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10 DICIEMBRE 2016
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Bildu tras las elecciones municipales: la aritmética del poder

Mikel Buesa

El predominio de Bildu, como ha sido tradicional en las ofertas electorales del MLNV -el movimiento que tiene su razón de ser en la fundación de ETA y que ésta lidera-, ha tenido lugar sobre todo en municipios de carácter rural de tamaño reducido. No obstante ha logrado resultados significativos, generalmente con mayoría sólo relativa, en unas cuantas localidades de más de 20.000 habitantes, singularmente en San Sebastián.

En efecto, Bildu ha obtenido la mayoría absoluta en 74 municipios vascos y en 14 navarros cuya población media es de 3.329 habitantes. En ellos vive tan sólo el 10,4 por ciento de la población del País Vasco y Navarra. Sin embargo, el tamaño de las 29 localidades en las que, debido a su mayoría relativa y al apoyo de las demás opciones nacionalistas (PNV, Aralar y Ezker Batua), ha logrado la alcaldía, es en promedio de 15.268 habitantes; 9.310 si se excluye a San Sebastián.

El poder político alcanzado por Bildu se puede cuantificar tomando en consideración a la población de los municipios sobre los que va a recaer su gobernación. Después de constituidos los Ayuntamientos, la cifra ha quedado fijada en 690.696 personas en el País Vasco y en 45.016 en Navarra. Ello implica que cerca de un tercio de los vascos van a estar gobernados por el radicalismo nacionalista. Pero hay que decir que, territorialmente, la distribución de este poder es muy desigual: el 8,8 por ciento en Vizcaya, el 12,3 en Álava y el 78,6 en Guipúzcoa. En Navarra la proporción es también modesta y sólo llega al 7,1 por ciento.

La obtención del poder político tiene implicaciones económicas relevantes, pues determina el acceso a la gestión de los presupuestos municipales. Las cifras a este respecto son elocuentes: en su conjunto, Bildu va a gestionar en el País Vasco y Navarra un gasto de casi 1.207 millones de euros, lo que supone el 30,2 por ciento del total de los presupuestos locales de ambas regiones. Lógicamente la mayor parte de la tarta está en Guipúzcoa, donde la opción electoral de ETA se va a hacer con cuatro quintas partes de los presupuestos. En las demás provincias esa proporción se sitúa entre el 9 y el 11 por ciento.

¿Qué rendimiento económico puede obtener Bildu, en tanto que fuerza política, de todo ello? Los conceptos a considerar son tres: el pago de sueldos al personal político de la organización -alcaldes, concejales y asesores-, las subvenciones a los grupos municipales y la financiación del entorno organizativo del MLNV, en el que Bildu se integra y que ETA lidera.

Si tenemos en cuenta la experiencia previa de Batasuna y ANV, se puede estimar el primero de esos conceptos en 16,4 millones de euros anuales, de manera que podrá retribuirse a unas 600 personas dedicadas a las tareas de gestión, control y proyección política del movimiento en el que ETA ostenta el liderazgo. A su vez, la segunda de esas partidas puede situarse en unos 2,2 millones euros al año, con lo que se podrá financiar sobradamente su soporte de sedes y actividades administrativas. Y la tercera -que, considerando los precedentes que he estudiado en mi libro ETA, S.A. (Editorial Planeta, Madrid, 2011), estimo en el uno por ciento del presupuesto total de los Ayuntamientos, aunque Bildu haya declarado públicamente, aludiendo a la promoción del euskera, que empleará el doble de esa proporción, se moverá en torno a los 12,1 millones.

En total, el dinero con el que podrá contar el MLNV, a través de Bildu, será de un poco más de treinta millones de euros al año, una cantidad ésta muy importante, sobre todo si se tiene en cuenta que ETA, en el período más reciente, apenas ha podido obtener un promedio anual de 8,2 millones de euros mediante la extorsión, los robos y otras formas delictivas de financiación. Por consiguiente, parece claro que el éxito en las urnas de la opción electoral de ETA, magnificado por los partidos que no han querido limitar su proyección en los municipios de mayor tamaño, va a engrosar de manera muy significativa la disponibilidad de recursos a disposición del entramado organizativo que se relaciona, directa o indirectamente, con el terrorismo.

Mikel Buesa es catedrático de Economía de la Universidad Complutense de Madrid

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