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7 DICIEMBRE 2016
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Facundo Cabral, el cantor intemporal que ya es eterno

Félix Caballero

Facundo Cabral fue asesinado el 9 de julio en la Ciudad de Guatemala, víctima de un atentado aparentemente dirigido al empresario nicaragüense Henry Fariña, quien conducía la furgoneta en la que el cantautor y su representante se dirigían al Aeropuerto Internacional La Aurora para continuar en Nicaragua su gira de presentaciones. El atentado fue perpetrado por varios sicarios a bordo de tres vehículos y armados con fusiles de asalto. Fariñas, propietario de una exclusiva cadena de clubes nocturnos, resultó herido, mientras que el representante de Cabral salió ileso.

La muerte de Cabral causó una gran conmoción en toda Latinoamérica, especialmente en Argentina, que ese día celebraba el aniversario de su independencia, y en Guatemala. Desde el salvaje asesinato del obispo Juan Gerardi, lapidado en el garaje de su convento en abril de 1998, dos días después de sacar a luz los crímenes del Estado en su combate con la guerrilla, los guatemaltecos no habían sufrido una conmoción como la que ha significado el asesinato del cantautor argentino. Se han realizado decenas de manifestaciones espontáneas de solidaridad con Cabral, su familia y el pueblo argentino. El Gobierno ha decretado tres días de duelo nacional. El embajador argentino, Ernesto López, tuvo que dirigirse a una multitud congregada en la Plaza Mayor de la capital guatemalteca para intentar disipar su sentimiento de culpa: "De la misma manera que no se puede culpar a los neoyorquinos de la muerte de John Lennon, tampoco se puede culpar a los guatemaltecos de la muerte de Facundo", dijo.

El hecho de que este asesinato haya ocurrido en plena época electoral -los guatemaltecos están convocados a elecciones generales el 11 de septiembre- da al atentado un tinte aún más oscuro. Guatemala, con un promedio de entre 17 y 18 asesinatos por día, está considerado como uno de los países más violentos de América, con índices por encima de países "formalmente en guerra" como Colombia.

Un pensamiento espiritual influenciado por Jesús, Gandhi y Teresa de Calcuta

Facundo Cabral tuvo una vida llena de dificultades y desgracias pero, lejos de caer en el abatimiento o el resentimiento, supo sobreponerse con una filosofía influenciada en lo espiritual por Jesús, Ghandi y Teresa de Calcuta, y en la literatura por Jorge Luis Borges y Walt Whitman.

Nacido en La Plata, la capital de la provincia de Buenos Aires, en 1937 (ha muerto con 74 años), pasó una infancia muy difícil, marcada por la extrema pobreza y llena de infortunios como perder la voz durante unos años o el abandono de su padre, que obligó a su madre a criar a siete hijos sin apenas recursos.

Tras pasar por el reformatorio y luego la cárcel, donde aprendió a leer y escribir, un vagabundo llamado Simón le enseñó el Sermón de la Montaña, descubriéndole la religión, aunque él siempre se declaró librepensador y no perteneció a ninguna iglesia. En No estás deprimido, estás distraído, escrita muchos años después, dirá: "Si Dios tuviera un refrigerador, tendría tu foto pegada en él; si tuviera una cartera, tu foto estaría dentro de ella. Te manda flores cada primavera, te manda un amanecer cada mañana. Cada vez que tú quieres hablar te escucha. Puede vivir en cualquier parte del universo, pero escogió tu corazón. Está loco por ti. No te prometió días sin dolor, risas sin tristeza, sol sin lluvia, pero sí fuerzas para cada día, consuelo para las lágrimas y luz para el camino. Cuando la vida te presente mil razones para llorar, demuéstrale que tienes mil y una razones por las que sonreír".

Cabral se inició en el medio artístico aprendiendo de maestros como Atahualpa Yupanqui y José Larralde a dar un acento espiritual a su poesía callejera, cargada de crítica social e inquietudes existenciales. En 1954 compone Vuele bajo, donde exalta la sencillez y la humildad: "No crezca mi niño, no crezca jamás. Los grandes al mundo le hacen mucho mal (...) Vuele bajo, porque abajo está la verdad. Esto es algo que los hombres no aprenden jamás". Todo lo contrario, curiosamente, de lo que dice Julio Iglesias, con el que llegó a compartir escenario, en Vuela alto: "Vuela amigo, vuela alto, no seas gaviota en el mar. La gente tira a matar, cuando volamos muy bajo". Es la diferencia que hay entre un poeta comprometido y un representante del star system musical.

El éxito que le permitió compartir escenario con Julio Iglesias y otros grandes de la canción, como Alberto Cortez, Pedro Vargas y Neil Diamond, le llegaría en 1970 con No soy de aquí, ni soy de allá, su canción más emblemática: "No soy de aquí ni soy de allá, no tengo edad ni porvenir y ser feliz es mi color de identidad".

Durante la última dictadura argentina (1976-1983), era ya considerado un cantautor de protesta, lo que le obliga a abandonar su país en 1976. Se radicó en México, donde continuó componiendo y haciendo presentaciones. Se estima que recorrió 159 países. En 1984, regresó a Argentina como un cantante consagrado.

Su mujer y su hija murieron en un accidente de avión en 1978

Las desgracias, sin embargo, no dejaron de perseguirle. En 1978, su mujer y su hija murieron en un accidente de avión cuando viajaban de Los Ángeles a Chicago. Con el impacto de la noticia, "me olvidé de todo... de hablar, de los idiomas que sabía, de caminar... Y cuando volví a la realidad sólo podía hablar español y las piernas me dolían... Enmudecí de dolor", recordaba con melancolía. Su esposa era norteamericana y Cabral hablaba con ella en inglés.

El artista, que padecía serios problemas de salud desde hacía unos 25 años, aseguraba haber recibido ocho extremaunciones y murió casi ciego. Él mismo resumió sus desgracias en una nota con motivo de su 70 aniversario: "Fue mudo hasta los 9 años, analfabeto hasta los 14, enviudó trágicamente a los 40 y conoció a su padre a los 46. El más pagano de los predicadores cumple 70 años y repasa su vida desde la habitación de hotel que eligió como última morada".

En reconocimiento a su constante llamamiento a la paz y al amor, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) lo declaró "Mensajero Mundial de la Paz" en 1996. Además, sus seguidores lo postularon varias veces para el Premio Nobel de la Paz. Pero el mejor elogio se lo hizo su madre, Sara, antes de morir: "Cada vez te pareces más a lo que cantas". "Aquellas palabras que mi madre dijo un 24 de diciembre de 1985 me emocionaron más que si me hubieran dado el Nobel de Literatura. Transformarse en lo que uno sueña y que tu madre lo note es un regalo", afirmó el cantante en cierta ocasión.

Facundo Cabral era una buena noticia porque, como él mismo decía, "cada cantor es una buena noticia, porque cada cantor es un soldado menos". Una buena noticia que se convirtió en testamento en No estás deprimido, estás distraído, donde no canta, sólo recita: "La vida no te quita cosas, la vida te libera de cosas, te liviana para que vueles más alto, para que alcances la plenitud. De la cuna a la tumba es una escuela, lo que llamas problemas son lecciones. No perdiste a nadie, el que murió simplemente se nos adelantó, porque para allá vamos todos. Además lo mejor de él -el amor- sigue en tu corazón (...) No hay muerte: hay mudanza. Y del otro lado te espera gente maravillosa".

Facundo Cabral se nos ha adelantado. Él, que era intemporal, ya es eterno.

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