Diario de información sobre la actualidad política, social, económica y eclesial
6 DICIEMBRE 2016
Búsqueda en los contenidos de la web

Bolivia 2011, la desilusión del cambio

Óscar Ortiz Antelo

Comenzamos el 2011 con el gasolinazo. El intento de subir los precios de los combustibles en 80% fracasó. Las bases de los movimientos sociales sobrepasaron a los dirigentes y los obligaron a salir tras de ellas a marchar en contra del gobierno. El Alto también marchó en contra, quemando fotos del presidente y banderas venezolanas e intentando derribar el monumento del Che.

Después vendrían una serie de conflictos sociales con las ciudades del occidente boliviano que constituían la base electoral del MAS. Conflictos con Potosí, que reclamaba por la desatención del gobierno a sus proyectos de desarrollo. Conflictos con Oruro, en cuyo aniversario el presidente tuvo que ser evacuado frente a las manifestaciones de la Central Obrera Departamental. Conflictos con la ciudad de El Alto, por la falta de realización de el censo, que debe redistribuir los recursos y la representaron política.

Conflictos con los grandes sectores asalariados del sector publico, que mediante el bloqueo de las mil esquinas, obligaron al gobierno a dar un incremento salarial que había rechazado. Conflictos con los mineros, a quienes el presidente Morales, acusó de querer asesinarlo por llegar con sus marchas explotando cachorros de dinamita a cien metros del palacio de gobierno. Conflictos con los transportistas, ante quienes el gobierno tuvo que retroceder en su pretensión de imponer regulaciones sobre la antigüedad de los vehículos del servicio público.

El general Sanabria, una de los máximos responsables de la lucha contra el Narcotráfico fue detenido en Panamá por dirigir una red de exportación de drogas hacia los Estados Unidos. Las elecciones judiciales fracasaron y el MAS perdió su primera elección a nivel nacional frente al rechazo ciudadano a la manipulación judicial expresado en el voto blanco y el voto nulo.

Por si fuera poco, el conflicto del TIPNIS tuvo una trascendencia que el gobierno jamás imaginó. La marcha indígena en oposición a una carretera que atravesaría un parque nacional y territorio indígena y la violenta represión policial a los marchistas generó una solidaridad ciudadana sin precedentes que obligó al gobierno a cancelar el proyecto. Peor aun, lo dejó desnudo, sin las banderas del indigenismo y el ambientalismo con las que siempre revistió su proyecto de poder, aislado en la defensa de la producción de coca.

Terminando el año, las derrotas en las elecciones municipales en Sucre y Quillacollo, marcan el destino del MAS, las elecciones ya no son el instrumento para asegurar el poder. Inhabilitar a los liderazgos opositores, no le será suficiente. Cuando estos se unen para apoyar una opción, el pueblo le gana al miedo. Sucre mostró el camino.

Óscar Ortiz Antelo, ex presidente del Senado de Bolivia

<< volver

La imagen del día

>SÍGUENOS EN

Julián Carrón sobre los desafíos de Europa

Marcados con la N de nazareno

Persecución en Kaduna

Arte y pintura en Páginas Digital

El caballero de la mano en el pecho

David vencedor de Goliat de Caravaggio

Ministerio de educación y cultura

>Boletín electrónico

Recibe los titulares de PÁGINASDIGITAL.es en tu correo electrónico
Darse alta y baja en el boletín electrónico

 

Darme de baja

>DESCARGA NUESTRA APP