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5 DICIEMBRE 2016
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Objetivo: cristianos coptos

Nuria Madrid

El año pasado la masacre se produjo el 7 de enero en Nag Hammadi, un pueblo cercano a Luxor. Después de la misa del Gallo tres musulmanes mataron a siete fieles. Egipto, país con una minoría todavía relevante de cristianos, el 10 por ciento sobre un total de 76 millones de habitantes, está en el punto de mira del integrismo, pero el aumento de violencia pone también en entredicho la actitud de los líderes suníes y el Gobierno. El atentado a la Iglesia de los Santos -ha afirmado el Sínodo de los Obispos Coptos de Alejandría- es el resultado de la movilización anticopta y de las mentiras propagadas recientemente contra la Iglesia.

Desde el lado musulmán ha habido condenas pero se han hecho de un modo que plantean serias dudas. El gran imán de la mezquita de Al Azhar, referencia del islam suní, Ahmed Al Tayyeb, ha señalado que según la ley coránica y el deber patriótico son rechazables los ataques. Pero el imán ha calificado como una injerencia que Benedicto XVI haya hecho un llamamiento a los dirigentes del mundo para proteger a los cristianos. El asunto es especialmente espinoso porque el Vaticano tiene un proceso de diálogo abierto con la mezquita-universidad de Al Azhar. El pasado mes de febrero representantes de la mezquita se reunieron con una delegación del Consejo Pontificio para el Diálogo interreligioso que preside el cardenal Jean-Louis Tuaran y, entre las conclusiones de ese encuentro, estaba la de prestar mayor atención al hecho de que la instrumentalización de la religión con fines políticos que puede ser fuente de violencia. Para las próximas semanas estaba prevista una nueva reunión pero después de las acusaciones contra el Papa las cosas se complican.

Los Hermanos Musulmanes, primera fuerza de oposición en Egipto, han hablado de un complot contra musulmanes y cristianos. Y el presidente Mubarak ha asegurado que el atentado tiene el sello del terrorismo extranjero y que cristianos y musulmanes se tienen que unir para luchar contra ese mal. Pero los cristianos que se han manifestado en las últimas horas denuncian la responsabilidad del Gobierno. El viernes 31 se produjo una concentración delante de una de las grandes mezquitas de Alejandría con llamamientos a castigar a los coptos y a que se liberase a Camilia Chehata y a Wafaa Constantine. Son las dos mujeres de dos sacerdotes coptos que, según una versión difundida por medios islámicos, habrían sido secuestradas y encerradas en un monasterio por haberse convertido al islam. Eran mencionadas en el comunicado con el que Al Queda reivindicó el atentado del pasado mes de octubre en la Iglesia del Perpetuo Socorro en Bagdad en la que murieron 58 cristianos. En ese comunicado Al Queda amenazaba a los cristianos coptos. Horas después de esa manifestación se producía el ataque en la Iglesia de los Santos.

La labor de las autoridades y de las fuerzas de seguridad ya quedó muy tocada tras su actuación en la manifestación del pasado mes de noviembre. El 24 de ese mes tuvo lugar una marcha para protestar contra el bloqueo de la Iglesia de las Pirámides. La policía abrió fuego contra una multitud desarmada, mató a tres personas e hirió a decenas, entre los que había 38 niños. Se arrestó a 168 coptos. No sólo son los cristianos los que acusan al Gobierno. Hace algunos años Mohamed Salmawy, director de la revista Al-Ahram Hebdo, señaló que de la situación de los coptos tenía la culpa el Gobierno y los líderes religiosos, incluido el rector de la Universidad de El Azhar. Lo cierto es que el asesinato se une ahora a una persecución de baja intensidad que se produce desde hace años.

La Constitución establece formalmente que la principal fuente de legislación es la jurisprudencia islámica. La confesión religiosa debe figurar en el documento de identidad. Los cristianos no pueden ser ministros con plenos poderes ni ocupar cargos importantes en el ejército. En 2007 la OIT denunció que a los cristianos se les niega el acceso, en igualdad de condiciones, a la educación y a la promoción profesional. No se puede acceder fácilmente a los textos cristianos y conseguir un permiso para construir una Iglesia es muy difícil. Es frecuente que cuando se solicita ese permiso se construya antes, cerca, una mezquita. Al Queda pone en el punto de mira a los cristianos de Egipto, Mubarak no hace gran cosa para protegerlos. Es el momento de que Estados Unidos presione a su socio en la zona.

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