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9 DICIEMBRE 2016
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El nacimiento de un país cristiano

Jesús García (Ayuda a la Iglesia Necesitada)

Sudán es independiente desde 1956, año en que el Imperio Británico se marcha de allí dejando una bomba de relojería en forma de país. Los británicos habían unificado durante su dominio dos realidades tremendamente diferentes: Sudán del Norte, habitado por árabes de religión islámica, y Sudán del Sur, donde viven africanos negros de religión cristiana. La convivencia durante la época británica fue forzada, pero resultó imposible una vez otorgada la libertad. De los últimos 60 años, el norte y el sur de Sudán han estado en guerra durante casi 40. Unos tres millones de personas han fallecido y los desplazados y refugiados en otras zonas del país o en los países limítrofes son incontables.

La última guerra duró 22 años, desde 1983 hasta 2005. Fue en aquel 1983 cuando el gobierno central de Jartum, de ascendencia árabe y musulmana, inició un proceso de islamización del país imponiendo un estilo de vida que los cristianos no aceptaron. Al problema religioso había que sumar el étnico, y es que los negros son tratados por los  árabes en Sudán como ciudadanos de segunda categoría, como esclavos. De este modo, los negros y cristianos sufren discriminación social en cualquier ámbito. A la hora de encontrar trabajo, de acceder a una escuela o universidad, o sencillamente a la hora de vestir, como les pasa a las mujeres cristianas, que se tiene que plegar a las normas coránicas respecto a la indumentaria femenina.

En el acuerdo de paz firmado en 2005 entre musulmanes y cristianos, se contemplaba la realización de un referéndum mediante el cual Sudán del Sur decidiría si se independizaba del Norte o si continuaba sometido al gobierno de Jartum. Dado que la convivencia se había visto imposible desde la independencia, parecía la única salida pacífica para ambas realidades.

El presidente de Sudán, Hasan Ahmad al-Basir, no termina de aceptar de buen grado la posible independencia del Sur. Su campo de movimiento se limita, dado que este hombre no puede salir de Sudán, pues sobre él cae una orden de búsqueda y captura dictada por el Tribunal Internacional de La Haya por posibles crímenes contra la humanidad.

Por otro lado, los ciudadanos cristianos del Sur ven la llegada del referéndum como el día que llevaban esperando desde 1956, la posibilidad de vivir libremente su fe, y de vivir dignamente su humanidad, sin sentirse tratados como ciudadanos de segunda. Nadie duda de que el referéndum dé un resultado positivo sobre la independencia. El futuro es muy incierto, y no se prevé un parto sin dolor para este nuevo país que alumbrará en África al primer país cristiano nacido de un país musulmán. Aunque por ahora, los cristianos del Sur tienen demasiado con nacer como país, como para preocuparse del mañana. Pasan página a 60 años de dominación, sometimiento y sufrimiento. Con este referéndum, nace Sudán del Sur.

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