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4 DICIEMBRE 2016
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La culpa es del gobierno... o no

Juan Carlos Hernández

Pero, ¿cómo superar esta crisis?, ¿qué se puede esperar de la política? Y, ¿qué no se puede esperar de la política? Me parece que vivimos una época en España donde la sociedad civil está anestesiada. Esperando a que sea el partido político de turno el que solucione todos los problemas o achacándole la culpa de todos lo males según la postura ideológica de cada uno. El poder político lo impregna todo (en las elecciones a rector en la Universidad hay un candidato de la "derecha" y de la "izquierda", en la elección del Tribunal Constitucional, en los Consejos de Administración de las antiguas cajas de ahorro, en las televisiones públicas...) y ya lo vemos como algo normal, cuando es escandaloso, por ejemplo, que tengan que ser los partidos políticos los que elijan a los miembros del Tribunal Constitucional y no los propios jueces por "meritocracia". Muchos piden un Estado laico, cuando en realidad lo que no tenemos en España es un Estado con una sana separación entre partidos políticos-Estado.

Afirmaba Jon Juaristi en una entrevista reciente: "La política es algo necesario, pero superficial, y en ella lo normal e inteligente es cambiar de ideas si las que tenías se dan de bofetadas con la realidad". No estoy de acuerdo con la afirmación de Juaristi de que la política sea algo superficial, pero me parece muy acertado que sea la propia realidad el tribunal sobre la conveniencia o no de un tipo de política. Precisamente hoy más que nunca sean necesarias políticas acertadas y con altura de miras que ayuden a salir de la crisis.

A un gobierno le podremos pedir una gestión económica justa y sensata, que adopte las medidas necesarias sin tener que mirar de reojo a las próximas elecciones y que favorezca las iniciativas sociales, como por ejemplo la creación de colegios concertados, que entre otras muchas cosas ahorran dinero al Estado y suelen prestar un servicio público de calidad.

Es verdad que en los últimos años la política en España no se ha caracterizado por su buena gestión. Pero no basta con echarle la culpa al gobierno (sea a nivel local o nacional) y cruzarse de brazos porque no me sustituye cuando tengo que ponerme delante de mis alumnos, o cuando estoy delante del ordenador. Hay una decisión de mi libertad de desear hacer un buen trabajo que corresponde con mi deseo de verdad, de belleza y de justicia, o quedarme en la mediocridad. No saldremos de la crisis sin la iniciativa de la sociedad civil junto con una gestión acertada como sucedió en España en la época del "milagro económico español" de los años cincuenta como afirma Juan Velarde. La crisis es una oportunidad para ser más creativos, para colaborar con otros, para que se ponga en juego nuestra caridad con el necesitado... y para esto no hace falta esperar a que el Gobierno establezca un decreto ley. Ya lo decía Don Quijote: "La libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos". Y si a esto le acompaña un Gobierno eficaz, tanto mejor.

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