Diario de información sobre la actualidad política, social, económica y eclesial
16 OCTUBRE 2019
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>Entrevista a Reyes Mate

`Los nacionalismos son inventos promovidos por los que les sacan provecho`

Fernando de Haro

¿La repetición de las elecciones tiene algo que ver con la "España de las castas" de la que hablaba don Américo Castro?

A primera vista parece un poco forzado remitir la incapacidad de los partidos políticos a pactar entre ellos a algo tan lejano como la “España de las castas”. Pero creo que está bien visto. Desde luego, Américo Castro lo suscribiría. Recordemos, en efecto, que cuando quiso contar a los jóvenes españoles de la posguerra las causas de la Guerra Civil, les decía que había que remontarse “a causas lejanas y ocultas”. ¿Qué claves nos revela ese pasado? Que el talante político de los españoles es una mímesis del que dominaba en aquel Al Andalus islámico. “Islam” significa creyente. Lo que marcaba la identidad política era la creencia. Eso lo heredaron los cristianos cuando transformaron aquel espacio ibérico en España. Ahora bien, las creencias tienden a ser absolutas y excluyentes, por eso los nuevos españoles del siglo XV expulsaron a los judíos y los del XVII, a los moriscos. A Don Américo no le gustaba hablar de las dos Españas porque, decía, la querencia a la exclusión la practica cada una por separado. Los españoles, todos, tenemos una lección pendiente y es la de la convivencia. No nos soportamos ni muertos, como bien mostró José Jiménez Lozano con ese monumental ensayo titulado “Los cementerios civiles y la heterodoxia española”.

¿La falta de diálogo de los políticos tiene alguna raíz cultural o ideológica?

Creo que sí y tiene que ver con lo que acabo de decir. Nos gusta divinizar, en el sentido de absolutizar, la posiciones políticas (por eso los conflictos entre nosotros tornan rápidamente en “guerras divinales” que decía Américo Castro). No fuimos capaces de desdivinizar en su momento la política mediante la prueba de fuego que Europa llamó “tolerancia”. Sobre la tolerancia hay tres grandes tratados: el del francés Voltaire (Tratado sobre la tolerancia, 1763), el del británico John Locke (Ensayo sobre la tolerancia, 1677), y el del alemán Efraim Lessing (Nathan el sabio, 1778). Ahí se fraguan las bases culturales de la convivencia moderna, a saber, que antes que diferentes somos iguales pues compartimos la dignidad de ser humanos; que lo propio del hombre es buscar la verdad y no poseerla; y que el mejor criterio de verdad es que nos lo reconozcan los demás. Pues bien, esa corriente nos pasó de largo y aunque hemos intentando luego atraparla, todavía no es nuestra segunda piel. En los momentos clave tendemos a la intolerancia, a la malvivencia, como si ahí, instalados en los principios absolutos, nos encontráramos más a gusto. Lo que ha ocurrido estas semanas pasadas, confundiendo al rival con el enemigo y levantando tan frívolamente muros o pintando líneas rojas, es una buena prueba de esta inmadurez. Se echa de menos el espíritu de la Ilustración que tiene que ver con madurez racional, según decía Kant.

¿En qué medida el problema de Cataluña está afectando a todo el panorama político español?

>Entrevista a Reyes Mate

'Los nacionalismos son inventos promovidos por los que les sacan provecho'

Fernando de Haro | 0 comentarios valoración: 0  0 votos
>Entrevista a Joseba Arregi

'Ni la derecha se fia de la lealtad de la izquierda ni la izquierda de la legitimidad de la derecha'

Juan Carlos Hernández

En el espacio público de la democracia, dentro de la Constitución, todos los actores son igualmente legítimos. La falta de compresión de esta norma básica es lo quiebra continuamente la democracia en España, afirma Joseba Arregi.

La situación de bloqueo político ha mostrado unos líderes alejados de la realidad y ha desvelado una clara falta de confianza que no permite poder construir nada en común. ¿Es esta la primera tarea, recobrar la confianza hacia el otro?

Estoy convencido de que la democracia española tienen un mal de raíz. Su origen igual no está en la transición pero de tanto celebrar lo bien que fue se nos olvidó una cosa muy importante. Y es que la democracia no sobrevive si no se hace pedagogía democrática día a día. Franco nos dejó una herencia mortal en ese sentido y es que nos hizo creer que por estar contra él éramos demócratas. Y no sabíamos lo que era la democracia realmente. Hemos acertado con la transición pero luego hemos creído que como ya somos demócratas ya no tenemos que hacer pedagogía y no tenemos nada que aprender. Y yo creo que ese es uno de los grandes agujeros de la democracia española la falta de pedagogía democrática y el ir continuamente a menos.

>Entrevista a Joseba Arregi

'Ni la derecha se fia de la lealtad de la izquierda ni la izquierda de la legitimidad de la derecha'

Juan Carlos Hernández | 0 comentarios valoración: 2  16 votos
>Entrevista a Antonio Rivera, catedrático de la Universidad del País Vasco

'No es demagógico ni populista acusar a la clase política'

Fernando de Haro

Antonio Rivera repasa con paginasdigital.es las causas que han provocado la repetición de elecciones. Reclama que los líderes y los partidos se adapten a las nuevas circunstancias.

¿Cuáles son las causas que han provocado esta repetición electoral?

Sin duda, la desconfianza de los socialistas, y a su frente Pedro Sánchez, con respecto a sus inevitables socios de Unidas Podemos a la vista de las decisiones que tendría que tomar en un hipotético gobierno, referidas en principio a la crisis catalana y a la crisis económica, sin olvidar los extremos de las reformas de las leyes tomadas por los gobiernos conservadores anteriores. A ello ha contribuido también un esquema de negociación entre esas dos formaciones que se ha mostrado ineficaz, tanto por las formas como posiblemente por las posibilidades de los negociadores de ambos lados.

En última instancia, los grupos ajenos a ese diálogo tampoco han proporcionado ningún atisbo de posibilidad razonable para ensayar una fórmula alternativa. Pero lo principal ha sido la percepción de Pedro Sánchez en cuanto a la confianza que le podía proporcionar su socio de Unidas Podemos e incluso la consideración de que unas nuevas elecciones moverían en su favor la situación en base a los nuevos resultados.

¿Pero va a ser posible la formación de mayorías estables en un futuro con un sistema de cinco partidos nacionales?

En puridad, eso no debería ser un problema. Los partidos tienen que adaptarse a los escenarios nuevos que marcan la cultura política de un país en un momento dado. La tradición de mayorías absolutas (o casi) con la fórmula de dos grandes partidos nacionales tampoco ha funcionado del todo porque demandaba finalmente depender de los grupos nacionalistas. Ahora se vuelve a una situación donde esas mayorías se fracturan en cada campo (izquierda-derecha) pero, al repetirse el equilibrio de bloques, posiblemente este se resuelve recurriendo de nuevo a los nacionalistas, cuando una parte de estos está en una posición poco colaborativa.

Por otro lado, la expectativa centrista de Ciudadanos se ha volatilizado por mor de la estrategia de su líder de solo jugar en el campo de la derecha, lo que ha reestablecido los dos grandes bloques que ya teníamos en el tiempo de los dos grandes partidos y de las mayorías absolutas (sumando a algún nacionalista). Los líderes y los partidos se tendrán que acostumbrar al nuevo escenario, quieran o no, salvo que se dispongan a someter al país a una crisis interminable, lo que redunda también gravemente en su legitimidad ante los ciudadanos.

¿Cómo ha afectado a la situación el intento de secesión de Cataluña?

>Entrevista a Antonio Rivera, catedrático de la Universidad del País Vasco

'No es demagógico ni populista acusar a la clase política'

Fernando de Haro | 0 comentarios valoración: 1  14 votos
>Entrevista a Agustín Domingo Moratalla

'El 'sanchismo' consolida de la estrategia socialista más 'líquida''

Juan Carlos Hernández

¿Cómo ve el resultado del PSOE, qué significa?

El resultado lo veo con cierta preocupación por un doble motivo. Primero porque a nivel interno se acallan las críticas al “sanchismo”, lo que significa la consolidación de la estrategia más “líquida” de las huestes socialistas, y a nivel externo la debilidad de un centro derecha acomodaticio al nuevo diseño institucional de los grupos parlamentarios. Además, hay una generación de nuevos líderes socialistas instalados en cierto pragmatismo posmoderno líquido que en lugar de sentirse orgullosos de la historia de España, en lugar de repensar las condiciones laborales de los trabajadores, evitar el paternalismo en políticas sociales y fortalecer estrategias de responsabilidad cívica, refuerzan el estado asistencial electoralista, presumen de cultura individualista y minusvaloran (por no decir desprecian claramente) el hecho religioso en los espacios públicos de deliberación o construcción cultural. El resultado es fácil de entender; más estado asistencial, más impuestos, más atomismo moral, menos sociedad civil, menos vida familiar, menos estímulo e incentivo al esfuerzo, la excelencia y el ahorro familiar. Mala noticia para el profesional esforzado que se verá devorado por los impuestos y buena noticia para el asalariado o simple empleado que tendrá trabajo para “ir tirando”.

¿La del PP es una dulce derrota?

Casado ha salvado los muebles y el partido tiene que acomodarse a la nueva situación. Y este será el problema, si se conforma con los resultados y se acomoda a cierta travesía del desierto. No le ha dado tiempo a reformar el partido y renovar las bases, se ha ido fiando de unos y otros según las circunstancias para cerrar las listas electorales pero faltan ideas, propuestas, valores, orgullo y sentido de la tradición política.

El PP tiene la costumbre de despreciar al militante de toda la vida, al cuadro medio que lleva toda la vida levantando la persiana del local, al ciudadano medio que se siente identificado con la tradición del centro derecha y al profesional que históricamente lo ha votado o colaborado con él. El partido ha instrumentalizado a cientos de excelentes profesionales a los que una vez cesados los ha tirado a la papelera, no ha generado tradición ni capital social propio. A veces han presumido de fichar a un comunista, o socialista o liberal y han despreciado a su propia gente liberal, democristiana o conservadora. Era más fácil triunfar en el PP habiendo sido socialista o comunista que siendo socialcristiano de toda la vida. El votante medio y el profesional medio del centro derecha español está siendo maltratado por estos partidos de centro derecha. Sus líderes no están a la altura moral de sus votantes y militantes. Les falta fe en su tradición.

>Entrevista a Agustín Domingo Moratalla

'El 'sanchismo' consolida de la estrategia socialista más 'líquida''

Juan Carlos Hernández | 0 comentarios valoración: 3  28 votos
>Entrevista a Miguel Ángel Quintana

'Existe una desconexión entre nuestros problemas y el discurso político'

Juan Carlos Hernández

El profesor de la Universidad Europea Miguel de Cervantes percibe una decadencia en Unidas Podemos pero advierte que, como la gripe, el populismo cambia de envoltorio cada pocos años.

¿Qué valoración le merece el periodo electoral que acabamos de finalizar?

De un periodo electoral tan largo, así como del agitado último año político (tras la moción de censura), creo que podemos extraer una conclusión: los españoles empezamos a estar un tanto hastiados de la política. Especialmente porque toda la faramalla y abundancia noticiosa que nos circunda no se traduce en aquello para lo cual deberían servir los políticos: resolver nuestros problemas presentes y futuros. Todo el mundo sabe que nuestro actual sistema de pensiones no es sostenible, pero este asunto está ausente del debate político. Todo el mundo sabe que urge mejorar nuestro sistema educativo, pero de nuevo se trata de una cuestión que brilla por su ausencia en nuestros debates. Todo el mundo sabe que el orden internacional hacia el que nos vemos abocados no tiene nada que ver con el que hasta ahora nos rodeaba, pero una vez más fue difícil discernir en cada partido político qué propuestas concretas tenían para lidiar con ese orbe que nos viene.

Mi impresión es que España camina aceleradamente hacia una situación similar a la que hace décadas se ha hecho habitual en Italia: un país con una agitación impresionante, casi diaria, en el mundillo político, y con una sociedad que ha aprendido a caminar mal que bien al margen de ese revuelo entre los partidos. Se trata de algo que a los italianos no les fue del todo mal (han llegado a estar en el G-7), de forma que tendremos que aprender a verle los rasgos positivos.

El sociólogo Francisco Llera afirma que “tenemos datos desde hace mucho tiempo de que la gente está fatigada con la polarización de los políticos, y también de los medios […] tenemos un electorado y una ciudadanía muy moderada y pragmática”. ¿Existe una fractura entre la sociedad y los partidos?

La polarización es el resultado de que la política se haya convertido en el espectáculo al que he tratado de apuntar en mi respuesta anterior. Un espectáculo concita más audiencia si se vuelve agónico. Naturalmente, al final los políticos son presas de esa polarización que ellos mismos, coaligados con el periodismo, han generado: pues es esa polarización la que les impide alcanzar acuerdos o adaptar sus posiciones a las nuevas circunstancias sin provocar entre sus fans más encendidos una virulenta reacción.

>Entrevista a Miguel Ángel Quintana

'Existe una desconexión entre nuestros problemas y el discurso político'

Juan Carlos Hernández | 0 comentarios valoración: 2  27 votos
>Entrevista a Valentì Puig

'La demagogia ha logrado seducir al votante'

Juan Carlos Hernández

Valentí Puig valora para Páginas Digital los resultados electorales del 28A. El escritor ve decisiva la próxima cita electoral para vislumbrar las perspectivas futuras del PP.

¿Qué valoración hace de los resultados electorales?

Me temo que son la consecuencia de una cadena de confusiones semánticas y de travestismos. Evidentemente, es lo que han votado los electores pero esto no obsta para que uno pueda suponer que en algunos casos la demagogia ha logrado seducir al votante. Hablemos de una democracia de superficie, con la conducta del hombre-masa seducida por twitter. ¿Cómo es posible que alguien que, como Pablo Iglesias, no reniega del chavismo y que acusa al capital de todos los males luego vaya a un debate, se haga el moderado, el hombre con buenas formas y la gente se lo crea?

Para explicar la acusada bajada del PP, ¿basta con los problemas de corrupción o estamos en un cambio de ciclo donde los valores que representaba el partido ya no son mayoritarios en la sociedad española?

Entiendo que la clave está en el centro. Para parar la fuga de votos hacia Vox, Pablo Casado le cedió el voto de centro a un líder ajeno al centrismo, como es Pedro Sánchez. La moción de censura y la retirada de Rajoy fue un legado gravoso para su sucesor. El presidente de la Junta de Galicia se echó para atrás. Y Casado asumió lastres aznaristas y aguirristas, sin margen para reformular el PP. Después de las elecciones municipales, autonómicas y europeas se verá si el PP logra proyectarse en el futuro.

¿Se complica aún más con estos resultados afrontar el desafío independentista?

Personalmente, me asombra que los antiguos votantes pujolistas, después de todo lo que ha pasado, vean en ERC un retorno al pactismo siendo un partido de historia turbulenta, republicano hasta la médula e independentista genuino, aunque ahora haga fintas posibilistas. Sigue, aunque con menos votos, el riesgo secesionista. El “procés”, digamos, está prácticamente agotado pero la masa independentista está ahí.

>Entrevista a Valentì Puig

'La demagogia ha logrado seducir al votante'

Juan Carlos Hernández | 0 comentarios valoración: 2  63 votos
>Entrevista a Eduardo Uriarte

'Los resultados de las elecciones muestran la volatilidad de la opinión pública'

Juan Carlos Hernández

El ex del PSE ve probable que Sánchez, por pragmatismo y sostenerse en el poder, acabe haciendo serias concesiones a los nacionalismos periféricos y demandas demagógicas.

¿Qué significa la victoria del PSOE?

En mi opinión, la capacidad de la propaganda en estos momentos de crisis, y de nuevos medios de comunicación, de arrastrar con mucha facilidad al electorado desde la plataforma del Gobierno y en muy poco tiempo. Es la miseria de la democracia, se suele elegir en determinadas épocas al más demagogo.

Otra consecuencia es la volatilidad de la opinión pública, la inexistencia de memoria, la carencia de capacidad crítica, su seducción por sueños virtuales y el rechazo de retos y responsabilidades. Tenemos en estos momentos una opinión pública emotiva, sentimental y poco racional.

¿Qué camino debe recorrer el PP para recuperar el espacio perdido? ¿Corre el riesgo de que Vox le marque la agenda?

Creo que la labor del PP es rehacerse y armonizar un tanto sus bases dominadas por baronías. La espantada de Rajoy ha dejado la sensación de que el PP es un partido de señoritos que se acercan a la política sin distinguirla de otras actividades sociales, con cierta actitud displicente propia del pasado. Ante los inconvenientes carece de capacidad de reacción, pasó en el 11M y le pasó a Rajoy con la moción de censura y la traición del PNV. ¿Qué esperaba del PNV? Me parece que nadie le va a poder marcar la agenda al PP porque de momento no tiene agenda. Bastante tiene con rehacerse internamente.

En el caso concreto del País Vasco el votante podría ver al PNV como el partido que representa la moderación y además asegura el bienestar social. ¿Podría haber más razones? ¿Por qué los partidos constitucionalistas no terminan de cuajar en el País Vasco?

En el País Vasco fuera del nacionalismo no hay salvación, por eso se le ha acercado tanto en su paulatino decrecer el PSE, y por eso, tras acercársele, prácticamente ha desaparecido el PP. El resto, Cs y Vox lo tienen muy difícil para penetrar.

El nacionalismo da garantías de supervivencia a cualquier ciudadano que no tenga ganas de meterse en líos. Como en el franquismo en sus dos primeras décadas. El nacionalismo lo es todo, desde el mundo empresarial, casi todo, la comunicación (el grupo Vocento rezuma acomodación al nacionalismo), clubs deportivos, de ocio, y hasta la Santa Madre Iglesia. El discurso hegemónico, dominante y difamante, es el nacionalista. Y todo ello es así porque los partidos no nacionalistas, desde la Transición, entregaron este trozo de pastel al nacionalismo. Hay que ser marginal para no acercarse y votar nacionalismo en el País Vasco. Los intentos cívicos de enfrentamiento al nacionalismo acabaron siendo ahogados por los partidos del Gobierno, y doña Soraya, la última, no es ajena a ello. Votar nacionalista se ha convertido en “lo natural”, y al PNV, además, en moderado y de buen gusto.

>Entrevista a Eduardo Uriarte

'Los resultados de las elecciones muestran la volatilidad de la opinión pública'

Juan Carlos Hernández | 0 comentarios valoración: 2  25 votos
>Entrevista a Francisco Llera, exdirector del Euskobarómetro

'Hay una larga onda de distanciamiento del debate político'

F.H.

¿Cómo de verosímil es el barómetro del CIS sobre las coaliciones o formas de gobierno que prefieren los españoles?

Son opiniones inmediatamente después de unas elecciones y de una campaña electoral. Se supone que a la vista del resultado la gente está atenta y alerta de cuál es la situación de gobernabilidad del país, más o menos, y hay un porcentaje de población que cuando se le pregunta cuál es su preferencia por un Gobierno de coalición o un Gobierno en solitario, vemos que la opinión pública –los que tienen opinión– está francamente dividida, porque una diferencia de siete puntos entre la opción de un gobierno monocolor o un gobierno de coalición realmente no es muy grande.

Es una encuesta que le da al PP la cuarta posición por debajo de Podemos, con un resultado de Podemos muy superior al que ha tenido en las elecciones europeas…

En recuento de voto. No olvidemos los centros de recuento de voto siempre tienen un problema de ocultación, hay mucha gente que no sabe o no contesta, lógicamente, y también habrá un porcentaje de gente que dice que ha votado muy superior al que realmente se ha producido. Es relativamente normal, no es alarmante, pero a la hora de definir opiniones hemos de controlar obviamente que la ocultación de voto –ese no sabe, no contesta, o no recuerdo que suele decir la gente después de unas elecciones– sea tal cosa o si hay que atribuirlo a alguna opción concreta, que se puede saber cruzando indicadores de la propia encuesta.

Entonces, con este resultado, 45% a favor de una coalición, un 44% a favor de que gobierne Sánchez en solitario, y un 16% partidario de la coalición Podemos-Sánchez, ¿no podemos sacar conclusiones?

No hay ningún mandato imperativo, es evidente. Seguimos con las mismas incógnitas, las mismas dudas, lógicamente las mismas apuestas, y para algunos los mismos dilemas. La gestión del resultado no nos la va a resolver, por supuesto, esta encuesta del CIS, más bien al contrario, y creo que genera aún más incógnitas.

El porcentaje de los partidarios de la coalición Sánchez-Podemos es bajo.

No hay una mayoría. Desde luego, no suman lo que electoralmente han podido sumar, eso es evidente. Y es un dato llamativo porque quiere decir que ni todos los votantes de Podemos ni todos los votantes socialistas están por esa labor.

Hay un 40% de votantes que dicen que no se les ha informado convenientemente de los programas electorales y seis de cada diez españoles consideran que la violencia o el enfrentamiento entre los partidos en la campaña ha sido excesivo. ¿Esto puede indicar que hay una cierta fractura entre el público y la clase política?

>Entrevista a Francisco Llera, exdirector del Euskobarómetro

'Hay una larga onda de distanciamiento del debate político'

F.H. | 0 comentarios valoración: 2  18 votos
>Reconectar el voto y la experiencia social

'Líderes cada vez más inconsistentes seducen a votantes desquiciados por el cruce de identidades'

Juan Carlos Hernández

Analizamos con Valentí Puig la actualidad política. El escritor percibe cómo los valores en común se escurren y, como sustitutos, toman cuerpo identidades excluyentes incluso agresivas.

Existe una preponderancia en nuestra vida civil de grupos identitarios que tomando un valor, que podría tener aspectos positivos, este es absolutizado y usado como arma contra el del que piensa distinto. ¿Hemos perdido el sentido del “nosotros” a favor de intereses particulares?

Esa es una de tantas circunstancias que al concretarse nos lleva a preguntarnos cómo no nos dimos cuenta de que eran previsibles. Pero no las habíamos previsto. Al fin y al cabo fueron pocos los que anunciaron la ruina de la Unión Soviética. Si reaparecen o se reinventan identidades es, entre otras cosas, porque por lógica tenía que producirse una resistencia a realidades que, como la globalización o el desierto de las sociedades desvinculadas, parecían robarnos identidad. Lo que ocurre es que esas resistencias aparecen en un mundo muy fragmentado, que avanza o retrocede a ritmos muy distintos. Tenemos al mismo tiempo comunidades “low cost” y élites cognitivas. La fractura se hace inevitable. El “demos” de las naciones se atomiza y los grupos identitarios actúan como grupos de presión con estrategia de mundo feudal. Cierto, el “nosotros” que usamos a menudo es impostado.

Desaparece el voto de pertenencia a los partidos tradicionales y sin embargo toma fuerza el voto identitario. En una sociedad cada vez más fragmentada parecen interesar no tanto ofertas políticas con soluciones generales sino opciones de sectores sociales que quieren hacer oír su voz. ¿Se podría decir que el voto es sentimental, no racional? ¿Es posible recuperar una agenda común en medio de esta vorágine?

En realidad, el voto más normal sería el emitido como un híbrido de razón y emoción. Esa combinación ahora mismo no es proporcionada y el emocionalismo pesa mucho más que la razón. Eso ocurre en un mundo en que nunca hubo tantas opciones para estar razonablemente informado y, sin embargo, el voto es de cada vez más volátil, decidido –por no decir improvisado– a última hora, casi ya en la cola ante las urnas, por un tuit. Eso se suma a la pulverización del “nosotros” con lo que de cada vez nos alejamos más de una idea de la comunidad política que comparte alguna noción –por minimalista que sea– del bien común. Es un factor que ha alterado los mapas políticos de Europa y que tiene por completo desconcertada a lo que quedaba de las clases dirigentes y muy en concreto a la institucionalización de la Unión Europea. Los valores en común se escurren. Como sustitutos, toman cuerpo identidades excluyentes, estancas, incluso agresivas.

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'Líderes cada vez más inconsistentes seducen a votantes desquiciados por el cruce de identidades'

Juan Carlos Hernández | 0 comentarios valoración: 2  20 votos
>Entrevista a Gregorio Luri

'Lo bueno, en política, es que nos contemos cosas'

P.D.

Estamos en precampaña. La polarización ha aumentado tanto que parece haberse disuelto el “nosotros” de un país compartido. ¿Exageramos cuando aseguramos que se disuelve el “nosotros” compartido? ¿Hay alguna relación entre esta disolución y la aparición de cordones sanitarios a izquierda y derecha?

La política está hecha de diferencias. Estas diferencias tienen que ver con las controversias entre grupos que compiten por una cara distinta de una misma moneda a la que podemos dar el nombre de verdad, justicia, patria, etc. Vista, pues, a ojo de pájaro, la política tiene algo de polémica civil permanente. Pero si nos aproximamos al mundo de la vida, la riqueza de nuestras relaciones es mucho más amplia que lo que la contienda política pone de manifiesto. Es difícil establecer cordones sanitarios dentro de las familias o de los amigos.

En España se produce una participación electoral del 70 por ciento y una participación ciudadana (en iniciativas sociales, asociaciones civiles y otras fórmulas) del 20 por ciento. ¿Provoca esto que votar tenga que ver más con opciones ideológicas o con pulsiones de última hora que con experiencias concretas de implicación social?

En España mantenemos muy viva la relación familiar y vecinal. Lo que no conviene es tomarse al pie de la letra la pretensión de la democracia de hacer de cada ciudadano un hombre de Estado. En política se piensa sintiendo y las orientaciones de los sentimientos son un tanto azarosas. Añado que en política nunca sabemos muy bien ni cómo hemos ido a parar a un atolladero ni cómo hemos logrado salir de él.

¿Cuál es el nuestro nivel de diálogo social?

El diálogo está muy sobrevalorado. Lo más que le podemos pedir a un diálogo honesto es que ponga claramente de manifiesto las razones de nuestras divergencias. Los consensos se producen o cuando es necesario limar las diferencias frente a un enemigo común, o cuando aparece un político capaz de hacernos creer que nosotros somos nosotros. Lo bueno, en política, es que nos contemos cosas. Mientras lo hacemos, mantenemos el barco a flote.

¿En nuestro espacio público hay sujetos que se narran, hay relaciones interpersonales y relaciones entre entidades sociales más sanas de las que se dan en la política de partidos?

Sí, sin duda. Es la pluralidad de nuestras relaciones la que marca el tono de nuestra vida social. Aunque en la vida política demandemos cosas opuestas, cada grupo suele justificar sus demandas diciendo que son buenas para la sociedad en general. Las demandas enfrentadas se basan en opiniones sobre lo justo o lo bueno. Y también aquí, nuestras concepciones sobre lo justo y lo bueno son más amplias que las que puede satisfacer un programa electoral de un partido político.

>Entrevista a Gregorio Luri

'Lo bueno, en política, es que nos contemos cosas'

P.D. | 0 comentarios valoración: 2  26 votos
>Entrevista a Joseba Arregi

'Debemos recuperar el Parlamento como lugar de discusión de las leyes'

Juan Carlos Hernández

El exconsejero vasco ve un peligro para la salud de nuestra democracia que en la campaña del PSOE se reduzca a toda la derecha como extrema.

¿Cuál sería una primera valoración de los resultados de las pasadas elecciones?

Ha habido una especie de canto de alabanza a la ciudadanía española por haber participado masivamente para evitar los extremos. Se ha dicho que es una ciudadanía centrada que quiere evitar la aparición de los populismos siempre pensando que estos están en la derecha. Sin embargo, se ha oscurecido los datos ya que estos dicen con más exactitud que la proporción entre la derecha y la izquierda es bastante similar en número de votos. Lo que ha ocurrido es que el reparto de parlamentarios ha sido distinto a pesar del aumento de participación. Así que la situación, al menos en cuanto a número de votos, es de empate. Por otro lado, si dejamos de lado la pelea por ver quién es el líder de la oposición, estos datos y estas elecciones han supuesto un avance en la desaparición de los partidos de centro derecha tanto en Cataluña como en Euskadi.

El PSOE se ha presentado como el partido de la moderación y la modernidad, más allá de lo ficticio o real que sea esa imagen ¿Podría significar esto que los españoles desean esa moderación y huir de la polarización?

Quizá es más importante preguntarse qué significa la idea que ha vendido el PSOE por la que dice que “yo soy el centro” y lanzo a todos los demás a los extremos. Este es un acto político de tremenda transcendencia y que daña la calidad de nuestra democracia al reducir a toda la derecha como extrema. No es que la ciudadanía deseara moderación sino que es la campaña electoral la que le dice que debe evitar extremos. Y en ese sentido, la campaña del PSOE, desde un punto de vista electoral, ha sido un éxito. Por otra parte, Pedro Sánchez dice que no ha pactado con nacionalistas y separatistas… Si eso es así, se aclarará en los meses que van a venir ahora.

Todos los partidos pueden caer en un cierto populismo. Pero en el caso de Podemos y Vox, que también han tenido una representación significativa, podríamos hablar de un “voto protesta”.

De hecho, antes al voto populista se le llamaba voto protesta.

Pero, antes de poner la etiqueta de “comunista” o “fascista”, ¿no deberíamos hacer un ejercicio para entender las razones del otro? Estoy hablando principalmente a nivel de sus votantes.

Es lo mismo que pasó con Donald Trump. Hay que analizar por qué tantas personas han votado a Trump. Si no, no entenderemos qué está sucediendo. Aquí en Europa está pasando exactamente lo mismo y no se quiere preguntar dónde están los problemas porque la izquierda se cree en posesión de la verdad y de la moral de la historia. La campaña de Sánchez ha sido totalmente destructiva al calificar como extrema a toda la derecha. Muchos nacionalistas están festejando la victoria de Sánchez porque, fruto de la campaña de Sánchez, la derecha ha perdido representatividad.

>Entrevista a Joseba Arregi

'Debemos recuperar el Parlamento como lugar de discusión de las leyes'

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>Reconectar el voto y la experiencia social

'Un Gobierno lo menos ideologizado posible sería la mejor ayuda'

F.H.

Bocatas es una iniciativa que desde hace 12 años acompaña a personas enganchadas a la droga en la Cañada Real de Madrid. paginasdigital.es habla con su responsable, Jesús de Alba, sobre el valor pre-político y político de esta obra. Sobre lo mucho que puede enseñar la experiencia de esta iniciativa a construir desde la base.

¿Qué experiencia de construcción social y de participación ciudadana habéis hecho en este tiempo desde que se fundara vuestra obra?

Habitualmente, las personas suelen dedicar su tiempo y espacio a su entorno más cercano: su trabajo y desarrollo profesional, su familia y algunos amigos. Es el tipo de vida considerado “normal”, fruto de un desarrollo económico y cultural, de una forma de pensar común que podríamos llamar o resumir como la cultura occidental. Puede tener distintas vías o subrayados pero todos vivimos de alguna manera así.

Sin embargo, este tipo de vida “tranquilo” no acaba de convencernos ni de agotar todas las posibilidades en que lo humano puede dar de sí. Dentro de la Iglesia hemos aprendido que el entorno social, de construcción social, de generar obras que mejoren la vida de todos, especialmente de los más desfavorecidos, es un bien infinito y merece la pena también abrirse a este entorno. Sentirse responsable no solo de los más cercanos, sino de los que lo están pasando mal, en nuestro caso de los drogadictos que compran diariamente su droga en nuestra ciudad de Madrid, es algo precioso y un bien necesario también para la vida común. Hace gente más atenta al prójimo, más responsable, más amable con el otro, que empieza a ser un bien en vez de un enemigo a saltar para cumplir mis objetivos ya sean laborales, políticos, económicos, deportivos o de ocio.

A la vez, abrirse a esta posibilidad hace que entre en la vida una alegría, una satisfacción, un respiro, que se nota que hace mucha falta en nuestras sociedades de hoy. Nos hemos puesto cada uno en el centro de nuestras vidas y ya no sabemos salir de nosotros mismos, estamos en la prisión de nuestro yo, ahogados en mil batallas, impotencias, inútiles peleas, luchas furibundas, estreses galopantes.

De esta experiencia, ¿qué puede tener valor como método y como contenido para el conjunto de la sociedad española?

El hecho de favorecer obras donde se enseñe a la persona a cuidar del bien común, no sólo del bien propio y allegados, hace una sociedad con más empaque, más cohesionada, con menos enfrentamientos, con más posibilidades y opciones de respuesta a los imprevistos que surgen, más amable con todos. Una sociedad más abierta, respetuosa y siempre lanzada a ayudar al que lo necesita, a echarle un cable. Más humanidad, más disfrute y más avanzamos juntos.

Habéis trabajado con algunas administraciones. ¿Cuál es la fórmula que permite que el trabajo entre entidades sociales y Administración sea más eficaz y constructiva?

>Reconectar el voto y la experiencia social

'Un Gobierno lo menos ideologizado posible sería la mejor ayuda'

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>Reconectar el voto y la experiencia social

'Hay que entender los fenómenos sociales y culturales que hay detrás de la polarización política'

F.H.

Ferrán Pedret es portavoz de los socialistas catalanes en el Parlament. En conversación con paginasdigital.es sostiene que el tejido social está menos polarizado que la vida política. Apuesta por reconstruir consensos básicos.

Siempre las campañas electorales son motivo de polarización, pero parece que esta vez la polarización se ha exagerado tanto que el sentimiento de un “nosotros” desaparece. Hay cordones sanitarios de izquierda y derecha, ¿tú por qué crees que se ha intensificado tanto esta polarización?

Lo primero que hay que tomar en consideración es que tampoco somos un fenómeno aislado en la política mundial y europea. Hay una tendencia desde la crisis económica que estalló en 2007-08 hasta ahora a una creciente polarización en el conjunto de las sociedades de nuestro entorno, también en otras sociedades occidentales, e incluso está pasando en otros sitios del mundo. Con lo cual, tampoco somos tan especiales. Y lo segundo es tratar de ver los fenómenos sociales, económicos y de cambio cultural que están detrás de eso.

¿Cuáles son? ¿Por qué se diluye el “nosotros”, que antes estaba más claro?

Hay algún estudio reciente bastante interesante en Estados Unidos sobre los cambios en el lenguaje de la política en los últimos 15-20 años y cómo se va produciendo una creciente simplificación. Se van perdiendo los matices y se van perdiendo las posiciones digamos ponderadas, y va todo a un lenguaje que apela mucho más a la emoción que a la razón. Eso, sin duda, dificulta el encuentro de consensos porque al final, sobre cuestiones más o menos racionales, ideológicas y demás, uno puede tener distintas visiones del mundo, distintas políticas, medidas concretas, pero respecto a identidades, emociones y demás, es muy difícil llegar a acuerdos.

Sobre esta cuestión, ¿crees que el voto es cada vez más identitario, partiendo de una experiencia concreta de construcción social donde es más fácil el diálogo y el encuentro entre la gente?

En parte sí, en el sentido de que hay un voto identitario que tiene que ver con cuestiones de carácter nacional, por ejemplo, pero no solo. Puede haber identidades a las cuales uno se adhiere y que no necesariamente tienen que ver con el origen o la lengua sino con otras cuestiones de experiencia vital. Pero a la vez también es verdad que se ha perdido ese voto de aserción ideológica firme, que duraba décadas, y es más volátil. Como no soy sociólogo, se me hace difícil saber cómo se conjuga eso, pero yo diría que las dos cosas son verdad. Como nuestra sociedad es muy fragmentada, quizás las distintas identidades van migrando de instrumento de representación política a medida que uno decepciona a ese sector concreto de la ciudadanía.

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'Hay que entender los fenómenos sociales y culturales que hay detrás de la polarización política'

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'Es tremendo que ciertos sectores rehúyan el contacto con la política: favorecen poderes opacos'

F.H.

Juan José Laborda, expresidente del Senado, histórico socialista y director de la cátedra Monarquía Parlamentaria, analiza con paginasdigital.es el contexto en el que se desarrollan las próximas elecciones.

En las campañas electorales se produce una situación de polarización, pero parece que desde diciembre de 2015 estamos en un escenario nuevo. La polarización ha aumentado tanto que parece haberse disuelto el “nosotros” de un país compartido.

Desde 2015, pero vendría de más lejos, nuestra democracia se rige por la lógica del enemigo, una lógica que Carl Schmitt desarrolló perfectamente, y hay que saber que Schmitt fue el teórico y doctrinario más eficaz y brillante contra la democracia liberal o representativa. En pocas palabras, la democracia está sufriendo mucho porque hoy se rige con premisas contradictorias a su lógica. Eso afecta a la convivencia social y también a la convivencia nacional y territorial. Sólo una cierta adhesión a la idea de Europa nos salva de una crisis total.

¿Cuál es el nuestro nivel de diálogo social?

Hay poco diálogo porque no hay debate en las instituciones parlamentarias o representativas. La red y los medios de comunicación, la videopolítica de Giovanni Sartori, hemos comprobado que no crean el demos democrático. Tendrían que ser los sismógrafos de la opinión pública nacional, regional y local, y resulta que producen terremotos.

¿Votamos más por pulsiones de última hora que haciendo una valoración en función de nuestras experiencias concretas de implicación social?

Tengo la impresión de que a partir de ahora el votante elige por motivaciones que son sólo interesadas, sin el componente ético o ideológico de hace unos años. Hay desconfianza en los líderes, no se conoce a la gran mayoría de los candidatos, y se elige en el cerrado espacio del supermercado de los partidos políticos. Como no hay ideales o metas políticas, el votante opta o prueba la mercancía de este día, la que le parece mejor, más barata o más divertida.

¿La polarización política refleja la polarización social o es un falso espejo de la vida social?

Hay muchos sectores y actividades valiosos social y moralmente que rehúyen el contacto con la política. Es tremendo, porque esa realidad sólo favorece a los poderes opacos, sean mediáticos, económicos o ideológicos. Los estudios sociológicos reflejan un interés sostenido por la política, pero una desafección hacia los líderes políticos.

Parece imposible pensar en la política como una vocación animada por un ideal. ¿Qué nos ha pasado? ¿Tenemos graves carencias culturales y educativas?

Pienso desde hace veintitrés años que los partidos políticos están anticuados; en realidad no cumplen lo que estipula la Constitución en su artículo 6. ¡Y está en el capítulo más importante de la Constitución de 1978, el de los principios de nuestro sistema constitucional!

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'Es tremendo que ciertos sectores rehúyan el contacto con la política: favorecen poderes opacos'

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'Que C's forme gobierno con el PSOE ayudaría a distanciarlo del populismo de Podemos'

Juan Carlos Hernández

Analizamos con el articulista de El Mundo la actualidad política nacional. Fernando Palmero advierte de que tendemos a mirar la política española desde el punto de vista local, olvidándonos de que pertenecemos a Europa.

Existe una preponderancia en nuestra vida civil de grupos identitarios que, tomando un valor que podría tener aspectos positivos, este es absolutizado y usado como arma contra el que piensa distinto. ¿Hemos perdido el sentido del “nosotros” a favor de intereses particulares?

Para mí, una de las características de estos movimientos identitarios es que no surgen de abajo arriba sino de arriba abajo, son movimientos impuestos. Tú vas el 8-M a la Gran Vía y te das cuenta de que las pantallas de todos los cines de la Gran Vía estaban dedicadas al 8-M, los derechos de la mujer, el ayuntamiento coloca carteles, reparte pasquines, es decir, es un movimiento que organiza el propio Ayuntamiento de Madrid o el propio Ministerio de Igualdad. De la misma forma, el nacionalismo no es algo que surge espontáneamente desde abajo sino que, desde hace ya cinco o seis años, es la propia Generalitat la que viene imponiendo ese discurso, y es un discurso totalitario en el sentido de que intenta abarcar la totalidad de la vida de los ciudadanos. Entra por la televisión, por los políticos, manifestaciones que se convierten en fiestas diarias, ¿y quién paga todo eso? Son movimientos que surgen desde el poder y, efectivamente, no tienen la virtud de ser movimientos integradores sino divisorios, de enfrentamiento entre diferentes partidos políticos.

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'Que C's forme gobierno con el PSOE ayudaría a distanciarlo del populismo de Podemos'

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'La política refleja la desorientación cultural: buscamos algo a lo que agarrarnos y extremamos las posiciones'

Fernando de Haro

La polarización ha aumentado tanto que parece haberse disuelto el “nosotros” de un país compartido. ¿Hay alguna relación entre esta disolución y la aparición de cordones sanitarios a izquierda y derecha?

Los cordones sanitarios destruyen por definición cualquier "nosotros". Pero para entender por qué se dan los cordones sanitarios es preciso tener en cuenta dos caras de la misma moneda: la base del nosotros es el acuerdo constitucional. Si éste se pone en duda, no se comparte, se deslegitima –porque no lo aceptan los nacionalistas, porque aliarse con los que no lo aceptan es necesario para conformar mayorías parlamentarias, porque los partidos nacionales y las instituciones comunes hacen dejación de ello, también el TC sentenciando que la negación del acuerdo constitucional se puede defender en la España constitucional y que ésta no prevé una democracia militante, como sí lo hace la alemana–, la polarización está dada, la desintegración del corpus político es posible. La otra cara de la moneda: si no hay consenso en lo básico, en todo manda el principio de mayorías, y ello redunda en la polarización de los extremos. El acuerdo en lo básico deslinda lo que se puede debatir y poner en cuestión, y lo que se deja en manos de las mayorías. Fuera de ese juego de acuerdo y campo delimitado de desacuerdos, todo se convierte en cuestionable, todo se desvirtúa, todo es radicalmente relativo, todo es líquido. Creo que hablar del riesgo de polarización no es exagerar la situación, pero ello debiera conducir a preguntarnos cómo se evita la misma: la consolidación de lo acordado como base de la convivencia en libertad –Constitución–, y no ponerlo permanentemente en riesgo, aunque ello suponga renunciar a alcanzar un poder de parte y verse obligado a coaliciones transversales. Lo importante: no jugar con lo que nos une en lo básico. España, tras los acuerdos de la transición, ha caminado por una peligrosa cuesta descendente: ni la derecha terminaba de fiarse de la lealtad constitucional de la izquierda; ni la izquierda terminaba de reconocer legitimidad democrática a la derecha. A partir de ahí todo es miel sobre hijuelas para los que buscaban y siguen buscando la deslegitimación de la Constitución.

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'La política debe aprender de la experiencia educativa'

F.H.

Entrevista a Ángel Mel, director del Colegio Internacional Kolbe.

El problema educativo parece ser una de las cuestiones esenciales del momento en España. No solo por la calidad de la enseñanza, sino porque la educación puede ser la solución para un país en el que las identidades están cada vez más fragmentadas. ¿Tenéis experiencia en vuestra obra educativa de esta fragmentación de las identidades?

La identidad tiene que ver con la respuesta a la pregunta “¿quién soy yo?”. Píndaro tiene una célebre frase: “llega a ser quien eres”, que resulta paradójica, porque implica la condición del hombre como buscador de sí mismo. Lo que percibimos es que ese “quien eres” se ha convertido en una construcción subjetiva, no en algo objetivo a lo que aproximarse. Esto provoca una dificultad para hacer cuentas con la realidad – exterior e interior (el yo). La gente se identifica con cosas, porque es inevitable buscar esa identidad, pero estas suelen ser más bien resultado de reacciones superficiales, emocionales o ideológicas, cuando no caprichosas. Esto sucede tanto a los jóvenes como a los adultos. Ejemplos de esto son la concepción buenista del hijo, donde el niño nunca es responsable del mal que hace; la ausencia de límites, de educar en lo que está bien o mal, como si fueran términos relativos; la creciente carencia de un orden sano en la crianza de los más pequeños; o la situación de total desconcierto de los padres cuando sus hijos llegan a la adolescencia, donde muchos se retiran de la relación con sus hijos porque no tienen una propuesta de sentido que hacerles.

Además, uno va al fondo de sí mismo siempre en relación con los otros; si esto no es así, se genera una especie de absolutización del yo que conduce a esa fragmentación a la que aludes en la pregunta y a la subjetivación. Se ve mucho en la falta de confianza de los alumnos hasta en las indicaciones básicas referentes al modo de estudiar que hacen los profesores. Ellos –y a veces sus padres– saben mejor que el profesor lo que tienen que hacer. Identificamos también una dificultad enorme para ver en los otros un bien para sí, que está conectada a lo anterior, porque el yo del hombre no se puede definir sin referencia al nosotros en el que nace, crece y se desarrolla. De hecho, por ejemplo, los padres viven agobiados en la defensa a ultranza de toda posible “mala influencia” en sus hijos. Se ha perdido la confianza en que la realidad es amiga y es la mayor ayuda para el crecimiento del hijo.

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'El PP ha renovado su discurso y sus propuestas dentro de una línea que enlaza con su electorado tradicional'

Juan Carlos Hernández

Analizamos con Mikel Buesa la actualidad política con la vista puesta en las próximas elecciones. Buesa lamenta la falta de conciencia de la trascendencia que pudiera tener el papel del Parlamento Europeo y que se haya hecho coincidir con las elecciones municipales y autonómicas.

Desaparece el voto de pertenencia a los partidos tradicionales y sin embargo adquiere fuerza el voto identitario. En una sociedad cada vez más fragmentada parecen interesar no tanto ofertas políticas con soluciones generales sino opciones de sectores sociales que quieren hacer oír su voz. ¿Se podría decir que el voto es sentimental, no racional? ¿Es posible recuperar una agenda común en medio de esta vorágine?

No creo que se pueda generalizar en cuanto a si el voto es racional o sentimental. Lo que ocurre es que, después de la crisis, hay cada vez menos confianza en los partidos tradicionales y una parte de los electores busca refugio en los nuevos actores. El problema estriba en que, tanto en la derecha como en la izquierda (más en esta última), se han desdibujado los valores que inspiraban la política y se ha dado paso a un oportunismo que lo absorbe todo, incluso de manera contradictoria. De ahí que muchas veces se apele a los sentimientos identitarios y que éstos hayan adquirido un papel político significativo. En estas circunstancias, recuperar los consensos básicos, la agenda común a la que aludes, va a ser muy difícil, aunque ello dependerá de hasta dónde llegue el conflicto actual.

Paradójicamente la legislatura no parece haberle pasado factura al PSOE, al contrario ha sido una punta de lanza para ellos. ¿Por qué crece el PSOE en las encuestas?

En este momento las encuestas son muy poco fiables. Los institutos de opinión se han lanzado a hacer estimaciones de escaños con muy poca base y con errores de muestreo inaceptables. Ello está introduciendo mucha confusión, hasta el punto de que no tenemos una idea clara de por dónde se encamina el electorado. A esto se añade que hay resultados sesgados por la orientación política de los medios de comunicación. Por eso, no sabemos si es cierto que al PSOE su acción de gobierno no le ha pasado factura. Está, por otra parte, el desplome de Podemos, cuyo voto tiende a asignarse a los socialistas, aunque esto es muy dudoso.

¿Por qué se estanca e incluso retrocede Podemos?

Podemos retrocede porque carece de logros políticos significativos y ha defraudado a muchos de sus votantes. El comportamiento personal de sus líderes es, para muchos, inadmisible. Además han aflorado conflictos internos no resueltos que se han trasladado a la contienda electoral. Ello divide el voto y afecta muy negativamente al resultado.

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'El PP ha renovado su discurso y sus propuestas dentro de una línea que enlaza con su electorado tradicional'

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'Un Gobierno abierto a la sociedad civil, no ideológico y con sensibilidad social'

Fernando de Haro

CESAL es una de las ONG españolas más consolidadas en España de las que se dedican a la cooperación internacional. paginasdigital.es conversa con Pablo Llano, su director general, sobre el valor de su experiencia para la construcción de una sociedad en la que sea cada vez más frecuente un diálogo real, sobre la relación más adecuada entre Estado y sociedad civil. Abordamos también el reto de la migración y le pedimos que nos defina el mejor Gobierno para su labor.

CESAL es una ONG que desde hace más de 30 años viene trabajando en el campo de la cooperación internacional y de la intervención social. ¿Qué experiencia de construcción social y de participación ciudadana habéis hecho en este tiempo?

La historia de CESAL se ha ido construyendo a través de personas apasionadas por la realidad del hombre y por el mundo. Desde la humildad de saber que no tenemos respuestas para todo pero con la certeza de tener una hipótesis que poner en juego y a través de la cual podemos afrontar el desafío de responder juntos a las necesidades y aspiraciones de tantas personas que no cuentan con oportunidades ni nadie que los acompañe en el camino.

De esta forma, nos hemos ido encontrando con personas, con iniciativas, con experiencias que nos han ayudado a conocer y a adentrarnos más en el corazón del desarrollo. Y también hemos ido tejiendo una red de relaciones que nos han mostrado la posibilidad de construir con cualquiera, siempre que se esté dispuesto a un diálogo abierto y sincero que no parta de prejuicios sino de un mismo deseo de aprender, de construir, de generar respuestas que responden a problemas reales de las personas. De esta forma, se han dado relaciones y alianzas inimaginables con personas e instituciones que desde orígenes y presupuestos diferentes comparten una misma pasión y un mismo interés

De esta experiencia, ¿qué puede tener valor como método y como contenido para el conjunto de la sociedad española?

En primer lugar, el diálogo sobre problemas reales que afectan a personas con un rostro identificable. No porque renunciemos a incidir en políticas públicas, al contrario, pero si el diálogo no parte de la realidad es fácil abstraer y reducir el diálogo a un debate ideológico.

En segundo lugar, hay un aspecto de método muy arraigado en la forma de trabajar de CESAL que considero que sería un bien en los debates sociales y políticos y es el “partir de lo positivo”. Existe un valor y una riqueza muy grande de la que partir, hay múltiples iniciativas que ya tratan de responder con creatividad y entusiasmo a los problemas que nos afectan. Y, en última instancia, la propia persona encierra un potencial muy grande que hay que ayudar a desvelar y desarrollar.

Si en lugar de amenazas viéramos oportunidades, provocaciones que nos ayudan a crecer y ser mejores, se generaría una cultura del encuentro más creativa y constructiva.

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'El entrelazamiento de los destinos colectivos impide definir nuestro bien como el reverso del mal de otros'

Juan Carlos Hernández

Analizamos en profundidad con Daniel Innerarity el momento de la campaña electoral. Para el catedrático de Filosofía Política, existe una invasión de la mentalidad de campaña en todos los momentos del proceso político.

En las campañas electorales se producen situaciones de polarización, pero parece que desde diciembre de 2015 estamos en un escenario nuevo. La polarización ha aumentado tanto que parece haberse disuelto el “nosotros” de un país compartido. ¿Exageramos cuando aseguramos que se disuelve el “nosotros compartido? ¿Hay alguna relación entre esta disolución y la aparición de cordones sanitarios a izquierda y derecha?

Me da la impresión de que hay estrategias de los partidos, de unos más que de otros, que han puesto en marcha dinámicas que luego son difíciles de parar. En términos estructurales me parece que se podría hablar de una invasión de la mentalidad de campaña en todos los momentos del proceso político. ¿En qué se caracteriza una campaña? En que polariza y se critica al adversario (a veces en exceso). El problema es que luego hay que pactar con él y aquellas estrategias que sirvieron para ganar dificultan posteriormente la acción de gobierno, cuando se requiere la colaboración del adversario.

¿La polarización política es un falso espejo de la vida social? ¿En nuestro espacio público hay sujetos que se narran, hay relaciones interpersonales y relaciones entre entidades sociales más sanas de las que se dan en la política de partidos?

Es normal que en la política haya una dramatización de los antagonismos que no tiene por qué coincidir con el que hay en la vida real. En la política hay siempre esos dos elementos (antagonización y escenificación) y los ciudadanos tendríamos que aprender a descodificar un poco lo que observamos en la esfera política. Lo que ocurre es que a veces en la vida los personajes que interpretamos terminan devorando a la persona que somos.

Los estudios sociológicos reflejan un interés sostenido por lo político, pero una desafección hacia los líderes políticos. Parece imposible pensar en la política como una vocación animada por un ideal. ¿Qué nos ha pasado? ¿Tenemos graves carencias culturales y educativas?

En mi último libro “Comprender la democracia” analizo un problema que me preocupa desde hace tiempo. Hablamos de una ciudadanía que decide y controla, pero lo cierto es que carecemos de las capacidades necesarias para ello por falta de conocimiento político, por estar sobrecargados, incapaces de procesar la información cacofónica o simplemente desinteresados. El origen de nuestros problemas políticos reside en el hecho de que la democracia necesita unos actores que ella misma es incapaz de producir. Una opinión pública que no entienda la política y que no sea capaz de juzgarla puede ser fácilmente manipulable.

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'Voto a quien creo que me garantiza un mayor grado de libertad'

P.D.

Entrevista a Juan Sánchez Corzo, presidente de la Compañía de las Obras, una asociación que engloba a iniciativas empresariales y sin ánimo de lucro en toda España.

La CdO es una realidad que agrupa desde hace ya algunos años a empresas y entidades no lucrativas. ¿Qué experiencia de construcción social y de participación ciudadana habéis hecho en este tiempo?

La CdO es un lugar de encuentro entre personas y realidades de muy distintos ámbitos. Es un lugar en el que las distintas realidades se acompañan entre sí, se hace networking, se comparten experiencias, se producen encuentros, se imparte formación, nos ayudamos mutuamente... se amplían los horizontes, se recupera la ilusión por los quehaceres cotidianos. Uno de sus elementos originales, en efecto, es que entidades con y sin ánimo de lucro comparten el mismo patio, un mismo lugar común.

Son las obras asociadas las que sostienen en primer lugar esa tarea de construcción social, ya sea generando empleo y riqueza o ayudando a los menos desfavorecidos. En la CdO nos ocupamos de las obras asociadas o de quienes las promueven. ¿Cómo? Te pongo un ejemplo. Uno de los grandes déficits de la pyme española es la gestión, motivada en gran medida por la falta de experiencia y de conocimientos del pequeño y mediano empresario. Pues bien, desde hace algún tiempo venimos teniendo sesiones periódicas en las que un grupo de empresarios –en este caso del sector servicios–, compartiendo experiencias y necesidades y poniéndolas delante de un consultor de empresas, tratan de mejorar determinados aspectos de la gestión de la empresa (recursos humanos, tecnología, marketing, proyectos, internacionalización...). En el ámbito de las obras sociales, se encuentran con una cierta periodicidad para trabajar aspectos de su vida cotidiana, tales como, por ejemplo, el trabajo con voluntarios o la financiación de proyectos.

De esta experiencia, ¿qué crees que tiene un valor para el conjunto de la sociedad española?

Siempre que tenemos oportunidad, compartimos experiencias, incluso negativas, enriquece muchísimo y genera confianza. ¡Qué pocas veces nos ponemos realmente en juego con los demás y qué formalistas solemos ser! 

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'Voto a quien creo que me garantiza un mayor grado de libertad'

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'Hay que advertir a los políticos de que es urgente la reforma de la Constitución'

Fernando de Haro

Alberto López Basaguren es catedrático de Derecho Constitucional y se mueve en el entorno de los socialistas del País Vasco. Conversa con paginasdigital.es sobre el 40 aniversario de la Constitución y defiende una reforma de la Carta Magna. Se muestra convencido de la posibilidad de fraguar una mayoría no independentista en Cataluña y de un federalismo que, por fuerza, tiene que ser asimétrico.

¿Hemos conmemorado de modo adecuado los 40 años de la Constitución? ¿Qué es lo que debe quedar tras esta conmemoración?

La conmemoración del aniversario de la Constitución debía tener, necesariamente, un amplio aspecto de celebración, de reconocimiento laudatorio de su significado absolutamente excepcional en nuestra historia como sistema político democrático. Los elogios a la Constitución son absolutamente merecidos y es difícil excederse al hacerlos. Nada que objetar a ello. Es la primera Constitución plenamente democrática, en total sintonía con las de los sistemas democráticos más sólidos de Europa, que es integradora –y no de un partido– y que pervive durante cuarenta años. La combinación de estas características es única en nuestra historia, por lo que los elogios son merecidos. Pero he tenido la impresión de que, en muchos casos, los elogios eran una forma de auto-convencimiento, de encerramiento, de tratar de alejar cualquier otra consideración que no fuese la simplemente adulatoria, de tratar de que no se escuchase ninguna otra consideración. En mi opinión, se trata de alabanzas que, en el mejor de los casos, solo miran al pasado, de forma estéril, sin tratar de extraer ninguna enseñanza, sin mirar al futuro. Sin plantearse qué y cómo debemos hacer para que la Constitución, nuestro sistema democrático, tenga una más larga vida. Me gustaría que tras esta conmemoración quedase la convicción de que la Constitución, qué y cómo se hizo, es una fuente de enseñanza para ver cómo somos capaces de que, dentro de diez años, podamos conmemorar los cincuenta años de la Constitución; y de que las generaciones que nos siguen puedan llegar a conmemorar su primer centenario. Y estoy absolutamente convencido de que eso no se logrará sobre la base de declamaciones laudatorias puramente autocomplacientes, defensivas, atrincheradas en el inmovilismo, que se niegan a afrontar los retos que tenemos frente a nosotros, creyendo que esas declamaciones son una concha defensiva inexpugnable.

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'Hay que huir del enfrentamiento y del revanchismo'

P.D.

paginasdigital.es conversa con Andrea Levy, vicesecretaria de Estudios y Programas del Partido Popular, sobre los retos de fondo que emergen en la campaña electoral. Levy responde a preguntas que no se le plantean habitualmente.

En las campañas electorales se produce una situación polarización, pero parece que desde diciembre de 2015 estamos en un escenario nuevo. La polarización ha aumentado tanto que parece haberse disuelto el “nosotros” de un país compartido.

Tenemos que asumir que España ha pasado de apostar por un sistema bipartidista que, a pesar de sus imperfecciones, otorgaba una estabilidad evidente al país, a un sistema pluripartidista con múltiples actores políticos donde se dificulta la posibilidad de alcanzar acuerdos y llegar a consensos debido a la multiplicidad de vetos cruzados.

Esto, además, es un balón de oxígeno para la izquierda, puesto que la dispersión del voto del centro derecha minimiza las opciones de gobierno. Lo vimos en 2015 en la ciudad de Madrid donde, a pesar de que el Partido Popular fue la fuerza más votada y preferida por los madrileños, los votos a VOX impidieron que tuviésemos la mayoría. Ahora, en el escenario electoral en el que nos encontramos, muchos advierten de la posibilidad de volver a vivir un escenario en el que el centro derecha tenga mayoría en votos pero cuya fragmentación disminuiría las opciones de una clara mayoría.

¿La opción por un determinado partido a la hora de votar tiene que ver más con opciones ideológicas o con pulsiones de última hora que con experiencias concretas de implicación social?

Las campañas electorales son más importantes que nunca. El ciudadano cada vez elige más tarde su voto por lo que los partidos nos vemos obligados a presentar los mejores proyectos posibles, los más viables y los más beneficiosos. Si algo ha cambiado en las últimas décadas es la infinidad de canales de comunicación existentes a través de los cuales cualquier ciudadano, con independencia de donde viva, puede tener acceso a toda la información sobre qué pensamos cada uno. En ese sentido, el Partido Popular tiene una clara ventaja: somos conocidos, reconocibles y previsibles. El ciudadano sabe que cuando gobierna el Partido Popular se crea empleo, se mejoran las condiciones de vida de la gente y se aumentan las oportunidades. Nos presentamos a las elecciones con un programa electoral atractivo para cumplirlo. Que nadie busque frases grandilocuentes disfrazadas de propuestas, porque lo que van a encontrar es soluciones reales a los problemas y preocupaciones de los ciudadanos, no eslóganes vacíos.

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>Reconectar el voto y la experiencia social

'Necesitamos un Gobierno que piense un futuro común para todos'

P.D.

La Casa Estela de Cometa nació hace dos años, creada por un grupo de personas que hacen voluntariado de acompañamiento a niños y jóvenes tutelados que viven en residencias de la Comunidad de Madrid. La Casa se ocupa de acoger a jóvenes que han finalizado la tutela. Su directora, Meri Gómez, reflexiona con paginasdigital.es sobre el valor político de esta experiencia.

¿Qué experiencia de construcción social y de participación ciudadana habéis hecho desde que se fundara vuestra casa?

Construcción social se podría llamar a todo lo que hacemos. La casa se crea con la idea de construir un entorno en el que las chicas extuteladas puedan disfrutar de un lugar que les permita crecer como personas, formarse y poder participar de una vida activa dentro de la sociedad. Entendemos que para construir la sociedad hacen falta sujetos con una base firme en la vida y creemos que la casa es una experiencia de construcción social muy potente. Personas firmes en la vida son las que son capaces de construir dentro de la sociedad. En cuanto a participación ciudadana, en la casa hemos visto cómo hay un lenguaje que todo el mundo entiende y sabe hablar, basta tener un interlocutor, es el lenguaje de la caridad, hemos visto cómo gente, amigos cercanos, familiares, amigos de amigos, incluso desconocidos que han oído la existencia de la casa, nos han ayudado y nos ayudan diariamente, de muchas formas: con el mantenimiento de la casa, económicamente, con gestiones de cualquier índole y sobre todo siendo nuestros amigos. Hemos visto así que hay un punto común en el hombre más allá de condiciones sociales e ideologías en el que es posible el diálogo.

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'Necesitamos un Gobierno que piense un futuro común para todos'

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>Entrevista a Daniel Gascón

'Existe una percepción de la identidad amenazada, y es por los nacionalismos'

Juan Carlos Hernández

Entrevistamos a Daniel Gascón, es escritor, traductor y editor de la edición española de la revista Letras Libres. “A pesar de las circunstancias actuales, de una conversación pública irresponsable y propensa al antagonismo, las instituciones de la democracia liberal resisten”, afirma el articulista del periódico El País.

En un editorial de este periódico se afirmaba que “la democracia requiere de una conciencia del nosotros, de un bien común para aquellos que pertenecen a una comunidad siempre superior a los intereses de los grupos particulares y a sus diferencias. Es lo que ha desaparecido”. ¿Qué le sugiere esta afirmación?

Me parece que se produce una especie de rechazo a ciertos impulsos disgregadores: social y culturalmente rompen algunos vínculos; económicamente estamos en una situación más inestable e individualista. El mundo del trabajo ya no es como antes, una cierta idea de identidad que tenía que ver con la clase, con lo que eras y hacías, se debilita. El Estado-nación tampoco sirve para muchos de esos problemas. No hay otro modelo económico viable que la economía de mercado desde el 89, pero este tiene fallos y produce injusticias. Creo que son factores que influyen en una percepción de la identidad amenazada, y que eso tiene que ver con el rebrote de los nacionalismos, del repliegue. Defiendes algo que crees que corre peligro de desaparecer.

Muchos grupos tienden a intentar defender sus intereses particulares, que pueden ser legítimos, pero que a veces pueden caer en una estigmatización del que piensa distinto. Mark Lilla habla de una “política de la identidad”. ¿Podría ayudar el juicio de Lilla a explicar lo que está ocurriendo?

Estamos en un tiempo de subjetivismo y polarización. Es más importante el elemento expresivo, nuestra visión sobre el mundo, que lo que sucede fuera. Lilla dice que el énfasis en la identidad por parte de los progresistas ha sido contraproducente, porque debilita la unión que permitiría la victoria de la izquierda. Para él, tienes que ganar para defender los derechos de las minorías, tienes que buscar un discurso que unifique para luego implementar tu programa. Un problema de esa idea es que a lo mejor estás hablando de un mundo que ya no puede ser. El discurso encajaba en una comunidad más homogénea y afianzaba una coalición de votantes que ahora parece más complicada por muchos factores. Otros dirían que ese universalismo, que se presenta teñido de nostalgia, no dejaba de ser un particularismo, y que lo que se presentaba como algo para todos era menos inclusivo de lo que pensamos.

¿Cómo se pueden traducir sus ideas a la realidad española?

>Entrevista a Daniel Gascón

'Existe una percepción de la identidad amenazada, y es por los nacionalismos'

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>Entrevista a Francisco Igea

'Es necesaria una política que vuelva a ser servicio al ciudadano'

F.H.

Francisco Igea es médico, entró en política como diputado nacional de Ciudadanos tras las elecciones que hubo que repetir. Acaba de ganar las primarias de su partido en Castilla y León.

La polarización ha aumentado mucho en el último tiempo y parece que se ha disuelto la percepción del “nosotros” como país.

En los tiempos del miedo y la incertidumbre en que vivimos, que son tiempos de incertidumbre económica y política, lo que está triunfando en gran parte es el mensaje del egoísmo. El mensaje nacionalista no es más que un mensaje egoísta, es el egoísmo elevado a categoría política. Siempre he dicho que es un mensaje egoísta y adolescente que se mira a sí mismo. Y el mensaje populista también es un mensaje egoísta, de que el culpable es otro, hay un enemigo responsable, se huye de la responsabilidad. Y todo eso hace que se diluya el “nosotros”, que se diluya la capacidad de pensar que nosotros somos responsables, que todos y cada uno somos responsables de las cosas, que todos y cada uno participamos de esto, pues siempre es más fácil buscar un enemigo que buscar una solución o asumir una responsabilidad.

Tenemos una participación electoral en torno al 70%, pero la participación ciudadana en España es del 20%. ¿Hay desconexión entre la vida política y la actividad social?

Hay mucha desconexión porque los partidos son estructuras muy cerradas y la gente piensa que el mundo es lo que pasa en twitter. Nos pasa a todos que se nos olvida llegar a casa y abrir la ventana, salir y hablar con la gente, y ver que a la mayoría de la población la política no le ocupa casi nada de su tiempo, le ocupa su familia, la enfermedad, el trabajo, las cosas importantes. A veces los políticos somos incapaces de hablarle a la gente de esas cosas, de escucharles y dejar un rato de hablar de política, de ser humanos, que es una de las cosas que a veces uno pierde cuando se mete en esa burbuja.

¿Cree que hay una burbuja, que la vida social va por otro lado, que las relaciones interpersonales son más sanas que las que se viven en el ámbito de los partidos?

Creo que afortunadamente sí, aunque hay sitios de España donde desafortunadamente eso no es real y donde se vive una polarización social potente, por ejemplo en Cataluña, donde se vive un grado de enfrentamiento civil real, pero la mayoría de la población en España sigue compartiendo amigos de uno y otro lado, tiene una vida normal, y eso es lo que hay que intentar, que la división política no se convierta en división social. Siempre ha sido una de mis obsesiones acabar con el frentismo, luchar contra esa manera de entender la política tan del Madrid y del Barça que a veces tiene este país.

>Entrevista a Francisco Igea

'Es necesaria una política que vuelva a ser servicio al ciudadano'

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>Entrevista a Manuel Reyes Mate, filósofo

'Nos hemos acostumbrado a marcar nuestras señas de identidad excluyendo'

Fernando de Haro

Manuel Reyes Mate posiblemente es el pensador español que más esfuerzo ha dedicado a reflexionar sobre la condición de las víctimas. paginasdigital.es conversa con Reyes Mate sobre el reto de la globalización, la crisis migratoria, las identidades excluyentes, el nacionalismo y otras cuestiones que marcan la actualidad.

Usted ha asegurado que “la pregunta que se hiciera Hannah Arendt en su ensayo de 1943 ‘We refugees’ sobre la significación política del refugiado sigue teniendo actualidad en pleno siglo XXI”. ¿Por qué?

Para Arendt los refugiados son la vanguardia de los pueblos –y no la retaguardia o un efecto secundario– porque lo que se hizo con ellos, el poder lo puede hacer con cualquiera. “Ellos” eran el pueblo judío alemán, alemanes por los cuatro costados, que habían luchado por Alemania en la I Guerra Mundial, que se sentían totalmente asimilados, y que, de repente, son señalados como “otros”, privados de su nacionalidad, es decir, desnaturalizados. Son devueltos a su estado natural de meros seres humanos. Y ellos descubren que eso es ser menos que nada, porque lo importante son los papeles. Bueno, pues su tesis es que lo que el Estado hitleriano ha hecho con ellos, los judíos, porque son de otra sangre aunque compartan la misma tierra, lo pueden hacer mañana con los gitanos, con los enfermos mentales, con los improductivos o con los viejos. De poco sirve decir que “todos nacemos iguales y libres” si el Estado se arroga la facultad de decir quiénes son los sujetos de los derechos políticos y sociales. Ese era un problema que tenía la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano de 1789. Hay que tomarse en serio los derechos del hombre. No hay que admitir la distinción entre “nacionales” y “nacionalizados”. Y hay que exigir que el ser humano sea siempre un ciudadano.

¿Qué desvela sobre Occidente la reacción a los refugiados y a las migraciones?

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'Nos hemos acostumbrado a marcar nuestras señas de identidad excluyendo'

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>Entrevista a Juan José Laborda, expresidente del Senado

'La democracia es incompatible con la noción de enemigo'

Fernando de Haro

Juan José Laborda, socialista, fue una de las referencias en el Senado, donde tuvo escaño desde 1977 hasta 2004. Miembro del Consejo de Estado, analiza con www.paginasdigital.es los 40 años de la Constitución, el momento por el que pasa España y los retos del independentismo catalán.

Comienza el juicio por el proceso de secesión. ¿Además de una respuesta jurídica habría que dar otra política? ¿En qué términos?

La Justicia actúa de acuerdo con la ley, es independiente. Pero los que no acatan la Constitución dirán que el juicio es político. La respuesta política que los demócratas pueden dar es defender al Tribunal que juzga los delitos que presuntamente cometieron Carles Puigdemont, Oriol Junqueras y los demás procesados. Sería necesario que en este asunto hubiera una actitud común por parte de los partidos constitucionales, pero me temo que eso será imposible, lo cual me parece estúpido, además de negativo para la calidad de nuestra democracia.

¿Cómo sería posible volver a encuadrar a la mitad de los catalanes que apuestan por la independencia en el marco constitucional? ¿Es posible? ¿Qué sería necesario?

Para integrar a los catalanes que ahora no están dentro del marco constitucional, habrá que pensar primero en los catalanes que sí se sienten dentro de la Constitución Española. Y para eso es necesario argumentar en qué están equivocados los nacionalistas catalanes. Sin complejos, y con la verdad. No se puede ganar el juego de la integración sin rechazar la aceptación resignada de las ideas de los nacionalistas sobre el Estado y España. El Estado constitucional no es una jaula de nacionalidades, sino la norma que las ha reconocido por primera vez. Cataluña votó la Constitución el 6 de diciembre de 1978 con más porcentaje de votos afirmativos que la mayor parte de los territorios de España. El proceso de reintegración mayoritaria de los catalanes en un marco común requiere tiempo, y un consenso entre los constitucionalistas que dure todo ese tiempo. Y cuando hablo de consenso, no me refiero solo a los partidos. Existe una sociedad civil que espera un signo de la política para ponerse en marcha en ese proyecto, que podríamos calificar de patriotismo constitucional.

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'La democracia es incompatible con la noción de enemigo'

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'El enunciado del diálogo en el seno de la ley es enriquecedor; fuera de ella suele ser destructivo'

Juan Carlos Hernández

Paginasdigital.es entrevista al gerente de la Fundación para la Libertad, que afirma que “la cultura desarrollada en los últimos tiempos, desde la memoria histórica a la defensa de minorías discriminadas, ha ido más a la búsqueda del enfrentamiento que a la resolución de problemas y al encuentro positivo en el seno de la sociedad”.

En un artículo suyo reciente afirmaba que “en el ADN del socialismo actual está inserta la búsqueda de acuerdo con los adversarios del sistema constitucional”. ¿Es algo coyuntural achacable a personas concretas que lideran el partido? ¿O es el socialismo, frente a los desafíos de la modernidad, lo que está en crisis?

El socialismo español padece una fuerte influencia del anarcosindicalismo, o de un obrerismo moral, siendo muy deficitario en cuanto a una cultura política suficiente. Esta naturaleza del socialismo español se debe fundamentalmente a dos causas: históricamente surgió bajo la hegemonía del anarquismo en la clase obrera española, y la debilidad política de las élites liberales que llevaron al fracaso sus dos proyectos más autónomos como fueron las dos repúblicas de resultados tan frustrantes.

Es decir, surgió condicionado por el anarquismo sindicalista y ante una política desprestigiada en manos de las élites de la Restauración. Por ello en la esencia del socialismo español está una espontánea reacción de rechazo al sistema político y una deriva permanente hacia el totalitarismo provocada por su excesivo sectarismo partidista y negación del republicanismo democrático. El social-liberalismo impulsado en la etapa de Felipe González fue un hecho coyuntural debido a la práctica reconstrucción del partido, al consenso constitucional, y a la necesaria primacía que la política impuso en el pensamiento político a la hora de constituir un sistema político democrático tras cuarenta años de dictadura. El social-liberalismo ha muerto desde la irrupción de Zapatero frente a Bono, y la colaboración de Alfonso Guerra en la derrota de éste, recuperando el partido sus orígenes filorrevolucionarios.

¿Vamos camino, parafraseando la famosa frase de Guerra en los 80, de que a este PSOE no lo va a conocer ni la madre que lo parió?

Si la madre que parió al PSOE fue la etapa de González es evidente que este partido tiene poco que ver con aquel. Pero la abuela del PSOE, la de Largo Caballero, sí lo reconocería mejor que la que ZP enterró, aquel PSOE más volcado en la revolución social que en erigir una república para todos.

Por lo pronto, la primera evidencia es que el “procés” es fuente de división y de fricciones tanto en el bando constitucionalista como incluso en los nacionalistas. ¿Cuáles deberían ser las pocas grandes cosas en que deberían llegar a un punto en común los constitucionalistas?

La primera y fundamental sería la de lealtad con el sistema, respeto republicano de la ley, abandono de mutaciones constituciones y concesiones ilegales en provecho propio para ganarse el apoyo de los adversario del sistema, el secesionismo y los populismos antisistema. Sin un marco de lealtad común, sin un núcleo constitucionalista, con iniciativas en un sentido positivo y constructivo, el sistema acabará por derrumbarse.

'El enunciado del diálogo en el seno de la ley es enriquecedor; fuera de ella suele ser destructivo'

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>Entrevista a Joseba Arregi

'El populismo es peligroso cuando tiende a convertirse en totalitarismo'

Juan Carlos Hernández

Dialogamos con Joseba Arregi sobre los desafíos de la modernidad. “La posmodernidad es el resultado de la acumulación de los efectos colaterales secundarios no queridos pero estructuralmente propios de lo que ha querido la propia modernidad”, afirma exconsejero del Gobierno Vasco.

¿Existe una falta del sentimiento del nosotros que se diluye en los intereses particulares?

El nosotros, si tiene que ser un nosotros civilizado, cívico, adaptado al estado de derecho, no puede ser un yo o un nosotros construido fuera de la igualdad de derechos, fuera de la igualdad ante la ley. Tiene que ser contando y partiendo de esa igualdad ante la ley, igualdad en derechos y libertades. Lo que pasa es que los pequeños colectivos que se han constituido después de la crisis del capitalismo, de la cultura moderna, en el posmodernismo y demás, son yoes colectivos particulares pero que se unen en alguna identificación particular, no en la identificación universal de los derechos y de la igualdad ante la ley, sino en sentimientos étnicos, en las políticas de género, que también son identidades particulares que no llegan a ser universales.

En definitiva, no son representantes de un nosotros constituido en base a una conversación y a una negociación permanente de lo que es el bien público, el bien común. Son unidos por intereses o sentimientos particulares, y eso se ha acrecentado tremendamente en lo que se llama la cultura del capitalismo de consumo, que sobrevalora el sujeto, los sentimientos subjetivos, las emociones, los intereses colectivos particulares, sin que haya un horizonte de un nosotros que constituya al conjunto de la comunidad política.

Últimamente se ha hablado mucho de los movimientos feministas. ¿Cuál es su valoración?

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'El populismo es peligroso cuando tiende a convertirse en totalitarismo'

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>Entrevista a Tulio Álvarez

'En Venezuela no se enfrentan dos actores políticos, hay un régimen de facto contra un pueblo'

Juan Carlos Hernández

Hablamos con Tulio Álvarez, reconocido activista por los derechos humanos en Venezuela. Condenado por el régimen de Maduro, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos suspendió la sentencia condenatoria.

¿Cómo es la situación social hoy en día en Venezuela? Se ha hablado en los últimos días incluso de detenciones masivas y arbitrarias.

El rumor de que están llevándose jóvenes en las calles indiscriminadamente para una especie de reclutamiento forzado es falso. Creo que incluso está sembrado por el propio régimen. Lo que ha pasado es que muchachos jóvenes que han participado, como están participando todos los venezolanos, en la protesta han sido retenidos y detenidos, llevados a tribunales como si fueran adultos y condenados, y en este momento están retenidos varias decenas de niños y con órdenes de tribunales. Tenemos el testimonio de una juez que ha tomado esa decisión porque se ha visto forzado, lo cual no hace que esa decisión siga siendo aberrante, pero es una prueba irrefutable de la manipulación. Yo tengo conocimiento de tres jueces que han dictado medidas de detención de estos niños, son aproximadamente entre 70 y 100 niños. Estamos hablando de niños de 14-15 años, en realidad son niños que tienen conciencia política.

¿Cómo es la situación actual de abastecimiento de productos de primera necesidad?

Es imposible que yo te narre el drama social por el tema de la hambruna y la falta de medicinas que se vive en Venezuela. Si yo tratara de llevar esto al máximo grado de perversión que se pueda narrar, yo no tendría la capacidad de mostrar la situación límite en que está Venezuela. Es una situación de hambruna, donde no hay asistencia social, no hay medicinas. Todo enfermo de cualquier enfermedad que necesite un tratamiento está en riesgo de muerte. Las muertes en los hospitales son constantes. Tenemos una situación en la que no hay equipos médicos. Yo trabajo con empresas de equipos médicos que son las que prestan mantenimiento y no los hay. El 90% de los equipos médicos de los hospitales públicos en Venezuela están paralizados. No hay posibilidad de tratamiento de ningún tipo, no hay posibilidad de hacer exámenes básicos de hemodinamia, rayos X, radioterapia… ninguna posibilidad. Y las medicinas, cualquier ciudadano español que tenga una farmacia sabe que diariamente le llegan personas tratando de comprar medicinas para mandarlas a Venezuela. No hay ni las medicinas más básicas, ni para dolor de cabeza, ni antigripales… Es una situación desesperada.

Con la irrupción de Juan Guaidó, ¿se ha podido conseguir por fin la deseada unidad de la oposición en Venezuela?

En Venezuela no hay oposición. Oposición hay en un país que tiene democracia. En Venezuela hay factores democráticos activados y está unánimemente activado todo el factor democrático en contra de la dictadura.

¿Sería más correcto hablar de disidencia?

>Entrevista a Tulio Álvarez

'En Venezuela no se enfrentan dos actores políticos, hay un régimen de facto contra un pueblo'

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