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16 AGOSTO 2017
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>Editorial

Venezuela: un cambio que puede tardar

Fernando de Haro

La palabra dictadura ha dejado de ser una metáfora para describir lo que sucede en Venezuela. El inicio de los trabajos de la falsa Constituyente, la destitución de la fiscal general Luisa Ortega -una de las pocas voces libres del chavismo que se alzaba todavía contra Maduro-, el modo en el que los opositores Leopoldo López y Antonio Ledezma han ido y vuelto desde sus casas a la prisión de Ramo Verde son todos ellos indicios más que suficientes. La decisión del Vaticano de reclamar la suspensión de la Asamblea, elegida de forma fraudulenta para redactar una nueva Constitución, supone la constatación de que el presidente venezolano ha volado todos los puentes.

La Secretaría de Estado está convencida de que en este momento no hay diálogo posible. Roma apuró hasta el final las posibilidades de un entendimiento, apuesta que muchos no entendieron. Es lógico que la Iglesia hablara con una voz a través de los obispos locales y con otra desde el Vaticano. Es una fórmula tradicional. Las críticas que ahora se formulan desde la Sede de Pedro pueden ser un buen ejemplo para Zapatero. El expresidente español intentó también una negociación que se ha visto frustrada por un régimen que no tiene ninguna voluntad de encontrar una salida a la situación. Ahora convendría que hablara.

Algunos exiliados cubanos encuentran muchas similitudes entre lo que está sucediendo este verano en Venezuela y lo que ocurrió en Cuba en enero de 1959, cuando Fidel Castro tomó el poder. No hay que exagerar los parecidos. No estamos ante un golpe sino ante un autogolpe de Estado. A diferencia de lo que ocurrió hace casi 60 años, en este caso hay un sólido bloque opositor que está resistiendo heroicamente al tirano, ahora no hay una Comunidad Internacional confundida (Estados Unidos reconoció el primer Gobierno de Fidel). Pero sí existe una alta posibilidad de que fragüe una dictadura sostenida por el ejército y por el negocio del narcotráfico de algunos de sus líderes. Una dictadura que, paradójicamente, no puede presentarse como la solución a la miseria del pueblo, al clima de terror y de violencia sino como una prolongación de una postración que dura ya demasiado tiempo.

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Venezuela: un cambio que puede tardar

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La prioridad y el origen de la constituyente

Aliosha Miranda

El pasado 30 de julio el gobierno realizó la ilegítima elección de la asamblea nacional constituyente (minúsculas adrede). En la tarde de ese día, Diosdado Cabello, uno de los más grandes referentes del chavismo, dijo en una entrevista que “una de las primeras propuestas que haré en la constituyente será remover la inmunidad parlamentaria de los diputados opositores”. Por su parte, el presidente Nicolás Maduro, en horas de la noche, dijo que lo primero que debía hacer la asamblea nacional constituyente era retirar a la fiscal general del Ministerio Público, recordemos que, en los últimos meses, la fiscal general de la República se ha convertido en uno de los más grandes rivales de la dictadura.

Remover inmunidad parlamentaria a los diputados, retirar a la fiscal general; estas son las prioridades de la constituyente. No, no importa la crisis que vive el país, no importa la escasez de medicinas, no importan los miles de niños que mueren por desnutrición, no importan los padres que pasan hambre para que sus hijos puedan comer, estos son problemas menores, secundarios; lo más importante es eliminar al otro, eliminar a la oposición. Esta es la prioridad de la asamblea nacional constituyente: destruir al que se oponga al régimen, no lo digo yo, lo dice el régimen.

El pasado 30 de julio el gobierno realizó la ilegítima elección de la asamblea nacional constituyente, el pasado 30 de julio fue uno de los días más tristes en la historia de Venezuela, el pasado 30 de julio se le dio el golpe de gracia a la democracia en el país.

Fue un día triste, hubo 6 muertes en las manifestaciones en contra de la iniciativa constituyente, la cifra de muertos llegó a 125 desde que empezaron las protestas en abril, empleados públicos eran amenazados con ser despedidos si no iban a votar, hubo pronunciamientos de militares en los que afirmaban que cualquier intento de protesta sería reprimido, vimos cómo el poder en Venezuela le daba la espalda al clamor del pueblo, vimos muchos abusos y mucha injusticia.

Una de las cosas más indignantes –y al mismo tiempo, esperadas– fueron los resultados oficiales de estas elecciones. Según el poder electoral, la votación fue de cerca de 8,1 millones de votos, éste es un resultado absurdo. Basta decir que las encuestadoras más serias del país estimaban que la votación apenas podría superar los 3 millones, basta decir que en las elecciones parlamentarias de 2015 el chavismo obtuvo 5 millones y medio de votos, y luego, por arte de magia, la votación del chavismo aumentó 2 millones y medio en medio de una crisis terrible, basta decir que ni siquiera Chávez, en su clímax político, obtuvo tal cantidad de votos; esto sin mencionar la soledad en los centros de votación que los venezolanos observamos durante el 30 de julio. Los resultados ofrecidos por el poder electoral no sólo son un absurdo, son una calumnia, una blasfemia, una burla hacia todos los venezolanos. Pero, lamentablemente, esa burla era algo totalmente esperado.

Todos estos abusos sólo por llevar a cabo una iniciativa que, según el régimen, no busca solucionar la grave crisis que se vive en Venezuela, sino eliminar al que piensa distinto.

La prioridad y el origen de la constituyente

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Venezuela. De la esperanza al escepticismo

Aliosha Miranda

El pasado 16 de julio se dio en Venezuela uno de los actos más grandes de democracia de toda su historia. 14 días después, el 30 de julio, se llevará a cabo uno de los actos más bochornosos y totalitaristas de toda su historia.

Así están las cosas en este país, en cuestión de dos semanas hemos visto muestras elevadas de democracia, que evidencian el deseo de paz y de libertad de un pueblo, vimos la alegría y el entusiasmo de un pueblo que dejaba claro que puede expresarse en paz y que desea una salida no violenta para la crisis que se está viviendo, vimos cómo la esperanza reinaba en los corazones de la gente aquel día. Pero también hemos visto a un régimen que sigue reprimiendo y asesinando, hemos visto que nuestros gobernantes reciben sanciones internacionales en las que pierden cientos de millones de dólares que, evidentemente, le han robado al pueblo. Hemos visto cómo, muy rápidamente, a medida que se acerca la elección de la asamblea nacional constituyente, la esperanza se ha convertido en escepticismo, pareciera que el 30 de julio es el día Juicio, que como no se pudo evitar esta elección ya no hay nada que hacer, que todo está perdido.

En dos semanas el ambiente ha pasado de la esperanza al escepticismo.

Pero hay razones para ello.

La semana pasada, luego del 16 de julio, luego de esa clamorosa expresión de libertad y democracia, la oposición, a través del poder legislativo, procedió a nombrar un nuevo poder judicial, lo que pasó luego de esto fue que varios de los magistrados de este nuevo poder judicial fueron arrestados por la dictadura; el régimen, a pesar de todo, no cambió su tónica de intransigencia y represión, no le importó privar su libertad a unos magistrados designados por una Asamblea Nacional legítimamente elegida; por si fuera poco, hubo detenciones arbitrarias, allanamientos, el alcalde de Lechería (opositor) fue destituido por la dictadura y no hubo ningún indicio de diálogo o negociación entre el gobierno y la oposición.

El inicio de esta semana estuvo marcado por la convocatoria de un paro cívico por la oposición. Ante la posición del gobierno, el miércoles y el jueves de esta semana la oposición convocó un paro cívico, es decir, durante esos días la oposición propuso no salir, no trabajar, no abrir negocios, no hacer nada, quedarnos todos en nuestras casas en señal de protesta. Sí, porque Venezuela sigue protestando, porque Venezuela está peor que cuando comenzaron las protestas.

Venezuela. De la esperanza al escepticismo

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>VENEZUELA

La esperanza, el poder electoral y el poder de los sin poder

Aliosha Miranda

«La esperanza, dice Dios, que esos pobres niños vean todos los días cómo va eso, y que todos los días crean que irá mejor la mañana del día siguiente, que todas las mañanas al levantarse crean que el día será bueno, y que olviden de momento los días malos. Que crean, a pesar de todo, que esta mañana esto va bien. Eso me confunde, eso me excede y no salgo de mi asombro. Soy tan viejo, he visto tanto y he hecho tanto. Pero no salgo de mi asombro.» Así afirma el poeta católico Charles Péguy en “El Pórtico del Misterio de la Segunda Virtud”. Según este escritor, no hay nada más conmovedor que un rostro lleno de esperanza en medio del sufrimiento; para Péguy, un corazón lleno de esperanza es capaz de sorprender al mismísimo Dios.

Pues bien, el pasado domingo el Creador seguro estaba muy asombrado con lo que acontecía en Venezuela.

Recordemos que el pasado 3 de julio la oposición a la dictadura del país sudamericano convocó una consulta popular en la que el pueblo podía expresarse, votar en contra del régimen; a través de las tres preguntas propuestas por la oposición en la consulta, el pueblo podía decir no a la asamblea nacional constituyente, el pueblo podía decir basta a la represión que se ha vivido en los últimos tres meses, el pueblo podía pedir una renovación de los poderes públicos en Venezuela. A través de esta consulta, los venezolanos teníamos la posibilidad de ejercer uno de los derechos que la dictadura nos ha robado: votar.

La consulta se llevaría a cabo el 16 de julio.

En ese momento, la propuesta generó muchas dudas. En primer lugar, porque la organización de este evento no tendría el apoyo del poder electoral de Venezuela, así como tampoco contaría con las fuerzas de seguridad del estado para resguardar el proceso. De hecho, se temía que la Guardia Nacional Bolivariana y la policía reprimieran los centros de votación. Es decir, era una gran incógnita si la oposición tenía la capacidad técnica y publicitaria para organizar un evento que arrojara resultados significativos. En segundo lugar, dado que la consulta estaba fuera de la institucionalidad electoral venezolana, los resultados de la misma no generarían cambios en los puestos políticos del país, al menos no en el corto plazo. Y, en tercer lugar, no se sabía si la gente acudiría de manera multitudinaria a expresarse en este acto organizado por la oposición, ya eran casi 100 muertos en más de 100 días de protestas, ¡más de 100 días de protestas!, y el gobierno no había otorgado ninguna concesión, ninguna señal de querer negociar, sólo daba señales de querer eliminar a todo aquel que pensara distinto con tal de perpetuarse en el poder. Había mil y un razones para que los venezolanos estuvieran escépticos y desesperanzados y no salieran a votar, era totalmente comprensible.

Pero el 16 de julio no reinó el escepticismo, reinó la esperanza.

>VENEZUELA

La esperanza, el poder electoral y el poder de los sin poder

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¿Es posible la reconciliación después del Terror?

Horacio Morel (Buenos Aires)

La violencia política de la década de los 70 en la Argentina es la historia de la politización creciente de la sociedad y la radicalización de algunos grupos iniciada hacia fines de los 60, una efervescencia que involucró a toda la sociedad bajo el influjo de la protesta obrero/estudiantil del 68 y la Revolución Cubana. Hubo varios grupos armados. Los principales fueron Montoneros, que hunde sus raíces en el nacionalismo católico que simpatizaba con el peronismo, y el ERP, de orientación troskista.

Desencadenó en una serie interminable de atentados, secuestros y represión, que no se interrumpió pese a la llegada al gobierno mediante el voto popular de Juan Domingo Perón –por tercera vez, y tras casi dos décadas de proscripción–. Con el golpe militar del 76, el Estado opta por la clandestinidad, provoca desapariciones, tortura, secuestra, detiene en centros clandestinos sin proceso legal de por medio, asesina y deposita los cuerpos en fosas comunes, o los tira al mar aún con vida en los llamados "vuelos de la muerte". El concepto jurídico de "genocidio", acuñado por el jurista polaco Raphael Lemkin tras el Holocausto, se ha visto necesariamente ampliado desde entonces como consecuencia del incremento de la crueldad en el mundo, y le cabe a la locura fratricida encarnada por la última Junta Militar que usurpó el poder en la Argentina. La cifra total de "desaparecidos" sigue siendo indeterminada con exactitud, y por ello, motivo de discusión aún hoy –pasados más de cuarenta años desde los hechos–, desde los 8.960 casos registrados por la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (CONADEP) en el "Nunca Más" hasta los míticos 30.000 agitados desde siempre por los organismos de derechos humanos. Prueba de ello es la ridícula ley de reciente sanción en la Provincia de Buenos Aires por la cual cada vez que la palabra "desaparecidos" sea incluida en un documento oficial, debe estar obligatoriamente acompañada por el número "30.000": esta iniciativa política convertida en norma exhibe un grosero desconocimiento jurídico, ya que la calificación de genocida del régimen militar del 76/83 no está en riesgo a causa del número de víctimas. Además, la herida argentina es tan profunda, tan evidente, tan vergonzante, que no hay espacio social ni cultural para el negacionismo.

¿Es posible la reconciliación después del Terror?

Horacio Morel (Buenos Aires) | 0 comentarios valoración: 3  56 votos

El plebiscito, el 5 de julio y Leopoldo López

Aliosha Miranda

El pasado 3 de julio la oposición convocó una consulta popular en todo el país. Según el diputado opositor Freddy Guevara dicha consulta pretende ser “el acto de desobediencia civil más grande que haya visto la humanidad”, es decir, ante la convocatoria ilegal a una Asamblea Nacional Constituyente del presidente Nicolás Maduro, la oposición se ha planteado la realización de un plebiscito a nivel nacional para que la gente exprese su rechazo hacia la iniciativa del presidente, esto como una prueba cuantitativa de que el presidente está actuando de una manera totalmente despótica y en contra de la voluntad del pueblo. Se llevará a cabo el próximo domingo 16 de julio.

Esta propuesta opositora está fundamentada en los artículos 333 y 350 de la Constitución de Venezuela. ¿Qué dicen ambos artículos?

Artículo 333. Esta Constitución no perderá su vigencia si dejare de observarse por acto de fuerza o porque fuere derogada por cualquier otro medio distinto al previsto en ella. En tal eventualidad, todo ciudadano investido o ciudadana investida o no de autoridad tendrá el deber de colaborar en el restablecimiento de su efectiva vigencia.

Artículo 350. El pueblo de Venezuela, fiel a su tradición republicana, a su lucha por la independencia, la paz y la libertad, desconocerá cualquier régimen, legislación o autoridad que contraríe los valores, principios y garantías democráticos o menoscabe los derechos humanos.

Es decir, partiendo del hecho de que el gobierno de Venezuela ha roto el hilo constitucional y ha evidenciado su propósito de instaurarse como una dictadura a través de un proceso constituyente, la oposición ha convocado un plebiscito en el cual la gente pueda expresarse. Esto implica que dicha consulta no contará con el apoyo técnico del poder electoral y tampoco con el apoyo de las fuerzas de seguridad del estado. En el país todos los poderes, salvo la asamblea nacional, son apéndices del ejecutivo, por lo que la oposición deberá realizar una labor titánica e histórica para, con sus medios, hacer que en todo el país al menos 15 millones de venezolanos puedan expresar su rechazo a las acciones de la dictadura.

¿Tiene la oposición la capacidad para llevar a cabo esta titánica tarea? Esto está en tela de juicio, y más cuando, faltando seis días para la consulta, la oposición convoca a manifestaciones de más de diez horas en lugar de usar ese tiempo para organizarse y trabajar en el plebiscito. Lo cierto es que el gobierno no da señales de querer negociar.

El pasado 5 de julio se celebró el día de la independencia en Venezuela. Todos los 5 de julio se celebra el día de la independencia en Venezuela, se celebra la libertad y la soberanía. Se supone que debe ser un día en el cual se conmemoran con alegría hechos fundamentales en nuestra historia. Al igual que en todos los países, el día de la independencia es un día para celebrar. Pero el 5 de julio de 2017 no hubo razones para celebrar, no hubo razones para la alegría, sólo hubo razones para el lamento y la tristeza.

El plebiscito, el 5 de julio y Leopoldo López

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López: lo mucho que puede el poder de los sin poder

P.D.

La debilidad de Maduro es la razón de que Leopoldo López haya sido trasladado de la prisión de Ramo Verde a su casa después de más de tres años. Las declaraciones del presidente de Venezuela, pocas horas después del traslado, han sido muy ilustrativas. Maduro ha querido vender la increíble historia de que él no ha tenido nada que ver en el procesamiento, condena y encarcelamiento del líder opositor. En Venezuela hace mucho tiempo que no existe separación de poderes pero el hecho de que el líder bolivariano quiera recurrir a la farsa demuestra hasta qué punto está desgastado. En este momento si Maduro sigue en el poder es porque cuenta con el apoyo de la facción del ejército más vinculada al narcotráfico. Hay muchos militares que “miran y esperan” antes de tomar una decisión, pueden retirarle su apoyo en cualquier momento.

La consulta convocada por la Asamblea Nacional para el próximo domingo 16 de julio, destinada a frenar la mentira del nuevo proceso constituyente –que quiere consolidar la dictadura– es decisiva. En los próximos días se van a producir movilizaciones más intensas y puede suceder cualquier cosa.

En cualquier caso, si la causa de la libertad se puede abrir paso en Venezuela es gracias al poder de los sin poder. A un pueblo que muy mal alimentado, sin medicinas, lleva más de cien días protestando de forma pacífica y en la inmensa mayoría de los casos desarmado frente a la maquinaria represiva del Estado.

Leopoldo López bien podría considerarse un emblema de lo que le ha pasado a muchos venezolanos. En prisión ha rezado, ha meditado, se ha hecho más amante del diálogo. Es el poder de los sin poder.

López: lo mucho que puede el poder de los sin poder

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Venezuela: lo mejor en lo peor

Aliosha Miranda

Ya son 100 días de protestas, 100 días viendo cómo la gente sale a las calles a protestar para pedirle al gobierno un cambio, 100 días viendo que el deseo de libertad se hace cada vez mayor, viendo que comunidades enteras salen a la calle a rezar juntos el rosario para pedirle al Creador que se detenga la violencia, 100 días protestando para que haya democracia, justicia y para que cesen las violaciones a los derechos humanos, 100 días viendo cómo los gobernantes permanecen indiferentes frente al sufrimiento de todo un país.

100 días de protestas pueden parecer demasiado, una exageración, algo sin sentido; pero para un venezolano no es así, para un venezolano pasar 100 días protestando no es más que una respuesta justa, una respuesta justa a un gobierno que, en nombre de una ideología, ha llevado al país a una situación terrible e inhumana. Una situación terrible e inhumana, esto también puede parecer una exageración, por ende, es necesario explicar, así sea de manera muy general, dicha situación.

La crisis económica que vive el país es de las peores del mundo. Las políticas intervencionistas del gobierno, principalmente los fuertes controles de precios y del tipo de cambio, así como el acoso a la propiedad privada y un uso ineficiente de recursos públicos ha generado el desmoronamiento del aparato productivo del país. Por otra parte, la caída de los precios del petróleo, recurso del cual Venezuela obtiene casi la totalidad de sus divisas, ha resentido mucho la economía del país.

La conjunción de todos estos factores ha hecho que casi un tercio de la población venezolana no pueda comer 3 veces al día, la escasez de alimentos es feroz, a tal punto que decenas de miles de niños han abandonado la escuela para ir todos los días a buscar comida. También ha originado una escasez de medicinas que está cerca del 90%, una escasez que, entre otras cosas, se cobró la vida de 11.466 niños menores de un año en los hospitales del país en 2016, ha hecho de la diabetes la tercera causa de muerte en la población, una escasez que ha hecho que todos los venezolanos suframos cuando salimos a buscar una medicina, que ha hecho desesperar a familias mientras ven que sus ancianos mueren por no conseguir medicamentos; por si fuera poco, Venezuela registra la inflación más alta del mundo, 720% en 2016. No es una exageración, es una situación terrible e inhumana.

Por su parte, la situación social no es mucho mejor. La violencia es brutal, tanto que el número de asesinatos que hubo en Venezuela desde 2011 hasta 2016 fue de 150.000, este fue el mismo número de asesinatos que hubo en la guerra de Iraq desde 2003 hasta 2011. Venezuela no está en guerra, pero su número de asesinatos es el de un país en guerra, y una muy sangrienta. Por otra parte, la sociedad está polarizada, hay muy pocos espacios para el diálogo. No es una exageración, es una situación terrible e inhumana.

Venezuela: lo mejor en lo peor

Aliosha Miranda | 0 comentarios valoración: 3  81 votos

El día D

Tulio Álvarez

La pregunta es más que pertinente, ¿hasta qué punto está dispuesto Maduro a proseguir la trágica estrategia de la Asamblea Nacional Constituyente? Al cierre de mayo, las dos encuestadoras más serias, si cabe el término en Venezuela, coinciden en el rechazo del 80% de la población a la entreverada propuesta del régimen. Pero lo que resulta sorprendente por demás es la data de un apoyo aproximado al 73% a la protesta que desde hace dos meses se desató en las calles.

Esto permite prever que, lejos de amainar, la movilización popular se mantendrá mientras tenga el combustible de la desesperante situación económica; y, un incentivo muy poderoso y nada despreciable, la lucha de sectores convencidos de “un ahora o nunca” libertario. Estos son los que tozudamente no han cejado en el enfrentamiento, en cada oportunidad en que se les ha provocado. ¿Acaso no era previsible este anárquico panorama? ¿Se confiaron tanto en el coyuntural éxito obtenido con el “diálogo fraterno”?

Al parecer, la desaceleración de noviembre era para tomar impulso en 2017. El robo del referendo revocatorio y las elecciones regionales ayudó bastante en una definición. Pero el mayor servicio vino de los firmantes de las famosas sentencias 155-17 y 156-17 de la Sala Constitucional, anulando el ámbito de atribuciones de la Asamblea Nacional y asumiendo el ejercicio de las mismas. Gracias a ellos se fueron desatando los demonios y no los han podido contener. De ahí viene la apresurada ejecución de una estrategia constituyente que estaba planteada para el mes de junio de 2018, no en este tiempo.

No me pregunten cómo lo sé, pero lo sé. Maduro está indignado con Escarrá porque planteó un proyecto tan incompleto que primero fue comunal con 500 asambleístas; inmediatamente, el mismo que tenía que presentar un proceso acabado y que solo tuvo ingenio para copiar mal y parcialmente las bases de convocatoria de 1999, desdice al mismo presidente indicando que sería por elección universal, directa y secreta; luego, al publicar los Decretos NOS 2830 y 2831 del 1º de mayo de 2017, lo comunal queda definitivamente sepultado con lo sectorial, aumentando a 540 asambleístas. Pero Maduro no puede actuar por dos razones: la patada merecida solo confirmaría el desastre y, lo que resulta más grave, Escarrá tiene su padrino, el militar.

Entonces, ocurre un absurdo, el Consejo Nacional Electoral en su apresurada carrera por enajenarse al esquema madurista, el mismo que en realidad no lo es, modifica las bases presentadas al percatarse de que no cuadran. Y suben los asambleístas a 545. Pero el equipo de Jorge Rodríguez observa que la única forma de solapar el desastre es llevar la ANC a un número cercano a los 700 constituyentistas. En eso están, atrapados por la improvisación; sin listados sectoriales confiables, salvo el de trabajadores que se reduce al seguro social; con frentes abiertos en el propio gobierno, el PSUV, el TSJ, el CNE y con los militares. ¿Por qué?

El día D

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Lecciones de Havel para Venezuela

Bernardo Guinand Ayala

Corría el año 1993, el último chance en mi infructuoso intento por estudiar ingeniería. Ya creía tener claro que no era lo mío y sin embargo una materia me dio luces para el futuro. Humanidades III, impartida de manera muy particular por el P. Manolo Ríos, un jesuita maracucho que rápidamente captó mi interés. Entre discutir de béisbol con ese fanático de las Águilas o comentar acerca de nuestras películas favoritas, aquellas clases me acercaron de alguna manera a lo que luego de aquel semestre sería mi nuevo destino: las ciencias sociales.

Recuerdo una oportunidad que nos dio a leer un texto sobre Vaclav Havel, para ese momento presidente de la República Checa de quien no había oído hablar nunca en mi vida. La pasión del Padre Ríos por Havel me hizo emocionarme también con aquel personaje que encaminaba una nueva república democrática luego de 40 años de opresión. Quizás aquella inspiración inicial sembrada por Ríos, sumada a la situación que nos ha tocado vivir en los últimos 18 años, me han hecho revisar algunos textos escritos por Havel y encontrar en ellos tremendas similitudes con lo que sucede en la Venezuela de hoy.

Guardando las distancias –de tiempo, de historia, de kilómetros de longitud– quisiera aventurarme a presentar tres ideas reiteradas en los textos de Havel que me impresionan al pensar en nuestro país.    

I La mentira como base del sistema totalitario

Al entrar en la cuenta de Twitter del periodista Luis Carlos Díaz, suele tener un tuit fijo que dice: “El gobierno miente. No importa cuando leas esto”. Nada más real que esas tres simples palabras para describir a un régimen totalitario como el chavista-madurista. Recuerdo que, en sus inicios, antes de mostrar a cada rato la constitución de 1999, Chávez solía mostrar con cierta frecuencia “El arte de la guerra” de Sun Tzu, pues evidentemente su origen militar le hizo plantear su gobierno como una batalla que debía librar. Quien lea Sun Tzu se podrá dar cuenta que la lección más clara de todo el libro reza: “El arte de la guerra se basa por completo en el engaño” y así, en nuestra cara y con poco disimulo, la mentira –cada vez más burda– ha sido lo único sostenido por el gobierno.

En su célebre obra “El poder de los sin poder”, escrita en 1977-78 [13 años antes de llegar al poder] Havel toca la mentira, como uno de los ejes centrales del libro para describir al régimen:

Lecciones de Havel para Venezuela

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La paz y la guerra en el Vaticano

Nello Scavo

“Es un gran honor en mi vida encontrarme con Su Santidad el Papa Francisco. Dejo el Vaticano más determinado que nunca a buscar la paz para nuestro mundo”. Ese fue el texto del tuit que escribió el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, después de su encuentro con Francisco. “Durante las cordiales conversaciones –informa un comunicado del Vaticano– se ha expresado la satisfacción por las buenas relaciones bilaterales existentes entre la Santa Sede y los Estados Unidos de América, así como por el compromiso común en favor de la vida y de la libertad religiosa y de conciencia. Se ha manifestado el deseo de una colaboración serena entre el Estado y la Iglesia Católica en los Estados Unidos, comprometida en el servicio a la población en los campos de la salud, la educación y la asistencia a los inmigrantes”.

En realidad, los 30 minutos que duró el encuentro (la mitad, si consideramos el tiempo que requieren las traducciones) no fueron suficientes para encarar a fondo todos estos temas pero, según lo trascendido, Francisco se propuso escuchar al presidente buscando puntos de contacto en vez de afrontar argumentos conflictivos. Los aspectos políticamente más importantes, en efecto, se trataron en los 50 minutos de diálogo de Trump con el cardenal secretario de Estado, Pietro Parolin.

Desde el muro en la frontera con México (“una persona que piensa sólo en hacer muros, sea donde sea, y no hacer puentes, no es cristiano”, había dicho el Papa en el vuelo de regreso de México, respondiendo una pregunta sobre Trump) hasta el intento de expulsar a todos los islámicos de Estados Unidos, pasando por la contrarreforma del Sistema de Salud para desmantelar el Obamacare y la proverbial antipatía de Donald Trump por la lucha contra el cambio climático (“el concepto de calentamiento global fue inventado por y para los chinos, para lograr que la industria norteamericana dejara de ser competitiva”, según sus propias palabras). Son muchos los temas sobre los que la Santa Sede y Washington se encuentran en veredas opuestas.

“Las conversaciones también han permitido un intercambio de puntos de vista sobre algunos temas relacionados con la actualidad internacional y con la promoción de la paz en el mundo a través de la negociación política y el diálogo interreligioso, con especial referencia a la situación en Oriente Medio y a la tutela de las comunidades cristianas”.

Pero Francisco no dejó de subrayar algunas cosas en el momento de los regalos, entregándole a Trump –como hace con todos los jefes de estado– sus tres documentos magisteriales, Evangelii Gaudium, Amoris Laetitia y la encíclica Laudato Sì “sobre el cuidado de la casa común”. No antes de realizar un gesto inédito e imprevisto: entregarle su último mensaje para la Jornada Mundial de la Paz, dedicada este año al tema de la “no violencia”. A propósito de la encíclica sobre la creación, Trump afirmó: “Voy a leerla”. Señal de que probablemente no conocía a fondo el pensamiento del pontífice y de la Iglesia sobre ese tema. “No olvidaré lo que usted me ha dicho”, agregó el presidente, quien, por su parte, le regaló al Papa algunos libros de Martin Luther King, personalidad que Francisco conoce muy bien y citó con ocasión de su visita al Congreso de Estados Unidos.

La paz y la guerra en el Vaticano

Nello Scavo | 0 comentarios valoración: 3  217 votos

'En Venezuela hay adolescentes que han perdido 30 kilos por el hambre'

P.D.

Roberto Patiño ha estudiado en Harvard, ha colaborado con numerosos movimientos sociales, y con el partido Primero Justicia. Y es uno de los muchos venezolanos que lleva más de 50 días luchando en la calle por la libertad.

Parece que Maduro ha perdido el apoyo de la fiscal general. ¿Hay fisuras en el régimen?

Hay fisuras en el régimen. Ya hemos visto no solo a la fiscal general sino varios magistrados y figuras relevantes del chavismo, como es el caso de Mari Pili Hernández, que se han estado manifestando en contra de la forma de actuar del Gobierno.

¿Qué puede hacer la comunidad internacional para apoyar la lucha por la democracia?

Desde mi punto de vista, la comunidad internacional puede ayudarnos a presionar por dos vías. Por un lado, presionar en todo lo que se refiere a la violación de los derechos humanos que está ocurriendo en Venezuela, en particular en las movilizaciones pacíficas y no violentas que estamos realizando. Por otro lado, dejar muy claro que no habrá colaboración con un régimen dictatorial que no representa a la mayoría de los venezolanos. En caso de que haya un cambio en Venezuela, contaremos con el apoyo de esa comunidad internacional para atender la urgencia humanitaria que estamos viviendo en este momento en el país.

¿Cuál es la situación alimentaria y de sanidad?

La situación alimentaria y de sanidad es extrema. Nosotros hacemos mucho trabajo comunitario y social y nos encontramos con múltiples personas, sobre todo niños que están en una situación desesperada de hambre. Hemos visto casos extremos de niños y adolescentes que han perdido más de 30 kilos, incluso ha habido muertes muy lamentables por desnutrición crónica. La escasez es insoportable, extrema. Vemos que el Gobierno hace politiquería con eso, en vez de buscar soluciones estructurales utiliza mecanismos como la comida importada: exige a la gente lealtad política a un proyecto fracasado para poder tener acceso a ella.

¿Cómo es ahora la vida cotidiana en Caracas con tanta represión?

La vida cotidiana en Caracas es una vida muy complicada, no solo por la situación de la comida, el hambre y la falta de medicamentos, sino también por la violencia. Caracas es hoy una de las ciudades más violentas del mundo. Eso ha ido rompiendo muchos lazos sociales y generando mucho miedo en la ciudadanía. La violencia tiene distintas expresiones, no solo la criminalidad, también sufrimos la violencia del estado en todas sus formas, la violencia que está asociada a políticas de mano dura en nuestras comunidades: hay escuadrones de la muerte ajusticiando personas. Es la misma violencia que vemos en las manifestaciones pacíficas que hace la oposición, las fuerzas de seguridad del estado ya se han cobrado la vida de más de 55 venezolanos a nivel nacional.

¿La falsa constituyente llegara a constituirse?

'En Venezuela hay adolescentes que han perdido 30 kilos por el hambre'

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Un Trump secular afronta el conflicto religioso

Robi Ronza

Se puede estar más o menos de acuerdo con su proyecto político, pero no sirve para nada seguir pretendiendo, como hace la mayor parte del sistema mediático occidental que le es hostil, que Trump sea un aficionado peligroso. Es evidente que su primer viaje de estado al exterior como presidente de los USA ha sido cuidadosamente ideado y preparado.

Puede ser muy interesante ver el discurso de Trump en Riad ante los representantes de casi 55 países musulmanes reunidos en la cumbre árabe islámica americana, donde Trump ha lanzado a todos los hombres de buena voluntad un llamamiento a una movilización planetaria contra el terrorismo. “Esta no es una batalla entre credos, visiones del mundo o civilizaciones distintas. Esta es una batalla entre bárbaros criminales que quieren aniquilar la vida humana y gente respetable de cualquier credo que intenta defenderla. Es una batalla entre el bien y el mal”. Y después no ha vacilado en añadir que “esto implica que nos confrontemos sin reservas con la crisis provocada por el extremismo islamista y los grupos terroristas que lo inspiran. Lo cual significa movilizarse juntos contra la muerte de musulmanes inocentes, la opresión de la mujer, la persecución de los judíos y la masacre de los cristianos”.

No había un lugar más sorprendente en el que lanzar un llamamiento así si tenemos en cuenta que Arabia Saudí es el corazón del wahhabismo, un movimiento islámico riguroso del que derivan Al-Qaeda, el Isis y todas las formas actuales de terrorismo islamista. Sin lugar a dudas, desde Arabia Saudí y otros estados árabes presentes en la cumbre de Riad llega desde hace años apoyo financiero a las filas del terrorismo islamista, y que el Isis o el Daesh, sin ese apoyo, no habría podido afirmarse. Entonces, ¿por qué Trump viaja precisamente a Rida para lanzar esta movilización internacional contra el islamismo (lo que se podría llamar una cruzada si no fuera porque esta palabra resulta totalmente inoportuna)? Probablemente, porque valora mucho, y puede que no se equivoque, que Arabia Saudí se esté dando cuenta de que ya no le es posible evitar la recaída en el seno de ese terrorismo islamista que ha apoyado desde aquí la presencia suní en el contexto de su lucha contra el chiismo y por tanto contra Irán. De hecho, en los últimos años –por cierto, sin que los grandes medios occidentales hablaran de ello más que con algunas menciones esporádicas– en Arabia Saudí el terrorismo no ha causado menos víctimas que en Europa.

Un Trump secular afronta el conflicto religioso

Robi Ronza | 0 comentarios valoración: 3  234 votos

Anatomía de la hospitalidad

Silvia Pizio

Son 75 casas, de las cuales 38 están ubicadas a lo largo de la frontera norte de México con Estados Unidos y 25 en las proximidades del límite sur con Guatemala. Las 12 restantes se encuentran en los estados centrales del país. Una investigación realizada por el Observatorio Nacional de la Conferencia Episcopal de México traza por fin una radiografía exhaustiva de la respuesta católica a los nómadas de nuestro tiempo, los migrantes que desde el sur del continente se dirigen hacia el norte para entrar, legalmente o no, a Estados Unidos, ya en la era de Obama y hasta la actual de Trump. Con todas las peripecias que el viaje significa, tanto el de ida como el de vuelta, en el caso cada vez más probable de que el migrante sea interceptado por la policía migratoria y expulsado cuando llega a territorio estadounidense.

El “Estudio sobre las casas católicas para migrantes” registra y evalúa el enorme esfuerzo –y también las carencias– de tantas organizaciones católicas y congregaciones religiosas que dedican a los migrantes sus mejores energías y todos los recursos que consiguen reunir.

Las zonas donde se encuentran distribuidas las casas para migrantes no se distinguen solo por la ubicación, sino también por otros aspectos igualmente importantes. En la zona norte de México se destaca el trabajo de los Misioneros Scalabrinianos, que desde 1985 abren sus puertas a migrantes, deportados y refugiados sin distinción de raza, sexo o religión. En el sur el panorama es más difícil, las condiciones son de mayor pobreza y es menor la cantidad de recursos humanos, pese a que la red de casas católicas es la más capilar e incisiva. Las casas del centro son las más antiguas y las que tienen mejores conexiones con otras instituciones que se ocupan de migrantes. Allí se encuentra, por ejemplo, la “Casa de Caridad Cristiana Hogar del Migrante”, con 30 años de historia.

El estudio del Observatorio clasifica las casas de migrantes en siete tipos según la manera como están organizadas y los servicios que prestan, pero todas ofrecen comida a los migrantes que cruzan sus puertas, un promedio de 800 personas por día, y asistencia médica. Solo 13 casas están en condiciones de proporcionar asistencia legal al migrante deportado por las autoridades estadounidenses desde el momento que desciende del bus que lo devuelve a México. Los dormitorios para mujeres y hombres mayores de 18 años, son 48 y dan alojamiento desde un día y hasta una semana, según sea necesario.

Las casas de migrantes cuentan frecuentemente con la ayuda de grupos de “brigadistas” que distribuyen ayudas humanitarias a lo largo de las vías del tren o en otros espacios comunes que constituyen nudos del flujo migratorio.

Una de las carencias que registra el estudio se refiere a las casas que pueden acoger menores. Son pocas y no están adecuadamente preparadas. Las casas que cuentan con instalaciones y atenciones específicas para niños con menos de 13 años son muy limitadas y poco idóneas; el informe señala la necesidad urgente de multiplicarlas y reforzarlas. Existe también el problema de separar hombres y mujeres y disponer de espacios y servicios para jóvenes con hijos o incluso familias completas cuando se presenta el caso.

Anatomía de la hospitalidad

Silvia Pizio | 0 comentarios valoración: 3  267 votos

Francisco y la crisis de Venezuela

Rafael Luciani

Son varias las denuncias que el Papa ha hecho. El 10 abril de 2014 dijo: «Anhelo vivamente que cesen cuanto antes las violencias y hostilidades, y que los responsables políticos e institucionales no escatimen esfuerzos para favorecer la reconciliación en el respeto de la verdad y de la justicia». El 1 de marzo de 2015 denunció ante el mundo la muerte de Kluivert Roa, asesinado de un tiro por un oficial de la policía bolivariana. Dijo: «Rezo por las víctimas, en particular por el joven asesinado en San Cristóbal». En octubre de 2016 respondió a la petición de facilitación que le hiciera la MUD para participar en una mesa de diálogo. Pero fueron sus palabras del 30 de abril las que han causado una serie de reacciones llenas de insultos, al mejor estilo del chavismo y castro-comunismo político.

¿A qué se refería el Papa? El Papa no estaba llamando a un nuevo diálogo, sino analizando el pasado. Dijo: «hubo una intervención de la Santa Sede y la cosa no resultó. No resultó porque (…) las propuestas no eran aceptadas, o se diluían, o era un “sí, sí” pero “no, no”». Esta última expresión, «sí, sí, pero no, no», se refería precisamente a los insultos que emitió el gobierno contra el Vaticano cuando el Papa, a través de su secretario de Estado, envió el 2 de diciembre una carta con cuatro condiciones: elecciones, restitución de la Asamblea, apertura del canal humanitario y liberación de los presos políticos. Ante el incumplimiento del gobierno a estas exigencias del Estado Vaticano, la MUD se retiró: «al no estar satisfechas las demandas que la Santa Sede consideraba indispensables consideramos que no existen condiciones para restituir un diálogo». Gracias a la facilitación del Papa quedó en evidencia la intención del gobierno y se generó una mayor conciencia internacional.

Tal fue el efecto internacional logrado por el Papa que el gobierno no tardó en buscar formas de dividir y dijo que la carta no era del Papa sino de Parolin: «el Papa no ha mandado ninguna carta, quien mandó una carta fue el señor Pietro Parolin». Para quienes no conocen la estructura del Vaticano, la Secretaría de Estado no puede emitir nada a título personal. Es un organismo que expresa la posición oficial del Estado Vaticano regido por el Sumo Pontífice. Estas «condiciones claras» fueron a las que se sumaron Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Perú, Paraguay y Uruguay, luego de la reunión del Papa con la canciller argentina. A pesar de que el Tratado de Letrán obliga a la Santa Sede a mantenerse alejada de los conflictos temporales, el Papa no ha querido dejar de denunciar lo que vivimos.

El domingo 30 de abril el Papa denunció ante el mundo —en su mensaje Urbi et Orbi— «la situación en Venezuela, con numerosos muertos, heridos y detenidos», abogó por los «derechos humanos» e instó a «soluciones negociadas a la grave crisis humanitaria, social, política y económica que golpea a la población». El Papa siempre ha sido coherente.

Francisco y la crisis de Venezuela

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En Venezuela empieza la persecución de la Iglesia

Marinellys Tremamunno

"Traidores, terroristas, asesinos, 666, sacerdotes demonio". Estas palabras aparecieron pintadas hace unos días en una de las paredes laterales de la catedral de san Pedro Apóstol en Barinitas, cuyo párroco, el padre Franklin Rangel Navas, había denunciado agresiones poco antes, cuando un grupo de gamberros, presuntamente por orden de la concejala del municipio de Bolívar, en Barinas, Maritza Vargas. Ahora el sacerdote teme por su vida.

Pero no se trata de un caso aislado. El pasado 30 de enero, el presidente de la Conferencia Episcopal Venezolana, monseñor Diego Padrón, ya dijo durante una entrevista radiofónica que "los ataques contra las instituciones religiosas en varios puntos del país no parecen casos aislados, sino más bien acciones preparadas para intimidar a la Iglesia católica".

Justo el día antes de la denuncia del presidente de la CEV, la iglesia de San Pedro Claver del "23 de Enero", barrio popular de Caracas, fue asediada por varios grupos durante la misa. "Se presentaron allí los colectivos, cerraron la iglesia y nos obligaron a todos a oír su agresivo discurso contra la Iglesia. Los fieles protegieron a monseñor Jesús González de Zárate, obispo auxiliar de Caracas, que afrontó con valor la situación", cuenta el periodista y exportavoz de la MUD (coalición de partidos opositores) Jesús Torrealba. Una situación parecida tuvo lugar en la parroquia Claret de Maracaibo, cuando la policía nacional interrumpió la homilía de Ovidio Duarte e intentó expulsar a los fieles de la iglesia. En aquellos días también se produjeron ataques contra las residencias de los arzobispos de Barquisimeto, Mons. José Antonio López Castillo; y Adam Ramírez en Caracas.

El miércoles santo fue uno de los días más difícil para el episcopado venezolano. Un grupo de personas identificadas con el chavismo irrumpieron en la basílica de Santa Teresa mientras el cardenal Urosa Savino presidía la homilía, quien tuvo que marcharse protegido por los fieles. Ese mismo día aparecieron en las paredes de varias iglesias de San Cristóbal (Tachira) amenazas de muerte contra los sacerdotes bajo el acrónico PSUV (Partido Socialista Unido de Venezuela). Pero la mayor blasfema de aquellos días la sufrió la imagen del Nazareno de la catedral de Valencia, que apareció la mañana del sábado 8 de abril cubierto de excrementos.

¿Pero qué es lo que ha desatado tanta ira? La CEV es la única voz autorizada que denuncia la grave situación de Venezuela. "Ante el empeoramiento de la situación económica, política y social de los últimos tres años, hemos enumerado algunos de los errores cometidos por el gobierno y hemos hecho reiteradas peticiones de cambio de ruta. Esta es la razón de los ataques contra mí, contra el cardenal Baltazar Porras y en general contra el episcopado. El gobierno no tolera crítica alguna", afirma el cardenal Jorge Urosa Savino.

En Venezuela empieza la persecución de la Iglesia

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>Venezuela

Héroes en medio de la represión

Andrea Tosta

Llevan cascos blancos con cruces verdes. Producen alegrías, emoción, ansias y también esperanza. En las marchas son más aclamados que los diputados opositores. Son estudiantes de Medicina y doctores especialistas. Juntos conforman Primeros Auxilios UCV. Con sus alivios y curas atienden a manifestantes lo mismo que a policías y guardias nacionales. Dentro y fuera de la línea de fuego, su misión es ayudar sin discriminar

“¿Todo el mundo tiene máscara? ¿Quién no tiene?”, grita Stephanie Palma poniendo orden. Aún falta una hora para que la manifestación opositora de este 19 de abril de 2017 —la “mamá de las marchas” como unos la bautizaron— salga de sus 26 puntos de concentración. Cinco compañeros de Stephanie levantan la mano para hacerse con una protección contra los gases lacrimógenos. Las máscaras cuelgan de sus morrales como si fueran llaveros; chocan con las botellas con atomizador que contienen un Malox diluido en agua. No son de los que lanzan piedras o bombas molotov contra la fuerza bruta de los cuerpos de seguridad del Estado. Tampoco forman parte del Movimiento Estudiantil —manos blancas pintadas. Sus uniformes los delatan: son estudiantes de Medicina de la Universidad Central de Venezuela (UCV) que, junto a 26 médicos ya graduados que los acompañan por primera vez, atienden al prójimo cuando la represión ahoga a las movilizaciones en Caracas.

También reparten cascos blancos marcados con una cruz hecha con papel contac verde. Los más de 60 voluntarios de Primeros Auxilios UCV amarran sus identificaciones a los morrales que, en días “normales”, contienen sus útiles, lápices y libretas. Carnet de identificación que es casi tan importante como la propia integridad física. Ese día cargan insumos que muchos hospitales de Venezuela envidiarían: Bacitracina, Betametasona, Hidrocortisona, gotas para los ojos con solución salina, broncodilatadores, yelcos, vías, solución fisiológica, suturas, cánulas de mayo para respiración asistida, anestésicos, vendas, Furfuril para las quemaduras, antialérgicos, sales para hidratación oral, agua oxigenada, alcohol, guantes, tapabocas. Se reparten en kits, también a gritos, para asegurarse de que todos estén bien apertrechados de necesarios paliativos.

Sin embargo, el Malox en sus botellas siempre lo tienen a mano, visible, como si fueran vaqueros de la salud. Las donaciones que recibieron dentro y fuera del país hicieron posible que se sumaran a las manifestaciones como lo que son: médicos. El propósito no es otro sino curar —como lo hicieron en la ola de protestas que rompió en febrero de 2014.

Con las pilas puestas

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Héroes en medio de la represión

Andrea Tosta | 0 comentarios valoración: 3  296 votos

Las promesas vacías de Trump en sus primeros cien días

Riro Maniscalco

¿Cómo le va a Donald Trump? Acabamos de cruzar la línea de los 100 días, que sin duda son pocos pero desde hace décadas se han tomado como referencia para hacerse una idea de cómo funciona un nuevo presidente. Parafraseando los clásicos discursos de los presidentes estadounidenses a la nación diciendo “The state of the Union is strong!”, podríamos decir en este caso “The state of Trump is confused and confusing”.

Cien días y la tasa de aprobación por parte de los americanos está en el 40%, la peor de para un presidente electo desde que se tiene en cuenta este dato, apenas supera al Clinton de los tiempos en que se descubrió lo que hacía con Monica Lewinsky bajo la mesa del Despacho Oval.

Parece increíble pero los mismos sondeos que le sitúan en zona de retroceso también nos dicen que más del 90% de los que lo han votado volvería a hacerlo. ¿Por qué? Porque si Trump parece confuso, los demócratas ni siquiera aparecen, no existen, como si todavía no hubieran llegado a creerse su derrota. Los votantes que soñaban con un cambio radical siguen esperando, pero mientras tanto llegan a los cien días con una discreta decepción. Vaya por delante que Trump no es el presidente de todos. Hay una franja de la nación que todavía se niega a reconocerlo y aceptarlo. Ya no tenemos las violentas protestas de los primeros días pero queda la dolorosa e incómoda anomalía de una hostilidad que históricamente solo encontramos con la elección de Abraham Lincoln, y ya sabemos el resultado de aquello.

Están las impresiones y están los hechos. La primera impresión es que el presidente Donald Trump, el único en los anales de historia que ha llegado a la Casa Blanca sin ninguna experiencia ni política ni militar, es eso, una persona terriblemente carente de experiencia. Es como si tuviera en sus manos un coche que no sabe conducir, como si no conociera sus mandos, sus prestaciones ni mucho menos su peligrosidad. En definitiva, no sabe cómo funciona y viaja con ella a trompicones.

Las promesas vacías de Trump en sus primeros cien días

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>Venezuela

La libertad y el poder de los sin poder

Alejandro Marius

¿Alguien puede estar tranquilo frente a la violencia que estamos viviendo? ¿Nuestra felicidad pasa por eliminar al otro porque es diferente, porque piensa distinto? ¿Si se lucha por nuestros derechos, hasta qué punto eso se puede hacer atropellando los derechos de los demás?

La Declaración Universal de los Derechos Humanos (que existe desde 1.948) en su primer artículo dice que “todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros”, y hoy en Venezuela parece que estamos a años luz de esto. El punto de partida del “ser humano” es la libertad, y mucho se ha escrito sobre ella, incluso siglos antes de que se declararan universales estos derechos humanos. La libertad ante todo es un don, porque es esencia misma del ser humano hecho a imagen y semejanza de Dios, y para ser libres no es indispensable que eso este consagrado en un documento o ley, porque es nuestra esencia, nuestra naturaleza. Por ello es un verdadero misterio que Dios ame más nuestra libertad que cualquier otra cosa, con todo el riesgo que eso supone. Porque un uso inadecuado de la libertad, como estamos siendo testigos en Venezuela, nos puede llevar también a la destrucción. Dios corrió el riesgo más grande de la historia al someter a su único hijo a la libertad de los hombres, desde el sí de María, pasando por la muerte y la resurrección hasta el sí de Pedro (incluso luego de haberlo negado 3 veces). Por ello, además de recibirla como un regalo, es nuestra tarea educar en la libertad, respetar la de los otros, cuidarla como un gran tesoro y defenderla.

Paradójicamente, frente a la injusticia, la violencia y todo tipo de violación de nuestras libertades, en muchas personas emergen en primera instancia el odio, la venganza y la gran tentación de eliminar al que es distinto, perdiendo incluso los motivos originales por los cuales una persona lucha por su propia libertad. Entonces comienzan las incoherencias y los errores de perspectiva: se pide justicia para personas encarceladas sin un proceso justo y transparente, y a los victimarios se les maldice y se pide eliminarlos; frente a la violencia se responde con más violencia; ante el derecho de estar informado se genera más caos comunicacional. Parece que lo que prevalece frente al mal es una respuesta igual o superior, pagando una injusticia con otra y generando un espiral de violencia interminable, que además está demostrado históricamente que no funciona. No es un tema para agotar en este artículo, pero es muy interesante reflexionar sobre lo que propone San Juan Pablo II, basado en su experiencia de vida bajo el Nazismo y el Comunismo (1), de cómo frente a las ideologías del mal, el bien siempre se impone.

La imagen de la señora frente a la tanqueta que reprimía una marcha de oposición pacífica el pasado 19 de abril, nos hace recordar a la plaza Tiananmen y cómo la libertad de un ser humano es capaz de hacer retroceder un instrumento de represión del poder.

>Venezuela

La libertad y el poder de los sin poder

Alejandro Marius | 0 comentarios valoración: 3  302 votos

¿Cuántos muertos hacen falta?

Luis Badilla

Con respecto a la crisis venezolana, no hace mucho se empezó a hablar nuevamente de una eventual y no mejor precisada mediación de la Santa Sede. Pocos días atrás, doce países latinoamericanos manifestaron una posición común sobre dicha situación, concretamente después de la escalada de enfrentamientos que ya tiene un saldo de cerca de treinta víctimas. Los países eran: Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Perú, El Salvador, Guatemala, Panamá, México, Paraguay y Uruguay. Estos países piden insistentemente una mediación vaticana, en particular del Papa Francisco.

Hace ya tres años que piden al Vaticano que intervenga en la compleja cuestión venezolana, pero hasta ahora no fue posible llegar a un acuerdo sobre el tema entre las partes. La Santa Sede nunca fue mediadora en el conflicto entre el gobierno y la oposición venezolana. Cuando ambas partes lo solicitaron formalmente, el Vaticano empezó a actuar como “facilitador” en la mediación que técnica y políticamente estaba desarrollando UNASUR, la Unión de Naciones Suramericanas; mediación que fue un fracaso. El año pasado, cuando varias voces hablaban de su inminente intervención y para evitar cualquier equívoco que hubiera podido ser aprovechado tanto por el gobierno como por la oposición de Venezuela, la Santa Sede escribió una carta explicando que solo tomaría en consideración colaborar en el diálogo si recibía una solicitud formal y oficial de las dos partes. En efecto, algunas semanas después el Vaticano anunció su participación como “facilitador” del diálogo y con ese rol intervino en dos rondas de coloquios certificando el logro de importantes acuerdos, que sin embargo nunca se respetaron.

Ahora se vuelve a plantear una situación que en cierta forma es semejante a la que hemos referido: piden una mediación vaticana pero no lo hacen las partes, gobierno y oposición, sino doce países latinoamericanos, y en este estado de cosas se vuelve a crear un nuevo equívoco que no promete nada bueno para el futuro. La solicitud de estos doce países, que tienen la sincera intención de ayudar a Venezuela, es muy importante, pero los únicos que pueden pedir una mediación vaticana y obtener una respuesta en este sentido son el presidente Nicolás Maduro y los partidos de la oposición reunidos en la Mesa de Unidad Democrática. Y no consta de momento que las partes hayan presentado una solicitud de este tipo.

Es verdad, como se ha dicho muchas veces, que el Papa y la diplomacia vaticana harán siempre todo lo que esté a su alcance para ayudar a Venezuela a superar esta hora tan dramática, pero es igualmente cierto que la relación con la Santa Sede debe ser clara, honesta y transparente. No ayuda declarar que desean apelar al Vaticano si después esta apelación resulta ser una táctica para ganar tiempo y espacio, sin encarar realmente la solución que el país exige. Nadie puede pensar que, mientras se cuentan los muertos, algunos crean tener una especie de derecho especial a enarbolar el nombre del Papa a su antojo.

¿Cuántos muertos hacen falta?

Luis Badilla | 0 comentarios valoración: 3  312 votos
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