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11 DICIEMBRE 2016
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Wrecking Ball, la vuelta del "Boss"

Enrique Chuvieco

La nación de las oportunidades no es así para muchos, como desvelan las críticas internas del "Boss" y de otros (la serie televisiva The wire, de policías y narcos de Baltimore es un buen ejemplo de ello. Aunque peque de conductista, estoy enganchado a ella por la enjundia de sus personajes y su ritmo narrativo). Springsteen es uno de ellos y vuelve a abanderar el folk rock norteamericano más social, con el que parece expresar su desencanto con el proyecto Obama.

Con su nuevo trabajo, el "Boss" ha empezado a sus 62 años su nueva gira que le traerá a varias ciudades españolas (en Madrid, a unos precios escandalosos) el próximo verano, acompañado por algunos músicos de la Street Band  y por otros que le acompañaron en aquel memorable directo "Live" de Dublín, la Seeger Sessions.

En Wrecking Ball hay mucha fuerza en casi todos sus temas, manifestada en la siempre entregada voz de Springsteen, en la contundencia de la percusión (esos campanazos de batería) o en los coros majestuosos de la Victorious Gospel Choir. Los "espirituales" reverberan en muchos puntos de este recorrido musical con el que Bruce también expresa su propia desazón en la relación con Dios, al que requiere, como Job, para que se haga presente, olvidando -como yo, como todos- que Él siempre está recreándonos en cada milésima de segundo. Así, dirá: "Te quitan lo esencial / donde una vez tuviste fe / ahora solo hay duda / rezas buscando orientación / solo el silencio acoge ahora tus plegarias".

Son trece canciones que transitan por las raíces de la música de Estados Unidos y se canalizan para vigorizar con su savia los ritmos contemporáneos. En Rocky ground, Springsteen se marcará un minimalista "hip hop" que ostenta también muchas trazas de "soul", como no podía ser de otra forma.

Abre el disco, We Take Care Of Our Own, candidata para ser el buque insignia con la que el "Boss" abra sus conciertos, aunque también podría ser la que da título al elepé, Wrecking Ball. Esta última, con American Land y Land of Hope and Dreams son antiguas composiciones que añade al disco, que encumbran al más lírico y talentoso Springsteen y al sonido de la Street Band.

Pero la poética de Springsteen no persigue la estética sino expresar sus sentimientos y su conciencia de qué y quién le importa, como dirá en Land of Hope and Dreams: "Grandes ruedas corren por los campos / donde la luz del sol se derrama / Reúnete conmigo en una tierra de sueños y esperanzas... Este tren lleva santos y pecadores / este tren lleva perdedores y ganadores / este tren lleva putas y tahúres".

¿Quién no se identifica con un hombre así, quién no ha mirado la línea del horizonte con el deseo de ser acogido en toda nuestra contradicción, de vivir la vida con esta poética heroica?

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