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17 NOVIEMBRE 2018
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>Entrevista a Edgardo Pinell

`Nicaragua ya es como Venezuela pero con buena economía`

P.D.

Edgardo Pinell, comunicador y activista de derechos humanos, se ha visto obligado a exiliarse de Nicaragua ante la presión de un régimen que persigue a los periodistas.

¿Por qué tuviste que salir de Nicaragua?

Porque realmente los comunicadores y los que hemos estado involucrados en la televisión, en la promoción de los derechos humanos, trabajo con estudiantes, etcétera ya hemos estado en el punto de mira del gobierno, y en ese sentido yo he recibido amenazas en redes sociales. Yo trabajaba en una revista donde tuve que ser bastante claro ante ciertas posturas de persecución y represión a los estudiantes, y parece ser que eso ha llegado a incomodar.

¿En este momento se puede decir que la situación actual en Nicaragua es la de una auténtica dictadura? La limitación de derechos de reunión, libertad de expresión y derechos fundamentales y la poca participación, ¿implican que es una dictadura o en el fondo, como Ortega ha sido elegido democráticamente, sigue siendo una democracia?

Es una dictadura incluso familiar en la que no solo está su esposa como vicepresidenta sino sus hijos, a través de los medios de comunicación, controlando y concentrando todos los poderes del Estado. En Nicaragua no hay una institución política, poder del Estado o entidad pública independiente, la Procuraduría de los Derechos Humanos no defiende los derechos humanos, hay una Fiscalía totalmente instrumentalizada para perseguir a los opositores, hay un poder judicial que trata de aparentar independencia pero no la tiene, como operadores políticos del gobierno; no hay separación de poderes. Es totalmente una dictadura. La única diferencia con Venezuela todavía es nada más una economía que aún resiste, pero no va a durar mucho tiempo.

¿Cómo ejerce el poder Ortega? ¿De qué mecanismos dispone para controlar el poder?

No es de manera inmediata. Ha ido acumulándolo desde su retorno, que efectivamente ha sido más o menos democrático, pero desde que dejó el poder en el 90 nunca lo perdió totalmente, como tampoco lo perdió el Frente Sandinista. Mantuvieron al menos una importante influencia sobre todo en el poder judicial, con mecanismos de financiación a través de favores político y este tipo de cosas. Al recuperar el poder efectivo en 2007 y ser reelegido en 2011, instaurando una mayoría parlamentaria fraudulentamente, luego va acumulando otros poderes del Estado, como el poder electoral, judicial, erario público, rendición de cuentas… Lo ha ido haciendo de manera paulatina, por eso ha sido tan difícil empujarlo hacia una transición democrática en estos meses. Eso ha sido complicado, pero él ya tiene en la práctica un soporte económico de Venezuela, de la dictadura venezolana, con 450 millones de dólares anuales desde 2007 que nunca pasaron por los presupuestos de la República, y eso ha supuesto otro mecanismo para mantener el poder, comprar medios de comunicación, grandes compañías para poder instaurarse como una dictadura tan férrea como la que tenemos.

¿Qué importancia ha tenido el cambio de posición de la Iglesia? Había antes cierta alianza o buena relación entre el sandinismo y la Iglesia y ahora en cambio eso se ha roto. ¿Por qué se ha roto y por qué es importante que se haya roto?

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'Nicaragua ya es como Venezuela pero con buena economía'

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Los volcanes no avisan

Alver Metalli

Volver a Nicaragua después de cuarenta años produce impresión. Estuve aquí otras veces, pero ahora es diferente: termina un ciclo y cada cosa se presenta acompañada por una acumulación de imágenes. También la revolución sandinista está terminando un ciclo. En aquel momento, hace cuarenta años, Daniel Ortega era uno de tantos muchachos que habían salido a la calle cargando fusiles poco sofisticados, la Guardia Nacional de Somoza estaba en desbandada y el dictador con el resto de sus fieles se ponía provisoriamente a salvo en Miami. Un año después, en septiembre de 1980, el disparo de una bazuca lo hizo saltar por el aire en Paraguay, ajusticiado por la mano larga de una revolución que no le había perdonado la crueldad de los últimos años. ¡Cuántas conclusiones simbólicas! Ahora Ortega, casado entre tanto con la señora Murillo, se encuentra acorralado por jóvenes como él, nietos de aquellos que lo impulsaron hasta el vértice de la pirámide y que no le perdonan que haya disparado contra estudiantes universitarios. “Los volcanes no avisan” dice la escritora María López Vigil. Y así es. La catastrófica erupción llegó el 19 de abril y arrasó con todo, como el terremoto de 1972 del que todavía se pueden ver rastros en el centro de Managua. Las paredes del edificio político y social construido por Daniel Ortega están llenas de grietas que anticipan el próximo derrumbe.

Los volcanes no avisan

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Bolsonaro, presidente: de contradicciones y decepciones

Antonio R. Rubio Plo

El electorado brasileño ha dado la espalda a los temores sobre la llegada del fascismo a su país, expresados por Noam Chomsky y otras catorce personalidades de izquierda en la prensa internacional, y ha votado por Jair Bolsonaro, el candidato del Partido Social Liberal (PSL), una agrupación que, sin embargo, ha obtenido una escasa representación parlamentaria, un 10% en la Cámara de Diputados y menos de un 5% en el Senado. El manifiesto alarmista de izquierdas, que apareció en la prensa internacional, animaba, en definitiva, a votar a Fernando Haddad, candidato del Partido de los Trabajadores (PT), a pesar de que era un testaferro de Lula da Silva, el expresidente condenado por corrupción. Desde esa perspectiva Haddad sería el candidato de la moderación frente al extremismo, pero dicho argumento no puede convencer a quienes están cansados de escándalos de corrupción, que afectan incluso al partido que, con Lula, pretendía dejar atrás otra época de desprestigio de la política.

Los electores han proporcionado a Bolsonaro un voto de confianza en detrimento de los partidos tradicionales. Con su voto han elevado al poder a un símbolo, más que a un hombre concreto. No es un voto de adhesión sino un voto de disconformidad con la situación existente, en la que las noticias sobre la corrupción o la violencia sorprenden a poca gente. Con todo, es un poco pronto para considerar al nuevo presidente como un Trump brasileño, aunque ambos coincidan en profusión de gestos extemporáneos. Coinciden también en que no simpatizan con los medios de comunicación mayoritarios, y parece que la Folha de Sao Paulo, un periódico casi centenario, no está entre las simpatías de Bolsonaro, aunque no es el único caso. El presidente electo acusa a esos medios de faltar a la verdad y el enfrentamiento está servido desde antes de iniciarse el mandato.

Cuando un candidato vence porque su discurso es un alegato contra el sistema, cabe preguntarse en qué momento decepcionará a la mayoría de los que le dieron la victoria, porque, en otras circunstancias, Bolsonaro habría quedado eliminado en la primera vuelta. Tiene, por tanto, muchos votos prestados. En el momento en que no se cuide a esos votantes, existe el riesgo de que se decepcionen pronto. Y las decepciones llegan cuando se quiere navegar entre dos aguas. Este es el caso de la economía, porque Bolsonaro pretende dar plenos poderes a Paulo Guedes, un gurú económico ultraliberal, que llevarían a la privatización de empresas públicas, algo capaz de aliviar el déficit público. Pero este enfoque liberal chocará, sin duda, con los sectores nacionalistas, entre los que hay antiguos militares, que abogan por el mantenimiento de empresas públicas como signo indispensable de la identidad de un país. Y nos olvidemos la cuestión ecológica. Se atribuye a Bolsonaro poca sensibilidad en estos temas, pues es, al igual que Trump, de los que niegan la existencia del cambio climático. Ni que decir tiene que cualquier iniciativa destinada a reducir la protección ambiental de la Amazonia encontrará un rechazo, amplificado por los medios de todo en el mundo, en sectores socio-políticos brasileños.

Bolsonaro, presidente: de contradicciones y decepciones

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Guerras entre pobres

Jorge Guerra

El aumento de la migración de venezolanos y nicaragüenses ha generado reacciones violentas de xenofobia y racismo. La cuestión se vuelve interesante porque nos plantea una América Latina, no solo como una región diversa y pluricultural sino, a la vez, como espacio donde confluyen fuertes herencias coloniales. La raza, la clase y el género siguen siendo los vectores principales de jerarquización y orden de la construcción del mundo social y cultural de las sociedades latinoamericanas.

Todo ello debe llevarnos a cuestionar, ¿cuáles son las causas socioculturales de los fenómenos que construyen la violencia contra los migrantes? En este sentido, existen tres grandes herencias de la modernidad que dibujan las coordenadas en torno a las acciones xenofóbicas y antimigrantes acontecidas en Brasil, Perú y Costa Rica: nacionalismo étnico, racismo excluyente y relación del capital y el trabajo. Cada uno de estos vectores se complementa como ingrediente del imaginario de determinados sectores sociales de la región.

En este marco, el nacionalismo étnico, por ejemplo, concibe a la sociedad como un organismo indivisible, cuyas características como el color de piel, el idioma y la religión se encuentran vinculadas a los antepasados. Dicha conexión se concibe como hereditaria, casi biológica, y por tanto toda nación se constituye a través de sus fronteras y delimitación territorial contra el exterior, de modo que la patria no se concibe como la suma de voluntades individuales, como plantea el nacionalismo liberal, sino como un todo único que trasciende a los individuos y cuya esencia alcanza una identidad metafísica.

En segundo lugar tenemos el racismo excluyente, que es un subproducto del nacionalismo étnico. Este tipo de ideología sirve como espejo identificador de un nosotros contra un exterior, que se considera un peligro para la armonía cultural. Por tanto, se concibe al otro como un factor de inseguridad y amenaza para el “yo”, y en consecuencia éste se siente invadido y violentado por la irrupción del “otro”. Al no poder procesar la amenaza como una simple diferencia, explota en la violencia, la discriminación y el exterminio como la forma de desarrollar aún más su sentido de identidad nacional.

Por último, la relación del capital y el trabajo produce un fenómeno sociocultural llamado racismo dominador, que mediante un discurso que apela a la multiculturalidad, exige que los otros, es decir, los migrantes, se adapten de forma subordinada y funcional a los intereses de la “nación”. El extraño solo es aceptado en tanto se asimila y mimetiza a la cultura dominante, y a la vez, como factor que contribuye como mano de obra barata a la economía del país. Es por esa razón que, por lo general, al capital le interesa la existencia de la migración irregular dado que las tasas de rendimiento del capital son superiores, producto de las ventajas competitivas de una fuerza de trabajo barata que reduce los costes de producción.

Guerras entre pobres

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Los ríos de leche y miel

Lucas de Haro

Con ese título enmarca Sergio Ramírez el formidable undécimo capítulo de su “Adiós muchachos”, un relato autobiográfico escrito hace veinte años que narra la revolución sandinista de 1979 y su subsiguiente larga década en el poder. Un libro que luce actual tras el Premio Cervantes recibido por Ramírez y las nuevas revueltas en Nicaragua.

El pasado otoño se anunció que el Cervantes iría para el nicaragüense Ramírez; yo había visitado ese país por primera vez en el mes de septiembre, lo que sumado a mis frecuentes viajes a las Américas me había despertado el interés en conocer a este nuevo vate. Sorprendentemente, me fue más fácil encontrar el libro en Madrid que en las librerías latinoamericanas, así que finalmente pude emprender la lectura hace algunas semanas.

Los primeros capítulos de “Adiós muchachos” se hacen fáciles de leer debido a la coherente y limpia escritura del autor; sin embargo, los excesivos datos y detalles acerca de la revolución del 79, sus idas y venidas, alianzas y tensiones, frentes, guerrillas y siglas me hacían perder mucha información de fondo. Se trata de un relato óptimo para los que disfrutan desarrollando complejos mapas de personajes y cronologías mientras leen. Superado este escollo, insisto en la agradabilísima lectura del libro, que muestra –entre otras muchas cosas– la hiperconectividad entre los países americanos (sin olvidar Canadá, ni mucho menos Estados Unidos). Una interconexión especialmente viva durante las múltiples aventuras sociales y políticas de la segunda mitad del siglo pasado y que sigue bien vigente hoy; probablemente porque ya se iniciara en los siglos de la conquista y las independencias. Especialmente relevante en el relato de Ramírez son los papeles que desempeñan Castro, Carter y Reagan. El primero, admirado por los revolucionarios nicaragüenses, pero cuyo apoyo no fue tan neto como el de los ticos. Por su lado, Carter manejó con mano izquierda el proceso de levantamiento sandinista y facilitó la salida de Somoza, pero todo cambió tras su derrota contra Reagan en 1980; a pesar de ello, siguió ligado con gran autoridad moral a todos los procesos de negociación y paz durante la década de los ochenta. Ramírez no perdona ni una sola de las decisiones de la Administración Reagan en Nicaragua, el exgobernador de California se empeñó en luchar contra cualquier germen de influencia soviética en su continente, por más que el autor relativiza las conexiones entre los sandinistas y Moscú. Ronnie lideraría el financiamiento sostenido de Los Contras (la contrarrevolución a los sandinistas) y, en consecuencia, más de una década de guerra que enlazaba con la que la revolución había declarado anteriormente a Somoza; igualmente, vetaría varios préstamos del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) al gobierno de Ortega y Ramírez. Pero las conexiones americanas no se restringen sólo a presidentes y cargos públicos, el libro nos permite ver también las interacciones literarias, políticas y de acción revolucionaria de Ramírez y sus muchachos con García Márquez y Cortázar entre otros.

Los ríos de leche y miel

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>Entrevista a Alejandro Patrón Costa

La censura contra los que defienden derechos humanos incómodos

Arturo Illia

El pasado 3 de mayo, durante la Feria del Libro internacional en Buenos Aires, se programó la proyección de la película “Será venganza”, dedicada a un tema bastante polémico y escabroso, es de los derechos humanos violados por los militares que prestaban servicio en los años 70, terribles, bajo el gobierno de la Junta Militar. Dirigida por Andrés Paternostro, describe unos hechos que se han visto sistemáticamente silenciados en una Argentina que sigue conociendo tan solo una versión de la historia de aquellos años.

Pero, con gran sorpresa, precisamente el día dedicado a la libertad de prensa, en nombre de la libertad de opinión, como se lee en el comunicado de los organizadores de la muestra, se toma la decisión de cancelar la proyección. Un hecho que no solo provoca las protestas de la prensa y de las organizaciones periodísticas, sino que, como suele pasar en estos casos, difunde la causa de la película de manera masiva, por internet y por otros medios. Hablamos de esto con Alejandro Patrón Costa, presidente del Centro de Estudios sobre Derechos Humanos en Salta, al norte de Argentina, que ha producido este largometraje.

¿Por qué esta película, que trata de los derechos humanos de los protagonistas de las violaciones, quienes son vistos en el mundo entero como parte de una dictadura genocida?

En primer lugar, porque todas las personas, más allá de los delitos de los que estén acusados, deben gozar de derechos humanos. Son un sujeto de derecho y esto debe respetarse, cosa que no está sucediendo. Nuestro centro de estudios nace tomando como punto de partida precisamente esos años 70 que consideramos objeto de una interpretación falsa. Somos un grupo heterogéneo también a nivel ideológico, nos une la convicción de que en Argentina existe una versión creada que manipula la verdad, por eso nos hemos puesto la tarea de contar esta historia mostrándola en su totalidad, en toda su verdad. Al final lo que nos unió fue la destrucción de un monumento en la ciudad de Salta, dedicado a los militares que en 1975, en plena presidencia de Estela Martínez de Perón, lucharon contra el Ejército Revolucionario del Pueblo, una formación terrorista.

¿Qué pasó?

Les atacaron mientras estaban reformando una escuela. En 2012, un asesor vinculado antiguamente al ERP promovió la destrucción del monumento afirmando que los militares, chavales de 18 años que estaban prestando el servicio obligatorio, eran genocidas porque habían matado a dos militantes de ERP en aquel enfrentamiento. El colmo es que luego el monumento fue destruido por militares que pertenecían al mismo batallón que los jóvenes del 75. Eso nos unió, pero al principio no fue fácil, nos acusaban de defender el terrorismo de estado. Empezamos haciendo un documental sobre el combate de Manchalá que presentamos con gran éxito en 2012, justamente en la Feria del Libro, y a partir de ahí en todo un circuito cinematográfico, siempre con las salas llenas. La gente empezó así a hacerse una idea de la profunda manipulación que se ha hecho de aquellos años: no jóvenes idealistas como se ha descrito siempre a los miembros de organizaciones terroristas, sino miembros de un ejército regular, con grados y uniformes.

¿Cómo es la situación actual respecto a las violaciones de derechos humanos?

>Entrevista a Alejandro Patrón Costa

La censura contra los que defienden derechos humanos incómodos

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Maduro gana unas elecciones a las que el pueblo renunció

Arturo Illia

El Comité Nacional Electoral venezolano ha declarado vencedor de las elecciones al presidente Nicolás Maduro con 5,8 millones de votos entre el 45% de los electores que han votado, pues ya se anunciaba una abstención histórica. Hasta su aliado europeo Zapatero ha reconocido que estos datos apelan a un diálogo necesario, mientras los medios gubernamentales hablan de altos porcentajes de participación.

El propio Maduro, en el colegio Miguel Antonio Caro de la ciudad de Catia, donde ejerció su derecho al voto, saludó a un público inexistente, aunque también es cierto que fue el primero en acudir a votar, a las seis de la mañana. Después de ejercer su derecho, declaró que le dan igual todos aquellos que le definen como dictador. “El pueblo venezolano ha protagonizado hoy un acto de desobediencia civil histórico, desertando masivamente de los colegios. Más del 80% de la población ha rechazado la farsa con la que Maduro pretende entronizarse en el poder”, declaró el exalcalde de Caracas, exiliado en España, Antonio Ledezma.

Ya se han empezado a registrar las primeras denuncias de irregularidades. Por ejemplo, el candidato Javier Bertucci ha contado más de 1.400, que ha presentado con documentación y han sido tomadas en consideración por el CNE. Todo ello en una jornada electoral a la que la opositora MUD (Mesa de Unión Democrática) aconsejó renunciar. De ahí la creciente abstención, con cifras que algunos observadores llegan a situar en el 90%, lo que dejaría a la consulta como un fiasco total.

Un fiasco al que se suman anécdotas que pueden llegar a resultar hasta cómicas, como la participación de Diego Armando Maradona en el acto final de Maduro, culminando su discurso con un baile del ex “pibe de oro” ondeando la bandera venezolana, lo que ha suscitado numerosos comentarios sarcásticos sobre la capacidad de un exdeportista de fama mundial de hacerse cómplice de la tragedia que sacude a uno de los países potencialmente más ricos del mundo pero donde la situación se ha hecho catastrófica, hasta el punto de que más de 20.000 personas salen diariamente del país huyendo del hambre, las enfermedades y una inflación del 13.000%, que ha destrozado cualquier perspectiva de una vida digna de este nombre.

Parece bastante claro que Maduro ha ganado estas elecciones presidenciales, que se sitúan entre las mayores farsas que la historia moderna pueda recordar. Su adversario político, el candidato exmilitar Henry Falcon, que ha quedado en segundo puesto con 1.798.496 votos (de un total de votos de ocho millones en todo el país), ya ha pedido nuevas elecciones y la anulación de estas.

Maduro gana unas elecciones a las que el pueblo renunció

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La sabanización de la Amazonía

Rafael Marcoccia (Sao Paulo)

La desforestación de la selva amazónica está a punto de pasar un límite después del cual muchas zonas de esta región tropical sufrirían cambios irreversibles. Carlos Nobre, uno de los más respetados expertos del mundo en selva amazónica, fue quien dio la señal de alarma. En una entrevista concedida al semanario IstoÉ, una de las revistas más importantes de Brasil, Nobre afirma que “no estamos lejos del momento en que la Amazonia se convierta en una sabana árida”. El científico brasileño –quien junto con su colega Thomas Lovejoy, profesor del George Mason University de Estados Unidos, publicó en febrero un fuerte artículo sobre este tema en la renombrada revista académica Science Advances– afirma que “corremos el riesgo de perder uno de los mayores tesoros biológicos del planeta a cambio de muy poco”. Según el pronóstico de Nobre, los paisajes amazónicos podrían parecerse cada vez más al cerrado (la gran sabana tropical brasileña), pero más degradados, con una vegetación rala y de escasa biodiversidad.

Lamentablemente esta previsión resulta muy plausible, porque se estima que la mitad de las precipitaciones en la Amazonía se producen como resultado de la humedad de la evapotranspiración – la transpiración de los árboles – que aprovecha las corrientes de aire del Océano Atlántico. En el caso de que se perdiera una gran cantidad de árboles, la selva reciclaría menos lluvia, con un probable aumento de los incendios. La vegetación se iría alterando y se aceleraría el proceso de sabanización, transformando completamente el paisaje amazónico que conocemos.

Los primeros modelos elaborados muestran que se llegaría a ese punto de inflexión si la deforestación llegara al 40%. Por otra parte, en las últimas décadas hubo otros factores que empezaron a impactar en el ciclo hidrológico amazónico, como los cambios climáticos y el uso indiscriminado del fuego para eliminar los árboles caídos y limpiar ciertas áreas a fin de convertirlas en campos de cultivo o de pastoreo. “Si consideramos en conjunto todos estos factores, vemos que la selva ya se puede convertir en sabana con una deforestación acumulada del 20 o 25%, sin necesidad de llegar al 40% que estimamos antes” explica Carlos Nobre. “La Amazonía ya está en el límite, porque tiene desmantelado un 20% de su superficie, equivalente a 1 millón de kilómetros cuadrados, si bien el 15% de esta área (150.000 kilómetros cuadrados) se encuentran en proceso de recuperación”, dice.

La sabanización de la Amazonía

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La plaga de la corrupción en América Latina

Ricardo Galarza

Nadie podía imaginar hace unos cuatro años que la madeja que comenzó a desenredarse el 17 de marzo de 2014 con el anuncio en Brasil de la investigación judicial Lava Jato, el mayor escándalo de corrupción en la historia del continente, iba a dejar el tendal de gobernantes, políticos y empresarios por hechos de corrupción en 10 países de América Latina que a la fecha superan la friolera de 10.000 millones de dólares, según estimaciones oficiales. Y muchos menos que iba a provocar un terremoto político por la renuncia de un jefe de Estado, la destitución de un vicepresidente y el procesamiento con posibilidades ciertas de prisión de un popular ex mandatario.

Un capítulo relevante del Lava Jato es el que protagoniza la constructora brasileña Odebrecht desde que la Justicia de Brasil aceptó las confesiones de casi 80 ejecutivos y empleados de ese conglomerado –entre ellos, su expresidente Marcelo Odebrecht– a cambio de reducirles las penas. Confesiones que luego fueron comprobadas por la Justicia de la decena de países involucrados: el pago de sobornos a partidos políticos y funcionarios públicos con el objetivo de obtener la adjudicación de obras públicas para la compañía, lo que había sido una práctica frecuente por lo menos entre 2005 y 2016.

En los últimos días le tocó el turno al presidente de Perú, Pedro Pablo Kuczynski, quien renunció el miércoles 21 antes de ser destituido por el Congreso, en medio de un escándalo que arrastraba desde diciembre pasado por haber recibido coimas de Odebrecht cuando era ministro del ex presidente Alejandro Toledo. El propio Toledo es hoy un prófugo de la Justicia peruana, que lo ha condenado a prisión por haber recibido 20 millones de dólares de la empresa mediante la cual el Brasil del PT exportaba su modelo de corrupción a los demás países de la región.

El jueves los medios brasileños dieron a conocer que el Supremo Tribunal Federal postergó hasta el 4 de abril la decisión sobre el pedido del ex presidente Luiz Inacio Lula da Silva para evitar la prisión; pero le garantizó que no será encarcelado hasta que concluya el debate. El anuncio da un respiro al otrora mundialmente aclamado líder de la izquierda brasileña, que corría riesgo inminente de ir preso si un tribunal de apelaciones rechazase el próximo lunes sus últimos recursos de segunda instancia.

El Lava Jato, y sus derivaciones, es un megaescándalo, una gigantesca trama de corrupción sin precedentes. Nunca se había visto caer en desgracia a tantos gobiernos, presidentes y ex mandatarios por el mismo esquema de cohechos, y prácticamente con la misma empresa.

Es cierto que en Brasil hay otras constructoras implicadas en la operación, como OAS (por la que Lula está acusado de recibir un apartamento de lujo en un balneario paulista a cambio de contratos de obra con Petrobras), Queiroz Galvão, Camargo Correa, UTC y Andrade Gutierrez. Pero Odebrecht es, por mucho, la más comprometida. Sus perjuicios al Estado brasileño se estiman en cerca de 3.000 millones de dólares, según cifras de la Policía Federal del Brasil; casi lo mismo que el causado por las otras cinco juntas. Mientras que en los demás países de la región Odebrecht parece haber tenido el monopolio de la operación.

La plaga de la corrupción en América Latina

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>COLOMBIA

La hora de las venganzas

Luis Badilla

María Paulina Riveros, vice Procuradora nacional de Colombia, confirmó que desde el día de la firma de la paz entre las Farc y el gobierno, tras 50 años de guerra civil, fueron asesinadas 50 personas relacionadas con las ex Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc). El vicepresidente colombiano Óscar Naranjo proporcionó ulteriores detalles, sumamente alarmantes. Fueron asesinados 12 colombianos de las familias de miembros de las Farc, 28 ex guerrilleros del movimiento armado y otros 10 líderes sociales vinculados a la ex guerrilla.

El informe del gobierno y de la justicia de Colombia traza un balance desde el 30 de noviembre de 2016, día de la firma definitiva del Acuerdo de paz, hasta hoy. Al mismo tiempo, los responsables colombianos informaron que en estos 14 meses se registraron 44 ataques de la llamada “Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común” (Farc), grupo contrario a los acuerdos de paz que ha recuperado deliberadamente, modificándolo, el histórico acrónimo Farc (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia). En estos operativos murieron 50 personas. Hasta el momento la Justicia tiene en sus manos 20 individuos gravemente sospechosos de haber participado en estas acciones homicidas.

El jueves 7 de septiembre del año pasado, el Papa Francisco, consciente de las futuras insidias para el delicado y frágil proceso de paz tras años de complejas negociaciones, cuando comenzaba su visita para apoyar y consolidar el logro de esta paz tan intensamente deseada por la mayoría de los colombianos, concluyó su alocución a las autoridades de Colombia diciendo: «Señoras y señores, tienen delante de sí una hermosa y noble misión, que es al mismo tiempo una difícil tarea. Resuena en el corazón de cada colombiano el aliento del gran compatriota Gabriel García Márquez: “Sin embargo, frente a la opresión, el saqueo y el abandono, nuestra respuesta es la vida. Ni los diluvios ni las pestes, ni las hambrunas ni los cataclismos, ni siquiera las guerras eternas a través de los siglos y los siglos han conseguido reducir la ventaja tenaz de la vida sobre la muerte. Una ventaja que aumenta y se acelera». Es posible entonces, continúa el escritor, «una nueva y arrasadora utopía de la vida, donde nadie pueda decidir por otros hasta la forma de morir, donde de veras sea cierto el amor y sea posible la felicidad, y donde las estirpes condenadas a cien años de soledad tengan por fin y para siempre una segunda oportunidad sobre la tierra” (Discurso de aceptación del premio Nobel, 1982). Es mucho el tiempo pasado en el odio y la venganza… La soledad de estar siempre enfrentados ya se cuenta por décadas y huele a cien años; no queremos que cualquier tipo de violencia restrinja o anule ni una vida más. Y quise venir hasta aquí para decirles que no están solos, que somos muchos los que queremos acompañarlos en este paso; este viaje quiere ser un aliciente para ustedes, un aporte que en algo allane el camino hacia la reconciliación y la paz».

>COLOMBIA

La hora de las venganzas

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>Entrevista a Colette Capriles

'El gobierno parece realmente decidido a cerrar la vía electoral como medio para la lucha política'

Fernando de Haro

¿Qué consecuencias tiene que Maduro haya adelantado también las elecciones legislativas haciéndolas coincidir con las presidenciales?

Hasta ahora no es oficial, y habrá que ver cómo responde el Consejo Nacional Electoral ante el desafío técnico de hacer esas mega-elecciones en tan corto tiempo. Diosdado Cabello declaró que introduciría la solicitud ante la ANC la próxima semana, lo que quiere decir que se está examinando la situación y sobre todo las reacciones tanto internas (dentro del chavismo) como en general. Lo que hay que resaltar es que aumenta exponencialmente el costo de deslegitimación de estas elecciones. Uno de los precandidatos de oposición que pretendía competir a pesar de la decisión de la MUD de no participar, Claudio Fermín, declinó hacerlo precisamente por esta nueva situación. Henri Falcón, el otro precandidato que, por su origen chavista, decía poder movilizar a los descontentos de ambos bandos y reunir el voto opositor a pesar de las condiciones deplorables de la elección, ha emitido un comunicado en el que repudia este nuevo escenario y sugiere que no participaría en caso de confirmarse. La inscripción de los candidatos está pautada para los próximos días, de modo que no se sabe qué puede pasar con esa decisión de Falcón. En otras palabras, este anuncio dinamita la poca verosimilitud que tenían las elecciones presidenciales y hay que preguntarse qué busca el gobierno de Maduro con eso. Por una parte se puede pensar que, dado que la elección presidencial no será reconocida internacionalmente, es poco el costo de hacerlas completamente ilegales y de paso barrer a la oposición al quitarle el único espacio institucional que domina, que es la Asamblea Nacional. Otra posibilidad es que con esta maniobra el gobierno retrase las elecciones (por razones supuestamente técnicas por lo complicado de la elección) y con ello responda a una de las objeciones más importantes (pero no la única) de la comunidad internacional y de la oposición, obligando a una nueva ronda de deliberaciones acerca de las condiciones electorales, fecha, etc. que podría romper el acuerdo ya alcanzado en el seno de la MUD. En todo caso como hipótesis de trabajo hay que verlo como un paso más hacia la radicalización. Las reacciones internacionales no han sido hasta ahora muchas, pero llegarán sin duda en los próximos días.

Voluntad Popular (Leopoldo López) y Primero Justicia (Capriles), tan separados en muchas cosas, han rechazado las elecciones. ¿Es una buena señal?

>Entrevista a Colette Capriles

'El gobierno parece realmente decidido a cerrar la vía electoral como medio para la lucha política'

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Fronteras peligrosas

Nicolás Arizmendi

Fuerte disminución de los intentos de ingreso ilegal a los Estados Unidos en 2017, pero incremento del número de migrantes muertos en la frontera. Un informe de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) registra que 412 personas murieron el año pasado en ambos lados de la frontera, 38 más que en 2016. En el primer mes de 2018 ya contabilizó 16 víctimas. Al aumento de decesos en la frontera, corresponde un menor número de detenciones realizadas por los agentes federales, que en el mismo año considerado por el informe se redujeron un 44 por ciento, pasando de 611.000 en 2016 a 314.000 en 2017.

«El aumento del número de muertos es preocupante desde el momento que los datos a disposición muestran que el año pasado muchos menos migrantes ingresaron a Estados Unidos a través del límite con México» comentó Frank Lacko, quien dirige el centro de análisis de datos de la Organización Internacional para las Migraciones. Solamente cinco de las muertes registradas, destaca el especialista, fueron oficialmente atribuidas a actos de violencia. La mayoría de los cuerpos se encontraron en el desierto, donde muchos pierden la vida por falta de agua.

Según la organización, el nexo entre estos datos contradictorios radica en el hecho de que al aumentar las probabilidades de ser arrestados, los inmigrantes eligen rutas cada vez más remotas para evitarlo. Además, la agencia observa que la exposición prolongada a condiciones extremas en la frontera, donde las temperaturas alcanzan marcas de 40 grados, unido a la dificultad para asistir a las personas que se encuentran en áreas remotas, son las principales causas de muerte en esos tramos limítrofes. El límite con el estado de Texas (USA) es una de las zonas más preocupantes con un total de 191 muertos en 2017, un 26% más que en 2016, cuando la cifra anual llegó a 151 decesos.

Los datos publicados en estos días se recolectaron a través del Proyecto Missing Migrants de la Organización Internacional para los Migrantes, que desde su creación en 2014 ha registrado un total de 1.469 muertos en esta frontera, equivalente a una por día.

Fronteras peligrosas

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>COLOMBIA

Héroes después del conflicto

Elisabetta Fauda

Mariela López es una maestra de Dabeiba, una pequeña localidad de la provincia de Antioquía fundada por un grupo de colonos en 1850. Los veinte mil habitantes que viven entre el pueblo y la zona cercana han sufrido mucho durante los años del conflicto del gobierno con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc). La mayoría de ellos se vieron obligados a abandonar su casa y buscar refugio en lugares más tranquilos. A ella le raptaron a un hermano y mataron a su marido. Los guerrilleros la obligaron a esconder fusiles en la escuela donde trabajaba y se llevaron a sus alumnos para que pelearan con las Farc. Es mucho más de lo que una persona puede soportar, pero Mariela López nunca dejó de ser maestra, y poco más de un año después que terminó el conflicto, sigue en su puesto y sigue enseñando a los niños a leer y hacer cuentas, sin discriminar a los pequeños por las decisiones que sus padres tomaron durante la guerra.

Los acuerdos de paz firmados por el gobierno y las Farc permitieron la creación de espacios destinados a la capacitación y reincorporación de las familias involucradas en la guerra y de los mismos guerrilleros. En Llano Grande, el pueblo donde se encuentra la escuela dedicada a Madre Laura Montoya, también educadora y reconocida como santa por el Papa Francisco después de su elección en mayo de 2013, Mariela López enseña a los que fueron gravemente heridos por la guerrilla en una zona donde quedaron solamente cuatro familias. Hoy, debido al programa de reincorporación, los habitantes fueron aumentando hasta llegar a 400. Ciento setenta son campesinos y 230 ex combatientes con sus familias, y entre ellos hay 60 niños.

El proceso de reconciliación es lento, pero progresa. En las calles se ven soldados y policías que juegan al fútbol con víctimas y ex guerrilleros, o ayudando a mejorar la infraestructura de la pequeña localidad. Reparan y pintan las paredes de la escuela y de las casas, arreglan las calles y caminos veredales, delimitan una cancha de fútbol y preparan la tierra para sembrar huertas.

Cuando Mariela López supo que su pueblo entraría en el programa de Capacitación y Reincorporación, hizo las maletas para irse con sus dos hijas, pero después decidió quedarse. “Mi temor era cómo iba a ser la convivencia con los desmovilizados, el cambio cultural y en qué se me iba a convertir el salón de clases, pero era un reto que debía asumir”, confiesa en una entrevista realizada por la periodista Deicy Johana Pareja para el diario colombiano El Tiempo.

>COLOMBIA

Héroes después del conflicto

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>Entrevista a José Antonio Gurpegui

'Trump no ha defraudado a sus votantes'

P.D.

Hacemos balance del primer año de la presidencia de Donald Trump con José Antonio Gurpegui, catedrático de Estudios Norteamericanos del Instituto Franklin.

Se cumple un año del inicio del mandato de Donald Trump. Parece que hay dos partes en este año, antes y después de la llegada de Kelly a la Casa Blanca. El general Kelly parece que ha puesto un poco de orden, ¿o no?

Es un poco difícil poner orden con Donald Trump. Puede ser que haya marcado una frontera, si queremos, pero no apostaría por que vamos a encontrarnos con un nuevo Donald Trump. De hecho, las últimas declaraciones refiriéndose a países como El Salvador o Haití como “agujeros de mierda” nos indican que tampoco es que haya cambiado mucho. No debe ser fácil hacer cambiar a Donald Trump. Si acaso, tal vez la mayor influencia sea la de su hija Ivanka, que parece ser la que mejor sabe tratarlo. Pero fuera de eso, creo que en lo fundamental seguimos viendo al mismo Trump que conocemos no hace un año sino desde la propia campaña electoral.

En muchos aspectos, una cosa es lo que Trump dice y otra muy diferente es cómo eso se concreta. Pienso por ejemplo en Irán, en la expulsión de migrantes… es cierto que hay más detenciones pero menos expulsiones. ¿Tendremos que seguir haciendo este ejercicio crítico de distinguir los decretos que firma y cómo se concretan?

Efectivamente. Creo que esa interpretación es correctísima, y pienso que seguirá así. Absolutamente, en todas sus propuestas las cosas han funcionado así. Incluso la reforma fiscal, que es el gran logro que ha tenido en este año de mandato, no ha llegado a ser lo que proponía. Todo que ser matizado, convenientemente estudiado y analizado para ver los pormenores. Por ejemplo las deportaciones, que en este tiempo son menos que las que hubo con Obama. Aunque es cierto que son otro tipo de deportaciones: ahora ningún ilegal está libre de ser deportado aunque haya cumplido con sus obligaciones como ciudadanos. Pero las cifras están claras.

Es el presidente con menos apoyo en su primer año de mandato pero mantiene un suelo muy alto, cerca del 30% ¿Qué le pasa a EE.UU. para que un 30% lo apoye?

>Entrevista a José Antonio Gurpegui

'Trump no ha defraudado a sus votantes'

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Jesuita entre mapuches

Andrea Lagos

La Compañía de Jesús arribó a Tirúa (Arauco) el año 2000. La familia Huenuman Antivil les cedió un pedazo de tierra. Allí construyeron una casa donde viven tres sacerdotes. Desde la época de la Colonia que los jesuitas no entraban a esta tierra. Se instalaron allí para compartir la vida y ser puente. El cura Fuenzalida (44), ex estudiante del Colegio San Ignacio, arribó el 2012 para nunca más emigrar. “No somos una presencia expansiva al estilo de las misiones tradicionales. El objetivo es evangelizar y ser también un rostro de Dios entre nuestros hermanos”, dice. La llegada fue con una pesada herencia: la cruz y la espada de aquellas batallas de la frontera. “Se sintieron escuchados por nosotros. Fueron muy generosos, tenían razones para rechazarnos. Les han quitado sus tierras a lo largo de la historia”.

¿El pueblo mapuche espera algún mensaje del Papa Francisco para La Araucanía?

Yo espero que, como pastor de la Iglesia Católica, el Papa diga una palabra sobre la realidad de esta tierra. Hay que tener cuidado de pensar que va a venir con palabras mágicas. No es ningún mago y este momento de la Iglesia y la sociedad es muy distinto al de la venida de Juan Pablo II en 1987. Es una Iglesia que ha cambiado, que tiene otro lugar en la sociedad. Hay que tener cuidado en pensar: “Espero que el Papa venga a solucionar los problemas”. Yo no espero. Apreciaría una palabra, un gesto. Quizá que diga una palabra sobre un territorio conflictivo. Que promueva la paz, que es algo que todos buscamos. Esa paz, sin embargo, tiene un modo. La paz requiere de la justicia

¿Qué gesto?

Es difícil encontrarnos con el pastor de la Iglesia universal tan poco rato en Temuco. La relación con el pueblo mapuche requiere llegar, saludar, sentarnos al lado del fuego, tomarnos unos mates y empezar a conversar. El reconocimiento requiere tiempo. Es complicada una visita en un contexto específico. El Papa llega a un lugar con otro ritmo. La relación aquí no se maneja con el reloj. Los hermanos mapuches nos han ayudado. Estamos felices de caminar juntos, pero no revueltos. No estamos aquí para hacer más bautizos y que la gente vaya a nuestras iglesias.

¿Es posible comparar la visita pasada del Papa Juan Pablo II en dictadura, con esta a la Araucanía?

Espero que el Papa nos ayude a mirar nuestra vida y los problemas de convivencia. Parte de la solución es comenzar por reconocerlos.

Les cuesta confiar a las comunidades mapuches…

Se toman su tiempo. Les hemos enseñado que, para nosotros, la palabra no tiene valor. Decimos cosas que no cumplimos. Se les hace difícil creer.

¿Cree que las comunidades tienen algún tipo de expectativa de la venida de Francisco?

Hay diversidad de expectativas dentro del mundo mapuche. Me imagino que el Papa será importante para el católico mapuche, pero hay mapuches de otras religiones a los que supongo que les importa menos.

¿Prevé protestas de algunos sectores mapuches delante del Papa?

Jesuita entre mapuches

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El mendigo del rosario

Aliosha Miranda

Cada día es más difícil, cada día es más evidente que no podemos solos, que necesitamos ayuda, que hay que poner las necesidades en común, cada día es más evidente que hay pedir, pedir siempre, pedir por todo y, sobre todo, cada día es más evidente que necesitamos una nueva manera de afrontar los problemas, una nueva manera de afrontar la crisis que se vive en Venezuela.

El año pasado fue brutal. Hubo 4 meses de protestas contra el gobierno, sí, 4 meses, 120 días seguidos de intensas protestas en las que la salvaje represión de la dictadura dejó un saldo de más de 100 muertos, se vivió la muerte de la democracia en el país, vivimos los fraudes electorales más grandes de nuestra historia, nos quedamos perplejos al enterarnos de que se produjeron varios ataques al Parlamento, cosa que no se había visto en más de 100 años, la economía entró en hiperinflación, vemos cómo cada semana los precios se multiplican, durante todo el año leímos cientos de noticias de neonatos que morían por desnutrición y personas mayores que morían por falta de medicinas y mientras todas estas desgracias ocurrían, también veíamos la mirada pasiva de nuestros gobernantes, preocupados únicamente por seguir en el poder.

Fue terrible el año pasado, de los peores de nuestra historia, pero 2018 pinta para ser aún peor. Es evidente que necesitamos una nueva manera de afrontar la crisis una manera adecuada. Pero ¿de dónde surge esta postura adecuada?

Aquí, viene a mi memoria una experiencia del 14 de junio del año pasado.

En ese momento, ya habían pasado más de 70 días de las protestas que duraron 4 meses. Frente a las atrocidades que ocurren todos los días en el país los vecinos de mi urbanización decidieron rezar un rosario todas las noches para pedir al Creador un cambio en el país. Siempre que podía les acompañaba. El Rosario era en la calle, había velas, cantos y todo nuestro deseo de justicia y libertad para ponernos delante del Misterio.

Eran más de 70 días observando cómo el gobierno acababa con un pueblo que protesta para que haya medicinas en las farmacias, por eso mis vecinos rezaban todas las noches. Más de 70 días leyendo en las noticias: "hubo otro muerto", por eso mis vecinos rezaban todas las noches. Más de 70 días con muchas universidades paradas, muchos estudiantes sin la posibilidad de estudiar, por eso mis vecinos rezaban todas las noches. Más de 70 días viendo que las cosas seguían igual, cada vez era más difícil conseguir comida o medicinas, cada vez más inflación y cada vez más tristeza y sufrimiento en los corazones de este pueblo. Muchas protestas, pero el gobierno no daba señales de querer rectificar, todo lo contrario, por eso mis vecinos rezaban todas las noches. Esta enorme crisis hizo que mis vecinos y yo nos encontráramos todas las noches para pedir. Esto es, sin duda alguna, una cosa positiva.

El mendigo del rosario

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La apelación a la ley, un acto de 'vida en la verdad'

Aliosha Miranda

A través de la historia se han visto leyes absurdas, leyes que van en contra de la justicia; basta pensar en la Sudáfrica del Apartheid, donde solamente los blancos tenían derecho a votar. En casos como ese, sólo con observar las leyes se podía entender la injusticia que se vivía allí. Es distinto en Venezuela, si nos limitamos a leer las leyes de Venezuela no entenderíamos nada de lo que ocurre allí. No entenderíamos que allí las leyes no son más que una fachada que cubre una ingeniosa maquinaria de la dictadura que tiene como fin controlar a la población.

Esto es un aspecto muy característico de las dictaduras modernas, no por nada Václav Havel decía sobre Checoslovaquia que «si alguien no supiera nada de la vida de nuestro país y sólo conociera sus leyes, no podría entender de qué nos lamentamos; toda la secreta manipulación política de los tribunales y de las procuradurías, la limitación de las posibilidades de los abogados, la no publicidad de los procedimientos judiciales, la arbitrariedad de los órganos de seguridad, el menosprecio de la justicia y la indiferencia ante los derechos humanos. Todo esto, naturalmente, permanece desconocido para el observador».

Es necesario entonces denunciar esta “secreta manipulación” que ocurre en Venezuela; y qué mejor manera que explicando algunos de los hechos que sucedieron en las dos últimas elecciones realizadas en el país caribeño.

En los últimos meses se han realizado dos elecciones en Venezuela, una el pasado 15 de octubre, las elecciones regionales, y otra el pasado 10 de diciembre, las elecciones municipales. En ambas contiendas se dio una aplastante derrota del oficialismo. En ambas contiendas el régimen ha usado, entre otras cosas, el hambre del pueblo para manipularlo y salir victorioso en las elecciones.

Antes que nada, es necesario entender que el hambre en este país es un tema serio. Según Cáritas, en el año 2016 los venezolanos bajaron en promedio 12 kg de forma involuntaria, para el 2017, según esa misma organización, hubo una reducción involuntaria de otros 14 kg en promedio. Además, estudios hechos por el Centro de Documentación y Análisis para los Trabajadores (Cenda) estiman que hacen falta más de 13 salarios mínimos para cubrir los gastos de alimentación básicos de una familia. La gente pasa hambre, cada semana los precios suben y comer tres veces al día se vuelve un lujo para cada vez más familias venezolanas, y es aquí donde el gobierno se aprovecha de la situación, se aprovecha de la tragedia.

El régimen usa el hambre del pueblo para manipularlo, usa el hambre para salir victorioso.

La apelación a la ley, un acto de 'vida en la verdad'

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Diálogo, Dia-Logos

Aliosha Miranda

El mes de noviembre ha dejado cifras alarmantes para la realidad del país caribeño: solamente desde el 1 de noviembre hasta el 1 de diciembre el dólar subió de 41.000 bolívares a 103.000, la hiperinflación es algo cada vez más cercano para la economía del país; por su parte, el hambre que se vive es cada vez más triste. Según Cáritas, en 2016 los venezolanos bajaron unos 12 kg en promedio de manera involuntaria; para 2017, según esa misma organización, los venezolanos bajaron otros 14 kg en promedio. Por si fuera poco, Cáritas también alertó que si no se toman cartas en el asunto, la hambruna que se vive en el país se podría cobrar la vida de 300.000 niños. Mientras tanto, los representantes gubernamentales siguen declarando abiertamente que en el país no existe crisis humanitaria y que incluso estarían dispuestos a rechazar ayuda humanitaria internacional.

Así de indiferente es el gobierno frente al sufrimiento de sus compatriotas; como siempre, sigue buscando culpables en el imperio, la Iglesia Católica o la derecha parasitaria mientras la población clama por un cambio.

En este contexto tan alarmante gobierno y oposición se han sentado en una mesa de diálogo que se ha iniciado entre el 1 y 2 de diciembre en República Dominicana. Este es un tema muy complicado en Venezuela, ya a finales de 2016 hubo un intento de diálogo que fue utilizado por el gobierno para ganar tiempo, el gobierno no cumplió los acuerdos a los que se llegaron en aquel proceso y fue evidente que estos nunca tuvieron una intención real de un cambio que trajera mejoras para la triste situación de los venezolanos. Así pues, la palabra “diálogo” genera gran desconfianza y escepticismo en la población venezolana.

Ahora bien, ¿qué es el diálogo? Y más importante, ¿es realmente el diálogo una herramienta útil para superar una crisis como la que está viviendo el país, de modo que nunca tengamos que decir que el hambre se cobró la vida de 300.000 niños?

En este punto, vienen a la mente palabras de monseñor Aldo Giordano, Nuncio Apostólico en Venezuela, en una asamblea con la comunidad de Comunión y Liberación realizada el 2 de diciembre del 2016 en la ciudad de Mérida en Venezuela. En dicho encuentro monseñor Giordano explicó la concepción cristiana del diálogo. Retomar lo que este jerarca de la Iglesia dijo en aquella asamblea puede ayudarnos a redescubrir el valor del diálogo y a ser conscientes de que este es uno de los elementos fundamentales del poder de los sin poder.

Aquella tarde, monseñor Giordano comenzaba diciendo: «Al ver la palabra diálogo tenemos que “dia” significa diferencias, la distancia que existe entre nosotros; sin distancia y diferencias no puede existir el diálogo, no puede existir diálogo si no hay distancia como cultura, como edad, como religión, como visión política. Para el diálogo hace falta este espacio entre nosotros. Sin embargo, en este espacio la novedad es el “logos”. En nuestra tradición cultural europea y latinoamericana la palabra “logos” se ha traducido a discurso, es decir, un discurso o razón que antes no existía y que podemos construir gracias al diálogo. La palabra “logos” se ha traducido también a relación. En este sentido, gracias al diálogo se puede establecer una relación entre dos partes que son diferentes y distantes».

Diálogo, Dia-Logos

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>Proceso de paz en Colombia

En búsqueda de lo humano

Andrea del Pilar Rodríguez Sánchez

No son tiempos sencillos en Colombia, aun después de la firma del acuerdo de paz el 24 de noviembre de 2016 con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, autodenominado Ejército del Pueblo –FARC-EP (FARC en adelante)–, la que fue la guerrilla más antigua del mundo por más de medio siglo. Están aún vivos en los corazones de muchos ciudadanos los recuerdos de la violencia que se ha vivido en la cual ha sido involucrado un país entero desdibujándose así las justificaciones para validar la defensa de los ideales guerrilleros enmarcados en la búsqueda de la justicia social. El camino hacia la paz hoy se transita lento, un país cansado de la guerra y desesperanzado por el miedo y desconfianza que la guerra genera. La guerrilla no ha sido ni es el único actor armado que habita este territorio, pero hoy en día es con ellos con quienes se ha firmado un proceso de paz y con quienes necesitamos hacer un camino para entender por qué estos hombres y mujeres que han decidido dejar las armas son un bien para nosotros.

Las FARC nacieron en 1964 en una zona rural de Colombia en medio de problemas sociales que venían agudizándose desde comienzos del siglo XX especialmente relacionados con la distribución de la tierra y la utilización de la violencia por parte de los partidos políticos. En este marco este grupo brota con un fuerte componente rural y un vínculo con las guerrillas liberales que fueron haciendo tránsito hacia el comunismo basados en la lucha de clases y las estrategias militares para lograr el poder político. Desde entonces este grupo ha buscado transformaciones económicas, sociales y políticas que desde su perspectiva necesitan los colombianos por medio de lo que se llama guerra de guerrillas.

El crecimiento de las FARC a lo largo de los años fue notorio, de hecho, en el año 2002 llegó a tener 20.766 combatientes, sin embargo, al momento de su desmovilización sus filas habían disminuido a 5.765 miembros, aun así un número de miembros significativo. El grupo estaba distribuido a lo largo del territorio colombiano, en 25 de los 32 departamentos. Participaron en sus filas hombres, mujeres e incluso fueron reclutados niños y niñas, muchos de los cuales pasaron toda su vida en el grupo armado hasta el día de hoy.

Varios gobiernos intentaron procesos de paz con las FARC. En 1982 se hace un primer avance de negociación fruto de lo cual se crea un partido político de los simpatizantes de la guerrilla llamado Unión Patriótica, sin embargo, esto no tuvo buen fin ya que fueron asesinados aproximadamente 3.000 de sus miembros lo cual replegó las negociaciones impidiendo concluirlas. El segundo intento se dio en 1992 instalando una mesa de negociación en México, la cual en reiteradas ocasiones se levantó por acciones violentas del grupo armado, de modo que no dejaban claros sus deseos de paz. Finalmente, entre 1998 y 2002 se dio el último intento de negociación despejando una porción de territorio colombiano para la guerrilla, sin embargo, no hubo cese al fuego, continuando la dinámica de la guerra con graves incidentes violentos. Para la opinión pública, especialmente en este último proceso, las FARC aprovecharon este tiempo y el territorio despejado para fortalecerse, lo cual hirió profundamente la confianza de la sociedad en ellos.

>Proceso de paz en Colombia

En búsqueda de lo humano

Andrea del Pilar Rodríguez Sánchez | 0 comentarios valoración: 1  26 votos

Una belleza más fuerte que el odio

Aliosha Miranda

«La belleza salvará al mundo» escribió Dostoievski. Sí, pero ¿qué belleza? ¿Qué belleza tiene el poder de pararse frente al mal y redimirlo? ¿Qué belleza puede salvar a Venezuela? ¿Qué nos puede salvar, entre otras cosas, de toda la violencia, la inseguridad y el odio que hay en el país?

La inseguridad en Venezuela es terrible: si se comparan cifras del Observatorio Venezolano de Violencia con cifras del Iraq Body Count, se observa que el número de muertes violentas entre 2011 y 2016 que hubo en Venezuela es similar al número de muertes de civiles que hubo en la guerra de Iraq entre 2003 y 2011. En mi país hay tantas muertes como en una guerra, se ha vuelto común que un amigo te sorprenda con una noticia diciéndote que mataron a alguien cercano, en mi país da rabia ver cómo tantas vidas se pierden en manos de la inseguridad y que nuestros gobernantes no mueven un dedo para afrontar este problema. Además, la impunidad es impresionante, aquí sabes que si le das un tiro a una persona lo más probable es que no te vaya a pasar nada; el sistema judicial es inútil; el Poder Judicial no hace nada en contra de quienes asesinan, pareciera que su única función es inhabilitar y apresar dirigentes opositores.

Y lo peor de todo: ¿cómo podemos consolar a todas las personas que han sufrido en carne propia este flagelo? A esa madre que con el corazón destrozado debe enterrar a su hijo, a ese hijo que con el corazón destrozado debe enterrar a su madre, a esas personas que ven a los asesinos de sus seres queridos cometiendo más fechorías mientras la asamblea nacional constituyente programa otra elección fraudulenta, promulga una palurda ley contra el odio y busca la manera de apresar a otro líder opositor. A esas personas en las que el rencor puede ser algo totalmente comprensible. ¿Qué se les puede decir? ¿Cómo pararse frente a esas personas, mirarlas a los ojos y decirles “no sientas odio hacia el que te ha hecho daño”? Pareciera imposible, incluso injusto, hacer algo así. ¿Cómo podemos evitar que el odio en el país se convierta en una espiral de violencia sin fin?

En una situación como esta uno podría pensar que la belleza no tiene nada que hacer, pareciera absurdo e idealista pensar que el origen de la solución a los problemas en mi país esté en la belleza. Pareciera que frente al odio y el rencor la belleza no tiene nada que hacer.

Sin embargo, Dostoievski también vivió situaciones dramáticas, basta decir que fue apresado y condenado a muerte injustamente, pero no dudó al escribirlo: «La belleza salvará al mundo».

Sí, pero ¿qué belleza? ¿Qué belleza es más fuerte que el odio? Para estas grandes preguntas, la organización “Caracas mi convive” ofrece una respuesta, ellos testimonian que esta belleza tiene un nombre concreto: el perdón.

Una belleza más fuerte que el odio

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