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2 DICIEMBRE 2016
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>Entrevista a Jumana Trad

'Mubarak empeoró la situación de los cristianos. El nuevo Gobierno egipcio no tiene por qué ser islamista'

Fernando de Haro

¿Qué ha supuesto el régimen de Mubarak para los cristianos?

El mandato de Mubarak no ha supuesto ninguna mejora para los cristianos en Egipto, más bien al revés. Y como viene denunciando la organización Human rights, si a lo largo de su historia los coptos en Egipto sufrieron bastante la persecución, se puede notar que en los 20 últimos años del siglo XX y el principio del siglo XXI se ha producido un incremento en la intolerancia religiosa, y en la incapacidad del gobierno egipcio de investigar de forma correcta y propia, así como de perseguir a los responsables. El régimen de Mubarak no fue capaz de garantizar la seguridad de los ciudadanos cristianos en Egipto frente a los atentados de los integristas contra iglesias, monasterios, comercios, bienes y seres humanos. Tampoco hizo nada para frenar la erosión de los derechos básicos, ya sean políticos o de culto de esta comunidad, y por ello hemos asistido a un exilio acelerado de los egipcios de confesión cristiana.

¿Siempre fue tan negativa su política?

Mubarak fue vicepresidente de Egipto entre 1975 y 1981, y presidente desde ese año. Los primeros incidentes en Egipto entre las comunidades religiosas tienen su origen en el año 1981, cuando 80 cristianos fueron asesinados por un grupo de musulmanes. Le recuerdo que ese año el presidente Sadat también murió en un atentado. Se culpó a integristas de la yihad islámica, un grupo terrorista musulmán. Históricamente fue el presidente Sadat quien empezó el diálogo con los Hermanos Musulmanes, parte de ellos se negaron y eligieron la lucha armada.

Fue también en 1981 cuando el presidente Sadat, siendo vicepresidente Mubarak, en el marco de una persecución y ofensiva contra la elite intelectual de su país, sometió a arresto domiciliario al Papa Chenouda III de los coptos, acusándole de causar problemas interconfesionales y encarcelando a un gran número de obispos. Quiso también forzar a parte de ellos a elegir otro papa. Se negaron, evidentemente, pero hasta 1984 Mubarak no liberó el Papa Chenouda.

Desde entonces los incidentes gravísimos y los ataques terroristas asolan a los cristianos de Egipto. Se suele culpar a los grupos radicales de los incidentes, pero también a la poca diligencia de las fuerzas de seguridad y de los responsables gubernamentales para proteger a las minorías cristianas.

¿La libertad de los cristianos puede ser mayor tras lo sucedido el pasado viernes?

Hasta ahora los principales problemas de los cristianos han sido tres: la inseguridad y el miedo, la discriminación y la intolerancia, sentirse ciudadanos o creyentes de segunda clase. El sentimiento generalizado es el de no sentirse libres para ser cristianos y practicar su fe con toda libertad.

Hay que entender la situación del país. La composición de la población egipcia es mayoritariamente musulmana suní, pero con minorías como la cristiana, que se estima llega al 7 por ciento de la población. Son más o menos 8 millones de cristianos. La más importante de estas minorías es la copta ortodoxa por ser la de mayor arraigo, pero también se reconocen otras confesiones cristianas, como la copta católica, la griega ortodoxa del patriarcado de Alejandría, la latina, la griega católica, la maronita, la de los protestantes, la siriaca, etc.

En Egipto, como en los demás países de Oriente Medio, nos encontramos con un ordenamiento jurídico islámico que rige la vida de las comunidades que sean cristianas, musulmanas o judías y que ha confesionalizado”las leyes de estatuto personal, especialmente el derecho de familia.

Pero no hay separación Iglesia y Estado.

Egipto, como los demás países de Oriente Medio, no admite la separación entre religión y Estado. Proclama que sus ciudadanos son iguales ante la ley, sin discriminación de raza o religión y las leyes religiosas continúan influyendo en las vidas personales y privadas: matrimonios, divorcios, transporte público, fiestas religiosas, gastronomía, etc. Sus comunidades religiosas gozan de una cierta autonomía jurídica, independiente en lo que se refiere al derecho de estatuto personal (matrimonio, familias, herencias, filiaciones, tutela de menores, adopciones, etc.) al tiempo que gozan de autonomía judicial (con tribunales eclesiásticos, cuyas sentencias son homologadas a las del Estado). Todas las religiones y confesiones presentes tienen sus autoridades reconocidas por las autoridades gubernamentales.

¿Egipto ha sufrido una progresiva islamización?

El país ha sido una república semi-presidencialista. Proclama, como la mayor parte de los países árabes, con la excepción de Siria y el Líbano, en su Constitución, que la religión del Estado es el islam y reconoce, desde 1980, la jurisdicción de la sharía como la principal fuente de su legislación. La misma Constitución proclama la igualdad de todos los ciudadanos frente a la ley, sin distinción de idioma, raza o religión, pero su sistema jurídico está islamizado desde una reforma constitucional que tuvo lugar en el 1980. En ese momento el Tribunal Constitucional juzgó que islam era la religión del Estado y que cualquier ley que vaya en contra del islam es contraria a la Constitución. Desde 1923 hasta ese momento la Constitución de Egipto había sido laica.

Y en la práctica, ¿eso qué supone para la libertad religiosa de los cristianos, para que puedan entrar en la vida pública con su propia identidad?

La libertad de culto se respeta en general aunque en Egipto está vigente el Khatt’iHumayun otomano de 1856 que sólo autoriza la restauración de iglesias. Para poder construir una nueva iglesia tiene que pedir permiso a las autoridades. Los cristianos están representados en el parlamento, aunque con mucha menos proporción que su peso demográfico. Es difícil que accedan a puestos políticos o universitarios de alto nivel y dependen en gran medida del poder político vigente que nombra sus representantes. Muchos puestos de trabajo les están prohibidos, como por ejemplo, el de ser profesor de árabe.

Todo conflicto entre cristianos y musulmanes en Egipto tiene el riesgo de degenerar en una confrontación entre comunidades. La comunidad copta ha sido víctima de numerosas discriminaciones, desprecios y en ocasiones maltratos. De hecho, las relaciones entre las diferentes comunidades en Egipto es un asunto que preocupa, como ha reconocido el informe del PewForum de diciembre de 2009, Global RestrictiononReligion. La preocupación se ha visto confirmada por el último atentado, el coche bomba que explotó ante la iglesia de los Santos en Alejandría, al final de la misa de la medianoche del último día del año, que provocó 21 muertos y varios heridos y que ha puesto en peligro seriamente la única libertad que tiene los cristianos, la del culto.

Sólo libertad de culto.

Se reconoce a cristianos y demás confesiones o religiones no musulmanas la libertad de culto, la libertad de transmitir la fe en la familia y dentro de la propia comunidad, a veces en escuelas privadas, pero sin que esto suponga en ningún caso libertad de conversión para quien desea cambiar de credo. El delito de apostasía viene sancionado con pena de muerte, mientras se incita a la conversión al islam. Otro tema es el de los matrimonios mixtos entre cristianos y musulmanes. Se estipula que los hijos menores seguirán al padre en su elección religiosa, pero esta cláusula en absoluto es ingenua o neutra. En estos países se prohíbe a la mujer musulmana casarse con un no musulmán, por lo que la adscripción religiosa de la prole en la línea del varón privilegia a la religión islámica. Tampoco una mujer cristiana puede heredar del marido.

Los Hermanos Musulmanes han participado en las negociaciones con el vicepresidente Suleiman. ¿Con la caída de Mubarak no debemos temer que tomen el control y Egipto sea integrista?

Es a partir del 1984, y gracias a Mubarak, cuando los Hermanos Musulmanes (Ikhwan) fueron reconocidos como partido y pudieron presentarse a las elecciones. Actualmente, es probablemente la segunda fuerza política del país, aunque no sabemos todavía si va a tener la mayoría de los votos. No estuvieron en el origen de las manifestaciones pero se han unido enseguida a las reivindicaciones del pueblo egipcio apoyándolas y apoyando a los candidatos de los demás partidos, en particular pienso en Baradei.

De hecho existe una gran probabilidad de que puedan ganar unas elecciones democráticas o gobernar en coalición. Todo parece indicar que si los Hermanos llegan al poder toda posibilidad de laicización de la Constitución estaría abocada al fracaso. La situación de los cristianos en el mejor de los casos no va a cambiar y en el peor es evidente que podría empeorar muchísimo.

Entonces existe el peligro de la islamización.

No es seguro pero existe el riesgo de que se cree un sistema de gobernanza político-religioso, totalmente dominado por lo religioso, inspirado en modelo saudita suní, que se basa en la alianza del poder político con el poder religioso. Y aunque no sea tan rigorista como el wahhabi, sería un sistema político formado únicamente por una población religiosamente homogénea seguidora de una sola doctrina, la suya. Creen firmemente en la capacidad de la religión para dar respuesta a los problemas del hombre y a la gestión política de los Estados y todos tienen la convicción de que su credo es el único conforme a los deseos de Dios. Le recuerdo que tienen como lema: El islam es la solución. La laicidad es tabú y aquel que no acude a la mezquita es mirado con sospecha. No toleran las diferencias de pensamiento y las diversas formas de entender la fe de sus propios correligionarios, y si no toleran a los de su propio credo, si no respetan la libertad de pensamiento y de conducta en su propia religión, difícilmente podrán comprender y respetar al que denominan el otro. Recordamos que los dirigentes del partido en una declaración oficial dijeron que ni las mujeres ni los coptos son aptos para acceder la presidencia del país.

Pero hemos visto manifestarse a cristianos y musulmanes juntos.

Egipto sufre un alto nivel de pobreza y una enorme disparidad en la distribución de su riqueza. En los últimos años el Gobierno anunció reformas en varios sectores para tratar de cubrir las necesidades económicas de una población que se empobrece progresivamente. Los manifestantes han sido una mezcla de clases medias, de jóvenes, de blogistas, de activistas de los movimientos sindicalistas, periodistas y también partidos políticos de la oposición (en muchos casos prohibidos). Los manifestantes han sido de todas las confesiones cristianas y musulmanas. Y parte de la causa de la revuelta ha sido la indignación provocada por el atentado en la iglesia de Alejandría, el 30 de diciembre pasado.

¿Va a mejorar o empeorar la situación de los cristianos?

No podemos saber si la situación de los cristianos va a ser peor o mejor. Dependerá en gran medida, como hasta ahora, de quién es el partido o la persona que va a gobernar, puede ser que la mayoría de los jóvenes voten por un partido de corte liberal y que Egipto revise su Constitución otorgando más libertades, entre ellas la libertad religiosa. Otro escenario posible sería, tal y como le he dicho antes, un gobierno que quisiera imponer el islam político con el riesgo de apoyar los intentos de los más radicales de provocar una limpieza religiosa.

Mientras la Constitución defina al islam (una religión) como religión del Estado es inevitable que, en cualquier caso, la situación de las minorías y, en particular la cristiana, siempre esté en precario. Mientras los estados musulmanes no adopten la libertad religiosa y de conciencia en sus constituciones, sus gobiernos pueden ser más o menos tolerantes con las minorías pero su suerte siempre dependerá de las circunstancias políticas o de la personalidad de sus dirigentes.

Se ha hablado de un paralelismo entre lo que está pasando en Egipto y lo que sucedió en Irán tras la marcha del Sha.

No soy una experta en lo que pasó en Irán con la marcha del Sha, pero me parece que esta situación tiene más paralelismo con las manifestaciones de los jóvenes en Irán el año pasado que con la revolución de Jomeini. Como dice la analista política egipcia Hala Mustafa, editora jefe de la revista Democracy review, no creo que Egipto esté al borde de ser un Irán. La credibilidad de esta afirmación se puede asegurar dada la apariencia física de los jóvenes, hombres y mujeres que participan en el movimiento. No son un grupo de hombres con barba, sino que son una combinación de diferentes partidos y categorías, de gente que viste ropa moderna, de mujeres jóvenes emancipadas.

¿Por qué se están produciendo todas estas revueltas en el mundo árabe?

La principal razón de las revueltas en estos países son las desigualdades en el seno de sus sociedades, cada vez mas polarizadas en dos grupos: uno, más numeroso, marginado económicamente; y el otro integrado. Una situación de precariedad de los marginados agravada por la inexistencia de lo que se llama el colchón social (el sistema de seguridad social y de educación gratis). Y, sobre todo, un sistema autoritario de gobierno, donde un partido único y sus miembros cercanos al poder monopolizan los recursos que acaban en manos de pocos. Este sistema político suele estar acompañado de un aparato represivo policial, no tolera opinión opuesta ninguna y suele ser fuente de corrupción y de fraude. Recuerdo en particular que Egipto es un gran país de 82 millones de habitantes, donde un 40 por ciento de su población vive por debajo del umbral de la pobreza.

¿La chispa es económica?

De hecho hay un lema común de los manifestantes de todos los países: ellos (los gobernantes) no escuchan ni hacen caso a los problemas del pueblo. De cualquier modo las manifestaciones han empezado siempre como una revuelta de los más pobres, por motivos socioeconómicos, para más tarde extenderse a lo político. Desde el principio los manifestantes exigieron sueldos más elevados, mejora en el transporte público, en salud, educación, la eliminación de la corrupción, de la tortura y de los arrestos arbitrarios, así como la creación de un poder judicial justo. Los manifestantes en general quieren democracia y el establecimiento de un Estado de derecho. Piden la abolición del sistema autoritario de partido único.

¿Pueden seguir extendiéndose las revueltas?

La situación en los demás países árabes es muy parecida y la calle ha empezado ya a moverse en Argelia, Siria o Jordania. En este último país, el Rey ya ha cambiado su gobierno, lo ha ampliado a todos los partidos de la oposición y ha decidido retomar unas reformas hacia la democratización del país que se habían estancado desde hace algunos años. Espera de esta forma calmar a la gente. Algunos analistas políticos hablan de que se podría reproducir también esta situación en los países africanos que tienen este sistema de gobierno de partido único autoritario.

¿Cómo valora la política de Obama en la zona?

La democratización y el establecimiento de estados de derecho en los países del Mediterráneo Sur ha sido y sigue siendo prioridad de las políticas de las potencias occidentales, en particular los Estados Unidos desde hace muchos años. Desgraciadamente las mismas potencias occidentales están apoyando también, en gran medida, a la mayoría de los sistemas autoritarios de la región, con la excusa de la lucha contra el terrorismo y pensando que aliados fuertes podrían ser más eficaces. De hecho, y por ello, se han ido aceptando y tolerando niveles de fraude y de corrupción bastante elevados. El Egipto gobernado por Mubarak ha sido el país que más ayuda económica ha recibido de los Estados Unidos después de Israel.

Lo más importante es que las potencias occidentales, sean los que sean los gobernantes, tengan coherencia en sus planteamientos. No se puede pedir la democratización de los países y tolerar que tengan gobiernos autoritarios, sean cuales sean las excusas. Deberían siempre defender en sus políticas exteriores lo mismo que piden para sus ciudadanos, democracia, Estado de derecho y libertad de conciencia y de culto.

Benedicto XVI ha hecho numerosas intervenciones reclamando la tutela efectiva de la libertad religiosa.

Benedicto XVI, recordando el reciente atentado contra la comunidad copta en Egipto, habló de la urgente necesidad de que los gobiernos de la región adopten, a pesar de las dificultades y amenazas, medidas eficaces para la protección de las minorías religiosas. Afirmo que en Oriente Medio los cristianos son ciudadanos originarios y auténticos, leales a su patria y, por ende, cumplen con sus deberes nacionales. Es normal que ellos puedan gozar de todos los derechos como ciudadanos, de la libertad de conciencia y de culto, de la libertad en el ámbito de la educación y de la enseñanza en el ámbito de los medios de comunicación.

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