Después de la huelga
P.D.30/03/2012
Ni éxito ni pinchazo. La huelga general que tuvo lugar ayer en España tuvo un seguimiento bajo. Pero reflejó también que hay una izquierda con capacidad de movilización, crecida tras las elecciones andaluzas y que en un momento muy delicado no está por ningún tipo de acuerdo para hacer frente común respecto a las exigencias de Bruselas.
Los datos de consumo eléctrico y el descenso de actividad apuntan a que el paro tuvo un seguimiento muy similar al que se convocó en septiembre de 2010. El consumo de kilowatios descendió en el entorno del 20 por ciento. Los sindicatos mantienen el músculo, tienen incidencia en el sector industrial y crean en las calles un cierto temor que retrae a muchos. Han demostrado que pueden salvar la cara. Pero la jornada de ayer fue diferente en las calles.
Ayer los sindicatos defendían su posición social y se apuntaron un tanto. Había más tensión que en 2010, había más presión de los "piquetes informativos", había más presión de las fuerzas policiales. Las manifestaciones de la tarde fueron bastante más masivas. Y los incidentes en Barcelona, y lo sucedido en Madrid, reflejan que al frente antigobierno se han sumado algunos de los antisistema que alborotaron el 15-M.
En uno de los momentos más delicados de nuestra historia desde hace tres décadas no es posible encontrar un terreno de entendimiento no ideológico que es lo que más necesitaríamos. El crédito de confianza exterior del Gobierno de Rajoy se está agotando a marchas forzadas. Porque a pesar de las reformas emprendidas y de la celeridad con la que se ha actuado -sólo lleva 100 días en el Ejecutivo- la prima de riesgo vuelve a dispararse. Los rumores sobre la necesidad de acudir al Fondo de Rescate no son nada inocentes.
Europa vuelve a sospechar de España. Tras entrar en recesión técnica, un recorte excesivo del gasto puede ser la tumba pero Bruselas no está dispuesta a ceder. La devaluación de la moneda, que tanto podría solucionar, es imposible y esa devaluación se acabará produciendo a través de los salarios. Si la posición sindical y del PSOE fuera menos ideológica quizás se pudiera intentar un cierto acercamiento. Pero está claro que el Gobierno estará solo. Además no puede seguir pensando que cuenta con el mismo respaldo social que en las elecciones generales. Lo que ha sucedido en Andalucía es un aviso claro. Le conviene explicar hasta la saciedad, cosa que no hace, el momento en el que estamos.
En cualquier caso está polarización política, que se inició en 1993, es un auténtico cáncer. Hay una sociedad civil que entiende el reto difícil que tenemos por delante y que está a la altura. Prueba de ello son los acuerdos a los que se han llegado en muchas empresas para adaptarse a las nuevas condiciones. Esa sociedad civil es la energía del cambio, la que puede alzar la voz.
José Luis Restán y Fernando de Haro
Pablo Martín de Santa Olalla
Fernando de Haro
Álvaro Delgado Gal
María Borrero
José María Gutiérrez Montero
José María Gutiérrez Montero
José María Gutiérrez Montero
José María Gutiérrez Montero
María Borrero
María Borrero
José Luis González Quirós
Fernando de Haro
Juan Carlos Hernández
José María Gutierrez Montero
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