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5 DICIEMBRE 2016
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A propósito de la huelga de profesores

1.- Este martes, coincidiendo con el acto oficial de inauguración del curso académico en Madrid, está convocada una huelga de los profesores de secundaria de la enseñanza pública  para protestar  por el aumento de las horas lectivas. ¿Es una huelga laboral  o política?

La huelga es claramente política. Obviamente se apoya en el malestar que puede haber creado una normativa que afecta levemente a la distribución horaria del profesorado de secundaria, pero la decisión de ir a la huelga, causando un perjuicio enorme a los alumnos y las familias madrileñas, es una decisión completamente desproporcionada y tomada con criterios políticos. Apoyada por el Partido Socialista y alentada por el propio Ministro de Educación, en una actitud verdaderamente inédita... a dos meses de unas elecciones generales. No hay que ser muy sagaz para ver que se trata de una estrategia política. Por si fuera poco, se ha ido manifestando progresivamente la creciente presencia del movimiento 15M en la preparación de la huelga.

2.- Dicen los sindicatos que el aumento de las horas lectivas supone en realidad un recorte porque se van a suprimir cientos de contratos de profesores interinos. 

¿Es que quienes apoyan esta huelga no leen los periódicos, ni ven la televisión? La decisión de incrementar dos horas el horario lectivo del profesorado, se toma en un contexto de crisis económica profundísima, donde todo y todos nos tenemos que apretar el cinturón. Pero no hemos oído ninguna reflexión al respecto por parte de los convocantes de esta huelga. Las empresas privadas están haciendo ajustes, aumento de horarios, disminución de salarios, y por desgracia también despidos. Hay cinco millones de parados en España. La semana pasada los periódicos de todo signo abrían sus portadas hablando de "pánico a una recesión"... La Administración pública no puede ser ajena a esta situación. Y por eso se ha pedido a los profesores un mayor esfuerzo, que consiste en dar dos horas más de clase a la semana. Es decir, volver a lo que hasta hace pocos años todavía se hacía. Este incremento horario está implicando un reajuste de la organización de los Institutos de Educación Secundaria y seguramente no se van a necesitar los servicios de profesores interinos que otros años eran llamados. Hasta que se haga un ajuste fino, no podemos saber el volumen de esta reducción, que en cualquier caso será mucho menor que las cifras que los convocantes de la huelga están publicitando (3.700 en el último panfleto que ha caído en mis manos, cuando sólo hay 1.700 interinos en secundaria) pero, ciertamente, una reducción de necesidades de profesorado interino va a haber.

3. Otro argumento de los sindicatos es que el aumento de la carga docente de 18 a 20 horas menoscaba la calidad de la enseñanza. 

Como ha repetido hasta la saciedad la Consejera de Educación durante estos días, no se va a rebajar ningún servicio de atención al alumnado. Se trata simplemente de un reajuste organizativo interno a los centros, pero la atención al alumno no se va a ver afectada: las horas de refuerzo, los desdobles, los recursos de la llamada compensación educativa van a ser los mismos que el año pasado. Exactamente igual.  

No sé qué pensarán los profesores de la enseñanza concertada y de la enseñanza privada no concertada, cuando escuchen que es imposible dar calidad educativa impartiendo 20 horas lectivas a la semana, o como dice el panfleto al que hago referencia, según el cual ahora "con 18 horas lectivas los profesores están sobrepasados"... ¿Sabe cuántas horas lectivas fija el convenio colectivo de la enseñanza concertada? 25 semanales ¿Y la privada no concertada? 27 horas. Sin embargo las familias madrileñas tienen una altísima valoración de la calidad educativa que se ofrece en estos centros, como se comprueba todos los años en el proceso de admisión de alumnos. Y no sólo es un problema de la demanda de las familias sino de los resultados objetivos que están ofreciendo estos centros. Eso se llama calidad educativa.

Y la educación pública madrileña puede dar esa calidad. De hecho muchos centros públicos ofrecen altos niveles de calidad educativa. Creo que ya es hora de dejar de mirarse el ombligo y de hacer ejercicios de autocompasión.

4.- Precisamente con motivo de estas protestas se vuelve a criticar desde algunos sectores a la enseñanza concertada. Como si el desarrollo de la enseñanza concertada fuera en menoscabo de la enseñanza de titularidad y gestión estatal. ¿Qué le parecen esas críticas a usted, que es el responsable de la enseñanza concertada en la Comunidad de Madrid?

Me parece que lo que no favorece a la enseñanza pública es esta huelga, y este clima de politización y de agitación que se quiere trasladar ahora a los Institutos. Eso es lo que, por desgracia, puede alejar a muchas familias de los centros públicos.

A mi modo de ver esas críticas son, si me permite, muy endógenas: no tienen mucho que ver con la realidad exterior, con la percepción general de las familias madrileñas. La mejora de la calidad de la educación pública durante el mandato de Esperanza Aguirre está siendo sencillamente extraordinario: bilingüismo (calificado por medios internacionales como el intento de mayor calidad), expansión y mejora de las instalaciones de centros públicos (374 centros construidos o totalmente rehabilitados durante los últimos 8 años), el esfuerzo por introducir evaluaciones de conocimiento que estimulen la mejora de resultados en la enseñanza, bachillerato de excelencia, impulso sin precedentes al deporte escolar... el resultado es que, pese a todo lo que dicen algunos sindicatos, la educación pública madrileña ahora resulta más atractiva para las familias y compite en calidad con el resto de centros no públicos.

Lo que es verdaderamente irresponsable es convertir este conflicto en una acusación al Gobierno regional en el sentido de que "apoyamos a la privada en detrimento de la pública". Es un victimismo que ya hastía.

5.- La Comunidad de Madrid es una de las comunidades con más enseñanza concertada de España. ¿Cómo se integra en la red pública?

Son redes complementarias. Desde la Transición democrática se ha consolidado en España un sistema educativo con tres redes que se suelen calificar como: pública, privada y concertada. Las tres ofrecen el servicio educativo, un servicio de interés público de primer orden y que por tanto deben ser atendidas, cada una a su manera, por la Administración.  

Ciertamente la Comunidad de Madrid, a la hora de llevar a cabo su responsabilidad de programación educativa, durante los gobiernos de Esperanza Aguirre ha tenido en cuenta la demanda social y ha permitido que crezca la oferta educativa concertada. La demanda de estos nuevos centros concertados por parte de las familias madrileñas, parece decirnos que no hemos errado el cálculo.

Pero vuelvo a insistir en lo que he dicho antes: no se puede caer en la trampa de ponerse a mirar a la concertada para justificar los problemas de la enseñanza pública. Es la trampa que tienden algunos sindicatos y asociaciones de padres muy ideologizadas. Estos supuestos defensores de la enseñanza pública necesitan hacer un poco de autocrítica.

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