor abordó después las dificultades no solo en la acogida sino también en la integración. “Muchos se quedan unos años en Italia, pero precisamente porque falta una integración real, los mejor dotados se marchan atraídos por metas más prometedoras”. Un recorrido sólido de integración solo se puede llevar a cabo en plazos muy largos, lo que no hace más que aumentar el miedo a perder el estado de bienestar. Según el ponente, la deriva populista (como sucede con el apoyo ya Trump en Estados Unidos o a Le Pen en Francia), que comporta estar dispuestos a renunciar en todo o en parte a la democracia, también tiene su origen en el miedo.

Sawiris se mostró de acuerdo en el hecho de que el problema de la inmigración revela una estrategia miope por parte de la comunidad internacional. “No se ha querido apoyar a los fermentos que procedían del movimiento de las primaveras árabes”. El empresario egipcio barajó la hipótesis de comprar una isla del Mediterráneo donde realizar una patria para los flujos de emigrantes que llegan y preparar con ellos un modelo de desarrollo basado en la construcción de viviendas, hospitales, centros educativos. “La posibilidad financiera existe, solo falta la libertad política”. Es, por tanto, una cuestión de miedo. “Los europeos no pueden tener miedo, pero los medios solo se dedican a dar malas noticias”.

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>Meeting de Rimini

En medio del genocidio, el canto

Fernando de Haro

“Es un genocidio, lo que están sufriendo los cristianos en Oriente Próximo es un genocidio en el sentido técnico de la palabra, tal y como se usa en el derecho internacional. Un millón de cristianos han tenido que abandonar sus casas en Siria y otro millón en Iraq”. Jan Figel, enviado especial de la Comisión Europea para la promoción de la libertad de religión  fuera de la Unión Europea, no se exalta en el Meeting de Rimini  al hacer una afirmación tan fuerte pero es contundente. Figel, de origen eslovaco, ocupa un puesto de reciente creación en Bruselas. Un puesto que refleja hasta qué punto las cosas han cambiado en la Comisión, cómo hay una nueva sensibilidad sobre la necesidad de proteger la libertad religiosa. El enviado especial invita al parlamento italiano (suponemos que también al español) a declarar genocidio la persecución de los bautizados de Oriente Medio,  como ya han hecho el parlamento europeo, el parlamento británico, el de Australia y la secretaria de Estado de Estados Unidos. Es un genocidio que repite lo sucedido hace un siglo en Armenia. Figel está impresionado por lo que ha visto en los dos últimos días en el Meeting de Rimini. Destaca algunos de los testimonios, especialmente la experiencia APAC en las cárceles brasileñas, y hace suyo el lema del encuentro de Comunión y Liberación: tú eres un bien para mi. “El lema de este Meeting expresa lo que asegura la Carta de las Naciones Unidas de 1948, donde hay muchos derechos y el deber de fraternidad”, señala Figel. La libertad de religión y la libertad de cambiar de religión son de los primeros derechos. “Hay tres zonas en el mundo en las que son especialmente atacados: Oriente Medio, el Sudeste Asiático y  África Septentrional”, añade. Las formas de conculcación de esta libertad fundamental varían: sistema de castas, leyes antiblasfemia y un largo etcétera. Figel, que asumió su responsabilidad al tiempo que se le concedía el premio Carlomagno a  Francisco, cree que el papa encarna el espíritu de fraternidad de la Unión Europea.

Junto a Figel ha hablado uno de los testigos del genocidio. El padre Fieras Lufti, de la parroquia y del convento de los franciscanos en Alepo. Sorteando no pocos  riesgos,  el fraile francisco ha podio salir de la ciudad siria martirizada. “Alepo –señala el padre Fieras- es en este momento una ciudad arrasada. Falta de todo, agua, comida, electricidad. Vivimos bajo las bombas”. El fraile acompaña sus afirmaciones con fotos que ha tomado desde la ventana de su estudio. En una de esas imágenes aparece reconstruyendo el marco de una ventana. La ventana da uno de los patios del convento. Hace un mes   estalló en el alfeizar un alfeizar. Unos pocos centímetros más y se hubiese colado en una gran habitación en la que se encontraban refugiados decenas de vecinos de Alepo. “Mi tarea es reconstruir, nosotros somos reconstructores   en medio de las bombas”, señala Lufti. Los franciscanos mantienen el único colegio de sordomudos abierto de Alepo. Y este verano han organizado un campamento de verano en el convento. Mientras las bombas siguen cayendo, en el patio atacado  días antes, un grupo de chichos y chicas cantaban en un escenario adornado con globos, quién sabe de dónde los han sacado. “Quiero oir la campana de mi colegio, quiero cantar, quiero vivir en paz”, dice la la letra de la canción. “Para los niños es muy importante una actividad como el campamento de verano, porque son niños, necesitan jugar”. Necesitan algo más que esas bombas que se oyen mientras juegan. En medio del genocidio la vida sigue, la vida se afirma con tenacidad. Los padres franciscanos han creado un oasis en medio del infierno. Y el padre Fierras recurre a la encíclica Spe Salvi para explicar lo que sucede en su convento: “el mensaje cristiano no es solo informativo sino performativo. El evangelio no es, sobre todo, una comunicación de cosas que se pueden saber sino una comunicación que produce hechos que cambian la vida”. En medio del Genocidio, el canto. Así nace la pequeña esperanza.

>Meeting de Rimini

En medio del genocidio, el canto

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Comunión y Liberación. El Meeting y las señales del cambio

Dario Di Vico

En el programa oficial del Meeting ni siquiera aparece su nombre entre los ponentes, pero don Julián Carrón, el sucesor de don Giussani, está pilotando con seguridad un profundo cambio de piel de Comunión y Liberación. Paseando por los pasillos de la feria de Rímini o asistiendo a los atestados debates, no es fácil -por lo menos para los observadores externos- entender con precisión qué está sucediendo. Cuáles son las diferencias que se esconden tras los ritos de siempre o simplemente detrás de la sonrisa contagiosa de los 2.000 voluntarios que renuncian a sus vacaciones para dar vida al espectáculo. Los periodistas han apuntado que este año una parte de los sponsor han cortado el grifo y han reducido las contribuciones, que las empresas de juego y apuestas ya no aparecen en la lista de financiadores y sin embargo se ha sostenido mejor la captación de fondos. También los periodistas esperaban con curiosidad el debut en el Meeting del cómico Gene Gnocchi, que sorprendentemente ha sido precedido por una entrevista en el Avvenire en la que recordó que está licenciado en Filosofía del Derecho y que se considera además un discípulo de Hans-Georg Gadaner, el pensador alemán alumno de Heidegger.

Pero más allá de los detalles coloridos, Rímini 2016 establece el nacimiento de un CL menos dado a la ostentación y que, sobre todo, para sostener sus raones no necesita encontrar a toda cosra un adversario. Para un movimiento nacido para proponer con vigor la originalidad de la experiencia cristiana en la Italia de los años 60, que ya le parecía a don Giussani cínica y secularizada, trasladar hoy el acento del "yo" al "tú" -que aparece en todas partes en Rïmini- no es una operación pequeña (el presidente Sergio Mattarella, de hecho, ha mostrado apreciarlo). Existe el riesgo de perder un trozo de identidad. Pero en la extrema confusión de la modernidad, que ha perdido su sentido de marcha, Carrón no quiere añadir más ruido de fondo proponiendo un CL demasiado lleno de sí mismo y de capacidad de magnetizar el consenso. Prefiere en cambio poner el acento sobre todo aquello que puede unir. Puentes, hilos y diálogo son las palabras del momento en lugar de conflictos, contraposiciones y alternativas. "Tú eres necesario para que yo exista" es la frase que quizá mejor sintetiza el cambio del que hablamos. Y mientras el movimiento se reposiciona y saborea las ventajas del buenismo se van al hoyo, hay dos opciones en el corazón del sucesor de don Giussani: desaparece la centralidad política-organizativa de Milán y se realiza una silenciosa renovación generacional del grupo dirigente que llevará en primera fila nombres hasta ahora desconocidos al gran público. No es poco, y el pueblo cielino, por su naturaleza obediente, está metabolizando un cambio que viene, por otro lado en plena sintonía con el Vaticano. Sin querer hacer una confrontación con el reclamo de sus predecesores el Papa Francisco es un punto de referencia importante para el movimiento y una brújula de navegación para Carrón.

Para complicar todavía más la cuadratura del círculo está el cambio de la jerarquía de las contradicciones que hoy proyecta en primer plano el riesgo de una nueva guerra mundial. Comunión y Liberación niega  en esta fase la centralidad de la cuestión islámica y Davide Rondoni, escritor y poeta cercano al movimiento, en el editorial del Avvenire del otro día, llegó a escribir que "hay un yo sumido tanto en el radicalismo islámico como en el occidente neocapitalista". La frase asusta y no se puede firmar como licencia poética pero en Rímini honestamente no ha causado escándalo. Es evidente, por otro lado, que el movimiento no tiene ninguna gana de alistarse, que prefiere el sueño de una integración absoluta con los inmigrantes a las proclamas bélicas, un alargamiento de una comunidad basada en el mero reconocimiento de la necesidad. Sin la necesidad de teorizar algún modelo y menos de abrazar el verbo del multiculturalismo. Todo en plena sintonía con el itilerario elegido por el papa Francisco.  

Comunión y Liberación. El Meeting y las señales del cambio

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¿A dónde vas Europa? Espacio privilegiado de la esperanza del hombre

Coincidiendo con la cumbre de Ventotene, también en el Meeting se habla de Europa. Roberto fontolan, director del Centro Internacional de Comnión y Liberación, conduce el diálogo con Enzo Moavero, profesor de Derecho de la Unión Europea y Joseph Weiler, presidente del Instituto Universitario Europeo.

Fontolan abre con la pregunta: "en plena crisis de los refugiados, ¿para qué sirve Europa hoy, si los países miembros no son capaces de adecuarse a los principios de los padres fundadores, y se limitan a la aplicación eventual de reglamentos? ¿Es suficiente esta Europa? Weiler responde primero resaltando que la percepción del problema migratorio esconde una evidente miopía. "Los europeos, y no los gobiernos de los Estados miembros, no ven que la crisis demográfica en la que se encuentran necesita de los imigrantes, si quieren imaginar un futuro dentro de un estado social como el que tienen hoy". Para Moavero, que se muestra de acuerdo con lo afirmado por Weiler, la UE "se ha quedado sola para afrontar el problema y faltan instrumentos normativos suficientes para hacerlo". Ciertamente podría superar tal necesidad, pero en la política de hoy de los líderes europeos falta la previsión de los padres fundadores.

El segundo tema propuesto por Fontolan es una interpretación del Brexit: "¿los ingleses han dicho no a demasiada o a demasiada poca Europa? ¿Y por qué la generación de los adultos no está convencida de esta Europa? ¿Qué consecuencia tendrá todo esto en el continente?" Para Moavero los ingleses, dentro de todas las contradicciones y la poca claridad de intenciones han decidido realmente salir de Europa. Pero esto se llevará a cabo solo a través de negociaciones que se realizarán en el marco de cuatro o cinco años. Es más inmediato otro problema que se deja entrever: la grieta generacional expresada en la manifestación del 'remain' entre los jóvenes, aunque esto tiene un aspecto positivo, el de una persona europea que se está formando gracias al plan Erasmus y a las redes sociales. Para Weiler el referéndum sobre el Brexit es consecuencia, en parte, de la falta de conciencia que ha habido en Europa tras el referéndum en Francia y Holanda sobre la Constitución. "No bastan la paz y el bienestar; es indispensable que se cree una comunidad de destino" continúa Weiler, llevando a la reflexión sobre la necesidad de poner en práctica los valores copartidos hasta identificar una modalidad europea precisa para afrontar problemas.

Sobre este punto, Fontolan pide a los ponentes que identifiquen los 'ladrillos' de la identidad europea. "La herencia helenística y judeo-cristiana" responde Weiler, a lo cual Moavero añade "toda la latina de la Roma imperial, la inteligencia ingenierística y el Derecho".

El último tema propuesto por Fontolan lleva a los ponentes a reflexionar sobre los Millennians: "Qué Europa veis en los jóvenes?" Para Moavero son más 'europeos' que las generaciones precedentes, pero tienen miedo: "seguridad, trabajo y ahorro son los problemas que afligen  a esta generación". "A los jóvenes les digo que heredan un mundo donde la libertad económica y los derechos fundamentales están garantizados -concluye Weiler- ¿qué queréis hacer?".

Fontolan cierra el diálgo citando un pasaje de la entrevista a Julián Carrón: "si ha sido posible reconstruir después de la Segunda Guerra Mundial, ¿por qué no debería ser posible hoy?".  

¿A dónde vas Europa? Espacio privilegiado de la esperanza del hombre

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>Meeting de Rímini

Del amor nadie huye

Fernando de Haro

Luiz Da Silva fue condenado en Brasil después de haber sido el líder de una banda violentísima que sembraba la destrucción por el deseo de vengar a su hermano asesinado. Cumplió los primeros diez años de pena en una cárcel tradicional. Lo que en su país significa no tener para comer, no tener aire fresco para respirar, estar internado en una celda de 6 metros cuadrados con otros 20 reclusos. Después pasó a una extraña prisión, a una cárcel sin carceleros, sin policías, gestionada por los propios condenados. Da Silva cuenta su experiencia en una sala del Meeting de Rímini en la que escuchan 5.000 personas. Presenta la exposición titulada “Del amor no se huye”, preparada por los españoles Julián de la Morena y Javier Restán para dar a conocer la obra iniciada por Mario Ottoboni al comienzo de los años 70. Fue en ese momento cuando lo que sus propios promotores denominan el “método APAC” (Asociación de Protección y Asistencia a los condenados) se puso en marcha. Ottoboni, con un grupo de voluntarios, promovió entonces un modo diferente de mirar y de tratar a los presos. De aquella mirada ha surgido una iniciativa social con importantes consecuencias políticas en el corazón de América Latina donde la falta de seguridad condiciona la vida de casi todos los países. “La sociedad vive normalmente con el prejuicio de que los que están en las cárceles tienen que sufrir. Nosotros, con las APAC, hemos defendido que el detenido es un misterio”, explica Valdecí Antonio Ferrerira, uno de los responsables de este movimiento que lucha en favor de los derechos de los reclusos. El preso es un misterio que merece ser tratado con la dignidad de una persona, mirado con la misericordia con la que es mirado por Dios. Ya en los años 70 el grupo de Ottoboni recibe el encargo de gestionar, a través de sus voluntarios, una cárcel en el Estado de Sao Paulo. Ahora son ya más de 40 las cárceles gestionadas por diferentes APAC. El método es el mismo en todas ellas: se fomenta el sentido de comunidad, se cuida el orden, la belleza. Los presos, a los que se les llaman “recuperandos”, comen bien, trabajan mucho. Sus familias deben residir cerca. Y se les invita a encontrarse con sus víctimas, a protagonizar procesos de justicia reparativa. El trabajo para que reconozcan el mal causado y pidan perdón es intenso. Los resultados son llamativos: mientras en el resto de las cárceles la tasa de reincidencia es del 70 por ciento, la tasa de reincidencia de los APAC es del 10 por ciento. El coste de la gestión de las APAC es un tercio del coste de la gestión de las cárceles del Estado. Las APAC implican a las comunidades locales donde se instalan, que deben consentir su creación. Cada APAC alberga como máximo a 200 recuperandos.

La experiencia cristiana de la que nace las APAC no se oculta a nadie. Experiencia que se propone a la libertad de los recuperandos. Da Silva explica que su ingreso en una APAC fue difícil porque se encontró con sus enemigos, con los que habían matado a su hermano. Nadie le ahorró el dolor por el mal causado. Pero el ser considerado un recuperando, alguien que merece ser abrazado, amado, afirmado en su dignidad, mirando con misericordia, le llevó a la conversión. Ahora tiene 32 años, se ha casado y ha fundado una familia. Al entrar en la cárcel tenía 19 y una larga pena porque su banda había cometido 400 atentados contra la vida. Nadie le quitó importancia a lo que había hecho. Pero se ha encontrado con gente para la que el mal hecho no era la última palabra. Ahora está recuperado. La suya es una historia particular, como la de todos los presos de las APAC. Una historia particular que se ha convertido en un modo diferente de afrontar uno de los mayores problemas sociales y políticos de América Latina. De la misericordia a la gestión subsidiaria.

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Del amor nadie huye

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>Meeting Rímini

El islam no es el enemigo

Fernando de Haro

La tinta del Corriere della Sera, que llevo bajo el brazo, estaba todavía fresca cuando comienza en el Meeting de Rímini una mesa redonda sobre el islam en Europa. Los invitados, Wael Farouq, profesor egipcio de la Universidad Católica de Milán, y Aziz Hasanovic, gran muftí de Croacia. Mientras se sientan ojeo en el Corriere una larga entrevista a Julián Carrón, el actual presidente de Comunión y Liberación. “¿Usted no cree que en Europa sea central la cuestión islámica?”, pregunta Dario de Vico al español. “No –contesta Carrón- pienso que lo que urge en Europa es transmitir a las personas una concepción de la vida que les ayude a vivir en la confusión de esta fase de la modernidad. Comunión. Liberación, para vivir, no tiene necesidad de un enemigo”.

El muftí Hasanovic no puede ser considerado ciertamente un enemigo. Perdió a 38 miembros de su familia en la última guerra de los Balcanes. Y no quiere olvidar. Por eso lucha contra la violencia, especialmente contra la violencia que cometen algunos musulmanes. En los últimos años se ha puesto a disposición del papa Francisco para viajar por aquellos países en los que los cristianos son perseguidos, quiere defenderlos. El mutfí se dirige a las 2.000 personas que le escuchan en árabe. Sus afirmaciones revelan la existencia de un islam no confundido, atropellado, por la modernidad. Hasanovic rechaza categóricamente la violencia, subraya la historia de convivencia pacífica entre musulmanes, judíos y cristianos. Invoca también la suprema regla: “no puede haber constricción en materia de religión” para los creyentes del libro. Y su intervención se hace especialmente significativa cuando distingue tradición de religión. Sus palabras lo sitúan a años luz del wahabismo rigorista. “Muchos musulmanes –asegura- asumen ciertas costumbres porque tienen miedo de perder su religión. Las costumbres sobre cómo debe vestir la mujer son un buen ejemplo. Pero esas costumbres no son el islam, son elementos culturales que no son esenciales. El problema es que, a menudo, no se conoce lo suficiente el islam para vivirlo de un modo diferente según los contextos en los que se está. Para el islam europeo es un deber buscar, estudiar el islam puro”. Hasanovic invita a una criticidad dentro del islam que también invoca Farouq: “tenemos la tarea de volver al corazón de islam –señala el egipcio-. Nos hemos olvidado de la invitación del profeta que nos llama a interrogar nuestro corazón. La pregunta al corazón se ha sustituido por las fatwas (pronunciamientos jurídicos). Hay que volver a usar la razón en el islam, no hay religión musulmana sin razón. Si no es así, el islam puede convertirse en una ideología”. Farouq defiende una exégesis seria del Corán “que no fue escrito en tiempo de Mahoma sino en un tiempo medieval”.

La superación dentro del islam, según Hasanovic, es lo que permitirá luchar contra el terrorismo. A juicio del gran muftí croata, la violencia es fruto “de la manipulación de la enseñanza. Un verdadero musulmán no puede ni matar ni matarse. El que atacó en Niza no es un musulmán. Tenemos que comprender lo que le llevó a cometer el acto de barbarie, no para justificarlo, sino para evitarlo”. “Hay una diferencia clara entre el musulmán verdadero y el islamista –añade Farouq-. El musulmán verdadero cree que Dios le protege, el islamista cree que él protege a Dios”. Según el egipcio, Europa tiene una tarea por delante: la integración. Una integración que no puede estar fundamentada en el nihilismo, “en una nada sagrada”. Hasanovic también pide ayuda para el islam de Europa sea verdadero islam. “Necesitamos un programa, que se pueda aplicar con la ayuda de los gobiernos, para protegernos de la manipulación que sufren los musulmanes”. La nada sagrada es una amenaza también para el islam.

Se acaba la mesa redonda y me fijo en otra de las respuestas que da Carrón: “las migraciones e incluso los atentados pueden representar un estímulo para proponer de nuevo la originalidad cristiana. Es un reto. Debemos preguntarnos con qué se encuentran los migrantes que llegan”.

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Hacer la voluntad del Padre Nuestro,un diálogo entre judíos y cristianos

El diálogo entre cristianos y judíos, histórico leitmotiv del Meeting, dio ayer un nuevo paso fascinante. Ignacio Carbajosa Pérez, catedrático de Antiguo Testamento en la facultad de Teología de la Universidad San Dámaso de Madrid, y Eugene B. Korn, director académico del Centro de cooperación judeo-cristiana, abordaron juntos la declaración “Hacer la voluntad del Padre Nuestro en el cielo: hacia un partenariado entre judíos y cristianos”, redactada el pasado mes de diciembre por 28 rabinos. En ella se afirma que el cristianismo no fue un incidente sino parte del plan divino de Dios.

Alberto Savorana, portavoz de Comunión y Liberación y moderador del acto, explicó el sentido de este encuentro, al que atribuyó un valor excepcional. A partir de la Nostra Aetate, el moderador hizo un excursus histórico del camino realizado por ambas partes, que testimonia el deseo de un verdadero encuentro entre judíos y cristianos. Tampoco faltaron menciones a Luigi Giussani, que siempre estuvo atento a ofrecer la riqueza hebrea para una verdadera comprensión del cristianismo.

El rabino Korn explicó por qué han hecho falta cincuenta años para que los rabinos tomaran una iniciativa así. «Antes de la Nostra Aetate los sentimientos hacia la Iglesia católica eran muy negativos». Mediante diapositivas, describió un itinerario histórico que generó en los judíos una sensación de exclusión y humillación. «Dominaba la idea extendida de que el cristianismo había sustituido al judaísmo, y que el judaísmo era por tanto una religión falsa. Se pensaba que los judíos estaban ciegos ante el mensaje del mesías, y malditos por ser considerados responsables de la muerte de Jesús», por citar solo algunos juicios infundados, así como otras consecuencias históricas de dura persecución para el pueblo judío antes aún de la Shoah.

«El holocausto contra los judíos perpetrado en el corazón de la cristiandad en el siglo pasado abrió en la Iglesia una etapa de reflexión y purificación que llegó a la Nostra Aetate; donde se afirma que la Iglesia condena todas las formas de antisemitismo, que los judíos no son responsables de la muerte de Jesús y que el judaísmo no fue sustituido por la Iglesia», continúa el rabino citando el documento de diciembre. «Cristianos y judíos deben trabajar juntos. El cristianismo no es un accidente ni un error, solo hay diferencias teológicas importantes. Ni la iglesia ni la sinagoga pueden realizar solas el gran designio de Dios en el mundo. Tenemos en común mucho más de lo que nos separa: servicio al prójimo, amor, familia, paz en el mundo, son principios que compartimos». ¿Qué quiere Dios de nosotros? Una visión de libertad, paz, seguridad, donde todos comprendan la autoridad y moralidad de la ley de Dios y podamos caminar juntos en el nombre de Dios.

En su respuesta, Carbajosa trató de mostrar cómo se fue corrompiendo la relación con el Antiguo Testamento durante el siglo XVI en el ámbito protestante, como resultado de un proceso histórico que comenzó con Joaquín de Fiore y todo un eje que comprende la escolástica posterior a Tomás de Aquino, Lessing, Harnack. Todo un proceso histórico de devaluación del Antiguo Testamento que llevó hasta la promoción del discurso antisemita. Pero al principio no fue así. En el siglo segundo, la herejía marcionita fue claramente condenada por la Iglesia y en la carta a los Romanos (capítulos 9 a 11) el apóstol espera del designio de Dios la participación total en la salvación del pueblo judío. Pío XI escribe en 1937 una encíclica para hacer frente a la ideología del Tercer Reich, donde habla de «blasfemia contra la palabra de Dios» la condena del Antiguo Testamento. «Nuestra tarea es volver juntos a nuestras raíces, a la misión entre judíos y cristianos, es decir, que el designio de Dios sea conocido en el tiempo», concluyó el teólogo español.

>Meeting Rímini

Hacer la voluntad del Padre Nuestro,un diálogo entre judíos y cristianos

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'CL no necesita un enemigo ni vive para las migajas del poder'

Dario Di Vico

Han pasado cuatro años desde el primer artículo en el que don Julián Carrón, el sucesor de don Giussani, invitaba a Comunión y Liberación a liberarse del peso de la búsqueda de la hegemonía y a redescubrir el auténtico valor del testimonio. Corría el año de gracia de 2012 y el movimiento vivía días bastante difíciles. El compromiso (y el éxito) político se estaba revelando como una trampa, y los medios de comunicación asociaban a CL a términos como «lobby» y «corrupción». A muchos observadores aquel escrito les pareció incluso ingenuo, y pocos habrían apostado por los resultados.

A distancia de 50 meses, ¿puedo pedirle un balance?

No realicé una campaña contra la hegemonía, sino que me limité a proponer de nuevo la belleza de la experiencia de nuestro fundador, don Giussani, sosteniendo que no era necesario validarla con ningún poder añadido. La única forma de relación con la verdad es la libertad, y por eso la búsqueda de la hegemonía está en contradicción con la verdad.

Sin embargo se ha desmantelado de este modo una extraordinaria máquina política como era la CL de los años de oro.

Nuestro objetivo es contribuir al bien común; no quiero perder el valor de la pasión política, pero recordé que teníamos como motivación algo más fascinante que recoger las migajas del poder.

¿Y de este modo os habéis desarmado?

Sí. Hemos devuelto al primer puesto la pertinencia de la fe a las exigencias de la vida. Prefiero el testimonio a la militancia. Además, Dios ha llamado discretamente a la puerta de nuestros corazones, no ha hecho uso de su poder exterior, sino que ha suscitado amor.

¿No teme que en esta operación CL sufra una pérdida drástica de identidad?

Despojarse del poder no quiere decir perder identidad. Dios ha actuado así y se ha hecho carne; también nosotros podíamos hacer algo parecido, aunque infinitamente más pequeño.

Entretanto, la historia no se ha detenido (¡en absoluto!), y se genera una paradoja. Habéis militado contra la secularización y el 68 y hoy, frente a la amenaza del islamismo radical, os profesáis desarmados.

Le respondo ante todo al tema de los años 70. Don Giussani explicó con posterioridad que nos habíamos movido animados por una «inseguridad existencial», que habíamos aceptado el mismo campo de juego de aquellos a los que criticábamos. Al final fuimos una presencia reactiva cuando debíamos de haber sido una presencia original. Para vivir, CL no necesitaba y no necesita un enemigo. Y lo mismo vale para el islam.

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'Sobre la tregua en Alepo no cedo'

Maurizio Vitali

Sobre la tregua para Alepo, Staffan De Mistura no tiene ninguna intención de abandonar. El enviado especial de la ONU en Siria, ocupado en una fase delicadísima de la diplomacia internacional, lo dijo con claridad en el escenario del Meeting de Rímini. "He suspendido la reunión de la fuerza humanitaria -explicó- sobre todo para subrayar con fuerza la necesidad de una tregua de al menos 48 horas. Ni siquiera un convoy humanitario ha podido alcanzar la parte asediada de Alepo". Y para marcar su determinación, confió en que, por lo generl, en los momentos más críticos se repite el viejo refrán: "Has probado? Prueba otra vez. ¿Has fracasado? Prueba de nuevo, fracasarás mejor. Y prueba otra vez, y otra, y otra. No te rindas". Mensaje claro. ¿De qué sirve una tregua si dura poco? "Una tregua -De Mistura no tiene dudas- puede salvar vidas. Puede dar un respiro a la población e incluso puede romper la espiral de violencia. Las ciudades son  como nuestras vidas: en los momentos de dificultad tienen necesidad de reencontrar la fe en ellas mismas, pero sobre todo, de sentir la confianza de los otros, de no sentirse abandonadas".

Las ciudades. Aquellas que corren el riesgo de morir bajo las bombas y el terrorismo. Ciudades como Giuba (Sudan), Dubrovnik (Croacia), Beirut (Líbano) y por supuesto Alepo, en Siria. De Mistura, en el curso de sus 19 misiones internacionales, ha vivido en primera persona el drama de estas ciudades. Giuba, donde en 1989 se consiguió romper el asedio con un vuelo humanitario gracias a la ayuda de la Madre Teresa de Calcuta. Dubrovnik ("donde durante 42 días tuve que utilizar cerveza para lavarme por falta e agua"), reducida a escombros por las bombas, abandonada por los que pudieron huir. "Pero Dubrovnik no murió -recuerda el embajador- porque quien entre los supervivientes sabía tocar un instrumento dio vida a un increíble concierto en la plaza mientras los asediantes estaban todavía en las colinas en torno a la ciudad. Es como decir: podéis bombardearnos a nosotros, pero no a nuestros valores, a nuestra alma". "Las ciudades no pueden morir" era el título del encuentro en el que intervino De Mistura. "Un título que es como un grito" dijo Andrea Simoncini, profesor de Derecho Constitucional, explicando que se trata de la recuperación de la institución de Giorgio La Pira, que en el 55 dio vida en FLorencia a unas conferencias de los ayuntamientos de todo el mundo por la paz. Pero no se trata solo de la recueración de la institución. Aceptando la propuesta del actual ayuntamiento de la ciudad del lirio, el Meeting por la amistad entre los pueblos se ha mostrado dispuesto a acoger, a partir del año que viene, análogos encuentros mundiales de ayuntamientos de las grandes ciudades.

El encuentro de ayer fue como un previo, o una muestra, de esta empresa. Participaron ayuntamientos y representantes de ciudades emblemáticas de los dramas de nuestro tiempo: el drector del Museo del Bardo de Túnez, Moncef Ben Moussa; la alcaldesa de Diyabarkir, en el Kurdistán turco, Goultan Kisanak; la alcaldesa de Lampedusa, Giusi Nicolini; el alcalde de Florencia Dario Nardella.

Hiroshima fue destruida por la bomba atómica. Para el director del Bardo, "la nueva bomba atómica H es la ignorancia de la historia y de la cultura de un pueblo. La ciudad es el lugar de culturas diversas que se conocen y conviven. Y esto es lo que el terrorismo y el racismo quieren atacar. La colaboración para relanzar la cultura y ela rte con las ciudades italianas, Florencia, Turín, Asís, Sestri Levante y ahora Rímini, es extraordinaria. El museo ha perdido visitantes internacionales a causa del atentado, pero los italianos siguen siendo los más numerosos y los tunecinos están aprendiendo, a través del redescubrimiento de nuestros tesoros artísticos, a conocer su propia cultura.

Diyarbakir tiene casi dos millones de habitantes que pertencen a 33 etnias distintas, el 70% de los habitantes son de lengua kurda. Está al sudeste de Estambul, a una distancia de 1400 km; Alepo en Siria y Mosul en Iraq están solo a 400km. Diyarbakir, donde las armas y la violencia no han cesado, acoge a nada menos que 300.000 refugiados provenientes de Siria. Ha ayudado con todos los medios posibles a los habitantes o a prófugos de ciudades masacradas como Sinjar, Sirnak y Kobane. Defiende con uñas y dientes el pluralismo, la tolerancia y la democracia. Estas son sus armas contra el terrorismo, así como la cultura lo es para el director del museo de Túnez. Es como la acogida humanitaria de la combativa e incansable Giusi Nicolini de Lampedusa, orgullosa de que su pequeña isla sea la salvación para 300.000 refugiados. Por ahora.

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El encuentro imposible: terroristas y víctimas

Fernando de Haro

“De pronto descubrí que el dolor no era algo exclusivo nuestro, de las víctimas. También hay un dolor de los verdugos. He conocido personas que se presentan, te dicen su nombre y a continuación añaden el nombre de las personas que han asesinado y viven siempre con eso encima”, explica Agnese Moro, la hija de Aldo Moro, el que fuera primer ministro de Italia hasta su asesinato en 1978. Agnese ha sido una de las protagonistas de la mesa redonda sobre la justicia que va más allá de la pena. La mesa ha reunido a los protagonistas de una serie de encuentros que se han producido en los últimos años entre terroristas y víctimas de una violencia que dejó entre los años 60 y los 80 casi 500 muertos en Italia. Eran los años de plomo, jóvenes universitarios, “en búsqueda de una vida mejor, de más vida, ofendimos la vida, la dañamos” como explica uno de ellos. El encuentro era tan imposible, a juzgar por lo que han contado unos y otros, como necesario. Después de meses de conversaciones, de gritarse, de abrazarse, han constatado que necesitaban del otro - víctima de la violencia o responsable de la misma- para rehacer sus vidas. Nadie en su sano juicio hubiera afirmado, antes de escucharlos, que la víctima y el verdugo son un bien el uno para el otro. Lo han hecho ellos, los únicos autorizados. Junto a Agnese Moro ha relatado su experiencia Maria Grazia Grena, ex-terrorista que ha cumplió largos años de cárcel.

Agnese Moro es lucidísima en la descripción del dolor de la joven de 25 años que era cuando su padre fue asesinado. Su único delito fue querer formar un Gobierno con la democracia cristiana y los comunistas. Agnesea recuerda el zarpazo de la ausencia y después “la soledad de no tener a nadie a quien preguntarle por qué ha sucedido lo que ha sucedido”. “La violencia- añade la hija de Moro- nos cosifica. Cosifica a los que matan y cosifica a las víctimas. Los culpables son juzgados, cumplen su condena. Y eso es necesario porque la sociedad tiene que distinguir lo que está bien de lo que está mal y castigarlo. Pero esa justicia no es suficiente. En realidad no sabemos definir qué es la justicia, pero lo que sí sabemos es qué es la injusticia. Sabemos qué es la justicia cuando nos falta”. La hija de Moro relata que ha encontrado parte de esa justicia que le falta al superar el papel social asignado a la víctima. “Como víctima tienes un papel social, todo el mundo sabe quién eres, qué representas”, señala. Pero esa etiqueta no le sirvió durante décadas para que aflorase su humanidad herida por el asesinato del padre. En la mayor de las paradojas, esa humanidad sí ha reaparecido en el encuentro con los verdugos. Lo que hasta el momento era un soliloquio atormentado se ha convertido en un diálogo. Un diálogo que no justifica al verdugo, que no puede ser buenismo porque tiene lugar en un terreno en el que el mal ha sido demasiado serio. Un diálogo que permite, misteriosamente, salir de lo que estaba definitivamente cerrado. “El cambio –explica Agnese- no es que el pasado desaparezca, el pasado sigue allí, pero ocupa su puesto”. No mina ni el presente ni el futuro.

Maria Gracia Grena no tenía ningún interés en encontrarse con las víctimas. Había cumplido con su pena, se dedicaba a la asistencia a los presos –“para devolverle a la sociedad parte de lo mucho que le había quitado”, señala-. “Creía haber rehecho mi vida. Al final me atrajo la curiosidad de estos grupos de encuentro y acabé participando en ellos”. Entonces se dió cuenta de que había cerrado en falso su historia. Los años duros de cárcel no le habían servido para comprender qué le había sucedido. “La cárcel no te ayuda a comprender qué te ha pasado. Nosotros optamos por la lucha armada porque queríamos conseguir cosas justas, algunas de esas cosas por las que luchamos hacen mejor nuestro país”. Pero la gran cuestión que según Grena necesitaba afrontar era cómo esa lucha llegó a justificar la violencia. “En los primeros encuentros con las víctimas tenía delante de mí a personas que me gritaban”, señala Grena. El diálogo con las víctimas le ha dado mucho más que los años de prisión, le ha ayudado a comprenderse. Moro escucha con atención a Grena. Cuando le aplaude con cariño. Grena le lanza un beso. “No se por qué os interesa tanto nuestra historia”, concluye Agnese. Ahora nos tocaría gritar a nosotros: porque esta es la historia imposible del bien del otro que ningún tratado de psicología se atrevería a formular, porque el otro que te ha hecho el mayor mal se ha convertido en un bien, porque también nosotros necesitamos una historia así. La historia de una justicia limitada superada por el ilimitado don de un tú.

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De qué hablamos cuando hablamos de libertad religiosa

En el espacio del Meeting dedicado a “Mapas: pedazos de guerra y vías de paz”, a cargo de Monica Maggioni, presidenta de la RAI, la periodista italiana entabló un diálogo con Brian Grim, presidente de la asociación americana Religious Freedom & Business Foundation. El punto de partida de la conversación con el sociólogo americano se situó en los estereotipos más difundidos sobre esta cuestión: ¿la religión es factor de desarrollo o fuente de conflictos?, ¿qué relación tiene la religión con el terrorismo?, ¿hacen falta medidas restrictivas o permisivas?

«El mayor desafío actualmente ante la cuestión religiosa es el terrorismo que lleva a la gente a decir que el problema es la religión y no los que eligen el mal». A partir de esta aseveración, Grim, considerado el principal sociólogo de las religiones contemporáneo, señaló que a nivel global está creciendo una población laica que no posee ninguna cultura religiosa y que nunca podrá conocer los aspectos positivos de los diversos credos, lo que hace que muchos piensen que la religión es el problema y no la solución.

Al conocer de cerca el contexto del mundo islámico, emerge un escenario muy distinto, que Grim abordó refiriéndose a sus estudios de veinte años en ámbitos de cultura musulmana. «La población de religión islámica presenta la tasa de crecimiento más rápida del mundo, es una población joven y numerosa que en 2050 alcanzará la cifra de cristianos en el mundo. Solo el 20% vive en Oriente Medio, el resto de fieles está muy repartido».

El sociólogo también hizo referencia a la China, donde la mitad de la población ya ha vuelto a las religiones del periodo anterior al comunismo. «Si China hubiera siguiendo reprimiendo el factor religioso, no habría dado todos estos pasos adelante». La religión acompaña por tanto en más de una ocasión el crecimiento, también económico, no es pues un factor de ralentización del desarrollo.

«El profesor Grim nos ha dibujado un cuadro muy diferente al que estamos acostumbrados a oír aquí, en Occidente. Por ejemplo, ¿cuántos de los presentes en la sala ha oído hablar de la Declaración de Marrakech?». Esta pregunta sirvió para introducir el video-mensaje enviado al Meeting por el jeque Abdallah Bin Bayyah, al no poder viajar a Italia por motivos de edad y de salud. En el video, el jeque ilustra la Declaración de Marrakech de enero de 2016, de la que ha sido el principal promotor, un documento con el que el mundo árabe ha querido, después de años de trabajo, estudio e investigación, señalar las verdades ya declaradas por el mismo Mahoma en la Carta de Medina sobre los contenidos del Corán.

Se trata de «una serie de principios conformes a la ciudadanía contractual constitucional, como la libertad de movimiento, la propiedad, la solidaridad mutua y la defensa, así como la justicia y la igualdad ante la ley. Creemos haber puesto <b>bases sólidas para el desarrollo pacífico de nuestros países</b>», afirmó Bin Bayyah. Sin duda se trata de un documento que, no sin una buena dosis de coraje, afirma que los miembros de una misma nación gozan todos de igualdad jurídica, y tienen los mismos derechos y deberes, independientemente de su pertenencia religiosa.

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El documental 'Aleluya' se presenta en el Meeting

Rostros atentos y atónitos ante la presentación y proyección del documental dirigido por el periodista Fernando de Haro, “Aleluya”. Lo presenta Roberto Fontolan: “Nigeria es un mundo que conocemos poco, este documental indaga y explora los grandes lugares de la persecución de los cristianos”.

Al empezar el video, impresiona el canto de fondo “Aleluya”, del que deriva el título. Luego empiezan los emocionantes testimonios: una mujer viuda que huye de las persecuciones de los musulmanes muestra su vivienda y narra cómo mataron a su marido. Llena de dolor, pero también de alegría en nombre de Dios, su única salvación. Luego un hombre que también ha huido de la persecución muestra el suelo donde le arrancaron a sus seres queridos. Con el corazón roto, pero lleno de alegría en Cristo. “Según aumentan los ataques y persecuciones, más florece el cristianismo –explica el obispo–; quien piense en eliminar el cristianismo en Nigeria se equivoca. Es imposible”. Como testimonia uno de los muchos jóvenes en el documental: “Me niego a renegar del nombre de Jesús, pues él dijo: ‘A quien niegue mi nombre negaré yo delante del Padre’”.

Nigeria es el país más poblado del África occidental. La población, desde el punto de vista religioso, se divide entre cristianos y musulmanes, aunque estos últimos son mayoría en el norte. En cambio, en el sur, después de las persecuciones los cristianos hallaron refugio y parece haber un mayor equilibrio. Nigeria es una tierra atormentada, pero alegre. Muchos de los entrevistados en el video afirman: “Para vosotros, cristianos de Occidente, es posible decidir libremente el domingo si ir o no a misa, para nosotros esta decisión es cuestión de vida o muerte”.

Afirmar la propia pertenencia cristiana puede significar no solo la muerte sino también violencia, chantaje y secuestros masivos. Muestra de ello es la acción de Boko Haram (que significa “no a la educación occidental”), cuyos miembros suelen proceder de situaciones de extrema pobreza y de hecho sirven a un proyecto político que institucionalizó la sharía en 1999, como señaló el periodista Gian Micalessin, experto en reportajes bélicos.

Son muchos los ejemplos de convivencia pacífica que contrastan con este uso político de la religión islámica. En el video se muestran iniciativas educativas que los cristianos proponen en sus comunidades, enseñando a sus hijos el amor al prójimo, aunque sea enemigo. “Para mí, ha sido un don profesional y humano estar en medio de esta gente sencilla, capaz de no tener miedo a mostrar su fe a riesgo de la propia vida. Solo uno que da la vida rompe la cadena del mal que quiere crear el terrorismo”, concluyó De Haro.

El documental 'Aleluya' se presenta en el Meeting

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No un discurso, el otro

Fernando de Haro

No ha sido solo el arranque. El Meeting de Rimini parece querer tomarse en serio el lema: “tú eres un bien”.  En la política, en la cultura, en lo religioso. Pero digámoslo rápidamente. A estas alturas de la edición de 2016, habría que constatar un rotundo fracaso si el Meeting se hubiera dedicado simplemente a defender el valor del otro. Está bien contrarrestar la narrativa de la  identidad conflictiva que ha generado la globalización. Pero no se construyen  discursos en favor del valor de la persona y del respeto a los demás sin hacer en cierto modo el ridículo o sin alimentar un escepticismo impotente. Cuando el otro es el chivo expiatorio global al que se le hace pagar la  insatisfacción de no saber hacia donde va el mundo, incluso el discurso justo, moralmente preciso,  genera más cansancio.

Lo que marca la diferencia del Meeting, quizás de un modo inconsciente,  es que el valor del otro antes que ser teorizado, pensado o defendido, sucede. El Meeting está poniendo delante de miles de personas a protagonistas de un mundo en transición que han aprovechado el recurso del otro para  desarrollar una gran estatura humana. La necesidad del otro siempre es teorizada desde un sistema cerrado, como un añadido que no es capaz de superar la cerrazón de los sistemas ideológicos. A menos que se vea  en acto a los testigos que han construido su personalidad acogiendo como una riqueza la circunstancia de otros rostros. Otros rostros  con un pensamiento y una afectividad diferente, que pueden tener incluso una apariencia enemiga. Si el valor del otro sucede se puede hacer cultura nueva, si no es moralismo.

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No un discurso, el otro

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Romano Guardini y el encuentro cristiano con la modernidad

Massimo Borghesi

Cuando Romano Guardini estudiaba Teología en la Alemania de los años 10 del siglo pasado, el horizonte cultural del catolicismo estaba determinado por la neoescolástica, con su carácter medieval antimoderno. Marcado por el Syllabus de Pío IX, el pensamiento católico miraba idealmente al pasado, a la era medieval concebida románticamente como era “orgánica”, en perfecta unión entre clero y pueblo, Estado e Iglesia, fe y razón. En antítesis a la disolución moderna, donde esos polos se contraponían y la división era reina soberana. Algo de esta orientación se ve también en los primeros ensayos de Guardini. Se trata, sin embargo, de un periodo breve.

Cuando comenzó a dar clase de “Filosofía de la religión y visión del mundo católica” en la Universidad de Berlín, a principios de los años 20, junto a su actividad como educador del movimiento juvenil cristiano Quickborn, su nueva perspectiva era muy clara. Así lo muestra en su libro de antropología filosófica de 1925, titulado “La oposición polar”. Tentativas dirigidas a una filosofía de lo concreto viviente. El modelo histórico sugerido es triádico. A la unidad medieval totalizante, “pre-crítica”, entre Iglesia y personalidad, sigue la división y la oposición moderna, y por último la urgencia de una nueva unidad entre fe y razón. Pero ahora se trata de una unidad “crítica” que, en la relación entre Iglesia y persona, mantiene al mismo tiempo el sentido de la distinción para poder acoger el valor moderno de la libertad.

Como escribió Guardini en “El sentido de la Iglesia”, en 1922, el Medievo sufre un “cortocircuito religioso”, una fusión demasiado estrecha entre sagrado y profano. Por eso, la tarea del presente consistía en abrirse a un encuentro renovado entre la comunidad eclesial y la libre personalidad. Guardini anticipaba aquí el histórico encuentro entre la Iglesia y las libertades modernas que se realizará en el documento Dignitatis Humanae del Concilio Vaticano II.

Ciertamente, en los primeros años 20 no se identifica el modelo medieval en auge con el mundo católico. “Por mucho que se pueda amar al Medievo por su inigualable profundidad, plenitud y belleza, no se creerá ni siquiera por un instante en la oportunidad de intercambiar nuestra situación por la medieval”. El “retorno al Medievo” como vía de salida de la “crisis moderna” es un camino impracticable y anti-histórico. “La actitud medieval se disolvió y, después de que la Reforma y la autodenominación de la cultura desataran las conexiones histórico-psicológicas entre cristianismo y cultura, entramos de nuevo plenamente en el círculo candente del problema del cristianismo primitivo”, escribe en 1926. Y en 1928, al concluir su ensayo “Der Glaube in der Reflexion”, afirma: “No podemos pensar que las posibilidades de realización de la fe propias del Medievo y del Barroco sean el no va más. Existen otras cuestiones, aún más elevadas si cabe, que podemos encontrar de varias formas en nuestro camino. Nosotros presentimos un ardor y una profundidad de la fe y una capacidad de superación al menos tan grande como en el Medievo, aunque con un matiz espiritual bien distinto. Incluso más grande por carecer de los innumerables apoyos que tenía en el Medievo”.

El “retorno al Medievo” no solo es anti-histórico. También es injusto desde la perspectiva ideal. La cristiandad medieval es una realidad grande pero no carente de limitaciones, la principal de las cuales es la unidad “orgánica”, “pre-crítica”, entre Iglesia y mundo. Una síntesis demasiado restringida que explica la reacción moderna. Para Guardini, estamos ante dos modelos antitéticos, ambos unilaterales. La relación adecuada entre Dios y la creación “se puede resolver de dos formas distintas: cuando la realidad de las cosas en cuanto creadas se obnubila y el mundo se sitúa en lo absoluto, pero también cuando el absoluto religioso se ve tan directamente como el único auténtico que lo finito pierde el espesor de su realidad y de su significado”. Triunfo del mundo contra teopanismo: dos perspectivas desviadas que se fundamentan sobre la exclusión mutua. Llevado a la sede histórica, el modelo guardiniano interpreta la autonomía moderna como reacción frente al absolutismo medieval, una reacción que adopta la forma de revuelta. Se trata entonces de separar esos dos momentos, la rebelión (negativa) contra Dios de la adecuada afirmación de la libertad y de los derechos de la persona que el modelo sacro medieval no reconoció adecuadamente.

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Romano Guardini y el encuentro cristiano con la modernidad

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Diálogo, sí, diálogo

Fernando de Haro

Apertura con un lema –“Tú eres un bien para mi”- que podría ser una losa o un brindis al sol cuando acaba, por fin,  el verano del terror (Niza, Normandía, Baviera, Alepo y un largo etcétera). El Meeting de Rimini ha abierto este viernes su XXXVII edición con un mensaje contundente del Papa. Francisco ha enviado un texto al  megaencuentro de Comunión y Liberación  con un juicio histórico muy contundente a raíz de lo sucedido en las últimas semanas. “Frente a las amenazas a la paz y a la seguridad de los pueblos, estamos llamados a tomar conciencia de que  la inseguridad existencial es la que nos hace tener miedo del otro y nos hace tratarlo como un antagonista”. La clave del “cambio de época”, de la violencia yihadista, de la respuesta perpleja de una Europa que no sabe cómo responder, de un populismo y de un nacionalismo alimentado por la globalización, es una “inseguridad existencial”. Inseguridad que se expresa en  la presunción de salvarse solo en  la dialéctica del enemigo. El mensaje de Francisco al Meeting difícilmente consiente una interpretación espiritual o buenista de la afirmación “Tú eres un bien para mi”.

No parece que en las primeras horas del Meeting el subrayado de  Francisco sobre  el valor histórico del diálogo (la salvación, el bienestar de los pueblos, la verdad es relacional), haya sonado extraña en los pabellones de la Feria de Rimini. Al tiempo que llegaba el mensaje del Papa, se abría el Meeting con un diálogo con el presidente de la República. Sergio Mattarella no es un hombre del  mundo católico. Su intervención ha sido introducida por Luciano Violante, excomunista muy activo durante los años 90 en la vida pública contra ciertas formas de presencia cristiana. Este nuevo amigo del Meeting que viene “de la otra orilla”  ha destacado el valor civil de la propuesta de CL.   Después Mattarela, a las puertas de un nuevo otoño caliente por la reforma constitucional,  ha asegurado  que “los inevitables choques de las dialéctica democrática no deben hacer olvidar que los momentos de unidad son decisivos”. La intervención de Mattarella ha dado inicio a una serie de trabajos,  que se prolongaran durante toda la semana,  en la que personajes que tuvieron y siguen teniendo un gran peso en la vida pública italiana revisarán la historia y las instituciones del país- sin huir de la fatiga de lo complejo y de lo técnico- a la luz de la afirmación del otro como un bien.

La agenda internacional del Meeting se ha abierto con Túnez y Arabia Saudí. Túnez, el país que resiste el estropicio de las primaveras árabes. Arabia Saudí, el país que desde hace décadas produce un wahabismo violento, padre y abuelo del actual yihadismo. Protagonista de la mesa redonda sobre Túnez, el premio Nobel Fadhel Mahfoud.  Mahfoud ha contado el giro que impidió a los islamistas apropiarse de la revolución. Muchos  tunecinos supieron defender el proceso de democratización  en nombre de un islam que rechazaba el integrismo. Camillo Ballin, vicario apostólico de Arabia del Norte, ha contado las restricciones casi absolutas para  la libertad religiosa en su región. . Ballin Ha llegado como el cristianismo llega a la tierra de la Meca, supuestamente blindada,  a través de una ironía de la historia, a través de trabajadores asiáticos que son tratados como esclavos. “He dedicado 47 años a Arabia, a los cristianos y a los musulmanes y no tengo más que agradecimiento”, ha señalado. Un millón de razones para considerar al wahabismo como el enemigo mortal. No ha cedido a ninguna. Ballin obedece al modo en el que el Misterio hace el cristianismo, con esclavos. Solo testigos como él le dan peso a un lema que, de otro modo, podría parecer una frase bonita escrita en el agua.

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Diálogo, sí, diálogo

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El saludo del Papa al Meeting de Rímini

Con ocasión del XXXVII Meeting por la amistad entre los pueblos, me alegra dirigir a usted, a los organizadores, a los voluntarios y a todos los participantes el saludo del Santo Padre Francisco con sus mejores deseos, unido al mío personal de todo bien para este evento tan significativo.

El título del encuentro -«Tú eres un bien para mí»- es valiente. De hecho, hace falta valor para afirmar algo así, cuando tantos aspectos de la realidad que nos rodea parecen avanzar en sentido opuesto. Demasiadas veces cedemos a la tentación de encerrarnos en el estrecho horizonte de los propios intereses, de modo que los demás se convierten en algo superfluo o, peor aún, en un fastidio, un obstáculo. Pero esto no es conforme a nuestra naturaleza. Desde niños, nosotros descubrimos la belleza del vínculo entre seres humanos, aprendemos a encontrarnos con el otro, reconociéndolo y respetándolo como interlocutor y como hermano, como hijo del Padre común que está en los cielos. En cambio, el individualismo nos aleja de las personas, se fija sobre todo en los límites y en los defectos, debilitando el deseo y la capacidad de una convivencia donde cada uno pueda ser libre y feliz en compañía de los demás, con la riqueza de su diversidad.

Ante las amenazas contra la paz y la seguridad de los pueblos y de las naciones, estamos llamados a tomar conciencia de que lo que nos hace tener miedo del otro es ante todo una inseguridad existencial, como si el otro fuera un antagonista que viene a quitarnos espacio vital y a sobrepasar las fronteras que nos hemos construido. Ante el cambio de época en el que todos estamos inmersos, ¿quién puede pensar en salvarse solo con sus propias fuerzas? Esa es la presunción que está en el origen de todo conflicto humano. Siguiendo el ejemplo del Señor Jesús, el cristiano cultiva siempre un pensamiento abierto hacia el otro, sea quien sea, porque no considera a ninguna persona como perdida definitivamente. El Evangelio nos ofrece una imagen sugerente de esta actitud: el hijo pródigo que cuida cerdos y el padre que todas las noches sube al balcón para ver si vuelve a casa y le espera, a pesar de todo y de todos. ¡Cuánto cambiaría nuestro mundo si esta esperanza desmedida se convirtiera en la lente con la que los hombres se miraran unos a otros! El publicano Zaqueo y el buen ladrón en la cruz fueron mirados por Jesús como criaturas de Dios necesitadas del abrazo que salva. Incluso Judas, justo cuando lo entregaba a sus enemigos, sintió cómo Jesús le llamaba «amigo».

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El presidente Sergio Matarella celebra en el Meeting los 70 años de la República italiana

Emilia Guarnieri, presidenta de la Fundación Meeting dio inicio al encuentro inagural de la XXXVII edición del Meeting por la amistad entre los pueblos con la lectura del mensaje del Papa Francisco. «Quiero dirigir un sentido agradecimiento al Santo Padre, que también este año ha querido indicarnos el camino a seguir. Nada como el lema del Meeting de este año resume la experiencia hecha con el tiempo, la certeza de que el otro es un bien para mí, para nosotros. El valor de cada persona consiste en el hecho de que existe».

Giorgio Vittadini, presidente de la Fundación por la Subsidiariedad aludió a la celebración más importante de los setenta años de la República. ¿Qué nos enseña la historia? «Hoy estamos acostumbrados a una vida pública hecha de continuos desencuentros y deslegitimaciones. Pero no siempre ha sido así. En el origen de nuestra República había un camino alternativo, marcado por personas que no renunciaron a crear, sostener y dirigir, aun perteneciendo a culturas políticas distintas. La fuerza de aquellas clases dirigentes consistió en implicar al pueblo, permitiendo el compromiso de gente diferente en favor del bien común». Si no recuperamos «la evidencia elemental de que el otro es un bien, será difícil salir de esta situación. Volver a encontrarnos, superando las dificultades ideológicas: este es el camino que queremos hacer y la contribución que queremos ofrecer a toda la sociedad italiana».

El primer mensaje del presidente de la República se dirigió a los organizadores y voluntarios del Meeting: «Sois un recurso muy valioso para nuestra sociedad. Al daros las gracias quiero invitar a todos los jóvenes a moverse por una pasión, por un ideal. La República es joven y ha atravesado y superado muchas pruebas duras. Para seguir adelante necesitamos que los jóvenes sean protagonistas de su propia historia. Este factor vale más que cualquier indicador bursátil».

Citando a don Giussani, el presidente vislumbró el punto crucial de la recuperación en la conciencia de que «el yo no es autosuficiente. Para realizarse necesita un “tú” que ponga de manifiesto la exigencia de convertirse en un “nosotros”. Sin un camino que lleva al nosotros, el yo se debilita. Por eso es tan importante reconocer el valor del diálogo. El egoísmo no genera un rescate civil». . «En cambio, la Constitución nos obliga a trabajar para hacer más fuerte al pueblo italiano en su relación con una Europa que no siempre nos satisface, pero que no puede realizarse de otro modo. También en Europa el camino a recorrer es el de la humanidad, la seguridad y la acogida para combatir a los que quieren y provocan las guerras. Sin Europa, ningún país podrá afrontar por sí solo el problema de la inmigración. Debemos impedir que el miedo coarte nuestro futuro».

Después se sucedieron tres preguntas del público. Carlo, estudiante de Letras, preguntó al presidente cuál es la verdadera contribución identitaria que puede ofrecer Italia. «Nuestro país -respondió- tiene una gran riqueza que es fruto de su historia. En setenta años de vida se han producido fenómenos que han generado unidad, sobre todo la educación, pero también la televisión. Es cierto que esto ha llevado a una homogeneidad creciente que no debería eliminar las diferencias. Los desequilibrios hay que corregirlos, no cancelarlos. Pero también hace falta la unidad de Europa y del género humano. Italia tiene mucho que decir al mundo, tenemos un patrimonio importantísimo».

Davide preguntó por los valores que reflejan hoy los grandes ideales que dieron vida a la República. «¿Qué puede unir hoy a un pueblo?». «En momentos históricos de cambio de época a veces se idealiza el presente. Los valores que permanecen son siempre los de la paz, la libertad y el crecimiento social. Perseguirlos sigue siendo un compromiso nada desdeñable».

La última en preguntar fue una estudiante de Ciencias Políticas: «Los jóvenes a veces nos enquistamos en los problemas cotidianos como encontrar un empleo o una casa. ¿Qué nos pueden enseñar los setenta años de historia de la República?». Respuesta: «Los jóvenes se enfrentan a grandes dificultades que nos interpelan y exigen respuesta a todos nosotros. ¿Cómo recuperar la inventiva? Hay que conjugar visión y realismo, coraje e iniciativa. Crear condiciones favorables al desarrollo de las capacidades de las que disponen los jóvenes es tarea de las instituciones. Conjugar el trabajo de las instituciones y el coraje de los jóvenes tal vez sea el mayor problema que tenemos en nuestro país».

>Meeting Rimini

El presidente Sergio Matarella celebra en el Meeting los 70 años de la República italiana

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Madre Teresa, protagonista de una de las exposiciones del Meeting

La Madre Teresa de Calcuta será canonizada por el Papa Francisco el 4 de septiembre de 2016. El Meeting ha preparado una exposición en la que ofrece un itinerario para conocer a esta monja sencilla que dedicó toda su vida a los pobres por amor a Cristo, y que dejó en herencia muchas hermanas y hermanos dedicados a las necesidades de los más pobres entre los pobres.

La exposición recorre la vida de la Madre Teresa a través de documentos inéditos que se han recuperado después de su muerte: cartas que la religiosa escribió a su familia, a su padre espiritual, al arzobispo de Calcuta, a su familia de misioneras de la caridad, que permitirán a los visitantes encontrarse con su humanidad y cotidianeidad. Junto a estos textos, los videos y las fotos, también se expondrán objetos que pertenecieron a la Madre Teresa, como su sari, su hábito blanco con rayas azules, así como muchos de los reconocimientos que se le atribuyeron, como el premio Nobel de la Paz en 1979.

Madre Teresa, protagonista de una de las exposiciones del Meeting

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>Meeting 2016

El presidente de la República italiana inaugurará el próximo Meeting de Rímini

Durante la presentación de la XXXVII edición del Meeting de Rímini, su presidenta Emilia Guarnieri anunció que el presidente de la República italiana, Sergio Mattarella, será el encargado de inaugurar este evento el próximo 19 de agosto.

“Es propio de la tradición del Meeting confiar la comunicación de los contenidos a la sugerente energía de la belleza”. Así presentó Guarnieri el espectáculo inaugural de este año, titulado “Un solo canto”, con la cantante italiana Tosca, la soprano libanesa Tania Kassis y la joven intérprete siria Mirna Kassis, que interpretarán tres fragmentos de su repertorio, alternados con la lectura de algunos fragmentos del poeta portugués Fernando Pessoa. “La experiencia de la belleza se convierte así en ocasión para intuir una positividad posible en la vida, para alzar la mirada y abrirla de par en par a la realidad. Esta pasión por una verdad que se comunica mediante lo bello vuelve a ser este año el alma del espectáculo inaugural”.

Junto a Guarnieri, durante la presentación intervinieron también tres importantes protagonistas del próximo Meeting, como son la cantante y actriz italiana Tosca, el presidente emérito de la Cámara italiana de diputados, Luciano Violante, y Mons. Silvano Maria Tomasi, arzobispo y miembro del Pontificio Consejo Justicia y Paz.

Violante presentó el trabajo dedicado a los setenta años de historia de la República italiana, que en el Meeting tomará forma con seis encuentros y una exposición titulada “Le encuentro de uno con el otro. Genio de la República (1946-2016)”. Un proyecto que nació de una intuición de Violante al final del Meeting 2015, constatando la necesidad de hacer memoria, sobre todo para los jóvenes, de la historia de la República.

Por su parte, Mons. Tomasi abordó los grandes desafíos que el fenómeno de la inmigración plantea a todos, un tema dramáticamente actual que en el Meeting se profundizará y analizará en muchas ocasiones, especialmente en la exposición “Era forastero y me acogisteis”.

“Hoy hemos querido detenernos en estos tres grandes momentos del próximo Meeting –dijo Guarnieri al cerrar el acto– con tres amigos del Meeting, tres invitados extraordinarios que nos ayudan a adentrarnos más en el lema de este año, ‘Tú eres un bien para mí’, una afirmación, un horizonte que muestra una certeza que hay que descubrir y experimentar en toda su verdad, tan sencilla, tan dramáticamente actual y al mismo tiempo tan cargada de preguntas y provocaciones para cada uno de nosotros”.

>Meeting 2016

El presidente de la República italiana inaugurará el próximo Meeting de Rímini

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>Meeting 2016

'Tú eres un bien para mí'. La provocación del Meeting para este verano

El momento histórico actual se caracteriza por una profunda crisis cuya principal consecuencia es una desconfianza general a la hora de afrontar el presente y mirar hacia el futuro. Se desmoronan modelos de convivencia social y civil que hasta ahora habían garantizado el bien común; una generación entera, los llamados ni-ni, han renunciado a estudiar y a trabajar; el fenómeno de la inmigración y de los refugiados –aparentemente imparable– afecta ya a toda Europa; la violencia del terrorismo, sobre todo tras los trágicos acontecimientos en Francia, crece de un modo cada vez más amenazante. El otro, el diferente, lo que está "fuera", aparece como una amenaza, es visto y considerado desde una óptica sobre todo instrumental y utilitarista.

En estas dramáticas circunstancias, el Papa Francisco ha convocado el Jubileo Extraordinario de la Misericordia. "Misericordia: es la ley fundamental que habita en el corazón de cada persona cuando mira con ojos sinceros al hermano que encuentra en el camino de la vida. Misericordia: es la vía que une a Dios y al hombre, porque abre el corazón a la esperanza de ser amados para siempre no obstante el límite de nuestro pecado".

La naturaleza del hombre y la realidad misma indican de hecho la inexorabilidad de una relación, de un encuentro continuo con la realidad como primera necesidad para descubrir la verdad de uno mismo y del mundo. Familia, hijos, amigos, colegas, un pobre encontrado casualmente en la calle: son desafíos con los que medirse diariamente. A menudo, la sustitución de las relaciones y "contactos" de carne y hueso por otras más cómodas, automáticas y siempre disponibles –aunque en último término ausentes– de los espacios virtuales puede generar una profunda soledad, pero también la ilusión de autonomía, de una última libertad extrema, que ya no depende de ningún vínculo. El hombre necesita al otro para compartir deseos, proyectos, fatigas, sacrificios, miedos, dolores: para compartir el motivo por el cual existe. La comunidad se forma y se crea exactamente por esto.

Y por tanto el yo de cada hombre existe ante todo como una historia, formada de rostros, de relaciones y de circunstancias que se despliegan con el paso del tiempo.

¿Cómo es posible mirar al otro de una forma nueva, no simplemente tolerando al que es diferente sino vislumbrando y apostando por el hecho de que "tú" eres y representas una positividad última de la que "yo" necesito para vivir? ¿Qué hace posible una posición humana como esta que acabamos de describir?

La historia del siglo XX, con las guerras mundiales, nos recuerda a todos el intento de diversas y contrapuestas ideologías de eliminarse mutuamente, de eliminar al otro: la memoria nos muestra sufrimientos atroces y millones de muertes, pero también que en un cierto momento fue posible percibir al otro –que hasta apenas unos días antes era el enemigo a combatir– con su diferencia como un recurso, como un bien. Fue exactamente en ese momento histórico cuando nació Europa. De hecho, sin una experiencia de positividad, capaz de abrazarlo todo y a todos, no es posible volver a empezar.

Mediante exposiciones, espectáculos, mesas redondas, testimonios, el Meeting 2016, con sus diversos lenguajes, narrará historias de integración y de perdón, pondrá sobre la mesa las grandes emergencias de hoy, dará la palabra a los protagonistas de la cultura y de la expresividad, se confrontará con los desafíos de la tecnología y la innovación, intentará mirar el trabajo y la economía sin demonizaciones moralistas, reunirá pedazos de la historia pasada. Nos gustaría que en el próximo Meeting también pudiera estallar la belleza de una positividad y esperanza capaces de atraer la libertad de cualquiera y hacerle desear un cambio para sí mismo y para el mundo.

>Meeting 2016

'Tú eres un bien para mí'. La provocación del Meeting para este verano

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Perseguidos, no aplastados

Davide Giuliani

Un testimonio conmovedor porque abre el corazón de par en par. En el espacio de dos horas los kilómetros que separan a Rímini de Iraq y Siria se borran y el pueblo del Meeting se estremece. Todo el bullicio del recinto ferial se detuvo. Miles de personas escuchando el testimonio de Douglas Al-Bazi, párroco iraquí en Erbil, y el padre Ibrahim Alsabagh, franciscano responsable de la comunidad latina de Alepo. Todos son atraídos por sus palabras que hablan de sufrimiento, sí, pero también de certeza en el presente y esperanza en el futuro. El impacto emotivo en la sala es fuerte y se ven varias lágrimas.

El primero en intervenir es el padre Douglas: “Yo soy el pueblo de los cristianos en Iraq”, dice con fuerza. Ha huido en dos ocasiones de ataques con explosivos, estuvo secuestrado durante nueve días, sin agua, y ha sido víctima de disparos. Su historia está marcada por el sufrimiento, que se refleja en su intervención. “El padre Douglas pasará al número de nuestros mártires”, oyó decir al sacerdote que se encargó de negociar su liberación. Por eso comprende por qué de los dos millones de cristianos presentes en Iraq antes de la intervención americana de 2003 para abatir a Saddam Hussein solo queden 200.000, un pueblo que en los últimos cien años ha sido atacado hasta ocho veces.

“Atacan a los cristianos porque somos los últimos formados”, porque somos los últimos en difundir la cultura. Pero como todos los cristianos iraquíes, el padre Douglas no se deja aplastar por lo que sucede: “Cuando estaba en prisión, usaba los diez eslabones de la cadena con que me ataron para rezar el rosario. Miradme a la cara, ¿os parezco asustado? Pues así es mi gente”.

“No me toméis por uno que ha renunciado”, prosigue el padre Douglas. “Soy un sacerdote y creo que me matarán, pero me preocupo por mi comunidad igual que haría una madre. Creo que nos destruirán en Oriente Medio, pero la última palabra será la nuestra y será ‘Jesús nos ha salvado’”. Concluyó con una petición a todos los cristianos que viven en Occidente: “Sed nuestra voz”.

Distinto todo tuvo la intervención del padre Ibrahim, uno de los trece frailes franciscanos aún presentes en Siria. En su visita al Meeting de tres días, quiso aclarar inmediatamente cuál era su objetivo: “Estoy aquí para compartir la alegría de la fe”. Su parroquia se encuentra bajo protección del gobierno regular sirio, pero los yihadistas están tan solo a unos metros. De los bombardeos constantes no se libran las iglesias, las mezquitas, los niños ni los ancianos; al problema de la seguridad se añade también el coste de la vida, que cada vez es más cara. Un tiempo que el padre Ibrahim compara con el Apocalipsis: “Estamos en el caos, nos falta todo. ¿Cómo convencer a los cristianos de que se queden en este país? Muchos lo han abandonado y lo harán en el futuro”.

Lo que está en juego es muchísimo y es evidente para los que viven todos los días en Siria: “Si el Señor ha plantado la semilla de la cultura cristiana en Oriente Medio, nosotros tenemos derecho a llevar adelante este árbol. Nuestra tarea consiste en dar fruto allí, seguir testimoniando nuestra fe. ¿Cuánto tiempo haría falta si no para replantar el cristianismo en nuestra tierra?”

Perseguidos, no aplastados

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Hacia un nuevo bienestar

G.G.

Reformar el Estado del Bienestar para garantizar a los ciudadanos educación, asistencia, servicios sanitarios eficientes y eficaces, pero ¿cómo? Introduciendo en las empresas y en la administración pública métodos e instrumentos de evaluación para medir los impactos y el grado de satisfacción de sus usuarios. El encuentro sobre el nuevo Estado de Bienestar celebrado en el Meeting de Rímini ha sido una confrontación abierta entre representantes del asociacionismo, de las empresas sociales, de las finanzas y de la administración pública.

La presidenta de la Compañía de las Obras Sociales, Monica Poletto, ha sido la encargada de moderar a los ponentes. “La persona con sus necesidades es la cuestión central –ha dicho Poletto–, el camino que hemos emprendido hoy es prometedor”

“En sectores como la educación, la sanidad o la cultura, los usuarios no pueden ver la calidad de los servicios antes de que se les presten. La eficacia de un curso de orientación laboral solo la puedo verificar al final, si encuentro trabajo. Hoy más que nunca la gente quiere evaluar la eficacia”, sostiene Giorgio Vittadini, presidente de la Fundación para la Subsidiariedad. “Como no se pueden juzgar a priori, existe una asimetría informativa que prejuzga la eficacia, y es peor aún cuando los servicios no se prestan”. Algunas regiones italianas, como la Lombardía, ya han introducido con óptimos resultados criterios de evaluación de los servicios que han elevado el nivel de calidad y el ahorro. “Los recortes en sanidad no se pueden aplicar de manera horizontal, igual para todos, sino que deben tener en cuenta varios criterios: satisfacción de los usuarios, eficiencia y eficacia que se traducen en ahorro, un elevado nivel de calidad de los servicios, respuesta a las necesidades de la gente”, señala la moderadora.

En esta línea se ha manifestado Donato Iacovone, director de Ernst&Young Italia: “Es fundamental, además de urgente, encontrar métodos que midan el impacto de las acciones destinadas a la colectividad, de forma que se puedan orientar las decisiones sobre en qué invertir para el bienestar de los ciudadanos. Esto vale para las empresas que deben realizar sus inversiones y medir los resultados obtenidos, y también para la administración pública, donde en un contexto como el actual los recursos son cada vez más escasos y las necesidades crecientes”. Iacovone ve en la filantropía una inversión para producir bienestar colectivo real. “La evaluación del impacto social es por tanto la brújula para entender cómo y dónde invertir, y permite una planificación optimizada, poniendo en juego de forma sinérgica a todos los actores”.

Como ejemplo, pone el nuevo modelo de evaluación desarrollado por su empresa, “una herramienta de evaluación aplicable antes y después a las organizaciones, públicas, profit y non profit, para medir su impacto sobre el bienestar de las comunidades. Se trata de un instrumento distinto, también en términos de finalidad, de formas de evaluación tradicional. De hecho, mide las necesidades y los impactos sociales en término de bienestar y competitividad de forma sistémica, concreta y fiable a partir de prioridades reales del territorio nacional, regional o comunal en cuestión”. Este modelo contempla la evaluación del impacto sobre las prioridades del bienestar con otra dimensión de análisis: la alineación con las prioridades estratégicas de la organización, una dimensión fundamental que sirve para identificar los intereses prioritarios sobre la base sobre la que construir relaciones”.

Hacia un nuevo bienestar

G.G. | 0 comentarios valoración: 3  770 votos
>Meeting de Rímini

La ausencia, ¿defecto o recurso?

“¿De qué es ausencia esta ausencia, corazón, que de repente te llena?”. Este verso del poeta Mario Luzi dará título a la próxima edición del Meeting por la amistad entre los pueblos, que se celebrará del 20 al 26 de agosto.

Como el poeta, el Meeting quiere interpelar al corazón del hombre, descubriendo en él la experiencia de una ausencia que, con una fuerza abrumadora, como el agua que escapa de un dique al romperse, lo inunda. ¿Pero cuál es el origen de esta ausencia? ¿De dónde viene? ¿Es un defecto, o puede ser un recurso?

No afrontar estas preguntas produce un empobrecimiento de la persona: la reducción del deseo, “la falta de meditación, la imprudencia o desesperada confusión o complaciente repetición de «verdades» que se han convertido en triviales y vacías”, como dice Hannah Arendt, la indiferencia ante los demás, la paradójica soledad dentro de un mundo hiper-tecnológico y siempre conectado, la sensación de ahogarse porque las circunstancias y los hechos de la vida se convierten en una cárcel, una especie de búnker del que no se puede salir.

El arte, la música, la poesía, expresiones en las que el Meeting de este año pondrá una particular atención, representan desde siempre el testimonio de esa irreductible ausencia que habita en el corazón del hombre, pero al mismo tiempo expresan ese grito y esa chispa de nostalgia capaces de suscitar el deseo de lo eterno.

Provocados y conmovidos ante la ausencia que reconocemos en nosotros mismos y en todos los hombres, trataremos de observar los diversos ámbitos del vivir (ciencia, y biología en particular, derecho, filosofía, economía, política), documentando cómo cualquier reducción del yo, aun inconscientemente, influye en la vida concreta y real de todos los días. Al mismo tiempo, seguiremos las huellas de hombres que, precisamente a partir de algo que falta en su vida, no se cansan de buscar, emprender y salir al encuentro.

¿Pero aún es posible para cada uno de nosotros un imprevisto, un pequeño deslumbramiento, capaz de hacer renacer el corazón, capaz de afecto y de amor, finalmente presente ante sí mismo y libre ante la realidad? ¿Dónde interceptar la mirada de alguien que todavía sepa sorprenderse y dejarse cambiar por lo que sucede?

Solo aceptar el desafío de esta posibilidad hace que aún siga valiendo la pena realizar el Meeting y participar en él.

>Meeting de Rímini

La ausencia, ¿defecto o recurso?

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