Diario de información sobre la actualidad política, social, económica y eclesial
15 SEPTIEMBRE 2019
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Trabajar hoy en Venezuela

Rodolfo Casadei

Después de que la perspectiva de la caída del régimen de Nicolás Maduro dejara de parecer inminente, Venezuela ha dejado de ocupar las primeras páginas de la prensa. Para estar al día de la catástrofe económica, social y humanitaria que sufre este país latinoamericano hay que buscar informaciones en webs especializadas, y así podemos saber que este año se han producido 23.860 apagones eléctricos, que el 95% de los venezolanos no dispone de agua corriente continua, que el salario mínimo mensual es inferior al equivalente a cinco euros mientras que una familia necesitaría una cifra 30 veces superior para hacer la compra y sobrevivir, que productos básicos como azúcar, harina, papel higiénico son imposibles de encontrar durante varios días.

Así que cuando te enteras de que un venezolano (de orígenes italianos) va a hablar en un encuentro público, te esperas un grito de dolor y un llamamiento a la conciencia de la opinión pública del mundo entero. Pero no. Alejandro Marius, fundador y presidente de la asociación Trabajo y Persona, habla de “un irreductible deseo de bien”. No reserva ni siquiera una frase ni un pensamiento a la crisis política actual sino que cuenta lo que, con un término que ahora está muy de moda, muchos definirían como una historia de resiliencia. “Hace tiempo en Caracas hubo un apagón que afectó a toda la ciudad, una capital de dos millones de habitantes. Salimos a tumbarnos en el jardín para contemplar el cielo. Nunca había visto un cielo estrellado tan hermoso, una belleza que iluminaba dentro, en el alma”.

Qué hace Trabajo y Persona

La persona que dice estas cosas no es un soñador propenso a evadirse de la triste realidad, sino un directivo que ha renunciado a una carrera internacional para crear, hace diez años, una obra social comprometida en afirmar la dignidad de la persona y del trabajo mediante cursos de formación profesional y empresarial. Trabajo y Persona está presente en 14 regiones de Venezuela y colabora con entidades locales. No dispone de centros formativos propios, colabora con los que ya existen, como escuelas salesianas, universidades, cámaras de comercio, empresas locales o multinacionales, etc. Imparte cursos de peluquería, carpintería, mecánica, chocolatería y últimamente también de cuidados. “Debido a la emigración que en los últimos años ha hecho que muchos venezolanos salgan del país, en Venezuela hay ahora muchos ancianos que viven solos y sobreviven con el dinero que sus hijos y nietos les envían desde el extranjero. Necesitan cuidados, y si alguien puede ofrecerlos podría ganarse la vida de esta manera. Por eso hemos empezado con la formación en cuidados”.

Trabajar hoy en Venezuela

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Los evangélicos y el poder en América Latina

Alver Metalli

Desde una actitud de distancia, pasando por el colateralismo, hasta llegar al compromiso político directo, el camino del movimiento pentecostal latinoamericano prácticamente ha completado su recorrido. El creyente de fe protestante que medio siglo atrás se cuidaba mucho de involucrarse en política, ahora considera completamente natural que “el hermano debe votar por el hermano”. Habiendo alcanzado la mayoría de edad, los modernos herederos de la antigua Reforma protestante enarbolan las banderas de la política partidaria prácticamente en todo el continente. Porque los evangélicos – escribe un atento estudioso de su encarnación y desarrollo en América Latina, el peruano José Luis Pérez Guadalupe – “llegaron al continente latinoamericano para quedarse, se quedaron para crecer y crecieron para conquistar”.

¿A qué se debe esta transformación que en realidad ha sido sorprendente y relativamente rápida, de la visión tradicional del evangelismo latinoamericano?

La metamorfosis evangélica, el paso del proclamado distanciamiento al neocolateralismo y de allí al compromiso político, con partidos y candidatos propios es, en primer lugar, el resultado de su misma expansión y por tanto de la consciencia de que constituyen una fuerza de choque electoral capaz de modificar los equilibrios políticos de un país y de una región.

Los estudios sobre las modificaciones del universo religioso en el continente latinoamericano no son muchos, y entre los pocos que hay conviene citar aquellos más conocidos: los de la Corporation Latinobarómetro, una agencia privada con sede central en Santiago de Chile, y los del Pew Research Center, un think thank estadounidense con sede en Washington, ambos especializados en sondeos de opinión sobre temas de alcance continental. Según un informe de la primera de dichas instituciones, Latinobarómetro, el catolicismo latinoamericano ha disminuido 13 puntos porcentuales entre 1995 y 2014, con retrocesos más acentuados en países de América Central como Nicaragua (-30), Honduras (-29) y Costa Rica (-19). En estos mismos países los evangélicos crecieron de manera inversamente proporcional al retroceso católico, confirmando de esa manera que la gran mayoría de los herederos de Lutero en América Latina son nuevos conversos provenientes de las filas católicas.

Los resultados del Pew Research Center, actualizados también a 2014, muestran que los católicos latinoamericanos bajaron al 69% de la población total, mientras los evangélicos en su conjunto subieron al 19%. En los tres países de América Central anteriormente citados – Nicaragua, Honduras y Costa Rica – la realidad evangélico pentecostal ha crecido a tal punto que en el futuro próximo podría quitarle a la Iglesia Católica su primado histórico, cubriendo la distancia que todavía la separa del catolicismo romano (6 puntos porcentuales en Honduras, 7 en Guatemala y Nicaragua y 10 puntos en Panamá).

Los evangélicos y el poder en América Latina

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Amistad con el pueblo venezolano

CL América Latina

Por su interés, publicamos el comunicado emitido por Comunión y Liberación en América Latina para apoyar y acompañar al pueblo venezolano en todo el mundo.

La radiografía de un país reside en la vida cotidiana de sus habitantes. Es paradójico que Venezuela, con la mayor reserva de petróleo del planeta, no consiga resolver los problemas básicos de sus ciudadanos, quienes desde hace años viven con precarios servicios públicos, como agua, electricidad, gas y transporte público, junto con la falta de alimentos, medicinas y otros productos de primera necesidad. El estado de escasez generalizado, aunado a la situación política, ha creado un éxodo que afecta a más de tres millones de personas. A través de las fronteras con Colombia y Brasil, todos los días abandonan el país millares de personas que viajan en situaciones de extrema precariedad; traduciéndose en la crisis migratoria regional más importante del siglo.

Esta crisis social y política se ha sostenido por años, pero adquirió dimensiones internacionales cuando en 2017 la mayor parte de los países occidentales no reconocieron a la Asamblea Nacional Constituyente, conformada solo por el partido del gobierno, así como las elecciones presidenciales anticipadas convocadas por ésta, donde vence Maduro en mayo de 2018. En consecuencia, luego del 10 de enero al jurar Maduro por un nuevo mandato, no se produce su reconocimiento por la Asamblea Nacional electa en 2015 por la mayoría del pueblo venezolano. Con base en el artículo 233 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, el presidente de la Asamblea Nacional, Juan Guaidó, se proclama presidente interino con el apoyo de EEUU, el Grupo de Lima y, posteriormente, la Unión Europea.

Maduro a su vez continúa luchando por mantener el poder con las fuerzas armadas a su favor y gracias al apoyo de China, Rusia, Turquía, Cuba, Nicaragua y Bolivia; al mismo tiempo que ha rechazado todos los intentos de ayuda humanitaria y exige a la comunidad internacional que no interfiera en los asuntos internos de su país.

Frente a todo esto, algunos países –que se declaran neutrales– encabezados por México y Uruguay, se han reunido en Montevideo junto con cancilleres de la Unión Europea para ofrecer propuestas de diálogo ante este conflicto.

La Santa Sede ha sido llamada nuevamente a tomar partido o a ser mediadora del diálogo, y ha respondido recordando que para que éste sea viable es necesario el consentimiento de ambas partes; también el papa Francisco en reiteradas ocasiones ha manifestado la comunión con los obispos venezolanos, en particular se destaca lo expresado en la Visita Ad Limina Apostolarum en septiembre de 2017, cuando afirmó: “En la voz de los obispos venezolanos también resuena la mía”. Igualmente ha manifestado reiteradamente su dolor por el sufrimiento al cual ha sido sometido el pueblo venezolano, deseando que reine la concordia.

Amistad con el pueblo venezolano

CL América Latina | 0 comentarios valoración: 2  18 votos

Algo se esconde tras el apoyo de China y Rusia a Maduro

Mario Mauro

En el momento más dramático de las protestas contra Maduro, elegido presidente de Venezuela después de unas elecciones declaradas irregulares por el grueso de la comunidad internacional y poco después de dar comienzo a su segundo mandato, Juan Guaidó, joven líder de la Asamblea nacional y casi desconocido líder de la oposición al gobierno, se autoproclamó presidente de la república bolivariana. Estados Unidos y muchos países de la OEA (Organización de Estados Americanos) lo han reconocido como presidente, Rusia y China apoyan a Maduro, y la UE se muestra favorable a un proceso democrático. El hecho es que las sangrientas tensiones que está viviendo este país pueden acabar en una guerra civil.

Maduro presidente es el fruto de las elecciones fraudulentas del 20 de mayo de 2018. Cuenta con el reconocimiento de Cuba, Nicaragua, Bolivia, Rusia, China y Turquía. Auténticas dictaduras o países que han hecho evolucionar sus constituciones hacia la transformación del papel del presidente en un puesto vitalicio, aunque en Bolivia el intento ha fracasado.

Pero no son los únicos. También grupos terroristas como Hamás y Hezbolá han emitido dos comunicados oficiales declarando su apoyo al líder del Partito Socialista Unido de Venezuela (Psuv). Las organizaciones islamistas acusan al gobierno de Donald Trump de promover un “golpe de Estado” en Venezuela, omitiendo las irregularidades del proceso electoral que habría ganado Maduro.

Según Hamás, “el intento de Estados Unidos de organizar un golpe de Estado es una continuación de la política agresiva americana (…) y viola los principios democráticos y la libre voluntad del pueblo”. En su opinión, la postura estadounidense “representa una amenaza para la seguridad y estabilidad del mundo”.

El mismo tono utilizan las declaraciones de Hezbolá. En un comunicado difundido por la emisora libanesa Al-Manar, se lee que “todos saben que el objetivo de Estados Unidos no es defender la democracia y la libertad, sino apropiarse de los recursos del país y castigar a todos los estados que se oponen a la hegemonía estadounidense”.

El subcontinente latinoamericano, que hasta hace pocos meses era considerado un laboratorio de políticas progresistas, tiene ahora que afrontar una crisis política que corre el riesgo de convertirse en una matanza. Refiriéndose directamente al bolivarismo revolucionario, el ex líder venezolano Hugo Chávez promovió un tipo de socialismo, el “socialismo del siglo XXI”, basado en una exaltación de la democracia directa y en inversiones sociales masivas orientadas a la inclusión de las clases más desfavorecidas, a las que se asocia con una explícita postura anti-estadounidense y un proyecto pan-latinoamericano. Con la muerte de Chávez en 2013, un sucesor menos carismático, Nicolás Maduro, siguió gobernando Venezuela ante una creciente hostilidad interna e internacional. Guaidó, delfín de Leopoldo López, rival histórico de Chávez y líder del partido opositor Voluntad Popular, ha jurado la Constitución en Caracas, ante miles de personas, autoproclamándose presidente ad interim de la nación y ha invitado a las fuerzas armadas a comprometerse para “restablecer la Constitución”.

Desde el Palacio de Miraflores, Maduro ha calificado esta iniciativa del diputado opositor como un “golpe de Estado fascista”, exhortando a sus defensores a resistir contra el golpe orquestado, en su opinión, entre los muros de la Casa Blanca. Maduro también ha interrumpido sus relaciones diplomáticas con Washington y ha amenazado a los enviados estadounidenses presentes en Venezuela, dándoles pocas horas para abandonar el país.

Algo se esconde tras el apoyo de China y Rusia a Maduro

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>Entrevista a Tulio Álvarez

'En Venezuela no se enfrentan dos actores políticos, hay un régimen de facto contra un pueblo'

Juan Carlos Hernández

Hablamos con Tulio Álvarez, reconocido activista por los derechos humanos en Venezuela. Condenado por el régimen de Maduro, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos suspendió la sentencia condenatoria.

¿Cómo es la situación social hoy en día en Venezuela? Se ha hablado en los últimos días incluso de detenciones masivas y arbitrarias.

El rumor de que están llevándose jóvenes en las calles indiscriminadamente para una especie de reclutamiento forzado es falso. Creo que incluso está sembrado por el propio régimen. Lo que ha pasado es que muchachos jóvenes que han participado, como están participando todos los venezolanos, en la protesta han sido retenidos y detenidos, llevados a tribunales como si fueran adultos y condenados, y en este momento están retenidos varias decenas de niños y con órdenes de tribunales. Tenemos el testimonio de una juez que ha tomado esa decisión porque se ha visto forzado, lo cual no hace que esa decisión siga siendo aberrante, pero es una prueba irrefutable de la manipulación. Yo tengo conocimiento de tres jueces que han dictado medidas de detención de estos niños, son aproximadamente entre 70 y 100 niños. Estamos hablando de niños de 14-15 años, en realidad son niños que tienen conciencia política.

¿Cómo es la situación actual de abastecimiento de productos de primera necesidad?

Es imposible que yo te narre el drama social por el tema de la hambruna y la falta de medicinas que se vive en Venezuela. Si yo tratara de llevar esto al máximo grado de perversión que se pueda narrar, yo no tendría la capacidad de mostrar la situación límite en que está Venezuela. Es una situación de hambruna, donde no hay asistencia social, no hay medicinas. Todo enfermo de cualquier enfermedad que necesite un tratamiento está en riesgo de muerte. Las muertes en los hospitales son constantes. Tenemos una situación en la que no hay equipos médicos. Yo trabajo con empresas de equipos médicos que son las que prestan mantenimiento y no los hay. El 90% de los equipos médicos de los hospitales públicos en Venezuela están paralizados. No hay posibilidad de tratamiento de ningún tipo, no hay posibilidad de hacer exámenes básicos de hemodinamia, rayos X, radioterapia… ninguna posibilidad. Y las medicinas, cualquier ciudadano español que tenga una farmacia sabe que diariamente le llegan personas tratando de comprar medicinas para mandarlas a Venezuela. No hay ni las medicinas más básicas, ni para dolor de cabeza, ni antigripales… Es una situación desesperada.

Con la irrupción de Juan Guaidó, ¿se ha podido conseguir por fin la deseada unidad de la oposición en Venezuela?

En Venezuela no hay oposición. Oposición hay en un país que tiene democracia. En Venezuela hay factores democráticos activados y está unánimemente activado todo el factor democrático en contra de la dictadura.

¿Sería más correcto hablar de disidencia?

>Entrevista a Tulio Álvarez

'En Venezuela no se enfrentan dos actores políticos, hay un régimen de facto contra un pueblo'

Juan Carlos Hernández | 0 comentarios valoración: 2  36 votos
>Editorial

Venezuela, el cambio desde abajo

Fernando de Haro

El proceso de transición que ha puesto en marcha Juan Guaidó, el presidente juramentado de Venezuela, tiene muchos de los ingredientes necesarios para convertirse en el cambio que necesita el país. La materialización de ese cambio depende, en gran medida, de un giro del ejército en el que Cuba tiene mucho peso. Pero Guaidó lidera una reconstrucción del sujeto democrático sin el que el final del chavismo no es posible.

Venezuela ha puesto de manifiesto en los últimos días hasta qué punto el eje que separa, en el mundo, a los países sustancialmente demócratas de las potencias no demócratas o con una “democracia iliberal” sigue siendo determinante. Por eso constituye un error el retraso y el reconocimiento condicional de Guaidó que ha hecho la Unión Europea (no el presidente del Consejo ni el Parlamento que fueron contundentes). El modo en el que ha reaccionado Bruselas confirma, una vez más, la debilidad en política exterior de los europeos. Debilidad que ha sido incrementada por la falta de liderazgo del Gobierno español del socialista Pedro Sánchez. No es razonable argumentar que no se puede hacer seguidismo de Trump.

El proceso de transición que Guaidó impulsa desde el 23 de enero ha sido posible por un renacer de la oposición social y política que no puede darse por descontado. Guaidó, presidente de la Asamblea Nacional (el único órgano elegido de una forma democrática), se proclama presidente interino después de que se hayan celebrado 300 cabildos. Estas asambleas ciudadanas desde la base han encendido unas cenizas en favor de la libertad que estaban muy apagadas por la represión y la falta de unidad de la oposición. Guaidó parece haber aprendido lo mejor del segundo Leopoldo López, el que fundó Voluntad Popular junto con la llamada “generación de 2007”, apoyándose en su experiencia de redes populares.

Las manifestaciones de los últimos días han podido sumar a muchos vecinos de “los barrios”, las zonas más desfavorecidas de Caracas y de otras ciudades donde el chavismo tenía un apoyo masivo. No son los tres millones de refugiados que ha provocado Maduro, los cuatro millones de personas subalimentadas (el 12 por ciento de la población según datos de la FAO), ni el hecho de que más de la mitad de los niños sufran desnutrición o que el 87 por ciento de los venezolanos sean pobres lo que ha provocado las movilizaciones en un país donde toda la información es controlada por el oficialismo. La situación parece nueva.

Ahora Guaidó y todo lo que se mueve en torno a él ha tenido la virtud de generar esperanza. El presidente interino ha tenido el acierto de proponer una amnistía para los militares y policías. Y de difundirla en reuniones por las calles. La amnistía es un gesto muy significativo en la que durante mucho tiempo ha sido una Venezuela despiadadamente polarizada. No se entiende la llegada al poder de Hugo Chávez sin la polarización entre pobres y ricos. No se entiende Venezuela sin una polarización entre el Gobierno y los demócratas que, a su vez, han mostrado una división casi perpetua en los últimos años.

>Editorial

Venezuela, el cambio desde abajo

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Estados Unidos reconsidera su mítico derecho a la felicidad

Giorgio Vittadini

Las elecciones de medio mandato de Estados Unidos del pasado 6 de noviembre, desde el punto de vista del analista político no han tenido nada realmente excepcional. El pato no ha acabado cojo del todo, como se suele decir en el mundo anglosajón, con la imagen que identifica a un presidente de EE.UU que pierde la mayoría en el Congreso. Resumiendo mucho, al perder la cámara, Donald Trump podrá ver bloqueadas sus leyes fundamentales sobre política interna, como impuestos e inmigración, pero reforzado en el Senado no tendrá condicionamientos importantes en política exterior, que es de su estricta competencia, y podrá ver confirmados muchos de los nombramientos importantes que vaya a hacer.

Si se confirma el hecho de que las elecciones de medio mandato se usan tradicionalmente para reequilibrar el poder entre fuerzas políticas, y resulta por tanto habitual que suelan ir acompañadas de un castigo al presidente en el cargo (también la pasó a líderes considerados de éxito, como Ronald Reagan o Barack Obama), podríamos concluir que no hay nada nuevo bajo el sol. Pero en realidad, EE.UU está viviendo la crisis de identidad más aguda de toda su historia. Hasta el punto de que, como me comentaba un amigo californiano, el sentimiento dominante está atravesado por preguntas angustiosas, como “¿todavía existe un pueblo americano?, ¿qué significa ser americanos?, ¿qué es capaz de unir?”. Otro amigo neoyorquino me decía: “Nunca he visto un país tan partido en dos: dos sociedades totalmente divididas que parecen no tener nada que decirse y tampoco quieren intentarlo”.

En realidad, hay muchísimas facciones, tantas que se vuelve a hablar de tribalismo. Los Estados Unidos nacieron con una gran ambición, la de afirmar el derecho de todos a perseguir el progreso y la felicidad, como recita la Constitución de 1776. “Los pueblos americanos reconocen la dignidad de la persona, y sus constituciones nacionales reconocen que las instituciones jurídicas y políticas, que regulan la vida de la sociedad humana, tienen como principal objetivo la tutela de los derechos esenciales del hombre y la creación de condiciones que le permitan realizar un progreso espiritual y material, y alcanzar la felicidad”.

Es la idea de que cualquiera puede hacerse rico, elevarse socialmente, favorecerse del dinamismo excepcional de la vida económica. A fin de cuentas, es la misma idea de la conquista del Oeste, la frontera que se convierte en dinámica cotidiana: aun afrontando peligros, dificultades enormes, incluso violencia y abusos –muchos, en comparación con el resto del mundo–, lo conseguirán. Una selección basada en el mérito, en las capacidades, en el valor, tal como documenta la mayoría de las películas que vienen del otro lado del charco. Pero se trata de una afirmación de igualdad que ha producido en cambio profundas desigualdades. Pensemos en el genocidio de los nativos americanos, la discriminación racial que ni siquiera la guerra civil consiguió resolver. Así como los incontables perdedores que siguen poblando esta sociedad.

Estados Unidos reconsidera su mítico derecho a la felicidad

Giorgio Vittadini | 0 comentarios valoración: 2  22 votos
>Entrevista a Edgardo Pinell

'Nicaragua ya es como Venezuela pero con buena economía'

P.D.

Edgardo Pinell, comunicador y activista de derechos humanos, se ha visto obligado a exiliarse de Nicaragua ante la presión de un régimen que persigue a los periodistas.

¿Por qué tuviste que salir de Nicaragua?

Porque realmente los comunicadores y los que hemos estado involucrados en la televisión, en la promoción de los derechos humanos, trabajo con estudiantes, etcétera ya hemos estado en el punto de mira del gobierno, y en ese sentido yo he recibido amenazas en redes sociales. Yo trabajaba en una revista donde tuve que ser bastante claro ante ciertas posturas de persecución y represión a los estudiantes, y parece ser que eso ha llegado a incomodar.

¿En este momento se puede decir que la situación actual en Nicaragua es la de una auténtica dictadura? La limitación de derechos de reunión, libertad de expresión y derechos fundamentales y la poca participación, ¿implican que es una dictadura o en el fondo, como Ortega ha sido elegido democráticamente, sigue siendo una democracia?

Es una dictadura incluso familiar en la que no solo está su esposa como vicepresidenta sino sus hijos, a través de los medios de comunicación, controlando y concentrando todos los poderes del Estado. En Nicaragua no hay una institución política, poder del Estado o entidad pública independiente, la Procuraduría de los Derechos Humanos no defiende los derechos humanos, hay una Fiscalía totalmente instrumentalizada para perseguir a los opositores, hay un poder judicial que trata de aparentar independencia pero no la tiene, como operadores políticos del gobierno; no hay separación de poderes. Es totalmente una dictadura. La única diferencia con Venezuela todavía es nada más una economía que aún resiste, pero no va a durar mucho tiempo.

¿Cómo ejerce el poder Ortega? ¿De qué mecanismos dispone para controlar el poder?

No es de manera inmediata. Ha ido acumulándolo desde su retorno, que efectivamente ha sido más o menos democrático, pero desde que dejó el poder en el 90 nunca lo perdió totalmente, como tampoco lo perdió el Frente Sandinista. Mantuvieron al menos una importante influencia sobre todo en el poder judicial, con mecanismos de financiación a través de favores político y este tipo de cosas. Al recuperar el poder efectivo en 2007 y ser reelegido en 2011, instaurando una mayoría parlamentaria fraudulentamente, luego va acumulando otros poderes del Estado, como el poder electoral, judicial, erario público, rendición de cuentas… Lo ha ido haciendo de manera paulatina, por eso ha sido tan difícil empujarlo hacia una transición democrática en estos meses. Eso ha sido complicado, pero él ya tiene en la práctica un soporte económico de Venezuela, de la dictadura venezolana, con 450 millones de dólares anuales desde 2007 que nunca pasaron por los presupuestos de la República, y eso ha supuesto otro mecanismo para mantener el poder, comprar medios de comunicación, grandes compañías para poder instaurarse como una dictadura tan férrea como la que tenemos.

¿Qué importancia ha tenido el cambio de posición de la Iglesia? Había antes cierta alianza o buena relación entre el sandinismo y la Iglesia y ahora en cambio eso se ha roto. ¿Por qué se ha roto y por qué es importante que se haya roto?

>Entrevista a Edgardo Pinell

'Nicaragua ya es como Venezuela pero con buena economía'

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Los volcanes no avisan

Alver Metalli

Volver a Nicaragua después de cuarenta años produce impresión. Estuve aquí otras veces, pero ahora es diferente: termina un ciclo y cada cosa se presenta acompañada por una acumulación de imágenes. También la revolución sandinista está terminando un ciclo. En aquel momento, hace cuarenta años, Daniel Ortega era uno de tantos muchachos que habían salido a la calle cargando fusiles poco sofisticados, la Guardia Nacional de Somoza estaba en desbandada y el dictador con el resto de sus fieles se ponía provisoriamente a salvo en Miami. Un año después, en septiembre de 1980, el disparo de una bazuca lo hizo saltar por el aire en Paraguay, ajusticiado por la mano larga de una revolución que no le había perdonado la crueldad de los últimos años. ¡Cuántas conclusiones simbólicas! Ahora Ortega, casado entre tanto con la señora Murillo, se encuentra acorralado por jóvenes como él, nietos de aquellos que lo impulsaron hasta el vértice de la pirámide y que no le perdonan que haya disparado contra estudiantes universitarios. “Los volcanes no avisan” dice la escritora María López Vigil. Y así es. La catastrófica erupción llegó el 19 de abril y arrasó con todo, como el terremoto de 1972 del que todavía se pueden ver rastros en el centro de Managua. Las paredes del edificio político y social construido por Daniel Ortega están llenas de grietas que anticipan el próximo derrumbe.

Los volcanes no avisan

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Bolsonaro, presidente: de contradicciones y decepciones

Antonio R. Rubio Plo

El electorado brasileño ha dado la espalda a los temores sobre la llegada del fascismo a su país, expresados por Noam Chomsky y otras catorce personalidades de izquierda en la prensa internacional, y ha votado por Jair Bolsonaro, el candidato del Partido Social Liberal (PSL), una agrupación que, sin embargo, ha obtenido una escasa representación parlamentaria, un 10% en la Cámara de Diputados y menos de un 5% en el Senado. El manifiesto alarmista de izquierdas, que apareció en la prensa internacional, animaba, en definitiva, a votar a Fernando Haddad, candidato del Partido de los Trabajadores (PT), a pesar de que era un testaferro de Lula da Silva, el expresidente condenado por corrupción. Desde esa perspectiva Haddad sería el candidato de la moderación frente al extremismo, pero dicho argumento no puede convencer a quienes están cansados de escándalos de corrupción, que afectan incluso al partido que, con Lula, pretendía dejar atrás otra época de desprestigio de la política.

Los electores han proporcionado a Bolsonaro un voto de confianza en detrimento de los partidos tradicionales. Con su voto han elevado al poder a un símbolo, más que a un hombre concreto. No es un voto de adhesión sino un voto de disconformidad con la situación existente, en la que las noticias sobre la corrupción o la violencia sorprenden a poca gente. Con todo, es un poco pronto para considerar al nuevo presidente como un Trump brasileño, aunque ambos coincidan en profusión de gestos extemporáneos. Coinciden también en que no simpatizan con los medios de comunicación mayoritarios, y parece que la Folha de Sao Paulo, un periódico casi centenario, no está entre las simpatías de Bolsonaro, aunque no es el único caso. El presidente electo acusa a esos medios de faltar a la verdad y el enfrentamiento está servido desde antes de iniciarse el mandato.

Cuando un candidato vence porque su discurso es un alegato contra el sistema, cabe preguntarse en qué momento decepcionará a la mayoría de los que le dieron la victoria, porque, en otras circunstancias, Bolsonaro habría quedado eliminado en la primera vuelta. Tiene, por tanto, muchos votos prestados. En el momento en que no se cuide a esos votantes, existe el riesgo de que se decepcionen pronto. Y las decepciones llegan cuando se quiere navegar entre dos aguas. Este es el caso de la economía, porque Bolsonaro pretende dar plenos poderes a Paulo Guedes, un gurú económico ultraliberal, que llevarían a la privatización de empresas públicas, algo capaz de aliviar el déficit público. Pero este enfoque liberal chocará, sin duda, con los sectores nacionalistas, entre los que hay antiguos militares, que abogan por el mantenimiento de empresas públicas como signo indispensable de la identidad de un país. Y nos olvidemos la cuestión ecológica. Se atribuye a Bolsonaro poca sensibilidad en estos temas, pues es, al igual que Trump, de los que niegan la existencia del cambio climático. Ni que decir tiene que cualquier iniciativa destinada a reducir la protección ambiental de la Amazonia encontrará un rechazo, amplificado por los medios de todo en el mundo, en sectores socio-políticos brasileños.

Bolsonaro, presidente: de contradicciones y decepciones

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Guerras entre pobres

Jorge Guerra

El aumento de la migración de venezolanos y nicaragüenses ha generado reacciones violentas de xenofobia y racismo. La cuestión se vuelve interesante porque nos plantea una América Latina, no solo como una región diversa y pluricultural sino, a la vez, como espacio donde confluyen fuertes herencias coloniales. La raza, la clase y el género siguen siendo los vectores principales de jerarquización y orden de la construcción del mundo social y cultural de las sociedades latinoamericanas.

Todo ello debe llevarnos a cuestionar, ¿cuáles son las causas socioculturales de los fenómenos que construyen la violencia contra los migrantes? En este sentido, existen tres grandes herencias de la modernidad que dibujan las coordenadas en torno a las acciones xenofóbicas y antimigrantes acontecidas en Brasil, Perú y Costa Rica: nacionalismo étnico, racismo excluyente y relación del capital y el trabajo. Cada uno de estos vectores se complementa como ingrediente del imaginario de determinados sectores sociales de la región.

En este marco, el nacionalismo étnico, por ejemplo, concibe a la sociedad como un organismo indivisible, cuyas características como el color de piel, el idioma y la religión se encuentran vinculadas a los antepasados. Dicha conexión se concibe como hereditaria, casi biológica, y por tanto toda nación se constituye a través de sus fronteras y delimitación territorial contra el exterior, de modo que la patria no se concibe como la suma de voluntades individuales, como plantea el nacionalismo liberal, sino como un todo único que trasciende a los individuos y cuya esencia alcanza una identidad metafísica.

En segundo lugar tenemos el racismo excluyente, que es un subproducto del nacionalismo étnico. Este tipo de ideología sirve como espejo identificador de un nosotros contra un exterior, que se considera un peligro para la armonía cultural. Por tanto, se concibe al otro como un factor de inseguridad y amenaza para el “yo”, y en consecuencia éste se siente invadido y violentado por la irrupción del “otro”. Al no poder procesar la amenaza como una simple diferencia, explota en la violencia, la discriminación y el exterminio como la forma de desarrollar aún más su sentido de identidad nacional.

Por último, la relación del capital y el trabajo produce un fenómeno sociocultural llamado racismo dominador, que mediante un discurso que apela a la multiculturalidad, exige que los otros, es decir, los migrantes, se adapten de forma subordinada y funcional a los intereses de la “nación”. El extraño solo es aceptado en tanto se asimila y mimetiza a la cultura dominante, y a la vez, como factor que contribuye como mano de obra barata a la economía del país. Es por esa razón que, por lo general, al capital le interesa la existencia de la migración irregular dado que las tasas de rendimiento del capital son superiores, producto de las ventajas competitivas de una fuerza de trabajo barata que reduce los costes de producción.

Guerras entre pobres

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Los ríos de leche y miel

Lucas de Haro

Con ese título enmarca Sergio Ramírez el formidable undécimo capítulo de su “Adiós muchachos”, un relato autobiográfico escrito hace veinte años que narra la revolución sandinista de 1979 y su subsiguiente larga década en el poder. Un libro que luce actual tras el Premio Cervantes recibido por Ramírez y las nuevas revueltas en Nicaragua.

El pasado otoño se anunció que el Cervantes iría para el nicaragüense Ramírez; yo había visitado ese país por primera vez en el mes de septiembre, lo que sumado a mis frecuentes viajes a las Américas me había despertado el interés en conocer a este nuevo vate. Sorprendentemente, me fue más fácil encontrar el libro en Madrid que en las librerías latinoamericanas, así que finalmente pude emprender la lectura hace algunas semanas.

Los primeros capítulos de “Adiós muchachos” se hacen fáciles de leer debido a la coherente y limpia escritura del autor; sin embargo, los excesivos datos y detalles acerca de la revolución del 79, sus idas y venidas, alianzas y tensiones, frentes, guerrillas y siglas me hacían perder mucha información de fondo. Se trata de un relato óptimo para los que disfrutan desarrollando complejos mapas de personajes y cronologías mientras leen. Superado este escollo, insisto en la agradabilísima lectura del libro, que muestra –entre otras muchas cosas– la hiperconectividad entre los países americanos (sin olvidar Canadá, ni mucho menos Estados Unidos). Una interconexión especialmente viva durante las múltiples aventuras sociales y políticas de la segunda mitad del siglo pasado y que sigue bien vigente hoy; probablemente porque ya se iniciara en los siglos de la conquista y las independencias. Especialmente relevante en el relato de Ramírez son los papeles que desempeñan Castro, Carter y Reagan. El primero, admirado por los revolucionarios nicaragüenses, pero cuyo apoyo no fue tan neto como el de los ticos. Por su lado, Carter manejó con mano izquierda el proceso de levantamiento sandinista y facilitó la salida de Somoza, pero todo cambió tras su derrota contra Reagan en 1980; a pesar de ello, siguió ligado con gran autoridad moral a todos los procesos de negociación y paz durante la década de los ochenta. Ramírez no perdona ni una sola de las decisiones de la Administración Reagan en Nicaragua, el exgobernador de California se empeñó en luchar contra cualquier germen de influencia soviética en su continente, por más que el autor relativiza las conexiones entre los sandinistas y Moscú. Ronnie lideraría el financiamiento sostenido de Los Contras (la contrarrevolución a los sandinistas) y, en consecuencia, más de una década de guerra que enlazaba con la que la revolución había declarado anteriormente a Somoza; igualmente, vetaría varios préstamos del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) al gobierno de Ortega y Ramírez. Pero las conexiones americanas no se restringen sólo a presidentes y cargos públicos, el libro nos permite ver también las interacciones literarias, políticas y de acción revolucionaria de Ramírez y sus muchachos con García Márquez y Cortázar entre otros.

Los ríos de leche y miel

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>Entrevista a Alejandro Patrón Costa

La censura contra los que defienden derechos humanos incómodos

Arturo Illia

El pasado 3 de mayo, durante la Feria del Libro internacional en Buenos Aires, se programó la proyección de la película “Será venganza”, dedicada a un tema bastante polémico y escabroso, es de los derechos humanos violados por los militares que prestaban servicio en los años 70, terribles, bajo el gobierno de la Junta Militar. Dirigida por Andrés Paternostro, describe unos hechos que se han visto sistemáticamente silenciados en una Argentina que sigue conociendo tan solo una versión de la historia de aquellos años.

Pero, con gran sorpresa, precisamente el día dedicado a la libertad de prensa, en nombre de la libertad de opinión, como se lee en el comunicado de los organizadores de la muestra, se toma la decisión de cancelar la proyección. Un hecho que no solo provoca las protestas de la prensa y de las organizaciones periodísticas, sino que, como suele pasar en estos casos, difunde la causa de la película de manera masiva, por internet y por otros medios. Hablamos de esto con Alejandro Patrón Costa, presidente del Centro de Estudios sobre Derechos Humanos en Salta, al norte de Argentina, que ha producido este largometraje.

¿Por qué esta película, que trata de los derechos humanos de los protagonistas de las violaciones, quienes son vistos en el mundo entero como parte de una dictadura genocida?

En primer lugar, porque todas las personas, más allá de los delitos de los que estén acusados, deben gozar de derechos humanos. Son un sujeto de derecho y esto debe respetarse, cosa que no está sucediendo. Nuestro centro de estudios nace tomando como punto de partida precisamente esos años 70 que consideramos objeto de una interpretación falsa. Somos un grupo heterogéneo también a nivel ideológico, nos une la convicción de que en Argentina existe una versión creada que manipula la verdad, por eso nos hemos puesto la tarea de contar esta historia mostrándola en su totalidad, en toda su verdad. Al final lo que nos unió fue la destrucción de un monumento en la ciudad de Salta, dedicado a los militares que en 1975, en plena presidencia de Estela Martínez de Perón, lucharon contra el Ejército Revolucionario del Pueblo, una formación terrorista.

¿Qué pasó?

Les atacaron mientras estaban reformando una escuela. En 2012, un asesor vinculado antiguamente al ERP promovió la destrucción del monumento afirmando que los militares, chavales de 18 años que estaban prestando el servicio obligatorio, eran genocidas porque habían matado a dos militantes de ERP en aquel enfrentamiento. El colmo es que luego el monumento fue destruido por militares que pertenecían al mismo batallón que los jóvenes del 75. Eso nos unió, pero al principio no fue fácil, nos acusaban de defender el terrorismo de estado. Empezamos haciendo un documental sobre el combate de Manchalá que presentamos con gran éxito en 2012, justamente en la Feria del Libro, y a partir de ahí en todo un circuito cinematográfico, siempre con las salas llenas. La gente empezó así a hacerse una idea de la profunda manipulación que se ha hecho de aquellos años: no jóvenes idealistas como se ha descrito siempre a los miembros de organizaciones terroristas, sino miembros de un ejército regular, con grados y uniformes.

¿Cómo es la situación actual respecto a las violaciones de derechos humanos?

>Entrevista a Alejandro Patrón Costa

La censura contra los que defienden derechos humanos incómodos

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Maduro gana unas elecciones a las que el pueblo renunció

Arturo Illia

El Comité Nacional Electoral venezolano ha declarado vencedor de las elecciones al presidente Nicolás Maduro con 5,8 millones de votos entre el 45% de los electores que han votado, pues ya se anunciaba una abstención histórica. Hasta su aliado europeo Zapatero ha reconocido que estos datos apelan a un diálogo necesario, mientras los medios gubernamentales hablan de altos porcentajes de participación.

El propio Maduro, en el colegio Miguel Antonio Caro de la ciudad de Catia, donde ejerció su derecho al voto, saludó a un público inexistente, aunque también es cierto que fue el primero en acudir a votar, a las seis de la mañana. Después de ejercer su derecho, declaró que le dan igual todos aquellos que le definen como dictador. “El pueblo venezolano ha protagonizado hoy un acto de desobediencia civil histórico, desertando masivamente de los colegios. Más del 80% de la población ha rechazado la farsa con la que Maduro pretende entronizarse en el poder”, declaró el exalcalde de Caracas, exiliado en España, Antonio Ledezma.

Ya se han empezado a registrar las primeras denuncias de irregularidades. Por ejemplo, el candidato Javier Bertucci ha contado más de 1.400, que ha presentado con documentación y han sido tomadas en consideración por el CNE. Todo ello en una jornada electoral a la que la opositora MUD (Mesa de Unión Democrática) aconsejó renunciar. De ahí la creciente abstención, con cifras que algunos observadores llegan a situar en el 90%, lo que dejaría a la consulta como un fiasco total.

Un fiasco al que se suman anécdotas que pueden llegar a resultar hasta cómicas, como la participación de Diego Armando Maradona en el acto final de Maduro, culminando su discurso con un baile del ex “pibe de oro” ondeando la bandera venezolana, lo que ha suscitado numerosos comentarios sarcásticos sobre la capacidad de un exdeportista de fama mundial de hacerse cómplice de la tragedia que sacude a uno de los países potencialmente más ricos del mundo pero donde la situación se ha hecho catastrófica, hasta el punto de que más de 20.000 personas salen diariamente del país huyendo del hambre, las enfermedades y una inflación del 13.000%, que ha destrozado cualquier perspectiva de una vida digna de este nombre.

Parece bastante claro que Maduro ha ganado estas elecciones presidenciales, que se sitúan entre las mayores farsas que la historia moderna pueda recordar. Su adversario político, el candidato exmilitar Henry Falcon, que ha quedado en segundo puesto con 1.798.496 votos (de un total de votos de ocho millones en todo el país), ya ha pedido nuevas elecciones y la anulación de estas.

Maduro gana unas elecciones a las que el pueblo renunció

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La sabanización de la Amazonía

Rafael Marcoccia (Sao Paulo)

La desforestación de la selva amazónica está a punto de pasar un límite después del cual muchas zonas de esta región tropical sufrirían cambios irreversibles. Carlos Nobre, uno de los más respetados expertos del mundo en selva amazónica, fue quien dio la señal de alarma. En una entrevista concedida al semanario IstoÉ, una de las revistas más importantes de Brasil, Nobre afirma que “no estamos lejos del momento en que la Amazonia se convierta en una sabana árida”. El científico brasileño –quien junto con su colega Thomas Lovejoy, profesor del George Mason University de Estados Unidos, publicó en febrero un fuerte artículo sobre este tema en la renombrada revista académica Science Advances– afirma que “corremos el riesgo de perder uno de los mayores tesoros biológicos del planeta a cambio de muy poco”. Según el pronóstico de Nobre, los paisajes amazónicos podrían parecerse cada vez más al cerrado (la gran sabana tropical brasileña), pero más degradados, con una vegetación rala y de escasa biodiversidad.

Lamentablemente esta previsión resulta muy plausible, porque se estima que la mitad de las precipitaciones en la Amazonía se producen como resultado de la humedad de la evapotranspiración – la transpiración de los árboles – que aprovecha las corrientes de aire del Océano Atlántico. En el caso de que se perdiera una gran cantidad de árboles, la selva reciclaría menos lluvia, con un probable aumento de los incendios. La vegetación se iría alterando y se aceleraría el proceso de sabanización, transformando completamente el paisaje amazónico que conocemos.

Los primeros modelos elaborados muestran que se llegaría a ese punto de inflexión si la deforestación llegara al 40%. Por otra parte, en las últimas décadas hubo otros factores que empezaron a impactar en el ciclo hidrológico amazónico, como los cambios climáticos y el uso indiscriminado del fuego para eliminar los árboles caídos y limpiar ciertas áreas a fin de convertirlas en campos de cultivo o de pastoreo. “Si consideramos en conjunto todos estos factores, vemos que la selva ya se puede convertir en sabana con una deforestación acumulada del 20 o 25%, sin necesidad de llegar al 40% que estimamos antes” explica Carlos Nobre. “La Amazonía ya está en el límite, porque tiene desmantelado un 20% de su superficie, equivalente a 1 millón de kilómetros cuadrados, si bien el 15% de esta área (150.000 kilómetros cuadrados) se encuentran en proceso de recuperación”, dice.

La sabanización de la Amazonía

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La plaga de la corrupción en América Latina

Ricardo Galarza

Nadie podía imaginar hace unos cuatro años que la madeja que comenzó a desenredarse el 17 de marzo de 2014 con el anuncio en Brasil de la investigación judicial Lava Jato, el mayor escándalo de corrupción en la historia del continente, iba a dejar el tendal de gobernantes, políticos y empresarios por hechos de corrupción en 10 países de América Latina que a la fecha superan la friolera de 10.000 millones de dólares, según estimaciones oficiales. Y muchos menos que iba a provocar un terremoto político por la renuncia de un jefe de Estado, la destitución de un vicepresidente y el procesamiento con posibilidades ciertas de prisión de un popular ex mandatario.

Un capítulo relevante del Lava Jato es el que protagoniza la constructora brasileña Odebrecht desde que la Justicia de Brasil aceptó las confesiones de casi 80 ejecutivos y empleados de ese conglomerado –entre ellos, su expresidente Marcelo Odebrecht– a cambio de reducirles las penas. Confesiones que luego fueron comprobadas por la Justicia de la decena de países involucrados: el pago de sobornos a partidos políticos y funcionarios públicos con el objetivo de obtener la adjudicación de obras públicas para la compañía, lo que había sido una práctica frecuente por lo menos entre 2005 y 2016.

En los últimos días le tocó el turno al presidente de Perú, Pedro Pablo Kuczynski, quien renunció el miércoles 21 antes de ser destituido por el Congreso, en medio de un escándalo que arrastraba desde diciembre pasado por haber recibido coimas de Odebrecht cuando era ministro del ex presidente Alejandro Toledo. El propio Toledo es hoy un prófugo de la Justicia peruana, que lo ha condenado a prisión por haber recibido 20 millones de dólares de la empresa mediante la cual el Brasil del PT exportaba su modelo de corrupción a los demás países de la región.

El jueves los medios brasileños dieron a conocer que el Supremo Tribunal Federal postergó hasta el 4 de abril la decisión sobre el pedido del ex presidente Luiz Inacio Lula da Silva para evitar la prisión; pero le garantizó que no será encarcelado hasta que concluya el debate. El anuncio da un respiro al otrora mundialmente aclamado líder de la izquierda brasileña, que corría riesgo inminente de ir preso si un tribunal de apelaciones rechazase el próximo lunes sus últimos recursos de segunda instancia.

El Lava Jato, y sus derivaciones, es un megaescándalo, una gigantesca trama de corrupción sin precedentes. Nunca se había visto caer en desgracia a tantos gobiernos, presidentes y ex mandatarios por el mismo esquema de cohechos, y prácticamente con la misma empresa.

Es cierto que en Brasil hay otras constructoras implicadas en la operación, como OAS (por la que Lula está acusado de recibir un apartamento de lujo en un balneario paulista a cambio de contratos de obra con Petrobras), Queiroz Galvão, Camargo Correa, UTC y Andrade Gutierrez. Pero Odebrecht es, por mucho, la más comprometida. Sus perjuicios al Estado brasileño se estiman en cerca de 3.000 millones de dólares, según cifras de la Policía Federal del Brasil; casi lo mismo que el causado por las otras cinco juntas. Mientras que en los demás países de la región Odebrecht parece haber tenido el monopolio de la operación.

La plaga de la corrupción en América Latina

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>COLOMBIA

La hora de las venganzas

Luis Badilla

María Paulina Riveros, vice Procuradora nacional de Colombia, confirmó que desde el día de la firma de la paz entre las Farc y el gobierno, tras 50 años de guerra civil, fueron asesinadas 50 personas relacionadas con las ex Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc). El vicepresidente colombiano Óscar Naranjo proporcionó ulteriores detalles, sumamente alarmantes. Fueron asesinados 12 colombianos de las familias de miembros de las Farc, 28 ex guerrilleros del movimiento armado y otros 10 líderes sociales vinculados a la ex guerrilla.

El informe del gobierno y de la justicia de Colombia traza un balance desde el 30 de noviembre de 2016, día de la firma definitiva del Acuerdo de paz, hasta hoy. Al mismo tiempo, los responsables colombianos informaron que en estos 14 meses se registraron 44 ataques de la llamada “Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común” (Farc), grupo contrario a los acuerdos de paz que ha recuperado deliberadamente, modificándolo, el histórico acrónimo Farc (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia). En estos operativos murieron 50 personas. Hasta el momento la Justicia tiene en sus manos 20 individuos gravemente sospechosos de haber participado en estas acciones homicidas.

El jueves 7 de septiembre del año pasado, el Papa Francisco, consciente de las futuras insidias para el delicado y frágil proceso de paz tras años de complejas negociaciones, cuando comenzaba su visita para apoyar y consolidar el logro de esta paz tan intensamente deseada por la mayoría de los colombianos, concluyó su alocución a las autoridades de Colombia diciendo: «Señoras y señores, tienen delante de sí una hermosa y noble misión, que es al mismo tiempo una difícil tarea. Resuena en el corazón de cada colombiano el aliento del gran compatriota Gabriel García Márquez: “Sin embargo, frente a la opresión, el saqueo y el abandono, nuestra respuesta es la vida. Ni los diluvios ni las pestes, ni las hambrunas ni los cataclismos, ni siquiera las guerras eternas a través de los siglos y los siglos han conseguido reducir la ventaja tenaz de la vida sobre la muerte. Una ventaja que aumenta y se acelera». Es posible entonces, continúa el escritor, «una nueva y arrasadora utopía de la vida, donde nadie pueda decidir por otros hasta la forma de morir, donde de veras sea cierto el amor y sea posible la felicidad, y donde las estirpes condenadas a cien años de soledad tengan por fin y para siempre una segunda oportunidad sobre la tierra” (Discurso de aceptación del premio Nobel, 1982). Es mucho el tiempo pasado en el odio y la venganza… La soledad de estar siempre enfrentados ya se cuenta por décadas y huele a cien años; no queremos que cualquier tipo de violencia restrinja o anule ni una vida más. Y quise venir hasta aquí para decirles que no están solos, que somos muchos los que queremos acompañarlos en este paso; este viaje quiere ser un aliciente para ustedes, un aporte que en algo allane el camino hacia la reconciliación y la paz».

>COLOMBIA

La hora de las venganzas

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>Entrevista a Colette Capriles

'El gobierno parece realmente decidido a cerrar la vía electoral como medio para la lucha política'

Fernando de Haro

¿Qué consecuencias tiene que Maduro haya adelantado también las elecciones legislativas haciéndolas coincidir con las presidenciales?

Hasta ahora no es oficial, y habrá que ver cómo responde el Consejo Nacional Electoral ante el desafío técnico de hacer esas mega-elecciones en tan corto tiempo. Diosdado Cabello declaró que introduciría la solicitud ante la ANC la próxima semana, lo que quiere decir que se está examinando la situación y sobre todo las reacciones tanto internas (dentro del chavismo) como en general. Lo que hay que resaltar es que aumenta exponencialmente el costo de deslegitimación de estas elecciones. Uno de los precandidatos de oposición que pretendía competir a pesar de la decisión de la MUD de no participar, Claudio Fermín, declinó hacerlo precisamente por esta nueva situación. Henri Falcón, el otro precandidato que, por su origen chavista, decía poder movilizar a los descontentos de ambos bandos y reunir el voto opositor a pesar de las condiciones deplorables de la elección, ha emitido un comunicado en el que repudia este nuevo escenario y sugiere que no participaría en caso de confirmarse. La inscripción de los candidatos está pautada para los próximos días, de modo que no se sabe qué puede pasar con esa decisión de Falcón. En otras palabras, este anuncio dinamita la poca verosimilitud que tenían las elecciones presidenciales y hay que preguntarse qué busca el gobierno de Maduro con eso. Por una parte se puede pensar que, dado que la elección presidencial no será reconocida internacionalmente, es poco el costo de hacerlas completamente ilegales y de paso barrer a la oposición al quitarle el único espacio institucional que domina, que es la Asamblea Nacional. Otra posibilidad es que con esta maniobra el gobierno retrase las elecciones (por razones supuestamente técnicas por lo complicado de la elección) y con ello responda a una de las objeciones más importantes (pero no la única) de la comunidad internacional y de la oposición, obligando a una nueva ronda de deliberaciones acerca de las condiciones electorales, fecha, etc. que podría romper el acuerdo ya alcanzado en el seno de la MUD. En todo caso como hipótesis de trabajo hay que verlo como un paso más hacia la radicalización. Las reacciones internacionales no han sido hasta ahora muchas, pero llegarán sin duda en los próximos días.

Voluntad Popular (Leopoldo López) y Primero Justicia (Capriles), tan separados en muchas cosas, han rechazado las elecciones. ¿Es una buena señal?

>Entrevista a Colette Capriles

'El gobierno parece realmente decidido a cerrar la vía electoral como medio para la lucha política'

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Fronteras peligrosas

Nicolás Arizmendi

Fuerte disminución de los intentos de ingreso ilegal a los Estados Unidos en 2017, pero incremento del número de migrantes muertos en la frontera. Un informe de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) registra que 412 personas murieron el año pasado en ambos lados de la frontera, 38 más que en 2016. En el primer mes de 2018 ya contabilizó 16 víctimas. Al aumento de decesos en la frontera, corresponde un menor número de detenciones realizadas por los agentes federales, que en el mismo año considerado por el informe se redujeron un 44 por ciento, pasando de 611.000 en 2016 a 314.000 en 2017.

«El aumento del número de muertos es preocupante desde el momento que los datos a disposición muestran que el año pasado muchos menos migrantes ingresaron a Estados Unidos a través del límite con México» comentó Frank Lacko, quien dirige el centro de análisis de datos de la Organización Internacional para las Migraciones. Solamente cinco de las muertes registradas, destaca el especialista, fueron oficialmente atribuidas a actos de violencia. La mayoría de los cuerpos se encontraron en el desierto, donde muchos pierden la vida por falta de agua.

Según la organización, el nexo entre estos datos contradictorios radica en el hecho de que al aumentar las probabilidades de ser arrestados, los inmigrantes eligen rutas cada vez más remotas para evitarlo. Además, la agencia observa que la exposición prolongada a condiciones extremas en la frontera, donde las temperaturas alcanzan marcas de 40 grados, unido a la dificultad para asistir a las personas que se encuentran en áreas remotas, son las principales causas de muerte en esos tramos limítrofes. El límite con el estado de Texas (USA) es una de las zonas más preocupantes con un total de 191 muertos en 2017, un 26% más que en 2016, cuando la cifra anual llegó a 151 decesos.

Los datos publicados en estos días se recolectaron a través del Proyecto Missing Migrants de la Organización Internacional para los Migrantes, que desde su creación en 2014 ha registrado un total de 1.469 muertos en esta frontera, equivalente a una por día.

Fronteras peligrosas

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>COLOMBIA

Héroes después del conflicto

Elisabetta Fauda

Mariela López es una maestra de Dabeiba, una pequeña localidad de la provincia de Antioquía fundada por un grupo de colonos en 1850. Los veinte mil habitantes que viven entre el pueblo y la zona cercana han sufrido mucho durante los años del conflicto del gobierno con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc). La mayoría de ellos se vieron obligados a abandonar su casa y buscar refugio en lugares más tranquilos. A ella le raptaron a un hermano y mataron a su marido. Los guerrilleros la obligaron a esconder fusiles en la escuela donde trabajaba y se llevaron a sus alumnos para que pelearan con las Farc. Es mucho más de lo que una persona puede soportar, pero Mariela López nunca dejó de ser maestra, y poco más de un año después que terminó el conflicto, sigue en su puesto y sigue enseñando a los niños a leer y hacer cuentas, sin discriminar a los pequeños por las decisiones que sus padres tomaron durante la guerra.

Los acuerdos de paz firmados por el gobierno y las Farc permitieron la creación de espacios destinados a la capacitación y reincorporación de las familias involucradas en la guerra y de los mismos guerrilleros. En Llano Grande, el pueblo donde se encuentra la escuela dedicada a Madre Laura Montoya, también educadora y reconocida como santa por el Papa Francisco después de su elección en mayo de 2013, Mariela López enseña a los que fueron gravemente heridos por la guerrilla en una zona donde quedaron solamente cuatro familias. Hoy, debido al programa de reincorporación, los habitantes fueron aumentando hasta llegar a 400. Ciento setenta son campesinos y 230 ex combatientes con sus familias, y entre ellos hay 60 niños.

El proceso de reconciliación es lento, pero progresa. En las calles se ven soldados y policías que juegan al fútbol con víctimas y ex guerrilleros, o ayudando a mejorar la infraestructura de la pequeña localidad. Reparan y pintan las paredes de la escuela y de las casas, arreglan las calles y caminos veredales, delimitan una cancha de fútbol y preparan la tierra para sembrar huertas.

Cuando Mariela López supo que su pueblo entraría en el programa de Capacitación y Reincorporación, hizo las maletas para irse con sus dos hijas, pero después decidió quedarse. “Mi temor era cómo iba a ser la convivencia con los desmovilizados, el cambio cultural y en qué se me iba a convertir el salón de clases, pero era un reto que debía asumir”, confiesa en una entrevista realizada por la periodista Deicy Johana Pareja para el diario colombiano El Tiempo.

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Héroes después del conflicto

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