Diario de información sobre la actualidad política, social, económica y eclesial
3 DICIEMBRE 2016
Búsqueda en los contenidos de la web

>Desde el escaño

La libertad, la necesidad y los sacrificios

Eugenio Nasarre

Pero, ¿qué dijo verdaderamente Rajoy? Cuando usó la palabra libertad, dijo textualmente: "Los españoles hemos llegado a un punto en que no podemos elegir entre quedarnos como estamos o hacer sacrificios. No tenemos esa libertad. Las circunstancias no son tan generosas". He puesto en negrita "esa" porque es lo que da sentido a lo que quiso decir y dijo Rajoy. Se refería a la elección entre quedarnos como estamos o hacer sacrificios. Esa es la (no) alternativa que hay que entender en la retórica del discurso. Es una apelación al sacrificio, al "sangre, sudor y lágrimas" churchilliano. Lo que planteó, en definitiva, es que vivimos en un "estado de necesidad".

¿Y por qué se ha producido este estado de necesidad? Porque -como demostró con datos abrumadores- hemos llegado a un endeudamiento insoportable. Confieso que para mí ésta es una verdad incuestionable, a la que me adhiero sin reservas, porque forma parte de mis planteamientos morales. El buen padre de familia, si por circunstancias adversas, ha contraído fuertes deudas, tendrá que decir a sus hijos: "No puedo satisfacer vuestros deseos, que además son los míos. Ahora no tengo esa libertad, porque lo primero es saldar las deudas y tendremos que hacer sacrificios para ello". Es lo que yo diría a mis hijos. Y no tendría inconveniente en utilizar el término libertad. Saldar las deudas es una necesidad y una opción moral.

La actitud contraria -que a mí me parece detestable desde el punto de vista moral- es la que expresó el Presidente argentino Rodríguez Saa, cuando el famoso "corralito", dirigiéndose a los diputados de su país: "No pagaremos la deuda", lo que fue acogido con una estruendosa ovación de los parlamentarios puestos en pie. Esa es la actitud que no querría para mi país. A mí lo que me avergüenza de mi país es que estemos tan endeudados, que parte de la prosperidad de los últimos tiempos se haya alcanzado con préstamos pedidos al exterior, y no para paliar necesidades extremas de pobreza, sino para construirnos, en muchos casos, segundas viviendas, aeropuertos lujosos, tener más kilómetros de AVE que cualquier país europeo, incrementar de manera elefantiásica nuestras administraciones, concedernos más "derechos" de los que nos podíamos permitir. No quisimos frenar a tiempo y actuamos como un padre pródigo.

Recuerdo que hace unos pocos años asistí a un mítin de mi partido -estábamos en plena borrachera-, que se celebró en un flamante polideportivo de un pequeño municipio. El líder local -estaba entonces en la oposición- en su discurso de bienvenida nos dijo: "Podéis contemplar y disfrutar este espléndido polideportivo. Sólo tiene un problema: está sin pagar".

Este es nuestro "estado de necesidad". Y un pueblo que se aprecie a sí mismo está obligado a hacer sacrificios, evidentemente por imperativo moral. No seremos verdaderamente libres o, por decirlo de otra manera, no tendremos voz en el mundo, hasta que dejemos de estar tan endeudados. Para recuperar nuestra verdadera libertad tenemos que hacer muchos sacrificios. Tenemos que reconocer lo que hicimos mal y corregirlo con determinación. Ciertamente la cuestión es cómo hacer los sacrificios, con qué medidas, con qué criterios de equidad. Pero no hay otro rumbo ahora para la nación.

Rosa Díez no sólo tergiversó a Rajoy sino que se alejó mucho de los planteamientos morales que profeso.

<< volver

La imagen del día

>SÍGUENOS EN

Julián Carrón sobre los desafíos de Europa

Marcados con la N de nazareno

Persecución en Kaduna

Arte y pintura en Páginas Digital

El caballero de la mano en el pecho

David vencedor de Goliat de Caravaggio

Ministerio de educación y cultura

>Boletín electrónico

Recibe los titulares de PÁGINASDIGITAL.es en tu correo electrónico
Darse alta y baja en el boletín electrónico

 

Darme de baja

>DESCARGA NUESTRA APP