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21 ENERO 2017
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Obama y los Estados Unidos en blanco y negro

Lorenzo Albacete (Nueva York)

La policía fue a su casa porque le llamó una vecina (que trabaja en la revista de los Antiguos Alumnos de Harvard) y que había visto a dos personas que intentaban entrar en la casa de Gates. La vecina no hizo referencia al elemento racial, pero el informe de la policía habla de dos negros. De hecho, eran dos negros los que trataron de entrar en la casa: uno era el mismo Gates, que habían perdido las llaves, y el otro su chofer.
     El Sargento Crowley, que tiene un currículum inmejorable en lo que se refiere a las relaciones con las minorías, fue golpeado por Gates que estaba enojado y que atribuyó el comportamiento de la policía a que era negro.  
Así es cómo empieza la historia que en los próximos días continuará en otra casa, la Casa Blanca en Washington, donde Gates y Crowley se beberán alguna cerveza con el presidente de los Estados Unidos, el primer afro-americano en ocupar el puesto. El presidente Barack Hussein (hijo de un musulmán en Kenya) no quiere que la historia termine, quiere convertirla en una "ocasión de aprendizaje" para las  relaciones raciales en los Estados Unidos. El presidente se quedó impresionado por la historia durante una conferencia de prensa sobre la reforma sanitaria que ha propuesto al Congreso (donde se reunió con la oposición, la de su partido y la de los republicanos, que ha visto en la preocupación que suscita entre los estadounidenses el coste   de su programa una oportunidad de cortar las alas al presidente).

     Al final de la conferencia (que no parece haber disipado las preocupaciones sobre la reforma), a Obama se le preguntó por la detención de Gates. Admitió que no sabía los detalles del accidente, pero consideró "estúpido" el comportamiento de la policía. Los periodistas han visto la oportunidad y se han movido como tiburones impacientes que huelen sangre. (Un comentarista que seguía la conferencia en la televisión afirmó: "¡Oh Dios mío! Así termina el debate sobre la salud, comienza el debate sobre la raza". Tenía razón).
     Tanto es así que el presidente se vio obligado a interrumpir el encuentro diario con la prensa en la Casa Blanca para emitir una declaración personal en la que pide disculpa por las palabras elegidas. Se ha excusado por teléfono con el sargento Crowley y ha hablado también con  Gates, dispuesto a bajar el tono de la controversia.
     Los dos han aceptado también la invitación a la Casa Blanca. ¿Será realmente una "oportunidad de aprendizaje"? En caso afirmativo, ¿qué nos enseña lo ocurrido? ¿Traerá un progreso real para la atormentada historia de las relaciones entre blancos y negros en los Estados Unidos o será un nuevo para la construcción de lo políticamente correcto?
     Para el presidente Obama es una oportunidad de mostrar una vez más las ventajas de su método, "el relativismo con certeza". Será interesante ver qué pasa.

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