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9 DICIEMBRE 2016
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Obama vs. la ideología de Manhattan

Lorenzo Albacete

Wieseltier parte de la descripción que el director de The New York Times Magazine hizo de la ideología de la revista: "La llamamos del moderno urbano. Creo que no refleja una ideología política de derechas o izquierdas, sino sobre todo de tipo geográfico, la mentalidad del lugar donde ha sido creada, el Manhattan del siglo XXI, un lugar donde las mujeres tienen ambiciones profesionales, donde los inmigrantes son bienvenidos y donde gays y lesbianas pueden ser ellos mismos (excepto, de momento, para casarse); un lugar donde ser ricos no es algo feo, la moda no es signo de superficialidad y donde el individualismo está bien visto. Aquí, discutir no es una falta de educación. Aquí, el principal modo de amar a tu ciudad es criticarla, por ejemplo porque no hace lo suficiente por los más débiles (niños, pobres, sin techo). Aquí no se habla de arte en términos morales y de la mayor parte de los aspectos de la vida cotidiana -comer, beber, cuidarse- se discute esencialmente en términos estéticos, y son sobre todo los que vienen de fuera quienes los que hacen de este lugar lo que es. En general, somos el reflejo de un lugar donde el cambio no es una amenaza, donde la duda y la complejidad son más reales que la certeza y donde se tolera casi todo lo que no sea criminal, menos un mal corte de pelo".

A continuación, algunas de las observaciones que Wieseltier hace a esta ideología cultural de Manhattan: este modo de pensar no deja espacio alguno al "disenso y la seriedad". Esta "joya antropológica" representa más bien un punto intermedio. "¿Moderno urbano? Eso no es ideología, es diseño de interiores, proyección de interiores que se presenta como la ideología de la no ideología, la ascensión de una de las visiones del mundo que puede ser escuetamente descrita como ‘comer beber y cuidarse'. Lo que más mueve a un corazón así (aparte de los niños, los pobres y los sin techo) es la diversión y la banalidad, el dar importancia a lo que no es importante: signo de decadencia, de desviación cognitiva en personas que viven ‘sobre todo en términos estéticos', pues éstos están garantizados materialmente -o así quieren creerlo- frente a la filosofía y el dolor. Viven por la ligereza y la distracción, para ellos reír es signo de fortuna, les liberan de sus obligaciones intelectuales con las opiniones".

Creo que Wieseltier tiene razón en esta descripción que hace de la ideología de Manhattan, y nuestros lectores de fuera de Estados Unidos deberían tenerla presente cuando les digan que éste es el pensamiento actual de los intelectuales americanos (de izquierda). Se notan las palabras clave del juicio de Wieseltier: una "ideología de la no ideología", una "disonancia cognitiva". Se trata de un conocimiento de la realidad en la que "la opinión" sustituye a la lucha por la "certeza".

Todo esto es diferente de lo que he definido como la búsqueda de Obama de una certeza dentro del propio relativismo. Ésa es la esperanza para poder escapar de la reducción de la razón; por el contrario, no hay ningún punto de fuga en la "ideología de Manhattan" descrita por el director de The New York Times Magazine, tan brillantemente comprendida por Wieseltier.

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