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14 FEBRERO 2016
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>Entrevista a José Andrés Gallego

"Los obispos españoles no se fiaban de Franco"

P.D.

Las cartas del cardenal Gomá que se publican en este tomo, referidas al final de la Guerra Civil, reflejan una tensión entre la Iglesia y el Franquismo. ¿Estos documentos invitan a revisar las imágenes que se han creado sobre la alianza de la dictadura y la Iglesia?

Bueno, uno dedica bastante tiempo al estudio del cristianismo primitivo y, de él, he aprendido que la Iglesia es María. Por tanto, me resulta imaginable hablar de tensiones o acuerdos entre María y el Franquismo. Dejémoslo en la jerarquía eclesiástica. Pues bien, los obispos españoles de 1936-1939, creo que sin excepción, eran, primero de todo, fieles al obispo de Roma, por el hecho de ser tal; por tanto, a Pío XI. Y Pío XI se rodeaba de unos asesores que no se fiaban de un militar como Franco que era aliado de Hitler. Los obispos españoles, tampoco; sobre todo, al principio. El temor a que el Nuevo Estado derivase hacia el nazismo apareció en el primer momento y duró toda la guerra; recorre los trece volúmenes del Archivo Gomá. Franco consiguió llevarse bien con unos y otros (o, al menos, tenerlos a buenas, por decirlo así). En la jerarquía eclesiástica, el peligro estaba en su entorno. Gomá, hombre prudentísimo a la hora de escribir, sólo en una carta -que ahora recuerde- dice de alguien, escuetamente, que es una mala persona: Serrano Suñer. Hay que tener en cuenta que fue Serrano Suñer quien "pilotó" el intento de crear un Estado realmente totalitario (aparte de que lo fuera nominalmente) y lo consiguió en la organización sindical y, en parte, en la prensa; lo primero, a costa de los sindicatos católicos (que eran más numerosos y fuertes de lo que se cree) y a costa de muchos periódicos que dependían directamente de la jerarquía eclesiástica. El primero y principal, "El Debate". Pero cayeron muchos más, por la vía de exigirles condiciones económicas insostenibles y de escatimarles o negarles el papel, que controlaba el propio Serrano Suñer.

¿Por qué le preocupa al cardenal Gomá el convenio hispano-alemán?

Además de todo lo dicho, era un catalán de corazón totalmente mediterráneo. Entendía la Unión Latina (de la que entonces se hablaba). Pensaba -y decía expresamente- que la cultura germana no tenía nada que ver con la española y, en cambio, la francesa y la italiana, sí. En eso, estaba implicada desde luego la religión católica y su propia concepción de la Iglesia. Para él, Hitler era la encarnación del estatismo y del racismo y un posible vehículo del protestantismo. Y las tres cosas le parecían inaceptables y nocivas. Un convenio cultural como fue aquél era, desde ese punto de vista, un instrumento peligroso en aquellos momentos. Pero hay que añadir, sin duda, que Gomá no compartía la acertadísima admiración por la cultura alemana que sentían hombres como Ortega y tantos otros. Apostaba enteramente por lo latino (incluida, claro, América). 

¿Cómo reacciona Gomá ante la intervención en el nombramiento de los obispos? ¿Por qué esto es fuente de tensiones cuando el régimen tenía derechos formales a seleccionar a los prelados?

A mi juicio, eso fue una manifestación del principal punto débil de Gomá. Pecaba -creo- de prudente. Y, por prudencia, aconsejó él mismo a Pío XI que transigiera con el afán de Franco y su entorno de mantener el privilegio de presentación. Le parecía que era necesario ceder para lograr que el Régimen no se alejara de la Iglesia. Es posible que, además, lo considerase un privilegio que había sido beneficioso en la historia de España; porque había servido precisamente para que la llamada "Monarquía Católica" (desde el siglo XVI nada menos) lo fuera realmente. Pero sobre todo fue cosa de prudencia. Y las tensiones surgieron, al principio, por nombramientos ya decididos cuando estalló la guerra, como el de Pildáin o el de Carmelo Ballesteros, que fueron obispos de Las Palmas y de León respectivamente. En adelante, todo parece indicar que Franco aceptaba casi siempre los candidatos que le proponían los propios obispos. La ruptura se dio mucho después, en el pontificado de Pablo VI. Fue Pablo VI quien decidió acabar con esa dependencia. 

¿Hay en esos momentos en los que está concluyendo la Guerra Civil un peligro de que el franquismo se acerque excesivamente al nazismo?

Sí, claro. Más que peligro, es que había un clarísimo acercamiento. Y hay que tener en cuenta que, guste o no, era un acercamiento que parecía bien a muchos españoles: a Hitler lo veían entonces como expresión de la disciplina y la fuerza que hubieran querido para España y como encarnación del anticomunismo. Por razones de justicia, hay que decir que la mayoría de de los principales filonazis españoles rechazó expresamente el racismo. Por ejemplo, Laín Entralgo. Y no fue ni mucho menos un caso único; basta leer las páginas de "Jerarquia: La revista negra de Falange". En cuanto a los obispos, el rechazo no tenía fisura. El único que -a mi entender- cometió la imprudencia de hablar públicamente contra el pueblo judío en aquellos días -aunque lo hiciera sólo desde el punto de vista bíblico, como pueblo "deicida"- fue el obispo de León, que ya he mencionado. Como contrapartida, cuando se desató la persecución de los judíos, durante la segunda guerra mundial, hubo respuestas igualmente rotundas, la principal la del obispo de Calahorra, Fidel García. Publicó una instrucción pastoral que las autoridades del Régimen intentaron ocultar, pero que otros obispos reprodujeron en sus boletines oficiales, que, por ser su medio propio de expresión, eran las únicas publicaciones que no pasaban por la censura. Todos los demás periódicos católicos eran cuidadosamente censurados. De esto último, hay docenas de documentos en el Archivo Gomá.

¿Aporta el volumen luz sobre la represión franquista?

Sí y no. Hay documentos de petición de indulgencia o perdón en favor de personas concretas. Y el propio Gomá publicó dos pastorales, al acabar la guerra, exhortando al perdón muy claramente; la segunda fue censurada y las autoridades civiles impidieron su difusión. Ahí volvió a aparecer lo que hoy puede verse como un exceso de prudencia. Su protesta fue directa y muy explícita, pero no trascendieron a la gente. Y, en cambio, el propio Gomá se prestó a una ceremonia pública como la entrega de "la espada de la victoria" por parte de Franco que hicieron pensar a todos que el acuerdo era total. No podían adivinar que, en realidad, el cardenal primado intentaba asegurar a toda costa el catolicismo y el antinazismo del Régimen. Por otra parte, su correspondencia privada y la de otros obispos muestran que estaban convencidos de que los tribunales militares actuaban rectamente. Creyeron que, en efecto, se condenaba a quienes habían cometido asesinatos o delitos que conllevaban la pena capital según el código de justicia del ejército. Y, en eso, se equivocaron; hubo jueces que actuaron con una gran rectitud -claro que de acuerdo con sus propios principios, no con los míos- y otros que no lo hicieron así.

Ahora que se han concluido los trabajos de publicación de este archivo. ¿Qué cree que es lo más relevante que han aportado?

Es el Archivo mismo. Tiene una riqueza de contenido tal que es un instrumento de trabajo extraordinario. Por eso lo hemos publicado, con el deseo de que todos los historiadores puedan emplearlo. Y nos alegra que se hayan publicado ya varios libros basados en él en gran medida. Ha sido un trabajo largo, que empezó en los primeros años ochenta. Yo hice la selección y recopilación -es decir: el trabajo de archivo- y Antón Pazos se ocupó de preparar la edición crítica, que es la parte más laboriosa y delicada. La aportación principal es muy sencilla de definir: la verdad es liberadora, aunque duela. Aquello de "la verdad os hará libres" se me quedó grabado cuando lo leí por primera vez, quizás a los diecisiete años, y, desde entonces, soy un convencido defensor de que, como es así, al Espíritu Santo no hay que ayudarle para que la verdad se imponga a la mentira.

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"Los obispos españoles no se fiaban de Franco"

Pablo Berenguer

Querido Director:

Me refiero al artículo de M. Borghesi "La Iglesia no necesita un partido de zelotes", título bajo el cual se califica y critica la opción de quienes no estamos de acuerdo con que los católicos españoles deban identificar su presencia en política con el Partido Popular.

Es un hecho que he observado a menudo el que coincidan (en el caso de M. Borghesi –por lo que he podido seguir en este periódico- de manera particularmente explícita) dos posturas que, sin embargo, me parecen contradictorias:

(1) En el plano formal, una defensa a ultranza de la libertad religiosa y la laicidad, en su interpretación más moderna, subrayando con carácter universal la conveniencia y autenticidad de un estado de cosas en que la propuesta cristiana no pueda identificarse nunca, en ningún lugar y de ningún modo con el poder político, ofreciéndose esa propuesta a todos desde la más estricta igualdad con las demás. Desde este planteamiento se juzgan severamente diversas opciones y situaciones de la Iglesia en su historia.

(2) En el plano de la realidad política presente, una correlación entre el bien de la Iglesia y de su misión con el apoyo (no público, no jurídico, no formal, sino en el plano de los hechos "reales", la trastienda donde se jugaría la partida) de un partido político poderoso, con capacidad de otorgar y retirar beneficios, favores y castigos y defenderla de sus enemigos.

El modo en que, quizá, esta contradicción se trataría de resolver consistiría en desplazar el foco de los valores al sujeto. Para la Iglesia no sería importante que el poder político al que se apoya y del que se recibe apoyo defienda o no (o incluso ataque frontalmente) los valores que la Iglesia más aprecia (particularmente los "principios innegociables" enunciados por Benedicto XVI, considerados superados por algunos). Lo decisivo en política sería que el sujeto Iglesia sea protegida por al menos una facción del poder para poder así realizar su misión en la sociedad con las mayores ayudas y menores trabas posibles. Ese amparo o apoyo, naturalmente, sólo puede ser recíproco (y así se observa en ciertas opciones editoriales partidistas de medios de comunicación católicos o en los pronunciamientos y manifestaciones de católicos frente a los gobiernos en función de qué partido gobierne).

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"Los obispos españoles no se fiaban de Franco"

Eva Martínez Cid de Rivera, médico de Familia SERMAS

1. El estudio no declara que no exista conflicto de intereses entre sus resultados y cualquier vinculación personal o económica con posibles beneficiados por dichos resultados, y esto ya de por sí invalida cualquier estudio científico. Es una de las primeras cribas que debe pasar cualquier estudio si se quiere publicar en cualquier revista o ser mínimamente considerado. Sobre este punto me gustaría indicar que el actual consejero de Sanidad, Fernandez Lasquetty, acudió a la presentación del estudio, lo que deja algo en entredicho la ausencia de conflicto de interés.

2. Existe un importante sesgo de selección: un sesgo es todo aquello que limita la capacidad de extrapolar resultados de ese estudio. Es decir le resta evidencia científica en cuanto a la capacidad de afirmar lo que quiere afirmar. El principal sesgo del estudio es que los hospitales no han sido seleccionados de una muestra representativa de hospitales (un estudio científico de rigor debe elegir una muestra representativa de la población total para el análisis), sino que los hospitales cuyos datos se han utilizado para el estudio (que por cierto en ningún momento revelan cuáles son) han sido incluidos en él por haberse presentado voluntariamente a una evaluación de calidad que realiza la misma empresa (el Hospitales Top 20-2011). Es evidente que por este motivo la muestra no es representativa, y que en todo momento se deberían referir a los resultados como "En los hospitales de gestión privada evaluados en nuestro informe..." ya que al no ser la muestra representativa los resultados no son extrapolables a todos los hospitales de España o de la CAM.

3. El estudio no compara propiamente hospitales de gestión pública con gestión privada, sino que la clasificación de hospitales se ha hecho según el tipo de contrato mayoritario en el personal: asumiendo que en los hospitales de Gestión Directa Administrativa (GDA) el personal es estatutario, y en Otras Formas de Gestión (OFG) el personal es laboral. Es cierto que el modelo de relación laboral marca diferencias, pero deberían explicar bien este dato cuando afirman rotundamente que están comparando dos modelos de gestión, ya que sería más correcto decir que lo que comparan son dos modelos de relación laboral.

4. Como se indica en el estudio, el grupo OFG incluye cualquiera de los hospitales con las fórmulas existentes (Fundaciones, Empresas Públicas, Concesiones, PFI, PPP) y por ello este grupo presenta una gran variabilidad entre sí, es decir, hay situaciones y datos muy diferentes entre hospitales del mismo grupo grupo. Dentro de este grupo hay organizaciones con ánimo de lucro y sin ánimo de lucro. Cuando se hace un grupo de comparación cuyos elementos son muy diferentes entre sí (variabilidad intragrupo) se está limitando mucho la validez del estudio a la hora de hacer una comparación con otro grupo, y por tanto de nuevo en este caso está limitada tanto la validez a la hora de extrapolar los resultados a todos los hospitales de gestión privada, como la validez de los datos que comparan la gestión pública con las otras formas de gestión.

El informe IASIST no demuestra nada

Eva Martínez Cid de Rivera, médico de Familia SERMAS

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"Los obispos españoles no se fiaban de Franco"

Marcelo Duarte

Las empresas estatales fueron ineficaces y las privadas resulta que también. Conclusión: son ineficaces porque toda la clase dirigente no controla, levanta manos solo se accede al poder porque la política ya no busca solucionar los problemas de la gente sino solo hacer un negociado que exprime al pueblo que genera riqueza para pagarles la fiesta a ellos. A la vista está cómo la misma gente que dejó en manos de privados YPF en los 90, hoy después de casi 15 años desde 1998 votan lo contrario. Durante más de 10 años la política energética no les importó nada, es más profundizaron la privatización con los amigos del poder y Repsol pudo saquear a nuestra patria porque los vende patria que tenían que controlar y defender nuestros intereses no lo hicieron. Estos que tenían que controlar parece que son los mismos que van a tomar el timón.

Con los trenes de 11 pasó lo mismo, están mirando a otro lado. Con los subsidios para construir casas en la fundación de las abuelas de plaza de mayo están mirando a otro lado. Los jueces hacen la vista gorda al escándalo Boudu. La Valija de Venezuela y las valijas del baño de la ministra... La minería a cielo abierto, la pesca que cuela nuestro río Paraná, los radares que no existen para controlar el contrabando de droga en el norte del país favoreciendo el narcotráfico, la prostitución, la trata de blancas, el tráfico de bebés y niños, la timba y la vagancia que genera el dar recursos a gente sin educarlos en el trabajo.

Todo es cartón pintado para que la propaganda quede linda pero cuando te acercas y te pones en tema encuentras que nada es real, todo es utilería.

En este contexto, se haga lo que se haga, seguro estará mal o tendrá un coste mayor. El parlamento no piensa, solo es obsecuente. ¿Quién te defiende de un estado así? Solo un pueblo educado; en el sentido de que todos los días aumenta la conciencia de lo real, atento a todos los factores comparando las noticias y los hechos que tocamos con las manos, con las exigencias de su corazón; la de verdad, de justicia de Amor... Puede sobreponerse a esta crisis de valores donde todo parece estar bien pero si aprietas un poco las cosas no funcionan y se desmoronan. La plata no alcanza, no hay trabajo, la salud no funciona, la energía escasea y ya no podés comer el famoso asado argentino porque ya no hay tantas vacas. Para comer asado se necesita un sueldo de político.

Ya el tiempo nos va a mostrar con más claridad el verdadero trasfondo de todas las cosas que hoy percibimos en forma de confusión y nos hace dudar de todo, pero si no hacemos un juicio de los hechos ahora, en este momento, no vamos a saber si estuvimos errados o no. Así crece la democracia.

Cartón pintado

Marcelo Duarte
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"Los obispos españoles no se fiaban de Franco"

Javier Ortega

No obstante lo anterior, creo que tu acertado acercamiento al problema no debería evitarnos, como dice el refrán, "coger el toro por los cuernos": la expropiación de una compañía (en particular, la de una compañía cotizada), en una economía de mercado, es injustificable como colofón a los argumentos que expones. Sencillamente injustificable. Y pone a vuestro país en el foco internacional de la inseguridad jurídica, por la que en el Cono Sur (con pocas y deshonrosas excepciones) venís trabajando (parecía que denodadamente) en los últimos años. Si vuestros políticos decidieron vender una compañía estatal que producía beneficios, habrá entonces que pedirle cuentas a esos políticos, ¿no crees? Casualmente, parece que los que entonces vendieron (y cobraron) y ahora expropian (y se muestran reacios a pagar) son casi los mismos.

Coincidirás conmigo, amigo Horacio, que la estampa de Axel Kicillof, viceministro de Economía de tan solo 30 años, antiguo dirigente de La Cámpora y carilindo patilludo de la Kirchner, dando lecciones de economía al mundo entero, resulta kafkiana; y más que favorecer la idea de que se trata de un asunto imperativo nacional, apoya la impresión de que parece tratarse de un simple negocio, o de una vendetta, o de ambas cosas al tiempo.

Acabamos asimismo de saber que el presidente Evo Morales ha decidido expropiar la filial boliviana de Red Eléctrica Española, resbalando por la misma senda por la que ya rueda el affaire YPF. Y no solo eso, sino que se ha usado en este otro caso un discurso familiar, pues se trataría también de "garantizar el suministro estratégico nacional". ¿Ves, amigo Horacio? Los extremos se tocan, y aquellos Estados en los que los políticos resultan (de hecho) más incapaces de garantizar la prosperidad del pueblo, son los que ahora se convierten en robinhoods del pueblo, en campeones de la justicia popular (y populista): expoliemos al rico, al explotador, al gallego... Siempre, faltaría más, para el bien del pueblo.

Pero verás, amigo Horacio, que el bien del pueblo no llegará, nunca llega. Por y para el pueblo, pero sin el pueblo. Quizá sirva solo como excusa para hacer negocio con los chinos, o con los americanos (del norte), o con los árabes. El pueblo seguirá empobrecido y engañado, hablando de fútbol en los bares.

La expropiación es injustificable

Javier Ortega
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"Los obispos españoles no se fiaban de Franco"

Jesús Domingo

De confirmarse esta medida, habría que ver quién sería el verdaderamente penalizado, si Argentina o el sector ganadero español y de manera especial el catalán.

La ganadería intensiva española es muy dependiente de las importaciones de harinas de soja, especialmente de las de Argentina. En 2011, España importó 2,2 millones de tn de las que un 75% (1,6 mill. tn) procedían de Argentina. No se trata de una situación coyuntural sino que es la tendencia que se ha registrado en los últimos años. Entre 2003 y 2011, la media anual importada de harinas de soja fue de 3,1 millones de tn de los que el 82% procedían de Argentina.

La harina de soja se utiliza en la mayor parte de las explotaciones ganaderas, al ser un aporte básico de proteínas para los animales. España es muy deficitaria en el cultivo de la soja, por lo que debe importar grandes cantidades de este cultivo. En concreto, la soja en forma de harina se importa en un 85% desde Argentina. Creo "muy complicado" encontrar exportadores alternativos en caso de que se cumpliera la amenaza del Gobierno español de cancelar las importaciones desde Argentina.

España precisa unos 4,6 millones de tn de harina de soja para alimentar a su ganadería. 2,2 millones de tn proceden de la importación y el resto de la molturación de los 3 millones de habas de soja importadas (fundamentalmente de Brasil y EEUU).

El motivo de que se importe más harina de soja de Argentina que de otros lugares es porque resulta más barato. Si las importaciones argentinas se suspendieran, habría que buscar otros orígenes para la importación, que serían opciones más caras, que tendrían menos disponibilidad y que podrían contener posibles trazas de maíz MG no autorizado en la UE, como en el caso de que se importara de EEUU, contraviniendo el principio de tolerancia.

Importar más haba de soja tampoco sería solución por problemas en la capacidad de molturación y por la escasez de oferta en el mercado.

Por el contrario, en un mercado mundial como el actual, con poca producción de soja, Argentina no tendría grandes problemas en exportar la harina que no exporte a España a otros destinos, como el sudeste asiático.

Algunas OPAs han pedido al Gobierno "cautela y prudencia" en sus reacciones a la nacionalización del 51% de la empresa petrolífera YPF, decretada por el Gobierno de Argentina. "Los ganaderos no podemos ser las víctimas de una reacción precipitada que puede tener efectos nefastos sobre el sector primario español", han declarado desde una de estas OPA.

Han advertido de que, en caso de consumarse la supresión de importaciones, se produciría un "desabastecimiento grave" de soja y el precio de esta materia prima subiría "de forma insoportable" para los ganaderos españoles, inmersos desde hace tiempo en una grave crisis de rentabilidad por la subida de los costes de producción y el bajo precio que perciben por sus productos, problemas a los que se ha sumado este año la sequía, que genera más gasto en alimentación a los ganaderos por la carencia de pastos en el campo.

¿Quién sería el más penalizado?

Jesús Domingo
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"Los obispos españoles no se fiaban de Franco"

Javier Terán

El gobierno hizo entrar a su socio, Eskenazi, sin capital; reformó el estatuto de YPF (con complicidad de Repsol) a fin de que distribuyeran dividendos inclusive iguales a las utilidades, que es lo que hicieron... ¿Cómo puedo invertir en exploración, producción, si me "como" todas las utilidades? Ni haciendo magia... Lo demás es pura demagogia. ¿No habría sido más equitativo, llegado el caso, expropiar proporcionalmente a las tenencias accionarias de todos y no solo al grupo extranjero?

Apariencias democráticas que esconden pensamientos y acciones en otro sentido.

Cuestión de apariencias

Javier Terán
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"Los obispos españoles no se fiaban de Franco"

Aníbal Fornari (Santa Fe, Argentina)

Para que Repsol hiciera lo que hizo se requería un gobierno argentino cómplice, que usara del estado como propiedad privada, amparado en el mayor ingreso de divisas por comodities que, como nunca, el mercado internacional le brinda a nuestra nación. Por lo que se da la extraña coincidencia entre "modelo" económico "sojero" y clientelismo político estatista a gran escala. Además, en la polvareda de las discusiones nada aparece acerca de la creación y uso de ENARSA por los gobiernos Kirschner, la empresa estatal importadora de hidrocarburos a gran escala, en manos del Sr. De Vido. Todo esto se da en el marco de un Parlamento genuflexo y empachado de ideologismo zapaterista, donde la cuestión del desarrollo integral de la Argentina, en esta época tan favorable es el tema absolutamente ausente.

Los contratos de YPF

Aníbal Fornari (Santa Fe, Argentina)
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"Los obispos españoles no se fiaban de Franco"

Nadir Rodrigo SAUD (Buenos Aires, Argentina)

Primero que los intereses son divergentes y polarizados, el Estado argentino busca el autoabastecimiento y Repsol el rendimiento del capital. Segundo, los temperamentos de ambas partes son diferentes, el Gobierno tiene una alta carga de política ideológica en todo su desempeño, de frente a criterios empresariales. Y tercero, las coyunturas en las que Repsol decidió invertir en YPF en 1992 y tomar el control en 1998, son muy diferentes a las del presente, cualquiera sea el punto de vista que se escoja (local, internacional, energético), por lo que las decisiones no serían las mismas.

Entonces, ¿qué alternativas tenían ambas partes? Repsol sabía lo expuesto, también cuando decidió girar dividendos en el último trimestre del 2011 desafiando las específicas advertencias contrarias del Gobierno. Un gobierno cualquiera, frente al desabastecimiento podría responder con políticas creativas, innovadoras, profundas,  ejerciendo la propiedad que el Estado siempre tiene sobre los recursos del subsuelo. O hasta incluso decidir tomar el control sobre YPF y/o la salida de Repsol, de manera consensuada. Pero este Gobierno, no lo haría así, porque tiene un estilo de ganar o perder, tómalo o déjalo, amigo o enemigo, de no negociar nada, por el que jamás toma decisiones en conjunto. Esto lo tenemos comprobado durante casi 9 años de gobierno. Lo sabemos todos, incluido Repsol. Por lo que para este gobierno, frente a un problema y desobediencia tales, no hay otra alternativa que la expropiación, y así lo demuestran con todas las justificaciones que están haciendo todos estos días en todos los foros.

Y, ¿qué significa políticamente para Argentina? Además que el Gobierno cuenta con mayoría simple propia en ambas cámaras, está logrando llegar a la mayoría absoluta en ambos casos, por el consenso, aunque sea con matices, que logra despertar en la fragmentada y desorientada oposición. El único partido que se opuso de manera directa es el PRO, con Mauricio Macri a la cabeza, quien enunció una serie de verdaderas razones por las que no apoyar el proyecto de ley de expropiación. Con las cuales no ha entusiasmado a nadie. No ha logrado, hasta el momento emerger como un referente claro, y vaya si esta es una ocasión. Yo creo que si comunicara al pueblo dos razones, con energía, de manera contundente y conceptual, por ejemplo: "la expropiación es la alternativa que nos sale más caro", o bien "la intervención a YPF es la prueba de 9 años de inexistencia de políticas energéticas", o bien "puesto que el Estado es de todos, el bienestar no se alcanza con medidas unilaterales", tendría que lograr posicionarse. Pero parece que no tiene ángel. Mientras que el gobierno abruma.

Si proyectamos esta situación a las elecciones presidenciales del 2015, parece que nuevamente el kirchnerismo con cualquier candidato, incluido una hipotética habilitación constitucional a la reelección de Cristina, no tendrá contra. Así nos pregunto, foristas argentinos de Páginas Digital: ¿cómo contribuimos a que emerja una referencia opositora que refleje el sentimiento de felicidad de un pueblo, una alternativa de porte, políticamente eficaz? ¿Cuántos años necesitamos con un estilo, al menos incómodo, como el actual para madurar otro sujeto en política?

Tres matices

Nadir Rodrigo SAUD (Buenos Aires, Argentina)
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"Los obispos españoles no se fiaban de Franco"

Angel Satué

Como jurista, lo primero que necesitaría hacer para opinar (en Derecho) sería poder leer los términos de la adquisición de YPF por Repsol, así como todo tipo de acuerdos societarios y contractuales existentes. A falta de esto, cualquier juicio jurídico debe reconducirse de modo automático a los principios generales del derecho que rigen en las relaciones entre estados e inversiones extranjeros.

De entre estos principios, el de la seguridad jurídica es tal vez el más fundamental de todos. Consiste en que todo inversor extranjero tenga la expectativa y confianza legítima de que unas normas, regulaciones o actos no variarán atendiendo a razones arbitrarias o discriminatorias, ni contra los procedimientos establecidos a tal fin, que además no podrán ser modificados ad hoc. Se trata de movernos en la predictibilidad de las consecuencias jurídicas de los actos administrativos.

Si un inversor es tratado claramente, a ojos de la opinión pública nacional e internacional, de manera desigual a otros inversores, la seguridad jurídica del país quiebra en proporción inversa al aumento del riesgo-país. Apostar por la seguridad jurídica no es apostar por la imposibilidad de actuar por parte de un gobierno. Nada más lejos. En primer lugar, porque este puede (y debe) regular una materia siempre que nuevos hechos imprevisibles e inexistentes en un momento anterior aparezcan. En segundo lugar, porque si un país es percibido como estable y de fiar, atraerá inversión y capital, imprescindible para elevar el nivel tecnológico de un país, y por tanto, la única manera, en el largo plazo, de generar bienestar en una sociedad que se diga abierta, progresista y preocupada por el desarrollo social y económico. Esto es, sin duda, dar todas las opciones a un gobierno para actuar. Lo opuesto es un gobierno de pensamiento débil y mano dura, y lengua vivaracha.

En la nueva sociedad global donde efectivamente rigen los intereses nacionales de siempre, sin embargo, cada vez más, surgen sinergias, complementariedades y reforzamientos no ya entre Estados, sino entre estos y otros actores de la sociedad civil que a escala global son verdaderamente importantes. Si estas relaciones se dan entre sujetos que comparten hondos valores comunes, como los que unen a la Argentina y a España, y al resto de naciones occidentales y latinoamericanas, no puede sino ser bueno para todos acrecentarlas.

Quid prodest?

Angel Satué
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"Los obispos españoles no se fiaban de Franco"

Rafael de Juan

A mí personalmente me interesa conocer la verdad en este asunto y sobrepasar, en la medida de lo posible, los esquemas ideológicos que, por otra parte, todos tenemos aunque no lo creamos. Y sé también que este también es el objetivo de los que escriben en Páginas Digital. Y la explicación de Eduardo Sánchez sinceramente no me parece ni suficiente ni convincente, y me gustaría conocer con mayor detalle el porqué de estas justificaciones. No obstante, puedo extraer de la carta de Eduardo, así como de otras explicaciones que hemos oído de gobernantes argentinos, una justificación común para este caso que se resumiría en la obligación de cualquier inversor extranjero de alienar su actividad con los intereses del país en donde realiza la inversión.

Esto a los españoles (ni a ningún otro país que haya tenido inversores extranjeros) no nos resulta ajeno. Por poner un ejemplo, a finales del siglo XIX muchas compañías mineras vinieron a "explotar" nuestros recursos mineros, generaron ingentes beneficios y poco repercutió al Estado de entonces. Pero este saqueo de nuestros recursos mineros también propició la creación de escuelas para los hijos de los mineros, construcción de carreteras y el aguzamiento del ingenio de nuestros gobernantes de entonces para aprobar leyes que regulasen de forma más equitativa esta actividad, instaurar un sistema fiscal más eficiente, etc. Ellos sacaron mucho dinero de nuestros recursos pero creo que supimos aprovechar lo aprovechable de esa situación. Todavía hay inversores extranjeros en España, y creo que desde el punto de vista empresarial nos seguimos aprovechando de ello, y aprendemos a trabajar mejor y a crecer como país, además de beneficiarnos de los impuestos que pagan en España y de los puestos de trabajo que crean. No sé si los argentinos están dispuestos a aprender algo de los inversores extranjeros, o tienen una mínima apertura a ello. Y ello pese a que, insisto, pueda conllevar un sacrificio pensar que los beneficios que obtiene una empresa extranjera los podría haber obtenido el país mismo, aunque muchas veces esto sea ideológico.

Más allá de los esquemas ideológicos

Rafael de Juan

El bienestar de la sociedad argentina

Julio V. Alfonzo (Caracas, Venezuela)
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"Los obispos españoles no se fiaban de Franco"

Estimado director:

Recibo por mail con mucho gusto su diario de "Información" como ustedes describen al mismo. Pero es mi obligación manifestar mi disconformidad con la nota sobre la expropiación de YPF, firmada por Medina.

Afirmaciones como "la ficción de la vida económica argentina", la ideología nacionalista..., falta de política económica, gran parte del progreso se debe a, etc, etc, no hacen más que confirmar que las anteojeras ideológicas de quien redacta le impiden ver bien la realidad, enmarañado en su propio análisis ideológico y de quien cita, que no hace más que aportar una visión parcial y devaluada de los "argentinos". Además de que discutir de "peronismo" en Argentina es un terreno escabroso.

Hay en Argentina mucha mala información y que todos repiten sistemáticamente y mal intencionada, lo cual hace más daño que el que menciona la nota. La misma Unión Europea ha salido a desmentir por nota de su embajador sobre informaciones que Clarín le atribuye a la misma UE, de injerencia en un tema que no le compete.

Otros sectores del espectro político español han salido a decir que España no es sinónimo de Repsol y que el mismo gobierno utiliza este caso para tapar la viga de su ojo, de su propia crisis e incapacidad de resolverla.

Sin entrar en detalles técnicos y la profundidad del problema, de lo cual hay muy buena información dada por especialistas, digo solo algunos elementos a tener en cuenta. El tema YPF responde a una falta de inversión por parte de la empresa y a una especulación con el precio del barril hacia la misma Argentina, por tanto contrario a los legítimos intereses de Argentina, solo con informarse bien es suficiente para darse cuenta de esto y sumado a la necesidad de Argentina de incrementar su producción de energía por su crecimiento sostenido en estos años. Desde el año 2001 se inició en Argentina un proceso de re-industralización del país postergado hace décadas, una reactivación del consumo interno, un incremento del acceso a la educación de muchos sectores pobres, un re-direccionamiento de la educación en función del sistema productivo del país entre muchas otras cosas positivas, por ejemplo la esperanza del pueblo, centrar el análisis en errores políticos solamente conlleva al error que cometen todos, incluso nuestros propios políticos.

¿Qué valoración para la expropiación de YPF? Los lectores opinan

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Reforma laboral

Enrique Chuvieco Salinero

Una falsa primavera

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Tendencioso y demagógico

Santiago Jiménez Delgado

Los funcionarios

Jorge Hernández Mollar

Plus ultra

A.F.

De dioses y hombres

Josefa Romo Garlito

Impotencia de género

José Morales Martín

¿Es Zapatero valiente?

José L. Linares

A pesar de todo...

Pilar Mariscal

Una aclaración

Joaquín Aráuz, secretario general de Fed. Enseñanza USO-Andalucía

El concepto de ser humano según Aído

Jesús Domingo Martínez

Dios, Hawking y Collins

Lucía Rivera

La Última Cima

Josefa Romo Garlito

Huelga de funcionarios

Gregorio Silanes Susaeta

La sinrazón con Garzón

Vicente Franco

De todo esto, ¿qué dice Garzón?

Pedro J. Piqueras Ibáñez

¿Habrá verdadero pacto?

José Morales Martín

En agradecimiento a D. Miguel Delibes

Jesús Domingo Martínez

¿Es justa la vida?

Algunos estudiantes del Liceo Gimnasio Alessandro Volta de Bogotá

A propósito de Haití

Alberto Fernández

La fe de Susan Boyle

Eva N. Ferraz

Copenhague depende de todos

Jaume Catalán Díaz

Otra vez la laicidad mal entendida

José Morales Martín

Como en las catacumbas

Arturo Ortega

"Tenía razón"

Jesús D Mez Madrid

Aborto: prohibir o educar

Ángel Moraleda

"Un gran honor"

Enric Barrull Casals

Sobre los muros

Brígida Pirolo

France Telecom

Franco Chianale

Argumentario pro-aborto agotado

Juan Salazar Romero

En cualquier caso insólito

José Morales Martín

Autoridad en las aulas

Jesús Domingo Martínez

Apostar por la vida

Elena Baeza

Zapatero y la píldora

Isabel Planas

Educación y educadores

Jesús Tanco Lerga

Sobre el espejismo de la disciplina

José Joaquín Garralda

A modo de respuesta

Enric Barrull Casals

Sobre el fallecimiento de Rayan

Luis Martín Cólliga

Caso Savater

Luis Miguel Brugarolas

Honduras

José F. Guijarro

El filo de la navaja

Mª Luisa Ruiz

Por fin alguien mostró valentía

Jaume Catalán Díaz

Con motivo del "cara a cara"

Jesús Martínez Madrid

Reprobar a Benedicto XVI

Pilar Prados de la Plaza

La propuesta de diálogo

Valentín Abelenda Carrillo

Pío Moa en italiano

Elena Rossato

¿Sabe lo que dice?

Ana Carmen Trujillano

Las rupturas familiares

Valentín Abelenda Carrillo

Es una gallina

José Morales Martín

¿Por qué han ido a Madrid?

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Espíritu de abstracción

Pepita Taboada Jaén

La Iglesia frente al Sida

Keka Lorenzo de Astorga

Maltrato, aborto y suicidio

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¿Quiénes odian la Cruz?

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Respeto a la dignidad humana

Cristina Huete Cara

Crisis moral

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Felicitación al alcalde De Zaragoza

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