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1 OCTUBRE 2016
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FARC. ¿Y después de la guerra, qué?

Andrea Bonzo

Ahora que ya se firmó el Acuerdo Final y “solo” falta el referendum del 2 de octubre (los últimos sondeos muestran la ventaja del SI y el NO en ligero ascenso), los guerrilleros de las Farc siguen preguntándose sobre su futuro. ¿Qué harán después de la guerra?

El diario colombiano El tiempo fue a ver qué dicen los guerrilleros en el campo mixto Isaías Pardo, a 160 kilómetros de San Vicente del Caguán (en el centro sud de Colombia). Hace ya 23 meses que en ese campamento no se escucha el ruido de las balas o el estallido de las bombas. Los guerrilleros –confiesan– esperan no escucharlos nunca más.

Los uniformes, dice El Tiempo, están limpios. Hay un clima de tranquilidad, ya no tienen que estar alerta por posibles incursiones del Ejército. La gente se despierta a las 5 d la mañana para hacer ejercicio y preparar el desayuno. Después hay una actividad nueva, que antes no tenía sentido: reuniones donde se explican los acuerdos y los pasos que seguirán. Aquí se aclaran las dudas y se “aprende” sin ambigüedades qué establecen las doscientas páginas firmadas en La Habana tras cuatro años de negociaciones. Es ni más ni menos que una “escuela de la paz”.

Pero lo que más preocupa a los ex combatientes es una sola cosa: su futuro.

Algunos dicen –o tal vez esperan– que la organización no se desintegrará, porque hace años que forman parte de ella y es su familia, y además es el único tipo de vida que conocen. Otros explican que será difícil volver con su familia biológica. “No puedo aparecer así no más donde mi mamá después de 22 años sin saber de mí. Hay que hacerlo poco a poco”, cuenta uno de ellos, al que llaman Omar. Aunque ni siquiera sabe si su familia sigue viviendo donde la dejó. Para protegerlos, dice, prefirió no aparecer más. Lo que más le duele son los amigos que murieron durante el conflicto. “¿Cuántos muertos nos hubiéramos ahorrado si la paz se firma hace 10 años o 20 o 30 años?”, se pregunta.

Hay otros –los más jóvenes– que entraron a las Farc no hace mucho, como Raúl, que está desde hace un año y ya le ha llegado el tiempo de la paz. Otro de ellos se llama Antonio y aunque tiene 22 años acredita una larga militancia a sus espaldas. Se unió a las Farc hace diez años, cuando apenas tenía 12. “Lo que tengo se lo debo a las Farc, aquí aprendí todo lo que sé. Entré a las Farc por las condiciones de vida que tenía, me tocaba trabajar y no podía estudiar”. Él piensa que el futuro es que todos continúen siendo parte de la organización para trabajar en política.

Todos ellos, jóvenes y viejos, reclutas y veteranos, comparten la misma incertidumbre por el futuro: qué harán para ganarse la vida, qué aprenderán para la vida de todos los días, o en términos más generales, cómo será la reincorporación a la vida política, económica y social de los guerrilleros.

Es también lo que preocupa a Nancy, una joven de 26 años que ni siquiera terminó la primaria porque entró a las Farc a los 12 años y en ese momento ya no iba a la escuela. Pero hay algo que aprendió muy bien: “Como hombres y mujeres tenemos los mismos derechos y no pueden existir diferencias”. Nancy no comprendió enseguida el contenido del Acuerdo Final, “porque había terminologías que uno no entendía”. Pero para ella, la respuesta sobre el futuro es la misma que para sus compañeros: seguir en política, mantener unida la organización, dejar las armas para siempre.

FARC. ¿Y después de la guerra, qué?

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El Papa Francisco vuelve a intentarlo en Venezuela

Luis Badilla

El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, y el secretario general de la UNASUR (Unión de Naciones Sudamericanas), Ernesto Samper, han confirmado la existencia de una nueva carta del Papa Francisco al mandatario venezolano para apoyar el diálogo, único camino para superar la crisis del país que comenzó hace más de cinco años con efectos devastadores en la extenuada población. Según Maduro, las palabras del Papa apoyan la paz, la democracia y la soberanía de la nación. El presidente venezolano, en el curso de su programa por radio y televisión (“Contacto con Maduro”) declaró, después de haber confirmado la carta del Pontífice: “Le agradezco al Papa Francisco sus conceptos en esta comunicación en la que se comprometió con los diálogos de paz”.

El ex presidente colombiano Samper, en un encuentro privado con Maduro, entregó al presidente venezolano la carta del Santo Padre sin revelar ningún detalle. A raíz de este encuentro, Maduro observó que se ha discutido mucho sobre las posibles iniciativas para retomar el camino del diálogo en el contexto de la mediación que, en nombre de la UNASUR, lleva adelante el ex presidente español José Luis Rodríguez Zapatero, con el apoyo de dos ex mandatarios latinoamericanos (Leonel Fernández, de República Dominicana, y Martín Torrijos, de Panamá). En realidad la mediación se encuentra “atrancada” desde hace semanas debido a las condiciones preliminares de las partes –gobierno y partidos de la oposición– para sentarse a una mesa, y ya muchos lo han definido como “diálogo muerto”.

La carta del Papa, según la prensa local, reitera la pública posición de la Santa Sede en esta larguísima y dolorosa crisis y podría haber sido escrita para relanzar la mediación, “paralizada e inactiva”. La Sede Apostólica y el Papa desde el primer momento, ya en 2013 cuando fue elegido Francisco, afirmaron siempre que la situación venezolana tiene una sola salida: el diálogo, y por eso en reiteradas oportunidades, incluso con otras cartas del Pontífice, declararon la disponibilidad vaticana para ayudar y facilitar este diálogo demasiadas veces postergado sin perspectivas.

El Papa Francisco vuelve a intentarlo en Venezuela

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La democracia pierde consenso en América Latina

Hay que decir que nunca había caído tan bajo en los últimos doce años, aunque tampoco la posición contraria aumentó sus partidarios. Hablamos de la “democracia” y del “totalitarismo”, como conceptos y como experiencia de gobierno en América Latina. Es la conclusión del último estudio publicado por la agencia “Latinbarómetro”, que desde hace veinte años registra los humores políticos de la región sondeando veinte mil ciudadanos en los 18 principales países del continente. El último relevamiento muestra que la confianza en los gobiernos democráticos bajó del 56 al 54%, y lo que es peor, aquellos que afirman que les resulta indiferente si se trata de un régimen democrático o no, crecieron del 20 al 23%. Lo único positivo es que no han aumentado los que están a favor de los regímenes “autoritarios”, que pasaron del 16 al 15 por ciento.

“El apoyo a la democracia en América Latina tiene tres puntos bajos en estos 21 años en que Latinobarómetro ha medido este indicador: la crisis asiática en 2001, cuando alcanzó el 48%; y en 2007 y 2016 con un 54%”, se afirma en las conclusiones que acompañan el estudio. Se podría decir que “el paciente está delicado con algunas recaídas”, insiste el análisis. Considerando los niveles de apoyo por país, hay seis en los que la caída de apoyo es más fuerte: Brasil, con un retroceso de 22 puntos, Chile, que cae 11, Uruguay, donde sorprendentemente pierde 8 puntos y por último Venezuela, Nicaragua y El Salvador, donde se registra un promedio de 7.5 puntos menos.

Los autores de la encuesta, dirigidos por la chilena Marta Lagos se preguntan las razones de esos resultados: “Después de 21 años en que hemos monitoreado el apoyo a la democracia, la situación es peor que al inicio. ¿Qué le pasó a la región además de entrar en un período de bajo o nulo crecimiento económico? ¿Acaso el ciclo económico impide que avance el proceso de consolidación de la democracia? Los datos sugieren algo diferente puesto que el apoyo a la democracia aumenta durante la crisis subprime, en 2008 y 2009, cuando la economía iba en el sentido contrario y alcanza un punto más alto en 2010, con el 61%. Recién a partir de 2010 se produce una baja, lo que estaría indicando que la economía no es el único factor que incide”, explican.

El estudio de Latinobarometro apunta a otra fuente de insatisfacción: “Es posible argumentar como explicación que mientras no se desmantelen las desigualdades no se logrará esta consolidación. Los éxitos de Ecuador y Bolivia pueden ser interpretados en ese sentido.

Del análisis de los datos reunidos se deduce una conclusión contundente: “Lo que 5 años atrás era tolerable, hoy no lo es. Las personas aspiran, sobre todo, a que haya soluciones concretas para problemas concretos, y que se apliquen de inmediato porque no están dispuestas a esperar las soluciones prometidas para pasado mañana”.

La democracia pierde consenso en América Latina

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Los cinco pasos que separan a Colombia del final de una larga guerra interna

Andrea Bonzo

El anuncio del miércoles pasado en La Habana sobre la conclusión positiva de las negociaciones de paz es solo el primer paso del difícil camino que conducirá a la pacificación de Colombia. Pero antes de poder brindar realmente por la conclusión de medio siglo de guerra, habrá que dar muchos otros. Recorrámoslos por lo menos en el papel.

1. El primero – inmediatamente posterior al fin de las negociaciones – es la creación de un comité que deberá verificar el cumplimiento de las etapas para la implementación del acuerdo de conformidad con lo previsto por las partes.

2. El segundo es la Conferencia Nacional de Guerrilleros. Esta será la décima en la historia de las Farc y marcará al mismo tiempo el fin de las mismas como organización armada y su transformación en partido político. Además, esta conferencia cumplirá para los guerrilleros la misma función que el referéndum para el resto de los colombianos. Convocará cerca de 600 delegados guerrilleros y se llevará a cabo la primera quincena de septiembre en una localidad que todavía no se ha establecido.

3. Recién después que se haya cumplido el paso anterior, se llevará a cabo la firma propiamente dicha del Acuerdo Final, con la presencia de Santos, Timochenko y Ban Ki Moon. La firma le permitirá al presidente convocar el plebiscito, que probablemente se lleve a cabo entre el 20 y el 25 de septiembre. A partir de ese momento comienza el proceso de concentración de las Farc y el abandono de las armas; las Farc tendrán un plazo de seis meses para transformarse definitivamente en una organización política.

4. Votación del plebiscito para ratificar el Acuerdo Final, dos semanas después de la firma. La fecha más probable es el 2 de octubre. Esos mismos días todos los miembros de las Farc se dirigirán hacia las zonas de ubicación (zonas establecidas en los acuerdos, donde deben converger los guerrilleros) denominados puntos o campamentos de normalización. El triunfo del “Sí” es la condición indispensable para el desplazamiento y reagrupación pacífica de los miembros de las Farc.

5. Al día siguiente del plebiscito, comienza el “Fast Track” o vía rápida para hacer realidad los acuerdos de paz. En esta fase se activan las facultades especiales del presidente y consiste básicamente en convertir definitivamente en leyes y decretos los acuerdos de paz.

Es un duro e intenso cronograma que se debe cumplir en los pocos meses que quedan hasta fin de año. Si todo se desarrolla según lo previsto, los puntos de reagrupación para los miembros de las Farc deben terminar en abril de 2017, y todos los ex guerrilleros deberán estar preparados para ser reinsertados en la vida civil.

Simultáneamente se estará llevando a cabo la campaña electoral para las presidenciales de 2018.

Los cinco pasos que separan a Colombia del final de una larga guerra interna

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La raíz de la crisis

Ovidio Pérez Morales, arzobispo asesor del Consejo Nacional de Laicos

La Conferencia Episcopal Venezolana ha tomado de nuevo posición, clara y firme, frente al drama nacional.

En documento titulado "El Señor ama al que busca la justicia" (12 de julio), luego de pasar revista a una serie de problemas de tipo socioeconómico, político y ético-cultural, declara lo siguiente: “La raíz de los problemas está en la implantación de un proyecto político totalitario, empobrecedor, rentista y centralizador que el Gobierno se empeña en mantener”.

Esta afirmación la hacen los obispos después de inventariar rápidamente algunos de los factores que nos hacen sufrir a los venezolanos en muchos campos comenzando por los de alimentación, medicamentos, corrupción e inseguridad.

El documento no se ha quedado, por tanto, en descripción de problemas y listado de consecuencias; ha identificado la fuente de los dramas, la razón de las tragedias. No es la primera vez, sin embargo, que la Conferencia Episcopal hace este recorrido efectos-causa. Veamos a continuación algunos antecedentes.

Hace un año los obispos venezolanos enfatizaron: “El mayor problema y la causa de esta crisis general, como hemos señalado en otras ocasiones, es la decisión del Gobierno Nacional y de los otros órganos del Poder Público de imponer un sistema político–económico de corte socialistamarxista o comunista. Ese sistema es totalitario y centralista, establece el control del Estado sobre todos los aspectos de la vida de los ciudadanos y de las instituciones públicas y privadas. Además, atenta contra la libertad y los derechos de las personas y asociaciones y ha conducido a la opresión y a la ruina a todos los países donde se ha aplicado” (Exhortación pastoral "Renovación ética y espiritual frente a la crisis”, 12/1/2015).

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En Nicaragua se prepara una farsa electoral

Alver Metalli

Vuelve Ernesto Cardenal, el prototipo de los curas-ministros de Nicaragua y una de las figuras más representativas de aquella teología de la liberación centroamericana que en los años setenta participó activamente en todos los procesos revolucionarios de la región. Pero esta vez vuelve contra Daniel Ortega, actual presidente desde 2006 y candidato a la cuarta presidencia de Nicaragua después de tres períodos consecutivos.

El 6 de noviembre Nicaragua elegirá presidente, vicepresidente, 90 diputados y 20 representantes al Parlamento centroamericano. Los sandinistas, con Ortega como candidato, son los favoritos, según los últimos relevamientos de M&R Consultores. Pero no todos están de acuerdo con la nueva candidatura del presidente in pectore. Y desde sus antiguas filas se eleva un grito de alarma. Ernesto Cardenal, teólogo, poeta y revolucionario, como rezaba su currículo en los tiempos de máxima popularidad internacional, respalda un pronunciamiento de personalidades de Nicaragua donde se pide a la comunidad internacional que no legitime las próximas elecciones presidenciales. El documento, suscripto por 27 personalidades del país, rechaza lo que, sin medios términos, se denomina “farsa electoral que pretende imponer el grupo gobernante” y anticipa que “de concretarse la farsa, sus resultados deberán considerarse nulos”. Los firmantes del pronunciamiento piden a la sociedad nicaragüense que junte sus fuerzas “para forzar a Daniel Ortega a la creación de las condiciones necesarias para garantizar unas elecciones verdaderamente libres, honestas e incluyentes”.

Una de esas condiciones es que se permita el acceso de observadores internacionales, una cuestión que ya había planteado el cardenal de Managua Leopoldo Brenes. Brenes los reclamó públicamente hace pocos días porque las elecciones se acercan y las invitaciones a los organismos que normalmente se convoca para vigilar los procesos electorales latinoamericanos todavía no se cursaron. Ortega, proclamado por los sandinistas candidato para una nueva reelección, no ve con buenos ojos a los observadores electorales de la Organización de Estados Americanos (OEA), de la Unión Europea, del Centro Carter y de los estadounidenses, porque, a su juicio, solo se pronuncian respecto de los procesos electorales sobre los cuales no tienen ningún control. El arzobispo Brenes no comparte esa opinión, y considera que “es una lástima que no puedan venir personalidades de estos organismos que están siendo invitados en otros países”. Para Mons. Brenes los observadores electorales “no son un capricho” de los partidos que participan en las elecciones, sino que “es el sentimiento de la población”. “Sería interesante que hubiese observación nacional e internacional para que todo el mundo se sienta tranquilo”.

El pronunciamiento contra el presidente de Nicaragua Daniel Ortega señala otro aspecto que considera alarmante: “por primera vez en más de 25 años se pretende realizar elecciones excluyendo, mediante artimañas, a las principales fuerzas políticas de oposición”. El grupo de firmantes afirma que Ortega “utilizando a sus representantes en la corte Suprema de Justicia y en el Consejo Supremo Electoral impuso […] la exclusión de las principales fuerzas políticas de oposición, a través del despojo de la representación legal a sus legítimos representantes”, y estos, debido a sentencias judiciales contrarias, decidieron no participar en las elecciones. El único partido que competirá en las elecciones de noviembre es el Liberal Constituyente del ex presidente Alemán, que gobernó Nicaragua entre 1997 y 2002, y en esa oportunidad – según la opinión crítica de los firmantes – “se repartió los poderes del Estado con Ortega, que en aquel momento era el líder de la oposición”.

El documento fue firmado por 27 personalidades destacadas del país centroamericano, entre ellas Ernesto Cardenal. También adhirieron Gioconda Belli, poetisa y escritora descendiente de una familia de origen italiano, el empresario Fabio Gadea Mantilla, el más votado después de Ortega en las elecciones de 2011, el embajador en Washington durante el primer gobierno sandinista (1979-1990) y Carlos Tünnermann, intelectual y jurista de prestigio continental.

En Nicaragua se prepara una farsa electoral

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Referendo mortal

Tulio Álvarez

La adaptación política actual de la vieja maldición debería ser “entre referendos te veas”. Los más recientes casos los demuestran: lo que será, especialmente para los británicos, el efecto de la salida del Reino Unido de la Unión Europea (Brexit); y la activación del referendo revocatorio de mandato para Nicolás Maduro, incluyendo en esa intención de defenestración de la mafia verde-escarlata que lo acompaña.

Analicemos el primer caso. Cameron afrontó varios desafíos previos al que, finalmente, lo llevó al anunció de su renuncia como consecuencia de la manifestación contenida en el referendo del 23 de junio. Él dijo de una forma contundente que considera necesario la definición de un nuevo liderazgo que lleve al país por el camino de aislamiento que se definió con la consulta, insinuando que no está dispuesto a ser uno de los responsables de dirigirlos a la debacle económica. Se manifestó así después de dejar pasar las cosas al mejor estilo Chamberlain.

El resultado está ahí. Unos han catalogado la salida de la Unión como “el día de la independencia” pero otros, entre los cuales me incluyo, lo han visto como una mezcla de xenofobia y nacionalismo o, simplemente, una muestra de la imbecilidad que resulta tan común en el marco de las pasiones políticas. Me imagino a cierto indocumentado haciendo el comentario y el contraste: “Fíjense lo que les pasa a los que dejan que se den los revocatorios. Por eso yo uso a mi psiquiatra preferido para que se vuelvan locos”. Y uno no puede dejar de interrogarse: ¿Cuánto más tienen que pagar los venezolanos los problemas mentales y resentimientos de los hermanitos Rodríguez?

Considero que dentro de poco los británicos se arrepentirán de su decisión o, peor aún, de su debilidad para resistirla. Solo para ejemplificar, el mismo Cameron había bloqueado el ansia separatista escocesa con la amenaza de su salida de la Unión Europea si triunfaba el Sí, en el referendo convocado a tal efecto por el Scottish National Party que originó el Scotland’s Constitutional Future. Ahora, visto el resultado, los escoceses estarían casi obligados a votar por el Sí ante la inminencia de una nueva consulta con la única intención de permitir su permanencia en el marco comunitario. En términos criollos, lo que es bueno para el pavo es bueno para la pava. Otra consecuencia inmediata es que las fronteras que pretenden establecer los ingleses para protegerse implicarán levantar nuevamente el muro que separa a Irlanda del Norte de Irlanda, miembro activo y muy sólido de la Unión en su voluntad comunitaria. Se yergue así el fénix de la desintegración como abierta manifestación de la locura de la política.

Ahora bien, ¿qué circunstancias llevaron a desplazar el criterio de la opinión pública del apoyo al ingreso del 67,2% de los electores, en la consulta del 5 de junio de 1975 al resultado cerrado que se acaba de producir? ¿Acaso el costo económico de la integración ha sido tan desastrosos para U.K? ¿Será que la reversión producirá un cambio sustancial en la vida de los ciudadanos? No perdamos el tiempo con las divagaciones que provocan estos interrogantes. Digamos la verdad. Lo que cambió fue la explotación del sentimiento nacionalista al mejor estilo holligan; el mismo que aborrece las obligaciones humanitarias por el tema de los refugiados y remarca los alegatos de riesgo a la seguridad nacional, tan promovidos por la eurofobia inglesa. Como si ahora fueran a estar más seguros que los otros miembros de la Unión.

Referendo mortal

Tulio Álvarez | 0 comentarios valoración: 2  13 votos
>Entrevista a Tulio Ávarez

'El desalojo del chavismo es inminente'

F.H.

Tulio Álvarez, abogado constitucionalista, repasa para www.paginasdigital.es la situación en Venezuela.

Maduro mantiene desde hace días el estado de excepción y la oposición, con mayoría en la Asamblea, reclama el referéndum revocatorio. ¿Hacia dónde puede evolucionar la situación?

Esta pregunta es muy compleja y requiere diferenciar:

Estado de excepción

Este es un país que vive en continua emergencia desde hace años y la pasividad es la única respuesta. Desde el 15 de marzo de 2015 hasta el 31 de diciembre del mismo año, Maduro estuvo facultado para dictar normas con rango y fuerza de ley, en materia de "ejercicio de soberanía", por la delegación legislativa realizada por la Asamblea Nacional mediante una “Ley Habilitante Antiimperialista”. Esta Ley fue aprobada tan solo cuatro meses después de que terminara su primer período habilitado mediante instrumento de la misma naturaleza; que, a su vez, estuvo precedido de numerosas y consecutivas habilitaciones que la Asamblea Nacional había concedido en periodos anteriores. Estos actos de delegación fueron tan amplios que el ejercicio de potestades normativas abarcó todo tipo de materias y, en especial, las regulaciones en el ámbito económico.

Siguiendo la línea conductual de su predecesor y ante una nueva realidad política, producto de los resultados de las elecciones realizadas el 6 de diciembre de 2015, Maduro plantea la existencia de una “emergencia económica” con la misma motivación y justificación de los instrumentos habilitantes que pudieron activar los mecanismos requeridos por la situación de hecho planteada. Esta declaratoria de Estado de Excepción fue bendecida, como siempre, por la Sala Constitucional.

Es fundamental destacar que bajo el marco jurídico creado por el referido decreto no se dictaron medidas de ejecución a pesar de que era factible desde el momento mismo de su aprobación. Me explico, si fuera una circunstancia económica novedosa que pone en jaque al país y a los ciudadanos, las decisiones no se hacen esperar y se deben asumir inmediatamente. Sin embargo, nuevamente la respuesta fue la pasividad demostrativa que no existe voluntad de afrontar nada salvo sí se trata de acciones y agresiones para seguir destruyendo.

Todavía hoy, sin tener que esforzarnos mucho para comprobarlo, se utilizan argumentaciones que tratan de invocar “razones superiores” o la necesidad de enfrentar “estrategias de desestabilización económica” para proseguir un ejercicio de personalismo y la reacción discrecional del Gobernante, en la mayoría de los casos para mantener el estado de cosas que originó la ruina y riesgos que se pretenden combatir. No tengo reservas para afirmar que el Decreto de Emergencia Económica constituye una manipulación que asume forma de burla a las necesidades del pueblo venezolano; además, fue anunciado en el peor momento imaginable; la oportunidad de la presentación de la Memoria y Cuenta, responsabilidad constitucional del Presidente de La República.

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'El desalojo del chavismo es inminente'

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El brutal ataque de un hijo que nos odia

Riro Maniscalco (EE.UU)

Bandera a media asta en la Casa Blanca. Pocos minutos antes, por decimoquinta vez a lo largo de su presidencia, Barack Obama ha aparecido ante toda la nación para compartir su dolor por otra tragedia teñida de fuego y sangre. Tanta sangre como no se había visto en las trágicamente habituales matanzas en Estados Unidos.

Omar Mateen, un joven nacido hace treinta años en Nueva York de padres afganos, en el corazón de la noche del sábado al domingo, irrumpió en un night club de Orlando, Florida, donde se puso a disparar de manera indiscriminada matando a 50 personas, hasta que las fuerzas del orden lo detuvieron. Obama, envejecido y demacrado, no tenía casi palabras. Pareciera que estaría dispuesto a dar lo que fuera por no tener que estar delante de ese micrófono y esa cámara. Todos estamos aún con un nudo en la garganta, sin muchas ganas de hablar. La muerte violenta todos la querríamos muy, muy lejos de nosotros, pero ya sabemos que no es así. Y que nos deja mudos y confusos.

Cuando uno tiene que comparecer en televisión siempre encuentra palabras que decir, pero muchas veces el silencio sería más razonable y más digno. Siempre se puede decir que las investigaciones siguen su curso, que la policía está siempre dispuesta a arriesgar su vida por la seguridad de los ciudadanos, que se reza por las víctimas y sus familias. Cosas verdaderas, pero carentes de valor ante el impacto de la tragedia. Y luego está la cuestión gay, pues el Pulse, el local donde se ha producido la matanza, era un local de ambiente, una razón más para reavivar el odio de Omar hacia la gente del país que le vio nacer. Pero estos 50 son ante todo seres humanos, no homosexuales. Si nosotros no somos capaces de entenderlo, ¿qué puede entender un hombre que no ha tenido la gracia de descubrir el valor de la vida?

Volviendo a Obama, el presidente llora con nosotros, reza con nosotros, y como nosotros necesita entender de dónde viene este “acto de terror y odio”, por qué este joven estaba tan lleno de odio. Pero lo que más me ha llamado la atención de Obama esta vez, más que cualquier otra cosa, ha sido su aspecto de resignación. El presidente nos hablaba, pero estaba como ausente, aturdido, vacío.

Aunque todavía quedan muchas cosas por aclarar respecto a la génesis y a la dinámica de los hechos, la tribulación de Obama, su visible confusión, se deben a una observación elemental de los primeros datos seguros. ¿Cuáles? Es muy probable que el joven terrorista haya actuado solo, inspirado en la gesta del Isis, identificándose con ella como anunció en la llamada hecha al 911 justo antes del ataque. Este joven ya estuvo dos veces en el punto de mira del FBI por presuntas colaboraciones siniestras, pero en ambas ocasiones el caso quedó archivado.

Aquí no hay complot que desvelar, complejas tramas que desenmarañar, ni una máquina del terror que derrotar. Aquí hay un joven criado entre nosotros, educado por nosotros, un hombre que ha crecido en nuestro mundo, que trabajaba en este mundo. Aquí también hay un caso de radicalización islámica que devora a un hijo de nuestra tierra, un hijo y hermano nuestro. ¿Entendemos qué significa esto? Quiere decir que si esto es lo que América es capaz de generar en su seno, ¿qué podrá generar lanzando bombas, enviando consejeros militares y derrocando tiranos?

Respecto al debate sobre las armas de fuego, sin duda, es una cuestión en la que habría que intervenir. Están demasiado al alcance de la mano. Obama nos lo ha repetido, y ha dejado caer un comentario: “debemos decidir qué país queremos ser”. Pero creo que ese aire de resignación, más que por las armas de fuego se debe a la parábola de la vida de Omar Mateen. Las balas de joven afgano-americano nos han herido profundamente, pero su historia nos juzga y nos obliga a preguntarnos qué país queremos ser.

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Derecho, torcido, y 'prejuicios pequeño-burgueses'

Bernardo Moncada Cárdenas

El embudo que conduce al éxito de la parodia de redención social conocida como socialismo marxista se facilita con la expresión "prejuicios pequeño-burgueses". Estas palabritas descalifican los fundamentos morales mismos –derechos humanos incluidos– de la democracia moderna.

Para quien adopta esa propuesta ideológica con todas sus consecuencias ("sin prejuicios pequeño-burgueses", escribía el torvo Lenin), el aparato legal del Derecho es utilizable en defensa de delincuentes que cometen sus fechorías para financiar la revolución, o sus leyes internacionales se enarbolan para amparar gobiernos forajidos en nombre de palabras tan dignas como Soberanía, o Autodeterminación de los Pueblos, y para preservar las obesas cuentas bancarias de los corruptos dirigentes que se auto-recompensan como "premio por sus sacrificios".  Pero cuando un ente de diferente pensamiento político les estorba, no hay ley que le proteja ni Derecho que le defienda. Y una vez transformado el proyecto revolucionario en régimen totalitario, todo prejuicio pequeño-burgués, como la importancia de la familia, el derecho a la vida, la propiedad, la libertad de expresión y de educación, va al pipote de basura sacrificado en aras de los ideales revolucionarios.

En este oscuro momento de nuestra historia venezolana vemos ese embudo de la legalidad revolucionaria en toda su nítida perversidad y fariseísmo. Vigilemos su funcionamiento y no nos cansemos de denunciarlo, no sea que la nación se acostumbre a usarlo como suele suceder.

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Derecho, torcido, y 'prejuicios pequeño-burgueses'

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'La renuncia de Maduro puede propiciar un acuerdo'

F.H.

Bernardo Moncada, arquitecto y profesor titular de la Universidad de Los Andes, presidente del Consejo de Laicos de la Arquidiócesis de Mérida, repasa con www.paginasdigital.es el momento que atraviesa Venezuela.

Maduro mantiene desde hace días el estado de excepción y la oposición, con mayoría en la Asamblea, reclama el referéndum revocatorio. ¿Hacia dónde puede evolucionar la situación?

Mejor que estado de excepción (el cual en realidad se prolonga desde el insólito cierre de fronteras con Colombia, sin verdaderos efectos), Maduro debería haberlo llamado "estado de tensión". El régimen se percibe en desmesurada minoría sin haber consolidado un aparato totalitario como esperaba, por lo cual intenta usar todos los resortes de las copadas instituciones para mantenerse. Su táctica es la inestabilidad y el desconcierto. No podrá evitar el referendo, aunque logre retrasarlo, ni sus efectos políticos y psicológicos. Otro escenario es una renuncia que, al igual que el referéndum revocatorio retrasado (para que no asuma el cargo de presidente de la opositora Asamblea Nacional sino el de vicepresidente), daría lugar a un acuerdo político quizá inestable, pero urgente.

Tenemos noticia de la carestía y de las colas. Pero, ¿cómo es el día a día en Venezuela?

Opino mucho en las redes y he escrito algún que otro artículo sobre ello. Es un país en guerra, con economía de guerra y un orden de supervivencia básica que a veces se altera con actos violentos. Los niños van a sus escuelas, la gente a su trabajo, y existe un muy lucrativo y codicioso mercado negro (el llamado "bachaqueo") que permite, a costa de la mengua de nuestros escasos ahorros, mantener con cierta dignidad nuestras familias. No puede omitirse la obsesiva precaución y alerta frente a la delincuencia. Ayer, por ejemplo, atracaron a mano armada a los feligreses que esperaban entrar a la Eucaristía en la parroquia de nuestra universidad. Yo mismo he vivido esa situación.

¿La represión ha dejado algún espacio de libertad?

Ciertamente. Rasgo fundamental del proyecto totalitario es mantener y ostentar espacios donde pueda ejercerse una cierta libertad. Siempre, claro está, bajo amenaza. Son espacios controlados y vigilados, pero desde ellos la libertad ha podido crecer como opción política, y podemos alentar el valor y la esperanza de nuestros compatriotas, lo que, a mi juicio, es indispensable de cara al futuro.

Algunos militares se han desmarcado de Maduro. ¿Puede haber una fisura?

Hay fisuras. Los medios y las redes se enfocan sobre los muchos corruptos, militares con injustificables fortunas, pero hay naturalmente un número de oficiales excluidos de prebendas o descontentos con la descarada injerencia extranjera.

¿Puede desempeñar algún papel la OEA?

La crisis político-ideológica latinoamericana (Foro de Sao Paulo) aprovechada por Hugo Chávez, y alimentada con las ganancias petroleras sustraídas al pueblo venezolano, resta toda capacidad de incidencia directa a la OEA en su actual conformación. Sin embargo, bastante impacto tienen los pronunciamientos de su actual presidente y podrá ser de ayuda en un periodo de reconstrucción.

¿Qué esperanza hay en este momento para Venezuela?

La erosión de la absurda tolerancia (cuando no abyecta complicidad) del mundo, y mantener el enclave que ha sido la Asamblea Nacional y una importante red de alcaldías libres ya son esperanzadoras. El suelo sigue ofreciendo su riqueza y se avizora el deseo de un retorno de inversiones. La esperanza, sin embargo, está en la pervivencia de valores esenciales conscientemente atacados con políticas que desaniman el trabajo, promueven la desunión desde la familia a todos los niveles, e intentan descalificar o debilitar instituciones que, como la Iglesia, la universidad y los gremios, siguen siendo la gran reserva moral de Venezuela.

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La gran mayoría de los venezolanos apoya una mediación del Papa

Alver Metalli

El secretario de la Conferencia Episcopal de Venezuela, mons. Víctor Hugo Basabe, afirmó que no conoce las razones por las cuales el secretario vaticano para las Relaciones con los Estados, Paul Gallagher, decidió suspender el viaje ya programado, lamentando que se haya perdido una importante oportunidad de diálogo. Por su parte la encuestadora Hinterlaces dio a conocer los resultados del último relevamiento, donde resulta que el 88 por ciento de los entrevistados declara estar “de acuerdo” con una eventual mediación del Papa Francisco para promover el diálogo y la paz en Venezuela y solo un 11% manifiesta que está “en desacuerdo”.

El propósito del viaje de Gallagher –que fue enviado especial, con funciones de observador permanente de la Santa Sede ante el Consejo de Europa en Estrasburgo, del Papa Juan Pablo II– no era en principio iniciar una mediación –considerando que las condiciones básicas no estaban dadas todavía– sino participar en la ordenación episcopal del nuevo nuncio mons. Francisco Escalante, que acaba de ser asignado a la delegación pontificia en el Congo. Sin embargo se sabe que después de la carta personal del Papa Francisco al presidente Maduro en relación con la gravísima crisis que vive el país, se hubiera podido hacer un intento para acercar posiciones e impedir que desembocara en enfrentamientos incontrolable en las calles.

La negativa que recibió el alto diplomático vaticano ha cerrado las puertas –se espera que provisoriamente– para continuar un proceso que comenzó el domingo de Pascua, cuando el Papa extendió idealmente el corazón del mensaje pascual deseando que “se proyecte cada vez más sobre el pueblo venezolano, en las difíciles condiciones en las que vive, así como sobre los que tienen en sus manos el destino del país, para que se trabaje en pos del bien común, buscando formas de diálogo y colaboración entre todos”. Palabras que encontraron eco en la Asamblea Nacional dando lugar a una inédita convergencia entre las dos bancadas principales, el Gran Polo Patriótico (GPP) y la Mesa de Unidad Democrática (MUD), cuyo resultado fue la firma de una moción conjunta de aceptación de la exhortación del Papa. A esas señales positivas siguió la Declaración de los obispos de Venezuela el 27 de abril y el mensaje del nuncio en Venezuela, Aldo Giordano, al vicepresidente Aristóbulo Istúriz, en el cual le hacía saber que estaba “listo para colaborar con la paz” del país y que deseaba “contribuir al bien del pueblo venezolano”.

El sondeo de Hinterlaces, ampliamente difundido por los medios venezolanos, muestra también que para el 81 por ciento de los interpelados una mediación internacional que promueva el diálogo entre el gobierno y la oposición es “muy necesario” (37), “necesario” (38) y “algo necesario” (6), mientras solo el 17% considera que es “poco necesario” o “nada necesario”.

Cuando se les pregunta sobre la imparcialidad del Papa, el 86 por ciento de los venezolanos considera que Francisco tienen una posición “independiente”, y solo el 3% lo considera “más cerca del chavismo” y el 5% “más cerca de la oposición”. En cuanto a la eficacia de una eventual mediación, en el caso de que se aceptara y que la instancia mediadora entendiera que las condiciones eran factibles, el 83 por ciento considera “muy eficaz” una intervención pontificia, efectiva el 49% y “algo efectiva” el 15%. Un 16 por ciento la considera “poco efectiva” (7) y “nada efectiva” (9).

La gran mayoría de los venezolanos apoya una mediación del Papa

Alver Metalli | 0 comentarios valoración: 1  13 votos

La revolución fallida empobrece a América Latina

Veronica Ronchi

En este complicado momento histórico que parece confirmar las olvidadas teorías de Raúl Prebisch sobre el diálogo entre las economías centrales y las periféricas, América Latina se resiente en su conjunto por una compleja coyuntura que abre las puertas a una profunda crisis en el subcontinente.

No se veían tiempos tan oscuros desde la caída de los regímenes neoliberales que, a finales de los 90, abandonaron en masa los gobiernos latinoamericanos después de regulaciones y privatizaciones, dejando espacio a una división geográfica nueva: áreas de influencia chavistas vinculadas a la ideología del “socialismo del siglo XXI” (países andinos, Argentina…), áreas tradicionalmente liberales que siguieron así (México, Colombia…) y un nuevo protagonismo del Brasil, que supo imponerse solo como economía emergente en los primeros años dos mil.

La crisis económica que dio comienzo en 2008 y que hizo temblar a Europa no atacó directamente a América Latina. Algunos países incluso crecieron hasta alcanzar niveles chinos (Perú y Argentina sobre todo), hasta el punto de recuperar competitividad e influencia tanto en el contexto regional como, por ejemplo, en el de los países no alineados.

Fue el caso venezolano que, gozando de los beneficios de un precio sostenido del crudo y desvinculándose de la explotación de recursos por parte de multinacionales extranjeras, construyó nuevas bases para ampliar el estado social y financiar campañas electorales en los países andinos y no solo.

Si pensamos en regiones que históricamente nunca han gozado de sistemas de bienestar, como toda Centroamérica, Chávez, Correa y Morales, por citar algunos ejemplos, construyeron “revoluciones ciudadanas” (movimientos de ciudadanía activa) bastante apoyados por la población civil (pero obstaculizados por las oligarquías) por una serie de beneficios que ofrecía: nos referimos por ejemplo a la construcción de infraestructuras que desde el siglo XXI se convierte en prerrogativa estatal. Claro que las críticas a estos procesos no han faltado, y ahora se hacen oír especialmente las acusaciones de neopatrimonialismo y corrupción que llueven sobre las cabezas de los gobiernos en declive.

De ahí que los problemas estructurales, que siempre ha sufrido América Latina, estén tan lejos de resolverse.

Como al inicio del proceso global (en los años centrales del siglo XIX), también hoy la región parece volver a ser un sistema periférico que, para sobrevivir, se aferra a la “bonanza” de los sistemas centrales. Cuando las principales economías se expanden y dictan buenos precios para las “commodities”, América Latina también está llamada a crecer, pero cuando por el contrario el ciclo se contrae para los sistemas centrales, los de la periferia sufren una auténtica catástrofe.

La revolución fallida empobrece a América Latina

Veronica Ronchi | 0 comentarios valoración: 2  14 votos

Trump vs Clinton, todo se juega en la economía

I.S.

“La única opción para batir a Trump la tiene Clinton: confesar públicamente que todo es mentira”. Son palabras de Edward Luttwak, economista, politólogo y ensayista americano. El magnate Donald Trump ha ganado las primarias republicanas con más de un mes de adelanto, después de que todos sus rivales se fueran retirando. En las primarias demócratas, quedan en el terreno de juego Hillary Clinton y Bernie Sanders. La ex secretaria de Estado ha conseguido 2.223 delegados contra los 1.450 de su rival, y le bastaría con otros 160 para ganar. Pero faltan numerosas incógnitas por resolver sobre la carrera final hacia la Casa Blanca, empezando por la línea que el Partido Republicano decidirá adoptar respecto a Trump.

¿Los republicanos al final intentarán frenar a Trump o lo apoyarán?

No lo detendrán, pueden recurrir a todas las estrategias que quieran pero Trump ya los ha superado a todos. Los que han querido hacerle frente han resultado ser figuras ridículas, el único que contaba con un apoyo real era Trump. Es un poco como el desafío Carter-Ford de 1976. Jimmy Carter era un campesino con los pies sobre la tierra que cultivaba, y ganó. En América hay una situación de estancamiento económico por la que los electores no tenían ninguna intención de votar a un Mitt Romney.

¿Cuál será la estrategia de Clinton para ganar?

Para vencer a Sanders, Clinton ha tenido que prometer que sanidad y educación serán gratuitas y que subirá considerablemente los impuestos, sobre todo a los más ricos. Si quiere ganar el desafío contra Trump, Clinton tendrá que decir: “Durante las primarias he jurado que subiría mucho los impuestos, pero no lo haré, era mentira”.

¿En qué sentido?

Si Clinton no consigue convencer a sus electores de que ha mentido, la mayoría votará por Trump aunque personalmente les disguste. La mayoría de los americanos o piensan en ganar más que la media o pretenden hacerlo. Por tanto, nunca han votado por alguien que quiera subir los impuestos de los ricos.

Según la agencia Reuters, el verdadero desafío entre Trump y Clinton se decide en el llamado “Rust belt”, es decir, entre los trabajadores de estados como Ohio, Pennsylvania y Michigan. ¿Es así?

Todo eso es absurdo. Cada vez que se celebran elecciones presidenciales, los europeos se limitan a mirar el escaparate que representan las grandes cadenas, como Reuters. Y así terminan normalmente errando las previsiones porque no miran la América profunda.

¿Está pensando en algún precedente?

Cuando se presentó Ronald Reagan, el New York Times dijo que no podía ganar porque quería iniciar una guerra nuclear, y la prensa europea le siguió. Ya sabemos cómo terminó esa historia. Del mismo modo, candidatos como Trump y Sanders eran inimaginables para los europeos, pero ambos son mucho más serios que la posición oficial de los republicanos en política exterior. Estos últimos odian a Trump porque quiere hacerse amigo de Putin.

¿Existe una franja del electorado que podría votar igualmente a Trump y Clinton?

No, más bien son Trump y Sanders los que compiten por una misma franja del electorado. A diferencia de Clinton, ambos comparten la idea de que las soluciones convencionales para los problemas de la economía ya no son válidas.

¿Qué creen que puede funcionar?

Para Trump, perseguir el crecimiento pasa por liberar a la economía americana de vínculos excesivos. Sanders en cambio quiere poner en marcha una distribución según el modelo socialista.

¿La economía decidirá finalmente el resultado?

Sí. Mientras los europeos piensan que pueden seguir manteniendo a sus hijos gracias a la pensión de los abuelos, eso los americanos no lo aceptan. Si Estados Unidos alcanzara los niveles de paro juvenil que hay en Europa, el día siguiente ardería la Casa Blanca. Cuando el paro supera la tasa del 7%, aquí cambia el alcalde, el diputado, el senador y el gobernador.

Trump vs Clinton, todo se juega en la economía

I.S. | 0 comentarios valoración: 3  67 votos

Si no es Trump, ¿qué?

David Brooks

Todo apunta a que Donald Trump va a conseguir la nominación republicana para las elecciones presidenciales. Así que, ¿qué se supone que tenemos que hacer aquellos a los que nos horroriza esta perspectiva?

Por supuesto no lo que los líderes del Partido Republicano están haciendo. Ellos están esperando dócilmente a que llegue una tranquila convención. Parecen inconscientes de que este es un momento al estilo Joe McCarthy. La gente será juzgada por dónde están en este tiempo. Aquellos que han ido con Trump estarán contaminados para siempre por la degradación de los estándares y la masacre de las elecciones generales.

El mejor camino para todos nosotros -republicanos, demócratas e independientes- es dar un paso atrás y mirar más a largo plazo, y a partir de ahí empezar a construir. Estas elecciones -no solo por el fenómeno Trump, también por el ascenso de Bernie Sanders, nos han recordado cuánto dolor hay en el país. Según Pew Research Poll, el 75% de los votantes de Trump creen que la vida ha empeorado para la gente como ellos en el último medio siglo.

Este declive se suma a otra terrible estadística social. La ratio de suicidios ha aumentado en 30 más cada año, un signo indudable del generalizado aislamiento social. Una cifra récord de americanos cree que el sueño americano está fuera de su alcance. Y para los milenials, la confianza social está en mínimos históricos.

El éxito de Trump ha surgido de este dolor, aunque él no es el responsable de eso. El trabajo para el resto de nosotros es averiguar la respuesta adecuada.

Esto significa, primero, que es necesario atender este dolor. Me ha sorprendido el éxito de Trump porque había caído en un mal modelo, gastando gran parte de mi vida en aburguesarme en círculos profesionales de gente con similar estatus que yo. Esto conlleva un acto de voluntad para reemplazarse a sí mismo e ir donde te sientes más cómodo. Pero esta columna es un intento de hacer eso sobre los próximos meses y años. Todos tenemos alguna responsabilidad a la hora de hacer cualquier actividad que se eleve por encima del abismo de segmentación que aflige a este país.

Probablemente necesitemos una nueva historia nacional. Hasta ahora, la historia de América ha tenido la versión del pobre que se hace rico, el individuo solitario que crece desde el fondo con coraje y trabajo. Pero esa historia ya no funciona, sobre todo para la gente que piensa que el sistema está amañado.

Yo no sé cómo será la nueva historia nacional, pero quizá es menos individualista y más redentora. Quizá es una historia sobre comunidades que curan a aquellos que sufren adicción, hogares rotos, traumas, prisión y pérdida. Una historia de aquellos que triunfan sobre la soledad, la inestabilidad social, tan comunes hoy en día.

Probablemente necesitemos también una nueva definición de masculinidad. Hay muchos grupos en la sociedad que han perdido un imperio pero no han encontrado todavía su función. Los hombres son los más numerosos en estos grupos. El tradicional ideal masculino ya no funciona. Lidera las tasas de abandono, las de encarcelamiento, y tiene los índices más bajos de participación en el mercado laboral. Esta es una economía que recompensa la conexión emocional y la expresividad verbal. En todas partes se ven hombres impresionados por el viejo, reticente y estoico ideal.

Si no es Trump, ¿qué?

David Brooks | 0 comentarios valoración: 3  79 votos

Cristina Kirchner vuelve a escena

Arturo Illia

Después de casi cuatro meses de silencio, Cristina Fernández de Kirchner, ex presidenta argentina, se presentó a su manera en el Tribunal de Comodoro Py en una de las muchas causas que la implican, el llamado caso Dólar Futuro. En la práctica, poco antes del final de su mandato, Kirchner emprendió una serie de maniobras con el objetivo de desestabilizar el país para causarle problemas a su sucesor, como por ejemplo asunciones masivas en el aparato estatal, muy por encima del límite de sus posibilidades o, a nivel financiero, autorizando al Banco central argentino a emitir bonos en dólares, a pagar a partir de marzo al cambio de diez pesos.

Una de las primeras decisiones del nuevo presidente Macri fue eliminar las restricciones impuestas por el kirchnerismo sobre el cambio de la moneda americana. En la práctica, aunque el valor establecido por el Gobierno era de 9 pesos/dólar, no era posible efectuar el cambio excepto en cantidades muy modestas, haciendo proliferar el cambio en negro (en este caso llamado "azul"), a una cifra netamente superior. Así es fácil entender por qué, una vez eliminados los siete cambios diferentes impuestos por el Gobierno artificialmente, el valor de la divisa americana subió hasta estabilizarse en 15 (valor fijado en la bolsa de Nueva York), haciendo desaparecer casi de golpe el mercado paralelo.

No hace falta ser economistas para comprender que una maniobra así, ya prometida tanto por Macri como por Scioli en la campaña electoral, provocaría unas pérdidas enormes al Banco central. Dicho y hecho, la maniobra ha costado la nada desdeñable cifra de 4.000 millones de dólares a causa del diferencial. Un fraude, según el juez Bonadio, mientras que para el ex ministro de Economía, Axel Kicillof, y el ex responsable del Banco central, Alejandro Vanoli, se trata de maniobras perfectamente lícitas, y acusan al funcionario de persecución política. El mismo leitmotiv que Cristina Kirchner, quien ha celebrado su reaparición con una manifestación orquestada por la franja más radical de su partido, La Cámpora.

La sede del Tribunal se vio ocupada y rodeada por cerca de 15.000 manifestantes, sin presencia de las fuerzas del orden, que de hecho delegaron el control en la Cámpora, que actuó completamente a discreción, permitiendo el acceso solo a periodistas alineados con el partido y utilizando la fuerza para alejar al resto (la mayoría) de la prensa, impidiéndoles realizar su trabajo. Un triste ejemplo de totalitarismo que lamentablemente se ha visto secundado por las palabras de la ex presidenta al salir del tribunal. Cristina se ha comparado con Yrigoyen y Perón, considerándose perseguida por la justicia, transformando así un acto judicial en político.

Pero le esperan tiempos muy duros, pues esta convocatoria no es más que la primera de las que le esperan. Todavía quedan la llamada Ruta del dinero K, un sistema gobernado por un hombre de paja de la familia presidencial, el ex empleado de banca Lázaro Baez que, aparte de organizar la fuga de capitales ilícitos fruto de la corrupción del gobierno anterior, gestionaba una sociedad de construcciones fundada una semana antes de la elección de Néstor Kirchner como presidente, llamada Austral, por la que habría obtenido ganancias por precios inflados en servicios que casi nunca se realizaban, aunque sí se pagaban íntegramente y por adelantado.

El dinero terminaba en una sociedad hotelera gestionada por Máximo Kirchner, Hotesur, a cambio del alquiler de cientos de habitaciones nunca utilizadas. Lo cual constituye la tercera causa por la que Kirchner tendrá que responder. Las otras están directamente vinculadas a su mandato, como la que ha supuesto el arresto del ex ministro de Transportes Ricardo Jaime, por irregularidades en la gestión y suministro de material ferroviario, o el ex vicepresidente Amado Bodou, que a cuenta de Néstor Kirchner compró una empresa que imprimía billetes, perteneciente a la familia Ciccone.

Cristina Kirchner vuelve a escena

Arturo Illia | 0 comentarios valoración: 3  83 votos

Clinton, Trump y el 'agujero negro' de un pueblo por reconstruir

Riro Maniscalco

Nada nuevo en el frente occidental estadounidense. Los vientos del este no traen más que confirmaciones. Pennsylvania, Delaware, Maryland, Connecticut y Rhode Island dicen que la inercia de estas presidenciales ya es la que es, un río de lava que avanza lenta pero irrefrenablemente hacia la candidatura de Hillary Clinton y Donald Trump.

El único sobresalto –por llamarlo de alguna manera– lo ofrece Bernie Sanders con su victoria en Rhode Island: un puñado de votos y dos delegados más que Clinton. Debe ser la longitud de onda de ese espíritu rebelde que convirtió a Rhode Island en la primera de las 13 colonias que mandaron a paseo a la corona británica en 1776.

Sanders, cada vez más encorvado bajo el peso de los años, la fatiga y sobre todo los resultados electorales, está a punto de renunciar. La brecha que le separa de su rival ya es casi insalvable. Si tenemos en cuenta que las matemáticas no son una opinión y que en este caso basta con la aritmética, Bernie y su “sueño de un nuevo sueño americano” pueden ir preparando las maletas para volver a casa. Un nuevo sueño “socialista” o “socialdemócrata”. Un nuevo sueño que, para bien o para mal, habría llevado a cancelar y sepultar la idea dominante de que la meta de la vida es el éxito, relanzando el objetivo de la justicia social. Al menos como intención.

El partido demócrata agradece, aplaude y avanza hacia la siguiente batalla. Lástima, porque no se puede negar que Sanders ha conseguido plantar en la contienda electoral una brizna de ánimo ideal, demostrando entre otras cosas que la indiferencia (cuando no hostilidad) de las nuevas generaciones hacia la política no es un muro insuperable. La campaña de Sanders, el más anciano de los candidatos, ha vivido del vigor de decenas de miles de jóvenes voluntarios. Toma nota Hillary, que alaba a su rival derrotado y preserva reliquias de su programa para incorporarlas en el suyo, astutamente, sin forzarlo, como si fueran cosas que ella, Mrs. Clinton, siempre hubiera pensado, afirmado y defendido.

No es verdad, pero poco importa. Lo que importa es que el partido esté unido y se prepare unido al desenlace final. No todos los seguidores de Sanders se mantendrán fieles a la causa demócrata tras la salida de su Don Quijote. Los que han apoyado al senador de Vermont como acto de rebeldía contra la hipocresía política podrían perfectamente preferir a Trump antes que a Hillary, icono del status quo y de la dominante homologación ideológica introducida por Obama y convertida en prepotencia en estos ocho años.

Por otro lado, Trump. Gana a lo grande en cinco estados sobre cinco, dejando un puñado de delegados a sus adversarios. A Cruz, en vez de un puñado le ha dejado uno, ¡un delegado! No me gusta, de hecho me preocupa mucho, pero el escenario que se presenta parece inevitablemente el de un enfrentamiento Clinton-Trump. Ella siempre cauta, cuidadosa, midiendo hasta sus ataques, siempre buscando la máxima inclusión posible, plenamente consciente del hecho de que, si no les gusta a todos, sabrá interpretar bien el papel de una a la que todos le gustan. Y él, prepotente, descarado, directo, ofensivo, extemporáneo e imprevisible. Odiado por muchos, y por muchos amado.

Como todas las noches electorales, anoche veía los informativos de la CNN y, como siempre, me aburría escuchar a los expertos de turno. De pronto uno de ellos, en un momento de honestidad intelectual, tomó la palabra y dijo: “Nosotros podemos decir todo lo que nos parezca, pero mirad los resultados de esta noche… La gente está diciendo otra cosa”.

¿Qué dice la gente? Una cosa y su contrario. Dice Hillary, es decir, que alguien nos lleve donde nos quiera llevar, a mí me importa poco. Y dice Trump, es decir, acabemos con todo, pues peor no nos puede ir. En este agujero negro hemos acabado. Un gran país no puede existir sin un gran pueblo. Y este es un pueblo que hay que reconstruir.

Clinton, Trump y el 'agujero negro' de un pueblo por reconstruir

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Nerviosismo en las primarias de Nueva York

Riro Maniscalco

No he podido ir a votar. Las primarias de Nueva York han tenido que resolverse sin mi voto porque estas son unas primarias “cerradas”, es decir, solo se puede votar si estás “registrado”. Tienes que estar inscrito en el partido para expresar tus preferencias respecto a los candidatos, y a mí no me gusta la idea de pertenecer a un partido, cada uno es como es.

A estas votaciones se llegaba con todas las incertidumbres que han acompañado la lucha por la candidatura desde el principio. Trump, que no podía perder en Nueva York, necesita recuperar inercia. Ha crujido, tanteado y buscado maniobras improbables para cambiar los mecanismos de nominación, con el temor fundado de no lograr suficientes delegados, mostrando así signos claros de nerviosismo. Y es que este no es precisamente un estado republicano, aquí son liberales y progresistas, pero también muy pragmáticos. Alcaldes republicanos y relativamente conservadores como Giuliani y Bloomberg son la prueba histórica de ello.

En cambio, para Hillary Clinton y Bernie Sanders las primarias de Nueva York eran como una ordalía. Quien pierde, paga. Sanders pierde, y paga, pero era la primera vez desde hace una eternidad que se llegaba a las primarias demócratas de NY con cierta incertidumbre. En 2012 Obama corría solo; en 2008 Hillary encontró aquí uno de los pocos lugares que le donó una amplia victoria de 20 puntos sobre Barack; en 2004 Kerry le sacó a Edwards 40; y Gore 32 a Bradley en 2000...

En los últimos días yo he recibido varias llamadas “electorales” de voluntarios. Esos que llevan la chapa con el nombre de su ídolo hasta en el pijama y que se dedican a llamar a la población local. ¿Será casualidad que solo he recibido llamadas pro-Bernie?

Bernie ya está en Pennsylvania, donde se votará la semana próxima. Desde allí truena contra los mecanismos electorales de este estado, que le privan del voto independiente, como el mío, y se enfurece por los 126.000 votantes eliminados de las listas electorales de Brooklyn, sin saber por qué. Sanders no esperaba ganar en Nueva York, solo lo soñaba, pues los jóvenes le han apoyado con entusiasmo.

Una vez más, el partido de los conservadores enloquece y el de los progresistas conserva.

Nerviosismo en las primarias de Nueva York

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>Entrevista a Claudio Avruj

Llega el 'turno' de los derechos humanos

Arturo Illia

Mientras que en otros países latinoamericanos las heridas de las dictaduras de los años setenta se han ido resolviendo en la sociedad mediante un diálogo a veces duro pero que ha llevado a una revisión histórica para no olvidar esa triste década con el fin de que no se repita, en Argentina el problema sigue abierto y doliendo. En el mes de diciembre, poco antes de las elecciones, un editorial del periódico La Nación pedía una justicia adecuada a las leyes para los militares responsables de la dictadura genocida aún encarcelados, un hecho que provocó una rebelión interna en la redacción del propio diario, y hace poco más de un mes el director del teatro Colón, uno de los centros mundiales de la ópera, y uno de los responsables de la cultura de la ciudad de Buenos Aires, Darío Loperfido, calificó de falsa la cifra de 30.000 desaparecidos en aquellos años, provocando una tempestad mediática considerable.

Para aclararnos, la cifra se ha cuestionado más veces a lo largo de estos años, pasando de los 9.000 casos registrados en el proceso de la Conadep (que se hizo famoso por la frase “Nunca más”) a los 7.984 declarados por Graciela Fernández Meijlde, madre de un desaparecido ex ministro, eje de una investigación que encontró un episodio significativo en la película “El diálogo”, de Pablo Racioppi, donde se encuentra con el ex terrorista Montonero Ricardo Leis, autor de varios libros que han servicio de base para una revisión histórica de aquel triste periodo, realizada por muchos miembros de organizaciones terroristas que han reconocido errores en una década muy alejada de las epopeyas legendarias que se han propagado durante estos años, donde el punto común con una dictadura genocida es el demonio de la violencia. Sobre esta problemática, hablamos con el secretario del Ministerio para los derechos humanos, Claudio Avruj.

¿Qué política de derechos humanos se quiere desarrollar después del resultado electoral de diciembre?

En general se trata de un paradigma de diálogo y construcción conjunta en la sociedad. Este concepto incluye un cambio en la política de los derechos humanos donde afirmamos que son un patrimonio de la gente, no un símbolo del gobierno de turno, teniendo el Estado la función de protegerlos y promoverlos. Nuestra visión del problema se articula en cuatro puntos: la convivencia, el diálogo, el encuentro y el pluralismo. Además, para nosotros, la memoria, la verdad y la educación constituyen algo imprescindible y deben ser una política de Estado más allá de los gobiernos. Estamos de acuerdo con la resolución 2030 de Naciones Unidas aprobada en noviembre, que impone a los Estados que se promuevan políticas asertivas en temas como el medio ambiente, la empresa, la violencia y los derechos humanos, violencia institucional, inclusión, todo ello relacionado con los derechos humanos. Además, vemos un papel primario en tres puntos fundamentales de este gobierno: pobreza cero, lucha contra el narcotráfico y unidad nacional.

¿Cómo ve lo que sucedió en los años 70?

El dato más objetivo reside en el hecho de que Argentina vivió una dictadura y un terrorismo de Estado como nunca en su historia. Todos somos conscientes de que el país entró en una espiral de violencia inusitada y que el Estado, que debía emprender acciones para pacificar la sociedad, eligió el peor camino. A partir de ahí, es necesario que se lleven a término los procesos y las condenas para los presos de lesa humanidad y las violaciones de derechos humanos. La justicia tiene el poder de tranquilizar a la sociedad, y su ausencia exacerba los ánimos. También hay que trabajar en la educación por las consecuencias del golpe de Estado de 1976, que significó la pérdida de derechos humanos y libertades, de la Constitución, y el aislamiento del país. Respecto al gobierno anterior, no somos dueños de un discurso hegemónico y no estamos en contra de nadie, porque eso significaría continuar en la división, y somos optimistas sobre el hecho de que la unión de los argentinos es posible mediante el diálogo.

¿Cómo van a abordar la herida que perdura en la sociedad a propósito de este tema?

>Entrevista a Claudio Avruj

Llega el 'turno' de los derechos humanos

Arturo Illia | 0 comentarios valoración: 2  10 votos

¿Por qué los partidos han perdido a la clase media blanca?

R.R. Reno

¿Por qué, tras décadas de apoyo a los partidos liberales y conservadores, la clase media blanca ha dejado de apoyarles en Estados Unidos? Donde quiera que acaben Donald J. Trump y Bernie Sanders, sus candidaturas representan un cambio importante en la política americana. Desde la Segunda Guerra Mundial nuestra cultura política se ha organizado en torno a las necesidades, los miedos y las aspiraciones de los votantes de la clase media blanca, de forma que también se satisficieran los intereses de los ricos y los poderosos. Pero ya no es así.

Como sabemos, los ricos ahora son bastante más ricos. Este hecho, en sí mismo, no rompe los viejos consensos políticos. Es más decisivo el hecho de que la clase media blanca está en declive, tanto económica como culturalmente.

La historia de este declive se suele contar en términos raciales y étnicos: la América blanca se ha visto desplazada por una América multicultural y, especialmente en la derecha, los votantes están retrocediendo a una postura racista. Quizá haya algo de cierto en esta historia, pero la mayor parte de ella es una gran distracción.

De hecho, la gran división no es interracial, sino intra-racial: los populismos que estamos viendo derivan totalmente de la colisión entre blancos que prosperan en la economía global –y en medio de los cambios culturales de los últimos 50 años– y los que no.

Y mientras hemos oído mucho sobre el declive económico de las clases medias, el declive cultural de la clase media blanca no se ha discutido tanto. Y debería ser así.

En primer lugar, están las consecuencias del gran éxito de las clases medias altas, que hoy viven en un mundo separado, en barrios bien cuidados, con buenas escuelas. Nos felicitamos porque el sistema meritocrático se ha abierto a mucha más gente que hace 50 años. Y así ha sido, pero la cultura resultante de ambición, paradójicamente, erosiona la confianza de las clases medias. Hoy en día las clases medias tienen miedo porque si no vas hacia arriba, vas hacia abajo.

Y no es solo la competitividad lo que erosiona a la clase media blanca. Cuando alcancé la mayoría de edad en los años 70, el consumo de drogas ya estaba debilitando a la clase media blanca. Desde entonces, las tasas de matrimonios entre estudiantes de secundaria blancos ha descendido, y la ilegitimidad ha crecido. Conozco a un sacerdote que sirve entre parroquias de pueblos pequeños en el campo en White Pennsylvania. Le pregunté sobre sus problemas pastorales. El más importante: abuelos criando a sus nietos porque sus hijos son demasiado caóticos como para poder criarlos ellos.

¿Por qué los partidos han perdido a la clase media blanca?

R.R. Reno | 0 comentarios valoración: 2  18 votos
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