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2 DICIEMBRE 2016
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Ahora sí está contra el sistema, contra sí mismo

M. Medina

Si Zapatero atravesara realmente un buen momento, habría tolerado o fomentado un cierto debate entre los suyos. Habría mostrado así su talante, su disposición a aceptar la pluralidad: habría dejado así claro que es el único  capaz de liderar un PSOE rico y complejo. Pero no, quiso apoyo sin fisuras. Y lo tuvo para un discurso muy revelador. La emprendió contra los "poderosos", contra el gobernador del Banco de España y contra los empresarios.

Discurso a la defensiva y populista, muy al gusto de los que pronuncian los líderes americanos que frecuenta. Presentarse como el hombre que desde Moncloa se enfrenta al poder, como si el BOE y los decretos de los que abusa en los últimos meses fueran los árboles del Bosque de Sherwood, es un síntoma de debilidad. Le están doliendo las críticas de Prisa por la TDT de pago. Pero en lugar de mantener la cabeza fría, para no perder apoyos por el centro y el centro-izquierda, comete el error de descalificar a algunos de los referentes más indiscutibles para sus votantes.

El grupo de lectores más cualificados de El País está en buena medida conformado por el establishment de altos profesionales, hombres de empresa, responsables financieros, católicos de izquierda, periodistas, académicos, intelectuales... Gente de orden a los que nunca hasta ahora les ha inquietado el zapaterismo porque recogía, en economía, la herencia socialdemócrata. Solbes era el exponente más claro de esta garantía. Se podía estar seguro de que las cosas no se iban a desmadrar en exceso, en lo que consideran importante. Pero ahora las cosas han cambiado. Zapatero no sólo prescinde de Solbes, apunta directamente contra el hombre que, para muchos, mantiene encendido el "farol de la cordura": Miguel Ángel Fernández Ordóñez. Mafo es mucho más que un gobernador del Banco de España. Es el hombre-sistema, el icono de ese centroizquierda al que le dan más o menos igual las políticas laicistas, abortistas o federalistas de Zapatero, pero que quiere orden financiero, orden presupuestario, orden laboral, orden "sistémico".

Es interesante el duelo entre Prisa y Zapatero, pero más interesante aún es que el presidente del Gobierno se esté enfrentando no a Juan Luis Cebrián o los polancos. Se está enfrentando a la socialdemocracia empresarial y, por extensión, a todos los empresarios. Está dolido por las críticas de El País y está dolido porque la CEOE no se haya doblegado a sus pretensiones de un acuerdo social-trampa. Está dolido porque Juan Ramón Quintás, presidente de la CECA, pida elecciones anticipadas. Y se revuelve contra parte de su electorado,  contra los hombres-sistema que le piden reformas estructurales razonables para no salir más empobrecidos de la crisis.

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