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23 NOVIEMBRE 2014
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>Faltan dos días para que empiece la Transición

La Transición empezó en Múnich

Clara de Haro, José María Gutiérrez Montero

¿Qué papel desempeña la Iglesia?

La Iglesia desempeñó un papel fundamental: en algún sentido la Iglesia había sido un soporte muy importante del nacional-catolicismo. Pero la Iglesia, lo mismo que la sociedad, fue adaptándose a las nuevas ideas, a las nuevas posibilidades de concebir la sociedad civil. El Concilio Vaticano II impulsó una concepción de la sociedad civil y de las relaciones del Estado con la Iglesia que hizo posible que la propia Iglesia diera su apoyo decidido a la Transición.

¿Qué valoración merece el artículo 16.3 de la Constitución en el que se establece la colaboración con la Iglesia católica?

Es fundamental. Existía la España católica, la España que había vivido durante siglos en la fe y en la práctica del catolicismo. Pero había pasado un momento un poco tenso, crítico, por el nacional-catolicismo. Y la Iglesia pudo superar ese momento por el Concilio Vaticano II. Y el Estado también lo pudo superar precisamente a través de esa fórmula que no era confesional pero que reconocía la una religión mayoritaria entre los españoles. Es absurdo que se busque el enfrentamiento entre la Iglesia y el Estado. Si España quiere vivir una paz y un respeto a todos, con una libertad religiosa auténtica, tiene que reconocer la realidad de una España de mayoría católica.

¿Qué importancia tuvo el cambio de actitud del PCE?

El cambio de actitud del PCE creo que fue fundamentalmente debido a la visión que tuvo su cúpula directiva, y en especial Santiago Carrillo. Carrillo, como es bien sabido, toma la decisión de aceptar la Transición. Tras las conversaciones mantenidas con Adolfo Suárez convencen al resto de la ejecutiva del PCE para que aceptaran no sólo la democracia, también la monarquía. 

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La Transición empezó en Múnich

Pablo Berenguer

Querido Director:

Me refiero al artículo de M. Borghesi "La Iglesia no necesita un partido de zelotes", título bajo el cual se califica y critica la opción de quienes no estamos de acuerdo con que los católicos españoles deban identificar su presencia en política con el Partido Popular.

Es un hecho que he observado a menudo el que coincidan (en el caso de M. Borghesi –por lo que he podido seguir en este periódico- de manera particularmente explícita) dos posturas que, sin embargo, me parecen contradictorias:

(1) En el plano formal, una defensa a ultranza de la libertad religiosa y la laicidad, en su interpretación más moderna, subrayando con carácter universal la conveniencia y autenticidad de un estado de cosas en que la propuesta cristiana no pueda identificarse nunca, en ningún lugar y de ningún modo con el poder político, ofreciéndose esa propuesta a todos desde la más estricta igualdad con las demás. Desde este planteamiento se juzgan severamente diversas opciones y situaciones de la Iglesia en su historia.

(2) En el plano de la realidad política presente, una correlación entre el bien de la Iglesia y de su misión con el apoyo (no público, no jurídico, no formal, sino en el plano de los hechos "reales", la trastienda donde se jugaría la partida) de un partido político poderoso, con capacidad de otorgar y retirar beneficios, favores y castigos y defenderla de sus enemigos.

El modo en que, quizá, esta contradicción se trataría de resolver consistiría en desplazar el foco de los valores al sujeto. Para la Iglesia no sería importante que el poder político al que se apoya y del que se recibe apoyo defienda o no (o incluso ataque frontalmente) los valores que la Iglesia más aprecia (particularmente los "principios innegociables" enunciados por Benedicto XVI, considerados superados por algunos). Lo decisivo en política sería que el sujeto Iglesia sea protegida por al menos una facción del poder para poder así realizar su misión en la sociedad con las mayores ayudas y menores trabas posibles. Ese amparo o apoyo, naturalmente, sólo puede ser recíproco (y así se observa en ciertas opciones editoriales partidistas de medios de comunicación católicos o en los pronunciamientos y manifestaciones de católicos frente a los gobiernos en función de qué partido gobierne).

En respuesta a Borghesi

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