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3 DICIEMBRE 2016
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Los libros de texto que incitan al odio interreligoso

Marco Tosatti

Cinco millones de estudiantes se forman con ellos cada año; además, como custodio de los lugares santos del Islam, la Meca y Medina, el Reino Saudí tiene una influencia directa e indirecta sobre millones de peregrinos que cumplen el hajj, el viaje que los seguidores de Mahoma tendrían que realizar por lo menos una vez en su vida. Sin olvidar que el dinero proveniente del petróleo permite que Arabia Saudí financie un trabajo "misionero" de amplitud planetaria, especialmente en África y Asia, pero no solo, como prueban los centro islámicos relacionados con ella por todas partes. Los saudíes son el 1% de los musulmanes del mundo, pero pagan el 90% de los gastos de difusión del Islam; entre otras cosas, los textos religiosos saudíes se estudian en 19 academias internacionales distribuidas por todo el mundo y cada una de ellas está presidida por el embajador saudí en el lugar. Según algunos expertos norteamericanos, el reino gasta en exportar su versión del Islam, muy tradicional, el wahabismo, tres veces más de lo que gastaba para el mismo fin la URSS en los peores momentos de la Guerra Fría. Una influencia que ha radicalizado en los últimos veinte años tradiciones islámicas locales en muchos países, de Somalia a Indonesia, de Pakistán a los Balcanes.

Hasta la edición 2010-2011, el libro de texto sobre el monoteísmo para los alumnos adolescentes, cuando se refería a los politeístas y a los infieles, defendía la posibilitad de robarles e incluso de que fueran asesinados.  En esta categoría estaban incluidos los chiíes, además de los cristianos (por su creencia en la Trinidad), sin hablar por supuesto de los hindús, budistas y otros. El texto actual dice que hay que combatir a los infieles, en ciertas situaciones; hace referencia a los "dhimmis" es decir, quienes profesan religiones "protegidas" y tienen que pagar una tasa per capita; o bien, a la difusión del Islam, tal y como explica el texto, por medio de la "Yihad", la guerra santa. El "guardián", es decir, el monarca saudí puede indicar las condiciones para que suceda; pero el motivo de estas correcciones parece que sea más el terrorismo interno, que el deseo de promover reformas para defender los derechos humanos básicos.

Los alumnos adolescentes, en estos libros de texto -edición 2010-2011- podrán descubrir por qué los musulmanes son minoría en algunas zonas del mundo, por qué los musulmanes "no musulmanes" ocupan tierras islámicas, como los Balcanes, Rumanía, Grecia, Bulgaria, Turkestán Oriental en China y Cachemira en India. Es evidente que estos textos promueven una visión belicosa; la yihad militante "para difundir el Islam" y "combatir contra los infieles" se exalta como un "oficio provechoso" y quién lo practica "se salvará de dolorosos castigos". El idea de la represión con la fuerza y también de eliminar al otro se encuentra presente a menudo. Los otros son los judíos, a los cristianos (a menudo identificados como Cruzados, una terminología que gusta a los qaedistas), infieles en general, politeístas (chiíes incluidos), apóstatas, bahaíes, ahmadíes, adúlteros, homosexuales y quienes practican la magia.

Naturalmente los judíos e Israel ocupan un lugar especial. "Desde que los judíos se dispersaron por todas partes, no han conocido nunca la paz en una nación, porque poseen una inclinación a engañar, mentir y conspirar.  La mayor prueba de ello es la experiencia en Medina de los musulmanes cuando el Profeta (que la paz sea con él) les deportó y recomendó que fueran expulsados fuera de la Península Arábica, tal y como ha sucedido en otros países como Alemania, Polonia y España entre otros".   Aunque los Protocolos de Sion, un texto antisemita creado a caballo de los siglo XIX y XX no formen parte de los Hadices de Mahoma, fueron introducidos en el texto de Religión "Hadith and islamic culturer" y se presentan como un hecho histórico.

El ministro de Justicia Muahmmad al-Issa explicó en febrero de 2011 que los Protocolos de Sion están tratados como parte de la Cultura Islámica porque siempre han estado muy presentes en Arabia Saudí; dónde, por otra parte, es difícil encontrar muchos libros no islámicos.  

La tendencia es atribuir a los judíos la responsabilidad de todos los problemas del mundo, incluida la teoría de la evolución. Se presenta a Darwin como "judío". Israel se describe como un país cuyo único recurso es "chupar la sangre de los países árabes, dar vida a una estructura perversa y parasitaria". También habría que hablar del sistema de enseñanza, que se basa en un adoctrinamiento dogmático.

Las clases de religión en las escuelas wahabíes tienen preferencia sobre las lecciones de matemáticas, ciencias y materias humanísticas, haciendo de los estudiantes con escasa formación para afrontar el mundo moderno y vulnerables respecto a los mensajes radicales, posibles actores en el teatro del terrorismo religioso.Y seguramente impermeables a cualquier forma de diálogo con las otras religiones.

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