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"La verdadera revolución es Cristo mismo"

25/03/2012

Este domingo se ha celebrado una mesa redonda sobre la caridad en la que han participado la hermana Carmen Pérez, teresiana de Enrique de Ossó; Mariela Filiberti, de la Congregación de las Hermanas de la Caridad de la Asunción; y María Teresa Compte, profesora universitaria de la Fundación Pablo VI.

 

"Cuando uno ama de verdad, siempre experimenta que no ama lo bastante". Así intervenía la hermana Carmen Pérez, para quien la caridad "es lo que mueve y cambia completamente a la persona".  A sus 76 años la hermana Carmen, que vive desde hace poco en Toledo, donde hace su vida acompañando a enfermos parapléjicos en un hospital, se preguntaba: "¿de qué otra manera se puede estar en la vida si no es con la gratuidad?". Así, decía que ella en el hospital aprende a mirar verdaderamente a los demás: "nunca siento lástima ni compasión por los enfermos, sino admiración y respeto", afirmaba. La teresiana concluía diciendo que lo que le conmueve del cristianismo es el humanismo, y que, finalmente, "la verdadera revolución es Cristo mismo".

En su intervención, Mariela Filiberti, que se ha mudado recientemente con su congregación al madrileño barrio de Usera, declaraba que, para ella, "la caridad es aceptar que Dios me quiere. Sólo el hecho del afecto que Dios me tiene -Dios, que se ha conmovido por mi nada-, hace surgir la posibilidad de que yo ame a los demás". Filiberti aseguró que "cada gesto de gratuidad nace de la caridad de Dios, que me ha alcanzado".

Las hermanas de la Caridad de la Asunción que viven en Usera ven una pobreza muy grande; sobre todo, muchas madres solteras con dificultades a las que intentan ayudar "llevando a sus niños al colegio si ellas tienen que trabajar, a consultas médicas o a terapias". Filiberti señalaba que "con el tiempo, aumenta la confianza con estas personas, convirtiéndose las dificultades en oportunidad".  La italiana concluía diciendo que en su congregación parten "del valor de la persona, de que la realidad es positiva y del responder a las necesidades concretas de las personas".

Por su parte, María Teresa Compte empezó parafraseando a Benedicto XVI en su viaje a México este fin de semana: "si dejamos que el amor de Cristo cambie nuestro corazón, entonces nosotros podremos cambiar el mundo". La doctora en Ciencias Políticas y Sociología dijo que "la caridad no es un sentimiento abstracto ni pasajero, sino un compromiso que se debe materializar en una fuerza". Así, se refirió a la caridad como un acto "fruto del deseo de una vida buena de y para todos los hombres que vivimos juntos". Compte diferenció dos tipos de caridad, la social y la política, que considera "deben concretarse en el destino universal de los bienes" con el fin de mejorar las condiciones de vida de las personas. La doctora puso énfasis en el hecho de que uno "es el guardián de su hermano" y expuso su punto de vista acerca de cómo cambiar el mundo a bien: "si queremos transformar la realidad,  debemos conocerla y aceptarla tal cual es".

La mesa redonda sobre la caridad terminaba identificando la caridad como el amor de Cristo, que mueve el corazón del hombre, y tomando a la persona en su circunstancia concreta como el punto de partida necesario para que este amor se manifieste y dé frutos.

 

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