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20 FEBRERO 2017
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Después de nosotros

Juan Orellana

Después de nosotros se limita a describir de manera muy realista cómo es la relación de un matrimonio que ha decidido divorciarse pero que por diversas razones aún convive bajo el mismo techo. Además, tienen dos hijas pequeñas en las que se observa la debacle que supone la situación de sus padres.

El divorcio como argumento ha estado presente en el cine contemporáneo sobre todo a partir de Kramer contra Kramer (Robert Benton, 1979). En la medida en que la institución matrimonial se ha visto avasallada por el tsunami del actual cambio de época, el cine se ha hecho eco de alguna manera de las consecuencias devastadoras de la desestructuración familiar. Curiosamente, la globalización también ha afectado a esta crisis, como demuestra la película iraní Nader y Simin, una separación (Asghar Farhadi, 2011). La película que ahora nos ocupa es una producción belga dirigida por Joachim Lafosse, director curtido en dramas sobre relaciones violentas o enfermizas.

En el reparto, Bérénice Bejo (The Artist) es Marie y Cédric Kahn, Boris, y encarnan a esta joven pareja que ha decidido poner fin a su matrimonio por razones que el film no explicita. Y está bien que no lo haga, porque el director no pretende repartir culpabilidades u obligarnos a tomar parte por alguno de ellos. No es una película maniquea ni parcial, únicamente trata de describir el infierno en el que viven dos personas que se amaron, pero que ya no son capaces de seguir adelante. De hecho, el director consigue despertar nuestra ternura al mostrarnos las torpezas de los personajes, son esfuerzos vanos por no sucumbir, su intrínseca fragilidad. Y lo hace sin crear situaciones extremas, sin elegir las exageraciones y sin caer en el fácil atajo del melodrama desgarrado y violento. Opta por un realismo puro, desnudo, sin costuras ni artificios.

Quizá por ello el film pueda parecer frío y poco emotivo, precisamente porque busca respetar la libertad del espectador ante una situación perpleja y ambigua ante la que, más que un juicio moral, se precisa una honda reflexión antropológica. Algo que en algún momento apunta el personaje de la abuela (Marthe Keller), cuando alude a la forma en la que estas cosas se afrontaban en el pasado, apuntando al cambio epocal que citábamos al principio. Probablemente está menos logrado el retrato de las niñas, interpretadas por las gemelas Soentjens, ya que así como muestran el destrozo educativo que supone la experiencia que están viviendo (se vuelven caprichosas, chantajistas…), no reflejan bien el sufrimiento y la tristeza reales que estas situaciones generan en los hijos. En cualquier caso, el film es inteligente e interesante, y supone la constatación muy auténtica de una experiencia que se ha convertido en una auténtica epidemia.

Después de nosotros

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La vaca

Juan Orellana

En los tiempos que corren, oscuros y terribles, dentro del cine independiente hay cineastas que entienden que su arte debe estar al servicio de la esperanza y no limitarse a constatar el desastre. Ya lo hicieron los neorrealistas italianos tras el horror de la Segunda Guerra Mundial. Ahora que el islam es una amenaza real para Occidente, no sólo por el terrorismo sino por su imparable enraizamiento en Europa, no nos es fácil mantener una mirada libre sobre él. De Francia nos llega una historia argelina, tan pequeña y sencilla en sus pretensiones como grande e inteligente en sus resultados. La dirige Mohamed Hamidi, muy condicionado por su amor al film de Fernandel La vaca y el prisionero (Duvivier, 1959). La vaca nos cuenta la peripecia de Fatah, un hombre de campo que con su mujer e hijas vive en un pueblo perdido de Argelia y que decide presentar a su vaca Jacqueline al concurso de la Feria de Agricultores de Port de Versalles (París). Pero para esta aventura no va a contar con el apoyo de su mujer, que piensa que se trata de un capricho insensato, ya que, al no tener dinero, tendrá que llevar la vaca a pie desde Marsella hasta París. Pero tal es la ilusión de Fatah que emprende su viaje a pesar de las burlas de muchos del pueblo. Por el camino encontrará diversas personas y hará nuevos amigos, poniéndonos de manifiesto paulatinamente la pureza de su corazón.

Mohamed Hamidi reconoce que esta divertida y simpática road movie tiene ciertos paralelismos con Una historia verdadera, de David Lynch, aunque aquí el tono es deliberadamente cómico, más a lo Pequeña Miss Sunshine, de Jonathan Dayton, y el aspecto social y comunitario es mucho más importante. También su tono humano nos puede recordar a ciertas películas de Berlanga o a algunos títulos del citado neorrealismo italiano, como Milagro en Milán de Vittorio de Sica. Por su parte el actor argelino Fatsah Bouyahmed, que interpreta al protagonista, tiene ecos de Roberto Benigni. En fin, a pesar de sus posibles referentes, La vaca tiene su propia personalidad, desbordante de sensibilidad humana y con un guión lleno de detalles inteligentes. Guión de Alain-Michel Blanc en el que han colaborado tanto el director como el actor protagonista, especialmente en los diálogos. La vaca elogia la pureza de un hombre bueno y pobre, frente a la complicada vida occidental, llena de problemas artificiales o secundarios. Pero también quiere mostrar una mirada crítica sobre ciertos aspectos de la vida de Argelia, a la vez que exalta la solidaridad y la conciencia de "pueblo". El film contiene muchos pequeños mensajes, como la posible convivencia entre religiones o el poder las nuevas redes sociales. Para nuestra colección de delicatesen.

La vaca

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El hombre de las mil caras

Juan Orellana

Siempre nos quejamos de la falta de cine histórico-crítico en España, y nos comparamos con los americanos que saben hacer eso muy bien. El hombre de las mil caras es el ejemplo de que el cine español también es capaz de hacer revisiones inteligentes de nuestro pasado reciente cuando quiere, sin recurrir a la manida guerra y posguerra civiles.

La película indaga en uno de los agujeros negros de nuestra democracia: el caso Roldán, el director de la Guardia Civil que se fugó de España con 1.500 millones pesetas de la Benemérita. Pero el verdadero protagonista del film es Francisco Paesa, el James Bond español, un agente secreto del Gobierno famoso por sus golpes a ETA. Paesa ayudó a Roldán a escapar y luego se la jugó. Y se quedó con todo el dinero. Aunque él lo niega. Quién sabe.

La cosa es que es que Alberto Rodríguez, que siempre ha retratado con talento el lado oscuro de nuestra España contemporánea, ha vuelto a dar en el clavo con este thriller nada maniqueo ni ideológico. Recordemos no sólo los aclamados thrillers La isla mínima, ambientado en la transición, y Grupo 7, situado en los previos de la Expo de Sevilla, sino por ejemplo El traje (2002), una humanísima historia sobre la inmigración; o After (2009), un dedo en la llaga de la sociedad en la que vivimos. Es decir, que estamos ante un cineasta sensible y conocedor de la España de los ochenta, la España del felipismo. Con el caso Roldán era fácil hacer una astracanada, o una película de cartón-piedra o, en fin, un compendio de tópicos y lugares comunes. Pero no. Ha hecho una película de personajes, de conflictos dramáticos, sin renunciar a las características del género y a la necesaria dosificación inteligente del suspense. Esto no hubiera sido posible sin el trabajo impecable de Eduard Fernández (Paesa), realmente memorable. Le da la réplica un José Coronado, único personaje de ficción, que hace de narrador de la historia en su condición de amigo fiel de Paesa. Por su parte, Roldán –probablemente el papel más difícil– está interpretado por Carlos Santos, superando el reto con dignidad. Consigue que el espectador sienta cierta compasión por un hombre tan inmoral como triste y patético. Y esta es otra virtud del film. Que no juzga, no condena, no busca una fácil moraleja. Simplemente despliega todo el abanico del drama humano, con sus grandezas y miserias, y deja que el espectador haga su propio camino y llegue a sus propias conclusiones.

En fin, un film brillante, entretenido, interesante, y que sin duda debería tener su ración de Goyas este invierno.

El hombre de las mil caras

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El documental 'Aleluya' se presenta en el Meeting

Rostros atentos y atónitos ante la presentación y proyección del documental dirigido por el periodista Fernando de Haro, “Aleluya”. Lo presenta Roberto Fontolan: “Nigeria es un mundo que conocemos poco, este documental indaga y explora los grandes lugares de la persecución de los cristianos”.

Al empezar el video, impresiona el canto de fondo “Aleluya”, del que deriva el título. Luego empiezan los emocionantes testimonios: una mujer viuda que huye de las persecuciones de los musulmanes muestra su vivienda y narra cómo mataron a su marido. Llena de dolor, pero también de alegría en nombre de Dios, su única salvación. Luego un hombre que también ha huido de la persecución muestra el suelo donde le arrancaron a sus seres queridos. Con el corazón roto, pero lleno de alegría en Cristo. “Según aumentan los ataques y persecuciones, más florece el cristianismo –explica el obispo–; quien piense en eliminar el cristianismo en Nigeria se equivoca. Es imposible”. Como testimonia uno de los muchos jóvenes en el documental: “Me niego a renegar del nombre de Jesús, pues él dijo: ‘A quien niegue mi nombre negaré yo delante del Padre’”.

Nigeria es el país más poblado del África occidental. La población, desde el punto de vista religioso, se divide entre cristianos y musulmanes, aunque estos últimos son mayoría en el norte. En cambio, en el sur, después de las persecuciones los cristianos hallaron refugio y parece haber un mayor equilibrio. Nigeria es una tierra atormentada, pero alegre. Muchos de los entrevistados en el video afirman: “Para vosotros, cristianos de Occidente, es posible decidir libremente el domingo si ir o no a misa, para nosotros esta decisión es cuestión de vida o muerte”.

Afirmar la propia pertenencia cristiana puede significar no solo la muerte sino también violencia, chantaje y secuestros masivos. Muestra de ello es la acción de Boko Haram (que significa “no a la educación occidental”), cuyos miembros suelen proceder de situaciones de extrema pobreza y de hecho sirven a un proyecto político que institucionalizó la sharía en 1999, como señaló el periodista Gian Micalessin, experto en reportajes bélicos.

Son muchos los ejemplos de convivencia pacífica que contrastan con este uso político de la religión islámica. En el video se muestran iniciativas educativas que los cristianos proponen en sus comunidades, enseñando a sus hijos el amor al prójimo, aunque sea enemigo. “Para mí, ha sido un don profesional y humano estar en medio de esta gente sencilla, capaz de no tener miedo a mostrar su fe a riesgo de la propia vida. Solo uno que da la vida rompe la cadena del mal que quiere crear el terrorismo”, concluyó De Haro.

El documental 'Aleluya' se presenta en el Meeting

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Madre Teresa, protagonista de una de las exposiciones del Meeting

La Madre Teresa de Calcuta será canonizada por el Papa Francisco el 4 de septiembre de 2016. El Meeting ha preparado una exposición en la que ofrece un itinerario para conocer a esta monja sencilla que dedicó toda su vida a los pobres por amor a Cristo, y que dejó en herencia muchas hermanas y hermanos dedicados a las necesidades de los más pobres entre los pobres.

La exposición recorre la vida de la Madre Teresa a través de documentos inéditos que se han recuperado después de su muerte: cartas que la religiosa escribió a su familia, a su padre espiritual, al arzobispo de Calcuta, a su familia de misioneras de la caridad, que permitirán a los visitantes encontrarse con su humanidad y cotidianeidad. Junto a estos textos, los videos y las fotos, también se expondrán objetos que pertenecieron a la Madre Teresa, como su sari, su hábito blanco con rayas azules, así como muchos de los reconocimientos que se le atribuyeron, como el premio Nobel de la Paz en 1979.

Madre Teresa, protagonista de una de las exposiciones del Meeting

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Expediente Warren: El caso Enfield

Víctor Alvarado

Tengo que reconocer que el género de terror no es plato de mi gusto porque me aburre o simplemente porque no me apetece o no me interesa. No obstante, las películas del cineasta James Wan tienen una magia especial capaz de envolverte, ya que asustan no por un golpe de volumen, sino porque crea una atmósfera que te predispone a pasarlo mal y lo consigue.

Eso fue exactamente lo que ocurrió con <i>Insidious</i>, que nos ofrece una primera parte realmente atractiva que decae un tanto en la segunda parte de la producción. Sin embargo, la obra maestra de este director fue <i>Expediente Warren: The Conjuring</i>, que a mi juicio es la mejor película que se ha hecho sobre casas encantadas, pues estaba basada en hechos reales, ya que se trata de un conocido matrimonio católico, expertos en fenómenos paranormales, que se tomaban en serio su trabajo, intentando a toda costa no dar gato por liebre.

Los actores que dan vida a los personajes de esta secuela que mezcla algunos subgéneros siguen siendo Patrick Wilson y Vera Farmiga, que lo bordan. Esta mujer nos ha deleitado con un abanico amplísimo de registros.

El cineasta explicó a Fotogramas las razones que le llevaron a repetir con un proyecto que había funcionado con anterioridad: “Sólo me atrevo con una secuela cuando sale de forma natural. La prueba está, entiendo, en que no he dirigido ninguna continuación de la saga <i>Saw</i>. Pero Ed y Lorraine son dos personajes muy ricos y me apetecía volver a sus vidas, saber y contar más cosas sobre ellos. Soy un fan absoluto del cine de terror y, al contrario de lo que se piensa, en este género los personajes son tan importantes como el guión, la atmósfera y los sustos. Si amas a tus personajes, cualquier situación te funcionará porque no quieres que les pase nada malo”.

Estas palabras del director nos dan pie a constatar lo trabajados que están los personajes, puesto que, con pequeñas pinceladas, nos hacen caer en la cuenta de que se trata de personas de una sólida formación, buenos principios y gran coherencia cristiana. Ellos, antes de aventurarse a pensar que se trata de un fenómeno paranormal, se aseguran y descartan que no se trate de una enfermedad de tipo psiquiátrico. Estos dos profesionales son buscadores de la verdad con mayúsculas. No estamos, por tanto, ante los típicos personajes esquemáticos de la mayoría de las cintas de terror adolescente. Se deduce que el realizador se ha documentado acertadamente para dar a conocer el modo de pensar de la Iglesia Católica sin desvirtuar su mensaje. El valor de la familia queda patente tanto en la realidad de las víctimas como en la de los héroes, como el lugar en el que se sanan las heridas, se comprende al otro y se liman las diferencias.

Cambiando de tema, este cineasta es un profundo conocedor del género. Te introduce en la historia mediante una presentación muy impactante que, a mitad de metraje, cuando está casi en su punto álgido, se le va un poco de las manos, pero que sabe reconducir, manejando los sustos en el momento adecuado, no dejando ningún cabo suelto para que no quede duda de la gran calidad de su guión.

Expediente Warren: El caso Enfield

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Mi hija, mi hermana

Víctor Alvarado

Todos hemos disfrutado con películas del oeste protagonizadas por John Wayne como El dorado y Río rojo de Howard Hawks o las dirigidas por Raoul Walsh, ¿se acuerdan ustedes de Murieron con las botas puestas o Una trompeta lejana? Pues bien, la cinta en cuestión es un homenaje al mejor cineasta de la historia, John Ford, autor de la “Trilogía de la caballería” o Centauros del desierto, producción que guarda ciertos paralelismos con Mi hija, mi hermana. La diferencia del afrontamiento de dos generaciones distintas ante esa situación traumática entre el padre y el hermano de la secuestrada es un signo de distinción con respecto al western del citado cineasta de origen irlandés.

Alain es un francés que todos los años disfruta con su familia del festival de música country de su país con una fragancia a Far West. Ese mismo día su hija desaparece, con lo que la familia queda destrozada. Este hombre moverá Roma con Santiago para localizar a su hija con la ayuda del hermano de ésta.

Este trabajo ha sido dirigido por Thomas Bidegain. Se trata de un guionista de prestigio ganador de los César al Mejor Guión por Un profeta y Óxido y hueso. Además, ha escrito el libreto de la taquillera La familia Belier. Como habrán podido imaginar, esta cinta tiene un claro aroma a western con buenos paisajes, presentando un ritmo pausado, que invita a la reflexión para comprender la odisea del personaje, pero que puede resultar cansino para el espectador medio acostumbrado otro tipo de cadencia.

El protagonista de esta producción es François Damiens, al que recordarán por su excelente trabajo en la melancólica pero intensa La delicadeza, basada en la novela de David Foenkinos. El actor transmite la autenticidad y la serenidad necesarias para no ponerse nervioso en situaciones de extrema tensión.

Mi hija, mi hermana refleja la necesidad que tenemos de saber lo que pasa con nuestros seres queridos. Vemos la actitud de un padre coraje que no se resigna y la entrega generosa y desinteresada de un hermano capaz de sacrificar su juventud. La película deja entrever la problemática de las personas que caen en las redes del islamismo radical, elemento que encaja a la perfección en una sociedad como la gala donde se fomenta el multiculturalismo, al tener unas raíces superficiales que permiten ser manipuladas con facilidad. Nos parece imprescindible el juego de miradas de los últimos fotogramas del largometraje para comprender el calvario de los protagonistas y, con gran economía de gestos, se transmite esperanza; y la escena final pone los pelos de punta.

Mi hija, mi hermana

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Si Dios quiere

Víctor Alvarado

La película que les presentamos viene avalada por el éxito en la taquilla italiana, donde el debate sobre ateísmo y fe se contrapone en una divertida producción.

La dirección corresponde a Edoardo Falcone, nacido en Roma, autor del guión de “Viva la Italia” y del libreto de una pequeña película bastante interesante como “¿Te acuerdas de mí?”, que nos recordaba que el amor es una conquista diaria. Para este arrollador debut cinematográfico, el realizador ha pensado que era posible generar un conflicto entre un prestigioso, altivo y ateo cirujano con un hijo muy creyente que quiere ser sacerdote, mostrando que el humor no está reñido con la profundidad. El realizador se muestra admirador de la comedia de su país y sus directores como Mario Monicelli, Dino Risi, Pietro Germi o Ettore Scola. El humor blanco e inteligente brilla por su presencia con ciertos toques, en momentos puntuales, que rozan la astracanada, recordando a Muñoz Seca, aunque salvando las distancias. Si a esto le añadimos unos cuantos giros argumentales, el resultado final roza el notable.

El reparto lo encabezan Marco Giallini y Alesandro Gassman, hijo del archiconocido Vittorio Gassman, lo que confirma nuestra teoría de que el enchufismo en el cine funciona, que lejos de lo anecdótico habría que decir que no sería justo no reconocer el indudable talento del actor.

El planteamiento del realizador novel no está exento de dificultades porque, a diferencia de la mayoría del cine español actual, no se hace caricatura del cura a pesar del tono cómico, siendo mostrado como ese sacerdote que todos conocemos que, con sus defectos y cualidades, orienta con cariño a sus feligreses; conoce la realidad que les rodea; se acuerda de los más necesitados; es un buen amigo capaz de ver más allá. Te plantea la vocación, pero dejando libertad y respetando las decisiones individuales. Nos ha gustado particularmente cómo es mostrada la juventud que está harta de todo y se encuentra vacía y que tiene la valentía de hacerse preguntas y tener ciertos gestos para cambiar su vida de otra manera, convirtiéndose en seguidor de Jesucristo.

Si Dios quiere

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Una madre imperfecta

Víctor Alvarado

El cine ha mostrado en innumerables ocasiones los distintos tipos de madres que pueden existir, como se puede leer en el libro “Madres de cine” (Alianza) de Óscar López y Pablo Vilaboy. “Una madre imperfecta” nos ofrece el particular punto de vista de Lorene Scafaria, que nos cuenta una historia que tiene mucho que ver con la relación de la cineasta de origen italiano con su madre.

La directora declaró lo que nos íbamos a encontrar del siguiente modo: “Mi madre se pasa mucho tiempo sola. Me siento muy culpable por eso. Tengo mucho resentimiento por esa culpa, y luego más culpa por ese resentimiento, con muchas capas de amor entre medias. Ojalá pudiera llenar el vacío que dejó mi padre, pero era alguien fuera de lo común. Y lo echo muchísimo de menos. Tras la muerte, mi madre y yo lloramos de forma tan distintas que costaba encontrar puntos en común. Pero al verla sobrellevar su dolor de forma tan maravillosa y tan optimista, quería contar su historia”.

Se trata de una película más bien episódica con varios momentos perfectamente olvidables que no dejan de ser entretenidos porque el humor hace acto de presencia. No obstante, parece que no queda claro por dónde quiere llevarnos la cineasta. La excepción la encontramos en la memorable primera escena en la que el actor JK Simmons aparece, donde se crea una situación “mágica” con Susan Sarandon en la que la química entre ambos es muy especial porque la conversación que mantienen destaca por su naturalidad y realismo. El juego de gestos y miradas sin excesos hace el resto. Tampoco hay que perderse la conversación que mantiene la protagonista con la familia del marido, que refleja los valores de la familia tradicional italiana.

La película nos cuenta la historia de una optimista viuda que está dispuesta a ayudar a cualquiera que quiera aceptar sus consejos, ya sea a una señora enferma; ya sea a organizar la boda de una mujer que se casa en un claro guiño a la ideología de género; ya sea apoyando a su hija que necesita superar una mala racha. En definitiva, la cinta intenta mostrarnos los aciertos y errores de una madre mediterránea, preocupada por el bienestar de la familia, que da muestras de su generosidad y sinceridad, ya que busca lo mejor para sus hijos, recordándonos que uno es padre y madre para el resto de su vida.

Una madre imperfecta

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X-men: Apocalipsis

Víctor Alvarado

Aunque hayan podido pasar desapercibidas las dos sagas que se han hecho de los X-men entre tanto Spiderman, Los Vengadores, Superman y Batman, las películas que se han realizado sobre la Patrulla X, que es como se les conoce en España, destacan por su intriga, por el intenso drama de sus miembros rechazados por el mundo, por la complejidad llevadera de sus tramas, por el alma que transmite el profesor Xavier a sus alumnos y por la extraordinaria calidad de los dibujos y guiones de los cómics en los que se basan. De este modo, si el anterior episodio de la saga X-men “Días del futuro pasado” estaba inspirado en la novela gráfica de John Byrne y Chris Claremont de homónimo título, X-men Apocalipsis se basa en la serie Factor X de Bob Layton y Jackson Guice, donde apareció por primera vez el supervillano que da lugar a este largometraje, aunque con algunas licencias por lo que se deduce de las declaraciones de su director a Fotogramas: “Con la cinta anterior borré las tres primeras entregas. No tengo que atenerme a una continuidad porque manipulamos el tiempo. Podríamos coincidir con otras franquicias como Deadpool o ir hasta el punto de partida de la primera de este equipo de superhéroes. Eso es lo que contamos en esta producción, su creación. Apocalipsis es a la vez el origen de los X-men y el cierre de seis películas”. Por cierto, ya era hora de que Cíclope y Jane Grey ocuparan el lugar que se merecen.

Por otra parte, el reparto lo conforman, entre otros, Oscar Isaac, Michael Fassbender, Jennifer Lawrence y James McAvoy, mientras que Bryan Singer, recordado por la película “Sospechosos habituales”, continúa dirigiendo el universo en cuestión. Lo que más llama la atención de este trabajo cinematográfico es que las tramas se suceden sin solución de continuidad e, incluso, hay tiempo para profundizar en el perfil de los personajes. El director ha creado una atmósfera desasosegante que provoca la emoción necesaria para introducirse en los sentimientos que pasan por la mente de sus protagonistas. En cuanto a las escenas de acción hay que decir que la escena final se alarga innecesariamente. Sin embargo, debemos prestar especial atención, por lo simpática que nos ha parecido, a la aparición de una especie del primo hermano del Flash de la compañía DC, pero con claro aroma Marvel. Merece la pena no perderse los créditos que dan inicio a la cinta por sus guiños al cristianismo y al renacimiento, detalle que puede que sorprenda a algún espectador.

Nos interesa particularmente el contraste entre el malvado Apocalipsis representante de la New Age frente al comando de valores como la ética y la capacidad de sacrificio del profesor Xavier; la lealtad de Bestia; la intensa oración de un cristiano católico como Rondador Nocturno; la fe en los mutantes de Tormenta; la capacidad de empatía y de liderazgo en la sombra de Jane Grey; la confianza de Scott Summer en su maestro o el intento de redención de Mística. En definitiva, la esperanza de los que distinguen entre el bien y el mal frente a una especie de nihilismo esotérico.

Finalmente, la pregunta que nos hacemos es que si tantas películas de superhéroes estrenadas en el plazo de cuatro meses no producirán empacho.

X-men: Apocalipsis

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La punta del iceberg

Víctor Alvarado

Al salir de la sala tuve la impresión de que el problema de esta historia radicaba en que no resultaba verosímil, pero cuál fue mi sorpresa al descubrir que estaba basada en los hechos ocurridos en la Renault francesa en los años 80. No obstante, mi respeto hacia esta producción crece a medida que pasan los días tras su visionado.

Sofía es una directiva de una importante multinacional, a la que le encomiendan la difícil misión de descubrir qué se esconde detrás del suicidio de tres empleados pertenecientes a una filial de la empresa matriz.

El director novel David Cánovas ha sido el encargado de dirigir este largometraje que ha tardado dos años en estrenarse, ya que el rodaje terminó en diciembre de 2014. Este realizador adapta la obra de teatro de Antonio Tabares, transmitiendo la lógica frialdad de este tipo de corporaciones en las que el ser humano es considerado una simple pieza del engranaje que, como dice uno de los personajes, recuerdan a la célebre película de Charles Chaplin Tiempos modernos. Los diálogos resultan muy clarificadores y se mantiene la intriga hasta final. En pequeños detalles se nota la inexperiencia del director, su montaje no es del todo redondo. Sin embargo, con estos buenos mimbres, el presente y el futuro de este realizador están garantizados.

Tanto los actores secundarios como los principales, como Carmelo Gómez, están muy bien. Maribel Verdú expresa la impotencia de una gran mujer enfrentándose a una especie de Goliat que se las sabe todas. Por cierto, los citados intérpretes ya habían trabajado juntos en la tierna Canción de cuna de José Luis Garci.

Salvando las distancias, porque no está abierta a la trascendencia, esta historia recuerda a los largometrajes de Frank Capra. La punta del iceberg presenta un aroma capriano por esas personas que se enfrentan a un ente que les supera, luchando por una causa que consideran justa. Si en algunas ocasiones hemos criticado la incoherencia y la limitación de la libertad del sistema de producción comunista, esta interesante cinta es una denuncia al capitalismo feroz, que no tiene en cuenta los derechos del trabajador y la vida personal de sus empleados, olvidándose de su dignidad, puesto que solo sé fija en los beneficios económicos, deshumanizando la vida laboral. Este aspecto del buen trato es cuidado por algunos empresarios, aunque cada vez más se está entendiendo en muchos de ellos el desprecio por los trabajadores.

Finalmente, la cinta refleja las graves secuelas psicológicas que el aborto deja en las mujeres y las presiones a las que estas se ven sometidas para no quedarse embarazadas si quieren ascender, un hecho muy generalizado en la sociedad del siglo XXI.

La punta del iceberg

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El libro de la selva

Víctor Alvarado

Parece inevitable que la maquinaria de la factoría Disney frene su nueva política, dado el éxito de transformar sus películas de animación en largometrajes de personajes de carne y hueso como ya hizo con Maléfica y Alicia en el país de las maravillas, por poner un par de ejemplos.

Mowgli es un niño criado por una manada de lobos. Este pequeño deberá abandonar la selva porque el tigre Shere Khan le persigue. Sin embargo, el chaval no está solo, ya que algunos animales, como un oso y una pantera, le protegen.

El encargado de llevar a buen puerto este proyecto ha sido un especialista en el cine de superhéroes. John Favreau nos hizo reír y vibrar en la butaca gracias a sus trabajos en las dos primeras partes de Iroman, protagonizadas por Robert Downey Jr. El cineasta se enfrenta a un reto porque El libro de la selva ha tenido buenas adaptaciones cinematográficas de la novela de Rudyard Kipling. Por lo visto, la producción combina tanto las técnicas más avanzadas en animación como las nuevas tecnologías que permiten capturar el movimiento de los animales para que todo parezca lo más real posible y uno se introduzca totalmente en la historia. Como dato curioso, el director compara la relación de Mowgli y Baloo con la de él y su abuelo. Además, el realizador explicó que para él no sólo la técnica es suficiente, sino que se deben transmitir emociones. Una de las claves para entender el buen funcionamiento del largometraje ha sido alcanzar el equilibrio entre el drama y la acción trepidante, sin olvidar ciertos toques de humor y nostalgia que, lógicamente, nos hace mirar hacia 1967 y Wolfgang Reitherman que nos tocó el corazón en la archiconocida y divertida cinta de de dibujos animados que se homenajea.

Tanto cineasta como guionista han tratado no sólo de entretener, sino de ser fieles a los valores que transmiten los textos del escritor nacido en el siglo XIX, como el de la amistad de dos puntos de vista, el de su mentor Bagheera y el de un espíritu libre como el de Baloo. Merece la pena prestar atención al tema de la acogida, puesto que ha sido tratado con un gusto exquisito, lo que permitiría plantear un cine fórum por el sacrificio que supone este gesto y la enorme recompensa. Por otro lado, el concepto de trascendencia se sugiere sutilmente por el enorme respeto que profesan todos los animales hacia los elefantes, a los que consideran los creadores de ese “paraíso” terrenal. Y es que, en este caso, hay que reconocer que Disney cuida esos pequeños detalles que mejoran y engrandecen a sus antecesoras como ya se hizo en el planteamiento inicial de la versión del año anterior de Cenicienta.

El libro de la selva

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Batman v Superman: El amanecer de la justicia

Víctor Alvarado

Cuando dos titanes como Batman y Superman se enfrentan en la pantalla, las expectativas suelen ser muy elevadas y, aunque la película resulta entretenida, nos parece mejorable por varios motivos.

Esta producción guarda cierta relación con Trinidad de Matt Wagner; Batman: El regreso de un caballero oscuro de Frank Miller y Klaus Janson; y Superman/Batman: Enemigos públicos de Jeph Loeb y Ed McGuinnes, que amablemente han sido cedidos por la editorial ECC para hacer un análisis comparativo.

Batman v Superman: El amanecer de la justicia es la secuela de El hombre de acero que dirigiera Zack Snyder, que repite como cineasta. La película no está bien diseñada porque 150 minutos se nos antojan excesivos, teniendo en cuenta que la mayoría del tiempo se dedica a la acción, introduciendo demasiadas tramas. A pesar de no olvidarse del intenso drama de los personajes, se deja mucho a la imaginación, simplificando con un par de frases escuetas en cada diálogo. La banda sonora y la fotografía son inmejorables. El final queda totalmente abierto y todo apunta a la primera entrega de La Liga de la Justicia. Hay una escena que demuestra la capacidad de los americanos para trascender, pues se escucha la plegaria de una persona que teme por su vida y llama la atención la falta de complejos de éstos hacia su patria y su bandera.

La principal diferencia con respecto a los cómics es que tanto Superman como Batman presentan unas manchas en sus expedientes, ya que Superman viene de partirle el cuello a Zod y El Hombre Murciélago tiene un gatillo fácil, lo que choca bastante, pues en los tebeos Superman siempre defiende la vida, mientras que Batman pasa ciertas rayas, pero nunca mata a sus rivales por su ética bien entendida. Por otra parte, el realizador estadounidense conserva la esencia de los protagonistas, pero profundiza poco, puesto que Batman tiene un pasado oscuro por la muerte traumática de sus padres, tan importantes en la infancia de un chavalito. Este hombre hace justicia de un modo peculiar, generando miedo en los delincuentes para combatir el mal. En cambio, para Clark Kent, el ejemplo a seguir lo ha encontrado en sus padres, que siempre le han guiado por el buen camino; le han hecho la vida fácil, animándole en su vocación. No obstante, el lado inocente de Superman de los cómics queda empañado en la película.

El carácter mesiánico del hombre de acero queda patente en el amor que profesa a Lois Lane y a la humanidad, lo que se convierte en su punto débil porque frena su potencial desde el punto de vista de Batman, mientras que Bruce Wayne, como buen detective, no deja que los sentimientos interfieran en sus acciones. De hecho, a pesar de que se le atribuya a Bruce fama de mujeriego, para él es difícil llevar una relación de pareja por su cruzada contra el mal. Sin embargo, este último aspecto no aparece en la película.

Finalmente, los protagonistas Henry Cavill, Ben Affleck y Amy Adams están razonablemente bien. Jessey Eisenber en el personaje de Lex Luthor no presenta ese toque de ambigüedad y de ingenio que hizo grande a Gene Hackman, mientras que Jeremy Irons no encaja en el papel de Alfred porque resulta muy frío, faltándole ese punto de humanidad que le caracteriza.

Batman v Superman: El amanecer de la justicia

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A propósito de 'La tierra que pisamos', de Jesús Carrasco

Guadalupe Arbona Abascal

Llegó la nueva novela de Jesús Carrasco. Después de su magnífica opera prima, Intemperie, era esperada. Se publicaba el día 16 de febrero, con una fuerte cobertura de entrevistas en la prensa. La leo de un tirón; como también leo algunas de las entrevistas que el escritor ha concedido. Descubro el dolor de Carrasco por la historia reciente y sus matanzas: la guerra civil española, los totalitarismos europeos, la colonización. Estos terribles acontecimientos no tienen nombre en la obra. Los que sí los tienen son los personajes que los padecen y asumen. La tierra que pisamos es una novela sobre el dolor. El dolor terrible, el dolor humillante, el dolor ignorante, el dolor sangriento, el dolor ignominioso, el dolor vejatorio, el dolor denigrante. El dolor que se entierra en las entrañas del suelo que pisamos.

Eva Holman y Leva: de la extrañeza a la unidad

En una aldea española, se concentra el drama atroz de sus dos personajes protagonistas: Eva Holman y Leva. Eva pertenece al mundo de los poderosos del relato, se ha trasladado a la Extremadura española con su marido enfermo, Iosif, en premio por sus contribuciones con un Imperio imaginario que ha dominado el mundo a base de desjarretarlo a su capricho. Refugiada en una casa de campo a las afueras de una aldea extremeña, recibe la visita de un ‘indígena’ que, tras haber padecido vejaciones terribles, vuelve a su tierra. La historia que se cuenta es la de la relación de estos dos personajes que van entretejiendo sus historias y llegan a hacerse uno, desafiando las normas de un mundo que, para mantenerse, debe petrificarse en el odio entre amos y esclavos. Eva rompe esa dinámica y, lentamente, casi sin quererlo, va encontrando su voz y su sitio al lado de Leva. El humillado nativo es la víctima más hiriente de este Imperio, su historia, que Eva va descubriendo y desgranando en sus páginas, se hace a veces intolerable. Eva, en la convivencia con Leva (hay un juego con los nombres), ve cómo van cayendo los ‘valores’ formales e impuestos por el Imperio (un dios que percibe ausente, una patria que pide el sacrificio del hijo, una falsedad de lo que se llama bien). Al mismo tiempo, comienza el descubrimiento de sí misma a partir de la relación con Leva, la víctima. Empieza a cambiar (se derrumba su ideología), a descubrir gestos de piedad (muy diferentes a los del deber), a percibir la unidad con lo otro. Entre dos términos se mueve esta nueva Eva: por un lado, el deseo de unidad con Leva, “si no le denuncié nada más verle fue por la fascinación de su presencia. Si no lo hago ahora es porque hay algo que nos une y debo tratar de averiguar qué es antes de que los soldados entren y se lo lleven, como se llevaría a un basurero los desechos de una cocina” (p. 122). Por otro lado, el hallazgo de que lo que los reúne es la necesidad porque ella renace en la percepción de su debilidad que la prepotencia del Imperio ha aplastado: “¿Cómo podría haber sabido que sería mi debilidad la que me salvara?” (p. 195). Ahora bien, la relación no tiene la densidad humana que tenía ‘ese cosido de pespuntes apretados’ que se presentaba en la novela anterior de Carrasco. Tampoco ofrece el horizonte inmenso que se abría a través de la relación entre el Viejo y el Chico en Intemperie que, atravesando dolores y vejaciones inmensas, se abrían a un sentido más allá de esas circunstancias aplastantes. En esta segunda novela de Carrasco, la tierra no es intemperie y pesa demasiado.

¿Dónde apaciguar el dolor?

A propósito de 'La tierra que pisamos', de Jesús Carrasco

Guadalupe Arbona Abascal | 0 comentarios valoración: 3  122 votos

El cuento de la princesa Kaguya

Víctor Alvarado

Una de los pocas producciones que pudo hacer sombra a la gran y positiva cinta de Disney el año pasado, Big Hero 6, en la lucha por el Oscar a la Mejor Película de Animación, fue El cuento de la princesa Kaguya, que por fin se ha estrenado en España. Una pareja de entrañables ancianos se encuentran a una niña diminuta y la cuidan con mimo hasta que se acaba convirtiendo en una guapa mujer, pretendida por todos, que esconde un secreto.

El encargado de llevar a cabo este proyecto ha sido Isao Takahata, uno de los estandartes de los estudios Ghibli junto al inolvidable Hayao Miyazaki. A este cineasta lo recordamos por un dramón de dibujos animados, llamado La tumba de las luciérnagas, así como obras maestras de la televisión como Heidi o Ana de las tejas verdes. Y si hace dos años se despidió Miyazaki con El viento se levanta, el año pasado fue el turno de la otra estrella del anime japonés que, en teoría, se despide con El cuento de la princesa Kaguya, basada en el cuento popular del siglo IX El cortador de bambú.

Sin embargo, no se engañen, el realizador de este largometraje hace un tipo de animación más apropiada para el público adulto que para el infantil. Las situaciones vividas te acaban dejando tocado, acuérdense de la serie Marco. Podemos decir que el punto luminoso de los estudios Ghibli lo pone Miyazaki, mientras que Takahata presenta un toque más pesimista. Algunos pueden pensar que la cinta se alarga innecesariamente y no les quitamos la razón, porque 137 minutos son excesivos, teniendo en cuenta la parsimonia nipona. Lo que pasa es que se recrea en los paisajes, a cada cual más bonito, ya que cada plano es un cuadro que merecería una exposición.

Esta producción intenta concienciarnos de que la ambición del ser humano puede ser un obstáculo para disfrutar con las personas a las que queremos. Por otra parte, su visionado nos sugiere que la felicidad no la da la posición social, sino el saber mirar al corazón de los demás. Por último, el valor de la acogida tiene gran importancia en este relato y la escena, de bella factura, donde la princesita gatea y da los primeros pasos expresa esa idea.

El cuento de la princesa Kaguya

Víctor Alvarado | 0 comentarios valoración: 2  171 votos

Poveda

Juan Orellana

El director afincado en Ciudad Rodrigo, Pablo Moreno, fundador de Contracorriente-Three Columns Entertainment, que sorprendió al público con Un Dios prohibido, sobre los mártires de Barbastro en la Guerra Civil, vuelve a esa época de nuestro pasado para acercarnos a algunos momentos de la vida de San Pedro Poveda, que fue asesinado en las tapias del cementerio de la Almudena de Madrid el 28 de julio de 1936.

Poveda arranca en el momento del arresto de Pedro Poveda (Raúl Escudero) nada más estallar la guerra. Un miliciano, Felipe (Miguel Berlanga) decide interrogarle para saber quién es realmente, y ese va a ser el recurso narrativo para que, a base de flashbacks, conozcamos algunos momentos clave en la vida y obra del santo. Así, vamos a asomarnos a su trabajo educativo con los cueveros de Guadix, a su creación en Asturias de una Academia Femenina para estudiantes de Magisterio, y a la fundación de la Institución Teresiana, entre otras cosas. También seremos testigos de sus dificultades intraeclesiales, así como del recelo que sus iniciativas pedagógicas van a despertar en los líderes del laicismo educativo del momento.

Pablo Moreno es un director y guionista solvente, que ha vuelto a demostrar que sabe rentabilizar al máximo los presupuestos de que dispone, normalmente limitados para lo que es una película de época. Aunque es el primer biopic, al menos contemporáneo, que se realiza sobre Pedro Poveda, es fácil encontrar ecos en la película de cintas recientes como Don Bosco, Encontrarás dragones, Prefiero el paraíso... y otros elementos más puntuales que evocan títulos como La Misión o Los chicos del coro.

No cabe duda de que uno de los mayores aciertos del film es el recurso, ya usado en su anterior film, de "humanizar al antagonista", en este caso el miliciano Felipe. Esta fórmula es útil para evitar caer en guerracivilismos, algo difícil y que Pablo Moreno ha sabido resolver siempre muy bien. Por otra parte, resulta muy sugerente y políticamente incorrecto que la película ponga el acento en la promoción de la mujer frente a un machismo instalado en la propia República de izquierdas. La película, además de su interés histórico y divulgativo, tiene una tremenda actualidad en cuestiones como la libertad de enseñanza y la emergencia educativa.

Poveda

Juan Orellana | 0 comentarios valoración: 2  181 votos

La verdad duele

Víctor Alvarado

El cine deportivo no funciona demasiado bien en la taquilla española, aunque los americanos son genios en este género del que han salido obras maestras como El orgullo de los yanquis, Elegidos para la gloria o, la más reciente, El entrenador Carter. Todas ellas están basadas en hechos reales al igual que ocurre con la cinta La verdad duele, una producción con alto contenido de cine de denuncia.

La dirección ha corrido a cargo del periodista Peter Landesman, conocido por ser el excelente guionista de Matar al mensajero, que está preparando una interesante película sobre el enfrentamiento entre judíos y romanos en el sitio de Masada para la productora de Ridley Scott.

Este cineasta ha tratado de explicar las consecuencias de la práctica del fútbol americano para la salud de deportistas profesionales en declaraciones a Fotogramas: “Un partido es espectacular, aunque no somos conscientes de lo que esos golpes y choques violentos causan en el cerebro de los deportistas. Los equipos más importantes y las corporaciones que manejan la liga profesional no querían que se hiciera esta película. Que se emita un programa en televisión tampoco les inquieta, hay otras cadenas que dan partidos y noticias y que generan muchos dólares en publicidad. Pero si haces una película con una gran estrella, entonces les entra miedo e intentan boicotearte”. En cuanto a este relato cinematográfico hay que decir que entretiene y conmueve, pero presenta algún que otro bajón de intensidad.

Para ello, el realizador ha contado con la indiscutible estrella Will Smith. Este actor ha sido uno de los promotores de la campaña contra los Oscar 2016 por no haber ningún negro nominado en ninguna categoría. Sin querer entrar en polémica, tanto la interpretación como la película merecerían haber corrido mejor suerte en la carrera por los Oscar. Para ser sinceros, el citado actor afroamericano se luce en cada plano. Si echamos un vistazo a todas las nominadas, choca que una película como La gran apuesta haya entrado en la lucha por los Oscar, como ocurrió el año pasado con otra película del mismo director, David O Russell, como la nefasta La gran estafa americana, que parece que vive de las rentas.

Esta película cuenta la vida de un excelente médico, Bennet Omalu, que trata con la máxima dignidad a todos los sujetos a estudio por raro que pueda parecer, ya que se trata de un forense. Esta producción nos puede ayudar a reflexionar sobre cómo un cristiano coherente y comprometido debe actuar cuando su búsqueda de la verdad puede suponer un freno a su éxito profesional haciendo honor a la evangélica frase: “La verdad os hará libres”. Por otra parte, invita a pensar en qué puede pasar si dejamos nuestra vidas en manos de Dios para tomar decisiones importantes.

La verdad duele

Víctor Alvarado | 0 comentarios valoración: 3  117 votos

El renacido (The revenant)

Víctor Alvarado

De entre los western de aventuras que se han hecho a lo largo de la historia podríamos destacar algunos como Centauros del desierto, El oro de McKenna y Las aventuras de Jeremías Johnson, protagonizado por Robert Redford, con la que esta guarda ciertos paralelismos. La historia que se cuenta está basada en hechos reales y parte de la novela de Michael Punke. La vida de este hombre ya fue llevada a la gran pantalla por el cineasta C. Safarian, titulada El hombre de una tierra salvaje.

Hugh Glass es un experimentado trampero de la América profunda, que es traicionado por un miembro de su equipo. Este hombre demostrará su capacidad para resurgir de las cenizas e irá en busca del citado individuo para capturarlo.

Esta producción viene avalada por 12 nominaciones a los Óscar (esta es la mejor película de la temporada hollywoodiense junto a El puente de los espías y Marte), dirigida por un interesante director mexicano como Alejandro González Iñarritu, autor de Babel, 21 gramos o la excesivamente valorada Birdman. Este cineasta se ha superado, haciendo un gran favor al crepuscular género del oeste y nos encontramos ante el mejor de sus trabajos con diferencia. El film es duro e intenso. No deja tiempo al espectador ni para respirar a pesar de su extensión. La duración no es un problema porque se pasa en un suspiro. La fotografía es maravillosa y para conseguir ese tipo de iluminación se rodaba tres horas al día, lo que generó el consecuente agotamiento de los actores por la dureza del clima.

Los temas de la película son la capacidad de superación y el espíritu de venganza pero, con matices, ya que esta frase lo dice todo: “La venganza está en manos de Dios”, con lo que podemos decir que el protagonista confía en la Providencia y se encuentra con esos pequeños ángeles que se cruzan en su camino. La luz juega un papel trascendental en los acontecimientos y está cargada de simbolismo, ofreciéndonos algunas señales del acercamiento del director al catolicismo, puesto que su filmografía, si exceptuamos su éxito del año pasado, parece que progresivamente va trasmitiendo en su obra un mensaje esperanzador que busca el encuentro onírico, en este caso con Jesucristo, aunque podamos cuestionar las acciones del protagonista.

En el reparto destacan actores de la talla de Tom Hardy, Donhall Gleeson y un DiCaprio que vuelve a estar en la lucha por la ansiada estatuilla. Perdóname Leo por la confianza, pero si no la consigues en esta ocasión, nunca lo lograrás. Te lo mereces.

El renacido (The revenant)

Víctor Alvarado | 0 comentarios valoración: 2  177 votos

Creed. La leyenda de Rocky

Víctor Alvarado

Todos hemos oído decir que segundas partes nunca fueron buenas. El caso es que esta séptima entrega deja en mal lugar a ese refrán. En nuestra modesta opinión debería entrar en el ranking de las grandes películas de boxeo de la historia en las que estarían Gentleman Jim, Kid Galahad, Nadie puede vencerme, Marcado por el odio, The fighter, Huracán Carter o Cinderella man, todo ello sin olvidar la primera parte de Rocky y la obra en cuestión: Creed. La leyenda de Rocky.

En esta ocasión, este icono del pugilismo cinematográfico cuelga los guantes de boxeador para convertirse, haciéndose querer, en el entrenador del hijo de Apollo Creed, nada más y nada menos.

La dirección ha corrido cargo de Ryan Coogler, que se confiesa fan del personaje y que ha sacado lo mejor de la saga, aprovechando el poso dejado por los anteriores guiones, con lo que gran parte del trabajo ya estaba hecho. Tan sólo era necesario hacer una serie de ajustes para que el engranaje de la historia funcionara a la perfección, alcanzando el notable alto. El cineasta dosifica la información y hace pequeños giros argumentales para que el espectador no pierda la atención. El único pero lo encontramos en la trama amorosa, coincidiendo con lo dicho por un crítico de prestigio, ya que lastra el magnífico relato, donde no faltan las inolvidables coreografías y la famosa escalera del museo de Filadelfia (me encantaría subirla, escuchando su banda sonora).

La interpretación de Sylvester Stallone es merecedora de una nominación al Óscar, que me alegraría que ganase aunque parece que el actor Mark Rylance, que hacía de espía ruso en la sobresaliente El puente de los espías, tiene todas las papeletas para lograr la ansiada estatuilla. No obstante, el dato más interesante es su vuelta a la fe católica como se puede comprobar en las siguientes perlas que les mostramos de su espiritualidad: “Cuanto más voy a la iglesia y más profundizo en mi creencia en Jesús y escucho su Palabra, a la vez que dejo que su mano me guíe, siento cómo me libero de mis presiones. La iglesia es el gimnasio del alma”.

El tema principal de este largometraje es el valor de la acogida porque todos merecemos una oportunidad para intentar ser felices. Por otra parte, esta producción apunta la defensa de la dignidad de la persona con una certera frase de Rocky hacia su pupilo y la réplica de éste, en otro momento, animándole a que no se rinda ante la dificultad. Tampoco podemos olvidar que se trata de una cinta abierta a la trascendencia en la que Balboa habla con Adrien en una escena muy fordiana en un cementerio católico que nos puede hacer reflexionar sobre el amor auténtico y verdadero.

Creed. La leyenda de Rocky

Víctor Alvarado | 0 comentarios valoración: 3  148 votos

Odiosos ocho

Víctor Alvarado

Aunque las películas violentas no son santo de mi devoción, a Quentin Tarantino se le perdona casi todo, ya que saca no sólo lo mejor de los actores, sino que sus historias son muy buenas, acuérdense de Pulp Fiction, Malditos bastardos o Django Desencadenado, que sirvió para lucimiento personal de Christoph Waltz.

Este reconocido guionista y excelente director estrena su segundo western y ha conseguido revitalizar el género con tan sólo dos películas, la primera bastante mejor que esta segunda. Para la banda sonora ha contado con un compositor de campanillas como Ennio Morricone que, como curiosidad, se trata de un comprometido católico, razón por la cual le han negado algún que otro premio de prestigio. Por otra parte, de todos es conocido el amor que profesa el citado realizador por el cine, negándose a filmar en digital, al considerar que se pierde la esencia del séptimo arte y como buen cinéfilo explicó a Fotogramas que el cine refleja el sentir de una época del siguiente modo: “En el de los años 30, todo es blanco y negro. Los de la época de Eisenhower vendían la América ideal de los 50. Luego vienen los spaghetti-western de los 60 y los hippie western de los 70, cargados de cinismo”.

El hecho es que no es el mejor trabajo de Tarantino, a pesar de que guarda ciertos paralelismos en su desenlace con Malditos bastardos, porque la reivindicación que se hace o porque el modo de hacer justicia de este cineasta es particularmente sangriento. Estamos ante una historia brutal con moraleja que pretende hacernos reflexionar sobre el significado de rechazar a alguien por motivo de su raza.

El problema de esta producción, con aroma a película del oeste italiana de estética católica, que recuerda la novela de Agatha Christie Los ocho negritos, es su duración. Estamos ante la nada despreciable cifra de 187 minutos de reloj con diálogos interminables no siempre bien resueltos, ni demasiado brillantes. Sin embargo, existen varias escenas de humor bastante simpáticas. De todas formas, en este caso, a pesar de que hay muchos detalles que nos gustan, tenemos la impresión de que el talento se le ha subido a la cabeza o, en caso contrario, es que necesita un buen montador que hubiera hecho unos cuantos recortes; de haberlo logrado, hubiese llegado a su habitual nivel.

Las caracterizaciones de los actores nos parecen inmejorables y, como el propio título indica, la forma de ser de los personajes provoca un rechazo inmediato por parte del espectador. No obstante, a pesar de que Samuel L. Jackson, su actor fetiche, no está nominado a los Óscar, el repertorio de gestos y miradas lo convierte en el simbólico ganador de la estatuilla. En el reparto destacan intérpretes de la talla de Kurt Russell, Tim Roth y Jennifer Jason Leigh, nominada a los Óscar 2016.

Odiosos ocho

Víctor Alvarado | 0 comentarios valoración: 3  115 votos

El Aleluya de Nigeria en la Fundación Rafael del Pino

Fernando de Haro

Aleluya, mi documental dedicado a Nigeria, se estrena este jueves, en Madrid, a las 19 horas en la Fundación Rafael del Pino (Calle Rafael Calvo, 19). Aleluya es una película dedicada a Nigeria. A sus mártires, a su gente. Está grabada en la capital y en varias ciudades del norte de un país donde el terrorismo de Boko Haram y el islamismo golpean con fuerza desde hace 15 años. ¿Cómo puede un documental dedicado a la persecución de los cristianos africanos titularse así? Es una de las muchas provocaciones que contiene esta cinta y que el espectador descubre con asombro a medida que se adentra en ella.

En 2014 el mundo entero descubrió las atrocidades de Boko Haram cuando fueron secuestradas más de 200 jóvenes que habían acudido a realizar un examen en Chibok. Aleluya relata las circunstancias de ese secuestro y recoge el testimonio de otras personas que han estado en manos de los terroristas durante meses. Decenas de miles de personas han perdido la vida y cerca de dos millones han tenido que abandonar sus casas. Su director ha realizado numerosas entrevistas de víctimas de la violencia islamista. Pero Aleluya no es una película morbosa ni triste. De Nigeria nos llega, con este documental, la vida de un pueblo que canta, que baila, que perdona, que permanece fiel y que agradece la fe recibida.

Esta película, Aleluya, es el tercer documental de una serie dedicada a los cristianos perseguidos. El primero de ellos, Walking next to the wall, fue rodado en Egipto y está dedicado a los coptos. El segundo, Nasarah, grabado en el Líbano, está dedicado a los sirios e iraquíes perseguidos por el Daesh. Los tres están disponibles en la plataforma Vimeo. La serie está dirigida por Fernando de Haro a través de la productora N Medio. El proyecto se lleva a cabo con la ayuda del Instituto de Estudios Históricos de la Universidad CEU San Pablo y la Fundación Hernando de Larramendi.

A comienzos de 2015, según las estimaciones de Naciones Unidas, la violencia de Boko Haram había provocado cerca de un millón de desplazados que se habían quedado dentro de Nigeria. Otras 200.000 personas habían decidido huir a los países cercanos. Los datos están tomados de los informes de la National Emergency Managament Agency, una agencia nacional. En realidad, todo el mundo sabe que las cifras son aproximadas y que se incrementan de forma rápida. Ya en abril de 2015 la International Organization for Migration hablaba de un millón y medio de desplazados solo en los estados del norte.

El Aleluya de Nigeria en la Fundación Rafael del Pino

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Mia madre

Juan Orellana

Se estrena la última película del famoso director y actor italiano Nanni Moretti, al que llevábamos tiempo sin ver en nuestras pantallas (Habemus Papam, La habitación del hijo…) y que en esta ocasión nos ofrece un drama personal, dedicado a su madre, en el que sin duda hay muchos elementos autobiográficos.

Un ejemplo de esta sombra personal y biográfica es que la protagonista, Margherita (interpretada magníficamente por Margherita Buy), hace el papel de una directora de cine social, una mujer políticamente comprometida, como precisamente ha sido siempre Nanni Moretti. Margherita se está divorciando de Vittorio, un actor con el que tiene una hija adolescente, Livia. El hermano de Margherita (interpretado por Nani Moretti) decide dejar el trabajo para dedicarse completamente a su madre, gravemente enferma en el hospital. Curiosamente también Moretti se divorció de una actriz de tres películas suyas (Silvia Nono) y con la que tuvo un hijo que cumplirá ahora 20 años. Así pues estamos ante un film que nace del corazón de Moretti, de sus sentimientos de hijo, y que quizá quiera rendir homenaje a su madre a la vez que alcanzar una cierta catarsis personal.

La película analiza el alma dividida de la protagonista, que debe atender a su absorbente trabajo y cuidar a su hija adolescente, a la vez que acompañar a su madre en el tramo final de su existencia. La película no se recrea en culpabilidades ni ofrece un cargante psicoanálisis, solo habla del amor y del sufrimiento, desnudos, sin discurso, a lo Moretti (recordemos La habitación del hijo). Pero también, como en aquel film sobre la muerte –no de una madre sino de un hijo– se echa de menos una mínima apertura a las preguntas de sentido y a la trascendencia. Este tono dramático está compensado con el humor característico del director, en este caso servido a través del personaje de Barry Huggins (John Turturro), que hace de actor inseguro e histriónico en el rodaje que dirige Margherita. Esta aportación cómica es arriesgada pues no está claro que engarce bien con el tono dramático del film. En cualquier caso, estamos ante una película muy humana, que ofrece una mirada realista y positiva sobre la familia, y que obtuvo el Premio SIGNIS del Jurado Ecuménico en el Festival de Cannes, así como dos David de Donatello para las dos protagonistas femeninas.

Mia madre

Juan Orellana | 0 comentarios valoración: 3  111 votos

El hijo de Saúl

Juan Orellana

Polonia, 1944. Saúl Ausländer (Géza Röhrig) es un prisionero judío húngaro que es obligado a trabajar en los hornos crematorios de Auschwitz. Un día descubre entre los que van a ser incinerados el cuerpo de un joven a quien Saúl cree su hijo. Entonces lo oculta y busca un rabino para poder enterrarlo con dignidad. Todos sus compañeros le empiezan a considerar como un loco, que además pone en peligro sus planes de fuga.

Sorprendente opera prima del húngaro László Nemes (Budapest, 1977). Sus padres se instalaron en París huyendo del comunismo, con lo que Nemes tuvo una educación en gran parte francesa. Aprendió el oficio de la mano del cineasta Béla Tarr, quien le enseñó a mirar la realidad de una forma más artística. Quizá por ello esta película no se parezca a nada de lo que se ha hecho anteriormente sobre el Holocausto.

Casi toda la película está rodada desde el punto de vista del protagonista, casi como una sucesión de largos planos subjetivos. A esta arriesgada fórmula narrativa se añade la escasa profundidad de campo de los encuadres, que nos obliga a ver desenfocadas las escenas más terribles del exterminio de los judíos en las cámaras de gas. Se trata de una opción más ética que estética, ya que pone al espectador frente a esa tragedia moral sin hacer de ello un espectáculo. Por otra parte, el argumento mismo nos muestra a un hombre que por creer incondicionalmente en la dignidad de un ser humano particular acaba convirtiéndose en un loco a los ojos de propios y ajenos. Quizá por ello el director declara: “En una historia tan oscura como la aquí narrada, creo que también se palpa un gran sentimiento de esperanza: a través de la pérdida total de la integridad, de los valores y de la religión, un hombre comienza a escuchar una débil voz en su interior, que le empuja a realizar una hazaña aparentemente vana e inútil, para terminar encontrando moralidad y un afán de supervivencia en su interior”.

El hijo de Saúl obtuvo el Gran Premio del Jurado y Premio Fipresci en el pasado Festival de Cannes, y ha sido seleccionada por Hungría para los Oscar, en los que parte como una de las favoritas en la categoría de Película de habla no inglesa.

El hijo de Saúl

Juan Orellana | 0 comentarios valoración: 2  189 votos

Palmeras en la nieve

Juan Orellana

Clarence (Adriana Ugarte) descubre una carta olvidada durante años que le empuja a viajar desde las montañas de Huesca a Bioko para visitar la tierra en la que su padre Jacobo (Alain Hernández) y su tío Killian (Mario Casas) pasaron la mayor parte de su juventud, la colonia española de Fernando Poo. Allí Clarence desentierra el secreto de una historia de amor prohibido entre un colono y una guineana. Este es el argumento de Palmeras en la nieve, adaptación de la novela homónima de Luz Gabas, con guión de Sergio G. Sánchez, dirigida por Fernando González-Molina (Tengo ganas de ti, Tres metros sobre el cielo…) y protagonizada por el actor fetiche de este director, Mario Casas. Le dan la réplica Berta Vázquez, Macarena García, Adriana Ugarte, Emilio Gutiérrez Caba y Celso Bugallo, entre un elenco de más de setenta actores.

Aunque esta producción de Atresmedia es la película española de mayor presupuesto en los últimos años, el resultado no está a la altura de su inversión. Ciertamente el dinero se nota en el diseño de producción, en los sets de las formidables localizaciones de Colombia, Huesca y Gran Canaria, en la dirección artística, los diseños digitales y en los más de dos mil extras empleados en el rodaje. Pero lo más barato es lo que falla, el guión, que difumina los auténticos conflictos morales en un marco colonialista para centrarse en una historia demasiado mimetizada a los culebrones televisivos de sobremesa. Además el director, que ha dirigido más series televisivas que largometrajes, parece sentirse cómodo con este planteamiento formal. Pero hay otro elemento que resta fuerza al film, y es la interpretación de Mario Casas, poco convincente y escasa de registros. Al margen de todo esto, probablemente al film le pueda ocurrir el mismo fenómeno que le sucedió a Carne de Neón, también con Mario Casas: fracasó al incluir en una trama para adultos un actor de éxito juvenil. No fueron a verla ni unos ni otros por la ambigüedad de su propuesta. Palmeras en la nieve tiene una temática más cercana a un público maduro, pero el protagonismo de Mario Casas es un guiño a un target adolescente. Sólo un marketing abrumador podrá tratar de sortear este error de concepción. El arranque es una impactante escena sexual interracial que ya es una declaración de principios: la película quiere, sobre todo, vender. Todo lo demás está supeditado a la comercialidad del producto. Y eso es lícito, pero rara vez sale bien. Es una película más de ejecutivos que de cineastas.

Palmeras en la nieve tiene aspectos brillantes, amén de los ya aludidos, con algunas subtramas con interés; y la interpretación de la actriz ucraniana-etíope Berta Vázquez es formidable. También lo es la banda sonora de Lucas Vidal. Asimismo se agradece el tono equilibrado con el que muestra la presencia española en la isla. Pero la película se queda muy corta en el desarrollo de personajes, en la hondura dramática de los conflictos más allá de los tópicos, y queda como resultado una desproporción entre lo sofisticado del envoltorio y lo parco del contenido.

Palmeras en la nieve

Juan Orellana | 0 comentarios valoración: 2  177 votos

Rams (El valle de los carneros)

Juan Orellana

Nos llega una película extraña. La Espiga de Oro en el último Festival de Valladolid fue a parar a esta película islandesa que constituye el segundo largometraje no documental de Grímur Hákonarson. Rams reúne algunas de las características de cierto cine escandinavo, como el de Aki Kaurismaki (El Havre) o el de Bent Hamer (Kitchen stories): un tempo sereno –no “lento” en el sentido despectivo con el que a veces se usa el término–, una extraña emotividad fría, una mirada tiernamente irónica sobre el ser humano, y una complicidad sutil y genuina con el surrealismo.

La película Rams trata de la historia de dos hermanos solteros entrados en años, Gummi (Sigurður Sigurjónsson) y Kiddi (Theodór Júlíusson), que se dedican a la ganadería bovina, ovejas y sobre todo carneros. Llevan cuarenta años enemistados y casi sin dirigirse la palabra, a pesar de que viven uno junto al otro. Pero sucede algo que les obligará a volver a relacionarse: la amenaza de un virus que puede acabar con su ganado, único recurso que tienen para sobrevivir.

El argumento de reencuentros fraternos tiene ciertos paralelismos con “Una historia verdadera” de David Lynch, en el sentido que cuenta la reconciliación de dos ancianos hermanos que llevan años enemistados y que en el fondo de su alma anhelan el perdón y la verdadera fraternidad. También se asemeja en el clima pausado y contemplativo de ciertos momentos de carretera del film. Sin embargo, en la islandesa se ilustra sobre todo el enfrentamiento fraterno, mientras que en la de Lynch el peso estaba en el camino de purificación y de perdón. También se diferencian en el horizonte ideal de los personajes, mucho más amplio en aquella y más reducido en Rams, en que parece que no hay nada en el mundo más allá de los carneros. Aun así, la cinta es muy honesta, cae muy bien por su ternura, y es entrañable en su resolución. Se nota la proveniencia del documental de su director por la forma casi “etnográfica” de introducirnos a la historia.

Rams (El valle de los carneros)

Juan Orellana | 0 comentarios valoración: 2  194 votos

Lejos de los hombres. El huésped de Albert Camus

Cristina Tatu

Recientemente, los admiradores de Viggo Mortensen han tenido la alegría de encontrarlo de nuevo en las grandes pantallas en Lejos de los hombres, una cinta dirigida por David Oelhoffen. Esta película está libremente inspirada en el relato El huésped de Albert Camus, uno de los escritos que componen El exilio y el reino (1957), última obra publicada en vida del autor. El exilio y el reino reúne seis maravillosos relatos: La mujer adúltera, El renegado o un espíritu confuso, Los mudos, El huésped, Jonás o el artista trabajando y La piedra que crece. Todos ellos evocan varios temas relevantes para Camus como la condición humana, la solidaridad y la fraternidad entre los hombres y el deseo de infinito anclado en lo más profundo de cada persona.

El relato El huésped, que Camus pensó inicialmente en llamar Caín, fue finalizado en 1954, ubicando así la historia en el principio de la Guerra de Independencia de Argelia. Descubrimos a Daru, un maestro rural francés que se ve obligado a entregar a la policía al Árabe, un criminal acusado de haber matado a su primo. La obra abre con una fuerte tormenta de nieve que llega sin transición tras una larga hambruna a causa de la sequía y que impide asistir a clase a los alumnos de los diferentes pueblos del desierto.

Daru, «que vivía casi como un monje en aquella escuela perdida», ve por la ventana a dos hombres que suben una colina. Una vez fuera, reconoce al viejo gendarme Balducci acompañado por el maniatado Árabe y los acoge inmediatamente. Poco después, Camus elige, con gran efecto, detenerse en la descripción del Árabe; su «aspecto, a la vez inquieto y rebelde» impresiona a Daru, quien mira fijamente al primero. En esta observación se puede ya percibir la afirmación del ser que el profesor tiene ante sí, quien llega a arrodillarse junto al prisionero para desatarle las manos.

La atención del lector queda, a continuación, marcada por la generosidad, el respeto y, ante todo, la hospitalidad de Daru; una hospitalidad incondicional de hombre a hombre. No sin dolor e incomprensión por el acto bárbaro que ha cometido, Daru mira al Árabe por aquello que es: un hombre necesitado. Para Camus, el hombre no está, de antemano, determinado por su historia. Y así, la actitud del maestro sorprende a su huésped y genera confianza en él.

Lejos de los hombres. El huésped de Albert Camus

Cristina Tatu | 0 comentarios valoración: 3  108 votos

Marte

Juan Orellana

Se estrena la esperada última película del veterano director Ridley Scott, que hace décadas entró en el mundo del cine pisando fuerte con películas como Blade Runner, Alien o Thelma y Louise. Posteriormente ha tenido una carrera más bien irregular y a menudo fallida. Con Marte ha vuelto a ese género que conoce bien y que es el de las aventuras de ciencia ficción. El argumento nos lleva a 2033, cuando una misión tripulada de la NASA en Marte tiene que abandonar precipitadamente el planeta ante la amenaza devastadora de una tormenta. En la operación muere Mark Watney (Matt Damon), uno de los tripulantes, cuyo cadáver queda abandonado y sepultado por el polvo. Unas horas después los directivos de la NASA se quedan anonadados al descubrir que Watney sigue vivo. Y la nave ya no puede dar la vuelta.

El best-seller de Andy Weir está en el origen del guion de Drew Goddard (Guerra Mundial Z), y la esencia del argumento recuerda a la magnífica El náufrago, de Zemeckis, en el sentido de que describe toda la creatividad de que un hombre es capaz para sobrevivir a la soledad en un entorno hostil. Sin embargo, carece de la agudeza antropológica de aquella cinta, al ofrecer una imagen del hombre muy autosuficiente, que solo puede confiar en la ciencia y la técnica, y que no tiene casi ninguna apertura a la trascendencia. Cuando el ser humano se encuentra en una situación límite, cara a cara con la muerte, salen a la luz los factores fundamentales de la conciencia que tiene de sí mismo, y en ese sentido Watney es prototipo del hombre posmoderno, autónomo, superviviente y adiestrado en controlar todo. Qué lejos quedan las preocupaciones metafísicas presentes en Blade Runner. Interesante para constatar el cambio cultural (epocal) que se ha operado en poco más de tres décadas.

No obstante, a la película hay que reconocerle el mérito de funcionar muy bien como entretenimiento, combina el suspense con el humor, ofrece una brillante paisajística marciana (excelente la fotografía de Dariusz Wolski –que ya hizo Prometheus para Ridlet Scott–) y cuenta con un reparto inmejorable (Jessica Chastain, Jeff Daniels, Michael Peña o Kate Mara entre otros).

Marte

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El coro

Juan Orellana

La cuestión educativa sigue invadiendo nuestras pantallas. El canadiense François Girard, que hace años nos sorprendió con El violín rojo, vuelve a los argumentos musicales con El coro, una película que protagoniza el niño Garrett Wareing (próximamente en Independence Day: resurgence), al que acompañan Dustin Hoffman, Kathy Bates, Debra Winger y Josh Lucas, entre otros.

Hay que decir que el argumento es convencional y ciertamente no muy original: Stet es un rebelde chico tejano con graves problemas sociales, hijo de madre soltera fruto de una relación adúltera, que encuentra en la belleza de la música y en su talento para el canto un camino de crecimiento y esperanza en su vida. Cuando consigue ingresar en la elitista National Boychoir Academy, hay personas que van a creer en él, como la directora de su colegio (Debra Winger), y otras que le dan por perdido, como su padre biológico. En medio está el director del coro, el profesor Carvelle (Hoffman), duro e intransigente en la línea del profesor de Whiplast, aunque sin llegar a aquellos extremos. La película tiene ciertos paralelismos previsibles con Los chicos del coro, sin duda más lograda, aunque esta no carece de aportaciones propias de gran interés. Es el caso de la trama del padre, quizá algo forzada, pero que ilustra con acierto la paternidad responsable; o las distintas mujeres que dan a Stet una oportunidad, como la directora de la academia (Kathy Bates), la citada directora del colegio, y en cierto modo también su madre o la esposa de su padre biológico. Todas son capaces de ver en él algo grande, más allá de sus violentos problemas de conducta.

Quizá por su carácter prioritariamente comercial, la puesta en escena es convencional, y quizá se le habría podido sacar más partido, pero el guión funciona y ofrece algunos puntos de giro eficaces. Quizá le falta emoción al film y le sobra academicismo, pero como película sobre la experiencia educativa, sin duda tiene cosas que decir.

El coro

Juan Orellana | 0 comentarios valoración: 2  150 votos

Francisco, el padre Jorge

Juan Orellana

Hoy ha llegado a nuestras pantallas, tras su estreno argentino, la primera película de ficción sobre la vida de Jorge Bergoglio, el Papa Francisco. Un emotivo bio-pic, coproducido entre España y Argentina, basado en Francisco, vida y revolución, la biografía escrita por la vaticanista Elisabetta Piqué, del diario La Nación, de Buenos Aires.

Francisco, el padre Jorge es como un cuadro impresionista que tiene la virtud de que, a través de un conjunto de breves pinceladas, nos ofrece una visión rica y atractiva de la vida de Bergoglio. El director gallego Beda do Campo ha sabido tejer un retrato del Papa argentino que, a pesar de ser inevitablemente incompleto, sugiere suficientes claves interesantes e imprescindibles para entender la identidad del Papa Francisco. Un retrato pintado con pinceles de drama, de humor, de poesía, de intriga, e incluso de melodrama. Se trata de un tapiz construido con mimbres muy humanos.

Estamos ante una película transparente, que evita las dobles lecturas y las enroscadas polémicas para “expertos”. No hay doblez ni en el guión, ni en la puesta en escena, ni en la interpretación de los actores, sin segundas intenciones. Dario Grandinetti, que a priori no recuerda mucho a Jorge Bergoglio físicamente, es creíble de cabo a rabo, y el espectador acaba confiando en su personaje como si de alguien real se tratara. Por su parte, la periodista que interpreta Silvia Abascal nos representa a todos, con nuestros dramas cotidianos, con las fatigas de cada día, y con el deseo de un cumplimiento bueno de la vida. Entre estos dos polos, el de una mujer que camina sobre la cuerda floja de su anhelo, y el de un hombre que vive de la certeza de la fe, se articulan las tramas que van trazando el boceto de un cristiano cabal, nada sofisticado, que llama al pan “pan” y al vino “vino”, devoto de la Virgen, compañero de camino de los pobres, consolador de los pecadores, poco amigo del poder y debelador de injusticias: el padre Jorge, “el más porteño entre los porteños”. El film también mira de frente las lacras de nuestro presente, el aborto, las drogas, la corrupción, la explotación de inmigrantes… incluso parece burlarse de ese periodismo sabelotodo tan frecuente.

Beda do Campo ofrece una mirada interesante sobre Benedicto XVI, y no sucumbe a los tópicos a los que estamos acostumbrados en las películas sobre la Iglesia. Ciertamente hay algún detalle suelto que quizá no responde del todo a la realidad de la Iglesia, pero es algo casi anecdótico y no ensombrece los aciertos de la película. Formalmente la película es pulcra, medida, mimada y juega muy bien con el tiempo narrativo, con ese cruce de pasados y presentes de sabor tan contemporáneo. Su puesta en escena es elegante y exprime al máximo sus posibilidades de producción. En resumen, una película bien hecha, luminosa, interesante y equilibrada. Lo que mucha gente sencilla llamaría una “bonita” película.

Francisco, el padre Jorge

Juan Orellana | 0 comentarios valoración: 3  141 votos

Ghadi

Juan Orellana

La semana próxima se estrena la película Ghadi, una tierna y conmovedora historia sobre un niño con síndrome de Down, dirigida por el debutante cineasta libanés Amin Dora, y que representó a su país en los Oscar. Ghadi también ha recibido el premio del público en los festivales de cine de Busán, Arabian Sights y Mannheim-Heidelberg además de ser galardonada como mejor película y mejor actor en los Premios de la Academia de Cine de Líbano.

El argumento nos lleva a un pequeño barrio cristiano de la costa libanesa, donde vive desde que nació Leba (Georges Khabbaz). Primero fue un niño marginado e incomprendido. De adulto se convirtió en un apreciado profesor de música, casado con la bella Lara (Lara Rain). Su vida parece petrificarse cuando le anuncian que su primer hijo varón va a nacer deficiente. Entonces se plantea abortar. A partir de ese momento se desarrolla una fascinante película, imaginativa, divertida y a la vez conmovedoramente seria.

Ghadi se puede entender como una fábula para adultos, con un humor muy mediterráneo, y una mirada positiva y tierna sobre el ser humano, un poco al estilo de cierto cine italiano. De hecho el cineasta reconoce al cine italiano y al indie americano como sus dos puntos de referencia. La película habla de muchas cosas, como los prejuicios, la envidia, el egoísmo… pero fundamentalmente es un homenaje a tantos niños con síndrome de Down que alegran la vida de los que conviven con ellos. Niños de los que siempre se ha dicho que son ángeles en la tierra, aunque haya quien les mira con pánico y angustia, seguramente porque no han pasado tiempo con ellos. Y como telón de fondo, una comunidad humana entretejida de tradición cristiana y con una religiosidad natural a flor de piel. Se trata de una película muy coral, en la que cada personaje aporta un disparate y un encanto particular. Pero hay dos personajes que tienen la última palabra en cuanto a sabiduría y sentido común, el profesor de música que Leba tuvo de niño, el único que creyó en él, y el sacerdote cristiano del barrio, con una intervención pequeña pero esencial. No se trata de la típica película pro-life en sentido habitual y mucho menos militante. Digamos que aquí el rechazo al aborto va de suyo, con toda naturalidad, ajeno a cualquier dialéctica contaminada ideológicamente.

El proyecto viene de Gabriel Chamoun, que es quien ha producido el film. Él se lo propuso a Amin Dora, que no había estrenado ningún largometraje, pero que era famoso en Líbano como artista visual y que había ganado en 2010 un premio Emmy por la dirección de Shakaboot, la primera webserie dramática árabe sobre la vida en Beirut. Además es profesor en la Academia Libanesa de Bellas Artes. El guión se lo encargó a Georges Khabbaz, muy valorado por la sensibilidad social de sus trabajos, el cual además interpreta al personaje principal de Leba.

Ghadi

Juan Orellana | 0 comentarios valoración: 2  202 votos

Del revés

Juan Orellana

Llega este viernes la última película de Pixar. Sus creativos siempre están buscando la manera de salirse de lo trillado y situarse siempre “más allá”, dar con algo inexplorado, un reto de novedad. Esa actitud es su gran virtud, pero también su espada de Damocles, ya que en el cine la repetición de fórmulas en una manera de asegurar cierto éxito y minimizar riesgos.

En esta película, dirigida por Pete Docter (Monstruos S.A., Up), los protagonistas son las cinco emociones que dirigen los sentimientos de la preadolescente Riley (alegría, tristeza, ira, miedo y asco). La película nos introduce en el cerebro de la niña, a punto de irrumpir en la adolescencia, y allí asistimos a los debates y conflictos entre sus emociones, rodeadas de recuerdos, fantasías y momentos vitales decisivos. El director cuenta que se le ocurrió la idea del guión cuando su hija, divertida y risueña, se transformo en una adolescente callada, triste e irascible.

Como es fácil adivinar, la imaginativa cinta de Pixar, considerada ya por muchos una obra maestra, tiene mucho de psicológica profunda o psicoanalítica, y puede que no sea del todo accesible para los más pequeños por su complejidad. De hecho resulta algo barroca desde un punto de vista conceptual, y hay dentro mucho más de lo que se puede descubrir en un primer visionado, lo cual no es necesariamente bueno. Aun así, Del revés es tan brillante en tantos aspectos que la valoración global que merece, no sólo por su guión sino por su extraordinaria animación, es muy positiva. Lasseter, el productor del film y padre fundador de Pixar, insistió en declarar en Cannes que en Hollywood se menosprecia la inteligencia de los niños y que ellos, por el contrario, apuntan alto cuando se plantean qué es lo que puede entender un niño.

Del revés ofrece, entre otros, un mensaje muy interesante: la tristeza es un sentimiento que también se puede usar a favor de uno mismo. Y lo mismo se puede decir de la rabia, del miedo… Una vez más Pixar vuelve a defender los vínculos familiares, nos ofrece momentos muy emotivos, y un inteligente sentido del humor.

Del revés

Juan Orellana | 0 comentarios valoración: 2  223 votos

El individuo sin individualidad

Miguel de Haro

En fechas recientes se ha traducido por primera vez en nuestra lengua al gran jurista y filósofo italiano de mediados del siglo XX Giussepe Capograssi. La editorial Ediciones Encuentro nos permite acceder de manera directa a un mejor conocimiento de su obra, por medio de la Colección Mínima Política, y con la más que interesante labor de la profesora Ana Llano, quien a través de un estudio preliminar nos introduce y sitúa de una manera muy certera en la esencia del pensamiento y obra de este brillante escritor.

El autor es un abogado, profesor y magistrado del Tribunal Constitucional italiano que, aunque no llegó a ejercer dicho cargo por su muerte prematura en el año 1956 unos meses después de su designación, desarrolló a lo largo de su vida una intensa actividad de pensamiento filosófico denominada “doctrina de la experiencia jurídica”. El eje esencial de su pensamiento está atravesado por la interrelación del individuo y su ámbito histórico y social, aspectos que son determinados por la centralidad de la voluntad del sujeto, que es el verdadero objeto de interés.

El individuo sin individualidad, “Incertezze sull’individuo” en su denominación originaria en lengua italiana del año 1953, nos muestra una serie de reflexiones esenciales sobre la situación en la que se encuentran el hombre y la sociedad moderna. Este análisis no solo se circunscribe a una descripción crítica y analítica del hombre, sino que propone un detallado estudio de los medios que deben ponerse en marcha para que se produzca un renacimiento de lo humano, del yo.

La situación del individuo en la mitad del siglo pasado se caracterizaba por un más que galopante avance en la desaparición del yo. Un debilitamiento que se ponía de manifiesto en su superficialidad, así como en la carencia de las exigencias y certezas jurídicas sociales, todo ello acompañado de una concepción funcional del hombre que deriva en un fanatismo de masas fácilmente permeable en sujetos acríticos a la propaganda en sus diversas manifestaciones.

Frente a este diagnóstico de incertidumbres personales y sociales, el autor valora la importancia de rescatar la positividad de la realidad en sus múltiples manifestaciones frente a una negatividad generalizada sobre el problema de la vida. Por otro lado resalta de manera aguda la necesidad de que el sujeto moderno disponga de un juicio claro sobre la humanidad, de tal manera que este juicio sobre la experiencia haga renacer una nueva individualidad. Esto solo sería posible en el pensamiento de Capograssi si el hombre redescubre las exigencias de su corazón y las custodia como una respuesta real a la humanidad.

El individuo sin individualidad es un texto lleno de sugerencias, ordenado y bien articulado tanto para el jurista, el filósofo y el público en general. En todo caso exige de una lectura pausada ya que la densidad de su contenido es especialmente intensa. Un escrito de gran claridad expositiva y científica que aporta una apertura de conocimiento a nuestra sociedad ávida de propuestas plenamente correspondientes con el individuo y la humanidad.

El individuo sin individualidad

Miguel de Haro | 0 comentarios valoración: 3  89 votos

Con todas nuestras fuerzas

Juan Orellana

Julien (Fabien Héraud) es un adolescente tetrapléjico que vive con su familia en los Alpes franceses. Su madre (Alexandra Lamy) es peluquera y tiende a sobreprotegerle; su padre, Paul (Jacques Gamblin), está en paro y sobrevive haciendo trabajos de bombero local. Las cosas marchan más o menos hasta que Julien se empeña en realizar un sueño casi imposible: participar en la prueba de triatlón conocida como “Ironman”, que se celebra anualmente en Niza, una de las más duras del mundo. El hijo del famoso cineasta Bertrand Tavernier, el consagrado documentalista Nils Tavernier, dirige esta película concebida por él mismo y que busca conmover a un público amplio.

Como historia de superación no es demasiado original, aunque están tan bien trazados los personajes y tan bien resueltas las escenas deportivas, que consigue transmitir la emoción que pretende. Como es fácil imaginar, la trama deportiva no es más que el catalizador de la relación paternofilial, verdadero núcleo dramático del film. En la película no sólo se propone la reconstrucción de un vínculo deteriorado por el dolor y el miedo, sino que se plantea la relación educativa como un “hacer con”, una implicación total del adulto en el camino el adolescente. La minusvalía del protagonista permite subrayar esa necesidad del “otro” y a la vez la afirmación de la propia identidad personal.

Con todas nuestras fuerzas no abandona los límites del cine convencional, pero tiene el gran mérito de no caer en el terrorismo emocional, ni en el sentimentalismo superficial, sino que dosifica equilibradamente el drama, poniendo el acento siempre en lo más importante, que es un conflicto absolutamente realista y cercano: el pánico inmovilizador de un padre a la enfermedad incurable de su hijo, y el horizonte que se abre cuando uno sale de sí mismo y coge el toro de la realidad por los cuernos.

Con todas nuestras fuerzas

Juan Orellana | 0 comentarios valoración: 3  123 votos

Viaje a Sils Maria

Juan Orellana

En los últimos meses se han estrenado diversas películas sobre el mundo de la interpretación. Y no nos referimos sólo a la aclamada Birdman, sino a películas más recientes como Maps of the stars, La sombra del actor o Moliere en bicicleta. Viaje a Sils Maria es una obra del francés Olivier Assayas y se aproxima al mundo personal de una famosa actriz, Maria Enders, interpretada por Juliette Binoche, y de su agente y asistente personal Valentine, magníficamente encarnada por Kristen Stewart.

Maria se hizo famosa de joven interpretando a la protagonista de la obra Maloja Snake, escrita por Wilhelm Melchior. Ahora, en plena madurez, y tras el fallecimiento de Melchior, le ofrecen el papel antagonista de la misma obra. Maria tendrá que luchar con su pasado, y sobre todo contra el personaje que creó 25 años atrás.

Viaje a Sils Maria es una de las películas más serias y menos histriónicas que se han hecho sobre el universo actoral. Todo aparece ahí (conflictos, inseguridades, paparazzi, escándalos, egos…) sin aspavientos ni caricaturas, con la sobriedad y delicadeza suficientes como para hacerlo creíble y aceptable. Una interesante reflexión sobre la relación entre identidad y paso del tiempo. Y probablemente la mejor interpretación hasta ahora de Kristen Stewart.

Viaje a Sils Maria

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Phoenix

Juan Orellana

Hace dos años celebrábamos el triunfo en Berlín de la película alemana Bárbara, de Christian Petzold, un ejercicio brillante de revisionismo histórico sobre la Alemania del Este, en la que de forma sutil e inteligente se hacía un retrato de la devastadora influencia del comunismo en la vida de la gente. Nina Hoss interpretaba magistralmente a Bárbara, marcada por el miedo a la Stasi. Ahora, con Phoenix, Petzold vuelve a contar con Nina Hoss para interpretar a Nelly, una cantante que ha acabado en un campo de concentración nazi tras la supuesta traición de su marido.

El guión se basa en una novela de Hubert Monteilhet y hace un boceto escalofriante de la fragilidad humana, encarnada en aquellos que cedieron a connivencias con los nazis para salvar el tipo, los oportunistas que se sirvieron de la desgracia ajena para obtener beneficios, en definitiva, los que se aprovecharon del caos de la guerra para sacar algún tipo de ventaja.

El mal no es patrimonio de los nazis, sino que habita en el corazón del hombre, y es muy interesante que haya películas que relean la historia, no en clave maniquea, sino a la luz de la compleja condición humana real. A esa cuestión de fondo se le añade la trama principal, que podríamos llamar romántica por centrarse en la relación de Nelly con su esposo, y que está llevada con la sensibilidad y parquedad de la que ya hizo gala el director en Bárbara.

Phoenix

Juan Orellana | 0 comentarios valoración: 3  108 votos

Nuestro último verano en Escocia

Víctor Alvarado

La mejor forma de vender esta película sería del siguiente modo: si te gustó Pequeña Miss Sunshine, este largometraje te encantará, pues se mueve en los mismos temas que su predecesora reflexionando sobre la familia.

Los encargados de llevar este proyecto a buen puerto han sido los británicos Andy Hamilton y Guy Jenkin, recordados por la exitosa comedia de situación Outnumbered que los ha catapultado hasta el estrellato, ya que, por otra parte, Nuestro último verano en Escocia ha obtenido buenos resultados en taquilla. Las dos primeras semanas de recaudación fueron muy potentes en Gran Bretaña, superando los 2.700.000 euros en 10 días en cartel. Estamos ante una comedia alocada que guarda ciertos paralelismos con un cómic. El guión es brillante, salvo por haber creado un personaje muy forzado y metido con calzador, que hace un guiño a la ideología de género. Se percibe que los directores son auténticos cinéfilos, al haber incluido un chiste sobre la cinta animada Wallace y Gromit junto a muchos detalles de la inolvidable Vikingos de Richard Fleischer, protagonizada por Kirk Douglas y Tony Curtis.

La producción está protagonizada por Rosamund Pike, que triunfó el año pasado por la intensa y desagradable Perdida. A la actriz le acompaña Andy Tenant, un popular actor televisivo que participó en Doctor Who y que cuenta con muchos seguidores en la serie Broadchurch. Los niños son extraordinarios, parecen sacados de la vida real, destacando por la naturalidad y frescura de sus interpretaciones.

Este largometraje, si uno se queda en la superficie, sólo puede servir para pasar una deliciosamente entretenida tarde de cine. Sin embargo, si uno presta una pizca de atención, puede sacar interesantes conclusiones. Nuestro último verano en Escocia ofrece una radiografía de la sociedad actual del estado en que se encuentran los matrimonios en continua crisis, lo que provoca inseguridades y problemas psicológicos en los hijos, que se encuentran desorientados cuando sus padres discuten o se separan. Por otra parte, podemos decir que está abierta a la trascendencia, aunque de forma bastante sui generis, tan sólo entendible en esta obra con tintes surrealistas.

No deben perderse al personaje del abuelo y la relación que establece con sus nietos, pues sabe ver lo que otros no ven en ellos, enseñándoles, a su particularísimo modo, a crecer como personas y a ser felices.

Finalmente lanzamos la siguiente pregunta: ¿qué tiene que decir el perdón en toda esta historia?

Nuestro último verano en Escocia

Víctor Alvarado | 0 comentarios valoración: 3  130 votos
>It follows

¿Hacia dónde va el cine de terror?

Juan Orellana

El director de El mito de la adolescencia dirige a una excelente Maika Monroe en una historia desasosegadora. Una chica sale corriendo de su chalet como loca, yendo de un lado para otro sin aparente criterio. Mira para atrás como si alguien la siguiera. Pero no vemos a nadie. Es el comienzo de una historia incomprensible en la que el sexo no sólo puede transmitir la vida, sino también la muerte.

Esta película de David Robert Mitchell viene precedida por un entusiasmo seguramente excesivo de cierta crítica especializada. Mariló García, de la revista Cinemanía, la califica de “obra maestra” y le concede cinco puntos sobre cinco. Sergi Sánchez, de Fotogramas, le concede cuatro y se pregunta si habrá nacido un nuevo John Carpenter o si Jacques Tourneur habrá vuelto de la tumba. Por su parte Noel Ceballos la tilda de “clásico instantáneo”. ¿Qué tiene esta película que despierta tanta adhesión? Sólo una cosa: su puesta en escena, alejada de los cánones típicos del género. En realidad, el director opta por narrar la historia con el tempo y la estética propios del drama indie americano, y la ubica más cerca del lirismo melancólico que del efectismo gore del terror posmoderno.

En It follows no hay sustos, no hay efectos musicales con el clásico sting chord aterrador, no hay demonios de aspecto abominable. Tampoco existe una lógica previsible que nos adelanta cansinamente lo que va a suceder. Lo que consigue el director es una película inquietante, muy inquietante y cargada de un fuerte magnetismo. No interesa el desenlace –bastante anodino– sino el instante con todo su misterio turbador. Incluso el sexo, ingrediente fundamental de la trama, no juega con la seducción del eros, sino con la angustia del thanatos.

Llama la atención la absoluta ausencia de referentes adultos para nuestros jóvenes protagonistas. Ello contribuye a sumirles en una soledad e inseguridad que acrecientan su vulnerabilidad ante el mal sin rostro.

>It follows

¿Hacia dónde va el cine de terror?

Juan Orellana | 0 comentarios valoración: 3  101 votos

Princesa

Juan Orellana

El director coreano Lee Su-jin escribe y dirige este drama adolescente con ribetes de thriller. Han Gong-ju (Chun Woo-hee) es una joven que se ve obligada a abandonar precipitadamente su casa y su instituto tras un misterioso y grave incidente del que ella aparece como sospechosa de culpabilidad. En su nueva casa e instituto tendrá que empezar de cero, ocultando el pasado suceso. Pero ese hecho traumático la persigue en su mente y le impide llevar una vida normal.

Una película dura que afronta un tema de desgraciada actualidad: los abusos sexuales y su relación con un ambiente familiar desestructurado, así como con las drogas. La película tiene un montaje muy posmoderno, deconstruido, dando como resultado un rompecabezas que el espectador debe ir ordenando en su cabeza. A pesar de lo sórdido del asunto y de un par de escenas explícitas, la película no busca tanto recrearse en el hecho en sí, como rastrear las heridas psicológicas que deja en la adolescente un hecho tan brutal. También se subraya lo decisivo que es tener unos padres irresponsables y desentendidos, así como, por el contrario, contar con alguien que crea en ti incondicionalmente. Una singular expresión del cine coreano, muy diferente de las cintas de acción y aparatosidad que nos llegan desde allí.

Princesa

Juan Orellana | 0 comentarios valoración: 3  118 votos

Suite Francesa

Juan Orellana

El realizador londinense Saul Dibb, que ya mostró sus dotes para la dirección de películas de época con La duquesa (2008), nos presenta ahora una historia ambientada en la Francia ocupada de 1940. El guión de Matt Charman y del propio director se basa en la novela homónima de Irène Némirovsky, una novelista de origen ucraniano afincada en Francia, que murió en 1942 en Auschwitz por su origen judío, a pesar de haberse convertido al catolicismo años antes. Su obra Suite francesa fue mantenida oculta por sus hijos durante la guerra y no se publicó hasta 2004.

El argumento se centra en Lucile Angellier (Michelle Williams), una joven francesa que vive en un pueblo del centro de Francia. Su marido está en la guerra y vive con su asfixiante y endurecida suegra (Kristin Scott Thomas). Sus vidas cambian cuando un regimiento de soldados alemanes se establece en esa localidad, y el teniente Bruno sitúa su residencia en la villa de los Angellier.

La película es un retrato de las contradicciones morales que se vivieron en la Francia de Vichy. Lo mejor y lo peor de cada individuo se ponía en juego en la convivencia con el enemigo: la traición, el colaboracionismo, las envidias, los ajustes de cuentas, la lujuria se entrelazan con el heroísmo, la compasión, la integridad, el honor y la justicia. Todo en ebullición en un pequeño pueblo donde los habitantes se conocen –o creen conocerse– unos a otros. Suite francesa refleja el arco de transformación de una joven frágil y comedida a quien la guerra convierte en una mujer audaz, dura y con carácter. También es interesante el personaje de Bruno, un oficial alemán que, bajo su apariencia de frío nazi, esconde a un cobarde al que asquean las órdenes que no se atreve a desobedecer. Un interesante mosaico humano, bien templado por una solvente puesta en escena y unas impecables interpretaciones.

Suite Francesa

Juan Orellana | 0 comentarios valoración: 3  119 votos

Felices 140

Víctor Alvarado

El cine español de mejor nivel y menos parcial lo forman un grupo de mujeres que nos tienen encantados. Recordamos algunas de ellas como Iciar Bollaín, María Ripoll, Belén Macías o Gracia Querejera,

Esta última cineasta, hija del gran productor Elías Querejeta, tiene varias películas de alto nivel como Héctor, 7 mesas de billar francés o 15 años y un día. Este año estrena Felices 140, que cuenta lo que pasa entre un grupo de personas cuando una de ellas cuenta que le ha tocado el premio del euro-millón.

Aunque no toda la crítica apoya esta cinta que cree poco en el ser humano, rompemos una lanza a favor de la realizadora porque consigue atraparte con una historia que parece que no es nada del otro mundo, pero en la que vemos situaciones que siempre terminan por sorprender. Y es que pasa todo tan rápido que, cuando te quieres dar cuenta, todo ha terminado porque se pasa el tiempo volando. Llama la atención el sencillo pero inquietante final, que da más miedo que una película de terror.

La familia es un tema importante dentro de la filmografía de la directora madrileña que disecciona con acierto, ofreciendo una visión más o menos positiva, aunque no idílica de esta institución. En esta ocasión, muestra su lado más oscuro y el modo de entender la vida de la sociedad actual. Las declaraciones de esta realizadora a Fotogramas, si uno tiene principios, nos permiten reflexionar sobre cómo la ausencia o presencia de decisiones éticas puede influir en la educación de nuestros hijos: "En el caso del chaval de la película, me interesaba la idea de un padre que trataba de convencer a su hijo de que quiere hacer lo contrario, cuando todo el mundo sabe que no lo es”. La autora, apoyándose en el guión de Santos Mercero, quiere profundizar en la condición humana, en la forma en que la gente saca su peor cara cuando el dinero aparece en sus vidas. La codicia, que tan bien refleja Tolkien en su personaje de Gollum y su conocido tesoro, aparece como el peor de los defectos que destruye o pudre todo lo que hay alrededor.

La cineasta ha contado con su actriz fetiche Maribel Verdú, una de mis actrices favoritas, que lo vuelve a bordar. El reparto es coral y destacan Marian Álvarez, Nora Navas y dos actores muy consolidados como Antonio de la Torre y el camaleónico Eduard Fernández. Nos ha gustado el personaje del citado en último lugar, pues sirve para explicar el modo en que la conciencia de las personas influye en que tomemos la decisión adecuada o inadecuada para que nuestro ser se quede tranquilo o no.

Felices 140

Víctor Alvarado | 0 comentarios valoración: 3  113 votos

Innocence + Experience

Lucas de Haro

Innocence + Experience es el título que U2 ha elegido para su nueva gira mundial que comenzará la próxima semana en la ciudad canadiense de Vancouver. Seis años después del arranque en Barcelona de su último gran tour, los veteranos rockeros vuelven a la carga para presentar el álbum Songs of Innocence, de cuyo gratuito y masivo lanzamiento en iTunes se ha hablado más que de su propia música.

Songs of Innocence salió a la calle en septiembre de 2014, algo más de cinco años después de la publicación de No Line On the Horizon, lo que ha supuesto el período más largo de sequía de la banda, solo interrumpido por los singles Ordinary Love (2013) -parte de la banda sonora de Mandela: Un largo camino hacia la libertad y nominada a los Oscars para mejor canción original- e Invisible (2014). El primero, mejor que el segundo. Ordinary Love e Invisible no es lo único que ha pasado entre 2009 y 2014. En 2011, los irlandeses revisitaron los estudios Hansa en Berlín para conmemorar el vigésimo aniversario de Acthung Baby (1991). La mayoría del público coincide en que ese fue su mejor trabajo y uno de los más valiosos de la historia del rock&roll. Desde entonces, los detractores de U2 creen que el grupo se ha dedicado a autocopiarse y los fans compramos cada nuevo disco esperando reencontrarnos con la esencia de Acthung Baby, especialmente con el último trabajo, casi imaginando que la visita de 2011 a Berlín hubiera invocado y reunido a sus propios espíritus de los noventa.

Songs of Innocence es un intento de la banda, según declaró Bono, por volver a su juventud y compartir su intimidad. El arranque del trabajo con The Miracle (of Joey Ramone) es prometedor, muy buen rock que recuerda a las aperturas de All that you can't live behind (2000) con Beautiful Day y How to dismantle an atomic bomb (2004) con Vertigo. El álbum continúa con una impresionante Every breaking wave que te transporta a The Joshua Tree (1987). A partir de ahí, se podría decir que hace falta aplicar el principio urbano de que los discos de U2 necesitan cierto tiempo para enganchar. Quizá sea el exceso de sintetizador y "efectos especiales" los que hagan este disco más duro de seguir que otros; pareciera que, en esta ocasión, la música no acompañara a la incomparable voz de Bono. En cualquier caso, dándole el tiempo que reclama, Songs of Innocence revela otro temazo en Cedarwood Road, te engancha con la sicodélica Sleep like a baby tonight y la melódicas Song for Someone y The Troubles.

Innocence + Experience podría, en algún momento de su largo recorrido, poner en el escenario no solo el último disco de la banda, sino también el futurible Songs of Experience; pero para saber si eso sucede, habrá que esperar.

U2 empieza a no ser conocido entre las nuevas generaciones y quizá eso haya pesado para que su nueva gira se lance en Vancouver, una ciudad joven, trendy y en continua expansión. Por otro lado, el hecho de que el tour no arranque en una de las plazas más importantes puede servir a la banda de rodaje antes de las grandes citas que llegarán a continuación. En esta nueva gira, el grupo deja los estadios y tocará en pabellones cerrados, ¿miedo a no llenar? Sería muy atrevido pensar eso a juzgar por las ocho fechas en Nueva York, seis en Londres y cinco en Los Ángeles y Chicago.

U2 lleva casi 40 años en activo, toda una vida para ser amados y odiados, admirados y criticados; sin duda fueron los mejores y ahora están lejos de aquello. Sin embargo, hay pocos que hayan hecho y dicho tanto acerca de sí mismos; su búsqueda por el sentido de la vida, así como su genialidad única en comunicarlo, hace que algunos no podamos evitar esperar un nuevo Acthung Baby cada vez que se meten en un estudio de grabación. Por la misma razón, las entradas para la apertura mundial de Innocence + Experience el 14 de mayo en el Rogers Arena de Vancouver están a buen recaudo.

Innocence + Experience

Lucas de Haro | 0 comentarios valoración: 3  27 votos

Yo soy Asher, todos somos Asher

Fernando de Haro

Potok te devuelve a la lectura primordial. A esa experiencia que a veces llega en la adolescencia y luego se suele perder. La que convierte a los personajes de una novela en compañeros de la vida real, amigos de pensamientos y sentimientos; la que transforma el tiempo y absorbe los espacios; la que te ensancha, te cambia, la que te saca de las estrecheces de tu propia mente y de la cicatería de tus sentires, la que no deja las cosas como estaban, la que te suspende en un suspiro inacabado.

El Don de Asher Lev, editada por Ediciones Encuentro con una magnífica traducción de Esther Navío, tiene una extraña propiedad: despierta una antigua pasión en el lector cansado de artificios narrativos y de historias insulsas.

La obra forma parte de una trilogía inacabada que se desarrolla en el seno de la comunidad de judíos jasidíes ladovitas. Una comunidad de origen ucraniano fundada en el siglo XVIII que tiene su cuartel general en Brooklyn y que se extiende por todo el mundo. Los acontecimientos que se relatan tienen un fondo histórico real y reflejan avatares de finales de los años 80 y comienzos de los 90.

Vimos en la primera parte a Asher crecer con el don de la pintura. Un don que le ha convertido en un apestado. Su extraordinaria sensibilidad le ha hecho buscar recursos figurativos que hieren a los suyos. La experiencia del dolor y del mal le lleva a utilizar formas que muchos consideran una blasfemia. Ahora ya es un hombre maduro, está casado con Devorah, una mujer sensible y piadosa. La persecución de los nazis le hizo perder a sus padres y la dejó encerrada en un apartamento de París durante dos años. Aquel horror le acompaña y le hace preguntarse continuamente si hay un plan de Dios detrás de cada circunstancia. Ese es uno de los grandes polos de atracción de la novela de Potok: por sus páginas desfilan personajes sinceramente religiosos, personajes a los que el mal golpea y que se preguntan por el sentido de lo que les sucede. Son gentes a los que su fe no les silencia las preguntas. La vida se presenta como un gran enigma. La palabra enigma es, de hecho, una de las claves del relato. No tiene un sentido negativo: es la forma con la que la verdad se va mostrado a lo largo del tiempo.

Potok describe de un modo fascinante la vida de la comunidad de los judíos jasidíes. El atractivo de las jornadas marcadas por la oración de los salmos, por la celebración del sábado y de las grandes fiestas. La belleza de vidas entregadas con generosidad a una causa buena, como la del padre o la del tío de Asher. La obediencia inteligente de su madre (las mujeres de la novela muchas veces no entienden pero su fidelidad parece sostener el mundo). La relación permanente con el Misterio. La riqueza intelectual de gentes que manejan cuatro o cinco idiomas, que están al tanto de lo último en política. La santidad de algunos, el valor de la autoridad cuando está unida a la santidad. Pero también las deformaciones propias de la militancia, los claroscuros de una organización que no es ajena a la tentación del poder. El esquematismo de los que se consideran puros.

A través de los ojos de Asher sentimos la calidez de los paisajes del sur de Francia, el ambiente de los barrios de Brooklyn, la pasión por Picasso y por todo el arte contemporáneo, la búsqueda de fuentes creativas. Con Asher rezamos sinceramente al Señor del Universo, sentimos lo que supone bailar con la Torá en una celebración o el amor por la mujer y por los hijos. Y con Asher revivimos, sobre todo, la gran perplejidad del hombre moderno que se siente dividido. Afirma al Señor del Universo, pero su inefable Misterio le parece contradictorio y enemigo de los dones recibidos. La urgencia y la necesidad de expresarse parecen oponerse a la voluntad de Dios en un enigma –este sí– irresoluble. Asher no quiere dejar de ser él mismo. Pero irremediablemente se ve como un Abraham al que se le pide el mayor sacrificio sin que aparezca un ángel que detenga su mano en el último momento. De hecho, solo entrega lo que se le pide porque no le queda más remedio. Es un Abraham sin tierra prometida. El rabino Potok se hace así, con una lealtad que es muy de agradecer y que por desgracia no es frecuente en el campo católico, la gran pregunta: ¿pero puede ser realmente humano, estético, pictórico, el acto de fe? No conviene responder con prisa. Todos somos Asher Lev.

Yo soy Asher, todos somos Asher

Fernando de Haro | 0 comentarios valoración: 3  26 votos

Girlhood

Juan Orellana

Llega a nuestras pantallas una interesante película francesa de Céline Sciamma, en la que la cineasta vuelve al mismo tema de su anterior cinta, Tomboy, a saber, hasta dónde es capaz de llegar un adolescente para sentirse aceptado por un grupo. En este caso, nuestra protagonista es Marienne (Karidja Touré), una franco-africana de las afueras de París cuya madre está siempre ausente por trabajo, y cuyo hermano mayor la somete a un control férreo y violento. Marienne se siente sola, es tímida y desea integrarse en un grupo de compañeras que forman una pequeña banda. Traspasará los límites que haga falta para conseguir pertenecer a la misma.

Girlhood recuerda mucho a Thirteen, de Catherine Hardwicke, en el sentido de que hace un diagnóstico crudo de la situación de desconcierto de tantos jóvenes que carecen de referencias adultas para caminar, referencias que no encuentran ni en su propia familia. Al final tanto Marienne como sus amigas lo único que buscan son unas relaciones de afecto donde sentirse mínimamente acogidas y aceptadas.

El largometraje está rodado con la elegancia que caracteriza a Sciamma, incluso en las escenas más desagradables, y es capaz de reflejar en sus encuadres la soledad y el dolor de una mujer cuyo criterio moral es conseguir sentirse querida a toda costa. Aunque pueda sonar paradójico, Girlhood es un hermoso retrato de la devastación humana de nuestros días.

Girlhood

Juan Orellana | 0 comentarios valoración: 3  110 votos

La dama de oro

Víctor Alvarado

La actriz Helen Mirren ha demostrado sus habilidades para el biopic como pudimos comprobar en The Queen (2006) y nos hizo creer a todos que se trataba de la auténtica Reina de Inglaterra. Estamos convencidos de que muchos no sabríamos distinguir entre la original y la copia. La Mirren, en la película en cuestión, nos ofrece un amplio abanico de miradas que con gran economía de gestos expresan gran variedad de matices que sin palabras nos desvelan muchos detalles del sentir de esta persona. La citada intérprete explicó a Fotogramas lo siguiente: “Esta es la clásica historia de David venciendo a Goliat con la que todos nos identificamos fácilmente”.

La dirección ha correspondido a Simon Curtis, al que recordamos por una película con encanto como fue Mi semana con Marilyn, que decidió hacer esta película utilizando como fuente un documental de la BBC titulado Buscando al pintor Klimt, para hablarnos de la vida de María Altman. Y es que en 1998, el gobierno austriaco aprobó una ley en la que el Estado devolvería a sus propietarios todas las piezas u obras de arte requisadas a los judíos por los nazis durante la Segunda Guerra Mundial. Su realizador nos cuenta la lucha de esta mujer para recuperar su patrimonio. El referente más cercano es Monuments Men, dirigida por George Clooney. La cinta presenta un ritmo razonablemente dinámico, teniendo en cuenta que los diálogos priman sobre la acción, que se reduce a una escena. Por otra parte, algunas veces somos críticos con el abuso de los flashback en el cine actual. Sin embargo, en este caso, se usan en el momento adecuado y para explicar los sentimientos de la protagonista en unas situaciones concretas del pasado.

La dama de oro es una película histórica con ciertos toques caprianos en la que se apoya al más indefenso, defendiendo una causa justa. No solo nos entretendremos con su visionado, sino que nos invita a pensar que nunca hay que rendirse ante una injusticia y que, a veces, el esfuerzo tiene sus frutos. El valor de la familia se potencia y se muestra el daño que causa una separación traumática en la que se explica el modo de afrontarla, destacando la necesidad de mantener el recuerdo vivo para no olvidar todo lo que te dieron sin esperar nada a cambio.

La dama de oro

Víctor Alvarado | 0 comentarios valoración: 3  126 votos

Un libro para comprender mejor el inicio del proyecto europeo

Eugenio Nasarre

Quiero animar a los amigos de estas Páginas a la lectura de un libro, que acaba de aparecer, sobre los orígenes del proyecto de construcción europea. En estos momentos en que muchas personas se preguntan el porqué y el para qué de la Unión Política de Europa merece la pena leerlo. Su título es “Europa, un salto a lo desconocido” (Ediciones Encuentro) y su autora la periodista Victoria Martín de la Torre, con una trayectoria profesional que le hace gran conocedora de los asuntos europeos.

En el prólogo del libro Javier Solana escribe: “El espíritu que animó a los primeros europeístas fue el de derribar fronteras y unir a las personas. Acabaron con el falso mito de que el equilibrio de poder es la base de la estabilidad. Europa ha sido capaz de crear una Comunidad de Derecho, una comunidad dentro de la cual hemos elegido vivir libremente, conocernos mejor y construir juntos un futuro mejor”.

Ayudarnos a comprender el espíritu que animó a los primeros europeístas es el propósito fundamental del libro. La autora, con buen criterio, ha escogido a cinco protagonistas indiscutibles: Jean Monnet, Robert Schuman, Konrad Adenauer, Alcide De Gasperi y Paul Henri Spaak. Todos ellos son personajes cuya trayectoria pública y su aportación a la construcción europea son de sobra conocidas. El acierto de Victoria Martín de la Torre es acercarnos a su dimensión más humana y personal: de qué familias provenían, cómo se formaron, cómo se alimentaron sus creencias, qué trayectorias vitales tuvieron y qué les llevó a propiciar ese “salto a lo desconocido”. Todos ellos pertenecieron a la generación de europeos que sufrieron la experiencia de las dos terribles guerras civiles europeas, la primera en su juventud y la segunda, ya en su madurez. Y padecieron, ellos y sus familias, el azote de los totalitarismos. Eran personalidades muy diferentes, pero con algunos rasgos comunes: fueron, de uno u otro modo, “hombres de frontera”. El libro nos describe, con una técnica narrativa de corte cinematográfico, cómo se conocieron, cómo superaron los inevitables recelos propios de una Europa desgarrada, en la que las heridas de la cruenta historia todavía estaban abiertas, cómo trazaron una red de complicidades, cómo fraguaron una sincera amistad, que facilitó allanar los formidables obstáculos con que se encontraron para dar los primeros pasos hacia una “Europa nueva”.

La estructura narrativa del libro es muy sugestiva. Se van intercalando las vidas de los personajes con los acontecimientos más sobresalientes del inicio del proyecto. Son como unas crónicas periodísticas de aquellos momentos estelares: el Congreso de La Haya, la Declaración Schuman, el nacimiento de la CECA, el fracaso de la Europa de la Defensa, el impulso del Benelux y la firma del Tratado de Roma en el incomparable marco del Campidoglio romano. Son crónicas que nos acercan a aquella Europa todavía devastada y que empezaba a reconstruirse material y moralmente. Y que nos hacen comprender que aquellos primeros pasos fueron una carrera de obstáculos, porque lo que se fue abriendo camino fue una nueva concepción del poder en Europa, que derrumbara los esquemas de la Europa de Westfalia, que rompiera, como se rompe el nudo gordiano, el dogma de la soberanía (del que, por cierto, todavía muchos dirigentes europeos no acaban de desembarazarse).

La crónica del Congreso de La Haya (7 al 11 de mayo de 1948) es deliciosa. Hace vivir al lector los entresijos de aquellos días memorables. Y, a la distancia que nos separa, adquiere su importancia histórica. Porque el Congreso de La Haya fue un formidable éxito, sin el que no se explica lo que sucedió después. Allí se conocieron muchos de los protagonistas de la construcción europea. Y la presencia española no fue marginal, con Salvador de Madariaga en la mesa presidencial, lo que conviene recordar cuando vamos a celebrar los treinta años de nuestra incorporación a la Unión Europea.

La lectura del libro de Victoria Martín de la Torre nos demuestra que aquel comienzo no fue un camino de rosas. Los adversarios eran muy poderosos y las opiniones públicas presentaban resistencias a cambiar de mentalidad. Así nació el europeísmo: siempre en permanente combate. Un combate que hoy necesita un nuevo aliento. Conocer mejor a los “padres fundadores” nos es en estos momentos de gran ayuda. Por esto aconsejo la lectura de esta gran crónica periodística.

Un libro para comprender mejor el inicio del proyecto europeo

Eugenio Nasarre | 0 comentarios valoración: 3  119 votos

Cenicienta

Juan Orellana

Ya hace tiempo que parece que se han acabado las ideas y todo son remakes, adaptaciones de best sellers y franquicias. Pero en este caso, el remake que la Disney hace de su propia película, en imagen real, parece incluso mejor que la precedente. Al frente, un prestigioso director británico, Kenneth Branagh, que se hizo famoso por sus adaptaciones de Shakespeare a la gran pantalla.

Para el guión, la Disney ha contado con Chris Weitz que, aparte de series televisivas, tiene en su haber los guiones de películas infantiles como la cargante La brújula dorada o Un niño grande, El profesor chiflado II y Hormigaz. En esta ocasión se mantiene bastante fiel a la historia tal como la contó la Disney en 1950, en la versión dirigida por Clyde Geronimi, Wilfred Jackson y Hamilton Luske. Las diferencias fundamentales se refieren a que aquí los animales no hablan –aunque sí se comunican–, no es una película musical –aunque sí hay canciones– y, sobre todo, que en esta versión se cuenta la historia familiar de la Cenicienta, lo cual enriquece enormemente al personaje.

La protagonista se llama Ella y es una niña feliz, nacida en el seno de un maravilloso matrimonio. Su padre tiene negocios que le obligan a viajar mucho, pero es un marido encantador y se desvive por su hija. La madre tiene una gran complicidad entrañable con su hija, con la que comparte una máxima que le acompañará toda su vida: “Ten valor y sé siempre bondadosa”. Una vez que fallece la madre y el padre se casa por segunda vez, comienza la historia tal y como la conocemos. Una Ella adolescente, a la que da vida con convicción la actriz Lily James, trata de aceptar a su nueva familia hasta que su padre fallece en uno de sus viajes. La elegante actriz australiana Cate Blanchet encarna a una estilosa madrastra, llena de celos y complejo de inferioridad, que enseguida va a dirigir todas sus frustraciones contra su intachable hijastra.

La Cenicienta de Branagh es una película de estilo absolutamente clásico, un cuento de hadas en toda regla, pero más luminosa y brillante que su antecesora. En primer lugar porque las aportaciones del guión ofrecen una lectura mucho más realista y adulta de los personajes y sus conflictos, lo que permite una identificación mayor del espectador y una profundización en elementos antropológicos de calado (las relaciones paterno-filiales, la familia como el cimiento de una personalidad, la humildad, el agradecimiento, el perdón…). Por otra parte, la puesta en escena de Kenneth Branagh, debido a su tradición shakesperiana, no es nada fofa o sentimentalmente blanda, sin dejar de ser un cuento infantil. Además, el despliegue de medios en el departamento de arte hace que en algún momento, como en la secuencia del baile en palacio, nos veamos trasportados al Gatopardo de Visconti.

Afortunadamente, la animación digital está al servicio de la historia, sin autocomplacencia, y resuelve muy bien los elementos mágicos, como por ejemplo todo lo que tiene que ver con los favores del hada madrina. Hada, por cierto, interpretada por Helena Bonham Carter, en un papel que no carece de ironía al tratarse de la actriz “bruja” por excelencia. Y es que toda la película está atravesada de un fino sentido del humor que viene muy bien para una historia que tiene tanto componente trágico. También resulta irónico ver al actor Stellan Skarsgård, uno de los más duros del panorama interpretativo actual, haciendo del duque –patético personaje en la versión animada–. Y para coronar los homenajes shakesperianos, la película cuenta con la actuación de Derek Jacobi, famoso por sus papeles en adaptaciones de Shakespeare en los noventa. Una excelente y elegante versión del cuento, que podrán disfrutar pequeños y adultos sin sorpresas incómodas o guiños posmodernos.

Cenicienta

Juan Orellana | 0 comentarios valoración: 3  153 votos

El año más violento

Víctor Alvarado

Desde American Gangster dirigida por Ridley Scott y protagonizada por Rusell Crowe y Denzel Washington hace 8 años, no veía una gran película de este género. El año más violento, aunque no es el tipo de historia que más me guste, me ha sorprendido gratamente.

Está ambientada en el inicio de la década de los ochenta, concretamente en 1981. En esas fechas, el índice de delincuencia de la ciudad de Nueva York batió su récord y el empresario, Abel Morales, deberá poner todos los medios de que dispone para campear el temporal, pues muchos de esos delitos afectan directamente a su empresa, ya que hay alguien que intenta echarle el negocio a pique.

La dirección ha corrido a cargo de J.C. Chandor, que debutó con la interesante Margin call en la que se intentaba demostrar cuál fue el origen de la última gran crisis, que afectó a la economía mundial. El año más violento tiene todos los ingredientes para que el engranaje de la misma funcione a la perfección. Entre otras cosas porque está escrita y filmada por Chandor que lo controla absolutamente todo. El libreto es muy sólido y no se le escapa ningún detalle. Como he leído en alguna crítica, los personajes, sin desvelar muchos pormenores, dejan entrever las luces y las sombras que acompañan a su personalidad. Los diálogos recuerdan a las grandes producciones clásicas de género, protagonizadas, entre otros, por James Cagney y Humphrey Bogart. El resto lo hacen actores de la talla de Óscar Isaac, al que merece la pena que no le perdamos la pista. Jessica Chastain, sin excesos, ni histrionismos, consigue que no la distingamos de un papel a otro. En El árbol de la vida hizo de comprensiva madre católica, mientras que en La deuda nos hizo creer que era una eficaz agente secreta. En este caso, interpreta un papel ambiguo, intentando transmitir la idea de que detrás de un gran un hombre hay una gran mujer.

Esta cinta parece que quiere explicar que en el país de los “sueños” no todo es un camino de rosas. El personaje protagonista es una especie de Bruce Wayne; es decir, Batman, pero realista (como apunta un secundario) para el que no todo vale para conseguir un objetivo. La ética de Abel no le permite tomar atajos que le facilitarían los negocios porque busca el camino recto, sorteando obstáculos y actuando con astucia. No obstante, sus principios serán puestos a prueba en situaciones límite.

Finalmente, hay que decir que funciona bien hasta la única escena de persecuciones que, sin ser una fantasmada tipo Misión imposible, resulta más inquietante que cualquiera de las que hayamos visto en cine de acción.

El año más violento

Víctor Alvarado | 0 comentarios valoración: 3  121 votos

Calvary

Víctor Alvarado

En una semana de estrenos intrascendentes aprovechamos la oportunidad para rescatar de semanas anteriores una pequeña gran joya como Calvary.

La historia comienza cuando el comprometido y honrado padre James confiesa a una persona que afirma haber sufrido abusos sexuales por parte de otro presbítero, y amenaza con matarle. A partir de esa primera impactante escena comienza una curiosa y original trama de intriga.

Si hace un par de años vimos a Brendan Gleeson de tipo duro en El Irlandés, este año se ha reformado y se le ha ablandado el corazón porque interpreta a un cura en una cinta del cineasta John Michael McDonagh con el que repite. Este buen actor es el padre del simpático Domhnall Gleeson que triunfara en la magnífica comedia romántica Una cuestión de tiempo. Este veterano actor declaró lo siguiente a Fotogramas: “He interpretado a muchos antihéroes, algo fácil cuando vivimos en este estado de desilusión. Pero en esta película hemos nadado a contracorriente al presentar a un personaje cuya máxima aspiración es la bondad”.

El citado realizador ha sido capaz de demostrar que se puede construir un relato de suspense en un largometraje que explica con rigor y sin caricaturas, a diferencia de lo que ocurre en el cine español, el funcionamiento real de una parroquia en la que observamos a un sacerdote volcado con sus feligreses: celebrando la eucaristía, consolando a una persona que acaba de perder a un ser querido, acompañando a un anciano o animando a pecadores que buscan una nueva oportunidad para pasar de hombre viejo a hombre nuevo como le ocurrió a San Pablo.

Deben prestar especial atención a los dilemas y reflexiones que giran en torno al tema del perdón, muy presente en todo el largometraje, una de las piezas esenciales del cristianismo al igual que el calvario por el que pasa un servidor de Cristo.

Calvary

Víctor Alvarado | 0 comentarios valoración: 3  115 votos

El ocaso de los dioses

Juan Orellana

Se han dado cita en nuestras carteleras tres de los titanes del cine contemporáneo. Y los tres nos han decepcionado. Paul Haggis, Paul Thomas Anderson y Stephen Frears. Al canadiense Haggis le debemos películas llenas de hondura como Crash o En el Valle de Elah; el californiano Anderson dirigió, por ejemplo, la emblemática Magnolia y la aclamada Pozos de ambición; el británico Frears, con una carrera más dilatada, tiene en su haber cintas como Las amistades peligrosas, Café irlandés o The Queen. Pero en esta ocasión las historias que dirigen carecen de verdadera sangre en sus venas, y se convierten en ocasiones desaprovechadas. Quizá ya no tengan nada que decir.

En tercera persona, de Paul Haggis, es un sofisticado y esmerado envoltorio que, una vez desenvuelto, contiene muy poco en su interior. Y ese poco, además, carece de originalidad. No hay nada más irritante que disfrazar de complejidad una idea simple, que revestir de intelectualidad y profundidad lo que no es más que un juego lleno de trampas. El envoltorio es ciertamente atractivo: una excelente dirección de actores, una convincente creación de atmósferas, una puesta en escena vigorosa. Pero el cine es una forma de contar cosas: tiene forma, pero también cosas que contar. Y lo que aquí nos cuenta Haggis es muy pobre. Un novelista separado escribe historias de amor y desamor a partir de experiencias propias o imaginadas. Eso está bien si se hace con la ligereza y poca solemnidad con la que Woody Allen utiliza tantas veces ese argumento. Pero investirlo de un dramatismo shakesperiano no deja de tener algo –o bastante– de engaño al espectador que, después de haber contenido la respiración durante dos horas descubre que el asunto no merecía desvelo alguno. Y experimenta una gran decepción, si no enfado.

Menos duro es el juicio que merece Paul Thomas Anderson por Puro vicio, adaptación de la novela de Thomas Pynchon ambientada en la California de los 70. En esta película tenemos un detective –Joaquin Phoenix– que reúne en sí todas las características imaginables del antihéroe, y que decide ayudar a su ex en un turbio caso con un magnate del imperio inmobiliario. Tanto el planteamiento narrativo, con una voz en off que cuenta y glosa lo que sucede, como lo estrambótico y extravagante de personajes y situaciones, dificultan al espectador el necesario proceso de identificación, que asiste entre asombrado y divertido a un espectáculo tan chocante como pasajero. Anderson no nos toma el pelo, pero nos ofrece un producto menor, de escaso calado dramático, con vocación de vagabundeo por los estantes de cine de culto.

Y a Stephen Frears le sucede algo parecido con Doble o nada. Una historia del mundo de las apuestas en Las Vegas en formato blandito, menor, pequeño, escaso, tímido… Dink (Bruce Willis) tiene una pequeña empresa de apuestas, y contrata a una buscavidas (Rebecca Hall) que se enamora de él, que está casado con una endurecida mujer (Catherine Zeta-Jones). La película es tan naif que provoca cierta ternura, y además todos los personajes dan una cierta lástima. Pero es todo tan pequeño, de interés tan limitado, que se puede aplaudir como una opera prima, pero no como la penúltima película de un Stephen Frears. Hay que reconocer que su elogio de la fidelidad matrimonial está tratado de una forma muy sorprendente, aunque sospecho que en los sótanos del film habita el fantasma de Frank Capra.

En fin ¿baches?, ¿películas alimenticias?, ¿momentos de descanso?… ¿o es que estos genios ya lo han dado todo y no tienen nada que decir? Habrá que esperar a sus próximas películas para saberlo.

El ocaso de los dioses

Juan Orellana | 0 comentarios valoración: 3  115 votos

El francotirador

Víctor Alvarado

Uno de los grandes temas de la filmografía tanto de actor como de director de Clint Eastwood ha sido el género bélico, aunque los domina casi todos como ha demostrado con películas 5 estrellas como Sin perdón, Fuera de la ley, El intercambio y Million dollar baby. Sin embargo, con Gran Torino, una de sus obras maestras, parecía que había enterrado el "hacha" de guerra que vuelve a resucitar con su nuevo trabajo: El francotirador.

Esta película se basa en las memorias de Chris Kyle, que cuenta su experiencia en la guerra de Iraq. Entre los cineastas que barajaron el proyecto estuvo Steven Spielberg. Como dato curioso, este militar antes de morir expresó que el citado Eastwood era el candidato idóneo. La película, de algún modo y salvando las distancias, guarda ciertos paralelismos con El sargento York de Howard Hawks en gran parte del planteamiento porque nos encontramos con que su protagonista protege a sus compañeros, aunque vaya en contra de su modo de pensar.

Estos son los nombres de los actores que participan en este relato cinematográfico: Sienna Miller, Lukes Grimes Kyle Gallner y la indiscutible estrella, Bradley Cooper, que ha recibido su tercera nominación consecutiva, hito conseguido por actores del talento de Gregory Peck, Jack Nicholson, Spencer Tracy o Russell Crowe. El mencionado intérprete muestra gran cantidad de registros, pues esta cinta tiene momentos tristes y alegres, acompañados de trepidantes escenas junto a varias situaciones que nos permitirán esbozar una sonrisa.

Este largometraje presenta distintos dilemas morales a los que se enfrenta un cristiano practicante como el de, por ejemplo: ¿cómo actuar cuando tus compañeros están en peligro y un niño se acerca con una granada en la maño para lanzarla contra ellos? La familia es otro tema de gran importancia porque podemos comprobar cómo la comunicación tanto en sentido positivo como negativo parece esencial para el buen funcionamiento o no de una relación de pareja. Finalmente, el realizador no elude la idea de las consecuencias que la guerra deja en sus participantes y la huella psicológica con la que marca hasta a una persona aparentemente segura.

La dirección de Eastwood vuelve a sorprendernos, ya que ha filmado las escenas de acción con maestría, no siendo una de las especialidades de este hombre, un detalle que no ha pasado desapercibido por parte de la Academia de Hollywood, pues la cinta no sólo ha recibido nominaciones a mejor película o actor, sino a los efectos de sonido, que es finalmente el que se ha llevado. El único pero que le podemos poner es que puede resultar reiterativa.

La película ha arrasado en la taquilla estadounidense, aunque no está exenta de polémica. Algunos verán un exceso de patriotismo, pero en ese país conocen el modo con el que hay que tratar a sus héroes a diferencia de lo que lo ocurre a los españoles que ahora y muy lentamente están empezando a darse cuenta de la importancia de sus hazañas como es el caso de la Contra armada, Blas de Lezo y otros hechos silenciados. Y es que resulta emocionante el homenaje que muchos estadounidenses rindieron a este recordman de la élite del ejército americano. Por cierto, varias han sido las películas, videojuegos y cómics donde se destaca la labor para bien o para mal de estos soldados especializados.

El francotirador

Víctor Alvarado | 0 comentarios valoración: 3  126 votos
>Silvered water, Syria Self-Portrait

En defensa de la verdad/2

Juan Orellana

La semana pasada citábamos una película que llega a nuestras pantallas de forma precaria. No es una película de ficción, ni un documental. No sé lo que es, ni qué nombre ponerle, pero es inolvidable. Son 1001 fragmentos de video, grabados con el móvil o con cámaras muy baratas por sendos 1001 sirios durante la guerra civil previa a la irrupción del Estado Islámico en el escenario.

Tras la llamada “primavera árabe”, a principios de 2011, gran parte de la población siria salió a la calle reclamando del todopoderoso presidente Bashar al-Asad, hijo del anterior presidente Hafez al-Asad, respeto por los derechos humanos, libertad, justicia y pan. La represión fue brutal y desembocó en una Guerra Civil, en la que occidente apoyaba a los rebeldes y Rusia al presidente. En 2012 la guerra llegó a sus niveles más cruentos, destacando el asedio y ataque a la ciudad de Homs. En esa ciudad vivía una mujer kurda, Wiam Simav Bedirxan, que horrorizada al ver lo que ocurría a su alrededor comienza a grabar y a recopilar videos y a mandárselos a París a un exiliado sirio, Ossama Mohammed, al que solo conoce por internet. Este comienza a editar el video, mientras mantiene con ella una fluida relación de reflexión conjunta y apoyo mutuo. El resultado es esta escalofriante película, presentada en Cannes, y que funciona como un puñetazo en el estómago de quien lo ve. Hay que advertir que la película, una auténtica snuff movie sin intereses económicos, ofrece imágenes que hasta ahora sólo habíamos visto en el cine en formato de ficción. Aquí las torturas, muertes, bombardeos… son reales. El dolor es real, la angustia es auténtica.

La calidad de las imágenes, excepto las grabadas en París o directamente por Simav, es muy deficiente, pero casi se agradece por velar en cierto modo algo del horror explícito. Se trata, como las cintas que citábamos la semana pasada, de una película necesaria. No bastan los telediarios para construir una imagen fidedigna de lo que está ocurriendo en Oriente Medio. Y en una cultura audiovisual como la nuestra, es importante incorporar estos fotogramas a nuestro imaginario colectivo.

De todas formas, no se puede decir que la película sea desesperada. La propia Simav es motivo de esperanza. Y al final de la película, el día de Navidad, comienza a nevar sobre ruinas y hombres sin techo. Y en off Mohammed le escribe a Simav: “¡Feliz Navidad! Hoy hace un año que recibí tu primer mensaje. Celebraré los dos aniversarios, el tuyo y el del Jesús, el Mesías. Hoy es nuestro día”.

>Silvered water, Syria Self-Portrait

En defensa de la verdad/2

Juan Orellana | 0 comentarios valoración: 3  110 votos

Foxcatcher

Víctor Alvarado

Reconozco que me suelen gustar las películas estadounidenses de deportes, aunque en España este tipo de producciones no llegan a funcionar del todo bien en la taquilla. La semana pasada se estrenó una cinta sobre lucha, titulada Foxcatcher y que ha entrado en la lista de candidatas al Oscar. Concretamente ha recibido 5 nominaciones. Estamos ante una historia basada en hechos reales y cargada de tintes dramáticos.

Está dirigida por el director Bennett Miller que nos permitió conocer los entresijos de los fichajes de deportistas de béisbol en la inteligente y entretenida Moneyball, protagonizada por Brad Pitt.

Su realizador ha contado con tres actores de primera línea como Steve Carell, irreconocible y muy bien caracterizado, junto a Channing Tatum y a un Mark Ruffallo que parece que ha cogido carrerilla, ya que ha participado en tres películas de interés en un corto espacio de tiempo, como Amor sin control, Begin again o Foxcather. El ritmo de la misma es intencionadamente pausado, como queriendo que nos introduzcamos en la mente de los personajes y buscando momentos de silencio, haciendo honor a la expresión: una imagen vale más que mil palabras. La cinta cuenta con varios hándicaps: el ya citado ritmo que puede llegar a ser insoportable; el tema de la lucha que es un deporte muy minoritario y que no entendemos qué tiene esta historia de especial como para querer contarla. Por otra parte, de todas las nominadas, esta es la que presenta menos posibilidades y pensamos que otras de mayor nivel se han quedado injustamente fuera como Trash, ladrones de esperanza o Perdida.

La cinta reflexiona sobre el concepto de patriotismo cuando roza el fanatismo porque entendemos que ese valor utilizado en su justa medida es positivo para construir una nación, pero el personaje de Steve Carell lo transforma. Por otra parte, la actitud de ese personaje sirve para preguntarse hasta dónde alguien está dispuesto a llegar para conseguir un objetivo.

Entre tanto drama, el elemento que arroja más luz es el de la relación que mantiene David, uno de los campeones olímpicos, con su hermano Mark, pues a pesar de estar muy comprometido en el cuidado de su familia e hijos, está pendiente de su pariente. Intenta levantarle la moral y actuar como los padres que nunca tuvieron porque eran huérfanos, siendo consciente del malestar que genera el desarraigo. Y es que otro de los grandes temas del largometraje es el de la fragilidad del ser humano que, aunque se encuentre en el mejor momento de su vida, un hecho concreto puede afectarle psicológicamente más de lo debido.

Foxcatcher

Víctor Alvarado | 0 comentarios valoración: 3  111 votos

Al servicio de la verdad

Juan Orellana

Charlie Hebdo hacía uso de la libertad de expresión. Al servicio de la burla y el humor cínico. Sus trabajadores se jugaron la vida por el derecho a reírse de todo. Pero en el mundo de la comunicación de masas hay personas que también se están jugando la vida por contar la verdad sobre el radicalismo islámico. Los verdugos son los mismos en ambos casos, pero el agravio es mucho mayor en el segundo caso. Para el reino de la mentira hay un demonio peor que la burla: la verdad.

La semana pasada presentábamos Timbuktú, una sencilla película que mostraba la persecución que sufren los musulmanes verdaderamente religiosos por parte del yihadismo. Hace pocos meses se estrenaba el documental Walking Next to the Wall de Fernando de Haro, sobre la situación que viven los cristianos coptos en Egipto. La próxima semana llega a nuestras salas Silvered Water, Syria Sel-Portrait, del exiliado sirio Ossama Mohammed y la kurda Wiam Simav Bedirxan, otro documental sobre el horror que se está viviendo en Siria realizado a base de videos amateurs clandestinos. Pero hoy queremos llamar la atención sobre una película muy importante que se estrenará en España en primavera: El apóstol, de Cheyenne-Marie Carron.

Una película que sólo una distribuidora valiente y comprometida con la realidad es capaz de estrenar, como es el caso de European Dreams Factory. La película tiene muchos elementos autobiográficos de la cineasta, y nos cuenta la historia de Akim, un joven musulmán francés de origen argelino cuya familia tiene un honorable proyecto para él: que se convierta en imán. Pero un día Akim se conmueve ante un gesto de caridad cristiana protagonizado por un sacerdote católico y se despierta su curiosidad por conocer algo del cristianismo. Comienza su “indagación” de forma clandestina, ya que su hermano y su tío son musulmanes muy celosos y no le toleran ningún contacto con nada que huela a cristianismo. Sus pesquisas le llevan a encontrarse naturalmente con varios católicos, incluido el sacerdote que despertó su interés, y en un determinado momento llega a una alegre y trágica conclusión: quiere hacerse cristiano. El resto, obviamente, no lo vamos a desvelar, aunque no es difícil imaginar lo espeluznante que puede llegar a convertirse su vida.

Estamos ante una película necesaria. Si es buena o mala pasa a segundo plano, aunque aprovechamos para dejar claro que es muy buena -estamos hablando de una veterana cineasta-. Una película necesaria porque se lanza a reflexionar con infinita ponderación y equilibrio sobre cosas de las que nadie se atreve a hablar en público. No se trata tanto de comparar dos religiones y sacar conclusiones, sino de exponer en qué consiste verdaderamente la naturaleza del llamado sentido religioso. El apóstol es sobre todo una película sobre el corazón humano, y sobre aquello que le corresponde y lo que no.

La cineasta Cheyenne-Marie Carron era una niña musulmana argelina que fue abandonada de pequeña. Fue acogida por una familia católica francesa que la cuidó y educó en la fe católica. La tutela la tenía la Administración francesa y por ello sus padres de acogida no podían bautizarla. Hace un año, Cheyenne, con 37 años de edad, decidió bautizarse. Ante la brutal persecución que sufren los católicos en tantos lugares en los que ha arraigado el veneno de la yihad, Carron ha decidido rodar esta película hecha a base de “pedazos” de realidad que ella ha vivido. Como ella declaró a la revista francesa L1visible: “Cuando muchos de nuestros hermanos cristianos están siendo masacrados en el mundo, es una gran ocasión para que recordemos a nuestros amigos musulmanes el artículo 18 de la Declaración Universal de Derechos Humanos: Toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión; este derecho incluye la libertad de cambiar de religión o de creencias y la libertad de manifestar su religión o creencia, ya sea solo o en común con otros y en público o en privado, enseñarla, practicarla, el culto y la observancia de los ritos”.

No olviden el nombre de esta película profética que está llamada a provocar una honda reflexión sobre multiculturalidad, al margen de tópicos ideológicos y pueriles utopías y alianzas de civilizaciones. No es casual que el Vaticano la haya señalado con el premio Capax Dei Foundation del Festival Mirabile Dictu del año pasado.

Al servicio de la verdad

Juan Orellana | 2 comentarios valoración: 3  130 votos

Timbuktu

Juan Orellana

Afortunadamente se asoma a nuestras pantallas esta perla que llegó a las orillas del pasado Festival de Cannes. Allí causó tanta impresión que hasta en Hollywood la han nominado como Mejor Película de habla no inglesa. Pero también está a la espera de los Premios Cesar, de la Academia francesa, para los que acumula ocho nominaciones. Timbuktu está dirigida por Abderrahman Sissako, un cineasta de cincuenta y tres años, uno de los pocos directores africanos de proyección internacional.

Nacido en Mauritania pero crecido en Mali, concibió primero el film como un documental, pero en seguida se dio cuenta de que si entrevistaba a musulmanes víctimas del yihaidismo, podrían sufrir terribles represalias de los islamistas radicales. Así que optó por una película de ficción, eso sí, inspirada en un caso real. Quiso rodar en Mali, pero la situación se tornó extremadamente peligrosa y finalmente rodó casi todo en Mauritania.

La película se centra en Kidane y Satima, una entrañable pareja que vive en una tienda de campaña con su hija mientras cuidan de sus vacas. Su vida se ve perturbada por tristes acontecimientos mientras paramilitares yihaidistas toman el control del pueblo. El líder local de la yihad se enfrentará al imán de la mezquita: un musulmán piadoso de enorme autoridad en el pueblo que está convencido de que el yihaidismo contraviene gravemente al Corán. “Es desastroso que un grupo de gente pueda dar la vuelta y transformar la sociedad islámica de Mali, que durante siglos ha sido abierta y amistosa, en algo tan intolerante", afirmo Sissako en su rueda de prensa en Cannes.

Esta coproducción entre Francia y Mauritania es una película sencilla, de poca envergadura de producción, pero enormemente elocuente en la simplicidad de su mensaje: los musulmanes son las primeras víctimas de la yihad. Un buen musulmán no puede ser yihaidista. Pero tampoco se trata de una película maniquea. Sissako declaró a la BBC: "Yo no quise presentar a los yihadistas como monstruos: algunos pueden ser brutos o hipócritas o pueden actuar por egoísmo, pero son seres humanos".

Se trata de una película muy necesaria cuyo valor es mucho mayor que su calidad cinematográfica. Está dirigida al mundo occidental, pero especialmente a los millones de musulmanes moderados que pueden terminar bajo el triste yugo del islamismo radical.

Timbuktu

Juan Orellana | 0 comentarios valoración: 3  125 votos
>Nightcrawler

La traición al periodismo

Juan Orellana

Desgraciadamente hoy son muchos los profesionales de la información que, voluntariamente o no, han renunciado a la ética periodística en aras de índices de audiencia, números de visitantes o ejemplares vendidos. La facturación se ha impuesto a la verdad, el dinero a la información objetiva. Todo vale para vender más. La verdad de los hechos pasa a segundo plano, es una irrelevante excusa para contar lo que vende más, lo que responde mejor a los intereses mezquinos del medio o del periodista en cuestión. Afortunadamente no todos los medios se comportan así, pero se ha creado un clima en el que hacer periodismo serio es nadar contra corriente. Se conoce como nightcrawler (merodeador de la noche) a la versión televisiva del paparazzi de las revistas, es decir, al reportero que aparece con su cámara en la escena de un crimen o de un accidente para captar las imágenes más impactantes.

Nightcrawler, nominada al Oscar por su guión, es una crítica implacable a una forma de entender el trabajo de informador tan inmoral que destruye todo lo que toca… pero que conduce al éxito. Louise Bloom (un estremecedor Jake Gyllenhaal) es un solitario buscavidas, delincuente de poca monta, que desea trabajar en algo que le proporcione suficientes ingresos económicos. Cuando descubre que un video doméstico que capte un suceso callejero relevante es susceptible de ser vendido a una televisión, decide convertirse en un profesional de los sucesos locales. Intercepta la radiofrecuencia de la policía de Los Ángeles para presentarse en el lugar de los hechos antes que nadie, grabar el suceso y vender la grabación rápidamente a una televisión. Comprueba que cuanto más morbosa es la grabación, más se paga por ella, hasta que encuentra a Nina Romina (Rene Russo, esposa del cineasta en la vida real), editora de informativos de una cadena local, que se muestra muy interesada en sus productos. Comienza entre ellos una colaboración que va a violar todos los códigos éticos de la profesión.

El director y guionista Dan Gilroy deja muy claro que Bloom es un personaje abominable antes de acercarse al reporterismo, y que las claves de su éxito están en haber traicionado por completo su conciencia. Los seres humanos con los que se topa, incluido su ayudante Rick (Riz Ahmed), son meros medios para conseguir dinero. Herramientas de usar y tirar, sin que medie la más mínima empatía afectiva con ellos. Sin embargo, Gilroy quiere llegar a comprenderle: “Sólo es un joven desesperado, y en el mundo hay muchos jóvenes desesperados que se ven forzados, según mi parecer, a tomar decisiones y a aceptar trabajos que en condiciones normales rechazarían”.

Para aumentar la veracidad del film y su carácter de fábula moral urgente, en él hacen cameos todas las estrellas de los informativos televisivos de Los Ángeles, como Kent Shocknek, Pat Harvey, Rick García, Sharon Tay o Bill Seward. “Quisimos reflejar este pequeño nicho de mercado y los medios de Los Ángeles de la forma más realista posible, y dejar que el espectador decida quién es el malo y dónde radica el problema”, declara el cineasta.

Este director, guionista de títulos como El sueño de Alexandria, Apostando al límite, Acero puro y El legado de Bourne, debuta detrás de la cámara con este film que ha cosechado críticas muy positivas. Ha contado con una interesante banda sonora de James Newton Howard. Estas declaraciones expresan bien su preocupación de fondo: “Creo que en cuanto se pretende que los informativos de un medio ganen dinero, las noticias se convierten en un entretenimiento, y pienso que todos perdimos un gran valor cuando aquello sucedió porque, más que obtener historias en detalle que nos educan y nos informan, nos dan narrativas confeccionadas para vender un producto. La narrativa de Los Ángeles, y creo que la de la mayoría de cadenas de información locales –Michael Moore lo trató en Bowling for Columbine–, es la narrativa del miedo”.

>Nightcrawler

La traición al periodismo

Juan Orellana | 2 comentarios valoración: 3  121 votos

La conspiración del silencio

Juan Orellana

El cine alemán de los últimos años está acabando precisamente con la conspiración del silencio. Ha abierto un proceso muy afinado de revisión de su propia historia reciente, tanto del totalitarismo nazi como del comunista. Recordemos títulos como La vida de los otros, Goodbye Lenin, Barbara, El hundimiento, Dos vidas, R.A.F. Facción del Ejército Rojo, Si no nosotros, ¿quién?, El noveno día, Diplomacia… Ahora que el próximo día 27 se cumple el 70 aniversario de la liberación de Auschwitz se estrena La conspiración del silencio, del actor milanés afincado en Alemania Giulio Ricciarelli, que debuta en el largometraje tras una larga carrera como actor.

La película cuenta la historia de Johann Radmann (interpretado por Alexander Fehling), un joven fiscal que, a finales de los cincuenta, comienza a investigar lo sucedido en Auschwitz. En aquel momento los alemanes habían corrido un tupido velo sobre el III Reich y el Holocausto, y nadie sabía ni quería saber nada de crematorios, cámaras de gas ni exterminios masivos de judíos. Todo el mundo tenía nazis en su familia y habían optado como pueblo por mirar hacia adelante imponiendo un tácito olvido del pasado. Soldados que en la guerra habían humillado, torturado y asesinado a pobres inocentes, ahora trabajaban como ciudadanos normales en talleres o restaurantes. La desnazificación programada por los aliados contaba con la implícita cláusula no escrita de echar tierra sobre las vergüenzas nacionales. Con Nüremberg se daba por saldada la cuenta histórica y ahora tocaba mirar al futuro. Pero ¿era eso justo? Es la pregunta que lleva al fiscal Radmann a reabrir viejas heridas: lo que ocurrió en Auschwitz ¿puede quedar impune ante los ojos de la Historia? ¿Pueden diluirse en una responsabilidad abstracta y genérica -la del III Reich- las barbaridades perpetradas por alemanes con nombres y apellidos, y que a menudo obraban por su cuenta, sin obedecer órdenes? Radmann, con el apoyo moral del Fiscal General, comienza a investigar casos particulares de brutalidades y asesinatos perpetrados en Auschwitz. Muchos colegas de la Fiscalía le consideran un traidor, e incluso muchas víctimas prefieren no revivir aquel infierno. Pero Radmann se debe a su conciencia, y está convencido de que sin reparación moral Alemania no puede construirse un futuro digno. La verdad debe ponerse encima de la mesa para que los alemanes puedan volver a mirarse a los ojos… o en el espejo. La investigación llega a un punto crítico cuando se topa con dos nombres especialmente significativos y escalofriantes, el doctor Josef Mengele y el teniente coronel de las SS Adolf Eichmann. En ese momento Radmann se da cuenta de que las clases dirigentes, incluso aliadas, no están por la labor de ir hasta el final.

Interesantísima película que, bajo el paraguas de un relato de ficción, cuenta la historia real de tres fiscales jóvenes, Joachim Kügler, Georg Friedrich Vogel y Gerhard Wiese. Sí que es real el periodista Thomas Gnielka, que fue quien propició la puesta en marcha del caso; así como el fiscal general Fritz Bauer -encarnado por Gert Voss-, superviviente del Holocausto y que lideró la investigación que culminó en los juicios de Auschwitz.

Sólo un miembro del Gobierno de Hitler, el arquitecto Albert Speer, hizo suyo el presupuesto moral en el que se basa esta película: era necesario asumir la verdad entera, pedir perdón y pagar las consecuencias. Cumplió íntegra su condena en Spandau. Aunque hay dos buenas series de televisión, sería necesario un buen largometraje actual sobre este personaje tan singular.

La conspiración del silencio

Juan Orellana | 1 comentarios valoración: 3  122 votos

Quédate conmigo

Víctor Alvarado

De vez en cuando, en nuestra labor de crítica cinematográfica, nos gusta destacar pequeñas producciones que ofrezcan algo diferente. Quédate conmigo nos presenta una manera distinta de afrontar la enfermedad del Alzheimer y enfermedades similares.

Craig lleva casado 61 años con la mujer de su vida, Irene. Ésta se encuentra enferma. Por esa razón, Craig construye una casa con sus propias manos para facilitar la autonomía de su mujer. Al no cumplir con los requisitos legales, las autoridades locales le amenazan con la cárcel, si no abandona su propósito.

Varias han sido las producciones que han tratado el tema con la seriedad y la profundidad adecuada como Antonio Mercero en ¿Y tú quién eres?, Alexander Payne en Nebraska o Freddy Mas Franqueza con Amanecer de un sueño. Sin embargo, la principal baza de esta producción es que está basada en hechos reales, lo que le da más fuerza y credibilidad a la historia. Este largometraje se podría decir que es la versión realista y esperanzadora frente a la negativa visión de la cinta Amor de Michael Haneke. Michael McGowan ha sido el encargado de llevar a cabo este proyecto. Este realizador ha dirigido la serie infantil Las aventuras de Henry y tres películas: En busca del milagro, One week y A hockey musical.

El mayor peso dramático recae en dos veteranos de segunda línea, pero no por eso de inferior profesionalidad. Los encargados de dar vida a esa pareja, que se ama con todas las consecuencias, han sido James Cromwell, que fue nominado al Oscar al mejor actor de reparto por Babe, el cerdito valiente, y Genieve Bujold, cuya magnífica interpretación en Ana de los mil días le permitió ganar un Globo de Oro como mejor actriz, siendo nominada ese mismo año al Oscar.

Hay que prestarle atención a la escena en la que una vecina se compromete a traer el almuerzo una vez a la semana en señal de agradecimiento por la ayuda recibida en situaciones peliagudas, ya que viene a decir que quien se preocupa desinteresadamente por los demás se encuentra recompensado con creces. Tampoco podemos ignorar la oración condicionada del protagonista que recurre a la trascendencia a pesar de sus dudas junto a la evolución de su personaje.

La construcción de la casa es una metáfora o una representación de las personas que realizan su trabajo a conciencia y sustentan los pilares de su vida en sólidos principios, valores y virtudes. La mejor definición sobre este largometraje la encontramos en el titular del New York Times que dice lo siguiente: “El matrimonio es el corazón y el alma de esta pequeña, pero robusta película”.

Quédate conmigo

Víctor Alvarado | 0 comentarios valoración: 3  123 votos

Walesa, la esperanza de un pueblo

José Luis Restán

Ayer tuve la suerte en ver la película recién estrenada “Walesa, la esperanza de un pueblo”, sobre el líder del sindicato polaco Solidaridad. La vi con mi familia, en una sala absolutamente vacía, lo que dice algo sobre dónde andamos, cuáles son los intereses y reclamos a los que atiende nuestra sociedad. Pobres de nosotros. Es una película que recomiendo vivamente para no caer en la terrible pobreza de la desmemoria, que nos hace tan débiles hoy a los occidentales.

No voy a juzgar los méritos cinematográficos de la película, aunque sí digo que la dirige nada menos que Anderzj Wajda, no un aficionado. Cada uno le podrá poner sus “peros”, ahora bien, me parece que capta de forma extraordinaria la personalidad de Walesa: un hombre del pueblo, un electricista, no un intelectual ni un político, con su corazón grande, su amor a la libertad, su instinto a favor de la justicia y su visión del mundo educada por la fe de la Iglesia. La película no nos ahorra los límites y defectos de Walesa: una cierta grandilocuencia, su puntín de vanidad, sus maneras algo autoritarias… Y eso lo hace todavía más grande: porque a través de esa humanidad sucedió el auténtico milagro del resurgir de la persona, y con ella del pueblo, pese a la tiranía del sistema.              

Walesa nunca ha caído bien a nuestros bienpensantes occidentales, tan cómodos ellos, tan listos para dictaminar lo que es “moderno”, lo que es correcto. Y claro, el electricista de Gdansk, católico y polaco para más señas, no podía ser correcto para ellos. Así que dudo que la película sea un éxito de taquilla e incluso de crítica por estos pagos. Pero nosotros, los de mi generación y la de nuestros hijos, no deberíamos dejar de verla para que nos interpele, para que nos recuerde que la última palabra no es del poder y de la mentira, pese a todas las apariencias.  

Walesa, la esperanza de un pueblo

José Luis Restán | 0 comentarios valoración: 3  113 votos

El Hobbit: La batalla de los cinco ejércitos

Víctor Alvarado

Peter Jackson siempre será recordado por las dos adaptaciones-trilogías que ha hecho de J R R Tolkien, la profunda mitología cristiana de El señor de los anillos y la entretenida aventura de El Hobbit, ambas rozando el sobresaliente. Con esta última ha estirado el chicle todo lo que ha podido (la economía es la que manda), una práctica muy habitual en los últimos años. El cineasta ha tenido que recurrir a apuntes y anexos del autor para completarla, pues la novela no supera las 300 páginas

El realizador explicó a Fotogramas lo que nos íbamos a encontrar en esta tercera entrega: “Se trata de un thriller psicológico con escenas de acción espectaculares y una estructura narrativa ajustada al milímetro. Hay pocas películas de suspense que duren casi tres horas y esta es de la que estoy más orgulloso”. No obstante, aunque suene contradictorio, la mayor virtud y el mayor defecto, según se mire, se encuentra en que las escenas de una alta carga dramática se desarrollan con mucha parsimonia, mientras que las batallas gozan de demasiado dinamismo, alargándose en exceso, con lo que se rompe el equilibrio.

El reparto lo forman Ian McKellen, Richard Armitage, Luke Evans que interpreta a un importante personaje como el bardo, ya que estamos ante uno de los principales héroes de esta tercera entrega junto con el indiscutible Martin Freeman.

Esta producción invita a pensar sobre la auténtica amistad, entendida no solo como un sentimiento sino como un sacrificio por el otro. El amor de pareja tiene mucho que decir, pues no banaliza el término, haciendo honor a la frase de un cantante que decía que el amor no es amor si no causa dolor. Por otra parte, como resulta lógico en los textos del citado autor católico, se destaca la idea de que el poder corrompe y que las personas están por encima de cualquier riqueza material.

Finalmente, queremos destacar que estas películas están muy conseguidas, las dos primeras más que esta última. Sin embargo lo más importante es acercarse a las obras del escritor y a los analistas de este genio de la literatura anglosajona para comprender el mensaje tan positivo que esconde dentro.

El Hobbit: La batalla de los cinco ejércitos

Víctor Alvarado | 0 comentarios valoración: 3  127 votos

Las 50 de los 50 de Serrat

Félix Caballero

El 18 de febrero de 2015 se cumplirán 50 años desde la presentación artística de Joan Manuel Serrat, y el cantautor y compositor catalán lo ha empezado a celebrar con su público escogiendo medio centenar de canciones de su discografía para el álbum Antología desordenada. El álbum –un cuádruple disco lanzado el pasado 4 de noviembre– dará lugar en 2015 a una gira del cantante por todo el mundo. Además, Serrat fue honrado como la Persona del Año por los Grammy Latinos el 19 de noviembre en Las Vegas.

El 18 de febrero de 2015, Joan Manuel Serrat festejará 50 años desde su primera presentación, cuando abandonó por algunas jornadas sus estudios de perito agrícola y se lanzó a interpretar un par de temas en el programa matinal Radioscope de Radio Barcelona. Durante estas cinco décadas, el cantante y compositor ha sabido labrarse una prestigiosa carrera que le ha llevado a ser considerado hoy el músico popular español más importante, nuestro Bob Dylan.

Para celebrar este medio siglo de profesión, el artista ha preparado una antología muy personal con 50 canciones seleccionadas por él mismo: medio centenar de composiciones en su mayoría regrabadas y con gran abundancia de dúos –algunos muy sorprendentes– con grandes artistas. Se trata de Antología desordenada , lanzada el pasado 4 de noviembre. “Esta es una elección personal. Cada quien tendrá la suya y esta es la mía”, explica el cantante, de modo simple y elocuente, en un pequeño libro de 104 páginas que acompaña el proyecto y donde repasa en primera persona los capítulos centrales de medio siglo en la ruta.

Solo 11 canciones conservan sus registros originales. Se trata de los dúos Es caprichoso el azar, con la israelí Noa; Sin piedad, con la italiana Mina; Aquellas pequeñas cosas, con la argentina Mercedes Sosa; Pendiente de ti, con Soledad Giménez; Cantares, con Miguel Ríos; y Hoy puede ser un gran día, con Ana Belén, Víctor Manuel y otra vez Miguel Ríos. Y también Princesa, con la colaboración de Carlos Núñez; El carrusel del futuro y Bendita música, con la Orquesta Sinfónica de Barcelona y Nacional de Cataluña (OBC); Benito, con el arreglo de Roberto Costa; y la versión de Cremant núvols, de Mô. “Una nueva grabación de estos temas no iba a aportar nada a las preexistentes”, explica Serrat.

Todo lo demás requirió el paso del artista por el estudio de grabación durante más de cuatro largos meses. El resultado es un trabajo de muy variados colores, con la colaboración de un nutrido grupo de artistas internacionales, como los cubanos Silvio Rodríguez y Pablo Milanés, los argentinos Les Luthiers, los portorriqueños Calle 13, el panameño Rubén Blades, la peruana Tania Libertad, la mexicana Paquita la del Barrio, la brasileña Maria Bethània y la portuguesa Dulce Pontes. Y también españoles: Alejandro Sanz, Joaquín Sabina, Luis Eduardo Aute, Pi de la Serra, Silvia Pérez Cruz, Estopa, Pablo Alborán (que canta en catalán), Dani Martín, Carmen Linares, Miguel Poveda y Lolita, entre otros. Hasta el humorista y presentador de televisión Andreu Buenafuente participa en el disco.

Durante el año 2015 Joan Manuel Serrat realizará una extensa gira de conciertos por todo el mundo a modo de celebración con más de cien recitales. El cantautor contó en una entrevista en septiembre en el diario español El País que el plan para sus próximos conciertos es que el propio público pueda escoger vía internet al menos 10 canciones de cada show, modalidad interactiva ya explotada por otros nombres.

Además, los Grammy Latinos de este año, celebrados el 19 de noviembre en Las Vegas, lo honraron como la Persona del Año, reconocimiento antes recibido por Shakira, Miguel Bosé, Plácido Domingo y Gloria Estefan, entre otros. A la hora de prender los focos, un grupo de artistas, entre los que figuraron Rubén Blades, Tania Libertad, Miguel Bosé, Sabina y Calle 13, saltó a escena para interpretar algunos de los mayores hits de Serrat.

Las 50 de los 50 de Serrat

Félix Caballero | 0 comentarios valoración: 2  27 votos

Woody no se resigna a la apariencia

Fernando de Haro

Woody is back. Solo él podía llevar a la pantalla con gran seriedad, a través de una comedia, en un lenguaje que entienden todos los públicos y de forma abierta la pregunta por el misterio de la vida. Lo ha hecho con música de los años 20, con mansiones en la Costa Azul, con un guión aparentemente ligero. Pero se ha lanzado a hacer tres afirmaciones que ya nadie formula con claridad en público: no es razonable creer, no hay más que la apariencia en la que vivimos, solo el amor de una mujer nos devuelve cierta esperanza. ¡Viva el señor Allen!

Woody Allen volvió con Blue Jasmine. Después del mal cine que hizo en los últimos años en su gira estética por Europa (que tuvo su momento más desafortunado con Vicky Cristina Barcelona), ha retornado con algo que se compadece de su filmografía precedente.

Antes de haber escrito Magia a la luz de la luna, Woody ha debido estar releyendo, acompañado de unas buenas latas de cerveza y en camiseta –como le gusta a él hacer– a Feuerbach. El personaje principal, un formidable Colin Firth, mago de profesión, queda prendado de forma inconcebible de una de las mentalistas y espiritistas que suele desenmascarar. El encuentro entre los dos se convierte en la ocasión para que Allen lleve hasta los diálogos la pregunta sobre Dios y la nada. “¿Por qué iba Dios a tomarse tantas molestias si fuéramos nada?”, se afirma en uno de ellos. “¿Acaso la vida es algo más que lo que vemos y tocamos?”, apunta otro. Firth, que encarna a un ateo empedernido, incluso llega a rezar al Dios desconocido. Después de dejar a los espectadores suspendidos en ese momento dramático, el director de Annie Hall cierra el asunto con una solución muy “europea”: la fe es consecuencia de la voluntad de creer. Para que la fe fuera digna de crédito tendría que estar sustentada en razones adecuadas. Y nuestro mago descubre que no las tiene.

La película se resuelve con una negación que no está a la altura de la gran pregunta abierta. Por supuesto que el personaje que Firth encarna no ha tenido razones para creer. Estamos hablando de muertos y de viejas divinidades familiares. Si lo hubiera hecho no hubiera sido humano, había vuelto a la religión pagana. La sublimación es insostenible. ¿Pero su oración a un Tú desconocido no es acaso verdadera? Es tan razonable que nuestro querido Woody tiene que segarla de un tajo con el sarcasmo. Querido Señor Allen: ha hecho usted una película religiosa. No porque cuente historias de espíritus, de dioses manes, sino porque se ha atrevido a hablar de las cosas y de mujeres bellas, y tanto unas como otras siempre gritan más allá.

Woody no se resigna a la apariencia

Fernando de Haro | 0 comentarios valoración: 3  117 votos

Trash. Ladrones de esperanza

Víctor Alvarado

Está dirigida por un valor seguro como Stephen Daldry, al que recordamos por excelentes películas como Billy Elliot y El lector. Varios de sus trabajos han sido nominados a los Óscar. Seguro que les suenan títulos como Las horas o Tan fuerte, tan cerca. Dos de las protagonistas de sus películas obtuvieron la ansiada estatuilla (Nicole Kidman y Kate Winslet). El realizador adapta una novela de Andy Mulligan, llamada Los reyes de la basura. En su planteamiento recuerda a Slumdog millonaire. El cineasta imprime a la historia una velocidad endiablada, manteniendo la tensión de principio a fin. Dosifica la información inteligentemente y compagina la aventura, el drama y la intriga con maestría.

Cuenta la historia de tres chavales que se encuentran una cartera con información sensible que puede afectar a las altas esferas, lo que les coloca en una situación complicada.

En el reparto destacan la actriz Rooney Mara junto a todo un "veterano" de la Guerra del Vietnam, que participó en Apocalipsis Now. Su nombre es Martin y su apellido Sheen. Se trata de un actor que, después de una vida desastrosa, se convirtió al catolicismo y, de vez en cuando, participa en largometrajes en los que la religión juega un importante papel. Si hace unos años fue la estrella de The Way que habla sobre la peregrinación a Santiago de Compostela, en Trash. Ladrones de esperanza da vida a un misionero de carne y hueso con fortalezas y debilidades. Como dato curioso, se contó con Fernando Meirelles, autor de Ciudad de Dios, ambientada en las favelas brasileñas, pues ya tenía experiencia con actores no profesionales como las auténticas estrellas de esta película: Rickson Tevez, Eduardo Luis y Gabriel Weinstein. Los tres están esplendidos.

El autor de largometraje ha conseguido hacer algo difícil, contar una historia comercial que no está reñida con la profundidad. Deja meridianamente clara la abnegada labor de la Iglesia con los más desfavorecidos de la sociedad. La Biblia que aparece de modo continuado en la cinta siempre ofrece dobles lecturas, una mundana y otra más espiritual. La cinta muestra la importante huella de fe que un sacerdote y una voluntaria dejan en los chavales que no la pierden ante las dificultades, agradeciendo los favores que Dios les concede y confiando en la Providencia. La lista de valores de esta producción un tanto violenta (necesaria para mostrar cómo se las gastan en esos países) es interminable como por ejemplo: la generosidad, el perdón, la caridad, la amistad, la lealtad y la valentía.

Finalmente, la anécdota la encontramos en que se creó un vertedero artificial mediante cartones y envases de plástico para evitar la transmisión de enfermedades.

Trash. Ladrones de esperanza

Víctor Alvarado | 0 comentarios valoración: 3  106 votos
>Rastros de sándalo

La creciente angustia por la identidad

Juan Orellana

Mina (Nandita Das) es la actriz india más famosa de la industria de Bollywood. Su gran obsesión es encontrar a su hermana pequeña (Aina Clotet), que le fue arrebatada en Bombay tras morir su madre, cuando a Mina la intentaron introducir en el mundo de la prostitución. Sólo sabe que unas monjas católicas se hicieron cargo de la niña y ahora, treinta años después, renace la esperanza de encontrarla.

María Ripoll (Lluvia en los zapatos, 1996) vuelve a la gran pantalla después de ocho años centrada en la dirección de spots publicitarios. Y lo hace adaptando parte de una novela, Rastros de sándalo, escrita en 2007 por Anna Soler-Pont, guionista y productora del film, y Asha Miró.

Es una alegría ver una película catalana que plantea la cuestión de la identidad en términos de “encuentro”. La película no tiene nada que ver con el nacionalismo catalán pero la reflexión de fondo que plantea sobre la construcción de la identidad es universal. El personaje de Paula aprende quién es realmente ella mirándose en el espejo de su hermana biológica, y dejándose sorprender por las cosas que descubre y los hechos que le suceden. No se trata de renegar de la propia historia -no hay indicios de que Paula lo haga- sino de integrar los factores nuevos, como enterarse de que ella es realmente india y que es una hija adoptiva. Se trata de sumar no de restar. Pero una barcelonesa, occidental, investigadora de vanguardia, refinada… sólo puede asumir su origen de otra raza, de máxima pobreza, en Bombay… a través del amor imprevisto e incondicional de su inesperada hermana biológica. El descubrimiento conmovedor de la manera en la que su hermana le salvó la vida de pequeña pone en marcha el mecanismo del corazón y de la razón capaz de integrar su nueva identidad, su identidad completa.

La película, sin embargo, tiene un trazo más grueso cuando dibuja la relación de Paula con sus padres adoptivos. Esta trama hubiera requerido un mayor desarrollo y un desenlace más integrador y que hubiera coronado con un brillo más verdadero la cuestión de la identidad.

Rastros de sándalo cuenta con un guión muy bien tejido, una fotografía excelente y unas buenas actrices capaces de sostener vigorosos primeros planos. Un equipo técnico atestado de mujeres, que confirman que desde hace unos años lo mejor del cine español tiene nombre de mujer.

>Rastros de sándalo

La creciente angustia por la identidad

Juan Orellana | 0 comentarios valoración: 3  123 votos

Sorolla: un niño adoptado

Elena Simón

“Tenía Sorolla la vista fácilmente impresionable a cuanto se mueve, y como lo que más se mueve es la luz, cambiando a cada instante, ésta fue su musa” (A. Gimeno).

La cotización y valoración de Joaquín Sorolla sigue en alza. Barcelona nos ha deleitado este verano en Caixaforum con la atractiva y refrescante muestra “Sorolla y el Mar”. También Mapfre abre cartel en el otoño madrileño, hasta el 11 de enero, con una exposición llena de novedades, con la cara menos conocida del imparable artista: “Sorolla y América”, muestra que se inicia con su celebrada pintura social de finales de siglo, que emigró más allá del océano y paisajes urbanos neoyorquinos, retratos americanos, dibujos sobre cartas de menú, y también bocetos, mucho de todo ello guardado allí en la Hispanic Society de Nueva York, grandioso centro de referencia de la cultura española, museo y biblioteca, fundado en 1904 por el potentado del ferrocarril e hispanista Huntington, que fue el mecenas de Sorolla en América. Él le pagó los dos viajes de seis meses que el artista realizó con su familia a Nueva York. Su exposición de 1909 ni tuvo ni ha tenido igual, el pintor vendió cientos de obras y miles de catálogos… hasta el presidente de los EEUU quiso ser retratado por él.

Pero demos marcha atrás en la moviola hasta situarnos en su levante natal, donde se gestó el genio de Joaquín Sorolla. Los primeros años del artista quedan muy lejos de su posterior éxito, porque este pintor español, que tras Velázquez y Goya es la paleta española más cotizada fuera de nuestras fronteras, nació en Valencia el 27 de febrero de 1863 (¿conjunción de astros que dirían algunos lunáticos?). Sus padres, Joaquín y Concepción, del gremio del comercio de tejidos, murieron, quizá víctimas del cólera, en un margen de tres días, cuando el pequeño contaba dos años y medio. La tía materna Isabel y su marido José adoptaron a Joaquinito y a su hermana Isabel, de un año. Con 14 años Joaquín ayudaba a su tío en la modesta cerrajería familiar, pero su destreza para la pintura ya era reconocida y asistía por la noche a clases de pintura. Con dieciséis años entró en la Escuela de Bellas Artes de San Carlos de Valencia: las clases se iniciaban a las ocho, sin embargo su compañero, el también pintor Cecilio Plá, nos dice que Sorolla ya venía de sacar apuntes del natural por la ciudad. Ese mismo año, por su aplicación, la Escuela de Artesanos le otorgó un accésit y le obsequió con una caja de pinturas. Su padre adoptivo, consciente de la valía del chico, decidió pagarle clases especiales e intentó que Joaquín no perdiese más tiempo en las labores de cerrajero, pero el chico no lo permitió. A la par recibía la medalla de bronce de la Exposición Regional de Valencia por “El patio del instituto”. Su profesión de pintor ya estaba decidida.

Sorolla pasó cuarenta años pintando casi frenéticamente. Trabajador incansable realizó a la velocidad de la luz cerca de 2.200 cuadros, 9.000 dibujos, apuntes, bocetos, obras todas ellas en las que consiguió como nadie reflejar con una modernidad potente ese derecho que el instante tiene a la eternidad.

Sorolla: un niño adoptado

Elena Simón | 0 comentarios valoración: 1  1527 votos

Diplomacia

París, noche del 24 al 25 de agosto de 1944. En su suite del Hotel Meurice, el general alemán Dietrich Von Choltitz se dispone a destruir la ciudad antes de abandonarla. En Diplomacia, Schlöndorff traduce en imágenes la obra teatral homónima, escrita en 2011 por el dramaturgo francés Cyril Gely, que también firma el guión.

Diplomacia

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Interstellar

Víctor Alvarado

Bajo mi humilde punto de vista, el cineasta más indicado para tratar temas relacionados con la ciencia ficción es, sin duda, Christopher Nolan. Este británico saltó a la fama gracias al prodigioso montaje de Memento. Ha sido capaz de convertir la trilogía de El caballero oscuro en una obra maestra a pesar de tratarse de una historia de superhéroes, siendo a la vez una de las más taquilleras de la historia del séptimo arte. No obstante, El truco final y Origen son las muestras más indicadas porque sirven para constatar la extraordinaria habilidad de este realizador para hacer creíble la ciencia que plantea en sus producciones.

Sin embargo, no sólo se queda ahí y en los efectos especiales, sino que dota a sus personajes de cierta capacidad dramática que lo diferencia de otros especialistas en este género. El claro referente de esta producción es 2001: Una odisea del espacio, aunque ni una ni otra me parecen obras maestras. Como dato curioso, Nolan se ha apoyado en las teorías científicas de los grandes teóricos de la física que no necesitan carta de presentación. La película presenta un ritmo lento que no se hace pesado si a uno le interesan los temas relacionados con el universo. Si esto no te llama la atención, quizás te puedes perder en los razonamientos. Por otra parte, conviene recordar que la duración es de 168 minutos. Lo advertimos para que no haya sorpresas.

El planeta se está deteriorando a pasos agigantados. Cooper es el hombre indicado para una importante misión espacial, pero se encuentra con un dilema moral porque tendrá que optar entre su familia o salvar a los habitantes de la Tierra.

Los intérpretes están magníficos. El reparto lo conforman cuatro actores de mucho peso como el impresionante Michael Caine, la impecable Jessica Chastain y la polifacética Anne Hathaway, que nos maravilló a todos en la divertida El diablo se viste de Prada , y nos conmovió en el musical de Los miserables. De todas formas, el indiscutible protagonista es Mathew McConaughey, triunfador con la oscura serie True detective, aunque hay un actor que no les vamos desvelar el nombre para que la historia no pierda el interés y, de este modo, nos hacemos cómplices del hermetismo, tal y como ha sugerido su director para que no se desvelen demasiados detalles de la trama.

Interstellar defiende el valor de la familia por encima de todo como algo esencial en la antropología del ser humano. El proyecto científico Lázaro, que aparece en esta cinta, hace referencia al amigo de Jesús, resucitado por éste, que aparece en el Nuevo Testamento de la Biblia, transmitiendo esperanza y mostrando las raíces cristianas de Occidente. Sin embargo, en los últimos minutos de metraje, le queda a uno la sensación de que a la humanidad no le hace falta recurrir a la trascendencia para sobrevivir.

Interstellar

Víctor Alvarado | 0 comentarios valoración: 3  130 votos

La sal de la Tierra

P.D.

Magnífico documental. El director, Win Wenders, nos descubre la vida y obra del fotógrafo Sebastiao Salgado. La película recorre cronológicamente su obra fotográfica.

Mientras se nos muestran las mejores fotografías de cada álbum, Salgado va haciendo comentarios, tanto sobre la fotografía, como sobre el contexto de la misma y su propia vida. De esta forma, no sólo nos aproximamos a su obra y a sus concepciones estéticas y humanistas, sino también a su historia, a su mujer, a su padre, a su hijo con síndrome Down… a su propia biografía.

Directores: Juliano Ribeiro Salgado y Wim Wenders. Guion: Juliano Ribeiro Salgado, Wim Wenders y David Rosier. Música: Laurent Petitgand. Fotografía: Hugo Barbier y Juliano Ribeiro Salgado.

La sal de la Tierra

P.D. | 0 comentarios valoración: 5  1 votos

Cero, un punto de partida

Luis Quero

Este jueves 6 de noviembre a las ocho de la tarde se presenta en el Café del Libro La Buena Vida de Madrid (Calle de la Vergara, 5) el poemario Cero, del madrileño Pablo Luque Pinilla, en el que se incluye un ramillete de dibujos de fromthetree. Lo edita el veterano sello Renacimiento. En el acto se sumarán al poeta y al ilustrador la profesora y traductora eslovaca Petra Pappová, docente de la Universidad de Nitra, donde dedica sus esfuerzos a tender puentes entre las literaturas española y eslovaca; y José Luis Almarza, durante bastante tiempo activo comentarista cultural en programas de radio y televisión.

Nos encontramos ante un volumen coral y heterogéneo, que dedica sus más de ciento veinte páginas a indagar el origen o el destino de las cosas, su sentido en definitiva. No en vano, el autor reconoce en alguna entrevista que el libro bien podría haberse llamado “Partir de cero”, por cuanto en él persigue una perspectiva desprejuiciada, sin ideas preconcebidas acerca de la naturaleza de la realidad, que suponga una ventaja para buscar en ella alguna forma de significado. Y que si se ha llamado Cero es “en parte porque vivimos la época del lenguaje sintético y recodificado, paradójicamente primitivo a pesar de nuestro vivir movedizo y adelantado”, según confiesa Luque Pinilla en el prólogo con que abre la obra. Esta aparente ingenuidad o atrevimiento, según quiera verse, redundando en el lugar común por excelencia de la experiencia humana, lo justifica el madrileño porque, aunque “la cuestión es tan vieja y actual como nuestra naturaleza, […] por alguna razón las cosas se ven de otra manera cuando empieza el cuerpo a cuerpo con la realidad, cuando se hacen las cuentas con el círculo que vamos trazando”, según leemos también en el mencionado prólogo.

De esta manera, sobre la base del nacer, crecer, amarse y morir, escenarios que se corresponden con cada una de las cuatro partes del libro, los poemas de Cero se dividen entre aquellos textos que celebran lo que cantan, y aquellos otros que recurren a la ironía para denunciar situaciones inadecuadas a la naturaleza humana. Así, por citar algunos ejemplos, en sus páginas se ironiza sobre la facilidad de la nada en el poema “Nada” o el arte reducido a concepto en textos como “Microensayo”, en la misma medida que se reconoce única y necesaria la existencia de cada persona en el poema “Era necesario que nacieras”. Igualmente, se reflexiona sobre el valor del tiempo presente en “Inflexión”, así como en el poema irónicamente ecológico “Punto limpio” se reconoce que “Reciclamos basura / organizamos el fracaso”; situación que parece revertirse en “Trébol”, donde el yo lírico rememora “el misterio de ser hoja / emergiendo en un círculo de lluvia”. También apreciamos esta dualidad temática cuando junto a un sugerente “Discípulo de Derrida deconstruyendo a su amada” (título tomado de la ilustración de fromthetree que lo acompaña) que manifiesta que el sujeto amoroso no admite reinvenciones, encontramos otra composición en la que se afirma que “El que sueña no ama” y que el rostro amado existe, entre otras cosas, “Para que yo esté / Y eso me basta”. Estas situaciones se repiten también cuando se denuncia en “Comida rápida” que “Cada vez es más fácil la muerte”, y se afirma la vida reconociendo en la muerte, en otro poema: “El lugar donde ocurre / cuanto sucede desde siempre: el olor a tierra mojada, / el verde de la hierba ahuyentando el miedo, / el círculo de piedra / que rodea un animal de dos especies // Una para vivir allí donde colmé mis horas / otra para habitar aquí donde perduro en su presencia”.

Cero, un punto de partida

Luis Quero | 1 comentarios valoración: 3  71 votos

50 años de los Who y los Kinks

Félix Caballero

Serían las bandas británicas de rock más importantes de la historia si no hubieran existido los Beatles y los Rolling Stones. Los Who y los Kinks han cumplido 50 años en 2014 y lo celebran con la edición de sendos álbumes recopilatorios (en el caso de los Kinks, una caja de cinco CD). El de los Who, que llevará a cabo además una gira de aniversario por el Reino Unido y los EEUU (los Kinks están retirados desde 1996), incluye una canción inédita, el primer material nuevo del grupo en ocho años.

Los dos nacieron en Londres en 1964, en plena beatlemanía, pero los Kinks grabaron primero y tuvieron cierta ascendencia sobre los Who. Mientras que la banda de los hermanos Davis lanzó su primer sencillo en febrero de 1964 –una versión del Long Tall Sally de Little Richard que pasó desapercibida–, el grupo de Pete Towsnshend y Roger Daltrey no editaría el suyo hasta casi un año después, en enero de 1965. Se trataba de I Can't Explain, una canción influenciada por los Kinks, con quienes compartían productor musical, el estadounidense Shel Talmy. Townshend estuvo influenciado en particular por el sonido del grupo rival: “Los integrantes de The Kinks fueron [...] de manera quintaesencial ingleses. Siempre pensé que Ray Davies debía ser algún un día un poeta laureado. Él inventó un nuevo tipo de poesía y un nuevo tipo de lenguaje para escribir pop que me influenció desde el principio”, diría en 1995 en el programa de televisión The History of Rock 'n' Roll.

Los Kinks, precursores del heavy metal y el punk

Además de por Ray y Dave Davies (cantante principal y guitarra rítmica, y guitarra principal y voz, respectivamente), los Kinks originales estaban formados por Peter Quaife (bajo y voz) y Mick Avory (batería y percusión). Los Davies permanecieron en el grupo durante sus 32 años de trayectoria. La banda se disolvió en 1996 debido a los fracasos comerciales de sus últimos álbumes y a las tensiones creativas entre los dos hermanos.

Los Kinks adquirieron fama internacional en 1964 con su tercer sencillo, You Really Got Me, compuesto por Ray Davies. Es, probablemente, una de las diez canciones más influyentes de la historia del rock, según la revista Rolling Stone (nº 180, octubre de 2014), y suele ser considerada precursora tanto del heavy metal como del punk.

Entre mediados de la década de 1960 y la de 1970, el grupo lanzó una serie de álbumes y sencillos que gozaron de éxito comercial y de crítica, y se ganaron una reputación por sus canciones y álbumes conceptuales que reflejan la cultura y el modo de vida inglés, gracias al estilo observacional de las composiciones de Ray Davies. Álbumes como Face to Face, Something Else, The Kinks Are the Village Green Preservation Society, Arthur, Lola Versus Powerman and the Moneygoround y Muswell Hillbillies, junto con sus sencillos, se cuentan entre los discos más influyentes del período.

Los Kinks tuvieron diez sencillos en la lista estadounidense Billboard Hot 100 y nueve de sus álbumes ingresaron al Top 40. En el Reino Unido, 17 sencillos del grupo entraron en el Top 20 y cinco LP alcanzaron el Top 10. Cuatro de sus álbumes han recibido discos de oro otorgados por la Recording Industry Association of America. Los miembros originales de la banda ingresaron en el Salón de la Fama del Rock en 1990, el primer año en que eran elegibles, y en noviembre de 2005 en el Salón de la Fama de la Música del Reino Unido.

Retirados desde hace cerca de veinte años, los Kinks no pueden salir de gira para celebrar este 50 aniversario, pero el 3 de noviembre se publicará una caja recopilatoria con cinco CD y más de cien canciones, The Anthology 1964-1971. Se trata de la colección más completa que se ha editado nunca con las grabaciones esenciales de la banda de los años 60 y principios de los 70 publicadas con el sello Pye.

Con material nuevamente remasterizado, la caja incluye demos raros, entrevistas, mezclas alternativas, tomas falsas extraídas de sesiones de grabación, 25 temas no disponibles hasta ahora, un single exclusivo de siete segundos y notas exhaustivas.

Esta edición esencial contiene muchos clásicos como You Really Got Me, Waterloo Sunset, The Village Green Preservation Society, Days, Sunny Afternoon, Autumn Almanac o Lola.

50 años de los Who y los Kinks

Félix Caballero | 0 comentarios valoración: 3  54 votos
>La recomendación de la semana

Alguien a quien amar

P.D.

La obra maestra de la semana. Thomas Jacob, cantante de fama internacional afincado en Los Ángeles, vuelve a su Dinamarca natal para grabar un disco, ocasión para reencontrarse con su hija Julie, con la que apenas ha tenido trato, y para conocer a su nieto Noa.

La narración es inteligente, el tono dramático verosímil. Estamos ante un melodrama desgarrador. Bien dirigida, es un fiel y esperanzado retrato de nuestra cultura.

Directora: Pernille Fischer Christensen. País: Dinamarca. Año: 2014. Duración: 95 min. Género: Drama. Interpretación: Mikael Persbrandt (Thomas Jacob), Trine Dyrholm (Molly Moe), Birgitte Hjort Sørensen (Julie), Sofus Rønnov (Noa), Eve Best (Kate).

>La recomendación de la semana

Alguien a quien amar

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Víctor Manuel, 50 años en 40 canciones

Félix Caballero

Víctor Manuel está de aniversario; más aún, de bodas de oro. Lleva 50 años casado con la música y lo ha celebrado en Oviedo, muy cerca de su Mieres natal, con dos conciertos ya históricos en los que se ha regalado y ha regalado a su público la compañía de lo mejor de la música española de las últimas décadas: Ana Belén, Joan Manuel Serrat, Miguel Ríos, Pablo Milanés, Luis Eduardo Aute, Miguel Poveda… Nosotros nos hemos sumado a la celebración escogiendo 40 de sus canciones, tarea nada fácil pero muy gratificante.

Víctor Manuel forma parte, por derecho propio, de la santa triada de los cantautores españoles, junto a Joan Manuel Serrat y Luis Eduardo Aute, sin que nos atrevamos a ordenarlos, más allá de asignar el primer puesto a Serrat, al fin y al cabo nuestro Bob Dylan. También está Joaquín Sabina, pero por edad y estilo es otra cosa. El de Mieres es uno de los pocos cantantes españoles a los que les basta con su nombre de pila como tarjeta de presentación. Son muy pocos: Raphael y, tal vez, alguno más.

El intérprete y compositor asturiano celebró estas bodas de oro el 12 y el 13 de septiembre con dos conciertos en Oviedo durante las fiestas de San Mateo, titulados genéricamente 50 años no es nada y que se recogerán pronto en un CD y un DVD homónimos. El público agotó las entradas en cuanto se pusieron a la venta y es que la ocasión no era para menos, porque el cantante se hizo acompañar por lo mejor de la música española de los últimos tiempos –Ana Belén (también estuvieron sus hijos, David y Marina), Joan Manuel Serrat, Miguel Ríos, Pablo Milanés, Luis Eduardo Aute, Miguel Poveda, Estopa, Rosendo, Pedro Guerra, Soledad Giménez, El gran Wyoming, Ismael Serrano…–, además de por los más grandes representantes de la música asturiana, como Nuberu –grupo con el que en 1978 grabó Aida la fuente, sobre la mítica militante comunista asturiana muerta durante la represión militar del levantamiento revolucionario de 1934–, Hevia o Marisa Valle Roso.

Hijo de ferroviario y con un abuelo fusilado en la Guerra Civil, Víctor Manuel San José Sánchez nació en Mieres el 7 de julio de 1947. Tras trasladarse a Madrid en 1964, siendo todavía un adolescente, para estudiar canto y piano, alcanzó pronto notoriedad con canciones protesta en las que manifestaba sin tapujos su ideología socialista –fue militante del PCE hasta 1982–, superada ya la inconsciencia adolescente que le llevó a ensalzar a Franco en Ese gran hombre.

Esos temas le dieron popularidad, pero también levantaron las iras del régimen y sus cachorros fascistas. En 1968 le arrebataron el triunfo conquistado en el Festival del Atlántico con El cobarde, después de que las autoridades forzaran una nueva votación irritadas por el tono antimilitarista del tema. En 1969 fue descartado por La planta 14 para representar a España en Eurovisión y vetado en TVE hasta el 30 de enero de 1975. A finales de 1972, tras estrenar con Ana Belén en Ciudad de México la comedia Ravos, escrita por él mismo y censurada en España, el Ministerio de Información del Gobierno español orquestó contra ellos una campaña de difamación acusándolos de ultrajar una bandera española, por lo que tuvieron que pasar seis meses exiliados. En 1976, tras haber recibido varios anónimos, un grupo de extrema derecha hizo estallar una bomba en su casa de Torrelodones (Madrid). Afortunadamente, la pareja estaba en Cuba y no hubo que lamentar daños personales. A Víctor Manuel y Ana Belén cierta España no les perdonó nunca ser comunistas y triunfadores.

Víctor Manuel, 50 años en 40 canciones

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La buena mentira

Víctor Alvarado

El talento del canadiense Philippe Falardeau para tratar el tema de la inmigración con una gran película como Profesor Lazhar le ha servido para dar el salto a Hollywood, lo que conlleva mayor presupuesto y menor control por parte del cineasta. Éste ha tenido que tragar con el cartel que los productores han impuesto, dejando a un lado a los verdaderos protagonistas. En él se puede ver a una buena actriz como Resse Witherspoon, recordada por la comedia Una rubia muy legal, que tiene un papel secundario, sin embargo, por el cartel, cualquiera podría pensar que se trata de la estrella de la misma.

Un grupo de huérfanos víctimas de la Guerra Civil del Sudán pasarán por todo tipo de penurias hasta alcanzar un campo de refugiados. Al poco tiempo de llegar a ese lugar, tienen la suerte de que los Estados Unidos los acojan como refugiados. Allí se le abrirá un amplio abanico de posibilidades para prosperar en la vida, no obstante, el camino no será fácil por el fuerte choque cultural.

El director conoce a la perfección el conflicto de la Segunda Guerra Civil sudanesa, pues quedó atrapado por el fuego cruzado de ambos bandos y tuvo que ser rescatado por los cascos azules. Según comentó a Fotogramas se quedó con un fuerte dolor en su corazón, lo que se deduce de sus declaraciones: “Sabía que me iba del país, dejando atrás mucha gente condenada a morir. No era culpa mía, pero no pude evitar la sensación de que estaba abandonando a esa gente”. Y es que en este país, como pasa con muchos otros, se quiere imponer el islam a toda costa y los cristianos sufren persecuciones y todo tipo de humillaciones en un conflicto que dura décadas. Por cierto, esta realidad muchos medios de comunicación occidentales la silencian.

La película refleja elementos positivos y negativos del encuentro entre la cultura sudanesa y la estadounidense. La historia que se cuenta es de gran riqueza antropológica, ya que explica el perfecto maridaje de las tribus subsaharianas con el mensaje evangélico, donde la fe en Dios, el amor y la familia resultan bastante significativos. Nos ha encantado la escena en la que dos personajes pintan un cuadrado en la arena, repitiendo los nombres de sus abuelos para reafirmar sus orígenes, que es algo muy propio de esas culturas. Por otro lado, si hay algo por lo que destacan sus protagonistas, es por su coherencia con respecto a sus creencias, puesto que toman decisiones escuchando la voz de su conciencia conforme a la educación recibida, aunque puedan tener consecuencias negativas para ellos mismos.

Finalmente, el visionado de este largometraje invita a plantearse la siguiente pregunta: ¿Hasta dónde estaríamos dispuestos a llegar para dar mejor vida a un ser querido?

La buena mentira

Víctor Alvarado | 0 comentarios valoración: 3  68 votos

Por qué releer Como gustéis, de W. Shakespeare: dos notas

Mora Fandos

I.

Celia, Rosalind y Touchstone son fugitivos de la malevolencia del Duque Frederick. En su destierro llegan al bosque de Arden, y sabemos que es así porque al inicio de la escena IV del acto II, Rosalind exclama: “Bien, pues este el bosque de Arden”, y durante el resto de la obra no tendremos noticia alguna de sus árboles, ni de sus animales, ni de cualquier detalle colorista o ambiental. No hay acotaciones escénicas, es teatro de la palabra, y por ello un teatro que implica fuertemente al espectador: en aquellos tiempos, los espectadores “ponían” imaginativamente bosques, palacios, campos de batalla, pero solo lo imprescindible para no despistarse de la enjundia traída por las frases de los personajes. Un modo de hacer y de ver teatro en cuyas antípodas se encuentra nuestra sensibilidad cultural, y que quizás hace que el teatro de Shakespeare se nos vuelva un tanto “duro”: llevamos décadas de hiperrealismo en las representaciones de la vida que nos sirven los productos audiovisuales de consumo cotidiano; y así otorgamos credibilidad a lo que visualmente nos facilite un mayor acceso a la piel de todas las cosas -o simplemente a la sugestión de ese acceso-, si lo hace generando prontas sensaciones. De piel a piel. Tendemos a valorar mejor las versiones de Shakespeare marcadas por la exhuberancia visual, los rostros glamurosos, los subrayados musicales y las síntesis quirúrgicas de texto al servicio de un ritmo psicológico de asimiliación rápida, calcado de los vademecums de  Hollywood.

II.

Pero Shakespeare es de todo menos un dramaturgo dermatológico. Llega hasta los tendones y nervios, hasta el hueso de los asuntos y las personas. Aun en las comedias, como Como gustéis, no se priva de esos monólogos y diálogos que imponen silencio interior al espectador, porque incluso la comicidad hay que asegurarla con un sólido amarre en lo humano; y tampoco de la justeza de lo que debe aparecer y de la ausencia de lo irrelevante, lo que despista o suena a simple ruido más o menos agradable. Quizás no sea solo algo de Shakespeare, sino propio de todos los clásicos: profundidad y pedagogía simultánea para el espectador o el lector; meta y camino; petición de entrega total al que recibe, porque el que da se ha entregado del todo. El clásico solo pide una cosa, quizás por ser la más importante: que vayamos a la lectura sin la defensa de nuestra superficialidad, nuestras prisas, o nuestras exigencias impositivas de inmediata satisfacción. Entonces, en ese silencio expectante se hace presente su profunda y asombrosa voz. Es ponerse a ello; el que lo probó, lo sabe.

Por qué releer Como gustéis, de W. Shakespeare: dos notas

Mora Fandos | 0 comentarios valoración: 3  48 votos

Por qué releer El Quijote, dos notas

Mora Fandos

I.

Habría que desbrozar un camino oscuro, pero cierto, que comunica ciertas vegas profundas de sentido en El Quijote, con la piel más sensible del texto, y la más sensible aún del lector. Habría que escribir de vías como “simpatía narrativa”, “sintaxis cordial”, “cadencia humana”; y digo vías porque siempre me he sentido conducido por un andante amabile, que es más que pura frecuencia o repetición armoniosa. Vías donde imperan unas buenas maneras comunicativas, unas bellas formas que atraviesan también los campos de una ética, y que en su cartografía asombrosa alcanzan hasta los territorios más soberanos y autónomos de la lectura. Es esa sorprendente confluencia, para mí, su reclamo constante para la relectura.

II.

Dice Dostoievski en Diario de un escritor: En todo el mundo no hay obra de ficción más profunda y fuerte que ésa. Hasta ahora representa la suprema y máxima expresión del pensamiento humano, la más amarga ironía que pueda formular el hombre y, si se acabase el mundo y alguien preguntase a los hombres: «Veamos, ¿qué habéis sacado en limpio de vuestra vida y qué conclusión definitiva habéis deducido de ella?», podrían los hombres mostrar en silencio el Quijote y decir luego: «Ésta es mi conclusión sobre la vida y... ¿podríais condenarme por ella?» No es un ligero argumento, ni un ligero argumentador. Habría que añadir aún otra misteriosa vía, que entre brumas apunta tozuda hacia una redención.

Por qué releer El Quijote, dos notas

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El estreno de la semana. 'Las vidas de Grace'

Despedimos la temporada cinematográfica hasta la vuelta del verano con "Las vidas de Grace", un buen trabajo sobre la acogida.

El estreno de la semana. 'Las vidas de Grace'

| 2 comentarios valoración: 2  20 votos

Por qué releer Persuasión, de Jane Austen: dos notas

Mora Fandos

I.

Siempre es tiempo para las buenas maneras, incluso si el mercurio escala los treinta grados estivales y todo invita a dejarse llevar. Las novelas de Austen vuelven a ponerlas de moda, una y otra vez, con esa tozudez innata a los clásicos. ¿Romanticismo? Algo mucho más profundo que lo que esta etiqueta tópica parece referir. En dos notas no voy a desentrañar todos los méritos del milagro Austen –tampoco sabría hacerlo-, pero por lo que hace a las buenas maneras, solo señalo que un filósofo posmoderno como Byung-Chul Han las propone como respeto por el otro y reconocimiento de la diferencia… En Persuasión -novela de madurez de Austen- Anne y el Capitán Wentworth entablan esa delicada dialéctica, y nosotros, como lectores, asistimos al prodigio.  

II.

La dignidad personal impone sus antesalas, la sentimentalidad reclama una pedagogía. Persuasión nos emociona porque todo el proceso clarificador que experimentan los personajes en sus pasiones, todo el lento desliarse del lío de la intricada peripecia nos da en la lectura una percepción de la magnitud y el valor del amor humano, precisamente en el contexto más cotidiano y prosaico. Precisamente en el nuestro.

Por qué releer Persuasión, de Jane Austen: dos notas

Mora Fandos | 0 comentarios valoración: 3  72 votos

El estreno de la semana. 'Marsella'

Juan Orellana comenta la película española "Marsella", sobre la maternidad y la acogida.

El estreno de la semana. 'Marsella'

| 0 comentarios valoración: 2  127 votos

Por qué releer Antígona de Sófocles: dos notas

Mora Fandos

I.

Hay una opinión muy difundida, y ciertamente poco razonada, de que solo lo último, lo nuevo, merece nuestra atención. Esto silencia el criterio de calidad; como si el reloj, por el hecho de hacer avanzar sus manecillas, nos indicara infaliblemente lo mejor, siempre a un minuto por delante. ¿Pero no reconocemos calidad en aquello que conmueve fuerte nuestra intimidad, o quizás la inunda de profunda calma o de añoranza? Gran descubrimiento o acontecimiento, lo llamamos; pero puede llevar miles de años esperándonos. Antígona, de Sófocles, lo fue para mí.

II.

Pide Antígona una apertura de mente, y de sensibilidad. Ella misma nos la ensancha si le dejamos. Nos lleva a un mundo extrañamente lejano y cercano a un tiempo; un lugar casi desnudo, reducido a cuatro referencias: la ciudad, las murallas, la intemperie, la tumba… relaciones familiares que bien conocemos, conflictos políticos que son siempre de la dignidad y la libertad; vicios y virtudes; y un lenguaje justo, directo y escogido al detalle para traer bellamente un drama grande, a cuya sombra se pueden cobijar nuestros penumbrosos dramas cotidianos, a menudo informes, necesitados de una luz que los sustancie o disuelva su mezquindad. Antígona pide un tempo de lectura sosegado, y entonces, con sus bellas metáforas, con sus diálogos cortantes, acerados por la urgencia de la verdad, con su unidad de sentido, puede ser esa luz liberadora de la conciencia, y propiciatoria de la auténtica catarsis literaria.

Por qué releer Antígona de Sófocles: dos notas

Mora Fandos | 1 comentarios valoración: 3  57 votos

El estreno de la semana. 'Dos vidas'.

Páginas reinventa su sección de cine. En esta ocasión Juan Orellana comenta detenidamente el estreno más recomendable de los cines para este fin de semana.

El estreno de la semana. 'Dos vidas'.

| 0 comentarios valoración: 3  80 votos

Por qué releer Anna Karenina, de Lev Tolstoi: dos notas

Mora Fandos

I.

Volvemos sintomáticamente a las narraciones del XIX en medio de tanta producción narrativa contemporánea, como volvemos a Bach y Mahler, en medio de tanta producción musical de música culta contemporánea. Síntoma de algo que perdimos. Mi opinión: "Todas las familias felices se parecen, pero las infelices lo son cada una a su manera", el frontispicio de Anna Karenina esculpe en mármol la verdad de que nos importa mucho que el arte arroje luz sobre nuestra felicidad y nuestra infelicidad. Y si alguien es capaz de escribir de esto sin saltarse las “reglas no escritas” de lo literario, leeremos sus ochocientas páginas de un tirón, una y mil veces.

II.

No sé, echo de menos más catarsis en la narrativa contemporánea. Una, otra, otra… tantas novelas que recuerdan por extenso las contradicciones, las fragilidades, el vagabundeo sin objetivo… que quieren suscitar en nosotros una fugaz emoción: la de un apesadumbrado reconocimiento de nuestro frecuente ser sin ser. Pero… por eso mismo, vibro cuando entre los personajes líquidos y gaseosos va surgiendo un perfil nítido; saludo de nuevo a la estirpe de Antígona, y noto que se tensa un cable de acero que atraviesa todo el barro informe de los siglos humanos, desde los griegos hasta nosotros. No sé el lector de estas líneas, pero yo necesito la esperanza. Me gusta la justicia poética, ese premio a la virtud, esa representación del mal como mal; y todavía me gusta más, como a Anna, la caridad poética.

Por qué releer Anna Karenina, de Lev Tolstoi: dos notas

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>El desafío humanista de la actividad política

España y Maritain: ocho décadas de humanismo integral

Agustín Domingo Moratalla

Del 21 al 23 de julio de 2014 celebraremos las ocho décadas desde que Jacques Maritain visitara España por primera vez. Los intelectuales católicos y liberales de la República invitaron al profesor Maritain a que impartiera unas conferencias en los ya por entonces famosos cursos de verano. Jacques Maritain dictó estas conferencias en la Universidad Internacional de Verano, centro que desde 1945 lleva el nombre de Universidad Internacional Menéndez y Pelayo (UIMP). En estas conferencias revisaba la presencia de los cristianos en el mundo social y político, evaluando su proyección desde las primeras décadas del siglo XX. Estas conferencias fueron publicadas por primera vez en español por la editorial Signo, de la Acción Católica y la propia universidad internacional de verano en 1935. Llevaron por título “Problemas espirituales y temporales de una nueva cristiandad”.

En 1936, justo cuando España se debatía en la guerra civil, Maritain editó una revisión de estas conferencias con el título Humanismo Integral. Esta obra es una de las más importantes y célebres del pensamiento socio político de Maritain, y representa de manera emblemática el gran esfuerzo de aggiornamento de la generación de pensadores cristianos que llevaron a la Iglesia católica hacia el Concilio Vaticano II (de E. Mounier a G. Marcel, pasando por N. Berdiaiev, J. Lacroix o R. Guardini, entre otros). Gracias al proyecto de una nueva sociedad pluralista y democrática, inspirada en el humanismo cristiano, Maritain promovió el cambio de mentalidad que representaría la aceptación progresiva de los esquemas de organización social y política de la modernidad, haciendo “las paces” con la modernidad y revisando críticamente su legado.

Con este curso pretendemos poner de relieve, primeramente, el papel histórico de promoción del pensamiento que la UIMP supo ocupar en los años 30, así como la importancia del pensamiento de Maritain en la formación del corpus ideológico del llamado humanismo de corte cristiano, que fue utilizado como inspiración para los partidos demócrata-cristianos y social-cristianos que nacieron en los años sucesivos. Pero también mostrar que, más allá de la etiqueta de pensador de la democracia cristiana, cabe identificar a Maritain como el pensador cristiano de la democracia y su fecundidad para inspirar también otras corrientes políticas. Queremos destacar la proyección y actualidad del pensamiento de Maritain como fuente de interlocución y prospectiva para los desafíos del siglo XXI: secularización, diálogo inter-religioso, convicciones cristianas en la política, desarrollo integral basado en capacidades, políticas públicas basadas en el bien común, etc.

El curso se realiza con el patrocinio de la Consejería de Educación, Cultura y Deportes de la Generalidad Valenciana, y en colaboración con el Instituto Internacional Jacques Maritain, el Instituto Emmanuel Mounier, el INEHCA (Institut d’Estudis Humanistics Miquel Coll i Alentorn), la Asociación española de personalismo, la Fundación Joan Maragall y el Centre d’Estudis Jordi Pujol. Los profesores Jordi Giró (Instituto Internacional Jacques Maritain), Mª del Carmen Hernando (Universidad San Jorge) y Agustín Domingo Moratalla (Director UIMP Valencia) han preparado tres días de análisis y diálogo sobre la actualidad del humanismo integral de Maritain. ¿Podemos entender la transición política española sin la historia del Humanismo Integral de Maritain? ¿Qué papel desempeñó antes, durante y después de la guerra civil la figura de Jacques Maritain? ¿Qué pueden aprender de él las futuras generaciones para mantener vivo lo mejor de esta tradición? ¿Puede el humanismo integral contribuir a una re-generación de la actividad y profesión política? En este curso se intentará responder a estas preguntas.

>El desafío humanista de la actividad política

España y Maritain: ocho décadas de humanismo integral

Agustín Domingo Moratalla | 0 comentarios valoración: 3  59 votos

Por qué releer El Principito, de Antoine de Saint-Exupéry: dos notas

Mora Fandos

I.

De esta extraordinaria obra de Antoine de Saint-Exupéry, siempre he recordado el dibujo de las primeras páginas: el que nos muestra un sombrero y, al mismo tiempo, una boa que se ha comido un elefante. Creo que esa era la contraseña que todos los niños que han leído El Principito estaban esperando, la que espera cualquier adulto para descubrir al niño tantas veces maltratado que en él duerme. Saint-Exupéry la dijo y todos los niños del mundo le reconocieron como a uno de los suyos. Pero ¿qué dijo?

II.

El Principito es misterioso: gusta a los niños, porque sin entender entienden, como entiende un mundo quien lo habita; gusta a los mayores, porque entienden que ya no lo habitan, y sin embargo, es tan amable… tan bondadosa esa llamada a volver a dejarse interpelar por esa presencia que habita el libro. “Amaré el ruido del viento en el trigo”, le dice el zorro al Principito, porque el tono dorado del trigo es metáfora del cabello del niño: el mundo ha sido humanizado. ¿Y quién no quiere habitar un mundo así?

Por qué releer El Principito, de Antoine de Saint-Exupéry: dos notas

Mora Fandos | 0 comentarios valoración: 3  76 votos

Por qué releer 'Cartas de lejos', de Josep Pla

José Manuel Mora

I.

Cuando leí por vez primera Cartas de lejos, descubrí que, hasta aquel momento, apenas había viajado. ¿Qué es viajar, si no se sabe mirar? ¿Y qué mejor modo de mirar que escribir lo viajado? Quinientas fotos digitales pronto ingresarán en el olvido; cuatro adjetivos bien afinados sobre una cuartilla serán eternos. Desde aquella primera lectura, he llevado conmigo el libro de Pla a muchos sitios; poco importaba que no fuera Londres, Oxford, Hamburgo, Amsterdam, Bruselas, Bergen, Colonia o cualquier otro de los de las crónicas del ampurdanés… Pla te presenta de nuevo la luz, el aire, el cromatismo, la sorpresa, la imaginación y los sentidos, como cuando tuvimos la experiencia de conocer a la humanidad en el rostro de un desconocido, porque nos quedamos a solas ante su retrato.

II.

Lo sigo metiendo en la maleta, va como diapasón, como falsilla: basta leer una de sus felices estampas de cinco paginitas para coger el tono anímico, para ir abocetando la composición, la atmósfera, los contrastes. Para recordar que tan importante como el nuevo lugar, son unos ojos nuevos; y no olvidar que el viaje no termina hasta que se cuenta.

Por qué releer 'Cartas de lejos', de Josep Pla

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X-men: Días del futuro pasado

Víctor Alvarado

Los aficionados al mundo del cómic vuelven a estar de enhorabuena con el estreno de X-men: Días del futuro pasado, la segunda parte del segundo lanzamiento que se realiza de La Patrulla X, una de las mejores sagas surgidas de la mente de Stan Lee.

Se acerca el fin de los mutantes y los hombres que les ayudaron. En un mundo deshumanizado, la única posibilidad de salvarlo será mediante un viaje al pasado del más valiente y fuerte de los mutantes, Lobezno, que tendrá que evitar un crimen para salvar a la humanidad de una hecatombe.

La dirección corresponde a Bryan Singer, autor de la muy valorada Sospechosos habituales o Valkiria. Sin embargo, está centradísimo en los últimos tiempos en el universo de la historieta, pues filmó Superman Returns en 2006, siendo esta su enésima entrega de los mutantes. X-men: Días del futuro pasado hace referencia a la novela gráfica de dos grandes de la viñeta como Chris Claremont y John Byrne que fueron los que popularizaron las aventuras de este equipo de superhéroes. De sus lápices y guiones salieron inolvidables historias. Este cineasta, que no era lector de cómics en su infancia, ha tenido buen olfato o se ha dejado aconsejar muy bien porque ha escogido entre lo mejor. El largometraje guarda cierto equilibrio entre la acción y las tramas de los personajes. A mí particularmente me ha atrapado de principio a fin. Y los 131 minutos de metraje se pasan como si se tratase de uno de 90. Los efectos especiales resultan impecables como era de esperar y la banda sonora nos parece dinámica y pegadiza.

El reparto prácticamente sigue siendo el mismo que en el episodio anterior: James McAvoy como profesor X y Michael Fassbender como Magneto, que representan respectivamente a Martin Luther King y Macolm X (dos formas distintas de luchar por los derechos civiles de los negros o, en este caso, de los mutantes). Como dato curioso, el enanito de Juego de Tronos, Peter Diklage, interpreta tan magníficamente como siempre al trascendental personaje de Bolivar Trask, mientras que Jennifer Lawrence se luce en el papel de Mística. Por otra parte, la visión que se da de Richard Nixon roza el ridículo.

Esta producción permite reflexionar sobre varios temas. Casi todos parten de la iniciativa del profesor Charles Xavier que es el referente moral de La Patrulla X, que se muestra crítico con la idea de que estemos predestinados, proponiendo que somos dueños de nuestro destino. Otro valor que posee es el de creer en la persona, tener fe en el ser humano y transmitir esperanza porque, más o menos, transcribiendo sus palabras: el que tropieza y pierde el rumbo de su vida, no es un caso perdido y merece una oportunidad.

X-men: Días del futuro pasado

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El Sunset Limited

Ignacio de los Reyes

La conocida pieza de teatro de Cormac McCarthy, publicada en 2006, nos presenta el diálogo a quemarropa entre un blanco y un negro. No sabemos sus nombres. Sabemos sólo que el blanco tenía “un billete de ida en el Sunset Limited” y que el negro se lanzó a las vías del tren para rescatarlo.

El profesor universitario, el blanco, se carga de razones y, de algún modo, expresa ese orgullo impotente tan característico de la decadencia occidental. En realidad, emerge como el último residuo de voluntad, de afirmación de uno mismo frente a la nada del mundo. “Pero aun así, digo yo, para qué sirven todas esas ideas si no lo mantienen a uno clavado al andén cuando entra el Sunset Limited a más de cien por hora”. El negro no es un intelectual, al menos en el sentido en que lo es su interlocutor y, sin embargo, un puñado de viejas razones le mantienen pegado a la vida.

“Sólo pienso en minimizar el dolor. Mi vida consiste en eso”. El negro, en cambio, no teme hablar de sus miserias ni de sus delitos, porque habla sin temor de Dios y del sentido de la vida. Pero para el mortecino profesor, Dios y el sentido de la vida son ya meros recursos estériles, palabras vacías; la vida pesa demasiado como para ocuparse seriamente de ellos. Sus esfuerzos se concentran en “minimizar el dolor”, pero en último término, tenemos que decirlo, el dolor sólo se puede apagar en el andén del Sunset Limited. En un inhóspito piso, despojado de todo, un hombre intenta mirar a otro e, impotente, desea devolverle a la vida.

El Sunset Limited

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La amistad de Serrat y Sabina y su historia de amor por América Latina

Félix Caballero

El documental El símbolo y el cuate, del periodista y realizador Francesc Relea, no es solo una invitación al espectador a subir al autobús de la segunda y última gira latinoamericana de Joan Manuel Serrat y Joaquín Sabina, sino también y sobre todo una celebración de la amistad entre estos dos titanes de la música popular en castellano y de su historia de amor con un subcontinente que les ayudó a reinventarse.

El símbolo y el cuate, presentado en el pasado Festival de Cine de San Sebastián, puede verse en las pantallas de algunas de las principales salas de cine españolas. Además, el DVD de la película está a la venta junto al CD con la banda sonora.

El documental retrata la gira latinoamericana (Dos pájaros contraatacan) del disco escrito al alimón entre Joan Manuel Serrat y Joaquín Sabina (La orquesta del Titanic), durante la que recorrieron el México del exilio de Serrat o de la insurrección zapatista, la Argentina de las Madres de la Plaza de Mayo, el Chile que se liberó de Pinochet y otros muchos espacios, geográficos e históricos, que han sido fundamentales en la historia de los dos músicos.

El título surgió de un comentario del periodista mexicano Ricardo Rocha, para quien Serrat es el símbolo y Sabina el cuate, mexicanismo que describe al amigo, al colega, al cómplice. Mientras que el Flaco se muestra cómodo con su calificativo (y Serrat parece que también: “Él es el cuate porque es más campechano y bebe más tequila”), el Nano asume el suyo con reparos, porque “es muy peligroso creerse símbolo de algo”.

Relea, que ha trabajado para El País como corresponsal en América del Sur, México y Centroamérica, y Portugal, y para TV-3 como reportero en África, Oriente Próximo y América Latina, quería “contar una parte” de este subcontinente a través de los dos cantantes, de los que –a su juicio– el gran público no conocía “hasta qué punto están arraigados e implicados” en él.

El documental dura 80 minutos, pero se llegaron a grabar 90 horas (seis conciertos enteros), que en una primera criba fueron reducidas a dos. “Lo más doloroso” para el director fue dejar esas dos horas en los definitivos 80 minutos, porque tuvo que eliminar secuencias completas.

La amistad de Serrat y Sabina y su historia de amor por América Latina

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'Amanece en Edimburgo' y otros estrenos

"Amanece en Edimburgo", "El cielo es real", Trascendence" y "La jaula dorada" son las películas que esta semana comentará Juan Orellana.

'Amanece en Edimburgo' y otros estrenos

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Por qué releer Lord Jim, de Joseph Conrad: dos notas

José Manuel Mora

Mientras leía Lord Jim me detenía con frecuencia y me preguntaba: ¿Pero cómo se puede saber todo eso…? Hay libros capaces de inaugurar espacios nuevos… los mejores los inauguran en la propia intimidad del lector. Abren nuevas estancias; más: nuevas dimensiones. Confirman intuiciones y las articulan, las visten, les dan alto, ancho y profundo, y las pueblan de personajes. Se ha hablado con exhaustividad de la creación del espacio en el texto. Pero, ¿y el espacio que se crea-descubre en la intimidad del lector?

II

Qué actual el personaje de Jim, en su sino romántico, en su voluntarismo bienintencionado, en su huída hacia delante, en su denuedo por autorredimirse en un mundo náutico que se vuelve símbolo de la vastedad de la vida, del alma... Conrad lo pone sobre las páginas con lucidez, nos enseña descubrir esa psicología titánica contra la mentira y la corrupción radicales. Pero para cuando llegamos al final, qué importante sería ir pertrechados de una brújula más firme, para dejar atrás, agradecidos pero misericordiosos, al héroe romántico: “uno de los nuestros”. Conrad, como Virgilio con Dante, lleva hasta una verdad en la que no es saludable detenerse. Hay que seguir navegando.

Por qué releer Lord Jim, de Joseph Conrad: dos notas

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El cielo protector

Yara García

"-Sabes, el cielo aquí es muy extraño. Cuando lo miro, a menudo tengo la sensación de que es algo sólido, allá arriba, que nos protege de lo que hay detrás.

Kit se estremeció ligeramente.

-¿De lo que hay detrás?

- Sí (...)

-¿Sabes qué?- dijo él con gran fervor-. Creo que los dos tenemos miedo de lo mismo. Y por la misma razón. Nunca hemos logrado, ninguno de los dos, entrar de lleno en la vida. Estamos agarrados a los márgenes con todas nuestras fuerzas, convencidos de que nos vamos a caer en el próximo bache. ¿No es cierto?".

Es necesario adentrarse en las mismísimas entrañas de cada uno de los personajes para poder disfrutar de la obra más aclamada de Paul Bowles. A rasgos generales, es una novela sencilla, bastante dura, que deja a menudo con la respiración entrecortada y a veces algo lenta, adecuada a la cadencia árabe. Sin ningún género de dudas, es una obra inmensamente humana. El grito desgarrador de un afecto es, en realidad, el verdadero protagonista. Mas insisto, es necesario ponerse en la piel de Port, incluso de Tunner, y sobre todo de Kit. Si no, es muy fácil caer en una crítica moralista de cada uno de sus actos y desde una ventana cerrada herméticamente, señalar con el dedo que nosotros no hubiéramos sucumbido a tales circunstancias.

Hacia 1947, Port y Kit Moresby, una joven pareja neoyorkina, deciden viajar al norte de África para aventurarse en una expedición por el desierto. Quién sabe si para escapar de la cotidianeidad americana, para alejarse de la aquejada modernidad. Viajan con un amigo, Tunner, personaje que pondrá de manifiesto la exigencia tanto de Port como de Kit de no conformarse con una relación convencional y aburguesada, aunque a menudo parezca estar falta de riesgo y el compromiso sea algo pobre.

Sus múltiples descubrimientos y desventuras son una enredada madeja que a duras penas parece conducir a la calma, mas a medida que se suceden los entresijos parece entreverse un hilo de esperanza. Suspicaz, Bowles no lleva a sus personajes a la tranquilidad, ni a la calma, ni a la lógica ordenación de los hechos. Entonces, ¿de dónde puede surgir la esperanza para el lector cuando el protagonista está aparentemente atrapado en una cultura y una circunstancia completamente hostiles? Sonriendo al título, el cielo y las estrellas son un constante reclamo al infinito, una puerta entreabierta, una bocanada de aire fresco. Entre líneas, me atrevo a dar un paso más y admitirlo: un cielo puede que no baste. Puede que esa esperanza surja de su misma naturaleza, de lo más hondo de sí mismo.

En numerosos renglones, Port, un escritor de espíritu inquieto, muestra de forma familiar y conmovedora el deseo de disfrutar del viaje esperado, de querer mejor a Kit, de “entrar de lleno en la vida”, mas ese deseo se ve a menudo pisoteado, aparcado, olvidado. Constantemente, ese deseo queda reducido a celos, a una inconsciente pretensión, tierna a ojos del espectador. Tunner está algo en la sombra, casi invisible. Pero su presencia no deja indiferente a los Moresby, pues a veces les resulta incómoda, otras les despierta una amable compasión. No obstante, el corazón de Tunner, sin dejar de ser humano, es leal hasta la última línea.

Kit no se deja descubrir hasta pasadas varias páginas. (Sin miedo, no spoilers) No me gustaría desenmascarar algunos de los hechos que más exigen a Kit que se desprenda de casi todo, hasta el punto de poner en duda su dignidad y su necesidad de ser querida. De ser mirada. De seguir siendo Kit. Cuando ha tenido delante gestos de ese amor, le ha costado admitirlo. Ha acusado el tedio a la monotonía del desierto. Otras veces, Kit, agotada en cuerpo y alma, parece sucumbir a la resignación por su ausencia. En otras ocasiones, las lágrimas nos han brindado una dolorosa nostalgia, a menudo mezclada de incomprensión, incluso al borde de la desesperación y otras, aferrada a un recuerdo que trata empecinadamente de hacer presente.

El cielo protector

Yara García | 0 comentarios valoración: 3  110 votos

Por qué releer Los Pueblos, de Azorín

José Manuel Mora Fandos

I

Hay libros que te cambian en un fin de semana. No es una teoría, le sucedió a este juntaletras. De acuerdo, no caeré en el sofisma, porque es cierto que solo cambia quien está, de algún modo, predispuesto a cambiar. Pero cuando tienes quince años –y aseguro que los tuve-, vives químicamente predispuesto al cambio, y una inesperada combinación de palabras, un paisaje cotidiano bajo una luz distinta, un no-se-qué que pasaba por allí... Pues eso fue. Una lectura obligatoria, un trabajo de clase, un fin de semana para la misión imposible. El libro: Los pueblos, de Azorín. Ya nada volvió a ser igual. “¿Pero qué dice este señor... tan interesantemente poco interesante?”. “¿Y por qué lo dice así... de amable?”. Hasta hoy.

II

Son nuestros tiempos de lenguaje inflado, aire, polvo, nada. Pero basta uno de estos capitulitos para colorear un día, para recuperar la fe en las palabras, en el rostro humano de la sintaxis que nos robaron en el Bachillerato, en aquel tacto procurado por el léxico en sazón y que vimos solo en vitrinas. Basta que Don Antonio, Don Joaquín, Doña Juana, Clara, Lola, Concha digan de nuevo sus lacónicas presencias, y las cosas nos hablen con su sugerente exactitud.

Por qué releer Los Pueblos, de Azorín

José Manuel Mora Fandos | 3 comentarios valoración: 3  116 votos

Grace de Mónaco

Víctor Alvarado

Llama la atención que en los últimos años se hayan filmado biopics de personajes internacionalmente conocidos. La mayoría de ellos se centran en episodios muy concretos de su trayectoria. Recordamos títulos como El desafío: Frost contra Nixon, Mi semana con Marilyn, Hitchcock o, en este caso, Grace de Mónaco.

La dirección ha correspondido a Oliver Dahan, autor de La vida en rosa, Érase una vez o Un gran equipo. La cinta viene cargada de polémica porque a la Casa Real de Mónaco no le ha sentado bien la imagen que se da de esa institución. Por otra parte, el productor Harvey Weinstein ha hecho una versión muy comercial para proyectarse en los EEUU que nada tiene que ver con la que el cineasta ha montado para el resto del mundo. La película te puede hacer pasar un rato entretenido, pero alguna que otra escena se alarga innecesariamente. La cámara se detiene demasiado en varios momentos, lo que lastra la historia. La crítica ha sido dura con ella. Sin embargo, en mi modesta opinión, merece el aprobado. Como dato curioso, la película se presentó en el Festival de Cannes que fue el lugar donde Rainiero III y Grace se conocieron, gracias a la cita concertada por la archiconocida revista Match Point en la que dibuja el gran artista Sempé. Finalmente, los amantes de la moda disfrutarán con el amplio repertorio de esa glamurosa actriz de los años 50.

Esta producción explica el episodio de la vida de Grace Kelly en la que una vez convertida en princesa y retirada de la profesión de actriz por voluntad propia es tentada por el maestro del suspense para ser la protagonista de Marnie, la ladrona. Por otra parte, se produce un desencuentro diplomático entre Francia y el Principado de Mónaco que generará más de un conflicto en la feliz pareja.

El triángulo protagonista lo forman Tim Roth, Nicole Kidman, que se acerca bastante a la idea que tenemos de Grace Kelly, y Frank Langella que interpreta a un sacerdote con la cabeza muy bien puesta que nada tiene que ver con la caricatura que el cine español hace de esta profesión. La actriz Paz Vega representa a la célebre soprano María Callas.

La trama política no está mal, sobre todo teniendo en cuenta que se basa en hechos reales, demostrando lo peor de la condición humana reflejada en un par de personajes cuyos nombres, por supuesto, no vamos a desvelar para que no pierda el interés. Si tuviésemos que destacar algún capítulo de este largometraje, nos quedaríamos con las profundas conversaciones de la princesa con su director espiritual, un sacerdote católico, que le levanta moral a esta mujer que lo dejó todo por amor y que se encontraba desconcertada. Le ayuda a reconducir su vida y sacar lo mejor de sí misma con el apoyo de Dios, reforzando los valores de la familia cristiana.

Grace de Mónaco

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Aznavour cumple 90 años cantando

Félix Caballero

Es el cantante francés más internacional, el embajador de la chanson, el Frank Sinatra de Francia. Charles Aznavour –o “Aznavoice”, en feliz juego de palabras de la crítica y el público– cumplió el pasado 22 de mayo 90 años y, lejos de pensar en retirarse, sigue llenando los teatros y auditorios donde se presenta. El 26 de junio actuará en el Liceo de Barcelona.

El paso del tiempo ha terminado por elevarlo a la cúspide de la chanson. Algunos intentaron empequeñecerlo bajo el peso de la santa trilogía formada por Georges Brassens, Jacques Brel y Leo Ferré pero, más de 20 años después de la muerte del último superviviente de los tres, Aznavour ostenta desde hace mucho tiempo el estatus de clásico de la música popular del siglo XX, como Elvis Presley, Bob Dylan, The Beatles o Frank Sinatra, el otro cantante romántico por antonomasia, su sosias americano. Ha grabado cientos de temas, ha escrito más de mil canciones (además de varios musicales) y ha vendido más de cien millones de discos.

Llamado realmente Shahnourh Varinag Aznavourian, Aznavour nació en París en 1924 en el seno de una familia de artistas de variedades de origen armenio emigrados a Francia después del genocidio turco, a los que homenajeó en Les comediènes, uno de sus grandes éxitos.

A pesar de su estatus actual, sus comienzos no fueron fáciles. Su físico poco agraciado, su imagen de vulnerabilidad, su eterno rostro de sufrimiento y su voz a punto de la extinción no le auguraban ningún futuro. Al principio cantó en dúo con Pierre Roche y compuso temas para otros artistas, como las estrellas Maurice Chevalier o Patachou, la musa existencialista Juliette Gréco o el actor americano Eddie Constantine. Y también, cómo no, Édith Piaf, el pequeño gran ruiseñor, para quien adaptó al francés Jezebel –un tema americano de Wayne Shanklin– y quien le ayudaría en su carrera como intérprete. Dentro de esta faceta como autor de canciones para otros, y en colaboración con su cuñado Georges Garvarentz, Aznavour regalaría al pop dos pequeñas obras maestras: La plus belle pour aller danser (Sylvie Vartan) y Retiens la nuit (Johnny Hallyday).

Pero no tardó en convertir en virtudes lo que para el público eran al principio defectos, y así nació el mito del cantante romántico por excelencia, del Frank Sinatra francés, porque, si hubiera que buscar en la historia de la música un referente para Aznavour tendríamos que escoger solo al intérprete de My Way. Nadie más ha cantado al amor como ellos.

De entre el extenso y rico cancionero del francés destacan temas como Les comediènes, Et pourtant, La Bohème, La Mamma, Hier encore, Que c’est triste Venise o Mourir d’aimer, que le otorgaron popularidad en todo el mundo y que fue capaz de cantar hasta en siete idiomas (francés, inglés, italiano, castellano, alemán, ruso y armenio).

Intérpretes como Ray Charles, Bing Crosby, Mina, Scott Walker, Elton John o Elvis Costello han buceado felizmente en su repertorio. Y, por supuesto, Liza Minnelli, la cantante y actriz protagonista de una especie de fraternidad franco-americana que ha dejado memorables encuentros musicales entre los dos cantantes. En España hay que mencionar a Raphael (La mama o La bohème, esa última a dúo con el propio Aznavour) y Salomé (inolvidable su dramatismo en Morir de amor).

Aznavour cumple 90 años cantando

Félix Caballero | 1 comentarios valoración: 3  79 votos

'El hijo del otro' y otros estrenos

Vuelve Juan Orellana con los estrenos de la semana. Esta vez la cartelera trae la francesa "El hijo del otro", y también "The Invisible Woman" y "Días de vinilo".

'El hijo del otro' y otros estrenos

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'Amor sin control' y otros estrenos

El comentario de Juan Orellana de esta semana cinematográfica versará sobre "Amor sin control", "Post Tenebras Lux" y "Dos madres perfectas"

'Amor sin control' y otros estrenos

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'Grace de Monaco' y otros estrenos

Juan Orellana comenta esta semana el estreno de "Grace de Monaco", junto con la italiana "Viva la libertad" y la israelí "Big Bad Wolves"

'Grace de Monaco' y otros estrenos

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'Godzilla' y otros estrenos

Juan Orellana vuelve con los estrenos de esta semana, con la esperada "Godzilla", además de la rareza brasileña "Astral City" y la francesa "Nueva vida en Nueva York).

'Godzilla' y otros estrenos

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'Mi último día sin ti' y otros estrenos

Juan Orellana vuelve con los estrenos de la semana. En esta ocasión hablamos de "Mi último día sin ti", "Una noche en el viejo México" y "Snowpiercer"

'Mi último día sin ti' y otros estrenos

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El viento se levanta

Víctor Alvarado

El avance en las técnicas de animación de las últimas décadas ha permitido la creación de muchas productoras que están haciendo auténticas maravillas en lo que a dibujos animados se refiere, aunque destacan de un modo especial un par de compañías que no sólo derrochan gran calidad artística, sino que destacan por la gran riqueza antropológica de sus argumentos. Una de ellas no necesita carta de presentación y se llama Pixar. La otra sale de los Estudios Ghibli, cuyo máximo exponente es Hayao Miyazaki.

El citado cineasta tiene auténticas obras maestras como Porco Rosso, La princesa Mononoke o Mi vecino Totoro (mi favorita). Este trabajo parece ser una carta de despedida y está basado en la novela de Tatsuo Hori. Nos ha dejado un legado maravilloso fundamentado, sin enrollarnos demasiado, en resaltar las tradiciones de su país, Japón, pero, a la vez, se percibe su intento de formar a futuras generaciones con una serie de valores universales. El viento se levanta (2013) presenta unos dibujos impecables, utilizando la lógica técnica del anime nipón, cuidando hasta el más mínimo detalle. Esta vez no recurre a sus toques mágicos, no obstante ese elemento fantástico tan característico queda de manifiesto a través de los sueños del protagonista. Sin embargo, nos vuelve a mostrar una de sus pasiones, la aviación.

La película gira en torno a un personaje como Jiro Horikoshi (1903-1982), que existió en la realidad en la que veremos cómo éste irá progresando hasta convertirse en el creador de los célebres cazas, Mitsubishi A6M Zero Figther, que tanta importancia tuvieron en varios episodios durante la Segunda Guerra Mundial. El citado ingeniero aeronáutico se inspirará en el pionero de la aviación italiano Giovanni Battista Caproni. En paralelo a esta exitosa trayectoria conoceremos uno de los mejores relatos de amor heroico con mayúsculas de la historia del séptimo arte.

El realizador ha huido de la ideología de la que podía haberse impregnado por la época en la que se desarrolla. Además, la cinta se encuentra cargada de momentos que destacan por su belleza y por su humanidad en el sentido positivo del término. Por un lado, en ella se cuenta una superación personal por hacer realidad un sueño, ya que su miopía le impidió convertirse en piloto, que era su gran aspiración. Por otra parte, la relación que se establece entre Jiro y Naoko Satomi te toca el corazón por los sacrificios realizados el uno por el otro y viceversa, donde el realizador trata de resaltar el valor del matrimonio en boca de un personaje secundario. Por cierto, no hay que perderse la preciosa canción con la que termina el largometraje.

El viento se levanta

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El disco póstumo de Paco de Lucía culmina la rehabilitación de la copla

Félix Caballero

Canción andaluza, el disco póstumo de Paco de Lucía dedicado a la copla, no es el trabajo que esperaban los seguidores del guitarrista después de diez años sin un álbum de estudio (no hay temas nuevos, sino arreglos de clásicos), pero sí el que necesitaba la copla para terminar de rehabilitarse ante una sociedad que pasó de adorarla en los años 40 a denostarla 30 años después por la irrupción del pop y su identificación con el franquismo.

Salido al mercado el 29 de abril, el compacto se publica diez años después del último disco de estudio de Paco de Lucía, Cositas buenas –a raíz del cual le fue concedido el Premio Príncipe de Asturias de las Artes y cuatro galardones en los Premios de la Música 2005– y dos meses después de su fallecimiento. El guitarrista murió el 26 de febrero tras sufrir un inesperado y fulminante ataque cardíaco mientras jugaba en Playa del Carmen, en el Yucatán mexicano, donde tenía su retiro espiritual y practicaba una de sus aficiones favoritas, la pesca submarina.

Paco de Lucía es uno de los más grandes genios flamencos de todos los tiempos. Recogió la enseña del maestro Sabicas y redimensionó el mundo de la guitarra flamenca, dándole un giro que ninguno de sus colegas fue capaz, introduciendo el cajón (de origen sudamericano) con tanto acierto que hoy nadie creería que este instrumento no acompaña al flamenco desde siempre.

Aunque póstumo, Canción andaluza es un disco completamente acabado como a su autor –un perfeccionista incurable– le gustaba. Lo dejó en fase de posproducción. Esta vez, el Paco guitarrista ha pesado más que el Paco compositor y, seguramente, este sea su álbum estrella como arreglista. Su guitarra suena con la fuerza armónica de una orquesta. Suyas son también las mandolas, las mandolinas, el laúd árabe y el guitarró.

Canción andaluza (nombre que él prefería sobre el de copla) recrea ocho versiones tradicionales de un género musical que siempre le apasionó, la mayoría instrumentales. Es un trabajo de introspección. El guitarrista se reúne solo con otros tres músicos (Piraña, Antonio Sánchez y el bajista cubano Alain Pérez) y tres cantantes (Estrella Morente, Parrita y el venezolano Óscar de León).

Los temas cantados son tres: Te he de querer mientras viva (León y Quiroga), interpretado por Estrella Morente, que el guitarrista dedica a su esposa Graciela y que aborda el siempre murmurado amor entre un hombre mayor y una mujer joven (“No se me importan tus canas / ni el sentir de los demás / lo que me importa es que sepas / que te quiero de verdad”); Señorita (León y Solano), de la que Alain Pérez hace una impagable versión salsera en la voz de Óscar de León; y Zambra gitana, entonada por Parrita, que une Romance de Juan de Osuna y Manuela, rindiendo tributo a uno de los genios del cante: Manolo Caracol.

Entre los temas instrumentales encontramos dos de los títulos más famosos de la historia de la copla: María de la O (León y Valverde), favorita en el inventario pasional de Paco de Lucía, que la conoció en la versión de su adorada Marifé de Triana (“María de la O, qué desgraciaíta / gitana tú eres teniéndolo to”); y Ojos verdes (Quintero, León y Valverde), censurada en su época y de la que se dice que Lorca lamentó no haberla escrito él (“Serrana, ¿me das candela? / Y yo te dije gaché, / ay, ven y tómame mis labios / y yo fuego te daré”).

Los otros tres temas instrumentales son Romance de valentía (León, Quintero y Quiroga), incluido en el repertorio del último espectáculo de Concha Piquer; La chiquita piconera (Quiroga, León y Callejón), inspirado en la obra cumbre del pintor Julio Romero de Torres; y Quiroga por bulerías, un popurrí que va trasteando por modernas bulerías de vacilón son caribeño, desde Lola la Piconera a Vengo a entregarme.

El disco póstumo de Paco de Lucía culmina la rehabilitación de la copla

Félix Caballero | 1 comentarios valoración: 3  95 votos

'No se aceptan devoluciones' y otros estrenos

Para muchos llega el puente de mayo, con dos estrenos recomendados. "No se aceptan devoluciones" y "Aprendiz de gigolo".

'No se aceptan devoluciones' y otros estrenos

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'El viento se levanta' y otros estrenos

Cerramos la semana con los comentarios de Juan Orellana. Esta semana, "El viento se levanta", "Pompeya", "Gangs of Wasseypor" y "Moliére en bicicleta"

'El viento se levanta' y otros estrenos

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The amazing Spider-Man: El poder de Electro

Víctor Alvarado

Gracias al talento de dos genios como Steve Ditko y Stan Lee, que en 1962 crearon las aventuras del sorprendente arácnido, podemos disfrutar de la segunda parte del tercer lanzamiento, llamado The amazing Spider-Man: El poder de Electro. Éste se basa a su vez en varios cómics míticos de los guionistas Stan Lee y Gerry Conway, así como los dibujantes Lee Weeks y Gil Kane en el que se narran episodios trágicos de la familia de los Stacy especialmente vinculados a Peter Parker.

La dirección ha corrido a cargo de Marc Webb, un hombre que domina tanto el drama como la comedia como demostró con la excelente película indie (500) días juntos, donde se narraban las distintas etapas por las que pasa una relación de pareja y que, de algún modo, se aprovecha en esta entrega. Este cineasta repite, tras el éxito de la primera, en la que nos desvelaba los orígenes del “trepamuros” en los que se demostraba la importancia de escuchar la voz de la conciencia (un gran poder requiere una gran responsabilidad) para descubrir la vocación.

El resultado en su conjunto es irregular, no por una mala combinación de la acción y el romance, que se reparte a partes iguales, sino porque parece que se atranca de vez en cuando y la duración excesiva hace el resto. Lo que queda claro es que no es de las mejores, si la valoramos en su conjunto, aunque presenta unas cuantas escenas por separado que resultan muy acertadas. En esta ocasión, las secuelas de Thor y El Capitán América le han ganado la partida al “lanzarredes” (y lo dice todo un admirador del mítico Hombre Araña). El humor hace acto de presencia en innumerables ocasiones, un detalle siempre presente en toda la obra de Spiderman.

El reparto lo encabeza el peculiar actor Andrew Gardfield, que no me parece el actor más indicado para el personaje, y Emma Stone en el papel de Gwen, que nos enamora a todos con sus gestos y miradas, mientras que los supervillanos son Jaimie Foxx (Electro), que se presenta como un ser ignorado por el mundo que busca venganza, y Paul Giamatti interpreta a Rino, un personaje que nos hará pasar un rato memorablemente divertido. No deben perderse el cameo de la cabeza pensante de Marvel, ya citada con anterioridad.

La película apunta un ramillete de ideas interesantes. Aparecen, como suele ser habitual, los clásicos dilemas morales que van salpicando la vida del protagonista. Y si en la primera entrega se nos hablaba de la vocación profesional, en esta segunda se plantea el sentido de formar una pareja y lo que ello supone. Por otra parte, les aconsejamos que no se pierdan un par de escenas memorables. La primera es aquella en la que un chaval se enfunda su disfraz de Spidey para enfrentarse a un delincuente, que en realidad nos sirve para que reflexionemos sobre la importancia de ser modelo para la juventud. La segunda escena es la del excelente discurso de graduación de Gwen Stacy, que versa sobre el valor de la esperanza para el mundo, un tema que va en consonancia con las fechas pascuales en la que nos encontramos.

The amazing Spider-Man: El poder de Electro

Víctor Alvarado | 0 comentarios valoración: 3  125 votos

Estrenos de semana santa

Esta semana santa se estrenarán dos películas que hemos querido mencionar. "El pasado", y la nueva de Spiderman.

Estrenos de semana santa

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'Miele' y otros estrenos

Juan Orellana viene con los estrenos de la semana, "Miele", "9 meses... condena" y la nueva de Keanu Reeves "El poder del Tai-Chi".

'Miele' y otros estrenos

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Guillaume y los chicos, ¡a la mesa!

Víctor Alvarado

El cine francés nos suele dar una de cal y otra de arena en lo que a sus películas se refiere porque unas son superficiales y otras bastante profundas, aunque todas ellas muy trabajadas y de una notable calidad. Si François Ozon nos hablaba de lo peor de la condición humana en Joven y bonita, el director novel Guillaume Gallienne nos obsequia con una divertida historia, titulada Guillaume y los chicos, ¡a la mesa!

Guillaume es un chico amanerado al que su madre siempre ha tratado como si fuera una niña. Éste nos contará los malentendidos y vivencias que le ayudaron a encontrarse a sí mismo.

Esta producción autobiográfica ha sido escrita, dirigida e interpretada por Guillaume Gallienne, que lleva con tino su obra de teatro a la gran pantalla. Este genio mezcla situaciones más teatrales con otras más cinematográficas sin que resulte tedioso o artificial, provocando en ocasiones la carcajada. Su ingenio le permite contar una historia original sin prisa, pero sin pausa, con habilidad y sin importarle el qué dirán. Esa debe ser una de las claves de su éxito en Francia, donde se ha roto la taquilla, obteniendo la nada despreciable cifra de tres millones de espectadores.

La crítica ha valorado positivamente su atrevimiento y algunos expertos la sitúan en la órbita de Woody Allen y Billy Wilder. Ha recibido varios galardones como cinco premios César; el premio a la Mejor Película según la Asociación Internacional de Exhibidores o según la Asociación de Autores Franceses; así como dos premios en el Festival de Cannes, donde fue ovacionada durante nada más y nada menos que 15 minutos. Las interpretaciones de Galliene son maravillosas al igual que las intervenciones de los secundarios. Diane Kruger tiene una aparición memorable.

Este largometraje es una apuesta arriesgada e inteligente. Aborda el tema de la homosexualidad con profundo respeto y gran sentido del humor, pero de un modo políticamente incorrecto y sin caer en las garras de la ideología de género. Por otra parte, esta cinta es un sentido homenaje a todas esa madres que dan la vida por sus hijos y se preocupan por ellos.

Guillaume y los chicos, ¡a la mesa!

Víctor Alvarado | 0 comentarios valoración: 3  160 votos

'Noé' y otros estrenos

Juan Orellana comenta los estrenos de la semana, en la que va entrando la temporada baja tras los Oscar.

'Noé' y otros estrenos

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El gran hotel Budapest

Víctor Alvarado

El director de la película en cuestión es de esos que podíamos calificar como inclasificables, aunque las palabras ideales para definirlo serían surrealismo y personalidad. Su nombre es Wes y su apellido, Anderson. Este hombre de cine homenajea a Ernst Lubitsch y su obra El gato montés.

La historia gira en torno a un hotel, situado en un país ficticio centroeuropeo de pasado imperial, que dirige el mujeriego M. Gustave, que contrata a un botones, Zero Moustafa, que se convierte en su fiel escudero y con el que vivirá una auténtica odisea.

El realizador estadounidense está muy valorado por la crítica. Sin embargo, a mí la única película que me ha interesado realmente, sin maravillarme, ha sido Moonrise Kingdom. El gran hotel Budapest, si se mira desde una óptica convencional, se quedaría con un aprobado, pero si se ve como una especie de cómic llevado a la gran pantalla se le podría subir un punto la nota, ya que visto de esa manera, tiene su gracia y la excelente banda sonora de Alexandre Desplat va en consonancia con el tipo de historia que se cuenta. El resultado es bastante original, muy en su estilo tan particular. No obstante, su montaje parece un tanto irregular porque brillantes escenas se combinan con otras de mal gusto, muy negras, simplonas y con fuertes dosis de humor fácil.

El mayor éxito de esta cinta es que ha contado con un reparto de campanillas con el que podíamos escribir un artículo de 500 palabras sin exagerar. Se trata de cameos que lógicamente no habrán sido recompensados económicamente. Y es que actores como Harvey Keitel, Tilda Swinton, Bill Murray o Edward Norton se pirran por salir en las películas de este cineasta que debe tener un magnetismo que desconocemos.

Toni Revolori y Saoirse Ronan representan a unos adolescentes que viven una bonita aventura amorosa. Ralph Fiennes es el actor en el que recae toda la carga de este cuento cinematográfico. La película permite reflexionar sobre el valor de la adopción, entendida como una paternidad postiza, pero sólida, de una persona sin descendencia, que acoge a un huérfano que necesita de su sabio consejo y que le acompaña en los momentos importantes de su vida. La relación que se establece es sincera y cargada de buenas intenciones.

El gran hotel Budapest

Víctor Alvarado | 0 comentarios valoración: 3  87 votos

'Ida' y otros estrenos

Volvemos a repasar con Juan Orellana los estrenos de esta semana. "Ida", "The Informant: Gibraltar", "2 francos: 40 pesetas" y más.

'Ida' y otros estrenos

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Emperador

Víctor Alvarado

Ya habíamos visto películas donde se destacaban tanto la labor militar como política de militares estadounidenses como George Smith Patton o David Dwight Eisenhower. En este caso, le toca al turno al general Douglas McArthur, cuya misión en Japón queda relatada en el libro de Shiro Okamoto que se ha adaptado para el cine.

El general McArthur se encuentra, de la noche a la mañana, con la misión de pacificar y mantener el orden en Japón tras la rendición del emperador Hirohito por un lado y, por el otro, el de capturar a los líderes intelectuales del bombardeo de la base militar de Pearl Harbor que dio pie al conflicto bélico en el pacífico. Para ello, encomendará a un experto en la cultura de ese país como el general Bonner Fellers para que dictamine si se debe condenar o perdonar al emperador por crímenes de guerra.

La mano que me mece la cuna en esta película es el cineasta Peter Webber, al que nuestros lectores recordarán por La joven de la perla, una película donde se contaban detalles de la vida del pintor Johannes Vermeer. Emperador es una pequeña gran película. El resultado es bastante satisfactorio, pero teniendo en cuenta los rivales de cartel de la semana pasada, va a pasar muy desapercibida y es una pena, puesto que tiene buenos mimbres. La película se acerca con rigor y verosimilitud a lo que allí ocurrió, mientras que la historia de amor de los personajes nos parece muy acertada, siendo de esas que no se olvidan porque está narrada con inteligencia y elegancia.

El reparto lo encabeza un peso pesado como Tommy Lee Jones que no tiene el protagonismo esperado, ya que todo el peso dramático recae en el actor Mathew Fox, no demasiado conocido, pero que me ha gustado sobre todo en los momentos en los que su personaje duda cuando se debate entre su deber y el amor de su vida, pues tuvo en su mano salvar a la mujer de la que estaba enamorado.

En Emperador (2012) se tocan temas interesantes porque se plantea tanto la responsabilidad de unos y de otros en el inicio del conflicto o el lamentable uso de la bomba nuclear en Hiroshima y Nagasaki por parte de los americanos. Nos parece interesante cómo el militar va introduciéndose en la cultura nipona para comprender (General japonés: –Cuando mira a Japón, ve a la más moderna y occidentalizada de la naciones asiáticas, pero esa es la superficie porque el corazón de mi nación tiene dos mil años de existencia y nada tiene que ver con el occidente) cuál es la mejor forma de ayudar a salir adelante a un país sin humillarlo, aunque ciertamente no se hizo justicia porque realmente se buscó el mal menor. Hay una escena importante en la que un nipón reconoce que el excesivo sentido del deber de sus habitantes les había deshumanizado.

Emperador

Víctor Alvarado | 0 comentarios valoración: 3  132 votos

'Gran Hotel Budapest' y otros estrenos

Juan Orellana comenta de nuevo los estrenos de la semana. Esta semana vamos con "Gran Hotel Budapest", "Non-stop sin escalas", "Byzantium" y el documental "Yo creo".

'Gran Hotel Budapest' y otros estrenos

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'Dallas Buyers Club' y otros estrenos

Juan Orellana repasa los estrenos de esta semana. Tenemos "Dallas Buyers club", "Las maestras de la República", "Ocho apellidos vascos", "La bella y la Bestia" y "Una vida en tres días".

'Dallas Buyers Club' y otros estrenos

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'Emperador' y otros estrenos

Juan Orellana vuelve con los comentarios de los estrenos de esta semana. "Emperador", "Oh, boy!" y "Joven y bonita".

'Emperador' y otros estrenos

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'Philomena' y otros estrenos

Esta semana, Juan Orellana comenta las películas "Philomena", "El poder del dinero", "París a toda costa", "Guns" y ¿Qué nos queda?".

'Philomena' y otros estrenos

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Her

Víctor Alvarado

Theodore es un excelente escritor de cartas de amor para personas que tienen problemas. Sin embargo, este tipo de ayuda, que proporciona a los demás, no le sirve a él, pues se trata de un hombre solitario, cuya esposa le ha dejado, motivo por el cual decide iniciar una relación con Catherine, un programa de ordenador que actúa como si fuera la pareja virtual del que lo compra.

La dirección ha corrido cargo de Spike Jonze, autor de Cómo ser John Malkovich o Donde viven los monstruos, que llevaba algunos años queriendo contar una historia de amor diferente y la verdad es que ha acertado de pleno porque Her es muy original en su planteamiento.

Esta producción, nominada a los Oscar, ha contado con Joaquin Phoenix que, aunque por momentos roza el ridículo por lo peculiar del personaje y la historia, está muy bien. Por otra parte, también participa Amy Adams, que ofrece el toque más humano, mientras que Scartlett Johansson es la voz del programa de ordenador. Si le prestas atención casi te enamora porque su interpretación está llena de matices. En Hollywood se ha luchado por su candidatura para los Oscar. Sin embargo, se ha quedado en nada, ya que no aparece en persona.

El visionado del largometraje ofrece una serie de lecturas. La primera es que refleja, con bastante acierto, las distintas etapas por las que pasa una relación de pareja, aunque se queda en el lado más superficial sin profundizar en la idea de compromiso y familia. La segunda lectura muestra la dependencia cada vez más marcada de las computadoras y el absurdo de las relaciones virtuales, lo que nos convierte en seres insociables cuando abusamos de ellas. Y es que esta obra no sólo entretiene, sino que sirve para constatar cómo se establecen las relaciones sociales en el mundo contemporáneo, que a pesar de que tenemos en nuestras manos muchos medios de comunicación, de algún modo se está deteriorando. Después de haber visto la película sales agradeciéndole a Dios que todavía no exista ningún programa de ordenador capaz suplantar al ser humano, que por muchas virtudes que posea nunca podrá sustituir a un abrazo o a la empatía de una persona.

Her

Víctor Alvarado | 0 comentarios valoración: 3  445 votos

'The monuments men' y otros estrenos

Vuelve una semana más Juan Orellana con los estrenos de la semana. En esta ocasión hablamos de "The Monuments men", "Her" y "El medallón perdido"

'The monuments men' y otros estrenos

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La gran estafa americana

Víctor Alvarado

La popular comedia de situación Aquellos maravillosos años nos ha ofrecido la cara más positiva de esa década. Sin embargo, el cine se ha encargado de ofrecer en innumerables ocasiones su lado más amargo en cintas como Sérpico de Sidney Lumet, Taxi driver de Martin Scorsese, Zodiac de David Fincher o Los tres días del cóndor de Sidney Pollack, que apuntaba más alto en lo que al cine de policías y criminales se refiere. Por otra parte, el subgénero de las estafas ha proporcionado buenas tardes de cine con películas como El Golpe, El destino también juega o la reciente El lobo de Walt Street. Tampoco el cine español se ha quedado atrás, acuérdense de películas como 25 kilates de Patxi Amezcua o de la célebre escena del timo de la estampita protagonizada por Tony Leblanc en Los tramposos. Pues bien, La gran estafa americana es una mezcla de todo lo anterior.

Irving y su amante, Sidney, van aumentando su patrimonio gracias a su habilidad para engañar a personas. El agente del FBI Richie DiMaso los pilla con las manos en la masa y le propone un trato para que le ayuden con la captura del corrupto alcalde de Nueva Jersey.

David O Russell, varias veces nominado a los Oscar (The fighter y El lado bueno de las cosas), vuelve a tener posibilidades de hacerse con alguna de las 10 estatuillas a las que opta, aunque tendrá que enfrentarse a una obra maestra como Gravity de Alfonso Cuarón. La trama parece disparatada, pero por lo visto es bastante cercana a la realidad. De todas formas, a la academia de Hollywood le ha dado por arropar los últimos trabajos de este cineasta. Sin embargo, nos parece excesivo el apoyo que se le está proporcionando porque si bien The fighter estaba muy bien, las dos posteriores no nos parecen tan buenas como para tanta candidatura.

El argumento, aunque original, no resulta demasiado atractivo y el ritmo termina siendo cansino. No obstante, la ambientación es magnífica porque durante el visionado, uno tiene la impresión de encontrarse en ese lugar y ese tiempo. La caracterización de los actores llama la atención tanto por la capacidad camaleónica de Christian Bale como por el cambio de imagen de Bradley Cooper; la sensualidad de Amy Adams o la imagen de nueva rica de Jennifer Lawrence. Ambas actrices han tratado de reflejar la ideología predominante de esos años, donde los temas del feminismo radical y la liberación de la mujer estaban en pleno auge, lo que no quiere decir que todo fuese positivo porque también muestra su parte negativa.

La película reflexiona acerca de la condición humana, una realidad que se encuentra en todas las sociedades y cómo, si no se actúa con celeridad y decisión, la manzana podrida corrompe al resto. Por otra parte, tampoco hay que despreciar el ingenio de estos delincuentes que, aunque sea para hacer el mal porque engañaron hasta al que se creía más listo, demostraron su talento e inteligencia.

También se explica cómo la ambición puede hacerte perder el norte y puede ser tu tumba, cuando no tiene medida.

La gran estafa americana

Víctor Alvarado | 2 comentarios valoración: 3  170 votos

'Cuando todo está perdido' y otros estrenos

Juan Orellana comenta los estrenos de esta semana, con Robert Redford haciendo el papel protagonista y único en "Cuando todo está perdido", la polémica "Alabama Monroe", la película sobre los mártires dominicos españoles "Bajo un manto de estrellas" y "Sólo para dos".

'Cuando todo está perdido' y otros estrenos

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'Nebraska' y otros estrenos

Una semana más vuelve Juan Orellana comentando los estrenos de la semana. Hoy hablamos de "Nebraska", "A cualquier precio", "Happy Family", "Pussy Riot, una plegaria punk" y "Set Up".

'Nebraska' y otros estrenos

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'Al encuentro de Mister Banks' y otros estrenos

Juan Orellana da un repaso esta semana, ya en el tiempo cercano a los Oscar, a los estrenos de la semana, entre las que está la película "Al encuentro de Mister Banks", donde se narra la gestación de la famosa película "Mary Poppins", "La gran estafa americana", la francesa "20 años no importan" y el documental de montaña "Into the mind".

'Al encuentro de Mister Banks' y otros estrenos

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Una macabra búsqueda para acallar la conciencia

Cecilia Ricci

Después de recibir una riada de críticas positivas y premios como el EFA y el Globo de Oro a la mejor película extranjera, el film italiano dirigido por Paolo Sorrentino titulado “La Gran Belleza” ha conseguido también la nominación a los Oscar en la categoría de “mejor película extranjera” y “amenaza” seriamente con obtener la estatuilla. Sí, amenaza. Porque junto al film se premiaría la macabra representación de toda una clase social –la alta burguesía romana– totalmente caótica, perdida entre el lujo desenfrenado y el vacío de fiestas rituales a base de sexo y cocaína.

El protagonista de este mundo de excesos es Jep Cambardella, un escritor que debe su fama a la única novela (mediocre) que escribió en su juventud, y que lleva ya años bandeando entre discotecas y terrazas, en continua búsqueda del aturdimiento para soterrar la conciencia de su miseria. Le acompaña un gran grupo de personajes más o menos improbables y igualmente fracasados (enanos, bailarinas, actores, etc).

La historia está voluntariamente ausente y el escenario –una espléndida y doliente Roma cuya grandeza arqueológica sirve de contra-altar a la miseria humana– es un pretexto, porque el objetivo es inmortalizar la condición universal de la decadencia humana sin posibilidad alguna de redención.

Frente a este triste espectáculo, la Iglesia viene representada como impotente (en el personaje de una santa viejísima) y tal vez incluso como cómplice diabólico del desastre (horripilante la figura del cardenal corrupto que bloquea todos los intentos, torpes y humanísimos, del protagonista para encontrar un sentido al propio existir).

Si la figura del prelado resulta insoportable, la de la monja es aún más inquietante. Porque debería encarnar la alternativa a la debacle: la santidad. Pero el personaje de esta monja ultracentenaria, medio santa y medio bruja, que trata de asemejar a la Madre Teresa, es tan monstruoso físicamente y próximo a la muerte por la vejez que resulta totalmente impotente e incapaz de incidir en los destinos de los personajes mediante un verdadero testimonio. La alternativa al vacío es por tanto una figura anacrónica, etérea, tan alejada de las bajezas del mundo que resulta “extraña”, y por tanto ajena a la dimensión terrenal irremediablemente corrupta. Cuando el único susurro de moralidad viene representado por un personaje tan alejado y ajeno, eso significa que la santidad no pertenece a este mundo. Es la habitual perspectiva maniquea dominante, la que relega el bien a un más allá inalcanzable e identifica la esfera terrena con el “mal”. Por lo demás, es el propio protagonista el que se convierte en portavoz de esta visión en las últimas chanzas de la película, cuando dice: “Más allá, está el más allá. Yo no me ocupo del más allá. Por tanto, que esta novela dé comienzo. En el fondo, es sólo un truco. Sí, es sólo un truco”.

Una macabra búsqueda para acallar la conciencia

Cecilia Ricci | 1 comentarios valoración: 3  166 votos

La ladrona de libros

Víctor Alvarado

No sé si estoy en lo cierto o no, pero tengo la impresión de que casi todos los años por estas fechas se suele estrenar alguna que otra película relacionada con la Segunda Guerra Mundial o con la persecución judía por parte de los nazis. Por esa razón, como no podía ser de otra manera, este mes de enero ha llegado a la cartelera La ladrona de libros (2013).

Liesel es una niña huérfana, que es adoptada por un peculiar matrimonio, formado por su gruñona esposa y por un amable campesino, que le enseñará a leer, transmitiéndole el amor por los libros y las palabras, lo que despertará en ella el interés por la cultura y se convertirá en una experta en adueñarse de libros que no le pertenecen para disfrutar de su lectura.

La dirección ha corrido a cargo de Brian Percival, recordado por su gran trabajo en la serie Downton Abbey, que adapta la novela de homónimo título, escrita por Markus Zusak, que es un best-seller en todo el mundo. El cineasta le imprime un ritmo lento, pero dotándolo de algunas situaciones cómicas que la hacen más llevadera. Las referencias cinematográficas de esta cinta son, sin duda, La vida es bella, El niño del pijama de rayas y Fahrenheit 451, aunque por motivos diferentes.

La historia gira en torno a la actriz Sophie Nelise, que debutó en una pequeña perla como El profesor Lazhar, que aguanta el tipo. Sin embargo, transmite cierta frialdad, como le ocurre al relato que necesitaría haber aprovechado el juego que daba el nombre de la película para que viésemos más travesuras de la dulce niña. No obstante, el actor Geoffrey Rush, ganador de un Oscar por la obra maestra del siglo XXI, El discurso del rey, eleva el nivel de la cinta con su presencia y grandes dotes interpretativas.

Este largometraje hace una encendida defensa de los libros, donde se hace una crítica al nazismo por el sinsentido del racismo, que atenta a la dignidad del ser humano, pero sin caer en el maniqueísmo, tratando de mostrar cómo la bondad puede estar presente en todos sitios. Por otra parte, destacamos la valentía de los protagonistas que actúan según les dictamina su conciencia en señal de agradecimiento de un favor anterior. La relación de amor inocente y leal de los niños protagonistas debe mencionarse porque es bastante creíble.

La ladrona de libros

Víctor Alvarado | 1 comentarios valoración: 3  107 votos

'Hércules el origen de la leyenda' y otros estrenos

Juan Orellana repasa los estrenos de esta semana, entre los que destacan "Hércules, el origen de la leyenda", "¿Qué hacemos con Maisie?", "Presentimientos", la segunda parte de "Nymphomaniac" y la catalana "Otel·lo"

'Hércules el origen de la leyenda' y otros estrenos

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Redecora tu vida

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Positivismo

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Positivismo

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Paulov devorado por su perro

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Paulov devorado por su perro

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Pasado impoluto

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Pasado impoluto

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Las auroras boreales en Finlandia

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Las auroras boreales en Finlandia

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El método lo impone el sujeto

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El método lo impone el sujeto

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De marca

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De marca

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Búsqueda de nuevas sensaciones

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Búsqueda de nuevas sensaciones

La mejor oferta

Víctor Alvarado

Virgil Oldman es un vendedor de antigüedades, egoísta y obsesionado por su trabajo. Todo cambiará cuando reciba una misteriosa llamada de una joven, que sufre un tipo de trastorno de ansiedad (agorafobia) que quiere la tasación de todos los objetos de la mansión en la que habita, tras la muerte de sus padres.

La película bebe de las fuentes de Martin Scorsese en La invención de Hugo y Hitchcock (Vértigo, Marnie, la ladrona…). El cineasta transmite grandes dosis de intriga junto a una trama donde la tensión amorosa se mantiene en el tiempo y nunca deja de interesar, no obstante, ante un hecho decisivo, todo se desinfla como un globo. Los últimos quince minutos se convierten en una auténtica paranoia, cargada de erotismo que decepciona y que tan sólo logra que del sobresaliente se pase al notable raspado. Por otra parte, el autor expresa no sólo su amor a la música, pues cuenta con el gran Ennio Morricone, sino también su amor a la pintura.

La actuación de Geoffrey Rush (el logopeda de El discurso del rey) lo borda. Sin embargo, esta producción cuenta con un elenco de secundarios de primera línea, sin los cuales este relato no sería lo mismo porque aporta sus grandes granos de arena para enriquecerla. Donald Sutherland, por el que siento gran simpatía, hace a la perfección de amigo pícaro, mientras que el actor, Jim Sturgess, como confidente, resulta muy convincente.

La conclusión positiva (la verdad no es fácil) que podemos sacar de esta entretenida e intensa cinta con chispas de humor es que estamos ante una historia de una persona que dejó de mirarse al ombligo y aprendió a amar a los demás, aunque…

La mejor oferta

Víctor Alvarado | 0 comentarios valoración: 3  51 votos
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Ansia infinita de paz

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Ansia infinita de paz

El hombre de acero

Víctor Alvarado

Jerry Siegel y Joel Shuster fueron los creadores de este icono americano, publicando en 1938 el número 1, que está muy valorado por los coleccionistas. El último, que se ha encontrado, alcanzó un valor de tan “sólo” unos 130.000 dólares porque se encontraba en mal estado. Por otra parte, este superhéroe ha recibido adaptaciones radiofónicas, tres series de televisión como la obra clásica de los años cincuenta protagonizada por George Reeve, Lois y Clark o Smallville. El hombre de acero (2013) es la cuarta adaptación que se hace de este personaje, aunque la tetralogía de Christopher Reeve parece insuperable por su fidelidad al original y porque nadie se ponía y se quitaba las gafas de pasta tan bien como él.

La dirección corre a cargo de Zack Snyder, que ha adaptado dos novelas gráficas como 300 de Frank Miller, editado por Norma Editorial y Watchmen de Alan Moore, editado por ECC, con lo que se puede decir que entiende del tema. El guión recae en David S. Goyer y producido por Christopher Nolan, autor de la obra maestra de la trilogía de Batman, cuya mano se percibe en el trascurso de la proyección

La historia que se cuenta podrá gustar más o menos, puesto que no se ajusta a la visión más clásica que tenemos de Superman, pero a lo largo de los setenta y cinco años de existencia del mítico superhéroe muchas han sido las interpretaciones que se han hecho. Cada uno de los dibujantes y guionistas han mostrado su particular punto de vista. En esta ocasión, este cineasta nos explica los orígenes de Kal-El que se encuentra desorientado y necesita conocerse a sí mismo para saber lo que le pide Dios que haga y cuál es la misión de su vida. La primera parte tiene una gran carga dramática, y muchas de las escenas recuerdan a la manera de filmar y de plantear los temas de Terrence Malick, mientras que la segunda la acción está sobredimensionada. Quizás eso explique que Superman haya perdido su calzoncillo rojo. Por cierto, el humor tan característico de los tebeos ha sido borrado casi totalmente, siendo este su punto más negro.

El reparto lo componen: Amy Adams como la valiente Lois Lane; Russel Crowe como el padre biológico; Kevin Costner y Diane Lane como los padres adoptivos (los dos están soberbios); y Henry Cavill como Superman, que ha firmado por tres entregas. Como dato curioso, el actor ha pasado varias horas por el gimnasio y el traje, al ser tan ajustado, se rompía, por lo que recibió algún que otro remiendo con hilo y aguja. Hay momentos que, no se si de forma intencionada, se intenta que el intérprete se parezca a Christopher Reeve.

La película es de gran riqueza antropológica, pues todos conocen el deseo de Superman de descubrir su vocación y de sacrificarse por lo demás, pues él siente la obligación moral de hacer el bien para ser feliz, guardando varios paralelismos con la figura más representativa del cristianismo (Jesucristo) como el hecho de poner la otra mejilla o la S que lleva en el pecho que, en este caso, significa esperanza. La escena en la que Clark conversa con un sacerdote, que le ayuda a encontrarse, es bastante clarificadora. La relación entre padre adoptivo e hijo es de una belleza extraordinaria, sirviendo para explicar que el ejemplo arrastra. Por último, se hace una crítica a la clonación humana a la carta en una de las primeras escenas, ya que limita la libertad del individuo para ser lo que quiera y, en ella, se muestran los peligros de jugar a ser dioses.

El hombre de acero

Víctor Alvarado
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Contertulios

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Contertulios

Un invierno en la playa

Juan Orellana

Han pasado algunos años desde que el novelista Bill Borgens (Greg Kinnear) se divorciara de Erica (Jennifer Connelly), que ahora vive con otro hombre. Sin embargo, Bill está convencido de que Erica volverá. Ambos tienen dos hijos, Samantha (Lily Collins), que ya está en la Universidad, y que se ha convertido en una promiscua, y su hermano menor,  Rusty (Nat Wolff), que está enamorado de una chica con problemas. Tanto Samantha como Rusty han heredado la vocación literaria de sus padres y entre los tres existe una cierta competencia.

El cineasta Josh Boone trata de hacer una película con fondo autobiográfico que refleje el dolor que vivió con el divorcio de sus padres cuando era niño. Así, la película se inscribe en ese subgénero tan posmoderno y frecuente de matrimonios en crisis con hijos adolescentes. A veces estas películas suponen una dura crítica al modelo sesentayochista, y otras veces esa crítica se suaviza con dosis variables de complacencia. Este es el caso de esta cinta, que aunque busca un final capriano, se mueve todo el rato por paradigmas antropológicos que inevitablemente desembocan en aquello que se quiere criticar.

Además, la película es muy poco original en su planteamiento, y recoge elementos -¿o tópicos?- de películas como Los descendientes (en su trama de adulterio e hijas adolescentes), Una historia del Bronx (padres confusos que aconsejan mal a sus hijos) o Amor y Letras (en su contexto de mundos literarios), por citar solo algunos ejemplos. Está bien dirigida, se deja ver, tiene puntos de interés… pero pesa demasiado su aire de dejá vú.

Un invierno en la playa

Juan Orellana
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Cosificada

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Cosificada

Trance

Juan Orellana

Simon (James McAvoy) es un empleado de una casa de subastas de Londres que se asocia con unos delincuentes para robar el cuadro Vuelo de brujas de Goya. Durante el atraco recibe un fuerte golpe en la cabeza que le produce una amnesia parcial. Olvida todo lo referente al momento del atraco, incluido… dónde ha escondido el cuadro de Goya. El jefe de la banda, Frank (Vincent Cassel) contrata a una hipnotista, Elizabeth (Rosario Dawson) para que les ayude a revelar el secreto oculto en el cerebro de Simon.

Dany Boyle dirige esta cinta y cae víctima de su propio estilo. Él mismo se ha impuesto unas fórmulas narrativas ya explotadas por directores como Christopher Nolan (Memento y Origen), Scorsese (Shutter Island), o guionistas como Charlie Kaufman (¡Olvídate de mí!, Confesiones de una mente peligrosa o El ladrón de orquídeas) que obligan al espectador a esperar desde el principio lo más alambicado, lo más insospechado, que naturalmente, deja de serlo cuando acontece. A medida que la trama se va retorciendo sobre sí misma en un exagerado ejercicio de virtuosismo barroco, empieza a notarse la pluma del guionista y decrece el interés que la historia había despertado y se llega a un punto de incómoda inverosimilitud.  Hasta ahora Dany Boyle había contado historias “desde fuera”, 127 horas, Millones, Trainspotting, Slumdog millionaire, 28 días después,... y el resultado ha sido brillante como poco. Ahora quiere contar una historia desde dentro, desde la tortuosa psicología de los personajes y no consigue llegar al poder de convicción de sus antecesoras. El artificio acaba subyugando la verdad de los personajes y sus tramas.

El oficio de Boyle como creador de imágenes y de emociones está fuera de discusión, y los planos que rueda son formalmente apabullantes, verdaderas lecciones de cine; el problema está en el guión, escrito por John Hodge, que ya había colaborado con Doyle en los noventa. El argumento parte de Joe Ahearne (guionista de series de televisión), que hace muchos años le planteó la idea a Boyle, y que finalmente el mismo Joe dirigió para televisión en 2001, con idéntico título, Trance. Un guión que hace del psicoanálisis un recurso fácil que permite mezclar en la misma coctelera obsesiones, represiones, pasiones libidinosas, personalidades desdobladas, fobias, deseos inconscientes,... De esta manera se pueden extraer a capricho todo tipo de recursos para llevar el thriller por los vericuetos más insospechados, como les ocurría a las películas citadas al principio, extracción que a menudo corre el riesgo de entrar de lleno en el terreno de la trampa. Además, ya Hitchcock probó estos laberintos en Recuerda en 1945. Nada nuevo bajo el sol.

Los actores están soberbiamente dirigidos, y supone el ascenso de la latina Rosario Dawson, comidilla de todas las revistas por el alto contenido erótico y sexual de su presencia en este film. Curiosamente, su personaje se apellida Lamb, como un “inconsciente” homenaje a El silencio de los corderos. Quien profundice en esta sugerencia, descubrirá la secreta clave de bóveda de toda la película.

Trance

Juan Orellana
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Relegación de lo religioso al ámbito de la conciencia subjetiva

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Relegación de lo religioso al ámbito de la conciencia subjetiva

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15 años y un día

Víctor Alvarado

La citada Querejeta estrena la esperada 15 años y un día después de un largo periodo trabajando en televisión, lo que ha favorecido que esta película tenga más ritmo, debido a la rapidez con la que se trabaja en ese medio. A esta cineasta la recordamos por Héctor, ganadora del Premio ¡Bravo! y 7 mesas de billar francés ganadora de dos Goya siempre acompañada de por su escudero-guionista David Planell, aunque en este caso lo ha escrito con Santos Mercero, hijo de Antonio Mercero. Esta obra viene respaldada por cuatro Biznagas del Festival de Málaga (película, guión, música y crítica). Es un homenaje a su padre, Elías. Y es que la familia es una de las grandes preocupaciones, de lo que se deduce de sus declaraciones a la prensa y de los argumentos de sus producciones.

La película tiene un nivel altísimo, siendo muy dinámica porque siempre ocurre algo interesante. Se ajusta a la realidad y explica el pensamiento de los jóvenes postmodernos desorientados que necesitan la atención de sus padres. La cinta es excelente, pero yo hubiera desarrollado algunas tramas secundarias, ya que hubieran enriquecido el relato.

El reparto lo encabezan dos estrellas del panorama nacional como Maribel Verdú y Tito Valverde, que interpreta como los grandes de Hollywood, no teniendo nada que envidiar a los veteranos Anthony Hopkins o Sean Connery. El protagonista es el joven Arón Piper, que ya participó en la profunda Maktub. Trabaja bien y, como dato curioso, es el autor e intérprete del rap que se puede escuchar en los créditos.

El tema principal del film es la importancia de la comunicación en la familia para limar las posibles diferencias entre los miembros de la misma. La historia de amor de los chavales es inocente y elegante, en la que se mantienen conversaciones de una gran belleza y ternura como aquella de la importancia y el atractivo de las manos en una relación. Finalmente, la valentía, la búsqueda de la verdad, el humor y el perdón también forman parte importante de una cinta con aroma a Goya y, por qué no, posible candidata a los Oscar a película de habla no inglesa.

15 años y un día

Víctor Alvarado

R3sacón

Víctor Alvarado

Las interpretaciones (Bradley Cooper, Ed Helms y Zack Galifianakis) nos parecen creíbles porque dentro de las exageraciones rozan lo verosímil (desde luego son más convincentes que las películas de Tom Cruise). El trío en cuestión asistirá al secuestro de Doug, lo que les llevará a Méjico y otra vez a Las Vegas para rescatar a su amigo.

Está nuevamente dirigida por Todd Phillips, que ha sido capaz de darle tal giro a la historia con lo que casi alcanza el nivel de la primera y superando claramente a la segunda. Deben prestar la atención a tres gags memorables como el de la jirafa, el de la piruleta, y un epílogo que algunos calificarían de memorable, pero nos parece excesivo. La película se deja ver, no obstante, a mitad de metraje se desinfla, remontando en los últimos veinte minutos. Como era de prever, las escenas escatológicas hacen acto de presencia y siguen siendo su punto más negro.

A diferencia de las dos anteriores, esta última entrega ofrece segundas lecturas, ya que nos parece positiva la paulatina evolución del personaje interpretado por Zack Galifianakis, va madurando y abandonando su síndrome de Peter Pan, una realidad extrapolable a una parte considerable de la sociedad. Otra escena sirve para constatar o demostrar el fracaso de algunos padres al considerar a sus hijos sus amigos y, a pesar de que se lo toman a broma, no van muy desencaminados.

Finalmente, esta película está bien para reírse un rato, pero la original idea de haber puesto el 3 en lugar en lugar de la e (R3sacón) nos indica cual va a ser el tono argumental de la cinta.

R3sacón

Víctor Alvarado

Hijo de Caín

Juan Orellana

Indudablemente el film tiene muchas cosas a su favor: está bien rodado, cuenta con un José Coronado excelente, y sabe crear momentos de tensión. Pero también existen importantes defectos. Por un lado, muchas situaciones son demasiado previsibles, lo que resta suspense a dichas escenas, otras no están bien contadas, y algunos giros de guión están traídos por los pelos, especialmente en el tramo final, que es el más importante. Por otra parte, hay momentos en los que todos los personajes saben más que el espectador, cuya ignorancia no se corresponde con el punto de vista de ningún personaje, y esto resulta excesivamente tramposo.

La película se mete en el aireado mundo de la pederastia, para dar un quiebro y reivindicar la presunción de inocencia, algo que en muchos medios de comunicación ha sido definitivamente descartado. También plantea la cuestión del perdón en la pareja, y la urgencia de una paternidad responsable. Hubiera bastado cocinar un poco más el guión para obtener una notable película. En cualquier caso, Monllaó demuestra oficio, y merece seguir teniendo oportunidades. En el pasado Festival de Málaga el film consiguió el Premio ASECAN Ópera Prima.

Hijo de Caín

Juan Orellana
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Memoria histérica

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Memoria histérica

The trip

Juan Orellana

La cinta es en realidad una road movie en la que recorremos la zona norte del Reino Unido, sus carreteras, paisajes y sobre todo sus hoteles rurales y su peculiar gastronomía. Para darle un mínimo de enjundia, Winterbotton mete unas tramas sentimentales de poco recorrido. Steve Coogan es un mujeriego, divorciado que engaña a su nueva novia, y que al final solo le queda la soledad; Rob es un feliz padre de familia, fiel a su esposa, y al que esperan en casa con los brazos abiertos. Realmente, a la película le salva el oficio de un buen director, que sabe encuadrar, dirigir actores y crear atmósferas; y aun así, es tremendamente prescindible.

The trip

Juan Orellana

Un amigo para Frank

Juan Orellana

La película está correctamente llevada e interpretada, pero tiene lagunas narrativas, que resultan confusas o insuficientemente desarrolladas. Eso hace que nos cueste empatizar con el personaje, cuyo pasado y cuyas motivaciones del presente no acabamos de comprender del todo. Por otra parte, la historia sabe a poco, y aunque quiere hablar de la soledad, de la tercera edad, de la cibernética y de la familia, lo cierto es el guión se centra en las peripecias y apenas profundiza en las cuestiones más interesantes. Una pena, ya que tanto el argumento como el género se prestan fácilmente a propuestas antropológicas de más hondura. No obstante, tratándose de un equipo que debuta en la ficción cinematográfica, aún se les puede augurar una interesante carrera.

Un amigo para Frank

Juan Orellana
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Monitor de tiempo libre en su tiempo libre

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Monitor de tiempo libre en su tiempo libre

Kauwboy

Juan Orellana

La película mira algunos de los temas más frecuentes del cine contemporáneo, como las relaciones paterno-filiales, el proceso de duelo ante la muerte de un ser querido, y el valor de la familia; y lo hace con un tono alegórico, al proyectar Jojo todas sus necesidades y todos sus anhelos en un grajo; un grajo que sirve de catarsis de un proceso vital de maduración, como lo fue la muñeca de Lars y una chica de verdad, o el la pelota de Náufrago. Ese tono de cuento funciona, y le otorga a la agridulce historia un aire poético, ciertamente fresco, muy apuntalado por el aspecto físico y la interpretación luminosa del actor-niño Rick Lens. El final también se suma a tantas películas que proponen el abrazo como sanación, el perdón y la acogida como camino humano. Una hermosa y sencilla historia, que habla de cosas verdaderas.

Kauwboy

Juan Orellana

Iron Man 3

Víctor Alvarado

John Favreau, que había dirigido las dos anteriores, se ha pasado al mundo de la producción con lo que controla de algún modo la película, cediendo la dirección a Shame Black, autor de El último boy scout y El último gran héroe, estos títulos redundantes auguran que pueda tratarse del episodio final de este superhéroe, que esconde un secreto que se revela en este capítulo de la saga. Por otro lado, tanto la segunda como la tercera parte hacen referencia al trascendente cómic: Iron Man, El demonio en una botella, escrito por David Michelinie y dibujado por John Romita Jr. en 1979 en la que se desvelan detalles de un Tony Stark con ganas de convertirse en un admirado científico, mujeriego y que ahoga sus penas en el alcohol, aunque en este largometraje se resalta la ansiedad que le genera no saber situarse en el mundo.

Robert Downey Jr. le pone el toque irónico y superficial que caracteriza al personaje, jugando al doble sentido para que pueda ser entendida de modo distinto por adolescentes y por adultos, aunque un par de veces se podría haber sido más elegante al saber que estamos ante un género muy atractivo para los más jóvenes, mientras que Ben Kingsley y Jon Favreau acompañan con su humor al protagonista. Sin embargo, esta cinta se introduce en la mente de Tony Stark, pues este hombre aparece descentrado, pero paso a paso irá descubriendo cuál es su auténtica vocación de ese don para construir y el servicio que puede hacer a la sociedad su talento. No obstante, esa llamada no tiene la profundidad de otros miembros Marvel como Spiderman o Daredevil. La historia de amor entre Tony y Pepper (Gwyneth Patrol) llega a ser épica y esa exageración resalta el significado de la relación entre dos personas que se quieren todos los días de su vida tanto en los momentos de prosperidad como en la adversidad, explicando lo que se debe limar para que una relación de pareja funcione. Con respecto a ese punto es importante no olvidar la nobleza del que es consciente de sus errores y pide perdón.

Por último, este largometraje puede servir para reflexionar sobre cuáles deben ser los límites de la ciencia, así como el hacer buen uso de los avances tecnológicos.

Iron Man 3

Víctor Alvarado
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Medidas de protección

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Medidas de protección

El oficio de escribir

Intervienen: Carmen Pérez de Armiñán, Decana de la Facultad de Ciencias de la Información; Pilar Vega, Coordinadora del Máster de Escritura Creativa; y Guadalupe Arbona, Profesora de Literatura.

Jueves, 23 de mayo a las 17 h. Sala de Conferencias (edificio nuevo) de la Facultad de Ciencias de la Información en la Universidad Complutense de Madrid.

El oficio de escribir

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Perdonado pero no olvidado

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Perdonado pero no olvidado

The Delta Saints, ecos del Missisipi

Enrique Chuvieco

Sin perder de vista a éstos, que son muy grandes, restallan otras tantas formaciones, como es el caso de ésta del Delta del Missisipi, cuna de la música pop con el "blues" y el "gospel" como estilos fronterizos que han marcado un antes y un después en la música popular de la última centuria, a los que se han enrolado prácticamente todos los cantantes de allí, de nuestro continente y del resto del mundo, en mayor o menor medida.

Al estar en tan buena tierra, The Delta Saints aprovechan esa tradición para componer su primer álbum largo, "Death Letter Jubilee", una soberbia mezcolanza de varios estilos que fueron calando a lo largo de la última centuria en los manglares del Sur de Estados Unidos. Los Saints tienen el vigoroso sonido metalero de grandes grupos, como The Black Crowes, Alabama Shakes o de The Felices Brothers, entre otros.

Comandados por el talento vocal de Ben Rigel, los Saints, han irrumpido bizarramente en 2013 y serán -avanzo- una de las noticias musicales del presente año.

La cita, en Spotify.

The Delta Saints, ecos del Missisipi

Enrique Chuvieco
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Open your mind

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Open your mind

Noche de vino y copas

Juan Orellana

La película combina el realismo dramático con innumerables situaciones surrealistas y con elementos de realismo mágico. Tampoco faltan escenas de sexo explícito que limitan el público objetivo. Estos ingredientes están combinados con cierta inteligencia y frescura, a los que se suma una buena dirección de actores. Sin embargo, a pesar de sus propuestas llenas de luminosidad (relaciones paterno-filiales, reconciliación, autoestima, búsqueda de sentido a través del amor...), la tesis final relativiza el valor del matrimonio, desdramatiza el proceso de divorcio, y desemboca en un utópico todo vale de supuesto happy end.

Noche de vino y copas

Juan Orellana

Emergo

Juan Orellana

El argumento sigue los pasos de la investigación de un grupo multidisciplinar de científicos que pasan un fin de semana en una casa en la que parecen darse fenómenos paranormales. Esa casa la habitan un joven viudo, su hija adolescente y el hijo pequeño. La película muestra minuciosamente los distintos experimentos y grabaciones que realizan los científicos, a la vez que vamos conociendo los pormenores de la familia y de su pasado. Se agradece que, debido a la mentalidad positivista de los científicos, se evita en todo momento la incursión fácil y superflua en lo sobrenatural, algo desgraciadamente tan habitual en este tipo de cintas. La película no niega la trascendencia, pero trata de agotar todas las hipótesis científicas posibles, Y lo hace con más seriedad de la que estamos acostumbrados.

La película bebe de los referentes contemporáneos: los planos subjetivos de Rec o los fantasmas de camisón del cine japonés. El montaje es brillante, huye del efectismo fácil, y el resultado despide un interesante halo de autenticidad. Los actores están muy bien dirigidos, y la presencia española en el reparto internacional se limita al catalán Francesc Garrido.  

Emergo

Juan Orellana

Bárbara

Juan Orellana

El marco político es un fondo nebuloso, casi como una atmósfera psicológica, tangible sólo en el lúgubre y siniestro oficial de la Stasi, Klaus Schütz (Rainer Bock). Bárbara es una médico represaliada y enviada a un hospital de provincias bajo un férreo control de su vida y movimientos. Su jefe es un médico afable, André (Ronald Zehrfeld) del que Bárbara empieza a sospechar que comulga con su odio al régimen comunista.

El director y guionista Christian Petzold -ganador del Oso de Plata en Berlín por esta película- se centra deliberadamente en el mundo interior Bárbara -interpretada magistralmente por Nina Hoss-, un mundo que nos contagia miedo, recelo, odio enquistado, heridas morales... Bárbara nos recuerda al típico perro apaleado que vive sobresaltado y huyendo. Bárbara se ha acostumbrado  a sobrevivir impidiendo que su rostro exprese cualquier tipo de sentimiento que pueda desvelar sus pensamientos. Por ello el cineasta ha desnudado el film de banda sonora original -excepto al comienzo- y ha convertido la sobriedad de Bárbara en el estilo de la película.

Bárbara

Juan Orellana

Tesis sobre un homicidio

Víctor Alvarado

Roberto es un prestigioso y solitario profesor de universidad que imparte un seminario de un postgrado de derecho penal, que piensa que la clave para descubrir a un culpable se encuentra en fijarse en los detalles, independientemente de la buena formación que se posea. Éste tendrá que agudizar el ingenio, elaborando una teoría sobre quien ha podido ser el psicópata que ha cometido un atroz asesinato.

El director, Hernán Goldfrid, adapta la novela de Diego Paszkowski. Se percibe que el citado cineasta ha estudiado al maestro del suspense, porque utiliza todos sus trucos como los buenos diálogos, el humor, los falsos culpables o la ambigüedad de algún personaje. Los giros argumentales se dosifican hasta ser presentados en el momento adecuado para que el interés no decaiga hasta el último segundo. La fotografía está muy cuidada y es un elemento que normalmente no se tiene en cuenta en las cintas de intriga, sin embargo, ese gesto se agradece, pues mejora el conjunto.

El protagonista de este gran thriller es el hombre de la mirada dulce, Ricardo Darín, que interpreta tan bien como siempre, mientras que al actor español, Alberto Ammann (Celda 211), le falta el mordiente necesario para este género y aparece con un acento argentino forzado por defecto a pesar haber nacido en el mencionado país.

El film puede ofrecer en un segundo plano una reflexión sobre las consecuencias que puede llevar consigo la búsqueda de la verdad, distinguiendo con claridad entre el bien del mal. Por otra parte, algunas escenas subidas de tono sirven sólo para limitar el espectro de público porque podría ser adecuada para jóvenes y adolescentes.

Tesis sobre un homicidio

Víctor Alvarado

Un amor entre dos mundos

Juan Orellana

El planteamiento es muy elemental. La Tierra tiene un planeta gemelo invertido, justo encima, boca abajo, con su propia ley de la gravedad. El mundo de arriba es poderoso, próspero, y vive de explotar al mundo de abajo, empobrecido y ruinoso. Entre ambos mundo está prohibido contacto alguno, excepto el que promueve la empresa explotadora Transworld. Adam (Jim Sturgess) es un joven del mundo de abajo, que desde niño está enamorado de Eden (Kirsten Dunst), una chica del mundo de arriba. Adam ya casi la ha dado por muerta hasta que un día la ve por la televisión oficial de Transworld, y decide emprender su búsqueda, aunque sabe que no hay nada más prohibido por la ley.

La trama romántica es como una versión Sci-Fi de Titanic. Chico pobre que viaja en tercera, se enamora de chica bien que viaja en primera. Un amor prohibido entre clases sociales que se repelen, pero que está llamado a desafiar las convenciones inamovibles de la sociedad. Aquí se añade una mala conciencia globalizada del primer mundo que explota los recursos del tercero. Y puestos a descubrir oportunismos se puede ver una crítica a la industria farmacéutica, al poder de las grandes corporaciones y al totalitarismo de las ideologías dominantes.

Los presupuestos físicos y cosmológicos son inconsistentes y Solanas no se ha preocupado demasiado de cuidar la coherencia y verosimilitud de las situaciones. Toda la carne se ha echado en el asador en el aspecto visual digital, conseguido y sugerente; y también se ha descuidado la construcción de personajes, y la trama central romántica, bastante esquemática.

Un amor entre dos mundos

Juan Orellana
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Antropocentrismo

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Antropocentrismo

For Greater Glory (Cristiada)

Juan Orellana

Capital mejicano se pone al servicio de una superproducción dirigida por Dean Wright, debutante director nominado al Oscar en 2006 por los efectos visuales de Las crónicas de Narnia y anteriormente conocido por sus trabajos en Titanic o El señor de los Anillos.

El productor mejicano Pablo Barroso, tras reunir varios guiones sobre la Cristiada o Guerra de los cristeros, contrató al guionista hollywoodiense Michael Love para que unificase las historias, y así afrontar una producción de 10 millones de dólares que contara las luces y sombras de aquellos sucesos que llenaron de sangre las páginas de la historia de Méjico y de la historia de la Iglesia de los años veinte.

La película abarca desde la promulgación de la ley anticatólica del presidente revolucionario Plutarco Calles, hasta el acuerdo entre Méjico y Roma, propiciado por los Estados Unidos, y que acabó con la revuelta cristera. Aquella ley supuso el asesinato público de sacerdotes y católicos, la destrucción de iglesias, y la persecución a muerte de cualquier síntoma de religiosidad. Gran parte del pueblo creyente, y algunos sacerdotes, decidieron parar esa barbarie a toda costa, y acabaron cogiendo las armas para enfrentarse al gobierno. Comenzó así la guerra cristera que dejó miles y miles de muertos en ambos bandos.

En el film están nítidamente dibujados las principales fisonomías que se pueden encontrar en una disyuntiva histórica como la guerra cristera: el mártir, el apóstata, el converso, el cura guerrillero, el cristófobo, el vengativo... y la película deja muy claro que la posición del mártir es la más fiel a la vocación cristiana. Además los personajes que encarnan cada una de estas opciones tienen un desarrollo dramático complejo, propio de un buen guión.

En la película hay tres mártires que sin duda son el punto más luminoso de toda la enorme galería de personajes: el niño José Sánchez del Río -uno de los grandes protagonistas-, su maestro, el padre Christopher -encarnado por un breve pero conmovedor Peter O´Toole-, y Anacleto González Flores, un abogado interpretado por Eduardo Verástegui. Aunque en los tres tiene luz propia la fuerza de su fe, es el caso del niño José el más impactante por su evolución, su radicalidad y también -sin duda- su dureza. José tiene muchas oportunidades de salvar la vida: sólo tiene que negar a Cristo. Pero ni la tortura ni el dolor de sus padres podrán disuadirle de gritar "¡Viva Cristo Rey!" hasta el momento final. Las tres muertes están rodadas con un cierto hiperrealismo, no morboso ni gore, pero su resultado es muy verista y estremecedor. De ellos, es el padre Christopher el que deja más claro su rechazo de la violencia en nombre del Evangelio.

Otro personaje interesante es Enrique Gorostieta, un militar descreído que acepta liderar las tropas cristeras por dinero y ambición de poder. Pero los testimonios que descubre a su alrededor, y especialmente el niño José, van a ir cambiando su corazón hacia el encuentro con la fe. Andy García interpreta brillantemente a este General, que sobre el papel podía resultar antipático al público, y que el actor hollywoodiense de origen cubano hace atractivo desde el primer instante. Tanto Gorostieta como el Padre Vega -encarnado por el venezolano Santiago Cabrera- representan la contradicción entre violencia y cristianismo. Ellos discuten sobre el asunto, y son conscientes de que sus decisiones necesitan del perdón de Dios. Hacen un camino de cierto arrepentimiento que les lleva hacia la confesión.

Esta cinta es muy coral, y nos ofrece un abanico de personajes llenos de matices: sacerdotes, niños, mujeres, bandoleros, verdugos... encarnados algunos por formidables intérpretes como Eva Longoria, Catalina Sandino, Oscar Isaac, Bruce Greenwood o el cantante panameño Rubén Blades, en el papel del presidente Plutarco E. Calles.

For Greater Glory (Cristiada)

Juan Orellana

Grandes esperanzas

Víctor Alvarado

Esta película cuenta las peripecias de Pip, un chico de campo que ayuda a un delincuente hambriento, que se encuentra en una situación desesperada. Este generoso gesto  será recompensado  por el citado ladrón, que intentará redimirse, colaborando con una asignación económica para que ese muchacho se convierta en un caballero y conquiste al amor de su vida.

Mike Newell, conocido por sus trabajos en Cuatro bodas y funeralLa sonrisa de Mona Lisa y por Harry Potter y el cáliz de fuego, se ha atrevido con todo un clásico, intentando ser fiel al estilo "dickensiano", tratando de explicar las notables diferencias sociales como consecuencia de la revolución industrial. No nos ha parecido mal su fidelidad, pero creemos que  debía haber pensado más en el espectador, ya que Grandes esperanzas (2012) carece de dinamismo y, probablemente, habrá reflejado el modo de vivir de la época. Sin embargo, la iluminación deja mucho que desear y tanta oscuridad termina por resultar insoportable, quitándole enteros, que no le permiten superar el aprobado, aunque los giros argumentales te permiten mantener el interés a ratos.

El reparto está compuesto por Jeremy Irvine, recordado por su trabajo en War horse, Ralph Fiennes y una irritante Helena Bonham Carter que más que un personaje del escritor, recuerda a cualquiera de sus participaciones en las películas de Tim Burton.

Esta producción se sustenta en una serie de valores universales y perfectamente  entendibles para la inmensa mayoría de los habitantes del planeta. Llama la atención la sencilla manera en la que los comensales bendicen la mesa. El personaje que encarna Ralph Fiennes se ve reflejado en el chico y se supera a sí mismo, convirtiéndose en el padre adoptivo de ese muchacho.

Tampoco nos podemos olvidar de que esta cinta conserva la esencia  del autor, mediante un mensaje que propone romper las barreras de una sociedad como la británica en la que las clases sociales estaban y están tan marcadas. No obstante si me tuviera que quedar con alguna escena, elegiría los momentos en los que aparece el cuñado  y amigo del protagonista, pues  es el que tiene más claro, donde se encuentra la verdadera felicidad, que no está en lo material, sino en algo más profundo como la amistad sincera sin prejuicios de ningún tipo.

Grandes esperanzas

Víctor Alvarado
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Lobotomía histórica

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Lobotomía histórica

Érase una vez en Anatolia

Juan Orellana

El argumento se organiza en torno a una comitiva policial, que avanza por la noche va por una carretera secundaria de Anatolia buscando el cadáver enterrado de un asesinado. La comitiva la componen el presunto asesino, el médico forense, el procurador y el Comisario, amén de un grupo de soldados y policías. A lo largo de esas interminables horas vamos conociendo el mundo personal de cada de uno de los personajes, sus dolores, sus heridas, sus anhelos. Película típicamente festivalera, lenta y contemplativa, pero excesivamente larga, aunque rodada con estilo y dirigida con talento.

Érase una vez en Anatolia es de esos largometrajes que funcionan por "empapamiento". El espectador va impregnándose de esos rostros duros, desabridos, de la hostilidad del entorno, de lo precario de los medios, de lo primitivo de los procedimientos... y acaba entrando en el alma de unas gentes recónditas, de la zona más remota de un enclave entre dos mundos, como es la Turquía profunda. Un ensayo antropológico, sombrío y ciertamente no optimista, aunque interesante, y con destellos de verdadera humanidad.

Érase una vez en Anatolia

Juan Orellana
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Sociedad de la información

«Quien medita sobre estos modos de ver las cosas, sentirá que le viene casi inevitablemente a su memoria un pasaje profundo del "Fedro", de Platón. En él Sócrates cuenta a Fedro una historia que ha escuchado de los antiguos, los cuales tenían conocimiento de lo verdadero. Una vez Thot, el "padre de las letras" y el "dios del tiempo", visitó al rey egipcio Thamus de Tebas. Instruyó al soberano sobre diversas artes inventadas por él, y especialmente sobre el arte de escribir por él concebido. Ponderando su propio invento, dijo al rey: "Este conocimiento, oh rey, hará a los egipcios más sabios y vigorizará su memoria; es el elixir de la memoria y de la sabiduría". Pero el rey no se deja impresionar. Él prevé lo contrario como consecuencia del conocimiento de la escritura: "Esto producirá olvido en las almas de los que lo aprendan por descuidar el ejercicio de la memoria, ya que ahora, fiándose a la escritura exterior, recordarán de un modo externo; no desde su propio interior y desde sí mismos. Por consiguiente, tú has inventado un medio no para el recordar, sino para el caer en la cuenta, y de la sabiduría tú aportas a tus aprendices sólo la representación, no la cosa misma. Pues ahora son eruditos en muchas cosas, pero sin verdadera instrucción, y así pensarán ser entendidos en muchas cosas, cuando en realidad no entienden de nada, y son gente con la que es difícil tratar, puesto que no son verdaderos sabios, sino sólo sabios en apariencia". Quien piensa hoy en cómo programas de televisión de todo el mundo inundan al hombre con informaciones y le hacen así sabio en apariencia; quien piensa en las enormes posibilidades del ordenador y de Internet, que le permiten al que consulta, por ejemplo, tener inmediatamente a disposición todos los textos de un Padre de la Iglesia en los que aparece una palabra, sin haber penetrado en cambio en su pensamiento, ése no considerará exageradas estas prevenciones. Platón no rechaza la escritura en cuanto tal, como tampoco nosotros rechazamos las nuevas posibilidades de la información, sino que hacemos de ellas un uso agradecido. Pero pone una señal de aviso, cuya seriedad está comprobada a diario por las consecuencias del giro lingüístico, como también por muchas circunstancias que nos son familiares a todos. H. Schade muestra el núcleo de lo que Platón tiene que decirnos hoy cuando escribe: "Es del predominio de un método filológico y de la pérdida de realidad que se sigue, de lo que nos previene Platón"». (Fe, verdad y cultura. Reflexiones a propósito de la encíclica Fides et ratio, Joseph Ratzinger, Madrid, 16 de febrero de 2000).

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Sociedad de la información

Anna Karenina

Víctor Alvarado

La historia está ambientada en el siglo XIX, donde conoceremos la vida social y amorosa de la aristocracia Rusa. En ella veremos la vida del matrimonio formado por un alto cargo político y su esposa, en la que todo parece desarrollarse de modo satisfactorio hasta la aparición de un militar que encandilará a esta mujer con la que mantendrá una apasionada relación a la espalda de su marido.

Anna Karenina (2012) es la enésima adaptación de la obra de León Tolstoi. Varias actrices de primera línea tuvieron la oportunidad o el privilegio de interpretar semejante personaje entre las que destacaron Greta Garbo, Vivien Leigh o Sophie Marceau. El cineasta ha contado con su actriz fetiche, Keira Knightley que, si la comparamos con otras de sus interpretaciones, percibimos su evolución porque antes me parecía más insípida. La réplica se la da Jude Law y Aaron Taylor-Johnson, que completa el triángulo.

Desde un punto de vista técnico y artístico, nos parecen maravillosas las coreografías iniciales, tipo musical, para presentar a los personajes como si de una obra de teatro con muchos medios se tratara y, especialmente, las transiciones entre escena y escena nos parecen muy atractivas, así como la magnífica iluminación de las escenas más empalagosas. Por otra parte, la película ofrece una primera parte más floja, mientras que la segunda gana bastante en interés.

La cinta reflexiona sobre la hipocresía en esos ambientes que toleraba la doble vida y se burlaba de la felicidad en el matrimonio. Anna Karenina (2012) presenta dos historias de amor completamente distintas. La primera está formada por el trío protagonista, donde el cineasta se muestra crítico con el desliz, presentando a la víctima como un hombre bueno, coherente, religioso y que defiende la vida, aunque no le toque. La otra historia busca el amor sincero y nos quedamos con las escena de los juegos de mesa por su belleza y originalidad, siendo de esas que quedarán para la posteridad, al menos, en mi retina.

Anna Karenina

Víctor Alvarado

Las flores de la guerra

Juan Orellana

El protagonista es un embalsamador americano, John Miller (Christian Bale), que trata de llegar entre bombas a la llamada catedral de Manchester, para enterrar al párroco y cobrar por su inhumación. Al llegar allí sólo quedan las 12 alumnas de un convento católico, de unos trece años de edad cada una, y George Chen (Huang Tianyuan), un jovencito huérfano asistente del párroco. El licencioso y borracho John decide a regañadientes proteger a esas chicas, ya que el Ejército, comandado por el Coronel Hasegawa (Atsuro Watanabe) rodea el edificio, aunque por razones misteriosas no parece querer violentar a sus habitantes. La historia se complica cuando doce jóvenes prostitutas de un famoso burdel corren a refugiarse en la Catedral. John tiene que hacerse pasar por sacerdote para gestionar esa delicada situación, que tendrá un conmovedor y tremendo desenlace.

El director chino Zhang Yimou vuelve a exhibir su magistral oficio en una película de tema histórico, en la que combina la poesía de sus mejores cintas, con la aparatosidad digital de sus películas de artes marciales. Lo primero que hay que advertir es que se trata de una película tremendamente dura, con situaciones muy fuertes, sin que ello signifique que Yimou pierda la elegancia que le caracteriza. Nos muestra los horrores de una guerra genocida, que ya vimos en películas como Ciudad de vida y muerte (Lu Chuan, 2009), una guerra en la que la violación de mujeres era una práctica muy extendida entre los soldados invasores. Se agradece que Yimou sea mucho más arriesgado al mostrar la violencia de las armas, y mucho más delicado con las violaciones, que nunca se filman explícitamente.

Las flores de la guerra es fundamentalmente una historia de redención. John se ve obligado a convertirse en "padre", no sólo porque empiece a vestir sotana, sino porque las circunstancias le llevan a asumir un rol de paternidad: tiene que cuidar, proteger, dar esperanza, atender necesidades... y salvar a esas personas, incluso poniendo en peligro la propia vida. Además, muchos personajes tienen una historia dolorosa con su padre biológico: o le han perdido, o tuvieron con él una relación traumática. Esa paternidad sobrevenida le hace a John encontrar un sentido a su errática existencia, y le lleva incluso a recurrir al Padre con mayúsculas, con el que no tenía ninguna relación desde pequeño. La paternidad tiene otro referente interesante en el personaje del colaboracionista Sr. Meng, un padre incomprendido por su hija pero que sólo piensa en salvarla.

Otro elemento clave en la construcción dramática del film es el sacrificio. Las prostitutas y John van comprendiendo que hay una posibilidad de redención en sus vidas, y que esta pasa por el sacrificio, un sacrificio que sirva para salvaguardar la poca inocencia que aún queda en aquel infierno. Todo el pecado de los personajes se va transformando en el altar del sacrificio, y lo que empieza como un abanico de mezquindad termina como un racimo de amor que brota a borbotones.

La simbología visual del film, muy profusa como siempre en Yimou, tiene un referente privilegiado: todas las vidrieras y especialmente la vidriera del rosetón, que es como el ojo luminoso de Dios que lo ve todo. Una vidriera que une el mundo de la luz de la salvación, con el tenebroso ámbito de la muerte y el horror. Los personajes que viven en la Catedral son los únicos que pueden verse bañados por esa Luz alegre que viene de lo alto. De hecho, el plano final tomado desde la vidriera polícroma del rosetón puede verse como una esperanzada metáfora del la entrada al Paraíso, el lugar de la Luz donde las cosas vuelven a ser bellas después de haber vencido a la muerte.

Musicalmente, la película es un prodigio. Yimou logra una hermosa simbiosis entre el gregoriano y la melodía china del violín oriental de Joshua Bell, entre la música sacra occidental y la partitura oriental de Qigang Chen. Tanto en la banda sonora como en la fotografía, Yimou consigue una armonía entre la estética cristiana y su tradición china, en la que se nota que él está especialmente cómodo, y para el espectador es un testimonio de belleza incardinada en una historia llena de odio y amor por partes iguales. Una obra monumental.

Las flores de la guerra

Juan Orellana

El atlas en las nubes

Víctor Alvarado

Se trata de seis historias que transcurren en distintas épocas, pero que guardan un denominador común, ya que todas ellas son vividas por las mismas almas en diferentes momentos de la historia del mundo.

Este trío de cineastas ha adaptado una novela de David Mitchell. Los Wachowski se prometieron que si no le gustaba el libreto al escritor, no continuarían el proyecto, pero el autor del libro quedó contento con el resultado. El guión está muy trabajado y con clara intención política o ideológica por parte de los Wachowski muy en consonancia a la visión que tienen del planeta tierra como ya demostraron cuando escribieron el guión de V de Vendetta, basado en el cómic de Alan Moore. Desde un punto de vista técnico se abusa del uso del flashback, ya que hay un momento en el que puede llegar a molestar.

El reparto lo componen actores de mucho peso como Halle Berry y Susan Sarandon junto al actor Jim Broadbent o Hugh Grant. No obstante, la estrella, en la que se ha fijado toda la prensa, ha sido Tom Hanks que, en una entrevista a la revista El Semanal XXL, decía que les había transmitido a sus hijas que viven en un mundo normal, donde no importa si eres pobre o rico y que lo importante es ser decente y honesto, diferenciando lo que está bien o mal. Sin embargo, pensamos que las últimas decisiones de Tom Hanks no van en consonancia con las citadas declaraciones, pues pueden deformar el pensamiento de sus hijas por haber participado en las adaptaciones cinematográficas de un indocumentado escritor como Dan Brown y esta obra, El atlas en las nubes, que capta la esencia del pensamiento posmoderno (relativismo, ideología de género...), impregnado de la espiritualidad del New Age que intenta captar detalles de una religión y otra para fabricarse una religión a la carta, regida por un Dios impersonal, a diferencia del hijo de Dios que muere y resucita por los hombres.

Por otra parte, la película hace bandera de la reencarnación, dando a entender que el cuerpo es el continente donde va un alma, que perdura en el tiempo, transmigrando de un lado a otro cada vez que un individuo fallece

En contraposición con lo negativo, tenemos la impresión de que sus autores dejan claro que el mal existe y que los hombres deben combatirlo. Se defiende la dignidad del ser humano en la escena en la que un hombre de negocios se hace amigo de un negro esclavo y en la situación en la que una camarera china, una especie de persona de segunda clase en ese relato, es protegida por otra, que piensa que no deben existir diferentes categorías, porque todos somos iguales.

Conclusión, esta película se podría definir con la popular expresión: "Mucho lirili y poco lerele".

El atlas en las nubes

Víctor Alvarado

La trama

Víctor Alvarado

El argumento gira en torno a un policía de Nueva York, que sale libre de cargos tras un tiroteo a pesar de lo cual es destituido de su puesto de detective por el alcalde, por lo que éste se dedicará a la investigación privada. Siete años más tarde, nuevamente, el máximo representante de la ciudad contratará sus servicios para intentar descubrir una infidelidad de su mujer. Sin embargo, detrás de esa trama se esconde un secreto que Tagart (Mark Wahlberg) deberá descubrir, pues se produce un misterioso asesinato.

Está dirigida por Allen Hughes, autor de El libro de Eli o Desde el infierno junto a su hermano gemelo con el que lleva colaborando desde los 12 años, lo que confirma nuestra teoría de que el enchufismo en el cine funciona, aunque este es su primer trabajo en solitario. El realizador intenta llamar la atención del espectador cada vez que abre una trama, pero no sabemos si logra el efecto deseado, porque los golpes de efecto pueden parecer artificiales para el espectador experimentado, por lo que no caerá en las "trampas" que vaya tendiendo el guionista. Este largometraje está marcado por un patrón definido como producto del marketing.

Por otro lado, el reparto lo encabeza un Mark Wahlberg, que es un tipo formal, familiar, con principios sólidos y como católico, que se considera, da gracias a Dios por la mañana cuando se levanta y por las noches antes de dormir. Y es que este hombre tuvo una juventud desastrosa y conflictiva, decidiendo en un momento determinado dar un giro brusco a su vida para acabar convirtiéndose en un hombre de orden. Russel Crowe interpreta de modo poco convincente a un político, cuya transparencia brilla por su ausencia. Alona Tal y, en especial, Catherine Zeta Jones le ponen ese sello inconfundible del film noir, aunque su personaje nos parece un tanto descafeinado.

Finalmente, nos parece interesante destacar la ética de un personaje que no acepta dinero sucio y que actúa acorde a lo que le dictamina la conciencia a pesar de que su actitud le pueda perjudicar.

La trama

Víctor Alvarado

No

Juan Orellana

La película tiene un aire casi documental, con muchas imágenes de archivo, y su visionado debería ser obligatorio en las facultades de Publicidad. Y es que se centra en la campaña del referéndum que Augusto Pinochet promovió en 1988 por presiones internacionales. Lo que él pensó que iba a ser un plebiscito de apoyo al régimen, fue su tumba política gracias a la inteligente campaña de publicidad del "No". Una campaña orquestada por el publicista René Saavedra, encarnado con sobriedad por el actor mexicano Gael García Bernal.

La película, nada ideológica, casi científica, muestra la gestación de una campaña que quería dejar en segundo plano la política y primar los sentimientos humanos positivos: alegría, convivencia, paz, familia,... todo envuelto en canciones festivas pegadizas y sentido del humor. Algo parecido a la campaña que en España acompañó la transición, con la canción Libertad sin ira que promovió en la sombra el propio gobierno. No faltan tramas de apoyo, románticas y políticas, que otorgan cierto espesor dramático. El resultado es sumamente interesante. La película ha obtenido el premio a la mejor película de Festival de cine de La Habana y el galardón a la mejor película de la Quincena de Realizadores en el Festival de Cannes.

No

Juan Orellana

Las sesiones

Juan Orellana

La lectura final que el film propone es que la experiencia de amar y sentirse amado no tiene porqué ser sexual: para O´Brien el "amor de su vida" es Susan, con la que no mantiene relaciones sexuales. Sin embargo toda la película es una ilustración de lo contrario: sin sexo no se puede ser verdaderamente hombre. A través de las cuatro o cinco sesiones que el postrado protagonista mantiene con la terapeuta, asistimos a un tedioso proceso de actividad sexual deficiente, muy exhibicionista y agónico. La terapeuta es un personaje poco atractivo, ya que se gana la vida acostándose con minusválidos por razones terapéuticas. Más llamativa es la indolencia de su marido ante esa profesión de dudosa honorabilidad. Pero lo más sorprendente es el Padre Brendan, sacerdote católico que le anima y apoya en su decisión de tener sexo con una desconocida. Todas las tardes, después de cada sesión, el párroco escucha con interés los pelos y señales del coito del día, y felicita a O´Brien por los resultados obtenidos. O'Brien se declara creyente, aunque sólo tiene con Dios una relación de rencor. Por su parte la terapeuta declara que fue católica y que se alejó de la Iglesia por la moral sexual de esta. En ese sentido, el Padre Brendan se postula implícitamente como el representante de una nueva moral católica, supuestamente abierta y tolerante en temas de sexualidad. Lo cual, por otra parte, no deja de ser un reflejo de la situación errática en la que viven muchos católicos estadounidenses.

El resultado de este cruce de extravagancias es una película sin fuelle, aburrida, con la que cuesta empatizar. El pobre O'Brien, a fin de cuentas, es el personaje más fácil de ser comprendido, también por la excelente interpretación de John Hawkes. Pero tanto el sacerdote como la terapeuta llevan la historia a un terreno surrealista, delirante que hacen que el edificio dramático se venga abajo.

Las sesiones

Juan Orellana

The Master

Juan Orellana

Lancaster Dodd (Philip Seymour Hoffman) es un adinerado científico e intelectual, al que llaman "El Maestro" y que ha creado una filosofía sectaria y pseudomística llamada "La Causa". Su carisma personal es grande, y se adhiere a él, con fidelidad acrítica y perruna,  Freddie Sutton (Joaquin Phoenix), un alcohólico veterano de la segunda guerra mundial, que arrastra claras psicopatías relacionadas con el sexo y la violencia.

La película se centra en la relación entre maestro y discípulo, una extraña relación de fe mutua. El "Maestro" cree en las capacidades ocultas de su protegido, a pesar de su brutalidad primaria y su gran ignorancia, y apuesta por él en repetidas ocasiones. Freddie cree en el falso profeta porque es el único que le ha tomado en serio, que le ha mirado a la cara y que ha desvelado las grandes heridas de su pasado. El gran problema de la película es el que detectó la crítica Nancy Tartaglione en el Festival de Venecia en que se presentó, cuando comentó que la proyección había dejado a muchos desorientados, sin tener muy claro lo que habían visto. Desde luego no se puede decir que la película arremeta contra las sectas, ni contra este líder en concreto, al que trata demasiado bien como para oponerse frontalmente a él. Quizá lo más claro es el recorrido de Freddie, un paria desclasado, sin tierra ni afectos, psicológicamente destruido, que se agarra a cualquier cosa que le permita tener un mínimo de horizonte vital, una aurora de sentido existencial, por muy inconsistente que sea. Lo que parece claro es que lo más notable de la obra son las interpretaciones de Joaquin Phoenix y de Philip Seymour Hoffman, así como de Amy Adams, en un papel secundario. El resto no deja de ser interesante, pero no resulta una cinta clara ni redonda.

The Master

Juan Orellana

Lincoln

Víctor Alvarado

Cuando Steven Spielberg se pone serio (Munich, La lista Shindler, El imperio del sol), dejando su lado más fantástico, demuestra que domina cualquier género que se le ponga por delante. Sin embargo, quizás, éste sea el más complejo de todos, dada su densidad, por lo que puedes llegar a perderte. Además, este largometraje es excesivamente largo y reiterativo. El cineasta, Michael Apted, lo hizo mucho mejor con la excelente Amazing Grace de temática similar, pero al no tener tanto nombre, su trabajó cayó en el olvido.

Las interpretaciones rozan la excelencia, lo que sirve para potenciar un guión notable de Tony Kushner, que se basó en la biografía de Doris Kearns Goodwin. En primer lugar, Tommy Lee Jones está soberbio. Representa a un hombre íntegro, en líneas generales, y políticamente incorrecto, que no renuncia a sus ideales, utilizando la astucia para conseguir un buen propósito que dictamina la ley natural. Sally Field, ganadora de Óscar por Norma Rae de Martin Ritt y la inolvidable En un lugar del corazón de Robert Benton, engordó bastantes kilos para prepararse para dar vida a la consorte del presidente más importante de Norteamérica. El paso de los años sólo sirve para constatar su talento.

Por otra parte, durante el visionado de la película uno no sabe si está viendo a Daniel Day Lewis o a la reencarnación de Abraham Lincoln, pues estamos ante la interpretación más creíble de la historia del séptimo arte, aunque once años atrás cuando se estaba gestando esta producción, se pensó en Liam Neesom. El resultado está a la vista. Lewis representa a un hombre que quiere hacer lo correcto a pesar de que para ello compre el voto de sus contrincantes políticos. No obstante, era el modo de hacer política de la época. De todas formas, surge una doble interpretación de si el fin justifica los medios, o si ante la irracionalidad del racismo, es necesario el uso de la inteligencia y los medios propios de la época, aunque la cuestión ética queda a un lado, para lograr un bien mayor para una democracia justa siempre superior al mal que se hace.

Conclusión, pensamos que la intención máxima del cineasta ha sido la de humanizar a una figura que él tenía idealizada, pero que siempre le transmitió confianza.

Lincoln

Víctor Alvarado

La noche más oscura

Juan Orellana

La película se posiciona desde el principio, cuando muestra las torturas a las que los agentes de la CIA someten a los sospechosos de tener informaciones valiosas. El hecho es que, gracias a esos métodos inaceptables, conseguirán algunas pistas que finalmente, y casi por casualidad, llevarán hasta el hombre más buscado del planeta, Bin Laden, que desde 2005 vivía recluido en un caserón de Abbottabad (Pakistán), a 160 kilómetros de Afganistán. La película combina momentos brillantes, con una tensión bien dosificada, con otros más escasos de ritmo y fuerza dramática. Pero el conjunto es resultón, con aire documental, protagonizado por una Jessica Chastain que, en realidad, es el puente de empatía entre el público y lo que ocurre ante nosotros. La película es suficientemente inteligente como para guardar cierta distancia, y dejar al espectador la valoración moral de los hechos; hechos que, en el fondo, son la gestión de una venganza. Aunque en este caso no sea fácil discernir por dónde debe caminar segura la justicia humana. Sin duda, un hito del cine histórico.

La noche más oscura

Juan Orellana

El páramo

Juan Orellana

Desde el punto de vista del género la cinta es original, ya que ni se puede decir que sea un thriller sobrenatural al uso ni que sea un drama sociológico, al estilo de La caza, de Saura, sino una curiosa combinación de ambas que finalmente se puede leer como una metáfora de la guerra civil que vive Colombia desde hace años. No hay casi efectos especiales, ni aterradoras apariciones: más bien primeros planos que hablan del miedo, de la soledad, del arrepentimiento,... en definitiva, de los horrores de la guerra. El ambiente del film favorece esta siniestra reflexión, con una espesa niebla envolvente y una oscuridad permanente, que subraya el aislamiento de cada soldado, una soledad que en algunos es rayana con la locura. Al final da la sensación que los elementos satánicos son poco más que una excusa para hablar del infierno terrenal de la guerra.

El páramo

Juan Orellana

Django desencadenado

Juan Orellana

Su escuela fue la calle, el cine popular, la cultura pulp. Pero lo más interesante es que cuando él ha tratado de emular en su cine los géneros de su adolescencia, no ha rodado meros homenajes, sino que ha hecho algo nuevo, diferente, original, atribuible a un nuevo sello autoral: la marca Tarantino. Una marca en la que muchos destacan su uso tan brutal como inofensivo de la violencia. Inofensivo porque tiene una función más cómica que dramática, y es tan exagerada y surrealista en su efluvio hemoglobínico, que está más cerca de un cómic de Mortadelo y Filemón, que de la violencia gore tan frecuente en mucho cine postmoderno.  En el caso que nos ocupa, el cineasta de Tennessee quería ofrecer su personal tributo al spaguetti western, y consigue una película que da mil vueltas a la mayoría de los spaguetti western de la historia.

En 1966 Sergio Corbucci estrenó Django, un spaguetti western protagonizado por Franco Nero, al que daba la réplica nuestro José Bódalo. El Ku Klus Klan tenía un gran protagonismo en el film. La película de Tarantino homenajea directamente a esta película, desde el nombre mismo del film, el diseño de los títulos de crédito, la presencia de Franco Nero y la irrupción del Ku Klus Klan, entre otros muchos elementos estéticos. El argumento arranca en Texas en 1858, y se centra en un caza-recompensas, el Dr. King Schultz (Christoph Waltz), que libera a un esclavo negro, Django (Jamie Foxx) para que le ayude a detener a unos forajidos; a cambio le promete colaboración para encontrar a su mujer, otra esclava negra, Broomhilda (Kerry Washington), que trabaja en la hacienda del magnate Clavin Candie (Leonardo DiCaprio). La historia en sí tiene fuerza, ya que muestra a dos hombres capaces del mayor sacrificio en aras uno del amor y otro de la amistad. Pero la seriedad dramática de este planteamiento está tejida con hilos de comedia inteligente y con la pasión de Tarantino por matar a sus personajes -incluido el que él mismo encarna- de la forma más pirotécnica y cromática posible. El resultado es un cóctel que obliga al espectador a reírse, a emocionarse, a sufrir,... todo ello sin parar y combinado, sobre un ritmo perfectamente medido, y coronado por unas excelentes interpretaciones (atención a Samuel L. Jackson). Al final queda la sensación de haber visto una película entretenida en el sentido más amplio de la palabra, fiel a su origen popular y poco intelectual, pero sí inteligente y lleno de buen cine. Una película absolutamente tarantiniana. 

Django desencadenado

Juan Orellana

Jack Reacher

Víctor Alvarado

One Shot es el noveno libro de una serie escrita por Lee Child, que consta de 17 novelas sobre el detective Jack Reacher, que tendrá que resolver un caso aparentemente sencillo. Sin embargo, la cosa se irá complicando a medida que avance la investigación.

Está dirigida por Christopher McQuarrie, ganador de un Óscar al Mejor Guión Original en 1996 por Sospechosos habituales, al que el citado actor (productor) le ha dado plenos poderes. La verdad es que, para tratarse de un cineasta sin mucha experiencia, el largometraje no pierde interés en ningún momento, guardando el equilibrio necesario entre la acción y el suspense. Las escenas más movidas transmiten verosimilitud; entran dentro de lo razonable y se pueden contar con los dedos de la mano. La trama de intriga está muy bien construida y no deja cabos sueltos que puedan confundir al espectador.

Para tratarse de una cinta de género se agradece que conozcamos en pequeñas pinceladas detalles tanto de los personajes principales como de los secundarios (llama la atención la descripción de las motivaciones de las victimas, pues reflejan aspectos positivos y negativos de la condición humana. Aparece una escena en la que vemos como una madre se vuelca en su hijo para que obtenga buenos resultados académicos que le permitan promocionarse).El personaje de la actriz, Rosamund Pike, intenta recuperar el cariño de su padre y representa la esencia de tres mujeres que aparecen en la historia, según confesó a la prensa, mientras que Robert Duvall le pone la pizca de humor necesaria para una seria trama.

Finalmente, Tom Cruise, la rutilante estrella, ha sido muy criticado por el cambio de imagen que le ha dado al personaje para poder hacerse con el papel, ya que el protagonista de los libros medía dos metros y era rubio con lo que el parecido brilla por su ausencia. La ética del personaje queda patente con una de las frases de la película mencionada por un personaje que lo considera el mejor de los amigos y que dice lo siguiente: "Me lo prometió. Me dijo que me ayudaría, si me metía otra vez en problemas, y lo hizo. No le importa la ley. No le importan las pruebas. Sólo le importa lo que está bien".

Jack Reacher

Víctor Alvarado

Amor

Juan Orellana

El argumento, inspirado en el suicidio de una tía de Haneke, cuenta los últimos años de la vida de los parisinos Georges (Jean-Louis Tringtignant ) y Anne (Emmanuelle Riva), un matrimonio de músicos octogenarios de reconocido prestigio y vasta cultura, la quintaesencia de la civilización europea ilustrada. Entre ellos aún existe un amor lleno de delicadeza. Tienen una hija casada que también se dedica a la música y a la que ven muy poco. Un día, Anne sufre una embolia, y queda paralizada de medio cuerpo. Comienza un proceso de degradación física y deterioro mental que pondrá a prueba a su enamorado esposo. Pero ella deja muy claro su deseo antes de demenciarse: "Así no tiene sentido vivir".

La película empieza sorprendiendo al espectador ingenuo, que llega a pensar que Haneke está irreconocible. Parece que se trata de un film sincero, auténtico, sobre la belleza del amor humano y sobre la grandeza tierna de la vejez; pero en el minuto 40 comprendemos que Haneke no ha cambiado, que nos esperaba a la vuelta de la esquina con su filosofía nietzscheana. La película está llena de rencor hacia la vida, una vida que Haneke sólo considera digna de ese nombre cuando se doblega a su proyecto. La vida sólo es vida para Haneke cuando excluye el misterio del dolor, la herida del sufrimiento. En cuanto aparece la radical contingencia del ser, tan evidente en la enfermedad y la vejez, en cuanto la vida reclama a gritos un significado, casi inevitablemente trascendente, Haneke impone la "solución final": una vida así debe ser eliminada, drásticamente. Todo menos dejar que el Misterio pueda conquistar un espacio propio, todo menos impedir que el hombre tenga la última palabra. La película tiene muchos momentos verdaderos, muchos, pero se envilecen al ser utilizados como envoltorios de una gran mentira. La mentira de contraponer el amor a la vida, la mentira de que el fin justifica los medios, la mentira de darle el poder absoluto a la propia subjetividad, la mentita de llamar amor al despotismo de quien se cree con razones para quitar la vida cuando esta no se rige por los propios criterios.

Haneke es fiel a sí mismo, a su mirada sobre el mundo y a su forma de entender el cine. Su nihilismo no es sincero, visceral e inmediato. Es un nihilismo de salón, estudiado, intelectualizado e ideologizado. Es el nihilismo de la Europa cansada de sí misma, aburrida de mirarse al espejo. Precisamente el nihilismo que encandila en los festivales del Viejo Continente, y que huele a fruto póstumo de un progresismo decapado, setentero, ya rancio por su falta de horizonte ideal. No juzgamos a los personajes, que ciertamente inspiran toda nuestra compasión; no aprobamos el homicidio, ni el suicidio, pero comprendemos el dolor exacerbado que nubla la razón; no es difícil perdonar a nuestro protagonista. Tampoco creemos que Haneke haya querido rodar un film sobre la eutanasia. Lo que ha hecho ha sido utilizar una situación humana trágica y conmovedora para volcar su propia mirada ideológica sobre la vida. Una mirada que nace, no de la negación del sentido, sino de la negación misma de su posibilidad. También Iñárritu en Biutiful se enfrenta a la enfermedad terminal y a la muerte, pero no siendo creyente, es honesto con la razón y deja abierta la puerta a lo ignoto, a un significado que esté más allá de nuestra miope mirada, de nuestro estrecho perímetro. Haneke no quiere ni oír hablar de eso, como ya ha demostrado en sus anteriores películas.

El acopio de reconocimientos que ha merecido este film deja claro que el triunfo cultural del marxismo en el siglo XX ha dejado paso en el nuevo siglo al triunfo del nihilismo. Europa, si aún existe más allá de una denominación geopolítica, se está haciendo la eutanasia.

Amor

Juan Orellana

Los Miserables

Juan Orellana

Esta película es una adaptación directa del famoso musical Alain Boublil y Claude-Michel Schönberg, que el productor teatral Cameron Makintosh estrenó en Londres en 1985. Desde entonces son más de 60 millones los espectadores que han disfrutado de este espectáculo teatral. La película plasma el musical tal cual, con más de dos horas y media de partitura musical y con la ausencia casi total de parlamentos. Por ello la cinta se estrena en España exclusivamente en versión original en inglés. Los propios actores son los que cantan, sin doblajes ni playbacks, y sorprende la calidad vocal de todos ellos, en especial Anne Hathaway y de Amanda SeyFried, fruto de una excelente preparación.

La puesta en escena es muy operística y deslumbrante, con un apoyo digital que en ocasiones es demasiado evidente. Pero todo el peso está en los actores, y ciertamente dan la talla, algo nada fácil, por la abundancia de primeros planos y por la dificultad musical. Hay que apuntar positivamente que es llamativa la presencia de lo religioso en esta versión, más explícita y dilatada que en la película de Bille August.

Los Miserables

Juan Orellana

ZZ Top: el reencuentro

Enrique Chuvieco

Aunque habría que matizar esto, porque se marcan algo más lentito con Guilliam Welch, el resto nos reencuentra con esta banda que lleva 41 años encima de las tablas con la misma formación desde 1971, año en el que sacaron su primer trabajo, ZZ Top,s first album.

Así, la conexión entre los miembros del grupo es automática a la hora de marcar los cambios y galopar por los riffs de guitarras distorsionadas, encadenando tema a tema, con la armónica y percusión abriendo y acompañando compases.

Como en anteriores ocasiones, vuelven a titular en español su último disco. Su estética sigue siendo la habitual: luengas barbas, sombreros extemporáneos y gafas negras. Son el parapeto con el que siguen ocultando los rostros de Gibbons y Dusty Hill para hurtarlos a miradas reprobatorias y comparaciones sin sentido; vienen a decir: "¡Escuchad!, ¡estamos aquí! ¿Os basta?".

ZZ Top es uno de los grandes del rock sureño o del rock  sin más, por su trayectoria y porque han aportado mucho en sus mejores momentos (70 y 80), abriendo explanadas a otras formaciones posteriores. Inventaron ya el hard rock antes de conocerle por ese nombre. Kings of Leon, Drive-By Truckers o My Morning Jacket, entre otros, beben tanto de ellos, como de The Allman Brothers Band o Lynyrd Skynyrd, quienes formaron un triunvirato poderoso en décadas pasadas.

Esto y sus nueve años sin grabar permiten volver a conectarse a los ZZ Top.

ZZ Top: el reencuentro

Enrique Chuvieco

Infancia clandestina

Juan Orellana

El argumento cuenta la historia de Juan, un chaval cuyos padres son dirigentes del movimiento revolucionario montonero, y que tras vivir unos años en Cuba, deciden regresar clandestinamente a Buenos Aires para ponerse al frente de un comando revolucionario. Juan debe cambiar de identidad, de nombre, de biografía "oficial" y de colegio. Pero mientras asiste a la peligrosidad cotidiana en la que viven sus padres y su tío Beto, al que une una hermosa relación, Juan se enamora de una chica de su clase, María, lo que introduce una nueva positividad en su vida.

Esta película tiene la gran virtud de contar unos hechos terribles y desgarrados, desde la mirada de un niño, que no los edulcora, pero sí les da una perspectiva más fresca, oxigenada y luminosa, que no menos hiriente. Las peripecias de los adultos, sus luchas ideológicas, su punto de vista parcial, se combinan armónicamente con la vida de Juan, sus excursiones escolares, sus fiestas de cumpleaños y su descubrimiento del amor. Además, en un excelente ejercicio de coherencia, las escenas más violentas y episodios más desagradables se nos muestran en secuencias de animación, de montaje impresionista, que nos ahorra cualquier salida de tono en el film.

Como dice su director, esta película no se basa ni en el odio ni en el rencor, y el resultado es muy equilibrado: los militares nunca aparecen en el film, más que brevemente al final, y los montoneros son dibujados con todas sus luces y sombras. La vida es la que vence en el film, imponiéndose a unos y a otros. Creo que se trata de una excelente película.

Infancia clandestina

Juan Orellana

Vuelven los punteos de Mark Knopfler

Enrique Chuvieco

Demasiada contención para el grandioso oficio de uno de los mejores guitarristas de todos los tiempos (la revista RollingStones, le da el puesto 15), Knopfler se maneja con soltura en la mezcla de blues, rock, folk que incluye en su último trabajo, que presentará en varias ciudades españolas en 2013.

Le falta un poco de apuesta a su último trabajo de estudio, de "tirarse a la piscina" y romper con algo tan deslumbrante y distinto como fue allá por el final de los 70 cuando aparecía DireStraits, título con el que se presentaba en sociedad la banda y con elque daban nombre y ventilaban la habitación del rock, que había permanecido demasiado tiempo cerrada. A mí, como a otros muchos, aquellos ingleses nos dejaron con la boca abierta y el oído enganchado a las maquinaciones increíbles con que Knopfler punteaba a "pelo" su FenderStratokaster y nos encandilaba con unos riffs de guitarra que no olvidaremos nunca. Oír Sultans of swings, Romeo and Juliet, Comunique, Solid rock y otro montón de canciones era alimento para los sentidos y novedad esplendorosa.

Su voz ha madurado y tiene ese toque gutural fibroso que confiere intimidad. Dijo cuando lo presentó en septiembre pasado que era un disco con el que había experimentado "un viaje emocional entre los dos lados del Atlántico". Pero se dilatan sus viajes a Estados Unidos y esto se echa en falta a la hora de apostar por algo más renovado, por saciar a su gente con otro gran fogonazo como aquellos de finales de los setenta.

Privateeringse oye con agrado, es variado porque afronta con solvencia exquisita blues, rock, folk y sonidos célticos, según los temas. Cuenta con una producción brillante y puede ser un acompañante agradable en el compact disc del coche para días de nostalgia.

Vuelven los punteos de Mark Knopfler

Enrique Chuvieco

Operación E

Víctor Alvarado

El argumento gira en torno a un campesino, que sobrevive en la selva amazónica con su mujer, su suegro y sus cinco hijos. Las circunstancias le obligarán a hacerse cargo de un niño secuestrado por las FARC, lo que le conllevará no pocos problemas.

Nuestra joya de la corona, Luis Tosar, se está convirtiendo en el Spencer Tracy o el Cary Grant de nuestro cine. Su transformación ha sido camaleónica, pues ha mudado de tal manera el acento que uno no sabe si ha nacido a un lado u otro del océano Atlántico, lo que le ha ocasionado varios trastornos según confesó a Fotogramas: "Yo no soy colombiano, y pensar en reproducir un acento es siempre una tarea arriesgada para un actor. Y hacerlo encarnando a un personaje real es doblemente complicado. No voy a contar los procesos internos que sufrí que yo mismo provoqué, porque eso es parte del oficio y realmente lo que importa es lo que haya quedado después, pero todos los miedos que surgieron se disiparon en cuanto se dijo acción por primera vez." Representa a un padre que es consciente de la situación en la que se encuentra. Para él, la familia es lo único que tiene en la vida y hará todo lo que esté en su mano para sacarla adelante. Llama la atención, en el sentido positivo del término, la comunión existente entre la Iglesia y el pueblo hispanoamericano, ya que recurren a ella cuando la situación lo requiere sin ningún tipo de problema, un detalle presente en la filmografía del continente.

En un segundo plano, el cineasta parece muy crítico con las FARC, explicando como esta guerrilla de carácter marxista secuestra a los que no piensan como ellos para obtener un rescate; se nutre del narcotráfico y alista a niños a la fuerza para que formen parte de su ejército. Sin embargo, aunque reconoce la labor de Uribe, muestra su malestar hacia las fuerzas paramilitares y por la injusticia cometida sobre el protagonista de este suceso, Crisanto. Este largometraje homenajea a las victimas del conflicto.

En contraposición con lo positivo, la iluminación de la película nos parece insuficiente y la banda sonora resulta irritante y reiterativa.

Operación E

Víctor Alvarado

El capital

La película avanza sobre los raíles del género que con tanta maestría domina Gavras desde la época de películas como Sección especial, Missing o La caja de música. Le sobran sus énfasis ideológicos, y sobre todo la ridícula apostilla final que quiere dejar clara la intención didactista y adoctrinante del film.

Cuenta con un reparto excelente en el que destaca el protagonismo de Gad Elmaleh, conocido por sus papeles cómicos. Le secundan grandes figuras del cine francés como Hippolyte Girardot o Bernard Le Coq o el irlandés Gabriel Byrne.

El capital

La vida de Pi

Víctor Alvarado

Cuenta la historia de una familia a la que la va muy mal en su negocio, ya que es propietaria de un zoológico, por lo que las circunstancias les obligan a emigrar a Canadá. Para ello, realizarán una travesía en un carguero con todos sus animales, aunque todos los planes de prosperar se trastocarán cuando un temporal hunda el barco, lo que supondrá  para el protagonista un viaje interior y una lucha por la supervivencia.

La vida de Pi (2012) está basada en una obra del salmantino Yann Martel, hijo de un diplomático canadiense, que ganó el premio Man Booker Prize  por esa novela que en España editó Destino (siete millones de personas lo han leído en todo el mundo). Ang Lee lo considera un libro de carácter filosófico, lo que contrasta con las creencias del escritor que se considera católico practicante, aunque es un gran admirador de otras religiones como la musulmana y la hinduista.

El largometraje presenta un ritmo lento y duración excesiva, pero muy potente visualmente cercano a la capacidad artística de James Cameron. Ofrece una visión positiva de la religión, presentando a un Dios que sufre con los que sufren y resaltando la figura del hijo del creador que ama y perdona a toda persona arrepentida. Por otro lado, creemos que el cineasta ha dado, como conclusión, una doble visión sobre las grandes religiones, una ecuménica  que se pueden entender como que busca los puntos comunes de todas ellas y otra relativista en la que da lo mismo una que otra.

En relación con este tema, nos ha llamado la atención que el realizador piense que los creyentes ven  la vida del color de rosa frente a los no creyentes tienen los pies en el suelo. De todas formas, si es verdad que la creencia en un ser superior, genera mayor tranquilidad y esa esperanza ayuda a afrontar los problemas de otro modo y con más seguridad.

Finalmente, Tom Hanks  en Náufrago (2000) y Spencer Tracy en El viejo y el mar (1958) habían dejado el listón alto  de actores  que  se "pierden" en la inmensidad del océano. Sin embargo, Suraj Sharma sobre el que recae todo el peso dramático consigue mantener el tipo, no teniendo nada que envidiar a las citadas estrellas. El papel de Gerard Depardieu, a pesar de lo publicitado, es más bien anecdótico.

La vida de Pi

Víctor Alvarado

Invasor

Juan Orellana

Este thriller tiene dos interesantes niveles correctamente engarzados. Por un lado está la denuncia de la inmoralidad de Estado, aunque seguramente el film dibuje una realidad esperamos que lejana de lo que ocurre en los servicios secretos españoles. Una razón de Estado que es capaz de llegar a lo más abyecto para defender sus intereses. El ejecutor de las cloacas es Baza (Karra Elejalde), un funcionario del Ministerio del Interior a servicio de un anónimo político. El otro nivel, el más interesante, es un drama de conciencia en el que el protagonista, cual Tomás Moro laico, es capaz de sacrificarlo todo para salvaguardar su conciencia y poder mirar a los ojos a su hija. En los tiempos que corren, esa exaltación extrema de la conciencia, lugar sagrado en el que se custodia la diferencia entre el bien y el mal, es una negación del relativismo moral imperante y es la gran baza de esta película.

Invasor no es especialmente original ni en el fondo ni en la forma, pero está resuelta con mucho oficio, con gran fuerza narrativa, y pone muy alto el listón del cine español. La mano del productor Juan Gordon (Celda 2011, También la lluvia), de Morena Films se nota en la forma en la que se toma en serio al espectador. Hay que advertir de la dureza de algunas imágenes, equilibradas con la emotividad de algunas escenas, especialmente las que aluden a las relaciones familiares de Pablo. La interpretación actoral es brillante, siendo Karra Elejalde el punto más flojo, precisamente por hacer el trabajo más estereotipado.

Invasor

Juan Orellana

Golpe de efecto

Víctor Alvarado

Cuenta los avatares de un ojeador amargado y en decadencia que no quiere reconocer sus achaques de anciano, manteniendo una tensa relación con su hija, que se ha convertido en una exitosa abogada que se verá en la obligación de intentar ayudar a su padre que le necesita de verdad, aunque no lo quiera reconocer.

Si Clint Eastwood tiene todas las papeletas para llevarse más de un premio en la temporada 2012-2013, la actriz Amy Adams sigue demostrando sus grandes dotes para la interpretación. Como dato curioso, mientras preparaba la primera escena con la mítica estrella, la actriz le estuvo evitando durante los momentos previos a una situación en la que le tenía que dar un rapapolvo como hija que se preocupa por su padre. Este trabajo con este crack Hollywoodiense ha sido una lección de vida. John Goodman está viviendo una segunda juventud y la actuación de Justin Timberlake es simplemente correctita. Los actores se encontraron con la dificultad de rodar en una sola toma con lo que ello conlleva.

Golpe de efecto (2012) guarda ciertos paralelismos con las anteriores producciones de Malpaso, protagonizadas por Clint Eastwood, pero sin superar el nivel alcanzado con las otras dos, ya que presenta una par de descensos de ritmo narrativo donde parece que los personajes deambulan sin un rumbo claro. Eso sí, esta película mantiene el optimismo de las últimas entregas del polifacético artista.

Por otra parte, el realizador nos ofrece un trabajo de gran riqueza antropológica que demuestra que se puede contar una buena historia sin deformar la realidad ni a las personas que se acercan a una sala de proyección. Estamos ante un elogio de la lealtad en un mundo donde se pueden contar los amigos con los dedos de la mano. El largometraje refleja que las personas, los deportistas en este caso, no son un simple cruce de datos estadísticos y, a veces, es necesario conocer la psicología del ser humano para descubrir que una caída del rendimiento deportivo puede deberse a motivos personales que no pueden ser detectados por un ordenador. La veteranía y la juventud no aparecen como dos conceptos irreconciliables, sino como dos realidades complementarias. Nos ha gustado el guiño a John Ford y a la trascendencia en una escena en la que el personaje de Gus se toma una cerveza, mientras habla en la tumba de su difunta esposa.

Por último, el cineasta ha pretendido que reflexionemos sobre la importancia de rectificar y de que todos merecemos una segunda oportunidad.

Golpe de efecto

Víctor Alvarado

Persiguiendo Mavericks

Juan Orellana

La película tiene dos niveles. Por un lado está la historia de superación deportiva de un chaval, Jay (Jonny Weston), que quiere dominar las olas más imponentes de California, llamadas mavericks. Por otro, una trama cruzada de búsquedas del padre, tanto por parte de Jay -abandonado por su padre cuando era niño y que vive con su inestable madre (Elizabeth Shue)- como por parte de su mentor Frosty (Gerard Butler). Frosty está felizmente casado y tiene dos hijas, pero es un padre ausente marcado por la muerte prematura de sus progenitores. Estas tramas de vínculos, a las que se añaden los amores de sus respectivas parejas, son los pilares sobre los que se teje la historia de superación y autoexigencia del surf. Sin duda la cinta trasmite valores positivos sobre los vínculos de pertenencia, la familia, y el afán de superación, pero rezuma un vitalismo voluntarista radical. Ofrece una confusa escala de valores en la que el éxito en las conquistas de autodominio deportivo parece convertirse en el único motor de la vida. Es cierto que Frosty acaba anteponiendo el cuidado de sus hijas a su pasión por el surf, pero en conjunto el acento está puesto en el reto de las olas como ideal. Esa positividad vitalista contrasta con una mirada nada religiosa sobre la vida, desembocando en un buenismo poco satisfactorio.

La articulación del guión y la puesta en escena es muy televisiva y plana, aunque nos brinda unos planos de Mavericks realmente espectaculares.

Persiguiendo Mavericks

Juan Orellana

Fin

Juan Orellana

El principal problema de Fin está en su guión, en el que demasiadas cosas quedan sin resolver, o no tienen justificación argumental. Además, en una cinta apocalíptica la hondura antropológica de los conflictos es especialmente importante, una hondura que aquí se echa claramente de menos. Por otra parte se trata de un apocalipsis que nada tiene que ver con el que el evangelista describió en la isla de Patmos: Torregrossa, aunque no nos describe un cataclismo natural, sino algo claramente sobrenatural, no hay en él asomo de verdadera trascendencia. Las cosas suceden "porque sí". En ese sentido es coherente la declaración de Eva: "Todo es muy sencillo, naces, vives, te mueres, y de ti no queda ni rastro". Por eso, aunque el personaje de Maribel se arrodilla en una Iglesia para rezar por sus hijas, el conjunto es bastante nihilista, y desesperanzado a pesar de su tramposo final abierto.

Pero hay más que decir. Cuando se afronta una cinta de ciencia ficción, el guión debe cuidar mínimamente aquellos aspectos relativos a la física o a la ciencia que van a dotar al argumento de cierta verosimilitud. En ese sentido, esta cinta está plagada de errores de bulto que le perjudican. Por ejemplo, el primer síntoma apocalíptico que descubre Félix en una noche estrellada es que ha desaparecido Sirio del firmamento. Pero el 10 de agosto, a las 12 de la noche, en España no se puede ver Sirio. ¿No podían haber elegido cualquier otra estrella de verano? Además, si desapareciera de golpe una estrella de ese calibre, la reacción de Félix debería ser de absoluta alteración o pánico, y no de hilaridad como vemos en el film. Otro detalle, si ya no funciona nada eléctrico, ¿cómo es posible que Félix y Eva naveguen procelosamente en un barco sin motor que lleva todas las velas plegadas? Por otra parte es imposible ver la lluvia de estrellas en una noche de luna llena, y el director nos muestra claramente esa luna que justificaría el truco de la noche americana con la que está rodada la escena.

A estas torpezas de guión se añaden otras como la presencia de un extraño personaje en lo alto de un monte sobre el que nunca se nos da una explicación. Pero los defectos se extienden a la realización técnica del film. Por ejemplo, ¿cómo es posible que en una noche despejada y calurosa de agosto en España, pase de estar estrellada a nublada en un cambio de plano? Por otra parte, la realización digital de los cielos nocturnos es muy deficiente, impropia de los tiempos tecnológicos que corren.

Todo esto no quiere decir que la película no tenga momentos brillantes, y hallazgos visuales; o que actores como Maribel Verdú, Clara Lago o Daniel Grao no hagan un gran trabajo. Pero precisamente por eso, es una pena que el descuido de elementos muy fáciles de mejorar, lastren una película hacia un puesto muy inferior del que merecería.

Fin

Juan Orellana

La parte de los ángeles

Juan Orellana

La parte de los ángeles está atravesada de un cierto tono cómico, que se agradece, y que compensa la violencia de algunas imágenes y la dureza de determinadas situaciones. En realidad, el film es como una versión social y posmoderna de Los miserables: trata de un delincuente que, agradecido por las segundas oportunidades que en este caso Harry y Leonia, su novia, le dan, se jura a sí mismo no volver a hacer daño a nadie, y dar a su hijo y a Leonia una vida digna. Como el Jean Valjean de Victor Hugo, también a Robbie le van a perseguir quienes no quieren que su vida cambie y que ni siquiera están dispuestos a creer en ello.

La película ofrece una mirada muy positiva sobre la capacidad del ser humano de reconstruirse cuando se siente acogido, y cuando comprende que la vida le da más de lo que merece. Además propone la paternidad como camino de maduración. Se trata por tanto de una cinta en la que prevalece la esperanza de una redención posible, una película que exalta los vínculos profundos entre las personas y la responsabilidad de unos sobre otros.

El estilo cinematográfico del film es el clásico estilo de Ken Loach de toda la vida: su forma de encuadrar, su puesta en escena, su dirección de actores,... en un film absolutamente británico, pero también universal. Ojalá esta cinta suponga un carpetazo definitivo al cine de adoctrinamiento ideológico.

La parte de los ángeles

Juan Orellana

Música para oír

Enrique Chuvieco

Art Garfunkel, The singer. Tras su enfermedad, Garfunkel, célebre por el dúo con Simon, que les convirtiera en el más popular del mundo en los 60 y principios de los 70, vuelve con versiones de algunos temas con que nos engancharon en aquellos años y otros de diversos artistas. Dos cedés componen este trabajo de quien fue una voz prodigiosa y la ha recuperado tras sufrir una enfermedad, por la que ha declarado que da gracias a Dios.

Música para oír

Enrique Chuvieco

Buscando a Eimish

Juan Orellana

El cine español sigue dando muestras de madurez en sus jóvenes realizadores. Van quedando atrás los temas trillados, los aburridos tópicos ideológicos, y se va abriendo camino la vida real: los anhelos y heridas de la gente, las necesidades profundas, los dolores... el drama humano, ni más ni menos. Uno de los temas que cada vez más eclosiona en los guiones del cine actual, en España y fuera de ella, es la maternidad. Recordemos cintas independientes como Un feliz acontecimiento, Madres & Hijas, Juno, Bella, HappyThankyouMorePlease,... pero también largometrajes comerciales como Algo prestado o Amanecer, de la saga Crepúsculo. En ellas se plantea la maternidad como un deseo positivo, pero lleno de incomprensiones en un mundo que busca la comodidad más inmediata. En el Festival de cine español de Málaga de 2012 han coincidido dos óperas primas, Seis puntos sobre Emma y Buscando a Eimish, ambas vertebradas por la historia de una mujer joven que quiere ser madre. Pero si en la primera, de Roberto Pérez Toledo, Emma busca una maternidad sin pareja, lo que busca Eimish, en la película de Ana Rodríguez Rosell, es fundar una familia, una comunidad de amor.         El argumento es sencillo: Eimish (Manuela Vellés) vive con su novio Lucas (Oscar Jaenada) desde hace más de dos años. Un día, cuando Lucas vuelve del trabajo, se encuentra con que Eimish se ha marchado. Sólo le ha dejado una nota de despedida. Lucas, convencido de que ella se ha vuelto a Alemania con un antiguo novio (Carlos Leal), emprende su búsqueda desesperada. En el camino va a descubrir cosas muy interesantes sobre Eimish y su pasado.

Este primer largometraje escrito y dirigido por la madrileña Ana Rodríguez Rosell es, antes que nada, un ejercicio de elegancia formal. Y eso siempre es de agradecer. Pero no hablamos de esteticismo. La directora ama y respeta a sus personajes, y ello se traduce en la forma de encuadrarles, el tiempo que les concede en cada plano, cómo los ilumina... En esta cinta no hay antagonistas: todos los personajes reclaman del espectador su comprensión y su empatía, y para conseguir esa complicidad es decisiva la puesta en escena de Ana Rodríguez. Una puesta en escena llena de sensibilidad y de detallismo. Por eso es una película que, tras su apariencia sencilla, esconde una minuciosidad que se desvela mejor en un segundo visionado. Su estructura de rompecabezas, con muchos y breves flashbacks, no sólo sirve al suspense y desvelamiento narrativo de la trama, sino que permite una aproximación mucho más impresionista, y también más esencial, al alma de los personajes.

Buscando a Eimish

Juan Orellana

Argo

Víctor Alvarado

La historia gira en torno a un grupo de ciudadanos estadounidenses que, en los inicios de la revolución islámica de Homeini, logran escapar de la embajada de los EEUU en Teherán y trasladarse a la de Canadá, tras el asalto de una masa enfervorizada de radicales islamistas. El agente de la CIA, Tony Méndez, ideará un plan de lo más cinematográfico para sacarlos de Irán, haciéndose pasar por productor de cine.

Ben Affleck ha hecho un gran trabajo de documentación para tratar de dar vida a este relato basado en hechos reales, haciéndolo verosímil en todo momento, aunque el final se nota que está preparado para hacerlo atractivo al espectador, pero sin el uso de la acción. Estas licencias se tomaron porque cuando se recopilaron todos los datos de las personas que lo padecieron, cada uno lo contaba de modo distinto, lo que permitió al realizador el uso de la imaginación para recrear lo sucedido. El guión ha sido escrito por Chris Berrio, que se inspiró en un artículo publicado en Wired hace unos años por el periodista Joshuah Bearman, que contaba detalles interesantes de ese grupo de personas que sufrieron ese degradable suceso.

Por otra parte, este thriller político es muy dinámico no sólo por su montaje sino por el humor y la ironía que salpica todo el largometraje gracias al buen hacer de John Goodman y Alan Sorkin, ya que le ponen la salsa a Argo (2012) con sus ingeniosos comentarios, algo de lo que adolece el actor Ben Affleck que nos parece simplemente correcto.

Para tratarse de una película de género, el retrato de los personajes tiene cierta profundidad porque conocemos lo que sienten y piensan en todo momento a medida que van cambiando sus situaciones personales. Además, vemos como algunos de ellos se crecen ante las adversidades. Valoramos positivamente algunos planos cortos que enfocan a extras que recurren a la trascendencia en una situación límite. El protagonista representa a un héroe de carne y hueso, que nunca tira la toalla, ni en su vida profesional cumpliendo la palabra dada a los ciudadanos de sus país perseguidos, ni en su vida privada, donde apuesta por la familia a pesar de las dificultades.

Argo

Víctor Alvarado

Ruby Sparks

Víctor Alvarado

La historia gira en torno a un escritor, que tuvo un gran éxito en sus inicios profesionales, pero que sufre una crisis personal que le bloquea su capacidad creativa hasta que imagina una relación con una muchacha de carácter alegre.

El argumento tiene mucho que ver con las dificultades en el proceso creativo de los propios directores con 23 años de matrimonio a sus espaldas, sus nombres: Valerie Faris y Jonathan Dayton, tras el éxito cosechado por su Pequeña Miss Sunshine (2006), una cinta indie, que hizo tambalearse a las grandes productoras, lo que les obligó a potenciar sus divisiones más independientes como es el caso de la sección Fox Searchlight, estas fueron las declaraciones de la célebre pareja a Fotogramas: "Nos identificamos con la presión que siente el protagonista, cuya primera novela fue un éxito enorme, pero no sabe sacar adelante la segunda. Nosotros recibimos mil ofertas después de las cuatro nominaciones y los dos Óscar para hacer películas grandes o pequeñas, no obstante, ninguna nos convencía del todo. Es como enamorarse de nuevo después de una historia de amor muy intensa".

El reparto no está nada mal, empezando por Zoe Kazan, nieta de Elia Kazan, lo que confirma nuestra teoría de que el enchufismo en el cine funciona, aunque hay que reconocerle que ha heredado el talento de su abuelo porque es también la excelente guionista de Ruby Sparks (2012). Paul Dano hace una magnífica interpretación, mientras que Annette Bening y Antonio Banderas ponen la veteranía necesaria para que el conjunto funcione.

La virtud de este relato se encuentra en que se complica la vida con una trama que, en otras manos sería aburrida e imposible, sin embargo, en este caso esta llena de dinamismo y en ningún momento se le va de las manos, ni se hace pesada, siendo capaz de sorprender por su inteligente enfoque.

Por otra parte, nos ofrecen una doble propuesta. La primera sirve para que dejemos de mirarnos el ombligo, si queremos madurar como persona tanto en nuestra vida sentimental como personal. La segunda sirve para hacernos pensar sobre las relaciones de pareja en la que se debe aceptar a la media naranja como es y no tratar de cambiarla, dejando libertad al otro miembro para decidir y manteniendo su dignidad.

Como dato curioso, no deben perderse el nuevo proyecto de los creadores de este largometraje, ya que está preparando la serie The Landford para la HBO.

Ruby Sparks

Víctor Alvarado

Lo imposible

Víctor Alvarado

La historia está basada en hechos reales, contando los sucesos ocurridos a una familia española en 2004 a causa del tsunami (la escena de la gran ola fue rodada en los estudios de la Ciudad de la Luz en Alicante), que asoló las costas tailandesas.

El realizador, recordado por la célebre El orfanato (2007), donde no sólo nos hizo pasar miedo sino que trató de dar una explicación agnóstica y otra trascendente sobre la muerte de un ser querido, aunque parece extraño que en Lo imposible (2012) ninguno de los personajes se pregunte por el sentido de la vida, un detalle que también ha constatado algún que otro crítico de prestigio. De todas formas, la película es un elogio a los lazos familiares y demuestra que el amor lo puede todo. En nuestra modesta opinión estamos ante un milagro llevado a la gran pantalla.

Lo imposible (2012) es un largometraje tremendamente visual y los diálogos escasos, con un doble objetivo: en primer lugar pretende entretener a base de efectos especiales, para en un segundo momento tocar la fibra sensible del espectador mostrando como el ser humano se crece ante la adversidad y como la persona que mantiene la esperanza tiene más posibilidades de sobrevivir. En relación con este tema, el director expresó lo siguiente a Fotogramas: "El final de la cinta no es una glorificación de la supervivencia, todo lo contrario. Una de las cosas que más me interesaba era ver la supervivencia no como una victoria, sino también como un tremendo castigo. Se utiliza el desastre natural como contexto, pero para hablar del momento en que la devastación llega a tu vida". Por otra parte, el fallo de esta producción es que el autor se ha empeñado en hacerla demasiado lacrimógena cuando el relato tiene la fuerza suficiente como para que no sea necesario el uso de trucos cinematográficos.

Finalmente, las interpretaciones son realmente buenas. El personaje de Naomi Watts representa a una persona que no pierde la humanidad a pesar de que su vida está destruida. Resulta interesante el papel del joven actor, Tom Holland, pues interpreta a un niño que tiene el don de ponerse al servicio de los demás. Como dato curioso, Ewan McGregor por segunda vez en su carrera interpreta a un cabeza de familia y lo ve como algo grande, porque es padre de cuatro niños, y de sus declaraciones se deduce su alto concepto de la familia.

Lo imposible

Víctor Alvarado

Spirit in the room: un Tom Jones distinto

Enrique Chuvieco

Su profesión de fe la hizo en su anterior trabajo, Praise and blame, homenaje al gospel norteamericano que él cantaba de niño en la escuela de la localidad de Gales donde creció. Tras siete décadas arrastrando su estilo sexual en temas con los que ha vendido más de 100 millones de discos, Jones decidió tocar otros palos más íntimos y desembarazarse de su imagen y andanzas de ligón empedernido, con las que ha maltratado durante cinco décadas -suponemos- a su mujer, Linda.

Este vuelco en su carrera parece afirmar que los dos polos de la vida están estrechamente unidos, como no podía ser de otro modo, que nos hacen ver las cosas con un talante primigenio al final de las horas. Spirit in the Room es el siguiente capítulo de esta "nueva vida", para el que se abastece de otro gran cañamazo musical del siglo XX: el blues. Así, acomete el Tower of Song de Leonard Cohen a ritmo de country blues susurrante, con su voz en primer plano, que va aumentando. Con un tono más folk interpreta I Want to, de Paul McCartney.

El que fuera nombrado Caballero británico hace unos años, mantiene esa voz impoluta a "base de beber mucha agua", afirma. Su tronío vocal se mantiene, cuando toca bajar la escala para instalarse en el lamento e intimismo hasta convertirse en un bluesman blanco del Delta del Misisipi.

La versatilidad y el amplio abanico de temas que se ha seleccionado para este disco se completa con canciones como el Bad as Me de Tom Waits, del que absorbe a la perfección su espíritu, con fuertes percusiones y con una forma de cantar entre alocada y traviesa. Sorprendente, por lo cambiada, es la recreación del Love and Blessings de Paul Simon al que le imprime una fuerte mezcla de blues y rock sureño.

Si Praise & Wind nos presentaba un Tom Jones diferente al conocido durante todos estos años e inclinado hacia su lado más íntimo y contundente a la vez, este nuevo trabajo todavía multiplica esa situación por medio de un disco redondo y lúcido con momentos memorables, que pueden disfrutar también los que se escandalizan con sorna de la "conversión" de Jones.

Spirit in the room: un Tom Jones distinto

Enrique Chuvieco

Blancanieves

Víctor Alvarado

En los primeros fotogramas veremos cómo se forjó el romance entre el torero Antonio Villalta y la bailaora Carmen de Triana, lo que dará lugar al nacimiento de una niña que pronto se quedará huérfana, cayendo en las garras de su malvada madrastra.

El reparto lo componen actores de la talla de Ángela Molina, José María Pou o Maribel Verdú. Sin embargo, destaca la labor interpretativa de los actores que representan a los 7 enanos, Daniel Giménez Cacho (el torero) y Macarena García, ganadora de la Concha de Plata a la mejor actriz en el Festival de San Sebastián, ya que sus miradas y sus gestos lo dicen todo en una actuación sin histrionismos, a pesar de tratarse de una obra de cine mudo en blanco y negro.

El cineasta ha hecho una apuesta valiente en un momento en el que ninguna productora quiere correr riesgos innecesarios. Quizá se hayan atrevido, tras el éxito cosechado por la francesa The artist (2011). De todas formas, Arcadia Motion Pictures se está especializando, tanto en buscar alternativas financieras como en patrocinar películas con argumentos distintos a los habituales en nuestro cine como los propuestos en dos cintas: Blackthorn y No habrá paz para los malvados, que obtuvo varios premios Goya.

El guión es una muestra de que se puede contar una historia clásica y original, sin que se pierda la esencia, pero con los cambios y sorpresas justas como para mantener la atención del espectador. Blancanieves (2012) lo tiene todo: amor, humor y hasta una chispa de intriga. Esta película es pura poesía, un ejemplo de ello es su final con un ligero toque de esperanza.

Por otra parte, se muestra respetuosa con las tradiciones propias de este país (celebración de la primera comunión) y la cultura popular (flamenco). Además, se homenajea elegantemente al mundo taurino; es decir, la fiesta nacional, así que sacamos nuestro pañuelo blanco para pedir las dos orejas y el rabo, puesto que queremos sacar en hombros al director de este largometraje para que salga por la puerta grande.

Blancanieves

Víctor Alvarado

Mumford&Sons vuelven con preguntas

Enrique Chuvieco

Encumbrados en las listas de Gran Bretaña, arrasan con sus más de 600.000 copias vendidas. Han despertado algo cercano a la añoranza de significado con sus letras abiertas al Misterio. No en vano, los gurús de la cultura moderna les "acusan" de ser un grupo religioso. Se revuelven para no dejarse encasillar y califican este trabajo de "más social que religioso, al borde de lo filosófico. No es una declaración de fe. No nos sentimos evangelistas ni nada de eso", declara Marcus Mumford. Pero no cabe duda de sus recurrentes inquietudes por conocer, lo que lleva al vocalista a decir que "la espiritualidad es quizás la palabra con la que estamos más relacionados (...). Escribimos canciones que hacen preguntas. A veces es la mejor manera de encontrar respuestas".

¿Es esta necesidad de todos la que catapulta a lo alto al grupo londinense que va camino de reventar las ventas para el presente año? Es un indicio claro que camina a la par con su explosiva y entregada puesta en escena (hay quien dice que sus versiones directas de Babel superan a las de estudio) y la épica que imprimen en sus temas, más allá de lo liviano de cómo se presentan:una sección de cuerdas manejada por tres de sus componentes y los teclados de Ben Lovett. No hay percusión y esto dice también de la implicación del grupo para abordar grandes historiasque parecen ajenas a la mercadotecnia de la música pop actual y casi de siempre.

Recalan también en las historias del escritor norteamericano John Steinbeck para sacar material para sus letras y, especialmente, de Las uvas de la ira, en la que les resulta fácil subirse al remolque de la familia Joad en su búsqueda de trabajo por la Norteamérica de la Gran Depresión.

Cada uno de los 12 temas que componen este energético trabajo palpita a ritmo de aventuras. Pensemos Holland Road y su obsesión con hacerse pedazos contra el suelo; o en la tormenta de arena que se desata al final de HopelessWanderer. Épica, una palabra que desde ya podría definir el folk de Mumford&Sons. Épica de western, épica de sangre, de su propia sangre, como canta Marcus en BelowMyFeet, suplicando que alguien mantenga la Tierra bajo sus pies. Versionan casi al final a Simon&Garfunkel en el Boxer, convincente Marcus con su voz y un sentido punteo de acústica.

Mumford&Sons vuelven con preguntas

Enrique Chuvieco

Una botella en el mar de Gaza

Juan Orellana

La película se basa en una novela epistolar de Valérie Zenatti, coguionista de la misma, que a su vez se inspira en hechos reales y experiencias autobiográficas. Tal es una adolescente parisina judía que vive desde hace unos años en Jerusalén con su familia. Tras ser testigo de un brutal atentado en el café Hillel, vive tratando de entender el porqué de tanto odio y violencia. Un día le pide a su hermano, militar, que tire al mar una botella, en la que ella ha escondido un mensaje: quiere contactar por email con algún palestino que le ayude a entender. Un día recibe respuesta en su bandeja de entrada. Es "Gazaman", un palestino de Gaza, con el que va a emprender una conmovedora relación "electrónica" que va a suponer un punto de esperanza real en medio del infierno.

Esta sinopsis puede dar a entender que se trata de una historia romántica. Pero, lejos de eso, es la historia de una relación que permite que aflore la condición humana común y compartida, por encima de los prejuicios de la guerra y del odio oficial. Las heridas que cada uno tiene, fruto de la injusticia radical del conflicto, van dejando emerger paulatinamente el grito de lo humano, el deseo profundo de fraternidad, de reconocer en el otro lo más noble que hay en uno mismo. Fruto de ese intercambio epistolar, Gazaman va tomando decisiones encaminadas a salir de ese infierno, decisiones que contarán con la incomprensión de los suyos y el apoyo de su madre.

La película, que es una producción franco-canadiense-israelí, está rodada y montada con mucha fuerza, domina la atención del espectador, y se sostiene perfectamente con la brillante interpretación de Agathe Bonitzer (Tal) y Mahmoud Shalaby (Gazaman).

Una botella en el mar de Gaza

Juan Orellana

Verdades verdaderas, la vida de Estela

Juan Orellana

La cinta nos cuenta la vida de Estela desde que los militares secuestran a su hija Laura, peronista, hasta el presente. Laura, embarazada, dio a luz en prisión y después fue asesinada. Estela emprende la búsqueda desesperada de su nieto y del cadáver de su hija. Estamos ante una película triste, dolorosa, que busca ante todo rendir homenaje a aquellas abuelas privadas de sus nietos, que eran entregados a otras familias, a menudo de militares.

La falta de oficio del director, que debuta en el largo, se nota en lo plano y lineal de desarrollo y de la trama, muy didactista, aunque poco extremado. El film es válido como testimonio histórico, llevado con equilibrio, pero no tiene grandes hallazgos cinematográficos. Los momentos más emotivos están muy bien dirigidos, pero el conjunto es más bien convencional.

Verdades verdaderas, la vida de Estela

Juan Orellana

Si de verdad quieres

Juan Orellana

Meryl Streep y Tommy Lee Jones salvan esta película gracias a su inmenso talento interpretativo. Y hubiera sido una gran película si el guión no estuviera lastrado por una perspectiva tan pequeña sobre la vida matrimonial. La guionista pone casi todo el peso de la reconstrucción familiar en las cuestiones que tienen que ver con el contacto físico o sexual. Y cuestiones como la comunicación el perdón, o las razones por las que se casaron, quedan completamente relegadas. En ese sentido, la trama queda pobre, los golpes de humor varían sobre el mismo tema, y la resolución se antoja poco verosímil.

Si de verdad quieres

Juan Orellana

El nombre

Víctor Alvarado

Está dirigido por dos amigos y guionistas que tienen una cortísima trayectoria cinematográfica. Sin embargo, esta película proviene de una obra de rotundo éxito en Francia (250 representaciones), escrita por los citados cineastas. Al desarrollarse en casi su totalidad en el salón de un piso, pudiera resultar claustrofóbica, pero la profesionalidad y el ácido humor junto a los giros argumentales mantienen la cinta viva. Las situaciones más divertidas suceden unas tras otras sin solución de continuidad durante la proyección del largometraje. Las dos primeras partes son muy entretenidas, mientras que el drama se queda relegado al último tercio, pero las sorpresas lo hacen más llevadero.

El reparto lo componen en su mayoría los mismos actores que participaron en dicha obra con lo que la química entre los actores nos parece más que notable. La verdad es que ninguna de las interpretaciones tienen nada que envidiar a las estrellas más rutilantes del panorama internacional y deben apuntarse los siguientes nombres: Patrick Bruel, Judith El Zein, Valérie Benguigui y Guillaume de Tonquédec. La virtud de los guionistas ha sido la de conseguir que sus personajes, de marcada y enfrentada ideología política, tengan vida propia, es decir; que no sólo se dejan llevar por ella, sino que opinan "libremente", no cayendo en los tópicos de siempre en algunos momentos.

El nombre (2012) es una crítica tanto al pensamiento de izquierdas como de derechas, con lo que uno se puede reír de uno mismo, de los demás o de todos. A pesar de la dureza de algunos diálogos como producto de la convivencia, en ella se refleja que la familia es el paraguas que lo aguanta todo y que se encuentra disponible tanto para las duras como las maduras. Nos parece memorable la escena en la que el neoliberal se mofa de los nombres cursis, que su cuñado "progre" le pone a sus hijos.

El nombre

Víctor Alvarado

Somos la noche

Juan Orellana

Lena es una landronzuela, que mal vive con su madre prostituta. Un día es elegida por Louise, una de las pocas vampiresas que quedan en el mundo, para formar parte de su grupo de inmortales. Tras ser mordida, Lena se convierte en una mujer nueva, atractiva y llena de poder. Pero lo humano grita dentro de su ser, y la nostalgia del bien puede más que su diabólica inmortalidad.

Esta brillante película combina con naturalidad el ritmo trepidante de una película de acción, la estética moderna de una cinta radical, y la hondura antropológica de quien ve en el género vampírico la posibilidad de una metáfora de nuestro tiempo.

Lena se ve atraída por los paraísos artificiales que le propone Louise, semejantes a los de una vida de drogas, dinero y desenfreno. Pero en ella pervive la nostalgia del bien, de un amor incondicional, la nostalgia de la belleza. En ella y, de otra forma también en sus compañeras Charlotte y Nora, que están marcadas por las heridas del amor de su antigua condición de humanas. Por tanto, la cinta se mueve entre las categorías de nihilismo versus pertenencia, entre soledad inmortal y amor mortal. Manteniendo muchos de los tópicos clásicos del género, como el rechazo de la luz solar, e introduciendo los de la nueva estética -las vampiresas caminan por el techo, se mueven al son de las artes marciales, el film adolece de referentes religiosos, como ha puesto de manifiesto el profesor Martínez Lucena. Referentes que eran consustanciales al origen del mito.

En fin, una humanización radical del vampiro que nos deja uno de los mejores y más personales films del subgénero.

Somos la noche

Juan Orellana

"Tempest", el viejo Dylan renovado

Enrique Chuvieco

De este disco, Dylan quería que sus canciones fueran "más religiosas" aunque no ha llegado al nivel deseado, ha dicho. El resultado son historias que hablan de los grandes temas humanos: Dios, soledad, deseo y amor, muerte... El tema que titula el disco, Tempest, dura más de catorce minutos dedicados a describir los horrores del hundimiento del Titanic.

Demasiados minutos para los ignorantes del idioma de Shakespeare y de otros grandes, como es mi caso, en el que nos introduce el autor de Blow in the wind. Así, sin entender nada del valioso zurrón vivencial, expresado con el lenguaje críptico (más oscuro que anteriores discos) del trovador del rock), me pierdo demasiado.

Con todo, la gangosa voz raspada de Bob se basta durante un largo trecho para dejarme imantado en el altavoz. Ha mejorado su interpretación, con lo que ganan sus temas en profundidad y empatía, máxime porque composición, arreglos y melodías van enhebradas con el hilo de oro que traza la historia del rock desde el hipotálamo de quien lleva 50 años fabricando rock desde sus raíces, porque Dylan ha comido tierra para amamantarse de todas sus savias.

Por esto, el Tempest de Dylan nos lleva al origen de la música pop del siglo pasado; lugar que requiere depurarse de modas y realizar un trabajo ascético, como el cine en blanco y negro, pero, cuando se llega, ya no se quiere otra cosa.

"Tempest", el viejo Dylan renovado

Enrique Chuvieco

Langhorne Slim, reconfortante noticia veraniega

Enrique Chuvieco

Con este tema que da título al álbum, abre este cancionero de percusiones, coros, acústicas, eléctricas distorsionadas, teclados y el áspero torrente de voz de Slim con el que marca a fuego sus trabajos en ese talante tan personal del músico de Pensylvania, cuyo nombre artístico lo ha cogido de la ciudad en que nació allá en 1980.

En algo más de dos minutos, los redobles trotones de la batería en The way we move se contornean al compás del torrente vocal de Slim con el acorde de piano que recorre este primer corte del álbum. La base de la batería, teclados y banjo se van desarrollando en el himno acogido por el cantante de Pensylvania. Es Bad Luck. Con tonos soul en piano y sección de viento viene ardiendo Fire que va creciendo poco a poco para apagarse en breves acordes de guitarra. Con tonos folk, y con la base de banjo y los coros de Slim nos llega otra delicia: Salvation. Con ecos de Cat Stevens, nos encontramos con On The Attack, en el Slim más desgarrado del disco.

Someday y Just A Dream abren las ventanas al paisaje rural de la Norteamérica profunda en alegría desbordante. Igual ocurre con Great Divide, aunque ésta es más rockera. Found My Heart y Two Crooked Hearts empiezan ligeras pero se transforman en fuerzas de la  naturaleza cuando el cuatro por cuatro veloz nos electrocuta los pies para la danza.

La cadencia del humo brota de Coffee Cups en este corte lento; de estructura similar a Wild Soul, éste con más protagonismo para la sección de viento, incluso en la compañía del coro de silbidos, mientras que el anterior se apoya en acústicas. Ambos henchidos de melodías que desbordan generosidad y buena composición.

El encuentro con Slim concluye con Past lives, otra pieza de desgarro melancólico, sustentada en la voz del compositor y en un magnífico desarrollo del piano.

Disco para gozar y vibrar para muchos momentos: The way we move. Es una de las mejores noticias musicales de los últimos meses.

Langhorne Slim, reconfortante noticia veraniega

Enrique Chuvieco

El Caballero Oscuro. La leyenda renace

Víctor Alvarado

El Caballero Oscuro. La leyenda renace (2012) cuenta como se encuentra la ciudad de Gotham, tras la desaparición de un Batman, que se sacrificaba por el bien de la ciudad en favor del Comisario Gordon (Gary Oldman), que aplica la ley de Harvey Dent para garantizar la seguridad, aunque ensuciando la imagen del mítico superhéroe, pero consciente de que es necesario desvelar la verdad para hacer justicia con el personaje protagonista.

Está dirigida por Christopher Nolan (El truco final y Origen), que es el gran visionario del siglo XXI, y que estando especializado en el cine de acción, es capaz de analizar a la perfección la antropología del ser humano y sus guiones presentan una notable profundidad. De las tres partes de esta trilogía, mi favorita es la primera porque vemos como Bruce Wayne se encuentra a sí mismo y por la ética de sus personajes. De todas formas, esta tercera parte está muy conseguida, sirviendo para completar el círculo y terminar aclarando las incógnitas abiertas en la segunda parte. Las escenas son espectaculares, violentas y originales, aunque no se abusa de ellas, porque se preocupa por desarrollar detalles de los muchos personajes que componen la cinta. La banda sonora es intensísima, a veces excesiva, pero resulta imprescindible para lograr el desasosiego,  que ha caracterizado toda la saga cinematográfica.

Lo mejor de las últimas producciones del realizador son los personajes. Por esa razón, destacamos lógicamente a Bruce Wayne/Batman (Christian Bale), que muestra las debilidades del ser humano, pero que demuestra su compromiso  y dolor hacia lo que le pueda pasar a los habitantes de esa conocida ciudad imaginaria. El otro personaje importante es el persistente e integro agente, John Blake (Joseph Gordon-Levitt), que muestra su formación humana que la permite actuar en conciencia como producto de la educación recibida en un orfanato de la Fundación Wayne, regentada por un sacerdote (Chris Ellis). Las interpretaciones de los secundarios (Morgan Freeman, Marion Cotillard, Anne Hathaway) nos parecen inmejorables. Resultan inolvidables las pequeñas intervenciones de Michael Caine, que permiten respirar al espectador.

Por otra parte, el cineasta tiene gran capacidad  para analizar el modo de pensar y sentir del ser humano. Christopher Nolan habla de la fe y la importancia de no perder la esperanza por difícil que sea la situación en la que una persona se encuentre. Además, el Comisario Gordon representa a la persona que reconoce  los errores y a su capacidad para rectificar, mientras que El Caballero Oscuro es la historia de un hombre que intenta redimirse.

El Caballero Oscuro. La leyenda renace

Víctor Alvarado

The Jayhawks, esos clásicos del pop

Enrique Chuvieco

Estaban ausentes desde 2003, hasta que  Mark Olson, Gary Louris, Marc Perlman, Karen Grotberg, y O'Reagan Tim volvieron a los estudios a finales del pasado año, esta vez sin Norm Rogers, que les había acompañado desde los inicios del grupo, en Minneapolis allá por 1985.

Las voces a dúo de Mark Olson y Gary Louris atraviesan los doce temas, en los que resuenan ecos de músicas de los Beatles, Mike Olfield, Simon y Garfunkel, Mamas and the Papas, Oasis, Gram Parsons y otros muchos. No los han copiado; han asimilado gran parte de la tradición musical del pop contemporáneo sin amaneramientos, lo que confiere a los Jayhawks la urdimbre de clásicos sin la pretensión y aspavientos a los que nos tienen acostumbrados buena parte de la fauna del rock.

En la que hace su octava grabación, Mockingbird time, dan calidad y emoción en muchos de sus cortes. Acompañados por el dúo cantor, ejecutan guitarras, percusión, con toques de sección de cuerda, que les confieren esa elegancia y volatilidad para despertar sensibilidades de gentes de todas edades y pelajes variopintos. A mí me ha ocurrido y a mi sobrino, también. Espero que les suceda lo mismo a los amig@s que fielmente me acompañan en esta pasión por la música actual, como David y Pilar. Ya me diréis.

The Jayhawks, esos clásicos del pop

Enrique Chuvieco

The Amazing Spider-Man

Víctor Alvarado

La respuesta más adecuada es que, tanto una como otra merece nuestra atención, ya que la calidad de ambas es alta para tratarse de una cinta de acción, si bien la de Sam Raimi [The Spider-Man(2002)] era más divertida (inolvidables las escenas en las que aparece el director de The Daily Bugle), blanca y se acercaba más al ideal que tenemos del arácnido, mientras que The Amazing Spider-man es más contradictoria porque, por un lado, busca un público más adolescente y, por otro, su trama es más oscura. Si en la versión que contaba con Tobey McGuire, la vocación del protagonista estaba más clara, la versión interpretada por Andrew Gardfield nos parece más ambigua por la dificultad de Peter Parker para aceptar que un poder requiere una responsabilidad. Las dos versiones nos han gustado. Sin embargo, me quedo con la mayor madurez y simpatía del primero frente al mayor realismo e inmadurez del segundo.

El gran error de este largometraje es que si has visto el primer capítulo de la anterior entrega, te puede parecer reiterativa, aunque se retrotrae a los inicios del héroe (algo muy habitual en el cine de los últimos años), siendo más fiel, en algunos aspectos, al cómic de Stan Lee (por cierto tiene un cameo) como al contar que el primer amor de "El hombre araña" no fue Mary Jane, sino Gwen Stacy.

Marc Webb, que demostró su talento en (500) Días juntos (2009), donde se analizaban los problemas de una pareja desde sus inicios hasta su ruptura, es capaz de lograr cierto equilibrio entre las situaciones de mayor carga dramática y la acción trepidante en sus combates con El lagarto. Al provenir del cine independiente muestra gran capacidad para mostrar las emociones de los personajes, tanto en la historia de amor, que se teje entre Andrew Garfield (La red social) y Emma Stone (Criadas y señoras) como en la interesante trama que se establece entre Peter y su tío (Martin Sheen), porque es un auténtico padre para él, que le reprime cuando no actúa correctamente, pero que se muestra comprensivo y cariñoso con su situación personal. En definitiva, su tío Ben es el referente moral e íntegro que todo adolescente necesita en una época en la que la figura paterna está cuestionada por determinadas ideologías.

Por último, recomendamos la escena de la grúas por su estética y por el énfasis de la banda sonora en ese momento, explicándonos la importancia de trabajar en equipo, y el dato curioso lo encontramos en que los actores principales son pareja también en la vida real.

The Amazing Spider-Man

Víctor Alvarado

La delicadeza

Víctor Alvarado

Esta película cuenta la historia de Nathalie, una chica locamente enamorada de François hasta que un trágico accidente del hombre de su vida provocará que ella tenga que replantearse su vida y encontrar el modo de afrontar la pérdida.

Está dirigida por los debutantes Stèphane y David Foenkinos, el segundo a su vez es el autor del bestseller en el que se basa el largometraje en cuestión. Este producto quizá no sea muy dinámico. Sin embargo, las virtudes superan a los defectos. Sorprende su originalidad, expresando que el género melodramático con ciertos simpáticos toques de humor no está acabado. Simplemente, es necesario darle vueltas a la cabeza y utilizar la imaginación para crear un relato que se sustente en los pilares del cine clásico.

La delicadeza (2012) explica el proceso del duelo por la muerte de un ser querido y el desierto por el que debe pasar una persona antes de rehacer su vida con la persona supuestamente ideal. Se trata de una película que guarda ciertos paralelismos con la argentina No sos vos, soy yo (2004), aunque con notables diferencias, por el carácter más poético de la estrenada en este verano.

Un detalle, que llama la atención, para tratarse de una producción de nuestra nación vecina es que no frivoliza sobre el noviazgo, tomándose muy en serio lo que significa querer a una persona.

Podemos ver que los citados cineastas elogian a la familia y van a contracorriente de una sociedad materialista, que no busca en el interior de las personas, quedándose en la superficie, puesto que proponen la bondad, la ternura, la educación y la dignidad de la persona como los valores para alcanzar la felicidad. El personaje de Markus, interpretado por el humorista François Damiens, puede ser un modelo para que la juventud entienda el sentido profundo de las relaciones de pareja. Faltaría por destacar la presencia de Audrey Tautou por su capacidad para elegir historias, que no te pueden dejar indiferente. Tal vez se deba a ser bastante selectiva porque necesita vivir su vida.

La delicadeza

Víctor Alvarado

Siempre feliz

Juan Orellana

Aunque el film quiere ser un elogio del matrimonio y de la buena comunicación en la pareja, lo cierto es que parte de un relativismo tan radical que lo más llamativo es la inconsistencia personal de cada uno de los supuestos adultos del film. Además, los adulterios y juegos sexuales se realizan a veces ante la mirada atónita de los niños que asisten perplejos al cambio de parejas.

La película está bien dirigida y rodada, con ciertos elementos cómicos como el coro que va glosando la película. Obtuvo el Gran Premio del Jurado en el Festival de Sundance de 2011, y el Giraldillo de Oro en el Festival de Cine Europeo de Sevilla. Pero pesa en exceso la atmósfera claustrofóbica de unos adultos que sólo viven para lo que en cada momento les apetece, y que carecen del más mínimo poder educativo sobre sus infortunados hijos.

Siempre feliz

Juan Orellana

Lebanon

Juan Orellana

El director judío Samuel Maoz, que ganó el León de Oro en Venecia, hace una autocrítica sin concesiones al modus operandi irsarelí, denunciando la brutalidad de matar mujeres y niños sin contemplaciones. Aunque es muy obvio en sus planteamientos -con referentes como La chaqueta metálica o Apocalipsis Now-, no deja de ser una película sumamente impactante, muy bien rodada, claustrofóbica, y con unos recursos dramáticos muy bien resueltos. Se echa de menos algún contrapunto esperanzador que arroje algo de luz en ese infierno.

Lebanon

Juan Orellana

Red State

Juan Orellana

Melissa Leo, Michael Parks y John Goodman forman parte del reparto de esta cinta que no abandona el tono siempre extremado de su director. La violencia, en ocasiones casi gore, la exaltación delirante de los sectarios, el histerismo de sus integrantes... conforman una cinta inquietante que parece querer extender su maldición a la fe religiosa universal. El resultado es una película con personalidad visual, pero con un guión demasiado esquemático. Red State obtuvo el premio a la mejor película y al mejor actor en el pasado Festival de Sitges.

Red State

Juan Orellana

El mundo es nuestro

Víctor Alvarado

Cuenta las andanzas de un par de delincuentes de poca monta, que intentan atracar una sucursal bancaria sevillana casi sin oposición, aunque todo se complicará con la llegada de un hombre desesperado, cargado de explosivos, que busca protagonismo.

Está escrita, dirigida y producida por Alfonso Sánchez, que ganó dos premios en la sección Zonazine del Festival de Málaga 2012 y, a pesar de guardar cierto parecido con la también premiada Carmina o revienta en el estilo mal hablado y ordinario, nada tiene que ver en el fondo. La película se ha financiado por el sistema Crowd-funding, que busca subvención mediante las donaciones de internautas (el lema utilizado para obtener ayuda ha sido muy ocurrente y fue el siguiente: "Apadrina a un tieso").

Da la impresión de que estamos ante un estudio sociológico bastante certero, a diferencia de Gran hermano, ya que refleja cómo las distintas clases sociales han afrontado el tema de la crisis económica, así como el deterioro moral que la ha potenciado.

El mundo es nuestro (2012) es un divertido y tremendista retrato de bajo presupuesto, que expresa el modo en el que nos comportamos los seres humanos, que no deja títere con cabeza, siendo un producto muy sano y positivo, puesto que al criticar a todas las ideologías por igual y todo el espectro de la sociedad nadie se puede sentir ofendido, y no está de más, de vez en cuando, reírse de uno mismo.

Finalmente, este largometraje refleja el arraigado sentimiento hacia la Semana Santa en Andalucía, que bien podría ser considerado una coproducción hispano-estadounidense (Bush-Aznar, Zapatero-Obama), pues hace referencia a las cintas españolas Atraco a las tres y La estanquera de Vallecas, a lo que se le une un personaje muy capriano que se enfrenta al poder político y que les tocará el corazón.

El mundo es nuestro

Víctor Alvarado

La cueva de los sueños olvidados

Juan Orellana

Con la narración en off del propio cineasta, y con el aire fresco de un reportaje en directo, Herzog consigue cautivar al espectador con la belleza de las imágenes, el uso del sonido y la música. Las entrevistas que realiza a científicos son muy personales, atípicas, y eso le dota al documental de un halo de autenticidad nada aséptico. Es una pena que a veces las preguntas de Herzog tienen un horizonte mucho mayor que algunas de las respuestas.

La cueva de los sueños olvidados

Juan Orellana

Beth Hart y Joe Bonemassa: tributo a los grandes

Enrique Chuvieco

La colosal energía que emana Hart rebrota continuamente en la creatividad primorosa de la guitarra eléctrica de Bonamassa, uno de los mejores compositores e intérpretes actuales de las seis cuerdas, o doce, según le convenga en cada caso.

Este Don´t explain se abre con Sinner´s prayer, que encumbraran B.B. King y Ray Charles, entre otros. Las intensas maniobras de Joe con su instrumento facilitan que Beth le dé al tema el punto necesario con su quejumbrosa voz de contralto o soprano, que tiene para todo. Después vendrá "Chocolate Jesus", del "canalla" Tom Waits.

Continúa el recorrido con Your Heart Is As Black As Night de  Melody Gardot, tema de la banda sonora de An education, en la que Beth nos pasea por el jazz, aquel, de las novelas y de la ginebra de Scott Fitzgerald y sus amigos de la "Generación pérdida".

Volvemos al soul con un tema de Bill Withers, For my friends, en el que la guitarra de Bonemassa impone tronío y suena contundente impulsando la melodía hacia el rock más trepidante.

Por fin nos encontramos con Don´t explain, recuerdo y homenaje a Billie Holiday, una de las voces más imponentes y mujer con una vida tormentosa que reflejaba en su canto. Llega el turno de Etta James, y I'd Rather Go Blind, y Something's Got A Hold On Me, pruebas difíciles como la anterior de Holiday que Hart que completa con mimo y conmoción.

I'll Take Care Of You es del  poeta y músico fallecido recientemente Gil Scott-Heron, un tema tranquilo pero muy sentido de un hombre comprometido por los derechos civiles de los negros.

No podía faltar una buena ración de classic rock, y ahí aparece Well, well de Delaney y Bonnie, una canción muy versionada y en el que Beth y Bonemassa están pletóricos. Con soul vamos llegando a la meta y, como no,  la elegida es Aretha Franklin y su Ain´t no way, relajado y con una impronta muy cálida.

Está manido, pero hay que colocar este Don´t explain en la discoteca personal, pues en caso contrario, nos habremos perdido algo grande para compartir con los nuestros.

Beth Hart y Joe Bonemassa: tributo a los grandes

Enrique Chuvieco

Térez Montcalm, homenaje a Shirley Horn

Enrique Chuvieco

En su homenaje a Horn, su cantante favorita, Montclan celebra también la textura vocal de Janis, más allá de recrear su blues torrencial para centrarse en el intimismo melódico de Shirley Horn, escogiendo temas que cantara la diva de Whashington de otros autores.

Encontramos en este séptimo trabajo de Montcalm temas como One at Time, de Michel Legrand, Isn'tit a Pity, de los hermanos Gershwin, A Song For You, de Leon Russell, la muy versionada A Time For Love o la adaptación del poema How Am I To Know de Dorothy Parker, que ha sido interpretada por Frank Sinatra o Billie Holiday, entre otros.

Térez se distancia de su estilo jazzístico de algunos de sus trabajos más importantes, con toques de pop, funk y R&B (Voodo) para adentrase en un tranquilo y ensimismado swing.

Por lo demás, las similitudes vocales de Montcalm no se acaban con la Joplin pues también tiene trazas de Edith Piaff, a la que le une más allá de su idioma francés, la fortaleza de sus agudos.

Térez Montcalm, homenaje a Shirley Horn

Enrique Chuvieco

Proyect X

Juan Orellana

Thomas Kub cumple 17 años. Es viernes. Coincide con el aniversario de boda de sus padres. Estos se van de viaje a celebrarlo todo el fin de semana. Thomas, inducido por su amigo Costa, monta una fiesta de cumpleaños en su casa. Aunque a sus padres les dice que van a ir tres o cuatro amigos, su objetivo es hacer una fiesta sonada, que les haga ganar puntos en el instituto y les permita llevarse a la cama a alguna chica mona del curso. Costa se sirve de las nuevas tecnologías para convocar a la fiesta, a la que finalmente acuden más de mil personas. Como es de esperar, en cuanto el alcohol y las drogas empiezan a hacer sus efectos, la fiesta se descontrola, y acaba siendo una anarquía violenta que obliga a intervenir a la policía antidisturbios. Cuando regresan los padres de Thomas, se encuentran con que no les queda nada: ni la casa.

La película, que impacta por la inmediatez brutal de sus imágenes, recurre al manido plano subjetivo de una cámara de video de Dax, un amigo de Thomas. No deja nada fuera: violencia, sexo, vomitonas, drogas, diálogos subidos de tono... un caleidoscopio de 24 horas del que se pueden sacar algunas conclusiones.

En primer lugar, el espantoso modelo de paternidad que encarna el Sr. Kub. Le abandonan el día de su cumpleaños, y sólo le dejan un acopio de normas estrictas. Ante la preocupación de la madre por dejarle sólo, su padre le dice: "No te preocupes, es un perdedor". En definitiva, no hay vínculo nutricio entre padre e hijos: dos extraños cuya relación se rige por normas formales.

En segundo lugar, la baja autoestima de Thomas, en parte por sus padres, en parte por su poca sociabilidad en el instituto, es carne de cañón para una fácil influenciabilidad. De hecho es Costa quien le empuja a hacer y consentir todos los desmanes de la fiesta. Su necesidad de pertenencia grupal, anula la fuerza de sus convicciones y los reclamos de su conciencia y se abandona a una pérdida absoluta de control, aunque nunca pierde la noción de que todo lo que está ocurriendo es malo y tendrá consecuencias.

Un tercer aspecto es el planteamiento que se hace de la droga. Cuando Thomas está profundamente angustiado por el cariz de las cosas y las consecuencias que van a tener para él, su compañero Costa le induce a consumir éxtasis, argumentando cómo esa droga le va a quitar la preocupación y le va a permitir seguir disfrutando. Es decir, la droga como anulación del corazón y la conciencia, de lo humano en definitiva.

Proyect X

Juan Orellana

¡Por fin solos!

Víctor Alvarado

¡Por fin solos! (2012) cuenta la vida de una pareja de clase media, que han casado a la última hija que quedaba en casa y se encuentran deprimidos, pues ella (Diane Keaton) echa de menos a sus hijas y a su nieto, mientras que él (Kevin Kline) se cuestiona su capacidad profesional, aunque algo empezará a cambiar con la llegada de una mascota.

El cuatro veces nominado a los Oscar, Lawrence Kasdan ("desaparecido en combate" desde hacía varios años), se atreve con otra historia otoñal, ambientándola a la perfección con una excelente fotografía, respaldada por unos bellísimos paisajes, que puede conectar con todo el que busque un relato en el que haya algo más que efectos especiales que, por supuesto, en esta cinta no van a encontrar, donde el drama y el humor se van alternando adecuadamente para que el ritmo del largometraje no decaiga.

El reparto lo conforman actores veteranos de la talla de Sam Sephard, Richard Jenkins y Kevin Kline, actor fetiche del realizador, y las actrices Dianne Weiss y Diane Keaton, superando y mejorando con sus actuaciones la superficialidad de algunos aspectos del guión escrito por Meg, la mujer del cineasta, con diálogos que transmiten, eso si, naturalidad. De todas formas, nos gusta la magia del personajes de la gitana, interpretado por Ayelet Zener, aunque la interpretación no es tan buena como el mensaje que transmite, que gira en torno a la importancia de creer y de mantener la esperanza, como dando a entender que es la llama a lo que agarrarnos cuando las cosas se complican.

Finalmente, lo más destacable de Kasdan es que ha sido capaz de retratar bastante bien el valor de la amistad y la familia, proponiendo la comprensión y al amor como la llave para superar las dificultades que puedan surgir a lo largo de una relación de pareja.

¡Por fin solos!

Víctor Alvarado

Miel de Naranjas

Juan Orellana

A pesar de sus abundantes tópicos y de su tendencia al maniqueísmo, se agradece que la guionista Remedios Crespo haya hecho prevalecer un tono de thriller sobre el corpus ideológico, que haya dejado a la Iglesia en paz y que haya construido algunos personajes con matices y contradicciones. La dirección artística es brillante, y el trabajo interpretativo de Karra Elejalde, Edouard Fernandez, Ángela Molina, Blanca Suarez o Bárbara Lennie, por ejemplo, son más que correctos. Así que a pesar de lo manido del tema, y de lo cargante de ciertos tópicos, la cinta entretiene y no resulta demasiado irritante.

Miel de Naranjas

Juan Orellana

Cuando te encuentre

Víctor Alvarado

La historia no puede ser más empalagosa y cuenta la vida de un sargento, combatiente en alguna guerra de Oriente Medio, que se encuentra una foto de una chica guapa a la que le atribuye poderes de amuleto, porque sale ileso de varios atentados terroristas. Por esa razón, intentará desvelar la identidad de esa misteriosa mujer para darle las gracias.

El error más importante de Cuando te encuentre (2012) es el reparto protagonista, encabezado por Zack Efron, conocido por la saga High School Musical, nos parece muy insípido al igual que le ocurre a su compañera, Taylor Schilling, ya que todas sus miradas son previsibles y artificiales. En el apartado interpretativo sólo se salva la veterana Blythe Danner, que rompe el ritmo caramelizado y monocorde de la producción con un personaje con intervenciones con las que se podrá estar más o menos de acuerdo, pero que cae simpático.

El cineasta no resuelve con acierto las escenas más complicadas para los actores. Las situaciones y los diálogos parecen muy forzados y poco creíbles. Los giros argumentales no son nada del otro mundo, pero son efectivos y da la impresión de que el público asistente se queda satisfecho con el producto, ya que cumple lo que promete. Se trata de un romanticismo de marketing, donde se cuidan muchos detalles como una buena fotografía, unos agradables paisajes y una gran selección musical.

En contraposición con lo negativo, la personalidad de los personajes es bastante blanca (se trata de personajes sin aristas), sólo empañada por escenas amorosas no para gusto de todos, aunque están filmadas con cierta elegancia. El realizador ha destacado la empatía de los hermanos de ambas familias ante los traumas generados por la guerra.

La segunda lectura que puede ofrecer esta película es que todos tenemos un ángel de la guarda que nos protege, ya que aparece una foto de una persona con una nota de ánimo, acompañada de una significativa cruz, a la que el protagonista le atribuye propiedades protectoras. Además, los talentos, en este caso musicales, se ponen al servicio de la comunidad cristiana en una iglesia.

Cuando te encuentre

Víctor Alvarado

Maverick Sabre, una noticia deslumbrante

Enrique Chuvieco

El pelo al uno, indumentaria "rapera", este londinense blanco criado en Irlanda es una de las mejores noticias musicales de este año que nos arrincona en España con la profundísima crisis económica. En I need dice que necesita el sol, necesita a los ángeles para vivir los malos tiempos, también los personales, de los que Dios ha sido su testigo, afirma.

En Sometime habla de los sonidos que adora de la ciudad, de los encontronazos con la vida, con los demás; de sus refugios personales vividos desde la infancia, de injusticias y dificultades de comunicación; de la sufrida maduración necesaria, del descarrilamiento que supone, en ocasiones, nuestro encontrar un lugar en el mundo.

Todo con esas entonaciones sincopadas por su voz poderosa que aglutina modos expresivos de aquí y allá. Resonancias de cantaores de bulerías, de entonaciones hindúes, de recurrencias jamaicanas del reggae. Dos dedos de su mano izquierda alzada, como un profeta o un cantante de saetas en la "madrugá" sevillana, le bastan para conseguir la adhesión del que contempla su directo hierático.

En sus letras, crece una visión que intenta rastrear donde agarrarse para vivir con algo de sentido y esperanza. Es un continuo dejarse jirones de vida por el sufrimiento del camino, narrado y recreado en su personalísima voz, como la de Anthony Hegarty (Anthony and the Johnsons), Amy Winehouse, el Bob Dylan de los sesenta o unas decenas de voces más que se creen lo que cantan, que cantan lo que viven.

Maverick, pido a Dios que no cejes en el intento, que puedas reconocer que no estás solo y que no te tumbe el éxito, aunque tropieces. Y sigue contándonos cómo te va, porque nos ayuda a comprendernos mejor, porque nos hace más humano el camino de la vida. 

Maverick Sabre, una noticia deslumbrante

Enrique Chuvieco

Profesor Lazhar

Juan Orellana

La cinta aborda de forma entrelazada dos grandes cuestiones: la crítica a un sistema educativo que sólo instruye y no educa; y la experiencia del duelo y sus implicaciones. Por un lado Lazhar llega a un ambiente cultural y pedagógico en el que los niños son falsamente protegidos de la realidad. Así, Lazhar descubre que no puede hablar con ellos de lo que realmente les preocupa, que no puede ni siquiera tocarles -ni para abrazarles ni para darles una colleja- y que tampoco debe intentar elevar demasiado su nivel cultural. Lazhar va a tratar de obedecer las normas, pero cada vez le va a ser más difícil ser políticamente correcto. Y es que él entiende más que nadie a los niños porque Lahzar también está pasando por su duelo personal: ha perdido a su esposa en circunstancias trágicas.

La película es deliberadamente abierta, todas las tramas quedan abiertas, y en ese sentido es más expositiva que conclusiva. Sin embargo, sí hay un plano final de un abrazo que entronca claramente con otras películas abiertas pero de propuestas antropológicas claras: Babel, de Iñárritu o Crash de Haggis. Ante un sistema educativo contaminado de frío cientifismo pedagógico, el film propone la urgencia de un encuentro humano, de un "abrazo" en el que acoges y eres acogido con todo tu dolor.

Profesor Lazhar

Juan Orellana

Las nieves del Kilimanjaro

Víctor Alvarado

Las nieves del Kilimanjaro (2011) narra las andanzas de un sindicalista que pierde su trabajo en los astilleros y que, justo después de celebrar su aniversario de boda, recibirá la visita de un par de desesperados ladrones.

Las interpretaciones de la pareja principal Jean-Pierre Darroussin y Ariane Ascaride resultan deliciosas. La química funciona. Uno tiene la sensación de que se conocen de toda la vida porque parece que están en la misma sintonía por la complicidad de sus miradas.

Robert Guediguian es un prolífico cineasta, pues desde 1997 ya ha dirigido diez largometrajes. De este director se puede decir que hace cine de denuncia social (esperanzador), pero sin la amargura ni la carga ideológica que, generalmente, aunque no siempre, abandera Ken Loach. Su crítica es más amable que la de otros que se mueven en el ambiente de la izquierda porque Guedeguian rompió a los 27 años con el Partido Comunista Francés para hacer política por su cuenta. A través de uno de los personajes, el citado realizador deja caer una cita de Jean Jaurés que se deduce que sirve para explicar en que consiste su proceso creativo: "Comprender lo real para ir hacia lo ideal".

Detrás de esta sencilla historia (inspirada en el poema de Víctor Hugo Gente pobre) que aparentemente puede parecer que no dice nada, se esconden valores verdaderamente interesantes, que merecen nuestra atención. En primer lugar, el cineasta ha querido destacar la importancia de la familia y construir una historia de amor, basada en sólidos principios y en la capacidad de mirarse el uno al otro, pero siguiendo el mismo camino, aunque con las sanas parcelas de independencia. Por cierto, nos parece excelente la metáfora de su viaje a África, utilizando para ello la imaginación y relacionándolo con los veraneantes en una playa de Marsella.

En segundo lugar, resulta llamativo el planteamiento de la pareja protagonista cuando se enfrentan a un dilema moral en el que tendrán que decidir cual es el modo de hacer justicia y donde la caridad tiene la última palabra.

En tercer lugar, no deben perderse esta cinta porque hace una crítica a la pasividad de la sociedad ante una crisis económica que asola a las clases menos cualificadas y, en especial, hacia los sindicalistas. La frase que a continuación les mostramos lo dice todo: "Nos hemos vuelto burgueses. Vamos al mar el domingo, somos propietarios y miramos la televisión".

Por último, nos quedamos con el guiño del autor de Las nieves del Kilimanjaro, que hace referencia a una utopia, a Spiderman, pues este arácnido es un idealista que, al igual que Michel, el protagonista de la historia, se sacrifica como no lo haría un sindicalista de nuestro país.

Las nieves del Kilimanjaro

Víctor Alvarado

"Eleven eleven", tributo de Dave Alvin a sus raíces

Enrique Chuvieco

Autoridad y liderazgo. Se lo ha ganado Alvin desde que allá por 1979 fundara con su hermano Phil, The Blasters, que llegaron a ser referencia del blues y rock and roll en la costa Oeste de EE.UU, donde competían -más bien habría que decir que tomaban el testigo- de la Credence Clearwater Revival (aquel grupo que rezumaba empatía y exuberancia rockera en nuestra adolescencia). Antes de aquello, Dave estuvo muchas horas tragando alcohol y atiborrándose de música con su hermano and friends en los tugurios que luego ha narrado con su nihilismo brutal el autor de L.A. Confidencial, James Ellroy.

Ese compendio de ritmos y sonidos telúricos de la patria de Dave tiene su expresión en su elepé Public Domein (Canciones de una tierra salvaje), con el que ganó un Grammy en el año 2000, y continúa en buena parte de los temas de Eleven Eleven. El machacón rock and roll Harlan county line, con el que abre su último trabajo, nos sitúa en la estela de Little Richard; de igual forma que en What's up with your brother o Indiana, 1959 nos cuela en el escenario a Muddy Watters y a buena parte de los procaces y adictos "bluesman", que, guitarra en bandolera, se encaramaban de polizones en los trenes apartándose del indigno Sur, para ejercer un sucedáneo de libertad que les era vilmente negada.

Pero Dave era blanco y no sufría aquellos atropellos. Le espoleaba su inquietud -¿su deseo? - que le llevó por otros derroteros (ha hecho versiones de Marie, Marie desde folk hasta casi punk). Se asoció a varios grupos tras dejar The Blasters, desgranando así por buena parte de las raíces musicales de los Estados Unidos y de sus nuevos retoños, muchos de ellos híbridos, como el punk country de The Pleasure Barons, en el que, junto con Dave, completaban el trío el reverendo Mojo Nixon y Country Dick Montana.

Tras una grave enfermedad, el hombre de la voz atildada comenzó en 1987 su carrera en solitario hasta completar su decimocuarto disco de estudio con Eleven Eleven, donde ha recorrido las distintas venas que forman el compendio musical de su nación, pero no por ello dejó de juntarse puntualmente con otras formaciones y notables, como Ramblin' Jack Elliott, Little Milton, Katy Moffatt, and Syd Straw.

A sus 57 años, Dave Alvin continúa entonando con su limpia voz a lo Johnny Cash los buenos y genuinos sonidos de la mezcolanza de razas y procedencias del Oeste americano. Eleven Eleven es una buena muestra de ello.

"Eleven eleven", tributo de Dave Alvin a sus raíces

Enrique Chuvieco

Los Vengadores

Víctor Alvarado

Está escrita y dirigida por el muy considerado y televisivo Joss Whedon, conocido por ser el autor de la serie Buffy cazavampiros. El citado cineasta ha conseguido recrear la atmósfera adecuada entre todos los personajes tratando de destacar las inquietudes internas de estos conocidos superhéroes a pesar de tratarse de un reparto coral. No obstante, no alcanza el nivel de otras historias de este subgénero como Batman Begin, Spiderman o X men: Primera generación. Su principal virtud es el gran sentido del humor del que hace gala, mientras que su gran defecto es su ritmo irregular, ya que se combinan escenas realmente vibrantes con otras demasiado pausadas.

Sus protagonistas han sido presentados individualmente, manteniendo a los mismos actores a lo largo del tiempo, a excepción de Mark Ruffalo, que interpreta por primera vez al increíble Hulk, representando el lado más irascible del ser humano, que necesita serenidad, para lo cual se compromete con la India. El capitán América es un ejemplo de lealtad y valentía. Iron man representa la inteligencia que cuestiona siempre al poder. Thor es el semidios vinculado con el planeta tierra y que lleva en su ser marcado el sentido del deber hacia la protección de sus habitantes.

Los Vengadores

Víctor Alvarado

Les Lyonnais

Juan Orellana

La película cuenta una historia muy clásica: delincuente en el pasado, que se ha convertido en el presente en un hombre afable, buen marido y buen padre. Pero ocurre algo que le obliga a decidir si seguir siendo un ciudadano honrado o desenterrar su lado villano. Lo bueno de esta cinta es que, siendo poco original, bastante violenta y puro género, da prioridad a los conflictos morales y dramáticos de los personajes, gracias a unos actores descomunales, como Gerard Lanvin. La cinta recuerda mucho a El Padrino, no sólo por ciertas situaciones, sino por su exaltación de los códigos de la lealtad y del honor. 

Les Lyonnais

Juan Orellana

La maldición de Rookford

Juan Orellana

Estamos en los años veinte, y una mujer se dedica a destapar los fraudes que se esconden detrás del boom de esoterismo que se vive en Londres. Ella es una positivista que rechaza cualquier realidad que no sea la puramente material. Un día le piden que vaya a investigar un internado, en el que los niños dicen que se les aparece un fantasma.

La película empieza regular, luego mejora, para precipitarse en los abismos en el tramo final. Copia lo que hemos visto en mil películas recientes, y usa todos los tópicos del género, incluido el guardés de cara siniestra que pasea por el jardín en actitud sospechosa. También se hace ecos del cine de terror japonés con un más allá vacío de trascendencia. Tampoco falta el rollito sexual y el desenlace de melodrama gore.

La maldición de Rookford

Juan Orellana

Martha Marcy May Marlene

Juan Orellana

La impresionante interpretación de Elizabeth Olsen y una puesta en escena con mucho estilo contribuyen a clavar en la butaca al espectador ante este drama psicológico con aire de thriller, que no sólo retrata con precisión el perfil de un lavado de cerebro, sino que se puede leer como una inquietante metáfora de nuestra sociedad. A pesar de la dureza de muchos momentos, se agradece que el director no se regodee en ellos y ponga siempre en el centro el conflicto humano de los personajes. Una cinta muy interesante para espectadores exigentes.

Martha Marcy May Marlene

Juan Orellana

La pesca del salmón en Yemen

Juan Orellana

La cinta combina la sátira política con la trama romántica, y todo aderezado de un humor británico muy bien llevado. Si la película se entiende como un cuento que no hay que tomarse demasiado en serio, entonces funciona. Aunque relativiza el matrimonio, no es una película cínica y ofrece una mirada amable sobre el hecho religioso y la multiculturalidad. Una propuesta amable y fresca, que habla de los sueños que se cumplen.

La pesca del salmón en Yemen

Juan Orellana

Soul Surfer

Juan Orellana

La cinta recrea esta historia de fe y superación contando con la joven y eficaz actriz Anna Sophia Robb, a la que ya habíamos visto en Un puente hacia Terabithia o Charlie y la fábrica de chocolate. Sus entregados padres están encarnados por Helen Hunt y Dennis Quaid. La historia tiene un tono muy comercial, y es muy americana, sin embargo tiene un aire de autenticidad y frescura que la hace amable, creíble y entrañable. El tema de la fe -protestante-, tratado también muy a la americana, es limpio y espontáneo, y se relaciona con la solidaridad y la acción caritativa. Por último el retrato que hace de la familia es muy positivo, una familia unida en la fe, leal y respetuosa con la libertad de sus miembros.

Soul Surfer

Juan Orellana

De Nicolás a Sarkozy

Víctor Alvarado

El reparto lo compone un Denis Podalydès en el papel de Sarkozy y una Florence Pernel interpretando a Cécilia Sarkozy, aunque se lleva la palma la excelente actuación de Bernard Le Coq porque yo no sabría elegir entre el original y la copia, no queda claro si Bernard Le Coq es Chirac o Jacques Chirac es Bernard Le Coq.

Los que esperen encontrarse con planos panorámicos de París pueden quedar defraudados, ya que el director ha optado por primeros planos, algo más propio del formato televisivo que del cinematográfico. Los diálogos están bastante bien trabajados y el largometraje se ve salpicado por pequeñas dosis de humor, que contrarrestan el excesivo metraje, se alarga innecesariamente cuando todo parece haber terminado, abusando del flashback.

De Nicolás a Sarkozy (2011) explica el funcionamiento de las bambalinas de la derecha francesa, donde se pueden comprobar las zancadillas realizadas por Chirac y Dominique de Villenpin (una realidad extrapolable a cualquier partido sea cual sea su ideología) para que fracasara un político como Sarkozy, que demostró gran inteligencia para ganar las elecciones a un partido socialista carente de ideas. Esta película hace una crítica más burda y menos sutil que la que se destila en Los idus de marzo de George Clooney. El problema principal de esta producción es que, tal vez, era demasiado pronto para hablar de un político que todavía sigue en activo, por lo que resulta difícil juzgar los comportamientos de una figura que está de plena actualidad.

El director ha pretendido destacar que detrás de una persona de éxito existe un capital humano importante y que detrás de un gran hombre hay una gran mujer, aunque Durringer le atribuye todo el triunfo a la arrolladora personalidad de su esposa, como si no tuviera mérito el líder galo, que habrá tenido unas políticas más o menos acertadas, pero que siempre ha sido valiente a la hora de no renunciar a sus principios, como en ese discurso donde se constató su oposición al laicismo y su defensa de la tradición judeocristiana de su país.

De Nicolás a Sarkozy

Víctor Alvarado

Bob Dylan: 75 versiones del poeta del rock

Enrique Chuvieco

Independiente en su compromiso, Dylan ha dedicado su esfuerzo a distintas causas pero sin ceder su libertad a otros, por lo que si ahora apoya a Amnistía Internacional en esta producción de cuatro cedés, aventuramos que no le ha vendido su alma a la organización.

Este cuádruple disco es una convención musical de ilustres. Están  artistas como el difunto Johnny Cash; Patti Smith; Miley Ray Cyrus; Pete Townsend; Diana Krall; Ziggy Marley; Joan Baez, Sting; Mark Knopfler; Lenny Kravitz; Angelique Kidjo; Elvis Costello; Adele; Bryan Ferry; Carly Simon; Sinead O'Connor; Kronos Quartet; Maroon 5; Seal y Jeff Beck; Taj Mahal; Dave Matthews Band; Lucinda Williams, Steve Earle, Kris Kristofferson; Eric Burdon, Marianne Faithfull, y, antes de la despedida, del propio Bob Dylan con la susodicha Chimes of freedom, aquel himno pergeñado por Dylan allá por 1964, en el que combina La Biblia con versos de Walt Whitman, y que, posteriormente, han versionado, entre otros, Bruce Springsteen (la memorable en Barcelona en 1988), aunque no aparezca en este trabajo.

Esta galería musical que es Chimes of freedom aúna prácticamente todo el arco sonoro de la música pop contemporánea, pues están presentes soul, reggae, jazz, blues, pop, heavy, mariachi, folk, blues, rhythm and blues, clásica.... Hay versiones más o menos reconocibles y otras verdaderamente originales, como, por ejemplo el Blow in the wind, del hijo de Bob Marley. Más de la mitad transitan por la libertad creadora de los intérpretes, alejadas del "aire" dailyniano. Pero el cancionero de Bob es tan inmenso y ya clásico que admite versiones desde Blanghades a Nairobi pasando por La Gran Manzana y recalando para contemplar el mar desde el otrora fin del mundo, Finisterre.

El gran Bob cumplió el 19 de marzo medio siglo de su primera grabación, jalonada por 34 trabajos de larga duración, varios recopilatorios y otros directos. Este homenaje actual no hace más que agrandar su figura, cuyo nombre, paradójicamente, nunca ha ocupado el número Uno de las listas de Estados Unidos y Gran Bretaña. Con todo, la cabeza de este judío de Minnesota contiene el mayor archivo musical de Occidente e imagino que buena parte de las escalas rítmicas de otras latitudes.

Por su actividad, apunto prudentemente que a poco de cumplir su 71 aniversario (el 24 de mayo), Dylan -como Seeger- pueda seguir entonando con su quejumbrosa y empastada voz su Forever young (Siempre joven). Tal vez este deseo sea una ilusión y esté sublimado por mi veneración por su persona, pues no conozco muchas de su edad que vivan esa juventud perenne que anhelo con envidia sana... Me desdigo; sí; coincidí recientemente con una: la teresiana Carmen Pérez, que a sus setentaitantos años se marchó al hospital de Parapléjicos de Toledo para seguir enseñando, y nombra a sus "chicos" con una memoria y embeleso que ya quisiera para mis amistades. Aunque no le pregunté, intuyo que ha disfrutado a Dylan entre laudes y aleluyas a Dios. 

Bob Dylan: 75 versiones del poeta del rock

Enrique Chuvieco

Todos los días de mi vida

Juan Orellana

El director televisivo Michael Sucsy debuta en el largometraje de ficción con este drama romántico escrito por Stuart Sender e inspirado en hechos reales. El formato es muy clásico, de fórmulas previsibles, pero con un guión bien trabado, unas interpretaciones brillantes, y con un conseguido tono que ni cae en el melodrama ni en la comedia tonta. Entre Rachel McAdams y Channing Tatum hay mucha química, y Jessica Lange y Sam Neill son dos secundarios de lujo.

La película es un férreo homenaje al amor de pareja, capaz de renuncia y sacrificio por el bien del otro, pero también es un canto al perdón y a la importancia de los vínculos familiares. Aunque se trató un tema parecido en 50 primeras citas, ésta es incomparablemente mejor, más profunda, interesante y nada frívola. De hecho, es casi una película familiar.

Todos los días de mi vida

Juan Orellana

Wrecking Ball, la vuelta del "Boss"

Enrique Chuvieco

La nación de las oportunidades no es así para muchos, como desvelan las críticas internas del "Boss" y de otros (la serie televisiva The wire, de policías y narcos de Baltimore es un buen ejemplo de ello. Aunque peque de conductista, estoy enganchado a ella por la enjundia de sus personajes y su ritmo narrativo). Springsteen es uno de ellos y vuelve a abanderar el folk rock norteamericano más social, con el que parece expresar su desencanto con el proyecto Obama.

Con su nuevo trabajo, el "Boss" ha empezado a sus 62 años su nueva gira que le traerá a varias ciudades españolas (en Madrid, a unos precios escandalosos) el próximo verano, acompañado por algunos músicos de la Street Band  y por otros que le acompañaron en aquel memorable directo "Live" de Dublín, la Seeger Sessions.

En Wrecking Ball hay mucha fuerza en casi todos sus temas, manifestada en la siempre entregada voz de Springsteen, en la contundencia de la percusión (esos campanazos de batería) o en los coros majestuosos de la Victorious Gospel Choir. Los "espirituales" reverberan en muchos puntos de este recorrido musical con el que Bruce también expresa su propia desazón en la relación con Dios, al que requiere, como Job, para que se haga presente, olvidando -como yo, como todos- que Él siempre está recreándonos en cada milésima de segundo. Así, dirá: "Te quitan lo esencial / donde una vez tuviste fe / ahora solo hay duda / rezas buscando orientación / solo el silencio acoge ahora tus plegarias".

Son trece canciones que transitan por las raíces de la música de Estados Unidos y se canalizan para vigorizar con su savia los ritmos contemporáneos. En Rocky ground, Springsteen se marcará un minimalista "hip hop" que ostenta también muchas trazas de "soul", como no podía ser de otra forma.

Wrecking Ball, la vuelta del "Boss"

Enrique Chuvieco

Contraband

Juan Orellana

Esta película de género puro es un thriller de acción que gira en torno a un ex contrabandista, Chris, que ahora se ha convertido en un honrado padre de familia. Cuando parece que el delito ya pertenece a su pasado, su cuñado -metido en el negocio de la droga- le pone en una terrible disyuntiva. Si no le ayuda a conseguir un dineral que debe, el mafioso Tim Briggs le matará y luego acosará a su familia. Así que, para salvar a los suyos, Chris tendrá que volver esporádicamente al delito, y traer de Panamá millones de dólares falsos en un barco mercante.

La puesta en escena es pura fórmula, pero el guión está bien tejido, el montaje es funcional, los actores brillantes y la película marcha como un reloj. Además, el guionista se preocupa de dibujar un poco el perfil dramático de los personajes, y de esa manera hay un cierto componente ético en los conflictos, siempre a caballo entre un tono fatalista y el clásico voluntarismo del héroe americano. Una buena recomendación para los amantes del género, pero eso sí, un pelín violenta.

Contraband

Juan Orellana

Intocable

Víctor Alvarado

Está basada en hechos reales y relata la relación entre dos personas de estratos culturales diametralmente opuestos, pues Philippe es un multimillonario tetrapléjico que descubre en un inmigrante de los suburbios las cualidades perfectas que lo pueden convertir en el cuidador ideal.

Los directores Olivier Nakache y Eric Toledano, cuyos trabajos no son muy conocidos en España, se inspiraron en la vida de Philippe Pozzo, una persona que perdió la movilidad por culpa de un accidente en parapente, a consecuencia del cual escribió un libro e hizo un documental muy optimista en el que se veía cómo sobrellevaba la discapacidad, con lo que se acabó convirtiendo en uno de los guionistas de la película, que se hizo con la condición de que fuese divertida. Intocable (2011) cumple su propósito de hacer reír y permite que el espectador piense a la vez que disfruta del espectáculo porque la cinta ofrece gags memorables. Los cineastas han impuesto un ritmo trepidante junto a escenas de gran belleza plástica como las que aparecen cada vez que el protagonista necesita "aire".

El actor protagonista es François Cluzet, un popular intérprete francés que, según unas declaraciones a la prensa, pensaba que el secreto de Intocable era hacer feliz a la gente.

La verdad es que la película es muy esperanzadora, puesto que habla de las ganas de vivir de un discapacitado al que lo que le hace sufrir no es su incapacidad para moverse sino, como a todo el mundo, la soledad o los problemas sentimentales. En esta materia, el mensaje de defensa de la dignidad de la persona ante la enfermedad está claramente definido.

Particularmente, nos ha llamado al atención una escena en la que los protagonistas, a pesar de las diferencias culturales que presentan, descubren que tienen en común más de lo que pudiera parecer, donde surgen fuertes lazos de amistad entre ambos.

En el visionado del largometraje se contrasta el diferente modo en que los protagonistas entienden las relaciones de pareja, se refleja el superficial modo de entender las relaciones con el sexo opuesto de Driss frente a la profundidad que Philippe da al encuentro entre un hombre y una mujer. De todas formas, las escenas más comprometidas han sido rodadas con elegancias, sin caer en el mal gusto. El punto más negativo es el coqueteo de los personajes con las drogas, aunque pretenden provocar la sonrisa.

Por otra parte, en una escena secundaria, la madre de Driss afirma haber apelado a la trascendencia para que su hijo diera señales de vida.

Como dato curioso, los cineastas abren del debate sobre si se puede considerar arte al arte moderno.

Intocable

Víctor Alvarado

La invención de Hugo

Víctor Alvarado

La invención de Hugo (2011) está basada en la novela de Brian Selznick. Describe la vida de un niño huérfano que intenta descubrir el funcionamiento de un autómata del que espera un mensaje que su padre pudo haberle dejado antes de morir. Para cumplir su propósito recurrirá a la ayuda de la ahijada de un antipático juguetero con la que tiene varias cosas en común y que se complementan a la perfección.

El mayor peso dramático recae en el insípido actor infantil, Asa Butterfield, y un brillante, como siempre, Ben Kingsley al que todos recordamos por la memorable interpretación de un personaje influyente en el siglo XX como fue Gandhi. Del resto de los secundarios, destaca la sencilla interpretación de Emily Mortimer. También, dos cameos del mismísimo Scorsese y el productor Johnny Depp, así como el sólido Christopher Lee en un pequeño papel.

El cineasta ha pretendido homenajear tanto los momentos vividos en su infancia dentro de una sala de proyección como a los padres del séptimo arte como fueron George Méliès y los hermanos Lumière con claros guiños a los grandes genios del cine mudo como Harold Lloyd en El hombre mosca (1923), Buster Keaton en El maquinista de la General (1926) o Charles Chaplin (1921) en El chico. Como dato curioso, una de las razones por las que el realizador se animó a rodar en 3D fue porque todavía se conservan tres películas de Méliès que, por raro que pueda parecer, estaban filmadas en tres dimensiones y en color. Por otra parte, Scorsese demuestra su cinefilia aportando dos piezas musicales de la banda sonora de La gran ilusión (1937) de Jean Renoir, en la que se cuenta uno de los mejores relatos de amistad de la historia del cine, ideologías aparte.

La mayor virtud de este largometraje es que el director consigue trasladar al público su amor por el cine y a los clásicos de la literatura, y la capacidad de estas artes para introducirte en otros mundos y lugares.

Por otra parte, destacamos la peculiar relación que se establece entre el personaje interpretado por Ben Kingsley y el niño protagonista, pues tanto uno como otro se necesitan para superar los obstáculos que se encuentran en sus vidas. El autor quiere destacar la idea de padre adoptivo, un dato que obliga a recordar a dos obras maestras con la que guarda ciertas similitudes como Capitanes intrépidos (1937) de Víctor Fleming y Up (2009) de la factoría Pixar.

Finalmente, me ha gustado la escena en la que gracias a la tenacidad de un investigador se consigue colocar en el lugar que se merece a uno de los pilares (Méliès) del séptimo arte junto al creador del lenguaje cinematográfico David Wark Griffith.

La invención de Hugo

Víctor Alvarado

Homenaje a Steve Cropper y al rthym and blues

Enrique Chuvieco

No era Little Richard ni BB King, pero este último ha participado en el homenaje que algunos le han rendido en su Dedicated. Además de este inmenso negro incombustible con su inseparable eléctrica están en esta fiesta Steve Winwood, Betty Lavette, Budy Miller, Sharon Jones, Brian May y Lucinda Willians, entre otros. Esta reunión de talentos no puede parir más que un primoroso disco al que remata una producción excelente.

Steve inició su carrera en aquellos maravillosos sesenta con éxitos como The Mar Keys y Last night. Más tarde promovió Booker T. & The M.G. y a lo largo de aquellos años trabajó como guitarrista y productor en clásicos de Otis Redding, Sam & Dave y Wilson Pickett, entre otros. Poco a poco descollarían otros temas: In the Midnight Hour y Sittin' on the Dock of the Bay. Después de la ruptura de Booker T. & The M.G.'s se centró en la producción con artistas como Jeff Beck o Mitch Ryder. A finales de esta década formó parte también de The Blues Brothers, que harían aquella deliciosa película gamberra con una banda musical de top como fue Granujas  a todo ritmo (John Landis, 1980), en la que aparecía como Steve The Colonel Cropper.

Ideal para los nostálgicos y ejemplar para los adolescentes, ya que sin raíces no conviene vivir. Y para tenerlas, este Dedicated a Steve Cropper es un magnífico fertilizante que detiene la erosión de nuestro terreno espiritual.

Homenaje a Steve Cropper y al rthym and blues

Enrique Chuvieco

Mi semana con Marilyn

Juan Orellana

Un festival de homenaje al cine clásico, pero que esconde la tragedia de Marilyn Monroe, una joven de treinta años, frágil, insegura, llena de complejos y carencias afectivas, y sin ningún punto de referencia, norte ni criterio por el que conducirse en la vida. Sin embargo, la interpretación de Michelle Williams es tan brillante que el personaje inspira ternura, simpatía y piedad en el espectador. No mejor parado salen Laurence Olivier y Arthur Miller, que a pesar de su fuerza y fama, también acaban mostrando su lado más frágil, y también más mezquino. La perversidad del rostro oscuro del cine llega a su culmen con el protagonista, ingenuo, fácil de deslumbrar y aún más fácil de seducir. El personaje más humano, inteligente y sabio lo encarna la actriz Dame Sybil Thorndike, que interpreta maravillosamente Judi Dench.

A pesar de su caída de ritmo en la segunda parte, estamos ante una película atractiva, magnética, que atrapa al espectador como si la protagonizara la mismísima Marilyn. Su gran mérito es que, a pesar de lo escabroso y corrupto del mundo que pinta, la cinta es elegante, sutil, discreta y nada complaciente. El respeto y casi amor que el director tiene hacia sus personajes, se expresa plano a plano, consiguiendo que el espectador un juzgue a nadie, sino que comprenda a todos. Un homenaje a una de las actrices más desdichadas del séptimo arte, que acabó malogrando su vida.

Mi semana con Marilyn

Juan Orellana

Young Adult

Juan Orellana

La cinta hace un diagnóstico de la inmadurez posmoderna. Mavis vive para su imagen, es enormemente narcisista y sólo se interesa por sí misma. Se comporta como una adolescente estúpida e inestable que ahoga su soledad en el alcohol. Piensa que la autonomía es el único ideal, y por ello el hecho de que Buddy tenga un hijo le parece algo esclavizador y patético. Sin embargo la película no se conforma con una mera constatación, sino que urge al cambio y reivindica el compromiso familiar y la paternidad responsable como caminos de realización mucho más plenos que los que propone el narcisismo.

Charlize hace un trabajo impecable, y se ve apoyada por secundarios como Patton Oswalt, que encarna a Matt Freehauf, un antiguo compañero de instituto que representa otro tipo de patología posmoderna: el hombre que trata de compensar su dolor en un mundo friki e intimista de superhéroes de plástico y añoranzas pretéritas. En fin, un modesto pero interesante espejo de nuestros tiempos.

Young Adult

Juan Orellana

Infierno blanco

Juan Orellana

El siempre grande Liam Neeson está al frente de esta historia de aventura y terror, que acumula tópicos y que se permite hacer sus pinitos teológicos sobre la existencia de Dios. Está bien rodada, e incluso bien interpretada, pero está llena de inverosimilitudes, de situaciones trilladas, y momentos de pura fórmula sin pizca de originalidad.

La cinta es un canto al individuo, a la autosuficiencia, al impulso vitalista por sobrevivir, así como supone una negación algo infantil del sentido trascendente de la vida. Si la película hubiera optado por la mera aventura, dejando fuera sus veleidades metafísicas, probablemente hubiera mejorado algo, aunque no es seguro. No está mal... para pasar el rato.

Infierno blanco

Juan Orellana

Cuenta atrás

Juan Orellana

Se trata de un thriller de acción, rodado y montado brillantemente. A pesar de su violencia y estilo posmoderno y tarantiniano, hay una positividad ética y antropológica última que impide que la última palabra la tenga el cinismo, la corrupción y la perversidad, tan presentes a lo largo de la trama. De hecho, algunos elementos como la maternidad, el sexo y la familia, están tratados de forma luminosa y nada habitual en este tipo de cintas. Para amantes del puro cine de género.

Cuenta atrás

Juan Orellana

Declaración de guerra

Juan Orellana

Estamos, pues, ante la enésima cinta de la temporada que aborda la enfermedad de un hijo, pero en este caso, al tratarse de un bebé, el peso dramático gira en torno a la pareja, sus sufrimientos, dudas, altibajos, coraje y voluntad de luchar. Los protagonistas no son creyentes y todo gravita sobre su fuerza de voluntad. De todas formas, y a pesar de la soledad de fondo que trasmiten al carecer de un significado para la vida y para la muerte, los personajes están llenos de frescura e ímpetu vital. Y es que la gran virtud del film es su espontaneidad, su naturalismo desenfadado, su canto a la vida.

La interpretación y la puesta en escena son muy acertadas, y consiguen una inmediata complicidad del público; hay momentos muy brillantes y en el fondo se ofrece un coctel de géneros: desde el musical al drama, pasando por la comedia y por el realismo mágico, pero afortunadamente nunca se cae en excesos melodramáticos. Sin embargo, el desenlace es agridulce y lleva al espectador a preguntarse en qué consiste realmente la victoria sobre la muerte.

Declaración de guerra

Juan Orellana

Caballo de batalla

Juan Orellana

 Joey nace en una aldea de Devon, y enseguida se encapricha de él el joven Albert Narracott, el hijo de unos granjeros, Ted y Rose. Le cuida y le educa hasta que llega la Gran Guerra, y el caballo es reclutado por el Ejército, que se dispone a cruzar el Canal para combatir a los soldados del Kaiser en tierras francesas. Así, Joey cambia de manos y pasa a ser de un oficial honesto que le promete a Albert que se lo devolverá,... si sobrevive para hacerlo. El caballo irá de mano en mano hasta un final apoteósico, que debe desvelarse en la sala de proyección.

Caballo de batalla conjuga defectos y virtudes. Las virtudes se refieren a la forma y al fondo. Spielberg rueda magníficamente y consigue imágenes portentosas. La fotografía de Janusz Kaminski es asom