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18 NOVIEMBRE 2019
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>ENCUENTROMADRID

Que los profesores vuelvan a ser maestros

Laurent Lafforgue, miembro permanente de L’Institut des Hautes Études Scientifiques (IHES) de la Universidad de París, y Rafael Garesse, catedrático de bioquímica y rector de la Universidad Autónoma de Madrid, han participado en un acto patrocinado por la Asociación para la Investigación y Docencia Universitas y presentado por Rafael Gerez, abogado y presidente de EncuentroMadrid. En las intervenciones de ambos ponentes tan reconocidos en el ámbito científico se ha podido apreciar tanto la pasión por su vocación como su interés por la educación actual y los retos que existen en las escuelas y en las universidades.

Laurent Lafforgue, centrando su intervención en el sistema francés, pero haciéndolo extensivo al resto de Europa, ha afirmado la ruptura que se está llevando a cabo en la sociedad. En las últimas décadas, la educación ha dejado de convertirse en un ámbito de transmisión de conocimiento y sabiduría. Como consecuencia de ello, ha desaparecido una educación humanista basada en el aprendizaje de las lenguas y de la literatura. Otro ejemplo ha sido la disolución de la enseñanza de la historia, convirtiéndose en una materia sin ningún atractivo. Ello no responde a unos intereses concretos, sino más bien a “una desaparición del sentido de lo que se enseña que refleja el nihilismo de nuestra sociedad actual”. El papel de la escuela, ha continuado Lafforgue, debe de ser primero enseñar a leer y a escribir. Después, enriquecer el espíritu mediante lo que tradicionalmente se han llamado los clásicos por ser estos portadores de un gran valor. Y finalmente, transmitir y garantizar la continuidad de nuestras culturas. En este sentido, Lafforgue ha recalcado que la cultura no tiene por qué oponerse a la naturaleza, pues la cultura explicita la naturaleza, es decir, ayuda a entenderla.

Rafael Garesse ha reflexionado sobre la formación universitaria haciendo una comparación entre lo que tradicionalmente eran las universidades, fuente de conocimiento y lugar donde adquirirlo, y el papel que tienen hoy en día. Siendo consciente de que en los últimos años este conocimiento de las distintas áreas se ha hecho más disponible a través de diferentes vías, propone a las universidades el reto de formar para adaptarse a un mundo cada vez más cambiante. La universidad tiene que despertar el deseo de aprender a aprender y que quienes estudian mantengan el deseo de aprender a lo largo de toda la vida.

Ambos han puesto de manifiesto que el despertar del atractivo y el gusto por aprender solo es posible a través de la figura del maestro que con su generosidad y disponibilidad acompañan al estudiante en este recorrido. “Los profesores deben convertirse en maestros”, explicaba Garesse, “porque un buen profesor no es quien da una buena lección, sino aquel que se preocupa de que sus alumnos vayan adquiriendo la pasión por conocer, la belleza del conocimiento y la inquietud de estar formándose toda la vida”.

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Que los profesores vuelvan a ser maestros

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Autolesión juvenil. ¿Por qué buscan el dolor?

Federico Pichetto

El Observatorio Nacional de Adolescencia afirma en un informe publicado en Italia que casi el 18% de los jóvenes entre 14 y 19 años prueba con prácticas autolesivas, unas cifras que se pueden extrapolar a toda Europa, también a España. Los datos apuntan a que este fenómeno es muy precoz, pues ya lo reconocen el 20% de los niños entre 12 y 14 años. Normalmente, una vez cerrados los colegios y empezadas las vacaciones, la cuestión educativa queda aparcada, como si fuera un tema estacional, como el calor de verano y el mal tiempo en otoño. Pero las exigencias de los chavales no se van de vacaciones. En el caso de las autolesiones, estamos ante un hecho muy complejo y generalizar es, cuando menos, arriesgado.

Sin embargo, hay dos elementos que destacan otro aspecto del problema. El primero es el prejuicio. Sonará extraño dicho a adultos, pero uno de los juicios de fondo más recurrentes en la vida de un adolescente es la inseguridad respecto al hecho de merecer vivir. Yo no valgo, doy asco, no estoy a la altura del afecto de los demás, soy un error y merezco un castigo. Es increíble cómo la edad de la primera juventud se ve a menudo atravesada por la necesidad de transformar el propio prejuicio en gesto, la propia opinión sobre uno mismo en realidad. Muchos consideran inconscientemente el dolor auto-infligido como una justa condena por esa verdad que todos saben y nadie admite: somos un fracaso, un error de la naturaleza, una dura derrota sin posibilidad alguna de realizarse ni ser feliz. Las notas así lo demuestran, los chat con los amigos así lo demuestran, los comentarios que me llegan así lo demuestran, el modo en que se tratan mis padres así lo demuestra, los chicos o chicas con los que salgo o no llego a salir así lo demuestran… todo es inútil, no merezco vivir.

Luego hay otro pensamiento, quizás aún más inquietante, que sale a relucir en ciertos casos de autolesiones: yo, chica (sobre todo) o chico, tengo una gran necesidad de que alguien me toque, que alguien, tocándome, me devuelva la percepción incluso corpórea y física de mi ser, del vivir dentro de unos límites que son mi lugar, mi casa, mi puesto. Un bien inseguro, ausencia de contactos, necesidad de una casa, ¿cómo puede ser esta la clave para los chavales de nuestros días, que tanto centran nuestra atención y la mirada de sus padres?

Autolesión juvenil. ¿Por qué buscan el dolor?

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A la espera de otra FP

Lola Martínez

Carlos tiene 26 años, al acabar el bachillerato empezó el grado de filosofía en la Universidad de Málaga. Le gustaba la materia y quería ser profesor.

Pero al llegar a segundo, a Carlos le faltaba motivación y acabó abandonándola. Después de lo que él llama un año sabático, decidió hacer una FP de técnico de sonido, esta sí la acabo, pero ahora trabaja de camarero y ha empezado una nueva FP de programador con la esperanza de encontrar un trabajo mejor. No se plantea retomar los estudios universitarios, cree que lo de intentar hacer filosofía fue consecuencia de la inmadurez.

Carlos es uno de los muchos españoles que abandonan los estudios universitarios. En España tenemos un alto abandono escolar, somos el país con una mayor tasa de abandono escolar de la Unión Europea, casi un 18 por ciento de nuestros jóvenes solo tienen la enseñanza obligatoria. Pero es que además uno de cada tres abandona la carrera que empieza. Esto es una gran fuente de frustración social y personal pero también provoca la pérdida de mucho dinero. 12 de cada 100 euros destinados a la financiación de las universidades, tanto públicas como privadas, se desaprovechan.

¿Por qué nuestros chicos abandonan los estudios universitarios? Por lo mismo que Carlos. Una mala orientación a los jóvenes a la hora de elegir carrera; una formación deficiente de los estudiantes que llegan a las aulas de las facultades; una mala praxis de los docentes en el seguimiento de sus alumnos; un bajo rendimiento académico de los universitarios por falta de capacidad, esfuerzo o motivación y un nivel de exigencia inadecuada.

En España tenemos mucha titulitis universitaria y eso tiene múltiples culpables: parece que si no tienes un título universitario no eres nadie, la falta de orientación en los institutos y también los políticos, por mucho que repitan en campaña su mantra de «prestigiar la FP», no la prestigian. La OCDE nos ha dicho muchas veces que faltan estudios de FP. En este curso, en Bachillerato hay 686.000 alumnos y, en FP de grado medio, el que se empieza a estudiar tras cuarto de ESO, apenas 345.000.

La FP Dual, un sistema formativo que favorece la inserción laboral de los jóvenes mediante un programa conjunto entre centros educativos y empresas, no termina de despuntar en España. Las regulaciones que tenemos son de las distintas Comunidades Autónomas y son tan dispares que se corre el riesgo de no garantizar a los alumnos unas competencias generales mínimas.

A la espera de otra FP

Lola Martínez | 0 comentarios valoración: 1  12 votos
>Reconectar el voto y la experiencia social

'La política debe aprender de la experiencia educativa'

F.H.

Entrevista a Ángel Mel, director del Colegio Internacional Kolbe.

El problema educativo parece ser una de las cuestiones esenciales del momento en España. No solo por la calidad de la enseñanza, sino porque la educación puede ser la solución para un país en el que las identidades están cada vez más fragmentadas. ¿Tenéis experiencia en vuestra obra educativa de esta fragmentación de las identidades?

La identidad tiene que ver con la respuesta a la pregunta “¿quién soy yo?”. Píndaro tiene una célebre frase: “llega a ser quien eres”, que resulta paradójica, porque implica la condición del hombre como buscador de sí mismo. Lo que percibimos es que ese “quien eres” se ha convertido en una construcción subjetiva, no en algo objetivo a lo que aproximarse. Esto provoca una dificultad para hacer cuentas con la realidad – exterior e interior (el yo). La gente se identifica con cosas, porque es inevitable buscar esa identidad, pero estas suelen ser más bien resultado de reacciones superficiales, emocionales o ideológicas, cuando no caprichosas. Esto sucede tanto a los jóvenes como a los adultos. Ejemplos de esto son la concepción buenista del hijo, donde el niño nunca es responsable del mal que hace; la ausencia de límites, de educar en lo que está bien o mal, como si fueran términos relativos; la creciente carencia de un orden sano en la crianza de los más pequeños; o la situación de total desconcierto de los padres cuando sus hijos llegan a la adolescencia, donde muchos se retiran de la relación con sus hijos porque no tienen una propuesta de sentido que hacerles.

Además, uno va al fondo de sí mismo siempre en relación con los otros; si esto no es así, se genera una especie de absolutización del yo que conduce a esa fragmentación a la que aludes en la pregunta y a la subjetivación. Se ve mucho en la falta de confianza de los alumnos hasta en las indicaciones básicas referentes al modo de estudiar que hacen los profesores. Ellos –y a veces sus padres– saben mejor que el profesor lo que tienen que hacer. Identificamos también una dificultad enorme para ver en los otros un bien para sí, que está conectada a lo anterior, porque el yo del hombre no se puede definir sin referencia al nosotros en el que nace, crece y se desarrolla. De hecho, por ejemplo, los padres viven agobiados en la defensa a ultranza de toda posible “mala influencia” en sus hijos. Se ha perdido la confianza en que la realidad es amiga y es la mayor ayuda para el crecimiento del hijo.

>Reconectar el voto y la experiencia social

'La política debe aprender de la experiencia educativa'

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>El futuro de la escuela

'Un buen profesor es insustituible'

P.D.

Dialogamos con Alberto Royo, profesor de instituto, musicólogo y autor de Contra la nueva educación sobre el futuro de la escuela.

¿Por qué crees que hay que ir contra la nueva educación? ¿Qué tiene de malo?

Estar en contra de la “nueva educación” significa estar en contra de la idea de que solamente lo novedoso es bueno para la enseñanza. Hay que estar a favor de la buena educación, es decir, de aquella que más se acerque al noble propósito de que todos los alumnos, independientemente de su origen o procedencia, puedan desarrollar al máximo sus capacidades. Y para lograr este objetivo tenemos que basarnos en la experiencia de los profesionales y en la evidencia de quienes investigan sobre educación.

¿Qué reto y qué oportunidad supone la enseñanza de las STEM (Science, Technology, Engineering and Maths)? ¿Un enfoque en el desarrollo de habilidades STEM puede alejar de la reflexión?

Me parece que es compatible estar al día en lo tecnológico y valorar y defender lo humanístico, hoy en momentos de descrédito. Pero sí creo que nuestros alumnos adolescentes necesitan reposo y aprender a mantener la atención. Necesitan ese reposo para combatir la dispersión generalizada, la falta de concentración, la superficialidad y la rapidez con que asumen casi cualquier actividad. Este es, según mi experiencia, uno de los grandes problemas con que los profesores nos encontramos. La idea de la multitarea, por ejemplo, es muy peligrosa. Querer hacer muchas cosas al mismo tiempo puede suponer que todas se hagan medio bien, lo que no es muy distinto de hacerlas medio mal.

Cada vez es más necesaria la creatividad, ¿cómo vincular STEM con innovación?

Bueno, no acostumbro a hablar de aquello que desconozco. En mi asignatura, que es la música, la vinculación con la creatividad es más que evidente. Pero es importante señalar que la auténtica creatividad (no la extravagancia) requiere de un profundo conocimiento sobre la materia y de un importante bagaje de rutinas. Requiere tesón y esfuerzo. En cuanto a la innovación, ocurre algo similar: solo desde el profundo conocimiento de lo que se tiene entre manos (y, por supuesto, de la tradición de la que se procede), es posible trascender lo ya conocido e innovar de verdad. Por otro lado, ¿qué profesor no está continuamente innovando? Se tiene una imagen del profesor que no se corresponde con la realidad de hoy. Precisamente porque nos preocupa que nuestros alumnos aprendan, hacemos lo posible por emplear una metodología flexible, amplia, diversa y, sobre todo, eficaz.

¿La insistencia en el desarrollo de competencias puede convertir la educación en instrucción?

Al contrario, más bien. Ojalá todos tuviéramos claro que enseñar es instruir, es formar, es refinar. La insistencia en las competencias convierte la enseñanza en algo inconsistente, pues es absurdo disociar contenidos y procedimientos. Esta aparente dicotomía es, además, muy antigua, pero reaparece cada cierto tiempo para reclamar más procedimientos y menos contenidos. No tiene sentido. Sin contenidos, no hay procedimiento que valga. Si no sabes nada, nada tienes que poner en práctica. Y, por supuesto, nada tienes que enseñar.

>El futuro de la escuela

'Un buen profesor es insustituible'

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>El futuro de la escuela

'Más que refundar la escuela hay que potenciar a los maestros'

P.D.

A raíz del nacimiento del primero de sus dos hijos, la periodista Eva Millet empezó a escribir sobre temas de educación y parenting. En 2014 puso en marcha un blog especializado en noticias que ayudan a educar.

¿En qué momento está nuestra escuela?

En una sociedad insatisfecha y exigente, que considera que tiene muchos derechos pero pocos deberes, la escuela, ya sea pública o privada, se cuestiona constantemente. Si a ello le sumamos los constantes cambios de los sucesivos gobiernos, que no han sido capaces de hacer el trabajo que deberían de hacer los políticos (lograr el "bien común", ¿les suena?), y ponerse de acuerdo y pactar una ley educativa para todos, que no cambie cada cuatro años, podría decirse que la escuela tampoco está muy bien tratada desde las administraciones.

Pero, pese a ello, yo quiero creer que la escuela, como institución, funciona. Porque la escolarización universal, gratuita y obligatoria es un éxito de toda sociedad, por mucho que se la ataque. Y yo, que he visitado muchas escuelas en los últimos años, con mis charlas sobre hiperpaternidad, puedo decirte que son lugares que me gustan, que funcionan: no he visitado una escuela que no me transmita buenas sensaciones.

¿Es necesaria una refundación? ¿En qué sentido?

En los últimos años han habido un montón de "refundaciones" de la escuela y del sistema educativo: de la obsesión por la estimulación precoz a finales de los 90/2000 al más reciente mantra de "darle la vuelta a las clases y a la escuela", acabar con el pasado, con las clases magistrales, sustituir al maestro por internet, sustituir al maestro por un coach, etc. ¡Uf! Creo que somos una sociedad un punto destructiva que no sabemos valorar lo que tenemos de bueno y arrasamos con el pasado reciente demasiado rápido.

También hay mucho márketing y mucha competencia entre centros (recordemos que cada vez hay menos niños) y mucha inseguridad de los padres. De repente, surge una nueva manera de enseñar que, nos aseguran, será "la definitiva" y hará más feliz/inteligentes y competentes a nuestros hijos y todos nos volvemos locos.

Es verdad que todos hemos de evolucionar, y la escuela no puede quedarse atrás, pero no creo que se esté quedando atrás, francamente. Mis hijos (ahora en la ESO, ambos en centro público) están estudiando cosas de la misma manera que las estudié yo y cosas de una manera completamente diferente. Ni mejor ni peor, distinta. Y estoy convencida de que una parte fundamental (creo que la más fundamental) del éxito de una escuela radica en la calidad de sus maestros: un buen maestro te cambia la experiencia escolar. Más que refundar la escuela, hay que potenciar a los maestros: ellos son clave. Sin olvidar la capacidad de esfuerzo de los alumnos y el compromiso, de colaboración (no intromisión) de los padres.

¿Qué reto y qué oportunidad supone la enseñanza de las STEM (Science, Technology, Engineering and Maths)? ¿Un enfoque en el desarrollo de habilidades STEM puede alejar de la reflexión?

>El futuro de la escuela

'Más que refundar la escuela hay que potenciar a los maestros'

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>El futuro de la escuela

'Las pantallas no están reestructurando nuestro cerebro'

P.D.

Catherine Lecuyer es una divulgadora educativa que ha afrontado el reto que supone para la enseñanza el desarrollo digital. Lleva vendidas más de 80.000 ejemplares de sus libros. Sus títulos más conocidos son “Educar en el asombro” y “Educar en la realidad”.

¿El nativo digital tiene otra antropología?

El “nativo digital” tiene la misma antropología que caracteriza al resto de la humanidad, incluyendo a los que llamamos “inmigrantes digitales”. El concepto “nativo digital” fue acuñado por Mark Prensky para describir el que, por haber nacido en la era digital –concretamente después del 1984–, está acostumbrado a recibir y procesar la información de una forma que no puede hacerlo el que nació antes de esa era. Según esa “hipótesis”, los nativos digitales tendrían ventajas cognitivas sobre la generación que les precede que afectan positivamente en su aprendizaje, por ejemplo, respecto a la multitarea tecnológica.

A pesar de su popularidad, el concepto no tiene base científica. Sí, es verdad que hay más contacto con las nuevas tecnologías en los nativos digitales, pero no es verdad que tienen ventajas cognitivas por haber tenido ese contacto. La creencia de que una persona nacida en la era tecnológica tiene más capacidades cognitivas relacionadas con el uso de la tecnología es un mito. Y la multitarea tecnológica también lo es.

¿El conocimiento a través de las pantallas modifica los mecanismos de percepción?

Las pretensiones alarmistas de que la tecnología estaría reestructurando nuestros cerebros (rewiring our brains) tampoco tienen fundamento científico. Sin embargo, tal como indica el Consejo Interamericano para el Desarrollo Integral, la plasticidad tiene sus límites, de tal forma que la tensión a la que una persona está sujeta solo es posible dentro de unos márgenes, más allá de los cuales los estímulos pueden inducir cambios que comprometen su integridad, y por lo tanto el aprendizaje. Las evidencias que relacionan la multitarea tecnológica con la merma de las funciones ejecutivas (la atención, la capacidad de inhibir los estímulos externos, etc.) lo confirman. Y las evidencias que relacionan la sobreestimulación con la inatención, también. En los niños, esos efectos se ven más agudizados, porque están en un período crítico de su desarrollo.

¿Eres partidaria de la sustitución progresiva de los textos escritos por las pantallas?

Un estudio de 2014 confirma que la toma de notas en el teclado es menos efectiva para el aprendizaje que la toma de notas a mano. Otro, de 2013, reporta un empeoramiento de la comprensión tras una lectura realizada en la pantalla con respecto a la lectura sobre papel.

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'Las pantallas no están reestructurando nuestro cerebro'

P.D. | 0 comentarios valoración: 3  25 votos
>El futuro de la escuela

'La digitalización es más importante para los profesores que para los alumnos'

P.D.

Dialogamos con Inger Enkvist, hispanista y pedagoga sueca, sobre el reto que supone para la escuela la digitalización y la desconexión con la realidad de los alumnos.

¿En qué momento está nuestra escuela? ¿Es necesaria una refundación?

Se podría contestar tanto que sí como que no. Las autoridades están utilizando la escuela como instrumento sociopolítico, y esto debería corregirse. Si esto se llama refundación o no es lo de menos.

¿Qué reto y qué oportunidad supone la enseñanza de las STEM (Science, Technology, Engineering and Maths)? ¿Un enfoque en el desarrollo de habilidades STEM puede alejar de la reflexión?

Claro que se deben enseñar y aprender las ciencias naturales, pero no se trata de nada fundamentalmente nuevo solo porque se ha inventado una sigla. Aprender siempre es bueno y sería deseable que los alumnos supieran más de estas materias como también que supieran más de las humanidades.

Cada vez es más necesaria la creatividad, ¿cómo vincular STEM con innovación?

La creatividad es la totalidad de las capacidades del ser humano y se basa en todos los conocimientos, habilidades y experiencias del individuo. Algunos utilizarán las STEM para innovar y otros utilizarán otros conocimientos, y otros más simplemente no innovarán.

¿La insistencia en el desarrollo de competencias puede convertir la educación en instrucción?

Claro que no. Hablar de competencias es en parte cambiar de terminología. El buen aprendizaje lleva a la vez a conocimientos y a habilidades, algo ahora rebautizado como competencias. Tener competencias es usar inteligentemente lo aprendido.

¿Pierde terreno la escuela en favor de otras instancias que instruyen mejor? Por ejemplo, la instrucción digital.

La escuela perderá terreno si se dedica a otras cosas que enseñar y si deja caer el nivel de inteligencia y de conocimientos de los profesores. Desafortunadamente, ese es el camino tomado por las autoridades cuando prefieren utilizar la escuela para proyectos de ingeniería social.

¿Qué consecuencias tiene la digitalización en el proceso educativo? ¿Cómo se puede educar en la atención en un momento de exceso de información?

Hablar tanto de digitalización es muy exagerado. El alumno en primer lugar necesita aprender, es decir, formar su cerebro. La digitalización es más importante para los profesores que para los alumnos. Los profesores tienen a su disposición más maneras de explicar e ilustrar los contenidos que enseñan.

¿Se percibe en los alumnos en estos tiempos un menor vínculo con la realidad? ¿Cómo recuperar ese vínculo?

Se trata de evitar que estén jugando o comunicando por internet horas y horas y así pierdan interés por otras actividades. El problema no es internet, sino que dejen de hacer otras cosas. Los padres deben prohibir a sus hijos usar internet más de por ejemplo una hora por día. Será una lucha de voluntades, pero es por el bien del hijo.

¿Cómo se puede trabajar en el desarrollo de habilidades no cognitivas (capacidad de escucha, deseo de aprender, curiosidad, etc)?

Se fomentan estas habilidades como siempre se ha hecho, atrayendo e imponiendo. Atrayendo, ofreciendo conversación, pertenencia y nuevos conocimientos. Imponiendo, exigiendo que el alumno pase exámenes y que se comporte como un miembro responsable de la familia.

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'Eduquemos en el respeto a la consistencia de los grifos'

P.D.

Entrevista a Gregorio Luri, doctor en filosofía y licenciado en Ciencias de la Educación. Ha trabajado como maestro de primaria, como profesor de filosofía en bachillerato y como profesor universitario en la Universidad Complutense de Madrid. Ha publicado varios textos de política, filosofía y pedagogía. En 2017 recibió el Premio MEP (Mejora tu Escuela Pública).

¿En qué momento está nuestra escuela? ¿Es necesaria una refundación? ¿En qué sentido?

Lo primero que hay que decir es que la escuela es una causa noble, pero imperfecta. Es una noble causa imperfecta. En la medida en que ponemos el acento en su nobleza o en su imperfección contribuimos a la una o a la otra. Precisamente por su nobleza, la escuela nunca está completamente satisfecha consigo misma y eso está bien. Pero tiene que saber gestionar su insatisfacción con inteligencia. La escuela, como la ley, debe ser tocada con mano temblorosa, porque lo que está continuamente puesto en cuestión corre el riesgo de dejar de ser respetado. En resumen: la escuela debe aprender a aprender de su propia experiencia y esto sólo es posible si se compromete con prácticas reflexivas y con la consecución de evidencias.

¿Un enfoque en el desarrollo de habilidades STEM puede alejar de la reflexión?

Soy un firme partidario de reforzar las STEM, pero con un matiz: lo que necesitamos es dar forma curricular a un humanismo STEM. Para ello debemos comenzar pensando que las matemáticas son un lenguaje y que quien no lo domina no podrá dialogar con su tiempo. Añado que las matemáticas han formado siempre parte del núcleo del humanismo. Un sistema educativo fracasado es, por ejemplo, aquel cuyos alumnos viven con angustia el aprendizaje de las matemáticas y las ciencias. Pensar un problema matemático es un fenomenal ejercicio de reflexión.

Cada vez es más necesaria la creatividad, ¿cómo vincular STEM con innovación?

El ser humano necesita de la creatividad tanto como de las rutinas. Un discurso pedagógico que no comprenda la importancia de la rutina no comprende al ser humano. Por otra parte, la creatividad es un concepto universalmente alabado, pero eso no quiere decir que sepamos cómo fomentarla. Desde los años 60 se han desarrollado cientos de programas de desarrollo de la creatividad con resultados más bien mediocres. Proporcionemos conocimientos a nuestros alumnos. Todo conocimiento sustantivo nos recrea y aprendiendo a recrearnos, creamos. El joven que tenga conocimientos podrá ser un joven creativo o, en su defecto, un magnífico técnico.

¿La insistencia en el desarrollo de competencias puede convertir la educación en instrucción?

El riesgo del aprendizaje competencial es que tiende a ignorar el gozo de la comprensión, del descubrimiento, de la persecución de un objeto; la alegría del disfrute gratuito del instante, de perderse en la contemplación de las nubes, de dejarse invadir por la emoción de la música; etc. Cuando Sócrates estaba a punto de morir, se empeñó en aprender a tocar con la flauta una canción. “Pero Sócrates, le preguntaron, ¿de qué te va a servir eso?”. “Me servirá, contestó, para tocar esta canción con soltura”. Dicho lo anterior, yo siempre he sido partidario de la taxonomía de Bloom que entiende el dominio cognoscitivo como un proceso que sigue esta dirección: conocimiento, comprensión, aplicación, análisis, síntesis y (auto)evaluación.

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La Escuela que debe nacer de nuevo

Ferrán Riera

Los tiempos siguen cambiando y si algo caracteriza el nuestro es que la velocidad del cambio aumenta a la espera siempre de cosas nuevas que dejen atrás las anteriores. La tecnología sigue respondiendo a esa impaciencia estructural que se ha apoderado de los hombres. En los cafés y en los breves diálogos de la cola del supermercado nos quejamos de las prisas, de la dificultad para disfrutar el momento y de la imposibilidad para detenerse un momento y mirar. Nos quejamos y seguimos intentando no perder la base de ritmos suministrada por las noticias, los anuncios y los vaivenes económicos y sociales.

Ante este panorama difícil lo tienen las instituciones seculares que se dirigen a lo perenne, a lo que permanece. La escuela es una de ellas y en estos momentos se revuelve en la incomodidad de querer afirmar valores sólidos que puedan sostener a los hombres del mañana mientras se halla inmersa como lo estamos todos en la sociedad líquida para la que la única verdad reconocida parece ser el cambio.

Una rápida mirada a nuestro entorno político y social y podemos comprobar cómo en nuestro mundo se están poniendo patas arriba instituciones, tradiciones y estructuras que parecían intocables. Parece que las antiguas consignas de mayo del 68 (“bajo los adoquines está la playa”) y las proclamas inconformistas de quienes querían cambiarlo todo estén surtiendo efecto 50 años después. La democracia y el derecho tan reclamados por unos y otros están en crisis y a las puertas de un sistema que se ha vuelto inestable llaman a centenares de miles que huyen del propio y de su pobreza.

La escuela, como tantas otras herencias de nuestros padres, también ha sido sentada en el banco de los acusados. Se la acusa de no responder a las exigencias educativas del momento, de no estar al día, de no tener capacidad de reacción, de no ser útil, de intentar perpetuar un sistema que ha fracasado y los mejores maestros, los que se preocupan, van de un lado a otro intentando que los padres estén contentos, que los chicos aprendan y que no se pierdan nada. Subidos a la red boleando todas las pelotas que hay en juego deben estar atentos a que las piedras que caen no les pillen debajo y ya no les queda tiempo para pensar qué están haciendo ni cómo va el partido.

Pero si hay que pararse un momento es para mirar. El verbo más importante en educación es “mirar”. No podemos exigir otra cosa a los colegios que no sea esta. ¡Que los profesores miren! ¡Que la dirección mire! Que miren antes de actuar, antes de decidir, antes de reñir y antes de premiar. Que miren el entorno, el clima y el paisaje de sus alumnos, sus heridas y su necesidad.

La Escuela que debe nacer de nuevo

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