Diario de información sobre la actualidad política, social, económica y eclesial
20 JULIO 2019
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>Entrevista a Gregorio Luri

`Estoy deseando conocer algún nihilista de verdad`

P.D.

El pensador Gregorio Luri comenta la entrevista de Julián Carrón en L’Osservatore Romano.

¿Qué le ha parecido la entrevista de Julián Carrón?

He de comenzar mi respuesta con una confesión. Soy un mal cristiano. No es un ejercicio de retórica o de humildad. Eso es lo que soy. De hecho, me molesta un poco que, cuando lo confieso, los cristianos genuinos se apresuren a asegurarme que no, que no es para tanto, que ellos también son malos cristianos. Yo soy un mal cristiano decidido a apoyar a los buenos cristianos, aunque con frecuencia no los entienda del todo ni comparta íntegras sus tesis.

¿El miedo que parece dominar el tiempo presente está relacionado con el problema del significado?

No acabo de entender eso de que el miedo domine el presente.

Estamos en una época nihilista. ¿Destella por algún sitio el deseo de ser querido?

Estoy deseando conocer algún nihilista de verdad. Cuando lo encuentre, me postraré a sus pies para reconocer su grandeza, porque abrazar la nada y mantenerse indemne es algo heroico. Con lo que me encuentro es, más bien, con un nihilismo blando, de domingo por la tarde. Aseguraba Cioran que “la única función del amor es hacernos soportables las tardes de domingo”. Este es el nihilismo del presente, un nihilismo de personas que han comido bien y les da pereza recoger la mesa. Esas horas melancólicas en las que se acerca el crepúsculo anunciando el madrugón del lunes ya fueron cantadas por Etta James: “I want a Sunday kind of Love”. Esta es la melancolía propia de aquel niño que fuimos, que se despierta en nuestra conciencia las tardes de los domingos sobresaltado por si tiene deberes pendientes para el lunes. Espero que esta respuesta no se entienda como una frivolidad. No pretende serlo. El nihilista trivial que habita en el siglo XXI, más que afirmar su nihilismo, lo que hace es compadecerse de sí mismo por su falta de alegría… o, mejor, de reconocimiento. El deseo de ser reconocido por aquellos a los que admiramos me parece más intenso que el amor.

Carrón denuncia el divorcio entre pensamiento y experiencia. ¿Qué le parece esta valoración?

Siempre hay un cierto divorcio entre pensamiento y experiencia porque pensamos con palabras cuya definición precisa está en el diccionario, mientras que la experiencia se da en el tiempo. En este sentido, pensar es el intento de recoger en conceptos fijos lo que por su naturaleza es flujo. El desencaje entre tiempo y lógica es el lugar preciso de nuestra vida.

>Entrevista a Gregorio Luri

'Estoy deseando conocer algún nihilista de verdad'

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>Entrevista a Juan José Gómez Cadenas

'Carrón ofrece una respuesta sincera a las preguntas que todos nos hacemos'

P.D.

Juan José Gómez Cadenas, físico de partículas, comenta para www.paginasdigital.es la entrevista de Julián Carrón publicada en L’Osservatore Romano bajo el título “La fuerza desequilibrada del cristianismo”.

¿Qué reacción le ha provocado la entrevista de Julián Carrón?

Me ha parecido muy valiente y muy ambiciosa. Las preguntas tocan problemas fundamentales del hombre moderno, empezando por ese miedo omnipresente que nos invade. Las respuestas de Carrón no tienen desperdicio. Su profundidad intelectual y generosidad espiritual (y en último término su optimismo militante) son un raro regalo en estos tiempos de desengaño y nihilismo.

¿El miedo que parece dominar el tiempo presente está relacionado con el problema del significado?

Entre otras cosas. Creo que el miedo surge como consecuencia de grandes desequilibrios. Leonard Cohen lo refleja en una de sus canciones:

There is a war between the rich and poor,

A war between the man and the woman.

There is a war between the left and right,

A war between the black and white,

A war between the odd and the even.

Este juego de opuestos, esta tensión entre ricos y pobres, ideologías, razas y sexos crea desequilibrios y el desequilibrio implica miedo. Por otra parte, y ahí estoy de acuerdo con Carrón, el antídoto contra el miedo no puede ser otro que el significado. Creo que se teme cuando no se entiende. Entender la realidad y entender al otro son dos reivindicaciones de todo aquel que desee elevarse por encima de ese miedo.

Estamos en una época nihilista. ¿Destella por algún sitio el deseo de ser querido?

Por todas partes y a la vez por ninguna. Reivindicamos continuamente el amor, pero los matrimonios se divorcian más que nunca, los hijos se marchan pronto de casa y los viejos acaban en residencias para ancianos. Estamos desesperados por que nos quieran, pero nos ocultamos tras las máscaras de las redes sociales y cada día tememos más intimar con el otro. Creo que nos da miedo amar y nos conformamos con sucedáneos. Aquí me vienen a la cabeza otros versos, estos de Lluís Llach:

No era això, companys, no era això

pel que varen morir tantes flors,

pel que vàrem plorar tants anhels.

Potser cal ser valents altre cop

i dir no, amics meus, no és això.

La letra refiere sobre todo a la lucha política, pero creo que se aplica a las conquistas humanas, personales. El amor de usar y tirar, el amor de figure y postureo… no es eso, amigos, no es eso.

Carrón denuncia el divorcio entre pensamiento y experiencia. ¿Es oportuna la denuncia?

Acertadísima, como todo lo que dice en la entrevista, incluyendo las partes en las que reivindica una fe que yo no comparto pero que no deja de asombrarme. La humanidad de Julián es un bálsamo contra ese nihilismo del que hablábamos antes. Lo que admiro de él, y en cierto modo del pensamiento cristiano que representa, es que ofrece una respuesta sincera a esas preguntas esenciales que todos nos hacemos. Una cuestión crucial para mí es si la respuesta es viable también para el no creyente. Mi percepción es que, en gran medida, puede serlo.

>Entrevista a Juan José Gómez Cadenas

'Carrón ofrece una respuesta sincera a las preguntas que todos nos hacemos'

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Juan José Gómez Cadenas, físico de partículas, comenta para www.paginasdigital.es la entrevista de Julián Carrón publicada en L’Osservatore Romano bajo el título “La fuerza desequilibrada del cristianismo”.

>Entrevista a Joseba Arregi

'Tiene razón Carrón: el miedo surge de la falta de significado'

P.D.

Joseba Arregi, columnista y exconsejero del Gobierno Vasco comenta para www.paginasdigital.es la entrevista de Julián Carrón en L’Osservatore Romano, titulada “La fuerza desequilibrada del cristianismo”.

¿Qué impresión le ha producido esta entrevista?

Es de una gran riqueza que obliga a leerla una y otra vez, y que solo puede surgir de lo que pone de manifiesto, de haber entrado en contacto con la presencia de Cristo. Pocas veces se pueden encontrar pensamientos tan críticos y constructivos para los problemas de nuestro tiempo.

El miedo que parece dominar el tiempo presente, ¿está relacionado con el problema del significado?

Sin duda alguna. Hay quien se refiere al miedo como sensación de desamparo, otros hablan de desorientación, de falta de brújula, y también hay quien piensa que el miedo nace de la sensación de vacío, tanto mayor cuantas más cosas poseemos. Creo que nuestra cultura y nuestras sociedades padecen lo que se podría llamar el problema de la herencia de la muerte de Dios. Hegel afirma que la doble muerte de Dios –en la cruz de Jesucristo históricamente y en la cultura moderna metafísicamente– es el suceso constitutivo de la cultura moderna. Ésta no encuentra la forma de gestionar esa herencia creada por la desaparición de Dios del horizonte del pensamiento moderno. Nuestra cultura y nuestras sociedades están enfermas por su incapacidad de gestionar esa herencia tremenda del "Dios ha muerto". Si no hay Dios, no hay realidad, todo se vuelve inconsistente, nada es objetivo, todo se reduce a la subjetividad. Las palabras no significan, no es posible el acuerdo que requiere dejarse limitar por el sentido de las palabras, de la realidad, de algo objetivo. El significado no es posible en una cultura de la que se ha expulsado a Dios (Descartes decía que podía existir un Dios maligno que hiciera creer a los hombres que existía la realidad, por eso necesitaba a Dios para relegar al ser que piensa con la realidad exterior). Hans Jonas, filósofo alemán judío, dice que el existencialismo y el nihilismo modernos obligan al sujeto a ser el creador del sentido, del significado, empeño en el que no tiene más remedio que fracasar. Tiene toda la razón Julián Carrón cuando dice que el miedo surge de la falta de significado. Sería colocar al ser humano en la posición del Barón de Münchausen, figura literaria del romanticismo alemán que intenta salvarse de ser engullido por las tierras movedizas de un lodazal tirándose de su propia coleta.

Estamos en una época nihilista. ¿Destella por algún sitio el deseo de ser querido?

>Entrevista a Joseba Arregi

'Tiene razón Carrón: el miedo surge de la falta de significado'

P.D. | 0 comentarios valoración: 2  12 votos

Joseba Arregi, columnista y exconsejero del Gobierno Vasco comenta para www.paginasdigital.es la entrevista de Julián Carrón en L’Osservatore Romano, titulada “La fuerza desequilibrada del cristianismo”.

La fuerza «desequilibrada» del cristianismo

Andrea Monda

Por su interés, publicamos la entrevista de L’Osservatore Romano a Julián Carrón, presidente de la Fraternidad de Comunión y Liberación, que amplía a toda Europa su reflexión sobre la crisis de la sociedad actual y sobre el papel de la Iglesia.

Giuseppe De Rita, reflexionando en estas páginas sobre la crisis actual de la sociedad italiana y europea, hacía referencia al pasado y decía que en la Edad Media el buen gobierno de una comunidad se apoyaba sobre dos autoridades: la civil, que garantizaba la seguridad, y la espiritual, que ofrecía a los ciudadanos el sentido de la existencia. Estas dos autoridades no pueden concentrarse en una sola persona, y sin embargo, en Europa se tiende con frecuencia a la concentración del poder. En este contexto, ¿cuál puede ser el papel de la Iglesia, y por tanto su responsabilidad?

En realidad, ambos aspectos están muy ligados entre ellos. En el ánimo de mucha gente se percibe la sombra de un gran miedo, de una profunda inseguridad. Pero, ¿de qué se trata? ¿Cómo hacer frente a ello? Si las personas no encuentran una respuesta radical al miedo, este acaba dominando y produce reacciones deslavazadas. Sin embargo, resulta evidente que la política no es, no puede ser capaz de responder al ansia de seguridad, al desconcierto que el hombre tiene en su interior. Entonces sale a la luz la verdadera cuestión. La sociedad –con todas sus instituciones, los partidos, los sindicatos, las escuelas de cualquier orden y nivel, y sus realidades vivas, las comunidades, la Iglesia– tiene ante sí un desafío: ¿quién responde a esta necesidad de seguridad que aparece a la vez que el miedo? No se puede responder a esta necesidad confiando la solución a muros, sean del tipo que sean. Cuando se propagan las actitudes más hostiles, en la línea del homo homini lupus, cuando cualquier persona o cosa se convierte en un enemigo potencial, la respuesta nunca se puede reducir a una cuestión de «policías» o «muros».

El miedo parece ser el sentimiento más difundido hoy en día cuando, paradójicamente, la sociedad nunca ha sido tan segura como ahora. ¿Cómo se explica esto?

La fuerza «desequilibrada» del cristianismo

Andrea Monda | 0 comentarios valoración: 3  17 votos

'Coincido con el afán de la amistad social'

Miquel Escudero

Me preguntan si es posible que los españoles sepamos superar las diferencias ideológicas para abordar juntos problemas concretos.

Por supuesto, somos capaces de hacerlo y lo hemos demostrado en otras ocasiones. Así ocurrió en la Transición. Se trata de una tarea necesaria para avanzar y no retroceder. Es cierto que hay poderosas fuerzas políticas empeñadas en ahondar en las diferencias, agrandándolas, y que se emplean a fondo en prácticas maniqueas; lo propio de los populistas y extremistas. Es imprescindible ser pragmáticos y escoger lo esencial –que es la convivencia y el consenso– frente a lo accesorio e ideológico. La vida cotidiana nos muestra ejemplos de equipos que trabajan muy bien, gracias a su profesionalidad y un saber hacer que van más allá de cualquier ideología.

Del manifiesto ‘Por una amistad social’, me dirigen hacia este párrafo: “nuestra experiencia nos enseña que somos capaces de colaborar por el bien común en contextos donde no todos piensan igual, como en la familia o el trabajo”. Exactamente, así es.

Y hacia este otro: “nuestra vida pública, muy ideologizada y con una violencia dialéctica exasperante, parece haber perdido ese ‘nexo’ con la realidad, con la vida cotidiana de la mayoría de los ciudadanos”. Sí, la violencia, también la dialéctica, es desagradable y exasperante. Hay que huir de ella como de la pólvora. A pesar de los pesares, creo que hemos avanzado mucho en este aspecto. Y aún nos queda muchísimo por hacer: se teje y desteje el respeto debido a la verdad y las personas, así como nuestro uso social de la razón.

Permítanme este ejercicio comparativo. En torno a 1875, Augusto González de Linares, catedrático de Historia Natural en la Universidad de Santiago de Compostela y uno de los fundadores de la Institución Libre de Enseñanza, encabezó una protesta en defensa de la libertad de cátedra y escribió: “no he sido nombrado para formar catecúmenos de ningún sistema político, sino para enseñar ciencia, en la que se busca la verdad, sin distinción de orígenes”. ¿A quién no le parece impecable? Sin embargo, sufrió represalias de un Gobierno reaccionario. Esta actitud pública le ocasionó presidio en el castillo de San Antón en La Coruña antes de salir para el destierro, como ha recordado hace poco la profesora Isabel Burdiel. Creo que sobran comentarios.

Para concluir, diré que coincido en el afán de este escrito por la ‘amistad social’, frente a la fractura social y por el siempre concreto ‘bien común’. Sin sectarismos hacia lo principal, evitando estancarse en bandos irreconciliables. La condición personal siempre tiene que prevalecer sobre las diferencias ideológicas. Recordemos la fórmula del maestro Julián Marías: Concordia sin acuerdo. Si la esperanza es lo último que se ha de perder, a la discordia nunca se debe llegar.

'Coincido con el afán de la amistad social'

Miquel Escudero | 0 comentarios valoración: 1  23 votos
>Reconectar el voto y la experiencia social

'El tribalismo es una verdadera amenaza para la democracia y la libertad'

P.D.

El asesor parlamentario del PP Juan Milián Querol analiza la situación política que vivimos a unos días de que se celebren las elecciones generales.

En las campañas electorales se produce una situación polarización, pero parece que desde diciembre de 2015 estamos en un escenario nuevo. La polarización ha aumentado tanto que parece haberse disuelto el “nosotros” de un país compartido. ¿Exageramos cuando aseguramos que se disuelve el “nosotros” compartido? ¿Hay alguna relación entre esta disolución y la aparición de cordones sanitarios a izquierda y derecha?

Las nuevas tecnologías de la comunicación han permitido la difusión de ideas radicales que cuestionan cualquier statu quo. Las mismas redes sociales que han servido para debilitar a los dictadores e impulsar, por ejemplo, las primaveras árabes, también han fomentado la fragmentación social y la pérdida de confianza en las democracias liberales, creando burbujas de opinión, aislando a los votantes en colectivos donde solo se escucha el eco de sus propios prejuicios y eliminando a referentes que en el pasado eran comunes. Así, como señalas, se va disolviendo el “nosotros compartido”. Esta fragmentación, a su vez, facilita una preponderancia de lo emocional sobre lo racional que dificulta el diálogo y la reforma, y, lo que es peor, acaba convirtiendo a conciudadanos en enemigos.

En España se produce una participación electoral del 70 por ciento y una participación ciudadana (en iniciativas sociales, asociaciones civiles y otras fórmulas) del 20 por ciento. ¿Provoca esto que la opción por un determinado partido a la hora de votar tenga que ver más con opciones ideológicas o con pulsiones de última hora que con experiencias concretas de implicación social?

La fragmentación de la sociedad estimula la aparición de nuevos partidos y, por lo tanto, la fragmentación política. La oferta de partidos políticos con posibilidades de obtener una representación importante en las instituciones se ha duplicado. Al tradicional eje izquierda-derecha se le ha sumado la eclosión de partidos populistas. Así, hoy más que ayer, cabeza y corazón pueden dictar diferentes sentidos del voto, por lo que será normal que el día de las elecciones muchos votantes salgan de casa con una papeleta en la mano, pero acaben votando con otra.

Se apela mucho al diálogo en la vida pública, ¿cuál es nuestro nivel de diálogo social?

El eje ideológico, el debate entre la izquierda y la derecha, se ha ido disolviendo durante los últimos años y se ha sustituido por las cuestiones de la identidad. Como advierte Francis Fukuyama en su último libro, las motivaciones sociales o económicas son importantes, pero las ideas son fundamentales y hoy, en ellas, influyen de manera determinante cuestiones como la dignidad o el resentimiento. En esto tuvo mucho que ver cierta izquierda que, tras el fracaso de sus utopías, relegó la defensa de los intereses socioeconómicos de los trabajadores para centrarse en las políticas de identidad. Zapatero y Sánchez son dos claros ejemplos. Tanto el populismo como el nacionalismo juegan con esos mismos marcos retóricos, que acaban dividiendo la sociedad de tal manera que hacen tremendamente complicado el diálogo y, por lo tanto, cualquier posibilidad de reformismo.

>Reconectar el voto y la experiencia social

'El tribalismo es una verdadera amenaza para la democracia y la libertad'

P.D. | 0 comentarios valoración: 2  25 votos
>Entrevista a Manuel Mostaza

'Los votantes están en el centro'

F.H.

Manuel Mostaza, sociólogo, analiza el resultado de las elecciones del pasado domingo.

El PSOE es el ganador de estas elecciones. Desde 2007 no ganaba unas municipales. Es la fuerza política con más concejales en 29 de las 54 capitales de provincia. Otra cosa es dónde y cómo acaba gobernando. ¿Cómo ve el resultado del PSOE, qué significa?

Objetivamente es verdad que el partido más votado es el partido socialista y es verdad que venía de malos resultados, pero si fuera yo no lanzaría las campanas al vuelo. Hay un dato objetivo de las cuatro o cinco ciudades más grandes de España, excepto en Sevilla, donde el partido socialista no va a tener la alcaldía: Madrid, Barcelona, Valencia, Zaragoza, Málaga. Por tanto, el dato es bueno porque viene de un mal escenario, pero al PSOE le puede empezar a pasar lo que le ha pasado tradicionalmente al PP. Hay al menos doce capitales de provincia donde ha sido la fuerza más votada, pero es posible que sea desalojado por esa alianza de tres partidos del centro hasta la derecha. Luego el resultado es bueno pero no es para tirar cohetes. Puede perder Aragón, no está claro que recupere Murcia o Castilla y León, es verdad que dos barones –que además han sido particularmente críticos con el presidente Sánchez– como son García Page en Castilla-La Mancha y el presidente de Extremadura han conseguido mayoría absoluta y ellos sí obtienen buenos resultados, sobre todo a costa de Podemos, como vemos claramente en Castilla-La Mancha, donde tenían hasta una vicepresidencia y desaparecen del mapa regional. Esa es la otra lectura, el muy mal resultado de Podemos, que viene a hurgar en la herida que ya se le abrió hace un mes a la formación de Pablo Iglesias.

Victoria entonces que no sea va a materializar en poder territorial. ¿La del PP es una dulce derrota?

Tampoco tienen mucho motivo para presumir. Es verdad que las expectativas eran tan malas, y en algún momento de la tarde, conforme avanzaba el escrutinio, parecía que se iban a cumplir, que ante la opción de perder la ciudad de Madrid y la Comunidad de Madrid, y quizá Murcia u otras, la sensación que te da cuando no solo puedes mantener la Comunidad sino que recuperas la ciudad de una alcaldesa tan políticamente potente como es Manuela Carmena, y además de rebote es verdad que no te hundes sino que puedes gobernar en torno a 25-30 capitales de provincia, solo con pactos, que no es poco, e incluso da la sensación de que puedes recuperar Aragón, pues entonces el resultado, aunque no sea para tirar cohetes, viniendo de lo mal que se venía hace un mes, salva los muebles con cierta dignidad.

Feijóo ha reivindicado su padrinazgo en este resultado porque propuso volver al centro, y Casado dice que no, que esto viene de antes, de cuando fue elegido presidente. Si se meten en este lío igual se les complica la situación. ¿Quién tiene razón? ¿Ninguno de los dos?

>Entrevista a Manuel Mostaza

'Los votantes están en el centro'

F.H. | 0 comentarios valoración: 1  13 votos
>Entrevista a Joseba Arregi

'Debemos recuperar el Parlamento como lugar de discusión de las leyes'

Juan Carlos Hernández

El exconsejero vasco ve un peligro para la salud de nuestra democracia que en la campaña del PSOE se reduzca a toda la derecha como extrema.

¿Cuál sería una primera valoración de los resultados de las pasadas elecciones?

Ha habido una especie de canto de alabanza a la ciudadanía española por haber participado masivamente para evitar los extremos. Se ha dicho que es una ciudadanía centrada que quiere evitar la aparición de los populismos siempre pensando que estos están en la derecha. Sin embargo, se ha oscurecido los datos ya que estos dicen con más exactitud que la proporción entre la derecha y la izquierda es bastante similar en número de votos. Lo que ha ocurrido es que el reparto de parlamentarios ha sido distinto a pesar del aumento de participación. Así que la situación, al menos en cuanto a número de votos, es de empate. Por otro lado, si dejamos de lado la pelea por ver quién es el líder de la oposición, estos datos y estas elecciones han supuesto un avance en la desaparición de los partidos de centro derecha tanto en Cataluña como en Euskadi.

El PSOE se ha presentado como el partido de la moderación y la modernidad, más allá de lo ficticio o real que sea esa imagen ¿Podría significar esto que los españoles desean esa moderación y huir de la polarización?

Quizá es más importante preguntarse qué significa la idea que ha vendido el PSOE por la que dice que “yo soy el centro” y lanzo a todos los demás a los extremos. Este es un acto político de tremenda transcendencia y que daña la calidad de nuestra democracia al reducir a toda la derecha como extrema. No es que la ciudadanía deseara moderación sino que es la campaña electoral la que le dice que debe evitar extremos. Y en ese sentido, la campaña del PSOE, desde un punto de vista electoral, ha sido un éxito. Por otra parte, Pedro Sánchez dice que no ha pactado con nacionalistas y separatistas… Si eso es así, se aclarará en los meses que van a venir ahora.

Todos los partidos pueden caer en un cierto populismo. Pero en el caso de Podemos y Vox, que también han tenido una representación significativa, podríamos hablar de un “voto protesta”.

De hecho, antes al voto populista se le llamaba voto protesta.

Pero, antes de poner la etiqueta de “comunista” o “fascista”, ¿no deberíamos hacer un ejercicio para entender las razones del otro? Estoy hablando principalmente a nivel de sus votantes.

Es lo mismo que pasó con Donald Trump. Hay que analizar por qué tantas personas han votado a Trump. Si no, no entenderemos qué está sucediendo. Aquí en Europa está pasando exactamente lo mismo y no se quiere preguntar dónde están los problemas porque la izquierda se cree en posesión de la verdad y de la moral de la historia. La campaña de Sánchez ha sido totalmente destructiva al calificar como extrema a toda la derecha. Muchos nacionalistas están festejando la victoria de Sánchez porque, fruto de la campaña de Sánchez, la derecha ha perdido representatividad.

>Entrevista a Joseba Arregi

'Debemos recuperar el Parlamento como lugar de discusión de las leyes'

Juan Carlos Hernández | 0 comentarios valoración: 1  11 votos
>Entrevista a Gregorio Luri

'Manifiesto de CL, actividad terapéutica'

El pensador Gregorio Luri comenta en paginasdigital.es el manifiesto de Comunión y Liberación con motivo de las elecciones.

¿Qué valoración le merece el manifiesto "Por una amistad social"?

Cualquier ejercicio de alejamiento de lo inmediato para ganar perspectiva me parece una actividad terapéutica. Las campañas electorales tienden a animarnos a ver la realidad de manera sesgada (lo cual es normal, porque cada ideología política considera que su sesgo es un criterio de objetividad) y parcial (para sostener lo anterior es imprescindible focalizar unos aspectos de la realidad, especialmente los que confirman nuestros prejuicios, dejando fuera del objetivo otros, habitualmente los que los refutan). Esto es obvio, pero hay veces en que descubrir lo obvio es lo más urgente.

Se asegura en el texto que "nuestra vida pública, muy ideologizada y con una violencia dialéctica exasperante, parece haber perdido ese «nexo» con la realidad, con la vida cotidiana de la mayoría de los ciudadanos". ¿Le parece pertinente esta afirmación? ¿Por qué cree que ha sucedido?

La divergencia política que –con precaución– podemos calificar de “sana” es la que se da sobre un fondo de intereses comunes compartidos. Es decir, cuando la legítima pluralidad no olvida la imprescindible unidad (estoy pensando en el lema norteamericano “e pluribus unum”). Hay datos que parecen sugerir que lo que nos une está ahí (el país no va mal y en algunos aspectos va muy bien), pero que lo que nos interesa electoralmente es resaltar lo que nos separa.

También se afirma que "nuestra experiencia nos enseña que somos capaces de colaborar por el bien común en contextos donde no todos piensan igual, como en la familia o en el trabajo". ¿Tiene algún valor esa experiencia?

¡Claro que tiene valor! Esta experiencia es especialmente valiosa porque vive y se manifiesta en un tiempo más largo que el de las campañas electorales. Cuando se recuenten los votos y se proclamen ganadores y perdedores, continuará siendo inteligente llevarnos bien con el vecino del quinto, independientemente de lo que haya votado. El “nosotros” sociológico, que es el del sentido común, no encaja (¡gracias a Dios!) en el “nosotros” político-ideológico porque éste es más reducido que aquél.

¿Más allá de las diferencias ideológicas es posible que los españoles construyamos juntos a partir de problemas concretos?

Es posible, es necesario, luego el sentido común aconseja hacerlo. Recordemos aquello de Duns Scoto: “Potuit, decuit, ergo fecit”. En cualquier caso, en la medida en que las autopercepciones forman parte de la realidad política, el optimismo es un dato que no conviene escamotearle a la realidad.

>Entrevista a Gregorio Luri

'Manifiesto de CL, actividad terapéutica'

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>Entrevista a Joseba Arregi

Manifiesto CL: contra el lenguaje cerrado

F.H.

El pensador Joseba Arregi comenta en paginasdigital.es el manifiesto de Comunión y Liberación con motivo de las elecciones.

¿Qué valoración le merece el manifiesto "Por una amistad social"?

El documento me parece bueno: creo que es un verdadero servicio que la Iglesia y en concreto los creyentes de la Fraternidad ofrecen a la sociedad, en este caso la española. Sobre todo porque es un manifiesto que se rebela contra el lenguaje cerrado, ficcional, en el que se ha encerrado la política, no solo española, en nuestros días. La única forma de salir de la ficción –una ficción que surge porque cada uno de los actores se cree omnipotente y así da a las palabras que utiliza el sentido que le interesa en cada momento, sin que exista algo objetivo que lo limite, algo objetivo sobre lo que se establece la relación con quien usa la misma palabra y permite así el diálogo, imposible si cada uno es dueño de su palabra, como hoy cada uno es dueño de su cuerpo, de su vida, de su muerte, individualismo radical, negación de la relacionalidad como característica fundamental del ser humano, y demasiadas veces afirmado desde el progresismo y la izquierda– es viendo al otro, tomándolo en serio, y tomarlo en serio implica diferir de él no pocas veces en ideas pero seguir respetándolo, seguir tomándolo en serio y sentirse interpelado por sus ideas, a las que se siente obligado a responder argumentando, estableciendo así un diálogo que debate.

Se asegura en el texto que "nuestra vida pública, muy ideologizada y con una violencia dialéctica exasperante, parece haber perdido ese «nexo» con la realidad, con la vida cotidiana de la mayoría de los ciudadanos". ¿Le parece pertinente esta afirmación? ¿Por qué cree que ha sucedido?

Pérdida del nexo con la realidad: no solo la política lo ha perdido, sino que la propia realidad social se ha convertido en ficción porque lo que no llega a ser parte del espectáculo no existe –la prueba más macabra, y para mí pornográfica, de ello es el último caso de eutanasia como ayuda al suicidio–. En la realidad de ficción en la que vivimos cada uno se crea su propia realidad, que no es más que el escenario en el que pone de manifiesto su omnipotencia. Y sin esa realidad-escenario, construye otra realidad-escenario. Así es imposible que surja nada común. La salida es descubrir al otro. Como dijo Derrida, alumno de Emmanuel Levinas, en su funeral, “de qué sirve la tierra por muy santa que sea ante la herida al hermano”. De esa pregunta surge la realidad, a través del otro, sobre todo del otro que sufre. El mismo Levinas recuerda en una de sus Lecturas Talmúdicas el dicho de un rabino según el cual “los derechos humanos son siempre los derechos humanos del otro”. Creo que éste es el camino que deben seguir los cristianos para mostrar a la sociedad en la que viven que otra manera de ver la realidad y de vivirla –viendo a los otros, viviendo con ellos, respondiendo de ellos– y así poner un espejo en el que también la política y los políticos se pueden mirar.

>Entrevista a Joseba Arregi

Manifiesto CL: contra el lenguaje cerrado

F.H. | 0 comentarios valoración: 2  22 votos

'El enunciado del diálogo en el seno de la ley es enriquecedor; fuera de ella suele ser destructivo'

Juan Carlos Hernández

Paginasdigital.es entrevista al gerente de la Fundación para la Libertad, que afirma que “la cultura desarrollada en los últimos tiempos, desde la memoria histórica a la defensa de minorías discriminadas, ha ido más a la búsqueda del enfrentamiento que a la resolución de problemas y al encuentro positivo en el seno de la sociedad”.

En un artículo suyo reciente afirmaba que “en el ADN del socialismo actual está inserta la búsqueda de acuerdo con los adversarios del sistema constitucional”. ¿Es algo coyuntural achacable a personas concretas que lideran el partido? ¿O es el socialismo, frente a los desafíos de la modernidad, lo que está en crisis?

El socialismo español padece una fuerte influencia del anarcosindicalismo, o de un obrerismo moral, siendo muy deficitario en cuanto a una cultura política suficiente. Esta naturaleza del socialismo español se debe fundamentalmente a dos causas: históricamente surgió bajo la hegemonía del anarquismo en la clase obrera española, y la debilidad política de las élites liberales que llevaron al fracaso sus dos proyectos más autónomos como fueron las dos repúblicas de resultados tan frustrantes.

Es decir, surgió condicionado por el anarquismo sindicalista y ante una política desprestigiada en manos de las élites de la Restauración. Por ello en la esencia del socialismo español está una espontánea reacción de rechazo al sistema político y una deriva permanente hacia el totalitarismo provocada por su excesivo sectarismo partidista y negación del republicanismo democrático. El social-liberalismo impulsado en la etapa de Felipe González fue un hecho coyuntural debido a la práctica reconstrucción del partido, al consenso constitucional, y a la necesaria primacía que la política impuso en el pensamiento político a la hora de constituir un sistema político democrático tras cuarenta años de dictadura. El social-liberalismo ha muerto desde la irrupción de Zapatero frente a Bono, y la colaboración de Alfonso Guerra en la derrota de éste, recuperando el partido sus orígenes filorrevolucionarios.

¿Vamos camino, parafraseando la famosa frase de Guerra en los 80, de que a este PSOE no lo va a conocer ni la madre que lo parió?

Si la madre que parió al PSOE fue la etapa de González es evidente que este partido tiene poco que ver con aquel. Pero la abuela del PSOE, la de Largo Caballero, sí lo reconocería mejor que la que ZP enterró, aquel PSOE más volcado en la revolución social que en erigir una república para todos.

Por lo pronto, la primera evidencia es que el “procés” es fuente de división y de fricciones tanto en el bando constitucionalista como incluso en los nacionalistas. ¿Cuáles deberían ser las pocas grandes cosas en que deberían llegar a un punto en común los constitucionalistas?

La primera y fundamental sería la de lealtad con el sistema, respeto republicano de la ley, abandono de mutaciones constituciones y concesiones ilegales en provecho propio para ganarse el apoyo de los adversario del sistema, el secesionismo y los populismos antisistema. Sin un marco de lealtad común, sin un núcleo constitucionalista, con iniciativas en un sentido positivo y constructivo, el sistema acabará por derrumbarse.

'El enunciado del diálogo en el seno de la ley es enriquecedor; fuera de ella suele ser destructivo'

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>Reconectar el voto y la experiencia social

'Que C's forme gobierno con el PSOE ayudaría a distanciarlo del populismo de Podemos'

Juan Carlos Hernández

Analizamos con el articulista de El Mundo la actualidad política nacional. Fernando Palmero advierte de que tendemos a mirar la política española desde el punto de vista local, olvidándonos de que pertenecemos a Europa.

Existe una preponderancia en nuestra vida civil de grupos identitarios que, tomando un valor que podría tener aspectos positivos, este es absolutizado y usado como arma contra el que piensa distinto. ¿Hemos perdido el sentido del “nosotros” a favor de intereses particulares?

Para mí, una de las características de estos movimientos identitarios es que no surgen de abajo arriba sino de arriba abajo, son movimientos impuestos. Tú vas el 8-M a la Gran Vía y te das cuenta de que las pantallas de todos los cines de la Gran Vía estaban dedicadas al 8-M, los derechos de la mujer, el ayuntamiento coloca carteles, reparte pasquines, es decir, es un movimiento que organiza el propio Ayuntamiento de Madrid o el propio Ministerio de Igualdad. De la misma forma, el nacionalismo no es algo que surge espontáneamente desde abajo sino que, desde hace ya cinco o seis años, es la propia Generalitat la que viene imponiendo ese discurso, y es un discurso totalitario en el sentido de que intenta abarcar la totalidad de la vida de los ciudadanos. Entra por la televisión, por los políticos, manifestaciones que se convierten en fiestas diarias, ¿y quién paga todo eso? Son movimientos que surgen desde el poder y, efectivamente, no tienen la virtud de ser movimientos integradores sino divisorios, de enfrentamiento entre diferentes partidos políticos.

>Reconectar el voto y la experiencia social

'Que C's forme gobierno con el PSOE ayudaría a distanciarlo del populismo de Podemos'

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'La política refleja la desorientación cultural: buscamos algo a lo que agarrarnos y extremamos las posiciones'

Fernando de Haro

La polarización ha aumentado tanto que parece haberse disuelto el “nosotros” de un país compartido. ¿Hay alguna relación entre esta disolución y la aparición de cordones sanitarios a izquierda y derecha?

Los cordones sanitarios destruyen por definición cualquier "nosotros". Pero para entender por qué se dan los cordones sanitarios es preciso tener en cuenta dos caras de la misma moneda: la base del nosotros es el acuerdo constitucional. Si éste se pone en duda, no se comparte, se deslegitima –porque no lo aceptan los nacionalistas, porque aliarse con los que no lo aceptan es necesario para conformar mayorías parlamentarias, porque los partidos nacionales y las instituciones comunes hacen dejación de ello, también el TC sentenciando que la negación del acuerdo constitucional se puede defender en la España constitucional y que ésta no prevé una democracia militante, como sí lo hace la alemana–, la polarización está dada, la desintegración del corpus político es posible. La otra cara de la moneda: si no hay consenso en lo básico, en todo manda el principio de mayorías, y ello redunda en la polarización de los extremos. El acuerdo en lo básico deslinda lo que se puede debatir y poner en cuestión, y lo que se deja en manos de las mayorías. Fuera de ese juego de acuerdo y campo delimitado de desacuerdos, todo se convierte en cuestionable, todo se desvirtúa, todo es radicalmente relativo, todo es líquido. Creo que hablar del riesgo de polarización no es exagerar la situación, pero ello debiera conducir a preguntarnos cómo se evita la misma: la consolidación de lo acordado como base de la convivencia en libertad –Constitución–, y no ponerlo permanentemente en riesgo, aunque ello suponga renunciar a alcanzar un poder de parte y verse obligado a coaliciones transversales. Lo importante: no jugar con lo que nos une en lo básico. España, tras los acuerdos de la transición, ha caminado por una peligrosa cuesta descendente: ni la derecha terminaba de fiarse de la lealtad constitucional de la izquierda; ni la izquierda terminaba de reconocer legitimidad democrática a la derecha. A partir de ahí todo es miel sobre hijuelas para los que buscaban y siguen buscando la deslegitimación de la Constitución.

'La política refleja la desorientación cultural: buscamos algo a lo que agarrarnos y extremamos las posiciones'

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>Reconectar el voto y la experiencia social

'La política debe aprender de la experiencia educativa'

F.H.

Entrevista a Ángel Mel, director del Colegio Internacional Kolbe.

El problema educativo parece ser una de las cuestiones esenciales del momento en España. No solo por la calidad de la enseñanza, sino porque la educación puede ser la solución para un país en el que las identidades están cada vez más fragmentadas. ¿Tenéis experiencia en vuestra obra educativa de esta fragmentación de las identidades?

La identidad tiene que ver con la respuesta a la pregunta “¿quién soy yo?”. Píndaro tiene una célebre frase: “llega a ser quien eres”, que resulta paradójica, porque implica la condición del hombre como buscador de sí mismo. Lo que percibimos es que ese “quien eres” se ha convertido en una construcción subjetiva, no en algo objetivo a lo que aproximarse. Esto provoca una dificultad para hacer cuentas con la realidad – exterior e interior (el yo). La gente se identifica con cosas, porque es inevitable buscar esa identidad, pero estas suelen ser más bien resultado de reacciones superficiales, emocionales o ideológicas, cuando no caprichosas. Esto sucede tanto a los jóvenes como a los adultos. Ejemplos de esto son la concepción buenista del hijo, donde el niño nunca es responsable del mal que hace; la ausencia de límites, de educar en lo que está bien o mal, como si fueran términos relativos; la creciente carencia de un orden sano en la crianza de los más pequeños; o la situación de total desconcierto de los padres cuando sus hijos llegan a la adolescencia, donde muchos se retiran de la relación con sus hijos porque no tienen una propuesta de sentido que hacerles.

Además, uno va al fondo de sí mismo siempre en relación con los otros; si esto no es así, se genera una especie de absolutización del yo que conduce a esa fragmentación a la que aludes en la pregunta y a la subjetivación. Se ve mucho en la falta de confianza de los alumnos hasta en las indicaciones básicas referentes al modo de estudiar que hacen los profesores. Ellos –y a veces sus padres– saben mejor que el profesor lo que tienen que hacer. Identificamos también una dificultad enorme para ver en los otros un bien para sí, que está conectada a lo anterior, porque el yo del hombre no se puede definir sin referencia al nosotros en el que nace, crece y se desarrolla. De hecho, por ejemplo, los padres viven agobiados en la defensa a ultranza de toda posible “mala influencia” en sus hijos. Se ha perdido la confianza en que la realidad es amiga y es la mayor ayuda para el crecimiento del hijo.

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'La política debe aprender de la experiencia educativa'

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>El futuro de la escuela

'Las pantallas no están reestructurando nuestro cerebro'

P.D.

Catherine Lecuyer es una divulgadora educativa que ha afrontado el reto que supone para la enseñanza el desarrollo digital. Lleva vendidas más de 80.000 ejemplares de sus libros. Sus títulos más conocidos son “Educar en el asombro” y “Educar en la realidad”.

¿El nativo digital tiene otra antropología?

El “nativo digital” tiene la misma antropología que caracteriza al resto de la humanidad, incluyendo a los que llamamos “inmigrantes digitales”. El concepto “nativo digital” fue acuñado por Mark Prensky para describir el que, por haber nacido en la era digital –concretamente después del 1984–, está acostumbrado a recibir y procesar la información de una forma que no puede hacerlo el que nació antes de esa era. Según esa “hipótesis”, los nativos digitales tendrían ventajas cognitivas sobre la generación que les precede que afectan positivamente en su aprendizaje, por ejemplo, respecto a la multitarea tecnológica.

A pesar de su popularidad, el concepto no tiene base científica. Sí, es verdad que hay más contacto con las nuevas tecnologías en los nativos digitales, pero no es verdad que tienen ventajas cognitivas por haber tenido ese contacto. La creencia de que una persona nacida en la era tecnológica tiene más capacidades cognitivas relacionadas con el uso de la tecnología es un mito. Y la multitarea tecnológica también lo es.

¿El conocimiento a través de las pantallas modifica los mecanismos de percepción?

Las pretensiones alarmistas de que la tecnología estaría reestructurando nuestros cerebros (rewiring our brains) tampoco tienen fundamento científico. Sin embargo, tal como indica el Consejo Interamericano para el Desarrollo Integral, la plasticidad tiene sus límites, de tal forma que la tensión a la que una persona está sujeta solo es posible dentro de unos márgenes, más allá de los cuales los estímulos pueden inducir cambios que comprometen su integridad, y por lo tanto el aprendizaje. Las evidencias que relacionan la multitarea tecnológica con la merma de las funciones ejecutivas (la atención, la capacidad de inhibir los estímulos externos, etc.) lo confirman. Y las evidencias que relacionan la sobreestimulación con la inatención, también. En los niños, esos efectos se ven más agudizados, porque están en un período crítico de su desarrollo.

¿Eres partidaria de la sustitución progresiva de los textos escritos por las pantallas?

Un estudio de 2014 confirma que la toma de notas en el teclado es menos efectiva para el aprendizaje que la toma de notas a mano. Otro, de 2013, reporta un empeoramiento de la comprensión tras una lectura realizada en la pantalla con respecto a la lectura sobre papel.

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'Las pantallas no están reestructurando nuestro cerebro'

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>Entrevista Antonio Rivera, catedrático de Historia Contemporánea en la Universidad del País Vasco

'Es un disparate establecer el artículo 155 como una condición previa'

Fernando de Haro

Antonio Rivera es catedrático de Historia Contemporánea en la Universidad del País Vasco. Vinculado al Partido Socialista de Euskadi, fue diputado autonómico y viceconsejero. Es coautor del Informe Foronda, uno de los grandes esfuerzos que se han hecho para contar la verdadera historia del terrorismo de ETA.

Hay quien habla de la “cultura de la Transición” como un espejismo de reconciliación creado artificialmente para imponer el olvido. ¿Qué le parecen estas revisiones que se producen a los 40 años de la aprobación de la Constitución?

Me parecen absurdas políticamente, disparatadas desde el punto de vista historiográfico y peligrosas en el sentido social. La revisión es una actitud que debe ser constante: en política, en el trabajo del historiador o en lo que constituyen las convicciones de una sociedad siempre tenemos que estar en revisión. Pero, a la vez, tenemos que tener conciencia de que la historia solo se ha producido una vez; que podía haberse producido de mil maneras, pero que solo lo hizo de una. Quienes pretenden diseñar un futuro alternativo suelen empezar por dibujar un pasado diferente al asumido por la mayoría. Es normal hacerlo, pero hay que ser conscientes de lo que se está haciendo. La Transición fue el intermedio posible en aquel momento entre una oposición que movilizaba, pero no lo suficiente como para derribar los restos de la dictadura, y el epílogo de un régimen que, aunque muy debilitado y deslegitimado, todavía controlaba lo sustancial del Estado y mantenía la adhesión de la parte no movilizada de la población. Venir ahora a decir que todo podía haber sido diferente es pura melancolía, una reconstrucción ahistórica e insolvente. Hablar de traición de la izquierda es seguir con el clásico del izquierdismo que confunde su mejor con lo bueno y que pretende con ello quitarse de en medio a todos sus competidores que estuvieron allí, que tuvieron que ver con aquello. Cuestionar sin más la política del acuerdo, con gratuidad, es abrirnos a una manera de hacer política que resulta muy simpática en los ensayos –de Carl Smith a Laclau, todos los que apuestan por una “política de contrarios, de enemigos”–, pero muy peligrosa en sus resultados cuando se lleva a la realidad. Los pecados de nuestro tiempo no son de la Transición en su mayoría –sí algunos, por supuesto–; más bien pertenecen a las décadas de democracia –¡cuatro!– que hemos transitado sin reparar en errores que resultaban evidentes y que así se denunciaron en su día.

Hablando de cuatro décadas, ¿40 años después qué balance se puede hacer del modelo territorial de las Autonomías? ¿Cuáles son sus principales éxitos y sus principales fracasos?

>Entrevista Antonio Rivera, catedrático de Historia Contemporánea en la Universidad del País Vasco

'Es un disparate establecer el artículo 155 como una condición previa'

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>Entrevista a Miquel Escudero

'El horizonte se despejará si pretendemos, con hechos, una España de todos'

Fernando de Haro

Miquel Escudero es un hombre difícil de clasificar. Profesor de Matemática Aplicada de la Universidad Politécnica de Cataluña, crítico literario y articulista. Conversamos con él sobre el proceso de secesión, los 40 años de la Constitución y la crisis/oportunidad de una cultura en la que la belleza sigue siendo irrenunciable.

Hace unos días reseñaba el libro de Juan Claudio de Ramón Diccionario de lugares comunes sobre Cataluña (Deusto, 2018). De Ramón sostiene que incluir naciones políticas en un mismo Estado sería como "meter escorpiones en una botella: garantía de riña y autodestrucción". ¿Está de acuerdo en esa tesis?

En efecto; en nuestro caso no responde a la realidad y es garantía de pelea y división. Con este supuesto se abre de forma lógica el paso a porfirizar toda sociedad, dejándola desmenuzada; ninguna es monolítica. Hay que evitar las logomaquias, discusiones sobre palabras emotivas que nos alejan de lo fundamental. Lo que debería importar de veras es la ilusión de potenciar y desarrollar entre todos los ciudadanos una vida humana, que se guie por la razón y siempre en libertad.

De Ramón también defiende un diálogo en el marco de la ley, a tres niveles, entre catalanes; entre catalanes y el resto de los españoles; entre el gobierno central y los autonómicos. ¿Cuál debería ser el contenido de ese diálogo y cómo podría articularse?

No hay diálogo posible sin el reconocimiento personal de ‘los otros’, y esto exige respeto y juego limpio. Por desgracia, ambas cosas brillan por su ausencia. Así, tras un largo rodaje en el poder, el nacionalismo catalán convertido abiertamente al secesionismo no considera siquiera a la mayoría de los catalanes. Reparten el dinero público solo en función de sus intereses; de este modo, promueven el desentendimiento de la cosa pública y fomentan a la vez el fatalismo de su triunfo inevitable y la sumisión del silencio.

¿Cuál es el detonante del proceso de secesión de Cataluña? Jordi Amat sostiene que, sustancialmente, el proceso comienza en el momento en el que el Tribunal Constitucional corrige la reforma del Estatuto votada en referéndum. Sin embargo, Lola García, directora adjunta de La Vanguardia, en El Naufragio (Península, 2018) defiende que el origen del proceso está en la decisión de Artur Mas, tomada en 2012, de olvidarse de la reclamación de un modelo de financiación y de asumir las reivindicaciones de secesión para compensar la falta de popularidad por los recortes.

Todo estaba incubado desde hace muchos años. Tengo claro que el padre del ‘procés’ es el exhonorable Jordi Pujol. Los hitos que usted cita fueron materia de ruidosa propaganda y agravantes de lo que Josep Tarradellas dijo en 1981, al año de ser elegido Pujol presidente de la Generalitat, por primera vez: claramente se estaba gestando el deterioro de los afectos, lo que llevaría a la desunión, a tiranteces y a enfrentamientos. Fue una acusación muy grave pero certera, así ha sido.

Hemos celebrado recientemente el 40 aniversario de la Constitución. ¿Qué es lo más destacable del contexto en el que se redactó? ¿Cuál es su valor como referencia para una política en la que una gran mayoría pueda reconocerse?

>Entrevista a Miquel Escudero

'El horizonte se despejará si pretendemos, con hechos, una España de todos'

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>Entrevista a José Antonio Garrido, presidente de Bilbao Metrópoli-30

'España necesita visión de largo plazo'

P.D.

José Antonio Garrido es doctor ingeniero industrial y graduado por el IESE en el Programa de Alta Dirección. Ha sido consejero delegado de Iberdrola y presidente del Consejo Asesor Internacional de MAPFRE Global Risk, impulsando más de 300 proyectos de investigación con empresas, universidades y centros tecnológicos del País Vasco. Actualmente preside la Asociación para la Revitalización del Bilbao Metropolitano Bilbao Metropoli-30.

¿Cuáles cree que son las claves para que una sociedad occidental de este siglo sea habitable, a medida de la persona?

En la sociedad nos enfrentamos al reto de adaptarnos a esa nueva realidad que es la globalización. Y en este punto tenemos que ser conscientes de que los gobiernos y las administraciones no pueden ocupar nuestro lugar. El primer paso nos corresponde a nosotros, que somos quienes, desde nuestra responsabilidad personal, tenemos que elegir el papel que queremos jugar en un mundo que, nos guste o no, es global.

En esencia la globalización define un contexto y un concepto de mundo. Y sin lugar a dudas en este nuevo contexto la principal barrera no es ni la distancia, ni las distintas regulaciones, sino la cultura y los valores. Por eso hoy se empieza a hablar de la emergencia de una economía global constituida por mercados culturales. Estos nuevos espacios culturales van a sustituir a los mercados protegidos y regulados por la nación-estado de la era industrial. Y es en medio de estos nuevos espacios culturales donde nosotros debemos ubicarnos.

Necesitamos proyectos que adecuen nuestras virtudes tradicionales –trabajo bien hecho, esfuerzo cotidiano, asunción de riesgos, etc.– a las realidades actuales. Tenemos que cambiar la dirección de la tendencia. Hemos de recuperar la preocupación por lo trascendente, por la convivencia, por la solidaridad y por la observancia de las normas éticas más elementales.

Los nuevos proyectos deben crear ilusión, generar expectativas, prometer y facilitar información y, sobre todo, poner a su frente líderes con credibilidad profesional y humana. Estos proyectos deben basarse en compartir una visión, unos valores esenciales y unos principios de actuación en los diferentes entornos.

Una nueva forma de ciudad ha aparecido con la globalización: la ciudad global. Las ciudades globales se han convertido en un elemento central del proyecto político de los principales estados. ¿Cuál es su opinión al respecto?

El mundo queda no suficientemente descrito si nos fijamos en las fronteras de los estados. Lo importante hoy, quien verdaderamente tiene el poder, son las ciudades globales. Para medir su importancia no hay baremo mejor que las conexiones que mantienen entre ellas, su conectividad, su grado de interacción respecto al resto, lo que nos permite evaluar su poder económico. La GaWC (Globalization and World Cities Research Network) propone desde 2010 una clasificación según la conectividad, de más a menos, de las que llama ciudades globales: ciudades alfa (entre las que destacan Londres y Nueva York, además de París y Pekín y más abajo Madrid y Barcelona), ciudades beta (Munich, Lyon, Dallas, Rotterdam…), ciudades gamma (Valencia, Bilbao…) y por último ciudades con cantidad suficiente de servicios (Málaga, Córdoba, Santa Cruz de Tenerife, Montpelier…).

Algunos aseguran que las ciudades globales van a ser las líderes de este siglo en el crecimiento económico, innovación… ¿Qué opina usted?

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'España necesita visión de largo plazo'

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>Entrevista a Daniel Gascón

'Existe una percepción de la identidad amenazada, y es por los nacionalismos'

Juan Carlos Hernández

Entrevistamos a Daniel Gascón, es escritor, traductor y editor de la edición española de la revista Letras Libres. “A pesar de las circunstancias actuales, de una conversación pública irresponsable y propensa al antagonismo, las instituciones de la democracia liberal resisten”, afirma el articulista del periódico El País.

En un editorial de este periódico se afirmaba que “la democracia requiere de una conciencia del nosotros, de un bien común para aquellos que pertenecen a una comunidad siempre superior a los intereses de los grupos particulares y a sus diferencias. Es lo que ha desaparecido”. ¿Qué le sugiere esta afirmación?

Me parece que se produce una especie de rechazo a ciertos impulsos disgregadores: social y culturalmente rompen algunos vínculos; económicamente estamos en una situación más inestable e individualista. El mundo del trabajo ya no es como antes, una cierta idea de identidad que tenía que ver con la clase, con lo que eras y hacías, se debilita. El Estado-nación tampoco sirve para muchos de esos problemas. No hay otro modelo económico viable que la economía de mercado desde el 89, pero este tiene fallos y produce injusticias. Creo que son factores que influyen en una percepción de la identidad amenazada, y que eso tiene que ver con el rebrote de los nacionalismos, del repliegue. Defiendes algo que crees que corre peligro de desaparecer.

Muchos grupos tienden a intentar defender sus intereses particulares, que pueden ser legítimos, pero que a veces pueden caer en una estigmatización del que piensa distinto. Mark Lilla habla de una “política de la identidad”. ¿Podría ayudar el juicio de Lilla a explicar lo que está ocurriendo?

Estamos en un tiempo de subjetivismo y polarización. Es más importante el elemento expresivo, nuestra visión sobre el mundo, que lo que sucede fuera. Lilla dice que el énfasis en la identidad por parte de los progresistas ha sido contraproducente, porque debilita la unión que permitiría la victoria de la izquierda. Para él, tienes que ganar para defender los derechos de las minorías, tienes que buscar un discurso que unifique para luego implementar tu programa. Un problema de esa idea es que a lo mejor estás hablando de un mundo que ya no puede ser. El discurso encajaba en una comunidad más homogénea y afianzaba una coalición de votantes que ahora parece más complicada por muchos factores. Otros dirían que ese universalismo, que se presenta teñido de nostalgia, no dejaba de ser un particularismo, y que lo que se presentaba como algo para todos era menos inclusivo de lo que pensamos.

¿Cómo se pueden traducir sus ideas a la realidad española?

>Entrevista a Daniel Gascón

'Existe una percepción de la identidad amenazada, y es por los nacionalismos'

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>Reconectar el voto y la experiencia social

'El entrelazamiento de los destinos colectivos impide definir nuestro bien como el reverso del mal de otros'

Juan Carlos Hernández

Analizamos en profundidad con Daniel Innerarity el momento de la campaña electoral. Para el catedrático de Filosofía Política, existe una invasión de la mentalidad de campaña en todos los momentos del proceso político.

En las campañas electorales se producen situaciones de polarización, pero parece que desde diciembre de 2015 estamos en un escenario nuevo. La polarización ha aumentado tanto que parece haberse disuelto el “nosotros” de un país compartido. ¿Exageramos cuando aseguramos que se disuelve el “nosotros compartido? ¿Hay alguna relación entre esta disolución y la aparición de cordones sanitarios a izquierda y derecha?

Me da la impresión de que hay estrategias de los partidos, de unos más que de otros, que han puesto en marcha dinámicas que luego son difíciles de parar. En términos estructurales me parece que se podría hablar de una invasión de la mentalidad de campaña en todos los momentos del proceso político. ¿En qué se caracteriza una campaña? En que polariza y se critica al adversario (a veces en exceso). El problema es que luego hay que pactar con él y aquellas estrategias que sirvieron para ganar dificultan posteriormente la acción de gobierno, cuando se requiere la colaboración del adversario.

¿La polarización política es un falso espejo de la vida social? ¿En nuestro espacio público hay sujetos que se narran, hay relaciones interpersonales y relaciones entre entidades sociales más sanas de las que se dan en la política de partidos?

Es normal que en la política haya una dramatización de los antagonismos que no tiene por qué coincidir con el que hay en la vida real. En la política hay siempre esos dos elementos (antagonización y escenificación) y los ciudadanos tendríamos que aprender a descodificar un poco lo que observamos en la esfera política. Lo que ocurre es que a veces en la vida los personajes que interpretamos terminan devorando a la persona que somos.

Los estudios sociológicos reflejan un interés sostenido por lo político, pero una desafección hacia los líderes políticos. Parece imposible pensar en la política como una vocación animada por un ideal. ¿Qué nos ha pasado? ¿Tenemos graves carencias culturales y educativas?

En mi último libro “Comprender la democracia” analizo un problema que me preocupa desde hace tiempo. Hablamos de una ciudadanía que decide y controla, pero lo cierto es que carecemos de las capacidades necesarias para ello por falta de conocimiento político, por estar sobrecargados, incapaces de procesar la información cacofónica o simplemente desinteresados. El origen de nuestros problemas políticos reside en el hecho de que la democracia necesita unos actores que ella misma es incapaz de producir. Una opinión pública que no entienda la política y que no sea capaz de juzgarla puede ser fácilmente manipulable.

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'El entrelazamiento de los destinos colectivos impide definir nuestro bien como el reverso del mal de otros'

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>El futuro de la escuela

'La digitalización es más importante para los profesores que para los alumnos'

P.D.

Dialogamos con Inger Enkvist, hispanista y pedagoga sueca, sobre el reto que supone para la escuela la digitalización y la desconexión con la realidad de los alumnos.

¿En qué momento está nuestra escuela? ¿Es necesaria una refundación?

Se podría contestar tanto que sí como que no. Las autoridades están utilizando la escuela como instrumento sociopolítico, y esto debería corregirse. Si esto se llama refundación o no es lo de menos.

¿Qué reto y qué oportunidad supone la enseñanza de las STEM (Science, Technology, Engineering and Maths)? ¿Un enfoque en el desarrollo de habilidades STEM puede alejar de la reflexión?

Claro que se deben enseñar y aprender las ciencias naturales, pero no se trata de nada fundamentalmente nuevo solo porque se ha inventado una sigla. Aprender siempre es bueno y sería deseable que los alumnos supieran más de estas materias como también que supieran más de las humanidades.

Cada vez es más necesaria la creatividad, ¿cómo vincular STEM con innovación?

La creatividad es la totalidad de las capacidades del ser humano y se basa en todos los conocimientos, habilidades y experiencias del individuo. Algunos utilizarán las STEM para innovar y otros utilizarán otros conocimientos, y otros más simplemente no innovarán.

¿La insistencia en el desarrollo de competencias puede convertir la educación en instrucción?

Claro que no. Hablar de competencias es en parte cambiar de terminología. El buen aprendizaje lleva a la vez a conocimientos y a habilidades, algo ahora rebautizado como competencias. Tener competencias es usar inteligentemente lo aprendido.

¿Pierde terreno la escuela en favor de otras instancias que instruyen mejor? Por ejemplo, la instrucción digital.

La escuela perderá terreno si se dedica a otras cosas que enseñar y si deja caer el nivel de inteligencia y de conocimientos de los profesores. Desafortunadamente, ese es el camino tomado por las autoridades cuando prefieren utilizar la escuela para proyectos de ingeniería social.

¿Qué consecuencias tiene la digitalización en el proceso educativo? ¿Cómo se puede educar en la atención en un momento de exceso de información?

Hablar tanto de digitalización es muy exagerado. El alumno en primer lugar necesita aprender, es decir, formar su cerebro. La digitalización es más importante para los profesores que para los alumnos. Los profesores tienen a su disposición más maneras de explicar e ilustrar los contenidos que enseñan.

¿Se percibe en los alumnos en estos tiempos un menor vínculo con la realidad? ¿Cómo recuperar ese vínculo?

Se trata de evitar que estén jugando o comunicando por internet horas y horas y así pierdan interés por otras actividades. El problema no es internet, sino que dejen de hacer otras cosas. Los padres deben prohibir a sus hijos usar internet más de por ejemplo una hora por día. Será una lucha de voluntades, pero es por el bien del hijo.

¿Cómo se puede trabajar en el desarrollo de habilidades no cognitivas (capacidad de escucha, deseo de aprender, curiosidad, etc)?

Se fomentan estas habilidades como siempre se ha hecho, atrayendo e imponiendo. Atrayendo, ofreciendo conversación, pertenencia y nuevos conocimientos. Imponiendo, exigiendo que el alumno pase exámenes y que se comporte como un miembro responsable de la familia.

>El futuro de la escuela

'La digitalización es más importante para los profesores que para los alumnos'

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'Hay que advertir a los políticos de que es urgente la reforma de la Constitución'

Fernando de Haro

Alberto López Basaguren es catedrático de Derecho Constitucional y se mueve en el entorno de los socialistas del País Vasco. Conversa con paginasdigital.es sobre el 40 aniversario de la Constitución y defiende una reforma de la Carta Magna. Se muestra convencido de la posibilidad de fraguar una mayoría no independentista en Cataluña y de un federalismo que, por fuerza, tiene que ser asimétrico.

¿Hemos conmemorado de modo adecuado los 40 años de la Constitución? ¿Qué es lo que debe quedar tras esta conmemoración?

La conmemoración del aniversario de la Constitución debía tener, necesariamente, un amplio aspecto de celebración, de reconocimiento laudatorio de su significado absolutamente excepcional en nuestra historia como sistema político democrático. Los elogios a la Constitución son absolutamente merecidos y es difícil excederse al hacerlos. Nada que objetar a ello. Es la primera Constitución plenamente democrática, en total sintonía con las de los sistemas democráticos más sólidos de Europa, que es integradora –y no de un partido– y que pervive durante cuarenta años. La combinación de estas características es única en nuestra historia, por lo que los elogios son merecidos. Pero he tenido la impresión de que, en muchos casos, los elogios eran una forma de auto-convencimiento, de encerramiento, de tratar de alejar cualquier otra consideración que no fuese la simplemente adulatoria, de tratar de que no se escuchase ninguna otra consideración. En mi opinión, se trata de alabanzas que, en el mejor de los casos, solo miran al pasado, de forma estéril, sin tratar de extraer ninguna enseñanza, sin mirar al futuro. Sin plantearse qué y cómo debemos hacer para que la Constitución, nuestro sistema democrático, tenga una más larga vida. Me gustaría que tras esta conmemoración quedase la convicción de que la Constitución, qué y cómo se hizo, es una fuente de enseñanza para ver cómo somos capaces de que, dentro de diez años, podamos conmemorar los cincuenta años de la Constitución; y de que las generaciones que nos siguen puedan llegar a conmemorar su primer centenario. Y estoy absolutamente convencido de que eso no se logrará sobre la base de declamaciones laudatorias puramente autocomplacientes, defensivas, atrincheradas en el inmovilismo, que se niegan a afrontar los retos que tenemos frente a nosotros, creyendo que esas declamaciones son una concha defensiva inexpugnable.

'Hay que advertir a los políticos de que es urgente la reforma de la Constitución'

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>Reconectar el voto y la experiencia social

'Hay que huir del enfrentamiento y del revanchismo'

P.D.

paginasdigital.es conversa con Andrea Levy, vicesecretaria de Estudios y Programas del Partido Popular, sobre los retos de fondo que emergen en la campaña electoral. Levy responde a preguntas que no se le plantean habitualmente.

En las campañas electorales se produce una situación polarización, pero parece que desde diciembre de 2015 estamos en un escenario nuevo. La polarización ha aumentado tanto que parece haberse disuelto el “nosotros” de un país compartido.

Tenemos que asumir que España ha pasado de apostar por un sistema bipartidista que, a pesar de sus imperfecciones, otorgaba una estabilidad evidente al país, a un sistema pluripartidista con múltiples actores políticos donde se dificulta la posibilidad de alcanzar acuerdos y llegar a consensos debido a la multiplicidad de vetos cruzados.

Esto, además, es un balón de oxígeno para la izquierda, puesto que la dispersión del voto del centro derecha minimiza las opciones de gobierno. Lo vimos en 2015 en la ciudad de Madrid donde, a pesar de que el Partido Popular fue la fuerza más votada y preferida por los madrileños, los votos a VOX impidieron que tuviésemos la mayoría. Ahora, en el escenario electoral en el que nos encontramos, muchos advierten de la posibilidad de volver a vivir un escenario en el que el centro derecha tenga mayoría en votos pero cuya fragmentación disminuiría las opciones de una clara mayoría.

¿La opción por un determinado partido a la hora de votar tiene que ver más con opciones ideológicas o con pulsiones de última hora que con experiencias concretas de implicación social?

Las campañas electorales son más importantes que nunca. El ciudadano cada vez elige más tarde su voto por lo que los partidos nos vemos obligados a presentar los mejores proyectos posibles, los más viables y los más beneficiosos. Si algo ha cambiado en las últimas décadas es la infinidad de canales de comunicación existentes a través de los cuales cualquier ciudadano, con independencia de donde viva, puede tener acceso a toda la información sobre qué pensamos cada uno. En ese sentido, el Partido Popular tiene una clara ventaja: somos conocidos, reconocibles y previsibles. El ciudadano sabe que cuando gobierna el Partido Popular se crea empleo, se mejoran las condiciones de vida de la gente y se aumentan las oportunidades. Nos presentamos a las elecciones con un programa electoral atractivo para cumplirlo. Que nadie busque frases grandilocuentes disfrazadas de propuestas, porque lo que van a encontrar es soluciones reales a los problemas y preocupaciones de los ciudadanos, no eslóganes vacíos.

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'Hay que huir del enfrentamiento y del revanchismo'

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>Reconectar el voto y la experiencia social

'Necesitamos un Gobierno que piense un futuro común para todos'

P.D.

La Casa Estela de Cometa nació hace dos años, creada por un grupo de personas que hacen voluntariado de acompañamiento a niños y jóvenes tutelados que viven en residencias de la Comunidad de Madrid. La Casa se ocupa de acoger a jóvenes que han finalizado la tutela. Su directora, Meri Gómez, reflexiona con paginasdigital.es sobre el valor político de esta experiencia.

¿Qué experiencia de construcción social y de participación ciudadana habéis hecho desde que se fundara vuestra casa?

Construcción social se podría llamar a todo lo que hacemos. La casa se crea con la idea de construir un entorno en el que las chicas extuteladas puedan disfrutar de un lugar que les permita crecer como personas, formarse y poder participar de una vida activa dentro de la sociedad. Entendemos que para construir la sociedad hacen falta sujetos con una base firme en la vida y creemos que la casa es una experiencia de construcción social muy potente. Personas firmes en la vida son las que son capaces de construir dentro de la sociedad. En cuanto a participación ciudadana, en la casa hemos visto cómo hay un lenguaje que todo el mundo entiende y sabe hablar, basta tener un interlocutor, es el lenguaje de la caridad, hemos visto cómo gente, amigos cercanos, familiares, amigos de amigos, incluso desconocidos que han oído la existencia de la casa, nos han ayudado y nos ayudan diariamente, de muchas formas: con el mantenimiento de la casa, económicamente, con gestiones de cualquier índole y sobre todo siendo nuestros amigos. Hemos visto así que hay un punto común en el hombre más allá de condiciones sociales e ideologías en el que es posible el diálogo.

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'Necesitamos un Gobierno que piense un futuro común para todos'

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>Entrevista a Francisco Igea

'Es necesaria una política que vuelva a ser servicio al ciudadano'

F.H.

Francisco Igea es médico, entró en política como diputado nacional de Ciudadanos tras las elecciones que hubo que repetir. Acaba de ganar las primarias de su partido en Castilla y León.

La polarización ha aumentado mucho en el último tiempo y parece que se ha disuelto la percepción del “nosotros” como país.

En los tiempos del miedo y la incertidumbre en que vivimos, que son tiempos de incertidumbre económica y política, lo que está triunfando en gran parte es el mensaje del egoísmo. El mensaje nacionalista no es más que un mensaje egoísta, es el egoísmo elevado a categoría política. Siempre he dicho que es un mensaje egoísta y adolescente que se mira a sí mismo. Y el mensaje populista también es un mensaje egoísta, de que el culpable es otro, hay un enemigo responsable, se huye de la responsabilidad. Y todo eso hace que se diluya el “nosotros”, que se diluya la capacidad de pensar que nosotros somos responsables, que todos y cada uno somos responsables de las cosas, que todos y cada uno participamos de esto, pues siempre es más fácil buscar un enemigo que buscar una solución o asumir una responsabilidad.

Tenemos una participación electoral en torno al 70%, pero la participación ciudadana en España es del 20%. ¿Hay desconexión entre la vida política y la actividad social?

Hay mucha desconexión porque los partidos son estructuras muy cerradas y la gente piensa que el mundo es lo que pasa en twitter. Nos pasa a todos que se nos olvida llegar a casa y abrir la ventana, salir y hablar con la gente, y ver que a la mayoría de la población la política no le ocupa casi nada de su tiempo, le ocupa su familia, la enfermedad, el trabajo, las cosas importantes. A veces los políticos somos incapaces de hablarle a la gente de esas cosas, de escucharles y dejar un rato de hablar de política, de ser humanos, que es una de las cosas que a veces uno pierde cuando se mete en esa burbuja.

¿Cree que hay una burbuja, que la vida social va por otro lado, que las relaciones interpersonales son más sanas que las que se viven en el ámbito de los partidos?

Creo que afortunadamente sí, aunque hay sitios de España donde desafortunadamente eso no es real y donde se vive una polarización social potente, por ejemplo en Cataluña, donde se vive un grado de enfrentamiento civil real, pero la mayoría de la población en España sigue compartiendo amigos de uno y otro lado, tiene una vida normal, y eso es lo que hay que intentar, que la división política no se convierta en división social. Siempre ha sido una de mis obsesiones acabar con el frentismo, luchar contra esa manera de entender la política tan del Madrid y del Barça que a veces tiene este país.

>Entrevista a Francisco Igea

'Es necesaria una política que vuelva a ser servicio al ciudadano'

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>Entrevista a Manuel Reyes Mate, filósofo

'Nos hemos acostumbrado a marcar nuestras señas de identidad excluyendo'

Fernando de Haro

Manuel Reyes Mate posiblemente es el pensador español que más esfuerzo ha dedicado a reflexionar sobre la condición de las víctimas. paginasdigital.es conversa con Reyes Mate sobre el reto de la globalización, la crisis migratoria, las identidades excluyentes, el nacionalismo y otras cuestiones que marcan la actualidad.

Usted ha asegurado que “la pregunta que se hiciera Hannah Arendt en su ensayo de 1943 ‘We refugees’ sobre la significación política del refugiado sigue teniendo actualidad en pleno siglo XXI”. ¿Por qué?

Para Arendt los refugiados son la vanguardia de los pueblos –y no la retaguardia o un efecto secundario– porque lo que se hizo con ellos, el poder lo puede hacer con cualquiera. “Ellos” eran el pueblo judío alemán, alemanes por los cuatro costados, que habían luchado por Alemania en la I Guerra Mundial, que se sentían totalmente asimilados, y que, de repente, son señalados como “otros”, privados de su nacionalidad, es decir, desnaturalizados. Son devueltos a su estado natural de meros seres humanos. Y ellos descubren que eso es ser menos que nada, porque lo importante son los papeles. Bueno, pues su tesis es que lo que el Estado hitleriano ha hecho con ellos, los judíos, porque son de otra sangre aunque compartan la misma tierra, lo pueden hacer mañana con los gitanos, con los enfermos mentales, con los improductivos o con los viejos. De poco sirve decir que “todos nacemos iguales y libres” si el Estado se arroga la facultad de decir quiénes son los sujetos de los derechos políticos y sociales. Ese era un problema que tenía la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano de 1789. Hay que tomarse en serio los derechos del hombre. No hay que admitir la distinción entre “nacionales” y “nacionalizados”. Y hay que exigir que el ser humano sea siempre un ciudadano.

¿Qué desvela sobre Occidente la reacción a los refugiados y a las migraciones?

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>Entrevista a Juan José Laborda, expresidente del Senado

'La democracia es incompatible con la noción de enemigo'

Fernando de Haro

Juan José Laborda, socialista, fue una de las referencias en el Senado, donde tuvo escaño desde 1977 hasta 2004. Miembro del Consejo de Estado, analiza con www.paginasdigital.es los 40 años de la Constitución, el momento por el que pasa España y los retos del independentismo catalán.

Comienza el juicio por el proceso de secesión. ¿Además de una respuesta jurídica habría que dar otra política? ¿En qué términos?

La Justicia actúa de acuerdo con la ley, es independiente. Pero los que no acatan la Constitución dirán que el juicio es político. La respuesta política que los demócratas pueden dar es defender al Tribunal que juzga los delitos que presuntamente cometieron Carles Puigdemont, Oriol Junqueras y los demás procesados. Sería necesario que en este asunto hubiera una actitud común por parte de los partidos constitucionales, pero me temo que eso será imposible, lo cual me parece estúpido, además de negativo para la calidad de nuestra democracia.

¿Cómo sería posible volver a encuadrar a la mitad de los catalanes que apuestan por la independencia en el marco constitucional? ¿Es posible? ¿Qué sería necesario?

Para integrar a los catalanes que ahora no están dentro del marco constitucional, habrá que pensar primero en los catalanes que sí se sienten dentro de la Constitución Española. Y para eso es necesario argumentar en qué están equivocados los nacionalistas catalanes. Sin complejos, y con la verdad. No se puede ganar el juego de la integración sin rechazar la aceptación resignada de las ideas de los nacionalistas sobre el Estado y España. El Estado constitucional no es una jaula de nacionalidades, sino la norma que las ha reconocido por primera vez. Cataluña votó la Constitución el 6 de diciembre de 1978 con más porcentaje de votos afirmativos que la mayor parte de los territorios de España. El proceso de reintegración mayoritaria de los catalanes en un marco común requiere tiempo, y un consenso entre los constitucionalistas que dure todo ese tiempo. Y cuando hablo de consenso, no me refiero solo a los partidos. Existe una sociedad civil que espera un signo de la política para ponerse en marcha en ese proyecto, que podríamos calificar de patriotismo constitucional.

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>Entrevista a Joseba Arregi

'El populismo es peligroso cuando tiende a convertirse en totalitarismo'

Juan Carlos Hernández

Dialogamos con Joseba Arregi sobre los desafíos de la modernidad. “La posmodernidad es el resultado de la acumulación de los efectos colaterales secundarios no queridos pero estructuralmente propios de lo que ha querido la propia modernidad”, afirma exconsejero del Gobierno Vasco.

¿Existe una falta del sentimiento del nosotros que se diluye en los intereses particulares?

El nosotros, si tiene que ser un nosotros civilizado, cívico, adaptado al estado de derecho, no puede ser un yo o un nosotros construido fuera de la igualdad de derechos, fuera de la igualdad ante la ley. Tiene que ser contando y partiendo de esa igualdad ante la ley, igualdad en derechos y libertades. Lo que pasa es que los pequeños colectivos que se han constituido después de la crisis del capitalismo, de la cultura moderna, en el posmodernismo y demás, son yoes colectivos particulares pero que se unen en alguna identificación particular, no en la identificación universal de los derechos y de la igualdad ante la ley, sino en sentimientos étnicos, en las políticas de género, que también son identidades particulares que no llegan a ser universales.

En definitiva, no son representantes de un nosotros constituido en base a una conversación y a una negociación permanente de lo que es el bien público, el bien común. Son unidos por intereses o sentimientos particulares, y eso se ha acrecentado tremendamente en lo que se llama la cultura del capitalismo de consumo, que sobrevalora el sujeto, los sentimientos subjetivos, las emociones, los intereses colectivos particulares, sin que haya un horizonte de un nosotros que constituya al conjunto de la comunidad política.

Últimamente se ha hablado mucho de los movimientos feministas. ¿Cuál es su valoración?

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>Entrevista a Tulio Álvarez

'En Venezuela no se enfrentan dos actores políticos, hay un régimen de facto contra un pueblo'

Juan Carlos Hernández

Hablamos con Tulio Álvarez, reconocido activista por los derechos humanos en Venezuela. Condenado por el régimen de Maduro, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos suspendió la sentencia condenatoria.

¿Cómo es la situación social hoy en día en Venezuela? Se ha hablado en los últimos días incluso de detenciones masivas y arbitrarias.

El rumor de que están llevándose jóvenes en las calles indiscriminadamente para una especie de reclutamiento forzado es falso. Creo que incluso está sembrado por el propio régimen. Lo que ha pasado es que muchachos jóvenes que han participado, como están participando todos los venezolanos, en la protesta han sido retenidos y detenidos, llevados a tribunales como si fueran adultos y condenados, y en este momento están retenidos varias decenas de niños y con órdenes de tribunales. Tenemos el testimonio de una juez que ha tomado esa decisión porque se ha visto forzado, lo cual no hace que esa decisión siga siendo aberrante, pero es una prueba irrefutable de la manipulación. Yo tengo conocimiento de tres jueces que han dictado medidas de detención de estos niños, son aproximadamente entre 70 y 100 niños. Estamos hablando de niños de 14-15 años, en realidad son niños que tienen conciencia política.

¿Cómo es la situación actual de abastecimiento de productos de primera necesidad?

Es imposible que yo te narre el drama social por el tema de la hambruna y la falta de medicinas que se vive en Venezuela. Si yo tratara de llevar esto al máximo grado de perversión que se pueda narrar, yo no tendría la capacidad de mostrar la situación límite en que está Venezuela. Es una situación de hambruna, donde no hay asistencia social, no hay medicinas. Todo enfermo de cualquier enfermedad que necesite un tratamiento está en riesgo de muerte. Las muertes en los hospitales son constantes. Tenemos una situación en la que no hay equipos médicos. Yo trabajo con empresas de equipos médicos que son las que prestan mantenimiento y no los hay. El 90% de los equipos médicos de los hospitales públicos en Venezuela están paralizados. No hay posibilidad de tratamiento de ningún tipo, no hay posibilidad de hacer exámenes básicos de hemodinamia, rayos X, radioterapia… ninguna posibilidad. Y las medicinas, cualquier ciudadano español que tenga una farmacia sabe que diariamente le llegan personas tratando de comprar medicinas para mandarlas a Venezuela. No hay ni las medicinas más básicas, ni para dolor de cabeza, ni antigripales… Es una situación desesperada.

Con la irrupción de Juan Guaidó, ¿se ha podido conseguir por fin la deseada unidad de la oposición en Venezuela?

En Venezuela no hay oposición. Oposición hay en un país que tiene democracia. En Venezuela hay factores democráticos activados y está unánimemente activado todo el factor democrático en contra de la dictadura.

¿Sería más correcto hablar de disidencia?

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