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5 DICIEMBRE 2016
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Obama se aleja del Vaticano

Giacomo Galeazzzi

"La Casa Blanca nunca conseguirá imponer a los católicos estadounidenses comportamientos contrarios al Magisterio", asegura a Vatican Insider un cardenal de la Curia experto en cuestiones bioéticas. "Antes que actuar contra su conciencia, muchas estructuras cerrarán", asegura el purpurado. La cruzada está siendo conducida por el nuevo arzobispo de Los Ángeles, José Gómez, que públicamente ha invocado una sublevación de los creyentes contra la nueva norma con la cual la Casa Blanca, a juicio del episcopado estadounidense, "viola los principios no negociables". Desde la Curia explican que "monseñor Gómez es un hispano y Benedicto XVI le ha dado el cargo porque forma parte del nuevo grupo de obispos estadounidenses en línea con el Pontífice". Es el cabecilla, por lo tanto, de los obispos "conservadores creativos" de los cuales Benedicto XVI está llenando las diócesis estadounidenses. En los titulares de los periódicos estadounidenses se leía «A conservative bishop for Los Angeles», cuando en abril de 2010 monseñor Gómez fue indicado como sucesor del cardenal Roger Mahony.

Una decisión de discontinuidad la elección del mexicano Gómez, miembro del Opus Dei y al cual ahora, de manera significativa, la Santa Sede deja al mando de la ofensiva contra la decisión "éticamente inaceptable" de la Administración Obama. Una cuestión complicada para un obispo que no es uno cualquiera. Monseñor José Gómez, incluido por la revista Time en 2005 entre los 25 hispanos más influyentes de Estados Unidos, ganador del premio "Buen Pastor" en 2003, fue arzobispo de San Antonio hasta que fue nombrado arzobispo de Los Ángeles. Gómez ha sido uno de los sacerdotes más activos de Estados Unidos y ha tenido un papel fundamental en el trabajo con las comunidades hispanas del país. En 2007, fue señalado por la CNN como uno de los hispanos más conocidos con ocasión del "Mes de la Tradición Hispana" y, entre otros, es fundador de la Asociación Católica de Líderes Latinos (CALL). Los hispanos y los latinoamericanos, según su definición, "son personas de fe, dotadas de algunas tradiciones culturales profundas basadas en los fundamentos de la fe, que es una novedad en la Iglesia de los Estados Unidos".

Las relaciones entre El Vaticano y Washington son un tema delicadísimo, tanto que acaba de tomar posesión de su cargo el nuevo nuncio Carlo Maria Viganò, que cuando era secretario general del Gobernatorado, entró en conflicto con el "primer ministro" de la Santa Sede Tarcisio Bertone. Además, hasta que no quede claro el nombre del candidato republicano, el Vaticano prefiere mantener un "perfil bajo" en las relaciones con la Casa Blanca, teniendo en cuenta que en las últimas elecciones la mayoría de los católicos dio su voto a Obama. Por eso, son los obispos estadounidenses, en primer lugar monseñor Gómez, quienes están llevando a cabo in loco la lucha a favor de la objeción de conciencia, ya que eliminándola, según la iglesia, la administración estadounidense pondría en peligro la Constitución. Para el obispado estadounidense se trata de un ataque sin precedentes a la objeción de conciencia y a la libertad religiosa. No son solamente los frentes más conservadores los que protestan contra la Casa Blanca, rea de haber establecido que los seguros sanitarios incluyan entre sus coberturas también los tratamientos anticonceptivos para las mujeres. En relación con la controvertida disposición, los pasados días Radio Vaticano pidió un comentario al jurista Carlo Cardia, profesor de derecho eclesiástico de la Universidad Roma Tre. "No sólo se pone en peligro la Constitución de los Estados Unidos, sino las cartas internacionales de los derechos del hombre que han tenido y tienen entre sus puntos esenciales el respeto a la libertad de conciencia, que a su vez tiene una serie de aplicaciones -declaró Cardia a la emisora pontificia-. Todos nosotros recordamos una de las primeras objeciones de conciencia, el servicio militar, cuando el valor de la defensa de la patria cedía ante la objeción de conciencia del no querer tomar las armas. Este principio, que tiene una serie de aplicaciones, ahora casi se está poniendo entre paréntesis. ¡Casi se hace como si no existiera! El ataque a la objeción de conciencia se está convirtiendo en realidad en diversos frentes, y yo creo que esta erosión se está haciendo cada vez más fuerte. Sería el caso de hacer una reflexión a nivel internacional, de otro modo los derechos humanos ya no son universales".

Por una parte la erosión del principio de la objeción de conciencia, por otra una tendencia que parece que quiere erigir el aborto en derecho. En 2008 la mayoría de los católicos americanos votó por Obama a pesar del escepticismo de los obispos. "Cuando la objeción de conciencia se pone entre paréntesis, la alternativa se convierte en un derecho -precisa Cardia-. Recordamos que, cuando se empezaron a introducir las leyes a favor de la ‘liberalización del aborto', se afirmaba que el aborto no era un derecho, el aborto era el recurso, en situaciones desesperadas, a algo que todos entienden como un sufrimiento. Poco a poco este concepto ha desaparecido completamente. El aborto está convirtiéndose en un derecho, ¿y qué sucede? Por otra parte, la objeción de conciencia al aborto puede convertirse en un valor negativo". Recientemente la Corte Suprema de los Estados Unidos ha votado con un resultado de 9 a 0 a favor de la libertad de organización interna de algunas confesiones religiosas, libertad que de algún modo había sido puesta en discusión. Es difícil que se repita el próximo noviembre. Actualmente el frente de los creyentes es completamente contrario, sin excepciones. Las almas más liberales del catolicismo se dicen "indignadas" por una decisión que entienden "desconsiderada". La protesta está creciendo: el gobierno, por medio del secretario de Salud y Servicios Humanos, Kathleen Sebelius, ha hecho saber que desde agosto de 2013 incluso las iglesias y las asociaciones religiosas estarán obligadas a dar a sus empleados un seguro sanitario que contemple la cobertura de tratamientos anticonceptivos y aborto.

La directiva, ha dicho Sebelius, "equilibra la libertad religiosa y el aumento del acceso a los servicios de prevención". "Los Estados Unidos no se maravillan, ni se atreven a reír de manera sarcástica y altanera mientras ven que una parte significativa y motivada de sí misma marcha por las calles de la capital, hasta el Parlamento, el día del aniversario de la sentencia con la cual la Corte Suprema Federal legalizó efectivamente el aborto: desde Michigan a California, la batalla a favor de la vida goza de un respeto y una capacidad de atracción análogos a la dimensión pública de la religión", subraya el diario católico Avvenire comentando "el éxito de la Marcha por la Vida que ha tenido lugar en Washington, alcanzando un número de participantes superior a 100.000 personas, entre otras cosas fácilmente comprobable también en Estados Unidos por la precisión de las altas tecnologías". "Para el variado movimiento provida americano, llevar a la calle a decenas de miles de personas de todo el país en una iniciativa religiosa y política, como sucedió con ocasión del 39 aniversario el lunes pasado en Washington, es la señal de un arraigamiento popular que supera el calibre de la manifestación folclórica de una minoría, aunque esté muy motivada", se puede leer un editorial dedicado a esta iniciativa del diario de la CEI. "La gran marcha de Washington -explica el diario de los obispos- ha ofrecido la imagen del espectáculo de una concentración popular bastante más imponente que el representado por los 'indignados' de la otra orilla del Atlántico, en Wall Street y en otros lugares, capaces quizás de atraer una atención mediática superior, pero seguramente no capaces, como pueblo a favor de la vida, de dar voz al alfabeto común de una civilización". El input llega de más lejos, de Roma, de manera más precisa del Papa Ratzinger, que ha recibido a los obispos americanos. La libertad de la Iglesia para hacer oír su voz en el debate público americano "se ve gravemente amenazada", ha dicho al arzobispo de Washington, el cardenal Donald William Wuerl que, nada más volver a su país, se ha lanzo a la carga. El mundo católico se siente traicionado por un presidente que todavía en estos días ha declarado su compromiso para "reducir el número de abortos".

Y sin embargo, incluso algunos sectores católicos defendieron la reforma sanitaria. Según Avvenire, "el país norteamericano se ve reflejado en el espejo de la vida, y se considera suficientemente maduro para medirse con pasión a propósito del destino del hombre en la era de la tecnociencia y del individualismo traducido en derechos todos sin demostrar". "Es esta -concluye el editorial- la lección de una comunidad que no teme dividirse cuando vale la pena, que no esconde una cuestión neurálgica bajo la alfombra de la ambigüedad, porque sabe que también en esa situación se decide su futuro. En torno a las grandes cuestiones relacionadas con la vida humana, desde las células estaminales al suicidio asistido, se pone en juego la ética que servirá de apoyo al país del futuro. Un apunte útil incluso teniendo en cuenta las omisiones y la timidez del nuestro".

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