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7 DICIEMBRE 2016
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El modelo de crisis socialista y la teoría de Nash

Antxon Sarasqueta

El premio Nobel que dio lugar al libro y la película difundidos en español con los títulos respectivos de Una mente prodigiosa y Una mente maravillosa obras excepcionales ambas, basa su teoría de los juegos en la cooperación y la competencia como modelo ganador para el conjunto y cada una de las partes. Por ejemplo, hoy las 16 compañías de automóviles más grandes del mundo cooperan entre sí en todo aquello que hace a cada una más competitiva (compartir plantas de producción, costes, etc).

Aplicado el juego al caso político español, el modelo de Nash se confirma por el fracaso del modelo de crisis de Zapatero, que he analizado y detallado desde 2004. Políticamente un modelo de crisis es un modelo sectario que hace de la parte -la suya- el todo. Como consecuencia, el sistema, en su conjunto y en cada una de sus partes, entra en crisis. Por definición el sectarismo no defiende valores comunes que son los que configuran la democracia y la libertad. El sectarismo destruye los valores comunes y la democracia.

El sectario no reconoce al otro como un competidor con el que se puede llegar a cooperar, sino un enemigo a destruir. De esta forma el sectarismo socialista ha utilizado a las minorías radicales de izquierda e independentistas para desplazar del centro del sistema y tratar de destruir al Partido Popular, que representa mayoritariamente el centro-derecha español. Algo contrario al modelo de democracia liberal, pero que forma parte de las ideologías totalitarias que subvierten el orden, haciendo que las minorías dominen a la mayoría. De lo que nos advirtió Karl Popper en su obra La Sociedad Abierta y sus Enemigos (1945).

Cuando en 2003 los socialistas suscribieron el "Pacto del Tinell" con los radicales independentistas catalanes, tras pactar éstos con ETA ("Pacto de Perpignan") para marginar al Partido Popular de la esfera política española a pesar de representar a la mitad de la población en el Congreso de los Diputados y en los poderes públicos de todo el territorio nacional, hicieron visible un modelo de Estado sectario y opuesto al consensuado en la Constitución de 1978.

España es parte relevante de la UE y las consecuencias de su modelo de crisis se extienden a Europa. En todos sus aspectos, no sólo en el terreno económico, también en el de los valores democráticos o el empleo. Mientras permanezca el actual poder socialista, España seguirá exportando su modelo de crisis.

En un modelo democrático cooperan las partes que compiten entre sí para fortalecer y beneficiarse todos -los ciudadanos- del sistema, e incluso llegan a crear gobiernos de coalición ante la crisis que amenaza la nación. En un modelo sectario y de crisis como el que representa el socialismo de Zapatero, no hay cooperación posible porque su propio modelo lo impide. John Forbes Nash recibió el Nobel en 1994 por su brillante teoría de los juegos basada en la cooperación y la competencia, la cual ayuda a entender también -por contraposición- el modelo de crisis socialista que ha aplicado Zapatero y del que ya se disponen resultados empíricos para difundir su estudio en las próximas décadas.

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