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7 DICIEMBRE 2016
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La televisión ya no es un medio de información

Mikel Buesa

En los partidos políticos se sabe que, de cara a las televisiones, lo relevante es salir, no dar mensajes, pues las pildoritas de información son tan efímeras que la mayor parte de los espectadores las olvidan casi inmediatamente al momento en el que las han visto. Pero sí tienen el recuerdo vago del rostro o de las siglas que han aparecido. Recuerdo que durante una campaña electoral me tocó ir a un debate en el que participaba un representante de Izquierda Unida. Llegó a la Facultad de Derecho de la Complutense acompañado de un equipo de Telemadrid que le había sido asignado en virtud de las cuotas de pantalla repartidas por la Junta Electoral en los medios públicos a los partidos con representación parlamentaria. El individuo en cuestión salía todos los días en esa cadena autonómica y siempre repetía lo mismo: la matraca de turno que se reitera para que los electores te identifiquen con la verdadera izquierda progresista. El día del debate no fue para menos. Aunque el tema no tenía nada que ver (se discutía sobre la economía y los jóvenes) el de IU comenzó su intervención repitiendo lo que todos los días decía por la televisión. La cosa es que, como le estaban grabando los de Telemadrid y se tenían que ir para que la grabación saliera en el siguiente telediario, no podía hacer otra cosa que recitar sus mantras aunque ello no tuviera nada que ver con nuestro debate.

En otra ocasión recuerdo una conversación con Alfredo Pérez Rubalcaba -que por aquella época era el que le llevaba la campaña electoral a Trinidad Jiménez para la Alcaldía de Madrid- en la que él me preguntó qué me había parecido su pupila en un debate que la televisión había dado el día anterior. Le contesté que no me había gustado nada. ¿Por qué?, preguntó. Pues porque se ha limitado a repetir consignas y no ha desarrollado ni una sola idea, le contesté. Y añadí que a mí me gusta mucho debatir ideas, pero no mantras. Su respuesta fue tajante: «Mira, dijo, en la televisión no se pueden debatir ideas, porque si alguien se extiende hablando más de cuarenta segundos los espectadores desconectan y ya no saben lo que has dicho». Y concluyó: «Por eso Trini ha estado muy bien». Puede ser, pero perdió las elecciones.

Todo esto me lleva a concluir que las televisiones, en general, salvo que específicamente se dediquen a ello, como la CNN+, no son medios de información. Y, por ello, creo que deberían retirárseles los privilegios que la sociedad democrática ha establecido para tales medios -como, por ejemplo, la preservación de las fuentes de la información o el secreto profesional de los periodistas- con el fin de garantizar a los ciudadanos la veracidad de la información, y a la sociedad un medio de control del poder para que éste no pueda ver ocultados sus excesos. Ya es hora de clarificar las funciones del medio televisivo y de dejar de confundir lo que se hace en él con el periodismo.

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