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4 DICIEMBRE 2016
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Oasis: el mestizaje que permite entendernos

Fernando de Haro

Desde entonces se han venido celebrando reuniones en la ciudad italiana y en varios puntos del Mediterráneo. Se ha creado una extensa red y en esta ocasión han participado más de 50 personalidades de todo el mundo, con especial presencia de estudiosos, diplomáticos y responsables de obras localizadas en los países islámicos. Parte de los trabajos se publican en una cuidada revista que se edita en inglés, árabe, francés e italiano. El patriarca vuelve a definir en la apertura el propósito de Oasis. "Uno de los frutos más bonitos de estos años -explica- ha sido la posibilidad de conocer mejor la fascinante civilización islámica y las ricas tradiciones del cristianismo oriental". Pero, añade, "el objeto propio de nuestro trabajo no es directamente el estudio del islam ni el del cristianismo occidental y tampoco el diálogo interreligioso, en sentido estricto, sino el proceso de mestizaje de civilizaciones. Un proceso en el que entra en juego el islam, los cristianismos orientales y las tradiciones de Occidente". Mestizaje por tanto. Precisamente a este diálogo concreto, histórico, se refiere el cardenal Tauran, el que fuera mucho tiempo "ministro de Asuntos Exteriores" del Vaticano, ahora presidente del Consejo Pontificio para el Diálogo Interreligioso. En su intervención explica que en el diálogo interreligioso "no son dos religiones las que se encuentran, sino los hombres, que desconfían los unos de los otros pero por circunstancias de la vida, buenas o malas, se hacen compañeros de humanidad". 

En los trabajos está muy presente el reciente viaje de Benedicto XVI a Tierra Santa, interpretado sólo en clave política por muchos medios occidentales, que no quieren entender la invitación que el Papa realiza desde Ratisbona para entablar un diálogo con el islam, a partir de las exigencias de la razón. Muchos analistas, sobre todo entre los nuevos laicos, consideran ese diálogo una especie de buena intención, un "imperativo religioso" que tiene poco que ver con la necesidad de construir una ciudadanía plural. Pero "el método Oasis"  parte de los hechos. No de la definición abstracta de los dogmas, sino del modo en que esos dogmas encaran la historia, se hacen tiempo. Los hechos son varios. Estamos en un mundo plural en el que las experiencias religiosas tienen peso y cada una de esas experiencias son expresión de una tradición. El mestizaje pone en contacto unas tradiciones con otras. 

Ése es un hecho y también es un hecho que el mundo moderno supone un desafío a la tradición, a las tradiciones. Un desafío que no se puede pasar por alto. Afecta a Occidente, pero también a Oriente. "Los discursos que he podido escuchar estos años, por ejemplo, el de la Universidad del Al Azhar, en El Cairo, me han hecho evidente que la crítica ilustrada a la tradición ha llegado al otro lado del Mediterráneo", explica monseñor Scola. Y ¿qué hacer ante esta crítica?, ¿rechazarla?, ¿refugiarse en un tradicionalismo que no somete a la comprobación histórica la verdad que la tradición pretende transmitir? Todo lo contrario. El patriarca de Venecia valora a los que, desde dentro del islam, están dispuestos a aceptar el reto. "Estoy muy de acuerdo con el muftí de Bosnia que, en declaraciones al próximo número de la revista Oasis, dice que las religiones se han beneficiado de la crítica de la Ilustración. La modernidad ha ejercido una purificación de todas las tradiciones religiosas".

Cuando una tradición religiosa, frente al reto de la historia, busca refugios inmutables, deja de transmitir la verdad. Y coincide con los políticos revolucionarios que también le niegan a la verdad el presente, para convertirla sólo en un proyecto de futuro. Los responsables de Oasis subrayan que el proceso de mestizaje puede ser una ocasión de enriquecimiento mutuo,  siempre y cuando las diferentes tradiciones entiendan que tienen que ofrecer respuestas para el presente. Por eso es necesario que las experiencias religiosas no sean sólo comprendidas como experiencias "espirituales". En Oasis recuerdan una frase de Ratzinger: "No existe la fe desnuda o la pura religión. En términos concretos, cuando la fe le dice al hombre cómo debe empezar a ser hombre crea cultura". La fe siempre crea cultura y la cultura siempre hace una interpretación de la fe. Es en ese terreno, en el de las experiencias prácticas, en el de la historia, donde las tradiciones tienen que responder. 

En realidad, el "método" que propone Oasis es el de un cristianismo que no es doctrina sino acontecimiento. Por eso sabe bien de la profunda conexión que hay entre historia y verdad. Un método de este tipo permite estar abierto a lo que la historia va a enseñarnos de la tradición que hemos recibido. Todos tenemos delante nuestra isla de San Jorge desde la que empezar un viaje para comprender mejor en qué creemos.

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